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Carlos Ramírez
Carlos Ramírez
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Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país.

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14 Diciembre 2018 04:00:00
Disputa por salarios rompe orden constitucional de división de poderes
Los todopoderosos hombre de la toga y birrete demostraron que nada entienden de política y lucha por el poder, pero lo más grave fue que también demostraron ser ignorantes de los caminos secretos del litigio judicial. La crisis López Obrador-Suprema Corte no fue por salarios, sino por una nueva redistribución del poder real que implica la ruptura del orden constitucional en materia de división de poderes.

Ninguno de los pomposos ministros de la dependencia encargada de resguardar la Constitución entendió la lógica de la disputa por el poder. La controversia constitucional no se localizó en intentar bajar salarios, sino en el hecho de que una ley impuso la figura personal del Presidente de la República en materia salarial como factor de definición de un poder sobre los otros dos poderes.

La ley de remuneraciones no puede estar por encima de la autonomía de los otros dos poderes, el Legislativo y sobre todo el Judicial. La tarea de la Corte, por tanto, no estaba en analizar el contenido salarial de esa ley sino de determinar si era válido que el salario del presidente de la república pudiera determinar funcionamiento autónomo del Poder Judicial.

La intención final de López Obrador en realidad no radica en un asunto de justicia distributiva salarial, sino en dejar claro que el presidente de la república por la vía de los salarios era el poder supremo. Los legisladores lopezobradoristas tuvieron la importunidad de fijar el salario máximo con alguna otra unidad de valor --por ejemplo, los UDIs posteriores a la crisis de tasas de interés bancarias de 1995--; pero al poner el salario del presidente de la república --“nadie puede ganar más que yo”, declaró López Obrador en una variante del luiscatorcesco “el salario soy yo”-- se dejó clara una nueva jerarquía de mando piramidal con dominación presidencial.

El trasfondo de lucha por la supremacía del poder legislativo lo reveló la bancada de Morena con su amenaza a la Corte: o se bajan los salarios o se los bajamos, un acto de destrucción de la autonomía del Poder Judicial al querer dictar el Poder Legislativo el funcionamiento interno del Judicial. La salida institucional es más sencilla: Aprobar un presupuesto bajo y que la Corte se haga bolas ejerciéndolo con restricciones.

Pero la intención de convertir el salario presidencial en el eje de gasto corriente lleva el mensaje de anunciar el regreso del presidencialismo absolutista.

No se trata, por cierto, de la construcción de una dictadura como la de Venezuela. El objetivo, en realidad, es el de reconstruir el viejo modelo presidencialista dominante priísta que funcionó con base electoral de mayoría calificada hasta 1982, con mayoría absoluta hasta 1991 y como primera minoría desde 1997. El modelo presidencialista funcionalizado por base legislativa ha operado siempre.

En los hechos, el sistema presidencialista --que no presidencial-- ha sido el eje de los diferentes sistemas políticos desde el imperio de Agustín I de Iturbide. Pero al paso del tiempo, la maduración de la sociedad civil le fue quitando pedazos de poder de dominación al presidencialismo de Estado absolutista-filantrópico --aportación de Octavio Paz a la ciencia política mexicana en materia de teoría del Estado--. En este escenario, el modelo presidencialista de López Obrador es el totalizador --aportación de José Revueltas desde el marxismo-- y ha de necesitar la reconcentración de los poderes perdidos en un Estado dominante.

La oposición en la Cámara y los barones de la toga y el birrete no han entendido la lógica del poder de López Obrador. La defensa debe centrarse en la protección de la división de poderes, no del salario. Pero la astucia de López Obrador llevó la guerra de poderes al terreno de los abusos salariales del Poder Judicial, beneficiándose inclusive por la defensa salarial de la Corte.

Si la respuesta de la Suprema Corte fue equivocada porque ofreció la imagen mezquina de defender salarios y nivel de vida, la salida política e institucional puede aún ayudar a reorientar las argumentaciones: blindarse hacia dentro, profundizar su independencia del Ejecutivo y revolucionar la sociedad con la aplicación de las leyes. El gobierno mexicano no resistiría un poder judicial estricto porque el modelo de acusaciones que opera el Ejecutivo está más corrompido que la defensa salarial del poder judicial.

El debate está en el terreno de la división de poderes. El hoyo anticonstitucional de la ley de remuneraciones radicó en poner la figura del Presidente de la República o jefe del Poder Ejecutivo federal por encima del autónomo e independiente poder judicial. El Ejecutivo tiene la facultad de entregar el presupuesto al Judicial y no meterse en su distribución. Y el Judicial perdió la oportunidad de autorregularse.
Si quien tiene el dinero tiene el poder, también quien tiene el poder puede dominar al dinero.

Política para dummies: La política es el campo de batalla por la jerarquía del poder.

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13 Diciembre 2018 04:00:00
AMLO: Presidencialismo de sistema priísta o absolutista/autoritario
Sin tener una alternativa al sistema político/régimen de gobierno/Estado priísta, el presidente López Obrador está metiéndose en problemas porque su objetivo se ha reducido a reconstruir la estructura de dominación del régimen priísta anterior para su propio modelo de presidencialismo caudillista, solo que con dos variables negativas: Morena no es un PRI de corporaciones y el presidencialismo lopezobradorista no negocia con nadie.

La clave de la fuerza del Estado mexicano fue descubierta por José Revueltas en dos tiempos, 1958 y 1976: El mexicano es un Estado “total y totalizador”, no totalitario: y depende de dos variables: “El control total de las relaciones sociales” y la dominación a través de la ideología oficial como instrumento de las luchas sociales de Independencia, Reforma y Revolución.

Las partes débiles del proyecto de López Obrador han sido detectadas: Morena es un partido de rescoldos del viejo PRI, no controla las relaciones sociales derivadas del modo de producción capitalista y la presidencia lopezobradorista es más personal que de proyecto ideológico.

El PRI fue el sistema político porque en su seno el presidente de la república ejercía su poder para distribuir bienes y beneficios. López Obrador sacó las protestas sociales del PRI-sistema, las acrecentó con acciones directas en las calles y dejó a su partido como lo que fue el PRI en su decadencia, crisis y descomposición sistema: una agencia de colocaciones, no el espacio de control de las relaciones de poder.

La otra carencia de estructura de dominación se localiza en el Estado. El Estado populista perdió credibilidad en las crisis devaluatorias de 1976, 1982 y 1995 y se quedó sin estructura de poder con las privatizaciones de empresas públicas porque le redujeron ingresos e influencia productiva. El Estado social del ciclo populista 1917-1982 fue sustituido por Carlos Salinas de Gortari en 1983-1993 por el Estado autónomo de las relaciones sociales que derivan en relaciones políticas y le dan al Estado y al presidente el control de hilos de poder.

Ahí se localiza el objetivo del proyecto de López Obrador de regresar al Estado a su intervención directa en la producción; sus primeros pasos han sido dados en la industria energética: suspender concesiones privadas y regresarle al Estado la tarea directa de exploración, explotación, refinación y comercialización para utilidades e impuestos que financien programas sociales. Se trata de la idea original del presidente Cárdenas cuando expropió el petróleo.

El estatismo de López Obrador no es socialista ni pretende proletarizar el modo de producción, pues el Estado lopezobradorista tampoco le entregará el control directo y total del Estado y la producción a los trabajadores; será su burocracia la que se encargue de dirigir el modelo.

El PRI-sistema giraba con cuatro engranes fundamentales: el presidente de la república, el PRI como administrador de las demandas-soluciones, el Estado de bienestar para dotarlo de una base social popular y la ideología de la historia oficial. López Obrador ha avanzado sólo con su presidencialismo verticalista, centralizador y autoritario y el olvidado discurso histórico de Hidalgo, Juárez, Madero y Cárdenas como ideología sin fuerza. Sin un partido que sea el administrador de las demandas-soluciones y sin una disminución sensible y rápida de la desigualdad social y la pobreza (80% de los mexicanos 104 millones de mexicanos, vive con una a cinco carencias sociales), la legitimidad de la presidencia lopezobradorista carecerá de bases.

Y el pivote dinamizador era la fuerza sexenal del presidente en función no de haber llegado sino de decidir su propia sucesión presidencial. Y López Obrador no se va a reelegir y Morena está muy lejos de ser el PRI de las sucesiones ordenadas. La crisis del PRI comenzó en 1988 cuando no pudo administrar la designación del candidato desde Los Pinos.

Y ahí entra la opción absolutista/autoritaria del presidencialismo lopezobradorista. Al carecer de un partido-sistema con liderazgos de clase por su configuración tipo Torre de Babel y sin ninguna posibilidad de revertir la pobreza en cuando menos seis años, entonces al discurso populista sólo le queda la imposición autoritaria. Por eso la confrontación mediática y de credibilidad con los poderes fácticos: empresarios, burocracia priísta, poder judicial, medios críticos.

Los antecedentes del lopezobradorismo están en los líderes caudillistas y populistas que usaron la fuerza del presidencialismo para imponerse: Obregón con su golpe a Carranza, Calles con el control del aparato militar, Cárdenas con la expropiación petrolera, Díaz Ordaz con su presidencialismo paternalista-represor, Echeverría con el poder del Estado, López Portillo con la expropiación de la banca y Salinas con sus golpes contra líderes empresariales y sindicales.

Pro los presidencialismos autoritarios son temporales y terminan en colapsos económicos.

Política para dummies: La política radica en escoger el peor de los caminos para que las cosas más o menos caminen.

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@carlosramirezh
12 Diciembre 2018 04:00:00
AMLO vs. Corte, gobernadores medios, empresarios, militares…
La disputa del presidente López Obrador y sus bancadas legislativas contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la ley de salarios, es otra de las batallas que no tiene como fondo un cambio de régimen porque el actual es y seguirá siendo presidencialista, sino revela un reacomodo de poderes a favor de la nueva élite lopezobradorista mayoritaria.

En la realidad, ninguna de las decisiones polémicas del nuevo presidente de la república modifica el régimen priísta republicano, federal, representativo, democrático y presidencialista. Y en el fondo, tampoco las decisiones de López Obrador crean nuevas formas de ejercer el poder, sino que se agotan en la toma del control y del poder por los nuevos funcionarios.

La confrontación con la Corte es por salarios, con los gobernadores por seguridad publica, con los medios porque muchos representan a la élite del anterior régimen, con los empresarios porque construyeron un poder fáctico, con los militares porque son la fuerza del régimen y con los que vengan por el desplazamiento de priístas-panistas-perredistas que se apropiaron del régimen priísta.

En los hechos, el régimen seguirá siendo priísta con López Obrador, solo que con dos variantes: Morena tiene hasta el 2021 la mayoría absoluta en la Cámara y la primera minoría en el Senado hasta el 2024 y López Obrador viene con una clase morenista propia formada en su mayoría por ex priístas, expanistas, experredistas y exfuncionarios del viejo régimen y con la lealtad a López Obrador y a Morena.

El régimen seguirá siendo republicano, federal, representativo, democrático y presidencialista y la nueva élite con el sello AMLO-Morena carece de una propuesta alternativa y ha mostrado las mismas prácticas y vicios porque salieron del anterior régimen priísta.

En materia de presidencialismo, López Obrador no ha inventado nada: quiere el liderazgo de Obregón, la astucia de Calles, el carisma de Cárdenas, el pragmatismo de Alemán, el estatismo social de Echeverría, el petróleo de López Portillo y la capacidad de Salinas parea renovar a la clase política.

En este contexto, López Obrador es en realidad copia del modelo Salinas: la renovación de la élite dirigente por una funcional a los nuevos lineamientos del poder. Salinas modifico el PRI, le puso nuevos cuadros salidos del pensamiento económico neoliberal, los hizo legisladores, gobernadores y funcionarios y llevó su proyecto a la sucesión presidencial de 1994 con Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo, para asegurar la continuidad del proyecto económico modernizador neoliberal.

El modelo político de López Obrador es una extraña mezcla entre populismo y neoliberalismo, el primero para aumentar gasto y distribuir el ingreso y lo segundo con el cumplimiento de la condicionalidad estabilizadora de control de la inflación como ancla principal.

La estrategia populista se percibe en la reconstrucción de la capacidad del Estado para usar los recursos fiscales en la consolidación de un nuevo aparato paraestatal que Salinas privatizó en su sexenio. El congelamiento de las concesiones petroleras va a facilitar que el Estado regrese a la economía productiva con inversiones en petróleo (al estilo López Portillo) y con ello volver a reactivar los ingresos de las paraestatales como vía de financiamiento del gasto público social.

La privatización del petróleo también privatizó el producto de la venta de crudo y le dejó al Estado sólo el área fiscal. López Portillo utilizó la deuda y los primeros ingresos extraordinarios de petróleo para construir una plataforma petrolera estatal y dejarle al Estado todos los beneficios. Sólo que el riesgo del modelo de López Obrador radica en que la exploración es la más profunda y por tanto la que más requiere de recursos.

En este sentido hay que contextualizar los conflictos de López Obrador: la reorganización de las instituciones del régimen priísta para que le sirvan a su propio proyecto, sin suponer ningún nuevo régimen. De todos, el más innecesario ha sido el de la Corte por los salarios, porque el poder judicial era fácil de reorientar en sus funciones y convertirlo en aliado en la redefinición de las nuevas reglas del juego.

La baja de salarios públicos era necesaria por el desorden y desbocamiento en los últimos años, pero esa operación política careció de sensibilidad social y jurídica. Sus operadores legislativos atropellaron derechos y provocaron el alineamiento de todos los afectados. Si la Corte resiste las presiones mediáticas y se ajusta a los criterios legales, la batalla puede ser ganada. Pero si decide politizar sus designaciones, el resultado será adverso.

Todo el desorden tiene, en síntesis, la intención de fijar los parámetros del poder presidencial con el mismo régimen político priísta, aunque con nuevos jugadores.

Política para dummies: La política es un juego de tensión dinámica entre dos fuerzas en sentido contrario, muna tratando de sacar a la otra y ocupar su augur.


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@carlosramirezh
11 Diciembre 2018 04:00:00
Puebla: Barbosa endosó a AMLO su derrota ante Martha Érika Alonso-PAN
A lo mejor no va a ser necesario tomar tan en serio al presidente López Obrador en sus abruptos políticos: En el 2006 mandó al diablo a las instituciones electorales y en el 2018 las elogió porque le dieron la victoria.

De todos modos, resulta preocupante que el proceso electoral en Puebla pasó por todos los filtros de la democracia y ahora resulta que la determinación legal y legítima a favor de la candidata panista Martha Érika Alonso fue antidemocrática para López Obrador.

El problema radicó en que el Presidente de la República con apenas ocho días en el poder haya llevado a la sociedad atenta al caso Puebla a dos opciones: O preocuparse por la acusación del jefe del Estado contra el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación porque implicaría un proceso de disolución de esa institución electoral, o mirar hacia otro lado con desdén diciendo que se trata de otro de los desplantes de López Obrador que a nada conducen y que responden a momentos anímicos.

Al final, el que perdió fuerza política, posición institucional y credibilidad como gobernante fue López Obrador porque careció de pruebas para afianzar su exabrupto contra el Tribunal Federal Electoral.
El PAN y la gobernadora electa Martha Érika Alonso, por su parte, cumplieron con toda la normatividad legal en tribunales y probaron la falsedad de las acusaciones de un magistrado que había sido asimilado por Morena con la extensión de su gestión y en el pleno se demostró que no hubo tal cúmulo de irregularidades.

El presidente López Obrador, Morena y sus piezas de poder estaban obligados a deslindarse del caso Puebla porque el riesgo era mayor: Si ganaban y se anulaban las elecciones, habría quedado la certeza de aplastamiento de las autoridades electorales; si perdían, habrían de mostrar que la fuerza en las calles es menor a la capacidad de decisión de las instituciones que habían sido mandadas al diablo. Y así fue: La decisión del Tribunal Electoral representó una sonada derrota del presidente López Obrador y no de Morena ni del impresentable Miguel Barbosa.

La estridencia de Barbosa contra la candidata Martha Érika Alonso y su familia mostró la condición política de baja estofa de sus comportamientos y sí utilizó discriminaciones sexuales y de género, aunque en el fondo estos comportamientos trogloditas fueron el aviso de que batalla en tribunales estaba perdida.

Lo que viene ahora es una segunda prueba para López Obrador: O reproduce con la gobernadora Alonso los estilos de Peña Nieto con el gobernador de Chihuahua usando el aparato de poder para castigarlo por la persecución contra un priísta, o le da vuelta a la hoja y asume a la nueva mandataria de Puebla como la representante del pueblo y sociedad de Puebla. Cualquiera que sea la decisión sumida, representará una segunda derrota para los actuales estilos presidencialistas autoritarios.

Lo más grave de todo fue observar que el presidente López Obrador tiene 53% de los votos y 30 millones de votos, pero no le alcanzan para reformular las estructuras de poder del sistema/régimen/Estado priístas: Ya enlodó a la Suprema Corte, ya castigó a los legisladores levantándole la canasta presupuestal, ya definió la política en términos del ideólogo autoritario Carl Schmitt en la relación amigo-enemigo, ya le quitó publicidad a los medios escritos porque lo criticaron mucho y les subirá apoyos a Televisa y TV Azteca porque se sometieron a su voluntad y ahora ya manchó la reputación de las dos instituciones determinantes en la transición mexicana a la democracia: La versión poblana del Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Federal Electoral.

En este sentido, sin siquiera proponérselo, la elección de gobernador en Puebla fue una derrota de López Obrador. Los abogados del PAN sí hicieron su tarea y lograron invalidar las quejas de Morena. El problema de fondo local estuvo en el apoderamiento de Morena en Puebla por el grupo priísta del exgobernador Mario Marín Torres. El principal colaborador de Marín en su gubernatura es hoy el jefe máximo de Morena y por tanto aspirante a la gubernatura: Alejandro Armenta, quien por cierto acaba de ser derrotado porque presentó una iniciativa de castración química a violadores y fue desdeñado por el presidente López Obrador. Esa iniciativa viola los derechos humanos y Armenta llegó al Senado como suplente de Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos. Una muestra más del desorden político e ideológico en Morena.

La gobernadora Martha Érika Alonso llega con toda la legalidad, legitimidad y capital político-electoral --mayor a la que tenía cuando se registró como candidata-- porque logró en tribunales políticos y legales la primera victoria contra el poder de Morena como partido mayoritario.

Política para dummies: La política es el arte de convencer de hechos buenos o malos, no el de imponer caprichos presuntamente buenos que al final son peores.

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@carlosramirezh
10 Diciembre 2018 04:00:00
AMLO en Palacio Nacional 5.- Populismo neoliberal
Una de las palabras que podría resumir las posibilidades del proyecto de gobierno del Presidente López Obrador es oxímoron, la mezcla de dos posiciones encontradas y hasta excluyentes. Su populismo político estará acotado por la dominación del neoliberalismo en economía y desarrollo: Será populismo neoliberal.

El anuncio del presidente López Obrador en su toma de posesión en el sentido de que se había terminado el ciclo económico neoliberal no fue sino un deseo político, coyuntural, de plaza publica. La política económica y presupuestalº de la administración 2018-2024 no podrá salirse del modelo neoliberal porque estará atada a la variable suprema: La inflación asumida --dice la teoría monetarista del neoliberalismo-- como fenómeno monetario.

En este sentido, la única viabilidad lopezobradorista estaría en asumir sus posibilidades reales --y no demagógicas-- en función del oxímoron populismo neoliberal. La primera crisis en su equipo económico estalló cuando el subsecretario de Egresos de Hacienda, Gerardo Esquivel, le dijo al Presidente López Obrador que no se podía aumentar el gasto social. La discusión subió de tono hasta el punto en que Esquivel le dijo: “Andrés Manuel, no-se-puede”. Al salir de la reunión Esquivel ya había sido reasignado al Banco de México, por cierto, la catedral del pensamiento inflacionario neoliberal, ortodoxo, monetarista y friedmaniano.

Los populismos de 1934 a 1982 duraron hasta que la inflación colapsó la estabilidad macroeconómica y condujo a las devaluaciones. En 1975 el presidente Echeverría tuvo que aceptar la condicionalidad del Fondo Monetario Internacional para obtener créditos que ayudaran a inyectar el mercado de dólares; en 1977 López Portillo despidió a sus secretarios de Hacienda y Programación porque no encontraron una síntesis entre la condicionalidad neoliberal de baja de gasto y los compromisos sociales del candidato. En 1978 López Portillo aprovechó los descubrimientos petroleros para un programa de inversiones que, de todos modos, llevaron a la inflación de 1981 y 1982 y a otra devaluación. Los tecnócratas de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari dieron un paso adelante en el pensamiento neoliberal: Redefinieron el papel del Estado mexicano, haciéndolo pasar de social a Estado autónomo de compromisos sociales.

La caída de Esquivel reprodujo la crisis de 1977 de López Portillo: La imposibilidad de una síntesis entre populismo y neoliberalismo. El propio López Portillo padeció más directamente su crisis: En 1973 ascendió a secretario de Hacienda de Echeverría cuando Hugo B. Margain se negó a aumentar el gasto y a imprimir más billetes. De 1973 a 1976 siguió subiendo el gasto sin mayores ingresos y en agosto de 1976 terminó el modelo de desarrollo estabilizador basado en un tipo de cambio atado a un presupuesto condicionado por la inflación.

La política presupuestal de López Obrador quiere aumentar el gasto social y de inversión de sus compromisos de campaña sin más impuestos ni mayor deuda; por tanto, solo queda la reasignación de recursos disponibles. En la realidad Hacienda ya entendió que nunca existió la posibilidad de que baja en la corrupción y disminución de salarios de la alta burocracia y organismos autónomos pudiera aportar 600 mil millones de pesos para las inversiones lopezobradoristas. Fue lo que le dijo Esquivel al presidente de la república… y por eso lo mandaron a panteón neoliberal del Banxico.

Si quisiera encontrarse una explicación económica a la decisión de López Obrador de suspender mayores concesiones petroleras y anunciar que el gobierno haría la exploración, extracción y comercialización del crudo, estaría en el modelo de López Portillo de usar el petróleo como actividad productiva del Estado y las utilidades petroleras destinarse al gasto público. La apuesta se perdió cuando el ingreso petrolero fue menor a los programas de inversión pública y aumentó la inflación.

A menos que la estrategia económica de López Obrador encuentre fuentes de ingreso gubernamental más allá de los impuestos, el ahorro por corrupción, baja del gasto corriente, la deuda y la impresión de billetes, las posibilidades del populismo lopezobradorista estarán acotadas por las limitaciones de la condicionalidad neoliberal. Y ya no se trata solo del FMI, sino del efecto inflacionario de la política económica y los objetivos sociales del desarrollo.

Al populismo de López Obrador le falta reflexión teórica para confrontar las mentiras neoliberales. El problema no se localiza en mayor o menor gasto y en mayor o menor inflación, sino en el rediseño del modelo de desarrollo y por tanto el replanteamiento de su correlativa política económica.

La crisis con Esquivel, su cese en Hacienda y su envío al templo del neoliberalismo del Banco de México fue el primer aviso de la crisis tradicional de los populismos sin política económica.

Política para dummies: La política es el reino de las pesadillas, no de los sueños guajiros.

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@carlosramirezh
09 Diciembre 2018 04:00:00
México: Con AMLO, otro ciclo populista, no de izquierda
Buena parte de observadores internacionales han señalado que con Andrés Manuel López Obrador en la presidencia de la república llegó al poder “la izquierda”. Nada más… confuso. El nuevo presidente no es de izquierda, sus aliados vienen del PRI reciente y del PAN conservador, cuyo salto político se explica sólo por cargos públicos. La propuesta del gobierno entrante es de capitalismo de mercado, con regulaciones decrecientes del Estado y programas asistencialistas a sectores improductivos.

Los héroes simbólicos del gobierno de López Obrador son cinco: Hidalgo y Morelos (promotores de la independencia de España en 1810), Benito Juárez (el indígena que llegó a la presidencia para construir el capitalismo sobre las propiedades de la iglesia y los indígenas), Francisco I. Madero (el impulsor de la línea democrática de la Revolución Mexicana que antes había solicitado al dictador Porfirio Díaz ser su candidato a la vicepresidencia) y Lázaro Cárdenas (el repartidor de tierras a campesinos y expropiador-privatizador del petróleo).

Los pequeños datos biográficos anteriores destacan los aspectos negativos de las personalidades, pero todos ellos forman parte de la Historia Oficial (capital mayúscula para destacar el oficialismo) que la ideología oficial de la Revolución Mexicana ha diseñado como parte de la ideología priísta. Esa ideología es impuesta a través de la educación obligatoria y los libros de texto gubernamentales que son los únicos válidos en la educación y que constituyen (Althusser) un aparato ideológico del Estado priísta. Así, la educación construye ideología en todos los niños. Por eso el politólogo critico y radical Luis Javier Garrido había diseñado una frase que se hizo célebre: En México todos somos priístas (por la educación) hasta demostrar lo contrario.

La izquierda mexicana ha tenido dos grandes vertientes: la marxista y marxista-leninista y la nacionalista-revolucionaria del PRI en sus formaciones anteriores como Partido Nacional Revolucionario y Partido de la Revolución Mexicana. La marxista-leninista (el Partido Comunista Mexicano) fue legalizada en 1978 y sobrevivió legalmente hasta 1989 en que entregó su registro a los expriístas Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador para dar a luz al Partido de la Revolución democrática, cuyo venero ideológico viene del PRI progresista-cardenista, pero priísta de todos modos. Morena, el partido de López Obrador, fue un desprendimiento del PRD.

Cárdenas y Muñoz Ledo se asumieron de la izquierda del PRI --progresista, no marxista, un poco socialdemócrata, con un Estado promotor de la acumulación privada de capital-- y López Obrador se dijo tibiamente de izquierda hasta 1999 en que terminó su periodo como presidente del PRD. La izquierda oficial no promueve la lucha de clases, aunque Cárdenas la invocó no para potenciarla sino para controlarla en una versión bonapartista del progresismo, organizó a la clase trabajadora como masa y no como clase proletaria y desde siempre afirmó que el proletariado nunca sería propietario de los medios de producción ni tendría el poder presidencial directo.

La ruptura de Cárdenas, Muñoz Ledo y López Obrador con el PRI ocurrió en 1987 cuando el gobierno del presidente Miguel de la Madrid se negó a abrir a votación pública la nominación del candidato presidencial de 1988 y señaló con su dedo todopoderoso (dedazo, en la gramática autoritaria del PRI) a Carlos Salinas de Gortari, un tecnócrata neoliberal. Enojados, aquellos tres abandonaron el PRI, compitieron con un frente amplio, les hicieron un fraude para impedir acercarse al poder y provocaron la fundación del PRD con más bases priístas que comunistas.

De 1981 a 1988 se dio en el seno de la clase gobernante priísta una disputa por el rumbo ideológico y político del desarrollo (tesis de Carlos Tello y Rolando Cordera en México: La disputa por la nación. Perspectivas y opciones del desarrollo) entre dos corrientes: La neoliberal de los tecnócratas De la Madrid y Salinas dentro del modelo del Fondo Monetario Internacional que tomó el control de la política económica mexicana en 1975 y la popular impulsada por el progresista Colegio Nacional de Economistas y la coalición obrera en el Congreso del Trabajo. La línea victoriosa fue la neoliberal y duró de 1987 a 2018. La progresista pasó a la marginalidad y fue reactivada por Cárdenas y su populismo poscardenista en las elecciones presidenciales de 1988, 1994 y 2000, pero con bajo rendimiento electoral: del 30% en 1988 a 16% en 2000. López Obrador, construido por Cárdenas, se alejó del PRD, fijo su propia personalidad disidente e ideó un liderazgo bonapartista personal sustentado en el lumpenproletariado de los beneficiarios de programas sociales.

Lo que dicen que la izquierda llegó al poder con López Obrador debieran primero definir qué tipo de izquierda. El nuevo presidente, en realidad, es populista y personalista; su modelo económico es de estabilidad macroeconómica en las exigencias del FMI, pero con gasto asistencialista para beneficiar apenas a tercera edad, becas a jóvenes y apoyos a mujeres. Su primer programa económico para 2019 será la continuidad del neoliberal establecido en México desde 1983. En suma, López Obrador mantendrá el régimen priísta: Federal, democrático, representativo y presidencialista. Morena está buscando ocupar el espacio del PRI, aunque sin la cohesión de disciplina e ideología del priísmo.

En este sentido, el proyecto político del gobierno de López Obrador es populista, priísta en métodos, tácticas e ideas y con respeto a la estabilidad macroeconómica del FMI. Morena no es un partido cohesionado, sino una Torre de Babel conformada por militantes de todos los partidos, sin que tenga una ideología, y como partido carece de ideología real. Al final, el modelo de gobierno de López Obrador será presidencialista, de liderazgo personalista, bonapartista y de plaza pública, viviendo de la vieja ideología priísta de la Revolución Mexicana.
En síntesis, el gobierno de López Obrador no representa una ruptura revolucionaria, sino una continuidad priísta en clave pendular dentro del PRI.

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07 Diciembre 2018 04:00:00
AMLO en Palacio Nacional 4.- Presidencia retro-posmoderna
Como era de esperarse, del liderazgo de Andrés Manuel López Obrador como movilizador de masas quiere reproducirse como presidencialismo de pueblo. Por esos objetivos, su modelo presidencial representa un retroceso al avance en la deconstrucción de la institución que ha dominado y controlado la política y la sociedad desde las comunidades indígenas originarias.

Y quizá nada ilustre el regreso al centralismo presidencialista que la ley de remuneraciones de la administración publica y la fijación del salario presidencial como el punto de referencia de la punta de la pirámide política del poder: el Estado en clave imperial. Lo fijó con precisión el propio presidente cuando personalizó poderes en dictámenes legales: “Nadie puede ganar más que yo”. Se trata del yo no-institucional, sino personal, único, el yo de Luis XIV, el yo-pueblo del Estado de Nietzsche. La encarnación del Estado en el yo presidencial: Pueblo, poder, padre-patrón.

La lucha por la democracia había corrido, de 1968 al 2018, en una larga batalla de medio siglo precisamente para disminuir el poder del presidente de la república y equilibrarlo con poderes desprendidos de la institución presidencial: La muy modesta y parcial transición mexicana a la democracia formal. Ahora comienza el camino de regreso: la reconfiguración lopezobradorista del presidencialismo priísta que históricamente potenciaron Santa Anna con su necesariato, Benito Juárez con facultades extraordinarias y Cárdenas con el poder corporativo de clases en el Partido Revolucionario Institucional.

El presidencialismo mexicano ha sido una necesidad cohesionadora y un obstáculo democratizador. Cada presidente ha inventado su tipo de presidencia:

--Obregón como la autoritaria populista.
--Elías Calles como la autoritaria instrumental.
--Cárdenas como la presidencia paternalista resumida en la condición del Tata o padre sustituto.
--Alemán como la presidencia corruptora.
--López Mateos como la presidencia carismática.
--Díaz Ordaz como la presidencia-Soler, esa imagen de padre autoritario y enérgico de jóvenes que lo veían como abuelo y a quien había que dirigirse de usted, como en las películas de Fernando Soler.
--Echeverría como la presidencia agitadora.
--López Portillo como la presidencia Don Q: frívola-racional-filosófica.
-- De la Madrid como la presidencia timorata.
--Salinas como la presidencia-ambición.
--Zedillo como la presidencia administrativista o ejecutivista.
--Fox como la presidencia de caporal de rancho.
--Calderón como la presidencia invisible.
--Peña Nieto como la presidencia set.
--Y ahora López Obrador con la presidencia Tata.

El problema de López Obrador radica en que su perfil de presidencia tiene que regresar etapas de modernización política institucional. Hasta ahora se ha visto una presidencia a ras de tierra con vuelos en líneas aéreas comerciales, acceso del pueblo a tocarlo y conferencias de prensa diarias que distorsionan programas de gobierno. Ya se deshizo de su gabinete descentralizándolo y ahora va por la anulación de los organismos autónomos del Estado que le quitaron tentáculos de dominación presidencial totalizadora y la inmovilización de la Conferencia Nacional de Gobernadores para someterlos a la autoridad virreinal del presidencialismo con seguridad y superdelegados federales.

Nada ilustra más la intención presidencialista o presidencializadora que la recepción del Bastón de Mando de comunidades indígenas que no llegan a 10% de la población total, pero cuyas formas tradicionales de gobierno --heredadas y perfeccionadas a lo largo del tiempo político mexicano-- se basan en la autoridad superior de Tlatoani con el mandato de los dioses. Este Bastón se equiparó con la banda presidencial constitucional, sólo que el primero se otorga por un misterioso consejo de ancianos indígena con representación divina y el segundo se legitima a través de los votos democráticos.

Al final, la presidencia lopezobradorista se parece más a la presidencia bonapartista de Luis Napoleón caracterizada por Karl Marx en El dieciocho brumario de Luis Bonaparte: No el perfil personal que señalaba Víctor Hugo, sino como “producto de la lucha de clases en Francia” y las condiciones y sus circunstancias que permitieron el ascenso de Luis Napoleón de líder populista del lumpenproletariado desclasado a segundo Emperador.

El desafío de López Obrador no radicaba en reconstruir el viejo presidencialismo imperial mexicano, sino en avanzar en la conversión del presidencialismo en una pieza más de la necesaria y ahora alejada transición mexicana a la república. Por donde se le vea, el presidencialismo-Tata es un retroceso político que afectará las relaciones sociales y políticas y de producción que habían adquirido una autonomía relativa de los controles presidencialistas.

Política para dummies: La política es la capacidad para identificar verdaderas intenciones, no dulces demagogias.

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06 Diciembre 2018 04:00:00
AMLO en Palacio Nacional 3.- Neoliberalismo vergonzante
1.- El neoliberalismo entró a México de la mano del Fondo Monetario Internacional. La política económica del gobierno de Echeverría aumentó el gasto y expandió el Estado en 10 puntos porcentuales, pero sin asegurar incremento en los ingresos. La inflación pasó de un promedio anual de 2% hasta 1970 a 20% en 1973-1976 y subió a 35.7% en el sexenio de López Portillo.

2.- La inflación fue catapultada por aumentos en salarios, pero sin incremento de la productividad ni de disponibilidad de mayor oferta de bienes y servicios. El factor detonante de la crisis fue el choque Estado-empresarios de 1973 a 1982 y la fuga de capitales. Sin reservas internacionales, los gobiernos de Echeverría y López Portillo primero devaluaron y luego solicitaron el apoyo del FMI.

3.- De todos modos, la ideología del neoliberalismo ya estaba aquí. El periodo de desarrollo estabilizador 1958-1970 de Antonio Ortiz Mena --sexenios de López Mateos y Díaz Ordaz-- fue la aplicación de la doctrina neoliberal oculta: El monetarismo o el enfoque de Milton Friedman de que la inflación es en todo tiempo y en todo lugar un fenómeno monetario. Las alzas de salarios y gasto en el desarrollo estabilizador fueron subordinadas a la tasa inflacionaria y esta se ató como ancla al tipo de cambio: Sin gasto desordenado no habría inflación y por lo tanto tampoco devaluación. Era la clave de la estabilización macroeconómica que elogia López Obrador.

4.- El FMI determinó la sucesión presidencial de 1976 y 1982: el conservadurismo estabilizador; solo que a López Portillo lo salvó el petróleo y aumentó el gasto hasta el colapso de 1982. El eje ideológico conservador neoliberal del grupo de De la Madrid fue Carlos Salinas de Gortari, quien transitó del Estado social al Estado autónomo de responsabilidades sociales. El gasto se ató a la inflación y paulatinamente disminuyeron las presiones inflacionarias y devaluatorias. El jefe político del grupo neoliberal salinista fue Francisco Gil Díaz, doctorado en la Universidad de Chicago donde fue alumno y luego adjunto de Milton Friedman, el padre del neoliberalismo en fase monetarista.

5.- El grupo monetarista-neoliberal giró en torno al Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde Gil Díaz asentó su poder desde 1972 como director del Departamento de Economía. El grupo de economistas monetaristas fue conocido como Chicago boys por depender del venero Friedman-Gil Díaz-Universidad de Chicago. Como director de Política de Ingresos en Hacienda Gil Díaz en 1983 contrató como asesor a Arnold Harberger, socio de Friedman en servicios a la dictadura de Pinochet. El neoliberalismo fue caracterizado por René Villarreal en 1984 como “contrarrevolución monetarista”.

6.- Las devaluaciones de 1976 y de 1982 intensificaron la condicionalidad de política económica del FMI: Apoyo crediticio a cambio de aprobación por el FMI de la política económica vía Cartas de Intención. El neoliberalismo del FMI fue impuesto por la crisis, pero luego el grupo salinista de neoliberales lo asumió por convicción vía Gil Díaz y su alumno brillante Pedro Aspe Armella. De 1983 a 2018, la política económica fue neoliberal en su fase monetarista: Controlar la inflación por la vía del circulante monetario y disminuciones estructurales del gasto social porque el Estado salinista había decretado la autonomía de sus responsabilidades sociales.

7.- El neoliberalismo se basa en puntos concretos: Estado con bajo gasto social, mercado en lugar de Estado e inflación como ancla estabilizadora. El punto clave radica en la teoría de la inflación: El neoliberalismo del FMI se apoya en Friedman y afirma que es por circulante monetario; bajando dinero disminuiría la inflación y recomienda tres bajas: PIB, gasto social y salarios. El enfoque estructuralista nunca reconocido por los neoliberales Gil Díaz-Aspe señala que la inflación es responsabilidad de la estructura productiva. Los dos aceptan que el aumento en producción y productividad reduce el motor inflacionario del circulante. La estructura productiva, sin embargo, no se refiere al modo de producción, sino a la apropiación privada del capital y a la prioridad por las utilidades empresariales.

8.- La muerte del neoliberalismo no se logra por decreto o por afirmación en plaza pública. López Obrador ha anunciado un modelo de neoliberalismo vergonzante: Baja salarios gubernamentales para aumentar gasto público improductivo y asistencialista y afecta calidad del empleo. Al final, esta estrategia socializa el empobrecimiento generalizado. La clave del neoliberalismo se localiza en mantener o interrumpir la apropiación privada de la riqueza. El neoliberalismo vergonzante lopezobradorista sigue privilegiando al empresario privado sin tocar sus utilidades.

Política para dummies: La política es la habilidad para eludir responsabilidades culpando a otros.
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@carlosramirezh
05 Diciembre 2018 04:00:00
Elección de Puebla en tribunal definirá a Morena como PRI
La resolución final de la elección de gobernador en Puebla va a definir el rumbo de la política electoral del gobierno del presidente López Obrador: O seguir los pasos del viejo PRI que se quedaba con todas las posiciones electorales usando su fuerza institucional o fundar un mecanismo realmente democrático donde impere el respeto al voto.

La filtración de la propuesta de dictamen del magistrado José Luis Vargas, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a través de su twitter contaminó el proceso legal y tuvo una mala intención por la visita de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al Tribunal.

Si la hoy flamante funcionaria política del régimen en turno Sánchez Cordero fuera coherente, entonces tendría que reconocer que su visita al Tribunal fue un acto de presión institucional que interrumpió el debido proceso electoral y por tanto la resolución del magistrado Vargas debiera quedar sin efecto por ser lo que en derecho se conoce como “fruta de un árbol envenenado”.

Y el asunto compromete más a la ministra jubilada de la Suprema Corte en tanto que utilizó esa argumentación para dictaminar la liberación absoluta de la secuestradora Florence Cassez en enero de 2013. A menos, claro, que la ministra jubilada haya ya transitado a la velocidad de la luz del Estado de derecho al derecho absolutista del Estado de dictar reglas que beneficien a la nueva élite del poder.

En todo caso, la decisión final sobre las elecciones en Puebla que va a dictaminarse esta semana va a definir si el gobierno de López Obrador pondrá la democracia por delante o utilizará los mecanismos, instrumentos y formas absolutistas del poder presidencial para quedarse con todas las elecciones por venir. Lo que se juega en Puebla no es un resultado electoral ya dictaminado a favor de la candidata del PAN-PRD, Martha Érika Alonso, por pruebas endebles en contra, sino la existencia --como en los tiempos del PRI-- de un pasadizo nada secreto que iría de la Presidencia de la República a Morena como partido con mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y la Presidencia de la República.

En el pasado reciente, el PRI-Gobierno-presidente de la república presionaba a las autoridades electorales para determinar victorias sin pasar por las urnas, desde que el poblano Manuel Bartlett Díaz forzó a la Comisión Federal Electoral a dictar la victoria de Carlos Salinas de Gortari en las elecciones presidenciales de 1988. El IFE-INE y el Tribunal Electoral se separaron del gobierno justamente para evitar que el sistema político presidente de la república-PRI ganará elecciones por consigna y no por votos.

La filtración del dictamen del magistrado Vargas envenenó el ambiente electoral para generar presiones morenistas y anular las elecciones de julio pasado, a fin de beneficiar al experredista y neomorenista Miguel Babosa con una victoria en la mesa de negociaciones y no en las urnas. Puebla podría sentar el precedente para que Morena impugne y presione a las autoridades electorales --como lo hacia el PRI hasta no hace mucho-- y con amenazas legislativas violentar el debido proceso electoral.

Alrededor del caso Puebla y el comportamiento sospechoso del magistrado Vargas coloca al entrante gobierno morenista ante revelaciones de presiones sobre el magistrado Vargas: La visita de la ministra jubilada de la Corte y secretaria de Gobernación y una propuesta de la bancada de Morena en la Cámara para despedir al magistrado Vargas de su cargo.

Justo después de estas acciones, el magistrado circuló su dictamen proponiendo anulación de elecciones y con ello desvirtuando el Estado de derecho en una elección de gobernador.

Por razones de la dimensión de su victoria, Morena y el presidente López Obrador están obligados a abandonar las viejas prácticas priístas de controlar procesos electorales para demeritar a la oposición. Una de las argumentaciones de respuesta del PAN al dictamen del magistrado Vargas deber dominar en la serenidad de la votación en el pleno:
“El proyecto de sentencia es un absurdo a la razón jurídica: El propio magistrado reconoce que no hay variaciones en los votos obtenidos por la candidata panista entre el primer cómputo y el recuento total que hizo el mismo magistrado Vargas con decenas de funcionarios del Poder Judicial Federal”.

Si Morena usa todo su poder para obligar al Tribunal Electoral federal a anular la elección de gobernador en Puebla sólo porque ganó la coalición PAN-PRD-MC, el arranque del sexenio Morena-AMLO despertará las certezas de que no hay cambio de sistema ni de régimen sino solo relevo de partido en una estructura de poder marcadas por los vicios priístas del absolutismo político.

Política para dummies: La política debiera ser el juego democrático, no las tensiones del poder absolutista.

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04 Diciembre 2018 04:00:00
AMLO en Palacio Nacional 2.- Populismo o socialdemocracia
Si el presidente López Obrador quiere iniciar su sexenio 2018-2024 con una nueva etapa en el ejercicio del poder, lo más importante radicará en dos cosas: reconocer que su modelo es populista y convertir al populismo es una propuesta de socialdemocracia con nuevos pactos sociales con empresarios, trabajadores y grupos sociales y presidencialismo acotado.

El único contrapeso real que puede tener López Obrador y que además pudiera serle de utilidad es el de la crítica reflexiva que no existió en la alternancia del 2000, ni en la conflictiva elección presidencial del 2006, ni en el regreso sin gloria del PRI al poder y en la elección de mayoría absoluta y gobierno unificado presidencia-congreso de 2018.

A pesar de los pomposos discursos morenistas de “cambio de régimen” o de “4ª Transformación”, en realidad apenas asistimos a un relevo en los poderes ejecutivo y legislativo a través de una clase dirigente expriísta y populista. Para un cambio de régimen real se deben dar, articuladas, cuatro reformas estructurales:

1.- Sistema político/régimen de gobierno/Estado constitucional.

