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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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20 Febrero 2018 04:00:00
Votos del terror
Habló el gurú a través de uno de sus testaferros. Ya saben ustedes que el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, de relampagueante carrera dentro del peñismo paralizador, es concuño del más atroz de los expresidentes vivos, Carlos Salinas, cúspide de la fruición por el poder a como dé lugar y de los titiriteros al servicio de la globalización... con el eje de los Estados Unidos en manos del enajenado “pato” Donald, el anaranjado.

En un mundo así, es explicable que el ruso Putin tome la delantera en el liderazgo mundial. Que nadie se extrañe, cómo fingen algunos, de su cercanía con México, propiciada no por Andrés sino por Peña Nieto en fase de cubrirse, como sea, las sucias espaldas; difícilmente podrá hacerlo cuanto es tanto el rencor acumulado y, por ello, pide que sus avances se cuenten aunque nadie los vea, ni siquiera el abanderado priísta a punto de ser ungido candidato sin militancia en la cumbre de las simulaciones. Al contrario, José Antonio Meade ya dijo que, en materia de seguridad, no se alcanzaron las expectativas expuestas como una forma de comenzar a deslindarse del pasado inmediato.

Pues bien, González Anaya, casado con Gabriela Gerard Rivero hermana, a su vez, de Ana Paula, la segunda consorte del señor Salinas, habló de que la elección de este año, aunado a la incertidumbre por el destino del Tratado de Libre Comercio de América del Norte que depende de la caprichosa conducta del señor Trump lo mismo que la Reforma Fiscal impulsada por el poderoso vecino, serán factores de alto riesgo para la economía de México. No lo dijo así pero, en el fondo, conllevan sus advertencias el mismo entorno que el polémico “peligro para México” inventado por Antonio Solá en 2006. Ellos se juntan y Salinas dirige la orquesta con peña en calidad de comparsa atrasada de carnestolendas.

Quizá por ello el día “del amor y la amistad”, el pasado miércoles 14, transcurrió entre las cenizas que dan cuenta del inicio de la cuaresma y recuerdan el horror de nuestro ineludible destino si bien, para no pocos, la muerte es la única liberación posible ante las afrentas y las barbaries de los explotadores, sean políticos o militares desenfrenados quienes, además, se pretenden merecedores de doctorados honoris causa cuando no se acuerdan ni de la enseñanza primaria y son reos de su propia vanidad.

Por ello, acaso, no faltan los priístas acomodaticios que se ufanan al pronosticar una victoria de Meade:

--“Como sea, con fraude posiblemente, pero será presidente”.

No se atienen a razones sino a la supuesta falacia de una expiación permanente fundada en el terror al látigo de una clase política podrida. Contra este criterio vamos con #cerocobardía.


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18 Febrero 2018 04:00:00
Círculo del Terror
Los fox decidieron crear un “círculo rojo” para colocar dentro, en su fantasía hiperbólica, a quienes les cuestionaban por sus chascarrillos, tropezones y excentricidades –en Madrid aún se le recuerda con sus botas de charol en la cena de honor ofrecida por los anteriores reyes; Manuel Bribiesca, el primer marido de Marta Sahagún, me explicaría después que era como consecuencia de los “juanetes” que no dejaban en paz al mandatario-, y por ejercer el poder con acentos radicales sobre todo cuando alguien caía de su gracia. Pese a ello, nunca se atrevió a mencionar por sus nombres a los infernales a quienes deseaba quemar vivos. Aún con su silencio, me precié de ser uno de ellos tras la publicación de “Marta” en 2003 y quizá antes cuando inicié mis señalamientos sobre su parálisis administrativa y mental.

Años atrás, el descocado carlos salinas –de quien decía Fernando Gutiérrez Barrios que para poder equilibrarse mentalmente debía ejercer el poder, como acaso, según algunos, le sucede a Andrés su mayor antagonista-, se dio a la tarea de simular una huelga de hambre en una humilde vivienda de San Bernabé a las afueras de Monterrey. De aquella “epopeya” solo queda en el recuerdo colectivo la burda chamarra de borrego que mantuvo durante cuatro días; pero no habló de quienes estaban amenazando su honor sino, más bien, lanzó el aserto como reacción a la aprehensión de su ladrón hermano mayor, Raúlito, con alma de rufián y corazón cínico para exhibirse con automóviles con costo de dos millones de pesos sin el menor agobio moral, en febrero de 1995. Supusimos que se había establecido una “guerra” entre los Salinas y Ernesto Zedillo, el gran simulador, pero nunca hubo la intención de poner detrás de las rejas a su villano y criminal antecesor. Perdónenme el exceso de calificativos pero amanecí de mal humor.

También calderón se atrevió a pedir las cabezas de quienes se guardaron la designación de “presidente electo” cuando aún no la determinaba el deplorable Tribunal Electoral y luego aseguró que procedería contra cuantos habíamos hablado del lamentable estado del mandatario, alcoholizado todas las tardes tras sus inolvidables “tertulias” en Los Pinos –por la puerta Cuatro llegaban todo tipo de especies humanas dispuestas a entregar honras por poder-, al lado de Genaro García Luna y el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, mientras morían miles de soldados en sus enfrentamientos con los mejor pertrechados narcos. Nunca mencionó, por supuesto, quienes eran los supuestos difamadores, mucho menos ahora cuando, sin remedio, ha sido evidente su condición. Debo expresar que luego de publicar lo concerniente, cuando todos temían hacerlo, solo unos cuantos colegas me secundaron mientras otros, tan lacayos como Carlos Marín, insistieron en la sobriedad ilusoria del personaje con tal de estirar la mano en busca de minucias.

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16 Febrero 2018 04:00:00
Las ‘guerras sucias’
‘Ostos$Solá’, es decir Gloria Ostos y Antonio Solá Reche, catalanes por los cuatro costados, siempre han presumido de ser “hacedores de presidentes” aunque el término ya ha sido borrado de su página WEB, si bien insisten en su influencia para sacar adelante campañas políticas sin medir los límites de la injerencia extranjera en cada nación supuestamente soberana. Desde hace tiempo, México ha sido un filón de la mayor importancia para este grupo de provocadores, expertos además en lo que ha dado en llamarse “guerra sucia” a través de “slogans” tendenciosos, hasta perversos, con apenas información superficial.

En el caso del señor Solá, quien dirigió y apostó por dos campañas presidenciales del PAN –en 2006 y 2012-, con absoluta discrecionalidad y un gran aparato operativo, logró sacar adelante, bajo el barro de los pantanos de la demagogia, la ruin aspiración de Felipe Calderón haciendo uso de una verdadera maquinaria manipuladora y considerando, esto es lo más triste, el temor a los mexicanos a perder lo poco que tienen; de allí el éxito de su mensaje sobre “el peligro para México” que hoy, indiscutiblemente, le revierte. El sujeto ahora ya le mandó un recado a Andrés para que lo contrate como su especialista en marketing; esperemos que prive la razón y el precandidato sin adversario de MORENA no se deje llevar, otra vez, por los cantos de sirena.

Pero no olvidemos, además, que Solá obtuvo, como un blindaje para no ser expulsado de México si lo solicitaban los opositores a Calderón –no lo hicieron porque estaban por las nubes, divagando-, la nacionalidad mexicana en diciembre de 2006, justo después de la asunción de su pequeño Frankenstein al poder Ejecutivo. Que yo sepa, ni siquiera los esclavistas canadienses y los usureros españoles e ingleses de la minería y las comunicaciones, le han hecho tanto daño al país como el miserable catalán a quien tantos reverencian creyendo que se trata, nada menos, de un iluminado, esto es un nuevo Quetzalcóatl –o Kukulkán, para los mayas-. Me da asco.

Surge ahora otro tipejo de la misma calaña nacido en Venezuela al amparo de Miami en donde se sitúan algunos de los mayores traidores conocidos, incluyendo a los mexicanos como Genaro García Luna, responsable de las matanzas oficiales contra civiles y de la puesta en marcha de la “guerra” que la cobardía de peña extendió hasta la fecha. Juan José Rendón, de 54 años, dije que no ha sido contratado por nadie y sólo desea evitar la llegada de Andrés a la Presidencia –no se da cuenta que los infundios elevan a éste-, incluso con recursos propios –lo que no creen ni sus mascotas caseras-, porque no quiere ver a México convertido en una escala más del chavismo o del madurismo exacerbado. Miente, claro, porque el interés de la fauna oficial centra sus motivaciones en Andrés a quien consideran una serpiente trepadora... si bien lo engrandecen a cada respingo del abanderado no militante del PRI.

Es tan burda la guerra fría desatada que no le vale al puntero de la justa preocuparse por ella; recuerde las provocaciones en las que cayó en 2006 y en 2012 –pese a su esfuerzo por la “república amorosa”-, posibilitando la cercanía de otros aspirantes que pudieron lograr la alquimia manejando, para arriba y para abajo, un millón de votos, la estrategia de Solá que hace seis años cumplió su papel de llevar a la bancarrota a Josefina Vázquez Nava porque su verdadero patrón era calderón, y no la aspirante panista, quien ya había negociado lo suyo. Abundaremos.


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15 Febrero 2018 04:00:00
Delicioso silencio
Hasta el 29 de marzo gozaremos de cierto silencio político. Los precandidatos, en tanto, habrán de convertirse en candidatos con la unción oficiosa de las militancias –la antigua y persistente “borregada”-, las cuales no tuvieron injerencia alguna en las determinaciones de las cúpulas para señalar a quienes los abanderarían con destino a la Presidencia de la República, lo mismo que en el mayor número de candidaturas a los gobiernos estatales, curules –estatales y federales- y la mitad de los escaños senatoriales.

De hecho, solo en dos entidades no habrá comicios locales, Baja California y Nayarit, y en el resto se elegirán ya sea los Congresos y los Ayuntamientos o sólo unos u otros. Suele ocurrir, claro, que en el interior del país –odio el término “provincia” porque remite a los estándares hispanos-, los más graves incidentes ocurran por desencuentros entre los diversos y amplios cacicazgos existentes, de la mano del narcotráfico los más, en defensa de intereses muy alejados de los del colectivo, siempre excluido salvo para cumplimentar el requisito formal de las elecciones aun cuando para ello se utilice la barrena del miedo. No son pocos quienes creen que si no votan serán despedidos y nunca podrán volver a trabajar o les serán negados otros derechos. Parece absurdo porque lo es.

El caso es que las candidaturas deberán inscribirse en un lapso relativamente corto, según reza la cartilla del todopoderoso Instituto Nacional Electoral –antes IFE-, nombrado así en un supremo acto de imaginación institucional:

“11 DE MARZO AL 29 DE MARZO

Recepción de las solicitudes de registro de las candidaturas de los ganadores de las precampañas. Además, se analiza en este periodo que las candidaturas cumplan con los requisitos legales”.

¿Ganadores de las precandidaturas? Que sepamos en ningún caso intervino la militancia de tal o cual partido o alianza –de tres, cada una-. Todos los elementos que hicieron precampañas se fueron solos, sin contrincantes, marcados por el “dedazo”, el dogmatismo unipersonal incontrovertible o la capacidad maniobrera para eliminar rivales a conveniencia. De ello surgieron algunos falsos independientes, como Margarita Zavala de Calderón, la exprimera dama supuestamente discreta que logró cuanto le fue imposible a su predecesora, Marta Sahagún, destruida por su propia voracidad y la decrepitud de su marido.

Esto es: tendremos un margo mes y medio de exquisito semisilencio, sin promociones personales aunque sí partidistas, por órdenes del INE que reduce libertades supuestamente para proteger presupuestos y a una sociedad ahíta, en una nación en donde la democracia se entiende de acuerdo a los preceptos de la cúpula gobernante, incluyendo a las dirigencias de los institutos políticos que entran en el juego y, si pierden, se molestan al rechazar, a posteriori, las reglas aceptadas por ellos mismos.

Un revoltijo que, en este 2018, llama a las tempestades... y a las negociaciones soterradas. ¿Fraude? Llámenlo como quieran; no vaya a ser que nos señalen como instigadores de la abstención al servicio de quién sabe cuántos intereses. Hasta la libertad de expresión está encadenada por la superioridad política y esbirros a su servicio.


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13 Febrero 2018 04:00:00
‘Hazme un hijo’
¿La mayor parte de los mexicanos no se han percatado de su enorme contribución al fracaso del modelo político y, por ende, la permanencia de un gobierno putrefacto, ilegítimo –en tanto que es reprobado por nueve de cada diez ciudadanos-, y presidencialista con la fusión además de la partidocracia intolerante? Creo que no si evitamos caer en la cursilería de ablandar los hechos para no comprometer al pueblo, liso y llano, que siempre se siente víctima, jamás victimario, y señala hacia la cúpula del poder para zafarse de cualquier responsabilidad ante la historia y su país.

El conformismo, acaso una de las peores ramificaciones de la demagogia que nutre de elementos para asegurar la pasividad de las masas y su sometimiento “voluntario”, cada vez se deja sentir con mayor fuerza entre nosotros a la vez que escuchamos las quejas y reproches reiterativos contra el mal gobierno y los efectos devastadores de una economía vapuleada por la escasa visión de los “sabios” economistas al servicio del Estado, la violencia reiterada cada día y el horror de temer hasta a nuestra sombra al grado de optar por vivir con la cabeza viendo hacia los pies. Terrible disyuntiva ésta en medio de un mundo globalizado e insensible ante las diferencias sociales agudas.

Fíjense ustedes en dos de los acontecimientos judiciales de mayor impacto y las reacciones consecuentes por parte de una sociedad ahíta, descontrolada, inconforme y absolutamente confundida:

1.- Recapturan a “El Chapo”, luego lo extraditan –tras breve temporada en Ciudad Juárez-, y los escépticos presuponen, enseguida, que se trata de un montaje por efecto de tantas mentiras gubernamentales y de la manera como suele manipularse a la opinión pública. No hay credibilidad porque nos la han arrebatado y ni siquiera existe la certeza de que Mario Aburto –acusado por al magnicidio de Colosio y ahora reo en una prisión de “seguridad media”-, sea quien dice ser considerando las fotografías tomadas en Lomas Taurinas y las de él en prisión, sin el bigote exhibido a la hora del crimen. Lo mismo pasa con Joaquín Guzmán Loera cuyas diferencias en el rostro y estatura han sido obsesivamente mencionadas por un amplio sector si bien las explicaciones “científicas” son avales de las versiones oficiales.

Pero lo anterior no es lo grave. Lo verdaderamente lamentable, más allá de los usos políticos de la captura, fue la efervescencia de no pocos sinaloenses quienes manifestaron abiertamente sus simpatías por el criminal, sea o no quien está en el Reclusorio de Almoloya, desestimando sus horrores y exaltando sus orígenes y hasta la pinta de “valiente” cuando se trata de un cobarde que asesina por la espalda, azuza a sus huestes y siembra el caos. Ninguna justificación existe para los cientos de homicidios perpetrados por el “cártel de Sinaloa” con tal de preservar la guerra entre mafias que no sirve para impedir el tránsito de las drogas hacia los Estados Unidos.

Y a pocos sorprendió la reiteración de algunas chicas con blusas entalladas y la leyenda: “Chapo, Hazme un Hijo”, sobre los pechos voluminosos. Como si se vendiera carne; peor: cual si se tratase de un concurso, de esos que organizaba el “pato” Donald Trump –quien para colmo de males sigue enseñoreando el ámbito político de la superpotencia-, para ofrecerse a cuantos tienen capital de sobra, tanto que hasta les pica a los bolsillos, e imponen la economía del narcotráfico para volcarla a los palacios de los palacios de esos que enorgullecen al premiado anciano Alberto Bailleres y en donde, como en los casinos, sólo comer es medianamente barato... si nos conformamos con las sobras.

Y los niños, claro, ya no quieren llegar a Los Pinos sino a las casas blancas de Las Lomas, en la recién nacida ciudad de México tras la larga agonía del Distrito Federal. No son pocos quienes, además, imitan a “El Chapo” y no desean sino jugar a los matones para honrarlo imaginando ser el gran “capo de todos los capos” o devorando los juegos cibernéticos en los que se obtienen puntos y bonos por la recreación de las muertes, cientos de muertes en una jornada habitual de los genocidas virtuales, adolescentes y adultos –no pocos niños también, así sea a escondidas-, y se encadena a los consumidores a una larga secuela interminable de academias de violencia. ¿Me estaré haciendo demasiado viejo para no entender que los valores han cambiado, la moral igualmente y la dignidad de por medio? Creo que no es cuestión de edad sino de formación; y ya nadie se ocupa por enderezar los retoños antes de que crezcan los troncos torcidos.

2.- La burda detención de Humberto Moreira Valdés, pillo de siete suelas quien como Al Capone no ha sido acusado por lo medular –amén de los 33 mil millones de pesos con los que endeudó a Coahuila enviando la tercera parte de los mismos a la campaña presidencial de otro ladrón, Peña Nieto, para asegurar la complicidad por vida-, dio lugar a una serie de monstruosas expresiones sociales. Debajo de la superficie se agitaron las aguas de la impudicia como si de un huracán se tratase; así, hubo quienes asistieron ¡a misas! para pedir a la Divinidad –no sé si se referían a Ángel Isidoro Rodríguez, uno de los extraditados bajo la fórmula “Ibarrola” destinada a crear lagunas jurídicas para beneficiar a los socios del mal-, por la libertad del ex gobernador que los saqueó.


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11 Febrero 2018 04:00:00
Guardería presente
El 5 de junio de 2009, la guardería ABC de Hermosillo –más bien un almacén adaptado para cuidar niños como si fueran residuos humanos-, ardió de manera incontrolable. El origen del fuego se dio en un predio contiguo en el cual volaban los papeles quemados y las cenizas provenientes de documentos “confidenciales” del nefasto gobernador y empresario Eduardo Bours Castelo, principal accionista de Bachoco, la empresa líder en producción y distribución de huevos aunque a algunos miembros de la compañía les falten muchos de estos en casa. Además, fue evidente las pésimas condiciones del lugar, con aval del Seguro Social y la aprobación respectiva del panista ya extinto Juan Molinar Horcasitas a gestión directa de la “primera dama” Margarita Zavala Gómez del Campo –pretensa precandidata presidencial falsamente independiente quien apuesta por la amnesia de los mexicanos-, privilegiando a un cerrado grupo de parientes de Felipe Calderón encabezados por la prima de Margarita, Marcia Altagracia Gómez del Campo.

La impunidad abrazó igualmente sobre otros sujetos relacionados con el repelente Calderón: Alfonso Escalante Hoeffer, Antonio Salido, Sandra Téllez de Escalante y Gildardo Urquidez Serrano. Los socios de la guardería no han sido siquiera motivo de una indagatoria seria por su negligencia criminal, como tampoco los funcionarios que originaron uno de los mayores dramas de la historia reciente de México con el saldo brutal de 49 niños muertos, cremados si lo decimos brutalmente, y 76 más heridos. Todos los señalados están en la calle –es decir fuera de las cárceles porque en cuanto a recursos pecuniarios les sobran para no tener que dormir en algún callejón tan oscuro como sus conciencias-, y siguen “blindados” por jueces obtusos quienes han seguido las consignas superiores mientras se construyen sus propias mansiones... que debieran estar pintadas con el rojo sangre siquiera para recordar.

Un priÍsta y un panista como puentes entre los gobiernos federal y estatal de Sonora en las vísperas de los comicios de 2009 que, como repercusión de la propaganda mediática de Guillermo Padrés Elías, también malhadado panista como el entonces director del IMSS bajo el régimen de la violencia, el de Calderón –el actual ya es el de la barbarie-, quien no tuvo rubor alguno cuando incriminó al gobernador sin mencionar las ramificaciones de los accionistas con quien fungía como presidente de la República sin la menor legitimidad y abusando de una ciudadanía resistente y manipulable por su ausencia de vitalidad para poner límites a los usurpadores del poder. Sí, es difícil, pero no imposible; no quiero pensar que lo sea porque entonces bajaríamos la guardia y con ella toda posibilidad de esperanza. Por allí están y nadie aplica siquiera sobre ellos la menor sanción moral.

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09 Febrero 2018 04:00:00
Bastardía histórica
Juan Nepomuceno Almonte, hijo del gran Morelos, renunció a ser reconocido por la historia por su sangre y dinastía y dio inicio a la mayor bastardía histórica que recordemos, peor a la de cada una de las afrentas invasoras –de Estados Unidos, España y Francia-, que no doblegaron al espíritu nacional y, aunque pasaron sobre el honor de miles de valientes, deben ser recordadas como gestas de elevada cumbre moral ante la prepotencia inaudita de las potencias que pretendieron aplastarnos luego de la proclamación de nuestra independencia; Juárez, sin duda, debió reconquistarla.

Viene este pensamiento a nuestra memoria por cuanto hoy, los senadores priístas y el dirigente nacional de los mismos –hablamos del pederasta Emilio Gamboa y del arribista Enrique Ochoa Reza, quien más bien debería dirigir por su estirpe a alguna fracción de Al Qaeda-, insisten en “invitar” al más antimexicano de cuantos han habitado la Casa Banca, el racista y fascista enmascarado del “pato” Donald Trump, para que sea él quien “blinde” las elecciones en México el próximo primero de julio. Esto es: Con ello se entrega el último jirón de nuestra soberanía a los vecinos norteños y se formaliza, así sea irregularmente, la condición de “estado fallido” como brutal legado del gobierno peñista.

Mientras, desde Washington y luego de su discurso a la nación, los esbirros del mandatario norteamericano insisten en poner condiciones indignas a México para renovar el TLC de América del Norte que tanto favorece a los estadounidenses con todas las prerrogativas a su favor. Una de ellas es escandalosa: la autorización para que aeronaves de la Unión Americana sobrevuelen la frontera y pasen por encima de ella hacia territorio mexicano con un nuevo grupo represor, los “air marshals”, dispuestos para detectar a posibles indocumentados o cargamentos de drogas antes de que crucen la línea divisoria entre nuestro país y la potencia a la que geográficamente, solo eso, estamos unidos.

Es inconcebible el nivel tan bajo de quienes integran la clase política al servicio de la oligarquía y las multinacionales que se expanden como tentáculos terríficos sobre nuestro suelo infamado por un régimen traidor que apuesta por su propia opulencia a cambio de extender la miseria a niveles jamás alcanzados; sólo Fox dio un respiro al considerar, con mente feudal, que quienes devengaban dos dólares al día no podían considerarse dentro del rango de pobreza extrema, si bien Marta y Vicente no exploraron jamás por estos niveles.

Cuando pasen las hojas de la historia sobre este tiempo doloroso jamás podrá borrarse de la memoria del colectivo la vileza de quienes, traicionando todos los valores republicanos, nos convirtieron en una nación sin defensa posible ante el acoso criminal de los consorcios multinacionales, del anaranjado Trump y también del calculador Putin quien sí logró hackear los comicios en la gran potencia de occidente porque sabía que Donald podría ser manipulable como lo es. Un triángulo enfermizo, inaceptable, sencillamente infame.

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08 Febrero 2018 04:00:00
Tristes alianzas
Ni uno solo de los gobernadores “aliancistas”, fundidos partidos antagónicos por el mero propósito de ganar el poder por el poder mismo para luego hacer deslindes atroces y siempre perjudiciales para la ciudadanía, ha salido felizmente de sus encargos. En 2016, por ejemplo, dejaron sus respectivos palacios de gobierno los ahora exmandatarios de Oaxaca, Sinaloa y Puebla, con un absoluto repudio aunque el último, olvidándose de su desprestigio, pretendiera torpemente construir una precandidatura a la Presidencia exhibiéndose con el señor Peña para inaugurar un trenecito hacia Cholula, en donde sendos personajes fueron sonoramente abucheados... editándose las imágenes.

Hoy, el rapaz Moreno Valle, a quien tanto defendía su paisano Javier Lozano Alarcón actualmente al servicio del abanderado del PRI, José Antonio Meade, pretende sacar, a como dé lugar, la burda candidatura de su esposa, Martha Érika Alonso Hidalgo, blindada por el PAN pero por debajo de la Morena de Andrés, al gobierno de la entidad. Una burla más desde el circo azul que termina en el litoral del Golfo, precisamente en Yuneslandia.

Pero ya no es tan sencillo engañar al gran auditorio nacional, menos cuando los funcionarios de alta graduación –y los millonarios como Rafael Moreno Valle más-, pretenden “comprar” sus nominaciones convirtiendo en cómplice al presidente de una nación por él devastada –siguiendo las huellas de sus deplorables predecesores-, y puesta en pie por su repulsa al sistema, justificada por el alza de los precios de las gasolinas y todos los bienes básicos.

Ni siquiera la solicitud de unidad, por los desatinos del energúmeno Trump, aterrizó felizmente porque la opinión pública fue la que reaccionó con virilidad mientras peña deshojaba, vergonzosamente, la Margarita. Porque, claro, fue el “pato” Donald quien envió primero el mensaje para evitar la primera reunión “bilateral” si no había disposición, por parte del gobierno de México, de sufragar el muro de la ignominia contra el criterio universal salvo el de dos mandatarios: El de Israel, Benjamín Netanyahu, y el réprobo Mariano Rajoy, de España.

El rencor inunda al mundo islámico también por cuanto a las famosas ya “decisiones ejecutivas” de Trump. Este personaje, sin duda, arrebató el campeonato de improcedencias y torpezas, en un espacio de tiempo menor, a enrique peña de quien creímos no habría nadie jamás de superar su récord; y, desde luego, ni siquiera se ha separado del poder, como demanda el noventa por cierto de los mexicanos, cuando el huésped de la Casa Blanca de Washington –no confundir con la de Las Lomas- tiró del carro y se colocó a la cabeza de los fascistas inútiles y tontos: si tanto odia a los inmigrantes se quedará sólo con la Estatua de la Libertad... que fue regalo de Francia.


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07 Febrero 2018 04:00:00
Beltrones descubierto
Manlio Fabio Beltrones, expresidente del Consejo Nacional del PRI, fue gobernador de Sonora en la etapa crucial del salinato trágico cuando se produjeron los magnicidios del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo –al que poca atención dio el querido San Juan Pablo II-, Luis Donaldo Colosio Murrieta y Juan Francisco Ruiz Massieu cuya hija, Claudita, modificó su perspectiva transformando el rencor por la apetencia de un elevado cargo público; ahora ocupa la misma posición que tenía su padre cuando fue ultimado.

Como gobernador viajó a Tijuana luego del asesinato de Luis Donaldo, a regañadientes porque el entonces presidente Salinas –según me confió Beltrones mismo- insistía en que no se moviera, y colectó información privilegiada de la que NO ha dado cuenta en casi veintidós años pese haber viajado con el asesino material, Mario Aburto Martínez, hacia la Ciudad de México en un avión de la Procuraduría General. Ni siquiera fue capaz de informar sobre los pasajeros –uno en especial- que le acompañaron. ¿Es confiable un personaje con tal proceder tenebroso?

Los sonorenses, no uno sino un tropel, le acusan de haber desfalcado a la entidad por más de mil millones de pesos, una cifra bastante mayor a la deuda contraída por los Moreira –treinta y tres millones de acuerdo a los datos oficiales- y por el troglodita Javier Duarte de Veracruz –él solo ha contraído empréstitos por 39 mil 798 millones sumados a los acumulados por sus antecesores, sobre todo Fidel Herrera, que elevó el renglón en 18 mil millones de pesos-. Pro, claro, a Manlio nadie lo investiga porque fue capaz de “recuperar” al PRI con la exitosa dietista Claudia Pavlovich Arellano, hija de una ilustre dama, esta sí, Alicia Arellano Tapia, la primera senadora que tuvo el país al lado de la campechana María Lavalle Urbina en la LXVI Legislatura.

El caso es que, en materia de arreglos soterrados, Manlio le gana al presidente de la República cuando, se supone, debiera ser al revés. Esto es: Cuando ya estaba listo todo para proceder contra el exgobernador de Veracruz, es decir el ladrón Duarte, Beltrones reculó y aseguró que solo era un rumor malsano ¡para debilitar al PRI!

En realidad, en el fondo, quiso cubrirse las espaldas por la victoria de otro personaje siniestro, Miguel Ángel Yunes Linares, el otrora elbista postulado por el PAN al gobierno de su entidad y con la marca de la complicidad que extendió cuando, en su condición de subsecretario de Seguridad Nacional, alteró el lugar donde se desplomó el helicóptero de su jefe, Ramón Martín Huerta el 21 de septiembre de 2005, apurado por afirmar que se trataba de un mero accidente para cerrar el expediente y venderle así el favor a los Fox, los amigos del guanajuatense victimizado, cuando el clima de terror crecía sin remedio. Y nadie, absolutamente, ha procedido a realizar las indagatorias correspondientes. Círculo negro cerrado.

Solo faltó que Manlio, a cambio de servir a su correligionario Duarte, con lo cual los panistas conquistaron el feudo con un abanderado bastante más siniestro, procediera a designarlo dentro del PRI como una especie de delegado itinerante con funciones internacionales. Todo ello con un absoluto desprecio por las víctimas del sujeto –entre otras veinte periodistas de acuerdo a los datos oficiales-, y los desfalcos administrativos sin explicaciones. Los asesinatos, por cierto, han continuado contra un gremio perseguido.


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06 Febrero 2018 04:00:00
No encuentro uno
Corre rápido 2018 y ya se nos fue casi una semana de un año con patente de terrífico por sus alcances económicos y, sobre todo, políticos. A las encuestas y sus contratantes, mismos que pagan para darse el gusto de sentirse en la vanguardia aunque sea en papel gráfico, deben añadirse los pataleos de los aspirantes, por debajo de la mesa como canta Manzanero, los derrapes de los mismos y la ausencia de estrategias serias para avanzar en la lid electoral. Preocupan las apariencias y no el fondo.

El colmo fue que, hace apenas unos días, el comentarista Pepe Cárdenas anunció, muy ufano por sus desencuentros con Andrés, que quien se dice no priísta, José Antonio Meade, empeñoso en subrayar su no militancia como si tal fuese deshonroso –lo es para muchos pero estos no son precandidatos presidenciales-, saca siete puntos –de 47 a 40- en las preferencias de la ciudadanía al icono de la izquierda. Un salvaje adelanto movido por el rencor, acaso, y la desesperación. No hay nada que originara un derrumbe como este. La falsedad de tal información es tan evidente que ni siquiera podemos compararlo con la escala truculenta de Calderón en 2016. ¡Por favor!

Quien lleva la peor parte, hasta ahora, es Ricardo Anaya Cortés, cuyos ribetes de conquistador se han visto ofuscados por la realidad d un “frente” en pleno naufragio y sin marcaje serio en los sondeos de opinión... aun cuando los propios, los de los tres partidos en unión extramarital, se empeñan en decir que el Frente ya saca cabeza a Andrés considerando las adhesiones a sus respectivas alianzas, uno con la ultraderecha (PES) y otro con una izquierda con olor a cempasúchilt (PRD y MC).

Cuando menos, el Movimiento Ciudadano (MC) cuenta con un “gallo” jalisciense muy difícil de derrotar, Enrique Alfaro Ramírez, alcalde de Guadalajara, bien visto por un enorme conglomerado de sus coterráneos y listo a ganar la gubernatura de una de las entidades claves. La aportación de MC a la causa del Frente es digna de tomarse en cuenta mientras el otro aliado, el PRD, no saca ni piedras de los sitios en donde gobierna –En Morelos de Graco están encendidos los polvorines y en la Ciudad de México dividen lo ya dividido-, para mal.

Si los priistas toleran que un gobernador ebrio –o con una cruda brutal-, Alejandrito Murat, diga incongruencias y conjugue los verbos al estilo peñista, los panistas parecen jugar en lugar de hacer campaña como lo hace Anaya quien parece que sus recorridos sirven para distraerse con sus hijos montando tirolesas o asando bombones en el campo con las flamas de hogueras ya no permitidas en buena parte del país.

Andrés debería irse a casa –o a “La Chingada”-, para dejar pasar las semanas y donar, a los damnificados de septiembre, lo que debiera invertir en su campaña -207 millones de pesos y no solo la mitad-, mientras los otros, solitos, se tropiezan; pero si cae en el juego de las decalificaciones ofensivas deberá recordar a donde le condujeron sus arrebatos hace doce años cuando ganó unos comicios que no pudo, ni supo defender. Ahora arremete contra el INE, el árbitro de la contienda, cuando él fue el primero en lanzarse para jugar con las cartas marcadas del fraude.

