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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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25 Mayo 2020 04:07:00
Enterrarse en vida
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No es la primera vez ni la última que la humanidad sufre una pandemia. El Covid-19 no es, según el historiador Jared Diamond, una enfermedad particularmente letal, comparada con la viruela o el ébola, ni especialmente transmisible, aunque circunstancias, como los viajes en avión, han hecho posible que en unos cuantos meses se difunda por el planeta. En la historia, sin embargo, “abundan los ejemplos de gérmenes que producen altos números de muertes y convulsiones muy amplias” (WSJ, 22.05.20).

Algunos precedentes rebasan por mucho lo que estamos viviendo. “La Muerte Negra -escribe Diamond- mató a una tercera parte de la población de Europa en los años 1347-51 y reincidió con saldos menores de víctimas durante muchas décadas posteriores”. La viruela diezmó a las poblaciones indígenas de América e hizo posible la conquista europea.

“Todos siempre queremos creer que la historia solo les pasa a ‘ellos’, en ‘el pasado’, y que de alguna manera estamos fuera de la historia, en lugar de imbricados en ella”, escribió Laurie Garrett en su ya clásico libro The Coming Plague. “Los microbios causantes de enfermedades, lejos de haber sido derrotados, ofrecen hoy amenazas cada vez mayores a la humanidad”.

Según William McNeill, de la Universidad de Chicago, “entre más ganamos, más empujamos las infecciones a los márgenes de la experiencia humana, más limpiamos el sendero a una posible infección catastrófica. Nunca escaparemos a los límites del ecosistema”.

Hoy estamos viendo una obsesión de millones por vivir en ambientes completamente asépticos. El crítico y humorista estadunidense Bill Maher comenta: “Me preocupa que los últimos dos meses de cuarentena le han dado a la gente la idea de que la manera en que los humanos podemos ganar nuestra guerra de un millón de años contra los microbios es evadirlos completamente. Y estoy aquí para decirles: No podemos”.

Si en un momento compadecimos a Howard Hughes porque a pesar de su enorme fortuna vivía encerrado, aterrado por los microbios, utilizando cajas de pañuelos desechables en vez de zapatos, hoy millones quieren mudarse a burbujas que no puedan transgredir ni las bacterias ni los virus. Se desinfectan las manos de manera compulsiva y ponen bandejas de cloro en las entradas de sus casas y oficinas. Hay que decirles que no se puede. y que no conviene.

Las mayores tragedias producidas por pandemias han sido producto de falta de inmunidad. Es el caso de la viruela en América, la peste bubónica en Europa o el VIH-sida. En el Covid-19, sin embargo, la infección genera anticuerpos, lo que significa inmunidad. Por eso el plasma de convalecientes puede ayudar a los nuevos pacientes y por eso puede desarrollarse una vacuna. La rápida difusión del coronavirus en el mundo está trayendo una creciente inmunidad grupal, pero tardará años en alcanzar a toda la humanidad.

Por lo pronto, debemos rechazar convertirnos en émulos de Hughes y volvernos prisioneros de nuestros propios temores. Convivimos con microorganismos de todo tipo y es imposible evadirlos. Solo nos haremos daño si logramos vivir en ambientes completamente asépticos, porque nuestro organismo requiere microorganismos para realizar funciones esenciales y para construir inmunidad.

Adoptemos medidas sensatas de higiene, protejamos a las poblaciones en mayor riesgo y compremos el equipo médico adecuado para quienes se enfermen. Pero no permitamos que el miedo nos entierre en vida.


Reetiquetado

Treinta mil empresas, la mayoría pequeñas y medianas, están obligadas a reetiquetar 880 mil productos alimenticios para el 1 de octubre por la NOM 051. En condiciones normales esto habría sido costoso y difícil, pero con las actuales restricciones por la pandemia la disposición puede tener consecuencias económicas muy negativas.
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