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Carlos Ramírez
Carlos Ramírez
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Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país.

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29 Marzo 2017 04:00:00
AMLO quiere politizar al Ejército para volverlo ‘sector’ de Morena
A pocos días de haber decretado la expropiación del petróleo, el presidente Lázaro Cárdenas anunció la reforma del Partido Nacional Revolucionario para transformarlo en Partido de la Revolución Mexicana; la novedad estuvo en los sectores corporativos pero la sorpresa fue la poner al Ejército como el cuarto sector del PRM; es decir, fuerzas armadas al servicio del partido en el poder.

En el escenario de las elecciones de 1994 y luego del 50% de Carlos Salinas en 1988, el secretario de la Defensa Nacional, el recientemente fallecido Antonio Riviello Bazán, se reunió con un grupo de columnistas políticos.

La expectativa de una posible alternancia presidencial por la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas llevó a la pregunta:

--¿Aceptaría el ejército servir a otro partido en la presidencia?

El jefe del ejército hizo una cara de extrañeza:

--¿Por qué no? Cuando atendemos desastres naturales no vemos a un herido y le preguntamos de qué partido es.

La verdadera reforma política del país no fue el registro del Partido Comunista Mexicano sino la decisión del presidente y general Manuel Ávila Camacho de desaparecer el cuarto sector militar del PRI y sacar al Ejército de la política: La determinación fue despolitizar a las fuerzas armadas y ponerlas al servicio de la democracia y la sociedad y no del partido gobernante. Fox pudo gobernar por la existencia de un ejército para la democracia,
Ahora Andrés Manuel López Obrador quiere regresar a los tiempos en que las fuerzas armadas servían al partido en el poder. Primero criticó a los militares, luego dejó entrever que habían sido usados para reprimir al pueblo y terminó su maniobra señalando que “el Ejército está con nosotros”. Una cosa es que los militares voten como individuos y otra cosa que se considere al Ejército como parte de un partido político.

El juego perverso de López Obrador de meter al Ejército a una disputa electoral mediática dejó ver las tentaciones autoritarias del candidato presidencial de Morena: señalar que los militares estaban con Morena fue una forma vulgar de politizar a las Fuerzas Armadas como institución parcial. Hasta ahora, ningún partido político ni precandidato contendientes por la presidencia en el 2018 había metido al ejército en procesos electorales.

El problema que tiene la alianza que sostiene a López Obrador radica en el hecho de que la conforman organizaciones antisistémicas y enemigas de las fuerzas de mantenimiento del orden. Al adelantar sus críticas a las fuerzas armadas mostró López Obrador que su prioridad serán las organizaciones sociales antisistémicas y no la utilización de los mecanismos de autoridad del Estado para mantener el orden constitucional.

La estrategia de López Obrador buscó encajar a las fuerzas armadas en el debate electoral del 2018, insinuar que eran cuerpos represivos y luego venderles impunidad con su afirmación de que los militares y marinos estaban ya dentro de Morena. Lo que quedó en el fondo de ese debate fue la percepción de que López Obrador quiere regresar a las fuerzas armadas al partido en el poder --Morena, claro, no el PRI o el PAN--, como en el viejo PRM cardenista.

Lo paradójico del asunto radica en el hecho de que unas fuerzas armadas institucionales, apartidistas y apolíticas son la garantía de estabilidad institucional de la democracia para quien sea que gane las elecciones. Pero López Obrador quiere unas fuerzas armadas para su poder personal y no para la democracia.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para escoger amigos, articular aliados y eludir errores que enemisten.

SOlo para sus ojos:
•No se pierda “La Agenda” con Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno, un programa de análisis político, todos los días de 1 a 2 de la tarde en 1530 am. Lo puede escuchar por internet en cualquier parte en
http://www.extasisdigital.mx.

•Consulta Mitofsky acaba de hundir al gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez El Bronco: Su aprobación es de 33.1%, debajo de la media nacional de 391%. La gente ve igual de mal la economía que cuando llegó y ha subido el temor a la inseguridad. Por tanto, las posibilidades de un buen papel de El Bronco en las presidenciales del 2018 como independiente son nulas porque en su estado perdió ya su base social y en el resto del país lo conocen poco.

•El gobernador de Chihuahua, el panista Javier Corral, también se está hundiendo en la ineficacia política, el asesinato de la periodista Miroslava Breach lo llevó a declarar su incompetencia: “mi gobierno sin fuerza para combatir el narco”.

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@carlosramirezh
28 Marzo 2017 04:00:00
El AMLO chachalaca transfiere votos a Osorio Chong y al PRI
Horas después de sumar adeptos del salinismo, el zedillismo y el empresariado promotor y beneficiario del modelo económico neoliberal por su discurso económico de continuidad, Andrés Manuel López Obrador regresó a lo suyo y sus amenazas de revertir todas las reformas peñistas le hizo perder esas simpatías conservadoras porque al final de cuentas es un populista sin remedio.

Los primeros datos que están consolidando empresas encuestadoras de alto nivel revelan que el regreso de López Obrador al populismo le hizo perder como 5 puntos porcentuales en las tendencias del voto y por razones obvias se regresaron al PRI. Y en los neomorenistas que salieron de salinismo y el zedillismo están muy nerviosos porque se sintieron engañados --ingenuos de suyo-- por el discurso amoroso y de compromiso con la estabilidad macroeconómica del tabasqueño.

Eso sí, el aviso de López Obrador de revertir la reforma educativa peñista causó furor en los seguidores de la CNTE, sobre todo porque sigue vigente el compromiso del tabasqueño de nombrar a algún líder de ese organismo o de la Sección 22 de Oaxaca como secretario de Educación Pública de su gabinete presidencial.

Algunos empresarios que habían sido convencidos por la demagogia del empresario salinista regiomontano Alfonso Romo Garza --ahora como operador de apoyos empresariales para López Obrador-- han comenzado a decir que no entienden cómo López Obrador dice una cosa un día y luego otra contraria al siguiente.

En este contexto se localizó la politización de la convención bancaria de este año con su lema significativo: “el dilema global: liberalismo vs. populismo”, sobre todo porque días antes de esa reunión en Acapulco hubo banqueros que se dijeron convencidos con el discurso estabilizador en lo económico de López Obrador y afirmaron estar dispuestos a trabajar con él si ganaba la presidencia en el 2018.

En este sentido se reconfirma que el principal enemigo político de López Obrador es… López Obrador. Todo lo que había avanzado como candidato de la estabilidad macroeconómica se vino abajo con su amenaza de revertir todas las reformas peñistas. Y si se agregan las ofensas del tabasqueño al Ejército, entonces las próximas encuestas van a registrar una baja en los votos flotantes que le daban la ventaja.

Esos votos, por lo demás, se están reacomodando. Los primeros datos indican que el populismo y las ofensas contra el Ejército le quitaron a López Obrador cuando menos 5 puntos porcentuales y otros 5 los perdió el expriísta-neoindependiente Jaime Rodríguez El Bronco por su fracaso en el gobierno de Nuevo León, con el indicio de que 8 de esos puntos se fueron con Miguel Ángel Osorio Chong, ahora activo secretario de Gobernación con exposición mediática, y apenas 2 a favor de Margarita Zavala de Calderón.

Lo peor para López Obrador es que sus explosiones de carácter afectan la fragilidad de alianzas con actores del sistema que si bien no aportan votos en volumen, sí ofrecen imagen de estabilidad y credibilidad. Pero sobre todo revelan que López Obrador, de nueva cuenta, está engañando a los electores ofreciendo una imagen de compromiso estabilizador, pero en el fondo es el populista de siempre. Sus amenazas de revertir las reformas le redujeron presencia en las élites de centro-derecha que estaban diciendo que el tabasqueño “no es tan populista como dicen”.

En la realidad, López Obrador es un típico político priísta que vive del engaño a los electores.

Política para dummies: La política es el arte de ganar adeptos, pero el camino más corto y efectivo para perderlos.

SOlo para sus ojos:

•Los espero todos los días de 1 a 2 en radio 1530 AM en el programa “La Agenda” de Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno, y nos puede escuchar por internet en
http://www.extasisdigital.mx. Y el archivo de programas en http://indicadorpolitico.mx además de hacerlo a través de aplicaciones en su dispositivo móvil como TuneIn Radio.

•El secretario de Salud, José Narro, se incorporó a los promotores del voto para el PRI en el Estado de México. Dicen que es una manera de que conozca cómo se hace política electoral y para que se gane su puesto como precandidato presidencial.

•Más que el PRI, la sociedad se va a probar en Coahuila. El ex gobernador Humberto Moreira, que abandonó la presidencia del PRI en plena campaña de Peña Nieto por las acusaciones en su contra por la deuda en Coahuila, ahora será candidato a diputado de un partido local. El problema no radica en que alguien lo nomine, sino si habrá sociedad que vote a su favor. La sociedad es la responsable de sus políticos.

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@carlosramirezh
27 Marzo 2017 04:00:00
Colosio, el ingenuo de Narro, el PRI y los banqueros neoliberales
Como ha ocurrido desde 1976, las sucesiones presidenciales en el PRI son movidas por los hilos presidenciales en dos escenarios: El real del proyecto económico y el de distracción política. Ahora no puede ser diferente.
Mientras el doctor José Narro Robles, secretario de Salud y presidente de la República UNAM, trataba de rescatar al Luis Donaldo Colosio populista para despertar a los priístas, en Acapulco el presiente Enrique Peña Nieto daba uno de sus más importantes pronunciamientos para fijar el escenario de lo que viene: La reconfirmación del neoliberalismo frente al avance del populismo.

Y como para que no hubiera duda sobre los parámetros políticos del escenario sucesorio, Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari fue nombrada secretaria general del PRI para reforzar el manejo del partido en la línea del proyecto neoliberal que lleva el dirigente nacional Enrique Ochoa Reza, pieza del grupo de Luis Videgaray Caso.

El verdadero mensaje del PRI en el poder y en proceso de designación de candidato presidencial estuvo en Acapulco, en tanto que el homenaje a Colosio careció de significado político real. En todo caso, sirvió para percibir que la figura populista de Narro Robles y el Grupo UNAM serán parte del telón de fondo de una decisión que de ninguna manera cederá espacios al populismo, por más priísta que pudiera ser.

Las claves sucesorias priístas se dieron en una coyuntura marcada hasta ahora por la tendencia en las encuestas sobre las elecciones presidenciales del 2018: el posicionamiento adelantado de Andrés Manuel López Obrador y su estrategia para construir de una oximonórica alianza populista-neoliberal. El tabasqueño encontró que comprometerse con la continuidad del modelo salinista neoliberal de estabilidad macroeconómica y globalización le adjudicaría el apoyo de la derecha empresarial neoliberal, como en efecto está ocurriendo: Empresarios y banqueros ya no ven en López Obrador al demonio populista sino al garante de la prolongación del salinismo económico.

En estas redefiniciones de estrategias sucesorias ante el avance en encuestas de López Obrador los que menos cuentan son los priístas porque pueden hablar y hablar a un Colosio desconocido para la generación de priístas y jóvenes que se incorporaron a la política en el último cuarto de siglo y que han disfrutado la globalización. El viernes 24 los priístas regresaron a sus labores oficiales y Colosio volvió al olvido político.

Si se revisa el discurso del presidente Peña ante los banqueros en su convención titulada “el dilema global: Populismo Vs. liberalismo”, se encontrarán razonamientos exactamente iguales al discurso salinista de liberalismo social y sobre todo al del 4 de marzo de 1992 en el que Salinas, con el apoyo, aval y compromiso de Colosio, dio el giro partidista de la Revolución Mexicana al “liberalismo social”: el fin del Estado social de desarrollo.

En este contexto, el escenario de la sucesión presidencial priísta será el del dilema populismo-(neo)liberalismo; y por cómo se siguen jerarquizando las posiciones de poder en el sistema político priísta, la decisión sobre el candidato será facultad del presidente de la república en función de que lo que se encuentra en juego es el modelo económico. El Colosio neopopulista de marzo de 1994 fue asesinado en Lomas Taurinas y su crimen permitió la corrección sucesoria con la candidatura de emergencia de Ernesto Zedillo como el garante de la continuidad neoliberal que Colosio ya no representaba.

Así que las claves de la sucesión priísta se dieron en Acapulco y no en el PRI.

Política para dummies: La política es la habilidad para entender los trasfondos del poder.

Sólo para sus ojos:

•Recuerden todos los días de 1 a 2 de la tarde en la estación radiofónica 1530 de AM el programa “La Agenda” de Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno. Lo puede buscar por internet en
http://www.extasisdigital.mx y en www.laagendade.com.

•La crisis en el PRD tendrá repercusiones en el Estado de México y en las presidenciales. Su tamaño se verá reducido a una cifra menor a 10% y serán votos que necesitaría López Obrador. Por ello no se descarta una negociación de última hora en el 2018 para unirse.

•En la crisis del PRD el gran perdedor fue Miguel Ángel Mancera porque lo deja sin un factor central en el “cuarto polo” que quería formar. Su problema radica en que cada día es más difícil manejar los hilos del PRD sin afiliarse al partido.

•Crisis de imagen de Javier Corral, gobernador de Chihuahua, por su descuido en el trabajo de gobierno, el aumento en la criminalidad y el asesinato de periodistas.

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@carlosramirezh
26 Marzo 2017 04:00:00
La sociedad del ripio y la posverdad
Justo cuando la política es más abierta en una sociedad también más expansiva, los espacios sociales han sido cerrados por la manipulación de las redes cibernéticas, mal llamadas redes sociales. Una red política en espacios sociales implica interacciones racionales, en tanto que las redes del internet se mueven en la socialización de los pánicos individuales.

Dos perversiones de las redes han oscurecido la política y su influencia en la organización democrática de la sociedad: El ripio y la posverdad. El primero es una distorsión del lenguaje caracterizado con precisión por la academia de la lengua: “Palabra o frase inútil o superflua que se emplea viciosamente con el solo objeto de completar el verso, o de darle la consonancia o asonancia requerida”.

La posverdad aún no es recogida como concepto por la academia española, pero hace poco fue asimilada por el diccionario de Oxford: Cuando “los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a las creencias personales”. En esta era de la política post-verdad, es fácil recoger datos y llegar a cualquier conclusión que usted desee.

En este contexto, la realidad política y la realidad social no son las que se desprenden de los hechos, su análisis y su interpretación, sino de las pasiones individuales. Todos los días se siembran versiones en las redes cibernéticas que generan comportamientos, pero no siempre derivados de la realidad. Una posverdad provoca estímulos en los comportamientos sociales de los usuarios del internet y fabrica una realidad irreal.

El espacio público como ágora para el debate aparece contaminado con mensajes no-reales y muchas veces hasta fabricados. Lo malo es que los gobernantes han encontrado en la posverdad una forma de justificarse y de influir sobre la realidad, al grado --como Donald Trump-- de calificar a la crítica documentada como una realidad alternativa. López Obrador es muy dado a repetir una frase hasta convertirla en posverdad. Y los ciudadanos prefieren su posverdad a la realidad.

La sociedad está tomando decisiones basada en la posverdad o en el ripio. Lo más grave ocurre cuando la posverdad se asume como verdad. En cambio, las ideas y los razonamientos han pasado al museo de antigüedades. El politólogo César Cansino está circulando el libro La ciencia política en cuestión: ¿muerte o resurrección?, basado en su ensayo de 2006 en el que decretaba la muerte de la ciencia política por su olvido de la filosofía política y su obsesión en sólo medir los hechos sociales, no interpretarlos.

Y apenas en noviembre pasado, el politólogo Mauricio Merino, en su artículo en El Universal, decreto la muerte de las ideas políticas en aras de la revalidación de las ocurrencias. “Hemos convertido las ideas políticas en ofertas de mercado, entre merolicos que gritan las virtudes de sus untos mientras se disputan la clientela”. “Ciegos a las circunstancias y carentes de un pensamiento político capaz de comprender y enfrentar el mundo que vivimos, nuestros líderes no aciertan sino a repetir los lugares comunes que alguna vez aprendieron de memoria”.

La realidad sólo puede explicarse a partir de su comprensión sensible e inteligible: la filosofía política y de la ciencia política. Sin ellas, la sociedad está --como hoy-- mirando sólo las sombras de la caverna de Platón.

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@carlosramirezh
24 Marzo 2017 04:00:00
Más allá de Colosio: De 1994 al 2018 neoliberalismo en sucesiones de PRI
El asesinato de Luis Donaldo Colosio truncó la configuración de un movimiento similar al de la Corriente Democrática de 1987-1988, estableció la prioridad a cualquier precio del modelo económico por encima de la democracia y será el marco de referencia del 2018.

Colosio sí había pactado con Manuel Camacho Solís apoyo a cambio de la Secretaria de Gobernación para instrumentar una reforma política, o, como le llamaba Colosio: la reforma del poder. De haber sido la política la prioridad de Salinas, entonces hubiera escogido desde el principio a Camacho.

La reforma democrática fue el común denominador en los asesinatos de Colosio y José Francisco Ruiz Massieu. Antes de su asesinato, Ruiz Massieu filtró su objetivo: secretario de Gobernación de Zedillo para hacer la transición democrática sacrificando el neoliberalismo; Zedillo profundizó el modelo neoliberal salinista, no democratizó al país y sólo aceptó la derrota del PRI sabiendo que Fox no variaría el modelo económico neoliberal; la alternancia sin transición desestabilizó más al país.

Ante la prioridad económica y del modelo neoliberal de una élite tecnocrática, la reforma democrática en la sucesión presidencial de 1994 significaba el fin del salinismo. Al escoger sucesor Salinas tenía el objetivo de la continuidad, pero con tres condiciones estrictas: continuidad personal, de proyecto y de grupo.

Camacho representaba el demonio político en el salinismo: en reuniones de gabinete chocaron siempre el grupo de Joseph-Marie Córdoba Montoya --Zedillo y todo el gabinete salinista-- con un Camacho sin grupo. Córdoba había sido el brazo económico de Salinas y Camacho el brazo político estabilizador. Pero a la hora de la sucesión el conflicto Córdoba-Camacho llegó a la ruptura porque Córdoba bloqueó a Camacho con una frase que caló en el subconsciente de Salinas: “Salinas es más camachista que Camacho es salinista”.

Por eso la furia de Salinas al saber del pacto Colosio-Camacho y los intentos que sí existieron para quitarle la candidatura presidencial al comenzar marzo. Una semana antes del asesinato, Colosio se reunió con varios columnistas en casa de Raúl Cremoux y ahí --como lo hicieron público Miguel Ángel Granados Chapa, José Agustín Ortiz Pinchetti y el autor de Indicador Político-- Colosio nos dijo una frase amarga: “soy víctima de las perversidades del sistema”; ante la insistencia de Granados para identificar autores de esas perversidades, Colosio sólo hizo un gesto con la mano señalando hacia arriba con el pulgar: la autoridad máxima política era Salinas.

El 22 de marzo Camacho finalmente mostró el resultado de su acuerdo con Colosio y anunció públicamente que negaba cualquier intento de ser candidato independiente y se sumaba a Colosio. La mañana del 23 Colosio le llamó a Camacho para leerle el elogioso boletín de prensa en el que el candidato reconocía la decisión de Camacho; al terminar la lectura, Camacho dijo: “bájale contenido (elogios) porque si no nos van a romper la madre a ti y a mí”. Horas más tarde, Colosio fue abatido por un asesino en Lomas Taurinas.

La primera versión de la investigación por fiscales avalados por la viuda de Colosio determinó el asesinato como una “acción concertada”, un asesinato planeado; Salinas destituyó a ese grupo y puso al propio para probar como consigna el crimen de un asesino solitario.

El PRI se olvidó del Colosio real y de su proyecto político y social. Y desde 1988 quedó claro que la prioridad en las sucesiones presidenciales priístas es el modelo neoliberal salinista.

Política para dummies: La política debe ser la vigencia de la memoria por encima de los compromisos del poder.

Sólo para sus ojos:

• Recuerde: todos los días de 1:00 a 2:00 de la tarde el programa “La Agenda” con Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno en Radio Éxtasis 1530 de AM o vía Internet a través de
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• Ante los coqueteos de empresarios y banqueros con López Obrador, el gobierno de Peña Nieto tituló la convención anual de banqueros con el dilema: populismo o liberalismo. Pero los primeros discursos se olvidaron que el problema con el populismo es más que ideológico: el aumento de la pobreza por el liberalismo económico.

• Tamaulipas será la prueba porqué el gobierno panista terminará con la presencia de militares en seguridad, pero sin tener policías preparados para combatir a los delincuentes. Y lo peor es que los panistas tamaulipecos no quieren a militares en una cresta de aumento de la criminalidad.

• Guerra sucia dentro de Morena por la candidatura a jefe de Gobierno de la Ciudad de México. La lucha ya rebasó a López Obrador.

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@carlosramirezh
23 Marzo 2017 04:00:00
Colosio: Disputa Salinas-Córdoba; su asesinato impidió democracia
Aunque era hombre del sistema y fue cincelado por Carlos Salinas de Gortari para representarlo en la continuidad del proyecto salinista neoliberal, Luis Donaldo Colosio Murrieta fue asesinado cuando se disponía a abrir el sistema político a una democratización que hubiera acotado el neoliberalismo.

A veintitrés años de su asesinato, los datos consolidados dan otra lectura política. Colosio no iba a romper con Salinas, ni regresaría al PRI al populismo, ni perseguiría a nadie de la familia salinista, ni anularía el neoliberalismo y el tratado con los E.U., ni les cerraría la política a los salinistas.

Sin embargo, el entorno político de Salinas envenenó al entonces presidente saliente de la república para preocuparlo por la relación abierta del candidato Colosio con figuras conocidas por su hostilidad a Salinas y a su proyecto. Pero Colosio simplemente estaba buscando espacio de gobernabilidad por sí mismo y ya no como títere de Salinas. El problema no fue que le vendieran a Salinas el argumento de la traición de Colosio a Salinas por sus contactos con Cuauhtémoc Cárdenas y Manuel Camacho Solís, sino que el conflicto estuvo en que Salinas sí compró así esas preocupaciones.

El asesinato de Colosio le quitó a la sucesión presidencial de 1994 la posibilidad de retrocesos políticos. Colosio efectivamente sí había llegado a un acuerdo con Manuel Camacho Solís, sí le había ofrecido la Secretaría de Gobernación y sí hubo el compromiso de distensionar el sistema político priísta con una reforma democrática. Pero hasta donde se tuvieron algunos indicios, esa reforma no pasaba por la anulación del salinismo económico, ni la finalización del tratado, ni el regreso al populismo.

De todas las preocupaciones del entorno salinista sólo hubo una que sí preocupaba a Salinas: La decisión de Colosio, comentada a no más de diez personas, de impedir que Joseph-Marie Córdoba Montoya, el superasesor político y estratégico de Salinas, se quedara en el gobierno; y los primeros datos se tuvieron cuando Colosio se distanció ostensiblemente de su jefe de campaña y principal operador de Córdoba: Ernesto Zedillo Ponce de León.

Y si bien el compromiso salinista en teoría era que Colosio fuera presidente en el sexenio 1994-2000, le debía seguir Zedillo como candidato para el 2000-2006; fuera de las decisiones de poder, Colosio tenía una buena relación con Zedillo; sin embargo, Zedillo nunca fue él mismo, sino que siempre se movió como un activo militante de Córdoba. Por esa razón Colosio alejó a Zedillo de la campaña y por eso Zedillo, el 19 de marzo, cuatro días antes del asesinato, le aconsejó a Colosio que pactara con Salinas. ¿Por qué el candidato enfilado ya hacia la victoria debía de pactar con quien lo puso? Por la razón de que Salinas parecía haber roto con Colosio.

Al final, las circunstancias criminales colocaron a Zedillo como el beneficiario del asesinato de Colosio. Y fue más que claro que en términos de las tradiciones clave del sistema político el presidente saliente Salinas no había podido poner presidente --puso a un candidato y lo perdió en la campaña-- y que el asesinato de Colosio dejó ver que la candidatura final de Zedillo le había trasladado a Córdoba el poder para poner presidente de la república.

La interpretación política del magnicidio político del 23 de marzo de 1994 sigue colocando ese hecho como un crimen del poder y la figura de Córdoba en el trasfondo.

Política para dummies: La política es la frialdad para olvidarse de las fraternidades porque al final de cuentas lo que importa es la complicidad.

Sólo para sus ojos:

•No se pierda el programa radiofónico “La agenda” con Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno, todos los días en la 1530 de AM de 1:00 a 2:00 de la tarde en el Grupo Radiorama. Y participe vía redes sociales.

•Si alguien quiere saber por qué anda de malas el empresario Carlos Slim Helú, la lista de la revista Forbes lo coloca en el sexto lugar…, y bajando. Y la fortuna disminuiría más con las bajas en el precio del peso.

•Donald Trump puso en el centro del debate una de las grandes decisiones que hermanaron en autoritarismo a George Bush Jr. y a Barack Obama: El sistema de espionaje contra el terrorismo, pero dentro de los E.U., violando todos los derechos de privacidad constitucionales. Ello quiere decir que Obama sí espió a Trump como espió a todos los ciudadanos. Obama le dio súperpoderes a la Agencia de Seguridad Nacional para espiar.

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@carlosramirezh
22 Marzo 2017 04:00:00
Trump no es conservador; trae contrarrevolución tradicionalista
Como el presupuesto es política pura, el destino del gasto público del gobierno de Donald Trump ha definido ya con claridad los objetivos de su gobierno de cuatro-ocho años: No revivir un movimiento conservador-neoconservador, sino encabezar una verdadera contrarrevolución tradicionalista que ha preocupado inclusive a la derecha institucional.

Hasta ahora Trump ha fijado dos parámetros de referencia: Los valores de los puritanos que fundaron los EU en la primera mitad del siglo XVII y que llegaron en el Mayflower con los valores de la breve república inglesa de la Revolución Gloriosa que guillotinó al rey Charles I y el objetivo de destruir la revolución liberal de 1963 del gobierno de Lyndon Johnson.

Del puritanismo y la Revolución Gloriosa trajeron la oposición al Estado monárquico y la revaloración del ciudadano independiente del Estado y del orden liberal, repudian la conquista de derechos individuales que destruyeron valores conservadores. Trump ganó la titularidad del Estado para liquidar al Estado intervencionista en el individualismo, aunque en la figura de lo que llama el Estado profundo o Estado administrativo o Estado Beltway que define los linderos físicos de la zona que abarca las oficinas administrativas del poder federal en Washington y que se ha erigido en un poder autónomo.

Si no se entiende esta configuración del Estado estadunidense, poco o nada se dilucidará de la misión que se ha dado a sí mismo Trump. Su lucha es contra el Estado administrativo que la burocracia del poder ha consolidado como fuerza autónoma de los controles institucionales y que ya no sirve a la sociedad sino a sí mismo. Se trata de un sistema político autopoiético o con vida propia que se produce y regenera a sí mismo al margen de las leyes, reglas y controles. Es el poder que está acotando a Trump vía el establishment periodístico liberal, porque el poder burocrático ha olvidado que debe ser reflejo de la sociedad y servir a la sociedad.

El Estado liberal de 1963 que quiere destruir Trump es el de la revolución liberal de Johnson: Derechos a minorías sexuales, aborto, limitaciones a religión en escuelas, píldora anticonceptiva, acción afirmativa para beneficiar a minorías al margen de capacidad de competencia y las quince leyes de Johnson que cimentaron el Estado liberal a costa del Estado nacional: Derecho al voto, apoyo a educación pública, presupuesto nacional para las artes, dinero para lucha contra la contaminación ambiental y los programas Medicare para tercera edad y Medicaid para pobres, revalidados muchos de estos programas por Obama.

A favor de Trump opera el hecho de que el progresismo liberal estadounidense se agotó en el tema de los derechos y el control de la burocracia y se olvidó de los liberales tradicionales --obreros, intelectuales, izquierda, ciudadanos-- que si tienen incidencia en la lucha por el poder. Por eso es que Trump ha logrado bastante sólo con el control del Estado burocrático. Y ahí se localiza la guerra mediática contra Trump.
Lo que queda a los demócratas es una alianza en proceso de construcción paradójicamente entre el conservadurismo-neoconservadurismo de valores nacionales (no tradicionales) y el liberalismo del Estado profundo/Estado administrativo. Sin embargo, la fuerza de Trump que no ha sido detectada por los liberales se encuentra en los sectores tradicionalistas de los estadunidenses de condado que han visto como el representante de los valores que fundaron el imperio.

Este es el verdadero campo de batalla en los EU.

Política para dummies: La política es el arte de interpretar los gestos, aunque no se entiendan las palabras.

Sólo para sus ojos:

•No se pierda todos los días de 1 a 2 de la tarde el programa “La agenda de Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno” a través de 1530 AM Éxtasis Digital de la Ciudad de México. Y lo puede escuchar en vivo a través de
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•El tema de los desaparecidos comienza a escandalizar al mundo, sobre todo por la aparición de fosas comunes con personas asesinadas por el crimen organizado. El congreso ha retrasado la ley.

•El tema de Veracruz ha pasado ya a la zona del horror, mientras el gobernador defenestrado Javier Duarte sigue escondido o desaparecido y sin rendir cuentas del caos criminal en su entidad. Lo malo es que su sucesor el panista-perredista-expriísta Miguel Angel Yunes sigue sin dar resultados y sólo está dedicado a operar la elección de alcaldes en junio de este año y para poner sucesor en la elección estatal del 2018.

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21 Marzo 2017 04:00:00
El bonapartista López Obrador es al fin y al cabo un priísta
Si alguna contradicción domina el comportamiento político de Andrés Manuel López Obrador, es el conflicto de personalidad entre el líder social antisistema con el político institucional prosistema. Más que una síntesis entre ambas, al final en López Obrador se impone la personalidad sistémica. Es decir, el tabasqueño es un priísta típico, como lo demostró como jefe de gobierno del Distrito Federal de 2000 a 2006.

En lugar de buscar el poder para imponer una nueva política, López Obrador ofrece paradójicamente una salida circular a la crisis del sistema político priísta: La reconstrucción del viejo modelo a partir de una base social popular, pero sin compromisos de clase y en función de una estructura social basada en lo lumpen: Proletariado y burguesía en sus niveles de marginación, dominantes en la dinámica del conflicto.

A López Obrador no lo anima ningún proyecto alternativo, ninguna idea rectora decisiva; es antisistema y antiestado como Donald Trump, pero quiere el poder no para liquidarlos sino para fortalecerlos en su versión muy luiscatorcesca, es decir, ajustada a su propia personalidad del yo, la identificación personal de las instituciones como la única garantía ante un pueblo asumido como creyentes, no como ciudadanos.

Su estilo de gobernar se vio con claridad en su gestión como jefe de gobierno capitalino: sistémico, sin propuestas alternativas, priísta, legitimador de él como gobernante a pesar de casos flagrantes de corrupción que debieron de haber tenido su aval, mediático con sus conferencias de prensa diarias para poner agenda, paternalista y populista por los programas asistencialistas basados en la construcción de lealtades electorales, sin ninguna iniciativa para romper la apropiación privada de capital, promotor de la plutocracia con beneficios en contratos gubernamentales como su estructura empresarial de poder.

Ahora mismo, garantizada la lealtad de los beneficiarios de los programas sociales pero antisistema y antiestado, su expectativa descansa en conseguir el aval de los sectores dominantes del sistema, lo mismo políticos priístas de gobiernos anteriores hoy en busca de sobrevivencia laboral que empresarios que miden sus lealtades en la de utilidad.

López Obrador no es alternativa sino un similar, lo mismo, pero más barato; su propuesta se resume sólo en la venta de expectativas utópicas que podrían llevar, por el funcionamiento del capitalismo mexicano, a una distopía. Eso sí, sus propuestas paternalistas, asistencialistas y de bienestar derivado de dinero regalado por el Estado gana adeptos en sectores sociales abandonados por el PRI y en busca de un nuevo PRI populista que es Morena.

De ahí que sólo lo anime la ambición de poder personal, aunque determinado por el modelo histórico estudiado por Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte: El bonapartismo, un retrato político de la caracterización del poder personal. Luis Napoleón Bonaparte fue presidente de la segunda república francesa 1848-1852 y por el golpe de Estado de 1851 se asumió como emperador en 1852 hasta su derrocamiento en 1870. Y su caída fundó la tercera república.

El perfil bonapartista de López Obrador asume las caracterizaciones de Marx: autócrata, pone al ejecutivo por encima de los demás poderes, anula el modelo de representación política, se sostiene por las facciones lumpen de la burguesía, el proletariado y las clases medias depauperizadas, personalización del Estado, voluntarismo en decisiones, dictadura popular, anulación del sistema y del Estado y ejercicio del poder con el apoyo de los pobres para ponerse al servicio de los ricos.

Aunque al final, López Obrador es un priísta típico.

Política para dummies: La política es el arte de decir una cosa y hacer otra.

Sólo para sus ojos:

•A partir de ayer comenzó el programa de radio “La agenda… de Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno” en el 1530 AM de Radiorama, todos los días de 1 a 2 de la tarde; escúchenos y participe.

•Parece que los políticos no entienden. Se la han pasado desde 1988 renegando de las encuestas que dicen una cosa y la realidad fue otra, pero apenas sale una que los pone al frente y la asumen como resultado oficial.

•Finalmente, el gobernador morelense Graco Ramírez logró lo que parecía imposible: Aglutinar a todos los sectores sociales en su contra, incluyendo a muchos sectores populares decepcionados con el estilo personal y familiar de gobernar del perredista. Y el asunto se le pone difícil porque el gobernador carece de sucesor y podría optar por dejar de candidato a su hijastro. Bueno, nada nuevo en un poliúrico que se forjó en el PRI paralelo que fue el PST de Aguilar Talamantes.

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19 Marzo 2017 04:00:00
Crisis de la izquierda
La crisis de la izquierda en México debe comenzar con un planteamiento estricto: En México la izquierda no existe, la izquierda socialista se disolvió como ideología en 1989 cuando el Partido Comunista Mexicano (PCM) --ya con el nombre de Partido Mexicano Socialista-- le cedió su registro al ex priísta Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano para fundar el Partido de la Revolución Democrática. Ahí la izquierda socialista quedó reducida a cenizas porque la ideología política del nuevo partido fue populista.

Es un poco complicado entender los pasadizos secretos de la política mexicana. La izquierda mexicana ha tenido dos veneros concretos: El movimiento social de la Revolución Mexicana por su proyecto social popular y el socialismo que vino de Moscú. No hubo grandes confrontaciones ideológicas entre el PCM y el sector gobernante sin/con partido, sobre todo porque el discurso oficial gubernamental siempre fue revolucionario no marxista. En cambio, el PCM desarrolló el pensamiento marxista.

A lo largo de su historia como PNR-PRM-PRI, el grupo gobernante priísta desarrolló un espacio determinado por dos extremos dentro del oficialismo: El conservadurismo sin llegar a ser derechista o exageradamente religioso y el progresismo que llegó a tocar algunos de los razonamientos del socialismo marxista pero no leninista. En el Gobierno mantuvo ese equilibrio con distribución del poder a ambos extremos. Se trató, en realidad, de un centro estabilizador.

El único que tensó la cuerda un poco hacia la izquierda fue el presidente Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940) por sus expresiones y algunas decisiones socialistas, pero con la intención clara de ser un modelo extraño, tropical y tercermundista: Un socialismo sin marxismo, lo que quedaba en un populismo de clase popular. El dato lo aportó el politólogo Arnaldo Córdova en su estudio sobre la política de Cárdenas al afirmar que el presidente organizó a los trabajadores como masa, no como clase. La figura llevaba implícito el liderazgo político institucional, no proletario. La explicación del modelo la concluyó el líder sindical Vicente Lombardo Toledano, de los marxistas mexicanos académicos, que fundó la Confederación de Trabajadores de México como el brazo proletario cardenista, pero sin llegar a convertirse el propio Lombardo en líder de gobierno; su propuesta fue una revolución democrático-burguesa, es decir, una burguesía nacional y progresista --inexplicable-- liderando un desarrollo capitalista con dominio del Estado y políticas sociales asistencialistas.

La izquierda socialista, en cambio, siempre se propuso para México un gobierno marxista-leninista, aunque sin trabajar los liderazgos sindicales ni contribuir a la organización del proletariado del campo y de la ciudad. El PCM se refugió en las universidades públicas y en la academia que controlaba los enfoques académicos de los programas de estudio. El movimiento estudiantil de 1968 en México fue liderado --no controlado-- por la juventud comunista del PCM y no tuvo apoyo obrero porque el partido apenas tenía presencia en algunos sindicatos menores. El gobierno y el PRI controlaban a los sindicatos a través de la CTM y de políticas obreras populistas.

De ahí que la izquierda existió en el sector progresista del PRI --socialismo populista un poco más radical que la socialdemocracia-- y en la izquierda comunista del PCM. En 1978 el gobierno realizó una reforma política que llevó sobre todo a la legalización del PCM porque era la fuerza que no dejaba gobernar. Así, la izquierda socialista marxista llegó al Congreso en 1979 con apenas el 3.5% de los votos. Para ahuyentar los radicalismos y diluir el concepto de comunismo, el PCM cambió dos veces de nombre: Partido Socialista Unificado de México en 1981 y Partido Mexicano Socialista en 1987, pero manteniendo su programa de propuesta marxista-leninista.

En 1987 ocurrió una quiebra política en el sistema mexicano. El hijo del ex presidente Cárdenas creó un grupo en el PRI para competir por la candidatura presidencial, pero entonces el mecanismo era presidencialista y autoritario.

Cárdenas y su Corriente Democrática fueron obligados a salirse del PRI y crear un Frente político para las presidenciales de 1988, pasando la votación por esa izquierda de 4% a 31%. La consolidación del movimiento fue crear un partido; el PCM como PMS cedió su registro, pero entregó también su ideología. Cárdenas y los ex priístas fundaron el PRD como un partido que rescatara el proyecto populista del general Cárdenas. Ahí, sin funeral ni memoriales, la izquierda socialista murió y de sus cenizas nació el populismo post-retro priísta de los ex priístas de Cárdenas. Su meta no es el socialismo ni siquiera la socialdemocracia, sino un Estado paternalista promotor del desarrollo capitalista autónomo.

La disputa entre el PRD y el movimiento Morena de López Obrador es un ajuste de cuentas en las élites populistas del partido, no entre la izquierda; es un conflicto elitista, entre liderazgos, no de proyecto. López Obrador fue presidente del PRD en el periodo 1996-1999 y promovió el colaboracionismo con el gobierno priísta neoliberal de Ernesto Zedillo. Forjado como caudillo, López Obrador ha querido ser el líder único; al no encontrar la forma de asumir el control, decidió salirse del partido y formar el propio. En las elecciones legislativas federales de 2015 Morena le quitó al PRD el 8% de los votos.

Por tanto, el conflicto PRD-Morena no es ideológico, ni por una forma de socialismo, sino que es una disputa por el control de la corriente populista del PRD. Los sobrevivientes socialistas del viejo PCM encontraron comodidad en los espacios legislativos y no han promovido un debate ideológico. Si las previsiones se cumplen, López Obrador va a desfondar al PRD y se quedará como la tercera fuerza política nacional representando al populismo progresista.
Lo malo es que México se quedó sin izquierda socialista. Y al final el PRD y Morena vienen del venero ideológico del viejo PRI.

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17 Marzo 2017 04:00:00
2018: Proyecto económico detrás del dedazo presidencial
Aunque en esta etapa preparatoria los análisis sobre la designación del candidato presidencial del PRI para el 2018 se enfocan desde la perspectiva de las élites, en el fondo las decisiones presidenciales en las sucesiones desde 1976 ha sido la economía, la crisis y el modelo de desarrollo.

Y la situación sucesoria en el PRI se coloca en una etapa de emergencia por el proteccionismo de Trump, la revisión crítica del tratado de comercio libre con México y el avance del populismo asistencialista neoliberal de López Obrador. En este sentido, en el 2018 se definirá el futuro del modelo neoliberal instalado en 1977.

