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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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17 Octubre 2018 04:00:00
Robar, la institución
La secretaría de la corrupción debe considerarse el súper ministerio del presente y el futuro aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro (a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, hasta ahora, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta Márquez, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de carlos salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 millones de dólares por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida-, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego quien “ganó” la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias, entre ellas la admisión del fraterno presidencial como socio. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco Mendoza, quien permaneció en la secretaria de Comercio y Fomento Industria buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales. Y así dio cauce a la alternancia en la que maniobró, sin moral alguna y desatada para suceder a su marido en un plan reeleccionista disfrazado, fue la señora de las muchas faldas, Martita Sahagún, quien mantiene al jamelgo Fox en su rancho para ser visitado hace un año, en helicóptero oficial, por el entonces secretario de Hacienda y presidenciable, José Antonio Meade Kuribreña. Hilos conductores.

Y, desde luego, nadie puede negar a la rufiana Alejandra Sota Mirafuente, el papel de represora, distribuidora de millonarias prebendas y alcantarilla de las cloacas de calderón, en rivalidad permanente con la Margarita de las estrellitas que quiere bajar para contarlas en sus manos como las conchitas de María bonita. Fue Sota la que comenzó la rufianesca tarea de perseguir y acorralar a los periodistas, inventando historias y fabricando montajes, en medio del escándalo.

Desde luego, la corrupción creció con peña hasta niveles inimaginables, guiados por sus tíos, sobre todo el intocable Arturo Montiel pero también Alfredo del Mazo González, para satisfacer las estrategias de Carlos Salinas quien parece tener todas las barajas en la mano para hundirnos en 2018 con o sin terremotos de por medio. Ahora no se señala a nadie en especial porque el conjunto mismo es la corrupción. Nadie se salva porque todos son cómplices y en estas circunstancias apostaban, incrédulo, a la pulverización de las oposiciones para que el PRI de los miserables continuara en el poder con porcentajes mínimos de electores; por eso triunfó la apuesta de Andrés, el señor de los anillos que convierte a los mafiosos de ayer en blancas palomitas buscadoras del frijol... con gorgojo.

¡No lo permita, señor presidente electo!

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16 Octubre 2018 04:00:00
» ¿Qué nos queda?
México es increíble. Nos han saqueado desde la época de la bárbara invasión española y sus tres siglos de degradación, y no han podido agotar las minas de oro y plata pese a que, en muchas catedrales europeas, brillan los metales preciosos provenientes de estas tierras y que ahora se distribuyen, todavía, canadienses, estadounidenses y chinos en proporción del 93 por cierto con la anuencia de los grandes millonarios mexicanos que se quedan con el 7 por ciento y sirven de prestanombres a las empresas multinacionales: Slim-Larrea-Baillères, el triángulo del poder económico.

Por si fuera poco, nuestra azúcar, por obra y gracias de los arreglos llamados USMCAN, en español debiera ser EUMCAN –suena mejor y menos enredado-, nuestra azúcar será vendida a nuestro “altruista” vecino del norte en 42 centavos de dólar el kilo, la mitad de lo que nos cuesta a los mexicanos –entre dieciséis y diecisiete pesos lo que equivale a unos 84 centavos de dólar al tipo de cambio actual-, como resultado de una avasallante negociación llena de turbulencias y de la que resultó el héroe el “pato” Donald Trump, ahora una especie de aliado del presidente electo de México a quien llena de elogios que ruborizan.

Con las plataformas de petróleo subastadas a políticos de tan buena ley como Carlos Salinas y Emilio Gamboa, entre otros cómplices del peñismo, y una ausencia real de definiciones sobre lo que hará al respecto el presidente electo, no quedan grandes fuentes de ingresos para la futura administración. Este es el signo mayor de la depauperación del país para beneficiar a los cómplices más sobresalientes del sistema. Y, para colmo, será el capital privado, como anunció ya Andrés, el que financie al nuevo aeropuerto a falta –dijo López Obrador- de fondos públicos para ello.

Interpretando lo anterior queda claro que el gobierno heredado al tabasqueño enfermo –cardiopatías amén de quema de tres nervios del cuello que ponen en peligro su movilidad física-, es menos rico en recursos pecuniarios que las grandes fortunas de los cien mayores multimillonarios de México por lo que cabría preguntar si valdría la pena entregar la Secretaría de Hacienda al capital privado para que, con sus ilimitadas fortunas, pudieran apostar al desarrollo a costa de la depauperación colectiva legada por el atroz neoliberalismo. Quienes tienen el dinero ya no son los mexicanos en su conjunto con todo y la esperanza en el futuro.

Pese a todo, Andrés mantiene el lenguaje propio de un candidato a pesar de sus múltiples incongruencias. Solo se salvan dos promesas: No subirse al avión presidencial –que ya falló dos veces en el último mes-, y abolir la reforma educativa y sustituirla por otra dirigida a elevar la educación de calidad de quienes serán y construirán el futuro del país. En todo lo demás ha existido un estira y afloja dentro de la conciencia del icono a quien no se puede cuestionar sin la reacción beligerante de parte de sus incondicionales.

Nada de arrepentimientos, ni de perdones ni olvidos.

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15 Octubre 2018 04:00:00
Tuertos al rescate
Algunos confundidos y otros panegiristas de la administración peñista –todavía los hay porque es mucho el botín a repartir-, insisten en que perseguir, reprimir, disparar contra varias decenas de jóvenes por haber secuestrado un par de autobuses y amagar con llevarse una “pipa” en apariencia llena de combustible, en la zona del genocidio de Iguala, está justificado y es proporcional: Esto es, un autobús tomado en rebeldía vale más que la demanda de justicia y las vidas de los muchachos cansados del mal gobierno. Una paradoja, sin duda.

Por supuesto, el plan de seguridad ordenado para varias entidades del país fue una reiteración del concepto fascista para reprimir y matar ya instalado desde el deplorable sexenio de Calderón cuya esposa, Margarita Zavala, quiso ocupar la silla presidencial sin poder deslindarse de las concesiones a favor de la guardería ABC de Hermosillo. Lo subrayo porque, a estas alturas, lo que no se vale es suponerse ignorante para solo apreciar el rostro amable sin adentrarse en las culpas graves del pasado. Si bajo este criterio funcionara la justicia, ¿cuál sería la balanza para determinar quiénes deben estar encerrados si los autores intelectuales de asesinatos, desde magnicidios hasta genocidios, están jugando a ser legisladores para negociar con la Administración federal?

La confusión sembrada por el gobierno en torno a los estudiantes perseguidos y baleados, hace cuatro años ya, para señalarlos como meros delincuentes, fue una estrategia bastante simple para JUSTIFICAR la matanza de aquel jueves 26 de septiembre de 2014 y tratar de desviar la atención mundial confundiendo las cosas: También los “43” –debiera hablarse mejor de los “42” porque uno de los desaparecidos era un soldado en activo y su presencia en la zona de la represión no tiene justificación alguna, ni la ha dado el mando supremo-, secuestraron camiones antes de ser brutalmente silenciados. Y hace dos años dos normalistas más de Ayotzinapa fueron acribillados en la carretera de Chilpancingo a Tuxtla, para reiterar y hacer crecer el genocidio con el cínico pretexto de dejar ver quiénes mandan.

Tal es el meollo del asunto en la cúspide de la manipulación colectiva. Aprovechar situaciones similares dándoles una interpretación sesgada y animando a muchos para que modifiquen sus criterios, dejándose llevar por las publicaciones inducidas por la oficialidad, respecto a uno de los mayores actos de represión desde la matanza de Tlatelolco en 1968. Pero de ello ni se acuerdan cuantos obedecen órdenes “superiores” y soslayan los precedentes.

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14 Octubre 2018 04:00:00
» Fracasos callados
Confieso a los amables lectores que cada vez me resulta más difícil traducir el empalagoso idioma gubernamental. A cambio de ello, las intenciones no pueden ocultarse. Reparé en ello varios días después de la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, amén de otros funcionarios y la tripulación, y que empeñosamente los voceros de la oficialidad, y hasta los opinantes gratuitos ligados al establishment, consideran un accidente aun cuando no encontraran explicaciones convincentes para certificarlo. Ya pasaron casi diez años desde aquel trágico 4 de noviembre de 2008, el día en el cual Barack Obama proclamó su victoria en los Estados Unidos. Dijeron que quizá once meses después sabríamos algo. Lamentablemente, la amnesia colectiva consumió el interés por el suceso. Como siempre.

Este columnista ya ha pasado por ello. En febrero de 1986 escribí que temía más al silencio de mis colegas y al consiguiente vacío en los medios informativos que a cualquiera otra reacción por parte de quienes ejercían entonces el gobierno. Lo expresé, obviamente dolido, al percibir que casi me había quedado solo en mi insistencia por descorrer los “puntos oscuros” sobre el supuesto “accidente”, todo un montaje siniestro, en el que perdió la vida Carlos Loret de Mola Mediz precisamente cuando, con su prestigio político como único escudo, intentaba convencer a algunos personajes claves sobre el imperativo de solicitar al entonces presidente, Miguel de la Madrid, su dimisión, más bien su “licencia por causas graves” de acuerdo a como señala la Carta Magna. Poco después mi voz fue la única que siguió escuchándose. Hasta ahora, treinta años después.
Los eruditos afirman que averiguar los crímenes desde el poder lleva mucho tiempo. Fíjense: Kennedy fue asesinado en noviembre de 1963, tres décadas más adelante, en 1993, una célebre película, “JFK”, dirigida por Oliver Stone espléndidamente, exaltó la cruzada del fiscal Jim Garrison, de Nueva Orleáns, con tremendas, determinantes conclusiones que tres lustros más adelante desde entonces y cincuenta y tres años después del magnicidio no han sido siquiera tomadas en cuenta. Y son tan serias y contundentes que ni siquiera dan lugar a réplica: fueron siete los disparos, desde distintos ángulos, y no tres provenientes del mismo sitio como se asentó en los informes oficiales para descartar, burdamente, la teoría de una conjura.

¿Y qué decir del asesinato de Luis Donaldo Colosio? En 2002, en Mexicali, a donde acudí a dialogar con un nutrido grupo de empresarios, se me acercó uno de los cuñados del candidato sacrificado para decirme:
--“Sólo he venido a verle para decirle que la familia estima mucho que usted no haya cerrado el expediente y siga manteniendo la firmeza de sus acusaciones.”
Fue todo y para mí fue bastante. Pese a la alternancia y la supuesta disposición oficial para resolver “los crímenes del pasado”, ni siquiera se dio lugar a la indispensable revisión histórica que permitiera construir un hilo conductor sólido colocando a los personajes centrales en su verdadera dimensión, siquiera para que criminales y víctimas no reposaran en los mismos mausoleos. Pero ni siquiera es se hizo; más bien se centró el morbo en la torpe e inútil persecución a Luis Echeverría, a quien su ancianidad salvó a pesar de su ya debilitado estado físico -96 años-, como si la única afrenta –y no digo que no fuera trascendente-, se centrara en el amargo episodio de Tlatelolco, hace medio siglo, del cual quedan ya muy pocos supervivientes en las esferas del poder. ¿Y todo lo demás, digamos los homicidios de periodistas y líderes de opinión en la deplorable década de los ochenta? Tampoco se avanzó nada sobre los magnicidios de 1993 y 1994 cuyos autores intelectuales se mantienen semiocultos o huidos con la bendición del sistema.

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12 Octubre 2018 04:00:00
» Raza o hispanidad
Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya –en catalán así se escribe y es mi deseo nombrarla en su idioma natural-, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chapulinesco que a los grandes personajes de la historia, quien mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras... igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la élite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos; para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folclor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales. ¡Y todavía los amorales los regatean... lo que jamás harían en un almacén de lujo como “el palacio de los palacios” de Alberto Bailléres, en donde no hay descuento ni se solicita por estatus!

En Madrid, ya no en toda la península convulsionada con los aires de escisión en el país vasco, la autonomía que persigue también su soberanía, se da el nombre de “día de la hispanidad” a la conmemoración de hoy. De ser por recuerdo de la colonia y la mal llamada “conquista” que no fue sino una invasión contra las bases indígenas asentadas en el territorio que hoy es México, la esdrújula sin par, entonces las festividades tendrían que ser sangrientas sobre una inmensa piedra de los sacrificios. Quizá como la sorda violencia contra los catalanes, el primero de octubre de 2017, por parte de la Guardia Civil y la Policía Nacional de España que rompieron lo que quedaba de corazón ibérico a los catalanes. Luego vinieron otras afrentas.

No debiera haber celebración, por tanto, ni en México, donde el término raza parece ser una indigna diferencia entre los criollos, los mestizos y los indígenas; ni en España en donde no fueron capaces de evolucionar, tras la muerte cómoda del dictador en su cama, bien apapachado hasta por el brazo de Santa Teresa guardado al lado del lecho, y mantuvieron la figura absurda de la monarquía parlamentaria con una bifurcación insana que produjo los brotes de rebeldía que hoy huelen a una fragmentación inevitable de una nación sin himno, con pobres identidades y una fractura entre conservadores y liberales que el tiempo no podrá curar.

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11 Octubre 2018 04:00:00
» Versiones tardías
Coincidí con Roberto Madrazo Pintado, hijo del célebre tabasqueño que modernizó a Tabasco, Don Carlos Madrazo Becerra, en el Centro Universitario México. Allí pude medirlo por la forma en que, manipulado y traicionando, vendió al grupo que, junto con otros compañeros había formado yo, para exigir una representación de los alumnos dentro del consejo de la preparatoria. Era 1968, claro.

Madrazo, haciendo mancuerna con Mario Palma Rojo –su incondicional y esbirro entonces-, socavó a quienes luchábamos por tener voz en una escuela de hermanos maristas con mentalidad bastante cerrada –lo que no es óbice para recordar a algunos con enorme respeto y cariño, y se colocó al frente de otro grupúsculo, sometido a la dirección del plantel, para tirar y frenar a nuestra propuesta vigorosa que marchaba, por cierto, al ritmo de los tiempos. Ganó así las palmadas de los mentores y el repudio de los estudiantes en unos días de fragua, protesta y violencia por las calles de la ciudad de México y las capitales de casi todas las entidades del país. Así le conocí y, desde entonces, supe que nadie podía confiar en él.

No es extraño que Madrazo Pintada haya esperado doce años para fustigar a Díaz Ordaz –a quien sirvió su progenitor-, y a Echeverría, a quien se le señala por la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco pero poco se habla de la del Jueves de Corpus de 1971 cuando los “halcones”, financiados por él, golpearon, reprimieron, ejecutaron y remataron a los heridos juveniles en los hospitales.

No quisieron dejar ni una célula digna y rebelde para que, bajo el liderazgo de la sangre nueva, erigiera un país distinto a que nos heredaron los graduados de Oxford y Harvard, niños bien con pretensiones de grandeza y un profundo desprecio por los mexicanos a quienes han visto, desde siempre, como sus sirvientes.

Ahora, Madrazo levanta su apagada voz para ahondar en sus cicatrices: siempre consideró a Díaz Ordaz, el responsable del terrible avionazo que causó la muerte de sus madres sobre el Cerro del Obispo en Monterrey. Pero, además, declara que, aunque no fue asunto suyo, en las actas de escrutinio que reunió en 2006, como candidato presidencial del PRI, siempre se mantuvo arriba Andrés Manuel López Obrador. Pero no dijo nada, prefirió el silencio y causar escándalos en algunos maratones en el exterior donde acortó caminos para ser eliminado. Siempre tramposo y bocón.

Lo mismo hizo Alfonso Durazo Montaño, designado para ocupar la Secretaría de Seguridad Pública en la nueva administración lópezobradorista –no propuesto porque Andrés jamás rectificó pese al clamor general en algunos casos-, quien tardó diez años en dar su acotada versión sobre el magnicidio de Lomas Taurinas, en donde cayeron Luis Donaldo Colosio y el proyecto que defendía para sanear lo podrido de los regímenes de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Y ahora, después de ser secretario de Colosio y otro tanto con Vicente Fox en Los Pinos, se perfila para el gabinete de Andrés. ¡Chuza!.

Las hipótesis tardías suelen estar contaminadas por cobardía o por intereses del momento, muchas veces ajenos a los sucesos que describen. Por eso, señor presidente electo, es necesario, como prioridad, una revisión seria de la historia para acabar con mitos, leyendas y refugios de reaccionarios.


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10 Octubre 2018 04:00:00
El rencor aumenta
La encuesta es seria y contunde. De acuerdo a una encuesta dirigida por Berumen y Grupo Cantón, el 81.1 de los mexicanos reprueba a la Administración de Peña Nieto, lo que no es novedad –nuestros sondeos, desde la Fundación que presido, nos dan un factor un poco más elevado lo que ya es decir-, salvo si consideramos un factor digno de tomarse en cuenta: quienes no avalan la gestión del mandatario, entre ellos millones que fueron sus votantes deslumbrados por su perfil personal –dicen que es “guapo”-, que no político, insisten en una circunstancia muy grave: el personaje NO ha tenido el control del país, con la inseguridad y la corrupción llevados de las manos.

La cuestión es, entonces, quién ha dirigido a la nación –el término mandar no puede aplicarse cuando la soberanía popular, de acuerdo a la norma superior, recala en el pueblo aunque este no la use ni tenga métodos accesibles para imponerla a los malos gobernantes, sea el federal o los estatales con cúspides de inmoralidad jamás alcanzadas-, si las bandas de narcotraficantes infiltradas en la estructura gubernamental a través de secretarios de Estado, diputados y senadores, amén de no pocos gobernadores –alguna excepción habrá y cuando la encuentre también la difundiré-, que vendieron sus respectivas almas al demonio engendrado por los viciosos y sus capos.

De hecho lo dije en Tamaulipas, concretamente en Matamoros –la urbe por ahora semitranquila, según me dijeron mis colegas de allá, a comparación de Reynosa, en donde también estuve, Río Bravo y Nuevo Laredo-, y alguno de los oyentes salieron como si les hubiera dado salpullido: No creo que en esta entidad, como en otras, digamos Sinaloa y Michoacán, vistas ya como narco-estados que carcomen la conciencia nacional, puedan alcanzarse puestos públicos, desde las gubernaturas hasta los últimos regidores, sin la anuencia de los capos en funciones, aquellos que mantienen los controles en ausencia de autoridades con capacidad de réplica. De no existir los tratos del mal, como ha ocurrido, firmarían sus sentencias de muerte. Y esto lo sabe, el primero, el impopular señor Peña ya sin legitimidad política ante el rechazo de ocho de diez mexicanos. Faltan menos de dos meses.

Lo que es excepcional es ese porcentaje que aún le avala y considera que el golpeteo de los medios es el origen de los males engendrados durante su sexenio: Esto es, las matanzas en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras poblaciones en donde se han disimulado los alcances, además de la “desaparición” de los normalistas de Ayotzinapa y la corrupción ingente que ha dado lugar a escándalos tan sonorosas como el de la pajera blanca de la “gaviota”, las propiedades que casi donaron las constructoras, HIGA en primer lugar, a rufianes como el “aprendiz” Luis Videgaray o el oficioso hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería poner su tienda como los trabajadores chinos que ya inundan las tierras de Fox allá por San Francisco del Rincón, en el Guanajuato profundo. ¡Al demonio con todos ellos! ¡Cárcel!

Y hay tanto más, como la sobrecogedora y maliciosa administración de los recursos enviados por distintos estadistas, desde Putin a Francisco, con diferentes cantidades que reflejan a unos y otros, para la reconstrucción del devastado centro del país incluyendo a la Ciudad de México –en donde las constructoras no son motivo de investigación alguna-, que explican por se la ominosa caída de Peña Nieto ante la mirada de sus gobernados.

Aún cuando le falten menos de dos meses para el finiquito institucional –estabilizado el cáncer que le corroe-, por un poco de dignidad el mexiquense debiera confesarse, públicamente, para tratar de alcanzar el perdón que no debe dársele si hay justicia. Perdió toda dignidad y debe ser escarnio para que JAMÁS volvamos a andar por la misma senda.

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09 Octubre 2018 04:00:00
» No debe venir el rey
Debo confesarlo. Durante algún tiempo defendí la unidad de España, a pesar de que medía las argumentaciones en contra sobre todo en el País Vasco y Cataluña –en vasco se habla de Euskadi y en catalán de Catalunya-, en donde no se sentían españoles por el dolor sembrado contra sus hijos. Comprendí, entonces, que la siembra del odio, regada durante el franquismo con absurdos tales como prohibir el uso de los idiomas regionales –al grado de ser perseguidos quienes lo hicieran-, no cesó con la continuidad de la dictadura basada en una monarquía, señalada por el propio tirano en su lecho de muerte, de pacotilla que pretendió legitimarse, en febrero de 1981, con el intento golpista promovido por el entonces rey Juan Carlos quien sacó las manos cuando se le quemó el horno.

Luego vendría su burda aparición televisiva en donde refrendó su apoyo gubernamental y la transición del gobierno español de manos de Adolfo Suárez a las de Calvo Sotelo, condición que enfureció a un sector del ejército por la presencia de algunos “comunistas” históricos en el parlamento y el propósito de vindicar la figura del “caudillo”, muerto el 20 de noviembre de 1975 –como una efeméride de nuestra Revolución traicionada, por cierto-, cuyo cadáver yace en las profundidades del Valle de los Caídos, cercano a Madrid, bajo una inmensa Cruz que domina la región y es vista con desprecio por la mayor parte de los hispanos.

Baste decir que España no se ro el primero de octubre de 2017, tras la jornada del referéndum y la represión inmoral e insana de una Guardia Civil –junto a la Policía Nacional-, con evidente rabia interior para proceder a romper el esquema democrático sin darse cuenta de que, con ello, anulaban cualquier resquicio de autoridad moral de España y su gobierno sobre los catalanes, incluso aquellos que estaban a favor de la permanencia. Fue un monumental error a varias bandas, sin marcha posible atrás. Lo demás se enfoca entre la torpeza y la cerrazón de un inepto Mariano Rajoy Brey, el gallego, como Franco, más terco que la mula de mi compadre.

Y seguro vendrá después el País Vasco a reclamar su independencia, ganada con el terrorismo por prenda en principio y con el rencor acumulado después a punta de represión y sin diálogo posible, habida cuenta de que son tantas sus diferencias con el resto de España que difícilmente pueda justificarse otra ola represiva que sólo encendería, de nueva cuenta, la violencia de ETA, o de un grupo similar con mayor capacidad de movimiento, acaso armado durante la calculada tregua en la que el gobierno español no cumplió promesa alguna y apenas optó por sacar de la prisión, con el encono de los madrileños y demás víctimas de las bombas del terror –incluso en Barcelona-, a algunos de los dirigentes más conocidos de la organización a la que pretendió culparse por los atentados del 11 de marzo de 2004 desde la Estación madrileña de Atocha.

Aquel error le costó la cabeza a José María Aznar y su partido –y a Rajoy, el candidato entonces-, retornando el poder a manos del PSOE que tampoco desarrolló redes a favor del entendimiento y la cercanía. Los resultados están a la vista: España no es lo que era y se ha roto. Lo dije hace ocho años y di un plazo de diez para que lo previsto se cumpliera entre el desdén de mis amigos y oyentes. No me gusta asumir que tuve razón, pero así fue.

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08 Octubre 2018 04:00:00
El caso de Puebla
Puebla ha sido una entidad muy mal gobernada desde hace ya varias décadas. A cambio de obras de relumbrón, los distintos exmandatarios han hecho de las suyas, cobrando millonarias comisiones a las constructoras cómplices, y extendiendo su poder sobre las vidas humanas; caso singular fue el Rafael Moreno Valle quien, con su “ley bala” destinada a dispersar manifestaciones, es responsable de que sus huestes policiacas se cobraran la vida del pequeño tzotzil, José Luis Tehuaitle. Este solo hecho debiera ser motivo suficiente para iniciar un proceso penal contra el hoy blindado senador Moreno Valle.

A cambio de ello, el petulante sujeto, quien dice que pintó de azul el territorio poblano dejó a un títere, Antonio Gali, regente de sus antros, como mandatario durante dos años y postuló a su esposa, Martha Érika Alonso Hidalgo, como abanderada panista al gobierno de la entidad sin otro mérito que aguantar ciertas desviaciones personales de su marido, uno de los componentes de la triada infernal que ahora lidera la célebre cofradía de la mano caída.

Peor: para que “obtuviera” en los comicios la victoria esta señora, el cacicazgo movió fichas y ensució la jornada con tiroteos –un muerto, cuando menos-, robo de urnas, mal uso de la papelería electoral y la evidente violación de los paquetes electorales, muchos de ellos hallados en una habitación de hotel –los panistas dicen que esto es “normal” para defender lo indefendible-, además de amedrentar, con descaro, a buena parte de la población con los usos represores del gobierno. No se trata, pues, de un mero problemas de sufragios contados, y ahora recontados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, sino de una cauda de irregularidades siniestras que convirtieron a la heroica Puebla en un botín de desalmados políticos.

No puede entenderse el comportamiento de los panistas, salvo los pocos decentes que quedan, apoyando a un cacique vil en su locura de imponer a su mujer para prolongar su mandato estatal, además de desempeñar un escaño en el Senado de la República y seguir pretendiendo más canonjías en otra de sus fracasadas odiseas: Conquistar la presidencia del PAN luego de haber fracasado, rotundamente, en su intención de ser abanderado de este partido, al que busca secuestrar, a la Presidencia de la República. Habría acabado como el cohetero.

Me dan pena los poblanos, de verdad, porque tengo especial cariño por ellos; y han sufrido lo suyo. Los ha gobernado el réprobo y tránsfuga Manuel Bartlett Díaz, de origen tabasqueño –su papá fue gobernador de allí hasta que salió huyendo de Villahermosa vestido de mujer por las presiones de un puñado de estudiantes-, quien así fue compensado por Carlos Salinas por cesar en su beligerancia luego de no ser escogido candidato presidencial del PRI en 1988.

Luego lo siguieron Melquiades Morales Flores, tan inútil como cobardón, Mario Marín Torres –el “góber precioso” entrometido con la peor mafia-, Moreno Valle –el “góber bala”- y su chícharo de los antros, Tony Gali hasta el 14 de diciembre luego de veintidós meses de mandato infructuoso. Una hornada de sinvergüenzas, sin el valor político mínimo. No se puede resistir una afrenta más.

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04 Octubre 2018 04:00:00
» Telones de fondo
Durante seis meses –de junio a diciembre de 2014-, la Secretaría de la Defensa Nacional y su titular, el execrable Salvador Cienfuegos Cepeda, ocultaron la información sobre la masacre de Tlatlaya, en el Estado de México cada vez más contaminado, entre otras cosas porque las viles ejecuciones de veintidós civiles fueron consecuencia de un operativo para “rescatar” ochenta millones de dólares guardados en una casa de seguridad en San Pedro Limón. Hasta ahora no se ha dicho una palabra del paradero del dinero aunque algunos testimonios indican que pasaron, cuando menos, por el escritorio del general secretario.

Fue vergonzoso, para la prensa nacional, para todos los informadores, que una agencia internacional y una revista estadounidense dieran cuenta del suceso al “filtrarse” fotografías bastante explícitas; pese a ello, los voceros de la Defensa insistieron en que se trataba de una banda de delincuentes quienes portaban armas de alto calibre y estaban emboscados. Las evidencias, sin embargo, exhibieron otra cosa: Entre los muertos se veían a mujeres y niños, sin empuñar siquiera una pistola .22, indefensos y cuyos cadáveres se veían dentro de un terreno baldío, abandonados y sin elementos que permitieran argüir una actitud subversiva. El móvil siempre fueron los billetes asentados sobre una de las mesas del domicilio sitiado por la soldadesca. Este fue el motivo del silencio que ya no pudieron guardar los uniformados de alto grado.

De lo anterior parto para preguntarme cuántos casos similares se han dado por el país –tenemos memoria de los casos de Tanhuato y Apatzingán, en Michoacán, y en Vallarta, Jalisco aunque en este caso se habla de una emboscada-, pero curiosamente en otras zonas de alto riesgo, esto es donde se supone que los cárteles no cesan en su guerra –todo la frontera norte del país desde Baja California hasta Tamaulipas, además de Durango, Sinaloa, Nayarit, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelos, Puebla y la Ciudad de México, Jalisco, entre otros-, no hay reportes salvo de fosas clandestinas y tráileres cargados de cadáveres que pasean por las calles de Guadalajara como si se tratara de carros alegóricos de la muerte, el sello de más alta graduación de la administración peñista.

Nos dirán que tal es especulación pura; y, en cierto modo, lo es. Pero no tendría razón de ser sin el conocimiento sobre la manera cómo se han intentado ocultar los asesinatos de estado e incluso el número de víctimas que sumó la campaña electoral de este 2018: 110 políticos ajusticiados, cuando menos, 43 de ellos pertenecientes a la coalición PRI-Verde-PANAL. El odio se mezcló acaso con el incumplimiento de los acuerdos con el narco. Es un hecho, por desgracia, aunque algunos traten de disimularlo descalificando la información.

