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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui, esposa, madre y abuela, proyecta a la mujer como formadora de valores, forjadora del carácter de los hijos y eje de la vida familiar. Su principal aportación como escritora es salvaguardar el bien común en todos los sentidos posibles a través del planteamiento de lo que es realmente femenino: el mejorar a la sociedad desde una perspectiva práctica, inteligente y comprometida con la tarea de revolucionar al mundo desde el interior de la institución familiar. Oriunda de Piedras Negras, siempre ha vivido en ésta ciudad. Correo Electrónico: [email protected]

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22 Octubre 2017 04:00:00
Tentaciones de la juventud
El hombre sacó una pistola y disparó una y otra vez a cuatro adolescentes en el salón de actos de una escuela secundaria norteamericana. Los chicos cayeron fulminados por las balas y fue tan real la actuación que arrancó gritos de terror del auditorio.

El conferencista Montel Williams, apuesto afroamericano de 35 años de edad, graduado en la Academia Naval estadounidense, oficial de inteligencia retirado, entrenado en Rusia y en China, descubrió que tenía dotes de orador y que era grande su compromiso en encontrar una solución a los problemas de la juventud: Drogas, alcohol, embarazos tempranos, deserción escolar. A solo nueve años de su jubilación dejó el puesto para dedicar tiempo completo a los adolescentes de Norteamérica.

Las balas de mentira son uno de los trucos que utiliza para llegar a las juventudes. Grita a voz en cuello: “Montaña, montaña…” Y rueda por las gradas arrancando risitas nerviosas de los chicos. “Montaña, montaña, retírate de mi camino.” De un salto sube espectacularmente al foro y resbala de un extremo a otro. Montaña es el símbolo que Williams utiliza para representar las tentaciones de la juventud. Ha cautivado al auditorio.

“Si salen a las calles a comprar droga, las balas serán balas de verdad. Los malvivientes que venden droga les robarán el dinero y la vida.” Su estentórea voz cimbra hasta la última butaca. Insiste en que la educación y la buena vida van de la mano y que los narcóticos están casados con la cárcel y la muerte. Ante el desconcierto de los chicos, les habla en ruso y chino. “Si dejan la escuela, jamás hablarán ni chino ni ruso y cuando los chinos y los rusos obtengan sus títulos en inglés y se establezcan en Estados Unidos con una buena profesión, ustedes estarán dorando papas en McDonald’s y lustrando sus zapatos.”

A las chicas les dice sin rodeos. “Grávense bien esto para toda la vida: JAMÁS se acostarán con un hombre para obtener drogas, o vestidos, o para que les pague la renta porque ustedes valen mucho para venderse.” A los chicos les grita: “No los considero todavía hombres aunque ustedes crean que ya lo son. Dios les dio el equipo para hacer bebés, pero les dio algo más precioso: el cerebro. Dios quiere que aprendan a ser responsables. Y si hacen un niño, más les vale que se dediquen a cuidarlo.” El auditorio estalla en aplausos.

Hace algunos años Williams comenzó a hablarles a los muchachos sobre las “Tres Erres” (Responsibility, Restraint, Respect): Responsabilidad, Abstinencia y Respeto. Afirma que si los chicos creen en las tres erres y se arman de educación y de fe moverán montañas: Combatirán el alcohol, las drogas y el sexo temprano. Pasa a los maestros al foro y grita a los chicos: “Ante ustedes, las personas que harán posible un buen futuro, respétenlas.”

Los chicos, emocionados, lo rodean después de cada actuación: “Si mi hermana hubiera escuchado tus palabras, no se hubiera suicidado.” “Tú me has ayudado a dejar las drogas.” “Nunca nos abandones.”

¿Por qué se drogan los chicos? Williams dice que piden a gritos atención, afecto y respeto: Sufren angustia vital. Afirma que les hemos enseñado que cuando se tiene un problema, hay que tomar una bebida para sentirse mejor. Los chicos toman y se drogan más cada día y recurren al sexo a edades más tempranas.

Dejan la escuela. No les hemos enseñado a manejar los conflictos: No es suficiente que aprendan a decir no a las drogas, sino que aprendan también a decir sí a la autoridad, a la disciplina y a la responsabilidad.

Hollywood lo ha contratado para una serie televisiva. Asegura que aunque la serie no trata siempre de tópicos concernientes a la juventud, él insistirá en cubrir esos temas. ¿Durará su determinación en el mundo de celuloide? Williams afirma que su compromiso es de por vida: Lo lleva muy dentro de su corazón.

Detrás de las rejas de las ventanas de la escuela, semejantes a las de una prisión, se escucha el coro de los chicos, quienes entusiasmados lo despiden: “Montaña, montaña, apártate de mi camino.”

“Si tienen fe y educación, moverán montañas”, contesta Williams.

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15 Octubre 2017 04:00:00
El poder de la imagen
¿Ésta es la democracia más avanzada del mundo? ¿El Sueño Americano? La contienda entre Demócratas y Republicanos para la candidatura a la Presidencia de Estados Unidos en las últimas elecciones estadounidenses se volvió viral y encarnizada en los medios de comunicación. Los analistas políticos estuvieron de acuerdo en que las imágenes televisivas hacen la diferencia entre ganar o perder la Presidencia de Estados Unidos. El que tenga más dinero para vender su imagen tiene mayores
posibilidades de ser el ganador.

Neil Postman, sociólogo, y crítico cultural estadounidense, hace 25 años predecía el futuro de la Era de la Información y ya cuestionaba la actitud pasiva de los televidentes: “¿Qué ha pasado con la actitud crítica de la ciudadanía? Se deja llevar por los anuncios políticos pagados que a través de anuncios fríamente calculados por la mercadotecnia de punta, proyectan una imagen de honestidad, eficiencia, compromiso social, preocupación por los marginados, y todo es mera actuación ante las cámaras. La televisión es utilizada para transmitir imágenes de personas profesionalmente
maquilladas”.

No alcanzó a presenciar el espectáculo bochornoso en que se convirtieron las elecciones USA; tampoco vio la falta de escrúpulos de los políticos que los induce a disminuir al contrincante frente a las cámaras hasta casi acabar con él. Se adelantó a su tiempo cuando vaticinó las consecuencias que en la conducta humana tendría la aplicación de la informática en el mundo de alta tecnología: “Cuando la computadora filtra todos los hechos; cuando la diosa Tecnología nos dice que realmente podemos poseer toda la verdad a través de la información, no nos advierte que podemos caer en la pasividad, en la dependencia, el creer todo lo que se nos dice sin cuestionarlo, o sin entenderlo. Como personas somos sujetos a errores de interpretación si no desarrollamos una actitud crítica, y de no hacerlo perderemos nuestra humanidad”.

No es para morir de risa, sino como para llorar el hecho de que inclusive los ciudadanos del país más poderoso del mundo, a pesar de su educación, se dejen impresionar más por la apariencia que por la capacidad de gobernar de sus candidatos. No importa la preparación del candidato/a y su disposición a servir: Las últimas encuestas reflejan una marcada tendencia a votar por la imagen. Tiene mayores probabilidades de triunfo un buen actor que un buen estadista.

Neil Postman acuñó el término Media Ecology, ‘Ecología de los Medios de Comunicación’, para definir el efecto que los medios ejercen en la percepción humana, en el entendimiento, los sentimientos y los valores, y cómo esa interacción facilita o impide nuestra calidad de vida. Neil describió el complejo sistema de mensajes subliminales a través de los medios que se imponen a los televidentes y que influyen en su manera de pensar, sentir, y comportarse. “Las imágenes estructuran lo que vemos, decimos y hacemos.”

Es tan poderosa la imagen que puede determinar quién gana y quién pierde en unas elecciones que afectarán al mundo entero: “Vivimos enterrados en basura de datos y sin una escoba para retirarla”. Se ha roto el vínculo de la comunicación auténtica del ser humano. La información es ahora un artículo que se compra y se vende, se da o se quita indiscriminadamente según los intereses del informador; va dirigido a nadie en particular y al mismo tiempo a todos, en cantidades voluminosas, con la rapidez del rayo, desconectada de significado.”

La información llega sin ser cuestionada, y no tenemos un instrumento para tejer los datos aislados en un tapete que nos dé una visión de la realidad. Los televidentes por lo general no tienen acceso a puntos de vista que expongan en noticieros la importancia de la elección en el aspecto moral, social, y económico y las consecuencias para el futuro de
nuestro país.

Pudiésemos confundir los avances de la tecnología en informática con el progreso humano pero caeríamos en un grave error: La demasiada información no resuelve la problemática actual, sino que la agrava. No proporciona a los televidentes los datos trascendentales que necesitan: El sentido de justicia, responsabilidad, valor, y compasión de un candidato, y se pierde en intrascendencias como cuánto han gastado en ropa y accesorios o cuánto dinero han recabado o gastado en la campaña.

Es necesario abrir nuestro criterio para permitir que la ciencia tecnológica elimine la superstición que en ocasiones substituye a la religión, y que la religión purifique a la ciencia de la adoración a la verdad absoluta, que proclama el falso dios de la tecnología.

La ciencia y la religión, unidas, pueden llenarnos de esperanza, ser dadoras de vida y de promesa si aprendemos a reverenciarlas con sabiduría y con fe. Ciencia y religión pueden proporcionarnos una visión para el futuro basada en ideales, en reglas de conducta para mejorar el ambiente social, en fuente de autoridad moral y, sobre todo, en imágenes e ideas que ayuden a dar sentido a nuestras vidas en un mundo que se encuentra en caos.

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08 Octubre 2017 04:00:00
Rumores
Un jeroglífico persa encontrado en una piedra de mármol en la ciudad de Persépolis, decifrado por un misionero en el año 1730, dice:
_No juzgues todo lo que ves, porque el que juzga todo lo que ve muchas veces juzga lo que no es.

_No creas todo lo que oyes, porque el que cree todo lo que oye muchas veces cree lo que no debe.

_No digas todo lo que sabes, porque el que dice todo lo que sabe muchas veces dice lo que no conviene.

Los persas sabían la fuerza tan destructiva que puede tener un rumor. Es un enemigo invisible que ataca por la espalda. No existe posibilidad alguna de defenderse de él.

Cuentan que un hombre arrepentido de haber iniciado un rumor que destruyó la honra de una persona, lloró su culpa, y quiso enmendar su falta. Se acercó al que había ofendido, y le dijo: “Perdóname, ¿qué puedo hacer para devolverte la honra?” Y le contestó: “Te perdono el daño que me hiciste, pero en cuanto a devolverme la honra, una vez que se ha atentado contra ella, es casi imposible recuperarla. Si tiras al viento las plumas de ave desde lo alto de la montaña, ¿Cómo podrás recogerlas? Así la honra y el prestigio, una vez que se pierde, ¿cómo recuperar la confianza?”
Un rumor puede acabar con un individuo, y también puede acabar con una nación.

¿Cómo y por qué se inician los rumores? Algunas veces se inician en forma inocente, otras, en forma deliberada. Una persona esclava de sus temores puede, inocentemente, iniciar un rumor diciendo: “Dicen que el dólar va a subir a 50 por uno”. Nadie le ha dicho tal cosa, nadie; la mueve un deseo inconsciente de buscar información que contradiga su afirmación, y en esa forma aliviar sus temores. Otra puede en forma ‘inocente’ afirmar algo a manera de sondeo, pretendiendo con una mentira, obtener una verdad. Otra más desea llamar la atención e inventa algo ‘novedoso’, o puede relatar un hecho en forma descuidada, añadiendo o substrayendo algo, desvirtuando el acontecimiento.

El rumor ‘inconsciente’ es uno de los más peligrosos porque el que lo inicia ni siquiera se da cuenta de lo que está haciendo: Escucha algo, lo registra en su mente en forma equivocada por prejuicios personales o experiencias pasadas, y lo repite distorsionado, revistiéndolo con sus fantasías y suposiciones.

Hay también el rumor deliberado, aquél que se genera en forma consciente con el objeto de perjudicar a alguien o a algo, y que llega a alcanzar proporciones gigantescas. Hay mil formas de iniciar los rumores; inconscientes o deliberadas, ambas de consecuencia trágica, trátese de personas, o naciones.

Para los mexicanos es el pan nuestro de cada día. Rumores van, rumores vienen, afectando nuestra economía, nuestro prestigio, nuestro decoro, nuestra confianza. Es muy grave perjudicar el buen nombre y el prestigio de las personas. Es funesto acabar con la confianza en la nación.

Hace tiempo le preguntaron a un gran estadista oriental a qué atribuía que su pueblo le siguiera tan fielmente, aún en épocas de crisis. Les contestó:
_Al pueblo hay que darle tres cosas: Alimentación confianza y ejército.

Su interlocutor, asombrado, respondió:
_¡Darle tres cosas a un pueblo con problemas, son
demasiadas!
El estadista respondió:
_Pues entonces le quitaría el ejército y le dejaría las dos primeras.

El otro insistió:
_Pero si tuviese que darle solo una de esas dos, ¿cuál preferiría?
Le quitaría yo la alimentación. Un pueblo, al igual que un hombre, puede carecer de todo, hasta de alimento, pero nunca subsistir sin confianza. Confianza en Dios, confianza en el futuro, confianza en su gobierno, confianza en sí mismo.
Este estadista era un hombre sabio. Sabía que el bienestar y la grandeza de una nación se fincan en la confianza; tal es su poder.

¿Confiamos los mexicanos en nuestros partidos políticos? ¿Confiamos en el INE, o en el TRIFE? ¿En la Suprema Corte de Justicia? ¿En los candidatos a la Presidencia de México?

La irreflexión y los rumores nos están llevando al desastre. Sin brújula: Cada quién ve lo que quiere ver, oye lo que quiere oír, y dice lo que se le antoja. Corremos el riesgo de perder, inclusive, la soberanía de nuestra nación a lengüetazos.
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01 Octubre 2017 04:00:00
A planchar las alas
Unos dicen que fue Pandora quien abrió la caja. Otros afirman que el marido de Pandora la destapó. La mitología griega despeja la duda: Pandora, la primera mujer terrenal, recibió de la diosa Atenea el don de la gracia y el talento. Desposada con Epimeteo -el primer hombre-, llevó como presente de Zeus una caja donde estaban guardados todos los males. Epimeteo abrió imprudentemente la caja de la que se escaparon todas las calamidades que afligen al género humano: Solo quedó en el fondo la Esperanza.

La mitología griega, ya desde entonces, subrayaba el hecho de que cuando se sienten los seres humanos acobardados por las calamidades, la Esperanza abre sus alas, se acerca, y al oído, les recuerda que no se ha escapado; que se quedará con ellos para siempre.

Las personas que vencen las calamidades no ven las piedras como piedras, ni los cactus como simples nopales. Alguien comentó que un montón de rocas deja de serlo en el momento en que la persona que lo contempla lleva dentro la imagen de una catedral. La gente que sale adelante es aquella que se levanta de su poltrona y sacude el abatimiento. Se entusiasma con una idea, utiliza con creatividad sus recursos, planea hasta el último detalle; busca las circunstancias adecuadas. Y si no las encuentra, las crea.

La necesidad de sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo ha desencadenado la necesidad de formar nuevos bloques comerciales. ¿Quiénes sobrevivirán? Aquellos que logren ofrecer el mejor producto, a tiempo, al menor costo. Los últimos lustros -por no decir sexenios- han desmoralizado a muchos. Sin embargo, en la era de la comercialización, es nuestro deber salvar lo más valioso de nuestra cultura para incorporarla al haber de la Cultura Universal.

Un estado de emergencia priva en todo el mundo. El proceso de globalización sigue su marcha implacable. Con la mira puesta en producir más y mejor a un menor costo, ¿qué sacrificios nacionales nos vemos obligados a hacer? Los últimos lustros, -o sexenios-, han desmoralizado a muchos. En la era de la comercialización, ¿cómo salvar lo más valioso de nuestra cultura, para incorporarla al haber de la Cultura Universal? ¿Cómo conservar nuestros valores nacionales? ¿Cómo promover nuestra cocina y nuestros lugares paradisiacos?

La cadena televisiva CNN, en un documental sin precedentes, hace gala de nuestra cocina mexicana: 3,000 años de historia culinaria. Uno de los más prestigiados restaurantes neoyorquinos sirvió de elegante marco a una brillante exhibición de platillos mexicanos: Desde los más comunes hasta los más sofisticados. El comentarista, con lujo de detalles, describía cada platillo y su procedencia, haciendo alarde de su exquisito sabor y contenido nutritivo. Sugirió incorporarlos a la cocina estadounidense. Todo un espectáculo: Nuestra música instrumental de fondo, preciosos manteles bordados a mano, vajillas mexicanas, y una impresionante decoración de fuentes de exóticas frutas y flores dieron realce al evento.

Poco a poquito se está conformando de nuevo el rostro de México: Ferias, exposiciones industriales además de los medios de comunicación han demostrado ser instrumentos eficaces de promoción. Pero, ¿qué sucedería si los turistas se dejaran llevar por la publicidad y no encontraran lo ofrecido?

Es urgente guardar en la caja de Pandora todos los males nacionales que nos aquejan, rescatar la Esperanza y cerrar la caja para siempre.

Poco a poco habremos de secar nuestras lágrimas por la tragedia que recién ha sacudido a México desde su base. Las oraciones continuarán, la ayuda material a los damnificados seguirá. Aún palpitan con fuerza nuestros corazones al recordar la calidad humana de quienes estuvieron presentes en el siniestro salvando vidas de entre los escombros. No por un pago en efectivo, sino por solidaridad y amor a nuestros hermanos en desgracia. Hombres y mujeres trabajando juntos por una causa común: Un hecho que estremece el alma y nos llena de esperanza para crear una patria nueva.

Hoy es el tiempo de arremangarse la camisa y ponerse a trabajar; retirar escombros, barrer las calles, sacar escobas y brochas, pintar las fachadas, sembrar flores.

Llegó la hora en que las mariposas planchan sus alas.

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24 Septiembre 2017 04:00:00
México, creo en ti
La mejor historia de esperanza que nos ha dejado el sismo es el profundo sentido de solidaridad del pueblo mexicano ante la tragedia de los hermanos en desgracia: No son decenas los edificios colapsados, son cientos, incluyendo inmuebles modernos y torres de departamentos.

México ha temblado desde sus raíces. Nada vuelve cuando los vientos del tiempo arrasan con todo. Pero los mexicanos han sacado la casta. Han decidido enfrentar los retos enormes que vienen a futuro. Los tiempos difíciles son tiempos de oportunidades: Los más fuertes ayudarán a los más débiles y así continuará la mística que ha impulsado a México a través de las tragedias.

Los rescatistas voluntarios siguen luchando palmo a palmo con enorme generosidad para salvar vidas. Son muchos los protagonistas voluntarios que participan en el rescate proporcionando líquidos y sólidos para apoyar a los familiares de las víctimas que esperan con angustia que sean salvados de los escombros.

Cuando Hiroshima y Nagasaki fueron exterminados por las bombas atómicas, los futurólogos decían que Japón había muerto: Había perdido casi toda su industria, colegios y universidades, el suelo contaminado, las personas sobrevivientes con los padecimientos de la radiación nuclear. Pero no tomaron en cuenta la enorme fuerza interior que caracteriza a los japoneses, y su orgullo de raza. Se levantaron de las cenizas, se fijaron una meta, se comprometieron con su patria, trabajaron en equipo creando los llamados Círculos de Calidad, y hoy Japón es uno de los países más poderosos del mundo.

La renovación de un pueblo comienza nutriendo la mente de sus habitantes con ideas, opiniones y datos que fomenten una estructura de pensamiento basada en la justicia social y el bien común. Esta lluvia positiva de ideas va penetrando poco a poco, hasta llegar a tocar las fibras más profundas del corazón y de la mente de sus habitantes. Así nace la voluntad de sostenerse sobre los propios pies, y enfrentar las dificultades. Lo arduo de la tarea no importa, es inmaterial, lo que importa es estar convencido de que es posible superar la condición presente y llegar a la meta. Esta actitud positiva de lucha produce el clima propicio para el cambio.

La diferencia en alcanzar el éxito o el fracaso está en que cuando fracasamos, fijamos toda nuestra atención en los obstáculos, y cuando triunfamos, nuestra atención y energía se canaliza a lograr el objetivo. Cuando concentramos nuestros esfuerzos y nuestra atención en los obstáculos, la perdemos. Si hacemos el propósito de alcanzar el triunfo, desarrollaremos suficiente convicción e ímpetu para alcanzarlo. Solo cuando cambian los individuos, cambian las naciones.

El cambio requiere una revolución pacífica, una revolución silenciosa y profunda en el sistema de pensamiento que inicie en los hogares, en las aulas, organizaciones, instituciones. Es urgente y necesario un cambio planificado en todas las estructuras, y eso requiere la transformación de los individuos, la transformación de conciencias y corazones.

Toda renovación exige un balance de los aciertos y de los errores incurridos en el pasado; los aciertos para reconocerlos, festejarlos, y analizar los factores que contribuyeron a hacerlos posible; y los errores, para estudiarlos a conciencia, enmendarlos, y evitarlos en el futuro.

Dice la historia que Thomas Edison tenía la habilidad de visualizar su objetivo, hasta el más mínimo detalle. Se imaginó cómo sería la lámpara incandescente, y aunque falló 1500 veces antes de lograr su proyecto, el pensar en la bombilla le dio energía para persistir una y otra vez hasta lograr su propósito. Y se hizo la luz.

La visión mental de un futuro luminoso hará que nos sobrepongamos a los obstáculos de nuestra condición presente. El proyecto de crear la sociedad justa y digna que todos merecemos es una idea exageradamente ambiciosa, pero por ser tan grande, exige una gran energía de cada uno de los mexicanos.
Y sí, tenemos prisa.

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10 Septiembre 2017 04:00:00
Las razones de la impaciencia
Una serie de destellos semejantes a los de la aurora boreal iluminó el cielo la noche del jueves 7 de Septiembre. Atemorizados, los habitantes compartieron a través de redes sociales el presagio del sismo que sacudiría principalmente a Oaxaca, Chiapas, y entidades aledañas, así como edificios y monumentos en la Ciudad de México.

Una noche de horror. Según datos proporcionados por el gobierno, el sismo es el de mayor magnitud registrado en los últimos 100 años: 8.4 grados en la escala de Richter. Se desconoce el número total de víctimas y daños materiales que afectan principalmente a las personas de escasos recursos.

Los mexicanos estamos adoloridos por esta enorme desgracia. También impacientes. Las razones son muchas y muy complejas. La ancestral paciencia de un pueblo que rehúye la responsabilidad de tomar las riendas de su propio destino, de pronto se ha agotado.

Las redes televisivas han mostrado la cara oculta de México: Los supervivientes de un mundo que durante siglos han sido condenados a la soledad y al olvido. Cabañas indígenas sumergidas en la oscuridad del paleolítico, suelos duros, hambre nunca saciada, pies descalzos. Enfermedades, hogueras que deben encenderse frotando dos maderos. ¿Cómo conciliar ese mundo lejano con el civilizado paraíso al que unos cuantos se han acostumbrado?

Los economistas afirman que México es un país de contrastes: Un puñado de multimillonarios y muchos millones de pobres. El desarrollo de una nación es incompatible con la desigualdad ofensiva, con la pobreza que cancela oportunidades y esperanzas. Las cámaras captaron la tremenda pobreza en que vive un gran número de las personas afectadas por el sismo. ¿Cómo limpiar escombros y levantar de nuevo las chozas destruidas por el sismo? ¿Cómo protegerse de la crueldad de vivir a la intemperie? ¿Y los niños?

La justicia social es el primer paso de una nación que ha optado por la democracia. El Pacto Contra la Pobreza exige un cambio de actitud de todo el pueblo de México: De los que tienen y de los que nada poseen. ¿Cruzan la frontera porque allá sí les pagan y allá sí trabajan? Se acabaron los tiempos en que unos hacen como que pagan y otros como que trabajan.

El Pacto Contra la Pobreza fue propuesto para asegurar que los sectores más necesitados tuvieran acceso a los servicios básicos de salud, alimentación, vivienda, educación, infraestructura y demás factores que se requieren para asegurar un crecimiento económico sostenido. Este Pacto no consiste en el trabajo de un solo hombre: El Presidente. Este pacto nos compromete a todos los mexicanos, especialmente aquellos al frente de puestos gubernamentales.

El Pacto Contra la Pobreza exige, además de lo citado anteriormente, el otorgar créditos rurales, desarrollo regional, atención jurídica gratuita y generación de empleos para asegurar un crecimiento económico sostenido. Éste Pacto es completo y ambicioso, y no es trabajo para un solo hombre. Es trabajo de todos los que nos decimos mexicanos.

Cuando una nación padece las consecuencias de errores cometidos en administración y en política, sus habitantes buscan un culpable: El gobierno. Pero por ahí dicen que todo pueblo tiene el gobierno que merece. El dicho popular encierra una gran verdad.

El nacimiento de una nueva patria se da con la progresiva ampliación de la conciencia de sus habitantes, comprometidos con el ideal de la justicia social. Si estamos sentados en una tierra de leche y miel, ¿por qué no administrarla de manera eficiente y justa?

La nueva cultura por nacer deberá ser capaz de proporcionar soluciones adecuadas a las necesidades actuales. La primer regla de una nueva cultura es: “La mejor clase de ayuda es la que capacita a los que la reciben para dejar de seguirla necesitando.”

Las razones de la impaciencia son muchas, ciertamente. Pero junto con el sismo, llegó la hora de despojarnos de nuestra desesperanza, de tomar conciencia de todo el valor de nuestra patria, de las tremendas oportunidades de progreso que pueden estar a nuestro alcance si nos atrevemos a ponernos de pie.

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03 Septiembre 2017 04:00:00
¿Dónde está tu hermano?
En las sagradas escrituras Dios pregunta a Caín: ¿Dónde está Abel? Caín, ocultando su culpa, responde: ¿Qué acaso soy yo el guardián de mi hermano? Si hiciésemos esa pregunta a la ONU -organismo creado para hermanar los países del globo- tal vez su respuesta fuese la misma.

Caín mató a su hermano por envidia. Las naciones de nuestro planeta se destruyen unas a otras; a veces con armas nucleares, y otras veces lentamente, casi con premeditación. Matan no por envidia, sino por avaricia y rapacidad. Países industrializados compran a precios miserables las materias primas no renovables a las naciones en desarrollo, y les venden los productos manufacturados a precios excesivos, con un escandaloso margen de utilidad.

Saben que para las naciones en desventaja el nivel de vida no podrá mejorar en esa relación comercial, y sus habitantes sufrirán privaciones sin límite. Entonces se colocan la máscara de la caridad para enviar generosamente algunos millones para los necesitados. No les cuesta mucho sacrificio, pero tampoco alivia su sufrimiento, ni soluciona la miseria. Los países en desventaja se convierten en países dependientes, que estiran la mano para pedir ayuda, pudiendo ser países fuertes porque cuentan con vastos recursos naturales y mano de obra.

La pregunta evangélica sigue en pie: ¿Donde está tu hermano?, y la contestación parece ser la misma: ¿Qué acaso soy yo su guardián? Si tuviésemos una conciencia universal caeríamos en la cuenta de las consecuencias que trae el no regular equilibradamente una sociedad de consumo: Temblaríamos al comprobar que mata a los países en desarrollo, sin escapatoria posible. En la primera etapa ocasiona desánimo generalizado, impotencia, y por último la muerte de la fe, la esperanza y el valor personal.

A la vez, una sociedad de consumo aparentemente rica y poderosa, puede ser en realidad pobre: Pobre de espíritu. La pobreza espiritual acarrea sus propios males. Tal vez en una sociedad así no veamos en la calle a niños desnudos de vientre hinchado, desprovistos de cobijo humano, pero sí a jóvenes drogadictos tirados en los callejones, hastiados de la vida porque para ellos carece de sentido: Las calles saturadas de delincuencia y prostitución. Dicen que cuando se siembra miseria, se recoge miseria.

El contraste entre las naciones se hace cada día más agudo y más aterrador. Mientras los pueblos primitivos danzan al dios de la lluvia para obtener el agua del cielo para el campo, pueblos desarrollados bombardean las nubes con agentes químicos para hacer la lluvia. En las últimas décadas hemos saqueado la tierra, contaminado las aguas y la atmósfera más que en los últimos 10,000 años.

Estuvimos extasiados con las supuestas bondades del ‘Libre Comercio’. Y, en efecto, eran y siguen siendo muy buenas, pero requieren una cuidadosa, inteligente y comprometida planeación para no crear sociedades desequilibradas donde unos cuantos acumulan toda la riqueza que producen las transnacionales, y otros muchos están al borde de la miseria.

No importa si se violentan los derechos de los trabajadores, se labore en condiciones insalubres, y se contamine el ambiente. ‘Producir más al menor costo’ es el lema de un alarmante número de compañías transnacionales.

Una publicación del diario norteamericano ‘The Economist’, informa que el problema del desequilibrio social creado por el libre comercio ha producido una situación más explosiva que la que se dio en la época anterior a la masacre de la Plaza de Tiananmen en Rusia en Junio, 1989. Las políticas establecidas en el mercado global han creado una atmósfera candente que puede hacer erupción de un momento a otro: Unos cuantos de benefician en detrimento de otros muchos.

¿Qué debemos creer en un período de mayúsculas diferencias éticas y de incredulidad social masiva? ¿Dónde están nuestros hermanos? ¿Cómo aprender lo que de verdad significa la compasión en un mundo despiadado?

La semilla del compromiso social se ha de sembrar en los corazones de hombres y mujeres que viven en esta época de desequilibrio global. En cada ser humano queda aún un rincón, un anhelo que espera encontrar una respuesta. La hemos buscado en donde no está, desviando así el sentido del universo.


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27 Agosto 2017 04:00:00
¿Ya nos tocaba?
Cuentan que un hombre que se creía predestinado al fracaso se volvió loco y echó a correr por la calle gritando que le perseguían para matarle. Al verlo, todo mundo quedaba sorprendido por su energía y velocidad. “¿Cómo puede usted correr tan rápido?” Le preguntaron. “Es que corro por mi vida, idiotas”, respondió el hombre jadeando. Su terror sembró el pánico entre quienes le rodeaban y todos empezaron a correr. Cada vez se unía más gente al exaltado grupo de corredores, unos por imitación y otros por miedo. Hasta que el grupo se convirtió en una inmensa multitud que, finalmente, cayó al mar desde un acantilado.

El cuento ilustra el estado de ánimo que vivimos. Escuchamos a aquellos que gritan: “Ahí viene el lobo, nos va a comer. Es nuestro destino”. Una gran mayoría se siente ya devorada por el lobo. “Ya nos tocaba, no hay nada qué hacer”.

La fatalidad como síntoma de decadencia social, se nos revela como una actitud espiritual, una decisión negativa de existencia. El fatalista se siente predestinado a una vida determinada, contra la cual es imposible triunfar. Se disculpa ante sí mismo de todos los fracasos en su vida, no solo en la vida profesional, sino en la vida toda. Se siente como chivo expiatorio al que se cargan todas las culpas de la nación. Los propios errores se presentan como otras tantas consecuencias fatales del destino: “Ya me tocaba”. “Si no hubiera sido por esta o aquél, otro gallo me cantara”.

Por temor a enfrentarse con sus propios errores, o con algo que implique un esfuerzo adicional, o un compromiso personal, el fatalista tiende a enterrar la cabeza en la arena cuando se trata de una introspección. Así, inconscientemente aplasta sus mejores posibilidades, congela su creatividad y descuida el más grande de todos los descubrimientos: El valor de sí mismo. Y lo que es aún peor: Culpa a otros de su fracaso.

Para el fatalista, la vida no vale nada. Sin embargo, es una verdad irrebatible que la persona se encierra dentro del ambiente que ella misma crea, y que es prisionera de las limitaciones que ella misma se impone en la esfera de su propia imaginación porque ve la dificultad en cada oportunidad.

El fatalista puede aprender a actuar de otro modo: puede optar por no entregarse a las fuerzas del destino social, y decidirse a luchar contra ellas. Puede rasgar el velo gris que lo cubre y cambiar aquellos factores que tapan la luz solar de la verdadera realización de su mente y de su vida. Así encontrará el camino hacia la libertad interior y llegar a responsabilizarse de su propio destino.

Muchas personas obligadas por las circunstancias viven en las mismas condiciones desfavorables que él, pero saben mantenerse sanas, sin caer en la apatía ni en la depresión, y conservan su optimismo y espíritu indomable que les permite encontrar alternativas y oportunidades en las mismas situaciones en que otros ven sólo oscuridad.

Todos llevamos dentro una insospechada reserva de fortaleza que emerge cuando la vida nos pone a prueba. Hay mexicanos que a pesar de los gritos: “Ahí viene el lobo, Trump nos va acabar”, han sabido convertir las dificultades en posibilidades, pues el sentido que le dan a sus vidas va más allá de las situaciones concretas y transitorias. Su existencia es plena, aún en la adversidad, porque colocados en situaciones límite, han decidido mantenerse interiormente erguidos, con una enorme fe en Dios y en sí mismos, a pesar de estos tiempos tormentosos en que la brújula moral anda desquiciada.

Aquellos que deciden mantenerse interiormente íntegros tienen, en la lucha contra las circunstancias presentes, mejores perspectivas de triunfar. No se preocupan con exceso de las carencias presentes porque saben que aún están sentados en la Tierra Prometida.

Y han decidido cultivarla.

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20 Agosto 2017 04:00:00
No tiene nombre
El quinto año de cada período presidencial suele cubrirnos con una nube de incertidumbre que se traduce en desesperanza y desaliento, cuando no en violencia. Las actitudes negativas nunca sacan a nadie de la crisis, sino que la hunden más.

Se ha comprobado que existe algo sin nombre que permite a las personas sortear con éxito aún las peores situaciones. Hay seres que aman tanto a su patria que están dispuestos a trabajar por ella aún en las más adversas circunstancias.

Jackeline du Pré, inglesa, contribuyó con su música en una de las épocas más críticas en la historia de Inglaterra a pesar de su mortal enfermedad. Amaba tanto la vida y tenía tanto amor a su patria que estaba dispuesta a afrontar las más terribles circunstancias. Jackeline du Pré tenía garra: La inglesa encarnaba los más excelsos valores del género humano. En su extraordinaria vida logró sobreponerse a los peores momentos. ¿Cómo explicar la fortaleza y alegría que conservó hasta en las etapas más deprimentes de su larga enfermedad?

Un presagio de adversidad puso a prueba su temple cuando debutaba en concierto de violonchelo en Londres, en 1961, a la temprana edad de 16 años. En pleno concierto una cuerda se empezó a aflojar y se desafinó. Jackeline, sin inmutarse, identificó el problema, ajustó la cuerda, y empezó de nuevo como si nada. Su actitud sincera y tranquila le ganó los ensordecedores aplausos de una delirante multitud.

Solo diez años transcurrieron en el embriagador intervalo del debut y su enfermedad; tiempo en el que compartió la gloria y las prestigiadas salas de conciertos internacionales con famosas orquestas y destacados directores del mundo: La instrumentista más sobresaliente que haya dado Inglaterra. Nadie ha logrado igualar su extraordinaria interpretación.

Tenía solo cuatro años cuando en la radio por primera vez escuchó un violonchelo. En ese instante supo que lo quería tocar siempre. Su madre, pianista profesional, le compró un instrumento de tamaño normal y le escribía melodías. Juntas, las interpretaban. El inocente gusto por tocar, su extraordinaria memoria, y una enorme capacidad de trabajo, hacían de ella un diminuto volcán. La pequeña reunía los elementos que aseguran el éxito: Amor a la vida, entusiasmo, trabajo, tenacidad y disciplina. A los once años ganó el premio Sugia, y para los trece ya había obtenido todos los premios de la Escuela de Música Guildhall.

En el pináculo de la fama, y después de acumular honores y premios en todo el mundo, supo que su carrera de concertista había terminado. Se disponía a interpretar a Brahms en el Carnegie Hall de Nueva York, cuando se entumecieron los dedos de sus manos: Esclerosis múltiple. Pero aunque su universo pareció derrumbarse porque el sentido de su vida era contagiar al público con la alegría y la embriaguez de la música, Jackeline du Pré ajustó las velas y cambió de rumbo.

Encontró un nuevo sentido a su vida: Empezó a dar clases de violonchelo a alumnos avanzados. Más que enseñar, inspiraba. Cuando se agravó su enfermedad, ajustó las velas de nuevo. Como ya no podía tocar, las palabras serían su música: Empezó a leer y a escribir poesía. Con el fondo musical de la Orquesta de Cámara inglesa dirigida por su marido, narraba cuentos clásicos, con el mismo entusiasmo que solía manifestar en sus conciertos. A través de los cuentos, Jackie logró inspirar los más profundos y nobles sentimientos en los niños y en los jóvenes.

La enfermedad paulatinamente la privó del uso de las extremidades, del control muscular, de la vista, del habla. Pero dejó intacto su corazón, el cual se volcó en amor y generosidad por los demás enfermos de esclerosis múltiple. Creó el Fondo de investigación Jacqueline de Pré y el Fondo para Violonchelistas.

Dicen que lo que se requiere para afrontar la adversidad no tiene nombre. Unos dicen que se llama fe. Otros le llaman agallas. Más bien es una combinación: Una fe creadora que arranque de las regiones más remotas del espíritu esa fortaleza de ánimo que permite a cada persona en crisis pararse sobre sus propios pies, a pesar de las tormentas. Valoró sus recursos, ajustó las velas, y encontró un camino nuevo.

Decimos que nuestra patria está en crisis. ¿Estamos dispuestos a hacer lo mismo?

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13 Agosto 2017 04:00:00
Corazón vacío
¿Qué hacer con jóvenes de familias prominentes que roban, violan, matan, y no sienten ni sombra de arrepentimiento? Dicen que lo hacen ‘para matar el tiempo’: La vida es realmente aburrida.

El hastío de vivir se ha convertido en epidemia, no sólo en los países industrializados, sino en todo el globo. Nadie sabe exactamente cuándo o en qué generación los jóvenes perdieron la alegría de vivir y el asombro hacia el cosmos. Lo cierto es que en sus canciones y camisetas repiten: ‘¡Que viva la muerte!’, ‘Estoy asqueado de vivir, harto’, o ‘La vida apesta’.

