×
Ricardo Torres
Ricardo Torres
ver +

" Comentar Imprimir
23 Octubre 2020 04:02:00
‘La nueva normalidad electoral’
Escuchar Nota
Muchos pensaron que la elección celebrada el domingo pasado en nuestro estado sería bastante distinta. Lo anterior solo por el hecho de que se realizaba en medio de una pandemia, y que la misma hizo que se pospusiera hasta por tres meses.

Sin embargo, en la realidad, lo único diferente de esta elección fue el hecho de que los electores, ya en la urna, trataron de evitar en lo absoluto el contacto con los funcionarios de casilla y el obligatorio uso de cubrebocas.

Así es, y es que a pesar de todos estos contratiempos, los resultados no fueron en nada distintos y lo digo porque, a pesar de los riesgos sanitarios, la votación fue normal, con una afluencia de votantes por demás típica, con una participación ciudadana baja pero dentro de los parámetros acostumbrados. Y de los resultados, ni que decir, los mismos fueron sin duda los esperados.

Para quienes en realidad conocen de política, los resultados del domingo pasado en nuestro estado no son en nada inesperados o sorpresivos, ya que ante las acciones de los gobiernos, los partidos políticos y los candidatos, todo lo sucedido en la elección pasada, fue por demás entendible y esperado.

Es decir, el hecho de que en Coahuila en esta elección con los cómputos ya concluidos, el PRI –el partido en el poder– se llevara los 16 distritos electorales en disputa y concentrara 49.12% de la votación; así como que Morena –el partido gobernante a nivel nacional– obtuviera19.69% de las preferencias de los votantes sin haber hecho campaña; y que el PAN –que ahora ya casi no gobierna a nadie– solo obtuviera 10.17% para nada es sorpresivo.

Lo anterior dado que en la “nueva normalidad” democrática, y por desgracia, el principal incentivo para los votantes ahora se llama programas de asistencia social.

Para quien dude de lo anterior, debo recordarle que de acuerdo con la última medición oficial de la pobreza en México, publicada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) hubo un incremento del porcentaje de la población que vive en pobreza en nuestro país de 45.5 a 46.2 por ciento. Esto significa un aumento de 53.3 a 55.3 millones de personas en situación de pobreza, o 2 millones de mexicanos que en dos años se sumaron a esa condición.

Entonces, desde una perspectiva electoral, y por consecuencia del ineficaz desarrollo en la operación electoral que han tenido los órganos administrativos electorales nacionales y locales, la pobreza en el país sigue siendo la más rentable al momento de captar votos.

Es decir que la vulnerabilidad en la que la pobreza coloca a millones de personas que dependen de programas y acciones sociales, y el tenue blindaje electoral, es sin duda una tentación irresistible para quienes no dudan en vulnerar los derechos económicos, sociales y culturales de una sociedad, por lo que deciden seguirse de largo hasta trastocar también los derechos políticos.

Entonces, nada inesperado ni distinto hubo en nuestra elección local con respecto a la “nueva normalidad sanitaria”. Pero lo que si aprendimos es que, en adelante, lo más seguro es que el clientelismo asociado a los programas sociales, tanto federales como locales y hasta municipales, serán la herramienta optima que vendrá a desplazar hasta a las campañas electorales, en lo que deberá llamarse “la nueva normalidad electoral”.
Imprimir
COMENTARIOS