Entre tantos y tantos muertos, llegamos a más, muchas más víctimas que la cifra más razonable sobre los mártires de Tlatelolco: 325. Por eso no puede olvidarse ni perdonarse. Porque es imperativo comenzar la guerra contra la corrupción, promesa toral del presidente electo, dándole un golpe severo a la impunidad que nos separa del Estado de Derecho.

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03 Octubre 2018 04:00:00
Mares de sangre
Como ocurre luego de cada terremoto que nos sacude, tras la masacre de Tlatelolco nadie puede precisar la cifra de muertos derivados de la represión brutal. Los números van desde los 28 –de acuerdo a la primera versión del gobierno mexicano-, hasta los 500 que aseguraron los corresponsales extranjeros testigos de la tragedia. El Consejo Nacional de Huelga habló, en principio, de 150 muertos civiles y cuarenta militares –lo segundo jamás se confirmó-, para finalmente aterrizar su conteo en 325 cuerpos, la misma que ofreció el gran Octavio Paz, entonces embajador en la India a la que renunció por estos hechos... sin dejar de cobrar sus estipendios como diplomático.

Lo cierto es que por la mañana del 3 de octubre de 1968, la Plaza de las Tres Culturas estaba sitiada de uniformados quienes, además, limpiaban afanosamente las baldosas acaso para que el agua se llevara los mares de sangre; al final, habría de reconocerse que un niño también había caído y pudo ser encontrado entre los bajos del edificio Chihuahua. Sólo uno, como símbolo de que aquella noche terrible, cuyo amanecer comenzaba, se había roto el futuro de México mientras Díaz Ordaz respiraba tranquilo porque el ejército no había proseguido su andar hacia Los Pinos como sugirieron algunos mandos a quienes desanimó el general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa, para ganar con ello el umbral de los héroes de Jalisco en la rotonda cercana a la Catedral de Guadalajara. Un caso de antología.

Tras medio siglo, la memoria no nos traiciona aunque mucho de lo sucedido no se haya escrito ni, mucho menos, juzgado. Por allí deambulan algunos de los dirigentes del movimiento, no pocos de los cuales convivieron en el “palacio negro” de Lecumberri durante algunos meses, dos años el que más, amnistiados después por Luis Echeverría, cuya versión regresa a la de Díaz Ordaz para hablar de “menos de treinta” ajusticiados sin motivo ni razón durante un mitin que se pretendió observar como un acto subversivo patrocinado por fuerzas del exterior en unos de los años, 1968, más convulsos de la historia.

Fue en este periodo terrible cuando surgió la “primavera de Praga”, la ferocidad de los estudiantes de La Soborna en París, la tragedia de los estudiantes en México y, desde luego, los magnicidios, jamás aclarados, de Martin Luther King y Robert Kennedy, el segundo en plena precampaña presidencial y apenas menos de un lustro después del asesinato de su hermano John, el demócrata que ocultó la invasión a Cuba en Bahía de Cochinos y a punto estuvo de desatar la tercera guerra mundial.

En los casos de los Kennedy fue evidente la intervención de un polígamo de intrigas, desde adentro, por parte de la CIA, el FBI y los grandes empresarios multimillonarios conjurados contra quien abogaba por abolir, de tajo, los rescoldos ominosos de la esclavitud; en el caso de México apenas van abriéndose las heridas archivadas sin que se pueda juzgar a nadie, salvo por el testigo de la historia que condena implacablemente a Díaz Ordaz y Echeverría –el primero muerto y el segundo con 96 años de edad-.
Nunca hubo justicia.
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02 Octubre 2018 04:00:00
» Quién fue el asesino?
Pasaron cincuenta años y me temo que los perdimos. Hoy, al despertar –lo que es siempre una suerte de milagro de la naturaleza, sentí que ya tenía más años en la piel que los admitidos por mi conciencia y mi sangre. La mente es joven cuando no se han desechado los sueños ni se dilatan las esperanzas.

Un amigo decía, con su singular proclividad a los apotegmas “sociales”: “si después de los sesenta, al levantarte, no te duele nada... lo siento, estás muerto”. Eso me pasa hoy: Las heridas siguen abiertas pero mi voz no se apaga, se eleva, reclamando todavía justicia para quienes, por ser estudiantes, con edades entre dieciocho y veinte años, valientes y enérgicos, envalentonados por la juventud que observa a la muerte distante, fueron vilmente masacrados por los asesinos, francotiradores y elementos del ejército cuya imagen se deterioró para siempre aquella terrible noche de la Plaza de las Tres Culturas.

Recuerdo cuando miro el centenar de fotografías publicadas por el semanario Por Qué! –cuando todavía era libre su editor y no mancebo burgués de los caciques yucatecos-, la brutalidad represora, sin sentido ni base, de un gobierno angustiado por los tiempos a diez días del inicio de los Juegos Olímpicos, el espejo negro de Tezcatlipoca que Díaz Ordaz exaltó por encima de cualquier posibilidad de diálogo aunque, falsamente, extendiera la mano para tranquilizar las aguas; mintió, en su momento, como mintió Echeverría en el suyo con la fragua del “destape” en cierne cruzando acusaciones y rutas con el tamaulipeco Emilio Martínez Manatou, a quien creyeron culpable por las maniobras de su adversario y futuro presidente.

Lo terrible, lo que agobia el alma y el pensamiento, es cuanto devino después, sobre todo luego del “remate” siniestro de la represión, el 10 de junio de 1971 ya con Echeverría en Palacio Nacional: Las alas de los sueños por un porvenir mejor, de jóvenes líderes revolucionarios, fueron cortadas de tajo y con ellas dejaron de volar varias generaciones posteriores, cohibidas ante la dimensión del drama o cobijadas por el productivo conformismo del reacomodo “maduro” dentro del establishment. Y son varios los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga, histórico, quienes se han vestido con el disfraz de diputados o senadores, sin cambiar nada ni aportar algo.

El luto mayor es por quienes pudieron ser hoy los guías de un México distinto que no fue. Esos muchachos valerosos, mancillados por el ejército amoral bajo órdenes de cernícalos armados hasta los dientes, podrían hoy marcar las diferencias con los oportunistas, arribistas y pobres incondicionales de tal o cual icono. Incluso alguno habría llegado a la Presidencia para honrar la banda tricolor y no hacerla trizas como la dejará el inapelablemente repulsivo Peña Nieto. Solo sus hijos –y hacen bien por los valores que ello entraña- lo defienden.

A cincuenta años del clamor y del dolor, guardo luto por la sangre nueva que no pudo germinar bajo la lluvia de metralla y la brutalidad del presidencialismo asfixiante que no debe volver a pisotearnos. Agarremos vuelo que los sueños siguen.

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01 Octubre 2018 04:00:00
Aquella víspera
Estaba el aire enrarecido por la protesta dispar, con los tanques destinados a la guerra en condición de garrotes contra los estudiantes a quienes se veía como criminales en las esferas del poder. No eran días soleados como relató el entonces ícono de la televisión, Jacobo Zabludovsky, quien jamás se disculpó por aquellas crónicas y, en cambio, fue exaltado por narrar la tragedia de septiembre de 1985 cuando “su” casa, Televisa, también se desplomó. Si este es prototipo del buen periodista habrá que encontrar otra definición para quienes ejercen su profesión sin estar amarrados con la longaniza del poder. No se puede borrar la historia.

Recuerdo que ese primero de octubre, en la antesala de la masacre, que no queríamos prever a pesar de que cada paso nos llevaba hacia ella, distribuíamos panfletos en nuestra preparatoria llamando, convocando a la magna marcha y concentración en la Plaza de las Tres Culturas. Hasta hoy me agobia la pesadilla de que quizá algunos de quienes recibieron de mí la información no pudieran salvarse de la metralla del indigno Batallón Olimpa, los del “guante blanco”, quienes vaciaron sus armas como si estallaran en carcajadas bajo el dominio del terror.

Dicen que el entonces presidente, Gustavo Díaz Ordaz, caminó por los jardines de Los Pinos mientras le llegaban noticias de los sucesos; o más bien tenía temor que los miembros del Ejército, luego de tomar la plaza, se animaran a seguir su procesión de sangre hacia la residencia oficial, pero no fue así por la intervención del general Marcelino García Barragán, el secretario que puso por delante su lealtad al mandatario y no la que le debía al pueblo. Ustedes dirán si erró o no.

Pero, un día antes, nos comíamos el temor a pesar de que los maestros nos mandaban a casa por “previsión”. Claro, dos tanquetas con sus respectivos artilleros rodeaban la institución cual si fuera refugio de terroristas. Yo guardé muy bien mis boletines –en ese entonces no me quitaba la chamarra ni en agosto-, y salí a paso de marcha olímpica del plantel. N el célebre sargento Pedraza, quien ganaría una medalla de plata estentórea semanas después durante los Juegos, me hubiese ganado en aquel momento terrible.

Tampoco comprendí jamás como había podido realizarse la Olimpiada diez días después de una de las peores tragedias humanas del México contemporáneo. Como si nada.

Pasaron cincuenta años y gracias a Dios no tengo Alzheimer como no pocos de mis conocidos. Y recuerdo cada minuto, cada relámpago, cada tensión, como si hubiese ocurrido ayer mismo. ¿Ayer digo? Hoy también cuando leo -esto sí no es leoo- sobre las desapariciones de ayer, los asesinatos, las ejecuciones y el horror del Ejército en la calla igual que hace cincuenta años.

La esperanza es que a Peña solo le quedan 61 días en el poder.

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30 Septiembre 2018 04:00:00
» Proceder demócrata
La democracia nació en Atenas en el siglo V Antes de Cristo por lo que ya cumple dos mil quinientos años, más de los que se le atribuyen al cristianismo; es curioso, viéndolo así, que la Iglesia Católica –no es crítica sino mero referente histórico-, jamás se haya inclinado por este modelo aun cuando se nos diga que los cónclaves para elegir a un nuevo papa tienen alguna inspiración en él; no es así, desde luego, por los millones de fieles a quienes se excluye en ese pequeño mundo de capelos y purpurados, sin siquiera conocimiento cabal acerca de los presuntos aspirantes al trono de San Pedro. Ahora, por ejemplo, con el Benedicto XVI en el retiro desde el 28 de febrero de 2013, se rompió la tradición vitalicia del Pontificado y con ello se abre ya a la discusión temas tan controvertidos, en el Derecho Canónico –que en griego significa norma o medida-, como el de la supuesta infalibilidad, en materia de fe y dogma, de cuantos ocupan el trono de San Pedro.

¿Escribí trono? Tal se acerca más a la concepción de la monarquía con todo y sus reyes y corte que al de la participación popular en la toma de decisiones. De hecho, una Iglesia moderna, libre de prejuicios arcaicos, podría haber dado el ejemplo al escuchar a su feligresía acerca del drama de muchos matrimonios rotos, del aborto incluso necesario –el terapéutico, por ejemplo-, la homosexualidad y, sobre todo, la igualdad de géneros, obligatoria en el derecho –se supone-, lo que habilitaría a las monjas como sacerdotisas con el privilegio de ser, por tanto, ministras de culto. No existe argumento válido para segregarlas; el único, escuchado por mí de un alta jerarca de la Santa Sede, es que Jesús solo contó con apóstoles varones aun cuando poco se dice del papel de María Magdalena cuya esfinge, y no de la pequeño Juan, recoge Leonardo da Vinci en su maravillosa “Última Cena” que pude observar, en Milán, cuidadosamente, apenas hace un año.

Algo similar ocurre con el sistema político mexicano que no cambia sino, como la energía, la mala vibra más bien, solo se transforma. Así sucedió en 2000 cuando los Fox, ella y él naturalmente, reconocieron los avances del régimen priísta que tanto habían cuestionado, en materia financiera y ¡educativa!; fue así como los viejos cómplices del priísmo, los empresarios más ricos, se volvieron sus aliados y, al mismo tiempo, la otrora poderosa e insondable Elba Esther Gordillo pasó a sus filas sin siquiera renunciar –lo haría seis años después- a su militancia priísta.

Lo mismo sucedió cuando enrique Peña Nieto sustituyó al nefasto Calderón –minúsculas-, con todo y su lastre de cien mil cadáveres y veintisiete mil desaparecidos –entre ellos no pocos informadores-, y solo tuvo la ocurrencia de mantener igual los cuartos de guerra asegurando la impunidad del predecesor quien, para colmo, ahora pretende desarrollar un liderazgo que le fue ajeno durante su gestión cuando hasta la casaca militar impuesta por el secretario de la Defensa Nacional, entonces Guillermo Galván Galván, que le quedó larga y sin forma. El señor Peña, hasta el momento y a despecho del discurso inicial cuando se lanzó contra los poderes fácticos, no ha hecho sino seguir las doctrinas y criterios de la ultra-derecha, en comunión con Felipe, sin siquiera establecer los mínimos consensos públicos.
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28 Septiembre 2018 04:00:00
Décadas de silencio
Allá por 1990, la embajada estadounidense en México, encabezada por John Dimitri Negroponte –negro-puente le llamamos al considerar su turbio pasado incluyendo su paso sangriento por Centroamérica y otras naciones del llamado “tercer mundo”-, me envío una dura misiva en la cual me conminaban a “rectificar” lo dicho, y corroborado, sobre las clínicas instaladas en la frontera sur en donde se realizaban trasplantes de órganos de niños mexicanos a favor de ancianos estadounidenses millonarios que pagaban una fortuna para prolongar sus míseras existencias.

No solo no me retracté sino que, además, insistí en la embajada de referencia y a su titular que dialogáramos al respecto y al trayecto que seguían nuestros niños, emigrantes por la fuerza, desde regiones depauperadas del sur de México –Oaxaca, Chiapas, Guerrero, sobre todo-, hacia el norte de la frontera con Estados Unidos en donde, curiosamente, desaparecían. Había incluso una lista de los “hospitales” creados ex professo en el linde con nuestro país. Dijéramos que estos proliferaban junto con las armerías –una cada dos kilómetros de frontera-, en brutal afrenta a la inteligencia, al raciocinio, esto es como si fuéramos imbéciles.

Desde entonces insisto en el tema y ya han pasado casi tres décadas. Ahora me horroriza enterarme que casi tres mil niños, en su mayoría mexicanos pero también provenientes de Centroamérica, han “desaparecido” de las manos de la Border Patrol, y demás agencias policiacas de aquel país, sin la menor explicación; les basta con un informe somero y superficial, equivalente a una alzada de hombros, para poner el punto final SIN que el gobierno mexicano actúe. Yo no sé si hubiera reaccionado igual Peña en el caso de que alguno de sus hijos le hubiera dado ya un nieto para ser desaparecido entre las bambalinas del crimen.

Esto es lo que se sabe: mil quinientos niños se les perdieron a los órganos de seguridad de USA en septiembre y otros más, mil 475 pequeños, en abril. Casi la misma suma como si se tratase de una remesa organizada y bien pagada en los suburbios oscuros de la barbarie y ante los ojos de quién sabe cuántos genízaros listos a mirar hacia otro lado mientras pasan los bebés y los niños raptados ominosamente o, peor aún, vendidos por los padres para salvaguardar a sus demás familiares del hambre y la delincuencia que mata si no se respetan sus órdenes. ¿Estará enterado de esto el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, siquiera de oídas?

Nunca la vileza humana llegó a tanto. Por desgracia, esta será otras de las herencias negras que legará Peña al presidente electo quien, de seguro, al ser el “único” mexicano que ha visitado todos los municipios de México –hasta debajo de las piedras también-, tendrá información bastante sobre ello; de otra manera tendríamos que suponer otra condición en él, la de turista privilegiado. Pero no. Él sabe y actuará en consecuencia.


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27 Septiembre 2018 04:00:00
Consumación estéril
“México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: El presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto llevaría, otra vez, a la guerra”.

“La solución necesita más tiempo: Debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hace el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, con nuestros valores y respeto al liderazgo de Estados Unidos”.

“Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y finalmente se adueñarán de la presidencia, sin que los Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”

esTa fue la filosofía de Robert Lansing, secretario de Estado de USA entre 1915 y 1920, esto es el periodo durante el cual Venustiano Carranza buscaba convertir a México en un Estado de Derecho a través de la Constitución de 1917 hasta ser arteramente asesinado por las tropas de Álvaro Obregón, asesinado después bajo el peso del fanatismo religioso o por su osadía de reelegirse contrariando el apotegma revolucionario.

Pienso en todo ello, el combate de México contra la ambición extranjera, en el día que conmemoramos como el de la Consumación de la Independencia -1821-, tras la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. Luego vendría el escándalo del traidor por antonomasia, el ex realista Agustín de Iturbide, quien se erigió “emperador”, fue defenestrado y huyó al extranjero para volver en busca de la muerte; tal era su trastorno mental. El gran libertador, Vicente Guerrero, nacido en Tixtla –a unos metros de la Universidad Isidro Burgos de Ayotzinapa por cierto, legó su sentencia: “La patria es primero”. Entre la posición de los conservadores, capaces de entregar a su país a las manos de un enajenado príncipe europeo, y la de los liberales, quienes mantuvieron encendida la antorcha de la República en el carruaje de Juárez, podemos dividir a los mismos bandos que hoy intentan recolocarse en el nuevo despertar de la mayor parte de los mexicanos, no de todos porque 24 millones sufragaron por otras opciones distintas a la del vencedor de los 30 millones de votos. No generalicemos nunca.

Por ahora, bien sabemos que Lansing era un vidente. Quizá por ello, Ronald Reagan saludó con tanto énfasis a Miguel de la Madrid cuando, en 1982, se encontraron en uno de los puentes fronterizos. El mandatario norteamericano extendió los brazos y le dio un fortísimo abrazo:

--Es un orgullo que un egresado de nuestras universidades sea hoy el presidente electo de México.

Y, con ello, inició la ruta del entreguismo mientras las naciones de Sudamérica clamaban por el liderazgo de México para formar un Mercomún y defender así a la región, nuestra región. La gran traición se gestó en esos días.



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26 Septiembre 2018 04:00:00
¡Apuntes no festivos!
Me sentí extraño. Lo confieso. Hace un año exactamente, subí a mi página de Facebook, la red en la que están acreditados más de 60 millones de internautas en México –una cifra por sí sorprendente y que revela que una sola persona puede inventarse personalidades anónimas para el cobardeo bombardeo retórico contra las ideas “peligrosas”, un término más cercano al fascismo que la democracia-, diversas alegorías sobre el día de nuestra Independencia, incluyendo los vítores correspondientes que, hasta hace muy poco, sentíamos como vitales puntos de identidad.

Y, como nunca antes –ni siquiera días después de que el plantón de Andrés Manuel López Obrador dejó el Zócalo en las vísperas del “Grito” para no volver más a instalarse-, llovieron varios comentarios acerca de que no había nada por festejar en alusión a la “represión” sufrida por los maestros en rebeldía de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Desde luego, con la tendenciosa información oficial, tal no es el numen de la controversia ni mucho menos: Se trata de exigir no solo respeto sino dignidad para millones de alumnos que se forman en aulas de alto riesgo, sobre los ductos de PEMEX porque allí los predios son más baratos y no hay nadie que los use, y con muy pobre o nula higiene; es obvio que los males gástricos y de toda índole crecen al ritmo de las bacterias, también las de un gobierno putrefacto, mientras se reprime y humilla a quienes se atreven a alzar la voz. Hay gráficas, con decenas de protestantes sin ropas y acostados ante pelotones de granaderos, que exhiben un evidente paralelismo entre lo ocurrido en 1968 y cuanto parece estar fraguándose en estos tiempos marcados aún por el infierno peñista.

Durante este gobierno ningún mexicano estuvo libre de ser alcanzado por la espalda o incluso ser blanco en el extranjero –como sucedió en Egipto hace más de dos años-, de aviones militares que acaso dispararon como si hiciesen pruebas para el combate a costa de las vidas de los mexicanos. En nuestro país ya derribaron dos helicópteros, cuando menos, y pocos hacen algo al respecto si bien en estos casos se adjudican los incidentes al crimen organizado. ¿Qué se espera para señalar al embajador egipcio, el farsante y mentiroso Yasser Mohamed Ahmed Shaban, como persona non grata y expulsarlo del país al que afrentaron sus superiores concatenando mentiras?

Mientras el gobierno mexicano no sea capaz de velar por nuestra soberanía e integridad seguiremos atestiguando los horrores, la desvergüenza de considerarnos tan débiles que ni siquiera merecemos ser tratados como seres humanos. ¡Los estadounidenses han delineado que la vida de uno de los suyos vale más que la de cien mexicanos! Y no sé cuál sea la proporción en África o en Europa en donde los farsantes dicen preocuparse por la emigración desde Siria al tiempo que alzan barricadas, ordenadas por el Cuarto Reich, para repelerlos en Alemania.

Hablemos de nuestra Insurgencia. Acudí, hace dos años, al Auditorio Nacional, la noche del quince, a escuchar el magnífico concierto del tenor mexicano, de alcances universales, Fernando de la Mora quien, a la hora de dar cauce a la transmisión en directo del “Grito” debió arengar a los asistentes a entonar con el corazón el Himno Nacional ante las voces de varios grupos que clamaban porque siguiera él recordando las baladas, danzones y sones tan extendidos en la gran patria mexicana; esto es, como protesta explicable, si bien dolorosa, contra el gobierno peñista pasando encima de los símbolos patrios y de una celebración única, la ceremonia del “Grito”, que otrora nos identificaba a todos y ahora concita indignación ante la visión de la borregada y el corralito en el Zócalo, anatemas para el impopular mandatario, perdida toda legitimidad política. Dos años antes, normalistas jóvenes fueron reprimidos y vejados por los nuevos bárbaros que quieren imitar a sus iguales de 1968. ¡Malditos sean!

Lo anterior, sin duda, deviene de una confusión dantesca derivada de los vicios del sistema al que se repele: Se interpreta igual el concepto de nación, estado, patria y presidente, como si fueran lo mismo, en una exacerbación de la ignorancia colectiva. El presidente, mandatario –quien obedece- es el titular de uno solo de los poderes d la Unión que conforman gobierno; la nación es el colectivo en el que todos estamos; el Estado, la consolidación de una idiosincrasia que permite exaltar nuestra soberanía –esto es el poder que no reconoce a ninguno superior-, la de una patria para hombre libres. Cada concepto en su lugar, aunque la transcripción sea superficial por razones de espacio, más allá de las vendettas políticas al nivel de las de las verduleras.

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25 Septiembre 2018 04:00:00
La reconstrucción
Desde 1988, tras el paso devastador de “Gilberto” --un ciclón muy parecido, en intensidad y magnitud, a los “Irma” y “María” que azotaron con inmensa fuerza al Golfo y el Caribe en 2017--, pude notar cómo se manejaba la administración de los víveres enviados a los damnificados y que no se distribuyeron a estos por falta de medios para hacerlo –o eso dijeron, cuando menos-. Un fraude monumental e inmoral que jamás fue siquiera investigado.

Menos de dos meses después de la catástrofe en la península yucateca –donde, por cierto, estaba este columnista, entrando y saliendo de casa con alto riesgo-, encontré en el conocido mercado meridano, “El Chetumalito” donde solía venderse el contrabando que llegaba a la zona libre de Quintana Roo y se detenía en la capital yucateca, infinidad de cajas con productos perecederos selladas con la orden de ser utilizados solo para el fin expuesto. Eran la oferta del día, o de algunas semanas, en medio de una indiferencia patética. Las mercancías estaban apiladas como si se tratara de un inmenso monumento a la corrupción. Pero todo parecía seguir igual; incluso el director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez, llegó a decirme entonces:

--Les fue bien a los pobrecitos: Si antes tenían una laminita para cubrirse ahora ya tienen dos por regalo del Gobierno federal.

Muy sensible su postura y, desde luego, en línea con la postura gubernamental insistente en cubrir con paternalismo oficioso los dramas permanentes de una sociedad cubierta con el lodo del conformismo. De cualquier manera, fueran una o dos láminas, estas volarían sin remedio al paso de nuevos vientos, a veces ni siquiera huracanados, porque no tenían soporte para soportarlos.

Vale el antecedente ante el llamado del gran artista Francisco Toledo, quien ha puesto sitio a Oaxaca con sus manifestaciones constantes, acerca de la necesidad de reconstruir Juchitán y demás poblaciones del Istmo sin que se pierdan las líneas “vernáculas” con las que fueron construidas al paso de los años. Me temo decir que se equivoca. Las casas derruidas, las escuelas y los edificios públicos, no tenían más valor histórico que su antigüedad, perdida sin remedio por los sacudimientos telúricos del jueves 7 de septiembre del año anterior y sus secuelas, y deben ser reparadas no en igualdad de circunstancias, habida cuenta de su vulnerabilidad, sino con la solidez necesaria para soportar sismos semejantes que, sin duda alguna, vendrán. Esto es, como se hizo en la Ciudad de México, poco a poco, con estructuras debidamente autorizadas por los arquitectos de mayor renombre.

Suponer que Juchitán y los pueblos aledaños estarán exentos de nuevos fenómenos de la naturaleza es una falacia completa, por más que el romanticismo de Toledo así lo desee, considerando que se encuentra en una de las zonas de más alta sismicidad en el mundo. Por ello, es necesario invertir un poco más para construir ductos subterráneos en lugar de alzar, una y otra vez, los postes carcomidos por la humedad y los ventarrones. Todo lo demás es una feroz demagogia que favorece a los politiqueros acostumbrados a hacer negocio, material y propagandístico, con cada catástrofe natural.

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24 Septiembre 2018 04:00:00
Corrupción intacta
El corrupto, de acuerdo al diccionario de la Lengua Española –suprimido el antiguo idioma mexicano, una mezcla del mexica con el otomí, por los invasores españoles, aunque puede escucharse aún en algunos pueblos mágicos-, no solo es quien deforma algo –es decir triangula fondos como en la estafa maestra-, sino malogra acciones –como el señor Peña y sus secuaces-, deprava y seduce –digamos a la manera de los predecesores del mexiquense-, cohecha y compra –igual que los empresarios cómplices del régimen en curso todavía-, y hasta huele mal, lo que es frecuente en los demagogos de la legua.

En México nos hemos familiarizados con el término. Tanto que se vuelve bandera cada seis años aunque las frases distintivas sean frutos de estudios de mercadotecnia bastante simples. “La solución somos todos”; la “renovación moral” y la más reciente “al margen de la ley nada; por encima de la ley, nadie”. Buenas sentencias que suenan a votos y, por lo general –excepto la última- se convierten en cenizas al paso de cada sexenio. Ahora estamos, se supone, en la época de la última y con el aderezo irrenunciable del “combate a la corrupción” hasta “sus últimas consecuencias”, el final bastante trillado por su uso sobre cada caso deprimente incluyendo las masacres, las desapariciones y el brutal acoso a la sociedad inerme, hasta ahora.

El presidente electo insiste, cada que tiene oportunidad, que no habrá corrupción en su gobierno, entre otras cosas porque él no es corrupto y cuando el jefe actúa honestamente no deja espacios para robar, aunque no sea esta la única acepción del verbo como ya explicamos. Y, desde luego, no hay quien pueda mostrarse contrario a esta decisión, cuando menos no en público porque además de políticamente incorrecto sería tanto como aceptar este modelo como modus operandis con las inevitables consecuencia penales... claro, si estuviéramos en un Estado de Derecho.

Vamos a ver. ¿Se combate a la corrupción aduciendo que Rosario Robles, ejecutora y firmante de la “estafa maestra”, por varios miles de millones de pesos del erario, es solo un chivo expiatorio como exculpándola del mal mayor, acaso por antiguas historias de seducción? ¿Lo es colocando al más devastador perseguidor de la izquierda y matón de periodistas –Buendía, mi padre, Carlos Loret de Mola Mediz, el “Gato” Félix, etcétera-, como director de la CFE bajo el vano prurito de que es conocedor del tema energético? ¿Lo es al girar un perdón a los predadores del presente bajo el término de una amnistía sin sentido ni fondo?

Algunos dirán que aún Andrés no es el presidente constitucional, como si no supieran quien, de verdad, ejerce el mando en este momento, con Peña arrinconado implorando el perdón prometido; ni se preocupan en observar que la sexagésima cuarta legislatura, integrada desde el pasado 29 de agosto, ya es mayoritariamente morenista, es decir lópezobradorista, y sigue las líneas del presidente electo por lo cual este, en resumen, ejerce cuando menos las funciones de gran parlamentario, la tercera parte del Gobierno de la República.