2.- Modelo de desarrollo/política económica/bienestar social.

3.- Rectoría del Estado/acuerdo empresarial/distribución de la riqueza.

4.- Presidencia de la república/estatalidad/proyecto nacional.
Los datos que se tienen sobre las restricciones en la política económica para el 2019 girarán en tres puntos definitorios: Reorganización del gasto, meta inflacionaria y política fiscal para ingresar y distribuir. El punto central de la política económica lopezobradorista estará en la inflación, porque sus ritmos crecientes por alzas de gasto derivarían de manera inevitable en devaluaciones y estas regresarían en mayores distorsiones.

La parte más importante del proyecto de López Obrador es la doctrinaria: Una cosa han sido las frases hechas al calor de la campaña y sin sustento teórico y otra reflexionar sobre la gramática de la crisis; una cosa es haber ganado la mayoría absoluta en la presidencia y el congreso y otra redistribuir el poder político; una cosa es fijar una meta de PIB con criterios de equidad social y otra mover los instrumentos y las herramientas económicas para que el crecimiento económico no sea falso.

Existen cuando menos tres puntos centrales que el lopezobradorismo --no solo el Presidente en funciones sino su estructura política-- necesita reflexionar desde la teoría, porque sus bases teóricas mostradas en la campaña respondieron a la plaza y no a los instrumentos de dirección política.

1.- El Estado, base del populismo. Los populismos progresistas de Cárdenas, Echeverría y López Portillo taparon hoyos y destaparon otros, y el populismo neoliberal de Salinas de Gortari salvó la inflación, pero llevó la pobreza y la marginación al 80% de los mexicanos. Del Estado hegemónico de Cárdenas se pasó al Estado intervencionista de Echeverría y al Estado despilfarrador de López Portillo y al Estado autónomo de Salinas. Ya en el poder, López Obrador necesitará definir su tipo de Estado.

2.- La inflación como el eje de la política económica. A finales de los cincuenta el estructuralismo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL, hoy hundida en el neoliberalismo de mercado) debatió la tesis liberal que luego seria neoliberal de Friedman de que la inflación era un fenómeno monetario, de circulante; hoy se sabe sin debatir que la inflación es producto de estructuras de producción y distribución de la riqueza. La teoría económica fue expropiada por el Fondo Monetario Internacional. Para aumentar su ingreso y gasto, López Obrador necesita de un nuevo cuerpo teórico sobre la inflación.

3.- La democracia como principio dinamizador de la sociedad. México ha consolidado la democracia electoral, pero la desigualdad social diluye las prácticas democráticas. Su meta de abaratar la democracia disminuyendo al Instituto Electoral es indispensable, pero ahora el tema de la democracia no es el respeto al voto sino un asunto más complejo: la calidad de la democracia. Sin una reflexión sobre las nuevas formas de democracia social se puede regresar al modelo populista del caudillismo vía la engañosa democracia directa con consultas amañadas al pueblo.

El grave problema de López Obrador estará en el peso abrumador de los problemas cotidianos, el corto espacio de tiempo político de gobierno y la sociedad que va a esperar el paraíso prometido en la campaña. Pero la academia y la sociedad crítica pueden ayudar con la reflexión y el debate sobre la construcción de un nuevo proyecto nacional como una forma de evitar la restauración del viejo populismo paternalista autoritario que suele tener poco tiempo de vigencia.

El dilema de López Obrador será restaurar para sobrevivir o reconstruir para resolver.

Política para dummies: La política, en su última instancia, es el acto de supervivencia en la selva salvaje del poder.



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@carlosramirezh
03 Diciembre 2018 04:00:00
AMLO-4ª Transformación: Largo y sinuoso camino del PRI… al priísmo
1.- La nueva fase histórica de México que se inauguró el sábado 1 de diciembre de 2018 con López Obrador en realidad comenzó en 1981: En el escenario de un congreso del Colegio Nacional de Economistas se confrontaron dos posiciones de proyectos de nación; de un lado, el popular encabezado por sectores progresistas de profesionales ligados al Congreso del Trabajo; de otro, el neoliberal perfilado por la élite gobernante administrativista y tecnocrática que se encaramó en la presidencia de la mano del Fondo Monetario Internacional en 1975 y su cabeza de playa José López Portillo.

2.- De 1981 a 1986 se dio en el país un quiebre en el enfoque ideológico de la política económica y el desarrollo. Las reformas constitucionales de 1977-1986 deslindaron al Estado de sus compromisos sociales y el ideólogo fue Carlos Salinas de Gortari a partir de sus lecturas de Theda Scokpol y el Estado autónomo de la sociedad, un giro de 180 grados del Estado social de la Revolución Mexicana. Hacia la sucesión presidencial de 1988, el presidente De la Madrid rompió la oscilación pendular progresismo-conservadurismo e impuso a Salinas de Gortari como candidato de la continuidad neoliberal.

3.- Los grupos progresistas se aglutinaron alrededor de la figura simbólica de Lázaro Cárdenas en la presencia física de su hijo Cuauhtémoc y consolidaron un grupo disidente dentro del PRI, el cual fue caracterizado como Corriente Crítica-Corriente Democrática. La tesis central de este grupo fue la de abrir el mecanismo de designación del candidato presidencial priísta para pasar del dedazo unipersonal del presidente saliente a una votación interna abierta. La propuesta de Cuauhtémoc fue la recuperación del modelo de desarrollo social de la Revolución Mexicana: Solo regresar al Estado social y abandonar el camino del capitalismo de mercado salvaje diseñado por el FMI y firmado por México desde 1975 por Echeverría con el Fondo. Por tanto, la candidatura presidencial de López Portillo no se entendería sin el FMI, para romper con la continuidad populista de Echeverría y el PRI. Solo que López Portillo, por el petróleo, se volvió más populista, aunque aceptando al FMI.

4.- Al terminar su periodo de gobernador priísta de Michoacán el 14 de septiembre de 1986, Cárdenas conjuntó al grupo priísta disidente, no pudo reorientar la XIII asamblea del PRI de marzo de 1987 en la que Salinas de Gortari y los tecnócratas encabezados por Pedro Aspe Armella tomaron al PRI por asalto, aceptó en septiembre la candidatura del PARM a la presidencia y en octubre de 1987 fue expulsado del PRI por la candidatura por otro partido. Con la alianza de grupos y partidos construyó el Frente Democrático Nacional que sacudió las elecciones de julio de 1988, puso al PRI (en conteo oficial fraudulento) en 50% y en 1989 usó el registro legal del Partido Comunista Mexicano y sus variantes PSUM y PMS para fundar el Partido de la Revolución Democrática. Como candidato a gobernador del FDN por Tabasco inscribió a Andrés Manuel López Obrador.

5.- El PRD se configuró de tres corrientes: las progresistas del PRI, los satélites del PRI con identificación socialista y los comunistas del PCM. De ellos salió la propuesta de plataforma ideológica de gobierno de regresar al Partido de la Revolución Mexicana de Cárdenas que sería luego PRI, rescatar el proyecto social (caracterizado ya por los politólogos como populismo) de ese PRM-PRI cardenista y reasumir el valor del nacionalismo revolucionario. Del PRD de 1989 a Morena de 2018 el proyecto de nación ha sido, para la CC-CD, PRD y Morena, el poscardenismo en grado de neocardenismo: un capitalismo de Estado, con dominio del capital privado y política social asistencialista. No es socialista por ausencia del proletario como propietario de los medios de producción, pero tampoco estatista porque el Estado garantiza la acumulación privada de capital y desarrolla una política social asistencialista.

6.- Así que la 4ª Transformación de López Obrador y Morena no es una ruptura revolucionaria tipo Independencia, Reforma o Revolución, sino que será la reactivación del PRI que fue anulado en la fase neoliberal del PRI alemanista. Se trata de regresar a una mezcla extraña: el caudillismo de Obregón-Calles, los programas sociales de Cárdenas, el impulso a la iniciativa privada de Alemán, la defensa ideológica del PRI con la fuerza por Díaz Ordaz, el estatismo de Echeverría y la euforia salarial de López Portillo. Es decir, una 3ª Bis: regreso al priísmo capitalista de Estado.
El arribo de López Obrador a la presidencia de la república corona el itinerario de un priísta social (de tierra y lodo en comunidades indígenas, pero priista al fin), de la mano de un proyecto mixto de capitalismo neoliberal fondomonetarista con programas asistencialistas no productivos y un Estado autoritario. Es decir, un modelo típico del PRI.
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@carlosramirezh
02 Diciembre 2018 04:00:00
España, Cuba, Iberoamérica y el fantasma de Stalin
La visita oficial del presidente socialista español Pedro Sánchez a La Habana causó desconcierto en sectores políticos progresistas de Iberoamérica, porque se puede interpretar como un apoyo a la dictadura del general Raúl Castro Ruz a través del intendente civil del poder militar Miguel Díaz-Canel. Sólo la demagogia en clave diplomática quiere hacer creer que Cuba se encuentra en un proceso de apertura democratizadora.

El asunto se puede resumir así: ¿Qué hubiera opinado el PSOE si Fidel Castro en la primera mitad de los setenta hubiera visitado Madrid para entrevistarse con Francisco Franco? El régimen de La Habana ha convertido a los presos políticos en monedas de cambio: Liberación a cambio de reconocimiento estratégico. En su visita, Sánchez se negó a entrevistarse con las organizaciones disidentes que padecen el autoritarismo represor de Castro.

El régimen político de España se encuentra desde 1959 --casi sesenta años-- bajo el férreo puño dictatorial de la familia Castro, primero Fidel y luego Raúl directa e indirectamente. La pantomima democrática cubana realiza elecciones sin la presencia de la oposición y con opositores perseguidos, torturados y encarcelados. El modelo marxista-leninista de Cuba no hace más que cumplir con sus propias expectativas: mantener el poder no por la vía de la democracia o del liderazgo, sino del control electoral del Estado.

El sistema comunista de Cuba es uno de los viejos resabios del mundo de la guerra fría que nació y terminó con la construcción y la demolición de Muro de Berlín 1961-1989. La historia de Cuba sigue latente en las páginas polvosas y llenas de telarañas de los libros de las certezas: asalto al cuartel Moncada en 1953, arresto y amnistía en 1955, exilio a México en 19546 a comprar armas, regreso en ese mismo año a La Habana a pelear en las montañas, victoria en los primeros minutos de 1959 con la huida del dictador Batista, pacto secreto con la URSS en 1960, invasión por Bahía de Cochinos en 1961, asunción de la doctrina comunista en 1961, crisis por la instalación de misiles ofensivos en octubre de 1962, fundación del partido Comunista en 1965 como partido único y satélite Moscú con el apoyo de Fidel Castro a la URSS en 1968 por la invasión de tanques soviéticos a Praga para terminar con el experimento del socialismo democrático.

De 1953 a la fecha, Cuba ha estado jugando con la realidad de una dictadura comunista y el simbolismo de lucha contra la dictadura. Fidel Castro en realidad no fue un comunista, sino un demócrata radical, pero ese radicalismo se polarizó cuando los EE. UU. atacaron a la isla. Y se volvió comunista en el poder, lo cual podría explicar la peculiaridad de su comunismo autoritario porque no se forjó en la lucha de clases entre burguesía y proletariado. Cuba se volvió socialista ya con el poder en manos de los Castro, por lo que no hubo una dictadura del proletariado sino una dictadura de la élite revolucionaria militarizada.

El mundo se dio cuenta --o decidió darse cuenta-- muy tarde; por ejemplo, el escritor portugués José Saramago rompió con Cuba en el 2003 por el fusilamiento de unos balseros que querían escapar de la isla; los intelectuales se sorprendieron del autoritarismo de Fidel Castro en 1971 por el arresto, la tortura y la autoconfesión incriminatoria del poeta Heberto Padilla. Pero en realidad la dictadura nació con la revolución misma. El 26 de julio de 1959, a seis meses de conquistado el poder, mientras en la Plaza de la Revolución se homenajeaba al expresidente mexicano Lázaro Cárdenas por el apoyo a los Castro, en el Palacio de gobierno el comandante Camilo Cienfuegos, por ordenes directas de Raúl y Fidel Castro, arrestaba al comandante Huber Matos porque éste había acusado a Fidel de comunista. A pesar de su papel en la lucha revolucionaria, Matos fue preso político por veinticinco años.

En el decenio de los sesenta la revolución cubana fue el portal que definía el pensamiento revolucionario, a pesar de los casos de autoritarismo, represión y dictadura. Los intelectuales fueron los primeros en romper relaciones en 1971, pero en 1961 Fidel dio los primeros indicios de su dictadura al reprimir a intelectuales cubanos que protestaban por la censura al documental P.M realizado por el hermano del escritor Guillermo Cabrera Infante. Ahí pronuncio Fidel las palabras que definieron su dictadura: “con la revolución, todo; contra la revolución ningún derecho”, la definición conceptual de una dictadura. Pero todavía de 1961 a 1971 muchos intelectuales, de manera sobresaliente Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, siguieron avalando a Fidel y su autoritarismo.

El viaje del presidente español a La Habana, en medio de este escenario histórico, respondió a una motivación de posicionamiento personal y de negocios, pero ajeno al contexto histórico no sólo de la Unión Europea sino de Iberoamérica por el papel aún activo de La Habana de apoyo a los populismos dictatoriales en la región: Nicaragua, Bolivia, Venezuela, la Argentina de los Kirchner, el Ecuador del expresidente Rafael Correa, el Brasil de Lula Da Silva, pero en una coyuntura de revalidación de la democracia representativa, de consolidación de la defensa de los derechos humanos y de institucionalización política.

Visitar Cuba sin atender a los organismos que luchan contra la represión por defender los derechos humanos es una aberración de la izquierda democrática europea que, paradójicamente, luchó contra la dictadura de Franco. La presencia de Sánchez en La Habana no hizo más que apuntalar el tambaleante régimen comunista de La Habana y de paso fortalecer al poder real detrás del trono presidencial cubano; el general Raúl Castro, el verdadero hombre fuerte que controla la isla con un puño militar.

El fantasma sartreano de Stalin oscurece no al general Castro, sino al líder del socialismo democrático español.
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30 Noviembre 2018 04:00:00
AMLO: Cambiar para seguir igual, diferente de la misma continuidad
Para el politólogo José Luis Reyna, pionero del análisis del sistema-PRI

Al final de cuentas, la presidencia de Andrés Manuel López Obrador que comienza mañana sábado será una variante circunstancial, personal y continuista del proyecto nacional de la Revolución Mexicana en el largo ciclo de Francisco I. Madero a Enrique Peña Nieto.

En pocas palabras, López Obrador fue electo para salvar el proyecto priísta de nación.

Tres son los escenarios que revelan el lopezobradorismo como continuidad priísta.

1.- El mismo sistema político/régimen de gobierno/Estado constitucional de la Constitución de 1917 a la fundación del Partido Nacional Revolucionario en 1i929. El sistema político funciona con cuatro engranes: el presidente de la república, el partido en cuyo seno se distribuyen valores y beneficios, el Estado de bienestar y la legitimidad constitucional. El régimen histórico de gobierno ha tenido cuatro pivotes: representativo, democrático, federal y presidencialista. Y la Constitución es la fuente de legitimación del sistema/régimen/Estado como norma sistémica legal. En su presidencia interregna López Obrador apuntaló esta estructura del viejo régimen priísta, con el disfraz de Morena.

2.- El modelo de gobierno de López Obrador es populista, siguiendo las caracterizaciones de Arnaldo Córdova en La ideología de la Revolución Mexicana de 1973 al presentar tres rasgos del populismo: control de masas para conjurar una revolución social, sistema de gobierno paternalista-autoritario y desarrollo capitalista con lucha de clases administrada por el PRI, el presidente y el Estado. Y la ideología de ese populismo de la Revolución Mexicana tuvo diez rasgos mantenidos por López Obrador: Estado como eje, propiedad privada como principio de la organización social, ideología desarrollista que hermana porfirismo-revolución, orden y control social, conciliación de clases conducida por Estado, clases organizadas como masa y no como clase, reformas sociales para conjurar explosiones revolucionarias, política exterior nacionalista, nacionalismo revolucionario interno e ideología de la clase dominante capitalista como oficial.

3.- Proyecto capitalista de desarrollo. NI Cárdenas ni Echeverría quisieron modificar la estructura capitalista de desarrollo en cuanto a clases hegemónicas, apropiación privada del capital y Estado subordinado a esos objetivos. Salinas de Gortari no se salió del guion de los populistas anteriores, sino que las polarizó: Capitalismo expoliador y programas sociales para los más pobres. Y ahora López Obrador viene con la agenda neoliberal basada en dos puntos: Mantenimiento del modelo apropiación privada del capital y sus beneficios y programas sociales para controlar insurrecciones populares de marginados del desarrollo; es decir, atender a los pobres para tranquilizar al capital privado y disminuir las tensiones sociales. En este sentido, el proyecto económico de López Obrador es de continuidad, con el detalle de que buscará potenciar el estilo Salinas de Gortari de populismo social con estabilidad macroeconómica para garantizar la multiplicación de las utilidades privadas.

La clave de la viabilidad del gobierno de López Obrador depende de su capacidad para reproducir el modelo de funcionalidad del sistema político priísta: Presidente de la República fuerte y con apoyo social, un partido que funcione como la caja negra de la teoría del sistema político de David Easton en cuyo interior se distribuyan de manera autoritaria valores y beneficios y una ideología social basada en las funciones del Estado para redistribuir vía programas asistencialistas parte de los beneficios del desarrollo.

Al arrancar mañana su sexenio, López Obrador solo tiene cumplidos uno de los tres puntos anteriores: Una presidencia fuerte. Los otros dos podrían aguarle la fiesta: Morena tiene mayoría absoluta pero no es un partido sino una Torre de Babel de intereses particular y López Obrador actúa como caudillo bonapartista (objetivos personales). El genio político de Elías Calles, Cárdenas y Alemán logró potenciar al partido como el sistema político en cuyo seno administró la lucha de clases, las protestas sociales y las garantías de enriquecimiento de la burguesía capitalista. Morena es la suma de intereses de grupo.

Y el pasivo social del PRI-PAN 1929-2018 es mayor a la capacidad del Estado lopezobradorista: 80% de mexicanos con una a cinco carencias sociales, 20% de las familias más ricas con el 51.78% del ingreso nacional, salario mínimo de 55 centavos de dólar por hora y 50% de fuerza laboral en la informalidad. Y frente a ello, una política económica atada a tres anclas ineludibles: PIB menor de 2%, inflación tope de 3% y déficit presupuestal de 0%.

Para cambiar el rostro del México de la desigualdad, López Obrador necesita lo que le hace falta: Nuevo modelo de desarrollo, nueva política económica y nuevo pacto productivo con mayor gasto del Estado.

Política para dummies: La política sirve para engañar a los que se dejen y para desencantar a los que quieran.


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29 Noviembre 2018 04:00:00
Fiscal anticorrupción autónomo y no Constitución Moral-Savonarola
Justo después de que dio por perdonados a todos los corruptos del viejo régimen priísta en sus diferentes sexenios, el presidente electo López Obrador puso en marcha la redacción de la Constitución Moral que carecerá de espacio político efectivo y que quedará como un documento sin valor político real.

El problema de fondo es que López Obrador hizo una campaña presidencial en torno a la corrupción del sistema político priísta para mostrar el puño de persecución. Y una vez en el poder descubrió que la corrupción no solo es una aberración del sistema priísta, sino el engrane principal. Y como carece de una clase de relevo porque casi todos salieron del régimen priísta, lo mejor es disfrazar la corrupción con moralismo.

La falsedad del discurso anticorrupción de López Obrador se percibió con el perdón anticipado a los corruptos del pasado y en su decisión de evitar un fiscal anticorrupción realmente autónomo. Su intención de tener un fiscal carnal radica en la doble dimensión de sus escenarios: Evitar que la persecución de corruptos del pasado le rompa la precaria base política de su gobierno con muchos funcionarios del viejo régimen ahora como estrellas del nuevo sistema lopezobradorista y permitir que las complicidades de la corrupción sean los acuerdos de estabilidad del gobierno morenista-lopezobradorista.

Mientras está rechazando un fiscal autónomo que defina la defensa de la ética del poder, del mismo modo ha encontrado una puerta de fuga en la Constitución Moral. El contrapunto político-filosófico entre ética y moral ha mostrado que la corrupción le sirvió a López Obrador para ganar votos y no para combatir corruptelas. La moral es un concepto religioso para asustar ingenuos y se califica como pecado, es decir, una falta a las leyes de Dios, en tanto que la ética sería de definición de una práctica política: Castigar la perversión del servicio público. La moral tiene que ver con los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, en tanto que la ética tiene que ver con los delitos penados por las leyes del Estado.

Solo como referencia, la ética tiene como espacio natural la política, como lo señala Aristóteles en su Ética Magna y Ética para Nicómaco. Así lo tradujo directo del griego antiguo el doctor Jesús Araiza, especialista en Aristóteles: “Puesto que elegimos hablar de las cosas éticas, en primer lugar, habrá que examinar de qué ciencia es parte el carácter (ethos, ética). Pues bien, para decirlo brevemente, parece que no es parte de otra ciencia que de la política. Pues, en los asuntos políticos no es posible actuar en absoluto sin ser de cierta cualidad; digo, por ejemplo, excelente. Y ser excelente es poseer las virtudes. Por consiguiente, si alguien está a punto de actuar en los asuntos políticos, es necesario que sea excelente en cuanto al carácter”.

La Constitución Moral y el debate sobre el fiscal anticorrupción autónomo que enmarcan el arranque del gobierno de López Obrador revive el gran dilema de finales del siglo XV, en pleno renacimiento, entre moral religiosa y ética del poder, la primera encabezada por el monje Girolamo Savonarola y la segunda capitaneada nada menos que por Niccolò Machiavelli, el monje de acuerdo con las leyes de Dios y el pensador florentino a partir de la razón del Estado.

La Constitución Moral lopezobradorista, por tanto, perfila a Savonarola, en tanto que el fiscal anticorrupción recoge a Machiavelli. Las tesis de Savonarola fueron populistas y definieron su propuesta de gobierno: El Tratado acerca del régimen y el gobierno de la ciudad de Florencia, basado en los valores morales del dominio ideológico de la religión, la filosofía moral, la virtud tanto del gobernante como del súbdito y bajo el argumento de que “la ciudad que debe ser feliz debe de tener todas las virtudes”, además de “oír las causas de los pobres”.

Machiavelli, más racional, proponía el dominio del Estado. Para esas prácticas del Estado no sirven las condenas morales ni religiosas, sino que se necesita de la ética aristotélica, de los valores terrenales. Por tanto, la Constitución Moral se inclina por rezos como penitencia en tanto que la ética implica delitos del código penal; así, la Constitución Moral no sirve para regular las relaciones sociales y políticas derivadas de las relaciones de producción y de poder y sea necesario, en todo caso, un Código de Ética del sector público con castigos penales determinados por la fiscalía independiente anticorrupción.

La ética cataloga delitos, en tanto que la moral invoca pecados; la primera tiene que ver con la realidad de la sociedad y la segunda con la conciencia frente a Dios. Por eso la Constitución Moral sea más propia de una secta religiosa y no de un Estado constitucional. Los pecados llevan al infierno, en tanto que la violación de la ética conduce a la cárcel.

Política para dummies: En política, como estableció el pragmático priísta Gonzalo N. Santos El Alazán Tostado, la moral es un árbol que da moras.


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28 Noviembre 2018 04:00:00
Damián Zepeda juega contra el PAN y en la cancha Morena-AMLO
La crisis en el PAN quiere seguir profundizándose por los comportamientos de algunos de sus dirigentes, pero la presidencia de Marko Cortés y la coordinación senatorial de Rafael Moreno Valle parecen haber superado el colapso anayista con el aislamiento del senador Damián Zepeda.

El desplazamiento pactado de Zepeda primero de la presidencia del PAN y luego de la coordinación de la bancada panista en el Senado sería el último ajuste del desorden en los liderazgos que dejó Ricardo Anaya Cortés cuando tomó por asalto la presidencia y las principales posiciones de poder, se auto nombró candidato presidencial, dejó a Zepeda cono intendente y encabezó una alianza desaprovechada políticamente con el PRD.

En el escenario de la derrota de Anaya y las nuevas alianzas en el partido, la salida de Zepeda de la presidencia interina del partido y del Senado era más que obligada, sobre todo porque el PAN tiene mejores expectativas de reorganización para las batallas que vienen contra el populismo lopezobradorista. Pero Anaya y Zepeda han preferido el camino de la tribalización al estilo PRD, PRI y Morena y parece que han fracasado en inventar una crisis interna.

En los reacomodos en el PAN rumbo a las legislativas del 2021 y de las presidenciales del 2024 nada tienen ya qué hacer Zepeda y Anaya, no tanto porque carezcan de aliados o de ideas, sino porque sus comportamientos tribales quieren afectar la recomposición del PAN después de la derrota de Anaya. Como se perfilan los escenarios sucesorios, en el 2024 solo habrá dos fuerzas en pugna: Morena y el PAN.

La gestión de Zepeda en la presidencia del PAN y de Anaya como candidato presidencial llevaron al PAN a su peor derrota desde que en 1988 inició el partido su ciclo de partido en busca de la alternancia: 17% de voto presidencial, 16% de diputados y 18% de senadores. A nivel de votación presidencial, Anaya y Zepeda bajaron al partido del 26% de 1994 y dos victorias presidenciales al 17% como partido (sin los escasos votos del PRD), debajo del 25.7% que logró Josefina Vázquez Mota en el 2012 sin alianzas.

Anaya dejó a Zepeda como presidente interino del partido no para potenciar las campañas panistas, sino para proteger áreas internas de poder. El resultado fue el hundimiento electoral del PAN. Al final, Zepeda se apropió de una candidatura plurinominal de senador y no pudo manejar al partido en una de las campañas presidenciales más desafiantes por la figura dominante de López Obrador. Y con maniobras al estilo priísta, se auto promovió como jefe de la bancada panista en el Senado.

Desplazado del PAN por las reglas internas y las nuevas alianzas, ahora Zepeda se quiere convertir en el traidor que sirva a los intereses de Morena y el PRI. Y por sus primeras reacciones, Zepeda estaría revelando las principales preocupaciones en el ambiente por el cambio en la presidencia del PAN y el ascenso de Rafael Moreno Valle a la coordinación de la bancada en el Senado. Con pivotes en el Senado y en la Cámara, el PAN estaría formando un bloque de poder sólido, a diferencia de la fragmentación en el PRI y el PRD y la falta de cohesión interna en Morena como una Torre de Babel de grupos, intereses y tribus.

Por lo demás Zepeda podría estar ante el umbral de investigaciones sobre irregularidades en sus actividades como diputado federal 2012-2015, sobre todo por presuntos manejos no autorizados de recursos. Como legislador, Zepeda desvió recursos presupuestales para obra pública como candidato a la alcaldía de Hermosillo en 2015 a través del Consejo Estatal de Concertación para la Obra Pública (CECOP). Algunas fuentes señalan que hay expedientes integrados. Pese al apoyo de Gustavo Madero, Zepeda perdió la elección a la alcaldía de la capital de Sonora.

Luego de ser desplazado de la presidencia del partido y de la coordinación senatorial que se auto escrituró, ahora Zepeda se quiere convertir en el ariete de Morena contra la coordinación de Moreno Valle, exgobernador de Puebla. Sin embargo, hasta ahora ha fracasado en su intento de conformar una tribu disidente en la bancada panista. Y su jefe político Ricardo Anaya Cortés decidió por lo pronto marcar distancia del PAN y de sus principales dirigentes, como consecuencia de su estrepitosa derrota, y pasará un tiempo dando clases en los EU.

Los escenarios del PAN después de la derrota presidencial contextualizan la ofensiva de Zepeda contra Moreno Valle por el debate en tribunales de la votación para gobernador de Puebla que ganó el PAN y que Morena ha impugnado para anularlas y la lucha de gobernadores panistas contra la jerarquía intermedia de Morena-López Obrador en la figura de superdelegados estatales que quieren a anular a los mandatarios electos.

Objetivamente, Zepeda le hace el juego a Morena y a López Obrador.

Política para dummies: La política, en pocas palabras, es lo contrario de la ingenuidad: es un juego de poder como conquista y dominación.


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27 Noviembre 2018 04:00:00
TV Azteca se suma a Televisa como “soldado” de Morena y del presidente
Como en los tiempos de Luis Echeverría, Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto la televisión privada ha asumido con el presidente electo López Obrador su papel de aparato ideológico de dominación del poder político en turno. Si Televisa fue “soldado del PRI, soldado del presidente”, ahora TV Azteca ha suplido ese papel con el gobierno López Obrador-Morena.

El tono de Ricardo Salinas Pliego en la visita de López Obrador al espacio físico de la televisora y el uso del principal presentador de noticias Javier Alatorre rindiendo pleitesía y homenaje al visitante regresó el reloj de la historia a los tiempos de las televisoras --Televisa con Emilio Azcárraga y el priísta Miguel Alemán Velasco-- subordinadas a los lineamientos presidenciales.

La pluralidad informativa no tan profunda pero presente de TV Azteca se perdió con su postración a los intereses del gobierno de López Obrador, no solo con Salinas Pliego, sino con un vicepresidente de la cadena como secretario del gabinete presidencial (Esteban Moctezuma Barragán en Educación) y con Banco Azteca y sus comisiones bancarias usureras como distribuidora del efectivo de los programas asistencialistas de López Obrador.

No sería la primera vez en que TV Azteca juega al poder entregándose a los intereses de un gobierno. En el sexenio de Vicente Fox hubo un alto funcionario de la televisora trabajando en directo con Marta Sahagún como encargada de comunicación social del presidente: Ernesto Vidal Córdoba, para subordinar a la televisora a Los Pinos.

Las televisoras mexicanas no son canales de comunicación social, sino aparatos de control del discurso ideológico del régimen, sea populista o neoliberal. Los dueños de las tres cadenas se sumaron al poder central de Los Pinos vía su participación en el consejo asesor empresarial: TV Azteca, el vicepresidente ejecutivo de Televisa, Bernardo Gómez, y el dueño de grupo TV Imagen-periódico Excélsior (calificado por López Obrador en septiembre de 2016 como pasquín), Olegario Vázquez Raña.

La incorporación de las televisoras a instancias de dependencia directa del presidente de la república tiene un significado clave: La ratificación de que las concesiones televisivas son hechos políticos y de poder para reafirmar alianzas estratégicas entre los que controlan los espacios de comunicación nacional y el gobierno que los usa para multiplicar consensos y construir ideologías. Y los dueños de los medios quedan como meros intendentes de los intereses de la clase gobernante.

Echeverría, Salinas de Gortari y Peña Nieto ratificaron el papel de control del inconciente de la sociedad vía la televisión no educativa. La campaña de Echeverría para doblegar a Televisa de Azcárraga (controlaba ya a Televisa de Alemán) se basó en contrastar la idiotización de la televisión con la construcción de ciudadanía en las escuelas con la educación.

El modelo lo definió Emilio Azcárraga Milmo en mayo de 1982, a lomo del cambio de gobierno de López Portillo a De la Madrid con su declaración: “Soy priísta por convicción; soy soldado del PRI y del presidente”.

El papel de los medios debe ser justamente el de medios: El canal de comunicación e intermediación entre la sociedad y su entorno, incluyendo la estructura de toma de decisiones del gobierno. Pero las televisoras, como ha venido ocurriendo desde los años cincuenta del siglo pasado, han sido parte de las estructuras de dominación del sistema político/régimen de gobierno/Estado del PRI, del PAN en dos sexenios, nuevamente del PRI con Peña Nieto y ahora de López Obrador.

El problema no radica en las relaciones inevitables entre el gobierno y los medios electrónicos, sino en la incorporación de estos a las estructuras del poder ejecutivo a través del consejo asesor empresarial de la presidencia de la República, es decir, las televisoras han dejado de representar a la sociedad --en teoría, si acaso alguna vez lo hicieron en la realidad-- para convertirse en estructuras subordinadas a la autoridad superior de la presidencia de la república.

La única forma que tienen las televisoras privadas de honrar su espacio social sería separando el área empresarial de la noticiosa o de servicios sociales por medio de grupos sociales representativos que garanticen la pluralidad de ideas y de accesos. Durante su largo ciclo priísta, Televisa se cerró a la oposición y solo la tozudez de Manuel J. Clouthier, Cuauhtémoc Cárdenas y el grupo #YoSoy132 pudo abrir a golpes la difusión no-priísta.

Si López Obrador quiere un nuevo régimen, entonces podría comenzar con la reorganización de las concesiones de televisión y radio para evitar que sus dueños sean intendentes del poder político como Televisa, TV Azteca e Imagen.

Política para dummies: La política es circular cuando no hay ideas ni proyectos: Se repite para cambiar y llegar al mismo lugar.

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26 Noviembre 2018 04:00:00
AMLO: El extraño caso de una araña que quedó atrapada en su telaraña
Un poco porque parece que sigue en campaña, otro porque no quiere dejar hilos sueltos y otro más porque está siendo empujado por sus aliados, el caso es que el presidente electo López Obrador quedó atrapado en la telaraña de las consultas y de las agendas de los intereses de la élite desplazada del poder.

Arrinconado por Carmen Aristegui, López Obrador aceptó someter a consulta ciudadana irregular (no legal porque no cumple con las exigencias del artículo 35 constitucional, fracción VIII, numeral 5) tres temas: Su alianza con los dueños de las tres principales televisoras, la guardia nacional y la persecución penal contra expresidentes de la república.

Sin embargo, quedó atrapado en su propia telaraña. Hay dos formas de trampas de las cuales no se salen: La saducea en que metieron a Jesucristo y la Trampa 22 del escritor Joseph Heller en 1961. La primera fue una pregunta que le hicieron al hijo de Dios: Una viuda que tuvo ocho maridos, ¿con cuál se quedará cuando llegue la Resurrección? Y la de Heller es más divertida: Un piloto de guerra para maniobras extremas no quiso seguir peleando y se declaró loco, pero en el hospital le dijeron que no tenía salida: Si lo declaraban loco, tendría que regresar a volar porque solo los locos volaban; y si lo declaraban cuerdo, tendría que regresar a volar porque carecía de impedimentos.

Así quedó López Obrador: sea cual sea la respuesta a las tres preguntas, quedará mal; escoger entre sus aliados anti medios y los dueños de medios que fueron antes “soldados del PRI y soldados del presidente”, sin dejar contento a ninguno; dar marcha atrás o mantener la Guardia Nacional como eje de su estrategia de seguridad cuando el anuncio de la consulta fortaleció a los opositores nacionales e internacionales a la estrategia; y perseguir a expresidentes y enfrentar a sus temibles estructuras de poder o perdonarlos y con ello fortalecerlos para seguir minando al nuevo presidente.

Hábil en el escapismo político, el problema hoy de López Obrador radica en su condición de presidente en acto por el repliegue del presidente emérito Peña Nieto y todo lo que haga o no haga generará efectos sociales, económicos y políticos. La crisis económica --caída de la Bolsa y alza en el dólar-- por la iniciativa de bajar comisiones a bancos y de regulación de minas rompió el equilibrio macroeconómico.

El punto de partida de la crisis de credibilidad, confianza y gobernabilidad de López Obrador comenzó con la consulta irregular sobre el aeropuerto de Texcoco, la decisión de transformar Santa Lucía en la nueva sede a pesar de las advertencias de aerolíneas y organismos reguladores de la aviación internacional y las pérdidas multimillonarias por lo adelantado de la obra. Si persiste la determinación de Santa Lucía, lo más probable es que no haya nuevo aeropuerto por las objeciones internacionales, decida fortalecer el actual en Ciudad de México con todas sus restricciones y trasladar el nuevo aeropuerto al próximo sexenio.

Si uno de los misterios de la naturaleza radica en saber por qué las arañas no quedan atrapadas en su propia telaraña, el de la política radica en indagar por qué algunos políticos cometen errores estratégicos a sabiendas que las repercusiones serán contrarias. Las respuestas de López Obrador a los tres temas candentes fueron las de un candidato y no las de un presidente ejerciendo el poder. Si hace la consulta, malo; si no la hace, malo; y cualquiera que sea el resultado, será negativo para sus alianzas y programas de gobierno.

La curva del aprendizaje de las razones y sinrazones del poder será lenta en López Obrador por su afán de abarcar la totalidad de la política. Esa curva funciona en relación de dos variables: tiempo de resultados a las iniciativas y éxitos/fracasos. Si para López Obrador y sus seguidores fue un éxito la consulta sobre el aeropuerto de Texcoco a pesar de sus irregularidades y engaños, para el ambiente social, político y de negocios resultó desastroso y dejó malas señales en los mercados y los climas sociales.

Como el proyecto de gobierno de López Obrador no implica una ruptura de actual sistema político/régimen de gobierno/Estado constitucional priísta, entonces sus espacios de movilidad tendrán que ser sistémicos; sin embargo, sus aliados lo han llevado a confrontarse con el sistema vigente cuyos equilibrios indispensables para López Obrador dependen de nuevos acuerdos y no mayores conflictos.

Al final, la persecución de expresidentes seria una ruptura de sistema/régimen/Estado y no se ve que López Obrador y Morena estén preparados para las consecuencias desestabilizadoras, sobre todo por querer suplir la actual estructura de poder sin tener una nueva definida. Lo paradójico será prometer mantener las cosas igual para recuperar estabilidad, cuando ganó para cambiarlas.

Política para dummies: La política es el arte de la dominación del otro, pero también puede el error de dominarse a sí mismo.

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25 Noviembre 2018 04:00:00
Migración y la pesadilla en EE. UU.
Una caravana de entre diez mil y quince mil centroamericanos quiere entrar a los EE. UU. en busca del sueño americano. Lo hacen sin querer perder su propia nacionalidad al portar banderas, sin ceder cultura y exigiendo bienestar negado en sus naciones.

Sin embargo, esos migrantes de la pobreza ignoran que las masas hispanas en los EE. UU. sufren marginaciones y explotaciones peores que en sus países, aunque con pagos en dólares que representan mayores posibilidades de gasto. Es, dice una frase mexicana, salir de Guatemala para entrar a Guatepeor.

Los medios de comunicación exaltan el paraíso estadounidense de tiendas, centros comerciales, restaurantes; ponen las zonas urbanas ricas de Nueva York, Las Vegas y Miami como el sueño americano; y reconocen los altos niveles de educación y empleo.

Pero basta recorrer las zonas hispanas en Los Ángeles, Nueva York, Houston, Miami y Las Vegas para exhibir el infierno en la tierra: explotación drogadicción, aglomeración, prostitución, delincuencia y todos los pecados del infierno de Dante. Las imágenes de los hispanos exitosos ocultan que en la mayoría de los casos se ha logrado no por su origen sino por su incorporación casi absoluta a los niveles de competencia para sobresalir. Algunos, ciertamente, voltean sus ojos hacia sus comunidades, pero poco en realidad pueden hacer para cambiar las cosas.

El sueño americano es una pesadilla para los migrantes. Los ilegales hoy con Trump viven con la angustia diaria de que los descubran y los deporten sin miramientos; los legales saben que sólo van a sobresalir los que tengan la audacia de hacer negocios o si entran en la estructura educativa, y al final no son muchos. Alrededor del 70% de los hispanos en los EE. UU. sufren de pobreza en el nivel de vida estadounidense, aunque la aceptan porque el pago en dólares en sus países se multiplica en moneda local y logra paliar la pobreza de sus familiares. Es más, muchos migrantes aumentan su precariedad de vida en los EE. UU. a cambio de tener más dólares que enviar a sus familias en sus países de origen.

México es un ejemplo del papel de los dólares ganados por mexicanos en los EE. UU. El envío anual de remesas pronto alcanzará la cifra de 30 mil millones de dólares anuales. Ese dinero llega a familias de migrantes en estados de la república marcados por la miseria, la falta de empleos y sin atención gubernamental. Hay poblaciones mexicanas que han sido mejoradas en servicios con el dinero de la migración.

El dato actual que revela la caravana de migrantes centroamericanos que pretende ingresar a los EE. UU. radica en el hecho de que ya no se trata sólo de jefes de familia que entrarían de manera ilegal o legal, sino que son familias enteras: Esposas, hijos, padres y hasta abuelos, además de tíos y hasta familiares políticos. La abrumadora mayoría de los migrantes ha declarado que buscará entrar a los EE. UU. para trabajar, aunque las condiciones de asilo sólo permiten refugiados políticos o de seguridad.

Aunque hoy es una afirmación racista, debe usarse sólo para ilustrar la dimensión del problema: los hispanos aceptan en los EE. UU. los trabajos que ni los negros quieren. Usar así la frase le costó al presidente Fox una reprimenda de la comunidad afroamericana estadounidense. Sin embargo, en el fondo es cierta: los peores trabajos son para los hispanos, con salario mínimo si son legales o menos del mínimo si carecen de papeles legales para su estancia. En la actualidad hay alrededor de 11 millones de mexicanos expulsados por la crisis 1994-2018, de los cuales casi tres cuartas partes carecen de permiso para estar y trabajar y están en la mira de la deportación.

La zona centroamericana registra 50 millones de habitantes y tiene un PIB anual promedio de 3%, nada malo para las circunstancias de crisis. Sin embargo, el problema es la concentración de la riqueza, el desempleo y la violencia del crimen organizado. Los gobiernos centroamericanos han eludido las crisis y se han enfocado a la corrupción. Los sistemas políticos locales carecen de reglas democráticas, los modelos de desarrollo carecen de industrialización y los caudillismos corruptos han multiplicado la pobreza. México, Los Estados Unidos y Canadá --la zona de Norteamérica-- se han olvidado de Centroamérica.

Las caravanas de migrantes han sido impulsadas por la violencia y la pobreza. No se quieren quedar en México porque pagan poco y hay mayor inseguridad que en sus países. Exigen que los EE. UU. los dejen entran y les den empleo y bienestar y los dejen sumarse al sueño americano. Así de simple, pero así de complejo. Y lo malo de las caravanas masivas radica en la incorporación de personas indeseables y miembros de bandas criminales.

En lugar de organizarse para luchar para que sus países aumenten el bienestar y reduzcan la violencia, los migrantes masivos -personas de condición humilde, escasas de estudios y sin expectativas de desarrollo personal- prefieren caminar miles de kilómetros para meterse en los EE. UU., donde tampoco existen condiciones de bienestar, los niveles de empleo están copados, el consumo de drogas es cotidiano y los ascensos educativos son reducidos por la educación privada.

Como ocurre en Europa, los migrantes que se acercan a los objetivos de las grandes poblaciones se quedan en la periferia y complican la precaria organización social. Las ciudades fronterizas de México con los EE. UU. padecen ya violencia y rupturas sociales por los migrantes que se quedan.

EL debate serio debe llegar pronto: la migración forzada es producto del colapso del neoliberalismo y la falta de desarrollo en los países donde la prioridad es la estabilidad macroeconómica y no el bienestar de la sociedad.

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23 Noviembre 2018 04:00:00
Senado rompe Estado de Derecho con #LeyTaiboII hecha a la medida
A partir de su mayoría absoluta en el Senado, Morena y sus aliados rompieron el Estado de derecho al modificar una ley específicamente para permitir que el escritor naturalizado mexicano Paco Ignacio Taibo II pudiera ser director del Fondo de Cultura Económica, cargo reservado por ministerio de ley para mexicanos por nacimiento.

El problema fue la señal de torcer las leyes para ajustarlas a las decisiones del nuevo poder en el gobierno. Pese a su presupuesto y espacio, el FCE es un cargo menor, en el pasado reservado como consolación para políticos sacados de los primeros niveles. El bajo nivel de lectura y las muchas editoriales le quitaron al Estado el papel de los libros como aparatos ideológicos del sistema.

