Además, ha generado preocupación entre los afectados, muchos de los cuales han establecido raíces en Estados Unidos durante su estancia. El abogado de migración Willy Allen aconseja a quienes aún no han presentado solicitudes de asilo político que lo hagan lo antes posible, especialmente ciudadanos venezolanos, nicaragüenses y haitianos.
Mientras tanto, un juez federal en Boston ha emitido una orden que impide temporalmente la deportación de inmigrantes a países con los que Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas, hasta que se resuelva una demanda relacionada con esta política.
Este cambio en la política migratoria refleja el enfoque más estricto que Trump ha adoptado en su segundo mandato. En su primera presidencia, Trump ya había implementado políticas controvertidas como la construcción del muro fronterizo con México y la separación de familias migrantes en la frontera. En su regreso al poder, ha reafirmado su compromiso de reducir la inmigración ilegal y garantizar que quienes lleguen al país lo hagan de acuerdo con las leyes estadounidenses.
El ‘parole’ humanitario, un programa que fue creado para ofrecer refugio temporal a migrantes en situación vulnerable ha sido uno de los puntos focales de la administración Trump, que busca garantizar que solo aquellos que cumplan con los requisitos legales puedan permanecer en el país. Esta nueva medida se enmarca dentro de un esfuerzo por restablecer lo que Trump considera el control sobre las fronteras y la inmigración.
La situación continúa evolucionando, y se espera que en los próximos días se definan más detalles sobre el futuro de los migrantes afectados por esta decisión.