El arranque formal del proceso priísta de designación del candidato presidencial estará determinado por variables duras y determinantes y mucho más allá del carisma en el candidato. De ahí que las evaluaciones en los altos niveles de los sectores que dominan la política y economía mexicanas se hagan análisis basados prioritariamente en la economía.

Las candidaturas presidenciales priístas se han resuelto en el binomio política-economía: López Portillo-Moya Palencia, Miguel de la Madrid-Javier García Paniagua, Carlos Salinas de Gortari-Manuel Bartlett, Luis Donaldo Colosio/Ernesto Zedillo-Manuel Camacho Solís, José Ángel Gurría/Guillermo Ortiz/Francisco Labastida-Roberto Madrazo y Enrique Peña Nieto-Manlio Fabio Beltrones. En todas, la decisión se tomó en función de la economía y su modelo neoliberal.

Los factores del 2018 también oscilan entre la crisis política interna por la incapacidad del PRI para mantener una cohesión y varios datos de la crisis económica: El aislacionismo de Trump, el fin del tratado de comercio libre, la dependencia mexicana de la globalización, la amenaza del populismo aislacionista y asistencialista de López Obrador y el agotamiento del modelo de desarrollo neoliberal salinista.

La única diferencia del 2018 con las seis sucesiones priístas 1976-2012 radica en que hoy las precandidaturas económicas aparecen debilitadas por la falta de competitividad en una sociedad no priista: Luis Videgaray Caso y José Antonio Meade carecen de fuerza social y política en un sistema electoral abierto; en cambio, el aspirante político Miguel Ángel Osorio Chong no representa al viejo PRI populista como los anteriores sino que pudiera aparecerse como la garantía de continuidad del sistema económico sin regresar al populismo.

Después de las derrotas priístas del 2000 y del 2006 y de la base electoral lopezobradorista 2006 y 2012 y sus primeras tendencias de las encuestas, el presidente Peña Nieto --el gran elector priísta-- tendrá que escoger a un candidato que garantice cuando menos tres perfiles: Continuidad de modelo económico, imagen no rechazable entre el electorado y capacidad para configurar un bloque de gobierno para negociar con Trump y redefinir nuevos caminos para el desarrollo mexicano.

El principal desafío de Peña Nieto radica en la decisión de López Obrador de asumir el neoliberalismo salinista como proyecto de gobierno en función de las exigencias de Wall Street, la inversión extranjera y el Fondo Monetario Internacional. El compromiso del tabasqueño de “conservar el equilibrio macroeconómico” --esencia del proyecto neoliberal salinista-- ya comenzó a prefigurar la construcción de un nuevo bloque dominante, curiosamente con la plutocracia fabricada por Salinas, aunque ahora al lado de López Obrador, comenzando por Carlos Slim Helú, y seguida de funcionarios de gobiernos neoliberales anteriores.

El grave problema del 2018 es que ya no basta el perfil hacia el interior de los intereses dominantes, sino que se requiere el carisma para amarrar votos. Y ahí Peña Nieto tiene pocos prospectos.

Política para dummies: La política es el reino de las apariencias de una realidad que de todos modos no se oculta.

SOlo para sus ojos:

• A partir del lunes 20 el equipo de Indicador Político emprenderá un nuevo desafío: un programa de radio en la Ciudad de México, diariamente de 1 a 2 de la tarde. La cita es el Radiorama 1530 AM y se podrá escuchar en vivo por
http://www.extasisdigital.mx

• Asimismo, el programa contará con transmisión en vivo a través de Periscope, con accesos que pronto se darán a cabo.

• El programa se llama: “La agenda… de Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno”, dos reporteros y analistas de la política con varios decenios de experiencia en diversos medios, columnistas forjados en la indagación de los entretelones del poder.

• A través del sitio http://indicadorpolitico.mx les daremos más datos para escuchar el programa, pero también para comunicarse con los conductores y establecer una intercomunicación cotidiana.

• Los esperamos.
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16 Marzo 2017 04:00:00
PRD-Morena: La izquierda que nunca fue… ni será
A pesar de haber nacido con el registro del Partido Comunista Mexicano, el primer paso ideológico del PRD fue liquidar el socialismo como proyecto, de la misma manera en que Carlos Salinas de Gortari y Luis Donaldo Colosio expulsaron del PRI a la Revolución Mexicana como proyecto. Entre 1989 y 1992, México abandonó la lucha ideológica.

Con la fundación del PRD murió la izquierda como propuesta ideológica socialista, aunque hoy en día cualquier perredista se diga “de izquierda”. Lo peor ha sido que el neopopulismo del PRD tampoco alcanza siquiera algún pequeño espacio de la socialdemocracia. Así, el PRD es un partido sin ideología, populista tradicional al usar el dinero público para programas sociales que se convierten en cautiverio electoral de los beneficiarios de ese asistencialismo.

La crisis de la izquierda es histórica. Como fecha precisa se fija enero de 1947: el entonces líder poscardenista Vicente Lombardo Toledano convocó a la “Mesa Redonda de los Marxistas Mexicanos” para definir el rumbo político de la nación. En enero de 1946 había nacido el PRI y en diciembre del mismo año había tomado posesión Miguel Alemán y su proyecto capitalista. El cardenismo como proyecto había desaparecido.

La propuesta de Lombardo fue la de un cardenismo populista: el proletariado debía promover una revolución democrático-burguesa, no luchar por el socialismo. El socialismo mexicano estaba en crisis: el Partido Comunista se hundía en las purgas internas, el cardenismo se amoldaba al priísmo naciente, los sectores progresistas del PRI aceptaban el sometimiento al alemanismo. El dilema fue planteado por José Revueltas, el escritor y ensayista marxista más lúdico: ¿nacionalismo burgués (Lombardo Toledano) o socialismo revolucionario (PCM)? Resuelto en 1993 por Salinas a favor del neoliberalismo.

La izquierda en MÉxico se definió por las ideas de Marx y no por objetivos populares. En su análisis sobre los dilemas de la sucesión presidencial de 1958, Revueltas señaló la verdadera disputa por el poder: “La única clase llamada a hacerle al gobierno revolucionario una concurrencia política es aquella que viene a ser la púnica que puede hacerle la concurrencia económica”. La izquierda socialista dejó claras las definiciones: las relaciones económicas de producción determinan las relaciones políticas, en tanto que el populismo se agota en lo político por sí mismo.

El PCM como partido socialista de izquierda vivió hasta 1989 en que le cedió su registro a la Corriente Democrática cardenista del PRI para fundar el PRD. Así, el PRD nació de dos veneros: el socialismo marxista y el populismo priísta, aunque el primero fue aplastado por el segundo. Así, como partido de “izquierda”, el PRD nació sin clase obrera, sin proletariado, sin lucha de clases. Por tanto, la disputa electoral del PRD ha sido por los espacios del PRI, no por proponer un nuevo camino ideológico.

En 1962 Revueltas publicó un texto provocador: Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, para denotar que los trabajadores carecían de una dirección política de partido. Su tesis se basó en un argumento vigente: la inexistencia histórica de un partido de la clase obrera porque el PCM era un partido sin obreros; hoy el PRD y Morena reproducen esa limitación; y más aún optaron por el modelo Lombardo: Aliarse a los empresarios que explotan a los trabajadores y se apropian de la riqueza.

En este sentido, México padece la inexistencia histórica de una izquierda, toda vez que el PRD, Morena y López Obrador no representan a los trabajadores como clase ni como proletariado ni son socialistas.
Política para dummies: La política es el reino de las contradicciones ideológicas.

Sólo para sus ojos:

•Por si faltaran datos, López Obrador comenzó su declive en Nueva York: Los viejos grupos activistas aliados lo ven como traidor. Y faltan los que se quejen de que salinistas y empresarios se afilien a Morena. En sus resultados, la gira del tabasqueño fue un fracaso.

•Morelos se enfila a la descomposición política en la sucesión. La incorporación del alcalde de Cuernavaca Cuauhtémoc Blanco al Partido Encuentro Social lo enfiló como candidato a la gubernatura, ante el enojo del gobernador perredista saliente Graco Ramírez. El PES es un partido más formal y tiene presencia federal, en tanto que el PRD en Morelos se dirige a una crisis por haber sido asumido como negocio familiar.

•A pesar del entusiasmo mediático, hasta ahora la campaña electoral en el Estado de México no prende porque al final de cuentas lo importante será el aparato electoral y las campañas en tierra. PAN y Morena carecen de estructuras territoriales y el PRD sólo depende de un par de zonas importantes.

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@carlosramirezh
15 Marzo 2017 04:00:00
PRD-Morena disputan como priístas… espacios priístas
El conflicto PRD-Morena no debe analizarse como un asunto de ideas o de proyectos, sino que se debe enfocar como una disputa tardía pero latente de la existencia del PRI: Los dos quieren quedarse con el espacio electoral que ha dejado el PRI en los sectores populares que dependen de los presupuestos asistencialistas.

A lo largo de veintiocho años el PRD ha luchado por apropiarse del espacio populista que dejó el PRI en 1992 cuando Carlos Salinas de Gortari y Luis Donaldo Colosio lo estacionaron en el ámbito político e ideológico del neoliberalismo. Es decir, que el PRD es hijo del PRI progresista, pero PRI al fin; y López Obrador es un desprendimiento de la misma placenta política priísta.

De ahí que la gran crisis del PRD y ahora Morena no sea una crisis de la izquierda, sino una crisis entre grupos que nacieron con un pecado original: Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador y Porfirio Muñoz Ledo mataron a la izquierda socialista en aras de revivir al PRI. El error histórico de los comunistas del PCM –hoy cómodos legisladores perredistas, antes luchadores sociales en 1955-1975– fue haberle cedido la herencia socialista-marxista de la izquierda a los priístas cardenistas (de Cuauhtémoc).

En este contexto, la disputa PRD-Morena no es por la ideología, ni por un proyecto nacional de desarrollo, ni por una alternativa nacional, ni por rescatar a la izquierda, sino por el espacio suelto del priísmo progresista. La vertiente socialista de la izquierda del PCM fue derrotada, históricamente, por el modelo cardenista (del ex presidente Lázaro) de un socialismo sin clase obrera, bonapartista y cesarista, populista.

La propuesta de Morena y López Obrador es la del viejo PRI alemanista-echeverrista, una mezcla de funcionalismo político con dominio empresarial y populismo desmovilizador de grupos sociales marginados.

Al recibir el registro del PCM en 1989, el naciente PRD tenía la consigna histórica de enarbolar desde el poder el proyecto socialista definido por Arnoldo Martínez Verdugo –último secretario general del PCM– como candidato presidencial comunista en 1982: Una versión mexicana de socialismo. Pero quienes se apoderaron del PRD fueron los miembros de la Corriente Democrática del PRI, un grupo de progresistas tricolores ajenos a las ideas del socialismo y del marxismo.

Los ex priístas y post-neo-retro cardenistas del PRD y los caudillistas del lopezobradorismo se mueven en el priísmo posmoderno: Llegar al poder con el apoyo popular, pero para servir a la clase empresarial depredadora, lo que se confirma con los empresarios y neoliberales salinistas-zedillistas incorporados ya a Morena y al lado de López Obrador. Este modelo fue criticado y denunciado por Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte: Un bonapartismo monárquico-cesarista apuntalado por las masas populares descontaminadas de su condición de clase.

En este sentido, el PRD y Morena sólo aspiran a posicionarse del 30% electoral populista que dejó el PRI para quedarse con el 30% neoliberal, aunque el PRI utilice en momentos de crisis electoral las propuestas populistas para evitar la deserción de grupos sociales esclavizados políticamente por los presupuestos asistencialistas y con ello les quite a los populistas perredistas-morenistas su principal oferta.

De ahí que la crisis PRD-Morena no sea una crisis de versiones de izquierdas; se trata sólo de una disputa por votos cautivos de los ciudadanos que dependían del viejo PRI. López Obrador aprovecha la orfandad caudillista en el PRD y el neoliberalismo salinista en el PRI para engullirse al partido fundado por Cárdenas.

Política para dummies: La buena política no se inventa día a día, sino que es el producto de la progresión de hechos sociales.

Sólo para sus ojos:

•Sin espacio político, el nuevo modelo educativo salió en el vacío. Y los que creen que con esa iniciativa se recoloca al secretario de Educación, Aurelio Nuño, en la lista de presidenciables, habrá que esperar la reacción del mercado político.

•La disputa por la coordinación de senadores perredistas ha mostrado la falta de liderazgo y dirección política en el PRD. Los acuerdos con el grupo político de René Bejarano a través de Dolores Padierna en nada ayudan a la imagen del partido.

•Muy importante la decisión de la Corte de validar el uso de la fuerza policiaca en casos extremos, porque con ello contiene el abuso de los grupos que protestan, pero también abre espacios para mayores abusos policiacos.

•El presidente Trump comienza a toparse con las paredes del establishment de poder demócrata-republicano.

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@carlosramirezh
14 Marzo 2017 04:00:00
Edomex: La victoria estará en las urnas, no en los medios
Si bien la estridencia le está abriendo expectativas al PAN, al PRD y a Morena en las elecciones de gobernador del Estado de México, al final de cuentas la victoria estará sustentada en tres variables:

El saldo negativo del gobernador saliente, el aparato electoral articulado al sistema y la fragmentación del voto opositor.

En este sentido, los primeros análisis sobre la elección mexiquense favorecen al PRI; y no por ser el mejor partido o tener al mejor candidato, sino porque tiene a su favor las tres variables: Eruviel Ávila no es Javier Duarte o Roberto Borge, el PRI estatal es una subsecretaría invisible de la Secretaría de Desarrollo Social y ésta está dirigida por un mexiquense y el voto contra el PRI se va a dividir entre tres opositores y la abstención.

En una encuesta realizada para Indicador Político y el programa “Hablemos de Política” de Efekto TV, la empresa consultora Prospecta Consulting --presidida por el doctor Rafael Abascal y Macías-- aportó las tendencias del voto al arrancar el proceso y sus primeras conclusiones deben ser tomadas en cuenta: los partidos más competitivos son el PRI y el PAN, porque el PRD se está deshaciendo y Morena depende de López Obrador, el punto de partida toma en cuenta la distribución actual del poder y ahí el PAN ha perdido todo su espacio, el voto anti PRI es de 47.8% pero fragmentado y los indecisos no van todos contra el PRI.

Las cifras de la encuesta al comenzar el proceso son las siguientes:
--PRI: 24.7%.
--PAN: 19.8%.
--Morena: 15.9%.
--PRD: 6.7%.
--Independientes: 5.6%.
--Indecisos: 24.4%.

De estos datos, uno es significativo: el bloque neopopulista PRD-Morena suma 22.6%, tres puntos arriba del PAN. Esta cifra estaría indicando el desmoronamiento del PAN en el Estado de México por fracturas, traiciones, corruptelas y sobre todo las dificultades para imponer a la candidata Josefina Vázquez Mota como candidata y su figura poco competitiva.

Como factor a favor del PRI corre también el hecho de que el candidato Alfredo del Mazo Maza viene de una familia de gobernadores --su abuelo y su padre-- y al mismo tiempo represente los intereses locales del Grupo Atlacomulco. Y en contra se localiza el hecho de que el ex priísta Isidro pastor correría como independiente pero impulsado por el ex gobernador Arturo Montiel, ya distanciado de su sobrino y sucesor estatal Enrique Peña Nieto. La única preocupación priísta radica en que Montiel y Pastor no se arreglen con López Obrador, quien pactará hasta con el diablo para ganar espacios.

El dato sobresaliente de la encuesta se percibe en la seguridad de votación de apenas el 40% de los entrevistados y el 80% opinando que los partidos políticos están desprestigiados y no dan certidumbre ni gobernabilidad a la entidad. Los datos de la encuesta contrastan con los resultados de la elección de gobernador del 2011: PRI: 62%, PRD: 21% y PAN: 12%. Las tendencias de los tres partidos para este año revelan estancamiento en la oposición pero de manera sobresaliente el desplome de la votación para el PRI: de 62% con el gobernador saliente Ávila a apenas 24.7% con Del Mazo Maza, una pérdida escandalosa de 37 puntos porcentuales. Pero esos votos aún no se han ido a la oposición.

La victoria electoral mexiquense estará en las urnas --votos y representantes de partidos-- y no en los medios.

Política para dummies: La política es el camino directo al poder para dominar, no para servir.

Sólo para sus ojos:

•Como parte del desmoronamiento del imperio Televisa en deportes, la huelga de árbitros por violencia en contra de ellos es otro indicador. Lo grave es que todos los partidos comienzan con la exhortación de un niño a juego limpio y en la cacha los jugadores violan todas las reglas. Otra oportunidad para que las autoridades regulen ese deporte que es un negociazo de Televisa.

•Por cierto, muy criticado el oportunismo de Margarita Zavala de Calderón no tanto en apoyar a los árbitros sino para usar su papel para criticar a funcionarios electorales. Además de oportunismo, mediocridad política.

•La versión que corre en el medio político es que Javier Duarte no está vivo o no lo quieren encontrar. En cambio, la sociedad está a la espera del pliego de acusaciones contra el ex gobernador quintanarroense Roberto Borge, pero es otro protegido por el sistema priísta.

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@carlosramirezh
13 Marzo 2017 04:00:00
AMLO, tigre de papel; propone un salinismo neoliberal populista
La incorporación a Morena de políticos priístas y perredistas y de empresarios del viejo régimen está confirmando que Andrés Manuel López Obrador dejó atrás la figura del líder social radical que tomó pozos petroleros, realizó plantones en la ciudad de México y confrontó a la derecha y ahora ofrece una propuesta de gobierno neoliberal exactamente igual a la de Carlos Salinas de Gortari.
El proyecto salinista neoliberal de López Obrador se resume en tres objetivos: Estado populista-asistencialista (Pronasol), economía de mercado (papel dominante de empresa privada) y estabilidad macroeconómica (control de la inflación por el lado de la demanda). Y por la forma en que licitó obra pública entre empresarios cuando fue jefe de gobierno del DF, López Obrador también ha construido su plutocracia.

De ahí que el proyecto salinista de López Obrador no alcance a definir la revalidación del viejo PRI populista y quede bastante lejos del proyecto cardenista. Y que su liderazgo cesarista de ninguna manera implica la reorganización de las clases sociales explotadas, sino que más bien busca el control social al estilo del PRI: beneficios asistencialistas para garantizar votos, pero sin ofrecerle a las clases productivas ejercicio directo del poder. Ahí López Obrador sí siguió el modelo Cárdenas: darles a los trabajadores explotados la condición de masa, no de clase.

En la medida en que venda su proyecto salinista, López Obrador habrá comprado boleto para elección presidencial. Por eso empresarios forjados en la explotación de los trabajadores han aceptado apoyar a López Obrador. Y priístas del neoliberalismo zedillista --Esteban Moctezuma y Santiago Levy-- ya se han incorporado al lopezobradorismo morenista. En este sentido, Morena y López Obrador lograron lo que quiso hacer, pero no pudo, el PRD: restaurar el viejo PRI.

Por eso llama la atención ver a un López Obrador desdentado en lo político, definiendo Morena como antes el PRI del control social vía el Estado al estilo Luis Echeverría de la Comisión Nacional Tripartita, nacionalista en lo discursivo pero articulado al capitalismo internacional.

El proyecto salinista neoliberal de López Obrador quiere rebasar al PRI salinista; y López Obrador en el poder tendrá que poner en práctica el equilibrismo salinista: satisfacer las exigencias del gran capital nacional e internacional, aunque con una política social más populista que el Pronasol de Salinas. Como Salinas, López Obrador también depende de la imagen de prometer una cosa y hacer otra.

La clave de la política económica salinista de López Obrador --que revela el engaño de neoliberalismo como populismo-- la dio Martí Batres Guadarrama, presidente de Morena en la Ciudad de México, en su artículo “Morena y los empresarios” (El Universal, lunes 6 de marzo de 2017): además de proteger, consentir y darle todo a los empresarios, Batres garantiza en el punto 10 la esencia del pensamiento neoliberal salinista: “conservar los equilibrios macroeconómicos”, es decir, controlar la inflación vía los salarios, el bajo gasto público y el PIB, nada menos que el eje ideológico de la política económica del Fondo Monetario Internacional.

La crisis social y de pobreza en México estalló cuando el gobierno sacrificó gasto social a partir del enfoque del monetarista Milton Friedman de que la inflación es en todo tiempo y en todo lugar un fenómeno monetario. El equilibrio macroeconómico a través de menos gasto social representó el fin histórico del Estado social.

El proyecto salinista neoliberal de López Obrador podría llevar a Morena a Los Pinos.

Política para dummies: En política hay que tener la paciencia para ver pasar el cadáver político de los adversarios,

Sólo para sus ojos:

•En los próximos meses habrá reacomodos en las listas de presidenciables de partidos y organizaciones ciudadanas. El panorama se aclarará más o menos hasta septiembre cuando se inicie el proceso formal. Antes, con todo y encuestas, todo será divertimento,

•Con muchas manos metidas, el PRD se hunde por el caso Barbosa. En algunos sectores dicen que todo tiene que ver por la decisión de Miguel Angel Mancera de ser candidato perredista, pero sin afiliarse al partido. Así, el PRD anda realmente sin cabeza ni liderazgo. Y será usado más bien para debilitar la fuerza política del morenista López Obrador. Sin los Chuchos, el PRD podría quedarse con un 5% de votos y pasar a condición de chiquillería.

•La relación con los EE.UU. sigue sin agenda porque México está a la espera de la Casa Blanca y ahí deciden por su cuenta y sin avisarle a México.

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@carlosramirezh
10 Marzo 2017 04:00:00
Batalla real del 2018 será por las dos cámaras, no por la presidencia
La verdadera batalla política en el 2018 no será por la presidencia de la república sino por la primera minoría en el Senado y en la Cámara de Diputados. En el 2000 Vicente Fox ganó la presidencia, pero no el Congreso y tuvo que pactar con el PRI; en el 2006 Felipe Calderón ganó primer sitio en bancadas pero no supo operarlas a su favor; y en el 2012 Enrique Peña Nieto regresó a primera minoría priista legislativa y pudo impulsar el Pacto por México con la oposición.

El PRI fue el pivote de la gobernabilidad en la crisis el PRI y la alternancia 1988-2016, pero a cambio de mantener el modelo priísta de nación. Y ahora se prepara para ganar la presidencia y las dos cámaras.

En cambio, el PAN y Morena buscan solo ganar la presidencia sin ninguna operación política para lograr el control del congreso. Sin mayoría legislativa, López Obrador no podría imponer su proyecto populista que pasa por aprobación presupuestal y leyes en el legislativo.

El PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados desde 1997. La crisis del PRI estalló en el 2006 cuando Calderón y López Obrador mandaron al PRI de Roberto Madrazo Pintado al sótano del tercer lugar; sin embargo, al PRI le ayudó el hecho de que PAN y PRD no pudieran llegar a ningún acuerdo por el resentimiento electoral de López Obrador y su payasada de la presidencia legítima: Las bujías del PRI en el legislativo en el periodo 2000-2012 fueron Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Elba Esther Gordillo, Francisco Rojas y Beatriz Paredes. Más aún: El PRI con Beltrones ayudó a la toma de posesión de Calderón que quiso reventar López Obrador.

Sin ese colaboracionismo del PRI, Fox y Calderón hubieran fracasado, aunque ese colaboracionismo ayudó a fortalecer el sistema político priísta con el PRI en minoría legislativa. En el panismo 2000-2012 los caprichos y resentimientos de López Obrador impidieron que el PRD construyera una alternativa real y permitieron que el PRI presentara una imagen de madurez institucional que contribuyó a la victoria de Peña Nieto en el 2012.

Por eso es que la disputa del 2018 para la oposición panista y morenista no se dará en la votación presidencial. El PAN o López Obrador podrían ganar las votaciones, pero tendrían poco margen de maniobra para operar si el PRI --por su experiencia y aparato electoral a nivel de distritos electorales-- se mantiene como la primera minoría e inclusive con la posibilidad de aspirar a la mayoría absoluta del 51%.

Pero hasta ahora, PAN y Morena están más interesados en la candidatura presidencial sin construir aparatos electorales distritales. Sólo el PRI tiene capacidad para movilización a nivel distrital. En las elecciones del 2012, apenas el 23.1% de los diputados de la bancada priísta era plurinominal, en tanto que el PAN llegó a 54.3% y el PRD a 42.3%. En las elecciones legislativas del 2015 se mantuvo más o menos la tendencia, con el dato significativo que los plurinominales de Morena fueron el 58.3% de los legisladores de su bancada, lo que indica que Morena depende de la figura de López Obrador porque carece de estructura electoral distrital. Con plurinominales el PAN y Morena no lograrán el control del congreso.

Quien gane la primera minoría legislativa en las dos cámaras tendrá el poder el próximo sexenio.

Política para dummies: El poder radica en la capacidad de catapultar la fuerza más allá de los porcentajes electorales.

SOlo para sus ojos:

• En los EE.UU. están vendiendo expectativas no ciertas. A diez días de su informe al congreso, la aceptación de Donald Trump subió de 43.6% a 44.6%, la popularidad de Melanie Trump aumento de 36% a 52% y las ventas de los productos de Ivanka Trump crecieron 300% vía internet. En cambio, los medios dan por liquidado al presidente.

• Es hasta natural lo que ocurre en el PRD. De la izquierda comunista heredó la tendencia a la fragmentación. El escritor José Revueltas se burlaba diciendo que en una reunión entre tres comunistas había cinco facciones. Además, el PRD nació con una estructura tribal, de organizaciones y grupos de poder.

• Al día siguiente de declaraciones pomposas sobre derechos de las mujeres y de ramos de flores, la cotidianeidad regresó a la sociedad y las mujeres a su sufrimiento. Hacen falta leyes para protegerlas, pero sobre todo urge una educación desde la niñez sobre la igualdad de derechos.

• La ventaja de Morena en la Ciudad de México es por el colapso partidista del PRI, el PAN y el PRD.

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@carlosramirezh
09 Marzo 2017 04:00:00
Edomex: Josefina y PAN en tercer lugar electoral
El PAN no ha explicado las razones para registrar a Josefina Vázquez Mota como candidata al Gobierno del Estado de México porque las cifras pasadas no le alcanzaban: En las presidenciales del 2012, la aspirante panista se quedó en la plaza mexiquense solo con 18.2% de los votos, contra 43.2% de Enrique Peña Nieto y 34% de López Obrador.

A pesar de que habrá candidatos estatales por el PRI y por Morena, los jefes de las campañas electorales para gobernador serán el presidente Peña Nieto y el aspirante 2018 y ex presidente legítimo López Obrador. En cambio, Vázquez Mota quedará atrapada en la disputa Margarita Zavala-Ricardo Anaya-Rafael Moreno Valle.

Las cifras electorales mexiquenses de Vázquez Mota son bajas, además de que como candidata mexiquense está repitiendo los mismos errores de su campaña presidencial en el 2012: Desorden, demagogia personal, carencia de un mensaje, muchos coordinadores tropezándose entre sí y el pasivo de los fondos del gobierno priísta para sus labores no panistas entre migrantes.

En las elecciones del 2012, Vázquez Mota no ganó ninguno de los distritos electorales mexiquenses, ni siquiera los del llamado corredor azul, hoy más priísta. En cambio, López Obrador gano diez de los contabilizados por las autoridades electorales estatales. Los demás se los acreditó Peña Nieto, quien pasó de gobernador mexiquense a la candidatura presidencial; más aún, en encuestas se posesionó de la nominación presidencial priísta al comenzar su segundo año de gobernador.

De acuerdo con las cifras oficiales de 2012, Vázquez Mota acreditó 1.2 millones de votos mexiquenses para su candidatura presidencial, con el dato adicional de que en la campaña nacional se presentaba como oriunda del Estado de México. La baja votación mostró que hace cinco años el PAN sólo tenía fuerza relativa en el corredor azul. En cambio, López Obrador acreditó 2.3 millones de votos, el 34% de la votación.

El problema de López Obrador radicará en el hecho de que el voto del PRD se va a dividir entre el candidato perredista y la candidata de Morena; existe una tendencia que señala que el tabasqueño le quitará un buen segmento de votos al perredismo, pero insuficiente para ganar; y los votos que se queden con el partido del sol azteca le faltarán a Morena para lograr una victoria garantizada. El PRD tiene un bastión fuerte en algunas zonas populares. La división en el voto PRD-Morena beneficiará al PRI.

El PRI arranca con ventaja electoral acreditada en elecciones anteriores. En las cuatro elecciones de gobernador, el PRI tuvo un promedio de votación de 53.5%, contra 22.5%del PAN y 18.9% del PRD. Pero con datos específicos: en el 2011 el candidato Eruviel Avila --hoy gobernador saliente-- sumó 3 millones de votos, el 62%, frente a un desplome del PAN a 12.2% con Luis Felipe Bravo Mena. El PRD ha tenido un promedio de 22% en las tres últimas elecciones, con la votación más alta de 24.2% con la candidata Yeidckol Polevnsky en 2005 --pieza hoy de Morena--, justamente contra Peña Nieto.

Las cifras aportan una base para el análisis político. Detrás de los números se localizan los aparatos electorales que son al final de cuentas los responsables de garantizar las votaciones. Los resultados electorales son fiel reflejo de la movilización electoral, y ahí se percibe que Morena depende de López Obrador, el PRD consolida trabajo de base en algunas zonas y el PAN no pasa de exposiciones mediáticas.

Política para dummies: La política es la habilidad para entender los errores pasados, no para repetirlos.

SOlo para sus ojos:

•Como para darle la razón a Donald Trump sobre el espionaje, WikiLeaks acaba de liberar miles de informaciones que prueban cómo interceptaba ilegalmente teléfonos la CIA. Y los tiempos afectan a Bush Jr. y sobre todo al gobierno de Obama. Además, The New York Times reveló que el gobierno de Obama tuvo información sobre los contactos de Trump con Rusia a través de intercepciones telefónicas, que también le da la razón a Trump.

•Regada del secretario de Vivienda de Trump, el ex precandidato Ben Carson, diciendo que los negros esclavos no eran esclavos sino “inmigrantes”, aunque su condición fue de esclavos. Carson parece negar la guerra civil del siglo XIX.

•Todo indica que el dirigente del PAN, Ricardo Anaya, lleva al partido a una gran ruptura que sacará del partido a élites panistas y que dividirá el PAN para beneficio del PRI. Y no hay que olvidar que Anaya fue el presidente de la mesa directiva que operó las reformas del Pacto Por México que afianzó al PRI en la presidencia en 2013 y 2014.

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@carlosramirezh
08 Marzo 2017 04:00:00
2018 repetirá también 1981: La disputa por el rumbo de nación
El año de 1981 fue clave para definir el rumbo del país: Mientras el gobierno de López Portillo disfrutaba los últimos meses de precios altos de petróleo antes del colapso, al interior del sistema político priísta se libraba una batalla: definir la candidatura de 1982 entre el proyecto histórico del PRI enarbolado por la aun poderosa CTM y la burocracia neoliberal que quería imponer el modelo del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Se trataba, recogieron Carlos Tello y Rolando Cordera en un libro que hoy merece una relectura, de “la disputa por la nación”. Echeverría había roto la continuidad sistémica en las élites con la designación del administrador López Portillo como candidato y en 1981 se estaba definiendo la nominación del tecnócrata Miguel de la Madrid como el sucesor para 1982-1988.

El PRI de la CTM de Fidel Velázquez delineaba el proyecto histórico progresista y populista, en tanto que, De la Madrid y su principal operador ideológico, Carlos Salinas de Gortari, ofrecían el camino del neoliberalismo. Los dos proyectos entraron en disputa, aunque de manera desigual porque López Portillo tenía preferencia por cerrar el ciclo de los proyectos de la Revolución Mexicana.

El candidato escogido en septiembre fue De la Madrid y el país fue metido en el largo periodo de economía de mercado, de Estado disminuido, de integración comercial con los EU y de tecnócratas al frente del gobierno y del PRI. En 1987 volvió a darse esa disputa, aunque menguada por la declinación en el poder de los progresistas y Salinas de Gortari fue ungido candidato por un PRI neoliberal y la salida de Cuauhtémoc Cárdenas del partido. Salinas le dio más profundidad al hundimiento de México en el modelo neoliberal.

En 1993 Salinas puso a Colosio como candidato garante del rumbo neoliberal, pero sus pactos con Manuel Camacho y sus acercamientos a Cuauhtémoc Cárdenas contextualizaron su asesinato.

Ernesto Zedillo, el candidato de Joseph-Marie Córdoba Montoya como superoperador salinista e ideólogo del neoliberalismo mexicano, regresó al PRI al neoliberalismo, pero sin Salinas. Y como no pudo poner como sucesor a José Ángel Gurría o a Guillermo Ortiz, prefirió la alternancia al PAN a sabiendas de que Fox y Calderón mantendrían el rumbo neoliberal con economistas del Banco de México.

En el 2012, Salinas fue clave en la definición del proyecto priísta neoliberal de Enrique Peña Nieto y los acuerdos del Pacto por México fortalecieron ese rumbo con reformas para la funcionalidad del modelo de mercado y de mayor retroceso del Estado.

En el largo periodo 1988-2017, casi treinta años, el PRI quedó subordinado al proyecto neoliberal; en 1992, apoyado por Colosio, Salinas dio el zarpazo final al PRI al excluir de sus documentos y su historia el concepto de Revolución Mexicana y meter el de “liberalismo social”. Y aunque Colosio quería abrir la democracia sin modificar el proyecto neoliberal, el pánico provocado en Los Pinos lo metió en una campaña de presiones para abandonar la candidatura; el asesinato de Colosio regresó al PRI al redil neoliberal.

El dilema del PRI radica en el hecho de que los EU de Trump han abandonado al neoliberalismo salinista y destruido el TCL y México enfrenta en la candidatura presidencial del 2018 el escenario de un aspirante priísta funcional a Trump o uno con capacidad para rescatar un nuevo proyecto nacional de desarrollo.

En este escenario aparece Salinas copando de nuevo el PRI.

Política para dummies: La política es el limbo en el que viven y actúan los fantasmas del pasado.

Sólo para sus ojos:

•En los pasillos del poder se comentó la foto de ungimiento de Josefina Vázquez Mota como candidata del PAN a la gubernatura del Estado de México donde se veía al expresidente Felipe Calderón como la figura dominante y a Ricardo Anaya marginado. Calderón no quería a Josefina y ella misma se sintió traicionada por el entonces presidente.

•El secretario de Educación, Aurelio Nuño, anuncia ooootra reforma educativa como si la anterior no hubiera funcionario. Dicen que anda en busca de un reposicionamiento con miras a la candidatura presidencial 2018, pero parece que no le va a alcanzar.

•A propósito, el sistema educativo mexicano no tiene espacio para los dreamers que vienen de los EU y no tanto por cupo sino por nivel educativo y bajo nivel industrial. En realidad, se trata de estudiantes aventajados que necesitan de otro nivel de desarrollo. Lo más seguro es que los dreamers sean asimilados por Canadá, Alemania o algunos otros países de alto desarrollo.

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@carlosramirezh
07 Marzo 2017 04:00:00
1994 en el 2018: Salinas quiere el PRI para manejar sucesión
Como la política es el reino de las apariencias, entonces detrás de los reacomodos en el PRI y las pugnas para imponer cargos se localiza una fase de la lucha política por el poder en función del inicio formal del proceso de designación del candidato presidencial. Y ahí reapareció la figura del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

Lo que se juega en el PRI no es solo el mantenimiento de la Presidencia de la República que perdió en dos ocasiones y que en el 2012 se la arrebató al ex priísta, ex perredista y priísta retro Andrés Manuel López Obrador, sino que está en juego el proyecto de nación vía el agotamiento del tratado de comercio libre impulsado por Salinas de Gortari y anulado por el presidente Donald Trump.

Salinas quiere candidato priísta para su proyecto neoliberal.

Los movimientos en el juego de damas chinas --no ajedrez-- del tablero político mexicano son claros:

--Impulsada como precandidata presidencial en medios, Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari --hija de José Francisco Ruiz Massieu y Adriana Salinas de Gortari-- salió derrotada en la lucha contra Trump; el ganador en ese rejuego de poder fue Luis Videgaray Caso.

--El arribo de Claudia Ruiz Massieu a la secretaría general del PRI le dio al ex presidente Salinas una posición privilegiada en la operación de la designación del candidato presidencial priísta, sobre todo por la debilidad, ignorancia política y representatividad del grupo Videgaray del presidente priísta Enrique Ochoa Reza.

--El bloqueo a José Murat para llegar a la CNOP y la presión en su contra para impedir su arribo a la Fundación Colosio forma parte de esa lucha por posiciones. Murat es pieza del grupo de Peña Nieto y está más colocado en el PRI histórico que en el PRI neoliberal. La CNOP es la estructura de organización de grupos populares más afectados por el neoliberalismo salinista. Y la Fundación Colosio será la encargada de redactar el plan de gobierno que --en teoría-- tendría que determinar al candidato presidencial.

--En 1981-1982 Salinas padeció el control del IEPES por el grupo histórico del PRI, sobre todo de economistas progresistas del Colegio Nacional de Economistas. Cuando De la Madrid tuvo la candidatura, el plan del IEPES fue tirado a la basura y Salinas como director del IEPES redactó uno nuevo neoliberal con el apoyo ideológico neoliberal de Joseph-Marie Córdoba Montoya. En su campaña en 1988, Salinas tuvo en el IEPES al progresista Enrique González Pedrero, pero el programa de gobierno lo volvió a redactar Córdoba Montoya.

--En medio de la decisión de Trump de liquidar el TCL y terminar con ello el proyecto salinista que viene desde 1980 con el Plan Global, Salinas de Gortari maniobró para colocar a su sobrina en el PRI y está bloqueando a Murat para impedir que los priístas históricos lleguen a la Fundación Colosio a redactar un programa de gobierno diferente al TCL.

--Colosio en 1994 había pactado en secreto con Manuel Camacho Solís un proyecto de transición a la democracia que llevaría al debilitamiento del proyecto salinista neoliberal; José Francisco Ruiz Massieu fue asesinado cuando también preparaba un proyecto de transición democrática. Los dos --Camacho y Ruiz Massieu-- iban a ser secretarios de Gobernación de Colosio y Zedillo --respectivamente-- pero Colosio y Ruiz Massieu fueron asesinados durante el sexenio de Salinas de Gortari y dejaron al TCL sin obstáculos políticos.
Política para dummies: La política se mide por el poder, no por la filosofía.

Sólo para sus ojos:

•Una verdadera batalla de titanes se ha desatado en los EE.UU.: El ex presidente Obama efectivamente está al frente de un grupo de poder para bloquear y desbarrancar al presidente Trump. Pero este no está atado de manos y su propio estilo atrabancado ya puso a Obama en el centro del escenario político, sin que los demócratas quieran seguirle el juego.

•Con la sola frase de que no pacta el poder, el presidente Peña Nieto abrió formalmente el proceso de designación del candidato presidencial priísta. Sobre todo, borró la versión de que ya había pactado la entrega de la presidencia al PAN.

•Comienzan los días de sufrimiento de Margarita Zavala por el involucramiento de Felipe Calderón en versiones periodísticas de presuntas corruptelas en Pemex. La aspirante panista comenzará su etapa de negar todo, pero sin efectos en los electores. Hay quienes ven a Ricardo Anaya haciéndose a un lado porque ahí podría reventar el deseo de Margarita de ser la candidata panista.

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@carlosramirezh
06 Marzo 2017 04:00:00
PRI 2018: Osorio Chong, la última oportunidad política
Como los tiempos están adelantados, en el 2018 el PRI enfrentará un desafío similar al del 2000: Competir contra una oposición que ha mutado al ADN priísta: Morena y López Obrador y el PAN de Ricardo Anaya y Margarita Zavala-Felipe Calderón han consolidado una transformación genética al PRI populista de Cárdenas, Alemán y Echeverría.

