×
Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
ver +
Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

" Comentar Imprimir
24 Noviembre 2017 04:00:00
El pasado nos alcanza
¿Nos alcanza el pasado o, más bien, nunca se fue y estamos atorados en la oscuridad del tiempo, que no corre como el reloj sino se detiene cuando la muerte acecha. Sucede igual que en las historias de tantas familias, en los velatorios de los jefes de los hogares –no hablemos de casas porque éstas, en media docena de entidades, se las llevan los huracanes o los terremotos-, donde no faltan las leyendas acerca de las manecillas detenidas en el momento final a la partida del difunto. Me aseguran que en casa de mis abuelos, en Mérida, sucedió lo mismo con aquel reloj de pie, inmenso y bellísimo, acaso elaborado por los expertos de Zacatlán de las Manzanas.

Ahora, han vuelto a sonar las campanadas como amenazas de la historia en la residencia oficial. El deambular de once mujeres, brutalmente afrentadas en San Salvador Atenco, contando las mil aberraciones de policías y militares en aquel operativo represivo en el cual se pretendió reducir la bravura de los machetes con armas de fuego y persecución de mujeres y niños sin defensa posible hasta dar cauce a prisiones injustas, violaciones múltiples, acoso permanente, en un infierno que, en la tierra, superó al inframundo situado más allá de las entrañas del planeta en donde se castiga las bajezas –dicen- para que la fe siga deteniendo el impulso de venganza. En lo personal, nunca he creído en la doctrina de la resignación, una falacia para proteger a los poderosos.

Los fantasmas, señor peña, lo seguirán por todas partes, antes y después de su salida de Los Pinos, irreversible y sin posibilidades ni de refrendo ni de estadía prolongada gracias a la sabiduría del Constituyente lejano pero todavía vigente. Cuando menos, la no reelección, bandera de una revolución traicionada, llegó y se ha ido quedando, aun cuando algunos han intentado mancillarla –en Yucatán, por ejemplo-, con el mazo que destruye los principios básicos de la República.

Soñará, alguna vez, con la persecución a os normalistas de Ayotzinapa, más ahora cuando fueron descubiertos catorce cadáveres calcinados cerca de donde desaparecieron los “43”; y con las masacres de Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y Allende, en Coahuila, en donde, al parecer, toda inmoralidad tiene cabida por obra y gracia del nuevo cacicazgo capaz de imponerse a la estructura federal misma, dejada en ridículo.

¡Y todavía hay quienes culpan a “los medios” por el deterioro de la imagen del país! Los informadores, siguiendo la escala que comienza en la crítica seria e incontestable y termina, en los más bajo, en los maridajes con el poder, no somos responsables de las muertes, la rapiña, las violaciones y la guerra interminable entre distintas facciones del crimen organizado. No es así y lo saben pero se hacen tontos, en la cúpula del poder, para intentar justificar sus atrocidades, las peores imaginables, en pleno desierto de ideas con abundancia de complicidades venales.

México no puede seguir siendo rehenes de los peores.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
23 Noviembre 2017 04:00:00
La mano de Peña
¿Quién dice que el presidencialismo autoritario está extinto como los dinosaurios víctimas del aerolito de Chicxulub, Yucatán? Pese a su enorme vulnerabilidad y el hecho de ser repelido por noventa y tres de cada cien mexicanos –ningún jefe de Estado en el planeta, ni el de Zimbabue, Robert Mugabe, de noventa y tres años, es reprobado tan masiva y conscientemente-, el señor peña nieto, mancillado por sus reformas inútiles y odiado por las masacres ejecutadas por los militares, es también una caricatura qué él mismo ha construido por sus tantos traspiés –el último confundir Paraguay con Uruguay ante el presidente de la segunda nación, el médico Tabaré Vázquez Rosas-, que nos enrojecen los rostros de vergüenza.

En fin, quienes están cerca de él insisten en que ya encaminó el proceso aristocrático para señalar, como antaño lo hicieron sus predecesores priistas, a quien supone debe ser su sucesor pero deberá ocupar la posición tres en el emparrillado de salida cuando sea momento de cumplir con los tiempos que arbitrariamente impuso el Instituto Nacional Electoral, un verdadero nido de víboras, para falsariamente reducir los gastos y permitir al mandatario en ejercicio que su asfixia no llegue tan pronto –digamos en noviembre del año anterior a los comicios, como era costumbre-, y deslice varias posibilidades poniéndolas a prueba aunque, en el caso actual, todas las miradas –salvo los de los prinosaurios y sus rehenes, entre ellos Ivonne Ortega Pacheco-, observan, muy de cerca, al secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña.

El peligro para éste, no militante del PRI sino sólo “simpatizante” aunque formó parte del gabinete de calderón sin sonar entonces como “presidenciable”, es que sea usado para cumplimentar un acuerdo soterrado como hizo antes el pobre Francisco Labastida Ochoa quien, en 2000, repitió lloroso que fox le había llamado “mariquita sin calzones”, hundiéndose en el fango de los sarcasmos interminables. Labastida fue, claro, una carta marcada para perder y posibilitar la primera alternancia dadas las rudas condiciones de nuestro país en 1999 y con un presidente en funciones, Zedillo, claramente servil a los intereses trasnacionales y del gobierno estadunidense.

Las circunstancias se parecen mucho si bien ahora están corregidas y aumentadas, como las obras clásicas y los best-seller de moda –sobre las drogas, claro-. Porque se observa casi imposible –los milagros existen, me aseguran los creyentes-, una remontada espectacular mientras continúa en Los Pinos un personaje como peña que es más que un hándicap insuperable.

Pero, en este caso, ¿para dónde apuntan las ráfagas de la Casa Blanca –la de Washington-, esto es los vientos dominantes del establishment? No creemos que crean en las “garantías” de Andrés, a quien han seguido muy de cerca; y ello obliga a pensar lo terrible de ver consumada una alianza tan turbia como incomprensible, la del llamado Frente Ciudadano, que nos situaría, sin duda, en los pantanos de la ingobernabilidad. ¡Ay, la mano de Peña!


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
22 Noviembre 2017 04:00:00
Grandes chantajes
Bajo el peso de las precandidaturas, lo mismo hacia la Presidencia de la República que en pos de catorce gobiernos estatales, curules y escaños a nivel federal y también en las entidades donde renovarán sus congresos hasta sumar treinta en donde habrá comicios estatales sea de dos o tres poderes que conforman sus estructuras políticas. Esto es, todo el país habrá de sacudirse sin remedio y, por ello, la clase política, conformada por la retaguardia de la democracia simulada, se remueve, como nunca antes, e intenta poner en jaque al presidente de una República vieja y, a la vez, detenida por la parálisis de muchas décadas.

El caso más singular es el de Emilio Gamboa Patrón quien, descaradamente y como uno de los mayores representantes de las peores mafias delictivas que han infiltrado al gobierno en sus distintos niveles, intenta imponer como candidato priísta al gobierno de Yucatán a su vástago, Pablito Gamboa Miner, huérfano de madre por cierto desde hace poco más de un año, a costa de presionar a Peña y a cuantos estimen posible la precandidatura presidencial de José Antonio Meade Kuribreña. Para ello se sirve, incluso, de la enajenada y ladrona yucateca, Ivonne Ortega Pacheco, quien remueve entre los huesos de su tío para ver si encuentra algún hueso todavía firme para apegarse al mismo. Pobrecita ricachona; y pobrecita, también, su íntima amiga, la exalcaldesa Angélica Araujo. Vaya par.

Y con esta tesitura, en cada partido los intentos de aplacar a los adversarios, a costa de investigarles turbiedades en el pasado y perversas intenciones para el futuro, es cada vez mayor y de efectos muy disímbolos. Como en eso que se llama Frente Ciudadano, solo para unos casos y para otros no como en Morelos de Graco, en donde el enfrentamiento está planteado entre los perredistas de la falsa izquierda -¿hay alguna verdadera en el palenque?-, y los panistas de la derecha pastosa. Unos apuestan por Miguel Ángel Mancera y otros por Ricardo Anaya Cortés, dirigente nacional del PAN, quien negoció ya con Alejandra Barrales, presidenta del PRD, para que sea apoyada por el Frente en su batalla por el gobierno de la Ciudad de México en una puja entre antiguos hermanos, precisamente los de MORENA.

Por supuesto, la MORENA de Andrés no prevé contratiempos de este tipo, porque la cúpula la llena el ícono, si bien en las bases los jaloneos han sido devastadores en busca de las banderas para el Senado, la Cámara Baja y los gobiernos estatales en donde, con lupa, tratan de encontrar a los remisos no a los convencidos. El partido es solo Andrés y en esta condición lleva la penitencia más severa.

De los independientes digamos que, por ahora, firman más con sus tarjetas de crédito y débito, al tope ya, y no logran colectar las necesarias signaturas para llegar al número mágico, 866 mil, que les permita redondear sus aspiraciones primeras. No falta mucho para que las cotizaciones de autógrafos suba a medida que se desploman tantas ambiciones.

El proceso electoral, de arranque, ya está más contaminado que las aguas negras de la antigua Laguna de Texcoco.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
16 Noviembre 2017 04:00:00
2018: Incertidumbre
No voy a negarlo. Me preocupa –y no digo me temo por no contradecir mi “hashtag” de #cerocobardía-, los derroteros políticos y económicos, amén de los sociales que son los de mayor importancia, que puedan tomar los diversos actos de proselitismo ante una nación tan afrentada que NO ESPERA CAMPAÑAS propagandísticas por la sencilla razón de observar, siquiera una vez, que la clase aristocrática de la ida institucional cumpla una sola vez su palabra: destinar a los damnificados de los terremotos de septiembre pasado los fondos partidistas que entrega el Instituto Nacional Electoral con displicencia absoluta además de los estipendios de lujo de cada uno de sus consejeros, sea o no año de elecciones federales.

Veremos quien cumple sus promesas: El PRI y el PAN, entiendo que con sus tuertos aliados como los perredistas de cartón, ofrecieron donar el cien por ciento de sus participaciones y MORENA, o Andrés que es lo mismo, sólo se comprometió a ceder el veinte por ciento de las tales prerrogativas financieras acaso calculando que no podría dejarse de publicitar a sí mismo como lo viene haciendo hace... no sé cuántos años, dieciocho cuando menos; sería como cancelarle su estatus existencial.

La guerra viene sin remedio. Y no es por la unidad sino todo lo contrario: el pro de la pulverización para obtener el triunfo con porcentajes mínimos mientras la democracia se pierde bajo un alud tremendo de demagogia, interpretaciones soeces y compromisos soterrados con la delincuencia organizada.

Al fin de cuentas, y esto es lo más grave, se trata de reducir a México a la condición de “estado fallido” para posibilitar la injerencia, sin trabas, de las potencias del norte del continente y de Europa, empeñadas en extraer hasta la sangre de las naciones satélites con tal de equilibrar, alegan, sus “maltrechas” economías y a los países, como España, que cayeron en la burbuja de un alto poder adquisitivo... sin aterrizaje posible. De allí el tremendo conflicto en Cataluña y la reaparición de los argumentos del medioevo como justificaciones cargadas de miseria humana.

Dicen que el Frente Ciudadano ya tiene listo su acuerdo principal: posibilitar la candidatura del panista Ricardo Anaya Cortés a la Presidencia a trueque de apoyar a la perredista Alejandra Barrales en su intento porque su partido mantenga el control de la Ciudad de México, a costa de Miguel Ángel Mancera y Rafael Moreno Valle. Fascismo puro. Mientras la guerra interna se cierne en el PRI entre los mafiosos de siempre, encabezados por Manlio Beltrones y Emilio Gamboa, y cuantos apuestan por evadir el desprestigio del partico dándole su bandera a un no militante, José Antonio Meade Kuribreña. La pelea es más interesante que las llamadas “del siglo” con el mediático “Canelo” como protagonista.

Tales condiciones podrían favorecer a MORENA de no ser por un factor relevante: la soberbia de la dirigencia que impone candidatos a mansalva, para los gobiernos estatales y el Legislativo, por encima de la voluntad de su militancia que inicia el éxodo con las consiguientes bajas porcentuales en las preferencias potenciales. Un caos, para decirlo de una vez.

Y así pensamos construir una democracia de pacotilla, apostando por el 30 por ciento del electorado, con la mayoría siempre en contra. ¿Es posible alcanzar la gobernabilidad con semejantes perspectivas?


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
15 Noviembre 2017 04:00:00
Sin favoritos
En reciente encuesta, Rafael Moreno Valle supera con 23 puntos a Ricardo Anaya en el espectro general sobre una posible disputa en el PAN; y entre solo panistas, el mismo sujeto, el autoritario poblano y empresario de pocas pulgas, va por arriba por 19 puntos. Pero si nos asomamos al llamado Frente Ciudadano, formado por el PAN, el PRD y MC, quien toma la delantera es Miguel Ángel Mancera con tres puntos de más -39 contra 36-, sobre Moreno dejando en tercera posición a Anaya con únicamente el 24.5 por ciento.

La lectura que más llama la atención es la del PRI. Resulta que a nivel general quien lleva la delantera es ¡el doctor José Narro Robles! –quien tendría setenta años al acceder el poder, rompiendo así el récord de mayor edad que poseía, nada menos, Adolfo Ruiz Cortines, quien contaba con apenas 63 años cuando llegó al poder y ya lo llamaban “el viejo”-. Pese a ello, cuando se pregunta solo a los priístas sobre el particular, José Antonio Meade se coloca al frente con 50.9 por ciento de las intenciones, una mínima mayoría absoluta, por 32.5 de Miguel Ángel Osorio y 7.7 del doctor Narro. Una diferencia abismal que sugiere que, al exterior del partido en el poder, se inclinan por quienes parecen los menos “políticos” –primero el doctor, acaso por sus raíces pumas, y después Meade quien no es militante del partido sino solo simpatizante, lo que ya permite el reglamento interno-. Es clara, por tanto, la repulsión al partido en el poder.

Otra evidencia interesante tiene que ver con Andrés y su Morena situados, ante diversas posibilidades y en todas ellas, en el primer lugar de las preferencias generales con un porcentaje que va entre el 34 y el 36 por ciento –este último en el improbable caso de que compitiera con Enriquito de la Madrid, como la cereza del nepotismo y apoyado por la amnesia de los mexicanos-. De cualquier manera, cuando menos, esta lectura nos lleva a concluir que entre el 64 y el 66 por ciento de los presuntos electores, además de los abstencionistas cansados de entuertos –se vale-, estaría en su contra ferozmente, como hemos medido, ante sus también rabiosos incondicionales.

El peligro no es el candidato ni quien será el ganador sino la división profunda entre los sufragantes mexicanos, quienes están en un verdadero atolladero y podrían resultar fácilmente manipulables para beneficio de quienes mueven los hilos de los títeres desde la Casa Blanca.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
14 Noviembre 2017 04:00:00
Para ser millonario
Hasta hace unos años, en plan chusco, me referí a que para contar con influencias dentro de la cúpula del poder era necesario acceder al pequeño círculo al que bauticé, sin ánimo homofóbico, como la “cofradía de la mano caída”, por su propensión al reclutamiento político malsano de jovencitos, cortados con la misma tijera, cual si fuese un ritual secreto que obligaba, por obvias razones entonces, al silencio; pasados los años, es claro que no se piensa igual y ya parece hasta una medalla, un punto de estatus y distinción, correr por entre las filas de quienes gustan deleitarse con personas de su mismo sexo. Por supuesto, es necesario apuntar que la libertad sexual es una bandera intocable, como debieran ser otras.

Hoy, superada la otrora fobia, el hilo conductor es la corrupción, incluso legalizada como es el caso de las empresas llamadas “offshore”, con la confidencialidad como base estructural y una fina habilidad para sortear los tributos generados a través de depósitos y operaciones inmobiliarias en y desde los paraísos fiscales como las Islas Caimán o Barbados, entre otras más, donde si se trata de dinero todos se tapan los ojos... hasta que ya no pudieron controlar al mundo cibernético y aparecieron, primero, “los papeles de Panamá” y después los “del Paraíso”, como cumbres de los evasores ilustres, desde la Reina Isabel II del Reino Unido hasta Carlos Slim Helú, el de mayor fortuna dentro de los multimillonarios mexicanos.

Lo anterior se encuentra dentro de lo usualmente considerado legal, aunque su ética sea nula por la implicación de evadir impuestos y golpear así a los países en donde se originan los inmensos réditos de las complicidades, y aunque el desprestigio se extendió al ser exhibidos los nombres de los ilustres no procede causa alguna con la salvedad de quienes, como Isabel II, tienen aún el “derecho divino de los dioses” y una ya larga dinastía sucesoria al acecho de su muerte.

Lo peor, sin embargo, no deviene de los especuladores ni del paraíso del pequeño grupo de poderosos intocables sino de los pagos extralegales, amorales, por parte de los cárteles a la clase política mexicana, incluyendo algunas empresas paraestatales como PEMEX –ahora con fachada semioficial pero ganancias destinadas a manos particulares-, la CFE y, desde luego, una larga fila de sujetos con poder de mando en sus entidades, gobernadores y alcaldes, lo mismo que no pocos funcionarios federales quienes, por ahora, han podido salvar sus rostros de la quema. Pero bien sabemos quiénes son: Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Luis Videgaray y casi todos los amigos del señor Peña.

Mientras tanto, el mayor intermediario de los cárteles ante el régimen central, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, el empresario a quien cedió el trono de la entidad Mario López Valdés, MALOVA, todavía intocable y sin querellas en su contra a diferencia de otros que no cubrieron sus espaldas con el blindaje de los acuerdos soterrados con el señor Peña y los suyos. No, no exagero, y quien diga lo contrario que me enfrente con argumentos y pruebas sólidas como las que yo tengo.

Si no me adelantan la Misa de Réquiem, me encantaría verlos ante los tribunales internacionales porque los nuestros están, igualmente, viciados de origen.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
12 Noviembre 2017 04:00:00
Librarse de Peña
Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones -cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro-, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de Peña nieto; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, Peña podrá solicitar licencia, agobiado por sus males físicos.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del presidente” para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo mandatario con licencia de Guerrero, ángel aguirre rivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa por ahora bajo la asfixia de la cárcel en tanto, lentamente, se cocinan sus nexos tratando de evitar que tales lleguen demasiado arriba entre las jerarquías políticas.

En la misma línea, la de la impunidad, se dio la información sobre la socorrida casona de La Palma, en Sierra Gorda números 150 y 160, propiedad -se dice- de la primera dama como resultado de sus ahorros y créditos bonancibles, si bien una de ellas fue cedida por Televisa a los diez días de formalizarse el matrimonio del entonces gobernador Peña Nieto y de la celebridad de las pantallas chicas, Angélica Rivera Hurtado. Por lo general, los mandatarios solían invertir en sus futuras casonas en el último año del sexenio so pretexto de encontrar un lugar donde vivir de acuerdo con la condición de ex presidentes. ¿O acaso el señor Peña Nieto estaba pensando, en serio, en retirarse? De ser así nos hubieran salido baratas las residencias.

Más allá de frivolidades y notas para las revistas rosas -una de las malas ideas importadas de España en donde la aristocracia parece estar siempre en un escenario teatral para solaz de los plebeyos, es decir la “prole” en el vocabulario de Mónica Peña-, la realidad indica que si durante el oscuro sexenio de calderón las cifras de las mismas ONG situaron en cien mil el número de víctimas y en veintisiete mil el número de “desaparecidos” -por desgracia el transcurrir del tiempo es una paletada sobre los sepulcros, aunque tal no se acepte, explicablemente, por quienes sufren las ausencias expandiendo el rencor-, en cuanto va del sexenio peñista existen registros que demuestran que y se rebasó, con mucho, a la administración –funeraria- anterior, como consecuencia de la guerra intestina entre mafias más un número indeterminado de personas, miles de ellas, cuyas ausencias parecen inexplicables para la autoridad.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
10 Noviembre 2017 04:00:00
El barco hundido
Fue como una broma macabra, hace apenas una semana, cuando comenzaron a verificarse el monto de los sobornos y los sobreprecios de sus “servicios” a varias d las plantas de PEMEX con la intermediación del corrupto –rompe-madres, se dice-, Emilio Lozoya Austin, quien, con su cola y mañas de velocirraptor, puede sentirse orgulloso de ser continuador de grandes personajes del peñismo: La Gaviota, Luis Videgaray –beneficiarios de HIGA-, Virgilio Andrade “la cloaca”, Gerardo Ruiz Esparza “el socavón” y el propio titular del Ejecutivo quien asienta que la corrupción no es uno de los males mayores. Falta establecer desde el punto de vista de quién.

No son todos los cómplices, desde luego, ni los únicos beneficiarios de los sobornos de Marcelo Bahía Odebrecht, el brasileño convertido en el Luzbel de los empresarios para convencer a los jefes de Estado de casi todo el continente a beber sobre sus palmas, cuyas sumas son tan desiguales como el propio caso: Los periódicos oficiosos hablan de montos mayores a 400 millones de pesos; El País, de España, cita 41 millones y medio pero de dólares y “La Jornada” apunta que son 876 millones de pesos los “sobreprecios” pagados a la multinacional por instrucciones de muy arriba –los dos últimos cotidianos citados sí coinciden, a cambio de falacias mayores en los otros-, al tiempo que se citan las tremendas irregularidades cometidas en dos de las obras “emblemáticas” de un régimen amoral: El tren México-Toluca –rey de la tala inmoderada-, y el célebre paso Exprés.

Lo de Odebrecht ha sido, sin duda, la cereza en el enorme pastel de la corrupción horneado y confeccionado con las manos de Angélica Rivera Hurtado –sobrina, y es en serio, del ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado, ya agusanado-, en el corazón de Chapultpec, en Los Pinos, mientras esperan mudarse a algunas de sus casas blancas, no en la de la Ciudad de México sino en el extranjero, decididos a no quedarse en su país al término de una gestión repulsiva para 93 de cada cien mexicanos. Lo reitero, y me gusta hacerlo, para subrayar la ilegitimidad democrática de un mandato que resultó un fraude mayor.

Pero, ¿quiénes deben responder por los fraudes, sobornos y sobreprecios pagados a Odebrecht y distribuidos entre la cúpula gobernante? El primero, sin duda, el ahora aprendiz de canciller, Luis Videgaray Caso, el hombre de las transacciones sucias con olor nauseabundo; después, Emilio Lozoya Austin, uno de los junior que defienden su dinastía y le “rompen la madre”, según dijo, a los demás. Y por la misma senda colocamos al actual director de la paraestatal, José Antonio González Anaya, cuñado, nada menos de Carlos Salinas de Gortari –su esposa es Gabriela Gerard Rivero, hermana de Ana Paula, la consorte del genio del mal-. Un círculo diabólico, apabullante, que carcome al espíritu nacional.

Desde luego, quedan pendientes revisar los estados de cuenta –lo que se debe hacer ya con la debida autorización judicial-, de Enrique Peña, de su tío y mentor Arturo Montiel Rojas y, por supuesto, del Gran Gurú, Carlos Salinas. Entonces, sabremos la verdad porque, desde luego, la declaración de bienes de estos personajes ya la perdió el tiempo, remedio infalible de los corruptos.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
09 Noviembre 2017 04:00:00
Términos confusos
Suelen, en nuestro México querido, confundirse todos los términos. Durante mi último viaje –el último, de verdad- a España nadie pudo explicarme porqué al sismo le llaman seísmo, ícono se transforma en icono –sin acento- y a los cacahuates les conocen como cacahuetes. Ahora mismo caigo en la cuenta que el corrector automático no subraya ninguna de las tres acepciones anteriores, es decir sendas se dan por válidas de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En la misma línea, en territorio otrora azteca, olmeca, maya y de tantas etnias oaxaqueñas y chiapanecas, suele cambiarse hasta el sentido de las denominaciones para convertirlas en lo contrario de lo postulado: como si correr significara permanecer parado.

En política la cosa es todavía más grave. Solemos poner a la par, cuál si fuesen sinónimos, a la patria, el Estado y la Nación cuando son cuestiones muy diferentes y no hojas del mismo árbol. Patria es un concepto nacionalista, Estado el territorio soberano y nación, claro, la identidad física y social entre los oriundos de una misma tierra. Pudieran encontrarse parecidos pero no son similares uno del otro y no pueden utilizarse como si de lo mismo se tratara, a menos, claro, que los jilgueros demagogos pretendan manipular a la colectividad con argumentos falaces y evidentemente mentirosos.

Igualmente suelen aparejarse la presidencia de la República y la banda tricolor a la altura de los símbolos patrios: el himno, la bandera, la campana de Dolores. Y no es así, desde luego, salvo el camuflaje oblicuo que llegó a la mayor de las cursilerías cuando Calderón –minúscula- besó el escudo nacional sobre una banda que ya no le pertenecía, abusando de la distensión que él no tuvo por la vergüenza de unos comicios contaminados. No faltaron quienes me insistieron en escribir peña nieto también obviando las mayúsculas. No lo había hecho con Fox ni con el actual mandatario por una sencilla razón: Al primero, le reconozco por haber llevado adelante una cruzada contra el PRI corruptor y hondamente viciado aunque luego no cumpliera sus promesas medulares sobre el cambio; al segundo, lo aceptaba en principio –pese al dispendio oneroso que no fue exclusivo de sus operadores sino de todos los de los diversos partidos, incluyendo al acusador López Obrador quien, por ejemplo, en el Distrito Federal cooptó, desde hace más de seis años, a los más pobres, los ancianos y cuantos requerían de atenciones sociales mínimas; yo le llamaría justicia-, porque, primero, ganó los comicios con una ventaja, ésta sí, irreversible y, segundo, considerando que bastó un fin de semana para lograr lo en apariencia una proeza que levantó el optimismo y luego se convirtió en pesadilla: el Pacto por México con el consenso de los tres poderes de la Unión y los representantes de los tres partidos con mayor representatividad. Fue extraño, eso sí, segregar a los minoritarios, que también cuentan, y al líder con mayor capacidad de convocatoria callejera, Andrés Manuel López Obrador, quien hubiera su convocatoria si deja la mano presidencial tendida. Luego, el pacto murió por inanición.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
08 Noviembre 2017 04:00:00
Los Dramas de EU
Hace un terrible año. Lo dije y lo repito. Entre los dramas políticos de gran envergadura que me ha tocado atestiguar respecto a los Estados Unidos, el mayor fue la victoria de Donald Trump, hace un año, prevista por nosotros –también lo expresamos en una decena de conferencias con datos bastante duros-, desde la información contundente recabada en los entretelones del poder. La CIA, la NSA y el FBI sabían, desde mucho antes, cuál sería el desenlace. Y los comicios “apretados” fueron solo coreografía barata. La democracia nunca ha sentado reales ni allá, ni aquí, ni en ninguna parte. Menos en Rusia.

Cuatro dramas, digo. Comencemos con el asesinato de John F. Kennedy en noviembre de 1963; era yo un niño pero no me despegué del televisor hasta que presencié en directo como acribillaba Jack Ruby a Lee Harvey Oswald para cerrar así el pálpito de la conjura que estaba a punto de descubrirse. Pese a ello, los conspiradores jamás fueron juzgados y los autores materiales del magnicidio, no Oswald, el chivo expiatorio, se refugiaron en el rancho texano del potentado mexicano Juan Nepomuceno Guerra, el mismo que se inventó al “capo de capos” Juan García Ábrego, cabecilla del cártel del Golfo hasta su aprehensión pactada, muy cerca de Monterrey.

Nunca nadie investigó la ruta; ni uno solo de los agentes policiacos que intervinieron antes, durante y después del terrible crimen fueron más allá de sus narices. La muerte del demócrata se saldó con la guerra de Vietnam y el control absoluto de la Casa Blanca por parte de las jerarquías militares a las que Kennedy había pretendido ponerles el alto. Un poder por encima de la presidencia, como siempre. Aquí y allá. Ahora se señala a Adolfo López Mateos en condición de agente de la CIA en torno de toda esta farsa.

En 1974 cayó Richard M. Nixon, acaso uno de los más brillantes políticos de su generación, a consecuencia de una intriga barata mal operada. Pero no fueron los hechos de Watergate –el edificio en Washington que era sede del Partido Demócrata y que fue hollado por los espías del presidente-, los determinantes en la ruina política del mencionado mandatario. Al ser atacado, fuertemente, acosado diríamos, pareció una culpa que no pudo eludir: Haber evadido impuestos años atrás cuando ahorraba lo necesario para lograr llegar a la Casa Blanca luego de haber perdido la carrera con Kennedy, por una nariz. Para ello pasó por los fríos cuerpos de sus hermanos, cuyas desapariciones tempranas facilitaron la enseñanza superior de Richard, y de sus adversarios políticos John y “Bob” Kennedy; solo a partir de entonces pudo observar de cerca la mansión de la avenida Pensilvania. Y hasta logró su reelección, en 1972, para sumirse dos años después en el escándalo que lo llevó a la perdición. Y, claro, apareció en el horizonte un timorato, el vicepresidente Gerald Ford, fácilmente manejable y adicto a dos cosas: Vacacionar con frecuencia y colocar las piernas sobre el escritorio de la oficina oval. Solo por eso se le recuerda.

Sobre lo sucedido en 2011 la realidad es bastante distinta a la presentada oficialmente. La trama perversa se descubrió cuando fue evidente que ningún avión se había estrellado en el Pentágono, como se dijo –las pruebas son concluyentes cuando no hubo fotografías del fuselaje de la aeronave-, sino que se dio una explosión desde dentro del supuestamente impenetrable bunker. En cambio, los ataques en Nueva York, preparados por los fundamentalistas de Al Qaeda, no tomaron descuidados a los ejecutivos ni a la comunidad judía que pudo avisar a quienes trabajaban en las llamadas “torres gemelas” de lo que vendría; hubo excepciones, desde luego, pero la mayoría no acudió a laborar aquel 11 de septiembre. (No vayan a confundirse; este comentario está fundado en investigaciones y no en antisemitismo alguno, una posición que aborrezco).


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
07 Noviembre 2017 04:00:00
Contra Presidentes
No será ahora la primera vez que se denuncie a un presidente de la República o algún exmandatario mexicano. Por desgracia, la impunidad ha sido el signo permanente de las afrentas en contra de una ciudadanía, cada vez, en mayor estado de indefensión. Ahora mismo se le vende la idea de que solo votando se podrá evitar la catástrofe del continuismo cuando ninguna regla ha cambiado y el juego pernicioso nos somete a una parodia electoral verdaderamente infame.

Bastaría citar la impunidad que cobijó al señor Fox, cuando reconoció haber intervenido en las elecciones presidenciales de 2006 y exaltar que, al fin de cuentas, había vencido a Andrés luego de aquellas jornadas cuando defendió su postura, aunque perdiera el fuero, sin dejar de ejercer su mandato en la Ciudad de México en abril de 2005. Parece increíble que hayan pasado ya más de doce años desde aquel desencuentro que debió marcar, sin duda, el fin del sistema, que se mantiene intacto, y solo dio lugar a una nueva farsa a favor de la derecha y con la anuencia de un desgastado priísmo que debió conformarse con el tercer lugar en aquella justa hasta que aseguró su retorno, en 2012, llevado de la moda mediática y creando a un maniquí atendido por los peores para modificarle vestimenta y movilidad hasta en los labios... aunque solo sea para decir tonterías.

En fin, a través de la historia, José López Portillo fue denunciado por el maestro Ignacio Burgoa Orihuela, incomparable jurista, por haber endeudado al país sin bases ni siguiendo los ordenamientos constitucionales; después, Carlos Salinas fue emplazado en la embajada de México en Dublín, donde fincó su residencia, para declarar respecto a los magnicidios cometidos bajo su gestión; y más adelante Ernesto Zedillo, en funciones presidenciales, fue citado ministerialmente para dar su versión de los mismos por su cercanía con las víctimas... y los victimarios, entre ellos el célebre doctor de las tinieblas, José María Córdova Montoya.

Finalmente, luis echeverría fue emplazado para responder sobre el genocidio de Tlatelolco, en 1968, y optó por ampararse para reducir la presión, si bien no pudo evitar que lo jalonearan y maltrataran a la salida de la Fiscalía para investigar “los delitos del pasado” que continúan repitiéndose en el presente y, en no pocas ocasiones, como secuelas de los mismos, con los personajes que influyeron determinantemente en los mismos, digamos Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones.

