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hace cerca de 6 meses
Jorge Ricardo

Cuando los de casa no alcanzaron a oír

Agencia Reforma

Pese a que estuvieron afuera del Gran Museo del Mundo Maya por horas, algunos yucatecos no alcanzaron a ver ni a oír nada del debate.

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Afuera, sobre la Avenida Ricardo El Vate López Méndez, a 500 metros del set del debate, los gritos, la oscuridad, las mentadas de madre, la invención de las promesas, porque hasta allá no se oía nada.

Unos mil yucatecos se pararon del otro lado de la avenida, detrás de las vallas, a escuchar o ver algo del tercer debate presidencial. Ahí estaban los jóvenes de jeans y playera negra de El Bronco, la batucada de petroleros del PRI, los de cachucha roja y playera guinda de Morena, los más calladitos del PAN.

William Cauiche Sánchez dijo que no vio nada. Estuvo ahí por tres horas, desde las seis de la tarde, y que no vio nada. "Pnáda, yo pensé que habría algo, punas pantallas, pni se escucha nada, no hay ni una pocina, pni una pantalla", dijo. ¿Y por qué no se va? "Porque quiero saludar al Peje".

Ya adentro del Gran --¡gran!, como para exaltar la obra faraónica de 770 millones de pesos--Museo del Mundo Maya todos se daban contra todos. O eso imaginaba Cauiche, quien traía su propia pelea con su suegra. "Yo y mi hija somos de plopezobrador, y mi suegra del PRI, pero todos psaben que las nuevas generaciones piensan más", y su suegra ahí sentada le gritaba: "Lo que pasa es que es un pvotante veleta, la potra vez pvotó por el PRI".

Ni fueron invitados, pero ahí estaban, antes que todos. Antes incluso que los invitados especiales. Detrás de la valla y de una hilera de vigilantes miraron cuando llegó Santiago Creel, coordinador político de Ricardo Anaya, muy seguro: "Veremos entrar como candidato a Anaya y lo veremos salir como próximo Presidente", dijo.

Al Jefe Diego, con la barba cada vez más amarilla, negando que días antes hubiera dicho lo que dijo: "Es absolutamente falso (que hubiera propuesto una alianza entre Anaya y el candidato del PRI, José Antonio Meade, con tal de que no ganara López Obrador), la única alianza que necesitamos y solicitamos es la alianza con los electores", sostuvo. A Xóchitl Gálvez hablando de por qué Anaya ganaría el debate: "Anaya tiene muchos huevos".

Llegó Jaime Rodríguez y tomó el micrófono. Dijo que venía a ver si convencía a "Ricky Riquín Canallín" para que le diera un beso a los demás candidatos. "El Bronco" casi no tuvo invitados reconocibles. Hubo más para el panista y el priista.

El líder nacional del PRI, René Juárez, llegó echando relajo. "Caballo que alcanza gana", dijo. Para esa hora ya se había anunciado una revelación bomba contra Anaya. ¿Es una bomba priista? "La única pbomba que conozco es la pyucateca: Antenoche pfui a tu casa", expresó el dirigente tricolor, aunque no completó la frase. Entró riéndose, mientras los de enfrente seguían con sus gritos. "Pepe-Pepe-Pepe".

Los invitados de López Obrador ingresaron rápido. Apenas se vio a la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsy, cuando pasaba al Centro de Convenciones, junto al "Gran Museo", diciendo que el morenista lleva 60 puntos de ventaja y eso porque les regaló 40 puntos para que los otros tres se los repartieran. "Hasta la encuesta de la Coparmex nos da la ventaja", presumió.

La mayoría de los invitados especiales traían guayaberas y huipiles, a pesar de que a los candidatos se les prohibió esa prenda. Que por protocolo. Como si Gabriel García Márquez no hubiera recogido el Premio Nobel, en Estocolmo, con una guayabera. Ni siquiera López Obrador, que un día mandó al diablo las instituciones, se atrevía ahora a romper el protocolo: "Yo plantee usar guayabera, pero los tres candidatos me mayoritearon, por eso voy a cumplir, no porque me hayan mayoriteado, sino porque voy a ser escrupuloso en el cumplimiento de todas las reglas".

Aunque se hubiera oído bien del otro lado de la valla, es probable que se hubiera entendido poco. La señora Gloria Hernández dejó su telenovela por ir a ver. "Bueno, así como pver, pver, pver, no he visto exactamente nada", dijo. Pero pasada una hora del debate ahí seguía: "Psi el PRI gana, gana con mi pvoto, psi pierde, pierde por mi voto".

La avenida parecía vacía, pero apenas se asomó Anaya regresaron todos. A gritar de nuevo. Los más gritones, otra vez, fue la porra de El Bronco. "¡Queremos que El Bronco sea Presidente! ¡Queremos!". Pero al que peor le fue a la salida fue al regio.

Entre los periodistas una mujer le gritó que cómo era posible que propusiera cortar manos y que su esposa no le pagó la difusión de un acto de su campaña que le hizo en Cancún.

"Nosotros no contratamos a nadie, usted ha de ser pejezombie", dijo El Bronco, que todavía agarraba el micrófono con las dos manos. Después del debate tampoco hubo bomba yucateca. Adentro y afuera habrá quien no habrá entendido nada.