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26 Mayo 2019 04:03:00
1994: el año caótico
Por: Gerardo Blanco

El final de la década de los 80 y la década de los 90 representan, sin duda alguna, un periodo fundamental para la transición democrática mexicana.

Previo a la elección presidencial de 1988 se suscitó la división interna del Partido Revolucionario Institucional (PRI), hecho que, como adelantó el propio Octavio Paz, era necesaria para construir el pluralismo político, ya que la hegemonía priista desincentivaba la creación y organización de alternativas. Esta división representó el primer signo fuerte de debilitamiento del partido, el cual se materializó con la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas por el Frente Democrático Nacional (FDN) –después PRD– para ese año.

A partir de esa elección, donde existieron grandes sospechas de un fraude perpetuado desde la Secretaría de Gobernación, además de una oposición más robusta y firme como nunca se había visto, llevó al presidente Carlos Salinas a consensar un reforma político electoral que redefiniera las reglas del juego democrático, cuyo perfeccionamiento se dio durante los años posteriores.

Así vinieron una serie acuerdos que terminaron por fortalecer el sistema político: la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), en 1990; del Tribunal Federal Electoral, en 1993, el cual sirvió como antecedente del Tribunal Electoral de del Poder Judicial de la Federación, en 1996. También se establecieron reglas más equitativas para que los partidos políticos accedieran al financiamiento público y a los tiempos en radio y televisión.

Sin embargo, 1994 representó una año que dejó cicatrices indelebles política y socialmente hablando.

Esta historia es la que nos cuenta la serie documental 1994, producida por el escritor y periodista Diego Enrique Osorno, quien desmenuza, de manera quirúrgica, los acontecimientos políticos y sociales más trascendentales de ese año, sin dejar de lado los sucesos históricos de los años previos y las consecuencias en los subsecuentes.

Si bien, desde mi perspectiva, la información ofrecida no arroja novedades sobre los hechos que ya eran del conocimiento público, el documental ofrece un perspectiva con una variedad de ángulos que nos ayuda a entender el entorno político de esos años, ya que el valor agregado consiste en que la historia es contada por quienes la protagonizaron, mediante testimonios emanados de múltiples entrevistas hechas por Osorno.

Entre los testimonios están el de Carlos Salinas de Gortari, presidente de México de 1988 a 1994; Marcelo Ebrard (hombre que fue cercano a Manuel Camacho, político clave en aquellos años por sus aspiraciones presidenciales), actual secretario de Relaciones Exteriores; Diego Fernández de Cevallos, candidato presidencial por el PAN en 1994; el subcomandante Galeano (antes subcomandante Marcos), líder del levantamiento del EZLN; Raúl Salinas de Gortari, hermano del entonces presidente; Antonio Lozano Gracia, entonces procurador General del la República, y Alfonso Durazo, en ese momento secretario particular de Luis Donaldo Colosio y actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno federal, entre muchos otros.

El documental relata la sangre fría con la que se perpetraron los magnicidios de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial y José Francisco Ruiz Massieu, entonces secretario general del PRI, así como la poca voluntad de las autoridades para dar con los responsables.

El propio Salinas –con una buena dosis de cinismo– documenta cómo las designaciones de los candidatos del PRI para la presidencia requerían sólo de una mecanismo popularmente conocido como el “dedazo”.

Por supuesto que se aborda el contexto, circunstancias y motivos que generó el levantamiento zapatista –que dejó en la penumbra la entrada en vigor del TLC y la campaña presidencial–, así como sus consecuencias políticas y sociales.

No se trata de hacer un “spoiler” del documental, solo de señalar la audacia de Osorno para ponernos frente a la cámara a diversos actores políticos que, para las nuevas generaciones, solo existen en el imaginario. Asimismo, de hacer una breve reseña de las directrices por las que la obra se desenvuelve, para que, quien no lo haya visto, se dé el tiempo de disfrutarla en Netflix.

1994 fue un año caótico que, por muy lejano que se vea, quizá sigamos encerrados entre sus sombrías paredes.
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