Sin embargo, el procedimiento legislativo de imponer una mayoría para fabricar una ley para una persona dejó pistas inquietantes sobre la forma de legislar de Morena y sus partidos satélites. Como sastrería del régimen, el poder legislativo morenista seguirá haciendo trajes a la medida de la nueva oligarquía gobernante.

La creación de la #LeyTaiboII rompió el Estado de derecho. De acuerdo con el maestro Andrés Serra Rojas --jurista y teórico de ciencia política-- en su Derecho Administrativo, “el concepto de ley se reduce a un acto jurídico creador de situaciones jurídicas generales, abstractas e impersonales”, no, como ocurrió con la #LeyTaiboII una ley sólo para una persona.

La ley como fuente del derecho establece restricciones estrictas para impedir el voluntarismo legal de dictadores que hacen leyes a la medida de sus intereses. Las tres características de las leyes --generales, abstractas, impersonales-- permiten una norma jurídica para regular el funcionamiento de la sociedad. Es posible que la restricción de nacionalidad en el caso del FCE haya sido una aberración, pero la forma de modificar la ley no se hizo en estricto sentido del derecho sino en función de beneficiar a Taibo II.

La cita de Serra Rojas aparece en un voto del pleno de la Corte en 2007 para sobreseer una acción de inconstitucionalidad sobre un decreto del gobierno de Jalisco, de acuerdo con el Semanario Judicial de la Federación tomo XXV de febrero de 2007. En su razonamiento, el pleno de la Corte resolvió la inconstitucionalidad de un decreto por los siguientes criterios:

“Acto legislativo es aquel mediante el cual se crean normas generales, abstractas e impersonales. La ley refiere un número indeterminado e indeterminable de casos y va dirigida a una pluralidad de personas indeterminadas e indeterminables”.

Al ser asunto de una persona, el caso Taibo II debió haber caído en el terreno de un “acto administrativo”. Sin embargó, la ley es general y por tanto debió haber sido discutida con mayor amplitud. La prisa por procesar el nombramiento de Taibo II realizado por el presidente electo López Obrador con pleno desconocimiento de las restricciones legales terminó procesado como un acto de autoritarismo presidencialista-legislativo de fabricación de una reforma legal para beneficiar a una persona.

El mensaje que dejó el caso Taibo II en el corredor ejecutivo-legislativo está siendo procesado con preocupación por la forma en que decisiones voluntaristas destruyen el Estado de derecho con el uso de la mayoría legislativa morenista. El Estado de derecho es una de las partes fundamentales del modelo moderno de la calidad de la democracia, en donde el poder público se somete a las reglas legales para cumplirlas o para modificarlas con procedimientos plurales.

El Senado del doctor en derecho Ricardo Monreal Ávila convirtió un acto administrativo en un acto legislativo haciendo una ley particular para Taibo II. Lo de menos es que se hubiera tratado de una restricción nacionalista disfuncional. El caso fue que se reformó una ley para una persona. Lo democrático hubiera sido primero reformar la ley y luego hacer el nombramiento; al transitarse al revés, habrá una ilegitimidad jurídica dañina a los compromisos democráticos de López Obrador. O, de manera más sencilla, hubiera nombrado a Taibo II para otro puesto y no atropellar al Estado de Derecho.

Sinaloa. Quizá el único gobernador priísta que ha logrado sobrevivir después de la debacle del PRI el pasado 1 de julio, Quirino Ordaz dio cuenta en su segundo informe de gobierno de sus acciones de política social que --oh sorpresa-- apenas se localizan en el escenario de las ofertas de López Obrador, aunque el sinaloense las fijó desde su campaña hace tres años. Y Ordaz operó desde el inicio el fin de la tenencia vehicular, mayor fuerza de la auditoría superior fiscalizadora y un sistema anticorrupción. También antes de AMLO, redujo el número de diputados y de síndicos municipales. Mientras, el PRI se hace bolas con la agenda lopezobradorista.

Política para dummies: La política es la habilidad para esconder los secretos del poder, no para ejercerlo atropellando a todos.

PRECISIÓN. En columna de ayer se dijo que un hijo de Ricardo Monreal trabajó con Alejandro Murat en INFONAVIT. Fue la hija de Monreal quien laboró como subdirectora. 

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22 Noviembre 2018 04:00:00
PRI AMLO 2021 y 2024 vía Monreal, los Murat y Alito
La disputa por el PRI ha comenzado a subir de tono por el acoso contra el Presidente Enrique Peña Nieto en estos últimos días de gobierno, sobre todo por revelaciones sin pruebas sobre narcotráfico, los expedientes abiertos de corrupción y la presión social en redes cibernéticas.

La movilización de militantes que ha logrado el exgobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz ha comenzado a preocupar al priísmo peñista, porque en el interior de la República se han reactivado exgobernadores, exlegisladores y grupos de poder locales. El objetivo de Ruiz Ortiz es que la elección de la nueva dirigencia en el 2019 sea abierta a militantes para que el peñismo en declinación no se quede con los resabios del partido.

Pero en las últimas semanas comienza a perfilarse un tercer grupo en disputa por el PRI: Una corriente de priístas aliados con López Obrador, un poco porque el peñismo carece de horizonte y otro poco porque ese priísmo estaría en la lógica de las alianzas del expriísta morenista Ricardo Monreal ya asumido como precandidato presidencial para el 2024.

La pieza de Monreal en el PRI es el exgobernador oaxaqueño José Murat Casab, padre del actual gobernador oaxaqueño Alejandro Murat Hinojosa, este forjado en el grupo mexiquense de Peña Nieto --su credencial de elector es de Edomex y ahí tiene una notaría-- pero ya enfilado hacia el espacio de su padre. Murat Casab quiere apoderarse de la CNOP, luego de haber tenido una gestión inexistente en la Fundación Colosio del PRI.

Ante la debilidad de Peña Nieto y de su grupo en el legislativo, los temores hacia los militantes reactivados por Ruiz Ortiz y la necesidad de López Obrador de desactivar al PRI como oposición de alternancia y anhelante de una oposición leal al lopezobradorismo, el PRI vive sus penurias: Su parte del poder es mínima, Peña Nieto quedará arrinconado por expedientes abiertos en redes sociales y una base política apenas llega a 16% de voto presidencial, 9% de diputados, 11% de senadores y 12% de legisladores en Ciudad de México. Como el candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña no estaba afiliado al PRI, tomó sus cosas y dejo al PRI abandonado a su suerte.

El PRI entró en zona de tensión por la campaña del exgobernador oaxaqueño Ruiz Ortiz exigiendo que la elección de la nueva dirigencia del PRI quede en manos de sus militantes. En su recorrido por la República, Ruiz Ortiz ha logrado el apoyo de cuadros forjados en la lucha política, pero excluidos desde Salinas, Zedillo, Madrazo y Peña Nieto. Si esos líderes locales se mueven, le pueden quitar el control del PRI a Peña Nieto y colocar en posición de competitividad a Ruiz Ortiz.

El problema del PRI radica en la polarización de posiciones, sobre todo porque los activistas de base no se van a salir del partido para fundar otro y los peñistas carecen de militancia y de militantes. Los priístas están viendo con preocupación el regreso al PRI --vía Ruiz Ortiz-- de exgobernadores, exlegisladores e importantes figuras locales. El priísmo peñista, y sobre todo la dirigencia sin autoridad política ni moral de Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, quedará con la expresidencia de Peña Nieto como una piedra atada al cuello.

El problema del grupo peñista radica en el reacomodo de grupos de poder priístas por el desmoronamiento del poder de Peña Nieto en el PRI. Ahí comienza a percibirse el activismo de cuando menos dos grupos priístas aliados al lopezobradorismo: La coalición Murat Casab-Murat Hinojosa en Oaxaca-gobernador priísta campechano Alejandro Moreno Alito vía Monreal y a partir del dato de que el hijo de Monreal fue subdirector del Infonavit de Alejandro Murat Hinojosa y el grupo zedillista ya incrustado en el lopezobradorismo: Santiago Levy-Esteban Moctezuma.

Los escenarios en la disputa por el PRI no han podido disminuirse de tensiones y ahora se han sobrecalentado por las dos semanas últimas de gobierno de Peña Nieto y las revelaciones hasta ahora no probadas en el juicio de Joaquín El Chapo Guzmán Loera en Nueva York que han sido potenciadas en redes y espacios políticos. López Obrador ha dicho que no habrá persecución de corrupciones, pero los casos ligados al narcotráfico tendrán que perseguirse de oficio por el efecto en el ambiente social y el factor Trump.

En el 2000 Zedillo alineó al PRI a apoyar a Fox, en el 2006 Madrazo pasó a la confrontación directa y en el 2006 Peña Nieto emergió como candidato único de las cenizas de un PRI destruido por la disputa Zedillo-Madrazo-Elba Esther Gordillo. En las derrotas presidenciales, el PRI oscila entre la ruptura final y el pacto con la oposición victoriosa.

De los cuatro grupos en pugna por el PRI --Peña Nieto, Zedillo, Ruiz Ortiz y Murat-Monreal-- saldrá la nueva definición del PRI: La disolución lenta como el PRD, el papel de aliado a Monreal 2024 o la reconstrucción desde la militancia.

Política para dummies: La política es el arte de tirar lastre o hundirse con el sobrepeso muerto.


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21 Noviembre 2018 04:00:00
Empresarios fifichairos y la 4ª Transformación como 3ª Bis del PRI
Si alguna prueba faltaba para caracterizar la 4ª Transformación como la 3ª Bis del PRI, la creación del consejo empresarial de asesoría del presidente López Obrador acomodó las cosas en su lugar.

Y más que el de Luis Echeverría, el modelo presidencial económico empresarial de López Obrador se parece al de José López Portillo: La incorporación del sector privado al Estado para crear una Alianza para la Producción sin distribución equitativa de la riqueza.

La lista de empresarios lopezobradorista refiere a beneficiarios del Estado:

--Ricardo Salinas Pliego, quien ya colocó a Esteban Moctezuma en el gabinete y aspira a sumarlo a la lista de la sucesión presidencial del 2024 y logró que su Banco Azteca sea parte de la entrega de beneficios asistencialistas en efectivo de López Obrador, fue una pieza de Carlos Salinas de Gortari y con un préstamo de Raúl Salinas de Gortari adquirió TV Azteca. Y luego en el conflicto con Canal 40, usó la fuerza para apropiárselo.

--Bernardo Gómez, copresidente de Televisa, es un personero directo de Emilio Azcárraga Jean, cuyo imperio tambaleante fue fortalecido por un pacto político con Marta Sahagún, y hoy con Peña Nieto recibió buena parte del pastel publicitario. Televisa fue soldado del PRI, luego del PAN, nuevamente del PRI y ahora será de AMLO-Morena. Por contenido de sus programas, Televisa y TV Azteca son aparatos ideológicos del gobierno en turno.

--Olegario Vázquez Raña, empresario de salud, proveedor del ejército y dueño de Grupo Imagen TV y periódico Excelsior (“encarna la corrupción” y Excelsior es un “pasquín de quinta”, dijo López Obrador en 2016), se hizo del diario a través de una maniobra operada por Marta Sahagún.

--Carlos Hank González es presidente de Banorte y Grupo Maseca, dos de las piezas empresariales del PRI que proveyeron de recursos a Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo para sus campañas y recibió beneficios a través de Conasupo; además, es nieto del empresario y político Carlos Hank González, prototipo de la fusión del dinero y el poder y autor de la frase “un político pobre es un pobre político”. La fortuna del abuelo Hank se hizo desde Conasupo y se extendió a Pemex.

--Miguel Alemán Magnani, de Interjet, es nieto del expresidente Miguel Alemán Valdés e hijo del exgobernador priísta Miguel Alemán Velasco, piezas del priísmo convertido a la empresa. El expresidente alemán logró un paquete de acciones de Telesistema Mexicano (hoy Televisa) y ahí se coló su hijo como funcionario. En la época del presidente Echeverría, Alemán Velasco fue vicepresidente de Televisa, director de televisión del PRI y director de medios electrónicos en la Presidencia de la República. Además, El presidente Alemán impuso la contrarrevolución en su sexenio para desmantelar las medidas revolucionarias del presidente Cárdenas, cuyo retrato preside los actos de López Obrador: El amparo agrario, la transformación del PRM en PRI, el fin del reparto de tierras y la educación al servicio del sistema priísta. Con Alemán comenzó la corrupción de los políticos vía el contratismo de obras vigente y mejorado en la actualidad. Por ello el retrato de Cárdenas con López Obrador es un acto de demagogia, no de congruencia política.

Ninguno de los empresarios del Consejo Empresarial de López Obrador representa al sector privado productivo de fábricas, por lo que estarían todos en lo que André Gunder Frank caracterizó como lumpenburguesía o grupos que no crean riqueza pero que sí se apoderan de ella vía sus compromisos con el gobierno y con el Estado.

Y en el lenguaje actual, esos empresarios lopezobradorizados serían los primeros fifichairos, una nueva casta estamental pegada al presupuesto. De acuerdo con la Real Academia Española, fifí quiere decir “persona presumida y que se ocupa de seguir las modas”, es decir, una casta parásita desligada de la realidad social: y según el Diccionario del Español de México de El Colegio de México, chairo es la “persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”.

Sin organizaciones obreras o proletarias dentro de su sistema político, el proyecto de desarrollo de López Obrador será el mismo del viejo PRI: El capitalismo empresarial con el Estado como garante de la acumulación privada de capital y concentración de la riqueza, el mismo que ha funcionario desde 1983 como neoliberalismo diseñado por Carlos Salinas de Gortari. Con Echeverría y López Portillo el contrapeso a la empresarización del Estado estaba en el congreso del Trabajo y la vigencia, burocrática pero presente, de un sector obrero cuando menos como dique a la privatización total del Estado.

De ahí que la 4ª Transformación sea la 3ª Bis del PRI neoliberal salinista.

Política para dummies: La política, al final del día, acaba por mostrarse como es, a pesar de los esfuerzos por disfrazarla.


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20 Noviembre 2018 04:00:00
Desorden en nuevo gobierno por estilo caudillista de gobernar
Lo único que queda claro en el desorden en las decisiones que está tomando el próximo gobierno de López Obrador es que será un sexenio de decisiones personales, algo que no habíamos visto desde Luis Echeverría.

El caso de la crisis económica derivada de la decisión del Senado morenista de Ricardo Monreal sobre el fin del cobro de comisiones bancarias ilustra el estilo personal de gobernar de López Obrador. Apenas el 22 de octubre el presidente electo había comido en su casa con la todopoderosa banquera española Ana Botín, de Santander, y ahí le había dado seguridades de estabilidad a la porción mayoritaria de españoles en la banca en México (que no mexicana). El enojo de Botín afectó la credibilidad del presidente electo.

Lo mismo ocurrió con las consultas. Después del desprestigio lopezobradorista por la mal llamada consulta popular sobre el aeropuerto de Texcoco, el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, se comprometió que no habría más consultas fuera del marco legal definido en la Constitución. Días después, López Obrador anunció (mal llamadas) consultas en cuando menos una docena de temas.

El fondo de la crisis en el grupo lopezobradorista es seria por el mensaje de desorden que deja en el funcionamiento del próximo gobierno. Por lo pronto, deja cuando menos cuatro indicios nada agradables para los lopezobradoristas:

1.- El modelo de dirección política de Morena, el gobierno y el Estado será caudillista, basado en la voluntad de López Obrador. Acostumbrado a soslayar el respecto a reglamentos, protocolos, reglas y leyes, bastara su voluntad personal. Por lo demás, no será nada nuevo porque presidentes caudillos, priístas y panistas hicieron lo mismo, aunque guardando un poco las formas.

2.- El grupo lopezobradorista en el poder carece de coordinación; ello quiere decir que han fracasado en sus funciones el jefe de la oficina, Alfonso Romo, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, los jefes legislativos Monreal-Batres en el Senado y Delgado-Porfirio Muñoz Ledo en Diputados, y el asesor jurídico Julio Scherer Ibarra por aquello de la legalidad. Lo malo es cuando los personalismos en la toma de decisiones derivan más bien en voluntarismos caprichosos.

3.- López Obrador decide en función de los 30 millones de votos ganados el pasado 1 de julio, 53% de los votantes que fueron a las urnas, pero son 34% del padrón electoral y 25% del total de los mexicanos. López Obrador usa esa votación sin atender compromisos de las alianzas; muchos de sus votantes han sido lastimados por decisiones impuestas: aeropuerto, salarios, descentralización. Inclusive, muchos de los que se pasaron a Morena sólo por una chamba no aceptan algunas decisiones. Ello quiere decir que la alianza del 1 de julio está desarticulándose y pagará la factura en las legislativas federales del 2021.

4.- Por si fuera poco, antes de la toma de posesión están decantándose ya las figuras y grupos con miras a las elecciones presidenciales del 2024 a partir de cierta certeza de que López Obrador no podrá reelegirse en la presidencia. El modelo de circulación de las élites que da dinamismo a la clase política y a los grupos en el poder central no aguantaría otro porfirismo u otro obregonismo. Los primeros aspirantes están ya armando sus alianzas y conquistando sus propios espacios de poder para evitar que el sucesor de López Obrador sea decidido al estilo priísta del dedazo como ocurrió con la candidatura perredista en el gobierno del DF en el 2006 al imponer a Marcelo Ebrard Casaubón.

El desorden en las decisiones anunciadas desde la noche del 1 de julio tiene que ver con tres indicios del estilo personal de gobernar de López Obrador.

1.- No existe un plan rector de sus decisiones, sino que todo dependerá de lo que disponga de manera personal el presidente electo-en funciones.

2.- No existe un grupo compacto real (aportación de Manuel Camacho al gobierno de Carlos Salinas de Gortari) para centralizar decisiones y hacerlas funcionales. La forma en que ha anulado a Alfonso Romo, Scherer Ibarra y Monreal es apenas un indicio del centralismo presidencialista.

3.- Si hay un modelo caudillista en el liderazgo, de todos modos la base político-electoral de López Obrador es variada porque ni él ni Morena representan un proyecto ideológico sino tan solo el oportunismo chambista. La única viabilidad de estas bases dispersas es la construcción de una coalición dominante, pero ésta requiere de liderazgos plurales y no caudillistas.

Como se han visto los ejemplos en la historia, los caudillismos personales carecen de horizonte histórico, se desgastan en gobiernos y Estados tan grandes y desordenados y caen cuando deciden no ser autoritarios, ni dictatoriales, ni represivos.

Política para dummies: La política es el ejercicio coordinado del poder para evitar conflictos e ingobernabilidades.

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18 Noviembre 2018 04:00:00
Trump: Y sin embargo se mueve para 2020
Magnificar la pérdida de la Cámara de Representantes como gran victoria demócrata es parte del error estratégico del establishment liberal de los EE. UU. sobre Donald Trump. Mantener mayoría del Senado, de las gubernaturas y todo el control del centro del país pudiera darle a Trump los colegios electorales en las elecciones presidenciales del 2020.

El otro dato es más frío. A Trump le tundieron con todo: revelaciones, marchas, mentiras sobre su candidato a ministro de la Corte Suprema, los periódicos contabilizando día a día las mentiras, el uso de una prostituta publicándole un libro sobre el tamaño del órgano sexual del presidente, el libro de Bob Woodward aconsejando la aplicación de la vigésimo quinta enmienda para que su gabinete lo destituya, los insultos groseros de actores de fama internacional, la investigación de Robert Mueller como espada de Damocles…, más que se vaya sumando hasta noviembre de 2019.

A muchos no les gusta por su perfil oximorónico, pero en su último libro El coraje de la desesperanza. Crónicas del año en que actuamos peligrosamente (Editorial Anagrama, octubre de 2018 para edición mexicana) el filósofo eslovaco Slavoj Žižek dedica el capítulo 6 a deconstruir la mente y los estilos de Trump para revelar los errores en la lucha contra el atrabancado presidente estadounidenses.

Establece Žižek que lo más “deprimente” del periodo poselectoral no fueron las primeras medias de Trump, “sino la manera en que el grueso del Partido Demócrata reacciona ante la derrota histórica, oscilando entre los dos extremos: el horror al Lobo Feroz llamado Trump y el reverso de ese pánico y fascinación que consiste en normalizar la situación”. En efecto, la oposición demócrata esta determinada por las decisiones de Trump, no por su significado político y su efecto en la reestructuración del pensamiento social y el comportamiento de las clases.

El otro dato que señala Žižek tampoco ha gustado: el error histórico de nominar a Hillary Clinton como candidata demócrata y su falso feminismo. Y para ello, Žižek cita la crítica del demócrata socialista Bernie Sanders: “no basta con decir soy una mujer, vótenme. Lo que necesitamos es una mujer que tenga agallas de plantarle cara a Wall Street, a las compañías de seguros, a las empresas farmacéuticas, a la industria de los combustibles fósiles (cursivas de CR)”.

Sin mencionar a Barack Obama, Žižek hace presión en una herida aún abierta: el fracaso y la traición de Obama. Así lo dijo Sanders: “en los EE. UU. que una empresa importante tenga un director ejecutivo afroamericano es un paso adelante. Pero si ese sujeto va a deslocalizar los puestos de trabajo y explotar a los trabajadores, me importa un bledo que sea blanco, negro o latino”. En mi libro Obama escribí en 2009 que Obama iba a ser una constante crisis de expectativas porque no fue el primer presidente afroamericano de los afroamericanos, sino el primer presidente afroamericano de los blancos. Obama arribó a la Casa Blanca a rescatar de la quiebra al capitalismo y al imperio.

La derrota de Trump el pasado martes 6 de noviembre fue, en realidad, una victoria: el mapa político-electoral le sigue beneficiando. Y como adelanto, fue Trump el que estuvo en las boletas electorales por su apoyo a los candidatos. Y el Partido Demócrata no pudo más que apuntalar al viejo establishment de Hillary y Nancy Pelosi, sin ninguna figura sólida para el 2020, salvo la desgastada de Hillary. La única posibilidad que tienen los demócratas en el 2020 sería correr la candidatura de Hillary a Sanders, porque la nueva estrella Alexandria Ocasio-Cortez --de discurso socialista-- apenas ha comenzado su carrera como representante de Nueva York.

Paradójicamente, la salvación del capitalismo está en el nacionalista-racista o en un socialista anticapitalista. Los que quieran tratar de entender la consolidación de Trump no tienen más que ver el saldo de la economía: PIB más alto, mayor empleo, mejor clase media y sin tener que cargar con las crisis de los países aliados. El problema de los migrantes centroamericanos tiene una menor dosis de racismo que de consolidación de la economía para el estadunidense medio. Trump no quiere gastar dinero en países centroamericanos que están corroídos por la corrupción porque no representan una alianza estratégica, pero tampoco quiere dentro de los EE. UU. a migrantes sin capacidad productiva. Este razonamiento es bastante crudo, pero está en el ánimo de supremacía estadunidense.

El problema con Trump es que se le enfoca desde la crítica destructiva. Pero para derrotar a Trump primero hay que entenderlo sin prejuicios liberales. Trump es un producto del capitalismo depredador que construyó al imperio, de la clase que convirtió el asesinato de indios en un verdadero holocausto, que se robó la mitad del territorio mexicano y que lo quería sin habitantes mexicanos. Y detrás de Trump está el estadunidense de condado que detesta al Estado y a la burocracia parasitaria y que fija su sobrevivencia en alejar al Estadio hasta de sus ofertas de seguridad y por ello mantiene la Segunda Enmienda para la posesión de armas, porque quitarle implicaría cederle al Estado la seguridad ciudadana.

Las elecciones intermedias del 6 de noviembre dejaron muchos mensajes en clave local que deben de ser racionalizadas para entender la sobrevivencia de Trump y su estrategia de catapultar posiciones legislativas y estatales hacia las presidenciales del 2020. La consolidación interna del modelo Trump podría reconstruir un imperio más fuerte y más depredador, pero en un entorno mundial de mediocridad de líderes y sin figuras demócratas que lo intenten siquiera despeinar.

El único que podría derrotar a Trump es el socialista Sanders, pero el establishment liberal capitalista no lo dejará pasar.


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16 Noviembre 2018 04:00:00
Ley de Seguridad Interior, SCJN y Maquiavelo redefinirán el Estado
En medio del avance imparable del crimen organizado en México, el Programa de Paz y Seguridad 2019-2024 del gobierno de López Obrador ofrece una propuesta retórica social frente al problema del Estado capturado por los cárteles y bandas criminales que gobiernan zonas territoriales de la república.

Mientras las autoridades, organizaciones sociales e instancias internacionales debaten los espacios de actuación del Estado ante el flagelo del crimen organizado en sus expresiones de violencia e inducción al consumo, México ve caer nuevas plazas en manos de los cárteles: Cancún, Los Cabos, Valle de México, Oaxaca y Guanajuato. Este dato es clave: El crimen organizado no ha retrocedido con las estrategias de los gobiernos de Calderón y Peña Nieto, sino que ha avanzado.

Lo que está a discusión en el contexto del Programa de Paz y Seguridad de López Obrador es la concepción de seguridad. Por sí misma, la seguridad no es bienestar sino una condición para lograrla. En términos de su esencia, la seguridad es la desaparición de los grupos delincuenciales en todos sus niveles por las vías de las leyes, los controles policiacos y las confrontaciones.

En el debate sobre las controversias en la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la Ley de Seguridad Interior aprobada en el Congreso y promulgada en el Diario Oficial de la Federación el 21 de diciembre de 2017, el tema central radica en la existencia o no de fundamentos constitucionales del concepto de seguridad interior y del uso de las fuerzas armadas. Y la seguridad interior tiene una base constitucional.

El artículo 89 establece las “facultades y obligaciones” del Presidente de la República y dice con claridad en el numeral VI: “preservar la seguridad nacional, en los términos de la ley respectiva, y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación”. Es decir, el concepto de “seguridad interior” ya existe en la Constitución y viene desde la de Cádiz en 1812 y se mantuvo en las constituciones federales de 1824, 1857 y 1917 y no requiere de permiso alguno para ejecutarla.

En todo caso, la ley reglamentaria de la seguridad interior debe ser debatida en función de las acciones que se deben de tomar cuando esté en riesgo la seguridad interior. Paradójicamente, el gobierno de Peña Nieto aplicó la permisividad constitucional de fuerzas armadas en seguridad interior sólo con el Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018 de abril de 2014 (su gobierno había comenzado el primero de diciembre de 2012) sin ninguna reclamación legal. Calderón solo definió su programa de seguridad pública.

La diferencia entre la seguridad pública y la interior y nacional radica en los ataques contra el Estado-nación. La delincuencia común ataca al ciudadano, no al Estado ni a las instituciones. Y los cárteles del crimen organizado usan armamento superior al policiaco, forman parte de una cadena transnacional de intereses que llevan a la seguridad nacional y ocupan partes territoriales de la soberanía del Estado nacional.

El debate en la Suprema Corte, la terminación de la estrategia de seguridad del gobierno de Peña y la definición de la estrategia de seguridad del gobierno de López obrador contrastan con el avance del crimen organizado en zonas territoriales de la soberanía del Estado, el juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán en una Corte de Nueva York, la expansión territorial del Cártel Jalisco Nueva Generación y la supervivencia del Cártel de Sinaloa de El Chapo ahora aliado al mando de Ismael El Mayo Zambada, un capo sospechosamente alejado de la mira de las autoridades.

Mientras los criminales profundizan su copamiento de la república, la Corte quiere disminuir la participación de las fuerzas armadas en seguridad interior y López Obrador reduce su estrategia a criterios humanistas de las víctimas y contra el prohibicionismo respecto a las drogas. Sin embargo, falta la parte más importante del escenario de la inseguridad mexicana: La decisión de los EE. UU. de definir el problema de las drogas en función de su seguridad nacional -poder extendido más allá de sus fronteras- y la caracterización de los cárteles como crimen organizado transnacional.

Las fuerzas armadas son la última línea de defensa de la seguridad interior. Y a propósito de la reactivación de Maquiavelo en los últimos días, hay que recuperar lo que escribió el florentino en el capitulo sobre la conservación de los principados y las repúblicas:

“Una guerra es legítima por el solo hecho de ser necesaria, y las guerras son actos de humanidad cuando no hay ya esperanzas más que en ellas”.


Política para dummies: La política es la sensibilidad para atender la realidad y no suponer que la realidad esta al servicio de los políticos.


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15 Noviembre 2018 04:00:00
Agenda prioritaria de AMLO en la ingobernabilidad de Oaxaca
El gobernador priísta de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, rendirá hoy jueves su segundo informe de gobierno con cuentas negativas no solo a nivel local, sino que afectan la agenda política del gobierno entrante de López Obrador: Seguridad, educación y estabilidad.

Oaxaca ha sido víctima de las alianzas del poder. En 2006 el PAN y el PRI del entonces gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto se aliaron a la Sección 22 de maestros para tratar de derrocar al gobierno priísta de Ulises Ruiz Ortiz.

En el 2010 López Obrador construyó la candidatura aliancista PAN-PRD de Gabino Cué Monteagudo y lo acompañó a recorrer el estado para sellarlo como candidato lopezobradorista. Y si el tabasqueño exigió honestidad, el gobierno de Cué terminó con un desfalcó de --dicen los cálculos más conservadores-- de mucho más de 15 mil millones de pesos que se llevaron los funcionarios y empobrecieron al de por sí pobre estado oaxaqueño.

La gubernatura priÍsta de Murat Hinojosa tuvo una negociación secreta en 2016 del exgobernador José Murat Casab con López Obrador, a cambio del apoyo de Oaxaca a la campaña presidencial del tabasqueño. El PRI ganó por la división en la coalición PAN-PRD-Morena-Movimiento Ciudadano. En Morena hay molestia porque el gobierno muratista ha cooptado a morenistas para debilitar su bandada legislativa estatal.

El segundo informe de Murat Hinojosa estará marcado por cinco problemas graves con efectos nacionales:

1.- El gobierno de Murat ha fracasado en el manejo de la agenda magisterial porque la Sección 22 de Maestros tiene esta semana a la educación en paro ilegal, a pesar de que la 22 tiene un pacto con López Obrador y por lo menos dos diputados de Morena fueron dirigentes de la 22. Al final, eso sí, el paro de la 22 fue producto de la impericia de Murat Hinojosa, pero le conviene al PRI porque enturbia el compromiso de López Obrador de estabilizar al magisterio con la abrogación de la reforma educativa de Peña Nieto. En el círculo lopezobradorista consideran que el paro magisterial en Oaxaca afecta los compromisos de López Obrador.

2.- La inseguridad ha crecido exponencialmente en Oaxaca, con cifras ocultadas. Pero en este año en cifras mensuales ha habido más de 75 homicidios criminales, más de 25 delitos de narcomenudeo, 250 robos con violencia de vehículos y 4 feminicidios, con alza en secuestros y extorsión. Como dato revelador, el Cártel Jalisco Nueva Generación ya ocupó el territorio de Oaxaca, en el entendido de que solo pudo hacerlo con la complicidad activa o pasiva de las autoridades estatales y municipales. Las primeras estimaciones prevén un alza en la criminalidad por cárteles e ineficacia policiaca.

3.- Si todos esperaban que el gobierno priísta de Murat Hinojosa ajustara cuentas con la corrupción de su antecesor aliancista Cué Monteagudo, los datos hablan de una cobertura producto de la complicidad. El principal operador de los negocios de Cué fue Jorge Castillo, pero este pareció ya haber pactado impunidad con Murat Casab, el padre del gobernador. Los oaxaqueños han sido defraudados por el gobierno de Murat Hinojosa al perdonar la corrupción aliancista. Hubo tres grandes operadores de la corrupción del gobierno de Cué y los tres gozan de impunidad.

4.- En dos años de gobierno no se ha avanzado en la corrección de la pobreza estructural porque los recursos presupuestales siguen desviándose en negocios del poder y en pago de apoyos a organizaciones sociales que paradójicamente representan la lucha de los pobres por salir de la pobreza.

5.- Sin capacidad para enfrentar el poder violento de los maestros disidentes y sus protestas callejeras, el gobierno de Murat Hinojosa ha vuelto a pactar con la 22 el regreso a la realidad anterior a la reforma educativa de Peña Nieto que le quitó el control del Instituto de Educación o Secretaría estatal de Educación. Asimismo, Murat está negociando que la reforma educativa de la 22 sea el programa oficial de educación en el estado para profundizar el modelo de protesta contra el neoliberalismo. López Obrador había prometido lo mismo a la 22, pero ya ganada la presidencia está buscando los mismos objetivos de la reforma peñista con otros nombres y procedimientos.

La crisis en Oaxaca se va a potenciar al grado de podría ser el primer caso del sexenio lopezobradorista en que tenga que aplicar el correctivo priísta del interinato. Oaxaca se presenta como la plaza operativa del CJNG en el sur-sureste y el foco de inestabilidad magisterial que afectaría el modelo educativo del nuevo gobierno, además de que el gobernador Murat Hinojosa --de residencia mexiquense y funcionario peñista-- fue una candidatura impuesta por el Presidente Peña Nieto como parte su grupo de poder.

Política para dummies: La política es la rendición de cuentas reales, no en la demagogia como discurso del poder.

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14 Noviembre 2018 04:00:00
La medalla Belisario para Rosario Ibarra de Piedra, no para Slim
La selección del candidato o la candidata a recibir la medalla Belisario Domínguez del Senado nunca había encontrado en años una nominación tan exacta como ahora: La lucha de la señora Rosario Ibarra de Piedra contra el autoritarismo represivo del PRI desde 1974 en que su hijo fue secuestrado, torturado y desaparecido por el sistema político priísta.

De los sesenta y siete galardonados desde 1954, solo Gustavo Madero emuló la lucha de Belisario Domínguez contra el usurpador Victoriano Huerta y por ello fue torturado, defenestrado y asesinado.

Jesús Piedra Ibarra era guerrillero y como tal participó en el intento de secuestro del empresario Eugenio Garza Sada que terminó en su muerte; Ibarra formaba parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Sólo que en lugar de ser juzgado, fue capturado, asesinado y desaparecido por el sistema priísta.

El subsecretario de Seguridad, Fernando Gutiérrez Barrios, el director de la Federal de Seguridad, Luis de la Barreda, y el torturador Miguel Nazar Haro capturaron a Piedra Ibarra en 1974 y lo desaparecieron de la faz de la tierra. Desde entonces, la señora Rosario Ibarra de Piedra ha encabezado la lucha contra el sistema priísta en su fase de criminalidad política.

La nominación de la señora Ibarra de Piedra contrasta con la del empresario Carlos Slim Helú, un beneficiario de la privatización salinista de las empresas propiedad de la nación. A lo largo de un cuarto de siglo, vía Teléfonos de México, Slim solo se ha dedicado a multiplicar su riqueza personal, sin ninguna retribución a la sociedad. Slim sería en segundo plutócrata que pudiera recibir la Belisario Domínguez, luego del empresario Alberto Bailleres.

El simbolismo de Belisario Domínguez en su lucha contra la dictadura de Huerta --le cortaron la lengua por sus discursos contra el usurpador- ha sido traicionado por todos los partidos, pero sobre todo por el PRI, quien en sus épocas de mayoría absoluta asignó la medalla por complicidades del poder y no por reconocimiento a luchas contra el autoritarismo.

Hoy que el PRI representa apenas el 11.7% de las curules en el Senado, la oposición antipriísta debiera reconocer la lucha de la señora Ibarra de Piedra y con ello llevar a la máxima tribuna parlamentaria el tema de los desaparecidos en México, primero por razones políticas del autoritarismo priísta y luego por la ineficacia del PAN y del PRI en la presidencia en el secuestro y desaparición de ciudadanos afectados por lucha contra el crimen organizado.

Si alguna persona podría encarnar por derecho propio la querella contra el autoritarismo priísta es, sin duda, la señora Ibarra de Piedra: Sus primeras acciones exhibieron al mundo la fase criminal del PRI desde los tiempos de Echeverría. Sin violentar el sistema y sí proyectando sus demandas por 500 disidentes desaparecidos, la señora Ibarra de Piedra quitó el velo de hipocresía al PRI en el poder: Los desaparecidos hasta finales de los ochenta fueron por razones políticas, de represión de Estado y para mantener el dominio autoritario del PRI.

Lo grave del caso de Jesús Piedra Ibarra fue el tiempo político de su represión: Después de Tlatelolco 68 y luego de la falsa apertura democrática de Echeverría. Está documentado que Piedra Ibarra fue capturado vivo por la Federal de Seguridad y entregado a Nazar Haro y su figura desapareció del sistema penal. En 1978, el entonces gobernador guerrerense Rubén Figueroa dijo con simplicidad pasmosa: “Los desaparecidos están muertos”. Muchos de los disidentes violentos fueron capturados y asesinados por el gobierno de Figueroa subidos con vida a helicópteros y tirados al mar.

La lucha de la señora Ibarra de Piedra fue reconocida por López Obrador como candidato presidencial en julio pasado al afirmar que había puesto el nombre de doña Rosario en su boleta. Pero ahora es el tiempo político para ir más allá: entregarle la medalla Belisario Domínguez a la señora Ibarra de Piedra y con ello reabrir la investigación de los crímenes del pasado que Vicente Fox usó como engañifa solo para cubrirle las espaldas al sistema priísta ya en la oposición en el 2000.

Si la oposición tiene una deuda con los deudos de la represión criminal del PRI de 1958 al 2018, bien podría comenzar con la medalla Belisario Domínguez, evitar que le sea adjudicada al empresario Slim y sobre todo crear una comisión investigadora sobre los crímenes del pasado, no una Comisión de la Verdad que suele servir para exonerar a criminales políticos, partiendo del hecho de que la desaparición forzada de personas es un crimen y delito que nunca prescribe.

La medalla a la señora Ibarra de Piedra podría representar el proceso de enjuiciamiento pendiente del PRI por crímenes del poder, si de verdad ahora sí Morena, el PRD y el PAN son partidos de oposición real.

Política para dummies: Al final del día, la política debe ser también un acto de justicia moral.

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13 Noviembre 2018 04:00:00
Maquiavelo y la paradoja Salinas: Dar consejos y no seguirlos en 1994
Como Maquiavelo dedicó su opúsculo El Príncipe a Lorenzo de Medici antes de su muerte en 1492 como una forma de actuar como consejero externo sin lograr siquiera un empleo, el expresidente Carlos Salinas de Gortari convocó la semana pasada al espíritu de Maquiavelo para asustar a los ingenuos en pleno interregno de gobierno y soltar algunos consejos para el próximo gobernante mexicano.

Pero a Salinas se le escaparon los hilos del debate y prefirió salirse del conflicto: Sus palabras mal citadas de lo que dijo en un seminario con el principal historiador de Maquiavelo, Maurizio Viroli, provocaron un texto aclaratorio que se escondió en la versión digital de El Universal y no se publicó en la edición impresa. Quedó así la ambigüedad de si Salinas eludió pleitos con López Obrador o prefirió el consejo al escándalo.

En su texto aclaratorio Salinas, de todos modos, dejó ciertos mensajes al nuevo gobierno morenista sobre la realidad y el cambio y el papel del gobernante de cambiar ante nuevos escenarios para consolidarse o aferrarse a sí mismo y confiar en la fortuna y fracasar. El concepto de fortuna en Maquiavelo contrasta de la racionalidad del poder.

Salinas convocó el peso de la fortuna en Maquiavelo para señalar que a veces no basta para mantener a los gobernantes ni a los principados o repúblicas, pero Salinas no citó la referencia del florentino de que la fortuna “es mujer y es necesario, si se quiere tenerla sumisa, castigarla y golpearla”.

En su texto aclaratorio, Salinas centró su argumentación en el dilema fortuna-cambio asumido, citó una frase del Discurso 9 del Libro III de Discursos sobre la primera década de Tito Livio y la caracterizó como la “paradoja Maquiavelo”: “Si los tiempos y las cosas cambian, el gobernante se arruina porque no cambia su manera de proceder (…), porque habiendo siempre prosperado caminando una vía, no puede persuadirse de apartarse a ella”.

No se requiere mucho espíritu maquiavélico --no maquiaveliano-- para situar la cita en la realidad mexicana: López Obrador llegó a la presidencia siendo uno y sus comportamientos iguales en el interregno lo han metido en conflictos con sectores productivos y sociales. Para reforzar, Salinas hizo otra cita del florentino: “Un hombre que no está acostumbrado a actuar de una manera no cambia nunca y cuando las circunstancias cambian en sentido contrario a su forma de proceder, inevitablemente fracasa”.

Con dos citas de Maquiavelo Salinas le dio marco histórico maquiavélico a la crisis de López Obrador en el vacío político de un presidente electo que no tiene los hilos directos del poder. El Salinas como consejero del próximo Príncipe aporta una explicación al momento actual: López Obrador seguirá metido en problemas si insiste en gobernar un Estado-Principado-República igual a como lo funcionaba como líder de masas en las plazas.

Salinas se pone como ejemplo, pero en clave positiva: Llegó a la presidencia como candidato del sistema populista de Estado en 1988 y se encontró con la caída del Muro de Berlín, hecho histórico que lo “obligó a cambiar y proponer el tratado de Libre Comercio”. A ese giro le llama Salinas, en lenguaje maquiaveliano, “un golpe de fortuna”. Sin embargo, Salinas enfrentó de mayo de 1993 a diciembre de 1994 una crisis de sistema y se negó a cambiar su forma de hacer política. Esa crisis llevó a la disolución del grupo Salinas, a la alternancia en el 2000 y al arribo de López Obrador a la presidencia en el 2018.

La paradoja Salinas aparece con un expresidente tomando del brazo al fundador de la filosofía de la praxis para ofrecer consejos directos/indirectos al nuevo Presidente de la República sobre el realismo político: No se debe confiar en la fortuna, en la buena estrella o en el apoyo popular, porque lo que cambian no son las circunstancias sino la correlación de fuerzas sociales. Y a lo largo de sus obras, Maquiavelo hace gala de su conocimiento de la historia para usar fracasos políticos de gobernantes para sustentar sus consejos de ejercicio del poder para sobrevivir.

Aunque después de Maquiavelo llegó Marx para decir que la fortuna es una circunstancia y que el gobernante no debiera caer preso en las redes de las circunstancias, sino que la función del político revolucionario consiste en cambiar las circunstancias y en modificar la correlación de fuerzas sociales y productivas.

De todos modos, Salinas retomó la tesis de Viroli de que la lectura de El Príncipe debiera comenzar con el capítulo final donde Maquiavelo pide “un redentor” para expulsar a los bárbaros extranjeros y que toda la obra adquiere ya otra lectura.

En el fondo, Salinas abrió un debate maquiavélico sobre en el papel del próximo Príncipe gobernante.

Política para dummies: La política consiste en encontrar explicación de crisis propias aconsejando a otros.

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12 Noviembre 2018 04:00:00
Estrategia Astudillo en Guerrero: Turismo y sociedad Vs. cárteles
ACAPULCO. Gro.- En medio de un vacío de líneas estratégicas de seguridad en México por el gobierno que se va y el gobierno que viene, los estados y ciudades más afectados tienen que remar con sus propios remos y definir sin muchos recursos sus líneas de acción.

Ante la inminencia del Tianguis Turístico 2019 en abril próximo, Guerrero aparece apabullado por noticias de la coyuntura. El apoyo federal se agotó en el envío de tropas federales, pero sin contar con ningún mapa estratégico de asentamiento, funcionamiento, relaciones de poder y formas criminales de las bandas y cárteles.

No es gratuito que el crimen organizado se haya asentado en zonas clave: turísticas por manejo de dólares y lavado de dinero (Acapulco y Cancún), de acceso al mercado estadunidense (zonas fronterizas de Chihuahua y Tamaulipas) y zonas gobernadas por la oposición y con débiles estrategias de seguridad (Guanajuato).

