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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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06 Abril 2020 04:07:00
¡Las mil máscaras de Lopez Obrador!
Como si se tratara del mítico luchador mexicano, motejado como “El Mil Máscaras”, el Presidente mexicano nos regala, día a día, la sublimación de una de sus mayores cualidades; la camaleónica estulticia.

Y es que, si un día cuestiona el dispendio neoliberal, al día siguiente se apropia de los ahorros neoliberales. Si un día exige a los empresarios no despedir empleados, el Presidente mismo había ordenado una purga de miles de servidores públicos.

Un día despide a médicos y enfermeras y destruye el sistema de Salud, y al día siguiente, ante la crisis sanitaria del siglo, culpa al neoliberalismo por no capacitar suficientes especialistas y por haber descuidado el sistema de Salud.

Por eso, para no tropezar con la misma piedra, aquí dejamos el decálogo de la camaleónica estulticia de “El Mil Máscaras” de Palacio.

1.- Festejó el Presidente que las pandemias sanitaria y económica habían caído “como anillo al dedo” a su proyecto transformador. Lo que no entiende, sin embargo, es que con esa frase asume que apostó por la destrucción de la economía, del sistema de salud, por los crímenes de Estado colectivos y por el empobrecimiento generalizado. ¿Es López Obrador un criminal de Estado de la talla de Mussolini, Hitler y Stalin?

2.- Peor, durante parte del sexenio de Peña Nieto, el grupo político de AMLO utilizó “el crimen de los 43” como bandera político-electoral. Hoy los muertos por el Covid-19 casi llegan a 100 y el Gobierno de Obrador apenas está comprando respiradores, apenas llama a médicos, mientras que salpica culpas, a diestra y siniestra, como es su costumbre.

3.- El villano favorito de AMLO es el neoliberalismo. Por eso, a pocos meses de su llegada al poder, Obrador decretó su fin. Luego, ante las severas pandemias sanitaria y económica, López no dudó, echó mano del dinero guardado por los neoliberales para emergencias, como los casi 300 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización presupuestal; los 90 mmdp del Fondo para Estados; los 14 mmdp del Fonden y los 800 mmdp de más de 300 fideicomisos. Sí, el neoliberalismo a contentillo.

4.- Por años, el candidato Obrador, obtuvo una jugosa renta político-electoral del Fobaproa; instrumento creado para el rescate de ahorradores. Hoy, ante la pandemia económica, se niega a rescatar millones de empleos de medianas y pequeñas empresas, pero se gasta los ahorros nacionales en programas clientelares y el pago de caprichos, como la destrucción del NAIM.

5.- En toda su vida de líder social y político, López Obrador nunca creó un empleo, ya no se diga para él y menos para su prole. Al llegar al poder presidencial despidió a cientos de miles de empleados del Estado, muchos de ellos médicos y enfermeras. Sin embargo, ante la pandemia económica, López amenaza a empresarios que intenten despedir o bajar el sueldo a sus empleados, al tiempo que el propio Presidente propone bajar el salario de todo el sector publico federal. ¿Alguien entendió?

6.- Desde que arrancó la crisis sanitaria por el Covid-19, el Presidente le gritó al mundo que México estaba preparado para hacer frente a la emergencia. Una evidente mentira. Y es que el IMSS apenas decidió la compra de “ventiladores”, cuando ya van un centenar de muertos y cuando se generalizan las protestas de médicos y enfermeras.

7.- Apenas en días recientes empezó una intensa campaña oficial –en redes y a través de bots–, en defensa del Gobierno mexicano; campaña que pretende responder a las severas críticas internacionales que colocan al de AMLO como el peor Gobierno en el mundo. Sin embargo, la realidad derribó el intento de engaño y también a través de videos, médico, enfermeras y pacientes confirmaron que el Gobierno de México maquilla la realidad y oculta la verdadera cara de la epidemia.

8.- Es un clásico en el mundo el irresponsable llamado del Presidente mexicano a salir con la familia, llenar restaurantes y parques, justo cuando la pandemia pegaba con mayor fuerza en México. Hoy, con cifras maquilladas sobre el número de muertos e infectados, López Obrador dice que los mexicanos dieron un ejemplo al mundo al quedarse en su casa. De risa loca.

9.- Uno de los supuestos logros del Gobierno de AMLO es la lucha contra la corrupción. Todos los días presume ahorros e imaginarios ejemplos de honestidad. Sin embargo, la realidad confirma al de Obrador como el Gobierno mas corrupto; entrega sin licitar 90% de los contratos del Gobierno federal.

10.- El personaje favorito del presidente Obrador, para su cotidiano ejercicio de difamación y calumnia, es el expresidente Calderón. En días pasados arreció la especie de que a través de Genaro García Luna, Calderón mantenía vínculos con el crimen organizado. Sin embargo, Calderón nunca dejó en libertad a los hijos de un narcotraficante, tampoco solapó la boda del hijo de un criminal y menos saludó de mano a la madre del mayor criminal de la historia. El teatro contra García Luna se vino abajo.

¿Cuántas máscaras presidenciales más tendremos que ver para por fin entender que el 1 de julio de 2018 elegimos –eligieron– al peor Presidente de la historia?

Al tiempo.

03 Abril 2020 04:00:00
¡El fin de sexenio y el fin de AMLO!
Lo de menos son los pretextos. Que si es el Presidente más honesto, el que llegó con el mayor respaldo popular, el más preocupado por los pobres, el más criticado, más ridiculizado y el menos entendido; el que habría acabado con la corrupción. ¡Lo que gusten y manden!

Lo cierto, sin embargo, es que en política y, sobre todo, en el ejercicio del poder, no importan los adjetivos y menos las ideologías; no importa la demagogia y menos la arrogancia; lo importante son los resultados. Y punto.

Y ante el espejo de la terca realidad, nadie puede negar que López Obrador resultó ser el peor Presidente de la historia; el que ofreció los peores resultados en los primeros 16 meses de Gobierno, el que recibió una economía blindada y estable y terminó por destruirla en los primeros 12 meses; el que llevó a México a niveles de escándalo por la violencia y el crimen.

Y pueden decir misa, tanto el Presidente como sus corifeos -pueden decir que la crisis les vino “como anillo al dedo-, sin embargo, los resultados confirman que ha muerto el sexenio de López Obrador, lo mismo que su proyecto político y su partido.

¿Y por qué están muertos? Porque en solo 16 meses, tanto el Presidente como su partido y su “castillo de naipes” -motejado como Cuarta Transformación- destruyeron la economía, la política, la democracia, la esperanza de un cambio y, sobre todo, destruyeron el futuro de casi 130 millones de mexicanos.

Sí, está muerto el sexenio de López porque no habrá refinería de Dos Bocas, tampoco Tren Maya y menos Aeropuerto de Santa Lucía.

Y está muerto porque es falso y ofensivo para todos que haya terminado la corrupción, ya que el de Obrador es el Gobierno más corrupto de la historia, con casi 90% del gasto dilapidado sin licitaciones.

Y está muerto el sexenio de López Obrador porque la mayoría de sus colaboradores -secretarios de Estado- son inútiles ante el poder vertical y autoritario “del jefe”; porque no pocos de ellos ya insinuaron su renuncia, ante la parálisis oficial, que provoca que en la gestión de López nada se mueve sin que lo autorice “el jefe”.

En pocas palabras, la terca realidad confirma que un país como México no se puede “gobernar” con “ríos de palabrería mañanera”; con “montañas de mentiras matutinas”, con “sermones” y menos con buenos deseos y mejores intenciones. El buen Gobierno es aquel que da buenos resultados. Y punto.

Y es que el ejercicio del poder y la responsabilidad de gobernar exigen experiencia, conocimiento, técnica, ciencia y paciencia; todo lo que no tienen ni el presidente Obrador y menos sus “floreros” del gabinete.

Y los resultados son demoledores, en los primeros 16 meses del Gobierno de López Obrador; la economía mexicana está en la ruina -destruyó industrias clave, como la construcción, la automotriz y la turística, por citar algunas-, mientras que en el 2020 el desempleo será el mayor del siglo y el colapso económico ya es inevitable.

Y frente a esa tragedia no habrá dinero para los programas sociales, tampoco para las obras faraónicas de López Obrador y menos para las pensiones de millones de jubilados. Y cuando el dinero se acaba y deja de entrar por la puerta para los beneficiados del clientelismo lopista, el amor saldrá corriendo por la ventana.

Y no, la culpa no es de la pandemia del Covid-19 -o no solo es culpa del coronavirus-, lo cierto es que en el primer año de Gobierno, Obrador ya había destruido la economía, la confianza en la inversión; había destruido el sistema de salud pública; había tirado al drenaje el mayor esfuerzo por contar con educación de primer mundo, había abandonado a las mujeres, que son la mitad de la población; había peleado con los empresarios y dividido a los mexicanos, en buenos y malos.

En esos pocos meses, el Presidente que se decía “la esperanza de México”, llevó a la desesperanza a millones de mexicanos que sufren los estragos de la violencia y el crimen; a miles que son desplazados por las peleas territoriales de las bandas criminales y otros tantos que han sido atrapados por el narcotráfico, la trata de personas y hasta los niños sicarios.

Y es tal el fracaso de Obrador que, hoy, México es uno de los países más violentos del mundo, con la mayor cantidad de muertes -casi un centenar por día-, y con cifras récord en feminicidios y la muerte de niñas y niños.

Y sí, el presidente Obrador y sus corifeos pueden decir misa y pueden seguir creyendo que engañan con su retórica barata.

Sin embargo, la terca realidad confirma, todos los días, que el Gobierno de López está muerto, que fracasó su “proyecto de nación”, que se derrumbó el “castillo de naipes” motejado como Cuarta Transformación y que Morena nunca fue un verdadero partido político.

Y ese fracaso de escándalo lo confirman todas las encuestas.

Sí, el sexenio está muerto, igual que el Gobierno de AMLO.

Al tiempo.
02 Abril 2020 04:00:00
¡Estado criminal: médicos y enfermeras están solos!
Están solos; arrumbados a su suerte. También están en la primera línea de la batalla, sin fusil; armados solo con su conocimiento científico y su convicción.

Pero también están muy lejos de la mano del Presidente, mano que se extiende para ayudar a la madre del mayor narcotraficante del mundo -El Chapo Guzmán-, antes que preocuparse por trabajadores de la salud: médicos y enfermeras, vitales en toda sociedad, sea una sociedad populista, sea clientelar o sea neoliberal.

Peor aún, esos mexicanos hacen frente a la peor pandemia del último siglo sin recursos, sin material médico, sin protección y, sobre todo, con el riesgo latente y cotidiano de infectar a sus familias.

Y, a querer o no, lo cierto es que no le importan a nadie; no le importan a un Presidente arrogante, ciego, sordo y estulto.

No le interesan al Gabinete de Salud y menos a un régimen dizque de izquierda, en donde supuestamente los trabajadores de la salud serían los profesionales privilegiados.

Y tampoco le importan a la sociedad en general; no le importan a los ciudadanos, ese sector social que más debía velar por ellos; cuidarlos, protegerlos y, sobre todo, agradecer su apostolado.

Nos referimos, como queda claro, a los médicos y enfermeras; a todos los trabajadores de la salud, en general, que ante la pandemia de Covid-19 están abandonados a su suerte por todo el Estado y por sus instituciones, pero sobre todo, por el Gobierno de incompetentes que rodean a López Obrador.

Bueno, incluso la sociedad abandonó a sus médicos y enfermeras, ya que pocos hacen caso a los reiterados llamados de auxilio, ante la crisis, que lanza todo el sector salud mexicano.

Pocos escuchan la gravísima falta de equipos y utensilios básicos para protegerlos de eventuales contagios, durante el desempeño de su trabajo.

Y están solos porque han recurrido a todo: han recurrido a videos personales, a videos en grupos; a la exhibición de las precarias condiciones de trabajo y hasta han salido a la calle, a marchas y bloqueos callejeros, en protesta por la indiferencia oficial y en espera de una respuesta del indolente Gobierno de AMLO.

Lo peor, sin embargo, es que es tal el abandono de médicos, enfermeras y trabajadores del sector salud, que existen hospitales que se han convertido en verdaderos focos de infección, como el hospital del IMSS de Monclova, Coahuila.

Resulta que el pasado 28 de marzo se confirmó que cerca de 50 empleados de la clínica 7 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicada en Monclova, Coahuila, estuvieron en contacto con un paciente que fue identificado como víctima del Covid-19.

Durante más de una semana las autoridades del IMSS, encabezadas por el poco o nada eficiente Zoé Robledo, ocultaron la epidemia hasta que se confirmó que por lo menos 30 médicos y trabajadores del sector salud se habían contagiado, lo que provocó la muerte de tres de ellos.

Lo más cuestionable del tema, sin embargo, es que muchos médicos y enfermeras votaron por López Obrador, creyeron en su propuesta, le entregaron su confianza sin condiciones al hoy Presidente pero, al mismo tiempo, casi todos ellos han sido traicionados.

¿Traicionados? En efecto, médicos y enfermeras del sector salud son víctimas de la traición de un Gobierno al que nada importa la salud, el bienestar, los pobres y tampoco los que menos tienen; Gobierno que desdeña las campañas de prevención, la construcción de hospitales, la capacitación de médicos y enfermeras; Gobierno para el que la salud es un lujo que, por eso, porque es un lujo, debe ser sustituido por clientelismo y por dádivas.

Por eso las preguntas. ¿Cuántas veces han hablado los directores del IMSS, del ISSSTE, de Ssa, y el propio presidente Obrador, del riesgo que enfrentan médicos y enfermeras: cuántas veces se han comprometido a resolver sus carencias y cuántas veces se han preocupado por las familias de los miles de trabajadores de la salud, que podrían ser el principal foco de infección del Covid-19?

Lo cierto es que el Gobierno de López Obrador comete otro crimen de Estado al ignorar el gravísimo riesgo al que se exponen médicos, enfermeras y trabajadores de la salud, al desempeñar su responsabilidad en condiciones indignas, de riesgo y de nulo respeto por parte del Estado, del Gobierno y del propio Presidente.

Por eso debemos preguntar de nuevo. ¿No es un crimen de Estado la indolencia y el abandono del presidente Obrador hacia los trabajadores de la salud: médicos, enfermeras y muchos otros especialistas?

Sí, López Obrador es el principal criminal de Estado de la historia. Por eso debe ser llevado a juicio político.

Al tiempo.
01 Abril 2020 03:56:00
¡El ‘mundo feliz’ de AMLO, su mayor derrota moral!
En el imaginario del presidente López Obrador existe “un mundo feliz, feliz, feliz”, en donde ningún ciudadano –de 130 millones– rechaza a su Gobierno.

Es decir, según el Mandatario, todos o casi todos los mexicanos están “felices, felices y felices” con su Gobierno.

Por eso, en ese “mundo ideal”, el Covid-19 nunca fue una amenaza real para la población, y mucho menos para el “súper” Presidente mexicano.

En ese “imaginario ideal” el mismo Obrador es inmune al contagio, porque tiene sus “escudos santificados” y morales; los “detentes”, que todo lo curan y hasta lo protegen de todos los adversarios y enemigos.

En “el mundo feliz” que solo ve el Presidente de los mexicanos, la enfermedad se cura en casa, con pócimas, ungüentos y vaporizaciones, como recomienda el locuaz Solalinde; nada de hospitales ni máquinas respiradoras.

En “el imaginario” de López Obrador, la economía mexicana es de las más potentes del mundo y resistirá vendavales, devaluaciones, caídas del precio del petróleo y hasta recesiones, porque “es una mina de oro”.

En “el mundo feliz, feliz, feliz” de AMLO, todos deben acatar la contingencia sanitaria menos él; prohombre tocado por la mano divina, capaz de tender la mano a la madre de “El Chapo”, pero incapaz de entender y atender a las mujeres y niños con cáncer, a las violentadas; incapaz de velar por la seguridad y la vida de millones de mexicanos amenazados en su seguridad, sus propiedades y su salud.

Y en el “soliloquio” de Obrador, todo aquel incapaz de ver “el mundo feliz” y sus “inagotables bondades”, es enemigo del pueblo bueno; representa a tiranos y conservadores y es un “molino de viento” enviado por enemigos de la cuarta transformación para impedir que los ciudadanos beban felices de ese cántaro de miel que es el régimen lopista.

Sí, de locos “el mundo feliz” de López Obrador. Pero si creían haberlo visto todo y pensaban que con el PRI o el PAN la degradación política había llegado a la cumbre, les faltaba ver la ruina moral de los políticos de Morena, empezando por el Gobierno obradorista.

¿Lo dudan?

1.- Nunca un Presidente mexicano dijo 23 mil mentiras en solo 16 meses y, aun así, pide al pueblo no dejarse engañar.

2.- Nunca un Presidente se adjudicó la baja del precio de la gasolina, cuando el precio cayó por la tragedia petrolera mundial.

3.- Nunca un Presidente destruyó deliberadamente el sistema de salud y presumió ser líder sanitario ante una pandemia como el Covid-19.

4.- Nunca un Presidente convirtió en éxito un PIB de 0%, como en 2019 y con expectativas de tragedia en el 2020, con -7% de

crecimiento.

5.- Nunca un Presidente fue tan irresponsable al negar una pandemia y menos al invitar a la población a salir a la calle en medio del contagio.

6.- Nunca un Presidente presumió un ahorro de 400 mil millones de pesos que no existen; y menos gritó estar “sobre una mina de oro”.

7.- Nunca un Presidente negó el desabasto generalizado de medicinas y menos culpó de ello a los fabricantes.

8.- Nunca un Presidente dijo tal estupidez: “el pueblo curará al pueblo”.

9.- Y menos esta: “Los conservadores son malos de malolandia”.

10.- Nunca así: “Los medios hasta quieren llevar el conteo de muertos”.

11.- Y menos así: “El escudo contra el coronavirus es la honestidad”.

12.- Tampoco pidió, en plena pandemia, “salir a la calle y abrazarse”.

13.- Y no tal arrogancia: “Confíen, yo les aviso cuando puedan salir”.

14.- Y menos un espectáculo como este: “me la quería comer a besos”.

15.- Nunca tanto odio a empresarios: “No vamos a bajar impuestos, al contrario, que paguen; esas estrategias neoliberales ya no se usan”.

16.- Nunca dos mujeres, diputadas, pelearon a mordidas y arañazos por el control de comisiones en un Congreso local… diputadas de Morena.

17.- Nunca un Congreso local prohibió “las peleas entre legisladores y legisladoras, a mordidas y arañazos”. Congreso con mayoría de Morena.

18.- Nunca un Gobernador de Morena dijo: “Si son ricos tienen riesgo, los pobres somos inmunes”; tampoco que el Covid-19 se cura “con un mole con pollo” o “con un caldito de pollo”. Estulticia de Miguel Barbosa.

19.- Nunca un empresario dijo: “La gente se cura sola, se contagia pero no es mortal; la vida sigue y no necesita cuarentena”. Estulticia de Ricardo Salinas Pliego.

20.- Nunca un subsecretario dijo: “Sería bueno que el Presidente se contagiara”. “Cerrar una escuela por un niño infectado no sirve, mejor espero a que haya 10, pero si me espero a que haya 100 es mejor”. “El Presidente no tiene fuerza de contagio porque tiene fuerza moral”. Estulticia de López-Gatell.

21.- Nunca un estulto como John Ackerman había dicho: “El Presidente es un científico”.

22.- Y nunca un Presidente había dicho, en Cadena Nacional; “Detente enemigo, el corazón de Jesús está conmigo”.

Sí, “el mundo Feliz” de López Obrador es su mayor derrota moral.

Al tiempo.
31 Marzo 2020 04:07:00
¡El saludo de AMLO que ofende a todos!
Viajar hasta el municipio de Badiraguato, Sinaloa, para saludar a la madre del Chapo, no solo es una imprudencia del Presidente sino una ofensa para los mexicanos, para el país, para las familias de miles de muertos por el crimen organizado y la violencia y, sobre todo, para una sociedad lastimada por los estragos del mal gobierno de López Obrador.

Y es que nadie se traga el espantajo de que el encuentro entre la madre del Chapo y el Presidente mexicano fue una casualidad.

No, en realidad tiene todos los ingredientes de compromiso pactado con antelación, que exhibe el tamaño del sometimiento del Presidente mexicano al interés de la familia del narcotraficante más buscado en todos los tiempos.

Lo cierto es que no solo se trataba de que el Presidente cumpliera el acuerdo de estar en Badiraguato justo en la fecha del onomástico de El Chapito, sino que debía quedar constancia del encuentro, para que todo el mundo se entere de quién manda en México.

Es decir, que el acuerdo incluía el compromiso de guardar testimonio del mismo para hacerlo público, para que el “jefe de jefes”, conocido como El Chapo, se enterara en su celda que López Obrador cumplió su parte.

Por eso las preguntas.

¿Qué pactó el Presidente mexicano con el mayor criminal de la historia? ¿Qué hay detrás del encuentro público entre la madre de El Chapo y López? ¿Es creíble la supuesta carta, revelada por la vocería de Palacio, luego de más de 22 mil mentiras presidenciales? ¿De qué tamaño son los compromisos del Presidente con la familia del narcotraficante, como para liberar al Chapito, solapar la boda de la hija del Chapo; para facilitar la fuga del “contador” del narcotraficante y para ayudar a la familia con visas y pasaportes?

Lo que queda claro, más allá de que el Presidente responda o no las interrogantes arriba planteadas, es que existe un pacto, un acuerdo o un negocio entre el Presidente mexicano y el mayor criminal de la historia.

Y ese acuerdo, de la naturaleza que sea, coloca al de López Obrador en calidad de “narcogobierno”. ¿Por qué? Porque el Gobierno de Obrador es rehén del más poderoso cártel de las drogas en la historia. Sí, rehén de El Chapo Guzmán y de su familia.

Pero esa no es ninguna novedad. Lo cierto es que desde antes del arranque de la campaña presidencial de Obrador -el 15 de febrero de 2017, en el Itinerario Político titulado ¿Financia el “narco” a Morena?-, dijimos que eran “muchas las evidencias de que dinero del narcotráfico está presente en la campaña presidencial del candidato de Morena”.

Más aún, en media docena de entregas del Itinerario Político volvimos al tema ya que, a los ojos de todos, sorprendía la cantidad ilimitada de dinero que manejaban los operadores de la campaña de López Obrador.

La más reciente entrega sobre el tema data del 5 de febrero del 2020 y llevó el título siguiente: “Silencio de AMLO ante el otro ‘culiacanazo’”.

En esa ocasión nos referimos a la complicidad oficial ante la fastuosa boda de una hija de Joaquín, El Chapo, Guzmán, el mayor narcotraficante de la historia, que se llevó a cabo en la Catedral de Culiacán y que contó con la protección federal.

Y es que, a los ojos de todos, el enlace matrimonial convocó a no pocos de los más buscados criminales y narcotraficantes, los que contaron no solo con vigilancia del Ejército, sino con la complicidad del gobierno de Obrador.

Ese 5 de febrero concluimos con la siguiente pregunta: “¿Será el de AMLO un ‘narcogobierno’? Al tiempo”.

Y, en efecto, siempre puntual, el tiempo parece darnos la razón. Y la confirmación estuvo a cargo del propio presidente Obrador quien, como ya se dijo, el domingo 29 de marzo acudió al municipio de Badiraguato, Sinaloa, a un encuentro con la familia del Chapo.

Pero no es la primera ocasión en la que López Obrador es obsequioso con la familia de Guzmán Loera. La primera fue el 29 de enero de 2019, cuando con ayuda oficial escaparon tres reos del Reclusorio Norte, vinculados al cártel del Chapo, entre ellos el contador del criminal. Luego, el 17 de octubre del mismo año fue liberado Ovidio Guzmán, hijo del Chapo.

El 25 de enero del 2020 recibió protección oficial la boda de una hija del narcotraficante y, en junio de 2019, López Obrador se dijo “conmovido” por la cadena perpetua dictada al Chapo.

En efecto, la imprudencia presidencial ofende no solo a los miles de muertos a manos de la banda criminal de Guzmán Loera, sino a las familias de miles de policías, militares y marinos muertos por esa banda; ofende a la sociedad que, frente a la pandemia, no tiene Gobierno y ofende al Estado todo, a la nación entera, porque con su incompetencia y estulticia, el Presidente mexicano lleva a México al despeñadero.

Y sí, es tiempo de que López Obrador deje el puesto por su notoria incompetencia.

Al tiempo.
30 Marzo 2020 04:00:00
‘¡Cómo Destruir a México!’, nuevo manual de Obrador
Como todos saben, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador es un escritor prolífico.

Sus biógrafos dicen que tiene en su haber casi una veintena de títulos, algunos de reciente creación, como la Cartilla Moral y Hacia una Economía Moral, que se pueden ver entre las novedades de librerías.

Y seguro pronto veremos en librerías el que podría ser el mayor best seller de Obrador, titulado ¡Cómo Destruir a México!, con el subtítulo siguiente: “Hazaña lograda en solo 16 meses”.

En realidad se trataría del manual que recoge las potentes experiencias del “inteligente” Presidente mexicano, López Obrador, quien en solo 16 meses hizo lo que nadie en el mundo y menos en la historia: destruir a todo un país de más de 120 millones de mujeres y hombres, sin que la mayoría de esos millones de mexicanos se atreviera a chistar.

Sí, el arduo trabajo de acabar con México, con su economía, su sistema de salud, su precaria seguridad y educación; de destruir millones de empleos, de empujar de vuelta a la pobreza extrema a millones de ciudadanos que ya habían abandonado esa condición, la llevó a cabo López ante los ojos de millones de personas que no se atrevieron a decir una sola palabra.

Peor, seguramente el manual titulado ¡Cómo Destruir a México! nos dará luz sobre ese misterio digno del más rebuscado culto, que hizo posible que en un tiempo récord fueran destruidas industrias “motor” -como la turística, de la construcción y automotriz, entre otras-, en medio del aplauso impensable de no pocos ciudadanos mexicanos; intelectuales, hombres de ciencia y de empresa, periodistas y hasta reputados escritores.

Y es que la genialidad de López Obrador no solo está en la habilidad para destruir -en solo 16 meses-, un país que nos llevó décadas construir a los mexicanos, sino que la mayor habilidad se localiza en el secreto de llevar adelante esa destrucción sin oposición, sin el rechazo colectivo, sin el reclamo de los grandes hombres de empresa, de los reputados intelectuales y sin enfrentar el enojo social, volcado en las calles.

¿No es un milagro, digno de un prohombre, como Obrador?

Sin embargo, lo más llamativo, por increíble que parezca, es que aún hoy son muchos los mexicanos -por lo menos uno de cada tres- que siguen aplaudiendo y hasta venerando al que, en los hechos, se convirtió en el sepulturero del México más democrático que conocimos en la historia, del de mayor crecimiento en el empleo, en el bienestar, en el desarrollo turístico, automotriz y con la mayor estabilidad económica.

Y acaso por el misterio que encierra el milagro de “destruir a México en solo 16 meses” -sin que nadie se haya atrevido a chistar-, la parte medular del nuevo manual de López Obrador será la revelación de otro no menos asombroso fenómeno de masas: el prodigioso engaño colectivo que movió a 30 millones de almas a creer en un hombre no solo analfabeta, sino ignorante de los básicos del ejercicio del poder, que no tiene la más elemental cultura democrática y que asoma serios problemas de personalidad, que lo han llevado a decir más de 22 mil mentiras en esos 16 meses.

Por eso, en el nuevo manual de AMLO, ¡Cómo Destruir a México!, encontraremos respuesta a incógnitas de imposible respuesta para la ciencia.

¿Cómo fue posible engañar a esos 30 millones de seres humanos que llevaron a López Obrador al poder en México? ¿De qué tamaño y qué poder tenía y tiene el engaño que se hizo tragar a esos 30 millones, como para que hoy muchos de ellos sigan bajo los efectos de esa pócima?

Y obligan las preguntas porque, por ejemplo, hoy México es más inseguro y los mexicanos viven una mayor violencia, en tanto que son de escándalo e históricas las cifras de muertes violentas, de feminicidios, de secuestros y de mujeres y niños muertos.

Hoy el desempleo es mayor que en los gobiernos de Calderón y Peña, en tanto que las oportunidades de salir de la pobreza son menores.

Hoy las mujeres, los jóvenes y los niños de México viven peor que en los gobiernos de Calderón y Peña; la salud es peor, los empleos son peores, los peligros de enfermar son mayores y las posibilidades de bienestar para millones de mexicanos están más lejos que nunca; son peores que cuando Obrador decía que estábamos peor, en los gobiernos de Calderón y Peña.

Hoy es más difícil que un trabajador pueda tener una casa; es más complicado que los niños tengan una mejor educación; es casi imposible que un mexicano pobre pueda tener un mejor empleo.

Hoy la democracia está amenazada y muertos principios fundacionales como “sufragio efectivo no reelección”, como “división de poderes”, como “Estado laico”, como “partidos opositores” y como “libertad de expresión”.

Y todo eso fue destruido por un solo hombre, el mexicano ejemplar que, en solo 16 meses, acabó con un país de más de 120 millones de mexicanos.

Sí, no dejen de leer y releer el manual de AMLO ¡Cómo Destruir a México!… En una de esas a ver si todos aprendemos algo.

Al tiempo.

27 Marzo 2020 04:07:00
¡El amor-odio de AMLO a empresas!
El Itinerario Político del 23 de noviembre de 2017 –entonces para Milenio, durante la precampaña presidencial de López Obrador–, lo titulamos de la siguiente manera: ¡El dictador, AMLO!

Dijimos que según su proyecto de nación, López Obrador amenazaba con la designación de “un fiscal carnal” para llevar a cabo una feroz venganza contra críticos y adversarios, al mejor estilo de las dictaduras de Cuba y Venezuela.

Así lo escribimos. “Es decir, cuando Obrador sea presidente, iniciará una feroz persecución de adversarios y enemigos políticos, ya que la Fiscalía estará bajo su mando directo y unipersonal. ¿Y qué dicen los aplaudidores de AMLO, del ‘fiscal carnal’ que promete su candidato?” Fin de la primera cita.

Como imaginan, la paliza en nuestra contra, en redes, fue brutal. Lo menos que nos dijeron es que estábamos locos.

Luego, el 13 de agosto de 2019 –cuando Obrador contabilizaba 10 meses de gestión presidencial–, titulamos la entrega del Itinerario Político, de esa fecha, de la siguiente manera: Venganza, Violencia y Terror, Signos del Gobierno de AMLO”.

Así lo explicamos: “La venganza, la violencia y el terror han sido, en la historia de la humanidad, signos característicos de las tiranías de todos los tiempos. Por ejemplo, el fascismo italiano, del que siguieron el fascismo alemán y el fascismo español, tuvieron en Benito Mussolini al tirano por excelencia; dictador que mantenía ‘el orden’ mediante venganza, violencia y terror extremo, con grupos paramilitares llamados ‘camisas negras’.

“Durante las dictaduras latinoamericana –en Argentina, Chile y aún hoy en Venezuela–, la venganza, la violencia y el terror han sido y siguen siendo los principales instrumentos de represión y control social”.

Luego, enumeramos las venganzas que había iniciado López Obrador contra Rosario Robles, Carlos Ahumada, Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle; contra Alonso Ancira, Juan Collado y Emilio Lozoya, además de los grupos empresariales que financiaron el documental El Manual del Dictador, en donde AMLO es comparado con dictadores latinoamericanos.

Y concluimos así: “Quién defenderá a los ciudadanos mexicanos de las venganzas, la violencia y el terror si, precisamente, el signo del Gobierno de López Obrador es la venganza, la violencia y el terror?” Fin de la segunda cita.

Hoy, cuando han pasado 16 meses del Gobierno de AMLO, no solo se ratifica lo que aquí dijimos en noviembre de 2017 y en agosto de 2019, sino que no existe quien defiende a los mexicanos del dictador López Obrador.

Todos saben, por ejemplo, que mediante un “fiscal carnal”, AMLO llevó a cabo una feroz venganza contra adversarios políticos, empresariales y mediáticos. Y todos saben que siguen la venganza, la violencia y el terror contra las empresas, los empresarios y los opositores, sean políticos, sean exfuncionarios o sean periodistas y críticos.

¿Y qué dicen hoy “los demócratas” mexicanos de esa persecución, de esa venganza y del terror desatado por Obrador contra la sociedad toda? ¿Teníamos o no razón? Pero el mejor ejemplo, de que siguen vivos el terror y la venganza es el cierre arbitrario de negocios como la empresa cervecera de Mexicali.

Y es que –como también lo dijimos en la más reciente entrega de Al Tiempo, en Contrapeso Ciudadano–, detrás del cierre autoritario e ilegal de la planta cervecera en Mexicali –decreto presidencial disfrazado de encuesta–, está la venganza contra Valentín Diez Modoro, contra el Grupo Modelo y su socio global, Constellations Brands. ¿Y por qué la venganza?

Porque, entre otros, Diez Morodo se negó a financiar las campañas de AMLO, se negó a promover el voto a favor del tabasqueño y fue parte de quienes financió el documental El Manual del Dictador, que enfureció a Obrador, ya que lo comparaba con Nicolás Maduro, el dictador venezolano.

Pero del odio a empresas y empresarios, López Obrador pasa al amor, sin mayor dificultad. Y es que, si bien metió a todos, o casi todos, en el saco de la llamada “mafia del poder”, luego los perdonó, una vez que apoyaron sus proyectos políticos.

Los casos más escandalosos –por el inmoral oportunismo de las partes–, son los regiomontanos Alfonso Romo y Ricardo Salinas Pliego, quienes con AMLO en el poder, pasaron de lo más parecido a “demonio neoliberales” –y miembros de la mafia del poder–, a mansas ovejas que regresan al redil, una vez que, con cañonazos de dinero, apoyaron las ambiciones de poder del humilde líder populista.

Así, los empresarios que se doblan, tienen justicia y gracia de reino de Obrador, mientras los que se oponen son perseguidos por los ilegales decretos del reino, disfrazados de consultas populares. Y si, no hay quien salve a México del tirano.

Al tiempo.
26 Marzo 2020 04:07:00
¡La fea ‘oposición fifí’, según Salinas Pliego!
El mensaje fue penoso; propio de los peores tiempos de la sumisión de los medios, en general, a gobiernos autoritarios y nada democráticos de los años 70 y 80 del siglo pasado.

Y es que contra los básicos de la ciencia, contra la experiencia en otros países y contra el sentido común, el propietario de Televisión Azteca, Ricardo Salinas Pliego, se tiró al piso para defender la indefendible postura de López Obrador, frente a la pandemia de Covid-19.

Salinas Pliego, dijo que la gente debía salir a la calle, que no debía tener miedo a la pandemia porque su letalidad no es como la pintan. Peor, dijo que los mexicanos debían escoger entre morir de hambre y morir de la pandemia.

Incluso fue más brutal en su defensa de las locuras lopistas –que han sido censuradas en todo el mundo– cuando se atrevió a decir que seguir con el aislamiento como proponen “los opositores fifí”, podría significa “morir de hambre, antes que morir del virus”.

Así la estulticia del otrora integrante de “la mafia del poder”.

Sin embargo, lo cierto es que a nadie debe sorprender la postura entreguista y rapaz de Ricardo Salinas, presidente de Tv Azteca, ante los deseos locuaces del Gobierno de López Obrador.

¿Y, por qué no es ninguna sorpresa?

Porque Azteca, igual que todas las empresas mediáticas de radio, televisión, prensa y digitales en México, enfrenta la más severa crisis de supervivencia en décadas, provocada por la caída del “pastel” publicitario general y, en particular, por la reducción de la publicidad oficial.

Por eso, porque Pliego aspira a ser rescatada –junto con sus empresas– por las jugosa partida de publicidad oficial del Gobierno de López, el depredador empresarial decidió copiar el ejemplo que encumbró a Emilio Azcárraga Milmo, en los años 80, en los gobiernos del PRI.

¿Y, cuál es el ejemplo Azcárraga Milmo?

Elemental, convertirse en un leal soldado del Presidente en turno y, por tanto, doblarse ante un preclaro, inteligente y siempre talentoso Mandatario… Total, el rescate económico bien vale doblar la cintura.

Y es que, como saben, Salinas Pliego fue premiado por su amigo y paisano Carlos Salinas, con la venta, a precio de ganga, de la mayor televisora del Estado, Televisión Azteca. Con ese negocio entendió el valor de la docilidad ante el poder en turno.

Y lo entendió tan bien que, con la ayuda del presidente Fox, el señor Pliego se habría robado, a la mala, el Canal 40, que era propiedad del hoy fallecido Rafael Moreno Valle.

Y es que en el Gobierno de Fox se habían aliado Salinas Pliego y Moreno Valle, para crear la más potente empresa televisora, con los canales 13 y 7 de Azteca y Canal 40.

Sin embargo, pronto se rompió la alianza y, en diciembre de 2003, Salinas Pliego habría mandado a un piquete de asaltantes a ocupar la antena de trasmisión del Canal 40. Cuando Moreno Valle reclamó ante la autoridad federal por la arbitrariedad, Pliego dijo: “si no funcionan los tribunales, tengo derecho a actuar de esa manera”. Al final se apoderó, a la mala, del Canal 40.

¿Ese pillo de Ricardo Salinas no era un “opositor fifí”?


Pero años antes, en junio de 1999, el empresario que hoy se queja de los “opositores fifís”, lanzó una guerra contra Cuauhtémoc Cárdenas, el entonces Jefe de Gobierno del DF, cuando fue asesinado el comediante estelar de Azteca, Paco Stanley.

Airado, Salinas Pliego reaccionó así ante los medios: “Hoy le tocó a Paco, mañana le puede tocar a usted o a mí o a cualquiera. La impunidad nos aplasta… ¿Dónde está la autoridad, para qué pagamos impuestos, para qué tenemos elecciones, para qué tenemos tres poderes, para qué tanto Gobierno, cuando no hay autoridad en esta ciudad…?

¿Ese Salinas Pliego no era un “opositor fifí”?

Un década después, en mayo de 2009, luego de ser sancionado por el IFE con 2 millones de pesos por no transmitir los spots de los partidos opositores –solo favoreció al PRI– Salinas Pliego acusó al Tribunal Electoral de cometer “un robo en despoblado”. Dijo que no le importaba darle tiempo a los opositores pero que no se dejaría robar.

¿Ese Ricardo Salinas no era un “opositor fifí”?

Y, por último, en mayo de 2012, luego que el IFE le solicitó a Televisión Azteca reprogramar un juego de fútbol a causa del debate presidencial previsto para el 6 de mayo, Salinas Pliego sentenció en sus redes sociales: “Si quieren debate, véanlo en Televisa, si no, vean el futbol por Azteca”.

Otra joya del “opositor fifí”, Ricardo Salinas.

Aún dudan de que no pocos hombres de empresa, como Ricardo Salinas, son “la basurita” del Estado?

Al tiempo.
25 Marzo 2020 04:07:00
¡Estamos solos!¡Aquí 25 causas!
En México, ya no hace falta negarlo, no hay Gobierno federal. El de López Obrador es, por decirlo suave, el peor Gobierno de la historia. Más aún, el Presidente mexicano es uno de los peores del mundo, según lo hizo saber la prensa internacional de los días recientes.

Por eso, tampoco es exagerado decir que en México estamos solos; como lo estuvimos en septiembre de 1985, en el gran terremoto; en 1968, en la gran represión; en 1976, en la primera de las grandes crisis económicas y como lo estuvimos en 1994, a causa de los magnicidios de ese año.

¿Por qué estamos solos?

1.- Porque imperó la irracionalidad y 30 millones eligieron al peor Presidente posible, en el peor momento probable. Y pagamos cara esa torpeza.

2.- Porque en 16 meses de iniciado el Gobierno, la violencia es peor, la inseguridad es peor, el desempleo es peor, la salud y la economía son peores, porque la democracia está enferma y porque fue destruido el sistema de salud.

3.- Porque en 16 meses, el Gobierno que prometió salvar a México, en realidad nos lleva a la ruina económica, política, sanitaria y social.

4.- Porque cuando habla el Presidente, pocos le creen, ni sus corifeos, ya que López Obrador ha dicho más de 22 mil mentiras en solo 16 meses.

5.- Estamos solos porque el ignorante y analfabeta López Obrador destruyó la economía del país, a la que dará el tiro de gracia el Covid-19.

6.- Porque antes del Covid-19, AMLO había destruido la salud; ya no había medicinas, médicos, instalaciones sanitarias adecuadas; antes de la gran epidemia adulteraban medicinas que mataron 10 pacientes en Tabasco.

7.- Porque a pesar de tragedias como la italiana y española, el estulto de Palacio seguía invitando a salir a la calle; desdeñando la epidemia; seguía en reuniones multitudinarias, porque no respeta ni la propaganda de su Gobierno.

8.- Porque al que encomendamos el timón, no sabe conducir ni un “patín del diablo”; porque cree que la pandemia se cura con “detentes” y amuletos.

9.- Porque el Presidente mexicano asegura que el Covid-19 se cura mejor en casa, con pócimas y abrazos, que en los hospitales.

10.- Porque Obrador cree que las mujeres mexicanas –no los hombres–, son las mejores enfermeras para las abuelas, los abuelos y las madres.

11.- Estamos solos cuando vemos que el embajador de Canadá llama a sus connacionales a dejar México de manera urgente. No cree en México.

12.- Estamos solos cuando la OMS adelanta la Fase 1 de Covid-19, ante la negativa del Gobierno mexicano, al que en todos lados catalogan como un peligro para México y el mundo.

13.- Estamos solos cuando vemos que la prensa internacional señala a López como el Presidente más irresponsable y el peor del mundo.