Así, el PRI neoliberal de Peña Nieto va a medirse en las urnas con el PRI populista de Morena y el PAN.

Y frente a una sociedad que no sabe votar más que PRI --por sí mismo o en algunas de sus mutaciones--, entonces el desafío priísta para el 2018 será encontrar un nuevo perfil hacia delante y no buscar --como el PRD, Morena y PAN-- la restauración del pasado.

El sábado 4 el PRI cumplió ochenta y ocho años de edad y hoy 6 recuerda el discurso de Luis Donaldo Colosio de hace veintitrés años con el cual fijó el reto del PRI post-salinista. Atrapado contra las cuerdas por el proyecto neoliberal de Salinas, el PRI arrancó formalmente el 2018 en medio de contradicciones, indefiniciones y sobre todo ausencia de horizonte histórico.

Peor aún, el sábado el PRI se rearmó con mensajes que reafirmaron el camino neoliberal que está siendo destruido por Donald Trump. La incorporación de Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari como secretaria de Organización y de ahí secretaria general no tuvo más mensaje que insistir en el neoliberalismo que se metió en la estructura de gobierno en 1980 con el arribo de Carlos Salinas de Gortari al Estado priísta, mientras el PRI populista se ha asentado en el PRD, Morena y el PAN.

La única puerta de salida de la trampa neoliberal del PRI se puede localizar en la figura de Miguel Ángel Osorio Chong, toda vez que Luis Videgaray Caso ha quedado con la marca de Trump y José Antonio Meade se ha desvanecido en la política económica depredadora. Los demás apuntados en una lista inexistente buscan sólo posicionamientos de corto plazo, pero carecen de alianzas y compromisos reales con el sistema.

El ambiente que encontró el presidente Peña Nieto en el PRI el sábado pudo ser engañoso; en el fondo, el PRI hierve de resentimientos, reclamos, ausencia de dirección. Salinas pudo consolidar su proyecto porque armó una generación de políticos neoliberales que saltaron al poder a través del Pronasol, pero sin ir más allá de 1994; y a pesar de que el proyecto neoliberal salinista sigue vigente, el PRI perdió su cohesión interna en el largo periodo 1994-2017 y todo indica que también podría perder la presidencia en el 2018 si no logra fortalecer una propuesta electoral de largo plazo. Hoy el PRI brilla por la ausencia de una nueva generación de poder.

Si en el 2018 el PRI neoliberal salinista se va a enfrentar al… PRI neo-post-populista de Morena y el PAN, entonces la figura política de Osorio Chong rompería con la maldición salinista del neoliberalismo, pero a condición de que el PRI regrese a la política popular y la Fundación Colosio logre construir un nuevo modelo de desarrollo social como propuesta de gobierno. Paradójicamente, Trump podría ser la oportunidad histórica del PRI para tirar el lastre neoliberal salinista de 1980 en que Salinas llegó al poder financiero y cuyo proyecto ha dejado una estela de pobreza y marginación.

Si no, lamentablemente de todos modos ganará el PRI, aunque con el PAN o Morena.

Política para dummies: La política es la tortura de la memoria histórica, olvidable, pero inolvidable.

Sólo para sus ojos:

•Lo que son las paradojas; el José Murat que ganó la gubernatura de Oaxaca para el PRI contra López Obrador, el PAN, el PRD, las alianzas opositoras e inclusive contra el propio PRI fue obstaculizado para llegar a la CNOP. Y a esa posición llegó una figura muy menor y sin capacidad de organización sectorial, el senador Arturo Zamora, secretario de Acción Electoral en la debacle priísta del 2016 en las que el tricolor perdió siete gubernaturas.

•Inevitable la ruptura en el PRD. Pero hay que atender que ha sido culpa de la dirigente Alejandra Barrales, por cuya incapacidad y poca habilidad política se le ha ido deshaciendo el partido. El problema va más allá: mientras el PRD no ofrezca una opción ideológica de izquierda real, su espacio será engullido por el populismo priísta de López Obrador.

•La candidata panista mexiquense Josefina Vázquez Mota está cometiendo los mismos errores políticos de campaña que en el 2012: Suponerse ganadora y permitir conflictos entre los grupos panistas. Las campañas se ganan con aparatos electorales, no con optimismos.

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@carlosramirezh
05 Marzo 2017 04:00:00
México, solo punching bag
Cuando cambio los referentes históricos en la relación de México con los EE.UU. en aras de lograr la firma estadounidense al Tratado de Comercio Libre, el presidente Carlos Salinas tenía claro que el costo político iba a ser alto. Pero en su escenario estratégico no incluyó la variable política del largo plazo.

Veintidós años después, el Tratado demostró su fracaso social y dejó claro que el costo político e histórico del aumento de las exportaciones será más alto que el beneficio de una integración imposible por asimétrica. El concepto de interdependencia que quiso venderse como ventaja comparativa en 1993 no fue más allá que una mayor dependencia del capitalismo político estadounidense.

En la reunión del presidente Peña Nieto con columnistas y articulistas quedó claro que México carece de una estrategia de seguridad nacional para encarar las presiones del gobierno de Trump y que todo se reduce a resistir las presiones y jugar al desgaste del tiempo y de problemas mayores. Sin embargo, hasta ahora Trump ha mostrado que no se mueve por jerarquización de las circunstancias sino por los temas centrales de su agenda racista y supremacista.

La designación del economista Luis Videgaray Caso como secretario de Relaciones Exteriores no obedeció a una estrategia de seguridad nacional, sino a la simple circunstancia de la relación personal del funcionario con el yerno de Trump, Jared Kushner; sin embargo, el sitio semioficial de la Casa Blanca, breibart.com, acaba de revelar que Jared ya se subordinó a la agenda migratoria del supremacista Steve Bannon, el todopoderoso funcionario de la Casa Blanca. Por tanto, los espacios de Videgaray se redujeron a cero.

Las relaciones de México con los EE.UU. quedaron en su mínima expresión, pero de máxima importancia: La deportación de cuando menos seis millones de mexicanos indocumentados en los EE.UU. y la revisión total del Tratado comercial para lograr mayores beneficios a las exportaciones estadounidenses. Del lado mexicano, sin embargo, en Los Pinos siguen a la espera de que Trump termine con su arsenal critico contra México y pueda sentarse a negociar sin confrontaciones.

México necesita una política bilateral con tres características: de Estado, enérgica y con prioridades mexicanas, condiciones por cierto que Trump de ninguna manera va a aceptar. Por tanto, es la hora en que México tome la iniciativa y redefina la política exterior hacia los EE.UU. en función primero de la definición de los intereses mexicanos en el exterior. En la segunda mitad de los ochenta De la Madrid obligó a la Casa Blanca a sentarse con seriedad y equidad con México a partir de la amenaza mexicana de que decretaría la suspensión de pagos para meter a la economía estadounidense en un colapso.

La política exterior no radica en la definición de temas comerciales o de relaciones personales, sino que debe ser la expresión de la política interna en cuanto a prioridades nacionales y al modelo de desarrollo orientado al bienestar y a la defensa de la soberanía ante los acosos foráneos. Pero aquí quieren hacerlo al revés: Que Trump vía la deportación de migrantes y un nuevo tratado defina los intereses mexicanos en función de los estadunidenses.

Lo que puede salvar la política exterior mexicana de las relaciones de sometimiento a Trump es la construcción de un nuevo consenso, pero nadie está trabajando en ese sentido.

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@carlosramirezh
03 Marzo 2017 04:00:00
Sin militares ni ley de seguridad, gobernadores se quedan con pillos
En medio de la parafernalia nacional por Donald Trump y del interés de los medios por las anécdotas insulsas, la ceremonia del Día de la Bandera el pasado viernes 24 de febrero se desvió hacia el incidente superficial del lábaro rasgado. Sin embargo, en los discursos hubo mensajes de mayor calado que fueron ignorados por los medios.

Un tema central fue soslayado: El presidente del Congreso de la Unión, el senador verde Pablo Escudero Morales, salió al paso de las presiones para posponer el debate sobre la ley de seguridad interior en la Cámara de Diputados y el temor de los diputados y anunció que entonces el Senado iniciaría el análisis de las iniciativas con ánimos de aprobarla.

Y si ninguna de las dos cámaras lograra el consenso, Escudero adelantó que los gobernadores y la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) “deberán presentar el plan y calendario para la sustitución de las fuerzas armadas por sus propias policías. Aquí no hay medias tintas: o legislamos para regular el auxilio de las fuerzas armadas o que cada uno se haga cargo de sus propias responsabilidades”.

Lo malo, sin embargo, fue el reconocimiento pesimista del legislador respecto a los compromisos de modernizar los cuerpos de seguridad. “A pesar de los esfuerzos en esta tarea, la realidad es que se ha fallado en procurar cuerpos policiales confiables, eficaces, estatales y municipales, en todo el país”. Y lo dijo con claridad: “han fallado los gobernadores y los presidentes municipales”.

El presidente del Congreso no ocultó su molestia: o hay ley de seguridad interior o las fuerzas armadas regresarán a sus cuarteles y dejarán al país a merced de la delincuencia, las policías y los gobernadores incompetentes.

El discurso del senador Escudero fue inusualmente valiente, directo y reclamador. Las fuerzas armadas fueron llamadas a actuar en la amenaza del crimen organizado a la seguridad interior --definida por la Constitución y por el Programa Nacional de Seguridad Pública--, pero no convertido en ley. Y sin argumentar pretextos, las fuerzas armadas pusieron en juego su prestigio para lograr el desmantelamiento de los cárteles del crimen organizado.

A la vuelta de diez años, la sociedad política ha preferido el vacío legal a la regulación de la seguridad interior, sin saber que ésta es el espacio fundamental intermedio entre la seguridad pública y la seguridad nacional y dónde el crimen transnacional violenta la soberanía del Estado.

Como se han presentado las objeciones, la sociedad activista y los gobernantes estatales y municipales prefieren que en sus plazas se imponga el crimen organizado a impulsar una ley de seguridad interna que formalizaría el marco jurídico para las fuerzas armadas –la última línea de defensa de la república contra las amenazas de seguridad–. Las fuerzas armadas son las únicas que han dado resultados concretos en la lucha contra el crimen organizado.

Lo paradójico del caso de la ley de seguridad interior es que los grupos activistas que se oponen a su aprobación argumentan el escenario idílico del viejo PRI en los años en los que éste controlaba a la delincuencia y protegía a los cárteles de la droga. El avance del crimen organizado en las estructuras sociales, políticas y de Estado ocurrió bajo el dominio priísta.

Si las fuerzas armadas regresan a sus cuarteles, la sociedad mexicana quedará a merced del crimen organizado. Así de simple.

Política para dummies: La política es la ley de suma cero: Lo que pierde una parte la gana la otra.

Sólo para sus ojos:

•Al final el país quedó en las mismas: a pesar de que Trump reiteró su estrategia de deportación y de muro, en México siguen esperando que cambie de opinión y no hay plan B.

•Con audacia, Trump lanzó la iniciativa de negociar con los demócratas una ley migratoria, pero lo hizo a sabiendas de que dirían que no. Por tanto, se va a quedar el modelo Trump de deportaciones masivas.

•Fuera de micrófono, varios senadores se dijeron decepcionados de la comparecencia del canciller Luis Videgaray Caso porque no ofreció una salida a la crisis migratoria. Eso sí, en público todos querían un selfie con el funcionario.

•En los pasillos del poder se preguntan si no habrá llegado el momento de un ajuste general en el gabinete presidencial para aumentar la calidad política y de representación y como mensaje de pluralidad de estado. En los hechos, la jefatura del gabinete se trasladó de Gobernación a Relaciones Exteriores.

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@carlosramirezh
02 Marzo 2017 04:00:00
Trump y Videgaray: El arte de decir todo allá y nada acá
Ante un Partido Demócrata lopezobradorizado por convertir la oposición es estridencia ineficaz, el presidente Trump simplemente ratificó el martes el camino de su proyecto nacional; y ante legisladores pasivos, el canciller Luis Videgaray Caso demostró que lo único que aprendió de la diplomacia es la facilidad para hablar mucho y decir nada.

El problema de la coyuntura política en los EU y México radica en la calidad y dimensión de la oposición: Allá los demócratas fueron aplastados por un Trump con condición ya de presidenciable rumbo al 2021, pero bastante por la ausencia de alternativas; y en México, el Senado osciló entre el insulto --que también duele-- y la incapacidad para definir una posición de Estado ante la reconfirmación de las políticas trumpistas en migración, comercio aislacionista e intervencionismo para luchar en México contra los cárteles del narcotráfico.

Si alguna evidencia faltaba para probar que Trump simple y sencillamente nada quiere con México, muchas salieron en el informe del estado de la nación que dio el martes, pero también para demostrar que Trump no es un político que oscila sus enfoques de gobierno por la coyuntura sino un empresario con líneas claras de gobierno.

Y si alguna evidencia faltaba para confirmar que el Gobierno mexicano carece de propuestas de opciones ante Trump, la comparecencia de Videgaray en el Senado aportó los elementos suficientes para revalidar la percepción de que México aún no sabe cómo tratar con el proyecto de Trump. Algunos, con ingenuidad, esperaban que Videgaray anunciara una opción estratégica, pero se quedaron esperando. Si al tomar posesión del cargo Videgaray dijo que iba a aprender, el martes demostró su capacidad de aprendizaje del estilo crinolina de la diplomacia: Decir mucho sin decir nada, como esas prendas femeninas que inflan las faldas para que no toquen las extremidades inferiores de las mujeres.

Y si Trump reconfirmó que seguirá su política migratoria agresiva y discriminatoria, Videgaray también mostró la paciencia del franciscano: Que Trump siga golpeando a México hasta que se canse, y luego entonces se sentará a negociar. Lo malo, en todo caso, fue la postura hasta grosera de algunos senadores y complaciente de la mayoría, quizá porque la Cámara alta mexicana vive de la ilusión de que coparticipa en la policía exterior cuando en realidad se reduce (artículo 76 constitucional) a analizar la política exterior y a aprobar los tratados internacionales: Nada más.

Con el aval de su congreso republicano y la pasividad estridente lopezobradorista de los demócratas --gritos y abucheos y no propuestas alternativas--, Trump seguirá aplicando y hasta endureciendo su policía migratoria, en tanto que el Gobierno mexicano seguirá a la espera de que “Trump se gobierne”, frase usada en el lenguaje mexicano para decir que entre en razón. En este sentido, la comparecencia de Videgaray fue una pérdida de tiempo.

Como contrapunto apenas visible por la falta de resonancia, Cuauhtémoc Cárdenas presentó en la semana una propuesta para diseñar “un nuevo curso de desarrollo” basado en resortes internos.

Pero está más que claro que el Gobierno mexicano hará hasta lo imposible para rescatar el tratado de comercio libre actual con todo y sus deficiencias de desarrollo y bienestar social, y a pesar de que Trump reitero el martes que se va a cambiar.

Lo que quedó el martes en el Senado mexicano es la certeza de que no se quiere hacer enojar a Trump.

Política para dummies: la política es la tarea de entender la realidad para encararla, no para esconderla.

Sólo para sus ojos:
•Antes de su informe a la nación, Donald Trump se reunió con periodistas de CNN, NBC y ABC.
•El sitio PolÍtico recogió versiones de demócratas que dijeron que el martes Trump demostró que no estaba loco y que se vio muy presidenciable. Así que más vale comenzar a tomarlo en serio.

•La mexicana dreamer que habló en nombre de los demócratas en el informe de Trump, Astrid Silva, perdió la oportunidad de ofrecer una salida y se la pasó criticando al presidente. Sólo pidió que las cosas regresaran a cómo estaban: Es decir, once millones de ilegales sin deportar.

•Entre los visitantes del tour de turistas que pasaba por el teatro de la entrega de los Oscar y que fueron invitados a pasar estaba un agresor sexual liberado. En una foto es el que le besa la mano a la actriz Nicole Kidman. Otro gravísimo error de los organizadores.

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@carlosramirezh
01 Marzo 2017 04:00:00
Tesis supremacista de Trump: Evitar remexicanización de suroeste
Después de la revolución liberal 1960-2016, la contrarrevolución tradicionalista de Donald Trump y sus supremacistas se basa no sólo en el acto de deportación de hispanos por ilegales, sino que oculta una estrategia histórica de mucho más largo plazo: Utilizar la limpieza étnica para evitar el regreso al mapa demográfico de 1776 en el que las trece colonias fundadoras del imperio representaban apenas una quinta parte del actual territorio estadunidense.

La tesis central de la supremacía blanca --desarrollada por Samuel Huntington en su ensayo ¿Quiénes somos?-- se basa en la fundamentación de que los ingleses como raza blanca fundadora fueron colonos y no migrantes, es decir, que fundaron una nueva civilización. A lo largo de casi dos y medio siglos, la población blanca --wasp: Blanca, anglosajona, protestante-- podría andar en 70%, pero con el avance de minorías raciales.

Y ahí es donde se localiza el peligro de que los hispanos --sobre todo mexicanos-- avancen en la demografía por raza: en la actualidad el 17% de la población estadunidense es de origen hispano, en tanto que la población afroamericana se quedó en 16%. Así, la población hispana es la primera minoría… y avanzando. Para el 2050 se tienen estimaciones de que los hispanos sean el 30% de la población, en tanto que la población blanca bajará a 45%.

Pero el problema no sólo es de cifras. El avance migratorio podría regresar la configuración étnica de los EU a 1776 cuando las Trece Colonias --las fundadoras del imperio a partir de su configuración blanca, anglosajona y protestante porque trajeron a América de Inglaterra la primera colonia puritana-- eran apenas el 20% del territorio estadounidense. A lo largo de cincuenta años, los líderes estadunidenses expandieron el imperio liquidando a los indios en el centro-norte, derrotando a los ingleses en el territorio de Oregon hacia el Pacífico y arrebatándole a México seis estados --Texas, Nuevo México, Arizona, California, Nevada y Utah--.

En este sentido, el mapa estadunidense se ha modificado en función de la dominación racial hispana --sobre todo mexicana; el 65% del total hispano--. De acuerdo con mapas demográficos, los hispanos tienen una presencia de 20%-50% en los estados del sur estadunidense y hasta 10% en el resto del territorio. El problema que perciben los supremacistas radica en el hecho de que buena parte de esa población es ilegal, no quiere asumirse como wasp y busca restaurar la civilización hispana anterior a 1776. Los amerindios --americanos de origen indio-- son apenas el 0.8% de la población total.

Los temores a liderazgos políticos hispanos no tienen que ver con la raza sino con los sentimientos: las elites hispanas se asumen wasp. Por eso el afroamericano Barack Obama no tuvo problemas en llegar a la Casa Blanca: representaba a una minoría wasp; inclusive, el principal problema de Obama no fue el color de su piel sino la sospecha de que era musulmán. Al final, Obama fue clave en la reconstrucción del imperio estadunidense tradicional.

El miedo supremacista radica, por tanto, en el avance hispano en la configuración demográfica de los EU. Para el 2050 el 39% de los niños en escuelas será hispano, contra un 38% de niños blancos. Ahí fue donde lanzó sus dardos Huntington con su ensayo sobre la identidad estadounidense basada en el origen de raza.

Trump tendrá ocho años para revertir el avance hispano en los EU como tarea histórica supremacista.

Política para dummies: La política es la expresión de definiciones de clase y de raza, no sentimientos demagógicos.


Sólo para sus ojos:

•La decisión del coordinador de la bancada del PRD en el Senado, Miguel Barbosa, de apoyar a López Obrador para el 2018 sin salirse del PRD será la puntilla para el partido del sol azteca. Si bien merece la expulsión de la bancada, seguro no harán nada para no potenciar la estridencia. Pero el PRD hace algo --es decir: Miguel Ángel Mancera-- o en el 2018 podría perder el registro por la baja votación.

•La Suprema Corte de México volverá a debatir sobre el uso lúdico de la marihuana cuando el presidente Donald Trump ya dijo que tratará de dar marcha atrás a su legalización porque ha aumentado el consumo de la droga.

•Los actores mexicanos que atacaron con discursos a Trump debieran de tomar decisiones más radicales para defender a los paisanos porque critican, pero forman parte de las instituciones de dominación racial de los EU.


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@carlosramirezh
28 Febrero 2017 04:00:00
Trump no quiere nada con México, Videgaray quiere todo con Trump
A pesar de una larga lista de expresiones de poder de Donald Trump que han constituido no sólo definiciones de proyecto sino caracterizaciones supremacistas, el canciller Luis Videgaray Caso mostrará hoy en el Senado que México carece de política y estrategia y que sigue esperanzado a que Dios ilumine a Trump para que cambie sus enfoques sobre México.

Ahí se localiza justamente el principal error estratégico de la diplomacia de México hacia los EU: la percepción de que Donald Trump es una especie de anomalía política en el desarrollo político de los EU, cuando en realidad se trata de un sujeto histórico producto de la dialéctica histórica del imperio. Es decir, que Trump es producto de las contradicciones en la evolución social estadounidense.

En su campaña, en su victoria, en su discurso de toma de posesión, en su decreto migratorio ejecutivo, en la aprobación de redadas y en el aumento de policías fronterizos y migratorios, Trump ha demostrado que no tiene absolutamente ningún interés en encontrar un acuerdo con México. Pero desde que arribó Trump a la candidatura con el discurso del muro el Gobierno mexicano ha esperado con paciencia franciscana que Trump entre en razón.

El asunto EU es más complejo: Trump no es político, no es estadista, no arribó al poder para cachondearlo, no va a pactar con nadie; la presencia del supremacistas Steve Bannon en la Casa Blanca como el poder real reconfirma las peores estimaciones sobre la percepción racista del nuevo gobierno con minorías raciales. La esperanza de que Jared Kushner, yerno de Trump, fuera el canal de comunicación mexicano hacia la Oficina Oval quedó descartada cuando Kushner se sometió a la autoridad política de Bannon y aceptó sus tesis supremacistas.

Videgaray mostrará hoy que está atrapado entre las esperanzas del presidente Peña Nieto de que Trump regrese al buen camino y las presiones nacionalistas-rupturistas de una sociedad furiosa en redes sociales. El canciller también probará que no llegó al cargo por representar un proyecto de reformulación de las relaciones bilaterales sino para demostrar que México perdió sus principios de política exterior.

El gobierno mexicano carece de iniciativa porque al mismo tiempo no tiene un proyecto nacional de desarrollo. Por eso es que los políticos mexicanos de la coyuntura han metido la crisis en la relación México-EU en la vulgar coyuntura del 2018, pero todos sin tener un modelo político-histórico-económico de propuesta alternativa a las rupturas de Trump.

El problema radica en el hecho de que Carlos Salinas de Gortari destruyó los principios históricos que definieron las relaciones durante casi ciento setenta años --de 1824 a 1993- y los sustituyó por las estadísticas del comercio exterior. Lo peor es que Videgaray quiere salvar un modelo de desarrollo teceliano que apenas ha dado un paupérrimo 2.2% de promedio del PIB en veintidós años, un empobrecimiento del 80% de los mexicanos y diez ricos prohijados por el Estado con una fortuna de más del 15% del PIB.

Hasta ahora, la cancillería de Videgaray ha sido ineficaz para redefinir las relaciones, establecer una ruta crítica de la ruptura bilateral y proteger a los mexicanos sin papeles que son deportados con violencia por el gobierno de Trump, aunque Obama lo hizo igual aunque sin violencia.

Y lo más grave de todo es que Trump no quiere nada, pero nada de nada, con México. Y aquí seguimos esperando… un milagro.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para adelantarse a los acontecimientos, no la pasividad para esperar iluminaciones divinas.


Sólo para sus ojos:

•El vacío institucional en la embajada de México en Washington por el cambio de funcionarios le dejó todo el poder y todo el espacio a la policía migratoria y demostró que la protección consular ha sido un fracaso.

•La parte más severa de la ofensiva antimigrantes mexicanos de Trump radica en el hecho de haber polarizado la concepción cultural y racial de los mexicanos en la sociedad estadounidense. Los viejos fantasmas del racismo han revivido.

•Y la derivación más contradictoria se localiza en el hecho de que los EU pueden saltar de un Gobierno afroamericano con Barack Obama a un gobierno supremacista blanco con Donald Trump, ambos con el voto de la misma sociedad. En todo caso, Trump también ilustra el fracaso racial de Obama y la percepción de que fue el primer presidente blanco de los negros y no el líder que pudo haber cambiado el sentimiento racial de los
estadounidenses.


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@carlosramirezh
27 Febrero 2017 04:20:00
Agenda México en Casa Blanca y no en Estado o Seguridad Interna
Mientras los secretarios de Estado y el de Seguridad Nacional de los E.U. estaban en México tratando de suavizar las políticas agresivas del presidente Trump, en Washington el propio mandatario y su bloque de poder de la Casa Blanca reconfirmaba que el objetivo final de la administración trumpista es el de la liquidación del Estado liberal construido en los sesenta.

En una reunión en el Conservative Political Action Conference (CPAC), el asesor de estrategias de la Casa Blanca y verdadero poder detrás de la Oficina Oval, Steve Bannon, aprovechó el espacio para seguir fijando los tres temas políticos vitales para Trump: Los medios críticos caracterizados como partidos de oposición, la denuncia de la burocracia liberal como estado profundo saboteando las decisiones de Trump y el objetivo de “deconstruir la administración” liberal.

Y en la misma Casa Blanca, el presidente Trump volvió a referirse a los operativos de arresto y deportación de migrantes hispanos como un “operativo militar” sin tropas, es decir, la utilización de tácticas militares. El concepto de militar no fue gratuito: en los campos de batalla, la verdadera guerra estadounidense es la que se da en forma de contrainsurgencia o el uso de instancias legales e ilegales para destruir al enemigo. No por menos, en este sentido, el secretario de Defensa, el secretario de Seguridad Interior y el jefe del Consejo de Seguridad Nacional son expertos en contrainsurgencia militar.

La presencia en México de los secretarios de Estado, Rex Tillerson, y de Seguridad Nacional, John Kelly, en realidad no fue para abrir un espacio de negociación, sino para reafirmarle al gobierno mexicano –en vivo y en directo– de los planes de Trump; en todo caso, por ser parte del protocolo gubernamental, dejaron abierta las puertas de relaciones institucionales, pero sin modificar los objetivos de limpieza étnica hispana en los E.U. Es decir: No habrá marcha atrás en deportaciones, no se mantendrá el tratado de comercio libre y que el gobierno estadounidense seguirá presionando para meter en México tropas militares para combatir al crimen organizado transnacional que opera en el largo camino de los campos de droga de Colombia y Perú hasta los mercados al menudeo de drogas en todo el territorio de los E.U.

Si los estadOunidenses Tillerson y Kelly traían muy bien definida su agenda en función de los hilos operativos de Steve Bannon en la Casa Blanca, el gobierno mexicano sigue esperanzado que alguien ilumine a Trump y dé marcha atrás a sus tres puntos concretos de la agenda con México: Deportaciones, tratado y fuerzas militares. La posición mexicana parece ser sólo una apuesta: Que los espacios de movilidad de Trump se reduzcan pasados los primeros cien días de gobierno, aunque los indicios señalan que no habrá ninguna variación en la política de imposición hacia México.

En este sentido, el gobierno mexicano sigue sin entender la dinámica ideológica del proyecto derechista tradicional de Trump y aún no comprende que Trump no es un político que pueda variar su posición por razones de Estado. El objetivo de Bannon –liquidar al Estado profundo liberal y seguir atacando a la prensa critica considerándola partido de oposición– indica que Trump difícilmente variará sus políticas agresivas. Trump no es político, sino un empresario antiestado y antisistema político.

En su charla en la CPAC, Bannon definió la agenda inflexible de Trump: Nacionalismo económico, seguridad nacional y soberanía, con el objetivo de “deconstruir” el estado administrativo liberal.

Política para dummies: La política es, también, una expresión de la ingenuidad social.



Sólo para sus ojos:

•El sitio Breitbart de Steve Bannon reveló que aquel programa grabado con Bush donde Trump ofendió a las mujeres y que se usó en la campaña fue realizado en los estudios de la NBC.

•El mal trato del gobierno de Trump con la prensa no baja. Hace días el secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, regañó a un reportero del New York Times porque estaba subiendo la voz para exigir que lo dejaran preguntar. “Este no es un programa de TV, no grites, hay que levantar la mano como niños y niñas”. Y lo calló.

•Molestia en el ejército por la decisión legislativa de congelar la ley de seguridad interior, aunque sin modificar el uso de las fuerzas armadas contra el crimen organizado, pero justo en la reactivación de la violencia criminal en Sinaloa, Ciudad Juárez, Tamaulipas, Michoacán y Guerrero.



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@carlosramirezh
26 Febrero 2017 04:00:00
Trump, producto del imperio
Muchos sectores mexicanos con sentimientos pro estadounidenses están percibiendo a Donald Trump como una anomalía en la dirección política de la Casa Blanca, pero en realidad es producto de las contradicciones sociales del capitalismo en su fase de expansión imperial crítica.

Las protestas internas en los EE.UU. contra la prohibición de visas a nacionales de países dominados por el Estado islámico no implican un cambio en la política de dominación imperial de la Casa Blanca, sino que sólo se oponen a la afectación de personas. Es decir, las sociedades estadunidenses conservadora y liberal han aceptado el papel imperial de Washington, solo que con atenuantes.

En este sentido, Trump representa una continuidad dialéctica de la evolución del imperio. La diferencia de Trump y Obama es de estilos porque Obama fue el primero que impuso restricciones a visas a nacionales de países islámicos radicales. Obama deportó a más de 2.5 millones de hispanos ilegales en los EE.UU. y separó familias. Obama aprobó el más profundo programa de espionaje a ciudadanos a través de la Agencia de Seguridad Nacional y no sólo mantuvo las leyes patrióticas antiterroristas de Bush Jr. --que Obama las había votado como senador-- sino que las profundizó sin reparar en los derechos constitucionales de los ciudadanos.

Los que extrañan a Obama se olvidan que fue también un producto del imperio. La caracterización de los EE.UU. como un imperio nació con su independencia: En 1826 inició su expansión hacia el oeste arrasando de manera criminal con las tribus indias y en 1847 le quitó a México la mitad de su territorio. La lista de “tentativas de despojo, agravios e invasiones” estadounidenses a México contabilizada por Gastón García Cantú no debe olvidarse: Nada más ni nada menos que 285 en el periodo 1799-1918, una media de 2.4 por año.

En este contexto, el expansionismo imperial de los EE.UU. siempre fue avalado por la sociedad. En este sentido, la condición de imperio ha convertido a los EE.UU. en un objetivo de ataques externos e internos. Los enfoques imperiales de Trump no se diferencian de los de Kennedy, Nixon, Reagan, los dos Bush y Obama. El único que quiso cambiar los enfoques imperiales fue Carter y salió echado electoralmente del poder por Reagan.

De ahí que inclusive como esfuerzo de análisis político no se debe aceptar el hecho de que Trump sea una anomalía histórica. Muchos analistas progresistas mexicanos insisten en que hay un lado bueno en el imperio estadunidense, pero los estilos imperiales de Obama prueban que al final de cuentas la sociedad de los EE.UU. permite figuras dirigentes diversas, pero todas con un único objetivo: el mantenimiento por cualquier vía del american way of life o modo de vida estadounidense.

En todo caso, la indagación sociológica debe enfocarse sobre la situación en la que se encuentra la sociedad estadunidense porque Trump se montó sobre los pánicos antiterroristas liberales de los años de Bush Jr. y Obama. El llamado de Trump a recuperar la grandeza americana convenció a votantes liberales, hispanos y afroamericanos. A la sociedad conservadora y neoconservadora se alió ahora el activismo electoral de la derecha tradicionalista.

Si se revisan las protestas, la oposición a Trump es contra sus excesos, no contra la condición imperial de la Casa Blanca.


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@carlosramirezh
24 Febrero 2017 04:00:00
Militares de Trump en México si no hay ley de seguridad interior
Como en política todo se mueve en el mundo de las distracciones, la amenaza del presidente Trump de enviar militares estadounidenses a confrontar a los cárteles del crimen organizado tuvo como escenario el repliegue de las fuerzas armadas mexicanas por la negativa institucional a aprobar una ley de seguridad interior.

El regreso de las fuerzas armadas a sus cuarteles por la congelación de la ley de seguridad interior dejaría las plazas sin control –Sinaloa, Ciudad Juárez, Tamaulipas, Guerrero, Michoacán y avance en otras– y con las fuerzas policiacas rebasadas. Ahí es donde se localiza el aviso hecho por Trump en la conversación telefónica con el presidente Peña Nieto: Si no pueden ustedes con sus militares, mando a los míos.

El asunto se complica más cuando el equipo de seguridad nacional de Trump está militarizado –con el silencio cómplice de Human Rights Watch, Amnistía Internacional y otros organismos que acosan a México por el uso de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interior bastante asociadas a la seguridad nacional– y, peor aún, está formado por expertos en guerra contrainsurgente, es decir, acciones militares letales a través de comandos especiales.

Más que el temor a una ley que regularice jurídicamente la participación de las fuerzas armadas en la tarea interior de la seguridad nacional amenazada por cárteles transnacionales, el rechazo a legislarla nada tiene que ver con temas de derechos humanos o exceso en la fuerza letal, sino en lo que dijo claramente el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, en la ceremonia en Puebla del Día del Ejército, ante representantes de todas las instituciones del Estado:

“La iniciativa (…) debe de contener un concepto multidimensional que involucre a todas las autoridades bajo los principios de legalidad, responsabilidad, respeto a los derechos humanos y, nuevamente, gradualidad; es decir, no debe ser una ley a modo para las Fuerzas Armadas. Esperamos que sea una ley que fortalezca, precisamente, al Estado mexicano. Una ley que puntualice y obligue lo que a cada quién le corresponde hacer. Que los gobiernos federal, estatales y municipales, se responsabilicen y rindan cuentas”.

La seguridad pública por el activismo de los cárteles transnacionales se convierte en seguridad interior porque atenta contra las estructuras del estado y por el intervencionismo de la administración Trump escala posiciones hasta llegar a seguridad nacional. Este sendero de seguridad ha sido ignorado por legisladores.

Y curiosamente, los organismos defensores de derechos humanos parecen estar avalando el enfoque intervencionista de Trump porque el retiro de los militares mexicanos de las tareas de seguridad interior contra los cárteles llevará a que partidas militares estadounidenses se metan en México –como en Colombia– a combatir al crimen organizado asociado a las drogas. Lo que falta por aclararse es si estos organismos buscan ese modelo estadounidense de manera consciente, o, como lo recordó el general secretario, actúan “por falta de información o tergiversación de la misma u otros intereses no visibles”.

El crimen organizado y las presiones estadounidenses no están jugando. Lo recordó también el general secretario el domingo pasado: “La Ley de Seguridad Interior deberá atender problemas graves que pongan en riesgo la vigencia del Estado de Derecho y la permanencia de sus instituciones”.

Sin seguridad interior –ley y militares formalizados–, los marines estadounidenses van a llegar a México.


Política para dummies: La política es el arte de llevar directamente el punto A al punto B, pero pasando siempre por el punto C.


Sólo para sus ojos:

• La estrategia mexicana ante la administración Trump es la de resistir y no la de buscar alternativas. En Los Pinos existe la percepción –o creencia– de que Trump será más político al comenzar el día ciento uno. Lo malo es que faltan aún setenta días y Trump tiene al mundo de cabeza y agotado.

• El ex candidato republicano y senador por Arizona, John McCain, se ha dado a sí mismo el trabajo de “presidente de sombra”, es decir, operar como contrapeso público del presidente Trump.

• Dicen en los pasillos del poder que Emilio Álvarez Icaza usó el cargo de secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA como trampolín para cabildear en los lobbies estadounidenses su posible candidatura presidencial ciudadana para el 2018. Y que logró en Washington buenos padrinazgos.

• Buen mordisco le dará Miguel Ángel Yunes a la popularidad de López Obrador. Sea cierto o no lo del dinero de Duarte, la denuncia pegó en medios.


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@carlosramirezh
23 Febrero 2017 04:00:00
Trump no está loco; sus tuits son del modelo psicológico big data
A partir del criterio de que el 90% de los estadunidenses tiene problemas de estabilidad mental, el presidente Donald Trump está desorientando a los adversarios con indicios de problemas psicológicos. Sin embargo, en el fondo Trump está usando los tuits como mensajes dirigidos intencionadamente a la psicología de sus seguidores.

El mecanismo de redes sociales que está usando Trump es el big data, una herramienta de concentración de información en redes en un programa especial que recoge cuando menos unas cincuenta palabras clave para detectar estados de ánimo. A partir del mapeo de las fuentes de esas opiniones, Trump moviliza cuadros especiales para ir a sus casas a entregarles información y decide tuits en función de mensajes especiales para esas personas.

Los que crean que Trump decide sus tuits en función de estados de ánimo o de impulsos establecidos por sus operadores simplemente están equivocando el análisis. Antes del big data, Barack Obama tenía equipos especiales para revisar sobre todo Facebook para detectar estados de ánimo de votantes y enviar jóvenes con propaganda. El procedimiento tiene ya un programa computarizado para concentrar millones de mensajes a partir de palabras clave.

Trump utilizó el big data en su campaña a través de su twitter, lo que le permitió llegar de manera directa a potenciales electores. En el big data se localiza la explicación de que por qué Trump está gobernando con tuits y no con su estructura de gobierno de la Casa Blanca. Los críticos no entienden aun el modelo de big data de Trump o lo conocen, pero prefieren tergiversarlo con el argumento de que los tuits revelan la inestabilidad mental del presidente.

El diseñador del big data es un sicólogo conductual de origen polaco, Michael Kosinski, quien coordina el proyecto myPersonality, que involucra la colaboración global entre más de 80 equipos de investigación que analizan los detallados perfiles psico-demográficos de más de 8 millones de usuarios de Facebook. Michael dirige actualmente un equipo que desarrolla Concerto, una plataforma de evaluación en línea de código abierto y applymagicsauce.com: un servicio automatizado en línea que traduce la huella digital en perfiles psico-demográficos.

El argumento de inestabilidad mental de Trump está siendo usado por los liberales demócratas y la prensa que opera como lobby progresista como parte de la campaña mediática para vender la idea de que Trump no está capacitado para ejercer el poder. A ello han contribuido psicólogos en cartas abiertas, pero todos ignorando concientemente el dato de que el 90% de los estadunidenses tiene problemas de estabilidad emocional. De ser cierta la locura de Trump, entonces sus 63 millones de votantes y los 66 millones de votantes de Hillary Clinton caerían en la caracterización de inestables emocionales porque estarían apoyando a políticos mentirosos.

El asunto es menos racional. Los políticos han tratado de aprovechar en procesos electorales las formas de manipulación psicológica de las redes sociales. Pero hasta hora, Trump es el que ha privilegiado el big data para tener un perfil sicológico de las preocupaciones, prioridades y resortes de comportamiento sicológico de las masas en función de sus expresiones en redes, sobre todo Facebook.

En la disputa política, a Trump le conviene que lo consideren incapacitado para ejercer el poder porque los mecanismos de destitución y el impeachment nada tienen que ver con la sicología emocional de los políticos y él seguirá manipulando la psicología del electorado con mensajes más psicológicos que de locura.

Política para dummies: La política es el arte de desorientar al adversario.


Sólo para sus ojos:

•Las encuestas serán sometidas a prueba nuevamente en el Estado de México, sobre todo porque las tendencias no coinciden con los datos reflejados en el manejo de contactos e impactos en twitter y Facebook. Por lo pronto, la que aparece abajo en tendencias y presencia es la candidata de Morena, Delfina Gómez, porque su posicionamiento responde sólo a las declaraciones de López Obrador.