¿O ya se olvidó de 2006 y 2012?


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04 Febrero 2018 04:00:00
» Dolor permanente
La justicia no solo es la baza que sirve para asegurar la convivencia pacífica dentro de las marañas comunitarias de nuestros días, sino igualmente el analgésico para reducir el tremendo dolor por cuanto se pierde por la cobardía de cuantos delinquen y llegan al crimen para cumplimentar, como sicarios, las órdenes de los jefes de las mafias, incluyendo la del gobierno. La vulnerabilidad de los seres vivos es tan grande que de ello se aprovechan cuantos disponen de la violencia para cercenar caminos, doblegar espíritus o sencillamente matar por capricho o prepotencia para sentirse superiores cuando, al fin y al cabo, los destruirá la historia. Lo mismo entre tiranos que sicarios, cortados con la misma tijera.

La injusticia, que inicia con la ausencia de gobierno y la negligencia oficial, cala en cambio a los espíritus libres y los asfixia. Si se prolonga, mayor es no únicamente la frustración sino el rencor, sólo contenido en apariencia, que nos impulsa a reclamar, exigir, perspectivas mejores para quienes nos siguen. Nada más terrible que los caminos se cierran igual a nuestros hijos y nietos, a nuestra herencia genética por la resistencia inaudita de los perversos que atesoran poder no para servir sino para servirse por los demás en un ciclo, el actual, carente de liderazgos con credibilidad, esto es sostenidos con la congruencia y no las explicaciones ramplonas. Sin la sensación de la justicia se pierde hasta la sensibilidad por la libertad. Y esto ocurre, en especial para el gremio periodístico, desde la funesta década de los ochenta de la centuria pasada, cuando menos, y diez años atrás en cuanto a la descomposición social por obra y gracia de la represión.

Entre el 5 y 7 de febrero de 1986, el escritor, periodista y político, Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, fue cobardemente asesinado. Un crimen de Estado, sí, aunque algunos mercenarios de la letra impresa, con la sordidez que los caracterice, minimicen las afrentas que no han padecido ellos en carne propia para presentar los hechos consumados como “patrañas” o febriles pensamientos de novelistas extraviados como, en más de una ocasión, he señalado como responsables del suceso y no se han atrevido a contestarme ni, mucho menos, a presentar en tribunales pruebas suficientes para contrarrestar mis denuncias periodísticas, perdida la fe en los órganos señalados, precisamente, para mantener el justo equilibrio entre la justicia, superior, la ley y los intereses corporativos, también a los traidores que siguen disfrutando del erario a pesar de múltiples señalamientos en su contra. No entendemos como alguien acusado por pederasta, por las voces de once pequeños abusados en Cancún, siga siendo jefe de la bancada priísta en el Senado o un represor de cepa, tránsfuga, pretenda convencernos de que, ahora sí, es de izquierda y sirve a la causa de la renovación supuestamente abanderada por Andrés Manuel; me refiero claro al también senador, “electo” por el PT y ahora morenista, Manuel Bartlett Díaz el “Hoover mexicano”, indefinido y cobarde, refugiado bajo los pantalones del icono de los liberales a quienes tanto persiguió... y criminalizó.

Alguna vez, un sujeto extranjero –como a tantos de fuera a quienes les abrimos las puertas ejerciendo la xenofobia al revés; sólo en México suele darse este fenómeno-, me espetó diciendo que escribía por rencor. Y le respondí:
--Cuando no existe justicia, el rencor se justifica y se desarrolla. No es posible olvidar con la misma facilidad con que lo hacen los ofertantes en las campañas proselitistas con la memoria trastornada desde el momento mismo en el cual cesan los escrutinios.

Y es cierto que, sin llegar al extremo de la venganza ciega, el hondo dolor por la impotencia acelera las pulsaciones y nos obliga a recorrer sendas más peligrosas siquiera para exhibir a la satrapía gobernante y tratar con ello de frenar sus tendencias represivas, su honda descomposición mental por la que se permiten hasta tomarse las vidas ajenas o manipular con ellas. Desde Tlatelolco hasta Iguala, pasando por Aguas Blancas, Chenalhó y Tlatlaya. ¿Acaso nunca metieron las manos los infelices con uniformes a quienes el mundo se les cierra a las órdenes de sus superiores ahítos? Cuanta vergüenza histórica cargan sobre sus hombros; cuánta sangre derramada impunemente.

Hoy, a treinta y un años de distancia, sigo llorando la muerte de quien me lo dio todo, incluyendo la magnífica estafeta de su profesión, limpia y sólida. Y lo hago no porque no haya sido capaz de superar el duro trance, como lo han hecho muchos otros valerosos mexicanos quienes no cesan en su clamor, sino por atestiguar la pobreza institucional cuando se trata de un reclamo ciudadano sobre un hecho incontrovertible e igualmente inextinguible.

¿Requerimos sentir en carne propio las agresiones para rebelarnos? Les digo a quienes no han pasado por estos tragos amarguísimos que si no suman sus voces pronto se postrarán ante cuanto ya no tenga remedio, la muerte de algunos de los suyos, sojuzgados por el peor de los atentados contra los seres humanos: precisamente, la injusticia con la que se nos va de las manos la señora libertad.

Es esta injusticia la que en esta fecha, cada año, cala mi espíritu profundamente. Desde 1986 dialogué con presidentes de la República, secretarios de Gobernación –de distintas filiaciones y caracteres-, procuradores generales, funcionarios de distintas escalas como los directores de la CISEN, algunos jefes de los cuerpos de seguridad –incluyendo, claro, miembros del ejército de la más alta jerarquía, esto es secretarios de la Defensa Nacional-, y hasta personajes del alto clero que llegaron a saber, a través del secreto de confesión lo que me obligaba a interpretar el sentido verdadero de sus palabras-, cuanto pasó en aquella ruta de la perversidad entre Ciudad Altamirano y Zihuatanejo con una última, definitiva escala, en Vallecitos de Zaragoza donde Don Carlos fue enterrado como desconocido en una fosa semiclandestina, muy parecida a las que hoy rodean Ayotzinapa por sus serranías. ¿No se explica con ello el llanto por la impotencia tras tantas décadas de lucha por la verdad?
Me lamento por mí y no puedo perdonarme.

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02 Febrero 2018 04:00:00
» Hacia el averno
No entienden. Los políticos de la nueva era van sin ideologías por los pasillos del poder. Ya no es dable hablar de derechas –aun cuando abundan los conservadores- ni de izquierdas en el amplio abanico desde los radicales hasta quienes se dicen responsables por tímidos. Lo importante es la conquista del poder y la distribución de las canonjías en una falsa interrelación con adversarios y acompañantes. La partidocracia manda y tal nos lleva hacia el cauce del fariseísmo de Estado.

He comentado, algunas veces, el planteamiento de Andrés Manuel en 1999, cuando aún dirigía al PRD y no encontraba cómo soltar las riendas a un sucesor con consenso, sobre la candidatura del corrupto empresario Gastón Alegre, protector de las fortunas de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, cuando tales exmandatarios eran señalados como reyes del averno político y, por ende, repulsivos para el estratega e icono de la izquierda. Respondió así, en mi casa, ante un selecto grupo de colegas:
--Primero debemos posicionarnos, avanzar con votos; después limpiaremos la casa.

Pero nunca hicieron lo segundo y la recoja de basura continuó hasta volverse una montaña de confusiones con el arribo de Manuel Bartlett Díaz a las filas de la MORENA de López Obrador, en dónde este decide todo y los demás se adaptan o son llamados traidores.

Ahora se incorporan Esteban Moctezuma Barragán, zedillista de cepa, Gabriela Cuevas, expanista de cepa, y Alfonso Romo Garza, el cómplice mayor de los Fox.

En esta dicotomía fatal se ha llevado, por desgracia, un tonel de decepciones aun cuando sus incondicionales no aceptan discutir sobre el tema y acuden al trillado concepto del “pasado” como si con ello pudieran perdonarse las afrentas consumadas contra la sociedad por parte de quienes hoy cobija: Además del citado, Pablo Salazar Mendguchía, los Monreal, los Bejarano –contando a su mujer Dolores Padierna-, y los pandilleros Martí Bartres e incluso Gerardo Fernández Noroña ya lanzado por la vía independiente porque bien sabe que Andrés no le abrirá jamás el paso, ni a él ni a ninguno otro. Y Fernández Noroña no habla mal de López Obrador sino al contrario, pero lo conoce demasiado como para pensar que podría tener opciones de candidatura... hasta el fin del liderazgo vitalicio. Ya ni los Papas.

El virus de la amnesia conveniente se desarrolla de tal modo que el PAN está hondamente contaminado por lo mismo. Contar con un gobernador de Veracruz, una entidad profundamente lastimada por la violencia, la represión y la ingente corrupción, con un personaje del averno, Miguel Ángel Yunes Linares, predador por donde se le quiera ver, es una situación que pinta de cuerpo entero los cerrados caminos del panismo: La ambición por el poder, solo por este, a despecho de la menor congruencia moral y política.

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01 Febrero 2018 04:00:00
» Alegres compadres
Si mañana fueran los comicios federales, sin duda, el vencedor sería Andrés con amplio margen; no importan su infarto y sus dos cardiopatías posteriores -un elemento que le impediría jugar a elecciones en cualquier otro país-. Más allá de todo, es él quien acapara los votos. La cuestión es cómo nos gobernaría con la cáfila de maleantes que le rodea. Me preocupa porque tiene la puerta abierta aunque cuantos entran restan confianza... y sufragios. 

¿Y después? Todos creen que sería mejor la perspectiva que la actual y es posible. Para mi fuero interno sería ideal que, además de presentar como lo hizo a un gabinete ambiguo -sin las figuras que mecen la cuna-, hiciera su propia autocrítica y explicara cómo serían sus primeros cien días de gobierno.

Podríamos dormir más tranquilos todos. ¿Habría o no libertad de expresión? ¿Respetaría a un Congreso mayoritariamente en contra? ¿Habría posibilidad de que superara la ingobernabilidad latente? ¿Cómo actuaría contra el narcotráfico pese a algunas figuras que le acompañan -Batlett entre ellos-, y buscan asfixiarlo? Por lo demás, a mí no me asusta; al contrario, sigo creyendo que es menester cambiar de sistema, no solo de partido, y no sé si Andrés estuviera dispuesto a ejecutar al presidencialismo mesiánico y a la partidocracia enferma. Quisiera creer en él señalándolo como un revolucionario pero, por lo pronto, y con los “dorados” que le rodean no pasa de ser un simple caudillo; y éstos son devastadores. Repásese la historia para corroborarlo.

Desde luego, la gran ventaja de Andrés es la pobreza de sus adversarios.

Fíjense, el abanderado priísta que no es militante, José Antonio Meade Kuribreña –Nieto del escultor Pepe Kuri Breña, así por separado-, pretendió destinar su vida, desde joven, al área de los seguros y los tributos; para ello estudió primero en el ITAM de la Ciudad de México y después en la célebre institución de Yale que fue igualmente, como él dijo, el Alma Máter de Ernesto Zedillo, despreciando su paso por el Politécnico Nacional.

Hace tres años apenas, en agosto de 2015, no tenía la mente puesta en la remota posibilidad de ser candidato de un partido en el que no se había inscrito jamás, como tampoco lo hizo respecto al PAN cuando sirvió a las administraciones de Fox y Calderón alcanzando el grado de “ministro” en el gabinete del segundo. Luego, en calidad de anfibio de la política, fue designado Canciller de Peña Nieto en condiciones a la contra.

¿Y Ricardo Anaya? Le encanta mostrarse en exteriores, luego de eliminar con alianzas soterradas y vínculos poco santos –aunque él tenga cara de monaguillo alegre a diferencia de calderón quien parecía regañado-, exponiendo a los suyos, tocando diversos instrumentos musicales –le encanta la guitarra de son-, lo mismo en Veracruz que en la Sierra Tarahumara, tan lejana en distancia y espíritu por el grosero abandono de los regímenes roedores. Cuando menos, si pierde los comicios, Anaya tendrá el oficio de músico folklórico con el que podría instalarse en alguna callejuela de Londres o de París, para así cosechar frutos de su inglés y francés tan bien hablados.

Si de escoger se trata... ¡díganme, amables lectores!

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31 Enero 2018 04:00:00
» El día de Walt
Cuando asumió el “pato” Donald la presidencia de los Estados Unidos, haciendo buenos los augurios de Walt Disney –y, al parecer, también de los pitonisos Simpson-, hablamos de que volvían a darse las condiciones para un nuevo día “D” recordando el desembarco en Normandía como efecto del bombardeo, sin aviso, a Pearl Harbor desde donde los Estados Unidos habían puesto en jaque a Japón; no fue aquel un acto de traición sino de defensa ante la disparidad de fuerzas y la amenaza que significaba la flota norteamericana en el Pacífico.

La comparación siniestra surgió porque la protesta de Trump parecía el símil de aquella ocupación de Europa con el argumento de combatir a un sistema inhumano, avasallante: el fascismo o igualmente el nazismo surgido del modelo Nacional Socialista para el cual sólo importaba el desarrollo de Alemania y la supresión de los candados a ésta impuesta luego del desastre de la Primera Guerra Mundial.

Fue la vendetta la que llevó a la terrible conflagración, la más cruel de la historia incluso por encima de la Segunda Guerra universal, y las muertes de dieciocho millones de combatientes y civiles. Y el Tercer Reich logró, al inicio de la nueva oleada de terror bélico, vindicarse por las “humillaciones” que culminaron con el armisticio germano en un vagón de ferrocarril colocado en los jardines a las afueras de París.

Ahora, como se previó desde el principio, la asunción de Trump fue una parodia de rencores, de visceralidades acumuladas y de fobias acrecentadas por la soberbia. Todos los ingredientes que hicieron de Adolfo Hitler el más grande villano –para muchos criminal- de la historia. La misma filosofía está en boga ahora en la Casa Blanca –la de Washington-, merodeando por la oficina oval, conocida como el set más recurrente de la industria de celuloide –el otro es el de la escenografía de la brutalidad extrema de la guerra-, en donde Trump descarga sus odios personales y su augusta xenofobia basada en el imperio del capital extraído a costa de la sangre de los demás.

En el retorno a la década de los cuarenta del siglo pasado, Trump enfiló hacia México sus traumas y antipatías. Rompió tratados comerciales, como había adelantado, y acribilló con adjetivos hirientes a nuestros compatriotas que se ganan la vida en territorio norteamericano, también a cada uno de nosotros, generalizando sobre cuestiones como el tráfico de drogas... ¡propiciado y administrado por las propias autoridades y servicios de inteligencia estadounidense! Sólo los hijos de esta nación vecina son capaces de tan brutal parodia; ni siquiera la clase política de nuestro país.

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30 Enero 2018 04:00:00
» Violencia en campaña
Hemos mencionado en este espacio que los aspirantes a la presidencia sopesan fuertes tabúes, igualmente quienes aspiran a otras posiciones como las ocho gubernaturas en disputa, la gobernación de la Ciudad de México, 64 senadurías y 500 curules para diputados –además de la renovación de la mayor parte de los Congresos locales y mil 596 ayuntamientos-, incluyendo los Ejecutivos de sendas entidades que apenas hace dos años estrenaron gobernador, Puebla y Yuneslandia otrora Veracruz, dentro de un mar de confusiones partidistas –y los consiguientes chantajes al estilo de Gaby Vargas, prima hermana de Juana, esposa de José Antonio Meade, y de la consorte de Alfredo Del Mazo-, y de incertidumbre general.

La guerra poselectoral está asegurada a pesar de que algunos estiman irreversible la tendencia ganadora de Andrés por el puntaje que lleva en “casi” todos los sondeos, no así en las casas encuestadoras ya conocidas que sirven a quienes les pagan y encuentran, dentro de las chisteras de los alquimistas, una incierta parejura entre las tres opciones más fuertes: MORENA-PES, Frente Ciudadano por México –PAN, PRD y MC- y el Frente por México, qué imaginación, integrado por el PRI, el PANAL y el Verde.

Desde luego, como ya comentamos, hay demasiadas incongruencias en estas alianzas pasajeras y turbias:

1.- El PAN se arrimó a sus antagonistas históricos, el PRD y MC, que antes sirvieron como lanzallamas de Andrés fueron su blindaje en las luchas poselectorales de 2006 y 2012.

2.- MORENA, que iba muy sola, optó por aceptar el apoyo del ultraderechista PES, en donde se sostienen tesis sobre el aborto, el matrimonio igualitario, la actividad de las Iglesias, etcétera, diametralmente contrarias a la base ideológica de la izquierda lópezobradorista, tan singular que no se le puede comparar ni a la de Maduro ni a la de los Castro ni, mucho menos, a la de Putin y predecesores. ¡Para acabar con los mitos!

3.- Es bien sabido que el abanderado del PRI, el no militante José Antonio Meade Kuribreña, es un gran aficionado a los toros; lo he encontrado en la Plaza México decenas de veces al lado de algunos de sus familiares, gregario como es; pese a ello, la alianza con el Verde, el grupúsculo más antitaurino de la fauna política –de donde provino igualmente la prohibición a los circos con animales, mismos que fueron dejados a su suerte y muerte, abandonados por quienes los requisaron-, camina sin tocar el punto que enciende las venas del cuello de quienes prohíben, sin conocerlos y con frenética demagogia, espectáculos y aceleran cursimente el amor hacia los animales a los que sacan a la calle, ufanos, con una cuerda al cuello que casi los ahorca para luego insistir en que los irracionales tienen los mismos derechos que los “amos” de estos.

Menos mal que Meade, el no priísta todavía candidato, se atrevió a romper uno de los tabúes y anunció que procederá contra el narcotráfico arrebatándoles armas, posesiones y dinero... algo que pudo y debió iniciar como secretario de Hacienda, a menos de que peña nieto no se lo permitiera. ¿Es el inicio de la ruptura que viene?

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28 Enero 2018 04:00:00
» Si la Historia…
Alguna vez escribí que si la historia no estuviera plagada de episodios en los que los padres matan a sus hijos por el poder y estos a aquellos, ni de líos de Mata-Haris espías que condensan en la promiscuidad las apetencias de los señores de horca y cuchillo, sería difícil de creer en la cantidad de intrigas, acuerdos soterrados, goles sucios, dobles intereses y lecturas, intenciones inconfesables y ruindades políticas que en el presente modifican perfiles y nos hacen la remontada mucho más difícil. ¿Pasaría algo similar a un tsunami si desapareciera la economía como rectora de la riqueza y retornáramos al honrado trueque para colocar a todos en la justa medianía, sin especulaciones escandalosas?

Quizá uno de los grandes estrategas estadounidenses, sentado en su cómoda y blindada oficina del Pentágono por ejemplo, llegó a la conclusión de que el extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, era bastante más que un cáncer peligroso con posibilidades de extenderse al resto de las naciones del cono sur. Y le atacaron, duramente, durante largo tiempo si bien él mismo se ponía en el blanco con desplantes, poco serios los más, y actitudes belicosas solo justificables si el petróleo de su país fuese el único material para proveer de verdadera riqueza. Como existen otros –incluyendo la redituable especulación-, Chávez se fue quedando solo aunque después recuperó posiciones, no por su terquedad por perpetuarse –uno de los errores más graves por él cometidos-, sino porque la defensa de la soberanía de su país, enfrentado a la nación más poderosa de todos los tiempos, resultó poco menos que ejemplar.

Después Chávez alegó que los estadistas de América Latina –no los mandatarios turbios y acomodaticios-, están siendo víctimas de una suerte de “código negro”, ya no naranja, para inocular cáncer a algunas de las figuras prominentes de Sudamérica, como él, la señora Cristina Fernández, de Argentina, Fernando Lugo, de Paraguay, los brasileños Lula da Silva y Dilma Russef, entre otros. Además de Fidel, el de Cuba, cuya muerte tardía no permitió ver el alcance de la maldición. El hecho es que quien no cree en las casualidades, defecto de este columnista sin remedio, aplica la lógica y suma estadísticas para concluir que en ninguna otra época tantos mandatarios latinoamericanos habían padecido del mismo mal en distintas circunstancias, minados de moro irreversible.

Chávez, naturalmente, culpó a la CIA hasta que el cáncer lo mató el 5 de marzo de 2013. Y volvemos al inicio de esta columna. Si la inteligencia estadounidense no hubiese protagonizado tantas y crueles intrigas, magnicidios y matanzas impunes, no podríamos creer en algo que podría parecer incluso burdo. Pero, por desgracia –y sería muy positivo indagar y aclarar lo correspondiente-, la secuela de hechos infames ha sido tal que cualquier rumor, o una denuncia presidencial aunque viniera de un general ex golpista, llama nuestra atención y obliga a reflexionar hasta que punto lo expuesto por el venezolano ahora extinto pudiera tener visos de credibilidad. En lo personal, la duda acelera mis sospechas. ¿Y las de ustedes, amables lectores?

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26 Enero 2018 04:00:00
» Intolerancia en Auge
Las tramas del proselitismo barato que estamos sufriendo caen hacia el vacío. No se trata solo de los mensajes propagandísticos sino, sobre todo, la actitud gregaria, sectaria y totalmente tuerta de quienes conforman las sectas partidistas, tan divididas que cualquiera puede hacer uso de ellas con facilidad únicamente manipulando, por debajo del agua, las pobres campañas, en ideologías no en presupuesto –ya luego nos dirán que montar un mitin cuesta cien pesos y pagar un comercial algo así como ciento cincuenta, tal y como han hecho los señores Calderón y Peña en sus respectivos momentos de gloria-, con los adherentes de rumores que se extienden por doquier con una carga de mentiras...

pero también de verdades.

Que si los rusos están interesados en nuestras elecciones es evidente luego de intervenir en los comicios de los Estados Unidos al grado de convertir a Trump en presidente –ya lleva un año y seis días en la Casa Blanca ante nuestro asombro-, no necesariamente es una campaña de desprestigio contra Andrés sino al contrario: Lo dibuja como alguien dispuesto a las alianzas internacionales con tal de contar con los sufragios necesarios para ganar sin injerencia de los miserables alquimistas mexicanos, comenzando con el inefable Lorenzo Córdova Vianello, el racista favorito de Peña. Debe entenderse: Los hechos pueden no obedecer a nuestras singulares apreciaciones salvo que definan el proceder de un mal gobierno.

Las redes sociales se han convertido en un baluarte para expresarse libremente; por desgracia, no son pocos los ignorantes y esbirros que convierten a este instrumento en refugio de libertinos anónimos con elevada egolatría y una disposición, a flor de piel, para denostar a cualquiera que no opine como ellos con insultos de baja ralea, provocaciones o insinuaciones insolentes y descocadas. En mi caso, a medida que las opiniones críticas debieron elevarse, no han cesado los aprendices de brujo, al estilo de Disney, en subir y bajar escalones convertidos en escobas dispuestas a llevarse agua y no basura. Así en el México de hoy.

A algunos les molesta que citemos a Venezuela porque consideran cada comentario una agresión contra Andrés, sin siquiera leer a profundidad cuanto se dice; otros, cada que se cita a la monarquía de los Borbones se exaltan pensando que halamos obligatoriamente del cacique panista Yunes; unos más se inquietan con el andar de peña por doquier porque saben que sus traspiés le resultan más caros al a abanderado, no militante, del PRI. En resumidas cuentas deberíamos no ejercer el periodismo mientras dura una contienda política y que sea el aislamiento, como el de los monjes cartujos, lo que conduzca nuestras conciencias. Una enorme catástrofe del cerebro ante las venas mal irrigadas por la sed incondicional.

Sencillamente, me niego a la subjetividad de quienes reverencian a tal o cual aspirante o lo denuestan sin más motivo que su propia visceralidad. ¡Hay tantos! Pero de eso a permitir que un barbaján alegue tener derecho a cuestionar una carrera de medio siglo, a todas luces honorable, porque de pronto no coincide con alguna línea o algún análisis, al grado de pretender señalar como mercenario a todo aquel que los decepciona por no ser parte de su “team”.
De estos piojos, líbrenos el Señor.

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25 Enero 2018 04:00:00
» La anticorrupción
Quienes fraguan nuestro destino a base de manipulaciones constantes y mentiras descaradas, insisten ahora en que quieren luchar contra la corrupción, el mal endémico de nuestro sistema que nos ha detenido en un punto muerto. Por ejemplo, el señor peña asegura que, algún día, -esto es cuando sólo le faltan diez meses o menos en la Presidencia; siempre queda la esperanza de que se retire si tiene un poco de vergüenza-, habrá de darse el sistema anticorrupción con la participación de personajes preclaros como Manlio Fabio Beltrones quien, de verdad, está en serios predicamentos judiciales, en Chihuahua, ya perdido su antiguo encanto de serpiente bailadora.

También José Antonio Meade Kuribreña, el abanderado del PRI que no es priísta –una extraña amalgama para cantarse ciudadano y no político del sistema luego de haber sido cinco veces secretario de Estado, en dos ocasiones al frente de la Hacienda Pública-, tiene prisa, según dice, en cuanto a designar a un fiscal anticorrupción que, según él, estará destinado a frenar las ambiciones sin límites de quienes integran la clase política y han dado cauce al sexenio más amoral de los últimos tiempos, con sobornos millonarios de por medio y “moches” descarados que alegraron la existencia de priístas y panistas sobre todo. No puede olvidarse ni a Obedrecht ni a Higa.

Meade es un personaje de pulcras maneras, cortés y amable. Hasta ahora no ha caído en el tobogán de la soberbia como otros de sus aliados; pese a ello, el tema sobre la voracidad financiera de la clase política lo toca también a él por cuanto en sus funciones, sobre todo como secretario de Desarrollo Social –en donde blindó a la ex perredista enamorada Rosario Robles Berlanga-, y de Hacienda –donde siguió órdenes superiores para manipular, con las participaciones federales a los estados, a los gobernadores más “broncos” o susceptibles hasta que se le apreció el engendro de Javier Corral Hurtado para exhibir los nexos entre él, César Duarte –prófugo-, Manlio Fabio y el intermediario Alejandro Gutiérrez Gutiérrez (a) “La Coneja” y coahuilense muy ligado a los deleznables Moreira-.

De allí que resulte sorpresivo el lanzamiento de la audaz versión sobre el intervencionismo ruso –montándose en la trama de la Casa Blanca como derivación del Kremlin-, en voz del tránsfuga por antonomasia, Javier Lozano Alarcón, en los entretelones de la campaña en pro de Meade; estando en juego el partido de peña es inquietante que se hable de ello sin que el gobierno mexicano explique la aparente intervención de Putin, a quien se debe en buena parte la victoria de Trump. Los locos hace tiempo andan sueltos, igual que los buitres y zopilotes.

En el gobierno ruso las carcajadas retumban por doquier. Si tienen metidas las manos en el proceso electoral mexicano, aseguran con ello una victoria incontestable de la izquierda y su ícono; si no la tienen, de cualquier manera salen ganando con el registro de Andrés como uno de los elementos claves para la Latinoamérica del futuro. No miden el cansancio y la secuela de cardiopatías del abanderado de MORENA: una cosa son las intenciones utópicas y otra los aterrizajes sobre la realidad.
Apúntenlo bien, amables lectores.

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24 Enero 2018 04:00:00
» Peña en desventaja
El señor peña está en desventaja notable: los cuestionamientos de sus gobernados, algunos de ellos franca y acaso merecidamente groseros, exhiben a un colectivo decepcionado, molesto, sencillamente cansado y harto de su mandatario y de los “esfuerzos” de éste para armar diatribas e intentan manipular a quienes se las creen. No ha entendido, por ejemplo, que el rencor mayor viene de las mentiras reiteradas y de los pronunciamientos cargados de sarcasmo que van en sentido contrario a la punzante realidad, esto es como si, además de los encajes económicos, los genocidios y la oleada de corrupción, tuviera todavía el cinismo inaudito para vernos las caras.

Por ello habla de que no nos “ciegue” el rencor cuando se trate de evaluar los “avances” de su régimen... hacia el precipicio. Primero, tendría que dar cuenta de las razones para el enojo colectivo y la sentencia lapidaria contra el régimen que encabeza.

Sigo lamentando el lento despertar de los mexicanos, hasta ahora de pie, cuando desde hace dos años, tras las atrocidades de Ayotzinapa y Tlatlaya, amén de otras escenas grotescas como la de su mujer justificando su riqueza en un vano intento de legitimar su corrupción, llamamos a un par nacional, el 14 de octubre de 2014, cacerolas en mano, y ello en lugar de convocar a millones de mexicanos dio lugar al pronunciamiento valioso de algunos grupos racionales y los señalamientos ridículos de otros por haber hecho sonar cacerolas ante una hilera de granaderos en la residencia oficial de Los Pinos.

Perdónenme pero tenía guardada esta nota con la intención de que me sirviera de bálsamo. No entendí por qué un país cargado de afrentas no fue capaz de reaccionar a tiempo. Imagínense, nada más, si hubieran apoyado aquella manifestación hasta lograr, como en 2004, una marcha por la paz, la libertad y el buen gobierno A TIEMPO y no después de más de dos años de gobierno, de octubre de 2014 a enero de 2017, para que salieran a las calles, indignados, los mexicanos. Pudo más el bolsillo, duele decirlo, que la secuela de crímenes y ladronerías. Este estigma también nos cae en la cara.

Hace veintisiete meses se dio la barbarie institucional, entregándose al país a las bandas delincuenciales mientras el ejército, la marina, la gendarmería y hasta los odiados granaderos, eran absolutamente rebasados por el crimen organizado y colocados en una zona de guerra en donde sólo atacaban a los ciudadanos, como los llamados “autodefensas” al grado de despedazar, física y emocionalmente, a quien lideró a las mismas, el doctor José Manuel Mireles Valverde, quien todavía permanece, enfermo, en la prisión. Tal equivale a mostrar su cabeza en una esquina de la Alhóndiga de Granaditas siguiendo el brutal ritual de los salvajes hispanos que sometieron a los pueblos prehispánicos utilizando las artimañas de la traición.

Para eso sí han sido efectivos: para controlar a los ciudadanos desesperados por la ausencia de seguridad y el constante ultraje a sus familias, botines incluidos para la soldadesca, sin la menor protección por parte de las fuentes oficiales que debieron encargarse de asegurar las plazas tomadas por los cárteles en una inútil guerra, propiciada por calderón con su esposa al lado –si es que no estaba mancillada por sus golpes-, que no ha detenido, hasta hoy, el flujo interminable de drogas hacia los Estados Unidos.

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23 Enero 2018 04:00:00
» La única Nación
Para algunos priÍstas recalcitrantes nada cambiará en 2018 si bien algunos admiten, como una posibilidad al alcance de sus manos, que pudiera ganar Andrés las elecciones si bien tal no le bastaría para asumir la Presidencia en donde todo ya está decidido. Insisten en que México ganarle al “sistema” es imposible. Incluso cuando les hablo de que también se pensaba lo mismo en 2000 antes de la derrota de Francisco Labastida, responden ufanos: “Se las prestamos –la presidencia se entiende- un ratito mientras limpiábamos la casa y ahora no la vamos a soltar”.

La confusión es extrema. Pareciera que México es el único país atorado en la prehistoria de la política con un régimen que opta por la utopía antes de concentrarse en el rencor de la mayoría de sus habitantes, sin embargo, poco inquietante por el temor superior a lo desconocido. La mayor parte de los postulantes, incluyendo José Antonio Meade, no son reconocidos sino hasta que rebosan en las cataratas de la propaganda, más insulsa cada vez y provocativa solo para los ingenuos, y se hunden en los abismos de la manipulación burda, y como tal sin sustento en el paraíso de los ocultamientos. Solo faltaba que atacaran a los ojos del presidente y los miembros más importantes de su gabinete mirando las luces “led” –como si en anteriores ocasiones no se hubiesen usado-, de acuerdo a la “docta” versión del secretario de Salud, el desplazado José Narro Robles, ahora aspirante a senador. ¿Y la dignidad?
En fin, todas las miradas, de los no afectados por los haces del demonio, vuelven a estar pendientes del cauce fraudulento del proceso electoral. Ya comenzó, desde luego, y es para pensarse: Ni siquiera son válidas las firmas alcanzadas por la mayor parte de los aspirantes independientes –a los distintos cargos sometidos al sufragio universal-, porque se han descubierto falsificaciones en las credenciales de elector y un sinnúmero de inducciones fallidas como el uso de los muertos y de quienes presentaron documentos caducos para otorgar su malhadada signatura.

