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hace 6 meses
Yanireth Israde González

Un día extraordinario

Reforma

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La escritora Elena Poniatowska fue festejada en su cumpleaños 85 por amigos y familiares en su casa de Chimalistac.

Cuenta Elena Poniatowska que los días normales anda en pants, que camina por el barrio de Chimalistac, cuidando no perder el equilibrio en sus calles empedradas; que tiene un perro —negro todo; se llama "Shadow"— y dos gatos: "Monsi", de ímpetu callejero, y "Váis", más proclive a los rincones. "Una vida normal", insiste.

Pero este viernes, en su 85 aniversario, todo fue trastocado por los repiques del teléfono, la jubilosa fraternidad de los hermanos Emmanuel y Felipe —físico uno, cineasta el otro— reunidos por la mañana con su madre cumpleañera, la presencia de floristas y las fotos grupales en las que "Shadow" introducía pata, cola u hocico.

Solo se aplacó el labrador cuando Martina lanzó un categórico "¡Siéntate!". Empleada del hogar, llegó un 30 de abril del 2009 a trabajar con la escritora, con la que a veces mira televisión.

"Pero un ratito, porque me aburro", dice Martina, quien tenía la encomienda de preparar sólo la merienda. Del pastel y la comida se encargaron Marta Lamas, Jesusa Rodríguez y Carmen Gaytán, entre otras amigas con las que compartió la tarde.

La periodista echa en falta a Paula, la hija menor, que está en Mérida, pero el teléfono apacigua la nostalgia. En cambio, su pena por el asesinato de sus colegas Miroslava Breach y Javier Valdez no se disipa.

"Estoy indignada, es una infamia", afirma.

Una llamada de felicitación le pinta luego una sonrisa.

"Me siento rara", anuncia. "¿Muy solicitada?", se le pregunta. "Abrumada", responde. Diríase que anhela la normalidad, mantener el equilibrio por las calles empedradas de Chimalistac.