•Sin estrategia las reuniones del presidente Peña Nieto con articulistas y columnistas porque las críticas son las mismas. El problema no radica en esas reuniones sino en la ineficacia del aparato de comunicación social de Los Pinos y en el fracaso de la estrategia en redes sociales.

•El acoso contra migrantes mexicanos, los mensajes contra el Tratado y la falta de efectividad en los contactos mexicanos en la Casa Blanca hablan de la ineficacia del canciller Luis Videgaray Caso.


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@carlosramirezh
22 Febrero 2017 04:00:00
Tensión violenta en zona fronteriza México-EE.UU.
La situación fronteriza EE.UU.-México se ha ido deteriorando no solo por la violencia generada por los migrantes ilegales, sino por la decisión gubernamental estadounidense de calentar las plazas: Aumento de 10 mil oficiales de inmigración, contratación de periodistas ciudadanos para reportar violencia criminal en la línea y protestas de migrantes encaradas por grupos supremacistas armados.

El propósito es el de colocar a México en el centro del debate sobre migración, mientras el Gobierno mexicano carece de capacidad de definición de iniciativas para enfrentar el acoso estadounidense.

El sitio internet Breitbart News, fundado por el supremacista Steve Bannon, hoy principal asesor de Trump en la Casa Blanca, se ha convertido en el difusor del ambiente tenso contra los migrantes. El fin de semana reportó que una marcha a favor de migrantes musulmanes en Dallas organizada por la ACLU, organización estadounidense por las libertades civiles, fue encarada por grupos radicales armados.

La sección Texas de ese sitio acaba de anunciar la contratación de “periodistas ciudadanos” que se atrevan a filmar escenas de ataques criminales, a fin de difundirlos en las redes sociales como una forma de demostrar que el crimen organizado opera sin controles en los estados de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León. Lo malo es que esos comunicadores improvisados, como lo reconoce Breitbart Texas, pueden ser asesinados o secuestrados, aunque a cambio el sitio les ofrece publicar sus testimonios con nombres falsos.

El Departamento de Seguridad Interior reveló la contratación inmediata de 10 mil nuevos agentes de migración para fortalecer las redadas en todo el país. Las oficinas de la migra tienen en su poder información privilegiada sobre la localización de migrantes con antecedentes penales de alto impacto, no solo los que han sido detenidos con documentación falsa sobre su estancia. Datos oficiales señalan que redadas del 2011 al 2015 localizaron a más de 12 mil migrantes con antecedentes penales y fueron deportados, en tanto que la semana pasada en cinco ciudades arrestaron a casi 700 migrantes con cargos penales duros.

El endurecimiento de la persecución de migrantes con antecedentes penales ha generado temor en la población migrante, no solo por la deportación sino por la rapidez del proceso para evitar que pasen por juzgados. Inclusive, muchos migrantes prefieren el arresto con espacio para defenderse en tribunales que la deportación inmediata.

El ambiente para los migrantes está muy descompuesto porque muchos patrones que han utilizado los servicios de migrantes ilegales a sabiendas de su situación irregular han preferido despedirlos que ayudarlos, aprovechando el hecho de que los migrantes desconocen los procedimientos judiciales.

Las presiones del gobierno de Trump han ido disminuyendo la existencia de zonas consideradas como santuarios para recibir a migrantes y evitar sus procesos judiciales, sobre todo porque ciudades e iglesias reciben fondos federales para esos menesteres que van a ser recortados. Asimismo, los empleadores han sido amenazados por las autoridades respecto a la utilización de trabajadores sin estatus legal.

La decisión mexicana de movilizar a los consulados no resuelve la crisis social por la razón de que los tribunales están desahogando con rapidez los expedientes de los solicitantes de procesos judiciales sobre su estancia. La situación de ilegalidad de alrededor de 6 millones de mexicanos sin permisos para trabajar ha taponado algunos consulados, pero lo más grave es que la función consular no garantiza cuando menos juicios con posibilidades de quedarse en los EE.UU.

A pesar de promesas, los migrantes siguen estando solos.

Política para dummies: La política exige mantener siempre los ojos abiertos porque no se deben cerrar los ojos a la realidad.


SOlo para sus ojos:

•Más mediática que posible circula la versión de que Donald Trump podría ser declarado incompetente para gobernar, La Vigésima Quinta enmienda invocada señala que el vicepresidente y la mayoría de los funcionarios del gabinete deberían declarar la incompetencia del presidente para gobernar, algo imposible porque fueron designados por Trump.

•Los migrantes ilegales están siendo presionados por sus patrones a no protestar públicamente contra las decisiones del presidente Trump o ser despedidos. Más que servir a la autoridad, los patrones no quieren ser señalados como empleadores de ilegales.

•El nuevo consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, H. R. McMaster, no es un estratega geopolítico sino un experto operativo en contrainsurgencia, corredactor de libros sobre el tema. Los primeros indicios revelan que fue el único que aceptó el cargo, no el más preparado en materia de juegos internacionales de poder.



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@carlosramirezh
21 Febrero 2017 04:00:00
Videgaray se quedó sin aliado; el yerno Jared se subordinó a Bannon
Si la política no se distingue por sus lealtades, en la Casa Blanca se juega en las grandes ligas del poder. El canciller mexicano Luis Videgaray Caso se quedó sin aliado porque el yerno Jared Kushner decidió subordinarse al grupo político de Steve Bannon, el supremacista que opera como asesor principal del presidente Donald Trump.

Videgaray había explotado su cercanía a Kushner, esposo de Ivanka Trump, la hija consentida del presidente estadounidense. Con él negoció la visita de Trump a México como candidato republicano en agosto del año pasado y con él había abierto un canal directo de comunicación para hacerle llegar a Trump las percepciones mexicanas, si, ciertamente, el propio Kushner se decidía a cumplir con esa encomienda.

Sin embargo, los senderos de comunicación dentro de la Casa Blanca no suelen ser familiares sino de ejercicio del poder burocrático. Bannon, el creador de la línea política racista, supremacista y blanca, opera como el poder real detrás del trono de la silla principal de la Oficina Oval, inclusive por encima de posiciones como el consejero de seguridad nacional, el secretario general de la Casa Blanca y ahora también de la familia.

La semana pasada, el sitio internet Breitbart fundado por Bannon reveló una recomposición del poder en la Casa Blanca. Como yerno, Kushner había sido mostrado por algunos analistas como un consejero especial de Trump desde la campaña y asumió el cargo después del 20 de enero. Su cercanía familiar le permitió ser utilizado por Trump para algunas gestiones políticas. Hasta antes de la toma de posesión Kushner se movía en un carril personal como esposo de Ivanka.

En menos de un mes, Bannon ha tomado el poder absoluto en la Casa Blanca y ha cerrado los canales informales de comunicación hacia el presidente Trump. Considerado como liberal dentro del conservadurismo tradicionalista de Trump, Kushner había usado sus enfoques no ortodoxos para abrirle un poco el espectro de análisis a Trump.

Sin embargo, la revista Vanity Fair –no de contenido político, pero con acercamientos a políticas del poder desde la cultura política– reveló que Kushner “se ha convertido en partidario de la agenda nacionalista-populista de Bannon”, al grado de que Kushner apoyó el decreto de prohibición de visa a nacionales de países islámicos. Inclusive, la revista dice medio en serio que Kushner había propuesto derribar la pared entre su oficina y la de Bannon para trabajar más de cerca.

Kushner era el contacto de alto nivel de Videgaray para ir negociando asuntos paralelos en el tema México y sobre todo en la agenda migratoria. Sin embargo, la sumisión de Kushner a Bannon le cerró esa puerta a Videgaray para que los temas migratorios no se dispersen en el Departamento de Estado ni en el espacio político del yerno, sino que se centren en el Departamento de Seguridad Interna.

Por ello hacia finales de la semana pasada Trump reabrió el tema de México y el muro y avaló el endurecimiento de las razzias contra mexicanos por parte de la policía de Migración. Inclusive, algunas fuentes diplomáticas consideran que sí hubo debate en la Casa Blanca sobre si usar o no a la Guardia Nacional –ejército paralelo interno– pero que se rechazó la idea, aunque la agencia AP la difundió como aprobada.

Con Kushner sometido a Bannon, Videgaray –y de paso México y Peña Nieto– se volvió a quedar en el limbo de la Casa Blanca.

Política para dummies: El poder es un juego de compromisos y sumisiones.


Sólo para sus ojos:

•Como era de esperarse, en un mitin en Miami, Trump anunció su campaña por la reelección en el 2020. No es nada nuevo porque todos los presidentes deciden con anticipación su segundo periodo. Con ello, Trump convertirá su agenda política radical en tema de campaña.

•Los demócratas siguen desarticulados. El fin de semana pasada se dejó entrever que Hillary Clinton estaría pensando en regresar a la política con la intención de postularse como candidata en el 2020, pero su derrota del pasado noviembre fue contundente.

•Y a propósito de sucesión presidencial estadounidense, el ex presidente Obama está impulsando a varios de sus grupos políticos de campaña para ir echándole a perder mítines a Trump con protestas, aunque sin que exista alguna figura política del grupo de Obama para colocarlo en ruta presidencial. Por lo pronto, hasta ahora no se tienen datos de que Michelle Obama pueda ser la nominada, porque una cosa es la popularidad y otra el ejercicio del poder.


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@carlosramirezh
20 Febrero 2017 04:00:00
La Sedena en el territorio político de Donald Trump
Sin que haya sido planeado porque su organización tardó meses, la Secretaría de la Defensa Nacional de México realizó un acto institucional que, sin quererlo, tuvo un alto significado político: La celebración en la capital de Estados Unidos del 104 aniversario de la fundación del ejército y el 102 aniversario de la creación de la fuerza aérea militar.

La recepción fue un acto de diplomacia militar en momentos de fricciones bilaterales. El evento se realizó en el Mexican Cultural Institute y contó con la asistencia de importantes funcionarios del Departamento de Defensa del gobierno de Donald Trump y de representantes de la junta de jefes del Estado Mayor Conjunto, lo que reveló el respeto institucional militar estadounidense a las fuerzas armadas mexicanas.

No pudo haber habido mejor momento: el jueves en que se realizó la recepción el problema de los migrantes había llegado a un punto conflictivo: Las razzias para detener a presuntos migrantes sin estatus legal, el paro de labores dentro de la convocatoria a un día sin migrantes y el cierre de negocios en apoyo a los mexicanos.

Pero del lado estratégico, el evento militar mexicano recordó a los EE.UU. que México juega un papel determinante en la seguridad hemisférica, al grado de que este año el Ejército Mexicano asumirá la presidencia del consejo de delegados de la Junta Interamericana de Defensa, que agrupa a todos los ejércitos de América, incluyendo al estadounidense.

La labor de presencia del Ejército Mexicano en Washington ha sido producto de la agenda del agregado militar, el general Andrés Fernando Aguirre O.sunza, ex secretario particular del general secretario Salvador Cienfuegos Zepeda. Y los tiempos no han sido buenos: Con Obama hubo presiones para tratar de meter a militares estadounidenses en las estructuras militares mexicanas rebasando las labores de intercambio y adiestramientos, y los EE.UU. siempre recibieron un no. Ahora México encabezará el liderazgo de los militares de todos los países de América.

La celebración en los EE.UU. de los centenarios del Ejército y de la fuerza aérea tuvo signos políticos que implican de hecho acciones de diplomacia militar más allá de las actividades castrenses. El círculo se cerrará en abril cuando se realice en México la asamblea ordinaria de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) y se den los primeros contactos formales e institucionales con el secretario de Estado de Trump, el empresario petrolero Rex Tillerson.

En su discurso de bienvenida a la recepción, el general Aguirre O.sunza hizo hincapié en las relaciones institucionales a nivel militar en temas de seguridad hemisférica, inteligencia, adiestramiento y educación, pero siempre manteniendo la soberanía mexicana. Por decisión propia, México decidió participar en misiones internacionales de paz como parte de su profesionalización y adiestramiento.

El papel de México en la Junta Interamericana de Defensa será vital para definir los rumbos de la política militar de Trump ante la desorganización de los polos de poder, la declinación del liderazgo político de los EE.UU. en el mundo y el activismo de Rusia, China, Irán y Corea del Norte en la definición de nuevas áreas de dominación geopolítica. El abandono de Obama de su zona sur y la configuración de un poder criminal transnacional que ha corrompido a instancias nacionales dentro de los EE.UU. representan desafíos que no han aparecido en la agenda de seguridad de Trump.

Con su activismo de diplomacia militar, México abrió otra mesa de negociación con el gobierno de Trump.

Política para dummies: La política es la habilidad para superar adversidades, no para justificarlas.


Sólo para sus ojos:

•Mensajes de ultramar: jueces especiales sentenciaron al esposo de la Infanta Cristina de España a seis años y tres meses de prisión por un caso de corrupción. Aunque pocos meses, dicen que es seguro su encarcelamiento.

•No habrá distensión en las relaciones conflictivas del presidente Trump con la prensa liberal. Sus conferencias de prensa son sesiones de regaño que son respondidas por los medios con mayores revelaciones. La vieja estructura de espionaje interno está filtrando datos contra Trump.

•Sin embargo las cosas no serán muy fáciles para la oposición. La aprobación de Trump oscila entre 45%-55%, suficiente para construir una base de actuación. Como lo reveló un dirigente del Partido Demócrata ayer en el The New York Times, el problema no es resistir, sino proponer. Y hasta ahora hay un sólido movimiento de resistencia contra Trump, pero efectivamente carece de agenda propositiva de alternativas.


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@carlosramirezh
19 Febrero 2017 04:00:00
Trump: Reestructuración imperial
Resulta que ante la ofensiva atrabancada, grosera, superficial, anímica, reactiva, derechista y geopolítica del presidente Donald Trump, la crisis de liderazgo mundial se hizo evidente: Ningún país, ningún líder internacional, ninguna organización multinacional ha sido capaz siquiera de enfrentarlo con decisión. El presidente español Mariano Rajoy se ofreció como intermediario de la Casa Blanca con la Unión Europea.

Los extremos de la política exterior estadounidense agresiva ocurrieron contra México y los nacionales de siete países dominados por la ideología musulmana radical: El muro en la frontera México-EE.UU. y las restricciones a la validez de visas fueron los indicios de que la Casa Blanca no sólo no andará con juegos diplomáticos, sino que el trasfondo geopolítico es el de la recuperación de la dominación del imperio. En el camino a esas dos decisiones había algunas ligeras desviaciones que hubieran podido diluir el conflicto, pero Trump ha sido bastante directo en que viene por la restauración del poder --en sentido weberiano: la dominación de los otros-- de Washington.

Desde Ronald Reagan (1981-1989) no había habido en el mundo una gran ofensiva de la Casa Blanca para imponer su fuerza, inclusive con el dato mayor de que Reagan --con el apoyo del Vaticano del papa polaco Juan Pablo II-- realizó un largo operativo para destruir a la Unión Soviética en 1989. Bush Sr. careció de continuidad imperial y por eso fue desplazado luego de apenas un periodo de cuatro años y Clinton osciló entre el impulso a la economía --“es la economía, estúpido”-- y el mantenimiento del poder imperial sólo contra radicales árabes. Bush Jr. se encontró con el terrorismo y Obama no supo aterrizar su modelo de maduración imperial con la dominación implícita, la ausencia de pensamiento estratégico y de seguridad nacional y la crisis económica del capitalismo estadunidense.

Trump, por tanto, es producto de un proceso histórico en la evolución de la sociedad mayoritaria estadunidense. El discurso de “hagamos América grande otra vez” apeló al destino manifiesto del siglo XIX que, por cierto, México padeció de 1826 a 1848 y que le costó la pérdida de la mitad de su territorio, culpa, ciertamente, de sus divisiones internas, pero también producto de la invasión militar estadounidense 1846-1848.

Los EE.UU. de Trump son los mismos que lanzaron la conquista del oeste para aniquilar a las tribus indias nómadas guiadas por los búfalos, los que aplastaron a México, los que definieron en 1824 la Doctrina Monroe de “América (EE.UU.) para los americanos”, los que consolidaron la doctrina Wilson de rectoría del orden mundial y los que diseñaron a doctrina Kissinger de que los EE.UU. tienen responsabilidades que en los hechos no son más que intereses, los que se apropiaron de la economía mundial en 1944 en el balneario de Bretton Woods a través del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y los que asentaron la doctrina Nixon del dólar.

En un enfoque geopolítico, estratégico, de seguridad nacional y de dominación, los EE.UU. de Trump retoman el papel imperial de Washington que se había relajado por la caída del Muro de Berlín y el fin fukuyamista de la historia. Después de la derrota del comunismo --autoderrota, más bien, por los errores de las burocracias soviéticas--, el terrorismo pasó al centro del escenario mundial podría decirse que en la misma lógica de las contradicciones de dominación económica: el petróleo al servicio de los países productores desde 1973, con el terrorismo --palestino, primero, pero luego religioso musulmán-- como el enemigo histórico del capitalismo.

De 1989 al 2016, los EE.UU. pasaron por un aflojamiento de su condición de imperio; en el fondo, las leyes patrióticas de Bush Jr. y su ofensiva contra Irak y Afganistán carecieron de un escenario geopolítico mayor y se circunscribieron a las pasiones del propio Bush Jr. animado por el odio a Saddam Hussein a partir de sus ataques contra Bush Sr. La política imperial estadunidense de responsabilizarse del orden mundial se diluyó en las decisiones de los presidentes demócratas Clinton y Obama de no definir sus guerras en el medio oriente como parte del ajedrez mundial. La configuración de una multipolaridad después de Berlín y la reconstrucción de los imperios soviético y chino, aunado a una globalización de los mercados comerciales que hundieron a la economía estadunidense en tasas mediocres de crecimiento económico y de pérdida de nivel de bienestar, desdibujaron el papel de la Casa Blanca.

Por eso el llamado de Trump a recuperar la grandeza fue leído correctamente por los sectores conservadores y no pocos liberales. En este sentido, el repudio a las órdenes ejecutivas de Trump ha salido de los sectores liberales y progresistas que quisieran el mundo imposible del bienestar social promovido por el capitalismo estadunidense, el dominio hegemónico del mundo y la autoridad moral a partir del reconocimiento a los derechos de los demás. Ello explicaría el quiebre del sentido del voto a favor de Obama ahora por Trump.

El mundo asiste pasivo a la reorganización del orden mundial alrededor, de nueva cuenta, de los EE.UU. y no hay líderes que se opongan. Al final, pareciera que las élites mundiales estaban esperando a alguien que pusiera de nuevo orden en el desorden posterior al fin del imperio soviético. Las naciones del mundo no maduraron su responsabilidad en la construcción de un nuevo equilibrio mundial: Europa y América Latina parece que se sienten más cómodos con Trump y por eso su tibieza en la condena institucional a la agenda de migración.

Así que el ascenso y la consolidación de Trump son corresponsabilidades de los líderes mundiales.

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17 Febrero 2017 04:00:00
Obama y burocracia en Casa Blanca buscan tumbar a Trump
Una verdadera guerra de burócratas espías se ha echado a andar en la Casa Blanca, con profesionales de la inteligencia tambaleando a Donald Trump. La caída del consejero de seguridad nacional, Michael Flynn, es considerada aquí como “un asesinato político”. La intención final es la de derrotar --es decir: Derrocar-- al presidente Trump y sus aliados conservadores que llegaron barriendo con los liberales profesionales.

El destino final, de acuerdo con algunas oficinas que dan asesoría de seguridad nacional, sería llevar a juicio legal a Trump --impeachment-- por violaciones a procedimientos burocráticos. Y si bien hay resabios de venganza por lo que le hicieron los republicanos a Bill Clinton con el caso de Mónica Lewinsky, el fondo, según deja entrever el sitio breitbart.com, fundado por el supremacista Steve Bannon, hoy asesor principal de Trump, radica en la disputa por el control de la seguridad nacional y el espionaje, precisamente dos de los temas que derrocaron a Flynn.

Al instalar el gobierno, Trump cometió dos errores estratégicos que rompieron acuerdos de estabilidad: Atacó severamente a los organismos de espionaje --sobre todo la CIA-- y desprofesionalizó el Consejo de Seguridad Nacional al colocarlo bajo el mando de Bannon como consejero especial.

La primera advertencia llegó la víspera de las elecciones: Varias decenas de analistas, expertos y funcionarios de las áreas de inteligencia y seguridad nacional emitieron un comunicado para descalificar la capacidad de Trump para operar un gobierno en función no sólo de su inexperiencia sino de la superficialidad de sus opiniones.

Varios analistas en temas de inteligencia en estos días han destacado el hecho de que la principal tarea del gobierno y de sus funcionarios --a nivel constitucional-- es justamente la defensa nacional y dentro de ella se localizan los enfoques de seguridad nacional respecto del exterior. La reorganización que hizo Trump del Consejo de Seguridad Nacional al tiempo que designaba a Flynn causó irritación en la comunidad de inteligencia porque los profesionales de esos menesteres quedaban debajo de los políticos.

El objetivo final de la ofensiva de la burocracia de seguridad nacional contra el gobierno de Trump es Steve Bannon, un supremacista que le ha dado contenido ideológico al proyecto político de Trump y fundador del sitio internet Breitbart. La decisión de marginar a los profesionales de la seguridad nacional motivó buena parte de la estrategia de filtraciones de asuntos delicados. Pero se acumulan datos de que el ex presidente Obama sigue controlando los servicios de inteligencia y seguridad nacional hoy lanzados a enfrentar a Trump.

El activismo de altos funcionarios del área de seguridad contra el gobierno y su titular, el presidente de la nación, no se había visto desde 1974 cuando el entonces subdirector del FBI, Mark Felt, se encargó de filtrar versiones de Watergate a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein que revelaron las mentiras del presidente Nixon en la cobertura de las órdenes para asaltar las oficinas demócratas en el complejo Watergate. Las intenciones de Felt fueron las de oponerse al acercamiento de Nixon a China y la Unión Soviética; la CIA y el FBI conspiraron contra Nixon y lo tumbaron.

Ahora Trump se encuentra en la mira de este gobierno invisible de la comunidad de servicios de inteligencia y seguridad nacional. Las revelaciones sobre Flynn fueron apenas, dicen aquí expertos, la punta de un iceberg que puede hundir a la Casa Blanca como al Titanic.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para no convertir a amigos y aliados en enemigos.

SOlo para sus ojos:

‘• Aunque el tema de la migración es prioritario para el gobierno de Trump, los acercamientos con México irán más allá de los migrantes y se acercarán a los espacios de la seguridad nacional. Por eso la agenda se encuentra en los Departamentos de Estado y de Seguridad Interior.

• Como dato adicional al tema migratorio, la caída del nominado secretario del Trabajo, Andy Puzder, se preparó desde la oficina del asesor Steve Bannon, porque, dicen aquí los medios, el propuesto no era lo suficientemente duro con los migrantes. Como empresario de un negocio de comida rápida que depende del trabajo de migrantes, Puzder no estaba convencido de la persecución contra ellos. Así que solo filtraron datos de contratación de migrantes y cayó.

• La clave del desorden en el gobierno de Trump se localiza en un dato mayor: el presidente gobierna con su grupo y al margen de los republicanos. Y dicen que desde ahí han llegado algunos golpes políticos.


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@carlosramirezh
16 Febrero 2017 04:00:00
Cárteles mexicanos dentro de EU aplastan a gobierno
Las estrategias mexicana y estadounidense y los acuerdos bilaterales en materia de drogas han fracasado. Así de simple. La actividad criminal en la frontera suroeste de los EU es una “significativa amenaza a la seguridad nacional”, concluye el reporte de mayo de 2016 de la Office of National Drug control Policy de la Casa Blanca.

El tráfico de drogas hacia el interior de los EU por la frontera estadounidense con México se ha fortalecido con el contrabando de armas de los EU hacia México, revela el reporte. El temor estadounidense es que esas armas no sólo sean usadas por los cárteles, sino que lleguen a otros grupos para atacar a las fuerzas policiacas estadounidenses. En los hechos, los cárteles controlan las ciudades fronterizas del lado mexicano y el tráfico por carreteras y ferrocarril dentro de los EU.

El problema para los EU se ha multiplicado. Los cárteles han logrado horadar la frontera para contrabandear prácticamente todas las drogas prohibidas, al grado de que el tráfico de heroína se ha triplicado en cinco años pasando de mil 80 kilos en el 2010 a 3 mil 258 en 2015. En esos años, México y los EU aumentaron su cooperación en la lucha contra el tráfico de drogas, pero los resultados indican un fracaso.

El asunto es peor. El Gobierno de los EU ya tiene documentado el hecho de que los cárteles mexicanos no sólo pasan la droga en la frontera, sino que dentro de los EU son los encargados de su transporte y luego son los que manejan los mercados al menudeo para la venta directa al consumidor. Los cárteles mexicanos se han aliado a las principales pandillas de delincuentes que a la vez están ya articuladas orgánicamente a los cárteles. Y la fase actual detectada por las autoridades estadunidenses indica que la fragmentación de los cárteles ha derivado en multitud de pequeñas bandas cuya investigación y persecución se hace más difícil.

La estrategia nacional de los EU y México y los acuerdos bilaterales no han frenado el activismo de los cárteles; la oficina antidrogas de la Casa Blanca ha notado un aumento en la producción y tráfico de heroína, al tiempo que tiene datos de que la persecución contra cárteles en México ha llevado a que las bandas se extiendan a Centroamérica, convirtiendo esa zona en una segunda frontera de seguridad nacional estadounidense después de la del río Bravo.

A diez años del inicio de la ofensiva del gobierno de Calderón contra los cárteles y nueve del apoyo articulado de la Iniciativa Mérida a esa decisión, el saldo es deficiente para los EU y la directiva del presidente Trump tendrá, a decir de algunos analistas de seguridad, poco efecto porque se trató más bien de una decisión mediática. En los hechos, Trump no hará más que continuar la estrategia de Obama que no ha dado resultados.

El problema que enfrentan los EU no radica en el tráfico sino en el consumo creciente de drogas. La estrategia de Obama fue la de alejarse de las decisiones de persecución y criminalización y centrase en educación y atención médica. Sin embargo, los datos revelan un aumento en las muertes violentas derivadas del consumo de drogas, en mayores plazas de vente al menudeo y en la consolidación de una estructura criminal local.

Así, la directiva de Trump contra los cárteles sólo servirá para profundizar la penetración de organismos estadounidenses de inteligencia y seguridad nacional en México.

Política para dummies: La política es el acto de desconfiar de todos, hasta de uno mismo.

Sólo para sus ojos:

•La renuncia del consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca por sus relaciones con el espionaje soviético fracturó fuertemente la estructura de inteligencia oficial que había sido absorbida de manera directa por el presidente Trump a través de su asesor especial Steve Bannon. Algunos comienzan a ver ahí una batalla dura entre las altas burocracias del espionaje, algo similar a lo ocurrido con Watergate.

•La competencia en el Estado de México será de estructuras de gobierno y de campañas mediáticas. Y ahí el PRI tiene más experiencia y recursos oficiales. En fuentes políticas creen que el PAN le está apostando a acuerdos con el gobierno y no a la organización electoral.

•El desmoronamiento del PRD tendrá un efecto inesperado; con todo y su populismo, había fuerzas de la izquierda socialista de los ochenta. Así, el país corre el riesgo de quedar atrapado en las redes de los neopopulismos vigentes: PRI, PAN y Morena.

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@carlosramirezh
15 Febrero 2017 04:00:00
Trump y Plan México: Cuarteles como bases militares de EU
Todas las propuestas estadounidenses en materia de seguridad nacional deben leerse a partir de lo que no dicen, pero que se encuentran en el escenario estratégico en los pasillos del poder: Más que el Plan Colombia de 1999 para combatir el narco, ahora la administración Trump quiere un acuerdo militar con México como el que firmó con Colombia en el 2009.

En Colombia el primer paso fue el plan promovido por el presidente Clinton para tomar el control de la producción y tráfico de drogas en aquel país, sobre todo por la presencia de la guerrilla de las FARC no sólo como organización de lucha armada por el poder, sino con posiciones territoriales articuladas a la producción y trasiego de droga hacia Estados Unidos y acciones terroristas. El Estado colombiano había sido rebasado por la guerrilla y sus alianzas con el cártel de Medellín.

En el 2009, el presidente Obama promovió un acuerdo militar para que fuerzas operativas del ejército estadounidense tuvieran no sólo presencia en Colombia, sino que usaran como propios siete cuarteles militares colombianos y estacionaran efectivos civiles y militares, tanto de operaciones de campo como de investigación de inteligencia. De acuerdo con el texto íntegro del acuerdo, fueron inicialmente 800 militares y 600 contratistas civiles. Estos efectivos tuvieron inmunidad por efectos de las acciones operativas.

La “oferta” de Trump al presidente Peña Nieto en una conversación telefónica informal llevaba, de acuerdo con fuentes estadounidenses, implícito el doble acuerdo colombiano, a partir del hecho de que la primera carta de acuerdo de la Iniciativa Mérida, de 2008, incluía no sólo el apoyo y financiamiento estadounidense, sino la cooperación. A lo largo de los últimos años México ha sido siempre un objetivo para la presencia física de militares estadounidenses, primero en pozos petroleros con Jimmy Carter y Reagan y luego en zonas de intensa presencia de los cárteles del crimen organizado.

En esos años, las fuerzas armadas han sido resistentes a esa presencia, a pesar de las extraordinarias relaciones entre el Ejército mexicano con el Ejército estadounidense y el creciente papel activo --hoy con la coordinación de la Conferencia de Ejércitos Americanos-- de los altos mandos militares y marinos en reuniones bilaterales constantes. Para el Ejército mexicano el ejercicio de la soberanía se basa en la defensa castrense de las instituciones, sin permitir presencia de fuerzas armadas extranjeras.

La queja de Trump con Peña Nieto en el sentido de que no había avances y que había inclusive debilidad y temor mexicano fue más bien una agresión negociadora: Demeritar resultados por la vía de la opinión, sin reconocer que el problema en México ya no es de cárteles formales, sino de bandas atomizadas y sobre todo de la incapacidad policiaca para hacerse cargo de la persecución de narcotraficantes. La extradición de El Chapo a EU y la ofensiva contra el H9 del cártel de los Beltrán Leyva en Nayarit fue un mensaje a la Casa Blanca sobre el aumento en la lucha contra el crimen organizado que tanto preocupa a la Casa Blanca.

Washington quisiera meter militares y civiles en México para hacerse cargo en forma directa del combate a los narcos, pero con el riesgo --calculado; o, peor, buscado para aumentar acciones militares-- de que esos efectivos extranjeros sean agredidos para ir escalando su presencia como ocurrió en Vietnam.

El riesgo de la militarización de México no es de militares mexicanos, sino estadounidenses.

Política para dummies: La política es la estrategia para decir una cosa, pero buscar otra.

Sólo para sus ojos:

•La marcha mexicana del domingo no causó interés en Washington porque aquí saben leer muy bien los mensajes de divisiones. A pesar del apoyo a los migrantes, el gobierno mexicano no ha hecho lobby entre la comunidad para explicar su papel. En todo caso, aquí ven a Peña Nieto más interesado en entenderse con Trump que en defender a los ilegales.

•Hacienda parece que se hizo bolas con las expectativas. La meta es de 2%-3% para 2017, pero la cifra estimada por corredurías es de apenas 1.3% a mediados de febrero. Y la meta oficial estimada de inflación de 3% ya va en 6% en estimaciones de banco. Lo malo es que el 2017 será el punto de partida para 2018: Si no se estabiliza la economía, el 2018 será de bajo crecimiento.

•El canciller Luis Videgaray no ha sabido explicar sus funciones y sus gestiones. Por eso la irritación social: En las calles creen que hay acuerdos en lo oscurito con Trump.

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@carlosramirezh
14 Febrero 2017 04:00:00
Directiva Trump anticárteles, sólo para controlar producción y tráfico
Aunque se ha querido vender la idea de que la directiva de lucha contra los cárteles va dirigida contra el Presidente Peña Nieto, la comunidad estadounidense de inteligencia, militar, antidrogas, de espionaje y de seguridad nacional tiene otra idea: Los EU quieren controlar la producción, el procesamiento, el tráfico, las ganancias y a los capos en México como una forma de poner orden en consumo dentro del territorio de Trump.

Las presiones que vienen para ampliar la presencia de la agencia antinarcóticos DEA y para enviar militares a México a combatir a las mafias han partido de la realidad que dejaron los gobiernos de Clinton, Bush y Obama en materia de cárteles de drogas mexicanos: Cuando menos tres mil ciudades estadounidenses en toda la nación tienen mercados de venta de droga al menudeo controlados por siete cárteles mexicanos, de manera sobresaliente el Cártel de Sinaloa de El Chapo Guzmán, lo que explicaría su deportación.

Las cifras de consumo de drogas en los EU preocupan a los estadounidenses no sólo por el negocio multimillonario que es lavado por bancos controlados por las autoridades, sino por el aumento en la población consumidora. La evaluación 2015 sobre la amenaza de las drogas del Departamento de Justicia aporta datos inquietantes: 114.7 millones de estadounidenses consumen mariguana, 37.6 millones cocaína, 48. millones heroína, 12.7 millones metanfetaminas, y 53 millones sicotrópicos que exigen receta.

Trump firmó la directiva contra cárteles en un contexto muy amplio:

--La reunión el fin de semana en Argentina para retomar la penetración de la DEA en países antes dominados por gobiernos populistas, hecho que fue interpretado aquí como una manera de trasnacionalizar la lucha contra las drogas.

--La reorganización de El Paso Intelligence Center de la DEA para aumentar su presencia en la frontera.

--La construcción del muro busca, más que frenar el tráfico de indocumentados que cruzan en busca de trabajo, perseguir a traficantes de droga que están fuera del radar estadunidenses y relacionar traficantes de indocumentados con terroristas que quieren internarse.

--La puesta en activo de la ley --promulgada por Obama-- contra el tráfico de drogas transnacional que faculta y tiene el propósito de meterse en otros países a perseguir capos de los cárteles. En esta ley se localiza la directiva ejecutiva de Trump.

--Redocumentar las relaciones firmadas con Felipe Calderón en 2012 y soslayadas por Obama durante ocho años. De ahí la intensidad autoritaria de Trump por reactivar los acuerdos de septiembre del 2012. La National Southwest Border Counternarcotics Strategy de 2013 busca destruir a cárteles en la frontera. En ese documento se revela que los EU han estado “cada vez más ayudando” a las instituciones estatales y locales de aplicación de la ley y del sector de justicia en los estados identificados como prioridades de seguridad por el Gobierno de México y anunció que los Estados Unidos seguirán “participando en discusiones bilaterales para expandir el número de estados mexicanos que reciben asistencia Mérida”. La directiva de Trump es una forma de ablandar a México para aceptar una mayor penetración de instituciones militares y antinarcóticos de los EU en territorio mexicano.

--Boston, Chicago, Los Ángeles y Philadelphia son las plazas donde se ha fortalecido la actividad de los cárteles mexicanos, desplazado a las bandas locales. “Los cárteles mexicanos continuarán dominando el tráfico de heroína, metanfetaminas, cocaína y mariguana a lo largo de los EU”, concluye la evaluación 2015 del Departamento de Justicia.

Política para dummies: La política es el ejercicio del poder debajo de las apariencias.

Sólo para sus ojos:

•La presión estadounidense sobre Mexico que dejó entrever Trump en su charla telefónica con Obama alegró a la comunidad militar estadounidense. Sin embargo, parecen tener claro que no se logrará de la noche a la mañana.

•La que sí se prepara para ampliar su activismo en México es la DEA, de suyo ya metida en las entrañas del sistema policiaco estadounidense.

•Más que el muro, el gobierno de los EU prepara una ampliación de cuarteles, oficinas policiacas, juzgados y sobre todo mecanismos de espionaje en el lado estadounidense del muro, aunque con la esperanza de operar --como ya lo hacen-- del lado mexicano.

•El problema del tráfico radica en la incapacidad física de los EU para supervisar los millones de contenedores y de camiones que cruzan de México hacia los EU por el tratado comercial.

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@carlosramirezh
13 Febrero 2017 04:00:00
El agresivo camino de E.U. para volver a México un protectorado
La gran paradoja de los E.U. respecto a México ha llevado a varios presidentes a toparse con pared: Desde 1983 Mexico ha sido considerado (Paul Gorman cuando era jefe del Comando Sur) como el problema número uno de seguridad nacional, pero desde 1969 con Nixon ha habido un enfoque autoritario, desdeñoso, racista.

Las percepciones del presidente Donald Trump son casi calcadas de las de Ronald Reagan. En 1984 Reagan ordenó al director de la CIA, William Casey, probar que México iba a estallar como el Irán del Ayatola Jomeini que derrocó al Sha Pahlevi. La preocupación de Reagan se basó en un artículo del analista Constantine Menges publicado en el San Diego Union previendo que México era “el Irán” junto a los E.U.”, Menges fue llevado a la CIA y luego a asuntos latinoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional.

La CIA hizo todo lo posible por construir el modelo del México a punto de estallar. La historia la cuenta Bob Woodward en su libro Las guerras secretas de la CIA. Casey ordenó al encargado de asuntos mexicanos de la CIA fabricar el informe, pero John Horton se negó y prefirió renunciar, no sin revelar en el The Washington Post la forma en que la agencia de inteligencia inventaba crisis.

Desde entonces, 1984, los E.U. le habían puesto el ojo a Mexico: Como los mexicanos eran incapaces de gobernarse por sí mismos, entonces la Casa Blanca tenía que tomar el control de su vecino. Ahí se consolidó la idea de crear un paraguas militar de Washington para todo el sur del continente, incluyendo fuerzas militares estadunidenses. El Pentágono diseñó un plan de emergencia para enviar partidas militares a proteger los pozos petroleros mexicanos en caso de conflicto bélico.

La crisis en las relaciones Mexico-E.U. estalló en 1969. Antes, los dos países tenían una vecindad cómplice: Hay fotos de la boda del jefe de la estación de la CIA en México, Winston Scott, en 1962 teniendo como testigos al presidente López Mateos, al secretario de Gobernación Díaz Ordaz y al subsecretario Echeverría. Como presidente, Echeverría rompió la relación geopolítica al apoyar a Cuba, aliarse con el tercer mundo y promover una carta nacionalista de derechos y deberes económicos de los Estados. López Portillo apoyó a Cuba y a Nicaragua y De la Madrid protegió a El Salvador y Centroamérica.

Desde 1970 los E.U. han buscado someter a México a la doctrina militar, de defensa y de seguridad nacional estadunidense. El más agresivo fue Reagan: su embajador Gavin promovió en 1984 y 1985 una ofensiva que llevó al Senado estadunidense a realizar audiencias públicas contra México y a construir una alianza PAN-empresarios-iglesia católica-Casa Blanca para la alternancia presidencial panista. El intervencionismo de Reagan tronó con el Irán-Contra: Venta de armas a Irán y de drogas vía la CIA para triangularle armas a la contra nicaragüense.

Con el desmoronamiento de la URSS en 1989, la Casa Blanca viró al libre comercio y la globalización. Carlos Salinas liquidó el nacionalismo revolucionario, destruyó el Estado y subordino a México no por las cañoneras militares sino por el comercio libre. Bush Sr., Clinton, Bush Jr. y Obama controlaron a México con el TCL. Ahora Trump quiere la invasión militar estadunidense a México para construir un protectorado sumiso.

Pero Trump carece de un modelo estratégico y de seguridad nacional y todo se reduce al enfoque del empresario explotador y desdeñoso.

Política para dummies: La política es el arte de entender a la sociedad, sus deseos y sus pasiones.

Sólo para sus ojos:

•Pese a marchas, memes, frases en redes cibernéticas y protestas, el muro va porque se trata de una decisión de Estado que el gobierno mexicano no quiere confrontar con decisión. O sea que Trump va ganando.