No es extraño, por tanto, que se denuncia a los mandatarios o a los ex; lo sorprendente sería, como creo sucederá con Peña, que se les lleve a juicio, así sea internacional, y se les someta por sus agravios contra los mexicanos. Solo el siete por ciento de quienes integran la sociedad le avalan –obviamente por complicidad con empresarios mayores o falsa lealtad dentro de la burocracia dorada-, y esto es suficiente para admitir su vulnerabilidad cuando deje un cargo, el de mayor responsabilidad ejecutiva, al que infamó al grado de perder respeto y destino.

Portar la banda tricolor no exenta a los presidentes de cumplir con sus deberes sino que los acrecienta. Tómenlo en cuenta los 78 aspirantes independientes y los demás precandidatos que buscan la bandera de alguno de los desprestigiados partidos.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
05 Noviembre 2017 04:00:00
Vienen más golpes
Hace un año, los debates camarales concentraron la atención en la posibilidad de legalizar la marihuana, favoreciendo con ello a la nueva aristocracia de la que forman parte destacada los Fox, la pareja expresidencial, mientras el país perdía soberanía e identidad por el Acuerdo –o Tratado- de Asociación Transpacífico. México, como nunca antes, está a la deriva y ya no depende de sí mismo para observar el futuro ni con miras a forjar su destino. Como nación estamos en jaque frente a las grandes potencias del orbe.

Por cierto, en México señalamos como tratado lo que para Estados Unidos es un “acuerdo”. La diferencia no es poca: Un acuerdo se centra en la relación con otros países basado en el mutuo consentimiento y con obligaciones marginales; puede incluso considerarse como un acto de amistad y nada más, esto es sin protocolos mayores para su eventual cumplimiento y con facilidades para salirse del mismo sin sanciones de ninguna clase.

En cambio, un “tratado” implica el cumplimiento cabal de obligaciones y las consecuentes sanciones por negligencias o fallas en un rango mucho más elevado y con límites y derechos perfectamente establecidos. Esto es: Al firmarlo un gobierno se compromete a no desviarse del rumbo establecido ni cuando ocurra una alternancia de partidos o un cambio sustantivo en la estructura gubernamental. La diferencia es, por tanto, tan grande como la ignorancia de los legisladores sobre las diferencias entre un mero acuerdo y un tratado... pese a que el de Libre Comercio de América del Norte ya tuvo efectos, no muy favorables, en nuestro territorio. Bien se haría en evaluar sumas y derroteros en esta hora de incertidumbre.

En fin, el “Tratado Transpacífico” obliga a los signatarios a someterse a reglas que rebasan a las normativas locales, incluyendo a la Constitución, para favorecer a los grandes consorcios –tienen que serlo para participar en la rebatiña de las concesiones-, y no a los intereses generales, ni siquiera a los empresarios cuyas posibilidades no sean macro y no integren el muy selecto grupo de los grandes multimillonarios, por lo general avocados a tres rubros fundamentales: La minería, las comunicaciones –en maridaje con el poder público- y la cerveza, las grandes fuentes de la riqueza amoral.

De esta manera, el pretendido tratado –impuesto por los financieros de Wall Strett-, no concede mayores posibilidades ni intervenciones a los pequeños y medianos inversionistas y acoge a los grandes, cuando menos con liquidez superior a los mil millones de dólares –el mínimo para ocupar un sitio dentro del listado del semanario Forbes en donde se excluye, sospechosamente, a los presidentes y exmandatarios con fortunas superiores-, y capacidad para cumplir los requisitos para hincarle el diente a las naciones subdesarrolladas con ganancias triplicadas de inmediato y la consiguiente depauperación de las regiones circundantes al Pacífico, en Estados Unidos, Canadá y Asia fundamentalmente si bien excluyendo a China, la gran adversaria contemporánea de las potencias de occidente.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
03 Noviembre 2017 04:00:00
Dineros muertos
Cuando los clérigos y curas combaten al juarismo, desde el púlpito o a través de maestros religiosos que cuestionan al Benemérito bajo la teoría de que el Tratado MacLane-Ocampo fue un acto de traición y no una estrategia convenida para el final del genocida Maximiliano, el barbado enajenado de Miramar a quienes los traidores conservadores –cuya semilla germinada es azul-, le hicieron creer que el pueblo mexicano los vería con beneplácito y este solo lo hubo cuando se escucharon aquellos cánticos de ¡Adiós, Mamá Carlota!

Con un país devastado, sobre todo en cuanto a la falta de brazos y la ausencia de fondos, Juárez no tuvo opción sino la de las Leyes de Reforma en donde, entre otras cosas, expropió los llamados “bienes de manos muertas”, territorios extensos e improductivos en manos del clero que atesoraba gran parte del suelo patrio por “pura devoción” mariana. Esta, y no otra, significó la satanización del inmenso Indio de Guelatao, que perdura de manera ignominiosa en las aulas de los colegios “privados” –desde legionarios hasta maristas-, y que debiera causar vergüenza a quienes lo señalan porque, con ello, exhiben su falta de humanidad y la ambición ilimitada por lo material. No cuenta el espíritu individual del amor –social- ni la conciencia colectiva.

Así, ahora, en la misma línea conductora, los politicastros que conforman al régimen más corrupto de la historia, juegan con los dineros de manos muertas, aquellos que generan los mexicanos y duermen la larga pesadilla de la corrupción, como si fuesen ahorros de las prominentes familias y herencias para retirarse del mundanal ruido de las necesidades a afrontar cotidianamente y arrinconarse, especulando, con la única misión de exaltar a sus cómplices del Gobierno; son quienes conforman el penoso siete por cierto que apoya al régimen peñista, no los burócratas ni el Ejército como algunos explican torpemente.

Son esos mismos recursos los que sirven para administrar las campañas proselitistas, ya iniciadas de hecho, pese a la promesa de usar esos fondos –con un tope de 486 millones por partido-, para auxilio de los damnificados por los terremotos de septiembre pasado y la consiguiente reconstrucción de capillas, edificios y viviendas en regiones abandonadas a su suerte: en Jojutla, por ejemplo, un ventarrón derribó, hace unos días, la deficitaria estructura de las aulas “reconstruidas” –ya vimos que no- con materiales baratos y poco resistentes. Claro, ello llevará a volver a empezar con las consiguientes concesiones a los socios del peñismo, el más deplorable de la historia moderna, y cuya estructura resiste, por la inercia presidencial, los escándalos de Odebrecht, Higa, Norman Foster y socio –el yerno de Carlos Slim Helú-, y demás constructoras rebosantes de prestanombres-socios.

No puede negarse que el asco es tremendo y ya va a la par con el rencor. Y sólo los pueblos masoquistas, como lo ha sido México en diversos momentos, pueden arrostrar el ignominioso signo de los dineros muertos en manos de los muy vivos hijos... de la política.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
02 Noviembre 2017 04:00:00
Cuento de terror
En la residencia oficial de Los Pinos se han consumado algunos de los cuentos de terror más espeluznantes de cuantos, seguramente, han leído o visto a través de las múltiples series de televisión que, al final, dejan por allí una secuela de sicópatas imitadores, como los asesinos seriales de Ciudad Juárez por ejemplo que no solo se quedan en la franja de los feminicidios, y alientan la violencia cuyas secuelas acaban por “sorprender” a quienes no entienden ni buscan los orígenes.

Como los juegos cibernéticos cargados de matazones virtuales publicitariamente blindados con la falacia de que estimulas las células cerebrales... para matar. Y nadie se preocupa por el sensible deterioro de un amplio sector de nuestra juventud, el futuro como la observo mirándola a los ojos, que parece atrapada por el incesante coloniaje anglosajón que nos impone sus tradiciones –el “Halloween” por ejemplo-, y nos arrastra a un espacio en donde las mascotas no deben hacer esfuerzo alguno para ganarse techo y sustento a diferencia de millones de seres humanos desprotegidos e incluso marginados de cualquier posibilidad de confort. Mientras este desequilibrio persista no podremos hablar de justicia social ni aceptar los cánticos demagogos de los jilgueros que ofrecieron donar sus prerrogativas partidistas a los damnificados y ahora se esconden.

El terror nace de la casona de Chapultepec, arrebatada al patrimonio de los mexicanos cuyo bosque urbano era más amplio y estaba menos contaminado –ahora los malos espíritus se aparecen de pronto por Parque Lira y cerca de Molino de Rey-, por el indecoro de la clase política, no solo la oficial, sino también la oposición que transa con la superioridad a cambio de migajas. Por ejemplo, los fraudes en el Estado de México y en Coahuila se arreglaron soterradamente convencido a las dirigencias de Morena que no escandalizara para no mostrar el talante “violento” de Andrés o archivar la denuncia periodística, mal elaborada, sobre el nivel de vida del panista Ricardo Anaya Cortés y las fortunas familiares –de las que él no es acaparador-.

El Estado de México a trueque de mostrar a un civilizado Andrés que calla; y Coahuila por el rescate del prestigio de Anaya. Vamos bien, requetebién, en la puesta en escena de nuestra singular democracia. Mientras, claro, a la ciudadanía se le miente, se le da atole con el dedo y se le defrauda con descaro. A estos niveles hemos llegado.

No es necesario, entonces, contar que Carmen Romano de López Portillo jugaba a la güija en donde hoy se encuentra e despacho presidencial ni que el Papa Juan Pablo II aceptó oficiar una Misa privada para la madre del mismo mandatario, José el soñador quien se declaró agnóstico. Tampoco hablaremos del primer niño que correteó por sus jardines, Cuauhtémoc Cárdenas, y quedó prendado por ellos al grado de que se desprende de su ser material para revolotear por los mismos. Ni, mucho menos, las pláticas privadas de Díaz Ordaz con la parca en aquella tarde-noche del 2 de octubre de 1968; tampoco el andar esquizofrénico de Echeverría –quien ya cuenta con 95 años-, el jueves de Corpus de 1971. ¡Y para qué contarles los sustos que se ha llevado Peña con sus pesadillas de su futuro inevitable!


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
01 Noviembre 2017 04:00:00
Nuestras carcajadas
Es de carcajada. Los señores Fox, sobre todo él durante su campaña, asumieron que encabezarían un cambio estructural y no hicieron otra cosa que proclamar el continuismo arguyendo ignorancia sobre los avances logrados por el zedillismo, la era de la mayor simulación de cuantas recordemos, y elevado al señor Ernesto a la posición de adalid de la democracia por haber prohijado, con sus acciones empobrecedoras, el clamor contra el estado de cosas y luego procediendo con los consejos de la Casa Blanca para llevar adelante una transición sin sobresaltos; y esto, como sabemos, fue su mayor aportación.

Y, desde entonces, el continuismo, antítesis del cambio, se convirtió en el único proyecto de una derecha cortada a la medida del sistema, esto es del engendro priísta que impide las transformaciones sociales y decide cuanto le viene en gana contrariando, de esta manera y muchas otras, la soberanía popular. Esto es, aunque se nieguen a aceptarlo, la clase política le ha dado a los mexicanos un golpe de Estado técnico con innumerables consecuencias, entre ellas la fusión ignominiosa de dos males que han carcomido a la estructura política nacional: El presidencialismo, mal antiguo, y la partidocracia, desenlace de la fútil pluralidad pretendida para fines de exhibición con vista hacia el exterior; por dentro bien sabemos que extender el número de curules y escaños en el Congreso solo ha servido para vulgares acuerdos de las dirigencias con sabor profundo a chantajes.

Por todo ello es inadmisible que solicite unidad el señor Peña Nieto, encumbrado ya como el peor mandatario de la posrevolución acaso solo detrás del “chacal” Victoriano Huerta Márquez, si bien este alcohólico célebre solo duró poco más de un año en el ejercicio del poder –con invasión estadounidense de por medio-, lo que extiende el efecto dañino de la administración federal en curso, insensible y penosamente antinacionalista.

¿Unidad para alcanzar el cambio, como dijo el señor Enrique? Tenemos a una nación brutalmente lastimada por la reiteración de las ofertas incumplidas y la irreverencia contra un colectivo mancillado por la demagogia, siempre al alza, que pretende hacernos creer, una vez más, en la unidad nacional para “concretar los cambios” cuando ya está el señor Peña por terminar la primera mitad de su deplorable sexenio y no es capaz de demostrar resultado alguno salvo la cada vez mayor descomposición del tejido social y político.

Sobre este punto no hay engaño. Están a la vista sus derrapes y sus reacciones viscerales que nos han llevado al abismo de un triunvirato oculto –Cienfuegos, Osorio, Nuño-, asido al presidencialismo autoritario pero con el mandatario rehén de quienes lo resuelven todo a sus espaldas mientras el personaje central camina como los caballos de los picadores: Con los ojos vendados ante el peligro para no huir de ellos. Cada vez se mueve menos y habla de más –Aurelio Nuño Mayer, ya no está a su lado para atajar algunos de sus caídas semánticas-, sin considerar que la sociedad toma sus palabras en sentido contrario, incluyendo los pomposos anuncios de sus obras magnas, como el proyecto para el aeropuerto capitalino tazado en casi doscientos mil millones de pesos y cuyo avance apenas es del uno por ciento en más de un año de dimes y diretes; eso sí, las comisiones ya fueron dadas por adelantado y llegaron a las manos cómplices.

No hay cambio, por supuesto, si observamos la aparición de nuevas fosas clandestinas en Carrizalillo, Guerrero, entidad sostenida sólo por el nuevo gobernador, Héctor Astudillo Flores, quien ha dicho con signos de admiración que no habrá lugar para la impunidad durante su gobierno mientras el asesino y ladrón, ángel aguirre rivero, su predecesor, se cubre con el manto de los intocables de un sistema fuera de cualquier órbita de honorabilidad.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
31 Octubre 2017 04:00:00
» La guerra electoral
De hecho, más allá de los calendarios impuestos por el INE de las mil truculencias, el proceso electoral con miras a la “renovación” de la Presidencia, hace tiempo inició con las consabidas rebatiñas: En el PRI, por cuenta la lucha entre el Jurásico y los no militantes con José Antonio Meade al frente; en el PAN con la escisión de la ex primera dama y los juegos de ajedrez del niño maravilla; en el PRD al perder su identidad aliándose con su antagonista histórico; y en MORENA ampliando coberturas a costa de recoger a los priístas resentidos. Todos pierden coberturas limitadas, porque su base de incondicionales baja cada día, mientras la mayoría de los presuntos votantes NO se sienten representados por NINGUNA de las opciones conocidas y ni siquiera con los aspirantes “independientes” que perderán una millonada a excepción de Margarita y “El Bronco”, financiados con excelencia.

Las batallas han dado inicio, desde luego. Pero acaso la mayor de ellas se libra en las redes sociales a donde tienen acceso casi gratuito –hay quienes pagan sumas enormes por los “Me Gusta” y la cooptación de cibernautas que se ríen de los abanderados desesperados en un ámbito en el que la protesta domina, y de sobra, por las muchas afrentas, precisamente, contra la libertad. Ya no es necesario tener un espacio costeado por el gobierno o sus cómplices para denunciar la barbarie cotidiana contra el periodismo.

La intensa comunicación que existe ahora –impensable en otros tiempos-, pese a la cercanía con las noticias incluso las de territorios alejados no ha logrado todavía contrarrestar la influencia de los malos gobiernos cuya estrategia ruin ha sido la de buscar descalificar a quienes hacen uso de las redes para hacer crecer las voces comunitarias. Los llamados “hackers” o los “bots”, al servicio, sobre todo, de la clase política, también la supuestamente opositora, desvían el propósito central, cuando menos entre los cibernautas mexicanos, de extender las manifestaciones en contra de un gobierno corruptor y asesino.

En el linde estamos entre el conformismo, extendido ya por décadas, y el estallido que algunos comienzan a mencionar como una alterativa ante la ausencia de salidas y de desfogues para una sociedad en estado de indefensión. Como he venido repitiendo: ¿Cómo confiar en quienes proponen votar por ellos si no han sido capaces de defender los sufragios en las últimas dos contiendas presidenciales y en la mayor parte de las estatales? Andrés, por ejemplo, se acabó sus créditos ante su débil reacción, casi nula, frente al escandaloso fraude en el Estado de México; y Ricardo Anaya, muy bravito al principio, dejó llegar al precipicio a su candidato en Coahuila, Guillermo Anaya, luego asfixiado por los laudos que fueron reduciendo los gastos excesivos, inmorales, del priísta Miguel Ángel Riquelme. ¡Y pretenden jugar con las mismas reglas en ruta hacia Los Pinos! De carcajada.

Ninguna acción ha servido, hasta el momento –ni el cuestionado plantón de 2006 que, incómodo, no concluyó con un derramamiento de sangre como deseaban algunos oficialistas pese a ser injustamente estigmatizado-, para frenar a los devastadores hijos del establishment, empeñados en jugarnos el dedo en la boca.
Sí, las guerras abiertas son muchas. La cibernética, por el momento, va a ser más ardua porque, espero, si tienen un poco de decencia –el mínimo-, las dirigencias partidistas no podrán utilizar sus prerrogativas previamente donadas a los damnificados por los terremotos de septiembre pasado; si hay campañas demostrarán que sirven a la oligarquía y no a quienes aseguran representar tantos farsantes.
¡No queremos campañas proselitistas!
29 Octubre 2017 04:00:00
Jugar a ser sabios
Hay quienes juegan a ser sabios, en política cuando menos y también en materias belicosas, proponiéndose siempre como quienes tienen la razón y sin admitir réplica posible ante sus particulares dechados de supuestas verdades inescrutables; su sola posición los pinta aunque, mientras más lejos lleguen serán, en la misma proporción, repudiados y marginados del debate social. Pretender estar por encima de los demás para juzgarlos, sin más argumentos que los superficiales mitos de sus iconos, es la senda que conduce con mayor rapidez hacia el autoritarismo. Hoy y siempre.

El juego, por ende, ya comenzó. Basta cuestionar las tendenciosas encuestas, muy retrasaditas, que colocan a ¡Miguel Ángel Osorio Chong! y a la escindida panista Margarita Zavala a la par con Andrés Manuel, para cargar con el miserable azote de quienes, al carecer de razones, descalifican a cuantos señalan el hecho como el primer brote real de intolerancia y manipulación de la carrera por la sucesión presidencial. Esto es: si no se está con el “chino” o con la “ex primera dama” es porque ya está dentro de los cauces de López Obrador aunque a éste se le cuestione, igualmente, por tantas malas compañías, entre ellas la intolerancia y la soberbia que lo aísla irremisiblemente, que lo llevan a dividir y no a sumar.

Hace diez meses, ante mis puntos de vista sobre las candidaturas independientes y el anuncio de que podría incluirme con el favor de lectores, amigos y simpatizantes que lo solicitaron así, llovieron intemperancias –muchas menos que las adherencias-, porque eso sólo serviría como una suerte de esquiroleo “para restarle votos a AMLO” –textualmente- y hacerle con ello fácil la carrera al PRI y al PAN. Se olvidó mencionar que en la derecha los enfrentamientos entre el ex mandatario, felipe calderón, y la dirigencia del partido, encabezada por el joven ambicioso que parece haberse metido la candidatura a la bolsa, Ricardo Anaya Cortés, pulverizan a la militancia e incluso la ahuyentan para regocijo de quienes calculan que la continuidad podrá darse, a favor del PRI, con apenas el 20 por ciento de los sufragios, una especie de trampa a la democracia que nunca ha sido ni, al parecer, será.

Pero, además, los quejosos, generalmente partidarios del inquieto tabasqueño y de su MORENA, parecían olvidar un hecho de cuya veracidad y contundencia no pueden dudarse: fue Andrés Manuel, y nadie más, quien causó un tremendo revoltijo en la izquierda, cortándoles las cabezas a quienes lo defendieron de versad con uñas y dientes mientras se rodeaba de la escoria ex priísta, incluso del mayor represor de la historia contemporánea, Manuel Bartlett, bajo el sofisticado pretexto de una “segunda oportunidad” al pie de los ochenta años y cuando el daño ya está hecho y no puede, ni debe, simularse ni ignorarse.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
27 Octubre 2017 04:00:00
» ¿Perdemos con el TLC?
El TLCAN –tratado para nosotros, acuerdo para los estadounidenses, diferencia que para ellos significa poder anularlo sin necesidad de aprobación del Congreso, una condición poco conocida y difundida por los expertos negociadores mexicanos-, no sirvió ni sirve para amainar los rezagos de la pobreza ni para evitar la constante emigración hacia la nación del norte que aprovecha la mano de obra barata de los nuestros y luego los persigue y atosiga para reducir por ello sus emolumentos en una relación vil y sin moral alguna.

Durante el plazo, desde el salinato para acá, los beneficiarios han sido, sobre todo, los grandes consorcios con enorme capacidad financiera, digamos los multimillonarios de nuestro país que figuran en la lista de Forbes –el semanario que maca diferencias de clases in extremis-, y explotan, sobre todo, la minería, la cerveza, las telecomunicaciones y los medios masivos de comunicación, en un apretado grupo de privilegiados con complicidades mayores con la cúpula política, renovada cada seis años mientras los dueños del capital permanecen, especulan y aumentan fortunas a costa de la miseria de los más.

En alguna ocasión, Carlos Slim Helú, dueño de la mayor fortuna entre los empresarios nacionales –con un capital aproximado de 70 mil millones de dólares-, aseguró que su búsqueda era la de construir una sociedad de bienestar y no de consumo; esto es, ofrecer lo indispensable para crecer al parejo y no caer en la descarada especulación con la cual se amarra a los consumidores. Pero fueron palabras que se llevó el viento porque basta revisar las tarifas telefónicas, casi monopolizadas por Telmex y Telcel, para darnos cuenta de las ambiciones sin medida ante la llegada de competidores españoles, protegidos por el nefasto gobierno, entreguista y con tendencias a la nueva colonización con tal de cubrir as espaldas de la malhadada clase política.

Es curioso, Trump se queja de que México obtuvo mayores ganancias por el Tratado-Acuerdo, y puede ser si consideramos la expansión de las compañías norteamericanas sobre nuestro territorio y las consiguientes ganancias que vuelan hacia las grandes ciudades de Norteamérica. Es tan falsa esta postura que no puede ocultar su ruindad, característica innata del “anaranjado pato”, Donald Trump Macleod –sí tiene madre aunque algunos lo duden-, deseoso de pelearse hasta con su sombra, no digamos Norcorea, Siria... y México. ¿Podríamos defendernos si nos declaran estado-fallido antes o después de los comicios presidenciales que marchan, sin desviaciones, hacia un nuevo, grotesco y escandaloso fraude electoral bien blindado por los consejeros del INE?
Por desgracia, ningún acuerdo ni tratado se ha realizado, internamente, para garantizar lo esencial: El andar de la democracia. Y mientras ello no ocurre, el comercio se estanca y se presagia que, al final del TLCAN, México sobrevivirá...

pero será mucho más pobre. ¿Entonces, en dónde quedaron los supuestos réditos que obtuvo nuestro país por el Tratado? Habría que preguntarle a Slim, Larrea Mota-Velasco, Baillères y demás “intocables” bajo el régimen del señor peña, especializado en atraer cómplices y no inversionistas.
La verdad siempre incomoda.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
26 Octubre 2017 04:00:00
» Jugadas chuecas
Pocas veces, por no decir ninguna, en mí ya larga carrera como periodista –no sé si soy el patriarca pero, en todo caso, estoy muy cerca aunque no me siento viejo a mis 65 años-, había observado, alrededor del juego sucesorio, tanta frialdad y tanto desinterés. Hasta hace muy poco, incluso seis años atrás, los momios y las apuestas corrían como si se tratara de galgos en pos de la liebre con la intención, la de muchos burócratas con ganas de ascender o de otros con pretensiones de hacer carrera política –un negocio, en ocasiones, más redituable que el tráfico de estupefacientes-, de colocarse en el equipo del favorecido “destapado”.

Ahora todo parece muy distante y además, en cuanto a la candidatura priísta a la Presidencia, el actual mandatario federal difundió que en su partido debía seguir el viejo ritual político, esto es, la designación por “dedazo”; fue tal el alboroto desatado por este señalamiento que dio lugar a dos reacciones inmediatas:

1.- El acomodaticio –con aspiraciones de traidor que no cumple por cobardía innata-, Emilio Gamboa, señaló que el señor Peña Nieto también viaja en helicópteros para cubrir compromisos personales de tal trascendencia como jugar al golf en compañía de empresarios-cómplices. Lo mismo hace el tal Gamboa pero decidió contraatacar para cubrirse.

2.- El pobre “iraquí”, Enrique Ochoa Reza, dirigente nacional del PRI gracias a la chistera presidencial, aseguró que la nominación se daría por el voto de los convencionistas, todos ellos militantes y no simpatizantes –como el caso de José Antonio Meade, detalle que lo hace menos pestilente a los ojos de la ciudadanía porque no arrastra los pecados del jurásico priísta, y dejó hablar a César Camacho Quiroz –conocido por la “cesarina” por sus buenas relaciones con Emilio Chuayffet Chemor-, para asegurar que el “dedazo” pertenecía a la prehistoria política a la que el mismo interlocutor, Gamboa y Manlio Fabio Beltrones, entre otros, pertenece en grado de velocirraptor.

La realidad es que la condición primera se impondrá para disgusto de los prehistóricos “dinosaurios” de un partido que, al comenzar la justa presidencial –a finales de noviembre, dicen-, marchará en tercer sitio en cuanto a las preferencias de los presuntos electores que se calculan, con el sesenta por ciento del padrón, 48 millones aproximadamente. De acuerdo a las cuentas, incluyendo la pulverización estratégica de las distintas corrientes ideológicas, bastará con el veinte por ciento del listado electoral para ganar los comicios, con el ochenta restante de uñas. Una democracia como quiso construir el PRI con sus acompañantes, con el PAN a la cabeza, a través de cuatro sexenios, esto es desde la deplorable gestión de Ernesto Zedillo, el gran simulador.

Y estas son sOlo las jugadas chuecas del priísmo; en la oposición, por desgracia, las dirigencias parecen desbordadas –excepto en la MORENA de Andrés en donde privan las antiguas estrategias mussolinianas en torno a una figura central-, como si dieran patadas de ahogado que no conmueven a nadie. Absolutamente.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
25 Octubre 2017 04:00:00
» Peña, el corrupto
Hace unos días conducimos al señor Peña al inframundo de la corrupción, citándolo como la cumbre misma de esta condición cuyas garras han destrozado al espíritu nacional. Algunos de los seguidores de Facebook, acaso prejuiciados por sus propios intereses, alegaron que no podía dársele a este mandatario esta graduación a sabiendas de otros que, de acuerdo a sus propios cálculos, le robaban protagonismo, sobre todo Carlos Salinas de Gortari a quien Andrés, el icono de la izquierda, califica como el mafioso mayor e incluso llegué a escucharle un juicio preciso contra él:

“Lo mío contra salinas –me dijo López Obrador hace años, cundo aún nos visitábamos mutuamente para almorzar platillos yucatecos-, sí es personal; y lo es porque no quiero que mis hijos y los hijos de éstos vivan en un país dominado por delincuentes; y él es quien encabeza a todas las mafias”.

Tal pensamiento lo ha sostenido, con una terquedad que raya en la obsesión, y acaso le ha servido para situar en el pasado sus fobias con tal de no entablar forcejeos con los pillastres actuales en el poder, concentrándose en las dirigencias partidistas, incluyendo su antiguo instituto, el PRD, en donde un buen porcentaje de la izquierda permanece con tal de no sumarse a la gesta de la egolatría en torno al tabasqueño más célebre de los últimos tiempos, desde Carlos Madrazo Becerra por decir, de quien parece, en ocasiones, su heredero, por encima de las ruindades políticas de Roberto, el hijo descarriado del priismo rastrero y cómplice, al que su progenitor detestaba, y cuyas aspiraciones presidenciales sucumbieron, rudamente, en 2006.

En materia de corrupción, en ninguna época se habían alcanzado los niveles actuales y, como ya señalé, basta con observar los rubros petroleros y de constructoras favorecidas, in extremis, para situar los grados de inmoralidad pública del régimen federal todavía en curso. No hace falta ser auditor “profesional” para percatarse de los excesos, sin precedentes, del mandatario y su familia, favorecedores de comisiones millonarias como nunca antes. El señalado salinas, a la par con el olvidado Miguel Alemán Valdés, a quien se catalogó como ladrón porque por todo cobraba comisiones –en la época en la que surgió Emilio Azcárraga Vidaurreta como el zar de la televisión incipiente, nunca llegaron a los extremos brutales de la actualidad; siquiera los mencionados dejaron algunas huellas en infraestructura que paliaron su
devastador desempeño.

Pero lo de ahora no tiene parangón. Han robado a manos llenas y la corrupción ingente se ha extendido por todos los rincones del suelo patrio. En una nación civilizada, ahora mismo estaría enjuiciándose al titular del Ejecutivo federal por peculado, lavado de dinero y acuerdos soterrados non santos en medio de decenas de escándalos que por extensos saltaron a la opinión pública pese a los intentos de ocultarlos, como en el caso ominoso de la matanza de Tlatlaya, en el Estado de México, que llegó a nuestras manos seis meses después de ocurri y gracias a los servicios de la AP, la agencia de noticias estadounidense que exhibió fotos de aquella masacre sin “responsables” hasta hoy.

¡Y miren que hemos aportado datos como la sombría ruta de los ochenta millones de dólares que el ejército encontró en una casa de seguridad en San Pedro Limón –la pequeña población donde ocurrieron los hechos- y cuyo destino no pudo ser otro que las oficinas del general secretario y del “comandante en jefe”!

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
24 Octubre 2017 04:00:00
» Gobierno Paralizado
Un gobierno sin pilares se derrumba, salvo en México en donde, como lo atestiguamos hace treinta y dos años tras los terremotos que colapsaron varias sedes oficiales, las acciones corren por inercia y nada sucede cuando llegan los movimientos telúricos de la política. Recientemente lo observamos con la salida, desde hace semanas concertada, de Raúl Cervantes Andrade de la Procuraduría General, el tercero de lo que va del sexenio peñista, cuando tiró su renuncia, en una comparecencia en el Senado con tintes de rabieta –“no quiero prensa, es una reunión privada”, argumento inadmisible cuando se daba en el recinto de la Cámara Alta y el personaje era funcionario público-, por considerar que su figura -¡qué importancia se dio!-, detenías las iniciativas de los operadores de Los Pinos.

Se fue Cervantes Andrade –el segundo apellido es necesario, no sea que Aurelio Nuño lo confunda con “el manco de Lepanto”-, sin sutilezas ni sorpresas acaso como él pretendía, en los prolegómenos de los inefables “destapes” de candidatos y con la Procuraduría General convertida en un espejismo irrelevante, por donde pasan los criminales que el sistema lincha y son más fuertes las ausencias de quienes ejecutan y siembran el terror por todo el país.

Los otros procuradores “peñistas” fueron Jesús Murillo Karam, integrante del grupo hidalguense cuya salida –por enfermedad, dijeron-, redujo la operatividad de su coterráneo, Miguel Ángel Osorio Chong y acaso lo hundió en las redes de complicidades tejidas por el primero; luego siguió la abogada “televisa”, Arely Gómez González-Blanco a quien recibieron con la peliculesca fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán por aquel túnel en donde hasta sus pantuflas dejó. Si le sirve a éste de consuelo yo podría devolvérselas, previa gestión con un amigo mío. ¿Cómo es que no se han inventado una serie como la de la “Fiscal de Hierro”, en donde se pinta, de cuerpo entero y con bastante acierto, al nauseabundo proceder judicial en México? Sería un éxito si se da cuenta de los encuentros del célebre “capo” con algunos miembros del gabinete peñista y de otros infiltrados en la oposición como, digamos, Emilio Gamboa y Manuel Bartlett. Si quieren más nombres no cabrían en este espacio.