14.- Cuando el Mandatario mexicano dice, sin pudor y sin vergüenza que su Gobierno “fue el primero en atender esta enfermedad en el mundo”.

15.- Estamos solos cuando el responsable de la salud en todo el país dice que el Presidente “es una fuerza moral” y no se atreve a desacreditar la tontería de usar “detentes” como escudos protectores contra el Covid-19.

16.- Estamos solos porque a pesar de las declaraciones de irresponsables de la salud en México, está claro que el IMSS, el ISSSTE y todo el sistema sanitario está colapsado; sin médicos, sin medicinas, sin agua y, peor, sin lo más elemental, como papel de baño.

17.- Porque solo un irresponsable, como López Obrador, rechaza la fórmula mágica en el mundo para frenar la pandemia; pruebas, pruebas y más pruebas. México es el último en aplicar pruebas de Covid-19.

18.- Porque el gobierno de Obrador fue rebasado por los ciudadanos, por las empresas y la sociedad civil organizada, que antes de ayer ya había puesto en práctica la Fase 2 de contingencia ante el Covid-19.

19. Porque si bien gobiernos estatales se adelantaron al federal en medidas preventivas para su población, muchos otros gobernadores parecen muertos de miedo ante el dictador de Palacio.

20.- Porque con agallas de estadistas, gobernadores de Jalisco, Estado de México, Hidalgo y Sinaloa, hicieron lo impensable para poner a salvo a la población de cada una de sus entidades, sin importar la opinión de AMLO.

21.- Estamos solos porque ha sido destruida la parte esencial de la democracia, la división de Poderes, la cual ya habría llevado a juicio al irresponsable López Obrador, si estuviera vigente.

22.- Porque ni los grandes medios, como Televisa, Azteca e Imagen y tampoco la gran prensa, han estado a la altura para cuestionar, para acotar, para criticar a un Gobierno lleno de ignorantes, incompetentes e improvisados.

23.- Estamos solos porque a nivel federal no existe un solo programa para ayudar a pequeños y medianos empresarios.

24.- Porque no hay programas y ayuda –y no hay dinero–, a ciudadanos que viven al día y cuya economía colapsará en cualquier momento.

25.- Porque el capricho mantiene faraónicos proyectos presidenciales, mientras destruye inversión extranjera, como la cervecera de Mexicali.

¿Dudan que estamos solos?

Al tiempo.
24 Marzo 2020 04:07:00
¡AMLO es la mayor epidemia en México!
Todos los días, sea en sus “mañaneras”, sea en sus giras de fin de semana por todo el país, López Obrador le confirma al mundo que es el mayor peligro para México y para los mexicanos.

Y es que todas las mañanas y todos los fines de semana se encarga de ratificar que es el campeón de la estulticia, la arrogancia, la mentira y la impostura

Llegó a 22 mil mentiras en solo 16 meses de Gobierno–, y también a diario los hechos muestran que llegó al poder presidencial no para salvar al país sino para destruir a México y empobrecer aún más a los mexicanos.

Y la más reciente exhibición de la estulticia presidencial –y el mayor fracaso de Alfonso Romo, quien por vergüenza debiera renunciar–, es la ilegal y berrinchuda cancelación de la empresa cervecera del grupo inversor Constellation Brands, que ya había iniciado las obras, con una inversión estimada en mil 500 millones de dólares, con la consecuente derrama económica y la creación de miles de empleos.

Lo peor, es que la cancelación de la planta cervecera –en realidad el berrinche autoritario de AMLO–, le costará al Gobierno de México –del dinero de todos los contribuyentes–, la friolera de 2 mil millones de dólares, por indemnizaciones y seguros. Así el costo de la estulticia presidencial, que pagaremos todos.

En efecto, la instalación de la empresa cervecera era rechazada por un grupo importante de ciudadanos de Mexicali, la capital de Baja California, quienes con toda razón exigían impedir el impacto ambiental y reclamaban garantías para la preservación del agua.

En síntesis, nada que la política y los políticos profesionales no pudieran conciliar. Sin embargo, voces interesadas –de marcas competidoras–, no solo engañaron sino que envenenaron los oídos presidenciales, con la consecuente cancelación, por decreto, de la planta.

Y es que en el Gobierno federal pueden decir misa y pueden justificar todo lo que quieran que “la gente manda”, pero lo cierto es que la supuesta encuesta no fue más que un grosero decreto presidencial disfrazado de consulta popular.

En pocas palabras, resulta que el autoritario presidente López y sus incondicionales en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, en realidad engañaron de nueva cuenta a todos los mexicanos con el cuento de que “el pueblo manda”, cuando en realidad se trató de una fea manipulación.

Y es que la dizque consulta para saber si “el pueblo bueno y sabio” aceptaba la cervecera que ya se instalaba en Mexicali, apenas movilizó al 3.5% del padrón de la capital de Baja California.

Sin embargo, la cancelación arbitraria, autoritaria e ilegal de la empresa cervecera manda dos poderosos mensajes; uno fuera y otro dentro de México.

En primer lugar, muestra el fracaso de la política y de los políticos en el actual Gobierno federal. Es decir, se confirma que no existe un político, asesor o un experto capaz de conciliar el interés de México a favor de la inversión externa y la política ambiental, con la legítima preocupación de habitantes de Mexicali, la capital de Baja California.

Pero es más grave el mensaje al mundo, a los inversionistas foráneos. Y es que no solo es ilegal cancelar por decreto la inversión externa, sino que el mensaje que se manda al exterior es, literalmente, un suicidio político y económico del actual Gobierno. ¿Por qué un suicidio?

Porque se le informa al mundo que en México no existe certeza jurídica y que cualquiera que venga a invertir, puede ser echado en cualquier momento a partir de una “chabacana encuesta”–ilegal y sin rigor científico–, ordenada desde el poder presidencial mexicano que, de esa manera, se confirma como una más de las dictaduras “bananeras” del continente.

Pero el problema no termina ahí. Según los contratos de la empresa Constellations y el seguro contratado para la inversión en el Panel Internacional, el Gobierno de México deberá pagar poco más de 2 mil millones de dólares por indemnización y daños causados a la empresa; dinero que significa el costo de poco más de 300 aviones presidenciales.

Es decir, las torpezas de López Obrador ya nos han costado, a los ciudadanos de a pie, más de dos “fobaproas”. ¿Es o no el de López Obrador un Gobierno más peligroso que la epidemia más mortal de la historia?

Al tiempo.
23 Marzo 2020 04:08:00
Lanzan ‘Susana Distancia’ y olvidan ‘Susano Juicio’
La genialidad se debe acreditar a Roberta Garza, colaboradora de Milenio, quien en sus redes sociales escribió: “Susana Distancia está bien, pero a quien realmente necesitamos ahora es a Susano Juicio”.

Se refiere, como queda claro, a la campaña del Gobierno mexicano a favor de mantener “una sana distancia” entre los ciudadanos; evitar eventos masivos y concentraciones de personas para, de esa manera, prevenir y detener el contagio del Covid-19.

La campaña fue lanzada por el Gobierno federal hace pocas horas, con bombo y platillo -por medio de un video animado-, al extremo de que el propio vocero de Palacio, Jesús Ramírez, la promovió en sus redes sociales oficiales y, en sus “cuentas fantasma”, esas que utiliza para el insulto, la difamación y el descrédito.

Así lo dijo en Twitter, en la cuenta oficial de la vocería: “La sana distancia es nuestra mejor protección contra el #Covid_19. Respetemos las medidas de prevención que las autoridades de @SSaludmx indican. La transmisión del coronavirus se puede cortar con la acción de la comunidad. #SusanaDistancia”.

Lo simpático del asunto es que mientras que el Gobierno federal gasta millones de pesos en propaganda para mandar el mensaje de que la parte central de la prevención contra el Covid-19 está en manos de los ciudadanos, a través de la sana distancia, el Presidente manda un mensaje no solo distinto sino contrario, al continuar con sus “baños de pueblo” por todo el país.

Dicho de otro modo. Resulta que el mismísimo Presidente no acata la “sana distancia” que promueve su Gobierno, sino que descalifica y desacredita la única campaña institucional lanzada para prevenir la mortal pandemia.

Y aquí es precisamente donde aparece la pareja de “Susana Distancia”, esa genialidad llamada “Susano Juicio”.

Es decir, el Presidente mexicano carece del sano juicio, elemental en un mandatario, para hacer frente a un riesgo como la pandemia del siglo y, al contrario de lo que pregona “Susana Distancia”, López Obrador regresa a las giras promocionales de fin de semana -a las que llama “jornadas de trabajo”-, que ya lo han convertido en el hazmerreír del mundo.

Y si lo dudan, basta ver los informativos de distintas partes del mundo, para comprobar que López Obrador y los mexicanos todos, somos vistos como verdaderos idiotas, ante la pandemia del Covid-19.

Aquí un ejemplo, tomado de un noticiero español, de televisión.

Conductora de noticiero a cuadro, narra, incrédula, lo que pasa en México ante la pandemia: “Tenemos los ejemplos de Italia, en donde ya se dio el confinamiento total y absoluto, o el que tenemos aquí en España… quiero que usted me lo compare con lo que estamos viendo en otros países, por ejemplo México… Mientras nosotros estamos poniéndonos en manos de sanitarios, lo que hacen allí es encomendarse a los santos, escuche al presidente López Obrador, que pide a los mexicanos que lleven estampitas y amuletos para protegerse, tal cual”.

Entra video de la mañanera de AMLO en la que el Mandatario mexicano muestra sus “detentes”: “Detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo…”.

Conductora se sorprende de lo que dice AMLO y le pregunta a su entrevistado, un médico español: “¿Cómo puede ser que el mundo no tome conciencia de lo que estamos viviendo aquí; acaso creerán que españoles e italianos tenemos un ADN distinto?”.

Cirujano español, en Milán, responde: “Sí, la verdad es lamentable ver estas cosas, bueno, el pueblo mexicano es un pueblo muy creyente, muy religioso y a lo mejor se aferra a eso…”.

Así ven a México, a los mexicanos y a su Presidente, en otra partes del mudo; como un país bananero, de salvajes que no creen en la ciencia y que se aferran a las estampitas y los amuletos.

Lo que no saben, en el mundo -y muchos tampoco lo quieren saber en México-, es que la ignorancia, la estulticia y el analfabetismo del presidente Lopez Obrador está lejos de la sensatez y el sano juicio de la mayoría de mexicanos.

En efecto, 30 millones de mexicanos votaron por López Obrador, pero otros 60 millones votaron por otras alternativas o, de plano, no votaron.

Es decir, más de la mitad de mexicanos no está de acuerdo con el populismo pueblerino de su Presidente y exigen acciones claras, concretas y certeras contra el coronavirus, al tiempo que reclaman el fin del circo discursivo de las mañaneras y de los “baños de pueblo”.

¿Y, por qué esa actitud locuaz de López Obrador, quien actúa contra los propios mensajes de su Gobierno?

La respuesta la conocen todos: López no es el Presidente o el jefe de Estado sometido a las leyes que juró respetar, y menos a la democracia; en realidad el de Obrador es un poder personal, carismático, de jefe de una tribu, que establece sus propias leyes, sus propias reglas y sus propias prioridades.

Por eso, tienen razón los que dicen que México no tiene Presidente.

Al tiempo.
20 Marzo 2020 04:00:00
¡En plena pandemia, asalto al Congreso!
Legisladores mexicanos del partido Morena -diputados y senadores- parecen convencidos de que, igual que su “mandamás”, gozan de total inmunidad ante la pandemia del siglo.

Y es que esos legisladores del partido en el poder están tan seguros de que no serán alcanzados por el Covid-19 que, de manera ilegal, aprobaron la ley reglamentaria de la reelección legislativa y, por tanto, crearon las condiciones para permanecer en el Congreso casi de manera vitalicia.

Es decir, en los hechos, senadores y diputados de Morena, igual que el presidente Obrador, son ajenos a las muchas tragedias que vive el país -tragedias como la sanitaria, económica, de seguridad, desempleo y violencia- que preocupan a millones de mexicanos, pero que no parecen quitar el sueño a líderes, gobernantes y legisladores del partido en el poder.

Dicho de otro modo, queda claro que al Presidente, a su partido, sus legisladores y sus gobiernos, poco o nada les importan los ciudadanos, que les dieron su voto. Solo les importa el poder por el poder.

Y es tan poco el interés por los ciudadanos que, sin pudor, diputados y senadores de Morena aprovecharon la zozobra social, el miedo y el caos, para garantizar las condiciones de su permanencia en el Congreso, para aprobar un crédito millonario a favor del Presidente -que prometió que nunca endeudaría al país en su Gobierno-, y para seguir con su venganza contra Rosario Robles, entre otras joyas de la dictadura perfecta de Morena.

En el fondo, la escena resulta de terror, apenas digna de una “dictadura bananera”, como la de Nicolás Maduro, en Venezuela, en donde todo se hace a espaldas del pueblo y solo para complacer “al Dictador de Palacio”.

Y es que por increíble que parezca, con una sensibilidad de elefantes y al tiempo que millones de mexicanos de todos los estratos sociales, de todos los credos políticos y religiosos y de todos los rincones del país se preparan para sortear la pandemia del Covid-19 -ante la parálisis oficial-, diputados y senadores de Morena orquestaron un asalto al Congreso y “se despacharon con la cuchara grande”.

Es decir, sin la presencia de partidos opositores, sin respetar las reglamentos parlamentarios y pisoteando la Constitución -cual vulgares ladrones-, saciaron los peores apetitos antidemocráticos y se instalaron como si se tratara de una dictadura parlamentaria. Asaltaron el Congreso para imponer idénticas reglas antidemocráticas que cuestionaron por décadas.

Y, como resultado de ese asalto al Congreso, hoy todos sabemos que los diputados y senadores de Morena buscarán reelegirse hasta más allá del 2030; sabemos que no deberán abandonar “el hueso” para hacer campaña y sabemos que a pesar de su inmoralidad, de su estulticia, regresarán a pedir el voto en campañas en las que seguirán recibiendo un jugoso salario de nuestro dinero.

¿Habrá algún ingenuo capaz de votar por Morena en las elecciones intermedias del 2021?

En realidad la pregunta resulta ociosa. ¿Por qué? Porque más allá de que Morena y sus políticos son los más deshonestos de la historia; más allá de que en el partido Morena y en el Gobierno de AMLO se concentra la peor escoria política, ese partido tiene todo listo para robarse la elección federal del año próximo.

¿Se robará Morena la elección del 2021? En efecto, todo apunta en esa dirección. Y si lo dudan, vamos a un recuento elemental.

1.- Como saben, el presidente López Obrador tiene todo el control de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

2.- Como también saben, el presidente Obrador tiene el control del la CNDH, desde donde impuso a su incondicional John Ackerman, para apoderarse del control del INE.

3.- Y, como saben, el Presidente tiene el control del Tribunal Federal Electoral.

Con todo ese poder y con un maestro del fraude como Manuel Bartlett, el Gobierno de AMLO se robará la elección federal del 2021 y continuará con el control total del Congreso.

En pocas palabras, en la elección del 2021, a pesar del rechazo generalizado de los ciudadanos, veremos un paso definitivo para la instauración de la dictadura de López Obrador.

¿Lo dudan?

Recuerden que hasta hoy no nos hemos equivocado en ninguno de nuestros pronósticos sobre el mal gobierno de AMLO.

Al tiempo.



19 Marzo 2020 04:00:00
¡El enfermo mental que habita Palacio!
La torpeza, la irresponsabilidad y la estulticia con la que responde el presidente López Obrador a las tres pandemias que golpean a México -el Covid-19, el disparo del dólar frente al peso y la caída del precio del crudo mexicano- trajeron de vuelta el debate de la salud mental del Presidente.

Y es que cualquiera que sea “visitante frecuente” de “las mañaneras” presidenciales, podrá atestiguar que, de tanto en tanto, el Mandatario mexicano tiene desplantes que van más allá de la “necedad” y la “terquedad” y que, de plano, rondan las fronteras de lo “chiflado”.

Y una de esas exhibiciones gratuitas de las chifladuras presidenciales la vimos la mañana del miércoles 18 de marzo, cuando a propósito de los riesgos de la pandemia del Covid-19, López Obrador dijo que “la honestidad” es el mayor blindaje contra males como el coronavirus.

Luego mostró ante los “paleros mediáticos” una suerte de amuletos religiosos y una colección de estampas religiosas, conocidas de manera coloquial como “los detentes”.

Así lo dijo: “Son mis guardaespaldas, son los detentes que me da la gente”. Y hasta leyó la consigna de uno de ellos: “Detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”.

Luego, ya en la franca exhibición de la superchería presidencial, en cadena nacional, López Obrador exhibió su profundo nivel de ignorancia y analfabetismo, además de que ofendió a los creyentes de distintas denominaciones religiosas.

Dijo: “Tengo otras cosas, porque no solo es catolicismo, sino también religión evangélica y libre pensadores, porque todo lo guardo, porque no está de más…”.

¿Qué significa lo anterior? ¿Cómo debemos entender que el jefe del Gobierno y del Estado laico, guía sus decisiones a partir de consejas religiosas y supercherías?

Sin embargo, esa exhibición del “genio de la propaganda” le valió una nueva tendencia en redes sociales a lo que para muchos fue la mejor prueba de que el presidente López Obrador “tiene serios problemas mentales”.

Y, en efecto, lo que vimos la mañana del 18 de marzo del 2020 es digno de un desequilibrado mental.

¿Por qué? Porque solo un demente cree que con “detentes” un Presidente puede salvar al país de severas crisis como la del Covid 19, la caída en los precios del petróleo y, sobre todo, el desplome del peso frente al dólar.

El tema llegó a tal absurdo que, incluso, grupos católicos respondieron a López Obrador con tres ejemplos de lo que es un buen católico.

Así lo escribieron: “Confiar en Dios no significa no tomar precauciones; aquí cuatro ejemplos. 1. A Dios rogando y con el mazo dando. 2. Noé fue advertido del diluvio y construyó el Arca. 3. José fue advertido de la sequía y almacenó en graneros. 4. José y María fueron advertidos de las intenciones de Herodes y huyeron a Egipto”.

Sin embargo, la locuacidad de AMLO no es nueva. Aquí lo dijimos desde hace años: el candidato López Obrador tenía serios problemas mentales.

Pocos lo creyeron. Incluso, muchos que hoy son severos críticos de López Obrador dijeron que hablar de presuntos problemas mentales, en el caso del candidato puntero en 2018, era una irresponsabilidad.

Otros, conocedores de la verdadera salud mental de López, hicieron todo por tratar de callarnos, incluso nos propusieron un acercamiento con AMLO, en los previos a la presidencial de 2018.

Luego que no consiguieron callarnos o comprarnos, en mayo de 2018, algunos de los principales propagandistas del candidato López Obrador -como Julio Hernández, Epigmenio Ibarra, Federico Arreola y Jenaro Villamil-, diseñaron una costosa campaña de difamación y calumnia en contra nuestra, para sacarnos de los medios.

Y, en efecto, lograron nuestra renuncia de algunos medios, pero no consiguieron callarnos.

Aún así, siguió viva la exigencia pública para que López Obrador presente el resultado de un examen general de salud -salud física y mental-, el cual prometió hace 250 días, a pocos meses de arrancado su Gobierno.

¿Cuál es el estado de salud, física y mental, del Presidente mexicano? ¿Por qué se ha negado López Obrador, de manera sistemática, a realizarse un estudio general de salud? ¿Qué esconden el Gobierno federal y el propio Presidente, como para no presentar un estado de salud, física y mental?

Vale recordar que cuando Federico Arreola inventó el alcoholismo de Calderón, los propagandistas de AMLO exigieron un estudio médico al entonces Presidente, exigencia que hoy no les importa cuando su amado líder ofrece muestras contundentes de que es un enfermo mental.

¿Tiene problemas mentales López Obrador? ¿Quién, en el Estado, está obligado a probarlo?

Al tiempo.

18 Marzo 2020 04:07:00
¡Como en 85, sociedad salta al Presidente!
La escena es casi idéntica a la que vivimos millones de mexicanos, en el mortal terremoto de 1985, que costó la vida a un número nunca determinado de ciudadanos.

Si, la de hoy es la escena de un Presidente paralizado, sin capacidad de reacción, sin respuestas claras y al que dejan atrás la capacidad de respuesta y de reacción de los ciudadanos.

Y es que hoy, igual que entonces –hace 35 años– resultó aplastante y ofensivas la ausencia de Gobierno, del Presidente y de no pocas instituciones del Estado mexicano.

Igual que en aquel 19 de septiembre de 1995, el presidente De la Madrid no entendió la magnitud de la tragedia, hoy el presidente Obrador no atina a dar una sola respuesta coherente, mientras que sus colaboradores desaparecen o se contradicen; mientras que el Mandatario se cree iluminado, inmune a la pandemia; mientras que sin freno crece el número de infectados por el mortal Covid-19.

Todo eso en medio del más feo espectáculo de adulación, por parte de ese profesional “del cultivo yucateco” llamado Hugo López Gatell, que, a su jefe, el Presidente, le otorga una impensable fuerza moral frente a un posible contagio de Covid-19.

Y ya en la sublimación del delirio, el propagandista presidencial de cabecera, Epigmenio Ibarra, prefiere preparar el terreno para justificar la caída de la popularidad y la aceptación del Presidente.

“La derecha quiere tirar al Presidente”, dice Ibarra en sus redes sociales, a partir de quién sabe qué malévola conspiración, justo cundo crece el reclamo por la “paquidérmica” respuesta de López Obrador al mortal virus.

Pero acaso la escena más patética es que en su púlpito mañanero, un desencajado presidente pregona “el éxito” de la inexistente estrategia contra la pandemia de Covid-19 y hasta asegurar que México “está preparado”, para entrar a la segunda fase de contingencia, cuando la realidad es que casi todos los ciudadanos, los sectores sociales y buena parte de gobiernos e instituciones ya están en la “segunda fase”.

Es decir, igual que en aquel 19 de septiembre de 1985, la sociedad tomó en sus manos la emergencia y con un más avispado olfato de riesgo, rebasó al Presidente y su vieja maquinaria, incapaz de reaccionar ante la destrucción de la economía, la seguridad, la salud y el empleo de los mexicanos.

Y es que solo el presidente Obrador no se ha dado cuenta de que ya están en “fase dos” todas las universidades privadas, muchos colegios, también privados y no pocas universidades públicas; López Obrador no se ha percatado que por lo menos en una decena de estados ya se suspendieron la educación pública de todos los niveles y la mayoría de sus burocracias; en tanto que miles de empresas organizaron brigadas de prevención e impusieron el trabajo desde casa.

Incluso, estados como Hidalgo, se colocaron a la cabeza de la contingencia –con un hospital instalado en solo tres días– a pesar de que hasta ayer martes no existía un solo caso de Covid-19 en la entidad gobernada por Omar Fayad.

Otros, como Jalisco, Yucatán, Guanajuato, Sonora, Michoacán, Tamaulipas, Tlaxcala y Colima, no esperaron la instrucción oficial y menos el aval presidencial, para poner a su población en alerta; para detener toda la educación pública y privada y para impedir una irresponsabilidad como la cometida en CDMX, de no cancelar el Vive Latino.

En unidades habitacionales, condominios verticales y horizontales, los vecinos y sus administraciones suspendieron amenidades y establecieron severas medidas para evitar eventuales contagios. Todo a partir de la iniciativa propia, sin tomar en cuenta a los irresponsables gobiernos de CDMX y federal

La Iglesia Católica no se quedó atrás –y a través de la Conferencia del Episcopado– anunció la cancelación de las celebraciones religiosas, en tanto que gobiernos como el de Aguascalientes reprogramó la mundialmente famosa Feria de San Marcos.

Sin embargo, el presidente Obrador se negó a cancelar sus “baños de pueblo” en Ciudad de México y las cada vez más ridículas mañaneras, mientras la alcaldía Iztapalapa, de Morena, se negó a cerrar la Pasión de Cristo, en Semana Santa.

Es decir, la sociedad se adelantó a un atolondrado presidente Obrador, a su Gobierno, su partido y a instituciones del Estado, incapaces de reaccionar ante una emergencia como la que significa la pandemia del Covid-19.

Y, claro, todo ello en medio del penoso escándalo que, a nivel mundial, ha convertido a López Obrador en el hazmerreir del mundo, por el tamaño de su irresponsabilidad e incapacidad para entender la crisis.

Sí, la sociedad mexicana pasó por encima de un Presidente que sigue sin entender nada; sin aprender que la ingobernabilidad –y no la derecha– ya pusieron fecha de caducidad a su Gobierno.

Al tiempo.

17 Marzo 2020 04:07:00
¡Obrador, la primera víctima de Covid-19!
Contra lo que muchos suponen, en México, las principales víctimas del coronavirus –la mortal pandemia del siglo– no son solo los más de 80 ciudadanos contagiados ni tampoco los potenciales infectados que, día con día, aparecerán en todo el país.

No, la terca realidad dice que las mayores víctimas del Covid-19 son el presidente López Obrador y su Gobierno.

Y no, no es que el Presidente haya sido infectado y tampoco que los integrantes del Gabinete –de adultos mayores, los más propensos al contagio– estén entre los posibles portadores del mortal virus.

Lo cierto es que la turbulencia de la pandemia no solo pegó debajo de la línea de flotación del Presidente y su Gobierno, sino que el Covid-19 le quitó el control de la agenda y, sobre todo, mostró el tamaño descomunal y el grave peligro de la ingobernabilidad que ha provocado un Gobierno fallido como el de López Obrador.

Pero hay más. El Covid-19 también exhibió el tamaño del descrédito presidencial y la caída sin freno en la popularidad de AMLO, quien hoy está por debajo del 50% de las preferencias.

Por eso, en su desesperación por recuperar la clientela que día con día lo abandona, López Obrador regresó a lo único que sabe hacer –y que lo hace muy bien– los “baños de pueblo” por todo el país.

También por eso, con todo el poder del Estado, AMLO camina por todo el país, detrás de una costosa avanzada de especialistas que siembran aquí y allá montajes multitudinarios, para hacer creer a los ingenuos que la gente lo aclama, a pesar de la grave crisis por la pandemia del siglo, a pesar de los riesgos de contagio.

Sin embargo, los irresponsables espectáculos masivos que encabeza Obrador –mientras el mundo cierra fronteras y cancela concentraciones de más de 20 personas– acarrearon otra grave pérdida al Presidente: la pérdida de confianza del mundo.

Y es que López Obrador ha sido noticia en todo el mundo, no por su capacidad para combatir el Covid-19 y menos por dejar a salvo a los mexicanos; AMLO es noticia por su irresponsabilidad frente a la pandemia, al grado que es el hazmerreír del mundo.

Y si dudan, no hace falta más que asomarse a los medios internacionales –prensa, televisión y digitales– para descubrir piezas periodísticas en las que –frente a la tragedia global– se ridiculiza al Presidente mexicano por las grotescas e irresponsables acciones frente al coronavirus.

En esos reportajes se presentan imágenes de la multitud en torno al Presidente mexicano, a la par de su discurso que suele ser exhibido como la nota discordante ante la tragedia que se vive en todo el mundo, mientras que en México parece que nada ocurre, ya que su Presidente sigue en campaña permanente, en actos multitudinarios, manoseando, besuqueando y chupeteando a mujeres y niñas.

Peor aún, mientras que las autoridades federales llaman a la población a evitar el contacto directo; a olvidar el saludo de mano, del abrazo y de la participación en actos masivos, el propio Presidente incumple todo lo básico que recomienda su Gobierno y asume un papel de iluminado.

De gira por Guerrero, por ejemplo, en la plaza pública pontificó, frente a una multitud, de la siguiente manera: “A nosotros no nos van a hacer nada los infortunios, las pan-de-mias, nada de eso”.

Es decir, tal cual dictador bananero, Obrador decretó que el Covid-19 no hará daño a los mexicanos. ¿Por qué? Porque él lo ordenó.

Luego, ante las críticas por su irresponsabilidad de intensificar los “baños de pueblo”, AMLO debió aceptar, de manera pública: “Si hace falta, me hago la prueba del coronavirus… Haré lo que me indiquen los médicos”, respondió.

Sin embargo, el mismo lunes 16 de marzo, al llegar a la “conferencia mañanera”, López Obrador rechazó el “gel antibacterial” que le ofreció el equipo médico de Palacio Nacional a los asistentes, a pesar de que en esa misma conferencia el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, insistió en que lo mejor es lavarse las manos hasta 20 veces al día, si es necesario.

Pero en el extremo de la estulticia oficial, el mismo López Gatell dijo que era responsabilidad oficial cuidar al Jefe del Estado, pero que los protocolos de salud “no son andar haciendo recomendaciones generales para que aterricen en el Presidente”.

En el absurdo total, Gatell dijo que a pesar de su edad, el Presidente “no es una persona de especial riesgo… y es que la fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio, entonces no tiene que ser la persona que ande contagiando a las masas, o al revés”.

Por todas esas irresponsabilidades y contradicciones, el Presidente mexicano ya es la primera víctima del coronavirus y es, al mismo tiempo, el hazmerreír del mundo.

Al tiempo.
16 Marzo 2020 04:00:00
¡Covid-19: nadie le cree al Presidente!
La realidad, siempre terca, ya alcanzó a López Obrador y está a punto de tragarse su Presidencia. ¿Por qué? Porque a 15 meses de iniciado el supuesto primer gobierno de izquierda en México, el descrédito del Mandatario mexicano parece llegar a las nubes, al tiempo que su popularidad muestra una impensable “caída libre” que amenaza con estrellarse en el piso.

En pocas palabras, resulta que a solo 15 meses de Gobierno, asistimos a uno de los fenómenos más perniciosos en una democracia: la desconfianza de los ciudadanos en su Gobierno y en los resultados frente a momentos críticos, como el que vive México.

Y es que hoy abundan los ejemplos de que tanto el ciudadano común, como algunos aliados del régimen, ofrecen signos claros de que no creen lo que dice, explica y promete el Presidente, al extremo de que la sociedad reacciona en sentido contrario a todo aquello que dice el Presidente.

Y el mejor ejemplo lo vimos en la crisis resultante de la pandemia conocida como Covid-19, que fue minimizada por el presidente Obrador y que, en contrario, ocasionó verdaderos espectáculos de pánico, tanto en hospitales como en centro comerciales y, sobre todo, entre la sociedad de a pie, que no sabía qué hacer ante los mensajes oficiales contradictorios.

Incluso resulta ridículo, por decir lo menos, que corifeos presidenciales, como Lorenzo Meyer y Federico Arreola -dos de los más sumisos lacayos presidenciales- llegaron al extremo de llamar a no hacer caso al Presidente.

El primero, por ejemplo, pidió no incurrir en la irresponsabilidad de minimizar los efectos del coronavirus, mientras que el segundo de plano llamó a no asistir a eventos como el Vive Latino, por el riesgo de convertir en una tragedia el contagio del Covid-19, a pesar de que el Presidente había dicho que nadie se alarmara y que todos debían abrazarse.

Pero el problema es aún mayor si vemos que el propio Presidente llama un día a no alarmarse y “a que todos se abracen”, y al día siguiente pide “abrazos mentales”, en clara contradicción, mientras que -a pesar de la crisis- no aparece el titular de la cartera de Salud.

Y si fueran pocas las contradicciones, la irresponsabilidad y la ingobernabilidad, el Presidente ordenó a todo su Gabinete abstenerse de opinar e informar sobre la crisis sanitaria derivada del coronavirus.

Todo ello frente a una avalancha de reacciones contrarias a los mensajes presidenciales, como la cancelación de educación presencial en las principales universidades públicas; la suspensión de eventos masivos privados y, sobre todo, la autocontención ciudadana. Es decir que, por iniciativa propia, miles o millones de ciudadanos decidieron no salir de sus casas y/o llevar a cabo las actividades públicas indispensables, sobre todo ante los ejemplos que circulan en redes de mexicanos avecindados en ciudades europeas devastadas por el Covid-19.

Por eso, frente a esos niveles de irresponsabilidad de gobiernos como los de Obrador y de Claudia Sheinbaum, aparecen las preguntas obligadas.

¿Por qué llegamos a esos gravísimos signos de desconfianza en el presidente Obrador y en el Gobierno que encabeza?

¿Por qué razón pocos ciudadanos -si no es que ninguno- le otorga el menor crédito a López, sobre todo cuando habla del Covid-19, de la fortaleza del sistema de salud y hasta de la solvencia de la economía del país?

¿Por qué razón, a pesar de dramáticos ejemplos de países devastados por el coronavirus y de las evidencias de que todo gobierno responsable debe actuar rápido y de manera asertiva, todo el Gobierno federal y gobiernos de Morena se empeñan en no hacer lo correcto?

Las razones están a la vista de todos.

1.- Porque el Presidente mexicano no solo es ignorante y analfabeta de las responsabilidades propias de su cargo -responsabilidades como la de ser garante de la salud de los ciudadanos-, sino que se niega a escuchar a los que saben de temas como el Covid-19.

2.- Porque el principal problema del Gobierno federal es “la terquedad” del Presidente, quien reacciona a partir de sus limitados reflejos y de sus inexistentes conocimientos de la más elemental responsabilidad de su cargo.

3.- Porque es tal el autoritarismo y el despotismo presidenciales que nadie en el Gabinete se atreve a poner en su lugar a un Presidente ignorante y analfabeta que solo reacciona a partir de sus prejuicios bananeros y tropicales.

4.- Porque asistimos a la confirmación de los gravísimos riesgos que significan para la salud del Estado, de la democracia y para la salud de los ciudadanos, la destrucción de contrapesos fundamentales como el Congreso y el Poder Judicial.

Y es que un Congreso opositor y una Corte independiente, ya habrían despedido al irresponsable presidente Obrador y habrían salvado miles o millones de vidas que hoy están en riesgo.



Al tiempo.



13 Marzo 2020 04:07:00
¡Ya paren el circo mañanero!
No es ningún secreto, para nadie, que el presidente López Obrador es “un necio” y un “terco” consumado.

Incluso, todos sus cercanos -a lo largo de su extensa trayectoria y en su breve Presidencia-, saben de su irracionalidad y, sobre todo, proclividad a las ocurrencias sin freno y sin límite.

Más aún, aquellos que lo conocen de cerca atestiguan que una vez que a Obrador se le mete a la cabeza una ocurrencia, es casi imposible que algún mortal pueda expulsarla de la “cabeza” de López.

Sin embargo, “la genialidad” de “las mañaneras” es una estrategia que está metida mucho más adentro de la delgada epidermis del Presidente.

En realidad, la idea de aparecer todas las mañanas ante una simulación mediática, se localiza en la médula de los viejos huesos de AMLO; en esa parte en donde ya nada es posible cambiar y menos modificar

Y es que a través de “las mañaneras” Obrador cree que hablar y hablar, sin ton ni son, lo mantendrá en la cresta de la popularidad.

Está convencido de que estar en el imaginario colectivo todo el día, de todos los días, es igual a mantener fresca y boyante la popularidad. Por eso insiste, un día sí y otro también, en mantener ese cotidiano “contacto con la gente”, con los ciudadanos.

Lo cierto, sin embargo, es que el Presidente mexicano no se da cuenta o no quiere ver que el éxito de toda campaña de propaganda no está solo en la cantidad de mensajes, sino en la calidad del mensaje y, sobre todo, en los resultados positivos de tal mensajero.

En efecto, Obrador tiene todo el poder para hablar sin freno; dispone de todo el tiempo, todos los medios y todos los escenarios posibles -públicos y privados-, frente a las audiencias.

Sin embargo, lo que Obrador no sabe es que esas audiencias que encumbran a sus halagadores, también tienen el poder del cansancio y del hartazgo; el poder del rechazo, el poder del la náusea y hasta de decir basta.

Y eso, precisamente, es lo que está ocurriendo con “las mañaneras” de Obrador; que se han convertido en un circo grotesco que poco o nada aportan al ciudadano de a pie; ese que está en espera de resultados y soluciones a los grandes problemas nacionales.

En realidad las “mañaneras” pasaron de ser la saludable curiosidad para ver y escuchar lo que decía el nuevo Presidente, hasta convertirse en un circo de mala muerte, en donde lo mismo vemos y escuchamos las mentiras que se repiten una y mil veces, que atestiguamos los peores montajes para justificar las torpezas presidenciales o, incluso, los cotidianos escupitajos del Presidente en el rostro de los periodistas.

Lo más cuestionable, sin embargo, es que las ¨mañaneras” se han convertido en una fea y vulgar parodia del periodismo mexicano y en un grotesco remedo de los peores periodistas de la historia mexicana.

Y es que, ante la necesidad de contar con un escenario a modo, no pocos dizque periodistas -verdaderos bufones de la Corte a sueldo-, se alquilan para el feo oficio del “cuello de ganso”.

¿Y cuál es el oficio de “cuello de ganso”? Son las voces de supuestos periodistas por donde el vocero presidencial o el propio Obrador lanzan interrogantes y preguntas a modo, para que el Presidente las convierta en invectivas, justificaciones, acusaciones, calumnias y, sobre todo, la basura informativa que permite el lucimiento del Presidente ante los feos “molinos de viento” contra los que todos los días se enfrenta.

“Molinos de viento” como culpar “a los conservadores” de todos sus errores, desaciertos y tropiezos; como señalar a “la derecha” como culpable de todos los males del país; como hacer responsable de la peor debacle de México “al neoliberalismo” y hasta acusar al expresidente Calderón de ser el mismísimo demonio.

Sin embargo, y a despecho del Presidente, lo cierto es que “las mañaneras” en realidad exhiben a un remedo de Presidente y confirman -a los ojos de todos- que el de AMLO es un Gobierno fallido, fracasado y muerto, apenas a 15 meses de iniciado.

Y la mejor prueba es que en todas las encuestas, la popularidad y aceptación del Gobierno de AMLO ya está por debajo del cabalístico 50 por ciento. Es decir, más de la mitad de los ciudadanos lo repudia.

Y es que, les guste o no a sus seguidores, Obrador es un Presidente “moralmente derrotado”.

Al tiempo.
12 Marzo 2020 04:07:00
¡‘Estado criminal’ en gobiernos de Morena!
Durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, opositores arropados bajo el alerón de López Obrador y del partido Morena, gustaban de señalar como “crimen de Estado” hasta la más absurda ocurrencia.

Así, por ejemplo, en la gestión de Calderón señalaron que el incendio en la Guardería ABC, del IMSS, había sido “crimen de Estado”, por un lado, y por el otro, impulsaron una campaña de recopilación de firmas para acusar al Presidente ante la Corte Interamericana por la presunta responsabilidad en la incontenible violencia criminal.

A su vez, en el Gobierno de Peña, los mismos lopistas calificaron como “crimen de Estado” la masacre de “los 43 de Iguala”, a pesar de que nunca intervino autoridad federal alguna. Luego, en otro escándalo, dieron idéntico tratamiento al enfrentamiento entre militares y criminales, en Tlatlaya, Estado de México, en donde perdió la vida una veintena de sicarios.

En el fondo, el señalamiento de supuestos “crímenes de Estado” fue un argumento propagandístico utilizado por López Obrador y su claque como arma para desacreditar a sus adversarios políticos, ya que en ninguno de los casos se probó el supuesto “crimen de Estado”.

Sin embargo, en solo 15 meses del Gobierno de López Obrador, y de algunos gobiernos estatales de Morena, se han dado claros casos de “crímenes de Estado” que han sido ocultados por el propio Presidente, por la jefa de gobierno del DF, por los dirigentes y legisladores de Morena y hasta por los mandatarios estatales de Puebla y Veracruz, entre otros.

El caso más reciente de un “crimen de Estado” lo vimos cuando a causa de la negligencia criminal del Gobierno de Claudia Sheinbaum -denunciada por los propios trabajadores-, se produjo un choque de trenes en el Metro de la Ciudad de México. El saldo fue de más de 40 heridos y un muerto.

Un trabajador del Metro, de nombre Jesús, subió a redes un video en el que reveló el origen de la tragedia. Así lo dijo.

“Acabo de escuchar las declaraciones de la doctora Claudia Sheinbaum: señora, al lado suyo tiene a los responsables, a los corruptos, a los que están detrás de todo esto, a los verdaderos responsables de la falta de mantenimiento del Metro; a los que les importa un comino lo que pasa en el Metro; a los que solo les importa recaudar, como Florencia Serranía…

“El Metro no es seguro, es una bomba de tiempo, lo expusimos y lo denunciamos. La falta de mantenimiento es el problema… prefieren correr a trabajadores con experiencia y contratar compañías externas que no conocen nada… no se necesita una investigación, el problema se llama corrupción… ya basta, fue una falla en el tren, falta de mantenimiento. Los culpables están junto a usted”, dijo el trabajador a Claudia Sheinbaum.

¿Cómo calificar lo anterior? Sí, pueden decir misa y pueden lanzar en contra nuestra a las jaurías babeantes de “botargas” lopistas, pero lo cierto es que el accidente del Metro se llama “crimen de Estado”.

Y los responsables del “crimen de Estado” son la jefa de Gobierno y el presidente Obrador; culpables de la dizque política de austeridad que, en el fondo, no es otra cosa que el saqueo del dinero público y la corrupción generalizada en los gobiernos federal y de la capital del país.

Pero no son los únicos “crímenes de Estado”.

Por ejemplo, están en la categoría de “crimen de Estado” la destrucción del Sistema de Salud, ordenada por el propio López Obrador, y que dejó sin medicamentos a millones de derechohabientes del IMSS y del Issste; muchos de ellos con resultados fatales.

