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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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12 Octubre 2017 04:00:00
Que bueno que se acabó el “milagro”
Desde marzo del 2012 entró en vigor la reforma de la Ley General de Salud la prohibición de la publicidad de los productos “milagro”. La intención de esta no tan nueva reforma fue con el propósito de que la Secretaría de Salud autorice la publicidad de solo aquellos productos que tengan propiedades curativas, cuenten con un registro o aviso sanitario.

A su vez los medios de comunicación están obligados por ley a exigir estos registros o avisos antes de publicitarlos, así como lo indica el Reglamento. Así que todo aquel producto que cumplan con las normativas de los medicamentos o en su defecto con la regulación legal para los suplementos alimenticios no tuvieran problema en transmitir su publicación.

El objetivo principal de dicha reforma se hizo para salvaguardar la salud de la población ante infinidad de productos “milagritos” que estaban saliendo al mercado en diferentes medios electrónicos e internet para sanar cualquier tipo de mal. Pero al final el consumidor resultaba el más afectado porque no contaba con las medidas sanitarias para su comercialización.

Muchos de estos productos fueron incentivados por la “medicina alternativa”, es decir, todo aquello que está fuera del método científico se encapsuló bajo ese nombre, ocasionando que la gente dejara muchos de sus tratamientos médicos, y por consiguiente dejaron de asistir a citas médicas, por confiar en un nuevo estilo de vida de productos “milagro” que todo lo cura y aprovechándose de la economía de éstos fue otro factor para que se incrementaran los estafadores.

Todo en la vida es cíclico las enfermedades no es la excepción. Hace pocos días volvió a la moda el famoso “cura contra el cáncer”, y no sobrando remedios para ello como la carne de víbora que siempre se ha dicho que es bueno para la “cura”, también el escozul o veneno del alacrán azul.

Para acabar con los mitos y leyendas urbanas siendo objetivos con el método científico que es el proceso lógico que lleva la investigación para descubrir las relaciones internas y externas de la realidad natural y social, o al menos, eso es por definición.

Es así que con la misma objetividad la Secretaría de Salud de Coahuila, en el 2011 afirmó categóricamente que el veneno de alacrán no es un medicamento, ya que no está respaldado con estudios científicos para justificar la utilización para combatir el cáncer.

A manera personal lo considero como un producto no estudiado y si alguien afirma que encontró el cura del cáncer, estoy complemente seguro que se trata de todo un fraude; ya que es un hecho que la persona o laboratorio que encuentre el cura, seguramente se convertirán automáticamente en los nuevos millonarios del planeta.

Por lo pronto la Secretaria de Salud de la entidad no lo tiene autorizado oficialmente como una sustancia que se venda el rubro de medicamentos o entre médicos con cedula profesional.

Por otro lado, la Comisión Federal de Protección de Riesgos Sanitarios la responsable de regular este tipo de productos como también la famosa carne de víbora que tampoco tiene estudios que lo respalden.

Existe registro de pacientes que han ido a la isla de Cuba a obtener dicho tratamiento y regresan al Seguro Social con los síntomas del cáncer más grave, porque interrumpen un procedimiento establecido y valuado científicamente para combatir la enfermedad.

Aun así, acudiendo al Hospital Geriátrico de Saltillo, que pertenece a la asociación cubana, en la especialidad de oncología, no recomienda a sus pacientes la utilización de las toxinas del escorpión azul, ya que no existe información científica que avale lo que tanto se pregona más que testimonios, reportajes o información por internet, pero ninguno respaldado por alguna revista médica.

Ha sido todo lo contrario, es decir, han tenido información de médicos que lo han investigado asegurando que es perjudicial.

De esta manera se cierra un misterio más sobre las leyendas urbanas o mitos al respecto a los productos milagritos y por eso fue la necesidad de implementar esa reforma en el 2012, evitando así que nadie se hiciera famoso o rico estafando a base de mentiras, como lo suele hacer todos estos charlatanes argumentando que tienen el remedio de cualquier mal ya sea de salud o de economía. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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