•Lo cierto es que inclusive en los E.U. la oposición a Trump no sabe moverse en las estructuras del poder y se conforman con mensajes mediáticos. Las propuestas de secretarios del gabinete más polémicas de Trump han salido ante una bancada demócrata ineficaz y pasmada, sin liderazgo. Obama prometió salir a defender, pero ya lo frenaron sus propios aliados.

•Ahora subieron las tasas de interés. Así comenzó el colapso de 1995: Subir las tasas para evitar fuga de capitales, pero reventando la inflación. Las variables básicas se están desalineando. Ahora viene una nueva baja en la expectativa del PIB para colocarlo cerca del 1%. Lo malo es que estas medidas no han estabilizado la economía y una provoca desajustes en otras.

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@carlosramirezh
12 Febrero 2017 04:00:00
¿Hasta cuándo entenderán que Trump no quiere?
A pesar de los repudios, jugadas malvadas, tuits reventadores y un discurso antimigrantes bastante coherente, es la hora en que México parece no haber entendido la mentalidad política de Donald Trump en su relación con México: No se trata de caprichos ni de resentimientos, sino una nueva definición de los intereses ahora nacionales de los E.U.

La táctica inicial de México no fue mala: Eludir la pelea de callejón, darle salidas diplomáticas y esperar definiciones estratégicas. Trump arrancó su gobierno con líneas concretas de acción que ya había delineado en su campaña. Y los primeros sorprendidos fueron los políticos estadounidenses porque suponían que Trump sería uno de ellos: Decir una cosa y hacer otra.

De todos los países con relaciones directas con los E.U., México es el que podría salir más lastimado. Por eso es que preocupa el hecho de que la política exterior hacia Washington haya sido establecida bajo el principio del a posteriori y se haya centrado más en la capacidad de resistencia que en la definición de iniciativas de fondo.

El equipo de inteligencia, diplomacia, seguridad nacional y acción militar de Trump indica la prioridad de luchar contra el radicalismo islámico; nada más. Trump es un empresario en la Casa Blanca, sin haber pasado por ningún cargo público, por lo que carece de esos compromisos políticos de los escalafones del poder imperial. Barack Obama apenas fue senador junior y ajeno a las redes de poder en el Capitolio, pero sus ambiciones de popularidad lo llevaron a actuar como político de compromisos.

Si Trump en realidad no quiere una relación diplomática y de aliados con México y su preocupación se reduce a los migrantes que cruzan de manera ilegal por una frontera porosa y en teoría útil para terroristas, entonces México en realidad la tiene fácil: Rehacer su política interna de desarrollo para priorizar la creación de empleos y el diseño de una estrategia de distensión en las poblaciones de la frontera con los E.U. para evitar filtraciones ilegales.

Sin embargo, es la hora en que México sigue haciendo antesalas en la Casa Blanca con funcionarios cercanos a Trump, pero ajenos a la estructura de poder que sí toma las decisiones; es decir, el yerno Jared Kushner es apenas un picaporte al despacho Oval, pero el centro de poder está en Steve Bannon, consejero especial de Trump, y la figura más racista, radical y fundamentalista religiosa que sí toma decisiones.

El desafío para México radica en iniciar una nueva etapa histórica en las relaciones con el gobierno de los E.U.; mal que bien, Trump estará cuatro años en el poder y con posibilidades de ser ocho. Y hasta ahora no existen indicios de que pueda cambiar su estilo o sus enfoques empresariales; más aún, sus nombramientos y dureza en el trato a su burocracia solo reconfirman que no será sólo un estilo sino en los hechos será una forma de ejercer el poder.

El presidente Peña Nieto tiene la oportunidad de construir un frente de negociación con la Casa Blanca, pero en función de redefinir primero los intereses nacionales y alrededor de ellos armar una especie de gobierno de fortaleza nacional con la pluralidad republicana y, segundo, replantear el modelo de desarrollo para tapar los hoyos que dejó el tratado salinista y darle prioridad al mercado interno.

Si no se explora esa salida, a México le esperan cuatro-ocho años de racismos políticos de Trump como punching bag.

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10 Febrero 2017 04:00:00
Discursos, marchas, apretones de manos, pero no empleo ni bienestar
Detrás de los distractores que representan los discursos de solidaridad con migrantes deportados, las marchas contra el presidente Donald Trump y las promesas de apoyo, la realidad que le espera a los migrantes deportados es crítica: En México no hay empleo, ni salarios, ni bienestar. Los que regresan vienen a reencontrarse con la crisis económico-social que los obligó a cruzar la frontera en busca de empleo.

Los datos son contundentes, con cifras tomadas de diferentes estudios e investigaciones:

--El 72% de los migrantes gana entre 833 dólares-2 mil 500 dólares, mensuales, o sea: Entre 16 mil 600 pesos y 50 mil pesos al mes, contra un salario mínimo mexicano de 2 mil 400 pesos mensuales.

--En los EE.UU. el 35% de las mujeres trabaja en los sectores de esparcimiento y manufacturas y el 50% de hombres en los sectores de construcción, manufacturas y esparcimiento.

--Del 2001 al 2016 se han deportado de los EE.UU. casi 5 millones de mexicanos que regresan a demandar empleo, salarios y bienestar. Sin embargo, cifras oficiales del Inegi señalan la existencia de 8.5 millones de mexicanos en situación de desempleo y subempleo, el 15.5% de la población económicamente activa. Ello quiere decir que si no hay empleo para los que viven aquí, menos para los que se fueron del país y son regresados por deportaciones.

--La presión laboral y de bienestar no será tan intensa y por eso el gabinete económico no aparece muy preocupado por las deportaciones: En el 2014 apenas el 4.1% de los hogares mexicanos dependía directamente de las remesas de los migrantes, aproximadamente 1.3 millones de hogares. A ese grupo muy localizado de personas afectaran las deportaciones. El dinero de las remesas era usado por las familias para comida y vestido, pago de deudas y vivienda.

--En lo general, la disminución de las remesas por la repatriación de migrantes afectará a la balanza de pagos porque en el 2015 y 2016 las remesas fueron más que los ingresos por exportaciones petroleras, 24 mil millones de dólares en promedio por las primeras y apenas 16 mil millones de dólares por las segundas.

--El aumento en el flujo de mexicanos que cruzaban ilegalmente la frontera para encontrar empleo en los DEE.UU subió después del tratado de comercio libre que firmó el presidente Carlos Salinas de Gortari en función de las necesidades de la economía estadounidense; Salinas no insistió en un programa de trabajadores temporales que hubiera legalizado la estancia ilegal.

--La mayoría de los mexicanos ilegales no necesariamente se quiere naturalizar, pero tampoco desea regresar a México; su condición migratoria ilegal pero productiva le permite decirse mexicano, pero sin pretender regresar a México.

--Los estados en México con mayor grado de migrantes ilegales son Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Guanajuato, Puebla, Jalisco, México, Veracruz, Sinaloa, Sonora y Chiapas. Los que menos expulsan son: Baja California Sur, Quintana Roo, Campeche y Michoacán. En los primeros se resentirá la presión laboral y social por el regreso de migrantes acostumbrados a ingresos en dólares.

En este contexto, la deportación de migrantes ilegales a México sí constituye un problema social y económico, pero los cálculos oficiales consideran que no será de colapso porque sólo afectará al 4.1% de hogares.

En todo caso, la crisis en la relación México-EE.UU. por la decisión de Trump será política interna y bilateral.

Política para dummies: La política es el espacio para la frialdad del análisis, a fin de evitar los errores por la calentura de la pasión.


Solo para sus ojos:

• Cuando la perra en brava… Uno de los periodistas vinculados al conservadurismo, Matt Drudge, jugó papel clave en las elecciones; pero como en su sitio
http://www.drudgereport.com reprodujo notas que hablaban de la parálisis del senado republicano en materia de Obamacare y baja de impuestos, la Casa Blanca se le fue encima con severas críticas.

• Una nueva corriente crítica está creciendo en el PRI, aunque sin tener claro sus alcances, La promueve el ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz. El propósito es meterse en la sucesión presidencial del 2018. Para ello instala comités estatales.

• Muy mal manejada la visita del premio nobel de economía Joseph Stiglitz, crítico de la globalización en lo general pero promotor de algunas medidas para aprovecharla. Invitado por el presidente nacional del PRI, no pudo ganar un espacio en medios.

• Como era obvio, la inflación en enero fue altísima: 1.7%, la mitad de la esperada para todo el año… y faltan once meses y gasolinazos mensuales. En la inflación debe verse la principal presión devaluatoria.

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@carlosramirezh
09 Febrero 2017 04:00:00
Ante Trump: Restitución del proyecto nacional y no gritos nacionalistas
La marcha contra Trump programada para el domingo próximo dejará satisfechas las pasiones nacionalistas, pero no aportará elementos para resolver las desavenencias. Al nuevo presidente de los EU. no le preocupan las protestas porque su pragmatismo lo mueve en el terreno de las realidades.

Los sectores nacionalistas mexicanos que se sienten ofendidos por las acusaciones hasta groseras de Trump nada hicieron en 1989-1990 cuando el presidente Carlos Salinas de Gortari liquidó el sentimiento nacionalista antiestadounidense de México para poder imponer el Tratado de Comercio Libre que subordinaría desde entonces a la economía y a la República a las necesidades del imperio.

La única respuesta real que puede dar México sería la atención inmediata y con resultados a las acusaciones de Trump en cinco temas clave: Muro fronterizo, deportación de mexicanos ilegales en los EU, regreso de empresas estadounidenses que se salieron del país con sus empleos, crimen organizado como eje posible del terrorismo y tráfico de drogas.

Si México de dedica a resolver estas cinco crisis locales, la relación con los EU de Trump sería otra. Pero en lugar de ello, el Gobierno mexicano como responsable del diseño e implementación del proyecto nacional político y de desarrollo se ha quedado pasmado y no tiene más camino que la resistencia pasiva y sus gritos nacionalistas.

Si deveras quisiera México entrarle con seriedad a la crisis en las relaciones bilaterales, sus respuestas deberían ser rápidas, precisas y contundentes:

1.- El muro es efecto y no causa. México carece de una política migratoria fronteriza, usa la migración para bajar presiones de desempleados aquí y permite la existencia de polleros que tienen el control de la frontera para el cruce ilegal. Una acción contundente mexicana de seguridad fronteriza disminuiría la preocupación por el cruce ilegal de miles de personas.

2.- Los mexicanos ilegales en los EU fueron expulsados de México por la crisis; de nada sirven las acciones consulares. Una decisión real sería la de programas de empleo formal de emergencia en el campo y las industrias aquí para evitar el exilio económico de ciudadanos.

3.- México se confió en las empresas estadounidense que trajeron empleos y nada hizo para promover aquí empresas alimentadoras de insumos procesados a esas grandes plantas; el componente nacional bajó en la producción globalizada. Un programa de desarrollo industrial y agropecuario sustituiría a esas empresas que son regresadas a los EU.

4.- El crimen organizado es producto de la complicidad del Estado y de las élites mexicanas. La ofensiva del gobierno de Calderón --2007-2012-- apenas reveló la profundidad del problema. Por ello México necesita de una segunda ofensiva no sólo contra los delincuentes sino contra sus apoyos políticos, sociales y empresariales.

5.- Y si bien es cierto que los EU estimulan la producción de droga con su demanda, México debería dejar de justificarse con ese argumento y romper de tajo con el tráfico de drogas hacia los EU. El efecto secundario sería una rebelión de consumidores estadounidenses.

Estas cinco acciones deberían estar enmarcadas en el rediseño del proyecto nacional político, económico y de desarrollo que el tratado salinista destruyó con la ilusión de que los EU nos iban a llevar a equiparar niveles de desarrollo. Más que gritos nacionalistas que le producen bostezos a Trump, México debe aprovechar la circunstancia actual para retomar el camino del desarrollo nacional y abandonar su papel subordinado a las necesidades productivas estadounidenses.

Política para dummies: La política se debe mover en el terreno de las realidades, no de los sentimentalismos.

Sólo para sus ojos:

•Antes de la reunión con migrantes deportados, el Presidente Peña Nieto debió haber anunciado algún programa de desarrollo para generar empleos emergentes. Pero todo se quedó en el saludo para la foto.

•Nadie lo esperaba, pero el PAN dio un salto cualitativo: A los precandidatos visibles Ricardo Anaya, Margarita Zavala de Calderón y Rafael Moreno Valle se autodestaparon Ernesto Ruffo, el ex canciller foxista Luis Ernesto Derbez y el gobernador chihuahuense Javier Corral. O sea que se deben esperar conflictos y rupturas.

•Idea nada genial la de senadores estadounidenses de gravar remesas a México porque el sistema financiero es tan flexible que esas remesas se pueden enviar primero a Canadá o a Europa y luego de ahí a México sin costos adicionales.

•Al final se impuso la exigencia del secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, para la ley de seguridad interior porque esta semana entrará a discusión formal.

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@carlosramirezh
08 Febrero 2017 04:00:00
Revisión del TCL, bumerang social para EU por menos PIB en México
Si todo marcha conforme a las instrucciones presidenciales, México solo buscará atender algunas quejas y preocupaciones de la Casa Blanca en la revisión del tratado de comercio libre pero con la intención de reafirmar el modelo de desarrollo subordinado. En este sentido, México perderá de nueva cuenta la oportunidad para diseñar un modelo de desarrollo de acuerdo a las necesidades nacionales.

La reconfirmación del modelo de desarrollo del tratado no resolverá las exigencias estadounidenses de disminuir el flujo de migrantes mexicanos ilegales, porque la tasa de crecimiento del PIB mexicano seguirá siendo de 2.2% anual, que en términos generales solo crearía un tercio de la demanda de empleo anual de la nueva población económicamente activa. Así, dos tercios tendrían que buscar empleo en el sector informal o… emigrar ilegalmente a los EE.UU.

La lógica económica es implacable: Menor tasa de creación de empleos en México y una tasa promedio de PIB de 2% anual implicaría que mexicanos sin empleos traten de cruzar la frontera --con muro o sin muro-- o quedarse en México presionando la crisis social por la relación casi automática de desempleo-delincuencia. El gobierno de Trump podría lograr aumento de empleo en su país, pero con un vecino en ebullición social por la falta de puestos de trabajo bien pagados.

La decisión de Trump de revisar el tratado con México se pudo haber convertido en una gran oportunidad para rediseñar el modelo nacional de desarrollo al construir una planta industrial más sólida. La intención oficial mexicana de promover el consumo interno debería ir amarrada a una estrategia de sustitución de productos importados. Pero para ello se requieren dos cosas: Oferta de bienes y servicios y capacidad de compra del mercado interno, ninguna de las cuales se ha estimulado en estas semanas de mensajes mexicanos sobre el tratado.

Salinas de Gortari liquidó el ejido con el argumento de que había cola de inversionistas extranjeros, pero al final se trató solo de una decisión ideológica neoliberal porque la inversión productiva nunca produjo una agroindustria modernizada. En lo industrial el tratado agotó su efecto en la planta productiva con la apertura drástica que provocó el cierre de cadenas productivas completas porque nunca se planteó la necesidad de una reforma de reconversión industrial.

Ahí fue donde fracasó el tratado y ahí estaban los objetivos que debió haber definido el gobierno del presidente Peña Nieto para la revisión del tratado. Pero resulta que muchos de los negociadores del tratado que entregaron la producción mexicana a las necesidades estadunidenses están hoy en espacios de decisión comercial e industrial del gobierno, comenzando con el secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, parte del equipo del tratado en 1991-1993.

En este contexto, la revisión del tratado de comercio libre se hará hoy como se negoció en 1991: En función de las exigencias estadounidenses; y si hace veinticuatro años había operadores estadounidenses que tenía claro que México necesitaba aumentar su crecimiento económico para evitar que su crisis social cruzara la frontera, hoy con Trump es el toma todo para los EE.UU., aunque haya mayor migración ilegal o en la inestabilidad social de México por mayor demanda de empleo y menos PIB.

La falta de enfoque de seguridad nacional de Trump taparía el hoyo de empleos fugados con el TCL pero destaparía el hoyo de la inestabilidad social en México en la frágil y vulnerable puerta sur estadunidense.

Política para dummies: La política se mueve por el sentido de la oportunidad, no por la necedad de los políticos.

SOlo para sus ojos:

•La intolerancia mutua entre Trump y la prensa podría cambiar los protocolos políticos en Washington. Hasta ahora hay indicios de que la famosa cena de corresponsales en la casa Blanca podría no realizarse por primera vez por el encono mutuo. Al final, la prensa pierde más que Trump.

•La expectativa del PIB para 2017 sigue bajando, con presiones sobre la inflación por los gasolinazos. Los ajustes reales tienen al crecimiento económico en tasas de 1.5%, pero con tendencia a bajar de 1%.

•Vienen un par de semanas en las que el Ejército estará en el centro de la atención nacional. Las presiones de Trump para aumentar la presencia castrense estadounidense ha encontrado el muro de la Defensa Nacional que no necesita de “asesores extranjeros”. Y además esta semana comienza el debate sobre la necesaria y urgente ley de seguridad interior. Por lo pronto, el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, está impulsando esa ley.

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@carlosramirezh
07 Febrero 2017 04:00:00
Visas no con sentido humanista, sino vulgar espionaje de la CIA
Aunque se trató del cumplimiento de un compromiso de campaña, la prohibición de hacer válidas visas a personas provenientes de siete países con dominio político del Estado islámico dejó ver dos problemas: Conflictos en la estructura de toma de decisiones de la Casa Blanca y sobre todo afectaciones al sistema de espionaje de la CIA.

El fondo tuvo que ver con el efecto de las restricciones de visas --la mayor parte por sentido humanitario-- en el sistema de espionaje. Ayer lunes el ex director de la CIA (2006-2009) con Obama y director de la Agencia de Seguridad Nacional con Bush durante el diseño y aprobación de las leyes patrióticas de espionaje y anulación de derechos (1999-2005), Michael V. Hayden, publicó un artículo en el The Washington Post para explicar los efectos negativos de la prohibición decretada por Trump.

El principal argumento de Hayden en realidad significó una revelación y hasta una delación: Muchas de las visas otorgadas por los EE.UU. a personas de los siete países terroristas no fueron emitidas por sentido humanitario, sino que tuvieron que ver con la protección de fuentes de aportación de inteligencia para la CIA; es decir, eran espías reclutados.

El ex director de la CIA dejó entrever que las promesas de campaña no deberían convertirse en decisiones de poder que afectaran estrategias antiterroristas, en este caso el reclutamiento de espías. Hayden reveló información delicada que le habían transmitido un ex jefe de estación de la CIA y un jefe en activo de estación, y este le confirmó: Visas a cambio de información. Hayden contó la experiencia con Mohammed Shahwani, un deportista con fama creciente que tuvo que dejar Irak perseguido por Hussein. Cuando los EE.UU. tomaron el control del país, Shahwani --“héroe iraquí y estadounidense”-- fue enviado por la CIA de regreso a Bagdad para dirigir el sistema de inteligencia después de Hussein. Con la suspensión de visas, quedó sin protección y su familia también.

El Post agregó ayer: “los ex secretarios de Estado John F. Kerry y Madeleine Albright, junto con Leon Panetta y otros altos funcionarios de seguridad nacional, declararon (que la suspensión de visas) ‘socava’ la seguridad nacional y ‘pondrá en peligro tropas estadounidenses en el campo’”; o sea, la relación visas-espionaje.

La decisión sobre las visas provocó el primer conflicto en el sistema de toma de decisiones en la Casa Blanca y probó que existen mecanismos institucionales que no se pueden aplastar. La información fue publicada también en The Washington Post: Tomada la decisión de evitar la prohibición, el nuevo secretario de Seguridad Interna, general John Kelly, dictaminó la exención de quienes tuvieran visas permanentes o tarjetas verdes de trabajo. Sin embargo, el asesor de estrategia, el todopoderoso Steve Bannon, prohibió esa exención; Kelly, molestó, se negó a atenderlo y le dijo que su cargo no le daba facultades en la toma de decisiones de seguridad.

La crisis interna provocó una reunión de emergencia a las dos de la madrugada del domingo, entre los que estuvieron dos asesores de la Casa Blanca, el asesor de seguridad nacional, el secretario de Defensa y un alto funcionario del Departamento de Estado. La queja fue doble: La forma de decidir políticas de gobierno sin consultar a oficinas involucradas y la falta de sensibilidad del primer círculo de Trump para ajustar decisiones “por sentido común”.

La crisis en la Casa Blanca por las visas fue la primera.

Política para dummies: La política es lo que existe en los sótanos secretos de la política de la superficie.

Solo para sus ojos:

•Sin pena ni gloria, sin un mensaje estratégico, y hasta pareció casi con flojera, el centenario de la Constitución perdió la oportunidad parta enviar mensajes reales.

•En materia de comercio exterior ha quedado claro que no hay una estrategia alterna al TCL y que el Gobierno federal busca depurarlo sin aprovechar la oportunidad para sacar más ventajas. Lo malo es que los negociadores de los EE.UU. vienen con la navaja afilada para reventar el acuerdo.

•El Estado de México sigue hundiéndose en los problemas dentro del PAN y en la debilidad de la candidatura del PRI, lo que se ha convertido en ventaja competitiva de la candidata de López Obrador. El PAN ha dejado la impresión de que no tiene mucho interés en ganar la plaza, porque al parecer le rompería los acuerdos de Ricardo Anaya para quedarse con la candidatura presidencial del 2018.

•Y comienzan a conocerse datos de problemas en la alianza PAN-PRD en Nayarit.

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@carlosramirezh
05 Febrero 2017 04:00:00
Trump y el tsunami conservador
Si bien ha sido más que obvio que Donald Trump es la cabeza de playa de un arribo del conservadurismo a las estructuras de poder de Estados Unidos, lo que hay que diferenciar es qué tipo de corriente conservadora representa. A diferencia del neoconservadurismo que pulula en la política estadounidense, Trump representa más bien el pensamiento, los intereses y la agenda de la derecha tradicional histórica, la que fundó la nación.

El conservadurismo y su variante el neoconservadurismo siempre han existido, inclusive con tibias oposiciones a los avances de la agenda liberal. Sólo que el neoconservadurismo de los sesenta en adelante ha estado en función de la agenda de valores a defender en el escenario internacional: El modo de vida, no las ideas. En los sesenta el liberalismo modificó el rostro social de la nación con avances en derechos raciales, educativos, sexuales y de libertades, siempre con el apoyo de la Corte Suprema.

El neoconservadurismo en política exterior se estrenó con Dwight Eisenhower y la guerra de Corea como el inicio de la guerra fría, y lo hizo a partir de un consenso bipartidista: El comunismo en avance iba a destruir los valores americanos, fue la tesis central. El republicano Nixon llegó a la Casa Blanca en 1969 y su conservadurismo se desvió hacia un acercamiento a China y la URSS; a Reagan y Bush Sr. les tocó el fin de la Unión Soviética y a Bush Jr. se ahogó en la estrategia antiterrorista. En este largo periodo 1953-2017, más de medio siglo, los gobiernos liberales avanzaron más en reformas internas que en diplomacias de valores.

La agenda ideológica de Trump es conservadora en valores tradicionales internos, no en defensas de la libertad en el exterior. Sus iniciativas van a tratar de desmantelar algunas de las reformas sociales liberales en materia de derechos sexuales, libertades individuales y gasto social. Como empresario, Trump viene con la práctica del empresario que ha combatido contra el Estado, que no le gusta pagar impuestos para financiar beneficios sociales más allá de la salud familiar, como por ejemplo apoyos a abortos.

La agenda conservadora de Trump ve al Estado como un monstruo que afecta a la empresa para usar los impuestos en gasto social liberal, que usa los impuestos para sostener a una burocracia ya con existencia autónoma que trata mal al ciudadano que paga impuestos que se usan para pagar salarios a esa burocracia. Por eso dijo en su discurso de toma de posesión que la relación sería directa de la sociedad con el Estado.

El tema de conflicto es el gasto social para subsidios a agenda liberal. Y ahí logró Trump su mayor caudal de votos, toda vez que los sectores de la derecha tradicional de valores originales no tuvo opciones electorales porque el conservadurismo de Nixon, Reagan y Bush Jr. carecía de conexión con los intereses del estadunidense medio muy alejado de las zonas de poder, el norteamericano de condado.

La marcha de las mujeres del sábado 21 no fue por alguna decisión en concreto sino para medir fuerzas liberales contra el conservadurismo trumpista. Pero la diferencia fue obvia: la derecha tradicional en el poder va a decidir y los liberales salen a la calle a gritar. El propio Trump se los dijo, no sin ingenuidad: ¿por qué no votaron? O a lo mejor sí votaron pero fueron más los votos conservadores.

Estados unidos entró a una lucha ideológica interna liberales-conservadores que podría romper el consenso básico del imperio.

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@carlosramirezh
03 Febrero 2017 04:00:00
Ni Salinas, ni Zedillo, ni Calderón; nuevo modelo de desarrollo o colapso
En medio de la parafernalia nacionalista que exige el rompimiento de relaciones con los EU y la pasividad institucional del Gobierno mexicano que se basa en la estrategia Rocky Balboa del punching bag para cansar al adversario, la única salida viable al conflicto con Donald Trump es el ejercicio de la autonomía en la búsqueda nacional de solución de los problemas mexicanos.

Ahí se requieren cuando menos tres iniciativas:

-- Un plan de emergencia de seguridad en la frontera norte con un muro interno que selle el cruce de indocumentados y evite inquietudes de paso de terroristas. Este programa debería tender a reducir el tráfico de droga a los EU para generar un colapso en el consumo del 10% de estadounidenses drogadictos.

-- Un nuevo modelo de desarrollo basado en el relanzamiento industrial y agropecuario impulsado por el Estado y más allá del consumo nacional y en realidad en función de la construcción de un mercado interno fuerte.

-- Y la congelación de los planes de cooperación y asistencia con los EU, sobre todo en materia de seguridad y crimen organizado, pero a condición de una reorganización interna de la estructura mexicana de inteligencia y seguridad nacional. En 1984 los servicios de inteligencia de México se alejaron de la CIA y lograron acuerdos con el KGB soviético y el Stasi de Alemania Democrática.

La ofensiva atrabancada de Trump no es nueva: En 1969 Nixon cerró la frontera por narcotráfico y en 1984 y 1985 la CIA y el embajador estadounidense John Gavin operaron una campaña para derrocar a Miguel de la Madrid por su apoyo a los grupos rebeldes en Centroamérica. El tratado de comercio libre se agotó en los saldos finales del mercado: Los déficits comerciales de los EU. Sin embargo, las crisis sociales derivadas de las crisis económicas han sido por la codicia de empresas y financieras estadounidenses y por la incapacidad de los gobiernos de Clinton, Bush Jr. y Obama para crear políticas de bienestar social más allá de las derivadas del mercado.

Aunque afecta sentimientos por la agresividad y grosería en el trato de Trump --con todos porque de manera agresiva le colgó el teléfono al premier de Australia--, los estilos del nuevo presidente estadounidense están redefiniendo el papel de los EU en su escenario nacional y en su escenario internacional.

A México le tocarán tres efectos: Fin de la integración comercial, fin de la cooperación en estrategias bilaterales y regreso a los nacionalismos. Sin embargo, el gobierno del Presidente Peña Nieto parece tener la esperanza --bastante lejana y por ahora escenario imposible-- de que Trump entre en razón y que el apparátchik de la estructura de poder de la Casa Blanca comience a bloquear las decisiones aislacionistas del nuevo presidente.

El problema para México radica en que la política comercial integracionista y globalizadora por sí misma y sin fortalecer la planta industria y agropecuaria interna no fue una opción coyuntural de mercado sino una ideología. De ahí que los consejos actuales de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Felipe Calderón no están viendo la urgencia de reconstruir la vía de fortalecimiento industrial del mercado interno sino buscan la salvación de la globalización como ideología neoliberal de mercado.

Pero la realidad es que se terminó el ciclo de la globalización como objetivo y que como instrumento debe subordinarse a políticas nacionales de desarrollo.

Política para dummies: La política es el arte de mantener la cabeza fría pero no congelada.

Sólo para sus ojos:

• Hay indicios de que la versión de la conversación de Trump con Peña Nieto fue filtrada por uno de los principales asesores de la Casa Blanca con la intención de arrinconar a México. En el 2003 Fox le dijo a Fidel Castro “comes y te vas” y el propio Fidel dio a conocer la grabación de la charla para atacar al presidente mexicano.

• Miedo en la comunidad hispana en los EU, la que vive de manera legal, por la furia de sectores raciales nacionalistas. Parece que nadie estará seguro en los EU.

• Eso sí, han comenzado a disminuir ventas de negocios comerciales estadounidenses por el bajo consumo de mexicanos. Comercio de la frontera sur de los EU podrían cerrar ante el desplome de la demanda. Cada vez que los mexicanos restringen sus compras, los negocios se desploman.

• Ningún precandidato del PRI del 2018 está visible en el caso Trump: O no los dejan o de plano no van a ganar. En cambio, López Obrador se vistió como el defensor nacionalista y ha ganado votos.

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@carlosramirezh
02 Febrero 2017 04:00:00
EU, Estado-nación, no faro, ni imperio, ni policía del mundo
En los hechos y con promesas de campaña anunciadas y cumplidas en sus primeros diez días, el presidente Donald Trump definió ya lo que debe conocerse como la doctrina Trump: Estados Unidos para los Estados Unidos, un paso atrás al dominio imperial internacional de la doctrina Monroe-Wilson.

La lectura de las propuestas de gobierno de Trump anuncia el final histórico del imperio estadunidense, cerrando el ciclo de la guerra fría EE.UU.-Unión Soviética. El estrechamiento del dominio estadunidense implica en la realidad geopolítica el desmantelamiento del imperio capitalista del dólar, así como el desmoronamiento del Muro de Berlín en 1989 inició el fin histórico del imperio comunista soviético.

El “primero los estadunidenses” como eje del gobierno de Trump terminará la tarea que por desidia inició el gobierno de Barack Obama: retrotraer a los EE.UU. a sus propias fronteras. De todos los analistas, Rich Lowry, del New York Post, lo entendió en su artículo del jueves de la semana pasada: con Trump regresó el Estado-nación y el fin del imperio transnacional.

Con la definición de Trump de gobernar sólo para los estadunidenses, el mundo enfrenta ahora la necesidad de vivir sin la tutela imperial de la Casa Blanca. Sólo que la interdependencia económica y comercial con el dólar y el papel militar de los EE.UU. como policía del mundo --por encima y a veces aplastando a los organismos internacionales como la ONU-- dejan al mundo en el desamparo ante el avance de otros imperios: el de Putin en Rusia, el de China y el activismo internacional musulmán radical.

A pesar de sus discursos pacifistas, Obama no quiso cumplir su compromiso histórico de transitar a los EE.UU. a un nuevo orden mundial en el que la Casa Blanca jugara un papel estabilizador, no dominante, negociador con los países más poderosos del mundo. La desaparición del imperio estadunidense la está conduciendo Trump de manera atrabancada pero inexorable: los EE.UU. no tendrán ni intereses ni responsabilidades que los obliguen a dominar políticamente el mundo, ya no serán el faro del mundo.

El hecho de que el secretario de Estado de Trump, Rex Tillarson, sea un expresidente de la petrolera Mobil y carezca de enfoques geopolíticos, militares y de seguridad nacional estaría indicando en un principio que la siguiente fase de dominación estadunidense será la empresarial. Por el lado militar y de seguridad, los nominados responden a enfoques de proteccionismo antiterrorista como resistencia y carecen de enfoques de seguridad nacional. El consejero de seguridad nacional, Michael Flynn, es un militar anti-islamista.

La doctrina Trump sucesora de la doctrina Monroe acaba de romper con el papel estabilizador mundial de los EE.UU. y se asume como un Estado-nación más. En materia de seguridad, Trump saca a los EE.UU. del equilibrio dominante de la guerra fría. Lo que falta por ver es la forma en que el dólar completa el ciclo de desmantelamiento imperial de la Casa Blanca, sobre todo porque es la moneda dominante en el mundo.

La lógica imperial de los EE.UU. se basaba en el dominio militar, completado con la dominación del dólar no sólo como moneda de uso corriente sino como instrumento de imposición de políticas económicas capitalistas vía el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio. Al definir Trump a los EE.UU. como aislacionista, el mundo entra en una fase de juego de nacionalismos.

La estatua de la libertad pasa a ser un mito genial.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para reconocer el momento en que todo se ha terminado.

Sólo para sus ojos:

•Una encuesta nacional acaba de sorprender: mayoría de apoyo estadunidense al decreto ejecutivo para impedir el ingreso de nacionales de países dominados por musulmanes radicales. Los críticos de esa medida no han entendido el chip antiterrorista que puso Bush Jr. después del 9/11 y el espionaje masivo ordenado por Obama.

•El Estado de México aún no se resuelve: si la excandidata presidencial Josefina Vázquez Mota no acepta, el PRI gana; y si asume la nominación, tampoco existen condiciones para vencer por las fracturas dentro del PAN. El votante mexiquense sigue siendo mayoritariamente priísta, por culpa de una oposición que no hace trabajo de campo y que opera sólo en medios.

•La gran pregunta es sencilla: ¿si se puede manipular el segundo gasolinazo por razones políticas, entonces quién dijo que el primero no se podía hacer y metió al país en la zona de protestas?

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@carlosramirezh
01 Febrero 2017 04:00:00
Ante Trump: Fracaso del poder latino y nacionalismo de emojis
Frente a una de las ofensivas de los E.U. que no se había visto desde las invasiones estadounidenses de 1847 y 1914, la respuesta mexicana ha sido decepcionante:
1.- El fracaso electoral del poder latino y sobre todo el poder mexicano en los E.U. porque en secreto votaron por Trump a pesar de su conocida agenda antimigrantes.

2.- La respuesta gubernamental mexicana fue tibia: En redes con emojis de banderitas y en los E.U. con abogados para atenuar arrestos y deportaciones sin evitarlas, en lugar de una estrategia del estado y de la sociedad para proteger el comercio libre y para responder los insultos.

La parte más importante ha sido la revelación pesimista de que el voto hispano pudo haber sido decisivo para definir las elecciones del pasado 8 de noviembre, pero a la hora de las urnas votó conservador. El centro de investigaciones Pew Hispanic Center estimó que alrededor de 24 millones de hispanos habría podido votar (4 millones que en el 2008), aunque apenas la mitad con posibilidades concretas de ir a las urnas.

De acuerdo con estimaciones del periódico La Opinión de Los Ángeles, Bush Jr. ganó en el 2004 con el 40% del voto latino, pero en el 2008 ese voto fue para Obama por su promesa (incumplida) de reforma migratoria.

Aunque carecía de una agenda migratoria porque dijo que era asunto del Congreso y este tenía mayoría republicana, se disculpó con el argumento de que no la habría porque el Congreso tenía mayoría republicana, la candidata demócrata Hillary Clinton creyó que comiendo tacos iba a ganar, pero no recibió el voto hispano que liderazgos sociales como el del periodista Jorge Ramos celebraba como las elecciones de consolidación del poder electoral hispano.

En las elecciones de 1980-2012 el 60% de los hispanos votó demócrata y el 40% republicano. Lo grave del asunto fue que en las elecciones del 2016 el votante encaraba a un republicano que había insultado y amenazado a los migrantes hispanos y las casas pronosticadoras adelantaron que el voto hispano haría ganar a Hillary Clinton. En los hechos, ese voto hispano hizo ganar a Trump, ya fuera votando por él o absteniéndose.

De ahí la percepción de que el voto latino no fue solidario con los hispanos y no se convirtió en el poder latino. Y dentro del voto hispano, el 63% fue de mexicanos, lo que habría enviado el mensaje de que los mexicanos votantes en los E.U. en realidad no son un poder racial y en los hechos votan como conservadores.

En México, el sentimiento anti Trump ha inundado las redes sociales con insultos, llamados al patriotismo y emojis de banderitas nacionales, además de chistes y memes contra el nuevo presidente de los E.U. Sin embargo, no ha habido la construcción de grupos de poder o de influencia para presionar al gobierno mexicano a tomar decisiones radicales y estructurales contra Trump.

El gobierno mexicano quedó atrapado entre la rabia sentimental en las redes sociales y la parálisis de oficial después de las directivas de Trump. En materia de tratado de comercio libre, Los Pinos están a la espera de que Trump dé el primer paso para su revisión, pero sin organizar a productores en esquemas alternativos. La expectativa mexicana se resume a que ojalá Trump no se porte tan mal en la revisión del tratado.

De ahí que en los hechos Trump va ganando la batalla política contra los hispanos.

Política para dummies: La política es la capacidad de decisión para encarar problemas, no para eludirlos con demagogia.

Sólo para sus ojos:
•Atacar a Trump da espacio en medios, aunque no resuelve nada. Hace poco aquí se escribió que los insultos recuerdan a María Félix en la película La Cucaracha cuando sus soldados le dicen que ya no tienen balas y ella les grita: “¡Pues miéntenles la madre que también les duele!” Pero es obvio que a los funcionarios de la Casa Blanca no les duelen ni las mentadas. Faltan decisiones reales.

•Todo indica que sí habrá gasolinazo, aunque en Hacienda andan buscando cómo disminuir un poco el alza. Lo malo es que el alza será esta semana y ya van tres semanas en que las protestas en las calles no bajan.

•Con tal de conseguir figuras de las que carecen porque no se preocupó por forjarlas, López Obrador en Morena está recibiendo cascajo político. Bueno, el tabasqueño va a recibir a priístas corruptos, a los que ya perdonó. La cosa es tener candidatos competitivos, aunque lleguen a Morena con pesadas maletas de desprestigio. La idea de AMLO es convertir a Morena en el viejo PRI.

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@carlosramirezh
31 Enero 2017 04:00:00
Deportaciones de Trump son ‘limpieza étnica’ racial
Si el nuevo presidente de los EE.UU. tiene todo el derecho soberano a cerrar sus fronteras migratorias y a deportar a extranjeros ilegales, las cifras de migración mexicana revelan que no se trata de un asunto laboral o de temor al terrorismo infiltrado sino de una verdadera limpieza étnica.

La migración mexicana ilegal anual --sin documentos para ingresar, permanecer y trabajar en los EE.UU.-- había llegado al techo de 770 mil personas en el 2000, de acuerdo con cifras del Pew Research Center y el ritmo había decrecido para llegar apenas a 150 mil al iniciar el gobierno Obama en el 2009. Para el 2050 se estima que la población hispana podría llegar a 30% del total sin poner en riego la dominación estadunidense. Inclusive, se tienen datos que muestran que la población de mexicanos en los EE.UU. comenzó a disminuir en el 2011.

Entre el muro que comenzó a construir el presidente demócrata Bill Clinton en 1994, el aumento en el cruce de migrantes en 1993 (año de aprobación del tratado de comercio libre que crearía tantos empleos en México que abatiría la emigración) y 2003 y las deportaciones ordenadas por el presidente demócrata Barack Obama, el flujo y asentamiento de la población migrante ilegal mexicana en los EE.UU. había descendido.

De acuerdo con cifras de la Dirección de Servicios de Investigación y Análisis de la Cámara de Diputados de México, la población mexicana en los EE.UU. había saltado de 864 mil personas en 1970 a 12 millones en 2010. Del total, el 27.4% se dedicó a actividades de trabajo doméstico en edificios y hogares y solo el 22% a labores de transporte y producción. Y el 60% de los mexicanos que trabajaban en los EE.UU. ganaban en 2010 entre 10 mil y 30 mil dólares anuales, una media de entre 10 mil a 30 mil pesos mensuales. Y en términos de terrorismo, no existen datos oficiales de algún terrorista musulmán en activo que hubiera cruzado por la porosa frontera México-EE.UU.

