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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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21 Abril 2017 04:00:00
Lengua larga
El miércoles pasado se registró en nuestra ciudad capital el primer intento de debate de ideas y propuestas de los siete candidatos a la Gubernatura de Coahuila, los cuales olvidaron presentar sus propuestas sobre los tres grandes ejes: seguridad y justicia, educación y salud. Para quien se tomó el tiempo de seguir completo dicho evento sin duda, se percató de que el mismo transcurrió sin mayores sobresaltos ni sorpresas, ya que los candidatos acudieron sin intención o sin capacidad de sorprender con propuestas extraordinarias y eficaces al electorado.

Para desgracia de la ciudadanía, en lo único que coincidieron los siete candidatos es en el tema de la profunda crisis política que atraviesa nuestro estado, dada la ineficacia de las acciones adoptadas por al menos las tres últimas administraciones, sin embargo, ninguno de ellos propuso soluciones para resolver tan compleja problemática, ¿y cómo hacerlo?, si todos ellos se encuentran vinculados directa o indirectamente a los partidos políticos que han gobernado a nuestra entidad sumiéndola en la citada crisis.

El común denominador de los candidatos es que todos han desempeñado cargos públicos políticos, todos ellos han representado en un momento de su vida las siglas de algún partido político, y hasta el supuesto independiente Luis Horacio Salinas Valdés ha vivido del fruto de la mala política de nuestro estado, ya que aunque no lo diga, además de ser tío de Manolo Jiménez Salinas, actual candidato del PRI en Saltillo, es hijo del connotado priista Luis Horacio Salinas Aguilera, quien fuera alcalde de Saltillo postulado por el PRI, también llamado “La Rata del Desierto”, mismo que en su momento ocupó la dirigencia estatal de ese partido.

Nadie se salva, todos han sabido vivir de las mieles del poder y de la administración pública, pero sobre todo, han podido, de haber querido, cambiar en algo la situación de nuestro estado sin haberlo hecho. Es evidente que el deslucido debate careció de uno de los principales ingredientes: la credibilidad de quienes lo protagonizaron, puesto que hasta el más inocente de los debatientes carece de autoridad para criticar la situación política de nuestro estado y de sus municipios, y mucho menos pretender erigirse como solucionador de los problemas que nos aquejan.

El debate de antier sólo sirvió para evidenciar nuevamente a los partidos políticos, los cuales, como en los últimos tiempos, nos quedan a deber, puesto que como ya lo he dicho, han dejado de representar a los ciudadanos, convirtiéndose en mafias que sólo buscan llegar al poder para enriquecerse y mantenerse a toda costa, y para lograr sus objetivos han decidido postular candidatos cínicos, mentirosos y poco arraigados en la sociedad, capaces de prometer sin intención de cumplir el abanderar las causas comunes que duelen a nuestra gente.

El primer debate entre candidatos, organizado por el Instituto Electoral de Coahuila acabó sin ganador, ya que dada la trayectoria de cada uno de ellos, no quedó otra que sacarse los trapitos al sol, dejando las propuestas de lado para convertir aquello en un ejercicio en donde destacaron los cuestionamientos y ataques, ninguno salió bien librado, ya que para poder hacerlo debían, como dice el dicho, “tener la cola corta, para poder tener la lengua larga”.
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