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Enrique Martínez y Morales
Enrique Martínez y Morales
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Enrique Martínez y Morales Presidente del Colegio de Economistas de Coahuila, A.C. e-mail: [email protected] Twitter: @enriquemym

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17 Septiembre 2019 03:00:00
El orgullo de ser mexicano
Durante septiembre, México celebra su aniversario como nación independiente. Fue el 16 de ese mes en 1810 cuando el cura Hidalgo, tañendo la campana en Dolores, Guanajuato, dio formalmente inicio a la contienda armada por la emancipación que concluiría con la firma de los Tratados de Córdoba y el posterior arribo del Ejército Trigarante a la capital del país, el 27, también de septiembre, pero de 1821.

México vio la luz como país independiente en esa fecha, pero se comenzó a forjar como nación desde el arribo de los españoles tres siglos antes. Esa mezcla de culturas dio como resultado el mestizaje que hoy nos define como pueblo único en el mundo.

En México no necesitamos cápsula del tiempo. Es posible viajar al pasado visitando alguno de los más de 100 “pueblos mágicos” localizados en todas las regiones del territorio nacional, donde se conservan templos, iglesias y edificios públicos que datan de la época de la Colonia. Sitios arqueológicos y no pocos museos mexicanos nos remontan a la época precolombina y nos muestran la grandeza de los aztecas, olmecas, zapotecas y mayas, entre muchos otros.

La naturaleza fue pródiga con nosotros. Nos obsequió un país rico en flora y fauna, donde existen ríos caudalosos y enormes lagos, así como una gran cantidad de minerales e hidrocarburos en el subsuelo. En México podemos disfrutar de las mejores playas del mundo, admirar la belleza de sus desiertos infinitos, meditar en las profundidades de sus bosques montañosos y vivir intensamente el turismo de aventura en sus agrestes selvas.

Nuestra gastronomía es reconocida internacionalmente. No solo los mexicanos aportamos para el deleite del mundo el maíz, el tomate, el aguacate, la papa, la vainilla y el chocolate, sino que hacemos maravillas con ellos. Nuestros platillos tradicionales, como los tacos, los tamales, el cabrito o el machacado, se han convertido en una forma de arte culinario inigualable.

Sin embargo, lo más valioso que tiene nuestro país es su gente. A pesar de ser fruto de un doloroso mestizaje, el mexicano vive con alegría. Amamos tanto a la vida que no la queremos dejar, quizá por ello celebramos a la muerte, con sus altares, sus catrinas y sus panes, haciendo una gran fiesta cada 2 de noviembre.

Los mexicanos nos enorgullecemos de nuestro origen, somos grandes anfitriones, tendemos la mano franca y tenemos palabra. Nos acongojamos junto con el que sufre y celebramos como propias las victorias de nuestros seres queridos, sobre todo si son las de nuestro equipo de futbol. México es pasión, México es colorido, México es su gente.

Por todo esto y más, ¡gracias, México! ¡Feliz aniversario! ¡Felices fiestas patrias!
20 Agosto 2019 03:00:00
La receta del gringo
Una de las industrias que enfrenta mayores retos es la restaurantera. Su relación consustancial al sector agroalimentario hace que este le contagie sus riesgos que impactan en sus costos: plagas, heladas, sequías, granizadas, inundaciones, entre otros. Los precios de los combustibles y la depreciación de la moneda afectan también su operación y sus finanzas.

Además de eso, en algunas regiones del país, como la zona metropolitana de Monterrey y Saltillo, la saturación de establecimientos expendedores de alimentos hace menos rentable el negocio.

En el caso de Monterrey, según datos de la Canirac, durante la década previa a 2018 la demanda por comer fuera de casa se incrementó a una tasa anual menor a 3%, mientras la oferta lo hizo al triple, hasta llegar a un total de alrededor de 18 mil establecimientos. El año pasado el mercado actuó y por primera vez en mucho tiempo redujo el número de localidades 4 por ciento.

Sin embargo, el reto sigue. La sobreoferta gastronómica, el estancamiento económico y la escasez de liquidez en el mercado significará un reto para quienes decidan permanecer en la industria. ¿Qué hacer para tener éxito?

Hace algunos días escuché por radio en entrevista al estadunidense Dan Deffosey, socio fundador del restaurante Pinche Gringo BBQ, con dos sucursales en la CDMX. El suyo es un sonado caso de éxito que debe ser analizado para quienes participen en la industria.

En 2013 Deffosey tuvo un sueño, lo esquematizó y luchó por él. Estudió el mercado mexicano y encontró un nicho sin explotar, el de la comida BBQ. Se asoció con la persona correcta, un artista mexicano, y juntos instalaron un “food truck” para ofrecer sus productos.

Con una calidad de primera, pero ante el desconocimiento por parte de la clientela, el negocio agonizaba cuando una comunicadora lo conoció, publicó una entrevista y transmitió su experiencia en redes sociales. Al día siguiente tuvieron su primera fila de gente, misma que continúa hasta la fecha, mostrando crecimientos extraordinarios.

Los retos de estos emprendedores han sido muchos, desde la validación de su controversial nombre, proceso que llevó cinco años. Deffosey comparte sin tapujos la fórmula de su éxito: un producto y local innovadores, claramente diferenciados, que llevan a vivir una experiencia única; sacrificio, mucho sacrificio: estar ahí en fines de semana, hasta altas horas de la noche, incluso en vacaciones; y una correcta estrategia de promoción y comunicación.

Aquí está la receta del éxito. La que no quiso compartir fue la de las costillas BBQ que, por cierto, les recomiendo mucho.
25 Junio 2019 04:00:00
Conflicto en los datos
En agosto de 2010 se publicaron dos noticias contrastantes para Coahuila: mientras el IMSS señalaba que la entidad alcanzaba su máximo histórico en empleo, el Inegi colocaba al estado, en aparente contradicción, en el primer lugar de desempleo.

¿Cómo Coahuila puede registrar niveles históricos en empleo y, al mismo tiempo, pareciera estar a la cabeza del desempleo? La respuesta es muy sencilla: los indicadores del IMSS y el Inegi no miden lo mismo.

El primero responde al padrón de trabajadores dados de alta ante él: mexicanos, con nombre y apellido, cuyos patrones aportan una cuota para que puedan disfrutar de los beneficios del sistema; es decir, los empleos formales. Entender los datos del Inegi es algo más complicado, pues mide la Tasa de Desocupación, resultante de una encuesta realizada a una muestra determinada.

Sabemos, por experiencia, que no existe encuesta infalible. Adicionalmente debemos tener bien en claro cómo define el Inegi a una persona ocupada: aquella que haya realizado alguna actividad productiva cuando menos una hora en la semana que se aplica la encuesta, sin importar si recibió o no remuneración. Por lo tanto, podemos inferir que este indicador de ocupación contabiliza tanto los empleos formales como los informales, así como a quienes realizan actividades voluntarias.

Lo anterior viene a colación por la reciente publicación de indicadores, también aparentemente encontrados. El IMSS reportó en mayo una caída pronunciada, la mayor en una década, en la creación de empleos, pero también se dio a conocer que el nivel de consumo de la población, aunque desacelerado, se mantiene.

Encuentro dos explicaciones a este fenómeno. La primera, relacionada con la generación de ingreso. El indicador del IMSS señala la falta de creación de empleos formales, pero seguramente el Inegi pronto presentará números positivos en su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, donde incluye los puestos informales, que también aportan recursos al bolsillo.

La segunda la aporta el mismo IMSS: en mayo, el salario promedio pagado a los trabajadores fue de 377.50 pesos, 2.3% superior al de mayo 2018, mientras la masa salarial (el total de los sueldos pagados a todos los trabajadores del país) creció 4.7%, en términos reales, en el mismo periodo.

Es decir, mejores sueldos y empleo informal compensan la caída en la creación de plazas formales. No es lo ideal, pero suficiente para mantener el consumo, lo que a su vez genera empleo. Sigamos trabajando en generar confianza e inversiones, ya que solo así podremos alcanzar el crecimiento económico al que aspiramos y que merecemos.
18 Junio 2019 04:02:00
La ventaja de la felicidad
Siempre estamos posponiendo y condicionando nuestra felicidad a un evento futuro: cuando logre tal negocio, cuando tenga tanto en mi cuenta bancaria, cuando resuelva tal problema. Es decir, vemos a la felicidad como una consecuencia del éxito en nuestras vidas. El enfoque es erróneo. De hecho, la experiencia demuestra que la relación es al revés: primero la felicidad, luego el éxito.

Shawn Achor, autor estadunidense y promotor de la psicología positiva, presenta esa teoría en su libro La Ventaja de la Felicidad. Achor es egresado y profesor de la Universidad de Harvard, cuya comunidad estudiantil participó como insumo para realizar sus experimentos iniciales.

La depresión y los padecimientos físicos generados por estrés son problemas serios de salud que cada año se acentúan, saturando los hospitales y llenando los cementerios. Según fuentes oficiales, hace 50 años la edad inicial de padecer problemas depresivos rondaba la treintena de años, ahora anda sobre los 15.

El propio ambiente social y laboral nos ha llevado a ese punto. Nuestros cerebros son contaminados permanentemente por las noticias negativas. Las escenas grotescas de tragedias, accidentes y asesinatos brutales dejan poco a la imaginación. A diferencia del pasado, ya no es necesario buscarlas proactivamente en rotativos o noticiarios, pues ahora las redes sociales se encargan de ofrecerlas a toda hora.

Mientras no salgamos de este círculo vicioso, explica Achor, será muy difícil alcanzar nuestras metas y realizarnos como personas. Para tal efecto, propone una serie de principios básicos y consejos prácticos. Por ejemplo, enfocarnos en lo positivo, trabajar primero en logros pequeños o generar incentivos para cambiar nuestros hábitos.

Al enfrentar problemas solemos retraernos y aislarnos, cuando la mejor receta antidepresiva es socializar, convivir con los amigos y estar más cerca de la familia. Estudios demuestran que los optimistas alcanzan más metas y más fácilmente que los pesimistas, y que quienes se visualizan como sujetos con suerte, regularmente la tienen.

No es fácil lograr la felicidad por decreto, pero tampoco imposible. La felicidad es un estado mental, y como nuestros cerebros son moldeables aun en edad adulta, es posible dirigirlos gradualmente a un estadio de felicidad permanente mediante una serie de dinámicas. Ser optimista y feliz depende mucho menos de las circunstancias externas y mucho más de nuestra voluntad.

Intentémoslo. Si lo conseguimos mejoraremos nuestro entorno y obtendremos la ventaja de la felicidad necesaria para triunfar en los distintos ámbitos de nuestras vidas.
11 Junio 2019 03:55:00
El impacto real
Los analistas económicos coincidían en que la probabilidad de que Estados Unidos aplicara el arancel del 5% a las importaciones mexicanas rondaba en 70 por ciento. La cifra se me hacía muy alta y la realidad lo confirmó.

La razón es meramente pragmática. A México le afectaría enormemente la medida, pero a Estados Unidos también. Se trataba de quedar bien con el electorado sin hacer daño. Con el amago sería suficiente. Sin embargo, la amenaza queda sobre la mesa y pudiera ser retomada en cualquier momento, de así convenir al presidente Trump para su posicionamiento político, por lo que no está de más analizar sus consecuencias.

La mayoría de los especialistas ha manifestado que un arancel del 5% no afectaría mayormente a nuestra planta exportadora, pues el mercado, sobre todo el cambiario, ya había descontado el efecto del impuesto a las exportaciones mexicanas y depreciado el peso casi 5%, es decir, no habría daño por un efecto de compensación: los exportadores ganarían menos dólares, pero que valen más.

Yo no coincido; el análisis es más complejo que eso. Veamos el detalle.

Como el impuesto lo pagaría el importador norteamericano, tendría tres opciones: 1) pagar el arancel y transferirlo al consumidor norteamericano; 2) pagar el arancel y transferirlo al exportador mexicano descontándolo del precio; y 3) buscar otro proveedor nacional o de otro país.

La reacción del importador dependerá del tipo de producto, de su precio y de la elasticidad de su precio. Por ejemplo, los aguacates, el tequila y la cerveza favorita de los estadunidenses, productos exclusivamente mexicanos, gozan de una alta inelasticidad: si el precio sube, la cantidad demandada cae poco o nada. En este caso lo más probable es que el consumidor absorba el sobreprecio y abone a la inflación de aquel país. En el mismo rubro entrarían también vehículos que únicamente se ensamblan en México.

Productos como tomates, berries y pimientos, fuertemente demandados por el consumidor norteamericano, también son producidos allá, pero no en cantidades suficientes. Como hay un precio establecido por el mercado, el importador no puede vender por encima de este, por lo cual transferiría el costo total del arancel al productor mexicano.

Para el caso de bienes cuyo diferencial en precio y en producto es pequeño, como los granos, serían sustituidos por producción nacional o de otros países, hasta donde lo permitan los costos por logística.

Los impuestos en general, y los aranceles en particular, distorsionan los mercados y causan pérdidas a todos. Hago votos por la pronta ratificación del T-MEC y la eliminación permanente de este tipo de amenazas.
28 Mayo 2019 04:00:00
El dilema de la regulación
A nadie nos gusta que nos restrinjan o limiten, pues todos queremos ser plenamente libres. En algunos países, incluso, la sobrerregulación asfixia a las empresas y desmotiva la inversión. En México, para iniciar un negocio se requieren permisos y documentos de los tres órdenes de Gobierno. El de impacto ambiental, el del uso de suelo y el de protección civil, por mencionar solo algunos.

Es cierto que a mayor regulación, mayor posibilidad de corrupción. Es evidente. Por ello los gobiernos realizan importantes esfuerzos por adelgazar la carga regulatoria. En México hasta contamos con un órgano nacional para impulsarlos: la Comisión Federal de Mejora Regulatoria.

La pregunta es ¿hasta dónde desregular? Claro, los radicales se inclinan por una abolición total de la tramitología. ¿Se imaginan no tener que desembolsar ni hacer largas filas para pagar los derechos de control vehicular o tramitar una licencia de funcionamiento? Sí, sería muy cómodo y añadiría recursos a nuestros bolsillos, pero también abriría la puerta a eventualidades como que nos choquen y huya un vehículo sin placas o se instale una discoteca al lado de nuestra casa.

El asunto no queda ahí. La ola desregulatoria inició internacionalmente con los gobiernos de Reagan y Thatcher, y en México, con los de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Esa política liberó a muchos de los mercados, sobre todo a los financieros, de las ataduras regulatorias, esperanzados en que “la mano invisible” hiciera su función y generara mejores condiciones para todos.

Esa falta de regulación llevó al traste a los mercados financieros cuando se reventaron las “burbujas” en 2009. La distribución del ingreso no es mejor, sobre todo en los países en vías de desarrollo, y la acumulación de la riqueza en pocas manos se acentúa.

El Nobel Joseph Stiglitz propone un “capitalismo progresivo”, basado en un regreso a la regulación. “Debe hacerlo distinguiendo con claridad entre la creación de riqueza y la extracción de riqueza”, como lo mencionó Héctor Aguilar Camín en una colaboración reciente.

Los gobiernos deben fortalecer sus instituciones que brindan productos y servicios al público y cumplir con su función reguladora de precios. Quizá haya bancos que financien el campo, pero sin la presencia de Financiera Rural las tasas de interés serían menos competitivas; o quizá también haya misceláneas en todas las comunidades apartadas del país, pero sin la presencia de Segalmex (antes Diconsa) los precios serían monopólicos.

Las regulaciones cumplen con una función en la sociedad y deben establecerse en un punto medio: que no sean un obstáculo para el crecimiento, pero que, a la vez, abonen a una sociedad más justa y equitativa.
21 Mayo 2019 04:00:00
Tragedia ambiental
La semana pasada, la Ciudad de México vivió algunos de sus peores días de su historia reciente por efectos de la contaminación. Me tocó viajar allá en un par de ocasiones y desde el aire era notoria la caliginosa capa ocultando el horizonte, minutos antes de engullirse al avión en su aproximación a la pista.

Después de haber vivido tantos años en la capital, las contingencias ambientales ya no me sorprendían, pero ahora fue diferente. Nunca, que recuerde, se habían suspendido clases, y menos durante tres días seguidos. La contaminación era tan espesa que se podía oler y sentir. Cortar con un cuchillo, diría un clásico. Y ni qué decir de las afectaciones respiratorias que padeció gran parte de la población, incluidos mis hijos.

Las autoridades se desvivieron en explicaciones: que la gran cantidad de incendios aledaños, que las emisiones irregulares del Popocatépetl, que la ausencia de los vientos tradicionales, que la falta de las lluvias... Sin duda, esta vez fue una alineación de eventos desfavorables, pero el fondo del problema es meramente económico.

No se trata de un tema exclusivo de la capital. Ni siquiera de México. Es un asunto mundial. Padecimos una saturación de partículas en el aire por las razones ocasionales antes expuestas y por las permanentes, como son la altura de la ciudad, su relieve, su condición de valle y los millones de habitantes.

Sostengo que el problema es en esencia económico porque, en tal situación, los mercados fallan en asignar los recursos eficientemente debido a las externalidades negativas generadas por la población cuando recibe beneficios sin asumir los costos de contaminar.

Si un productor de maíz quema su milpa para abonar la tierra, seguramente le irá mejor en la próxima cosecha y ganará más dinero. Se beneficia él afectándonos a todos, y, como no le cuesta, sin duda seguirá haciéndolo.

La contaminación no entiende de fronteras. Por ello, muchos países se niegan a cargar con los costos económicos y políticos que representa implementar medidas anticontaminantes, si sus vecinos no lo hacen. Perciben una ganancia marginal pagando un precio altísimo. Esta es, quizá, una de las razones por las cuales Trump, por su pragmatismo a ultranza, abandonó el Acuerdo de París contra el Cambio Climático.

Lo que se requiere es la actuación sincronizada, articulada e internacional de los gobiernos de todos los niveles para internalizar la externalidad mediante el cobro de impuestos especiales a quienes contaminen, e invertir lo recaudado para mitigar el deterioro ambiental que ocasionan. No olvidemos que el ser humano es racional en lo económico; por tanto, mientras no le pegue en el bolsillo, difícilmente cambiará.
14 Mayo 2019 04:01:00
¡Huevos!
Los mexicanos tenemos fama de envalentonados. Además de lo cálido de la sangre latina que corre por nuestras venas, quizá sea también porque nos ven degustar mucho chile, beber mucho tequila o comer muchos huevos. ¡Y vaya que comemos huevos! México es el principal consumidor de ese producto en el mundo, según datos de la Unión Nacional de Avicultores.

Cada mexicano consume al año la extraordinaria cantidad de 460 huevos aproximadamente, casi 1.3 unidades diarias en promedio. Y es que no nada más los degustamos revueltos, estrellados o en omelette, sino también como ingredientes del pan, la pasta, la mayonesa, los postres y los aderezos, entre muchos otros alimentos.

Estas aves no son originarias de América. Fueron traídas por los españoles a principios del siglo 16. De hecho, aunque parezca lo contrario, la carne de pollo es un subproducto de la producción de huevo.

Hasta mediados del siglo 20 comer pollo era un lujo. Aunque ahora los procesos productivos de la carne de pollo son claramente diferenciados de los del huevo, en principio su mercadeo se habilitó como una opción para sacar provecho de las gallinas ya improductivas.

Y en cuanto al consumo de pollo, tampoco nos quedamos atrás. México ocupa la quinta posición a nivel mundial, equivalente a 33 kilos al año per cápita, cifra muy por encima de la de la carne de res o de cerdo.

Al igual que el resto de los animales de granja y domésticos, las gallinas actuales son un desarrollo del hombre. Siglos de cautiverio, cruzas estratégicas, crianzas selectivas, y los tratamientos hormonales recientes han alterado su genética y hecho más productivas.

De hecho, 98% de los aproximadamente 55 mil millones de pollos que existen en el mundo, incluidos los “orgánicos”, proviene de crías desarrolladas de esa manera por tres empresas norteamericanas.

La demanda y la competencia obligan a una producción masiva que mantiene a las gallinas hacinadas en jaulas diminutas, que abandonan solo para ser sacrificadas. Sin embargo, podemos hacer mucho por dignificarlas y evitarles el sufrimiento.

Aunque más caro por requerir de mayor inversión, espacio y registrar mayores mermas, el “libre pastoreo” permuta el inhumano manejo de las gallinas por ejemplares más felices y menos estresados. Si de veras queremos ser una sociedad responsable, seamos realmente valientes y demos preferencia al huevo y al pollo provenientes de ese esquema. Al final de cuentas, no solo se trata de nutrir nuestro cuerpo, sino también nuestra conciencia.
07 Mayo 2019 03:09:00
El comerciante ambulante
El fracaso es inherente a la especie humana. Hemos surcado los cielos sin tener alas y conquistado los mares sin poseer branquias. Hemos puesto al hombre en la Luna. Hemos derrotado enfermedades otrora mortales, vencido la oscuridad de la noche y doblegado los climas extremos. Sin embargo nos pasan de noche los innumerables descalabros tras cada una de esas historias de éxito.

El fracaso, en cualquier proyecto, siempre será un duro golpe. Si bien la adversidad está continuamente presente, lo relevante es nuestra reacción hacia ella. Meter un huevo, una zanahoria y unos granos de café en una olla con agua hirviendo, pone a prueba su esencia: el huevo terminará endurecido, impenetrable, pétreo; la zanahoria, reblandecida, débil, endeble; pero el café habrá logrado transformar su entorno en algo positivo, aromático y delicioso.

Son muchos los relatos de éxito, precedidos de tropiezos, en la historia de la Humanidad. Thomas Alva Edison erró cientos de ocasiones antes de perfeccionar la bombilla eléctrica, aunque él prefería decir que “no fueron mil intentos fallidos, sino un invento de mil pasos”. Desde emprendedores como Henry Ford o Steve Jobs, hasta genios como Albert Einstein o Stephen Hopkins, todos tienen en común amargos fracasos antes del triunfo.

Hay un caso en especial que siempre me ha llamado la atención, el de Abraham Lincoln. Desde temprana edad tuvo sus primeros reveses. Primero en los negocios y luego como granjero. Se aventuró en la política persiguiendo su vocación e ideales y perdió la elección a la legislatura local. Cuando finalmente consiguió la ansiada curul, perdió la votación para ser el líder (speaker).

Después de superar una profunda depresión, se postuló candidato a diputado al Congreso federal. ¡Volvió a perder! Finalmente ganó, pero ya no pudo reelegirse por oponerse a la invasión norteamericana a México. Luego quiso ser senador y perdió en dos ocasiones; igual le fue en su aspiración para convertirse en vicepresidente. Cuando por fin fue electo presidente de los Estados Unidos, su país se fracturó en una sangrienta guerra civil.

Por fortuna, esta cultura de dar una connotación negativa a los fracasos ya comienza a cambiar. Para los emprendedores en Silicon Valley cada fracaso es otro trofeo en su haber y un estímulo más para seguir luchando.

Igual lo hizo Abraham Lincoln hace más de 150 años. Supo asumir sus derrotas, aprender de ellas y salir fortalecido para, al final, enfrentar la adversidad y transformar su entorno en algo positivo… Como el café con el hervor del agua.

Con su actitud dejó en el mundo una huella imborrable y una gran enseñanza: el fracaso no es para siempre.
30 Abril 2019 03:40:00
Gandallas II
Recibí recientemente, a través de redes sociales, un video sobre el comportamiento de automovilistas alemanes durante una congestión vehicular en su país. En una carretera de dos carriles los conductores se cargan a sus respectivos acotamientos para formar un carril central que permita el paso libre de ambulancias, patrullas y vehículos de emergencia.

Inexorablemente pensé si será posible que los mexicanos podamos llegar algún día a ese nivel de conciencia y civilidad.

Hace poco más de un lustro escribí un artículo titulado Gandallas. En él referí la triste conclusión de la prestigiada firma consultora Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), tras elaborar una peculiar encuesta: el mexicano es gandalla por naturaleza.