Un hombre fue citado a declarar en relación con la muerte de su hijo de 25 años, secuestrado por dos adolescentes de 17, mientras paseaba con su novia. Después de ‘divertirse’ con la chica, la amarraron a un árbol, robaron su auto, metieron en la cajuela a Juan Javier y lo lanzaron al Lago Town. Los secuestradores se ‘divirtieron’ con las burbujas mientras el joven moría ahogado. Cuando lo llevaron al Departamento de Homicidios de la Inspección de Policía de Austin, Texas, aseguró: “Lo único que sé es que estamos produciendo jóvenes sin esperanza, sin futuro, sin dignidad. ¿Por qué nos sorprende que cometan crímenes por el sólo hecho de matar el tiempo?”

¿Es inexplicable el comportamiento de estos jóvenes? Una nueva escuela de teólogos científicos trata de explicar el fenómeno. Pudiéramos considerar que la religión y la ciencia siempre han andado de pleito. Sin embargo, la nueva tendencia de los científicos es el reconocimiento y la reverencia ante el misterio del universo, mientras que, simultáneamente, coquetean con las implicaciones espirituales de la física y matemáticas contemporáneas.

Para Brian Swimme, teólogo, doctor y catedrático en Cosmología Matemática, el universo no es un rompecabezas o una ecuación, sino un misterio maravilloso que revela la presencia de Dios en todo y en cada momento. En escritos y videos describe el desarrollo del universo como un fascinante drama lleno de suspenso, valor, tragedia y celebración que tuvo lugar en tiempos inmemoriales, muchísimo antes de que los seres humanos pudieran mantenerse erguidos para contemplar una puesta de sol. El trabajo de Swimme oscila entre dos polos: la reverencia y asombro que el universo inspira, y el sentido de destrucción que la humanidad imprime al planeta Tierra.

En su libro: ‘El Corazón Oculto del Cosmos’, Swimme dice: “Dios es el origen del universo, no sólo su nacimiento, sino que está presente en todas las instancias. Dios es la realidad que sostiene y transforma el cosmos”. Swimme argumenta que hoy el consumismo se ha convertido en la religión más extendida en el mundo. En cierto sentido es la ‘Cosmología Oficial’ difundida a todos los niños del planeta a través de programas y anuncios televisivos.

En Estados Unidos, afirma Swimme, el niño promedio ve más de 50,000 programas publicitarios antes de entrar a la escuela primaria –un considerable volumen de adoctrinamiento. Llama a los publicistas ‘los más sofisticados predicadores religiosos’. Swimme habla de la necesidad de contar de nuevo a las juventudes del mundo la historia del universo, su apasionante misterio, en lugar de promover el cuento del consumismo capitalista.

El consumismo se basa en la suposición de que el cosmos está compuesto de objetos inertes y consumibles que pueden y deben ser explotados por el hombre, el cual se vuelve una prisión en cuyos muros y rejas se encuentran los artículos de promoción. El dedicar la vida a adquirirlos hace del hombre su prisionero. Para la mayoría de los seres humanos, aún los más afluentes, este estilo de vida es insatisfactorio hasta la médula: Vivir totalmente apartado de la fuente espiritual del ser es intolerable.

La pérdida del sentido de la vida busca escapes para huir del dolor existencial, y el consumismo ofrece un remedio: Las drogas y el alcohol. Swimme afirma que el humano es el más intrincado, profundo y peligroso ser de la creación. Por lo tanto, dice, nuestros jóvenes no deben ser ignorados. El ser humano es poderoso: La violencia es la otra cara de la creatividad.

El libro ‘El Corazón Oculto del Cosmos’ es una llamada a los adultos de hoy a una reflexión profunda y provocativa. Dice Swimme: “Algún día, después de haber dominado los vientos, las olas, las mareas y la gravedad, seremos capaces de controlar la energía del corazón. Entonces, por segunda vez en el tiempo en la historia del universo, el ser humano descubrirá el verdadero fuego del alma: El amor.”

¿Tendrán los jóvenes que esperar tanto para encontrarlo?

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06 Agosto 2017 04:00:00
¿Libre o invasor?
La palabra libertad aparece en miles de pancartas en las manifestaciones políticas. Se enarbola como la causa por la que se combate. Todo mundo quiere liberarse. Los jóvenes exigen libertad a sus padres, demandan libertad política, libertad de información, libertad de expresión. Pero, ¿se la han ganado?

Nunca como ahora las juventudes del mundo entero han caído en el desenfreno. Se liberan de la tutela de los padres para ingresar a la familia de pandillas. Se liberan de la escuela para rondar las calles bajo el delirio de las drogas. Se liberan de la responsabilidad del matrimonio para caer en el vacío de la promiscuidad. Se liberan del yugo del trabajo para sobrevivir a base de atracos armados, chantajes, secuestros. Eso deja más que una profesión, dicen. Se liberan del orden establecido porque ¡quieren ser libres!

La libertad no es sinónimo de libertinaje. No es capricho, ni hacer “lo que nos da la real gana”. Una veleta no es libre por el hecho de que pueda girar. Al contrario, es esclava de todos los vientos. Así pues, ¿qué es la libertad?

Los filósofos la han definido de diferentes maneras. Platón decía que la libertad es ser dueño de la propia vida. Stuart Mill indicaba que la única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro bien por nuestro propio camino. Ortega aseguraba que quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: Es un suicida en pie. Goethe afirmaba que la libertad, como la vida, solo la merece quien sabe conquistarla todos los días. Sí, conquistarla a diario.

En estos momentos muchos países del mundo luchan por la libertad. Mientras logran el triunfo, masacran ancianos, mujeres y niños. Durante la lucha los seres humanos se convierten en la más salvaje de las bestias al someter a sus presas a violaciones tumultuarias. En nombre de la libertad atormentan, roban, incendian, destruyen.

Tras todo cambio político se pregona: “Ya somos libres”. No es verdad. La libertad ni se encuentra ni se otorga. La libertad se conquista a plazos. Nunca entera. Además tiene una terrible facilidad para retroceder. Las cadenas que esclavizan a la persona dentro de sí misma y de fuera surgen como la mala hierba en la tierra. Tan pronto se deja de cultivar la libertad, crecen las cadenas de nuevo, y retoñan como los abrojos.

Dicen que el ser humano prefiere pan en la esclavitud al tremendo esfuerzo de ser libre. “Da libertad al hombre débil y él mismo se atará y te la devolverá. Para el corazón débil la libertad no tiene sentido”. No son muchos los que “soportan” la libertad y el riesgo que lleva consigo. La libertad es cara y dolorosa. Ser libre de verdad es ser responsablemente libre. Esa es la razón por la que se elige una cómoda esclavitud frente a una costosa libertad. Las personas muchas veces prefieren recibir órdenes, a que se les enfrente con la propia responsabilidad de tomar decisiones. Y padecer las consecuencias. Maquiavelo aseguraba: “Tan difícil y peligroso es querer dar la libertad al pueblo que desea vivir en la esclavitud como esclavizar a quien quiere ser libre.”

El pueblo mexicano ha decidido ser libre. Los mexicanos hemos elegido la democracia como proyecto de nación. Esa es la meta. Toda libertad empieza por someterse a una ley: La de seguir el camino que hemos libremente elegido.

Pero la libertad no viaja sola: Va detrás de la razón, y camina abrazada de las dos erres: Respeto y responsabilidad. Mi libertad limita con la libertad de los que me rodean. Soy libre de buscar mi propio bien y mi propio camino en tanto no prive a los demás del suyo. De otra manera no sería libre, sino invasor. El proyecto de gobierno democrático se tornaría en la más terrible de las anarquías.

La certeza de que nada, si no lo queremos, puede esclavizarnos, es ya el inicio de la libertad. La persona se hace libre para que sus manos sin cadenas y su mente sin ataduras le permita realizar su proyecto de nación.

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30 Julio 2017 04:00:00
¿Y la cúpula?
Cuenta la mitología oriental que en un pasado remotísimo floreció una civilización de hormigas. Cada hormiga solo sabía hacer un trabajo. Nunca miraba hacia los lados ni hacia atrás, sino que bajaba los ojos, cerraba los oídos, anulaba la mente, y repetía la misma actividad. La excesiva especialización del trabajo y la total subordinación a la comunidad -característica propia de las hormigas- impedía la posibilidad de actualización y las tentativas de superación individual. Así, terminaron no solo por paralizar el avance hacia una mayor aplicación de la consciencia entre los integrantes de esa esplendorosa civilización, sino que poco a poco fueron perdiendo el grado de inteligencia individual alcanzado hasta entonces. Otras
civilizaciones la rebasaron.

En México no tenemos por qué seguir arando con las uñas cuando está a nuestro alcance capacitarnos para usar equipo moderno en el campo. No tenemos por qué estar sentados en los nopales cuando existen nuevas formas de financiamiento para trabajar la tierra y sembrar nuestros propios frijoles.

El progreso de nuestra nación depende de cada uno de nosotros: Del grado en que aprendamos a ampliar la propia visión, miremos hacia los lados, hacia arriba, hacia atrás, y hacia adelante para descubrir y aprovechar las oportunidades que ya están a nuestro alcance.

La tenacidad indomable y la insaciable curiosidad que ha llevado a los mexicanos a interesarse por los problemas sociales y políticos ha provocado un despertar hacia la creación de una sociedad justa y digna. El dejar atrás la ignorancia, el fanatismo, la superstición y la intransigencia, ha sido el inicio de una forma nueva de vivir en México.

Tenemos que admitir que nuestra patria ha venido transformando su consciencia a través de un largo proceso. Empieza a surgir un nuevo modelo de cultura en la cual se utilizan alternativa y equilibradamente la razón, la intuición y la tecnología en la búsqueda incesante de una nueva forma de vida. Razón e intuición: El equilibrio en el desarrollo de ambas facultades, es la clave del progreso. Razón e intuición: Dos fuerzas aparentemente contradictorias… pero no lo son. La virtud de un inexplicable equilibrio entre ellas empieza a surgir en la nueva cultura de nuestro país.

Vivimos mucho tiempo sin advertir lo que México representa en su conjunto. No entendimos la masa de consciencia de la que formamos parte. No consultamos nuestra historia para entender nuestro presente ni planear nuestro futuro. Como una célula que solo conoce el funcionamiento del tejido al que pertenece, nos dejamos llevar sin mirar a los lados, arriba, abajo, atrás o adelante. Sin embargo, el tejido al que cada célula pertenece es solo una parte infinitesimal del cuerpo. Los mexicanos hemos aprendido a dejar la escala ‘celular’ para descubrir la realidad poderosa que es México dentro del concierto de naciones.

La pluralidad nos fortalece como nación. Debemos reconocer que todas las fuerzas políticas tienen una gran responsabilidad con la patria: Trabajar por el desarrollo de la nueva cultura. Millones de mexicanos de diferentes partidos políticos han superado las barreras y las diferentes etiquetas con las que comúnmente se dividen y clasifican: Ideológicas, económicas, y sociales. Se han propuesto trabajar unidos en las obras de beneficio a las comunidades menos favorecidas proporcionando educación y preparación para elevar su condición presente.

La meta de los programas de educación y asistencia social es unir a los integrantes de las diferentes fuerzas políticas en un solo cuerpo que promueva el bienestar de todos los mexicanos, sin distinción de partidos: Una excelente oportunidad de mejorar la vida de las comunidades en desventaja, y arma eficaz contra el paternalismo que tanto daño causa a la nación. Los programas de asistencia social gubernamentales deberán convertir la comunidad pasiva, en generadora activa de su propio progreso. Pararse sobre sus propios pies. No estirar la mano para pedir.

Si las comunidades de base deben aprender a salvar diferencias para trabajar en equipo en proyectos para el beneficio de la nación, ¿por qué no la cúpula?

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23 Julio 2017 04:00:00
La verdad del momento
Un hombre encontró en su habitación una encolerizada avispa que zumbaba al golpearse repetidamente contra un cristal. El insecto insistía en traspasar el vidrio sin percatarse de que la ventana por la que había entrado estaba abierta de par en par. El hombre trató de espantarla hacia la ventana, pero la avispa se violentaba cada vez más dentro de la prisión creada por ella misma. Finalmente, el hombre tomó una gruesa jerga de lana y casi la asfixia para darle una libertad forzada, antes de que terminara por estrellarse en el cristal, o picara la mano de quien trataba de liberarla.

En ratos nos parecemos a la avispa del cuento. A pesar de la libertad que hemos disfrutado para utilizar nuestros recursos, hemos optado por encerrarnos en prisiones de pesimismo y falta de fe en el futuro. Nos preocupamos con exceso de nuestras carencias, mientras estamos sentados en la Tierra Prometida.

Es una verdad irrebatible que la persona se encierra dentro del ambiente que ella misma crea, y es prisionera de las limitaciones que se impone. Vive en la atmósfera de su propia creación en espera de que alguien venga a salvarla. Estira la mano para que le den lo que puede procurarse por sí misma.

Quejarse de la situación que experimentamos resulta tan absurdo como si después de tirarnos al río, estuviéramos molestos porque nos hemos mojado. Sentados en un país rico en recursos, lamentamos la falta de oportunidades: cerramos nuestros ojos y oídos a toda posibilidad de mejorar nuestra condición presente. Paralizados por la incertidumbre que vive el país tememos arriesgarnos, y después la queja de que “no hay inversiones”.

Deseamos tener más, pero rehusamos hacer más, o invertir más tiempo y esfuerzo en un proyecto. Queremos oportunidades, pero nos asimos con ambas manos a cualquier vestigio de seguridad que creemos encontrar. Aspiramos saber más pero no utilizamos los recursos que ofrece la red, sino que despilfarramos nuestro tiempo en chatear. Soñamos con un trabajo mejor, pero no nos preparamos para él, desperdiciando los programas académicos gratuitos que ofrece la nueva tecnología.

Acusamos de nuestros males al gobierno, al jefe, a las circunstancias, pero nunca admitimos nuestra propia apatía. Nos damos una y otra vez en la cabeza, pero no volteamos a los lados en busca de opciones. Vienen los forasteros a nuestro suelo y, de inmediato, arrancan nopales y magueyes de raíz para iniciar en el extranjero una industria impresionantemente rentable, mientras continuamos en eterno lamento sentados sobre las espinas. Somos tan libres como nuestra mente sea libre: las cercas y prisiones las hemos construido nosotros mismos. El poder de la imaginación es impresionante.

La historia registra un caso muy especial: Dos chicas caminaban tomadas de la mano por el bosque, Hellen Keller, totalmente privada de la vista y de audición, y su amiga, quien la conducía con desgano. Hellen entró en éxtasis al sentir la brisa juguetear con su cabello, aspirar el perfume de las flores silvestres, sentir en su mano recargada sobre un pequeño pino las gozosas vibraciones de un pájaro entregado a su canto. La amiga, en pleno uso de sus facultades, malhumorada, sólo advirtió las espinas de las flores, y el polvo que levantaban sus pisadas.

Hellen Keller, sin ver y sin oír, utilizó a tal grado los demás sentidos, que se enamoró de la vida. No lloró por lo que no tenía, sino que se glorió de lo que era suyo, y lo desarrolló. En su mundo silencioso, sin imágenes y sin ruidos, cultivó su espíritu y su inteligencia. En su aislamiento encontró fortaleza y optimismo para vencer la adversidad ayudando a otros. Su alma compuso sus propias
melodías.

El espíritu florece con los retos y dificultades. Hellen Keller aceptó de buen grado sus circunstancias: ir por el mundo sin ver y sin oír. Las aceptó y las convirtió en ventaja, en cualidades que muy pocos mortales han podido imitar.

No es tiempo de lamentaciones. Es tiempo de reconciliación y de compromiso personal. Ha llegado la hora de echar a volar la imaginación y hacer uso de nuestros muchos recursos. Después de todo, vivimos en México, nuestra Tierra Prometida, rica en leche y miel.

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16 Julio 2017 04:00:00
Cosas de soldados
“El enemigo está siempre dentro de nosotros”. Así dicen algunos psicólogos quienes aseguran que la barbarie milenaria de nuestra especie late aún en nuestro inconsciente y hace posible la regresión a la barbarie de la guerra.

De otra manera, ¿cómo explicar que personas habitualmente pacíficas e inofensivas se dejen dominar por el odio en tiempos de guerra, y participen en matanzas con un ensañamiento y una violencia aterradores?
La sicoanalista francesa Marie Bonaparte afirma: “Todos los pueblos, aun los que en tiempos de paz tienen un comportamiento particularmente humano, son susceptibles de recaer en la barbarie original”.

La belicosidad es una disposición universal, y no la característica innata de una etnia o de una nación determinada. Sin embargo, esta belicosidad no es la causa primordial de las guerras, sino su principal arma: el “recurso natural” e irremplazable para que la economía bélica obtenga mayores ganancias. Al Estado militarista le interesa muy especialmente controlar y monopolizar este recurso, demasiado importante para sus fines y estrategias. Marie Bonaparte escribe: “El odio, en el corazón el hombre, es un capital que hay que invertir en alguna parte”. Muchos gobiernos han canalizado el odio ciudadano a una de las inversiones más redituables: la industria bélica.

El Estado emplea diversos procedimientos -sobre todo en épocas de conflicto- para explotar de manera eficaz la agresividad de sus ciudadanos y hacer fructificar el capital del odio. Las autoridades levantan la prohibición de saquear, torturar y matar. En la guerra todo se vale.

Psiquiatras y psicólogos coinciden en que es posible que el ser humano, desde siempre, haya sentido la tentación de satisfacer su necesidad de agresión a expensas del prójimo, de martirizarlo y matarlo. (¿Caín?) Pero a esta tentación se opone el poder de la conciencia, que es el autocontrol del comportamiento humano. Para que el individuo normal se entregue a las atrocidades de la guerra y dé rienda suelta a su agresividad oculta es necesario que engañe a su conciencia. El engaño no necesariamente consiste en neutralizar o eliminar la presión de la censura moral, o adormecer la conciencia, sino convertir el acto mismo de matar en un valor primordial. (¿Las Cruzadas?).

Para un soldado entrenado, matar en la guerra no es una prerrogativa, sino un deber, un sacrificio, un acto heroico. Por el contrario, son despreciables, irresponsables y cobardes los ciudadanos que se niegan a participar en la guerra.

Escribe Fornarik en su ‘Psicoanálisis de la Guerra’: “Los dioses de un pueblo son los demonios de otro”. El individuo es preparado interiormente para transgredir la prohibición de matar que lleva inscrita en su conciencia. Para que llegue a violar efectivamente esta ley -lo que hace en tiempos de guerra- sin caer en la locura, debe justificar sus acciones adecuadamente. ¿Cómo lo logra? Da a los actos bélicos, en particular la destrucción del enemigo, un valor extraordinario, incluso sagrado. La importancia de la victoria por las armas se vuelve primordial: de ello depende la supervivencia de la nación, la integridad física de un pueblo. Para conjugar ese peligro todo está permitido. A los soldados valientes incumbe el deber de perseguir, derrotar y matar al enemigo. Pero, ¿quién es el enemigo? ¿Y quién dice que lo es?

Son muchas las trampas de la propaganda bélica. Las guerras son justificadas como una continuación de la lucha que libraron los antepasados para salvar la patria: una dimensión mítica que llama a identificarse con los ancestros.

El mito hace de las acciones guerreras la divinización del jefe, y la satanización del enemigo. La satanización roba a las personas su humanidad y las convierte en ‘bestia cruel’, ‘monstruo’, bárbaro’. Esto justifica el salvar al mundo de esta nefasta amenaza, justificando su exterminio, no importando la crueldad de los medios utilizados. Las atrocidades son pasadas por alto como intrascendentes: “cosas de soldados; han cumplido con su deber”. La conciencia no ha sido sólo engañada, sino premiada: “Salvadores de la Humanidad”.

Los Países del Tercer Mundo han optado por militarizarse para ofrecer ‘seguridad’ a sus ciudadanos. ¿Quién se beneficiará con el mercado de armas? ¿Cuántos “héroes” habremos de condecorar?

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09 Julio 2017 04:00:00
Bomba Social
‘La Bomba Social’, una caricatura que ha tenido gran impacto en diarios norteamericanos, muestra una copa de champaña sin la base: El 20% de estadounidenses -la champaña- posee el 80% de la riqueza del país, mientras que el 20% restante -el pie de la copa- es distribuida en el 80% de la población. ¿Cuánto tarda una copa en caer cuando no tiene base para sostenerse?

Si la riqueza es mal distribuida en E.U., el país que se dice poseedor de las condiciones de vida más justas y equitativas, ¿qué podrá decirse del resto de las naciones del mundo? En algunos países subdesarrollados se estima que la riqueza está concentrada en el 2% de la población, mientras que el 98% de los habitantes vive solo de las migajas.

Durante las campañas políticas para la presidencia de los Estados Unidos, tanto demócratas como republicanos coincidieron en un punto que afectará a millones de norteamericanos e inmigrantes. A cambio de no subir impuestos, ambos partidos se declararon a favor de un recorte masivo del presupuesto federal a servicios sociales y humanitarios. Los mayormente beneficiados serán los inversionistas de las grandes corporaciones. Los más perjudicados serán los que menos tienen: Millones de niños descenderán al nivel de extrema pobreza al faltar la asistencia federal.

Los politólogos han comentado que los países ricos están adquiriendo las características de los países subdesarrollados: La brecha se amplía entre los que tienen en exceso y los que no tienen lo suficiente para vivir. Algunos culpan a la globalización del mercado por las condiciones ‘tercermundistas’ que ya empiezan a conocer y lamentar.

Aunque la calidad de vida de la gran mayoría de estadounidenses es considerada aceptable, más bien envidiable en términos económicos, existe un temor, una inquietud permanente en las personas de perder el empleo. Observan con nerviosismo extremo situaciones en las que los poderosos consorcios reducen de un plumazo dos terceras partes del personal para ahorrar costos de operación: La computarización y robotización suplen cada vez más al humano.

Es un hecho irrefutable que a pesar del gran incremento en el comercio mundial y la riqueza que genera, existe el temor de que la siguiente generación será más pobre que la presente. El poder económico se concentra en unos cuantos, mientras que millones se quedan sin empleo. La nueva cultura global estigmatiza a los empleados mayores de 45 años considerados ‘ancianos’ en términos de competitividad. El perder el empleo al llegar a esa edad es recibir el ‘beso de la muerte’: Perder casa, coches, aparatos domésticos, etc., pagaderos a plazos. Es casi imposible conseguir otro empleo al mismo nivel: Ingenieros químicos nucleares y pilotos de jets de 50 años pueden encontrarse de vendedores en tiendas de deportes.

Los economistas de los países más desarrollados aseguran que las próximas generaciones tendrán menos capacidad económica solo si fracasan en trabajar con el grado de desarrollo intelectual y el empeño que lo hicieran las generaciones pasadas. Los países ricos, aseguran, se mantendrán ricos si trabajan más y mejor que los países en desventaja. Afirman que puede ser injusto, pero es la manera como se mueve el mundo actual. La productividad, declaran, es un término espantoso nacido de una ciencia cruel, pero es la diferencia básica entre una sociedad rica y una pobre.

Los países ricos se hicieron poderosos no por sus vastos recursos, -otro países también los tienen y son pobres- sino porque saben producir más, y con mayor eficiencia. Conocen de primera mano lo que significa producir más y mejor: Las poderosas compañías cierran sus fábricas en el país de origen para instalarse en países subdesarrollados en donde puedan pagar sueldos a nivel de pobreza, y sin ‘problemas legales´ de contaminación ambiental.

Diversos grupos de acción cívica en Norteamérica han protestado por la importación de productos baratos elaborados en países que violan los derechos humanos y las leyes laborales:

“Rechazamos tanto los extremos del capitalismo como del comunismo. Abogamos por una sociedad perfecta donde exista un equilibrio entre una completa estabilidad económica y un respeto absoluto a la dignidad de la persona”.

¿Cómo lograr una sociedad perfecta? El mundo ya ha visto el lado obscuro del comunismo y del capitalismo. Está convencido de que debe crear un sistema mejor que el de buscar la ganancia propia a costa de la pobreza ajena. Es urgente crearlo ya. La Bomba Social está a punto de explotar.

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02 Julio 2017 04:00:00
Haciendo monstruos
Es realmente motivo de gran preocupación lo que ocurre con los jóvenes en nuestro mundo. Las estadísticas muestran un aumento en grandes proporciones en la ingesta de bebidas alcohólicas en edades cada vez más tempranas.

Por ser la adolescencia la transición de la niñez a la edad adulta, es una etapa de profundos cambios marcada por la inestabilidad y, en la mayoría de las ocasiones, el desconcierto y la confusión de los propios jóvenes a esos cambios.

¿Por qué los adolescentes empiezan a beber?
Los jóvenes desarrollan una personalidad propia que provoca la necesidad de independencia frente al núcleo familiar y, a la vez, la urgencia de integrarse a grupos sociales. Experimentan una profunda necesidad de pertenecer a un grupo, y éste los puede llevar a comportamientos de riesgo: al consumo de alcohol y drogas. Los hábitos de la familia y amigos son cruciales: Previenen o fomentan el comportamiento nocivo que llega a perjudicar, además del organismo, la salud mental y la capacidad de razonamiento. El consumo de alcohol y drogas en adolescentes afecta sobremanera la conducta, lo que provoca el desarrollo de un comportamiento agresivo difícil de controlar.

Los datos anteriores no los conocían en aquel entonces los integrantes de la tribu Lakota de Norteamérica. Los cazadores europeos intercambiaban con la tribu pieles de visón por alcohol y otras baratijas. Los Lakota conocieron el ‘elixir milagroso’ que producía una efervescencia superior a la experimentada en la ‘Hanbleceya’, ritual religioso tradicional que producía alucinaciones después de muchas horas de danza ininterrumpida bajo el sol. El alcohol, o ‘agua mágica’, parecía ofrecer una mayor euforia; una forma más eficaz de alterar la conciencia, y sin dolor.

La tribu adoptó la conducta escandalosa e irracional de los cazadores europeos. El alcohol fue pervirtiendo a los indígenas: Hombres, mujeres y niños. Mientras que la ‘Hanbleceya’ había resuelto para ellos durante siglos la contradicción de la existencia humana, el alcohol aumentaba la confusión de la vida al romper la delicada red de deberes y costumbres ancestrales.

Cayeron por tierra las cuatro virtudes cardinales de los Lakota: generosidad, valentía, fortaleza e integridad moral. Fueron substituidas por el juego, el robo y la prostitución. Eran comunes los suicidios, asesinatos, violaciones. Se hizo frecuente la desintegración familiar, la miseria, y la dependencia. El alcohol diezmaba a los indígenas en la misma proporción que la viruela: 19 morían de cada 20.

Años después, totalmente derrotados por el ‘agua mágica’ -líquido aparentemente delicado que se evaporaba al sol- fueron recluidos en las llamadas Reservaciones, que para su estilo de vida seminómada fue devastador. El ocio y las enormes cantidades disponibles de licor sofocaron la vida cultural y espiritual de los Lakota. Perdieron el sentido de dignidad y el espíritu de lucha.

Los hombres engendraban a sus hijos en estado de ebriedad. La leche de los bebés era mezclada con alcohol “para que se durmieran”. Las niñas jugaban a que “se emborrachaban los papás” reproduciendo escenas de violencia con las muñecas. Las mujeres se pasaban mejor las molestias del embarazo bebiendo. Habían olvidado el tradicional sagrado deber de la maternidad: cuidar con esmero la semilla de vida fecundada en el centro mismo del ser, milagro supremo de la creación. Olvidaron también el Ritual de la Fecundidad: “Yo recibo tus semillas en mí y velaré porque nada les falte para germinar. Cuidaré mi mente, mi cuerpo y mi espíritu, las envolveré con amor y esperanza. Tus semillas de amor seguirán germinando, generación tras generación. Yo las recibo. Sí.”

El polvo ha cubierto esas páginas trágicas de la historia, pero las terribles consecuencias perduran en los infortunados descendientes de los Lakota. Las estadísticas revelan que la tragedia del alcoholismo continúa: millones de hijos de alcohólicos nacen marcados por el FAS (Síndrome del Alcoholismo Fetal). Heredado de generación a generación.

Pudiera justificar a los Lakota el hecho de que ignoraban la relación entre alcohol y la deformación fetal, pero en la Era de la Informática ¿qué excusa tiene una madre al tomar una o dos copas cuando conoce de antemano que cada gota de alcohol es almacenada en su cuerpo en la placenta y causa daños irreversibles a las células de su bebé en gestación?

Alcohol, drogas, tabaco: substancias teratógenas (del griego ‘terrado’ y ‘genes’). Hacer monstruos.

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25 Junio 2017 04:00:00
David y Goliat
En este preciso momento tomamos un nuevo derrotero, el cual nos llevará por caminos del todo diferentes: nuestra anterior forma de vida no podrá retornar jamás.

México está por iniciar una etapa de profundas modificaciones en sus estructuras sociales, políticas y económicas. Regular las inversiones extranjeras en nuestro suelo requerirá gran parte de sus energías.

Los pesimistas son presa del temor ante la enorme dificultad que representa el tratar de abrirse paso en un medio de cerrada competencia. Piensan que terminará por arrojar a la mayoría de los nacionales donde casi no existen posibilidades de progreso: se acobardan ante la astuta diplomacia extranjera en la cual se mezclan alternativamente promesas de paz y amenazas de guerra.

Sin embargo, las nuevas generaciones, forjadas en condiciones de estudio superiores infunden a la nación toda una mística de superación y progreso, una confianza ilimitada en el futuro. Corazones nuevos y vigorosos pronto empezarán a bombear una sangre más rica en pureza y energía en todo el país: actitudes reflexivas, intuitivas, comprometidas frente a la multiplicidad de enfoques, opciones, soluciones que pueden darse ante cada circunstancia. La mayor contribución para el México por llegar la harán los que comprendan plenamente los errores del pasado, y por ello puedan crear con predeterminación y entusiasmo el futuro.

México atraviesa por un peligroso y decisivo período de transición. Cuando una nación ha vivido por largo tiempo dentro de los moldes de una determinada cultura y se sale de éstos, trata de sustituirlos por otros, bien sea creándolos o importándolos. La adopción de formas culturales extranjeras llega a sustituir a las propias. Es fuerte la influencia que ejerce una sociedad sobre otra de distinto desarrollo cultural.

El momento exige una verdadera reflexión nacional: ¿Qué debemos cambiar para que México aproveche esta tierra de leche y miel en beneficio de sus ciudadanos? ¿Qué debemos conservar para seguir siendo el cuerno de la abundancia? ¿Qué factores impiden el pleno desarrollo de la nación? ¿Educación para todos? ¿Falta de oportunidades para el desarrollo de los ciudadanos?
Hace muchísimos años el Tibet, pequeño país de profundas tradiciones, fue invadido por China, nación de más de mil millones de habitantes -David y Goliat-. Un cuento que aún circula en todo el Tibet narra que Tsarong -tibetano que huyó a la India cuando la invasión-, un día regresa al Tibet por la nostalgia de su patria. Los cambios que observa lo dejan pasmado: enormes plantíos de cebada se extienden donde antes eran yermas llanuras. Camiones cargados de cebada transitan por modernas carreteras. Los dos antiguos monasterios convertidos en fábricas: negros penachos de humo ascienden hacia el cielo desde las chimeneas empotradas en los viejos altares.

Su familia lo recibe con gran alegría. De sus labios sólo escucha alabanzas hacia los chinos, con cuya desinteresada y generosa ayuda han prosperado. Al llegar la hora de la comida le es servido a Tsarong únicamente una escasa ración de caldo. Tsarong pide ‘tsampa’, el pan tibetano de cebada, pero le informan que hace años no prueban la harina, su único alimento es el caldo: hierven todos los días el mismo hueso.

Tsarong no da crédito a las palabras de sus familiares: ¡nunca antes había visto más cebada en la región! Pero le informan que ahora ya no la desperdician tontamente elaborando ‘tsampa’ sino que ahora la industrializan. A cambio de la entrega íntegra de las cosechas de cebada, los buenos hermanos chinos instalaron las dos fábricas que hoy son orgullo de la aldea. Una de ellas elabora abonos para obtener cada vez mejores cosechas, la otra produce suficientes implementos agrícolas para que todos los habitantes de la aldea colaboren en la siembra y recolección de cebada. Ahora la aldea se ha incorporado al progreso y a la industrialización del país, gracias a la generosa ayuda de los hermanos chinos.

Es necesario hojear las páginas de la historia para encuadrar nuestro presente dentro de una visión de conjunto: conocer la ideología característica de nuestra cultura, de lo que hemos hecho con nuestros recursos, tanto humanos como materiales. Así sabremos lo que debemos cambiar, y lo que hay que conservar de nuestra nación. A como de lugar.

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18 Junio 2017 04:00:00
El cambio
Cuando un gobierno padece las consecuencias de los errores cometidos en su administración y en su política, los ciudadanos exigen un cambio. Pero todo cambio, en sí, exige agallas: Una enorme determinación de los que desean llevarlo a cabo. Muchas personas lo desean, pero no están dispuestas a soportar los grandes compromisos que deben precederlo.

Cuando la renovación de un país requiere un cambio de actitud y de conducta de todos sus ciudadanos, es necesaria una cuidadosa planeación para lograr el éxito. Es indispensable un número suficiente de personas que estén realmente convencidas de que es necesario el cambio, y que el cambio es posible. Nuestra patria es como una inmensa águila dormida, con miles de posibilidades, que es urgente despertar para enseñarla a volar. Si nuestro país es rico en leche y miel ¿por qué la pobreza de millones de mexicanos?
La renovación de una nación comienza nutriendo la mente de sus habitantes con datos que fomenten una estructura de pensamiento basada en la justicia social y el bien común. Las ideas hacen vibrar lo más profundo de la mente y del corazón de las personas. Así nace el orgullo de patria, el compromiso de hacer algo por ella, las oportunidades de mejorar las condiciones de vida, la voluntad de sostenerse sobre los propios pies para no tener la necesidad de extender la mano para pedir.

La dificultad de la tarea no importa, es inmaterial. Lo que importa es estar convencidos de que es posible llegar a la meta. Esta actitud de lucha produce el clima propicio para el cambio: Conserva lo que se debe conservar, cambia lo que se debe cambiar. Y conocer la diferencia. El compromiso de enfrentar las dificultades que el cambio exige es enorme: Sudor y lágrimas.

¿Cómo lograr que dentro y fuera del gobierno haya personas realmente convencidas de que para sobrevivir como nación independiente es necesario el cambio?
¿Cómo lograr la participación de más personas que se interesen en el bienestar social?

¿Cómo determinar con exactitud qué se quiere cambiar, por qué, cómo, cuándo y dónde?

La diferencia en alcanzar el éxito o el fracaso está en que cuando fracasamos, fijamos toda nuestra atención en los obstáculos, y cuando triunfamos, toda nuestra atención, energía y entusiasmo se canaliza a lograr el objetivo. Cuando concentramos nuestra atención en los obstáculos, definitivamente no vamos a triunfar.

Esta lluvia de ideas va penetrando poco a poco hasta llegar a tocar las fibras más profundas de la mente y del corazón de los ciudadanos: una revolución pacífica, una revolución interior en el sistema de pensamiento que se inicie en los hogares, en las aulas, en las organizaciones, en las instituciones, arropados con un gobierno legalmente elegido. Así, unidos, nace la voluntad de sostenerse sobre los propios pies para enfrentar las vicisitudes que estamos viviendo como nación.

Para ser una nación libre, educada y productiva, México necesita un cambio planificado en todas sus estructuras y eso sólo se puede lograr transformando conciencias y corazones. La disposición a cambiar se convierte gradualmente en característica de los individuos, organizaciones y de las naciones. No añoran el siglo de oro del pasado, sino que sueñan y trabajan por una utopía en el porvenir. Son partidarios de las innovaciones, pero sólo después de haber probado su valor. Conservan lo que deben conservar, y están decididos a cambiar lo que es indispensable cambiar.

Es difícil lograr que todos los ciudadanos participen en el cambio porque éste requiere un acuerdo común en determinar qué se debe cambiar, por qué, cómo, y por dónde empezar.

¿Empezaremos por el respeto al voto
ciudadano?

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11 Junio 2017 04:00:00
¿Quién le pone el cascabel al gato?
Hace exactamente 28 años escuché al Presidente Carlos Salinas de Gortari presentar el Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994. Bien elaborado. Sin embargo, me quedaron dudas a pesar de la buena redacción. Las palabras me parecieron vagas.

El documento que nuestro presidente leyó decía: “partimos de la premisa de que debemos conducir el cambio por medio de las instituciones.” Desde entonces me he preguntado: ¿Cuáles instituciones, las públicas o las privadas?
El cambio del que hablaba era de cambiar el rostro de México para el siglo XXI: una patria moderna, rica de nuevas realizaciones y poblada de nuevas esperanzas.

Decía que lo primero que hay que definir es: ¿Qué es lo que queremos? Tenemos dos opciones: ser tierra de mexicanos o ser tierra de mendigos.

Como hablaba de “nuevas esperanzas” supuse que se refería a tierra de mexicanos.

Y como hablaba de conducir el cambio por medio de las instituciones supuse que se refería a todas las instituciones. Y si la primera célula de la sociedad es la institución familia, estaba hablando de palabras mayores. Eso si se empezaba por la base; si se refería a iniciar por la cúpula, el cambio ocurriría en su gabinete y todas las instituciones que dependen y están relacionadas con él. Todas. Y eso sería hablar de palabras aún mayores.

Lo anterior es sólo el primer postulado del documento. Después dice: “Debemos ser fieles a las tradiciones que constituyen la identidad nacional.” No especificó cuáles tradiciones. ¿Se refería a todo el folklore y artesanías mexicanas que se han ganado a pulso un lugar destacado e importante a nivel internacional? ¡Magnífico!

Pero hay muchas tradiciones mexicanas que requieren de un buen análisis para determinar si es conveniente conservarlas o desterrarlas: el malinchismo, el san Lunes, el ‘mañana’, el machismo, -por citar algunas- y así definir nuestra identidad nacional. Ahí se encuentra el meollo del asunto.

