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hace 6 días
Ernesto Núñez

En el territorio de los moches

Reforma

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En Guanajuato, AMLO criticó la corrupción de panistas y que la alternancia entre PRI y PAN es un engaño ya que son lo mismo.

En los alrededores de la plaza central de este municipio de Guanajuato, los camiones de pasajeros lucen la fotografía gigante de Luis Alberto Villarreal, candidato del PAN a la Alcaldía.

"El príncipe de Los Moches", le llama su rival de Morena, Ricardo Ferro, quien toma la palabra pocos minutos antes de Andrés Manuel López Obrador, para decir una sola cosa: "Aquí, licenciado, vivimos algo igual a lo que usted denuncia en todo el país: una mafia en el poder, una familia que desde hace 18 años se reparte los cargos públicos".

Famoso por ser el operador de los "moches" en la 63 Legislatura de la Cámara de Diputados, Luis Alberto Villarreal ya fue edil, de 2003 a 2006 y, actualmente, su hermano Ricardo es el alcalde con licencia, pues busca una diputación federal.

En el templete en el que el aspirante presidencial de Morena concluye su primer día de gira por Guanajuato, el candidato municipal de Morena aclara que Villarreal es sólo príncipe, pues el "rey de los moches" es Ricardo Anaya, candidato presidencial y coordinador de los diputados panistas en la Legislatura en la que surgió el escándalo de las tajadas en San Lázaro.

Las palabras de Ricardo Ferro sirven de preámbulo para que López Obrador se lance en contra de la corrupción de los gobiernos panistas.

"Esto que se vivió aquí no fue alternancia", afirma, "se llama gatopardismo: todo cambia en apariencia, para que todo siga igual. Son lo mismo, igual de corruptos el PAN y el PRI".

El tabasqueño habla así en el estado más panista del país, un bastión que, desde la concertacesión entre Carlos Salinas y el PAN, en 1989, ha visto pasar seis gobernadores del blanquiazul, desde Carlos Medina hasta Miguel Márquez, incluido el que también fue Presidente, Vicente Fox.

Los dos mítines que encabezó ayer López Obrador en Guanajuato (uno en San Luis de La Paz y otro en San Miguel de Allende) no fueron tan nutridos ni tan animados como los que tuvo el fin de semana en Oaxaca y Veracruz, pero no se arredra y, desde aquí, asegura que también Guanajuato puede ser de Morena.

Lo acompaña en el templete Ricardo Sheffield, ex Alcalde de León y ex panista con más de dos décadas de militancia, quien renunció a ese partido por sus desencuentros con los Villarreal y otros grupos que controlan el partido en la entidad, y que ahora es el candidato de Morena a la gubernatura.

"Miren, he estado aquí en San Luis de La Paz como diez veces, y nunca habíamos tenido tanta gente como hoy. Eso demuestra que nuestro movimiento está fuerte, y Guanajuato no se va a quedar atrás"' asegura López Obrador, animando a los suyos, que apenas alcanzan a llenar la explanada Matamoros, que ocupa dos calles del centro.

Aunque está acostumbrado a las multitudes, mantiene el ritual de todos sus mítines: habla casi una hora, explica su proyecto, jura que no usará el avión ni vivirá en Los Pinos y se lanza contra los mafiosos y corruptos.

En San Miguel de Allende, ocupa unos minutos, al final de su mitin, para explicar con lujo de detalle cómo se instauraron los moches en el Legislativo, y cómo esa colisión entre diputados, alcaldes y contratistas fue patentada por el PAN.

La plaza de San Miguel no está llena. Los de Morena ocupan apenas una calle entre el Jardín Allende y la Parroquia de San Miguel Arcángel, pero el candidato es fiel a su rutina, y enfatiza que priistas y panistas son iguales, lo mismo Carlos Salinas que Vicente Fox, Felipe Calderón que Enrique Peña Nieto.

Llama entonces, a sus huestes, a votar por un "cambio verdadero", por "la cuarta transformación del país". Y, como hace siempre, compara esta campaña con las gestas históricas que moldearon la Patria: Independencia, Reforma y Revolución.

Entre sus acompañantes destaca Ricardo Monreal, coordinador de la defensa del voto en la segunda circunscripción, quien a su vez viene con Alejandro Rojas Díaz-Durán, veterano operador político.

Ex priista, Alejandro Rojas explica que la meta de Morena en Guanajuato es detener la operación política del blanquiazul, y evitar que vuelvan a meterles un gol, como ocurrió en 2006 y 2012, cuando los candidatos presidenciales panistas sacaron de esta entidad alrededor de un millón de votos.

En un estado en el que el panismo es una maquinaria que gobierna 25 de los 46 municipios y tiene 19 de los 22 distritos locales y los 14 distritos federales, Morena ha cifrado en medio millón su esperanza de votos, una cantidad que casi duplicaría los 290 mil votos que dio Guanajuato a López Obrador en 2012.

El abanderado presidencial dedicará día y medio en esta gira por el estado más panista del país; hoy, visitará Acámbaro, Salamanca y Celaya.

Pocas entidades podrían ser más hostiles a Morena, y él lo sabe, pero aún así sonríe y machaca: "Estamos bien y de buenas; vamos a transformar al país, pero de verdad, no como pasó en Guanajuato, donde la llamada alternancia no fue más que un engaño".