Rumbo al Tianguis, el gobierno guerrerense de Héctor Astudillo le ha dado prioridad a una estrategia que consiste en aumentar el turismo y darle espacio a la sociedad. Las plazas donde el miedo ha llevado a replegar la actividad económica y la sociedad han sido ocupadas casi en automático por bandas del crimen organizado.

Un estudio que está realizando el Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad (CEEPS) y la Agencia de Información Seguridad y Defensa (seguridadydefensa.mx) ha aportado indicios más precisos de la delincuencia. Hasta ahora las informaciones se basan en datos del día, en cifras globales. Un apunte revelador: en Guerrero, por ejemplo, la cifra real de homicidios es menor porque la cifra oficial que se maneja en medios es la totalidad y se incluyen los culposos. La cifra real de criminalidad está en los homicidios dolosos: y ahí la cifra enero-septiembre de este año en Guerrero es de 1,693, contra los 2,092 totales.

Un recorrido en zonas de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo precisa que los homicidios culposos son en mayoría entre bandas criminales por el control de territorios y los daños al turismo son colaterales, impactantes, sin duda, pero localizables a tres universos: la captura del Estado o la ocupación de espacios estratégicos del Estado nacional y sus áreas de seguridad por intereses del crimen organizado, delincuencia común y cárteles en siembra, trasiego y promoción del consumo.

La estrategia del gobernador Astudillo ha buscado ocupar los espacios locales que el gobierno federal prometió consolidar y se ha olvidado: las áreas sociales del turismo y de la sociedad local. La actividad de los cárteles y bandas criminales es un asunto de seguridad interior que le corresponde al gobierno federal por sus recursos, capacidad de fuego y movilización de fuerzas armadas.

La fragmentación partidista, el papel del PRD 2005-2015 en el debilitamiento del Estado local por sus complicidades con el crimen organizado y la ausencia de una estrategia integral del gobierno de la república no alcanzan a completar las acciones estatales. Por lo pronto, las oficinas de turismo estatal tienen datos de ocupación extraordinarias en las temporadas vacacionales y se preparan para las de fin de año, a pesar de la declinación de la estrategia federal de seguridad.

El Tianguis Turístico de abril del 2019 le corresponderá al gobierno de López Obrador y a su ambiciosa Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. En teoría, los lineamientos de López Obrador cubren un aspecto importante: recuperar las zonas territoriales con educación, salud, empleo y desarrollo social, aunque aún no han aterrizado propuestas concretas.

La percepción de inseguridad está afectando de manera altísima a zonas marcadas por el crimen organizado. La última encuesta del INEGI colocó a Ecatepec, Villahermosa, Reynosa, Cancún. Fresnillo y Tapachula como las más altas en temores, de 90% a 96%, y Acapulco está en 83% sobre una media nacional de 75%. Estos datos, de acuerdo con el análisis del CEEPS, no responden a cifras reales sino a las sensaciones de seguridad-inseguridad de la población, buena parte de ellas producto de la caja de resonancia de los medios.

La clave en Guerrero radica en el cambio de funcionamiento del gobierno estatal. Del 2005 al 2015 el PRD en la gubernatura rompió con los mecanismos de control, facilitó las complicidades y llegó al punto de ser el responsable directo de la entrega de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa al crimen organizado. El PRD fue derrotado en el 2015 por el PRI, pero dejó muy fuertes los amarres con la criminalidad.

En este escenario la estrategia de Astudillo de turismo/sociedad para ocupar espacios territoriales en poder del crimen hasta ahora ha dado resultados. Pero falta la acción federal estratégica para destruir bandas y cárteles.

Política para dummies: La política es cómo tratar de vencer al adversario sin que éste se dé cuenta como va perdiendo.


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11 Noviembre 2018 04:00:00
De Trump a AMLO: No es democracia directa sino lumpendemocracia
La pregunta no deja de ser maliciosa: ¿En qué se parecen Donald Trump, Nicolás Maduro, Evo Morales, Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador? En que han tratado de ocultar liderazgos bonapartistas personalistas detrás de un discurso de democracia directa vis a vis el fracaso, dicen ellos mismos, de la democracia representativa.

El twitter, la plaza, el indigenismo, los vicios de la democracia y las consultas quieren revalidar el modelo de la democracia directa que nació, dice John Dunn, con la Grecia de Pericles y que luego tuvo dos expresiones fundacionales de formas de la democracia: La revolución americana del federalismo y la revolución francesa de la representación popular y los derechos del pueblo.

La victoria electoral de López Obrador en México y su mayoría absoluta en el congreso contrastan con su regreso a la democracia directa de consulta al pueblo para saber el destino de la construcción de un nuevo aeropuerto en la capital de la república. La contradicción es obvia: ¿por qué usar el camino de la consulta directa al pueblo si tiene la mayoría absoluta en el congreso? Los plebiscitos y los referéndums han buscado siempre ratificar en consulta al pueblo decisiones tomadas en las estructuras de la democracia representativa.

La respuesta en los casos citados --Trump, Maduro, Morales, Bolsonaro y López Obrador-- se localiza no tanto en el fracaso de la democracia representativa que tiene en los procesos electorales su expresión más afinada, sino en la intención de construir liderazgos personales. En los EU, Venezuela, Bolivia, Brasil y México los sistemas de división de poderes y de ratificación de autoridades vía elecciones han funcionado al grado de que todos estos líderes llegaron al poder por la vía electoral. La decisión de poner la consulta directa al pueblo por encima de las instituciones de la democracia representativa responde, más bien, a afanes tipo bonapartistas, usando la expresión de Marx en El dieciocho brumario de Luis Bonaparte. Y Marx dio la respuesta: No tanto la conquista del poder político, sino el poder personal.

Por tanto, lo que estamos viendo en América no es el regreso de la democracia representativa de finales del siglo 18 a una democracia directa de hace más de dos mil quinientos años --en la Grecia de Pericles en el siglo V a.C.-- en el ágora social, sino la utilización del concepto de democracia directa para fortalecimiento de liderazgos personales. Mal que bien, todos los gobernantes que se fortalecen por la democracia directa llegaron al poder por la democracia representativa.

La democracia directa es la simplificación de las reglas de la convivencia equitativa en una sociedad. En México existen ejemplos de cómo la democracia directa en realidad no cumple con las exigencias de la democracia --la representación de todas las ideas--: En Chiapas se han establecido municipios autónomos con gobiernos indígenas y en Oaxaca el 75% de los municipios eligen sus autoridades por usos y costumbres, una forma tradicional de democracia directa en donde autoridades sin elección democrática definen las reglas de selección de gobernantes en función de tradiciones y no de competencia.

El problema, sin embargo, radica en el hecho de que en ambos estados del sur de México con fuertes tradiciones indígenas existe una pluralidad social que no había en siglos anteriores. Por tanto, la representación político-administrativa tradicional no responde a la pluralidad de las clases y sectores sociales, entre ellos la más importante: Comunidades indígenas con comunidades mestizas. Lo mismo ocurre en sociedad políticas donde conviven tradicionalistas con modernos.

La democracia representativa nació justamente para democratizar la representación social. A mediados del siglo XIX, cuando México reorganizaba su orden constitucional en medio de invasiones extranjeras, fueros religiosos y pronunciamientos rebeldes, el constitucionalista Mariano Otero estableció la democracia representativa: que la composición del congreso represente la pluralidad de la sociedad. Esta teoría de las minorías obligó a abrir espacios de representación en las instituciones precisamente a los menos.

La democracia directa suele prohijar dictaduras personalistas. Desde el derrocamiento del dictador Porfirio Díaz en 1911, México ha tenido fases brillantes y oscuras de democracia representativa; sin embargo, el modelo de la representación plural ha alejado el fantasma de la dictadura personal. Aún con trampas autoritarias, las grandes decisiones mexicanas --sobre todo las que fueron llevando a la democracia electoral-- pasaron por las instituciones de representación.

Lo grave ocurre cuando se dice democracia directa existiendo reglas de mayorías en democracias representativas. La consulta de López Obrador sobre el aeropuerto la hizo su partido, sin control de boletas, sin representación de opositores, sin debate; las boletas eran del color de su partido y las urnas las pusieron sus militantes. La Constitución mexicana contiene reglas estrictas para consultas involucrando a los tres poderes y ninguna fue cumplida.

Por tanto, lo que hacen algunos mandatarios populistas es manipular la democracia directa para no tener que pasar por la democracia representativa y erigir dominios totalitaristas, eludiendo las reglas y equilibrios de toda democracia formal o real.

Así que lo que practican los aspirantes a dictadores no es democracia directa (Pericles nos libre), sino formas autoritarias de imposición de decisiones moviendo a las masas lumpen. Hay que releer el Dieciocho brumario para entender que la democracia representativa está siendo atacada por la lumpendemocracia de los pobres para erigir dictadores.

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09 Noviembre 2018 04:00:00
Disputa Salinas-Maquiavelo contra AMLO-Savonarola
La invocación del expresidente Carlos Salinas de Gortari del consejero florentino Maquiavelo para darle un marco histórico de referencia a la coyuntura actual pendular de la llegada de un grupo populista al gobierno federal puso nerviosos a muchos. Pero se trató de una lectura sesgada de una de las obras del italiano, El Príncipe, por cierto no la más brillante.

Salinas utilizó una categoría politológica que tiene otro escenario: habló del momento maquiavélico como una forma de caracterizar lo que ocurre hoy en México. Sin embargo, el “momento maquiavélico” tiene otra referencia: Es el estudio que realizó John Pocock en 1975 para definir el tiempo histórico que produjo las ideas del florentino y el discurso ideológico ajustado a ese instante histórico.

En todo caso, la invocación de Salinas de Gortari a Maquiavelo para tratar de explicar una situación política más de quinientos años después de haber publicado el opúsculo Acerca de los principados o El Príncipe, quiso extraer una lección de cómo acaban las democracias, una línea de pensamiento que conectó directamente a Aristóteles con Maquiavelo.

Pero seguramente sin quererlo, el expresidente convocó el momento maquiavélico de finales del siglo XV en el enfrentamiento entre Maquiavelo con el sacerdote ultraconservador Girolamo Savonarola entre las concepciones del Estado como ejercicio del poder y la religión como determinante en el funcionamiento de las instituciones públicas.

Savonarola fue, en términos conceptuales modernos, un populista conservador. Su Tratado acerca del régimen y el gobierno de la ciudad de Florencia se basa en el dominio ideológico de la religión, la filosofía moral, la virtud tanto del gobernante como del súbdito y bajo el argumento de que “la ciudad que debe ser feliz debe de tener todas las virtudes”, además de “oír las causas de los pobres”.

Fue Savonarola el que llevó la humildad cotidiana del poder hasta el extremo de quemar las vanidades, los artículos superfluos echados a una pira e incendiados en lo que se conoce históricamente como “la hoguera de las vanidades”. Arremetió contra la iglesia de lujos y le dijo al papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia) que “en la lujuria (Iglesia) te has convertido en una descarada meretriz”. En respuesta, el Papa lo juzgó y condenó y lo quemó en la Piazza della Signoria en Florencia, donde hay una placa redonda en el lugar exacto del cumplimiento de la sentencia.

Maquiavelo, en cambio, fue la racionalidad de la inteligencia, la razón de Estado. El momento maquiavélico que estudió Pocock nada tuvo que ver con instante de conflicto en su circunstancia histórica, Salinas de Gortari solo hizo referencia a algunas de las frases sacadas de El Príncipe o cómo pueden los monarcas mantener el control de los principados y de los Discursos sobre la primera década de Tito Livio o cómo fortalecer las repúblicas.

El debate no directo entre Maquiavelo y Savonarola sí podría tener un referente en el momento político mexicano actual entre el sentido del Estado del primero y el populismo del segundo. En el capítulo LIII del Libro I Maquiavelo resaltó que “el pueblo, engañado por una falsa apariencia de bien, desea muchas veces su propia ruina”. Y agregó: “No existe camino más fácil para arruinar a una república en la que el pueblo tenga autoridad que embarcarla en empresas osadas”; “habiendo el pueblo dado por supuesta la victoria, cuando se produce el fracaso no culpa de ello a la fortuna, ni a la importancia de quien estaba al mando, sino a la maldad e ignorancia de éste, y por eso la mayoría de las veces le mata o le encarcela o le destierra”.

Y en el LVIII Maquiavelo señaló que “los gobiernos han necesitado ser regulados por las leyes, porque un príncipe que pueda hacer lo que quiera está loco y un pueblo que pueda hacer lo que quiera no es sabio”. Por ello, señala la traductora Ana Martínez Arancón, “para Maquiavelo la república es el gobierno que representa la normalidad, la vida cotidiana de un Estado bajo el imperio de la ley; y en cambio, el principado es casi siempre una situación de fuerza”.

Si algún momento maquiavélico existe hoy en México se localiza en dos rubros: El contrapunto del populismo de Savonarola y su república feliz y moral y el análisis de Maquiavélico sobre los discursos de Tito Livio para concluir que el modelo ideal de gobierno es la república de instituciones, contrapesos y Estado regulado y no los principados de voluntad de un solo hombre, no sólo el de López Obrador sino el del PRI salinista que fueron principados con disfraz de república.

Y no debe olvidarse que Maquiavelo fue un consejero gelatinoso que se inclinaba al mejor postor aconsejando a los príncipes como ser republicanos y a los republicanos como ser príncipes. Y Salinas de Gortari no es Maquiavelo moderno.

Política para dummies: La política es la síntesis de la lucha de contrarios.

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08 Noviembre 2018 04:00:00
Salarios: Resentimiento social, no austeridad ni justicia distributiva
Algunas notas sobre la nueva ley salarial:

1.- El salario es el precio que se paga por el valor de la participación del trabajador, empleado o funcionario.

2.- El salario se mide vis a vis con tres variables: El valor final del producto, la tasa de ganancia del patrón privado o público y las necesidades del trabajador.

3.- El salario tiene dos partes: El monetario o dinero en efectivo y el no monetario o prestaciones sociales. A ello se agrega una tercera para cierto nivel de élite gubernamental: El salario implícito en gastos cotidianos que corren por cuenta del presupuesto en los tres niveles de gobierno y en algunas instancias legislativas.

4..- El salario del presidente de la República no puede ser un punto de referencia porque el volumen salarial es mucho menor al no salarial y al presupuestal.

5.- La ley de Remuneraciones tiene un punto falso: Establece que el salario se paga “por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, que es proporcional a sus responsabilidades”. Por tanto, el punto referencial no puede ser el salario del Presidente de la República porque es un cargo único y tiene la responsabilidad de conducir el Estado, el gobierno y resguardar la soberanía.

6.- Equiparar un catálogo de cientos de empleos públicos en los tres niveles de gobierno al del mando máximo es una aberración económica, social y racional.

7.- Cada mexicano con ingreso tiene que usarlo en nueve rubros de gasto, según el INEGI: Alimentos, bebidas y tabaco; transporte propio o alquilado y comunicaciones; educación y esparcimiento; vivienda propia o alquilada, luz y combustibles; cuidados personales; gasto doméstico; vestido y calzado; transferencia de gasto; y salud. Todos estos gastos del Presidente no salen de su salario, sino del cargo. Por lo tanto, el salario presidencial se puede dedicar íntegro al ahorro; a menos, claro, que el presidente López Obrador use su salario para pagar su comida, la gasolina del auto presidencial y su comitiva, use su casa o pague renta en Palacio Nacional --que sería altísima por la zona y el tamaño--, la luz de su casa en Palacio.

8.- El abuso en los ingresos de funcionarios no se localiza en el salario sino en las prestaciones con cargo al erario: Fondo de ahorro, seguro médico privado, autos, servicio de seguridad, gasolinas, telefonía, transporte fuera de su zona de trabajo, comedor en oficina o pago de notas de consumo y muchos otros rubros. Si todos los funcionarios de la gran élite pagaran sus propios gastos y solo tuvieran un salario, entonces habría una equidad.

9.- Según el INEGI cada mexicano dedica el 70% de su salario a alimentos y bebidas (35.2%), transporte (19.3%), vivienda (9.5%) y artículos del hogar (5.9%). En los salarios públicos y el presidencial existen prestaciones adicionales para estos rubros.

10.- Los salarios de funcionarios de todos los niveles son la superficie de un problema estructural: El servicio público no ha sido una planta laboral para la realización de funciones, sino que siempre ha sido una forma de construir una base social de lealtades. Antes de bajar salarios, el gobierno debería reducir su planta laboral total a la mitad y obligar a los altos funcionarios --con el Presidente de la República poniendo el ejemplo-- a pagar sus gastos con su salario, sin ningún apoyo del presupuesto.

11.- Si el salario determina el valor del esfuerzo humano para realizar una función, entonces los niveles salariales van a definir la calidad del producto. Un cálculo arbitrario pero cercano a la realidad puede concluir que en el sector público en todos los niveles se usan casi tres personas para hacer el trabajo de una. De ahí que antes de tocar salarios, el gobierno debiera cerrar la llave de prestaciones sociales, dotar a los funcionarios solo de salario y despedir cuando menos a la mitad de la burocracia reorganizando el papelerío inútil.

12.- En el fondo, la ley de remuneraciones es un acto de resentimiento social de la nueva élite gobernante y no un acto de racionalidad del gasto. Afectar el salario lleva a castigar el ingreso de los trabajadores de niveles medios y altos y a pauperizar la calidad del producto gubernamental, porque se pagarían salarios no en función del producto final --el servicio a la sociedad--, sino solo por castigo a la burocracia. Un abogado del Estado, por ejemplo, tendría que decidir con un tercio del salario actual. La relación capacitación/salario reduciría la calidad del trabajo final y sería la garantía de corrupción.

13.- La determinación de salarios por ley rompe la dinámica del proceso económico de mercado y acerca a la economía laboral a un socialismo primario.

15.- Colocar el salario irreal del Presidente como referencia es sencillamente un populismo de economía ficción.

Política para dummies: La política consiste en aprovechar el impulso de las leyes sociales, no imponer las propias.


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07 Noviembre 2018 04:00:00
AMLO-Proceso: Restauración del autoritarismo con prensa crítica
La presencia de Julio Scherer Ibarra en la consejería jurídica de la presidencia de la república de López Obrador le dio otro tono a la confrontación por la portada de la revista Proceso esta semana: El hijo del fundador del semanario es miembro del consejo de administración y posee la parte más importante de las acciones de la revista.

Por tanto, los enojos del presidente electo y de su esposa debieron dirigirse a Scherer Ibarra, quien hasta ahora se encuentra metido en un conflicto de intereses: Proceso es la revista semanal más importante y su tarea ya fue fijada como de denuncia de abusos del poder de Morena, como antes los hizo contra los abusos del PRI.

La fricción López Obrador-Proceso sacó chispas en el medio periodístico porque nunca un presidente electo a punto de tomar posesión constitucional del cargo había confrontado la línea editorial de crítica de una publicación. Proceso no es una revista de oposición ni sirve a algún grupo político priísta, salvo al priísmo en el que militó Scherer Ibarra cuando trabajó como secretario particular del presidente nacional del PRI Gustavo Carvajal Moreno en tiempos de López Portillo.

Este dato es importante: Proceso encaró severas denuncias contra López Portillo como presidente mientras Scherer Ibarra estaba en el PRI, al grado de que de Los Pinos ordenaron dos suspensiones arbitrarias de publicidad: En 1981 por un documento de Pemex que hizo la Secretaría de Programación de Miguel de la Madrid enfrentándolo con Jorge Díaz Serrano, los dos en la lista de precandidatos presidenciales. Y en 1982 López Portillo dijo su frase más celebre para justificar el corte de publicidad: “No pago publicidad para que me peguen”, con el dato institucional de que el presidente de la república no es el dueño de los recursos presupuestales del gobierno y por tanto está impedido por las prácticas democráticas a usar esos dineros para su propia popularidad.

Lo interesante fue que Proceso nunca funcionó como una revista de oposición ni ha buscado alcanzar al poder, salvo por la carrera burocrática de Scherer Ibarra en el sistema de gobierno sin involucrar a Proceso. El propio Julio Scherer García contó en su libro Los Presidentes cómo el entonces director de Excélsior era considerado una pieza política en los hilos del poder institucional: Echeverría le adelantó a Scherer el nombre de López Portillo como su sucesor y le pidió que Excélsior hablara bien del precandidato para preparar el ambiente.

La historia de Scherer García y Excélsior es más compleja que la que afirmó Carlos Fuentes --“el Francisco Zarco del siglo XX”--, porque el escritor tenía el cargo de conciencia de haber trabajado con Echeverría como embajador en julio de 1976. Pero en su defensa, la historia del “golpe” a Excélsior ha dejado de ser sentimental porque formó parte de reacomodos institucionales en la sucesión presidencial de 1976 y porque Scherer perdió el control de la cooperativa.

Datos fundamentales para posicionar el mito de Excélsior están en la investigación de Arno Burkholder: La red de los espejos. Una historia de Excelsior 1916-1976, editado por el Fondo de Cultura Económica en 2016. En este escenario de la historia política sistémica de Excélsior, el papel de Scherer García como pieza crítica del sistema priísta, el priísmo de Scherer Ibarra y ahora su posición prácticamente como brazo derecho del presidente electo ilustran las reacciones de López Obrador y de su esposa contra una portada.

Lo que queda fue la reacción directa del presidente electo en un video mensaje. El derecho de réplica tiene sus reglas legales. Sin embargo, el tono amenazante de López Obrador adelantando que va a responder a los medios anuncia tiempos de confrontación por el efecto inhibidor de la libertad de crítica. Solo en los tiempos autoritarios de Miguel Alemán, Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo contra medios críticos --no opositores-- se escuchó el tono usado por el presidente electo en su mensaje.

Como todo populismo, el de López Obrador está pagando su cuota de reorganización del papel de los grupos de poder del régimen priísta: Militares, empresarios, los EU, burocracia del poder, poder judicial y ahora la prensa. Y en el fondo la intención de López Obrador es la fijar la nueva jerarquía política del mismo sistema presidencialista con intenciones de colocar a Morena como el partido-sistema de la misma estructura piramidal del poder que tenía el PRI.

Como López Obrador no representa una alternativa ideológica ni de nuevo grupo radical, sino que es sólo un relevo en la élite gobernante priísta y como Morena está armado con piezas desgastadas del viejo régimen priísta, López Obrador está usando su presidencia electa para fijar de manera autoritaria la nueva jerarquización del poder.

Los cuestionamientos de López Obrador a Proceso buscan restaurar el presidencialismo autoritario sobre la prensa para regresar a los tiempos de Echeverría y López Portillo.

Política para dummies: La política es el entendimiento de la realidad, no el enojo de los sentimientos.

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@carlosramirezh
06 Noviembre 2018 04:00:00
Por qué Trump va ganando y ni quien se acuerde de Hillary
Si los estadounidenses liberales quieren identificar a los responsables del éxito político y de gobierno de Donald Trump y sus posibilidades para mantener el control republicano del legislativo, no deben ir muy lejos por las respuestas: Barack Obama, Hillary Clinton, el Partido Demócrata y el establishment liberal.

El problema con los liberales estadounidenses radica en que no se escuchan más que a sí mismos. A diferencia de los políticos que gobernaban para los empresarios, Trump es un empresario que gobierna para la gente que detesta la estructura de poder; y descubrió que la gente --el votante-- en realidad habla de derechos cuando quiere justificar el deterioro del bienestar; por eso Trump se dedicó a restaurar el bienestar y se olvidó de los derechos civiles, raciales, humanos.

El fenómeno Trump reveló --no se sabe si era su intención o si lo descubrió en el camino y lo potenció-- que los políticos le apuestan a que a la gente le vaya mal para fijar su propio necesariato y que son rehenes de su propia retórica. El modelo Obama de que los EE. UU. son necesarios y que hay que compartir la decadencia fue cambiado por Trump: Primero los americanos, porque si les va bien a ellos les tendría que ir bien a los aliados.

El debate intelectual en los EE. UU. sigue dominado por los liberales del establishment del poder. Por eso análisis heterodoxos son desdeñados. En su reciente libro El coraje de la desesperanza. Crónicas del año en que actuamos peligrosamente, el filósofo esloveno Slajov Žižek --en esa curiosa mezcla de conservador neocomunista-- logra darle una lectura dialéctica a Trump y su victoria en noviembre de 2016 para señalar que el gran triunfo político del empresario fue en la cultura del estadounidense.

Las elecciones legislativas de hoy martes 6 de noviembre que van a definir las mayorías en las dos cámaras han desorientado a los analistas porque siguen haciéndose en torno a los enfoques liberales del grupo de poder dominante demócrata y no a los nuevos parámetros culturales de la sociedad que ha logrado reorganizar Trump. En este sentido y por la jefatura política de Trump de los candidatos republicanos, la derrota demócrata podría estar cantada. Y en el supuesto caso de lograr la mayoría liberal, no indicaría que Trump pudiera perder su reelección en el 2020.

De acuerdo con Žižek, el único con capacidad para hacerle oposición real a Trump es el socialista Bernie Sanders porque su propuesta se basa en una reorganización del liberalismo en torno a propuestas contra el establishment empresarial, bancario y militar que representa Hillary Clinton. Por eso la mejor garantía de la reelección de Trump estaría en la candidatura presidencial de Hillary en el 2024.

Los grupos de poder fracasaron en la candidatura de Obama en 2008 y 2012 porque lo nominaron para atender a los sectores marginados atraídos por su condición de minoría racial, pero Obama dedicó sus ocho años de gobierno a salvar al capitalismo corporativo. En cambio, Trump por sí mismo se perfiló como el salvador del capitalismo para beneficio de las clases no propietarias, paradójicamente los estadounidenses de condado, la mayoría silenciosa productiva contra el Estado y la estructura de poder que había sido descubierta por Nixon.

Los demócratas equivocaron el camino, escribió Žižek en los días de la campaña del 2016, porque le apostaron al fracaso de Trump; ¿y si su proyecto acaba funcionando?, se preguntó. En las elecciones legislativas de hoy martes se sabrá si los electores votan por el establishment o por los resultados. Al final, la agenda anti bienestar de Trump --contra el cambio climático, por ejemplo-- se convirtió en la agenda por el crecimiento económico, el empleo y el bienestar.

La lógica de los liberales demócratas --Clinton y Obama-- y sus aliados conservadores --los Bush-- se basó en la responsabilidad mundial de los EE. UU., en tanto que la de Trump se sostuvo con el argumento de que primero los estadounidenses. Por eso Trump está ganando la batalla del muro migratorio y las deportaciones. La agenda liberal de los derechos en los sesenta --Kennedy y Johnson-- se alcanzó a costa de sacrificar bienestar mayoritario. A los seguidores de Trump no les preocupa el aborto, sino que quieren que las clínicas anti aborto no reciban dinero fiscal.

Los demócratas no entendieron la lógica social de las elecciones del 2016. La explicó Sanders: “No basta con decir: Soy una mujer, vótenme. Lo que necesitamos es una mujer que tenga agallas de plantarle cara a Wall Street, a las compañías de seguros, a las empresas farmacéuticas, a la industria de los combustibles fósiles”. Ahí falló Obama: No fue suficiente que un afroamericano gobernara, sino que lo hizo a favor de los poderes económicos.

Los ciudadanos votaron, dice Žižek, por el desastre (Trump) y no por la supervivencia (Hillary). Y van ganando.

Política para dummies: You are fired! (¡Están despedidos!)


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05 Noviembre 2018 04:00:00
Presupuesto AMLO: Gasto sin ingreso llevaría a crisis económica 1970-1982
En la primera mitad de su sexenio, el presidente Echeverría buscó reactivar la economía en función del gasto social, pero rompiendo los acuerdos de economía mixta con los empresarios. Sin una nueva estructura de política económica, decidió suplir con gasto público la inversión privada, sólo que sin aumentar ingresos. La economía se inflacionó y llevó a la devaluación de agosto de 1976.

Esta semana el presidente electo López Obrador va a aprobar su política económica y sus márgenes presupuestales basado en el gasto de sus promesas de campaña, pero sin más ingresos. El aumento del gasto con relativos ahorros presupuestales ha mandado la señal a los mercados que el presupuesto 2019 tendrá un aumento en el déficit presupuestal, en el techo inflacionario y en el tipo de cambio.

En 1973, al cambiar al secretario de Hacienda técnico --Hugo B. Margain-- por un político --José López Portillo, enfilado a la candidatura presidencial--, Echeverría declaró que no había problemas “porque de todas maneras las finanzas se manejan desde la presidencia de la república” (Excélsior 30 de mayo, 1973). Así fue, escribió el ensayista Gabriel Zaid, “y así nos fue”. El gasto se fue al alza, el déficit presupuestal llegó a 8% y se financió con circulante y la devaluación fue inevitable.

La estructura del presupuesto de ingresos-egresos de López Obrador está atada al marco macroeconómico, según los Pre-Criterios de Política Económica para 2019 definidos por la hacienda de Peña Nieto: PIB de 2.5%-3.5%, inflación de 3%, aumento del gasto de 4.6% --3% de inflación y 1.6 de real-- y déficit presupuestal de 2%. Sin embargo, algunas variables han cambiado: la inflación anual podría ser de 4.5% y la necesidad de gasto del presupuesto lopezobradorista por compromisos sería de 1 billón de pesos, cerca del 20% más.

El problema de la política presupuestal de López Obrador radica en el regreso al presidencialismo económico o manejo de las finanzas públicas desde la presidencia. En España el gobierno del socialdemócrata Pedro Sánchez aumentó el gasto, pero con un incremento en el cobro de impuestos para mantener el déficit de gasto público exigido por mandato constitucional por la Unión Europea.

En sus primeras revisiones de las cifras de López Obrador no existe aumento en ingresos fiscales y se ha determinado un incremento sustancial en el gasto por costo de la cancelación del aeropuerto, aumento e las pensiones de tercera edad, becas a jóvenes, refinerías, tren maya y alza en el salario mínimo. En cambio, habría un ahorro en la reducción de los salarios, pero hasta ahora sin ser suficiente como para financiar el nuevo gasto.

En los tiempos del desarrollo estabilizador --1954-1970, con PIB de 6% promedio anual, inflación de 2%-4% y tipo de cambio fijo y libre a 12.50--, el secretario de Hacienda le explicaba al presidente de la república, en una hoja cuadriculada y a lápiz, la estructura sencilla de los ingresos y los gastos. Los tecnócratas introdujeron la matriz insumo-producto y ahora López Obrador regresa al diseño presidencial directo del gasto, a partir de los compromisos de campaña.

El problema, en el fondo, no radica en el aumento del gasto público, sino en su financiamiento con impuestos, ingresos de empresas públicas y deuda. Pero el punto más sensible radica en la variable inflación. La doctrina monetarista-neoliberal del salinismo se basó en el evangelio de Milton Friedman: La inflación es en todo tiempo y en todo lugar un fenómeno monetario: al aumentar el circulante, los precios subían. Por tanto, en el ciclo neoliberal se controló el circulante con PIB bajo, baja salarial y gasto decreciente.

La clave del primer presupuesto de López Obrador va a radicar en el marco macroeconómico: PIB, inflación y déficit presupuestal. Cualquier variación al alza en función de las cifras de los Pre-Criterios tendrá efectos inflacionarios y por tanto desestabilizadores. Los técnicos del presupuesto diseñan el gasto a partir de los ingresos, en tanto que los políticos fijan los egresos para determinar los ingresos. Hasta 1993 la presidencia controlaba al Banco de México y ordenaba imprimir más billetes; hoy la autonomía del Banco Central impide ese camino inflacionario.

Así que no hay muchos caminos para el presupuesto de López Obrador: o se ajusta a los ingresos, baja gasto, pospone promesas de campaña y fija una inflación de 3% o sube PIB, inflación y déficit presupuestal a costa de un nuevo ciclo inflación-devaluación. Una salida racional consistiría en posponer dos años sus compromisos, rehacer la estructura productiva no inflacionaria y reconocer que su plan ideal será imposible de alcanzar y tendrá que ajustarse a un populismo estabilizador modesto.

Política para dummies: La política es la racionalidad como justificación.

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@carlosramirezh
04 Noviembre 2018 04:00:00
América: Migración como globalización negativa
Independientemente de las manos oscuras que mueven los hilos y de grupos políticos que quieren sacar ventajas de una crisis, la ola de migrantes centroamericanos que cruzaron México en estos días y quieren entrar por la buena o por la mala en Estados Unidos pueden ser consideradas como una muestra de la globalización negativa.

Con información analítica, pocos de los siete mil migrantes de la caravana centroamericana --podrían ser más y en un momento llegar a quince mil-- pudieran probar conflictos de violencia del crimen organizado en sus comunidades; la abrumadora mayoría huye de las condiciones de pobreza. Un dato no uniforma pero sí debe llamar la atención: una mujer en la caravana dijo que tiene ocho hijos, no le alcanza el dinero y quiere dólares que valen mucho en Honduras para mantener a su familia.

Los migrantes de la caravana no reflexionan el principal problema de su destino: No que no los vayan a dejar entrar y tengan que chocar con el ejército estadounidense en la frontera que no se preocupa por derechos humanos, sino que las minorías raciales padecen del racismo histórico redivivo por el presidente Donald Trump y su mayoría silenciosa; marginación, robos, condiciones de vivienda peores, explotación y empleos indignos, aunque mal pagados se cotizan en dólares que valen más que sus monedas locales.

En este sentido, los migrantes centroamericanos son la prueba del fracaso de las globalizaciones, de los sistemas económicos locales y de la falta de modelos de desarrollo generadores de riqueza social. En términos generales, la población de los siete países centroamericanos suma 50 millones de personas, pero con sistemas productivos arcaicos, polarización social de la riqueza y creciente economía de drogas. Hasta ahora, ningún país se preocupó por la región; aquí se reitera una percepción del imperio: Son “países no viables”, dijo Kissinger cuando era secretario de Estado de la Casa Blanca. Y se atendió a la zona cuando se vieron zona de cultivo de movimientos guerrilleros en Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Panamá y Honduras.

La globalización económica y comercial se saltó Centroamérica, a pesar de tener recursos naturales y ser una zona geoestratégica a partir de Panamá y su canal interoceánico. A treinta años de la globalización vía el Consenso de Washington, ahora Centroamérica es más pobre y sus pobres decidieron salir en caravana en busca de su Dorado: la economía de los EU. El PIB regional centroamericano de 3.6% choca con la tasa promedio de crecimiento de la población de 3%, contra 1.7% en EU y 1.9 en México. Sin desarrollo ni expectativas, nacen más niños que los que puede atender el modelo de desarrollo. En 1950 la población centroamericana era de 9 millones, hoy rebasa los 50 millones.

El problema no sólo es de Centroamérica. En los años del Tratado de Comercio Libre 1993-2018 más de once millones de mexicanos han ingresado en EU en busca de bienestar que su país le ha negado, a pesar de que la globalización del comercio permitió multiplicar por diez el comercio exterior. En este contexto, la migración de pobres hacia los EU. tiene su explicación en el modelo de crecimiento determinado por variables macroeconómicas y la presión demográfica que produce pobres y marginados del desarrollo.

Los Estados unidos son una ilusión migrante. Las leyes locales permiten empleo por trabajo productivo o asilo por persecución política en otros países. Todo migrante que quiera empleo debe de cumplir con requisitos legales: demanda explícita, sobre todo. Los millones de trabajadores Ilegales no cumplieron las leyes y están en la lista de deportables. Cada año los EU autorizan visas de trabajo, pero se deben de cumplir requisitos específicos.

Hasta ahora no se tienen datos de cómo quieren ingresar en masa alrededor de diez mil centroamericanos. Por la visa de trabajo sería muy tardado. Y por la forma ilegal en que se metieron a México, todos tienen ya un pasivo en las reglas estadunidenses. Si quieren ingresar por la fuerza serán reprimidos en la frontera, y los que pasen serán perseguidos y encarcelados. Las leyes estadunidenses han multiplicado las razzias o redadas en busca de trabajadores ilegales y los mismos estadunidenses racistas se han dedicado a delatar a empresas o familias que emplean a hispanos ilegales. Hasta ahora la fracción demócrata ha sido incapaz no sólo de reducir los arrestos violentos, sino de reordenar la migración.

La migración masiva en América y Europa es una globalización negativa que refleja la incapacidad productiva de las economías para atender las demandas de empleo y bienestar de sus nacionales. Las economías han crecido en su capacidad y han aumentado utilidades, pero paradójicamente se han concentrado en mecanismos de acaparamiento de la riqueza en cuando menos el 10% de la población propietaria y rica. Un dato debe merecer análisis de fondo: el hombre más rico del mundo es Jeff Bezos con 150 mil millones de dólares y su empresa Amazon agrupa a 225 mil empleados, pero datos publicados en la prensa revelan que son sobreexplotados y tienen problemas hasta para ir al baño.

La globalización de los mercados amplió las exportaciones pero redujo el bienestar en sus comunidades. Las zonas olvidadas sobre todo de Africa y Centroamérica deben obligar a los organismos internacionales a atender las desigualdades sociales. La invasión de países ricos por masas de países pobres apenas ha comenzado y puede ir avisando de conflictos graves; en España, por ejemplo, hace poco migrantes saltaron las bardas y agredieron a policías con cal viva y puñales, dejando ver que no se trata de pobres sino de delincuentes o de pobreza criminal.

Lo que se debe debatir es el desarrollo, no reglas para repudiar migraciones de la pobreza.


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31 Octubre 2018 04:00:00
Ninguna posibilidad, ni remota, de que caravana ingrese a EE.UU.
No solo por haber cruzado la frontera mexicana chiapaneca con violencia ni por la fuerza agresora exhibida contra la Policía, el caso es que las caravanas de centroamericanos que quieren entrar a los EE.UU. tendrán las puertas selladas porque incumplieron todos los trámites migratorios legales siquiera para ser considerados aspirantes a alguna visa de refugiados o asilados.

Las leyes migratorias estadounidenses tienen solo dos niveles de ingreso humanitario de extranjeros: Asilo y refugio, las dos exigen condiciones muy específicas, y en ello no hay excepciones: Un estatus reconocido por organismos de refugiados de la ONU y pruebas certificadas en embajadas y consulados estadounidenses de que en sus respectivos países peligran sus vidas y la de sus familiares.

Al ingresar por la fuerza a México, los miembros de las caravanas de centroamericanos no alcanzarán la calificación de asilados o refugiados. Las fotos que mostraron a jóvenes violentos luchando cara a cara con la Policía y el uso de bombas molotov, piedras, armas y cuchillos son parte de las pruebas de que todos los migrantes de la caravana no calificarían para ingresar. A pesar de protestas de todo tipo, los gobiernos estadounidenses de condado, estatales y federal obligan a respetar a la Policía y la agresión contra miembros de la ley son delitos federales muy penalizados.

Desde ahora los gobiernos salientes de Peña Nieto y entrante de López Obrador, tendrán que cargar con los 10 a 15 mil migrantes centroamericanos y los que se vayan acumulando; y a diferencia de los EE.UU. donde los solicitantes deben agotar una serie de presentación de pruebas que aclaren que no son miembros de pandillas, cárteles u organizaciones radicales, esos migrantes ilegales ya están siendo considerados en México con empleo, salarios y salud. Asimismo, en los EE.UU. tomaron nota de la forma en que miembros de las caravanas cruzaron a nado de manera ilegal por el río Suchiate para preparar operativos que impidan que repitan el modelo de cruzar a nado el río Bravo.

En descargo de los enfoques inhumanos y racistas de Trump y su gobierno, con los migrantes no necesitarán utilizar las formas sociales de exclusión: Simplemente nadie puede ingresar a los EE.UU. sin cumplir con las leyes migratorias; y los ilegales que sean descubiertos y arrestados, serán maltratados deliberadamente como una forma de decirle que de esa forma no serán aceptados.

Los organizadores de las caravanas están siendo identificados por organismos policiacos y migratorios de los EE.UU. como coyotes desde ahora. Pero los centroamericanos no reconocen que alguna parte de la condición de pobreza de los centroamericanos deriva de su pasividad política; y también existen consideraciones de falta de control poblacional: Una mujer entrevistada dijo que en su país no encuentra trabajo para alimentar a su familia, pero aclarando que tiene ocho hijos.

La politización de la migración no es un invento del pánico social estadunidense de Trump, sino una variable dependiente permanente de las estrategias de seguridad nacional antiterroristas. Los EE.UU. deben muchas como para desconfiar de todo, y de manera principal de su frontera Sur que es la más vulnerable.

Todos los planes de contención del terrorismo advierten sobre la frontera con México; y a pesar de que hasta ahora no ha habido algún caso concreto, de todos modos, los EE.UU. están usando todos los instrumentos bélicos y de espionaje de Vietnam y el Medio Oriente que están asentados en la frontera mexicana.
El despliegue de más de cinco mil efectivos militares en la frontera de los EE.UU. con México tampoco es un alarde, sino solo la confirmación de que México sigue siendo el riesgo de seguridad nacional número 1 de los EE.UU., sobre todo por el cruce ilegal de migrantes. En los últimos veinte años entraron alrededor de 12 millones de mexicanos, la mayor parte de ellos sin papeles legales. Y en las redadas de Trump se han encontrado con familias mexicanas fundadas en los EE.UU. de manera legal, pero con el padre o la madre usando papeles falsos y sobre ellos se ha intensificado las persecuciones para deportaciones sin piedad.

Por ello las caravanas centroamericanas deben saber desde ahora que nunca entrarán de manera legal a los EE.UU. porque carecen del reconocimiento de la ONU, de las autorizaciones migratorias mexicanas y de las embajadas. Quienes les digan que van a romper el cerco estadunidense los están engañando. O se regresan a sus países o se quedan como parias en México.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para saber qué no se debe hacer.

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@carlosramirezh
30 Octubre 2018 04:00:00
Consulta, definición sexenal; 30 millones de votos avalan; ¿o no?
Aunque muchos esperaban del presidente electo López Obrador una de las características del hombre político: El sentido común, la consulta sobre el aeropuerto reafirmó al mismo líder de siempre.

El López Obrador de la consulta es el de:
--las protestas en las elecciones de gobernador en Tabasco por haber perdido las elecciones en 1988 y 1994,
--el éxodo por la democracia de Villahermosa a DF en 1991 como presidente estatal del PRD por las elecciones municipales,
--el que negoció con Zedillo la caída del gobernador electo tabasqueño Roberto Madrazo Pintado en 1994… y fracasó,
--El que apoyó el plantón de barrenderos de Villahermosa en el zócalo en 1993 y lo desocupó a cambio de un pago por “desgaste físico” que le hizo el regente Manuel Camacho Solís con fondos de la partida secreta del presidente Salinas de Gortari,
--la ocupación de pozos petroleros en Tabasco en 1996 que derivó en un choque policiaco y un toletazo que hirió a López Obrador en la cabeza,
--la presidencia perredista 1996-2000 con un pacto secreto de apoyo a Zedillo que irritó a Heberto Castillo,
--la candidatura a jefe de gobierno del DF con credencial de elector de Tabasco y con el apoyo de Zedillo a una elección de Estado operada por Rosario Robles Berlanga como jefa interina de gobierno,
--la construcción de segundos pisos por decisión personal y contratos ocultados por años,
--la arrogancia de determinar la validez política del debate legal en la campaña de 2006 ausentándose del procedimiento,
--la exigencia no legal de conteo de voto por voto y casilla por casilla para impedir la victoria legal de Calderón,
--el plantón en Reforma durante varias semanas en 2006 para presionar a las autoridades electorales a que le entregaran la presidencia,
--la orden directa al PRD de cerrar con cadenas las puertas del Palacio Legislativo en el 2006 para impedir la toma de posesión de Calderón y provocar una crisis constitucional que llevara a nuevas elecciones,
--la protesta jurando la Constitución como presidente legítimo de la república el 20 de noviembre de 2006, con todo y banda presidencial, silla del águila y gabinete formal,
--el acoso sexenal contra Calderón acusándolo de usurpador a pesar de haber pasado por todas las instancias institucionales y legales que el propio López Obrador había prometido respetar, así fuera por un voto de diferencia,
--la negativa aceptar por segunda ocasión los procedimientos institucionales de campaña, a pesar de participar en ella,
--la campaña en medios para acusar a la elección de ilegalidades nunca probadas,
--la negativa a aceptar el conteo legal de votos que le dio 6 puntos porcentuales menos que Peña Nieto,

--y el ejercicio institucional del poder en el 2018 antes de cumplir con los requisitos legales.

