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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 2 de abril del 2025 a las 08:36
Ciudad de México.- “Hoy es tu cumpleaños, hace más de siete meses que no sé nada de ti, que saliste a cortarte el pelo en Tlajomulco y no regresaste”, escribió hace unos días en Facebook, Zaira, hermana de Cristian Israel Herrera Peña, un joven de Jalisco, que desapareció en julio de 2024.
Hace meses que Zaira publica posts similares para intentar obtener información del paradero de su hermano de 22 años, que desapareció en ese municipio de la zona conurbada de Guadalajara. Hasta ahora nada la ha llevado a su paradero.
Cristian es parte de las historias de los 48 mil jóvenes desaparecidos en México, un país donde ser joven es un riesgo que se ha incrementado en la última década: el homicidio es la principal causa de muerte en este segmento de la población y son el 38 por ciento de las personas desaparecidas a nivel nacional.
A partir de la estrategia contra cárteles de la droga impulsada por el expresidente Felipe Calderón desde diciembre de 2006, las desapariciones de jóvenes se han incrementado exponencialmente.
En 2007 se registraron mil 361 jóvenes desaparecidos y en 2024 se notificaron 14 mil 328. Es decir, que aumentaron 10 veces en 17 años.
De la mano de la llamada “guerra contra los cárteles” llegaron otras problemáticas: violaciones graves a derechos humanos, homicidios en exceso, secuestros y reclutamiento por parte de grupos criminales. En medio de esta vorágine de violencia, la juventud aparece desprotegida.
“ Hay un incremento del número de desapariciones de personas jóvenes en el país, lo cual se vincula con esta escalada de violencia que existe en muchos territorios”, explica Luis Carlos Sánchez, coordinador de Monitoreo, Evaluación y Generación de Conocimiento en la organización YouthBuild México, la cual estudia la situación laboral de los jóvenes.
Cada día más familias buscan incansablemente a sus desaparecidos, como la hermana de Cristian, que comparte en Internet las fotos del joven, describe los tatuajes que tiene o anota un número de teléfono. Una rutina de dolor y esperanza que lleva a redes sociales: “Ayúdenme a compartir, por favor, se los suplico, me siento desesperada”.
En 2010 se observó el primer aumento considerable en las desapariciones de jóvenes, indica Sánchez. Ese año se duplicaron los casos respecto al anterior. De ahí no han parado hasta que en el sexenio pasado alcanzaron cifras récord.
En el sexenio de Felipe Calderón se notificaron casi 18 mil desapariciones de jóvenes en total. Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se reportaron 47 mil. De tal manera que, de un sexenio a otro, prácticamente se triplicó la desaparición de jóvenes.
En la administración de Andrés Manuel López Obrador, 69 mil hombres y mujeres de 15 a 29 años fueron desaparecidos, 46 por ciento más que en el sexenio previo.
En lo que va del sexenio de Claudia Sheinbaum se han reportado 6 mil 518 jóvenes desaparecidos. Tan solo en lo que va del 2025, ya se notificaron casi 3 mil jóvenes desaparecidos; la mitad no han sido localizados y 63 ya fueron hallados sin vida.
Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, considera que tras la estrategia de Felipe Calderón, los siguientes gobiernos se han enfocado en “combatir al crimen”, pero resalta que los cambios son discursivos, debido a que las tres administraciones pasadas han incrementado el presupuesto militar mientras disminuyen o mantienen igual el gasto educativo y de salud.
“ Si pensáramos en niños, niñas y adolescentes, no tendríamos triplicado el gasto militar y sí cumpliríamos con destinar 8 por ciento del PIB a educación”.
Jalisco es la entidad federativa con más casos de jóvenes desaparecidos actualmente: de 5 mil 500 no hay rastro. Es el estado donde se descubrió el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, una localidad cercana a Guadalajara, la tercera ciudad más importante de México.
A inicios de marzo, colectivos buscadores encontraron ahí restos humanos, cientos de zapatos, playeras y pantalones; e indicios de que el rancho funcionó como campo de adiestramiento, posiblemente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
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De Jalisco también es originario Cristian Israel Herrera Peña, desaparecido ahí mismo en 2024. Vestía short rojo, playera azul marino y los tenis Reebok rojos con negro que le regaló su hermana, quien no lo deja de buscar: “Por favor, regresa a casa, todos te necesitamos”, suplica, Zaira, su hermana en otro mensaje en redes sociales.