En todo caso, el problema social generado por mexicanos ilegales se localizaba en dos rubros: Los años de baja actividad económica afectaban el empleo de migrantes ilegales y muchos de ellos se dedicaban a labores criminales y la alta demanda de droga llevó a pasar del envío de cargamentos a la presencia física de miembros de cárteles mexicanos del narcotráfico en territorio americano. Cifras de oficinas antinarcóticos de los EE.UU. revelan que bandas mexicanas controlan el crimen en las cárceles y dominan el mercado de venta al menudeo de droga en cuando menos tres mil ciudades estadounidenses.

En este sentido, la directiva ejecutiva del presidente Trump para construir el muro y deportar a mexicanos ilegales trabajando o en las cárceles tiene más el perfil de una limpieza étnica correspondiente a los objetivos de las milicias armadas estadunidenses contra mexicanos. El lenguaje racista de grupos antihispanos confirma la tesis de limpieza étnica.

A lo largo de cuarenta y siete años --de 1970 a 2017--, el Gobierno mexicano ha sido el principal responsable de las políticas económicas, de crecimiento del PIB y de desarrollo que disminuyeron su cobertura de empleo y bienestar y obligaron a millones de mexicano a emigrar ilegalmente hacia los Estados Unidos. El tratado de comercio libre y su tasa de crecimiento económico promedio anual de 2.2% en el periodo 1994-2016 han sido las corresponsables del aumento de la migración ilegal de alrededor de siete millones de mexicanos.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para pensar para lo mejor, pero decidir para lo peor.


SOlo para sus ojos:
•Las elecciones en el Estado de México iniciaron su proceso y contendrán claves para el 2018. Por lo pronto, el PRI se la jugará con Alfredo del Mazo, una pieza de dependencia directa de Los Pinos. Si el PAN se divide como indican los primeros datos, se alejaría de la Presidencia de la República.

•Mal indicio la violencia social contra políticos: Desde agresiones físicas hasta insultos verbales. Este clima contra la política y los políticos ha facilitado el ascenso al poder de los gobernantes anti sistema tipo Donald Trump o Berlusconi.

•Coahuila y Nayarit pintan azul. Los candidatos del PRI parecen ser enviados a la derrota, aunque en el fondo enfrentan también un repudio social mayoritario por excesos de los gobernadores salientes.

•Si alguien ve en algún gimnasio a Alejandra Lagunes, coordinadora de redes sociales de la Presidencia, díganle por favor que en Los Pinos urgen su presencia porque el vacío político oficial en internet es responsable del deterioro presidencial.

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@carlosramirezh
30 Enero 2017 04:00:00
Ignorar el perfil de Trump, falla mexicana de seguridad nacional
Nadie debe decirse sorprendido: el muro, la deportación agresiva de migrantes hispanos ilegales, el trato restrictivo a los beneficiarios de subsidios sociales, el ejercicio autoritario del poder con aliados dependientes, su desdén hacia el Estado y el sistema de gobierno y su racismo radical formaron parte del perfil político de Donald Trump desde que comenzó a incursionar en política en el 2000… y nadie se preparó para su victoria.

En todo caso, todos cometieron el error de suponer que Trump iba a perder, que ya no existía una sociedad suficiente para llevarlo a la victoria y que en el peor de los casos no iba a superar obstáculos en sus primeras horas en el poder. La realidad ha demostrado lo veleidosa de la sociedad: Trump arrancó el 20 de enero con una aprobación de 45%, pero en una semana subió a 50% en promedio.

No se conocen los perfiles elaborados en el entorno presidencial mexicano sobre Trump, pero los comportamientos del presidente Peña Nieto dejarían entrever que esas percepciones estuvieron equivocadas; y decidir con dudas sobre apreciaciones erróneas no ha llevado más que a derrotas políticas mediáticas y a una polarización social contra Trump que está dificultando decisiones de Estado diferentes a las pasionales.

No es la primera vez que México enfrenta el acoso estadounidense. Desde la gestión de Poinsett en 1825 como parte de la estrategia de expansionismo, hasta las ofensivas de Nixon y Kissinger en 1969 cerrando las fronteras por temas de narco y la fase 1985-1987 de Reagan y su embajador Gavin casi buscando derrocar al presidente De la Madrid. Salinas logró atemperar la relación no sólo con el tratado comercial, sino con el reporte final de la Comisión sobre el futuro de las relaciones México-Estados Unidos en 1987 que determinó enterrar el conflicto histórico del siglo XIX como elemento de contención nacionalista.

El perfil ideológico de Trump no es conservador ni neoconservador, sino que viene de la derecha tradicional del siglo XVII y XVIII que fundó el imperio con colonos antes de fundar el Estado. La misión de Trump es la de destruir el avance liberal del periodo 1960-2016 que legalizó derechos liberales, pero aplastando el orden conservador. Es decir, que no es contra México sino contra el liberalismo que llegó a su nivel máximo con Obama.

El gobierno mexicano se quedó pasmado ante la figura política de Trump como candidato y ahora como presidente electo y ha sido incapaz de construir una base social progresista y nacionalista alrededor de un proyecto de desarrollo, por lo que Peña Nieto se ha visto arrastrado por las pasiones en redes. Si se revisan las decisiones más presuntamente antimexicanas de Trump, todas ellas tienen que ver con un México colapsado en lo social, con un modelo económico que ha polarizado a la sociedad en ricos y pobres y que ha echado del país a desempleados.

Lo de menos es quién pague el muro y cómo; lo importante para Trump es que el muro ha consolidado una base social racial basada en la exclusión. Ante el muro México nunca ofreció un programa de emergencia, ni una contención de la migración ilegal, ni una estrategia de repatriación con empleo garantizado, y se concretó a apoyar jurídicamente a los migrantes y a… esperar. Ante el muro y la revisión del tratado, el gobierno mexicano quedó paralizado.
Frente Trump no queda más que liderazgo, proyecto y desarrollo.

Política para dummies: La política se inventó para resolver problemas por el juego del poder, no de la fuerza.

Sólo para sus ojos:
•A invitación de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, el autor de Indicador Político comenzará hoy a dar la clase de sistema político mexicano en la licenciatura de ciencias políticas en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. El principio de una colaboración creciente.

•Algo ocurre con Luis Videgaray Caso: Su perfil de político enérgico y autoritario se diluyó desde su renuncia a Hacienda por presiones sociales por la visita de Trump en agosto pasado. En horas se destruyó su valor estratégico en la cancillería por las decisiones de Trump.

•Fuera del presidente Peña Nieto y del canciller Videgaray, nadie del gobierno mexicano, del PRI o del congreso ha logrado construir espacios de distensión política y social nacional. El problema es que la construcción de consensos sólo se logra con trabajo político. Y ahí todos han dejado aislado al presidente de la república, sometido además a un bombardeo en redes sociales.

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@carlosramirezh
29 Enero 2017 04:00:00
Trump, problema de (no para) México
Los ánimos nacionalistas han llevado a México a confundir las razones políticas y de poder. Donald Trump encontró en el muro --no en el tema México- un discurso de campaña que podría capitalizar un poco en el arranque de su administración. Pero el problema es mayor porque la intransigencia con México lo ha llevado a perder a un aliado geoestratégico en una fase de reorganización del poder mundial.

Pero poco se le puede exigir a un empresario que tiene tres carencias: Pensamiento estratégico de seguridad nacional, experiencia de Estado y proyecto imperial. Por eso la preocupación del establishment estadounidense sobre Trump radica justamente en lo que no tiene y no en su voluntarismo mediático y en el ejercicio del poder vía 140 caracteres.

En los hechos, lo de menos es que Trump pueda construir el muro y se lo cobre a México; lo de menos es que México no lo pague directamente pero sí con sanciones. Lo que se oculta detrás del muro es lo que Washington y Los Pinos han soslayado y que significa lo más importante: La reactivación del conflicto racial en los EE.UU. que tantos daños sociales y morales ha ocasionado y la crisis económica y de desarrollo de México que sigue expulsando trabajadores sin reorganización interna de su modelo productivo.

En este sentido, el problema de los migrantes --que lleva a Trump y al muro-- es un asunto prioritario de México; y el asunto de la migración como conflicto con los EE.UU. surge en el escenario del agotamiento de las bondades del tratado de comercio libre que comenzó a operar en 1994 y las críticas de Trump a ese programa.

De ahí que la respuesta mexicana no debe ser solo la negativa a pagar el muro, sino que debería llevar al replanteamiento del modelo de desarrollo basado en la apertura comercial y en las exportaciones, toda vez que el tratado 1994-2016 ha dejado al país con una tasa de crecimiento económico promedio anual de 2.2%, lejos del 6% promedio del largo periodo 1934-1982. A más desarrollo nacional, menos flujo migratorio ilegal a los EE.UU.

En términos reales y fríos, Trump y el muro son un asunto de proyecto de nación de México, de modelo de desarrollo y de sistema productivo. A lo largo de casi un año los dardos entre Trump y México han sido de desgaste innecesario. México no debe descuidar la protección de los derechos humanos y económicos de los mexicanos ilegales en los EE.UU., pero la estrategia debe integrarse a la redefinición del modelo de desarrollo que sólo ha beneficiado al 20% de los mexicanos, según cifras de la Coneval.

Los sectores nacionalistas que han llegado al absurdo de señalar que México debe declararle la guerra a los EE.UU. --¿y si la ganamos?-- y los sectores institucionales que le han cedido todo a Trump en realidad se han alejado de la focalización más exacta del problema: Los mexicanos ilegales que son echados del país por la crisis económica y el desempleo. Por ahí debiera comenzar la nueva etapa de relaciones de Peña-Trump. En la historia México siempre ha salido perdiendo en confrontaciones con el imperio.

Y un poco en previsión de los tiempos políticos mexicanos, el 2018 se debe resolver en función de asuntos nacionales y no pensando en un próximo presidente funcional a Trump.

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@carlosramirezh
27 Enero 2017 04:00:00
México con Trump: Diplomacia de la ingenuidad
Todos los datos filtrados a columnas para ilustrar que la comisión especial iba volando hacia Washington cuando el presidente Donald Trump lanzó su tuit anunciando la construcción del muro revelaron el principio rector de la diplomacia mexicana: La ingenuidad.

Si se revisan los archivos, los hacedores de las políticas mexicanas habrían descubierto que Trump estaba comprometido con la construcción del muro al entrar su administración y lo fue repitiendo en campaña y en el interregno como presidente electo.

Y en los días previos al martes de la decisión hubo datos --no indicios, ni sospechas, ni rumores-- de que el muro sería anunciado en breve. Sólo la ingenuidad de los responsables de la diplomacia pudo haberse sorprendido e indignado por el anuncio y sólo los ingenuos esperaban que Trump entrara en razón cuando en sus primeros cinco días había dado muestras de insensibilidad política.

La clave para entender el momentum mexicano en su relación con los EE.UU. se localiza en la decisión en Los Pinos de suponer que Trump sería un político tradicional, cuando a lo largo de su campaña y la presidencia electa demostró una forma atrabancada de hacer política. Por tanto, nada señalaba que pudiera prever que su promesa del muro iba a ser pospuesta. El gobierno mexicano creyó que Trump era un mentiroso político priísta.

Y la crisis en las relaciones bilaterales responde a la indefinición de la diplomacia mexicana ante el gobierno de Trump y la suposición que los contactos de Luis Videgaray Caso con el yerno del nuevo presidente estadounidense alcanzaría para hacerlo entrar en razón. Y creer dentro de la ingenuidad que México tendría una relación especial con Trump. En el fondo, los retrasos en la definición de una política exterior bilateral beneficiaron a Trump. Y ahora se quiere vender como gran victoria --dato filtrado a columnas-- que Videgaray logró que Trump anunciara el muro sin insultar a México.

El hamletismo --ser o no ser, el principio de la duda-- en la política exterior ha llevado a México a la derrota diplomática, sin entender que la política es la guerra por otros medios y la diplomacia es el campo de batalla de todas las guerras. Luego del anuncio del muro y el portazo a Videgaray y su comisión de notables, México entró en una nueva etapa de dudas: ir o no ir a la cita el 31 de enero.

Pero el problema es otro: Lo de menos es ir o no ir, lo más importante es la definición de cuando menos tres puntos: La nueva relación bilateral, el anuncio de proyectos de desarrollo industrial y agropecuario para encarar el fin del tratado salinista de comercio libre y la construcción de un liderazgo político interno no para confrontar a Trump sino para frenar la ruptura interna.

El vacío en las definiciones de gobierno ha entregado el espacio de las pasiones cotidianas a las redes del pánico cibernético autodinamizado, mientras los liderazgos de la oposición actúan en sus estrechos espacios de ambiciones sucesorias sin pensar en una estrategia integral. Las intervenciones presidenciales han carecido de estrategia y de táctica y solo han creado otros vacíos. Y las redes quieren que México le declare la guerra a Trump.

El problema mayor con los EE.UU. es de México: Los migrantes huyen de la crisis, del desarrollo mediocre provocado por el tratado salinista y de la falta de empleo y bienestar.

Política para dummies: La política es la facilidad para ir un paso adelante de los demás, no quedarse muchos pasos atrás.

SOlo para sus ojos:
• La lectura de los medios estadunidenses revela que Trump no enfrenta una crítica severa. Los demócratas en el Congreso están paralizados y temerosos.

• El encarcelamiento del ex gobernador regiomontano Rodrigo Medina, la persecución contra Javier Duarte, los problemas de César Duarte y Roberto Borge revelan el colapso del PRI.

• Entre columnistas, editorialistas y tuiteros, México tiene cuando menos diez millones de cancilleres que le están diciendo al presidente de la república lo que tiene qué hacer. Y el único canciller oficial se la pasa justificando a Trump. Así, ni para donde hacerse.

• Llegó la hora de un reacomodo en el gabinete para construir un gobierno de consenso nacional. Pero todo indica que no habrá tal decisión.

• Si los mexicanos se quejan, los gobiernos estatales y de condados también padecen a Trump: recortó fondos a ciudades santuario de protección de migrantes.

La guerra Trump-Nueva York será de antología por ese tema porque Manhattan se niega a cerrar esos espacios. Hasta ahora, el nuevo presidente va contra migrantes ilegales.

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@carlosramirezh
26 Enero 2017 04:00:00
TLC: Fracaso en desarrollo; creció dependencia de EU
Si existe una intención oficial para culpar a Donald Trump del descuartizamiento del Tratado de Libre Comercio, en realidad los funcionarios de los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón y ahora Peña Nieto tienen más responsabilidad en el fracaso de la asociación.

Las fallas mexicanas se dieron en dos rubros: la falta de una política de competitividad y la ausencia de una política industrial. De acuerdo con las cifras del profesor Arnulfo R. Gómez, de la Universidad Anáhuac y ex consejero comercial de México en varios países, México tuvo en 1998 el lugar 39 en competitividad mundial y bajó al lugar 51 en el 2015. Por tanto, México carece de posicionamiento para decir que ahora va a entrar al mercado del pacífico.

Y el colapso de la política industrial se percibe en el hecho de que México llegó con buen porcentaje de participación nacional en componente nacional en los productos integrados, pero se desplomó; el porcentaje pasó de 45% en el 2001 a 37% en el 2015. Es decir, México desaprovechó el tratado para crecer en materia de desarrollo industrial y se ha ido quedando como ensamblador.

En las cifras del profesor Gómez México carece de capacidad de competencia porque su índice de competitividad está por debajo de las necesidades que exigen las alianzas productivas globalizadas. De un total de 126 variables de competitividad, México tiene ventaja en apenas 18 y una clara desventaja en 108; ello quiere decir que México en la realidad no tendría ninguna posibilidad de participar en la competencia en el Pacífico o en el mercado asiático.
En este sentido, la única posibilidad que tiene México de una verdadera y aprovechable globalización es con EU, pero a condición de no ser sólo un espacio ensamblador sino de desarrollar una política industrial que modernice sectores productivos. En este sentido, los gobiernos mexicanos del TCL perdieron la oportunidad para aprovechar el tratado.

En términos reales, las cifras del profesor Gómez revelan el fracaso para México del tratado; subieron, es cierto, las exportaciones multiplicándose por diez, pero sin detonar desarrollo industrial ni generar bienestar; al final, los precios de los productos del TCL por la mano de obra barata en México sólo han beneficiado a los estadunidenses. La comparación de 2001 al 2015 es negativa para México:
--En PIB, bajó del lugar 8 al 15.

--Como país exportador descendió del lugar 12 al 13.

--La aportación del valor nacional disminuyó de 45% a 37%.

--La ubicación de México como país exportador sin reexportación (es decir: productos propios) se derrumbó del lugar 18 al 30.

--La participación de México en el mercado de exportación sin reexportación bajó de 1.15% a 0.89%.

--El lugar como destino de inversión extranjera directa (IED) se cayó del lugar 6 al 16.

--La participación en la IED disminuyó del 3.59% al 1.72%.

--Promedio anual del PIB a lo largo de los veinticuatro años del TCL: 2.2%.

--Lugar de México en el nivel de competitividad mundial cayó de 34 al 51.

En este sentido, el TCL fracasó como detonador del desarrollo y el crecimiento económico fue pobre y con escaso efecto en el bienestar y sin política industrial ni índices de competitividad nada podrá hacer México en los mercados asiático o del pacífico.

Al final de cuentas, el Tratado se asumió sólo como una oportunidad exportadora y no como un proyecto nacional de desarrollo industrial.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para ofrecer respuestas, no sembrar más decepciones.

Sólo para sus ojos:
•Por encima de las furias contra Trump, hay datos que deben leerse con cuidado: según una encuesta diaria --tracking-- de la empresa Rasmussen, Trump tiene ya el 57% de aceptación contra 43% de rechazo; y más claro: 42% de los estadunidenses le dan un apoyo total y 33% lo rechazan en lo total.

•El periódico Boston Globe dice que el problema de Trump con el tratado de comercio libre no es que desaparezca, sino que le urge un nuevo tratado, aunque más ventajoso. Los primeros análisis dicen que el fin del TCL encarecerá productos y que el mercado interno no tiene capacidad para absorberlos.

•No es muy analítica la versión de que Trump será el principal pivote de López Obrador. El tabasqueño en realidad aprovecha el vacío de poder del gobierno de Peña Nieto y la ausencia política del PRI. Si el PRI no mueve su pieza sucesoria, la ganona de la competencia será Margarita Calderón.

•Y lo obvio: ante el alejamiento de Peña de las televisoras, Televisa y TV Azteca quieren un pacto con López Obrador. Eso explica la incorporación del zedillista Esteban Moctezuma, de TV Azteca, al grupo de AMLO.

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@carlosramirezh
25 Enero 2017 04:00:00
La era Trump 8.- Fin de TLC, fin de salinismo
En sus consecuencias más de fondo, las reformas al tratado de comercio libre que exigirá el gobierno de Trump a México serán el final histórico del modelo de desarrollo y proyecto de nación definido por Carlos Salinas de Gortari en el periodo 1980-1994.

Así, la ideología económica neoliberal, el modelo de producción basado en la globalización y el papel central del mercado en el funcionamiento de la economía habrán terminado su ciclo histórico. Lo malo, sin embargo, es que las élites gobernantes y los funcionarios del sistema económico carecen de iniciativas para construir un modelo alternativo al salinista neoliberal.

El neoliberalismo salinista superó el conflicto en las élites provocado por el asesinato de Luis Donaldo Colosio, quedó al margen del diferendo de Ernesto Zedillo con Salinas, se acomodó a la alternancia panista con secretarios de Hacienda salidos del grupo neoliberal salinista del Banco de México y encontró proyección en las reformas estructurales del gobierno de Peña Nieto con el apoyo del PAN y del PRD como oposición colaboracionista,
El problema con el neoliberalismo salinista atado al cuello del TCL --siglas por su traducción al español-- radicó en la certeza de las reformas necesarias para reorganizar el sistema productivo en función a una globalización agotada en la mera apertura comercial, pero con resultados mediocres en sus cifras sociales: apenas un PIB de 2.2% de promedio anual en el largo ciclo 1994-2016 y disminución de la participación mexicana en la economía internacional.

El neoliberalismo salinista tuvo sus fases: reorganización de la política económica en 1980-1988 para ajustarla a las exigencias del Fondo Monetario Internacional de controlar la inflación por el lado de la demanda y para realizar la primera etapa de las reformas estructurales exigidas por el Banco Mundial; apertura comercial total en 1989-1993 para que su efecto reorganizara por la competencia la producción nacional, a pesar de la quiebra de miles de empresas; y subordinación desde 1994 de la economía mexicana a las necesidades de la economía estadunidense.

El saldo en cifras fue impresionante: el comercio exterior se multiplicó por diez y la inversión extranjera directa llegó a promedios anuales sobresalientes.

Pero en contraposición, el saldo social está a la vista: según cifras de Coneval, sólo el 20% de los mexicanos vive sin pobreza ni marginación, el desempleo y el subempleo afecta a casi la mitad de la mano de obra y el 50% de las familias sobrevive en condiciones de pobreza.

Del otro lado, la concentración de la riqueza es extrema: el 10% de los más ricos tiene casi el 40% de la riqueza. En los más de veinte años de vigencia del tratado comercial, esta distribución del ingreso no se ha modificado, lo cual quiere decir que el tratado careció de un proyecto social de distribución de los beneficios.

En este sentido, la revisión del tratado para encontrar caminos de mejores beneficios para las mayorías ha estado presente desde el comienzo, pero Salinas de Gortari decidió la firma sin atender esos pasivos y sólo por el afán de la trascendencia histórica. Hoy que el gobierno de Trump está decidido prácticamente a desmantelar el tratado para conseguir más beneficios para la economía estadunidense, México carece de opciones y está esperanzado a que esos cambios no modifiquen el modelo de exportaciones.

Pero el tratado como lo concibió Salinas está liquidado porque Trump viene por el modelo aislacionista, proteccionista y de mercado interno.

Política para dummies: La política es la especial habilidad para moverse en escenarios futuros porque a toro pasado ni los toreros.

Sólo para sus ojos:
•Las organizaciones de migrantes con miembros con estatus migratorio legal carecen de organización para realizar labores de lobby en las estructuras del congreso, a pesar de que varios hispanos han llegado a posiciones de poder.

•Y los hispanos que se encuentran en situación ilegal por carecer de papeles para trabajar no parecen dispuestos a salir a dar la cara por temor a ser detectados y deportados. Más aún, quisieran que hubiera menos ruido mediático sobre su condición para evitar que sean puestos como un problema grave.

•La capacidad consular del gobierno mexicano se agota sólo en la vigilancia para que sean respetados sus derechos humanos. En todos estos años de Obama, con todo y deportaciones, México nunca quiso meter una cláusula de trabajadores legales en el tratado.

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@carlosramirezh
24 Enero 2017 04:00:00
La era Trump 7.- Termina la democracia de América
Luego de cumplir con las reglas de la democracia y ascender al poder a un empresario anti sistema y anti Estado, la oposición liberal decidió anular el funcionamiento de la democracia y anunció que la lucha de proyectos se resolvería en las calles con protestas pacíficas y con violencia.

Las primeras horas del ingreso de Donald Trump a la dirección del país más poderoso del mundo revelaron el agotamiento del sistema que describió en 1830 el conde de Tocqueville como una democracia de ética, respeto institucional y equilibrios de poderes. La marcha de más de un millón de mujeres y antitrumpistas no impresionó por su número sino por sus mensajes: las elecciones ya no resuelven la jerarquización del poder.

En la marcha de mujeres los demócratas --obvio-- trataron de asumir la dirección política de la protesta, pero son minoría en el congreso. Tuvo más efecto el documentalista Michael Moore al plantear el bloqueo de calles en Nueva York y esta ciudad capital si el gobierno de Trump comenzaba a deportar a “nuestros hermanos mexicanos”. Sin embargo, estos mismos grupos liberales guardaron silencio en los ocho años de Barack Obama a pesar de que deportó a casi 3 millones de hispanos.

La lucha política contra Trump estará en las calles y no en el congreso. El campo de batalla no es menor: Trump representa la finalización del largo ciclo liberal de reformas sociales que comenzó en 1960 y que encontró su legitimación en la Corte Suprema. Ahora que Trump tiene el espacio para designar a un ministro --Mr. Justice-- que sustituya al fallecido Antonin Scalia, la mayoría conservadora en la Corte podría avalar el retroceso de reformas sociales en temas de gasto social, protección de género y derechos de minorías sexuales. El primer aviso ya llegó: fin de fondos públicos para aborto.

A lo largo de más de cincuenta años, los grupos liberales avanzaron en materia legal sin que los sectores conservadores pudieran contener la profundidad de algunas de las reformas. Los presidentes conservadores Nixon, Reagan y los dos Bush carecieron de una verdadera ideología conservadora social. Trump, en cambio, es un empresario sin compromisos sociales, anti Estado y más localizado en los territorios antiguos de la derecha tradicional que forjó la nación a veces en contra de las instituciones y del Estado.

Los liberales que salieron a las calles estos días para protestar contra Trump son minoría --a pesar de sumar millones-- porque en las elecciones de noviembre pasado Trump ganó la presidencia en la votación legal de delegados. Los tres millones de votos que tuvo Hillary Clinton por encima de Trump no se vieron en los colegios electorales.

Las paradojas ilustran las contradicciones de la democracia estadunidense. El sábado millones de mujeres marcharon contra Trump, pero millones de votos le faltaron a Hillary Clinton --mujer, liberal y continuadora de la agenda de Obama-- para derrotar a Trump. Y ahora esas corrientes liberales van a tratar de resolver proyectos de gobierno y reformas conservadoras en las calles, como ocurre con la oposición en México y Venezuela que quiere imponer en las calles lo que no avala en las elecciones.

Por primera vez, el proceso electoral y el equilibrio en las instituciones comienza a ser rebasado en las calles por la movilización liberal en contra de Trump. El ideal democrático de los E.U. entró en la zona de venezolización.
Política para dummies: La política es la necesidad de reconocer las reglas de la democracia, no imponer fundamentalismos sociales.

Sólo para sus ojos:
•Más que una agenda real porque Trump apenas inicio su gobierno, la marcha de las mujeres en todo el país y de manera impresionante aquí en D.C. tuvo el objetivo de enviar un mensaje a la Casa Blanca antes de comenzar las reformas conservadoras. Pero los estilos de Trump son broncos, agresivos y ninguna intimidación lo detiene, Por tanto, la única manera de frenarlo está en el Congreso, aún con minoría demócrata.

•Las relaciones del gobierno de Trump con la prensa no se han encauzado. El nuevo vocero en la Casa Blanca ha sido particularmente agresivo con los medios. Y en contraposición, los medios han decidido confrontar a Trump con el manejo manipulado de informaciones. Todo ha quedado en opinionitis de los medios y resistencia del poder. La confrontación liberales-conservadores tendrá en los medios un buen espacio porque hay mayoría liberal en la prensa. Lo malo para la prensa es que Trump no se va a doblar a la primera.

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@carlosramirezh
23 Enero 2017 04:00:00
La era Trump 6.- Refundación del Estado… o el caos
El día de la protesta fue diverso: Tiempo lluvioso pero tolerable sin paraguas, euforia en unos sectores y furia en otros. Los incidentes de violencia se centraron en la zona de la calle 13 y esquinas M y K. Hacia la zona de la calle Pennsylvania, todo fue tranquilidad, con pancartas de repudio, pero sin choques violentos.

El discurso inaugural de su gobierno fue de definiciones de lo que quiere Trump, aunque falta que lo dejen o que lo logre. El enfoque aislacionista y proteccionista que resumiría su propuesta dependerá de que el mercado reaccione con dinamismo y el mercado interno detone una nueva fase de desarrollo.

El estilo personal de Trump ha fijado nuevas reglas: “Hay un nuevo sheriff en el pueblo”, escribió un columnista del New York Post. Y ahí está la clave. A pesar de que la prensa liberal se ha desgañitado en enfatizar los lados negativos de Trump, en los diferentes sectores sociales hay una percepción no tan pesimista.

La presidencia de Trump tendrá tres características:

1.- Un estilo personal y no institucional; si bien no destruirá al Estado, sí buscará someter a control estricto a la burocracia.

2. Su forma de ejercer el poder será el de un CEO --chief executive officer o presidente del consejo de administración--, sin pasar por los consensos en la burocracia.

3.- Y ajustar sus planes a los dieciocho puntos concretos de su “contrato social” que firmó públicamente --algo así como el “te lo firmo y te lo cumplo” de Peña Nieto-- y que cumplirá como empresario de palabra.
La clave, pues, estará en ese contrato social de tres grandes rubros: limpiar la política de corrupción de conflictos de interés, proteger a los trabajadores estadunidenses y restaurar la seguridad y el Estado de derecho. Pero a diferencia de los tonos de los discursos demagógicos de los políticos del sistema, Trump ha dicho que irá hasta fondo.

En este sentido, hay cuando menos tres de sus dieciocho que podrían modificar el sistema político; limitar la permanencia de congresistas y ya no dejarlos hasta su derrota o muerte, obligar a las empresas a invertir aquí y correr riesgos y regresar la centralidad social a los estadunidenses liquidando los santuarios de migración y la laxitud en el tratamiento a extranjeros ilegales.

La diferencia de Trump con otros presidentes radica en la formación empresarial vía resultados, en su repudio a la forma en la que el Estado se ha convertido en una burocracia que limita los negocios y en el hecho de que llego de la empresa privada no sólo sin compromisos con la burocracia del poder sino --y lo sabe muy bien-- contra esa burocracia que buscó su derrota.

Hasta donde se ha visto, Trump será muy difícil de doblegar y por eso es más fácil que imponga su estilo a que la burocracia lo dome. En este sentido, a favor de Trump opera la inexistencia de grupos sociales fuertes dentro de la burocracia para frenar sus decisiones de recortes sociales; el día de la toma de posesión esos grupos se redujeron a anarquistas que sólo estallaron la violencia y el sábado a mujeres que ven con temor el retroceso en avances sociales; sin embargo, hay una desarticulación entre grupos radicales y burocracia liberal.

Así que Trump llega con ventaja, aunque su peor enemigo es él mismo, Política para dummies: La política es la frialdad para analizar los hechos de la realidad, no sucumbir ante los sentimientos propios.

Sólo para sus ojos:

•La burocracia y los sectores sociales no partidistas se acomodaron rápido a la nueva administración. En pocas horas, Obama quedó reducido a un ex presidente con 55 años de edad.

•Las versiones siguen latentes: Obama seguirá en política, aunque no como congresista ni gobernador. Sin embargo, los demócratas necesitan una nueva fase en su liderazgo y ya se preparan algunas figuras que compitieron contra Hillary Clinton.

•Obama dejó el poder con 57% de aprobación, aunque comenzó con 65% en el 2009. Y Trump inició con 52%. Pero lo que le falta de aprobación lo llena con los espacios crecientes en medios.

•La próxima semana será clave para Trump porque se definirá la agenda de seguridad nacional, con los temas de Rusia, Corea del Norte y China entre los más importantes.

•Muy parcial la transmisión de Univision: Sus cronistas se dedicaron a cuestionar a Trump y no a narrar lo que estaba pasando.

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@carlosramirezh
22 Enero 2017 04:00:00
Trump: Vendrán años malos
Hace ocho años estuve como periodista en Washington para estar presente en la toma de posesión de Barack Obama. Entonces --y a pesar de un frío inusual de 5 grados centígrados bajo cero, aumentados por fuertes corrientes de viento--, el ambiente era festivo en las calles, con una invasión de visitantes afroamericanos que aglomeraron calles, tiendas y restaurantes.

días previos al juramento de Donald Trump como cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos hubo furia en las calles, enojo, pero sobre todo frustración y desencanto. Obama se presentó como el presidente de la esperanza y la palabra hope inundó el espacio político y mediático. Ocho años después, todo se puede resumir con una frase: Crisis de expectativas; Obama prometió mucho y abrió esperanzas no prometidas, hoy EU está peor que en 2009.

Pero hay que decir también que sólo los grupos activistas --numerosos, es cierto-- son los que han tomado el espacio público de las calles para protestar contra Trump, mientras la vida cotidiana sigue su curso con normalidad. Las protestas en las calles se miran a veces con simpatía y en ocasiones con distancia. Sin embargo, los grupos progresistas y liberales han carecido de alguna estrategia para confrontar a Trump, de no ser por la agresividad mostrada por medios de comunicación que responden a los grandes intereses del establishment liberal.

Mientras que Bill Clinton y Obama disfrutaron su victoria con ceremonias fastuosas de toma de posesión, Trump aparece distante a esos protocolos. Hace ocho años Obama participó en una ceremonia que presenciaron, en el largo espacio político del Mall, desde el monumento a Lincoln hasta el Capitolio, con el punto intermedio del Obelisco, y luego organizó un desfile por la Avenida Pensilvania; al ver el entusiasmo de la gente, Obama y su esposa bajaron de la limusina oficial y --ante el pánico de los servicios de seguridad-- caminaron tomados de la mano por el centro de la avenida, en medio de gritos de euforia, como star rocks. Y luego hubo el agotador itinerario de múltiples ceremonias con baile en zonas de Washington. Nunca un presidente había provocado ese tipo de entusiasmo popular.

Ahora le toca a Trump, un empresario ajeno a los protocolos del poder. Los políticos viven del aplauso popular, a Trump no le importa si hay aplausos o abucheos. Y como se percibe el ambiente social aquí es posible que este viernes 20 --esta crónica se publicará en Madrid el miércoles 17-- haya algunos intentos de protesta que pudieran --según temor de las autoridades-- derivar en choques físicos. Hasta ahora sólo ha habido marchas de protesta, pero no se descartan violencias provocadas.

EU es una sociedad peculiar. Es posible que el sistema democrático --habrá que releer al conde de Tocqueville-- permita un Bush belicista y luego a un afroamericano en la tierra de la esclavitud y la segregación y luego a un empresario prototipo de los blancos colonizadores que construyeron la nación aplastando derechos y territorios. Las comunidades liberales y afroamericanas que potenciaron a Obama fueron insuficientes ante las comunidades conservadoras de lo más profundo de la nación que salieron a votar por valores tradicionales y no por ideas.

La ciudad de Washington no es un buen aparador nacional. Aquí hay mayoría afroamericana y existen zonas marginadas. Como centro del poder político del imperio, el establishment domina espacios y decisiones. La burocracia ocupa la ciudad en horas de oficina. Por eso destacan las marchas y protestas, todas ellas alrededor del Mall por lo significativo del monumento a Lincoln, muy famoso por la marcha de Martin Luther King en la que pronunció su apotegma: “tengo un sueño”. Hace ocho años Obama irrumpió con una propuesta más activa: “tengo una agenda”. Pero entre el sueño y la agenda Obama fue desarticulado por las prioridades de salvación del imperio.

Hace ocho años escribí una crónica --recogida en mi libro Obama-- que señalaba que Obama estaba dejando muchas expectativas sembradas y que no podría responder a ellas. Y así fue. Obama fue empujado por el establishment para salvar al capitalismo de la crisis en que lo habían metido Bill Clinton y Bush Jr. Y así fue: Obama destinó más recursos a financiar a empresas, corporaciones y líneas de producción que a atender la crisis de pobreza de los estadounidenses.

A ocho años de distancia la polarización social es más grave, la concentración de la riqueza es más radical a favor de los ricos --como lo ha demostrado Bernie Sanders en sus dos libros On revolution y Discurso sobre la codicia de las grandes empresas y el declive de la clase media-- y el conflicto racial ha empeorado a pesar de la presidencia de un afroamericano. La explicación de estos hechos radica en que Obama fue un presidente para el establishment y no para la sociedad.

Y lo que aquí y en todo el mundo no ha querido entenderse y que sólo puede apreciarse en convivencia cotidiana con la gente y caminando por las frías calles es que Trump no es una anomalía producto de conflictos en las élites sino un reflejo de la correlación de clases y los estados de ánimo. Aún con menos votos populares, lo cierto es que Trump sacó el voto de la mitad de los votantes. Es decir, que hay una sociedad que hasta ahora no ha sido identificada que votó por Trump; y ahí está no sólo el sector resentido con Obama, sino que hay una sociedad salida de lo profundo de los condados que se hartó de la arrogancia de la burocracia.

Trump ya llegó y sólo queda recordar a Rafael Sánchez Ferlosio:
Vendrán más años malos
y nos harán más ciegos.

Vendrán años más ciegos
y nos harán más malos.

Vendrán años tristes
y nos harán más fríos
y nos harán más secos
y nos harán más torvos.

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@carlosramirezh
20 Enero 2017 04:00:00
La era Trump
Si se revisan con frialdad los pronunciamientos más cuestionados de Donald Trump, en realidad no se percibe una fractura en el modelo capitalista estadounidense, incluyendo algunos retrocesos previsibles. Pero resulta que la oposición a los dichos del empresario ha rebasado la confrontación normal en una democracia y está llevando a una ruptura de los acuerdos fundamentales.

Las mujeres protestarán mañana sábado por los machismos de Trump, los activistas llaman fascista al presidente del imperio que prohijó fascismos en el mundo --Chile y las dictaduras latinoamericanas--, los pro migrantes odian al Trump de sus ofensas, pero perdonan e idolatran al Obama que deportó con agresividad a casi 3 millones de migrantes ilegales, los promotores de derechos de minorías sexuales atizan el odio contra Trump, pero soslayan que esos derechos fueron impuestos sin consensos.

Hasta ahora, las iniciativas de Trump en nada revocan conquistas feministas o sexuales y sólo usaron lenguajes agresivos contra migrantes. Al final, buena parte de las posibilidades de revertir avances liberales pasan por la Corte Suprema o por el Congreso y no pueden realizarse por caprichos de campaña. El lunes que tome posesión formal de los botones del poder en la Casa Blanca, Trump enfrentará núcleos de conflictos reales: terrorismo externo y posibilidades de ataques dentro de territorio estadunidense, pruebas nucleares de Corea del Norte, ejercicios militares de China y desacomodos en el medio oriente, entre muchos otros.

En este sentido, los primeros indicios señalan que Trump no fue una anomalía en el funcionamiento del imperio, sino que se perciben indicios de una ruptura de los acuerdos sociales que fundaron el consenso imperial; la contradicción es que la fuerza imperial de los EU sigue viva, pero su consenso interno se ha quebrado. El neoconservadurismo fijó sólo algunos límites a las reformas liberales, pero sin frenarlas del todo; ahora Trump podría encabezar el regreso de la derecha tradicional, paradójicamente la de los valores que fundaron la nación a finales del siglo XVII.

Las protestas y convocatorias a reventar la toma de posesión han realineado acuerdos y sectores liberales institucionales a ya no acompañar las protestas. De todos modos, importantes congresistas demócratas se negaron a asistir a la toma de posesión en un acto de ruptura institucional.

La ofensiva liberal ha cohesionado al núcleo duro conservador en el Congreso y eso ayudará a la confirmación de polémicos nombramientos de Trump. La decisión de Obama de anunciar el miércoles en su última conferencia de prensa, que encabezaría un grupo de activismo contra presuntos retrocesos de Trump, es otro elemento de la ruptura interna y contribuyó a romper los protocolos del poder que obligan a los ex presidentes a tener posiciones institucionales en apoyo a la presidencia en turno. Bill Clinton anuncio su presencia, y la de su esposa, en la toma de posesión como para confirmar estos gestos del poder. Obama se quedará a vivir en Washington para meterse de lleno en la política, aunque ya sin poder ni influencia sobre el Congreso.

Sin una cohesión interna, la fuerza imperial de los EU quedará fracturada. Los peor de esta crisis estaría en los datos de que la oposición a Trump no se basa en alguna propuesta concreta para destruir el imperio, sino sólo en la animadversión a comportamientos y declaraciones de Trump. Al final, las contradicciones internas han estado en la caída de los grandes imperios.

Política para dummies: La política, a pesar de su caos, es el reino de las certezas, aun las más contradictorias.