Entre muchas otras acciones similares.

Así que el López Obrador que hizo una mal llamada consulta --el concepto está regulado por la Constitución-- no es otro que el mismo López Obrador de siempre.

Los que suponían que la institucionalización del cargo presidencial iba a jalarlo hacia los protocolos del poder ya tienen con la mal llamada consulta los elementos para percibir cómo vendrá el próximo sexenio: El uso de la voluntad del poder, no las instituciones.

El mensaje más importante de la consulta de López Obrador sobre el aeropuerto está a la vista: Ejercer el poder antes de protestarlo constitucionalmente en el Palacio Legislativo. Es la primera ocasión en que un presidente sin poder afecta una decisión tomada por el presidente saliente aún con poder amparado en la Constitución y con el voto en contra de sectores de inversionistas y usuarios.

Lo que queda como certeza es el hecho de que López Obrador ejerce el poder derivado de 30 millones de votos (53%) y el 51.2% de bancada en la Cámara de Diputados. Es decir, que en el caso de la consulta sobre el aeropuerto no sólo se definió el estilo personal de gobernar de López Obrador, sino su decisión de eludir las reglas constitucionales y legales de la democracia representativa.

La única preocupación radica en las pruebas de que la consulta fue irregular, no controlada por instancias legales e involucrados en ella algunos beneficiarios del aeropuerto en Santa Lucía, es decir, de inversionistas, funcionarios y empresas que ganarán con la decisión.

Con la consulta viene la Era AMLO, pero a partir de borrar todo vestigio de gobernantes y partidos anteriores.

Política para dummies: La política es la justificación del poder.

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@carlosramirezh
29 Octubre 2018 04:00:00
“Iré tan lejos como el pueblo quiera”: AMLO; no, perdón, Luis Echeverría
Pase lo que pase con la votación, le haga caso o no y casi sin importar sus intenciones más ingenuas, la consulta sobre el aeropuerto va a definir el sentido, valor y validez del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

1.- El objetivo central del presidente electo es comenzar una nueva fase histórica de México; por eso usa el lema de “Juntos haremos historia”.

2.- Sin contar con un proyecto propio porque que el suyo se deriva del viejo PRI populista de Cárdenas, Echeverría y López Portillo, requiere por tanto de destruir no el modelo neoliberal 1983-2018, sino sustituir consigo mismo la imagen de Salinas y Peña.

3.- Hasta ahora López Obrador no tiene la intención de dar un giro de 180 grados al modelo neoliberal, sino que en medio de confusiones inducidas estaría dando un giro de 360 grados… para regresar al mismo lugar.

4.- El presidente electo tiene muchos problemas para inaugurar la Era López Obrador porque todas sus propuestas se basan en utilizar con mayor eficiencia lo hecho de Salinas a Peña Nieto, solo que sin los recuerdos de ambos.

5.- Las propuestas propias de López Obrador son menores, de bajo calado y sin efectos en la historia: El tren maya, las refinerías, la austeridad, la descentralización de secretarías de gabinete, la redefinición del CISEN, entre otras pequeñeces.

6.- El aeropuerto, la reforma educativa y la reforma energética tienen el sello de Peña Nieto; por tanto, López Obrador utilizará todo su capital político para rehacer las reformas y para liquidar el aeropuerto de Texcoco, sin importar los costos de inestabilidad macroeconómica, recursos tirados al caño del presupuesto y sobresaltos sociales con sindicatos.

7.- La Era AMLO es como un placebo de la medicina genérica: lo mismo pero más barato.

8.- El uso del interregno de su presidencia electa para adelantar decisiones de estructurales de gobierno fue una apuesta arriesgada porque sus resultados oscilarían en el reforzamiento del saldo electoral del 1 de julio o --como parece ser-- el debilitamiento ante la opinión pública.

9.- La consulta al pueblo sobre un nuevo aeropuerto ya le dio pérdidas políticas en medios, porque la ola crítica logró superar en redes sociales a los lopezobradoristas que dominaron la campaña electoral. López Obrador debió estudiar el caso de Juárez en 1867 cuando fracasó al querer colar en la convocatoria a elecciones un plebiscito para fortalecer el presidencialismo unipersonal.

10.- La consulta tramposa sobre el aeropuerto le hizo perder capital político, porque presidente en funciones desde el 1 de diciembre tendrá todas las facultades para cancelar el aeropuerto en Texcoco.

11.- La consulta no solo reactivó a los sectores anti López Obrador, sino que metió en el debate a las organizaciones políticas, económicas y sociales del régimen e inclusive le dio oportunidad a organismos internacionales de lanzar advertencias de costos de inestabilidad macroeconómica del estilo populista del presidente electo.

12.- La estrategia política de López Obrador radica apuntalar su proyecto en el pueblo y no en los sectores del sistema político priísta. El fracaso de la consulta distorsionó la conceptualización de pueblo.

13.- El debate derivado de la consulta ha llevado a un punto de definición: Texcoco es la decisión más viable en función de su utilidad, Santa Lucía es un capricho presidencial y una tercera mixta implicaría una salida de emergencia y no una solución. Un dato: el traslado de Ciudad de México a Texcoco es la mitad del tiempo a Santa Lucía.

14.- Por razones más reactivas que políticas, López Obrador introdujo en la consulta el factor Loret de Mola al acusarlo de prácticamente tumbar la consulta.

15.- El problema de la transición política mexicana no radica en regresar a la democracia de plaza pública a mano alzada ni seguir los senderos de la democracia representativa de grupos de interés, sino en avanzar hacia una democracia republicana vía la elevación de los índices de la calidad de la democracia. Pero, enojado, López Obrador atacó a Loret de Mola como una forma de cerrar los espacios a la información crítica que toda sociedad debe tener para analizar, aceptar o rechazar en función de sí misma y no de condenas de los líderes de plazas.

En términos de racionalidad analítica de los elementos a la vista, la consulta sobre el aeropuerto no sólo fue un fracaso en su objetivo central, sino que de paso demostró que en México tiene más presencia la sociedad organizada que el pueblo echeverrista.

Política para dummies: La política se deriva de polis y poder, no de pueblo.

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@carlosramirezh
28 Octubre 2018 04:00:00
Centroamérica:  Éxodo de pobreza
La crisis de migrantes en México la semana pasada --alrededor de cinco mil cruzaron con violencia la frontera por encima de la endeble barrera policiaca-- no es nueva, era esperada y quizá se adelantó. Ahora fueron hondureños, pero otros seis países están pasando por un nuevo ciclo de crisis económica, sobre todo por las restricciones del crecimiento y bienestar debido a las políticas monetaristas de sacrificar ingresos como mecanismo de control de demanda.

La pequeña zona de Centroamérica --Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá-- fue caracterizada en los setenta por Henry Kissinger como países “no viables” y en este año el Presidente Trump se refirió a El Salvador --junto con países africanos y Haití-- como “shithole”, que podría traducirse como un hoyo de desechos humanos.

A pesar de su tamaño físico y su bajo y sobre todo desigual nivel de desarrollo en cada país y uno con otros, Centroamérica ha sido un dolor político de cabeza de la Casa Blanca: Excepto Belice, las otras seis naciones consolidaron en los ochenta conflictos de lucha ideológica guerrilla apoyadas por la Cuba de Castro; de todos, Panamá tiene una posición estratégica por el Canal que era propiedad de Washington y que el presidente Carter se los entregó al pueblo panameño y por ser sede de la Escuela de las Américas de Washington para entrenar a militares latinoamericanas en técnicas de espionaje y tortura.

Honduras tenía una posición estratégica en el mapa militar de los EE. UU. A finales de los setenta, el embajador estadounidense en Honduras fue el espía John Dimitri Negroponte, quien instaló un cuartel estadounidense del Pentágono para labores de espionaje y convirtió a ese pequeño país, en palabras del latinoamericanólogo progresista Gregorio Selser, en “el portaviones terrestre US Honduras” en el periodo 1980-1984. La zona de tensión guerrillera procubana abarcaba a El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Nicaragua atravesó por una guerra de guerrillas 1970-1979 que culminó con el derrocamiento del presidente pro estadounidense Anastasio Somoza Debayle, de quien el presidente Franklin Roosevelt dijo; “puede que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Eran los tiempos de América, del Suchiate a la Patagonia, como “el patio trasero” de los EE. UU. y un grupo de “repúblicas bananeras” porque eran gobernadas por políticos impuestos por las principales empresas estadounidense que explotaban los recursos naturales sin dejar riqueza local. Hoy, algunas han andado el camino del capitalismo local y solo Nicaragua funciona como un “imperio socialista” con un gobernante que se va a reelegir hasta su muerte y heredar el poder a su esposa, todo en nombre del socialismo a la cubana.
La crisis social centroamericana no tiene que ver con su capacidad de crecimiento, sino con las estructuras de apropiación privada de la riqueza. Por ejemplo, un dato vinculado a la crisis actual de migrantes hondureños: El PIB promedio de Centroamérica en lo que va de este año es de 3.6%. México, en cambio, aparece como el paraíso económico social simbólico, porque sus cifras no alcanzan: PIB promedio en los últimos cinco años de 2%, 80% de mexicanos con una a cinco carencias sociales y con una tasa de empleo informal --trabajadores sin protecciones sociales-- de 57%.

Ante la crisis de los cinco mil migrantes estacionados en la frontera de Guatemala con México --más los que se sumen en estos días--, el Presidente Peña Nieto condicionó visas y permisos de trabajo en función de caso por caso, en tanto que el presiente electo que asumirá el poder en cuarenta días ya dijo que habrá visas y empleos para todos. La tasa real de desempleo, subempleo y empleo en la informalidad de México es casi el doble de la de Honduras. Pero el problema no es México, sino que Trump amenazó con militarizar su frontera y desechar el tratado si México no detenía, contenía e impedía el cruce de migrantes.

El problema de los migrantes hondureños no es de México porque México aparece solo como el territorio a cruzar para llegar a los EE. UU. Y ahí sí hay un problema: Los asilos humanitarios tienen que ver con vidas en riesgo por amenazas criminales o situaciones de hambruna. En cambio, los hondureños quieren cruzar México para meterse de manera legal o ilegal en los EE. UU. en busca del paraíso del dólar, aunque sin entender que la situación social de los migrantes ilegales o legales en empleos bajos es igual en explotación y condiciones de vida, con el atractivo de cobrar en dólares. Cada año los mexicanos en los EE. UU. remiten a sus familias más de 25 mil millones de dólares.

La crisis que se viene para México será de aglomeración de 50 mil centroamericanos en los últimos años que no logran cruzar la frontera y se quedan en las zonas de informalidad y criminalidad. Los empleos formales mexicanos exigen capacidad, educación y experiencia y los que vienen carecen de ellas. Por tanto, están creándose en México campos de refugiados o bandas delincuenciales de centroamericanos. Y a ellos se agregan los venezolanos que huyen de Maduro y ya controlan tráfico de drogas, prostitución y asaltos a casas.

Las políticas de asilo fueron creadas para situaciones excepcionales, casi siempre políticas. Ahora, en cambio, se trata de una migración social impulsada por falta de empleos y bienestar en sus países. Y si bien los centroamericanos tienen los EE. UU. destino final, ya se están conformando con quedarse con la visa y el empleo prometido por López Obrador. Sin embargo, la violencia social exhibida en la frontera al enfrentarse los hondureños contra la policía que estaba regulando caso por caso adelantó un poco el carácter impositivo de los demandantes.

Lo peor de todo es que la crisis de migrantes centroamericanos en México apenas comienza.

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@carlosramirezh
26 Octubre 2018 04:00:00
José Ramón Cossío y la trunca transición del constitucionalismo
Una de las transiciones menos atendidas ha sido la del pensamiento jurídico constitucional. Como la educación, el derecho fue un aparato ideológico del Estado priísta porque las leyes se subordinaron al dominio político del sistema/régimen del PRI.

Uno de los abogados clave en el impulso a esa transición del pensamiento jurídico fue José Ramón Cossío Díaz, cuya gestión como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación concluye en diciembre próximo, luego de un periodo de quince años. Como académico y como ministro, Cossío logró abrir los enfoques jurídicos del derecho a horizontes más allá del pensamiento jurídico priísta.

El derecho había sido uno de los enclaves fundamentales del pensamiento político priísta, al grado de que la Constitución de 1917 y sus reformas posteriores se convirtieron en el marco ideológico-jurídico al subordinar el derecho a las justificaciones políticas del sistema de poder. El verdadero templo del derecho priísta nunca estuvo en la Corte ni en los juzgados, sino en la Facultad de Derecho de la UNAM y su correlativo Instituto de Investigaciones Jurídicas.

El ciclo de relevos de las élites dirigentes encontró en el derecho a su segunda generación de líderes al arribar el abogado unamita Miguel Alemán Valdés a la presidencia en 1946 y el poder de gremio se extendió hasta 1988 en que llegaron los economistas. En esos cuarenta y dos años el derecho se convirtió en el instrumento legitimador del dominio institucional del PRI. En esos años, la Suprema Corte formó parte de la agencia de colocaciones priístas, al grado de que el ministro Carlos del Río fue renunciado en 1990 por asistir a un acto público en representación del poder ejecutivo. En diciembre de 1994 se transformó la Corte en Tribunal Constitucional y paulatinamente sus ministros fueron seleccionados por carrera, aunque por ahí se colaron hasta 2015 representantes de grupos políticos y de poder priístas.

La tarea de Cossío Díaz destacó por los efectos no políticos de sus votaciones, pero sobre todo por incidir en la reconstrucción del pensamiento jurídico institucional del Estado priísta que estuvo dominada por el cacicazgo de Jorge Carpizo McGregor. Como director de Derecho del Instituto Tecnológico Autónomo de México, Cossío Díaz contribuyó a redefinir el papel del derecho por encima de los intereses y de la Constitución como defensora de la sociedad y no sólo del orden político priísta.

Si su tesis de licenciatura fue una declaración de principios --“Control constitucional de las leyes”, y no al revés--, su ensayo Dogmática constitucional y régimen autoritario representó en 1998 un giro del pensamiento jurídico y hasta epistemológico del papel del derecho en la realidad de un sistema/régimen/Estado.

En 1998 había comenzado la transición del régimen priísta con la autonomía del Instituto Electoral y la pérdida de la mayoría absoluta del PRI en la Cámara y en el DF. Por tanto, Cossío Díaz fijó ese escenario con precisión jurídica y sensibilidad política del derecho: “la desaparición de las condiciones de dominación política imperantes en el país en los últimos setenta años”. Y agregó: “la formación del paradigma para el estudio de la Constitución se realizó en relación directa con las condiciones de dominación política vigentes en el país; al variar tales condiciones perdió relevancia la representación que se habían hecho los juristas de la Constitución y las explicaciones que sobre las normas habían formulado”.

La tarea no fue fácil por los resabios del pensamiento oficial dominante, pero a partir de 1998 Cossío Díaz se ha dedicado a tratar de construir un nuevo paradigma jurídico para la nueva realidad sociopolítica. La terminación de su periodo en la Corte coincide, de manera lamentable, con la ola regresiva en lo político y los intentos de reconstruir el modelo sistémico de dominación presidencialista sobre el derecho, como se advierte en la lista de precandidatos del nuevo gobierno lopezobradoristas para los relevos en la Corte y con el anunció de sustitución de la Corte por un Tribunal Constitucional neopresidencialista.

Lo que viene lo advirtió Cossío Díaz en 1998 como funcionamiento en el ciclo pasado: la Constitución prohijó al régimen priísta y éste se legitimaba aplicando la Constitución.

La próxima batalla por consolidar un régimen republicano --no sólo democrático-- estará en el campo de batalla del derecho. Y ahí veremos a Cossío Díaz.

Política para dummies: La política debe ser la dogmática del derecho.

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@carlosramirez
25 Octubre 2018 04:00:00
AMLO, ante el PRI de Peña Nieto: Hay un nuevo sheriff en el pueblo
Sin partido real, sin una propuesta de alternativa de sistema/régimen/Estado y a partir de su formación política priísta, el presidente electo López Obrador está usando casos como el del aeropuerto --y otros-- solo para señalar que hay un nuevo sheriff en el pueblo.

Luego de una lucha personal de treinta años, lo peor que le podría ocurrir al tabasqueño sería aparecer como el continuador de obras priístas como las reformas estructurales, los contratos ya adjudicados y obras como el aeropuerto.
De ahí que el sentido de la consulta no sea en realidad preguntarle al “pueblo” qué aeropuerto y dónde desarrollarlo, sino quitarle a Enrique Peña Nieto la identificación de la obra.

Y el punto central está muy claro: mostrarle a la sociedad civil y a la sociedad política quién estará a cargo del próximo gobierno. En el caso del aeropuerto se va a dejar muy en claro que el mando es presidencial, personal y directo, sin importar los costos económicos, de estabilidad y de confianza.

No es la primera vez que ocurre. Todos los candidatos presidenciales y presidentes electos tienden a adelantar la asunción del poder, a veces por las tentaciones transexenales de algunos salientes y otros por el costo político de la identificación. Luis Echeverría rompió con Díaz Ordaz desde la campaña, a pesar de haber tenido una alianza férrea desde la crisis del sindicato magisterial en 1956-1958, Díaz Ordaz como oficial mayor de Gobernación y Echeverría como oficial mayor de la SEP.

Desde 1924 cada presidente entrante está urgido de liberarse de la sombra del saliente. En el caso de López Obrador existe una mayor necesidad, no solo por el perfil caudillesco del tabasqueño, sino porque necesita dejar muy en claro que las cosas van a cambiar, aunque en el fondo y por la formación política práctica las cosas van a seguir igual. En todo caso, la forma de ir cuestionando y deshaciendo algunos compromisos de Peña Nieto ha dejado muy en claro que no habrá continuidad transexenal personal o del PRI y han precisado quién va a mandar, lo mismo acusando que exonerando y hasta perdonando vidas.

El caso del aeropuerto en Texcoco es emblemático. A lo largo de dos meses, el presidente electo lo ha usado para fijar con claridad que hay un nuevo mando político y que todos los involucrados en esa obra tendrán que reconocerlo. Por eso la consulta no importa en sus fallas, sus maniobras amañadas, sus engaños morenistas; la decisión será unipersonal en función de las intenciones de López Obrador para determinar quién será el nuevo mando sexenal.

Detrás de este estilo personal de ejercer el poder se localiza el hecho de que el presidente electo entiende que carece de un partido real para fundar un nuevo sistema político, que su paso a la historia estará en regresar al modelo presidencialista que se fue desarticulando con el anterior tratado de comercio libre y la globalización y los organismos autónomos y la organización ciudadana.

Sin un partido de control de las relaciones sociales de producción y con organismos ciudadanos acotando el mando centralizado, la presidencia lopezobradorista no llegaría muy lejos porque en los hechos no es más que la continuidad del proyecto priísta del capitalismo de Estado dominante.

En términos de política comparada, la propuesta política de López Obrador se parece a la de Echeverría, quien pasó del sometimiento absoluto al presidente como funcionario desde 1956 a una campaña de deslindamiento en 1969-1970. De un gobierno diazordacista ajeno al pueblo priísta, Echeverría definió su propuesta con una frase que hoy parece reverberar en las paredes del lopezobradorismo; “iré tan lejos como el pueblo quiera”.

La consulta sobre el aeropuerto de hoy jueves al domingo será irrelevante no solo por su carencia de exigencias técnicas, sino porque servirá para que el país y el mundo --sobre todo la clase empresarial inversionista que se la jugó con Peña Nieto y su fallido candidato José Antonio Meade Kuribreña-- entiendan quién va a mandar desde la presidencia. La decisión de la consulta será, pues, directa del presidente electo, a sabiendas --y no fue burla sino mensaje político-- de que el proceso nunca pasaría un examen técnico de la democracia participativa real.

La decisión sobre el aeropuerto será personal de López Obrador y fijará el estilo de gobernar --directo, personal, autoritario, verticalista-- del próximo presidente de la República.

Política para dummies: Por amigos y estudiosos de la obra del poeta, ensayista y premio Nobel Octavio Paz se abrió el sitio
http://zonaoctaviopaz.com.

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@carlosramirezh
24 Octubre 2018 04:00:00
AMLO: Secretarios de Defensa y Marina, para su sistema político
Detrás del método de selección de los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina del presidente electo López Obrador se localiza un mensaje de poder que debiera tranquilizar y no inquietar: El próximo sexenio será una continuidad del sistema político priísta, solo que con sus toques especiales que diferencian estilos y no nuevas definiciones.

Los datos están
a la vista:

1.- López Obrador no rompió el modelo de selección castrense; los dos designados estaban en las listas entregadas por los titulares salientes, aunque sin posición privilegiada.

2.- La intención de López Obrador fue la de adquirir una autonomía relativa de lo que significa el papel de los titulares administrativos, políticos y operativos de las fuerzas armadas. Fox, Calderón y Peña Nieto tuvieron imágenes menores a las de sus secretarios de fuerzas armadas.

3.- López Obrador no será solo comandante en jefe de las fuerzas armadas por ministerio de ley, también el jefe operativo de la estrategia de seguridad conduciendo todas las mañanas desde Palacio Nacional.

4.- La presencia del secretario designado de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, en la reunión de presidente electo con los altos mandos castrenses rompió el protocolo de seguridad, pero dejó claro que el mando de seguridad que involucra a las fuerzas armadas será civil.

5.- Los estilos de López Obrador pudieran ser entendidos como un primer avance --quién sabe si se consolide en su sexenio-- para la designación de civiles como secretarios de Defensa y de Marina, dejando un comando conjunto de estados mayores para el manejo operativo de las tropas. Altos mandos militares, antes de López Obrador, estaban convencidos de que los jefes militares se desgastan al cumplir con funciones políticas y administrativas en los gabinetes.

Los mensajes de López Obrador rumbo a su toma de posesión van aclarando el panorama: Busca una autonomía relativa frente a los poderes del sistema. El presiente electo no tiene una propuesta nueva de sistema, por lo que ha aprovechado el interregno de cinco meses para fijar de manera autoritaria las nuevas relaciones de poder del presidente con los miembros del sistema priísta.

López Obrador sabe que carecerá de horizonte personal si subordina a Morena al modelo de sistema priísta, pero Morena carece de fuerza para constituirse en el partido-sistema que era el PRI. Por eso el presidente electo busca imponer sus reglas al sistema. En síntesis, el sistema priísta tiene tres pistas:

--Los seis pilares: presidente de la República, partido del Estado, Estado de bienestar, relaciones con los sectores invisibles del sistema, Constitución y cultura política (ideología, educación, pensamiento histórico).

--Los sectores invisibles del sistema fueron priístas y militantes y hoy aparecen como priístas funcionales: Medios de comunicación, intelectuales, empresarios, oposición leal, gobierno de los EE. UU., Iglesia católica, indígenas, movimientos sociales no corporativos, poderes fácticos (grupos criminales, corruptos) y burocracia del poder. El Ejército, que fue el cuarto sector del partido del Estado con Lázaro Cárdenas, se institucionalizó y garantizó las alternancias al PAN y a Morena.

--Las fuentes de legitimidad: Constitución, ideología priísta como pensamiento oficial-educativo y bienestar social.

En cada una de estas instancias, López Obrador ha buscado imponer su dominio a partir de su mayoría absoluta y la de Morena. Sin embargo, Morena es un partido Babel formado en su mayor parte con los resabios del PRI y de priístas chambistas que se colocan con el que gane. López Obrador percibe que los seis años de gobierno --cuatro reales-- no le alcanzan para su reforma del sistema y por eso quiere aprovechar la estructura del sistema priísta ajustándola a sus propias necesidades.

En todo caso, el principal mensaje de estos cinco meses de interregno radica en la decisión de López Obrador de volver al modelo de sistema político priísta, presidencialista, centralista y dominante. Lo malo es que la restauración presidencialista necesitaría de un Morena corporativo como PRI, de un Lázaro Cárdenas, de una oposición total leal, de medios-bocinas y no redes críticas y de una ciudadanía priízada en su sumisión voluntaria.

Y López Obrador requerirá dos reelecciones presidenciales o dos sucesiones funcionales a su proyecto, pero con la realidad de que su liderazgo es único y el PRI mantuvo el poder por la continuidad del PRI en la presidencia evitando las reelecciones funcionales.

Política para dummies: La política es el juego de intereses, no la filosofía de la demagogia.

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@carlosramirezh
23 Octubre 2018 04:00:00
Caso hondureños: asilo, invasión, provocación, éxodo o seguridad
A pesar de que Centroamérica tiene un PIB regional de 3.6% y México del 2% y una tasa de pobreza de 60% allá y 80% aquí, la oleada centroamericana inducida por hondureños tiene todas las características sociales y políticas, menos la de asilo laboral. El desempleo real total en México es de 15% en todos los rubros y en Honduras de 7.5%.

En su etapa final, la caravana de centroamericanos tiene el objetivo de cruzar la frontera de México con los EE.UU. y entrar de cualquier forma al paraíso estadounidense. La Casa Blanca parece lograr su estrategia: Convertir a México en el país colchón con campos de refugiados que podría recibir dólares de ayuda, aunque con problemas sociales graves en el espacio mexicano.

El caso no es único: España atraviesa por una peligrosa fase de invasión de africanos que saltan las bardas; el pasado 22 de agosto cien inmigrantes saltaron la valla de Ceuta e hirieron a seis agentes de la Policía rociándolos con cal viva e hiriendo a otros con puñales, lo que hizo pasar el problema de la migración a la etapa de violencia criminal exigiendo asilo humanitario. Los migrantes legales son ambulantes de productos piratas en las calles de Madrid y Barcelona.

Lo que está a debate en el caso de la migración centroamericana no es el derecho de asilo, ni el asilo político por causas de violencia, ni el asilo humanitario por hambruna. Las condiciones de vida en nivel de pobreza en Centroamérica son producto de la concentración de la riqueza. La tasa de criminalidad en Honduras, por ejemplo, es de 44 personas por cada cien mil habitantes, en tanto que en México es de 25. Las condiciones sociales de los que aparecen en la caravana son similares a las de los millones de mexicanos que viven en zonas marginadas de las ciudades, porque en el campo la miseria social mexicana es mucho peor.

En este sentido y porque ningún país puede recibir migrantes a ciegas o sin registros legales, la crisis de los centroamericanos es un asunto de seguridad nacional y de estrategias fronterizas como asuntos de soberanía del Estado. Los EE.UU. y México han señalado que los migrantes deben primero solicitar visas y pasaportes en los consulados extranjeros en sus países. El cruce a nado de miles de migrantes puede ser definido como una invasión de un país a otros y más cuando traen la bandera de Honduras.

La política migratoria mexicana entró en colapso en los últimos diez años por la incapacidad de controlar sus cuatro fronteras --las territoriales y las marítimas en los dos océanos--, por la falta de recursos y por la preocupación por proteger las caravanas migrantes que han atravesado la República de Sur a Norte. Los ataques contra los trenes, los secuestros de migrantes y los asesinatos en masa forman parte del cuadro político de fracaso migratorio y diplomático mexicano. La Presidencia, la cancillería, el Congreso, los gobiernos estatales y municipales y la misma sociedad que se indigna por las fotos recientes revelan que el problema destaca en su fase última y no en sus causas.

El vacío de poder entre el gobierno que termina y ya no gobierna y el gobierno que entra y carece de instrumentos formales para gobernar solo atiza la parafernalia en redes y lleva a exigencias absurdas de puertas abiertas sin controles de seguridad. En 1980 el presidente estadunidense Jimmy Carter abrió las puertas a la migración cubana de Mariel y llegaron a los EE.UU. 150 mil refugiados sin información de seguridad; Fidel Castro aprovechó el viaje para sacar de Cuba a delincuentes, drogadictos y mafiosos.

La política poblacional --interna y fronteriza-- es una variable central en la seguridad nacional de un Estado. Y más cuando la migración violenta centroamericana quiere usar a México como camino de paso hacia los EE.UU. La reacción del Presidente Trump de amenazar con militarizar su frontera fue extrema, pero lógica: La política de seguridad nacional de los EE.UU. no está determinada por el sentimiento humanitario del asilo, sino por los criterios de terrorismo. Aún convirtiendo a México en un campo de refugiados centroamericanos que nunca serán recibidos legalmente en los EE.UU., es de prever desde ahora que la comunidad de los servicios de inteligencia, seguridad nacional, espionaje, policiacos y antiterrorismo van a aumentar su presión en la frontera México-EE.UU.

Lo de menos será encontrar espacio a los migrantes; lo grave estará en México porque el caso de los centroamericanos no es un asunto de asilo sino de seguridad nacional.

Política para dummies: La política es saber mirar, no saber sentir.

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22 Octubre 2018 04:00:00
Entre EU y Centroamérica, migración como asunto de seguridad nacional
Entre los mexicanos deportados por los gobiernos de Clinton, Obama y ahora Trump y la creciente migración centroamericana que pasa a los EE. UU. o se queda aquí, los gobiernos mexicanos de Fox, Calderón, Peña Nieto y ahora López Obrador han ignorado que no se trata de un asunto social sino de seguridad nacional.
Los diez mil centroamericanos que pudieran estacionarse en la puerta sur de México son producto de la desidia de la política exterior de Peña Nieto y serán un asunto de seguridad en las frágiles relaciones de López Obrador con Trump.
Lo más grave ha sido el hecho de que Trump definió su candidatura presidencial y su victoria en las urnas justamente en el tema de los migrantes mexicanos ilegales que están sido deportados sin piedad hacia México. Y a pesar de ello, Peña Nieto y López Obrador han reducido su estrategia con Trump a soportar agresiones contra migrantes e insultos desde el twitter presidencial de la Casa Blanca.
Desde el 2006 ha aumentado el flujo de centroamericanos hacia los EE. UU. pasando por México, sin que las autoridades mexicanas diseñaran un programa especial. La militarización estadunidense de su frontera sur fue una decisión extrema de la Casa Blanca, pero previsible en el discurso racista del presidente Trump, y será una marca negativa para el gobierno entrante de López Obrador.

Los migrantes centroamericanos en estos años han sido extorsionados por policías mexicanos al cruzar el Suchiate, asesinados y atacados por los cárteles del crimen organizado y arrestados sin piedad por los policías estadunidenses. El gobierno mexicano ha reducido su política a intentar sin lograrlo atenuar las penurias y ha creado zonas sin control de aglomeración de migrantes en ciudades de la frontera.

La salida de corto plazo en proceso de negociación de funcionarios de Trump con funcionarios de Peña Nieto y López Obrador se ha reducido a convertir a México en zona de refugio con fondos estadunidenses, bajo el pretexto de que en los EE. UU. tendrían que estudiar caso por caso, aunque como forma más de alargar la negativa que en realidad abrirse al asilo humanitario. En este modelo, México sería, con mayor razón, el patio trasero de los EE. UU.

Sin enfoques estratégicos, los funcionarios mexicanos permitieron que el problema migratorio de los EE. UU. con México y Centroamérica se colara en el proceso electoral legislativo estadunidense del próximo martes 6 de noviembre para beneficio de los republicanos anti migrantes que de los demócratas que quieren puertas abiertas para el cruce indiscriminado de migrantes. Si en más o menos veinte años ingresaron de manera ilegal a los EE. UU. más de once millones migrantes, las estimaciones de ingreso migrante sin control fronterizo sería muchísimo mayor.

México ha quedado en medio del conflicto: De un lado, el gobierno de Trump exige detener a toda costa a los migrantes en la frontera de Guatemala; de otro lado, la política migratoria mexicana de puertas abiertas en la frontera sur se estancó el argumento de que los centroamericanos tienen a los EE. UU. como destino final. Si México los deja pasar o se los prohíbe, el costo social, político y diplomático será enorme.

El esquema de campo de refugiados que quiere Trump carece de viabilidad por la falta de personal capacitado; la idea de López Obrador darles empleo choca con las cifras de la realidad: 15% de desempleo real con subempleo de sobrevivencia, 57% de la fuerza laboral en el sector informal, PIB de 2% promedio anual y 80% de mexicanos con una a cinco carencias sociales. Si México no puede darle bienestar a su población, menos podría atender a una población estimada de cien mil refugiados centroamericanos y caribeños.

Esta desidia e incapacidad para atender la crisis de migración centroamericana le dará bonos electorales a Trump. Sin embargo, parece que los responsables de la política exterior de Peña Nieto y López Obrador prefieren que Trump capitalice la crisis con el endurecimiento del discurso que encontrar una salida a un problema que carece de puertas de emergencia para resolverlo.

Pero si se pudiera contener el problema en las semanas electorales de Trump, al final la crisis seguiría creciendo por la acumulación de migrantes en la frontera sur de México. La salida que contempla el equipo de López Obrador sería abrir el ingreso a una población hasta de veinte mil centroamericanos y lidiar con ellos, a reprimir a quienes crucen a la fuerza. Y Trump quedaría tranquilo….

y agradecido.

Política para dummies: La política es el olfato del poder para prever hechos y adelantarse a ellos.

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@carlosramirezh
21 Octubre 2018 04:00:00
Iberoamérica: Avanza derecha por culpa de la izquierda
Al solicitar su registro como partido legal en 1978, el Partido Comunista Mexicano señaló que régimen priísta estaba en una ruta de derechización. En respuesta, el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, orteguiano, progresista, intelectual, respondió con dialéctica: La derechización de un régimen es culpa de la izquierda.

El modelo mexicano no servía para sentar una tesis política. Reyes Heroles se refería a la izquierda institucional del PRI, la del nacionalismo revolucionario, la de la Revolución Mexicana en su agenda social. Nacido en 1919, el PCM había emergido de una larga noche de estalinismo y corrupción apenas en 1963; y semiclandestino, había logrado conquistar dirigencias sindicales a finales de los cincuenta que fueron aplastadas por el autoritarismo del PRI y en los sesenta se refugió en las universidades públicas.

La oscilación pendular progresismo-conservadurismo en México se hacía dentro de las élites priístas. El sector progresista del PRI había terminado su ciclo en 1940, al final del periodo de gobierno del general Lázaro Cárdenas. De 1940 a 1978, la izquierda del PRI se fue burocratizando, corrompiendo y subordinando, en tanto que el conservadurismo se asentó en el control de los órganos del poder. Echeverría (1970-1976) se había inclinado al progresismo, pero la crisis económica generada por el aumento desordenado de gasto público había abierto la puerta primero a los administradores --López Portillo y Miguel de la Madrid-- y luego a los tecnócratas de Salinas a Peña Nieto.

En los regímenes institucionales que cumplen con las reglas mínimas de la democracia --no los marxistas como Cuba y ahora Nicaragua--, la oscilación pendular progresismo-conservadurismo-progresismo es casi una regla política. La explicación de lo que comenzó a ocurrir en Brasil con la primera vuelta y que podría confirmarse en la segunda aporta los datos indispensables: el progresismo de Lula derivó en corrupción y la derecha llegará al poder. Ya ocurrió en Argentina, Ecuador y Chile.

En México los ciclos pendulares han sido largos: conservadurismo 1920-1934, progresismo 1940-1946, conservadurismo 1946-1970, progresismo 1970-1982, conservadurismo 1982-2018 y ahora comienza el periodo progresista con López Obrador 2018-2024. Las razones de los ciclos pendulares han tenido que ver con relevos electorales democráticos o con reacomodos en las élites en sistemas semiautoritarios; en ambos, la supervivencia de los regímenes ha optado por el modelo pendular.

La característica que define a cada régimen progresista es su intención de lucha contra la desigualdad y la pobreza, en tanto que los regímenes conservadores se sustentan en la estabilidad macroeconómica. En cada caso los objetivos no se cumplen: por el gasto desordenado suele aumentar la pobreza y por el manejo macroeconómico se distorsionan las variables estabilizadoras. Los resultados en cada caso determinan la movilidad de los ciclos.

La izquierda en el poder en Iberoamérica no ha podido consolidar ciclos largos; sus políticas económicas expansivas de gasto y del papel del Estado sin reformas estructurales han contribuido a crisis periódicas. Los gobiernos progresistas aumentan el gasto sin equidistancia fiscal. El modelo tradicional de economía de mercado no ha podido sustituirse por un nuevo modelo de Estado económico. Los gobernantes progresistas sólo se dedican a aumentar el gasto, subir algunos impuestos y administrar los resultados, aunque casi siempre el déficit presupuestal alto y la inflación impactan en los tipos de cambio y general reacciones sociales.

El elemento novedoso --Argentina, México, Brasil, Venezuela-- es la corrupción de los gobernantes y sus aliados empresariales. Las quejas sociales existen hasta que algún líder progresista o conservador las asume como programa de gobierno. Sin embargo, una vez en el poder los nuevos gobernantes caen en las tentaciones de la corrupción y el ciclo perverso vuelve a reactivarse. Cristina Fernández, Enrique Peña Nieto, Lula y Dilma Rousseff y las presiones contra Maduro ilustran el papel de la corrupción como detonadores de presiones para la alternancia de grupo político en el gobierno.

El problema radica en que progresistas y conservadores llegan al poder para permanecer largo tiempo, sin atender el hecho de que las leyes de la economía capitalista están determinadas por la estabilidad macroeconómica y ahí los márgenes de maniobra son muy estrechos. Los progresistas han fallado en encontrar mejores fórmulas de política económica y los conservadores administran los dineros a favor de la estabilidad y tampoco han encontrado estrategias de desarrollo que ayuden a combatir la desigualdad sin generar crisis.

En este sentido, los relevos presidenciales en Brasil y México no deben analizarse en función de las meras ideas políticas conservadoras o progresistas; Brasil destituyó a Rousseff y encarceló a Lula por corrupción y López Obrador supo concitar el voto de los marginados del desarrollo para derrotar al PRI. Si Jair Bolsonaro no entiende que su posible victoria no terminará con la derrota de los seguidores de Lula y que Brasil requiere otro modelo de desarrollo, el ciclo pendular se ira acortando. El mismo reto tiene López Obrador construir un nuevo modelo de desarrollo para suplir al del PRI o dejar que las contradicciones revienten su presupuesto populista de gasto.

El fracaso de la izquierda para proponer nuevos modelos de desarrollo se localiza en la derechización de los regímenes y en sus oscilaciones pendulares.

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@carlosramirezh
19 Octubre 2018 04:00:00
Por EU, seguridad pública aquí es seguridad nacional del estado
La conformación en la Casa Blanca de la Fuerza de Tarea contra el Crimen Organizado Transnacional y sus objetivos centrales en dos cárteles mexicanos fue el aviso de que la política de seguridad nacional de los EU. se extendió a México, mientras aquí el presidente electo López Obrador diseña una estrategia para salirse del combate y pasar a los acuerdos de una pax narca.

Aunque no hay un documento central, todo indica que el próximo gobierno buscará bajar la violencia criminal disminuyendo la persecución de criminales y apelando a un acuerdo de reparto de plazas entre los cárteles para llegar a la pacificación cuando las bandas no se maten entre sí por mercados, aunque a costa de legalizar consumo de drogas y socializar a los criminales.

Pero el próximo gobierno primero debiera definir con claridad su marco conceptual estratégico. Como se desconoce hasta ahora ese esfuerzo --si es que lo hay--, entonces podría empezar con lo avanzado en el Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018:

INTELIGENCIA ESTRATÉGICA: Conocimiento sistematizado y jerarquizado que tiene como propósito fundamental suministrar un marco de referencia evaluativo y prospectivo para la toma de decisiones orientadas a la atención integral de vulnerabilidades, riesgos y amenazas mediante la consideración del vínculo entre seguridad, defensa y desarrollo en sus tres vertientes: Humana, político-militar y económico-ambiental. Ello, con el fin de anticiparse a los hechos, bien para administrar el cambio, adaptarse a él y prevenir o mitigar sus efectos oportunamente o, en su caso, atender sus consecuencias.

INTERESES NACIONALES: Síntesis de las aspiraciones nacionales que, gestionadas por el poder político del Estado, tienen el potencial de convertirse en objetivos nacionales. Se trata de elementos constitutivos del Estado mexicano (conformados por la población, la soberanía y el territorio nacionales, así como por el orden constitucional, el gobierno y la democracia) que resultan indispensables para su consolidación y viabilidad.

PODER NACIONAL: Capacidad del Estado movilizada para alcanzar y preservar los intereses y objetivos nacionales. Es la expresión del conjunto de recursos políticos, culturales, económicos, sociales, demográficos, tecnológicos y geográficos de los cuales dispone el Estado mexicano que han sido organizados para su empleo estratégico. Se encuentra integrado por los campos político, económico, social, cultural, militar, tecnológico y diplomático.

SEGURIDAD INTERIOR: Condición que proporciona el Estado mexicano para salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos y el desarrollo nacional mediante el mantenimiento del Estado de derecho y la gobernabilidad democrática en todo el territorio nacional. Se trata de una función política que, al garantizar el orden constitucional y la gobernabilidad democrática, sienta las bases para el desarrollo económico, social y cultural de nuestro país, permitiendo así el mejoramiento de las condiciones de vida de su población.

SISTEMA DE SEGURIDAD NACIONAL: Sistema integrado por las instituciones, procesos e instrumentos que la Ley de Seguridad Nacional establece con la misión expresa de preservar la integridad, la estabilidad y la permanencia del Estado Mexicano, mediante la generación de políticas públicas, la toma de decisiones políticas fundamentales y la ejecución de acciones coordinadas y dirigidas a hacer frente a las amenazas, riesgos y vulnerabilidades tendientes a dañar o poner en peligro los elementos esenciales que le dan existencia o que pueden obstaculizar el desarrollo nacional.

SISTEMA NACIONAL DE INTELIGENCIA: Conjunto interconectado de dependencias o entidades federales, unidades de información o inteligencia, que vincula los procesos e instrumentos que satisfacen la función de generar inteligencia necesaria para que el Sistema de Seguridad Nacional cumpla con su misión.
El modelo seguridad nacional del gobierno de Peña Nieto fue claro en sus prioridades: Primero “restablecer la tranquilidad y seguridad de los ciudadanos, a través del combate a toda manifestación de violencia y delincuencia de alto impacto” y después “justicia e inclusión social, combate a la pobreza, educación con calidad, prevención y atención de enfermedades, equilibrio ecológico y protección al ambiente, promoción del desarrollo económico, social y cultural, así como seguridad en las tecnologías de la información y la comunicación”.

La fórmula es sencilla: sin seguridad no habrá bienestar, no al revés.

Política para dummies: La política consiste en desconfiar de los aliados, porque ellos quieren para si el reino de los cielos.

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18 Octubre 2018 04:00:00
Aviso de EU a AMLO: Invasión de seguridad por crimen transnacional
Si el equipo de seguridad pública del gobierno electo de López Obrador sabe leer con mentalidad estratégica, el anuncio del fiscal general de la Casa Blanca, Jeff Sessions, de una ofensiva contra el crimen organizado transnacional tiene que ver con la estrategia timorata mexicana del próximo sexenio ante la violencia de los cárteles.

La decisión de Washington ocurre cuando el gobierno electo mexicano está pensando en disolver al Ejército, establecer una estrategia de lucha contra el crimen por el lado de la amnistía a criminales y convertir a las Fuerzas Armadas en un cuerpo de paz.

La lección de inteligencia geopolítica, seguridad nacional e intereses estadounidenses como prioridad en las relaciones bilaterales se complementa con el reforzamiento por parte del presidente Donald Trump del taponamiento de la frontera EU.-México para contener a los migrantes que quieren cruzar la frontera de manera ilegal.

