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Lulú De Koster.
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Lulú De Koster es periodista, egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAdeC (1995). Ha sido Premio Estatal de Periodismo, colaboradora en redacciones de periódicos locales, editorialista, productora y conductora en medios de comunicación electrónicos. Actualmente es integrante del Consejo de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción (Coahuila) y los comentarios aquí vertidos son a nombre de la autora.

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16 Septiembre 2020 04:00:00
Consejeros (as) éticos (as)
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En las sesiones de la Red Nacional de Consejeros Anticorrupción, que reúne a más de un centenar de ciudadanos designados en los sistemas locales, uno de los temas que se ha colocado sobre la agenda de los colegiados es: ¿cómo exigir y mantener una conducta ética y honesta a cada consejera o consejero anticorrupción del país?

No es sencillo. Ni un tema que sea posible consolidar de la noche a la mañana. El asunto es que a partir de las consideraciones y exigencia de los colectivos nacionales y en las regiones de los estados, en una sola voz se pide que las y los integrantes de los consejos sean totalmente autónomos, que se conduzcan con integridad, que estén realmente comprometidos con la agenda del Sistema y lealtad a los principios de independencia y autonomía para evitar la subordinación o la captura de la que hablan especialistas y académicos conocedores del tema.

Un compromiso de la Comisión Jurídica de la Red de Consejeros y Consejeras Anticorrupción fue delinear los aspectos relevantes para la construcción del Estándar Ético, que inserte conceptos que ciñan el proceder de las y los consejeros, así como principios rectores que deben regir el quehacer de quienes son parte de los colegiados anticorrupción, como el de legalidad, objetividad, profesionalismo, honradez, lealtad, imparcialidad, eficiencia, eficacia, equidad, transparencia, economía, integridad y competencia por mérito.

Hacer un análisis e impulsar reglas para los CPC es prioridad en la Red. Tener un Estándar Ético que establezca virtudes o valores, impedimentos, excusas y conflictos de intereses que se deben de observar por cada uno de las y los consejeros. Lo que respondería a una conducta digna que se apegue a las necesidades de la sociedad y que oriente su desempeño siendo parte del grupo ciudadano que impulsa y coordina la actividad de quienes integran el Comité Coordinador.

El Estándar Ético, que por cierto se valorará en unos días en la Junta de Presidentes que lidera Rosa María Cruz Lesbros, presidenta del CPC nacional, es un mecanismo de prevención que contempla criterios de conducta universales, con la finalidad de establecer reglas de integridad, para que las acciones, contemplen principios y valores dirigidos a orientar la responsabilidad de quienes integran la Red.

Y la ética, en estas reglas de conducta que se promueven para los CPC, se describe como una disciplina basada en acciones y comportamientos de cada uno de los integrantes de los comités y consejos de Participación Ciudadana y que deben ser encaminadas al deber ser, buscando en todo momento la integridad en beneficio de la sociedad.

Es importante dar seguimiento a la discusión y –si se decide– a la aprobación del Estándar Ético, que le imprime rigor y transparencia a las actividades y cumplimiento de obligaciones de las y los consejeros ciudadanos de los sistemas anticorrupción que, sin duda, están sobreexpuestos a la crítica y a la observancia plena de lo que hacen en su agenda como CPC.
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