POR: JORGE VOLPI
¿Nos encontramos frente a un lunático o a alguien con una estrategia perversamente calculada? ¿Frente a un ególatra que actúa de manera irracional o frente a un sibilino jugador de póker? ¿Frente a un déspota que se mueve por impulsos o frente a un líder sin escrúpulos que carece de cualquier límite moral? ¿Frente a un fantoche que improvisa y trastabilla o frente a un tirano que calcula los movimientos de cada una de sus fichas? ¿Frente a un estafador cuyo comportamiento es voluntariamente impredecible o frente a un lenguaraz que ni siquiera sabe lo que quiere? En resumidas cuentas: ¿frente a un hombre de poder con quien al cabo resultará posible negociar o frente a una criatura errática e inestable que romperá todos los acuerdos?
Esta es la pregunta que se formulan en todas las capitales del planeta; la misma que intentan responder Sheinbaum y Trudeau, China y la Unión Europea, Putin y Zelensky; la misma que dirimen politólogos, filósofos, psicólogos, consultores y “think tanks”; y la misma que sus propios conciudadanos -tanto los que los votaron como los que no- aspiran a responder. A lo largo de las frenéticas semanas desde su investidura, el comportamiento de Trump no deja claro si nos hallamos de un lado o del otro: si por una parte no ceja en su intento de cumplir con cada una de sus promesas de campaña -por disparatadas que fueran-, por la otra lo hemos visto contradecirse, en ocasiones de un día para otro, como con los aranceles para México y Canadá.
Hay quien sostiene que el objetivo principal de Trump, en los albores de su Presidencia, es ese: confundir a sus adversarios -en esencia ahora todos los demás actores globales lo son, incluidos sus socios y aliados-, impidiéndoles formarse una idea clara de su personalidad o adivinar sus intenciones, destanteándolos y atemorizándolos para mejor sacar provecho de ellos. De ahí sus reiteradas amenazas -el uso de aranceles a diestra y siniestra-, así como de los cortos plazos de gracia que otorga con idéntica lenidad.
Tal vez sea así, pero ni siquiera el líder de la mayor potencia del mundo posee todo el poder: la Tierra es un entorno hipercomplejo en el cual nadie controla todo lo que ocurre. Una medida unilateral siempre puede acarrear consecuencias inesperadas y no siempre favorables para quien la toma. Al darle tal margen de libertad a Trump -sin ninguna oposición interna-, Estados Unidos se arriesga como nunca en 70 años: si su estrategia es destantear y aterrorizar, bien podría ocurrir que todo el sistema económico y geopolítico pierda su frágil equilibrio, sin que luego él vaya a poder paliar las consecuencias de su peligrosa apuesta.
Desde hace mucho sabemos que los seres humanos no son -como quería la teoría del “rational choice”- seres esencialmente racionales. Por el contrario, casi todas nuestras decisiones provienen de nuestras emociones, y es claro que Trump actúa así. No carece de estrategia, pero esta se halla supeditada a su gut y, por supuesto, a las ficciones -a las mentiras- que vertebran su discurso: de la maldad de los migrantes al desbalance comercial como prueba de debilidad, así como a la necesidad de presentarse como quien ha vuelto a hacer grande a EU.
En vez de asomarnos al interior de su cabeza, valdría recurrir a la estrategia que la teoría de juegos ha considerado más eficaz en uno de suma cero, como el que México entabla hoy con EU. Se trata de algo tan simple como eficaz: el “tit for tat” que tiene solo tres reglas básicas: empieza siempre cooperando; a una traición responde siempre con otra de igual magnitud; y olvida para seguir adelante. Ello hay que hacerlo una y otra vez, sin claudicar. Valdría la pena que nuestra Presidenta ensayara esta fórmula, en lugar de que su admirable templanza la lleve a buscar siempre congraciarse con Trump. Ante la brutal asimetría, lo más probable es que siempre terminemos perdiendo, pero al menos así tendremos la capacidad de establecer un mínimo lenguaje común -de hechos, no de palabras- frente a quien no practica otra política que la intimidación.
Notas Relacionadas
Hace 37 minutos
Hace 1 hora
Hace 3 horas
Más sobre esta sección Más en Nacional