Si de buscar pretextos pueden encontrare en cualquier lugar común. Pero la historia no se tragará el anzuelo; y quienes alegan que debemos dejar trabajar a Andrés, deben pensar que lo mismo aplica para sus contrapesos que intentan evitar que se endiose, como algunos quieren, al grado de considerar corruptos a quienes, de verdad, combaten a los tantos malhadados hijos del establishment.


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23 Septiembre 2018 04:00:00
» No sirve el gobierno
Está claro que el gobierno no le ha servido a la sociedad, en su conjunto, sino solo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa el riesgo en cuanto a los posibles meteoros de fin de temporada que siempre enlutan a cientos de familias, como ya ocurrió en Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco, destruyendo la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con la tendencia especulatoria imparable gracias a la cual multiplican fortunas, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables expresidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “Doctor Zeta”, Ernesto Zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de Peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, luego “catapultado” al sitio más devaluado entre los mexicanos: La presidencia del PRI donde duró hasta las derrotas de 2017; su fracaso en esta posición no admite réplica alguna.

Solo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva de los presidentes, el saliente y el entrante, tratando de granjearse pleitesías manteniendo intacta la brutal maldición que significa para ellos vivir fuera del presupuesto como el mayor error concebible.

Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato, luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador Zedillo.

El hecho es que, en esta hora y este septiembre, antes y después de los festejos patrios en los que la maquinaria oficial con maridaje con los medios masivos –si bien la transmisión de los ceremoniales se acredita a los tiempos gubernamentales correspondientes, esto es sin recurrir a las facturaciones-, no ha sido posible marginar, ignorar o desdeñar la crispación creciente entre los mexicanos.

Se salvan porque millones aún sueñan con la esperanza prometida.



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21 Septiembre 2018 04:00:00
Mitos destructivos
El escepticismo es tanto entre los mexicanos que se tiende a negar algunos hechos históricos, sospechar de otros y, en cambio, aceptar como buenos los relatos que los degradan. Así, se habla de mito guadalupano y se le liga a una virgen de Extremadura –de donde provienen los invasores de nuestras tierras-, sita en el Convento llamado de Guadalupe y muy parecida a la del Pilar de Zaragoza: negra y con una larga túnica impregnada de estrellas. Es como si se pretendiera socavar la fe y las creencias de nuestro pueblo para hacerlo, cada día, más manipulable. Y lo digo sin entrar a la polémica sobre la autenticidad de la tilma de Juan Diego, elevado a la Santidad sin precisarse su origen ni su patronímico.

De igual manera, hace unos días, al iniciarse las fiestas de la patria con la liturgia en honor a los Niños Héroes de Chapultepec –es obvio que no fueron los únicos; se estima que perecieron aproximadamente 700 mexicanos entre cadetes del Colegio Militar y miembros del Ejército ante la andanada inmoral y aviesa de los estadounidenses-, no faltaron quienes se empeñaron en negar la epopeya de Juan Escutia, cuya leyenda dice que se arrojó con la Bandera hacia un risco alejado de la zona de batalla, porque no se tienen testimonios fieles sobre ello; pero tampoco se cuenta con pruebas de lo contrario y es esto lo que induce a creer en una u otra versión según convenga.

También se duda sobre el contenido del célebre “Grito de Dolores” sobre todo en cuanto a si el padre de la Patria, Miguel Hidalgo, gritó o no: “¡Muera el mal gobierno! ¡Mueran los gachupines!” Lo segundo molesta rabiosamente a los descendientes de algunas prósperas familias hispanas, quienes fincaron sus fortunas gracias a la esclavitud a la que sometieron a sus servidores y se sienten mexicanos a la hora de celebrar el júbilo independista sin asomarse al hecho histórico de que los perdedores, tras tres siglos de coloniaje, fueron sus ancestros, a quienes se expulsó a patadas luego de un torpe intento de recuperar el amplio territorio nuestro pocos años después de la entrada de las columnas trigarantes a la Ciudad de México.

Sobre lo anterior, curiosamente, no se ha establecido ningún mito hasta ahora. La historia de hoy pretenden seguir escribiéndola quienes se dicen “conquistadores” del pasado. Y ni siquiera nadie se ha molestado en la revisión histórica necesaria, con estudiosos de todos los signos políticos, para no caer en los absurdos, como los de atesorar juntos, en el Monumento a la Revolución –que debió ser Palacio Legislativo siguiendo la arquitectura del Capitolio y el Congreso de La Habana-, los restos de los caudillos posrevolucionarios que se mataron entre ellos. Menos mal que al gran Zapata lo enterraron en Cuautla, Morelos, no muy lejos de donde cayó el enorme rebelde libertario.

Los mitos, desde luego, tienen a un siniestro fin: El ocultamiento de la verdad da origen a las justificaciones de la siniestra aristocracia moderna, vigente y lista a encaramarse al nuevo gobierno mediante pactos soterrados con Alfonso Romo Garza, cuya derrota, el pasado primero de julio, todavía no se ha consumado. El seguimiento de la historia depende solo del presidente electo.

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20 Septiembre 2018 04:00:00
Los intocables ríen
¿Alguien habló, hace menos de seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes? Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: Hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.

El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirán así los esbirros de Peña, en su cierre final, como Luis Videgaray Caso, a quien suponía un buen aspirante para el gobierno del Estado de México y ahora se arrellana como presunto procesado si el presidente electo cumple su promesa de combatir a la corrupción en serio tras su ridículo en el estatus de Canciller y antes en Hacienda?

No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien?

Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas. Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria”, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no solo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? El torbellino nos lleva a las alturas... para destruirnos y reducirnos a escombros.

Cada que reflexiono sobre ello me percibo impotente ante las agresiones cotidianas. Por ejemplo, ¿cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero solo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba-, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las Zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no solo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.

¿No es sorprendente, por decir lo menos, que las fortunas se reúnan en torno de personajes que presiden compañías en donde cientos, miles de obreros trabajan en condiciones infrahumanas? Es tan obvio que no hay posibilidad de errar ante el señalamiento que distingue a los adinerados de la “prole” y a los intocables de cuantos somos reos de persecución soterrada, a veces, y descarada, en otras. De todo he visto y sufrido en esta viña del Señor.

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19 Septiembre 2018 04:00:00
Terrorismo de estado
Treinta y tres años transcurridos desde los sismos devastadores de 1985 y el primer aniversario de los de 2017, hace apenas doce meses, con un hilo conductor entre los dramas: La negligencia ominosa de las fuerzas gubernamentales, con reacciones tardías primero y con negligencia criminal después respecto a los miles de damnificados, en la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Morelos y hasta Tabasco.

Pegaron duro y resistimos; lo mismo hubiese sucedido sin gobierno, digamos con la anarquía como guía porque, hasta la fecha, quedan huellas de lo ocurrido hace más de tres décadas y los oficiosos rastreadores de horrores siguen buscando los fondos destinados a quienes lo perdieron todo, en miles de casos hasta las vidas.

Recordamos pero seguimos viviendo en un presente ominoso. Desde 2011 comenzaron a “descubrirse” las fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas, después de un año de la masacre, en ese mismo lugar, que costó la vida de setenta y dos migrantes sin mayores explicaciones oficiales salvo el consabido “llegaremos al fondo” que ni remotamente se toca. Por supuesto, quienes se avocaron a resolver supuestamente los crímenes de lesa humanidad nunca se toparon con los infectos agujeros donde se depositaron los cadáveres. Solo que les fallaron los cálculos: se encontraron restos de 193 personas en 47 fosas. El negocio de la muerte –de emigrantes desesperados y sin derechos-, se les salió de las manos.

Tamaulipas sigue siendo un narco-estado –muy a pesar de lo que diga el descastado Egidio Torre Cantú quien no fue capaz, siquiera, de poner la menor voluntad para tratar de resolver el misterio prevaleciente sobre el asesinato de su hermano que le permitió al primero escalar el poder sin obstáculos. Y hoy ni quien le finque responsabilidades en una evidente alianza entre Francisco García Cabeza de Vaca, el panista tránsfuga con antecedentes penales en los Estados Unidos, concretamente en Laredo, donde fue fichado por robarse automóviles hace tres décadas.

Y seguimos con otras entidades igualmente dominadas por los grandes capos: Guerrero, Michoacán –desde done el insolente Fausto Vallejo Figueroa lanzó querellas por daño moral que le rebotaron por falsario y pretenso ofensor de la libre expresión-, Veracruz –bajo el padrinazgo de los últimos tres gobernadores, pero sobre todo el más reciente-, Morelos y Oaxaca, entre otras. ¿No es éste un verdadero terrorismo de Estado auspiciado para esconder complicidades mayores y dar cauces a gobiernos preñados por los grandes capos?

No es casualidad que se demuestre que algunos mandatarios, como el saliente de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, hayan ocultado, sin ninguna justificación, la ubicación de varias fosas para evitar, según dice, nuevos escándalos que pudieran estallarles a los mandatarios provenientes del PAN, curiosamente, en la línea azul de la geografía patria que va tiñéndose del rojo de la sangre derramada. Salvo Guerrero, las entidades más afectadas han estado o están gobernadas por Acción Nacional. Ojo con esto. ¿Tal fue el precio para asegurarse victorias electorales con un PRI devastado por el peñismo o la continuidad panista en el poder?

El asunto es por demás delicado. Pero es necesario comenzar a abrir las carpetas.

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18 Septiembre 2018 04:00:00
Cómo desestabilizar
Aunque parezca increíble, quienes observan en riesgo sus intereses personales –por ejemplo los dueños de los mayores capitales que surgen de la minería, las telecomunicaciones y la producción de cervezas, no solo de las plataformas petroleras acaparadas por grupos afines a Carlos Salinas, también por el mal nacido de Emilio Gamboa Patrón y otros entes de su ralea-, apuestan a que pueden desestabilizar a México, considerando el poder que atesoran supuestamente en riesgo también, en setenta y tres días, los mismos que faltan para la ceremonia de transmisión del Ejecutivo federal. Y, de verdad, vienen preparándose para ello desde hace varias semanas.

Por ejemplo, la guerra intestina en la UNAM entre estudiantes agredidos de todas las maneras posibles –incluso la muerte de una joven activista-, y los inútiles “porros”, buena parte de ella “fósiles” que se han rezagado por su inclinación a los vicios, o bien narcomenudistas que acosan a diario –y no pocas veces los hacen caer-, a los muchachos deseosos de aprender incluso hasta en las sombras de las alucinaciones depravadas. No seamos ingenuos para caer en la versión oficial sobre simples enfrentamientos causados por las calenturas de la juventud. No es así.

Precisamente, a pocas semanas de cumplirse el cincuentenario de la matanza de Tlatelolco, cuando la piel vuelve a hervir al calor de los recuerdos y, sobre todo, de la brutal injusticia de la impunidad, se recrudecen las tensiones no solo en la UNAM sino en otras universidades estatales, como la de Morelia o la de Hidalgo, rehenes de voluntades perversas deseosas de romper con el orden y provocar reacciones en cadena con la única intención de desestabilizar al país y distraer a la opinión pública respecto de la brutal herencia del peñismo que debiera ser juzgado, ya desde ahora, mediante el debido proceso que no es necesario iniciar hasta el primero de diciembre cundo muchos esperan que el Señor de los Cielos –no Amado Carrillo Fuentes, por favor-, descienda hasta la tierra para cumplimentar TODOS los deseos de los mexicanos incluyendo a quienes se sienten embrujados por sus mujeres desatendidas o simplemente ambiciosas. (No faltan los casos como éste en la casa de transición).

Por supuesto, a lo largo de diciembre venidero, las presiones serán altísimas mientras los Peña Nieto se instalan en una de sus jaujas alrededor del mundo gracias, claro, a la multimillonaria indemnización de Televisa a la célebre “Gaviota”, Angélica Rivera Hurtado –sobrina del expresidente Miguel De la Madrid Hurtado aunque los ignorantes lo cuestionen con insolencia-, burlándose escandalosamente de los mexicanos. ¿Este es el cambio por el cual votamos?

Por supuesto, el presidente electo ya debe estar enterado de la amenaza que se cierne sobre él. Sobre todo, fíjense bien, después del primer anuncio relacionado con sus promesas de campaña: La no privatización del agua, acaparada por las cerveceras del norte del continente a costa del sacrificio de los agricultores mexicanos, además, claro, de la mordida a la economía de cada hogar. Basta con este antecedente para fincar responsabilidades a Peña y sus ladrones lacayos, desde ahora insisto, y sin esperar a que la campana –no la de Dolores- suene al fin para terminar la etapa de pugnas intestinas entre los gobiernos saliente –condenado ya por la historia- y entrante, en vía de acoso.

Estamos en el linde, peligrosamente.

La Anécdota

Tras el fraude de 1988, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, candidato presidencial que fue del Frente Democrático Nacional, reunió a una multitud –más de un millón de personas-, a su alrededor. Fue entonces cuando, al oído, Porfirio Muñoz Ledo le sugirió:

--Tomemos Palacio. Nadie nos detiene y la historia nos entenderá.

Cárdenas se negó para evitar un derramamiento de sangre. Meses después, ya como senador de la República, Muñoz Ledo desayunó conmigo en Sanborn´s de Los Azulejos y me confió este relato concluyendo:

--Espero que no nos pase lo que a Hidalgo en el Cerro de las Cruces; pudo evitar que se prolongara la guerra y esta duró dieciséis años más.

En el caso actual, las cabezas de Cuauhtémoc y Porfirio siguen en su sitio... pero debieron pasar ¡treinta años!

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14 Septiembre 2018 04:00:00
Un mes que asusta
En la noche en la que la mayor parte de los mexicanos –no digo todos porque hay apátridas desdeñosos de nuestras fiestas e incluso lacayos aún de cuanto huela a hispánico-, se sienten patriotas con una media botella de tequila adentro y un monumental grito de cara al Palacio Nacional –las protestas callan cuando los vítores comienzan y la enseña tricolor ondea-, nadie compilará los estragos de un sexenio atroz durante el cual se ha afrentado a la ciudadanía que pasó factura, al fin, el primero de julio, pero no basta con clamar libertad como en aquella jornada de Dolores en 1810; también exigimos justicia y cárcel para los predadores.

Con las torrenciales aguas llegaron los socavones, como nunca antes, exhibiendo la podredumbre de las complicidades entre la clase política y las constructoras cómplices a las que nadie ha reclamado con procesos judiciales en ristre. Cuando el sismo de 1985 y el derrumbe de algunos edificios, entre ellos el Nuevo León, se giraron órdenes de aprehensión contra los constructores Abelardo Meneses Vara y Max Tenembaum, pero jamás se realizaron obras para apuntalar el sitio y todavía hay quienes permanecen fuera de sus departamentos. Por cierto, una investigación seria determinó que no se habían cumplido el noventa por ciento de las especificaciones básicas; lo hizo el ingeniero Raúl Pérez Pereyra, cuya familia también fue víctima. Inapelable.

Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: Que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148-. pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz-, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a Peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Mañana, la festividad patria, aligerará los rencores pero no acallará la justa rebeldía ciudadana... aunque las transmisiones de televisión se realicen con micrófonos apagados y mostrando solo a los acarreados oficiales. Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.
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13 Septiembre 2018 04:00:00
Sociedad molesta
Los disturbios en la Universidad Nacional, mi alma máter, no son efectos de hechos fortuitos ni de afrentas recientes; están incubados desde hace mucho tiempo, con grandes similitudes con cuanto ocurrió, por estas mismas fechas, hace medio siglo exacto: la podredumbre del gobierno se estrelló con los espíritus jóvenes y su incapacidad para dialogar con ellos dio cauce a la brutal matanza del 2 de octubre en Tlatelolco. Es peligrosa esta comparación. Lo sé.

Hace años, Rodolfo Echeverría Ruiz se pretendía heredero de su tío el expresidente del mismo apellido y labró una carrera entre telones con protección excesiva por parte de quienes temían a poderoso personaje del averno –todavía vive en sus heredades de San Jerónimo-, y no ha sido señalado como el peor de los exmandatarios, un “galardón” que sigue estando en manos de Carlos Salinas y por el que competirá Peña a partir de diciembre. En fin, Rodolfo tuvo a bien a invitarme a su casona de San Ángel, impresionante claro, y me dijo casi textualmente:

--Mira, eso de que 2 de octubre no se olvida es una monumental tontería. Los chinos, por ejemplo, no se detienen en los sucesos de Tianammen -4 de junio de 1989-, sino que ven hacia adelante; aquí no quedamos varados en la protesta. ¡Ya es tiempo de mirar hacia otro horizonte!

La defensa procaz del echeverriato consistía, por tanto, en la amnesia colectiva para subsanar las graves heridas aplicando lo que Alfonso Martínez Domínguez llamó “la medicina del tiempo”. Solo que los experimentos sociales del priísmo, viles por esencia, acaban de estrellarse en una realidad punzante: El voto popular, masivo y contundente, los aplastó y espero que sea para siempre. (El genérico siempre lo observo con respecto a mi propio paso por la vida; no sé después).

Sin embargo, al antídoto para posibilitar la resurrección del priísmo lo tiene en sus manos el presidente electo: en la medida en que no rompa con el pasado y persista en reconocer a Peña –como lo hizo Fox con Zedillo, cabe recordar, en 2000-, por su cortesía en la hora de la transición y alegue ahora, ante la sorpresa de muchos, que recibirá al país “con una economía estable y sin crisis”, como si de verdad no estuviéramos, como se percibe a flor de piel, al borde del abismo y francamente en ruinas. ¿Por qué votamos entonces?

Aquí viene acaso una de las razones por las que la sociedad está tan inquieta; los “porros” de la UNAM, acaso financiados por dirigentes priístas para sacudir a los morenistas en mayoría, aprovecharon el evento ilegal del 3 de septiembre, mal llamado sexto informe y que no tuvo la presencia más que de algunos diputados del PRI y sus aliados además de los presidentes de sendas Cámaras del Congreso, miembros de MORENA –tremendamente cuestionados por no atreverse a romper con el pasado y dar curso a la continuidad institucional-; lo hicieron, sí, con la mal sana intención de provocar y lo lograron con la mayor facilidad gracias a sus cómplices, siempre debajo del agua.

Y con este episodio comenzó la hora cero de una República que, hasta el momento, dista mucho de ser democrática. Hay tiempo y es hora de virar el timón, señor presidente electo.


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12 Septiembre 2018 04:00:00
Ruptura o lo mismo
Me dicen algunos, acaso con afinada cursilería congruente con la debilidad de espíritu, que no debe hablare de odio para calificar a los personajes amorales que han devastado a la República; casi alegan un tono subversivo en quienes señalan a los malversadores, asesinos de cuello blanco, cómplices con los bolsillos llenos y una gama de corruptos de todos los géneros y encaramados en las ramas podridas del gran y resistente árbol de la patria que no se renueva, porque nos es entrañable, pero sí puede transformarse para limpiar de rastrojos muertos el entorno.

Pregunté cuál era la mujer más odiada del país y la respuesta de los amigos y seguidores del Facebook no dejó lugar a dudas aunque, como ya dije, me sorprendió, porque de acuerdo a mi criterio nadie es más perversa y repelente que la “novia de Chucky”, la inefable Elba Esther de Comitán. Pese a ello, el primer sitio correspondió a Rosario Robles Berlanga, la izquierdista traidora, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano –es decir, de todo-, desde el 27 de agosto de 2015, tres años ya, antes al frente de la de Desarrollo Social desde donde ideó el “método Robles” que se convertiría en la “estafa maestra” del sexenio.

Y, en segundo sitio, el nombre de Angélica Rivera Hurtado, llamada “La Gaviota” en “Destilando Amor” y sobrina del ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado –quien lo dude puede dejar de seguirme al negarme toda credibilidad-, surgió con fuerza, no muy atrás de Rosario, acaso por los efectos de la pomposa casa blanca de las Lomas y sus estridencias al vestir y despilfarrar con un dinero que, supuestamente, le entregó Televisa como “indemnización”. De carcajada, igual que los 300 millones que dice la Gordillo recibió como herencia de su madre, una maestra rural de Chiapas.

Les siguieron Marta Sahagún Jiménez, ahora multimillonaria como reina del autotransporte a través de sus vástagos corruptos, y Margarita Zavala Gómez del Campo, llamada “la Calderona”, monarca de la manipulación y la ligereza política como compensación por no revelar los abusos de su marido, “Jelipe”. Sí, son las más odiadas, así sin eufemismos. Pero hay quienes quieren evitar la palabra “odio”, y acaso prohibirla como se hizo en el caso del movimiento LGTTT y algunos señalamientos semánticos ofensivos, porque es menester no agitar las aguas en momentos coyunturales como el actual.

Se equivocan. Cuando llegan las transformaciones vitales, y si son serias, la ruptura es inevitable y, para ello, la hoguera del rencor debe quemar, en leña negra, los nombres de quienes nos afrentaron y llevar a estos, descastados y venales, a la cárcel. De otra manera, seguiremos la ruta de la “constitucionalidad” con la que Muñoz Ledo y Martí Batres justificaron su alterada entrada al Palacio Nacional el 3 de septiembre para asistir a un acto precisamente ilegítimo por inconstitucional.

Abramos el debate; no le temo a Muñoz Ledo en este contrapunto porque conozco sus puntos débiles y varias veces nos hemos cruzado. Lo respeto, sí, desde que se le veía como un joven altanero en la secretaría del Trabajo bajo el mandato de Echeverría. Y es que su sabiduría es proporcionalmente igual a su soberbia.
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11 Septiembre 2018 04:00:00
Teorías extremas
Cuando las teorías son extremas debiéramos encontrar el punto medio para poder no solo suavizar los radicalismos sino igualmente encontrar una vía para la reconciliación de los polos opuestos supuestamente alterados por fanatismos, vocaciones de incondicionales y hasta por el rastro malévolo del pasado tenebroso y rebosante de cabos sueltos. Imagínense: Todavía a treinta y dos años del asesinato de Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, sigo descubriendo las piezas sueltas del rompecabezas de la perversidad. ¡Y hay quien me pide asimilar lo sucedido para darle “una segunda oportunidad” a Bartlett y compañía! De ser así, tendríamos que abrir las crujías para permitirle a Javier Duarte, Roberto Borge, Guillermo Padrés, Andrés Granier Melo, Tomás Yarrington, y otros rufianes, un tratamiento similar por aquello de la igualdad entre los seres humanos. Un horror el de quienes todo lo justifican en aras de defender a sus íconos.

Hay quienes afirman, pese a cuanto lleva en sus bodegas el náufrago Peña, que el mandatario calculó su fuerza, con base en asegurar su futuro a costa de la estrategia de dividir a los opositores hasta el grado de enfrentarlos de manera irreconciliable con posiciones extremas y salidas rebosantes de llaves con el sello del águila. De allí las pugnas internas registradas en la izquierda, multiplicadas por las tinieblas de la “consulta” en la Ciudad de México –bastante más cercana a la voluntad del ícono mayor que a la prometida transparencia-, y los constantes devaneos de un sector de la misma con sus enemigos históricos; e igualmente la sorpresiva guerra intestina en la derecha, en el PAN, que estalló con la designación camaral, a espaldas de su dirigente nacional, del calderonista Ernesto Cordero Arroyo quien, ahora expulsado, pasará a la historia no como un secretario de Estado del régimen ominoso de Felipe sino en condición de uno de los mayores esquiroles y marionetas al servicio del establishment siguiendo la voz del amo. ¡Qué vergüenza para sus hijos!

Como prólogo a lo anterior, el presidente exigió hace un año que el PAN se sumara a su propuesta de establecer un fiscal general, por nueve años, y destacar a su cómplice, el actual procurador general, como único aspirante.

Al negarse el PAN surgieron los siguientes golpes armados desde la cúpula del poder: Ricardo Anaya Cortés fue señalado como responsable de peculado bajo el basamento de haber multiplicado su fortuna –que ya tenía- durante su lapso político; el mandatario federal mandó llamar al coahuilense Miguel Riquelme Solís para felicitarlo dándole jerarquía de gobernador electo cuando ningún fallo del TEPJF le había señalado como tal, rompiendo con la institucionalidad requerida; y finalmente se sacó el nombramiento de Cordero en el Senado devastando a la bancada panista y a su líder nacional simplemente relegados de tal decisión tomada en Los Pinos. Tres golpes por uno, al estilo estadounidense más feroz, solo en 2017 y antes de las campañas que lo derrotaron por nocaut.

Dividir a los opositores fue la sucia táctica para asegurarse el voto duro de los priístas, aunque haya menguado, y así encaminar la idea de una lejana “victoria” con los mínimos posibles, esto es el 25 por ciento de los votantes en principio –quedaron con el 16.4 por ciento-, mientras los adversarios se estrellan con el muro infranqueable de los órganos electorales al servicio del presidencialismo como ha sido siempre.

Un partido contrario al gobierno solo vence, lo han dicho los mayores politicólogos, por paliza. Y así fue.

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10 Septiembre 2018 04:00:00
Regresión mental
Le devuelvo el guante. Allá en los campamentos de 2006, Porfirio Muñoz Ledo se atrevió a calificarme como el único “revolucionario” de mi familia con soslayo de mi padre y de mi hijo. Lo que son las cosas. En ese diálogo el único aristócrata era Porfirio cuyo nombre revela a sus ancestros: Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, patronímicos de la vieja corte de Don Porfirio, el otro, quien murió en París tras ser obligado por la toma de Ciudad de Juárez por parte de las tropas de Madero –Villa y Orozco-, a dejar el poder... y sus restos allí permanecen a la sombra en el cementerio de Mont-Parnasse.

Pues bien, don Porfirito lleva muy bien el mote que le impusimos: “el Churchill mexicano”, tanto por su cultura bélica como por mudar de partido cada que se lo propone. Fue miembro del PRI, hasta llegar a la Presidencia del mismo, entre 1954 a 1987, esto es treinta y tres años con múltiples cargos públicos, entre ellos la secretaría del Trabajo con echeverría y la de Educación con lópez portillo; fundó al Partido de la Revolución Democrática, del que fue también presidente, de 1989 a 1999; ese año se afilió al PARM para

competir por la Presidencia de la República y en 2006 aterrizó en el Partido del Trabajo para lograr una senaduría; y, finalmente, en busca de su acomodo entre los diputados, a sus 85 años pasó a MORENA, este mismo año, y se convirtió en el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara Baja.

No hay que olvidar que el de apellido aristócrata formó parte de la Comisión para la Reforma del Estado, encabezándola, y pudo ser admitido como panista si hubiese avanzado el proyecto; por desgracia, fue grande su frustración al observar que lo realizado por él y sus copartícipes quedó en uno de los habituales cuentos de “cazadores” tan asiduos en el ranchero de las hebillas y botas con sus siglas, en plenitud de reflejos ególatras.

Por cierto, Muñoz Ledo compitió por la gubernatura de Guanajuato en 1991 cuando el fenómeno fox arrasó con la designación, avalada ya por el Congreso estatal, del priista Ramón Aguirre Velázquez, uno de los grandes consentidos de miguel de la madrid, rey de la cofradía de la mano caída. Cuatro años más tarde, tras un “breve” interinato de Carlos Medina Plascencia, vicente alcanzó la gubernatura ansiada como plataforma para llegar a la Primera Magistratura y traicionar después su condición de demócrata convirtiéndose en uno de los signos más abyectos de la derecha.

Quizá por tanto batallas en su larga carrera de político talentoso –lo es, sin duda-, a veces regula y se sitúa en la línea del protocolo institucional. Por ejemplo, al negarse a aceptar una solicitud de moción de orden para llamar la atención del rapaz peña en cuanto a dirigir un mensaje la nación con el sello del VI Informe, sin presencia del Congreso y sin haber invitado al presidente electo. Una aberración, jurídica y política, por donde quiera que se vea. No importa que el evento se hubiese convertido en costumbre por la repulsa violenta de la oposición aun cuando el PRI se mantenía como la primera fuerza en sendas Cámaras. Ahora, ni pensarlo. Es ilegal, no tiene fondo ni forma y, además, excede las funciones del Ejecutivo quien tiene el deber de limitarse a ejercer las funciones específicamente señaladas en la Carta Magna “y las leyes que de ella emanan”.

Al impostor de Palacio le quedan ya 81 días ensuciando la silla presidencial.
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09 Septiembre 2018 04:00:00
» Estocadas sin faena
Ya les decía yo que septiembre es hermoso como lo es el principio del otoño que exhibe el fin y el principio, las hojas cayendo del árbol de la vida pero sin mover su firme tronco. Es una buena época para otear por los parques y llenarse de los vientos que despiertan los sentidos, todos ellos, enfriando por fuera y dando calor por dentro. Vida y muerte, como la existencia toda que no tendría sentido sin un principio y un final. Mi padre lo describía muy taurinamente:
--De nada sirve una gran faena a lo largo de ochenta años si no somos capaces de asestar una buena estocada final; sin una caída del telón digna se puede ir el éxito, el recuerdo e incluso el anhelo de la inmortalidad que anida entre quienes nos recuerdan.