Gandalla es una palabra muy mexicana. De hecho, no la consigna la Real Academia Española, aunque sí lo hace El Diccionario de Mexicanismos: “Persona que, de manera artera, se aprovecha de alguien o se apropia de algo”.

Las conclusiones de aquel texto no eran alentadoras. Con base en encuestas locales (como la del GCE) y estudios internacionales, se ha demostrado que lo gandalla está íntimamente ligado a nuestra idiosincrasia y herencia cultural.

Las opciones de muchos mexicanos como consecuencia de nuestros orígenes se han reducido, desgraciadamente, “a fregar o que te frieguen, mientras las naciones en ascenso crecen con la mentalidad de ganar-ganar”, escribí entonces.

El gandallismo es una variante atenuada de corrupción, una forma disfrazada de delincuencia y una manifestación lamentable de nuestra cultura y educación. “En tanto sigamos creyendo que la condición de gandalla está inscrita inevitablemente en nuestro ADN y sigamos actuando en consecuencia, será muy difícil erradicar la percepción internacional negativa sobre nuestra idiosincrasia”, concluía.

Por ello me he quedado gratamente sorprendido del orden que ha imperado recientemente en los principales “cuellos de botella” de las avenidas regias. Un letrero, promovido por la organización notequejes.com, ha sido suficiente para crear conciencia y acabar con el problema. Colocado estratégicamente en el punto neurálgico de agandalle, exhorta contundente: “Haz fila, no seas abusivo”.

Los mexicanos, sin ninguna duda, somos sensibles a los estímulos. El citado ejemplo demuestra cómo una conducta supuestamente tan arraigada, puede corregirse con ingenio y un incentivo adecuado. ¡Sí es posible cambiar, sí podemos ser mejores! Sigamos trabajando en ello.
23 Abril 2019 03:58:00
Milagro en París
Una tragedia para la humanidad fue el incendio que consumió gran parte de la Catedral de Notre Dame en París. Sus techos de estilo gótico y su imponente aguja habían resistido, durante más de 800 años, estoicas invasiones, revoluciones y las dos guerras mundiales. Pero recién acaban de sucumbir entre el crepitar del fuego originado por una imperdonable negligencia.

Grandes son los lazos de unión entre el emblemático templo parisino dedicado a María, la Madre de Jesucristo, y México. Una de sus 37 capillas está dedicada a nuestra Virgen de Guadalupe, mediante una réplica de la imagen del ayate de Juan Diego. ¿Cómo llegó la Patrona de México a ese nicho?

En 1931, frente al Cristo Crucificado que ocupaba ese sitio, Antonieta Rivas Mercado terminó con su vida pegándose un tiro en el corazón. Ella fue una de las mujeres mexicanas más influyentes del siglo 20, e hija del arquitecto Antonio Rivas Mercado, escultor de uno de los símbolos mexicanos por excelencia: el Ángel de la Independencia.

Antonieta fue una gran promotora de la cultura, las artes y la educación, así como una feminista empedernida. Con José Vasconcelos se relacionó política y emocionalmente. Apostó el patrimonio heredado de su padre en su fallida campaña liberal a la Presidencia de la República.

En quiebra y derrotada, viajó a Francia con su pequeño y único hijo. Allá se entrevistó por última vez con Vasconcelos. Al sentirse utilizada y traicionada por él, escribió una nota póstuma deslindándolo de su muerte, y se disparó con un revólver del que previamente despojó al reconocido escritor, político y filósofo oaxaqueño.

Abundan versiones y relatos sobre la llegada de la Guadalupana a Notre Dame. Las menos verosímiles apuntan hacia una iniciativa del presidente Charles de Gaulle, agradecido de sobrevivir a su lucha contra el cáncer por haberse encomendado a la Virgen de Guadalupe.

Las más viables, por lógica y contexto, afirman tratarse de un obsequio del Gobierno mexicano a manera de disculpa por el trágico suceso; otras sugieren que fue gracias a gestiones de José Vasconcelos, producto de su remordimiento.

Lo importante es que México cuenta con una embajadora permanente en París, junto a nuestras banderas que siempre decoran su altar. Al igual que las reliquias católicas conservadas en la majestuosa Catedral, nuestra Virgen sobrevivió al sorpresivo y espectacular incendio.

Un milagro en París; un aviso de que seguramente la presencia de Nuestra Señora de Guadalupe en Notre Dame seguirá resistiendo incólume el embate del tiempo.
16 Abril 2019 03:18:00
El horror financiero
Recién concluía la licenciatura en Economía cuando, por recomendación de mi padre, leí el libro El Horror Económico, de Viviane Forrester. Su lectura me dejó petrificado. Venía de aprender las teorías económicas más modernas, que condicionan el crecimiento y el desarrollo económico a las inversiones y al progreso tecnológico.

El texto de la escritora francesa se publicó en 1996 y mereció el Premio Médicis de Ensayo. Sus conclusiones eran apocalípticas: el trabajo del ser humano ya no es fuente de riqueza, y el sub y el desempleo seguirán creciendo conforme lo haga la tecnología. Se trata, y es lo peor del caso, de un fenómeno irreversible e inevitable.

La inquina de Forrester hacia el modelo capitalista es notable y su agresividad contra la globalización, profunda, quizá consecuencia de su desesperación e impotencia al haber padecido en carne propia las consecuencias de su propia teoría: su hijo se suicida tras ser despedido como parte de un recorte para mejorar eficiencias.

Los cajeros automáticos o las máquinas expendedoras de golosinas son apenas la punta del iceberg de la profecía “forrestiana”. La automatización, la mecanización, la robotización y la inteligencia artificial en los procesos industriales y comerciales, y los avances tecnológicos en general, hacen cada vez menos indispensable el trabajo humano.

Los conflictos decimonónicos, las guerras de independencia, las revoluciones socialistas, las luchas civiles, todos estos eventos tuvieron como raíz las injusticias causadas por la explotación del hombre por el hombre. Ahora es mucho peor. Al hombre y a la mujer ya no se les explota, se les ignora.

Las masas que se revelaron en el pasado tratan ahora de hacerse visibles buscando el control político mediante una estrategia inversa. Las decisiones, aparentemente irracionales tomadas por las principales potencias del mundo, como Estados Unidos al llevar a Trump a la Presidencia o el Reino Unido al abandonar la Comunidad Europea, son los estertores de una masa relegada que busca demostrar su poder político como última instancia antes de desvanecerse en el ostracismo.

Como escribe el filósofo israelí Yuval Noah Harari en su más reciente texto: “Quizá en el siglo 21 las revueltas populistas se organicen no contra una élite económica que explota a la gente, sino contra una élite económica que ya no la necesita. Esta bien pudiera ser una batalla perdida. Es mucho más difícil luchar contra la irrelevancia que contra la explotación”.

Sin embargo, más que una catástrofe, veo una oportunidad: llegar a un acuerdo global, con políticas públicas correctas e incentivos adecuados, para reducir las jornadas laborales y, sin demérito del empleo ni del ingreso, poder dedicar más tiempo a la familia, al esparcimiento y a la búsqueda de la felicidad. Si no, ¿a qué vinimos al mundo?
16 Abril 2019 03:18:00
El horror financiero
Recién concluía la licenciatura en Economía cuando, por recomendación de mi padre, leí el libro El Horror Económico, de Viviane Forrester. Su lectura me dejó petrificado. Venía de aprender las teorías económicas más modernas, que condicionan el crecimiento y el desarrollo económico a las inversiones y al progreso tecnológico.

El texto de la escritora francesa se publicó en 1996 y mereció el Premio Médicis de Ensayo. Sus conclusiones eran apocalípticas: el trabajo del ser humano ya no es fuente de riqueza, y el sub y el desempleo seguirán creciendo conforme lo haga la tecnología. Se trata, y es lo peor del caso, de un fenómeno irreversible e inevitable.

La inquina de Forrester hacia el modelo capitalista es notable y su agresividad contra la globalización, profunda, quizá consecuencia de su desesperación e impotencia al haber padecido en carne propia las consecuencias de su propia teoría: su hijo se suicida tras ser despedido como parte de un recorte para mejorar eficiencias.

Los cajeros automáticos o las máquinas expendedoras de golosinas son apenas la punta del iceberg de la profecía “forrestiana”. La automatización, la mecanización, la robotización y la inteligencia artificial en los procesos industriales y comerciales, y los avances tecnológicos en general, hacen cada vez menos indispensable el trabajo humano.

Los conflictos decimonónicos, las guerras de independencia, las revoluciones socialistas, las luchas civiles, todos estos eventos tuvieron como raíz las injusticias causadas por la explotación del hombre por el hombre. Ahora es mucho peor. Al hombre y a la mujer ya no se les explota, se les ignora.

Las masas que se revelaron en el pasado tratan ahora de hacerse visibles buscando el control político mediante una estrategia inversa. Las decisiones, aparentemente irracionales tomadas por las principales potencias del mundo, como Estados Unidos al llevar a Trump a la Presidencia o el Reino Unido al abandonar la Comunidad Europea, son los estertores de una masa relegada que busca demostrar su poder político como última instancia antes de desvanecerse en el ostracismo.

Como escribe el filósofo israelí Yuval Noah Harari en su más reciente texto: “Quizá en el siglo 21 las revueltas populistas se organicen no contra una élite económica que explota a la gente, sino contra una élite económica que ya no la necesita. Esta bien pudiera ser una batalla perdida. Es mucho más difícil luchar contra la irrelevancia que contra la explotación”.

Sin embargo, más que una catástrofe, veo una oportunidad: llegar a un acuerdo global, con políticas públicas correctas e incentivos adecuados, para reducir las jornadas laborales y, sin demérito del empleo ni del ingreso, poder dedicar más tiempo a la familia, al esparcimiento y a la búsqueda de la felicidad. Si no, ¿a qué vinimos al mundo?
09 Abril 2019 03:51:00
100y contando
La semana pasada, Salud Digna realizó un gran evento para celebrar la apertura de su clínica número 100 en el país. El tradicional barrio de Coyoacán de la Ciudad de México fue testigo de tan importante acontecimiento. Pero, ¿qué significa para México y los mexicanos?, ¿qué hay detrás de ese número?

Hay un combate frontal a la pobreza. En México, esta se mide en forma multidimensional, y la falta de acceso a la salud en forma expedita, digna y accesible, es una de las seis carencias que empobrecen a nuestra población.

Nada más en 2018, alrededor de 10.6 millones de mexicanos fueron atendidos en alguna de las 99 clínicas de Salud Digna instaladas hasta entonces, convirtiéndose en la institución privada con mayor afluencia de pacientes. Únicamente la superan dos instituciones públicas: IMSS e ISSSTE.

Hay, asimismo, un cambio de cultura orientada a la prevención. Muchas enfermedades y sus onerosas y fatales consecuencias pueden prevenirse si se detectan y diagnostican a tiempo. Por ejemplo, gracias a lo accesible de las mastografías, 13 de cada 100 incidencias de cáncer de mama hechas en México fueron detectadas en estas clínicas, salvando cientos de vidas.

Y hay, también, la consolidación de un modelo de éxito, pues Salud Digna es la organización que realiza más estudios de densitometría en el mundo, es la principal fuente de anteojos para los mexicanos (está certificada por la FDA para exportarlos a Estados Unidos) y es pionera de las mejores prácticas del papanicolaou.

Los grandes volúmenes de atención y su alianza con socios estratégicos (Roche, General Electric, Fujifilm) permiten a Salud Digna profesionalizar permanente y directamente a sus más de 6 mil empleados, y ofrecer precios que van desde una tercera hasta una décima parte de los encontrados en el mercado, ya que es una organización sin fines de lucro.

Los 53.7 millones de estudios realizados en 2018, los 2.4 millones de ultrasonidos, los 1.1 millones de radiografías o los 1.8 millones de pares de lentes, por citar algunos ejemplos, representan a igual número de mexicanos que recibieron un servicio de calidad de nivel mundial accesible y con tiempos de espera muy cortos.

A la fecha, son incontables las mujeres, niños, hombres y adultos mayores que han beneficiado su salud o que han podido prevenir un mal mayor gracias a este modelo. Salud Digna es un ejemplo y orgullo para todos los mexicanos. Hoy ya son 100… y contando. ¡Felicidades!
02 Abril 2019 03:33:00
Nadie sabe para quién trabaja
Desde su campaña, el presidente Trump escogió a los mexicanos como centro de sus ataques. Condenó, y lo hace aún, la presencia de nuestros paisanos en su país, porque, a su decir, únicamente llevan violencia y arrebatan fuentes de trabajo a sus ciudadanos. Adicionalmente, le incomoda el déficit de su balanza comercial con México.

Por esas razones, Trump propuso fortalecer las fronteras y endurecer las políticas migratorias, y mediante amenazas metaconstitucionales, argucias regulatorias y estrategias fiscales, trató de incentivar el regreso de empresas norteamericanas instaladas en México.

Cuando se dio cuenta de que el déficit comercial con nuestra economía no era nada con respecto al de China, cinco veces mayor y equivalente a dos terceras partes del total, decidió apuntar sus obuses al gigante asiático y declararle una guerra comercial que ya comienza a dejar sentir sus consecuencias en nuestra economía… ¡pero favorablemente!

Después de China, México es el principal proveedor de aparatos electrónicos, maquinaria y equipo, muebles, luminarias y juguetes a Estados Unidos. En el caso de los plásticos, es el tercero, superado únicamente por Canadá.

Las barreras arancelarias impuestas por Trump no sólo han hecho a nuestros productos más atractivos, sino que ahora empresas chinas vienen a instalarse a México para evadirlas. A cambio de traer inversión extranjera productiva, se benefician con nuestros canales de exportación, nuestra ubicación estratégica y nuestra mano de obra competitiva, dispuesta y cada vez mejor preparada.

En 2018, las importaciones de Estados Unidos procedentes de México se incrementaron 10%, el mayor crecimiento en los últimos siete años. Productos de piel, aluminio y acero, fertilizantes, textiles, minerales y vehículos de pasajeros son los principales bienes dejados de comprar a China y adquiridos ahora en México.

Y para mayor tragedia de Trump, sus políticas comerciales, además de beneficiarnos, no han conseguido su objetivo. El déficit comercial estadunidense del año pasado fue el más alto en la última década, y el que mantiene con China, aunque redujo su velocidad de crecimiento, se incrementó 12 por ciento.

Cuando se pretenda limitar por decreto los cauces naturales de los mercados, siempre se abrirán nuevos caminos y se reasignarán fuerzas, fortalezas y equilibrios. En este caso, la ganadora es nuestra economía, de seguro un resultado inesperado para Trump. Definitivo: Nadie sabe para quién trabaja.
26 Marzo 2019 03:31:00
Al batallón de San Patricio
El 17 de marzo, y lamentablemente pocos mexicanos lo saben, se celebra el Día de San Patricio. Es una festividad irlandesa para conmemorar la muerte de su santo patrón y la fundación de su República; es como el equivalente a nuestro Día de la Independencia.

Dada la diáspora irlandesa, se celebra en muchas partes del mundo. Coincidentemente, estuve ese día en Estados Unidos y me sorprendió la gran cantidad de personas portando un sombrero verde, mujeres usando una playera con un trébol o varones vistiendo la elegante falda celta.

¿Y por qué lamento nuestro desinterés por esa fecha? Porque nosotros tenemos una deuda de honor con los irlandeses.

Ante el rechazo de la anexión de Texas a Estados Unidos por parte de México, el ambicioso gobierno del presidente Polk encontró en 1846 la excusa perfecta para invadir nuestra patria y apropiarse de más de la mitad del país. Inventó una invasión a lo que ahora es Brownsville, Texas, en la que murieron un puñado de norteamericanos, y declaró la guerra a nuestra incipiente nación.

Al ser testigos de las violaciones de mujeres y niños, de la matanza de civiles y de lo injusto de la expedición, medio centenar de irlandeses, comandados por el teniente John O’Reilly desertaron del ejército norteamericano para abrazar la causa mexicana. Era, y lo sabían de antemano, una misión suicida dada la superioridad numérica y armamentística del invasor, la desorganización castrense, la inestabilidad política y la inexperiencia de las autoridades mexicanas.

Pero, finalmente, tenían más cosas en común con México: el padecimiento del maltrato racista y xenofóbico, una historia de pobreza y exclusión, la profesión de la religión católica y, sobre todo, la razón.

El regimiento fue bautizado como el Batallón de San Patricio, que engrosó rápido sus filas con otros voluntarios extranjeros. Su certera artillería jugó un rol importante en la defensa de Monterrey, en la Batalla de La Angostura, en el enfrentamiento de Cerro Gordo y en la resistencia del Convento de Churubusco, cuyos sobrevivientes fueron apresados, sentenciados y, días después, ejecutados, justo en el momento en el que nuestros “Niños Héroes” eran masacrados y la bandera de las barras y las estrellas ondeaba en el Castillo de Chapultepec.

Hace unas décadas el nombre del Batallón se inscribió con letras de oro en la Cámara de Diputados, y hay dos monumentos en su honor. Pero podríamos saldar mejor nuestra deuda si cada 17 de marzo también compartiéramos la celebración de San Patricio. Después de todo, nuestro compromiso histórico con ese pueblo debe ser mayor, pues en una de las etapas más desdichadas de México no dudaron ni un instante para ofrendarnos sus vidas.
19 Marzo 2019 03:30:00
¿Y los ‘cerillitos’?
Cuando llegamos a la caja registradora del supermercado es común encontrarnos con una amable persona adulta mayor que vacía nuestro carrito en la cinta transportadora, mientras otro, de igual condición, empaca alegremente la mercancía.

Quizá ya no lo recordemos, pero hace 20 años la dinámica no era así. Quienes realizaban esta labor eran menores de edad que padecían cierto grado de vulnerabilidad al realizar actividades laborales mientras dejaban de lado las actividades educativas y lúdicas a las que todo niño tiene derecho.

Eran conocidos como “cerillitos”.

Claro, es deseable que un menor aprenda a darle valor a las cosas desde temprana edad, pero no abusando de su nobleza e inocencia. Es bueno que adquiera habilidades en algún oficio, pero sin verse orillado a abandonar sus estudios e hipotecar su futuro. Es admirable que contribuya al ingreso familiar, pero deplorable si el costo es su explotación y maltrato.

Aunque se trata de una actividad no clasificada dentro de “las peores formas de trabajo infantil” por la Organización Internacional del Trabajo, como sí lo están la explotación sexual o su utilización en la producción de estupefacientes, eran eminentes los riesgos para los “cerillitos” cuando salían de noche de sus centros laborales, luego de prolongadas jornadas de trabajo.

Por otro lado, dada la inversión de la pirámide poblacional y el aumento en la esperanza de vida, existía una población creciente de adultos mayores en el abandono, sin fuentes de ingresos, muy pocos con pensiones raquíticas y la mayoría sin ni siquiera eso.

Por aquellas épocas tuve la oportunidad, desde la dirección del DIF estatal de Coahuila, de participar en el diseño de una estrategia para resolver esa problemática, que después sería replicada a nivel nacional. Lo primero fue convocar a los representantes de los supermercados y tiendas de autoservicio para sensibilizarlos al respecto. Aceptaron de muy buena gana, y se pactaron acuerdos importantes.

Los niños podrían seguir trabajando como empacadores, siempre y cuando fuera de día y demostraran que iban a clases. Además de las propinas, recibirían paquetes alimenticios sin costo. Para cubrir el horario nocturno, el de mayor afluencia, se reclutarían adultos mayores registrados en padrones de la autoridad, a través de la promoción y la vinculación.

El resto es historia. Y lo mejor de esta estrategia es no haber costado un solo peso al erario. Un programa muy noble, sólidamente enraizado desde entonces, y ejemplo de cómo el ingenio, la voluntad y la pasión pueden generar grandes cambios sociales.


12 Marzo 2019 03:23:00
Crea fama
“Crea fama y échate a dormir”, dice el conocido refrán. Y es que el prestigio puede llegar a tener un valor incalculable. Un médico sin buenos antecedentes difícilmente tendrá pacientes nuevos; un arquitecto sin buen nombre contará con pocos proyectos a desarrollar. Lo mismo aplica para países, economías y monedas.

Estas últimas, aunque autónomas e independientes la mayoría, se contaminan de la buena o mala reputación de sus gobiernos. La imagen del líder permea en toda la organización, sobre todo cuando las instituciones son débiles.

Por ejemplo, difícilmente me animaría a comprar un solo bolívar venezolano como estrategia de inversión, así me lo ofrezcan a precio de ganga. Las decisiones dictatoriales del régimen devaluaron casi 1.7 millones por ciento su moneda el año pasado. Hoy, con un peso mexicano pueden comprarse 12 mil 788 bolívares.

Maduro culpa a Estados Unidos de la profunda crisis que vive su país, pero eso no le impide a Venezuela seguir exportando petróleo hacia nuestro vecino del norte, a pesar de las sanciones impuestas a su petrolera por el Gobierno de Trump, para poder seguir recibiendo valiosos dólares norteamericanos, y no devaluados bolívares.

Cuando el Estado Islámico irrumpió en Siria e Irak, además de los genocidios trató de eliminar todos los símbolos occidentales y culturales presentes, destruyendo desde estatuas y activos arqueológicos, hasta instituciones completas. Pero cuando en los bancos encontraron dólares, en vez de quemar esos símbolos del imperialismo norteamericano no tuvieron empacho en llevárselos y enriquecer sus arcas.

De la misma forma, la Cuba de los Castro siempre señaló al capitalismo yanqui como la causa de todos sus males. El régimen surgido hace seis décadas se diseñó como una antítesis de los valores estadunidenses. Sin embargo, desde entonces la isla recibe con beneplácito los dólares que anualmente llegan por concepto de remesas y turismo, motores de su economía. De hecho, el peso convertible cubano (CUC) está indexado al dólar.

Como sabemos, los billetes son pedazos de papel sin valor intrínseco, sostenidos por la confianza. Y en ese caso, incluso los enemigos y detractores de Estados Unidos, y a pesar de lo heterodoxo del Gobierno de Trump y lo abultado de sus déficits comercial y fiscal, siguen apostando a la divisa verde y a la racionalidad de la Fed, su banco central.

La confianza en el dólar prevalecerá a pesar del esfuerzo de chinos y rusos por fortalecer sus yuanes y rublos, pues está forjada con base en la solidez de las instituciones y no en las ocurrencias de caudillos o dictadores.
05 Marzo 2019 04:00:00
Juárez Reloaded
Primero fue retirado Ignacio Zaragoza. Ahora le toca a Diego y a Frida abandonar su impronta en el billete de 500 pesos. En su lugar, llega el héroe de la Reforma, Benito Juárez. No es la primera vez que el Benemérito aparece en nuestro papel moneda. Debutó hace unas cuatro décadas en los billetes de 50 pesos, aquellos que traían tres ceros de más.

Y en este siglo su adusto rostro volvió a hacer acto de aparición en el de 20 pesos, aún en circulación. Y eso es lo curioso. Aunque dicho instrumento de pago se retirará gradualmente para ser sustituido por una moneda del mismo valor, serán varios años de convivencia en el circulante nacional.

El color de ambos es el mismo, azul. Y aunque el tono tiene una ligera variante, el tamaño es diferente y el material cambió a uno más durable, no somos pocos los que los hemos confundido y dejado una muy jugosa propina que ha hecho brincar de gusto al destinatario.

Aquí la cuestión importante es la causa de estos cambios. La sustitución de un billete por uno de más alta denominación podría interpretarse como una pérdida de poder adquisitivo generado por una inflación elevada. No obstante, este no es necesariamente el caso.

De hecho, los niveles inflacionarios en los últimos 20 años han sido inusualmente bajos, si los comparamos con las tres últimas décadas del siglo pasado. El promedio de incremento en el nivel de precios se acerca bastante al objetivo del banco central: el 4 por ciento.

Aunque baja, la inflación acumulada sí impacta al peso, erosionándolo, lo cual no es malo porque una inflación mesurada es deseable para una economía, pues es síntoma de dinamismo, de una demanda creciente de bienes y servicios, y de una oferta que redobla la marcha para alcanzarla. Pocos lo valoran, pero lo peor que podríamos tener no es una inflación alta, sino una deflación, es decir, una caída permanente en los precios que termina por aniquilar los mercados.