No hay identidad nacional cuando las ciudadanos de un país -rico en recursos naturales y mano de obra calificada- tienen que cruzar el Río Bravo para dar decorosamente de comer a sus familias, cuando sus cerebros tienen que buscar centros de trabajo y de investigación fuera del país por carecer de oportunidades en su propia patria, cuando sus niños -como enorme nube- rodean los coches en las calles para pedir limosna.

El Presidente Salinas de Gortari concretó en cuatro puntos su documento.

Sintetizando: 1. Soberanía, 2. Democracia, 3. Crecimiento y 4. Productividad. La meta era alta: “Una patria moderna, rica de nuevas realizaciones y poblada de nuevas esperanzas”.

Creo que olvidó decir que los que desean alcanzar una meta alta, deben dar muchos pasos cortos. Hacia adelante.

El lenguaje de la política frecuentemente está diseñado para ocultar la verdad.

¿En qué lado se sitúan o dónde se encuentran las lealtades de un ciudadano? ¿Lealtad a una empobrecida y estéril tierra que una vez fue su hogar? ¿Lealtad a la raza, la sangre, la tradición? ¿Lealtad a la nación que ha dejado de tener sentido? Y si no hubiera lealtad para ninguno de éstos valores, entonces, ¿nos seguiríamos llamando mexicanos?

Ser mexicano no consiste en seguir siendo lo que se era, ni estar satisfecho con lo que se es. La historia de México tendrá que registrar que la mayor tragedia de nuestra hora es tanto la corrupción de los malos como el asombroso silencio de los buenos.

Se requieren personas grandes para acabar con la corrupción y cambiar el rostro de México. Pero no hay personas grandes: sólo existen los grandes compromisos: la voluntad de actuar de acuerdo a principios. Y mucho valor para hacerlo. Hay quienes afirman que un cambio verdadero desde la cúpula hasta la base sólo se lograría con una revolución. Pero la única verdadera revolución es la Revolución Moral. Todas las demás son sangre derramada, lágrimas inútiles y más miseria.

El Presidente Carlos Salinas de Gortari dijo en su Plan de Desarrollo que no se debe dudar en aplicar la ley, trátese de quienes se trate. Que la ley seguirá aplicándose contra los transgresores de la misma, con toda su fuerza.

Estoy de acuerdo. ¿Por dónde empezamos, por la cúpula o por la base? Y… ¿quién le pone el cascabel al gato?

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04 Junio 2017 04:00:00
Un salto hacia adelante
Juventudes más instruidas, forjadas en condiciones y disciplinas de estudio superiores a las de las generaciones pasadas, indican el extraordinario potencial en recursos naturales y la gran creatividad de los mexicanos.

Corazones nuevos y vigorosos han decidido bombear una sangre más rica en pureza y energía al país: actitudes reflexivas, intuitivas, comprometidas con la nación y sus habitantes que infundan una nueva mística de superación y progreso, y una confianza ilimitada en el futuro. Han asumido con valentía la responsabilidad de un país y unas circunstancias heredadas, fabricadas por otros.

Los que conservan orgullo de patria a pesar de los acontecimientos relacionados con actos de corrupción gubernamental que sacuden la misma entraña del país, se han dado a la tarea de planear nuestro futuro como nación. Se preguntan: ¿Cuáles puertas debemos abrir al exterior? ¿Cuáles debemos cerrar? Es necesario diferenciar los aspectos de nuestra cultura y autonomía que son imprescindibles, y aquellos patrones obsoletos que perjudican el desarrollo y bienestar de la patria.

Los seres humanos nacemos en una habitación espaciosa cuyas paredes se abren a miles de puertas de posibilidades. Sin embargo, los pesimistas son presa del temor ante la enorme dificultad que representa el tratar de abrirse paso en un medio de cerrada competencia. Piensan que el libre comercio terminará por arrojar a la mayoría de nacionales donde casi no existen posibilidades de progreso: se acobardan ante la impresionante tecnología y preparación de nuestros competidores… ¡Pero sí se puede!
Es urgente encontrar una fórmula que permita el desarrollo de todos los mexicanos. Los economistas afirman que México es un país de contrastes: Un puñado de multimillonarios y millones de pobres. El desarrollo de un país es incompatible con la desigualdad ofensiva, con la pobreza que cierra las puertas de la oportunidad y de la esperanza a la gran mayoría, porque ha abierto las puertas de la corrupción y enriquecimiento ilegítimo a unos cuantos.

Hablar de cambio es hablar del anhelo más profundo de la gran mayoría de mexicanos. Existe una intrincada red de telarañas que nos impide abrirnos a la realidad. Urge cerrar las puertas de actitudes nocivas, malos hábitos, vicios, ideologías reductivas, y abrir nuevas puertas para reorganizar más profunda e inteligentemente la educación, los centros de trabajo, las costumbres, las creencias.

El nacimiento de una nueva cultura se da con la progresiva ampliación de la consciencia de un pueblo cuyo objetivo es crear las condiciones para asegurar la justicia social. Se requiere de una revolución pacífica, silenciosa, comprometida en el sistema de pensamiento que germine en los hogares, las aulas, organizaciones, instituciones.

México se enfrenta a la posibilidad de un salto hacia adelante: La creación de una sociedad extraordinariamente nueva. La más profunda conmoción social y reestructuración creativa y eficiente puede acabar con la crisis que ha disgregado nuestras familias, zarandeado nuestra economía, contaminado los procesos políticos y desgarrado nuestros valores nacionales.

La sociedad naciente escribirá un nuevo código de conducta, una nueva forma de relacionarse, una manera única de ser y de estar en el mundo. Desafiará a la sociedad corrupta. Será capaz de derribar burocracias contaminadas, exigirá un gobierno más sencillo, menos solemne, más eficaz. México puede tener el gobierno más democrático y justo que ninguno de la historia: un país con su propia y característica perspectiva ante el mundo, la familia, la decencia.

El futuro de México dependerá de la energía que el pueblo esté dispuesto a invertir para crear una sociedad nueva. La imaginación colectiva está a punto de dar a luz. Tenemos un destino que crear.

En muchos corazones, mentes, y voluntades -jóvenes o no- ya se ha iniciado el proceso de reconstrucción. México es La Patria.

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28 Mayo 2017 04:00:00
Explosión de letras
Cada instante, cada segundo una explosión de palabras estremece al mundo. ¿Qué dice tanta letra? Muchas causan un impacto instantáneo, pero de corta duración. Otras –unas cuantas- se quedan guardadas, y tienen tal fuerza en nuestra mente que hacen posible un verdadero cambio en nuestro interior.

Es un hecho irrefutable la enorme brecha generacional que ha surgido a partir de la Era Tecnológica: antes y después de la computadora. Es obvio que existe una gran diferencia entre la agudeza mental característica de los jóvenes, y la sabiduría atribuible generalmente a la gente madura. La agudeza mental se refiere a la rapidez para asimilar nuevos programas computacionales. La sabiduría, sin embargo, es la capacidad para apreciar interrelaciones complejas entre todo ese mar de información.

Como consecuencia de la explosión de información disponible en los bancos de datos con sólo operar el ratón, la esfera de la sabiduría ha sido asignada a los jóvenes. Se supone que los ‘ancianos’ -de 30 o 40 años- ya han quedado obsoletos. En realidad, el entendimiento de las interrelaciones supera el contenido de los datos aislados.

¿Qué sucede cuando la intensificación de datos acarrea la sobrecarga, o crisis de información? ¿Cómo afecta un dato específico la información contenida en el todo? En los centros de trabajo burocratizados el lenguaje se maneja en dígitos: informa con mucha eficiencia un número infinito de sucesos y los clasifica en cuestión de segundos, pero no posee un mecanismo para ocuparse de las relaciones entre dichos sucesos.

En consecuencia, tecnócratas aún en pañales solicitan los servicios de un ‘experto’ en áreas de relación. Las consultas al ‘experto’ les produce una perpetua insatisfacción: buscan sabiduría y sólo encuentran información acumulada en una determinada categoría o línea. El ‘experto’ ignora las relaciones del sistema interactivo total de la empresa que, de ser perturbado, puede ocasionar una catástrofe.

Nuestra sociedad moderna recompensa sobremanera a los jóvenes por su destreza para descomponer los problemas en sus elementos constitutivos, pero no recompensa lo suficiente a los ‘ancianos’ por su capacidad para ensamblar de nuevo las piezas.

Los pueblos primitivos sabían que los jóvenes dependen y necesitan a los adultos tanto como los adultos a los jóvenes: es la ley de la supervivencia. Cada quien tiene lo suyo. La tecnología trastorna el orden de los factores, y con ello se pierde un importante eslabón en la cadena del desarrollo humano.

Vivimos en una época de contradicciones, conflictos, cambios de dirección, y puntos de ruptura que hacen del futuro una permanente sorpresa. Ya no existen líneas rectas: llegan a un final en que explotan en mil opciones. Nuestras cambiantes decisiones de cada día, cada hora, y cada acontecimiento, influyen en todos los demás elementos. Nada permanece inmutable: el futuro se antoja realmente fluido.

Los sociólogos advierten que es hora de ensanchar nuestras miras y hacer de la aceptación, no del rechazo, la base de las relaciones humanas entre generaciones. La tecnología llegó para quedarse; ha simplificado nuestras vidas de mil maneras, sin embargo, esto exige prepararse adecuadamente para disfrutar las maravillas de vivir en esta era, y el no dejarse apabullar por el cambio ni por sus aspectos negativos. Así recobramos la visión completa de nuestro mundo.

Aceptar nuestra realidad no quiere decir tolerar cualquier tipo de indignidad o manipulación de la verdad por agentes interesados en distorsionarla. Aceptar nuestra realidad significa aceptarla como el pájaro acepta sus alas: para volar. No quejarse del tipo de alas que llevamos encima, o compararlas con las alas que llevan los demás para luego justificar el quedarnos en el suelo. Si deseamos participar en la construcción de nuestro futuro, es necesario que aprendamos a valorar y respetar el plumaje de cada ave, y que juntos emprendamos el vuelo.

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21 Mayo 2017 04:00:00
No con sangre
El ser humano deja todo tipo de huellas en su paso por el mundo. En su evolución tiene avances y retrocesos. Luchar por la democracia y dejar un reguero de sangre y desolación, es retroceder.

La transición a la democracia implica una lucha ideológica. Las ideas deben ser claras, no teñidas de púrpura. Abrir la consciencia de un país a la democracia es un proceso largo y doloroso. Es complicado lograr un equilibrio de fuerzas sociales y políticas encaminado a construir una sociedad justa y productiva.

Una sociedad debe madurar para decidir su propio destino. ¿Luchar por el poder, por el poder mismo? Sería retroceder. Cuidar las instituciones es la garantía para una verdadera transición a la democracia. Sanear, fortalecer, y mejorar las instituciones, sí. Pero no destruirlas.

Las personas que se interesan por el futuro de la patria dejan su huella. La democracia se construye con trabajo: Surco a surco. Aquellos que se ha comprometido con la democracia preparan su mente para la pluralidad y el consenso. Evitan reacciones violentas y viscerales. Aprenden a trabajar en equipo.

La democracia pretende crear una sociedad justa. ¿Cómo lograr que la persona se despoje de su yo el tiempo suficiente para considerar los puntos de vista de los otros? ¿Cómo lograr que, una vez analizado un problema en su conjunto, opte por la solución más viable para asegurar el bien común?

La democracia no puede existir sin educación. La educación es una defensa contra toda exageración social y política, aún religiosa. Para evitar la violencia, la educación disciplina a la persona a pensar antes de actuar. Las ideas deben ser más viables y menos absolutas: la evolución, más factible que la revolución.

La educación es el núcleo mismo de la democracia: imprescindible tanto para definir los conflictos que surgen en toda sociedad, como para resolverlos. Son pocas las cosas bien definidas: La sociedad justa requiere de mucha habilidad para convivir con lo ambiguo. Y debe considerar tanto las opciones como sus consecuencias.

La democracia no se logra con sangre ni con moches. Se logra con sudor. Los países que han logrado la democracia como forma de gobierno consumen enormes cantidades de pañuelos para secar el sudor de la frente. La democracia se logra con el trabajo de la cabeza, no con estallamientos de vísceras. Con sangre no.

No es fácil practicar la democracia: Exige poner a funcionar los valores más profundos del ser humano: la justicia, el respeto, la honradez, la buena voluntad. Pero, ¿quién ha dicho que la democracia es cosa fácil? Fácil es la tiranía. No pide opiniones ni pareceres. Impone decretos a punta de bayoneta.

La democracia se basa en el respeto a los derechos humanos: Los derechos de uno terminan en el momento en que invaden los derechos del otro. Y se requiere mucha calidad humana para definir la raya. Garantizar las libertades individuales sin renunciar a la seguridad social respaldada por la fuerza pública, no es cosa fácil tampoco. Exige un enorme respeto: el respeto al ser humano antes que cualquier valor ideológico.

Transitar por la democracia es elegir el camino de la responsabilidad, el cual conduce a la creación de un verdadero federalismo, a un congreso independiente: el contrapeso político de los excesos de un presidencialismo excesivo.

México palpita con uno de los ideales más grandes de la humanidad: la democracia. Esto implica que los mexicanos estamos dispuestos a utilizar los recursos más nobles de la especie humana: La honradez y la justicia.

Todo bajo el sol tiene su tiempo: Tiempo el sembrar, tiempo el cosechar. Hay un tiempo para dejar que sucedan las cosas, y un tiempo para hacer que las cosas sucedan. Si hemos sembrado a tiempo y con dedicación las semillas de la democracia, ha llegado la hora de recoger la cosecha.

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14 Mayo 2017 04:00:00
Piensen con la cabeza
Muchas, muchas décadas antes de que las computadoras, tabletas y celulares visitaran los salones de clase, los niños de ese tiempo teníamos que pensar cuánto daba nueve por ocho y siete por seis.

“A ver”, decía el maestro, “pongan atención: Si del tercio, 600 restareis, y el residuo al cuadrado elevareis, obtendréis 50 menos uno. ¿Cuál es el número?”

Todos mudos; lo veíamos como ven las vacas en el corral.

“A ver, ¿cuál es el número?” Y empezaban las adivinanzas.

“Piensen con la cabeza”. El maestro se pegaba en la frente para mayor énfasis.

“Chicos, para eso tienen la cabeza sobre los hombros. ¿Por qué creen que Dios puso el cerebro en ese lugar tan especial, la parte superior del cuerpo humano? No piensen con las vísceras”.

Me quedé pensando qué sería una víscera y dónde estaría. ¿Se escribiría con b grande o con v chiquita? No me atreví a preguntar, y qué flojera buscar la palabra en el diccionario: Mejor me quedé con la duda.

“A ver, niña, cierra la boca, no seas boba, ¿cuál es el número?”

Estaba absorta mirando restregar con vehemencia las patas delanteras de una mosca sobre la blusa blanca de mi compañera.

“A esta niña le comieron los ratones la lengua por tener la boca abierta”. Risas…

“¡Échenle cerebro, ya están en tercer grado, ya saben las tablas de multiplicar de memoria!”

Silencio sepulcral.
No recuerdo cómo hizo el maestro para despertarnos de aquel sopor exacerbado por la canícula, pero lo cierto es que no salimos de ahí hasta no quemarnos el cerebro y resolver el problema: 1821.

El maestro lograba sacarnos de aquel letargo cataléctico por medio de su vasta imaginación. A través del mundo de los juegos, vislumbrábamos el universo de los adultos: Fascinante y aterrador a la vez. Inventaba historias fantásticas a través de las cuales nos enseñaba a enamorarnos de las galaxias, de los seres vivos, de las artes y de las ciencias. Entre fracciones y decimales en ocasiones hablaba de amor: “La fuerza que mueve al mundo, no es sólo sentimiento, sino compromiso”. Nos enseñaba lo que significa amar, respetar, y agradecer al Creador del universo todo lo creado por Él en la tierra, en el agua y en el firmamento.

Su sonrisa inspiraba confianza, con una palmada o un guiño lograba sacarnos de la prisión de inseguridades y temores. También exigente: Examen diario, 10 planas diarias de caligrafía, sin manchas ni errores, y los zapatos encerados y lustrados, mañana y tarde.

No advertimos ni valoramos el esfuerzo que invertía en preparar las clases. Tampoco supimos apreciar su desgaste: la pasión que lo consumía tratando de iluminar nuestros cerebros perezosos.

Aquellos días no contábamos con libros de texto: “Saquen sus cuadernos de Biología y apunten: ¿En qué nos quedamos? ¡Ah, sí! Quinto punto, Sentido de la vista, punto y aparte. “La vista es el sentido que nos hace percibir por medio de la luz, coma, las imágenes… con acento en la a… que llegan al ojo a través… con acento en la e… de la córnea… con acento en la o… coma… pasan por la pupila… punto y coma…”. Era el tiempo en que los maestros la hacían de texto, de instructor, de cómico, árbitro, psicólogo, guía espiritual… y los niños teníamos qué memorizar las lecciones. Con puntos y comas.

Las ideas expresadas por el maestro eran frágiles: pequeñísimas semillas de mostaza que revoloteaban, jugaban, se escondían, se perdían. Unas cayeron en cabeza dura y murieron. Otras en corazones indiferentes y se asfixiaron. Pero unas cuantas cayeron en cerebros húmedos, cálidos y fértiles y ahí se incuban. Tal vez tarden en dar fruto, pero ahí esperan.

La misteriosa y lenta maduración de los valores requiere de maestros que tiren su semilla al aire y no les importe dónde germina ni quién recoja la cosecha, ni cuándo. El maestro no muere jamás: Su presencia perdura en las mentes, corazones y acciones de los que reciben el regalo de sus semillas.

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07 Mayo 2017 04:00:00
Una lombriz para cada quien
Dice un proverbio sueco que Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido. ¿Qué hacer cuando un solo pájaro se lleva todas las lombrices para él solito y las esconde en Suiza?

El Presidente Peña Nieto se comprometió con el pueblo mexicano a erradicar la corrupción en las altas esferas del gobierno. A todo hombre le gusta creer que puede hacer las cosas solo, pero en verdad sabe que requiere de un gabinete competente, el respaldo del Congreso, del Cuerpo Legislativo, y demás instituciones para desenraizar la podredumbre de malos manejos heredados, y aún vigentes. El Presidente se comprometió a trabajar en la cúpula. ¿Y la base?

Es fácil culpar a nuestros gobernantes del embrollo económico en que estamos metidos; sin embargo, si somos realistas, advertiremos que el problema radica en la ausencia de líderes honestos, auténticos, en todos los niveles: personas capaces de simplificar lo complejo. Líderes que no compliquen lo sencillo, no utilicen palabras innecesarias para ofrecer más beneficios, y hacer más promesas que no están dispuestos a cumplir.

Dentro de todos los grupos humanos existe un ‘cerebro’ o ‘genio’. Una persona, entre muchas, nace con una capacidad que la mayoría de los demás no tiene. No es superior porque tenga más inteligencia, sino porque sabe emplearla. Quizás se trate de un individuo excéntrico, pero puede entender, ver, predecir, efectuar o hablar de ciertas cosas a un nivel que la gente normal, o incluso considerablemente brillante, no puede entender con facilidad. Sin embargo, éste ‘genio’, o líder, sabe lo que debe hacerse, y cuándo.

Los líderes de antaño no se preocupaban: Subían a un cajón a hablar y todo mundo los seguía. Hoy las cosas han cambiado: Aún los bebés nacen incrédulos, desconfiados, endeudados. La brecha de la credibilidad se inicia en la cuna y continúa ascendiendo a lo largo de todas las ramas de las instituciones, ya sean gubernamentales o privadas.

El primer reto de todo líder es lograr que hombres y mujeres estén dispuestos a seguirlo porque confían en él. El carisma se define como: “Singular fuerza personal que se adjudica a aquellos individuos excepcionales que son capaces de lograr la fidelidad de grandes cantidades de personas”. El carisma, los sueños, y la perseverancia, son una poderosa combinación: Rasgos inequívocos de un buen líder.

Admitimos que la mediocridad, como la corrupción, está fuertemente arraigada en el país. La carencia de líderes confiables salta a la vista. ¿Dónde encontrarlos? Los criterios para el liderazgo son pocos pero duros: El líder debe tener un concepto claro de su propósito, y un compromiso incondicional con lo que está haciendo. Su meta no debe ser el enriquecimiento personal; el compromiso con el país exige dedicar su mayor y mejor esfuerzo al servicio del bien común. Su equipo de trabajo debe tener los mismos ideales, y cumplir con la responsabilidad en el trabajo que se le ha delegado. De no ser cada quién responsable de sus actos, jamás se logrará erradicar la corrupción.

La pluralidad se ha instalado entre nosotros y lo ha hecho sin rubor. Gritos desesperados sobre la corrupción que nos ahoga, palabras malsonantes sobre las necesidades básicas no cubiertas, las razones y sinrazones del atraso, las profundas heridas de la desigualdad.

Aceptar y digerir la pluralidad es requisito indispensable de todo líder. Se acabaron los tiempos en que ‘la ropa sucia se lava en casa’. La necesidad actual más apremiante es confiar en nuestro Presidente. Queremos creer que en sus manos está resolver la complicada problemática que vivimos. Pero, si somos sinceros, debemos aceptar que sacar al país del hoyo no es trabajo de un solo hombre: Se requiere el respaldo de líderes auténticos en el campo político, en los negocios, las ciencias, la industria, el campo, las artes, los tribunales. Requiere del esfuerzo de cada uno de los mexicanos.

La mayor parte de nuestros fracasos vienen por querer adelantar la hora de los éxitos, cuando no hemos contribuido a lograrlos. Un profeta decía: “Cuando te encuentres en un agujero que tú mismo has cavado, detente a examinar la calidad de tu mano de obra”.

Después, podremos empezar a lanzar piedras.

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30 Abril 2017 04:00:00
La gallinita dijo sí, y lo hizo
Hace tiempo escuché por ahí una fábula interesante: Había una vez una pequeña gallinita que rascaba sin cesar en el corral, hasta que una espléndida mañana descubrió unos granos de maíz. Llamó a todos sus vecinos y les dijo:

_Si sembramos este maíz, tendremos tortillas para comer. ¿Quién me ayuda a sembrarlo?
_Yo no, respondió la vaca. Yo tampoco, dijo el pato. Lo mismo digo yo, dio el buey.
_Entonces yo, contestó la pequeña gallinita. Y lo hizo. El maíz creció alto y maduró en hermosos granos dorados.

_¿Quién me ayuda a cosechar mi maíz? Preguntó la pequeña gallinita.

_Yo no, contestó el pato. Está fuera de mi departamento, contestó el burro. Yo perdería mi antigüedad, dijo la vaca. Y yo mis beneficios del Sistema de Ahorro para el Retiro, dijo el buey.

_Entonces yo lo haré, dijo la gallinita. Y lo hizo.

Al fin llegó la hora de preparar las tortillas.

_¿Quién me ayuda a hacer tortillas?
_Eso significaría tiempo extra para mí, dijo la vaca. Perdería mi subsidio, dijo el pato. Soy un fracasado en los estudios y nunca aprendí a hacer tortillas, dijo el burro. Si voy a ser único ayudante, eso sería discriminación, dijo el buey.

_Entonces yo las haré, dijo la pequeña gallinita. Y las hizo.

Cinco docenas hizo la gallinita y las presumió a sus vecinos. Todos querían, y es más, exigían una parte. Pero la pequeña gallinita dijo:
_No, yo me las puedo comer todas solita.

¡Exceso de utilidades! gritó la vaca. ¡Parásito capitalista!, vociferó el pato. ¡Exijo mis derechos!, exclamó el buey. Y el burro nada más rebuznó. Pero todos pintaron pancartas, acusando: INJUSTICIA, y marchaban alrededor de la pequeña gallinita, mascullando majaderías.

Cuando llegó el controlador de la Secretaría de Hacienda le dijo a la pequeña gallinita: “No debes ser codiciosa”. “Pero si yo me gané las tortillas con mi trabajo”, dijo la pequeña gallinita. “Exactamente”, contestó, “eso es lo maravilloso del sistema de libre empresa. Cualquiera en el corral puede ganar cuanto quiera, pero, bajo nuestros nuevos reglamentos gubernamentales computarizados, los que producen deben compartir sus utilidades con los ociosos”.

Y vivieron felices para siempre, incluyendo a la pequeña gallinita, quien pedía limosna sentada en la banqueta. Sonreía y cacareaba: “Estoy muy agradecida, muy agradecida, muy agradecida”. Pero sus vecinos se preguntaban por qué jamás volvió a hacer tortillas.

La simpática fábula nos puede hacer reír, pero tal vez nos deba hacer llorar. Nuestra crisis es real. No sólo padecemos crisis económica, sino también moral. Las actitudes violentas y derrotistas ante la situación presente no resolverán la crisis. El ‘dejar hacer, dejar pasar’, tampoco. El estirar la mano para pedir, menos. El estirar la mano para robar, aún menos. Debemos ponernos realmente a utilizar nuestros talentos, nuestros recursos naturales, nuestros cerebros, nuestras manos.

Desde aquel diciembre de 1990 en que el entonces Secretario de Comercio, Jaime Serra Puche dijera a la prensa: “Les guste o no les guste, entraremos al Primer Mundo”, el país entero pareció dar un viraje hacia lo desconocido. En la prisa por llegar, olvidamos sembrar maíz y frijoles. Deslumbrados ante la oportunidad de ingresar al Primer Mundo, no nos detuvimos a pensar qué significaba pertenecer a él.

El capitalismo crea riqueza, la cual se requiere para mantener altos los niveles de vida. Pero es a todas luces comprobable que la libre empresa, de por sí, no soluciona todos los problemas. Existen países capitalistas en los cuales los pobres están haciéndose más pobres y los ricos más ricos. Otros tienen gobernantes corruptos, criminales, narcotraficantes e ineptos.

No existe aún la verdadera justicia social: el capitalismo exige dar a cada quien lo que le corresponde, una educación esmerada y actualizada, y oportunidades de progreso. La justicia social implica el desarrollo y la práctica de la moral y de la ética, materias que han desaparecido del bachillerato.

Sin embargo, hasta el momento no existe sustituto para el capitalismo y la libre empresa.

Pero el país que lo acepta como el modo primario para producir riqueza debe educar a sus ciudadanos en el bien hacer y en el bien vivir para no contaminar el proceso. El primer término de moralización de un país consiste en el trabajo bien hecho y bien remunerado.
El trabajo no degrada, a menos que sea degradante en la mente de quien lo realiza.

¿Hago mi trabajo utilizando todo mi potencial? ¿La remuneración que recibo por mi trabajo corresponde a mi esfuerzo? Preguntas básicas para el progreso de una nación.

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23 Abril 2017 04:00:00
¿Cuántos hay sin manos?
La costumbre de amputar la mano del ladrón practicada desde tiempos inmemoriales aún perdura en algunos lugares del mundo. Sin embargo, ni esa práctica despiadada ha logrado erradicar el hábito de extender la mano para robar.

El robo ha existido siempre. Ha sido un problema social que ya desde milenios atrás traía en jaque a reyes y gobernantes de las primeras civilizaciones. Los ladrones asaltaban sepulcros cuajados de joyas y metales preciosos de los grandes emperadores egipcios.

Gigantescas pirámides fueron construidas para proteger las tumbas de los reyes. Pero aún las pirámides mejor concebidas fueron desvalijadas. Por ese motivo los egipcios dejaron de construirlas hacia el año 1500 A.C. y en su lugar abrieron galerías en el interior de los acantilados del Valle de los Reyes en Tebas, -hoy templo de Luxor- cuyos accesos fueron ingeniosamente ocultados.

Sin embargo, siempre ha sido tal el ingenio y la tenacidad de los ladrones que penetraban incluso en tumbas rodeadas de laberínticos pasillos que no conducían a ninguna parte, y cámaras que dejaban ex profeso sin terminar para hacer creer que se había abandonado la obra. Los ladrones, desde siempre, han sido muy sagaces. De alguna manera llegaban hasta el tesoro. Hay quienes opinan que llevaban los planos exactos bajo el brazo.

Los celosos guardianes de las 36 tumbas reales comprendieron al fin que no existía protección posible contra los ladrones: sospechaban que los robos estaban organizados precisamente por personas cercanas a la corte. Los sacerdotes egipcios en absoluto secreto trasladaron los sarcófagos de los faraones fuera del valle y los depositaron en una profunda cueva que después sellaron. Treinta siglos tardaron los ladrones en encontrar el fabuloso tesoro.

En 1880 comenzaron a aparecer diversas reliquias en los mercados egipcios de antigüedades. La investigación condujo a la tumba profanada: Hilera tras hilera, más de 30 momias de los más grandes soberanos egipcios, junto a una profusión de baúles y armarios cuajados de joyas de un valor incalculable. Los ladrones habían estado saqueando por nueve años el recinto sagrado. La historia no registra si a los saqueadores les fueron cercenadas una o ambas manos.

En el mercado negro europeo en 1994 aparecieron relucientes esferas de plutonio y pequeños ladrillos de uranio enriquecido: Los primeros indicios de que los ladrones habían llegado a las instalaciones nucleares del Kremlin, uno de los lugares más fuertemente custodiados del mundo. También habían llegado a otros sitios diseminados en la antigua Rusia, con escasa vigilancia. El botín era transportado en pequeñas maletas con cubierta de plomo vía aérea: Moscú-Munich. No fueron interceptados por la aduana alemana.

En el mundo occidental se ha perdido la práctica de la amputación para castigar el hurto. Si se hubiera conservado, sería difícil estimar el número de personas que anduvieran por ahí sin manos. Los ladronzuelos modernos no roban momias, roban vivos. El secuestro es uno de los grandes crímenes de la modernidad.

El robo de joyas no interesa tanto a los que viven de lo ajeno como el nuevo y lucrativo negocio de robar substancias radiactivas para la fabricación clandestina de bombas nucleares.

¿Quién roba substancias radiactivas? Los oficiales de alto rango, trabajadores empobrecidos de las plantas nucleares, fábricas, centros de investigación, laboratorios, y submarinos abandonados. ¿Quién compra? Los gobiernos en vías de desarrollo que desean fabricar bombas nucleares para ejercer poder sobre sus enemigos. ¿Quiénes distribuyen? El diario ruso Isvestia reportó que existen más de 5,500 bandas criminales en Rusia que trafican con substancias nucleares. ¿Qué sucedería si fueran compradas por terroristas? Imposible predecir las consecuencias de la mezcla de terror, irresponsabilidad, y fanatismo.

¿Cómo controlar problema tan complejo? Nadie lo sabe. Los líderes mundiales y los medios masivos de comunicación han olvidado desarrollar en los ciudadanos del mundo el respeto a la vida y el respeto a lo ajeno. ‘No robarás’ es una ley universal empolvada.

En la actualidad, el robo se practica tanto en los países del Primer Mundo como del Tercero. En uno se violan las cámaras que almacenan valiosas sustancias radiactivas para destruir al enemigo, en el otro se profanan las tumbas de los muertos para robar zapatos.

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16 Abril 2017 04:00:00
Sí se atrevió
Cuando llegó a Jerusalén la inmensa multitud lo proclamaba; salió jubilosa a recibir a Jesús con ramas de palmeras. Pero el entusiasmo popular siempre ha sido pasajero. Luego buscaron motivos para crucificarlo.

Jesús se atrevió a hablar de paz y de justicia a un pueblo que siempre había buscado el poder mediante la guerra. Hombres que en el circo romano se divertían viendo a los leones comer vivos a los seres humanos.

¿Quién es ése que resucita muertos, limpia a los leprosos, hace ver a los ciegos, oír a los sordos y caminar a los inválidos? ¿Quién es ése que hasta los pecados perdona?

Jesús era un misterio, una paradoja: provocaba una paz enorme, pero causaba inquietud su paz. La paz de la que hablaba no era la de mantenerse al margen de todos los conflictos y problemas para asegurar la propia tranquilidad, sino que se introducía en el centro mismo de las pasiones religiosas, sociales, políticas. Quiso morir en medio de ellas. Su pasión en la cruz fue voluntariamente aceptada: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; si muere, da mucho fruto”.

Cristo Jesús hablaba de una nueva forma de ser persona, tan nueva y tan fuerte que hasta sus mismos discípulos se confundían: sus palabras eran tan profundas que chocaban con la superficie, pero al mismo tiempo alimentaban con pan eterno a los que se atrevían a sumergirse en la mar de su significado. “El que quiera ser primero de vosotros, será el servidor de todos”. Las palabras más extraordinarias parecían naturales cuando salían de sus labios. Los que lo escuchaban se dejaban conquistar por Él, ante la esperanza de un mundo nuevo.

Era imposible no escuchar aquellas palabras: “Mis ovejas me conocen. Escuchan mi voz y me siguen”. Pero luego sentían miedo de seguirlo. Ser cristiano implicaba tantas cosas: olvidar rencores, perdonar hasta setenta veces siete, comprometerse con los necesitados, en otras palabras, amar. Y ¿quién iba a querer servir a todos cuando era costumbre explotarlos?

Cristo comprendía que lo que Él proponía era demasiado nuevo para ser aceptado inmediatamente. Sabía que la irrupción de Dios en el mundo de los hombres tendría que sacudirlos hasta sus mismas raíces: el Reino de Dios es otro, a él se llega sólo mediante un nuevo nacimiento. Pero la persona que se atreve a penetrar en él, aunque todas sus costumbres y todos sus valores se vean contrariados, no se siente ahí como un extraño; es el mismo mundo pero en otra dimensión.

Los evangelistas coinciden en que Cristo Jesús dijo que el Reino de los Cielos sería del que se hiciera como niño. Y los niños de hace dos mil años no distinguían el color de la piel, el color de las banderas, o de los estratos sociales. Pero entendían muy bien el lenguaje del amor.

Ciertamente la palabra de Jesús era muy diferente de las religiones practicadas en ese entonces. El sentido religioso de la época era “cumplir” con Dios mediante rituales escrupulosamente elaborados y una estricta observancia de sus reglamentos. La llegada de Jesús cambia radicalmente el sentido religioso; para Él, la religión no es un “cumplir”, sino un vivir, un compromiso basado en el amor. Amor a Dios y amor a los semejantes. No un “ojo por ojo, diente por diente”, sino un perdonar hasta setenta veces siete. Él no viene a juzgar sino a perdonar, y dar la oportunidad de un nuevo comienzo. No viene a condenar, sino a salvar. Es perseguido porque su doctrina de compromiso y justicia social amenaza la estructura del Imperio.

En nuestro tiempo, ¿qué significa ser cristiano? Cristo nos regaló su palabra, y la selló con su pasión en la cruz, voluntariamente aceptada. La Pascua es el paso de la muerte a la vida: un nuevo estilo de vivir en armonía con todo lo creado, una paz lograda a través del intercambio de dones en exquisita hospitalidad. Un compromiso sutil, etéreo, pero con un dinamismo tal, que tiene el poder de transformar al mundo.

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09 Abril 2017 04:00:00
¿Sólo poner un huevo?
Contaban las abuelas que una gallinita y un cochinito, tomados de la mano, fueron a almorzar a McDonalds. En el menú aparecía la promoción de esa mañana: “Emparedado de huevo con jamón, 95 centavos”.

-Mira, le dice consternada la gallinita a su amigo, el cochinito-, qué barato está el huevo, y yo que batallo tanto para poner uno.

¿Qué diré yo –pregunta el cochinito- que tengo que dar la vida para hacer un jamón?

Ciertamente, no es lo mismo batallar por una causa, que dar la vida por ella. Tampoco es lo mismo involucrarse que comprometerse. El comprometerse es algo complicado. Ya lo decían los filósofos: El compromiso no se refiere a un convenio interesado, o a una obligación contraída a cambio de determinadas ventajas económicas, sociales o políticas, sino se refiere al compromiso que toda persona tiene con su circunstancia, con su mundo. Un mundo hecho por otros, que no responde a las propias necesidades, anhelos y sueños; un mundo que no tiene que aceptarse como propio.

¿Cómo comprometerse con nuestro mundo, hechura de otros –sobre el cuál nadie nos ha consultado- con sus leyes, costumbres, política, economía, educación, arte, y las múltiples formas de expresión humana? Frente a este compromiso ante nuestro mundo, ante nuestra patria, los ciudadanos no tenemos más libertad que nuestra actitud. El “yo no soy responsable de esto o de aquello” o el “yo no tengo la culpa”, no funciona: Nuestra actitud frente a un pasado que no hicimos y la responsabilidad de un futuro que sí habrá de ser hecho por cada uno de nosotros, nos compromete.

Aunque hay muchas maneras de estar en el mundo, y se pueden tomar varias actitudes frente a él, éstas pueden reducirse a dos. Una, aceptar el compromiso de nuestro mundo. Otra, ignorarlo, aplazarlo, inclusive simular que se asume en una aceptación pasajera, provisional.

Buena parte de la filosofía antigua expresa la primera actitud; y mucha de la moderna, la segunda. Por un lado tenemos a la persona que reconoce y acepta su relación y compromiso con la comunidad, el país, la patria. Por el otro –aquella para quien la comunidad sólo es un instrumento a su servicio- acepta determinados compromisos, siempre a cambio de determinadas ventajas a su favor.

Gústenos o no, ésta es nuestra comunidad: Vivimos en su seno, nos ha nutrido, educado, hecho partícipe de sus bienes, nos ha puesto en posesión de nuestros derechos. La aceptación de todo lo anterior, nos compromete con nuestra comunidad, con nuestra patria. El compromiso no sólo es para recibir los bienes, sino también para recibir los males. Y hacer algo para remediarlos.

Sócrates enseñaba a la juventud de Atenas que cada hombre tiene un determinado puesto en la comunidad al cual ha de ser fiel. Afirmaba que todo ciudadano tiene una misión que le ha sido encomendada: Ninguna misión es alta o baja, todas son igualmente dignas si son fielmente
cumplidas.

Unos tienen como misión la de gobernar, otros la de hacer leyes, otros más la de defender a la ciudad, la de cantar sus glorias, la de educar, la de alimentar, vestir o calzar a los miembros de la comunidad. Dentro de las mil y una profesiones y oficios, cada persona deberá responder sobre aquello para lo cual se ha preparado, su función, su papel, el lugar que se ha ganado en la comunidad. Sócrates sometía a examen a cada uno de sus conciudadanos; preguntaba a cada quién qué sabía del arte del cual presumía.