Es verdad: los seres humanos morimos cuando deja de haber alguien que nos cite, un corazón que ame nuestra memoria y una razón para extender la memoria. Es un pensamiento aterrador que suele agobiarme cuando asisto a algún lugar público, digamos las plazas de toros que se convierten en hogueras de pasiones, y pienso que acaso dentro de medio siglo cuantos estamos allí, salvo alguna excepción, estaremos en otro plano, fuera de este mundo y, si se tiene fe, en la contemplación etérea del ser supremo. ¿Por qué nos duele dejar tanto esta vida si nos espera una eternidad sin diferencias de clase ni opresión? Es una pregunta que también me atormenta.

En fin, vamos caminando por septiembre y también dejamos, detrás de nuestros pasos, las efemérides. Ya recordamos, muy cerca, al 2 de octubre que quiero tener presente mientras esté en este mundo; sencillamente porque nos marcó y acaso cercenó el valor de varias generaciones de jóvenes quienes venían pisándonos los talones y optaron por salirse de las filas que conducían a los liderazgos políticos para acomodarse a la sombra de los grandes capitales y de los herederos, a sabiendas de no poder escalar el último peldaño porque, en las pequeñas dinastías particulares, los tronos están ocupados por los que son señalados por sus progenitores sin que nadie les señale como hijos del nepotismo: dicen que con su dinero y sus empresas pueden hacer cuanto quiera, hasta saquearlas llevándose divisas al exterior y dejando sus empresas depauperadas con trabajadores en quiebra, estos sí. Pero esta es la visión de la justicia para quienes no entienden de xenofobias ni de racismos al más puro estilo de las autocracias que perviven.

Y tenemos muy pendiente la efeméride del Paro Nacional como referente indiscutible de la fe de los mexicanos, de los bien nacidos, en busca de un mejor futuro para quienes vienen detrás. ¡Pobres de aquellos que se cruzaron de brazos! Perdieron su oportunidad de levantar las cabezas humilladas, como caravanas de súbditos a los monarcas, ante el oprobio del conformismo, el virus que carcome el alma.

No espero, claro, que en este mes, el último del verano, caiga la monarquía de los zánganos Borbones ya renovados, a quienes tanto desprecio por mi fe republicana, pero sí puede darse un sacudimiento que inicie el tormento hacia el finiquito. Lo mismo pienso del presidencialismo, en México, rebosante de elementos que ven al mandatario en funciones como inimitable e inigualable; lo he escuchado hasta la saciedad al paso de cada sexenio... y solo al final algunos rectifican para acomodarse de nuevo dentro de las esferas del poder público porque no saben trabajar en otra cosa. Incluso muchos de los viejos funcionarios, crecen en sus negocios privados al calor de las influencias que conservan o tuvieron. Un vivo ejemplo de ello es cada uno de los muy ricos miembros de la derecha a quienes nadie persigue a pesar de los daños infringidos a la República. ¿Podrá con ellos el presidente electo?
Cada que aparece el exmandatario Calderón –minúsculas- en México, se ríe como no lo hacía ni cuando le quedó larga la casaca militar y parecía una caricatura de sí mismo. Yo no sé porque lo hace, acaso alguien le convenció de contar con una falsa galanura –para ello sería ideal que se divorciara para luego matrimoniarse con la execrable Laura Bozzo quien se pasea con un chico a quien dobla la edad bajo el glamour de la vanidad que entregan las candilejas-, y caminar con la cabeza erguida luego de seis años de mantenerla baja salvo en las ceremonias públicas en donde debía fingir. Ahora no lo hace porque, sencillamente, se siente intocable por obra y gracia de las facturas por pagar de quienes ejercen gobierno en la actualidad. Eso sí: En cada llamada relámpago hace aseveraciones presuntuosas... pero no se hace acompañar del nefasto Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública, bastante más cauto conociendo los precedentes y avecindado hoy en Florida.
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07 Septiembre 2018 04:00:00
Congreso inútil
El debate sobre la conducta de la mayoría absoluta dentro de sendas Cámaras del Legislativo, esto es de franco apoyo a “su” presidente con la conocida arenga “es un honor estar con Obrador” –ahorrándose el “López” para que sea más contundente e inconfundible-, recala en el imperativo de que la fracción de Morena y las de sus aliados, el desahuciado PES, sin registro, y el Partido del Trabajo que de no haberse coaligado al partido de Andrés hubiese quedado fuera, entienda de que no son ellos “los mejores servidores del mandatario”, como suponen no pocos de ellos, y se conviertan en lo que en realidad son: representantes legítimos de los intereses del colectivo, del pueblo de México.

Po desgracia, si el presidencialismo a ultranza se vuelca, de nuevo, hacia los parlamentarios éstos carecerán de utilidad y más valdría suprimirlos para ahorrarse una tajada multimillonaria, mucho mayor a la obtenida por las inminentes rebajas de los salarios del presidente, ministros, diputados, senadores y, por supuesto, los secretarios de Estado; hay carios de estos quienes ya hicieron cuentas y observan, pasmados, que ganarán menos de cuanto percibían antes de lanzarse a la carrera política, digamos actores, deportistas y personajes públicos ambiciosos.

Y como, de acuerdo a la Constitución, NINGÚN funcionario puede ganar más que el presidente los más afectados son, sin duda, los altos miembros de la Suprema Corte de Justicia y los integrantes de los órganos electorales cuya moral ha quedado por los suelos –de hecho así está desde 2006-, por lo cual en vez de pedir mantener sus emolumentos deberían clamar porque no se hagan auditorías y puedan salvar sus alteradas conciencias de un destino atroz, en la terrible oscuridad de las celdas.

En fin, no entiendo que debamos sostener a un Congreso, cuya insólita composición nos remite al “mayoriteo” priísta que terminó en 1997 cuando el PRI quedó por debajo, en número de asientos, que sus oposiciones en conjunto, destinado a lanzar loas al presidente y a hacer las veces de lacayos formales en busca de ascender en sus respectivas carreras hacia los oasis de las gubernaturas o del gabinete. ¿Acaso Ricardo Monreal no desea dar el gran salto y Marcelo Ebrard, canciller próximo, no busca cumplir su sueño de dirigir a este país para prolongar el proyecto de Morena?

Las ambiciones no son exclusivas, ni mucho menos, de quienes fueron derrotados el primero de julio; van creciendo en los vencedores al ritmo de la importancia que cobra Andrés en todos los foros, sea negociando o de plano imponiendo directrices mientras peña se aleja, como el jonrón que cree ser: Se va, se va, se va... pero es faul. Digo, para que nos entienda con precisión el tabasqueño que está en pleno desarrollo de su propio campeonato.

Un congreso avasallado es tan inútil como un pajarito sin pico y enjaulado, casi muerto. No tiene sentido gastar en el mismo; basta con que se apliquen otras funciones para no perder el tiempo ni desperdiciarlo en largos dictámenes a resolver “en votación económica”. ¡Qué festejen la Navidad desde ahora! O que Andrés les pida quitarse sus ropajes de lacayos para hacer vivir la autonomía entre los poderes de la Unión.

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05 Septiembre 2018 04:00:00
Legisladores sumisos
Con la apabullante mayoría de Morena, la LXIV Legislatura –sesenta y cuatro-, comienza a trabajar sin despegarse todavía del mayor de los vicios de nuestro sistema: La sumisa actitud de los diputados y senadores que componen las fracciones vencedoras respecto a la voluntad presidencial que se traslada al Legislativo, sin detenerse en el principio de la autonomía entre los poderes que forman la Unión y el gobierno, como parte del sello, o del “estilo personal de gobernar”, como enfatizó el maestro Daniel Cosío Villegas hace más de medio siglo, de cada mandatario.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de este país y con la mayor escala de popularidad de la que haya gozado un mandatario –muy superior a la de fox en 2000 cuyo declive, además, fue casi inmediato-, no ha podido liberarse de las heredadas “tradiciones” autócratas de otros tiempos y, por ello, manifiesta su interés en legislar, a su gusto, aprovechando los largos tres meses –un poquito menos ya-, que lo separan de su asunción presidencial en el RECINTO que disponga el propio Congreso de la Unión. Lo deseable sería llevar adelanta la ceremonia en San Lázaro y no en el zócalo, con los consiguientes riegos de logística, como propone Javier Hidalgo, uno de los neomorenistas demagogos.

Andrés Manuel López Obrador quien alcanzó el 53.4 por ciento de los sufragios oficialmente contabilizados –acaso fueron más conociendo las triquiñuelas casi invisibles de los oficiantes de la manipulación-, ha descendido cinco puntos en las preferencias públicas, situándose en 48 por ciento de aprobación según estudios publicados por el grupo Aristegui, no debe desdeñar el hecho de que el aval popular irá desvaneciéndose en la medida como ignore el clamor general contra algunos engendros –ya son varios-, atraídos por él y cuyos nombres enardecen porque están ligados, sin lugar a dudas, al viejo régimen.

Solo falta que llame a sus filas a Carlos Salinas de Gortari, gran bailarín al ritmo de ¡Tiburón, Tiburón! –no entiendo cómo quienes lo descubren lo dejan pasar atemorizados-, y apunte hacia el “derecho” a las segundas oportunidades. Ya ocurrió así en Perú con Alan García y quienes fueron sus gobernados, tras la reelección del personaje, rompieron sus vestiduras avergonzados por el desastre; ahora tienen un rey... pero en el toreo.

Es hora de que el Congreso actúe sin líneas presidencialistas, ni amagos de chantajes de una minoría rota y desprestigiada que no tiene siquiera cara ni fuerza para servir de contrapeso, arraigada a sus vicios y dirigencias obtusas, amorales y bajo escrutinio público. Y este es el riesgo mayor: La ausencia de una fracción, medianamente prestigiada, lista a batallar con las imposiciones presidenciales –lo que no quiere decir una obcecada negación a cuanto pueda resultar favorable-, cuando estas se produzcan y caminen sobre la senda luminosa encendida por los incondicionales. Tal sería la mayor afrenta para la incipiente democracia.

Queremos un México sin chantajes ni retornos hacia el pasado, como el que representa Elba Esther. Y siempre creímos que Andrés, el presidente electo, estaría en la misma línea. ¿Lo está?
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04 Septiembre 2018 04:00:00
El poder y el pueblo
Algunos lectores poco informados –y por tanto susceptibles de ser manipulados con cualquier monserga-, reclaman por el hecho de que insistamos en el imperativo de correrle proceso a Enrique Peña Nieto, ahora o a partir del primero de diciembre, con el falaz argumento de que “la Constitución prohíbe juzgar a un mandatario”, esto es como si se situara por encima de los demás mortales escapando del derecho pero sirviéndose de este para golpear y perseguir a sus enemigos. Si tal fuera, la democracia nuestra sería una lejana utopía.

El error es tan grande como el de cuantos claman por la legalidad del aborto sin detenerse en el mandato acerca de que se permite el llamado “terapeútico”, cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la mujer, y si la gestación ocurre como consecuencia de una violación. Pese a ello, tales apartados fueron rebasados por la exigencia de muchas mujeres -no todas como se dice-, a gobernar su propio cuerpo y decidir así su derecho a ser madres o no, aunque otros, más conservadores, insistan en que el feto en desarrollo ya no les pertenece a ellas. Una discusión interminable y con demasiados asegunes. Pues bien, el Presidente no está ni puede estarlo fuera de la ley; al contrario: Está más limitado que ningún otro porque tiene obligaciones ineludibles tales como tener que denunciar a cualquier funcionario de quien se tenga referencia de haber cometido un delito o estar bajo fiscalización incesante –antes a través del Congreso y ahora, por un decreto contrario al espíritu del Constituyente, mediante el concurso de la Secretaría de la Función Pública que se ha hundido por las complicidades evidentes con el titular del Ejecutivo como, por ejemplo, en el caso de la casa blanca de los Peña solapado por Virgilio Andrade Martínez-, rindiendo cuenta precisa de cada uno de sus actos; cuando menos tal dice la Constitución, seiscientas veces violada con reformas ad hoc de cada mandatario.

Los manipuladores, además, extienden así la idea de que a Peña no se le puede procesar. ¡Mienten groseramente! En los 87 días restantes de su bárbara Administración podría serlo por causa de un delito grave –y no es uno solo-; y después del 30 de noviembre, a la medianoche, en su nueva condición de ciudadano común no podría eludir el andar de la justicia sea quien fuese el promovente de la acción penal, función que también tendría el Presidente entrante con el agregado de que la Procuraduría General de la República, o la Fiscalía General, están todavía ahora –aunque puede cambiarse si se determina la autonomía del órgano competente-, bajo el mando y tutela del Ejecutivo.

Lo anterior demuestra la gravedad de las filtraciones, sobre todo en las redes sociales, que confunden y aumentan el rencor de cuantos desconocen el fondo o pretenden tener conocimiento –porque algo leyeron proveniente de un manipulador- y por ello suponen estar mejor informados que los expertos a quienes tildan, generalizando, de serviles, mercenarios y, en el caso de los periodistas, como “chayoteros”, quienes viven a expensas ocultas del erario público. Y sueltan su palabrería venenosa con el vigor de las víboras, siempre agazapadas.

En México deben cambiar muchas cosas; comencemos con nosotros mismos siendo más inteligentes que los gurús cibernéticos simuladores.
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03 Septiembre 2018 04:00:00
Mal sabor de boca
Pedantería, autoelogios, aplausos institucionales, parodia en su máxima expresión y un profundo desdén hacia las opiniones de nueve entre cada diez mexicanos que lo repudian. En este entorno, brutalmente parcial, el mensaje de Peña Nieto no fue sino el último de sus grandes actos de manipulación colectiva con el abrazo de los mercenarios del periodismo quienes, gustosos, aprovecharon el último tirón del régimen de la barbarie –física, económica y política- para equilibrar sus inmorales mesadas. Digámoslo con cero cobardía.

El señor peña debió comprar, con millones de pesos que usó del erario como si este fuera su caja fuerte personal, la complacencia de no pocos editores dispuestos a “suavizar” la salida de quien mintió, siempre, desde su discurso inicial el ya lejano 2 de diciembre de 2012, con el mismo blindaje de siempre en Palacio Nacional, hasta s pretendida rendición de cuentas plagada de mentiras como esa de que nos lega –él, hágame favor-, mejores maestros y mayores estándares en la educación de calidad; solo faltó que subiera a la tribuna la célebre Elba Esther, la diabólica “novia de Chucky” –seguiré insistiendo en el apodo porque me da la gana y para hacer rabiar a quienes todavía creen en la mal entendida caballerosidad que asimila las afrentas y los plantones histéricos de las mujeres públicos, que no de las verdaderas damas-, para hacer redonda una entrega plagada de vergonzosas simulaciones, hipocresías, tranzas pueriles y complicidades abyectas.

Y no hablamos de Victoriano Huerta, el borrachín que vendió la vida de Madero a los estadounidenses entrometidos, sino del peor mandatario de nuestra generación quien exaltó el retorno del PRI a la Presidencia como una prueba fatal de que algo faltaba para fuetear a los mexicanos, como a las tercas mulas, luego de tantas traiciones a la democracia, la peor de todas, sin duda, la protagonizada por los Fox en el 2000 cuando la esperanza fue aplastada con las botas y las hebillas con el apellido ultrajante de Vicente.

Ahora, toca a juzgar a Peña aunque el veredicto ya está dado. Basta observar, sin mediciones compradas por el mejor postor –las encuestas oscuras y los operadores de una mercadotecnia afín a los intereses de los corruptos en línea-, lo que piensan y califican los mexicanos sobre la actuación del futuro presidente para obligar a exigir justicia sobre el fútil perdón ofrecido por el presidente electo SIN la menor consulta a los mexicanos afrentados. NI PERDÓN NI OLVIDO. Y el presidencialismo autoritario sobra. ¿No fue por esto por lo cual votamos?

A la hora del finiquito de Peña, los mexicanos estamos despiertos –y eso debe agradecérsele al mandatario electo-, pero pendientes de que las ofertas de justicia y libertad se cumplan... lo que no hemos visto en estos primeros meses de la transición, casi a la mitad de la misma, cuando el dolor ha aumentado al comprobarse ciertas componendas que benefician, sin duda, a dos de los peores líderes sindicales: La “maestra” excarcelada y el “Napito”, quien heredó de su padre al gremio minero, esto es como si fuera propiedad familiar, y retornó a México cual si fuera uno de esos viejos caudillos de la posrevolución; solo faltaron un tren y los bombines.

Sí, estoy furioso ante tantas vindicaciones de los absurdos.

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02 Septiembre 2018 04:00:00
Oscuro amanecer
Es muy temprano todavía pero a este columnista le gusta amanecer cuando pocos están despiertos; es como una manera de ganar terreno al tiempo que los adversarios desarrollan sueños de grandeza en la omnipotencia del poder. Y desde que tengo uso de razón –algunos pensará n que aún no lo desarrollo en seis décadas de vida y no ochenta años como alguna perversa sugirió por allá-, los mexicanos nos entretenemos jugando a la sucesión presidencial aun cuando apenas digerimos la reciente asunción de Enrique Peña Nieto y sus tantos discursos prometedores y reformistas cuyas aplicaciones parecen bastante más complejas que las meras palabras y los papeles en donde están escritas. Lo importante es hacer... que para eso es ejecutivo, ejecutor y no proyectista con ribetes mesiánicos, característica permanente de cuantos han pasado por la residencia oficial de Los Pinos.

Pues bien, para nadie es un secreto que en cuanto al gabinete del presidente Peña –por cierto, hasta Andrés Manuel le concede esta condición generosamente al contrario del adjetivo de “espurio” que le endilgó, con razón, a Calderón-, puede hablarse de una suerte de triangulación respecto a los personajes con mayores posibilidades de convertirse en candidatos y defender la causa priísta... con una izquierda hasta ahora dividida, con excepcional convocatoria callejera, y una derecha entre vaivenes pero con mantenido poder en el Congreso y más gubernaturas que en toda su historia.

Desde luego, el PRI pretendió volver para quedarse a como dé lugar, esto es sin pretender “concesiones” que, de nueva cuenta, le pusieran al pie del abismo, como está inexorablemente ahora. Ya puede asegurarse que se mantendrá como está mientras dura el sepelio al estilo de la comunidad afroamericana: Esto es con un desfile de trompetas y tambores al ritmo de las plañideras. La utopía está en mentes, como la de Peña, el más entrevistado estos días cuando apenas saca la cabeza para reverenciar al presidente electo, quien asevera que puede regresar a la Presidencia –el PRI se entiende-, si cambia de “apellidos” –él también- y de “esencias”. Podría pedirle a su consorte, si todavía lo es, que le traiga una de París con el aroma de Porfirio Díaz.

Ya hemos dicho que López Obrador, el último de los líderes naturales de nuestro país –quien transitó con esta condición por el PRI antes de convertirse en el gran factor neocardenista en el sureste de México en 1989-, tuvo una singular apuesta hasta el año anterior: Pensó que Peña podría claudicar, temeroso, de acuerdo a sus declaraciones últimas y a sus traspiés como felicitar al gobernador “electo” de Coahuila sin esperar la resolución del Tribunal Electoral, una institución prescindible para el mandatario saliente, según parece y volvió a darse adelantándose a los resultados electorales de 2018. Esta circunstancia pareciera andar paralela al cansancio de la ciudadanía insurgente que, sin mover pieza alguna a favor de la partidocracia, podría convocar al cumplimiento inmediato de proyectos que pueden llevarse todo el sexenio próximo.

Acaso el destino del nuevo gobierno debe ignorar los riesgos clarísimos, sopesando la incorrecta dirección de algunos de sus cuadros y sin el apoyo de ciertos grupos armados –por ejemplo, el “sup” Marcos, ahora Galeano, quien salió de la oscuridad para convertirse en cartonista de sí mismo- con los que debió dialogar a su paso, cansino y largo, por las zonas llamadas de conflicto. ¿O acaso no fueron aquellos periplos espléndidas oportunidades para convertir al líder político en un rehén todavía de mayores alcances mediáticos que el secuestrado Diego Fernández de Cevallos quien mantiene en el misterio los pormenores a lo largo de sus siete meses de cautiverio y calvario?

Tal es uno de los misterios por resolver mientras se intenta consolidar un gobierno con contundente mayoría.

Secretos de Estado.

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31 Agosto 2018 04:00:00
Víspera infeliz
Mañana, por mandato constitucional, el presidente de la República –el Constitucional obviamente, quien está supuestamente en funciones-, entregará el texto de su VI Informe de Gobierno. No lo hará ante el pleno, costumbre que seguramente recobrará Andrés Manuel López Obrador el próximo año, como uno de los pocos efectos directos del Legislativo, mayoritariamente opositor desde 1997 hasta esta nueva Legislatura LXIV, contra el insolente presidencialismo que otrora tomaba la sede de otro poder para actuar como si fuera el anfitrión y no el invitado con el consiguiente deslazamiento de diputados y senadores por parte de los mandos del Estado Mayor Presidencial. Era aquello, en esencia, como un pequeño golpe de estado temporal mientras se ignoraban las voces disidentes. La templanza terminó, insisto, en 2006, luego del escandaloso fraude electoral a favor de la derecha ese mismo año.

Con la usurpación se dio la necesaria reacción, esto es como un dique para que la presa reventara, y los señores Fox, quienes fraguaron la más terrible traición a la democracia desde un partido que clamó durante setenta y cinco años por ella, fueron el objeto de la humillación al no permitírseles el paso al recinto legislativo y ser “recibidos” en el anfiteatro por una corte pequeña de parlamentarios que recibieron el texto advirtiéndoles –a los dos, ella y él-, que sería imposible controlar una sesión en estas circunstancias de rebeldía y rencor.

Desde entonces, los mandatarios se limitan a cumplir, estrictamente, el texto constitucional y solo entregan el informe de los asuntos de la nación cubriéndose con una larga carnavelesca de comparecencias de los ministros de la alta gobernación, a quienes si se les raspa es porque defendieron con más ímpetu a “su” presidente ganando así puntos importantes para acceder a la candidatura presidencial. Tal era el procedimiento que se terminará mañana cuando el Congreso reciba el documento y conduzca a Peña Nieto a la picota. Por lo menos eso esperamos.

A partir de este primero de septiembre, aunque el formato no cambie sí lo harán las condiciones; el PRI, sin futuro, estará arrinconado y perdido en la sede legislativa; y el PAN le acompañará al otro lado con un poco más de color. En el centro, con enorme mayoría, se verán a los 308 diputados de la coalición “Juntos Haremos Historia”, conformada por MORENA, el PT y el sorprendente PES, sin registro pero con representación de 56 diputados y 8 senadores, en una controvertida alianza que puede durar un suspiro... o menos.

El caso es que, sin duda, ya no se esperan barruntos de tormenta pero sí la exigencia de que se proceda, judicialmente, contra la administración más repudiada de la historia presente, fundamentada en matanzas y latrocinios sin precedentes, con la consiguiente exigencia de llevar a la cárcel a sus principales personeros: el propio Peña, en primer lugar, Luis Videgaray, el canciller entreguista, Genaro Ruiz Esparza, el secretario de los socavones, Rosario Robes Berlanga, la histriónica fémina de la estafa maestra y los cómplices de Gobernación, Osorio Chong y Navarrete Prida. ¿Y por qué no a los mandos militares asesinos?

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30 Agosto 2018 04:00:00
Candados del Sistema
Ni una sola manta de protesta salió al aire para protestar por la aprehensión de Elba Esther Gordillo Morales, la “novia de Chucky” y ganadora del concurso de la mujer más aterradora de la historia –su contrincante mayor, Cayetana, la Duquesa de Alba hace varios años descansa en su mausoleo sevillano-, mientras la rebeldía contra el gobierno de Peña subía de tono por cuanto a la célebre “reforma educativa” que tenía, como fondo, recuperar el tejido magisterial para controlarlo política y electoralmente como lo había realizado la poderosa señora desde hace varios lustros. Los fraudes comiciales siempre estuvieron unidos al nombre la perversa personaje.

Ella, al parecer, se sintió la imagen misma de la patria –como una especie de sarcasmo a la bella tlaxcalteca que empuña nuestra bandera en los libros de texto-, tratándose de hacerse la única cirugía que el dinero no puede pagar: la del alma. Pero, dominada por el ego al fin, asumió que su liberación significaba el derrumbe de la reforma educativa como si ésta hubiese sido la razón de su castigo y no los millonarios abusos contra su gremio, los latrocinios sin fin, la malversación de fondos hasta donde puede entender la memoria pública y la nada airosa y perturbadora acusación sobre “lavado de dinero” considerando que en México NADIE puede hacerse de fortunas gigantescas –se calcula la suya en más de 300 millones de pesos-, sin el aval de los grandes narcos quienes dominan el panorama y ponen y quitan a quienes les cuidan las espaldas desde la estructura gubernamental; parece –es- una historia de terror que salpica el rostro de nuestros hijos cuya ingenuidad no sirve para contrarrestar la manipulación oficial.

La histeria fácil de la mujer perversa suele aparecer cuando se siente con capacidad y fuerza para contratacar y hacerlo con el mayor ruido posible. De esta premisa surgió la idea de demandar por “daño moral” al periodista que la puso en la picota y obligó, con pruebas contundentes, a perseguirla y encarcelarla cuando el régimen de Peña aún no mostraba sus propios síntomas malditos que estallaron, como un tumor incurable, a los largo del terrible 2014: Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato; todo ello a contrapelo de los intereses nacionales y a favor de las grandes compañías en expansión desde Estados Unidos, Canadá y España.

Si peña hace las maletas para su próximo viaje al inframundo, sea Actlán, de los mexicas, o Xibalbá, de los mayas, la susodicha maestra no debería estar fuera de las rejas provocando, azuzando y guerreando, con sus millones en la mano, contra quienes la exhibimos. Felicito a Carlos Loret de Mola Álvarez por ser la punta de la lanza que estamos todos –los periodistas decentes y dignos-, dispuestos a lanzarle al maltrecho cuerpo de la pretensa “maestra”, la peor de todas y la más fiel imagen del sistema, acaso no de peñismo –que es peor-, pero sí de las estructuras que nos asfixian y no queremos seguir sobrellevando.

La sola conducta de Elba, sobre su caballo castrado, demuestra que está lejos de México la justicia, la libertad, la democracia y el estado de Derecho. ¡Mil veces maldita!

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29 Agosto 2018 04:00:00
Derecho sagrado
Qué hermoso es aplaudir hasta que las manos nos queden coloradas como secuela del corazón motivado, exultante, pleno; y, al mismo tiempo, qué horrible es guardarnos los brazos detrás de la espalda para no reconocer más que virtudes, cuál si se tratara de dioses terrenales, de los políticos del abacadabra, brujos por esencia, como Emilio Gamboa quien ovacionó, como auténtica foca de esos acuarios prohibidos por quienes creen en la civilidad como forma de colocar a los animales por encima de los racionales, la re-designación de Claudita Ruiz Massieu como presidente del sepultado PRI. ¡Se busca un cementerio gigante!

Con Claudita muchos expían sus conciencias podridas, llenas del atávico rencor hacia cuanto pretendían Colosio y quizá su padre José Francisco –quien fungía como secretario general del PRI cuando fue asesinado-, y de sus soterradas intervenciones para preparar las conjuras mortales, supuestamente sin autores intelectuales, que modificaron el rumbo histórico y político del país en medio de una hecatombe sin precedentes entonces y sólo superada por la barbarie de los sexenios recientes, el del alcohólico Calderón y el iletrado peña por decir lo menos.

Pero, por ahora, lo más trascendente es perdonar sin olvidar, difícil tarea que choca con el apotegma principal del presidente electo: “al margen de la ley, dada; por encima de la ley, nadie”. Ante esta tesitura que se antoja irreemplazable duele la cabeza al tratar de encontrar razones para algunos nombramientos de Andrés Manuel –con el del director futuro de la CFE en primer nivel-, la tramposa liberación de Elba, la novia de “Chucky”, los senderos del demonio que llevan de la mano a Javier Duarte de Ochoa y las tremendas, grotescas lisonjas hacia peña nieto, el mandatario odiado, repelido en las urnas aunque no fuese candidato pero sí patrón, y la extrema cortesía con los más poderosos hombres de negocios, antes partes de la “mafia del poder” y hoy factores de desarrollo con la guía del impoluto Alfonso Romo, garante de personajes como los Fox, Calderón y la ultraderecha que se ufana de ser intocable.

Aplaudamos, por supuesto, la tersura de la transición aunque ésta sea producto de complicidades sin fin. ¿Qué no gobierna todavía Andrés? Pues me parece lo contrario: El arrinconado es peña, olvidado de todos, quien vivirá sus últimos noventa y tres días en la Presidencia entre paredes desnudas y el desmantelamiento de cuanto perfiló para “mover a México”, como los cangrejos, hacia atrás. Muchos de sus gobernadores y ministros estarán felices por tales ejercicios.