El de 500, alusivo a Juárez, es el primero en salir a escena de la nueva familia de billetes, la cual se caracteriza por tener más candados de seguridad. Le seguirán el de 50 pesos, con motivos de la fundación de Tenochtitlán; el de 100, con la figura de Sor Juana Inés de la Cruz; el de 200, con las efigies de Hidalgo y Morelos; el de 1,000, con Madero, Hermila Galindo y Carmen Serdán, y finalmente el de 2,000, en homenaje a Octavio Paz y Rosario Castellanos.

Bienvenidos los nuevos billetes. Y gracias a Diego y Frida por habernos acompañado todos estos años en nuestros bolsillos.
26 Febrero 2019 04:07:00
Un diamante es para siempre
Cuando escuchamos “¡ya le dieron anillo a...!”, inferimos en automático un compromiso nupcial, sin necesidad de aclarar si hubo de por medio una declaración formal. Y si la sortija fue aceptada por la mujer, lo cual sucede casi siempre, infiere un “¡Sí!” como respuesta. En este caso, la forma no es el fondo, sino está por encima del fondo.

El anillo ofrecido a la dama pretendida no es ordinario. Debe tener engarzada alguna piedra preciosa, típicamente un diamante. ¿De dónde procede esta tradición y qué significa?

Los orígenes del anillo de compromiso se remontan a la prehistoria, con la utilización de lazos de hierbas. Posteriormente, los antiguos egipcios comenzaron a utilizar materiales más duraderos y piedras preciosas, mientras los romanos, a inicios de la era cristiana, ya tenían como tradición entregar anillos de compromiso a su futura familia política.

Los judíos también adoptaron la práctica en sus ceremonias nupciales desde mediados del siglo antepasado, pero fueron los cristianos quienes comenzaron a fabricarlos con su metal favorito: el oro.

El primer registro de un compromiso matrimonial pactado con diamante incrustado en un anillo data de 1477, y fue el de Maximiliano de Austria con María de Borgoña. El mercado creciente de diamantes y una afortunada campaña publicitaria detonaron la industria el siglo pasado.

En cuanto al significado, existen versiones desde simbólicas hasta económicas. Las primeras ponderan las características físicas del diamante, como su pureza y durabilidad, coincidentes con el ideal del matrimonio. De hecho, la palabra “diamante” procede del griego “adamas”, que significa invencible. El anillo va en el dedo anular, por el cual (se dice), la vena amoris conecta con el corazón.

En otro extremo se encuentran razones económicas. Un diamante es carísimo y su precio sube constantemente. A pesar de esto, su demanda no disminuye.

Y esa es precisamente la razón por la que los Romeos ofrecen diamantes a sus Julietas. Al invertir una ingente cantidad para comprar una piedra sin otro uso alterno, envían un mensaje de seriedad en la intención y de pocas probabilidades de arrepentimiento. Realmente los galanes no entregan a la amada una joya, sino una fianza.

No debemos quejarnos, entonces, de los altos precios de los diamantes. Si fueran baratos no cumplirían su función garante y serían sustituidos por otro bien, seguramente menos bello y perdurable, porque, dice el eslogan, solo “un diamante es para siempre”.
19 Febrero 2019 03:33:00
Falacias de la conquista
Cuando de pequeños estudiamos la historia de nuestro país se nos inculcó que las culturas prehispánicas florecían cuando los españoles llegaron y conquistaron México. Dicha idea contiene dos mentiras monumentales que es importante aclarar porque nos hicieron crecer con resabios injustificados y, sumadas a las invasiones francesa y norteamericana, victimizados en el tiempo.

La primera mentira es muy fácil de identificar: en 1519 México no existía. Nuestro país vio la luz como tal tres siglos después, en 1821, con la firma de los Tratados de Córdoba entre Agustín de Iturbide y el virrey Juan O'Donojú, y la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de ese año.

De hecho, México no fue víctima de la Conquista, sino su consecuencia. Lo que había en nuestro continente cuando llegaron los hispanos eran extensas llanuras habitadas por tribus nativas hostiles, sobre todo en el norte, y otras con mayor desarrollo y civilidad, como la azteca, la maya, la zapoteca y la olmeca.

A diferencia de los ingleses protestantes que desembarcaron más al norte y concentraron a los indígenas en reservaciones y promovieron un sistema económico de mercado, los peninsulares católicos se mezclaron con los locales e impusieron un sistema de explotación. Ese mestizaje y esa forma de interacción económica dieron origen a nuestro México, 300 años después de la Conquista.

La segunda mentira no es tan evidente. Cuando hace 500 años Hernán Cortés arribó a lo que hoy es Veracruz, el nombre de España no estaba consignado en ninguna parte. Era entonces la península ibérica, compuesta por reinos independientes como los de Castilla, Aragón, León, Navarra, Sevilla, Toledo o Córdoba, entre muchos otros.

Hernán Cortés era castellano. Pretender asignarle la nacionalidad española equivaldría a convertir en norteamericano a Ignacio Zaragoza por haber nacido en Texas cuando aún pertenecía a México.

A América la descubrió el italiano Cristóbal Colón, auspiciado por Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, mejor conocidos como los Reyes Católicos (no de España, que aún no existía), título emitido por el papa Alejandro VI. Precisamente a raíz de ese matrimonio comienza a configurarse la unificación ibérica.

A los mexicanos nadie nos ha conquistado. Nunca. Somos un orgulloso y florido producto del mestizaje y la fusión de dos culturas. Queremos y respetamos a nuestros ancestros: al indio nativo y al europeo barbado, aunque aún haya quienes reniegan de su estirpe. Somos lo mejor de dos mundos.
12 Febrero 2019 03:58:00
¿La `bajada de enero´?
Tradicionalmente, enero es un mes difícil para las familias: la resaca de las fiestas decembrinas se materializa en deudas y cuentas por pagar. A las empresas no les va mejor. Existe una natural caída en el consumo y, por lo tanto, en las ventas. Asimismo, el pago de aguinaldos, las previsiones de pago de impuestos y el reparto de utilidades restringen los flujos en caja.

En general, es un mes caracterizado por una desaceleración cíclica de la economía y presiones inflacionarias por los consumos navideños, provocando desánimo y malestar social que se traducen en la consabida “cuesta de enero”.

Sin embargo, este año empezó diferente. A pesar de la volatilidad de los mercados financieros al cierre de 2018, el incremento en el costo del crédito, los desequilibrios internos propios de un cambio de régimen y los recortes frecuentes que se han hecho sobre las proyecciones de crecimiento de nuestra economía para 2019 y 2020, las percepciones y los datos duros muestran una situación inusualmente favorable:

Comparada con el año anterior, la percepción social sobre el estado actual de la economía subió 43%, mientras las expectativas positivas sobre la situación económica para 2019 crecieron más de 72% con respecto del año pasado.

El Índice de Confianza del Consumidor publicado por el Inegi fue mayor 5% en relación con diciembre. Y si lo comparamos con enero del año pasado, el incremento es de casi 33%, ¡el más grande desde la existencia del Índice y su nivel más alto en el presente siglo!

Esta confianza se ha reflejado en otros indicadores. Por ejemplo, el reporte de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles de unidades nuevas vendidas tiene, por primera vez, una variación positiva en los últimos 19 meses. La cifra es aún inferior a otros ejercicios, pero al menos ya se revirtió la tendencia.

El dato sobre la inflación sorprendió también a propios y extraños, pues la expectativa era muy superior al incremento de 0.09% publicado por el Inegi, mientras el Índice Nacional de Precios al Consumidor fue menor al de 2018 y 2017, consolidando una tendencia a la baja.

Al parecer, la “cuesta” ahora se convirtió en “bajada”. Son buenas noticias, ya que comenzamos el año con el pie derecho. Y claro, podemos seguir por esa ruta; sólo hacen falta el optimismo y el trabajo tesonero de todos los mexicanos.
05 Febrero 2019 03:34:00
Vivir sin frutas ni verduras
Las frutas y verduras son nuestras grandes aliadas. Con pocas calorías, nos proporcionan una gran cantidad de nutrientes y las vitaminas y minerales necesarios para vivir y mantenernos sanos. Además, nutren no sólo nuestro cuerpo, también nuestro lenguaje.

Las utilizamos continuamente en frases de todo tipo: motivacionales, “Si la vida te da limones, aprende a hacer limonada”; tendenciosas, “A tu amigo pélale el higo, a tu enemigo el durazno”; ilustrativas, “El que es-pera, desespera”; las que riman, “¿Qué te pasa, calabaza?”, hasta descaradas, como aquella atribuida a un político de la vieja guardia que decía “La moral es un árbol que da moras”.

Las frutas y verduras dotan a nuestro lenguaje de connotaciones únicas. Al destacar lo fresa de una amiga o lo mango o mamey de su galán, no es necesaria mayor descripción. Pero ojo, su aplicación es exclusiva del castellano y funciona, específicamente, para los mexicanos. A un conocido, que a la pregunta del vista aduanal de “¿Algo qué declarar?” respondió juguetonamente con un “Naranjas”, le desarmaron la camioneta… ¡Toma chango tu banana!

Al distraído que no entiende porque “está tragando camote” se le vuelve a explicar “con peras y manzanas”. Si de plano le vale “tres pepinos” y sigue en ascuas, o no se le entiende lo que dice por tener una “papa en la boca”, se le manda mejor “a freír espárragos”. Y a manera de defensa, el aludido pudo haber replicado: “¿Y tú vendes piñas en el mercado?”.

Las frutas y verduras juegan también un rol importante en la asignación de apodos. A los pelirrojos suelen referirse como zanahoria; tomate, a quienes exhiben las mejillas sonrojadas, o berenjena, a quienes tienen el cuerpo con esa forma. Otros sobrenombres vegetales van más orientados a la personalidad que al físico, como nopal, al baboso, o cebolla, al maestro que hace llorar a sus alumnos.

Para destacar la veracidad de un hecho se habla “al chile”; a un desgraciado se le llama el “hijo de la guayaba” o se le amenaza con “romperle su mandarina en gajos”. El que carece de dinero “no trae sal ni para el aguacate”, y quien tiene un gran reto debe “parir chayotes” para salvarlo.

Al punto más destacable o inesperado de un tema o evento se le suele llamar “la cereza del pastel”, y al niño se le conmina a dormir o dejar de llorar intimidándolo con un siniestro y aterrorizante personaje, “el coco”. Y ni qué decir de su uso en los albures y la picardía nacional. ¡Es amplísima su contribución! Consumamos pues frutas y verduras, pues no sólo fortalecen nuestro cuerpo, sino también hacen un tanto divertido nuestro léxico.
29 Enero 2019 03:46:00
El ¿museo? de la mafia
Hace poco tuve la oportunidad de visitar uno de los principales destinos turísticos de nuestro vecino del norte. Además de los atractivos propios de la ciudad, me enteré de la novedad: la reciente apertura de un museo ¡dedicado a la mafia! Aunque al principio no me llamó mucho la atención, la curiosidad terminó por vencerme.

Instalado en una elegante casona de tres niveles, se exhiben armas, pertenencias y la historia de los principales capos de la mafia, y se narran con espectacularidad las hazañas del legendario Al Capone, uno de los criminales de mayor renombre de todos los tiempos, desde sus inicios como delincuente común hasta su encumbramiento en el tráfico de alcohol. Llegó a amasar una fortuna de 100 millones de dólares antes de la Gran Depresión del 29.

Como atracción principal, el museo preserva parte del muro baleado en el que el mismo Capone mandó ejecutar a los cabecillas de su banda rival, la de “Bugs” Moran, durante la tristemente célebre Matanza de San Valentín, el 14 de febrero de 1929.

Destacan también los nombres y fotografías de “Lucky” Luciano y de Meyer Lansky, gánsteres que institucionalizaron el crimen en Estados Unidos mediante la creación de La Comisión, órgano rector de la mafia, con un gobierno corporativo eficiente y tomas de decisiones colegiadas.

Además, aparecen las figuras de “Bugsy” Siegel y Frank Costello, como los adalides de las apuestas. Sus lucrativos negocios consolidaron ciudades enteras, como Las Vegas. De no ser por la revolución de Castro, también hubiese sido el caso de La Habana.

“El Chapo” Guzmán ocupa un muro de honor. Ahí se le reconoce como la figura criminal más importante del mundo en los últimos tiempos, y hasta una colorida maqueta exhibe los detalles de su espectacular fuga.

En un oscuro rincón del museo colocaron la fotografía de un policía caído en el cumplimiento de su deber durante una balacera contra esos grupos delictivos. Una sola y modesta mención para una de los miles de personas que han ofrendado sus vidas luchando contra la ilegalidad.

Esto me preocupa. Y más cuando escucho un narcocorrido en la radio, veo una playera con la imagen de “Scarface” o un altar a Jesús Malverde. Nuestra sociedad, nuestros hijos, deben admirar a los buenos. Y eso, depende de todos.

Por ello, dedico este espacio como sentido homenaje a esos héroes anónimos.

Lo contrario es sólo condenable negocio mediante la apología del crimen. Pero “business are business”, justificarán los sobrinos del Tío Sam.
22 Enero 2019 04:00:00
Todo cambia
“Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo”, dice la letra de la canción Todo Cambia, interpretada magistralmente por Mercedes Sosa. Pero ¿realmente puede cambiar la forma de pensar de la gente?, ¿cambia su ideología?

La ideología, como nos explica Giovanni Sartori, es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza la forma de pensar de una persona o un grupo. Los padres, definitivamente, influyen en la forma de pensar de sus hijos pequeños, pues en casa se instalan los cimientos. Luego, la escuela, los amigos y el trabajo van moldeando la personalidad y el pensamiento de cada individuo.

Pero las ideologías no se escriben sobre piedra. Más bien son adaptables a las circunstancias. Muchos critican esos cambios, como si las leyes sociales fueran inmutables. Claro, una cosa es la conveniencia política y otra la maduración ideológica.

Una persona nacida a principios del siglo pasado en Berlín, y que a mediados del mismo se haya mudado del oeste al este de la capital alemana, tendría que haber vivido, y probablemente apoyado, seis regímenes políticos ideológicamente opuestos:

El Imperio de los Hohenzollern, que terminó junto con la Primera Guerra Mundial y el derrocamiento del káiser Guillermo I; la República de Weimar, destronada por la llegada de Hitler y su Tercer Reich; las repúblicas Democrática (comunista, controlada por los rusos) y la Federal (capitalista, conducida por norteamericanos, ingleses y franceses).

Por si fuera poco, con la caída del Muro de Berlín, Alemania se reunifica bajo una dinámica democrática y de mercado distinta. ¡Seis cambios ideológicos en un solo siglo! Muchos, ¿verdad?

Las ideologías radicales suelen tener mucho apoyo al principio, como ha sido el caso del fascismo y del comunismo. Luego, al paso del tiempo y ante el desencanto de la población, el apoyo popular se va diluyendo. Esta es la razón por la cual las fuerzas políticas sobrevivientes del mundo suelen concentrarse en el centro del espectro ideológico.

“Lo único constante es el cambio”, dijo sabiamente Heráclito hace 2 mil 500 años. Sin las alteraciones genéticas a través de los milenios hubiese sido imposible la evolución del ser humano.

No le temamos al cambio porque sencillamente es imposible evitarlo. A pesar de tanto cambio, o quizá gracias a él, Alemania es hoy una de las principales potencias del mundo. “Al fin y al cabo”, sentenciaría al respecto el literato Eduardo Galeano, “somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
15 Enero 2019 04:18:00
Un ‘cochinito’ para nuestros hijos
Hace algunos años, mientras recorría una colonia con la cachucha de candidato a legislador, se acercó una señora en busca de ayuda económica. Le pregunté por su situación, pensando en algún tema de salud o desempleo. Para mi sorpresa, su respuesta fue: “Es que me saqué la lotería”.

En efecto, con unos cuantos cachitos le había pegado “al gordo”. Se pagó unas fastuosas vacaciones y organizó una fiesta de ensueño a su hija quinceañera. Ahora el SAT la estaba requiriendo para cubrir la contribución sobre ese ingreso recibido, y nada más no tenía de dónde.

Nuestra sociedad carece de una verdadera cultura financiera. Recientemente, la CNBV y el Inegi presentaron los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, parte vital para cerrar el círculo virtuoso de la democratización financiera. Se han logrado grandes avances, pero siguen existiendo importantes áreas de oportunidad.

Veamos algunos números. En los últimos seis años, mientras la población adulta creció 12%, la incluida financieramente creció tres veces más: 37 por ciento. Sin embargo, 32% de los adultos sigue sin tener una sola cuenta bancaria o de ahorro, un crédito o un seguro.

Cada quincena es común ver interminables filas en los cajeros o sucursales bancarias, aun cuando casi todos los pagos se pueden realizar ya con el plástico. Esa obsesión por traer los billetes en la bolsa genera que 90% de las transacciones se realice en efectivo, con los riesgos de seguridad y las afectaciones a la economía que eso conlleva, como es la eliminación del efecto multiplicador del dinero.

Además, reduciendo el circulante de la economía, disminuirían inexorablemente la corrupción, el comercio ilegal y la informalidad.

El Gobierno ha sido gran impulsor de las cuentas bancarias: 6.5 millones de estas se abrieron en los últimos cinco años como condición para recibir apoyos. De ellas, 80% tuvo como titular a una mujer, reduciendo la brecha de género a sólo 3 puntos porcentuales de los 11 que había en 2102.

En cuanto a planeación financiera, los números no son halagüeños: en 2018, 42% de la población gastó más de lo ingresado en cuando menos un mes, y sólo 30% hace comparaciones antes de decidirse por algún producto financiero.

Queda mucho por hacer para lograr una plena democratización financiera. El Gobierno y la academia llevan su parte, pero es tarea de todos. Empecemos por regalarles un “cochinito” a nuestros hijos, llevarlos a abrir su primera cuenta y ponerles el ejemplo del ahorro.
08 Enero 2019 03:54:00
Profecía 2019
Cada inicio de año los economistas somos asediados sobre pronósticos del desempeño de la economía en el mediano plazo. Toda la información generada en este punto es valiosa para la toma de decisiones de los actores económicos, y más en un entorno de incertidumbre y volatilidad como el que afecta actualmente a la economía mundial.

Es imposible conocer de antemano el comportamiento de los mercados. Existen infinidad de variables, actores y factores que pueden influenciarlos, para bien o para mal. Claro, algunos son más preponderantes que otros y, por tanto, debemos observarlos con mayor detenimiento.

Si bien nadie posee la verdad absoluta ni cuenta con una bola de cristal para predecir el futuro, hay circunstancias notables que deben considerarse por su dimensión y alcances. La influyente revista británica The Economist presentó recientemente algunas de ellas. Vale la pena repasarlas:

Por primera vez, los “baby boomers” (nacidos entre 1946 y 1964) serán superados en número por los “millennials”, con fecha de arribo de 1981 a 1996. La mitad de la población mundial estará “on-line”; muchos serán de India, país cuyo PIB superará al de su colonizador, el Reino Unido. Después de años de guerra, Siria será el país con mayor crecimiento el próximo año.

China construirá en su capital, Pekín, el aeropuerto más grande del mundo. Con capacidad para recibir a 100 millones de viajeros, el imponente mega hub será el detonante para convertir al gigante asiático en el principal proveedor y receptor del turismo mundial, además de consolidar su pujante economía.

Pero las ambiciones de China no se quedan dentro del planeta y lanzó ya, a inicios de este 2019, una sonda que aterrizó exitosamente, por primera vez en la historia, en el lado oscuro de la Luna, ese que nunca vemos.

Israel llegará también a nuestro satélite llevando una cápsula del tiempo sobre la historia del pueblo judío, pero a diferencia de los demás, será una misión no financiada por el Gobierno, también por primera ocasión.

El 2019 será el año de la liberación de la mariguana en varios países, como Canadá y algunas partes de Estados Unidos, fenómeno que causará un gran crecimiento y enorme reconfiguración de ese mercado.

Estos serán acontecimientos importantes para 2019, sin ninguna duda. No obstante, habrá muchos otros, quizá de menor envergadura, pero más cercanos, pero los que realmente nos influirán serán los que sucedan a nuestro alrededor, y sobre todo en nuestro interior. Así que ¡mucho ánimo!
01 Enero 2019 04:06:00
Top Ten 2018
Como es habitual, mi colaboración de cierre anual la dedico a hacer una breve descripción de los 10 textos que más me impactaron en el año, esperando que sirva como una modesta recomendación de lectura para estas épocas en que se puede encontrar algo de tiempo libre.

Después de muchos años de desidia, me animé por fin a leer El Mundo de Sofía, del noruego Jostein Gaarder, una novela que va de lo simple a lo complejo, mientras describe con gran tino la historia de las teorías filosóficas en el mundo.

La madrileña Almudena Grandes me dejó como el título de su libro, con El Corazón Helado. Un absorbente entramado familiar de gran riqueza literaria e histórica, incrustado en la Guerra Civil Española y merecedor del Premio José Manuel Lara en 2008. Los mismos argumentos son también válidos para Los Peregrinos, de la regia Sofía Segovia, pero, aunque en la misma época, la historia se desarrolla en el contexto del éxodo prusiano.

El Nobel Richard Thaler, en su texto Nudge, hace una propuesta interesante sobre cómo motivar a las personas a tomar mejores decisiones en su beneficio propio, mientras el economista inglés Tim Harford nos cuenta, con una visión muy peculiar y una metodología impecable, sobre Las Cincuenta Innovaciones que han Cambiado el Mundo.

Pantaleón y las Visitadoras, quienes tienen por misión el avituallamiento sexual de la tropa destacada en la selva del Perú, ofrecen aventuras muy divertidas. A pesar de la heterodoxia del argumento, el Nobel Vargas Llosa nunca pierde elocuencia ni elegancia en la narrativa.

Los amantes de la novela histórica, como yo, encontrarán una obra magistral en Yo, Díaz, de Pedro J. Fernández. Desde el ostracismo de su exilio parisino, el expresidente narra en primera persona y en prosa riquísima los principales momentos de su vida y del Porfiriato.

Yuval Noah Harari va ahora hacia el futuro con su Homo Deus, describiendo cómo el hombre puede alcanzar límites divinos de seguir los avances en el campo de la biotecnología. Un seguimiento natural a su gran texto anterior, Sapiens.

El Pueblo soy Yo, de Enrique Krauze, es una compilación de textos del autor que describe los riesgos actuales de las democracias, derivados de los triunfos nacionalistas y populistas en muchos lugares. Un texto muy pertinente y oportuno.

Ver la serie Un Extraño Enemigo me motivó a desempolvar Regina, 2 de Octubre no se Olvida, de Antonio Velazco Piña. Un gran libro que explica los acontecimientos estudiantiles del 68 desde la óptica espiritual.

No me queda más que desearles a todos un 2019 lleno de salud, éxito y mucha lectura.

04 Diciembre 2018 04:00:00
Saludable simbiosis
Los asuntos públicos debieran ser de relevancia para todos, incluso para los escépticos y los desinteresados, esos que aborrecen todo lo que huela a gobierno, detestan la política y creen que pase lo que pase, sus vidas no se alterarán. ¿Hasta dónde influye el gobierno en nuestras vidas? Veamos…

Hoy sonó temprano mi despertador, importado en virtud de un tratado comercial impulsado por la autoridad económica, y que pagó los impuestos correspondientes en la aduana, propuestos por la autoridad fiscal y aprobados por el Congreso. Después me metí a bañar con agua limpia proporcionada por la autoridad municipal y calentada con gas natural, disponible en casa gracias a la política energética del Gobierno federal.

Para ver las noticias, encendí el televisor, producido por una planta que se instaló en México, confiando en nuestro estado de derecho. Funcionó gracias a la energía eléctrica suministrada por una empresa paraestatal, y gracias a la concesión del Gobierno para poder sintonizar los canales, lo mismo que la estación de radio que escuché al subir al coche, el cual, por cierto, funciona gracias a la gasolina producida por otra empresa paraestatal.