Desde aquellos tiempos era difícil aceptar la responsabilidad del propio hacer. Sócrates era filósofo, sí, buscaba la verdad. Esa era su misión. Y prefirió morir antes que renunciar a ella. Muriendo no hizo otra cosa que asumir la responsabilidad de su filosofía. Aceptó el compromiso que ella implicaba: Dar la vida por sostener sus principios.

No, ciertamente no es lo mismo involucrarse que comprometerse. No es lo mismo poner un huevo de vez en cuando por una causa, que atravesar el pellejo por ella.
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02 Abril 2017 04:00:00
La tentación del siglo
Llegó la hora de hacer una evaluación de los medios de comunicación. El fin primordial de todo comunicador social debe ser informar con toda fidelidad y estricto apego a la verdad los acontecimientos del momento.

La irresponsabilidad social se traduce en desinformación y confunde y angustia a nuestro país. Comunicadores de radio, prensa y televisión han caído en las redes de la tentación del siglo: El amarillismo. Esta conducta desinformativa no ocurre solo en México, sino que casi se puede afirmar que en todo el globo terrestre.

La irreflexión nos está llevando al desastre. Cada informador ve lo que quiere ver, oye lo que quiere oír, y dice lo que se le antoja. Sin medir las consecuencias. La información que se divulga en las redes sociales llega de manera instantánea, y los receptores suelen tomarla como un hecho consumado, sin verificar el contenido.

Hoy más que en ningún otro momento de la historia nuestras circunstancias exigen una evaluación de toda información transmitida. Las imágenes impuestas y las noticias maquilladas –distorsión “interesada” de la realidad- hacen necesario un cuestionamiento responsable, a fondo. Cada palabra que se dice llega al instante a todos los rincones del planeta. Esto obliga en conciencia a pensar antes de informar, a medir las consecuencias de cada palabra.

La desinformación es asunto delicado. Solo podremos practicar la democracia en la medida en que seamos responsables. Justo después que hayamos aprendido a pensar antes de hablar. Nuestra estabilidad nacional y nuestras relaciones internacionales exigen alta fidelidad de los comunicadores sociales: purificar los mensajes y despojarlos de contaminantes. Desinfectar los comunicados de pasiones humanas y de intereses personales. Los sucesos se arropan con odios y prejuicios, y se colorean con mil tonalidades al distorsionar los hechos con interpretaciones ilegítimas.

El amor a la patria es una planta que crece con lentitud y tiene que aguantar las sacudidas de la adversidad antes de merecer su nombre. Solo podremos tener esperanza en el futuro de la patria cuando antes le tengamos amor. El amor a la patria es un acto de fe. Quien tenga poca fe en ella, también tendrá poco amor. Quien tenga poco amor, no tendrá responsabilidad social. Y la irresponsabilidad engendra rumores. Y los rumores nos están matando.

Un rumor puede acabar con un individuo. También con una nación. El rumor es un enemigo cobarde que ataca por la espalda. No existe posibilidad alguna de defenderse de él. Los persas ya conocían su poder destructivo. Un jeroglífico persa encontrado en una piedra de mármol en la ciudad de Persépolis, descifrado por un misionero en el año de 1730 dice: “No juzgues todo lo que ves, porque el que juzga todo lo que ve muchas veces juzga lo que no es. No creas todo lo que oyes, porque el que cree todo lo que oye muchas veces cree lo que no debe. No digas todo lo que sabes, porque el que dice todo lo que sabe muchas veces dice lo que no conviene”.

En nuestros tiempos el rumor es el pan nuestro de cada día. Rumores van, rumores vienen. Afectan nuestra economía, nuestro prestigio, nuestro decoro, nuestra confianza. Si es grave perjudicar el buen nombre de las personas, es funesto el seguir fomentando el juego de los rumores cuando se trata de una nación.

Como ciudadanos de un país que ocupa un lugar preponderante dentro del nuevo orden mundial, tenemos un compromiso. Cada persona deberá entrar a su interior para descubrir el espacio donde todo es justo. El lugar de alta fidelidad desde el cual la mirada se vuelve diáfana, donde la realidad se contempla sin distorsión, donde las palabras no se equivocan al decir, donde los datos no llevan dolo.

El lugar donde Dios se revela al hombre, y el hombre, iluminado, es auténtico en el mirar, sentir, hablar y actuar.

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26 Marzo 2017 04:00:00
¿Para qué odiar?
Hablar de odio es hablar de un tema difícil, porque el odio está hecho de una materia amorfa misteriosa, desordenada. ¿Cómo desentrañar las oscuras fuerzas del odio en la especie humana con el objeto de neutralizarlas?
El conferencista y director cinematográfico Mike Ramsdell, explicó los motivos para hacer la película ‘La Anatomía del Odio: Un Diálogo a la Esperanza’. Puso a consideración del auditorio relatos sobre las ideologías de odio, tanto individuales como colectivas, y cómo es posible superarlas.

Durante seis años trabajó con cientos de personas y con diversos organismos; tuvo un acceso sin precedente a las estructuras mentales más venenosas, y los conflictos más violentos de nuestro tiempo. Cuando compartió sus historias de redención en su documental con los principales sociólogos, sicólogos y neurólogos, los profesionistas opinaron: “La película teje un tapiz que revela los mecanismos emocionales y biológicos que hacen a todos susceptibles a los actos y las ideologías de odio, y demuestra cómo estos mismos rasgos nos hacen igualmente capaces de superarlos”.

El documental explora el motivo por el cuál las personas odian, y el por qué el odio colorea las palabras y las acciones, sobre todo en los políticos de nuestro tiempo. ¿Qué es el odio? Se ha tratado de definirlo muchas veces: Los Subjetivistas -poetas y moralistas- buscan las semillas del odio dentro del corazón del hombre, los Objetivistas –ecónomos, historiadores, abogados– citan como principal causa del odio las condiciones de la vida humana. Los enamorados han dicho que el odio tiene mucho en común con el amor, en el sentido de que trasciende el yo para instalarse en el tú, y para alimentarlo crea una imagen enfermiza de la persona a quien amaba y ahora odia.

Con definición o sin ella, el odio está muy presente en las relaciones internacionales: Ojo por ojo, misil por misil. El virus del odio enferma al planeta. Ramsdell, en el documental trata de encontrar el origen del odio y dice: “Creo que para ser ciudadanos participantes en la sociedad debemos continuamente tratar de definir la imagen de ‘un mundo mejor’, sin guerras, sin violencia, sin odio. No es fácil hacerlo realidad. Pero si conocemos a fondo los factores que influyen en crear el odio: La política, la religión, la identidad nacional, racial y sexual, y si conocemos también las consecuencias de las fuerzas divisivas que lo acompañan, daremos el primer paso para desarrollar una comprensión del origen del odio”.

Ramsdell declara que ha tenido la oportunidad de explorar la condición humana a profundidad, y no ha encontrado al demonio, o ninguna persona malvada en el centro de la violencia, la guerra, o el aborrecimiento. Por el contrario, ha encontrado un planeta lleno de creaturas haciendo lo mejor que pueden, a pesar de sus escasas herramientas sicológicas y a pesar de sus limitaciones emocionales; pero advierte que en lugar de buscar ayuda uniéndose y complementándose, niegan esa posibilidad y sólo se unifican para condenar a otros por su religión, ideología, nacionalidad, raza, color o sexo.

El cineasta declara que ha encontrado la esperanza: Si el hombre ha creado el odio, puede ‘descrearlo’ cruzando las “líneas enemigas” para humanizar lo que se ha deshumanizado: Las malas elecciones y los comportamientos violentos pueden convertirse en buenas elecciones y comportamientos pacíficos. En un mundo que cambia de manera irreversible, y en donde en muchos casos hay un incremento de la discriminación, el extremismo y el radicalismo, la comunidad internacional debe seguir siendo fiel a los ideales y principios que son la esencia del ser humano. “A través del diálogo cruzaremos las barreras del miedo, la brutalidad, para encontrar la paz y el bienestar”.

Los hindúes tienen una fábula sobre el pájaro mítico Bhérunda. Es un pájaro con un cuerpo, dos cuellos, dos cabezas, y dos conciencias independientes. A raíz de la continua convivencia, las dos cabezas empiezan a odiarse y deciden hacerse daño entre sí, por lo que tragan piedras y veneno. El resultado es evidente: El pájaro Bhérunda tiene desgarradores espasmos y muere gimiendo a viva voz.

Krishna, con su misericordia ilimitada, lo resucita para que recuerde siempre a los hombres cuál es el final de cualquier odio: Jamás consume sólo al odiado sino siempre y a la vez –y puede que con más fuerza– al que odia.

Los cristianos tenemos el principio básico: “Amad a los otros como a ti mismo”. Y Jesús nos dice: “Amad a los otros como los amo yo”.

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19 Marzo 2017 04:00:00
Sí cuesta
Aunque diga la historia de las civilizaciones que Atenas practicara una democracia tan pura como ninguna otra hubiera existido jamás, y aunque afirme que todos los hombres tenían los mismos derechos y la libertad de expresión absoluta, y aunque sostenga que la ley fuese la voluntad del pueblo y el poder rotara entre los diversos partidos, no todo era color de rosa.

En Atenas se consideraba sagrado el deber de votar, al grado que el día de elecciones los empleados acudían a ejercer su derecho al voto con la certeza de que recibirían su sueldo íntegro, de la misma manera que cuando eran requeridos como jurado en los tribunales de justicia.

Grecia celebra 2,524 años de haber dado a luz la idea de la democracia: En 507 A.C. los radicales atenienses espontáneamente se levantaron en armas y expulsaron tanto al tirano como al ejército de la vecina Esparta que lo mantenía en el poder. En ese mismo instante los atenienses inventaron una forma de gobierno que inspiró de tal manera a los ciudadanos, que no sólo dominaron el contraataque de Esparta, sino que hicieron de Atenas la gloriosa ciudad que registró la historia como la más próspera, culta y poderosa sobre la Tierra.

Sin embargo la primera democracia no era para todos. Sólo los hombres nacidos en Atenas, de padre y madre atenienses, podían ser ciudadanos. A la mujer —nacida o no en Atenas— le era negada la ciudadanía, y no tenía ningún derecho. No se le permitía asistir a reuniones políticas, mucho menos participar en ellas. Una mujer podía ser considerada diosa, pero jamás ciudadana. ¿Y qué decir de los esclavos? Un esclavo era “incapaz de decir la verdad, excepto bajo tortura”. El trabajo bestial que desempeñaban los esclavos permitía a los encumbrados atenienses el suficiente ocio para refinar el concepto de libertad.

Si analizamos al pueblo ateniense a dos mil quinientos veinticuatro años de distancia, es obvio que tenía fallas considerables. Pero nadie puede negar que fueron los atenienses quienes concibieron la idea más poderosa en la historia política de la humanidad: la finalidad de todo gobierno no debe ser regir, sino servir al pueblo.

Kelístenes, el primer dirigente de la nueva democracia, abolió la nobleza: 700 familias habían dominado la vida pública de Atenas desde tiempos inmemoriales.

Luego creó diez tribus, a las cuales asignó tierra, jurisdicción y representación equitativa en el gobierno. Los cargos públicos eran por tiempo definido. Introdujo el voto secreto. Efectuaba purgas periódicas para mantener actualizada la lista de votantes. Pero después de 200 años, la primera democracia mostró señales inequívocas de decadencia. Un análisis reciente en una urna milenaria ha desentrañado pruebas de corrupción: Mediante un sofisticado equipo se ha podido comprobar que 14 personas emitieron 190 votos.

El ocio y la vida licenciosa carcomieron los valores morales en los cuales se había sostenido la democracia. La multitud era frágil. Se dejaba enardecer por un buen orador sin escrúpulos: lo mismo votaba por desterrar a un héroe, como por declarar la guerra a supuestos enemigos. Había caído en los delitos más nefastos de una democracia: La irreflexión y la irresponsabilidad.

En México hemos decidido tener voz en la determinación de nuestro destino, pero aún no hemos aprendido a respetar la pluralidad. Nos acostumbramos durante muchísimos años a ser conducidos por gobernantes impuestos, en cuyos hombros descansara el futuro de los mexicanos, dada la muy particular y plenipotenciaria manera de gobernar tradicional en nuestro país.

Nuestro sistema gubernamental se enfrenta hoy a una nueva realidad cambiante, dinámica, que le obliga a modernizarse, so pena de morir. Llegó el día anhelado en que las elecciones son del pueblo; sin embargo, no hemos saboreado aún sus frutos: la cultura constituye el núcleo mismo de la democracia en la elección del candidato, y en el manejo de la resolución de conflictos a través del diálogo y del consenso.

Las naciones que optan por un gobierno democrático pagan un precio muy alto en educación: La pluralidad lo exige. La educación es una defensa contra toda exageración social y política, aún religiosa; evita la violencia y disciplina a la persona a pensar antes de actuar.

El tomar con las manos las riendas del propio destino cuesta mucho: Educación, disciplina y respeto. ¿Estamos dispuestos a pagar el precio?

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12 Marzo 2017 04:00:00
Lo femenino
¿Cómo integrar en tiempos de guerra y de violencia equipos de reflexión con personas de distintas culturas, razas y religiones? Durante 5 días representantes de 40 países -hombres y mujeres- se reunieron en Jaipur, India, para hacer una reflexión global sobre cómo aplicar los principios femeninos para crear una nueva lista de prioridades que beneficien a la comunidad mundial. Ha sido probablemente la Cumbre más significativa que haya reunido al mayor número de mujeres: líderes espirituales, Católicas y Cristianas, Judías, Musulmanas, Budistas, Hinduistas, Sikhes y Jaines de las comunidades africanas, así como líderes varones de todo el mundo de la sociedad civil.

Es interesante constatar que todos los participantes -hombres y mujeres- tienen un concepto de lo femenino muy similar, a pesar de vivir en distintos continentes, diferentes culturas, razas y credos. ¿En qué consiste esa fuerza femenina, y cuáles son específicamente los principios femeninos?
El común denominador que surgió fue el hecho de que en todas partes del mundo, en aldeas, pueblos y ciudades, lo femenino es lo que mantiene unidas a las comunidades a pesar de que opera fuera de las estructuras económicas y de poder. Lo femenino es lo que sana, restablece y mantiene la unidad comunitaria cuando ésta se desgarra.

El objetivo es cómo promover una transformación global para beneficio de la humanidad a través de la realidad espiritual de que todos somos uno en nuestro mundo. ‘Ahimsa’, significa no causar daño a otros. La compasión debe fluir en la vida humana para lograr una concientización de la presencia Divina en todos. Estas cualidades han sido consideradas femeninas porque invitan a abrazar, a ser receptivos, inclusivos, unificados. Son lo contrario de las fuerzas que dividen,
polarizan, controlan y matan.

El deseo de progresar como comunidad humana requiere cambiar la brújula de la división por la de la unidad. El fortalecer la fuerza espiritual femenina en el mundo puede ayudar a lograrlo. ¿Y cómo hacerlo? Ha tomado varios años el escuchar con atención las voces en diferentes partes del mundo: el sufrimiento de las personas en zonas de conflicto, lo extenso y profundo de la crisis ambiental, la inequidad en las transacciones comerciales que afectan la economía de países en desventaja. Es urgente un nuevo paradigma para aliviar a un mundo enfermo, en donde sufren seres humanos, y todas las formas de vida.

La Cumbre dedicó horas de oración, meditación compartiendo las diferencias de expresión religiosa. El respeto a las distintas religiones creó un espacio espiritual muy fuerte: base de un diálogo profundo que permitió un sentido de unicidad, una nueva conciencia menos separatista, menos violenta, más compasiva, más comprometida. Los círculos de estudio versaron sobre el conflicto entre naciones: el aspecto religioso que ha sido durante siglos un ingrediente de animadversión entre las distintas religiones y que ha llevado a los pueblos a la guerra. Seminarios sobre desarrollo, el medio ambiente, educación, medios de comunicación, economía y negocios y, sobre todo, la nueva visión para un nuevo liderazgo en el mundo.

Al término de la Cumbre de Jaipur, la Dra. Dena Merriam, fundadora de la Iniciativa Femenina para la Paz Global, presidió un encuentro con líderes Iraquíes en Dharamsala, India -lugar donde reside el Dalai Lama y la comunidad Tibetana en exilio. Fue enorme su desconcierto cuando advirtió que no había presencia femenina en las participaciones. Aunque una tercera parte del auditorio era femenino, no se atrevía a expresar sus puntos de vista, o sus voces no se escuchaban: los varones tenían voces sonoras y autoritarias, y la mayoría eran líderes poderosos. Participaban con rabia acumulada, resentidos por la pérdida de padres, hermanos, amigos, en la guerra que no termina en Irak atribuida a los norteamericanos. Hombres divididos, llenos de odio y con una enorme desconfianza.

Los líderes más recalcitrantes ya organizaban una protesta cuando se enteraron que una joven israelita les daría una de las conferencias sobre justicia social. Al escuchar sus palabras suaves y sabias el sentimiento de odio se transformó en respeto.

El trabajo de lo femenino recién inicia: es un largo proceso el encontrar caminos y formas para restablecer sin violencia el planeta. Los verdaderos principios femeninos deberán crecer si deseamos encontrar el equilibrio en nuestro mundo, cuando hombres y mujeres adquiramos el valor y la confianza para incorporar esos principios en nuestra vida diaria. La energía espiritual femenina deberá crecer para ocupar su lugar de liderazgo en éste tiempo de gran violencia y fracaso, si es que deseamos crear un futuro sustentable y pacífico en el mundo.

Los problemas políticos y económicos acaparan los reflectores. El aspecto religioso no aparece en el radar. Pero lo decía Juan Pablo II hace ya muchos años: “sin justicia no habrá paz”. Si queremos paz y justicia es necesario aprender a ver el mundo con compasión, con los ojos de Dios. El unirse los líderes de las diferentes religiones en una oración universal puede obrar maravillas. La oración compartida tiene la suficiente fuerza para impulsar una revolución de pensamiento y de afecto en los seres humanos, más poderosa para cambiar nuestro mundo que una nueva guerra de aún más alta tecnología, o una más sofisticada estructura económica.
Los cambios se inician en el pensamiento y en el corazón.

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05 Marzo 2017 04:00:00
Somos vecinos
Montañas de odio y resentimiento originados por la nula tolerancia a la diversidad de ideologías ahogan el alma del ‘homo sapiens’ de nuestros tiempos.

Los cambios que se avecinan por el Tratado de Libre Comercio producen temores en algunos, odio en otros y esperanza en muchos. La avalancha de cambios que hemos sufrido hace que nos cuestionemos: ¿Estamos preparados para negociar con la primera potencia del mundo, productos, precio, mano de obra y repercusión en el medio ambiente? Esto no es una simple cuestión de curiosidad intelectual: Es una cuestión de supervivencia.

El intercambio comercial exige personas capacitadas para sentarse a la mesa a negociar. Es extremadamente inquietante cuando las personas no logran separar el problema de la persona: Cuando los negociadores se ven como adversarios y cualquier cosa que se diga acerca del problema se tomará como ataque personal.

Los seres humanos no somos computadoras. Somos criaturas vulnerables, con emociones y percepciones radicalmente diferentes, lo que ocasiona que tomemos posiciones distintas. Los egos interfieren en el proceso de negociación. Es difícil aprender a trabajar hombro con hombro, atacando el problema para resolverlo, sin agredir el uno al otro.

En la mesa de negociaciones, un apretón de manos o el compartir un almuerzo, pueden ser oportunidades invaluables –a un costo mínimo- para mejorar una relación hostil. Consciente o no, cada movimiento que se haga puede ser un medio de negociación, o de acrecentamiento de hostilidades. En una negociación, más que las palabras, los sentimientos hostiles asoman a los ojos. Una oblicua mirada cargada de hiel es el resultado de una resistencia emocional: La destructiva fuerza interior que tiende a un rechazo mental sistemático.

Los ojos duros se concretan a ver sólo un punto: Lo material, el mundo de las formas, el mundo de la superficie, y olvidan lo esencial: Somos vecinos. Esto está muy presente en los adversarios de nuestro continente: “Divide y vencerás”.

La memoria y la atención suelen fijarse precisamente en los episodios más negativos de la relación de los negociadores. Los ojos duros se detienen obsesivamente en un punto en particular: México pagará el Muro.

El TLC exige negociadores competentes, disciplinados, organizados. Los criterios y las alternativas en una negociación pueden ser potenciadores para bien o para mal. El principal criterio es considerar que negociar no es un tema de rivalidades. Una negociación será exitosa en la medida en la que cada parte obtenga el mayor beneficio.

Es urgente desarrollar la línea humanística porque sin ella difícilmente se adquiere el trato social para negociar. Esto implica no descuidar el área ética y moral, porque sin ella es casi imposible una relación que pase la prueba de la confianza.

Es imprescindible prepararnos en la seguridad personal, producto de sólidos conocimientos y de madurez emocional. También lo es propiciar la creatividad y la expresión. No ser repetidores, memorizadores, sin criterio ni capacidad de discernimiento.

El intercambio comercial exige personas íntegras, flexibles a los cambios, aptas para actuar en entornos diferentes. Personas de iniciativa y de profunda calidad humana. Es un misterio y extraño el poder que tiene una mirada suave. Los ojos suaves descubren la dimensión de justicia en la cual todos somos iguales: Esa donde todos somos seres humanos.

Es muy pronto para saber las consecuencias económicas y morales del Tratado de Libre Comercio. Lo que sí es un hecho es que exigirá mexicanos auténticos, seguros de sí mismos, con habilidad y confianza para solucionar problemas. Mexicanos que sepan cuidar sus intereses negociando con mirada inteligente, segura. Y de frente.

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19 Febrero 2017 04:00:00
No es necesario un muro
La retórica antiinmigrante manejada por políticos norteamericanos ha subido de tono con los diversos incidentes violentos relacionados con indocumentados mexicanos. El clima xenofóbico y racista fomentado en los últimos tiempos ha tenido graves consecuencias inclusive para aquellos ciudadanos norteamericanos o residentes legales de ascendencia latina.

Una vez que la ola xenofóbica cobra fuerza en una nación, es difícil detenerla: Seis carceleros de New Jersey se sintieron con derecho a vejar a 25 inmigrantes detenidos. Desposados, desnudos, fueron obligados a repetir: “América es Número Uno” mientras los oficiales los abofeteaban y pateaban.

Testigos declararon ante el Tribunal de Justicia que sus rostros fueron sumergidos en la letrina. Uno acusó a los oficiales de haberle arrancado el vello púbico con alicates. El abogado defensor de los inmigrantes comentó que los carceleros creían tener luz verde en el maltrato de indocumentados por las declaraciones racistas de los políticos en las campañas presidenciales.

¿Cómo detener ese grado de violencia? ¿Cómo enseñar a los niños a respetar la diversidad racial? Destacados maestros estadounidenses han salido al rescate. Los nuevos programas escolares incluyen un entrenamiento para la no-violencia.

Rosa Guerrero, hispanoamericana originaria de El Paso, Texas, inició hace varias décadas el proceso de enseñar a niños, jóvenes y adultos a amar la diversidad. Los dos últimos años de su vida los dedicó a redoblar su trabajo educativo y artístico promoviendo el evangelio de la Unificación Cultural: La unidad de los seres humanos de todas las razas y religiones a través de la cultura. Además de cátedras y conferencias en centros culturales y universitarios de Estados Unidos utilizó el teatro para transmitir el evangelio de la Unificación.

Para Rosa Guerrero el sustento de la vida fue la música, la danza, y la belleza exquisita que reside en cada ser humano. Siempre convencida de que su misión era promover la interrelación de las culturas, afirmaba que en cualquier grupo humano, aún el poseedor de la cultura más rica, es pobre si sus miembros no aprecian lo que las otras culturas aportan al banquete de la vida. Consideraba que Norteamérica era particularmente afortunada al poseer una sociedad multiétnica: “Debemos respetar nuestra diversidad cultural para que nuestro mundo tenga sentido”.

El video más popular de Rosa es ‘Mosaico Cultural II’, basado en tradiciones ancestrales mexicanas que encuentran una correlación con las culturas europeas, asiáticas, africanas y americanas. Decía que la música y la danza era el lenguaje universal de esperanza y celebración de la vida: un lenguaje poderoso que trasciende toda cultura particular, todo sistema económico y político, cualquier etapa de desarrollo organizacional, y todas las categorías en las que los antropólogos y sociólogos suelen clasificar a los seres humanos.

La danza de Rosa Guerrero es una oración personal para la unificación de la humanidad. Inicia su obra sosteniendo en alto a un recién nacido, con una súplica al mundo para que todos amen a ese pequeño ser, y lo libren de los males que lo acechan.

La extraordinaria riqueza de las diferentes culturas que conforman el mosaico de la humanidad es presentada al auditorio a través de la magia de la narrativa, poesía, canto y danza. Una obra realmente magistral.

La reconciliación individual, el orgullo del propio origen, la reconciliación colectiva al abrirse a la riqueza de otros orígenes, la armonización de las diferentes razas y culturas es una experiencia realmente embriagadora. Rosa termina el video diciendo: “Si vives buscando al Dios que siempre te rodea, cada momento se vuelve una plegaria”.

La diversidad no excluye la unidad. No es necesario un muro de concreto.

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12 Febrero 2017 04:00:00
Tambores de guerra
La crisis mundial se agrava, el desequilibrio social es enorme: Millones de pobres tanto en países ricos como en vías de desarrollo sufren las condiciones de una economía enferma que busca solución. El problema de los inmigrantes ilegales en busca de trabajo y mejores condiciones de vida es universal.

La Tierra es como una nave en forma de esfera que viaja por el espacio con un destino común. En esta Nave-Tierra, menos del 20% de la población viaja en primera clase, posee las principales riquezas materiales e intelectuales, consume más del 80% de las reservas disponibles para el viaje. Los otros pasajeros –más de 80%- viajan en la bodega destinada a la carga, y solo consumen menos del 20% de las reservas. Pasan frío, hambre, separaciones y mil necesidades y son expulsados de la nave por viajar ilegalmente en busca de trabajo. Son cada vez más los que preguntan por qué tienen que viajar escondidos en la bodega de la nave y muestran su indignación.

En nuestro mundo, el motivo único de la inversión es el provecho individual. Vende más y gana más el que ofrece el mejor producto al menor precio. La ley suprema del mercado determina pura y mecánicamente el interés de los capitales, el precio de las mercancías, de los servicios, de las ganancias y de los salarios; regula las relaciones laborales entre empresarios y trabajadores en una libre concurrencia sin límite alguno. El bienestar de los obreros y el cuidado al medio ambiente no son considerados dentro de la ecuación.

En un mundo económico concebido en esta forma, la ley del más fuerte encuentra plena justificación, y domina el terreno de las relaciones con los más débiles. Mientras riquezas incontables se acumulan en manos de pocos, las clases trabajadoras se encuentran en condiciones de creciente malestar: Salarios insuficientes o de hambre, condiciones de trabajo agotadoras sin ninguna consideración a la salud física, y mucho menos a la salud del medio ambiente, comunes en los países campeones: Los más poderosos. Ofrecen sus productos en el mercado con precios más bajos, más competitivos a costa de sacrificar el bienestar de los obreros.

Como consecuencia las inhumanas condiciones de trabajo generan una profunda insatisfacción entre los asalariados, además perseguidos por la sombra de su migración ilegal y el espectro de la deportación; factores que conducen a muchas familias a un proceso de desintegración que repercute en el rompimiento del tejido social.

Los sociólogos indican que no debe extrañarnos el hecho de la violencia en las principales capitales del mundo: Todas se rigen por la ley del más fuerte. Esto provoca el espíritu de protesta y rebeldía; con mayor frecuencia las teorías extremistas y terroristas se propagan en el planeta y proponen remedios peores que los males que supuestamente tratan de remediar.

La historia no miente: fotografías de enormes grúas y equipo pesado que se utilizaron en Francia en 2002 para desmantelar un campo de inmigrantes ilegales llamado ‘La Selva’ muestran en la red con toda su crudeza los efectos de la pobreza en el mundo. El gobierno francés desmanteló el campo en Calais asegurando que no era un campo de servicio humanitario, sino un lugar en que se realizaba el tráfico humano, y donde la gente era explotada. El gobierno francés declaró en ese momento que la ley de la selva no debía ser tolerada en Francia. Cientos de inmigrantes ilegales, muchos de ellos de Afganistán, se asentaban en La Selva con la esperanza de cruzar el Canal Inglés en busca de una vida mejor. Ahí se establecieron: la gran mayoría logró escapar de la policía.

La opinión pública coincide en que desmantelar los campos de inmigrantes ilegales no resuelve el problema, porque los inmigrantes ilegales sencillamente se establecen en algún otro lugar.

El problema de los indocumentados es enorme no sólo para Francia o para Estados Unidos, sino para todos los países del mundo. Es urgente encontrar la fórmula para que los gobiernos a nivel mundial proporcionen a sus ciudadanos los medios y las oportunidades de desarrollo a través de capacitación y empleos bien remunerados.

La conciencia crece en el mundo y exige transformaciones fundamentales: ya suenan los tambores de guerra: o nos salvamos todos dentro de un sistema de convivencia solidario y participativo en la nave-Tierra, o la haremos explotar y nos precipitaremos todos al abismo.

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05 Febrero 2017 04:00:00
Vecinos distantes
La inquietante y fundamental pregunta: ¿Qué es lo que Estados Unidos quiere de sus vecinos del Sur? es una incógnita. No ha sido contestada de fondo por ninguno de los políticos norteamericanos, demócratas o republicanos.

El Muro de Tortilla, bestseller norteamericano escrito por T. Boyle, publicado hace casi dos décadas, vuelve a ser dinamita en un momento histórico en que el sentimiento norteamericano antiinmigrante estalla y el péndulo político oscila con fuerza hacia la derecha.

T. Boyle maneja magistralmente el conflicto que surge del asentamiento de una pareja de indocumentados mexicanos, Cándido y América, que viven en una choza construida con palos y ramas cerca de un arroyo en el fondo del Cañón Topanga, en Los Ángeles, en el área de Malibu. El autor describe incidentes que demuestran el grado impresionante de aversión y desprecio de Delaney y Kyra a la pareja mexicana, cuya presencia devalúa las propiedades en el negocio de bienes raíces del que Kyra es representante en el área de Malibu, sector altamente cotizado.

Después de una descripción realista de lo que viven los indocumentados en Norteamérica, Boyle narra el día en que baja Delaney al fondo del cañón con un rifle para amenazar de muerte a los invasores. Se oscurece el cielo y una tormenta furiosa hace crecer el arroyo. Delaney casi muere ahogado, pero Cándido salva su vida. El libro no ofrece una moraleja: ‘Hacer el bien a quien te hace un mal’. El libro deja la conclusión al lector.

México vive hoy una realidad marcada por la violencia. La profanación diaria de su suelo por las amenazas del Presidente Trump se ha vuelto el pan nuestro de cada día; se ha instalado en el ánimo de los mexicanos de tal manera que la capacidad de manipular del nuevo presidente se ha vuelto enorme, y la red de noticias globales comunica nuestra desventura a todos los rincones del planeta.

Los medios de comunicación han invadido todos los espacios y todas las conversaciones, introduciéndose también en la intimidad de los hogares. Las amenazas del Presidente Trump sobre la construcción del muro han causado revuelo en el mundo entero.

¿Cuáles son las consecuencias para México? Este fenómeno afecta todos los ámbitos de la vida social: La cultura, la economía, las ciencias, la educación, el deporte, las artes y, sobre todo, a las familias latinas, de aquí y de allá, entre muchos otros aspectos. Afecta la vida entera de nuestro pueblo y el sentido religioso y ético de nuestras comunidades que buscan en el caos, infatigablemente, el rostro de Dios.


La realidad para los latinoamericanos se ha vuelto cada vez más opaca y compleja. Las personas necesitan información verídica, confiable, no rumores. Hoy miran con dolor y desconcierto una realidad que es gigantesca y difícil de interpretar. Los fragmentos dispersos de información no logran unificarse y se pierde el significado coherente de los acontecimientos. Cuando las personas reciben esta fragmentación y limitación suelen sentirse frustradas, ansiosas, angustiadas, impotentes. La realidad social resulta amenazante y, para no pocos, provoca sentimientos de impotencia al carecer de voz en los acontecimientos.

Hoy más que nunca los latinoamericanos necesitamos recuperar la dignidad y plenitud de vida. Requerimos que nos consuma el amor a la patria y a la familia para llevar al corazón de la cultura aquel sentido unitario y completo de la vida humana, que ni la ciencia, ni la política, ni la economía ni los medios de comunicación podrán proporcionar. Somos cuerpo y espíritu: nuestra cultura puede volver a encontrar su centro y su profundidad desde donde se pueda mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz de la razón y del compromiso social, dando a cada uno su sitio y su dimensión real.

Si tomamos como punto de referencia las estadísticas, advertiremos que casi el 90% de los habitantes de América Latina nos decimos cristianos. Pero, ¿realmente lo somos? Cristiano es aquél que evita que el mundo se descomponga, que los valores mueran, que la vida se destruya, que la familia se acabe. El cristiano se mezcla con las realidades del mundo: no está peleado con la política, ni con la economía, ni con los deportes. No está peleado con los medios masivos de comunicación. El cristiano se mete en el mundo conservando su identidad. Es valiente, no huye; no se asusta, pero sí ilumina la obscuridad de la adversidad, penetra en lo confuso y aterrador para buscar nuevos caminos de justicia y de paz. Con trato suave, delicado, exquisito, inteligente.

El camino, a pesar del laberinto de las circunstancias en que se desenvuelve, deberá conducir a una sensibilidad para el bien, y convertir con delicadeza la noche del abatimiento en día de fe, confianza y seguridad.

En el corazón y la vida de nuestro pueblo late aún un fuerte sentido de esperanza, no obstante las condiciones de vida que parecen ofuscar toda esperanza. Aún se escucha a las familias orar unidas: “Quédate con nosotros, Señor, porque atardece y el día ya ha declinado. Quédate con los más vulnerables, con los pobres y humildes, con nuestros niños y nuestros jóvenes, que son la esperanza y riqueza de nuestro continente”.

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29 Enero 2017 04:00:00
La soledad de Eva
La pintura muestra la cara de Eva entre manzanos cargados de fruto. Una paloma rodea la mitad de su rostro. El pico toca su frente.

Desde tiempos inmemoriales la paloma blanca simboliza la paz. ¿Por qué cubre la paloma amorosamente con sus alas el rostro de Eva? ¿Por qué con el pico toca su frente? Toca la frente de Eva porque ahí se encuentra el secreto de la paz.

La paloma cubre la mitad de su rostro, no todo. La mente de Eva está diseñada para promover la buena voluntad entre los hombres. Los pensamientos de Eva identifican los elementos de conflicto que empañan la felicidad en el mundo. Eva tiene la profundidad y la delicadeza de pensamiento para determinar en qué momento un bien se puede convertir en mal, y cómo un mal puede aprovecharse, y transformarse en un bien.

¿Por qué está triste Eva? Porque no ha tenido el valor ni la fuerza suficiente para contribuir con toda su alma a crear un mundo de paz. La paz social es el bienestar de la persona, su libre manera de pensar, sin amenaza alguna. La paz se sostiene en un Estado de Derecho que respete la dignidad de todas las personas, de todos los estratos sociales. Un Estado de Derecho tiene la responsabilidad de hacer respetar las leyes y de que éstas se cumplan para garantizar el bienestar en el país, a través de educar sobre justicia social y el respeto a la dignidad de cada ciudadano.

¿Cómo crear una sociedad pacífica y emprendedora? ¿Por qué es urgente educar sobre justicia social? La justicia social es darle a cada quién lo que le corresponde. La paz social en un país implica el disfrute de los derechos humanos, la integración social, el desarrollo y responsabilidad personal, factores que en la práctica permiten avanzar en crear una sociedad justa, pacífica y emprendedora. ¿Pero cómo? A través de la educación y los medios masivos de comunicación, ciertamente. Nada ayuda las series televisivas de moda en que presentan a un México saturado de droga, corrupción, desenfreno, violencia. Un país se desarrolla mejor en un ambiente de paz, de bien vivir, y necesita otro tipo de estímulos visuales para provocar el anhelo de una vida satisfactoria.

Gandhi decía: “No hay camino para llegar a la paz. La paz es el camino”.
La paz no se define por la ausencia de guerra o de conflictos sino por la presencia de la justicia social y el bienestar: la satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas y grupos sociales, tanto en sentido espiritual como material.

La paz es un proceso, algo que hay que construir: el bienestar de los ciudadanos no violentados por la pobreza y la miseria; la oportunidad de vivir una vida favorable para todos; el respeto a los derechos humanos; una sociedad democrática, libre de violencia. Una sociedad en que el poder de las balas no rijan el destino de la nación
Lo que ocurrió esta última semana es un hecho histórico que pudiera interpretarse como una declaración de guerra, pero se puede interpretar también como una oportunidad para que el pueblo mexicano desarrolle todas sus capacidades y todo su potencial -que es mucho- en beneficio de todos los mexicanos. Después de tantos años de violencia no se ha trabajado lo suficiente para crear la paz con nuestros vecinos. Se necesitan puentes para construir la paz, respeto y reconocimiento, no muros.

Una lágrima de la paloma de la paz rueda por la mejilla de Eva. Es la forma de pedirle a todas las mujeres del mundo que se comprometan a trabajar por la paz. No es necesario que desnuden su cuerpo en multimedia para hacer este trabajo tan delicado, sólo que desnuden su alma de todo aquello que les estorbe para educar en la paz, tanto en el hogar, como en los centros de trabajo, en los medios y en el gobierno.

Otra lágrima de la paloma rueda por el rostro de Eva: le pide que contribuya eficazmente a la reconciliación de intereses entre las naciones, elemento indispensable para crear un mundo de paz.

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22 Enero 2017 04:00:00
¿Cuál es nuestro ideal de patria?
Cuando una nación padece las consecuencias de los errores cometidos durante muchos años en su administración y en su política, los habitantes ponen la esperanza en un cambio. Sin embargo, el cambio exige agallas y constancia de los que desean llevarlo a cabo. Son muchas las personas que desean el cambio, pero no están dispuestas a soportar los grandes compromisos y privaciones que deben precederle.