El mensaje no puede ser peor: Trump está redefiniendo las relaciones bilaterales en los temas vitales de seguridad nacional, migración y comercio. Y mientras el presidente electo López Obrador parece seguir disfrutando los elogios formidables que le ha hecho Trump, el equipo de seguridad de Gobernación y Seguridad Pública --Olga Sánchez Cordero y Alfonso Durazo Montaño-- perdieron el rumbo y el canciller Marcelo Ebrard Casaubón anda sencillamente desaparecido de las definiciones estratégicas y fracasó en su intención de traer a Trump a la toma de posesión del 1 de diciembre.

La Fuerza de Tarea contra el Crimen Organizado Transnacional de los EU. será la definición estratégica de la Casa Blanca con López Obrador, justo cuando aquí siguen sin entender el papel de seguridad nacional-seguridad interior de las fuerzas armadas. Hasta ahora la Secretaría de la Defensa Nacional del general Salvador Cienfuegos Zepeda había logrado poner un dique de contención al aparato militar del Pentágono, al grado de lograr la presidencia de la Conferencia de los Ejércitos Americanos. A pesar de la resistencia, el Pentágono llegó a respetar al Ejército mexicano y a reconocer su papel determinante en la lucha contra el crimen organizado transnacional.

Los regateos de López Obrador a las Fuerzas Armadas mexicanas fueron entendidas por las oficinas de seguridad nacional e inteligencia geopolítica de Washington como la oportunidad para conseguir su deseo de meterse de manera activa en la lucha mexicana contra los cárteles mexicanos que han invadido los EU., al grado de que el mercado al menudeo en cuando menos tres mil ciudades americanas está controlado por los narcos mexicanos.

Si el gobierno de López Obrador desensambla el aparato de seguridad militar de México como se percibe en los regateos al papel de las fuerzas armadas en seguridad interior, de modo automático los estadounidenses van a penetrar a México al amparo de la nueva doctrina de seguridad definida como “crimen transnacional”, es decir, bandas criminales en ambos países que le otorgarían a Washington el derecho de intervención en México como parte de su escudo de seguridad nacional y con más razón si ganan los grupos lopezobradoristas antimilitares.

El aviso adelantado por el gobierno de Trump sobre la Fuerzas de Tarea contra el Crimen Organizado Transnacional obliga a una respuesta urgente de López Obrador en cuatro puntos: un secretario de Defensa Nacional funcional a lo avanzado en la gestión y contactos del secretario saliente Cienfuegos Zepeda, la definición de su doctrina de defensa nacional, una respuesta contundente de Ebrard, Sánchez o Durazo y la definición de sus principios de relación bilateral con los Estados Unidos vis a vis la seguridad nacional de México como resistencia al acoso de la seguridad nacional e imperial de Washington. Y de paso, designar a un czar mexicano de relaciones de seguridad bilaterales como punto de contención de los avances estadunidenses que acote las tareas del nuevo zar estadounidense Rod Rosenstein

Como el gobierno de Peña Nieto ya terminó su ciclo y el de López Obrador viene con principios de derechos humanos, entonces el aviso no pudo haber sido más directo: Los EU van a intervenir en México para combatir aquí al Cártel Jalisco Nueva Generación y al Cártel del Chapo y por tanto apoderarse del diseño, definición y control de la política mexicana de lucha contra el crimen organizado.

Los EU acorralaron el Estado mexicano y ya mandaron a López Obrador un mensaje de amenaza a la soberanía nacional.

Política para dummies: La política consiste en mirar el lado oscuro de la luna.

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@carlosramirezh
17 Octubre 2018 04:00:00
Cuidado con el Juárez de AMLO; creó dictadura presidencial en 1867
Benito Juárez y la invocación al pueblo son un coctel políticamente peligroso. La fascinación del presidente electo López Obrador por el Benemérito no puede ocultar la intentona del oaxaqueño en 1867 para instaurar la dictadura presidencial… clamando al pueblo.

Luego de haber provocado dos solicitudes legislativas de renuncia por su afianzamiento al poder y de haber vencido y fusilado a Maximiliano, Juárez restableció los poderes federales en Ciudad de México en 1867 y convocó a nuevas elecciones ante las presiones en su contra por carecer de legitimidad electoral. Con astucia, Juárez injertó en la convocatoria electoral un plebiscito simultáneo para reconfigurar el Estado y su sistema semiparlamentario y crear un sistema presidencialista absolutista.

Siempre en nombre del pueblo, Juárez se saltó el procedimiento de reforma constitucional que debía pasar por el congreso y se lanzó a apelar por el apoyo directo del pueblo, porque “con el pueblo, todo; sin el pueblo, nada”. La propuesta de Juárez quería liquidar el dominio del legislativo que nació con las diputaciones provinciales en la Constitución de Cádiz de 1812 y mantenidas por las constituciones federales de 1824 y 1857.

La trampa de Juárez fue apelar al pueblo y darle la vuelta al Congreso en materia de reformas constitucionales; las principales reformas incluidas en el plebiscito fueron: Reformar o adicionar la Constitución desde el ejecutivo, restablecimiento del Senado como contrapeso a los diputados, derecho de veto del presidente y entrega del informe por escrito y disminuir el poder de la comisión permanente. El sistema político juarista pasaría del predominio legislativo como estructura de control del ejecutivo a un presidencialismo absolutista.

La clave de la iniciativa de Juárez consistía en consultar directamente al pueblo sobre reformas constitucionales, cuando la propia Constitución de 1857 contenía procedimientos estrictos. De manera mañosa, Juárez quiso esconder su propuesta de presidencialismo absolutista en una convocatoria electoral que tenía casi ganada por su papel de héroe civil en contra del invasor francés y por encima del héroe militar Porfirio Díaz que también quería ser presidente. Al votar por el héroe civil, el pueblo tendría que votar a favor de reformas escondidas en la convocatoria electoral.

Ahí se exhibió el Juárez del poder centralizado en la presidencia. Pero en lugar de respetar a un Congreso como representante de la soberanía popular y único reformador de la Constitución por mandato de la propia Carta magna, Juárez trasladó ilegalmente al pueblo vía un plebiscito el poder reformador constitucional. Cuando el plebiscito reformador amañado fue apabullado por legisladores, prensa liberal y sobre todo gobernadores, Juárez dijo que “el Gobierno ha obrado de buena fe” y que su intención había sido que “el pueblo decida”.

La derrota de Juárez en su lucha por el presidencialismo absolutista se completó el 8 de diciembre de 1857, cuando se vio obligado a regresarle al congreso las facultades extraordinarias que había solicitado en 1861 para gobernar sin legislativo con el argumento de que se trataba un gobierno sin sede física por las guerras civiles. “Si en el uso de ellas (las facultades extraordinarias) he cometido errores, os pido vuestra indulgencia, en el concepto de que en todos mis actos no he tenido más móvil que el interés nacional y la salvación de nuestra querida patria”.

A partir de este ejemplo de Juárez, el presidente López Obrador ha invocado al pueblo y no a las instituciones en reformas que revierten los controles políticos y legales al absolutismo presidencial priísta que se nutrió de los ejemplos de Antonio López de Santa Anna, Juárez y Díaz. El modelo de las consultas lopezobradoristas responden más al modelo Juárez de 1867 que a la democracia participativa moderna: Saltarse los procedimientos legales, por ejemplo, en el caso del aeropuerto; y viene un asunto que tiene que ver directamente con Juárez: La revocación del mandato a mediados de sexenio, no para evaluar resultados presidenciales, sino para poner al presidente de la república en la boleta electoral y volver a someter al legislativo a la figura dominante del ejecutivo.

La invocación de López Obrador a Juárez no tiene que ver con el héroe que derrotó al conservadurismo, la iglesia y el invasor, sino con el que construyó el presidencialismo absolutista y redentor a partir del modelo de Santa Anna de que el poder real estuviera en un solo hombre.

Política para dummies: Parafraseando a los historiadores, la política es el conocimiento de la historia para no cometer los mismos errores.

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@carlosramirezh
16 Octubre 2018 04:00:00
Murat en CNOP para mantener PRI de Peña-Nuño-Videgaray-Del Mazo
La disputa por el PRI será destructiva y se resolverá antes del 1 de diciembre porque tiene que ver con los tiempos del Presidente Peña Nieto. Esta semana el principal indicio estará en la imposición del exgobernador oaxaqueño José Murat Casab como secretario general de la CNOP y punta de lanza de la candidatura del gobernador campechano Alejandro Moreno Alito a la presidencia del partido.

Sin embargo, la lucha no será fácil. Murat aparece como uno de los responsables de la debacle del pasado 1 de julio porque tenia a su cargo la presidencia de la Fundación Luis Donaldo Colosio y el diseño de la propuesta de campaña del candidato priísta-no priísta José Antonio Meade Kuribreña y sencillamente ese proyecto nunca se elaboró.

El PRI de Peña Nieto la tiene complicada porque se trata del grupo que llevó al partido de una votación presidencial de 38.2% de votos y 19.2 millones de sufragios en las presidenciales del 2012 a 16.4% de votos y 9.3 millones de sufragios en el 2018, la peor debacle electoral, inclusive peor que la de Roberto Madrazo Pintado en el 2006 cuando el PRI cayó a 22.5% de votos y 9.3 millones de sufragios.

Y lo más grave es que se trata del PRI peñista que impuso en el 2010, desde la gubernatura del Estado de México como centro de toma de decisiones del PRI nacional, a candidatos a gobernador que ganaron sus elecciones pero terminaron en la cárcel por corrupción o escondidos en alguna parte del mundo para evitar su aprehensión. Los gobernadores priístas son solo doce, el 37.5% de la República y no los más importantes. Y la base legislativa del PRI es insignificante: De 9.4% de diputados y 10.9% de senadores.

La imposición de Murat Casab como dirigente de la CNOP será tóxica y nada tendrá que ver con los inexistentes grupos populares que ya no militan. Pero es un espacio político para otros menesteres y uso de un presupuesto sin control partidista, además de estar formada por los grupúsculos del PRI que mantienen el control del reparto de posiciones.

En la guerra sin reglas al interior del PRI se localiza la circulación de una charla entre el entonces gobernador veracruzano Javier Duarte de Ochoa con Murat Casab para operar el seguro popular como una forma de lavado de dinero para desviarlo a actividades partidistas.

La estrategia del presidente Peña consiste en mantener el control del PRI, esperar la caída de expectativas lopezobradoristas en las elecciones legislativas del 2021 y preparar al candidato presidencial del PRI en el 2024; en la lista peñista solo hay dos nombres: Aurelio Nuño Mayer y el gobernador mexiquense Alfredo del Mazo Maza, el primero repudiado en el PRI por sus estilos autoritarios de operar la campaña presidencial de julio pasado y el segundo sin la astucia de Peña Nieto en el 2006 para hacerse del control del PRI.

Los grupos en pugna contra Peña Nieto son varios, pero pocos con influencia real: Democracia Interna del exgobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz, César Augusto Santiago rumbo a la salida y el endeble de Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari que es solo pieza movible de otros grupos en la oscuridad.

En este contexto, la maniobra para imponer a Murat Casab en la CNOP sería el campo de guerra más importante del PRI, bastante por la figura polémica y atrabancada del propio Murat y también en mucho por la alianza Murat y el gobernador campechano Alejandro Moreno Cárdenas Alito como pieza peñista para el PRI en el relevo el próximo año, pero con el costo de tener que abandonar la gubernatura de Campeche que termina el segundo semestre del 2021.

La guerra de posiciones en el PRI será diferente a la del 2000 y el 2006 cuando el partido perdió la presidencia y muy parecida a la del 2012 cuando Peña Nieto ganó las elecciones y se posesionó del poder con el Pacto por México, aunque a pique a partir del 2014 hasta llevar a la debacle del 2018.

Por lo pronto, la alianza Murat-Alito va a afectar al gobernador campechano por los negativos del exgobernador oaxaqueño y por intentar llegar a la presidencia del partido como pieza del presidente saliente Peña Nieto. La ruptura en el PRI por Murat será desastrosa para los planes del PRI de regresar a la presidencia en el 2024 porque ni Alito ni Del Mazo Maza tienen la astucia política de Peña Nieto en el 2006 para quedarse con el PRI y trabajar su candidatura mediática sin oposiciones internas.

La imposición de Murat en la CNOP escalará la guerra interna en el PRI.

Política para dummies: La política suele ser la forma de acreditar responsabilidades a los adversarios para salvar proyectos fracasados.

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@carlosramirezh
15 Octubre 2018 04:00:00
Crimen organizado amenazó foros y por eso los suspendieron
Los foros sobre seguridad no se suspendieron por razones de organización y tiempo para diseño de estrategias, sino porque bandas criminales amenazaron con atacar las reuniones con violencia.

Sin un organismo de inteligencia, con el CISEN desprestigiado y diezmado, con las fuerzas armadas humilladas por el próximo poder civil y con enfrentamientos entre la secretaria designada de Gobernación. Olga Sánchez Cordero, y el secretario designado de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, el presidente electo López Obrador está acercándose al infierno de la realidad.

Los mensajes de la realidad son inocultables: si el crimen organizado ha aumentado sus acciones para acotar las intenciones del próximo gobierno, los grupos radicales también están revelando sus propias limitaciones. La violencia a sillazos de la Coordinadora de maestros disidentes contra el foro organizado en Acapulco por el secretario designado de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, fijó los límites de la alianza: o se regresa al punto en el que la relación gobierno era vía canales ilimitados de dinero a los líderes y el manejo sindical de la política educativa o las protestas violentas seguirán estallando.

Lo que parece que nadie ha entendido es que la famosa Cuarta Transformación --de existir en los planes reales de López Obrador-- implica un rediseño del Estado, aunque sin perder sus resortes priístas de control social. Sólo que en los tiempos del viejo régimen el PRI era el aparato de control, conducción y mediación de reformas por su cohesión interna y sus liderazgos eficaces y ahora Morena es una Torre de Babel de intereses sin orden y todos ellos muy mezquinos.

Nada ilustra mejor como los morenistas van por el poder que las disputas minúsculas por la oficina de comunicación social de la Cámara de Diputados. El presidente de la mesa directiva, Porfirio Muñoz Ledo, llegó hasta la estridencia con López Obrador para que le dejaran poner a su operadora de prensa, sin entender que la mayoría absoluta morenista no implica la imposición del interés de uno de sus legisladores. Al final gano Muñoz Ledo, pero perdió el sentido democrático de Morena.

Hasta ahora parecen dominar los intereses de los morenistas que llegan por primera vez al poder real, en tanto que los morenistas del PRI, del PRD y del PAN prefieren asegurar sus parcelas tribales de poder. Pero ambos se han olvidado que llegaron a la mayoría legislativa no para relevar sólo a figuras priistas, sino para reconstruir al Estado. Nosotros ya nos vamos, les acaba de decir el canciller Luis Videgaray, y ustedes se quedarán solos.

La confusión ocurre en la seguridad pública; López Obrador y sus aliados se han dedicado más a desprestigiar a las fuerzas federales, estatales y municipales de seguridad, que a ofrecer un programa coherente, rápido y eficaz para arrancar el 1 de diciembre con una estrategia que vaya más allá de donde llegaron Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

La idea central que ha prevalecido es la de enfocar el problema desde la óptica de la buena voluntad y los derechos humanos, pero las amenazas creíbles de que bandas criminales atacarían sedes de los foros probaron que la inseguridad no es producto de la pobreza o de la falta de oportunidades, sino de la asunción del mal como una opción directa. Las amenazas fueron tan reales que la decisión del equipo de López Obrador fue cancelar los foros que faltaban ante la incapacidad de resistir un ataque masivo.

Asimismo, las amenazas de los grupos criminales contra los foros fueron la prueba de que los criminales no andan en busca de amnistía o perdones sin olvido, sino que en la crisis de seguridad se disputan tres cosas: el dominio del poder de violencia de los grupos criminales sobre el Estado, la decisión de evitar la socialización del debate sobre seguridad y el mensaje de que los criminales no quieren un pacto con el Estado, sino que harán uso de toda su violencia para mantener el control de sus territorios. Es decir, que las amenazas de atacar los foros fue el primer enfrentamiento de la estrategia de seguridad de López Obrador contra los intereses de dominación criminal de los grupos delincuenciales.

Las amenazas contra los foros de seguridad y los sillazos de la CNTE en Acapulco adelantaron la bienvenida de López Obrador a la presidencia el próximo 1 de julio. Y lo más grave fue el hecho de que sólo esos dos indicios revelaron que López Obrador aún no asume el gobierno y ya ha visto fracasar ante la realidad sus estrategias de conciliación.

Política para dummies: La política es el reino de la realidad, porque las ficciones sólo son demagogia o ilusiones.


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@carlosramirezh
14 Octubre 2018 04:00:00
México 68: Al final ganó el PRI
Los recuerdos históricos suelen disfrazarse de victorias de la retórica y a veces de la demagogia. El México 68 quedó marcado por la violencia de la tarde del 2 de octubre que aún no se aclara, a pesar de que ha pasado medio siglo. La razón es explicable: Nadie ha investigado el caso, la polarización progresista acusa al demonio de la represión y el Estado carga con vergüenza los saldos de muerte.

Si en conflictos sociales no hay ganadores ni perdedores absolutos, en el caso mexicano podríamos decir que el ganador-ganador del conflicto del 68 fue el PRI: El movimiento estudiantil fue en contra del partido del Estado y su élite gobernante autoritaria, el PRI salió desprestigiado por el saldo sangriento y el PRI ha sido acusado de ser el responsable histórico --si los hay-- del 68; sin embargo, el PRI ganó: Depuró sus filas, encabezó un largo proceso de reformas políticas para distensionar el ambiente, llevó a la oposición de izquierda y derecha a la institucionalidad del poder para disminuirla, operó como sistema de poder aún sin el PRI en la presidencia y ganó con López Obrador y su origen y comportamiento priístas.

El fondo de la explicación se puede resumir así: El PRI no fue el grupo de funcionarios que chocaron en la oscuridad del 68, sino que el PRI ha sido desde su fundación en 1929 y antes como élite revolucionaria que redactó la Constitución de 1917 una estructura de poder, una ideología oficial y un pensamiento histórico único. El nuevo gobierno de López Obrador --tan crítico del PRI-- eludió la responsabilidad histórica de una comisión investigadora sobre el 68 y, como los gobiernos panistas de 2000 y 2006, decidió dejar el 68 en la historia oral.

Las actividades para recordar los 50 años del 68 mexicano, por lo demás, giraron en torno a lo mismo: Acusar al sistema sin análisis de responsabilidad jurídica, repetir la historia oficial disidente de que fue una represión de Estado y centrar sus acusaciones en el entonces presidente Díaz Ordaz y su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Alvarez. Los nuevos libros de la coyuntura señalan la amargura de la derrota y el del activista del 68 Joel Ortega Juárez decidió convocar con el título de su libro a un Adiós al 68.

Como analista político, yo publiqué dos libros sobre el tema --los dos se encuentran en Amazon-Kindle para los interesados con mensajes novedosos: El 68 no existió y Octavio Paz y el 68: Crisis del sistema político priísta. El primero borda sobre el enfoque de que la crisis del 68 fue una pugna al interior del sistema priísta entre aspirantes a la candidatura presidencial de 1969 para la elección de 1970 y el segundo ajusta cuentas con un pasivo de desdén de la academia y las organizaciones de lucha hacia Octavio Paz, el único que razonó el 68 en octubre de 1969 como una crisis autoritaria del sistema político priísta y que definió que la salida estaba en la democracia.

Como análisis del 68 mexicano fuera de fechas simbólicas aquí expondré cinco enfoques de aquella crisis que casi nadie quiere articular:
1.- Disputa por la candidatura presidencial. Después de las elecciones legislativas de 1967, el PRI, como siempre, salió con el 100% del Senado y el 85% de la Cámara de Diputados. También como siempre, la disputa por la candidatura presidencial del PRI comenzó después de ese reacomodo del poder de mediados de sexenio. La tradición autoritaria del poder señalaba que el presidente en turno designaba de manera directa al candidato del PRI, pero permitía el juego entre cuando menos tres aspirantes: Echeverría como secretario de Gobernación, Emilio Martínez Manautou como secretario de la Presidencia y Antonio Ortiz Mena como secretario de Hacienda; un cuarto aspirante se metió a la lista forzando las reglas: El general y licenciado Alfonso Corona del Rosal, jefe político de la capital de la república.

2.- Lucha dentro del gobierno. Y como señala la tradición, los aspirantes a la candidatura generan batallas burocráticas para convencer al presidente saliente. El nuevo actor en la lucha por el poder fue el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, miembro del PRI, contendiente contra Díaz Ordaz en 1963 en la lucha por la candidatura del PRI y enemigo político de Díaz Ordaz.

3.- Resistencia, no revolución. La lucha de los estudiantes fue de resistencia y contra el autoritarismo. El pliego de peticiones exigía desaparición del cuerpo antimotines de la policía, la renuncia de los jefes policiacos y la indemnización de víctimas. La crisis se complicó cuando el rector de la UNAM se pasó al lado de los estudiantes y el conflicto se polarizó entre gobierno y estudiantes, sin ningún espacio de negociación.

4.- Trampa en Tlatelolco. Iniciada la crisis el 22 de julio, una luz de negociación llegó el 1 de octubre: Reunión entre funcionarios del gobierno y líderes estudiantiles. Encauzada la negociación, el mitin el 2 de octubre fue para informar de la negociación. Pero grupos radicales de los estudiantes y de la milicia del estado mayor presidencial precipitaron la violencia.

5.- Ganar-ganar. Derrotado el movimiento estudiantil, sus líderes presos o exiliados, el sistema priísta emprendió una larga lista de reformas políticas para democratizar el sistema sin que el PRI perdiera el poder y el dominio. La alternancia en la presidencia del PRI al PAN en el 2000, del PAN al PRI en el 2012 y del PRI a Morena en 2018 no ha cambiado los tres espacios dominantes del PRI: Sistema político/régimen de gobierno/Estado Constitucional.

De ahí la tesis de que el PRI precipitó el colapso político autoritario en 1968, lideró las reformas de distensión autoritaria y como política/ideología/poder salió reforzado y demostró que México es priísta sin el PRI.

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12 Octubre 2018 04:00:00
AMLO, Fuerzas Armadas, cárteles, ley de seguridad interior y congreso
En medio de dardos envenenados que parece que nada tienen que ver con definiciones de fondo pero envenenan el ambiente de inseguridad, el tema central que va a definir la línea estratégica del gobierno formal de López Obrador será el de la seguridad interior.

Por primera vez López Obrador utilizó el concepto de seguridad interior al salir de un encuentro con el secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos Zepeda, el 25 de agosto pasado. Lo platicado no pudo haber sido un secreto: La seguridad pública se colapsó cuando el crimen organizado rebasó a las fuerzas policiacas de seguridad --por incapacidad y corrupción-- y entonces se puso en riesgo la soberanía del Estado en zonas territoriales controladas por las bandas delincuenciales de todo tipo: esta es la seguridad interior.

En esta situación de dominio criminal en importantes zonas de la República se explica y justifica la intervención de las fuerzas armadas en función del mandato constitucional de defensa de la seguridad interior. Las fuerzas armadas comenzaron a actuar a comienzos de 2007 sin una ley reglamentaria de la seguridad interior.

El marco legal se fijó en el Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018, publicado el 30 de abril del 2015 en el Diario Oficial de la Federación por facultad exclusiva del presidente Peña Nieto. Ahí se dan las explicaciones jurídicas y formales sobre las tres seguridades --pública, interior y nacional-- y sus interrelaciones justificadas por el grado de afectación criminal a la estabilidad nacional. En base a este Programa y luego de un debate nacional, el 21 diciembre de 2017 se promulgó en el Diario Oficial la Ley de Seguridad Interior, aunque con la decisión presidencial de congelarla hasta desahogar las controversias presentadas en la Suprema Corte de Justicia.

En este contexto, la primera y fundamental decisión del gobierno en funciones de López Obrador a partir del 1 de diciembre será dotar a la estrategia de seguridad contra el crimen organizado de un marco jurídico que no puede ser otro que una Ley de Seguridad Interior --la aprobada o una nueva-- porque las fuerzas armadas ya no pueden seguir combatiendo el crimen organizado en nivel de seguridad interior sin un marco jurídico que determine las responsabilidades no solo de los militares y marinos, sino sobre todo de los funcionarios civiles.

Todos los planes que tienen que ver con la seguridad pública del próximo gobierno --foros, funcionarios, oficinas, facultades, nuevas reglas-- debería tener antes el marco legal de la seguridad interior, sobre todo a partir del reconocimiento de López Obrador de que las Fuerzas Armadas seguirán en el campo porque el país carece de una fuerza policiaca y judicial con capacidad de respuesta ante el pode criminal corruptor de las bandas delincuenciales.

Pero hasta ahora no se percibe que en los grupos lopezobradoristas de Gobernación y Seguridad Pública estén trabajando sobre la seguridad interior. Y en el Congreso, las comisiones respectivas tampoco han iniciado labores sobre el tema, con la circunstancia agravante de que van a prevalecer los grupos anti seguridad en nombre de los derechos humanos.

Si en los diputados el presidente de la comisión de defensa nacional es el general Benito Medina Herrera (PRI), en el Senado quedó al frente de la comisión respectiva el militante Félix Salgado Macedonio (Morena), responsable de haber permitido el crecimiento del crimen organizado durante su gestión como alcalde perredista de Acapulco en 2005-2008, durante la gubernatura perredista de Zeferino Torreblanca. El narco se consolidó en Guerrero durante el largo periodo perredista 2005-2015.

Los pasivos del gobierno de Peña Nieto en materia de seguridad tendrán que ser resueltos por el gobierno de López Obrador: Ley de seguridad interior, doctrina de defensa nacional, doctrina de seguridad, reforma a la ley de seguridad nacional, ley de inteligencia y hasta una ley de espionaje. El punto de partida es la certeza de que México es una nación madura para regular las actividades de seguridad y evitar las indefiniciones que benefician siempre al crimen organizado.

La clave en el congreso estará en el armado de secretarías técnicas en las comisiones con expertos en la materia y con decisiones para un marco jurídico en materia de seguridad sin afectar derechos civiles ni democráticos. Lo peor sería seguir en la ambigüedad ante la falta de liderazgo político para conducir la nave del estado.

Política para dummies: La política es el espacio de los acuerdos, no de las imposiciones estilo viejo régimen priísta.
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12 Octubre 2018 04:00:00
AMLO, Fuerzas Armadas, cárteles, ley de seguridad interior y congreso
En medio de dardos envenenados que parece que nada tienen que ver con definiciones de fondo pero envenenan el ambiente de inseguridad, el tema central que va a definir la línea estratégica del gobierno formal de López Obrador será el de la seguridad interior.

Por primera vez López Obrador utilizó el concepto de seguridad interior al salir de un encuentro con el secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos Zepeda, el 25 de agosto pasado. Lo platicado no pudo haber sido un secreto: La seguridad pública se colapsó cuando el crimen organizado rebasó a las fuerzas policiacas de seguridad --por incapacidad y corrupción-- y entonces se puso en riesgo la soberanía del Estado en zonas territoriales controladas por las bandas delincuenciales de todo tipo: esta es la seguridad interior.

En esta situación de dominio criminal en importantes zonas de la República se explica y justifica la intervención de las fuerzas armadas en función del mandato constitucional de defensa de la seguridad interior. Las fuerzas armadas comenzaron a actuar a comienzos de 2007 sin una ley reglamentaria de la seguridad interior.

El marco legal se fijó en el Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018, publicado el 30 de abril del 2015 en el Diario Oficial de la Federación por facultad exclusiva del presidente Peña Nieto. Ahí se dan las explicaciones jurídicas y formales sobre las tres seguridades --pública, interior y nacional-- y sus interrelaciones justificadas por el grado de afectación criminal a la estabilidad nacional. En base a este Programa y luego de un debate nacional, el 21 diciembre de 2017 se promulgó en el Diario Oficial la Ley de Seguridad Interior, aunque con la decisión presidencial de congelarla hasta desahogar las controversias presentadas en la Suprema Corte de Justicia.

En este contexto, la primera y fundamental decisión del gobierno en funciones de López Obrador a partir del 1 de diciembre será dotar a la estrategia de seguridad contra el crimen organizado de un marco jurídico que no puede ser otro que una Ley de Seguridad Interior --la aprobada o una nueva-- porque las fuerzas armadas ya no pueden seguir combatiendo el crimen organizado en nivel de seguridad interior sin un marco jurídico que determine las responsabilidades no solo de los militares y marinos, sino sobre todo de los funcionarios civiles.

Todos los planes que tienen que ver con la seguridad pública del próximo gobierno --foros, funcionarios, oficinas, facultades, nuevas reglas-- debería tener antes el marco legal de la seguridad interior, sobre todo a partir del reconocimiento de López Obrador de que las Fuerzas Armadas seguirán en el campo porque el país carece de una fuerza policiaca y judicial con capacidad de respuesta ante el pode criminal corruptor de las bandas delincuenciales.

Pero hasta ahora no se percibe que en los grupos lopezobradoristas de Gobernación y Seguridad Pública estén trabajando sobre la seguridad interior. Y en el Congreso, las comisiones respectivas tampoco han iniciado labores sobre el tema, con la circunstancia agravante de que van a prevalecer los grupos anti seguridad en nombre de los derechos humanos.

Si en los diputados el presidente de la comisión de defensa nacional es el general Benito Medina Herrera (PRI), en el Senado quedó al frente de la comisión respectiva el militante Félix Salgado Macedonio (Morena), responsable de haber permitido el crecimiento del crimen organizado durante su gestión como alcalde perredista de Acapulco en 2005-2008, durante la gubernatura perredista de Zeferino Torreblanca. El narco se consolidó en Guerrero durante el largo periodo perredista 2005-2015.

Los pasivos del gobierno de Peña Nieto en materia de seguridad tendrán que ser resueltos por el gobierno de López Obrador: Ley de seguridad interior, doctrina de defensa nacional, doctrina de seguridad, reforma a la ley de seguridad nacional, ley de inteligencia y hasta una ley de espionaje. El punto de partida es la certeza de que México es una nación madura para regular las actividades de seguridad y evitar las indefiniciones que benefician siempre al crimen organizado.

La clave en el congreso estará en el armado de secretarías técnicas en las comisiones con expertos en la materia y con decisiones para un marco jurídico en materia de seguridad sin afectar derechos civiles ni democráticos. Lo peor sería seguir en la ambigüedad ante la falta de liderazgo político para conducir la nave del estado.

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11 Octubre 2018 04:00:00
AMLO y el ejército: Ignorancia, resentimiento o simple desdén
A pesar de que a partir del 1 de diciembre será formalmente el comandante supremo de las fuerzas armadas, el presidente electo López Obrador aún no ha entendido lo obvio: El mando civil siempre ha estado por encima del militar, sin necesidad de regaños, humillaciones y menosprecios.

El anuncio de López Obrador en redes en el sentido de que va a reinstalar a un mando de la fuerza aérea que supuestamente fue castigado por entregarle información militar al equipo del presidente electo encargado del nuevo aeropuerto, ha causado estragos al interior de las fuerzas armadas. Y no porque se sientan intocables, sino porque el próximo mandatario violentó la ley de disciplina militar.

La nueva fricción innecesaria entre López Obrador y los mandos militares ocurrió en el contexto de una ofensiva de los aliados antimilitares de la coalición lopezobradorista y de los grupos de Morena que usaron los cincuenta años del 68 estudiantil para golpear al Ejército y no a los mandos civiles que dieron las órdenes de participación castrense.

En un mensaje en redes, López Obrador reveló que un mando de la Fuerza Aérea había compartido información sobre la base aérea militar de Santa Lucía con el civil Javier Jiménez Espriú, sin cargo oficial en el gobierno y apenas secretario designado del próximo gabinete de gobierno. En su mensaje, el presidente electo le “ofreció” al general “cesado injustamente” que lo reinstalaría en su cargo. El asunto puede enredarse porque fuentes militares dicen que el general Manuel Enrique Vallín estaba en situación de retiro por edad.

Lo grave del asunto tiene dos aristas:

De una parte, los mandos en las fuerzas armadas se rigen por la Ley de Disciplina Militar y por el Código de Justicia Militar. Las reglas son estrictas porque las fuerzas armadas son las responsables de la soberanía exterior e interior de México y por el manejo de información delicada que tiene que ver con la capacidad de fuerza castrense. Y en ambos reglamentos se establece el delito militar de filtrar información fuera de los espacios estrictos militares.

De otra parte, el gobierno civil y menos aún políticos que carecen de intervención formal regulada en asuntos militares pueden reinstalar por orden directa a ningún mando castrense, si no pasa antes por los procedimientos de juicios establecidos en las leyes militares.

López Obrador aceptó que un militar en funciones le había entregado información militar a un civil sin representación legal formal para tener ventajas en el debate sobre la instalación del nuevo aeropuerto. La información tenía que ver con la base militar de Santa Lucía, una instalación que se rige bajo estrictas medidas de seguridad militar. En un juicio militar hubiera podido hablarse inclusive de traición a las normas militares, porque de la misma manera el señalado hubiera podido entregar información militar a otras instancias no autorizadas, nacionales y extranjeras.

Al airear el asunto en redes sociales, López Obrador socializó un incidente que debió de haber sido dirimido por los estrictos cauces de la justicia militar; en consecuencia, López Obrador volvió a meter a las fuerzas armadas en litigios judiciales en tribunales civiles mediáticos. El asunto tendrá un efecto mayor porque López Obrador será el 1 de diciembre el comandante en jefe de las fuerzas armadas y por tanto habrá de regirse en función de las leyes militares vigentes, con todo el derecho de cambiarlas con la mayoría absoluta de Morena en el Congreso.

La moral de las fuerzas armadas depende del apoyo ciudadano hasta ahora latente y sólido y del respeto institucional de los mandos civiles. A lo largo de la campaña López Obrador hizo graves acusaciones a las fuerzas militares, cuestionó su eficacia en la lucha contra la inseguridad interior, las acusó de violentar los derechos humanos y llegó al punto de decir que “no sirven”. Ya como presidente electo y luego de una charla privada con el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, López Obrador anunció que las fuerzas armadas continuarían en seguridad interior por el fracaso policiaco.

Los comportamientos de López Obrador hacia las fuerzas armadas aún no se aclaran: ¿Resentimiento civil, ignorancia de su importante papel en la estabilidad nacional o presión del ala anarquista de Morena? Lo único cierto es que López Obrador será el comandante supremo de las fuerzas armadas que hoy ofende en su credibilidad.

Política para dummies: La política radica en la certeza del rumbo.

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@carlosramirezh
10 Octubre 2018 04:00:00
Estrategia de seguridad AMLO: Ni cómo está, ni qué, ni cómo
El principal problema de las propuestas del presidente electo López Obrador sobre seguridad no radica solo en no saber lo que se quiere, sino en cómo se va a llegar a donde no se sabe. Y se agrava cuando el debate al interior del lopezobradorismo no se da en la lucha autoridad-criminales, sino entre los radicales que quieren disolver al ejercito y un López Obrador indeciso que un día dice que no y otro que sí.

Mientras el presidente electo ya aceptó la doctrina de seguridad interior de las fuerzas armadas y por tanto avaló la permanencia temporal de militares y marinos en tareas de seguridad interior derivadas de una seguridad pública controlada por las bandas criminales, el morenismo duro ha emprendido una campaña contra las fuerzas armadas exigiendo inclusive su disolución.

El desencuentro radica en la caracterización de la delincuencia: Una expresión pesimista del subdesarrollo y la falta de bienestar o una conciencia del mal por sí mismo. Por lo pronto, el enfoque de seguridad de López Obrador y su equipo encargado de restaurar la Secretaría de Seguridad Pública se encuentran en la indefinición de los papeles de las tres formas de la seguridad: Pública, interior, nacional.

El equipo de seguridad pública del próximo gobierno necesita de manera urgente definir su diagnóstico sobre la inseguridad y presentar su estrategia. Una cosa es que los grupos políticos pacifistas y antiautoritarios de Morena vean en las fuerzas armadas una preocupación para los derechos civiles y otras cosa que a lo largo de la historia de las fuerzas armadas nunca hubo --con excepción de la traición de Huerta encarada con decisión por jóvenes del Heroico Colegio Militar-- ninguna iniciativa propia para enfrentarse a la población civil, sino que obedeció con disciplina las órdenes de los mandos constitucionales civiles.

Por tanto, el problema de las fuerzas armadas no radica en los mandos militares, sino en los civiles.

Las oscilaciones de López Obrador sobre el papel de las fuerzas armadas y su percepción sobre las razones de la inseguridad y la delincuencia están introduciendo inestabilidad en el cuerpo castrense, toda vez que el presidente electo es virtualmente el comandante en jefe de las fuerzas armadas y lo será de manera formal el 1 de diciembre. Pero ven con preocupación que López Obrador carece de una definición clara sobre las fuerzas armadas.

La función de las fuerzas armadas no fue determinada por capricho sino por cuando menos tres sucesos históricos: La apropiación de territorio mexicano, el acoso y la invasión estadunidense del siglo XIX hoy potenciada con los documentos del Pentágono que tienen en la mira la protección de los pozos petroleros mexicanos; el carácter transnacional del crimen organizado, la protección de la soberanía interna --esencia de la seguridad interior como doctrina de seguridad nacional-- ante la apropiación por los cárteles de zonas territoriales de la soberanía del Estado nacional y las intenciones del ejército de los EU de tomar el control en territorio mexicano de la lucha contra los delincuentes definen la seguridad nacional castrense.

Hasta ahora López Obrador no ha demostrado ser un político revolucionario y ha dado más que evidencias para consolidar su imagen de político institucional priísta. Sin embargo, parece haber quedado atrapado en la doctrina Solalinde que considera a los narcos como víctimas del Estado y por ello se ha referido al hermano Zeta para exonerar de pecados a uno de los grupos criminales más crueles en la delincuencia actual, formado no por pobreza sino por opción delincuencial definida.

La principal definición pospuesta por el presidente electo, su equipo de seguridad pública y los grupos de derechos humanos es la clave para saber la política estratégica de seguridad del próximo gobierno: la delincuencia y la criminalidad son un derecho humano o una forma del mal social. Y ello llevaría a la más importante precisión del nuevo gobierno: La delincuencia se va a combatir con bendiciones, indulgencias y perdones o con la aplicación estricta de la ley.

A menos de cincuenta días de arranque formal del próximo gobierno, el programa de seguridad se percibe en tres imágenes que contrastan con el aumento en las acciones criminales: El desorden en los foros, la percepción del lopezobradorismo de que las víctimas no darán perdón sin justicia penal y los datos de que el sistema de seguridad pública en realidad no sirve.

Pero es la hora en que el nuevo equipo de seguridad carece de una propuesta real.

Política para dummies: La política consiste en decidir, no en posponer.

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@carlosramirezh
09 Octubre 2018 04:00:00
AMLO, Yáñez, Hola: Nuevos ricos y la oficialización del chairo
La boda de César Yáñez --resumida en el reportaje de la revista Hola-- ha tenido tres efectos en la imagen de gobierno del presidente electo López Obrador:

1.- Destruyó buena parte del discurso de austeridad juarista resumido en el recorte de salarios, prestaciones y beneficios a funcionarios.

2.- Representó una severa crisis en la política de comunicación social-política de López Obrador.

‘3.- Y polarizó aún más la sociedad entre los que le critican sus contradicciones más evidentes y los que apoyan todo, aún aquellos deslices que tienen que ver con el viejo régimen priísta.

Hasta donde se tienen datos, nadie del entorno de López Obrador les hizo saber el despropósito de los preparativos de una boda en plena definición social del gobierno lopezobradorista. O el presidente electo ha cerrado las puertas a la sensibilidad de su entorno o simplemente hubo quienes dejaron correr el incidente a sabiendas del escándalo previsible.

En todo caso, la boda de Yáñez, bendecida con la presencia formal del presidente electo y su esposa, ha servido para nuevas caracterizaciones de una clase política en ascenso en el poder, sobre todo por los gustos de nuevo rico: Pasar del naco de Carlos Monsiváis al chairo definido ya por el Diccionario del Español de México de El Colegio de México y que tanto se maneja en redes como personaje lopezobradorista:

“Chairo: sujeto y adjetivo (ofensivo): persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”.

Pero lo más importante, en todo caso, fue el desdén de López Obrador y su primer círculo de poder hacia las sensibilidades sociales --críticas y aliadas-- por sus comportamientos en una zona de percepciones ante recortes de salarios y bienestar que disminuirá el nivel de vida de millones de mexicanos.

A ello se agrega una enorme falla en la política de comunicación social y política del nuevo grupo gobernante, sobre todo de López Obrador, por su discurso de austeridad basado en un discurso del gobernador Benito Juárez el 2 de julio de 1852 ante la legislatura de Oaxaca:

“(Los funcionarios públicos) no pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse al trabajo, resignándose a vivir en la honrosa medianía que proporciona la retribución que la ley le haya señalado”.

De acuerdo con información del grupo lopezobradorista, César Yáñez gana 37 mil pesos mensuales y su boda se ajustaría, según cálculos aproximados, a ingresos de más de 200 mil pesos mensuales. Y la frase del discurso de Juárez incluye acotamientos claros: Improvisación de riqueza, ocio y disipación, honrosa medianía relacionada con el ingreso.

El problema radicó en el hecho de que todo político sometido a una observación exagerada carece de vida privada, y más cuando lo privado se hace de manera ostentosa como pública. López Obrador no tiene ninguna responsabilidad directa en eventos a los cuales asiste como invitado, pero desde luego que participa de una corresponsabilidad si se trata de un acto de su principal colaborador personal y político.

Todo evento que involucre la figura personal de López Obrador es sujeto de comunicación política; por tanto, el genio político de López Obrador en el manejo de su figura y sus dichos sufrió una importante abolladura. Y lo más grave fue el hecho de que el incidente de la boda involucró nada menos que al vocero principal del presidente electo y por tanto el encargado de la comunicación presidencial: Un comunicador hundido por un error de comunicación social.

Todo evento privado de personajes públicos es público cuando su realización se promueve con ostentación en la esfera abierta a las miradas sociales. Muchos de los votantes de López Obrador estaban marginados detrás de la valla colocado por la Policía para dividir las esferas del poder: El de la ostentación de un funcionario de López Obrador y del propio presidente electo y la nueva plutocracia que se configuró la noche del 1 de julio pasado.

Los políticos priístas aprendieron y olvidaron sus propias reglas: La mujer del César no sólo debe ser honesta, sino que debe parecer honesta. La nueva élite gobernante 2018-2024 tardará en borrar la imagen de una boda de nuevo rico en un gobierno que prometió ser pobre y que la austeridad está empobreciendo en los días alrededor de la boda del sexenio lopezobradorista.

Política para dummies: La política es, también, el sentimiento de la sociedad ante sus líderes.

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08 Octubre 2018 04:00:00
El INE Vs. libertad de opinión, una victoria legal que exige reformas
En febrero del 2015 el INE inició un litigio contra el columnista Carlos Ramírez y su columna Indicador Político, concluyendo con una multa y una amonestación por haber ejercido la libertad de opinión. La sala superior del Tribunal Electoral Federal anuló el castigo del INE, pero dejó abierta la necesidad de corregir el reglamento de elecciones para evitar la coerción legal contra la libertad de prensa.

El abogado del columnista fue Eric Heras Velázquez, candidato a Doctor en Investigación Jurídica por la Universidad Iberoamericana-Puebla y litigante muy eficaz. Su argumentación se presenta a continuación como la base de una reforma legal que amplié las garantías de libertad de opinión que el INE quiso coartar y castigar:

Una de las necesidades mas apremiantes de las personas, es sin duda el acceso a la justicia, pues el orden jurídico mexicano no ha logrado vencer las inercias burocráticas, los vicios en su administración, y la falta de profesionalización de sus instituciones; lo que se refleja en una percepción generalizada de mala calidad, corrupción e ineficacia en la procuración y administración de justicia.

