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Erika P. Bucio

Reinterpreta Tamez un mito griego

Agencia Reforma

El coreógrafo Raúl Tamez recurre a Sófocles para celebrar cinco años de su compañía: Pálido Teatro; presentará 'Edipo rey.

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El joven coreógrafo Raúl Tamez (CDMX, 1987) cree, como Artaud, que el espectáculo escénico no puede ser mero divertimento sino que debe dejar una huella en el espectador.

Acude a la tragedia de Sófocles, Edipo rey, para un nuevo montaje. Le atraen los clásicos por su solidez narrativa. Ya lo hizo con Romeo y Julieta, en el Castillo de Chapultepec.

Ahora toma la tragedia griega, que ha sido uno de los pilares del psicoanálisis freudiano. Él, un bailarín formado en Rotterdam, Holanda, y que estudió Sociología en la UNAM. Apasionado de Sófocles y el psicoanálisis.

"El lenguaje del cuerpo llega a otros niveles, tiene otras fibras, está muy relacionado con el inconsciente", responde el bailarín y coreógrafo de 31 años.

Su versión de Edipo rey es una pieza narrativa, apegada al original. El mito griego sobre el parricidio y el incesto. Edipo, el de los pies atados, sin saberlo, mata a su padre, Layo, y se casa con su madre, Yocasta, cumpliendo la profecía del oráculo.

"Es un montaje narrativo; ésa es mi apuesta", dice. "¿Cómo lo logramos? Con la teatralidad, con acciones físicas, el elemento del teatro físico".

Es un coreógrafo que si bien no se formó como actor, ha hecho trabajo actoral, trabaja con la teatralidad, devoto de Artaud y Grotowski, e hilvana la danza con acciones físicas.

Y por si aún quedaran dudas, decidió incluir a una actriz para fungir como narradora en cortas intervenciones. No quiere que el público pierda los puntos esenciales de la tragedia.

En la danza moderna, explica, muchos mitos griegos se contaron. Una danza narrativa que se fue perdiendo.

"Después de los años 70, cuando se regresó a los principios del dadaísmo y el surrealismo en las figuras del Fluxus y del posmodernismo, ya se decidía hablar de conceptos, o se trataba de romper con la linealidad de principio, clímax y final. Lo retomo, de ninguna forma como una actividad retro ni mucho menos, sino con el mero afán de que el discurso y la comunicación sean aún más potentes".

Un desafío para un joven coreógrafo que se estrenó con Payaso capital, una pieza de danza política, muy teatral, con su propia compañía, Pálido Teatro, donde tocaba diferentes regímenes, el neoliberalismo y la corrupción. Utilizaba el Himno nacional, que hubiera ameritado el cierre del Teatro de la Ciudad si algún funcionario de Gobernación hubiera acudido a la función. Y que ganó el Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga 2016 con El mágico teatro de la muerte.

Tamez, pianista autodidacta, colaboró en la primera parte de la edición musical de Edipo rey con algunas líneas melódicas. En la segunda parte, utiliza música del compositor minimalista Louis Andriessen.

"Hacer una adaptación de este nivel es una responsabilidad enorme ante la crítica, el espectador y ante mí mismo. El texto se ha hecho tantas veces que más vale que lo hagas muy bien. Es como las óperas o ballets que se modernizan, para qué debe haber una razón fundamental", dice.

Con Edipo rey celebra los primeros cinco años de su propia compañía. Estrenará en el Teatro de la Danza (Centro Cultural del Bosque, el jueves 19, sábado 21 y domingo 22 de abril.