Toda renovación exige un balance de los aciertos y de los errores incurridos en el pasado; los aciertos para reconocerlos, festejarlos, y analizar los factores que contribuyeron a hacerlos posible; y los errores, para estudiarlos a conciencia, enmendarlos, y evitarlos en el futuro.

La renovación de un pueblo comienza nutriendo la mente de sus habitantes con ideas, opiniones y datos que fomenten una estructura de pensamiento basada en la justicia social y el bien común. Esta lluvia positiva de ideas va penetrando poco a poco, hasta llegar a tocar las fibras más profundas del corazón y de la mente de sus habitantes. Así nace la voluntad de sostenerse sobre los propios pies, y enfrentar las dificultades. Lo arduo de la tarea no importa, es inmaterial, lo que importa es estar convencido de que es posible superar los obstáculos y llegar a la meta. Esta actitud positiva de lucha produce el clima propicio para el cambio.

La diferencia en alcanzar el éxito o el fracaso está en que cuando fracasamos, fijamos toda nuestra atención en los obstáculos, y cuando triunfamos, nuestra energía se canaliza hacia el logro del objetivo. El concentrar nuestra atención en los obstáculos, provoca un desánimo generalizado, mientras la visión mental de un futuro luminoso permite que nos sobrepongamos a las dificultades de nuestra condición presente. Si nos proponemos a construir un país educado, próspero y justo, desarrollaremos suficiente convicción e ímpetu para alcanzarlo. Porque sólo cuando cambian los individuos, cambian las naciones. Debemos reconocer que evadimos nuestro compromiso personal con nuestra patria. Olvidamos amar a nuestro México y a menudo lo denigramos. No hemos aprendido a decir con orgullo: “Hecho en México, por mexicanos”.

¿Deseamos construir un sistema de gobierno más eficiente? ¿Un sistema que logre producir en el país la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política?

Se puede entender el bien común como la suma de las condiciones de la vida social que permita a los individuos dar forma libremente a sus vidas. No hablamos aquí de unas condiciones mínimas de desarrollo; el Bien Común abarca el conjunto de aquellas condiciones de la vida social con las cuales los individuos, las familias y las asociaciones puedan lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección. El Bien Común deberá estar siempre orientado hacia el progreso de las personas -lo material forma parte de la integridad del desarrollo humano- por ello, el orden social y su progreso deben subordinarse al bien de las personas y no al contrario. Este orden tiene por base la justicia social: Dar a cada quién lo que le corresponde.

Hoy es el momento exacto para determinar de una vez por todas cuál es el ideal de patria por el que dieron su vida nuestros héroes y cuál es en la actualidad el mejor método para lograrlo sin derramamiento de sangre.

Urge un cambio planificado en todas las estructuras, y eso exige la transformación de los individuos, conciencias y corazones. La renovación requiere un cambio de actitud y de conducta de todo un pueblo, y una cuidadosa planeación para obtenerlo. El proyecto de crear la sociedad justa y digna que todos merecemos es un ideal exageradamente ambicioso, pero por ser tan grande, exige una gran energía cerebral y un enorme entusiasmo de cada uno de los mexicanos.

El cambio que todos deseamos requiere una revolución pacífica, una revolución silenciosa y profunda en el sistema de pensamiento que inicie en los hogares, en las aulas, organizaciones, instituciones. ¿Qué se quiere cambiar? ¿Por qué? ¿Cómo y cuándo?

El cambio requiere que los ciudadanos estemos realmente convencidos de que es necesario el cambio, y que el cambio es posible. Después, determinar qué se quiere cambiar, por qué, cómo, cuándo, y dónde. Y por último, lograr la participación de un buen número de ciudadanos en el proceso de cambio.

Y tenemos prisa.

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15 Enero 2017 04:00:00
Salimos a flote o nos hundimos
Cambios trascendentales se están operando en nuestra patria y exigen un trabajo en equipo de excelencia: Son demasiados los aspectos que se deberán considerar, y dicen por ahí que varias cabezas piensan mejor que una. El problema radica en que las personas en nuestro gobierno no están acostumbradas a las tareas realizadas en equipo: Sólo una manda y las demás obedecen. El momento reclama un cambio de fondo; pasar del individualismo al trabajo multidisciplinario. Esto sólo es posible en los equipos en un clima de respeto a las ideas, datos, y opiniones de los miembros que lo conforman.

La historia de México habla de la dificultad de trabajar en equipo. Hay quienes dicen que esta dificultad se debe a que nuestro pueblo trae en sus raíces la semilla de un sentimiento de inferioridad que se remonta a la época de la Conquista. Aseguran que la conquista de México no fue obra sólo de los reyes católicos que pretendían la evangelización de los indígenas, sino que más bien fue una hazaña de aventureros que obraron por cuenta propia. Tal vez nuestro destino como nación fuese otro si los conquistadores hubieran actuado como lo hicieron con los pueblos que conquistaron en Europa: incorporando a la cultura española la riqueza de la cultura del pueblo conquistado.

Sin embargo, los reyes católicos estaban demasiado lejos para supervisar la obra de evangelización que pretendían, y los conquistadores, soldados sin capacidad para apreciar la cultura indígena, en su mayoría aventureros con sed de posesiones, explotaron sin misericordia a la raza vencida.

La historia dice que la Conquista fue posible más en virtud de la visión del mundo indígena y de sus creencias que en función de las virtudes militares y estratégicas del conquistador. Cuando el mundo indígena se dio cuenta que los conquistadores no eran ni amenaza ni esperanza, era ya demasiado tarde. El indígena sintió sobre sí la destrucción del mundo de sus ideas, y nadie se tomó el tiempo ni tuvo interés en ayudarlo a asumir los nuevos valores, sino que éstos pretendieron serle impuestos.

El trauma de la Conquista provocó en el conquistado un mecanismo de defensa: la desconfianza. Fueron heroicos los esfuerzos posteriores de los frailes evangelizadores al tratar de llevar un mensaje de paz y de amor al pueblo conquistado; inútiles, en su mayoría. El daño estaba hecho: el indígena había sido objeto de demasiada brutalidad y barbarie como para creer en la buena nueva del Evangelio. La desconfianza estaba profundamente arraigada en su ser.

La mayor parte de los mestizos nacieron como consecuencia de posesiones violentas y sádicas de las mujeres nativas, bajo el estigma del desamparo y del abandono paterno. El sentirse superior frente a las mujeres en plan de grandes señores se remonta a esta época. La generalización del vocablo ‘viejas’, para designar a las mujeres, es una de tantas pruebas de la desvalorización del sexo femenino en la cultura occidental; inclusive en la actualidad este sentimiento matiza aún muchos de los aspectos de la relación humana dentro del matrimonio mexicano. No debe extrañarnos que una relación de esta naturaleza engendre hijos, aún en nuestros días, con muchas actitudes negativas ante la vida. La condición desvalorizada de la madre, y su sentimiento de frustración al serle negada la participación y beneficios sociales que le permitan desarrollar todo su potencial de persona, contribuyen a formar hijos con muy poca alegría de vivir y muy poco espíritu de iniciativa y superación.

El patrón se ha repetido, generación tras generación, perpetuando el machismo con todas sus funestas consecuencias. El machismo está presente en todos los grupos humanos, aún entre personas del mismo género o jerarquía: El dominador y el dominado. Es una actitud cultural. Y los equipos de trabajo sólo se pueden dar entre iguales.

Advierte la psicología que el machismo impide desarrollar la autoestima, elemento básico para todo trabajo en equipo. Este problema se engendra en el primer grupo humano: La familia. Sin autoestima es difícil que la persona aporte ideas, opiniones, puntos de vista, de tal manera que sea escuchada, comprendida y sea capaz de persuadir a los demás. Es difícil que lo haga aún cuando esté segura del valor de sus aportaciones. Su desvalorización inconsciente le impide aceptar una crítica constructiva; su sentimiento apaga la luz de la inteligencia y rechaza todo intento de superación.

Es casi imposible integrar un equipo en el cual los miembros se dejan llevar por sentimientos negativos, perdiendo la orientación de la tarea. Surgen conflictos personales y no se logra el objetivo. Esta situación se observa tanto en la familia, como en el centro de trabajo; y aún ocurre en el gabinete presidencial.

La transformación de un trabajo individual a un trabajo colectivo, destaca la importancia de las relaciones humanas. Los cambios que la modernización y el tratar de practicar la democracia traen consigo exigen modificar actitudes, reaprender comportamientos e incrementar nuestra estima personal. Democracia y equipos de trabajo van de la mano.

¿Salimos a flote o nos hundimos? El conocimiento de nuestros antecedentes históricos nos permitirá identificar la fuente de muchos conflictos. El decidirnos a arrancarlos de raíz, marcará el inicio de nuestro verdadero desarrollo como nación.
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08 Enero 2017 04:00:00
La cara del hambre
La prensa internacional ha cubierto con toda fidelidad la cara del hambre en México. La fotografía muestra a todo color a una joven mujer que lleva a su pequeño hijo atado con un rebozo a su espalda. Es uno de tantos niños indígenas que permanecen sujetos a la espalda de la madre durante tres o cuatro años porque sus piernas son demasiado débiles para sostenerlo. Los niños desnutridos de las regiones montañosas nacen en total desventaja: Desheredados de la tierra. El pequeño observa directamente a la cámara y sus enormes ojos parecen preguntar ¿Por qué?

Una de las paradojas más lacerantes es la que viven los indígenas chiapanecos. Chiapas es uno de los estados más ricos de la República y, a la vez, es la cuna más pobre y marginada del subdesarrollo. Chiapas es la principal productora de energía eléctrica en el país, cuenta con uno de los depósitos de petróleo y gas más importantes, maderas finas de cedro y caoba, vastos recursos minerales, de flora y de fauna: La envidia del Primer Mundo. Y, sin embargo, no hay luz en las chozas de la montaña, no hay gas en sus estufas, no hay leche en polvo para alimentar a los niños, ni vacunas para prevenir las enfermedades tercermundistas: Sarampión, tosferina, dengue, cólera, tifoidea, tuétanos, paludismo.

Pero sobre todo, el hambre. Según reportes de la Organización Mundial de la Salud, la desnutrición es el origen de la mayoría de los disturbios mentales que padecen más de 500 millones de personas en todo el mundo. En los países pobres existen más de 100 millones de mujeres que corren el riesgo de generar hijos con problemas mentales por insuficiencias registradas en el sistema nervioso a causa de la desnutrición. Es de cuatro a ocho veces más alta la incidencia de problemas psicológicos en los niños que padecen hambre.

El hambre cala los huesos. El hambre esclaviza. El diccionario define la palabra esclavo como la persona que está bajo el dominio de otra y carece de libertad. Otra definición dice que esclavo es aquel que está sometido a pasiones o estados mentales que lo privan de libertad. El paternalismo es una forma disfrazada de esclavitud. Obliga al hombre a extender la mano para recibir el “apoyo” del benefactor y crea un estado de dependencia que lo paraliza, le impide utilizar sus propios pies. Dicen por ahí que ayuda que no es necesaria, estorba. El paternalismo propicia un estado de cosas en que cada vez las personas están más necesitadas de ayuda, y cada vez tienen que extender más la mano para pedir. El paternalismo esclaviza de una manera sutil.

El daño psicológico del paternalismo es muy grave. Hace esclavos aún a los que viven en un país libre. La esclavitud psicológica genera fuerzas destructivas en los individuos, que se manifiestan en odio, desesperanza, frustración, prejuicios y resentimientos. Estas fuerzas destructivas desintegran interiormente a las personas, privándolas de sus facultades y de su estima propia. No desarrollan sus recursos. La iniciativa creadora de cada persona se convierte en desesperada pasividad. Y luego en violencia.

La solución es obvia: el retraso económico y cultural de las comunidades marginadas exige una fuerte inversión en educación y en la infraestructura necesaria para incorporarla a un plan de desarrollo nacional debidamente planeado y organizado. La educación es imprescindible; es la base para que los seres humanos utilicen sus capacidades, desarrollen sus talentos y tengan la oportunidad de una vida mejor.

En un país no existe tal desarrollo si se trata de acumular riquezas, bienes y servicios para unos cuantos a costa del subdesarrollo de muchos. El desarrollo armónico es el nuevo nombre de la paz.

Mientras tanto, en lo más recóndito de la montaña, allá donde el tiempo es hambre y el espacio es frío, continúan atados a las espaldas de las madres que trabajan los niños que han perdido la urgencia de ser. Los pequeños que no distinguen si lo que ilumina el cielo son luciérnagas, estrellas o el estallido de una granada.
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24 Diciembre 2016 04:00:00
No había lugar para ellos
Sostienen los historiadores que las razones por las que Jesús de Nazaret nació en una gruta debieron ser para mostrar a la humanidad que los grandes acontecimientos se dan entre grandes dificultades.

En aquellos tiempos todo parto era un eventual peligro de muerte. María, muy cerca del momento de dar a luz, acompañó a José, su esposo, en un penoso recorrido de nueve días. Habíase publicado un edicto del emperador César Augusto ordenando que se hiciera un censo de todo el imperio romano. Todos los súbditos debían empadronarse en su propia ciudad. José era de la casa del Rey David, motivo por el que debía empadronarse en Belén.

Nazaret dista de Belén más de 150 kilómetros. Los caminos no estaban aún trazados; eran malos y apenas transitables para las caravanas de asnos y camellos. Los jóvenes esposos debieron contar con un asno para transportar lo indispensable. Debieron dormir en lugares públicos de reposo junto a los caminos, tendiéndose en tierra como los demás viajeros, entre camellos y burros.

Lucas dice que cuando llegaron a Belén “no había lugar para ellos en la hospedería”. Por aquel entonces las hospederías eran recintos sin techar, circundados por un alto muro, con una sola puerta. Las bestias quedaban en el centro al aire libre, y los viajeros bajo los porches o entre los animales.

No, no hay lugar para ellos: Se asoman al lugar donde aposentan las caravanas y, al presenciar aquella barahúnda de gritos, hombres y bestias, saben que ese no es el lugar adecuado para que nazca el Salvador. La delicadeza, dignidad y pudor de la joven María le impide experimentar el momento supremo de dar a luz ante las miradas curiosas de los viajeros.

La hospedería es la última posibilidad de refugio: Han llamado a las puertas de amigos, parientes y conocidos. Sus puertas están cerradas. Todas las circunstancias contra ellos.

María vence el temor que siente toda mujer que va a ser madre, y junto a José, emprende una peregrinación monte arriba, en busca de un lugar para dar a luz. Sostiene a los jóvenes esposos un espíritu indestructible que ni las condiciones más adversas, ni la emergencia de vida o muerte que se aproxima logra quebrantar.

Sostienen los historiadores que todo el mensaje de Jesús se hubiera perdido si hubiera nacido en la magnificencia de un palacio. Coinciden en que la cueva tiene un profundo significado: La entrada es muy baja y no se pasa sin agachar la cabeza. Belén, en sí, es la universidad de la vida para toda persona que desee conocer al Salvador. A Jesús sólo se le conoce al dejar de lado la soberbia para arrodillarse frente a él.

Dice la tradición que los primeros en conocer a Jesús de Nazaret fueron unos humildes pastores. ¿Señal de ausencia total de soberbia? El Salvador es un Niño envuelto en simples pañales, recostado entre las pajas. Los pastores se arrodillan en torno al pesebre que parece estar envuelto en el sortilegio de los rayos de plata de la luna, y las pajas despiden una luminosidad tan radiante como el oro de los rayos del sol. La tierra viste de blanco con sus mejores galas de encaje y pureza de nieve. El recién nacido se ha ubicado en el centro natural del universo.

Días después llegan los Reyes Magos, máximos representantes de la ciencia y de la sabiduría de su tiempo. La estrella los conduce al lugar donde ha nacido el Mesías. Es enorme su curiosidad por saber cuál ha sido el pueblo elegido para que de él naciera el Salvador.

Los Reyes Magos jamás habían presenciado un nacimiento que lograra integrar todos los elementos de la naturaleza en armonía, como el que se dio en ese humilde establo. Para ellos significa una invitación a todos los seres de la tierra a una convivencia fraterna. Tanto los pastores como los Reyes se rinden de amor a los pies de aquel Niño.

Los distinguidos visitantes intuyen que los costosos regalos que portan están fuera de lugar en ese recinto sagrado. En su sabiduría advierten que el Reino de Dios es una dimensión totalmente nueva: Jamás será de poder ni de materia, sino una realidad espiritual que desencadenará para siempre la buena voluntad entre los seres humanos de todas las naciones, razas y credos.

Belén fue, y sigue siendo, una invitación a todos los seres de la tierra a una convivencia fraterna.

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18 Diciembre 2016 04:00:00
México, ponte de pie
México, patria mía, te vistes de luto por esos jóvenes que soñaban con una vida mejor en un país extranjero y hoy regresan derrotados. Muchos diarios y noticieros televisivos del mundo te juzgan como una nación fallida, pero no eres una nación fallida, no, no; eres un país que pelea contra el enemigo: el narcotráfico y la corrupción.

No eres una nación fallida, no, eres un país que lucha contra las fuerzas del mal. México, ponte de pie, eres un país generoso, magnánimo, alegre, dicharachero que le gusta reír, cantar, bailar, sólo que hoy las reglas han cambiado. Pusiste tu esperanza y tu futuro en un país ajeno.

México, ponte de pie, no te arrodilles ante el mal que se ha infiltrado en tus filas. Esta lucha por erradicar los males que te aquejan no debe ser con balas, sino con determinación masiva, educación excelente, trabajo digno bien remunerado, recursos bien administrados. El dinero fácil de los enervantes trae violencia, crueldad, odio, malestar perpetuo, sobresalto, miedo, inestabilidad. Acaba con la bondad, la confianza, el entusiasmo, la alegría de tu gente. Contamina tu suelo con pólvora, lo mancha de sangre inocente.

México, tienes múltiples recursos naturales, eres el cuerno de la abundancia, tus hijos son gente buena. Tu bandera tricolor ondea bajo el sol recordándole al mundo tu orgullo de raza. Ya basta a la impunidad, a la corrupción, a los arreglos por debajo de la mesa en lo oscurito de nuestros gobernantes. Un alto a violencia, a la falta de seguridad. El país está inmerso en una sensación de desamparo.

Mario Benedetti decía: “No te rindas, por favor no cedas aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento”.
México, Esta es la hora. Recuerda lo que dijo Jorge Wagensberg: Las mentiras se construyen, las verdades se descubren. Hazme llorar con la verdad para que no me destruyas con la mentira.

El pesimismo ante los acontecimientos violentos que presenciamos desencadena sentimientos de descontento que conducen a una mayor insatisfacción de vida. Nuestros sentimientos determinan -en última instancia- la calidad del trabajo que realizamos. Si lo que hacemos lo desarrollamos en forma negativa, con apatía, con desánimo y con una total falta de creatividad, difícilmente lograremos un nivel de excelencia. Estamos derrotados antes de empezar; condenados a realizar trabajos repetitivos, de nula iniciativa y satisfacción personal, de total subordinación y dependencia; trabajos de mala calidad. Y los sentimientos inconscientes de dependencia tienen frecuentemente por resultado la hostilidad abierta o encubierta a la persona de la que se depende.

México tenemos los recursos naturales y los cerebros que muchos países del planeta envidian. Nadie se explica por qué millones de mexicanos están sumidos en la pobreza y menos el que hayan sido educados para vivir con la mano extendida, parados en fila, esperando la próxima dádiva del próximo político. El cambio requiere una revolución pacífica, una revolución silenciosa y profunda en el sistema de pensamiento que inicie en los hogares, en las aulas, organizaciones, instituciones. Necesitamos un cambio planificado en todas las estructuras, y eso requiere la transformación de los individuos, de sus conciencias y corazones.

México, el perseguir el “sueño americano” se convirtió en pesadilla. El poner la esperanza en otro país que no es el nuestro es evadir nuestro compromiso personal con nuestra patria. Olvidamos amarte y a menudo te denigramos. No hemos aprendido a decir con orgullo: “Hecho en México, por mexicanos”. Mexicanos bien remunerados.

La visión mental de un futuro luminoso hará que nos sobrepongamos a los obstáculos de nuestra condición presente. El proyecto de crear la sociedad justa y digna que todos merecemos es una idea exageradamente ambiciosa, pero por ser tan grande, exige una gran energía de cada uno de los mexicanos. Y sí, México, tenemos prisa.

Dice un proverbio japonés: “Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave”. Un proverbio mexicano dice: “La vida es un laberinto. Solo los iluminados conocen la salida”. Siempre habrá alguien que arroje un vidrio roto sobre la playa, pero a la vez, siempre habrá alguien que se agache a recogerlo.

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11 Diciembre 2016 04:00:00
Los Sonidos de la Tierra
Enormes camiones descargan basura en un barrio de los alrededores de Cateura, Paraguay, uno de los barrios más pobres de Latinoamérica que subsiste reciclando basura. El mundo genera un billón de toneladas de desechos al año; los que viven con la basura y de ella son los pobres, como la gente de Cateura. Y ahí transforman la basura en belleza.

Fabio Chávez, maestro de música, era feliz al escuchar a un niño tocar el violín que le prestaba en las clases gratuitas de música. ¿Cómo fabricar uno para él? Un violín cuesta más que una casa. ¿Con qué recursos? Con basura reciclada: Tambos vacíos de aceite, pedazos de madera, partes de tubos de cobre, cucharas como clavijas, tenedores para estirar las cuerdas, botones, monedas, candados… El maestro, los pepenadores y un grupo de chicos del barrio empezaron a crear instrumentos musicales de objetos tirados a la basura.

Se construyó el primer violín. El maestro Fabio Chávez sintió mariposas en el estómago al escuchar por primera vez al niño tocar el instrumento hecho con basura. Después 5 violines más para 50 solicitantes. Los padres de familia, pepenadores, se interesaron en ayudar a construir con objetos de desecho los instrumentos musicales para el resto de los niños y jóvenes: Violines, chelos, flautas, tambores. Así nació una comunidad productiva, creativa y alegre.

En Cateura las familias reciclan la basura y la venden para sobrevivir; no desechan la basura así como así, ni a las personas. Separan con cuidado aquello que les servirá en el proyecto del barrio y lo donan para fabricar instrumentos musicales. El hacer arte juntos se ha convertido en un disparador social. Chicos que antes consumían drogas hoy trabajan en el taller del maestro y aprenden a tocar el violín y la flauta. Algunos vierten lágrimas de emoción: No se compara volar con drogas que volar tan alto con la música hasta tocar el cielo.

La basura puede cambiar una vida, y esa vida puede cambiar muchas más. ‘Melodía de la Basura’ lleva en sí una filosofía de barrio: El replanteamiento del valor de la propia vida con los que tienen todo, pero les falta lo esencial, el gozo del alma. Los acordes de los pequeños músicos de pie, descalzos, sobre los charcos de la calle sin pavimento, estremece. Escuchar la Serenata Nocturna de Mozart y la Primavera de Vivaldi fluyendo de esos toscos instrumentos toca profundamente lo más íntimo de las personas y sí, en efecto, fluyen también las lágrimas. Así nació la idea de crear ‘Sonidos de la Tierra’ con objetos reciclables, una orquesta integrada por los chicos del barrio de pepenadores de Cateura, dirigida por el maestro Luis Szarán que sus asombrosas interpretaciones han tenido tanto éxito que hoy se encuentra de gira en América Latina, Europa y Estados Unidos.

Landfill Harmonica. Su lema es: “El mundo nos envía basura y nosotros regresamos música”.

La música es un puente que une dos mundos diferentes, pero no irreconciliables.

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04 Diciembre 2016 04:00:00
Anorexia afectiva
Las modelos de portada son tan frágiles y huesudas que dan la impresión de estar a punto de romperse en mil pedazos. Si hace algunas décadas hubo protestas vehementes por la ‘flaquencia’ de la famosa modelo Twiggy, hoy las nuevas modelos son de una esbeltez aún más dramática: Su aspecto es francamente decadente.

El idealizar la muñeca ‘Barbie’ como el modelo de figura femenina fomentó en muchas mujeres cierto desprecio por su propio cuerpo: Muy pocas jóvenes de la vida real poseen una estatura de 1.75 mts., un peso de 45 kgs. y las proporciones de la Barbie. Gracias a los medios y la publicidad, tenemos el concepto de que un cuerpo perfecto femenino es aquél que luce extremadamente delgado, lo cual ha originado en millones de adolescentes del mundo el padecer trastornos alimenticios.

Espigadas modelos de 15 años sufren los estragos de la anorexia: se ejercitan hasta la extenuación total y se abstienen de comer al grado de casi morir de hambre. A pesar de su figuras exageradamente estilizada, las chicas se sienten y se ven a sí mismas obesas. Otras padecen bulimia, desorden que las lleva a ingerir una cantidad exagerada de alimentos y a padecer de gran culpabilidad y repulsión al aumento de peso que las obliga a devolver los alimentos lo más pronto posible. Sus vidas se convierten en una pasión por comer y correr a vomitar a escondidas. Tanto la anorexia como la bulimia se relacionan con problemas psicológicos de baja estima.

¿Baja estima en chicas hermosas del Primer Mundo? Los críticos sostienen que en una sociedad que mide el valor de la mujer por su belleza física, las chicas que han crecido con una falta de seguridad personal reciben un verdadero bombardeo cultural que influye en bajar peligrosamente su nivel de autoestima. Son pocas las que logran ese ‘look’ y muchas las que lo intentan y fracasan. La anorexia y la bulimia se han convertido en dos de los problemas más fuertes del sector salud a nivel internacional: la tasa de muerte en todo el planeta a causa de alguna de estas enfermedades representa el ocho por ciento del total de decesos ocurridos en todo el año.

El Centro de Desórdenes Alimenticios de Estocolmo denunció que varios cazatalentos del mundo del modelaje se acercan a las adolescentes que padecen delgadez extrema –muchas de ellas en silla de ruedas pues no tienen la suficiente fuerza para mantenerse de pie– las abordan cuando las chicas salen de consulta y les proponen integrarse a una agencia de modelos. ¡Reciben halagos por su delgadez y una oferta de trabajo!

En un momento privilegiado en la historia en que la mujer ha probado su valor en la sociedad y en las distintas profesiones, los multimedios y el arte moderno se empeñan en representar a jóvenes famélicas, débiles, de mirada vacía. Canciones, películas, teatro, revistas y libros proyectan a la adolescente degradada por sus adversarios: víctima pasiva del mal trato, abuso y violación, en total indefensión.

Es de alto riesgo el circular imágenes de niñas como víctimas impotentes. Los críticos del arte moderno apuntan que la cultura popular tiene el poder de reflejar actitudes tanto como el de crearlas. Una cultura que dice a las chicas que son y serán irremediablemente víctimas de la sociedad, no es mejor que aquella que las representa como objetos sexuales. Psiquiatras y psicólogos advierten que los análisis no dejan duda: El principal criminal es la Anorexia Afectiva. ¿Qué es eso? Preguntamos. La anorexia afectiva adelgaza el corazón, demacra el alma y oxida los músculos que hacen sonreír. No existe medicina probada ni posible curación descubierta. A nadie le interesa encontrar la cura y los investigadores nada tienen que decir al respecto. La madre calla, los amigos lo saben, la gente lo ve, pero los promotores de la moda tienen la palabra.

Mary Pipher, autora del libro La Resurrección de Ofelia, habla sobre cómo rescatar el alma de las jóvenes adolescentes. Sostiene que las chicas están en apuros: el sufrimiento es extremo y universal. La presente obsesión de la anorexia y la bulimia obedece en parte a la glorificación de la joven esquelética y larguirucha que aparece en los desfiles de moda y en la portada de las revistas, así como en diversas manifestaciones de arte moderno.

El arte es importante para el espíritu y una sociedad sin arte es una sociedad sin alma. El sentido de belleza femenina ha sido modificado por el arte moderno. El verdadero arte a través de la historia siempre ha sido fuente de inspiración y siempre será poderoso: influye fuertemente en los sentidos y en el intelecto. Sin embargo, su fuerza subliminal puede inspirar o destruir.

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27 Noviembre 2016 04:00:00
Dile no
El narcotráfico no conoce fronteras: Desestabiliza no sólo a los países en vías de desarrollo, sino a las más grandes potencias del mundo. La drogadicción extiende sus tentáculos y amenaza asfixiar a individuos y gobiernos.

Los expertos aseguran que la guerra contra las drogas no terminará nunca porque mientras haya consumidores, siempre habrá oferta: Es un negocio “noble”. El problema de los estupefacientes es de proporciones gigantescas. La droga, a pesar de innumerables leyes, se produce, se consume y se distribuye en todas las formas posibles, tanto en el vientre de bebés sacrificados para ese propósito, como en pequeños ladrillos que llegan a puerto arrastrados por las olas del mar.

Lo que rifa en la actualidad es el placer, la diversión, el juego, la frivolidad. No hay lugar para las metas ni las responsabilidades. Se promueve el elixir del momento. Se estila vivir como desarraigado flotando en el presente sin lazos de continuidad: El momento fugaz. Las dificultades y los problemas de la vida diaria no se resuelven, se evitan o se escapa de contrariedades y obstáculos con la fuga al paraíso de las drogas. Las drogas han creado un reino de lo instintivo y pasional: El eclipse de la razón y la hora de los ‘feelings’. ¿Quiénes promueven este estilo de vida?

El enorme conflicto de las drogas estremece a miles de millones de hogares en el mundo. Desgarra el alma ver el dolor de los padres cuyo hijo o hija es adicto a las drogas. Los padres se cuestionan qué hicieron mal en la crianza del hijo. Se culpan por haberle fallado en alguna forma y no saben cuál. El hijo, más allá de la razón, en el mundo alucinante y cruel de los estupefacientes, no alcanza a ver las consecuencias nefastas de tan terrible hábito y se cuestiona por qué es tan incomprendido por sus padres.

Es un reto gigantesco eliminar la producción de drogas cuando aún los árboles de los bosques nacionales son mudos testigos de sembradíos de estupefacientes, y las cocheras de las casas más respetables de la ciudad son convertidas en laboratorios clandestinos para procesarlas.

Diferentes grupos en Estados Unidos se han organizado para combatir la drogadicción. Un grupo de médicos del comité especial de la Academia Nacional de Ciencias exigió al gobierno estadounidense apoyo para desarrollar medicamentos antidrogas. Sin embargo, otros grupos se oponen a que el gobierno norteamericano destine fondos para la investigación de substancias que combatan la adicción. Preguntan: ¿Por qué no combatir la drogadicción de raíz? Argumentan que en los hogares debe iniciarse la guerra contra las drogas. Sugieren programas para padres de familia y maestros para evitar que niños y adolescentes sean atrapados por la drogadicción.

Otro grupo propone interrumpir el suministro de drogas a través de la Fuerza Armada Norteamericana. Pero, ¿cuánto equipo y personal se requiere para patrullar 12,000 millas de costa, con más de 88,000 millas de plataforma submarina, 5,500 millas de frontera norte con Canadá y casi 2,000 millas de frontera con México?

La guerra contra las drogas va a durar muchos años. No es como las guerras ‘normales’ en que se movilizan recursos, se lucha contra el enemigo de frente para lograr la victoria. La guerra contra las drogas será larga porque no contamos en nuestras sociedades actuales con suficientes valores y convicciones que son los recursos indispensables para ganarla. Esta es una guerra sin fronteras.

Pequeños grupos poderosos amasan cuantiosas e incalculables fortunas a costa de todos los habitantes del planeta. Para hacerles la guerra a los poderosos de la droga es necesario que todos los ciudadanos del mundo nos demos a la tarea de participar en el trabajo de desarrollar en los niños y jóvenes los valores que les permitan decir no a las drogas. En un momento en que la unidad familiar tradicional se resquebraja y el fomento de los valores morales en el hogar y en la escuela se marchita, es urgente abrir las consciencias y llegar a los corazones y las mentes de las nuevas generaciones utilizando los poderosos recursos de cine, prensa, radio, internet, televisión. Amor, dedicación, paciencia, ternura: Las agarraderas que los sostengan en momentos de peligro y de intensa crisis. Decir no a las drogas no es cuestión de leyes ni de fuerza, es de convicción personal.

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20 Noviembre 2016 04:00:00
El sueño americano
La contradicción norteamericana es ser a la vez imperio y democracia. ¿Puede una sociedad vivir en libertad en un círculo de producción, consumo y placer, sin atender la responsabilidad social? ‘El sueño americano’ se ha convertido en pesadilla, particularmente para los inmigrantes.

Norteamérica ha sido el ideal de todos aquellos que llegan a Estados Unidos en avión, buque, bote, autobús, vagón, cajuela o a nado. El sueño de aquellos que en sus países de origen han sido oprimidos en lo político, económico o religioso. Sin embargo la historia habla de que en los seres humanos la experiencia de libertad, inclusive en Norteamérica –el ‘Jardín del Edén’– la libertad ha sido elusiva. Tan esquiva y efímera como un globo en un día de tormenta.

La idea de plasmar el ideal de libertad en algo sólido y tangible hubo de esperar 52 años para materializarse en un monumento de 93 Mts. en el puerto de Nueva York. La historia narra que Bartholdi transitaba por las calles de París en 1834 cuando Napoleón Bonaparte derrocó a la Segunda República. Un grupo de republicanos había levantado una barricada. Al anochecer, una valerosa joven con una antorcha en la mano salvó la barrera mientras gritaba: “¡Adelante!”. Los soldados bonapartistas abrieron fuego sobre ella. La estremecedora escena de la joven que ofrendó su vida quedó tatuada en el espíritu de Bartholdi. Desde entonces la bella desconocida armada con una antorcha se convirtió para el escultor en el símbolo de libertad.

Las ideas suelen permanecer en semilla por muchos años antes de germinar. Francia deseaba ofrecer un homenaje espectacular a Estados Unidos en ocasión del primer centenario de su independencia. En 1865 Bartholdi propuso el diseño de la Estatua de la Libertad, y su talento de escultor para realizarlo.

Viajó a Estados Unidos para ver con sus propios ojos la democracia. Cuando el buque entraba al puerto de Nueva York en la tenue luz del alba, Bartholdi se sintió inspirado por la vista espectacular del puerto e intuyó que ese era el lugar donde el colosal monumento a la libertad irradiaría su luz sobre ambos continentes. El sueño de Bartholdi era persuadir a la humanidad de la excelencia del gobierno basado en la voluntad popular. Nunca imaginó que 100 años después, la Unión Americana sería un imperio y sus más ligeros movimientos estremecerían al mundo entero.

La sociedad norteamericana, tierra de inmigrantes, fue fundada con el fin de realizar pacífica y libremente los fines privados del individuo. Y, aunque muchos intelectuales conservan la claridad racional y la pureza de corazón de los fundadores de la democracia, ciertos grupos políticos y corporaciones poderosas han substituido la dominación de los estados totalitarios de antaño por la de sus intereses particulares irresponsables motivados por la avaricia. Norteamérica hoy padece los males y los vicios no de la tiranía, sino los de la libertad. Anestesiada por décadas de prosperidad y cegada por el culto al progreso desenfrenado, se empeña en no ver el deterioro de calidad de vida de su gente, y la gran mancha de pobreza y contaminación que se extiende más allá de sus fronteras.

El publicista norteamericano Michael Levine declaró a Los Angeles Times: “La libertad y la responsabilidad son como un sube y baja. Nuestra sociedad está en caos porque la libertad pesa más que la responsabilidad”.

En 1993 Levine propuso la construcción del Monumento a la Responsabilidad en el puerto de Los Ángeles, con un costo aproximado de 10 millones de dólares que debería salir de los bolsillos de los estadounidenses. La propuesta no ha pegado hasta nuestros días. Nadie se ha enamorado de la idea de la responsabilidad. “¡Diablos! Nadie quiere asumir la responsabilidad personal de sus acciones, y menos aún hacerle una estatua.” La responsabilidad es aburrida, mientras que el abuso de libertad es puro gozo y diversión. Mientras dura.

La historia de las civilizaciones es la lucha entre la madurez y el abuso de libertad que conduce a la corrupción. Los pensamientos, las palabras y las obras de cada persona son los hilos de la red que teje en torno a sí misma. El conjunto de redes conforma la calidad de la sociedad humana. Las grandes culturas decaen cuando la responsabilidad personal se vuelve escuálida.

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13 Noviembre 2016 04:00:00
La mujer que puso al hombre en la Luna
Sentimos que Hillary Clinton no ganara las elecciones para la presidencia de Estados Unidos. Muchos pensaron que no tenía la inteligencia y capacidad de gobernar el país más poderoso del mundo, pero, ¿ha oído hablar sobre Margaret Hamilton? Tampoco yo. Casualmente encontré esta información: “Margaret Hamilton: La historia jamás contada sobre la mujer que nos llevó a la Luna.”

¿Cómo? Sí, el 20 de julio de 1969, los astronautas del Apolo 11: Neil Armstrong, Edwin E. Aldrich, y Michael Collins llegaron a la Luna. El alunizaje culminó en lo que ha sido el mayor éxito de nuestra especie: astronautas norteamericanos pisaron la superficie lunar. Una mujer, Margaret Hamilton, desarrolló el software que permitió que la misión fuera un éxito en un momento en el que no existía esa ingeniería.

Margaret, casada con James Cox Hamilton, científica computacional, matemática e ingeniero en sistemas fue nombrada Directora de la División de Ingeniería de Software para el Programa Espacial Apolo. Llevaba a su hija Lauren los sábados al laboratorio para pasar tiempo con ella, mientras al mismo tiempo, creaba las rutinas que más adelante se añadirían a la computadora del módulo de comando Apolo.

De 1961 a 1963 trabajó en un proyecto donde usaba radares para seguir trayectorias de aeronaves desconocidas. Escribió el código para el Laboratorio de Investigación Cambridge de la Fuerza Aérea norteamericana. Tuvo experiencia de primera mano en una época donde las ciencias computacionales y la ingeniería de software no existían. Su sueldo era menor que el de sus subordinados varones.

Un sueño imposible se convirtió en realidad. En 1965 fue la responsable del desarrollo del software de vuelo a bordo de las computadoras de la misión Apolo en el que trabajaba el equipo del laboratorio, y posteriormente supervisó los desarrollos de la misión de la estación Sky lab.