Son un “crimen de Estado” la cancelación de medicamentos para el cáncer a decenas de niños, niñas y miles de mujeres con tratamientos de cáncer de mama; muchos de ellos que tampoco están ya entre nosotros.

Es “crimen de Estado” la adulteración de medicamentos en el hospital de Pemex, en Tabasco; medicina aplicada a pacientes de manera irresponsable y que ya causó la muerte de cuatro personas y que tiene graves a otras tantas.

Es “crimen de Estado” el acuerdo entre el Gobierno de Obrador y las bandas criminales, que provocó la liberación de “El Chapito”, que solapó la boda de la hija de El Chapo y que permitió la huida de “El Marro”. ¿Y por qué crimen de Estado? Porque esa alianza deja en libertad a criminales potenciales que todos los días matan personas.

Es “crimen de Estado” la política tolerante que estimula la epidemia de feminicidios; causante de la muerte diaria de 10 mujeres.

Es “crimen de Estado” la muerte de más de 130 personas en Tlahuelilpan, Hidalgo; muerte provocada por negligencia oficial y por la mentira presidencial de que se luchaba contra el huachicol.

Y es “crimen de Estado” la muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, cuyo helicóptero se desplomó sin que hasta hoy nadie del Gobierno haya investigado nada.

Sí, les guste o no, el de López Obrador es un “Estado criminal”.

Al tiempo.
11 Marzo 2020 04:07:00
¡El Presidente que no entendió nada!
Está claro que es exagerado –si no es que una tontería– emparentar la protesta callejera femenil del 8 de marzo y el paro de mujeres del 9, con el movimiento estudiantil de 1968.

No existe punto de comparación, ni en el tiempo ni en los objetivos de cada una de las protestas sociales ocurridas a más de medio siglo de distancia.

Y tampoco tiene nada que ver el reclamo de mujeres del domingo 8 y el lunes 9 de marzo del 2020, con aquella bobería llamada “#YoSoy132”, de 2012, montada por el grupo de propagandistas que hoy detentan el poder, para tratar de derribar la candidatura presidencial de Enrique Peña.

Y vale la aclaración porque luego de la nutrida y emotiva respuesta de las mujeres, en los eventos consecutivos del 8 y 9 de marzo, ya aparecieron voces que creen, imaginan o suponen que estamos en ante la reedición del 68 mexicano o ante la vuelta de los “ternuritas” del #132.

Lo cierto es, que cada movimiento social es único y de características propias, además de que responde a un momento específico en el tiempo y en el tipo de Gobierno que los genera.

El 68 mexicano, por ejemplo, fue una explosión juvenil legítima, a favor de libertades básicas, frente a un Gobierno autoritario, represor y nada democrático; movimiento contagiado por el virus de la Revolución Cubana que, al final, detonó el arranque de los cambios democráticos.

La bobería del #132, como ya se dijo, no fue más que la manipulación grosera de jóvenes de universidades privadas, alentado por el mismo aparato de propaganda del grupo que hoy detenta el poder en México, montado con fines electoreros. Y la prueba es que sus líderes hoy medran del Gobierno de AMLO, el peor Presidente de la historia.

En el 2020 mexicano, sin embargo, el reclamo no fue por libertades básicas y tampoco contra el poder autoritario, y menos fue una exigencia a favor de más canales de libertad y democracia para las mujeres.

Lo cierto es que si somos rigurosos, resulta vergonzoso que 300 mil mujeres debieron salir a la calle y millones de ellas parar en el emotivo #UnDíaSinMujeres, no para exigir igualdad, más libertades, más espacios de expresión, mejores salarios y lugares de trabajo, sino para que el presidente Obrador haga su trabajo.

Sí, el grito fue unánime: “¡Presidente, cumpla con su obligación!”

Miles de voces y millones de silencios que exigían que el ineficaz Gobierno de López Obrador, junto con los gobiernos estatales de Morena, hagan bien su trabajo, protejan la vida de todos los ciudadanos y, sobre todo, la de las mujeres; que termine la epidemia de feminicidios; que esos gobiernos llenos de ignorantes, ineptos, indolentes, analfabetas y misóginos, cumplan lo que prometieron y acabe la violencia contra las mujeres.

Cualquier que revise las pancartas y las consignas de la multitudinaria marchas del 8 de marzo, probará que nada tienen que ver los reclamos del 2020, con los del 1968 y menos con las boberías del 2012.

Las mujeres exigen seguridad, no más violencia, no más feminicidios y no más secuestros. En pocas palabras, exigen respeto por su condición de mujeres. Y punto.

Y frente a eso, el Gobierno de López Obrador nada entendió. Es más, no entiende que nada entiende.

Mas aún, el misógino Presidente se negó a crear una Fiscalía Especial para feminicidios; se negó a modificar su estrategia contra la violencia hacia las mujeres y en el delirio, llegó al extremo de minimizar la protesta, tanto del 8, como del 9 de marzo y culpar a “los conservadores”.

Y fueron tan claro el reclamo y tan potente la emergencia que, el 8 de marzo, al tiempo que casi 350 mil mujeres tomaban la Ciudad de México, en todo el país se cometieron 11 feminicidios.

Al día siguiente, el 9 de marzo, cuando millones de mujeres pararon, el número de feminicidios llegó a 6.

En los dos casos, según cifras oficiales; las mismas cifras que arrojan un promedio de 10 mujeres muertas en México, cada día.

Es una pena que el presidente López Obrador no haya entendido que los jóvenes de Puebla, las mujeres que marcharon el 8 y los millones de mujeres que pararon el 9 de marzo, solo le exigieron trabajar con estrategias correctas contra la violencia y el crimen.

¡Pare de mentir, Presidente, la Nación demanda resultados!

Al tiempo.

10 Marzo 2020 04:07:00
¡Peligrosa agonía del Gobierno de Obrador!
No, cuando decimos que agoniza el Gobierno de López Obrador no nos referimos a los estragos del lunes negro en las bolsas del mundo -de ayer 9 de marzo-, y tampoco a los efectos catastróficos de la caída del precio del petróleo y el disparo del dólares frente al peso.

Esa agonía -los efectos globales externos en la economía mexicana-, en realidad se sumará a los gravísimos daños provocados por el propio Presidente mexicano, quien en solo 15 meses dilapidó la robusta legitimidad y el impensable bono democrático que lo llevó a ser el Mandatario más votado y más popular de la historia.

Y es que si bien los efectos económicos externos serán de suyo una catástrofe para un gobierno de ignorantes y analfabetas económicos -como el de Obrador-, los efectos sociales y políticos ya tienen al Gobierno López al borde de la tumba.

¿Por qué? Porque en un tiempo récord, de solo 15 meses, el Presidente mexicano más votado y más popular tiró al drenaje la impensable legitimidad que le entregaron -a manos llenas- 30 millones de mexicanos, 15 millones de ellos votos de mujeres que hoy rechazan a Obrador.

Y es que a solo 15 meses de iniciado “el sueño del cambio”, muchos de esos 30 millones de votantes repudian al mal Gobierno de Obrador.

Así lo dicen encuestas como la de México Elige, que en su más reciente ejercicio demoscópico arrojó que la popularidad de AMLO ya cayó debajo de 50% y se coloca en 47.8 por ciento. A su vez, Consulta Mitofsky revela que su seguimiento diario está muy cerca del 50% de las preferencias a favor de López Obrador, lo que significa una caída de casi 30 puntos porcentuales en esos primeros 15 meses de Gobierno

Pero las señales más claras de ese repudio las vimos primero en Puebla, la semana pasada, cuando 150 mil estudiantes salieron a la calle para exigir justicia al fallido gobierno de Miguel Barbosa, de Morena, luego del crimen de cuatro estudiantes.

Luego, más de 300 mil mujeres salieron a la calle el domingo 8 de marzo, en la Ciudad de México, para exigir ni una más muerta, desaparecida, violada, hostigada… Y, apenas ayer, millones de mujeres de todo el país se ausentaron de sus labores en el también histórico “un día sin mujeres”.

En los tres casos vimos a ciudadanas y ciudadanos llevados al límite de lo tolerable, en sendas protestas que, en los hechos, son la “última llamada” a un gobierno de ignorantes, analfabetas, mentirosos y estultos que aún creen que el voto que los eligió para conducir al país, es igual a regalarles el país para hacer con él lo que les plazca.

Y es que las tres más recientes expresiones de rechazo -repudio de mujeres y hombres, contra el ineficaz Gobierno de Obrador, son la última advertencia al grupo en el poder para que corrija el rumbo, antes de que el enojo social se desborde y que otra multitud ya no solo exija justicia y ni una mujer más muerta, violada y secuestrada… sino que reclame la renuncia de López Obrador y la disolución de su Gobierno.

El mayor riesgo, sin embargo, está a la vista de todos y es el peligroso “pataleo” de un Gobierno acorralado por sus errores y fracasos, lo que desató el enojo social y, frente a ello, la tentación de la represión oficial.

Los fracasos todos los conocen; fracaso económico, fracaso en violencia y seguridad, fracaso en la creación de empleos, fracaso en la salud pública, fracaso por la sumisión de México frente a Estados Unidos, fracaso en derechos humanos, fracaso en la persecución a criminales y, el mayor y más escandaloso; el fracaso en garantizar la seguridad y la vida de las mujeres y los niños.

Esa cascada de fracasos, además de la crisis económica global que se catalizó en todo el mundo en las últimas horas, es el clima ideal para escalar el enojo ciudadano en México. Luego de los ejemplos de los estudiantes en Puebla y de las mujeres el 8 y 9 de marzo, vendrán más movilizaciones y se endurecerá aún más el puño represor del Gobierno de AMLO.

Ese puño oficial disfrazado de infiltradas que vandalizaron justo cuando la Ciudad de México era tomada por más de 300 mil mujeres; el puño fascista de Claudia Sheinbaum que hizo todo por reventar esa marcha, incluso cerrar los accesos al Zócalo.

Ese es el gran peligro, que, en su agonía, el fascista Gobierno de López Obrador inicie la represión directa, sin el disfraz del vandalismo y que siga la instauración de la dictadura.

Esa ha sido la película que hemos visto en el centro y el sur del continente y que ya empezamos a ver en México.

¿No lo creen?

Al tiempo.
09 Marzo 2020 04:07:00
¡Enojo femenil y Gobierno inútil!
¿Es o no contra el Gobierno de López Obrador la protesta de miles de mujeres que hoy no salieron a cumplir sus tareas habituales?

¿Es o no una protesta contra el propio Presidente mexicano, en tanto Jefe de las instituciones del Estado?

Los anteriores son dos puntos álgidos del debate en torno al llamado “#UnDíaSinMujeres”; protesta que rechaza la creciente violencia contra las mujeres y las niñas en México pero que, según las “miembras” del Gabinete presidencial y de acuerdo con mujeres aplaudidoras del actual régimen, no va dirigido contra López Obrador y menos contra su Gobierno.

Y es que “el paro de mujeres” metió en un severo conflicto de conciencia y hasta de identidad a no pocas señoras que –por convicción o por mantener su empleo– se vieron obligadas a defender a su Presidente, antes que el interés colectivo de las mujeres.

Y las contradicciones aparecieron no solo entre mujeres periodistas que se asumen como “soldadas” del Presidente, sino entre las “miembras” del propio Gabinete presidencial.

Por ejemplo, las señoras Carmen Aristegui y Azucena Uresti –entre otras reputadas conductoras de radio y televisión– se encargaron de machacar, hasta el cansancio, que la protesta femenil de “Un Día Sin Mujeres” no era contra el Gobierno de López Obrador y menos contra el Presidente.

Toda esa perorata para tratar de conciliar su postura a favor del reclamo de las mujeres, pero en defensa “del macho” de Palacio.

A su vez, la titular de Gobernación, la exministra Olga Sánchez Cordero, encabezó a las “mujeres del Gabinete presidencial” quienes, la tarde del pasado jueves, ofrecieron conferencia de prensa para mostrar su solidaridad “con las mujeres”, para hacer acto de fe “feminista” pero, sobre todo, para defender al vapuleado presidente Obrador.

Ahí, y luego que todas se dijeron “feministas” y que alardearon que AMLO es el “Presidente más feminista”, Sánchez Cordero dijo que, en efecto, las mujeres están “muy enojadas por las distintas violencias”, pero de inmediato aclaró a gritos que tal enojo no es contra el Gobierno y tampoco contra el presidente López Obrador.

Por eso, de inmediato aparecieron las preguntas obligadas.

¿Entonces contra quién es el enojo de las mujeres, si no es contra el ineficaz Gobierno de AMLO?

¿Es un enojo solo contra los criminales y feminicidas; solo contra los abusadores de mujeres y niñas?

¿O es un enojo contra los criminales y, al mismo tiempo, contra las instituciones del Estado y del Gobierno que no son capaces de acabar con la impunidad que protege a esos criminales; instituciones incapaces de castigar a los abusadores de mujeres y niñas?

¿De qué diablos sirve un Gabinete paritario, con más mujeres en la historia, si las instituciones que encabezan esas mujeres, son incapaces de brindar protección y seguridad a las mujeres?

Por eso volvemos a la pregunta inicial: ¿Es o no una protesta contra el Gobierno de López Obrador?

La respuesta resulta un “sí” contundente, a la luz de la llamada “gobernabilidad democrática”.

¿Por qué?

Porque, como muchas y muchos saben, la legitimidad de un Gobierno no es sinónimo de eficacia. Y un Gobierno ineficaz, como el de López Obrador, es un Gobierno que avanza a pasos agigantados a la “ingobernabilidad”.

¿Y a todo esto qué es la “ingobernabilidad”?

Precisamente la incapacidad del Gobierno para mantener el equilibrio del sistema; equilibrio entre las obligaciones de las instituciones del Estado, electas de manera legítima –como es el caso del Gobierno de Obrador– y la aplicación eficiente de la vocación de servicio y de la ley.

Es decir, un Gobierno incapaz para estimular el crecimiento económico, incapaz de contener la violencia, incapaz de crear empleos, incapaz de sancionar a las bandas criminales, incapaz de acabar con la impunidad, es un Gobierno que irremediablemente avanza, a pasos agigantados, en dirección a la ingobernabilidad.

Y esa ingobernabilidad es la madre de la violencia contra las mujeres, las niñas y contra los ciudadanos en general.

Y el principal responsable de la ingobernabilidad que se vive en México es el presidente López Obrador, Jefe del Gobierno y del Estado y, al mismo tiempo, el jefe de las señoras “miembras” del Gabinete, quienes tampoco hacen su tarea de manera eficaz y quienes también contribuyen a la ingobernabilidad y son culpables de la violencia contra las mujeres.

En pocas palabras, la protesta que hoy llevan a cabo millones de mujeres, es contra el inútil Gobierno de López Obrador; Gobierno que ha moldeado la peor ingobernabilidad en décadas.

Y solo los ciegos, sordos y fanáticos no lo quieren ver.

Al tiempo.




06 Marzo 2020 04:00:00
¡Mentiras, el motor de ‘las mañaneras’!
Seguramente nadie imaginó -ni en la pesadilla más indeseable-, que alguna vez los medios de comunicación mexicanos se pudieran convertir en el más poderoso motor de las mentiras oficiales.

Por ejemplo, si durante los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón o Peña, algún investigador hubiese pronosticado que la mayoría de medios nacionales se prestaría para impulsar voluntariamente las mentiras oficiales, sin duda “los demócratas mexicanos”, los “congruentes políticos de izquierda” y la sociedad, habrían calificado “de loco” al investigador y de imposible para la democracia mexicana tal hipótesis

Y, ante esa posibilidad, seguro presenciaríamos una escandalera en defensa de la democracia y en rechazo a la eventual complicidad mediática -de la prensa, la radio, la televisión y, sobre todo de medios digitales y redes-, para solapar las mentiras del Presidente.

Y ante lo impensable, se habrían movilizado los demócratas mexicanos, las izquierdas y, sobre todo, la academia; todos en defensa de la verdad y contra la eventual llegada de un Presidente que, por decreto, pudiera obligar a los medios a solapar sus miles y miles de mentiras.

Incluso, ante la mera posibilidad, algunos dueños de medios y los ombudsman de sus audiencias, habrían reaccionado y se habrían negado a la posibilidad de difundir, sin chistar, una cascada de mentiras oficiales.

Sin embargo, en los hechos, desde el arranque del Gobierno de López Obrador, la hipótesis arriba planteada se hizo realidad.

Es realidad, por ejemplo, que casi todos los medios -prensa, radio, televisión, digitales y redes- difunden sin chistar las decenas de mentiras que, de lunes a viernes, dice el Presidente mexicano, a quien una sola empresa -SPIN, de Luis Estrada- le ha documentado casi 22 mil mentiras en solo 15 meses de Gobierno.

Y es que en el Gobierno de López Obrador, y por decreto presidencial, todas las mañanas, durante dos horas -en promedio-, se instala una “cadena nacional” de la mentira, la difamación y la calumnia; cadena nacional a la que se suman páginas digitales, medios locales y no faltan los que, en el extremo del ridículo, ya comercializan la montaña de mentiras oficiales.

Y contra lo que muchos habrían creído, en los hechos, en el día a día de las “mañaneras”, no existe un solo medio -en prensa, radio, televisión, digitales y redes- capaz de advertir cada mañana a sus respectivas audiencias que es mentira tal o cual declaración, calumnia o difamación presidencial.

Nadie de la llamada prensa nacional se atreve a desmentir -en tiempo real- las mentiras del Presidente, las declaraciones falsas y carentes de sustento, las calumnias y las campañas de difamación.

Y menos se atreven a decirle por su nombre, a esa innegable realidad de que el Presidente mexicano no solo es un mentiroso patológico sino que está entre los mandatarios más mentirosos del mundo.

En los hechos, los medios nacionales se han convertido en los grandes difusores de miles de mentiras oficiales, ante el silencio de todos.

¿Dónde está, por ejemplo, la academia, los defensores de las audiencias, los políticos de izquierda que por décadas cuestionaban a Televisa por difundir las mentiras oficiales?

Hoy, el primer Gobierno dizque de izquierda, el primer Presidente dizque de izquierda, es el más mentiroso y de lunes a viernes, todas las mañanas, protagoniza una cadena nacional para difundir mentiras que nadie aclara, que pocos cuestionan y que a nadie parece importar.

Incluso, resulta monstruoso que ningún medio haya realizado un reportaje de las casi 22 mil mentiras del Presidente mexicano, convertido en uno de los mandatarios más mentirosos del mundo.

¿Dónde están, por ejemplo, las voces de los políticos de izquierda que surgieron del movimiento de 1968, cuya consigna central era la de “prensa vendida”?

No aparecen esos políticos y tampoco los especialistas que debieran poner el grito en el cielo porque todos o casi todos los medios difunden sin chistar las mentiras oficiales, a cambio de pingües prerrogativas.

Y es que quienes vivieron -vivimos-- el México de Díaz Ordaz, el México de 1968, aún recordamos aquel grito emblema de las protestas callejeras que marcó y hasta satanizó a una generación de periodistas.

“¡Prensa vendida…!”, gritaban los contingentes juveniles de la izquierda “sesentayochera”; esa dizque izquierda de la que se dicen herederos los impostores de Morena, hoy el partido en el poder, idéntico al PRI de Díaz Ordaz.

¿Quién, de los grandes medios, de los reputados periodistas e intelectuales, se atreverá a alzar la voz contra esa monstruosidad de la mentira que son “las mañaneras”?

Al tiempo.
05 Marzo 2020 04:00:00
¿De qué otras cosas no se entera, Presidente?
No hay duda de que se trató de una provocación, del mismísimo López Obrador, anunciar la venta de boletos para #ElFraudeDelSiglo, el lunes 9 de marzo, el mismo día de la protesta #UnDíaSinMujeres.

Y es que nadie le dijo al Presidente -porque muchos saben que Obrador no escucha-, que el fuego no se apaga con gasolina.

Y, casualmente, eso fue lo que hizo López; lanzar más gasolina al fuego del enojo social por los feminicidios, cuando se le ocurrió la fea provocación de iniciar la venta de boletos de #ElFraudeDelSiglo para el lunes 9 de marzo.

Y, como era de esperarse, ocurrió lo que tenía que ocurrir.

Primero en redes sociales, luego en espacios digitales y al final los humoristas de la prensa nacional -los siempre puntuales cartonistas-, le propinaron a Obrador una de las peores palizas mediáticas que se recuerden, en donde no lo bajaron de “provocador”, “macho”, y hasta “cobarde”.

Y luego de la paliza en “las benditas redes”, en los espacios digitales y en los “cartones” de la prensa nacional, Obrador debió “recular”.

¿Reculó Obrador? En efecto, en ese montaje que son “las mañaneras”, el Presidente ordenó que le formularan una pregunta a modo para tratar de cambiar la narrativa de que fue una provocación, un insulto y hasta un escupitajo al rostro de las mujeres, la “peregrina idea” de vender los boletos de #ElFraudeDelSiglo el 9 de marzo.

-¿No estará usted pensando, Presidente, en cambiar el día de la venta de los boletos del avión, para que no parezca una provocación? -le preguntaron.

Y sin titubear un minuto, López Obrador dijo que cambiaría el día de la venta de los boletos, que no tenía problema para ello, y hasta se dio tiempo para insultar a las mujeres de nueva cuenta.

Sin embargo, el “recule” presidencial resultó peor que la paliza mediática.

¿Por qué? Porque en su respuesta, Obrador volvió a lanzar gasolina al incendio del enojo femenino; malestar provocado por el desdén presidencial a los reclamos de las mujeres por la violencia que sufren, por los crímenes contra las mujeres y por la epidemia feminicida.

Y es que a López Obrador se le ocurrió decir que cuando decidió la venta de los boletos “no tenía en mente” la protesta femenina.

Es decir, sin percatarse de lo que decía y de la gravedad del mensaje, hizo una clara alusión a que “le vale madre” el tema de las mujeres.

Así lo explicó López: “Yo ni me di cuenta ni tenía en mente que el lunes era lo del día 9, del paro que se promueve, del movimiento feminista, y por eso dije que se iban a empezar a vender los boletos el lunes”.

Y luego de acusar a las organizadoras de la protesta de mujeres de ser “conservadoras”, de “pertenecer a un partido” y “ser groseras”, Obrador decidió que los boletos del #FraudeDelSiglo se venderán el martes 10 de marzo.

Y por todo lo anterior, la nueva paliza al presidente Obrador, no se hizo esperar.

Y, entre las críticas, se generalizó la interrogante a todo aquello de lo que tampoco se ha dado cuenta el Presidente.

¿De qué otras cosas no se ha dado cuenta, Presidente? ¿De qué otras cosas no se ha enterado, Presidente?

¿Se habrá enterado López Obrador que el suyo es el gobierno con el mayor número de crímenes violentos, con casi 50 mil en solo 15 meses?

¿Se habrá enterado el Presidente mexicano que las deficiencias de su Gobierno, lo ridículo de su respuesta a los reclamos de las mujeres y el circo que son sus “mañaneras” lo han colocado como un verdadero payaso del poder, según no pocos medios de la prensa extranjera?

¿Se habrá enterado Obrador que los escándalos de corrupción en su Gobierno ya son peores que los peores escándalos denunciados en los gobiernos de Calderón y Peña?

¿De qué tamaño es la ignorancia presidencial, como para llevar al país al horror y a la ruina que pocos quisieron ver antes de julio de 2018, y que hoy asusta a casi todos?

Y sí, el tamaño de la ignorancia presidencial, es del tamaño de la destrucción del país.

Al tiempo.


04 Marzo 2020 04:00:00
¡Pudo ser el mejor; eligió ser el peor!
A la distancia, y cuando muchos mexicanos han probado que el de López Obrador es el peor Gobierno federal de la historia, uno de los más corruptos, de menor crecimiento económico, de mayor número de muertos y el de la mayor cantidad de mentiras, parece absurdo insistir en una vieja pregunta.

“¿De verdad, alguien con dos dedos de frente, puede creer que el de López Obrador será el mejor Gobierno de la historia?”. La pregunta la formulamos repetidamente aquí, antes del proceso electoral de julio de 2018, cuando documentamos por todos los medios las deficiencias, limitaciones incapacidades y debilidades del candidato Obrador; cuando insistimos en el peligro de llevarlo al poder presidencial.

Está claro que pocos creyeron las evidencias y advertencias, a pesar de que una y otra vez mostramos pruebas de la estulticia de López Obrador, de su ignorancia y su gusto patológico por la mentira y el engaño.

Hoy, sin embargo, abundan los candorosos arrepentidos de entregar su voto al peor candidato de la contienda presidencial de 2018. Incluso, deportistas como “El Chicharito” Hernández, ya reconocen que México va en sentido contrario a lo que muchos esperaban.

Peor aún, hoy el mayor repudio por las mentirosas promesas de campaña y por el fracaso del Gobierno de Obrador, viene de las mujeres; de buena parte de esos 15 millones de votos femeninos que creyeron en López y que hoy lo repudian sin tapujos.

Pero también abundan aquellos que –en sus malabares mentales para justificar su voto equivocado–, dicen que era imposible adivinar la tragedia que hoy está a los ojos de todos, con López Obrador en el poder.

Lo cierto, sin embargo, es que en julio de 2018 solo fueron engañados aquellos ciudadanos que se negaron a ver lo que era evidente y que estaba a la vista de todos; que el candidato Obrador no solo era la peor alternativa en la boleta electoral, sino que sería el peor Presidente de la historia y que llevaría al país a la ruina.

¿Por qué, entonces, tantos mexicanos cerraron los ojos, en julio de 2018, ante la estulticia, la incapacidad y las mentiras de AMLO, al grado de que hoy se dicen engañados y hasta arrepentidos?

La respuesta es la misma y debemos insistir en el argumento: López Obrador engañó solo a quienes querían ser engañados; mexicanos que se tragaron, sin digerir, una campaña montada con un poderoso aparato propagandístico, para desacreditar a los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto.

Y la mejor prueba es que a 15 meses del Gobierno de AMLO, la realidad confirma, a los ojos de todos –a los ojos de quienes se niegan a verlo–, que el de AMLO no es mejor a los gobiernos de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y menos de Peña Nieto.

Le pese a quien le pese y no le guste a quien no le guste, lo cierto es que los anteriores cinco gobiernos federales –Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña–, fueron mejores en crecimiento económico, número de muertes, creación de empleo, inversión externa, inversión directa, en turismo…

¿Por qué muchos que ayer no quisieron ver al verdadero López Obrador, hoy se avergüenzan de haberle entregado su voto? Por una razón elemental. Porque es cierto que López Obrador pudo haber sido el mejor Presidente de México, pero eligió ser el peor.

Más aún, hoy todavía pudiera ser el mejor Presidente, si rectifica 180 grados su necedad, estulticia y proclividad a convertirse en el peor evaluado de la historia. Sin embargo, está claro que no rectificará y que terminará por dar la razón a quienes por años dijimos que su Presidencia sería un peligro para México.

Por lo pronto, llegó a 21 mil el número de mentiras de Obrador, en solo 15 meses de Gobierno; cifra de escándalo que nos llevó a recordar la entrega del Itinerario Político del 15 de junio de 2018, a dos semanas antes de la elección presidencial, titulada: “¿Votarán por un mentiroso?”.

En esa entrega documentamos las mentiras de AMLO y preguntamos de manera directa: “¿Serán capaces los electores, la sociedad, de votar por un candidato mentiroso? ¿Qué clase de sociedad, qué tipo de electores votarían por un aspirante que, por años, mintió sobre el origen del dinero para mantener a su familia?

“Hoy, las pruebas de que AMLO es un mentiroso patológico están a la vista de todos, como también es visible que la honestidad que pregona es otro engaño”. Y concluimos con una advertencia que nos ganó toda clase de insultos. “¡Sólo una sociedad de idiotas votaría por un mentiroso! ¿O no? Al tiempo.”

Y si, el tiempo nos dio la razón. Y sí, que cada idiota asuma su culpa.

Al tiempo.
03 Marzo 2020 04:00:00
¡La terca realidad derrota a Obrador!
Como muchos saben, el presidente López Obrador presume y pregona la “terquedad”, como una de sus virtudes esenciales.

Incluso, en su faceta de intérprete, Beatriz Gutiérrez, la esposa del Presidente, le ha cantado el tema clásico de Silvio Rodríguez, El Necio.

Más aún, entre los integrantes del Gabinete presidencial es bien sabido que el Presidente no solo rechaza la idea de la contradicción sino que no tolera que le demuestren una posible equivocación.

“Se sube en su macho y no hay quien lo baje”, dicen resignados los integrantes del Gabinete, quienes aseguran no haber conocido a nadie más necio.

Lo que seguramente no saben, el Presidente y sus colaboradores, es que la “terquedad” y la “necedad” que gusta presumir Obrador, son sinónimos de adjetivos y sustantivos que, seguramente, le disgustan al Presidente.

Entre otros sinónimos, aquí los más conocidos, como “incapaz”, “tonto”, “sandio”, “simple”, “estúpido”, “imbécil”, “ignorante”, “estulto”, “mentecato”, “torpe”, “cretino”, “besugo”, “imprudente” y “obstinado”.

Peor aún, los antónimos de “necio”, son todo aquello que debiera ser un Presidente, como López Obrador, pero que claramente no ha conseguido: “agudo”, “astuto”, “culto”, “despierto”, “ingenioso”, “inteligente”, “listo”, “lúcido”, “perspicaz”, “prudente”, “sabio” y “sagaz”. Nada de eso es AMLO.

Y viene a cuento el tema porque el pasado fin de semana, de visita por su terruño, en Macuspana, Tabasco, López Obrador recibió “una sopa de su propio chocolate”. O si se quiere, de su propio atole.

Sí, fue echado, abucheado, insultado, exigido y desmentido por sus paisanos; algunos cientos de tabasqueños acarreados que, inconformes y sin tregua, lo sacaron de sus casillas hasta que explotó con aniñada advertencia: “ya saben que soy terco y si no respetan a la autoridad, ya no hablo”. Nadie le hizo caso.

Por eso, luego que a coro y a mano alzada la multitud rechazó con un rotundo “¡nooooo!”, las promesas presidenciales de que se habían entregado becas económicas para todos, López Obrador recurrió a un clásico del populismo bananero.

“¡Cómo que no…!”, acotó. “La mentira es el demonio, es reaccionaria y conservadora… la verdad es revolucionaria…”.

Así, de un plumazo, llamó mentirosos a sus seguidores; acarreados que no pararon de gritar y manotear su descontento.

Es decir, que López Obrador, pudo confirmar que la realidad es más terca que cualquiera de los mortales; que el “pueblo bueno” ya no es tan bueno y que también es capaz de “mentir a mano alzada”.

Sin embargo, lo grotesco del espectáculo no fue ver a un Presidente desesperado porque se le desbordó el atole; tampoco ver que la multitud lo rechazó, junto con el Alcalde de Macuspana y el Gobernador de Tabasco, y menos presenciar los sonoros abucheos y rechiflas de una multitud que le exigió, lo desmintió y lo ridiculizó.

No, lo verdaderamente grotesco del espectáculo es la “cachaza” presidencial para engañar y mentir.

En efecto, López Obrador es el presidente más mentiroso del mundo, al que la empresa SPIN, de Luis Estrada, ha documentado poco más de 20 mil mentiras en solo 15 meses de gestión; el mismo que sin pudor alguno se atreve a decir que “la mentira es el demonio, es reaccionaria y conservadora… y la verdad es revolucionaria”.

Si le hacemos caso a Obrador, entonces el Presidente mexicano es el mismísimo demonio y entonces AMLO, es el político más reaccionario y el Mandatario más conservador del mundo.

Lo cierto es que paso a paso, la realidad va derrotando a López Obrador; una realidad que ya le hizo perder 30 puntos porcentuales de popularidad; una realidad que, ante el mundo, muestra a su Gobierno como un circo de carpa; una realidad que confirma que no sabe gobernar y que lleva al país a la ruina; una realidad que ratifica que todas sus promesas de campaña eran mentiras.

Si abrieron los ojos cientos de ciudadanos de todo el país, si se quitaron la venta de los acarreados de Macuspana, al evento de AMLO, por qué no abren los ojos miles de mujeres y hombres que fueron burlados, engañados, por el peor Presidente de la historia.

¿Será que no hay peor ciego que el que no quiere ver?

Al tiempo.

02 Marzo 2020 04:07:00
Si Piedra es ilegítima, Ackerman es ilegítimo
Al amparo del pánico social y de la distracción mediática por la llegada a México de la pandemia del coronavirus, la Cámara de Diputados y su mayoría de Morena, aprobaron la designación de las propuestas formuladas por la CNDH para integrar el Comité de Evaluación de los nuevos consejeros del INE.

A pocos importó la feria de trampas y tramposos en que los diputados del partido oficial convirtieron la integración de dicho Comité, en donde fue metido de manera ilegal e ilegítima uno de los principales aplaudidores del presidente López Obrador. Se trata, como todos saben, de la designación de John Ackerman como integrante del Comité de Evaluación de los aspirantes a consejeros del INE.

Por eso, ante la montaña de trampas y tramposos, de inmediato aparecen las preguntas obligadas.

¿Por qué y para qué modificar la ley, torturar la Constitución y violentar la división de poderes, a la vista de todos, sin pudor alguno?

La respuesta todos la saben; porque en el México de hoy nadie se atreve a contradecir la voluntad presidencial y porque fue tajante la orden de Obrador: John Ackerman será el censor de los nuevos consejeros del INE y punto. Y todos a temblar, porque habló el dictador.

Además de que, como saben, Ackerman es uno de los preferidos del Presidente, esposo de otra preferida de Obrador, la titular de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, además de que el señor Ackerman cuenta con la nacionalidad norteamericana y forma parte del Instituto de Formación Política de Morena, el órgano adoctrinador del partido de Estado.

Ante la montaña de irregularidades que presentaba la orden presidencial de meter –a cualquier precio–, al señor Ackerman al Comité Evaluador –y como ya es costumbre–, la mayoría de Morena de nuevo recurrió al dictatorial “estado de excepción” y, por ello, “al vapor” modificó la ley que prohibía a ciudadanos extranjeros ocupar un lugar en tal Comité de Evaluación de los nuevos consejeros del INE.

Con esa tramposa maniobra “fast track”, los “levanta dedos” de Morena creyeron haber salvado todos los obstáculos para imponer a Ackerman y para congraciarse con su dueño, el presidente Obrador.

Sin embargo, los lacayos presidenciales olvidaron un pequeño detalle; que la señora Rosario Piedra es presidenta de la CNDH, de manera ilegítima, no solo porque los senadores de Morena hicieron fraude en la votación donde fue electa, sino porque no cumplió con los requisitos para el cargo. ¿No cumplía?

No olviden que la señora Piedra militaba en Morena y hasta pertenecía al Comité Estatal de ese partido en Nuevo León; pequeño detalle que ocultó pero que, al final, vio la luz.

Pues bien, resulta que en una democracia real, con auténtica división de poderes, la señora Rosario Piedra no sería presidenta de la CNDH. Pero vivimos en un México en donde los actores políticos no respetaran la ley, en tanto que las instituciones son incapaces de sancionar las violaciones legales y constitucionales.

Por eso, en una democracia real, serían ilegítimos los actos y decisiones de la ilegítima presidenta de la CNDH; actos como proponer a John Ackerman al Comité Evaluador de los consejeros del INE. Pero si aún dudan de la feria de trampas y tramposos en que se han convertido los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en México, basta revisar los archivos de la Suprema Corte, para encontrar el “Estudio Constitucional sobre las facultades de la Corte de Justicia”, emitido en abril de 1874. Si, una jurisprudencia que data de hace 146 años.

En dicho estudio se contiene la sentencia de amparo en la que se expone el concepto de “autoridad competente”. En esa fecha, en 1874, la Corte era presidida nada más y nada menos que por el reputado jurista José María Iglesias, quien realizó un acucioso estudio al respecto y concluyendo lo siguiente.

“Toda autoridad ilegítima es originalmente incompetente. La legitimidad de la elección de una autoridad o funcionario envuelve forzosamente su competencia o incompetencia para el conocimiento de un negocio y su decisión, porque nunca puede ser competente si le falta la legitimidad. (...) La autoridad que no es legítima, no es autoridad y si no es autoridad, no puede pedirse el amparo que solo se da contra autoridad verdadera…”.

Dicho de otro modo, si la señora Rosario Piedra es ilegítima presidenta de la CNDH, sus decisiones y actos de autoridad –como proponer al señor Ackerman para todo cargo–, son ilegítimos.

¿Y eso a quien le importa en México? A nadie, porque en el México de López Obrador no hay estado de derecho. Es decir, las instituciones del Estado no se someten a las leyes. Pero claro, eso lo deberán pelear los timoratos opositores en tribunales internacionales.

¿Por qué?

Por otro pequeño detalle. Resulta que el señor Ackerman es “hermano del alma” de Arturo Saldívar, ministro presidente de la Suprema Corte quien, además, acabó con la división de poderes al entregar el Máximo Tribunal a los deseos de su también amigo, el presidente Obrador.

Así la feria de trampas y tramposos en los tiempos de AMLO.

Al tiempo
28 Febrero 2020 04:07:00
¡Se confirma la muerte del INE!
La siguiente entrega del Itinerario Político se publicó aquí el 19 de junio de 2019, bajo el siguiente título: “¡AMLO busca matar al INE y matar la democracia!”. El tiempo, siempre terco, nos dio la razón.

Y es que hoy está claro que con la complicidad de la CNDH y con la ilegal propuesta de John Ackerman como integrante del Comité Técnico de Evaluación de los aspirantes a consejeros del INE, el presidente Obrador “busca matar al INE y matar la democracia”.

Y es que si prospera esa grosera ilegalidad, habrán muerto el INE y la democracia. Por eso reproducimos íntegra la entrega de aquel 19 de junio de 2019.

“Durante meses, en este y otros espacios lo advertimos. La intención del candidato y luego presidente Obrador es instaurar una dictadura que empezará con el regreso de la reelección presidencial.

“Para lograr ese objetivo, Morena y López Obrador primero planean la destrucción de todo el sistema electoral que se construyó entre 1996 y 1997 y que hizo posible la alternancia en elecciones locales a partir de 1997 y en las presidenciales del año 2000.

“Y fue tal el éxito del sistema electoral mexicano –sistema reconocido en todo el mundo y replicado en no pocos países–, que en julio de 2018 permitió la victoria de López Obrador y de su partido, Morena.

“Es decir, hoy las elecciones mexicanas son transparentes, confiables, equitativas y no solo garantizan el postulado maderista de ‘Sufragio Efectivo’, sino la alternancia y la pluralidad.

“Sin embargo, la advertencia que hicimos durante años –que Obrador va por una dictadura que empezará con su reelección–, ya pasó de ser una lejana posibilidad hasta convertirse, hoy, en una contundente realidad.

“Y si dudan ayer lo confirmó el propio López Obrador: ‘primero va la ratificación de mandato y luego los cambios electorales”, dijo.

“¿Qué significa lo anterior? En términos concretos se trata de una confesión de parte. Es decir, que López Obrador utilizará la ‘ratificación de mandato’ como una orden ciudadana para continuar de manera indefinida en el cargo de Presidente, una vez destruida la democracia mexicana.

“Y los fanáticos lopistas podrán decir misa pero hoy es realidad que el Gobierno de López Obrador intenta desaparecer la democracia; sus instituciones y la confianza ciudadana en el sufragio efectivo.

“¿Y por qué Obrador atenta contra la democracia toda; contra el INE, la certeza, la equidad, la transparencia y certidumbre de los procesos electorales?

Porque el primer paso de López Obrador para matar la democracia mexicana será precisamente matar todo el sistema electoral –como hoy lo conocemos–, para luego regresar a los viejos tiempos en donde el PRI era capaz de mangonear las elecciones; tiempos en los que no se movía la hoja del árbol del Estado sin la voluntad presidencial.

“En pocas palabras, Obrador y su claque –los partidos Morena, Panal y PT–, además de la complicidad y el papel de verdaderos enemigos de México y de la democracia –con diputados y senadores de esos partidos–, preparan el mayor magnicidio que se haya producido en México; la muerte de la democracia toda.

“¿Recuerdan cuando el PRI de Luis Echeverría impuso al candidato López Portillo –que ya era Presidente desde el momento de ser candidato–; recuerdan cuando el PRI de Miguel de la Madrid impuso a Carlos Salinas como Presidente mediante la caída del sistema, a través de Manuel Bartlett?

“Pues esos tiempos son el pasado al que López Obrador quiere llevar al país; tiempos en donde el presidente en turno mangoneaba los proceso electorales y decidía al sucesor.

“Sin embargo, existe un peligro mayor. ¿Cuál peligro? Poca cosa, que el Presidente mexicano prepara el escenario para una reelección indefinida, para instaurar una dictadura tropical al estilo de Cuba y Venezuela, que empezará con el engaño de la “revocación de mandato”.

“Y el primer paso para lograr ese objetivo fue limpiar el camino de opositores reales. Por eso el crimen de Estado en Puebla. En efecto, como aquí lo dijimos, cada día son más las evidencias de que el Gobierno federal de Morena acabó con la principal oposición a su proyecto reeleccionista.

“Y ese grupo opositor era, nada más y nada menos, que el de Rafael Moreno Valle y Martha Érika Alonso, la gobernadora de Puebla. Fueron quitados del camino al quitarles la vida.

“Luego sigue la destrucción del INE, de los Oples y del Consejo General. Para ese magnicidio –luego del crimen de Estado de Puebla–, López Obrador recurrirá al cuento del alto costo del sistema electoral mexicano. Y para convencer a los fanáticos empezarán carencias impensables, como las de energía eléctrica y muchas otras.