Y luego, Cervantes. ¿Alguna de las graves afrentas contra los mexicanos fue atendida? Ni siquiera los palpables casos de corrupción –Higa, Odebrecht y Norman Foster con su aeropuerto empantanado-, ni las masacres humanas cometidas en Tanhuato, Tlatlaya, Allende –en tiempos de calderón-, Apatzingán ni las cientos de desapariciones forzadas, entre ellas las de los normalistas de Ayotzinapa que pusieron a esta población de Iguala, Guerrero, en el mapa de los horrores y la barbarie.¡Y ya hasta hubo alternancia en esta entidad... a favor de un priísmo igualmente matón y repulsivo! Nunca sale ganando la sociedad.
México, traicionado y ofendido, reclama justicia y se encuentra con sitios vacíos... hasta que pasen unas elecciones ya, desde ahora, amañadas.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
22 Octubre 2017 04:00:00
» Para ser millonario
El argumento central para ser millonario, en la versión de la muy afamada actriz Angélica Rivera Hurtado, sobrina de un expresidente y esposa del actual mandatario gracias al enlace entre una divorciada y un viudo que no mantiene a uno de sus hijos fuera de matrimonio, es que ella “ha trabajado toda su vida”; además la calidad de sus actuaciones –la mejor fue la del martes 18 de noviembre de 2014, efeméride del sacrificio de los hermanos Serdán en Puebla-, le permitió ir aumentando sus condiciones y tasas profesionales hasta convertirse en la estrella más brillante del firmamento farandulero.

Tengo curiosidad por preguntarle a otras brillantes y hermosas artistas de la pantalla chica –digamos Adela Noriega, quien tuvo un hijo con Carlos Salinas, Bárbara Mori, o más atrás, Verónica Castro, quien fue cuñada de Angélica, o Lucía Méndez quien perdió la competencia con Marta Sahagún en la caza de la zorra, perdón del señor Fox-, quienes cubrieron muchas horas de videos con efectos multinacionales, si tuvieron tratos parecidos con una empresa bastante ahorrativa al grado de que, como me contó un corresponsal de guerra en Madrid hace años, ni chalecos antibalas brinda a sus informadores en las zonas de alto riesgo. Nunca entenderé este tipo de miserias ni la escala de valores de los millonarios.

Unas horas antes del espectáculo presidencial, con La Gaviota como gran protagonista, hace un año, fueron asesinados dos sacerdotes en la sierra de Guerrero, allí en donde no entra el ejército por “prudencia” considerando que intervenir en ello sería violar la soberanía estatal y la autonomía municipal, valores bastante caducos en la praxis lo que demuestra el hecho de que el Gobierno federal envía a sus genízaros a cualquier región sin medir acuerdo alguno con las autoridades estatales, como si actuar o no en momentos de alto riesgo fuera una decisión discrecional de los comandantes de las zonas 27 y 35 de la caliente entidad.

Los sacerdotes John Senyondo y el de San Miguel Totolapan, Ascensión Acuña Osorio, fueron acribillados por una de las células más radicales de “Guerreros Unidos”, el nuevo cártel que mantiene bajo sus órdenes no solo a las policías estatales y municipales sino igualmente a los comandantes de zona a quienes mantiene muy quietecitos con el reparto de una buena parte del botín. No es necesario ser muy conocedor de la geopolítica nacional para llegar a conclusiones como esta. Esto es: Más allá de la “desaparición” de cuarenta y tres jóvenes normalistas –algunos oficialistas justifican cuanto pudo pasarles por el hecho de ser rebeldes, secuestrar camiones y dar pie a “actos vandálicos”, consecuencia precisamente de la burda negligencia oficial, sin el menor sentido del equilibrio-, los sicarios acusados continúan actuando a sus anchas en las narices mismas del comandante Juan Manuel Rico Gámez y de los mil doscientos efectivos castrenses enviados a esa región desde finales de 2012, esto es al arribo de Peña Nieto a la Presidencia.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
20 Octubre 2017 04:00:00
» No queremos campañas
Definitivamente debemos exigir que cumplan, por primera vez, con su palabra: Los partidos políticos con registro hablaron de destinar sus fondos y prerrogativas a la reconstrucción de la Ciudad de México y, sobre todo, de las poblaciones de Morelos, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Tlaxcala y Puebla, terriblemente dañadas por los terremotos de septiembre pasado. Sólo el líder de Morena, quien fue el primero en pronunciarse, decidió donar únicamente el veinte por ciento de sus participaciones económicas destinadas a las campañas por venir en 2018.

Pese a ello, no puede negarse que, a punta de declaraciones y guerras verbales, se ha avanzado y mucho en materia de proselitismo barato. Por ejemplo, la salida de Margarita Zavala del PAN -¿alguien recuerda alguna aportación positiva de esta dama en sus treinta y tres años de militancia en la derecha?-, provocó una suerte de sacudida muy por debajo de la intensidad de los movimientos telúricos que derribaron edificios y dejaron en la indigencia a millones de mexicanos. Sin embargo fue un buen distractor cuando aún no se despeja la emergencia y lo que menos nos importa es escuchar a las plañideras esperanzadas en lo imposible: la victoria de una aspirante independiente, manejada en las tinieblas por su desquiciado consorte, felipe, quien sigue siendo panista en el colmo de la incongruencia, blindada por los estipendios del mismo para poder cubrir los requisitos del INE, inalcanzables para cualquiera que no sea multimillonario.

La guerra comenzó. Ricardo Anaya Cortés, el niño maravilla, estima que Margarita actuó para favorecer al PRI para tratar de borrar sus pecados de complicidad; en realidad, el mayor beneficiario es Andrés quien, cada vez hablando menos, avanza más, gracias a los pésimos oficios políticos de sus adversarios, como él los llama pero a quienes odia por encima de la razón por el solo hecho de atreverse a competir con él, única luz brillante en el firmamento de la clase política.

(Esto, claro, es lo que sostienen sus incondicionales, no yo que lo conozco bien).

Mientras, en el PRI la sorpresa va dejando de serlo. José Antonio Meade se alista para una batalla con los momios en contra, digamos en una condición peor a la del “mariquita sin calzones” –así lo calificó el rufián de Fox-, Francisco Labastida, en 2000, y similar a la de calderón en 2006 cuando todo el sistema le apoyó no para favorecerlo sino, sobre todo, para impedir cualquier posibilidad de victoria de Andrés, visto entonces como el satán de la oligarquía.

Las condiciones han cambiado poco, salvo que el PRI volvió a Los Pinos para dejar de ver su peor versión de sí mismo; y pagará por ello a pesar de la estrategia poco sutil por la cual pulverizan a la izquierda y la derecha sin otro ánimo salvo el de rebajar las cuotas ganadoras: será presidente quien obtenga un poco más del veinte por ciento de los votos.

En fin, NO QUEREMOS CAMPAÑAS políticas. Que se aprovechen los espacios televisivos que mantiene, por ley, el gobierno, para los debates... lo más tarde posible para que no nos quiten el sueño y transcurran como las malas aves de paso.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
19 Octubre 2017 04:00:00
» Parodias partidistas
Llenaron de independientes, algunos conocidos, el único cauce que quedaba para el surgimiento de verdaderos liderazgos naturales dispuestos a aglutinarse para comenzar la epopeya de la verdadera reconstrucción nacional, la del sistema, en medio de una emergencia vigente con miles de damnificados abandonados a su suerte mientras funcionarios inmorales administran las ayudas, enviadas desde distintos países, desviándolas de su curso sin explicaciones de ninguna clase, salvo la reiterada autocomplacencia sobre sus supuestas inocencias. La cereza del pastel de la corrupción.

Los dirigentes partidistas, comenzando con Andrés, siguiendo con el Frente Opositor Ciudadano y concluyendo con el escatológico Enrique Ochoa Reza, del PRI, determinaron, primero, aportar un veinte por cierto de sus prerrogativas –en el caso de MORENA-, para después llegar, en la cúspide de la demagogia, al cien por ciento ofrecido por los partidos frentistas, el PAN, el PRD y su cola el Movimiento Ciudadano –en donde, seguramente, Dante Delgado Rannauro no pudo aguantar más los gritos que le endilgó Andrés, alguna vez escuchados por este columnista-, hasta culminar con el desplante de Ochoa Reza quien ahora “exige” cumplir a los demás con sus ofertas.

Mientras, las escisiones crecen dentro de los institutos políticos y el presunto José Antonio Meade Kuribreña no duda en utilizar un helicóptero oficial para visitar a Vicente Fox Quesada, ahora con dolores en un tendón, en su rancho de San Cristóbal al lado de la sede de su imperial Fundación. Pero, ¿quién se fija en estas cosas, tan poco exhibidas en los medios impresos y electrónicos? Ni siquiera, en no pocos casos, se dieron cuenta salvo en las redes sociales en donde uno de los invitados al affaire político, con la señora Marta en condición de guía y jueza, subió las imágenes irrefutables. Desde luego, Meade sabe quién lo hizo porque, varias veces, se quedó mirando al celularista entrometido. (Es hora de ponerles nombre a los adictos al aparatito que ha cambiado el rumbo de la información).

Por supuesto, es en el Frente –PAN, PRD y MC-, en donde se han observado los golpes de timón más severos con la fuerza intrínseca del miserable Calderón quien no renuncia al PAN, por no dejar, mientras su consorte, la postulante, se aleja en los contaminados riachuelos de aguas negras con residuos de la clase política mexicana. Con ello, y la pulverización de independientes con capacidad económica para costear las firmas requeridas –casi un millón-, y el proceso de registro en general, amén de los costos propagandísticos, los niveles para obtener la Presidencia de la República descienden: acaso bastará con un veinte por ciento de los votos emitidos a favor, y el ochenta restante en contra, para alcanzar la silla ambicionada y con ello comenzar a pagar a los acreedores, cómplices todos, enredados en una interminable madeja de inmoralidades.
Esto sucede en México, en este 2017, con rumbo al 2018.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
18 Octubre 2017 04:00:00
» Partido Republicano
Sin duda, el Partido Republicano de los Estados Unidos tiene más de siete vidas.

Ha sufrido, en carne propia, algunos de los sucesos más denigrantes a lo largo de la crónica norteamericana –no americana como suelen puntualizar pomposamente quienes no respetan las soberanías de las naciones al sur del Bravo-, y pese a ello no cesan de revolver los distintos aceites y posturas de quienes lo forman; creo, de verdad, que el grupo más preparado es hecho a un lado cada que llegan los tiempos electorales. Por ejemplo, estoy seguro de que Condoleezza Rice, la exsecretaria de Estado de Bush junior, republicanos los dos, hubiera hecho un espléndido papel contra la señora Clinton.

Pero no. A través de las décadas la concatenación de errores solo ha podido amortiguarse por dos elementos que privan, por desgracia, entre sus seguidores: La xenofobia y, por consiguiente, un nacionalismo exacerbado y ramplón que contradice los sostenes de la moderna globalización. A estas alturas, tras mostrarse el “pato” Donald Trump, el miserable, con todo su fulguroso racismo, me aterra, como ya he expresado, el hecho de que exista entre el electorado estadounidense, cuando menos, la mitad de seguidores de una política belicosa, incendiaria, brutalmente discriminatoria y perseguidora de los inmigrantes cuyos brazos abaratados sustentan la economía del sur estadounidense.

Ya hemos percibido, desde hace un año, el mal talante contra los mexicanos en no pocos ciudadanos y funcionarios de la Unión Americana; a medida que Trump aumentó sus momios en las encuestas cuando candidato, las fobias igualmente se observaban al alza al grado de que el trato y el lenguaje corporal hacia los mexicanos eran ofensivos por evidentemente despectivos. Bastaban las miradas para medir la sorna y el desdén que les producía nuestra noble condición de mexicanos y de visitantes, dos razones suficientes para merecer una recepción menos fría y, desde luego, con igualdad de cortesías respecto a los residentes.

Hace un año se avizoraba la fuerza de Trump, incluso en entidades en donde los inmigrantes forman un círculo de electores importante, como en Florida, Texas y California. De hecho, solo en este último estado de la Unión era predecible el apoyo a la señora Clinton sobre todo gracias a los buenos oficios de sus operadores que exaltaron las burdas maneras del adversario republicano hasta mostrarlo de cuerpo entero, incluso desnudo como decenas de figuras, con aire de Botero muy lejano, expuestas en los jardines de Nueva York y no muy lejos de la pomposa Trump Tower que ni siquiera es suya exceptuando un piso de oficinas y el restaurante.

Ahora puedo explicarme, tras las ofensas vertidas por “el pato”, la siembra del terror en distintas comunidades turísticas, como Orlando en Florida y Las Vegas, en medio de una tensión enorme mientras los Obama, los predecesores, no paran de bailar; y lo hace también que ya están contratados para seguir ganando millones de dólares al año: Solo por la publicación de las memorias de cada uno, Michelle y Barack, podrían obtener veinticinco millones de verdes divisas; casi lo que puede obtener un “capo” analfabeto o un expresidente baldado... como Fox.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
17 Octubre 2017 04:00:00
» Robar, la Institución
La secretaría de la corrupción debe considerarse el súper ministerio del presente y el futuro aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro (a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, hasta ahora, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta Márquez, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de Carlos Salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 millones de dólares por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida-, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego quien ganó la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias, entre ellas la admisión del fraterno presidencial como socio. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco Mendoza, quien permaneció en la Secretaria de Comercio y Fomento Industria buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales. Y así dio cauce a la alternancia en la que maniobró, sin moral alguna y desatada para suceder a su marido en un plan reeleccionista disfrazado, fue la señora de las muchas faldas, Martita Sahagún, quien mantiene al jamelgo Fox en su rancho ahora visitado, en helicóptero oficial, por el secretario de Hacienda y presidenciable, José Antonio Meade Kuribreña. Hilos conductores.

Y, desde luego, nadie puede negar a la rufiana Alejandra Sota Mirafuente, el papel de represora, distribuidora de millonarias prebendas y alcantarilla de las cloacas de calderón, en rivalidad permanente con la Margarita de las estrellitas que quiere bajar para contarlas en sus manos como las conchitas de María bonita.

Fue Sota la que comenzó la rufianesca tarea de perseguir y acorralar a los periodistas, inventando historias y fabricando montajes, en medio del escándalo.

Desde luego, la corrupción creció con Peña hasta niveles inimaginables, guiados por sus tíos, sobre todo el intocable Arturo Montiel pero también Alfredo del Mazo González, para satisfacer las estrategias de carlos salinas quien parece tener todas las barajas en la mano para hundirnos en 2018 con o sin terremotos de por medio. Ahora no se señala a nadie en especial porque el conjunto mismo es la corrupción. Nadie se salva porque todos son cómplices y en estas circunstancias apuestan a la pulverización de las oposiciones para ser capaces de que el PRI continúe en el poder con porcentajes mínimos de electores; lo mismo a lo que apuesta, a su favor, Andrés, el señor de los anillos que convierten a los mafiosos de ayer en blancas palomitas buscadoras del maíz... con gorgojo.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
15 Octubre 2017 04:00:00
» Fracasos callados
Confieso a los amables lectores que cada vez me resulta más difícil traducir el empalagoso idioma gubernamental. A cambio de ello, las intenciones no pueden ocultarse. Reparé en ello luego varios días después de la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, amén de otros funcionarios y la tripulación, y que empeñosamente los voceros de la oficialidad, y hasta los opinantes gratuitos ligados al establishment, consideran un accidente aun cuando no encontraran explicaciones convincentes para certificarlo. Ya pasaron casi ocho años desde aquel trágico 4 de noviembre de 2008, el día en el cual Barack Obama proclamó su victoria en los Estados Unidos. Dijeron que quizá once meses después sabríamos algo. Lamentablemente, la amnesia colectiva consumió el interés por el suceso. Como siempre.

Este columnista ya ha pasado por ello. En febrero de 1986 escribí que temía más al silencio de mis colegas y al consiguiente vacío en los medios informativos que a cualquiera otra reacción por parte de quienes ejercían entonces el gobierno. Lo expresé, obviamente dolido, al percibir que casi me había quedado solo en mi insistencia por descorrer los “puntos oscuros” sobre el supuesto “accidente”, todo un montaje siniestro, en el que perdió la vida Carlos Loret de Mola Mediz precisamente cuando, con su prestigio político como único escudo, intentaba convencer a algunos personajes claves sobre el imperativo de solicitar al entonces presidente, Miguel de la Madrid, su dimisión, más bien su “licencia por causas graves” de acuerdo a como señala la Carta Magna. Poco después mi voz fue la única que siguió escuchándose. Hasta ahora, treinta años después.

Los eruditos afirman que averiguar los crímenes desde el poder lleva mucho tiempo. Fíjense: Kennedy fue asesinado en noviembre de 1963, tres décadas más adelante, en 1993, una célebre película, “JFK”, dirigida por Oliver Stone espléndidamente, exaltó la cruzada del fiscal Jim Garrison, de Nueva Orleáns, con tremendas, determinantes conclusiones que tres lustros más adelante desde entonces y cincuenta y tres años después del magnicidio no han sido siquiera tomadas en cuenta. Y son tan serias y contundentes que ni siquiera dan lugar a réplica: fueron siete los disparos, desde distintos ángulos, y no tres provenientes del mismo sitio como se asentó en los informes oficiales para descartar, burdamente, la
teoría de una conjura.

¿Y qué decir del asesinato de Luis Donaldo Colosio? En 2002, en Mexicali, a donde acudí a dialogar con un nutrido grupo de empresarios, se me acercó uno de los cuñados del candidato sacrificado para decirme:
--“Sólo he venido a verle para decirle que la familia estima mucho que usted no haya cerrado el expediente y siga manteniendo la firmeza de sus acusaciones.”
Fue todo y para mí fue bastante. Pese a la alternancia y la supuesta disposición oficial para resolver “los crímenes del pasado”, ni siquiera se dio lugar a la indispensable revisión histórica que permitiera construir un hilo conductor sólido colocando a los personajes centrales en su verdadera dimensión, siquiera para que criminales y víctimas no reposaran en los mismos mausoleos. Pero ni siquiera es se hizo; más bien se centró el morbo en la torpe e inútil persecución a Luis Echeverría, a quien su ancianidad salvó a pesar de su fortaleza física, como si la única afrenta –y no digo que no fuera trascendente-, se centrara en el amargo episodio de Tlatelolco del cual quedan ya muy pocos supervivientes en las esferas del poder. ¿Y todo lo demás, digamos los homicidios de periodistas y líderes de opinión en la deplorable década de los ochenta? Tampoco se avanzó nada sobre los magnicidios de 1993 y 1994 cuyos autores intelectuales se mantienen semiocultos o huidos con la bendición del sistema.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
13 Octubre 2017 04:00:00
» ¿En sus cabales?
Dudo mucho que varios de los líderes mundiales estén en sus cabales, es decir sin ser presas de enfermedades mentales severas contraídas por el también enfermo proceder de sus asesores, consejeros y colaboradores dispuestos a arrastrarse, venerando al “patrón” –como en las peores mafias de narcotráfico-, por encima incluso de la propia dignidad. Quien nunca recibe un no como respuesta, dentro de la cúpula del poder, acaba creyéndose una divinidad
intocable, más temprano que tarde, hasta exponer el porvenir de sus gobernados.

Igual podríamos alegar de los mafiosos.

Los incidentes del anaranjado “pato” Donald Trump Macleod, el segundo apellido lo suscribo porque tiene madre pero muy poca, en Puerto Rico o en cualquier lugar donde se pare no sólo exhibe la intensa prepotencia del personaje, quien de verdad cree que los estadounidenses son la “raza superior” tan buscada por Hitler junto a la defensa incomprensible de los animales –mientras mandaba a los hornos crematorios a miles y miles de judíos y polacos-, en una desproporcionada visión de la humanidad y cuando alega que la búsqueda de la democracia en el mundo comienza con el aval de la Casa Blanca –la de Washington, no la posesión de “la gaviota” en las Lomas de Chapultepec-.

Si no se es amigo de Trump, como de su predecesor Bush junios, debe observarse como enemigo peligroso, entre ellos los cubanos y la Venezuela de Nicolás Maduro Moro quien, como Fidel en los primeros años tras el triunfo de la Revolución, busca el calor de Rusia, a la que se observa como un peligro latente por el solo hecho de tener cómo responder a las bravatas incesantes de los mandantes de nuestro peculiar vecino del norte.

Y no se diga cuanto sucede en México donde nuestro mandatario divaga entre los nombres de las entidades –explicable no por fallas académica en la primaria sino por efecto de una enfermedad cuyo tratamiento suele ser bastante difícil aun cuando se apliquen técnicas de avanzada para evitar la caída del cabello, como me han filtrado desde el Hospital Militar-, equivoca los tiempos, no sólo los gramaticales, y constantemente toma decisiones al vapor cuyos resultados son peores a los males que supuestamente intenta atajar y superar.

Desde luego, México es más pobre y está más abandonado que en diciembre de 2012 cuando la “guerra de calderón” se había sumado a las catástrofes fraguadas por el hombre y no por la furia de la tierra y los vientos huracanados. El señor Peña ganó la Presidencia mintiendo, sobre si propio perfil, y ofreciendo cuanto no podía hacer, entre ello evitar la superioridad de los “intocables” que nunca fueron más fuertes y tremendamente raptores como en el presente.

Yo no sé, a estas alturas, si están en sus cabales los dirigentes mundiales –por ejemplo Ángela Merkel o el impresentable gallego Mariano Rajoy Brey que dividió a su país y la escindió-, o si nos faltan tornillos a quienes conformamos las naciones, todos nosotros, para resistir el oprobio de estar mandados –no gobernados-, por ellos. Nos falta organización, dicen, y con ello, como sedientos de liderazgos, preferimos optar por el “menos malo” haciendo el papel de comparsas en los recurrentes fraudes electorales –los que fueron y cuantos serán-, con las mismas reglas y los mismos árbitros.

En el pecado de tolerar llevamos la penitencia de los yugos políticos.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
12 Octubre 2017 04:00:00
» Raza o hispanidad
Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya –en catalán así se escribe y es mi deseo nombrarla en su idioma natural-, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chaplinesco que a los grandes personajes de la historia, que mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras... igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la elite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos –para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folclor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales. ¡Y todavía los amorales los regatean... lo que jamás harían en un almacén de lujo como “el palacio de los palacios” de Alberto Baillères, en donde no hay descuento ni se solicita por estatus!

En Madrid, ya no en toda la península convulsionada con los aires de escisión en el País Vasco, la autonomía que persigue también su soberanía, se da el nombre de “día de la hispanidad” a la conmemoración de hoy. De ser por recuerdo de la colonia y la mal llamada “conquista” que no fue sino una invasión contra las bases indígenas asentadas en el territorio que hoy es México, la esdrújula sin par, entonces las festividades tendrían que ser sangrientas sobre una inmensa piedra de los sacrificios. Quizá como la sorda violencia contra los catalanes, el primero de octubre, hace apenas once días, por parte de la Guardia Civil y la Policía Nacional de España que rompieron lo que quedaba de corazón ibérico a los catalanes. Luego vinieron otras afrentas.

No debiera haber celebración, por tanto, ni en México, donde el término raza parece ser una indigna diferencia entre los criollos, los mestizos y los indígenas; ni en España en donde no fueron capaces de evolucionar, tras la muerte cómoda del dictador en su cama, bien apapachado hasta por el brazo de Santa Teresa guardado al lado del lecho, y mantuvieron la figura absurda de la monarquía parlamentaria con una bifurcación insana que produjo los brotes de rebeldía que hoy huelen a una fragmentación inevitable de una nación sin himno, con pobres identidades y una fractura entre conservadores y liberales que el tiempo no podrá curar.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
11 Octubre 2017 04:00:00
» Los ‘pendientes’
Los maestros son encarcelados porque protestan; no todos tienen razón pero sí la mayoría evidente cuyo reclamo es por condiciones mejores para ejercer su misión y por la seguridad, moral y física, de sus educandos. A cambio de ello, el clamor de la ciudadanía es desoído, una y otra vez, cuando se trata de señalar a los corruptos, vende-patrias, genocidas y farsantes que se han apoderado de las funciones públicas y anidan en cada uno de los partidos cuya representatividad, supuestamente popular, se ha perdido.

Nada se hace para actuar, judicialmente, contra los responsables de los peores dramas que ha vivido nuestro México en la última década:
1.- El 19 de febrero de 2006 la explosión de las minas de Pasta de Conchos, Coahuila, trajo consigo la muerte y desintegración de sesenta y cinco mineros que trabajaban en condiciones infrahumanas al servicio del Grupo México encabezado por el multimillonario Germán Larrea Mota-Velasco, poseedor de la segunda mayor fortuna del país solo detrás de Carlos Slim Helú quien también tiene apuestas muy fuertes y es dueño de acciones en el mismo sector. Es curioso: Una de las actividades peor remuneradas, la minería, que causa muertes espantosas –otros diez obreros más han sido alcanzados, desde entonces, por el gas grisú devastador, para sumar setenta y dos víctimas mortales de la oligarquía protegida-, da cauce a caudales macro en un territorio de hondas desigualdades sociales.

Culpables de la tragedia: el Grupo México, sobre todo Germán Larrea quien poco aprovisionó a las víctimas y NADA hizo por los familiares de éstas, los señores Fox, ella y él naturalmente, quienes ni siquiera se presentaron en el lugar de los hechos y el deleznable secretario del trabajo en funciones entonces, Francisco Javier Salazar Sáenz, quien engañó a los deudos acaso para aplicar la medicina del tiempo también a los medios informativos, dándoles alientos sabiendo que el rescate era, sencillamente, imposible.

Actuaciones: Ninguna. Ni uno solo de los involucrados en el drama ha sido perseguido por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra mineros obligados a perforar las entrañas de la tierra sin equipos adecuados; ni siquiera se habla de negligencia criminal a cambio de que la fortuna del Grupo México y las concesiones a éste se multiplican.

2.- El 5 de junio de 2009, en vísperas de los comicios para gobernador –que ganó el PAN y el miserable Guillermo Padrés Elías, enriquecido por su silencio abyecto y su ambición desmedida-, la “guardería” ABC de Hermosillo se incendió con más de un centenar y medio de bebés, cuarenta y nueve de los cuales murieron y sesenta más quedaron con secuelas de por vida. El fuego comenzó en el predio vecino en donde los esbirros del entonces gobernador priísta, Eduardo Castelo Bours –el miserable empresario de Bachoco a la que debiéramos boicotear los mexicanos bien nacidos-, quemaron papelería “comprometedora” para su patrón ocasionando que las chispas llegaran al almacén convertido en albergue para niños, sin las mínimas medidas de salud y seguridad, bajo decenas de láminas y objetos combustibles.

Culpables: el mencionado priísta Bours; su sucesor panista Padrés, quien le protegió por algo más que un deslinde oficioso; los administradores de la supuesta “clínica”, todos familiares de la entonces primera dama, Margarita Zavala Gómez del Campo, encabezados por Altagracia Gómez del Campo; la propia esposa de Felipe Calderón quien hizo las gestiones respectivas ante el hoy extinto Juan Molinar Horcasitas, director del Instituto Mexicano del Seguro Social y obviamente causante de la expedición de las licencias de marras; el asesinato intelectual, así sea por omisión, recae en ella.

Acciones: Nunca se procedió contra el gremio político de la derecha obviamente tan torpe como criminal, igual al sexenio calderonista en su conjunto, por lo cual se da vistos de pureza la tal Margarita, esposa de Felipe de quien se quiere divorciar para embaucar a los mexicanos rumbo a la candidatura panista a la Presidencia. Y las indagatorias se han detenido pese a que más de sesenta, niños ya, permanecen con signos brutales del suceso y así seguirán hasta la muerte. El colmo sería que los mexicanos de bien olvidaran esta brutal tragedia y cruzaran la boleta a favor de la esposa del miserable calderón, abucheado con fuerza en la zona VIP del Autódromo Hermanos Rodríguez. ¿No que viaja en clase turista?
Y lo que falta.

Segunda Parte
3.- La desaparición de cuarenta y dos jóvenes normalistas, además del soldado en ejercicio infiltrado en la normal Isidro Burgos, Julio César López Patolzin, la oscura noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, con versiones absurdas de quema de cuerpos –imposible en el paraje de Cocula escogido para extender la farsa oficial y proteger al 27 Batallón de Infantería que, desde luego, actuó y escondió las manos-, cuando se sabe que hay cavernas y minas en donde se esclaviza –literalmente- a centroamericanos y secuestrados con la fuerza de los cárteles vigentes, como “Guerreros Unidos” y “Jalisco Nueva Generación”, y la vergonzosa complicidad de las autoridades.

Culpables: ángel aguirre rivero, exgobernador de Guerrero apañado por Enrique Peña Nieto, desde los días de éste como gobernador mexiquense; los perredistas José Luis Abarca y su esposa, la pareja real de Iguala por ahora recluida; quienes los protegieron, los dirigentes de la izquierda y el icono de la misma en 2012 cuando, en campaña, se dio aliento a quienes desde el PRD se confabularon con los mafiosos de la peor calaña, entre ellos Aguirre Rivero, defenestrado pero nunca juzgado, con tal de ampliar sus propias coberturas inmorales. Y, por supuesto, el señor Peña Nieto, compadre de aguirre, quien hizo del hecho un motivo para negociar debajo del agua con las oposiciones y así evitar caer bajo el flagelo de un Congreso de la Unión absolutamente maiceado. A todos salpica la vergüenza.

Acciones: mentiras y solo eso. Tesis confusas y estruendosas declaraciones de Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la Defensa Nacional, tratando de ocultar lo innegable: La represión militar. Mientras permanecen en fuga el secretario de seguridad del municipio de Iguala y algunos de sus cercanos colaboradores; además, los Abarca están presos pero no así los “gallos” mayores cuya obcecación política fue el origen de la exaltación de éstos y la posterior degradación social que condujo a los hechos brutales cuya explosión se extendió a los confines de todo el planeta. Solo por ello el miserable gobierno central reaccionó, con la tardanza acostumbrada, sin que el mundo haya recibido una satisfacción decorosa y digna. Si alguna autoridad moral tenía Peña tal se esfumó, de manera definitiva, cuando corrió a China y Australia al tiempo que su mujer se le escurría en un antro australiano.

Y todavía no llegamos a la negligencia increíble en la burda administración de las donaciones dirigidas a los damnificados de los sismos de septiembre y no al gobierno inescrupuloso.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
10 Octubre 2017 04:00:00
» El rencor aumenta
La encuesta es seria y contunde. De acuerdo a una encuesta dirigida por Berumen y Grupo Cantón, el 81.1 de los mexicanos reprueba a la administración de Peña Nieto, lo que no es novedad –nuestros sondeos, desde la Fundación que presido, nos dan un factor un poco más elevado lo que ya es decir-, salvo si consideramos un factor digno de tomarse en cuenta: quienes no avalan la gestión del mandatario, entre ellos millones que fueron sus votantes deslumbrados por su perfil personal, que no político, insisten en una circunstancia muy grave: el personaje NO tiene el control del país, con la inseguridad y la corrupción llevados de las manos.

La cuestión es, entonces, quien dirige a la nación –el término mandar no puede aplicarse cuando la soberanía popular, de acuerdo a la norma superior, recala en el pueblo aunque este no la use ni tenga métodos accesibles para imponerla a los malos gobernantes, sea el federal o los estatales con cúspides de inmoralidad jamás alcanzadas-, si las bandas de narcotraficantes infiltradas en la estructura gubernamental a través de secretarios de Estado, diputados y senadores, amén de no pocos gobernadores –alguna excepción habrá y cuando la encuentre también la difundiré-, que vendieron sus respectivas almas al demonio engendrado por los viciosos y sus capos.

De hecho lo dije en Tamaulipas, concretamente en Matamoros –la urbe por ahora semitranquila, según me dijeron mis colegas de allá, a comparación de Reynosa, en donde también estuve, Río Bravo y Nuevo Laredo-, y alguno de los oyentes salieron como si les hubiera dado salpullido: No creo que en esta entidad, como en otras, digamos Sinaloa y Michoacán, vistas ya como narco-estados que carcomen la conciencia nacional, puedan alcanzarse puestos públicos, desde las gubernaturas hasta los últimos regidores, sin la anuencia de los capos en funciones, aquellos que mantienen los controles en ausencia de autoridades con capacidad de réplica. De no existir los tratos del mal, como ha ocurrido, firmarían sus sentencias de muerte. Y esto lo sabe, el primero, el impopular señor Peña ya sin legitimidad política ante el rechazo de ocho de diez mexicanos.