Margaret Hamilton fue la principal diseñadora de software de vuelo para el Apolo. Incluso, ella acuñó la palabra ‘software’: no existía entonces en los términos computacionales. Margaret estuvo al frente de la División de Ingeniería de Software que desarrolló el equipo para la misión espacial Apolo 11 de la NASA. También desarrolló el software que hizo posible el alunizaje.

Con las limitaciones de esos tiempos, las aportaciones de Margaret y su equipo dieron paso a grandes contribuciones para el futuro de la exploración espacial. Margaret no sólo hizo a mano el código de esta máquina en particular a través de sus trabajos científicos, sino que hizo importantes contribuciones a las ideas sobre la tolerancia a fallos y fiabilidad en los equipos.

El proyecto SAGE se desarrolló para identificar posibles ataques aéreos durante la Guerra Fría: Dice Margaret: “Cuando entré a MIT como principiante, me asignaron un programa que nadie había podido descifrar y menos hacerlo funcionar: era tramposo, y redactado en Griego y en Latín. Nadie pudo descifrarlo.” Pero Margaret sí: no solo lo descifró, sino que lo hizo funcionar. Le ganó una posición en la NASA: Directora del Programa Software para el
Proyecto APOLO.

En la NASA, el equipo de Margaret Hamilton implementó una guía de software para navegar y alunizar, y sus múltiples variaciones. No había información al respecto, ni cursos para desempeñar ese cometido tremendamente complicado.

En un momento crítico de la misión Apollo 11 tres minutos antes del alunizaje sonaron varias alarmas en el sistema de la nave. La computadora estaba sobresaturada: ¿Abortar la misión? ¡No! Margaret había incorporado al sistema computacional una guía con varias alternativas que sirvió de base para detectar errores AGC y mecanismos de rescate.

Margaret Hamilton ha recibido muchos premios y reconocimientos: ‘Premio Ausuta Ada Lovclase Award’ por su logro excepcional científico y técnico y el extraordinario servicio a la comunidad informática. En 2003: Premio NASA por sus contribuciones científicas y técnicas. El premio más grande otorgado en la historia de la NASA. Gran parte de su trabajo en la NASA consistió en escribir códigos y diseñar sistemas. Su sueldo era menor que el de sus subordinados varones.

Muchos pensaron que Hillary Clinton no podría con el cargo por ser mujer, pero Margaret Hamilton, mujer, profesionista, esposa, y madre, hizo posible que el hombre pisara la luna.

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06 Noviembre 2016 04:00:00
Tremendamente poderoso
El director cinematográfico Mike Rasell trabajó durante seis años con cientos de personas y diversos organismos en la búsqueda del origen del odio. ¿Cómo desentrañar las oscuras fuerzas del odio en el mundo con el objeto de neutralizarlas?

El odio se ha definido de diversas maneras: Los Subjetivistas –poetas y moralistas– buscan las semillas del odio dentro del corazón del hombre, mientras los Objetivistas –ecónomos, historiadores, abogados– citan como la principal causa del odio las condiciones de la vida humana.

Con definición o sin ella, el odio está presente en las personas, en los países, en las relaciones internacionales, en los jefes de estado y, particularmente, en los candidatos a la presidencia del país más poderoso del mundo: Clinton y Trump.

A fines del siglo pasado Albert Einstein deslumbró a la ciencia con la Teoría de la Relatividad, punto de partida de la física moderna. Antes de morir, el iluminado científico escribió la más importante carta a su hija Lieserl:

“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

“Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor.

“Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

“El amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El amor es Dios, y Dios es amor.

“Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Esta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

“Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

“Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

“Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

“Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quintaesencia de la vida.

“Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.

Tu padre” (Albert Einstein)

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30 Octubre 2016 04:00:00
Suéltalo, para platicar
Una narración de la cultura oriental dice que un niño encuentra un cocodrilo aprisionado en una red a la orilla de un río y con lágrimas de ‘cocodrilo’, le dice:
–Sálvame, niño, yo soy bueno. No pienses que por mis grandes fauces soy malo. Soy padre de familia. ¡Sálvame, por favor!, le implora.
El niño le contesta que no, porque si lo salva, se lo comerá. El cocodrilo le ruega:
–No, créeme, sOlo quiero vivir para llevar de comer a mis hijitos.
El niño se apiada de él, y tan pronto como lo salva, lo atrapa entre sus fauces. El niño le reclama:
–Eres un malagradecido, después que te salvé ¿me vas a comer?
El cocodrilo le contesta que así es la vida, y si no lo cree, que le pregunte al pajarito. El pajarito le responde que en efecto, así es la vida. El niño grita: ¡No lo puedo creer!
Pregúntale al burro, le contesta el pajarito.

–¿Verdad que la vida no es así? El burrito le dice que comparte la opinión del cocodrilo y la del pajarito. Su amo fue muy malo con él; lo usó toda la vida y ya de viejo lo lanzó a su suerte.

Se acerca un conejito y el niño le pide a gritos que lo salve. El conejito razona con el cocodrilo:
–Suéltalo para poder platicar.

Tan pronto como lo suelta le dice al niño:
–Corre, corre, busca ayuda.

Los hombres del pueblo atrapan al cocodrilo y lo matan y hacen carne asada de conejo. Antes de morir, el conejito implora al niño:
–Sálvame, ¿no ves que yo te salvé a ti?
–No puedo –dice el niño, –así es la vida.

Dicen que la vida es así, que el problema no es la realidad, sino la forma como nosotros la enfrentamos. Sin embargo, la vida no tiene que ser así, pero sí exige que tomemos distancia para analizar nuestro mundo actual y lo comparemos con el pasado.

Mientras dormíamos nos cambió el escenario: nuestro mundo se digitalizó haciendo más profundas las diferencias entre aquellos que tienen y aquellos que no tienen; el sistema educativo entró en crisis perjudicando despiadadamente a los niños más vulnerables del país; las escenas de crimen y tortura han contaminado la mente de nuestros jóvenes; la violencia parece no tener fin.

¿Nos dejaremos comer por las circunstancias que padecemos, o estamos dispuestos a luchar para crear un mundo mejor?
Nuestra realidad es distinta a la de nuestros antepasados. Creíamos que ya casi pertenecíamos al primer mundo, y hoy advertimos que todo lo que nos hemos esforzado por construir se nos ha venido abajo. La sencillez, la calidad humana, la generosidad, la entrega, la honradez, los valores que construyeron todo un escenario que funcionó por siglos y que dio mucho fruto a millones de personas durante casi dos mil años, hoy no sabemos cómo hacer que funcionen en nuestra época. La sabiduría de espíritu, la Cultura del Corazón, ¿darían resultado aún en nuestro mundo lleno de sorpresas, paradojas, absurdos, corrupción y mezquindades?
El gran escenario del mundo contemporáneo cambia rápidamente; intervienen múltiples factores que escapan nuestra visión. La conversación era el núcleo, el centro mismo de las relaciones humanas, no el teléfono, el celular, el whatsapp, la tableta. Hoy los puntos de referencia son otros instrumentos, valorados más que las personas mismas con quienes se interrelaciona. El afecto, las relaciones humanas, la solidaridad, la convivencia, la caridad, la Cultura del Corazón ¿son importantes en este mundo que ha aprendido a relacionarse de otra manera?
La cultura humanista afronta un enorme reto en nuestros días. Los cambios son tan radicales y tan rápidos que no permiten organizar un medio adecuado para comunicar los valores de la solidaridad, sencillez, oración, relación con Dios.

¿Cómo entrar a la realidad digital, admirarla, trascenderla, y aprovecharla para crear un mundo mejor?
¿Cómo mirar mucho más allá, con profundidad, sin que nuestra realidad nos afecte? Sólo buscando espacios, y si no los hay, haciéndolos. Imaginemos cómo quisiéramos que fuera nuestra vida, nuestras relaciones familiares, nuestras relaciones de amistad, nuestros centros de trabajo. ¡Y para lograrlo tenemos a nuestra disposición la tecnología de punta!
Pero a nuestros seres queridos diremos, como el conejito: “¡Suéltalo, para platicar!”
23 Octubre 2016 04:00:00
Cómo se tratan las mujeres
Hace cincuenta años viajó una chica italiana llamada Chiara Lubich al África. Llegó a Fontem, Camerún –país vecino de Nigeria– enchida de un entusiasmo exuberante: Llevaba la misión de enseñarles a los camerunences que las mujeres deben ser tratadas con respeto e igualdad.

A finales de septiembre una comitiva de cuarenta miembros de la tribu africana de Fontem viajó hasta Roma para celebrar los 50 años del inicio del Movimiento Focolar en su país con la llegada de Chiara. Acudieron a la Ciudad Eterna vestidos con brazaletes de marfil, coloridos ropajes y sombreros. Cuatro generaciones focolares dieron gracias por los cambios que Chiara llevó al África, fundadora del Movimiento Focolar.

En el Vaticano, la actual Reina de Fontem agradeció en un discurso los cambios que ha tenido la comunidad: “Mi tribu estaba llena de mujeres. Ellas cocinaban, lavaban en el río, traían la leña, hacían todo el trabajo de siembra y recolección de frutos, iban caminando bajo el sol a las granjas lejanas a intercambiar verduras por pollos, mientras llevaban a los bebés atados a sus espaldas, todos los días, ellas solas. Los hombres se dedicaban a guerrear, unas tribus contra otras.”

Los jefes de Fontem hablaron de los cambios que el movimiento focolar supuso para ellos: Dejar la guerra como estilo de vida y ayudar en la crianza y manutención de la familia. Aseguraron que no solo se ha tratado de cambios externos, sino también, y sobre todo, del respeto y valoración de las mujeres.

Esto ha ayudado a mejorar la situación de hospitales y colegios por la participación femenina y aseguran que, sobre todo, ha sido posible gracias a un incremento de la paciencia y el amor de cada miembro de la tribu como estilo de vida.

Chiara vivió durante muchos años en Fontem. El Fon de Fonjumentaw (Jefe de Fonjumentaw) recordó la última visita de Chiara a Fontem en la que ella propuso hacer un pacto: Prometer recíprocamente amarse como Jesús lo habría hecho. “Este es el testamento de Chiara –explicó– su legado no sólo para nuestros pueblos.

Después de ese pacto no seguimos siendo las mismas personas, ahora estamos en paz. Por lo tanto los invito hoy a hacer lo mismo toda la vida entre nosotros, los que estamos aquí presentes. Mientras Chiara exista en nuestros corazones y en los de nuestros pueblos, ninguno de nosotros naufragará”.

Un periodista que acompañaba al grupo, concluyó: “En estos días mis ojos se han llenado de la luz de ‘mamá Chiara’, y quisiera llegar hasta donde está mi gente para llevársela a cada uno”.

Nuestro mundo occidental deja mucho qué decir: Mientras las tribus del África reconocen el valor de la mujer en la sociedad y su aportación comunitaria, las próximas elecciones en Estados Unidos han dejado al descubierto la desconcertante misoginia que aún prevalece en pleno siglo XX en el país más poderoso del mundo. El candidato republicano Donald Trump en un encendido discurso se refirió a las mujeres en general como cerdas y perras, además de palabras impublicables.

Fue lamentable y bochornoso su degradante discurso sobre las mujeres. ¿Podría esto hacer la diferencia en la elección? El 60% de los votantes indecisos son mujeres. Además de misógino, Trump ha dado un renovado brío al discurso del odio contra el género femenino que permanecerá más allá de la elección en las mentes de las siguientes generaciones.

En Nueva York, una estatua de Hillary Clinton fue instalada el 18 de octubre en el distrito financiero de Manhattan, en la estación del tren subterráneo: Una Hillary horrorosamente desfigurada, groseramente desnuda, con patas de cabra.

Para evitar que los jóvenes burlones se tomaran fotos con ella, un video muestra a una chica cuando tumba al piso la enorme estatua elaborada con cemento de papel, se sienta sobre ella y trata de destruirla para evitar los comentarios obscenos de los transeúntes. Dice: “Es una ofensa imperdonable a la mujer.”

André Glucksmann, escritor y filósofo francés, dice: “La misoginia, la violencia contra las mujeres, el odio a las mujeres, es el odio más lago de la historia, más milenario aun y más planetario que el del judío”.
16 Octubre 2016 04:00:00
Los ángeles también
Antes de convertirse en Satanás, se llamaba Luzbel. De extraordinaria belleza e inteligencia, era el príncipe de los ángeles. Dicen las sagradas escrituras que Luzbel y algunos de los ángeles, espíritus puros, dotados de una inteligencia más aguda y facultades superiores a las de los seres humanos, un día se sintieron como dioses y se rebelaron contra el Creador. Desde entonces Luzbel dejó de ser ángel y su nombre fue cambiado por el de Lucifer, o Satanás. Desde entonces también la soberbia ha sido el principio de todo pecado. El relato de Adán y Eva en el Paraíso cuando comieron la fruta prohibida del árbol del Bien y del Mal desobedeciendo el mandato de Dios habla de quienes, a semejanza de los ángeles, se dejan morder por la serpiente de la soberbia, y tratan de actuar como dioses.

Dicen que la soberbia intelectual es más gruesa que la coraza de un buque de guerra. Al principio es imperceptible. Un simple aleteo que acrecienta en demasía la seguridad en sí mismo y agiganta la autoestima. Poco a poco, si no es detectada, va cobrando fuerza hasta convertirse en una pasión arrolladora más fuerte que el amor o el odio. Se instala en el cerebro y en el corazón con sus poderosas tenazas y es tal su fuerza que oscurece la mente, robándole toda objetividad. El orgullo y apetito desordenado de la propia excelencia, la excesiva estimación de las propias cualidades e ideas con menosprecio de las de los demás, el exceso de pompa, son algunas de sus manifestaciones.

La persona soberbia llama sabiduría a lo que ella sabe, e ignorancia a lo que saben los demás. Habla con prepotencia porque ignora la realidad. No la conoce porque es superficial. Es superficial porque juzga los hechos sin profundizar.

Pega la nariz a la pared y no ve lo que hay tras ella. ¡Cuidado cuando una persona soberbia ocupa un puesto público! Experimenta un gozo desordenado: El poder de modificar las vidas de los ciudadanos y hacer cambios que repercutan en el futuro de la nación debe ser una experiencia embriagadora. Un momento que se sube al cerebro aunque los dolores de cabeza vengan después.

En realidad el poder es una alucinación. Lo que se tiene no es precisamente el poder sino la autoridad. El poder implica la capacidad y la posibilidad de realizar lo que se planea. La autoridad, en cambio, significa que se puede mandar que se haga lo que se ha ordenado. El tiempo y los medios que la orden toma para filtrarse hasta el campesino en los campos de trigo, o el minero en las galerías subterráneas de carbón, le resta gran parte de su fuerza y también de su sentido. Las órdenes dependen de otros para su ejecución. La autoridad que se delega es limitada, y las fórmulas son estrechas, incapaces de contener y de remediar la agonía de un pueblo en crisis.

Si el gobernante se instala en un pedestal, difícilmente encontrará quién se atreva a acercarse a él con la verdad o con información que él no desee oír, porque sería tanto como reconocer un error, o un fracaso en su gobierno. Y el error o el fracaso jamás han sido reconocidos por una persona soberbia.

Los que estamos muy lejos del poder gustamos de crear ídolos de nuestros gobernantes. Somos responsables de convertir en tiranos a nuestros líderes: Las alabanzas de las multitudes suelen hacer un pastor soberbio de un rebaño sin rostro. Hombres y mujeres en el poder son en ocasiones peligrosos. Cuando sus sueños fallan, los entierran bajo las cenizas de las que fueran las ciudades de aquellas muchedumbres que otrora los vitorearon.

Es difícil vivir en la arena política y hacer funcionar un gobierno democrático. A menudo se es tentado hacia alguna forma de dictadura o manipulación: El consenso implica mucho tiempo, reflexión y respeto. Sin embargo, aunque parezca paradójico, el gobierno democrático requiere –entre otras cosas– fuertes dosis de humildad. Ser humildes para reconocer errores y modificar el rumbo. Humildad para aceptar puntos de vista de otros que resuelvan mejor los problemas.

Humildad para trabajar en equipo y dejar para la historia el gobierno de un solo hombre, de un semidiós.

El gobierno democrático requiere de líderes convencidos de que el fin de toda actividad política debe ser asegurar el bien común. El paraíso de la democracia suele perderse cuando es mordido por la serpiente de la soberbia. Y la soberbia anida hasta en las alas de los ángeles.
09 Octubre 2016 04:00:00
Los regalos de la vida
Son muchos los padres que se involucran en la crianza de los hijos y deciden disfrutar cada etapa de su desarrollo. Para Josho la crianza de los hijos no es ninguna novedad: Es una de las tradiciones más preciadas de la tribu Navajó. El padre enseña al hijo los valores de la tribu.

Uno de los valores más importantes es sensibilizar al niño a la belleza que lo rodea: La tierra, el agua, el aire y el fuego: “Aunque no podamos ver a quien nos los da, vivimos rodeados de regalos. Lo importante es que sepamos apreciarlos, cuidarlos, y cultivemos en nuestro corazón la gratitud por haberlos recibido. Al principio el mundo no era tan bello: No tenía color. Pero luego llegó el viento y bajo sus alas guardaba mil colores para pintar las flores, los pájaros, las plantas, los animales. Pintó con reverencia todas las cosas. Tantas cosas pintó el viento que él mismo se quedó sin color: Había dado también el suyo.”

Josho revela a su hijo el secreto para vivir en paz: “El Gran Espíritu descansará en paz sobre el viento, hasta que las necesidades del más pequeño entre vosotros hayan sido satisfechas. Si deseas pertenecer a la intrincada red del mundo y de la vida, deberás reverenciar cada persona, cada relación, cada animal y cada cosa. Tu corazón te dirá lo que es bueno y lo que es malo. Aprende a escucharlo. Aunque nadie lo sepa, tú sabrás cuando has hecho un bien o un mal. Las leyes nacen de dentro. No necesitarás castigos: Tú serás tu propio juez. Si pierdes tu dignidad de persona, romperás el equilibrio con la tribu. Pero si buscas satisfacer la necesidad de los demás como la tuya propia, la naturaleza te sonreirá. Serás feliz en tu corazón.”

Enciende una fogata a la hora del crepúsculo y en torno a ella reúne a la familia. Esa tarde Josho habla sobre el amor: “El amor es como el fuego: Una vez que se ha encendido en el corazón, tiene vida propia. No tendría sentido la vida sin amor. La persona se ama a sí misma para sobrevivir, y en la misma medida debe aprender a amar a los demás. Sin embargo, la persona no debe amarse tanto a sí misma que invada el espacio de Dios, ni desear tanto poder que quiera invadir el espacio de los demás seres”.

Josho relata historias de amor y de valor de sus antepasados. Junto al fuego y en familia, a través de anécdotas los hijos de Josho entran en contacto con el legado de otras generaciones, y aprenden a hacer suyos los valores de justicia, respeto y fidelidad al bien común que heredaron de sus ancestros Navajó. Los valores se perpetúan gracias a que las nuevas generaciones captan su encanto y les dan nuevo esplendor. “El valor para morir por las convicciones propias sólo se concede a quienes tienen el valor de vivir para defenderlas.”

Asegura Josho que la vida es amor, pero también es lucha. Es de sabios aprender a luchar sin odiar: El odio mancha el corazón y nubla el entendimiento. Le pregunta uno de sus hijos qué hacer cuando se recibe una ofensa. “El que quiera castigar al ofensor, debe mirar primero el alma del ofendido. Si en nombre de la rectitud se atreve a clavar el hacha en el árbol del mal, que considere también las raíces. Las raíces del bien y del mal se encuentran entrelazadas en el corazón silencioso de la tierra.”

Insiste Josho que para vivir en armonía consigo mismo es necesario aprender tres verdades: El infortunio es pasajero, el tiempo todo lo cura y las tribulaciones curten el espíritu. “Tendrás qué atravesar valles oscuros para llegar a la cima. Sin embargo, la noche siempre da paso a la aurora.”

Muchas palabras guardadas en el corazón de Josho han quedado sin pronunciar. Fluirán poco a poco, día a día, suavemente. Sin violencia. “Entre el arroyo y la piedra, siempre triunfa el arroyo. No por ser más fuerte, sino porque persevera. El arroyo canta su melodía aún de noche.” Los bellos colores del crepúsculo pintados por el viento, desaparecen. El fuego se apaga. Bajo la infinita catedral iluminada por el fulgor de las estrellas, la familia de Josho da gracias.

El padre de Josho también conoció el dolor de sentir demasiada ternura. Fue herido por la dulce experiencia de la profundidad del amor. Y también sangró alegremente.
25 Septiembre 2016 04:00:00
La mujer que puso al hombre en la Luna
¿Ha oído hablar sobre Margaret Hamilton? Ni yo. Casualmente encontré esta información: “Margaret Hamilton: La historia jamás contada sobre la mujer que nos llevó a la Luna.”

¿Cómo? Sí, el 20 de julio de 1969 los astronautas del Apolo 11: Neil Armstrong, Edwin E. Aldrich y Michael Collins llegaron a la Luna. El alunizaje culminó en lo que ha sido el mayor éxito de nuestra especie: Astronautas norteamericanos pisaron la superficie lunar. Una mujer, Margaret Hamilton, desarrolló el software que permitió que la misión fuera un éxito en un momento en el que ni siquiera existía esa ingeniería.

Margaret, casada con James Cox Hamilton, científica computacional, matemática e ingeniero en sistemas fue nombrada Directora de la División de Ingeniería de Software para el Programa Espacial Apolo. Llevaba a su hija Lauren los sábados al laboratorio para pasar tiempo con ella, mientras ella, al mismo tiempo, creaba las rutinas que más adelante se añadirían a la computadora del módulo de comando Apolo.

De 1961 a 1963 trabajó en un proyecto donde usaba radares para seguir trayectorias de aeronaves desconocidas. Escribió el código para el Laboratorio de Investigación Cambridge de la Fuerza Aérea norteamericana. Tuvo experiencia de primera mano en una época donde las ciencias computacionales y la ingeniería de software no existían. Su sueldo era menor que el de sus subordinados varones.

Un sueño imposible se convirtió en realidad. En 1965 fue la responsable del desarrollo del software de vuelo a bordo de las computadoras de la misión Apolo en el que trabajaba el equipo del laboratorio, y posteriormente supervisó los desarrollos de la misión de la estación Sky lab.

Margaret Hamilton fue la principal diseñadora de software de vuelo para el Apolo. Incluso, ella acuñó la palabra ‘software’: No existía entonces en los términos computacionales. Margaret estuvo al frente de la División de Ingeniería de Software que desarrolló el equipo para la misión espacial Apolo 11 de la NASA. También desarrolló el software que hizo posible el alunizaje.

Con las limitaciones de esos tiempos, las aportaciones de Margaret y su equipo dieron paso a grandes contribuciones para el futuro de la exploración espacial. Margaret no solo hizo a mano el código de esta máquina en particular a través de sus trabajos científicos, sino que hizo importantes contribuciones a las ideas sobre la tolerancia a fallos y fiabilidad en los equipos.

El proyecto SAGE se desarrolló para identificar posibles ataques aéreos durante la Guerra Fría: Dice Margaret: “Cuando entré a MIT como principiante, me asignaron un programa que nadie había podido descifrar y menos hacerlo funcionar: Era tramposo, y redactado en Griego y en Latín. Nadie pudo descifrarlo.” Pero Margaret sí: No solo lo descifró, sino que lo hizo funcionar. Le ganó una posición en la NASA: Directora del Programa Software para el Proyecto Apolo.

En la NASA, el equipo de Margaret Hamilton implementó una guía de software para navegar y alunizar, y sus múltiples variaciones. No había información al respecto, ni cursos para desempeñar ese cometido tremendamente complicado.

En un momento crítico de la misión Apollo 11 tres minutos antes del alunizaje sonaron varias alarmas en el sistema de la nave. La computadora estaba sobresaturada: ¿Abortar la misión? ¡No! Margaret había incorporado al sistema computacional una guía con varias alternativas que sirvió de base para detectar errores AGC y mecanismos de rescate.

Margaret Hamilton ha recibido muchos premios y reconocimientos: ‘Premio Ausuta Ada Lovclase Award’ por su logro excepcional científico y técnico y el extraordinario servicio a la comunidad informática. 2003: Premio NASA por sus contribuciones científicas y técnicas. El premio más grande otorgado en la historia de la NASA. Gran parte de su trabajo en la NASA consistió en escribir códigos y diseñar sistemas.

Margaret Hamilton, profesionista, esposa, madre, y la mujer que hizo posible que el hombre pisara la luna.

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18 Septiembre 2016 04:00:24
¿Quién ocupará la silla con el Águila de Oro?
¿Quién es él o la candidata ideal para ocupar la silla con el Águila de Oro? Dice, entre líneas, la historia de los pueblos que un verdadero presidente es aquél que da más de lo que recibe. Alguien que, en soledad, ha pagado el precio del liderazgo. En el desvelo que precede la claridad de la aurora estudia los problemas de estado con información producto de una investigación exhaustiva, y las alternativas y consecuencias de la decisión tomada. Se prepara para lo que debe hacer, por qué debe hacerlo, para qué, cuándo y cómo y quién o quienes llevarán a cabo la acción.

El Presidente de México debe tener suficiente visión para ver más allá de su piel, así como saber voltear hacia atrás, a los lados, y marcar el rumbo hacia adelante. Deberá soñar despierto, y el fuego de su espíritu le permitirá tener la visión y osadía para confiar en que no sólo su sueño es posible, sino que debe hacerse realidad. A pesar de las críticas, zancadillas, golpes bajos, presiones y amenazas, no se quebrará. Mantendrá la estatura del roble que, entre más azotado por el viento, más firme en su propósito.

¿Cuál es su propósito? Mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de la nación que preside. Se requiere un líder recio, de convicciones, de ideales, para salvar a su gente del círculo vicioso miseria-ignorancia-dependencia-desesperación-violencia. Para ello debe pagar un tributo: Pensar más allá del brillo e intereses personales, y estar dispuesto a luchar con el mismo entusiasmo por los intereses del ciudadano común, que por los asuntos internacionales. Muchos dicen que eso es una utopía. Pero los pesimistas jamás han sido buenos presidentes.

Después de un análisis exhaustivo y sereno, con la realidad en la mano, el presidente esboza un plan de trabajo para hacer vida el ideal de patria que lleva dentro. Sabe escuchar a sus enemigos porque son los primeros en advertir sus errores. Es paciente porque está convencido que un pollo se obtiene empollando el huevo, no rompiendo el cascarón. Cuestiona sus propios juicios porque ha vivido lo suficiente para examinar por segunda vez y con cuidado extremo lo que a primera vista no le dejaba duda. La sabiduría no le viene por azar: La busca con afán y la alimenta con diligencia. Opta por la democracia porque sabe que la manera en que un presidente toma las riendas del destino de su patria es más determinante que el destino mismo.

Un buen presidente utiliza un lenguaje ordinario para decir cosas extraordinarias: Nada es tan poderoso en este mundo como una idea expresada con claridad y sencillez en el momento oportuno. Su carisma incendia el espíritu de la gente, y logra que esta se enamore del mismo ideal de patria que él lleva en sus entrañas. Usa la razón y la imaginación para tender puentes entre lo que es el presente que vivimos, y lo que puede ser el futuro. Embiste como toro de Miura tanto la corrupción como el importamadrismo. Su lema es: “Sí se puede, caray“.

La valía de un presidente se mide por la cantidad de poder y adulación que puede manejar sin envanecerse. Es un ser solitario entre la multitud -consecuencia del mismo liderazgo. Sus afectos son puestos a prueba: Aquellos por los que lucha son los que menos lo comprenden. El elevarse sobre los demás –la responsabilidad eleva– es separarse de ellos de alguna manera. Renuncia a sus deseos personales, aunque legítimos, por una causa superior: El servicio a su pueblo, que es una de las más excelsas formas de entrega.

El presidente sabe qué hacer con un pueblo que tiene infinidad de recursos pero le falta coraje para utilizarlos. Él tiene talento para echar andar las habilidades de los que se han caído y piensan que solos no pueden caminar. El presidente está consciente de que cultivar el jardín de la justicia social en su país requiere de mucho agua… la mayor parte en forma de sudor de los servidores públicos. Tiene las agallas de formar un equipo competente con su misma visión, sin negociaciones ni compromisos partidistas. Sentarse en la silla del Águila de Oro implica amar a México más allá de lo que las palabras puedan expresar, por lo que dejará los intereses de partido y hará los cambios que el país exige sin importar políticamente a qué partido beneficia: La patria es primero.

Algunos candidatos a la Presidencia de la República Mexicana tienen el barniz. Pero, ¿quién tiene la madera de presidente o presidenta?

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11 Septiembre 2016 04:00:17
Ya era santa
Ninfa Watt, religiosa, periodista y profesora Máster en Periodismo Social de la Universidad de San Pablo, escribió: “Hoy Teresa de Calcuta vuelve a ser noticia. Casi veinte años después de su muerte y con una obra viva en cinco continentes, ha sido canonizada por la Iglesia católica por el papa Francisco. No es santa porque lo diga la Iglesia, sino porque vivió y murió como santa. La Iglesia la ha reconocido como tal oficialmente el pasado 4 de septiembre. En el corazón de muchos ya lo era”.

¿Cree usted que la Madre Teresa de Calcuta hubiese acaparado portadas de revistas o espacios televisivos por su belleza, por sus medidas, por títulos nobiliarios o por las listas de Forbes? No, lo suyo iba por otro lado. A pesar de ser una de las personas más influyentes del siglo XX, y sin duda ocupara uno de los puestos destacados, mundialmente reconocidos, sus señas de identidad eran otras: Amor incondicional, bondad, misericordia, ayuda a los desfavorecidos, ternura, fuerza en la debilidad, empatía entrañable, resistencia tenaz en la búsqueda del bien, compasión… Todo hasta grados heroicos. Un nivel que muchos pudieran admirar, pero muy pocos quisieran imitar.

¿Cuál era la motivación de la Madre Teresa de Calcuta? La fuerza de su fe y un amor ilimitado a Dios y a todos los seres humanos: De todas las razas, de todos los colores, de todas las creencias.

Era menuda, de ojos sonrientes, arrugada en la pequeñez de sus últimos años. Inconfundible en el sencillo e inmaculado sari blanco que adoptó como signo de consagración en la tierra que hizo suya: La India. Sin embargo, su personalidad y su capacidad de liderazgo espiritual irradiaron hasta adquirir reconocimiento internacional. Nunca lo buscó pero, llegado el caso, lo puso al servicio del proyecto que representaba para despertar conciencias y sensibilizar a otros en defensa de la humanidad.

Su paso por este mundo ha sido extraordinario. Sus credenciales son los millones de personas que, sin distinción de raza, religión, sexo, edad, condición social, lengua o nacionalidad, han recibido ayuda, respeto, amor, acogida y esperanza cuando eran despreciados; los enfermos de sida, los huérfanos, los pobres, los moribundos, los excluidos que siguen siendo atendidos por la congregación de las Misioneras de la Caridad que fundó –más de 4,500 misioneras en más de 133 países- y por sus colaboradores.

La avalan otros tantos millones que, viéndola vivir y conociendo su obra, han sentido despertar alguna fibra en su interior sacando a flote lo mejor de sí: Solidaridad, generosidad, capacidad de compartir, tolerancia, empatía. Y ahí siguen cada uno según sus circunstancias, comprometidos con una causa que eleva y mejora el mundo.

Dice Ninfa Watt: “Hay quienes se empeñan en rebuscar o crear en su figura supuestos lados oscuros. Lo tienen difícil, al menos si pretenden un mínimo de rigor y credibilidad. Ante la incapacidad de comprender la bondad, la verdad o la belleza, la niegan. Rechazan aquello que les supera. Si no fuese patético –tratándose de situaciones dramáticas como las que sufren los más excluidos de la sociedad-, darían risa, por ridículos; los aspavientos escandalizados de quienes la acusan de no atender a los enfermos o moribundos según los protocolos internacionales, o de reutilizar las agujas, o de trato poco ‘profesional’… Seguro que quienes hacen tales afirmaciones contarán con conocimientos, preparación y medios para hacer las cosas mejor, y serán muy bien recibidos para continuar la tarea de la Madre Teresa. Imagino que ella, si escuchase semejantes ocurrencias, sonreiría y seguiría con su trabajo. No perdería ni un segundo de su tiempo en defenderse. Necesitaría todo su tiempo para ayudar a los demás, incluidos, por supuesto, sus detractores, en caso de necesitarla”.

El lado más luminoso de la humanidad lo encarna hoy una mujer: Sencilla y pequeña en apariencia, pero con una fuerza vital capaz de transformar el mundo y mejorarlo. Si hay personas como ella, si para el ser humano es posible alcanzar tal plenitud, amar así, vivir así, aún hay esperanza para la humanidad.

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04 Septiembre 2016 04:00:06
Papi, ¿jugamos?
Cada niño tiene un amigo del que no se puede separar. Un elefante de peluche era el fiel compañero de Billy, pero una serie de acontecimientos provocó que la mascota se perdiera en algún lugar insospechado en un aeropuerto.

Los amigos internautas de los padres se unieron para consolar a Billy usando sus habilidades de Photoshop. Consideraron que no todas las batallas de Photoshop deben ser crudas y burlonas; de vez en cuando se pueden lograr cosas bellas si se lo proponen. En esta ocasión los usuarios de Reddit crearon la mentira piadosa más linda de Internet: Una serie de fotografías que muestran viajando por el mundo al elefantito de peluche perdido.

El juego inició cuando un amigo de los padres del niño pidió ayuda a los usuarios de Reddit después que les fuera proporcionada una fotografía del juguete perdido. Para consolarlo por la pérdida, sus padres le dijeron a Billy que su elefantito se había ido de viaje para saludar a su familia. La gente de Reddit les siguió el juego proporcionando imágenes alteradas de Photoshop que contenían el juguete disfrutando de diversos lugares alrededor del mundo.

Las imágenes muestran al elefantito paseando por los países de las Américas, Europa, Asia… ¡incluso en el espacio, a donde llega vestido de astronauta! Viaja por todo el mundo; visita los castillos de Europa, el fondo de los océanos, los submarinos, naves espaciales, los cinco continentes, las cinco maravillas del mundo, las Pirámides de Egipto, las Pirámides de Teotihuacán y, finalmente, visita África, y ahí se reúne con sus padres, que con sus trompas lo besan y abrazan. Las fotos lo muestran con su familia en una reunión feliz, y el elefantito no cabe de gozo.

La pérdida del juguete tuvo insospechadas consecuencias: Billy, de cinco años, aprendió de memoria los cinco continentes, las capitales de muchas naciones, nombres de mares, de ríos, inclusive, ¡de algunas estrellas!

Otro aspecto importante fue que durante el tiempo que los padres se dedicaron a jugar con el niño en lugar de ver series televisivas pudieron convivir muy de cerca con Billy a través de historias que cada día iban tejiendo, utilizando las imágenes proporcionadas por los amigos de Reddit quienes siguieron proporcionando fotografías para el juego por internet.

Esta experiencia tan ordinaria, y a la vez, tan asombrosa, muestra la capacidad que tiene en la mente de un niño el juego en el aprendizaje ¡A los niños les apasionan las historias! En menos de 5 minutos aprendió Billy los cinco continentes y supo localizarlos en el globo terrestre.

Los padres de hoy tienen la posibilidad de enseñar a sus hijos a través de imágenes televisivas apoyadas en cuentos. Esta historia produjo todo tipo de conocimientos, y no solo eso, les dio la oportunidad a los padres de convivir en forma interesante y agradable con su hijo.

La pérdida del elefantito de peluche tuvo otra consecuencia importante: Los amigos, también padres de familia, se unieron entre sí con motivo de las imágenes de Photoshop y planearon convivencias intrafamiliares, lo cual ha estrechado los lazos de amistad entre los padres. Ha sido un apoyo sólido en una época en que las familias se ven aisladas, dominadas por la tecnología, los poquemones y demás.

Los académicos definen el método lúdico de la enseñanza como un conjunto de estrategias diseñadas para crear un ambiente de armonía en los estudiantes que están inmersos en el proceso de aprendizaje. Este método busca que los alumnos se apropien de los temas impartidos por los docentes utilizando el juego.

El método lúdico no significa solamente jugar por recreación, sino por el contrario, desarrolla actividades muy profundas que promueven la imaginación por parte del alumno disfrazadas a través del juego.

“Papi, ¿juegas conmigo?”

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28 Agosto 2016 04:00:51
El Muro de Tortilla
El Muro de Tortilla, best-seller norteamericano publicado hace dos décadas, escrito por T. C. Boyle, ha incrementado considerablemente sus ventas en el último año porque habla sobre el problema de los indocumentados en el Sur de Estados Unidos; un tema candente. Si consideramos que el voto hispano es un factor importante para determinar quién será el próximo candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, el tema se vuelve explosivo.

Una de las críticas más fuertes que se le han hecho al autor es que maneja el delicado tema con una fuerte inclinación a la xenofobia. Con diestra pluma describe a los cuatro protagonistas de la historia: Delaney y Kyra, acaudalados norteamericanos, y Cándido y América, joven pareja de mexicanos recién casados, que no solo son más pobres que los pobres, sino que tienen que esconderse de las patrullas de inmigración en una choza improvisada en el fondo del Cañón de Topanga, en California.

La aversión y la repugnancia de Boyle hacia los inmigrantes ilegales se deja sentir desde el primer capítulo, en que describe a Delaney en lujoso coche último modelo, extremadamente ‘incómodo’ por la presencia clandestina de Cándido. Delaney es escritor ambientalista y considera contaminante la intrusión de los indocumentados en el Valle. Kyra es exitosa corredora de bienes raíces y deplora ‘el asentamiento’ de los mexicanos, no solo porque afectará el valor de su propiedad, sino por el riesgo de que sean canceladas sus operaciones de compraventa en el área.

En medio de excelentes descripciones geográficas, incendios, sismos y el resquebrajamiento de la comunidad, Boyle erige un invisible muro social y cultural entre las dos parejas, tan impenetrable como la muralla de concreto que han edificado los paranoicos aristócratas para mantener fuera a ‘los bárbaros’. Implacablemente pesimista acerca del problema de la inmigración ilegal, Boyle no ofrece ninguna esperanza de entendimiento o comprensión entre los habitantes de los dos países.

