“Responde por favor a este email con aproximadamente 5 bullets (cosas específicas) que hiciste la semana pasada. La fecha límite para recibir tu respuesta es el lunes a las 11:59 pm.
“Si no respondes, asumiré que estás renunciando a tu puesto”.
Así más o menos fue la comunicación hace un par de semanas de Elon Musk para todos los burócratas federales de Estados Unidos. Y no son poquitos, son 2.3 millones.
Un mundo de emails… y un relajo total (la palabra es otra en realidad).
Declaraciones por aquí y por allá (no tiene autoridad), demandas legales, órdenes del sindicato de ignorar el email. Etc., etc., etc.
Claro, es el estilo Musk.
El estilo de Silicon Valley: move fast and break things.
Muévete rápido y rompe cosas, el credo del revolucionario.
Y vaya que Elon va rápido. Y vaya que está rompiendo cosas.
Están por verse los resultados reales de este esfuerzo disruptivo, porque la tarea no es nada fácil (relee “Musk vs. Gobierno de EU”).
Por lo pronto, mucho ruido, muchas mentiras, muchas exageraciones, muchos errores y muuucha contabilidad “creativa” respecto a los ahorros.
Por ejemplo, según un reportaje del gran John Oliver, los ahorros de 55 mil millones de dólares que presumió DOGE en realidad son de… 2 mil millones de dólares. O sea, ¡96% menores!
Total, qué tanto es tantito…
A fin de cuentas es el estilo Trump y, bueno, pues también el estilo Musk: exagerar y crear realidades alternativas.
Mentir, pues.
Pero hoy voy a otra cosa.
Porque la neta, lo que pide Musk no está nada mal.
¿Qué hiciste la semana pasada?
Una gran pregunta. Una idea simple para evaluar nuestro trabajo.
Te propongo hacer el ejercicio tal como lo sugiere Musk: primero con bullets lo más concisos posibles. Cinco es un buen número, pero no vale la pena limitarse. Apuntemos los que sean necesarios.
Para qué basar los resultados en una sola semana, vamos a planearlo para un mes, para cuatro semanitas.
¿Listo? Ahora, habrá que analizar, agrupando bullets en categorías básicas. En aquellas actividades rutinarias y las que son únicas.
Lo que sigue es profundizar sobre cada una.
Para hacerlo, aquí te van algunas preguntas adicionales:
* ¿Qué tanto valor agrega?
* ¿Cómo puedes simplificarla?
* ¿Qué cosas vale la pena quitar y cómo podrías hacerlo?
* ¿Qué más vale la pena agregar y cómo lo puedes conseguir?
Por supuesto, ya intuyes lo que sigue: un plan de ataque para mejorar tu contribución. Para intentar mejorar tu valor agregado y, por ende, tu satisfacción y (ojalá, así debería ser) tus prospectos de progreso.
OJO, digo “intentar” intencionalmente, porque la libertad de acción para modificar actividades a fin de cuentas depende del nivel organizacional que se tenga.
Lo que me lleva a un punto clave para la generación de valor: la relación con el/la jefe(a). No lo dudes ni un cachito: es la relación más importante (y por mucho) en la vida organizacional, porque es muy difícil (si no que imposible) generar valor si el/la superior es un pelmazo [de ser el caso, apúrate a buscar un jefe(a) distinto].
Trabaja la relación a través de una buena y constante comunicación. A través de fijar metas específicas y claras. A través de obtener grados de libertad de acción que se basen en tus resultados.
Cierro con una reflexión de fondo: el valor de tus actividades dependerá en buena medida de que sigas aprendiendo, de que sigas divirtiéndote, de que sientas que tu trabajo importa.
Entonces vale la pena agregar también otro tipo de preguntas:
* ¿Dónde quiero estar en 5 años?
* ¿Cómo encaja mi trabajo actual en ese futuro deseado?
* ¿Qué necesito cambiar para acercarme al objetivo y cómo lo consigo?
Y luego, manos a la obra… o a actuar en consecuencia.
¿Qué hiciste la semana pasada?
Una pregunta simple que puede dar pie a muchas cosas.
Suerte al responderla.
EN POCAS PALABRAS…
“Mejorar es cambiar. Perfección es cambiar mucho”.
Winston Churchill
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