“Es decir, López Obrador y Morena –sus gobiernos y legisladores–, llevarán al país a una crisis tal que mucha gente creerá que la única salvación será la reelección indefinida de AMLO.

“Es decir, asistimos al magnicidio perfecto; el crimen de la democraciamexicana toda”.

Al tiempo.


27 Febrero 2020 04:07:00
¡‘Martes negro’ para Obrador y Morena!
Ya son inocultables los fracasos no solo en el Gobierno de López Obrador, sino en todos los gobiernos estatales del partido Morena.

Incluso la podredumbre alcanza a sus dirigentes partidistas, a muchos legisladores –federales y locales– y llega hasta los superdelegados, quienes ahora se quejan de que no se les permite el ilegal proselitismo electoral.

Y es tal la descomposición en Morena y en sus gobiernos que, incluso, el pasado martes 25 de febrero fue considerado por reputados morenistas como el “martes negro”; día en el que se exhibió –en toda su crudeza– el fracaso estrepitoso del más joven partido político que llega al poder en México.

¿Y por qué es el “martes negro”?

1.- Se confirmó que, según datos del Inegi, el primer año de Gobierno de López Obrador, 2019, fue el peor año económico para México en la última década, ya que luego de cuatro trimestres consecutivos de retroceso del Producto Interno Bruto (PIB), México está en recesión económica. Un fracaso total.

2.- Se confirmó que López Obrador estimula el “feminicidio de Estado”. Y es que ese martes, cientos de mujeres que padecen cáncer de mama, protestaron frente a Palacio Nacional, en repudio a que el Gobierno de Obrador las dejó sin los respectivos tratamientos para el cáncer, al cancelar el apoyo económico al Fucan. Un intolerable crimen de Estado y “crimen de lesa humanidad”.

3.- Se confirmó que, según cifras oficiales, sigue incontenible, y al alza, el número de mujeres asesinadas. Solo en enero de 2020 se registró la muerte de 320 mujeres en todo el país, cifra que significa casi 6% más respecto a enero de 2019. Del total de mujeres muertas en enero del 2020, 72 casos son considerados como feminicidios.

4.- Se confirmó que la popularidad de Obrador vive su peor momento. Y es que según distintas casas encuestadoras, durante el “martes negro” la imagen positiva de López Obrador, no solo llegó al mayor punto de inflexión a la baja sino que está a punto de llegar debajo del 50% de las preferencias. Vive una caída libre.

5.- Se confirmó que la popularidad de AMLO no es la única que está a la baja. El “martes negro”, se conocieron encuestas para medir la aceptación de Claudia Sheinbaum como Jefa de Gobierno. La caída es estrepitosa, por debajo del 50% de aceptación y el rechazo está a punto de ser mayor.

6.- Se confirmó, el mismo “martes negro”, la ingobernabilidad total en el estado de Puebla, en donde salieron a la calle miles de estudiantes –y ciudadanos en general– en protesta por el mal Gobierno de Miguel Barbosa, cuya gestión ya es considerada como la peor en la historia de Puebla. Horas antes, habían sido masacrados tres estudiantes de la carrera de Medicina, en Huejotcingo, dos de ellos jóvenes extranjeros. Otro fracaso de Morena.

7.- Se confirmó que el estado de Veracruz, “gobernado” por el morenista Cuitláhuac García, también vive la peor crisis de ingobernabilidad, inseguridad y violencia, al grado que crece el reclamo popular por la salida del llamado “narcogobernador” de Morena, uno de los preferidos del presidente Obrador.

8.- Se confirmó que en estados gobernados por Morena, como Baja California, el PRI es lo mismo que el partido de Obrador. Y es que el gobernador Jaime Bonilla, regaló notarías para sus amigos del PRI que, al mismo tiempo, son sus padrinos políticos. Los agraciados son Xicoténcatl Leyva Mortera, exgobernador priista; su hijo José Ramón Leyva y Tirso Adolfo Liévano. La entrega la encabezó Amador Rodríguez Lozano, expriista y eterno aspirante al Gobierno estatal y, hoy robusto morenista. ¿No que serían diferentes?

9.- Se confirmó el estrecho vínculo de Morena con bandas criminales y del narcotráfico. Resulta que el “martes negro”, fue detenido el vehículo en el que viajaba la senadora de Morena, Claudia Balderas, acompañada por su asesor y pareja sentimental, Mario Espinosa.

El hombre conducía presuntamente drogado y golpeó un vehículo oficial, lo que desató una persecución. Una vez alcanzado el vehículo, el asesor de la senadora fue detenido y le habrían incautado cocaína.

Ante esa situación, la senadora Balderas hizo valer su fuero –charoleó a los policías– y dejaron libre al hombre, a pesar de la evidente ilegalidad. ¿A poco los políticos de Morena no son peores que el PRI y el PAN; a poco no tienen vínculos con el narcotráfico?

10.- Y el mismo “martes negro”, se confirmó que la incertidumbre y la desconfianza por el mal Gobierno de López Obrador ya provocó lo que coloquialmente se conoce como fuga de capitales. Y es que según datos reveladores del Banco de México, en 2019, el primer año de Gobierno de AMLO, se elevaron casi 100% los depósitos de capitales mexicanos en el extranjero. Pasaron de 8 mil millones de dólares a 16 mil millones de dólares; todo ello frente a una caída significativa de la inversión externa.

En pocas palabras, el “martes negro” de López Obrador y de su Gobierno, de su partido, de los gobiernos estatales y de sus legisladores, dejó ver el fracaso total del joven partido en el poder.

¿Recuerdan que, por años, aquí dijimos que un eventual Gobierno de López sería un peligro para México y para los mexicanos? Hoy se confirmó.

Al tiempo.
26 Febrero 2020 04:07:00
¡Obrador, el peor presidente del mundo!
Frente a los escandalosos resultados negativos del Gobierno de López Obrador, en rubros como la seguridad, el número de muertes violentas, el nulo crecimiento económico, feminicidios y la muerte de periodistas, aparecen las preguntas obligadas.

¿Quién será el valiente que, al final de cuentas, se atreverá a poner un alto a la destrucción del país?

¿Hasta cuándo veremos a los políticos opositores, a sus partidos; a los hombres de empresa, intelectuales y grupos mediáticos plantarse frente al hombre que destruye el país, sin que nadie se atreva a decir nada?

El mayor peligro es que la potencial reacción llegue tarde, cuando ya no haya nada que hacer frente a la debacle total.

Y es que los peligros que representa López Obrador para México ya no solo son vistos por los ciudadanos mexicanos sino –sobre todo– por la prensa más influyente del mundo y que, casi a diario, confirma lo que aquí hemos dicho por años muchos mexicanos; que López Obrador no solo es un peligro para México sino que está entre los peores presidentes del mundo.

Para fortuna de todos, sigue creciendo la revuelta de mujeres en rechazo al mal Gobierno de AMLO, al tiempo que algunos políticos –como Fernando Belauzarán, del PRD, y Xóchitl Gálvez, del PAN– han emprendido acciones legales contra López Obrador por escándalos como “el moche a empresarios”, en Palacio Nacional, y el desfalco en la Conade.

Sin embargo, esas reacciones son solo testimoniales frente al tamaño de la destrucción del país que llevan a cabo López Obrador, su partido y sus legisladores en el Congreso.

¿Y de qué tamaño es la destrucción del país?

Si comparamos la inseguridad en México con los niveles de inseguridad y el número de muertes violentas en el mundo, el de López Obrador es uno de los peores gobiernos, con casi 45 mil fallecidos en solo 15 meses.

Si comparamos la de México con las 30 economías más desarrolladas del mundo, el Gobierno de López Obrador resulta reprobado en su totalidad, ya que México ocupa el último lugar de crecimiento económico, con un mediocre -0.1% del PIB y con la recesión ya reconocida de manera oficial.

Si comparamos la economía de México con las de América Latina, la mediocridad es aún mayor, ya el PIB de Panamá, Dominicana, Bolivia, Colombia, Perú, Chile, Brasil y Uruguay, supera al de México.

Si comparamos el de AMLO con los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, el de López Obrador es el peor Gobierno en cuanto a crecimiento económico, creación de empleos y violencia criminal.

Por ejemplo, con Carlos Salinas, el crecimiento fue de 4.0%; con Zedillo de 3.3%, a pesar del “error de diciembre”; con Fox de 1.9%; de 1.7% con Calderón y de 2.4 % con Peña Nieto.

Como ya se dijo, durante el primer año del Gobierno de AMLO, el crecimiento fue de -0.1%. Es decir, uno de los más mediocres del mundo.

Si comparamos al Presidente mexicano con algunos de los presidentes más mentirosos del mundo, como Bush, Trump y Piñeira, de Estados Unidos y Chile, respectivamente, el Mandatario mexicano se lleva las palmas, con poco más de 20 mil mentiras detectadas en solo 15 meses.

Si lo comparamos con el número de periodistas muertos a causa de lo que escriben, el Gobierno de López Obrador es el campeón, con 21 periodistas asesinados en solo 15 meses, frente a 49 periodistas que perdieron la vida de manera violenta, en todo el Gobierno de Peña.

Si lo comparamos con el número de feminicidios, México ocupa uno de los primeros lugares en el mundo, con la mayor tasa anual.

La comparación puede seguir, por ejemplo, confrontando los niveles de inversión externa, el desempleo, la caída de los sistemas de salud y educativo; de apoyo a la cultura y… en todos los casos los resultados son aplastantes.

¿Por qué?

Porque en todas esas comparaciones, el Gobierno de López Obrador aparece totalmente reprobado.

¿Hasta cuándo perderán el miedo los políticos, los empresarios, los dueños de medios y, en general, los ciudadanos.

¿Hasta que no haya nada que hacer?

Al tiempo.
25 Febrero 2020 04:07:00
¡AMLO cava su propia tumba!
Para cualquier observador del día a día de López Obrador, queda claro que la hostilidad social en torno al Presidente es cada día peor.

Incluso se han dado casos en donde los “guaruras” presidenciales, vestidos de civil, han tenido que intervenir de manera violenta para retirar a la gente que encara e insulta al Presidente.

Apenas en semanas recientes, por ejemplo, tanto en aeropuertos como al final de los eventos de fin de semana, el Presidente fue perseguido, abucheado e insultado por grupos de personas que le exigen lo elemental: “¡Cumpla lo que prometió!”.

Peor aún, en no pocas de esas persecuciones ciudadanas al Presidente, el insulto creciente es el de “¡cacas!” -como muchos ya motejan a López-, en un evidente tono de burla.

Pero a la hostilidad callejera se debe agregar el creciente dispositivo de seguridad que militares, marinos y guardias nacionales deben preparar en torno al Presidente, en sus giras de fin de semana.

Y es que más allá de la impostura de viajar en avión comercial, en los desplazamientos del Presidente -de aeropuertos comerciales a los distintos eventos-, son cada vez más sofisticados los sistemas de seguridad, con más vehículos blindados, más militares, marinos y guardias.

Por ejemplo, en los recientes viajes presidenciales por Guanajuato, Jalisco y Sinaloa, el Presidente ha sido escoltado por más de una decena de camionetas blindadas y por helicópteros de la Fuerza Aérea, en tanto que los espacios para los mítines son cuidadosamente convertidos en fortalezas, a las que nadie entra ni sale sin ser sometido a una minuciosa revisión.

Las premisas de que al Presidente “lo cuida la gente” y de que “nunca utilizaría ‘guaruras’”, hoy son otras de las mentiras oficiales, igual que la impostura de viajar en vuelos comerciales.

Y es que ya son muchas las evidencias -sobre todo videos- que confirman que se trata de un grosero engaño a los ciudadanos.

¿Por qué? Porque si bien el Presidente se empeña en dar la imagen de austeridad viajando en línea comercial, todos sus colaboradores, secretarios de Estado y hasta ujieres se mueven en aviones oficiales. ¿Cuál es el ahorro?

El engaño, sin embargo, ha convertido a López Obrador en blanco de severas críticas por parte de usuarios del transporte aéreo, quienes ya no se contienen para gritarle al Presidente el insulto favorito de muchos: “¡cacas!”.

Y viene la pregunta obligada: ¿Qué hay detrás del debilitamiento de la imagen del Presidente mexicano, como para que incluso ya resulte riesgoso que camine por la calle sin todo un costoso aparato de seguridad?

La respuesta está a la vista de todos.

Resulta que López Obrador está cavando su propia tumba;: tiró a la basura las simpatías que lo llevaron al poder en julio de 2018.

Para empezar, su reciente desdén al reclamo femenino y feminista sobre la muerte de mujeres, la agresión y la amenaza creciente contra ese sector social, hizo florecer la más grande reacción social -solo de mujeres-, de la historia.

Hoy, casi la mitad de los potenciales votantes mexicanos, las mujeres, están de lado de los críticos de AMLO. Y resulta no solo un error, sino un suicidio -para cualquier político que entienda los básicos del diálogo con la sociedad-, colocar en el lugar del adversario a la mitad de la población.

Pero esa es apenas una parte del problema. En el sector público federal es creciente el enojo ciudadano porque de manera paulatina se han reducido los salarios, con el argumento de la austeridad.

Hoy, toda o casi toda la burocracia considera como su enemigo a López.

Pero existen sectores, como el de la salud, en donde el enojo es no solo inocultable, sino incontenible. No hay médico, enfermera o trabajador de la salud, en general, que no insulte al Presidente por la quiebra del Sector Salud, en donde además se han reducido los salarios.

¿Y qué decir de los millones de ciudadanos, de todos los estratos sociales, que por las tonterías presidenciales han sido privados de la salud de calidad, que es lo más valioso para todo ser humano?

Esos millones de afectados hoy son millones de enemigos de López Obrador, al que insultan, ofenden y culpan de la quiebra del sistema.

Tampoco es todo. El enojo alcanza a la ciencia y el intelecto. Primero, los recurrentes ataques a la autonomía universitaria prendieron los focos rojos entre muchos universitarios que votaron por AMLO, en tanto que la persecución de Estado contra el doctor Miguel Ángel Celis colocó en el bando de los críticos a buena parte de la comunidad científica mexicana.

Por eso no es exagerado decir que Obrador terminará con un mayor repudio social que Carlos Salinas. Y es que el Presidente está cavando su propia tumba.

Al tiempo.
24 Febrero 2020 04:07:00
¡Mujeres divinas y ‘juanitas’ de AMLO!
Las primeras, las “mujeres divinas” –así definidas en la letra ya clásica de Martín Urieta– son millones de mujeres ofendidas, burladas, defraudadas y traicionadas por López Obrador y por su Gobierno.

Las segundas, las “juanitas” de AMLO –bautizadas así en memoria de “Juanito”, la botarga de Obrador para ganar una elección en Iztapalapa– son un puñado de mujeres sometidas por el “macho en el poder”; el mismo que les dicta qué decir, qué hacer y cómo expresarlo.

Las primeras, las “mujeres divinas” se han convertido –en los primeros 15 meses de Gobierno– en el peor dolor de cabeza del “macho de Palacio”, el mismo que supone, imagina y cree que no tienen capacidad para pensar con cabeza propia y que, por eso, son “tripuladas” y manipuladas por quién sabe qué fines perversos de la fea “derechona”.

Las segundas, las “juanitas”, defienden a ultranza al “macho en el poder” porque es el “rey sol”, la fuente de riqueza, de poder y sabiduría y, por eso, son la versión femenina de “Juanito”; la botarga de moda que utiliza el “macho de Palacio” para imponer, someter, amenazar y para confundir los objetivos del más grande movimiento femenino de la historia mexicana y que ya amenaza con al caos en todo el Gobierno de López Obrador.

Las “mujeres divinas” están entre los 15 millones de mujeres que creyeron y votaron por López Obrador y que, una vez en el poder, han sido víctimas del “macho de Palacio”, el mismo que les quitó las guarderías y las estancias infantiles para sus hijos, lo que obligó a millones de ellas –y muchas otras que habían votado contra Obrador– a dejar su empleo, porque no tienen dónde dejar a los hijos.

Y es que el “macho Jefe del Ejecutivo” acabó con las guarderías y las estancias, precisamente por eso y para eso, para que las mujeres estén en la casa, cuidando al “machirrín” y sirviendo a los hijos, como lo dicta la conservadora conducta del “macho de Palacio”.

Las “juanitas” de Obrador, en cambio, justifican todo aquello que les dicta “el macho Presidente” y hasta hacen el ridículo al cambiar de pensamiento, en pocas horas, por orden del “macho marido”.

Es el caso de la “no primera dama” y de la “feminista no feminista”, Beatriz Gutiérrez, quien fervorosa apoyó la protesta feminista del 9 de marzo pero que, horas después, rechazó la protesta, una vez que el “macho de Palacio” le jaló la rienda.

Las “mujeres divinas” están en todas partes, en la fábrica, la oficina, la academia, la casa, la tienda, en la enfermería, la medicina, el periodismo; en la empresa, la creatividad… y no solo han sido desempleadas por el Gobierno de López Obrador, sino que en este Gobierno –más que en cualquier otro– han sido asesinadas, violadas, sometidas y hasta les han quitado los refugios en los que podían escapar del macho que las golpeaba, las amenazaba y las mataba.

Y, curiosamente, quien acabó con los refugios fue el “macho de Palacio”, el mismo que cree que las mujeres deben soportar todo, aguantar todo, resignarse a todo, “para ganar su lugar en el cielo”.

Las “juanitas” de AMLO, en cambio, viven una fea confusión, no de género sino de lealtad al macho.

Y es que algunas, como las señoras Aristegui y Uresti, se suman entusiastas a Un Día sin Mujeres, pero se apresuran a aclararle a su amado “macho de Palacio” que la protesta “no es contra usted Presidente”. Olvidan esas y muchas otras “juanitas” que la más grande protesta femenil de la historia mexicana se debe a la ineficacia, la insensibilidad y la estulticia del presidente López Obrador, hoy motejado como “el macho de Palacio”.

Las “mujeres divinas” recibieron uno de los peores golpes del “macho tabasqueño” cuando la Asociación Civil FUCAM, dejó de dar atención de bajo costo a las mujeres víctimas de cáncer de mama. Ya antes las niñas y los niños con cáncer también habían sido abandonados a su suerte, en medio del mayor escándalo por la insensibilidad del “macho de Palacio”.

Las “juanitas” olvidan que no pocas de ellas también han sido atendidas por el FUCAM y que ninguna mujer está exenta de ser víctima de tal amenaza cancerígena. Peor aún, las “juanitas” de AMLO olvidan que dejar sin atención a niñas y niños con cáncer y que dejar sin recursos al FUCAM, es un feminicidio y un infanticidio de Estado.

Y olvidan que el responsable de tal feminicidio y tal infanticidio es el presidente López Obrador.

Sí, las “mujeres divinas” encabezan una eficaz revuelta contra el mal Gobierno de López Obrador, al que desnudan, exhiben y muestran –ante los mexicanos todos– como el Gobierno que no solo es un peligro para las mujeres sino para todos los mexicanos.

Al tiempo.
21 Febrero 2020 04:00:00
¡Ya ni las cortinas de humo ayudan a López!
Todos saben que el presidente López Obrador ha sido, a lo largo de su extensa trayectoria política, “el rey de las cortinas de humo”.

Incluso, todos tienen en la memoria la más reciente de esas “cortinas”: la rifa del avión presidencial, que a veces parecía más una “cortina de humor” que “de humo”.

Más aún, también es cierto que muchos ciudadanos tienen claro que la propia campaña presidencial de AMLO fue justo eso: la más fabulosa “cortina de humo” que se haya conocido en México.

Es decir, las promesas de Obrador fueron la más grande impostura en la historia electoral mexicana; una potente “cortina de humo”, capaz de engañar a 30 millones de ciudadanos; hombres y mujeres, jóvenes y viejos.

Sin embargo, implacable, la Ley de la Gravedad también aplica en la mentira y el engaño. Y resulta que, por esa razón, hoy las “cortinas de humo” ya tampoco sirven para la propaganda “engañabobos” de López Obrador. Y es que, en política, como en la gravedad, todo lo que sube, baja.

¿Y por qué ya no sirven las “cortinas de humo”? Porque buena parte de los ciudadanos ya se hartaron de la “chabacana” “cortina de humo” que son las mañaneras; se cansaron de tantas mentiras y tanta impostura y se cansaron de la simulación de un Gobierno que no asume una sola responsabilidad y que siempre encuentra culpables de todo.

Incluso, Obrador llegó al extremo delirante de decir que un defensor de la naturaleza fue asesinado “para golpearnos”.

Y es que, como saben, según AMLO, los culpables de todos los males de su Gobierno son las feas “cortinas de humo” llamadas “conservadores”, el “neoliberalismo”, la “corrupción” y hasta “Felipe Calderón”.

Sin embargo -y contrario al interés oficial-, lo cierto es que dejaron de ser útiles las “cortinas de humo” y, en cambio, el Gobierno y el presidente Obrador se tambalean ante escándalos como el feminicidio sin freno -en todo el país-, que hacen tropezar no solo a López Obrador y a Claudia Sheinbaum, sino a toda la Administración federal y a todos los gobiernos de Morena.

Y es tal el golpe a la línea de flotación del Gobierno de Obrador que el propio Presidente mexicano debió encabezar una impensable batería de “cortinas de humo” que, por su reincidencia, ya no alteran a nadie.

Así, por ejemplo, en días pasados, durante la ceremonia del 107 aniversario del Ejercito Mexicano, López Obrador agradeció a soldados y marinos “por no escuchar el canto de las sirenas y dar la espalda a la traición y al golpismo”.

¿A cuál “traición” y a cuál “golpismo” se refirió AMLO?

Está claro que se trató de una más de las “cortinas de humo” sembradas por el propio Presidente, justo cuando su Gobierno se desmorona por los escándalos del la epidemia feminicida que recorre el país.

Y es que pocos hicieron caso de tal espantajo discursivo, sobre todo porque ya todos conocen el tamaño de las mentiras de AMLO. Incluso, muchos recordaron cuando Obrador inventó un “golpe de Estado” contra el entonces presidente Zedillo; invento que le sirvió para aliarse al más neoliberal de los presidentes mexicanos.

En esa misma línea discursiva, los estrategas de Palacio sembraron en la prensa internacional -la de Estados Unidos-, otro espantajo igual de engañoso: la supuesta investigación por diversos presuntos delitos, del expresidente Peña Nieto.

A nadie alteró la supuesta exclusiva que, incluso, debió ser desmentida por el propio presidente Obrador.

Al mismo tiempo, tanto la expresidenta de Morena, como senadores de ese partido y aplaudidores en medios públicos y privados, iniciaron una campaña para desacreditar a los críticos por la epidemia feminicida; campaña que incluyó negar el alza en las cifras de feminicidios, insultar a los críticos a los que se llegó a llamar “perros que ladran” y la estratagema preferida: la de millones de bots.

Nada de eso funcionó. ¿Por qué? Porque las “cortinas de humo” ya no son efectivas para detener el descrédito presidencial.

Y es que según distintas encuestas serias, la popularidad de AMLO ya ronda múltiplos de 50% de la preferencia y, al mismo tiempo, 50% de rechazo. Es decir, se localiza en los niveles más bajos en años.

Por eso también lanzó otra cortina de humo al anunciar que en el presente año ofrecerá cuatro informes presidenciales, a pesar de que la Constitución solo ordena que se informe a la nación una ocasión por año.

Nada le valió a López Obrador para revertir la percepción negativa del 50% de los mexicanos a causa de la epidemia feminicida; todo ello en medio de cifras duras sobre la muerte de mujeres por razones de género.

Por ejemplo, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, en 2018, en todo el país se cometieron 891 feminicidios y en 2019 la cifra se elevó a 976. Es decir, un incremento de casi 10 por ciento.

También a nivel nacional, el feminicidio infantil subió 11 por ciento.

En Ciudad de México se cometieron 43 feminicidios en 2018 y en 2019 las mujeres muertas por razones de género llegaron a 68, lo que significa un incremento de casi 60 por ciento.

Nada para los feminicidios y a casi 15 meses, se derrumba el Gobierno de AMLO.

Al tiempo.
20 Febrero 2020 04:00:00
¡Traición de AMLO a 15 millones de mujeres!
En la elección presidencial de julio de 2018 votaron por López Obrador poco más de 30 millones de mexicanos.

De esos 30 millones, el 49% fueron mujeres; algo así como 14 millones, 755 mil 606 sufragios.

Paradójicamente, a López Obrador poco o nada le importan esos casi 15 millones de votos femeninos.

¿Por qué? Porque en los primeros 15 meses del gobierno de AMLO, el número de mexicanos muertos de manera violenta ya está cerca del límite del terror: 50 mil, lo que supera los 100 muertos por día; mientras que también al día en México se cometen 10 feminicidios y cuatro infanticidios.

Es decir, México ya es uno de los lugares más peligrosos para la vida de las mujeres y los niños; esas mujeres y esos niños que -según los protocolos de todo tipo de tragedias- deben ser rescatados de manera prioritaria.

“¡Las mujeres y los niños primero!”, dicen los protocolos globales para salvar vidas en toda emergencia.

En México, sin embargo, las mujeres y los niños no le importan al presidente Obrador, tampoco le importan a las mujeres de Morena y, mucho menos, a los legisladores del partido rojo.

Y las pruebas de que poco o nada importan están a la vista de todos.

López Obrador acabó con las guarderías y las estancias infantiles, que sin duda eran un lugar vital para el desarrollo infantil pero que, en especial, eran fundamentales para el desarrollo de las mujeres, quienes dejaban a sus hijos en esas guarderías mientras acudían al trabajo.

López Obrador acabó con los refugios para mujeres; último salvavidas para muchas de ellas, frente a la violencia de género.

López Obrador es omiso y nada empático frente al grave problema del feminicidio, delito que ha minimizado hasta el grado de decir que de nada sirve y nada resuelve que los feminicidas sean llevados a prisión.

Y es tal el escándalo en torno al “valemadrismo” lopista por los feminicidios, que la prensa internacional vapulea un día sí y otro también al Mandatario mexicano.

Y mientras esa tragedia recorre el país, en el México de López Obrador está prohibido criticar al Presidente por sus escandalosos fracasos, por lo ridículo de sus acciones y, sobre todo, por sus desafortunadas decisiones.

Y es que en medio de la crisis desatada por la epidemia incontenible de feminicidios -crisis que paralizó al Gobierno y al propio Obrador-, los otrora severos críticos por “los muertos” de Calderón y Peña, hoy exigen “no criticar” a López Obrador por los feminicidios.

Y es tal la desesperación entre legisladores y aplaudidores de AMLO que, incluso, senadores lopistas llaman a ridículas conferencias de prensa para regañar a reporteros, mientras que la exjefa de Morena Yeidckol Polevnsky niega la epidemia feminicida.

A su vez, desde Palacio, el vocero presidencial ordenó una costosa campaña en redes para atenuar la crisis, mediante ataques masivos a los críticos de AMLO.

Lo curioso es que pocos recuerdan que durante más de una década -de 2006 a 2018-, la claque mediática de López orquestó una eficaz campaña contra la violencia en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

En diarios como La Jornada y semanarios como Proceso, cartonistas y articulistas de clara tendencia fascista, como Rafael Barajas “El Fisgón”, “Helguera”, “Hernández”, Epigmenio Ibarra, “Julio Astillero” y Enrique Galván, utilizaron a las víctimas de la violencia para lucrar políticamente.

Es decir, con las tragedias como señuelo, la claque lopista emprendió campañas de descrédito de los gobiernos de Calderón y Peña, a partir del uso y abuso político y mediático de la muerte de niños de la guardería ABC, en Sonora; de la masacre de los 43 de Iguala y la muerte de jóvenes en Salvárcar, en Chihuahua, además del enfrentamiento de militares y criminales en Tlatlaya y el desalojo de los opositores al aeropuerto de Texcoco.

En todos los casos gritaron: “fue el Estado”, acusaron sin pruebas a Calderón y a Peña y emprendieron campañas que exigían “no más sangre”, “ni una más” y “vivos se los llevaron y vivos los queremos”, entre otras.

Se empeñaron en llevar puntual recuento de “los muertos de Calderón” y “los muertos de Peña” y hasta buscaron firmas ciudadanas para denunciar ante la ONU a los gobiernos del PAN y del PRI.

En todos los casos, las campañas fueron montadas en el “chabacano” maniqueísmo de “buenos contra malos”, en donde según la claque lopista no había peor lacra que el “PRIAN”, mancuerna del PRI y el PAN.

Con el tiempo quedó clara la eficaz impostura de la mal llamada izquierda para llegar al poder, a costa de lo que sea; incluso de engañar y mentir a los ciudadanos.

Y es que en el México de Obrador hemos atestiguado tragedias peores a las ocurridas en la guardería ABC -como la de Tlahuelilpan-; peores masacres a la de Salvárcar -como la de la familia LeBarón-; y los “muertos de Calderón” no son ni el 20% de los muertos de López Obrador y “los muertos de Peña” no llegan ni al 40% de los muertos de AMLO.

En efecto, López Obrador traicionó al 50% de sus votantes, las mujeres.

¿Volverían a votar por López o por Morena?

Al tiempo.


19 Febrero 2020 04:00:00
¿Cuándo asumirá Obrador el poder?
Cuando Ernesto Zedillo heredó el llamado “error de diciembre”, del Gobierno de Carlos Salinas –colapso económico que llevó a la ruina a millones de mexicanos– nunca acusó al Gobierno anterior.

Zedillo –que ha sido uno de los mejores presidentes mexicanos– sacó adelante al país, luego de la gran crisis política, económica y de confianza; firmó el mayor número de tratados comerciales de la historia, consolidó la independencia del Banco de México, del Poder Judicial y creó el IFE, hoy conocido como INE.

Gracias a las reformas de Zedillo, acabaron las recurrentes crisis de cada sexenio y llegaron las elecciones limpias y creíbles; llegó la alternancia en el poder y el PRI perdió la presidencia y el control del Congreso, por primera ocasión en la historia.

Y, lo más importante, que Zedillo nunca culpó al pasado y menos a los gobiernos anteriores, porque asumió el poder desde el primer minuto de su azarosa gestión.

Y es que Zedillo entendió que había ganado la elección presidencial –luego del crimen de Colosio– precisamente para acabar con la incertidumbre luego de los magnicidios; para resolver los grandes problemas surgidos de la crisis económica y de la carencia de certeza democrática; no para defraudar a los mexicanos o para culpar al pasado.

Y Zedillo cumplió con creces; ya que gracias a su Gobierno empezó el despegue económico y democrático del país.

Y viene a cuento el ejercicio memorioso porque en los últimos 14 meses, México no tiene Presidente.

¿Y qué es Obrador, si no tenemos Presidente?

En efecto, López Obrador asumió el poder –de manos del Congreso– en una fastuosa ceremonia, el 1 de diciembre de 2018.

Sin embargo, hasta el día de hoy Obrador no acaba de entender que fue votado justo para resolver los grandes problemas nacionales –sociales, políticos y económicos– y no para culpar al pasado y menos a los gobiernos de Calderón y/o Peña.

Han pasado casi 15 meses de aquel 1 de diciembre de 2018 y Obrador sigue culpando lo mismo a Felipe Calderón, que al neoliberalismo, que a tales o cuales empresarios, a “los conservadores” y hasta lleva a cabo una campaña proselitista en la que, todos los días, construye una parodia de sí mismo.

Es decir, ya convertido en Presidente, Obrador hoy comete todas aquellas aberraciones, trapacerías, engaños y arrebatos que criticó el Obrador candidato; el presidente Obrador incurre en todas las corruptelas, nepotismo y en las transas que el candidato Obrador cuestionó por décadas.

Y es tal el extravío que, en los hechos, queda claro que el presidente Obrador no ha tomado posesión del cargo para el que fue electo; el fracaso total del Gobierno de AMLO deja claro que no sabe y no puede con el trabajo y la responsabilidad de un cargo como el de Presidente.

Por eso las preguntas.

¿De qué se ha responsabilizado López Obrador en los casi 15 meses de su fracasada gestión?

¿Cuál de las muchas responsabilidades de la gestión presidencial, ha sido asumida por AMLO?

La respuesta la conocen todos.

El presidente Obrador no ha reconocido uno solo de los fracasos de su Gobierno; nunca ha reconocido que el suyo es un Gobierno de improvisados –empezando por el propio Presidente– y que ha tenido que recurrir a la propaganda ilegal y mentirosa de las mañaneras, sí y solo sí, para justificar lo injustificable; el fracaso total de su gestión.

Ya no sorprende a nadie el fracaso en materia inversión, de crecimiento económico, de desempleo, de alza del precio de los combustibles, de disparo escandaloso de crímenes violentos, de secuestros sin freno.

A nadie sorprende la destrucción del sector salud, la tragedia para millones de usuarios del sistema de salud; la violación constitucional para miles de enfermos con cáncer; la desprotección de millones de niños a los que se quitó la guardería…

Lo sorprendente hoy, a casi 15 meses del 1 de diciembre de 2018, es que López Obrador dejó “colgadas de la brocha”, abandonadas y sin esperanza a casi el 50% de la población y de las potenciales electoras; se olvidó de casi la mitad de quienes lo llevaron al poder.

En efecto, hoy las mujeres de México no tienen Presidente, como tampoco lo tienen los millones de desempleados, los miles de mexicanos que a causa del crimen y la violencia han perdido a un hijo, a un hermano, a un padre…

En la práctica –y frente al incuestionable fracaso total de la gestión de AMLO– no es exagerado decir que López Obrador no ha tomado posesión como Presidente.

¿Hasta cuándo asumirá su cargo el ganador de la elección de julio de 2018?

Al tiempo
18 Febrero 2020 04:07:00
Gracias a Obrador, ‘la muerte tiene permiso’
No, con el título de hoy no pretendemos recordar el clásico de la narrativa mexicana de Edmundo Valadés: La Muerte Tiene Permiso.

En realidad solo recordamos lo que por meses aquí denunciamos: la alianza de Estado entre bandas criminales -como la de El Chapo”- y el Gobierno de López Obrador.

Y es que luego de la reiterada promesa de amnistía al crimen -que en su campaña formuló el candidato López-, y luego de contundentes evidencias de la impunidad del Gobierno federal a todos los tentáculos del cártel de El Chapo, no existe duda de la alianza de Estado con las bandas del crimen.

Y si aún lo dudan, apenas en días recientes el presidente Obrador protagonizó dos eventos en los que reconfirma la hipótesis de la alianza de Estado con las bandas criminales.

El primer caso se produjo cuando, el pasado sábado, en un evento con la Guardia Nacional, Obrador ordenó a ese cuerpo de seguridad tratar bien a los criminales y respetar sus derechos humanos. Es decir, que mientras los criminales se apoderan del país y aterrorizan a la población, AMLO les extiende la mano, les brinda impunidad y les promete un trato amable y respeto a sus derechos humanos.

Así lo dijo: “Los delincuentes son seres humanos que merecen también nuestro respeto; el uso de la fuerza tiene límites y no se debe combatir el mal con el mal. Es mejor enfrentarlos con justicia y siguiendo la sabia recomendación de nuestros antepasados: ‘Haz el bien, sin mirar a quién’”.

Luego dijo que la creación de la Guardia Nacional es para garantizar la paz y tranquilidad “sin excesos, sin autoritarismo, respetando los derechos humanos”.

¿Qué debemos entender con el anterior mensaje? ¿Qué significa que el Presidente diga que los criminales “también merecen nuestro respeto”?

El mensaje es claro. El presidente Obrador les dice a los criminales que pueden seguir actuando con total impunidad, con total libertad y protección por parte de su Gobierno; a pesar de crímenes sin nombre como el de la familia LeBarón, a pesar de la epidemia de feminicidios; de las escandalosas 45 mil muertes violentas en poco más de 14 meses de gestión.

Lo peor, sin embargo, es que mientras López Obrador exige respeto a los derechos humanos para los criminales, no respeta los derechos humanos de miles de niños con cáncer; no respeta los derechos humanos de millones de mexicanos sin servicios médicos de calidad; no respeta los derechos humanos de millones de desempleados, de millones condenados a una educación de ínfima calidad…

Mientras AMLO pide respetar los derechos humanos de los criminales, el mismo Presidente ordenó la muerte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y coloca a una incondicional en la CNDH, precisamente para servir de tapadera a la violación de derechos humanos de los ciudadanos, en el Gobierno de Obrador.

Pero el extremo de la insensibilidad política y social del Presidente; de la apatía y hasta el “valemadrismo” de Estado que protagoniza Obrador, lo vimos todos luego de los dos más recientes feminicidios de escándalo, cometidos en la capital del país.

Nos referimos al espeluznante crimen de Ingrid -a manos de su pareja-, y al intolerable secuestro, tortura, violación y muerte de la niña Fátima, de solo 7 años.

En el caso Ingrid, tanto Obrador como las mujeres que presiden Morena y legisladoras del mismo partido, además de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, buscaron desviar la atención y minimizar la gravedad del crimen.

Obrador mismo dijo que era más importante la mentirosa rifa del avión que la epidemia de feminicidios y llegó al extremo de inventar un decálogo de su Gobierno dizque a favor de las mujeres; decálogo mentiroso, insulso, ofensivo y que a nadie en su Gobierno le importa.

Pero la gota que derramó el vaso de la estulticia presidencial, de la doble moral del partido Morena y sus dirigentes mujeres; de la estupidez de sus legisladores y la ineficacia de todos los gobiernos de Morena -en donde el crimen gobierna-, fue la respuesta que dio el Presidente a la muerte de la niña Fátima, de solo 7 años, quien fue secuestrada, torturada, violada y asesinada, luego de una semana de estar desaparecida.

A pesar del crimen de espanto, a pesar de la ineficacia del Gobierno federal y del fracaso del Gobierno de Claudia Sheinbaum, el presidente López culpó a la descomposición social que, según él, produjo el neoliberalismo.

Así lo dijo: “El grado de descomposición social es un efecto del modelo neoliberal. Son crímenes que tienen que ver con odio, crímenes que tienen que ver con problemas sociales, familiares, es una enfermedad social que no solo se resuelve con policías y cárceles o mano dura”.

Luego apareció el predicador López Obrador, que pidió “apurarnos con la Constitución Moral” porque según su “chabacana” estulticia “tiene que haber bienestar material y del alma, por lo que se tiene que moralizar (pues) siendo buenos podemos ser felices y así todos ayudemos a generar una sociedad mejor”.

Sí, con López Obrador la muerte tiene permiso. ¿Es un honor estar con un Presidente criminal como Obrador?

Al tiempo.



17 Febrero 2020 04:00:00
¡Feminicidio, doble moral de Obrador!
La doble moral de los gobiernos federal y de la capital del país; así como del partido Morena y de sus legisladores está a la vista de todos, frente a la epidemia imparable de feminicidios.

1.- Le exigen al Presidente un pronunciamiento sobre la epidemia feminicida y, de manera grosera, descalifica el tema porque, en su opinión, lo importante es la rifa del avión.

2.- La represión oficial, con gas pimienta, es la respuesta en no pocos de los reclamos legítimos de los movimiento feministas que se han movilizado en distintos lugares del país y diversos momentos.

3.- En esas movilizaciones, “manos negras” –presuntamente del oficialismo– han sembrado “encapuchadas” adiestradas para vandalizar y, con ello, desacreditar la protesta contra los feminicidios.

4.- En medio del ridículo total, “paleros” sembrados en “las mañaneras”, son mandados a descalificar las preguntas formuladas al Presidente, sobre la epidémica feminicida. Es decir, desde la vocería presidencial se descalifica la protesta ante el Presidente, en tanto que el discurso es ramplón, fofo, superficial y abstracto.

5. Decálogo ridículo que se resume en tres palabras “¡Respetar a las mujeres!” Sin embargo, en su ridícula improvisación, López Obrador nunca dice cómo se comprometerá a hacer cumplir el decálogo, no dice con qué instrumentos, qué programas y cuál presupuesto. Demagogia pura.

6.- Pero existe una doble moral aún mayor; la exhibida por la señora Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la CDMX, quien arrogante no solo descalifica la protesta callejera sino que utiliza la represión, el gas pimienta, la macana y los palos, contra las mujeres; aquellas a las que prometió defender.

Lo cierto es que resulta de tal magnitud el escándalo del feminicidio de Ingrid y es tal la impunidad y la carencia de acciones oficiales que la propia ONU ya se pronunció contra esa impunidad y esa indolencia.

Pero el problema va más allá; el problema confronta al interés público de la información y el interés público de la eficacia de la autoridad.

Y es que, con toda razón, a muchas y muchos ciudadanos –feministas o no– les molestó la difusión de imágenes del crimen de Ingrid, a quien su esposo mató mediante una crueldad impensable e inadmisible.

Sí, tienen razón quienes, indignados, reclaman no victimizar por segunda ocasión –con la difusión de la crueldad criminal– a miles de víctimas de la creciente epidemia de feminicidios en México.

Sin embargo, esas “buenas conciencias” que se dicen ofendidas por la máxima exhibición de un feminicidio –y de las imágenes de una patología que es global– también olvidan que esconder la basura bajo la alfombra y ocultar las tragedias y los horrores de la condición humana, no lleva a la desaparición de la vileza contra hombres y mujeres y, sobre todo, no evita el horror que viven millones de mujeres que son asesinadas en México y el mundo.

Es decir, el problema no solo está en la exhibición de la crueldad de las imágenes de un feminicidio intolerable –por donde se le quiera ver– sino que lo verdaderamente intolerable son la impunidad ante la violencia, en general, y la casi nula reacción oficial frente a la epidemia criminal contra mujeres a quienes golpean, ofenden y matan maridos, novios o amantes criminales.