Para fraude, al parecer, los alquimistas mexicanos se pintan solos. Ni Putin tiene un sistema tan sofisticado por más que se señale a este como interesado en mover sus piezas en pro del “peligroso” Andrés quien, además, tiene el visto bueno de Trump –hermano de lucha de Vladimir-, según cuentan los más allegados a Alfonso Romo, el empresario saltimbanqui, y a Carlos Slim Helú, el fantasma detrás de los políticos a quienes se puede comprar... es decir varios de cada filiación partidista, quienes son claves para decirlo de una vez.
Es obvio, entonces, que la democracia está secuestrada y a punto de ser violada por el régimen más infame de la historia reciente. No hay parangón siquiera con los precedentes inmediatos –digamos 1988 y 2006-, porque ahora una patraña de esta naturaleza podría salir contraproducente... si los mexicanos se atrevieran a actuar, todos, con la dignidad necesaria y la fuerza colectiva imparable.

Antes, digo, de que nos señalen como la única nación incapaz de superar al sistema y finiquitar, de una vez, la dictadura. Hasta la URSS, una potencia del orbe, fue vencida en 1989. Y China, no pocas naciones sudamericanas, otras africanas –a Sudáfrica le bastó con la reciedumbre de un solo hombre, Nelson Mandela, y a la India con la de un ser excepcional, Gandhi-, y hasta tantos pueblos con dominios muy superiores a su fuerza intrínseca.
¿Por qué México no puede romper las cadenas?

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21 Enero 2018 04:00:00
» Matanza de Tlatlaya
En los límites con Guerrero y Michoacán, en el occidente del Estado de México, desde hace una década cuando menos se ha establecido un cuadrángulo de la muerte en una región, además, en la que las cavernas son el sello distintivo. Arranca en Tejupilco de Hidalgo –es mala costumbre ponerle apellidos de héroes a los pueblos como Almoloya de Juárez, infamándolos después por distintas causas-, extendiéndose hacia Luvianos para bajar hacia Bejucos y seguir a San Pedro Limón y Tlatlaya para rematar en Amatepec. En todos estos sitios, el partido con más peso municipal y ganador de las elecciones es el de la Revolución Democrática.

En 2012, con motivo de la campaña presidencial, me cuenta un testigo directo que las multitudes recibieron a Andrés Manuel López Obrador como héroe, le colocaron guirnaldas al cuello y le hicieron recorrer varias calles entre el estruendo de las balas que se disparaban hacia el aire desde distintas camionetas llamadas “Lobo”. Concretamente, en Luvianos, el abanderado entonces de la izquierda unida fue acompañado por los alcaldes y por los personajes de cada sitio en donde, como curiosidad, las enormes residencias, entre el bosque, contrastan tremendamente con las reducidas casas de los agricultores porque, de acuerdo a los censos oficiales, esta porción mexiquense está dedicada a la siembra de granos básicos aunque, con el correr del tiempo, las actividades fueron variando; incluso entre los lugareños se acepta que entre las cuevas dominantes existen evidencias sobre laboratorios de refinación de cocaína.

Bien se sabe que en San Pedro Limón, cerca de Tlatlaya, el 30 de junio de 2014, un comando militar ajustició a veintidós civiles alegando que se trataba de desmantelar a una “banda de secuestradores”. Luego se guardó silencio ominoso durante noventa días hasta que un semanario y la agencia de noticias AP difundieron fotografías de la masacre en las que se observan cadáveres de niños y el de una jovencita ante el muro de una bodega cerrada. Así procedían los imperialistas británicos en la India de Ghandi y actúan hoy los marines concentrados en la base de Guantánamo, Cuba, contra los talibanes en estos tiempos de lujurioso fundamentalismo.

Los mandos castrenses, entonces, pretextaron que un soldado había sido herido por lo cual debieron repeler la agresión. No fue así: es muy posible que el baleado hubiese sido víctima de las ráfagas intermitentes de sus propios compañeros quienes no cesaron hasta agotar las muertes. Veintidós civiles a quienes no ha podido confirmarse como delincuentes post-mortem cuando se cuenta, y tanto se presumen, con tecnología “punta”, bancos de huellas y voces, de ADN, para poder resolver cualquier enigma criminal.

El drama recula históricamente según la investigación de un acucioso reportero. Y así llegamos a 2008, en plena efervescencia calderonista –esto es antes del derribo del Jet LEAR en el que viajaba Juan Camilo Mouriño Terrazo, el “delfín” en apariencia-, cuando aún se negociaba para aglutinar a los grandes capos del narcotráfico en un solo mando, precisamente el de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” quien se dio el lujo de amenazar de muerte, en mayo del mismo año, al entonces gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto asegurándole que no llegaría a la Presidencia. Por eso fue prioritario capturarlo... aunque ya no estuviera al mando de la “Confederación de Sinaloa” dominada ahora por Ismael “El Mayo” Zambada quien traicionó al primero con el apoyo soterrado de ciertos mandos institucionales. ¿Alguien ha vuelto a saber de este personaje desde la caída del “Chapo”? La sola interrogante es una evidente denuncia.

Pues bien, en ese 2008, Miguel Ángel Granados Chapa, en su columna “Plaza Pública”, publicó lo siguiente exactamente el 9 de octubre, menos de un mes antes de la muerte de Mouriño:

“Al mediodía del lunes 18 de agosto pasado, el tianguis que se sitúa al lado del templo parroquial en San Pedro Limón, un poblado en el municipio de Tlatlaya, distrito de Sultepec, estado de México, fue interrumpido de manera brutal. Llegados a bordo de tres vehículos, una veintena de individuos con el rostro cubierto y con vestimenta de tipo militar disparó sus armas, AR-15 y AK-47 contra la pequeña multitud que trajinaba en el lugar. Murieron por lo menos 23 personas, niños y adultos, y decenas más resultaron heridas. No pareció que buscaran a alguien en particular, contra el que dirigieran su ataque. Su blanco era gente común y corriente, desconocida de los agresores. Se cree que no todos se marcharon al concluir su estúpida y sangrienta acción, sino que algunos de ellos se quedaron en la zona para tener control sobre lo que allí ocurriría”.

“Con ser excesivo, no fue eso lo peor. Rato después de la inesperada embestida, que dejó pasmados a los sobrevivientes, quienes no acertaban a decidir qué hacer, llegaron al lugar otros vehículos, esta vez ocupados por miembros del Ejército. Éstos retiraron los cadáveres, recogieron los casquillos y limpiaron la escena. Despojaron de sus teléfonos celulares a los espantados vecinos y visitantes y se las arreglaron para hacerles saber que era preferible que no se supiera nada de lo ocurrido. Quizá disuadieron también al personal de la agencia del Ministerio Público, incluidos agentes ministeriales, que supieron de los hechos pero no cumplieron sus funciones, pues no se inició averiguación previa alguna”. Hasta aquí el relato del columnista ya fallecido.

Por tanto, no era desconocido el lugar para mandos castrenses y capos que viven como reyes entre el bosque maravilloso, rebosantes de pinos, que les sirven de camuflaje aunque no lo necesitan porque los acuerdos se cumplen.

Lo terrible es que los partidos políticos, y todos sus líderes, parecen involucrados sin remedio.

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19 Enero 2018 04:00:00
» Los temas tabúes
Los (pre) candidatos, todos, parecen apurados en levantar polvaredas en donde nadie las quiere o en inventarse agravios para justificar pleitos arcaicos o marcadamente partidistas, esto es rebosantes de intenciones electorales en un escenario en el cual, cada día, suben y bajan los bonos de los mismos según sea el tamaño del disparate o la eficacia de la manipulación. Incluso quienes alegaban, hace uno o dos meses, ser incondicionales de una u otra causa, ahora manifiestan dudas y sospechas en un escalofriante viaje hacia las verdaderas entrañas del sistema putrefacto.

Dentro de las rebatiñas habituales es cuestionable que los aspirantes a la Presidencia, además de quienes buscan gubernaturas, curules y escaños –deberían también los ministros y magistrados de la Corte, así como los funcionarios electorales, someterse al mismo escrutinio-, opten por desmarcarse, salvo ejemplos muy contados, de ciertos temas tabúes, incluyendo el de los matrimonios entre personas del mismo sexo y cuanto toca a la demanda de muchas mujeres –no todas, ni la mitad siquiera-, sobre su derecho a abortar por cuento, alegan, los cuerpos lacerados son los de ellas; cuestionable afirmación pero válida en cuanto a la postura vanguardista que entraña.

Ya Andrés se metió en un lío al deslindarse, solemnemente, del chavismo y el madurismo de Venezuela cuando comenzaron a aparecer pintas en apoyo de su candidatura –lo de “pre” es una vacilada-, en Caracas y otras ciudades “bolivarianas”. Es obvio que la trampa fue bien planeada por sus malquerientes reventados porque, pese a todo, no logran convencer a nadie de que, en las encuestas y sondeos, ya le alcanzaron. Ello sin dejar de apuntar que, en cierta medida, los tiroteos impúdicos de la politiquería barata le han restado puntos en su tercera carrera hacia la Presidencia. Cuando menos, tiene ya un trofeo: haber sido postulado, de hecho, las mismas veces que lo fue Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano quien aguantó un fraude y la posterior desbandada de los cobardes.

Pero tampoco se atreven a mencionar al señor Trump, el anaranjado de la Casa Blanca, por sus amagos constantes, ni la posición de México bajo un clima bélico globalizado y económicamente mutante. Todo es hablar de lo mismo: la pobreza insuperable, el retraso del campo, las reformas fallidas, las ideologías truncas, la mudanza de algunos personajes saltimbanquis –como, digamos, Javier Lozano Alarcón quien voló hacia la luna de Meade-, y los permanentes agarrones entre falsos valentones que apenas sienten cierto rigor salen corriendo sobre la jaca de Miguel Ángel Yunes, dispuesto a dejar en su silla a su hijo mayor del mismo nombre. ¡Veracruz no merece ser Yuneslandia!

Tampoco nos hablan de las complejas redes de los narcotraficantes ni, mucho menos, de las infiltraciones de los mismos en el andamiaje oficial considerando que, en la mitad del territorio nacional cuando menos, es necesario el aval de los capos para poder transitar por la política. Por eso, claro, cegaron la vida del doctor Rodolfo Torre Cantú y convirtieron en eunuco a su hermano Egidio, sin que nadie persiga al segundo.
18 Enero 2018 04:00:00
» Brújula descompuesta
Las brújulas de la geopolítica parecen enloquecidas; giran en distintas direcciones y no parece haber remedio para ellas en tanto los poseedores de las mismas no manifiesten su propósito de enmendarlas y corregirlas. No hay, para decirlo de otra manera, un idioma común ni mucho menos. Al contrario: La disparidad de posiciones entre la clase política y la sociedad es tan variada como los abanicos hechos en China o en la España de los Borbones –con sangre mexicana, no se les olvide-, coloreados con infinidad de escenas y matices que favorecen la manipulación visual; las copias son tan buenas como las auténticas.

El temor no cabe en este punto; tampoco la obcecación por creer que el ejército arrasaría cualquier manifestación popular, atizado por los genocidios cometidos, porque, en este caso –tras la repulsa por los descalabros presidenciales-, tendría que arrojarse al noventa por cierto de los mexicanos a la fosa común para imponer el término del peñismo obcecado, contradiciendo, en este punto, uno de los postulados más trascendentes de la Carta Magna: El pueblo tiene, en cualquier momento, el derecho de modificar la forma de su gobierno; dicho esto incluso más allá de las urnas.

Los pronunciamientos son claros. Si los órganos y voceros oficiales insisten en tener la razón y se creen los apoyos virtuales de sus esbirros, citados una y otra vez para hacer marco a la discursiva torpe y pretendidamente justificante –esto es para insistir en causas triviales para intentar amainar una tormenta que no cede-, entonces qué demuestren sus apoyos, convocando a los mexicanos; no lo hacen, claro, porque ni los burócratas ni no pocos priístas de cepa acudirían en defensa de este régimen putrefacto. ¿No es ésta razón suficiente para medir el alcance de la mayoría que legitima?

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17 Enero 2018 04:00:00
» De frivolidades
No hay temas triviales cuando se trata de encontrar el cauce para el futuro y es necesario conocer a los (pre) candidatos en unos cuantos meses, salvo en el caso de Andrés acaso el líder más conocido en el territorio nacional y odiado por un número similar de ciudadanos ante aquellos que lo idolatran, y apreciar cosas tan trascendentes como que Juanita Cuevas, la esposa de Toño Meade, va “sola” al súper, mientras López Obrador se corta el pelo en Veracruz y Ricardo Anaya se arranca tocando “La Bamba” con dedicatoria a su hipotética “presidencia”.

Lo de “Juana” ha sido motivo de bromas de mal gusto, obviamente con gusto racista, como si su nombre fuera el peyorativo de indígena o, peor, un signo de vulgaridad. Nunca, en una campaña política y miren que he atestiguado infinidad de bajezas, se había llegado a tanto para ofender a una dama por el solo hecho de ser esposa del candidato del PRI, sin ser priísta, a la Primera Magistratura. Es él quien se postula y sus pecados están a la vista –el encubrimiento fiscal entre otros-, fuera de cuanto pueda representar su familia.

Desde luego, no está mal que Anaya muestre sus inclinaciones musicales al dominar una de las llamadas “guitarras de son” con las que suele sustituirse al requinto que lleva la melodía y la prende. Con esto ya tiene otra opción para el futuro, además de su capacidad de traductor siendo políglota de altos vuelos gracias a las inversiones de su familia millonaria –el inglés y el francés los domina a perfección-, porque no tomó en cuenta que a sus 38 años es difícil que pueda aspirar siquiera a igualarse con el inmenso Lázaro Cárdenas quien asumió la Presidencia tras 39 inviernos –lo de primaveras me suena muy cursi-. A esa edad debió esperar antes de dividir a su partido para luego unir las piezas de un Frente sin coherencia.

Y, por su parte, Andrés ya entendió, acaso por la intervención de su mujer, Beatriz Gutiérrez Mueller –a quien, por cierto, quisieron linchar por haber mencionado los movimientos de rotación y traslación del sol, que sí se dan aclaramos con pena, con la falsedad de que había querido referirse a la tierra-, que debe mejorar su apariencia física, aunque a sus incondicionales les parece perfecto e inmaculado, recortándose el cabello con cámaras de por medio –y luego se queja de que no le prestan atención los medios cuando es el enemigo a vencer para muchos empresarios de la comunicación a quienes ha desafiado-, y su característico sello burlón en Yuneslandia, otrora Veracruz.

Desde allí salieron las bravatas del gobernador en ejercicio quien quiere colocar a su hijo en donde ahora está sentado, Miguel Ángel Yunes se llaman los dos, en la cúspide del nepotismo ramplón bajo los auspicios de un panismo sin rumbo, como igualmente hacía el PRD cuando su timonel era Andrés y buscaba cooptar a figuras políticas diversas a las que ahora deleita con su MORENA, confirmando que, por desgracia, en México los mayores antagonistas acaban pareciéndose entre sí. Andrés no tiene necesidad de rebajarse al cuadrilátero de la ignominia en este “rinconcito de patria”, como cantaba Agustín Lara.

El vociferar de los aspirantes inhibe a los electores no les atare como aquellos creen. Claro, quizá la estrategia sea la de buscar y encontrar una enorme abstención que reduzca los sufragios de castigo contra el peñismo y sus secuaces.

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16 Enero 2018 04:00:00
» País de trompadas
Golpes por aquí y por allá, muertos en cada entidad, justificaciones vanas y pueriles por parte de las autoridades –según Peña estamos en el país en donde no pasa nada... pero ya sabemos cómo es-, incongruencias notables, propensión a la mayor e indignante corrupción de la historia, amafiamiento evidente con las peores células del crimen organizado, incluyendo los cárteles de mayor cobertura, y una notable tendencia a fabricar, ya desde ahora, el fraude comicial pare el primero de julio próximo. ¿Creemos en el gobierno o en la memoria histórica y el acopio de jornadas impregnadas de vileza en donde se juega con la voluntad general?

Solo trompadas, como las de los niños de primaria que se disputan el terreno propio para los juegos en el recreo o acaso una mordida a la torta del compañero, el debilucho y tímido de sus compañeros –quien, a la larga, resulta el mejor entre ellos-, sin que nadie recuerde los hechos a día siguiente mientras los maestros vuelven las espaldas y se hacen tontos para evitar escandalitos. Así, hoy, los gobernadores presionados a actuar como indican los intereses del mandatario federal, ávido en conseguir la hazaña de manipular los votos para hacer ganar a su candidato e impedir cualquiera desviación o fisura de eso que llaman el sistema político.

Arañazos que, sin embargo, tuvieron un detonante mayor, ¡ah, Chihuahua!, en la norteña entidad en donde la violencia se ha disparado como nunca: En el principio de año, la primera semana de este enero, cayeron sesenta y una personas por la violencia sorda y no solo entre los grandes grupos delincuenciales que, desde 1995 y provenientes de Sinaloa, se asentaron en Ciudad Juárez, primero con Rafael Aguilar Guajardo y luego con Amado Carrillo Fuentes, y luego se extendieron desde allí hasta erosionar el Palacio de Gobierno convirtiéndolo en la sede principal de los cárteles, sobre todo los Zetas pero también el del Golfo y el de Tijuana además de la pretendida “confederación” de Sinaloa, en un desafío abierto contra la justicia y el Estado de Derecho... que ya ha sido vencido.

Desde Chihuahua, la de los dorados de Villa y los dorados valles, se alzó la voz de un gobernador de extracción panista, juarense y niño maravilla en sus tiempos, Javier Corral Jurado, pareja que fue de una conocida periodista, para asestar un golpe de nocaut a la administración peñista acusándola de condicionar la entrega de 770 millones de pesos al cese de las pesquisas sobre las desviaciones del PRI en la entidad, obviamente incluyendo las órdenes de aprehensión contra el todavía intocable –por poco tiempo, César Duarte Jáquez, uno de los peñistas más encendidos y reconocidos.

Fue tal la vehemencia del mandatario estatal que nos recordó a Don Venustiano Carranza cuando, desde la Coahuila hoy infamada por una familia vulgar y rastrera, lanzó su proclama para formar el Ejército Constitucionalista para expulsar al usurpador Victoriano Huerta Márquez del poder Ejecutivo. La diferencia es que éste es otro país y las fuerzas locales no podrían enfrentar a la fusión del ejército, la marina y los narcos sobrados de armas y de blindajes internacionales.

Pese a ello, la voz llamó a una alerta nacional.

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14 Enero 2018 04:00:00
» ‘Alteza Serenísima’
Hace tres años, en Guadalajara, con motivo de la Cumbre de Negocios, una joven universitaria, Bianca Patricia Treviño, designada para leer un discurso preelaborado, formal, oficial y siguiendo los protocolos optó por salirse de ellos, se aferró al podio con cierto nerviosismo y comenzó a improvisar una alocución cargada de reproches al gobierno de México por la evidente negligencia del mismo en torno a la generación de riqueza, de empleos y destinos a cambio de buscar fotografías fáciles con los damnificados de los desastres naturales, los niños triquis que asombraron a la opinión pública ganando un torneo mundial de baloncesto jugando con los pies descalzos, o animando a la “primera dama”, Angélica Rivera Hurtado –sobrina del expresidente miguel de la madrid hurtado, en minúsculas, por cierto-, para donar sus órganos en un gesto en lo que lo más representativo fue el gesto de la señora, sonriente pero con una profunda tristeza y la mirada perdida como si algún agobio personal le hubiese carcomido por dentro. Llevamos, insisto, dos años... la historia no comenzó en Ayotzinapa.

Y es natural que así sea. ¿Cuántas veces hemos insistido en que la vida privada de los hombres públicos y las mujeres que ejercen la política debe ser ventilada cuanto tienen consecuencias en el ámbito público y modifican parte o todas las líneas generales? Un mandatario que sale de la residencia oficial a disgusto por confrontar disputas familiares, de menor o mayor calado, reclamos o reproches, incluso incapacidad para serenarse en la intimidad por la angustia de no saber encaminar la nave de la República –la terrible soledad del poder, un lugar común que tantas veces ha sido justificante-, no puede hacerlo con la mente fría y la serenidad necesarias para ponerse al mando del timón.

Son pocas, poquísimas, las oportunidades que tiene el mandatario en ejercicio para medir el pulso de su real popularidad más allá de los cantos de sirena que escucha en cada momento. El genocida Díaz Ordaz, quien podría haber sido un magnífico presidente si la soberbia no le hubiera cegado en aquel segundo semestre de 1968, solía expresar que los mejores días, para él, era aquellos cuando no salían los periódicos, por los días festivos, y podía evitar así la lectura de información crítica o medianamente contraria a las líneas por él señaladas. ¡Y lo decía cuando el control de los medios, específicamente los llamados “nacionales” porque se editan en la capital del país como si solo importara lo que en ésta se piensa, era casi total, con muy escasas excepciones e insana actitud represiva contra los directores de medios disidentes o en abierto desafío! Los testimonios sobre ello son numerosos.

Por todo ello, las palabras de Bianca Patricia calaron hondo en un auditorio que pretendió suavizar las tensiones con una breve ovación destinada a que se callara mientras el maestro de ceremonias intentaba retirarle los micrófonos, lacayuno y desesperado. Frente a ella, el presidente Peña, incómodo ante los representantes de diversas economías en el mundo, pretendió mostrarse imperturbable pero no pudo evitar una palidez que creció tanto como los rumores sobre los males físicos que le aquejan y hacen subir los decibeles a los llamados de Andrés Manuel López Obrador sobre la posible crecida de su causa, esto es la conquista del poder para una izquierda radicalizada pero formada ahora por los desechos sólidos del PRI incluyendo a no pocos antiguos represores –monreal, bartlett, salazar mendiguchía y otros apellidos que deben también escribirse con minúsculas por cuanto a sus historias negras-, justificados por el gran icono de un sector –léase, UN SECTOR- de la izquierda fraccionada bajo la falacia de que el pasado quedó atrás... como el himno priísta escrito por el propio tabasqueño cuando fungió como presidente de este partido en su natal entidad. Es decir, como suelen alegar los fascistas españoles, de nada sirve la memoria histórica.

El mismo criterio, sí, de quienes, franquistas amargados por la repulsa histórica a los crímenes de quien fue llamado “el caudillo” con una petulancia similar a la de nuestra “Alteza Serenísima”, Santa Anna, uno de los tres antihéroes mayores de la patria al lado de Victoriano Huerta Márquez y Agustín de Iturbide –el último también con inclinaciones imperiales como las que pretendieron los conservadores del siglo XIX, esto es la derecha en su conjunto, al ofrecerle el territorio patrio a un príncipe extranjero, el apátrida Maximiliano, el enajenado barbado de Miramar, la supuesta “corona” de México, inexistente en la historia y en la lógica política de todos los tiempos-.

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12 Enero 2018 04:00:00
» Mensajes inútiles
La catarata de propaganda política es tan inútil como superflua. Nadie cree en ella y los más se carcajean por los desesperados intentos de lograr la atención de los protagonistas que se presentan, siempre, como un dechado de virtudes, si defectos de ninguna clase, dispuestos a sacrificar su amplia generosidad por el bien de la nación; sin cada uno de ellos, México iría al desastre y más si se apuesta por alguno de sus contrarios. La dicotomía, entre el bien y el mal absolutos, resulta fatal para la ciudadanía.

Molesta, además, el derroche que significa anunciarse por televisión, radio y, en menor escala, los periódicos algunos de cuyos directores, en el nivel metropolitano, suelen manejarse mejor con las diatribas de editorialistas francamente inclinados por alguna causa o mediante inserciones pagadas que presentan como informaciones frescas que, por lo general, siguen la línea de los socios de tales empresas. Los reporteros, además, están amarrados, en no pocos casos, a las líneas editoriales correspondientes. Hay que decirlo y debe aceptarse como una realidad que mengua notoriamente la credibilidad. Ya se sabe, de antemano, hacia dónde apuntarán diarios como Reforma, El Universal y La Jornada, casados con una tendencia específica y con lectores afines, incondicionales de alguna de las figuras políticas, que no varían una milésima porque no confrontan las ideas y las posturas de los demás.

Esto es: salvo alguna catástrofe indeseable –recordemos 1994-, la votación ya está resuelta y, pese a ello, se dilapidan recursos que, además, ya habían sido ofrecidos para solventar las urgencias de los miles y miles de damnificados de la Ciudad de México, en donde los pleitos de comadres se multiplican desde las izquierdas que se boicotean, Morelos, Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Tabasco.

Dijeron que donarían el cien por ciento de sus percepciones de campaña y en el arranque apenas ya llevan comprometidos buena parte de esos recursos, distribuidos entre los medios con mayores coberturas o con pasquines listos para la difamación fácil o la búsqueda de los peores ángulos; aunque, por supuesto, no pocas veces aciertan.

El hecho es que poner hasta la coronilla a los futuros electores no es tan redituable como se piensa si, además, los comerciales de marras están asentados sobre una enorme mentira: la falsa disposición de los recursos para paliar la tragedia de septiembre pasado. Mientras este punto no se aclare, el histrionismo de cada uno de los participantes –sobre todo los del PRI, la fusión absurda de PAN-PRD y MC, Morena y los independientes con enormes recursos personales-, será contraproducente a todas luces y, desde luego, lamentable para un país con tantas carencias.

Bastaría con hacer más frecuentes los debates entre candidatos para cubrir los espacios sin disparar el número de “spots” en donde suelen sentirse imbatibles por soberbia y un autoelogio desmedido. Y, por cierto, ¿hay necesidad de recorrer hasta el último rincón del país, con los costos altísimos que ello genera, en vez de concentrarse en los conflictos de cada entidad para superarlos con inversiones directas y útiles; no sólo la presencia física para repetir lo mismo y lo mismo... hasta el agotamiento mental.
¡Y lo que falta!

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11 Enero 2018 04:00:00
» Las advertencias
En París estalló en 2015 la más grande advertencia, esa que no quisieron ignorar algunos cotidianos del norte del país que ahora se niegan a publicar informaciones relacionadas con las mafias del narcotráfico, ensoberbecidas e intocables. En París, nada menos, allí donde dio inicio en 1968 al movimiento estudiantil emancipador confundido por muchos como una rebeldía insana y promovida con intenciones de dominio por parte de cuantos pretender movilizar al mundo, durante seis horas no cesaron los disparos contra las instalaciones de una revista satírica que había publicado caricaturas del profeta Mahoma, como si con ello se lanzara un misil para iniciar una nueva “guerra santa”, el señalamiento más feroz de los fundamentalistas llenos de rencor contra el obsesivo intervencionismo estadounidense.

De inmediato, claro, los calculadores españoles se montaron en la misma nave aduciendo que había un paquete “sospechoso” en los edificios del Grupo PRISA –en auge en México a partir de las concesiones de Felipe Calderón-, y de su periódico “El País”, el cotidiano más vendido ya en algunos puestos de las colonias de mayor poder adquisitivo en donde se han instalado las felices colonias españolas, alemanas y estadounidenses listas a hincar los dientes sobre los recursos de nuestro subsuelo avasallando a las empresas mexicanas demasiado temerosas y especuladoras. Esto es, como si en esta institución no se recibieran, a diario, como lo he constatado personalmente, diversos “bultos” conteniendo cualquier cantidad de elementos de dudosa procedencia, desde libros de autores desconocidos hasta obsequios de toda índole procedentes de diversas partes del mundo, sobre todo de México y de quienes ejercen las funciones de socios entre la clase política.

El caso es que, fantasías o no, lo sucedido en Francia, con saldo inicial de doce muertos acribillados dentro y fuera del semanario Charlie Hebdo, fue un hecho perfectamente planeado y el primer atentado terrorista en la capital de Francia contra un medio de comunicación, precisamente en donde tanto se exalta la libertad de prensa y existe un espíritu patriótico encendido –acaso como efectos de cuanto sufrieron los franceses durante los largos treinta años de conflictos universales con una invasión germana de por medio-, para romper los esquemas y proyectar la brutal inercia de la violencia. Como si hubiéramos exportado el horror de Ayotzinapa como alguna vez lo hicimos con el esquema del monopartidismo a las regiones del sur en donde, paulatinamente, fue fracasando.

Solo en nuestro país, en julio de 2012, apostamos por la victoria de la anti-historia y por el costoso ya retorno del PRI a Los Pinos en una marcha hacia atrás hacia la dictadura simulada y no en busca de la vindicación renovadora.

Por desgracia, los periodistas estaremos mucho más expuestos considerando la actitud soberbia, altanera y prepotente de quienes nos gobiernan. De creer en sus mensajes publicitarios –los de todos los partidos- tendríamos que creer en las maravillas de cada uno en su perspectiva de “salvar” a México de la violencia y la corrupción... o incluso, como lo hacen los ridículos verdes, de los “ominosos” circos con animales cuya prohibición truncó gran parte de la convivencia familiar en estos tiempos en los que los padres han sido desplazados por los juegos cibernéticos y la lucha interna, en cada hogar, se identifica al ritmo de los inefables programas de excedida violencia. Los bombazos que salen desde las pantallas nos hacen creer que estamos bajo el fuego en los territorios de Siria y en cuantos países de Medio Oriente actúen los talibanes a quienes se mata cuál si fuese una cacería o se tortura impunemente sin ninguna restricción... salvo la retórica impresentable.

El mismo día en el cual murió don Julio Scherer García, director de Excélsior en una de sus mejores épocas hasta que fue reventado por los sindicalistas azuzados por Regino Díaz Redondo, y luego fundador del semanario Proceso cuya fuerza fue menguando con la ausencia de su emblemático iniciador, los tiroteos duraron en París ¡seis horas! Resulta muy difícil creer que no fueran capaces los célebres comisarios de policía franceses –parodiados por siempre por Peter Seller y su “Pantera Rosa”-, de imponerse en tan largo lapso y mientras caían, precisamente, tres de los caricaturistas “insolentes” quienes se atrevieron a mofarse del Islam y su profeta; una vez aniquilados el fuego bajó de intensidad y las noticias comenzaron a correr como una suerte de advertencia para otros medios en otros países.

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10 Enero 2018 04:00:00
» Grandes mentiras
La mentira es sinónimo de vileza y, en no pocas ocasiones, da lugar a intrigas e infamias que luego se vuelven estigmas para quienes van dirigidas bajo el fuego de la envidia, la ignorancia o, simplemente, los lugares comunes. Pero cuando parte de la cúpula gobernante, los efectos se extienden a toda la población y con ello es factible manipular a no pocas conciencias, debilitadas por la pobreza y el consiguiente desánimo, dispuestas a ser compradas con mendrugos, a los pies de los institutos políticos.

No tengo duda que el fraude comicial de 2018 ya inició; y no se observa una estrategia en quienes serán más afectados –digamos Andrés y muy a distancia el “niño maravilla”-, para repeler las acciones dirigidas a consumarlo. Por ejemplo, el burdo manejo de las encuestas que, por desgracia, buscan inhibir a los votantes presentando los escenarios a futuro como decididos de antemano, sin que se tenga capacidad de respuesta porque los dirigentes políticos serán bien remunerados y estratégicamente colocados en la maquinaria podrida del sistema.

Hasta el momento no existe un pronunciamiento severo sobre la usurpación del PRI en Coahuila, silenciado el panista ganador Guillermo Anaya Llamas para que Ricardo Anaya Cortés, su líder, pudiera acceder a la candidatura presidencial sin recovecos y pasando encima de dos partidos, el PRD, en fase de desaparición, y el MC, que quiere crecer llevado por las manos de sus antagonistas históricos. Le llaman Frente por México pero, si examinamos a fondo las cosas, tendremos a un prestigitador que consulta a un pequeño robot, “el BB”, su futuro y el de México, en plena cruzada por obtener relevancia a costa de los electores ingenuos. Anaya se precipitó porque pudo ser un excelente aspirante dentro de seis o doce años. Y en la impaciencia llevará la penitencia.

