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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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18 Octubre 2020 04:00:00
Mejorar nuestras competencias
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En el mejor de los casos, cuando son manejados con total honestidad y absoluta trasparencia, los programas asistenciales solo consiguen mantener a flote a la población más pobre.

Décadas de utilización de ese tipo de apoyos demuestra que realmente no ayudan a combatir de manera efectiva las desigualdades ni la pobreza.

Claro que se puede culpar de su fracaso a la corrupción, pero esa no es la única razón. Se trata de la intención misma que está detrás del diseño de esos programas, que no tienen metas que vayan más allá de asegurar la subsistencia.

México no solo necesita menos pobres, sino lograr que un grueso de la población pertenezca a una clase media consolidada.

Por eso mi insistencia en que apoyemos a las PYMES y a los emprendedores, porque si logramos fortalecer a ese sector de la economía, estaremos abonando a solucionar de fondo, y no con simples paliativos, los problemas de la desigualdad y la pobreza.

¿Qué podemos hacer?

Una tarea que lleva décadas pendiente y que es necesario atender con urgencia tiene que ver con la educación, y en particular, con aquella destinada a hacernos más competentes en aquellas habilidades que permiten manejar mejor los negocios; pero, también, la economía familiar.

Las finanzas de los mexicanos en su mayoría son muy frágiles no solo por la precariedad de sus ingresos, sino también porque se tienden a tomar malas decisiones con esos pocos recursos.

De acuerdo con el Índice Global de Habilidades 2019 de la plataforma Coursera, que valora las competencias y el rendimiento de la población de 60 países, México ocupa el lugar 39 en aptitudes de negocios; el 43 en tecnología y el 40 en ciencia de datos.


Lugares muy poco alentadores si consideramos que somos, todavía, la economía número 13 del mundo (de acuerdo con el PIB nominal).

Urge, pues, una política educativa intensa destinada a fortalecer esas competencias, destinada también a las personas que ya no acuden a las escuelas. Y es que podemos permitirnos esperar hasta que las nuevas generaciones tomen el control.
Es indispensable que, quienes ahora dirigen una PYME, desarrollen las habilidades necesarias para que sus negocios tengan futuro.


Pero también hace falta que esas competencias se generalicen entre todos los habitantes de nuestra nación, no solo por lo útiles que son para la vida en general, sino por la posibilidad de que las circunstancias actuales obliguen a muchos
al autoempleo.

La mayoría de las micro y pequeñas empresas así comienzan su vida, con un despido.


La gente al perder sus fuentes de trabajo y no encontrar otras opciones, deciden emprender sin muchos conocimientos ni experiencias para hacerlo de manera exitosa.

De ahí que sea necesario, aprovechando el acceso a las tecnologías que cada vez es mayor, que se capacite al mayor número posible de personas, para que tengan realmente con qué enfrentar las circunstancias tan adversas que atraviesa México y que podamos salir fortalecidos para impulsar el crecimiento.

Dejemos ya de apostarle a solo sobrevivir. Aprovechemos la crisis para cambiar nuestros malos hábitos y desechar todo lo que no nos ha dado resultados. Construyamos juntos ese México que sí queremos.
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