Sólo para sus ojos:

• Aunque no parecerían del todo difundirlo, el hecho es que hay algunos funcionarios que se están preparando para la revisión de algunos aspectos del tratado de comercio libre. Todavía no hay una agenda, pero hasta ahora se han identificado cuando menos cinco temas importantes a revisar. Lo malo es que México parece que seguirá siendo pasivo y carecerá de iniciativas para mejorar los intereses mexicanos en el tratado.

• A propósito de la tragedia estudiantil en Monterrey donde un muchacho disparó a compañeros y a su profesora y se disparó a sí mismo, aquí el tema ha dado para exploraciones dramáticas. La novela tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver, explora el efecto de la descomposición en la relación de padres y la falta de relación con el hijo: un adolescente disparó un arma en la escuela y mató a compañeros.

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@carlosramirezh
19 Enero 2017 04:00:00
La era Trump 4.- El muro de la esquizofrenia

Después de que el “discurso del muro” se convirtió en eje de su propuesta racial en su campaña, el presidente electo Donald Trump retomó el tema en sus primeros posicionamientos de la victoria. Pero en el medio académico aún no se entiende el tema del muro dentro de las tres grandes tareas del imperio: El orden mundial, la política de armas nucleares y la hegemonía del dólar.

Desglosado, el tema del muro es simbólico en cuanto a la “amenaza” racial externa. Si bien los EE.UU. se fundaron con migrantes porque en la expansión del siglo XIX aplastaron a los pueblos originarios indios, la diferencia radica en que una cosa son los migrantes que traen una cultura diferente y otra cosa su condición de colonos que entendieron las exigencias de construir un imperio a partir de una unidad cultural nueva.

El problema de Trump es con los migrantes ilegales que llegan a trabajar y envían su dinero a sus respectivos países; y una vez que pudieran conseguir el estatus legal, continuarían siendo extranjeros. Los cubanos, por ejemplo, son una migración que se metió a los negocios y el poder, que baila al son del caribe pero que piensa como estadunidense.

El problema del muro sacude a los mexicanos, pero debe entenderse en una lógica internacional: En el mundo hay cuando menos once muros migratorios; la Alemania de Merkel, por ejemplo, que en el pasado fue abierta a la migración política, ha acotado la migración árabe. Y España ha tenido que construir un muro. Así, los muros son efecto de una causa: la migración fuera de control, masiva y sin racionalidad laboral.

El muro mexicano ya existe, construyó una parte Bill Clinton en 1998 y desde entonces en el congreso estadounidense están aprobados los planes para extenderlo más kilómetros. En este sentido, Trump solo le daría continuidad a un proceso migratorio en marcha. En todo caso, Trump convirtió el tema del muro en un discurso racial de odio, al grado de que se han registrado ciertas expresiones racistas agresivas de miembros de la comunidad afroamericana contra hispanos.

La comunidad hispana aquí tiene dos veneros: La que habitaba los territorios de California a Texas en la primera mitad del siglo XIX, que en efecto quería ser estadounidense vía declaraciones de independencia y que no tuvo problemas en asimilarse; y la disparada a partir de la crisis económica mexicana de los setenta, la liquidación del desarrollo agropecuario y el crecimiento del desempleo. Hacia mediados del siglo XIX la población hispana era, cuando mucho, del 1%; para el 2050 se tienen estimaciones de que oscilaría entre 25% y 30%.

La expectativa es que a partir del lunes próximo los problemas reales de los EE.UU. --la crisis del imperio-- agobien los espacios de la Casa Blanca y centren al presidente en el cruce de conflictos. Eso sí, la migración seguirá siendo un problema real para las oficinas judiciales, de inteligencia, de seguridad militar y de anti-terrorismo. Sin embargo, al problema del muro en la agenda de Trump le hace falta la opción mexicana, alguna propuesta --hasta ahora inexistente-- de Los Pinos para no nada más repudiar el muro y rezar porque no se construya, sino para ordenar el flujo migratorio ilegal.

Por ahora la esquizofrenia del muro es doble: La tozudez de Trump de construir el muro y la necedad de México de negarse a pagarlo.

Política para dummies: La política es el reino de las certezas manejables, no el de los sentimientos irrefrenables.

SOlo para sus ojos:
•Uno de los problemas que agobiará a Trump es su relación con la gran prensa estadunidense, la que forma parte del establishment liberal y que siempre ha votado demócrata. Pero hasta ahora Trump ha sido más necio es acotarla bajo el argumento de que es militante y no objetiva. Hasta ahora Trump no ha vacilado en confrontar con agresividad al The New York Times, The Washington Post, New Yorker, CNN y Univisión, todos ellos hillaristas. Pero el tema está latente: la prensa milita contra Trump favoreciendo a los liberales y demócratas. Y la disputa está entre la prensa que quiere imponer la agenda de la Casa Blanca y Trump que quiere a la prensa alejadas del poder.

•El tema de la aprobación parece ser tramposo. Según la contabilidad de Real Clear Politics, Barack Obama comenzó hace ocho años con la euforia de un 65% de aprobación, pero dejará la Casa Blanca con un 50%, y con un piso de 40% en 2014. Encuestas recientes señalan que Trump comienza con 50%, nada mal para un presidente repudiado.

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@carlosramirezh
18 Enero 2017 04:00:00
La era Trump 3: México: Sumisión voluntaria
Si en algunas etapas de confrontación con los EU optó México por la estrategia, ahora la táctica gubernamental es la de la elusión de cualquier tipo de fricción y esperar a que el aparatich de la Casa Blanca administre fobias por los caminos institucionales.

Sin embargo, Donald Trump ha dejado en claro que no se someterá a las reglas diplomáticas y que gobernará con los estilos atrabancados que se conocieron en su campaña electoral. Un día después de que el Presidente Peña Nieto dio posesión a Luis Videgaray Caso como secretario de Relaciones Exteriores en función de su relación personal con el yerno de Trump, el presidente electo logró por la vía del autoritarismo que la Ford y la General Motors cancelaran inversiones, dejando al nuevo canciller sin espacio político para operar las relaciones bilaterales.

Por primera vez México carece de una respuesta política enérgica ante agresiones institucionales de los EU. La gestión de Videgaray no será en función de los intereses nacionales de México, sino buscará una nueva fase de interrelación subordinada a las prioridades de la Casa Blanca. La dependencia mexicana del tratado de comercio libre --que dio sólo una tasa promedio anual de PIB de 2.2%-- ha fijado la relación comercial como el punto de definición de las relaciones bilaterales generales.

Lo malo para México es que el estilo personal de gobernar de Trump es ajeno a las exigencias de los protocolos políticos; por tanto, las decisiones de Trump tiene que ver con los intereses nacionales de los EU. Este criterio definirá los próximos cuatro años el perfil de la política exterior de la Casa Blanca. En cambio, la diplomacia de Videgaray será funcional a su cercanía al yerno de Trump --ni siquiera al presidente-- y no a partir de los intereses nacionales.

Los cinco temas bilaterales son delicados para México y requieren de redefiniciones a partir de esos intereses nacionales: frontera, narcotráfico, terrorismo, migración y comercio. Y como se han visto las cosas con Trump, México debe tener claro que el nuevo gobierno de los EU decidirá en función de los intereses estadounidenses.

Más que confrontar a Trump, México está obligado a redefinir sus intereses nacionales y a replantear su relación de dependencia. Es decir, urge ya una nueva política de desarrollo industrial, un nuevo modelo agropecuario y una nueva política de comercio exterior para no depender de los caprichos de cada gobierno estadounidense.

Trump representa un desafío para México porque lo está obligando a madurar como nación más sólida y ya no tan dependiente. Los próximos cuatro u ocho años de trumpismo serán malos para México si la respuesta es la sumisión voluntaria y buenos si se convierten en un detonador para regresar al desarrollo nacional sólido como factor esencial para participar con mayor dinamismo en la geopolítica y el comercio internacionales.

En este contexto, la designación de Videgaray Caso como factor de las relaciones bilaterales dejó la impresión de que México aguantará como punshing bag los golpes comerciales, políticos y declarativos de Trump y esperará que la burocracia de los mexicans desk --escritorios que llevan los asuntos mexicanos--
puedan atenuar y diluir las confrontaciones del nuevo presidente, aunque a costa que esa dependencia siga manteniendo a México en tasas de crecimiento económico de 2% promedio anual.

Más que maldición, Trump aparece como una oportunidad para relanzar a México como potencia media. Pero parece que nadie quiere.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para entender al adversario y contenerlo, no optar por el sometimiento voluntario.

Sólo para sus ojos:
•Indicios de desencanto en la comunidad mexicana en los EU por los movimientos burocráticos en la cancillería. La estrategia consular para defender a los mexicanos de acosos estadounidenses ha comenzado a disminuir. Y el temor es que venga una ofensiva agresiva para detener y deportar sin miramientos a mexicanos.
•Los primeros indicios llegados a las comunidades mexicanas aquí en los EU revelan que el Gobierno mexicano carece de un programa de atención de deportados. Y que muchos delincuentes regresados no son encarcelados sino liberados.

•Y también hay datos de que los EU han comenzado a sellar la frontera con México no tanto por los migrantes, sino por los terroristas. El agresor egipcio que atentó contra un funcionario consular en Guadalajara vivía en México y logró difundir su doctrina de odio contra los estadounidenses.

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@carlosramirezh
17 Enero 2017 04:00:00
La era Trump 2.- El fracaso social de Obama
Hace ocho años, la capital de los E.U. era una fiesta en las calles, a pesar del frío potenciado por ráfagas de aire. La toma de posesión de Barack Obama como cuadragésimo cuarto presidente significaba, decían, un hecho histórico: Por primera vez un afroamericano llegaba a la Casa Blanca construida por los racistas. Pero había en el fondo una esperanza: Cambiar el estado social de marginación y pobreza de minorías.

Ocho años después, ahora Washington es una ciudad con grupos enfurecidos, enojados contra el cuadragésimo quinto presidente elegido según las reglas de la democracia estadounidense, basado en un discurso de polarización racial de los migrantes, un empresario que se hizo combatiendo y eludiendo al estado, por primera vez un presidente que llegará sin un discurso social.

Obama construyó la posibilidad de Trump, a pesar de que su candidata Hillary Clinton representaba la continuidad de sus programas en un intento tibio de erigir un obamismo. Hace ocho años escribí cuál iba a ser el punto clave del fracaso de Obama: La crisis de expectativas, muchas porque él las declaró, otras poco porque las dejó correr y más porque la sociedad marginada vio llegar a un representante de la minoría.

Pero en los hechos Obama fue dos cosas concretas: El primer presidente afroamericano de los blancos y el salvador del capitalismo expoliador. A los ricos les dio dinero fiscal para salvar empresas, bancos, financieras –responsables, por lo demás del colapso económico de 2008– y empresas automotrices y a los pobres les dio… esperanza y mayor sacrificio. El producto nacional bruto promedio anual en los ocho años de Obama fue de apenas 1.4%, en tanto que las grandes corporaciones reconstruyeron su imperio y utilidades sin preocuparse por la sociedad.

Obama fue, simple y sencillamente, un político. En una novela del estratega Tom Clancy, el asesor de seguridad nacional del presidente de los E.U. le dice al analista Jack Ryan: “Soy un político, cuando no estoy besando a un bebé, le estoy robando su chupón”. Obama fue un vendedor de expectativas, quizá el mayor que haya habido en la Casa Blanca. En materia de seguridad y violación de derechos constitucionales, fue peor que Bush Jr., en demagogia rebasó a Bill Clinton, en guerrerismo superó a Reagan y en demagogia dejó muy atrás a Kennedy.

La crisis de 2008 provocada por la liberalización de regulaciones oficiales a bancos y financieras fue analizada en su momento como una crisis del capitalismo, no en el capitalismo. Para entender cómo Obama polarizó en lo social para beneficiar el acaparamiento de la riqueza en los ricos, basta leer dos libros de Bernie Sanders, el precandidato socialista demócrata que Obama y Hillary descarrilaron: On revolution y Discurso sobre la codicia de las grandes empresas y el declive de la clase media. Ahí los datos del saldo de Clinton, Bush y Obama sobre la concentración de la riqueza en el 1% de los estadounidenses derrumban cualquier elogio a Obama.

En el fracaso social de Obama como presidente afroamericano se encuentra la explicación del ascenso de Donald Trump a la presidencia del capitalismo estadounidense. Por eso la furia contra Trump por los estadunidenses que perdieron nivel social en los ocho años de Obama. Por eso hace ocho años todo era fiesta y hoy todo es furia.

De ahí que el legado de Obama se condense en una palabra: Trump.

Política para dummies: La política no sólo es la rendición de cuentas, sino el ajuste social de cuentas contra las promesas incumplidas.

Sólo para sus ojos:
•Los primeros datos señalan que Obama no se va a retirar de la política ni regresará a su espacio natural en Chicago. Su presencia en Washington estará dedicada a construir un grupo de poder dentro del Partido Demócrata y con algunos grupos aliados que han seguido fieles pese a sus malos resultados de gobierno.

•Pero la política estadOunidense tiene sus prácticas estrictas. Los ex presidentes no pueden hacer política directa. Los liderazgos políticos en el Partido Demócrata necesitan de espacio abierto y no caudillismos. Los mismos demócratas van a ir acotando a Obama en su ex presidencia. Lo malo es que Obama tiene apenas 54 años de edad y mínimo veinte más por delante que serán tortuosos si se la pasa diciendo discursos o asistiendo a bodas.

•La gran incógnita radica en el espacio que tendría Obama para impulsar a su esposa Michelle en 2020 o en el 2024, aunque el fracaso de Hillary Clinton reveló que no basta ser la esposa de un presidente.

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@carlosramirezh
16 Enero 2017 04:00:00
La era Trump 1.- La derrota de los liberales
A pesar de todo tipo de obstáculos antes del proceso electoral, durante las elecciones y después de la victoria, el empresario anti político Donald Trump jurará este viernes 20 como cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos y comenzará una nueva fase en la historia del poder imperial.

El rasgo más característico de Trump es su aparición como cisne negro en una comunidad acostumbrada a un liberalismo conservador y a un conservadurismo institucional. La ola de rechazo y hasta repudio del sector liberal activista sólo ha reforzado el posicionamiento de Trump como representante de la derecha tradicional --a la derecha del conservadurismo viejo y nuevo--, nacionalista y social, la derecha que fundó la nación.

Trump representa los valores --no ideas, ni intereses, ni responsabilidades, ni filosofías-- de la derecha protestante del siglo XIX. El problema para los liberales es que Trump no es un ideólogo ni un político acomodaticio sino un empresario pragmático que fue --a su decir-- víctima del Estado y que logró sobrevivir y construir un imperio inmobiliario combatiendo al Estado que ahora va a dirigir.

Si pudiera resumirse en una idea el perfil del Trump que llega a conducir el aparato de poder de la Casa Blanca --es decir: del imperio más poderoso del planeta--, sería la del resentimiento social interno de una sociedad que nació fuera del control del Estado, con valores morales conservadores y con el reconocimiento a la estructura del poder para defenderla del acoso internacional y que quedó atrapada al servicio de ese Estado como poder autónomo de la sociedad.

Pocos académicos lograron entender la lógica sociológica de los estadunidenses que Katherine J. Cramer: justo en el contexto de la elección de noviembre pasado circuló su investigación The Politics of Resentment, La política del resentimiento. Ella vivió años en una comunidad semirrural de Wisconsin y entrevistó a los pobladores en el contexto de la victoria del republicano Scott Walker. Sus conclusiones aportaron elementos para entender a Trump: el resentimiento social de la comunidad masiva de los E.U. contra la burocracia como poder autónomo.

Ciertamente que se trata de una derecha tradicional, pero más bien ha sido una sociedad mayoritaria, apática, ajena a las votaciones, que ha decidido salir a votar por una opción no política, fuera de los grupos de poder y facciones y ligada directamente con los votantes que ejercen su derecho para elegir gobernantes que sirvan a la sociedad.

Trump es ajeno al poder institucional, a los establishment liberal y conservador, el que luchó contra el Estado para vivir como empresario, el que desprecia a los políticos y los usa y usará, el que representa el repudio social contra la burocracia del poder. Ahí se localiza la irritación liberal y neoconservadora: los valores de la derecha fueron aplastados en los sesenta por liberales y los conservadores llegaron al poder se dedicaron a convivir con el sistema liberal; hoy llega la derecha pura.

1Lo que falta por saber es si Trump podrá seguir reventando al establishment de los políticos liberales y conservadores o si la funcionalidad cotidiana del poder lo irá desactivando. Hasta ahora Trump ha impuesto su estilo atrabancado a través de decisiones sin negociar y vía su twitter saltándose cualquier negociación con los intereses de las estructuras dominantes.

La paradoja está en escena: un anti político llegará a conducir la política.

Política para dummies: La política es la frialdad de carácter para entender la realidad como es, no como la pasión la oculta.

Sólo para sus ojos:
•Trump no engañó a nadie, ni fingió lo que no era. Se vio claramente en los dos debates con la candidata demócrata Hillary Clinton. Y a pesar de ello --o: por ello-- ganó los votos electorales necesarios para llegar a la Casa Blanca.

•Lo significativo de la victoria de Trump como mensaje político fue la derrota del liberalismo demócrata, una mezcla de alta burocracia de los intereses geopolíticos, de la representación no popular sino de los intereses del establishment corporativo de Wall Street, de los jóvenes entusiasmados con el socialismo democrático de Bernie Sanders y el feminismo de una Hillary que en el simbolismo mediático siempre vistió pantalones y quiso venderse como una mujer masculinizada por el poder.

•Los que quieran entender a Trump fuera de los E.U. deben de contextualizarlo no en las responsabilidades mundiales del imperio sino en el reacomodo interno de las clases sociales afectadas por la crisis y dañadas por decisiones liberales en los valores conservadores.

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@carlosramirezh
15 Enero 2017 04:00:00
Y 2017 será mejor año… que 2018
Las expectativas se han convertido en un estado de ánimo negativo. En los criterios generales de política económica para el 2017 aprobados apenas en noviembre pasado, el Gobierno federal fijó una tasa de PIB de 2%-3% pero arrancará el año de 2017 con una previsión de 1.5% y seguirá bajando a lo largo del año.

Lo de menos son las cifras frías; éstas reflejan, en realidad, la dinámica de las fuerzas productivas y el choque externo. Sin embargo, revelan la falta de seriedad de los previsores económicos porque el año de 2016 cerró con expectativas abajo del rango inferior de la estimación aprobada por el Congreso.

No, 2017 no será un buen año. Pero el problema no radica sólo en absorber con decrecimiento el impacto de desajustes en la economía estadounidense, sino en no prever efectos internos.

No hace mucho tiempo México tuvo acercamiento a un modelo econométrico de previsiones del corto y mediano plazos: El Modelo Wharton. Con base en dieciséis variables, economistas tuvieron acceso al comportamiento económico previsible si una de esas variables se movía hacia arriba o hacia abajo. Si bien no era exacta, cuando menos podía adelantarse a los efectos negativos-positivos de movimientos económicos en variables como precios de petróleo, economía estadounidense, tipo de cambio, salarios, entre otros.

Los técnicos de Hacienda en el segundo semestre de 2016 calcularon las expectativas del 2017 sobre bases irreales, si acaso hubo alguna previsión. La tendencia de desaceleración internacional y los efectos en la economía mexicana disolvieron cualquier optimismo. De haber contado con un modelo de previsiones, la política económica prevista pudo haber adelantado algunas decisiones de absorción del choque externo, como, por ejemplo, un programa económico contracíclico.

De ahí que una estimación pesimista del 2017 no debe causar enojo porque parte de un estudio de la realidad; las expectativas de PIB bajo para el año próximo debieran de estimular la creatividad de los diseñadores de la política económica. La ciencia económica no es una ciencia exacta, pero tampoco es brujería: Keynes enseñó el papel de las previsiones.

Lo que contribuye al pesimismo no son los ciclos económicos, sino la falta de reacción inmediata de los responsables de la política económica. A pesar de que desde su campaña Donald Trump anunció que revisaría con dureza el Tratado de Libre Comercio con México, las reacciones mexicanas fueron de defensa de migrantes y no de evaluación crítica de las partes del tratado que no han beneficiado a México.

Una cosa es que la economía mexicana sea dependiente de las fluctuaciones internacionales y otra muy diferente que México carezca de instrumentos de previsión y de medidas de emergencia para asimilar los choques externos. Este tipo de crisis interna por choques externos se ha presentado en México desde 1973, pero es la hora en que cuarenta y tres años después los responsables económicos vayan de pasmo en pasmo, de recomendar resistencia y rezar para que los efectos no sean tan malos.

Es posible que los choques externos sean tan fuertes que tengan que afectar a México, pero otra cosa es que aquí no haya un comité de crisis que prevenga esos choques, sugiera mecanismos de resistencia y sobre todo supervise los programas de emergencia. No debe olvidarse que el 2018 será continuidad del 2017 y entonces lo malo del 2017 estará previendo un 2018 peor.

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13 Enero 2017 04:00:00
El colapso de 2017: Crisis destruyó neoliberalismo salinista 1979-2016
El señalamiento de que el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y Protección de la Economía Familiar recuerda el ciclo de los pactos 1982-2001 es irrelevante. Lo realmente importante serían cuando menos tres puntos concretos.

1.- Fracaso neoliberal. Los pactos fueron acuerdos corporativos para contener la crisis, reorganizar el modelo de desarrollo en torno al mercado y crear una estructura productiva que eliminara los ciclos de la crisis. Lo paradójico: Cada crisis que prohijó un pacto fue una crisis de mercado y que al rescate tuvo que entrar el estado. Los pactos sirvieron para entronizar el modelo de desarrollo del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y del Consenso de Washington. El regreso del proteccionismo estadunidense liquidó la globalización.

2.- Agotamiento del proyecto salinista de nación. El golpe de timón en la política económica ocurrió en 1979 con la llegada a la Secretaría de Programación y Presupuesto de Miguel de la Madrid –el puente entre populismo y tecnocracia– y sobre todo de Carlos Salinas de Gortari. Salinas fue el diseñador del nuevo proyecto nacional de desarrollo y su gestión se extendió hasta 2017: Economía de mercado, apertura comercial y estabilidad macroeconómica monetarista. La nueva intervención del estado para contener la crisis ha revelado el indispensable papel regulador del Estado. Y la violencia social determina que toda política económica es economía política.

3.- El tema central de las crisis mexicanas 1970-2017 ha sido la crisis fiscal del estado. La revolución neoliberal salinista fue distorsionada por el mantenimiento de la dependencia del estado de grupos sociales vulnerables. Otras ofensivas neoliberales se olvidan de los pobres y los obligan a entrarle de lleno a la competencia productiva. Salinas redujo las fuentes de financiamiento del gasto público a impuestos y deuda, lo que provocó una disminución en la capacidad del estado para atender a marginados. El estado fija su presupuesto en la fórmula gasto-ingreso, en tanto que en la economía personal es al revés: Ingreso-gasto. El déficit presupuestal es el centro de las crisis; y este refleja la reducción de los ingresos y la ampliación de los gastos. En suma, el estado con su actual configuración fiscal carece de recursos para financiar el gasto creciente. O el estado reduce su gasto improductivo político y social o amplía los ingresos públicos sanos.

El modelo económico actual es el neoliberal impuesto por Salinas: Mercado por estado, subordinación al comercio internacional y tasa de utilidad empresarial en lugar de cobertura social de los marginados. El estado en el periodo 1954-1970 buscó un camino mixto a través del desarrollo estabilizador: Estabilidad en la fórmula inflación-devaluación, política social del estado en rubros generales y economía mixta.

El neoliberalismo entró de emergente para resolver la crisis provocada por el populismo: Gasto sin ingreso, impresión de billetes y deuda y estado dominante en economía. La fórmula neoliberal fue la liberación productiva, el adelgazamiento del estado y el apoyo al mercado. El saldo: 80% de mexicanos con problemas de marginación y pobreza y consolidación de una plutocracia neoliberal que encarna Carlos Slim Helú paradójicamente como beneficiario de la neoliberalización salinista en venta de paraestatales.

La crisis de gasolinas resume el agotamiento del modelo salinista de neoliberalismo mexicano. El debate es encontrar un nuevo modelo de desarrollo, un nuevo estado más regulador que intervencionista y un nuevo pacto económico constitucional para regresar a la economía mixta con un sector paraestatal eficiente.

Política para dummies: la política debe ser la sensibilidad para no olvidar el pasado, a fin de no repetir los mismos errores.

Sólo para sus ojos:
• El Acuerdo económico de esta semana provocará una desaceleración que podría ubicar el PIB de 2017 debajo de 1%. Ya comenzó el alza generalizada de precios. La inflación comprometida a 3% podría llegar a 5%... o más.

• El mensaje que deja el aumento en tendencias electorales de López Obrador es sencillo: La gente quiere regresar al populismo de los setenta.

• Ojo Edomex: dicen que Carlos Iriarte, presidente del PRI en el estado, amenazó con irse a la oposición si no le dan la candidatura. En el 2011 lo hizo Eruviel Ávila y ganó, pero Iriarte es pieza muy menor.

• Las protestas en las calles han sumado a toda la disidencia sin partido. Habrá que regresar a los estudios sobre el auge en los movimientos sociales.

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12 Enero 2017 04:00:00
Acuerdo es populismo autoritario neoliberal y legitima gasolinazo
Lo importante del nuevo Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar no radica en los parecidos con pactos anteriores, sino en un hecho mayor: A treinta y cinco años de la implementación del modelo, los compromisos de reorganización de la estructura económica del periodo 1982-2017 han fracasado. Es decir, que el neoliberalismo de mercado sigue hundiendo al país en una crisis de deterioro del bienestar social.

En este sentido, el Acuerdo de esta semana extiende el sentido político de los pactos del sexenio delamadridista: Ejercer un espacio de control autoritario del sistema económico en una expresión que pudiera llevar a la categoría de populismo autoritario neoliberal, es decir, el aprovechamiento de los mecanismos de control político del sistema priísta para imponer medidas económicas que profundizan el costo social y aumentan la desigualdad.

Esta percepción la dejó al descubierto la rebeldía de la Coparmex para aceptar el nuevo acuerdo, a pesar de que la Coparmex es un sindicato patronal que opera fuera de las instituciones patronales reconocidas por el Estado como auxiliares en diseños institucionales y porque la ha sido tradicionalmente una punta de lanza del PAN contra el Estado priísta.

El valor político del Acuerdo firmado en Los Pinos radicó en su contrapunto: las protestas desorganizadas en las calles por grupos y organizaciones antisistémicas y antipeñistas que tienen mucho efecto en el ánimo popular pero que carecen de representación en el mecanismo institucional de toma de decisiones. Mientras en las calles se exigía la derogación del gasolinazo, en Los Pinos se legitimaba.

La articulación de un acuerdo con la representación institucional de empresarios, trabajadores, campesinos, organizaciones sociales y gobierno creó un espacio de decisión legal del que carecen los grupos marchistas en las calles. En este sentido, lo de menos será si los puntos del acuerdo se cumplen o si tienen resultados de control del disparo inflacionario; lo importante fue el aval al gobierno.

La contradicción fue obvia: mientras la decisión de liberación de los precios de las gasolinas tendrá un inevitable efecto inflacionario por el alto porcentaje de participación de las gasolinas en el costo de producción y transporte, el Acuerdo apenas refiere el compromiso empresarial “de coadyuvar a que no se incurra en un incremento indiscriminado de precios de bienes y servicios, evitando repercusiones injustificadas o fenómenos de especulación, particularmente en el caso de los productos que forman parte de la canasta básica”.

Este párrafo central en el Acuerdo dice, en lectura dialéctica, que sí habrá aumentos de precios, que los empresarios sólo coadyuvarán --ayudar y no vigilar o comprometerse--, que habrá repercusiones justificadas en precios y que la especulación es imposible de probar. Del lado contrario, los trabajadores aceptaron no pedir aumento salarial de emergencia. En este sentido, de nueva cuenta los asalariados saldrán perdiendo.

El compromiso de mantener la estabilidad macroeconómica implica que la economía bajará su ritmo para disminuir presiones inflacionarias, a pesar del costo social producido por el PIB menor de 2%. Y el gobierno federal no dice algo contra la corrupción que afecta las finanzas públicas e indigna a la sociedad.

Así, el Acuerdo sólo hizo irreversible el alza de gasolinas ahora y a lo largo del año y los sectores de la producción avalaron esa decisión con su firma. Por tanto, el Acuerdo refrendó la legalidad del modelo económico neoliberal de mercado que ha empobrecido a las masas, mientras las calles hierven de protestas.

Política para dummies: La política es el espacio de la interpretación, no de la literalidad.

Sólo para sus ojos:
•Lo que esperan que el gobierno dé un quinazo para responder al reclamo de la sociedad de que el gasolinazo tiene relación con la corrupción de gobernadores priístas, parece que se van a quedar esperando. Si el gobierno decide finalmente encontrar al veracruzano Javier Duarte y procesarlo, su efecto será menor en el ánimo social.

•El martes se despidió Barack Obama del poder con un discurso más autojustificatorio de sí mismo que de explicación de la realidad. Su perorata sobre democracia pareció despreciar la victoria de Donald Trump. Pero la democracia estadunidense es así: Puede llevar a un afroamericano al poder y después votar por un racista.

•Además del Estado de México, hay elecciones de gobernador en Nayarit y Coahuila donde el PRI puede perder y vienen las municipales de Veracruz donde habrá una segunda factura contra Duarte.

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11 Enero 2017 04:00:00
Déficit presupuestal y distracciones de Videgaray, detrás del gasolinazo
Detrás del gasolinazo y del acuerdo corporativo firmado el lunes para absorber el choque social de una decisión económica se esconde la realidad: La crisis de la economía mexicana fue una acumulación de desequilibrios estructurales, de pugnas en la élite financiera y de la pérdida del control de la política económica en 2015-2016.

El trasfondo de la crisis tiene puntos muy concretos:
1.- El déficit presupuestal no ha podido ser bajado a 0%, en el 2015 terminó con 3.5 y en el 2016 podría ser un poco mayor. De 2013 a 2016 pasó casi de 0% a 400 mil millones de pesos. Para el 2017 se prometió un superávit de 1% pero no podía lograrse. El recorte de 200 mil millones de pesos anunciado para este año fue insuficiente.

2.- El ajuste en las gasolinas fue un típico programa de choque ortodoxo: Ajuste macroeconómico en una variable, descontrol de las demás y disminución del PIB. La política económica solo se puede controlar cuando se enfría la economía, una estrategia del FMI impuesta en México desde 1973 y hoy vuelta a aplicar.
3.- La crisis acumuló desequilibrios en 2015-2016: petróleo a la baja, recaudación decreciente, aumento de gasto y déficit, endeudamiento, presiones en inflación-devaluación-salarios.

4.- El acuerdo firmado el lunes no tiene el propósito de beneficiar a la economía familiar, sino que su intención real es la de regresarle al Gobierno un instrumento político autoritario para imponer un programa ortodoxo de choque y ajuste y atenuar ahí las protestas sociales.

5.- Las presiones de finales de año pasado rompieron el control en cuatro variables clave: Presupuesto, precios, tipo de cambio y salarios. El secreto del acuerdo del lunes radica en el control de precios y salarios para ajustar la tasa de inflación. De nueva cuenta se trata del control de la inflación por el lado de la demanda y de enfriar el PIB.

6.- El fondo real de la crisis fue el rebasamiento de la crisis que sufrió el secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, y su desacuerdo en el diseño de la política económica con el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens. El año pasado Videgaray se distrajo con sus relaciones con el equipo de Donald Trump. Así, la política económica perdió el control. La salida de Videgaray de Hacienda a principio de septiembre por culpa de Trump abandonó la estrategia económica al garete y su sucesor José Antonio Meade careció de energía para tomar el control hacendario.

7.- El dato mayor del descontrol del manejo de la política económica ocurrió con las presiones sobre el tipo de cambio, el efecto inflacionario, la devaluación de facto en el mercado y la quema de alrededor de 25 mil millones de dólares de las reservas sin lograr la estabilización del mercado.

8.- El desajuste en el presupuesto 2017 por falta de financiamiento, la ineficacia del recorte presupuestal de 200 mil millones anunciado antes de aprobarse y las presiones del FMI y de la OCDE para evitar un colapso de finanzas públicas con un déficit presupuestal superior a 4% obligaron al Gobierno al ajuste drástico en el presupuesto vía el traslado del subsidio a las gasolinas al consumidor para oxigenar un poco las finanzas públicas.

La clave de la crisis actual radicó en la gestión de Videgaray como secretario de Hacienda: No logró el control de la política económica, se le escapó la deuda y careció de autoridad para estabilizar el presupuesto.

Política para dummies: La política es el arte de esconder la realidad con discursos realistas.

SOlo para sus ojos:
•Mientras las élites políticas institucionales de los Estados Unidos lamentan cada exabrupto de Donald Trump, este en realidad está imponiendo nuevas reglas en la gestión del poder. Se olvidan que Trump no es político sino un empresario que detesta a los políticos.

•El Acuerdo cupular para atenuar el impacto del gasolinazo ha carecido de una estrategia de comunicación. Y en esta materia, el tiempo es vital: 48 horas máximo con mensajes, o el espacio seguirá bajo control de la disidencia callejera.

•El dato más importante de la crisis social se localiza en el hecho de que el PRI corporativo apareció sumiso en Los Pinos a firmar el acuerdo anticrisis, mientras en las calles brilló por su ausencia. El PRI está reproduciendo el mismo error de 2012 cuando la protesta #YoSoy132 fijó la agenda crítica contra el candidato Peña Nieto.

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10 Enero 2017 04:00:00
Despertaron al México furioso; el México bronco hace revoluciones
El problema con los ajustes en los precios de las gasolinas y sus efectos sociales y delincuenciales no radica en la justificación técnica de teoría económica, sino en la falta de sensibilidad para prever complicaciones sociales y políticas.

A nadie deberían sorprender las movilizaciones urbanas violentas y rupturistas.

A los saqueos de tiendas que venden alimentos y bienes de uso popular –la sociología del plasma– le han precedido los linchamientos, la violencia del crimen organizado con descabezados, encostalados y ahorcados, los bloqueos inventados por narcos y ahora con uso de protesta social, las autodefensas, los asaltos en las calles y en los últimos años la violencia urbana en el pavimento: Insultos y peleas a golpes entre transeúntes y automovilistas.

Mucho se ha escrito diciendo que se cuiden las formas de ejercer el poder para evitar respuestas de la desesperación y poco se ha logrado por la insensibilidad de la clase gobernante. Los dirigentes políticos se han olvidado de advertencias anteriores, como la del discurso de 1978 el entonces secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, advirtió:
“Nuestra disyuntiva es clara: no podemos, lisa y llanamente, mantenernos en la democracia que tenemos; o avanzamos en esta, perfeccionándola, o retrocedemos. Pensemos precavida o precautoriamente que el México bronco, violento, mal llamado bárbaro, no está en el sepulcro; únicamente duerme. No lo despertemos, unos creyendo que la insensatez es el camino; otros aferrados a rancias prácticas. No rehuyamos la responsabilidad quienes formamos parte del Ejecutivo Federal –exclusivamente por confianza del presidente, entiéndase–; nos toca demostrar con hechos que México seguirá progresando dentro de los cauces de una revolución en evolución revolucionaria. Atengámonos a esta expectativa real y promisoria. Una pérdida no es una derrota; puede ser una victoria cuando ayuda globalmente a la evolución nacional. Todos seríamos derrotados si despertamos al México bronco”.

Lo peor que le puede ocurrir a los políticos y gobernantes es equivocarse en el análisis de la realidad. Los aumentos en las gasolinas para tener más ingresos públicos o liberar subsidios son parte de la vieja política económica. Las marchas, las quejas y los saqueos de tiendas recuerdan que la crisis del modelo de desarrollo mexicano sigue vigente e in crescendo.

Las protestas violentas y saqueos son la expresión de una crisis general de posibilidades alimentadas y de expectativas frustradas, pero sobre todo de fracasos gubernamentales prometiendo desde siempre el paraíso pero llevando al país a los infiernos. Lo descubrió en 1966 el escritor distópico Thomas Pynchon en un artículo en el The New York Times a propósito de la violencia racial en Watts, recordado por Ryan Gattis en su novela Todos involucrados sobre la violencia racial en Los Ángeles en 1992 por el caso Rodney King:
“¿Por qué a todo el mundo le preocupa que estallen más disturbios; ¿acaso la situación en Watts no ha mejorado desde los últimos?, se pregunta mucha gente blanca. Por desgracia, la respuesta es no. Puede que el barrio esté abarrotado de asistentes sociales, inspectores, observadores voluntarios y otros miembros diversos del establishment humanitario, todos ellos provistos de las intenciones más puras del mundo. Pero casi nada ha cambiado. Siguen estando allí los pobres, los derrotados, los criminales, los desesperados, todos allí metidos y haciendo gala de una vitalidad que debe parecer terrible”.

Las protestas y rapiñas muestran el desastre de partidos y gobernantes. Ya despertaron al México inconforme; a ver ahora cómo lo apaciguan.

Política para dummies: La política es la última salida en la primera puerta de entrada.

Sólo para sus ojos:
•Esta semana será clave para saber si México ya entendió a Donald Trump o si están esperando un milagro.

•Por lo pronto, el atentado contra el funcionario consular estadounidense en Guadalajara –presuntamente de la DEA– mostró la presencia en México del terrorismo musulmán en su peor expresión: La de los lobos solitarios. Otro tema para la agenda del muro de Trump.

•El programa de apoyo a la economía familiar debió haber salido junto con la aplicación del aumento en las gasolinas. A destiempo, siempre será insuficiente.
•De nueva cuenta los medios andan por su cuenta, no tanto por esperar controles sino porque el Gobierno ya no digamos que no comunica: Ni siquiera informa o filtra para construir consensos mínimos.

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09 Enero 2017 04:00:00
Edomex: Temas de corrupción de Del Mazo catapultan a Carolina Monroy
La política es un sistema de vasos comunicantes. Por eso la agenda nacional contra la corrupción, las protestas por el alza de gasolinas y los saqueos de comercios en el Estado de México ya marcaron la elección de gobernador en la tierra del presidente Enrique Peña Nieto.

Los datos que se procesan en oficinas de análisis político en Los Pinos han incluido la variable Edomex en el escenario electoral presidencial del 2018. De ahí la importancia mexiquense en tres tiempos: Salvar la salida del gobernador Eruviel Ávila en medio de una dura crisis social, seleccionar a un candidato que garantice el triunfo y articular la plaza mexiquense para el 2018 por el padrón electoral.

En medio del cruce de intereses, las posibilidades de Alfredo del Mazo Maza han comenzado a estancarse por un asunto de presunta corrupción cuando fue director general de Banobras. Si bien es una de las principales cartas del presidente Peña Nieto por el grupo Atlacomulco, el debate en medios y en redes cibernéticas está preparando para airear los expedientes de Del Mazo que ya han ido apareciendo en sitos de Internet.

El caso Rodisa apareció con un crédito de 99 millones de dólares vía fast track porque dijeron que la empresa ya había ganado una licitación de Pemex. El dato revelador es que en la empresa Rodisa apareció Óscar Fernández Luque, quien había sido director de desarrollo social de municipal en Huixquilucan durante la gestión del alcalde Alfredo del Mazo Maza.

El asunto reventó en el espacio judicial y los socios de la empresa están huidos de la justicia, en tanto que el socio principal Jorge Daniel Salas Hernández está detenido. La lealtad política y de complicidades se rompe cuando alguno de los involucrados en casos específicos rompe el silencio, es detenido o no tiene la protección política necesaria. El asunto ha escalado posiciones en el sistema penal porque los abogados de Salas Hernández preparan denuncias de corrupción contra funcionarios de Banobras en tiempos de Del Mazo Maza.