Los mexicanos, sin duda, han madurado, tanto, que el cuento de las encuestas parece cosa del pasado pero molesta, sin duda, al ser repetitivo e insolente. Pero hay contenedores: a las oficiales, que marcan casi un empate técnico entre tres fuerzas políticas contra evidencias de lo contrario-, los sondeos en las redes sociales contrarrestan el juego manipulador y exhiben la mentira de quienes se prestan al juego fraudulento. Recientemente realicé un ejercicio, en una página en donde se ha cuestionado severamente a López Obrador, y fue entonces cuando se evidenciaron las distancias: Andrés va muy arriba de sus adversarios; solo en este sondeo alcanzó cuotas del noventa y dos por ciento de simpatías. Imparable.

Pero, ¿Qué hará con este capital político? ¿Detener una nueva usurpación, como la que toleró en el Estado de México, o negociar su retiro para evitar una seria confrontación con las fuerzas del sistema, las del mal? Es la duda que pervive mientras en el exterior apuestan a la continuidad como única manera de evitar el “estado fallido”. Las falacias están encendidas.

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09 Enero 2018 04:00:00
» Reverencia oficial
Como es costumbre, la cuesta de enero es creación de las políticas gubernamentales; esto es, Peña ahora puede confundirse con Mahoma –sin que me lo tomen como una falta de respeto a este guía espiritual-, por aquello de que la montaña va hacia él y viceversa, aunque en el caso del mandatario mexicano no es para renovar la fe sino para aplastar su propia hipocresía mientras los gobernados se debaten por la caída del poder adquisitivo.

Nos saludan con un aumento al precio de la tortilla francamente insultante. El alza del alimento básico de los mexicanos, porque se debe importar maíz luego de que en 1990 el gobierno declaró la autosuficiencia en este grano con intervención de Carlos Hank González, complica el equilibrio social, lo cual es de alto riesgo en un año electoral y con la ciudadanía explicablemente rencorosa, y anula cualquier perspectiva democrática para salvaguardar, sobre todo, las complicidades y arreglos soterrados de un mandatario a la deriva, sin elotes en su mesa.

También iniciaron los asesinatos políticos al caer el precandidato priísta a la alcaldía de Atoyac, en el incendiado Guerrero negro, Adolfo Sema Noguera. Fue un mal presagio, de entrada, contra el optimismo de quienes disfrutaron la hermosa luna de Año Nuevo y enseguida sugirieron que ello era una suerte de mensaje divino, como el que solicita Ricardo Anaya, el niño sabio que aniquiló a dos partidos en un santiamén, cuando pregunta a un pequeño robot, de esos de moda, si el PAN –no el Frente- ganará la Presidencia. Chiquillo al fin y bastante ambicioso como políglota.

Ya hemos dicho que la lista de colegas periodistas asesinados llegó a catorce, de marzo a diciembre de 2017, y la amenaza sigue cerniéndose sobre doce entidades de la República, en donde los crímenes contra periodistas se dieron, y otras más, como Quintana Roo, Sonora y Tamaulipas en las cuales la represión es mayor pero ya los funcionarios aprendieron el difícil oficio de ocultar muertos; para algo sirven los científicos que escarban, con fruición satánica, las fosas clandestinas sin que los cadáveres sean identificados. ¿Y la ONU no conocerá de estos crímenes de lesa humanidad? Seguramente la prioridad, por la influencia anglosajona, es cuidar a las mascotas por el ruido de la pirotecnia. A veces creo que estas quejas salen sobrando por el peso de la intolerancia feroz en determinados temas, desde el sionismo hasta el animalismo.

Lo dicho: ser optimista bajo tales rubros es caer en la demagogia profunda, tanto como el México oscuro donde crece la maleza de los cacicazgos por obra y gracia de la partidocracia fundida con el presidencialismo. ¿Dictadura perfecta o algo peor, esto es la aristocracia encendida de ambiciones dispuesta a todo genocidio concebible?

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07 Enero 2018 04:00:00
» Animal Político
Lo de que el hombre es un “animal político” no puede estar mejor señalado que en la figura de Andrés Manuel López Obrador, para muchos el satán dispuesto a poner en riesgo sus comodidades y ventajas y acaso llegar al extremo de estatizar -¡qué barbaridad!-, las siempre “imparciales” empresas de comunicación –y varios otros emporios del continuismo nacional-, y clausurar al Congreso para rehabilitar la figura del presidente fuerte –quizá por ello ha vuelto los ojos hacia el represor Manuel Bartlett-, en fase de engendrar un régimen fascista, reeleccionista claro cuando el virus del poder se inocula hasta lo más hondo, simulando, como en Venezuela por ejemplo, un ejercicio democrático en quien solo creen los incondicionales.

El cambio de talante y de discurso le ha venido mal a muchos a quienes todavía sorprenden los virajes en una nación rebosante de mutantes de la política, geniales, sí, para justificarse con largas expiaciones personales que justifican las mudanzas más escandalosas entre un partido y otro. Hasta se sienten, cuando lo hacen, en la piel de Churchill cuya fama era que se levantaba conservador y se acostaba liberal... pero nadie era capaz de negar su carisma y capacidad de aglutinamiento excepcionales. En fin, los más repelentes del perfil de López Obrador, del antiguo y del “nuevo”, no admiten sino hipocresías en los distintos acentos por él puestos en cada una de sus etapas. Y no les sobra razón para ello.

También es cierto que nadie, como él, es capaz de manejar con tanta ligereza a las masas conmovidas. Gracias a ello ha logrado reunir a millones de mexicanos en torno suyo y resucitar entre quienes le creían muerto y ahora están bastante más entumbados que él. Y eso a pesar de mantener la parodia de la “presidencia legítima” hasta el 2012 –sin que dudemos en el fraude vergonzoso de 2006-, al tiempo de recorrer “como misionero” –a decir de sus propios cercanos- hasta el último rincón de la patria mexicana. Pocos lo han hecho, quizá ninguno. Por ello no dudo en proclamar que López Obrador es, sin duda, quien mejor conoce su país de cuantos están a la vista y también de aquellos que presumen haber viajado mucho... asomándose a las ventanillas del avión.

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05 Enero 2018 04:00:00
» No encuentro uno
Corre rápido 2018 y ya se nos fue casi una semana de un año con patente de terrífico por sus alcances económicos y, sobre todo, políticos. A las encuestas y sus contratantes, mismos que pagan para darse el gusto de sentirse en la vanguardia aunque sea en papel gráfico, deben añadirse los pataleos de los aspirantes, por debajo de la mesa como canta Manzanero, los derrapes de los mismos y la ausencia de estrategias serias para avanzar en la lid electoral.

Preocupan las apariencias y no el fondo.

El colmo fue que, hace apenas unos días, el comentarista Pepe Cárdenas anunció, muy ufano por sus desencuentros con Andrés, que quien se dice no priísta, José Antonio Meade, empeñoso en subrayar su no militancia como si tal fuese deshonroso –lo es para muchos pero estos no son precandidatos presidenciales-, saca siete puntos –de 47 a 40- en las preferencias de la ciudadanía al icono de la izquierda. Un salvaje adelanto movido por el rencor, acaso, y la desesperación. No hay nada que originara un derrumbe como este. La falsedad de tal información es tan evidente que ni siquiera podemos compararlo con la escala truculenta de calderón en 2016. ¡Por favor!

Quien lleva la peor parte, hasta ahora, es Ricardo Anaya Cortés, cuyos ribetes de conquistador se han visto ofuscados por la realidad d un “frente” en peno naufragio y sin marcaje serio en los sondeos de opinión... aún cuando los propios, los de los tres partidos en unión extramarital, se empeñan en decir que el Frente ya saca cabeza a Andrés considerando las adhesiones a sus respectivas alianzas, uno con la ultraderecha (PES) y otro con una izquierda con olor a cempasúchilt (PRD y MC).

Cuando menos, el Movimiento Ciudadano (MC) cuenta con un “gallo” jalisciense muy difícil de derrotar, Enrique Alfaro Ramírez, alcalde de Guadalajara, bien visto por un enorme conglomerado de sus coterráneos y listo a ganar la gubernatura de una de las entidades claves. La aportación de MC a la causa del Frente es digna de tomarse en cuenta mientras el otro aliado, el PRD, no saca ni piedras de los sitios en donde gobierna –En Morelos de Graco están encendidos los polvorines y en la Ciudad de México dividen lo ya dividido-, para mal.

Si los priístas toleran que un gobernador ebrio –o con una cruda brutal-, Alejandrito Murat, diga incongruencias y conjugue los verbos al estilo peñista, los panistas parecen jugar en lugar de hacer campaña como lo hace Anaya quien parece que sus recorridos sirven para distraerse con sus hijos montando tirolesas o asando bombones en el campo con las flamas de hogueras ya no permitidas en buena parte del país.

Andrés debería irse a casa –o a “La Chingada”-, para dejar pasar las semanas y donar, a los damnificados de septiembre, lo que debiera invertir en su campaña -207 millones de pesos y no solo la mitad-, mientras los otros, solitos, se tropiezan; pero si cae en el juego de las decalificaciones ofensivas deberá recordar a donde le condujeron sus arrebatos hace doce años cuando ganó unos comicios que no pudo, ni supo defender. Ahora arremete contra el INE, el árbitro de la contienda, cuando él fue el primero en lanzarse para jugar con las cartas marcadas del fraude.
¿O ya se olvidó de 2006 y 2012?

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04 Enero 2018 04:00:00
» Pesimismo o propósitos
Pocas veces, por no decir ninguno, el inicio de un nuevo año había sido tan pesimista como el actual. De acuerdo a lo observado fueron más las familias confundidas sobre qué esperar a lo largo de los próximos doce meses sobre todo por el pesimismo financiero, la confusión y el temor electoral y la seguridad de que nuestro superior Gobierno no parece preparado para superar los inevitables golpes del exterior. Nada puede hacerse, desde aquí, para frenar la caída del peso frente al dólar ni la del petróleo cuyos precios son regulados por el mercado internacional, incluyendo a los esquiroles del Medio Oriente dispuestos a vender millones de barriles ofertándolos como en un mercado invernal.

Estos factores, sin duda, marcarán los derroteros de las semanas y meses por venir y para los cuales los sabios economistas no están preparados ni fueron previsores. Prefirieron discursar sobre el optimismo basado en la grandeza del país y no sobre el alud que se precipita, sin remedio, sobre una endeble economía que ya ni siquiera puede decirse resistente con las reservas internacionales del Banco de México despegando... hacia abajo. Pareciera cosa del demonio y, en ocasiones, percibo que estamos en tiempos de males provocados oficiosamente por los engendros de la política partidista tan desprestigiada.
No sé cuántas veces cité en el ciclo anual pasado la fusión perversa del presidencialismo asfixiante y la partidocracia chantajista, para muchos la nueva forma de hacer política aun cuando con ello se deje a los gobernados en estado de indefensión frente a los repetidos y permanentes abusos de la clase político resumidos en dos palabras: Corrupción e impunidad. A mayor desvergüenza de quienes integran la cúpula suele darse, sin remedio, una escalada hacia el caos.

Y esto es exactamente lo que ha venido ocurriendo.

Durante las últimas semanas, en diversas entidades del país –Sinaloa, Morelos, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas, Veracruz, Quintana Roo, Zacatecas, entre otras-, la multiplicación de la violencia fue como un avance de cuanto puede esperarse para las jornadas venideras en ausencia de controles, no solo de los grupos armados del Estado sino incluso de los gobernadores y del mando federal.

Mientras los legisladores se animan a debatir sobre el uso de la mariguana –situación que tiene feliz a los señores Fox de ingrata memoria-, las mafias de narcotraficantes presionan acaso buscando aliados, con réditos enormes y dentro de las instituciones –desde la Presidencia hacia abajo-, para que no los tomen desprevenidos antes de responder con sus pertrechos, superiores en apariencia a los de las fuerzas armadas. El riesgo es alto considerando que la mayor parte de los mandatarios estatales han sido tocados por los capos y cooptados por ellos. Si me piden ejemplos, señalaré hacia todo el litoral del Golfo y los estados fronterizos. También hacia la costa del Pacífico.

Queda poco territorio por disputar bajo el flagelo de ocho cárteles con enorme ferocidad y gran capacidad de despliegue y operatividad. La guerra no es cualquier cosa y apenas estamos conociendo su rostro más perverso con el derribo de helicópteros y asaltos múltiples en las carreteras para dañar con ello a los viajeros comunes y evitar que salgan al campo de guerra por ellos trazado con los mexicanos y el país convertidos en rehenes. De allí que la incertidumbre haya saltado al plano del temor colectivo que deviene, sin duda, del horror de nuevas matanzas, cuidadosamente presentadas para evitar escándalos públicos, distribuidas por gran parte del suelo patrio.

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03 Enero 2018 04:00:00
» Oleadas de horror
Hace tres años comenté que, ante la oleada terrorista iniciada en Francia contra la redacción de un semanario satírico “Charlie Hebdo”, con un sangriento saldo de trece muertos incluyendo a un trabajador recién contratado a quien se excluye de la lista funesta, nuestras autoridades no habían tomado las debidas medidas de emergencia para prevenir una incursión de los grupos radicales que, es obvio, tienen como blanco algunas ciudades de los Estados Unidos, no sólo Nueva York sino también la capital de la poderosa nación. Podría parecer exagerado y hasta se presumiría que tal extendería la psicosis colectiva pero tratándose de un fenómeno de alto riesgo tales criterios son absolutamente banales. Menos ahora luego de los brutales hechos de noviembre 13 de 2015.

De hecho, en México se ha instalado ya el terrorismo desde hace algunos años. Si tal denominación se da a quienes siembran el terror contra la ciudadanía indefensa bien cabe el mismo para calificar a cuantos, por ejemplo, aterraron a Morelia la noche trágica del 15 de septiembre de 2008, cuando comenzó de hecho la escalada de violencia bajo el calderonismo con ocho víctimas mortales a las que ya ni siquiera se cuenta dentro de los más casi cien mil asesinados, por causa de la guerra entre mafias, durante el mencionado régimen. Y lo mismo puede expresarse de los grupos con capacidad para extender sus territorios obligando a los pobladores en estado de indefensión a refugiarse en sus casas o morir en las calles... a la vista de destacamentos militares que voltean hacia otros lados. En Iguala y Cocula, por ejemplo, porque en San Pedro Limón, Tlatlaya, fueron protagonistas directos.

Y sigue la exaltación de la negligencia pública. Se observan en los mensajes televisivos cargados con el elemento más demagógico que puede exponerse: Manipular la crispación o tratar de llevarla por el camino del continuismo como manera de frenar los horrores sembrados por intereses lejanos a través de personajes radicales capaces de encender hogueras; en este último caso colocamos, claro, a Andrés López Obrador, el único con posibilidad de convocar a multitudes aun cuando él no sea objetivo al evitar la autocensura y asumir sus propias responsabilidades en los sucesos dramáticos. Si Peña debe irse como consecuencia de los recientes acontecimientos en Guerrero, y otro tanto debe hacer el secretario de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos Zepeda por cuanto aconteció en Tlatlaya, igualmente debiera aceptar su responsabilidad López Obrador e igualmente los panistas tuertos –sólo observan cuanto les conviene-, sobre todo felipe calderón en cuyo gobierno, como expusimos ya, se dio en agosto de 2008 una masacre similar en San Pedro Limón, Tlatlaya, con veintitrés civiles muertos, uno más que en julio de 2014. Todos tienen las manos sucias. ¿Y qué pueden decir sobre las matanzas en Allende, Coahuila, en 2011, recién descubiertas?

Es así como los protagonistas de la “nueva” clase política extienden, a su manera, el terror y caen en la clasificación expresada aun cuando escondan los radicalismos tras las bambalinas de la partidocracia. No sólo eso: Al encubrir crímenes y explosiones sociales, con la réplica incesante de las mismas, posibilitan el ámbito perfecto para el camuflaje de los fundamentalistas cuyo ingreso a nuestro país no ha sido, de modo alguno, controlado. Tienen pase libro porque, ¿saben ustedes?, somos una nación en donde se respetan las libertades... cuando conviene así a la imagen internacional de un gobierno actualmente con cargas de desprestigio insostenibles.

Durante varios lustros se ocultó el hecho, por ejemplo, de la llegada de miembros de alto grado del grupo terrorista vasco ETA; y fueron múltiples las reclamaciones del gobierno español, experto en darse golpes de pecho bajo los palios de la dictadura que se extienden a la monarquía infecta, y las consiguientes negativas del gobierno mexicano al respecto hasta que Ernesto Zedillo, el gran simulador, tuvo urgencia de proyectar una suerte de Tratado de Libre Comercio con Europa porque el norteamericano comenzaba a asfixiarnos e inmovilizaba cualquier acción de gobierno; y pese a que el doctor “zeta” era francamente pro-yanqui también sabía leer las reglas de la economía, basadas muchas de ellas en los dobles juegos y en las rutinarias complicidades, y bien sabía que sería más útil a los dominantes vecinos si México igualmente ofrecía más... con la intención acaso de ir hipotecando al viejo continente y al “euro” en crecida, esto es como cerrando un círculo.

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02 Enero 2018 04:00:00
» Cuesta Arriba
Aunque a los muchachitos les falta todavía encontrarse con los Reyes Magos –con el negrito Baltasar al fondo, como designio infalible-, los adultos comienzan a recoger las cenizas, los restos de la piñatas, los alimentos sobrantes que, la verdad, pocas veces se consumen –en vez de donarlos a alguna casa de asistencia-, hasta recuperar a las compañías ineludibles de los últimos años: La impotencia, acaso el rencor y la apatía política que nos debilita, a cada rato, como factura del insuperable, hasta hoy, temor social.

Concedo que no es amable iniciar 2018 con una escala de pesimismo pero, por desgracia, cualquiera otra cosa, estando como está la realidad, sería tanto como caer en el hondo abismo de la demagogia sin redención posible. Y, francamente, prefiero lo primero aunque se me acuse de ser una especie de cuervo maldito contador de las oscuras reseñas sobre las infestadas e infectadas cuevas de la incivilidad y el despropósito políticos. No es que me guste el papel, pero la vocación, a través de cincuenta años de profesión –en febrero cumplo 51-, me impulsa a arrebatar del rostro de nuestros lectores las vendas de la impudicia y la simulación, las armas preferidas del establishment.

En fin, como viene sucediendo en cada sexenio incluidas sendas alternancias en el poder Ejecutivo federal, nos vemos obligados a iniciar el último ciclo anual del peñismo, acaso el peor de la historia en más de una centuria en la que alternaron héroes –pensemos en sus nombres- y villanos que rompieron con cuanto de bueno aportaron los primeros bajo presiones inconfesables, sea de la gran potencia universal o simplemente como efecto de la impostura social ante los abusos reiterados de poder, tolerados por comodidad o ignorancia, hasta que se convirtieron en parte integral de la estructura gobernante; político sin dinero, recitaba Hank González, es simplemente un pobre político.

¿Cuántos en este 2018 están listos a convertir a la política en el modus vivendi más exitoso de cuantos existan en el complejo andamiaje de una comunidad, cada día, más devaluada e inconsistente? Por ello perviven los grandes ladrones, asesinos y capos con pieles de oveja, dentro del territorio oficial sin que podamos actuar contra ellos.

Es curioso, cada día, más lectores reclaman señalando supuestas omisiones acaso pretendiendo que, en unas cuantas cuartillas, recojamos todas las inmundicias...

para luego quejarse de la maloliente sensación de la “intolerancia”. Por ejemplo, si señalamos a la aún poderosa “novia de Chucky”, de regreso en su hogar de Polanco en la Ciudad de México, no faltan quienes exigen caballerosidad en una época en la que el clamor por la igualdad es columna vertebral de la convivencia; y otros, enseguida, estiman que no citar a Carlos Romero Deschamps, el hampón petrolero, en tal o cual artículo significa ¡que nos hemos vendido al mejor postor!

La mala fe no alcanza a salpicarnos, desde luego, pero exhibe el tremendo nivel de incongruencia que surge de la ignorancia y el dolor colectivos.

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31 Diciembre 2017 04:00:00
» ¡Que baje el telón!
Al fin, terminamos con 2017. Cada quien puede observar sus saldos personales y algunos hasta se entusiasman por ellos. En el fondo de cada conciencia, sin embargo, anida la desesperación, la impotencia y la rabia contenida. Si quienes ejercen el poder no lo percatan, peor para ellos. Hay que avisarles: 2018 no será tranquilo ni pueden esperar que la sociedad siga cruzada de brazos ante el espectáculo grotesco de una clase política represora, asesina y profundamente ignorante y desconocedora de la geografía nacional. No es posible soportar más.

•Desde luego no es misión de este columnista estelarizar el papel de aguador de fiestas en esta noche que esperamos tranquila y sin avisos de Apocalipsis como en las respectivas efemérides de 1994 y 2012. Sin embargo, es necesario reflexionar, una y cien veces si es necesario, cuáles son nuestros deberes primigenios empezando con el bienestar de la familia que no se agota con una buena cena de fin de año; lo trascendente es legarles a quienes nos siguen un México con justicia y libertad. ¿Y cuánto hemos andado en esta dirección? Veamos hacia atrás y resolvamos esta interrogante en lo más profundo de nuestras conciencias. De no hacerlo, el tiempo pasará y nos convertiremos en cenizas sin posibilidad de redención.

Nos duele México aun cuando, en familia, tratemos de consolarnos unos a otros, observando los pesebres hogareños que nos guían todavía con la esperanza de la estrella que se posó en Belén como demostración de que la humildad es el mejor ingrediente para ejercer el liderazgo, en este caso el divino, el más alto de todos, sobre las sociedades convulsionadas por el odio y la violencia. ¡Ay, si lo entendieran los gobernantes que nos agobian y afrentan precisamente con la soberbia que es origen de la prepotencia y la ceguera ante las terribles heridas sociales!

Quizá algunos lectores –y lo entiendo- lean estas líneas pareciéndoles fuera de lugar, incluso molestas en una tarde-noche en la que suele brillas la euforia, exaltada por los vinos de marca o el alcohol destilado según sea el nivel de cada quien en una comunidad plagada de desigualdades extremas; pero es necesario recordarlo así como los romanos triunfadores llevaban al pie de su carroza, durante los desfiles con olor a gloria, a un servidor que les decía constantemente al oído: “recuerda que eres humano”. Y comprendían así que la perentoria exaltación terminaría junto al despliegue de sus tropas. Nada más, como no tiene un día más un sexenio ni un año como el que hoy termina.

No es sencillo abrir el baúl de los recuerdos y las nostalgias cuando hay tanta superficialidad alrededor; cuando se llama locos a quienes sufren por el dolor de México o se estigmatiza a los luchadores sociales que se atreven a dar la cara cuando so9n quienes corren los riesgos para aliviarnos a todos del rencor exaltado por la impudicia y el horror de la corrupción acumulada. Ya son demasiados años, y el que se va uno de los más significativos, de aguantar el cinismo, la amoralidad y la deformación de quienes pretenden ser conductores de una nación atenaceada.

Pensemos en ello cuando brindemos; en lo particular, tendré la mente en ese futuro que no parece optimista sino conforma acaso el mayor de los desafíos de nuestra vida. En el 2018, ¿seremos capaces de dar un paso, de verdad, hacia la transformación moral e integral del cuerpo místico de la patria? Debemos pensar en ello antes de que algunos se pierdan por las efervescencias del alcohol.

Anestesiados por voluntad propia, diría. Mejor permanezcamos con nuestros cinco sentidos para jamás olvidar uno de los peores años de nuestra existencia, este 2017 que se va. Es un grato adiós.

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29 Diciembre 2017 04:00:00
Trampas mortales
Las carreteras son trampas mortales, sea por las vialidades inadecuadas, caducas y sin mantenimiento –sobre todo en cuanto hace a los señalamientos-, o por la aparición de retenes falsos o de bandas de asaltantes y/o secuestradores en puntos específicos, trazados de antemano con la complicidad de las autoridades, como igualmente se trazan las rutas para el narcotráfico basándose en el engaño de confiscar lo menos para aparentar lo más.

Y, desde luego, no son pocos quienes reciben sus compensaciones en los días de aceleramiento de la corrupción; estos últimos del año.

Pareciera que funcionarios y mafias -¿o son lo mismo?-, tienen prisa, y mucha, para acrecentar sus enormes fortunas al calor de las complicidades mayores y con la anuencia del titular del Ejecutivo que, con ello, busca generalizar su propia inclinación hacia los bienes materiales ensuciando a sus colaboradores y a la mayor parte de los gobernadores del país, con manos libres para ejercer el poder en beneficio propio y al calor de sus progenitores como en Nuevo León –en donde “El Bronco” duerme la siesta aún-, Jalisco, la tierra de Aristóteles a donde no ha llegado todavía Platón, o Quintana Roo, el antiguo paraíso en el que ya se analiza la posibilidad de aprobar una iniciativa de ley para legalizar que se le corte la lengua a los críticos del ex mandatario prepotente; Roberto Borge Angulo, quien dejó tal legado a su sucesor, Carlos Joaquín González, nacido en Mérida por cierto.

Hay quienes aseguran que seguirá los pasos de su predecesor Mario Villanueva Madrid.

Lo dudamos por el nivel de sus componendas.

Pero ninguno de los gobernadores en trance final o de reciente finiquito se ha enterado de la inevitable perentoriedad de sus mandatos y, por ende, del cese de su blindaje.

¿O habrán negociado, de antemano, con el poder federal para cobijarse bajo la impunidad dominante y sencillamente poder alejarse sin el menor agobio, como cuantos dejaron de ser gobernadores en 2015 y 2016, sin ser siquiera molestados con alguna auditoría?

A estas alturas cualquier versión es creíble y los hechos se encargan de confirmarlas casi de inmediato.

Por ejemplo, ¿cómo es posible que el ex gobernador de Sonora, el ladrón y negligente Guillermo Padrés Elías, panista para más señas, caminara por las calles, sin el menor reclamo a pesar de las evidencias en su contra, hasta su aprehensión el 10 de noviembre de 2016 y ahora esté a un paso de salir a la par con la “novia de Chucky”?

Ni qué decir del represor campechano Fernando Ortega Barnés, del latifundista urbano Rodrigo Medina de la Cruz, del asesino Ángel Aguirre Rivero y del michoacano Fausto Vallejo Figueroa, todos ellos metidos en un berenjenal de mentiras, salidas en falso y audaces desplantes contra la ley y aquellos que fueron sus gobernados durante el periodo reciente cargada la mano desde la unción en el foro nacional del presidente de la República.

La Anécdota

No es fácil de entender la sombra que rodea al escenario político salvo si concluimos que los días oscuros del reinado del mal, acaso desde la gestión del representante del inframundo en la tierra, Carlos Salinas, continuaron en este 2015 agónico sin que pueda vislumbrarse algún alivio para el ansiado año nuevo.

No quiero ser aguafiestas pero, como crítico que soy, debo apuntar hacia los hechos corroborados como la crisis económica que se avecina con el precio del petróleo por debajo de la línea de treinta dólares por barril y el peso mexicano hundido en una proporción de veinte por un solo dólar.

Comenzamos a observarlo así, como en otros años aciagos e inolvidables por su dureza, mientras el Gobierno brinda por un sinfín de realizaciones ocultas o miserablemente enlistadas para confundir a una comunidad que apenas se asoma a las falsedades del régimen en plena batahola de ultrajes.

¿El aeropuerto defeño, ideado para servir a los extranjeros y al ocho por ciento de los mexicanos? Y no hablemos de los ferrocarriles de alta seguridad por los cuales ya cobraron sus comisiones las hermanitas peña nieto, Verónica y Ana Cecilia, aunque no se haya avanzado salvo en la deforestación del histórico Monte de las Cruces, acaso otro negocio lateral. ¿No se han fijado?

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28 Diciembre 2017 02:59:00
Políticos inocentes
Ya lo saben: los salinas, la mayor familia política del país –la primera es, por tradición, la del presidente en ejercicio-, es la crema y nata de los inocentes mexicanos; los demás debemos estar listos para levantar los brazos por cualquier falla personal, sea una copia de vino que induzca al alcoholímetro a remitirnos al “torito” –ya es casi un sello de distinción entre los juniors-, o por encontrar a una pareja dándose un beso a la luz de las estrellas... o lámparas del alumbrado públicos. Nos obligan a seguir la ruta de las “mordidas” como si se tratase de una tradición y, para colmo, estamos expuestos a ser presas de los asaltantes carreteriles en combinación con los cobradores de las casetas.

Nos persiguen todos, el gobierno y las mafias, lo mismo secuestradores hábiles –cuyas voces, curiosamente, están grabadas en el banco de datos del búnker en donde ofició hasta 2012 el nefasto Genaro García Luna -¿lo recuerdan?-, zar de la impunidad al servicio de Calderón quien cenará en fin de año más que Rromeritos Deschamps, de paso uno de sus grandes aliados, en la más absoluta tranquilidad-, que narcotraficantes ávidos de esclavos –o mulas como suelen llamarlas- sin importar edades ni filiaciones. La inocentada es creer que todo esto ha desaparecido por la nueva, recurrente, por lo general inútil cruzada anticorrupción iniciada por el clan Peña y sus amigos –uno de cada diez mexicanos y esto no es una ingenuidad-.

Los salinas recuperaron todos sus millones y propiedades, específicamente Raúl, aprehendido en febrero de 2005 lo que dio lugar a la farsa de su hermano carlos, el exmandatario, puesto en “huelga de hambre, en una vivienda humilde de San Bernabé, dentro de las conurbaciones de Monterrey, cubierto con su inolvidable “borrega” muy al estilo de los rancheros que nos llegarían después con hebillas con sus iniciales y botas de charol para las presentaciones diplomáticas. Pero no se crean mucho: La PGR, a toro pasado naturalmente, ahora presentó una “queja” a un secretario de acuerdos, Fermín Cotero, quien confirmó la sentencia absolutoria para que el rufián mayor de la familia recuperara sus cuantiosos haberes. Ni siquiera tenía el funcionario funciones para ella en ausencia de titular del tercer tribunal unitario penal de la Ciudad de México. Muchos millones, sin duda, se quedan en los puentes entre los justicieros corruptos y los miserables que los avituallan.

Así, volvieron, como palomas negras, doscientos veinticuatro millones de pesos a manos del hermano incómodo mismo al que dejó con la mano tendida Luis Donaldo Colosio, días antes de su sacrificio, para subrayar que sus nexos no confesables no pasarían de diciembre de 1994. Y quien no llegó a esa fecha fue el candidato del PRI que lanzó una perorata para limitar las funciones presidenciales lo que no pudieron admitir el consejero siniestro, Joseph-Marie Córdova Montoya, resguardado desde entonces y protegido por los Fox, y el mandatario entonces en funciones, Carlos Salinas, quien decía no ver ni escuchar pero bien sabía cuánto administraba su fraternal socio. Si no hay infierno, ¡qué buena vida se han dado los Salinas! Pero si existe, ¡pobres de sus almas condenadas al fuego eterno! Y pueden, por ahora, reírse cuanto quieran, mientras Peña y sus secuaces sean gobierno en este país mil veces desvencijado y otras tantas veces puesto de pie.

La patria no pasa, los hombres sí. Dicen que peña y su “gaviota” son inocentes también y lo son: Creen, a pie juntillas q 9ue les será posible mantenerse durante los próximos meses, venciendo a la muerte y a la enfermedad que carcome al primero y a la crispación social que ya le ha extendido si certificado de defunción como político y gobernante. Ya no tiene salvación histórica ni la tendrá. De eso estamos absolutamente seguros. Los mexicanos hemos perdido la capacidad de someternos y conformarnos con cuantos regímenes han ido y ya no estamos seguros de poder aguantar más. De hecho, yo ya no quiero pasarme otro año en estas condiciones, bajo el flagelo de los simuladores, de los hipócritas y los farsantes.

La Anécdota
Por allí escuché un argumento que todavía me mantiene desconcertado. Una mujer de bella voz, cantante y madre de familia, tras mis palabras inflamadas contra el mal gobierno –sin jamás pretender la violencia, subrayo para no asustar a las madres de los policías; una de ellas escribió, censurándome que incitara a matar a su hijo lo que fue tan absurdo como desproporcionado-, expuso una teoría para minimizar el peso de las críticas:

--“A mí me enseñaron, desde niña, que deberíamos tener respeto por la figura del presidente de la República”.