Aplaudamos que se puedan borrar, de un plumazo, los turbios pasados de quienes pasan de ser perseguidos al rol de los favoritos. Qué nadie les niegue una segunda oportunidad porque, además, ya lo saben: al periodista que se atreva a señalarlos le puede caer el “daño moral” como guillotina para callar para siempre, retirándose o dejando de señalar denuncias... para que luego los nombren “chayoteros” en un México cargado de incongruencias infecundas y dobles lecturas inmorales. Claro, en la selección de los afortunados beneficiarios de la trama de las hipocresías, sólo debe intervenir una sola, suprema voluntad.

Qué bien. Podemos aplaudir aunque duela. Somos felices por ello.

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28 Agosto 2018 04:00:00
Salud o drogas
El problema reventó por todo las entidades del país. Sencillamente, el Sector Salud se anquilosó, reducido su presupuesto al límite y abandonadas no pocas de las instalaciones “modernas” inauguradas con bombo y platillo por los demagogos que nos gobiernan de manera alevosa y sin el menor sentido social. De hecho, ni siquiera se tocan el corazón cuando dejan morir a decenas de niños, como sucedió en Comitán hace una década, si con ello subrayan su animadversión al sucesor.

Respecto a lo anterior, así actuó, y tengo todos los elementos para afirmarlo en mis manos, el sátrapa Pablo Salazar Mendiguchía quien ahora, bajo los pantalones de Andrés, es pretenso aspirante a formar el equipo del futuro, sin siquiera dar la cara a sus coterráneos saqueados mil veces, y fomenta las sectas antinacionalistas. Estos sujetos, arraigados al presupuesto con frenesí insultante, aunque el icono de la izquierda los exalta por ser políticos “profesionales” –digamos como Ricardo Monreal Ávila, exgobernador de Zacatecas, rufián de cepa en la Delegación Cuauhtémoc y ahora senador electo-, piensan solo en ellos y no se perturban ni con el dolor más profundo.

Otro caso es el de la ladrona yucateca Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del cacique que debe estarse quemando en Xibalbá, el inframundo de los mayas, quien abandonó a su suerte, por pura vendetta partidista, los hospitales de Mérida, Ticul y Tekax, construidos por su antecesor, el panista Patricio Patrón Laviada –quien tuvo otros pecados pero no el de hacer política con la sangre y la muerte-, hasta dejarlos en estado inservible; hace poco más de dos años, el propio Patrón Laviada realizó una marcha, solo –los panistas ni siquiera quisieron darse por enterados-, desde la capital yucateca hacia el sur de la entidad, de varios cientos de kilómetros, para protestar por la infamia.

Hace unos días, conversé con un joven brillante, Carlos Manzo, quien labora en el sector salud de Michoacán, o mejor dicho en la selva de Silvano Aureoles Conejo -¡no lo vayan a cazar!-, y me reveló el brutal abandono de quienes apostaron por el “seguro popular” inventado por felipe calderón: los asegurados saturaron los hospitales civiles particulares, por ejemplo el de Guadalajara al que se le deben miles de millones de pesos, y estos ya no admiten a los enfermos salvo si se paga parte de la deuda lo que ya no es posible por falta de fondos.

Lo peor viene de otra revelación que llegó a este columnista: Buena parte de las participaciones federales, en materia de infraestructura y, sobre todo, de salud pública –sea a través del IMSS, del ISSSTE o del Seguro Popular-, pasan por la aduana de los grandes sicarios del narcotráfico quienes disponen de buena parte de las mismas, y a veces de la totalidad, untando las manos de las autoridades con la ambición maldita que golpea a los enfermos y a los marginados.

Esta es la peor historia del México contemporáneo; más grave aún que la crecida de la violencia o la pretensión de asegurar el continuismo. Una vez más elevo mi voz: ¡MUERA EL MAL GOBIERNO!
27 Agosto 2018 04:00:00
Economía Abierta
El señor peña –a quien ya apodan “el jonrón”, por aquello de que se va, se va... se fue”, como gritaría el inolvidable “Mago” Septién-, observa las cosas de distinta manera a como las vemos los demás mexicanos. Para él todo está en orden –y así se atreverá a decirlo el próximo sábado, al entregar su informe de finiquito, o el domingo durante su mensaje en Palacio Nacional-, e incluso tenemos una “economía abierta”, tanto que ni los sismos, naturales y políticos, pueden sacudirla. Está firme como los cimientos de la escuela Enrique Rébsamen, con la bendición del Cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera –con grandes intereses pecuniarios en el inmueble-, que se vino abajo con decenas de chiquitines mexicanos a quienes muchos olvidan porque los dramas cotidianos suelen borrar los precedentes.

Pues bien. En este tono de demagogia grosera transcurren los “spots” del señor peña para preparar los terrenos de su retiro, dentro de 95 días -¡cómo pesan!-, y su inocuo “informe” final en olor a oposiciones y fracasos. Obviamente no pisará el pleno camaral, como ha sido costumbre desde que los legisladores le cerraron las puertas en las narices a los Fox, en septiembre de 2006, tras el fraude electoral del mismo año –el de la usurpación de calderón-, limitándose a la entrega de un documento voluminoso que, se supone, deben leer cada senador y diputado en una noche, como la del enano de Uxmal, para comenzar a citar a los miembros de un gabinete anodino, señalado por corrupto e ineficaz. Ni uno se salva y ya comienzan a sentirlo.

Entre otras cosas, el supuesto presidente –en funciones pero obviamente marginado desde el primero de julio cuando dobló la cerviz-, ha dicho que deja “una economía abierta” para alentar las inversiones. Conversé sobre ello con un joven universitario, estudiante de Economía, precisamente, y le pregunté a quemarropa:

--Si estuviera en tu mano invertir ahora, ¿lo harías en México?

Ni siquiera lo pensó un segundo:

--No, definitivamente.

--¿Y eso por qué considerando que eres mexicano?

--Fácil: no estaría ni estoy dispuesto a entregarle un solo centavo a los narcos, quienes son dueños de todas las riquezas de la nación, aliados con las multinacionales disfrazadas, estadounidenses, canadienses y españolas, sobre todo.

No tuve réplica posible. La juventud tiene la mente más fresca; lástima que se pierdan en la incomunicación para dialogar sólo con la tecnología reinante, el verdadero imperialismo de nuestro tiempo. El mundo cibernético atrapa más sencillamente que los grandes armamentos dispuestos a invadir y capturar a los “enemigos” cuando ya no se sabe, con claridad, cuáles son estos: Si los que guerrean contra las grandes potencias o éstas en su afán permanente de crecer sobre los derechos de las soberanías ajenas.

En este convulso universo, navega Andrés hacia la Presidencia con la mafia queriéndole asfixiar.

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24 Agosto 2018 04:00:00
Guerra de letras
El “anaranjado” Donald Trump, quien lo mismo habla de Andrés Manuel López Obrador como “Juan Trump” o le elogia como un “apreciable caballero” en una síntesis perfecta de una complicidad en cierne pero desde la dependencia respecto al poderoso insolente, decidió combatir a la prensa, a toda, endilgándole la responsabilidad sobre su mala imagen considerando que, con ello, se vulnera incluso la seguridad del país en un símil, también exacto, de aquella sentencia sempiterna de Luis XIV: “El Estado soy yo”.

El “pato” Donald Trump aborrece no solo a la crítica –me refiero a esta como la que contrarresta la prepotencia oficial y cumple labores sociales para equilibrar al poder con la soberanía popular-, sino detesta a quienes, habiéndole servido, cuestionan sus maneras y fobias –incluyendo a Melania, su bella esposa, quien merecía un destino mejor a la senda de un patán-, y señalan los defectos principales de un mandatario quien, acostumbrado al poderío del dinero, no tiene apuro en mostrarse como misógino, xenófobo... y fascista. Solo falta que erija, junto al Memorial de Lincoln, un mausoleo para el fürher, acaso su álter ego.

Para México tal ejemplo, que cunde con enorme rapidez como cada una de las influencias anglosajonas –el odio a las tradiciones mexicanas a cambio de esconder la crueldad de las suyas como la brutal preparación a sus perros de caza-, se ha convertido en obsesión para cuantos apoyan, a pie juntillas, al nuevo régimen, mismo que inicia el primero de septiembre con la instalación de la LXIV Legislatura que solo recibirá el último informe presidencial para que luego el presidencialismo priísta dé cauce a un mensaje a la nación con sus esbirros en Palacio. Será vergonzoso observar a quiénes aplauden a cambio de una pretensa impunidad.

Mientras, los periodistas que lo son en serio –no los mercenarios tan bien acomodados sino los críticos independientes que somos muy pocos-, sufren los arrebatos de la masa deforme de incondicionales que pretenden borrar a la “mafia del poder” actuando con mayor intolerancia y armas tan sucias como las ofensas directas y las descalificaciones aviesas que NUNCA responden a las cuestiones a fondo sino usan criterios tan vanos como “dejen trabajar a nuestro futuro presidente”, suponiendo con ello la expansión de un silencio cómplice o, cuando menos, sumiso por la reverencial actitud ante el icono. Y, conste, este comentario dista mucho de ser una crítica al presidente electo; lo subrayo para quienes NO saben leer y solo entienden con el lenguaje de señas usado por los sordomudos.

Es justo, en esta línea, exigir que dejen trabajar, igualmente, a los periodistas, sin las diatribas como la de suponer que Andrés aún no es presidente... pero manda y da nota cada día, borrando, en los hechos, el pobre retiro del rufián Peña Nieto. Es por ello que el personaje ocupa nuestra mayor atención y obliga a exigirle el cumplimiento de sus propuestas de campaña sin caer en la demagogia extrema de evitar una seguridad acorde con su condición de mandatario en cierne que no llenan veinte activistas desarmados.

‘Por mi parte, respetuosamente solicito a Andrés que nos explique cómo entiende la relación con la prensa, de todos los niveles, antes de que nos sorprenda con seguimientos “al estilo Trump” fuera de toda concepción democrática.

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23 Agosto 2018 04:00:00
Muertes y dinero
Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido-, en el peñista Estado de México en donde se repudian a los entenados y parientes del mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y solo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: la búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”-, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la SEDENA.

Solo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las mentafetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: Los de La Madrid y los Zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron asesinatos en Guanajuato y Chihuahua –sendas entidades gobernadas por el PAN-, balaceras y narcobloqueos en distintas partes del país, sobre todo en Morelos y Tamaulipas, con saldo de varios muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse más asesinatos en Veracruz o Yuneslandia en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa; el finiquito del rufián Yunes Linares será escandaloso igualmente.

Frente a estos hechos, en la misma jornada, el señor Peña, listo a presentar su último informe dentro de poco más de una semana, en ausencia como es ya su costumbre, inventándose formatos y desplantes que solo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: la administración actual NO HA TENIDO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado carlos salinas de gortari quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como TELMEX. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de Peña, de cara a su muy próxima letanía de autoelogios es vendernos que hay confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres, no a los malditos mercenarios de la letra impresa quienes, tantas veces, esconden la mano detrás de las bambalinas de sus empresas corroídas.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna... ni con la esperanza puesta en el nuevo régimen.


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22 Agosto 2018 04:00:00
El Papa y el demonio
El Papa, de acuerdo al derecho canónigo, es infalible para cuestiones de fe y dogma. No lo es, por tanto, para cuestiones derivadas de las conductas diversas de los seres humanos ni para servir como defensor a ultranza de quienes, enfundados en sotanas y en el nombre de Dios, cometen las peores aberraciones imaginables, desde entierros de bebés concebidos por monjas –cuyos padres eran sacerdotes- en los monasterios hasta los conocidos abusos sexuales de centenares de religiosos contra niñas y niños quienes fueron engañados con el sambenito de obrar en santidad mientras eran violados. No puede haber un crimen individual peor que éste.

En Australia, Chile y ahora los Estados Unidos, concretamente en Pensilvania aunque es obvio que la misma situación puede darse en otras grandes ciudades de Norteamérica, se han volcado las distintas feligresías para acusar, por fin, a los malos hijos de la cristiandad. Por supuesto, los Obispos protectores –acaso porque también fueron tentados por el demonio, dicen-, han ido a parar a la cárcel tras renunciar a sus prebendas ecuménicas y, per se, a las ordenanzas del Estado Vaticano, el gobierno que influye sobre casi todas las naciones casi con tanta fuerza como la mafiosa FIFA.

En el alegato de defensa, los abogados de los curas pederastas, sobre todo, proponen que son víctimas de una permanente campaña de desprestigio por parte del judaísmo universal cuyo capital es tan grande que le permite extender su doctrina a través de cientos de películas sobre el Holocausto sin el menor rasgo de autocrítica por los orígenes del mal: una economía soterrada que empobrecía a quienes no seguían las instrucciones de los rabinos y explotaba a los de otras razas; la situación al respecto ha cambiado poco si bien sostengo que no se trata de una postura sectaria sino de la aviesa complicidad con los gobiernos favorecedores de las multinacionales también.

Se dice, igualmente, que como todas las instituciones humanas, la Iglesia, es decir la católica, no está exenta de tener entre sus filas a algunos “hermanos desviados” que ensucian el papel central por la justicia y el amor, las doctrinas de fondo que, por desgracia, no son seguidas si nos concentramos en el boato de sus jerarquías, digamos desde los Cardenales solapadores. También falla la moción porque la generalización es cada vez más amplia al descubrirse los excesos y el número casi infinito de los mismos por todas las latitudes.

En México, tal hecho se da con la misma fuerza si bien, en nuestro caso, todavía se cuentan por excepciones los cargos contra curas infames que abusaron de la espiritualidad para suplantarla con la vileza material en contra de quienes confiaron en su devoción. No olvido lo que expresó el Obispo, ya en retiro por fortuna, Onésimo Cepeda:

--En México las sotanas pesan todavía mucho; y falta una eternidad para que un Obispo sea encausado.

Esta sentencia es, por sí, una de las grandes aberraciones de nuestro tiempo.

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21 Agosto 2018 04:00:00
Un huracancito
Solía decir el extinto cacique yucateco, Víctor Cervera –el segundo apellido me lo reservo por falta de progenitora-, muerto en agosto de 2004, cuando más requería de los reflectores de la política para dejarse ver y aspirar a posiciones más encumbradas, no solo la de gobernador espurio de su entidad –tergiversando el sentido de la Constitución al grado de perpetuarse veinte años en el poder de los cuales una década ejerció como gobernador, interino, substituto y supuestamente “constitucional” en una tercera reelección-:

¡Dios mío! –clamaba el autócrata-. ¡Mándame siquiera un huracancito...!

Y es que con las catástrofes naturales el pueblo sufre y la clase gobernante sonríe por la oportunidad, no fácil pero sí útil, de mezclarse con los damnificados unas horas y con ello rescatar la imagen de servidores públicos, grandes administradores de la “justicia social” a veces con el agua llegándoles a los pantalones y, en ocasiones, con los techos a punto de desplomarse tras alguno de los temibles terremotos que hemos padecido y se repetirán en el futuro, cada vez más catastróficos por la necedad de seguir construyendo lo mismo sobre las zanjas, el paso de los vientos naturales y las hondonadas de la tierra que en el Distrito Federal son consecuencia de la corrupción ingente.

Dentro de unos días se recordará a los sepultados por los terremotos de 1985, treinta años ya, y de 2017, presumiéndose de que los constantes simulacros nos hacen ser más fuertes potencialmente. Pero, ¿es así? Las alarmas sísmicas suelen funcionar cuando los movimientos telúricos son breves y no se escuchan al llegar los sismos de mayores graduaciones, digamos de más de seis puntos en la escala Richter, acaso porque la negligencia oficial es tanta que se hace negocio hasta con esto, digamos comprando lo barato que conlleva el costo de varias vidas. Pero, claro, ni quién se ocupe de fincar responsabilidades. De hecho, los “simulacros” últimos han sido un escandaloso fracaso... y así hasta que vuelva a enlutarse el país.

¿Hubo seguimientos judiciales, acaso, contra los constructores ladrones que escatimaron en materiales sólidos en los edificios colapsados en el centro y otras colonias de la ciudad?¿Al arquitecto que diseñó el conjunto habitacional de Tlatelolco, Mario Pani Darqui, del cual se cayeron doce edificios y cuatro más debieron reducir su altura, o al entonces presidente Miguel de la Madrid cuya tardía reacción fue tanto como permitir que la asfixia se llevara a muchos de quienes quedaron sepultados bajo los escombros? Medroso, como fue –y no por muerto le vamos a dejar una aureola-, esperó una barbaridad hasta conocer las dimensiones de la mayor tragedia urbana de nuestra historia, con él, claro, en su segura habitación de Los Pinos. La impunidad a favor de estos sujetos es la más indignante de cuantas se recuerden.

Sostengo, y sigo en la misma línea año tras año, que es irresponsable, atávico, ilógico, dotar de materiales similares con los que construyeron sus casuchas los infelices damnificados; tarde o temprano volverán a pasar por esta amargura, la de perderlo todo, incluso en ocasiones a sus familias, bajo el elevado riesgo de rehabilitar sus existencias en las zonas derruidas, una y otra y otra vez. Por ejemplo, hablando de los huracanes –los tsunamis ya llegaron a Chile, ¿cuánto se habría ahorrado si en lugar de levantar los postes de luz y teléfonos en los mismos sitios, se excavara para protegerlos? De igual manera, ¿por qué no se hace un gran esfuerzo para evitar que los mismos cauces de los ríos se llevan las vidas humanas como si se tratara de rastrojos inservibles?

Bueno, y de los socavones y la permanencia del corrupto asesino Gerardo Ruiz Esparza en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, mejor ni hablamos; cuando menos, despreciémosle cuando lo veamos por algún sitio. Ya llegará su hora, esperemos, en el ya cercano diciembre.

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19 Agosto 2018 04:00:00
¿Nadie es intocable?
¿Alguien habló, hace casi seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes? Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes. El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza pese a no estar en la lista de éstos, porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirá así Luis Videgaray Caso, a quien algunos observaban como un buen aspirante para el gobierno del Estado de México desde hace siete años y ahora se arrellana como presunto aspirante al cadalso sin utopía que valga? Sólo así puede explicarse que pensara en que fuese factible financiar las obras monumentales proyectadas, desde septiembre de 2014, con la recaudación a la baja y, en muchos casos, desviada hacia los narcos. No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien? Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas.

Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria” que ya viene, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? Pero, cuando menos, el colectivo reaccionó y puso al sistema a temblar. Ya veremos en diciembre.

¿Cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero sólo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba-, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no sólo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.


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17 Agosto 2018 04:00:00
Tormenta o tersura
No faltan quienes se felicitan porque la transición política, es decir la del poder Ejecutivo –la nueva Legislatura, la número LXIV, sesenta y cuatro para quienes tengan dificultad para leer los números romanos, entrará en funciones dentro de catorce días, el primero de septiembre-, transcurre de “manera ejemplar”, sin rebotes ni obstáculos, si bien la parodia de Elba Esther fue un acto de agresión política por los jueces venales que quisieron congraciarse con el mandatario en cierne, Andrés Manuel López Obrador, a quien sólo le la falta portar la banda tricolor para terminar con los signos protocolarios.

En la realidad el relevo ya se dio. El señor Peña Nieto parece un mendigo de impunidades mientras Andrés dispone y ejecuta, como su decisión de que los primeros encuentros con su predecesor se den en Palacio Nacional y no en Los Pinos donde Peña despachaba... en pasado, sí, porque ahora la residencia oficial parece un cascarón indigno de la primera dama de la alcurnia farandulera, Angélica Rivera Hurtado, “La Gaviota” –sobrina de Miguel de la Madrid Hurtado para quienes aún lo ignoran-, aunque ya la aristocracia mexicana parece rendirse ante la nueva realidad. ¿Nacerá otra?

Pese a los buenos deseos no puede haber tersura en una transición tan extrema como la que atestiguamos. Y acaso por ello viene una flagrante contradicción del presidente electo: Por una parte aduce que habrá perdón sin olvido y, por la otra, subraya una sentencia repetida durante gran parte de su campaña: “Por encima de la ley, nadie”. ¿Y Bartlett, por ejemplo, rey de la impunidad? ¿O la novia de Chucky, ahora en libertad plena aunque la GR señale que no había sustentos para dejarla sin cargos? ¿Y los tantos priístas y panistas predadores –las entidades más violentas son las gobernadas por el PAN: Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Guanajuato, como un referente a la realidad-, que creen haber “negociado” su blindaje hacia el futuro?

Andrés tampoco puede ponerse “encima de la ley”, con lo cual defraudaría a los 30 millones de mexicanos que lo eligieron y a los 24 millones que tomaron otro rumbo porque no confiaron en él, y exonerar a los grandes pillos de la clase política, sin moral alguna, empezando, precisamente, con los dos últimos mandatarios, Calderón y Peña, este último el peor de los últimos cien años acaso desde 1913. Ni perdón ni olvido ni amnistía. Esta es la demanda mayoritaria que el futuro mandatario –quien obedece- debe acatar sin remilgos, sin pretextos –como los usados para justiciar algún nombramiento repelido por la casi totalidad del colectivo-, y sin dilaciones. Tome en cuenta que está en el piso más alto de su popularidad... pero este índice puede bajar dramáticamente si la sociedad se percibe engañada.

Son varios los funcionarios, y no pocos los gobernadores y exmandatarios, quienes están en capilla. El presidente electo debe preocuparse ya de contar con un fiscal general, avalado por el Congreso a propuesta suya, para iniciar la senda de la justicia mandando el diablo el lugar común sobre la “cacería de brujas”.

Recuerde: NO se puede construir el edificio del nuevo México sobre los cimientos de los predadores del viejo.

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16 Agosto 2018 04:00:00
Oferta: Ira y furia
El mundo –y dentro del mismo, México, porque no somos una isla deshabitada y desconocida como algunos proponen cuando exigen solo hablar de nuestro entorno-, tiene ante sí una envidiable oferta de la Casa Blanca: Ira y furia, referida a Corea del Norte cuyo gorilita de pacotilla, Kim Jong-un –o Kin Kong primero-, exhibe su arsenal nuclear como si estuviera jugando al “turista” y enciende las alertas al subrayar que, en condición de potencia, aumentará su capacidad de ataque para cualquier eventualidad con los Estados Unidos; y en el centro de la batahola se sitúa Putin, de Rusia.

Son más negros estos vientos que cuantos antecedieron a la primera y segunda conflagraciones mundiales tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, heredero del imperio austro-húngaro, en junio de 1914, y la invasión de Hitler a Polonia en 1939. La gravedad de los hechos, sin embargo, no ha sido ponderada por el desarrollo de otras conflictivas, como la de Venezuela en el continente Americano –estamos en el mismo, señor Nicolás Maduro; Portugal, no, aunque usted la situara en el nuestro-, y la sostenida invasión en Medio Oriente, rastreando petróleo hasta debajo de las piedras mientras se justifica el accionar por el terrorismo implacable, imposible de justificar, del llamado Estado Islámico o ISIS.

El horizonte es amargo porque conlleva amenazas colaterales que, sin duda, tocan a los mexicanos aun cuando nuestro “gobierno” –si puede considerarse tal-, cierra los ojos y se convierte en el tuerto de la película de horror que se ha salido de las pantallas para apoderarse de la “vida real”. ¿Ficciones? Ni los arrebatos de los aliens y los “superhéroes”, campeones del entretenimiento, son tan duros de digerir como los hechos crudos y brutales del presente encabezado por quien se cree dueño de las vidas de todos, Donald “el pato” Trump o el anaranjado de la Casa Blanca.

Y allí va, corriendo, Luis Videgaray Caso, pretenso aspirante a la impunidad –solo en caso de una intervención estadounidense o de una claudicación cobarde de Peña para despejar la ruta, sería posible-, para sumarse a las líneas de Washington olvidándose de nuestra doctrina estelar, la Estrada –redactada bajo los auspicios del parlamentario Gerardo Estrada durante el régimen del infamado Pascual Ortiz Rubio-, a favor de la autodeterminación de los pueblos. No percibe el ciego lo que las demás miradas observan: si Venezuela cae, México no hallará más respaldo en Latinoamérica y aumentará su dependencia, más bien el entreguismo traidor, respecto al gobierno de Washington y a los pisotones de Trump. No falta mucho para que retorne a México a reírse de nosotros con picos y palas para elevar el muro de la ignominia; y Peña será el primer albañil de la República, sin desdoro de los nobles trabajadores de la construcción.

El panorama es siniestro, tanto como las mentes de los nuevos conquistadores del orbe, ansiosos de contar con más súbditos para proclamar la superioridad estadounidense aunque aún no se ponen de acuerdo sobre quiénes ocuparán el primer sitio, si negros o blancos, considerando el dolor de Michelle Obama por haber sido llamada “simio” durante su estancia en la casona de la Avenida Pensilvania. ¡Y a los mexicanos la mafia pretende castigarnos por gritar en el futbol, y al paso de Peña por Chiapa de Corzo el año anterior, ¡“ehhhhhh, puto”! Qué no nos vengan con hipocresías y falacias.

Por lo pronto sOlo faltan tres meses y medio para el fin del régimen de la barbarie y el inicio de un nuevo episodio.

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15 Agosto 2018 04:00:00
Pónganse a trabajar
No hay remedio, señor peña. Tiene que ponerse a trabajar. Faltan apenas ciento trece días para que termine su mandato. ¿Me sincero? Creí que no llegaría hasta aquí; la medicina del poder no es sólo afrodisíaca sino igualmente estabilizadora mental y emocional sobre todo en un país presidencialista no acostumbrado a hacer valer el concepto de soberanía popular. Por eso, usted sigue gobernando a pesar de los genocidios, la corrupción ingente y la torpeza evidente por su desconocimiento de la geografía, de la geopolítica y hasta de su entorno. Por eso perdió su partido y usted será derrotado, definitivamente, por la historia.

Ya sabemos, de antemano, que Peña Nieto no reparará en lo anterior y dejará un enorme legajo de hojas en el Congreso para cumplir, literalmente, el ordenamiento constitucional –su sexto y último informe- sin necesidad de confrontar y responder las agudas interrogantes de una oposición convenenciera y hasta comodina. Luego habrá posicionamientos estériles, las comparecencias de algunos secretarios de Estado y el largo intercambio de opiniones, algunas ofensivas y de relumbrón, sin que las condiciones y causas de cada grupo parlamentario. Los diputados y senadores, como es costumbre, se limitarán a dialogar con los colaboradores del presidente mientras éste evita dar explicaciones de cara; mejor para él, no vaya a ser que se equivoque y confunda la sede del Legislativo con la Suprema Corte de Justicia.

Unos pocos gobernadores, en cambio, mantienen la ceremonia del Informe como una manera de nutrir la egolatría. Hace unos días, por ejemplo, Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de Campeche –una entidad víctima igualmente de los cacicazgos locales bajo el cielo de la impunidad-, se dio a la tarea de dedicar un buen tiempo a leer sus proezas anuales sin el menor sentido de autocrítica. No habló, por ejemplo, sobre si realizó o no auditorías a la administración de su predecesor, Fernando Ortega Barnés, uno de los más señalados por su enriquecimiento (in) explicable y quien, obviamente, tiene un retiro por demás lujoso como tantos otros que ya están listos a estrenar sus casas palaciegas en los Estados Unidos y España, los destinos más frecuentes de los ladrones mexicanos. Los reciben muy bien porque, claro, pagan mejor que ningún otro cliente y dejan las caravanas, a las que son muy afectos los hispanos hosteleros acaso por derivación de los usos de la monarquía caduca, en cuanto detectan que las fortunas bajan y las persecuciones fiscales y políticas suben, como ocurrió en el “incidente” carcelero de Humberto Moreira. “No tengo ni hago negocios”, enfatizó el ya veterano efebo de varios mandatarios y aspirantes a serlo. “Y estoy listo para construir un nuevo liderazgo en el PRI”, aseveró, ridículo, quien logró destacar pasando debajo de las armas... ustedes me entienden.

Tampoco peña dirá la verdad en cuanto a la inseguridad pública, dispersa por todo el país ni acerca de la guerra entre las mafias, la oficial y la de los cárteles que no disminuyen sus exportaciones hacia el mercado de consumo mayor del mundo, las tierras de Trump. Ni explicará las condiciones impuestas por Estados Unidos –la presencia de marines camuflados dentro de la Marina Nacional-, para simular mil batallas cuando las agencias de inteligencia del norte son las que regulan los mercados para mantener precios y mercancías y así evitar un colapso social. Metanfetaminas y cocaína se venden desde las oficinas estresantes de Wall Street hasta los barrios perdidos de Los Ángeles.