Según el World Justice Project, organización independiente y multidisciplinaria cuyo objetivo es fortalecer el estado de derecho alrededor del mundo, México ocupa el lugar 92 en el año 2107- 2018 de ciento trece (113) países evaluados, mientras en el índice del año 2016, ocupaba el lugar 88; es decir, de un año a otro la percepción de México es de un país en donde el estado de derecho se aleja del sentimiento ciudadano y en escala internacional crece 4 lugares; cada día los mexicanos percibimos un estado de derecho mas lejano.

Otros medidores como Latinobarómetro destacan que, en el año 2015, el rubro confianza en el estado, el 42.1% manifestó confiar poco en el gobierno y el 23,4% manifestó no confiar en el gobierno mexicano; es decir, el nivel de desconfianza en el gobierno, desde la perspectiva de sus propios ciudadanos, es de 65.5%.

Ante este escenario el ejercicio de libertades como la prensa y la libre manifestación de las ideas adquieren un valor no solo personal para quienes lo hacen como su forma de vida, sino para lo que significa para la sociedad, como un mecanismo para alcanzar y defender otras libertades, otros derechos, todos en igualdad de importancia.

Defender las libertades no es cosa sencilla; tiene aristas e inercias muy difíciles de romper; y este fue el caso del periodista Carlos Ramírez, quien desde hace muchos años ha dedicado su carrera profesional al ejercicio y defensa de las libertades, la de la libre expresión de las ideas y la de prensa, no solo como libertades reconocidas por nuestra Constitución, sino como derechos humanos trascendentales, de primer orden, derechos en la primera línea de defensa como sociedad.

El ejercicio efectivo de los derechos humanos no es obra de coincidencias temporales, se trata de un conjunto de esfuerzos de la sociedad civil; Los derechos humanos son, por decir lo menos, el más grande avance de reconocimiento ético que ha impulsado la sociedad, en protección de sí misma, pues como muchos advertimos el reconocimiento de los derechos humanos pasa necesariamente por la ciencia jurídica, pero también por la ética, la filosofía, la sociología y muchas otras áreas del conocimiento humano y ello explica por si solo la importancia que reviste la defensa de éstos, en lo individual y en lo colectivo; los derechos humanos forman parte importante en los estados democráticos.

Carlos Ramírez, periodista oaxaqueño quien inició su trayectoria profesional desde 1972, ha obtenido innumerables premios de periodismo; en ejercicio pleno de su actividad, escribió una columna en la que hizo un análisis de opinión respecto a las cifras que una encuesta de Prospecta Consulting elaboró para medir el escenario de las elecciones intermedias del año 2015; dicha columna publicada por mas de veinte diarios, impresos y electrónicos (Tendencias 7-J: PRI fuerte y Verde avanza) fue el inicio de un litigio en contra del periodista por parte del INE, órgano que de conformidad con el articulo 41 de la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos es la responsable de velar por la democracia en nuestro país; sus principios rectores dice la Carta Magna son la certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad; principios que quizá los integrantes del INE, no alcanzaron a comprender; salvo el consejero y politólogo Benito Nacif, los demás integrantes del INE no lograron diferenciar un articulo de opinión a la publicación de una encuesta, no consiguieron comprender la importancia que tiene el procurar desde la trinchera de la normativa electoral, la defensa de los derechos humanos, como lo establece el propio articulo 1 de la Carta Magna.

Carlos Ramírez ganó el litigio ante la Sala Superior del Tribunal Federal Electoral, no solo para él, sino para dejar un precedente de fundamental importancia, la libertad de prensa y de manifestación de las ideas como derechos humanos, son muy importantes para la democracia; la libertad de pensamiento y de expresión no tiene limitación de fronteras y este derecho comprende la “libertad de buscar, recibir, y difundir informaciones e ideas de toda índole” según el articulo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, el INE y sus sabuesos no entendieron que existen las sinergias informativas, las colaboraciones de investigación y el periodismo de investigación; sin embargo investigó a decenas de diarios, portales y empresas, solicitó información sobre el estado fiscal del periodista, lo intimidó, gastó miles de pesos en tres años para una investigación, pues la falta grave según el INE fue que el periodista mencionó en su columna una encuesta y ese acto esta reglamentado y debía ser sancionado; en el INE son policías de la reglamentación electoral, pero respetar, defender y garantizar el ejercicio de derechos humanos no está en su papel de garantes de la democracia.

Ahora deben venir reformas en el INE para comprometerse a respetar y alentar la libertad absoluta de prensa o seguir persiguiendo periodistas como burócratas del poder.


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@carlosramirezh
05 Octubre 2018 04:00:00
Puebla: AMLO-Morena, entre el PRI, Bartlett, Madrazo, Padierna
Lo único que está claro es que la intentona de Morena por apropiarse de la gubernatura de Puebla nada tiene que ver con el veleidoso expriísta Miguel Barbosa, sino con el objetivo de Andrés Manuel López Obrador de convertir a su partido-movimiento en el PRI de los próximos treinta años.

Por eso el presidente electo no vacilará en utilizar las viejas estratagemas del PRI antiguo al que él perteneció de 1975 a 1988: controlar entre el 85% y el 100% de las estructuras de poder. Detrás de Barbosa y la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky se dibujan las sombras del expriísta-morenista Manuel Bartlett y su fraude de 1988, el Roberto Madrazo que ahora recuerda que López Obrador iba ganando --no que ganó-- las votaciones del 2006 y de la Dolores Padierna que pintó de Morena a la mesa directiva de la Cámara como en los tiempos del PRI.

Y más en el fondo, López Obrador, Morena, Barbosa y Polevnsky quieren revivir en Puebla el criterio de “fraude patriótico” que el historiador Enrique Krauze concluyó de la argumentación de Bartlett sobre las irregularidades en la elección de gobernador en Chihuahua en 1986 para impedir la victoria del PAN en una de las sedes históricas de la Revolución Mexicana. Morena, que enarbola la bandera de Francisco I. Madero, quiere revivir el hecho de que la Revolución Mexicana se inició en Puebla el 19 de noviembre con los hermanos Serdán.

La victoria legal y legítima de la coalición PAN-PRD-Movimiento Ciudadano en Puebla le rompe a López Obrador el control político de las gubernaturas.

Asimismo, esa victoria opositora estaría a punto de mostrar las conductas violentas de Morena y Barbosa por la incursión agresiva en un hotel para agredir a militantes del PAN, reviviendo los tiempos del PRI violento --de Plutarco Elías Calles y Gonzalo N. Santos-- en que sometían elecciones al poder de la fuerza.

La elección en Puebla también exhibirá las alianzas de Morena con el PRI estatal de Mario Marín Torres, cuyo grupo ahora lo controla Alejandro Armenta, secretario de Desarrollo Social y presidente estatal del PRI en el gobierno de Marín, y hoy flamante senador de Morena y líder del grupo priísta que se pasó a la candidatura morenista de Morena de Barbosa.

Lo malo para López Obrador, Morena, Barbosa y Polevnsky radica en el hecho de que la victoria de la candidata Martha Érika Alonso fue ratificada con el uso de todos los mecanismos legales de la estructura electoral, incluyendo el recuento voto por voto y casilla por casilla y manteniendo la ventaja de 3.9 puntos.

El mensaje que está dejando López Obrador en Puebla es el del uso de las presiones extraelectorales para impedir el respeto al voto en Puebla. Los tribunales electorales han agotado todos los mecanismos legales. Por tanto, a López Obrador y a Barbosa solo le queda el camino de la violencia política para impedir la toma de posesión, exactamente como lo hizo el tabasqueño en 2006 después del plantón en Paseo de la Reforma y luego con la orden a los diputados del PRD para impedir la ceremonia oficial de transmisión de la banda presidencial de Fox a Calderón para provocar una crisis constitucional y conducir a una nueva elección.

Lo malo para Puebla y Barbosa es el hecho de que López Obrador y Morena ya se metieron de lleno en el proceso de interrupción del proceso electoral, sin suponer que la acusación de elecciones de gobernador contaminadas por supuestas irregularidades también involucra a la elección presidencial y que por tanto habría que anular las votaciones de López Obrador en el estado.

En este contexto, la ofensiva AMLO-Morena-Barbosa en Puebla asimismo quiere dejar el mensaje de que Morena busca ser el nuevo PRI de dominación absoluta y absolutista en toda la república, reprimiendo y aplastando a la oposición.

Puebla fue priísta hasta 2011 en que el PAN ganó la gubernatura, precisamente al gobernador priísta Mario Marín y su escudero Alejandro Armenta. De ahí la percepción de que más que López Obrador y Morena, en realidad Barbosa sería el instrumento político para el regreso del PRI de Marín ahora disfrazado de Morena. Barbosa se salió del PRI en 1994 por el priísmo atrabiliario del entonces gobernador priísta Manuel Bartlett, hoy por cierto su compañero de sector y de partido.

Y queda al final la conducta machista de Barbosa, después de que se le terminaron sus escasas argumentaciones políticas, por haber ofendido a la candidata Martha Erika por su condición de mujer.

Política para dummies: La política consiste en aprender a soplarle al jocoque y en no repetir errores del adversario.

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04 Octubre 2018 04:00:00
El 68 (7). El Ejército, víctima propiciatoria de sistema-PRI
Aún en el supuesto caso de que efectivos militares hayan actuado en el 68 como dicen las acusaciones más radicales, el hecho real fue que las fuerzas armadas nunca decidieron/operaron por sí mismas y siempre lo hicieron obedeciendo institucionalmente instrucciones superiores civiles.

Por tanto, los militares también deben ser asumidos como víctimas de las razones, mecanismos y decisiones tomadas por el Presidente de la República (Gustavo Díaz Ordaz), el secretario de Gobernación (Luis Echeverría), el secretario de la Presidencia (Emilio Martínez Manautou), el jefe del Departamento del Distrito Federal (Alfonso Corona del Rosal) y el director de la Federal de Seguridad (Fernando Gutiérrez Barrios). De haberse negado a cumplir las órdenes civiles, los militares --jefes, oficiales y tropas-- hubieran caído en situación de insubordinación castigada por las leyes.

Ahí tiene toda la razón el presidente electo al señalar que nunca ordenará a los militares reprimir. En el largo periodo 1941-1968, los militares fueron usados como fuerza antimotines civiles sin que existieran condiciones legales de rebelión o de emergencia en seguridad interior. La utilización del Ejército contra protestas civiles radicales en las calles (no la guerrilla) violó la Constitución porque en el 68 no hubo situaciones de seguridad nacional ni circunstancias de seguridad interior.

El gobierno civil en 1968 debería ser juzgado aún por el uso de la fuerza militar contra la población civil disidente. Ante demandas democratizadoras sociales contra el sistema autoritario del PRI, los gobiernos priístas y la oposición leal usaron al Ejército contra civiles, ante la carencia de algún cuerpo especial antimotines: Un recuento de Raúl Jardón destaca el uso de militares en huelga de una cooperativa de vestidos en 1941, en 1956 López Mateos contra el Politécnico, en 1959 López Mateos contra ferrocarrileros, en 1962 contra Jaramillo, en 1960-1962 contra movimiento cívico en Guerrero, en 1966 contra la Universidad Nicolaíta y en 1967 contra la Universidad de Sinaloa.

En todos esos casos el ejército fue utilizado sin cumplir con la Constitución. Y lo hicieron gobiernos constitucionales ante su incapacidad política para lidiar contra las movilizaciones sociales con demandas democráticas.

El huevo de la serpiente lo incubó el general Lázaro Cárdenas en 1938 cuando transformó el Partido Nacional Revolucionario en Partido de la Revolución Mexicana y le colocó cuatro pilares corporativos como columnas del partido del gobierno y del Estado: Obreros, campesinos, grupos populares y militares. En ese momento Cárdenas convirtió al Ejército en el sector castrense del partido del Estado, el PRM. Ávila Camacho corrigió ese despropósito y desaprecio el sector militar, pero el daño ya estaba hecho.

Todas las protestas sociales que tuvieron que enfrentar al Ejército fueron motivadas por razones políticas contra autoritarismo del gobierno, defensa de intereses del PRI y negativas del sistema-PRI a abrir cauces democráticos de participación. Las primeras protestas del 68 fueron contra el abuso de autoridad de los granaderos y el presidente Díaz Ordaz, el único que podía autorizar el uso de militares, dio la orden de escalar la respuesta autoritaria sacando a los soldados contra las protestas estudiantiles.

La mentalidad autoritaria de Díaz Ordaz y el juego de la sucesión presidencial de 1970 que había comenzado después de las elecciones federales de 1967, con un congreso senatorial de 100% de curules al PRI y 85% de diputados y edad mínima para votar de 21 años o de 18-21 si estaban casados por lo civil. A pesar de su dominio total del sistema político, al PRI de Díaz Ordaz le faltó sensibilidad democrática: Toda disidencia fue aplastada en nombre del Estado total y totalizador, una mentalidad dictatorial fascistoide tipo Carl Schmitt.

Después del 68, los militares fueron las víctimas propiciatorias del poder civil que los usó por abuso de fuerza o por miedos sociales. Pero en la realidad política, los responsables del 68 fueron los políticos y funcionarios que ordenaron y mantuvieron a los militares contra la población civil que demandaba democracia. Sobre los civiles que ordenaron el uso de la fuerza militar y los que supervisaron la represión debería caer el juicio de algún tribunal especial por crímenes de lesa humanidad.

Y a los militares les queda una ley de seguridad interior que establezca órdenes civiles por escrito para deslindar responsabilidades.

Política para dummies:

La política bien entendida es la ética de la responsabilidad, no el reparto de culpas propias.

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@carlosramirezh
03 Octubre 2018 04:00:00
El 68 (6). Nadie quiere investigar porque todos son corresponsables
A cincuenta años de distancia del movimiento estudiantil del 22 de julio al 4 de diciembre de 1968 solo existe una certeza: Los responsables de la crisis de violencia institucional fueron el sistema político, el régimen de gobierno y el Estado constitucional.

Tlatelolco no fue una crisis de circunstancias sino una acumulación de contradicciones sistémicas y sociales. A lo largo de los sesenta los gobiernos de López Mateos y Díaz Ordaz usaron a las Fuerzas Armadas contra estudiantes y ocuparon instalaciones educativas y en el 68 se repitió la dosis. Los estudiantes y sus protestas ideológicas sí ponían en riesgo la legitimidad del PRI y sus aliados en el poder.

Por eso todos han sido responsables y por eso medio siglo después funciona la coartada más sencilla: Nadie sabe, nadie supo y todos lo lamentan. Pero el factor central del movimiento aparece claro sin que nadie quiera indagarlo porque caerían muchas caretas falsas: La lucha por la candidatura presidencial del PRI, con el involucramiento de autoridades universitarias.

Algunos datos relevantes:

1.- En 1969 Gastón García Cantú, director de difusión cultural de la UNAM y confidente del rector Barros Sierra, participó en un grupo de la Academia Mexicana de Ciencias Humanas para publicar el folleto El dilema del desarrollo, democracia o autoritarismo, como apoyo directo y abierto a la precandidatura del secretario de la Presidencia, Emilio Martínez Manautou. Entre otros, firmó también Víctor Flores Olea, profesor radical de izquierda marxista en Ciencias Políticas de la UNAM; y luego director 1970-1975 y finalmente embajador de Echeverría en la URSS y más tarde académico del sistema priísta. El propio Barros Sierra había perdido la sucesión priísta de 1964 ante Díaz Ordaz.

2.- El regente Alfonso Corona del Rosal tenía un grupo secreto que lo apoyaba y que se dedicó a confrontar a Luis Echeverría, secretario de Gobernación. Pero la sucesión de 1970 estaba cantada: Echeverría. La alianza Díaz Ordaz-Echeverría se tejió desde 1956 cuando se configuró el grupo de poder para enfrentar la disidencia magisterial: Díaz Ordaz como oficial mayor de Gobernación, Echeverría como oficial mayor de la SEP y el triángulo se cerró con Fernando Gutiérrez Barrios, jefe de control político de la Federal de Seguridad. Esta troika de fuerza funcionó de 1956 a 1968.

3.- Díaz Ordaz era un hombre de poder y de fuerza. El 68 estudiantil tuvo su antecedente en 1964: El movimiento médico estalló en plena campaña y elecciones de 1964 y su exigencia era un diálogo público con el nuevo presidente. Díaz Ordaz les concedió una audiencia solo para dejarles claro que el Estado no se dejaba doblegar, que los médicos debían de someterse al orden y que el Estado tenía la fuerza para aplastar cualquier insurrección. Los médicos deshicieron su movimiento y muchos se exiliaron. Díaz Ordaz manejó el 68 estudiantil con el mismo método.

4.- Los cincuenta años del 68 se recordaron con homenajes, frases vacías, Díaz Ordaz como el único responsable y ninguna investigación real para desentrañar el misterio. La razón es sencilla: en 1968 todos fueron responsables porque se trató de una represión de sistema/régimen/Estado. Varios de los que estaban en el PRI o trabajaban en el gobierno se pasaron a la oposición sin aclarar sus responsabilidades históricas con el 68. A todos ellos les conviene que el 68 sea solo un día de guardar; a nadie le conviene que se investiguen corresponsabilidades directas o morales o políticas.

5.- La lista de corresponsables es larga: Funcionarios del gabinete, grupos políticos del PRI y de la UNAM, académicos priístas, la estructura del PRI, la gran prensa de Excélsior, El Universal, La Prensa, El Sol de México, la prensa disidente pero sistémica: Política y La Cultura en México, todos los diputados y senadores de todos los partidos, todos los partidos registrados, todos los gobernadores, casi todos los intelectuales (con la excepción no reconocida de Octavio Paz), todo el poder empresarial (Coparmex, la Asociación de Banqueros, las Cámaras), los directores de Ciencias Políticas (Enrique González Pedrero) y Economía (Ifigenia Martínez), los jilgueros como Muñoz Ledo, todo el sistema judicial, la Suprema Corte y el juez de consigna Eduardo Ferrer MacGregor y la línea dura del Consejo Nacional de Huelga que llevaron al movimiento al abismo. Muchos de ellos ahora estuvieron al lado del movimiento.

Por eso el 68 ha quedado solo en un lamento.

Política para dummies: La política es una red de intereses y responsabilidades secretas.
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@carlosramirezh
02 Octubre 2018 04:00:00
El 68 (5). Octavio Paz definió el 2 de octubre: Crisis de sistema-PRI
Todos los recuerdos, efemérides y convocatorias del movimiento estudiantil del 68 han parcializado sus héroes civiles. Y una de las figuras emblemáticas que encaró al presidente Gustavo Díaz Ordaz el 3 de octubre: El poeta Octavio Paz, ha sido, de nueva cuenta, desdeñada.

En cambio, otra figura que se dedicó a justificar la represión y la matanza en Tlatelolco, Porfirio Muñoz Ledo, está ya encaramado en la estructura de poder del grupo disidente del PRI y que quieren apropiarse de la lucha juvenil no solo sin haber participado, sino estando en el gobierno de Díaz Ordaz y Luis Echeverría.

Esta columna se basa en dos libros en circulación escritos por el autor de Indicador Político: El 68 no existió (
https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-644792253-libro-el-68-no-existio-_JM) y Octavio Paz y el 68. Crisis del sistema político priísta (https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-644793050-libro-octavio-paz-y-el-68-_JM), de venta también en Amazon-Kindle, y en documentos publicados en El 68 en Indicador Político: http://www.indicadorpolitico.mx/?page_id=84528.

Octavio Paz renunció a la embajada de México en la India siguiendo el protocolo de pasar a disposición; sin embargo, su carta de renuncia dejó claro que lo hacia en protesta por la matanza de estudiantes. Ningún otro funcionario del gobierno de Díaz Ordaz renunció ni se retiró y todos los que se quedaron tuvieron que pasar a la historia de la ignominia del 2 de octubre.

Una vez conocida la renuncia, Díaz Ordaz dio la orden de apabullar a Paz. Apenas un año antes Paz había ingresado a El Colegio Nacional y ganaría el nobel de literatura en 1990. Solo el intelectual del sistema Emilio Uranga, titireteado desde la Secretaría de Gobernación, publicó ataques.

Paz decidió un autoexilio de poco más de un año. En octubre de 1969 participó en las conferencias sobre México en la Universidad de Texas en Austin con un texto sólido de análisis político titulado: México: La última década. La referencia recordaba 1958 cuando Paz publicó, corriendo el riesgo por ser entonces miembro del cuerpo diplomático, un desplegado de intelectuales para protestar contra la represión a líderes sindicales.

La conferencia en Austin formÓ parte de un cuerpo analítico: Su análisis de las rebeliones estudiantiles que había enviado a la cancillería en septiembre de 1968, a petición específica del presidente Díaz Ordaz, la conferencia en Austin y Posdata. Los tres documentos debieran ser recuperados como un ejemplo claro del ensayo político y de ciencia política aplicada, aunque la academia politológica, hacia 1968-1970, carecía de autonomía teórica porque formaba parte de los mecanismos de control ideológico del sistema priísta.

En las efemérides de los 50 años del 2 de octubre de nueva cuenta ha habido un desdén hacia Octavio Paz. Sin embargo, sus tres textos referidos fueron los únicos que analizaron el movimiento estudiantil como una crisis estructural, ideológica e histórica del sistema político priísta. Paz concluyó que el dilema del sistema/régimen/Estado priístas era simple: Democracia o dictadura. Desde la ciencia policía comparada, Paz analizó al sistema-PRI en la óptica de las dictaduras comunistas del Este soviético.

La crítica politológica institucional sobre el movimiento estudiantil se hizo desde el escenario del nacionalismo revolucionario priísta; las revistas Política y el suplemento La Cultura en México reducían la crítica a señalar abusos de grupos conservadores, pero tratando de mantener vivo el espíritu de la Revolución Mexicana. Paz se negó a ese pensamiento histórico oficial. Su tesis central fue que la élite dirigente del gobierno priísta se había endurecido frente a oleadas de exigencias democráticas de la sociedad.

La relectura de la conferencia de Paz en Austin –publicada en la revista La Crisis http://www.indicadorpolitico.mx/?page_id=84528--, las cartas publicadas en Vuelta en abril de 1998 y Posdata han sido hasta ahora el único análisis sistémico de la crisis del sistema político priísta en 1968. La crisis del 68 fue el agotamiento del discurso de la Revolución Mexicana, el colapso del capitalismo de Estado que abrió la brecha entre riqueza y pobreza y la ilegitimidad del dominio de una casta burocrática del poder y planteó la democracia como la única salida al colapso derivado de la lucha juvenil por las libertades, con la respuesta autoritaria-represiva del régimen.

La interpretación del 68 ha estado incompleta por el desdén a los análisis de Paz. Pero la revisión del 68 estará mutilada sin Paz.

Política para dummies: La política es interpretar la realidad, no solo registrarla y recordarla.


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@carlosramirezh
01 Octubre 2018 04:00:00
El 68 (4): Muñoz Ledo justificó a Díaz Ordaz; hoy en Morena
El Porfirio Muñoz Ledo que presidirá mañana 2 de octubre de 2018 la ceremonia de recordatorio del Movimiento Estudiantil del 68 es el mismo Porfirio Muñoz Ledo que justificó la represión y apoyó incondicionalmente al presidente Díaz Ordaz por Tlatelolco

En 1969, como una de las estrellas nacientes en el horizonte del PRI y jilguero político de Díaz Ordaz y Luis Echeverría, Muñoz Ledo dijo que la represión en Tlatelolco fue un acto de “madurez revolucionaria” del Estado y una decisión política para imponer la “supremacía del poder político”. Desde dos tribunas, Muñoz Ledo exaltó hasta las lágrimas a Díaz Ordaz por su informe de 1969 en el que asumió la responsabilidad de las decisiones de poder de 1968.

Los textos de los dos discursos de elogio impúdico, desmedido e infame a Díaz Ordaz (
http://www.indicadorpolitico.com.mx/docs/index5.php) quedaron en el muro de la ignominia del PRI represor:
“Hemos vivido una de las coyunturas más cargadas de sentido dentro de nuestra historia contemporánea (el 68): momento que separaba y que ha vinculado finalmente tres decenios de desarrollo con los tres que le faltan a la revolución para cumplir su obra durante este siglo.

“Al cabo de un prolongado periodo de crecimiento, fuerzas e intereses ajenos a la voluntad del pueblo pretendieron divorciarlo de las instituciones de la República y los más antiguos trasfondos reaccionarios vinieron a condensarse en la idea de que el deber más imperioso para los mexicanos es disminuir la autoridad del Estado e inventar un nuevo régimen constitucional.

“Hoy, en pocos países como el nuestro, los jóvenes encuentran mejores posibilidades de identificación y de servicio dentro de la sociedad civil. En muy pocos podría escucharse verazmente la promesa que formuló aquí, hace casi dos lustros, el actual jefe de nuestra nación cuando afirmó que a sus contemporáneos correspondía ser el macizo puente por el que habrían de pasar las nuevas generaciones para hacerse cargo de sus responsabilidades con la patria.

“En todo el mundo existe la convicción de que los últimos movimientos de rebeldía y de protesta han dejado como secuela inmediata el aumento de poder de los enemigos del cambio social. Con la más estricta objetividad podemos afirmar que los conflictos sociales que tuvieron lugar en México y que llegaron a poner en peligro la paz pública no dejaron como saldo el más mínimo incremento de poder o de influencia en favor de quienes se oponen a la transformación acelerada y a la autonomía del país.

“El Jefe del Estado mexicano ha puesto en este informe (el V) especial acento a los actos de su administración que atestiguan la posición soberana de México frente al exterior y que propician vías de desarrollo económico cada vez más independientes…

“Díaz Ordaz dijo, reiteradamente, que ninguna presión obligaría al gobierno a “mediatizar la soberanía de la nación” y, podernos añadir con justicia, que no permitió tampoco que se deteriorara la autoridad que el Estado ejerce sobre los intereses particulares que componen la comunidad mexicana. Con esta intención ha dicho que “ningún grupo, ningún sector, ninguna clase tiene el derecho de imponerse a los demás. La voluntad mayoritaria del pueblo mexicano es la que decide”. En ejercicio de ese mandato, el Poder Ejecutivo tomó sus decisiones y la responsabilidad que asume, es —al mismo tiempo— la reafirmación de la soberanía externa del Estado y de la supremacía del poder público en el interior del país.

“Como miembro de este partido (el PRI) y como mexicano que confía honestamente en el destino de la nueva generación, nada me ha conmovido más hondamente en el texto del V Informe que el valor moral y la lucidez histórica con que el Presidente de México reitera su confianza en la “limpieza de ánimo y en la pasión de justicia de los jóvenes mexicanos”.

“Nuestra Revolución Nacional es obra de sucesivas generaciones (…). Por eso nos dolemos ante la expectativa de que nuestros jóvenes naufraguen en la desilusión o frustren sus empeños por no poder o no querer descifrar las estructuras de la civilización que están llamados a transformar.

Política para dummies: La política es, se repite, el arte de la memoria.

Sinaloa: la crisis provocada por las lluvias e inundaciones en Sinaloa exige la solidaridad nacional. El gobernador Quirino Ordaz suspendió su presencia en una gira a los EE. UU. y Canadá y se quedó a encabezar la supervisión de los planes para atender damnificados. Medio gabinete federal ha estado en Sinaloa. Cuenta para recibir apoyos: BBVA Bancomer 0112320665 Clabe: 012730001123206653.

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30 Septiembre 2018 04:00:00
Octavio Paz y el 68 mexicano
Una de las vertientes del movimiento estudiantil mexicano de 1968 --del 22 de julio al 4 de diciembre-- fue el papel de los intelectuales. Hasta ese año, los intelectuales maduros formaban parte de la base cultural del PRI y su sistema dominante, en tanto que los intelectuales jóvenes estaban sido sacudidos y distraídos por la ruptura cultural de los sesenta como contracultura.

Las dos únicas revistas en los sesenta que ocupaban el espacio de la cultura política eran Política, crítica pero articulada al cardenismo como corriente progresista y de izquierda dentro del PRI, y el suplemento La Cultura en México de la revista Siempre, dirigida por Fernando Benítez. La primera se dedicaba más al debate político y la segunda merodeaba la política desde la cultura. Las dos carecían de autonomía política porque se movían en los espacios ideológicos del PRI progresista conocidos como “nacionalismo revolucionario”.

Octavio Paz era en 1968 el intelectual y poeta más respetado, pero se movía con enorme autonomía de grupos. Había participado en el cardenismo posrevolucionario, apoyado activamente a la república española y firmado un inusitado llamado público de varios intelectuales contra el gobierno por la represión sindical en 1958. Desde 1945 Paz se había incorporado al servicio diplomático, igual que buena parte de los intelectuales reconocidos. En 1967, con el apoyo institucional de la presidencia de la república, ingresó al Colegio Nacional, el espacio intelectual por excelencia.

En septiembre de 1968, Paz era embajador de México en la India. Y hasta ahí llegó la petición del canciller Antonio Carrillo Flores para que escribiera un reporte no público sobre la percepción de Paz sobre los movimientos estudiantiles. Ese documento, común en las embajadas, sería entregado al presidente Gustavo Díaz Ordaz. Paz redactó una larga carta --verdadero ensayo político no diplomático-- para sintetizar su percepción: los sistemas políticos se habían petrificado, el PRI ya no respondía a las necesidades de los jóvenes y las protestas estudiantiles eran expresiones de rebeliones sin propuestas concretas. Paz señalaba que el PRI debía abrirse a la democracia o quedarse en medio de mayores protestas que llevarían a endurecimientos oficiales como respuesta. Curiosamente, Paz llegó a usar la primera persona del plural --“nosotros”-- para referirse al PRI y al sistema.

El principal problema de México era de inquietudes juveniles. De 1951 a 1967 habían estallado cuando menos cinco crisis en centros de educación. Superior que provocaron la intervención de la policía y del ejército. Pero en aquellos años, los jóvenes se incorporaban al PRI para hacer política, aunque en la realidad sólo podían votar a partir de los 21 años o desde los 18 si estaban casados por lo civil.

Los acontecimientos se precipitaron en México en 1968, el gobierno de Díaz Ordaz endureció su respuesta autoritaria y llegó el 2 de octubre en Tlatelolco: enfrentamiento a balazos entre estudiantes armados y el ejército. Basado en un cable de una agencia de noticias que hablaba de 500 muertos --fueron menos--, Paz redactó su renuncia al cargo de embajador --pasó a retiro, era el concepto burocrático-- como protesta. El gobierno de Díaz Ordaz enfureció por la mala publicidad y las hordas periodísticas del Estado se lanzaron a triturar a Paz. Sabedor de esas reglas, Paz deambuló por Europa, pasó a los Estados Unidos y terminó su auto exilio en Austin, Texas, a finales de 1969.

En octubre de 1969 participó en un ciclo de conferencias en la Universidad de Texas en Austin con el texto México: la última década(texto íntegro en https://buff.ly/2zrL3zN), en el que retomaba su análisis de septiembre de 1968 como reporte a la cancillería. En veintinueve páginas se lee a un Paz politólogo, con el más lúcido análisis sistémico de la crisis del sistema político priísta. Ahí resumió su tesis del subdesarrollo desigual, su enfoque comparado del sistema PRI con el sistema soviético y sobre las petrificaciones de los gobiernos ante las realidades.

Las cartas a la cancillería, su renuncia y el texto de Austin fueron la base del ensayo Posdata publicado en febrero de 1970, todavía con el autoritario Díaz Ordaz en la presidencia. La tesis central de Paz denunció el desvío del rumbo ideológico de la Revolución Mexicana hacia la construcción de una burocracia del poder dominada por la ambición, la corrupción y la apropiación de las estructuras del poder. El PRI derivó en una burocracia de clase domesticadas y por tanto proclive al uso del autoritarismo para mantener el poder.

El enfoque de Paz sobre el sistema político priísta fue sistémico, aunque sin ofrecer datos de lecturas teóricas sobre los sistemas políticos; eso sí, Paz demostró en esos textos sus lecturas profundas sobre Marx (ya muy críticas en Corriente Alterna, de mediados de 1967), de Platón, Aristóteles, el barón de Montesquieu, Rousseau y sobre todo su admiración por el vizconde de Tocqueville.

En este sentido, la academia politológica mexicana le debe a Paz un reconocimiento porque su conferencia en Austin y su ensayo Posdata abrieron nuevos caminos al análisis científico de la política. Sin embargo, la academia y el mundo intelectual ha sido históricamente mezquinos con Paz.

La conclusión de Paz sobre el 68 mexicano fue sencilla: el PRI, el Estado y el sistema político priísta ya no respondían a la nueva conformación social de las clases en México y el dilema fue sencillo de explicar; democracia o dictadura.

Hoy que se recuerdan los 50 años del 68 mexicano, nadie aún le reconoce a Octavio Paz su aportación analítica. En cambio, otros protagonistas menores y hasta críticos de los estudiantes y hoy progresistas acaparan los homenajes. En el 2014 el PRI y el PRD negaron poner el nombre de Paz en el muro de la Cámara de Diputados, pero hoy Morena inscribirá la frase “Al Movimiento Estudiantil de 1968” en ese muro.

Sin embargo, la única protesta severa contra Díaz Ordaz en octubre de 1968 fue la renuncia de Paz a la embajada y sus ensayos analíticos de 1969 y 1970. Y es la hora que el sistema político se niega a reconocer ese acto cívico e intelectual de valor de Paz y la academia no se ha atrevido a incorporar los ensayos de Paz a la historia de la ciencia política. A pesar de ello, el recuerdo del 68 mexicano pasa inevitablemente por Octavio Paz, lo quieran o no.
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28 Septiembre 2018 04:00:00
El 68 (3). Revueltas: Disputa por la educación y desenajenación
Abrumados por el descubrimiento de su potencialidad revolucionaria, los estudiantes del movimiento del 68 ganaron las calles con gritos por la libertad, contra el autoritarismo y por la revolución. Solo una voz no atendida fijó la realidad: Las revoluciones las hacen los proletarios, no los estudiantes.

José Revueltas es la figura ausente en los recordatorios del cincuentenario del 68, a pesar de que fue acusado de ser el autor intelectual de la protesta. Marxista, expulsado dos veces del Partido Comunista y escritor de novelas sobre la crisis existencial de los comunistas, Revueltas se encontró de frente con el movimiento: en julio renunció a su empleo de redactor cultural del Comité Olímpico Mexicano y se fue a vivir de manera literal a Ciudad Universitaria.

Otro personaje también protegido por la comunidad político-priísta de Derecho de la UNAM, el entonces juez de consigna Eduardo Ferrer MacGregor (Jacinto Rodríguez Mungía:
http://www.m-x.com.mx/2011-03-11/ferrer-macgregor-un-juez-malevolo) juzgó a Revueltas y le finco tres delitos: Daños a propiedad privada, ofensas al presidente de la República --le dijo Tlacatecatl, jefe guerrero-- y llamado a los estudiantes a la autosugestión universitaria --era, en realidad, autogestión--. El juez lo refundió en la cárcel y salió libre con la amnistía limitada del presidente Echeverría.

Frente al entusiasmo revolucionario del Consejo Nacional de Huelga, Revueltas se cansó de afirmar que la función política de los estudiantes no estaba en la tarea imposible de estallar una revolución por sí mismos. Los trabajadores debían de apropiarse de los medios de producción, en tanto que los estudiantes, vía la autogestión universitaria, debían de convertir la educación para que dejara de ser un medio de opresión.

La UNAM en 1968 era la proveedora de los cuadros letrados del Estado priísta. Un dato: La Escuela de Ciencias Políticas y Sociales capacitaba estudiantes para la administración pública. El marxismo alentado por el efecto en México de la revolución cubana trastocó el pensamiento educativo en la UNAM porque introdujo doctrinas contrarias al capitalismo mexicano de Estado. A eso se referían los funcionarios diazordacistas cuando hablaban de doctrinas exóticas.

Ahí se localiza alguna interpretación que se hace del liderazgo del rector Javier Barros Sierra del movimiento: Evitar su radicalización socialista, impedir reformas a los programas de estudio y frenar el arribo de radicales a los órganos de dirección de rectoría y escuelas y facultades.

La propuesta de Revueltas era, en sí misma, revolucionaria: Transformar la educación en un factor de liberación de conciencias y sacar a los jóvenes del pensamiento histórico del sistema político priísta. El concepto usado fue de enorme significación: Desenajenar a la juventud de la educación institucional oficial como aparato ideológico del Estado priísta.

El sistema ideológico priísta ha sido un factor de enajenación del ciudadano. De nuevo la cita de Luis Javier Garrido: “En México todos somos priístas hasta demostrar lo contrario”. La educación --pensamiento histórico, libros de texto gratuito y programas de estudio en todos los niveles-- cincelan la conciencia y el inconsciente del mexicano.

Para Revueltas --como lo explicó en 1958 en México; una democracia bárbara”-- la ideología oficial era un mecanismo de mistificación del poder y de construcción de una falsa conciencia. Por eso los estudiantes privilegiaron el Grito de Independencia que ha sido falsificado por el pensamiento histórico priísta. La modificación de la conciencia oficial no estaba en una revolución imposible sin ideología revolucionaria, sino en la modificación de los supuestos educativos del pensamiento oficial. Por ello, la revolución de los estudiantes estaba en la revolución de la educación vía programas de estudio para vincularla a la realidad social y no a la consolidación de la República priísta.
Revueltas está a la espera de un reconocimiento, no un homenaje. Y sus propuestas de autogestión educativa siguen siendo el eje de una verdadera revolución de conciencias para el cambio.
  
Política para dummies: La política es la lucha por la conciencia.
Puebla. Como se dijo desde el principio, el recuento de las boletas de la elección de gobernador de Puebla va a ratificar la victoria de la candidata Martha Érika Alonso y confirmará el conteo original de una diferencia de 4 puntos. El morenista Miguel Barbosa habrá de sufrir una segunda derrota, aunque le queda erigirse en “gobernador legítimo” siguiendo los pasos de “ya saben quién”. Barbosa habrá metido a Morena en un grave problema de credibilidad electoral.

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27 Septiembre 2018 04:00:00
El 68 (2): Barros Sierra quería a Martínez Manautou como candidato
A la vuelta de 50 años, la gran pregunta no respondida sobre el 68 estudiantil se puede plantear así: ¿Por qué el rector Javier Barros Sierra, priísta, lideró la protesta juvenil? Es cierto que el ingreso de fuerzas de seguridad en instalaciones universitarias y el bazucazo a la Prepa 1 fueron un exceso, pero la política es la administración de las desproporciones.

La relación Díaz Ordaz-Barros Sierra no ha sido estudiada. Si la sucesión presidencial de 1970 se perfilaba en 1968, el rector Barros Sierra --que había perdido la candidatura priísta en 1963 ante Díaz Ordaz-- potenció el conflicto para desbarrancar a Luis Echeverría, secretario de Gobernación, como candidato e impulsar al precandidato de los universitarios: Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia.

En el sitio El 68 en Indicador Político (
http://www.indicadorpolitico.mx/?page_id=84528) se presentan varios puntos oscuros del movimiento estudiantil. Díaz Ordaz aceptó en 1966 que la junta de gobierno designara a Barros Sierra como rector después de la humillación al rector Ignacio Chávez por grupos de porros priístas encabezado por Leopoldo Sánchez Duarte, hijo del entonces gobernador Leopoldo Sánchez Celis.

Los órganos de dirección de la UNAM eran priístas, aunque con presencia universitaria. Díaz Ordaz había aceptado a Barros Sierra como una forma de superar ambos la crisis sucesoria de 1963.

Cuando ocurrió la radicalización autoritaria del movimiento estudiantil del 68 en la tercera semana de julio, Barros Sierra tuvo dos opciones: Operar como espacio de distensión de la UNAM con el Estado para evitar más violencia o liderar la protesta como rector. El punto clave estuvo en el hecho de que el rector de la UNAM nunca ha sido una autoridad realmente autónoma y siempre ha jugado un papel estabilizador estudiantil dentro del sistema político priísta. De haber usado su fuerza institucional ante el presidente de la república y el secretario de Gobernación, la crisis nunca se hubiera desencadenado. Barros Sierra tampoco utilizó su experiencia priísta en lucha por candidaturas presidenciales para negociar con Luis Echeverría, secretario de Gobernación y precandidato presidencial.

El liderazgo de Barros Sierra del movimiento estudiantil lo puso de frente con el precandidato Echeverría. Su gran error fue el 1 de agosto: anunció que con la invasión de policías y militares a instalaciones universitarias había muerto la autonomía e izó a media asta la bandera nacional en Ciudad Universitaria todavía sin muertos. Con ambas decisiones, el conflicto se polarizó entre la autoridad y los estudiantes. Sólo hasta comienzos de octubre aceptó Barros Sierra mediar en el conflicto y facilitar un diálogo entre gobierno y estudiantes, pero fue demasiado tarde.

Nadie puede discutir la figura de Barros Sierra como el héroe civil del 68 por su defensa y liderazgo estudiantil, pero dejó al conflicto sin un espacio de despresurización política y lo metió en la disputa por la candidatura presidencial de 1970. Al encabezar las marchas de protesta, Barros Sierra se convirtió en un adversario del gobierno. Lo malo, sin embargo, era que la estructura de la rectoría no le alcanzaba a su titular para conducir una protesta callejera y sabedores todos que en ese problema se iba a dirimir la sucesión presidencial.

Barros Sierra siempre supo de los conflictos inherentes a los procesos de designación del candidato oficial. La ruptura política de Barros Sierra con Díaz Ordaz por la candidatura presidencial de 1964 fue el factor no visible --pero dominante-- del choque Díaz Ordaz-Barros Sierra en julio y agosto de 1968 ante la candidatura presidencial de 1970. Barros Sierra apostó fuerte… y perdió, aunque embarcó a la UNAM en un conflicto contra el Estado.

Barros Sierra tenía su propio candidato presidencial. Si como dicen Echeverría fue el factor detonante en el escalamiento de la crisis, Barros Sierra cayó en las trampas del sistema. Es probable que el rector haya supuesto que el estallamiento del conflicto hubiera terminado con las aspiraciones de Echeverría y entonces el candidato presidencial de los universitarios, el secretario de la Presidencia, Emilio Martínez Manautou, hubiera ganado la nominación priísta para 1970-1976. A pesar de la salida violenta, Echeverría ganó la candidatura.

El juego sucesorio priísta de Barros Sierra en el 68 sigue oculto.

Política para dummies: La política es el juego de poder, pero sólo cuando los contendientes así lo entienden; si no, es guerra fratricida.

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@carlosramirezh
26 Septiembre 2018 04:00:00
El 68 (1): 50 años después el dinosaurio priísta sigue aquí
El movimiento estudiantil del 68 se ha convertido en un mito genial: Mientras sobrevivientes y disidentes priístas en el poder quieren convertirlo en el factor de alternancias electorales, la realidad indica que el sistema político priísta logró autorreformarse para sobrevivir a pesar del 68.

El movimiento estudiantil, poco popular y capitalino fue aplastado el 2 de octubre y se disolvió el 4 de diciembre cuando los estudiantes regresaron a clases. A partir de 1969 el sistema político priísta se salió de la ruta autoritaria del presidente Díaz Ordaz y emprendió una reforma política en cámara lenta hasta la alternancia del 2000, aunque la ilusión duró poco porque PAN 2000-2012, PRI 2012-2018 y ahora Morena 2018-2024 son parte del mismo modelo de sistema político.