Perdónenme pero no pude más. Alcé mi voz y le respondí que hacía tiempo, varios lustros, que esta supuesta figura impoluta no había dejado de infamarnos y, con ello, perdido nuestro respeto. Les recuerdo que el presidente NO es un símbolo sino un servidor público y, como tal, sometido al escrutinio permanente de la sociedad que, en conjunto, ejerce esencial y originariamente la soberanía popular.

Tal subraya la Constitución como refrendo del poder colectivo y parapeto de los acomodaticios, los simuladores y hasta los criminales que han pintado de rojo, con la sangre de miles de mártires, la residencia oficial de Los Pinos. Y no solo me refiero a peña, peñita, sino igualmente a casi todos sus predecesores.

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27 Diciembre 2017 04:00:00
Crisis de valores
Está por finalizar 2017 y son pocas las alegrías que recordaremos, a nivel general, inmersos en una tremenda crisis de valores ante un entorno que los mayores difícilmente entendemos y los jóvenes reclaman con pasión total, despreciando a sus padres y abuelos a cambio de una existencia más desenfrenada. También tuve esos años y, fíjense, sigo soñando en que, algún día, saludaremos a la libertad y la justicia rompiendo las cadenas de la dominación política; pero será muy difícil si las generaciones por venir se convierten en esclavos de la cibernética.

Las redes sociales, sin duda, modificaron nuestra perspectiva y, aunque debiera ser lo contrario, cada vez nos incomunican entre nosotros. Hace unos días, en un automóvil familiar percibí que los muchachos que nos acompañaban solo de vez en cuando musitaban algo para dar la apariencia de seguir el hilo de la conversación: cada uno de ellos, con su respectivo Iphone –los adultos, por lo general, tienen celulares más baratos-, se encontraba en otro mundo, el virtual, sin poder especificar si hablaban con amigos o acaso con esos youtubers que encandilan y atrapan sin remedio a quienes les conceden a ellos la capacidad de ocupar sus propias neuronas. Un desperdicio inaceptable.

El mundo robotizado, cibernético, está encaminándose en la dirección contraria. Si bien las herramientas de Internet nos permiten defendernos de los abusos policiacos, por ejemplo, y estrecharnos en cuanto a la capacidad de informarnos sin las diatribas de los medios con maridaje oficial, también producen asaltantes de la razón dispuestos a tergiversar los hechos y descalificar a cuantos no piensan igual o tienen aficiones y preferencias distintas. Incluso, los nominativos prohibidos para evitar la permanencia del odio homofóbico son continuamente armas miserables de los visitantes en diversas páginas webs.

Y a ello se aúna la intolerancia, las ofensas y la siembra de rencores repelentes.

La política obliga a tomar partido incluso cuando se rechaza al modelo decimonónico del viejo PRI. Y la catapulta de infamias grotescas, bajo interpretaciones falaces –juicios falsos a partir de hechos mal entendidos-, no solo pinta los errores ortográficos –cada vez más escandalosos-, sino la profunda incultura de los emisores, derivada, insisto, de una pobre escolaridad dentro de un aparato educativo caduco e impregnado de lugares comunes, jamás revisados, impuestos a los maestros con sueldos miserables.

Una reforma educativa que no se ocupa de mejorar la calidad del aprendizaje sino solo del linchamiento del profesorado –para obligarlo a regresar a los controles oficiales, incluso con fines electorales-, no es sino una panacea monumental cuyo análisis, sin remedio, nos llevará al desastre, tarde o temprano. Ahora mismo, no son pocas las multinacionales instaladas en nuestro país que rechazan a los egresados de la UNAM y admiten solo a quienes demuestran tener posgrados en las universidades anglosajonas en donde la primera enseñanza es despreciar a México y los mexicanos como susceptibles a la dominación desde el norte.

La Anécdota
De allí a la prepotencia de los funcionarios de alta graduación solo hay un peldaño. Es imposible sostener sobre estas bases el concepto de igualdad ni, mucho menos, el de nacionalismo.

De eso se trata, al parecer: Más que un estado fallido, México es visto como una suerte de protectorado si bien con los disimulos suficientes para no asfixiar la tibia visión sobre una democracia enferma. No hay rectorías propias ni destinos coincidente con los intereses de la comunidad sino atados a los explotadores, lo mismo canadienses en las minas de Guerrero y Coahuila, que japoneses robando nuestra sal y estadounidenses embargando, de hecho, el abaratado petróleo... hasta que este se extinga y la dominación del gobierno de Washington se extienda hasta el último confín.

Hemos perdido libertad y soberanía, a un mayor ritmo durante la administración federal actual, al tiempo que los gobernadores ponen en jaque al presidente de la República porque no les llegan las participaciones ni aceptan tener límites institucionales; y el ejército se solivianta porque no quiere hacer funciones de policía con la consiguiente crecida de su desprestigio.

Lo grave, debo aclararlo, no es que tenga o no razón el general Salvador Cienfuegos Zepeda, en el sentido de preferir que sus soldados regresen a los cuarteles –o mejor dicho, carteles-, sino la ruptura evidente de la cadena de mando, alardeando de contradecir al “comandante supremo” quien cada vez se muestra menos, ríe en los sepelios y pone como ejemplos a las mulas y los huevos. ¿Lo recuerdan?

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26 Diciembre 2017 04:00:00
Ni un respiro
Estos políticos nuestros, quienes confunden el mandato con la capacidad de ordenar y no de someterse a la voluntad general –cómo exige la Constitución-, parecen empeñados en no darnos respiro a los mexicanos, ni siquiera durante estos tiempos de recogimiento y supuestamente de alegría aunque esta será muy difícil de alcanzar a plenitud con el drama de México consumiéndonos por dentro. Cada que lo intento me viene a la mente cuanto sé sobre quienes, usufructuarios del poder, se han aprovechado de sus cercanías y afectos con el titular del Ejecutivo para, a su sombra, lucrar descaradamente.

Ni remotamente pensemos que Luis Videgaray Caso, como algunos propusieron al inicio de este régimen ramplón, es una excepción; al contrario se convirtió, sí, en una vitrina a través de la cual se contempla el vacío de poder y el tanque lleno de la corrupción.

A lo largo de tantos años como periodista creí haberlo visto todo pero, como se habrán dado cuenta, me equivoqué en redondo. No podría creer, hace unos años, que la maldición de la amoralidad pública sería mayor al paso de los años y sobre todo luego del retorno cuestionable del PRI a la Presidencia contra la voluntad del 62 por ciento de los votantes y uno de cada cuatro empadronados considerando al porcentaje de abstencionistas. Ya entonces se presentaba compleja la gestión, sobre todo para quienes aseguraron que el peñismo mediático despegaría como un cohete hacia Marte y dejaría a sus adversarios tan atrás que nadie podría cuestionar su legitimidad.

No obstante ha sido todo lo contrario: El desprestigio galopante del régimen –solo uno de cada diez mexicanos adultos lo aprueba y no digamos los jóvenes quienes se sienten afrentados con razón-, y la imposibilidad de una vuelta a la hoja, asfixia cualquier intento de reconciliación entre los gobernados y la clase política en general, porque aunque con Peña se han ahondado los vicios es justo subrayar las nefastas actuaciones de sus predecesores panistas y la pulverización de las izquierdas cuyo peor momento se dio al postular, sostener y defender a la siniestra pareja Abarca-Pineda en Iguala. No olvidemos, para ser objetivos, la procedencia política de tales sujetos como tampoco la cercanía y el afecto, además del impulso, del señor Peña a la precandidatura priísta –luego convertida en perredista-, del nefasto Ángel Aguirre Rivero, su entrañable “compadre”.

Y el panismo se ubica en el origen como debajo del árbol de las tentaciones en el Paraíso de los primeros seres humanos según la Biblia: fueron sus candidatos, al llegar a la Presidencia, quienes por desconocimiento, primero, y complicidad, después, ejercieron el poder para asegurar las rutas de las mafias, pretendiendo unirlas bajo solo un mando –el del célebre “Chapo” Guzmán-, y después iniciar una guerra entre mafias con consecuencias funestas, devastadoras para el país y ninguna utilidad: el mercado de las drogas en los Estados Unidos no se ha visto afectado y siguen llegando las mercancías del vicio sin ninguna dificultad a través de las autopistas estadounidenses. Ni un solo gramo de estupefacientes ha dejado de “exportarse” aunque, cuando se mira atrás, se visualizan ¡ciento sesenta mil cadáveres! Ni en Rwuanda se llegó a tanto en tan poco tiempo.

La Anécdota
Todo parece al revés. Y así llegamos casi a la Nochebuena sin nada que festejar salvo la esperanza en un Niño Dios que mire hacia México y nos dé algún remanso.

Sí, la corrupción llega muy lejos, como nunca antes. Y es tal el enfado de la clase política al ser descubierta que hasta el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, dueño de sendas mansiones en Huixquilucan y Malinalco, como si se tratara de los viejos terratenientes de la región, optó por “regañarnos” a cuantos señalan hacia los gobernantes como responsables de todos los males y creen que todos son de la misma condición.

En esta línea, también Andrés Manuel López Obrador, insiste en ser objeto de otra campaña descalificadora por cuanto se le señala como protector y amigo de los hermanos Manzón, de Guerrero, “padrinos” de la nefasta pareja Abarca-Pineda por ahora confinada y con la atención del mundo sobre ellos; si la justicia mexicana da un paso atrás nos lloverá la repulsa mundial, lo mismo si se opta por la represión contra quienes, ejerciendo la libre expresión –una de las garantías individuales sacralizada por la Carta Magna-, manifiesten su repulsa hacia un gobierno que ha dado muestra no sólo de ineficiencia sino, sobre todo, de negligencia criminal en medio del asombro de millones de personas en todo el mundo. No es cualquier cosa la cruz que carga enrique peña en este final deplorable de año; lo malo es que, en este caso a diferencia del Redentor, él la fabricó.


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24 Diciembre 2017 04:00:00
» Cuento de Navidad
Soñé, todavía es posible, con una Navidad blanca. No la artificial que impone a una parte del zócalo el hielo para el disfrute de los patinadores –escasos si los comparamos al total de una población cuya cultura no incluye las llamadas festividades del invierno estadounidense-, y regocijo de los curiosos que, a falta de poder adquisitivo, se animan observando en silencio sólo roto cuando alguien de los activos sucumbe irremisiblemente ante la ausencia de equilibrio.

Las risotadas son enormes y no pocos manifiestan su sorpresa ante un paisaje que, desde luego, no nos pertenece y es tan ajeno como el de los pingüinos al sur del continente; aún con algunas reproducciones en los zoológicos las muestras nos siguen pareciendo exóticas y lejanas.

La Navidad blanca con la cual entré al paraíso de la irrealidad –o la fantasía, si no creemos en la sentencia de que cuanto pensamos adormecidos, en la oscuridad de la noche, encuadran en las premoniciones-, no tiene que ver con la nieve, tan poco frecuente como los actos de justicia en el centro de la República y sólo presente en algunos sitios del norte, sino con la urgencia de frenar la barbarie, dejar de observar a sujetos patibularios andando al lado nuestro y convencidos que portar una cadena de oro les hace tan superiores como para abrirles el paso en las estrechas banquetas o en los pasos peatonales artificiales en donde las obras públicas huelen a complicidades y corrupción.

Hace unos días, por cierto, uno de los trabajadores contratados para modificar la avenida Presidente Masaryk, acaso uno de los sitios de la capital en donde menos falta hacía esta millonaria inversión, me abordó con voz muy suave, como si quisiera hablar en silencio lo que, naturalmente, es imposible y me susurró:
--Oiga... fíjese que nos encontramos una pulsera de oro cuando escarbábamos; ¿quiere verla?

La vi, por curiosidad. Y aunque parecía una artesanía azteca propia de un museo recordé que esta sección de la inmensa ciudad de México, Polanco, era un islote alejado de la Gran Tenochtitlan por lo cual era poco probable desenterrar piezas prehispánicas; acaso, dicho con el mayor respeto, podrían encontrarse algunas Menorah, el tridente del pueblo israelí utilizado para las grandes celebraciones, considerando que esta colonia defeña fue, durante muchos años, casi exclusivo de la comunidad judaica. Por cierto, no faltan lugares en donde pueda apreciarse este símbolo, incluso en centros comerciales como Antara muy cerca de lo que se denomina ya “ciudad Slim”, el segundo gran espejismo de la urbe magna en paralelo con Santa Fe.

Pretendí explicarle al humilde obrero la realidad y con el rostro sonrojado y la cabeza baja -¡nunca deberíamos admitir esta postración!-, me suplicó:
--Por favor, no le diga a nadie... es mi Navidad.

--¿Y a quién podría decirle? ¿A un policía que seguramente haría el negocio él a costa de usted? No, mi amigo, soy mexicano y, por desgracia, no confío en las autoridades.

Lo dije y me quedé petrificado. ¿Estaba estigmatizando a mi país, a mi propio entorno, tan entrañable y amado? Por un momento quise rectificar pero ya no alcancé al ofertante y, entonces, también perdí la vista por el mal amalgamado cemento de las escarpas agrietadas por haber sido construidas con una amalgama amoral para hacer rendir más las famosas “comisiones” con las cuales los funcionarios de la “high-life” pueden disponer de suficientes fondos para construirse mansiones en Las Lomas, en Huixquilucan o en Malinalco. Y en otros sitios, como Valle de Bravo o Ixtapa de la Sal –favorita para el descanso de un tal señor peña-, aunque alrededor pululen las mafias más terribles, los monstruos bípedos para quienes la vida sólo es la de cada uno de ellos, perentoria y por ende provocadora para obtener placeres sin límites para desquitarse del horror de la miseria, como la que muchos de los sicarios padecieron en sus terribles, obsesivas infancias.

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22 Diciembre 2017 04:00:00
Indefensión total
De acuerdo a los legisladores, falsamente demócratas e hipócritamente “defensores” de la (su) libertad, cualquier crítica, siendo cierta y probada, puede ser motivo de sanción si se consideran que daña la reputación de la persona, política o no, a quien va dirigida. Esto es, la suspensión total de la libre expresión porque cualquier descendiente de Santa Anna o Victoriano Huerta puede alegar lo conducente, en defensa del honor familiar, para perseguir igualmente a los historiadores que se empeñen en ensuciar (más) el ajado rostro de los antihéroes.

Así se prepara, por desgracia, el inminente fraude electoral de 2018, a golpes de silencio impuesto y amenazas militares bajo el cobijo de una ley de seguridad interior incluso cuestionada por la ONU y la Comisión Internacional de los Derechos Humanos. Pero, lo sabemos ya, en este país nada importa que sea contrario a los intereses del bandidaje oficial y sus aliados en el crimen organizado, desde los “capos” en fase de amnistía –si Andrés gana los comicios-, hasta los secuestradores y subversivos escondidos detrás de las carteras ministeriales, los escaños, las curules y los plenos de magistrados y ministros de la Corte. Todo alrededor destila complicidad.

Así que nos impondrán una mordaza... si nos dejamos. Es el momento justo para señalar a quienes, senadores y diputados, de ambos sexos o bisexuales o de otras preferencias, intentan coartar la libertad para protegerse las espaldas y así, por desgracia, intentar repeler la voluntad general para manejarla después al antojo de una clase política en franca putrefacción. Nada como la persecución al periodismo para demostrar la ausencia de democracia y el auge del autoritarismo que, junto a la ley de marras, nos acerca, sin remedio, a una tiranía militar y no precisamente a la “dictadura casi perfecta” de la que habló Mario Vargas Llosa logrando casi sacar de sus casillas a Octavio Paz, el gran literato que no llegó al final con la misma dignidad de sus años de madurez, quien además, en aquella misma ocasión, defendió la institucionalidad porque vivía en una residencia facilitada por el gobierno luego del incendio de la propia.

Sin crítica no hay periodismo y sin este no existe contrapeso real para los abusos del poder ni democracia que pueda legitimarse. El silencio pretendido, para intentar acceder a una unanimidad tan falsa como la autonomía de acciones de Meade Kuribreña, solo es la bancarrota, el hasta aquí, de una revolución pacífica que tienda, como tanto hemos postulado, a una modificación profunda del sistema político y no solo a una vana alternancia más impregnada de contradicciones y criterios oscuros; como, por ejemplo, la alianza de la MORENA de Andrés con el PES, rechazada hasta por Elenita Poniatowska, la intelectual más fiel a López Obrador.

Los coros de la ignominia suenan a todo volumen.

La Anécdota
El jueves 14 comía yo con el doctor Rubén Ventura, uno de los mayores activistas de San Salvador Atenco, con dos machetes, que me obsequió, sobre la mesa. Lo que me relataba era terrible hasta que hizo una pausa:

--Creo que acaba de entrar Rubén Moreira.

Estábamos en una mesa del interior de la “Cafebrería El Péndulo”, de Polanco, y yo no quise alterarme aunque miraba de reojo los afilados aceros. Pues bien, el tipejo me vio y acercó su mano para saludarme. Permanecí sentado mirándolo con el desprecio que merece; debí hacer bastante más pero es menester no incomodar a comensales ajenos. Tal se llama educación... aunque esta sobra cuando se trata de encarar a los criminales de alto nivel. En fin, el sujeto impresentable dio un pequeño rodeo por el área de libros infantiles y salió más rápido de lo que tardó en entrar. Uno o dos minutos, con la cabeza baja y sin su hipócrita sonrisa que hizo famosa en sus días de poder absoluto.

Recordé entonces que, de haber justicia, no habría sitio para él sino en la cárcel, al lado de Javier Duarte de Ochoa y los otros exgobernadores en desgracias. Como no la hay, seguro fue presuroso a saludar a “su” candidato o, peor aún, a “su” presidente. ¡Miserable!

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19 Diciembre 2017 04:00:00
Rezar no es suficiente
Hasta los cardenales, como el muy cuestionado Norberto Rivera Carrera, ya en el retiro, y su sucesor Carlos Aguiar Retes, solicitan la intervención de la Divinidad, en el caso de México el toque milagroso de la Virgen de Guadalupe, para aplacar las iras que salen de la conciencia de Donald “el pato” Trump MacLeod. Así avizoran las cosas hasta quienes interponen un supuesto halo de santidad entre ellos y sus interlocutores. Claro, una cosa es Dios y otros los siervos desbalagados; y dudo que solo con oraciones, como las que he pedido, sea posible atajar el efecto de un mandato eclipsado por la intervención rusa.

Dijéramos que estamos en una posición paralela a la era de Porfirio Díaz, enterrado en Montparnasse en París, porque sencillamente su juicio histórico es indefendible desde su caída hasta la resurrección de la derecha encanada en los gobiernos de Fox y Calderón más su agregado bajo la férula de Peña. Sin revisión histórica alguna, la derecha en el poder festejó, a lo grande, el “centenario” de la victoria de la Insurgencia –que se dio en 1821- y el inicio de la Revolución –que debe anotarse en 1910-.

Así las cosas, quienes condenaron los efectos de la posrevolución, y los condenan, dejaron su bozal a un lado y se dieron a proclamar heroicidades en donde solo hubo ambiciones –como en el caso del execrable Iturbide-, y poco les faltó para colocar el apellido Santa Anna con letras de oro en la Cámara de Diputados y hasta agregar el del “Chacal” Huerta. Los antihéroes, cuando regresan, pinta de cuerpo entero a sus adoradores, esto es como si Luzbel recogiera sus alas encendidas por el fuego eterno. ¡Ay, si no hay infierno qué equivocados estamos quienes señalamos a los corruptos sin castigo! Nos pudriremos al lado de quienes vivieron robándonos y gozaron de la vida mientras nosotros la sufríamos. Solo polvo en amalgama pero diferenciados los restos de unos y otros por la buena o mala existencia, entre la miseria extrema y el bienestar como hijo primigenio de la corrupción.

Para los creyentes siempre habrá una justicia superior, divina, que suplirá a la impunidad, las mafias judiciales y los malos gobiernos protectores de sus cómplices, como los ladrones Duarte –el de Veracruz y el de Chihuahua-, Borge, Yunes, Murat, Moreira... y demás clanes repulsivos. ¿Qué Humberto pretendió ser diputado por Coahuila? Habría que revisar sus antecedentes penales si hubiera la menor lógica política –no los del complaciente gobierno español sino las denuncias que sobre él penden en Estados Unidos-, para entender que si los coahuilenses no se arman de verdad y de honor estarán facilitando la intervención estadounidense de la mano de un febril belicista sentado en la oficina oval... en donde los atributos varoniles surgen del poder de las armas nucleares y no son seña personal.

La Anécdota
Las mayores tribulaciones surgen de la probada intervención de Rusia en el proceso “democrático” de los Estados Unidos. Hay quienes piensan, en el Capitolio –¿qué pasaría si este fuera atacado en la toma de posesión de Trump como retrata una serie de Netflix?-, que reconocer el hecho sería anular la fuerza de su “sistema” y sus blindajes. No es así, por supuesto: Rectificar siempre será consecuencia de la sabiduría que reconoce errores y no se planta en los lugares comunes como si fuesen paraíso de la intolerancia. En fin, la mayor parte piensa en la fuerza de un modelo corroído hasta lo más profundo, acaso desde 2000 cuando se evidenció el fraude contra Al Gore dando paso al junior del clan Bush.

Al Gore, por cierto, optó por retirarse, ante las evidencias de la suciedad en el conteo de votos en Florida –gobernada por Jeb Bush, hermano del usurpador-, para “no dañar a nuestro sistema”, según alegó, sin percatarse que lo estaba hiriendo de muerte al no defender los sufragios a su favor y a quienes los emitieron. Porque el fraude fue contra el colectivo no sólo para anular al ahora ecologista que solo observa paja en el ojo ajeno. Mientras, en 2000, el PAN aireaba su éxito sobre los cimientos derruidos de un PRI vencido desde dentro y con un candidato quien se colocó, él mismo, en el abismo; fue Paco Labastida el más grande “tonto útil” de la historia moderna.


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17 Diciembre 2017 04:00:00
» Provocaciones Fútiles
No es que me lleguen las provocaciones; más bien es preocupante la estrategia de los operadores del marketing de las campañas –nunca cernidos a los límites sino burladores permanentes de la ley, interpretándola como les viene en gana mientras el INE busca por donde aplicar multas rastreras-, en el sentido de ahogar a los comunicadores con mensajes insidiosos, amenazas y, sobre todo, una inquina poca veces vista sin más objetivo que justificar hasta los traspiés de sus iconos y jefes. Los incondicionales son la peor plaga de la democracia.

Hace unos días, me atreví a deslizar una crítica sobre la entrevista televisiva a Andrés Manuel. Dije, sí, que peña no era el único que tartamudeaba y dejaba exhibir sus lagunas mentales. Recuerden que en este mismo espacio he analizado un fenómeno singular: En nuestro país, los mayores antagonistas acaban pareciéndose el uno con el otro por una especie de admiración íntima o por ósmosis. Pero sucede.

Como reacción, los incondicionales de Andrés consideraron una ofensa enorme plantear lo anterior, alegaron que era ofensivo, e incluso contrario a los derechos humanos, exhibir la mala dicción del tabasqueño y su lento hablar, “comiéndose” en silencios los minutos de televisión concedidos a él –un hecho poco frecuente y rescatado por la importancia de un liderazgo que aglutina a entre doce y quince millones de compatriotas-, y evadiéndose de cuestiones comprometedoras como, por ejemplo, su percepción sobre las locuras de Donald Trump, el “pato”, a la Casa Blanca.

Adujeron que era por la edad, la enfermedad, los modismos tabasqueños –conozco a varios políticos de esas tierras del “edén” y no caen en una acentuación tan pronunciada por sus orígenes-, y porque es característica en él ir despacio porque “tiene prisa”. Me reí, varias veces, de estos razonamientos fútiles derivados de una seducción política consumada y no de la objetividad necesaria para juzgar y definir si el liderazgo respectivo es el que los mexicanos necesitamos.

La realidad es que, por desgracia, el tiempo no pasa en balde y menos cuando se ha abusado tanto de la fuerza física en incontables meses pasando las penurias de millones de compatriotas marginados de las acciones sociales. Esto lo entiendo. No obstante, reconocer que el infarto sufrido por él, pudo costarle la vida de no haberse dado en la Ciudad de México, y aceptar que los médicos lo mantienen en tratamiento –no puede ser otro que el cuidado de la dieta, el descanso y la lenta recuperación-, es tanto como contar que no puede regresar a las épocas en las que el cien por ciento de sus emociones, traducidas en apariciones fulgurantes, eran dedicadas a provocar reacciones incendiarias en una población ahíta de demagogos. Y tal es, quiérase o no, una severa limitante.

Por las Alcobas

Por supuesto hay otras enfermedades dentro de la clase política más degradantes, las mentales por ejemplo, como la ambición de Margarita Zavala, quien jamás podrá desprenderse del origen de la tragedia en la Guardería ABC de Hermosillo, el 14 de junio de 2009 –ocho años nada más de distancia y la amnesia comienza a ser factor determinante para separar a la señora de sus complicidades con Altagracia Zavala, su prima, concesionaria de esta y otras estancias para niños-, que es más consecuencia de su dolor como mujer por las afrentas, físicas y psicológicas, en Los Pinos –entre 2006 y 2012-, a manos de su violento consorte, que de un deseo por servir al colectivo. Este es un hecho incontrovertible.

Otros, por allá, hubieran querido ver en la boleta el nombre de Rafael Moreno Valle y se disgustan cuando hablamos de sus pecados, entre ellos la “ley bala” por la cual fue asesinado el menor tzotzil José Luis Tehuatlie con tiros de salva, y la manifiesta prepotencia del personaje quien solo se transporta en helicóptero por temor a ser interceptado en las carreteras. Pese a ello se alega que sería un aspirante situado en la línea media porque ha sido priísta y es panista, y ninguno de los dirigentes de este partido saldría mal parado. Sería, nada más, como institucionalizar la farsa de la pluralidad en la época de la partidocracia.

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15 Diciembre 2017 04:00:00
Extraña simbiosis
Expreso una teoría audaz fundamentada en los hechos atestiguados y en las tendencias gubernamentales. En cierta medida no habría otra explicación a las inversiones del exterior en un país visto como uno de los más violentos del mundo y, por ende, inestable y en vías del colapso del “estado fallido” en el que el Gobierno pierde toda autoridad moral y el monopolio de la violencia –así se describe-, por efecto de la intervención de subversivos, desde guerrilleros hasta instituciones armadas ajenas –digamos los marines infiltrados-, o la paulatina entrega del poder a los mandos militares quienes, en México cuando menos, no quieren este papel acaso porque algunos tienen más dignidad que el gobierno civil a pesar de sus atropellos.

Con la iniciativa del panista Roberto Gil Stuart, el mejor alumno de calderón, sobre la Seguridad Interior del país, todo quedó despejado: la clase política dominante, hija de la partidocracia y el presidencialismo –lo cual quedó demostrado con el lanzamiento ritual, más bien hipócrita, de José Antonio Meade Kuribreña, como precandidato ÚNICO del PRI-, quiere tirar la pelota al ejército porque es evidente su incapacidad para proseguir en medio de trescientos diez mil cadáveres –desde 2008-, siembra estéril de los dos sexenios últimos, el calderonismo panista y el peñismo priísta, tan malo el pinto como el colorado... aunque lo del presente parece dramáticamente insuperable.

Pues bien, es inexplicable que los inversionistas del exterior se interesen en tomar el riesgo de expandirse en un país considerado violento y en ruta hacia el caos si el fraude electoral culmina en medio de la ira, el rencor profundo y la repulsión de los mexicanos ya no por sólo hacia el PRI sino al sistema mismo.

¿Acabar con Este, el establishment? Parece imposible con la oferta política actual –ya Andrés considera la posibilidad de irse a “La Chingada”, su inmensa heredad en Palenque-, modificar la maquinaria que hace y deshace en un México todavía temeroso de dar el paso definitivo para detener y anular a las lacras que nos gobiernan; ni siquiera hemos sido capaces de aplicar sanciones sociales y hay ex presidentes que se pasean como toreros triunfadores por el ruedo de la República.

El mal es compartido, por desgracia. Pero, ¿qué es lo que mueve a los foráneos a tomar los riesgos impensables de proyectarse hacia un país cuya incertidumbre de futuro es evidente? Sólo es explicable mediante una fusión de los capitales con la narcopolítica, dominante en un tercio de la República mientras en los dos restantes guerrea incesante con los poderes establecidos.

¿O acaso creemos que para llegar a la Presidencia puede prescindirse del aval de los grandes “capos”? Ni siquiera los presuntos alcaldes y gobernadores se atreven a ello a sabiendas que, de la otra manera, con alianzas turbias, pueden ejercer el mando y obtener ganancias impensables. Así, lo mismo, con cuantos creen que pueden seguir especulando con la miseria de la mayoría y la ignorancia de quienes se dejan prender con el hilo de la demagogia en grado superlativo.

Piensen, que no hace daño.

La Anécdota

Es ridículo o, cuando menos, insólito. Vivimos en un mundo que mantiene a dos Papas, observa los movimientos desviados del gendarme de la Casa Blanca –la de Washington-, y tolera la presencia de un mandatario mexicano que tropieza, a cada rato, confundiendo entidades y expresando sandeces como pruebas fehacientes de sus lagunas mentales.

Así la cosas, el PRI recurre a los no priístas, solo simpatizantes, en busca de los milagros electorales, en el país y la Ciudad de México, con abanderados que no entienden, siquiera, cómo se realizan las elecciones ni cómo se convoca al voto, José Antonio Meade, en busca de la Presidencia, y Mikel Arriola en pos de la capital. Dan pena ajena a sabiendas de sus debilidades para forjar liderazgos en meses, sin consolidación posible.

Pese a ello, las elecciones no se resuelven con los sufragios sino son hijas de las decisiones superiores. Y así, y con conocimiento de causa, hay mexicanos, muchos, que consideran indispensable votar para cambiar. ¿Y ustedes?

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14 Diciembre 2017 04:00:00
Unos sí, otros no
No es explicable, aunque sea evidente, la razón por la cual algunos ex mandatarios son perseguidos judicialmente y otros, en cambio, gozan del favor de la impunidad con la inocua aplicación de la medicina del tiempo, es decir bajo control de la amnesia colectiva tan productiva para los sinvergüenzas que forman la escoria oficial. Pese a ello, no henos sido capaces, los mexicanos en su conjunto, de hacer valer el peso de la soberanía popular ante la pequeña elite que nos asfixia desde las alturas del sistema.

Hace unos días, dialogando con un apretado grupo de amigos con enorme experiencia en las cuestiones de la vida institucional –era yo el único disidente-, uno de ellos, quien por cierto pasó una temporada en la prisión cuando cayó en desgracia para luego levantarse sin perder su condición de priísta, habló con fervor sobre la dureza de nuestro peculiar establishment que rebasa la fuerza presidencial y a la partidocracia para envolvernos guiado por quien sabe cuántas manos aviesas.

Y decía, claro, que tal estructura acabaría imponiéndose a la hora de los comicios del primero de julio venidero con José Antonio Meade a la cabeza. Me negué a refrendar tal tesis porque considero que, en cualquier caso, incluyendo las oposiciones, todos los precandidatos actuales son hijos del sistema, incluyendo a Andrés quien mucho habla de la mafia del poder pero pocas veces analiza lo que significa la estructura férrea que la sostiene.

Se hace evidente, en esta hora, que la recta final de la contienda presidencial tendrá a MORENA y al PRI como referentes ante os retrasos del Frente Ciudadano y sus predecibles divisiones internas.

Lo que es aterrador es la ausencia de análisis sobre los predadores recientes del país, digamos como los Moreira, contra quienes no se alza el puño a diferencia de lo ocurrido con otros, entre ellos Javier Duarte, Mario Villanueva, Andrés Granier Melo, todavía Guillermo Padrés, Roberto Borge Angulo –en Panamá-, Tomás Yarrington –en Florencia-, Enrique Hernández Flores, además de los ex interinos Jesús Reyna, de Michoacán, y Flavino Ríos, de Veracruz quien pretendió cubrirle las espaldas a Duarte de Ochoa.