Lo que es excepcional es ese 19 por ciento que aún cree en él y considera que el golpeteo de los medios es el origen de los males engendrados durante su sexenio: esto es, las matanzas en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras poblaciones en donde se han disimulado los alcances, además de la “desaparición” de los normalistas de Ayotzinapa y la corrupción ingente que ha dado lugar a escándalos tan sonorosas como el de la pajera blanca de la “gaviota”, las propiedades que casi donaron las constructoras, HIGA en primer lugar, a rufianes como el “aprendiz” Luis Videgaray o el oficioso hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería poner su tienda como los trabajadores chinos que ya inundan las tierras de Fox allá por San Francisco del Rincón, en el Guanajuato profundo.

Y hay tanto más, como la sobrecogedora y maliciosa administración de los recursos enviados por distintos estadistas, desde Putin a Francisco, con diferentes cantidades que reflejan a unos y otros, para la reconstrucción del devastado centro del país incluyendo a la Ciudad de México –en donde las constructoras no son motivo de investigación alguna-, que explican per se la ominosa caída de peña nieto ante la mirada de sus gobernados.

Aun cuando le falten catorce meses para el finiquito institucional –estabilizado el cáncer que le corroe-, con un poco de dignidad el mexiquense debiera retirarse del poder antes del aplastamiento inevitable de su partido en 2018.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
08 Octubre 2017 04:00:00
» Gobernar sin miedo
“Se puede gobernar de cualquier manera... menos con miedo”. La sentencia, aguda y certera, la escuché en voz de un gobernador del sureste del país acosado por los barruntos centralistas y las alianzas soterradas; parecía estar en una isla en donde los recursos pasaban de largo con rumbo a Cancún, centro de acopio de las vanidades presidenciales de las décadas de los setenta y ochenta de la centuria anterior. ¡Y se erigió estado a Quintana Roo con la promoción artificial para que hubiera suficientes pobladores para justificar la medida!
Ahora, claro, ya nadie recuerda el antecedente sobre todo por el vigor de los quintanarroenses quienes rompieron las cadenas virreinales asfixiantes cuando cesó la designación desde la capital del país –1975-, e inició su recorrido con sus primeras elecciones regionales que ganó el priísta Jesús Martínez Ross; antes, había fincado heredades como gobernador, el tabasqueño David Gustavo Gutiérrez Ruiz quien, retirado por ladrón de la política con el amparo de echeverría acabó siendo secuestrado dos veces –y liberado en sendas ocasiones luego de pagar una cifra millonaria de dólares-, al situarse como uno de los más ricos de Villahermosa. Dios castiga sin palo ni piedra.

Viene a cuento lo anterior porque da la impresión que el presidente peña intenta, sólo eso, en hundir el pie en el acelerador y marchar hacia el abismo. Fue tarde cuando se dio a reorganizar sus propios cuadros y comenzar a atacar los mayores flagelos, el de la violencia en primer lugar y el de las deudas estatales en segundo, como efectos de un largo y ominoso transitar de la derecha por dieciséis años de vida republicana.

Fíjense ustedes: uno de los mayores reproches que pueden hacerse a los ex mandatarios panistas es su timidez hasta para revisar la historia patria despojándola de mitos y antihéroes convertidos en lo contrario por conveniencias circunstanciales. Con ello, además, habrían ganando puntos en su conservadurismo ante los ojos poco doctos de quienes creen en las telenovelas como guías existenciales imperecederas. Pues ni eso hicieron; vaya, no se atrevieron a escudriñar los expedientes de los presuntos crímenes contra algunos de sus principales iconos –el “Maquío” Clouthier, por ejemplo, muerte bajo sospecha de sus propios hijos, con quienes hemos hablado al respecto, y de no pocos de cuantos fueron sus mayores colaboradores, seguros igualmente de que la versión del supuesto “accidente” carreteril es un salida ridícula al mar de fondo-; ¿qué esperar, entonces, sobre los asesinatos de los periodistas bajo la férula de represores del PRI y el PAN a lo largo de más de un cuarto de siglo, coincidente con los respectivos “booms” del narcotráfico?

A cambio de ello, temerosos de ser vistos, a hurtadillas, los panistas en el poder financiaron series de televisión, con motivo del bicentenario de la Independencia si bien poco se movieron con el tema de la Revolución de 1910 acaso por presiones del priísmo en fase de retorno, y películas como “Hidalgo” y “Cristiada” en donde los lugares comunes se convierten en una especie de doctrinario para quienes desconocen los hechos –sobre todo los relacionados con la cruenta guerra de los cristeros, fanatizados por religiosos irresponsables mientras la Santa Sede se desentendía del fenómeno para no mancharse-, y aceptan la catarata de imprecisiones y aterrizajes del libreto absolutamente tendenciosos. Por ejemplo, se presenta a Calles como “un monstruo” y se ignora, por ejemplo, que fue jefe directo de Manuel Gómez Morín, fundador del PAN, cuando creó el Banco de México y acabó con el caudillaje posrevolucionario aunque para ello se derramara mucha sangre como la del general Francisco R.

Serrano y sus lugartenientes en la llamada matanza de Huitzilac de la que fue responsable directo el general Claudio Fox. Este apellido, en dos ocasiones, ha resultado devastador para los mexicanos. Los círculos siempre se cierran.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
06 Octubre 2017 04:00:00
» Sociopatía de Trump
La sociopatía –no confundir con psicopatía-, es un mal mental que lleva a quienes lo padecen a no tener interés por otras personas aunque convivan con ellas y compartan ideales semejantes. En este sentido, claro, el anaranjado “pato” Donald Trump Maclead, puede evolucionar a tal grado, si continúa con su mandato, que podrá negar hasta su personal visión del racismo y hasta postularte como defensor en el futbol americano en donde los profesionales, de acuerdo a los cálculos del célebre doctor nigeriano Ben Omalu, reciben 70 mil golpes en el cerebro, en promedio, durante sus respectivas carreras. De allí que, no pocos, sean propensos a la enfermedad bautizada como ETC, casi un largo etcétera que contrapone los intereses de la mafia deportiva con los de la vida humana.

Trump es así. Hablador, provocador, ofensivo y, por encima de todo, preso de una peculiar xenofobia que acaso deriva de alguna conflictiva relación con su madre, inmigrante como tantos que llegan a los Estados Unidos creyéndola el paraíso por la incesante propaganda de Hollywood y las series televisivas para encontrarse con el drama del racismo, el maltrato de cuantos se sienten superiores y, para colmo, un gobierno que pretende enmendar la imagen de una nación que gobernó un hombre negro solo para exaltar más el racismo y hasta la misoginia –a Michelle Obama le han dicho que es transexual en papel masculino-, en la cúspide de los horrores mentales.

Trump suena a bomba y huele a degradación. No es explicable que casi la mitad del electorado estadounidense –tres millones menos que los sufragantes en pro de Hillary Clinton-, haya votado por el odio, el rencor y la discriminación acentuada, además contra los derechos humanos elementales como el de la salud cuyo cauce debiera ser universal y el concepto de igualdad que engloba a todos, no solamente los nacidos en la Unión Americana en donde solo se asimila lo malo, como los fraudes electorales inducidos desde las infiltraciones de Rusia, sin que se cambien los momios y se corrijan las desviaciones.

México, siquiera, tiene el discutible honor de haber proveído de la maquinaria fraudulenta a su vecino del norte –acaso por ello se tiene tanta gratitud por Fox y Peña, hermanados por los ultrajes electorales, y se les brindan condecoraciones y espaldarazos a pesar de haber dividido su nación, tanto, que ahora nueve de cada diez mexicanos los detestan; cuando menos al mexiquense.

No es un asunto cualquiera que los científicos apunten hacia la sociopatía de Trump y debiera ser un indicativo de la necesidad de forzarlo hacia una salida, como se hizo con Nixon por sus tropelías del Watergate a pesar de sus cualidades políticas, hacia la comodidad de su edificio de Nueva York: Ya cumplió su capricho, el de ser presidente de la Unión, y ahora debe darse cuenta de que sirve para cualquier cosa... menos para presidente. Fuera de la Casa Blanca, estamos seguros, le irá bastante mejor. Pero, por favor, ¡qué se vaya!
E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
05 Octubre 2017 04:00:00
» Revierten las fallas
Los torpes asesores de la cúpula del poder creyeron que sería adecuado, para hacer resplandecer a sus patrones bajo las candilejas de la popularidad, expulsar a la sociedad civil de las labores de rescata y después pretender administrar, a la brava, las donaciones y los transportes rebosantes de ayuda de los mexicanos de distintas entidades hacia las zonas de desastre, como ocurrió en Morelos para la desgracia política del afanoso esposo de la señora Elena Cepeda, el gobernador Graco Ramírez, uno más de los mandilones incapaces de poner el orden, siquiera, a su alrededor personal. (Y éste, de modo alguno, es un comentario misógino sino un señalamiento en pro de la verdadera igualdad y, en este caso, el respeto al voto de la ciudadanía sin destino hacia la dama sino al protagonista miserable).

A pocos días de la tragedia, cuando marinos y militares –algunos heroicos, debe decirse, porque son carne y uña del pueblo aun cuando no lo defiendan, como quisiéramos, al recibir órdenes de sus respectivos mandos en plena confusión de lealtades: recuérdenlo, primero está México y este no es su gobierno sino quienes deberíamos ejercer, siempre, la soberanía popular. Ahora hay quienes se ponen medallas que les llevarán al ardor del inframundo en donde les serán arrebatadas.

El señor peña creyó que bastaría visitar las comunidades devastadas y simular que subió cajas de ayuda, al lado de su “gaviota”, a un camión sin contar que se videofilmó la escandalosa puesta en escena con él mismo colocando las cámaras y prohibiendo –lo que no pudo lograr- que a través de celulares se exhibiera la farsa. ¡Qué pesar tan grande contar con el “presidente selfie”, al sur de donde manda “el mandatario twittero” y al norte del “rey de la parodia política” de Guatemala! Vaya destino cruel nos ha dedicado el presente.

Ni qué decir de quienes asaltaron una caravana con ayuda para los infelices que lo perdieron todo, violaron a una chica y se llevaron los víveres con escarnio absoluto para la nación en tierras de Morelos. Este es el México negro en donde también es posible edificar sin permisos y materiales baratos sin que nadie responda después por los derrumbes y, sobre todo, por las muertes de tantos cientos de mexicanos, algunos de los cuales apenas habían pagado dos meses de rentas en uno de esos rascacielos que esconden las complicidades más oscuras, por ejemplo con el supuesto y falsario “presidenciable” Miguel Ángel Mancera Espinosa.

No merecemos los mexicanos vivir en este drama inmenso... a menos que la cobardía nos haga bajar la guardia, pasada la emergencia, para posibilitar el suministro de la llamada “medicina del tiempo”, como llamaba Alfonso Martínez Domínguez a la amnesia colectiva como elemento sustantivo de la política manipuladora y rastrera. En el presente ya rebasamos todos los límites de la decencia y el responsable principal es uno solo, quien habita la residencia de Los Pinos.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
04 Octubre 2017 04:00:00
» Nuestra Hora
Los terremotos no nos arredraron; al contrario, acaso venciendo las resistencias mentales, miles y miles salieron a las calles a ayudar pese a las barreras de los robots militares y marineros que aún no entienden el sentido de sus lealtades por temor a perder sus estipendios sin percatarse de a quienes sirven, precisamente a aquellos devastadores de la economía familiar; y también sucede lo mismo cuando los vientos huracanados y las inundaciones causan estragos: Nadie huye sino cada quien afronta su dolor con escasa ayuda de los entes oficiales. Nadie vence al espíritu nacional, tan grande.

Pese a ello no podemos librarnos, ni nos atrevemos a afrontar, del peor de los males: La ingente corrupción de la clase política que incluso se aprovecha del dolor para lucrar descaradamente, personal y políticamente. El rey del saqueo a los damnificados, Graco Ramírez Garrido Abreu –tal su nombre completo para poder llenar expedientes-, pretende que baste una explicación ridícula para extraerse del escándalo causado por su mujer, Elena Cepeda, al detener los tráileres y camiones que debían pasar por Morelos con destino a esta misma entidad pero también a Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Cada vehículo tenía dedicatoria dramática.

Una vez más, y podemos decirlo a dos semanas del desastre, el pueblo, en su conjunto, pasó por encima de la superioridad que se pretende arrogar la soberanía popular a costa de extender el conformismo, la decrepitud y el miedo terrible de muchos mexicanos a enfrentar a quienes los explotan, como los miembros del sindicato petrolero, quejosos porque les pegaron en sus salarios para darles parte a los damnificados por órdenes del multimillonario Carlos Romero Deschamps, el primero que debiera estar en prisión y no gozando de las prerrogativas de la complicidad superior. Pero no llega el ya basta, que debieran clamar los ofendidos, para desterrar a este sujeto execrable y a sus beneficiarios, familiares o compadres, igualitos a los caciques y latifundistas de hace cien años.

El camino es muy largo todavía. Ese valor y esa solidaridad demostrados durante los momentos posteriores a los terremotos del 7 y 19 de septiembre, sobre todo del segundo en la Ciudad de México aunque Chiapas y Oaxaca fueron golpeadas brutalmente por el primero, debe acrecentarse para poder enfrentar al peor de los desafíos: Derribar estructuralmente a un sistema carcomido por la corrupción, la infiltración severa de las mafias y, peor todavía, la posibilidad cercana de pasar a ser, oficialmente, un estado-fallido si bien en algunas entidades, digamos Tamaulipas, Sinaloa y la mayor parte de las entidades del norte, desde Nayarit para arriba, ya son vistas como narco-estados en el muestrario de las inmundicias. Más de media nación.

¿Y con todas estas evidencias no seremos capaces de derribar al colapsado sistema político, con el solo soplo de la libertad y la justicia, ahora desfondada como uno de esos techos asesinos del colegio Enrique Rébsamen con todo y la bendición del Cardenal Norberto Rivera Carrera? ¿Dónde acabará el alma de este prelado? Si cree en Dios, lo cual dudo, debiera alertarse porque ni pintándose el cabello podrá evitar al infierno al querer lucir, vanidosamente, más joven, a sus setenta y cinco años, sin una sola cana sobre el cráneo. Vaya ridículo.

Y así vamos, México, a saltitos que deben multiplicarse, garrocha en mano, en algunos metros por encima de la cabeza.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
03 Octubre 2017 04:00:00
El mayor fraude
Quieren linchar a los medios por transmitir noticias que resultan falsas pero cuyo origen está en los voceros del gobierno. Antes, los boletines oficiales eran el único sustento informativo; hoy, se han abierto micrófonos y teclas para ir más allá e indagar las tropelías incesantes de la clase política; y esta responde, claro, tratando de difamar y señalar a los periodistas que se equivocan porque las fuentes dominantes los inducen y los llevan a callejones sin salidas. Esta es su manera de proteger a la “democracia” que sin el debate sencillamente es nada.

Luego de los terremotos del 7 y 19 de septiembre pasado, a treinta y dos años de los otros que también enlutaron el espíritu nacional y a miles de familias, se han detectado fallas estructurales en diez mil escuelas y miles de edificios, sobre todo en áreas como Oaxaca, Morelos, Chiapas y Puebla, también Tlaxcala y hasta Tabasco, cuyos constructores recibieron contratos jugosos, sobre todo por parte de la Secretaría de Educación Pública, para poder llevar, decían, la educación a todos los niños mexicanos; pero, en el mismo momento de establecer compromisos, sembraron muerto, devastación y dolor. ¡Y nadie los ha investigad porque se trata de miembros poderosos de la “high life”, amigos y socios de mandatarios y ministros, a quienes el sistema protege y adula.

Así sucedió, por ejemplo, con el arquitecto y “urbanista” Mario Pani, fallecido en 1993, responsable de haber erigido edificios emblemáticos, como la Unidad Habitacional Tlatelolco, parte de ella colapsada desde 1985 y el edificio Plaza Condesa que tiene daños irreversibles tras los terremotos del 7 y el 19 de septiembre pasado. Nunca hubo quien se atreviera a pedirle cuentas o que le señalaran como presunto criminal dadas las condecoraciones recibidas en el extranjero y el núcleo duro del gobierno. Se fue y no dijo nada. Qué podrán decir las víctimas, silenciadas para siempre.

Cuando sabemos que hay todavía rastrojos como huellas del evento brutal de 1985, y decenas de supervivientes bajo carpas porque lo perdieron todo, no es admisible la negligencia, el abandono y la ruindad de un gobierno que se dijo abanderado de la justicia social. ¿Y qué ocurrió con Miguel de la Madrid, el tibio mandatario que recorrió tres días después de aquel terrible suceso los lugares de desastre? ¿Fue juzgado? Jamás y murió sin presiones el primero de abril de 2012; la parca evitó cualquier forma de vindicación pública.

Pero ahora tenemos una segunda oportunidad para construir un “nuevo México” como claman los universitarios –la UNAM por delante-, sin rastrojos de constructoras inmorales que ahorran adquiriendo y edificando con materiales de baja calidad, varillas que se doblan como una cuchara y una ambición que les sale por los poros como la sangre de sus víctimas por las heridas de estas. Mil veces sean condenados a la leña verde del desprecio público a falta de la hoguera de la justicia.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
01 Octubre 2017 04:00:00
Los Falsos Mesías
La Secretaría de la Defensa Nacional, cuyo actual titular es Salvador Cienfuegos Zepeda –con apellido de guerrillero y nacido en la ciudad de México en 1948, lo que suma sesenta y siete años a su existencia-, cuenta con registro de, al menos, cien organizaciones armadas a lo largo de veintidós entidades del país. Ello explica el éxito del contrabando de armas sin que el principal concesionario para las ventas de la misma, sea al ejército o de modo clandestino, Jaime Camil Garza, sea siquiera investigado; al contrario, es uno de los “intocables” –que para el tuerto señor Peña no existen-, dentro de una larga lista de multimillonarios con gusto por verle las caras de tarugos a los mexicanos.

Los miembros de la sociedad oaxaqueña, tan afrentada por los constantes atentados contra el patrimonio urbano de la verde y antigua Antequera, la capital de la entidad, amén de los desmanes cometidos en las distintas regiones que integran esta singular porción de la patria, conocen a perfección quiénes son los llamados a la cooptación para ser partes de las manifestaciones callejeras... allí mismo y en el Distrito Federal. Es una suerte de “industria” a cambio de la ausencia de empleos y de la parálisis de un gobierno, que ahora encabeza el junior-efebo, Alejandrito Murat Hinojosa, incapaz siquiera de asegurar una sana negociación para evitar desplazamientos masivos con fines perturbadores. Todos allí saben que, durante el mandato de Gabino Cué Monteagudo, incluso se les proveía de fondos a cuantos le amenazaban con alterar el orden y sumarse a las marchas en el centro neurálgico de la República o en cualquier otra parte en donde se requiera bloquear carreteras, cerrar calles, sitiar comercios y un largo etcétera incluyendo los cierres de los pasos fronterizos. Los maestros jamás cedieron porque les asistía la razón.

Todo lo anterior, sin menoscabo de la resistencia que mantuvo durante largo lapso la CNTE en el Monumento a la Revolución, impidiendo el paso al Museo emblemático de aquella lucha armada –donde los souvenires que más se vendían hace un año eran los del dictador Porfirio Díaz en tremenda paradoja-, y apostarse a las puertas de los recintos que guardan, en cada pilar, los restos de quienes están bendecidos por la heroicidad histórica si bien ésta no será completa ni legítima hasta que no exista voluntad de una revisión justa y ordenada de aquella epopeya para evitar que descansen, uno frente al otro, el asesino y la víctima. El único que se salva es el gran Emiliano Zapata, el más puro, cuyo nicho se encuentra al pie de un monumento en Cuautla, Morelos; de no ser por ello, reposaría frente al posible autor intelectual de su asesinato, Álvaro Obregón Salido, el hombre fuerte entonces aunque todavía gobernaba al país Adolfo de la Huerta Marcor en 1919 y el primero comenzara su trayecto presidencial un año después.

Por la facilidad con la que se arman los grupos en rebeldía y los delincuentes, claro, es evidente que a los Estados Unidos y su gobierno les conviene mantener a su vecino del sur en una rebatiña de pasiones encontradas, sectarias, y por desgracia irreversibles. Lo observamos en la izquierda, tan fraccionada, en donde, por ejemplo, ni siquiera fue posible ponerse de acuerdo sobre una sola propuesta de reforma energética, atesorando el patrimonio de los mexicanos y blindándolo, únicamente por el criterio parcial de Andrés Manuel López Obrador. No tengo duda que el proyecto al respecto del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, bastante más congruente a lo largo de su carrera política, era muy superior al presentado por las huestes lópezobradoristas, ya integrados personajes de la antigua mafia, tan fustigada verbalmente por el tabasqueño, como Manuel Bartlett y Pablo Salazar Mendiguchía, ambos represores en extremo en sus respectivos feudos de influencia. ¿Tienen autoridad moral para encabezar el movimiento vindicatorio?

Por las alcobas

Todos saben que en España hay problemas serios. Las principales rúas céntricas se llenan de protestas en plena zona turística. Los madrileños, cuanto pueden, las evitan; y los visitantes sencillamente huyen o cancelan sus reservaciones. Más aún: el diferendo con Cataluña ya es irreversible, propiciado desde el nacionalismo en pro de una República y la torpeza del gobierno español, espanta a los capitales y alerta a las empresas, algunas de las cuales ya anunciaron su salida de Barcelona si el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont no desvía la ruta de la Independencia que parece irreversible. Esto es: ante la inestabilidad, los capitales corren. Es lo normal, se entiende... salvo en México.

En nuestro país, cuya imagen en el exterior es deplorable –no pasamos de ser referente cotidiano de violencia y de hechos tan brutales como descuartizados y descabezados hallados por doquier, en cualquier carretera o esquina, además de los “colgados” en los puentes peatonales urbanos no hace mucho-, no aminoran las inversiones del exterior y, al contrario, los españoles con graves problemas nos observan como su tabla de salvación si requieren, como en 2008, los dólares de nuestro mercado. El contraste no puede ser mayor. ¡Y luego estigmatizan a nuestro país porque una joven española, en puestos ejecutivos y sobrina del magnate del fútbol hispano, fue asesinada –siempre será lamentable un hecho así- como si allí no se ultrajara con más frecuencia a los mexicanos!


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
29 Septiembre 2017 04:00:00
Los ‘paraísos’
Los paraísos fiscales, como Bahamas, esconden los mayores “secretos” de corrupción; ningún capital resguardado allí es investigado por su procedencia, es decir se le protege si es sucio y por ende ilícito, con tal de atesorar fortunas cuyos intereses bancarios financian el desarrollo de la región en donde llueven las divisas mal habidas, transferidas desde distintas naciones con el propósito de evadir al fisco sin dejar rastros.

Contra la negligencia de las unidades de inteligencia financiera y la tolerancia de las autoridades hacendarias, no pocos políticos y empresarios optan por llevarse sus beneficios, es decir los que no declaran, fuera del país de origen para así disponer de ellos sin necesidad de ser sometidos al control oficial. Y, por ello, el llamado Bahamas Leaks se convirtió, en horas, en otro punto de referencia a la par con el célebre Panamá Papers cuyo escándalo, es lamentablemente cierto, resultó de mayores decibeles que la persecución de los delincuentes de cuello blanco con refugios inalterables y perfectamente blindados. Con este precedente, los dueños de grandes consorcios, por lo general multinacionales, encontraron suficientes bóvedas esparcidas por el mundo. Siempre ganan.

Hace un año, el Sistema de Administración Tributario (SAT), fue exhibido por cuanto a la onerosa condonación de impuestos, por 5.6 mil millones de pesos, a varias empresas connotadas de gran cobertura en México, comenzando con la constructora GEO, una de las más favorecidas durante las administraciones panistas, y siguiendo con Simec, Campos Hermanos e incluso la Volkswagen, todas ellas con acuerdos soterrados con la cúpula gobernante, la que siempre gana en estas transacciones.

Hasta el momento, el SAT ha tratado de proteger el listado de personas físicas igualmente favorecidas por la generosidad oficial pero, bien se sabe, ninguna de ellas está en los niveles por debajo de la aristocracia, la nueva al amparo del presidencialismo rampante, el círculo donde se realizan lo mismo linchamientos hacia competidores no comprometidos con los altos funcionarios públicos que especulaciones seguras gracias a la información adelantada ofrecida por los propios cuadros financieros oficiales a quienes están dentro de los privilegiados cómplices de la administración federal.

Lo anterior, claro, además de los prestanombres quienes son muy útiles a los políticos de altos vuelos, sobre todo a los mandatarios y quienes dejan de serlo, para esconder sus verdaderos recursos y acciones bursátiles de la curiosidad pública. De hecho, si no fuera por un puñado de periodistas independientes que los rastrean, la impunidad seria absoluta, en la oscuridad de los acuerdos con el brillo de los cuellos blancos curiosamente demasiado sucios como los capitales provenientes de las actividades ilícitas, con el narcotráfico a la cabeza.

La Anécdota

Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes y satán del gabinete, fue enfático:

--El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México –con un avance de poco más del dos por ciento a través de la gestión peñista-, no es una obra faraónica y genera ya recursos.

No sabemos de ninguna empresa de servicios, ni hoteles, ni arrendadoras de autos, ni restaurantes, ni nada, que produzca tales rendimientos. Y las explicaciones se dan cuando, precisamente, comienzan a surgir las versiones del despilfarro: Si se debe aclarar que no hay suntuosidad es porque, en el fondo, la hay. La corrupción de este sexenio tiene en este aeropuerto su mayor espejo.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
28 Septiembre 2017 04:00:00
Los intocables ríen
¿Alguien habló, hace menos de cinco años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes? Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque estos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes. El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirá así Luis Videgaray Caso, a quien suponía un buen aspirante para el Gobierno del Estado de México y ahora se arrellana como expresidenciable, tras ser cesado en Hacienda y hacer el ridículo en estatus de canciller? Solo en la utopía podría explicarse que sea factible financiar las obras monumentales proyectadas, en septiembre de 2014, con la recaudación a la baja y, en muchos casos, desviada hacia los narcos. No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos? ¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien? Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas. Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria”, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no solo por el “mal gobierno”, como gritaba el padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? El torbellino nos lleva a las alturas... para destruirnos y reducirnos a escombros.

Cada que reflexiono sobre ello me percibo impotente ante las agresiones cotidianas. Por ejemplo, ¿cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero solo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba-, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no solo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.

¿No es sorprendente, por decir lo menos, que las fortunas se reúnan en torno de personajes que presiden compañías en donde cientos, miles de obreros trabajan en condiciones infrahumanas? Es tan obvio que no hay posibilidad de errar ante el señalamiento que distingue a los adinerados de la “prole” –como llamó la hijita del señor Peña, Paulina, a quienes cuestionaban a su padre; bien que lo defienda, está en su derecho, pero sin generalizaciones grotescas y producto de una formación de élite, de niña bien, en una nación de hondas desigualdades sociales-, y a los intocables de cuantos somos reos de persecución soterrada, a veces, y descarada, en otras. De todo he visto y sufrido en esta viña del Señor.

LaAnécdota

Por cierto, ¿no se llama Paulina también, la hija de José López Portillo, en cuyo sexenio se dio a cantar como estrella mientras su progenitor anunciaba que defendería al peso en caída inexorable “como un perro”? Hay algunos que incluso compraron sus discos –la mayoría de los forzados oyentes los recibió de regalo-, y hasta consideraron a la incipiente solista una promesa que se esfumó, por desgracia, con el finiquito presidencial de su progenitor. ¿Alguna diferencia con la hijita de “La Gaviota”?

El hecho es que, cada seis años, se nos ofrece el fin de la impunidad y rste no llega; a cambio de ello nada se dice de ciertos proyectos, reformas y obras monumentales, que nos endilgan más allá de la expresión de la soberanía popular en las urnas. Este es un punto en el que reitero porque, sin duda, significa el motivo por el cual las decisiones de esta administración son ilegales de fondo, nulas de origen, porque no cuentan con el aval de la ciudadanía a través del sufragio universal.

E-Mail:[email protected]
27 Septiembre 2017 04:00:00
Perdimos y ganamos
Si tanto es el afán de la llamada Asociación de Política Exterior de Estados Unidos –una de esas organizaciones que parecen rimbombantes y sólo sirven para reunirse en eventos de la “high life” para entretenerse otorgando preseas-, por considerar a peña nieto como un estadista por sus “cambios estructurales” –acaso porque en Chiapas los maestros volvieron a las aulas para privilegiar su posición como mentores responsables ante un gobierno federal manejado por ineptos-, que se lo lleven a Nueva York, de nuevo, sólo para estar ciertos de cuánto duraría bajo su dirección Wall Street. ¿Una o dos semanas?

La soledad del mandatario, personal y política, se hace cada vez más patente; todavía peor después de las tragedias de septiembre en la que sus apariciones públicas fueron detonantes más que estimulantes.

Ni él ni la mayor parte de los gobernadores pudieron evitar los abucheos, en las zonas de desastre y durante las fiestas patrias que precisamente, debieran culminar hoy al recordarse el 195 aniversario de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, pasando bajo el balcón de la célebre “Güera” Rodríguez –amante de Simón Bolívar y después del enajenado Iturbide quien se creyó emperador y lo fue por menos de un año en un sueño lúdico que atrapa, sin remedio, a quienes alcanzan la gloria del mando absoluto en nuestro país-, para significar con ello la importancia de las damas casquivanas en nuestra historia. Pregunten, si lo dudan, por el beso que exalta el escudo de Aguascalientes.

Desde entonces, el breve asiento del imperio –que luego serviría de precedente, más bien de pretexto, al enajenado barbudo de Miramar-, se canalizó hacia el presidencialismo más atroz por el cual no son los mandatarios quienes se convierten en dictadores sino el sistema que los alienta, mantiene y protege hasta la ignominia. De existir entre nosotros una democracia cuando menos la mitad de los ex mandatarios estaría en la cárcel y la otra parte habría sufrido la confiscación de sus bienes materiales como tributo penal para librar las rejas; incluyendo, claro, al nonagenario Luis Echeverría –algunos creen que, como ateo, Dios se olvidó de él y no quiere llevárselo-, quien se libró del cargo de genocida pero no de haber sido el primer ex mandatario procesado y condenado a prisión domiciliaria por casi dos años. No fue poca cosa, para él, pero sí ninguna para una nación agraviada.

El señor peña ha perdido todos sus juegos aunque algunos, debe decirse, confundieran la demagogia bajo las luces de las cámaras o blindándose en las regiones más afectadas, con un apoyo honesto y oportuno; los recientes sismos lo pusieron a prueba y se atrasó, sobrevolando en helicóptero la capital antes de dar las órdenes urgentes como la implementación de los planes DN-E y MX para “coordinar” a todas las dependencias cuando la sociedad heroica ya lo había hecho y luego fue expulsada por los “expertos” de la Marina y sus escáneres térmicos. En los hechos, la popularidad de peña no aumentó, al contrario; bajó hasta el más alto nivel con más de nueve ciudadanos, de cada diez claro, lo rechazan y condenan no pocos con altisonancias que revientan el antiguo respeto a la institución presidencial. Y él lo sabe.

La Anécdota
El cotidiano consumidor de Coca-Cola, “light” por cierto, habló de que su intención era trabajar para conseguir que los mexicanos lograran una “alimentación balanceada” que los separara de males tales como la obesidad y la diabetes –la enfermedad asesina y silenciosa que es una de las principales causas de muerte en el país-... haciéndose consumidor de lo que mi padre calificaba como “las aguas negras del imperialismo”. ¡Si hubiera visto a un presidente alardeando de ser cliente asiduo de la bebida más enfermiza del mundo!