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14 Agosto 2018 04:00:00
De la competencia
México está en una competencia desigual desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1992, con las signaturas de carlos salinas –y Manuel Camacho Solís en plan de Canciller-, George Bush padre y Brian Mulroney, primer ministro de Canadá en esos años. A todas luces, las potencias del norte fijaron las condiciones mientras el gobierno mexicano, desesperado por no haber encontrado eco en una Europa que asimilaba la integración de Alemania del Este tras el derrumbe del muro de Berlín en 1989, compraba las migajas con un alto costo.

Debo reconocer que, entonces, me extrañó la postura de los líderes de la llamada izquierda, sobre todo la del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas quien se encaminaba a su segunda campaña presidencial, respecto a que debieron ampliarse más los veneros del Tratado para no quedar en desigualdad extrema ante los Estados Unidos y Canadá que cubrieron las espaldas de las industrias líderes con un proteccionismo absoluto en desdoro de cualquier signo de equidad. Me sorprendió, sí, que en este extremo del juego político no se rechazara la tremenda asimetría entre una nación con serios problemas financieros, México, y dos potencias con propósitos expansionistas evidentes. Las consecuencias están a la vista.

No hubo un solo analista financiero capaz de recordar que, hacia el sur, una decena de naciones en desarrollo podrían formar un núcleo duro para contrarrestar los bloques hegemónicos, como la Unión Europea y los países de Asia, encabezadas por China, y evitar la catástrofe de la sumisión o la guerra sucia muy al estilo de la fría que siguen protagonizando Rusia y USA. La solución nunca ha estado en el norte.

Ya hemos dicho que, desde 1986 –un año trágico cuando se recrudeció la persecución contra los periodistas bajo las órdenes del vil secretario de Gobernación, Manuel Bartlett-, el presidente de Argentina, Raúl Alfonsín –ahora reconocido como héroe en su patria-, propuso tanto la creación de un “club de deudores” para frenar al agio internacional como la posibilidad de estructurar una suerte de Mercomún Latinoamericano que, de haberse dado entonces el primer paso, sería hoy uno de los referentes de mayor peso en los mercados universales a futuro. En pocas palabras, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, no tendría un camino tan espinoso hacia su inevitable calvario sexenal.

Así las cosas, puede decirse que Bartlett, ahora falderillo del nuevo régimen, fue quien colocó los mayores obstáculos para despejar los nubarrones del futuro, en 1986 precisamente, y no tiene ni siquiera pudor para reconocerlo... cuando ni siquiera puede entrar a los Estados Unidos sin riesgo de ser aprehendido. ¿Es útil un director de la CFE sin paso hacia el mayor escenario para hidrocarburos y electricidad en el mundo? Ya no veamos al pasado sino al futuro y tal, sencillamente, es insostenible.

Rectifique, señor presidente electo. Demuestre ser un demócrata que se aleja de quienes son infiltrados de la peor mafia de todos los tiempos.

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12 Agosto 2018 04:00:00
No sirve el Gobierno
Está claro que el gobierno, ahora mismo –no hablamos del próximo-, no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino solo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa lo peor en cuanto a los meteoros anunciados que siempre enlutan a cientos de familias y destruyen la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con los vaivenes incesantes de la moneda gracias a los cuales especulan, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables expresidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor Zeta”, Ernesto Zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de Peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, en sus épocas de mayor poder.

Le sigue felipe calderón, desvergonzado, quien tiene intereses profundos con la española Iberdrola, en el rubro eléctrico, y parece cazador de ofertas del gobierno para ofrecérselas a los inversionistas multinacionales. ¿Quién es más traidor?

Solo los buscachambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y los operadores de la residencia oficial de Los Pinos, próximos a quedarse en la calle Parque Lira, para granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia de que vivir fuera del presupuesto es el mayor error concebible. Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador Zedillo.

Algunos sudamericanos se mofan de eso. En Colombia, por ejemplo, el dólar se sitúa a más de tres mil pesos lo que nos hizo descuadrarnos ante la urgencia de multiplicar y dividir al ritmo de las cajas registradoras. Cuando comentamos que nos costaba trabajo el ejercicio, una de las despachadoras del Museo Botero –en donde los volúmenes comenzaron a cobrar vida a partir de sus visiones taurinas, seguramente sicópatas para los imbéciles-, nos replicó:

--Pero ustedes se engañaron solos; le quitaron ceros a su moneda. Tres me parece. Así que ahora, ¿en cuánto está el peso mexicano?

--Alcanzando los diecinueve pesos –respondimos-.

--Allí lo tienen; en realidad son diecinueve mil pesos por dólar, casi seis tantos a lo que estamos nosotros... no sé para que les sirve el disfraz.

Pensé en salinas de gortari y sus elevadas truculencias tratando de descifrar el enigma: ¿pretendía que la manipulación colectiva nos devolviera la confianza? Por desgracia, tal ocurrió entre millones de mexicanos quienes se sintieron aliviados por no tener que pagar un millón de pesos por los mil de ahora.

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10 Agosto 2018 04:00:00
Negros barruntos
Insisto: cuanta pena me causan quienes ceden su propia racionalidad para mantener su incondicionalidad a favor del futuro presidente de México. Es como bajar un escalón en la escala zootécnica como lo hacen los llamados “animalistas” quienes radicalizan la idea del respeto al ciclo de la vida excluyendo a los seres humanos del mismo. No les molesta que una fiera ataque a un ciervo; pero sí que existan carreras de caballos, corridas de toros, peleas de gallos, etcétera, sin conocer orígenes y tradiciones, incluso la cultura de los pueblos.

Pese a ellos es necesario puntualizar algunas cuestiones que se le están escapando de las manos al mandatario en cierne y cuya discusión se da hacia los lados, es decir condenado a los peñistas con razón pero sin darse cuenta del inmenso poder que ya atesora Andrés, decisivo diríamos, con el apoyo de la comunidad internacional tan interesada en convivir con él, tratarlo, medirlo, para alianzas futuras y con el actual titular del Ejecutivo en condición de pretérito aun cuando ostente todavía la banda tricolor.

Hagamos un repaso breve:

1.- Las negociaciones en pro de mantener el Tratado de Libre Comercio se atoraron, una vez más, cuando entró al rescate el equipo de transición, encabezado por Jesús Seade, que desplazó, de hecho, al de Peña Nieto incapaz, hasta hoy, de avanzar en la defensa de los intereses comerciales de nuestro país y pegados a la pared ante los vozarrones del “anaranjado” señor Trump a quien trata Andrés con esmerado cuidado desde antes de las elecciones del pasado primero de julio.

2.- La consigna aparente es estructurar un convenio bilateral, dejando fuera a Canadá –cuyas inversiones en México crecen basadas en la explotación inhumana de los mineros-, para que los Estados Unidos puedan expandirse sobre las empresas de la nación de la hoja de maple. Una batalla de papeles que, por supuesto, es algo mejor a una invasión artera si bien ésta tiene visos de la civilidad por medio de las complicidades de gran altura, imbatibles.

3.- Canadá posee el mayor número de minas en México –de oro en Guerrero, por donde desaparecieron los 43-, gracias a que le han dejado el paso los tres personajes ligados a esta industria y cuyas fortunas, no por casualidad, son las mayores del país: Carlos Slim, el criminal Germán Larrea Mota-Velasco y Alberto Baillères González. Entre los tres podrían resolver el grave problema de la deuda externa mexicana, la herencia del peñismo que rebasa ya, y por 427 mil millones, los DIEZ BILLONES DE PESOS.

4.- Preocupa que Andrés se empeñe en recortar gastos para tratar de financiar su altruismo mediante proyectos sociales, obviamente urgentes, y olvide el manejo de la macroeconomía, en donde se mueven los grandes capitales y las multinacionales en plan de expansión, que parecen seguir los pasos, poco claros, del norteño Alfonso Romo Garza, otro de los grandes infiltrados del gabinete entrante, dispuesto a ser el mejor servidor de los intereses foráneos.

De esto y más nos debería ilustrar el presidente futuro antes de tomar las riendas de un país en bancarrota.


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09 Agosto 2018 04:00:00
Oferta: Ira y furia
El mundo –y dentro del mismo, México, porque no somos una isla deshabitada y desconocida como algunos proponen cuando exigen solo hablar de nuestro entorno-, tiene ante sí una envidiable oferta de la Casa Blanca: Ira y furia, referida a Corea del Norte cuyo gorilita de pacotilla, Kim Jong-un –o Kin Kong primero-, exhibe su arsenal nuclear como si estuviera jugando al “turista” y enciende las alertas al subrayar que, en condición de potencia, aumentará su capacidad de ataque para cualquier eventualidad con los Estados Unidos; y en el centro de la batahola se sitúa Putin, de Rusia.

Son más negros estos vientos que cuantos antecedieron a la primera y segunda conflagraciones mundiales tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, heredero del imperio austro-húngaro, en junio de 1914, y la invasión de Hitler a Polonia en 1939. La gravedad de los hechos, sin embargo, no ha sido ponderada por el desarrollo de otras conflictivas, como la de Venezuela en el continente americano –estamos en el mismo, señor Nicolás Maduro; Portugal, no, aunque usted la situara en el nuestro-, y la sostenida invasión en Medio Oriente, rastreando petróleo hasta debajo de las piedras mientras se justifica el accionar por el terrorismo implacable, imposible de justificar, del llamado Estado Islámico o ISIS.

El horizonte es amargo porque conlleva amenazas colaterales que, sin duda, tocan a los mexicanos aun cuando nuestro “gobierno” –si puede considerarse tal-, cierra los ojos y se convierte en el tuerto de la película de horror que se ha salido de las pantallas para apoderarse de la “vida real”. ¿Ficciones? Ni los arrebatos de los aliens y los “superhéroes”, campeones del entretenimiento, son tan duros de digerir como los hechos crudos y brutales del presente encabezado por quien se cree dueño de las vidas de todos, Donald “el pato” Trump o el anaranjado de la Casa Blanca.

Y allí va, corriendo, Luis Videgaray Caso, pretenso aspirante a la impunidad –solo en caso de una intervención estadounidense o de una claudicación cobarde de peña para despejar la ruta, sería posible-, para sumarse a las líneas de Washington olvidándose de nuestra doctrina estelar, la Estrada –redactada bajo los auspicios del parlamentario Gerardo Estrada durante el régimen del infamado Pascual Ortiz Rubio-, a favor de la autodeterminación de los pueblos. No percibe el ciego lo que las demás miradas observan: Si Venezuela cae, México no hallará más respaldo en Latinoamérica y aumentará su dependencia, más bien el entreguismo traidor, respecto al gobierno de Washington y a los pisotones de Trump. No falta mucho para que retorne a México a reírse de nosotros con picos y palas para elevar el muro de la ignominia; y Peña será el primer albañil de la República, sin desdoro de los nobles trabajadores de la construcción.

El panorama es siniestro, tanto como las mentes de los nuevos conquistadores del orbe, ansiosos de contar con más súbditos para proclamar la superioridad estadounidense aunque aún no se ponen de acuerdo sobre quiénes ocuparán el primer sitio, si negros o blancos, considerando el dolor de Michelle Obama por haber sido llamada “simio” durante su estancia en la casona de la avenida Pensilvania. ¡Y a los mexicanos la mafia pretende castigarnos por gritar en el fútbol, y al paso de Peña por Chiapa de Corzo el año anterior, ¡“ehhhhhh, puto”! Qué no nos vengan con hipocresías y falacias.

Por lo pronto sOlo faltan tres meses y medio para el fin del régimen de la barbarie y el inicio de un nuevo episodio.


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07 Agosto 2018 04:00:00
Mentes perdidas
Nada es peor que caer al abismo de la irracionalidad donde habitan los animales domésticos y las fieras de la selva que mantienen su hábitat con un equilibrio mejor al de los humanos en el círculo perfecto de la naturaleza. Pero, ante todo, está la razón la cual, si se niega, pierde el sustento de la evolución sino toda perspectiva de presente y de futuro bajo la funesta espada de la manipulación. ¡Pobres de aquellos incautos quienes ponen todo en manos de un líder sin atreverse a cuestionarlo o justificándolo todo! Son iguales a los leones de los viejos circos ante el domador implacable.

Me refiero, en primer lugar, a quienes no soportan el menor señalamiento respecto al futuro presidente y llegan a la bastardía intelectual aduciendo que “es necesario dejarlo trabajar”, cuando nadie lo maniata, aunque se equivoque, como ya lo ha hecho, en varias de sus decisiones. Si él es quien se adelanta es menester seguir sus pasos para descubrir intenciones, acuerdos si los hay y la meticulosa defensa, a veces, de lo indefendible como cuando se atreve a defender a un personaje, Manuel Bartlett, hundido por su pasado y vindicado bajo la torpe idea de que, en los últimos quince años, fue un defensor de la industria eléctrica; antes, ni hablar.

Y si el pasado no existe, que regresen figuras de la talla de Luis Téllez Kuenzler –para no citar a los exmandatarios-, autor de la reforma energética desde el sexenio de Ernesto Zedillo, muy influyente dentro del equipo de trabajo de Andrés Manuel. O incluso Felipe Calderón quien fue secretario de Energía, al igual que Téllez, y optó por hacer mutis respecto a la reforma congelada por el señor Fox; y, por último, podría ratificar al quintanarroense Pedro Joaquín Coldwell, cuyo medio hermano es gobernador de su entidad por un arreglo que se convirtió en coalición desde 2016.

Por algo, la inteligente Tatiana Clouthier –el anverso de su hermana Rebeca quien ahora despotrica contra el PAN porque no alcanzó curul- señaló que habría otros mejores para ocupar la dirección de la CFE, esto es cualquier ingeniero con experiencia en el sector y surgido de entre quienes conocen la industria, su manejo y sus proyecciones. Hay cientos de ellos si se quiere ver más allá de las componendas inexplicables de gabinete.

Y sé que habrá lectores listos a reprocharme por contar la verdad. Bartlett, desde hace treinta y dos años, tiene un largo expediente en la DEA por su presumible cercanía con los grandes “capos”, en especial los de Sinaloa quienes dieron lugar a los de Guadalajara, en 1986, cuando se produjo el asesinato del agente Enrique Camarena Salazar. Hasta una serie exitosa de televisión se dio –“La Guerra de las Drogas”-, con el personaje de Bartlett como figura central. De ser esto así, ¿su designación es producto de un acuerdo con los grandes narcos como muestra la buena voluntad del próximo mandatario en pro de la amnistía general?

Este es el comienzo de la turbia historia. Bartlett no es un “patriota”, como grita el siempre provocador Gerardo Fernández Noroña –con muy escasa información sobre el particular como pude comprobarlo a la salida de una radiodifusora, personalmente-, sino un infiltrado de la peor mafia de México, a la que dice combatir el señor López Obrador en la hora de la transición.

Rectificar no es un signo de debilidad sino de grandeza institucional.


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05 Agosto 2018 04:00:00
Temor, el síntoma
Entre muchos mexicanos, pensemos que no la mayoría para no sentirnos tan mal, existe un atávico temor a remover al Presidente o a que su relevo resulte “peor a la enfermedad”. Los priístas todavía en el poder, por ejemplo, aducen que sería tanto como reventar al país destinándolo a un fin incierto como inseguro en medio del caos social y económico; otros repiten la sentencia, atribuida a Franklin D. Roosevelt, acerca de que el jinete no debe bajarse a mitad de la jornada; pero ello es posible cuando se tienen firmes las riendas y no se ha sufrido un colapso durante la carrera.

El ya finiquito final del Presidente apenas reflejará, con perdones incluidos, el drama del año reciente –de septiembre a septiembre-, con el sello de los genocidios, la caída de la economía y la mayor corrupción de nuestra historia reciente. Nada hay que pueda justificar la burla de los cambios en el gabinete de personajes poco activos con otros de dudoso comportamiento o los trueques de funciones cual si se tratase de una de esas tómbolas colegiales con las madres de los escolapios rifando cuanto se les ocurre por causas poco claras.

Desde luego, la clase política hace lo imposible por evitar que la ciudadanía no pensante tome conciencia de cuanto sucede cerca de México o en el mismo continente mirando hacia el sur e incluso a las potencias del norte: Las acciones judiciales contra los mandatarios depredadores son, siempre, plataformas para nuevos despegues gracias a la limpieza que entrañan de los espacios contaminados y a la fortaleza institucional para cambiar de liderazgo sin prejuicio para el gobierno; al contrario: Insisto en las bondades de los efectos.

Por ejemplo, en 1974, la estrepitosa caída de Richard M. Nixon, tras el escándalo de espionaje conocido como “Watergate” –el nombre del edificio en donde despachaban los demócratas rivales-, aunque lo que le asfixió fue la evasión tributaria y las grabaciones insolentes que él creyó exclusivas para uso del propio mandatario, no devino siquiera en una crisis que hubiese posibilitado el avance de la potencia soviética, en esos tiempos, aún cuando no se explicará ésta cómo podría perder el poder un mandatario tan poderoso por un incidente digamos tan de poca monta comparándolo con las atrocidades de otros a lo largo y ancho del planeta. Pero no pasó nada: llegó Gerald Ford, sin haber sido electo siquiera como vicepresidente, a la oficina oval, colocó sus piernas sobre el escritorio de la misma y siguió con el juego previsto.

Casos similares se han dado en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela, Chile, Colombia, ahora Brasil y otras naciones sudamericanas sin que los procesos contra presidentes o exmandatarios, escandalosos eso sí, asfixien el tejido político de sus naciones. Al contrario, en no pocos casos han determinado el fin de las dictaduras disfrazadas sin agobio de las instituciones ni persecuciones posteriores. En cada caso, la opinión general, dentro y fuera de cada país, ha sido por demás favorable y las consecuencias también sin catástrofes ni terremotos sociales.

La cárcel debe esperar a Peña Nieto.


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03 Agosto 2018 04:00:00
De los empresarios
Alfonso Romo Garza, destinado a ser jefe de la oficina de la Presidencia bajo la batuta de Andrés Manuel López Obrador, futuro presidente de México, no solo ocupará una posición casi maldita sino, además, es el encargado de mantener a los empresarios del país, incluyendo los de su vernácula Monterrey, bajo la línea oficial sin perturbaciones ni temores acerca de los nuevos lineamientos propuestos y los que están por llegar. Desde luego, Andrés deberá cambiar su eslogan, cuando apenas recorre el primer quinto de la era de la transición, por el de “primero, los empresarios”.

Desde luego, la peor de las campañas difamatorias es la cual tiene como destino presentar al mandatario en cierne como un falsario o, peor aún, un dios que opera a voluntad y sólo ayuda a quien quiere, no a cuantos hacen filas enormes, diariamente, frente a su casona de la colonia Roma exigiendo la resolución inmediata hasta de sus problemas domésticos y la ausencia de auxilio de la policía por cualquier motivo, muchas veces absurdo, mientras dejan veladoras a lo largo de la calle como si se tratara de una muestra de devoción al Santísimo o un mal augurio si seguimos el precedente británico tras la muerte de Lady Di. De todas maneras es de bastante mal gusto.

Por lo pronto las prioridades, como ya hemos señalado, han sido otras: una mejor, tersa relación con el presidente estadounidense más antimexicano de la historia, y una conversión masiva de empresarios gracias a las dotes del gran misionero Romo, quien pasó de ser uno de los mejores aliados de Fox a convertirse en indispensable interlocutor de Andrés, con una habilidad excepcional cabe decir. Y surgen por aquí y por allá proyectos que no tienen explicación expedita.

Por ejemplo, al hablar del proyecto para el Istmo de Tehuantepec, ni mencionó cual sería la conclusión y viabilidad de mismo al tiempo que recibía al secretario de Estado de USA, Michel Pompeo, en una reunión casi amistosa y rodeada de calor y buenas intenciones acaso ara separarse de las asperezas anteriores –algunas muy justificadas, debe aclararse-, que nos pusieron en el límite de la ruptura y si esta no se dio fue más por el miedo de Peña que por la defensa de la soberanía nacional.

Sobre el Istmo, muchos de los simpatizantes incondicionales del futuro mandatario –quienes no pueden creer en algún error logístico de Andrés-, insistieron en que se trataba de un plan terrestre, esto es por vías férreas destinadas a soportar cargas gigantescas del Pacífico, desde Salina Cruz, Oaxaca, hasta el Golfo de México y el Atlántico, esto es hasta Coatzacoalcos, Veracruz. Pero resulta que, como le explicó Ricardo Anaya Cortés, las rieles ya están instaladas y el tren funciona desde los tiempos del nefasto Pepe Murat, el padre de Alejandrito actual gobernador de Oaxaca por la vía fraudulenta y, por ende, sin legitimidad alguna.

El caso es que el proyecto de marras, en el aire, puede incluir un canal marítimo, como el de Panamá, para quedar más cerca de los puertos estadounidenses. Y de ser así culminaría, al fin, el Tratado McLane-Ocampo, una estrategia del Benemérito para arrancar de México a los rastrojos del ejército francés y ganar la segunda independencia de México. Por cierto, para el juarismo de Andrés debe agregarse que nunca se firmó aquel documento porque el Congreso de USA estaba debidamente informado de las intenciones reales de Juárez que fueron respetadas para no hollar nuestro suelo. El mayor de los mexicanos jamás entregó o sometió a la gran nación que construyó.

No se trata de oponernos a los planes de Andrés sino que, por respeto a la soberanía popular, sea más claro y específico y no deje cabos sueltos.


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02 Agosto 2018 04:00:00
Misiones perdidas
El Estado de Israel, siempre bajo la discusión del radicalismo acendrado –existen temas que convergen hacia un maniqueísmo bastante grotesco-, se fundó tras los horrores del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Quienes combaten al sionismo universal insisten en negar las múltiples evidencias del horror, las cámaras de gases y las imágenes de esqueléticos rehenes que dejaron sus vidas en los campos de concentración nazi, acaso el más abominable de los racismos que la humanidad ha concebido.

El caso es que, desde el descubrimiento de barracas y fosas con cadáveres amontonados, huesos sobre huesos, la comunidad internacional, a través de la recién fundada entonces Naciones Unidas, determinó que Alemania, devastada también, pagara una alta indemnización por cada uno de los judíos asesinados a mansalva, quemados y afrentados, además de que los nazis sometieron a sus mujeres a la prostitución más vil, para que con ello, poco a poco, pudieran conformar su patria luego de cientos de años de ser nómadas con escasos derechos en los pueblos donde anclaban.

¿A qué viene esto? Sencillamente como efecto de las tantas misiones extranjeras que se han acercado al futuro presidente de México, con bastante más que buenas intenciones y sonrisas para la foto, además de misivas “casi” románticas entre el huésped perentorio de la Casa Blanca –quien le llama Juanito Trump por el supuesto parecido con él lo que es, en sí, una enorme majadería-, y el propio Andrés a quien, a cuatro meses de distancia de su toma de posesión, vigila más su salud e igualmente traza una ruta menos áspera para la transición inevitable con los priístas pisando sus propias colas y los panistas debatiendo liderazgos entre quienes han estado ocultos en los últimos años.

Van y vienen estadounidenses, canadienses, españoles, sobre todo, y no sé cuantos más que se pelean por una audiencia con López Obrador; incluso, en el despertar latinoamericano, no sé cuántas frustraciones se han dado en la última centuria y los años que llevamos del tercer milenio, los mandatarios de Centro y Sudamérica parecieran buscar, en quien portará la banda presidencial en nuestro país a partir del primero de diciembre –y por cinco años y diez meses, esto es hasta el 30 de septiembre de 2024-, a un líder moral para formar un bloque que pudiera ser paralelo a las hegemonías reinantes. Y puede lograrse como pudo estructurarse desde 1986 cuando la cobardía de Miguel de la Madrid lo impidió.

La cuestión es aguda pero históricamente válida. México debería exigir una indemnización al Reino de España por cada nativo acribillado durante la invasión de Cortes y hasta el fin de la Colonia infecta; también por las afrentas bélicas de los Estados Unidos y la continua explotación de nuestros recursos, esclavizando a los obreros, por parte, sobre todo, de Inglaterra y su protectorado Canadá que siguen inclinando la cerviz ante Isabel II.

No habrá igualdad si tales cimientos no se limpian de tanta sangre derramada y tanto saqueo que nos llena la cara de vergüenza e indignación.


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31 Julio 2018 04:00:00
» Primer examen mensual
El INE, convertido en Ministerio Público y policía a la vez, es la institución que más incumple los límites de sus funciones específicas, señalando multas a tutiplén, cuyo destino jamás se aclara porque tiene su propio y generoso presupuesto con altos sueldos para los consejeros además –éstos y los ministros de la Suprema Corte odian la iniciativa del próximo presidente para reducir salarios injustificados-, y con evidente inclinación hacia la vendetta, al estilo de las bandas criminales, y buena dosis de racismo, cuando menos en el principal de sus funcionarios, Lorenzo Córdova Vianello cuyo apellido –con “v”-, lo conecta con el nefasto Joseph-Marie Córdova Montoya, el siniestro operador de carlos salinas durante el trágico sexenio que culminó con olor y horror a los magnicidios.

El milagro de la cascada de votos en contra del establishment –no de hacerle caritas a Trumm, justificándolo, cabe aclarar-, posibilitó el derrumbe del PRI y también del PAN, convertidos en muerto viviente el primero y cenizas que solamente la intercesión de alguna deidad podría hacer que levantara el vuelo como el Ave Fénix. No creo en las leyendas míticas como tampoco en un régimen, el de Peña, insistente en los chantajes soterrados en los cuatro meses que restan para el finiquito definitivo de su nefasta administración.

Por lo pronto, el INE, además de inventarse multas con documentación obtenida con la celeridad de la mejor policía del mundo –seguramente no sólo la de Hacienda-, para atrancar al presidente en cierne, dispara el dinero a los partidos como cartuchos envenenados, aclarando que el presupuesto para ellos será menor durante 2019 porque no es un año electoral en el entorno federal. Y dispone lo siguiente sobre las entregas:

A Morena le tocan, nada menos, mil 600 millones de pesos en vez de los 441 obtenidos en 2018.

Al PAN, por auténtica intervención divina, le entregarán 888 millones, veintiuno más que el curso anterior pese a su derrota notable.

Al PRI, el mayor de los fracasados, se le darán 837 millones en vez de los mil 100 que administró en este año convulso.

Pese a ello, hay una enorme contradicción: Si en 2019 se dará solo la mitad de las prerrogativas, el PRI y el PAN salen ganando ostensiblemente: la mitad de mil 100 que usó el PRI en el ciclo anterior es 550 y no 837 que es lo que obtendrá; y el PAN, en la misma línea sólo debería obtener 433.5 millones de pesos y no 888. Las cuentas blandas nunca cuadran, aunque se hable de que los índices de depauperación del peso sirven para atemperar, con un alza importante y mayor a la tasa inflacionaria –el 4.5 por ciento anual-, la “pobreza” presupuestal de los partidos noqueados.

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29 Julio 2018 04:00:00
» La peor aristocracia
Uno de mis colegas colombianos me hizo una observación a bocajarro, casi sin defensa posible:

--Cuando escuchamos y observamos lo que pasa en tu país nos da la impresión de que están retornando al pasado... de la misma manera como el PRI regresó a la Presidencia.

Esto es como si fuéramos en sentido inverso a los pueblos en desarrollo dispuestos a salir de sus propios abismos. A diferencia de ellos, a nosotros nos han situado en los filos de las barrancas para que podamos ser lanzados hacia el vacío del silencio, la ominosa quietud de los postrados. ¿Democracia? No, hemos caído en manos de una nueva y esnobista aristocracia a la cual no le interesan las vidas de los reporteros, ni las de sus trabajadores, sino solo la especulativa acumulación de riquezas y de poder a la sombra de su maridaje con un gobierno en condición de concesionario y, como tal, únicamente receptivo respecto de quienes les ofrecen “moches”, igualas, comisiones o cualquier tipo de ganancia para acrecentar fortunas personales.

Por eso el país está paralizado y da la impresión de viajar hacia el Jurásico acaso porque en Chicxulub, Yucatán, cayó el aerolito que extinguió a los dinosaurios. Vamos hacia atrás, ni duda cabe. Lo percibimos en 2000 cuando Fox, un minuto después de sentarse en la silla presidencial, alegó que no sabía lo mucho bueno del legado priísta y optó por olvidarse del cambio y apostar por el continuismo; también al trocarse la democracia en demagogia y posibilitar con ello el juego de las encuestas que pretendió justificar la asunción de calderón al poder; y, finalmente, la misma sensación nos invadió cuando el mediático peña inició su andanada de “decisiones” de las cuales se deslindó en cuanto los grandes consorcios privados le pasaron facturas y debió inclinarse por las reformas antipopulares, sin consenso y en vías de un solemne fracaso. Como los cangrejos, con respeto a otras acepciones del término.