Es deber de los aspirantes a portar la banda tricolor, lo creo firmemente, explicar las razones por las cuales unos sí son procesados y otros se convierten en fantasmas que merodean por doquier, entre ellos César Duarte, Rodrigo Medina de la Cruz, Gabino Cué, Ivonne Ortega, Rubén y Humberto Moreira, iniciadores de la nueva estrategia del nepotismo, Roberto Sandoval Castañeda cuyas lecciones han sido asimiladas muy bien por el junior sucesor, Antonio Echevarría García, Egidio Cantú, y media docena más sin incluir a quienes están en ejercicio, digamos Graco Ramírez, y recorren la misma senda de la corrupción.

Las campañas sirven de tapaderas, desde ahora; invito a mis lectores a no perder la memoria tratando de explicarse las declaraciones altisonantes de los abanderados de la partidocracia. Cerremos oídos y conciencias a la demagogia explosiva y lacerante.

La Anécdota

Cuando Otto Granados gobernaba Aguascalientes, me permití visitar la entidad que tanto me ilusiona. Me invitaron a Radio Universidad y, claro, se interesaron por la razón de mi viaje y presencia en la sede de San Marcos; respiré y respondí directo:

--Vengo a ayudar al mandatario a encontrar la letra de su primer nombre que se le extravió. No sé si sea la “j” o la “m”... pero le falta una.

Hoy Granados, célebre miembro de la cofradía de la mano caída, es secretario de Educación sucediendo a otro de quienes piensan en ganar con el PRI.


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13 Diciembre 2017 04:00:00
Estrategias fallidas
Las estrategias fallidas del PRI llegaron al extremo cuando se exhibió a Aurelio Nuño Mayer como posible coordinador de campaña de José Antonio Meade, sumando con ello el rencor del magisterio contra el primero y la repulsión de todos contra el peñismo y sus hijos. No ha sido todo, Mikel Arriola, dejó la dirección del Seguro Social -una quiebra más del sector salud-, para competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a sabiendas de que en la capital del país son nulas las posibilidades priístas.

Mientras, en Yucatán, los “gamboínes”, Emilio, el padre, y Pablito, el hijo, buscan la gubernatura de Yucatán aunque el junior jamás haya vivido en la entidad salvo durante las “temporadas” en Uaymitún, una de las playas más hermosas del sureste, donde los muy ricos de Mérida veranean cada año. Con estas cartas, no podrán remontar jamás las encuestas, ni siquiera las pagadas a precio de oro. ¡El PRI se asfixia solo!

Dados los antecedentes para evidente que la seguridad con la cual se muestran los serviles al gobierno peñista, incluyendo los habituales maridajes con ciertos medios de comunicación, se debe a la cúspide de la represión institucionalizada por la Ley de Seguridad Interior y con las botas militares enseñoreando el paso de los aspirantes presidenciales con dedicatorias especiales a cada uno; quizá por ello, Andrés y su Morena –en cuyo seno hay serios disgustos por la manera autoritaria con la que se resolvieron no pocas candidaturas-, de plano señalaron a los secretarios de la Defensa y Marina –fue evidente que el icono no recordó el nombre del almirante Vidal Soberón Sanz, aunque a él no le apuntan sus lagunas mentales como sí se hace con peña, por ejemplo-, como elementos a quienes “ordenaron” sabotear su causa. Una peligrosa postura, sin duda, luego de lanzar la propuesta de amnistiar a los capos y secuestradores en busca de la paz general.

Mientras tanto, el PAN y el PRD apuntan hacia un desacuerdo inminente en torno a la candidatura presidencial. En lo personal no creo que fragüe la idea entre adversarios no acostumbrados a ceder imbuidos en una soberbia ilimitada: Ricardo Anaya Cortés y Miguel Ángel Mancera Espinosa. Pero, además, la disparada propuesta de crear la figura del Impuesto Básico Universal (IBU), esto es para recibir un salario del Estado por el solo hecho de ser mexicano –a Carlos Slim, seguramente, lo salvaría de su caída en picada en la lista de los grandes multimillonarios del planeta-, suena a utopía barata con una abierta apuesta al populismo y al vetusto paternalismo que tanto ha dañado la productividad y el esfuerzo de obreros y campesinos.

En reducidas cuentas, el fraude mayor que se prepara es el engaño masivo a los creyentes fieles de una votación fraudulenta habitual. Es curioso: Quienes más alegan sobre las conclusiones fatales de los procesos son los mismos que insisten en el imperativo de votar con tal de evadir los riesgos de la continuidad... cuando, por desgracia, es todo lo contrario: quienes sufragan, a sabiendas de que no habrá garantías para su voto, son sólo comparsas del estado de cosas.

Esta es la disyuntiva que debemos resolver antes de acudir a las urnas.

La Anécdota

La ONU exige frenar la Ley de Seguridad Interior y nadie hace caso; en el mismo tenor se pronuncia contra las agresiones a periodistas, sumando en ello a la Comisión Internacional de Derechos Humanos –la Nacional sólo sigue consignas como una empresa paraestatal-; y la Procuraduría General, con la titularidad de un anodino Raúl Cervantes Andrade, ni siquiera integra los expedientes para perseguir los sobornos de Odebrecht, Higa y demás constructoras concesionarias de las complicidades oficiales. En el mismo nivel sitúo a las que, por ingente corrupción, levantaron edificios de más de cuatro pisos que colapsaron durante los terremotos de septiembre pasado.

Esto es como si el ave siniestra de la corrupción jamás hubiera sobrevolado Los Pinos y territorios aledaños.


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12 Diciembre 2017 04:00:00
Reprueban a Peña
Hasta los diputados europeos, con sede en Bruselas, quienes dan estructura parlamentaria a la Unión Europea –que comienza a fracturarse por el llamado “brexit” británico y la reacción de los independentistas catalanes que antes querían formar parte de la misma y ahora la repelen-, han manifestado el imperativo de exigir sanciones contra el gobierno de México por la “degradación” de los derechos humanos en los años recientes, entre ellos los constantes ataques contra periodistas e informadores que comienzan con las demandas por daño moral y terminan con los asesinatos a mansalva con la mayor impunidad imaginable.

El reclamo se dio casi simultáneamente con una de las declaraciones más controvertidas de los últimos tiempos: La propuesta de Andrés para “amnistiar” a los criminales, es decir a los narcotraficantes en primer sitio, para asegurar un periodo de paz y seguridad, elementos fundamentales para el desarrollo nacional y que ahora nos parecen tan lejanos por obra y gracia de la violencia oficial destinada a contrarrestar, se supone, a las de las mafias. México, sin duda, está en el filo de ser señalado como “estado fallido” lo que dejaría en estado de indefensión, al gobierno y los gobernados, ante el acoso de las grandes potencias universales deseosas de extenderse por nuestro territorio.

El referente es sobre los canadienses dispuestos a aumentar inversiones en sus minas de esclavos, los españoles con carta blanca respecto al agio de sus bancos, los ingleses compradoras, a bajo precio, de las empresas colaterales a PEMEX y, en fin, los estadounidenses listos a apoderarse de todo lo demás. Todos ellos, además, cuentan con hábiles presta-nombres, algunos de ellos integrantes lista de los afortunados poseedores de más de mil millones de dólares, dispuestos a correr en contra de los intereses de México con tal de aumentar sus ingresos desproporcionados e indignantes. Desde luego, juegan con fuego.

La ONU y la Comisión Internacional de Derechos Humanos –la Nacional parece estar plegada a los designios de la cúpula de poder, por desgracia-, han determinado, en la misma línea, que no puede permitirse, por inaceptables, más agresiones contra los periodistas ni, mucho menos, las masacres de civiles víctimas de la represión del ejército y la posterior impunidad de sus crímenes. Desde 2014 las evidencias de las intervenciones del ejército han sido despiadadas y fueron repudiadas, en el mundo entero, a partir de la “desaparición forzada” de los cuarenta y tres normalistas –entre ellos un soldado en activo-, en Iguala la noche del 26 de septiembre de ese año.

Los efectos no han terminado. Al contrario, en la medida en que el peñismo entra en su finiquito –la sombra de los candidatos, como antaño, comienza a eclipsar el poder presidencial-, resaltan los actos de barbarie consentidos por un régimen que creyó en la amnesia colectiva como remedio para los señalamientos sobre el brutal comportamiento de las Fuerzas Armadas en su supuesta búsqueda de narcotraficantes.

¿Por qué los aspirantes presidenciales, excepto Andrés con su polémica propuesta no del todo aceptada, no se atreven a dar un paso adelante, todos juntos, para sumarse al esfuerzo de encontrar vías hacia la paz derrotando al flagelo inútil del narcotráfico? Inútil, sí, porque no disminuyen las “exportaciones” de droga hacia el norte ni tampoco el reguero sangriento sobre nuestro suelo.

La Anécdota

La Virgen de Guadalupe no es solo un símbolo religioso, al que se apegan millones de mexicano, sino igualmente un emblema de la insurgencia como estandarte que fue de Hidalgo y Morelos en los terribles años de las batallas contra la Corona española. Por ello, siempre se esperan de la imagen sacar algunos milagros en pro de sus hijos indefensos.

Uno de ellos sería que el Señor Peña fuera juzgado apenas terminara su mandato o incluso antes si hubiera verdaderos contrapesos en el poder Judicial; otro, que las campañas por iniciarse pudieran terminarse sin severas alteraciones, financieras y sociales, como prevén los “entendidos”; y uno más, sin duda, tendría que ver con que se respetara el sufragio universal el primero de julio próximo.

La Guadalupana tendrá mucha tarea desde ahora.

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10 Diciembre 2017 04:00:00
» Vandalismos políticos
Debemos analizar un nuevo modelo para la conducción del Estado: El vandalismo político, liberado de todo rasgo de humanismo y de justicia social. Lo tenemos a la vista cuando el Legislativo, por ejemplo, en su mayor parte se arroga la facultad de ponerle candados a la soberanía popular mediante métodos heterodoxos con miras a crear una inmensa confusión. ¿De dónde salen los radicales y anarquistas –nombrados así sin conocer la esencia de este movimiento revolucionario-, si nadie se atribuye, ningún partido o grupo mucho menos el gobierno, las acciones deplorables que siembran el caos urbano al final de las manifestaciones pacíficas de protesta?

Tenemos, para contrarrestar las falacias oficiales, la posibilidad de analizar algunas de las posturas de los jefes policiacos o castrenses que, de plano, parecen llevar adelante una suerte de guerra fría contra la gran comunidad nacional. Esto es, considerando que la libre manifestación de las ideas tiende a golpear el “prestigio” de las instituciones cuando es evidente que éstas, hasta el momento, no han sido útiles para detener el flujo de una justa, explicable, crispación general consecuencia, precisamente, por la torpeza en el accionar de los mandos y la continuidad de los actos de barbarie que tienen atemorizados a los mexicanos y, de paso, sorprendidos a los extranjeros que insisten en cuestionar cómo pueden darse escenas tan dantescas como la narrada en el caso de los jóvenes de Ayotzinapa por el exprocurador, Jesús Murillo Karam, y continuada por su sucesora, la mediática Aracely Gómez a quien reemplazó, a su vez, Raúl Cervantes Andrade, con estudiadas poses de dolientes hastiados.

Uno de ellos llegó a la ignominia luego de las marchas citadinas del primero de diciembre de 2015. Marco Tulio López Escamilla, coordinador regional de la zona centro de la Policía Federal, arguyó que los visitadores y miembros de las Comisiones de Derechos Humanos “protegieron” a los radicales formando un cordón humano para rescatarlos de la represión luego de algunos actos de pillaje perfectamente orquestados, esto es con idéntica mecánica a los suscitados el primero de diciembre de 2012, con motivo de la asunción presidencial de Enrique Peña Nieto, cuando la exaltación de la izquierda creó el ámbito perfecto para que los bien adiestrados vándalos hicieran de las suyas para atribuirle los costos a quienes se negaban a aceptar los resultados comiciales por cuanto contaban con pruebas de distribuciones ilegales de monederos electrónicos y vales de despensas; cuando menos, las empresas que entraron al juego, Monex y Soriana, han sido señaladas por su ignominia, una y otra vez, pero no fuertemente castigadas por el mercado y la clientela que no aplica las sanciones sociales. BOICOT A ESTAS EMPRESAS QUE FORMARON PARTE DE LA CADENA DE MANIOBRAS ELECTORALES PARA ASEGURAR LA VICTORIA DE Peña en 2012.

Sin embargo, hay testimonios fotográficos y fílmicos; en cierta medida, las redes sociales están desplazando a los informativos y convirtiéndose en un dolor inmenso de cabeza para quienes pretenden ocultarse detrás de bambalinas, difundiendo imágenes que no dejan lugar a dudas aun cuando los descubiertos buscan salidas burdas para evadirse de los señalamientos como la cuestión de las fechas, esto es si las imágenes corresponden a los hechos atribuidos a los agentes policiacos y militares vestidos como civiles. No cuentan, claro, que los testimonios directos y oculares de quienes recogieron las escenas y de los transeúntes y curiosos que los vieron, sorprendidos, mientras conducían sus automóviles o caminaban por las calles cercanas al Zócalo o al Campo Militar “Álvaro Obregón” –antes llamado Número Uno-. Como en 1968 o 1971.
Más pesará ahora la Ley de Seguridad Interior.

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08 Diciembre 2017 04:00:00
Un nuevo Pinochet
Pareciera que una solución para los graves conflictos en nuestro país, extraviada la vía democrática, fuese la militarización que ya acompaña al proceso electoral recién iniciado con postulantes con mayores defectos que virtudes; cada uno de ellos, sin duda. Más allá de las urnas, cascos, botas y fusiles estarán listos para amedrentar a la población o aplacarla en aquellas regiones en donde afloren las justas protestas contras las imposiciones; es decir, en la mayor parte de la República.

Nos dicen que encontremos el punto medio. No lo hay por desgracia. Desde la feroz era del calderonismo, al desatarse la guerra entre mafias –dentro y fuera de la órbita gubernamental-, la elite militar cobró una importancia tal que fue capaz de encerrar, blindando Los Pinos con más de mil elementos, al propio mandatario federal en funciones; y en estas condiciones se mandó a Josefina Vázquez Mota al matadero que devino en una caída espectacular del PAN hasta el tercer sitio, en 2012, acompañada de la pérdida de un millón de militantes de Acción Nacional, los adherentes a la administración del michoacano que no convenció, en dos ocasiones postulado para gobernador, ni a sus coterráneos. Contra los hechos no existe especulación posible.

Y, no podía ser de otro modo, su principal discípulo, su cachorro, Roberto Gil Stuart –quien fungió como secretario privado de calderón al final de la gestión de éste-, fue el encargado de elaborar y convertir en iniciativa la célebre Ley de Seguridad Interior recién aprobada con todos los signos necesarios para institucionalizar la represión, violentar las soberanías estatales, rechazar a los líderes de opinión considerados guerrilleros de la letra impresa y mandar sobre la población civil al menor indicio de “indisciplina” considerada ésta la inconformidad contra un sistema evidentemente contaminado y corrosivo.

Debe mencionarse que el secretario de la Defensa Nacional a quien tanto hemos cuestionado por las masacres de Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y la represión en Iguala, ha sido uno de quienes han alzado las voces para insistir que la soldadesca debe regresar a los cuarteles y no permanecer en las calles por el serio riesgo que implica mantener la guerra de las sombras, entre el brazo ejecutor oficial y las mafias infiltradas en la propia estructura. Insisto: ahora mismo parece muy difícil pretender ser candidato sin el “palomeo” de los “capos” en ejercicio, los de los dobles rostros quienes medran doblemente, con el erario y el narcotráfico.

No es menor el conflicto si consideramos, repito, la cercanía con los comicios. Porque, a estas alturas, la tal legislación avalada por la derecha –todos los legisladores del PRI y parte del PAN-, y rechazada por los grupos menos contaminados por las migajas del poder, parece una seria advertencia contra quienes osen transformar los mítines y las concentraciones en actos supuestamente provocativos contra el malhadado mandato del señor peña nieto cuyas manchas en la piel no presagian nada bueno.

Ni peña ni México pueden avizorar, en las circunstancias, presentes, un derrotero feliz.

La Anécdota

Andrés no aprende. Endilgar calificativos y desdeñosos apuntes sobre sus adversarios provoca el efecto contrario al que pretende. De hecho, el aspirante José Antonio Meade, el priísta que no lo es, fue señalado como “antipático, sin carisma y deshonesto” en palabras del icono de la izquierda sin recordar la información fiscal que seguramente aquel tiene, por efecto de su doble paso por Hacienda, sobre las irregularidades tributarias de su contrincante; esto es, puede revirar en cuanto quiera y con elementos contundentes.

Pero además, Andrés y Meade no han cruzado palabra y, por ende, no conocen el real talante de su respectivo rival. No meto las manos al fuego por la honestidad de Meade, conociendo las serias desviaciones toleradas desde sus dependencias, pero sí me arriesgo a decir que no es repelente sino amable aunque sea legítimo no simpatizar con él. Pero, cuando menos, debiera exigirse a los postulantes ser serios y sobrios en sus calificaciones para no incurrir en falacias que se lleva el viento con facilidad.

Desde luego, da la impresión de que, por primera vez en este curso, Andrés parece nervioso y preocupado... pese a su indiscutible ventaja.

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07 Diciembre 2017 04:00:00
Un largo invierno
Nos espera un largo invierno. Frío, muy frío, en el norte del país allá donde la impunidad ha echado raíces u no parece dispuesta a ceder un ánimo. Observen a los gobernadores de las entidades fronterizas; basta con eso para llenarnos de horror: Los caciques Moreira, Kiko Vega, entenado de Jorge Hank, Claudia Pavlovich Arellano, discípula de Beltrones, el tamaulipeco cínico, Francisco García Cabeza de Vaca –o de buey-, el repudiado ex de Chihuahua, César Duarte Jiménez, malabarista de conexiones non santas, tantas que su sucesor, Javier Corral Jurado, no puede encontrarlo para procesarlo y, finalmente Jaime Hernández Calderón, “El Bronco”, a quien nadie quiere darle tiempo porque no ha cumplido sus promesas ya rebasadas, entre ellas las de formar auditorías y juicios a su antecesor Rodrigo Medina de la Cruz. De todos colores, menos amarillo, en una gama espectacular de corrupción, miseria humana y fantoches.

SOlo en el sur podrá sentirse un poco más de calor, gracias a que los grandes “capos”, los de a “deveras”, han fincado por allí para proteger a sus familias que han invadido ciudades como Mérida, Cancún e incluso Villahermosa y Campeche. Por eso mantienen tranquilas, en cierto grado, las urbes en donde se han acomodado con el beneplácito de los gobernadores, bien maiceados, para derramar parte del dinero sucio obtenido mientras, claro, se persigue a los periodistas, desde Veracruz hasta Quintana Roo, conjuntando a mercenarios de la pluma como principales infanterías para defender latrocinios, componendas, persecuciones a los disconformes y, sobre todo, asesinatos que jamás se esclarecen aunque se prometa, como siempre, llegar al fondo de las pesquisas. Jamás ocurre así porque, sencillamente, los mismos investigadores se ahorcarían a sí mismos. Vaya cochinero.

Me dicen algunos amables lectores que en estos tiempos es mejor cantarle a la felicidad con los villancicos de temporada en voces tan claras como las de Plácido Domingo e incluso Pavarotti quien es más escuchado ahora que antes de su muerte. Y así los hogares se llenan del ámbito obligado, tantas veces, por el consumismo más feroz de cada año con el pretexto de asegurar reuniones familiares en las que las ausencias calan y las presencias solo dejan de ser egoístas durante el inefable intercambio de regalos envueltos en papel que delata los sitios de compras; este año, aunque se trate de calcetines, el más valorado es el del “palacio de los palacios” del impresentable Alberto Baillères González.

Nos toman estas fiestas un tanto desprevenidos. Fíjense: se anunció que el salario mínimo podría aumentar a cien pesos, superiores en más de cuarenta pesos a los registrados hace apenas dos años, en 2014, con la habitual generosidad de los sabios economistas alejados de los abismos sociales. Solo que la mentira surge, de inmediato, al constatarse lo sustancial: La pérdida del poder adquisitivo.

Si la comparación la hacemos respecto a la divisa norteamericana podremos entender el drama. Al comienzo del régimen de la barbarie y la hipocresía, el salario mínimo se cotizaba en cinco dólares y ahora, en caso de darse el aumento salarial, permanecería igual sin considerar los vaivenes de la divisa estadounidense, con una capacidad de comprar inferior al veinte por ciento. Esto es lo que vamos perdiendo y, por ello, naturalmente, nuestros ingresos –aunque mayores en pesos en apariencia-, no alcanzan para adquirir los bienes necesarios para las festividades navideñas con todo y el acotado aguinaldo. Bueno, salvo los gobernadores y los pillastres del gobierno federal.

La Anécdota

Es curioso subrayar que los dos mandatarios con mayor avidez de fortuna y, por ende, con aguinaldos escandalosos, no pertenecen al PRI si bien los tres que le siguen sí son militantes del partido del presidente con todo y su cargamento de pecados mortales. Ni salvación se avizora para el mismo y sus partidarios salvo que los mexicanos seamos masoquistas o desequilibrados mentales.

Pues bien, el perredista Arturo Núñez Jiménez, expriísta y arropado por el perredismo cuando convino, ex subsecretario de Gobernación durante el régimen del gran simulador, Ernesto Zedillo y hasta ideólogo de su antiguo partido y del actual, se embolsa en esta época casi medio millón de pesos si bien solicitó un adelanto –es en serio- para aprovechar las ofertas del “buen fin”, algo así como el cuarenta por ciento de los estipulado. Un verdadero intelectual de una izquierda sin sustentos ni futuro.

Y el segundo es panista de cepa, Miguel Márquez Márquez –recuerdo el nombre porque hubo un torero llamado así, español de gran valor por cierto lo que le falta al mandatario citado-, quien obtuvo casi 350 mil pesos; toda una ganga para Guanajuato, la cuna de la Independencia en donde, además, ha crecido la represión en niveles altísimos bajo una prepotencia falaz de los funcionarios públicos. Márquez sólo ha reemplazado a la vieja estructura dominante para convertirse en uno de los más poderosos caciques de la región, en donde el secuestro y el escarnio son factores frecuentes de la vida social.

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05 Diciembre 2017 04:00:00
Nadie ha ganado
Con el ritual de la semana pasada –en un solo día el aspirante a la Presidencia, que no es militante del PRI pero “simpatiza” con este partido por ser “la mejor opción”, renunció a Hacienda, recibió el beneplácito presidencial, acudió a las sedes de los tres sectores del PRI con toda la vieja guardia reunida y entregó la carta de adherencia para ser reconocido como candidato en su momento, callando a todos los demás-, José Antonio Meade Kuribreña podría haber protagonizado su última jornada como empeñoso burócrata de altura: Jamás ha sido electo para nada y ahora aspira a la Primera Magistratura con el aval del mandatario peor evaluado de la historia.

También, como fue evidente, en esas primeras veinticuatro horas no hizo sino reiterar su afecto y admiración por peña, acaso porque a partir de ese momento debió comenzarse a cortar el cordón umbilical para tratar de lograr lo que, en este momento, se antoja imposible: Separarse de su progenitor político e incluso disociar su figura de la del PRI como ya han hecho otros aspirantes, como el electo alcalde de Saltillo en una entidad afrentada por otro de los burdos fraudes electorales de la historia moderna y sin que la dirigencia nacional del PAN, ocupada en los menesteres de la unción de un solo candidato con el PRD y el MC como corderitos –cuando están a punto de devorarse ellos al lobo contradiciendo los cuentos infantiles-, hiciera mayor ruido ante la afrenta. Cada quien lleva agua solo a su molino.

Casi, de manera automática, las encuestas inducidas plantearon que Meade –cuyo apellido convoca a los “ingeniosos” para hacer del mismo una caricatura-, en un solo día había subido como la espuma incluso colocándose por encima de los aspirantes del Frente Ciudadano, por separado. Al simpatizante del PRI le otorgaron el 23.2 de las preferencias generales, abajo cinco puntos y medio de Andrés y su MORENA, mientras Anaya solo alcanzaba el 8.1 por ciento y Mancera, el 4.3, incluso por debajo de la independiente sin futuro, Margarita.

Esto es, sumando los simpatizantes de Anaya y Mancera, según este sondeo avalado por el Gabinete de Comunicación Estratégica, el Frente descarriado apenas alcanzaría 12.4 puntos, uno más que la del mar y las estrellas, en condición de apagada oposición que no repunta ni siquiera con el anuncio de un Ingreso Básico Universal que deberá entregarse por el “solo hecho de ser mexicanos”. Viva la demagogia y muera la productividad.

Así las cosas, las distancias se acercan y alejan a un ritmo impresionante, como la escasa voluntad política de millones de mexicanos quienes todavía temen, por ignorancia, que si no acuden a votar perderán sus trabajos. Tanto es el temor esparcido por un gobierno ferozmente mentiroso que debió exaltar a un candidato no priísta, pero simpatizante, para intentar la hazaña de no ser confundido con la mafia dura... aunque haya hecho parte de los trabajos sucios.

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La Anécdota

Vaya propuestas. Entre todas las escuchadas, en medio siglo de tareas periodísticas, la de Ricardo Anaya, presentada como si hubiese sido consensuada por el Frente, se lleva el sitio de honor: el Ingreso Básico Universal (IBU), que deberá entregarse a todos los mexicanos por el solo hecho de serlo. Solo fala que Carlos Slim, con derecho a recibirlo y de acuerdo a su tradición, opte por captar, solo para él, cinco pesos más por cada uno que reciba. Y no se diga los dirigentes del PAN tan agobiados por sus gastos o alguna senadora por Chihuahua que se da el lujo de pagar ¡290 mil pesos! por viajar en superclase a Nueva York.

Por su parte, Meade Kuribreña habla y repite que su propósito es convertir a México en una “potencia”. Podríamos serlo, acaso, si nuestros recursos naturales no se hubieran vendido ya, en buena parte gracias a la intervención del propio aspirante. No tenemos mucho de qué echar mano en estos tiempos de crisis severa y postración por la política entreguista del gobierno al cual sirvió. ¿O ya le apuesta al olvido de los mexicanos para deslindarse de los gabinetes de su pasado inmediato?

Al paso que vamos terminaremos creyendo que la mejor opción es la de vender el avión presidencial al 40 por ciento de su valor, perdiendo una barbaridad de dinero, para exaltar el neopopulismo de MORENA.
04 Diciembre 2017 04:00:00
Nada hemos Cambiado
Desde luego, la llegada hace una semana de José Antonio González Anaya, como secretario de Hacienda, en combinación con el anuncio de que José Antonio Meade Kuribreña -Pepe-, buscará la candidatura presidencial priista, sin ser militante, confirma la cercanía, más ahora que nunca, del ex presidente carlos salinas al lado del mandatario federal en funciones. González Anaya -incluso físicamente parecido al ex gnomo de Dublín-, es cuñado de salinas y cerrará el sexenio con las riendas financieras en la mano, incluso para medir los apoyos soterrados al candidato. Círculo cerrado y Meade encerrado en el gallinero. Por supuesto, los escándalos de PEMEX no afectarán a quien salió de la dirección de esta empresa para dirigir la economía del país; ahora, Carlos Treviño será quien asome la cara... si quiere.

¿Y los desfalcos a PEMEX, convertida en una suerte de caja chica, como la Lotería Nacional, de los favoritos de la clase política? Uno de los últimos conocido tiene que ver con la Refinería estadounidense Deer Park de la que la supuesta paraestatal mexicana, más bien casi privatizada, cuenta con el cincuenta por ciento de las acciones pero éstas no se ven porque no recibe regalías de ningún género. Las utilidades se van hacia el agujero negro de la corrupción, esto es diversos paraísos fiscales a donde llegan, anualmente, dos mil millones de dólares, cada año, provenientes de PMI (PEMEX INTERNATIONAL), obviamente ligada a la nacional, cuyo destino se ignora. Es como una suerte de ahorro para los retiros de quienes han acompañado al peñismo hasta el final y hoy corren, como los caballitos, detrás de la montura de Meade en espera de un milagro guadalupano.

En el otro extremo, el de la MORENA de Andrés, destaca, como hemos adelantado, el empresario Alfonso Romo Garza, casado con la hija del célebre “adalid” regiomontano, Eugenio Garza Sada, asesinado el 17 de septiembre de 1973, precisamente en Monterrey, por la liga terrorista-política 23 de septiembre de la que formaba parte José Luis Sierra, “el Perico”, casado con la otrora lideresa del PRI –y yucateca como la descocada Ivonne Ortega-, Dulce María Sauri. Círculos rojos de alta complejidad.

Como ya narramos, Romo Garza fue discípulo y socio de Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda durante el salinato trágico y uno de sus más altos representantes, hasta hoy cuando, en apariencia juega papeles decisivos en el grupo Véctor, precisamente el de Romo, desde su incorporación al sector privado y actualmente es director general de El Palacio de Hierro, en donde se disparó la narco-economía, uno de los baluartes de Alberto Bailléres González, el tercer multimillonario de México, sólo adelantado por Carlos Slim y el criminal Germán Larrea Mota-Velasco, el zar de la minería.

El hecho es que, con habilidad excepcional, salinas tiene las manos metidas entre los suspirantes del PRI y MORENA, quienes, al desplomarse el Frente Ciudadano por sus propias contradicciones, llegarán a la justa final de julio de 2018 muy cerca el uno del otro por cuanto a que captarían los votos de quienes quedarían dispersos. Una democracia más sucia que la cara de aquel “ecoloco” de las fantasías televisivas. ¿Lo recuerdan?


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03 Diciembre 2017 04:00:00
Y se fue Fidel…
Lo mismo en los deportes que en la geopolítica mundial los derrotados no solo hacen mayoría siempre sino, además, tardan en digerir y aceptar sus tremendos fracasos; y hasta los olvidan pronto. Kennedy, por ejemplo, fue la excepción que confirma la regla: Luego de la odiosa y fragmentada invasión a Bahía de Cochinos –abril de 1961- en donde Fidel dirigió un tanque de guerra durante el desembargo de los “anticomunistas”, con el financiamiento oculto del gobierno estadounidense, nunca dejó de culparse por ello y su vulnerabilidad se acentuó hasta el magnicidio de Dallas.

A poco más de dos años del triunfo de la Revolución Cubana, el demócrata convertido en ícono de la democracia en su país, no quiso comprometerse a mostrar el rostro ni exhibir los apoyos a los exiliados del Caribe por temor a una desproporcionada reacción de la entonces Unión Soviética con la que Fidel se cobijó al negarle el gobierno de Estados Unidos reconocimiento y estatus. Castro no guerreó contra el gobierno norteamericano sino expulsó a las mafias que, en nombre del mismo, avasallaban su país blindando la insostenible dictadura derechista de Fulgencio Batista Zaldívar, quien suprimió el derecho de huelga para asociarse con los ricos terratenientes que producían la caña de azúcar, pilar de los productos isleños, para luego, con descaro, dar paso a las multinacionales de la Unión Americana comenzando con los mafiosos fundadores de Las Vegas, la capital todavía del juego y el lenocinio.

Pese al intento de asesinar a Castro, ¡en seiscientas treinta y ocho ocasiones!, amén de los serios “incidentes” de Bahía de Cochinos y la crisis de los misiles de octubre de 1962, la CIA, el FBI y las agencias de inteligencia de los Estados Unidos sencillamente fueron devoradas por el ingenio, las estrategias y el olfato de Fidel quien pudo vadear los intentos de aniquilarlo aunque, en diez ocasiones, se salvó por un pelo. No digo de milagro porque el término podría chocar con los criterios de la ultra derecha. Observo, desde aquí, el malestar de quienes apuntalan este extremo del pensamiento atrapado en la caducidad histórica.

Pese a lo anterior, no existe duda alguna, a un año de la muerte del Comandante, de la derrota extrema de diez presidentes estadounidenses incapaces de asesinar a su odiado Fidel mientras este iba convirtiéndose en la peor versión de sí misma en el tránsito entre el generoso revolucionario al dictador implacable capaz de asesinar, fusilándolos, a quienes habían sido sus más cercanos; quizá, de quedarse en La Habana, el célebre “Ché” Guevara hubiera corrido la misma suerte, aun en su condición de argentino bautizado cubano por propia mano, para evitar confrontaciones cupulares y la eterna disputa del mando absoluto. Guevara, con seguridad, olfateó estas condiciones y marchó a Bolivia a continuar su propia revolución interior hasta la muerte.

