Torreón vivió un fin de semana violento: afuera de una cantina, funcionarios municipales protagonizaron una batalla campal en la que resultaron agredidas varias jóvenes; y en una cancha de fútbol, un árbitro fue golpeado brutalmente y murió luego de varios días en el hospital.
Ante estos hechos, lo más natural era una reacción firme del alcalde Román Alberto Cepeda. Pero no. Como Poncio Pilato, se lavó las manos. “Evidentemente, no tenemos forma de estar cuidando en cada lugar, en cada colonia”, dijo, como si no fuera su responsabilidad garantizar el orden. Está bien que estamos en plena Cuaresma, pero que no abuse: una cosa es la tradición religiosa y otra muy distinta dejar que la violencia campee mientras sus funcionarios arman pleitos en bares.
A raíz de los hechos violentos del pasado fin de semana, donde estuvieron involucrados el secretario del Ayuntamiento, José Ganem Guerrero, y su esposa, Martha Rodríguez Romero, titular del Tribunal de Justicia Municipal, el regidor de Morena, Gabriel Francisco Pedro, entregó al alcalde una propuesta que, para muchos, suena sensata: que Ganem se separe del cargo mientras se llevan a cabo las investigaciones.
Según el regidor, la medida permitiría que las indagatorias por la trifulca en el estacionamiento de la cantina Reyes y el restaurante El Costeñito, ocurrida la madrugada del domingo, se desarrollen con transparencia y sin interferencias, además de disipar los nubarrones que el propio Ganem ha generado. Y como bien dicen, el que nada debe, nada teme: si “El Bachiller” sale limpio, puede volver sin problema a su puesto. ¿O no?
La propuesta de Francisco Pedro se suma a las exigencias del senador Luis Fernando Salazar, la diputada federal Cintia Cuevas y la regidora saltillense Alejandra Salazar, todos de Morena, quienes van más allá y piden la destitución inmediata tanto de Ganem como de su esposa.
Lo ocurrido la madrugada del domingo en el estacionamiento de la cantina Reyes y el restaurante El Costeñito no es cualquier cosa. Circula la versión —grave, por donde se le vea— de que el joven detenido, a quien el gobierno de “Robán” Alberto Cepeda intentó señalar como agresor de sus propias hermanas (versión que ellas mismas desmintieron de inmediato), fue víctima de tortura física y emocional dentro del Tribunal de Justicia Municipal. Y no sólo eso: habría sido llevado ahí por instrucciones directas del propio Pepe Ganem.
Dicen que el joven vivió momentos de terror y humillación. ¿Por qué no fue trasladado a la Comisión de Seguridad Pública, como marca el protocolo? ¿Por qué lo remitieron justo a las instalaciones de la dependencia que encabeza Martha Rodríguez, esposa de Ganem?
Veloz y con toda la fuerza, pero no para hacer justicia, sino para ajustar cuentas. Así reaccionó el gobierno municipal de Torreón tras los señalamientos del ciudadano Gerardo Calvillo. La mañana del jueves, inspectores municipales —bajo las órdenes de Pablo Fernández Llamas, titular de Inspección y Verificación— llegaron al pequeño negocio familiar de Calvillo, un local de venta de gorditas atendido por sus propios padres, y lo clausuraron.
El motivo, según Calvillo, fue salir en redes sociales a defender a las víctimas de la trifulca en la que estuvieron involucrados el secretario del Ayuntamiento y otros funcionarios municipales.
Parece que en la administración de “Robán” Cepeda, levantar la voz cuesta… y caro.
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