El interés público de conocer sobre un crimen atroz, va más allá de lo que pueden o no exhibir los medios y de lo que pueden ver los ciudadanos; el interés público de fondo está en la responsabilidad mediática de dar la máxima publicidad a la doble moral oficial, tanto del presidente Obrador, como de su Gobierno, su partido, sus legisladores y toda su claque.

En efecto, para muchas y muchos es ofensiva la difusión de imágenes de mujeres masacradas por la violencia de género, pero otros tanto olvidan que la mayor ofensa esta en la apatía oficial, del Gobierno todo; del partido en el poder, de sus legisladores y, sobre todo, del presidente Obrador.

Sí, la sociedad toda –incluidos los medios– están obligados a respetar ordenamientos como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley Federal de Telecomunicaciones, mientras que las autoridad deben respetar los protocolos policial y pericial para el delito de feminicidio y para evitar la filtración de imágenes y declaraciones ilegales.

Pero esa misma sociedad no puede olvidar que son las autoridades municipales, estatales y la autoridad federal la principal responsable de aplicar políticas públicas de prevención, educación y castigo a la violencia de género.

La sociedad no puede olvidar que una autoridad represora, indolente y que estimula la impunidad contra los feminicidios, no puede utilizar ese crimen para establecer políticas públicas de censura y persecución de los medios.

No podemos caer en la doble moral oficial, para justificar la represión a las mujeres, a los medios y la censura. Y es que cuando u Gobierno autoritario le impone a la sociedad un decálogo de conducta, cuando le dicen qué debe ver y ante qué debe cerrar los ojos, entonces estamos ante una dictadura.

Al tiempo



14 Febrero 2020 04:07:00
¡Presidente, saque las manos del INE!
Ante los ojos de todos y frente a la apatía general -acentuada por la inexistencia de opositores reales-, el presidente López Obrador destruye a su antojo los equilibrios institucionales y los contrapesos fundamentales del andamiaje democrático.

Incluso, no es exagerado decir que hoy no existe división de poderes y que el Presidente tiene en un puño no solo al Poder Ejecutivo, sino también a los poderes Legislativo y Judicial.

Y si nos descuidamos -como sociedad-, en cualquier momento López Obrador puede apoderarse del INE, a través de alguna de las “chicanadas” políticas y las estrategias “leguleyas” que ha empleado para hacerse del poder absoluto.

Y es que hasta hoy el último de los poderes que no está en manos de Obrador, es el poder electoral, el INE, institución contra la que el Presidente ha lanzado lo que parece la última intentona para colonizarlo.

¿Lograrán apoderarse del INE el Presidente y su partido?

Sin una oposición real, sin contrapesos y sin órganos autónomos, solo queda la fuerza ciudadana -en su vertiente de opinión pública-, institución que ve hacer y ve pasar, sin reaccionar como muchos esperaban. ¿Lo dudan?

Como saben, López Obrador consiguió el control de la Cámara de Diputados a través de una avalancha impensable de votos. Aún así, de manera tramposa, Morena configuró una mayoría aplastante, pero ilegal, en esa cámara. Y nadie dijo nada.

Obrador también logró el control de la Cámara de Senadores mediante el chantaje a senadores opositores, a los que dobló con la amenaza de la persecución. Aquel que se oponía a las iniciativas de Morena era sometido con un expediente de supuesta corrupción. Y hoy nadie habla del tema.

La misma fórmula la utilizó López Obrador para apoderarse del control de la Suprema Corte. Y es que mediante una ilegal persecución fue echado del máximo tribunal el ministro Eduardo Medina Mora, al que le inventaron supuestas transferencias millonaria de dinero que no justificaba su salario.

A nadie le importó que el propio presidente Obrador violentara la Constitución.

Una variante de esa fórmula fue empleada por AMLO para apoderarse de la Comisión Reguladora de Energía, la CRE, que hoy es un mero membrete. Y nadie hizo nada.

Una fórmula distinta, pero igual de eficaz e igual de tramposa fue empleada por Obrador para apoderarse de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en donde colocó como presidenta, de manera ilegal, a una incondicional, la señora Rosario Ibarra.

Durante meses, a los consejeros del INE les han buscado supuestos actos de corrupción, los han amenazado, calumniado y difamado sin lograr que, como institución, se doblen.

Solo consiguieron que uno de ellos rompiera la unidad y que, de manera abierta, se declarara lopezobradorista.

¿Qué es lo que viene?

Como ya saben los mexicanos, López Obrador es un político que no da marcha atrás a sus objetivos. Y hoy el Presidente tiene el objetivo de colonizar al INE a costa de lo que sea.

¿Y para qué quiere el control del árbitro electoral?

Porque Obrador sabe que en la elección de julio del 2021 Morena puede derrumbarse y con ello perdería la mayoría en la Cámara de Diputados. Y, de perder esa mayoría de Morena, crecen las posibilidades de que la debacle se produzca en la contienda del 2024.

¿Y para qué quiere el Presidente el control del INE?

La respuesta es elemental: pretende el control del INE para controlar las elecciones. Y eso significaría el fin de la democracia mexicana.

¿Lo vamos a permitir los ciudadanos?

Por eso, todos estamos obligados a exigir de manera enérgica: ¡Presidente, saque las manos del INE!

Al tiempo.


13 Febrero 2020 04:07:00
¡AMLO promueve el ‘moche’ de Estado!
Por años, una de las banderas del líder social llamado López Obrador fue la lucha contra la corrupción, sobre todo en su modalidad de “los moches”, que no eran otra cosa que la dádiva de empresas privadas a los servidores públicos.

Durante la contienda presidencial de 2018, AMLO convirtió en un mito “los moches” al candidato del PAN, Ricardo Anaya, al que acreditó llevar a niveles de epidemia el pago de “moches”.
S
in embargo, hoy el presidente Obrador de nueva cuenta se traga sus palabras y, sin pudor alguno, se convierte en el principal promotor de “los moches” de Estado.

Es decir, desde el Gobierno federal, el jefe del Poder Ejecutivo, el mismísimo presidente Obrador, es el principal promotor de “los moches” del Gobierno lopista. ¿Por qué?

Anoche, ante los 100 más influyentes empresarios del país, AMLO pasó la charola, pidió “moche”, puso todo el peso del Estado y del Presidente para llevar a cabo un grosero “chantaje de Estado”.

Algunos le llamaron “el pase de charola”, porque el Presidente les habría pedido 20 millones de pesos a cada uno de los grandes empresarios del país, a manera de amable contribución a ese fraude llamado “la rifa del avión presidencial”, sin que incluya ninguna rifa de ningún avión.

Otros, más candorosos, especularon que la dádiva voluntaria de “los hombres del dinero” al Gobierno federal es la mejor fórmula para distribuir la riqueza, a fin de lograr el bienestar de los mexicanos.

Incluso, los más atrevidos, recordaron que el entonces candidato, López Obrador, ya había recurrido a la estrategia de convocar a hombres de empresa para financiar su campaña presidencial.

Lo cierto, sin embargo, es que la cena de anoche, en Palacio Nacional -entre el presidente Obrador y algunos de los hombres de empresa más acaudalados-, no solo significó el regreso institucional de “los moches” sino que se convirtió en la mejor prueba -una prueba contundente- de que el Presidente es el mayor promotor de “la transa de Estado”.

¿Transa de Estado? En efecto, una transa que pretende ser disfrazada como encuentro de buena voluntad, amigable, en donde “voluntariamente” -a fuerza-, hombres del dinero abrieron sus carteras para regalar al Gobierno de AMLO 20 millones de pesos, por cabeza, para hacer realidad las ocurrencias presidenciales.

Y ay de aquel que se oponga, que se queje, que se atreva a decir que no, porque entonces caerá sobre él todo el peso de la corrupción de Estado; será aplastado igual que Rosario Robles, y será metido en prisión con el aval del Poder Judicial.

Y es un montaje porque, en el fondo, el mismísimo presidente Obrador se convirtió en el promotor del mayor acto de corrupción oficial; un auténtico “moche”, “pase de charola”, “cobro de piso”, chantaje y extorsión.

¿“Moche”, “pase de charola”, chantaje, extorsión, “cobro de piso…”?

1.- Es un “moche” porque el mismísimo Presidente de los mexicanos pide a los hombres de empresa una contribución, en especie, a cambio de buen trato, de impunidad y de no iniciar persecución oficial en su contra.

2.- Es un “pase de charola”, porque igual que hizo en su propia campaña presidencial, Obrador es hoy el Presidente que “pasa la charola” entre los empresarios para obtener más ingresos para el funcionamiento del Estado; más rentas que aquellos que ya pagan por la vía de los impuestos.

3.- Es un “cobro de piso” porque el mismo día que se llevará a cabo la “cena del moche”, el Presidente les prometió impunidad a los empresarios que lo apoyan. ¡Si me apoyan son impunes, si no, son rateros! Ese habría sido el mensaje de fondo.

4.- Y sin duda que asistimos a un grosero chantaje porque, en la realidad -y en donde llega todo el peso del poder presidencial-, son convocados los empresarios a quienes se obliga a premiar “moches” a cambio de entregar contratos sin licitación, sin riesgos, con total impunidad y, sobre todo, para los empresarios es la compra de un seguro de vida para no ser perseguidos.

Curiosamente, “la cena de la extorsión” se llevó a cabo a puertas cerradas, el mismo día en que fue detenido Emilio Lozoya, epítome de la corrupción del gobierno de Peña Nieto y un mensaje claro de lo que les puede pasar a los empresarios que se atrevan a decirle “no” a las estupideces de AMLO.

Sí, al final quedó claro que AMLO es el Presidente de aquellos a quienes pronto veremos cargando sus culpas.

¿Y quiénes se arrepentirán? Hasta el final veremos a los culpables.

Al tiempo

12 Febrero 2020 04:07:00
¡Epidemia feminicida y mentiras de AMLO!
El escandaloso tema del feminicidio en México –epidemia criminal que está fuera de control–, irrita, incomoda y hasta enoja al presidente Obrador.

Parece, incluso, que el Presidente mexicano prefiere desaparecer el tipo penal de feminicidio, como si con ello se acabaran los casos escalofriantes de mujeres asesinadas por razones de género.

Por eso, apenas el lunes 10 de febrero, el presidente López exigió a periodistas y paleros que acuden a sus “mañaneras” que ya no pregunten por el descontrol del feminicidio ya que, según dijo, la prensa dice muchas mentiras sobre ese fenómeno criminal.

Así lo dijo: “está muy claro que se ha manipulado mucho sobre este asunto, en los medios, no en todos… los que no nos ven con buenos ojos aprovechan cualquier circunstancia para generar campañas de difamación, así de claro, de distorsión y de información falsa”.

Curiosamente, el mismo lunes, usuarios de redes difundieron el video del momento en que la policía de CDMX detiene, en flagrancia, al feminicida que el sábado previo desolló a su esposa Ingrid, frente a su hijo, luego de una discusión.

¿Por qué enoja a López Obrador el delito del feminicidio?¿Por qué el Presidente apoya que el tipo penal desaparezca? ¿Por qué la indignación de López Obrador se canaliza contra los medios? ¿Por qué minimiza la gravedad del feminicidio y dice que los periódicos mienten?

Está claro que la irritación presidencial tiene que ver con la incapacidad de su gobierno –y de los floreros de su Gabinete–, para atender y resolver uno de los reclamos más recurrentes en todo el país; el abandono de la seguridad para las mujeres.

Y es que, al parecer, sus colaboradores engañan al Presidente, sobre el gravísimo problema de la fiebre de feminicidios. Y si dudan basta recordar que, por ejemplo, durante los primeros nueve meses de Gobierno de AMLO –enero a diciembre de 2019–se cometieron 2 mil 833 feminicidios en todo el país.

Solo en la capital es de escándalo la cifra de feminicidios: 98 mujeres asesinadas en todo 2019; ocho mujeres muertas en lo que va del 2020; y 22 ultimadas desde que se impuso en CDMX la alerta de género.

Además, la ONU reveló que en México matan a 9 mujeres por día; es decir, se comete un feminicidio cada tres horas. ¿No es grave el problema? Queda claro que es gravísimo.

Y también es cierto que las mentiras no están en los medios y menos en los periodistas, sino en el Gobierno y, sobre todo, en el mismísimo Presidente.

Pero tampoco es un tema nuevo.

En por lo menos cinco entregas del Itinerario Político hemos documentado el tamaño de la mitomanía de Obrador, cuyas mentiras como Presidente contabilizan hoy más de 20 mil, lo que supera por mucho al mentiroso Donald Trump y coloca al Mandatario mexicano como el jefe de Estado más mentiroso del mundo.

Empezamos el recuento desde el 10 de febrero de 2017 –a casi un año de la elección presidencial que llevó a Obrador al poder–, con una entrega titulada “AMLO, mentiras de puño y letra”, en la que reseñamos el mayor compendio de mentiras contenida en un libro, cuya autoría se acreditó a López Obrador: “2018, La Salida. Decadencia y Renacimiento de México”.

Se trata de un decálogo de buenas intenciones que, en rigor, son las mentiras en las que AMLO sustentó su campaña presidencial; mentiras que creyeron 30 millones de personas.

Aquí el decálogo del engaño.

1. No aumentar impuestos y bajar el precio de la gasolina. 2. Producir en México toda la gasolina requerida. 3. Construir dos refinerías: Campeche y Tabasco, a un costo de 420 mil millones de pesos. 4. Lograr crecimiento económico entre 4 y 6% anual al finalizar 2024. 5. Reconfigurar las refinerías de Tula, Salina Cruz y Salamanca, con inversión superior a 50 mil millones de pesos.

6. Mejorar el nivel de bienestar y cambiar el estado de ánimo de los mexicanos. 7. Erradicar hambre y pobreza extrema en México. 8. Becas, apoyos a la población y obras con costo de 550 mil millones de pesos. 9. Que la compra del voto sea solo un mal recuerdo. 10. Hacer que la delincuencia organizada esté acotada y en retirada.

Según El Financiero de entonces, el costo del decálogo de AMLO era de un billón 20 mil 400 millones de pesos ($1,020,400,000,000.00). Hoy, a 15 meses de iniciado el Gobierno de AMLO, queda claro que se trató del mayor engaño colectivo de la historia; mentiras que pocos quisieron ver en 2017 y 2018, firmado de puño y letra de AMLO y vendido como libro aspiracional.

Está claro que quien miente es el presidente Obrador. ¡Y sí, de nueva cuenta, el tiempo nos dio la razón!

Al tiempo.

11 Febrero 2020 04:07:00
¿Y la salud mental de López Obrador?
Día a día son más los mandantes preocupados por la salud mental del mandatario López Obrador. Día a día es más evidente la mitomanía del Presidente y su alejamiento de la realidad. Y todos los días el propio AMLO supera sus locuaces expresiones del día previo.

Por eso obliga la pregunta. ¿A quién le importa la salud mental del Presidente? Y es que la salud del Estado mexicano depende, en buena medida, de la salud física y mental del Presidente. Pero el tema no es nuevo. El 9 de abril de 2018 –a tres meses de la contienda presidencial que llevó al poder a López Obrador–, aquí preguntamos por la salud mental de los candidatos presidenciales y, en especial, del puntero en las encuestas: el eventual Mandatario mexicano, López Obrador.

Una primera represión, más que respuesta, vino del equipo de campaña de López Obrador; esa mafia encabezada por Epigmenio Ibarra, quién pagó una feroz persecución mediática contra Ricardo Alemán, cuya cabeza fue exigida por el propio Obrador, ya cuando era Presidente.

El pecado de ese 9 de abril fue preguntar, de manera concreta: ¿Cuál es la salud mental del futuro Presidente? ¿Podrá Obrador con el cargo, si tiene algún problema físico o mental? Y aquel Itinerario Político lo concluimos con el consabido “Al tiempo”.

Y, en efecto, a casi dos años de aquel 9 de abril de 2018, el tiempo nos dio la razón; la salud mental del presiente Obrador pone en riesgo al Estado mexicano y, sobre todo, a la democracia. Y es que salvo para los necios y fanáticos, queda claro que López Obrador enfrenta serios problemas emocionales que, por ejemplo, lo llevaron a una declaración impensable para un Mandatario.

El pasado fin de semana, de gira por el Estado de México, Obrador dijo que en su joven Gobierno se terminó con la corrupción. Y, para rematar, soltó un impensable “¡fuchi, caca!”, en rechazo a los corruptos. Y, por supuesto que no aclaró si se refería a Manuel Bartlett.

Por eso volvemos a preguntar, como aquel 9 de abril de 2018: ¿Quién se hace responsable por la salud mental del Presidente? Pero hoy también sabemos que en un régimen autoritario y de terror, como el que vivimos, nadie se atreve a responder esa interrogante.

Peor aún, son muchos los que a pesar de la tragedia económica y de seguridad que vivimos con el nuevo Gobierno, prefieren callar, para no hacer enojar al tirano o, lo peor, para no perder un hueso.

Aquel 9 de abril dijimos que en la contienda presidencial “gravitan dos variables poco atendidas y nunca respondidas por partidos y candidatos; la salud física y mental de los aspirantes presidenciales”.

Por eso también preguntamos: “¿Alguien sabe si el candidato puntero tiene algún padecimiento mental? ¿Si es medicado? ¿Qué medicina utilizan? ¿Alguien sabe si tal o cual medicamento altera sus facultades mentales? ¿Qué institución sería responsable de una evaluación de las facultades físicas y mentales de los presidenciables?

“¿Se debe atender como alteración mental la recurrencia al engaño y la mentira de algunos presidenciables, como López Obrador? ¿La mitomanía es enfermedad mental? ¿Cuántos de los candidatos son mitómanos? ¿Está capacitado un mitómano para asumir el timón del Poder Ejecutivo?”.

De nueva cuenta el tiempo nos dio la razón.

Y es que hoy sabemos que al presidente Obrador le han documentado más de 20 mil mentiras; muchas más de las registradas al presidente Trump. A pesar de lo anterior, hoy como ayer, no existe respuesta sobre la responsabilidad de la salud mental del presidente Obrador.

¿A quién debe preocupar? ¿Quién debe dar la voz de alarma? ¿Quién debe declarar inacapaz a López Obrador para gobernar? No hay respuestas porque resulta que la legislación mexicana no está preparada y menos interesada en atender una potencial bomba de tiempo, como la salud física o mental del Presidente.

El conflicto, incluso, alcanza la ética periodística. ¿En el caso de la salud física y mental, periodistas y medios tienen (tenemos) derecho a invadir la vida privada del Presidente?

La vida privada y evitar un potencial daño a terceros, son los límites constitucionales de la libertad de expresión. Sin embargo, en el caso de un servidor público –del Presidente–, el interés público prevalece sobre el derecho a la intimidad, sobre todo cuando se trata de una enfermedad que limita, altera o interfiera en la toma de decisiones de un Presidente.

En rigor, un servidor público es “un bien público”. Por tanto, el potencial daño a ese bien público –por enfermedad–, debe ser publicitado para el conocimiento ciudadano, ya que en su papel de mandante, el ciudadano es quien otorga el mandato al Presidente.

De esa manera, difundir la enfermedad física o mental del Presidente –así como las implicaciones para su desempeño–, es una exigencia social. Es decir, el interés público prevalece sobre el derecho a la privacidad de aquel ciudadano que se desempeña como Presidente.

Así pues, tenemos derecho a exigir que los poderes Legislativo y Judicial ordenen un riguroso examen siquiátrico al presidenter Obrador. Claro, antes de que acabe con el país.

Al tiempo.


10 Febrero 2020 04:07:00
¡La torpeza que vencerá a Lopez Obrador!
La pregunta recorre el país, sea en comederos políticos, en tertulias y hasta en encuentros familiares. Qué instrumentos legales existen para deponer a un Presidente que día a día –y todos los días–, engaña, miente, viola la Constitución y que, incluso, nos regala en cadena nacional señales evidentes de alteraciones emocionales.

La respuesta a la interrogante es elemental. No existe posibilidad legal alguna para deponer al presiente López Obrador, a pesar de que violenta la Carta Magna, que juró respetar. ¿Por qué?

Porque AMLO tiene el control total de los tres Poderes de la Unión; el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Es decir, que el presidente Obrador destruyó la división de poderes y tiene casi todo el poder en un puño.

Por esa razón, ni el Poder Legislativo y menos el Judicial harán nada para remover a un Mandatario que viola los básicos de convivencia democrática.

¿López tiene todo o casi todo el poder en sus manos? En efecto, el único poder que Andrés Manuel no tiene bajo su control es el poder del voto: el control de las elecciones.

Y es que, hasta hoy –y a pesar de los intentos por convertir a todo el país en clientela electoral y de las intenciones de destruir al INE– los procesos electorales están en manos del ciudadano, sobre todo de los más de 60 millones de mexicanos que no votaron por Obrador y que, potencialmente, tienen en su poder el futuro del país y la eventual derrota de AMLO en las elecciones federales de julio de 2021 y julio de 2024.

Pero también es cierto que día a día son más los mexicanos que escapan de las garras de la política pública del engaño y la mentira oficiales; cada día son más los que descubren el fracaso del Gobierno de AMLO en todos los rubros; económico, de seguridad, laboral, de salud, crecimiento económico, de corrupción, y hasta diplomático.

Es decir, que hoy, con el “Gobierno del cambio”, de “la honestidad valiente” y de “primero los pobres”, estamos peor que cundo estábamos mal. Y, por esa razón, cada día son más los conversos que, con toda razón, se dicen engañados, desilusionados y hasta traicionados por un político y un Presidente que lleva al país a la ruina económica y a la destrucción de la democracia toda.

También por eso, no pocas encuestas y sondeos sobre la popularidad de AMLO, muestran una caída sostenida; una gráfica que ya se coloca en múltiplos de 50 % entre los ciudadanos que rechazan a Obrador y los que aún lo apoyan.

Y esa gráfica, según los expertos, no cambiará la tendencia descendente –y a veces de franca caída libre–, porque el Presidente sigue empeñado en mentir, engañar, confrontar, censurar y defraudar a los que votaron por él y, sobre todo, a quienes desde un principio lo veían como un peligro para México.

Y esa tendencia en la caída de la popularidad de AMLO será cada vez más pronunciada, gracias a una de las mayores torpezas del Presidente y de sus propagandistas.

¿Y cuál es esa torpeza?

Que tanto los estrategas presidenciales, como el mismo López Obrador, creen que los ciudadanos son tontos, bobos, irreflexivos, amnésicos y hasta idiotas; creen que nadie percibe las mentiras, los engaños, la censura y el fracaso en la economía, la seguridad, el empleo, en el alza de precios y la corrupción.

Esa torpeza, de creer que los ciudadanos son tontos, ciegos y sordos, terminará por vencer a López Obrador.

Pero la verdadera noticia es que los partidos opositores y los nuevos partidos en formación –que ya participarán en las elecciones federales del 2021–, tienen en el despertar ciudadano y en el enojo social por el fracaso de López Obrador, a sus mejores aliados.

Solo falta que sociedad y partidos –mancuerna indispensable para la defensa de la democracia–, no caigan en el juego de los distractores que también todos los días siembra el “billetero de Palacio”.

Al tiempo.
07 Febrero 2020 04:00:00
¡AMLO no es Presidente de 60 millones de ciudadanos!
Es posible que hoy estén de fiesta un poco más de 60 millones de mexicanos que no votaron por el candidato López Obrador, en la elección de julio de 2018. ¿Y por qué fiesta?

Porque según el propio AMLO, él no es el Presidente de esos más de 60 millones de ciudadanos que votaron por otras alternativas de gobierno, como el PRI, el PAN, el PRD…Y la fiesta sería por eso, porque si bien más de 60 millones de mexicanos no tienen Presidente y tampoco tienen derechos, al final de cuentas –y eso es lo más importante–, tampoco tendrían obligaciones.

¿Pero qué fue lo que dijo Obrador para desatar esa nueva fiesta? Palabras más, palabras menos, el Mandatario mexicano dijo lo siguiente: “Cuando me hacen un reclamo en el aeropuerto, les pregunto… ¡a ver, a ver… sinceramente¡ ¿por quién votastes..? ¡Ya te escuché…! ¿Pero, por quien votastes..? Y eso les digo a los que me reclaman por el aeropuerto de Texcoco… Es una idea”.

Es decir, que según la “chabacana y retrógrada concepción de Gobierno del Mandatario mexicano, los poco más de 60 millones de mexicanos que no votaron por él, no tienen derechos y, por tanto, tampoco obligaciones. ¿Cuáles derechos y cuáles obligaciones…?

En efecto, no tienen derecho a preguntarle al presidente Obrador por sus errores y fallas; no tienen derecho a reclamarle por los desaciertos y torpezas; no tienen derecho a exigir que haga bien su trabajo, no tienen derecho a pedirle que cumpla lo que prometió y, por tanto, son lo más parecido a parias o ciudadanos de segunda y sin Presidente.

Pero, a partir de la carencia de derechos, se desata el otro extremo; la carencia de obligaciones.

Es decir, si los 60 millones de mexicanos que no votaron por López no están representados por Obrador, entonces tampoco tienen la obligación de pagar impuestos, de respetar la investidura del Presidente, de respetar a su Gobierno y, sobre todo, no tienen por qué respetar los decretos y las leyes que de su Gobierno emanen.

Incluso, bajo esa misma lógica, el opositor López Obrador no tenía derecho a reclamarle nada a los entonces expresidentes Salinas y Fox; tampoco al expresidente Calderón y menos al expresidente Peña.Nieto.


¿Y, por qué no tendría Obrador derecho a reclamar nada a los expresidentes?

Por una razón elemental; porque Obrador, no votó por Salinas y tampoco por Fox; menos por Calderón y no se diga por Peña. Pero tampoco ahí termina el despropósito obradorista.

Si López Obrador es Presidente de solo los 30 millones de mexicanos que votaron por él, ¿cómo es que dispone de los impuestos de todos los mexicanos; cómo es que Obrador le impone a 60 millones –a los que no representa–, sus chabacanas ocurrencias llamadas Tren Maya, Aeropuerto de Santa Lucía y Refinería de Dos Bocas?


¿Se habrá dado cuenta, López Obrador, del tamaño de la estulticia que dijo al asegurar que aquellos que no votaron por él no tienen derecho a reclamar por los horrores y las torpezas presidenciales y menos de exigir resultados positivos a su Gobierno?

Está claro que Obrador no entiende el significado de una democracia representativa, como la mexicana, en donde una mayoría de “mandantes” –que son los ciudadanos–, le otorgan el mandato a quien –en ese acto democrático que son las elecciones–, se convertirá en el nuevo Mandatario.

Se confirma la pulsión autoritaria y dictatorial de Obrador quien cree y aspira a ser aclamado por una unanimidad impensable e imposible en democracia; pretende tener el casi 100% de los votos, como su némesis: López Portillo.

Y sin duda que se trata de una de las peores declaraciones del Presidente mexicano, en sus poco más de 14 meses de Gobierno. Sin embargo, también es una confesión de parte. ¿Por qué? Porque López Obrador confirma su vocación como el Presidente que más ha violado la Constitución.

Al tiempo.
06 Febrero 2020 04:07:00
¡El país se derrumba y AMLO quita descansos!
Aquí lo hemos dicho por meses, en realidad, desde que arrancó el Gobierno de López Obrador.

Hemos dicho, por ejemplo, que la de AMLO es la gestión presidencial de la mayor estulticia imaginable.

La estulticia, como saben, es un adjetivo calificativo femenino que define conductas humanas como la ignorancia, la necedad, la imbecilidad, la estupidez, la insensatez, la tontería y, sobre todo, la conducta idiota.

Y es tal la importancia del papel de la estulticia en la historia de la humanidad -en la historia de sus gobiernos y sus gobernantes-, que algunos clásicos de la conducta, como Erasmo de Rotterdam, le dedicaron memorables títulos (Elogio de la Locura, escribió poco después del 1500).

Sin embargo, hoy es imposible imaginar una lucha político-electoral sin los formidables ingredientes de la estulticia en la política.

¿No son cínicos, necios, ignorantes, imbéciles, insensatos, e idiotas buena parte de los políticos y los aspirantes a puestos de elección popular?

¿No son estultos los políticos de todos los partidos y las formaciones ideológicas?

Más aún… ¿quién, en su sano juicio, votaría por un gobernante estulto y por un gobierno de estultos?

Lo cierto es que, en los hechos, los ciudadanos de México y de todas las democracias modernas del mundo saben que los políticos los engañan y les mienten.

Y, aun así, votan a favor de los mentirosos y los engañadores, como Obrador en México y como Trump en Estados Unidos.

Y es que en todas las democracias -en todo el mundo-, los ciudadanos gustan del sueño de lo imposible; sueñan con lograr -a través de ideales-, que solo los políticos estultos y gobernantes picados por la estulticia y la mentira pueden hacer realidad sus sueños.

Y viene a cuento la definición, porque resulta increíble que mientras que México vive una de las peores crisis económicas en décadas -de cero crecimiento y hasta recesión, en 2019, además del riesgo inminente de que se repita ese fracaso en el 2020-, al Presidente mexicano le preocupa que los ciudadanos guarden culto a las conmemoraciones cívicas.

Mientras que crecen de manera escandalosa los feminicidios, las ejecuciones y las cifras totales de muertes violentas en todo el país -hasta llegar a cifras históricas de más de 100 mexicanos muertos por día-, López Obrador está preocupado por acabar con “los fines de semanas largos” porque, según dice, son días de vacación, más que de culto patrio.

Mientras que la industria turística vive uno de los peores momentos en décadas -porque el Presidente le quitó al turismo todas las promociones-, hoy el mismo López Obrador pretende darle el tiro de gracia a esa industria, con la estupidez de quitar los “puentes largos” que eran un respiro vital para los “turisteros”.

Mientras que el propio Miguel Torruco, hoy titular de la Secretaría de Turismo en el Gobierno de AMLO, fue uno de los principales impulsores de la segmentación de los “puentes” para favorecer a la industria del turismo, el presidente Obrador reniega del turismo mexicano de fin de semana, de “puentes” y parece dispuesto a destruir una de las industrias que mayor cantidad de divisas traen a México.

Mientras que la pandemia del “coronavirus” tiró la economía china y de buena parte de Asia; mientras que en México a nadie parece importarle las medidas emergentes básicas para evitar la propagación del mortal virus, al presidente López solo le importa el culto a su figura; el culto a los símbolos patrios, a las fechas históricas y a los emblemas de esa peste llamada Cuarta Transformación.

Mientras que muchos mexicanos se avergüenzan del papel del estulto Presidente mexicano frente al sátrapa Trump, López Obrador se inclina y se muestra como lo que siempre ha sido: un sirviente frente al imperio del norte.

Al final, mientras México se derrumba, Obrador se preocupa por ganar el premio de ser el Presidente más estulto de la historia de México.

¿Lo dudan? La realidad lo confirma todos los días.

Al tiempo.
05 Febrero 2020 04:07:00
¡Silencio de AMLO ante el otro ‘Culiacanazo’!
Pueden decir misa, tanto el Presidente como sus corifeos y aplaudidores, pero lo cierto es que todos los indicios apuntan a que existe una suerte de complicidad pactada entre el Gobierno de López Obrador y el grupo criminal del cártel de “El Chapo”.

Y es que fue tal la exhibición de impunidad y protección oficial que presenciaron México y el mundo, en Culiacán, Sinaloa –durante la ostentosa boda de una hija del “Chapo”, el pasado fin de semana– que la conclusión no puede ser otra que asistimos a un segundo “Culiacanazo”.


¿Otro ‘Culiacanazo’?

En efecto, todos los medios reportaron que la Catedral de la capital de Sinaloa –en el corazón de la ciudad– fue sitiada durante más de 24 horas por presuntos policías federales y guardias privados para resguardar a los amigos, socios y familiares del narcotraficante más reputado de la historia; Joaquín “El Chapo” Guzmán.

¿Por qué tal nivel de exhibición pública, que rompe la tradición de eventos privados en medio de la sierra, lejos del ojo indiscreto de los medios, hasta donde eran llevados los invitados y las autoridades civiles y religiosas, para no ser descubiertos por la policía?

¿De verdad nada supo el Gobierno federal, la jerarquía de la Iglesia católica, la Secretaría de Gobernación?

El presidente Obrador solo atinó a decir: “no, no tengo información sobre eso”, cuando horas antes del evento en la catedral de Culiacán, en todo México y buena parte del mundo era un secreto a voces.

Lo cierto es, que es imposible que autoridades federales o locales pudieran ser ajenas “al bodorrio” de la hija de “El Chapo” –como dijo de manera mentirosa el presidente Obrador– ya que los medios reportaron el evento desde horas antes, a causa de las extremas medidas de seguridad.

¿Y por qué convertir la Catedral del centro de Culiacán en un verdadero cuartel de seguridad?

De nuevo la respuesta es de sentido común; porque a la boda religiosa y a la fiesta que le siguió acudieron las familias más visibles del más poderoso cártel de las drogas en México; el de “El Chapo”, que incluye a sus hijos, compadres, socios y aliados.

Y nada pasó porque un aliado estratégico y fundamental de ese cártel parece ser el Gobierno del presidente Obrador.

Por esa razón, asistimos a un “segundo culiacanazo”, ya que el mismo Gobierno de AMLO volvió a perdonar a parientes, amigos, socios y aliados de “El Chapo”, igual que días antes –el 29 de enero– facilitó la fuga de tres socios del narcotraficantes, entre ellos su contador, Víctor Manuel Félix Beltrán, del Reclusorio Sur de la Ciudad de México, sin que nadie haya dicho y hecho nada sobre esa ilegal complicidad.

El mismo Gobierno y el mismo Presidente que el 17 de octubre de 2019 perdonaron a Ovidio Guzmán –el hijo de “El Chapo”– en medio de un montaje escandaloso para justificar las declaraciones del presidente Obrador, quien pretendió jugar al perdonavidas al señalar: “no puede valer más la captura de un delincuente que la vida de las personas”.

El mismo Presidente que, en septiembre de 2019, dijo estar comprometido con la voluntad de “El Chapo”, de que su fortuna sea extraditada a México y que sea repartida entre los más pobres. ¿A cuál fortuna se refería? ¿De qué monto habla? ¿En dónde está esa fortuna?

El mismo Presidente que en junio de 2019 se dijo “conmovido” porque un juez norteamericano dictó cadena perpetua a “El Chapo”.

El mismo Presidente que prometió ayudar a la madre de “El Chapo”, no solo para buscar una visa humanitaria para la madre y las hermanas del criminal, sino para solicitar que cumpliera su condena en México.

El mismo Presidente que el 11 de julio, cuando “El Chapo” se fugó, en el Gobierno de Peña Nieto, escribió lo siguiente.

“Creo que es algo muy grave, es una fuga espectacular, vas a tener muchas repercusiones no solo en el país, sino en el mundo. Por eso considero que es prudente que Enrique Peña Nieto se regrese de inmediato, que se regrese de Francia para atender ese asunto y también, hay que decirlo, para no pasar la vergüenza afuera, chueco o derecho es el Presidente de México. Nuestro país no debe ser el hazmerreír de nadie”.

López Obrador condena la fuga de “El Chapo”, en su papel de opositor, pero parece aliado del cártel de “El Chapo”, en su papel de Presidente.

¿Cómo se llamó la obra?

¿Será el de AMLO un narcogobierno?

Al tiempo.

04 Febrero 2020 04:00:00
¿Cuál es el peor fracaso de AMLO?
No es una exageración decir que, a 14 meses del arranque del gobierno de López Obrador, su Administración compite con éxito para convertirse en la peor de la historia. Más aún, en esos 14 meses no existe un solo acierto, un programa exitoso, una promesa cumplida y tampoco se ha resuelto ninguno de los grandes problemas nacionales.

Peor, si somos rigurosos, debemos decir que el Gobierno de AMLO en realidad llegó para destruirlo todo; es el Gobierno de “un chivo en cristalería”; la Administración que se autodestruye. Por eso no es viable preguntar por aquello que ha hecho bien el Gobierno de Obrador y/o cual es su mayor éxito. La pregunta correcta está en otro lado.

¿Cuál es el peor, de los 10 principales fracasos de AMLO? Juzguen ustedes mismos.

1.- Es un fracaso total, hasta hoy, la lucha contra el crimen organizado y la violencia. Y es que según reportes periodísticos –como el del diario digital @ContrapesoC–, el número de víctimas mortales por la violencia y el crimen está cerca de 41 mil en los primeros 14 meses; un promedio macabro de 100 personas muertas cada día del Gobierno de AMLO. ¿Y qué dicen quienes cuestionaban los “muertos de Calderón” y “los muertos de Peña”?

2.- Es un fracaso de escándalo la creación y operación de la Guardia Nacional; cuerpo militar utilizado para reprimir migrantes centroamericanos, mientras que el Gobierno de Obrador “apapacha” a bandas criminales como la de “El Chapo”.

3.- Es un fracaso total la política económica autodestructiva impuesta por López Obrador. Crecimiento cero y la destrucción de industrias “tractor”, como las de la construcción, automotriz y turística. Del 6% de crecimiento prometido se llegó a una peligrosa recesión, en medio de mentiras y más mentiras presidenciales.

4.- Es un fracaso de espanto la creación de empleos. El candidato López Obrador prometió crear más de un millón de puestos de trabajo al año y hoy, solo en 2019, se perdieron poco más de un millón de empleos.

5.- Es un fracaso vergonzoso la política energética. Nunca se cumplirá la reducción del precio en los combustibles; más bien están a la alza. Pemex está en quiebra total y la producción de combustibles está al borde del colapso.

6.- Es un fracaso de miedo la supuesta lucha contra el robo de combustibles, sea gasolina o gas. Al arranque del Gobierno, López Obrador pretendió justificar el desabasto de gasolinas –producto de torpezas oficiales–, con el cuento de la lucha contra el “huachicol”. Hoy se roban tres veces más gasolinas y gas.

7.- Es un fracaso descarnado el exitoso eslogan de “Primero los Pobres”. Hoy los pobres son más, ya que tienen peor educación, no tienen guarderías, carecen de salud de calidad, los hospitales están en ruinas, sin médicos ni medicinas y, peor, la pandemia del “coronavirus” ya está en México y a nadie le importa, menos al Presidente. Total, que se jodan los pobres.

8.- Es un fracaso de vergüenza la lucha contra la corrupción, que fue otro de los emblemas de AMLO. De la cacareada “honestidad valiente”, pasamos a la corrupción descarnada. Tres de cada cuatro contratos del Gobierno federal son entregados sin licitación, lo cual se puede definir como el mayor programa federal para corromper a los empresarios. Además se corrompe a los militares y marinos con obras civiles como al Aeropuerto de Santa Lucía, y se corrompe a los medios mediante el chantaje publicitario.

9.- Son un fracaso monumental, hasta hoy, las obras emblema del Gobierno de AMLO: Santa Lucía, Tren Maya y la Refinería Dos Bocas. Dicen los expertos que esas obras nunca se terminarán y al fracaso le sigue el desfalco del dinero público y la corrupción sin freno.

10.- Y son un fracaso de miedo los “programas estrella” del nuevo Gobierno. Sembrando Vidas no llegó ni al 13% de su objetivo, en tanto que Jóvenes Construyendo el Futuro fue un despilfarro total, al dar empleo sólo al 1.5% de los becados.

Y, claro, existen muchos otros fracasos, como las 100 universidades, como la descentralización del Gobierno federal, como la salud de primer mundo, como el abandono del campo…
¿Qué ha hecho bien el Gobierno de López Obrador? ¿Alguien sabe de un sólo éxito? ¿Cuál es el peor de los fracasos de Obrador?
Al tiempo.





03 Febrero 2020 04:00:00
¡Por Dios, regresa Andrés Manuel!
El clamor crece, sin freno y de manera insospechada.

Y es que ante los resultados catastróficos de los primeros 15 meses del Gobierno de AMLO, crecen las voces que piden –casi suplican– por el regreso del más formidable crítico de los malos gobiernos del PRI y del PAN.

¿A qué crítico nos referimos?

En efecto, adivinaron, a López Obrador. Y no, la anterior no es una broma y menos un juego de palabras. Lo cierto es que durante los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, el mayor crítico, el opositor más consistente y el mejor aliado de los ciudadanos contra las malas administraciones del PRI y del PAN, fue López Obrador.

La tragedia, una vez que el Presidente se llama López Obrador, es que desde el 1 de diciembre de 2018 no aparece, por ningún lado, un crítico y menos un opositor de la estatura de Obrador.

Y ante esa carencia cualitativa y cuantitativa de críticos y opositores, la sociedad mexicana no solo grita, sino que casi
suplica el regreso de López Obrador, el opositor, el crítico, el certero cuestionador de las mafias del poder, de los gobiernos abusivos y violadores de los derechos humanos.

Y es que hoy es urgente un López capaz de gritarle sus verdades al Gobierno de Obrador; gritarle que el suyo es un Gobierno ladrón, opaco, simulador, violador de la Constitución, gastalón y, lo peor, que lleva al país a las ruina económica y democrática.

¿Y qué debiera hacer hoy López, para que entiendas Obrador?

1.- Ante la sumisión de Obrador frente a la arrogancia del sátrapa Trump, todos extrañan a aquel López que amenazó que no toleraría insultos y menos ofensas a México, a los mexicanos y a la soberanía nacional.

2.- Requerimos con urgencia a un López que grite y se burle del mediocre crecimiento de 0% del fallido Gobierno de Obrador.

3.- Es indispensable que aquel López le repita hoy la leccion en vivo y por el Canal de las Estrellas, a Obrador, para que aprenda que sin crecimiento económico no hay empleo, tampoco bienestar y menos desarrollo.