Para llevar a mis hijos a la escuela a atender una agenda educativa dictada por la autoridad en la materia, manejé sobre calles trazadas y pavimentadas por las áreas de infraestructura de los gobiernos, los que también son responsables de instalar semáforos, alumbrado público y señales viales. Lo mismo de construir puentes, ferrocarriles y aeropuertos, de donde despegan aviones controlados por empleados de Gobierno, para evitar accidentes.

Me detuve a comprar unas medicinas en la farmacia, con la confianza de consumir el producto porque fue autorizado por la autoridad sanitaria, y de que la transacción no será fraudulenta, porque cuenta con el respaldo de la autoridad comercial. Y pagué, por cierto, con dinero emitido por la autoridad monetaria.

Regresé a cenar a mi casa con mi esposa. Y sé que es mi casa porque así lo refiere la escritura asentada en un registro administrado por el Gobierno, y sé que es mi esposa porque así lo consigna un acta matrimonial otorgada y validada también por una institución pública.

Al sentarme a la mesa recordé la perenne presencia del Gobierno en ella, al dictar la política agroalimentaria, y al garantizar la sanidad e inocuidad de los alimentos, tanto los producidos en México como los importados.

El Gobierno está siempre presente en nuestras vidas. No podemos vivir ajenos e indiferentes a él. Debemos ver la relación esa relación como una saludable simbiosis de la que ambos salimos ganando y siempre hacer votos para que le vaya bien, porque si le va bien al Gobierno, le va bien a México.
27 Noviembre 2018 04:02:00
EL enigma de los mercados
En tiempos de agitación internacional y volatilidad financiera, como los anticipados para 2019, solemos culpar a los mercados, esos delicados entes abstractos y etéreos que pueden cambiar destinos y destruir economías en un santiamén. Pero, ¿son realmente esas figuras imaginarias las causantes de todos nuestros males?

Por supuesto que no. Los mercados, en general, no son anónimos. Están compuestos por seres racionales con influencia relativa en su respectivo sector. No se tienen que poner de acuerdo, pues con simples acciones y reacciones pueden generar en el agregado un poder avasallador.

Los mercados son inexorables, aun en economías planificadas. Sus leyes son de observancia obligatoria y no se pueden abrogar. Y cuando se pretende suprimirlos por decreto, siempre surgirá un vigoroso mercado negro que reconecte la oferta con la demanda, como en el caso del tráfico de estupefacientes.

Aunque por su relevancia los principales mercados son los financieros, existen infinidad de tipos, muchas veces interrelacionados entre sí. Prácticamente los hay para todo, desde zanahorias hasta vehículos. Son sensibles, y si bien utilizan información real y datos duros para formar juicios de valor y tomar decisiones, también confían en su instinto y no menosprecian las percepciones.

Tienen muy en cuenta las señales enviadas por las autoridades en la materia como lo son, para el caso de los mercados financieros y de tipo de cambio, la monetaria y la fiscal. Y la verdad, es que son bastante predecibles.

Para muchos, los mercados son despiadados y severos. Quizá tengan razón. Pero no dejan de ser la configuración más eficiente para asignar los recursos en las economías. Su función es la de armonizar a compradores y vendedores mediante la determinación de un precio. Ese precio puede ser el de un Picasso, el del frijol, el tipo de cambio o la tasa de interés, que es el precio del dinero.

Son como una gran ola al acercarse a la playa: gran aliada si nos montamos en ella, pero implacable si osamos atravesárnosle. Y son como los amigos: escuchan y están siempre atentos; son honestos y transparentes, y piden el mismo trato; son receptivos a los guiños y las señales; y también son confiables… mientras no nos equivoquemos con ellos.

Los mercados son a la vez caprichosos y volubles, fiables y enigmáticos. No nos queda de otra más que aprender a vivir y convivir con ellos.
20 Noviembre 2018 04:02:00
La Villa Ciudadana
En el fértil terreno de la política crecen con frecuencia los abrojos y las espinas del pragmatismo, que ahuyentan al idealismo y sus causas. Al tratar de generar aportaciones, los académicos y teóricos de las mejores prácticas gubernamentales se topan comúnmente con el monolítico dique de la realidad.

Hace un par de años leí CitizenVille, del californiano Gavin Newsom, un texto con brillantes y útiles ideas para mejorar nuestras ciudades mediante el uso de la tecnología. Sin duda, lectura obligada para quienes aspiren a participar en política.

Newsom pone como referente FarmVille, popular videojuego en redes sociales e inspiración de su libro. FarmVille consiste en interactuar visitando amigos de otras granjas virtuales, hacer regalos y competir en las cosechas. Los jugadores, que se cuentan por decenas de millones, suelen pasan horas y horas para mantener sus granjas, gastando incluso dinero real.

Pero Newsom se pregunta: En lugar de dedicar tanto tiempo y recursos en este pasatiempo, ¿por qué no jugar mejor a cuidar y mejorar nuestro barrio o ciudad? Si la competencia es parte esencial del ser humano, ¡pues motivémosla! Se podrían integrar equipos por colonias o sectores, invitándolos a realizar acciones en favor de la comunidad, y reportándolos en la aplicación CitizenVille, con su respectiva evidencia, para acumular puntos.

Al sector o colonia ganadora se le podría premiar con una plaza con kiosco o una cancha de fútbol rápido, por ejemplo, y al triunfador en lo individual, con efectivo o simbólicamente, como declararlo “Alcalde por un día”.

El demócrata Newsom, exalcalde de San Francisco, destaca un punto fundamental: la gente está dispuesta a pagar por jugar. En vez de tirar el dinero comprando herramientas inexistentes o semillas imaginarias, ¿por qué no invertir, a través del juego, para quitar un graffiti de una pared, reparar una banqueta o tapar un bache?

La Web 1 fue sobre información en una vía. La Web 2 es diferente, es sobre colaboración, interacción, diálogo y redes. Y el problema de los gobiernos del mundo, sostiene Newson, es que se quedaron en la Web 1, en el siglo pasado, mientras todo ha cambiado, y lo peor del caso es su renuencia a cambiar.

La propuesta de Newsom cobra relevancia porque acaba de resultar electo gobernador de California para, cuando menos, los próximos cuatro años. Veamos si a la teoría puede volverla realidad, si puede vencer a la burocracia y si puede aplicar sus ideas vanguardistas. Si lo logra, será el inicio para convertir a Norteamérica en una Villa Ciudadana.
13 Noviembre 2018 04:10:00
Es un mundo pequeño
A los seres racionales nos gusta la paz, no la guerra. A pesar de que Tomas Hobbes describe en sus tratados un estado permanentemente en guerra debido al egoísmo, al dominio de las bajas pasiones y a la perversidad innata del hombre para justificar el establecimiento de la monarquía, la verdad pocos prefieren la violencia, el disturbio.

A primera vista, la historia de la humanidad pareciera una de conflicto eterno, interrumpido ocasionalmente por periodos de paz. Pero después de una revisión minuciosa de fechas y periodos, nos damos cuenta de que la realidad es lo contrario. Quienes escriben la historia han confundido intensidad con frecuencia, sobreestimado los conflictos y minimizado las épocas de paz y prosperidad por considerarlas intrascendentes.

Solemos utilizar equivocadamente la frase “ley de la selva” para referirnos a situaciones anárquicas. ¡Falso!, porque hasta en el reino animal se vive en orden y armonía. Los animales colaboran entre sí, muchos incluso en relación simbiótica. Hasta los predadores respetan las reglas de cortesía, alimentándose de presas viejas o débiles y con pocas probabilidades de sobrevivencia.

La máxima webberiana, esa que otorga al Estado el monopolio legítimo de la violencia, debe utilizarse como amenaza creíble para mantener el orden social y no como política de gobierno.

Pero eso el Presidente de Estados Unidos no lo entiende. Cegado por una desbordada arrogancia y envalentonado por su retórica estridente e irreflexiva, ha abierto hostilidades, literalmente, con todo el mundo. No sólo desató una guerra comercial con China, de consecuencias aún insospechadas, sino también con quienes tradicionalmente eran sus aliados, como la Unión Europea, Japón y Canadá.

Trump se ha peleado con figuras cercanas de su equipo de trabajo y con instituciones de su país. Se ha confrontado agresivamente con medios de comunicación y ha reñido con actores y artistas, incluidos jugadores de la NBA y la NFL.

Con inquina patológica se ha ensañado contra los migrantes. La caravana, procedente de Centroamérica y para muchos orquestada por él mismo con propósitos electorales, ha sido el blanco más reciente de sus dardos envenenados.

Ordenó desplazar soldados a la frontera con México, pero lejos de refrendar su estrategia bélica, ahora el electorado le dio la espalda. Aun así, sigue sin entender: los nuevos legisladores aún no asumen el encargo, y ya les declaró la guerra.

El mundo no quiere peleas ni conflicto. No es el ejemplo que deseamos para nuestros hijos ni la forma de vida a la que aspiramos. Es un mundo pequeño después de todo.
06 Noviembre 2018 04:00:00
La capital del mundo
Además de ser la capital estadunidense, Washington es el centro donde confluyen los organismos multinacionales, algunos creados por los acuerdos de Breton Woods después de la Segunda Guerra Mundial (el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial), y otros por motivos financieros y de integración regional, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

El diseño de la ciudad es impecable. Sus famosos memoriales, geométricamente ubicados, que complementan a una reluciente Casa Blanca, a un majestuoso Capitolio y a una poderosa Suprema Corte de Justicia, son una visita obligada para el turista. Es difícil perderse porque sus calles forman un perfecto emparrillado, sólo vulnerado por estratégicas avenidas diagonales. No hay rascacielos, pues por motivos de seguridad presidencial ningún edificio puede ser más alto que el Obelisco.

Hasta allá acudimos funcionarios de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) a invitación expresa del Banco Mundial, uno de nuestros fondeadores internacionales. El otro es el BID. Juntos mantienen actualmente líneas de crédito por mil 400 millones de dólares con la FND.

Esta utiliza dichos recursos para ampliar su oferta y colocación crediticia para miles de proyectos generadores de empleo y riqueza en comunidades rurales. No son préstamos a fondo perdido, porque deben pagarse a los acreedores con cierta tasa de interés y en los plazos acordados.

En esta ocasión, el Banco Mundial nos pidió exponer ante representantes de 163 países el programa Expansión de las Finanzas Rurales a través de Intermediarios Financieros, para ellos, uno de los proyectos más exitosos emprendido en Latinoamérica, y para la FND también.

A dos años de su inicio y a la mitad del camino, con este proyecto se han habilitado alrededor de 170 intermediarios financieros, que a su vez han dispersado créditos por más de 5 mil millones de pesos para desarrollar unos 170 mil proyectos, la mayoría en zonas de alta y muy alta marginación. Del total de ellas, 70% corresponde a la zona sur-sureste del país.

El 85% se ha dirigido a emprendedoras rurales, situación afortunada porque empodera a nuestras mujeres en el campo y reduce el índice de cartera vencida, que ronda 1.2% para este programa. La mujeres, debemos reconocerlo, son excelentes pagadoras.

Siempre es grato visitar Washington, por muy breve que sea la vuelta, pero lo es más cuando el motivo es de reconocimiento a nuestro país por un programa creado e implementado por mexicanos para mejorar miles de vidas todos los días.

Por este motivo, un merecido reconocimiento a nuestro equipo de Financiera Nacional de Desarrollo por su entrega y esfuerzo para alcanzar estos logros, y mi súplica encarecida a redoblar el paso. ¡Enhorabuena!
30 Octubre 2018 04:00:00
El Schindler mexicano
Tras el hundimiento de nuestros buques petroleros Potrero del Llano y Faja de Oro por submarinos alemanes, México abandonó su neutralidad y, mediante decreto presidencial aprobado por el Congreso, finalmente declaró la guerra a las potencias del Eje el 28 de mayo de 1942.

La participación de nuestro país en la conflagración fue más bien pasiva. Se instituyó el servicio militar obligatorio, se fortaleció la presencia militar en lugares estratégicos y se apoyó el abastecimiento de Estados Unidos, tanto en bienes de exportación como en mano de obra, entonces sí muy bienvenida.

Hubo, sin embargo, otras dos acciones adicionales. Una, lucidora y del dominio público: el envío del Escuadrón 201 al combate aéreo en las Filipinas, y otra discreta y menos conocida: la valiente participación de nuestro cuerpo diplomático en la Francia ocupada para salvar miles de vidas.

Enviado como cónsul general a París en 1939 por el presidente Lázaro Cárdenas, Gilberto Bosques Saldívar se transformaría en un héroe discreto que pondría en alto el nombre y la dignidad de México. El primer obstáculo que enfrentó fue el reconocimiento que haría el gobierno francés al de Franco y su declaratoria hostil hacia los refugiados republicanos. Al ser estos reclamados por el fascismo español para juzgarlos y, con toda seguridad, ejecutarlos, Bosques y su equipo echaron a andar la maquinaria consular para expedir visas.

El primer esfuerzo fue exitoso y mil 500 republicanos españoles abordaron el Sinaia con destino a México. Después vendrían el Ipanema, con mil, y el Mexique, mismo buque que trajo un par de años antes a los “Niños de Morelia”, con 2 mil refugiados. Cuando los embarcos fueron suspendidos por la incursión de Francia en la guerra, aún quedaban 200 mil españoles refugiados en territorio galo.

Con la ocupación alemana de Francia las cosas se complicaron aún más: la policía francesa se convirtió en enemiga y la Gestapo rondaba cerca, enviando a los refugiados españoles a campos de trabajos forzados y a los judíos a los campos de exterminio. Extralimitando sus funciones, la legación mexicana instaló el consulado en una cochera en Marsella (incluyendo un centro de fotografía) para agilizar los trámites.

Bosques consiguió y habilitó dos castillos, el de Reynade para varones y el de Montgrand para mujeres y niños, refugiando ahí a más de mil 200 personas. Al ser despojado de esos inmuebles, propuso al presidente Ávila Camacho la ruptura de relaciones con Francia. Este aceptó. Como consecuencia, el ejército alemán confiscó los recursos del consulado y Bosques fue detenido junto a su familia y el resto del cuerpo diplomático.

Tanto valían nuestros valientes compatriotas, que un año después de ser recluidos fueron intercambiados por prisioneros alemanes a razón de 12 de estos por cada mexicano. Nuestra representación diplomática había logrado salvar la vida, mediante la expedición de visas, a más de 40 mil judíos y refugiados.

Gilberto Bosques, exponente del humanismo, generosidad y valentía que nos caracteriza, y considerado el Schindler mexicano, murió a los 102 años.
23 Octubre 2018 04:00:00
La ruta del vino
Larga e interesante ha sido la ruta del vino en nuestro país. Según San Juan, el primer milagro realizado por Jesús de Nazaret fue transformar el agua en vino durante una boda en Caná de Galilea, a la que fue invitado. El vino comenzó a escasear a temprana hora del convite y narra el evangelista que Jesús, a petición de su madre, realizó el prodigio.

Pero esta no es la única referencia en la Biblia. Amén de muchas citas y parábolas relacionadas con viñedos, vides y sarmientos, Lucas y Mateo acuñan una frase del Maestro: “Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores”.

En la Última Cena, Jesús compartió entre sus discípulos una copa de vino, dándole a este hecho un especial significado: la transfiguración del vino en su sangre, el pacto con los hombres, la promesa de su resurrección y de vida eterna. Mateo añade una última frase del Mesías: “Y os digo que desde ahora no beberé de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba de nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre”.

El vino existe desde hace más de 7 mil años. Para los egipcios fue obra del dios Osiris, y para los griegos de Dionisio, conocido como Baco por los romanos. Pero fue tras la proliferación del Nuevo Testamento cuando la producción de vino adquirió el actual cariz místico y enigmático.

Quizá por esta razón, durante siglos se elaboró en monasterios y predios eclesiásticos. En América, según la versión más aceptada, sacerdotes, misioneros y colonos plantaron las primeras vides europeas a finales del siglo 16 en el actual valle de Parras, Coahuila, donde ya proliferaban especies nativas.

Por razones económicas, el Rey español prohibió su producción en la Nueva España, la cual burlaron los frailes jesuitas aduciendo ser indispensable para las celebraciones eucarísticas. Desde entonces, la industria vitivinícola comenzó a desarrollarse en nuestro país, pero a un ritmo muy lento.

Sin embargo, desde hace 20 años y gracias a la globalización, a la mejora del poder adquisitivo y a los cambios de hábitos en México, el consumo de vino se ha incrementado notablemente, a la par de su producción. Encontramos regiones vitivinícolas en plena expansión en Coahuila, Zacatecas, Querétaro, Chihuahua y, por supuesto, Baja California.

En esta última resalta el Valle de Guadalupe, donde decenas de casas productoras no sólo comercializan el fruto de la vid, sino también lo explotan turísticamente, ofreciendo experiencias. Son ejemplos de doble éxito de los que se debe aprender y promover. Además de las rutas del vino, existen las del queso, del tequila, del mezcal y otras. Pero sin duda podemos crear muchas más y convertirlas en rutas del éxito.
16 Octubre 2018 04:00:00
Sembrando Vida
Hace unos días asistí a la Expo Forestal 2018, evento más importante en su género en todo el país y que se lleva a cabo cada dos años. Se realiza en Guadalajara porque ahí se asienta, desde su nacimiento, la Comisión Nacional Forestal (Conafor), organizadora del encuentro.

Suecia es líder y ejemplo mundial en el manejo forestal, razón por la cual fue invitado al evento. Su embajadora en México, Annika Thunborg, lanzó un dato espeluznante: cada 200 días la humanidad consume los recursos generados por el planeta durante un año. Y eso es para los renovables; de los finitos, mejor ni hablar.

Los bosques y las selvas son grandes tesoros que no aquilatamos en su justa dimensión. Evitan la degradación del suelo, facilitan la absorción del agua para recargar los mantos freáticos, son resumideros naturales del carbono, y también son fuente de vida, de biodiversidad y de empleo para un sector importante de la población.

Su devastación se cuenta por millones de hectáreas anuales y es motivo principal del cambio climático y sus desastrosas consecuencias: prolongadas sequías, inundaciones atroces, heladas y lluvias atípicas, calores insoportables, granizadas más destructivas, incendios forestales con mayor frecuencia, plagas altamente resistentes y enfermedades más feroces.

La Conafor, de la mano de otras instituciones públicas y privadas, realiza una importante labor de reforestación, mientras el gobierno electo anuncia un ambicioso plan llamado Sembrando Vida para mitigar los riesgos forestales. Su objetivo es plantar un millón de hectáreas con árboles maderables y frutales, y crear así 400 mil empleos.

Los sueldos anunciados serán atractivos, con un esquema diferenciado para técnicos especializados, a fin de crear “sistemas agroforestales” en ejidos, terrenos comunales y pequeñas propiedades, complementado por un programa de ahorro. Es una propuesta integral que pretende atacar varios flancos: el ecológico, el del empleo, el de la pobreza y el de la inclusión financiera.

Como segundo paso, se deberá organizar y apoyar a los productores para generar proyectos rentables, acercarlos a los mercados y seguir trabajando en la concientización ciudadana. Plantar árboles puede ser un negocio rentable, generador de externalidades positivas, y autosustentable cuando esta actividad supere en cantidad a la de explotación.

Por cierto, mi reconocimiento a los más de 2 mil colaboradores de la Financiera Nacional de Desarrollo que, junto con sus familias, aportaron tiempo y esfuerzo recientemente para plantar 30 mil árboles en 77 localidades del país. ¡Felicidades y todos sigamos sembrando vida!
09 Octubre 2018 04:00:00
La magia de los legos
Cada vez que llevo de paseo a mi familia y se nos atraviesa una juguetería, la inevitable insistencia de mis pequeños hijos termina siempre por convencerme de entrar en ella. Y la razón de su perseverancia no es otra que sentarse durante horas en la sala de los legos, pequeños cuadritos de plástico que permiten dar forma a la imaginación infantil.

Hace años visité la única planta de Lego Group A/S en el continente americano, ubicada en Ciénega de Flores, Nuevo León. Nos recibió un Darth Vader construido por millares de bloques negros y los directivos nos obsequiaron monitos con sus datos personales, a manera de tarjetas de presentación.

Durante el recorrido por las instalaciones fuimos testigos de un alegre ambiente laboral, procesos sofisticados y tecnología de punta, todo envuelto por un halo mágico de misticismo, ese que nos lleva al pasado y despierta al niño que todos llevamos dentro.

Lego es una empresa danesa cuyos orígenes se remontan a una carpintería familiar creada hace exactamente un siglo. Desde entonces se ha ido adaptando a los tiempos y a las circunstancias. Quizá su momento más crítico fue a principios de los 80, cuando venció su patente y entraron al mercado feroces competidores.

La empresa apostó por la inversión en investigación y desarrollo. Tuvo algunos aciertos y dolorosos fracasos, hasta que, finalmente, privilegiaron la modernidad, la apertura y las alianzas estratégicas con empresas como Warner Bros. En 2015, Lego desplazó a Mattel como la empresa lúdica número uno en ventas a nivel mundial.

Independientemente de lo innovador y acertado de su estrategia, y lo afortunado de sus diseños, siempre pensé que debía haber una razón adicional al éxito de la compañía. Que los niños dejen los dispositivos electrónicos y los video-juegos de lado en pos de un juguete tan rudimentario, no es poco mérito.

Y me topé con la respuesta en el libro El Mundo de Sofía, del noruego Jostein Gaarder. A pregunta expresa de “¿por qué el lego es el juguete más genial del mundo?”, el escritor retrocede casi 2 mil 500 años para citar a Demócrito, quien manifestó que todo está construido por piezas pequeñas, indivisibles, eternas e invisibles, a las que llamó átomos.

Estos ladrillos de la Naturaleza se ensamblan para dar forma y vida, y se separan con los cambios y la muerte, listos para volverse a juntar. Esa es la magia y la maravilla de los legos: evocan la esencia constructora del ser humano contenida en la información genética, conectan a nuestros hijos con sus orígenes y estimulan su creatividad e inventiva.

Y todo esto mediante un divertido y entretenido juego que no pasa ni pasará de moda.
02 Octubre 2018 04:09:00
¿Somos supersticiosos?
¿Se considera usted supersticioso? Las supersticiones son creencias irracionales utilizadas para explicar consecuencias de ciertas acciones, fenómenos o relaciones, aunque no resisten la mínima prueba del método científico.

A pesar de que los preceptos de todas las religiones encajan perfectamente en la anterior definición, estas han sido muy hábiles en diferenciar la fe de las supersticiones, al grado que la Real Academia Española las define como las creencias extrañas a la fe religiosa y contrarias a la razón. Bien apunta Isabel Allende: “Las creencias propias se llaman religión, las de los demás, superstición”.

Por considerarlas restos de la idolatría pagana, la Iglesia Católica ha decretado que es una forma de relación con el demonio y ha condenado a quienes creen en ellas.

A pesar de esto, las sociedades occidentales, con una marcada y evidente ascendencia cristiana, son depositarias de una gran tradición supersticiosa. Ya comenzamos a ver calaveras y calabazas, heraldos que anticipan la próxima llegada de las fiestas paganas del Halloween.

Pero no sólo eso. Nos aterra pasar bajo una escalera y se nos eriza la piel si un gato negro cruza nuestro camino. Nunca tomamos el salero de la mano de nuestro comensal y somos especialmente cuidadosos de no quebrar un espejo, por aquello de los siete años de mala suerte. Las novias en su traje no se dejan ver por el novio sino hasta el altar; tampoco dejamos que nos barran los pies, y evitamos abrir un paraguas dentro de la casa.

Quizá el caso más extremo es el número 13, ligado inexorablemente a la mala suerte, sobre todo si cae en martes o viernes (ni te cases ni te embarques). Por esa superstición en los aviones y en los edificios no hay fila ni piso con ese número. Pero, ¿de dónde proviene su ancestral aversión?

