Espectáculos
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Agencia Reforma
Publicado el lunes, 15 de mayo del 2017 a las 12:30
Ciudad de México.- Joaquín Sabina canta a la vida, a la muerte, al peligro, al desamor y a la ausencia… sin perder la sonrisa. Tampoco pierde el bombín y ni dos recientes operaciones de estómago pueden quitarle el rock & roll, el arrabal… su escenario.
Parece que el español convalece mejor y rejuvenece cuando toca junto con sus seis músicos y canta para 10 mil personas, como anoche en el Auditorio Nacional, en su primera de cuatro presentaciones ahí.
A su poesía hecha música y sus notas convertidas en emociones se sumaron familias enteras, novios, amigos, niños de 5 años hasta adultos de más de 70.
Y es que, con los enunciados del español de 68 años, todos han sufrido 19 Días y 500 Noches, conocido a La Magdalena y se han perdido por unas Medias Negras.
Al cantante desde hace más de tres décadas se le rinde devoción y se le recibe de pie, con un minuto de aplausos, como sucedió a las 18:15 horas que salió a escena. En las pantallas aparecieron titulares ficticios sobre el anfitrión y su negativa a cualquier historia que se dijera de él.
“Habrá exceso de nervios, porque, como siempre, los primeros días en México me falta el oxígeno, pero sé que ustedes me harán el boca a boca”, saludó Joaquín.
Sabina recordó a Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura fan de sus conciertos en México.
“Este año ha sido particularmente triste. Se me murió (el poeta) Juan Gelman, que, aunque argentino, vivió al final en México. Y se me murió el Gabo, con el que compartíamos cada vez aquí”, recordó.
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