4.- Es urgente que en medios y a través de plantones y marchas, el opositor López pida la renuncia del mediocre Obrador, para que cambie la estrategia y acabe la masacre de 100 muertos diarios, en todo el país.

5.- Sin premura debe aparecer el López que exija, por lo menos, la renuncia del Gabinete de Seguridad, ante la evidente complicidad del Gobierno de Obrador, con el cártel de “El Chapo”.

6.- ¿Recuerdan esa potente arenga de “primero los pobres”? Pues urge una voz crítica, como la de López, que le haga entender a Obrador que los pobres no son los primeros que deben morir.

7.- No resiste más la crisis del sistema de salud y, por ello, es vital que López le grite en Palacio, al inútil de Obrador, que no puede seguir con los hospitales en la ruina por desviar dinero clientelar y con fines electorales.

8.- ¿Quién, si no López, para defender a los migrantes? Por eso es impostergable que regrese López para poner en su lugar al entreguista Obrador, quien dobló las rodillas ante el sátrapa Trump?

9.- ¿Recuerdan a los integranrtes de la “Mafia del Poder”? ¿Recuerdan cuando López ponía en su lugar a esos “mafiosos”? Pues hagamos una cadena humana para que López regrese y le grire al presidente Obrador que no puede seguir en ese matrionio “antinatura” con los mafiosos del poder; con Televisa, Canal 13; con Milenio y con otras lacras de la sociedad mexicana.

10.- ¿Cuánto gastan los mexicanos hoy, en energía eléctrica, gasolina, gas y, en general, por los combustibles? Pues hagamos una peregrinación a la Basílica de Guadalupe para que las promesas de López, de bajar los precios de esos combustibles, sean respetadas por el mentiroso Obrador.

11.- ¿Recuerdan ese bonito eslogan de que ni mentira ni engaño, que sembró por todo el país el visionario líder llamado López? Pues es urgente que el propio López le jale la oreja al mentiroso Obrador, quien lleva más de 20 mil mentiras en solo 15 meses de Gobierno.


¡Ay Andres Manuel! como extrañan los mexicanos al potente opositor que, por décadas, puso en su lugar a toda la clase política mexicana.
¿O todo era mentira?
¿O será que Obrador traicionó a López?
Al tiempo.


31 Enero 2020 04:07:00
¿Existe complicidad entre AMLO y ‘El Chapo’?
Cuando nos referimos a una presunta complicidad entre el Gobierno de López Obrador y el cártel de “El Chapo”, no hablamos de oídas o de una mera ocurrencia.

En efecto, no existe un documento o un video que puedan confirma tal hipótesis. Sin embargo, si tiene cola de pato, patas de pato y grazna como pato, tenemos derecho a suponer que se trata de un pato.

Y es que, en los hechos, son muchas las casualidades que, por esa misma razón, apuntan a una presunta complicidad entre el Gobierno de López Obrador y el mayor narcotraficante mexicano.


Pero vamos por partes.

Apenas el miércoles se reportó la fuga de tres reos de alta peligrosidad del Reclusorio Sur, de la Ciudad de México; los tres pertenecen al cártel de “El Chapo”.

Hasta hoy, muchos especulaban sobre el “modus operandi” utilizado por los reclusos para el escape, lo que en realidad poco importa, cuando todos saben que los reclusorios mexicanos están entre los mayores centros de corrupción, en donde no ha llegado y no llegará la “Honestidad Valiente”.

Lo interesante del asunto, en todo caso, es que los reclusorios Oriente y Sur de la capital del país son controlados por el llamado cártel de Tláhuac, grupo criminal aliado del cártel de “El Chapo”.

¿Y qué tiene de particular esa alianza criminal?

Resulta que el cártel de Tláhuac, como saben, lo fundó Jesús Pérez Luna, motejado como “El Ojos”, quien fue abatido por la Marina Armada en julio de 2017. Sin embargo, a la muerte del patriarca, el grupo criminal siguió en manos de sus hijos, “El Micki” o “El MK” y “El Felipillo”.

Los dos jóvenes cumplen condenas en prisión y –desde el penal– el primero controla el Reclusorio Oriente, mientras que el segundo mantiene a raya el Reclusorio Sur.

Y, precisamente del Reclusorio Sur, el miércoles escaparon tres integrantes del cártel de “El Chapo”, entre ellos, Víctor Manuel Félix Beltrán, “El Vic”, operador financiero de toda la familia de “El Chapo” Guzmán.

Está claro que si el Reclusorio Sur lo tiene bajo control el hijo menor de “El Ojos” –motejado como “El Felipillo”– la fuga debió ser planeada y operada por quienes controlan el penal; los aliados cárteles de Tláhuac y “El Chapo”.

Sin embargo, la verdadera novedad de la historia es que mucho dinero salido de los cárteles de Tláhuac y de “El Chapo”, habría financiado campañas políticas de Morena.


¿Morena aliado con el narco?

En efecto, resulta que a la llegada de Morena a Tláhuac, Xochimilco e Iztapalapa el jefe del cártel de Tláhuac –“El Ojos”– financió con todo el dinero necesario las campañas de Rigoberto Salgado y Abelino Méndez, entre otros, a puestos de elección popular, a cambio de protección.

En pocas palabras, el crimen organizado financió a Morena en regiones clave de la CDMX; Tláhuac, Xochimilco e Iztapalapa.

Lo simpático del tema es que al día de hoy, el exalcalde de Morena, Rigoberto Salgado, es diputado al Congreso de CDMX, mientras que el también exalcalde, Abelino Méndez, hoy también se desempeña como subsecretario de Alcaldías y Reordenamiento de la Vía Pública, en la Secretaría de Gobierno de Claudia Sheimbaum.

¿Nada supo de la fuga la Jefa de Gobierno de CDMX, si duerme con los enemigos en casa?

Por otro lado, es ampliamente conocida la relación de Víctor Manuel Félix Beltrán “El Vic”, con “El Chapito” Ovidio Guzmán. Más que amigos son parte fundamental del negocio criminal.

Por eso resulta curioso que, a tres meses de su extradición a Estados Unidos, Félix Beltrán cuenta con todas las facilidades para escapar del Reclusorio Sur.

Al “Chapito” lo dejó escapar el Gobierno de López Obrador, en tanto que al operador financiero de “El Chapo”, le ayudó a escapar el Gobierno de Claudia Sheinbaum, con la participación de la poderosa alianza entre los cárteles de Tláhuac y de “El Chapo”.

Por lo pronto, vale recordar el tuit que ante la fuga de “El Chapo” –el 14 de julio de 2015– mandó el entonces líder opositor Andrés Manuel López Obrador: “Si cuando menos no renuncia el Gabinete de seguridad, va a quedar la idea de que hubo complicidad al más alto nivel en la fuga del Chapo”.

¿Existe complicidad, al más alto nivel, del Gobierno de AMLO con el cártel de “El Chapo”?

Al tiempo.
30 Enero 2020 04:07:00
Obrador miente: sí persigue a periodistas
Lo dijimos desde la primera conferencia “mañanera” de López Obrador.

Dijimos que ese ejercicio de comunicación era solo propaganda oficial y que se equivocan quienes creen que el Presidente respondería, de manera clara, cierta y contundente a las preguntas formuladas.

Y si aún existen dudas, el Presidente la volvió a hacer en la mañanera del miércoles 29 de enero, ahora frente a Denise Dresser.

Articulista de Reforma y Proceso, la señora Dresser explicó que acudió a la “mañanera” por Sergio Aguayo, a quien un juez condenó al pago de 10 millones de pesos por criticar al expresidente del PRI Humberto Moreira. Sin duda un golpe mortal a la libertad de expresión.

Por eso la señora Dresser se dijo preocupada por el paquete de reformas judiciales -la llamada miscelánea judicial-, que planean el Gobierno federal y el partido Morena, y que, entre otras cosas, pretende sancionar con cárcel delitos como la difamación. Con esos antecedentes, las preguntas fueron claras, directas y certeras: “¿Presidente, frente al país se compromete a que su Gobierno y su partido no impulsarán leyes que permitan acosar judicialmente a periodistas y perseguir a personas que no piensan como usted… Se compromete a que no se hará uso faccioso del aparato del Estado para perseguir una persona, como a veces parecería que ocurre en esta tribuna?”.

Así intentó responder López Obrador.

1.- Lamentó que lo confundieran con presidentes anteriores.

2.- Aseguró que no tiene nada que ver con la supuesta reforma judicial.

3.- Pero, de ser cierto, dijo, la Fiscalía es autónoma.

4.- Dijo que la Fiscalía no tiene facultad para promover leyes.

5.- De la nada, dijo que Calderón fue quien exoneró a Moreira.

6.- Que por convicción garantiza la libertad de expresión.

7.- Que siempre va a respetar el derecho de las libres ideas.
8.- Y que su Gobierno no va a censurar a nadie.

Como queda claro, de las ideas arriba enumeradas, ninguna responde a la pregunta clara y contundente de la señora Dresser.

Peor aún, López Obrador nunca contestó con un contundente “¡sí, me comprometo…!”. Acaso algunos nerviosos “¡sí!”, “¡claro que sí!”.

Lo cierto es que asistimos, de nueva cuenta, a la mentira como política pública. Aquí las pruebas.

a).- López Obrador miente cuando dice que nada tiene que ver con la “contrarreforma judicial”, ya que en su Gobierno no se mueve una hoja del árbol sin el aval presidencial.

El mismo Obrador reveló, en más de unas ocasión, que en su Gobierno nada se hace si no lo consultan a él.

Y no sería extraño que el Poder Judicial, capturado por AMLO, esté detrás de la persecución contra Sergio Aguayo.

De hecho, la presencia de la señora Dresser en la mañanera del miércoles fue negociada a través de Genaro Villamil, hoy responsable del Sistema Público de Radio y Televisión, de Gobernación.

b).- López Obrador miente cuando asegura que la Fiscalía es autónoma; y miente porque todos saben, en el Gobierno federal, que con AMLO nadie se manda solo.

c).- López Obrador miente, ya que sin pruebas dice que Felipe Calderón dejó libre a Moreira.

d).- López Obrador miente cuando dice que, por convicción, garantiza la libertad de expresión. Y miente porque de todos los medios del Estado han sido purgados los críticos y periodistas independientes y porque sigue en campaña contra los críticos.

e).- Y miente cuando dice que su Gobierno no ha censurado a nadie. Miente, porque recientemente lanzó difamaciones y calumnias contra Ciro Gómez Leyva, contra Héctor de Mauleón y contra Pablo Hiriart. ¿Quieren más censura?

Miente porque detrás de la salida del aire de Carlos Loret y de Brozo, está la mano presidencial.

Y miente porque luego de que lanzó a toda su jauría de bots contra Ricardo Alemán, a quien difamaron y calumniaron a más no poder -y luego que pidió a todos los dueños de medios no contratarlo-, aquí seguimos y seguiremos.

Y, claro, López Obrador ratifica que las mañaneras no son un ejercicio de comunicación sino de confirmación.

Sí, confirma todos los días que se puede engañar a todo un país con dos horas diarias, de lunes a viernes, de desayuno discursivo. ¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
29 Enero 2020 04:07:00
¡Si hubiese justicia, AMLO no sería Presidente!
A lo largo de los primeros 15 meses de Gobierno, el Presidente mexicano ha descalificado todo lo ocurrido en sexenios anteriores.

Según López Obrador, todos los errores de su gestión, son culpa del pasado y de los “neoliberales”, como llama a los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña.

Más aún, para descalificar a la Marcha por la Paz, que el pasado fin de semana encabezaron Javier Sicilia y Julián LeBarón, el Presidente mexicano pareció tener razón, por lo menos de manera parcial.

Dijo que en los gobiernos pasados, refiriéndose al sexenio de Calderón, no se hacía justicia y que tanto Sicilia como LeBarón “se callaron como momias”, sin criticar los malos manejos de Genaro García Luna.

La declaración es falsa, ya que tanto Sicilia como LeBarón siempre han criticado la ineficacia oficial en la lucha contra el crimen.

Lo que parcialmente es cierto es que en el pasado muchos políticos y líderes nunca fueron sancionados con todo el peso de la ley.

Y, curiosamente, uno de ellos se llama Andrés Manuel López Obrador, quien por pura casualidad, hoy es el Presidente de los mexicanos.

¿Torció la ley López Obrador?

En efecto, si se hubiese aplicado la ley, a secas, López Obrador se habría pasado muchos años en prisión por la toma de pozos petroleros en Tabasco, no habría llegado al Gobierno del entonces Distrito Federal y podría haber ido a prisión por el sobrecosto de los segundos pisos.


Pero vamos por partes

En febrero de 1996, como parte de sus protestas contra el supuesto fraude que le hizo perder la elección al Gobierno de Tabasco, López Obrador encabezó a cientos de personas para llevar a cabo “la toma” de medio centenar de pozos petroleros, en su natal Tabasco.

Era una protesta diseñada para provocar que el Gobierno federal lanzara la fuerza pública en su contra, lo cual ocurrió solo en uno de los pozos, en donde la refriega entre policías y manifestantes dejó lesionado al propio López Obrador, a causa de una piedra que le golpeó la cabeza.

El daño económico, sin embargo, fue mayúsculo y el líder opositor –en estricto apego a derecho– debió pasar años en prisión ya que obstaculizó nada más y nada menos que instalaciones estratégicas.

¿Y entonces qué fue lo que pasó?

Poca cosa, que apareció la política, “el toma y daca” y, meses después, López Obrador no solo resultó perdonado por el Presidente en turno, Ernesto Zedillo, sino que se ganó “el premio gordo” de la Lotería.

El 3 de junio de 1996, López Obrador ya era candidato a la presidencia del PRD y en un discurso en el pueblo de Misantla, Veracruz, denunció un supuesto complot contra el presidente Zedillo. Por eso, llamó a los mexicanos a “cerrar filas” en torno al Mandatario y propuso apoyarlo, “ante cualquier acción contra las instituciones”.

De esa manera se tejió una impensable alianza entre el Presidente más neoliberal, Ernesto Zedillo, y el líder partidista dizque más antiliberal, López Obrador. Pero la historia no termina ahí.

Esa alianza dio los frutos más apetitosos cuando rumbo a la elección del año 2000, López Obrador se apodera de la candidatura para Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

¿Pero qué creen?

Que si bien AMLO tenía el aval de todo el perredismo, lo cierto es que era ilegal su aspiración a ser candidato del entonces Distrito Federal.

¿Por qué ilegal?

Porque López Obrador no cumplía con el requisito de residencia en la capital del país. Más aún, su credencial de elector tenía la dirección de Tabasco, estado que pretendió gobernar en dos ocasiones.

Y entonces apareció otra ilegalidad.

Por razones hasta hoy inexplicables, el Instituto Electoral del DF, sí le otorgó el registro como candidato, a pesar de que no cumplía los requisitos. Otra vez la mano amiga de Zedillo.

Luego vinieron escándalos como los del predio El Encino, en donde Vicente Fox intentó llevar a prisión a AMLO y los sobrecostos del segundo piso del periférico, que este ocultó y nunca se revelaron.

Y sí, tiene razón el Presidente mexicano. Si existiese justicia real en México, López Obrador no sería Presidente.

Al tiempo.

28 Enero 2020 04:07:00
¡AMLO y Díaz Ordaz, gemelos represores!
Seguramente a los millennials poco o nada les dice el nombre de Gustavo Díaz Ordaz.

Es posible, incluso, que no sepan siquiera que Díaz Ordaz fue presidente de México, entre 1964 y 1970, del siglo pasado.

Más aún, es probable que tampoco identifiquen a Díaz Ordaz como el autor intelectual de lanzar al Ejército Mexicano contra las protestas juveniles, lo que dio como resultado la mítica “matanza de Tlatelolco”.

Bueno, pues ese “gorila en el poder” al que los jóvenes de 1968 motejaban como GDO -por su acrónimo y por su aspecto simiesco-, está de vuelta en la figura de López Obrador.

¿Por qué? Porque hoy, López Obrador no solo lanza a militares disfrazados de Guardia Nacional contra migrantes centroamericanos para cumplir quién sabe que inconfesables acuerdos con el Gobierno de Trump, sino que ordena reprimir -con cientos de acarreados- a manifestaciones a favor de la paz y contra la ineficacia del Gobierno lopista para contener la violencia.

Además, en sus delirios de tirano, también insulta y ofende a los padres de niños con cáncer -a pesar de que se ha demostrado de manera contundente que la falta de medicinas es por errores del Gobierno de AMLO-, y al mismo tiempo el Presidente prefiere incrementar el monto de las becas a los “ninis”, a los que acarrea para sus mítines.

Es decir, vivimos lo impensable hace apenas dos años: una regresión a lo más cuestionable de los gobiernos del PRI, gobiernos de terror, autoritarios, dictatoriales, incompetentes y con delirios faraónicos.

Por eso, cada día son más claras las coincidencias entre los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y López Obrador; sincronía entre pares, sobre todo, en el talante autoritario y dictatorial de los dos: GDO y AMLO.

Pero vamos por partes. El gobierno del primero, de Díaz Ordaz, se caracterizó por la represión en todos los ámbitos de la vida nacional; represión convertida en política pública y de gobierno, capaz de espiar, infiltrar y hasta apalear tanto a los opositores, como a enemigos políticos y críticos.

Por eso, Díaz Ordaz espió, infiltró y reprimió -literalmente a palos- a gremios como los maestros y los médicos, en tanto que, de manera arbitraria, quitaba y ponía gobernadores y, sin duda, perseguía a críticos de su gestión.

Más aún, en el México de Díaz Ordaz eran letra muerta libertades básicas, como las de expresión y manifestación y cualquier intento disidente era aplastado mediante una feroz censura, sino es que a través de la tortura -sí, la tortura-, de disidentes que insistían en la manifestación callejera y hasta se llegó a la desaparición de personas.

Por eso, ante la falta de libertades básicas -como la libertad de expresión, la libertad de tránsito y de manifestación-, se gestó el movimiento estudiantil de 1968, reprimido violentamente, por GDO, mediante el Ejército.

Lo curioso es que tanto Díaz Ordaz como su sucesor, Luis Echeverría, usaron “grupos de choque” y hasta “halcones” para hacer ver la represión como una lucha de clases, entre facciones sociales confrontadas. Claro que nadie se tragó el montaje.

Hoy están de vuelta la siembra de “grupos de choque” por parte de AMLO y también los “halcones”; ya no portan macanas y palos, sino que son “halcones cibernéticos”, capaces de las peores atrocidades imaginables.

Por ejemplo, desde que arrancó AMLO sus recorridos por el país, ya ungido Presidente, su equipo de avanzada montaba un circo a la plaza que llegara, en donde el número principal era el abucheo al gobernador en turno.

Así pasó con todos los gobernadores del país, del partido que se quiera.

La idea de tal estrategia, según AMLO, es hacerle ver a la gente y al Mandatario en turno, quién manda.

Lo mismo hizo el domingo pasado en el Zócalo capitalino. Es decir, al momento que llegó a la plaza la marcha encabezada por Sicilia y LeBarón, cientos de adultos mayores acarreados exprofeso se lanzaron contra los manifestantes, a los que insultaron, calumniaron y difamaron.

Es decir, que el Gobierno de Obrador -y solo él- es quien decide la legitimidad de una manifestación, de una protesta y de una información.

Ya antes AMLO había descalificado a los padres de niños con cáncer; antes había acusado a los medios de supuestos montajes y boicots en contra de su Gobierno, por exhibir las atrocidades que comete López Obrador.

Es decir, López Obrador y Díaz Ordaz son idénticos en el poder; gemelos perversos que aspiran al poder absoluto, dictatorial.

¿Lo vamos a permitir los ciudadanos?

Al tiempo.
27 Enero 2020 04:05:00
¡Niños y mujeres, ‘los olvidados’ de AMLO!
No, no estamos hablando del clásico de Buñuel, Los Olvidados.

Tampoco nos referimos al grito universal para toda emergencia, el también clásico “¡niños y mujeres primero!”.

En realidad nos referimos a que los niños y las mujeres de todas las clases sociales y todo el país –pero sobre todo los y las más pobres– han sido y siguen siendo los primeros y más olvidados del Gobierno de López Obrador.

Y es que un recuento elemental de “los olvidados” de la nueva Administración federal, revela que niños y mujeres son a quienes más golpean las políticas publicas populistas de López Obrador, del partido Morena y de los legisladores del partido en el poder.

Y están a la vista de todos las evidencias de que los niños y las mujeres son los olvidados de un Presidente al que solo le importan aquellos ciudadanos a quienes puede comprar su voto a cambio de una beca, dádiva, prebenda con dinero público o, incluso, una firma presidencial para conseguir un empleo.

Y si existen dudas basta revisar los siguientes datos.

1.- Cuando López Obrador destruyó las estancias infantiles y engañó a miles de familias que utilizaban dicho servicio, en realidad canceló el futuro de miles de niños y madres que tenían, en esa atención, la promesa de un mejor futuro. Miles de niños y mujeres debieron modificar de tajo su estilo de vida, por la mezquindad presidencial.

2.- Cuando el mismo Presidente destruyó los refugios para mujeres, obligó a miles de víctimas a regresar al infierno que vivían con sus parejas violentas, poniendo en riesgo sus vidas. De nuevo la mezquindad presidencial como estímulo del feminicidio.

3.- Cuando el Gobierno federal ignora los focos rojos sobre la violencia contra las mujeres y cuando esa violencia se tradujo en un creciente número de feminicidio, queda claro que las mujeres no le importan al Gobierno federal y menos a los gobiernos estatales de Morena.

Hoy son de escándalo las cifras de feminicidios en todo el país y en la Ciudad de México. Por ejemplo, de enero a septiembre de 2019 –el primer año del Gobierno de AMLO– en el país se cometieron 2 mil 833 feminicidios; una cifra histórica y de terror.

En CDMX, en 2019, se cometieron 98 feminicidios; otra cifra histórica. Y desde que en la capital se decretó la Alerta de Género –en noviembre de 2019– se han reportado 19 feminicidios en el antiguo Distrito Federal.

¿Qué ha dicho López Obrador sobre la epidemia de feminicidios?

¡Nada!

4.-Las imágenes de las marchas y plantones de padres de niños con cáncer le dieron la vuelta al mundo ante la inexplicable irresponsabilidad y estulticia oficiales, además de la perversidad presidencial.

Resulta que por ignorancia, la Cofepris retiró y selló todos los medicamentos para el cáncer –disque por problemas sanitarios– y luego de la crisis de desabasto y que no se hicieron nuevas compras, el propio Presidente ordenó violar la ley, le mintió a la sociedad, culpó a médicos y directivos de hospitales y hasta ordenó una persecución oficial contra eminencias de la medicina. Y todo por la estulticia oficial.

¿Cantos niños y mujeres perdieron la vida por la ignorancia y la perversidad presidencial?

5 .- A causa de la urgencia oficial por retener dinero público que será destinado a la compra de votos, el Presidente ordenó cancelar el programa Prospera-Oportunidades, que tenía como objetivo reducir la tendencia que limita la educación para las niñas, sobre todo en estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Puebla e Hidalgo. Hoy esas niñas tienen un futuro negro.

6.- En días pasados le dieron la vuelta al mundo las imágenes de niños entre 6 y 15 años, armados y a cuyos padres mataron las bandas criminales del estado de Guerrero.

Para defender a su pueblo, Chilapa, en Guerrero, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias y Pueblos Fundadores presentó a los niños como su nueva policía.

Esa criminal decisión –de crear una policía con niños– es resultado de la aún más criminal decisión presidencial de no combatir a las bandas criminales que se han apoderado de todo el país.

7.- Peor aún, según datos oficiales, de cada 10 niños y niñas, seis de ellos –entre 1 y 14 años– han sido víctimas de agresiones físicas y/o sicológicas.

Y todos los días, en todo el país, ocho niños pierden la vida a causa de hechos violentos, mientras que a diario, 150 niños son llevados a instituciones de salud a causa del maltrato infantil.

Sí, los niños y las mujeres son “los olvidados” del Gobierno de López Obrador.

¿Hasta cuándo esas políticas públicas criminales?

Al tiempo.

24 Enero 2020 04:02:00
¡AMLO prepara el fraude para 2021!
¿Para qué quiere el Gobierno de López Obrador tener en su poder los datos del padrón electoral de casi 100 millones de mexicanos? La respuesta parece una broma. No lo es.

Lo cierto es que el Gobierno de López Obrador requiere toda la información biométrica de los votantes porque el partido Morena ya prepara el fraude en las elecciones federales y estatales del 2021.

¿Preparan el fraude? En efecto. Resulta que “los genios” del Gobierno de López Obrador saben que para la contienda electoral de julio del 2021, la popularidad del Presidente rondará entre múltiplos de 30% de los potenciales electores.

Con esa escasa popularidad y ante la eventualidad de que los partidos opositores logren un consenso de unidad en la elección de julio del 2021, se reducen de manera considerable las posibilidades de que Morena mantenga la mayoría de curules en la Cámara de Diputados.

Es decir, que la caída constante de la aceptación del Presidente y de su Gobierno, además del rechazo ciudadano por las graves fallas y errores de la Administración federal, abren la posibilidad de que los partidos opositores logren mayoría en San Lázaro, lo que se traduciría en el regreso de la división de poderes y de los contrapesos.

¿Y eso a quién le importa? Resulta que millones de mexicanos víctimas del mal Gobierno de López ven, en las elecciones intermedias del 2021, la única y última posibilidad de rescatar la democracia mexicana y de impedir la destrucción del país que, sin contrapeso alguno, lleva a cabo el Gobierno de AMLO.

También por esa razón ha tenido un éxito impensable la construcción de un nuevo partido político, como México Libre, que construyen Margarita Zavala y Felipe Calderón, y que se podría convertir en el eje aglutinador de los afanes opositores.

Sin embargo, en el otro extremo, en Palacio, en el Gobierno federal y en Morena, están dispuestos, precisamente, a hacer todo lo necesario para impedir que el voto popular les arrebate la mayoría de curules en la Cámara de Diputados. Saben que si los ciudadanos recuperan la mayoría en dicha Cámara, el Congreso recuperaría su papel de contrapeso.

Y para impedir el regreso de ese contrapeso fundamental, el propio presidente López Obrador prepara el fraude electoral para el 2021.

Y para ello ordenó la destrucción del INE, como hoy lo conocemos y, como alternativa perversa, en la Secretaría de Gobernación ya trabajan en la manipulación del padrón electoral, para hacer de la contienda electoral del 2021 una jornada fraudulenta.

Pero vamos por partes.

Para nadie es nuevo que el partido Morena tiene listo un paquete de iniciativas para destruir al Instituto Nacional Electoral. Las modificaciones acabarían con la independencia del INE y, de prosperar como está previsto, volveríamos al esquema de la Comisión Federal Electoral (CFE) que era manejada por el mismísimo Presidente, a través de su secretario de Gobernación.

Como recuerdan, la antigua CFE estuvo en manos de Manuel Bartlett -titular de Gobernación en la presidencia de Miguel de la Madrid-, quien operó el fraude electoral de 1988, con su caída del sistema y la imposición de Carlos Salinas.

Dicho de otro modo, López Obrador pretende destruir al INE para volver a la CFE, que sería manejada desde la oficina presidencial.

Y en esa misma dirección -de impedir que el voto popular regrese los contrapesos a la sociedad--, apunta la iniciativa de López Obrador y de Morena, de reducir las prerrogativas a los partidos políticos. Y es que un partido político sin dinero es un partido sin votos.

Por esa misma razón, López Obrador no es el Presidente de los mexicanos sino el candidato eterno de Morena; por esa razón sus giras por todo el país no son para resolver los grandes problemas de cada una de las regiones más deprimidas, sino para hacer campaña permanente.

Por esa razón hace todo lo necesario para destruir al neonato partido México Libre, del matrimonio de los Zavala-Calderón, que está a punto de reunir los requisitos para obtener su registro.

Y por esa razón el presidente López Obrador ordenó que, violando la ley, el INE le entregue a la Secretaría de Gobernación toda la información biométrica de los casi 100 millones de votantes.

Sí, por instrucción presidencial se prepara el fraude para la elección del 2021. ¿Lo dudan?

Al tiempo.

23 Enero 2020 04:07:00
¡Confirmado: AMLO sepultó a la CNDH!
Durante décadas, el emblema de los derechos humanos se llamó Rosario Ibarra de Piedra.

La lucha de “Doña Rosario” –como se le conocía de manera coloquial por la incansable búsqueda de su hijo desaparecido– fue conocida en México y en el mundo gracias a los trabajos periodísticos de Elena Poniatovska.

Y resultó de tal importancia esa lucha que, por ejemplo, el Gobierno de Carlos Salinas propuso la creación de la CNDH; institución fundamental para terminar con los gobiernos represores y pilar para la democracia.

Desde entonces, la CNDH fue una institución autónoma, capaz no solo de contener la represión oficial sino que metió a México entre los países ejemplo por el respeto a los derechos humanos.

Hoy, sin embargo, a nadie le importan los derechos humanos de los mexicanos y, sobre todo, de los millones de migrantes que cruzan por nuestro país rumbo al “sueño americano”.


¿Qué fue lo que pasó?

Lo que por meses advertimos en este espacio.

Desde la victoria electoral de López Obrador, aquí dijimos, que uno de los objetivos clave del nuevo Gobierno era el control de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.



¿Por qué?

Porque el objetivo de López Obrador –dijimos en una decena de entregas del Itinerario Político– es la instauración de una dictadura al mejor estilo de Venezuela y Cuba.

Es decir, que una vez sepultada la CNDH, durante el Gobierno de Obrador, el Estado mexicano y sus instituciones tendrían total libertad para violentar las garantías elementales de los mexicanos y de los extranjeros.

Para eso –y a manera de ironía macabra– AMLO colocó al frente de la CNDH a la hija de Rosario Ibarra de Piedra, la mujer emblema de los derechos humanos en México.

Hoy, Rosario, es el mayor lastre de los derechos humanos en México; si su madre fue el emblema de estos en casi medio siglo, Rosario Piedra sepultó los derechos humanos en este país.

Y la mejor prueba es el silencio de la CNDH y de su presidenta, Rosario Piedra, en las violaciones masivas a derechos humanos de miles de mexicanos pobres, a los que se niega el derecho a la salud, escatiman medicamentos y atención elemental; crimen de lesa humanidad del que nada dice la CNDH.

Guardan silencio la CNDH y su presidenta, frente a la destrucción de las guarderías y estancias infantiles, lo que canceló los derechos humanos de miles de niños a una atención de calidad ya que se les condena a perder la atención y la enseñanza en una etapa clave para su desarrollo.

Guardan silencio la CNDH y sus presidenta, ante la violación de los derechos humanos de miles de mujeres que acudían a refugios pagados por el Estado y que las ponían a salvo de la violencia intrafamiliar.

Guardan silencio la CNDH y su presidenta, ante el crimen de Estado de dejar sin atención ni medicamentos a miles de niños y mujeres que padecen distintos tipos de cáncer.

Guardan silencio la CNDH y su presidenta, ante la violación de los derechos humanos de miles de trabajadores del sector público despedidos de manera arbitraria e ilegal; muchos de ellos médicos generales, especialistas y enfermeras.

Guardan silencio la CNDH y su presidenta, ante cientos de despidos ilegales de trabajadores, redactores, reporteros y corresponsales de Notimex, institución del Estado en donde impera un clima de terror propio de una dictadura.

Y, por si no fuera suficiente, la CNDH y su presidenta, Rosario Piedra Ibarra, guardaron silencio ante la brutalidad de la Guardia Nacional contra los migrantes centroamericanos, expulsados el lunes con lujo de violencia en la frontera sur.

Hoy en México los derechos humanos son letra muerta y la CNDH está sepultada.
¿Y qué dice de todo eso la señora Rosario Ibarra? ¿Imaginó que su hija sepultaría su propia lucha de casi medio siglo?

Al tiempo.
22 Enero 2020 04:00:00
¡El que ríe al último ríe mejor, Presidente!
Sin duda resulta saludable el buen humor de un jefe de Estado, como López Obrador.

Sin duda que el Presidente mexicano tiene mucho de qué reír, sobre todo porque su Gobierno tiene mucho de caricatura.

Sin embargo, resulta cuestionable la risa presidencial cuando parece una burla de las responsabilidades de AMLO, en tanto Jefe del Estado mexicano.

Y ese fue el caso de los “memes” sobre “la rifa” del avión presidencial, por un lado, y la exigencia de que el propio Presidente reciba a la Caravana por la Paz, en Palacio Nacional, presidida por Javier Sicilia y Julián LeBarón.

Los dos eventos provocaron la carcajada presidencial cuando, en el fondo, no hay motivo de risa en ninguno de los dos temas.

En el primer caso, la eventual “rifa” del avión presidencial no solo es un grosero despropósito sino un engaño a todos los mexicanos.

¿Por qué?

Porque el avión presidencial no pertenece al Gobierno de México y menos al Presidente: porque la supuesta rifa a un particular no es más que parte del circo mediático de un irresponsable –como López Obrador– que únicamente busca desviar la atención de los graves y crecientes problemas nacionales.

Y en el segundo caso, el de negarse a recibir en Palacio a la Caravana por la Paz, dizque para no lastimar la investidura presidencial; lo cierto es que se trata de una acción que muestra, por lo menos, la irresponsabilidad e insensibilidad del Presidente, si no es que hasta cobardía.

¿Por qué?

Porque a querer o no, la mayor deuda presidencial con los mexicanos es precisamente con las víctimas de la violencia, con las familias de los desaparecidos, con los ciudadanos que han perdido un ser querido, sea de manera violenta, sea en un secuestro, un feminicidio, un asalto o un robo.

Y es que no es novedad que todos los días mueren, de manera violenta, hasta 100 mexicanos, en todo el país; cifra que no tiene nada de risible y sí mucho de cuestionable.

Tampoco es nuevo que en 14 meses del Gobierno de López Obrador, es de escándalo la cifra de muertos a causa de la violencia, con más de 40 mil vidas perdidas; más que en algunas guerras convencionales y que ha dejado a miles de huérfanos y viudas en todo el territorio nacional. ¿Eso es de risa?

Y tampoco es secreto que, como nunca, empresarios y comerciantes de todo el país enfrentan a diario la presión, el chantaje y la violencia de los extorsionadores que exigen cobro de piso. Y si los empresarios y comerciantes se niegan, sus empresas y negocios son quemados como venganza ejemplar. ¿Es de risa esa violencia criminal?

Peor aún –por si hiciera falta– todos conocen la crueldad de las historias de niños y viejos que han sido abandonados a su suerte luego de la cancelación de los servicios básicos de salud y que, de manera irremediable, los llevará a la muerte.

Ninguna de esas miles de tragedias pueden ser ignoradas por el Presidente y menos son motivo de risa; son una deuda que no ha cumplido, como prometió, el Presidente mexicano.

Lo nuevo, en todos esos casos, es que el Presidente mexicano no solo parece insensible a la tragedia social que todos los días provoca la incompetencia de su Gobierno sino que claramente ya no le preocupan las víctimas de la violencia.

¿De qué se ríe, Presidente, le preguntan en redes a López Obrador, ante el fracaso total de su Gobierno?

La realidad, sin embargo, tiene otros datos.

Y es que el huésped de Palacio parece haber rebasado el umbral de la insensibilidad para llegar a una peligrosa irresponsabilidad cuando se niega a atender los básicos de su competencia y escapa por la puerta falsa del supuesto respeto a la investidura presidencial.

Y es que con el argumento de no lesionar la investidura presidencial, López Obrador se negó a recibir en Palacio Nacional a Javier Sicilia y Julián LeBaron, cabezas de la Caravana por la Paz y a favor de los desaparecidos a causa de la violencia criminal.

¿Realmente significa un desdoro a la investidura presidencial recibir en el Palacio de los mexicanos a ciudadanos preocupados por la violencia?

¿No será que asistimos a la cobardía presidencial?

¡El que ríe al último, Presidente, ríe mejor!

Al tiempo
21 Enero 2020 04:07:00
¡30 razones para exigir la renuncia de AMLO!
¿Por qué debe renunciar de su cargo el presidente López Obrador?

¿Por incapacidad mental, por ignorancia, por incompetencia al poner en peligro la tranquilidad y la vida de casi 130 millones de mexicanos?

Proponemos 30 razones, contundentes, para la renuncia de AMLO.

1.- Por su probada incapacidad mental. Dicen que Obrador es genial para la propaganda. Sí, pero es incompetente para el ejercicio del poder. Y, casualmente, lo contrataron para gobernar, no para ser el payaso del pueblo.

2.- Porque no reveló su estado de salud, física y mental, como prometió.

3.- Porque es un mitómano con 18 mil mentiras en 400 días; 18 mil razones para que renuncie. La mitomanía, por cierto, es enfermedad mental.

4.- Por su culpa en el “crimen de lesa humanidad” cometido contra el sistema de salud, que condenará a millones de mexicanos pobres a la muerte.

5.- Por el crimen que significa acabar con las guarderías infantiles.

6.- Por su culpa en la crisis mayor de violencia en la historia; más de 40 mil muertos en 14 meses de Gobierno. Son 40 mil razones para que renuncie.

7.- Por su culpa en la tragedia de Tlahuelilpan, causada por la mentira del desabasto de gasolina. Hoy el huachicol está fuera de control y familiares de las víctimas están en el abandono.

8.- Por liberar a “El Chapito” y otros capos, prueba de que AMLO se habría aliado con bandas criminales que habrían financiado su campaña.

9.- Por violar la Constitución al expulsar a Eduardo Medina Mora de la Corte. Hoy nadie sabe las causas graves de ese golpe de Estado a la Corte.

10.- Por violar la Constitución y la división de poderes en el caso Rosario Robles, la expromotora de AMLO, hoy convertida en presa política.

11.- Por violar la Constitución y el debido proceso a través de Santiago Nieto; el carnicero de AMLO para perseguir opositores y adversarios.

12.- Por violar la Constitución al poner a México como policía de EU, ya que vivimos la mayor sumisión de México ante el presidente Trump.

13.- Por traicionar a los más pobres, al destruir los sistemas educativo y de salud, que son las mejores armas para salir de la pobreza.

14.- Por provocar el de-sempleo de millones de mexicanos, gracias a una política económica desastrosa que lleva a la quiebra al país.

15.- Por la estulticia de no cambiar la política económica que llevó al país al crecimiento cero y que tiene en la quiebra a miles de empresas.

16.- Por destruir derechos humanos e imponer una verdadera Piedra en la CNDH; institución que hoy es una vergüenza nacional.

17.- Por destruir el NAIM, la obra más grande en medio siglo y que terminará en otro Fobaproa que pagaremos todos los mexicanos.

18.- Por atentar contra la figura del amparo, emblema de los derechos ciudadanos contra los abusos del Estado.

19.- Porque López Obrador ha convertido el ejercicio del poder en el mayor ejercicio de propaganda ilegal.

20.- Porque Obrador corrompió al Ejército y la Marina con contratos de obra pública y los generales de cinco estrellas son contratistas y constructores, no defensores de los ciudadanos,

21.- Por destruir los contrapesos institucionales que nos dimos todos a través de los órganos autónomos.

22.- Porque con la nueva “Miscelánea Judicial” que preparan AMLO y Morena, se pavimenta el camino para una perfecta dictadura en México.

23.- Porque al llegar al poder, Obrador ordenó la muerte de uno de los pilares democráticos; la libertad de expresión, hoy tocada de muerte.

24.- Porque por órdenes de AMLO, han sido despedidos de sus empleos decenas de periodistas y críticos de los abusos de poder de AMLO.

25.- Porque la puntilla a la democracia electoral será la muerte del INE, ya incluida en los planes de la dictadura de López Obrador.

26.- Porque la “contrarreforma” judicial legitima el espionaje telefónico a todos los ciudadanos, lo que creará un Estado de terror.

27.- Porque esa misma “contrarreforma” legitima la tortura como instrumento para obtener confesiones.

28.- Porque por órdenes de Obrador, la titular de la SFP, Irma Eréndira Sandoval, solapó al mayor corrupto del sexenio, Manuel Bartlett.

29.- Porque violando la Constitución, Obrador desapareció la división de poderes y hoy es dueño del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

30.- Porque la “genialidad engañabobos” de rifar el avión presidencial es, en realidad, un doble engaño. Seis millones de mexicanos pagarán, por segunda ocasión, por un avión que no es de México y menos del Pre-sidente. ¿Debe renunciar el presidente López Obrador por esas 30 razones?

Al tiempo.
20 Enero 2020 04:07:00
¡La rifa del avión y el ‘engañabobos’!
Para nadie es nuevo que uno de los grandes mentirosos de la historia mexicanos se llama Andrés Manuel López Obrador.

Y la mejor prueba de ello es que el entonces candidato y hoy Presidente, fue capaz de engatusar a 30 millones de ciudadanos que creyeron en una atractiva montaña de promesas que, al concluir el primer año de gestión, resultaron una montaña de mentiras.

Tampoco es nuevo que esa “chabacana” y “tropical” versión del “encantador se serpientes”, es maestro de la simulación y la impostura y que, como pocos, maneja las fibras más sensibles de los ciudadanos hasta lograr la polarización entre ricos y pobres, buenos y malos, honestos y deshonestos, conservadores y liberales…

Lo que pocos saben, sin embargo, es que López Obrador también es un maestro para exacerbar lo más profundo de las ambiciones humanas, como la ambición de poder y la codicia económica.

Es capaz, incluso, de doblar las potentes convicciones de sus más severos críticos y antagonistas –como fue el caso de Germán Martínez– con solo regalar una pequeña rebanada de poder.