Tal exhibe dos cosas:

1.- El evidente compromiso de Peña con los empresarios de las mayores multinacionales, acaso proveedores de los dineros sucios para su campaña política y sus complicidades posteriores, que igualmente se disputan las paraestatales, digamos Pemex, desahuciada ya como institución generadora de ingresos para el gobierno. Empobrecida, desmantelada y con el petróleo a bajos costos, fluctuando dramáticamente, la mezcla mexicana de crudo se convirtió en el último cabús de la administración peñista cuando siempre fue la máquina que arrastraba al ferrocarril.

2.- La entusiasta afiliación de Peña al consorcio cocalero, sorprendente hasta para los socios del mismo que no evitaron sonrisas burlonas en público, es reflejo del evidente daño cerebral que padece como consecuencia de las constantes quimioterapias, por el cáncer que le atormenta, practicadas cada quince días, con total discreción, en el Hospital Militar en donde, al parecer, han logrado controlar el mal de origen pero no sus secuelas.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
26 Septiembre 2017 04:00:00
La reconstrucción
Desde 1988, tras el paso devastador de “Gilberto” --un ciclón muy parecido, en intensidad y magnitud, a los recientes “Irma” y “María” que azotaron con inmensa fuerza al Golfo y el Caribe, pude notar cómo se manejaba la administración de los víveres enviados a los damnificados y que no se distribuyeron a estos por falta de medios para hacerlo –o eso dijeron, cuando menos-. Un fraude monumental e inmoral que jamás fue siquiera investigado.

Menos de dos meses después de la catástrofe en la península yucateca –donde, por cierto, estaba este columnista, entrando y saliendo de casa con alto riesgo-, encontré en el conocido mercado meridano, “El Chetumalito” donde solía venderse el contrabando que llegaba a la zona libre de Quintana Roo y se detenía en la capital yucateca, infinidad de cajas con productos perecederos selladas con la orden de ser utilizados sólo para el fin expuesto. Eran la oferta del día, o de algunas semanas, en medio de una indiferencia patética. Las mercancías estaban apiladas como si se tratara de un inmenso monumento a la corrupción. Pero todo parecía seguir igual; incluso el director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez, llegó a decirme entonces:

--Les fue bien a los pobrecitos: Si antes tenían una laminita para cubrirse ahora ya tienen dos por regalo del gobierno federal.

Muy sensible su postura y, desde luego, en línea con la postura gubernamental insistente en cubrir con paternalismo oficioso los dramas permanentes de una sociedad cubierta con el lodo del conformismo. De cualquier manera, fueran una o dos láminas, éstas volarían sin remedio al paso de nuevos vientos, a veces ni siquiera huracanados, porque no tenían soporte para soportarlos.

Vale el antecedente ante el llamado del gran artista Francisco Toledo, quien ha puesto sitio a Oaxaca con sus manifestaciones constantes, acerca de la necesidad de reconstruir Juchitán y demás poblaciones del Istmo sin que se pierdan las líneas “vernáculas” con las que fueron construidas al paso de los años. Me temo decir que se equivoca. Las casas derruidas, las escuelas y los edificios públicos, no tenían más valor histórico que su antigüedad, perdida sin remedio por los sacudimientos telúricos del jueves 7 de septiembre y sus secuelas, y deben ser reparadas no en igualdad de circunstancias, habida cuenta de su vulnerabilidad, sino con la solidez necesaria para soportar sismos semejantes que, sin duda alguna, vendrán. Esto es, como se hizo en la Ciudad de México, poco a poco, con estructuras debidamente autorizadas por los arquitectos de mayor renombre.

Suponer que Juchitán y los pueblos aledaños estarán exentos de nuevos fenómenos de la naturaleza es una falacia completa, por más que el romanticismo de Toledo así lo desee, considerando que se encuentra en una de las zonas de más alta sismicidad en el mundo. Por ello, es necesario invertir un poco más para construir hacer ductos subterráneos en lugar de alzar, una y otra vez, los postes carcomidos por la humedad y los ventarrones. Todo lo demás es una feroz demagogia que favorece a los politiqueros acostumbrados a hacer negocio, material y propagandístico, con cada catástrofe natural.

La Anécdota

Uno de los grandes farsantes de la actualidad es, sin duda, Miguel Ángel Mancera Espinosa, jefe del gobierno de la Ciudad de México –ya no Distrito Federal por decisión de mismo y sus corifeos en el Legislativo local capaces de aprobar cuanto diga el personaje; una conducta bastante peor a la de los priístas expertos en el mayoriteo en las Cámaras federales-, capaz de asegurar que lo suyo es el servicio público y no la política antes de lanzarse en busca atropellada de la precandidatura presidencial –del PRD o del llamado Frente, en donde reñirá, sin duda, con los panistas conocidos-.

Llegó al extremo de promover su imagen meneando la lechuga de una ensalada, más falsa que los aguacates decorativos –los mejores productos viajan a China-, al estilo de la célebre Chepina de la televisión, experta en recetas y en la manera de cocinar nuestras aportaciones culinarias al mundo y, lamentablemente, desperdiciadas.

Ya les contaré las aventuras de los turistas buscadores de chocolate por cuanto creían que, en México, donde nació este dulce insuperable, tendrían que encontrarse los mejores y originales derivados del cacao. Y solo se llevaban –y llevan- un chasco tremendo.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
24 Septiembre 2017 04:00:00
» No Sirve el Gobierno
Está claro que el gobierno no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino solo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa el riesgo en cuanto a los posibles meteoros de fin de temporada que siempre enlutan a cientos de familias, como ya ocurrió en Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco, destruyendo la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con la tendencia especulatoria imparable gracias a la cual multiplican fortunas, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables expresidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor zeta”, Ernesto Zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de Peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, luego “catapultado” al sitio más devaluado entre los mexicanos: La presidencia del PRI; su fracaso en esta posición no admite réplica alguna... ¡y hay quienes le siguen haciendo el juego presidencial, suspirantes de lo absurdo!

Sólo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y la residencia oficial de Los Pinos, en pleito de comadres con las dirigencias del PAN y MORENA, tratando de granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia que significa para ellos vivir fuera del presupuesto como el mayor error
concebible.

Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador Zedillo.

El hecho es que, en esta hora y este septiembre, antes y después de los festejos patrios en los que la maquinaria oficial con maridaje con los medios masivos –si bien la transmisión de los ceremoniales se acredita a los tiempos gubernamentales correspondientes, esto es sin recurrir a las facturaciones-, no ha sido posible marginar, ignorar o desdeñar la crispación creciente entre los mexicanos.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
22 Septiembre 2017 04:00:00
Extraño Patriotismo
Me sentí extraño. Lo confieso. Hace dos años exactamente, subí a mi página de Facebook, la red en la que están acreditados más de 80 millones de internautas en México –una cifra por sí sorprendente y que revela que una sola persona puede inventarse personalidades anónimas para el cobardeo bombardeo retórico contra las ideas “peligrosas”, un término más cercano al fascismo que la democracia-, diversas alegorías sobre el día de nuestra Independencia, incluyendo los vítores correspondientes que, hasta hace muy poco, sentíamos como vitales puntos de identidad.

Y, como nunca antes –ni siquiera días después de que el plantón de Andrés Manuel López Obrador dejó el Zócalo, en 2006, en vísperas del “Grito” para no volver más a instalarse-, llovieron varios comentarios acerca de que no había nada por festejar en alusión a la “represión” sufrida por los maestros en rebeldía de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Desde luego, con la tendenciosa información oficial, tal no es el numen de la controversia ni mucho menos: Se trata de exigir no solo respeto sino dignidad para millones de alumnos que se forman en aulas de alto riesgo, sobre los ductos de Pemex porque allí los predios son más baratos y no hay nadie que los use, y con muy pobre o nula higiene; es obvio que los males gástricos y de toda índole crecen al ritmo de las bacterias, también las de un gobierno putrefacto, mientras se reprime y humilla a quienes se atreven a alzar la voz. Hay gráficas, con decenas de protestantes sin ropas y acostados ante pelotones de granaderos, que exhiben un evidente paralelismo entre lo ocurrido en 1968 y cuanto parece estar fraguándose en este 2015, el año del horror.

Bajo este gobierno ningún mexicano está libre de ser alcanzado por la espalda o incluso ser blanco en el extranjero –como sucedió en Egipto hace más de un año-, de aviones militares que acaso dispararon como si hiciesen pruebas para el combate a costa de las vidas de los mexicanos. Ahora tenemos encima a Norcorea gracias al talento e higiene diplomática del aprendiz Videgaray, ya fuera de la jugada presidencial.

En nuestro país ya derribaron tres helicópteros, cuando menos, y pocos hacen algo al respecto si bien en estos casos se adjudican los incidentes al crimen organizado. ¿Qué se espera para señalar al embajador egipcio, el farsante y mentiroso Yasser Mohamed Ahmed Shaban, como persona non grata y expulsarlo del país al que afrentaron sus superiores concatenando mentiras? Este sí ofendió a los mexicanos y no quien fue expulsado del país para introducirnos al conflicto de Norcorea con el “pato” anaranjado.

Mientras el gobierno mexicano no sea capaz de velar por nuestra soberanía e integridad seguiremos atestiguando los horrores, la desvergüenza de considerarnos tan débiles que ni siquiera merecemos ser tratados como seres humanos. ¡Los estadounidenses han delineado que la vida de uno de los suyos vale más que la de cien mexicanos! Y no sé cuál sea la proporción en África o en Europa en donde los farsantes dicen preocuparse por la emigración desde Siria al tiempo que alzan barricadas, ordenadas por el Cuarto Reich, para repelerlos en Alemania.

La Anécdota

Hablemos de nuestra Insurgencia. Hace un año, acudí al Auditorio Nacional, la noche del quince, a escuchar el magnífico concierto del tenor mexicano, de alcances universales, Fernando de la Mora, quien a la hora de dar cauce a la transmisión en directo del “Grito” debió arengar a los asistentes a entonar, “con el corazón”, el Himno Nacional ante las voces de varios grupos que clamaban porque siguiera él recordando las baladas, danzones y sones tan extendidos en la gran patria mexicana; esto es, como protesta explicable, si bien dolorosa, contra el gobierno peñista pasando encima de los símbolos patrios y de una celebración única, la ceremonia del “Grito”, que otrora nos identificaba a todos y ahora concita indignación ante la visión de la borregada y el corralito en el Zócalo, anatemas para el impopular mandatario, perdida toda legitimidad política. Dos años antes, normalistas jóvenes fueron reprimidos y vejados por los nuevos bárbaros que quieren imitar a sus iguales de 1968.

Lo anterior, sin duda, deviene de una confusión dantesca derivada de los vicios del sistema al que se repele: Se interpreta igual el concepto de nación, estado, patria y presidente, como si fueran lo mismo, en una exacerbación de la ignorancia colectiva. El presidente, mandatario –quien obedece- es el titular de uno solo de los poderes d la Unión que conforman gobierno; la nación es el colectivo en el que todos estamos; el Estado, la consolidación de una idiosincrasia que permite exaltar nuestra soberanía –esto es el poder que no reconoce a ninguno superior-, la de una patria para hombre libres. Cada concepto en su lugar, aunque la transcripción sea superficial por razones de espacio, más allá de las vendettas políticas al nivel de las de las verduleras.


E-Mail:[email protected]
21 Septiembre 2017 04:00:00
Los intocables ríen
¿Alguien habló, hace menos de cinco años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes? Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes. El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.
¿Lo percibirá así Luis Videgaray Caso, a quien suponía un buen aspirante para el gobierno del Estado de México y ahora se arrellana como ex presidenciable, tras ser cesado en Hacienda y hacer el ridículo en estatus de Canciller? Sólo en la utopía podría explicarse que sea factible financiar las obras monumentales proyectadas, en septiembre de 2014, con la recaudación a la baja y, en muchos casos, desviada hacia los narcos. No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien? Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas. Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria”, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? El torbellino nos lleva a las alturas... para destruirnos y reducirnos a escombros.

Cada que reflexiono sobre ello me percibo impotente ante las agresiones cotidianas. Por ejemplo, ¿cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero sólo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba-, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Bailléres González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no sólo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.

¿No es sorprendente, por decir lo menos, que las fortunas se reúnan en torno de personajes que presiden compañías en donde cientos, miles de obreros trabajan en condiciones infrahumanas? Es tan obvio que no hay posibilidad de errar ante el señalamiento que distingue a los adinerados de la “prole” –como llamó la hijita del señor Peña, Paulina, a quienes cuestionaban a su padre; bien que lo defienda, está en su derecho, pero sin generalizaciones grotescas y producto de una formación de elite, de niña bien, en una nación de hondas desigualdades sociales-, y a los intocables de cuantos somos reos de persecución soterrada, a veces, y descarada, en otras. De todo he visto y sufrido en esta viña del Señor.

La Anécdota

Por cierto, ¿no se llama Paulina también, la hija de José López Portillo, en cuyo sexenio se dio a cantar como estrella mientras su progenitor anunciaba que defendería al peso en caída inexorable “como un perro”? Hay algunos que incluso compraron sus discos –la mayoría de los forzados oyentes los recibió de regalo-, y hasta consideraron a la incipiente solista una promesa que se esfumó, por desgracia, con el finiquito presidencial de su progenitor. ¿Alguna diferencia con la hijita de “La Gaviota”?
El hecho es que, cada seis años, se nos ofrece el fin de la impunidad y éste no llega; a cambio de ello nada se dice de ciertos proyectos, reformas y obras monumentales, que nos endilgan más allá de la expresión de la soberanía popular en las urnas. Este es un punto en el que reitero porque, sin duda, significa el motivo por el cual las decisiones de esta administración son ilegales de fondo, nulas de origen, porque no cuentan con el aval de la ciudadanía a través del sufragio universal.


E-Mail:[email protected]
20 Septiembre 2017 04:00:00
El árbitro no sirve
Sencillo: si para 2018 el árbitro electoral decide proceder con las anquilosadas viejas jugarretas, alquimistas incluidos, será imposible evitar el desarrollo y consumación de un nuevo fraude electoral, mucho peor a de 1988 y más cercano al modelo de 2006. Da igual, en todo caso, si el objetivo de vulnerar la voluntad ciudadana se cumple.

Hace seis años, felipe calderón –quien encabezó el sexenio de la violencia y la parálisis, alcoholizado casi siempre-, tuvo un momento de inspiración al proponer una reforma electoral de diez puntos entre los que destacaba el imperativo de construir escenarios para una segunda vuelta electoral para el caso de que ninguno de los candidatos a puestos ejecutivos –la presidencia y los gobiernos estatales-, no fuera capaz la mitad más uno de los sufragios emitidos. Y así ocurre en buena parte de las naciones del sur del continente sin presagios de marabuntas inciertas.

En una democracia, sencillamente no puede gobernarse con una apretada minoría. Fíjense, más allá de los fraudes recurrentes, desde 1994 el postulante “vencedor” acumula más votos en contra que a su favor en cuanto a los comicios presidenciales. El señor Zedillo, el gran simulador, apenas alcanzó a rozar la media –con 48.77 por ciento- pero ni con toda la parafernalia del priísmo avasallante pudo sacar el cuello como sí lo hizo, apenitas, el usurpador Carlos Salinas al adjudicarse el 50.71 por ciento de acuerdo a la infectada versión oficial.

Lo más curioso de todo es que Vicente Fox, después de encabezar la más exitosa campaña por el cambio, encabezando un fenómeno de masas sin precedentes, solo llegó al registro del 42.52 por ciento de los sufragios emitidos aún cuando, en aquella ocasión, fue evidente la participación ciudadana y el llamado voto útil –no pocos de la izquierda votaron por la derecha con tal de que cayera “el muro” priísta-, lo que le colocó en el predicamento de enfrentar a un Congreso mayoritariamente en contra y, obviamente, paralizante y faccioso en grado mayor. En lugar de extender el diálogo y hacerlo público, Fox fue inhibiéndose, poco a poco, hasta desaparecer en cuanto a la toma de decisiones, dando lugar a un cogobierno no elegido por nadie y al consiguiente, y odioso, matriarcado.

Y todavía fue bastante peor en 2006 cuando el usurpador Calderón, con toda la estructura presidencial apoyándole como aceptó el señor Fox, solo pudo llegar al nivel del 35.89 por cierto por el 35.33 por ciento reconocido al icono de la izquierda, Andrés Manuel, en su segunda experiencia como candidato. Cuando éste protestó, lo recuerdo bien, surgieron los defensores que le hacían ver que el sesenta y cinco por cierto de los sufragios habían sido contrarios a su causa y favorables a otras opciones partidistas; y también la memoria no me falla y asimila cuando respondí a la diatriba con una simple ecuación:

--Si asumimos como verdad absoluta eso tendremos que aceptar que Calderón gobernará, cuando menos, con el sesenta y cinco por ciento de los mexicanos en contra. Son porcentajes similares diferenciados por la maquinación de poco más de 200 mil votos en los laboratorios políticos de Guanajuato, Jalisco y, muy posiblemente, Veracruz. No había siquiera necesidad de fraguar un fraude generalizado.

La Anécdota

Por desgracia, la soberbia de López Obrador –un defecto asumido hasta por sus cercanos, como explicación para quienes se enfurecerán porque lo señalo-, con quien hablé durante el plantón en el Zócalo convencido de la maniobra oficial contra él, no permitió desahogar la verdad porque con ella se vendría abajo la tesis de que la campaña, por él dirigida en todos los sentidos, había bajado de nivel en las últimas semanas al cometerse todos los errores concebibles, entre ellos el guerrear con Fox, quien no era el candidato, mientras despreciaba a sus adversarios no asistiendo a foros y debates con diversos grupos de opinión salvo uno, el final, cuando las encuestas inducidas daban un empate técnico o, de plano, anunciaban un rebase insólito de Calderón, faltando seis semanas para la jornada comicial, sobre quien fue puntero, en las mismas, durante casi dos años. Ningún politicólogo serio, externo o interno, ha podido, hasta hoy, explicarse tal fenómeno en términos democráticos y no en el de usureros de los escrutinios.

Fue clara, evidente, la consigna en pro del fraude.

Finalmente, ¿cuál es la dimensión de la culpa de los mexicanos en el desastre del periodo actual de gobierno? Pues si nos atenemos a las cifras oficiales, sin cita de los monederos electrónicos de Monex o las despensas de Soriana –financiera y almacén que debieron ser boicoteados por los electores amancebados y no lo fueron-, Enrique Peña Nieto rebasó los 19 millones de votos por más de doscientos mil, erigiéndose así como el mexicano más votado de la historia, superando, precisamente a Zedillo, quien atesoró diecisiete millones 300 mil sufragios. Qué mal olor despiden estos recuerdos.

E-Mail:[email protected]
19 Septiembre 2017 04:00:00
Miradas al Norte
1981 fue el año de los intentos de magnicidios; no concluyeron como tales por efecto de la cercanía de los objetivos respecto a quienes dispararon contra dos personajes de enorme trascendencia: En marzo, a las afueras del Hotel Hilton en Washington, el presidente estadounidense, Ronald Reagan, fue víctima de los disparos de John Hincley Jr., quien fue rápidamente contenido pero sin que pudieran evitarse seis detonaciones algunas de ellas sobre el mandatario; y en mayo, en el aniversario de la Virgen de Fátima, el Papa Juan Pablo II fue alcanzado, en pleno recorrido por la Plaza de San Pedro, por los tiros del extremista Mehmet Alí Agca, de nacionalidad turca y adiestrado por órdenes de la mafia rusa.

Los dos salieron bien librados de los atentados aún cuando las secuelas de las mismas posiblemente bajaron sus rendimientos y redujeron sus vidas aunque fueran prolongadas en sendos casos. De hecho, Reagan fue uno de los mandatarios de mayor edad al ocupar la presidencia del vecino país con setenta años cumplidos al tomar posesión del cargo. (Por cierto, esta es la misma edad del perro rabioso Donald Trump, quien parece haberse crecido en los últimos días con cargo a la torpeza inconcebible de Enrique Peña Nieto; hay quienes hablan de otra cosa, un conjura, pero preferimos alejarnos de comentarios muy escasamente corroborados aún cuando el exsecretario de Hacienda y actual canciller, Luis Videgaray Caso, debiera responder a una indagatoria seria al respecto).

Volviendo a Washington, recientemente, el señor Trump, el personaje más aborrecido en México y quien fue invitado como candidato a escupir sobre Los Pinos en una decisión infortunada o perversa del gabinete peñista, acaba de inaugurar un hotel de súper lujo a cien metros de la Casa Blanca, al otro lado de la calle.

Con Reagan se dio un juego muy peligroso: A diferencia de su víctima, el enajenado Hinckley, quien disparó para llamar la atención de Jodie Foster, al sentirse despreciado por ella luego de escribirle cientos de cartas, sobrevive hasta hoy y acaba de recuperar su vida luego de treinta y seis años tras las rejas. Salió de la prisión el sábado 10 de septiembre de 2016, con escaso ruido, bajo el supuesto de estar rehabilitado. Los cuidadores de la señora Foster, ya veterana, debieran tomarlo en cuenta.

La Anécdota

Es oportuno mirar a los antecedentes cuando se sabe que no fue la señora Clinton la única en contraer una enfermedad preocupante, durante la campaña presidencial, sino también sucedió lo mismo con su séquito principal que cayó sin remedio en cama como si se hubiera cortado el aire con un cuchillo para aislar y detener la campaña de la dama. El hecho concreto es que seis de sus empleados de alto nivel fueron contagiados de inmediato, incluyendo a su jefe de campaña lo que eleva sospechas sobre un atentado bacterial en poder de sus enemigos -¿proveniente de Rusia?-; o de los republicanos exaltados –desde Trump a través de sus raíces-, dispuestos a todo con tal de asegurar vivienda –como si la necesitara con el gigantesco consorcio turístico puesto en marcha-, en la emblemática Casa Blanca. La verdad le resultaría más barato alquilar la alcoba de Lincoln, a disposición de quienes quieran pagar diez mil dólares por noche, que pretender meter al mundo en cintura alrededor de la suya, bastante gruesa como consecuencia de la abundancia culinaria, mientras millones mueren de hambre en el mundo por su causa.

Si un mal físico es inducido con tanta facilidad, entonces tendríamos que abrir los expedientes sobre las secuelas cancerosas del venezolano Hugo Chávez Frías, cuya muerte elevó los decibeles del rencor y alejó a su país de la democracia con un sucesor, Nicolás Maduro Moro, quien parece enemigo de su pueblo pero no deja de proveer petróleo a los Estados Unidos, cuyo gobierno se empeña en agotar las reservas de los demás para dominar al mundo, en cien años, con las propias. Un deplorable y largo imperio construido sobre la peor de las mentiras: Un falso liderazgo del “mundo libre”, entendido este como su área de influencia; los demás, todos, pueden irse al infierno... de Trump.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
17 Septiembre 2017 04:00:00
Pleitos inútiles
No puede soslayarse un hecho incontrovertible: Los miembros de la cúpula del poder, en cada uno de los Poderes de la Unión, poco hacen para evitar, en el futuro inmediato, la prolongación de la ingobernabilidad por efecto de las rebatiñas sectarias, sobre todo entre legisladores opositores y el Ejecutivo atrapado en una minoría que gana las elecciones por escaso margen y contra la voluntad de la suma de sus contrarios que suman mucho más de la mitad más uno.

De sobra hemos atestiguado que no prosperan iniciativas importantes –así provengan de una derecha calculadora, de un priísmo convenenciero o de un perredismo calculador además de los morenistas más radicales-, tendientes a modernizar, siquiera, los usos políticos actuales y no mantener los viejos vicios con los que, por desgracia, volveremos a acercarnos al precipicio en el 2014 cuando tantas adversidades se presagian, desde la inminente crisis económica –la segunda universal desde 2008-, hasta las asechanzas del poderoso vecino del norte que, al parecer, aguarda la descomposición integral de nuestro gobierno para tener pretextos suficientes destinados a intervenir, militarmente, en nuestro país en busca de narcotraficantes y también terroristas tras el montaje contra Siria y la posibilidad de que los extremistas puedan utilizar a México, como también advertimos desde hace una década sin que se tomaran las previsiones necesarias, como plataforma de entrada hacia los Estados Unidos. Todo parece armado como un guión cinematográfico al gusto de los fuertes.

Pero, por desgracia, el daño peor lo han causado las instituciones nacionales, no los mexicanos en su conjunto a quienes ahora se achaca, como pecado compartido, la tolerancia, cuando el propio sistema se ha preocupado por mantener en la ignorancia política al grueso del electorado para manipularlo. No es la ciudadanía culpable de los desaseos comiciales. Fíjense: Ante las evidencias de las maniobras para asegurar la continuidad panista en 2006, no pocos reprocharon a Andrés Manuel López Obrador, más allá de su arrogancia e intolerancia, sus protestas y bloqueos sin sopesar que hubiera podido desatar una batalla civil cuyas consecuencias no quiero ni pensar. Como Cuauhtémoc Cárdenas, más burdamente defraudado en 1988, optó por contenerse y evitar el derramamiento de sangre.

(Pese a ello debe anotarse que, en la fase terminal del régimen de Miguel de la Madrid -1982-88-, sin duda alguna ocurrió la mayor matazón de líderes políticos o de opinión en la historia contemporánea, precisamente antes y después de la célebre “caída del sistema” para evitar el flujo de votos a favor de Cárdenas en 1988 y perpetrada por el execrable Manuel Bartlett Díaz, cuyo nombre ya está instalado en el basurero de la historia aunque ahora pretenda salvarse asumiéndose como izquierdista en su etapa más alta de hipocresía. Ancianidad decrépita, la suya, que, sin embargo, no debiera ser pretexto para no fincarle responsabilidades severas como en el caso de Luis Echeverría, quien se mantuvo arraigado más de dos años en su mansión de San Jerónimo).

El hecho es que, como van las cosas, es de temerse que las distancias aparentes se acorten –más por la intervención de la mercadotecnia española destinada a desviar y contener la voluntad del electorado- y que volvamos al escenario de la crispación sin desfogues posibles. Esto es: A suponer que avanzamos en democracia porque con el 38 por ciento de los sufragios podemos instalar a un presidente en Los Pinos, rechazado por ocho de cada diez mexicanos considerando como referentes también a los abstencionistas. De esta realidad hubiéramos podido salir de haberse acordado, entre las distintas corrientes partidistas, la segunda vuelta electoral para consolidar la madurez política de nuestro sistema; a trueque de ello cada quien vio para su santo.

Por las alcobas

Existen dos propuestas para asegurar, o tratar cuando menos, la gobernabilidad hacia el futuro luego de varios sexenios de estancamiento. Por cierto, las diferencias severas entre el Ejecutivo y el Legislativo no iniciaron con los regímenes panistas sino desde 1997, en las elecciones intermedias federales, cuando Ernesto Zedillo y sus operadores perdieron la mayoría absoluta en la Cámara baja y comenzaron a fraguar la primera alternancia, traicionando a su partido debajo del agua, para salvar sus propios pellejos... como ha sucedido hasta hoy.

La primera iniciativa trata de lo que ha dado en llamarse cláusula de gobernabilidad para blindar, en las Cámaras, los asuntos de Estado que tiendan a defender y asegurar la soberanía nacional y los asuntos graves para la nación. Imagínense, por ejemplo, en caso de una invasión si los sectores en pugna se revuelven en una estéril lucha verbal sobre la conveniencia o inconveniencia de la amenaza. Y esto que hoy nos parece tan lejano, por desgracia no lo está ante la evidente descomposición general de la nación, en manos de mafias, sí, también las que surgen por las complicidades entre figuras públicas en algunos gobiernos estatales y, sobre todo, en la administración federal en donde se fraguan las mayores intrigas con tal de confundir a la ciudadanía y trocar, como en 2006, y acaso 2012, la voluntad del electorado a costa de sofismas que mucho después se confirman... como en el caso de la intervención de los fox, en 2006, contra una izquierda a punto de alcanzar la segunda alternancia y con ésta al viraje drástico, indeseable para los dueños del continente.

Y la segunda, habilitada por un consenso entre un sector del PRI, liderado por Manlio Fabio Beltrones, y en algún momento por Marcelo Ebrard Casaubón, tiende hacia “un gobierno de coalición”, incluyente, en donde el Ejecutivo deba someter a las Cámaras los nombramientos de su propio gabinete para evitar casos tan bochornosos como la obsesiva defensa de personajes turbios. Pobres de nosotros, los mexicanos.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
15 Septiembre 2017 04:00:00
Fiebre y Sustos
En la noche en la que la mayor parte de los mexicanos –no digo todos porque hay apátridas desdeñosos de nuestras fiestas e incluso lacayos aún de cuanto huela a hispánico-, se sienten patriotas con una media botella de tequila adentro y un monumental grito de cara al Palacio Nacional –las protestas callan cuando los vítores comienzan y la enseña tricolor ondea-, nadie recordará los estragos de la semana anterior, de estos días cercanos, en los cuales los sustos tuvieron en vilo a la mitad de la población con mucha más fuerza que en aquella jornada de Dolores en 1810.

Con las torrenciales aguas llegaron los socavones, como nunca antes, exhibiendo la podredumbre de las complicidades entre la clase política y las constructoras cómplices a las que nadie ha reclamado con procesos judiciales en ristre. Cuando el sismo de 1985 y el derrumbe de algunos edificios, entre ellos el Nuevo León, se giraron órdenes de aprehensión contra los constructores Abelardo Meneses Vara y Max Tenembaum, pero jamás se realizaron obras para apuntalar el sitio y todavía hay quienes permanecen fuera de sus departamentos. Por cierto, una investigación seria determinó que no se había cumplido el noventa por ciento de las especificaciones básicas; lo hizo el ingeniero Raúl Pérez Pereyra, cuya familia también fue víctima. Inapelable.

Y así hemos seguido. El jueves pasado –otra vez jueves-, once minutos antes de la medianoche, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: Que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros. También se alega que aquel fue trepidatorio y oscilatorio y no solo oscilatorio como el de hace unos días. El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario cuatro días marcaron la diferencia con diferencia de treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz-, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño el sacudimiento telúrico! Y a peña también, mucho más que su deplorable y oscuro V Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Hoy, la festividad patria, aligerará los rencores pero no acallará la justa rebeldía ciudadana... aunque las transmisiones de televisión se realicen con micrófonos apagados y mostrando solo a los acarreados oficiales. Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.

La Anécdota

La partidocracia, sin duda, se anotó su segunda gran victoria contra el presidencialismo. La primera fue, no lo olvidemos, cuando paralizó al panista Fox al grado de que este, desesperado, giró órdenes para la conquista de la mayoría de curules y escaños a mitad de su gestión, en 2003, cuando su régimen ya se había perdido entre las faldas de la señora Marta y los Prozac que ingería el mandatario como las aspirinas de López Mateos.

El segundo éxito, glamuroso, consistió en tirar por la borda la burda imposición de un Fiscal General hermanado con el señor Peña, el actual procurador general Raúl Cervantes Andrade, bajo la presión del propio Legislativo y el frente creado por el PAN, PRD y MC –absteniéndose los 46 diputados de MORENA-, además de los señalamientos de la ONU y la CNDH para que se abrieran los candados y pudiera el dirigente del PAN, acosado por su enriquecimiento, cantar victoria sobre los inútiles exabruptos del pederasta Emilio Gamboa Patrón, el nepotista que quiere hacer gobernador de Yucatán a su vástago inútil.
México se gobierna por inercia; hay que romperla.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
14 Septiembre 2017 04:00:00
Violencia mafiosa
Con unos cohetones disparados al aire como protesta, un helicóptero de la comitiva del señor Peña fue impactado y rota la ventanilla del mismo. Fue un sacudón que pudo terminar en tragedia, apenas el jueves pasado en Oaxaca.

No es la primera vez. El 30 de abril de 2015, en las inmediaciones de Guadalajara, los elementos del poderoso e intocado grupo criminal, “Nueva Generación”, derribaron un helicóptero Cougar, matrícula 1009, con dieciocho elementos a bordo: Cinco de tripulación, once pasajeros militares de mando medio y dos agentes de la Policía Federal. Al grave incidente se le restó importancia a sabiendas de que, por primera vez, se confirmaba que los cárteles más radicales ya contaban con misiles capaces de un operativo similar.

