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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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17 Octubre 2020 04:00:00
Todos unidos por México ¡sí se puede!
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El país que deseamos heredar, en el que nacimos, crecimos y hemos amado por ser la tierra de nuestros ancestros y cuna de una gran cultura. Tierra generosa que Dios nos regaló para que la cuidáramos para conservar esa riqueza existente.

Riqueza que debió ser para todos sus hijos, no para unos cuantos. Era tan grande su riqueza que llegó a decirse un poco en serio, otro poco en broma que los políticos se llevaban la abundancia y nos iban dejando el puro cuerno.

Se hacía referencia a que nuestro país tiene la forma de un cuerno de la abundancia. Esa frase la llegué a escuchar a diferentes personas siendo una niña.

Existió el saqueo, las malas administraciones, nadie lo niega ni se discute. Aunque también hay que reconocer que el país fue creciendo y se fueron construyeron instituciones con los recursos de los contribuyentes. A pesar de las etapas de crisis que siempre han existido, México sobrevivió.

Y sobrevivió, gracias a la fuerza y voluntad de todos los mexicanos. Esa fuerza que proviene del amor a nuestra tierra. La fuerza que nos dan los valores que nos fueron inculcados en el hogar.

La solidaridad no nació ayer con algún programa social creado por gobiernos, por supuesto que no. Los mexicanos somos solidarios por naturaleza. Lo hemos sido ante el dolor, ante la tragedia, ante cualquier circunstancia.

La solidaridad no tiene nacionalidad, ni credo, ni ideología, ni bandera partidista. Solidaridad significa apoyar al prójimo en desgracia, al hermano que atraviesa por circunstancias difíciles.

Solidaridad es ponerse en los zapatos del otro; es ver su propia imagen en un espejo para tratar de entender el problema ajeno.

Para ser solidarios, no hemos necesitado de ningún gobierno. Solo basta conocer el problema para acudir a apoyar, conscientes del “hoy por ti, mañana por mí. No importa si es mucho o es poco, lo que importa realmente es ayudar a resolver el problema.

Se ha hecho siempre y se sigue haciendo.

La desaparición de fideicomisos que tenían mucho tiempo de existir y que fueron pensados para un fin determinado, nos pone a reflexionar en la clase de gobierno que tenemos. Un gobierno insensible y por demás autoritario.

Falsedades y una gran dosis de hipocresía se ha manejado para justificar su desaparición. “Malos manejos de los recursos” “corruptelas”, en fin, todo lo negativo que se pueda decir de ellos.

Queda preguntar, ¿todos los fideicomisos fueron mal manejados? No lo creo. ¿Por qué no se hicieron estudios para saber cuáles deberían ser eliminados? Por una sencilla razón: Necesitan el dinero y hay que obtenerlo de dónde sea y al precio que sea.

El precio que hay que pagar será muy elevado para el país. Miles de niños con cáncer están en riesgo de perder sus tratamientos, sin que al presidente o a los diputados y senadores de su partido- más los aliados que se suman para conservar sus privilegios- les importe.

Como tampoco les importan las víctimas de desastres; o la ciencia y tecnología; el cine; el deporte de alto rendimiento y muchísimo más que van a desaparecer.

Los caprichos, los proyectos de un hombre importan más que la vida de seres humanos, de mexicanos que tienen derecho a luchar por su vida, por sus sueños, por la salud.

Nunca nuestro México había estado en las condiciones como se encuentra hoy. Una Constitución manoseada; una Suprema Corte que dejó mucho que desear en su decisión. Un Tribunal Electoral que con su resolución envió un claro mensaje de sometimiento y obediencia al negar el registro a un partido político, pero a otros sí les fue otorgado. ¡Qué lamentable!

Como si no tuviéramos suficiente, nos sorprende la noticia de la aprehensión en la ciudad de Los Ángeles, Calif., del general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional (Sedena) en la administración pasada. Y esa película apenas está empezando. No hay duda de que se está cumpliendo peligrosamente aquello de “al diablo con las instituciones”.

Nadie puede ufanarse de ver a México exhibido ante el mundo; nadie puede estar satisfecho de apropiarse de los recursos para emplearlos en proyectos absurdos y dejar desprotegidos a pacientes con cáncer y cancelar apoyos a otros grupos. Nadie que ame a México puede darle la espalda a este país maravilloso.

No hay que bajar la guardia, luchemos todos unidos por México para salir adelante porque ¡Sí se puede! Y no olvidemos salir a votar, donde se celebren comicios. Hay que cumplir con nuestro deber ciudadano dando nuestro voto a quien realmente lo merezca.
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