A otros los obliga “a comer en su mano”, con una dádiva llamada beca, en tanto que a los grandes empresarios los mantiene a raya con lo más acabado de la corrupción; la entrega de contratos sin licitación.

Incluso ya es un escándalo internacional de corrupción que un Gobierno, como el de López Obrador, sea capaz de entregar hasta 80% de todos los contratos millonarios del Estado, sin la menor licitación, a los distintos grupos empresariales, lo que también es una poderosa herramienta de sometimiento y control político.

Pero la eficacia del control político y del sometimiento absoluto a través de la exaltación de la codicia alcanza, de igual manera, a otros influyentes espacios de poder, como las siempre institucionales fuerzas castrenses.

La novedad en el Gobierno de López Obrador es que militares y marinos ya no combate al crimen y menos a los criminales. No, lo cierto es que hoy, militares y marinos pelean por contratos de obras públicas.

De esa manera, los generales de cinco estrellas se han convertido en contratistas y constructores, mientras que la tropa trabaja como albañiles en la edificación del Aeropuerto de Santa Lucía, de carreteras y miles de sucursales bancarias, por todo el país.

Es decir, que a través de la exacerbación de la ambición política y la codicia del dinero público –el que se dilapida cual fortuna propia– López Obrador somete lo mismo a empresarios, que generales de cinco estrellas, dueños de medios, intelectuales, políticos, periodistas y críticos.

Y precisamente en esa categoría se puede colocar la “genialidad engañabobos”, de la rifa del avión presidencial.

Y resulta “una genialidad” precisamente porque hasta hoy a nadie se le había ocurrido un despropósito de tamaña estulticia.

¿Quién no querría poseer un avión privado de millones de dólares –que no posee casi ningún mortal en el mundo– con la compra de “un cachito de la Lotería? ¿Quién no quisiera ser dueño de un avión privado –un avión que no tiene ni Obama– a cambio de desembolsar solo 500 pesos?

Está claro que “la genialidad” de López Obrador de rifar el avión presidencial entre 6 millones de mexicanos pega justo en la exaltación de la codicia colectiva.

¿Cuántos millones de mexicanos apuestan –semana a semana– su futuro al juego de La Lotería mediante la compra de “un cachito” del sorteos?

Por eso, porque la posibilidad de ganar un avión con sólo el desembolso de 500 pesos desata la codicia de millones de mexicanos, a nadie debiera sorprender que, literalmente, volaran los 6 millones de boletos previstos para la eventual “rifa” del avión presidencial.

Todo ello sin importar la montaña de incongruencias, absurdos mentiras que lleva aparejada “la rifa” de un avión que, por pura casualidad, no le pertenece ni al Gobierno de México ni al presidente Obrador.

¿Entonces qué es lo que va a rifar el Presidente mexicano?

¡Ese es el fondo del asunto!

Asistimos a un circo bien diseñado –igual que todas las mentiras del candidato Obrador– que busca desviar la atención de millones de mexicanos que, al mismo tiempo, olvidarán “el crimen de lesa humanidad” que comete el Gobierno de AMLO con la salud de los ciudadanos más pobres; olvidarán las violaciones constitucionales para apoderarse de la Corte y no se percatarán de la dictatorial reforma judicial que acabará con la democracia toda.

¡Que siga el circo, total, hay 30 millones de payasos! ¿O no?

Al tiempo.
17 Enero 2020 04:07:00
¡Mentira y cinismo, las armas de AMLO!
Ante los ojos de todos y frente al asombro de un número cada vez menor de ciudadanos, en México ocurre lo impensable; aquello que parecía imposible hace unos cuantos años. Sí, sin pudor el Gobierno federal y el propio Presidente alardean de la mentira y el cinismo, convertidos en sus principales políticas públicas de comunicación.

Peor aún, reputados periodistas, como Jorge Ramos –entre otros–, agradecen de manera pública “la oportunidad” de ser parte del circo mañanero del presidente López Obrador, al que unos pocos tienen “el privilegio” de cuestionar a sabiendas de que la respuesta siempre será la mentira y el cinismo.

¿Qué respondió y cómo respondió López Obrador a la pregunta puntual de Jorge Ramos, sobre la escandalosa violencia criminal y la impensable ineficacia gubernamental para contenerla?

Sí, solo mentira y cinismo.

Y esa ha sido la respuesta, no de ahora, sino desde hace poco más de 412 días que asumió el poder López Obrador, el Presidente al que la empresa “Spin” le ha contabilizado casi 18 mil mentiras en 281 mañaneras, lo que promedia 63 mentiras cada día, de lunes a viernes.

Así, pues, la mentira y el cinismo –gemelas de la estulticia–, son las principales armas del Gobierno de López Obrador; armas ante las que no existe antídoto alguno y menos una sanción legal.

¿Quién, de los “periodistas” que acuden a las mañaneras se atreve a decirle a López Obrador que miente, que engaña y que sus respuestas llevan una potente carga de cinismo, sobre todo cuando dice tener “otros datos”? Ningún periodista se atreve porque “ay de aquel” que le diga mentiroso y cínico al Presidente, porque entonces es echado de su empleo.

Pero el verdadero problema, el fondo del asunto, es el daño provocado a los anticuerpos sociales –anticuerpos como las capacidades de indignación, enojo y reclamo–, por el uso indiscriminado de la mentira y el cinismo, que en los hechos se han convertidos en políticas públicas de comunicación.

Es tal el daño, que cada día son menos los ciudadanos que se asombran, se indignan y protestan por la mentira y el cinismo oficiales. Y, en sentido contrario, cada día son más los ciudadanos, periodistas, opinadores, críticos e intelectuales a los que les parece natural y les resulta cotidiano y aceptable el uso de la mentira y el cinismo como respuesta del poder público.

Incluso, para el poder público, para el grupo en el poder, hoy es natural y aceptable –y hasta lo prohíja el propio Presidente–, lo que habría sido impensable y escandaloso en los tiempos de la consolidación de la crítica y los críticos en los medios, en la sociedad y en la joven democracia mexicana.

Como saben, la crítica al poder presidencial, a los partidos y políticos cobró carta de naturalización en los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón y Peña. Hoy, sin embargo, han vuelto no solo la censura y la persecución de los críticos, sino la mentira oficial y el cinismo del poder presidencial.

¿Quién se asombra hoy, por ejemplo, de que el Presidente mexicano sea uno de los mandatarios más mentirosos del mundo? ¿Quién exige poner fin al cinismo oficial? ¿A quién preocupa o asusta la persecución de los críticos y el desempleo al que son condenados los periodistas que cuestionan al Presidente?

¿Quién alza la voz si López Obrador viola la Constitución al ordenar que sea echado de la Corte el ministro Eduardo Medina Mora? Todos callan, nadie dice nada y la Judicatura “apechuga”, mientras los críticos oficialistas tragan sapos y serpientes.

¿Quién, además de dos o tres críticos, han señalado que Rosario Robles es la primera presa política del Gobierno de Obrador? ¿Cuántos intelectuales, analistas y dizque críticos han solapado la destrucción del sistema de salud? ¿Cuántos se han atrevido a decir que se trata de un crimen de lesa humanidad?

Salvo la prensa oficialista, los críticos y periodistas fanatizados, el resto de opinadores, intelectuales y periodistas saben que Obrador lleva al país a la ruina económica, política y social; que la crisis de inseguridad y violencia no tendrán fin sin un cambio radical y saben que pronto viviremos tiempos como los de Echeverría, López Portillo y Miguel de la Madrid.

Sin embargo, esos opinadores, intelectuales y periodistas prefieren cuidar su empleo apoyados en la simulación, la comodidad del silencio y la complicidad para no hacer enojar al tirano, en espera de un milagro que podría venir de quién sabe qué capilla.

La mentira y el cinismo ya son una política pública del Gobierno de López Obrador que día a día envenena más a la democracia mexicana.

¿Hasta cuándo seguirá la complicidad mediática?


Al tiempo.

16 Enero 2020 04:07:00
¡Amorosos de AMLO y el síndrome de Estocolmo!
Seguramente a muchos les ha ocurrido que, ante la más elemental crítica al Presidente y a su Gobierno, algunos ciudadanos saltan de inmediato y esgrimen una defensa a ultranza.

Cualquiera que sea la crítica y sin importar la complejidad del tema, siempre aparece “un valiente” en defensa de lo indefendible, como si con ello le fuera la vida.

Y está claro que esa defensa también es pública en medios tradicionales –como prensa radio y televisión– en donde aplaudidores a sueldo no son más que propagandistas del Gobierno de López Obrador, en tanto que en digitales y redes campean verdaderas jaurías que son lanzadas contra cualquier crítico de López Obrador y de sus mentiras.

Por eso, y si son ciertas las encuestas sobre la popularidad presidencial –algunas dicen que López Obrador tiene una aceptación de 7 de cada 10 mexicanos– podemos concluir que un feo síndrome atacas a millones de ciudadanos mexicanos.

¿Y cuales son los síntomas de ese peligroso síndrome?

Todos los conocen; ceguera, sordera y “entendederas cortas” ante una realidad aplastante; una realidad que confirma que millones de mexicanos están enamorados de su principal verdugo.

¿Su principal verdugo…?

En efecto, millones de mexicanos parecen ciegos, sordos y obnubilados por un gobernante que todos los días los engaña, les miente, los insulta y los empobrece y que, a pesar de todo eso, todos esos mexicanos lo idolatran.

Y, ante esa fea epidemia de amor colectivo, todo indica que –en el caso de la defensa a ultranza del desastroso Gobierno de Obrador– asistimos a una suerte de amor ciego, sordo y tonto que, sin freno, afecta a millones de mexicanos que defienden y aplauden a su verdugo sin chistar.

En efecto, porque a querer o no, López Obrador es el verdugo de miles de mexicanos desempleados; el verdugo de los casi 40 mil muertos en hechos violentos; verdugo de los millones de mexicanos que han sido asaltados, robados, secuestrados y violentados en sus bienes y sus personas.

Obrador es el verdugo de millones de mexicanos que hoy no tienen acceso a la salud; verdugo de otros millones que tienen un futuro incierto con la precaria educación pública; el verdugo de cientos de familias víctimas de uno o más feminicidios.

El Presidente mexicano es el verdugo de todos aquellos niños que se quedaron sin guardería, de los miles de niños enfermos de cáncer y de otras enfermedades, a los que hoy se niega la salud y los medicamentos; es el verdugo de las mujeres que hoy ya no tienen refugios para escapar de la violencia intrafamiliar; el verdugo de miles de mexicanos que perderán la vida por el deficiente servicio de la salud pública.

Y López Obrador, es el verdugo de la democracia toda; de la división de poderes, del fin de los contrapesos, de la cancelación de los derechos humanos en México y del fin de la transparencia.

Pero también es el verdugo del crecimiento económico cero; de la muerte de no pocas empresas y de la cancelación de la inversión directa.

Y aquí vienen las preguntas.

¿Por qué, a pesar del tamaño de la destrucción institucional emprendida por el Gobierno de López Obrador, muchos mexicanos siguen enamorados de su verdugo; por qué otros tantos lo justifican a ultranza y no faltan quienes temen siquiera molestar a López Obrador, con el pétalo de una crítica?

¿Serán víctimas del síndrome de Estocolmo?

Como saben, entre 1973 y 1974, en Estocolmo, Suecia, se produjeron eventos en los que las víctimas de secuestro terminaban enamoradas, fanatizadas o convencidas de las causas criminales de sus verdugos.

El criminólogo Nils Bejerot bautizó esa conducta como síndrome de Estocolmo.

¿Estarán millones de mexicanos enamorados, fanatizados o convencidos de las causas criminales de su verdugo, el presidente Obrador?

Al tiempo.

15 Enero 2020 04:08:00
¡Sí utilizará AMLO el avión presidencial!
Está de vuelta el avión presidencial que, en calidad de renta, usó el Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Lo curioso del caso es que pronto veremos al presidente Obrador viajar en el TP-01, como lo hizo el presidente Peña.

¿Por qué? Porque, al final de cuentas, los estrategas de seguridad de López Obrador hicieron entender a “los hombres del Presidente” que no puede seguir viajando en línea comercial, a riesgo de que en cualquier momento se produzca una agresión al Mandatario
Y es que, con el paso del tiempo y de manera inevitable, suben de tono los reclamos, los reproches y los insultos hacia el Presidente en casi todos los aeropuertos que visita.
Por eso, no pasará mucho tiempo para que luego de las explicaciones impensables –luego del fracaso de la bandera contra la corrupción–, veamos a López Obrador usando el mismo avión que Peña Nieto, a pesar de su promesa de austeridad y honestidad.
Y es que, como saben, el avión fue rechazado por el presidente Obrador, como parte de sus promesas de campaña. Decía el entonces candidato que usar dicho avión era un gasto pecaminoso y que el suyo no sería un Gobierno rico ante un pueblo pobre.
Pero como el avión presidencial no se vendió –y no se venderá–, está de vuelta en México.
Pero que nadie se preocupe ya que no fue mucho el dinero público gastado, por tenerlo en una bodega en Estados Unidos. Según la casa presidencial el capricho de no usar el avión habría costado poco más de 30 millones de pesos. Una bicoca.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. Y es que, como en casi todo lo que dice López Obrador, en el tema del avión el Mandatario volvió a mentir. ¿Por qué?
1.- Porque es una mentira monumental que el avión presidencial se pueda vender.

No se ha vendido y no se venderá porque no es propiedad del Gobierno de México. En realidad se trata de un contrato de renta, con opción a compra.
Es decir, el Gobierno de México paga una renta por el uso del avión, durante un tiempo determinado por un contrato. Al final de tal contrato, si al Gobierno le interesa, lo compra y si no, tiene la posibilidad de renovar el contrato de renta, con un avión nuevo.
2.- Es falso que el capricho de mantener el avión detenido haya costado solo 30 millones de pesos.

¿Por qué?

Porque si bien los 30 millones de pesos solo corresponden al pago del estacionamiento y del mantenimiento, también es cierto que a todo lo anterior se debe sumar el gasto que hace el Presidente todos los fines de semana, en aviones comerciales; por lo menos ha realizado 45 giras en el primer año de su Gobierno.

Como saben, el Presidente viaja sábados y domingos a distintas partes del país. Lo hace en línea comercial. Pero lo acompañan por lo menos 10 personas de su escolta y de la ayudantía, además de las avanzadas que preparan los eventos que encabeza López Obrador. Es decir, se pagan por lo menos 12 boletos de avión comercial cada fin de semana.
Además, por carretera se mueve a una veintena de camionetas blindadas que, de los aeropuertos comerciales trasladan al Presidente, a los escoltas y ayudantes, a todos los eventos organizados para la propaganda presidencial de fin de semana.
Es decir, el capricho de no usar el avión presidencial nos ha costado a todos los mexicanos mucho más dinero que el supuestamente ahorrado por tener el avión parado. Eso sin contar la demagogia de que el dinero producto de la venta del avión ya se había repartido. ¿Cuál fue el costo patrimonial de esa ocurrencia presidencial?

Otra derrota para López Obrador; la derrota de la bandera de la austeridad y la transparencia.
Al tiempo.


14 Enero 2020 04:07:00
¡Acaba AMLO con México y con los mexicanos!
Estará mintiendo aquel mexicano que hoy, ante el tamaño de la depredación, la destrucción y del fracaso del Gobierno de López Obrador, nos diga que contaba con una bola de cristal y que vio o adivinó lo que ocurriría en solo el primer año de Gobierno.

En efecto, muchos dijimos que AMLO era un peligro para México, otros tantos documentamos el tamaño de la ignorancia y el analfabetismo del hoy Presidente y hasta advertimos su pulsión por la mitomanía.

Sin embargo, nadie imaginó que en solo un año López Obrador causaría tanto daño a tantos mexicanos, en tan poco tiempo.

Luis Echeverría arruinó al país en los primeros cinco años, lo mismo que López Portillo, en tanto que Salinas debió usar los seis años para llegar al llamado “error de diciembre”.

En cambio, en solo un año, Obrador los rebasó a todos y fermentó la mayor crisis de violencia e inseguridad, la mayor crisis de la salud pública al grado de que será acusado por crímenes de lesa humanidad; la mayor crisis de desempleo en muchos años, la mayor crisis de corrupción, la mayor crisis educativa y ha provocado el mayor daño a la democracia mexicana, toda.

En suma, que en poco más de 365 días, el Gobierno de Obrador ha llevado a México y a los mexicanos al mayor nivel de inestabilidad política y a la mayor ingobernabilidad en décadas.


¿Por qué?

Porque el de López Obrador ha sido un Gobierno ineficaz en todas sus responsabilidades fundamentales. Y la eficacia de gestión, sea en seguridad, salud pública, generación de empleo, educación y combate a la corrupción, no solo mata a la democracia mexicana sino que deslegitiman al propio Gobierno en turno, en este caso, al de López Obrador.

¿Quién imaginó que apenas un año después de iniciado el Gobierno de AMLO se reportaría casi 40 mil muertes violentas –la mayor cifra en la historia– mientras que son incontenibles inseguridad, violencia, asaltos, robos, despojos, feminicidios y secuestros en todo el país?

¿Y qué dicen a esa realidad los que acusaban por “los muertos” de Calderón y de Peña?

¿Cuántos pensaron que la crisis de seguridad social; la destrucción de guarderías, el colapso del sistema de salud pública, del IMSS, el ISSSTE y el Seguro Popular llevarían a millones de ciudadanos a un paso del exterminio?

¿Qué dicen hoy los que cuestionaban la cobertura universal de salud lograda en los gobiernos de Calderón y Peña?

Cuando Peña Nieto se declaró el “Presidente del empleo”, el opositor López Obrador se burló e hicieron mofa los aplaudidores del eterno aspirante presidencial. Hoy, cuando AMLO es Presidente, lo superan en la creación de empleos los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

¿Qué dicen hoy aquellos que llamaban analfabeta a Peña Nieto; qué dicen de los 4 millones de puestos de trabajo creados en su sexenio y la pérdida de casi medio millón de empleos en el primer año de Obrador?

La corrupción, contra lo que pregona el Presidente, está en todas partes y campea sin freno. El 80% de los contratos del Gobierno federal se entregaron sin licitación, lo que no es más que la incitación a la corrupción del sector privado.

Todos los gobiernos de Morena muestran los mayores índices de violencia, corrupción e impunidad. El Alcalde de Macuspana, Tabasco, tiene en su contra casi 140 demandas por desvío de recursos.

En la Ciudad de México, por ejemplo, existe una epidemia de clausuras de negocios y empresas, que no son otra cosa que la transa al mejor postor, mientras que la capital está entre las cinco ciudades más inseguras.

Pero la joya de la corona apareció apenas hace horas, en el informativo de Ciro Gómez Leyva, en donde el gremio de camioneros denunció lo que todos sabían; que el Ejército está siendo empujado a la corruptela y la transa, como hicieron dictaduras como la venezolana y cubana.

Pero la mayor derrota de todas es a la democracia, en su conjunto.


¿Por qué?

No solo porque López Obrador acabó con la división de poderes y capturó los contrapesos democráticos sino porque algunos clásicos, como Bobbio, consideran que un sistema político democrático está estable sí y solo sí existe un Gobierno eficaz, cuando existe crecimiento económico y cuando la sociedad tiene seguridad y salud.

En pocas palabras, López Obrador está acabando con México y con los mexicanos. ¿Lo dudan?

Al tiempo
13 Enero 2020 04:07:00
Con la salud, AMLO comete crimen de ‘lesa humanidad’
De un momento a otro estallará en el rostro del Gobierno federal la mayor crisis de salud pública de la historia.

Y es que las protestas, los reclamos y el enojo popular que hasta hoy hemos visto y conocido en medios, digitales y redes, es apenas la punta de una tragedia de salud pública que ya alcanza dimensiones catastróficas.

Sí, de manera callada, día a día, en todo el país -pero en especial en las zonas más pobres-, se suman testimonios que recorren “las benditas redes sociales” y que exhiben que al cancelar el Seguro Popular -que curiosamente hoy sabemos sí era seguro y sí era popular-, y al reducir los recursos básicos al IMSS y a todo el sector salud, millones de mexicanos son condenados a la precariedad sanitaria y a la muerte.

Y no, no es una exageración y tampoco un exceso decir que a causa de las decisiones caprichosas del presidente López Obrador -el rencoroso de Palacio que decidió destruir el sistema de salud pública para vengarse de Calderón y para disponer de dinero que servirá para la compra de votos-, millones de personas verán deteriorada su salud y miles de ellas morirán de manera irremediable.

¿Por qué? Porque con la complicidad de sus legisladores federales -diputados y senadores de Morena que traicionan a sus votantes y solo obedecen cual borregos en el redil-, el Presidente mexicano destruyó una de las joyas de la corona de la democracia mexicana: el sistema de salud pública.

¿Por qué el Seguro Popular y el IMSS eran una de las joyas de la corona de la democracia mexicana? Porque sin salud pública eficiente no hay democracia que valga, sin salud pública no hay desarrollo, crecimiento económico y bienestar que valgan; sin salud pública funcional el Gobierno en turno, del partido que sea, habrá fracasado y no sirve para nada.

Hoy, la mala noticia es que son millones los mexicanos que empiezan a resentir la decisión criminal de retirar los recursos públicos al sistema de salud todo -a la Secretaría de Salud, a nivel federal; a los estados, al IMSS, al ISSSTE y, sobre todo al Seguro Popular-, lo que colocó en vulnerabilidad fatal a miles de mexicanos que padecen enfermedades graves.

Y no, no es una ocurrencia y tampoco se trata de “una campaña”, como lo quiere hacer creer el insensible presidente Obrador.

No, lo cierto es que existen decenas de testimonios de médicos, derechohabientes y familiares de enfermos que denuncian la muerte inminente de sus seres queridos porque se cancelaron los tratamientos, porque se les otorgan paliativos y porque a causa de una decisión presidencial criminal se les condena a la muerte inminente, sin posibilidades de recuperar la salud.

Y si lo dudan, aquí el testimonio de un valiente y reconocido oncólogo que, con pelos y señales, confirma que el Gobierno de López Obrador está dejando morir a miles de niños enfermos de cáncer.

Sí, miles de niños que morirán en una suerte de exterminio criminal.

Así lo dijo el doctor Carlos Leal, oncólogo pediatra del Instituto Nacional de Pediatría, en un video de su autoría: “Es evidente que en todos los centros de alta concentración de oncología infantil tenemos un desabasto desde pocas drogas, hasta el total desabasto de medicamentos en el sector público; estamos haciendo protocolos distintos a lo que dicta la oncología ortodoxa de este país; el intercambiar una droga por otra, lo único que estamos produciendo es menor capacidad de curación en un niño con cáncer”.

¿Qué decir a lo anterior? ¿Es o no un crimen de “lesa humanidad”?

Sí, un crimen del que es responsable el presidente López Obrador, los encargados del Sector Salud de su Gobierno y, sobre todo, del que son cómplices diputados y senadores de Morena, que han traicionado a quienes los llevaron al Congreso como sus representantes.

Por esa razón, porque nadie se atreve a ver y menos denunciar que el gobierno de López Obrador comete “un crimen de lesa humanidad”, distintas organizaciones civiles recaban testimonios, evidencias y pruebas, para preparar denuncias internacionales contra el Gobierno de López Obrador al que responsabilizarán de “crímenes de lesa humanidad” al destruir de manera deliberada el sistema mexicano de salud pública.

Un crimen colectivo, deliberado, que llevará a la muerte irremediable a miles de personas a causa de una rencorosa decisión de Estado; un crimen que atenta contra los derechos humanos de millones de mexicanos que verán deteriorada su salud y un crimen político que convierte al Gobierno de López Obrador en violador del derecho constitucional a la salud.

En julio de 1998 la Corte Penal Internacional definió el “crimen de lesa humanidad” como “un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, y con conocimiento de dicho ataque”.

López Obrador ordenó destruir el sistema de salud pública, con la complicidad de los diputados de Morena, lo que violenta derechos básicos de millones de ciudadanos y provoca la muerte de miles; un “crimen de lesa humanidad”.

Al tiempo.
10 Enero 2020 04:07:00
¡Salinas y AMLO, gemelos combatidos por el EZLN!
Pocos quieren ver la paradoja. Sin embargo, es de tal magnitud que no solo está a la vista de todos sino que resulta de risa loca. ¿Por qué? Porque durante décadas -como todos saben-, López Obrador construyó un auténtico espantajo político y electoral con la figura de Carlos Salinas, al que acreditó el origen de todos los males del neoliberalismo.

Por eso, también durante años, López Obrador asumió como propias las facultades de Némesis -diosa de la venganza, la fortuna, la justicia y ejemplo de lucha contra la desmesura y el saqueo-, para convertir a Carlos Salinas en el villano favorito y causante de los peores excesos, abusos y corrupción.

Al final, sin embargo, ya Presidente, López Obrador es igual que Carlos Salinas y hace lo mismo que hizo el presidente Salinas. Peor aún, incluso AMLO entrega contratos a la familia de los Salinas.

Y si dudan, vale recordar que, contrario a sus convicciones contra el feo neoliberalismo -creencia que llevó a toda la izquierda mexicana y a Obrador a luchar contra el Tratado de Libre Comercio pactado por Salinas-, hoy la convicción de Obrador y de la dizque izquierda que lo apoya es a favor de un nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.

¿No son iguales Salinas y López Obrador?

Durante años, la vieja izquierda mexicana cuestionó, por clientelar, el programa estelar de Carlos Salinas: Solidaridad. Entonces, Obrador, y no pocos de quienes hoy están a sus pies, pronosticaba que Salinas ya no se robaría las elecciones mediante “ratones locos” o “padrones amañados”, sino con la compra de voluntades, mediante la dádiva a través de Solidaridad.

Hoy, López Obrador ha convertido buena parte del dinero público en el mayor programa clientelar de la historia, al grado de destruir todo el sistema de salud, a cambio de regalar dinero para ganar votos.

¿No son iguales Salinas y López Obrador?

El final del sexenio de Salinas estuvo marcado por dos eventos que, por años, resultaron traumáticos para los mexicanos: los magnicidios de Colosio y Ruiz Massieu y el llamado “error de diciembre”, que colocaron al país al borde del colapso.

Durante décadas, muchos mexicanos exigieron que se investigaran a fondo los magnicidios; reclamaron justicia y castigar tanto a los autores materiales como a los intelectuales de los crímenes. Hasta hoy poco o nada se sabe de la muerte de Colosio y Ruiz Massieu.

Sin embargo, los magnicidios en el gobierno de López Obrador se produjeron apenas en el primer mes de su gestión. El 24 de diciembre de 2018, de manera sospechosa y hasta hoy inexplicable, cayó el helicóptero donde viajaban la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y su esposo, el senador del PAN, Rafael Moreno Valle. Nadie sobrevivió.

La pareja de políticos se había convertido en el centro de un poderoso grupo político que se propuso llegar al poder presidencial y que, por ello, había chocado de manera violenta con el naciente gobierno de Obrador.

La paradoja es que a un año de distancia nada se sabe del magnicidio de la pareja Alonso-Moreno Valle y que, según fuentes de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, el presidente Obrador habría ordenado no investigar lo que parece un crimen de Estado.

¿No son iguales Carlos Salinas y López Obrador?

También, paradójicamente, sobre el “error de diciembre” -que llevó a la quiebra a miles de mexicanos, desató una de las mayores crisis económicas, fuga de capitales, desempleo, estancamiento y recesión-, hoy López Obrador no solo tiene como su brazo derecho al mayor saqueador del Fobaproa, Alfonso Romo, sino que en el primer año de su gestión lleva al país a una crisis económica de naturaleza suicida. En un año AMLO hizo lo que a Salinas le llevó 6 años: destruir al país.

¿No son iguales Carlos Salinas y López Obrador?

Y es que, en efecto, si analizamos con cuidado el mensaje formulado por EZLN el pasado 1 de enero del 2020, llegaremos a la conclusión de que cuando el zapatismo chiapaneco relanzó su “guerra contra el Gobierno federal”, el mensaje más potente que mandó, a México y al mundo, es que los de Salinas y Obrador son gobiernos gemelos.

Salinas y Obrador parecen los gemelos perversos que llegaron al poder para destruir al país.

Al tiempo.


09 Enero 2020 04:08:00
De ‘¡primero los pobres!’ al ‘¡joder a los pobres!’
Para nadie es novedad que uno de los mensajes que más impactaron durante la campaña electoral permanente de López Obrador fue el estribillo de “¡primero los pobres!”. Hoy, sin embargo, todos saben que se trató de una de las mayores mentiras de Obrador ya que “los desposeídos” –como les llamaba otro López, Portillo–, son los más afectados por el Gobierno lopista.

¿Por qué los pobres son los primeros afectados y los que más sufrirán por los errores, las torpezas y los engaños presidenciales? La respuesta está a la vista de todos.

Porque los que menos tienen son quienes demandaban con mayor frecuencia el sistema de salud pública; el Seguro Popular y el IMSS; porque los desposeídos son los que padecen con mayor severidad los estragos de la escalada de precios; porque los pobres son los que más resienten el desempleo y los que más caro pagan el depredador sistema educativo que impuso AMLO.

Y, además, porque a los pobres es a quienes más golpea la violencia criminal, la inseguridad, asaltos a mano armada y robos en transporte público. Por ejemplo, para miles de mexicanos de escasos recursos, lo más preciado que poseen es el teléfono celular. Consiguen un teléfono con meses de esfuerzo y sacrificios. Y cuando les roban el celular en el transporte público, en la calle o en el Metro, les roban lo más valioso que poseen.

Pero acaso el mayor crimen de todos es la destrucción del sistema de salud pública; un sistema que fue construido para atender, precisamente, a los que menos tienen; a los pobres.

Todos saben que millones de mexicanos tenían en “el Seguro Social” –como de manera coloquial llaman al IMSS–, un respaldo seguro y de calidad para el cuidado de la salud. Sin embargo, hoy nadie tiene la certeza de que será atendido con la calidad y la urgencia requeridas; nadie sabe si en el segundo o tercer nivel le resolverán su emergencia de salud o si habrá medicinas, equipo, médicos y enfermeras para respaldar cualquier emergencia.

Otros tantos millones de mexicanos que no contaban con IMSS o ISSSTE tenían en el Seguro Popular el último recurso de atención médica. Eran, por lo general, los más pobres de los pobres. Sin embargo, el rencor criminal del presidente Obrador –por todo aquello que dejó como legado el presidente Calderón–, lo llevó a ordenar la destrucción del Seguro Popular, que era una alternativa real de atención sanitaria, y de bajo costo, para los mexicanos más pobres.

En su lugar, se creó un sistema sin pies ni cabeza, llamado Insabi, que nación sin recursos económicos, sin reglas de operación y sin objetivos claros. Por un lado, el Presidente dijo que sería un servicio gratuito y de calidad, pero la realidad es que se trata de un servicio más caro y más deficiente que el propio Seguro Popular. ¿Lo dudan?

Vale recordar que desde el arranque del Gobierno de AMLO, en diciembre de 2018 a la fecha, se han despedido a casi 3 mil trabajadores de base, de confianza y eventuales del sector salud; de un total de 30 hospitales y clínicas de especialidades. Contrario a lo anterior, el Insabi arrancó, como ya se dijo, sin reglas de operación y con un déficit de 250 mil enfermeras, 125 mil médicos y 80 mil especialistas.

A pesar de todas esas deficiencias, López Obrador aseguró que no debía preocuparse ninguno de los 80 millones de mexicanos que eran atendidos por el Seguro Popular, ya que el Insabi los atendería de manera gratuita. Al final todo fue mentira.

La atención a los enfermos que no cuentan con IMSS o ISSSTE y que eran atendidos por el Seguro Popular es más cara en el Insabi, en algunos casos hasta 500% más costosa; el Insabi no atenderá el llamado “tercer nivel” –cirugías y especialidades–, y las medicinas no serán gratuitas.

En pocas palabras, del rentable “¡primero los pobres!”, que dio muchos millones de votos a López Obrador, pasamos al “¡que se jodan los pobres!”.

Hasta cuando entenderán los ciudadanos que el de López Obrador es un Gobierno que le rompe las rodillas a los pobres para luego regalar becas, para ganar su gratitud.

Al tiempo.


08 Enero 2020 04:07:00
¡El perdón mañoso a Bartlett; las pruebas!
La anterior es la estrofa central de la canción popular venezolana Caballo Viejo, de la autoría de Simón Díaz.

Es la historia, metafórica, de un “caballo viejo” que “se desboca por una potra alazana”. Es decir, que sin fecha en el calendario y sin horario los amores se juntan, más allá de lo convencional.

Y viene a cuento porque apenas en los primeros días del naciente 2020, volvió a ser noticia la pareja de la empresaria Julia Elena Abdalá Lemus y Manuel Bartlett, el director de la Comisión Federal de Electricidad.

Y, como era de esperarse, regresó al debate el perdón mañoso que le otorgó a Bartlett la Secretaría de la Función Pública, cuya titular Irma Eréndira Sandoval concluyó que, al no existir una relación “de concubinato”, no había delito qué perseguir.

Vale recordar que Bartlett fue acusado en trabajos periodísticos de no declarar una fortuna inexplicable de 800 millones de dólares en inmuebles, lo que convertía al escándalo de la Casa Blanca en juego de niños.

En las nuevas imágenes a la pareja Abdalá Bartlett se le ve regresar de sus vacaciones de fin de año, en Huatulco, por un lado, y departiendo con amigos y familiares en un reconocido comedero político, por otro.

Queda claro que los Abdalá-Bartlett no solo son una pareja estable sino una familia feliz, más allá de que exista o no la figura de “concubinato”, aludida por la titular de la Función Pública para exonerar a Bartlett de los presuntos delitos imputados.

Y aquí es donde aparecen los detalles.

¿Por qué Irma Eréndira Sandoval centró la indagatoria contra Bartlett en la figura de “concubinato” y no en la figura de “prestanombres”?

Queda claro que se trató de un argumento mañoso, engañabobos, que solo buscó limpiar la imagen de uno de los más grandes corruptos del gobierno de López Obrador.

Lo simpático del tema es que a pesar de que Eréndira Sandoval siguió el atajo del “concubinato”, aun así violó la ley y engañó a los mexicanos.

¿Lo dudan? Van las pruebas.

En el concubinato, por su propia naturaleza jurídica, no existe ni sociedad conyugal, ni separación de bienes como en el matrimonio.

En caso de terminación del concubinato, no existe liquidación de bienes. Los inmuebles o empresas a nombre de Julia Abdalá son de su propiedad; en nada repercute el concubinato.

Lo mismo los inmuebles y empresas propiedad de los hijos de Bartlett, lo que no excluye su probable situación de prestanombres.

Ahora bien, conforme al Artículo 16 constitucional, toda autoridad está obligada a “fundar” y “motivar” sus actos. Fundar, en términos jurídicos significa citar los artículos y leyes aplicables al caso. Motivar significa exponer razonamientos jurídicos.

En el caso, la SFP invocó el artículo 291 Bis del Código Civil de la CDMX para apoyar su alegato a partir del “concubinato”. Sin embargo, en dicho Artículo 291 bis del Código Civil no se define el concubinato.

A pesar de esa violación legal resulta que en el Informe Técnico de la Investigación sobre el Director General de la Comisión Federal de Electricidad -documento que es público-, Irma Eréndira nunca “funda” ni “motiva” el porqué recurrió a esa ley.

En pocas palabras, la secretaria de la Función Pública viola el Artículo 16 constitucional al no “fundar” y menos “motivar” el “concubinato”, figura que explica en no más de 10 líneas, de las páginas 15 y 16 del citado informe.

Pero la torpeza es mayor cuando el mismo informe habla de “que se analizaron los domicilios” de los señores Abdalá y Bartlett y no se encontró el supuesto concubinato.

¿Por qué acudir a “un domicilio”, cuando el citado Artículo 291 del Código Civil no establece el concepto de “domicilio”? Nada de eso se explica y, por tanto, es ilegal que el informe diga que no encontró pruebas de “concubinato en los domicilios” de la pareja.

Cuál de las muchas casas propiedad de los Abdalá-Bartlett es su “domicilio”, ya que existen domicilios fiscales, procesales, comerciales.

La investigación debió establecer cuál es “la casa habitación” de los presuntos implicados; hablar con vecinos y configurar el modo de vida en pareja -vacaciones, por ejemplo-, para rechazar el supuesto “concubinato”.

Claro, además de que la figura delictiva aplicable era la de “prestanombres”.

Así o más claro que se trató de una simulación para encubrir al mayor corrupto del sexenio.

Al tiempo.
07 Enero 2020 04:03:00
¿Quitarle el sueño o la máscara a López?
Con un cinismo sin igual y una ignorancia sin freno, dice el presidente López Obrador que nada le quita el sueño.

No le quita el sueño la quiebra económica, el cero crecimiento, la violencia sin freno, la inseguridad, el de-sempleo, las 40 mil muertes violentas y tampoco le quita el sueño que sea visto en el mundo como un presidente fallido y fraudulento, que no merece México.

Pero no es todo. Con una arrogancia que ya no sorprende a nadie -porque el cinismo es el sello de la casa-, el Mandatario no solo presume que nada lo desvela sino que, al contrario, en su imaginario alardea con la sandez de que el 2020 será un buen año, mejor que el 2019.

Ignora López Obrador que, en tanto jefe de Estado, es el principal responsable de la conducción correcta de la Administración Pública y, por ello, del crecimiento económico, la creación de empleos, la seguridad de la vida y los bienes ciudadanos, la salud y la educación de los mexicanos.

Está claro que el Presidente mexicano parece ciego y sordo a sus responsabilidades constitucionales, además de que da señales de haber perdido todo contacto con la realidad. Pero también parece simular que mete la cabeza debajo de la tierra para ignorar, de manera deliberada, la realidad que viven los ciudadanos. Es decir, pudiera ser cierto que el Presidente cierra los ojos, se tapa los oídos y juega el papel de “bobo del pueblo”, para no ver que el primer año de su gobierno fue un total desastre y un fracaso rotundo.

Sin embargo, cualquiera que sea el caso, lo cierto es que el problema no solo está en el cinismo de López Obrador y tampoco en la ignorancia que irradia la figura presidencial. No, el problema de fondo se localiza en esa suerte de complicidad silenciosa que se ha producido entre el mentiroso e ignorante Presidente y toda su corte; complicidad de aquellos que por quedar bien, por sacar raja política o por ganar contratos engañan al “bobo del pueblo”, no se atreven a cuestionar, a desmentir, a aclarar o explicar las tonterías presidenciales.

El verdadero problema no es que México sea mal gobernado por un incapaz mental -como López Obrador-, sino que la verdadera tragedia está en la complicidad y el silencio de “los hombres del Presidente”, sean secretarios de Estado, senadores y diputados; sean los paleros mediáticos, intelectuales orgánicos y, sobre todo, los timoratos y temerosos empresarios que a todo le dicen “sí” al Presidente, a pesar de que en corto no lo bajan “de idiota”.

Y es que el problema no está en quitarle el sueño al Presidente con los grandes y graves problemas del país -problemas que crecen sin freno-, sino que la verdadera emergencia está en quitarle la máscara; esa careta de político aldeano, ingenuo y bonachón al que se le resbalan todas las culpas, todas las responsabilidades y las torpezas, porque es eso, pueblerino, que por mandato divino llegó al poder presidencial.

Por eso obliga la pregunta: ¿Quién pagará los platos rotos, una vez concluida la pesadilla llamada López Obrador?

Será el señor López el único responsable por la quiebra del país; por el crecimiento cero en la economía; por el año o los años más violentos de la historia; será el único culpable de las casi 40 mil muertes violentas en 2019; será Obrador el único responsable por desmantelar el sistema de guarderías, de reventar el sistema de salud, de mostrar la mayor sumisión ante el Gobierno de Estados Unidos…

En efecto, López Obrador es el jefe del Estado -y sus responsabilidades están perfectamente establecidas en la Constitución-, pero también es cierto que los encargados de despacho en el Gabinete son responsables directos del desempeño correcto de sus respectivas encomiendas; la hacienda, la salud, la seguridad…

Es cierto que, una vez concluida la pesadilla llamada Obrador, los senadores y diputados de Morena -y coordinadores como Ricardo Monreal, Martí Batres y Mario Delgado, entre otros-, serán señalados como traidores a la patria por avalar la destrucción democrática y por la locuaz destrucción de las instituciones.

Y también serán señalados por la historia y serán responsables los medios complacientes, los periodistas aplaudidores, los intelectuales deshonestos y los empresarios timoratos y temerosos.

Y es que hoy podrán decir misa y podrán argumentar que nadie podía saber cómo se comportaría AMLO en el poder, podrán llamarse a sorpresa, pero lo cierto es que no se requerían más que dos dedos de frente para entender cómo sería el gobierno de AMLO.

Y tampoco se requiere mucho para entender que aquellos que hoy aplauden y defienden a ultranza al locuaz Presidente mexicano, traicionan a la patria y que, en su momento, la nación se los demandará.

Y es que no se trata de quitarle el sueño a López Obrador, sino de quitarle la máscara.

Al tiempo.
16 Diciembre 2019 04:07:00
¡AMLO, Presidente, es todo lo que criticó de opositor!
Ya es lugar común, en tertulias y comederos políticos, que el López Obrador de hoy, Presidente, es todo aquello que cuestionó López Obrador, en sus tiempos de opositor. Incluso no pocos apuestan a que llevará a México a la mayor crisis de su historia; crisis económica, social y de gobernabilidad. Y, claro, también hay muchos que cierran los ojos a esa realidad.

Por eso el siguiente ejercicio memorioso.