El Muro de Tortilla es dinamita en un momento histórico en que el sentimiento norteamericano antiinmigrante estalla y el péndulo puede oscilar con fuerza hacia la derecha o hacia la izquierda. La inquietante y fundamental pregunta: ¿Qué es lo que Estados Unidos quiere de sus vecinos del sur? es una incógnita. No ha sido contestada por ninguno de los candidatos republicanos o demócratas a la presidencia norteamericana.

Los sociólogos afirman que la política de abrir y cerrar periódicamente la frontera obedece al factor económico: Cuando se requiere mano de obra barata que no ocasione costos sociales, se abren las fronteras mientras exista el trabajo temporal que nadie quiere hacer. Sin embargo, los políticos aprovechan las crisis económicas para culpar a los indocumentados de quitar el trabajo a los ciudadanos norteamericanos: El proponer medidas severas contra los ‘espaldas mojadas’ les genera votos.

La sicosis antiinmigrante cunde por la Unión Americana. Un letrero colocado a la entrada de una Reservación Apache, con cierto humor negro dice: “Tengan cuidado con su política de inmigración. Nosotros nos descuidamos y miren lo que nos sucedió”.

Los poetas norteamericanos no parecen advertir ‘el peligro de las hordas del sur’: Proliferan las obras literarias sobre México y su rica cultura. Una de las más populares es ‘El árbol es más viejo que tú’, de la norteamericana Naomi S. Nye; recopila más de 100 poemas de escritores mexicanos y aparecen en inglés y en español, intercalados con reproducciones de pinturas famosas de artistas mexicanos.

Le preguntan a Nye: ¿Por qué escribes sobre México si no eres hispana? Nye vivió un tiempo en la República Mexicana y se enamoró de nuestro país y de nuestra gente: “Llevo la cultura mexicana en mi sangre”. Agrega: “Sugiero que es necesario enriquecer la sangre con la que nacemos. Nuestra sangre de nacimiento debe multiplicarse cada vez más a medida que conocemos y comprendemos otras culturas. De otra manera, ¿cómo ser ciudadanos del mundo? ¿Cómo amar al mundo entero?”

Richard y Dolores no han leído el libro de Boyle, ni los poemas de Nye, pero un día cualquiera se enamoraron: él norteamericano, ella mexicana. Le dijeron sí al amor en una ceremonia al aire libre; un día de marzo. Se tomaron las manos en el puente internacional Piedras Negras-Eagle Pass, justo en la línea divisoria. Ella en México, él en Estados Unidos de Norteamérica.

La suave brisa del Río Bravo revolotea en torno al albo traje y el velo de Dolores, cubriendo a los felices enamorados con una lluvia de azahares del ramo de la radiante novia. La esperanza canta una melodía que no terminará jamás. Mientras Richard coloca en su mano el anillo de bodas, Dolores escucha las canciones de las hojas de los árboles junto al río cuando las acaricia el viento: Cada rama lleva tatuada una bella historia de amor.

Los árboles junto al puente saben más que los gobiernos y los muros de concreto.

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21 Agosto 2016 04:00:34
Descubriendo el fuego
El hastío de vivir se ha convertido en epidemia, no solo en los países industrializados, sino en todo el globo. Nadie sabe exactamente cuándo o en qué generación los jóvenes perdieron la alegría de vivir y el asombro hacia el cosmos. ¿Qué hacer con jóvenes de familias prominentes que roban, violan, matan y no sienten ni sombra de arrepentimiento? Dicen que lo hacen ‘para matar el tiempo’. La vida es realmente aburrida. ¿Es inexplicable el comportamiento de estos jóvenes?

Una nueva escuela de teólogos científicos tratan de explicar el fenómeno. Pudiéramos considerar que la religión y la ciencia siempre han andado de pleito. Sin embargo, la nueva tendencia de los científicos es el reconocimiento y la reverencia ante el misterio del universo, mientras que, simultáneamente, coquetean con las implicaciones espirituales de la física y matemáticas contemporáneas.

Para Brian Swimme, teólogo, doctor y catedrático en Cosmología Matemática, el universo no es un rompecabezas o una ecuación, sino un misterio maravilloso que revela la presencia de Dios en todo y en cada momento. En escritos y videos describe el desarrollo del universo como un fascinante drama lleno de suspenso, valor, tragedia y celebración que tuvo lugar en tiempos inmemoriales, muchísimo antes de que los seres humanos pudieran mantenerse erguidos para contemplar una puesta de sol. El trabajo de Swimme oscila entre dos polos: La reverencia y asombro que el universo inspira, y el sentido de destrucción que la humanidad imprime al planeta Tierra.

En su libro: ‘El Corazón Oculto del Cosmos’, Swimme dice: “Dios es el origen del universo, no solo su nacimiento, sino que está presente en todas las instancias. Dios es la realidad que sostiene y transforma el cosmos”. Argumenta que el consumismo se ha convertido en la religión más extendida en el mundo y en cierto sentido es la ‘Cosmología Oficial’ difundida a todos los niños del planeta a través de los anuncios televisivos.

En Estados Unidos, afirma Swimme, el niño promedio ve más de 60,000 programas publicitarios antes de entrar a la escuela primaria –un considerable volumen de adoctrinamiento. Llama a los publicistas ‘los más sofisticados predicadores religiosos’.

Swimme habla de la necesidad de contar de nuevo a las juventudes del mundo la historia del universo, su apasionante misterio, en lugar de promover el cuento del consumismo capitalista.

El consumismo se basa en la suposición de que el cosmos está compuesto de objetos inertes y consumibles que pueden y deben ser explotados por el hombre. El consumismo se vuelve una prisión en cuyos muros y rejas se encuentran los artículos de promoción. El dedicar la vida a adquirirlos hace del hombre su prisionero. Para la mayoría de los seres humanos, aún los más afluentes, este estilo de vida es insatisfactorio hasta la médula: Vivir totalmente apartado de la fuente espiritual del ser es intolerable. La pérdida del sentido de la vida busca escapes para huir del dolor existencial y el consumismo ofrece un remedio: Las drogas y el alcohol.

Swimme afirma que el humano es el más intrincado, profundo y peligroso ser de la creación. Por lo tanto, dice, nuestros jóvenes no deben ser ignorados. El trabajo de los adultos es sensibilizar a los jóvenes a los valores humanos para que encuentren el sentido de la vida. El ser humano es poderoso: La violencia es la otra cara de la creatividad.

El libro ‘El Corazón Oculto del Cosmos’ es una llamada a los adultos de hoy a una reflexión profunda y provocativa. Al ‘modernizarnos’ hemos lanzado a Dios fuera de la cultura, la ciencia, los hogares, e inclusive de muchas de nuestras iglesias. ¿Qué hemos puesto en el lugar que solo a Dios corresponde? ¿Cómo transmitimos los padres hoy los valores a las nuevas generaciones?

El sistema de valores arraigados en nuestra personalidad llegó a nosotros en nuestra niñez y juventud a través de cuentos o relatos de nuestros padres y maestros. Nuestra memoria los almacenó a través del tiempo y hoy influyen poderosamente en nuestra conducta. Las historias tienen una carga emotiva enorme porque poseen un argumento lógico que lo hace fácil de recordar y a través de ellas se transmiten ideas, conocimientos, formas de comportamiento. Contar historias es una ayuda muy eficaz para contrarrestar la falta de atención que sufren niños y adolescentes provocada por vivir en un mundo con tantos estímulos visuales por lo general violentos y sádicos.

Algún día, después de que hayamos dominado los vientos, las olas, las mareas y la gravedad, tal vez descubramos… La energía del amor. Entonces, por segunda vez en la historia del mundo, el ser humano descubrirá el fuego.
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14 Agosto 2016 04:00:31
Y los búfalos lloraron…
La primera vez que lo hicieron fue una tarde de primavera durante la Luna Pálida del Deshielo, justo después que las nieves se derritieron. Ya la Tierra había recobrado su calor.

Cuando el humo de las carabinas se había desvanecido, y el polvo levantado por los búfalos en agonía se puso quieto, los que observaron la matanza desde la colina lloraron al ver a sus muertos sin piel y sin lengua, regados a diestra y siniestra. Fue cuando los búfalos sobrevivientes se volvieron extraños. Enloquecieron. Dicen que sí comprendían lo que el hombre forastero había hecho porque gemían como niños y, con ojos desorbitados, volteaban la cabeza de un lado a otro como preguntando por qué.

Dicen que sí, que la tarde de la Gran Matanza, los búfalos sobrevivientes se volvieron locos de dolor, que sus gritos eran casi humanos. Locos de remate. Primero, llenos de ira, embistieron los despojos sangrientos, arrastrándolos por la pradera como esperando que cobraran vida. Luego, enardecidos por la rabia, unos se cornaban entre sí hasta morir; otros se dejaban caer de los riscos. Algunos mataron a sus propios críos: sabían cuál era el destino de sus pequeños en el mundo de los invasores de la pradera.

Entonces el suave viento de primavera se detuvo, silenciando las canciones de las hojas de los árboles. Los pájaros callaron. Las flores recogieron sus pétalos y, apagándose, desaparecieron entre el follaje. Las mariposas enrollaron sus alas, las ataron a la espalda y se escondieron entre las escamas de los troncos de encino. Los animales de la pradera, sofocados por el pavor, se atropellaban en furiosa estampida.

Después todo quedó quieto con silencio de muerte. Solo se escuchaban los gemidos de los búfalos sobrevivientes. La sangre de los sacrificados corría por la ladera tiñendo de rojo el Lago Encantado. Los peces, cegados por el horror, huyeron al fondo, al lugar sagrado de la Dama de las Aguas.

Entonces la Luna Pálida del Deshielo se vistió de luto con gruesas nubes negras y su corazón se partió en medio de terrible estruendo. Dicen que toda la furia se desató en el cielo y que la luna lloró y lloró, y sus cálidas lágrimas lavaron suavemente la sangre derramada en la pradera. Sus rayos enlutados envolvieron los espíritus de los búfalos y, al recogerlos, todo volvió a estar en calma.

Muchas veces más volvieron los hombres de carabina, pero ya después los búfalos sabían que su mundo era de los forasteros y que sus días estaban contados. Algunos trataron de encontrar un mundo nuevo y llegaron hasta la orilla del Río Bravo. Pero todo fue en vano, la tierra caliente quemaba sus pezuñas. En efecto, sus días estaban contados. Los pocos búfalos sobrevivientes una noche se acurrucaron muy cerca unos de otros y, recordando sus días de gloria en valles y colinas, murieron de tristeza junto al río.

Cuando llegaron las nieves, ya no había búfalos en la pradera. Y cuando volvió la primavera, durante la Luna Pálida del Deshielo, regresaron los forasteros. Con enormes máquinas y sierras talaron los encinos, llevándose también las ramas, sepulcro sagrado de los hombres bronceados. Dicen que desde entonces los espíritus de sus muertos, ungidos y embalsamados con finos aceites y hojas silvestres, sostenidos entre la tierra y el cielo con lianas en las ramas de los encinos, vagan ahora entre dulces susurros sin encontrar reposo. Pasadas tres lunas, no quedaba ni un arbusto. Se había acabado para siempre la música de las hojas de los árboles cuando las acariciaba el viento.

Dicen que el ruido de las máquinas hizo que conejos, ardillas y venados, aterrorizados, se fueran para no volver, y las flores y hierbas medicinales se ahogaron bajo el polvo y los rizos de la madera de los encinos.

Cuando se acabaron los árboles, los forasteros trajeron otras máquinas más grandes e hicieron un pozo hondo, clavando un puñal a la Madre Tierra. De esa herida brotó sangre negra y pegajosa que corría a borbotones por la ladera –como corrió la sangre de los búfalos- hasta llegar al lago. La sangre negra envenenó a la Dama de las Aguas y, sin su protección, murieron todos los peces. La Luna Pálida del Deshielo, ya sin lágrimas, no pudo llorar más. Fue entonces cuando los hombres bronceados y los búfalos perdieron su lugar bajo el cielo. La pradera era ya de los hombres de carabina.

Cuentan que cada primavera junto a los carrizales que crecen a la orilla del Bravo en las noches de luna llena aún se escucha el murmullo del río que recuerda la tarde de la Gran Matanza. Entonces sus aguas se tornan broncas y el gemido de los búfalos se vuelve ensordecedor. La luna se detiene por unos instantes, se viste de luto con gruesas nubes negras y derrama sus cálidas lágrimas sobre el río embravecido. Los rayos enlutados envuelven de nuevo con devoción los espíritus atormentados de los búfalos y, al recogerlos, las aguas del río Bravo se aquietan, y vuelven a correr en paz.

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07 Agosto 2016 04:00:50
Ni de aquí ni de allá
¿Qué se siente vivir entre dos culturas diametralmente opuestas?
La pregunta iba dirigida a Edwidge Danticat, joven escritora haitiana que reside en Estados Unidos.

Danticat asegura que cuando está en Estados Unidos añora su patria natal, Haití, y cuando está de visita en Haití extraña ‘América’. Comenta: “Ni soy de aquí, ni soy de allá. Cuando estoy en Estados Unidos me dicen ‘haitiana’, y ‘americana’ cuando estoy en Haití.”
Sus narrativas describen nostálgicamente su patria, costumbres, y cultura haitiana.

A través de sus artículos y sus libros, los norteamericanos han descubierto el valor de un pueblo y de una cultura ignorada. Danticat ha logrado plasmar en palabras la añoranza por la tierra natal que experimenta todo inmigrante. El extraordinario manejo del idioma inglés permite a Danticat penetrar los círculos literarios más exigentes de Norteamérica. La cultura estadounidense, vista a través de sus ojos, es picante y chusca. Su estilo demasiado original le ha ganado amplios espacios de expresión.

Sobre todo en la última década la literatura norteamericana ha sido invadida y enriquecida por un gran número de escritores inmigrantes que han provocado una redefinición de lo que significa ser norteamericano. Los poetas, novelistas y críticos eran virtualmente desconocidos. Sin embargo, desde que en 1989 Any Tan y Óscar Hijuelos obtuvieran un éxito literario con las obras: ‘El Club de la Buena Suerte’ y ‘Canciones de Amor de los Reyes del Mambo’, la opinión pública empezó a cambiar. Hijuelos obtuvo el Premio Pulitzer, y marcó una nueva dimensión en la literatura contemporánea norteamericana.

Una verdadera revolución literaria ha ocurrido en Norteamérica. Las nuevas voces son de inmigrantes: Hispanos, asiáticos, africanos. Han sacudido hasta la raíz el concepto del “sueño americano”.

Los nuevos escritores inmigrantes han conjurado un mundo nuevo, ‘mestizo’ y nómada, donde la diversidad étnica se impone, y donde la movilidad no es hacia arriba, sino horizontal. La escritora Sandra Cisneros, de origen mexicano, sintetiza el sentir de los inmigrantes en Norteamérica: “Somos realmente un producto del planeta”. El multiculturalismo define ahora a la nueva ‘América’.

Los escritores latinoamericanos son los inmigrantes que más influencia han ejercido en transformar la imagen de Latinoamérica en Estados Unidos. Gracias a sus obras literarias un mayor número de personas se familiariza con nuestras culturas y sacude las semillas de racismo heredadas de sus bisabuelos. Comenta Helen María Miramontes, de Los Ángeles, California: “Nuestros antepasados han estado aquí por tres y cuatro generaciones, e incluso hasta siete, y todavía nos hacen sentir como inmigrantes”.

El racismo es uno de los sentimientos más difíciles de erradicar. El racismo dirigido hacia los afroamericanos se alimentó por muchas décadas con el argumento de que la inteligencia de “la gente de color” era “inferior” a la de los blancos –para justificar la esclavitud. El argumento de mantuvo en vigor hasta que los afroamericanos se rebelaron, se pusieron las pilas y, después de intensa lucha, tuvieron acceso a las universidades. Los intelectuales de origen africano, con sus destacadas participaciones en la ciencia y en las artes, probaron que eran tan lúcidos como los de cualquier raza.

Lo probaron al grado que hoy el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ocupa la Casa Blanca de Washington.

A pesar de ese hecho trascendental, el racismo se encuentra bien enraizado en el corazón de Norteamérica. Está vivito y coleando. Sin embargo, la influencia poderosa de escritores, actores, productores de cine y televisión, la música y la danza, ha logrado sensibilizar poco a poco a Norteamérica sobre el valor de otras culturas.

Los inmigrantes de Norteamérica llegaron a nado, en coche, bote, buque y jet. Un mosaico de culturas, colores y sabores. Cada quién manejará el racismo a su manera. Muchos con los puños y las armas. Otros con la cabeza. Algunos con creatividad.

Norteamérica será redefinida por la calidad humana de sus inmigrantes, no por el color de su piel.

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31 Julio 2016 04:00:54
Las golosinas del alma
“Golosinas” es el noMbre del poema que escribió el poeta brasileño, Mario Andrade, en el que expresa que al contar sus años descubre que tiene menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que ha vivido hasta ahora. Se siente como el niño que ganó un paquete de golosinas: Las primeras las comió con avidez, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas despacio, profundamente.

Al reflexionar sobre el tiempo de vida que se ha hecho menos, Andrade busca la esencia de la vida porque su alma tiene prisa. Sin muchas golosinas ya en el paquete, quiere vivir al lado de gente humana, muy humana, que sepa reír de sus errores, que no se envanezca con sus triunfos, que no huya de sus responsabilidades, y que defienda la dignidad humana. Gente que desee andar del lado de la verdad y la honradez. Para Mario Andrade lo esencial es aquello que hace que la vida valga la pena. El rodearse de gente que sepa tocar el corazón de las personas; gente a quien los golpes duros de la vida les hayan enseñado a crecer con toques suaves en el alma. Andrade tiene prisa por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar.

No tiene tiempo para reuniones interminables con personas absurdas que, a pesar de su edad, no han crecido; no tiene tiempo de mediocridades, de lidiar con egos inflados, con gente ventajosa, manipuladora, envidiosa, que desacredita a los demás, capaces para apropiarse de sus puestos, talentos y logros.

Quiere la esencia, su alma tiene prisa, el tiempo es escaso, no desperdiciará parte alguna de las golosinas que le quedan. Está seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora ha comido. Termina diciendo: “Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…” Agrega: “Vivamos intensamente hoy, mañana es un tiempo que existe en nuestros sueños”.

¿Cómo cuidar del alma cuando cada día afrontamos o presenciamos situaciones o desgracias que atentan contra nuestra paz interior: Guerras, violencia, hambre, miseria, desilusión? Cada vez hay más señales en el planeta sobre la importancia y la responsabilidad de estar despiertos y cultivar nuestro espíritu. Es cierto, en los últimos tiempos el desprecio por la vida se ha acentuado, y tiene una razón de ser: los humanos hemos olvidado cuidar del alma y perdido la cabeza, apegándonos al materialismo, descuidando las tareas fundamentales de nuestra especie.

El cuidado del espíritu requiere una dedicación periódica de tiempo; momentos en que es necesario trabajar para renovarnos, refrescarnos, y revisar nuestro compromiso con las verdades que nos inspiran. Robar ese tiempo al ajetreo de la vida, es importante. Recordar que las más grandes batallas de nuestro ser se libran cada día en el silencio del alma, y solo si ganamos esas batallas, si resolvemos bien esos conflictos interiores, obtendremos la paz que produce la alegría de vivir, a pesar de las circunstancias presentes. Caminaremos plácidamente entre el ruido y la prisa pensando en la paz que se puede encontrar en el silencio.

Cuentan que un discípulo confió a su maestro el no poder encontrar la paz interior. El maestro le da instrucciones al discípulo: “Ve al cementerio, siéntate en medio de las tumbas y pasa la mañana elevando toda suerte de elogios a los muertos”. El discípulo sigue las instrucciones y al regresar el maestro le dice: “Ahora pasarás la tarde pronunciando insultos e injurias a los muertos”.

Cumpliendo la orden del maestro, regresa por la noche y comenta: “Maestro, durante la mañana he ensalzado las virtudes de los muertos con toda clase de elogios, pero por la tarde he ofendido gravemente a esos mismos muertos con grandes insultos. ¿Puedes decirme ahora el objetivo de tus mandatos?” El maestro respondió: “¿Qué te contestaron los muertos? ¿Se mostraron satisfechos y se vanagloriaron con tus alabanzas? ¿Se volvieron indignados y coléricos con tus insultos?” El discípulo, angustiado, contesta: “Pero maestro, eso no es posible.

¿Cómo van a reaccionar si están muertos?” El maestro termina diciendo: “Pues eso es exactamente lo que has de esperar de ti mismo: La ausencia de reacciones, tanto ante las ofensas como ante las alabanzas. Si alguien te insulta y enciende tu cólera, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Si alguien te alaba e inflama tu vanidad, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Tu paz interior la tienes ahora en manos de los demás o en poder de los acontecimientos que te rodean. Ve y rompe esas cadenas, recupera tu libertad y entonces encontrarás la paz”.

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24 Julio 2016 04:00:26
¿Por qué es diablo el diablo?
El escritor y editorialista norteamericano Claude Stanush, escribió que le fascinaba Satanás por esa manera tan inteligente y cautivadora que posee para engañar al mundo. Afirmaba estar “ansioso” por saber cuál sería la próxima ocurrencia o invento que concebiría El Maligno para confundirnos. Cita ‘Paraíso Perdido’, poema de John Milton, el cual expresa por qué es diablo el diablo y por qué siempre estará con nosotros para engañarnos con toda intención y cálculo.

Decía que para entender el origen de Satanás, era necesario remontarse al principio de los tiempos. Luzbel era el mayor y más brillante de los ángeles y se reveló contra Dios cuando la soberbia lo hizo creer en su propia omnipotencia diciendo “no te serviré”. Fue expulsado del cielo con los ángeles que se le habían unido en rebeldía. Luzbel se convierte en Satanás, El Maligno.

El poema de Milton habla también del origen del hombre: Dios, al perder tantos ángeles, crea la raza humana y el planeta Tierra. En un hermoso lugar llamado Paraíso, Adán y Eva procrean seres que, como ellos, tendrán libre albedrío: La facultad de pensar y tomar decisiones por sí mismos. Serán dueños y señores de la Tierra y sus creaturas, siempre y cuando no olviden que son humanos y no dioses, y mientras usen la razón para guiar la voluntad hacia el logro de que todo y todos vivan en perfecta armonía. La única condición: “No comáis de la fruta del árbol del Bien y del Mal.”

Satanás, celoso de las nuevas creaturas hechas a imagen y semejanza de Dios y, consciente de que su mejor arma para dominarlos es el engaño, se convierte en serpiente y les ofrece una manzana del árbol prohibido. Eva cae en el engaño, y también Adán. Fue mucho más que un acto de desobediencia: Comieron el fruto con la intención de hacerse como dioses.

El ‘Paraíso Perdido’ de Milton expresa que el pecado más grave del ser humano es el de engañarse a sí mismo al distorsionar la realidad a su conveniencia; el sentirse poderoso rompe la armonía de la vida humana planeada y creada por Dios. No solo la armonía, sino que no respeta límites. La libertad, o libre albedrío, es el regalo por excelencia de Dios al hombre; es lo que verdaderamente lo hace humano, pero es también la fuente de todo mal. La libertad le da el poder de escoger aquello que promueve la vida, pero también le permite optar por aquello que la destruye.

En el poema, el Arcángel Miguel descubre el futuro a Adán y a Eva: Millones de sus descendientes se matarán unos a otros en guerras interminables, cada vez más cruentas y horrorosas (¿las guerras del narco?), y aún lo harán en los periodos de paz relativa; un abuso constante de la propia vida y de la de los demás. Adán, con un grito de terror, le pregunta al arcángel: “¿Cómo puede ser posible todo esto?”

Todo esto sí ha sido posible: Los últimos acontecimientos lo demuestran. La crisis mundial se agrava, el desequilibrio social es enorme: Millones de pobres tanto en países ricos como en vías de desarrollo sufren las condiciones de una economía enferma que busca solución. La ley suprema, reguladora de las relaciones entre empresa y trabajo, no considera dentro de la ecuación el bienestar de los obreros y el cuidado al medio ambiente. Mientras riquezas exorbitantes se acumulan en manos de unos cuantos, las clases trabajadoras se encuentran en condiciones cada vez más inhumanas y, además, perseguidas por la sombra del espectro del desempleo. Esto conduce a muchas familias a un proceso de desintegración que repercute en el rompimiento del tejido social.

Los sociólogos indican que no debe extrañarnos el hecho de las manifestaciones y la violencia en las principales capitales del mundo se rigen por la ley del más fuerte, y el capital tiene el poder. Esto provoca el espíritu de protesta y rebeldía; las teorías extremistas y terroristas se propagan hasta el último rincón del planeta.

Las hojas del árbol de la vida nos preguntan: ¿Por qué no han respetado los límites? ¿Por qué tantos pobres en una tierra rica en leche y miel? ¿Por qué se han convertido en depredadores? ¿Por qué siguen comiendo la manzana prohibida?

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17 Julio 2016 04:00:18
Enfermedades del alma
En las noches lo sacudían pesadillas y terrores nocturnos. Se acercaba despacio: Tenía miedo hasta de pisar el suelo. Con una voz muy queda decía: Oriné la cama otra vez, mami.

Durante el día las insistentes preguntas del niño acabaron de convencer al papá de aquello que la psicóloga había dicho: El nerviosismo, inseguridad y ansiedad del pequeño se debían a un problema existencial. ¿Por qué se están acabando las mariposas monarcas, papi? ¿Por qué se están muriendo los delfines? Tenía miedo de vivir: Estaba angustiado. El mundo no tenía sentido.

El pequeño era precoz y sensitivo. La psicóloga sugirió que le hablaran de la vida, la muerte, la trascendencia. Pero, caray ¿cómo hablar de Dios a un niño? El diccionario define a Dios como un Ser Supremo, Creador del Universo. Punto. Francamente, los padres no sabían cómo hacerlo.

En la siguiente visita la doctora les dijo que, en efecto, era difícil explicar a un niño el concepto de una presencia omnisciente en el mundo, un Ser Infinito.

Tendrían que empezar diciéndole que Dios no es un hombre sentado en las nubes, allá muy lejos en el cielo. Habría que explicarle que Dios es una fuerza espiritual que no puede ser vista ni tocada, pero que está en todas partes. Les dio muchos ejemplos:

“Hay cosas que aunque son muy reales, no se ven a simple vista. Cuando ves una semilla sabes que dentro de ella existe una fuerza de vida que la hará germinar y convertirse en flor. Pero si partes la semilla en dos, no podrás ver esa fuerza aunque sepas que está ahí. A Dios no lo podemos ver, pero sí podemos ver todo lo que Él ha creado. Él es la Fuerza de Vida del universo entero.

“Cuando sacamos una gotita de agua del océano sabemos que una gota no es el mar, pero sí es parte de él. Dios es como un océano infinito, y nosotros somos como unas gotitas de agua. Los humanos no somos Dios, pero una parte de Él está en cada uno de nosotros.”

Esa noche los padres aportaron el ejemplo del amor: “Sabes que te queremos mucho, hijito, pero el amor no se puede tocar, aunque tú lo sientas cuando te lo damos. El amor no se ve como puede verse un pajarito o una tortuga. Pero tú sabes que está ahí. Dios es la Energía del Amor”.

Entonces, papito, ¿Dios ya no quiere a las mariposas monarcas ni a los delfines?
Cada vez más las preguntas del niño revelaban la angustia gravada en su mente.

Las imágenes televisivas sobre muerte y destrucción del planeta habían hecho estragos en su ánimo: Un estado de desesperanza, una especie de depresión infantil lo consumía de día y lo atormentaba de noche. Su mente, cabalgando sobre la asociación de imágenes terribles, brincaba de recuerdo en recuerdo como inquieta mariposa herida.

¿Cómo sanar la mente del pequeño? ¿Cómo borrar esas imágenes? Centenares de científicos de todo el mundo tratan de penetrar en los secretos del cerebro, ese telar encantado, gran tejedor de sueños compuesto de diez mil millones de neuronas que configuran la galaxia cerebral: El cielo interior. ¿Cómo ir más allá de todas esas estrellas y rebasar la última frontera del organismo humano?
Esa noche el niño preguntó: Entonces, papito, ¿Dios ya no quiere a todos los malos?

“Dios es el Padre infinitamente bueno y amoroso con todos sus hijos de todas las razas y de todos los tiempos, buenos y malos, pero al igual que los papás y mamás que siempre queremos lo mejor para nuestros pequeños, a veces, aunque queramos ayudarlos, los hijos deciden seguir otro camino. Por ejemplo, si te digo: “No juegues con esa piedra, está muy pesada y te puedes lastimar, y tú decides jugar con ella… Y te lastimas… La culpa ¿de quién es?

“Dios ha puesto para todos sus hijos un mundo lleno de maravillas para que todos puedan gozar de ellas, para que las compartan. Pero si unos cuantos se aprovechan de otros muchos, eso quiere decir que no cumplen con la voluntad de nuestro Padre Dios, y no son felices, ni hacen felices a los demás.

Los padres siguen las indicaciones de la psicóloga: Poner al niño en contacto con la naturaleza, el ropaje de Dios. Una tarde mientras los tres contemplan en silencio una espléndida puesta de sol en el campo, el chiquillo exclama alborozado: ¡Cuando sea grande, yo le ayudaré a Dios a cuidar las mariposas y los delfines!

Más allá del ámbito de la mente, en la región de la fe, el niño ha experimentado la presencia del Ser Supremo y ya está en comunión amorosa y comprometida con todo lo creado por Él.

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10 Julio 2016 04:00:54
Educar: Profesión por excelencia
Una historia que habla de la educación como factor determinante en la vida de una persona la escribió la británica Doris Lessing, Premio Nobel de Literatura 2007, quien en 1919 nació en Persia, hoy Irán. Con mucho sacrificio su madre compraba libros que llegaban desde Inglaterra en grandes paquetes envueltos con papel madera. Fueron su mayor alegría desde sus primeros años: Una choza de barro con techo de paja, sin electricidad ni agua corriente, pero llena de libros. Desde su juventud perteneció a una pequeña organización que se fundó con el propósito de abastecer de libros a las aldeas africanas. En una de ellas, llamada Zimbabwe, pasó tres días sin comer, pero seguía hablando sobre libros y cómo conseguirlos.

Doris contaba que el maestro, una persona con alma genuinamente idealista, llegó de Londres para ayudar al continente africano. En las burdas paredes de la escuela había pizarrones, pero el maestro guardaba las tizas en el bolsillo para evitar que las robaran. No había atlas, ni globo terráqueo, o cuadernos en el salón. En la biblioteca no había libros de texto, solo volúmenes desvencijados de universidades, demasiado pesados para levantar: Ejemplares descartados de bibliotecas del primer mundo.

El maestro no tenía dinero porque los alumnos le pedían prestado cuando cobraba el sueldo y probablemente nunca le pagaron. No hacían tareas escolares en sus chozas porque no había electricidad en las aldeas y no era fácil estudiar a la luz de un leño ardiendo.

Para las niñas era más difícil: Debían cocinar antes y después de llegar de la escuela. Las madres acarreaban agua desde el río y troncos para la estufa.

Doris recordaba que todos le pedían libros: “Por favor, mándanos libros cuando regreses a Londres”. “Nos enseñaron a leer pero no tenemos libros.” En la escuela, rodeada de nubes de polvo, el maestro se esfuerza con todo su ser ante unos niños y jóvenes de rostros inexpresivos. No entienden lo que dice porque no hay imágenes en sus mentes para asociar con aquello que les cuenta. “¿Qué son las computadoras?”

Dicen que la lectura es el alimento del alma. Uno de los chicos aprendió a leer solo por medio de las etiquetas que aparecían en los frascos de mermelada y en las latas de conserva descartadas. Otro aprendió a contar con piedritas que movía sobre la tierra: “Dos más dos…” Una niña dibujaba las letras del abecedario con un palito en el suelo bajo el sol calcinante y en medio de una nube de polvo. Cada vez que llegaba una caja de libros a una aldea la recibían con lágrimas de alegría.

En uno de los muchos libros que escribió Doris Lassing, a través de una emocionante y cautivadora novela cuenta las aventuras de Mara y Dann, dos hermanos en un futuro imaginario; explora las características del mundo actual y las consecuencias de los actos humanos. Los niños Mara y Dann, víctimas de un complot palaciego, deben abandonar su familia y país para escapar de una muerte segura. Pese a sus enemigos, varias personas les ayudan a llegar a una pequeña aldea, donde una mujer los cría y les enseña a hacer frente a su difícil existencia. La persistente sequía los obliga a unirse a los grupos migratorios que avanzan a través de tierras áridas e infestadas de peligro. Van hacia el Norte en busca del agua y la civilización, iniciando así una gran aventura durante la cual, aunque a veces su vida es amenazada, conocerán los valores y sentimientos que vinculan a los seres por muy distintos que estos sean, experimentando emociones hasta entonces ignoradas; así los lectores descubrirán su propia identidad y el valor de sí mismos.

A través de espléndidas historias, Doris Lessing, de una manera provocativa y estimulante, trató de hacernos comprender la importancia extrema de la educación en la vida de los niños y jóvenes. Tenemos flamantes escuelas y montañas de libros; en muchas partes del país pizarrones inteligentes y computadoras; y tal vez no nos hayamos detenido a valorar a profundidad a nuestros maestros. Tenemos muchísimos maestros excelentes, con el corazón en la mano, dispuestos a conducir a nuestros niños y jóvenes hacia un mundo mejor.

La educación es un asunto primordial para el desarrollo de un país. El atentar contra ella vulnera la calidad de vida de la niñez y la juventud, y se convierte en un verdadero crimen: Coarta la posibilidad de los alumnos de salir de la ignorancia y de conocer una vida de calidad.

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03 Julio 2016 04:00:27
Un paso histórico
El conflicto desatado por la reforma educativa que propone evaluar a los profesores con un examen estandarizado en el ingreso y permanencia en el servicio profesional docente ha ocasionado que personas en busca de fama y gloria personal hayan creado monstruos que nos están destruyendo. Monstruos de desconfianza y de incredulidad, alimentados por la difamación. La maledicencia se repite y suele aumentarse. La libertad de expresión y de acción, cuando es irresponsable y amoral, conduce a la contaminación psíquica de los pueblos.

Hoy queremos un superman que resuelva el problema de la economía, del narcotráfico y del conflicto magisterial con una varita mágica. No es de extrañar que cuando miramos al México que hemos creado con nuestras palabras y actitudes, la fealdad y el desconcierto en sus múltiples manifestaciones nos obligan a exigir un cambio. Hemos permanecido durante tanto tiempo imaginándonos primermundistas con cargo a la tarjeta y viviendo más allá de nuestro presupuesto que olvidamos el compromiso de todo ciudadano: Ser agente de cambio para mejorar la calidad de vida de quienes nos rodean. El cambio no lo hacen los líderes, el cambio lo hacemos los ciudadanos.

Afirmar que íbamos bien, que en un mal momento México tomó un camino equivocado, es aferrarnos a nuestra fijación primermundista. La “American Way” no es nuestra. Ha desaparecido aún de los Estados Unidos: La crisis es global. Una nueva cultura universal de justicia social empieza a despuntar. Lentamente. Pero no con varitas mágicas, sino con preparación académica.

El periodo de luto por lo que pudo haber sido y no fue se ha prolongado demasiado. Hemos desgastado al país con acusaciones a diestra y siniestra. No será fácil crear un camino nuevo. Los errores no pueden ser eliminados en forma total de la noche a la mañana. Reconozcamos que nos equivocamos, deberíamos haber dicho en su momento que en vista de las anomalías y abusos en que incurría la CNTE en varios estados del país, el Gobierno aplicaría un programa de ajustes administrativos y laborales para imponer la ley y el orden. Primero: Restituir al Estado los institutos educativos aplicando medidas disciplinarias a quienes se dediquen a agitar con marchas y bloqueos, incluyendo a aquellos en la Ciudad de México. Segundo: Establecer un plazo para implementar el programa.

¿Qué modelo educativo se propone para la nación? ¿Qué expertos y académicos elaboran el modelo educativo? ¿Optarán por un modelo preferentemente humanista u otro que privilegie la tecnología? ¿Cómo se abatiría el rezago de seis millones de analfabetas? ¿Qué importancia darían al civismo, los valores patrios, la moral pública, la ética, la lucha contra la corrupción y el respeto a las minorías y los derechos humanos?

Hemos perdido algunos años no retornables. Pero aún tenemos ocasión de construir una patria nueva, no sobre los rescoldos de la que hemos destruido, sino en base a un nuevo ordenamiento justo de todos los elementos que están a nuestro alcance y que todavía son nuestros. Actualizar a los maestros es la base del cambio; un trabajo prioritario e ineludible.

Sin compromiso personal y sin amor a la patria no se produce ningún cambio fundamental. Recurrir a la fuerza militar para poner el orden, deja mucho qué decir de un país que ha olvidado el respeto a la nación y a los conciudadanos. ¿Preferimos que a punta de escopeta seamos obligados a un comportamiento digno, no importando que sacrifiquemos la libertad personal y el autocontrol?

Nada alimenta tanto el sentimiento de opresión como la convicción profunda de que se es incapaz de sostener sobre los propios pies. Autocontrol significa poner un poco de nosotros en el medio, sin coerciones. Los cínicos preguntan: ¿Un poco de nosotros? ¿De qué sirve una gota de sangre en el mar?

El reducir lo que excede y engrandecer lo escaso no es trabajo de un solo hombre. Es trabajo de todo un pueblo. El cómo lograr la justicia social es una tarea que implica novedad, frescura y compromiso personal con nuestra patria. No se puede planear en un escritorio. No se da por decreto. La justicia social la construye el pueblo. Sin machetes.

No importa la negrura del panorama: Siempre habrá un camino para un pueblo fiel.

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26 Junio 2016 04:00:22
Guardemos los machetes
Somos una Nación con extraordinaria fuerza productiva y humana, con excelentes oportunidades para la inversión. En estos días difíciles debemos mostrar en todos los foros posibles la potencialidad de México; seguir luchando, cada quién en su ámbito de actividad, para enfrentar las adversidades que hoy vivimos.

No tenemos muchas alternativas: o trabajamos juntos, o desapareceremos como nación. Trabajar juntos requiere ser solidarios. El concepto de solidaridad ha perdido su encanto original. Ser solidario no es solo dar ayuda, sino que implica un compromiso con aquel al que se le brinda solidaridad.