Por ello, a los presidentes democráticos del mundo, a cuantos conciben la paz con la convivencia y solidaridad con otras naciones que sufren, a los mandatarios humanistas para quienes preservar una vida, en cualquier parte del mundo, es alimentar el ideal de justicia plena, les pedimos hacerle llegar al señor peña nieto más que una recomendación: un diplomático llamado para que cesen las persecuciones descocadas, solicitando la renuncia de quienes han sido señalados por crímenes y negligencias –desde la fuga de “El Chapo” Guzmán Loera hasta el asesinato de periodistas recurrentes en Veracruz y otras entidades-, llamándole a la cordura para que pueda ser un representante del pueblo mexicano y no un invitado por obligación, cínico además, listo a recibir preseas a costa de elevar las cortinas de humo hasta cuando se toma vacaciones.

Sabemos que el prestigio de Peña está por los suelos en México; sin embargo, en los corrillos políticos de otras latitudes pareciera haber una divergencia absurda respecto a la visión que de él tienen las comunidades de otras regiones del mundo. La clase gobernante, acaso, observa en él a un personaje reformista dispuesto a vender al país con tal de sacarlo de su marasmo; y, claro, los dirigentes por todas partes lo suman a las ofertas más jugosas, junto a la ofrecida por la “nueva” Cuba sin Fidel, para expandirse y enriquecerse a expensas de los mexicanos.
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27 Julio 2018 04:00:00
» Cínicos y voraces
Mi capacidad de asombro se agiganta, una vez más, en este México kafkiano en el cual los ladrones exigen “su” dinero y los “capos” aseguran que irán contra ellos y los secuestradores en ausencia de gobierno, es decir del régimen deplorable de Peña Nieto a quien, de ninguna manera, podremos “perdonar” los mexicanos si ello implica la vergüenza de sostener la impunidad para burla de los mexicanos y de cuantos fueron manipulados y afrentados durante el largo sexenio de la infamia; el de la barbarie fue el de Calderón y el de la parálisis el de Fox.

Nos hizo estragos la derecha, a la que pertenece también el “niño guapo” del Estado de México convertido hoy en rastrojo como el cantante a quien llaman “el sol” también beneficiario de la cadena de la impunidad reflejada en sus correlaciones con los peores y más ricos de este país, digamos Jaime Camil Garza, ejemplo clarísimo de la mafia del poder público y sus cómplices. No entiendo cómo al divulgarse tales hechos, confirmados todos, puedan sostenerse los imperios del mal y las bases sobre las que camina la aristocracia mexicana, desde siempre, con la corrupción magnificada en aviones de gran autonomía o flotillas de ellos al servicio de los intocables hijos del establishment.

No es posible entender cómo la Procuraduría General de la República actúa ferozmente contra los autodefensas y cuantos alzan las voces, bajo mil pretextos inventados, y deja hacer y deshacer a personajes que luego se vuelven referentes al narrar las vidas de los cantantes privilegiados por sus relaciones non santas y sus vergonzosas alianzas con los peores “capos” bajo el pretexto de realizar series televisivas o películas que nunca se estrenan pero justifican los andares de la farándula por los campos minados del México en donde se ajusticia a los inocentes y se protege a la canalla.

Los expedientes están allí; las evidencias también. Pero la televisión de paga, como Netflix, suele convertir en héroes legendarios a los criminales, digamos como en el caso de Pablo Escobar “El Patrón del Mal”, y apuesta por las primeras damas que huyen de sus consortes y luego son convertidas en reinas de la zaga. Señalamientos a medias con gran parecido entre la ficción y la realidad en medio del asombro de quienes viven con los ojos vendados y se espantan, pero creyéndolas exageradas, ante una rendija acusatoria.

En México, la forma del entretenimiento consiste en exhibir nuestros propios dramas y estar pendientes de cada capítulo de horror que no es sino un pálido reflejo de la esfera de la realidad, de esa que nos atrapa sin remedio y nos hace rehenes de una clase política cuya fuerza, hasta ahora, no ha sido vencida aunque se anuncian medidas para evitar la voracidad enferma de los mal llamados servidores públicos.

Sí, porque también sentí náuseas al observar la manifestación de los futuros legisladores del PRI y el PAN con una manta que decía: “López No Nos Quites Nuestro Dinero”. Imbéciles. ¿No saben que ese capital proviene del erario público, esto es del pueblo que aporta sus tributos, y debe por tanto ser administrado cabalmente y no derrochado en bienestares para los zánganos que, hasta ahora, se pastorean por los recintos legislativos y judiciales?

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26 Julio 2018 04:00:00
» Cínicos y voraces
Mi capacidad de asombro se agiganta, una vez más, n este México kafkiano en el cual los ladrones exigen “su” dinero y los “capos” aseguran que irán contra ellos y los secuestradores en ausencia de gobierno, es decir del régimen deplorable de peña nieto a quien, de ninguna manera, podremos “perdonar” los mexicanos si ello implica la vergüenza de sostener la impunidad para burla de los mexicanos y de cuantos fueron manipulados y afrentados durante el largo sexenio de la infamia; el de la barbarie fue el de Calderón y el de la parálisis el de Fox.

Nos hizo estragos la derecha, a la que pertenece también el “niño guapo” del Estado de México convertido hoy en rastrojo como el cantante a quien llaman “el sol” también beneficiario de la cadena de la impunidad reflejada en sus correlaciones con los peores y más ricos de este país, digamos Jaime Camil Garza, ejemplo clarísimo de la mafia del poder público y sus cómplices. No entiendo cómo al divulgarse tales hechos, confirmados todos, puedan sostenerse los imperios del mal y las bases sobre las que camina la aristocracia mexicana, desde siempre, con la corrupción magnificada en aviones de gran autonomía o flotillas de ellos al servicio de los intocables hijos del establishment.

No es posible entender cómo la Procuraduría General de la República actúa ferozmente contra los autodefensas y cuantos alzan las voces, bajo mil pretextos inventados, y deja hacer y deshacer a personajes que luego se vuelven referentes al narrar las vidas de los cantantes privilegiados por sus relaciones non santas y sus vergonzosas alianzas con los peores “capos” bajo el pretexto de realizar series televisivas o películas que nunca se estrenan pero justifican los andares de la farándula por los campos minados del México en donde se ajusticia a los inocentes y se protege a la canalla.

Los expedientes están allí; las evidencias también. Pero la televisión de paga, como Netflix, suele convertir en héroes legendarios a los criminales, digamos como en el caso de Pablo Escobar “El Patrón del Mal”, y apuesta por las primeras damas que huyen de sus consortes y luego son convertidas en reinas de la zaga. Señalamientos a medias con gran parecido entre la ficción y la realidad en medio del asombro de quienes viven con los ojos vendados y se espantan, pero creyéndolas exageradas, ante una rendija acusatoria.

En México, la forma del entretenimiento consiste en exhibir nuestros propios dramas y estar pendientes de cada capítulo de horror que no es sino un pálido reflejo de la esfera de la realidad, de esa que nos atrapa sin remedio y nos hace rehenes de una clase política cuya fuerza, hasta ahora, no ha sido vencida aunque se anuncian medidas para evitar la voracidad enferma de los mal llamados servidores públicos.

Sí, porque también sentí náuseas al observar la manifestación de los futuros legisladores del PRI y el PAN con una manta que decía: “López No Nos Quites Nuestro Dinero”. Imbéciles. ¿No saben que ese capital proviene del erario público, esto es del pueblo que aporta sus tributos, y debe por tanto ser administrado cabalmente y no derrochado en bienestares para los zánganos que, hasta ahora, se pastorean por los recintos legislativos y judiciales?

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24 Julio 2018 04:00:00
» Presidentes al revés
Cuando llegó vicente fox a la Presidencia contaba con altos índices de aprobación, si bien los nuevos liberales le reprochaban su aversión al Benemérito cuyo retrato en la residencia oficial de Los Pinos había sido enviado al almacén a cambio de colocar, en la oficina de la vocera Marta Sahagún, imágenes de distintas advocaciones de la Virgen, sin privilegiar a la de Guadalupe cuyas apariciones sostiene la Iglesia fueron reales, a cambio de exaltar a la del Cobre, de Cuba, producto de los artesanos que la convirtieron en motivo de adoración, igual que la célebre Macarena de Sevilla cuy belleza labrada encoge los corazones pese a ser sólo eso: un producto artificial que guía la devoción se los sevillanos.

Curiosamente, el señor fox propagó su fe católica durante su campaña presidencial y utilizó el estandarte de la Guadalupana, sin referencia al de Atotonilco que tomó el padre Hidalgo al inicio de su gesta libertaria, como aferrándose a la humildad de un pueblo ante la sacra figura de su benefactora espiritual; si los mexicanos no creyeran en ella, no podría pensarse en otro factor de apaciguamiento por la tremenda desigualdad de clases, mucho peor al racismo y a la xenofobia.

El caso es que fox llegó a la residencia oficial diciéndose católico pero instalando en sus heredades a quien entonces era su amante, Marta Sahagún, hasta que se casó con ella en el primer aniversario de su victoria electoral. Esto es: Consumió, en pecado según los dogmas canónigos, un matrimonio sólo bendecido pero sin validez para las jerarquías de su exaltada religión. Una enorme hipocresía que desmintió aquello de que tardó en divorciarse de su primera mujer, Lilián de la Concha, por sus acendradas creencias. Mentiras al por mayor.

El contraste se da ahora con el futuro presidente de México quien, de plano, desechó la idea de vivir en la casona de Chapultepec –luego de 84 años de escándalos-, y luego de varios lustros de llamar al PAN “la Iglesia”, incorporando a toda la derecha en la denominación, con evidente acento despectivo hacia la religión mayoritaria en el país; él, se dice, pertenece a una secta cristiana que lo impulsó al absurdo de incorporar al PES –de ultraderecha, como parte de los partidos que lo postularon en una carrera decidida de antemano por los avales de a Casa Banca –la de Washington- y el Kremlin. No es cuento; los hechos actuales lo confirman.

Pues bien, el anticlerical Andrés ahora se muestra como acólito tardío y solicita la intervención del Papa Francisco, nada menos, en sus proyectos de “pacificación” de la República sin explicar hasta dónde llegarían sus funciones.

Por el momento, desde la Ciudad del Vaticano se ha dado una controversia sobre los fines ocultos del próximo mandatario de México –salvo que la ausencia de seguridad lo convierte en un mártir, una perspectiva indeseable y angustiante, para dar una vuelta de tuerca a su antigua filosofía; solo falta que se case por la Iglesia, él sí puede, con la brillante Beatriz Gutiérrez Müller, lo mejor de su capital político y no es poco decir.

Lo dicho: en materia de religión, como en cuestiones sociales, nuestros presidentes, incluyendo al que viene, no terminan por aterrizar... porque ya ni aeropuerto vamos a tener.

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22 Julio 2018 04:00:00
» De arreglos sucios
¿Con los gobiernos del PAN habrían retornado los Salinas a la primera esfera y devuelto sus bienes a Raúl como si nada hubiese pasado? La pregunta conlleva, por desgracia, la seguridad de una marcha hacia atrás... ¡pese a las desastrosas cuentas, sociales y políticas, de la derecha en el poder! Pero, claro, pareciera estarse refrendando la duda de cuantos se resistían a sufragar por el PRI –no pocos, ni pocas, lo hicieron en 2012 más por la galanura del candidato y su aparente buena salud, un engaño memorable, que por conocimiento real de su currículo-, surgen con fuerza inapelable en una ya inútil reconciliación con Acción Nacional. Ojalá hubiese escrito parlamento para subrayar que en este radica la representación de la soberanía nacional; la de verdad, claro.

No es adecuado expresar lo anterior; sobre todo porque, sin duda, el gobierno peñista ha dado muestras de ser un gran continuador del deplorable calderonismo, condenado por la historia desde la consumación del escandaloso fraude de 2006 y hundido, después, por su temor al entregar sus fueros a la cúpula –no cópula, por favor-, castrense. Pues lo mismo con Peña Nieto: No sabe cómo actuar ante las andanadas de violencia generadas por el narcotráfico, no solo en Michoacán ni en el norte de México, y la pobre respuesta de las fuerzas públicas, sin siquiera poder hacer efectivo el organigrama propuesto, para la creación de la Gendarmería Nacional, porque en el Congreso prefieren debatir agarrándose de los chongos. ¡Y ya nos acercamos al parto de los nacidos a tiempo y con buena energía! Con diferencia: Peña está enfermo y lo refleja; atrapado, como Calderón –minúsculas-, y lo exhibe.

Desde luego, el PRI hace lo posible por ser odioso ante la sociedad que le brindó, sea como fuese –incluyendo los bonos de Monex y los vales de Soriana-, una segunda y magnífica oportunidad. Lo de los “intocables” extintos, según alardeó el propio presidente, parece a estas alturas tan falso como un billete de dos pesos. Nada se ha hecho contra los líderes subversivos y chantajistas, ni contra aquellos que amenazan, debajo del agua, con paralizar el país. El colmo, el “petrolero” Carlos Romero Deschamps se negó, así como suena, a rendir cuentas de su patrimonio ante el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), considerando prioritaria la “autonomía” sindical que cubre las complicidades y las malversaciones escandalosas. ¿Qué es primero? ¿La justicia o la capacidad de las mafias para eludirla?
Desde luego, hay bastante más. ¿Por qué el gobierno de Peña se empeña en ensuciarse incluso ahora, en el finiquito? Comenzó por rehabilitar hace tres años a Raúl Salinas, devolviéndole su rancho “El Encanto” y otras treinta y seis propiedades –el mero número de ellas comprueba su apego a la corrupción más abominable-, en medio de las turbulencias y la exaltación de cuanto la nación, digamos la opinión pública, demanda. Esto es: El fin de los intocables, ya prometido, con las consiguientes indagatorias sobre fortunas mal habidas y transacciones con dinero público, ilegales y tortuosas. Digo, para comenzar la redada contra los expresidentes Salinas, Zedillo, Fox –el hablantín mariguanero-
y, desde luego, el abominable Calderón a quien ahora se “premia” en la España de los zánganos Borbones, claro, tan beneficiada por él, y Haití con el engaño de una ayuda que sirvió, en primera instancia, para atender a los mexicanos desplazados allí por órdenes de sus consorcios comprometidos en aquel territorio. Los “mecenas”, claro, poco expusieron mientras a los reporteros casi los matan en emboscadas febriles.
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20 Julio 2018 04:00:00
» El peso del pasado
Las intenciones son positivas pero el espejo del pasado evidencia otras; sobre todo cuando recordamos el lastre del “mayoriteo” priísta, tan dañino por sus condiciones de lacayunería hacia el titular del Ejecutivo y quienes buscaban construir futuro a cosa de semblantearlo para adivinar sus propósitos. Así fue durante varias décadas, digamos desde la posrevolución y el “maximato”, digamos cuando surgió el presidencialismo de manos del general Lázaro Cárdenas del Río, uno de los tres iconos de Andrés Manuel –junto a Juárez y Madero-, cuando este decidió terminar con los caudillos y acaparó todo el poder de éstos. Luego mandaría al exilio a Plutarco Elías Calles, fundador del PNR, el abuelito del moribundo PRI de nuestros días.

Ahora, el futuro presidente de México se encuentra en una coyuntura compleja, digamos entre los principios y el poder que acapara y detona egolatrías peligrosas. Por ejemplo, tendrá un Congreso surgido a su imagen y semejanza, producto además del mayor “tsunami electoral” de nuestra historia. Treinta millones de votos lo avalaron y al sumarse estos sufragios por los obtenidos por el tabasqueño en las elecciones presidenciales precedentes tendremos que ha reunido sesenta millones de sufragios en total lo que no solo lo convierte en el mexicano más votado de la historia sino en el primero que es efecto directo del sentir de un pueblo jamás claudicante y empeñoso a favor suyo. No es cualquier cosa haber conservado el aurea desde el año 2000 cuando conquistó la jefatura de gobierno del Distrito Federal sucediendo, nada menos, que a Rosario Robles Berlanga quien ocupó el sitio dejado vacante por Cuauhtémoc Cárdenas en fase de su segunda campaña por la Primera Magistratura.

Los primeros conflictos que se le presentan calan profundo en los principios. Por ejemplo, la autonomía entre los poderes de la Unión; a unos cuantos días de su victoria y con la orilla de la asunción muy lejos aún, el próximo mandatario –quien obedece, no quien manda-, decidió reunirse con “sus” diputados y senadores para anunciarles la minuta de las iniciativas que enviará al Congreso para que los morenistas las aprueben, de tajo, y traten de convencer a sus adversarios por si hace falta –que no lo creo-.

Ello coloca al futuro presidente en el plan de temprano legislador –desde el primero de septiembre, esto es tres meses antes de su toma de posesión-, y coarta la sabiduría del Constituyente que ideó la autonomía entre los poderes de la Unión para frenar los excesos del Ejecutivo aunque éste, por fortuna, NO tiene facultades para obrar contra el Legislativo. Y ello tiene explicación: Los diputados son representantes populares, quienes deben ejercer su soberanía, y no del presidente en funciones. Y los senadores son quienes significan y dan forma al pacto federal con la representatividad de las entidades federativas.
Ojalá no se pierda el rumbo pero preocupa que, por ejemplo, como una sanción –obviamente merecida- a los gobernadores pútridos –casi todos-, optó por designar a coordinadores para cada entidad favoreciendo en algunos casos a aquellos, supuestamente morenistas –aunque fueran extraídos del PRI y el PAN-, que perdieron en los comicios para gobernadores. Ello estriba, sin duda, un contrapeso real pero también ofende el principio toral de soberanía de las entidades federales.

En fin, son apuntes para que no se olvide el fondo desde la superficie de una presidencia que aún no llega aun cuando Andrés demuestre calidad de estadista a diferencia de su miserable antecesor.

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19 Julio 2018 04:00:00
» ¡Se ponen de pie!
La negligencia oficial, aunada a las complicidades soterradas que generan grandes beneficios –antes se identificaban como “mordidas”- a una pequeña élite de funcionarios con la bendición de la voluntad superior, comienza a provocar estallidos sociales de envergadura diversa, peligrosos todos, en buena parte del territorio nacional; no hay entidad, ni una sola, que esté conforme con sus autoridades locales ni, mucho menos, con las imposiciones del gobierno federal.

En los días recientes se han dado graves reacciones a los intentos de los abusadores, sean empresarios extranjeros con mentes coloniales o soldados comandados por mandos profundamente infiltrados y sin condiciones para llevar a cabo operativos contra grupo criminales sin afectar a los civiles ni a quienes defienden a sus familias y sus bienes de la rapiña incesante de narcos, secuestradores, bandidos y, además, de las llamadas fuerzas armadas que no son sino una colisión de uniformados con marines estadounidenses exaltando los privilegios por acciones ruines. Al principio de su gobierno, Peña Nieto se negó a validar esta “cooperación” mentirosa pero bastó un mal gesto de Barack Obama para modificar su dignidad por conformismo; y ahora Andrés Manuel se dice listo a enfrentar al anaranjado, Trump, quien ofende y humilla a sus interlocutores en sus narices; al futuro presidente de México le llama “Juan Trump” y el señalado no se da por aludido sino que recibió, hace una semana, a una delegación estadounidense estrella encabezada, nada menos, por el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.

Honra sí que los pobladores afrentados reaccionen ya aunque los riesgos son elevadísimo. Por ejemplo, en Tepalcatepec, el doctor Juan Manuel Mireles intentó frenar la asfixia por parte de los militares, alertando por las redes sociales sobre su angustia. El pretexto de los oficiales era perseguir a uno de los líderes del cártel “Jalisco, Nueva Generación”, Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo” –ya es toda una familia-, supuestamente avecindado en la población mencionada en donde, esto sí, permanece el doctor Mireles tras salir de la cárcel, luego de una injusta detención por el supuesto de portar armas exclusivas del ejército. Atroz.

A Mireles intentaron asesinarlo cuando ganó relieve y se dijo dispuesto a colaborar para extinguir a los criminales sin saber que, en ese momento, los miembros de las fuerzas armadas eran los más peligrosos saqueadores so pretexto de obtener sus botines de guerra entre la población indefensa. Y algo por el estilo han debido hacer los habitantes de Santiaguillo y Bajío de la Tesorera, en Zacatecas, para bloquear el paso hacia una mina, controlada por la empresa británica Arian Silver, que acapara el agua de la región y conduce,
irremisiblemente, a la destrucción. Lo mismo que hacen las inefables mineras canadienses en Guerrero, otra de las entidades, sin ley ni futuro, en manos de cómplices sin moral ni el menor sentido de patriotismo.

Por supuesto, estos casos no son una casualidad sino significan, más bien, un “hasta aquí” luego de muchos años de explotación perversa que ninguna de las supuestas instancias de seguridad ha sido capaz de frenar. México está despertando mientras el peñismo comienza a despertarse a una pesadilla que lo aturde.

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17 Julio 2018 04:00:00
» Vivir en tinieblas
Pregunté a uno de mis informantes más certeros, antes de las elecciones federales, si consideraba posible que algún candidato pudiera arribar a los cargos por los que se postula sin acuerdo, o cuando menos tolerancia, de los grandes capos del narcotráfico. El hombre, cercano a las fuentes de la CIA sobre todo, pero también a la avanzada rusa que sí existe aunque pretendan ocultarlo los medios medrosos, fue contundente:

--En las circunstancias actuales eso es imposible. Tienen control en casi todo el país y en las ciudades “frías” –esto es en donde se aparenta una paz convenida-, pueden surgir pugnas en cualquier momento.

En Mérida, por ejemplo –solo fría en este tema porque el calorón es cotidiano salvo cuando llegan los “nortes” y los huracanes-, se acostumbraron muy pronto a la idea de que las familias de los capos fincaran allí y, por ello, se vivía una tranquilidad muy distinta al terror que se sufre en el norte del litoral del Golfo, desde Tamaulipas hasta Campeche, donde el párvulo de Juan Camilo Mouriño y Roberto Madrazo, el señor Alejando Moreno Cárdenas cuya juventud la pasó grillando al más alto nivel como otros muchos como él que escalaron posiciones luego de ritos poco recomendables –quien lo dude puede consultar algunos de mis libros, jamás desmentidos-, impuso condiciones y se dejó llevar por el avance del poderoso cártel del Golfo, autor de algunos atentados oportunamente olvidados como el de Mouriño, precisamente, cuyo Lear Jet cayó en Las Lomas y luego fue investigado por el tenebroso Luis Téllez Kuenzler, alumno que fue del maestro Carlos Hank González, cuando pasaba por la secretaría de Comunicaciones y Transportes. Todo da vuelta sobre el mismo núcleo.

Las pruebas son mayúsculas. Si en Veracruz, amedrentados por el tsunami AMLO, los Yunes se fueron al demonio no sin antes intentar cuanto pudieron para instalar su aristocracia dinástica, en Yucatán igualmente presionaron los “capos” para evitar la hecatombe de los viejos cacicazgos derivados del cerverismo con la ladrona Ivonne Ortega en sitio preferencial, luego de entregar cajas vacías de cartón –supuestamente con un millón de adhesiones-, a cambio de una precandidatura a la presidencia bastante ridícula y a cambio de manejar la sucesión yucateca; y casi lo consiguen de no ser por el espíritu democrático de los yucatecos. Mordieron el polvo pero aún no es posible medir las consecuencias.

De hecho, desde la última fase de la campaña hasta la fecha, Mérida, que abiertamente se proponía como una ciudad de paz, ha sufrido los primeros embates de la violencia con un ritmo de asesinatos y asaltos insólitos en esta región, esto es como si se tratara de una advertencia para sumar a las filas de la delincuencia organizada –no faltan voces en el sentido de que ya lo está, al gobernador electo, el panista Mauricio Vila quien, al fin, logró imponerse a los lloriqueos de su adversario Mauricio Sahuí –literalmente, a lágrima pura-, y de sus asesores como Alejandro Medina quien lloró sin recato al anunciar la derrota de “su” líder; fue un penoso episodio que degradó al priísmo yucateco o a lo que queda del mismo.

Los reacomodos apenas comienzan... mientras los acuerdos soterrados avanzan.

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15 Julio 2018 04:00:00
» Maldita censura
Ariel Rosales se reserva su segundo apellido. Sus razones tendrá, máxime que en Argentina tiene un homónimo que trabaja en la misma rama, la editorial. El “nuestro”, de talante afeminado –no se atreve siquiera a declararse, con dignidad, gay aunque pretende parecerlo por su andar y el movimiento de las manos-, labora en lo que ahora es Penguin Random House Mondadori-Grijalbo, una larga firma para subrayar una fusión de envergadura estadounidense-europea. Lo interesante de la cuestión es que es editor, ahora sin figurar en nómina pero no “free lance”, con enorme influencia sobre el directivo, en México, de la firma: el español, tenía que ser, Cristóbal Pera, acaso porque no ha llegado a la categoría de perón.

Sendos personajes presumen que publican obras de investigación periodística aunque solían presentar textos coyunturales sin la menor aplicación periodística, como los malhadados títulos de la argentina Olga Wornat, defendida por algunos diaristas mexicanos luego de publicar sobre las “muchas faldas” de Marta sin el menor sostén en algunos de sus episodios; por eso fue demandada. Este columnista, en cambio, no lo fue porque su libro “Marta”, en donde presenté incluso el certificado de disfunción sexual de Vicente Fox entonces en el cargo de presidente, no contenía elementos difamatorios y calumniosos... y golpeaba, a fondo, como consta a mis lectores, en la absurda pretensión de la dama en cuestión por reemplazar a su baldado consorte en la cabecera de la romántica cabaña de Los Pinos. La argentinita, en cambio, fue contratada exprofesso, gastó una millonada antes de editar su pasquín –siempre hospedándose en hoteles de cinco estrellas- y me fue presentada precisamente por Rosales, su editor de “gala” quien me
señaló como “el periodista” que más podría aportar sobre el tema... sin saber que ya realizaba un trabajo similar, pero bien sustentado. La prueba de ello es que, después de haber escrito treinta y tres obras de corte crítico –la mayor parte de ellas en Grijalbo y Océano-, jamás he sido desmentido públicamente ni, mucho menos, denunciado por difamación como la tal autora trepadora, para utilizar un término muy gaucho.

Pues bien, ahora Rosales, luego de estar cerca de la edición de una veintena de libros míos, pretende entrar en la oleada difamatoria contra quien esto escribe sosteniendo que lo elaborado por mí –y editado por él en algunos casos; por fortuna conté siempre con los servicios de un verdadero editor, Rogelio Carvajal Dávila, quien fuera jefe de Ariel por muchos años-, son simples cuentos y chismes de pasillo, que él avaló antes de sacarlos a la luz pública. Él mismo me dijo, igualmente y pese a su filiación incondicional al lópezobradorismo, que había descubierto que Andrés Manuel no contaba siquiera con una cédula que lo acreditara como causante; esto es, carecía de folio en el Registro Federal de Causantes:

--Cuando pretendimos pagarle sus regalías –por un póker de obras en las que subrayaba el personaje haber sido detenido por la mafia política-, no pudimos hacerlo porque solo nos presentó un recibo personal.

Un detalle semejante, por ejemplo en los Estados Unidos –recuérdese la acusación mayor contra Richard Nixon, la de evasor, que fue secuela del espionaje en el edificio Watergate en Washington-, habría dado al traste con el prestigio de un político de estas dimensiones; en México, sin embargo, solo puede asentarse como anécdota mientras quien evade al fisco se siente políticamente intocable, más ahora cuando ya tiene la Presidencia a la mano. Fue en este punto en donde Ariel se convirtió en cómplice.

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13 Julio 2018 04:00:00
» Trump y Putin
Desde principios de año los mandantes de la Casa Blanca y el Kremlin brindaron su aval a Andrés Manuel López Obrador, con tanta discreción que solo la ponderada actitud y el mesurado discurso de este permitió confirmar la especie contra las versiones de los escépticos que convirtieron en “memes” los señalamientos. Por lo pronto, el “pato” Donald Trump ya ha sido invitado a la toma de posesión del nuevo presidente de México, el primero de diciembre, bajo el alud de poco más de treinta millones de sufragios; es él, sin duda, el mexicano más votado de la historia: Hasta sesenta millones de papeletas se han cruzado a su favor a lo largo de tres elecciones.

Sabemos todos que Alfonso Romo fue el artífice de la sutil y soterrada relación bilateral entre el candidato vencedor destinado a ocupar la titularidad del Ejecutivo en México y el presidente de los Estados Unidos, cuestionado por su desaseada elección –con tres millones de votos menos que su adversaria, Hillary-, bajo el peso del hackeo descarado de los rusos, reconocido por propios y extraños sin que ello haya dado lugar a un juicio de inhabilitación por su fraudulento ascenso. Pocos nos hubiéramos imaginado que la democracia en México, pese a los focos rojos, sería en esta decena superior a la de Norteamérica, presentada siempre como ideal por la derecha y los prestanombres de las grandes multinacionales aunque evidentemente caduca. Y lo fue desde el 2000 cuando Al Gore prefirió exaltar al sistema antes de pelear en su triunfo, manoseado en Florida.