1.- Por décadas, el líder opositor llamado López Obrador cuestionó el pobre crecimiento económico de los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña. En su primer año, el mediocre Gobierno de Obrador terminó con cero crecimiento y la mayor crisis de desempleo en décadas.

2.- Durante el Gobierno de Salinas, el naciente líder, López Obrador criticó severamente el TLC salinista dizque por neoliberal. En 2018, como candidato, incluso negó la utilidad del T-MEC. Pero ya Presidente, AMLO suplicó al Gobierno de Trump la firma del acuerdo comercial más neoliberal.

3.- Por años, el animal político –en estricto aristotélico–, llamado López Obrador, convirtió en valiosa rajas políticas el Fobaproa de Zedillo. Según López había sido el mayor saqueo al país.

Hoy, López presidente, provocó su Fobaproa al tirar el NAIM e invertir en “elefantes blancos” como Santa Lucía, Tren Maya y la refinería Dos Bocas, además de derribar la economía nacional. Así el mayor saqueo de la historia. Y peor, saqueadores como Alfonso Romo son los ojos y oídos de AMLO.

4.- En el Gobierno de Fox, el jefe de Gobierno del entonces DF, López, se quejó de una persecución política por el predio El Encino. Hoy, Obrador presidente persigue a los expresidentes Fox y Calderón y pacta con el Gobierno de Trump la persecución de expolicías como Genaro García Luna.

5.- En el Gobierno de Calderón, el líder Obrador y su pandilla criticaron la mortandad provocada por la violencia y culparon a Calderón por su fracaso ante el crimen, sin freno. Hoy, en el primer año del Gobierno de Obrador se triplicó el número de muertes violentas –comparado con Calderón– y reporta mas de 35 mil muertos. Y la respuesta de AMLO es de risa; dice que él se levanta temprano para conocer el parte de la violencia.

6.- En el Gobierno de Peña, Obrador y su pandilla criticaron la persecución política y encarcelamiento de Elba Esther Gordillo. Hoy, el presidente Obrador tiene presa a Rosario Robles, de manera ilegal y convirtió a su exaliada en la primera presa política de su Gobierno.

7.- Por décadas, López y su pandilla criticaron la “militarización” del país. Hoy, con López presidente, México vive la mayor militarización de su historia; los militares están hasta en la sopa.

8.- López Obrador y su pandilla colocaron en la picota a los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón y Peña, por llevar a la Corte a amigos y aliados. Hoy, Obrador no solo tiene “ministros carnales” sino que el presidente de la Corte es su “carnal”.

9.- A lo largo de medio siglo, la izquierda mexicana, en general y, en particular el jefe de esa izquierda en la primera década del siglo XXI –López Obrador–, condenaron el uso clientelar del PRI. Hoy, con AMLO presidente, se creó el mayor programa clientelar de la historia, al grado de destruir el sector Salud para regalar dinero.

10.- También durante medio siglo, las izquierdas criticaron a diputados y senadores “borregos” y “levantadedos” del PRI. Hoy, AMLO presidente tiene al Congreso, todo, convertido en “borregos” y “levantadedos”.

11.- En el último medio siglo, de igual manera, las izquierdas criticaron a Televisa y a Azteca, además de buena parte de la prensa escrita, de estar cooptadas por el Gobierno en turno y de “ser soldados” del Presidente. Hoy, casi toda la prensa, radio y televisión son aliados a sueldo de AMLO.

12.- La libertad de expresión fue, también en el ultimo medio siglo, una exigencia permanente de las izquierdas. Periodistas mexicanos dieron luchas históricas luego del “golpe a Excélsior de Scherer” que ordenó Echeverría y del “no les pago para que me peguen” de López Portillo.

Hoy, López Obrador presidente, somete a medios a través del reparto publicitario, ordena el despido de periodistas críticos y lanza campañas de descrédito contra otros. La libertad de expresión en México vive uno de sus peores momentos y el hijo de Scherer es su brazo derecho.

13.- Por décadas, AMLO gritó “¡fraude!” en todas las elecciones que participó y gustoso usó el dinero publico. Hoy, como Presidente, AMLO destruye el andamiaje electoral con la intención de hacer fraude y pretende quitar el dinero público a los partidos.

14.- Por años, Obrador satanizó el Teletón. Hoy lo elogia y abraza. Son muchos los ejemplos que confirman –como escribió José Emilio Pacheco–, que el Gobierno de AMLO es todo lo que criticó como opositor.

Al tiempo.


En el Camino

Por vacaciones, el Itinerario Político de hoy es la última entrega de 2019 y regresará el lunes 6 de enero de 2020. ¡Felicidades a todos!
13 Diciembre 2019 04:07:00
¡Viciada legitimidad de la ministra Ríos-Farjat!
La siguiente historia –que fue atestiguada por no pocos juristas–, retrata, de cuerpo completo, el gusto del Gobierno de López Obrador por violentar la Constitución. Incluso, el de López Obrador es un Gobierno aún más autoritario y más despótico que el de López Portillo, que ya es decir mucho.

En la primera mitad de aquel Gobierno, por ahí de 1978, en un evento público coincidieron el presidente López Portillo y el mítico maestro de la Facultad de Derecho, Alfonso Noriega, motejado cariñosamente como “El Chato” Noriega.

Al momento de saludar al maestro Noriega, el presidente López Portillo intentó un elogio tentador.

–Maestro, usted debe estar en la Corte.

Ruborizado, “El Chato” Noriega atajó de inmediato.

–No, señor Presidente, por edad, la Ley me impide ser ministro.

El profesor universitario superaba la edad exigida para ser Ministro. Sin embargo, arrogante y con esa voz engolada que siempre lo caracterizó, el presidente López Portillo insistió.

–Maestro, ese no es problema para el Presidente.

Pero el maestro soltó a bocajarro, sin dar tiempo a más interpelaciones.

–Señor Presidente, no seré yo quien viole la Constitución.

Viene a cuento la historia porque ni el entonces presidente López Portillo –de probado talante autoritario–, violentó la Constitución para someter a la Corte, como lo hizo el presidente López Obrador.

Y es que el propio presidente Obrador y luego el Senado de la República, incumplieron el Artículo 108 constitucional que establece que un ministro de la Corte solo puede renunciar “por causas graves”.

Y en la renuncia del entonces ministro Eduardo Medina Mora nunca nadie dijo cuál había sido o habían sido esas causas graves.

Pero el manoseo legal y la violación constitucional siguieron con la designación de quien hoy sustituye a Medina Mora en la Corte.

Apenas en días pasados, el Senado de la República aprobó por mayoría la propuesta presidencial para designar a Margarita Ríos-Farjat como ministra de la Corte, en sustitución del defenestrado Medina Mora.

Como saben, la hoy ministra tenía pocos meses al frente del Sistema de Administración Tributaria (SAT), a donde llegó luego que fue necesario modificar la ley respectiva, la cual incumplía.

Resulta que en el Diario Oficial de la Federacióndel 5 de diciembre de 2018 –cinco días después de que AMLO tomó posesión–, se eliminó de la Ley del SAT el requisito de que su director o directora contaran con experiencia directiva en Administración, Aduanas y Recaudación.

Es decir, le hicieron un traje a la medida. Y la torpeza pronto quedó evidenciada. Pocos meses después, el SAT experimentó un desplome de la recaudación de 74 mil millones de pesos, respecto de lo programado.

Aún así, por presiones de Alfonso Romo –quien impuso a Margarita Ríos-Farjat en el SAT–, la extitular del Sistema de Administración Tributaria apareció en la terna de ministras de la Corte, enviada al Senado por el presidente Obrador.

Lo cuestionable, sin embargo, es que nadie en el Senado y menos entre los opositores se atrevió a ponderar el hecho de que Margarita Ríos-Farjat era una servidora pública “inferior jerárquica y subordinada del Ejecutivo” y que, por tanto, su propuesta en la terna de aspirantes a ministros de la Corte violentaba el principio de “división de poderes” y, por ello, era violatoria de la Constitución.

Vale recordar que, si bien es facultad presidencial proponer al Senado la terna de donde saldrán los ministros de la Corte, también es cierto que es consustancial “a la división de poderes” que una inferior jerárquica y subordinada al Ejecutivo, no puede aspirar al cargo de Ministra de la Corte.

Por tanto, los senadores que votaron a favor de que Margarita Ríos-Farjat ocupara una vacante en la Corte violaron la Constitución; la misma que juraron respetar y hacer respetar.

Y, claro, la legitimidad de la Ministra está viciada de origen.

Al tiempo.
12 Diciembre 2019 04:07:00
García Luna, la venganza de AMLO contra Calderón
Aquí hemos hablado del tema a lo largo de un año completo.

Y es que el Presidente mexicano, López Obrador, no solo es un político rencoroso sino vengativo.

Y, el rencor de López Obrador es visible, por ejemplo, en la vengantiva e ilegal persecución contra Rosario Robles, la primera presa política de su Gobierno.

Pero además, ese rencor se ha visto a lo largo de todo el primer año de Gobierno, en donde López Obrador mete a Felipe Calderón hasta en la sopa.

Y, en el fondo, detrás de la venganza y del rencor contra Calderón están, en ese orden, la derrota electoral de 2006 y la construcción del nuevo partido, México Libre, empujado por Margarita Zavala y el expresidente.

Y es que López Obrador sabe bien que –hoy por hoy– el único que puede derrotar a Morena en 2024, es el partido de los Calderón-Zavala.

Por eso, AMLO hace todo lo posible por desacreditar a la familia Calderón-Zavala, cuyo partido en construcción hoy aparece como una alternativa real frente al agotamiento del PRI, PAN y PRD.

Sin embargo, todos los intentos por desacreditar a los Calderón y a México Libre habían resultado contraproducentes. Es decir, en realidad habían posicionado al nuevo partido, en lugar de debilitarlo.

¿Qué pasará con la escandalosa detención de Genaro García Luna, por parte del Gobierno de Trump, quien acusa al extitular de Seguridad Pública del Gobierno de Calderón por delitos vinculados con los cárteles de la doga?

¿Se debilitará la confianza y la credibilidad de los Calderón, con la detención de García Luna?

¿O la detención de García Luna hará olvidar a los mexicanos el mayor fracaso de la historia en el número de muertes violentas –con más de 35 mil– olvidarán el fracaso en seguridad, en secuestros, feminicidios; olvidarán el fracaso en desempleo, en crecimiento cero, en la destrucción del sistema de salud; el fracaso en la venta del avión presidencial; fracaso en bajar los precios de las gasolinas…?

Aquí no sabemos si Genaro García Luna es culpable de los presuntos delitos por los que lo acusa un juez de Estados Unidos; tampoco conocemos una sola prueba que lo vincule con favores, nexos y/o alianzas con narcos.

Lo que sí sabemos es que los llamados testigos protegidos –criminales confesos que a cambio de beneficios son capaces de delatar hasta a su madre– son la mayor fábrica de culpables en el sistema de justicia de Estados Unidos.

Lo que sí sabemos es que la detención de García Luna es parte de los acuerdos –del 5 de diciembre en Palacio Nacional– entre el presidente López Obrador y el fiscal General de Estados Unidos, William Barr; lo que sí sabemos es que el presidente mexicano no dejará de perseguir a Felipe Calderón y a su partido México Libre, hasta destruirlos.

Lo que sí sabemos es que existe una alianza entre el cártel de “El Chapo” y el Gobierno de López Obrador; lo que sí sabemos es que esa alianza se confirmó cuando el Gobierno de AMLO dejó en libertad al “Chapito”; lo que sabemos es que la alianza se amplió cuando el Gobierno de México rescató a Evo Morales de la cárcel en su país, pese a que Evo y “El Chapo” son socios.

Lo que sí sabemos es que en el primer año de Gobierno de Calderón, el decomiso de drogas duras se duplicó respecto a las drogas decomisadas en el primer año del Gobierno de AMLO; lo que sí sabemos es que en el primer año del Gobierno de Calderón se detuvieron más criminales y capos de la droga, que en el primer año del Gobierno de Obrador.

Lo que sí sabemos es que Alfonso Durazo, hoy secretario de Seguridad Pública, fue investigado por presuntos nexos con narcotraficantes; sabemos que un hijo de Durazo estudió en la misma escuela y el mismo salón que el hijo de “El Chapo”, al que dejó escapar Durazo, en el fallido operativo Culiacán.

Está claro que los presidentes López Obrador y Trump son aliados y que en más de una ocasión se han regalado favores mutuos; favores como expulsar de México a Evo Morales; como negarse a nombrar a los cárteles criminales como terroristas y hoy, la repentina captura de García Luna y la firma de un agregado al T-MEC, que compromete la soberanía nacional.

Y es que hoy los perseguidos por AMLO no solo se enfrentan al Presidente mexicano sino al de Estados Unidos.

Al tiempo.
11 Diciembre 2019 04:07:00
¡Muere la CORTE y nace la dictadura de AMLO!
Los escándalos cotidianos en el nuevo Gobierno hicieron posible que “pasara de noche” una de las mayores atrocidades cometidas por el presidente López Obrador.

Nos referimos a la muerte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en particular y a la colonización del Poder Judicial, en general.

Y es una atrocidad porque con la designación de una nueva ministra de la Corte en realidad asistimos a la cooptación y colonización del máximo tribunal constitucional que, en México, está representado por el Poder Judicial y, sobre todo, por la Suprema Corte.

Pero sobre todo es un paso a la destrucción de la joven democracia mexicana; un paso que se dio el jueves 5 de diciembre, en el Senado de la República, cuando Morena y sus aliados eligieron –como integrante de la Corte– a una incondicional del presidente Obrador; Margarita Ríos-Farjat.

Y es que con la llegada de la extitular del SAT, al máximo tribunal federal, el presidente Obrador se apodera de 4 de los 11 puestos del pleno, lo que convierte a la Corte en un órgano totalmente plegado a la voluntad presidencial.

Pero la colonización de la Corte es solo una de las peores noticias que recibimos los mexicanos al arranque del segundo año del desastroso Gobierno de López Obrador.

En realidad, con la muerte de la Corte, también se confirma la muerte del Senado de la República, ya que a pesar de que en esa cámara del Congreso el partido oficial, Morena, no contaba con mayoría, la realidad es que todos los opositores han sido sometidos.

El 5 de diciembre fueron doblados los opositores del PRI, PAN, PRD y MC y ayer volvieron a ser doblados para aprobar un T-MEC que no fue conocido por los empresarios.

Y es que la suma de los votos de esos cuatro partidos en el Senado, pudo ser suficiente para impedir que Morena y el Presidente se apoderaran de la Corte.

La mala noticia, sin embargo, es que los opositores han sido sometidos, comprados o amenazados para avanzar junto con Morena en dirección a la destrucción de la joven democracia mexicana.

Pero vamos por partes. ¿Qué significa la colonización de la Corte y el sometimiento de los poderes Legislativo y Judicial? La respuesta es elemental.

Resulta que cuando el Gobierno en turno, el de López Obrador, se adueña de los poderes Legislativo y Judicial, no solo rompe el pacto federal sino que acaba con uno de los equilibrios fundamentales de la democracia mexicana; la división de poderes.

Es decir, hoy en México ya no existen tres Poderes de la Unión –como lo consagra la Constitución– sino que solo existe el poder de un solo hombre, el poder omnímodo de López Obrador.

¿Y eso qué significa?

Poca cosa, que al desaparecer los contrapesos y los equilibrios que hacían viable la división de poderes, se rompe la esencia del presidencialismo mexicano y la democracia sufre un golpe mortal.

Lo cierto es que ya vivimos en un sistema sin equilibrios, en donde el poder está en manos de un solo hombre, sin reglas claras, en donde nadie respeta la Constitución y en donde los derechos humanos no existen más.

Dicho de otro modo, a partir del 5 de diciembre de 2019 murió la democracia mexicana y nació la dictadura de López Obrador.


¿Difícil de creer?

En efecto, pocos creen y muchos no quieren saber que, en los hechos, se vive la muerte de la democracia mexicana. Y precisamente esa es la tragedia que viven México y los mexicanos; que muchos se niegan a ver lo que está ocurriendo.

Y es que la muerte democrática se produce por goteo.

Poco a poco le arrebatan tajadas a la democracia. Primero se robaron la libertad de expresión, luego sometieron a los medios; más tarde el Ejecutivo se apodero de las cámaras del Congreso. Siguieron los más importantes órganos autónomos.

Luego le tocó el turno a la Corte y ahora amenazan con robarse el INE.

Y una vez que los ciudadanos reaccionen, será tarde, la democracia habrá muerto.

Al tiempo.
10 Diciembre 2019 04:07:00
¡Sí, va la guerra contra Marcelo!
Apenas el miércoles 4 de diciembre, en la entrega de Al Tiempo –columna que se publica en exclusiva para el diario digital @ContrapesoC– dijimos que a nadie debiera sorprender que, de un momento a otro, pudiera arrancar la guerra política contra Marcelo Ebrard, el puntero rumbo a la sucesión presidencial.

También señalamos la existencia de un grupo político interesado en hacer públicas las evidencias de que Marcelo Ebrard engaña al Presidente y que, dicho grupo, estaría dispuesto a hacer públicas las pruebas de tal engaño.

Hoy se cumplieron las dos hipótesis, una vez que la prensa Argentina reveló que el embajador de México en aquel país había protagonizado un penoso espectáculo cuando fue captado por las cámaras de la emblemática Librería Ateneo, en el momento de hurtar un libro de 200 pesos.

El robo, como saben, se produjo el 26 de octubre y se mantuvo ocultó no solo a los ojos de los mexicanos sino del Presidente, quien fue enterado una vez que su Gobierno había sido exhibido de nueva cuenta en el extranjero.

Sin embargo, el golpe mayor es contra el canciller, Marcelo Ebrard, a quien no pocos integrantes del Gabinete presidencial ven como el potencial sucesor de AMLO y, sobre todo, como el Córdoba Montoya del sexenio.

Es decir, que desde el momento en que se convirtió en el “milusos” del presidente Obrador, el canciller Ebrard es “el hombre a vencer”, en un Gabinete en donde todo se vale, con tal de ganar la sucesión.

Por eso, dijimos, Marcelo será apaleado desde muchos frentes; tantos como los que abrió el canciller al meter la mano en todo el Gabinete. Por lo pronto, hoy fue exhibido como “tapadera” de un “ladronzuelo” de poca monta, el embajador Ricardo Valero, quien se comportó tal a los ojos del mundo.

Pero vale recordar la manera en que advertimos que Marcelo Ebrard sería víctima de sus propios excesos protagónicos.

Así lo escribimos el 4 de diciembre.

“Entre los hombres del Presidente y entre legisladores de alto registro en Morena se dice que el “súper secretario” está jugando con fuego.

¿Por qué?

“Porque tanto secretarios de Estado como senadores de Morena aseguran que en algunos casos Marcelo Ebrard engaña al Presidente, otros oculta información valiosa para el Mandatario y en otros asuntos magnifica las cosas para sacar raja política.

“Y uno de los casos en los que el presidente López Obrador habría sido engañado es en la relación entre México y Estados Unidos. Es decir, que algunos secretarios de Estado presumen que Ebrard habría pactado una suerte de agenda personal, a espaldas del Presidente, aprovechando la ignorancia del tabasqueño.

“Más aún, en secreto empieza a fraguarse la creación de un grupo político de supuestos aspirantes presidenciales, quienes habrían acordado detener a Marcelo y filtrar los detalles de los casos en los que el Canciller engaña al Presidente.

“Y es que, a un año de Gobierno, no son pocos los colaboradores del Presidente que no están dispuestos ‘a pagar los platos rotos’ por el fracaso de la gestión de Obrador, cuando los conflictos son generados en otras dependencias y cuando las soluciones vienen de la oficina de Marcelo Ebrard.

“Está claro que ya se vive –a tambor batiente– el arranque de la lucha sucesoria al interior de Morena, dentro del Gabinete y en el Congreso.

“Es evidente, incluso, que todos aquellos llamados a buscar el puesto del Presidente –todos los suspirantes presidenciales– hacen su lucha, juegan su juego, mueven sus piezas y tratan de derribar a los adversarios.

“Y el negro de la feria, al que todos quieren tirar, se llama Marcelo y se apellida Ebrard; es el aspirante a vencer.

“Y no sería extraño que pronto empiece la guerra contra Marcelo, de quien no pocos dicen tener parque para quemar sus naves.

“Se los dije, AMLO duerme con el enemigo”. Hasta aquí la cita.

Sí, ya empezó la guerra contra Marcelo Ebrard; una guerra que, incluso, podría sacar al canciller de la diplomacia y lo podría llevar “al baile con la más fea” –como dice el viejo refranero popular– es decir, a responsabilizarse de la Seguridad Pública, que es el Talón de Aquiles del Gobierno de AMLO.

Por lo pronto, empezó la guerra contra Marcelo. ¡Y sí, es una guerra entre hermanos; de Morena, claro!

Al tiempo.
09 Diciembre 2019 04:07:00
AMLO, el juguete de Trump
Si existía alguna duda de que el Gobierno de México es el hazmerreír del mundo, la duda la disipó el propio Presidente norteamericano, Donald Trump, quien juega con México a su antojo ante su potencial reelección y frente al juicio político en su contra. ¿Juega Trump con México?

Si no lo creen, basta recordar que solo requirió un par de mensajes –a través de la red social de Twitter del presidente Trump–, para poner a temblar al Presidente mexicano, al que el Mandatario norteamericano obligó a lo impensable.

Luego de la amenaza de que el Gobierno de Estados Unidos clasificaría a las bandas criminales como “terroristas” –y que eso desataría una potencial intromisión a territorio mexicano–, el presidente Obrador aceptó todas las condiciones de Trump para no recurrir a la clasificación de “terrorismo” a las bandas criminales mexicanas. ¿Y cuáles fueron las condiciones de Trump?

1.- La primera condición del Presidente norteamericano a López Obrador fue que debía traicionar a su “hermano”, el expresidente de Bolivia, Evo Morales, a quien México expulsó ya no en avión de la Fuerza Aérea, sino en línea comercial, rumbo a Cuba, de donde el dictador viajó a Argentina, su nuevo destino.

Vale recordar que en medio del aplauso de los fanáticos lopistas, Evo Morales fue sacado de Bolivia en un avión militar mexicano luego de maniobras imposibles que, incluso, ameritaron un reconocimiento al piloto mexicano. Evo Morales había sido depuesto de su dictadura por una sociedad cansada de su tiranía.

Al final, Evo Morales debió abandonar México en secreto, escondido, sin el aplauso y los reconocimientos que le brindaron los fanáticos lopistas a su llegada. Claro, queda pendiente el pago de los favores otorgados por el exdictador boliviano a las candidaturas presidenciales de AMLO. ¿Cuándo se saldará esa cuenta?

Y es que, a querer o no, la salida de Evo Morales de México fue producto de la clásica traición de Obrador; una traición más en una larga carrera de engaños y mentiras a todos los actores políticos mexicanos.

Hoy la traición es internacional, emparentada a la traición a los inversionistas locales y foráneos que apostaron su dinero al proyecto del NAIM de Texcoco, la mayor obra de infraestructura en medio siglo.

2.- La segunda condición del Gobierno de Trump al terco Presidente mexicano fue la modificación de su estrategia de combate al crimen y a las bandas del narcotráfico. Lo cuestionable del caso es que para cumplir esa segunda condición, en el círculo cercano de Palacio se habla del relevo de Alfonso Durazo, de la titularidad de la Secretaría de Seguridad.

Y es que para el Gobierno de Trump, el secretario Durazo no es el hombre indicado y menos el mejor calificado para el puesto, sobre todo luego de la fallida captura de “El Chapito” en Culiacán. ¿Y quién sería el indicado para el cargo, según el interés de los norteamericanos?

En el primer círculo del Gobierno de AMLO se especula –solo se especula–, del potencial relevo de Alfonso Durazo por Marcelo Ebrard, el “súper secretario” del Gobierno de Obrador y el señalado como prematuro sucesor presidencial.

Lo más preocupante del tema, sin embargo, es lo que no sabemos de todos los acuerdos que habrían alcanzados el Presidente mexicano y el fiscal norteamericano, Willian Barr –quienes se reunieron en privado el 5 de diciembre en Palacio Nacional–, y que pueden comprometer la Soberanía Nacional.

Y es que no es menor el tema de la incumplida firma del Tratado Trilateral de Libre Comercio –conocido como T-MEC–, y el juicio político que el Congreso norteamericano iniciará contra el presidente Trump.

Por eso obligan las preguntas. ¿A qué otros compromisos inconfesables llevó el presidente Obrador a México, frente al Gobierno de Trump? ¿Trabajarán México y su Gobierno en acciones para salvar a Trump del inminente juicio político? ¿Seguirá siendo el Gobierno de AMLO el juguete de Trump?

Al tiempo.

06 Diciembre 2019 04:03:00
¡Cárdenas quita la careta a Obrador!
Solo era cuestión de tiempo. Y es que entre simpatizantes de las distintas tendencias de la izquierda mexicana resulta cada vez más cuestionable, que el partido Morena y su dueño se presenten como un partido y un Gobierno de izquierda.

Por eso, no fue sorpresa para nadie que, apenas rebasado el primer año de la impostura de izquierda del partido Morena y de su Gobierno, el propio Cuauhtémoc Cárdenas decidiera lanzar el grito lapidario: “¡Fuera máscaras!”.

Y es que durante décadas, el más conservador líder social y político mexicano, López Obrador, pregonó por todo el país su pertenencia a una corriente ideológica y política emparentada con la izquierda cuando, en los hechos, AMLO solo tiene de izquierda una de las dos mitades del cuerpo.

Lo cierto es que López Obrador es en los hechos y según sus dichos, un político conservador y a veces hasta conservador extremo. Es decir, la careta de supuesto Gobierno de izquierda le fue arrebatada a Morena y a López Obrador por el propio fundador del más influyente partido de izquierda, el aún líder moral de esa izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas.

¿Y por qué es importante que Cárdenas le haya arrebatado a Morena y al Gobierno de AMLO la careta de izquierdistas?

La respuesta es fundamental para entender el tamaño de las mentiras, las confusiones e intrigas que por décadas esparció por todo le país el líder social, aspirante presidencial y hoy Presidente, López Obrador.

¿Y cuales son esas mentiras?

1.- El discurso populista de AMLO se apoyó, desde el inicio de su liderazgo social, en la preocupación por “los pobres” y desposeídos. De ahí nació el eslogan de “primero los pobres”.

2.- La preocupación paternalista de “los pobres” tenía espacio en el PRI, por un lado y en las tendencias y partidos de izquierda, por el otro. Por eso, cuando se produce la formación del PRD, por líderes salidos del PRI, AMLO abandona al partido tricolor y abraza la izquierda, no como pensamiento ideológico, sino como instrumento para acceder al poder.

3.- Un momento clave para entender la definición ideológica de Obrador se produjo cuando fue dirigente del PRD, entre 1996 y el año 2000 del siglo pasado. En esa gestión distintos grupos internos intentaron definir al PRD como partido de izquierda, con orientación socialista, pero AMLO se opuso de manera tajante.

4.- Como jefe de Gobierno del DF, Obrador convirtió en sus principales aliados al culto católico y a sus jerarcas. Luego, cuando años después creó Morena, desde el mismo nombre del partido pregonó una identidad simbiótica con la derecha mexicana. Y es que Obrador intentó identificar a su partido con la “virgen morenita de Guadalupe”.

5.- En los documentos básicos de Morena nunca se habla de un partido de izquierda y, en cambio, muchos de sus postulados son copia de la doctrina cristiana, en especial evangélica.

6.- El autoproclamado “humanismo” y “cristianismo” de López Obrador son parte de su discurso cotidiano, sin importar el postulado constitucional del Estado laico. Se trata, como muchos han documentado, de un pensamiento profundamente conservador, que produce aberraciones de la realidad como el “abrazos antes que balazos”

7.- Hoy, en el Gobierno de AMLO, el culto religioso de los evangélicos es uno de los pilares morales del Gobierno federal y del propio Presidente; de donde salieron ideas como la Cartilla Moral y libros como Hacia una Economía Moral.

8.- Pero acaso la mayor mentira y el espantajo más contradictorio sea el que todos los días lanza López Obrador contra sus críticos, sus adversarios y opositores. Y es que según AMLO, es “conservador” todo aquel que lo cuestiona, lo critica o se opone a sus dislates.

9.- El calificativo “conservador” es, en voz del presidente AMLO, lo mismo un insulto, que un estigma, una supuesta identidad de izquierda y hasta una ratificación de que Obrador, su partido y su movimiento aspiran a ser identificados con la izquierda mexicanas.

10.- Sin embargo, poco a poco le quitan a López Obrador la careta de Presidente de izquierda, Gobierno de izquierda y a Morena el mote de partido de izquierda. Y es que la realidad, terca cómo es, retrata todos los días al de López Obrador como un Gobierno profundamente de derecha.

Y no solo Cárdenas le quitó la careta izquierdista a Obrador, sino que el propio expresidente José Mujica, de Uruguay, y el Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, calificaron como Gobierno impostor de izquierda al de AMLO.

Y ahora el problema es mayor. ¿Por qué? Porque si AMLO y Morena son la derecha mexicana en el poder, ¿a quien acusará Obrador de estar a su derecha?

Al tiempo.
05 Diciembre 2019 04:00:00
¡Sí, fue ‘atole’ el de AMLO a los LeBarón!
Primero proponemos una hipótesis de trabajo.

Vamos a suponer, por un momento, que hoy, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) aún estuviera presidida por Luis Raúl González Pérez y no por Rosario Piedra.

Vamos a imaginar, por un momento, que los visitadores de esa CNDH se enteran de la detención de Luis Manuel N., Héctor Mario N., y Cipriano N., a quienes autoridades federales señalan como presuntos implicados en la masacre de la familia LeBarón, en la frontera entre Chihuahua y Sonora.

En la misma hipótesis, pensemos por un momento que el visitador encargado del caso conoce los videos que muestran a los presuntos detenidos, el día y la hora de los hechos, en su pueblo, no en el lugar donde se produjo la masacre, que costó la vida a mujeres y niños.

La hipótesis nos llevaría a un escándalo nacional e internacional por la presunta fabricación de culpables –“chivos expiatorios”– por parte del Gobierno federal, cuya fiscalía habría detenido a tres presuntos inocentes, les habría sembrado droga y los señaló como posibles culpables del delito que ha escandalizado a México y al mundo -la masacre de los LeBarón- en las últimas semanas. Hasta aquí la hipótesis.

Ya frente a los hechos, resulta que en este caso, como en casi todo el Gobierno de López Obrador, la realidad supera por mucho, a la imaginación y a toda hipótesis.

Y es que, en efecto, familiares de los detenidos consiguieron evidencias irrefutables de que los tres hombres son “chivos expiatorios” y que fueron trasladados a Ciudad de México -como presuntos implicados en el crimen de los LeBarón- solo para construir el montaje del presidente López Obrador con la familia de los LeBarón.

Como saben, el presidente López Obrador agendó un encuentro con la familia LeBarón para el lunes 2 de diciembre. Curiosamente, la tarde del domingo 1 de diciembre, cuando el Presidente encabezaba la “fiesta de la mentira y el fracaso”, autoridades federales detuvieron a Luis Manuel, Héctor Mario y Cipriano, a los que les habrían sembrado droga y los llevaron de inmediato a la capital del país.

Por pura casualidad, cuando se llevó a cabo el encuentro de la familia LeBarón con López Obrador, el Presidente ya tenía sobre su escritorio el informe de que tres presuntos culpables del crimen LeBarón habían sido detenidos y que existían evidencias que los incriminaban de manera directa.

Esa historia fue repetida por el propio Presidente a la familia LeBarón, cuyos voceros salieron a declarar a los medios que AMLO les dio resultados y que “no fue atole con el dedo”.

Sin embargo, el martes 3 de diciembre, familiares de los tres detenidos bloquearon un tramo de la carretera Janos-Casas Grandes, en Chihuahua, y denunciaron que los tres hombres habían sido privados de su libertad sin ninguna prueba, que les sembraron droga y que de inmediato se los llevaron a la capital del país.

Los familiares dijeron, además, contar con evidencias –videos– que muestran el momento y la hora en que los presuntos implicados en el crimen LeBarón se encontraban en su pueblo, a la hora y el día de la masacre. Por tanto, no podían estar en dos lugares al mismo tiempo.

Por sugerencia de sus abogados, se negaron a difundir a través de los medios las pruebas, ya que servirán precisamente para confirmar que ante la desesperación por el fracaso en las indagatorias, el Gobierno federal debió inventar “chivos expiatorios” en el caso LeBarón.

Pero la tragedia es mayor cuando la espuria Comisión Nacional de Derechos Humanos, encabezada por la impostora Rosario Piedra, no había abierto la boca hasta la tarde de ayer –hasta las 18:00 horas– a pesar de que son muchas las evidencias de que el Gobierno de Obrador fabrica “chivos expiatorios” y engaña a las familias de las víctimas, los LeBarón, en complicidad de la CNDH, para tratar de justificar sus incapacidades.
¿Ya entendieron por qué y para qué se robó el Gobierno de AMLO la CNDH? Sí, para fabricar “chivos expiatorios” de manera impune.

¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
04 Diciembre 2019 04:03:00
¡Mentira, odio y miedo, las armas de AMLO…!
No es nuevo que en la historia de la humanidad distintas civilizaciones se impusieron y extendieron a partir de la mentira, el odio y el miedo.

Muchos de los imperios del mundo deben su gloria al miedo, mientras que dictadores como Mussolini, Stalin, Hitler y Franco –entre otros– se impusieron a partir del odio y miedo entre sus pueblos.

Y vale la referencia memoriosa porque en pleno siglo 21, en medio de lo poco que queda de la democracia mexicana, el presidente López Obrador recurrió durante todo el primer año de Gobierno –y lo sigue haciendo– a la mentira flagrante, el engaño sin pudor, a la grosera siembra de odio entre hermanos y, sobre todo, al ilegal y vengativo método del terror y el miedo.

En el primer caso, distintos especialistas han documentado entre 16 mil y 20 mil mentiras del Presidente mexicano, solo en el primer año; mitomanía que convierte Obrador en uno de los mandatarios más mentirosos del mundo.

Y la proclividad de López Obrador a la mentira es un fenómeno mundial porque también es inédita la impostura de este en sus “conferencias de prensa simuladas”, que no son más que groseros actos de propaganda. Es decir, que a mayor propaganda, mayor exposición presidencial y mayor el número de mentiras del Mandatario.

Pero la institucionalización de la mentira vulgar –negar o falsear la realidad– no es la única forma de engaño del Presidente.

Resulta que los programas sociales preferidos de López Obrador se expresan regalando dinero; a jóvenes, viejos, estudiantes y desposeídos. Pero ese regalo de dinero no es otra cosa que la peor expresión de la corrupción.

¿Por qué?
Porque en la práctica el regalo de dinero a cambio de nada es la más vieja expresión de la corrupción. El Presidente corrompe a jóvenes y viejos, hombres y mujeres, a quienes luego encuesta y así obtiene los elevados niveles de aceptación que, luego, se traducen en votos.

Por otro lado, el odio ocupa un lugar especial entre las herramientas de control y sumisión presidencial. Todas las mañanas, de lunes a viernes, a lo largo de un año, el Presidente estigmatizó a críticos y adversarios con motes como “fifís”, “conservadores”, “enemigos del pueblo”, “prensa rastrera” y una decena más de adjetivos calificativos despectivos.

En las giras presidenciales de sábado y domingo por el país, López Obrador repite la dosis y es novedad cuanto no confronta a ricos contra pobres, a malos contra buenos, indígenas y criollos, poderosos y desposeídos, corruptos y honestos, “fifís” contra “chairos” y al “pueblo bueno” con mafias imaginarias.

Y, claro, del lado del Presidente están “el pueblo bueno”, los pobres, los indígenas, los desposeídos, los honestos y los “chairos”.

Y si López Obrador todos los días divide y polariza, también a diario consolida sus niveles de aceptación electoral; voto cautivo para futuras elecciones.

Pero acaso el miedo sea la peor herramienta utilizada por el presidente Obrador y por su Gobierno; miedo que somete y paraliza.

El miedo que ha sembrado entre políticos de todos los signos, entre gobernadores, alcaldes, legisladores y exfuncionarios públicos; miedo sembrado a hombres de empresa, dueños de medios, periodistas, intelectuales y críticos.

El ejemplo más denigrante se produjo hace días, cuando El Colegio de México canceló, sin previo aviso, una serie de conferencias sobre la dictadura de Evo Morales en Bolivia. Y es que una institución de excelencia como esa fue colonizada desde hace años por las pandillas lopistas. Hoy un grito basta para que académicos, intelectuales y estudiantes se plieguen por miedo.

Pero el miedo también colonizó a dueños de medios y la conciencia de muchos periodistas, articulistas y críticos, sin que nadie se atreva a decir nada. Y es que han sido echados de sus medios y perseguidos por babeantes jaurías de bots a sueldo, desde el autor de este espacio, hasta Carlos Loret, Brozo y el influencer Callo de Hacha, entre muchos otros.

A los dueños de medios se les piden cabezas a cambio de continuar con las pautas publicitarias. Y si no es suficiente, son perseguidos en sus negocios.

Pero el terrorismo más brutal –verdadero terrorismo de Estado– es contra políticos y empresarios. Han sido perseguidos desde Rosario Robles –a quien el presidente Obrador ordenó encarcelar sin una sola prueba de delito alguno– hasta poderosos hombres de empresa. Y en todos los casos se ha violado no solo la ley sino la Constitución.

Por eso la pregunta. ¿Hasta cuando “la nueva dictadura perfecta”?

Al tiempo.
03 Diciembre 2019 04:00:00
¡El tamaño del acarreo, del tamaño del fracaso!
Fue un acarreo vulgar, obsceno, grosero e inmoral, a la vista de todos.

Acarreo de Estado; circo que nos llevó de vuelta a los años 60 y 70 de los criminales gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, cuando la represión, el fracaso y los muertos de Estado eran callados con el acarreo y el culto al presidente en turno.

Cientos de miles de personas llevadas bajo presión, acarreadas de todo el país y que debieron pasar lista y aplaudir a cambio de mantener su empleo público y, todo, con solo un mísero lonche para mitigar el hambre y la sed.

Insultante cobertura mediática volcada al elogio del locuaz Gobierno federal y a la mitomanía presidenciales, que hizo recordar los boicots a la “prensa vendida”, organizados en los años 80 por las izquierdas y por la derecha. Nada han aprendido los medios sobre el fin de culto al poder y el respeto a la disidencia ciudadana.

Millones de pesos de dinero público al servicio del rey de Palacio, sólo para engordar el nada democrático y harto denigrante culto al poder; elogio sin freno, sin pudor y sin vergüenza a la estulticia presidencial.

Circo aderezado con una montaña de mentiras que compiten en el mundo y convierten a López Obrador en el Presidente más mitómano de todos los tiempos; mentiras que llevan a México a una realidad alterna, alejada de las calamidades que todos los días padecen los ciudadanos.

Y todo para cubrir, tapar, ocultar el fracaso estrepitoso de un Gobierno cuyas únicas estadísticas al alza son el número de mentiras presidenciales y el número de muertes violentas.

Gobierno que lo único que cumple son informes vacuos ya que a diario fracasa en sus responsabilidades para crear empleo, estimular el crecimiento; para fomentar el desarrollo y la estabilidad económica.

Gobierno fracasado en el combate a la violencia y el crimen, que terminó el primer año con 35 mil muertes violentas, con cifras récord en feminicidios, secuestros, asaltos, robos…

Gobierno que destruyó los contrapesos, que acabó con la división de poderes, que atenta contra la democracia toda y que dejó sin medicinas y sin atención médica de calidad a miles de ciudadanos pobres; Gobierno que viola la Constitución todos los días y que no respeta las leyes que de ella emanan.

Gobierno moralmente reprobado y derrotado, que abusa de la venganza y la persecución soez y obscena contra adversarios y críticos, que abusa del fanatismo y el adoctrinamiento al estilo de las peores dictaduras y que, por si faltara, compra conciencias y votos con dinero público; dinero que roba a programas de salud pensados para los más pobres, niños y mujeres.

¿Qué celebraron, el domingo pasado –la cuarta celebración en un año–, el Gobierno federal y el presidente Obrador en la fiesta del Zócalo?

¿De verdad había algo qué celebrar luego de un primer año de fracasos? ¿No será que en esa realidad alterna inventada por el Presidente mexicano, lo que pretende es ocultar lo inocultable; el mayor fracaso en la historia, en el primer año de gestión?

Por eso, frente al fracaso del Gobierno de López Obrador y ante lo denigrante del acarreo de Estado, obliga preguntar.

¿Dónde están las voces de los otrora severos críticos de las peores prácticas del viejo PRI? ¿No vieron los críticos, intelectuales, académicos y hombres de ciencia que, la del domingo último en el Zócalo, fue la verdadera sublimación de las peores prácticas del viejo partido tricolor?

¿Será que envejecieron los críticos, intelectuales, académicos y hombres de ciencia y que, ya de viejos, son y hacen todo aquello que criticaron a los 20 años? ¡Cuánta falta nos hace José Emilio Pacheco, el poeta que acuñó esa crítica al avejentado intelecto mexicano!

Lo cierto es que el tamaño del acarreo del pasado domingo fue del mismo tamaño del fracaso del Gobierno de López Obrador, un Gobierno que apenas en su primer año debió recurrir a las peores prácticas del viejo PRI; al acarreo de Estado, la compra del aplausos fácil, a cambio de pan y circo.

Sin embargo, el acarreo, el circo y el pan engañan a muchos por mucho tiempo, pero no engañarán a todos todo el tiempo.

Al tiempo

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