El expediente parece bien consolidado, según refieren quienes han tenido acceso a su revisión. Por los datos filtrados, las posibilidades de cobertura política para Del Mazo Maza se han reducido por las evidencias filtradas a cuenta gotas en los medios. Y el temor radica en el hecho de que las redes cibernéticas tienen factores de multiplicación de bocinas en asuntos de alta densidad política.

El rebote de la denuncia ya se metió en los altos niveles de Los Pinos y del PRI por el carácter prioritario de la elección de gobernador en menos de seis meses. Y el tema se enreda más porque ha relacionado a tres personajes clave del proceso mexiquense que tienen relación familiar: Del Mazo Maza es primo del presidente Peña y la secretaria general del PRI, Carolina Monroy del Mazo, también mantiene relaciones de parentesco.

Sin embargo, en política importa más el poder que el parentesco. El presidente Peña sabe que se juega el control político del Estado de México durante su ex presidencia y que requiere de un candidato que carezca de expedientes de corrupción en litigio. Por eso en los círculos mexiquenses de poder han aumentado las posibilidades de Carolina Monroy, en tanto que se han atascado en el lodo mediático las de Del Mazo Maza. Además, el género podría ser clave en una elección que prevé candidatos de la oposición dispuestos a todo con tal de quitarle el gobierno mexiquense al PRI y a Peña.

Política para dummies: La política es la habilidad para mantener bajo control el México bronco.

SOlo para sus ojos:

•Dato mayor: policías del Estado de México se unieron a los saqueos y robaron productos que cargaron en sus patrullas.

•Dato revelador: la vigilancia armada en grandes tiendas fue escondida para evitar enfrentamientos.

•Dato indicativo: las redes han confirmado su posición como espacios para socializar los pánicos individuales.

•Dato rescatable: las autoridades no van a sacar al Ejército a combatir la ruptura social.

•Dato para guardar: la incapacidad de las autoridades del Valle de México para entender, procesar y aportar salidas sociales y políticas a los saqueos de tiendas.

•Dato para reflexionar: los gobiernos carecen de entrenamiento, instrumentos y capacidad para encarar motines sociales.

•Dato histórico: el México del siglo XXI está marcado por la ruptura social.

•Datos para procesar: las imágenes que muestran los productos robados, destacando más las televisiones de plasma que los alimentos.

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08 Enero 2017 04:00:00
2016: Mejor año… que 2017
En los medios políticos hay una forma de cuando menos sufrir menos las expectativas: El año 2016 fue mejor… que 2017. Así, se prevén dificultades y se renueva el optimismo, considerando al 2016 como un pesimismo mal informado.

El caso es que, a pesar de las trampas semánticas, las cosas simplemente no marchan porque los líderes no quieren que marche. Quizá en un enfoque serio se pueda decir que el 2016 fue un año de redefiniciones, sin llegar a ser axial o año eje. Es decir, que lo ocurrido en el año que termina fue un desafío a la comprensión de la realidad, sobre todo si las élites siguen viendo las cosas nuevas con los ojos viejos.

A México se le presentaron en el 2016 cinco desafíos, entre muchos otros:
1.- La elección en Estados Unidos primero fue la falta de enfoque estratégico en la percepción del vecino, luego el mal cálculo político en la relación con los candidatos y termina el año sin entender la lógica económica del próximo presidente. La relación geoestratégica, de inteligencia y de seguridad nacional de México con EU se redujo al #RetoGuacamole. Sobran comentarios. Y para la oposición del PRD, Trump apenas alcanzó una piñata.

2.- La muerte de Fidel Castro representó otro desafío geopolítico por el papel de La Habana en el equilibrio internacional. De nueva cuenta la política exterior mexicana careció de enfoque, se agotó en dejar pasar la circunstancia en Cuba después de la elección de Trump y se mostró el aldeanismo de la diplomacia.

3.- La revisión del tratado. Si ya se veía venir por las amenazas de Trump como candidato, los primeros movimientos de comercio exterior del próximo presidente metieron al tratado bilateral --Canadá no cuenta-- de comercio libre en el cajón de las revisiones. Pero en lugar de adelantarse a los ajustes, México se ha atrincherado en salvar lo que está. Pero Washington sí le hará cambios. Y peor aún, México entró en una guerra mediática contra Trump en materia de Tratado que en el equipo de la próxima Casa Blanca ha tomado nota para sanciones políticas de corto plazo a partir del 20 de enero. Y para México, el TCL ha sido ineficaz: tanto cambio y tanto aumento de exportaciones para un PIB promedio de 2% anual y 80% de mexicanos marginados del desarrollo. El PIB para 2016 y 2016 bajó a jun promedio de 1.0%-1.5%, en el mejor de los casos.

4.- La crisis en la política de seguridad ocurrió en dos pistas: la delincuencia y las muertes no bajan y el ejército dejó entrever que no aguantará más críticas infundadas y podría regresar a sus cuarteles. El problema mostrado está lejos del ejército; la crisis de seguridad se localiza en el hecho de que a lo largo de diez años el poder civil ha sido incapaz de crear una policía confiable y ajena a las complicidades con el crimen organizado.

5.- Y el tiempo adelantado del futuro político ya le movió el escenario al presidente de la república: la oposición copa medios con candidatos y discursos contra el PRI y el PRI encara la candidatura del 2018 con métodos atrasados y la corrupción ha aparecido como el principal tema de campaña. El PRI perdió siete gubernaturas y tiene a cuan do menos seis ex gobernadores en el umbral de la cárcel. Las primeras encuestas indican que el PRI podría perder las elecciones presidenciales.

El saldo de 2016 podría resumirse así: como nunca antes, el sistema político priísta enfrenta un debilitamiento de la estructura presidencial hacia fuera del gobierno y del PRI.

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06 Enero 2017 04:00:00
SRE: ‘Quod natura non dat, Salmantica non præstat’ o cómo aprender con Trump
El arribo de Luis Videgaray Caso a la Secretaría de Relaciones Exteriores tiene varias lecturas:

1.- De nuevo el enfoque económico subordinará las relaciones de seguridad nacional del Estado mexicano.

2.- El cargo refuerza el enfoque de dependencia de los intereses geopolíticos de la Casa Blanca.

3.- Se reduce al objetivo cortoplacista de tener un canal de comunicación directa con Donald Trump a través de su yerno.

4.- Entierra las posibilidades tibias de que la revisión del Tratado de Comercio Libre pudiera beneficiar a México.

5.- Otra vez soslaya la agenda de defensa de los intereses de los migrantes mexicanos ilegales en los E.U. y los manda a oficialía de partes de los consulados.

6.- Se regresa a los tiempos en los que la cancillería era la intendencia de los intereses geopolíticos y de seguridad nacional de Washington.

7.- Refuerza la percepción de que el gobierno de Peña Nieto carece de una táctica propia vis a vis la administración de Trump y no tiene una estrategia de desarrollo nacional.

El problema, en realidad, es mucho mayor. La declaración inicial del nuevo canciller Videgaray de que no sabe las funciones del cargo diplomático y que llega a aprender ha sido la más desafortunada de su carrera en el servicio público y la irá cargando como hashtag #vengoaaprender en su carrera por la candidatura presidencial del 2018. Si era lógica la lectura sucesoria de su regreso al gabinete, entonces Videgaray debió de haber preparado un discurso político para fortalecer al gobierno de Peña Nieto, no para dejarlo en manos de las primeras interpretaciones en el sentido de que llegó a la SRE por decisión de Trump. Ya quedó en el inconsciente colectivo nacional que sería el candidato de Trump a la presidencia, y más cuando se tienen datos de que Videgaray merodeaba la Trump Tower de la Avenida 5 de Manhattan el fin de semana en que se decidió su nombramiento.

México siempre había jugado al póker indio con los E.U.: La carta abierta en la frente para que la vieran los contrincantes, pero no el jugador, pero los demás también ignoraban sus propias cartas. Ahora la política exterior se vuelve más dependiente de la Casa Blanca, aunque desde el tratado de Carlos Salinas en 1991-1993 México cedió su soberanía diplomática a Washington.

Lo más grave de todo fue el hecho de que la presencia de Videgaray en la Trump Tower y la presión de Trump para cancelar el proyecto de inversión de la Ford en San Luis Potosí tuvieron referentes de tiempos y circunstancias políticas que dejaron en claro que el gobierno mexicano carece de una estrategia para enfrentar el regreso de los E.U. al proteccionismo y el retorno de muchas empresas estadounidenses instaladas en México a sus sedes locales.

Y queda como agregado preocupante el anuncio de Trump de que lo de la Ford “es sólo el principio y viene más”. Por ello el contrasentido de designar encargado de las relaciones con la administración Trump a un funcionario que fue felicitado por Trump al promover la reunión de agosto en Los Pinos, en lugar de jugar a los equilibrios estratégicos con funcionarios menos ignorantes de sus nuevos cargos.

El alcance de las tareas de Videgaray quedó claro cuando dijo que llegaba a aprender, porque dicen en España que “lo que la naturaleza no da, (la Universidad de) Salamanca no lo otorga”.

Política para dummies: La política es la ciencia del instinto y no una escuelita nocturna.

Sólo para sus ojos:
• Los hillaristas están abandonando el barco. La empresa Univision, que fue la principal apoyadora de Hillary Clinton y que movió a hispanos contra Donald Trump, ya vendió 40% de acciones a Televisa, más para protegerse de venganzas del poder. Dicen que pronto el conductor Jorge Ramos será separado del noticiero porque se convirtió en activista contra Trump.

• Las acciones de violencia popular de esta semana bajo el pretexto del gasolinazo tienen muchas lecturas, entre ellas que la pasividad gubernamental fue la forma de apagarlas con mayor violencia social. Los saqueos forman parte de la anarquía en la Ciudad de México y el Estado de México.

• En caso de la cancillería tiene un antecedente importante: El economista y banquero público José Angel Gurría Treviño fue secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Zedillo, justo en los tiempos políticos del arranque formal del Tratado de Comercio Libre. Además lo fueron el economista Luis Ernesto Derbez y el técnico José Antonio Meade. La diplomacia subordinada al tratado comercial.

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05 Enero 2017 04:00:00
El tratado salinista de 93 ya tronó, pero Los Pinos esperan un milagro
Aunque pudo haber sido un viaje de vacaciones de fin de año, el ex secretario de Hacienda y artífice de la visita de Donald Trump a México a finales de agosto del año pasado y en plena campaña presidencial, Luis Videgaray Caso, estuvo aquí en Manhattan donde el presidente electo tiene su sede de poder antes de llegar físicamente a la Casa Blanca.

Y como en política no hay coincidencias, esas reuniones secretas de funcionarios mexicanos con miembros del primer círculo de poder de Trump han carecido de un sentido estratégico, y peor si se cumple con la versión filtrada de que Videgaray podría ser designado próximo secretario de Relaciones Exteriores del presidente Peña Nieto. Videgaray regresó a México el mismo martes que se anunciaba en los E.U. el retiro de la instalación de una planta de Ford en San Luis Potosí.

Los datos develan algo peor que la improvisación: la ausencia de una verdadera estrategia de políticas de gobierno: Videgaray estaría en la lógica de restaurar la relación personal de Peña con Trump que se dañó no con la visita sino con algunas opiniones posteriores del presidente mexicano para mitigar el efecto negativo de la misma. El gobierno mexicano parece darle mayor importancia a la relación personal entre mandatarios que a los problemas de reorganización del tratado de comercio libre que entró en funcionamiento el primero de enero de 1994.

Sin embargo, las empresas estadounidenses que han cancelado sus planes de instalar plantas en México para quedarse en los E.U. son apenas la punta del iceberg del problema mayor: el agotamiento de las posibilidades del tratado de comercio libre en cuanto a llegada de inversiones productivas estadunidenses a México. Y México se ha encontrado de pronto ahogado en su propia incompetencia: el tratado comercial de Salinas de Gortari se centró en la apertura comercial y en la atracción de inversiones extranjeras, se olvidó de reconstruir sus modelos de desarrollo industrial, agropecuario y turístico y se centró sólo en la ventaja comparativa de mano de obra eficaz y barata.

La cancelación de proyectos de inversión estadunidense es un foco de alarma para lo que viene: no el fin de la globalización sino una guerra por el apropiamiento de inversiones; la campaña electoral de Trump se basó en el compromiso empresarial de evitar que las empresas estadunidenses se vayan a otros países que funcionan como paraísos fabriles que significan mayores utilidades a los inversionistas.

México desaprovechó las ventajas industriales del tratado: el porcentaje de productos nacionales agregados bajó de 45% en el 2001 a 37% en 2015, disminuyó su presencia como país exportador sin reexportación de valor agregado nacional y su participación en la exportación mundial sin reexportación pasó de 1.15% a 0.89%. Estos datos revelan el fracaso del tratado: de detonador industrial a México como maquilador vergonzante.

Trump ha definió una guerra de empresas con México, mientras México busca sólo restaurar la relación personal a nivel de presidentes. Y lo peor es que Trump seguirá presionando a empresas estadunidenses para que cancelen instalaciones en México para evitar la pérdida local de empleos, mientras el gobierno mexicano parece sólo interesado en un tema: la buena relación de Trump con Peña Nieto.
Al final, la posición clave del gabinete presidencial en relación con los E.U. no es la cancillería sino la Secretaría de Economía encargada de los modelos de desarrollo nacional.

Política para dummies: La política es la habilidad para adelantar jugadas en el tablero del poder.

Sólo para sus ojos:
•Las protestas contra el aumento de las gasolinas en nada ayudan a debatir la profundidad del problema. Los precios de bienes y servicios públicos con el efecto de una causa mayor: la desorganización en la estructura presupuestal ingreso-gasto.

•El silencio, la pasividad y la ausencia de una política de comunicación social del gobierno federal ante las protestas por las gasolinas son un regalo envuelto que los Reyes Magos le llevaron a Andrés Manuel López Obrador. El gobierno y el PRI le han dejado todo el espacio de crítica al precandidato presidencial de Morena.

•Y aunque pareciera que no, hay indicios de que los gasolinazos tendrán un espacio electoral en la votación para elegir al próximo gobernador mexiquense.

•Por eso bien dicen que mal empieza la semana al que ahorcan en lunes. Las protestas se manejaron desde las redes sociales la semana pasada fueron tan obvias que preveían la violencia que estalló el martes. Pero la policía guardó distancia para evitar choques. Lo grave fue que políticamente no hubo decisiones de gobierno para encarar las protestas.

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@carlosramirezh
04 Enero 2017 04:00:00
Trump: Nuevo establishment desde el liberal de 1960
A pesar de todo, el presidente Barack Obama rumbo ya a la salida del poder parece ser el único que entiende la dimensión del desafío que representa Donald Trump, pero hasta para él ya es demasiado tarde. Más que desmantelar el legado liberal de ocho años de Obama, Trump viene por la construcción de un nuevo establishment de poder.

Demasiado tarde entendió Obama la lógica ideológica de Trump. Después de las elecciones y hasta cerrar el año, Obama buscó fijarle a su sucesor un nuevo piso de compromisos liberales, pero el presidente electo ha aprovechado su estilo atrabancado de hacer política por Twitter y no por los viejos canales de la política para desdeñar los esfuerzos desesperados de Obama.

En el fondo, los estadounidenses están más preocupados por el terrorismo tolerado por la forma pasiva de entender el radicalismo musulmán por parte de Obama que por el futuro, por ejemplo, del Obamacare. Al estadounidense medio le ha llegado a tocar más cerca la forma en que Trump está exigiendo que las empresas se queden dentro de Estados Unidos que la ideología de la globalización que rompió el papel de estabilización social de empleos remunerados rumbo a jubilaciones.

El gabinete no ha causado sorpresas, salvo en los medios liberales que combatieron a Trump y que están desgastando sus credibilidades en combatir decisiones ya consolidadas. El desafío que ha planteado Trump al análisis político radica en la falta de temor ciudadano a decisiones de Trump en materia de seguridad nacional y de política exterior. A lo largo de ocho años, Obama declinó el poderío estadunidense en aras de una estabilidad que nunca llegó y que representó a los estadunidenses más acciones de terrorismo dentro del país.

El liberalismo light del Partido Demócrata sigue pensando que Trump representa al país de las catacumbas, cuando en realidad se trata de un paquete de valores sociales y familiares que el liberalismo destruyó con su política de nuevos derechos sin nuevas obligaciones sociales. La campaña de Hillary Clinton supuso la existencia de una mayoría liberal que no apareció en las estructuras de poder. A los estadunidenses no les preocupó que Hillary ganara el voto popular porque saben que el poder se ejerce desde la mayoría de colegios electorales.

Obama y Hillary esperaban una insurrección social contra la victoria de Trump, pero la caída del voto demócrata en el congreso y en las gubernaturas envió al Partido Demócrata a una zona preocupante de crisis. Lo peor que le puede pasar al Partido Demócrata es que carezca de fuerza y legitimidad para contrarrestar o cuando menos balancear el conservadurismo de Trump.

La estrategia de Trump desde la victoria del 8 de noviembre ha sido la de imponer nuevos liderazgos políticos en la misma estructura de poder que estaba en manos de los demócratas. El gabinete de Trump sigue sin ser entendido en los medios liberales y por eso enfatizan más la formación conservadora que la forma en que estarían representando intereses sociales en estructuras de poder que estaban en manos de liberales desde los sesenta.

En su lucha contra Trump, Obama aparece solo, sin aliados, con una Hillary derrotada y en pasividad rumiando su derrota y culpando a los demás, con congresistas con sus propias agendas. Y los peor: en espacios demócratas se percibe la decisión de impedir que Obama aparezca como el líder de la oposición que tendrá que pactar con Trump.

Política para dummies: La política es un juego de poder, no un confesionario para arrepentirse de los pecados.

Sólo para sus ojos:
•Le falló la jugada a Obama: Obligar a Putin a endurecerse por la expulsión de 35 funcionarios rusos en EU, pero el mandatario de la ex Unión Soviética lo bateó porque Obama es un pato cojo y ya se va. Trump se hizo a un lado porque era la agenda de Obama.

•Como nunca antes, grande la presencia hispana en Florida y Nueva York, a pesar de las amenazas de deportaciones de Trump. Y lo más interesante es que en estas zonas no hay temor por hablar en español, como en otras zonas que lo evitan para no llamar la atención migratoria. Y en Nueva York ha crecido la población de origen puertorriqueño, el protectorado estadounidense.

•El principal impacto inflacionario por alzas de precios de gasolinas será en el poder adquisitivo del salario. Y si se agrega la baja en poder de compra por devaluaciones, resulta que el nivel de vida de los mexicanos seguirá deteriorándose por la política económica.
03 Enero 2017 04:00:00
“Deja de lloriquear, Obama, y empaca para vivir en tu residencia de 7 mdd”
Derrotado por Donald Trump, por la mala campaña de Hillary Clinton y porque sus ocho años de oferta de cambio permitieron paradójicamente el regreso de la derecha tradicional interna, el presidente Barack Obama ha estado saboteando los mecanismos institucionales y democráticos de la transmisión del poder.

Nunca en la historia poselectoral de los EE.UU. se había visto a un presidente saliente tomando decisiones que afectaran a su sucesor entrante, ni en las transmisiones de Jimmy Carter a Reagan o de Bush Sr. a Bill Clinton o de Clinton a Bush Jr. o de Bush Jr. a Barack Obama.

La razón se localiza en el hecho de que Obama --su legado, su proyecto y su candidata sucesora Hillary Clinton-- no representaron los acomodos progresismo-neoconservadurismo sino que Trump simboliza los intereses de la derecha tradicional interna no institucional con ideología de finales de siglo XVI y principios del siglo XVII: Ideología religiosa, capitalismo empresarial y valores tradicionales.

El progresismo se apoderó del sistema de toma de decisiones y puso en marcha un avance ideológico basado en la teoría jurídica de los derechos, con el apoyo desde mediados de los sesenta de decisiones de la Corte Suprema. El conservadurismo se refugió en cuando menos dos temas centrales: política exterior imperialista y política fiscal antiestatista. Los valores de familia, religión y creencias fueron derrotados en la Corte.

El desafío de Obama iba más allá del progresismo demócrata tradicional basado en el libre comercio, la expansión fiscal y los derechos. El color afroamericano de la piel de Obama debió haber sido el motor de una gran reforma social de identidad racial, pero a lo largo de ocho años Obama sólo buscó la sobrevivencia del capitalismo y no la consolidación de los derechos de las minorías negras e hispanas. El discurso racial de Trump se catapultó en la falta de decisiones de Obama en esa materia. El desencanto de las comunidades femeninas, afroamericanas e hispanas se convirtió en votos por Trump.

La sociedad estadunidense ya no se mueve por valores sino por intereses, aun cuando buena parte de ellos tengan raíces históricas. Las comunidades minoritarias que dependían del progresismo demócrata redefinieron su voto no en función de ideologías sino de pragmatismos: Lo mismo con Clinton que con Bush Jr. y luego con Obama, para repetirlo en la elección de Trump.

Por tanto, los electores no se fijaron en ideologías sino en ofertas de corto plazo en materia de empleos y bienestar, aunque detrás de ellas se escondieran posicionamientos conservadores. Hillary representaba la continuidad de la política de desarrollo de Obama que distorsionaron el empleo, en tanto que Trump proponía reformas antiglobalizadoras que pudieran reactivar el empleo estadunidense. En los resultados, EU perdió más con la globalización que con las crisis recurrentes.

Trump ha resistido las provocaciones de Obama. Cuando en la campaña Trump se quejó del partidarismo de Obama como jefe en funciones de la campaña de Hillary, el presidente Obama le dijo desde la casa Blanca: “deja de lloriquear” y “ponte a trabajar”. Y en varias ocasiones Obama usó el poder presidencial para declarar que Trump no estaba capacitado para ser comandante en jefe. Y, aun así, Trump ganó las elecciones.

Trump sabe que tiene que esperar. En dos semanas y media Trump será ungido presidente y Obama pasará a ser historia.

Política para dummies: La política es la tierra de las certezas pragmáticas y no de los deseos insatisfechos.

Sólo para sus ojos:
•El tema de las gasolinas tendrá repercusiones electorales en el Estado de México. Y no tanto por las marchas sino por el resentimiento social. Las derrotas priístas de 1997 y del 2000 fueron protesta por la grave crisis económica heredada por Salinas.

•El aumento en los precios de las gasolinas causará una cascada de ajustes al alza en precios de bienes y servicios.

•Por lo demás, los datos indican que la decisión de la candidatura del Estado de México se dará en Los Pinos. Y que se acumulan indicios de que no se repetirá el caso del 2011 cuando Eruviel Ávila amenazó con salirse del PRI y correr por el PRD y el PAN.

•El asunto de la adolescente Rubí y sus quince años viralizados en redes cibernéticas no distrajo la atención de los problemas nacionales. El tema de las gasolinas cerrará el año y será clave en enero. De nueva cuenta el Congreso fue burlado por decisiones de política económica al margen de las reglas.
02 Enero 2017 04:00:00
El gran legado histórico de Obama fue… Donald Trump
En descargo a sus resultados de ocho años de gobierno, Barack Obama tenía claro el mandato histórico de su presidencia en función del color de su piel, del progresismo social de su pensamiento, de su política de nuevos derechos, del mensaje de esperanza y del final del papel imperial de los EU. Sólo que ya en el poder no pudo-no quiso encabezar la transición imperial que debió de haber seguido a la desaparición de la Unión Soviética.

El problema de Obama no fue haber llegado procedente de los linderos del sistema político estadounidense --pero del lado de dentro--, sino tener clara la urgencia de transitar el imperio a su viejo papel estabilizador del orden mundial sin tentaciones imperiales. Sin embargo ya instalado en la Casa Blanca, Obama quedó atrapado en el apparatchik de la red de intereses de los lobbies de los intereses del poder. Así, Obama no se diferenció de Nixon, de Reagan, de Clinton o de Bush Jr.

La transición ordenada que debió de haber operado en ocho años, ahora Obama la está empujando por la vía de la destrucción de los protocolos del poder para ensuciar el arranque de la presidencia republicana de Donald Trump. Si Obama piensa dejarle una presidencia atada a Trump, estará equivocándose porque ni Obama, ni la clase política, ni los demócratas se han percatado que Trump es un duro anti establishment porque considera que esos viejos compromisos destruyeron la capacidad empresarial del capitalismo.

De manera tardía, Obama ha descubierto al espionaje ruso de Putin en los EU, pero luego de que él mismo le había cedido el escenario internacional y nacional al dirigente ruso. El hackeo ruso se sabía desde hace años, pero ahora Obama lo quiere transformar en pánico porque dice que benefició a Trump en las elecciones. Lo grave del asunto es que Obama --profesor de derecho constitucional en Harvard-- avaló una vasta operación de espionaje interno violando todas las leyes y derechos y aun así Putin, dice, se metió en el sistema electoral.

La última acción desesperada de Obama, luego de su fracaso con Hillary Clinton, ha sido la de lanzar a su esposa Michelle como la gran crítica de Trump como una forma de posesionarla como precandidata demócrata a la presidencia en el 2020, pero sin entender que los electores estadunidenses no piensan en términos de género sino de propuestas de gobierno. Sin el aura de la Casa Blanca, Michelle Obama regresó a su oscuridad mediática.

El fracaso de Obama como el supuesto gran reformador del imperio --que él mismo relanzó en su discurso de campaña en Berlín y su conferencia en la Universidad de El Cairo-- se percibe en el agotamiento de los tres principios rectores del modelo estadunidense: la hegemonía mundial perdida ante Irán, China, Corea del Norte y sobre todo Rusia, la codicia económica que no supo transformarla en bienestar repartido y el sistema de retiro que ya no le garantiza a los estadunidenses una vejez tranquila.

Sin poder reconstruir el viejo poder imperial, deshecho el poder nacional por la polarización social y sin un sistema económico viable que garantice el american way of life --o modo de vida estadunidense--, Obama no pudo aportarle votos a Hillary a pesar de asumir de manera desesperada la coordinación de la candidatura hacia octubre y el ultraderechista Trump aplastó su sueño --delirio-- de esperanza.

Política para dummies: La política, al pasar el tiempo, siempre es la misma.

Sólo para sus ojos:

•Hay que seguir con frialdad el proceso electoral del Estado de México porque la oposición ha sido dividida desde el gobierno federal. Y si se analizan los datos fríos, Alfredo del Mazo Maza fue colocado en una larga pista de despegue.

•En Coahuila va a estrenar el nuevo presidente del PRI su estrategia de toma del control del poder partidista. El ex presidente priísta Humberto Moreira va en choque de trenes no sólo contra el PRI y contra su hermano el gobernador saliente, sino contra el presidente de la república. Y al saliente Rubén Moreira ya se le dividió el PRI. Así que el nuevo líder priísta Enrique Ochoa Reza tendrá que mostrar fuerza contra los grupos de poder.

•La economía comienza mal el 2017… y se pondrá peor. El peso se ha achicado frente al dólar por decisión gubernamental de no premiar la especulación con dólares baratos de la reserva. Pero lo más grave es que el PIB para 2017 podría arrancar el año con una expectativa de 1.5% y seguir bajando a lo largo del año.

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@carlosramirezh
16 Diciembre 2016 04:00:00
El estado de seguridad nacional, garantía del estado democrático
Si a muchos les causa resquemor el concepto de seguridad nacional, la confusión parte de la vieja doctrina de la Dirección Federal de Seguridad asumiendo la seguridad nacional de la República y del Estado como la seguridad política del PRI y su clase gobernante ante el avance de la oposición.

Al final de cuentas, los cárteles del crimen organizado funcionan igual que la disidencia política del periodo autoritario priísta: Operan en la clandestinidad, usan armas como la guerrilla y su objetivo final es derrotar a los gobiernos, apoderarse del estado y controlar zonas territoriales de la república.

Sin embargo hay una diferencia clave: La disidencia operaba en la clandestinidad contra el estado para ganar espacios democráticos, en tanto que los cárteles sólo quieren desplazar al Gobierno y al estado para imponer actividades criminales bajo la autoridad de delincuentes y sin contrapesos políticos a su poder.

La experiencia del Estado priísta autoritario de los sesenta, setenta y ochenta por la actuación con impunidad de los organismos de seguridad política debe enriquecer la decisión de aprobar un marco jurídico para las fuerzas armadas que luchan por mantener la seguridad interior por el avance y desbordamiento del poder de los grupos criminales.

La concepción moderna del Estado se basa en la definición y ejercicio de su soberanía como poder superior, pero con reglas claras para actividades democráticas que permitan inclusive las victorias de la oposición. Ante el avance y crecimiento de células criminales, el estado debe asumir la seguridad de la República como su eje principal. El estado de seguridad nacional es, así, la fase superior del estado democrático. La experiencia mexicana del 2000 y del 2012 es aleccionadora: Las fuerzas armadas mantuvieron la seguridad del estado sin importar las alternancias del PAN al PRI, del PRI al PAN y los espacios regionales para el PRD.

La oportunidad está planteada: el estado mexicano tiene la obligación de legislar sobre los diferentes niveles de la seguridad nacional, a partir del principio regulador de la democracia y los derechos humanos. La ley de seguridad interior debería ser la primera, y luego venir las leyes de seguridad nacional, seguridad pública en este escenario más amplio, espionaje, inteligencia, y en ese espectro, redefinir la doctrina de defensa nacional bajo los principios de soberanía del estado, estado democrático y defensa de la patria.

Sin un cuerpo jurídico que defina al estado de seguridad nacional como eje del estado democrático, México quedará a merced de grupúsculos clandestinos. En los ochenta, el aplastamiento violento de la guerrilla obligó al estado a abrir espacios a la democracia, no a cerrarlos como en dictaduras latinoamericanas. El estado de seguridad nacional debe eludir el enfoque estadounidense: Leyes patrióticas que anularon garantías constitucionales y libertades en aras de combatir al terrorismo.

El Estado de seguridad nacional no es sinónimo de Estado dictatorial, si como ocurre en México el partido en el poder tiene mayoría opositora en las dos cámaras, en las dos cámaras, en el poder judicial y en los organismos autónomos. No legislar seguridad interior sería el camino para dejarle el campo libre a los organismos criminales trasnacionales que son un adversario a la soberanía popular del Estado y del régimen y un peligro para la democracia.

Política para dummies: La política es el arte de vivir a costa de los demás… y del presupuesto público.

Sólo para sus ojos:

• La agenda del 2016 fue de seguridad nacional, crisis económica y tensión política por el 2018 adelantado.

• La agenda del 2017 será de… seguridad nacional, crisis económica y tensión política por el 2018 adelantado.

• Se ha ido desinflando el calentamiento político en el Estado de México. La alianza PAN-PRD se alejó no tanto por desacuerdos en las élites, sino por compromisos secretos del Gobierno federal con el PRD en decadencia. Y la tozudez de Morena de apostarse a sí mismo en una sociedad política fragmentada le hace más el juego al PRI que a la democracia.

• No pierdan de vista a Andrés Manuel López Obrador: No sólo se ha corrido al centro-derecha porque quiere ganar con el voto conservador, sino porque su alianza se debilita por el caudillismo. Y también atiendan el estado de salud del Prócer porque se nota cansado y en declinación energética.

NOTA: Por vacaciones de fin de año, Indicador Político descansará dos semanas y aquí nos reencontraremos el lunes 2 de enero del 2017. Los mejores deseos para el año que viene.
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@carlosramirezh
15 Diciembre 2016 04:00:00
Regreso a cuarteles ‘cuando las condiciones del país así lo permitan’
El debate legislativo sobre el marco jurídico para la operación de las fuerzas armadas en circunstancias de riesgo de la seguridad interior debe tomar en cuenta cuando menos tres situaciones:

1.- El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, acertó al situar el papel temporal y circunstancial de las fuerzas armadas: Regresar a los cuarteles “cuando las condiciones del país así lo permitan”. Todos olvidan que las condiciones de hace diez años hablaban de un crimen organizado disputándole soberanía territorial al Estado nacional; Juárez en el siglo XIX no vaciló en usar la fuerza letal tipo Tribunal de la Acordada contra salteadores.

Las únicas condiciones que se necesitan para regresar a los militares a sus cuarteles son las que señalen que el Estado --gobiernos, partidos, sociedad-- retomó el control social del país.

2.- Una iniciativa de ley de seguridad interior para regular la actuación de las Fuerzas Armadas escaló a acusaciones de cuartelización, militarización y golpe de Estado. Pero el escenario es otro:

--La participación militar en seguridad lleva ya diez años y ninguna de esas tres circunstancias se ha presentado. México sigue siendo una república civil y no tiene un gobierno o Estado militares.

--Las fuerzas armadas contuvieron el avance de los grupos criminales que habían rebasado en armamento, violencia y organización a la seguridad policiaca civil. Y no hubo gobernadores militares ni juntas militares de gobierno.

--Si en diez años el Estado civil no ha podido construir una policía leal y eficiente, la culpa no es de las Fuerzas Armadas sino de los funcionarios civiles: Políticos, gobernantes, empresarios, policías, sistema judicial y medios de comunicación.

--El papel de las fuerzas armadas necesita escalar preparación y recursos legales porque los EU han caracterizado a los cárteles mexicanos como estructuras criminales trasnacionales. Y los militares necesitan más legales para combatir a un poder criminal que enfrenta el poder del Estado.

--No existe en diez años ninguna prueba que señale que el poder civil ha sometido sus decisiones a las fuerzas armadas, a pesar de evidencias concretas de pasividad, complicidad e incapacidad del poder civil.

--En diez años, las fuerzas armadas se han sometido al escrutinio de los organismos institucionales de derechos humanos dentro y fuera del país. No ha habido ningún caso de insubordinación militar al poder civil de los derechos humanos del Estado.

3.- En este sentido, la lógica de la ley de seguridad interior ha sido asumida y temida por razones… ilógicas. La ley de seguridad interior fortalecerá la estructura civil del Estado, profundizará el sometimiento de con las fuerzas armadas al imperio de la ley y
Las fuerzas armadas no dieron un golpe de Estado para combatir a delincuentes, fueron llamadas por el gobierno panista de Felipe Calderón para enfrentar al poder criminal que había rebasado al Estado en sus tres niveles y los militares en ningún momento han rebasado el mandato de seguridad. Y lo han realizado sin marco jurídico.

La exigencia que queda es la de la CNDH: Los civiles deben crear las condiciones de seguridad que permitan el regreso de las Fuerzas Armadas a sus cuarteles sin que esté en riesgo la seguridad interior-seguridad nacional-seguridad pública que ponga en riesgo la soberanía del Estado. En los hechos, las Fuerzas Armadas han defendido a la patria y al Estado durante diez años sin militarizar la vida política.

Política para dummies: La política exige tener bien claras las cosas… antes de enredarlas.

SOlo para sus ojos:

•La peor violencia de género contra las mujeres proviene… de las mujeres. Una ola de protestas femeninas contra la ONU por nombrar como embajadora de género a la actriz Linda Carter derivó en el retiro de la designada. No cabe duda que la peor enemiga de una mujer es otra mujer.

•Veracruz sigue pudriéndose. El gobierno federal no quiere darle la oportunidad al gobernador panista Miguel Ángel Yunes de hacer un buen papel porque se colocaría como figura importante. El PRI espera que Veracruz se hunda más para rescatar votos priístas en las municipales de 2017 y las presidenciales de 2018.

•La crisis en la televisión es producto de su falta de entendimiento de las nuevas plataformas, pero también del modelo de despilfarro de finales del siglo XX. Y también de la falta de negocios alternos.

•En Oaxaca están calando al nuevo gobernador Alejandro Murat y se nota la mano de los grupos de poder del ex gobernador Gabino Cué que quiere comprar impunidad.

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@carlosramirezh
14 Diciembre 2016 04:00:00
Autogolpe académico de Dresser; no sabe qué es un golpe de Estado
En una evaluación crítica que hace sobre los textos periodísticos de escritores metidos a comentaristas, el académico español Ignacio Sánchez-Cuenca logró acuñar una caracterización que asume las condiciones de categoría politológica y que titula su libro: La desfachatez intelectual.

Escritores e intelectuales ante la política (editorial Catarata, 2016).

La tesis central señala que escritores (narradores, sobre todo) e intelectuales (politólogos, básicamente) llegan a conclusiones sobre la realidad que nada tienen que ver con la realidad y que muchas veces solo tratan de mantener ocupado su espacio o suponen a lectores ávidos de conclusiones disfrazadas de razonamiento.

El artículo de la académica Denise Dresser en Reforma el lunes pasado cae en la tipología de Sánchez-Cuenca: La doctora en ciencias políticas señala que la petición del secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, de un marco jurídico para la actuación de las Fuerzas Armadas en acciones de mantenimiento de seguridad interior ante el escalamiento de armas y violencia del crimen organizado fue un “autogolpe de Estado” del presidente Peña Nieto.

Su conclusión es su razonamiento máximo. Sin embargo, la caracterización politológica de un golpe de Estado es mucho mayor: La acción de fuerza de Fuerzas Armadas para anular el funcionamiento de las instituciones democráticas y construir un gobierno militar en sus decisiones. Y si se asume esta precisión, lo que menos hubo fue un golpe de Estado militar o un “auto-golpe” presidencial.

Las razones de negar están a la vista: Las instituciones políticas, sociales, de derechos humanos, legislativas y judiciales siguen funcionando sin interferencias militares; los partidos de oposición --mayoría frente al PRI-- pueden seguir operando contra el Gobierno sin temer a los militares, México está bajo escrutinio estricto de los organismos internacionales de derechos humanos, los disidentes no son encarcelados y a veces abusan de sus libertades en conflictos sociales callejeros, las leyes siguen rigiendo el funcionamiento nacional, existen medios de comunicación que critican sistemáticamente al gobierno y el presidente de la república ha sido sometido a una feroz crítica sin que sus críticos teman por su vida. Y en el 2018 la oposición puede quitarle nuevamente el poder presidencial al PRI.

Sánchez-Cuenca se refiere a las opiniones políticas de intelectuales y politólogos cuyo contenido está “más próximo al de un tertuliano que al de un académico”. Dresser, doctora en ciencias políticas, ha sido dominada más por la opinionitis de tertulia que por los razonamientos propios de las ciencias sociales, la ciencia política o la filosofía política. Sánchez-Cuenca se refiere a “los excesos, las burradas, las extravagancias” de las opiniones de los intelectuales y su debate se agota “en una feria de vanidades” afianzadora de una personalidad pública: en México sería el síndrome Monsiváis o cómo quedar atrapado en la jaula de su propia fama pública.

La seriedad necesaria para el debate sobre el marco jurídico para las fuerzas armadas --seguridad interior, seguridad nacional, inteligencia, espionaje y seguridad pública como soberanía del Estado-- ha sido choteada por la falta de argumentos y por caracterizaciones que buscan anular el debate enarbolando petates del muerto, sin entender una lógica más simple: el marco jurídico definiría dentro de la ley la actuación de las fuerzas armadas contra criminales, cuya inexistencia hoy explicaría abusos.

En México la “desfachatez intelectual” es un posicionamiento público que elude el análisis y la comprensión de la realidad. Y muchos textos de la doctora Dresser lo reconfirman.

Política para dummies: La política es el arte de entender primero la realidad y luego la política

SOlo para sus ojos:

•PRI y PAN suman mayoría en materia legislativa y los dos tienen deudas con el Ejército porque el panista Felipe Calderón inició la ofensiva de seguridad contra el crimen organizado en diciembre de 2006 y el PRI la continuó este sexenio.

•De nueva cuenta algunos empresarios preguntan por el programa contra-cíclico que pudiera contener la caída del PIB, pero en Hacienda están más preocupados por la precandidatura presidencial de su titular que por la economía,

•A pesar de contar con más de 175 mil millones de dólares de reservas, las autoridades no quieren sostener el tipo de cambio porque el nerviosismo del mercado podría comenzar a tragarse esos fondos. En este año se han quemado más de 20 mil millones de dólares de esas reservas y la cotización del dólar sigue subiendo.

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