Hace un año, el martes 6 de septiembre de 2016, la Defensa Nacional reportó la caída de otro helicóptero que transportaba a tres policías federales, quienes murieron luego de intentar perseguir a uno de los grupos enfrentados en La Huacana, Michoacán, en donde, según dice, se “tiene controlada” la zona. Baladronadas del gobernador Silvano Aureoles Conejo, perredista de cepa y suspirante lejano a una candidatura presidencial, quien sigue rebasado por los mandos castrenses.

No hay duda de que el poder de fuego se ha acrecentado entre las mafias dominantes. La diferencia es que, en el caso de La Huacana –esto es en los alrededores de Pucuán del Río, otra comunidad perdida que se hará célebre por efectos de la violencia y la torpeza extrema de los organismos institucionales con poder de fuego-, y pese a que la aeronave pertenecía a la Procuraduría General y no al Ejército, fueron los responsables militares quienes precisaron que en la agresión se utilizó una Barret calibre 50, acaso para despejar sospechas sobre la posibilidad de que se hubiese dado al banco con un misil. Ahora, los voceros de la Defensa actuaron más rápidamente para intentar despejar sospechas sobre los pertrechos en manos de las bandas de mayor rango en el país y ya capaces de operar igual a los terroristas de Medio Oriente y sus derivados.

El hecho, desdeñado por la mayor parte de los medios locales, encendió una aguda polémica entre los informadores estadounidenses –favorables al partido Demócrata, por lo general-, por cuanto a que confirman la tesis reciente de Hillary Clinton en el sentido de que “en México la violencia crece, la tortura también, y los feminicidios continúan”; un deplorable informe, pero cierto, como severa respuesta a la parodia de Trump, el perro rabioso, tras aquella visita infamante a México en condición de candidato “republicano”.

No puede negarse, a estas alturas, que el mayor riesgo para este país, en este momento, no es solo la ingente corrupción de sus dirigentes políticos –cada uno peor al otro-, ni la falta de visión en torno a los descalabros financieros que dañan la perspectiva de nación; lo más serio, y preocupante, es la capacidad bélica de cárteles y otras células delincuenciales, armadas hasta los dientes y con suficiente movilidad como para poner en riesgo la estabilidad nacional. De hecho, tienen en sus manos la llave de la puerta hacia la anarquía; y esto lo saben bien quienes, desde el poder, no saben cómo decírselo al señor de la banda... tricolor.

La Anécdota
Insisto: desde 1999, cuando menos, he señalado a Jaime Camil Garza, padre del actorcito, como el principal contrabandista de armas desde Estados Unidos a México desde donde se colocan y envían a diversas naciones de Asia y África; es un negocio superior al de las drogas y, sin embargo, aún definiendo el nombre, NUNCA nadie, mucho menos la autoridad judicial, se ha dignado a abrir una indagatoria al respecto, porque resulta que Camil se hace “amigo” de cada uno de quienes se convierten en huéspedes perentorios de Los Pinos. Solo falta que duerma también allí como ya lo hizo e célebre guerrillero guatemalteco, Gaspar Ilóm, quien tomó el nombre del personaje central de “El Hombre de Maíz”, escrito por su padre, el Nóbel ilustre Miguel Ángel Asturias. Sí, fue precisamente en 1993, unos meses antes del levantamiento neozapatista en San Cristóbal de las Casas, como si se hubiera urdido todo, hasta sus consecuencias actuales, en los salones de la residencia oficial en donde, acaso, el rebelde no necesitó de sus cartucheras.

Este es uno de los puntos que me han hecho dudar, siempre, de la verosimilitud de este movimiento, venerado por cientos de indígenas que, eso sí, lograron cuando menos el respeto y la dignidad pisoteadas con el paso del tiempo.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

13 Septiembre 2017 04:00:00
Colapsos políticos
En el penúltimo año del sexenio de Calderón ocurrió lo que, en sí, debió dar paso a una crisis institucional severa: Durante varios meses no pudo integrarse la Suprema Corte de Justicia en ausencia de las tercias que debió presentar el titular del Ejecutivo para cubrir vacantes y hacer operable a la cúspide del poder Judicial. Pese a ello, como suele suceder en las autocracias –que no son “casi” perfectas como diplomáticamente refirió Mario Vargas Llosa, sino lo son de verdad-, los tiempos se deslizaron y el asunto se subsanó sin escándalo alguno, acaso porque la población solo sale a la calle cuando el agua o a sangre le llegan al cuello.

Ahora, con peña al frente de la Presidencia de la República, otro poder ha estado en situación semejante ante las dificultades generadas por los caprichos del señor Peña quien se vio acorralado en cuanto a la caprichosa designación de un fiscal general, por nueve años, siempre y cuando fuese, de manera automática, el actual procurador Raúl Cervantes Andrade, su amigo personal y más que un cómplice. La batalla tuvo como epicentro al dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés, quien recibió dos golpes severos por ello: El señalamiento al enriquecimiento de sus familiares y el saludo antidemocrático del mandatario federal a Miguel Ángel Riquelme Solís, en condición de “gobernador electo” de Coahuila antes de que el TEPJF emitiera un laudo al respecto por el cuestionamiento de los excesivos gastos de campaña perfectamente corroborados. En pocas palabras, las consignas cambiaron por capricho de quien ocupa la residencia oficial.

En esta tesitura, el país puede operar, como se ha visto, aún cuando está fracturado el gobierno, sea sin la cabeza del poder Judicial o en ausencia de órganos operadores de la Cámara de Diputados, la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política, revenadas en principio por el llamado Frente Amplio –PAN, PRD Y Movimiento Ciudadano-, y con los legisladores de MORENA deshojando las margaritas, sin ponerse de acuerdo en apoyar a este o repudiar a Peña. Un galimatías que evidencia la pobreza de nuestra vida institucional.

No dudamos que, andado el tiempo, este tipo de cuestiones se resuelvan por mayoría simple y no considerando a las tres cuartas partes de los miembros de las Cámaras. Siempre las reformas de este tenor, por desgracia, tienden a proteger los intereses cupulares y ahora, con la figura presidencial en franca decadencia –solo con el apoyo mínimo de entre diez y quince por ciento de los mexicanos en su conjunto-, la prolongación de la impunidad es cas estratégica para posibilitar la aparición de la amnesia colectiva y dejar correr el paso a favor del presidencialismo enfermo, el mal más ponzoñoso del sistema –como decía el maestro Ignacio Burgoa Orihuela-, ahora más venenoso con la integración de la partidocracia.

Está visto que la última jugada la ganó la partidocracia y, con ello, las postulaciones de candidatos, ya inminentes, podrán tener un sesgo diferente muy a pesar de las presiones de los operadores de Los Pinos que ya metieron las narices hasta en los grupos supuestamente más radicales, es decir, en la MORENA de Andrés quien se ha dado el lujo de viajar a los Estados Unidos y Europa –a dos países monárquicos, por cierto-, placeándose descaradamente para mostrar un perfil distinto al del irascible mitotero que le endilgaron. Y por ello, dejó ir el triunfo de su partido en el Estado de México y dentro de dos días nos darán el mazazo.

La Anécdota
El artículo 82 de la Constitución, desde su promulgación en 1917, delinea las condiciones de elegibilidad de quienes busquen la Presidencia. Una de ellas, por cuanto al necesario arraigo, ordenaba tener una residencia de un año sin salir del país. Pero ahora, muy por debajo del agua, se reformó el mandato considerando que no se perdía la residencia si la ausencia no duraba más de un mes lo que hace perder el espíritu de la ley y lo convierte en materia desechable, sin importancia.

Tal es el escudo con el cual viaja Andrés a estas alturas –a nueve meses y medio de los comicios-, y Anaya puede ir y venir por cuestiones familiares a Atlanta, Georgia-. Todos felices, incluso el muy presidenciable José Antonio Meade Kuribreña, secretario de Hacienda, quien fue invitado recientemente a acompañar a su jefe a China a la reunión de las economías emergentes en plena crisis institucional.

Todos velan para su entierro, mientras los Niños Héroes yacen en sus nichos.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
12 Septiembre 2017 04:00:00
El extraño caso Meade
Cuando al principio del mandato del señor Peña, José Antonio Meade Kuribreña fue designado canciller de México, un distinguido colega se refirió a él como un caso de lo más extraño:
--En la diplomacia son extremadamente cuidadosos de la formalidad y la presentación de quienes la desarrollan. Y Meade tiene una enfermedad que desluce e incluso puede ser repelente: E C l vitíligo, que causa decoloración en diversas partes del cuerpo. Como sucedía con Michael Jackson, por ejemplo.

Pese al referente anterior, no puede olvidarse que el difunto rockero se impuso al mal “convirtiéndose” en casi blanco acaso cansado de los desplantes réprobos contra las familias de color en la falsamente “vanguardista” sociedad mexicana. En la misma vía, la de la curación, Meade Kuribreña logró desaparecer el vitíligo desde que inició sus tareas como responsable de la política exterior del país y, en poco tiempo, a su llegada a la secretaría de Hacienda el 7 de septiembre de 2016 –ha pasado poco, pero parece una eternidad-, estaba libre del pequeño defecto que, en realidad, no causaba, por lo menos a mí, incomodidad alguna; otra cosa son los de cuello alto acostumbrados a deambular por los salones como los de Versalles.

Meade se convirtió en el caballo negro en la carrera por la sucesión presidencial, dentro de un PRI fuertemente resquebrajado por el factor peña y la historia negra del nepotismo y los cacicazgos, desde los Moreira en Coahuila hasta los Murat en Oaxaca y los Del Mazo en el estado de México, más por el desprestigio de las figuras del régimen –Osorio, Videgaray, sobre todo-, que por haber laborado en pro de la precandidatura. De hecho, estoy seguro, ni siquiera al inicio de la actual administración lo imaginaba.

Meade llegó al gabinete del actual mandatario, quien levantó cortinas de humo junto a las esperanzas a flor de piel de cada mexicano, con sello más bien de panista por sus actuaciones como secretario de e C energía desde enero de 2011 –cargo que también desempeñó calderón bajo el mando de Fox-, hasta que fue designado, por primera vez, secretario de Hacienda en septiembre del mismo año y hasta el final de aquel sexenio ominoso del que salió sin ser señalado como uno de los responsables del desastre.

Y luego, como Canciller, acompañó al presidente en la última visita a Fidel Castro, en La Habana, cuando el viejo revolucionario ya era carroña de una dictadura inamovible, y abrió cauces con las naciones del este. Pese a ello, no contaba con afiliación partidista alguna, ni en el PAN por cuyos dominios pasó sin integrarse, ni en el PRI pese a las discretas presiones de los allegados al mandatario.

Desde luego, ahora, confronta el dilema de convertirse en militante priísta lo que, desde luego, sería la señal para indicar cuál sería su camino: Apostar por el continuismo con la bandera de un partido al que repelen ocho o acaso nueve de los mexicanos, entre ellos incluidos los viejos miembros del mismo cansados de vergüenzas.

La Anécdota
La semana anterior ocurrió una coincidencia que no podemos soslayar. El señor peña viajó a China, a una reunión de inversionistas de rango alto a la que pudo enviar precisamente a José Antonio Meade –pero con ello quedaría anulado como posible abanderado por lo que dispone la ley en cuanto a que los aspirantes no deben dejar el territorio nacional desde un año antes de los comicios-, y Andrés se lanzó a la conquista del mundo con sendas escalas en Washington, Madrid, Londres y Nueva York, esto es por la gran potencia del continente americano y las dos monarquías más publicitadas y coloridas de Europa, junto a la de Noruega cuyo prestigio, en buena medida, gira en torno de los Premios Nobel cada diciembre.

El señor peña se alejó cuando el pleito legislativo comenzaba a convertirse en una grieta institucional insalvable por la necedad presidencial de imponer al fiscal general desde la Procuraduría y con Raúl Cervantes Andrade, el dormilón, como aliado; y Andrés se marchó diez días antes de consumarse el fraude en el estado de México, sin dar la cara en este conflicto salvo mediante discursos vacuos y dejando que la amnesia colectiva asimile la afrenta contra un millón 800 mil mexiquenses, cuando menos. Turbiedades en cada extremo.

Suele ocurrir que los políticos siempre anteponen sus plataformas personales a los intereses de quienes dicen representar aunque salten como chapulines los incondicionales de cada extremo, los peores vasallos de la moderna aristocracia mexicana.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
10 Septiembre 2017 04:00:00
» Estocadas sin faena
Ya les decía yo que septiembre es hermoso como lo es el principio del otoño que exhibe el fin y el principio, las hojas cayendo del árbol de la vida pero sin mover su firme tronco. Es una buena época para otear por los parques y llenarse de los vientos que despiertan los sentidos, todos ellos, enfriando por fuera y dando calor por dentro. Vida y muerte, como la existencia toda que no tendría sentido sin un principio y un final. Mi padre lo describía muy taurinamente:
--De nada sirve una gran faena a lo largo de ochenta años si no somos capaces de asestar una buena estocada final; sin una caída del telón digna se puede ir el éxito, el recuerdo e incluso en anhelo de la inmortalidad que anida entre quienes nos recuerdan.

Es verdad: los hombres morimos cuando deja de haber alguien que nos cite, un corazón que ame nuestra memoria y una razón para extender la memoria. Es un pensamiento aterrador que suele agobiarme cuando asisto a algún lugar público, digamos las plazas de toros que se convierten en hogueras de pasiones, y pienso que acaso dentro de medio siglo cuantos estamos allí, salvo alguna excepción, estaremos en otro plano, fuera de este mundo y, si se tiene fe, en la contemplación etérea del ser supremo. ¿Por qué nos duele dejar tanto esta vida si nos espera una eternidad sin diferencias de clase ni opresión? Es una pregunta que también me atormenta.

En fin, vamos caminando por septiembre y también dejamos, detrás de nuestros pasos, las efemérides. Ya recordamos, muy cerca, al 2 de octubre que quiero tener presente mientras esté en este mundo; sencillamente porque nos marcó y acaso cercenó el valor de varias generaciones de jóvenes quienes venían pisándonos los talones y optaron por salirse de las filas que conducían a los liderazgos políticos para acomodarse a la sombra de los grandes capitales y de los herederos, a sabiendas de no poder escalar el último peldaño porque, en las pequeñas dinastías particulares, los tronos están ocupados por los que son señalados por sus progenitores sin que nadie les señale como hijos del nepotismo: Dicen que con su dinero y sus empresas pueden hacer cuanto quiera, hasta saquearlas llevándose divisas al exterior y dejando sus empresas depauperadas con trabajadores en quiebra, éstos sí. Pero esta es la visión de la justicia para quienes no entienden de xenofobias ni de racismos al más puro estilo de las autocracias que perviven.

Y tenemos muy pendiente la efeméride del Paro Nacional como referente indiscutible de la fe de los mexicanos, de los bien nacidos, en busca de un mejor futuro para quienes vienen detrás. ¡Pobres de aquellos que se cruzaron de brazos! Perdieron su oportunidad de levantar las cabezas humilladas, como caravanas de súbditos a los monarcas, ante el oprobio del conformismo, el virus que carcome el alma.

No espero, claro, que en este mes, el último del verano, caiga la monarquía de los zánganos Borbones ya renovados, a quienes tanto desprecio por mi fe republicana, pero sí puede darse un sacudimiento que inicie el tormento hacia el finiquito. Lo mismo pienso del presidencialismo, en México, rebosante de elementos que ven al mandatario en funciones como inimitable e inigualable; lo he escuchado hasta la saciedad al paso de cada sexenio... y solo al final algunos rectifican para acomodarse de nuevo dentro de las esferas del poder público porque no saben trabajar en otra cosa. Incluso muchos de los viejos funcionarios, crecen en sus negocios privados al calor de las influencias que conservan o tuvieron. Un vivo ejemplo de ello es cada uno de los muy ricos miembros de la derecha a quienes nadie persigue a pesar de los daños infringidos a la República.

Cada que aparece el exmandatario Calderón en México, se ríe como no lo hacía ni cuando le quedó larga la casaca militar y parecía una caricatura de sí mismo. Yo no sé porque lo hace, acaso alguien le convenció de contar con una falsa galanura –para ello sería ideal que se divorciara para luego matrimoniarse con la execrable Laura Bozzo quien se pasea con un chico a quien dobla la edad bajo el glamour de la vanidad que entregan las candilejas-, y caminar con la cabeza erguida luego de seis años de mantenerla baja salvo en las ceremonias públicas en donde debía fingir. Ahora no lo hace porque, sencillamente, se siente intocable por obra y gracia de las facturas por pagar de quienes ejercen gobierno en la actualidad. Eso sí: En cada llamada relámpago hace aseveraciones presuntuosas...pero no se hace acompañar del nefasto Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública, bastante más cauto conociendo los precedentes y avecindado hoy en Florida.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
08 Septiembre 2017 04:00:00
Pedestal hipócrita
Quien crea en la popularidad del presidente, y lo difunda además certificando el uso mercenario de los medios de comunicación, hace un daño semejante al de los incondicionales de cualquier dirigente partidista listo a confundir, por derivación de las viejas formalidades de nuestra política putrefacta, la lealtad con la lacayunería, el apoyo con la ausencia de dignidad y la simpatía con la ambición inocultable. De allí, igualmente, las serias desviaciones ideológicas y el paulatino desmantelamiento de los partidos políticos incapaces, hasta hoy, de ser representantes de la comunidad y no nidos de víboras para explotarla.

Fue evidente, durante el mensaje presidencial sabatino del 2 de septiembre –contraviniendo, al antojo del mandatario y por interpretación ad hoc, el ordenamiento sobre la presentación del informe en la sesión de apertura del Congreso de la Unión, dejando la papelería hueca sobre la mesa y nada más-, para quien se gobierna: Para los cómplices, empresarios e improvisados, los altos miembros del clero, incluso los que están en vías de retiro, el mando militar impenetrable y todavía sumiso en apariencia, los diplomáticos que gozan de la generosidad de los mexicanos y de sus festines, encabezados por la estadounidense Roberta S. Jacobson, muy inquieta por cierto, en torno siempre a las mesas de la simulación. ¡Y hablamos de Venezuela!

La reverencia es tal que se ignora al Legislativo y se coloca al Judicial en calidad de comparsa presidencial, siempre atento a los designios de la voluntad superior; de allí la urgencia descarada con la cual se pretende erigir como fiscal general, hasta por diez años –esto es para cubrirle las espadas a peña como compromiso toral que solo la traición podría romper-, al actual procurador Raúl Cervantes Andrade cuyo trabajo, desde que sustituyó a la televisiva Arely Gómez González Blanco, el 26 de octubre de 2016 –esto es hace menos de un año-, tras las escapatorias de “El Chapo” Guzmán Loera y el burdo tratamiento sobre los genocidios y asesinatos de líderes de opinión, independientes claro, y sociales, bajo el signo de la impunidad.

Es este un gobierno cuyos negativos saldos hacen tartamudear al presidente en ejercicio quien recurre al cantinflesco lenguaje de los evasores de hechos para justificar la inmovilidad patética del país y su gobierno, en medio de las tempestades por el inminente fin del TLCAN sin planes alternativos ni perspectivas para soportar los embates de las potencias del norte, sobre todo los exabruptos constantes del multimillonario de la Casa Blanca, deseoso de convertir a esta en la cúpula dorada de Jerusalén –no se me tome la expresión como antisionista porque es sólo un referente didáctico-.

Nunca anduvo un régimen tan a tumbos como el actual. Pareciera que vamos en un ferrocarril descarrilado que no termina de caerse ni por la inercia sostenida por los vaivenes de la inevitable fatalidad. Y esto es México, no Venezuela ni Irak.

La Anécdota
¡Qué bella Malala Yousafzai, la ahora joven paquistaní, ganadora del Nobel de la Paz en 2014! Nos recordó, en una visita relámpago, que existe el amor sobre el odio y que las divisiones son juegos erróneos de una humanidad rebasada por las ambiciones de los poderosos que erigen muros y no tienden puentes. Solo un pero: También exhibió que hasta las almas más puras deben rendir pleitesía al poder terrenal... y visitó al señor Peña Nieto en su búnker de Los Pinos.

Pero, entre líneas, dejó clara su postura acerca de la dirigencia mundial: “hay líderes ignorantes”, dijo mirando fijamente al mandatario mexicano y haciendo suponer que solo se dirigía al de la Casa Blanca, la de Washington. Quizá recordó, en ese momento, al joven mexicano quien, durante la premiación de Malala, saltó al podio y expuso, en un cartón y a gritos, el drama de México a pocas semanas de los genocidios de Iguala y Tlatlaya, precisamente en 2014. Lo debe tener muy grabado en la memoria y de allí su recelo.

Y mientras seguimos simulando ser una democracia cuando falta una semana para la consumación del fraude en el Estado de México con la asunción del junior Alfredito del Mazo Maza. Pobre México tan repleto de nepotismo y tan alejado de la justicia social.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
07 Septiembre 2017 04:00:00
Y si gana Andrés…
Hasta los que no simpatizan con Andrés Manuel, sin llegar a la fobia del desalmado Fox –delincuente electoral confeso e impune que admitió su participación directa en el fraude comicial de 2006 del cual salió el usurpador Calderón-, admiten la posibilidad inminente de una victoria de “su” MORENA en los próximos comicios presidenciales con las campañas adelantadas, en las atrofiadas narices de Lorenzo Córdova Vianello, el racista presidente consejero del INE. No entiendo, no puedo considerar si es mayor su fuero a la ofensa imperdonable contra las etnias de México.

La situación, de cara a tal perspectiva casi inminente, se volvió más turbia ante la negativa de ofrecer una iniciativa para legislar sobre las segundas vueltas electorales y así recuperar, cuando menos, la mitad más uno de los votantes aunque el abstencionismo no pudiera ser derrotado en las urnas. De allí que sea compleja la perspectiva del icono de la izquierda, quien acapara toda la atención y no ha sido capaz de construir liderazgos propios al grado de depender de los cooptados de la propia “mafia del poder” como la llama. Es él, naturalmente, el único candidato actuante y no hay nadie que dude al respecto contraviniendo con ello los usos democráticos de cada organismo político.

Quizá en este punto recala la debilidad mayor de Andrés: En la ausencia de competencia interior y, por ende, en la imposibilidad, teórica y práctica, que pudiera surgir un adversario morenista -¿qué podría hacer Ricardo Monreal, por ejemplo, o un “externo” surgido de la burguesía gobernante como Jorge Castañeda Gutman o el eterno referente Juan Ramón de la Fuente?-, dispuesto a disputarle la bandera y la causa con mayores posibilidades de cobertura y sin agitar tanto a los mercados financieros de Estados Unidos en donde se percibe como alto riesgo la eventual llegada de López Obrador sin meditar sobre las razones por las cuales un treinta por ciento de sufragantes puede llevarlo al triunfo.

De lo anterior surgen las confusiones de Moody´s Investor Service, la agencia consultora de los grandes capitalistas, que primero aseveró que si gana MORENA no sería un peligro y luego, días después tan solo, modificó su postura y lanzó a los cuatro vientos un rumor tenebroso: Tal situación acarrearía “un choque brutal” en el mundo financiera por la incertidumbre que provocaría, sobre todo en los Estados Unidos dominado por la xenofobia de su anaranjado presidente, cortar las líneas entreguistas establecidas... si se animara a tanto, naturalmente.

El hecho es que la carrera, que oficialmente no ha comenzado según el burro prieto del INE, parece marcada por los intereses trasnacionales y como no tenemos poderío nuclear, como Norcorea digamos, somos fácilmente asustadizos ante las advertencias del norte que pesarán bastante más que quince millones de votos emitidos, los calculados para llevarse la contienda desigual y tramposa desde su inicio.
Pobre México, tan lejos de la democracia y tan cerca de los enloquecidos fascistas modernos.

La Anécdota

El imbécil “pato” Donald Trump Macleod, en uno de sus habituales arrebatos, desechó la idea del cambio climático y decidió que su país, el más contaminador entre las naciones del mundo, saliera del “Acuerdo de París”, firmado de antemano por su predecesor Barack Obama, para intentar sortear los graves riesgos meteorológicos causados por el descuido humano desde la llamada “revolución industrial” del siglo XVIII.

Del mismo modo, la poderosa vecina del norte, desechó sumarse al “Protocolo de Kioto”, que data de diciembre de 1997 –hace ya dos décadas-, que tiende a combatir y reducir las emisiones con efecto “invernadero” que son el origen del calentamiento global que ahora padecemos y ocasiona, entre otros efectos, el deshielo de los polos y las variaciones en los océanos. De allí, el creciente número de huracanes, como el devastador Harvey que obligó a Trump llevarse a Texas a su Melanie con tacones de aguja. ¡Ah, estos millonarios insensibles! ¿Hasta cuándo se les permitirá mantenerse en la Casa Blanca? ¿O ya enloqueció la mayor parte de los estadounidenses?

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
06 Septiembre 2017 04:00:00
Rebatiñas por Peña
Fortunas mal habidas, espionajes peores a los del célebre Watergate que derrumbó a Nixon en 1974, división de pareceres irreconciliables dentro de los partidos políticos, acusaciones extremas contra algunos funcionarios provenientes de la administración pública y también, al otro lado, de supuestos opositores vencidos por el atractivo de formar parte de las filas del narco, donde radica el verdadero poder hoy en día, todo ello, y mucho más, es el entorno diario de la clase política más putrefacta de todos los tiempos; ni en los tiempos de Victoriano Huerta se llegó a tanto.

Cuando se carece de autoridad moral no es posible pretender ver paja en el ojo ajeno. ¿Con cuál argumentación, por ejemplo, el priísta Enrique Ochoa Reza –el iraní que nunca ora a contrario sensu de su segundo apellido-, puede señalar al dirigente panista, Ricardo Anaya Cortés, por enriquecimiento –el suyo y el de sus familiares cercanos que eran ricos pero no multimillonarios antes de las faenas políticas-, cuando él cuenta con ocho mil taxis, en diversas ciudades del país, y ha reunido un capital mucho mayor al de su adversario? Y no digamos el señor Peña, experto en inmuebles blancos de lujo.

De la misma manera, ¿cómo se atreve el secretario de Gobernación a advertir al exgobernador de los antros poblanos, Rafael Moreno Valle, que será objeto de la justicia si se corrobora que montó una red de espionaje cuando el acusador fue el primero en aplicar esta práctica para cercar a los periodistas y líderes de opinión, además de empresarios y opositores, interpretando informaciones a su gusto y sin medir cuando se trata de sarcasmos o de hechos incontrovertibles? Habla la gallina clueca de lo que hacen los pollitos alebrestados.

De la misma manera, ¿cómo es posible que el Instituto Nacional Electoral cierre los ojos ante evidencias tan claras del adelanto de campañas con rumbo al 2018? Ya hasta la ladrona voladora de Yucatán, la tal Ivonne Ortega, se promueve aduciendo que ella le cae bien a todos pero arrastra el estigma de ser priísta y debe convencer a sus oyentes de por qué milita en este partido. Sinvergüenza, cínica y deplorable oportunista que agarra parejo cuando se trata de romper la piñata.

Y no se diga de los panistas, perredistas y morenistas. Los últimos, por cierto, disimularon la encuesta para determinar a su candidata al Gobierno capitalino designándola “coordinadora” pero con la nominación en la bolsa, sin marcha atrás posible. Y, claro, Ricardo Monreal Ávila, ex gobernador de Zacatecas cuando era miembro del PRD, asume que puede, con o sin MORENA, ser candidato a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México. Todos velan para su santo aunque Andrés parece estar apagando sus propias veladoras a costa de caer en los mismos vicios que tanto abomina del PRI.

Y respecto al PAN, la guerra sucia contra este partido, más allá de simpatías y perjuicios, tiene su núcleo central en la negativa a apoyar la asunción como fiscal general, por diez años, de Ricardo Cervantes Andrade, el actual procurador llamado a cubrirle las espaldas no solo a Peña sino a todos sus rufianes como, por ejemplo, Luis Videgaray, Gerardo Ruiz Esparza, Aurelio Nuño Mayer, los herederos de las familias De la Madrid y Salinas, y un largo etcétera.

La burla es manifiesta; y los mexicanos no pueden darse el lujo de acostumbrarse al masoquismo a costa de reacomodos en la esfera infectada de la política.

La anécdota

Todas las intrigas caben en la perspectiva actual; y cada una nace en el seno del Gobierno federal con puntajes evidentes de la Secretaría de Gobernación, cuyo titulas es mentiroso, engreído y totalmente ineficaz. Ni un caso resuelve ni conoce la geopolítica nacional desde su soberbia cerrazón.

Preocupa, eso sí, la postura que inició el gobernador de Chihuahua, el panista Javier Corral Jurado, al defender al líder de su partido y lanzar denuestos al Gobierno federal, es decir al Presidente Peña, como arma de presión. Creo que el último precedente semejante se dio cuando Don Venustiano desconoció, en 1913, al usurpador Victoriano Huerta, y se convirtió en el “primer jefe” de la Revolución y así llegó a Tlaxcalantongo, Puebla, donde se volvieron contra él las traiciones que ya se habían hecho habituales y prosiguen.

Cuidado. Porque, de seguir así, el pacto federal estaría en riesgo y con este la estabilidad de la República. Solo esto le falta dejar como herencia, aunque se ignorará en su informe, el señor Peña.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
05 Septiembre 2017 04:00:00
Cárcel selectiva
Luego del pobre y deleznable informe de gobierno, el penúltimo de una administración deficitaria y corrupta como ninguna otra, es hora de hacer el recuento sobre las múltiples fallas de la justicia, desde genocidios matizados o ignorados hasta espionajes que ponen en riesgo a seguridad nacional cuando se exhibe la vulnerabilidad del jefe del Estado y la insípida debilidad del secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, igualmente víctima de quienes intervienen teléfonos y se aseguran de seguirlo por radares; ¡a él, quien es responsable directo de la protección del Estado mexicano!
Si el exgobernador de Puebla, en campaña desatada por la presidencia ante las narices del Instituto Nacional Electoral, es capaz de tejer una red de espionaje con elementos de CISEN y la complacencia de su cuñado y ex secretario de gobierno –para seguir la ruta del panismo nepotista-, Fernando Manzanilla Prieto, ¿qué podríamos decir de quienes han hecho del espionaje el instrumento del poder mayor de la historia, desde la CIA, el FBI, la NSA y la DEA? En sus manos estamos y todavía no se definen candidaturas.

Sabemos que Andrés es el único candidato con listeza suficiente para hacer campaña con rumbo al 2018 vadeando los límites de espacio y tiempo impuestos por el organismo electoral más ramplón y mentiroso de cuantos existen en la órbita mundial, y esto ya es decir, bajo el argumento de que como dirigente de “su” partido, MORENA, está facultado a recorrer el país –ya perdí la cuenta de las veces que ha llegado hasta el último rincón, aunque se le han escapado algunos sitios como Real de Catorce, en San Luis Potosí, ante la imposibilidad de reunir a más de cincuenta personas-, y llevar adelante su descarado proselitismo.

Mientras, el señor peña nieto reconoce que acaba de conocer el Cañón del Sumidero, acaso porque le dijeron que podría encontrar las viejas armas con las que se contuvo, desde el Istmo, a la Marina estadounidense en los prolegómenos de la Revolución. Con estos antecedentes, tolerar el espionaje ordenado por Rafael Moreno Valle, pretenso precandidato presidencial del PAN –su abuelo fue priísta de cepa, es poco menos que reconocer la incapacidad de los órganos de seguridad para proteger al Ejecutivo federal y a los miembros de su insignificante gabinete.

Son tan malos los “ministros” priístas que aparecen como posibles aspirantes a la sucesión presidencial figuras como José Antonio Meade Kuribreña –acaso el elemento menos malo de los colaboradores de peña pero SIN militancia dentro del partido ofuscado-, y el descocado doctor José Narro Robles, a cargo del sector salud acaso el más afectado por la miseria humana de los funcionarios públicos, destazado sí para pagar derechos de paso a las mafias del narcotráfico con dinero destinado al mantenimiento de los hospitales y la distribución de las medicinas básicas.

