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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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08 Diciembre 2019 04:00:00
Eldar Djangirov
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Hace unas semanas estaba en una de esas charlas improvisadas con uno de mis grandes amigos. Él es un virtuoso guitarrista amante del jazz principalmente y de la música en general.

Yo, a decir verdad, luego de los grandes clásicos del jazz, no soy tan fanático y mucho menos conocedor del tema. Lo poco que llego a saber sobre el asunto es gracias a mi amigo quien esa noche me dejaría sin palabras con la sugerencia musical que traía bajo la manga aquella noche de charlas de todo y de nada y de música de jazz. Tópico recurrente entre él y yo es la musicalidad de los intérpretes. Ambos adoramos a Glenn Gould, y sobre esto no hay discusión. Pero cuando de temas sobre genialidad se trata, en ocasiones la charla se torna interesante.

¿Es un intérprete, por más genial que sea, un creador en su totalidad o solamente un repetidor ingenioso de la obra heredada por los grandes compositores? Esa es la pregunta que nos ocupa muchas ocasiones.

Podemos objetar esto de muchos lados y al final no llegar a ningún lado.

Luego de esto está el tema de si un músico debe especializarse al grado de ignorar otros temas musicales o en esta era de la especialización es entendible si algún músico ignora el universo paralelo de otra manifestación sonora.

Son temas aparentemente simples, pero complejos en su fondo.

Aun así, esa noche mi amigo tenía un ejemplo contundente de la capacidad que un músico puede llegar a tener. Su nombre, Eldar Djangirov. Un joven ruso-estadunidense intérprete de jazz.

Como sabemos, este género requiere no sólo de una técnica y gusto musical elevado, sino de un conocimiento y destreza intelectual notable. Un músico de jazz es un niño que juega con totl control de su instrumento y de las reglas que lo rigen. Eldar interpreta este género de manera espléndida. Sin embargo es capaz, como casi nadie, de ejecutar además a Bach o las sonatas de Prokofiev de manera prodigiosa. Esto, que un músico sea capaz de pasar del jazz a la música clásica es más bien raro.

En un álbum escuchamos las improvisaciones espectaculares y llenas de musicalidad y en otro, a un Djangirov dueño de una comprensión de estilo particularmente profunda.

Dos mundos se unen en un sólo pianista y esto merece la pena ser escuchado.

Eldar Djangirov es una prueba que un músico puede ser tan completo como su talento y entrega lo permita. Creatividad tanto en la creación de temas e improvisaciones, como en la recreación de obras de gran complejidad técnica y musical del repertorio clásico. Es ya, sin dudarlo, uno de mis intérpretes favoritos. En Spotify encuentran su obra, lista para ser escuchada.

Que lo disfruten.
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