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[Arte]

Román Cortázar experimenta literatura comunitaria con Las Derrotas del Silencio

El poeta Román Cortázar presenta hoy su más reciente libro

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Román Cortázar  experimenta literatura comunitaria con Las Derrotas del Silencio
Foto: Especial
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Saltillo, Coah.- “La poesía siempre ha estado comprometida con la vida y, por lo tanto, con el ser humano, por eso en todo poema hay una posición política”, sostiene Román Cortázar (Mérida, 1980), una postura que atraviesa toda su poesía, palabras y temas que heredó de dos escritores: Tomás Segovia y Eduardo Galeano, hombres de pluma en su oficio de escritura y espada en su actividad militante.

Pero no en una militancia social, exclusivamente, sino en una forma de mirar la vida y aprender a sentir las experiencias vitales que lo llevaron a escribir Las Derrotas del Silencio (Vaso Roto, 2020), poemario que presentará hoy.

El libro le llevó 10 años de su vida, una década en la que recaudó las sensaciones y concibió las imágenes que plagan los poemas. Un poemario que nació cuando una noche “vino (Juan) Gelman a mis sueños, para decirme lo importante que es el silencio antes de la palabra, pero sobre todo el silencio de la palabra”.

Si el espíritu de Gelman fue el intermediario, la voz de Tomás Segovia fue el elemento disparador de una de las cuestiones fundamentales del libro: saber que no existe poesía sin posición ideológica, no hay palabra que nazca desde un sitio vacío, como lo señaló el poeta en un ensayo.

“Así pues, el plantearse hacer de la literatura una trinchera, sobra. En ese sentido lo que sucedió con este libro es que en un punto de mi vida y mi propia escritura busqué la denuncia no social, sino más bien una fotografía de mi tiempo: tratar el mundo en el que me movía y las decisiones vitales y políticas que iba tomando y, sin embargo, siempre me topaba con un muro, porque la poesía no servía o no le abría las puertas a esas tentaciones o discursos que estaban picoteando en mi mano”, explicó Cortázar a Zócalo en entrevista.



Aprender

Si la poesía de Segovia fue la llave para saber que no hay dicotomía entre palabra y política, la del uruguayo Eduardo Galeano le mostró que la literatura es un mensaje que se lanza al mar esperando que otro la encuentre, la entienda y la haga suya.

“Eduardo me enseñó que la literatura está hecha para saber que no estamos solos y para compartir lo que nos alegra y nos entristece, lo que nos define y nos vuelve humanos. Las dos influencias me enseñaron una postura sobre la vida, la política y el arte. Porque desde donde se quiera ver, todo arte y toda la vida humana está vertebrada por la política, porque siempre se enuncia desde un punto de vista, nunca se habla desde ningún lugar”.


Así, la noción de tierra firme le llegó a Cortázar cuando se dio cuenta de que el tiempo le había dado suficiente mundo y suficiente vida como para embarcar la nave en la que navegó mucho, como él mismo detalló, y tomó la pluma para llevar esas experiencias a buen puerto.



Biblioteca a cuestas

El que la vida y los nombres de Tomas Segovia y Eduardo Galeano se encuentren entre las páginas de la obra que será presentada en el Recinto del Patrimonio Cultural Universitario a las 19:00 horas, no es gratuito. Ya que el ejercicio poético de Cortázar navega también en los volúmenes que existen en su biblioteca física, pero sobre todo la de la memoria, aquellos retazos y párrafos leídos que son el eco de los muertos: un diálogo comunicativo con el pasado y con las personas del presente.

“No sé si la escritura sea un acto de soledad, es algo que se lleva en una muy profunda intimidad, sí, pero no en soledad porque uno siempre lleva a cuestas su biblioteca personal. Lo que sí me queda claro es que si algún mérito tiene mi propia poesía, es que abre bien sus orejas para escuchar a los poetas que de alguna u otra manera la han ido formando, llenando de color y estimulando que se reconozca en el espejo, un espejo en el que no se mira a sí misma sino en el que observa aquellos muchos rostros de los poetas que me precedieron”, comentó el también ensayista
.

Esa idea elimina, para Cortázar, aquella idea de que escribir es un acto solitario, pero que la literatura es comunitaria, ya que “no se escribe solo en el desierto, de la misma manera en que no se vive solo”.

Eso porque las palabras, el lenguaje en sí mismo es un terreno de encuentro, en el que las voces surgen y se aúnan entre ellas. Encuentran parecidos o diferencias, vasos comunicantes o muros de silencio.

“Yo nunca he creído aquello de ‘escribo para mí mismo’, porque me parece una postura solipsista, pero si así fuera no tendría sentido lo que hicimos. Porque siempre escribes para alguien más: la literatura es un mensaje que escribes para que alguien más lea y escuche; es encontrar un lugar de comunión”, concluyó.



Asiste

- Presentación de Las Derrotas del Silencio
- De Román Cortázar
- Vaso Roto, 2019
- Presenta Eugenia Flores
- 19:00 horas
- Recinto del Patrimonio Cultural Universitario
- Entrada libre


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