“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”. Miguel Ruiz
¿Cómo vemos la vida? ¿Son las cosas como las vemos, sentimos, o interpretamos o como se nos ha enseñado a interpretar? He leído al Dr. Miguel Ruiz en diversas etapas de mi vida y siempre he encontrado un aprendizaje presente, en una forma profunda y práctica en su filosofía de vida. En sus libros Los Cuatro Acuerdos, El Quinto Acuerdo y La Maestría del Amor, nos presenta desde la cultura tolteca cómo somos parte de un sueño colectivo y cómo mediante acuerdos y nuestras acciones creamos “nuestro propio cielo o infierno”. ¿Estás infeliz en tu vida? Comprométete “sólo por hoy” a vivir bajo estos cuatro acuerdos y estoy segura que cambiará positivamente tu vida.
LOS 4 ACUERDOS DE LA SABIDURÍA TOLTECA
1. Sé impecable con tus palabras
A través de las palabras podemos hacerle sentirse bien a alguien, transmitirle apoyo, amor, nuestra admiración y aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona: las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos crean cada día. Lo que sale de nuestra boca es lo que somos.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; si no te honras a ti mismo, no te amas. Honrar tus palabras es honrarte a ti mismo, ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Dite a ti mismo que eres una persona maravillosa, dite cuánto te amas. Utiliza las palabras para romper con todos esos pequeños acuerdos que te hacen sufrir. Esta te llevará a la libertad personal, al éxito y a la abundancia; hará que el miedo desaparezca y lo transformará en amor y alegría.
“Si adoptamos el Primer Acuerdo y somos impecables con nuestras palabras, cualquier veneno emocional acabará por desaparecer de nuestra mente y dejaremos de transmitirlo en nuestras relaciones personales” (Ruiz, p.64).
2. No te tomes nada personalmente
Cuando alguien te da su opinión, no te lo tomes personalmente, la persona se refiere a su propia experiencia, sentimientos, creencias y opiniones. La manera en que vemos la película se basa en los acuerdos que hemos establecido. Solemos atraparnos en la “importancia personal”, y consideramos que las cosas giran en torno a nosotros. Todos vivimos en nuestro propio sueño, en el mundo de nuestra vida y somos los protagonistas. Cuando dejes de tomarte las cosas personalmente, dejarás de depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti los demás. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas.
“Si vives sin miedo, si amas, no hay lugar para ninguna de esas emociones. Si no tienes ninguna de esas emociones, lógicamente te sientes bien. Cuando te sientes bien, todo lo que te rodea está bien… Amas todo lo que te rodea porque te amas a ti mismo, porque te gusta cómo eres, porque estás contento contigo mismo, porque te sientes feliz con tu vida. Estás satisfecho con la película que tú mismo estás produciendo y con los acuerdos que has establecido con la vida” (Ruiz, p.74).
3. No hagas suposiciones
Buscamos hacer suposiciones y sacar conclusiones de todo. El problema es que cuando hacemos eso, suponemos que es cierto y montamos toda una realidad que no existe. Y por lo general esas conclusiones no están guiadas por el amor, sino por el miedo o la inseguridad. Creamos realidades en base a comentarios o chismes malintencionados.
Si tienes dudas, acláralas; si sospechas algo, pregúntalo; nunca des nada por supuesto. Suponer te hace inventar historias que sólo envenenan tu alma y que no tienen fundamento.
“Imagínate tan sólo el día en que dejes de suponer cosas de tu pareja, y a la larga, de cualquier otra persona de tu vida. Tu manera de comunicarte cambiará completamente y tus relaciones ya no sufrirán más a causa de conflictos creados por suposiciones equivocadas” (Ruiz, p.91).
4. Haz siempre lo máximo que puedas
Haz siempre las cosas lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte. En cada momento de nuestra vida somos diferentes, con circunstancias y limitaciones distintas (físicas, anímicas…). Da todo de ti en lo sencillo y en lo difícil. Si te caes no te juzgues, busca vivir con intensidad, buscando ser productivo y entregando a tu familia y comunidad.
“La acción consiste en vivir con plenitud. La inacción es nuestra forma de negar la vida, y consiste en sentarse delante del televisor cada día durante años porque te da miedo estar vivo y arriesgarte a expresar lo que eres. Expresar lo que eres es emprender la acción. Puede que tengas grandes ideas en la cabeza, pero lo que importa es la acción. Una idea, si no se lleva a cabo, no producirá ninguna manifestación, ni resultados ni recompensas” (Ruiz, p.102).
La forma de transformar nuestra vida y realmente trascender en plenitud es honrando estos acuerdos. Elige diariamente comprometerte con tu persona y la forma en la que quieres vivir. Utiliza tu poder personal y tu intención para ser impecable con tu persona y permítete transformar todo lo negativo que hay en tu vida siendo el protagonista de tu propia película y liberándote de buscar controlar, aparecer y suponer otras historias.
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