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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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14 Enero 2018 04:04:00
Equipaje ligero
MIS QUERIDOS AMIGOS: Esperando como siempre que Dios los tenga en el hueco de su mano, y agradeciendo todas las gracias divinas que a diario nos da Dios, como la vida y la salud. Que los viajeros estén en su hogar después de estas bendecidas fiestas.

Hablando del regreso de los viajeros, quiero compartirles la importancia de ir ligeros de equipaje.

Cuando vamos de viaje alguno vamos cargando hasta con la jaula del perico. ¿Tú eres de esos? No podrán negarme que hay personas que van cargando en sus hombros o espalda un sinfín de equipaje (problemas) en ellos, que tarde o temprano llegan a hartarse o lastimarse por ese exceso a cuestas.

Sería maravilloso aprender a viajar ligeros, y la pregunta sería cómo hacerlo. Pues bien, es recomendable aprender a llevar lo necesario, lo indispensable, desapegarse, sobre todo de los problemas ajenos, es decir, de los hijos cuando ya son adultos jóvenes; de los padres, cuando aún son autosuficientes y están sanos; hermanos, amigos, conocidos. Sobre todo si no estamos preparados para ello ya que podríamos desarrollar algunas enfermedades, como estrés y fatiga crónica por mencionar algunas, y nadie desea eso. Las abuelas son sabias sin duda y la mía no era la excepción, decía cuando había alguna preocupación, “si tiene solución para qué te preocupa y si no la tiene, pues de igual manera”.

Solemos dar le vueltas y vueltas a las preocupaciones y problemas de la vida, hasta agotarnos, estresarnos, perder la cordura y la salud por ello.

Nos enfocamos en el problema, no en la solución la mayoría de las veces y nos saturamos. Se dicen que somos muy aprensivos, queremos controlar todo.

Sería sano tomar las cosas más tranquilamente, respirar profundamente, ver qué opciones tenemos para resolverlo y tomar la más viable.

No tomar problemas ajenos , si no tenemos esa homeostasis (equilibrio) en nuestra vida, menos podremos ayudar a otro a estarlo.

Y si fuera el caso , quedaríamos saturados, estresados, malhumorados y hasta enfermos. Crucificados… ¿qué necesidad?

Que cada uno tome la responsabilidad de su vida, de su salud, de su trabajo, de su familia directa. Por ahí una amiga de cía que “ayuda no solicitada, era agresión”, como todo habrá sus asegunes, ¿ustedes qué opinan?

Cuando hay una emergencia ni qué decir, se actúa por supuesto, sobre todo si es de vida o muerte.

Pero en la cotidianidad de la vida se necesita estar preparados para ayudar, sobre todo tener mucho amor al prójimo en primer lugar.

Les pongo un ejemplo: cuando hay un accidente de automóvil, llegan muchos acomedidos, otros sólo son mirones, pero en realidad los que ayudan son uno o dos, pues hay que saber mínimo de primeros auxilios para no lastimar más al herido, que pudiera hasta llegar a la invalidez por un inadecuado manejo al levantarlo.

Así en el camino de la vida, habrá que sanar primero uno para poder ayudar al prójimo y no salir lastimados al hacerlo, esto sería muy sano.

Cuando vamos de vacaciones nos vamos dando cuenta de que exageramos en el equipaje y la mitad no lo utilizamos, sólo ocupamos espacio y nos pesó mucho.

Aparte de que no permite comprar cosas nuevas, pues no hay suficiente espacio para guardar, no dejamos que cosas nuevas y bonitas lleguen a nuestra vida.

Así en el alma , está saturada de rencores añejos y como el agua estancada, se pudre.

Claro que ha y opción de comprar otra maleta y pagar sobreequipaje, pero no es lo recomendable, ¿quién se pone contento con esto?

A mí me ha pasado por supuesto, pero uno va aprendiendo a no cargar innecesariamente, pues el costo puede ser elevado.

Viajar ligero , si n broncas a cuestas, amigos queridos, hasta algunos bajan de peso al hacerlo, créanmelo, algunos subimos de peso porque queremos resolverle la vida a los demás.

Dejémos los un poco crecer , que vean que sí pueden enfrentarlos por sí mismos, eso les dará más seguridad y autoestima.

Entonces , evitemos en lo posible cargar con rencores, iras, enojos, viejas rencillas, malos entendidos, pensamientos de desvalorización o broncas ajenas, negatividad, venganzas. También de ideas constantes de historias irreales, es decir que no han sucedido, que tal vez jamás sucedan y que al pensarlas les quitan la paz, serenidad, alegaría en la vida personal y la familia toda.

Soltemos el equipaje sobrante, el equipaje que no es de nosotros, el exceso que no ocupa espacio más valioso para muchas otras cosas positivas, de alegrías y de gran valor sentimental.

Sacudámonos de lo viejo, lo que no sirve, lo que huela a rancio, no acumulemos esto (es para otro tema “acumuladores”).

Cargamos pensamientos, historias que jamás pasarán o la probabilidad es mínima y ya se está sufriendo por algo que no ha sucedido.

Les mando un abrazo fraterno, hasta la próxima amigos, reciban bendiciones.

Su amiga y terapeuta, Verónica.

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