El espionaje es la piedra angular de la anarquía que lega el señor Peña a las instituciones por él mancilladas, como el Tribunal Electoral que no le mereció respeto alguno cuando reconoció a Miguel Ángel Riquelme antes del laudo de la institución electoral usada como trapeador. ¿Qué importa entonces que se intervengan las conversaciones de Peña Nieto? Tanto como los girones de soberanía que nos deja.

Sin duda, la cárcel es selectiva como los hoteles de gran turismo.

La anécdota

Siguiendo la muestra acerca de las matemáticas y el álgebra de altos vuelos, con fórmulas tan sobresalientes como las utilizadas para distribuir curules y escaños plurinominales –una aberración de la demagogia, no de la democracia justiciera que se basa sólo en la voluntad mayoritaria, verdaderamente mayoritaria-, la dirigencia de Morena designó, como coordinadora en la Ciudad de México, a Claudia Sheinbaum, esposa del pandillero Carlos Imaz Gispert, uno de los colectores del dinero del empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz, en los rubros de la minería y el futbol, digamos el cóctel ideal para hacerse multimillonario con aseguradas complicidades.

Y nadie entendió cómo fue la encuesta de marras, disfrazada para que no pareciera una designación anticipada de la candidatura al gobierno de la capital del país, aunque lo fue sin duda porque así fue estipulado, en las narices tapadas del Instituto Nacional Electoral y del racista consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello. Y, claro, ahora no hay regla que no pueda ser eludida, ignorada o sencillamente violada con la facilidad de quien abusa de sus hijas en el seno familiar.

Si MORENA aduce que es el futuro de México, debemos apuntar que comenzó a recorrer el camino al revés, hacia el pasado que algunos creyeron extinto, en busca de dinosaurios ex priistas y de empresarios ladrones, como Alfonso Romo y Ricardo Ahued. Una mezcla con sabor a pestilencia.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
03 Septiembre 2017 04:00:00
Oscuro amanecer
Es muy temprano todavía pero a este columnista le gusta amanecer cuando pocos están despiertos; es como una manera de ganar terreno al tiempo que los adversarios desarrollan sueños de grandeza en la omnipotencia del poder. Y desde que tengo uso de razón –algunos pensará n que aún no lo desarrollo en seis décadas de vida y no ochenta años como alguna perversa sugirió por allá-, los mexicanos nos entretenemos jugando a la sucesión presidencial aun cuando apenas digerimos la reciente asunción de Enrique Peña Nieto y sus tantos discursos prometedores y reformistas cuyas aplicaciones parecen bastante más complejas que las meras palabras y los papeles en donde están escritas. Lo importante es hacer... que para eso es ejecutivo, ejecutor y no proyectista con ribetes mesiánicos, característica permanente de cuantos han pasado por la residencia oficial de Los Pinos.

Pues bien, para nadie es un secreto que en cuanto al gabinete del Presidente Peña –por cierto, hasta Andrés Manuel le concede esta condición generosamente al contrario del adjetivo de “espurio” que le endilgó, con razón, a Calderón-, puede hablarse de una suerte de triangulación respecto a los personajes con mayores posibilidades de convertirse en candidatos y defender la causa priísta... con una izquierda hasta ahora dividida, con buena convocatoria callejera, y una derecha entre vaivenes pero con mantenido poder en el Congreso y más gubernaturas que en toda su historia.

Desde luego, el PRI pretendió volvió para quedarse a como dé lugar, esto es sin pretender “concesiones” que, de nueva cuenta, le pusieran al pie del abismo, como está inexorablemente ahora. Ya puede asegurarse que se mantendrá en una burbuja optimista hasta llegada la hora de las nominaciones. Lo que sí es seguro es el handicap notable con el cual sus adversarios juegan a la política de cara al futuro... esto es como si este fuera una lejana utopía.

Ya hemos dicho que López Obrador, el último de los líderes naturales de nuestro país –quien transitó con esta condición por el PRI antes de convertirse en el gran factor neocardenista en el sureste de México en 1989-, tiene una apuesta distinta: Calcula que el presidente Peña puede claudicar, temeroso, de acuerdo a sus declaraciones últimas y a sus traspiés como felicitar al gobernador “electo” de Coahuila sin esperar la resolución del Tribunal Electoral, ¿acaso, para él, una institución prescindible? Esta circunstancia pareciera andar paralela al cansancio de la ciudadanía insurgente que, sin mover pieza alguna a favor de la partidocracia, podría convocar a nuevas manifestaciones y paros en cualquier momento.

Acaso el desquiciamiento del nuevo gobierno, sopesando la evidente ineptitud de sus cuadros –porque incluso aplican las ideas del propio Andrés Manuel pero “demagógicamente”, subraya, sin explicar en donde radican las diferencias-, con el apoyo de ciertos grupos armados –por ejemplo, el “sup” Marcos, ahora Galeano, quien salió de la oscuridad para convertirse en cartonista de sí mismo- con los que debió dialogar a su paso, cansino y largo, por las zonas llamadas de conflicto. ¿O acaso no fueron aquellos periplos espléndidas oportunidades para convertir al líder político en un rehén todavía de mayores alcances mediáticos que el secuestrado Diego Fernández de Cevallos quien mantiene en el misterio los pormenores a lo largo de sus siete meses de cautiverio y calvario?

Tal es uno de los misterios a resolver mientras se intenta consolidar un gobierno partido en tres...

Secretos de Estado.

E-mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
01 Septiembre 2017 04:00:00
Papelito no habla
¿Informe? ¿Y el quinto? Cada día, lo confieso, me parece más increíble la resistencia de nuestro pueblo ante el mal gobierno, la corrupción ingente, los genocidios impunes y la crecida de la guerra a la que, ni siquiera, se reconoce como tal, entre las distintas mafias incrustadas en la estructura gubernamental. Una administración que, como sus predecesoras, se blinda con estadísticas sacadas, cual si fuera de la chistera de un mago, para prolongar la manipulación mediática y cooptar a los ingenuos, crédulos y ambiciosos deseosos de continuar desangrando al presupuesto; las modernas sanguijuelas les llamo.

Hace mucho que dejamos de creer en las estadísticas oficiales y en los “informes presidenciales” que, al paso como vamos, acabarán gritándose en la calle en condición de pendones medio festivos y fatuo en medio de las tormentas. De verdad, no me explico cómo los mexicanos tenemos tal nivel de resistencia ante el oprobio de la caballería de ladrones y asesinos con poder, influencia y arrebato para disponer de vidas, heredades y hasta de la historia.

¿Soportaremos más el cinismo de un mandatario federal capaz de recibir a un defraudador deseoso de usurpar la gubernatura de Coahuila, cuando aún la querella poselectoral estaba viva con olor a comicios extraordinarios como mínimo y sin posibilidad de que el agasajado en Los Pinos pudiera participar en ellos? Miguel Riquelme Solís, entenado de los Moreira, fue solícito a Los Pinos para recibir la bendición del ocupante de la casona con menor popularidad de todos los tiempos; ni siquiera Díaz Ordaz, tras la matanza de Tlateloco, fue tan repelido y señalado.

¡Y nos salen con la tontería de que su aprobación ganó tres punto entre los mexicanos –será los masoquistas- cuando se evidencia el rencor general! Espero que lo coahuilenses bien nacidos –de los otros, los cobardes acomodaticios, no hablo porque me dan pena-, no permitan ultraje semejante. No me importa si es el PAN, el PRD, Morena o cualquiera otra opción partidista la que haya triunfado; me inflama que se otorgue un supuesto bono de impunidad al priismo de los Moreira, los hermanos cuyas perversidades, financieras y políticas, asombran a México y lo reducen a la posición de nación bananera en donde sólo importa el boato de los sinvergüenzas.

¿De esto, la antidemocracia como seño, va a tratar el presidente peña en su rendición de cuentas, muy de lejitos, al Congreso? La cobardía es, a la larga, muy cómoda. Siquiera Fox, repudiado, dio la cara y se presentó en el vestíbulo de San Lázaro con la intención de ofrecer su informe que, al fin, fue recibido por el presidente del Congreso, el ahora alcalde de Torreón, Jorge Zermeño Infante, la primera víctima electoral de los Moreira, en este caso de Humberto el llorón.

Esta vez, los papelitos de Palacio Nacional y Los Pinos no hablan, salvo para los secuaces, sino sólo exhiben el nivel alcanzado por la hipocresía oficial en estos años de indecoro y latrocinios protegidos incluso sobre las miles de tumbas clandestinas.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
31 Agosto 2017 04:00:00
Sin estridencias
“Sin estridencias”, aseguran los secretarios de Hacienda y Relaciones Exteriores, hermanados por las carreras y los nexos casi familiares por las estrechas amistades, se dan las negociaciones para renovar el Tratado de Libre Comercia de América del Norte, mismo al que, desde hace nueve días, le tiró la sal encima el anaranjado “pato” Donald Trump –hay que colocar bien las vocales para evitar agravios innecesarios respecto al ave inmortalizada por Disney-, quien aseguró que no se firmaría porque México ha sacado mucha ventaja aunque bastante menos que el hurto descarado de las reservas petroleras del Hoyo de la Dona cuyo acuerdo jamás fue seguido por los vecinos ladrones.

¿Beneficios? De haberse dado, como se calculó demagógicamente en los tiempos más negros del priísmo, no estaría en el mismo nivel el incesante flujo de migrantes mexicanos hacia el espejismo de la sociedad de consumo de la que regresan prefiriendo tomarse un litro de Coca-Cola que uno de leche porque con ello muestran, ante los suyos, el estatus adquirido por haber cruzado el Bravo arriesgando el pellejo en las posesiones de lo “minutemen” y por encima de los enrejados que pronto serán muralla, como la China o la de Berlín, símbolos de los autoritarismos de todos los tiempos, entre el nazismo, el capitalismo, el comunismo y los veneros orientales.

Mientras ello ocurre en los foros internacionales en donde los representantes caminan hacia el fracaso por su insolvencia ante las grandes potencias del norte, en el interior de nuestra atenaceada nación debemos registrar una mayor violencia en casi todas las entidades del país –excepto en las urbes-hoteles en donde descansan las familias de los peores, como Yucatán-, el acoso criminal contra los informadores, las obras de infraestructura que suelen solo dar ganancias a los cómplices y las abiertas corruptelas de los dirigentes partidistas quienes, a esta hora, ya resolvieron sus propias papeletas de cara a la parodia de 2018 aunque los jilgueros repitan el nombre de su icono.

Con esta perspectiva, el señor peña presentará cuentas de su administración al Congreso, sin pararse por la sede de San Lázaro, con argumentaciones falaces como la hipotética recuperación de la economía –que no se siente en los bolsillos salvo en los de los grandes multimillonarios acaparadores-, el éxito de la reforma educativa –porque se arreglaron algunas aulas-, la exitosa democracia –dado que ganó el PAN en Nayarit, con un cacique en punta, en Coahuila se optó por comicios extraordinarios y en el Estado de México se disfrazó el fraude con tal de que Andrés no volviese a aparecer como correoso o subversivo. Puras simulaciones.

Y, para colmo y con muy buen presupuesto de por medio, algunos cotidianos aseguran que ha mejorado “tres puntos” la popularidad del señor peña situándola con el 28 por ciento de aprobación. De risa loca. Si cualquiera de ustedes se anima a preguntar a quienes se crucen por sus caminos y encuentran algún simpatizante del mandatario, háganmelo saber para registrarlo en la casilla cuyo recuento está en ceros.

¿Quinto Informe? Más bien quince meses, cuando más, para que el depositario del Ejecutivo federal sea atropellado por su propia, nefasta historia.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
30 Agosto 2017 04:00:00
Salud o drogas
El problema reventó por todo las entidades del país. Sencillamente, el sector salud se anquilosó, reducido su presupuesto al límite y abandonadas no pocas de las instalaciones “modernas” inauguradas con bombo y platillo por los demagogos que nos gobiernan de manera alevosa y sin el menor sentido social. De hecho, ni siquiera se tocan el corazón cuando dejan morir a decenas de niños, como sucedió en Comitán hace una década, si con ello subrayan su animadversión al sucesor.

Respecto a lo anterior, así actuó, y tengo todos los elementos para afirmarlo en mis manos, el sátrapa Pablo Salazar Mendiguchía quien ahora, bajo los pantalones de Andrés, es pretenso aspirante a un “senaduría” segura, esto es plurinominal, para ni siquiera tener que dar la cara a sus electores cautivos, los de las sectas antinacionalistas. Estos sujetos, arraigados al presupuesto con frenesí insultante, aunque el ícono de la izquierda los exalta por ser políticos “profesionales” –digamos como Ricardo Monreal Ávila, ex gobernador de Zacatecas y rufián de cepa en la Delegación Cuauhtémoc-, piensan solo en ellos y no se perturban ni con el dolor más profundo.

Otro caso es el de la ladrona yucateca Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del cacique que debe estarse quemando en Xibalbá, el inframundo de los mayas, quien abandonó a su suerte, por pura vendetta partidista, los hospitales de Mérida, Ticul y Tekax, construidos por su antecesor, el panista Patricio Patrón Laviada –quien tuvo otros pecados pero no el de hacer política con la sangre y la muerte-, hasta dejarlos en estado inservible; hace poco más de dos años, el propio Patrón Laviada realizó una marcha, solo –los panistas ni siquiera quisieron darse por enterados-, desde la capital yucateca hacia el sur de la entidad, de varios cientos de kilómetros, para protestar por la infamia.

Hace unos días, conversé con un joven brillante, Carlos Manzo, quien labora en el sector salud de Michoacán, o mejor dicho en la selva de Silvano Aureoles Conejo -¡no lo vayan a cazar!-, y me reveló el brutal abandono de quienes apostaron por el “seguro popular” inventado por felipe calderón: Los asegurados saturaron los hospitales civiles particulares, por ejemplo el de Guadalajara al que se le deben miles de millones de pesos, y estos ya no admiten a los enfermos salvo si se paga parte de la deuda lo que ya no es posible por falta de fondos.

Lo peor viene de otra revelación que llegó a este columnista: Buena parte de las participaciones federales, en materia de infraestructura y, sobre todo, de salud pública –sea a través del IMSS, del ISSSTE o del Seguro Popular-, pasan por la aduana de los grandes sicarios del narcotráfico quienes disponen de buena parte de las mismas, y a veces de la totalidad, untando las manos de las autoridades con la ambición maldita que golpea a los enfermos y a los marginados.

Esta es la peor historia del México contemporáneo; más grave aún que la crecida de la violencia o la pretensión de asegurar el continuismo. Una vez más elevo mi voz: ¡MUERA EL MAL GOBIERNO!


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
29 Agosto 2017 04:00:00
Farsante en Los Pinos
Así que el PRI con dirigentes desconocidos e insulsos, como Enrique Ochoa Reza –ya les diré su árbol genealógico- se constituye en la espada vengadora al servicio del señor Peña Nieto, uno de los mandatarios, sin duda de ninguna especie, más repudiados por sus gobernados quienes, además, tienen motivos de sobra, aunque le queden pocos meses de patrón, para exigir su inmediata salida de Los Pinos, a menos que permanezca en la casona como parte de la servidumbre; y ni así, porque las acusaciones en su contra son tan graves que no ha lugar al perdón.

Pregúntenles a los maestros –quienes sí lo son- de Chiapas, Oaxaca, Michoacán y una decena de entidades más y sabrán de lo que hablo: Entre ellos y las autoridades de Educación, encabezadas por el turbio Aurelio Nuño Mayer, se encuentran las estructuras estatales a las que hacen pedazos como recipiendarias del odio popular; mientras, los responsables del caos se mofan manipulando a la opinión pública al señalar a los mentores en lucha como meros vándalos al servicio de bastardos intereses. Así pensaba, igualito, Gustavo Díaz Ordaz.

Y algo han conseguido de la mano de los empresarios que se dicen afectados, y lo han sido, por los bloqueos y manifestaciones constantes sin medir, claro está, el auténtico origen del problema: La obcecación de Peña y Nuño por imponer una reforma sin otro sentido que el de intentar controlar al gremio, usando las plazas para favorecer a los sumisos y extirpar a los rebeldes. Ustedes, amables lectores, que tanto cuestionan al gobierno “peñista” debieran igualmente entender sus maniobras para imponerse a rajatabla sobre la sociedad mexicana.

Desde luego, quien miente una vez lo hace siempre. Es una regla que puede corroborarse a diario cuando, por desgracia, los mexicanos optan por el silencio ante el temor de perder empleos y comodidades –quienes las tienen-, o simplemente por creer que si alzan las manos serán arrojados a la fosa de los leones. No es así, insisto, cuando el colectivo se une y no está dispuesto a seguir soportando manipulaciones y golpes bajos. Esto es exactamente lo que está pasando ahora.

Tenemos enfrente a un mandatario federal poco preparado para gobernar –lo mismo que los últimos tres ex presidentes-, soberbio, enfermo –aunque la quimioterapia le haya resultado bien hasta el momento-, y dispuesto a seguir manchándose las manos. Y, por otra parte, sus defensores insisten en lanzar advertencias contra quienes deberían ser estimulados para desarrollarse y no sólo para hacerla de soldados virtuales en defensa del mal más corrosivo de la vida institucional: el presidencialismo; en la actualidad, además, fundido con la partidocracia en un escenario asfixiante.

El señor peña, repudiado por entre ocho y nueve de cada diez mexicanos –la imprecisión tiene que ver con las constantes fluctuaciones de la ciudadanía, bombardeada por los misiles de la ignorancia-, no ha entendido que su mandato ya no es legítimo; por ello, no debiera serlo en una sociedad democrática, si la hubiere, en donde la voz del mandante, el pueblo mismo, impere sobre las decisiones de élite. Si fuera así, naturalmente, ninguna de sus reformas aterrizaría en medio del caos provocado por las mismas, pero las imposiciones tienen, siempre, una reacción diferente al aplauso fácil o a la actitud lacayuna de los incondicionales, en su caso, cada vez menos ante la creciente indignación.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
27 Agosto 2017 04:00:00
Historias renovadas
Apenas se designó a Luis Donaldo Colosio candidato del PRI a la Presidencia en noviembre de 1993, el exmandatario Luis Echeverría, desde su heredad de San Jerónimo y ante un apretado grupo de contertulios variopintos –un empresario, un político y un escritor entre otros-, se permitió una reflexión sobre el pasado y el futuro del país:

--La verdadera dimensión de un político –expresó sin requiebros en la voz-, la otorga el ejercicio del poder. Sólo entonces podemos medirlo.

Él mismo confesaba, aunque no fuese esa su intención, las limitantes que debió asimilar durante el largo preámbulo a la nominación esperada. Más todavía cuando quien le señaló pasó a la historia como uno de los personajes más autoritarios de la segunda mitad del siglo XX: Gustavo Díaz Ordaz. Es fama que éste no dejaba ni respirar a sus colaboradores en su presencia y a algunos los trataba francamente mal, desdeñoso y mordaz. Quizá por eso Echeverría agregó sobre el perfil del nuevo abanderado del entonces partido invencible:

--Se parece a mí. Ha sido muy discreto como secretario de Estado. Ya tendrá tiempo para hablar.

¡Y lo decía quien se había caracterizado por su irrefrenable locuacidad! El horizonte, dada esta condición, no resultaba nada halagüeño y no teníamos, al alcance cuando menos, refugio alguno.

De acuerdo al modelo presidencialista, estructurado por la Carta Magna para legitimar y aglutinar la representación del Estado y el ejercicio del gobierno en una sola voluntad, son escasas las salidas de la sociedad ante los excesos de quien desempeña la titularidad del Ejecutivo. No hay recursos jurídicos válidos, aunque técnicamente existan, ante la constancia de impunidad que delinea el cauce del sistema político mexicano. De esta forma, las querellas contra los mandatarios, lo mismo ayer y hoy, no dejan de ser pasajes anecdóticos anclados en la ironía popular. Hay mofa, no justicia aun cuando la descalificación colectiva sentencie a los predadores.

Pongamos ejemplos. Al propio echeverría, señalado como genocida por su intervención en la matanza de Tlatelolco, se le procesó sin alcanzar castigo por razones de edad y consideraciones políticas que determinaron el uso electoral del caso –en vísperas de los comicios de 2006- para luego zanjarlo sin el menor rubor. Esto es: se aprovechó el escándalo para escarnecer a los herederos del priísmo presidencialista y después se bajaron las cortinas con el propósito de no interrumpir la continuidad sustentada con el aval de los viejos aliados del establishment perfectamente reacomodados después de la primera alternancia.

También josé lópez portillo fue denunciado, por peculado, bajo el alegato de haber hecho uso incorrecto de los empréstitos signados bajo su mandato puesto que no había constancia alguna de haber sido destinados a “causas de utilidad pública” como reza el ordenamiento superior. El maestro Ignacio Burgoa Orihuela, cuya presencia se añora, instrumentó la querella, armada sin el menor resquicio visceral y con apego a derecho del que fue él uno de sus mayores especialistas, sin que se le diera continuidad a la misma. El presidencialismo, sencillamente, obró para desdeñar el asunto y archivarlo sin la menor intención de proceder legalmente. Primero la consigna; después la ley y quienes están destinados, supuestamente, a aplicarla.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
25 Agosto 2017 04:00:00
Monarquía terrífica
El mundo parece caerse a pedazos y no se vislumbra, al corto plazo, la renuncia y destitución del anaranjado “pato” Donald Trump MacLead, a la presidencia estadounidense. Por menos, mucho menos –el caso Watergate complicado con investigaciones de evasiones fiscales por las cuales también fue juzgado Al Capone y no por sus crímenes brutales-, rodó la cabeza de Richard M. Nixon, acaso el mejor político estadounidense de su generación, brutalmente difamado aunque se le guarde un respeto mayor al que cualquier ex mandatario mexicano reciba.

Varias veces, en este mismo espacio, explicamos que la brutalidad del terrorismo no era sino una derivación de la guerra de guerrillas –tan audaz como la del centauro del Norte, Pancho Villa, quien se atrevió a incursionar Columbus en donde hoy se le rinde culto, paradójicamente-, destinada a asestar golpes pequeños, mismos que sumados hacían valer una Revolución, para colapsar a potencias bélicas imbatibles en el campo de batalla o en la nueva modalidad del terror, el nuclear: por eso se le teme tanto a Norcorea y se minimiza cualquier resistencia que pueda ofrecer, por ejemplo, Venezuela o cualquier otra nación emergente.

Si no supiéramos cuántas intrigas y componendas soterradas se han dado a través de la historia, padres e hijos peleando por una corona –la de las testas no la cerveza multimillonaria-, liberales y conservadores que mantienen sus rencores intactos, ambiciones desmedidas de primeras damas quienes parecen estar listas a cualquier desafío con tal de sentirse superiores a sus consortes –en México, concretamente, tal no parece difícil dada la calidad del marido empequeñecido-, entonces no nos atreveríamos a sugerir que no solo fue el estado Islámico el responsable del atropellamiento masivo sobre las célebres Ramblas de Barcelona, aunque haya vindicado el absurdo atentado.

Y es que Cataluña está a un paso, poco más de un mes, concretamente el primero de octubre, de lanzar su plebiscito independentista y, de ganar el sí, proclamar su soberanía respecto a España con todas sus consecuencias y cansados de ser observada como un jirón más de la vieja Hispania pese a las diferencias hondas y los odios asimilados por centurias y exacerbados por el franquismo que llegó a prohibir que se hablara en catalán como rasgo extremista de su repudio.

Y es que, considerando el comportamiento de Franco y sus herederos del trono español, las armas del terrorismo sirvieron para lanzar un mensaje al mundo: Toda la península se unió en torno a la herida Barcelona, no por el número de víctimas –en México se suman más cada día, en cada fosa descubierta, entre ellas las setenta y cinco de Baja California-, recuento de los criminales internacionales, sino por las implicaciones políticas de las que los Borbones no pueden estar fuera de contexto... como tampoco el franquista Mariano Rajoy Brey, presidente del gobierno quien nunca logró formar mayoría en las Cortes.

Cataluña es, ahora mismo, un polvorín al que se intenta apagar por el temor; lo mismo que en México, en 1994, cuando los votos del miedo modificaron la tendencia de la voluntad general y nos legaron al deplorable Zedillo.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
24 Agosto 2017 04:00:00
Fanatismos Derechistas
Para los miembros de la ultra derecha, tan acendrada en grupos como “el yunque” panista –una sociedad secreta en apariencia cuyos ritos obligan a iniciaciones cargadas de fanatismos encendidos-, no hubiese habido mejor regalo que modificar los fastos del bicentenario de nuestra Independencia para posponerlos, precisamente, al 27 de septiembre, considerando el paso de ciento noventa y cinco años hasta este 2016, para conmemorar la toma de la ciudad de México por parte del ejército trigarante. El fondo de la cuestión es que con ello exaltarían la figura compleja de Agustín de Iturbide cuyas donaciones a la Iglesia de aquella época fueron tan cuantiosos que un poco más de resistencia le habría colocado en un nicho al lado de los santos mexicanos, el primero de los cuales Felipe de la Cruz, a quien consideran el primer mártir mexicano pero no de la Colonia miserable sino de la represión en Asia en 1576. Cuando el “emperador” se creyó el cuento de imponerse en México ya el santo era honrado.

En las escuelas privadas con maestros religiosos, aún hoy se habla maravillas del “verdadero padre” de la Insurgencia en una tergiversación severa de los acontecimientos. Y cada vez se menciona menos a San Felipe de Jesús, perseguido y muerto por los antiguos fundamentalistas que profesan otra fe.

Resumiendo, la confrontación permanente entre liberales y conservadores, con apuntes favorables a los primeros cuando se repasa la historia patria, llegó al punto de disponer de los personajes claves como si de piezas de ajedrez se tratará como si con ello fuera posible convertir en antihéroes a los primeros desde la perspectiva de los segundos, esto es con la mayor superficialidad concebible. Para mal, claro, la derecha entronizada en el poder en 2000 y mantenida en esta durante doce años más el tiempo que dure el continuismo actual, no fue capaz y no lo será de convocar a una revisión profunda de los hechos para, de una vez por todas, poner a cada quien en su lugar y no llegar al absurdo de que los restos de los magnicidas y sus víctimas permanezcan unidos, por ejemplo, en urnas cercanas dentro del Monumento a la Revolución.

Es interesante apuntarlo porque ya comienzan a escucharse las voces en pro del retorno de los restos de Porfirio Díaz Mori, por ahora muy visitados en el cementerio de Mont-Parnase, en París, donde también yacen figuras como Camus, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, entre otros más. Pese al descuido de la capilla en cuestión, las tarjetas de los mexicanos incluyen un abanico de epítetos y elogios, confirmando la tendencia en pro de forjar una suerte de línea divisoria incontestable que, por supuesto, iría cambiando con las alternancias del futuro... si de verdad lo son y no se estancan, como hasta ahora, en el falaz continuismo en los renglones estratégicos para el país, desde la educación hasta la industria energética pasando por la tributación excesiva, corrosiva diríamos, en contra de la clase media productiva; los ricos, los multimillonarios mejor dicho, tienen donde arrojarse a diferencia de cuantos integran la masa amorfa que, por lo general, resuelve las tendencias políticas a pesar de la alquimia intransitable aplicada entre los pobladores más marginados que aceptan vender sus voluntades políticas, incluso sin estar presentes por efecto de la pizca en los Estados Unidos, por unos cuantos, miserables billetes que, por desgracia, son para ellos un alivio para sus penurias. Hablamos hasta de cincuenta y cien pesos, como los que se distribuyeron en las zonas rurales de la por ahora panista Guanajuato –cuna de la Independencia y de no pocos liberales extraordinarios como contraste-, y en el Estado de México –además de Coahuila- en donde solo se pintaron de otro color los antiguos vicios del viejo PRI. Me consta y tengo pruebas de ello.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
23 Agosto 2017 04:00:00
Muertes y Dinero
Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido-, en el peñista Estado de México en donde se repudian a los entenados y parientes del mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y solo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: La búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”-, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la SEDENA.

Solo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las mentafetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: Los de la Madrid y los Zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron balaceras y narcobloqueos en Reynosa, con saldo de seis muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse ocho asesinatos en Veracruz o Yuneslandia en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa.

Frente a estos hechos, en la misma jornada, el señor Peña, listo a presentar su quinto informe en ausencia como es ya su costumbre, inventándose formatos y desplantes que solo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 156 mil millones de dólares, 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: La administración actual NO HA TENIDO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado Carlos Salinas de Gortari quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como TELMEX. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de Peña, de cara a su muy próxima letanía de autoelogios el primero de septiembre, es vendernos que hay confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres, no a los malditos mercenarios de la letra impresa que, tantas veces, esconden la mano detrás de las bambalinas de sus empresas corroídas.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
22 Agosto 2017 04:00:00
Informe para sordos
En estas fechas suelen los mandatarios mexicanos recluirse; cuando menos así lo hacían los predecesores de la triada infernal, ANTES del 2000. Después, el Prozac no era suficiente para Fox ni el alcohol dejaba pensar a calderón; y con Peña, el actual depositario del Ejecutivo –insisto: no creí que llegáramos a estos niveles de su sexenio-, los frecuentes dislates mentales le pasan factura en medio de una batahola de señalamientos, incluso criminales, que aleja a la mayoría de los mexicanos de los escenarios por él escogidos.

No irá al Congreso –tradición perdida por el maniqueísmo legislativo y la perdición presidencialista-, y se inventará otro escenario –el de las preguntas y respuestas le salió por la culata, arrollado por las interrogantes planteadas supuestamente a modo-, rebasado el del Palacio Nacional en donde la elite entra al carnaval, disfraces incluidos, para aparentar vivir en una democracia que no tenemos si bien no puede equipararse a la de Venezuela en donde los opositores son aprehendido por “subversivos”, cuando, por esencia, quienes están en contra del estado de cosas deben considerarse así, en la nación hermana y en cualquier parte del mundo.

Es curioso que algunos defensores de Nicolás Maduro, el heredero de un chavismo ahora desviado por las ambiciones de perpetuidad de la cúpula gobernante –este sólo signo es antidemocrático, claro-, se empeñen a fustigar a sus adversarios acusándolos de servirles la mesa a los presuntos invasores estadounidense y sin percatarse que la persecución política y judicial contra ellos desmitifica la figura del dictador y lo coloca a la altura de los fascistas más conocidos.

En Venezuela, debemos decirlo sin ambages, Andrés sería visto como un sedicioso al servicio de la Casa Blanca, y el priismo sería considerado patriótico por defender a las instituciones, en este caso la torpe e ilegal Asamblea Constituyente que acapara más vientos negativos que perfumes como el de “la espinita que en la sabana florea” del comandante Chávez. Los tibios serían vistos como responsables en medio de un desabasto que México, por fortuna, no ha conocido aún cuando, en los momentos de crisis, el alza a los precios desmedida disimula la pobre oferta e inhibe la demanda sin necesidad de “colas”; sencillamente, alegan los eruditos, los mexicanos se aprietan el cinturón, comiendo menos y dejando a los ricos en los restaurantes de lujo... para perros y otras mascotas intocables. Y mientras, los niños en miseria extrema tienen menos derechos que los animales, como proclaman los infelices manifestantes subvencionados por algunos partidos políticos para marchar a favor de nuestros “iguales” de cuatro patas. Es asombroso.

Envueltos en esta deformación, el caos de Charlottesville, Virginia, en pro de la “supremacía blanca”, es, sencillamente, la victoria “cultural” de Hitler aunque Trump haya rechazado estos radicalismos racistas con cara de oso gruñón, como la de Mussolini antes de ser colgado por lo enardecidos de Milán.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
18 Agosto 2017 04:00:00
Fascistas al aire
El tono fascista de Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación por eliminación –la de Emilio Chuayfett Chemor, la daga-, para afirmar que “nada ni nadie” podrá “echar abajo” la reforma educativa, en su actual estado, revela el proceder de un gobierno antidemocrático, y por ende sin capacidad para dialogar ni, mucho menos, rectificar sobre una medida que, según es evidente, es repelida no sólo por el gremio magisterial sino por distintos sectores de la sociedad.