Hay varias teorías: 13 fue el número de comensales en la Última Cena, con su consabido desenlace; el Capítulo 13 del Apocalipsis hace referencia al Anticristo; 13 es el número que el Tarot le asigna a la muerte… Pero la más aceptada, o cuando menos la que institucionalizó la inquina al número, proviene de un suceso ocurrido hace 700 años.

Fue un viernes 13 de 1307 cuando el rey Felipe IV de Francia, confabulado con el papa Clemente V, ordenó disolver la poderosa Orden de los Templarios y capturar a sus valientes caballeros por representar una amenaza para la Iglesia. Ya en la hoguera, Jacques de Molay, maestre de la Orden, pronunció una maldición que habría causado la muerte prematura de sus verdugos y la decadencia de la estirpe real.

Aun las personas más racionales y escépticas tienen algo de supersticiosas. Y no está mal que lo seamos, siempre y cuando tengamos claro que únicamente nosotros, nadie más, somos los causantes de nuestro propio destino.
25 Septiembre 2018 04:09:00
Horrores de nuestro idioma
Nuestra lengua, la castellana, es hermosa, rica y abundante. En Don Quijote de la Mancha, la obra insignia de la literatura española y una de las más relevantes de la universal, Miguel de Cervantes utiliza cerca de 23 mil palabras diferentes. Cuatrocientos años después, la Real Academia Española reconoce alrededor de 90 mil, mientras el hispanoparlante promedio utiliza no más de unas 3 mil cotidianamente. Y peor aún, dentro de ese raquítico vocabulario nos encontramos con un sin fin de aberrantes desviaciones gramaticales y sintácticas. Es común escuchar pleonasmos como “súbete pa’rriba” o “salte pa’fuera”, o los redundantes “mas sin embargo” o “ambos dos”.

Incluso, libros debidamente editados verbalizan en plural un sujeto individual sólo porque este representa a dos o más: “la mayoría habían” o “el grupo de perros obedecen”, u olvidan un axioma básico en lógica (dos negaciones resultan en una afirmación) y dicen “no vino nadie” (aunque esta última ha terminado por aceptarse).

También utilizamos palabras incorrectamente. Aire, por ejemplo, es nuestro elemento, y viento, la corriente que produce al desplazarse. Por lo tanto, decir “hace mucho aire” es incorrecto, igual que “hace mucho tráfico”, porque los coches transitan, no trafican.

Y es habitual escuchar palabras inexistentes, como “emprendedurismo” o “gasolinería”. O utilizar palabras en singular que hacen referencia a un conjunto: “fulano es una gente de bien”, o agregar una “s” al final a palabras que en su significado ya llevan implícito el plural: “diversas problemáticas”, “los dineros del pueblo” o “exhibiendo a las gentes sus calvas indecentes”: Ana Belén y Víctor Manuel al cantar La Puerta de Alcalá.

Y de cantantes que han abonado a la adulteración de nuestro bello lenguaje, resulta una joya la interpretación de Ana Torroja, de Mecano, en la canción La Fuerza del Destino, cuando le reprocha el haberle pedido un beso y “tú contestastes que no”.

Además, tenemos palabras que, aunque correctas, carecen de lógica. Las “quesadillas” no siempre llevan queso y las “empanadas” no son de pan, por mencionar ejemplos. Y los “vasos de agua” o las “tazas de café”, que no son de agua ni de café, sino de vidrio y de cerámica. Y ni qué decir de los anglicismos “troca”, “apárcate” o “púchale”, o de la nefasta degradación del léxico en las redes sociales.

La riqueza de nuestro idioma radica en su variedad. Podrán existir decenas de sinónimos para un mismo concepto, pero ninguno es idéntico. Todos tienen una connotación diferente. Como bien apunta Miguel Sosa: “Si reducimos nuestro vocabulario se empobrece nuestro pensamiento”.

Esforcémonos por conocerlo y cuidarlo. Hacerlo está al alcance de todos.
18 Septiembre 2018 04:09:00
¿Es siempre buena la competencia?
La libre competencia es el mantra de la economía neoclásica. La caída del Muro de Berlín desmoronó también las teorías intervencionistas del Estado en la economía. El capitalismo ha demostrado ser el sistema más eficiente en términos de ganancias y asignación de recursos, pero no es perfecto. De hecho, dista mucho de serlo.

La competencia es el acicate que obliga a la creatividad, a la responsabilidad, al esfuerzo y a la mejora continua. Los mercados competitivos regularmente derraman beneficios en muchos más lugares de los evidentes y generan externalidades positivas en varios sectores de la sociedad, incluso en otros países.

Un ejemplo emblemático es la empresa Airbus, producto de una política industrial europea diseñada tanto para fortalecer la cooperación y el progreso tecnológico de Europa como para inyectarle una fuerte dosis de competencia al mercado de la aviación civil, dominado principalmente por el gigante norteamericano Boeing.

A dos décadas de su consolidación, el proyecto ha cumplido con creces sus objetivos. Aunque el centro de ensamble se localiza en Toulouse, Francia, cuenta con 16 instalaciones más ubicadas en España, Alemania y Reino Unido, dando empleo a más de 63 mil especialistas y un gran impulso a la transferencia tecnológica y humana en Europa.

Adicionalmente, y más importante, Airbus ha beneficiado indirectamente a todos quienes utilizan o han utilizado el avión como medio de transporte en el mundo, pues al incursionar en el mercado de la producción de aviones obligó a reducir el precio de las aeronaves, lo cual finalmente se traduce en pasajes aéreos más baratos para todos.

Entonces, ¿es siempre buena la competencia? La respuesta es “No”. Imaginemos por un momento que pudiéramos escoger entre 100 empresas de distribución de energía eléctrica o servicio de telefonía fija para nuestros hogares. Habría tantos cables tendidos que viviríamos en la penumbra, y, además, representaría una gran pérdida de eficiencia por la multiplicación de costos.

En estos casos, como en los ferrocarriles, el transporte urbano y tantos otros, lo más sano es admitir la existencia de un monopolio natural y darle un tratamiento especial. Es vital la intervención responsable del Estado para separar la infraestructura del servicio, y así promover una competencia justa. La competencia en el mercado debe sustituirse por la competencia por el mercado.

Es cierto, la competencia no siempre es buena, pero la mayoría de las veces, sí que lo es.
11 Septiembre 2018 04:09:00
Hasta que la muerte nos separe
Para nadie es una novedad el incremento desproporcionado de los divorcios en las últimas décadas. Los números alarman. En México concluimos el siglo 20 con un crecimiento exponencial, y en lo que va de este, según el Inegi, se le suma al índice casi 140 por ciento.

Es un fenómeno mundial, no privativo de nuestro país. Sus estragos son evidentes y lamentables: niños traumatizados e infelices, jóvenes rebeldes y desorientados, adultos que fracasan y repiten el patrón, generando un círculo vicioso que corroe las entrañas mismas de la sociedad.

Según estudios publicados, las principales causas apuntan a fallas en la comunicación de las parejas, problemas de drogadicción y alcoholismo, situaciones de violencia intrafamiliar, el desgaste de la rutina o la asfixia del aburrimiento.

Factores influyentes, sin duda, pero los siglos precedentes no estuvieron exentos de ellos. Entonces, ¿a qué se debe el reciente alud de divorcios?

Algunos culparán a la proliferación de las redes sociales, por su relativa novedad y sus características de todos conocidas; otros, a la pérdida de valores y a la instauración del hedonismo como filosofía de vida. Claro, todo eso influye, pero sólo explica en una fracción lo despiadado del crecimiento.

Una de las principales causas del fenómeno ha sido, paradójicamente, el incremento en la esperanza de vida de la población. Aunque parezca increíble, la pacificación del mundo y los avances médicos están poniendo en riesgo, sin quererlo, la cohesión social. Durante el siglo pasado la esperanza de vida casi se duplicó, pasando de 40 a más de 70 años.

Nuestros ancestros diseñaron la institución del matrimonio, en sus vertientes civil y religiosa, en condiciones y con expectativas muy diferentes a las actuales. Al sellar el vínculo con la frase “hasta que la muerte los separe”, se presagiaba que lo más probable era que eso sucedería en las próximas dos décadas. A partir de ahí, al cónyuge sobreviviente le quedaban aún años de añoranza, de recuerdo... y de libertad.

Para los matrimonios actuales la probabilidad de permanecer juntos medio siglo o más, es alta. Y no sólo eso: autores como Yuval Noah Harari advierten una esperanza de vida mucho mayor para finales del presente siglo.

Soy un entusiasta creyente del matrimonio como sostén básico de la familia y de la sociedad. Para cualquier pareja el reto es grande, mucho más grande que antes. Ahora, un matrimonio exitoso es un trabajo de equipo, en el que la prudencia, la tolerancia, la lealtad y la confianza son los ingredientes alquímicos básicos para alcanzar las tan anheladas bodas de oro.
04 Septiembre 2018 04:04:00
En el ojo del huracán
Siempre los cambios de gobierno, y no se diga los de régimen, son momento propicio para replantear políticas, ajustar programas, fortalecer lo exitoso, sacudirse lo deficiente, mejorar lo mejorable y eliminar lo prescindible en aras de adelgazar el Gobierno y generar economías. Los apoyos productivos a fondo perdido constantemente están en el ojo del huracán. Son ponderados por promover equidad y desarrollo, pero a la vez criticados por ser paternalistas y onerosos.

Un mercado de libre competencia garantiza eficiencia y mejores resultados en el agregado, pero no equidad. Por otra parte, el intervencionismo estatal conduce a un rendimiento por debajo del óptimo y a un ingreso global menor, aunque mejor distribuido. Este es el dilema que ha confrontado a los economistas en los últimos siglos.

En este contexto toman relevancia las aportaciones de Kenneth Arrow, el Premio Nobel de Economía más joven de la historia, que vivió en carne propia los terrores de la injusticia al observar a su padre perder su próspero negocio y evaporarse sus ahorros tras la Gran Depresión.

Arrow demostró que la eficiencia y la equidad no son excluyentes entre sí, siempre y cuando se ajuste el punto de partida. A su descubrimiento lo llamó “Teorema de la ventaja”. Imaginemos una carrera de 100 metros planos. Para lograr la eficiencia se requiere el mayor esfuerzo de cada participante; para conseguir la equidad es indispensable el arribo de todos a la meta al mismo tiempo. ¿Es factible alcanzar ambos objetivos?

Una opción es no hacer nada. Los más rápidos y preparados ganarán la carrera; los más lentos y sin condición llegarán al final. Así se logra un resultado eficiente, pero poco equitativo. Otra opción es obligar a los corredores más veloces a ir más despacio y cruzar la meta de la mano con el resto del contingente, solución equitativa pero muy ineficiente, pues echa el talento por la borda.

Sin embargo, hay una tercera alternativa: ajustar las marcas de salida según la condición y cualidades natas de cada participante para garantizar la eficiencia, pues cada uno hará su mejor esfuerzo, y la equidad, porque todos llegarán al mismo tiempo a la meta. De hecho, algunos deportes aplican ese principio, como el golf, en el cual cada jugador juega con su “handicap”.

Si lográramos fortalecer los programas de apoyo condicionándolos a proyectos productivos viables y necesarios, y complementándolos con crédito, y la proporción del fondo perdido proporcional a las desventajas del beneficiario, fomentaríamos la eficiencia y la equidad simultáneamente, consiguiendo un resultado óptimo en términos económicos y sociales… Y sortearíamos el temporal cíclico que genera el ancestral dilema.


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@enriquemym
28 Agosto 2018 04:09:00
Descentralización
Interesante resulta la propuesta de descentralizar la administración pública federal. He leído y escuchado opiniones de todo tipo. Las voces a favor, porque se descongestionaría la capital y la derrama económica se trasladaría a otros puntos clave del territorio nacional; las que están en contra, aducen dificultades logísticas y pérdidas en eficiencia y practicidad de llevarse a cabo.

Se utiliza con insistencia al Inegi como referencia. A veces como ejemplo de caso de éxito de la descentralización; otras, como muestra de las complicaciones y dificultades que conlleva. El Inegi inició su éxodo hacia Aguascalientes en 1985 por el deterioro que provocó el temblor a sus instalaciones y en la moral de los trabajadores.

Claro que se debe analizar el caso del Inegi. Desde las condiciones ofrecidas a los empleados, como créditos para la adquisición de vivienda y la construcción de escuelas para sus hijos, hasta los retos en infraestructura vial y urbana que enfrentó la ciudad. Pero este caso no es único. Existen muchos otros que deben tomarse en cuenta.

Por la misma causa, Caminos y Puentes Federales (Capufe), después de una larga transición, mudó sus oficinas a Cuernavaca. Las condiciones ofrecidas a los trabajadores fueron similares a las recibidas por los empleados del Inegi, aunque también se incluyó un programa de contratación de cónyuges.

A su vez, luego de operar inicialmente en la Ciudad de México, la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (Conaza) es trasladada a Saltillo, puerta de entrada al Desierto Chihuahuense. Por motivos similares, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) está en Mazatlán desde su creación en 2001.

Aunque sus orígenes se remontan a 1954, FIRA deja 40 años después una pequeña guardia en la CDMX y traslada su corporativo a Morelia, como parte del programa de descentralización impulsado desde entonces. De la misma forma, el decreto de creación de Agroasemex cita como sede original la CDMX, y posteriormente cambia sus oficinas centrales a Querétaro.

Aunque Hidalgo no es el principal estado minero del país, dicha actividad es parte importante de su economía, razón por la cual seguramente está asentado en Pachuca el Servicio Geológico Mexicano (SGM). No es el caso de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) localizada en Guadalajara, pues Jalisco no destaca en ese rubro. Quizá la procedencia de su primer director, en 2001, influyó en su ubicación.

Aunque parciales, existen esfuerzos y ejemplos de descentralización administrativa cuyos costos y beneficios deben ser ponderados para tomar las mejores decisiones. Y debe resolverse en un sentido u otro, pero siempre a partir de irrebatibles razones estratégicas, económicas y logísticas.
21 Agosto 2018 04:09:00
Quinceañera
La Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) celebra sus primeros 15 años de existencia. Sin embargo, sus orígenes se remontan a 1926, con la creación del Banco Nacional de Crédito Agrícola, S.A., primera institución mexicana destinada a impulsar el desarrollo del campo a través del financiamiento.

En 1935 se transformó en el Banco Nacional de Crédito Ejidal para atender a los productores de las zonas mayormente marginadas del país. Brindaba financiamiento de manera individual y mediante sociedades locales de crédito ejidal. Debido al contexto productivo de la época, 30 años después se constituyó como Banco Nacional Agropecuario.

Una década más adelante, en 1975, cambió a Banco Nacional de Crédito Rural (Banrural). Su misión, atender la demanda crediticia de más sectores productivos e impulsar la productividad agropecuaria y forestal, mediante una sede central soportada sobre 12 oficinas regionales.

La transformación final ocurrió en 2003 con el surgimiento de un nuevo modelo: la Financiera Rural, una institución más sólida, esbelta y eficiente, enfocada a responder al crecimiento acelerado de la producción agropecuaria nacional y la alta demanda de nuestros productos agroalimentarios en el exterior. En el marco de la reciente reforma financiera, esta institución ajustó su nombre para enfatizar la ampliación de su mercado objetivo. Nace así la FND.

Su propósito principal ha sido fomentar la inclusión financiera, y el desarrollo de emprendedores y clases medias rurales mediante una mayor cobertura crediticia a pequeños productores, intermediarios financieros y organizaciones de todo el país, factor decisivo en el crecimiento sostenido de la producción agroalimentaria nacional observada en los recientes años y el arraigo de muchos productores rurales a su tierra.

Es de resaltar que por cumplir con pulcritud sus líneas crediticias con los bancos Mundial (BM) e Interamericano de Desarrollo (BID), sus resultados en la colocación anual, su recuperación, su carácter social y el alto número de nuevos beneficiarios, entre otros factores, la FND se ha posicionado como referente de éxito a nivel nacional, internacional y mundial. 

Para celebrar el 15 aniversario de la FND, la Lotería Nacional para la Asistencia Pública dedicará su sorteo del 22 de agosto a homenajear a tan noble Institución. Será nuestra fiesta para llegar a todos los rincones de México.

Con sus “cachitos”, la Lotería cumple al azar sueños de muchos mexicanos; con sus programas, la FND ayuda desde hace 15 años a millones de compatriotas a alcanzarlos… ¡Y sin comprar cachito!
14 Agosto 2018 04:09:00
Enamorando al mundo
“Dicen que los seres humanos somos lo que comemos. Si esto es cierto, el mundo es cada vez más mexicano”, le escuché decir al titular de la Sagarpa, Baltazar Hinojosa, durante su intervención en un evento. No exagera. Después de mantener durante décadas una balanza alimentaria deficitaria, en 2015 logramos darle la vuelta. Desde entonces, el superávit en este rubro crece a pasos agigantados.

De 2010 a 2017, el valor de nuestras exportaciones agroalimentarias y agroindustriales ha crecido 78%, colocándose en alrededor de 32 mil 500 millones de dólares. Las importaciones han ido a la baja en términos relativos, al grado que en ese mismo periodo la balanza pasó de un déficit de 3.31% a un superávit de 5.27%, y este año cerrará 20% arriba. En los últimos cinco años avanzamos tres escaños en el ranking global de exportaciones alimentarias. Ahora estamos entre los primeros 10 lugares.

Son muchos los factores responsables del éxito: políticas públicas acertadas por parte de los gobiernos federal y locales, la impecable actuación del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) al certificar la calidad de los productos mexicanos del ramo ante el mundo, la eficiente participación de la banca de fomento (FND y FIRA) para financiar los proyectos del campo y los mares, el espíritu emprendedor de nuestros productores y la sinergia y empatía generadas entre ellos.

Precisamente en ese esquema colaborativo cobran especial relevancia los encuentros de agronegocios, las exposiciones ganaderas y las ferias agroalimentarias desarrollados por dependencias gubernamentales y organizaciones de productores. La México Alimentaria Food Show 2018, el evento de esta naturaleza más importante de Latinoamérica, se llevará a cabo del 14 al 16 de agosto en el Centro Citibanamex. Se estiman ventas por más de 22 mil 500 millones de pesos, 5 mil 300 encuentros de negocios y la participación de 800 expositores procedentes de casi medio centenar de países.

Esta expo es una oportunidad de oro para encontrar clientes o proveedores del sector, para generar alianzas estratégicas e integrar cadenas de valor, para conocer personajes exitosos en el ramo, para aprender mejores técnicas, metodologías y sistemas mediante talleres y cursos, y hasta para generar nuevas ideas de negocios.

Son innumerables los casos de éxito con raíces en este tipo de encuentros. Muchos de ellos han derivado en proyectos de exportación, abonando a nuestro superávit alimentario. Dicen también por ahí que el amor entra por la boca. Participemos en el Food Show, invirtamos en el sector y ¡sigamos mexicanizando y enamorando al mundo!

¡Nos vemos en la expo!
07 Agosto 2018 04:09:00
Más caro el caldo…
La medicina y la economía guardan grandes similitudes. Cuando un paciente enferma se le suministra un medicamento para combatir el mal, que regularmente genera efectos secundarios que no pueden ignorarse. Entre más fuerte el medicamento, mayor el riesgo de romper el equilibrio físico y generar daños colaterales.

En el contexto de las políticas públicas y económicas pasa un fenómeno parecido. Existen infinidad de ejemplos: una política recaudatoria decimonónica forjó la fisionomía actual de Nueva Orleans (casas con forma de “joroba de camello”), al cobrar impuestos según el número de plantas en la fachada. Lo mismo sucede en Londres, cuyo aspecto lúgubre es cortesía de una medida similar, pero basada en el número de ventanas de las residencias.

Uno de los casos más patéticos de efectos secundarios nocivos fue la aplicación de la política de un solo hijo en China, instituida en 1979. En principio sonaba como una medida lógica y perfectamente entendible para el país más poblado del mundo. El problema fue cómo la implementaron y sus consecuencias.

Para un matrimonio chino, un varón significaba un activo laboral de vital importancia, aportante en el ingreso familiar y garantía de subsistencia en su vejez; en cambio, una niña representaba una dote que pagar. Y como la medida les permitía engendrar sólo una vez, las parejas chinas prefirieron tener niños.

Aunque la medida se relajó en 2015, sus efectos secundarios no se pueden desdeñar ni minimizar. En China ahora hay muchos más hombres que mujeres, por lo cual más de 40 millones de varones menores de 39 años no tienen, o no tendrán, pareja. Lo peor del caso es cómo se llegó a este desequilibrio: innumerables infanticidios femeninos, abandono de niñas, abortos selectivos forzados, esterilizaciones masivas y millones de niñas “invisibles” (sin identidad) que nunca registraron sus papás por temor a las severas sanciones.

Por si fuera poco, en pocas décadas los adultos mayores jubilados sobrepasarán, por mucho, a los jóvenes productivos, haciendo inviables los sistemas pensionarios. Sin embargo, aducen las autoridades, la aplicación de esa política redujo el crecimiento poblacional en 400 millones de nacimientos. Quizá sea cierto, pero, ¿valió la pena pagar el costo?

Los efectos secundarios de una política pública siempre deben ser cuidadosamente ponderados antes de ponerla en práctica: el paciente debe ser exhaustivamente valorado, de otra forma, por curar un mal se podrían crear otros peores y, de seguro, como reza el adagio popular, saldrá más caro el caldo que las albóndigas.
31 Julio 2018 04:09:00
Maravillas desconocidas
Al hablar de las “maravillas desconocidas” de México, inmediatamente pensamos en atractivos naturales. Y, en efecto, existen muchos de esos prodigios en nuestro país, algunos muy conocidos (el Cañón del Sumidero en Chiapas, las Barrancas del Cobre en Chihuahua, las pozas de Cuatro Ciénegas en Coahuila, las zonas arqueológicas del sureste mexicano) y otros cercanos al anonimato: el Santuario de Luciérnagas, en Tlaxcala; el Desierto de Altar, en Sonora; y los prismas basálticos de Santa María Regla, en Hidalgo.

Pero no todo es turismo. También tenemos instituciones maravillosas por sus aportaciones a México y al mundo entero. Una de ellas es el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), ubicado en Texcoco, a unos cuantos kilómetros de donde se construye el nuevo aeropuerto.

Es uno de los lugares más importantes para la supervivencia de la humanidad. Literal, sin exagerar. Ahí se desarrollaron, hace algunas décadas, variedades robustas de maíz y trigo resistentes a la sequía, que permitieron a cientos de millones de habitantes de varios países africanos y asiáticos sobrevivir a la hambruna que durante muchos años los azotó.

Fundado a mediados del siglo 20 por investigadores de la talla del doctor Norman Borlaug, Premio Nobel de la Paz en 1970 por sus aportaciones a la agricultura moderna, el CIMMYT cuenta con instalaciones en otras latitudes del planeta y recibe aportaciones del Gobierno federal, a través de Sagarpa, las fundaciones Slim, Rockefeller y Bill y Melinda Gates, y de otros gobiernos, como los de EU, Canadá y Reino Unido.

Hace unos días tuve oportunidad de visitar sus impresionantes instalaciones. En una inmensa bóveda, a 5 grados bajo cero, se conserva la colección de trigo más grande del planeta, unas 130 mil muestras. Es también uno de los bancos de germoplasma de maíz más importantes del orbe: 27 mil muestras de semilla, que se han ido mejorando desde que la agricultura domesticó a nuestros ancestros. Más de 70% del trigo y de 50% del maíz cultivado en los países en desarrollo tiene su ADN en el CIMMYT. ¡De ese tamaño!

El Centro comparte gratuitamente sus semillas al mundo entero a través de miles de envíos periódicos. Es de los principales proveedores del “Arca de Noé” alimentaria, bóveda subterránea de semillas localizada en el Polo Norte, construida por el Gobierno noruego para garantizar la sobrevivencia en caso de desastres naturales o bélicos. Su director general, Martin Kropff, comentó, medio en broma: “Los amigos de DHL deberían estar muy contentos por el negocio que les damos y por el bien que le hacen a la humanidad”.

