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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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18 Julio 2019 04:06:00
El fin del ‘Chapo’ Guzmán y su leyenda
Joaquín Archivaldo Guzmán Loera terminará sus días como en su peor pesadilla y como nunca hubiera querido hacerlo: preso y lejos de su país, en la frialdad de una cárcel de máxima seguridad de los Estados Unidos, donde purgará una cadena perpetua y 30 años más, por lo que nunca podrá regresar en vida a territorio mexicano. Se extingue así la leyenda del narcotraficante más famoso del mundo, el campesino sinaloense que empezó sembrando mariguana y llegó a ser, por su astucia y complicidad con políticos y jefes policiacos de México, uno de los capos más poderosos y sanguinarios del crimen internacional.

Hoy “El Chapo” Guzmán, traicionado por su socio y compadre Ismael “El Mayo” Zambada y por su hijo y su hermano que testificaron en su contra, desconocido por los políticos mexicanos que lo cobijaron y protegieron por casi 30 años, convertido en “monstruo” y en “trofeo” para la justicia y la adicta sociedad estadunidense, es un hombre bajito y vulnerable que, olvidando el dolor y la violencia que él mismo infligió, se queja de “crueldad y tratos inhumanos” en el sistema carcelario norteamericano.

Sólo su familia, sus hijos y su madre a los que ya no podrá ver y que permanecen en Sinaloa, aislados y resentidos por las traiciones, desde donde se proponen recuperar el emporio criminal que llegó a construir su padre, y su inseparable esposa Emma Coronel, que lo acompañó por los más de tres meses que duró su juicio sin perder nunca el porte y el estilo, parecen hoy ser lo único que le queda a un reducido y condenado Guzmán Loera.

La cárcel que espera ahora al capo que conquistó no solo México sino a buena parte del mundo con el tráfico de mariguana, cocaína, heroína y anfetaminas, es una “súper prisión” al pie de las montañas del condado de Fremont en Colorado. Ahí purgan sus condenas más de 300 hombres considerados “las peores amenazas para la seguridad de los EU”. En este complejo súpervigilado, con francotiradores que apuntan día y noche desde 12 torres y en donde pasará 23 horas del día aislado e incomunicado en una celda de 3.5 por 2 metros cuadrados, con solo un excusado, una cama, un escritorio y un banco, “El Chapo” tendrá como compañeros a peligrosos terroristas y pandilleros.

En Fremont están recluidos Ramsey Josseff, condenado por el ataque a las Torres Gemelas en 1993 que dejó 6 muertos; Zacarías Mousaui, que tuvo un rol principal en el atentado del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas; Tehodore Kaczinsky el “Unabomber”, señalado por 16 ataques con bombas enviadas en paquetería y correo; Dzhocar Tsarnaev, señalado junto a su hermano como autor material del atentado en el maratón de Bostón en 2013, y José Antonio Acosta Hernández, “El Diego”, líder de la pandilla de “La Línea”, el brazo armado del cártel de Juárez.

Ya durante el juicio, Joaquín Archivaldo, con sus 62 años, se quejó de “trastornos sicológicos, maltratos y padecimientos” provocados por el total aislamiento al que fue sometido, como medida de seguridad, en el que incluso se le restringieron las reuniones con sus abogados y se le prohibió ver a su esposa, a pesar de varias solicitudes que hizo a la justicia estadunidense. Ahora, en la prisión de Fremont, donde la altura de 2 mil 074 metros sobre el nivel del mar lo convierte en el estado con más altitud de la Unión Americana, y las temperaturas suelen ser cambiantes y extremosas, con calor intenso de hasta 40 grados centígrados en el verano y fríos y tormentas de nieve en el invierno, veremos cómo pasa sus días el narco mexicano que escapó dos veces de prisiones mexicanas “de máxima seguridad”, que corrompió a todo un sistema político y de justicia, y que después de ser considerado por las autoridades como “un criminal muy astuto” y como uno de los millonarios con más dinero en el mundo, por la revista Forbes, hoy se consumirá, junto con su leyenda, en una pequeña celda al pie de las montañas Rocallosas.

NOTAS INDISCRETAS… Fuentes de la Auditoría Superior de la Federación aseguran que se investiga una serie de contratos firmados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, durante la presidencia de la magistrada Janine Otálora. Concretamente se adjudicaron entre 2017 y 2018 y en forma directa al Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) para la ejecución de 2 proyectos por 9 millones 674 mil 310 pesos, de los cuales se pagaron 4 millones 295 mil pesos por un Diagnóstico Integral para el Desarrollo del Plan Estratégico Institucional 2017-2020, y 5 millones 379 mil 310 pesos por un Diagnóstico a Profundidad y Propuesta para el Fortalecimiento del Centro de Capacitación Electoral, ahora Escuela Judicial. En ambos casos, se argumentó que el CIDE era “la única institución que podría realizar los servicios a satisfacción del Tribunal, a pesar de que se trata de productos sobre los que se pudo realizar una licitación para buscar las mejores condiciones en cuanto a precio y calidad. El supuesto de excepción, por el que investiga la ASF, es el de “servicios que se pueden contratar con instituciones públicas” es exactamente el mismo mecanismo que se utilizó como justificante en la llamada “Estafa Maestra”, donde también se argumentó eso para contratar a universidades públicas. Lo más grave del asunto, y lo que tendrá que explicar Janine Otálora a la ASF, es por qué no hay resultados concretos y relevantes de ambos estudios pagados al CIDE, y la Auditoría revisa también los fondos que otras instituciones le pagaron al organismo académico por conceptos similares… Los dados mandan Serpiente doble. Descendemos.
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