De tener otro perfil la administración peñista, deleznable, cuando menos convocaría a un referéndum entre la población para así intentar tener el aval del mandante y no el del pequeño grupo que impone normas sólo para sentirse importantes. Porque, además, las normativas no buscan dotar a los escolapios de una educación de calidad sino sólo tener a los maestros bajo control para deshacerse de ellos, mediante el truco de las evaluaciones, cuándo así convenga a los intereses de la cúpula gobernante. En el fondo se trata de un proceder autoritario y sin otro sentido que volver a ocupar a los mentores para fines electorales-alquimistas. ¡Qué vergüenza!

Y, por cierto, ¿al señor Nuño quién le ha dicho que nuestro ordenamiento superior faculta al gobierno para imponer reformas estructurales sin el debido consenso? Y, peor aún, ¿cuáles son las bases reales, además de haber encarcelado a la caciquil Elba Esther Gordillo, para proceder con tanto rencor y furia contra la disidencia magisterial?

¿Por qué, en lugar de lanzar amenazas cada vez más cercanas a la justificación de la represión, las autoridades simplemente razonan para reconocer la enorme equivocación de imponer una reforma no consensuada? Ya es hora de que, cuando menos alguno de los miembros del gabinete con acceso al despacho presidencial, se propusiera reciclar el tema y explicarle al mandatario en funciones que más graves serán las consecuencias de la obcecación que lo que pudiera perderse rectificando y ampliando la reforma para que, de verdad, fuera educativa, esto es a favor de los alumnos necesitados de elevar su nivel.

Nuño, como la mayor parte de los altos miembros del gabinete presidencial, tuvo una formación plenamente anglosajona: Es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad de Oxford –Gran Bretaña-, graduándose con una tesis especialmente significativa: “Construyendo un Estado-Nación sin impuestos: Las consecuencias políticas de la evolución fiscal en México después de la revolución armada (1920-1930)”

El largo título de su tesis profesional lo pinta de cuerpo entero. En principio habla de construir un Estado-Nación sin impuestos, fundiendo los términos como si Estado y Nación fueran lo mismo; lo primero implica la soberanía nacional de una región y lo segundo es el conjunto de afines dentro de ese territorio. Pero, además, insiste en que podría subsistirse sin impuestos, lo contrario a lo que ha aplicado este régimen que mete aguja para sacar barreta en cuanta oportunidad tiene para ello, por ejemplo a través del alza de las gasolinas y las tarifas eléctricas.

Pero, además, puntualiza como fecha para reconocer a la Revolución, la década entre 1920 y 1930, esto es entre la caída y muerte de Don Venustiano Carranza, el verdadero revolucionario porque fue él quien finiquitó la continuidad política hija del porfiriato y la contrarrevolución –Madero siguió la línea luego del mandato interino de Francisco León de la Barra, queretano, quien suplió la vacante de Porfirio Díaz Mori-, el asesinato de Obregón y el maximato callista que determinó la fundación del Partido Nacional Revolucionario, abuelo del PRI. La academia de Nuño es deleznable.

La Anécdota

Para no pocos, la insurrección catalana comenzó con el fútbol y los clásicos entre el Real Madrid –entiendo lo de Real por cuanto a que son los monarcas del deporte, en un eufemismo, y no por su cercanía a la deplorable Corona hispánica- y el Barcelona cuyos gastos no declarados, obviamente con la intervención oficial, pusieron en el filo del abismo al equipo de Messi –un argentino convertido en bandera catalana-.

Lo cierto es que el nacionalismo catalán y el vasco pusieron en entredicho al destemplado y anacrónico reinado de Felipe VI durante la final de Copa de 2015. La bulla fue inmensa como el rubor de quien tomó del suelo el cetro que su padre dejó infamado. Una guerra auténticamente acicateada por la furia de los aficionados al balompié. Algo que no puede decirse de las corridas de toros, tan estigmatizadas a últimas fechas.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
16 Agosto 2017 04:00:00
Oferta: Ira y furia
El mundo –y dentro del mismo, México, porque no somos una isla deshabitada y desconocida como algunos proponen cuando exigen sólo hablar de nuestro entorno-, tiene ante sí una envidiable oferta de la Casa Blanca: Ira y furia, referida a Corea del Norte cuyo gorilita de pacotilla, Kim Jong-un –o King Kong primero-, exhibe su arsenal nuclear como si estuviera jugando al “turista” y enciende las alertas al subrayar que, en condición de potencia, aumentará su capacidad de ataque para cualquier eventualidad con los Estados Unidos; y en el centro de la batahola se sitúa Putin, de Rusia.

Son más negros estos vientos que cuantos antecedieron a la primera y segunda conflagraciones mundiales tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, heredero del imperio austro-húngaro, en junio de 1914, y la invasión de Hitler a Polonia en 1939. La gravedad de los hechos, sin embargo, no ha sido ponderada por el desarrollo de otras conflictivas, como la de Venezuela en el continente americano –estamos en el mismo, señor Nicolás Maduro; Portugal, no, aunque usted la situara en el nuestro-, y la sostenida invasión en Medio Oriente, rastreando petróleo hasta debajo de las piedras mientras se justifica el accionar por el terrorismo implacable, imposible de justificar, del llamado Estado Islámico o ISIS.

El horizonte es amargo porque conlleva amenazas colaterales que, sin duda, tocan a los mexicanos aun cuando nuestro “gobierno” –si puede considerarse tal-, cierra los ojos y se convierte en el tuerto de la película de horror que se ha salido de las pantallas para apoderarse de la “vida real”. ¿Ficciones? Ni los arrebatos de los aliens y los “superhéroes”, campeones del entretenimiento, son tan duros de digerir como los hechos crudos y brutales del presente encabezado por quien se cree dueño de las vidas de todos, Donald “el pato” Trump o el anaranjado de la Casa Blanca.

Y allí va, corriendo, Luis Videgaray Caso, pretenso aún aspirante presidencial –sólo en caso de una intervención estadounidense o de una claudicación cobarde de peña para despejar la ruta, sería posible-, para sumarse a las líneas de Washington olvidándose de nuestra doctrina estelar, la Estrada –redactada bajo los auspicios del parlamentario Gerardo Estrada durante el régimen del infamado Pascual Ortiz Rubio-, a favor de la autodeterminación de los pueblos. No percibe el ciego lo que las demás miradas observan: si Venezuela cae, México no hallará más respaldo en Latinoamérica y aumentará su dependencia, más bien el entreguismo traidor, respecto al gobierno de Washington y a los pisotones de Trump. No falta mucho para que retorne a México a reírse de nosotros con picos y palas para elevar el muro de la ignominia; y peña será el primer albañil de la República, sin desdoro de los nobles trabajadores de la construcción.

El panorama es siniestro, tanto como las mentes de los nuevos conquistadores del orbe, ansiosos de contar con más súbditos para proclamar la superioridad estadounidense aunque aún no se ponen de acuerdo sobre quiénes ocuparán el primer sitio, si negros o blancos, considerando el dolor de Michelle Obama por haber sido llamada “simio” durante su estancia en la casona de la Avenida Pensilvania. ¡Y a los mexicanos la mafia pretende castigarnos por gritar en el futbol, y al paso de Peña por Chiapa de Corzo, “ehhhhhh, puto”! Qué no nos vengan con hipocresías y falacias.

La Anécdota
La rebatiña entre los aspirantes a gobernar la compleja Ciudad de México, una de las grandes urbes más anárquica y peligrosa queramos o no, me indica el interés de adelantar, de una vez, las definiciones de los postulantes a la Presidencia de la República, sobre todo cuando se constata la sorprendente ventaja –por lo amplia- de Morena.

El PRI, por ejemplo, mira de cerca al secretario de Hacienda, José Antonio Meade –se dice mid- Kuribreña, como una opción bipartidista aunque no ostente militancia. No es un hombre lacayuno, como otros, ni parece haberle importado gran cosa la política hasta ahora. Inteligente sí es aunque su liderazgo deje mucho que desear por falta de eco.

Y en estos términos, el supuesto “frente amplio”, con el PAN a la cabeza y el PRD como cabús, tiene encima un problema latente: ¿Quiénes se retirarán? ¿Mancera y Silvano? ¿Moreno Valle o Margarita? De ser así, los caminos de los supuestos independientes se llenarán a tope con El Bronco y la ladrona Ivonne Ortega financiados desde Los Pinos con el propósito único de disolver los votos opositores y permitirle al PRI obtener un mínimo margen ganador, además de la alquimia conocida con la cual el Instituto Electoral del Estado de México reverenció al peñismo a costa de asestar uno de los mayores golpes a la democracia. ¿Ganó el PRI con ello de cara al 2018? Me temo que fue todo lo contrario.

Pero los ciegos no quieren ver y los tuertos miran hacia el lado donde “no pasa nada”.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
15 Agosto 2017 04:00:00
Póngase a trabajar
No hay remedio, señor peña. Tiene que ponerse a trabajar. Faltan apenas dieciséis días para que presente su cuarto informe. ¿Me sincero? Creí que no llegaría hasta aquí; la medicina del poder no es solo afrodisiaca sino igualmente estabilizadora mental y emocional sobre todo en un país presidencialista no acostumbrado a hacer valer el concepto de soberanía popular. Por eso, usted sigue gobernando a pesar de los genocidios, la corrupción ingente y la torpeza evidente por su desconocimiento de la geografía, de la geopolítica y hasta de su entorno.

Ya sabemos, de antemano, que Peña Nieto no reparará en lo anterior y dejará un enorme legajo de hojas en el Congreso para cumplir, literalmente, el ordenamiento constitucional sin necesidad de confrontar y responder las agudas interrogantes de una oposición convenenciera y hasta comodina. Luego habrá posicionamientos estériles, las comparecencias de algunos secretarios de Estado y el largo intercambio de opiniones, algunas ofensivas y de relumbrón, sin que las condiciones y causas de cada grupo parlamentario. Los diputados y senadores, como es costumbre, se limitarán a dialogar con los colaboradores del presidente mientras este evita dar explicaciones de cara; mejor para él, no vaya a ser que se equivoque y confunda la sede del Legislativo con la Suprema Corte de Justicia.

Unos pocos gobernadores, en cambio, mantienen la ceremonia del Informe como una manera de nutrir la egolatría. Hace unos días, por ejemplo, Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de Campeche –una entidad víctima igualmente de los cacicazgos locales bajo el cielo de la impunidad-, se dio a la tarea de dedicar un buen tiempo a leer sus proezas anuales sin el menor sentido de autocrítica. No habló, por ejemplo, sobre si realizó o no auditorías a la administración de su predecesor, Fernando Ortega Barnés, uno de los más señalados por su enriquecimiento (in) explicable y quien, obviamente, tiene un retiro por demás lujoso como tantos otros que ya están listos a estrenar sus casas palaciegas en los Estados Unidos y España, los destinos más frecuentes de los ladrones mexicanos. Los reciben muy bien porque, claro, pagan mejor que ningún otro cliente y dejan las caravanas, a las que son muy afectos los hispanos hosteleros acaso por derivación de los usos de la monarquía caduca, en cuanto detectan que las fortunas bajan y las persecuciones fiscales y políticas suben, como ocurrió en el “incidente” carcelero de Humberto Moreira. “No tengo ni hago negocios”, enfatizó el ya veterano efebo de varios mandatarios y aspirantes a serlo.

Tampoco peña dirá la verdad en cuanto a la inseguridad pública, dispersa por todo el país ni acerca de la guerra entre las mafias, la oficial y la de los cárteles que no disminuyen sus exportaciones hacia el mercado de consumo mayor del mundo, las tierras de Trump. Ni explicará las condiciones impuestas por Estados Unidos –la presencia de marines camuflados dentro de la Marina Nacional-, para simular mil batallas cuando las agencias de inteligencia del norte son las que regulan los mercados para mantener precios y mercancías y así evitar un colapso social. Metanfetaminas y cocaína se venden desde las oficinas estresantes de Wall Street hasta los barrios perdidos de Los Ángeles.

La Anécdota
No dirá nada sobre si hay o no avances en las investigaciones sobre los genocidios de Iguala, Tanhuato y Tlatlaya –los principales- ni, mucho menos, acerca de los magnicidios que han marcado la vida institucional del país desde 1993 cuando fue asesinado el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y ni siquiera el augusto Papa Juan Pablo II fue capaz de presionar lo suficiente en busca de la verdad; optó por recoger la invitación oficial en pro de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre México y El Vaticano. ¿Por qué, siquiera, los jerarcas de la Iglesia no insisten, salvo el Cardenal en el retiro Juan Sandoval Íñiguez, a quien extiendo mi respeto por su valor y congruencia, en continuar el proceso indagatorio que, necesariamente, tocaría fondo en la figura de Joseph-Marie Córdova Montoya, el asesor del demonio?

Desde luego, no nos dirá cuáles son las alternativas para México frente al impertinente Trump, encaprichado con arrastrar al gobierno de México, pisoteando la Doctrina Estrada, para justificar sus acciones bélicas contra Venezuela y la consiguiente destitución de Nicolás Maduro puesto al nivel de Saddam Hussein y Muamar el Kadafi, tiranos sí aunque no sé si hubiera sido mejor para sus pueblos evitar la invasión estadounidense y el robo descarado de sus recursos naturales, sobre todo el petróleo. Con el control de los pozos liberados en Kuwait, hace años, Estados Unidos aseguró reservas por una centuria más... cuando hasta México no tenga ni pizca del oro negro.

Será, pues, una farsa mientras, a cada uno de sus pasos, se alzan los puños, las mantas que aparenta no ver el mandatario y las barricadas para protegerlo. Pobre México que lo consiente.


E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
13 Agosto 2017 04:00:00
No Sirve el Gobierno
Está claro que el gobierno no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino solo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa lo peor en cuanto a los meteoros anunciados que siempre enlutan a cientos de familias y destruyen la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con los vaivenes incesantes de la moneda gracias a los cuales especulan, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables ex presidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor zeta”, Ernesto Zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de Peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, en sus épocas de mayor poder.

Solo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y la residencia oficial de Los Pinos para granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia de que vivir fuera del presupuesto es el mayor error concebible. Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador Zedillo.

Algunos sudamericanos se mofan de eso. En Colombia, por ejemplo, el dólar se sitúa a más de tres mil pesos lo que nos hizo descuadrarnos ante la urgencia de multiplicar y dividir al ritmo de las cajas registradoras. Cuando comentamos que nos costaba trabajo el ejercicio, una de las despachadoras del Museo Botero –en donde los volúmenes comenzaron a cobrar vida a partir de sus visiones taurinas, seguramente psicópatas para los imbéciles-, nos replicó:

--Pero ustedes se engañaron solos; le quitaron ceros a su moneda. Tres me parece. Así que ahora, ¿en cuánto está el peso
mexicano?

--Alcanzando los diecinueve pesos –respondimos-.

--Allí lo tienen; en realidad son diecinueve mil pesos por dólar, casi seis tantos a lo que estamos nosotros... no sé para que les sirve el disfraz.

Pensé en salinas de gortari y sus elevadas truculencias tratando de descifrar el enigma: ¿Pretendía que la manipulación colectiva nos devolviera la confianza? Por desgracia, tal ocurrió entre millones de mexicanos quienes se sintieron aliviados por no tener que pagar un millón de pesos por los mil de ahora.

Por las alcobas

Durante varias entrevistas que sostuve con José López Portillo, éste insistió siempre en un punto:

--Me avergüenza decirte que los primeros saqueadores –en 1982-, formaban parte de mi gabinete. Tengo la lista en una caja fuerte y algún día la daré a conocer.

Por más que insistí en revelarla... Se llevó el secreto a la tumba o éste quedó en manos de Sasha Montenegro de quien se separó en los últimos años de su ajetreada y frívola existencia. La tontería peor, en todo caso, es volver a caer en el mismo agujero.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
11 Agosto 2017 04:00:00
Gases contaminantes
Nuestro poderoso vecino del norte –hay quienes creen que debemos emitir un gracias multitudinario por haber favorecido la prolongación de las ilusiones sobre las remesas que casi son como limosnas por esfuerzos similares a los de otros mejor pagados-, produce el veinticinco por ciento de los llamados gases con efecto invernadero, esto que retienen parte de la energía que el planeta emite por la radiación solar. Tal fenómeno, consecuencia del mal uso de la naturaleza y el daño a la atmósfera consiguiente –como si, poco a poco, nos estuviéramos consumiendo-, conlleva la aparición de meteoros, cada vez más numerosos y diversos fenómenos naturales que se salen de control no solo por lo imprevisto, sino por una fuerza y frecuencia sin antecedentes, y es claramente la consecuencia de las catástrofes naturales que hemos padecido en México en donde era inusual que después del 3 de octubre –con el llamado “cordonazo de San Francisco”- se presentaran las más devastadoras tormentas.

La Comisión Nacional del Agua señaló, por ejemplo, que “México es uno de los países que menos gases con efecto invernadero producen en el mundo”. Nuestra aportación, sin embargo, es alta: El 1.4 por ciento de éstos en el globo terráqueo, si consideramos que otros países, con escasa industria y máxima pobreza, casi se quedan en cero en este renglón destructivo. Entonces la coyuntura parece ser entre la riqueza “industrial” que atrofia al planeta y la miseria de quienes no tienen otro remedio que depender de su entorno, de manera sedentaria o como nómadas, para sobrevivir; por ejemplo, en algunas regiones de África y Oceanía.

El asunto es delicado por varias razones. Examinemos algunas de ellas:

A).- Las empresas “endulzantes” se quejan porque han aumentado el impuesto –entre el cinco y el diez por ciento de acuerdo al desarrollo de las mismas-, e incluso hubo quienes arguyeron que subiría con ello “los alimentos para gatos”, prioridad nacional sin duda en un país en donde la cultura anglosajona ha desviado nuestros valores morales. ¿Por qué no se preocupan, mejor, sobre el costo de un litro de leche, desplazado por el consumo de bebidas elaborados a partir de la calmante planta de coca, para asegurar, como en algunas naciones, digamos Cuba, que ningún niño se quede sin ella? Lo que no dicen es cuanto contaminan el ambiente; de ello podría hablar el parlanchín señor Fox, bajo las muchas faldas de su señora, porque fue gerente regional de la compañía con mayor presencia en el mundo, la inefable Coca-Cola. Desde luego, hay muchos millones bailando en las filas del Senado y de las altas esferas de la política a las que más interesan los acuerdos momentáneos –y redituables debajo del agua, es decir los sobornos-, que la salud pública muy relacionada, en nuestro país, con la obesidad y la consiguiente diabetes, una de las principales causas de muerte. ¿Es necesario agregar más?

B).- Es por más evidente que si la poderosa nación del norte emite la cuarta parte de los gases que retienen la energía terrestre, no hace falta demasiada preparación para entender cómo han logrado desviar y asentar los desvíos de meteoros y sacudimientos sísmicos hacia el sur de sus fronteras. Esto es: México padece no solo los fenómenos naturales, sino los que correspondían a los Estados Unidos antes de que su gobierno se arrogara el papel de Dios incluso para hacer sufrir a sus “satélites”, con la xenofobia habitual, para proteger a una de las poblaciones más obesas del mundo. ¿O no se han dado cuenta quienes se desayunan un “grand slam” en algunas de los almacenes de calorías con franquicias de alto valor? Solo de verlo, este columnista...ha optado por tomarse solo un jugo de tomate, su preferido.

C).- Además, debe subrayarse un hecho notable: No pocos gobernantes, preocupados por la evidente alteración del clima optaron, desde 1992, por organizar una Convención Marco sobre el tema en las Naciones Unidas; y cinco años después surgió el llamado “Protocolo de Kioto”, fijando reglas limitantes generales en cuanto a la emulsión de los gases devastadores, aunque uno de los pocos países que se negaron a firmarlo es, nada menos, ¡Estados Unidos!, el mismo en donde nadie observa los cargamentos de drogas que circulan por sus “freeways” ni aceptan ser el mayor mercado de consumo de estupefacientes en el mundo mientras en México sufrimos las presiones de ellos mismos que nos cuestan, además, un promedio de mil 300 asesinatos al mes; por otro lado, ¿de dónde provienen las armas de la llamada “delincuencia organizada”?

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
10 Agosto 2017 04:00:00
Pretextos para invadir
En el juego de las grandes potencias universales, en lo militar debemos suponer que son Estados Unidos y Rusia, además de China –Corea del Norte busca el pódium por su parte en este renglón devastador-, las invasiones bajo el supuesto de preservar el “orden mundial” no son sino pretextos para dominar las reservas petroleras, las minas de oro y plata, y en general los recursos naturales y riquezas del subsuelo ajeno. Tener reserva de oro negro es, en realidad, un terrible riesgo para la supervivencia de las naciones emergentes o tremendamente explotadas al paso de las centurias.

Son, entre otros muchos, los casos de México, Venezuela y las naciones heridas del Medio Oriente cuyos sacrificios son in extremis mientras el mundo “civilizado”, esto es quienes supuestamente lo integran y defienden sus estatus de comodidades a costa de extender el hambre por los cinco continentes, mira hacia otra parte y limita su perspectiva acaso a la exposición universal de EPCOT, en el mundo de Disney, donde todo es tan “espectacular” como irreal.

Al descubrirse, y comprobarse, la mayor afrenta contra la democracia cometida en más de cien años en el mundo, esta es la intervención de los hackers rusos para modificar los guarismos electorales en Estados Unidos, supuestamente su mayor adversario, la lógica elemental señalaba hacia el desconocimiento de tales comicios, los del pasado noviembre de 2016, y la exigencia de realizar otros, más allá de cuánto podría acarrear el correctivo a los ojos de la comunidad universal.

Por experiencia, los grandes terremotos políticos dan cauce a un mejoramiento integral del sistema, del establishment. Así ha sucedido cuando, por ejemplo, han sido enjuiciados los presidentes de distintas naciones de Latinoamérica e incluso ejecutados por revueltas civiles incontrolables como en Rumanía a la caída de Nicolás Ceausescu en 1989, casi a la par con la caída del Muro de Berlín, menos resistente al del priísmo que reconstruye los males sobre las propias cenizas: Doce años le bastaron para un retorno que ahora nos indigna y llena de justificado rencor.

Ahora el juego de la guerra simulada, con las sanciones mutuas entre el poderoso vecino del norte y el gobierno de Moscú, donde cada día aumenta la fuerza de Vladimir Putin, nacido en la otrora Leningrado, hoy San Petersburgo, en 1952 –unas semanas antes que yo lo hiciera en mi querida Tampico-, no es sino un pacto soterrado para negociar, me temo, las invasiones que tienen en mente: algunas naciones de la antigua Unión Soviética o las que atraviesen el territorio asiático hasta el Mar Negro, rebosante de yacimientos, por el lado ruso, y Venezuela, claro, con la siempre infame intervención de los marines quienes ya tienen su avanzada instalada en nuestro México con un pequeño Guantánamo en las inmediaciones de Puebla. ¿Lo sabían, amables lectores?

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
09 Agosto 2017 04:00:00
Toda la furia
La arbitrariedad del poder aumenta. En Hermosillo, la comunicadora Alejandra Alegría Alvarado, fue detenida, sin orden de aprehensión ni un solo papel para proceder contra ella, bajo los supuestos delitos de fraude y asociación delictuosa, obviamente prefabricados por el gobierno de Claudia Pavlovich, la hija putativa de Manlio Fabio Beltrones; y en Rosarito, un testigo afirmó que el asesinado colega Luciano Rivera Delgado fue víctima de una persecución y muerto de un solo tiro en la cabeza. Las versiones oficiales dicen otra cosa; los hechos son incontrovertibles.

¡Muera el mal gobierno! En México y en cada rincón del planeta en donde se acose a la libertad de expresión bajo supuestos de faltas prefabricadas o de escenarios montados a gusto de la clase gobernante intolerante. Sólo a partir de marzo, nueve colegas han sido asesinados –no ocho como sostienen algunos rotativos excluyendo a alguno por cuestiones gremiales de bajo monto-, sin que las indagatorias sean efectivas siquiera en los casos más escandalosos y publicitados, como el del escritor Javier Valdez cuyo libro “Narco periodismo” debiera ser de lectura obligatoria... y miren que no suele recomendar ningún texto, salvo los de mi autoría, sea por vanidad o por una pizca de egoísmo. Lo reconozco.

Debe apuntarse que, en esta materia, nuestro país está considerado entre las naciones con mayor índice de homicidios contra periodistas, por encima incluso de las naciones en guerra, con el superficial justificante de que las ejecuciones son consecuencia del clima de violencia generalizado o de los arrebatos criminales de los cárteles... infiltrados en la estructura gubernamental. Es evidente que caen quienes no sólo señalan a los “capos” sino, sobre todo, a los políticos relevantes que sirven a los primeros; éstos son los verdaderamente peligrosos.

La sorda barbarie, abanicada por una clase política inescrupulosa y criminal, es el síntoma más claro de la descomposición aguda de un sistema rebasado por una sociedad que clama justicia; digamos como Venezuela, en donde perdidas las proporciones, se encarcela a los opositores por expresarse contraviniendo acuerdos carcelarios sacados bajo torturas. Hay que subrayarlo: En todos los tiempos, en todas las regiones, a través de la historia, quienes se oponen y critican son subversivos por naturaleza al exigir cambios irreversibles que, por supuesto, exhiben a las tiranías y derrumban los mitos. A mí, lo digo con sinceridad, me causa enorme escozor observar cómo, en Venezuela, se colocan a la par las imágenes del inmenso Bolívar, el libertador, y de Hugo Chávez Frías, cuyos claroscuros se alejan infinitamente de la heroicidad y se acercan más a las de los dictadores de Latinoamérica.

Lo terrífico, para los mexicanos, es que el espejo de la hermana Venezuela, con los riesgos inminentes de una invasión, salpiquen el derrotero social y político cuando debemos dirimir el drama terrible de elegir entre varios suspirantes a quien nos parezca, otra vez, “el menos malo”, cerrados los cauces independientes, esto es sociales, y aplastados los liderazgos naturales.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
08 Agosto 2017 04:00:00
Planes soterrados
En la última semana de junio de 2015, Jaime Rodríguez Calderón, conocido como “El Bronco” –si bien sus opositores le califican como “muy mansito”, esto es como los toros que salen huyendo y brincan el callejón-, fue citado por el presidente de la República en la residencia oficial de Los Pinos. El “independiente” había ganado la gubernatura de Nuevo León, tras una larga trayectoria priista que le impulsó como alcalde de Garza García, diputado local y federal, y llegó puntual cumpliendo con el protocolo y sin permitirse la audacia de romper las sagradas reglas del sistema; sin embargo, a la hora de las negociaciones, como se dice en el rancho, “se montó en su macho”.

El perentorio dueño de la casona de Chapultepec le hizo varias propuestas a cambio de un apoyo incondicional a su gobierno pese a la endeble situación política de su invitado: Como gobernador, Rodríguez Calderón no tendría bancada propia en el Congreso local ni alcaldes incondicionales. Era una moneda en el aire con una enorme presión general sobre la posibilidad de abrir una compuerta para el finiquito de los partidos políticos cuya representatividad, a la baja, constituye uno de los factores que elevan el rencor entre los mexicanos por la ausencia de líderes, los acuerdos soterrados y las alianzas turbias.

El señor peña le pidió, en principio, no perseguir a su predecesor, Rodrigo Medina de la Cruz, a quien había exhibido durante su campaña; y el interpelado se negó aduciendo que proceder contra Medina era una bandera de campaña irreductible. Entonces, el mandatario federal solicitó que cumpliera pero sin dejar en la cárcel al susodicho, su amigo, a trueque de los apoyos ofrecidos. “El Bronco” se removió en el asiento y acabó cediendo, no sin antes puntualizar que esperaba igualmente el aliento presidencial si decidía competir para la Presidencia en su misma condición de “independiente”; y Peña, naturalmente, accedió comprometiéndole a suplir las debilidades de quien resultara postulado por el PRI ante la fuerza creciente de MORENA.

--Pan comido –le respondió Rodríguez Calderón-.

Pese a lo anterior, peña Nieto no se confió y comenzó, con los galanteos a la execrable yucateca Ivonne Ortega Pacheco, a quien aborrece la mayor parte de sus paisanos por sus descarados latrocinios y sus infames arbitrariedades –con su socia, Angélica Araujo, alcaldesa entonces de Mérida hizo crecer sus heredades alrededor de la capital yucateca y su ranchito de Dzemul se convirtió en latifundio-. En este punto, acaso para contrarrestar los arrebatos ambiciosos del neolonés, los “genios”, sin conocimiento de la geopolítica nacional, convencieron a la tal señora para que iniciara una precampaña presidencial absurda, simulando señalamientos de corto alcance contra la administración federal y preparando así el camino para otra candidatura “independiente” financiada por Los Pinos. No hay lealtad, ni la habrá, en quien ha sido capaz de traicionar al país.

Esta es la triste historia de los personajes cuya verdadera misión es cerrar los conductos y canales para los auténticos independientes quienes buscan, a tiempo, un escape para evitar el estallido que se prevé. Ya hablaremos sobre ello.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
06 Agosto 2017 04:00:00
Temor, el Síntoma
Entre muchos mexicanos, pensemos que no la mayoría para no sentirnos tan mal, existe un atávico temor a remover al presidente o a que su relevo resulte “peor a la enfermedad”. Los priístas en el poder, por ejemplo, aducen que sería tanto como reventar al país destinándolo a un fin incierto como inseguro en medio del caos social y económico; otros repiten la sentencia, atribuida a Franklin D. Roosevelt, acerca de que el jinete no debe bajarse a mitad de la jornada; pero ello es posible cuando se tienen firmes las riendas y no se ha sufrido un colapso durante la carrera.

El ya próximo quinto informe presidencial apenas reflejará, con perdones incluidos, el drama del año reciente –de septiembre a septiembre-, con el sello de los genocidios, la caída de la economía y la mayor corrupción de nuestra historia reciente. Nada hay que pueda justificar la burla de los cambios en el gabinete de personajes poco activos con otros de dudoso comportamiento o los trueques de funciones cual si se tratase de una de esas tómbolas colegiales con las madres de los escolapios rifando cuanto se les ocurre por causas poco claras.

Desde luego, la clase política hace lo imposible por evitar que la ciudadanía no pensante tome conciencia de cuanto sucede cerca de México o en el mismo continente mirando hacia el sur e incluso a las potencias del norte: las acciones judiciales contra los mandatarios depredadores son, siempre, plataformas para nuevos despegues gracias a la limpieza que entrañan de los espacios contaminados y a la fortaleza institucional para cambiar de liderazgo sin prejuicio para el gobierno; al contrario: Insisto en las bondades de los efectos.

Por ejemplo, en 1974, la estrepitosa caída de Richard M. Nixon, tras el escándalo de espionaje conocido como “Watergate” –el nombre del edificio en donde despachaban los demócratas rivales-, aunque lo que le asfixió fue la evasión tributaria y las grabaciones insolentes que él creyó exclusivas para uso del propio mandatario, no devino siquiera en una crisis que hubiese posibilitado el avance de la potencia soviética, en esos tiempos, aun cuando no se explicará ésta cómo podría perder el poder un mandatario tan poderoso por un incidente digamos tan de poca monta comparándolo con las atrocidades de otros a lo largo y ancho del planeta. Pero no pasó nada: Llegó Gerald Ford, sin haber sido electo siquiera como vicepresidente, a la oficina oval, colocó sus piernas sobre el escritorio de la misma y siguió con el juego previsto.

Casos similares se han dado en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela, Chile, Colombia, ahora Brasil y otras naciones sudamericanas sin que los procesos contra presidentes o ex mandatarios, escandalosos eso sí, asfixien el tejido político de sus naciones. Al contrario, en no pocos casos han determinado el fin de las dictaduras disfrazadas sin agobio de las instituciones ni persecuciones posteriores. En cada caso, la opinión general, dentro y fuera de cada país, ha sido por demás favorable y las consecuencias también sin catástrofes ni terremotos sociales.

E-Mail: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

" Comentar Imprimir
columnistas

top-add