×
Dan T
Dan T
ver +
[email protected]

" Comentar Imprimir
14 Noviembre 2017 04:05:00
Monreal, el agachón
¿Cuántos sicólogos se necesitan para cambiar un foco? Sólo uno, pero el foco tiene que estar dispuesto a cambiar. Y el que no cambia es Ricardo Monreal: ya volvió a cambiar de bando. O, mejor dicho, regresó al bando de Morena. Hace más de una semana, el delegado en Cuauhtémoc ya había decidido salirse del partido porque, como todos saben, no lo hicieron candidato al Gobierno de la Ciudad de México. Inclusive estuvo coqueteando con su expartido, el PRI; y con su otro expartido, el PRD. De hecho, Monreal también ha pasado por Movimiento Ciudadano y por el PT. Creo que el único partido en el que le falta estar es en un Pumas-América. Gente que trabaja en la delegación me cuenta que la decisión ya estaba tomada. Pero algo pasó en el encuentro que tuvo con Andrés Manuel López Obrador, el viernes pasado, que logró convencerlo de quedarse. ¿Le hicieron manita de puerco? ¿Le ofrecieron ser senador? ¿Le prometió “El Peje” hacerlo coordinador de campaña y luego secretario de Gobernación? ¿Le dieron lana? ¿O lo amenazaron con sacarle alguno de sus muchos trapos sucios? Sea lo que haya sido, aquel Monreal engallado que decía que “la gente” era la que le pedía ser candidato, terminó agachando la cabeza y diciendo: “Sí, señor, lo que usted diga, mi AMLO”.

El bebé de San Lázaro

El otro día fue encontrado un recién nacido en el Palacio Legislativo de San Lázaro. De inmediato se dio aviso al actual presidente de la Cámara de Diputados, el priista Jorge Carlos Ramírez Marín. Con eso de que se muere de ganas por ser gobernador de Yucatán, el legislador ordenó una exhaustiva investigación para saber de quién era esa lindo y tierno niño, pues quería devolverlo a sus padres y ofrecerles una beca de por vida para el chamaco, pagada no por él, sino con el dinero de todos los mexicanos, por supuesto. Para encontrar a los productores del producto, a los progenitores del progénito, a los parientes del parido, se formó la Comisión Honorífica Administrativa de Monitoreo de las Acciones Centrales Ordenadas, mejor conocida por sus siglas: CHAMACO. El asunto causó gran expectativa en los medios de comunicación y en las redes sociales, que no habían encontrado una telenovela tan entretenida desde la superproducción de Marina Films titulada Frida Sofía: el Rescate de la Niña que Nunca Existió. Todos querían saber de dónde había salido ese niño, al que algunos ya comenzaban a llamar Lazarito, en honor a San Lázaro, el santo patrono de la parálisis legislativa. La CHAMACO estaba integrada de manera plural: un priista, una panista, un verde, una perredista, un naranja, una turquesa, uno de Morena y una del PT. Entre ellos había un anciano impotente, un trisexual, una lesbiana que había sido monja, un exlegionario de Cristo, dos americanistas, u cruzazulino, tres zurdos, una bizca y cuatro con hemorroides. Después de semanas intensas de investigaciones, los integrantes de la CHAMACO llegaron con Ramírez Marín y le presentaron su demoledor informe. Al leerlo, el yucateco sintó que el suelo se abría y caía en un volcán de cochinita pibil ardiente. ¿Qué decía el reporte? En pocas palabras: que era científicamente imposible que ese niño hubiera sido procreado en la Cámara de Diputados. Y daba cuatro argumentos irrebatibles: 1) En San Lázaro nunca se ha hecho nada por amor. Todo cuesta, todo lleva su respectivo moche. 2) Es imposible que lo hayan hecho ahí porque nunca ha habido dos diputados que puedan trabajar de manera tan estrecha, sin codazos, ni patadas por debajo de la mesa. 3) Los diputados jamás han hecho algo que tenga pies ni cabeza. Y es evidente que el niño tiene todo eso y muy bien puesto. Y, 4) Porque jamás en San Lázaro algo ha estado concluido y listo en sólo 9 meses. ¡Se levanta la sesión!

¡Nos vemos el jueves!
Imprimir
COMENTARIOS



top-add