Así que en la real politik no hay nada que celebrar, sino reconocer la capacidad autopoiética del sistema político priísta para reformarse por sí mismo. El panismo de Fox y Calderón y ahora el morenismo de López Obrador son parte del sistema político priísta.

El movimiento estudiantil --22 de julio-4 de diciembre-- fue una respuesta de resistencia política de grupos estudiantiles reprimidos por granaderos. Su capacidad de organización fue asambleísta y multitudinaria, los grupos radicales querían arrodillar al poder y no exigir una reforma realmente democrática, la dirigencia del Consejo Nacional de Huelga se extravió en una hidra de mil cabezas incapaz de tomar una decisión coherente y careció de un pensamiento estratégico revolucionario o reformador.

Lo más que puede rescatarse del Movimiento Estudiantil del 68 es la advertencia al sistema político de que el autoritarismo iba a derivar en una gran ruptura violenta. La capacidad autopoiética del sistema logró neutralizar el potencial revolucionario, así como destruyó la posibilidad reformadora del EZLN en 1994. El gran truco del PRI ha radicado en optar por la reforma política, pero no para construir una república sino para permanecer como estructura de dominación.

El proceso de reforma del PRI fue estudiado por el politólogo Samuel Huntington para definir el método reformista de la dialéctica gobernabilidad-ingobernabilidad: Los sistemas políticos resisten el cambio hasta llegar al punto en que las grandes demandas sociales son mayores a las pequeñas ofertas institucionales y la estabilidad deriva en violencia. O el modelo jurásico de Michael Crichton en Parque Jurásico en que ciertas sociedades complejas llegan a la orilla del caos sin dar el paso final y se reorganizan para sobrevivir.

El pliego petitorio de seis puntos puede interpretarse como una demanda de democracia sin autoritarismo, pero los estudiantes se ahogaron en la protesta y escalaron la provocación el 2 de octubre cuando ya estaba instalada la mesa de negociación. Los líderes fueron reprimidos, torturados, encarcelados, liberados, exiliados e incorporados al sistema de forma directa o indirecta. Sólo Heberto Castillo dio el paso a un nuevo partido tipo leninista, pero en 1988 fue anulado con la candidatura del priísta Cuauhtémoc Cárdenas y los líderes quedaron atrapados en el PRD de la Corriente Democrática del PRI.

El 68 que será exaltado en estos días no será, ni con mucho esfuerzo de interpretación, el del espíritu libre de las marchas con posibilidad democratizadora. El Movimiento de Renovación Nacional de López Obrador, como el PRD en 1989, es hijo del PRI y su proyecto de transformación es la reactivación de los planes políticos priístas de Lázaro Cárdenas --trasformó el PNR en PRM-- y de Luis Echeverría. El sistema político tuvo la habilidad de transformarse para seguir igual: los gobiernos opositores de Fox, Calderón y ahora López Obrador son de alternancia de élites dirigentes, no de alternativa de sistema/régimen/Estado.

Si alguna duda había, al final la realidad impone sus circunstancias: la sociedad mexicana --decía el crítico Luis Javier Garrido-- es priísta hasta demostrar lo contrario. El pasado 1 de julio el voto del 52% de los mexicanos reconstruyó las dos piezas clave del viejo sistema político priísta --Daniel Cosío Villegas en El sistema político mexicano de 1972--: el presidente de la república y el partido con el fortalecimiento de mayoría absoluta para ambas instituciones, alejando el equilibrio democrático de los contrapesos de poder. A través de López Obrador y Morena el votante regresó el reloj político a 1982 cuando el presidente de la república y el PRI tenían mayoría aplastante.

Así que sólo los priístas de corazón tienen razones para celebrar el 68 institucional.

Política para dummies: La política es el esfuerzo de disfrazar la realidad con deseos.

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@carlosramirezh
25 Septiembre 2018 04:00:00
Coscorrón de TEPJF a INE por multa a columnista
Luego de un litigio del Instituto Nacional Electoral contra la columna Indicador Político y su redactor Carlos Ramírez iniciado en febrero de 2015, finalmente el pasado 19 de septiembre de este año de 2018 la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocó el dictamen del INE que multaba al autor por incumplir con el reglamento de elecciones en materia de encuestas.

El asunto no es menor porque el INE había perseguido jurídicamente al columnista a lo largo de más de tres años porque en febrero de 2015 Indicador Político había citado una encuesta no registrada en el INE. La defensa del periodista señaló que se trataba de una columna de opinión protegida de manera absoluta por los artículos 6º y 7º constitucionales, como lo ratificó el consejero electoral Benito Nacif al oponerse a la sanción económica.

Lo que estuvo en litigio no fue si se había violado el reglamento de elecciones en el rubro de publicación de encuestas después de haber sido registradas ante la autoridad electoral, sino la libertad de opinión que significa una columna política. De manera arbitraria y violando la protección de datos personales del columnista, el INE se enfrascó en un largo litigio de años y gastos jurídicos.

El pasado 19 de septiembre, la Sala Superior del TEPJF fue severa con el dictamen final del INE y de los consejeros que votaron por la sanción al columnista. El Tribunal afirmó:

“De forma indebida, la autoridad responsable (INE) determinó sancionar el incumplimiento de la obligación derivada de la publicación de encuestas, cuando lo cierto es que la columna ‘Indicador Político’ se trata de un artículo de opinión, elaborado por un periodista en ejercicio de los derechos de libertad de expresión y de prensa”.

A lo largo de los documentos de defensa presentados por el columnista se enarboló exactamente la misma tesis: La cita de una encuesta en una columna de opinión en ejercicio de la libertad constitucional de opinión. Pero la tozudez del consejo del INE y sobre todo del consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello llevó al Instituto a regresar al modelo porfirista de los delitos de opinión.

El litigio se complicaba porque la libertad de información y sus correlativos --expresión, opinión y prensa-- forman parte de la lista de características que señalan la calidad de la democracia, de acuerdo con los politólogos Robert Dahl, Lorenzo Morlino y otros. Al convertir el ejercicio de la libertad de opinión en un delito punible, los consejeros del INE que votaron por la sanción económica contra el autor de Indicador Político atentaron contra la democracia moderna.

Lo de menos es que los consejeros en función de comisarios del poder se hayan escudado en el derecho, cuando en realidad el derecho político tiene otras formas de razonamiento. Sería importante que esos consejeros, a partir del coscorrón del TEPJF, revisaran los debates del Constituyente de 1857, sobre todo los razonamientos de Francisco Zarco, quien siempre se opuso a meter a la prensa en el concepto policiaco de “paz pública”. Zarco afirmó que el ejercicio de la libertad de prensa puede ser un error, pero nunca puede ser un delito. Y el INE quiso introducir el delito de opinión al colocar a un reglamento electoral por encima de los artículos 6º y 7º constitucionales.

La sala Superior del TEPJF se permitió, en su dictamen, darles a los consejeros del INE una lección de derecho político-electoral en materia de libertad de prensa-expresión-opinión, para futuras persecuciones autoritarias. El dictamen inatacable del Tribunal analiza con precisión la objetividad obligada en la difusión íntegra y explicada de encuestas y la “apreciación subjetiva” en el análisis del columnista.

Por tanto, el Tribunal resolvió revocar la resolución del INE y por tanto revocar también la sanción determinada por el Instituto.

Lo que queda es la obligación del INE de revisar otros casos similares en los que ha perseguido a periodistas por encuestas, entre ellos al columnista y conductor Ciro Gómez Leyva, de Grupo Imagen.

A la decisión final del Tribunal debiera seguir una disculpa modesta de Córdova Vianello y el secretario ejecutivo Edmundo Jacobo Molina, quienes persiguieron al autor de Indicador Político por el caso litigado, inclusive amenazándolo con cárcel y multas intimidantes. Sin embargo, lo menos que habrá de los directivos del INE y su limbo autoritario es modestia como forma de comportamiento republicano, porque son policías del derecho y no pivotes democráticos.

Política para dummies: La política es el equilibrio como garantía contra abusos de poder personal.

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24 Septiembre 2018 04:00:00
AMLO y la real politik: Prensa fifí o primera crisis de expectativas
Como candidato en campaña --¿qué, perdón, en campaña o presidente electo en funciones adelantadas?--, Andrés Manuel López Obrador aplica su modelo del pez rojo de la distracción: Elude el tema en el que se enreda y ataca para que el debate se vaya a sus críticos y no a sus propias contradicciones.

El caso de la prensa fifí es lo suficientemente sólido para comenzar a estudiarse en las escuelas de periodismo y comunicación: El papel de la prensa en una alternancia de élite y la política de comunicación de esa nueva élite para seguir funcionando dentro del mismo sistema político derrotado.

El punto central del caso de la prensa fifí estuvo en la declaración formal del candidato ganador-presidente electo-presidente en funciones adelantadas que caracterizó la situación económica del país como de bancarrota.

Los medios siguieron la nota y buscaron reacciones y todas fueron negativas. Ahora se sabe que López Obrador quería que la prensa apoyara sus dichos y cerrara-censurara sus espacios a los sectores involucrados en el ritmo económico.

El asunto fifí ha revelado cuál será el principal obstáculo en la estrategia de comunicación política del próximo presidente de la república: Los medios que se movieron en el régimen priísta, luego en los gobiernos panistas y en el largo caminar del cardenismo-lopezobradorismo.

Pero ya investido con el poder institucional del sistema/régimen/Estado priístas, López Obrador se olvida del papel activo de la prensa escrita --no la electrónica-- a favor de la democratización. Después de las elecciones de 1988, Manuel Camacho Solís estuvo preguntando por qué ese periodismo impreso había votado por Cárdenas. Los medios escritos críticos --dentro del sistema, pero adversos a sus valores-- operaron la apertura democrática real al derrumbar al presidente de la república como la estatua de Lenin y al PRI como el Muro de Berlín y al demostrar que los reyes priístas estaban desnudos.

La prensa crítica del periodo 1973-2000 es la misma que hoy critica los despropósitos del relevo populista y sobre todo los peligros que encierra el objetivo de AMLO-Morena de restaurar el modelo priísta: Viejo presidencialismo autoritario y partido de Estado. El caso fifí solo prueba el retorno, en el voluntarismo autoritario del próximo presidente, del sometimiento de la crítica a los intereses del poder en turno.

Por lo demás, el asunto fifí fue, en realidad, insulso: Una declaración espectacular del presidente electo tenía que buscar reacciones entre los sectores involucrados en el funcionamiento de la economía. Sin embargo, sus operadores de prensa y de manera sobresaliente el vocero real Epigmenio Ibarra, desearon que la prensa quedara paralizada y sin darle seguimiento a la nota, como si López Obrador fuera Dios.

El fondo real del asunto fifí fue otro. La conclusión a la que ya pareció llegar el próximo presidente de la república en el sentido de que la política económica y los márgenes presupuestales no le alcanzarán para cumplir sus promesas. Y ahí, por tanto, el problema no fue la prensa, sino la falta de una estrategia de comunicación institucional de López Obrador sobre sus planes de desarrollo.

López Obrador usó el concepto de bancarrota para adelantar la falta de fondos para todas sus promesas. Cuando se percató que el concepto de bancarrota había sacudido a la sociedad marginada y potenciado como crisis adelantada en los medios, acudió al modelo del pez rojo: Trasladar el debate al escenario del contenido de los medios; sin embargo, la bancarrota confirmó que el modelo económico lopezobradorista es apenas una forma neoliberal-salinista de solidarismo social.

El medio periodístico, económico y político cayó en la trampa: Defenderse del ataque fifí. Pero el punto real que debe profundizar la atención es el hecho de que López Obrador no podrá cumplir sus promesas porque su modelo es neoliberal-populista, su primer presupuesto será restrictivo, el PIB del 2019 será menor a 2% y sin una nueva política económica/modelo de desarrollo no podrá alcanzar la meta de 6% de PIB hacia finales de su sexenio.

Así que los medios deben dejar que se resbale el epíteto de fifí y centrar sus baterías de investigación en el incumplimiento de las promesas de campaña. Para los medios que anden en busca de puntos débiles del lopezobradorismo, el propio presidente electo en funciones adelantadas ya dejó ver dónde le duele.

Política para dummies: La política es el escenario en el que no cae, resbala, pero la cosa es estar en el suelo.

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@carlosramirezh
23 Septiembre 2018 04:00:00
México: Crisis de seguridad, crisis del Estado
Aunque ha agitado las aguas burocráticas con un ajuste de austeridad salarial con bajas reales de salarios hasta en 50%, el problema número uno de México es el de la inseguridad: 250 mil muertes violentas en doce años, alrededor de 40 mil personas desaparecidas, más de mil 200 fosas clandestinas y una de ellas recientemente descubierta en Veracruz con 166 cuerpos, centenas de periodistas asesinados al informar sobre seguridad y decenas ocultos por amenazas.

Los anteriores datos son apenas la parte cuantitativa del problema. La cualitativa es la más grave: la inseguridad en México ha aumentado desde 1984 por el debilitamiento del Estado en su tarea primordial de proveer seguridad a los ciudadanos. Y las razones de ese fracaso son tres: incapacidad profesional de los órganos de seguridad del Estado, complicidad de las instituciones del Estado con las bandas criminales y carencia de una estructura legal para enfrentar las formas diversas de la criminalidad.

En mayo de 1984 fue asesinado el periodista Manuel Buendía, entonces el más importante columnista político. Días antes de su muerte a manos de un sicario en una de las entonces zonas más populosas de la ciudad, Buendía había publicado en su columna en el diario Excélsior un comentario sobre una queja de obispos del sur de México por el descuido del gobierno ante la llegada a esas zonas de bandas de narcos. Luego dejó entrever que publicaría nombres de políticos, funcionarios y encargados de seguridad que protegían a los grupos de narcotraficantes, Buendía fue abatido.

Luego de una investigación de casi cinco años, el gobierno acusó del asesinato a José Antonio Zorrilla Pérez, en 1984 director de la Federal de Seguridad, la policía política del Estado que operaba bajo las órdenes del entonces secretario de Gobernación (ministro del Interior), Manuel Bartlett Díaz, hoy operador político de López Obrador. En marzo de 1985 el embajador estadunidense en México John Gavin reveló que Zorrilla era el protector de los narcos y que la policía política del Estado estaba al servicio del crimen organizado.

A treinta y cuatro años de distancia y con el diagnóstico certero de que los criminales no se consolidan sin el apoyo institucional, el problema de la inseguridad es peor. El pasado viernes 14 de septiembre el presidente electo López Obrador se reunió con familiares de las víctimas de la inseguridad y la reunión fue espectacular por las quejas contra la incapacidad de gobiernos y Estado.

Los dramas individuales de familias afectadas por la violencia criminal de las bandas y algunos abusos de las fuerzas de seguridad ilustran la dimensión del problema de seguridad: el Estado mexicano ha sido incapaz de brindar seguridad a sus ciudadanos. Las diferentes organizaciones delictivas tienen el dominio del mercado de transporte, venta y consumo de un 80% del territorio mexicano. Ante una economía que apenas puede dar bienestar a un tercio de los ciudadanos, los dos tercios restantes viven de la economía criminal. Sin empleo, sin salarios justos y sin instituciones de desarrollo social, el crimen organizado ha comprado poblaciones enteras a las que otorgan dinero y bienestar a cambio de cuidarlos.

La causa principal de la inseguridad en México está en el Estado y en los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal). La estrategia de seguridad se ha reducido a reaccionar ante ataques, patrullar zonas conflictivas y aplicar leyes que al final del día sólo benefician a los delincuentes con el modelo de puerta giratoria para entrar y salir casi en automático. Y el problema se ha multiplicado porque los cárteles del crimen organizado se han atomizado en pequeñas bandas de delincuentes que asaltan, extorsionan, venden protección.

Frente a ello, las policías carecen de capacitación, recursos y disciplina.

Una de las causas que han encontrado los expertos estaba en el modelo de control político del viejo PRI sobre los delincuentes y en tasas promedio anual del PIB de 6% en el periodo 1934-1982. Coincidió que en 1982 llegó al poder una clase dirigente tecnocrática que rompió los mecanismos de control, abatió el bienestar con una tasa promedio anual del PIB de 2.2% de 1983 a la fecha y creó una masa de 80% de mexicanos con una a cinco carencias sociales. Y sin control político, los criminales no sólo se multiplicaron, sino que tuvieron poder económico para comprar policías, funcionarios y políticos.

El nuevo gobierno de López Obrador va a ser medido por el tema de la inseguridad, no por los recortes de salarios o por la lucha contra la corrupción. Los mexicanos están a la espera de un programa de seguridad efectivo que dé resultados en lo inmediato. Sin embargo, hasta ahora López Obrador a enfocado el tema desde la perspectiva de las víctimas, quiere una ley de amnistía que libere a delincuentes y busca que las víctimas perdonen a sus victimarios. Nada hay hasta ahora del marco jurídico contra la delincuencia, de la capacitación inmediata de policías y de un gabinete de seguridad que ofrezca una relación coherente en la dinámica diagnóstico-resultados.

La comunidad internacional necesita intensificar las presiones sobre México para lograr estrategias de seguridad con resultados inmediatos. Si en Europa, Estados Unidos y Centroamérica el problema es la migración en masa, en México los temas centrales son la seguridad ciudadana, la violencia a la vuelta de la esquina y el fracaso del Estado ante las bandas criminales. La seguridad ciudadana no se reduce a los cuerpos de seguridad, sino que tiene más dependencia del desarrollo y el bienestar.

López Obrador tendrá sólo un margen de credibilidad en el corto plazo: Una estrategia de seguridad ciudadana con efectos inmediatos o la crisis de expectativas derrumbará su base electoral de 53% de votos.

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@carlosramirezh
21 Septiembre 2018 04:00:00
Guerrero sin la estrategia AMLO: Romper complicidades criminales
La celebración de las fiestas patrias en zonas controladas por el crimen organizado mostró dos indicios: algunas sociedades locales lamentablemente han decidido convivir con la delincuencia y ajustar su día a día a esas circunstancias y la estrategia de seguridad de López Obrador se ha olvidado de la problemática particular de cada plaza contaminada.

En Guerrero y sus zonas turísticas, por ejemplo, las fiestas transcurrieron con la normalidad propia de territorios amenazados por el narco. La iniciativa del gobierno priísta de Héctor Astudillo de legalizar parte del cultivo de amapola abrió expectativas entre los propios sembradores y comerciantes y podrían disminuir las tensiones de la violencia.

Y a pesar de que las cifras de muertes violentan mantienen su ritmo, la guerra por el control de zonas territoriales ha disminuido. En todo caso, queda la criminalidad al menudeo más difícil de controlar porque responde a pequeños grupos y hasta a delincuentes individuales. En cambio, en Chihuahua, Michoacán. Tamaulipas y Quintana Roo la inseguridad sigue creciendo por la ausencia de una autoridad decidida a no permitir la complicidad con alguno de los grupos en pugna y la respuesta violenta de otros grupos.

Los datos de investigadores revelan las características especiales de la violencia criminal en Guerrero:

1.- La ausencia del Estado y del desarrollo.

2.- La ambición de explotar de manera privada zonas turísticas, desplazando a los habitantes pobres y sin atender las desigualdades.

3.- Los cacicazgos políticos del PRI y ahora del PRD.

4.- La pasividad y complicidad de los gobiernos perredistas 2005-2015 con el crimen organizado.

5.- Y la crisis de los organismos federales de seguridad política, criminal y judicial del Estado para permitir el asentamiento y consolidación de cuando menos diez grupos criminales.

La gubernatura priísta de Héctor Astudillo arribó en la peor crisis de gobierno de la entidad: el fracaso de la administración de Zeferino Torreblanca, la gestión interrumpida del priísta-neoperredista Angel Aguirre Rivero y la crisis del caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Temas de seguridad, guerrilla, alianzas criminales entre cárteles e instituciones sociales y abandono del Estado federal se mezclaron para distorsionar la seguridad.

El problema en Guerrero no radica en las primeras lecturas de las cifras de violencia criminal, sino en la percepción de si el gobierno priista ha logrado recuperar algunos hilos de control institucional que había perdido el ciclo perredista. Los datos indican que la sociedad sigue quejándose de la falta de resultados, pero la ruptura de las complicidades institucionales gobierno-criminales ha disminuido la impunidad.

El primer paso en toda estrategia de seguridad ha sido dado en Guerrero, pero faltan otros igualmente importantes: programas de desarrollo, capacitación de policías locales, organizaciones de la sociedad civil para apoyar a las políticas de seguridad. Al final de cuentas, la pobreza, la desesperación local y la falta de presencia institucional del Estado federal y del Estado local dejaron la imagen de un gobierno al garete.

A diferencia de otras entidades donde los gobiernos estatales han sido rebasados por el crimen organizado --Michoacán, Tamaulipas, Quintana Roo, Chihuahua y Veracruz, y pronto en Oaxaca, Tabasco y otras--, en Guerrero las autoridades locales han estado experimentado algunas propuestas específicas, aunque en el último año y medio el gobierno federal ha extraviado su estrategia integral de seguridad y su accionar se reduce a la presencia policiaca en las calles.

La clave de toda estrategia de seguridad radica en la recuperación del control de la soberanía territorial del Estado de las zonas ocupadas por el crimen organizado. La iniciativa del gobierno de Guerrero de legalizar parcialmente la amapola debería de tener asociado también programas agropecuarios para darles a los campesinos una alternativa a la agricultura de la droga.

Hasta ahora la estrategia de seguridad del gobierno electo se ha reducido a la organización de la burocracia y a la redistribución del poder policiaco. Si no hay pronto y antes de la toma de posesión un programa integral de seguridad, el equipo de López Obrador habrá perdido la oportunidad de la sorpresa.

El escenario de la política de seguridad para 2015-2025 oscilará entre Tamaulipas nuevamente perdido y Guerrero parcialmente recuperado.

Política para dummies: La política es la decisión de actuar sobre los acontecimientos y no dejarse llevar por la corriente.

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20 Septiembre 2018 04:00:00
AMLO sin política económica, modelo de desarrollo y proyecto alternativo
Cuentan las leyendas urbanas del viejo priísmo en sus versiones populista y neoliberal que todo presidente saliente le entregaba al presidente entrante tres sobres; cada uno debía de abrirse en situaciones de crisis. El primero decía: “échame a mí la culpa”; si persistía la crisis, el segundo proponía: “cambia tu gabinete”; y si los problemas continuaban, el tercero aconsejaba: “Escribe tus tres sobres”.

López Obrador aún no toma posesión real del gobierno de la república y ya abrió el primer sobre. Detrás de las acusaciones sobre un país en bancarrota, quebrado o en crisis, el candidato triunfador-presidente electo-presidente en funciones adelantadas López Obrador quiere ocultar el hecho de que Morena carece de una nueva política económica, un nuevo modelo de desarrollo y un proyecto alternativo de república y entonces busca distraer la atención.

López Obrador basa su estrategia en el gasto: Programas asistencialistas e inversiones públicas, pero sin dinero. En contra enfrenta un país en el límite de posibilidades del modelo neoliberal de desarrollo por su estancamiento en 2.2% promedio anual de PIB con una marginación del 80% de los mexicanos que mantiene estancada la demanda.

El problema estructural que ayudó al viejo populismo y que el neoliberalismo salinista nunca pudo resolver radica en que todo modelo de desarrollo/política económica/economía mixta requiere de una dialéctica empresarios-trabajadores. El viejo PRI dinamizó esa relación dentro del partido-sistema y el salinismo sólo castró a ambos. Morena es una Babel de intereses, mezquindades y revanchismos y no un partido en funciones de sistema político.

El discurso lopezobradorista de crítica al saldo gubernamental peñista es fácil desde el populismo, pero resulta insuficiente al carecer de una propuesta general alternativa. Hasta ahora, el equipo económico de López Obrador --Carlos Urzúa, Gerardo Esquivel y Jesús Seade-- significan apenas una alternancia de élite y no de pensamiento económico. La crítica de López Obrador a los saldos del peñismo esconde el reconocimiento de que el nuevo gobierno no podrá con sus promesas de construir un mundo feliz.

La clave para entender la viabilidad sexenal de López Obrador en la presidencia de la República se localiza en las variables determinantes de la política económica: Inflación, déficit presupuestal, PIB anual y tipo de cambio. Desde la campaña, López Obrador se comprometió a respetar la estabilidad macroeconómica --control de la inflación-- como la esencia del modelo neoliberal de crecimiento. Una alternativa real a la política económica/modelo de desarrollo/proyecto de nación implicaría la existencia de una nueva élite gubernamental, de una nueva doctrina del desarrollo y de la construcción de una nueva dinámica empresarios-trabajadores.

El jefe de la oficina de la presidencia lopezobradorista, el empresario regiomontano Alfonso Romo, reveló que se prevé una tasa de PIB de 1.8% en 2019 y en 2020, debajo de las expectativas de analistas y organismos internacionales. Si la meta oficial del próximo gobierno es una tasa promedio de 4% anual en el sexenio, la cifra menor en el primer bienio obligaría a un PIB de 5.1% en 2021-2024, imposible con la estructura productiva que no permite tasas superiores a 3% sin disparar la inflación.

Hasta ahora, el presidente electo-presidente en funciones adelantadas se ha dedicado a ofrecer indicios del gasto: Programas asistencialistas, aumento de salarios e inversiones, sin tener claro el rubro de ingresos. El gasto previsto para 2019 será 7% mayor al de 2018, lo que implicaría un aumento en términos reales; sin embargo, el PIB de 1.8%, la baja de salarios públicos y la austeridad están enviando avisos de baja en la recaudación.

Con el control del Banco de México sobre el circulante, entonces el primer indicio desestabilizador de la estabilidad macroeconómica sería el aumento en el déficit presupuestal con financiamiento inflacionario. En España el gobierno socialista de Pedro Sánchez aumentará el gasto social financiado con alza de impuestos para no romper el equilibrio financiero. En México López Obrador quiere crecer el presupuesto sin impuestos, sin deuda, sin déficit y sin aumento de circulante, y para colmo su estratega está desacelerando el ritmo de crecimiento de la economía.

Con lo que se ha visto hasta ahora, López Obrador tendrá que abrir el segundo sobre antes de tomar posesión y rediseñar su gabinete económico.

Política para dummies: La política es la habilidad para engañar a la realidad.

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@carlosramirezh
19 Septiembre 2018 04:00:00
Woodward, Watergate, Fear, operaciones secretas del FBI
Después de muchos años de ofrecerse como un ejercicio del periodismo de investigación, la cobertura del caso Watergate por Bob Woodward y Carl Bernstein en el The Washington Post se ha ido decantando como una vasta operación clandestina de inteligencia de los servicios del FBI para derrocar al presidente Nixon.

Los datos importantes deben reposicionarse para entender el objetivo final de Woodward con su libro Fear: Trump in the White House. En los setenta, Woodward hizo su servicio militar en los servicios de inteligencia de la marina en un grupo de espionaje dedicado a la decodificación. Una vez traducidos cables de espionaje, el joven Woodward era el encargado de llevarlos en sobre cerrado a la oficina del Asesor de Seguridad Nacional de Nixon, el general Vernon Walters.

Un día, en la antesala, Woodward conoció a un agente del FBI esperando su turno; era Mark Felt, subdirector del FBI y aspirante a director por la baja de J. Edgar Hoover. Cuando Nixon optó por L. Patrick Grey, Felt aguardó la oportunidad para su venganza. Y llegó en la figura de Woodward, el reportero cuya ambición lo llevó a pactar con el diablo. Felt condujo la investigación en los temas políticos más delicados de la Casa Blanca y apareció como el famoso Garganta Profunda. El objetivo logrado de Felt fue el de reventar a Nixon y llevarlo a su caída.

En su libro Fear Woodward busca repetir la maniobra; intencionadamente probar la tesis de que Donald Trump carece de la estabilidad emocional para gobernar a los Estados Unidos y basó su tesis en dos entrevistas con dos secretarios del gabinete del presidente: John Kelly, exsecretario de Seguridad Interior y jefe de gabinete de la Casa Blanca, y James Mattis, secretario de Defensa. La intención de Woodward fue la de motivar la aplicación de la Enmienda 25 en la que el gabinete firma una carta señalando la incapacidad del presidente para ejercer sus funciones.

Cuando apareció el libro justo el 11 de septiembre para significar una crisis de seguridad, Kelly y Mattis desmintieron a Woodward y con ello echaron abajo la estrategia de inteligencia del periodista de usarlos como un factor de motivación dentro del gabinete. Enojado, Woodward amenazó con dar a conocer las grabaciones; sin embargo, el asunto no era la existencia de grabaciones, sino el desmentido de los dos funcionarios que desinfló la jugada de la Enmienda 25.

La comunidad política del llamado Estado profundo o establishment liberal que quiere tumbar a Trump ante la imposibilidad de ganarle en las urnas, se quedó sin el libro de Woodward y sin el valor estratégico de las declaraciones de dos miembros del gabinete. El libro de Woodward, por lo demás, se engarzó con un artículo anónimo que publicó The New York Times en su página de opinión en la que revelaba una crisis de cohesión interna en el gabinete de Trump.

Una cosa ha sido que muchas noticias e investigaciones periodísticas vayan enriquecidas con informaciones anónimas --como Woodward y Bernstein en su cobertura de Watergate-- y otra cosa que se haya elevado a la calidad de opinión un texto anónimo, a pesar de que el NYT pudiera haber identificado a su autor. Con un texto anónimo, el Times convirtió su muy famosa página de opinión en un espacio abierto a libelos.

En las reglas de redacción de investigaciones se establece que un periodista puede usar fuentes anónimas a condición de que las informaciones sean verificadas por otras dos fuentes independientes. Como lo cuentan Woodward y Bernstein en Todos los hombres del presidente, el director del Post se negó a veces a publicar informaciones anónimas por carecer de verificación. La obsesión del Times contra Trump llevó al diario a violar la regla contra los anónimos y libelos.

A lo largo de casi dos años de gobierno, Trump ha enfrentado presiones en los medios que piden la aplicación de la Enmienda 25: Deponer al presidente por mayoría del gabinete cuando consideren que el jefe del ejecutivo estuviera “incapacitado” para ejercer el gobierno. Los párrafos clave del libro de Woodward son los que señalan que Trump ha tenido ataque de nervios, aunque otros presidentes hubieran estado en situaciones peores.

El libro de Woodward no es periodístico, sino que representa una operación política del establishment liberal para señalar que Trump está incapacitado para ejercer el poder y que el gabinete --Kelly y Mattis-- debiera promover la carta. El desmentido de Kelly y Mattis probó que Woodward sigue siendo el agente de inteligencia de Watergate.

Política para dummies: La política es lo que se encuentra detrás… de la política.

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@carlosramirezh
18 Septiembre 2018 04:00:00
Sin PRI ni PAN ni PRD, Nueva Alianza puede ser única opción
El diseño de Morena como un partido-movimiento sin estructuras y como sumatoria de individualidades en busca de cargo público logró una victoria colateral: Destruir el sistema de partidos.

De los nueve partidos registrados que entraron a la competencia el 1 de julio, dos fueron anulados (Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social) y uno (PRD) jibarizado por Morena, dos resultaron envenenados por el PRI y uno (Nueva Alianza) fue derrotado por la alianza SNTE-Elba Esther Gordillo con López Obrador y por el lastre de la candidatura fallida de José Antonio Meade Kuribreña.

El sistema de partidos que quedó en el campo de batalla electoral exige un replanteamiento de las organizaciones ciudadanas para las batallas electorales; de los seis partidos de segunda división solo Nueva Alianza tiene posibilidades de reconstruirse, porque los demás andan a la caza de sumarse a alguno de los tres grandes para obtener migajas del poder.

Si será menor el peso político del SNTE que será absorbido por la coordinadora disidente de maestros y que será el brazo electoral de Morena y con la maestra Elba Esther Gordillo atada a la marca AMLO, muchos cuadros magisteriales quedarán a la deriva política por su negativa a entrarle a los juegos de poder del magisterio.

La iniciativa para crear el PANAL en 2005 con miras a las elecciones presidenciales del 2006 fue certera porque el SNTE había sido en su pasado corporativo uno de los pilares ideológicos, políticos y de masas del PRI. Pero la neoliberalización del tricolor en 1983-1989 con Salinas de Gortari dejó a los maestros sin contenido político, ideológico y de masas. Lo malo de la primera etapa del PANAL fue su papel como peón del juego de poder de la maestra Gordillo. Su encarcelamiento en 2012-2018 hizo perder al partido de sus referentes magisteriales.

La dirección política de Luis Castro Obregón en el PANAL fue contaminada por el control gordillista del SNTE y su alianza con López Obrador y por un PRI peñista sin contacto con las bases. La alianza con el PRI hizo pasar al PANAL de 3.9% en 2015 a 2.3% en 2018.

Sin la carga del SNTE, la maestra Gordillo y el PRI, el PANAL puede reconstruirse como un partido con nuevos enfoques. Un caso pudiera ilustrar los nuevos escenarios sociales: Después de la crisis electoral y social de 2011, profesores de ciencia política de España fundaron en el 2014 el partido Podemos, hoy entre las cuatro principales fuerzas políticas. La irrupción de los politólogos modificó el debate nacional.

Si Morena se ha quedado con las viejas fuerzas políticas oportunistas y ninguno de los otros partidos ofrece un enfoque diferente, Nueva Alianza se perfilaría como el espacio partidista para hacer confluir disidencias antipopulistas y antiutilitaristas. Los populismos se nutren de los sectores lumpen en todos los estratos de la sociedad. Quien organice a las clases medias, reconstruya el poder del sector obrero, oferte opciones a las universidades hoy sin rumbo y lidere el discurso político con ofertas de debate ideológico podría ocupar un espacio importante en el sistema de partidos.

Castro Obregón entiende de los nuevos escenarios porque es un politólogo que, para más, terminó su educación profesional en la España posterior a la transición. Y los cuadros construidos en PANAL forman parte de las nuevas fuerzas políticas e ideológicas.

Los tiempos políticos que se vienen para el país estarán avasallados por el discurso político de López Obrador y Morena aprovechará la herencia del pensamiento político dominante del PRI. El PAN tardará en rehacer su viabilidad electoral y atravesará por dificultades para reescribir su propuesta ideológica. Y el PRI seguirá dominado por los cuadros de Peña Nieto y enfilará sus objetivos en construir un liderazgo para el 2021 y 2024 alrededor de Aurelio Nuño Mayer.

El espacio político del PANAL pasará por fijar nuevos parámetros de liderazgos sociales. Las circunstancias, el dominio laboral de Morena, las restricciones económicas por recortes de gasto como forma de control político y de anulación a las minorías dificultarán las construcciones de nuevas opciones políticas y electorales. Pero el PANAL tiene mucho avanzado y cuenta con bases y figuras para potenciar la experiencia española de Podemos.

Los tiempos políticos son cortos: López Obrador y Morena operarán una estrategia de acotamiento de las oposiciones y de las disidencias para impedir el reforzamiento del PRI y del PAN y terminar de hundir al PRD. El 2021 decidirá si Morena se queda veinticuatro o más años en el poder.

Política para dummies: La política es remar contra la adversidad y cuando menos seguir flotando.


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@carlosramirezh
17 Septiembre 2018 04:00:00
Salarios públicos, plusvalía y regreso al porfirismo explotador
El tema de los salarios máximos se debe ver en un escenario más complejo:

1.- El salario tope de 108 mil pesos mensuales --no se ha aclarado si brutos o netos-- del presidente de la república tiene el beneficio de que muchos gastos presidenciales cotidianos --como los alimentos-- están contenidos en los servicios de la presidencia pagados por el erario. El presidente, por tanto, puede ahorrar su salario mensual íntegro porque vive del gasto público. Los legisladores y funcionarios federales ahora van a pagar de su bolsa los alimentos.

2.- Si el presidente de la República considera que su trabajo como funcionario vale 108 mil pesos, muy su consideración. Pero hay que tomar en cuenta que el gasto presidencial presupuestado incluye egresos que otros funcionarios no tienen.

3.- La tutela del trabajo, consecuencia de la sobreexplotación laboral porfirista, provocó la revolución y llevó a reformas que incluyeron la prestación del servicio de alimentos si las horas de alimentación están incluidas en los horarios de trabajo. Los explotadores empresarios porfiristas obligaban a sus obreros a llevar comida de sus casas, reduciendo el valor real del salario porque trabajaban sólo para comer en horarios de labor.

4.- El salario no es un regalo, sino que representa el precio del trabajo. Los empleadores --empresarios y ahora el Estado con su casaca de explotador del trabajo público-- quieren regresar a los tiempos porfiristas en que los salarios los fijaba el propietario en función de su tasa de utilidad. Y como siempre ocurría, pagaba menos del valor del producto y la utilidad. Ahí Marx --como lo saben los viejos comunistas del PCM hoy confesos populistas-- creó el concepto de plusvalía, el valor adicional al producto producido por obreros con salarios bajos. En los empresarios se conoce como utilidad y en el lenguaje neoliberal de los populistas es el superávit presupuestal.

5.- La política populista del periodo priísta pervirtió la relación salario-producto disminuyendo el salario nominal con prestaciones sociales que representan un salario no monetario; bajar esas prestaciones es afectar, en lo real, el salario. En otros países los salarios son altos porque no incluyen la larga lista de prestaciones. Las prestaciones afectaron el salario nominal.

6.- Como en el trabajo industrial, decía Marx, los obreros venden su fuerza de trabajo y el patrón --empresario y hoy gobierno o Estado-- divide el precio final del producto --artículo o funciones-- entre el costo castigado de la producción y la utilidad o superávit presupuestal.

7.- La ley de salario máximo, en consecuencia, es una muestra del regreso de la economía capitalista a los tiempos de Porfirio Díaz en los que el patrón fijaba el salario en relación directa a la utilidad como apropiación privada de la riqueza social. Los trabajadores y funcionarios del sector público son tratados hoy como peones asalariados.

8.- La ley del salario máximo primero debe determinar no el monto del salario, sino el precio final del producto del trabajo burocrático. A lo mejor ahí se podría saber que el trabajo presidencial vale menos de 108 mil pesos y el especializado de un técnico petrolero --por ejemplo-- valdría tres o cuatro veces más.

9.- El discurso de “honrosa medianía” de Juárez si vende, pero hay que hacer cuentas: al morir Juárez tuvo casi 50 mil pesos en efectivo, cuatro casas con valor total de casi 100 mil pesos y acciones de minas y ferrocarril por 4 mil 700 pesos, casi 150 mil pesos en 1872 con tipo de cambio de casi 1 peso por dólar.

10.- Así que el caso de los salarios máximos debe analizarse más a fondo.

Política para dummies: La política es el arte del acuerdo, aunque sea con desacuerdos.

Solo para sus ojos:

•Recuerde revisar todos los días el sitio
http://www.seguridadydefensa.mx para enterarse de los juegos geopolíticos de poder.

•Adquiera vía mercado libre el libro La crisis de México… más allá del 2018, de Carlos Ramírez, para entender lo que viene después de las elecciones https://buff.ly/2KeacRi y en las librerías Porrúa en todo el país.

•Al país le faltan dos y medio meses de desorden político porque no será lo mismo que el presidente constitucional quiera meterse en todos los rincones de la política como presidente electo al que nadie controla, a que se tenga que ajustar a la ley. El avasallamiento vía mayoría absoluto en la Cámara de Diputados puede contenerse en el Senado. Y los abusos se van a pagar en las elecciones legislativas de 2021.

•Famosas últimas palabras: “Somos al mismo tiempo 68, Ayotzinapa y CCH”: grito de los jóvenes en la marcha del jueves 13 que quiso emular a la marcha del silencio del mismo día de 1968.
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@carlosramirezh
14 Septiembre 2018 04:00:00
Restauración priísta (8). AMLO de carne y hueso; qué sí y qué no
A los que están sentidos porque el presidente electo López Obrador está tomando decisiones contrarias a las promesas del candidato López Obrador hay que decirles que se esperen a que llegue a Palacio Nacional porque como presidente en funciones de Estado menos cumplirá las pocas promesas que le queden.

El asunto no tiene que nada con las mentiras políticas o las traiciones, sino, desde Max Weber, con las dos esferas de las decisiones del poder: La ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. Intelectual del realismo político radical, Weber razonó el ejercicio del poder como lo que es: Un factor de dominación del otro. La convicción del discurso de campaña de López Obrador es diferente al sistema de toma de decisiones como gobernante: El poder se ejerce desde la responsabilidad, no de la convicción.

La victoria del 1 de julio y el tamaño de la base política --52% de votos, una mayoría que no se había tenido desde 1988, hace treinta años-- está mostrando al López Obrador de carne y hueso, al hombre del poder y ya no más al líder de masas. La responsabilidad del poder está aniquilando muy rápido a la convicción del líder.

En el lenguaje analítico de Weber el concepto de liderazgo es usado como sinónimo de dominación: El líder se coloca por encima de las masas, las seduce, decide por ellas y exige lealtades acríticas. Weber establece tres liderazgos-dominaciones: Carismático, tradicional y legal, y López Obrador asume los tres de manera simultánea, pero siempre sobresaliendo el primero. En los cinco meses de interregno y sin duda los primeros cuatro meses de su gobierno habrá de dar muchas explicaciones para convencer a sus seguidores que su discurso radical de líder de masas sigue vigente como convicción, pero que no podrá aplicarse como lo prometió por la responsabilidad en el ejercicio directo del poder.

La clave de su gobierno radicará en el orden y destino de las ambiciones legítimas de López Obrador como aspirante a la presidencia. El tabasqueño se preparó para luchar por el poder, no para gobernar. Es decir, explicado de manera sencilla, quería solo llegar; y el camino hacia la silla pasaba por el escalafón callista que Cuauhtémoc Cárdenas no pudo conseguir y por ello el tabasqueño escogió el de la rebeldía y no el de la rebelión, ni la revolución.

La conceptualización de su proyecto en la categoría de transformación indica, en los hechos, la ausencia de una alternativa de proyecto de nación y se agota en sus verdaderos objetivos: Seguir con el mismo modelo de república y sus cercos neoliberales, pero hacerlo con eficacia y programas asistencialistas. La lucha contra la corrupción, así, no será ética sino de necesidades de recursos públicos para sus promesas cuantitativas.

En este contexto del mismo sistema político/régimen de gobierno/Estado priísta se moverá desde Palacio Nacional, pasando a revisión todas las decisiones tomadas en los últimos sexenios, pero no para replantear enfoques sino para imponerle su sello. Al final de cuentas, López Obrador carece de una propuesta alternativa al modelo neoliberalismo-populista-salinista desde 1983, parece que no quiere regresar al populismo inflacionario del ciclo 1970-1982 y no hay clases revolucionarias para reproducir el cardenillo.

Así, el responsable López Obrador irá enterrando desde el poder al López Obrador de la convicción social. El poder es antitético por definición. Y López Obrador, aunque no quiera, será un Maquiavelo.

Política para dummies: La política es el reino de la mentira con razonamientos de la verdad.

SOlo para sus ojos:

•Recuerde revisar todos los días el sitio
http://www.seguridadydefensa.mx para enterarse de los juegos geopolíticos de poder.

•Adquiera vía mercado libre el libro La crisis de México… más allá del 2018, de Carlos Ramírez, para entender lo que viene después de las elecciones https://buff.ly/2KeacRi y en las librerías Porrúa en todo el país.

•El próximo presidente en funciones López Obrador tendrá su prueba de fuego en materia de corrupción con tres casos específicos: Las revelaciones de la Auditoría Superior contra Rosario Robles, el expediente de Odebrecht y el gobernador César Duarte. A pesar de que la prioridad ciudadana en las elecciones fue la seguridad, la campaña lopezobradorista impuso la agenda de la corrupción. Ahí se probará si hubo o no pacto de impunidad con Peña Nieto.

•Famosas últimas palabras: “Mi hijo es un pendejo, pero no se vale que lo acusen de porro”: Madre de uno de los jóvenes detenidos señalado como porro.

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