México no es sólo sede de reconocidos atractivos naturales, sino también de instituciones maravillosas creadas por el hombre, operadas principalmente por mexicanos, que nos enorgullecen y colocan a la vanguardia del mundo. Conocerlas y cuidarlas es tarea de todos.
24 Julio 2018 04:09:00
Cámara escondida
Hace poco recibí por redes sociales un video sobre un experimento muy singular realizado en un centro de investigación europeo. Una investigadora invitaba a un niño a pasar a una habitación vacía, salvo por una silla esquinada, una diana en la pared y algunas pelotas de velcro justo atrás de una línea pintada en el suelo.

La mujer le explicaba las reglas del juego al niño. Este se quedaría a solas en el cuarto y tendría que lanzar las pelotas al blanco desde atrás de la marca. Del número de aciertos dependería la cantidad de dulces a recibir como premio.

El experimento se repitió con varios menores. En todos los casos, el resultado fue el mismo: sintiéndose solos y desconociendo que había una cámara escondida, todos los niños traspasaron la línea hasta una posición que les asegurara lanzamientos exitosos.

Acto seguido, la investigadora regresaba a la habitación, los felicitaba por sus aciertos y les preguntaba si habían hecho trampa. Ante la negativa de los menores, les pedía repetir los lanzamientos, advirtiéndoles, antes de abandonar el salón, que en esta ocasión en la silla habría un “hombre invisible” observándolos.

Los niños resultan no ser tan niños. Sus miradas incrédulas demostraron que no se tragaron el cuento, aunque todos terminaron respetando las reglas del juego.

Queda claro que nos comportamos mejor cuando nos sabemos observados, sobre todo si hay una consecuencia. Pero esa no es la novedad. Recuerdo que hace 20 años en Ciudad de México no se respetaban los rojos ni las vueltas prohibidas, y el Periférico era una pista de carreras. Ahora, gracias a las cámaras, priva una mayor civilidad vial.

Lo relevante en este caso es que no necesitamos de la instalación de costosos equipos para comportarnos honestamente y sacar a flote lo mejor de nosotros mismos. Es suficiente con creer que alguien nos observa, alguien a quien no queremos defraudar, así sea un ente etéreo, divino o imaginario.

Los practicantes de alguna religión pueden encontrar esa omnipresencia en su dios. Aunque no todos son creyentes, o lo son a medias, los que sí profesan tienden a un mejor comportamiento por temor a un castigo en la otra vida. Sin embargo, el materialismo y los avances tecnológicos han debilitado enormemente la fe.

Para evitar más su deterioro, fortalezcamos nuestros valores. Enseñemos a nuestros hijos que siempre habrá alguien observándonos: no un superhéroe invisible, no una entidad divina, no una cámara escondida, sino nosotros mismos; y a nosotros mismos somos a la persona que menos debemos defraudar. Sólo así tendremos una sociedad más honesta.
17 Julio 2018 04:09:00
Temporada de rebajas
Sin duda, el precio es el motor de los mercados. Es el suero que obliga a la verdad y al equilibrio: induce al comprador a revelar su disposición máxima a pagar por un bien o servicio, y al vendedor, la cantidad mínima que está dispuesto a recibir para concretar la transacción.

Todos somos sensibles a los precios, hasta las personas más ricas del mundo. Existen varios tipos y razones de sensibilidad.

Algunos lo son por ingreso: quien tiene percepciones económicas mayores se fijará más en el lado izquierdo y menos en el derecho de los menús en los restaurantes; otros lo son por circunstancia: una persona se hospedará en un hotel de lujo por ocasión especial y no para vacacionar; otros más lo son por preferencias: un fanático de Metallica pagará cientos de dólares por obtener boletos para asistir en primera fila a uno de sus conciertos, mientras que a otros les parecerá una locura.

Es muy común oír propaganda sobre temporadas de rebajas en las tiendas departamentales, fechas especiales de descuentos en los supermercados y acuerdos entre comerciantes para reducir sus precios un determinado fin de semana en el año, estrategia aparentemente ineficiente, porque cambiar etiquetas y pagar publicidad es engorroso y caro.

Si el objetivo es ofrecer menores precios, ¿por qué no reducir todos los artículos, digamos un 10%, durante todo el año, en vez del 50% sólo en algunos productos y nada más en determinadas épocas?

La mejor manera de comprender las razones es pensar al revés: los comercios no dan descuentos en determinados artículos y meses, sino que disminuyen los sobre-precios en ciertos productos estratégicos y en fechas convenientes.

Es decir, juegan con nuestra sensibilidad y nos hacen revelar nuestras preferencias. Así, quien necesite comprar un vestido para acudir a un baile el fin de semana, será menos sensible al precio y pagará lo que cueste; a quien no le urja, esperará al Buen Fin.

Reducir los precios de manera general y constante atentaría contra los propios establecimientos.

Un precio intermedio sería, por un lado, una descortesía para aquellos quienes estén dispuestos a pagar más y, por el otro, no lograría seducir a los cazadores de ofertas. La estrategia funciona precisamente porque los precios saltan en los extremos de manera impredecible.

Comprender la psicología detrás de la asignación de precios y reconocer nuestras sensibilidades podrá llevarnos a tomar mejores decisiones de consumo, a comprar cuando valga la pena y a ahorrar en beneficio de nuestras familias.
10 Julio 2018 04:09:00
Anti Fair Play
Quienes acudieron al estadio en Volgogrado o se dieron el tiempo para ver el partido desde sus televisores entre Polonia y Japón, se llevaron un gran fiasco. Durante los últimos minutos del encuentro los nipones se dedicaron a “enfriar” descaradamente el balón, aun cuando iban perdiendo 1-0. Ante la complacencia de los polacos, se la pasaron tocando la pelota entre sí, sin atacar ni tratar de generar jugadas ofensivas.

¿Qué les pasó a los japoneses? ¿Se resignaron a perder el partido? ¿Por qué actuaron de esa manera aparentemente irracional? La verdad es que no actuaron irracionalmente, todo lo contrario. Sabedores del triunfo de Colombia de un gol a cero sobre Senegal, ese resultado les garantizaba el pase, aun de panzazo, por el criterio de Fair Play. Es decir, dado su empate con el país africano en puntos y diferencia de goles, el haber acumulado menos tarjetas los colocaba en segundo lugar de grupo.

Las críticas no se dejaron esperar. Cientos de aficionados piden la intervención de la FIFA para sancionar a los asiáticos. La actuación del equipo, aunque legal, atenta contra los valores deportivos y el espíritu de competencia. Ante esta actitud por ambos bandos, el único afectado es el respetable, que invirtió dinero y tiempo para disfrutar de un encuentro que prometía ser emocionante.

Este es un caso clásico de la Teoría de Juegos, área de encuentro entre la matemática aplicada y la economía industrial para analizar estructuras de incentivos y predecir comportamiewntos. A ningún equipo le convenía ya arriesgarse, pues una anotación en contra lo dejaría fuera del Mundial. Y a pesar del resultado adverso de un gol contra Japón, ambos pasarían a la siguiente ronda, como sucedió.

La política industrial de un país es el conjunto de medidas de un Gobierno para estimular a cierto sector estratégico y remediar fallas y distorsiones de mercado, como lo son los monopolios naturales, las externalidades negativas o los bienes públicos, mediante la asignación de incentivos o regulando los mercados. Siendo titular de la Secofi, Jaime Serra Puche dijo alguna vez: “La mejor política industrial es la que no existe”. Muchos economistas y políticos destacados se han pronunciado en ese sentido.

No coincido con ellos. Aunque hay algunas actividades de nuestra economía sobrerreguladas donde tendrá que trabajarse, es necesario evitar que las empresas dejen de competir, se coludan o se concentren e incrementen indiscriminadamente sus precios. Para eso contamos en México con políticas claras y árbitros imparciales, como la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

En un juego de futbol, el silbante no puede hacer nada para fomentar la competencia entre los equipos; pero si a los árbitros de una economía se les retiran esas facultades, las consecuencias serían graves e irían más allá de un aburrido espectáculo, como el ofrecido por Japón y Polonia.
03 Julio 2018 04:09:00
El día después
Ya tenemos presidente de la República electo. De manera inusual, y dado lo amplio de la diferencia a favor del ganador en las encuestas de salida y la hombría de bien de los contendientes a quienes no les favoreció el voto de reconocer la derrota, al momento de cerrar la última casilla teníamos claro triunfador.

Existen infinidad de temas que el nuevo gobierno deberá de abordar, incluso, antes de entrar en funciones. Por motivos de espacio mencionaré, de manera enunciativa, mas no limitativa, los más relevantes a mi juicio.

El nuevo gobierno deberá trabajar en la reunificación del país. Lo agresivo y virulento de las campañas abrió profundas heridas entre la militancia en particular, y en la ciudadanía en general. Los cientos de candidatos, en busca de una diferenciación, se empeñaron en polarizar ideologías y en enconar ánimos mediante guerras de lodo e inmundicia, de insultos y descalificaciones.

Y por si fuera poco, las redes sociales abonaron al odio y la animadversión.

Se deben curar las heridas mediante la magnanimidad y aplicar un proyecto de nación incluyente que retome y dé continuidad a lo bueno, buscando un rediseño en donde haya áreas de oportunidad.

Aunque todavía no queda firme la nueva composición del Congreso, lo más seguro es que el nuevo gobierno cuente con mayoría absoluta, mas no calificada, necesaria para realizar reformas constitucionales; por lo tanto, se deberán privilegiar el diálogo y el consenso.

Un gobierno de coalición será necesario no sólo en el Legislativo, sino también en el diseño y ejecución de las políticas públicas y los programas de gobierno.

Las campañas quedaron atrás. Los gobiernos de todos los niveles deberán pensar responsablemente y como estadistas: más en la prudencia y menos en el aplauso, más en la eficiencia y menos en la complacencia, más en la productividad y menos en el asistencialismo, y ver por la siguiente generación. Deberán también evitar caer en la burbuja del aislamiento. Accesibilidad, tolerancia y respeto serán cualidades indispensables.

Así como nadie en su sano juicio permitiría que un contador le practicara una cirugía de corazón abierto o un economista construyera su casa, de la misma forma se deberán proponer personas expertas y preparadas en las posiciones estratégicas, cuyo único interés sea el bien superior de México.

A partir de hoy debemos de dejar de lado los colores partidistas y asumir el verde, blanco y rojo de nuestra bandera. Veamos hacia delante. México necesita estar unido, más unido que nunca. Sólo así podremos vencer las adversidades y sortear los nubarrones que se vislumbren en el camino.
26 Junio 2018 04:09:00
‘Imaginemos cosas chingonas’
Alemania es una gran nación. Es la cuarta economía más poderosa del orbe y el motor económico que impulsa a la Unión Europea. La calidad y la innovación es la constante en el trabajo incansable de sus ciudadanos, así como lo desarrollado de la tecnología que imprimen a sus importaciones: desde simples bolígrafos, hasta los más sofisticados automóviles y equipos ópticos.

Son un pueblo altamente disciplinado y tenaz, valores que no siempre jugaron a su favor.

Un káiser vengativo y un dictador megalómano llevaron a los teutones al borde del abismo. Tras las derrotas en las conflagraciones mundiales, Alemania fue saqueada, y cual botín de guerra, repartida entre los aliados. Reducida a cenizas, pues.

Pero, como el Ave Fénix, renació nuevamente y con más vigor. Es admirable cómo logró reorganizarse para convertirse, de nuevo, en potencia económica… y futbolera. Por algo son los actuales campeones del mundo y ya lo habían sido en tres ocasiones anteriores.

Corea, aunque no destaca por la calidad de su futbol, vaya que sí lo hace en sus productos. Proveniente de una cultura del esfuerzo, de guerras intestinas y ocupaciones niponas, en muy pocos años pudo transformar su economía primaria a otra altamente industrializada.

La división de su territorio, consecuencia de la pugna capitalista-socialista posterior a la Segunda Guerra Mundial, alentó los ánimos nacionalistas.

Mediante una estrategia bien definida de orientar la inversión pública hacia la educación y la extranjera a proyectos de alta tecnología, los coreanos consiguieron desarrollar su economía hasta lograr niveles de ingreso superiores a los de países como España.

Pues bien, nuestra selección doblegó en la cancha a ambas potencias económicas. Aunque hay excepciones, regularmente se identifica una correlación positiva entre el éxito económico y el futbolístico de una nación.

No hace falta más que echar un vistazo al medallero en la historia de las copas del mundo.

En este contexto, hemos dado un gran paso. México, al igual que Alemania y Corea, tiene un pasado convulso, marcado por las guerras y la mutilación de nuestros territorios. Para ser grandes, antes debemos de creérnosla. “¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!”, como bien le espetó el “Chicharito” al entrevistador que pretendía mediocratizarlo.

Regatear el mérito y reducirlo a la fortuna o a la circunstancia, es para mentes mezquinas.

Nuestros muchachos consiguieron un logro extraordinario en Rusia, sin discusión. Con sus dos victorias consecutivas nos han dado una lección de triunfo en la adversidad, de amor a México y de pasión por nuestra camiseta. Y han demostrado que nuestra estirpe no es inferior, no se doblega y sí, en cambio, es capaz de competir y ganarle a los mejores del mundo.

¡Creámonosla, pues!
19 Junio 2018 04:09:00
¡Bienvenida la Economía Gig!
¿Ha escuchado hablar sobre la Economía Gig? Si no lo ha hecho, seguramente pronto lo hará. Esta opción productiva crece a pasos agigantados. Aunque no es nueva, ahora, con la ayuda de la tecnología, se está trasladando hacia empleos de clase media y puestos administrativos.

Pero, ¿qué es la Economía Gig? Diane Mulcahy, investigadora y autora del libro con ese nombre, la define así: “Si pensamos en el mundo laboral actual como un espectro, apoyado en el trabajo corporativo tradicional y la escala profesional por un extremo, y en el desempleo por el otro, entonces el amplio rango y la variedad de trabajo alternativo que se encuentra en el medio, ese es la Economía Gig”.

Es decir, abarca todas las variantes de autoempleo: contratista, consultor, asignaciones, trabajos independientes o a tiempo parcial, entre otros. Y está creciendo porque las empresas generan cada vez menos plazas formales.

En un mundo tan dinámico y tan cambiante esto es normal y entendible, más cuando la competencia obliga a los participantes en el mercado a reducir costos, incluidos los relacionados con la mano de obra. Altos pasivos laborales merman el valor de las empresas, y la pérdida de juicios en la materia puede incluso llevar al negocio a la quiebra.

Los de la vieja guardia observan este cambio con inquietud y recelo. Es la antítesis de su ideal juvenil: estudiar una carrera, ingresar a una gran empresa multinacional, ascender y jubilarse con una jugosa pensión para poder viajar por el mundo.

Los más jóvenes ni se inmutan: son nómadas digitales. Dan por descontado la flexibilización de las empresas y se adaptan a las nuevas exigencias del mercado. Crean empresas en sus cocheras para dar servicio a varios clientes, se autoaseguran y crean sus propios ahorros para el retiro.

Además de las nuevas generaciones, quienes salgan mejor librados en la Economía Gig serán aquellos que se aventuren, se adapten y, por supuesto, estén mejor preparados. En la nueva era habrá menos empleo, pero habrá más, mucho más trabajo.

Si lo pensamos bien, trabajar casi medio siglo para después comenzar a disfrutar de la vida, no tiene mucho sentido. La Economía Gig nos permite ser nuestros propios jefes, encontrar con mayor facilidad ese vital equilibrio entre familia, amigos y trabajo, y poner nuestros huevos en varias canastas.

El tener éxito en la vida no consiste en encontrar y mantener un trabajo. Es hacer lo que nos gusta, que nos paguen por ello, ser felices haciéndolo y contagiar esa felicidad a nuestra familia y amigos.

Así que, ¡bienvenida la Economía Gig!
12 Junio 2018 04:09:00
#SalvemosALasAbejas
Uno de los más antiguos recuerdos que guardo en mi memoria data de mi niñez temprana. Era un día caluroso y mis padres llenaron una alberquita de hule en el jardín. Corría hacia ella, cuando un agudo dolor en la planta de uno de mis pies me hizo caer y gritar.

Al revisarme el pie, mi madre descubrió incrustado el aguijón de una abeja que había actuado en legítima defensa. Mi alergia a la picadura de los insectos y la intensidad del dolor infligido, me hicieron pasar un muy mal momento.

Crecí, como muchos niños, con una mezcla de aversión, miedo y rencor hacia las abejas, al grado de considerarlas enemigas acérrimas. El paso de los años me enseñó lo equivocado que estaba: de todas las especies de la fauna, esos insectos son de los más benéficos para la humanidad.

Véalo usted si no: polinizan, según la FAO, 75% de las cosechas del mundo, además de endulzarnos la vida con su miel. Son ejemplo de organización social y laboriosidad.

Si bien su trabajo no se valora en su justa dimensión, baste decir que 2 mil 750 de ellas deben trabajar durante ¡toda su vida! para producir apenas un kilo de miel.

Sin embargo, por alguna razón están muriendo. Colonias enteras desaparecen de la noche a la mañana sin motivo aparente. Estudios demuestran que en los últimos 70 años el número de colmenas se ha reducido a la mitad.

Las investigaciones apuntan en varios sentidos: el uso de fertilizantes sintéticos merma el cultivo de plantas nutricionales para las abejas; el abuso de herbicidas no perdona a las flores rústicas; la aplicación de pesticidas aniquila plagas e insectos benéficos por igual; además de los efectos dañinos del cambio climático.

Sin duda necesitamos de ellas para sobrevivir como especie y no nos piden más, a cambio, que las dejemos vivir en paz. No agreden por naturaleza, sino cuando sienten amenazada su integridad o la de su reina.

De hecho, mueren al picar a una víctima. Incluso, de las más de mil 800 especies que habitan en México hay una, la “melipona” o “abeja sagrada maya”, que no tiene aguijón, pero muerde a un intruso hasta perder la vida.

Todos podemos aportar algo por salvar a nuestras entrañables amigas aladas. Desde modificar las prácticas agrícolas y sembrar flores en nuestro jardín, hasta enseñar a nuestros hijos a respetarlas y cuidarlas para que desde pequeños sean amigables con nuestras formidables aliadas.

Paladeemos también su rica miel, pues entre más la consumamos, más las valorará el mercado. Así, todos tendremos un mayor incentivo para protegerlas.

#SalvemosALasAbejas. Salvándolas, salvaremos también a la humanidad. Sin ellas, padeceríamos una escasez de alimentos insospechada y una hambruna apocalíptica que pondría en riesgo la sobrevivencia de nuestra especie.
05 Junio 2018 04:09:00
La guerra que viene: ¡todos perderíamos!
En uno más de sus ya tradicionales arrebatos irracionales, Trump impuso una cuota compensatoria al acero y al aluminio de origen mexicano, canadiense y europeo. Ya lo había hecho antes con China, en su insana obsesión de reducir el déficit comercial con el gigante asiático.

La decisión tiene cinco afiladas aristas. Unilateral. Tramposa. Desafortunada. Torpe. Peligrosa.

Unilateral, porque no consideró la opinión de sus socios comerciales ni obtuvo la aprobación de su Congreso. Es más, no creo siquiera haya escuchado las recomendaciones de sus asesores en la materia.

Tramposa, porque para aplicarla Trump invocó el argumento de seguridad nacional y una ley que le permite imponer aranceles sin solicitar autorización del Legislativo, por considerarse víctimas de importaciones desleales. Cuando menos para México, ese argumento es a todas luces falso: ni el acero ni el aluminio mexicanos se subsidian.

Desafortunada, por los tiempos: Una agresión de esta naturaleza a los socios con quienes se mantiene vigente la negociación del Tratado del Libre Comercio enrarece el ambiente y envía señales hostiles por demás evidentes.

Torpe, porque los principales afectados serán los productores y los consumidores norteamericanos.

Los primeros, porque Estados Unidos mantiene un superávit con México al vendernos más de lo que importa. En consecuencia, la medida nos obliga a ser recíprocos en la imposición de aranceles a la importación, afectando a sus productores.

Los segundos, porque tendrán que pagar un precio más caro por el acero y el aluminio, 25 y 10%, respectivamente. Por supuesto que esto elevará el precio de los productos que utilicen cualquiera de estos metales como insumo e impactará en su inflación.

Peligrosa, porque puede desencadenar una guerra comercial sin precedentes. Quien recibe un misil en la línea de flotación de su economía, lanzado con premeditación, alevosía y ventaja, debe responder con armas de igual o superior intensidad. Por ello, los países agraviados, como México, ya anunciaron medidas impositivas similares.

De convertirse la estúpida medida proteccionista de Trump en una espiral arancelaria, el efecto distorsionador en la economía mundial sería enorme. ¡Todos estaríamos peor! Se perdería eficiencia productiva y comercial, y, peor aún, el optimismo y la buena fe en las relaciones internacionales, base de la convivencia pacífica entre las naciones.

Y esto, nada más para empezar.
29 Mayo 2018 04:09:00
El Santos, ejemplo a seguir
En el beisbol suele decirse “pitcher que empieza ponchando, pierde el partido”. Para algunos es superstición pueril, para otros, sentido común y lógica pura, contraria a la máxima popular de “el que pega primero, pega dos veces”. Un lanzador que abre luciendo todo el potencial de su brazo, seguro se cansará pronto; sin embargo, desde que al abridor lo puede sustituir un relevista en cualquier momento, la hipótesis pierde sustento.

En este deporte, como en todos los demás, otros factores entran en juego: la preparación del equipo, la química entre sus integrantes, el clima, la altura, la porra y, principalmente, los estados sicológicos y motivacionales.

Jonah Berger es profesor e investigador sobre influencia social en la Universidad de Pennsylvania y entrenador de un equipo de futbol infantil en sus tiempos libres. En su más reciente texto, titulado Invisible Influencia, utiliza su experiencia personal y miles de datos de resultados deportivos de varias disciplinas, tanto individuales como en equipo, para inferir sus hallazgos.

En un juego, el competidor que va perdiendo tiene una motivación mayor que el delantero, si la diferencia es pequeña: un gol, una anotación, un par de carreras. Claro, influyen las circunstancias también, como el momento del partido. Típicamente, el punto de inflexión es la mitad del juego. Es cuando la moral alta genera la posibilidad de revertir el marcador y consolidar el triunfo. Por su parte, el adversario debe contener y administrar su ventaja.

Los santistas pasamos las de Caín durante el primer tiempo en el juego de vuelta de semifinales en el Azteca. Aunque la ventaja era aparentemente cómoda, el América se creció en casa. Un gol de penal a los 10 minutos subió la moral de su equipo, concretando el segundo tanto poco tiempo después. A un solo gol del triunfo, las Águilas bombardearon incansablemente la portería lagunera, pero nuestra zaga resistió estoicamente hasta que el gol de contragolpe de Santos, poco antes del medio tiempo, sepultó las ilusiones y las ansias americanistas.

Ya en la final, el Toluca abrió el marcador acicateando al Santos que, finalmente, ganó el encuentro. En el juego de vuelta sólo debió aplicar la misma receta contra el América: resistir hasta desmoralizar.

La teoría de Berger aplica también en la vida. Con inteligencia podemos generar los incentivos correctos en innumerables actividades. Sigamos el ejemplo del Santos. Si en la vida o en la cancha nos meten un gol, no debemos desesperar ni claudicar. Quizá sea el detonante motivacional que necesitamos para, con pasión y entrega, alcanzar nuestra estrella.
22 Mayo 2018 04:09:00
¿El fin del penny?
Un restaurante neoyorquino ha cobrado gran fama internacional no por la calidad de sus platillos, que debe ser excepcional, sino por el diseño del inmueble, principalmente el material utilizado en la construcción del piso: dinero.

Es The Standard Grill, cuyo piso está hecho de “pennies” (un centavo de dólar). Lo más lógico es pensar en una excentricidad o un truco publicitario para atraer clientela. Pero los números demuestran fundamentadas razones económicas detrás de esa, en apariencia, extravagancia.

Para hacer con pennies un metro cuadrado de piso se requieren en total 27 dólares, costo inferior a si se emplearan azulejo vidriado, mármol, granito o, incluso, algunos tipos de porcelanatos. ¡Increíble, pero demostrable!