En la misma línea quien “planchó” la ruta entre Rusia y el mandatario próximo fue Marcelo Ebrard Casaubón, designado desde ahora como el futuro canciller y el mejor discípulo del extinto Manuel Camacho Solís quien hubiera estado llamada a ser figura prominente en este régimen si no hubiera sido por su inoportuna muerte en 2015 a los 69 años, una edad que alcanzará a Andrés dentro de un breve lustro. Por cierto, el futuro presidente tendrá, al momento de asumir el mayor cargo ejecutivo de la República, 65 años de edad, dos más de los que tenía Adolfo Ruiz Cortines, en 1952, a quien llamaron “el viejo”, despectivamente, hasta que el propio personaje aclaró en voz muy alta:
--Bueno, ¿para qué me quieren? ¿Para presidente o para semental?
Desde luego los tiempos han cambiado y la pareja que integra López Obrador con su culta y bella mujer, Beatriz Gutiérrez Müller, -sin duda, un gran estímulo para él y para las mujeres de este país acostumbradas al sometimiento machista-, es una de las cartas fuertes para el arranque de un gobierno que tantos esperan distinto aunque, para este crítico irredento, conlleva una enorme falla: La composición del Legislativo, con el refrendo al viejo mayoriteo priísta, es deplorable por decir lo menos.

Los nombres de diputados (as) y senadores (as), vencedores con Morena, nos revelan a representantes de estratos de la sociedad no siempre sumisos sino, por el contrario, hasta violentos. Futuros funcionarios que pasaron de ser perseguidos a tener una curul y un escaño, además de elementos de la farándula cada vez más pequeños en materia de autoridad moral. De tal manera, no preocupa el que, sumados, rebasen a sus contrincantes sino el hecho angustioso de que no sepan realizar la enorme tarea que está en sus manos y con criterios propios para cerrarle el paso al presidente cuando sea necesario.

Adiós a la idea de un Congreso beligerante; veremos qué pasa con legisladores poco doctos y visceralmente heridos por la desigualdad social.

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12 Julio 2018 04:00:00
» Comadrejas inútiles
En el carrusel de la alegría, desbordado desde el domingo primero de julio, cuando cinco de cada diez votantes señaló al abanderado de MORENA como futuro presidente con la desazón y hasta el enfado de poco menos del cincuenta por ciento restante, parece que hay cupo para todos siquiera hasta que suenen las doce campanada anunciado al primero de diciembre y el fin irremisible del peñismo devastador. Por so escribí PEÑASCO.

Es hasta ridículo observar las imágenes del candidato triunfador en un fundido abrazo con el empresario de la derecha, Clausio X. González, proverbial asesor de mandatarios desde el salinato trágico hasta el peñismo devastador pasando por Zedillo y los conservadores sin rumbo, Fox y Calderón. Fue el quien, según los discursos de Andrés, se polarizó como uno de los personeros “de la mafia en el poder” a través de jugosas concesiones en cada uno de los renglones de la actividad pública. Y ahora, el mayor pandillero de cuello blanco, se estrecha con el ganador que propone, a los cuatro vientos: “primero los pobres para el bien de todos”. Desde luego, el veterano y colmilludo Claudio no juega papel alguno en el escenario de la nueva realidad... si es que esta va en serio.

El alegato, lo mismo que al reunirse con el repelente Peña Nieto en Palacio Nacional –y no en Los Pinos como proponía el segundo-, es de consolidar una transición pacífica de la titularidad del poder Ejecutivo y el Congreso, humillados los antiguos partidos que marcaron una larga época de hipocresías y complicidades debajo del agua; hoy están devastados, perdida hasta la vergüenza, tratando de encontrarle la mirada al futuro presidente para brindarle un guiño e intentar salvarse de la quema que es desenlace fatal de todo movimiento de cambio revolucionario, así sea pacífico, para desterrar cuanto de pernicioso tiene el engaño, la manipulación y el chantaje.

La falta de decoro llegó igualmente a los intelectuales chaqueteros, digamos como Enrique Krauze, y a frívolas escritoras de la legua –una señora de apellido Loaeza, íntegramente ignorante-, quienes se dispusieron a justificar sus arranques viscerales y a explicar que estaban la mar de contentos con la victoria de López Obrador, al igual que un buen número de personas que lo repudiaban y ahora se suman a “la causa” al corroborar las dimensiones históricas de la agonía del PRI, del PAN y del PRD, reducidos a expresiones mínimas y ya si capacidad, siquiera, de influir en el Congreso y, por lo tanto, en las grandes decisiones del porvenir.

No es que la partidocracia haya muerto, no; sucede que este “cuarto movimiento nacional”, el de la regeneración como la llama Andrés, nos coloca en el paralelo mismo en el cual Plutarco Elías Calles ideó la fundación del Partido Nacional Revolucionario con el propósito de aniquilar los caudillismos; y lo logró a cambio de ser él quien se erigiera en “jefe máximo” hasta que el general Lázaro Cárdenas lo mandó al exilio fundando, a su vez, al presidencialismo que está por asfixiarse como él lo concibió.

El hecho es que no será sencillo salir del cascarón con tantas gallinas cluecas alrededor. Y si no, como siempre expongo, al tiempo.

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10 Julio 2018 04:00:00
» Activista sin salida
Liu Xiaobo tiene 62 años y nadie dudaba que era un hombre excepcional. Intelectual, sabio y activista reclamó para China un “Estado libre, democrático y constitucional”, en medio de una oleada de protestas en contra de la represión y la autocracia, los males que siempre generan violencia como demuestra la historia universal. Tarde o temprano, los pueblos se cansan, se rebelan y someten a quienes fueron, o creyeron ser, los dueños de la vida colectiva imponiendo reglas tendientes solo a salvaguardar los intereses de la clase gobernante. Los dictadores pasan, las naciones prevalecen, con alguna excepción.

La Unión Soviética, por ejemplo, pagó con dureza la aplicación de un nuevo modelo político, la perestroika, que abría no solo las puertas a occidente sino tendía a una modernidad que terminó con la disolución y el surgimiento de una decena de países alrededor de la Rusia actual dirigida, además, por quien es considerado uno de los líderes mundiales con mayor poder e influencia. Esto es, perdida la Unión, los rusos lograron sostener el mono-liderazgo con Vladimir Putin a la cabeza y como amenaza creciente contra los vaivenes del mayor poder de América y Europa, los Estados Unidos, también cargados de vaivenes entre una familia de color, respetada pese a sus crímenes de guerra, y otra de empresarios anaranjados, de piel blanca, totalmente fuera de proporciones y ajeno a la realidad.

De estos polos extremos surgen los gobiernos sin sensibilidad ni autoridad moral, como el chino, capaz de detener por “subversivo” a un sabio luchador y mandarlo a las mazmorras. Ante la brutalidad del caso, como muy pocas veces, la comunidad internacional –formada por organizaciones dispersas-, reaccionó y gestionó para Liu Xiaobo el Premio Nobel de la Paz 2010 que le fue concedido bajo el escozor de la terrible policía china, contra la pared ante la visión del mundo; bajo presión universal, las autoridades, en 2017, determinaron su excarcelación porque el héroe –me permito llamarlo así-, tenía cáncer en el hígado en fase avanzada. Murió en julio del año pasado, apenas unos días después de su liberación.

De poco sirvió la exaltación y el interés mundial. El gobierno que atesora una de las culturas ancestrales, se cerró tanto como la Gran Muralla y no permitió que la presión universal se impusiera a la soberbia de sus gobernantes, entre ellos Xi Jinping, quien pretende dar una imagen equilibrada pero no tolera a los enemigos de su régimen central, lo mismo que en Venezuela... o México. Por ello, claro, el Nobel de la Paz 2010 es tan importante para la visión global en un mundo agobiado por la pérdida sustantiva de valores y los desequilibrios fomentados por el fanatismo, los odios de la xenofobia y la discriminación racial abierta.

No se trata de pretender una hegemonía universal –como la que quiere imponer el anaranjado Trump-, sino de ser congruentes con las reglas que hacen posible la convivencia humana: La paz, el respeto entre la diversidad de géneros, la libertad de movimientos y la de expresión sobre todo, la tolerancia hacia los distintos y las religiones de diversa índole y, sobre todo, un acusado rigor para salvar al medio ambiente y al mundo que es nuestro caso. No vendría mal un decálogo para la grandeza de nuestra gran patria, el globo terráqueo más allá de los jardines floridos de la Casa Blanca.

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06 Julio 2018 04:00:00
» Marina de asfalto
Desde 1985 cuando la sede del Almirantazgo, atrás de la avenida Juárez de la Ciudad de México –en la calle José Azueta-, se vino abajo, insistimos en la inutilidad de mantener esta dependencia tan alejada de las costas mexicana que tiene la misión de preservar; alegábamos que en la capital del país los marineros de asfalto solo podrían aspirar a dragar y mantener en condiciones a los dos lagos de Chapultepec y dada la contaminación de estos ni eso podían hacer con efectividad.

Pese a ello, desde el sexenio calderonista, uno de los más entreguistas y ominosos de la historia –quizá por ello e aplaudieron tanto los congresistas estadounidenses en Washington-, la Marina realiza cateos, operativos y detenciones en zonas urbanas en las cuales no hay agua, muchas veces, ni para bañarse y deben alquilarse “pipas” –a mil pesos-, para intentar subsanar necesidades básicas; pero, además, fue notoria la intervención de esta fuerza en zonas como galería del “Palacio de Hierro”, una de las firmas del protegido intocable Alberto Baillères, en donde, por cierto, se encontraba comprando ropa de lujo la antes discreta Xóchitl Gálvez, hoy delegada de la Miguel Hidalgo como hidalguense que es.

Viene a cuento lo anterior ante la acción de los marinos, en la Ciudad de México, a centenares de kilómetros de la costa más cerca, la de Veracruz hoy Yuneslandia, para desmantelar al llamado “Cártel de Tláhuac” abatiendo a Felipe de Jesús Pérez, “El Ojos”, distribuidor de cocaína y amapola en Ciudad Universitaria. Murieron ocho de las bandas y, de hecho, tal fue una declaración de guerra contra otras similares, la de Tepito es la más fuerte, con la ciudadanía como rehén en el nuevo campo de batalla.

Pero, ¿por qué la Marina realiza estas funciones fuera de su jurisdicción? ¿Es parte del acuerdo para asegurar la infiltración de la misma por parte de los marines estadounidenses? Resulta que Barack Obama y calderón transaron la posibilidad de que esta fuerza armada, caracterizada por las invasiones, entrara a México “pacíficamente” para coadyuvar esfuerzos con la llamada “guerra de Calderón” –cien mil muertos como saldo según informes de las organizaciones no gubernamentales-, y mantener de esta manera los equilibrios en el mercado de consumo de drogas mayor del mundo, administrado, además, por las agencias de inteligencia estadounidenses. Círculo cerrado con otra presea para los Calderón cuya infamia no tiene fin.

Los precedentes son funestos y también explican la insolencia de Felipe, a quien le sobraba tela en su casaca militar, al apoyar las descocadas presunciones de su otrora discreta mujer, Margarita, para alcanzar la Presidencia de la República. ¿Vamos cayendo en cuenta? La invasión simulada, las ovaciones en el Capitolio, las buenas maneras de Barack y la traición de Calderón están en el mismo coctel.

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05 Julio 2018 04:00:00
» Clero ‘político’
En julio de 1986, tras unos comicios por demás cerrados y controvertidos, Monseñor Manuel Talamás Camandari –a quien tuve el honor de entrevistar unos días antes de su muerte, el 10 de mayo de 2005-, en franco apoyo al postulante del PAN, llamado entonces “el ayatollah” Francisco Barrio Terrazas –si bien no descendiente de los célebres latifundistas quienes presumían que Chihuahua era de ellos-, decretó la suspensión de los cultos en su diócesis, la de Ciudad Juárez, como protesta a lo que él calificó como un “fraude electoral” y con la anuencia y respaldo de otros altos prelados de la región, incluyendo los demás obispos de la entidad.

El hecho suscitó reacciones inverosímiles. Por ejemplo, la madre del priísta Fernando Baeza Meléndez, muy conservador –esto es un elemento más cercano a la derecha para evitar que Barrio fuera solo por este sector-, se presentó ante Talamás, con un grupo de mujeres “entronas” –las más peligrosas-, y le dijo:
--Yo he sido toda mi vida católica y voté por el PRI. ¿Este es un pecado porque le ganó al PAN? Y tengo derecho a que pueda asistir a Misa este domingo porque las cuestiones políticas son ajenas a Cristo, Nuestro Salvador.

Talamás, sorprendido, no tuvo entonces las respuestas adecuadas pero, ante este columnista, ya muy cansado pero deseoso de hablar, tomó asiento en un cómodo sillón de su casa, atendido por una monja, y habló sin parar de aquel suceso que, en el fondo, le enorgullecía:

--De no haber sido por Monseñor Prigione –Girolamo, entonces delegado Apostólico en México -fallecido el 27 de mayo de 2016-, esto se hubiera fraguado; pero él fue con el chisme a Roma y el Papa Juan Pablo II me ordenó que no siguiera adelante. Debí respetar, por la obediencia a la que nos obliga el Derecho Canónico, y cumplir con las indicaciones de la Santa Sede. Hasta allí pudimos hacer –y esbozó una sonrisa un tanto pícara, con el rostro iluminado porque los santos, como los hombres libres, jamás tienen límites en cuanto a su conciencia y pensamiento-.

Así, con estos tropezones, llegó al Gobierno del estado el señor Baeza Meléndez quien presumía de popularidad, meses después, andando solo por las calles de Chihuahua a la menor oportunidad. Una vez, estando el columnista en breve visita, me pidió que le acompañara. Y fue inmensamente feliz cuando se detuvo ante un automovilista que tenía el cofre de su vehículo abierto y no podía encenderlo; el gobernador, se arremangó la camisa y apretó las bujías. Y con esa sencillez, tan suya, me dijo:
--Ya lo ha visto usted: Todos me quieren.

El caso es que al término de su mandato, en 1992, debió entregarle el poder estatal a su antagonista, Francisco Barrio, quien, a su vez, al finalizar su periodo, en 1998, debió cederlo a Patricio Martínez García, priísta y después senador, quien dejó su huella en las escalinatas del Palacio chihuahuense, a un lado donde se levanta el “Altar a la Patria”, donde cayera fusilado el cura de Dolores, el inmenso Miguel Hidalgo y Costilla. A unos metros, subrayo, una placa señalaba el lugar exacto en donde Patricio había sufrido un atentado de bala, por parte de una señora perturbada, Victoria Loya, que casi le cuesta la vida: solo disparó una vez... pero sobre la cabeza. Fue un milagro que se salvara. Y luego llegaría al Ejecutivo, en 2004, José Reyes Baeza Terrazas, sobrino del primer Baeza. Círculo cerrado.

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02 Julio 2018 04:00:00
Cuenten y cuenten
Para que este dos de julio el INE cumpla su palabra, tantas veces sesgada o traicionada, deberá dar los resultados de la elección presidencial sin cortapisas ni vaivenes ni caídas del sistema de cómputo ni marrullerías como las que Manuel Bartlett, ahora partidario de Andrés desde su escaño del Partido del Trabajo, interrumpió el cauce de la democracia en 1988, el año terrible con el que culminó su deplorable sexenio Miguel de la Madrid, con este mandatario encerrado en el Palacio Nacional durmiendo sobre un sofá y con zapatos puestos... por si tenía que correr.

Fue ese año, precisamente, tras un fraude escandaloso que posibilitó la asunción de Carlos Salinas de Gortari, cuando, lleno el zócalo por la protesta ciudadana, Cuauhtémoc Cárdenas –quien no esperaba la victoria-, frenó las intenciones de Porfirio Muñoz Ledo en el sentido de “tomar” el Palacio Nacional y proclamar la victoria del fugaz Frente Democrático y de su abanderado, el mismo Cuauhtémoc:

--Si entramos –le dijo Cuauhtémoc a Porfirio-, correrá la sangre y no me quiero manchar las manos ni el espíritu.
Meses después, en el café de los azulejos y de las nostalgias maderistas y zapatistas, Muñoz Ledo me habló de suceso y de aquella decisión que confluyó a la fundación del PRD, en febrero de 1989:

--No puedo negarte que me sentí como el Padre Hidalgo en el Monte de las Cruces: de haber hecho suya a la Ciudad de México, tras ganar en la sierra, México se habría ahorrado once años de guerra y acaso las muertes del propio Hidalgo y de Morelos –aunque éste asumió el liderazgo después de la ejecución del inmenso Cura de Dolores-.

--¿Y eso por qué, Don Porfirio?

--Quizá ahora nos cueste más trabajo, y mucha sangre, llevar a la izquierda al Palacio Nacional.
Posiblemente tenía razón si consideramos que pasaron tres décadas desde aquel suceso y es ahora, apenas, cuando volvió a rugir “el tigre” como señalaron miles de mexicanos ante la eventualidad de un fraude comicial. ¡Mucho cuidado si este espacio de tiempo, del domingo al lunes, sirve para fraguar una manipulación cibernética, al estilo de lo que sucedió en la Unión Americana, que paralizaría al país, por decir lo menos! Porque, claro, no podría entender, por ejemplo, que los panistas y perredistas derrotados no sumaran voces y empeños para consolidar el éxito de la democracia, al fin, tras largos años de simulación política. Hablamos de treinta, cuando menos, la edad de muchos de quienes participaron en el evento comicial y hasta doce años más de quienes acudieron a las urnas por primera vez.

De nueva cuenta, el ejemplo lo da la sociedad dispuesta a no dejarse engañar con las triquiñuelas ni la “medicina del tiempo” que tiende al olvido de las mayores afrentas. Como nunca está México de pie... y listo a escuchar.

La Anécdota

Cuando pasen los nubarrones de tormentas, todavía estamos en las tinieblas de la incertidumbre pese a la evidencia sobre el virtual ganador de la justa electoral, tendremos, todos, que preguntarnos cómo entendemos la democracia. Lo subrayo porque, a lo largo de los últimos días –y sobre todo la semana final de junio-, los radicalismos se acentuaron al grado, por ejemplo, de negar lo evidente: el cierre de Ricardo Anaya en la Ciudad de México con miles de seguidores del PAN y el PRD, sobre todo, y hasta las imágenes de Toluca con un Meade acelerado enfatizó, como si pronosticara un fraude mayúsculo: “qué nadie se sorprenda si ganamos el primero de julio”.

Ya vienen los resultados y, bien sabemos, que la única falacia insostenible sería gritar la victoria del continuismo –la del PRI y su jauría-, sobre escrutinios sucios de origen, como se ha acreditado ampliamente en los casos de Yucatán, Campeche, Veracruz, Tamaulipas y Puebla –esto es como si el Cártel de Golfo hubiese revirado para lanzarse a la garganta de Andrés-, y comenzar a negociar parcelas de poder a costa y a espaldas de la voluntad de los votantes.
La moneda sigue en el aire.

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29 Junio 2018 04:00:00
Resuelve tu voto
Dentro de dos días, el domingo 1 de julio, en todo el país habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen del todo, entre el puntero que acapara el rencor nacional contra un gobierno podrido y el n militante del PRI, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar a pillastres –como el PAN con Miguel Ángel Yunes, padre e hijo, y Érika Alonso, la mujer de Moreno Valle que es la mejor tapadera imaginable de su marido-, esto es un panismo infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, y creer que cada instituto ostenta, per se, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas
curiosamente.

Abstenerse, desde luego, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias y se justifican bajo los espejos de la “guerra sucia”. La semana última atestiguamos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, solo entonces, ejercer su libertad de pensamiento.

He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no solo los convocados a sufragar el próximo domingo. Sí, porque la irritación es tanta que la posibilidad de uno o más fraudes electorales –sobre todo en Yucatán, Veracruz y Puebla-, desata las peores tormentas interiores y vuelca sobre las “instituciones” la furia ciega de los engañados indispuestos porque ya no se chupan los dedos con cualquier caramelito.

A la hora de votar la responsabilidad es enorme pero la solución es accesible si se piensa en el pasado atroz como referente y se avizoran los conflictos del futuro con elementos amafiados entre sí para doblar las rodillas ante los poderosos; nunca más, es necesario concluir, dejemos que nos saqueen y esclavicen quienes han negociado con la clase política para obtener ventajas en contra de los intereses nacionales. Formúlense estas interrogantes y que no les tiemble la mano porque, de otra manera, los gatillos estarán firmes en manos de los asesinos de conciencias.

México ya no puede darse el lujo de seguir esperando la redención como maná del cielo. ¡De pie, qué es la hora!

La Anécdota

Cuando se habla de manipulación siempre recuerdo la jocosa respuesta de un diputado yucateco, Petronilo Tzab Cucul, a quien le preguntaron para que servían los legisladores; orondo, alzó la mirada, filosofó por dentro y respondió:

--Mare, los diputados son los mejores servidores... del señor gobernador. (En ese tiempo gobernaba Yucatán, Luis Torres Mesías, ya extinto).

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28 Junio 2018 04:00:00
Días de reflexión
Pareciera que los mexicanos, de acuerdo a la clase política, somos de lento aprendizaje aunque jamás nos hemos sometido a la enseñanza correcta, apresurados, como somos, para olvidar las cotidianas afrentas de un gobierno corroído y a la incesante verborrea de los postulantes a cargos de elección popular; cuando menos, es tiempo, dicen para curar las heridas auriculares y someternos a una terapia de descanso –también entre quienes siguen ociosamente el Mundial de fútbol esperando que la Virgen del Tepeyac nos haga un milagro-, para acudir después, el domingo, a las urnas.

Se asume, por pura especulación, que de los noventa millones de empadronados solo votarán, en el mejor de los casos, un setenta por cierto d los mismos, esto es 63 millones los que son suficientes para colapsar las mesas comiciales hasta el punto de que será imposible cerrar la mayor parte de ellas en el horario previsto, las seis de la tarde, porque no habrán podido votar todos los inscritos; en algunos casos las filas se diluirán después de la medianoche lo que dará el primer pretexto al veleidoso y racista presidente del INE para no anunciar ganador de la contienda presidencial a las diez de la noche de la misma jornada, mientras se asimilan los escándalos en aquellas entidades destinadas, sin remedio, a los operativos fraudulentos: Yucatán, Veracruz y Puebla, encabezando las listas a menos, claro, que la población reacciones y no permita más los ultrajes.

Mientras tanto, la disputa del segundo lugar en la carrera presidencial es un duelo por la conquista del Legislativo y no tanto para reducir los alcances del puntero de la justa, definido y observado por el mundo además de los vistos buenos de las potencias que imponen sus criterios, Estados Unidos y Rusia. Los dos líderes de estas naciones, el anaranjado y Putin, ya dieron su visto bueno desde hace más de tres meses lo que obligó al candidato de la izquierda –o de un sector mayoritario de esta-, a pugnar por un discurso sorprendente en él, en el cual hasta parecía clamar por la diplomacia y hasta atemperar el clima de violencia –verbal, naturalmente-, contra el “pato” Donald Trump, el más antimexicano de los mandatarios estadounidenses que hemos padecido. Un hitleriano con todos los signos arias en su cabellera naranja y en sus poses de bravucón y ejecutor a mansalva.

Tal fue el signo, por demás evidente, que marcó la campaña ya terminada para felicidad nuestra, en cuanto a que ya no escucharemos por un buen tiempo, el “yo mero” o las múltiples referencias hacia la generosidad de las virtudes de cada uno de los contendientes –son como beatos-, capaces de dejar atrás sus defectos sólo porque ellos lo dicen. De ejecutarse las denuncias que existen sobre las cabezas de los pretendientes, de todos ellos aun en el caso de que fueran injustas, todos estarían al pie de las celdas y no de las urnas.

Pero México es así: el reinado de la impunidad. Dónde todo, dicen, tiene sentido y prospectiva mientras se extiende el horror.

La Anécdota

Los escépticos –creo que son mayoría en nuestro México-, insisten, a todo pulmón que ya todo está arreglado de acuerdo a sus propias simpatías, antipatías y resignaciones. Estamos tan maleados en esta materia que, por ejemplo, la burocracia dorada y los priístas tercos –a veces solo por “tradición” familiar-, insisten en su frase de batalla:

--No va a pasar nada. Todo seguirá igual.

No observan que las condiciones son otras y niegan la validez de cada pronunciamiento por las redes sociales, un instrumento que posibilita la comunicación “fast-track” y, por ende, capaz de convocar a cualquier evento en cuestión de segundos. Y así, igual, con respecto a la difusión de noticias hacia fuera de nuestro país en donde los principales diarios europeos y no pocos estadounidenses dan por descontada la victoria del puntero de la justa nacional y también en el Legislativo, cinco gubernaturas –dos más para el PAN y una, la de Jalisco, para MC-, además de la jefatura de la Ciudad de México.

En fin, llegamos. Y los momios nunca se movieron.

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26 Junio 2018 04:00:00
Traiciones o fraudes
Solo le falta a peña “privatizar” el aire infectado que se respira en las urbes principales de nuestro México. Todo los demás elementos de la naturaleza han entrado a la subasta: El fuego de las refinerías puestas en manos de estadounidenses sobre todo; la tierra que es dominada por las colonias de extranjeros que gozan de nuestras playas y de los mejores sitios en las ciudades y los pueblos mágicos; y ahora el agua cuyo uso se privatiza al abrir trescientas cuencas –de las 750 que existen-, para robarles a los pueblos indígenas y a millones de mexicanos la posibilidad de contar con ella en beneficio de las trasnacionales cómplices. ¡Maldita sea la hora en que fue elegido Peña como presidente!

Y lo decimos a cuarenta y ocho horas del fin de las campañas por la Presidencia de México y cuando los electores ya definieron sus votos sin necesidad de los tres días destinados a “la reflexión”, uno de los absurdos de la ley electoral, así como el hecho de tener que esperar, ¡cinco meses!, en la ambigüedad política antes de la toma de posesión del nuevo mandatario.

¡Cuánto tiempo para preparar manifestaciones, marchas, rebeliones, más violencia y un estado de sitio, si se da en este caso, conveniente para la clase política en el poder!

De hecho, la campaña por terminar -¡gracias a Dios!-, ha sido signo de lo que representa el peñismo: violencia,, sobre todo, inseguridad financiera con la volatilidad del peso, y permanentes saqueos contra el patrimonio de los mexicanos. Tal fue el signo de la ominosa reforma energética –votada por el PRI y el PAN, incluyendo el hoy candidato Ricardo Anaya Cortes, quien cínicamente pretendió deslindarse para colocarse la aureola de santo político antes de ser crucificado por sus mentiras-, y ahora el de la vergonzosa privatización del agua, en tiempos electorales, efectuada entre las tinieblas de un régimen entreguista, malhadado y terriblemente demagogo.

Un gobierno, sí, que NO merecemos los mexicanos y debe ser desterrado para siempre, no sin castigo para los principales predadores, no solo Peña sino sus secuaces principales, desde Videgaray y Osorio hasta Meade y Rosario Robles pasando por Gerardo Ruiz Esparza y otros “ministros” más, sobre todo los responsables de los seguridad nacional, en este momento Navarrete Prida, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón. De hecho, todos aquellos que han cursado por este régimen fracturado y condenado, desde ahora, por los mexicanos y, muy pronto, por la historia.

Sí, al señor peña, para que sea espejo fiel de Antonio López de Santa Anna, sólo le hace falta cobrar por el aire y darle la concesión a alguna empresa trasnacional dedicada a la venta de ventiladores o enfriadores que calan hasta los huesos cuando más allá de las ventanas el calor natural quema la piel. López de Santa Anna, recuérdese, decidió imponer tributos por cada ventana colocada en las casas; y algunos las tapiaron para ahorrase la afrenta a cambio de la asfixia personal. Así estamos hoy, sin poder respirar ante los golpes enajenados de las tribus oficialistas que esperan aún tener espacio para meter las manos en los comicios del próximo domingo.

A ellos les decimos que tengan cuidado porque no aceptaremos manipulación alguna por parte del INE ni la menor afrenta contra la dignidad general.

La Anécdota

A solo poco menos de un semestre de distancia del fin de su gobierno, enrique peña, agobiado, lanzó una sentencia con mucho de reproche para la sociedad mexicana:

--¡Si supieran qué difícil es ser presidente!

Lo dice por su evidente incapacidad para conciliar los intereses colectivos –su deber primigenio- y las presiones de sus cómplices, sobre todo los del exterior, cuya ambición no tiene límites, lo mismo que los de la putrefacta clase política contemporánea. En este país la desigualdad de clases se tornó en un abismo en donde perviven en la cañada los miserables –los más-, y se protegen en las cumbres los ricachones con grandes extensiones.

Y no es burla del destino sino consecuencia de una fatal ausencia de valores.

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