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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación.

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24 Junio 2019 04:02:00
Abominable obstrucción de justicia en caso Ayotzinapa
El espeluznante testimonio de Carlos Canto Salgado, “El Pato”, no sólo exhibe un episodio de tortura perpetrado, muy probablemente, por los mandos de la Policía Federal Ministerial; se trata además del primer golpe en la caída de un pesado telón fabricado para ocultar la verdad sobre el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014.

Jesús Murillo Karam, entonces procurador general de la República, debió tener noticia temprana de la declaración que hizo Carlos Canto Salgado el jueves 23 de octubre de 2014, ante el comandante Carlos Gómez Arrieta, responsable de la PGR durante los primeros días de la investigación.

“El Pato” declaró, entre muchas otras cosas clave, que fue la Policía Ministerial Federal –que depende de la PGR– la que condujo a un grupo numeroso de estudiantes con rumbo al Tomatal, que está a 15 minutos al este de la ciudad de Iguala. Lo relevante de esta información es que ese lugar se halla en el polo opuesto de Cocula; más adelante, en la misma dirección, se halla Huitzuco de los Figueroa y, hacia el sur, también Mezcala. (Ver Proceso 2225). Estas declaraciones serían consistentes con los hallazgos en materia de telefonía celular que el GIEI reportó en sus informes. De ser ciertas las afirmaciones de “El Pato”, la PGR estaría a la cabeza del operativo de desaparición forzada de los estudiantes. En efecto, la policía dependiente de esa procuraduría habría sido la autora material del crimen que luego pretendió falsamente investigar.

Antes de que se cumpliera el mes de la desaparición de los normalistas, Murillo y sus empleados tuvieron datos duros para apartar su mirada del basurero de Cocula y dirigirla hacia Mezcala y Huitzuco. Sin embargo, como la declaración venía mezclada con la noticia de que fue su propia policía ministerial la que perpetró la desaparición, se habría optado por fabricar una hipótesis alternativa –la estúpida verdad histórica– que terminó por obstruir la investigación y la justicia del caso judicial más importante que se haya enfrentado en el México contemporáneo.

Durante aquellas fechas fatídicas, el profesor de primaria Carlos Canto Salgado, “El Pato”, regenteaba un bar en Iguala, La Perinola, ubicado en las calles Periférico Benito Juárez y Río San Juan. Por las noches, en ese lugar solía organizarse una jugada de cartas donde asistían diversos integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos. Destacaban, entre otros, Raúl Núñez Salgado, “Camperra”, quien era lugarteniente del líder de la plaza de Iguala, Ángel Casarrubias Salgado. También era asiduo Francisco Salgado Valladares, segundo en el mando de la policía municipal.

El azar quiso que la noche del 26 al 27 de septiembre, el bar La Perinola se convirtiera en una suerte de centro de operaciones de los Guerreros Unidos, desde donde se giraron órdenes definitivas para el destino de los normalistas. Es por este motivo que Carlos Canto Salgado obtuvo información crucial sobre los hechos referidos. Cuenta “El Pato” que, alrededor de las 9 de la noche, llegó a La Perinola la noticia de la persecución en contra de “los ayotzinapos”. Ahí dentro se dijo que distintos grupos empleados por los Guerreros, en concreto Los Peques, estaban involucrados con la masacre.

A la medianoche, Canto escuchó decir a Núñez Salgado, la Camperra: “Esto ya se salió de control, no eran así las cosas, ya está caliente el asunto, pero órdenes son órdenes”. También oyó que fue la Policía Federal Ministerial, la que disparó contra el equipo de futbol Los Avispones de Chilpancingo. Por último, a Canto Salgado le tocó ver con sus propios ojos que varias patrullas federales transportaban normalistas camino a Tomatal. Después le comentaron que el destino final sería Mezcala, pero de eso no tuvo certidumbre. Hacia el este de Tomatal está Huitzuco de los Figueroa, por lo que no debe descartarse ese otro destino.

El comandante Carlos Gómez Arrieta, responsable de la investigación de la PGR en octubre de 2014, ha sido señalado como el hombre que, en el video de la tortura, interroga a Canto Salgado. Este es el motivo por el cual renunció a su actual puesto, como subsecretario de seguridad en el estado de Michoacán.
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