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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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12 Julio 2020 04:15:00
El don de la Longanimidad
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(A cuatro años de mi columna sanando desde el alma, gracias infinitas queridos amigos lectores)

QUERIDOS AMIGOS: Hoy más que nunca elevo mis plegarias a Dios implorando su misericordia, para que todos tengamos este don maravilloso que tanto necesitamos y que muchos no conocen, este Don de la longanimidad que no es más que disponer al alma para comportarse ante la adversidad.

Hoy quiero festejar mis cuatro años de compartirles mi columna “sanando desde el alma” con este tema maravilloso con dos perspectivas de LONGANIMIDAD, primero de Alexis Riaud, 1902 (vivió 118 años) teólogo. Y después la de Alex Rovira mi contemporáneo de 51 años, 1969, empresario escritor, famoso conferencista internacional español. Dos formas de pensamiento a un siglo de distancia.

“La longanimidad, según el doctor angélico, es la virtud sobrenatural que nos hace esperar con ecuanimidad, es decir, sin quejas ni amargura, y todo el tiempo que Dios le plazca, la realización en nosotros de los designios de misericordia y de santidad para nuestras almas. Del libro” la acción del Espíritu Santo en las almas”

“El alma iluminada por el espíritu santo no duda en absoluto de esos designios de misericordia de Dios para ella. Sabe que su voluntad es que sea “UNA SANTA, Y UNA GRAN SANTA” recuerda lo que dijo el Salvador a sus Apóstoles: “Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto”

“También sabe que Dios no tiene mayor deseo que realizar plenamente en ella esos designios infinitamente misericordiosos; que esto es obra del Espíritu Santo, y no de ella.

Que el papel que a ella le corresponde es esperar contra toda esperanza y aplicarse con perseverancia a realizar esta perfección, a la cuál está llamada, sin esperar nada directamente de sus esfuerzos; que debe aplicarse en ello únicamente para agradar a su padre del cielo. Y manifestarle su buena voluntad y su deseo de responder a sus designios de amor y disponerse así más y más a la operación del Espíritu divino”

“Por eso no se turba lo más mínimo al verse cada vez más miserable a pesar de sus esfuerzos. Tiene la certidumbre, basada en la misma fidelidad de Dios, de que sus deseos de santidad serán un día plenamente colmados, que será así ya en la vida presente, y espera llena de paz la hora de Dios. Nada le importa sus fracasos continuos. Tiene la seguridad de que a la hora de la divina misericordia acabará sonando y que entonces el Espíritu Santo realizará en un instante lo que ella no ha podido conseguir en años de aplicación y de lucha. La longanimidad se presenta así ente nuestros ojos como la flor, como el perfecto desarrollo de la virtud de la Esperanza en el alma entregada al Espíritu Santo. Es una seguridad indefectible (que no puede dejar de ser o suceder, que es algo inevitable, que tiene que ocurrir) de que se cumplirá en ella, por la misericordia divina, y en la hora oportuna, todos los designios eternos de Dios sobre ella.

Esta seguridad hace que las almas que la posee goce de una paz que nada es capaz de turbar.

Alexis Riaud nos invita queridos lectores a lo siguiente: “sigamos pues, por este camino de confianza y de abandono perfecto. No dejemos que ningún fracaso, ninguna dificultad, nos desanime. Apoyados en las promesas divinas, peleemos como mejor podamos, teniendo la seguridad de que a la hora señalada por la Providencia divina la victoria será nuestra.”

Amigos les comparto también, la oración para pedir este Don divino que nos regala Alexis Riaud : ESPíRITU SANTO, DANOS ESTA PACIENCIA Y ESTA LONGANIMIDAD, QUE NO SON NECESARIAS EN LAS PRUEBAS DE ESTA VIDA; Y, DESPUÉS DE HABERNOS HECHO LA GRACIA DE COMPRENDER MEJOR NUESTRA POBREZA Y NUESTRA NULIDAD, DIGNATE REALIZAR EN NUESTRAS ALMAS LOS DESIGNIOS DE LA DIVINA MISERICORDIA SOBRE NOSOTROS, PARA LA GLORIA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS . AMEN.

Alex Rovira menciona que la longanimidad es una virtud, a diferencia de Alexis Riaud, que lo ve como un Don del Espíritu Santo, la etimología que maneja es que es sinónimo de la magnanimidad, de la magna alma: del alma grande, “longanimidad, viene del latín longanimitas es decir: la virtud de soportar con entereza de ánimo las adversidades o las ofensas : alma extensa. Longanimidad es la perseverancia y la constancia de ánimo, en situaciones de adversidad, curiosamente en los últimos años, con el trabajo del psicólogo Boris Cyrulink.

Quien sobrevivió a la experiencia en un campo de exterminio nazi, es como la resiliencia donde en su libro Los Patitos Feos lo menciona, esta palabra en su origen física es que los cuerpos vuelven a su estado original después de haber sido sometidos a una presión.

La longanimidad es: la resiliencia sostenida en el tiempo, digamos que mucho más que la resiliencia, en realidad la longanimidad, hace referencia a la fuerza de ánimo para superar reiteradamente situaciones de adversidad. Hay otro concepto de ella que dice que la persona que tiene esta virtud como lo llama Alex tiene benignidad , clemencia y generosidad, y para tener esta fuerza interior, que combina perseverancia, paciencia (que es un Don del Espíritu Santo también, como lo dice Alexis, hay que tener voluntad de amar, hay que tener empatía, voluntad de compartir, sin duda es lo que nos va a pedir la vida ahora, quiero con este tema tan bello amigos queridos, invitarlos a que desde su perspectiva, que si se dan cuenta en los dos conceptos que maneja estos dos autores, para tener la fuerza interior, quienes somos longanime, vivimos para servir, para darnos a los demás, y que para mí es un Don, porque realmente es sobrenatural, que no todos lo tenemos, que no flaqueamos a la hora de las adversidades más duras, los niños que viven dentro de las guerras, los niños que viven en la hambruna, quienes son secuestrados para vivir atrocidades inimaginables y al ser liberados, aun con su obviamente postrauma de tales eventos, pueden tener esa fuerza divina para seguir adelante, sin duda para mí es un Don divino. Y quienes no son católicos y creyentes, les vendrá bien el sentir laico de Alex Rovira.

Un abrazo y mi gratitud por estos cuatro años de tener su atención, y recibir sus bendiciones, mensajes, y llamadas tan bellas. Un abrazo enorme de luz, su amiga Verónica.

Hasta la próxima. Diosito por delante.
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