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Tamaulipas, Estado de México, Nuevo León, Michoacán, Veracruz y Sinaloa son los siguientes estados con más jóvenes desaparecidos.
De los jóvenes que han desaparecido en el país, 43 por ciento tenían entre 15 y 18 años y 32 por ciento de 19 a 24 años. Las mujeres son víctimas de desaparición sobre todo en la adolescencia y los hombres durante sus veintes.
Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, explica que la edad importa. Los menores de 18 años relacionados con delitos son juzgados de manera diferenciada, a veces con penas menores.
Pero subraya que toda la juventud es blanco del crimen porque se considera “disponible”. Varios son reclutados por grupos criminales para sicariato y explotación laboral o sexual. También para ser informantes, conductores, trasladar y empacar drogas o hasta participar en su elaboración.
No existen datos oficiales de reclutamiento porque el Estado no ha tipificado como un delito esa acción. Así que el experto ha coordinado estudios para estimar cuántos niños, niñas, adolescentes y jóvenes han sido reclutados o están en riesgo de ser reclutados por el crimen, un problema en aparente aumento.
En 2010 calculó que entre 35 mil y 40 mil adolescentes habían sido reclutados anualmente, principalmente en ciudades fronterizas, como Tijuana y Ciudad Juárez.
10 años después, un nuevo informe encontró que hasta 350 mil jóvenes estaban en riesgo potencial de ser víctimas de reclutamiento por parte de delincuentes. La cifra podría ir a la baja si los gobiernos cumplieran con la protección a las infancias, señala.
“ Todas las formas de violencia, por más crudas que sean, por más dolorosas, son prevenibles”, resalta. “Tenemos que seguir luchando para que la niñez viva libre de guerras en este país”.
La Secretaría de Gobernación elaboró su propio informe sobre el fenómeno en 2024 y señaló que en más de la mitad de los estados del país (18) ya se había reclutado a jóvenes. El riesgo más elevado se identificó en:
• Baja California
• Colima
• Chihuahua
• Ciudad de México
• Estado de México
• Guanajuato
• Guerrero
• Jalisco
• Michoacán
• Morelos
• Nuevo León
• Puebla
• Quintana Roo
• San Luis Potosí
• Sinaloa
• Sonora
• Tamaulipas
• Zacatecas
El caso del rancho Izaguirre regresó la atención a la cruel dimensión de las desapariciones en México y a la triste realidad que alcanza a la juventud de varias regiones del país, que no tiene acceso a educación media o superior, ni a empleos.
La precariedad laboral, la exclusión del sistema educativo y la expansión de los grupos criminales han puesto en el blanco de diversas violencias a los jóvenes, que cada vez son más víctimas de homicidios, suicidios y explotación.
Un cuarto de la población total de México tiene entre 15 y 29 años, son 30.8 millones de jóvenes. De esa cantidad, 51 por ciento no estudia ni trabaja y, además, ha sido estigmatizada por esa situación, según un informe de YouthBuild.
“ Pero no es porque no quieren, sino porque se les niega la posibilidad de estudiar y de trabajar en condiciones dignas”, explica Luis Carlos Sánchez, investigador en esa organización.
Además, de los 15.9 millones de jóvenes que se encuentran trabajando, casi 4 millones cumple con una jornada excesiva, de más de 48 horas semanales.
Este contexto explica que decenas de jóvenes se sientan atraídos a falsas vacantes de empleo promovidas por grupos criminales. La Secretaría de Seguridad comprobó que en el rancho Izaguirre se reclutaba a personas con promesas de trabajo en redes sociales.
A pesar de los programas sociales destinados a esta población, como “Jóvenes Construyendo el Futuro” o las becas, no existe una política gubernamental integral y exitosa para la juventud, señala Sánchez.
“ La culpa no es de las personas jóvenes, la culpa y la responsabilidad debe de estar enmarcada en las instituciones y en la sociedad también”.
“ Si no tienes políticas de atención a las y los jóvenes, todo se vuelve un abandono”.
Con información de Expansión
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