El sentido básico de la solidaridad supone que se practica sin distinción de sexo, raza, nacionalidad, religión o afiliación política. La única finalidad de la solidaridad es el ser humano necesitado. El término queda desvirtuado ante el abuso del discurso político y el denominado marketing solidario. Sin embargo, la verdadera solidaridad es ayudar a alguien sin recibir nada a cambio con la finalidad de obtener el bien común.

Sacar a la patria de las garras del conflicto en Oaxaca es una tarea gigantesca. Requiere unidad de propósito, prioridad y dedicación. Una planeación minuciosa, estrategias claras y precisas, coordinación perfecta, tecnología de punta en comunicaciones y los mejores hombres y mujeres para llevarla a cabo: Personas íntegras con el amor de patria en las entrañas.

Anteponer el bienestar de la nación por encima de los partidos políticos es el primer paso. Los recursos en promover los partidos políticos deben canalizarse a restaurar el clima de seguridad que favorezca la inversión y el turismo: Más oportunidades, mayores sueldos. El resultado será mejores condiciones de vida para todos.

El pueblo de México no tendrá hambre ni sed de justicia cuando cada uno de los mexicanos decida hacer lo que le corresponde en el trabajo o actividad que debe desempeñar para su propio desarrollo. ‘En este mundo no se logra nada útil ni grande sin esfuerzo ni sacrificio’ (Adolfo Kolping) Un dicho muy mexicano dice: “No píes como gallina cuando puedes volar como águila”.

Nuestros dirigentes, con ideas brillantes y el corazón en la mano deberán dedicar su quehacer público a solucionar los problemas de fondo que limitan el desarrollo de los mexicanos, los problemas de base: El pueblo mexicano clama justicia social. La sociedad justa se basa en el principio de la buena voluntad entre los hombres y la libertad de elegir a sus gobernantes, y esto solo se da entre iguales; poner límites a la libertad de unos al mismo tiempo que se amplía el campo de libertad de otros no es señal de buena voluntad. El desarrollo de unos en detrimento del desarrollo de otros, tampoco.

Los mexicanos comprometidos con la nación superarán las actitudes que limitan el cambio. Guardarán en un saco roto los agravios y resentimientos acumulados en dos siglos de tiempos difíciles. Esto permitirá una mente clara para comprender el hecho de que nuestro país está en crisis como consecuencia de muchos factores, no todos atribuibles al gobierno. El mundo entero está en crisis. Las crisis se agravan cuando las personas se paralizan por el miedo, el pesimismo y la falta de iniciativa. Y se agravan mucho más por el odio, el resentimiento, y los juicios temerarios.

El amor a la patria no tiene barreras: Brinca, salta, corre, vuela, penetra todos los obstáculos lleno de esperanza, hasta alcanzar la meta. El peor fracaso en un país es la pérdida del entusiasmo. Las naciones que saben enfrentar las dificultades sin recurrir a la violencia guardan los machetes, y contribuyen a la grandeza de la patria por los caminos de la paz. Esos caminos conducen a la enorme avenida de la educación: La educación hace a la persona difícil de manipular e imposible de esclavizar. La educación es la base para todo progreso humano. Es la base de un diálogo para lograr un acuerdo que beneficie a todas las partes en conflicto. Recordemos que solamente los peces muertos nadan con la corriente sinoposición alguna.

Un pueblo que desea la democracia no recurre a la violencia. Gandhi decía: ‘Ojo por ojo y el mundo queda ciego’.

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19 Junio 2016 04:00:39
Nadie les contó historias
“La tarea más importante y más difícil en la educación de un niño es la de ayudar a encontrar el sentido de la vida”.
Pbro. Fernando Martínez Ortiz

Los cuentos de hadas, como las verdaderas obras de arte, poseen una riqueza y profundidad trascendentales. Al identificarse con los distintos personajes de los cuentos los niños experimentan sentimientos de justicia, fidelidad, amor, valentía, generosidad, no como lecciones impuestas, sino como descubrimiento, como parte de la aventura de vivir. A través de los cuentos y las historias religiosas, el niño, de manera placentera, imagina sus propios conceptos sobre el origen y la finalidad del mundo, los ideales sociales de justicia, los héroes invencibles que él tratará de imitar.

Las historias y los cuentos son terapéuticos porque los niños encuentran sus propias soluciones al aplicar los valores representados por los personajes y sus hazañas. El célebre sicólogo infantil Bruno Bettelheim examina los cuentos más conocidos de la cultura occidental: Caperucita Roja, Cenicienta, Blancanieves, indicando su función formativa para la mentalidad infantil. Al identificarse con los distintos personajes de los cuentos los niños experimentan sentimientos de gran valor, no como lecciones impuestas sino como descubrimiento interior.

Además de las experiencias familiares que vive cada día, el niño siempre ha dependido de historias que alimenten la imaginación y estimulen su fantasía. La historia de Hércules muestra que el limpiar un asqueroso establo no está por debajo de la dignidad del hombre más fuerte. San Martín partió en dos su abrigo para vestir a un pobre mendigo. La historia hindú de Rama y Sita (parte de ‘Ramayana’) narra la apasionada devoción que los enamorados se profesan: el prototipo del amor y del matrimonio. Los cuentos son terapéuticos porque los niños encuentran sus propias soluciones al aplicar los valores representados por los personajes y sus hazañas.

Las explicaciones científicas a los problemas existenciales requieren un pensamiento objetivo, y el mundo de los niños es un mundo subjetivo, muchas veces plagado de terror. Las explicaciones realistas a menudo no clarifican sus temores sino que pueden inclusive abrumarlo con nuevas incertidumbres: La imagen del planeta Tierra rodeado de un espacio ilimitado es para el niño horriblemente solitaria y fría, razón por la que los antiguos egipcios hace varios milenios veían el cielo y el firmamento como un símbolo materno (Nut) que se extendía sobre la tierra para protegerla, cubriéndola serenamente a ella y a los seres humanos.

Sobre todo cuando su realidad es violenta el niño tiene necesidad de creer en la magia: Personas y animales, plantas, objetos, espíritus, palpitan en un ambiente inundado de una atmósfera de belleza y bondad, donde la amarga y dura experiencia trastoca su dolor en un himno de alegría y confianza en un Ser Supremo. Privar al niño de la seguridad que necesita en sus primeros años es impedir que se inicie el proceso de amor a la vida, indispensable para confiar posteriormente en sí mismo. Llegado el momento el niño irá desarrollando los sentimientos más sublimes de los personajes de los cuentos: La fe, la esperanza y el amor, y una visión racional -y a la vez ilusionada- del mundo.

Muchos jóvenes que hoy alucinan con drogas o ‘magia negra’, fantaseando fórmulas mágicas que resuelvan sus problemas, escapan de la realidad porque fueron obligados prematuramente a enfrentarse a la dura existencia de los adultos.

Jamás desarrollaron el optimismo esencial de los cuentos de hadas: La convicción de que la vida, a pesar del conflicto, puede ser hermosa.

Las imágenes de los cuentos de hadas son semillas depositadas en la mente infantil. Algunas trabajarán de inmediato, mientras que otras tardarán en germinar: Quedarán en el inconsciente hasta que la mente del niño alcance el nivel adecuado de comprensión. Sin embargo, las semillas de compasión, ternura, alegría, consuelo… alimentarán esperanzas y eliminarán ansiedades y, al hacerlo, enriquecerán la vida del niño para siempre.

El cuento de hadas ha sido llamado ‘un regalo de amor’ porque lejos de exigir nada, da seguridad y esperanza en el futuro y mantiene la promesa de un final feliz.

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12 Junio 2016 04:00:41
De padres a hijos
Recibí el siguiente correo anónimo que tiene mucho de verdad:

Cierta vez preguntaron a una madre cuál era su hijo preferido, aquel que ella más amaba, y ella, dejando entrever una sonrisa, respondió: “Nada es más voluble que un corazón de madre, y como madre, le respondo: El hijo predilecto, aquel a quien me dedico de cuerpo y alma… es mi hijo enfermo, hasta que sane, el que partió, hasta que vuelva, el que está cansado, hasta que descanse, el que está con hambre, hasta que se alimente, el que está con sed, hasta que beba, el que está estudiando, hasta que aprenda, el que no trabaja, hasta que se emplee, el que se enamora, hasta que se case, el que es padre, hasta que críe a los hijos, el que prometió hasta que cumpla, el que deba, hasta que pague, el que llora, hasta que calle”. Y ya con el semblante bien distante de aquella sonrisa, completó: “El que ya me dejó… hasta que lo encuentre”.

Somos de las primeras generaciones de padres decididos a no repetir con los hijos los mismos errores que pudieron haber cometido nuestros progenitores. Y en el esfuerzo de abolir las equivocaciones del pasado ahora somos los más dedicados y comprensivos, pero a la vez los más débiles e inseguros que ha dado la historia.

Lo grave es que estamos lidiando con unos niños más “igualados”, beligerantes y poderosos que jamás han existido. En nuestro intento de ser los padres que quisimos tener, pasamos de un extremo al otro. Así, somos los últimos hijos regañados por los padres y los primeros padres regañados por nuestros hijos.

Los últimos que le tuvimos miedo a nuestros padres y los primeros que tememos a nuestros hijos. Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos. Lo que es peor, los últimos que respetamos a nuestros padres, y los primeros que aceptamos que nuestros hijos no nos respeten.

En la medida que el permisivismo reemplazó al autoritarismo, los términos de las relaciones familiares han cambiado en forma radical, para bien y para mal. En efecto, antes se consideraban buenos padres a aquellos cuyos hijos se comportaban bien, obedecían sus órdenes y los trataban con el debido respeto.

Y buenos hijos a los que eran formales y veneraban a sus padres. Pero en la medida en que las fronteras jerárquicas entre nosotros y nuestros hijos se han ido desvaneciendo, hoy los buenos padres son aquellos que logran que sus hijos los amen, aunque poco los respeten. Y son los hijos quienes ahora esperan el respeto de sus padres: que les respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias, sus formas de actuar y de vivir. Y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin.

Como quien dice, los roles se invirtieron, y ahora son los papás quienes tienen que complacer a sus hijos para ganárselos, y no a la inversa, como en el pasado.

Esto explica el esfuerzo que hoy hacen tantos papás y mamás por ser los mejores amigos de sus hijos y parecerles “muy buena onda” o “muy cool” a sus hijos. Se ha dicho que los extremos se tocan, y si el autoritarismo del pasado llenó a los hijos de temor hacia sus padres, la debilidad del presente los llena de miedo y menosprecio al vernos tan débiles y perdidos como ellos. Si bien el autoritarismo aplasta, el permisivismo ahoga.

SOlo una actitud firme, respetuosa y amorosa les permitirá confiar en nuestra idoneidad para gobernar sus vidas mientras sean menores, porque vamos adelante conduciéndolos y no atrás cargándolos y rendidos a su voluntad. Así evitaremos que las nuevas generaciones se ahoguen en el descontrol y hastío en el que se está hundiendo la sociedad que parece ir a la deriva, sin parámetros, ni destino.

Criar hijos adolescentes conlleva satisfacciones y desafíos. A medida que los hijos crecen, adquieren una gran independencia. Eso es una parte normal y natural del crecimiento. Pero aunque esta independencia aumente, es imprescindible mantener nuestra relación con ellos tan íntima y respetuosa como cuando eran pequeños.

Los hijos, aunque sean mayores, necesitan que los padres los amemos, los orientemos y sepamos divertirnos con ellos.

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05 Junio 2016 04:00:20
El resto de la historia
Cuando se le pidió al pastor una oración en la apertura en la Cámara de Representantes del Senado en el estado de Kansas, su intervención causó molestia a buen número de personas. Lo que se esperaba de la oración del pastor Joe Wright era una oración ordinaria, pero lo que escucharon los asistentes los dejó en estado de shock:

“Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir tu dirección. Sabemos que tu Palabra dice: ‘Maldición a aquellos que llaman bien lo que está mal’ y es exactamente lo que hemos hecho…

“Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores. Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso ‘suerte’. Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado ‘ayuda social’. Hemos matado a nuestros hijos que aún no han nacido y lo hemos llamado ‘la libre elección’. Hemos abatido a nuestros condenados y lo hemos llamado ‘justicia’. Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado ‘desarrollar su autoestima’. Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: ‘política’. Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado ‘tener ambición’. Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado ‘libertad de expresión’. Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado ‘obsoleto y pasado’.

“¡Oh! Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados. Amén”.

La reacción fue inmediata. Un parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del pastor calificando la oración como: ‘Un mensaje de intolerancia’.

Durante las seis semanas siguientes, la iglesia Central Christian Church, donde oficia el pastor Wright, recibió más de 5,000 llamadas telefónicas de las cuales sólo 47 fueron desfavorables. Esta iglesia hoy recibe peticiones del mundo entero: la India, África, Asia, para que el pastor Wright ore por ellos.

El comentarista Paul Harvey difundió esa oración en su emisión de radio: ‘The Rest of the Story’ (El Resto de la Historia) y ha recibido una acogida mucho más favorable por ésta emisión que por cualquier otra. “Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación por tanta semejanza con lo que está ocurriendo en otros países, y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una nación bajo la mirada de Dios”.

Aristóteles decía: “Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”.

Los ‘buenos’ con demasiada frecuencia, se quedan calladitos: no mencionan las palabras: paz, respeto, igualdad, fraternidad, solidaridad, dignidad, cooperación, honestidad, honradez, libertad, responsabilidad, sinceridad y, mucho menos, amor. ¿Por qué no expresarlos? ¿Por qué no vivirlos? Los valores sociales son el componente primordial para mantener relaciones armoniosas entre personas, familias, países. El mundo entero necesita del vigor tanto del cuerpo como del espíritu. ¿Por qué alimentar sólo el cuerpo y olvidar el espíritu?

Pitágoras decía: “Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres.” Educación total: mente, cuerpo y espíritu. La educación no cambia el mundo; cambia a las personas que van a cambiar el mundo…” Pablo Freire.

Albert Einstein en una ocasión declaró: “Tres ideales han iluminado mi camino y me han dado a menudo el valor de enfrentarme a la vida con optimismo: la bondad, la belleza y la verdad”.

San Francisco de Asís escribió: “No es el destino o la naturaleza, ni es la voluntad de Dios que existan en el mundo ricos muy ricos y pobres muy pobres. La causa se debe a las situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas que operan a nivel internacional. Los ricos se vuelven más ricos, y los pobres más pobres”.

La pobreza no es sólo un problema moral, de consciencia, sino fundamentalmente es un problema político, muy político. No es suficiente condenar la pobreza extrema, sino que exige un esfuerzo concreto para remediar la problemática mediante una verdadera revolución en la arena de las consciencias, las relaciones humanas y el compromiso personal.

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29 Mayo 2016 04:00:50
Jardín de la Misericordia
Shamsa y Thuha, de 7 y de 5 años, recuerdan el miedo que sintieron cuando las primeras bombas empezaron a caer en el vecindario en Alepo, Siria. Cuando finalmente su familia decidió huir, las niñas temieron por la suerte de sus muñecas que ellas mismas hicieron de trapo, así que decidieron guardarlas en una bolsa y esconderlas en el horno de barro de su jardín. Desde hace tres años viven como refugiadas en una tienda de campaña en Líbano.

El padre de las niñas ha perdido la vista a causa de la diabetes. Con la ayuda que reciben, su madre pasa apuros para poder pagar el alquiler, comprar comida y medicamentos. Pero Shamsha y Thuha son demasiado jóvenes para entender de apuros. Con los restos de las telas que su madre utiliza en su trabajo de costurera, las niñas han vuelto a hacer muñecas de trapo. No obstante, las pequeñas desean volver de nuevo a Siria algún día para rescatar a sus muñecas escondidas en el horno. Esto lo cuenta Warda Al-Jawahiry, productora de videos que destacan el impacto humano devastador que está causando la crisis en Siria, aun en los infantes.

La crisis actual en Irak significa un riesgo para la seguridad regional vinculada con el colapso del país y la exportación de la violencia a países tanto vecinos como lejanos. Los niños de los países en conflicto están amenazados a diario. Sufren el riesgo de quedar separados de sus padres y están a menudo a merced de los traficantes, además de cargar con el peso físico y psicológico de la guerra, el desplazamiento y las hostilidades. En este caso son más vulnerables a la violencia y la explotación. Tanto si huyen por mar como por tierra.

Por voluntad del Papa Francisco, la Santa Sede ha destinado lo recaudado en su pabellón de la Expo Milán 2015 a un proyecto para generar empleo a refugiados iraquíes en Jordania. El proyecto se llama “Creación de empleo para los iraquíes desplazados en Jordania” y estará a cargo de Cáritas Jordania en el Centro de Santa María de la Paz de Ammán. El Papa Francisco ha querido destinar los fondos recaudados para la creación de una empresa agrícola sustentable con 600 olivos que dará trabajo a personas que son en su mayoría refugiados, pero también jordanos.

Mons. Tejado, del Consejo Pontificio ‘Cor Unum’, comentó que los refugiados que llevan allí tiempo necesitan una dignidad en su forma de vida. “No se puede vivir siempre de caridad; necesitan dignidad en su forma de vida. Ellos piden tener un pequeño trabajo, tener algo en lo que ocuparse y no estar ociosos.”

Cáritas de Jordania ha creado el centro sobre todo para dar trabajo a los padres de familia. Es un proyecto de elaboración de productos alimenticios, como por ejemplo aceitunas; un proyecto inicial, pero está pensado para que tenga un futuro. “Estamos en contacto para organizar esta empresa, exportar sus productos, y que sea sostenible, para que no se pierda por el camino. Es una gota de agua en un océano, porque los refugiados tienen muchos problemas, pero por algo hay que empezar”.

La iniciativa favorecerá una capacitación de formación profesional de carpintería, agricultura e industria alimenticia para unos 200 iraquíes, y gracias al compromiso de trabajadores ocasionales serán apoyados unos 500 iraquíes al año. El proyecto inicial beneficiará también a sus núcleos familiares, que pasarán a ser autosuficientes. Serán signos de amor del Papa y de toda la Iglesia para los que sufren, los débiles y los olvidados.

En la inauguración del Jardín de la Misericordia, Mons. Tejado hizo un llamado: “Cristianos, junto a vuestros conciudadanos musulmanes, tratad de dar vuestra contribución a la sociedad en que vivís”. En la ceremonia estuvieron presentes representantes de las iglesias cristianas de varias denominaciones, así como musulmanas; embajadores, personalidades, hermanas, sacerdotes y miembros de Cáritas Jordania.

En su intervención, el Patriarca Twal de Jerusalén, recordó la “semilla del bien” plantada por el Papa Francisco en los campos del mundo. Si cada religión busca mejorar al hombre y su mundo de relación, no debería ser imposible vivir en paz y armonía. ¿Por qué, entonces, combatirse entre las religiones? ¿Por qué no encontrar los puntos de acuerdo? Lo que se espera es que el Jardín de la Misericordia pueda ser un lugar de diálogo y encuentro entre religiones diversas.

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22 Mayo 2016 04:00:01
Hay que pagar el precio
La historia nos habla de los caminos solitarios que recorrieron los libertadores: Caminos de soledad en la noche fría; caminos de fe recorridos entre persecuciones y combates. Ellos supieron pagar el precio del liderazgo.

Dice la historia de los pueblos que los libertadores fueron seres que buscaron el silencio quemando sus horas en la noche, en espera de la claridad de la aurora. En el silencio conocieron lo que había de hacerse, por qué, para qué y cómo. Seres que tuvieron la visión de ver más allá de su piel y supieron voltear hacia atrás, a los lados y marcar el rumbo hacia delante.

En el fuego de su espíritu tuvieron un sueño: un soñar despiertos. La visión y la osadía de confiar y de creer que aquel sueño no sólo era posible, sino que había que hacerlo realidad a pesar de las críticas, zancadillas, golpes bajos, presiones y amenazas. Jamás se quebraron. En su larga travesía mantuvieron la estatura de los robles que, entre más azotados por el viento, más firmes en su propósito. Personas de convicciones, de ideales, de amor a la patria, que arriesgaron la vida para salvar a su gente de la miseria, ignorancia, dependencia.

Ser libertador de un pueblo es hacer un trabajo lento, metódico, cuidadoso; hacerlo bien y con gran devoción. Pero, ¿qué hacer cuando un pueblo tiene infinidad de recursos pero le falta coraje para ponerse de pié? ¿Cómo echar a andar los talentos y habilidades del que se ha caído y cree que solo no puede caminar? ¿De aquellos que se apoyan en otros porque no confían en sus propios pasos? ¿De aquellos que buscan el camino fácil, y sacrifican libertad e integridad en aras de una vida holgada, de poco esfuerzo, mucho riesgo y mucha plata?

Mejorar la calidad de vida de una nación requiere gente que piense más allá de sus intereses personales y que esté dispuesta a luchar y trabajar con el mismo entusiasmo cuando se trata del interés de los demás como cuando se trata de su propio interés. Gente que sueñe y se prepare en silencio, con objetividad. Esto no es contradictorio: primero son los sueños, los ideales, las utopías, y después se desarrolla un plan de trabajo para obtenerlos.

Después de un análisis sereno y realista se organizan los factores teniendo en mente esa visión. Lo siguiente es incendiar el espíritu de la gente para que se enamore del mismo sueño. La razón, la imaginación, y los datos auténticos y confiables se presentan para tender puentes entre lo que es y lo que puede ser. Un “sí se puede” es el lema de los libertadores. Hay peñascos en el camino; muchos obstáculos de todos conocidos. Esos hay que enfrentarlos, pero nunca detenerse a causa de ellos.

La valía de un libertador será medida por la cantidad de poder y adulación que pueda soportar sin envanecerse. Sus afectos serán puestos a prueba: Aquellos por los que lucha serán los que menos lo comprendan. El libertador es un ser solitario, consecuencia del mismo liderazgo, que camina en el desierto y, aunque se eleva sobre los demás porque la responsabilidad eleva, se separa de ellos de alguna manera. Renuncia a sus deseos personales —aunque legítimos— por una causa superior; una forma de entrega que va contra el egoísmo. Más cómoda es una vida sin entrega, aunque no más feliz. Su férrea voluntad, esa fuerza interior que lleva siempre consigo, es la que le da su seguridad e independencia para lograr su propósito.

La globalización trajo sus beneficios pero también la crisis global. Muchos países han sido afectados, no sólo México. Nuestra patria está en problemas: económicos, éticos, políticos y de credibilidad. Muchos optan por culpar al Presidente por nuestras aflicciones pero, en realidad, no hemos apoyado lo suficiente las estrategias gubernamentales para solucionar los conflictos: el nuevo modelo de desarrollo, el nuevo sistema político, el nuevo pacto constitucional y el acuerdo de seguridad con participación social.

¿Qué tesoros hemos encontrado en nuestros silencios que podamos aportar a la nación? Los talentos que se quedan encerrados asfixian. Siendo la solución de nuestra problemática la máxima utilización de recursos y talentos, ¿quién o quienes están dispuestos a pagar el precio de liberar su potencial, buena voluntad, agudeza, perspicacia, clarividencia y genio para sanar la patria de sus heridas?

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15 Mayo 2016 03:59:59
La actitud clave
¿De qué le sirve a un joven aprobar todos los exámenes si después fracasa en el ejercicio de su profesión? Mientras la tecnología avanza a pasos agigantados, el humanismo se rezaga. Grandes proyectos fracasan porque las personas carecen de sentido de cooperación. “A mí eso no me toca”, aunque se vaya de pique la empresa. Dadas las circunstancias de la vida moderna es relativamente poco lo que se puede lograr individualmente. El trabajo de uno depende del trabajo de otros: Es imperiosa la necesidad de desarrollar la capacidad de trabajar en equipo.

En una discusión sobre mercadotecnia los catedráticos destacaban la dificultad que experimentan los egresados de las profesiones que requieren trato directo con el público: No conocen el término “servicio”. Más bien sí lo conocen pero no saben cómo practicarlo. Lo relacionan con servicio doméstico o servicio de intendencia, pero no con la actitud clave para el éxito profesional.

A la pregunta: ¿Te gusta tratar con la gente? El 87% respondió que no. Una sonrisa sincera, estrechar la mano con cordialidad y estar atento a satisfacer las necesidades del cliente, darle una información detallada del producto, para ellos era una tarea más abrumadora que efectuar un complicado proyecto de ventas por computadora.

En ventas de persona a persona, la mitad del trabajo consiste en hacer que los clientes se sientan cómodos. Si se les transmite la sensación de que realmente es importante ofrecerles el producto que necesitan, responderán bien. Pero si se les da a entender que el vendedor preferiría estar haciendo otra cosa, se sentirán desatendidos.

La vida sería un verdadero paraíso si cada persona con la que convivimos estuviera dispuesta a darse en atención y servicio. Cuando no se tiene lo que el cliente pide, importa mucho la actitud del vendedor. Una regla es: Nunca decir “no hay”. En vez de ello debe mostrar lo que se tiene en existencia. No siempre es posible ofrecer a la gente lo que quiere, pero siempre debe haber algo qué ofrecer, algo que logre iluminar los ojos de una persona. Solo es necesario tener la disposición de averiguar qué es.

El egoísmo oprime, incuba agresividad y dominación: Semillas de muerte. El servicio mutuo es la base de toda relación satisfactoria entre los humanos. Solo cuando el joven logra salir de la prisión de su egoísmo y se vuelca en atención a los demás, empieza a escalar la cumbre del éxito profesional. Los maestros preguntan: ¿Qué hacer para sacar a los chicos de ese ensimismamiento que los conduce a estados extremos de soledad, melancolía y fracaso?

Cuando la persona no desarrolla su calidad humana se vuelve mezquina e intransigente y, aunque posea un intelecto superdotado, no podrá trabajar en una tarea de conjunto ni podrá sacar adelante un proyecto que requiera la solidaridad humana. El espíritu de servicio no se adquiere de la noche a la mañana, el primer paso es: “Trata y sirve a los otros como te gustaría que te trataran y sirvieran a ti”. El resto viene por sí solo.

Pero hay que empezar temprano en la vida. Hoy más que nunca existe la urgente necesidad de instituciones que desarrollen a los jóvenes en lo técnico como en lo humano. Las instituciones son medios privilegiados en la construcción de actitudes nuevas para mejorar la calidad de vida y lograr el éxito en todo proyecto.

Las computadoras cumplen con la función de guardar, procesar y transmitir un vasto depósito de información. Al maestro no debe interesar solo lo que deban memorizar sus alumnos para pasar exámenes y cómo buscar datos en la computadora, sino a entrenarlos a desarrollar actitudes que les permitan triunfar en la vida. Aunque es difícil lograr que los jóvenes acepten que la capacidad de servicio la llevan tatuada en su código genético, hay muchos maestros que tienen como meta desarrollar actitudes de cooperación y de responsabilidad compartida. Pero solo un verdadero maestro es capaz de motivar al joven para que alcance su plena dimensión de persona.

La actitud de servicio está íntimamente relacionada con las fibras más sutiles del corazón humano. El que goza sirviendo a los demás a través de su profesión experimenta una de las satisfacciones más profundas de la especie humana.

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08 Mayo 2016 04:00:28
¿Quieres uno?
Es imposible en nuestros días no estar expuesto a las drogas. “Anda, no pasa nada, échate un churrito”. La presión social es alta, y la información honesta sobre los peligros de la marihuana no son del todo conocidos.

Les llaman también porros. Los consumidores algunas veces abren los cigarrillos, les quitan el tabaco reemplazándolo con mariguana. El efecto es inmediato: Aumenta el ritmo cardiaco, disminuye el equilibrio, provoca un estado irreal de “ensueño”, desorientación, y alcanza su clímax dentro de los primeros 30 minutos. Dura de 2 a 3 horas. Después, depresión o somnolencia. Algunos consumidores sufren ataques de pánico o ansiedad.

El problema no acaba aquí. De acuerdo a estudios científicos, THC, el ingrediente activo del cannabis, permanece en el cuerpo durante semanas o incluso más tiempo. El humo de la droga contiene de 50% a 70% más sustancias que causan cáncer que el humo del tabaco. Un porro de cannabis puede causar el mismo daño a los pulmones que cinco cigarrillos fumados uno detrás de otro.

El uso prolongado de la mariguana provoca en los fumadores bronquitis, una inflamación del tracto respiratorio. La droga puede afectar no sólo la salud física, sino causar anormalidades en el cerebro. Varios estudios han mostrado la conexión entre el uso continuo de la marihuana y la psicosis.

¿Por qué es tan peligroso el consumo de la mariguana? Aunque se dice que es una yerba benigna, la mariguana cambia la estructura de las células del esperma, deformándolas. Además, pequeñas cantidades de marihuana pueden causar esterilidad temporal en el hombre. El uso de la mariguana puede alterar el ciclo de la menstruación en la mujer.

Las investigaciones demuestran que las funciones mentales de personas que acostumbran fumar marihuana tienden a disminuir. El THC del cannabis afecta las células nerviosas del cerebro, lo que a su vez afecta a la memoria. El cannabis es una de las pocas drogas que causan la división anormal de la célula, lo cual conduce a graves defectos hereditarios. Una mujer embarazada que fuma regularmente marihuana o hachís puede dar a luz prematuramente un bebé de menor tamaño y con menos peso de lo normal. En los pasados 10 años, muchos hijos de adictos a la mariguana han nacido con una iniciativa reducida y capacidades disminuidas en cuanto a concentrarse y dedicarse al logro de las metas en la vida. Los estudios también sugieren que el consumo prenatal de la droga puede resultar en defectos de nacimiento, anormalidades mentales y un mayor riesgo de leucemia en los niños.

Hay un gran desconocimiento en la sociedad sobre la mariguana, y muchos de sus efectos son ignorados, o no reconocidos. El cannabis, o marihuana, es una planta que afecta el comportamiento: Causa euforia, altera la percepción, y origina problemas de coordinación. Es una droga alucinógena. Y sus efectos secundarios la definen como una droga blanda alucinógena, capaz de generar una fuerte adicción. Produce mucho hambre y sed, efectos producidos en el procesamiento del TCH por receptores en el hipotálamo, encargados de regular el apetito.

También podemos reconocer que el cannabis terapéutico es una realidad. Aunque el uso abusivo de la marihuana es perjudicial para la salud, el uso terapéutico para aliviar ciertas dolencias es real. Es analgésico en pacientes con enfermedades graves como la esclerosis múltiple, diversos tipos de cáncer, depresión o ansiedad, epilepsia y Parkinson, quienes han visto mejorada la calidad de vida con el consumo de mariguana dosificada por especialistas. Alivia los síntomas de cáncer, sida, y otras patologías devastadoras, aunque todavía quedan muchas preguntas por resolver en ésta cuestión.

Como todo en la vida, la responsabilidad del consumo de marihuana parte de uno mismo. Los especialistas recomiendan no abusar de ella, la información sobre sus pros y contras es claro, transparente y accesible.

Cuando te digan: “Anda, no pasa nada, échate un churrito”, te pregunto: ¿Quieres uno?


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02 Mayo 2016 04:00:24
De un puerto seguro
Cuando vemos un barco en el puerto imaginamos que está en el lugar más seguro. Sin embargo, está ahí abasteciéndose para lanzarse al mar y salir al encuentro de sus propias aventuras. Dependiendo de lo que la naturaleza le tenga reservado podrá desviar la ruta, trazar otros caminos o buscar otros puertos. Ciertamente volverá más experimentado por el aprendizaje adquirido, y vigorizado por las diferentes culturas que ha conocido. En el puerto siempre habrá gente feliz esperándolo.

Así son los hijos. Tienen en sus padres un puerto seguro. Pero por más seguridad y protección que puedan sentir junto a sus padres, ellos nacieron para navegar los mares de la vida, correr sus propios riesgos y vivir sus propios retos, con la seguridad personal que han obtenido por sus propias experiencias y, particularmente, por el modelo de los padres. Las reservas estarán en el interior de cada uno y servirán de base para lograr su realización plena.

Los padres sabemos que no hay felicidad inmediata; no es algo que pueda ser heredado o transmitido porque la felicidad es una conquista personal. Pero también sabemos que a través de la fe, la esperanza y el amor se pueden educar niños positivos en un mundo negativo, porque el niño es como el barro donde puedes grabar lo que quieras… y esas marcas se quedan en la piel… esas cicatrices se marcan en el corazón… y no se borran nunca.

El lugar protegido en el que el barco puede estar es en el puerto. Pero el barco no fue hecho para permanecer ahí. Algunos padres piensan que serán eternamente el puerto seguro de los hijos, y olvidan prepararlos para navegar y encontrar su propio espacio donde se sentirán plenos, realizados, y convencidos de que en un futuro deberán ser puerto para su propia descendencia.

Nadie puede trazar el destino de los hijos. Pero hay que asegurarse de que ellos lleven en su equipaje valores heredados como: Honestidad, disciplina, respeto, integridad, humildad, diligencia, coraje, gratitud y generosidad. Nunca olvidemos que los hijos nacieron para convertirse en ciudadanos, por eso, es preciso educar con esmero a los niños, y así no será necesario castigar a los hombres. El enseñar a los niños a ser respetuosos con sus superiores y con la autoridad finca los cimientos de actitudes mentales y morales correctas para llegar a ser buenos ciudadanos.

Los padres podemos desear la sonrisa de los hijos, más no podemos sonreír por ellos.

Podemos contribuir a la felicidad de los hijos, más no podemos ser felices por ellos. Los padres no debemos manipular los pasos de los hijos, ni ellos descansar sobre las conquistas paternas. Deben continuar desde donde los padres llegaron, así como los barcos parten del puerto para sus propias conquistas.

¡Cúan difícil es soltar las amarras! Sin embargo, para eso necesitan saberse amados y preparados con la seguridad de que: “Quien ama educa”. El amor de los padres es para el niño lo que el sol para las flores. Insustituible. Pulir, cincelar y orientar con paciencia y tolerancia las habilidades de cada hijo. Educar es un arte y quien enseña un artista.

Hay que recordar que educar a un niño es esencialmente enseñarle a prescindir de sus progenitores, a pararse sobre sus propios pies, porque así desarrollará su potencial, único e irrepetible, en su realización personal. La vida siempre da una segunda oportunidad y pone a cada uno donde debe estar.

A un niño hay que darle alas, guiarlo, pero dejarlo que él solo aprenda a volar. Los niños son la esperanza del mundo. Son el recurso humano más valioso sobre la faz de la tierra. El futuro de los niños se siembra hoy. Mañana será demasiado tarde.

“Educa al muchacho al comienzo de su camino, que luego, de viejo, no se apartará de él.” Prov. 22:6

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24 Abril 2016 04:00:07
El Imperio
El temor producido por la catástrofe económica global nos ha puesto a temblar. Existe un peligro enorme para la humanidad que está afectando específicamente a niños y jóvenes en todo el planeta. La prosperidad de los países no toma en cuenta ni registra los valores universales: Justicia, integridad, valor, compasión, sabiduría, conocimiento, respeto y compromiso. Solo se basa en el incremento del mercado y la acumulación de capital: El dinero manda.

Cuando la meta de una sociedad es la afluencia económica y su mentalidad se basa en las leyes del mercado, la moralidad y los ideales se reducen al consumo y venta de artículos de marca. La marca se convierte en el factor determinante para definir relaciones comerciales, sociales y familiares, y también para influir en la sensibilidad y la vida privada de los adultos, y el trato que se le da a los niños.

¿Por qué a los niños? El Imperio del Consumismo ha estado con nosotros hace varias décadas, pero en los últimos años se ha recrudecido, produciendo un cambio fundamental en la vida de los infantes: Una transición de la cultura de la inocencia a la cultura de la mercancía. Al minar los ideales de una infancia segura y feliz, promueve el concepto de que “solo existe un valor en la sociedad, el valor del dinero; un solo objetivo, la ganancia a como dé lugar: Una sola clase de existencia, adquirir mercancías porque cuánto tienes, cuánto vales”.

Los niños heredan el concepto de ‘las marcas’ en su ropa, comida, los carros de sus padres, la casa donde viven, los juguetes, en fin, todas las mercancías de que se rodean determinan su valor como persona, su status social, y sus amistados. El Imperio del Consumismo dicta: “Lo que tienes para gastar, es lo que vales como persona”. En una sociedad consumista los niños y jóvenes son los más vulnerables: Ellos mismos miden su valor personal por la marca del pantalón o del vestido que llevan, no por sus principios, integridad, y méritos propios.

Lawrence Rossberg, sociólogo, indica que los niños son expuestos a la mercadotecnia de las marcas mucho antes de que puedan hablar. Al año, el infante ve Teletubbies y pide por nombre hamburguesa del Burger King o de McDonald’s. Al entrar al colegio conoce de memoria 200 marcas de ropa, carro o comida.

Abercrombie & Fitch (marca exclusiva) anuncia ropa sexy para niñas de 6 a 12 años, y en su catálogo aparecen tanguitas con mensajes de contenido sexual. Una compañía anuncia para la colección de muñecas, ropa interior sexy de encaje y “accesorios para citas de noche”. Otra promueve un estuche para el baile del tubo, de donde sale una gatita que se contonea y baila una música sensual. Los sicólogos norteamericanos han criticado duramente este bombardeo televisivo argumentando que roba a las niñas sus años de inocencia, y degrada su dignidad mientras se llenan los cofres de las grandes corporaciones. Advierten de las consecuencias que pueden tener en los niños los videojuegos relacionados con extrema violencia, tortura y muerte. Fomentar la cultura de la guerra en los niños es una forma cruel de robarles su inocencia.

La realidad es que la influencia a través de la imagen televisiva es poderosa, y definitivamente no está siendo utilizada para crear sociedades justas, democráticas y comprometidas. Así que ¿qué tipo de sociedad deseamos? ¿Deseamos imitar a los países poderosos? ¿O tenemos las suficientes agallas y el suficiente amor a nuestros niños como para crearles programas televisivos que desarrollen en ellos la pedagogía de la pregunta, y el compromiso personal para desarrollar sus talentos y trabajar en lograr el bien común?

Nuestros niños no deben ser repetidores; es necesario prepararlos para que sigan el camino de la verdad, cuando lleguen a la edad de comprenderla; y a la bondad, cuando puedan reconocerla y amarla. Tienen derecho a un futuro mejor.

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