Fue uno de los últimos trabajadores de la otrora famosa fábrica de hilados y tejidos que tuvo el poblado que adopta el nombre de la factoría, La Aurora, fundada, entre otros, por Francisco Arizpe y Ramos, portugués de origen, cuya fecha se remonta al año de 1840 del siglo 19 (la planta cerró sus puertas en agosto de 1963).
Ricardo Malacara Almanza, llamado también “El tío Rico”, es un risueño personaje muy estimado en la Aurora, donde nació y sigue viviendo en una de aquellas casas que los dueños de las fabricas donaron a sus empleados a manera de indemnización al cierre de la factoría, en el sitio conocido como la ciudadela, diminutivo de ciudad, del italiano “cittadella”.
Don Rico es hijo de Ernesto Malacara López, trabajador de la Aurora y asesor jurídico del sindicato de empleados de dicha empresa y de la señora Felicitas Almanza Moreno. Él aún recuerda las llamadas aguas “navarreñas”, que prácticamente bañaban al poblado y permitía a los lugares nadar en ellas.
En 1963, la fabrica se declara en quiebra y los 150 trabajadores van a la huelga previendo alguna “jugarreta”, logrando así una indemnización. Los propietarios les donaron casas y terrenos en ese sector que ahora es muy privilegiado por la alta plusvalía que tienen los espacios dedicados a vivienda.
Se fundó en los primeros años de la década de 1840. Después de pasar por varios propietarios, el señor Francisco Arizpe y Ramos le dio un gran impulso; invirtió en nuevas tecnologías y mantuvo una gran producción. En definitiva fue su mejor época.
En 1897, producía en sus telares la cantidad de treinta y 6 mil pies de manta, con un valor de 90 mil pesos. Como materia prima se utilizaba algodón, traído directamente de La Laguna.
El agua y el vapor constituyeron la principal fuerza motriz para impulsar la maquinaria con poder de ochenta caballos.
El consumo anual de leña utilizada era de casi una tonelada con un valor de tres mil doscientos pesos.
De mucha importancia fue esta y otras fábricas de hilados y tejidos en Saltillo.
Se construyeron al oriente de la ciudad para aprovechar las aguas que se llamaban “navarreñas”, pues Juan Navarro las usó para mover las grandes muelas del primer molino de trigo para producir harina que hubo en Saltillo y que él, uno de los primeros pobladores de nuestra ciudad, fundó.
Ricardo Malacara Almanza tiene una larga historia que contar, que será en otra ocasión.
Egresado de la carrera de técnico en electricidad del Tecnológico de Saltillo, ingresó como empleado manual en la Escuela de Medicina, donde desempeñó varios cargos, hasta jubilarse después de 37 años como prefecto de la ahora Facultad de la Universidad Autónoma de Coahuila.
Don, o El Tío Rico, vio pasar a varios directores como Juan Gallart, Fortunato Rodríguez, Exiquio Gómez Ambriz, Gerardo Valdés Villarreal, José Inés Escobedo, entre otros.
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