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Rubén Aguilar Valenzuela
Rubén Aguilar Valenzuela
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Rubén Aguilar Valenzuela. Licenciado en Filosofía, Maestro en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Presidente Ejecutivo de Afan y Asociados, S.C. Es profesor de Ciencias Políticas y de Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Fue Coordinador de Comunicación Social y portavoz de la Presidencia de la República (2004 al 2006) y también de la Secretaría Particular del Presidente (2002 al 2004). Ha sido consultor de UNICEF, UNESCO, OEA, PNUD, BID, BM, UE y agencias de cooperación de Holanda, Alemania y Estados Unidos. En México del IMSS, DIF-Nacional, INI, la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de México y de la Coordinación Presidencial para la Alianza Ciudadana. Fue editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo. Editorialista de El Universal (México), El Financiero (México) y articulista de las revistas Estrategia y Proceso. Actualmente su columna se publica dos veces por semana en El Economista (México) y una veintena de periódicos de los estados. Escribe mensualmente en la revista Etcétera temas de comunicación política. Es autor de quince libros. Los más recientes: La comunicación presidencial en México 1988-2012 en colaboración con Yolanda Meyenberg Leycegui (2015), Los saldos del narco: el fracaso de una guerra, en colaboración con Jorge Castañeda (2012), y La Sociedad Civil en México (2012).

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11 Agosto 2020 04:00:00
El futuro de los jóvenes después de la pandemia
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Esta semana iniciaron los dos cursos que doy en la Universidad Iberoamericana y el que imparto en el CIDE y me pregunto ¿cuál es el futuro que espera a mis alumnas y alumnos? El artículo La generación que Pagará las Cuentas de la Crisis en América Latina (El País, 30.07.20) intenta dar respuesta a esta pregunta.

Periodistas de ese diario entrevistan a jóvenes entre los 18 y los 25 años de México, Chile, Brasil, Argentina, Colombia, Paraguay y Perú. La conclusión es que ante la pandemia es este sector de la población “quienes se llevan la peor tajada”.

Si los jóvenes en Latinoamérica ya tenían “pocas expectativas de cara al futuro”, según Pedro Núñez, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Argentina, ahora con la pandemia estas empeoran.

A pesar de las dificultades, de las que eran conscientes, cuatro objetivos dan idea de lo que los jóvenes querían o esperaban sucediera con sus vidas antes de la pandemia: Terminar sus estudios; encontrar trabajo o abrir su propio negocio; independizarse económicamente y salir de la casa de sus padres.

En lo que viven y como lo formulan coinciden las y los jóvenes de los distintos países. Lo que plantean se podrían generalizar, para toda América Latina y tal vez buena parte del mundo.

De mi lectura del artículo derivo la visión de los jóvenes sobre su futuro. Lo organizo en dos grandes rubros; los miedos que viven y los cambios que vislumbran como necesarios.

Miedos: No poder terminar sus estudios. No encontrar un trabajo. Ser despedidos del trabajo. No independizarse económicamente de sus padres. Seguir viviendo en casa de sus padres. No saber cómo el “encierro” afecta sus relaciones. No saber cómo los cambios, producto de la pandemia, van a afectar su vida.

Cambios: Conciencia de la necesidad de reinventarse. Replantear qué quieren ser y cómo quieren vivir.

La idea del tiempo. Vivir el ahora. Participar en la creación de una sociedad más abierta e inclusiva. Cerrar la brecha de la desigualdad social. Ser más activos en la lucha feminista, en contar del machismo y a favor del cambio climático.

Se cuestiona el paradigma universitario. Ahora terminar la universidad no necesariamente garantiza una mejor condición de vida. Ser más creativos, para poder generar nuevas oportunidades.

El mundo postpandemia, todavía incierto y difícil de visualizar, exige de la sociedad y de cada uno de sus integrantes cambios en la manera como ha pensado y vivido. Hay muchas cosas que están en cuestión y ya no van a ser como antes.

Las entrevistas revelan que los jóvenes tienen una enorme incertidumbre sobre lo que viene. Y una buena parte de ellos vive el momento con ansiedad y angustia precisamente por la falta de claridad del futuro por venir y en el que ellos habrán de vivir.
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