Hasta 1982, el centavo estaba fabricado básicamente de cobre. Variaba el porcentaje de ese metal dependiendo del año de acuñación, pero en ningún momento fue menor a 95 por ciento. A finales de la década de los 70, el precio del cobre comenzó a aumentar. Para contrarrestar el efecto, invirtieron la aleación: 97.5 de zinc y 2.5% cobre.

Las escuelas de Economía lo enseñan: para que el dinero valga como tal, el valor del metal donde se acuña debe ser menor al de su denominación. Por ejemplo, si en los pennies siguiera predominando el cobre, por el valor actual del metal no habría ninguno en circulación.

Veámoslo con más claridad: 400 centavos (cuatro dólares) pesan un kilo. Y si un kilo de cobre vale ya 6 dólares, ¿habría quien se resistiera a venderlos a un comprador de metales?

Las hiperinflaciones alimentan este fenómeno. Sucedió en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. La cotización de sus billetes llegó a ser tan baja que resultaba más rentable utilizarlos para alimentar el fuego que para comprar leña.

Si bien a EU no lo sacuden altos incrementos en sus precios, la inflación acumulada en los más de dos siglos de vida del penny ha afectado a tal grado su valor que 80% de los norteamericanos asegura no vale siquiera el esfuerzo recoger uno tirado en la calle.

Lo que no nos enseñan en esas clases es que no solamente el precio de los materiales de impresión de la moneda debe ser inferior al valor nominativo del dinero, sino también el precio de aquellos en los que pudiese actuar como sustituto. The Standard Grill no utilizó los centavos por su material en sí, sino por ser una opción de piso más barata.

Utilizar el dinero para fines distintos al ahorro y el intercambio comercial puede ser grave para el sistema monetario de una economía. Quizá es momento de que EU retire de la circulación al penny y le dé reposo eterno, después de 225 años de existencia.
15 Mayo 2018 04:09:00
La soberanía mal entendida
Desde el inicio de la Revolución Industrial, la producción de alimentos ha ido perdiendo terreno, mientras los sectores secundario y terciario han crecido sostenidamente. Esto, traducido al castellano, significa que antes las familias promedio destinaban casi la totalidad de su ingreso para satisfacer sus necesidades básicas. Y la alimentación era la principal de ellas.

Hoy es muy diferente. La adquisición de un producto manufacturado, como un vehículo, puede representar un gasto mayor al de la alimentación de una familia durante todo un año. Esto no significa que la actividad sea menos importante, pues todos tenemos que comer para sobrevivir, sino que existen industrias no elementales para la subsistencia, pero generadoras de mayor valor.

Por ello, son indispensables políticas públicas agroalimentarias claras para que un país garantice un desarrollo sostenible y disponibilidad de alimentos para su población. Eso es la soberanía alimentaria, no la interpretación equivocada de quienes aseguran que es producir todo el alimento que el país consume.

Tal fin es imposible. No sucede, ni ha sucedido nunca, en ningún país del mundo. Vamos, ni siquiera en las economías planificadas, donde el Estado, y no el mercado, toma las decisiones de producción. Por decreto se puede ordenar construir una fábrica de uniformes, una planta ensambladora de autos o un astillero naval, pero no la instalación de una almazara sin olivos, una engorda sin acceso a granos o un sembradío de mangos en el desierto.

El comercio internacional es importante para el desarrollo económico. Pero lo es más para garantizar la soberanía y la seguridad alimentaria de las naciones. Ningún país en el planeta cuenta con la biodiversidad suficiente ni los microclimas necesarios para satisfacer lo variado de su demanda alimentaria.

Es cierto que los avances tecnológicos nos permiten alterar la naturaleza, pero a mayores costos de producción. Quizá nunca seremos más eficientes que Alaska para producir cangrejo, que Noruega para producir salmón, o España para producir jamón serrano, pero ellos jamás producirán aguacates, mangos, tequila o carne como nosotros. Mejor concentrémonos en nuestras fortalezas y beneficiémonos todos del intercambio.

Por cierto, México presentó en 2015 un superávit agroalimentario por primera vez en décadas. El balance favorable ha venido creciendo desde entonces. Otro dato importante, que Trump debe tener muy presente ahora que están por finalizar las negociaciones del TLCAN: en 2016 nos convertimos, por primera vez en la historia, en el principal proveedor de EU de alimentos.

¿Así, o más claro?
08 Mayo 2018 04:09:00
Piso Firme, paso firme
Tim Harford es un influyente economista británico, autor de la popular columna El Economista Camuflado, en The Financial Times. Sus libros son magníficos. En ellos trata de encontrar la razón económica detrás de la cotidianidad y las decisiones, aparentemente triviales, en nuestras vidas.

Su último texto, Cincuenta Innovaciones que han Cambiado al Mundo, es fantástico. No pretende enumerar los inventos más importantes de la historia (deja fuera a la imprenta, al motor de vapor, al avión o a las computadoras), sino presentar las ideas que configuraron, para bien o para mal, nuestra forma actual de vida.

Para Harford, una de esas innovaciones es el concreto. Hasta ahí, nada extraordinario. Gracias a este material han sido posibles nuestras ciudades, edificios y vías de comunicación. Una de sus principales cualidades es su contradicción intrínseca: “Flexible hasta lo maravilloso cuando lo aplicas, duro en extremo cuando está seco”.

Pero no, esa no es la aportación más beneficiosa para la humanidad del concreto, cuando menos para Harford. Lo es la mejoría en la salud y en la educación de los niños. Y para ilustrar su argumento se refiere a México, específicamente a Coahuila, y explica el éxito del programa Piso Firme, creado ahí a principios del presente siglo y adoptado por el Gobierno federal para llevarlo a toda la República.

Describe cómo llegaban los “trompos” a los barrios pobres y vertían de manera gratuita el concreto. “Antes, la mayoría de los suelos de esas casas era de tierra”, explica Harford. “Los gusanos parasitarios crecían en ella y propagaban enfermedades que obstaculizaban el crecimiento de los niños. Ahora tienen mejor salud, van a la escuela con mayor regularidad y mejoraron sus notas”.

También se demostró que con Piso Firme “los padres eran más felices, sufrían menos estrés y caían en menos depresiones (…) eran 150 dólares bien invertidos”. De hecho, unos años antes, los investigadores César Martinelli y Susan Parker ya habían anticipado, de alguna forma, estas conclusiones.

En 2002 analizaron decenas de miles de las solicitudes para ingresar al programa Oportunidades. Descubrieron que muchos mentían al declarar sus bienes: 83% negó poseer vehículo; 74%, TV satelital, y 73%, teléfono. Lo increíble fue que 25% declaró tener piso de concreto, cuando realmente era de tierra. Tal era el tamaño de su frustración.

Cuando leí ese capítulo en el libro de Harford, no pude más que sentir un profundo orgullo por mis raíces coahuilenses y por ser hijo de quien lo creara: el entonces gobernador Enrique Martínez, actual embajador en Cuba.

¡Felicidades papá!
01 Mayo 2018 04:09:00
Lo que la helada se llevó
Una helada de madrugada sorprendió recientemente a la Región Sureste de Coahuila. Extrañó no tanto por su intensidad (8 grados bajo cero no es una temperatura difícil de observar en las sierras de Arteaga), sino por su temporalidad, a mediados de abril, cuando ya los manzanos, las parras y los nogales daban por descontado el inicio de la primavera y, confiados, habían florecido.

¿Las causas? Hay diferentes versiones. Una apunta inexorablemente a la contaminación del planeta, la generación excesiva de gases de efecto invernadero y su consecuencia en el cambio climático. Quienes apoyan esta teoría, prevén la presencia de estos fenómenos cada vez con mayor frecuencia e intensidad.

Productores de abolengo, a su vez, sostienen que la helada tardía es parte de un ciclo natural que se repite dos o tres ocasiones cada siglo. De hecho, el último registro de una con esa intensidad data de 1980, hace 38 años.

Empero, algunos de los mismos productores ven en ese meteoro una oportunidad y no una catástrofe, pues sus árboles, al no producir frutos este año, se fortalecerán y darán cosechas más productivas en los ciclos venideros, amén de la reducción de las plagas aniquiladas por el frío.

Asumiendo como válida cualquiera de ambas versiones, podemos pronosticar con certeza que eventualmente la tragedia se repetirá. La agricultura es una actividad apasionante, pero también muy arriesgada. Además de las heladas atípicas, también la acechan las plagas, las sequías, el granizo y los ciclones.

Para colmo: si nada de esto afecta a la producción, la agricultura puede ser víctima de su propio éxito saturando el mercado y abaratando el precio del producto.

De las pláticas que como titular de la FND sostuve con los afectados, me llamó la atención que ninguno estuviera asegurado. Muchos visualizan el seguro como una apuesta en contra de su éxito, y quizá por eso no lo adquieren, mientras otros lo consideran una carga financiera poco redituable. Error garrafal en ambos casos.

Hay en el mercado nacional alrededor de 500 fondos de aseguramiento con vocaciones específicas y compañías de seguros comerciales, respaldados algunos por Agroasemex, que compiten en el aseguramiento de cultivos, activos y/o producción, según se requiera. Adicionalmente, para los llamados “commodities”, existen en el mercado opciones de coberturas que garantizan un precio mínimo de venta o máximo de compra, según el caso.

Pagar una prima para mitigar los riesgos inherentes a la agricultura no es un gasto, sino una inversión. Es también un generoso cultivo: el de los réditos, la tranquilidad, la paz y el desarrollo, para los productores y sus familias.
24 Abril 2018 04:09:00
El librero Billy
Desarmador y llave Allen en mano, me dispuse a armar el rompecabezas: infinidad de tablas, tornillos, tuercas, guasas y taquetes para ensamblar un librero en la recámara de mis hijos. Como el robusto manual no aparentaba ser amigable, sobrevino la pregunta: ¿No hubiese sigo mejor comprarlo ya armado? Pero el gusanito del economista que hay en mí me llevó a investigar sobre las razones de esta modalidad.

Todo comenzó en 1978. Gillis Lubdgren, empleado de una modesta fábrica sueca de muebles llamada Ikea, cargaba producto en una camioneta para una sesión fotográfica. Al percatarse de lo impráctico de transportar una mesa con las patas puestas, procedió a desatornillarlas.

Después, Lubdgren pergeñó en una servilleta el famoso “librero Billy”, hoy mueble insignia de Ikea, empresa que los fabrica a razón de 20 por minuto y ha vendido más de 60 millones de unidades en el mundo. Ha sido tal su penetración y presencia mundial que Bloomberg lo utiliza para comparar el poder adquisitivo entre economías.

El ahorro en transporte, almacenaje y producción al comercializar los muebles desarmados, fue enorme. Se redujeron sustancialmente los costos y, por ende, el precio de venta. Pero ese no fue el único ahorro: la empresa prescindió de obreros para ensamblar los muebles, y ahora dicha tarea la realizamos usted y yo en casa.

De hecho, el diseño de muchos de los productos de Ikea no está inspirado en la estética, las tendencias de la moda o las preferencias del mercado, sino en la ergonomía y en la maximización de la utilización de espacios en sus fábricas, en sus almacenes y en sus camiones. El llenado de pequeños huecos se ha traducido en ahorros millonarios para la empresa y menores precios al consumidor.

El diseño del librero poco ha cambiado con el tiempo, pero cuesta 30% menos que hace 4 décadas gracias a las modificaciones marginales, las innovaciones en los procesos y las economías de escala. En la principal fábrica ubicada en Suecia, la producción de libreros se ha incrementado 137 veces, pero sólo se ha duplicado la mano de obra.

Otra de las principales aportaciones al mundo de este tipo de libreros, y de Ikea, en general, es que los bajos precios no son necesariamente sinónimo de baja calidad. Sus productos inundan el planeta y resisten estoicamente el uso rudo y el paso de los años.

Finalmente, no fue tan complicado ensamblar el librero. El proceso se tornó más llevadero al reparar que contribuía con el medio ambiente y cuidaba la economía familiar. Al fin de cuentas, a todos nos gusta despertar al constructor que llevamos dentro.
17 Abril 2018 04:09:00
La paradoja del cambio
El cambio es inevitable. Todo cambia todo el tiempo. Cambia el entorno, cambiamos nosotros, cambian nuestros cuerpos. Decía Heráclito, 500 años antes de Cristo, que nadie se puede bañar dos veces en el mismo río, porque el río ya no será el mismo y nosotros tampoco.

Existen infinidad de tipos de cambio, pero en el ámbito organizacional y político identifico principalmente dos. Uno es el populista y seductivo, arrebatado y radical, como el que llevó a los ingleses a salir de la Comunidad Europea, a los norteamericanos a encumbrar a Trump o a los venezolanos a decantarse por un modelo económico alterno. Este tipo de cambio primero genera furor y entusiasmo, después de frustración y remordimiento.

Aunque impopular y doloroso en un principio, el otro cambio es responsable y necesario. Construir un distribuidor vial ocasiona molestias temporales, pero agiliza el flujo vehicular por décadas. Sólo los gobernantes con visión de estadistas asumen esas decisiones, porque piensan en la siguiente generación y no en los próximos comicios. Es el caso de las reformas estructurales impulsadas por la actual Administración.

A finales del siglo pasado, primero con el GATT y luego con el TLCAN, México dio un giro radical. Abandonó un asfixiante modelo proteccionista para dar paso a la apertura comercial. Pero hacían falta las reformas estructurales para poder alcanzar a plenitud la modernidad y el progreso. Sexenio tras sexenio hicieron mutis porque generarían costos pagaderos de inmediato y beneficios al largo plazo.

Ya lo decía Maquiavelo: “No hay nada más difícil de emprender, ni más dudoso de hacer triunfar y ni más peligroso de manejar, que introducir nuevas leyes. El innovador se transforma en enemigo de todos los que se beneficiaban con las leyes antiguas, y no se granjea sino la amistad tibia de los que se beneficiarían con las nuevas. Tibieza en estos, cuyo origen es, por un lado, el temor a los que tienen de su parte a la legislación antigua, y por otro, la incredulidad de los hombres que nunca fían de las cosas nuevas hasta que ven sus frutos”.

Otros dos pensadores reconocidos mundialmente lo secundarían. George Bernard Shaw: “El progreso es imposible sin cambio, y aquellos que no pueden cambiar sus mentes, no pueden cambiar nada”, y Harold Wilson: “El que rechaza el cambio es el arquitecto de la decadencia. La única institución humana que rechaza el progreso es el cementerio”.

Quienes hemos implementado iniciativas de reingeniería administrativa sabemos lo difícil que es lograr el cambio, sobre todo por la resistencia de los beneficiarios de privilegios del statu quo, que son unos cuantos. Pero con determinación, valor y voluntad se puede lograr, en beneficio de la inmensa mayoría.
03 Abril 2018 04:09:00
La receta de la Coca-Cola
Uno de los secretos más celosamente guardado es la fórmula de la Coca-Cola. En un entorno cargado de misticismo, abundan las historias y versiones al respecto. Una de ellas sostiene que nadie conoce la receta completa: dos personas, herederas del arcano, son las que guardan afanosamente, y por separado, nombres y proporciones de los ingredientes.

Sin explicar cómo la obtuvieron, en 2006 dos empleados de Coca-Cola fueron sentenciados a prisión por robar la fórmula y tratar de venderla a Pepsi. Y lo más fantástico de todo fue que los propios directivos de Pepsi dieron aviso a sus colegas competidores. ¿Por qué no aprovecharon la oportunidad de desvelar los secretos de su eterno rival para aplastarlo definitivamente?

Las razones de los denunciantes, posibles pero poco probables, aluden a la solidaridad sectorial y a la ética profesional. El siglo pasado fuimos testigos de los ataques frontales y una guerra sin cuartel entre ambas refresqueras, lo cual antoja difícil esa explicación.

Algunos economistas, como Levitt & Dubner, proponen motivos más factibles. Con la fórmula, Pepsi habría estado en la disyuntiva de hacerla pública o copiarla. Lo primero habría permitido a cualquiera fabricar y vender Coca-Cola. Pero al convertirse en un bien genérico, su precio se desplomaría. Pepsi, entonces, estaría obligada a reducir sus precios para poder competir, en perjuicio de sus propias utilidades.

Y si copiara la fórmula, Pepsi hubiera generado dos bienes idénticos, llamados en términos económicos “sustitutos perfectos”. Al no tener características diferenciales, salvo quizá el envase, una guerra de precios obligaría a reducirlos, como sucede con el azúcar refinada o el frijol pinto.

Las razones económicas son poderosas y sin duda fueron contempladas por los directivos de Pepsi antes de decidir regresar el sobre cerrado y denunciar a los desleales y corruptos directivos de Coca-Cola. Sin embargo, creo que existe un argumento más: el acicate de la competencia.

Coca y Pepsi son corporaciones emblemáticas del capitalismo, productos exitosos del sistema de mercado y grandes beneficiarios de la libre competencia. Tal vez una empresa no sería lo que es sin la existencia de la otra. Sin un adversario contra quien luchar, los ejércitos se relajan y dejan de prepararse.

Un competidor digno es lo que nos obliga a ser ingeniosos y generar nuevas estrategias de comercialización, a ser más atentos y cuidadosos con nuestros clientes, a ser más eficientes y productivos. Nos obliga a ser mejores cada día. Un competidor sano no es una amenaza, es nuestra gallina de los huevos de oro y la fórmula de nuestro éxito.
27 Marzo 2018 04:09:00
Reivindicando a Maquiavelo
En nuestro lenguaje, el término “maquiavélico” tiene siempre una connotación negativa: es sinónimo de inmoralidad y de falta de escrúpulos.

Es un adjetivo utilizado para calificar a una persona cuyas acciones son vinculadas a la maldad, la perfidia y la traición. Nicolás Maquiavelo, filósofo y político florentino de cuyo nombre deriva el término de marras, vivió hace cinco siglos y escribió una gran variedad de tratados.

El Príncipe ha sido uno de los textos más relevantes y más influyentes en la ciencia política. Después de revisar con cuidado su obra magistral, me queda claro que ha sido malinterpretado, descontextualizado e injustamente ponderado. Él sólo recabó datos de los gobiernos de su entorno, los analizó y recomendó a los gobernantes cómo mantener el poder y tener una exitosa gestión.

Cuando alguien realiza acciones indecorosas o inmorales para alcanzar un objetivo mayor, suele citar erróneamente a Maquiavelo con la frase “El fin justifica los medios”. Esta fue escrita por Napoleón, a manera de colofón, en la última página de El Príncipe, extraída a fuerzas del texto para excusar sus acciones.

Ciertamente, el florentino habla de eliminar al enemigo para que no se pueda vengar y reconoce que beneficios recientes no hacen olvidar ofensas pasadas; sin embargo, aclara que “no se puede llamar virtud el matar a los conciudadanos, el traicionar a los amigos y el carecer de fe, de piedad y de religión, con cuyos medios se puede adquirir poder, pero no gloria”.

Más bien propone fortalecer la dignidad del pueblo respetando sus costumbres; enfrentar nuestros problemas porque “las guerras no se evitan, sólo se posponen”, e imitar a los hombres grandes y excelsos, buscando igualarlos en virtud.

Destaca también que es mejor ser apoyado por el pueblo que por los nobles, y señala que un gobernante debe estudiar constantemente y ejercitarse. Maquiavelo propone algunas estrategias heterodoxas, quizá fuente de su mala fama.

Por ejemplo, que las ofensas a inferir sean una sola vez para que hieran menos, mientras los beneficios deben dosificarse. Otra: mejor ser tildado de tacaño que de despilfarrado, cuando de recursos públicos se trate. Una más: preferible ser considerado cruel que clemente, cuando se quieran mantener el orden y la seguridad.

Y dos de antología: es mejor ser temido que amado, aunque nunca odiado; y es muy importante que el gobernante cumpla su palabra, salvo cuando cambien las circunstancias.

Maquiavelo fue sociólogo de masas y gurú político de su época. Maldad encarnada para quienes malentendieron su obra; brillante estratega para los nobles de corazón. 500 años después, sus apuntes siguen vigentes.
20 Marzo 2018 04:09:00
Emprendedores rurales
Las cifras del campo mexicano son alentadoras. Por primera vez en años, la balanza comercial agroalimentaria ha dejado de ser deficitaria. Ocurre en esta Administración. Ahora nuestras exportaciones en la materia superan, y por mucho, a las importaciones, brecha que se amplía con el tiempo. El superávit del año pasado creció 55% con respecto al de 2016, y hoy los datos más recientes indican una tendencia similar para 2018.

El sector agroalimentario superó ya a las exportaciones petroleras, y a los ingresos derivados de remesas y del turismo. Únicamente es superior el valor exportador de las industrias manufacturera y automotriz.

Pero, ¿qué significa esto? Que las políticas públicas aplicadas han funcionado. Ahora tenemos un campo con mayor justicia social, con menos asistencialismo y más proyectos productivos, de esos que sí combaten realmente la pobreza. Hay menos dádivas y más crédito, de ese que compromete y estimula a nuestros productores a sacar lo mejor de cada uno de ellos.

Ahora contamos con un sector rural mejor tecnificado y más capitalizado, que invierte en proyectos de largo plazo y genera productos con mayor valor agregado y de gran calidad, en respuesta a las necesidades de los mercados internacionales.

México es un país con seguridad alimentaria. Cierto, importamos alimentos como todas las economías lo hacen, sobre todo aquellos que adolecen de ventajas comparativas, pero con los dólares recibidos por las exportaciones pagamos por ello, y nos sobra.

Estos logros son resultado de un trabajo de equipo. Los esfuerzos de la Sagarpa se fortalecen con áreas como el Senasica, responsable de proteger al campo de plagas y enfermedades y de cuidar nuestra reputación fitosanitaria internacional; o Aserca, que custodia a nuestros productores ante los cambios en los precios internacionales; o Agroasemex, encargada de asegurar los proyectos.

El financiamiento de esta actividad no recae únicamente en la banca de desarrollo. FIRA y FND juegan, ciertamente, un rol importante, pero también lo hace la banca comercial, cuya participación crece conforme el sector se profesionaliza y formaliza. A su vez, la Secretaría de Economía sigue abriendo mercados y concluyendo negociaciones favorables para México.

los principales responsables del éxito de estas políticas son sus destinatarios: los campesinos, los ejidatarios, los productores rurales, y todos aquellos emprendedores que con su esfuerzo, tenacidad y capacidad transforman y le dan valor al campo mexicano.
13 Marzo 2018 04:09:00
Real news
Es normal en un país democrático. Las noticias negativas sobre su economía abundan cuando tiene año electoral. Falsas muchas, exageradas otras, ciertas las menos. Cada uno pretende llevar agua a su molino ajustando las cifras a su conveniencia y abusando de la alquimia estadística y de la laxitud de las redes sociales.

El ciudadano común es susceptible de caer en el engaño. El trajín diario y las responsabilidades cotidianas dejan poco tiempo para investigar. Son víctimas del bombardeo mediático y social.

Sin embargo, hay un sector inmune al embuste. Puede tomar el pulso de la economía minuto a minuto. Es sumamente sensible a la volatilidad de los mercados y a los movimientos en el tipo de interés. Y sabe de primera mano el nivel de gasto y ahorro de las familias y las empresas.

Por si fuera poco, conoce sin intermediaros la propensión a la inversión y las tendencias crediticias, pondera la recaudación fiscal y las quiebras empresariales y, además, puede comparar el desempeño entre países. Es el sector de los banqueros. Si alguien entiende la economía nacional, son ellos.

En la 81 Convención de la Asociación de Bancos de México, los representantes del sector financiero, hacendario y económico del país, encabezados por el Presidente de la República, el gobernador del Banco de México y los secretarios de Hacienda y Economía, tuvieron una recepción por demás cálida y afectuosa de sus anfitriones.

¿La razón? Los banqueros no ignoran que en la actual Administración el crédito empresarial ha crecido 48%, el de la vivienda 26% y el del consumo 24%. Además, los indicadores de competitividad financiera han mejorado notablemente (World Economic Forum de 59 a 36; Doing Business de 40 a 6) y 13 millones más de adultos tienen acceso al sistema financiero.