El hecho incontrovertible es que Fidel, el revolucionario primero y el dictador después, resistió los embates desde su entrada apoteósica a La Habana, el 8 de enero de 1959, y su muerte, el 25 de noviembre de este doloroso 2016 para casi todo el mundo. Sí, porque seguimos compartiendo al aire con sujetos de la talla de Donald Trump que “exige” a Cuba condiciones para demostrar su capacidad de “dar algo” a cambio de la bendición estadounidense. Un asco para cualquier conocedor de la historia: Mancillar la figura de quien no puede defenderse ya, convertido en cenizas para mucho gloriosas y para otros odiosas, cuando no fueron capaces de ganarle en vida. ¿Quién ganó y quiénes perdieron la historia?

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01 Diciembre 2017 04:00:00
Solo un Año má
Dentro de exactamente un año, si hablamos de manera institucional, podríamos atestiguar –si es que llegamos entre una violencia mayor y una más azuzada represión contra los periodistas como la que ya se instruye contra este columnista-, la transmisión del poder Ejecutivo federal hacia manos de alguna de las oposiciones en una tercera alternancia desde 2000, lo que sería muestra de la inestabilidad política matrimoniada con la incertidumbre colectiva, una mezcla explosiva por donde quiera vérsele.

Desde luego, pese a las campañas propagandísticas de los operadores de Los Pinos –no saben cuánto me alegra contradecirlos-, no hay mexicanos, salvo los cómplices de quienes integran la cúpula del poder, que perciban estar mejor ahora que hace cinco años cuando inició su deplorable andar el mexiquense enrique peña. Para comenzar, las prometidas obras de infraestructura están bajo sospechas de haber sido otorgadas bajo el signo de la corrupción, con ganancias enormes para los afortunados “amigos” del régimen –desde Odebrecht hasta el grupo Higa-, verdaderos beneficiarios del desastre y enriquecedores de la clase política putrefacta y mentirosa. Ninguno de los dirigentes partidistas se salva, ni el icono de la izquierda quien insiste en ser impoluto hasta cuando visita su rancho “La Chingada” allá por Palenque.

A doce meses de finiquito oficial de peña, todavía existen voces que exigen su salida ya, desde ahora, para evitar mayores entorpecimientos y desviaciones de una política que nunca fue a pesar de sus incumplidos “compromisos presidenciales” de hace un lustro exactamente. Porque, en todo caso, sus reformas estrellas revertirán incluso en el lejano, hipotético caso de una sorprendente victoria del PRI en los comicios de julio próximo. El fracaso es total y se agudiza entre quienes menos tienen, expandiéndose la pobreza extrema, sin que las voces de reclamo surjan ningún efecto en el endurecido corazón de la satrapía. Y con este agujero inician las campañas para reclamar sufragios a quienes ya no creen en la democracia mexicana ni en quienes la ofrecen cuando no han sido capaces de defender sus propias, supuesztas victorias, digamos en el Edomex y Coahuila por hablar solo de 2017.

Por desgracia, no hay cadalso para los defraudadores ni ánimo en una población inerte que repite y repite las mismas conductas que la sujetan, sin remedio, al pasado. Todos los nombres están en las mentes de un colectivo tan sumiso que raya en la cobardía, a través de la amnesia que tanto beneficia a los predadores de la política.

La verdad es que el señor peña, a un año de su finiquito, cuando ya no tenga tiempo ni de explicar sus desviaciones, está ante el abismo, con un índice reprobatorio nunca antes alcanzado por un jefe de Estado mexicano; ni siquiera Victoriano Huerta, bendecido por unos cuantos ciegos intelectuales de la época aun cuando se carecía de encuestas y redes sociales para medir el nivel de su “popularidad” impregnada de traidores. Así, el prismo de hoy cuya vindicación parece imposible ante el acoso de la demagogia y la ausencia de convocatorias convincentes.

La moneda ya no está en el aire.


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30 Noviembre 2017 04:00:00
Adiós al Banco
Una estupenda manera de irse. Agustín Carstens Carstens, segundo que fue del aristócrata español Rodrigo Rato y Figaredo en el Fondo Monetario Internacional (FMI), augura una baja en el crecimiento nacional –los economistas insisten en que NO se puede hablar de decrecimiento porque es inverosímil en términos de desarrollo aunque exista-, como señal de despedida del Banco de México en donde inició sus andares como economista en 1980. Luego pasaría por la secretaría de Hacienda, con el aval de Rato –una verdadera rata-, rompiendo todas las sillas de sus despachos.

Más allá de su voluminosa figura –es el funcionario de mayor peso físico en la ente mundial-, Carstens parecía tener la varita mágica de sus contactos de alto nivel cuando llegó a México con el aval de algunos de los más poderosos socios financieros de México en el mundo; una estrella, nada menos, y tan grande que todos podrían verla. Pese a ello, su trabajo en Hacienda dejó mucho que desear, como el de sus predecesores –ninguno se salva-, en medio de crisis estructurales universales, generadas oficiosamente por Wall Street, y agravadas en nuestro país por la ausencia de alternativas para vadearlas.

De hecho, México fue el último país en salir de la inducida recesión, que comenzó en 2008 dejando secuelas todavía no superadas, causada, entre otros factores, por la gran cantidad de delitos bancarios y la crisis alimentaria mundial, insisto, provocadas desde los Estados Unidos para expandir su dominio sobre las naciones más depauperadas por el gobierno de Washington. Si ya estábamos con graves problemas antes de Trump, con la administración del “pato anaranjado”, marcado como indeseable por el 63 por ciento de los estadounidenses, se cerraron las salidas e inició la asfixia, agravada por la xenofobia del personaje, sobre todo, hacia México.

Pendientes de los informativos norteamericanos y de los programas de parodia política combinados con la seriedad, no hemos encontrado alguno, ni uno solo, que defienda a Trump con explicaciones razonables sobre sus actuaciones. Recientemente, Carl Bernstein, quien junto a Bob Woodward destazó a Nixon por el caso “Watergate”, señaló a Trump como un “psicópata” mientras sus compañeros de mesa, incluyendo una artista cómica, le lanzaban diversos epítetos asegurando que no podía sostenerse en el poder quien había dado muestras evidentes de no saber gobernar.

En paralelo, en México sucede otro tanto, solo que aquí 93 por ciento de los gobernados repele a la administración priísta que difícilmente pueda continuar aun cuando el candidato sea el menos cercano al PRI del gabinete peñista, perdido ya entre los desvaríos y los crímenes políticos de toda índole. Media República está ensangrentada y la otra porción vive igualmente días de zozobra interminables.

Noviembre no arrojó luces sino más oscuridad.


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28 Noviembre 2017 04:00:00
No Queremos Jugar
Decían, en las postrimerías de la centuria anterior, que el juego de la sucesión presidencial era el evento más divertido del año; se trataba, claro, de semblantear al mandatario federal en turno para encontrar las señales favorecedoras de tal o cual elevado miembro del gabinete para convertirlo, de facto, en el “futuro presidente”. Así fue, cuando menos, hasta el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el primer priísta postulado para el alto cargo que no pudo llegar a la meta, ni siquiera a los comicios. Luego vendría, seis años después, el descalabro del que fue llamado “mariquita sin calzones”, Francisco Labastida, y posteriormente el de Roberto Madrazo Pintado quien sigue corriendo en busca de rutas alternas y desconocidas. Tres ya.

El cuarto, en el difícil curso priísta, podría ser el “simpatizante”, que no militante, José Antonio Meade Kuribreña, economista más que política y personalmente agradable a falta de carisma. Falta ver cómo se comportaría como abanderado de un partido en el que no cree –de otra manera, ya se habría integrado a sus filas-, y si es capaz de obtener, así sea por dedazo evidente, el rol de líder, indispensable para darse baños de pueblo. Mientras, claro, los chantajes están a la orden del día y son los viejos dinosaurios caducos, como Gamboa, Beltrones y algunos caciques regionales –Albores, Robledo, Murat, Yunes, Moreira-, los que pretenden hacer contrapeso para evitar el arribo de una clase política distinta aunque no sea nueva.

En el mismo escenario, el llamado Frente Ciudadano, ya consolidado con las signaturas de los representantes del PAN, el PRD y MC –Movimiento Ciudadano, para los neófitos-, está en fase de reventar con la confrontación entre Miguel Ángel Mancera y los panistas suspirantes, con el MC en condición de testigo de piedra, inocuo. No se trata de presentar una barrera común sino de destrabar cuál será la inclinación de la balanza, si a la derecha o a la izquierda, con menos o más condiciones democráticas. Una auténtica perogrullada.

Y, bajo esta perspectiva de divisiones, la MORENA de Andrés, con perdón de la brillante esposa de este, Beatriz Gutiérrez Müller, parece querer colapsar rompiendo el blindaje de las bases, los cimientos, con candidaturas salidas de la chistera del ícono y no de la voluntad de quienes han hecho partido; hablamos, claro, de los aspirantes a las nueve gubernaturas que renovarán, así como los pretensos de senadurías, diputaciones y alcaldías en disputa. En treinta entidades habrá comicios estatales, amén de los federales, con lo cual las rebatiñas se aceleran y multiplican en grado superlativo, además, por las tendencias hacia el nepotismo y a la vieja usanza del compadrazgo.

En el caso de MORENA, por cierto, quienes se quieren ir ya no encuentran donde porque han agotado todas sus posibilidades, lo mismo en el PRI que en el PT o el PRD, y en unos pocos casos el PAN, en señal evidente de una debacle ideológica tan severa como los altos grados de ingobernabilidad que padecemos desde, cuando menos, el inicio de este tercer milenio.


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26 Noviembre 2017 04:00:00
“Tragedia” Priísta
Para los gobernadores priístas, sin duda, fue casi una tragedia el retorno del PRI a Los Pinos, acostumbrados como estaban a desafiar a los mandatarios panistas y hacer las veces de contrapeso, razón por la cual surgió la llamada CONAGO –Conferencia Nacional de Gobernadores-, para revertir las condiciones de poder con una mayoría considerable de priístas en los distintos palacios gubernamentales; lo interesante es que, pocos meses después de surgir la opción con tintes tricolores, los panistas y perredistas se sumaron a esta instancia tan incómoda para los presidentes emanados de la derecha.

Luego llegó peña y las aguas volvieron a su cauce, convirtiéndose la CONAGO en una más de las instituciones “de acompañamiento”, esto es para respaldar y NO cuestionar al titular del Ejecutivo federal, con severos estragos en la correlación entre las entidades y el centro neurálgico de la República. La cuestión se hizo más evidente con la negación a las soberanías estatales para exaltar a las corporaciones centrales de policías con designaciones diversas. En este punto, el federalismo perdió la partida y, desde entonces, cada mandatario estatal depende, en buena medida, de su acercamiento con los poderes centrales, específicamente con el presidente de la República, deformándose los ordenamientos constitucionales sobre el tejido de la República, la soberanía de los estados y la autonomía de los municipios; de paso, también, se llevó a la supuesta separación entre los poderes de la Unión.

De tal forma que la prosperidad de la mayor parte de los gobernadores –en realidad casi todos con excepciones dudosas-, surge de otras fuentes y no de las participaciones federales ni de los ingresos proveídos por la ciudadanía de sus respectivas entidades. Para evitarnos eufemismos baratos me refiero, directamente, a los nexos inconfesables con los principales cabecillas del crimen organizado, desde bandas de secuestradores –una industria muy bien protegida, por ejemplo en Morelos, desde la era de Jorge Carrillo Olea, pero acrecentada bajo la tutela del repudiado perredista Graco Ramírez quien grita a los cuatro vientos su rencor contra Andrés Manuel-, hasta los mayores capos del narcotráfico cuya territorialidad nadie discute.

En Coahuila, por ejemplo, el pulso “fraternal” entre los Moreira, fincado en las envidias mutuas con la bendición y la puesta en orden de doña Evangelina Valdés, “Mamá Moreira”, para quien solo sus hijos son capaces de gobernar aunque hayan demostrado lo contrario, permitió la consolidación de los “Zetas” en la entidad, misma que se evidenció con el asesinato de José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo de Humberto, en Ciudad Acuña al correr del mes de octubre de 2012 –dos meses antes de la asunción de peña a la Presidencia-. Luego el llamado “Z-40”, Miguel Treviño Morales, fue señalado como el responsable del crimen por una venganza tras el abatimiento del sobrino de este, meses atrás.


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24 Noviembre 2017 04:00:00
El pasado nos alcanza
¿Nos alcanza el pasado o, más bien, nunca se fue y estamos atorados en la oscuridad del tiempo, que no corre como el reloj sino se detiene cuando la muerte acecha. Sucede igual que en las historias de tantas familias, en los velatorios de los jefes de los hogares –no hablemos de casas porque éstas, en media docena de entidades, se las llevan los huracanes o los terremotos-, donde no faltan las leyendas acerca de las manecillas detenidas en el momento final a la partida del difunto. Me aseguran que en casa de mis abuelos, en Mérida, sucedió lo mismo con aquel reloj de pie, inmenso y bellísimo, acaso elaborado por los expertos de Zacatlán de las Manzanas.

Ahora, han vuelto a sonar las campanadas como amenazas de la historia en la residencia oficial. El deambular de once mujeres, brutalmente afrentadas en San Salvador Atenco, contando las mil aberraciones de policías y militares en aquel operativo represivo en el cual se pretendió reducir la bravura de los machetes con armas de fuego y persecución de mujeres y niños sin defensa posible hasta dar cauce a prisiones injustas, violaciones múltiples, acoso permanente, en un infierno que, en la tierra, superó al inframundo situado más allá de las entrañas del planeta en donde se castiga las bajezas –dicen- para que la fe siga deteniendo el impulso de venganza. En lo personal, nunca he creído en la doctrina de la resignación, una falacia para proteger a los poderosos.

Los fantasmas, señor peña, lo seguirán por todas partes, antes y después de su salida de Los Pinos, irreversible y sin posibilidades ni de refrendo ni de estadía prolongada gracias a la sabiduría del Constituyente lejano pero todavía vigente. Cuando menos, la no reelección, bandera de una revolución traicionada, llegó y se ha ido quedando, aun cuando algunos han intentado mancillarla –en Yucatán, por ejemplo-, con el mazo que destruye los principios básicos de la República.

Soñará, alguna vez, con la persecución a os normalistas de Ayotzinapa, más ahora cuando fueron descubiertos catorce cadáveres calcinados cerca de donde desaparecieron los “43”; y con las masacres de Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y Allende, en Coahuila, en donde, al parecer, toda inmoralidad tiene cabida por obra y gracia del nuevo cacicazgo capaz de imponerse a la estructura federal misma, dejada en ridículo.

¡Y todavía hay quienes culpan a “los medios” por el deterioro de la imagen del país! Los informadores, siguiendo la escala que comienza en la crítica seria e incontestable y termina, en los más bajo, en los maridajes con el poder, no somos responsables de las muertes, la rapiña, las violaciones y la guerra interminable entre distintas facciones del crimen organizado. No es así y lo saben pero se hacen tontos, en la cúpula del poder, para intentar justificar sus atrocidades, las peores imaginables, en pleno desierto de ideas con abundancia de complicidades venales.

México no puede seguir siendo rehenes de los peores.

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23 Noviembre 2017 04:00:00
La mano de Peña
¿Quién dice que el presidencialismo autoritario está extinto como los dinosaurios víctimas del aerolito de Chicxulub, Yucatán? Pese a su enorme vulnerabilidad y el hecho de ser repelido por noventa y tres de cada cien mexicanos –ningún jefe de Estado en el planeta, ni el de Zimbabue, Robert Mugabe, de noventa y tres años, es reprobado tan masiva y conscientemente-, el señor peña nieto, mancillado por sus reformas inútiles y odiado por las masacres ejecutadas por los militares, es también una caricatura qué él mismo ha construido por sus tantos traspiés –el último confundir Paraguay con Uruguay ante el presidente de la segunda nación, el médico Tabaré Vázquez Rosas-, que nos enrojecen los rostros de vergüenza.

En fin, quienes están cerca de él insisten en que ya encaminó el proceso aristocrático para señalar, como antaño lo hicieron sus predecesores priistas, a quien supone debe ser su sucesor pero deberá ocupar la posición tres en el emparrillado de salida cuando sea momento de cumplir con los tiempos que arbitrariamente impuso el Instituto Nacional Electoral, un verdadero nido de víboras, para falsariamente reducir los gastos y permitir al mandatario en ejercicio que su asfixia no llegue tan pronto –digamos en noviembre del año anterior a los comicios, como era costumbre-, y deslice varias posibilidades poniéndolas a prueba aunque, en el caso actual, todas las miradas –salvo los de los prinosaurios y sus rehenes, entre ellos Ivonne Ortega Pacheco-, observan, muy de cerca, al secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña.

El peligro para éste, no militante del PRI sino sólo “simpatizante” aunque formó parte del gabinete de calderón sin sonar entonces como “presidenciable”, es que sea usado para cumplimentar un acuerdo soterrado como hizo antes el pobre Francisco Labastida Ochoa quien, en 2000, repitió lloroso que fox le había llamado “mariquita sin calzones”, hundiéndose en el fango de los sarcasmos interminables. Labastida fue, claro, una carta marcada para perder y posibilitar la primera alternancia dadas las rudas condiciones de nuestro país en 1999 y con un presidente en funciones, Zedillo, claramente servil a los intereses trasnacionales y del gobierno estadunidense.

Las circunstancias se parecen mucho si bien ahora están corregidas y aumentadas, como las obras clásicas y los best-seller de moda –sobre las drogas, claro-. Porque se observa casi imposible –los milagros existen, me aseguran los creyentes-, una remontada espectacular mientras continúa en Los Pinos un personaje como peña que es más que un hándicap insuperable.

Pero, en este caso, ¿para dónde apuntan las ráfagas de la Casa Blanca –la de Washington-, esto es los vientos dominantes del establishment? No creemos que crean en las “garantías” de Andrés, a quien han seguido muy de cerca; y ello obliga a pensar lo terrible de ver consumada una alianza tan turbia como incomprensible, la del llamado Frente Ciudadano, que nos situaría, sin duda, en los pantanos de la ingobernabilidad. ¡Ay, la mano de Peña!


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22 Noviembre 2017 04:00:00
Grandes chantajes
Bajo el peso de las precandidaturas, lo mismo hacia la Presidencia de la República que en pos de catorce gobiernos estatales, curules y escaños a nivel federal y también en las entidades donde renovarán sus congresos hasta sumar treinta en donde habrá comicios estatales sea de dos o tres poderes que conforman sus estructuras políticas. Esto es, todo el país habrá de sacudirse sin remedio y, por ello, la clase política, conformada por la retaguardia de la democracia simulada, se remueve, como nunca antes, e intenta poner en jaque al presidente de una República vieja y, a la vez, detenida por la parálisis de muchas décadas.

El caso más singular es el de Emilio Gamboa Patrón quien, descaradamente y como uno de los mayores representantes de las peores mafias delictivas que han infiltrado al gobierno en sus distintos niveles, intenta imponer como candidato priísta al gobierno de Yucatán a su vástago, Pablito Gamboa Miner, huérfano de madre por cierto desde hace poco más de un año, a costa de presionar a Peña y a cuantos estimen posible la precandidatura presidencial de José Antonio Meade Kuribreña. Para ello se sirve, incluso, de la enajenada y ladrona yucateca, Ivonne Ortega Pacheco, quien remueve entre los huesos de su tío para ver si encuentra algún hueso todavía firme para apegarse al mismo. Pobrecita ricachona; y pobrecita, también, su íntima amiga, la exalcaldesa Angélica Araujo. Vaya par.

Y con esta tesitura, en cada partido los intentos de aplacar a los adversarios, a costa de investigarles turbiedades en el pasado y perversas intenciones para el futuro, es cada vez mayor y de efectos muy disímbolos. Como en eso que se llama Frente Ciudadano, solo para unos casos y para otros no como en Morelos de Graco, en donde el enfrentamiento está planteado entre los perredistas de la falsa izquierda -¿hay alguna verdadera en el palenque?-, y los panistas de la derecha pastosa. Unos apuestan por Miguel Ángel Mancera y otros por Ricardo Anaya Cortés, dirigente nacional del PAN, quien negoció ya con Alejandra Barrales, presidenta del PRD, para que sea apoyada por el Frente en su batalla por el gobierno de la Ciudad de México en una puja entre antiguos hermanos, precisamente los de MORENA.

Por supuesto, la MORENA de Andrés no prevé contratiempos de este tipo, porque la cúpula la llena el ícono, si bien en las bases los jaloneos han sido devastadores en busca de las banderas para el Senado, la Cámara Baja y los gobiernos estatales en donde, con lupa, tratan de encontrar a los remisos no a los convencidos. El partido es solo Andrés y en esta condición lleva la penitencia más severa.

De los independientes digamos que, por ahora, firman más con sus tarjetas de crédito y débito, al tope ya, y no logran colectar las necesarias signaturas para llegar al número mágico, 866 mil, que les permita redondear sus aspiraciones primeras. No falta mucho para que las cotizaciones de autógrafos suba a medida que se desploman tantas ambiciones.

El proceso electoral, de arranque, ya está más contaminado que las aguas negras de la antigua Laguna de Texcoco.


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16 Noviembre 2017 04:00:00
2018: Incertidumbre
No voy a negarlo. Me preocupa –y no digo me temo por no contradecir mi “hashtag” de #cerocobardía-, los derroteros políticos y económicos, amén de los sociales que son los de mayor importancia, que puedan tomar los diversos actos de proselitismo ante una nación tan afrentada que NO ESPERA CAMPAÑAS propagandísticas por la sencilla razón de observar, siquiera una vez, que la clase aristocrática de la ida institucional cumpla una sola vez su palabra: destinar a los damnificados de los terremotos de septiembre pasado los fondos partidistas que entrega el Instituto Nacional Electoral con displicencia absoluta además de los estipendios de lujo de cada uno de sus consejeros, sea o no año de elecciones federales.

Veremos quien cumple sus promesas: El PRI y el PAN, entiendo que con sus tuertos aliados como los perredistas de cartón, ofrecieron donar el cien por ciento de sus participaciones y MORENA, o Andrés que es lo mismo, sólo se comprometió a ceder el veinte por ciento de las tales prerrogativas financieras acaso calculando que no podría dejarse de publicitar a sí mismo como lo viene haciendo hace... no sé cuántos años, dieciocho cuando menos; sería como cancelarle su estatus existencial.

La guerra viene sin remedio. Y no es por la unidad sino todo lo contrario: el pro de la pulverización para obtener el triunfo con porcentajes mínimos mientras la democracia se pierde bajo un alud tremendo de demagogia, interpretaciones soeces y compromisos soterrados con la delincuencia organizada.

Al fin de cuentas, y esto es lo más grave, se trata de reducir a México a la condición de “estado fallido” para posibilitar la injerencia, sin trabas, de las potencias del norte del continente y de Europa, empeñadas en extraer hasta la sangre de las naciones satélites con tal de equilibrar, alegan, sus “maltrechas” economías y a los países, como España, que cayeron en la burbuja de un alto poder adquisitivo... sin aterrizaje posible. De allí el tremendo conflicto en Cataluña y la reaparición de los argumentos del medioevo como justificaciones cargadas de miseria humana.

Dicen que el Frente Ciudadano ya tiene listo su acuerdo principal: posibilitar la candidatura del panista Ricardo Anaya Cortés a la Presidencia a trueque de apoyar a la perredista Alejandra Barrales en su intento porque su partido mantenga el control de la Ciudad de México, a costa de Miguel Ángel Mancera y Rafael Moreno Valle. Fascismo puro. Mientras la guerra interna se cierne en el PRI entre los mafiosos de siempre, encabezados por Manlio Beltrones y Emilio Gamboa, y cuantos apuestan por evadir el desprestigio del partico dándole su bandera a un no militante, José Antonio Meade Kuribreña. La pelea es más interesante que las llamadas “del siglo” con el mediático “Canelo” como protagonista.

Tales condiciones podrían favorecer a MORENA de no ser por un factor relevante: la soberbia de la dirigencia que impone candidatos a mansalva, para los gobiernos estatales y el Legislativo, por encima de la voluntad de su militancia que inicia el éxodo con las consiguientes bajas porcentuales en las preferencias potenciales. Un caos, para decirlo de una vez.

Y así pensamos construir una democracia de pacotilla, apostando por el 30 por ciento del electorado, con la mayoría siempre en contra. ¿Es posible alcanzar la gobernabilidad con semejantes perspectivas?


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15 Noviembre 2017 04:00:00
Sin favoritos
En reciente encuesta, Rafael Moreno Valle supera con 23 puntos a Ricardo Anaya en el espectro general sobre una posible disputa en el PAN; y entre solo panistas, el mismo sujeto, el autoritario poblano y empresario de pocas pulgas, va por arriba por 19 puntos. Pero si nos asomamos al llamado Frente Ciudadano, formado por el PAN, el PRD y MC, quien toma la delantera es Miguel Ángel Mancera con tres puntos de más -39 contra 36-, sobre Moreno dejando en tercera posición a Anaya con únicamente el 24.5 por ciento.

La lectura que más llama la atención es la del PRI. Resulta que a nivel general quien lleva la delantera es ¡el doctor José Narro Robles! –quien tendría setenta años al acceder el poder, rompiendo así el récord de mayor edad que poseía, nada menos, Adolfo Ruiz Cortines, quien contaba con apenas 63 años cuando llegó al poder y ya lo llamaban “el viejo”-. Pese a ello, cuando se pregunta solo a los priístas sobre el particular, José Antonio Meade se coloca al frente con 50.9 por ciento de las intenciones, una mínima mayoría absoluta, por 32.5 de Miguel Ángel Osorio y 7.7 del doctor Narro. Una diferencia abismal que sugiere que, al exterior del partido en el poder, se inclinan por quienes parecen los menos “políticos” –primero el doctor, acaso por sus raíces pumas, y después Meade quien no es militante del partido sino solo simpatizante, lo que ya permite el reglamento interno-. Es clara, por tanto, la repulsión al partido en el poder.

Otra evidencia interesante tiene que ver con Andrés y su Morena situados, ante diversas posibilidades y en todas ellas, en el primer lugar de las preferencias generales con un porcentaje que va entre el 34 y el 36 por ciento –este último en el improbable caso de que compitiera con Enriquito de la Madrid, como la cereza del nepotismo y apoyado por la amnesia de los mexicanos-. De cualquier manera, cuando menos, esta lectura nos lleva a concluir que entre el 64 y el 66 por ciento de los presuntos electores, además de los abstencionistas cansados de entuertos –se vale-, estaría en su contra ferozmente, como hemos medido, ante sus también rabiosos incondicionales.

El peligro no es el candidato ni quien será el ganador sino la división profunda entre los sufragantes mexicanos, quienes están en un verdadero atolladero y podrían resultar fácilmente manipulables para beneficio de quienes mueven los hilos de los títeres desde la Casa Blanca.


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14 Noviembre 2017 04:00:00
Para ser millonario
Hasta hace unos años, en plan chusco, me referí a que para contar con influencias dentro de la cúpula del poder era necesario acceder al pequeño círculo al que bauticé, sin ánimo homofóbico, como la “cofradía de la mano caída”, por su propensión al reclutamiento político malsano de jovencitos, cortados con la misma tijera, cual si fuese un ritual secreto que obligaba, por obvias razones entonces, al silencio; pasados los años, es claro que no se piensa igual y ya parece hasta una medalla, un punto de estatus y distinción, correr por entre las filas de quienes gustan deleitarse con personas de su mismo sexo. Por supuesto, es necesario apuntar que la libertad sexual es una bandera intocable, como debieran ser otras.

Hoy, superada la otrora fobia, el hilo conductor es la corrupción, incluso legalizada como es el caso de las empresas llamadas “offshore”, con la confidencialidad como base estructural y una fina habilidad para sortear los tributos generados a través de depósitos y operaciones inmobiliarias en y desde los paraísos fiscales como las Islas Caimán o Barbados, entre otras más, donde si se trata de dinero todos se tapan los ojos... hasta que ya no pudieron controlar al mundo cibernético y aparecieron, primero, “los papeles de Panamá” y después los “del Paraíso”, como cumbres de los evasores ilustres, desde la Reina Isabel II del Reino Unido hasta Carlos Slim Helú, el de mayor fortuna dentro de los multimillonarios mexicanos.

Lo anterior se encuentra dentro de lo usualmente considerado legal, aunque su ética sea nula por la implicación de evadir impuestos y golpear así a los países en donde se originan los inmensos réditos de las complicidades, y aunque el desprestigio se extendió al ser exhibidos los nombres de los ilustres no procede causa alguna con la salvedad de quienes, como Isabel II, tienen aún el “derecho divino de los dioses” y una ya larga dinastía sucesoria al acecho de su muerte.

Lo peor, sin embargo, no deviene de los especuladores ni del paraíso del pequeño grupo de poderosos intocables sino de los pagos extralegales, amorales, por parte de los cárteles a la clase política mexicana, incluyendo algunas empresas paraestatales como PEMEX –ahora con fachada semioficial pero ganancias destinadas a manos particulares-, la CFE y, desde luego, una larga fila de sujetos con poder de mando en sus entidades, gobernadores y alcaldes, lo mismo que no pocos funcionarios federales quienes, por ahora, han podido salvar sus rostros de la quema. Pero bien sabemos quiénes son: Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Luis Videgaray y casi todos los amigos del señor Peña.

Mientras tanto, el mayor intermediario de los cárteles ante el régimen central, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, el empresario a quien cedió el trono de la entidad Mario López Valdés, MALOVA, todavía intocable y sin querellas en su contra a diferencia de otros que no cubrieron sus espaldas con el blindaje de los acuerdos soterrados con el señor Peña y los suyos. No, no exagero, y quien diga lo contrario que me enfrente con argumentos y pruebas sólidas como las que yo tengo.

Si no me adelantan la Misa de Réquiem, me encantaría verlos ante los tribunales internacionales porque los nuestros están, igualmente, viciados de origen.


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12 Noviembre 2017 04:00:00
Librarse de Peña
Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones -cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro-, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de Peña nieto; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, Peña podrá solicitar licencia, agobiado por sus males físicos.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del presidente” para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo mandatario con licencia de Guerrero, ángel aguirre rivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa por ahora bajo la asfixia de la cárcel en tanto, lentamente, se cocinan sus nexos tratando de evitar que tales lleguen demasiado arriba entre las jerarquías políticas.

En la misma línea, la de la impunidad, se dio la información sobre la socorrida casona de La Palma, en Sierra Gorda números 150 y 160, propiedad -se dice- de la primera dama como resultado de sus ahorros y créditos bonancibles, si bien una de ellas fue cedida por Televisa a los diez días de formalizarse el matrimonio del entonces gobernador Peña Nieto y de la celebridad de las pantallas chicas, Angélica Rivera Hurtado. Por lo general, los mandatarios solían invertir en sus futuras casonas en el último año del sexenio so pretexto de encontrar un lugar donde vivir de acuerdo con la condición de ex presidentes. ¿O acaso el señor Peña Nieto estaba pensando, en serio, en retirarse? De ser así nos hubieran salido baratas las residencias.

Más allá de frivolidades y notas para las revistas rosas -una de las malas ideas importadas de España en donde la aristocracia parece estar siempre en un escenario teatral para solaz de los plebeyos, es decir la “prole” en el vocabulario de Mónica Peña-, la realidad indica que si durante el oscuro sexenio de calderón las cifras de las mismas ONG situaron en cien mil el número de víctimas y en veintisiete mil el número de “desaparecidos” -por desgracia el transcurrir del tiempo es una paletada sobre los sepulcros, aunque tal no se acepte, explicablemente, por quienes sufren las ausencias expandiendo el rencor-, en cuanto va del sexenio peñista existen registros que demuestran que y se rebasó, con mucho, a la administración –funeraria- anterior, como consecuencia de la guerra intestina entre mafias más un número indeterminado de personas, miles de ellas, cuyas ausencias parecen inexplicables para la autoridad.

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10 Noviembre 2017 04:00:00
El barco hundido
Fue como una broma macabra, hace apenas una semana, cuando comenzaron a verificarse el monto de los sobornos y los sobreprecios de sus “servicios” a varias d las plantas de PEMEX con la intermediación del corrupto –rompe-madres, se dice-, Emilio Lozoya Austin, quien, con su cola y mañas de velocirraptor, puede sentirse orgulloso de ser continuador de grandes personajes del peñismo: La Gaviota, Luis Videgaray –beneficiarios de HIGA-, Virgilio Andrade “la cloaca”, Gerardo Ruiz Esparza “el socavón” y el propio titular del Ejecutivo quien asienta que la corrupción no es uno de los males mayores. Falta establecer desde el punto de vista de quién.

No son todos los cómplices, desde luego, ni los únicos beneficiarios de los sobornos de Marcelo Bahía Odebrecht, el brasileño convertido en el Luzbel de los empresarios para convencer a los jefes de Estado de casi todo el continente a beber sobre sus palmas, cuyas sumas son tan desiguales como el propio caso: Los periódicos oficiosos hablan de montos mayores a 400 millones de pesos; El País, de España, cita 41 millones y medio pero de dólares y “La Jornada” apunta que son 876 millones de pesos los “sobreprecios” pagados a la multinacional por instrucciones de muy arriba –los dos últimos cotidianos citados sí coinciden, a cambio de falacias mayores en los otros-, al tiempo que se citan las tremendas irregularidades cometidas en dos de las obras “emblemáticas” de un régimen amoral: El tren México-Toluca –rey de la tala inmoderada-, y el célebre paso Exprés.

Lo de Odebrecht ha sido, sin duda, la cereza en el enorme pastel de la corrupción horneado y confeccionado con las manos de Angélica Rivera Hurtado –sobrina, y es en serio, del ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado, ya agusanado-, en el corazón de Chapultpec, en Los Pinos, mientras esperan mudarse a algunas de sus casas blancas, no en la de la Ciudad de México sino en el extranjero, decididos a no quedarse en su país al término de una gestión repulsiva para 93 de cada cien mexicanos. Lo reitero, y me gusta hacerlo, para subrayar la ilegitimidad democrática de un mandato que resultó un fraude mayor.

Pero, ¿quiénes deben responder por los fraudes, sobornos y sobreprecios pagados a Odebrecht y distribuidos entre la cúpula gobernante? El primero, sin duda, el ahora aprendiz de canciller, Luis Videgaray Caso, el hombre de las transacciones sucias con olor nauseabundo; después, Emilio Lozoya Austin, uno de los junior que defienden su dinastía y le “rompen la madre”, según dijo, a los demás. Y por la misma senda colocamos al actual director de la paraestatal, José Antonio González Anaya, cuñado, nada menos de Carlos Salinas de Gortari –su esposa es Gabriela Gerard Rivero, hermana de Ana Paula, la consorte del genio del mal-. Un círculo diabólico, apabullante, que carcome al espíritu nacional.

Desde luego, quedan pendientes revisar los estados de cuenta –lo que se debe hacer ya con la debida autorización judicial-, de Enrique Peña, de su tío y mentor Arturo Montiel Rojas y, por supuesto, del Gran Gurú, Carlos Salinas. Entonces, sabremos la verdad porque, desde luego, la declaración de bienes de estos personajes ya la perdió el tiempo, remedio infalible de los corruptos.


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09 Noviembre 2017 04:00:00
Términos confusos
Suelen, en nuestro México querido, confundirse todos los términos. Durante mi último viaje –el último, de verdad- a España nadie pudo explicarme porqué al sismo le llaman seísmo, ícono se transforma en icono –sin acento- y a los cacahuates les conocen como cacahuetes. Ahora mismo caigo en la cuenta que el corrector automático no subraya ninguna de las tres acepciones anteriores, es decir sendas se dan por válidas de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En la misma línea, en territorio otrora azteca, olmeca, maya y de tantas etnias oaxaqueñas y chiapanecas, suele cambiarse hasta el sentido de las denominaciones para convertirlas en lo contrario de lo postulado: como si correr significara permanecer parado.

En política la cosa es todavía más grave. Solemos poner a la par, cuál si fuesen sinónimos, a la patria, el Estado y la Nación cuando son cuestiones muy diferentes y no hojas del mismo árbol. Patria es un concepto nacionalista, Estado el territorio soberano y nación, claro, la identidad física y social entre los oriundos de una misma tierra. Pudieran encontrarse parecidos pero no son similares uno del otro y no pueden utilizarse como si de lo mismo se tratara, a menos, claro, que los jilgueros demagogos pretendan manipular a la colectividad con argumentos falaces y evidentemente mentirosos.

Igualmente suelen aparejarse la presidencia de la República y la banda tricolor a la altura de los símbolos patrios: el himno, la bandera, la campana de Dolores. Y no es así, desde luego, salvo el camuflaje oblicuo que llegó a la mayor de las cursilerías cuando Calderón –minúscula- besó el escudo nacional sobre una banda que ya no le pertenecía, abusando de la distensión que él no tuvo por la vergüenza de unos comicios contaminados. No faltaron quienes me insistieron en escribir peña nieto también obviando las mayúsculas. No lo había hecho con Fox ni con el actual mandatario por una sencilla razón: Al primero, le reconozco por haber llevado adelante una cruzada contra el PRI corruptor y hondamente viciado aunque luego no cumpliera sus promesas medulares sobre el cambio; al segundo, lo aceptaba en principio –pese al dispendio oneroso que no fue exclusivo de sus operadores sino de todos los de los diversos partidos, incluyendo al acusador López Obrador quien, por ejemplo, en el Distrito Federal cooptó, desde hace más de seis años, a los más pobres, los ancianos y cuantos requerían de atenciones sociales mínimas; yo le llamaría justicia-, porque, primero, ganó los comicios con una ventaja, ésta sí, irreversible y, segundo, considerando que bastó un fin de semana para lograr lo en apariencia una proeza que levantó el optimismo y luego se convirtió en pesadilla: el Pacto por México con el consenso de los tres poderes de la Unión y los representantes de los tres partidos con mayor representatividad. Fue extraño, eso sí, segregar a los minoritarios, que también cuentan, y al líder con mayor capacidad de convocatoria callejera, Andrés Manuel López Obrador, quien hubiera su convocatoria si deja la mano presidencial tendida. Luego, el pacto murió por inanición.


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08 Noviembre 2017 04:00:00
Los Dramas de EU
Hace un terrible año. Lo dije y lo repito. Entre los dramas políticos de gran envergadura que me ha tocado atestiguar respecto a los Estados Unidos, el mayor fue la victoria de Donald Trump, hace un año, prevista por nosotros –también lo expresamos en una decena de conferencias con datos bastante duros-, desde la información contundente recabada en los entretelones del poder. La CIA, la NSA y el FBI sabían, desde mucho antes, cuál sería el desenlace. Y los comicios “apretados” fueron solo coreografía barata. La democracia nunca ha sentado reales ni allá, ni aquí, ni en ninguna parte. Menos en Rusia.

Cuatro dramas, digo. Comencemos con el asesinato de John F. Kennedy en noviembre de 1963; era yo un niño pero no me despegué del televisor hasta que presencié en directo como acribillaba Jack Ruby a Lee Harvey Oswald para cerrar así el pálpito de la conjura que estaba a punto de descubrirse. Pese a ello, los conspiradores jamás fueron juzgados y los autores materiales del magnicidio, no Oswald, el chivo expiatorio, se refugiaron en el rancho texano del potentado mexicano Juan Nepomuceno Guerra, el mismo que se inventó al “capo de capos” Juan García Ábrego, cabecilla del cártel del Golfo hasta su aprehensión pactada, muy cerca de Monterrey.

Nunca nadie investigó la ruta; ni uno solo de los agentes policiacos que intervinieron antes, durante y después del terrible crimen fueron más allá de sus narices. La muerte del demócrata se saldó con la guerra de Vietnam y el control absoluto de la Casa Blanca por parte de las jerarquías militares a las que Kennedy había pretendido ponerles el alto. Un poder por encima de la presidencia, como siempre. Aquí y allá. Ahora se señala a Adolfo López Mateos en condición de agente de la CIA en torno de toda esta farsa.

En 1974 cayó Richard M. Nixon, acaso uno de los más brillantes políticos de su generación, a consecuencia de una intriga barata mal operada. Pero no fueron los hechos de Watergate –el edificio en Washington que era sede del Partido Demócrata y que fue hollado por los espías del presidente-, los determinantes en la ruina política del mencionado mandatario. Al ser atacado, fuertemente, acosado diríamos, pareció una culpa que no pudo eludir: Haber evadido impuestos años atrás cuando ahorraba lo necesario para lograr llegar a la Casa Blanca luego de haber perdido la carrera con Kennedy, por una nariz. Para ello pasó por los fríos cuerpos de sus hermanos, cuyas desapariciones tempranas facilitaron la enseñanza superior de Richard, y de sus adversarios políticos John y “Bob” Kennedy; solo a partir de entonces pudo observar de cerca la mansión de la avenida Pensilvania. Y hasta logró su reelección, en 1972, para sumirse dos años después en el escándalo que lo llevó a la perdición. Y, claro, apareció en el horizonte un timorato, el vicepresidente Gerald Ford, fácilmente manejable y adicto a dos cosas: Vacacionar con frecuencia y colocar las piernas sobre el escritorio de la oficina oval. Solo por eso se le recuerda.

Sobre lo sucedido en 2011 la realidad es bastante distinta a la presentada oficialmente. La trama perversa se descubrió cuando fue evidente que ningún avión se había estrellado en el Pentágono, como se dijo –las pruebas son concluyentes cuando no hubo fotografías del fuselaje de la aeronave-, sino que se dio una explosión desde dentro del supuestamente impenetrable bunker. En cambio, los ataques en Nueva York, preparados por los fundamentalistas de Al Qaeda, no tomaron descuidados a los ejecutivos ni a la comunidad judía que pudo avisar a quienes trabajaban en las llamadas “torres gemelas” de lo que vendría; hubo excepciones, desde luego, pero la mayoría no acudió a laborar aquel 11 de septiembre. (No vayan a confundirse; este comentario está fundado en investigaciones y no en antisemitismo alguno, una posición que aborrezco).


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07 Noviembre 2017 04:00:00
Contra Presidentes
No será ahora la primera vez que se denuncie a un presidente de la República o algún exmandatario mexicano. Por desgracia, la impunidad ha sido el signo permanente de las afrentas en contra de una ciudadanía, cada vez, en mayor estado de indefensión. Ahora mismo se le vende la idea de que solo votando se podrá evitar la catástrofe del continuismo cuando ninguna regla ha cambiado y el juego pernicioso nos somete a una parodia electoral verdaderamente infame.

Bastaría citar la impunidad que cobijó al señor Fox, cuando reconoció haber intervenido en las elecciones presidenciales de 2006 y exaltar que, al fin de cuentas, había vencido a Andrés luego de aquellas jornadas cuando defendió su postura, aunque perdiera el fuero, sin dejar de ejercer su mandato en la Ciudad de México en abril de 2005. Parece increíble que hayan pasado ya más de doce años desde aquel desencuentro que debió marcar, sin duda, el fin del sistema, que se mantiene intacto, y solo dio lugar a una nueva farsa a favor de la derecha y con la anuencia de un desgastado priísmo que debió conformarse con el tercer lugar en aquella justa hasta que aseguró su retorno, en 2012, llevado de la moda mediática y creando a un maniquí atendido por los peores para modificarle vestimenta y movilidad hasta en los labios... aunque solo sea para decir tonterías.

En fin, a través de la historia, José López Portillo fue denunciado por el maestro Ignacio Burgoa Orihuela, incomparable jurista, por haber endeudado al país sin bases ni siguiendo los ordenamientos constitucionales; después, Carlos Salinas fue emplazado en la embajada de México en Dublín, donde fincó su residencia, para declarar respecto a los magnicidios cometidos bajo su gestión; y más adelante Ernesto Zedillo, en funciones presidenciales, fue citado ministerialmente para dar su versión de los mismos por su cercanía con las víctimas... y los victimarios, entre ellos el célebre doctor de las tinieblas, José María Córdova Montoya.

Finalmente, luis echeverría fue emplazado para responder sobre el genocidio de Tlatelolco, en 1968, y optó por ampararse para reducir la presión, si bien no pudo evitar que lo jalonearan y maltrataran a la salida de la Fiscalía para investigar “los delitos del pasado” que continúan repitiéndose en el presente y, en no pocas ocasiones, como secuelas de los mismos, con los personajes que influyeron determinantemente en los mismos, digamos Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones.

No es extraño, por tanto, que se denuncia a los mandatarios o a los ex; lo sorprendente sería, como creo sucederá con Peña, que se les lleve a juicio, así sea internacional, y se les someta por sus agravios contra los mexicanos. Solo el siete por ciento de quienes integran la sociedad le avalan –obviamente por complicidad con empresarios mayores o falsa lealtad dentro de la burocracia dorada-, y esto es suficiente para admitir su vulnerabilidad cuando deje un cargo, el de mayor responsabilidad ejecutiva, al que infamó al grado de perder respeto y destino.

Portar la banda tricolor no exenta a los presidentes de cumplir con sus deberes sino que los acrecienta. Tómenlo en cuenta los 78 aspirantes independientes y los demás precandidatos que buscan la bandera de alguno de los desprestigiados partidos.


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05 Noviembre 2017 04:00:00
Vienen más golpes
Hace un año, los debates camarales concentraron la atención en la posibilidad de legalizar la marihuana, favoreciendo con ello a la nueva aristocracia de la que forman parte destacada los Fox, la pareja expresidencial, mientras el país perdía soberanía e identidad por el Acuerdo –o Tratado- de Asociación Transpacífico. México, como nunca antes, está a la deriva y ya no depende de sí mismo para observar el futuro ni con miras a forjar su destino. Como nación estamos en jaque frente a las grandes potencias del orbe.

Por cierto, en México señalamos como tratado lo que para Estados Unidos es un “acuerdo”. La diferencia no es poca: Un acuerdo se centra en la relación con otros países basado en el mutuo consentimiento y con obligaciones marginales; puede incluso considerarse como un acto de amistad y nada más, esto es sin protocolos mayores para su eventual cumplimiento y con facilidades para salirse del mismo sin sanciones de ninguna clase.

En cambio, un “tratado” implica el cumplimiento cabal de obligaciones y las consecuentes sanciones por negligencias o fallas en un rango mucho más elevado y con límites y derechos perfectamente establecidos. Esto es: Al firmarlo un gobierno se compromete a no desviarse del rumbo establecido ni cuando ocurra una alternancia de partidos o un cambio sustantivo en la estructura gubernamental. La diferencia es, por tanto, tan grande como la ignorancia de los legisladores sobre las diferencias entre un mero acuerdo y un tratado... pese a que el de Libre Comercio de América del Norte ya tuvo efectos, no muy favorables, en nuestro territorio. Bien se haría en evaluar sumas y derroteros en esta hora de incertidumbre.

En fin, el “Tratado Transpacífico” obliga a los signatarios a someterse a reglas que rebasan a las normativas locales, incluyendo a la Constitución, para favorecer a los grandes consorcios –tienen que serlo para participar en la rebatiña de las concesiones-, y no a los intereses generales, ni siquiera a los empresarios cuyas posibilidades no sean macro y no integren el muy selecto grupo de los grandes multimillonarios, por lo general avocados a tres rubros fundamentales: La minería, las comunicaciones –en maridaje con el poder público- y la cerveza, las grandes fuentes de la riqueza amoral.

De esta manera, el pretendido tratado –impuesto por los financieros de Wall Strett-, no concede mayores posibilidades ni intervenciones a los pequeños y medianos inversionistas y acoge a los grandes, cuando menos con liquidez superior a los mil millones de dólares –el mínimo para ocupar un sitio dentro del listado del semanario Forbes en donde se excluye, sospechosamente, a los presidentes y exmandatarios con fortunas superiores-, y capacidad para cumplir los requisitos para hincarle el diente a las naciones subdesarrolladas con ganancias triplicadas de inmediato y la consiguiente depauperación de las regiones circundantes al Pacífico, en Estados Unidos, Canadá y Asia fundamentalmente si bien excluyendo a China, la gran adversaria contemporánea de las potencias de occidente.

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03 Noviembre 2017 04:00:00
Dineros muertos
Cuando los clérigos y curas combaten al juarismo, desde el púlpito o a través de maestros religiosos que cuestionan al Benemérito bajo la teoría de que el Tratado MacLane-Ocampo fue un acto de traición y no una estrategia convenida para el final del genocida Maximiliano, el barbado enajenado de Miramar a quienes los traidores conservadores –cuya semilla germinada es azul-, le hicieron creer que el pueblo mexicano los vería con beneplácito y este solo lo hubo cuando se escucharon aquellos cánticos de ¡Adiós, Mamá Carlota!

Con un país devastado, sobre todo en cuanto a la falta de brazos y la ausencia de fondos, Juárez no tuvo opción sino la de las Leyes de Reforma en donde, entre otras cosas, expropió los llamados “bienes de manos muertas”, territorios extensos e improductivos en manos del clero que atesoraba gran parte del suelo patrio por “pura devoción” mariana. Esta, y no otra, significó la satanización del inmenso Indio de Guelatao, que perdura de manera ignominiosa en las aulas de los colegios “privados” –desde legionarios hasta maristas-, y que debiera causar vergüenza a quienes lo señalan porque, con ello, exhiben su falta de humanidad y la ambición ilimitada por lo material. No cuenta el espíritu individual del amor –social- ni la conciencia colectiva.

Así, ahora, en la misma línea conductora, los politicastros que conforman al régimen más corrupto de la historia, juegan con los dineros de manos muertas, aquellos que generan los mexicanos y duermen la larga pesadilla de la corrupción, como si fuesen ahorros de las prominentes familias y herencias para retirarse del mundanal ruido de las necesidades a afrontar cotidianamente y arrinconarse, especulando, con la única misión de exaltar a sus cómplices del Gobierno; son quienes conforman el penoso siete por cierto que apoya al régimen peñista, no los burócratas ni el Ejército como algunos explican torpemente.

Son esos mismos recursos los que sirven para administrar las campañas proselitistas, ya iniciadas de hecho, pese a la promesa de usar esos fondos –con un tope de 486 millones por partido-, para auxilio de los damnificados por los terremotos de septiembre pasado y la consiguiente reconstrucción de capillas, edificios y viviendas en regiones abandonadas a su suerte: en Jojutla, por ejemplo, un ventarrón derribó, hace unos días, la deficitaria estructura de las aulas “reconstruidas” –ya vimos que no- con materiales baratos y poco resistentes. Claro, ello llevará a volver a empezar con las consiguientes concesiones a los socios del peñismo, el más deplorable de la historia moderna, y cuya estructura resiste, por la inercia presidencial, los escándalos de Odebrecht, Higa, Norman Foster y socio –el yerno de Carlos Slim Helú-, y demás constructoras rebosantes de prestanombres-socios.

No puede negarse que el asco es tremendo y ya va a la par con el rencor. Y sólo los pueblos masoquistas, como lo ha sido México en diversos momentos, pueden arrostrar el ignominioso signo de los dineros muertos en manos de los muy vivos hijos... de la política.

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02 Noviembre 2017 04:00:00
Cuento de terror
En la residencia oficial de Los Pinos se han consumado algunos de los cuentos de terror más espeluznantes de cuantos, seguramente, han leído o visto a través de las múltiples series de televisión que, al final, dejan por allí una secuela de sicópatas imitadores, como los asesinos seriales de Ciudad Juárez por ejemplo que no solo se quedan en la franja de los feminicidios, y alientan la violencia cuyas secuelas acaban por “sorprender” a quienes no entienden ni buscan los orígenes.

Como los juegos cibernéticos cargados de matazones virtuales publicitariamente blindados con la falacia de que estimulas las células cerebrales... para matar. Y nadie se preocupa por el sensible deterioro de un amplio sector de nuestra juventud, el futuro como la observo mirándola a los ojos, que parece atrapada por el incesante coloniaje anglosajón que nos impone sus tradiciones –el “Halloween” por ejemplo-, y nos arrastra a un espacio en donde las mascotas no deben hacer esfuerzo alguno para ganarse techo y sustento a diferencia de millones de seres humanos desprotegidos e incluso marginados de cualquier posibilidad de confort. Mientras este desequilibrio persista no podremos hablar de justicia social ni aceptar los cánticos demagogos de los jilgueros que ofrecieron donar sus prerrogativas partidistas a los damnificados y ahora se esconden.

El terror nace de la casona de Chapultepec, arrebatada al patrimonio de los mexicanos cuyo bosque urbano era más amplio y estaba menos contaminado –ahora los malos espíritus se aparecen de pronto por Parque Lira y cerca de Molino de Rey-, por el indecoro de la clase política, no solo la oficial, sino también la oposición que transa con la superioridad a cambio de migajas. Por ejemplo, los fraudes en el Estado de México y en Coahuila se arreglaron soterradamente convencido a las dirigencias de Morena que no escandalizara para no mostrar el talante “violento” de Andrés o archivar la denuncia periodística, mal elaborada, sobre el nivel de vida del panista Ricardo Anaya Cortés y las fortunas familiares –de las que él no es acaparador-.

El Estado de México a trueque de mostrar a un civilizado Andrés que calla; y Coahuila por el rescate del prestigio de Anaya. Vamos bien, requetebién, en la puesta en escena de nuestra singular democracia. Mientras, claro, a la ciudadanía se le miente, se le da atole con el dedo y se le defrauda con descaro. A estos niveles hemos llegado.

No es necesario, entonces, contar que Carmen Romano de López Portillo jugaba a la güija en donde hoy se encuentra e despacho presidencial ni que el Papa Juan Pablo II aceptó oficiar una Misa privada para la madre del mismo mandatario, José el soñador quien se declaró agnóstico. Tampoco hablaremos del primer niño que correteó por sus jardines, Cuauhtémoc Cárdenas, y quedó prendado por ellos al grado de que se desprende de su ser material para revolotear por los mismos. Ni, mucho menos, las pláticas privadas de Díaz Ordaz con la parca en aquella tarde-noche del 2 de octubre de 1968; tampoco el andar esquizofrénico de Echeverría –quien ya cuenta con 95 años-, el jueves de Corpus de 1971. ¡Y para qué contarles los sustos que se ha llevado Peña con sus pesadillas de su futuro inevitable!


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01 Noviembre 2017 04:00:00
Nuestras carcajadas
Es de carcajada. Los señores Fox, sobre todo él durante su campaña, asumieron que encabezarían un cambio estructural y no hicieron otra cosa que proclamar el continuismo arguyendo ignorancia sobre los avances logrados por el zedillismo, la era de la mayor simulación de cuantas recordemos, y elevado al señor Ernesto a la posición de adalid de la democracia por haber prohijado, con sus acciones empobrecedoras, el clamor contra el estado de cosas y luego procediendo con los consejos de la Casa Blanca para llevar adelante una transición sin sobresaltos; y esto, como sabemos, fue su mayor aportación.

Y, desde entonces, el continuismo, antítesis del cambio, se convirtió en el único proyecto de una derecha cortada a la medida del sistema, esto es del engendro priísta que impide las transformaciones sociales y decide cuanto le viene en gana contrariando, de esta manera y muchas otras, la soberanía popular. Esto es, aunque se nieguen a aceptarlo, la clase política le ha dado a los mexicanos un golpe de Estado técnico con innumerables consecuencias, entre ellas la fusión ignominiosa de dos males que han carcomido a la estructura política nacional: El presidencialismo, mal antiguo, y la partidocracia, desenlace de la fútil pluralidad pretendida para fines de exhibición con vista hacia el exterior; por dentro bien sabemos que extender el número de curules y escaños en el Congreso solo ha servido para vulgares acuerdos de las dirigencias con sabor profundo a chantajes.

Por todo ello es inadmisible que solicite unidad el señor Peña Nieto, encumbrado ya como el peor mandatario de la posrevolución acaso solo detrás del “chacal” Victoriano Huerta Márquez, si bien este alcohólico célebre solo duró poco más de un año en el ejercicio del poder –con invasión estadounidense de por medio-, lo que extiende el efecto dañino de la administración federal en curso, insensible y penosamente antinacionalista.

¿Unidad para alcanzar el cambio, como dijo el señor Enrique? Tenemos a una nación brutalmente lastimada por la reiteración de las ofertas incumplidas y la irreverencia contra un colectivo mancillado por la demagogia, siempre al alza, que pretende hacernos creer, una vez más, en la unidad nacional para “concretar los cambios” cuando ya está el señor Peña por terminar la primera mitad de su deplorable sexenio y no es capaz de demostrar resultado alguno salvo la cada vez mayor descomposición del tejido social y político.

Sobre este punto no hay engaño. Están a la vista sus derrapes y sus reacciones viscerales que nos han llevado al abismo de un triunvirato oculto –Cienfuegos, Osorio, Nuño-, asido al presidencialismo autoritario pero con el mandatario rehén de quienes lo resuelven todo a sus espaldas mientras el personaje central camina como los caballos de los picadores: Con los ojos vendados ante el peligro para no huir de ellos. Cada vez se mueve menos y habla de más –Aurelio Nuño Mayer, ya no está a su lado para atajar algunos de sus caídas semánticas-, sin considerar que la sociedad toma sus palabras en sentido contrario, incluyendo los pomposos anuncios de sus obras magnas, como el proyecto para el aeropuerto capitalino tazado en casi doscientos mil millones de pesos y cuyo avance apenas es del uno por ciento en más de un año de dimes y diretes; eso sí, las comisiones ya fueron dadas por adelantado y llegaron a las manos cómplices.

No hay cambio, por supuesto, si observamos la aparición de nuevas fosas clandestinas en Carrizalillo, Guerrero, entidad sostenida sólo por el nuevo gobernador, Héctor Astudillo Flores, quien ha dicho con signos de admiración que no habrá lugar para la impunidad durante su gobierno mientras el asesino y ladrón, ángel aguirre rivero, su predecesor, se cubre con el manto de los intocables de un sistema fuera de cualquier órbita de honorabilidad.

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31 Octubre 2017 04:00:00
» La guerra electoral
De hecho, más allá de los calendarios impuestos por el INE de las mil truculencias, el proceso electoral con miras a la “renovación” de la Presidencia, hace tiempo inició con las consabidas rebatiñas: En el PRI, por cuenta la lucha entre el Jurásico y los no militantes con José Antonio Meade al frente; en el PAN con la escisión de la ex primera dama y los juegos de ajedrez del niño maravilla; en el PRD al perder su identidad aliándose con su antagonista histórico; y en MORENA ampliando coberturas a costa de recoger a los priístas resentidos. Todos pierden coberturas limitadas, porque su base de incondicionales baja cada día, mientras la mayoría de los presuntos votantes NO se sienten representados por NINGUNA de las opciones conocidas y ni siquiera con los aspirantes “independientes” que perderán una millonada a excepción de Margarita y “El Bronco”, financiados con excelencia.

Las batallas han dado inicio, desde luego. Pero acaso la mayor de ellas se libra en las redes sociales a donde tienen acceso casi gratuito –hay quienes pagan sumas enormes por los “Me Gusta” y la cooptación de cibernautas que se ríen de los abanderados desesperados en un ámbito en el que la protesta domina, y de sobra, por las muchas afrentas, precisamente, contra la libertad. Ya no es necesario tener un espacio costeado por el gobierno o sus cómplices para denunciar la barbarie cotidiana contra el periodismo.

La intensa comunicación que existe ahora –impensable en otros tiempos-, pese a la cercanía con las noticias incluso las de territorios alejados no ha logrado todavía contrarrestar la influencia de los malos gobiernos cuya estrategia ruin ha sido la de buscar descalificar a quienes hacen uso de las redes para hacer crecer las voces comunitarias. Los llamados “hackers” o los “bots”, al servicio, sobre todo, de la clase política, también la supuestamente opositora, desvían el propósito central, cuando menos entre los cibernautas mexicanos, de extender las manifestaciones en contra de un gobierno corruptor y asesino.

En el linde estamos entre el conformismo, extendido ya por décadas, y el estallido que algunos comienzan a mencionar como una alterativa ante la ausencia de salidas y de desfogues para una sociedad en estado de indefensión. Como he venido repitiendo: ¿Cómo confiar en quienes proponen votar por ellos si no han sido capaces de defender los sufragios en las últimas dos contiendas presidenciales y en la mayor parte de las estatales? Andrés, por ejemplo, se acabó sus créditos ante su débil reacción, casi nula, frente al escandaloso fraude en el Estado de México; y Ricardo Anaya, muy bravito al principio, dejó llegar al precipicio a su candidato en Coahuila, Guillermo Anaya, luego asfixiado por los laudos que fueron reduciendo los gastos excesivos, inmorales, del priísta Miguel Ángel Riquelme. ¡Y pretenden jugar con las mismas reglas en ruta hacia Los Pinos! De carcajada.

Ninguna acción ha servido, hasta el momento –ni el cuestionado plantón de 2006 que, incómodo, no concluyó con un derramamiento de sangre como deseaban algunos oficialistas pese a ser injustamente estigmatizado-, para frenar a los devastadores hijos del establishment, empeñados en jugarnos el dedo en la boca.
Sí, las guerras abiertas son muchas. La cibernética, por el momento, va a ser más ardua porque, espero, si tienen un poco de decencia –el mínimo-, las dirigencias partidistas no podrán utilizar sus prerrogativas previamente donadas a los damnificados por los terremotos de septiembre pasado; si hay campañas demostrarán que sirven a la oligarquía y no a quienes aseguran representar tantos farsantes.
¡No queremos campañas proselitistas!
29 Octubre 2017 04:00:00
Jugar a ser sabios
Hay quienes juegan a ser sabios, en política cuando menos y también en materias belicosas, proponiéndose siempre como quienes tienen la razón y sin admitir réplica posible ante sus particulares dechados de supuestas verdades inescrutables; su sola posición los pinta aunque, mientras más lejos lleguen serán, en la misma proporción, repudiados y marginados del debate social. Pretender estar por encima de los demás para juzgarlos, sin más argumentos que los superficiales mitos de sus iconos, es la senda que conduce con mayor rapidez hacia el autoritarismo. Hoy y siempre.

El juego, por ende, ya comenzó. Basta cuestionar las tendenciosas encuestas, muy retrasaditas, que colocan a ¡Miguel Ángel Osorio Chong! y a la escindida panista Margarita Zavala a la par con Andrés Manuel, para cargar con el miserable azote de quienes, al carecer de razones, descalifican a cuantos señalan el hecho como el primer brote real de intolerancia y manipulación de la carrera por la sucesión presidencial. Esto es: si no se está con el “chino” o con la “ex primera dama” es porque ya está dentro de los cauces de López Obrador aunque a éste se le cuestione, igualmente, por tantas malas compañías, entre ellas la intolerancia y la soberbia que lo aísla irremisiblemente, que lo llevan a dividir y no a sumar.

Hace diez meses, ante mis puntos de vista sobre las candidaturas independientes y el anuncio de que podría incluirme con el favor de lectores, amigos y simpatizantes que lo solicitaron así, llovieron intemperancias –muchas menos que las adherencias-, porque eso sólo serviría como una suerte de esquiroleo “para restarle votos a AMLO” –textualmente- y hacerle con ello fácil la carrera al PRI y al PAN. Se olvidó mencionar que en la derecha los enfrentamientos entre el ex mandatario, felipe calderón, y la dirigencia del partido, encabezada por el joven ambicioso que parece haberse metido la candidatura a la bolsa, Ricardo Anaya Cortés, pulverizan a la militancia e incluso la ahuyentan para regocijo de quienes calculan que la continuidad podrá darse, a favor del PRI, con apenas el 20 por ciento de los sufragios, una especie de trampa a la democracia que nunca ha sido ni, al parecer, será.

Pero, además, los quejosos, generalmente partidarios del inquieto tabasqueño y de su MORENA, parecían olvidar un hecho de cuya veracidad y contundencia no pueden dudarse: fue Andrés Manuel, y nadie más, quien causó un tremendo revoltijo en la izquierda, cortándoles las cabezas a quienes lo defendieron de versad con uñas y dientes mientras se rodeaba de la escoria ex priísta, incluso del mayor represor de la historia contemporánea, Manuel Bartlett, bajo el sofisticado pretexto de una “segunda oportunidad” al pie de los ochenta años y cuando el daño ya está hecho y no puede, ni debe, simularse ni ignorarse.

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