Y están plenamente conscientes de que en un entorno adverso por la caída del precio del petróleo, el deterioro en la producción industrial estadunidense y la gran volatilidad internacional, México fue el único país del G20 en aplicar medidas fiscales prudentes y registrar superávit primario. Por ello su deuda sigue a la baja y su crecimiento ha sido mayor al de muchas economías avanzadas.

Llegamos fortalecidos al 2018, es indudable. Así lo demuestran el tipo de cambio, inferior 3 pesos al de hace un año; la Inversión Extranjera Directa, duplicada en los últimos cinco años; el Fondo de Estabilización, 20 veces superior al de 2012; las coberturas petroleras, que garantizan los recursos presupuestados; la expectativa de crecimiento económico, mucho mayor a la del año pasado, y la inflación, vuelta a su redil.

Estos son datos duros: noticias reales o “real news”, que han pasado la prueba del ácido. Claro, queda mucho por hacer, pero vamos por buen camino.
06 Marzo 2018 04:09:00
Construir la suerte
Hace algunos días, durante una entrevista, me preguntaron si me consideraba un hombre con suerte. Mi respuesta fue afirmativa. ¿Cómo no considerarme una persona afortunada si tengo el privilegio de contar con unos padres ejemplares, una esposa extraordinaria y unos hijos fantásticos? Hago lo que me apasiona y cuento con amistades sinceras, leales y solidarias que me han acompañado durante décadas.

La suerte es tan importante en nuestras vidas que no debemos dejarla al azar. A la buena fortuna no se le tienta ni se le desafía, sino que se le programa, se le seduce, se le invita. Es incierta, claro, pero también es más probable que favorezca al preparado, al esforzado, al madrugador, porque como dice el adagio: “Dios reparte la suerte temprano, por la mañana”.

La suerte a veces llega disfrazada de tragedia. Otras, es la fatalidad quien toca a nuestra puerta usando sus mejores galas y le abrimos con prontitud al confundirla con la ventura.

Tener suerte es más un arte que una circunstancia, es más una causalidad que una casualidad. Se debe mantener una mente abierta a nuevas oportunidades, se debe crear una red de contactos amplia como para incubar lo inesperado, y debes volverte lo suficientemente visible en tu ámbito de acción como para atraerla.

Hay quienes todo lo planean, pero Joichi Ito, catedrático del MIT, advierte: “Si planeas toda tu vida, por definición no podrás tener suerte. Así que tienes que dejar una rendija abierta”. Las agendas deben incluir siempre espacios para encuentros inciertos o “colisiones casuales”, como las promovidas por Google y otros grandes de Silicon Valley en sus instalaciones.

Conferencias, congresos, viajes de negocios, son ocasiones inigualables para poner a prueba nuestra suerte, pues encontraremos ahí a personas con intereses similares a los nuestros y también con deseos de aprender cosas nuevas, conocer a otras y generar oportunidades. Claro, los resultados serán mejores si vamos con actitud positiva, mantenemos una sonrisa y la mente abierta, y ¡ojo!, dejamos el celular en el bolsillo.

“Hay quienes nacen con estrella y quienes nacen estrellados”, suele decirse al respecto. Regularmente, los primeros luchan, buscan, están ahí y, llegado el momento, la suerte les sonríe; los segundos, se concretan a ver pasar la vida de manera pasiva, esperando con desgano, indiferencia y abulia el porvenir añorado.

Por supuesto que así nunca llegará. La suerte se construye y sólo toca la puerta de quienes están preparados para recibirla.
27 Febrero 2018 04:09:00
Regalemos vida después de la vida
El primer trasplante de órganos exitoso se realizó en 1954. Desde entonces, la ciencia médica ha seguido evolucionando y perfeccionando sus procesos, haciéndolos relativamente seguros. El problema de la donación de órganos no es tecnológico ni científico, sino llanamente económico: la demanda excede con creces a la oferta.

En 2017, en Estados Unidos se realizaron casi 35 mil trasplantes, de una lista de espera de poco más de 115 mil. En México, la proporción es similar: de una demanda de alrededor de 21 mil órganos, se trasplantaron exitosamente, según datos del Centro Nacional de Trasplantes, 7 mil 128, récord histórico para nuestro país. La mayoría se practicó en hospitales del IMSS, del ISSSTE y clínicas del Sector Salud.

El mayor reto en todos los países es cómo disponer de más órganos. Una opción, descartable de entrada aun cuando es defendida por Gary Becker, economista de Chicago y gurú en el estudio de comportamientos sociales, es la de abrir un mercado. La censuramos porque, por sus características, podría generar conductas sociales nefastas e inmorales.

Alvin Roth, Nobel de Economía 2012, propone una especie de trueque para los casos de incompatibilidad entre familiares, esquema funcional sin duda, pero sujeto a la suerte y a la oportunidad, y limitado a la donación entre personas vivas, la menos frecuente.

Otro Nobel de Economía, Richard Thaler, señala que el principal obstáculo para disponer de órganos de personas fallecidas es el desconocimiento de la voluntad de estas al respecto.

Algunos países, como Estados Unidos, utilizan el método de “consentimiento explícito”: si la persona desea ser donante debe cumplir primero algunos requisitos. Es un esquema ineficiente, pues del total de individuos que desean ser donadores, sólo la tercera parte lo formaliza.

El extremo opuesto, utilizado en algunas entidades estadunidenses, es tomar los órganos sin autorización de nadie. Se llama “extracción rutinaria”, una práctica excesiva e indeseable, a mi parecer.

Thaler propone un punto intermedio: “presunto consentimiento”, es decir, todos seríamos donadores potenciales, salvo manifestación individual contraria. Este esquema incrementaría sustancialmente la oferta de órganos para salvar a miles de vidas.

Como sociedad, debemos reflexionar al respecto. Como individuos, nada debería de darnos más gusto que donar partes de nuestro cuerpo cuando ya no las necesitemos. Es regalar vida… después de la vida. Y nada nos cuesta.
20 Febrero 2018 04:09:00
Una quinceañera jovial
La Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) es una de las instituciones de banca de desarrollo, sectorizada a la SHCP, cuya misión es financiar el desarrollo rural mediante el otorgamiento de créditos a los productores y a quienes participan en la cadena de valor del sector agropecuario.

Sus orígenes datan de 1926, con la creación del Banco Nacional de Crédito Agrícola, S. A. Con el paso del tiempo, la FND fue evolucionando hasta convertirse en 2003, con un innovador modelo, en Financiera Rural, para finalmente adquirir su nombre actual una década después, producto de la reforma financiera.

La FND debuta este año como una quinceañera jovial, confiable y saludable. Por sus recientes aciertos, es merecedora de la confianza del Banco Mundial y del BID, con quienes descuenta importantes líneas de crédito. Autosuficiente, sólo recibe una mínima asignación presupuestaria federal, principalmente por conceptos de apoyo en tasa al Pequeño Productor y para fondos de garantía.

Esta institución no compite con la banca comercial, sino que la complementa. Pero sí le arrebata clientes al agio, práctica muy socorrida en el medio rural. Sus víctimas pagan tasas de interés altísimas -más de 200% anual, en ocasiones. Por ello, difícilmente tienen flujo para comprar de contado y deben hacerlo a crédito, en abonos semanales ofertados por engañosas tiendas, que acaban cobrando tasas de tres dígitos.

Esa es, en el fondo, la tragedia de muchas familias del sector rural. Con tasas de un solo dígito para el Pequeño Productor y la Producción Primaria, la Financiera Nacional rompe ese círculo vicioso y permite a sus acreditados contar con flujo para negociar compras de contado.

La FND también es ejemplo de austeridad. En lo que va de la presente Administración, la colocación crediticia pasó de 35 mil a 70 mil millones de pesos en 2017, prácticamente sin aumentar personal ni infraestructura, y el edificio corporativo no paga renta porque es propio desde hace más de 50 años.

Con cinco oficinas regionales y 95 agencias de crédito en las principales regiones del país, se abarca la mayor cantidad de beneficiarios posible en “primer piso”. Además, hay medio millar de intermediarios financieros para coadyuvar en la colocación de los créditos.

La FND se seguirá consolidando como una institución para combatir la pobreza y crear riqueza en las zonas rurales de México. Más de un millón de créditos en apoyos a casi 3 millones de mexicanos la han convertido en ejemplo de éxito y motivo de orgullo nacional.

Este 2018 la quinceañera está lista para bailar el vals y seguir contribuyendo al desarrollo del campo mexicano.
13 Febrero 2018 04:09:00
El sofisma de Trump
Parece increíble. Trump ganó la Presidencia de EU con una falacia. ¿Cuál de todas?, se preguntará usted, porque un recuento del rotativo The Washington Post revela que el magnate transmite un promedio de cinco mentiras o frases engañosas al día. Me refiero al sofisma tan viejo como los cerros que usó como eje rector de su campaña para alentar la xenofobia y despertar el adormilado subconsciente fascista del electorado: el empleo es fijo y escaso, y se lo roban los inmigrantes.

Y me llama la atención no por el hecho de haberlo utilizado, al fin de cuentas es un argumento muy taquillero, sino porque nadie, ni el equipo de su adversaria Clinton ni algún economista de renombre, lo desenmascaró. No lo hicieron en su momento ni lo han hecho ahora, cuando es su arma favorita contra el TLCAN.

A diferencia de la energía, que puede ser transformada pero no creada ni destruida, el empleo dentro de una economía varía y se ajusta a su dinámica y cantidad de personas en ella. Cierto que los migrantes ocupan puestos laborales, principalmente los menospreciados por los estadunidenses, pero también generan demanda y empleos por sus compras de alimentos, electrónicos, vehículos, amén de muchos otros productos.

Las pruebas empíricas existen. Recordemos el “Éxodo de Mariel” en 1980. Derivado de las tensiones políticas del Gobierno cubano con la Embajada de Perú, Fidel Castro se vio forzado a permitir la salida de isleños hacia Miami. Cientos de barcos transportaron a 125 mil “marielitos”, quienes se instalaron en el sur de Florida.

Un profesor de la Universidad de Berkeley, David Card, demostró que esa migración masiva no ocasionó desempleo ni redujo los salarios en Miami. Una economía saludable, como lo es la norteamericana, tiene la capacidad de adaptarse y crear los empleos suficientes para mantener el equilibrio en el mercado.

La idea de la rigidez e insuficiencia laborales proviene de Thomas Malthus, quien a comienzos del siglo 19 pronosticó un desastre alimentario global en pocas décadas porque el incremento poblacional se daría de manera geométrica mientras la producción de alimentos lo haría aritméticamente.

Malthus no previó que al pasar los años el progreso tecnológico compensaría la escasez del factor tierra e incrementaría enormemente la productividad agropecuaria.

Una vieja ley económica, la Ley de Say, reza “toda oferta genera su propia demanda”, y también es cierto que toda demanda genera su propia oferta, sobre todo en el mercado laboral. Es momento de desenmascarar a Trump y exigirle argumentos racionales de debate.
06 Febrero 2018 04:09:00
Quimeras irresponsables
Es periodo de precampañas. Por disposición legal está prohibido dirigir mensajes fuera de la militancia y realizar propuestas, pero no todos cumplen. Por ejemplo, hay quien ya comprometió garantizar un precio de la tonelada de maíz al doble de lo que actualmente paga el mercado por ella. Veamos las consecuencias de esa medida en nuestra economía.

Primero, no olvidemos que el precio del maíz lo determina el mercado internacional. Si el Gobierno quiere obligar a un comprador local a pagar más por el grano, pues este mejor lo importa y listo. ¿Qué pasaría? Las bodegas de los productores estarían a reventar de maíz, y, eventualmente, tendrían que rematarlo.

Y si además se prohibiera su importación, el efecto sería más devastador ya que el maíz es indispensable en la dieta de las familias mexicanas y se emplea, también, para alimentar ganado vacuno y aves de corral. Pero al duplicar su costo, automáticamente la tortilla, la carne, el pollo y el huevo costarían el doble, generando una ola inflacionaria que golpearía brutalmente los bolsillos de los mexicanos.

Ahora bien, si ese eventual y ficticio gobierno decidiera subsidiar el diferencial prometido, las consecuencias serían igualmente desastrosas, pues habría que disponer de más que el presupuesto total de la Sagarpa. Es decir, ¡un solo año, un solo cultivo y una sola política absorberían todo el presupuesto para el campo!

Pero para no desatender de manera tan drástica al agro mexicano tendrían que pensar en otras alternativas. Y no son muchas: subir impuestos o endeudarnos más…

¡Y eso no es lo peor! Seducidos por los márgenes irreales de utilidad del maíz, ¿cuántos agricultores no dejarían de sembrar trigo, frijol o soya, incluso frutas y legumbres? Obvio que al escasear estos bienes aumentarían sus precios y los de sus productos derivados, afectando a la población en general.

El esquema propuesto, a todas luces inviable e insostenible, podrá generar taquilla electoral, pero no resiste el mínimo análisis económico. En algunos casos la reconversión de cultivos requiere inversiones muy fuertes en infraestructura, lo que acentuaría la tragedia de quienes se dejaran llevar por el canto de las sirenas.

El experimento ha probado ya su ineficacia en las épocas del populismo a ultranza. Cada vez que el Gobierno pretende intervenir controlando precios, acaba en desastre. La distorsión de mercados siempre nos aleja del óptimo.

Lo que realmente necesitan nuestros productores es crédito, agricultura por contrato, coberturas de precios, seguros, apoyos para la tecnificación e incremento a la productividad, no quimeras irresponsables que sólo nos conducirían al precipicio.
30 Enero 2018 04:09:00
El yo de mañana
Aunque en apariencia radicalmente disímbolas, la economía y la sicología son ciencias complementarias. La primera ayuda a generar estructuras mentales basadas en la razón, el sentido común y la lógica para decidir cómo maximizar la utilidad o reducir los costos; la segunda nos explica por qué frecuentemente no seguimos ese camino.

A veces, una corazonada nos lleva a comprar un boleto de lotería, aun a sabiendas, por el razonamiento económico, que las probabilidades de pegarle al “gordo” son escasas; en otras ocasiones lo complicado o inexperiencia personal en un asunto nos conduce a tomar decisiones ligeras, como cuando buscamos el régimen de aportación pensionario más rentable o el esquema hipotecario menos oneroso.

Pero, sin duda, uno de los motivos principales que aleja nuestras decisiones del óptimo en términos económicos es la procrastinación, es decir, el hecho de demorar o posponer actividades relevantes sustituyéndolas por otras menos importantes o complicadas. Esta actitud, tan arraigada en nuestra cultura, es una mezcla de falta de voluntad y exceso de hedonismo.

Tenemos muchas ganas de bajar de peso, de dejar de fumar o de ahorrar para nuestro retiro, pero las ganas de nuestro “yo de hoy” de comer, de fumar o de gastar son superiores a ese deseo. Luego, decidimos delegar la tarea a nuestro “yo de mañana”, que para entonces será de nuevo el “yo de hoy”. Y será este -¡ojo!- quien nos cobre la factura respectiva.

“El próximo lunes” siempre será el día prometido para iniciar la dieta, y “el próximo año” la fecha anunciada para materializar el anhelado proyecto. Pero… ¡no! Y así nos la llevamos lunes tras lunes y año tras año, postergando eternamente tareas incómodas para el “yo de hoy”, en una evidente y perjudicial decisión cortoplacista, que afecta además a la sociedad en general.

Si bien cada individuo es libre de elegir su destino, una actitud procrastinista nos afecta a todos y, por tanto, creo que la autoridad debe actuar. ¿Por qué no pensar en incentivos y castigos? Que el adolescente no quiere estudiar ni trabajar, lejos de becarlos, ¿por qué no otorgar incentivos fiscales a las empresas que los contraten. Que muchos mexicanos siguen bebiendo y fumando, pues aplíquense aún más impuestos a estos productos para eventualmente costear el tratamiento de quienes enferman por consumirlos.

Para tener una sociedad más sana y más próspera, el Gobierno debe de generar políticas públicas que internalicen las desviaciones en el comportamiento de las personas. Y nosotros, la sociedad, aceptar retos para no deber nada al “yo de mañana”.
23 Enero 2018 04:09:00
Generación de sobrevivientes
No cabe duda: quienes nacimos entre finales de la década de los 60 y principios de los 80 somos una generación de sobrevivientes. Algunos nos conocen como generación X. Somos hijos de los baby boomers y padres de los millennials. Nos tocó ser testigos de los avances tecnológicos que juegan a favor de nuestra seguridad, pero al mirar al pasado no podemos más que preguntarnos: ¿qué hicimos para sobrevivir?

En esa época los automóviles eran menos seguros que los actuales, sin bolsas de aire ni frenos de disco ni sistemas ABS; tampoco existían las hoy indispensables sillitas para transportar menores en los vehículos, y el cinturón de seguridad era un artículo decorativo, utilizado sólo cuando viajabas a Estados Unidos. Y, a pesar de eso… ¡sobrevivimos!

No se empleaba la palabra “orgánico” para justificar un precio superior en los productos alimenticios, pues la mayoría gozaba de esa condición; los geles antibacteriales y los aerosoles desinfectantes existían sólo en la ficción. Y, no obstante… ¡sobrevivimos!

Las puertas de la casa se aseguraban sólo de noche. Jugábamos futbol en campos agrestes. Pedaleábamos la bicicleta en cuanta oportunidad teníamos, con la condición de regresar a casa antes del anochecer. No usábamos casco ni rodilleras, ni llevábamos un celular que pudiera referenciar nuestra ubicación a nuestros padres. Y, aun así… ¡sobrevivimos!

El cinto y la chancla eran nuestros psicólogo y terapeuta en casa. La palabra “bullying” no existía y “la carrilla” era solamente eso, pues rara vez subía de tono. De lo contrario, unas trompadas a la salida de la escuela, y listo. Al siguiente día, tan amigos como siempre. Y, a pesar de esas salvajadas… ¡sobrevivimos!

Que los niños ayudáramos a nuestros padres en sus labores durante las tardes, los sábados o en periodos vacacionales, no era visto como explotación infantil sino como una extraordinaria oportunidad de fortalecer nuestros valores, aprender a ponderar mejor las cosas y a conocer de raíz el negocio familiar. Y, sin embargo… ¡sobrevivimos!

De pequeño me tocó todavía viajar en avión al lado de algún fumador compulsivo y respirar su humo durante horas. La imagen que recuerdo de algunos maestros de primaria es fumando cigarrillo tras cigarrillo, a tal grado que el aula permanecía llena de humo durante su clase. Y, con todo y eso… ¡sobrevivimos!

Y aquí seguimos, con cicatrices en las rodillas y en las cejas, mas no en el alma, tratando de inculcar a nuestros hijos los buenos valores familiares, y luchando contra la inercia hedonista y la tecnología aislante. Pero de algo estoy seguro:… ¡sobreviviremos!
16 Enero 2018 04:09:00
Tierra bendita
Coahuila, como su himno lo exalta, es una tierra bendita. Somos la tercera entidad federativa en extensión territorial, la segunda en el índice de desarrollo humano y la primera en producción automotriz. El desarrollo forjado por nuestra laboriosa gente en las últimas décadas nos coloca en una posición privilegiada en este México tan múltiple y contrastado.

A veces no valoramos lo que tenemos. La comparación constante con nuestro vecino del norte, obligada por la cercanía, y la contaminación permanente de notas negativas sobre nuestro entorno político, económico y social, abonan a ese demérito.

Siempre que alguien viene a nuestra tierra y emite algún juicio de valor, genera reacciones de algún tipo: el que critica y habla mal, nos enerva y pone a la defensiva; el que celebra y habla bien, invita a la reflexión. Si lo expresado es falso, se identifica inmediatamente un esfuerzo zalamero y adulador, que conduce a la decepción y al escepticismo; si el razonamiento es verdadero, nos congratula y crea un vínculo de afección y confianza.

Fue el caso de Pepe Meade en Saltillo. En su mensaje ante la clase empresarial de nuestro estado sorprendió a propios y extraños por su conocimiento de la economía coahuilense:

Con el acero producido en Monclova se fabrican las tuberías que llevan el agua hasta nuestras regaderas y nos surten de combustible para movilizar nuestros vehículos. Esa agua sale caliente en virtud de un bóiler probablemente hecho en Saltillo, que también fabrica mucho del peltre en el que cocinamos.

Además, 13 de cada 100 focos en México utilizan electricidad generada por nuestra producción de carbón. Al desayunar cereal y café lo más seguro es que estemos consumiendo leche de La Laguna. Cuando vamos a nuestro trabajo es muy posible que lo hagamos manejando un coche ensamblado en la Región Sureste, y al comprar artículos de joyería, bien puede tratarse de piezas elaboradas con plata refinada en Torreón.

Quien ingiere una cerveza estará degustando una bebida elaborada seguramente en el norte del estado, y si prefiere un vino tinto, no es remoto que escoja una etiqueta de vitivinicultores coahuilenses.

Hacemos muchas cosas bien, dijo. Hasta “los Santos siempre le ganan a los Pumas”, reconoció, a pesar de su sabida simpatía por estos últimos.

Realzar virtudes no es ocultar problemas, sino ánimo de generar y contagiar un anhelo, de ofrecer un punto de partida optimista, y de otorgar certeza en momentos de desconfianza y turbulencia. Las semillas de la esperanza fructifican en esta tierra bendita sólo si se siembran con pasión y se riegan con las aguas de la congruencia, la honestidad y el amor por México… Como lo hizo Pepe Meade en Coahuila.
09 Enero 2018 04:09:00
Moralidad equivocada
En economía no existen maniqueísmos. Las decisiones jamás son completamente buenas o completamente malas. Siempre habrá ganadores y perdedores, aunque pretende, generalmente, que sean más los primeros que los segundos. Sin embargo, el problema se agudiza cuando se atraviesan cuestiones subjetivas, como la percepción, la inercia y la moralidad equivocada.

Todos hemos escuchado hablar sobre la vaquita marina que habita las aguas del Mar de Cortés y está al borde de la extinción. Por increíble que parezca, este cetáceo no es el objeto principal de la pesca furtiva, sino el daño colateral de la extracción ilegal de la totoaba, pez que comparte hábitat con ella y cuya vejiga compran a precios estratosféricos los mercados asiáticos.

Supongamos que las autoridades detienen a un grupo de traficantes de vejiga de totoaba con varios kilos, valuado cada uno en decenas de miles de dólares. ¿Qué hacer con el producto? ¿Destruirlo o vendérselo a esos insaciables chinos que por darse un lujo frívolo no les importa extinguir nuestra fauna marina?

La mayoría preferiría la primera opción, la moralmente correcta, sin duda.

Pero la economía juega un rol que no debe menospreciarse. La venta de las vejigas generaría recursos importantes para financiar programas de conservación de la vaquita marina o extremar la vigilancia de la zona. Más importante aún: vender en un mercado específico un bien tan escaso hace caer su precio. Consecuentemente, los pescadores ilegales perderían interés en una empresa más arriesgada (por la mayor vigilancia) y menos rentable (por la disminución del precio).

El caso de la totoaba es exactamente similar al de muchos mercados, como el de los narcóticos. Cuando se incauta un cargamento de mariguana siempre es reducido a cenizas porque la moralidad impera. No se considera que así la droga se hace más escasa y, por tanto, más cara, generando un incentivo indeseado. ¿Por qué no sopesar, entonces, la posibilidad de exportarla a quienes la comercializan con fines medicinales en algunos de los estados que así lo permiten en la Unión Americana?

Sería una forma de generar importantes recursos fiscales dirigidos a programas de prevención a las adicciones o a mayor capacitación y equipamiento de las fuerzas del orden. Al bajar el precio del estupefaciente se desincentivaría su comercialización; por ende, bajaría la criminalidad.

Y si en vez de vejigas de totoaba se detiene a traficantes de órganos humanos que llevan un corazón para salvar una vida, ¿también habría que destruirlo por cuestiones morales?

Al final de cuentas, las decisiones económicamente morales son las que benefician a la mayoría.

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