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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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09 Diciembre 2017 04:00:00
Todo por el poder
En la vida, hay algo que resulta detestable y es: El engaño. Estamos conscientes que durante las campañas políticas se realizan toda clase de promesas, las cuales llevan una gran dosis de mentiras por parte de quienes participan en una contienda electoral.

Mentiras que pronuncian con gran facilidad quienes desean obtener votos a como dé lugar, como sea, sin importar en absoluto si van a poder cumplir sus ofrecimientos o no.

La Ética, un día se fue de paseo y se podría asegurar que ya no volvió. Seguramente quedó secuestrada porque así ha convenido a un gran número de actores políticos.

Con qué facilidad hacen propuestas sin meditarlas, sin reflexionarlas. Lo peor no está en hacerlas sino en la reacción que provocan las propuestas absurdas.

Las “puntadas” que se avienta algún candidato están para no echarlas en saco roto. Toda propuesta tiene una intención, de eso no tengo duda. Están en juego muchos intereses como para dejarlos ir. Y los votos se tienen que acaparar a como dé lugar.

La sucesión presidencial del 2018 está ya a la vuelta de la esquina. La efervescencia política está a todo lo que da y si no lo creemos, veamos.

José Antonio Meade renuncia a su cargo en Hacienda para buscar ser candidato a la presidencia. Sin pertenecer al PRI, resulta que sus deseos son querer ser el abanderado del tricolor.

¿Todos contentos? Hmmmm; permítame dudarlo. Se le da muy buena acogida pero…. Honestamente ¿usted cree que no hay inconformes?

Debe haberlos, sin duda. Aquí lo que sucede es que el PRI siempre se ha distinguido por ser institucional y la obediencia es una de las cualidades de su militancia.

Yo no sé si Meade sea la mejor opción para el tricolor; eso lo veremos. Porque aunque no lo digan los priístas con trayectoria dentro del partido ¿Usted cree que no hay resentimientos?.

El paseo por la ciudad que ofreciera el exsecretario Meade a Osorio Chong, a Aurelio Nuño recientemente, obedece seguramente a limar asperezas. El día del anuncio de la renuncia del ahora aspirante casi oficial a la candidatura por la presidencia, se vieron rostros sonrientes –empezando por Meade- pero sin duda también hubo rostros no tan convencidos.

Ahora sin duda se buscará la unidad, dar la batalla a los demás partidos políticos para convencer a los ciudadanos que el PRI sigue siendo la mejor opción.

Ahora vienen las propuestas.

¡Vaya! Opción que se propuso Andrés Manuel López Obrador. Otorgar amnistía a todos los delincuentes. ¡Qué bárbaro! Si otorgar el perdón a grupos criminales significa darle solución a una problemática que ha alterado significativamente la paz en nuestro país, qué pobre concepto tiene este señor de lo que es y debe ser ejercer la autoridad y hacer justicia.

Esta propuesta lleva consigo un riesgo. No se trata simplemente de una “puntada” más del “Peje”, de ninguna manera. Yo lo veo como una estrategia de campaña para obtener votos.

¿Nos hemos detenido a pensar de dónde vendrán esos votos? ¿A quiénes les conviene esa propuesta? ¡OJO! Mucho cuidado con lo que se escuche, porque hay que tener presente que los ofrecimientos no siempre se hacen con la mejor intención.

Y puede darse el caso de que los posibles beneficiarios de una idea que pretenda convertirse en propuesta de ley, sean los que arropen hoy a determinado candidato.

Hay que tener presente a todos los mexicanos, desaparecidos, secuestrados por gente que no quiere a México sino que ha sembrado el terror dejando una estela de muerte y desolación.
¿Se debe olvidar toda la violencia provocada por grupos delictivos y abrirles las puertas de la sociedad? Por supuesto que no.

No hay duda que aún nos falta mucho por escuchar. Los ciudadanos debemos estar muy alerta con los mensajes. Analizar bien las propuestas. Tengamos presente que se va a dar una lucha por el poder donde los grupos políticos estarán considerando que cada uno tiene la mejor oferta y al mejor candidato.

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02 Diciembre 2017 04:00:00
Los riesgos de la democracia
Los ciudadanos nos hemos preguntado ¿realmente vale la pena contar con tantos partidos políticos? La respuesta viene sola: Definitivamente no.

Por muchos años, solo existió una fuerza política en nuestro país. Un partido del cual salía quien habría de gobernar por seis años a un México que aceptaba todo a pesar de que intuía que las cosas no iban bien.

Aunque existían otros grupos políticos, a la hora de las elecciones -lo sabemos- ganaba el de siempre.

Los mexicanos siempre mantuvieron la esperanza de que el cambio ¡al fin! llegaría con el siguiente Presidente. Si bien no creía del todo en las promesas de campaña del candidato en turno, le otorgaba su confianza, quizás porque no había de otra; no había suficientes opciones a la hora de tomar decisiones.

Todo fue cambiando, se fueron manifestando grupos con ideas contrarias a las del gobierno. Del pensamiento se pasó a la acción: Había que formar otros partidos políticos para “darle la batalla” al grupo gobernante.

Se empezó a sentir o al menos a creer que con la creación de nuevos partidos, habría “Democracia”.

Pronto, los ciudadanos, los que piensan, leen, analizan y se forman opinión, se dieron cuenta que algunos no representaban a nadie más que a sus propios intereses convirtiéndose en comparsa de aquel que criticaban.

Partidos de nueva creación, fueron perdiendo su registro porque no lograban obtener los votos que se requerían.

Sin embargo, volvían a aparecer con diferente nombre y empezaba la lucha por el poder. Las alianzas han representado un negocio redondo para los partiditos que no acaban de convencer pero se han llevado su buena “rebanada del pastel” al “vender” sus votos a quien se interesara en ellos.

Alianzas mezquinas que solo han favorecido a unos cuantos, no a un pueblo que aún tiene hambre y sed de justicia..

Si observamos, los militantes de todos los partidos políticos hablan de democracia; sin embargo, ¿se podría decir que es democrático hacer alianzas con un partido con el que dicen no estar del todo de acuerdo? ¿Creen que el electorado no se da cuenta de sus verdaderas intenciones?

Saben que solos no la hacen; que necesitan un apoyo para lograr mantener su registro ante la autoridad electoral.

La sucesión presidencial está próxima y el “madruguete” no se hizo esperar. El destape de José Antonio Meade obedece a algo que ya se veía venir.

Se convertiría en el candidato priísta que no es priísta. Suena a trabalenguas aunque no lo sea. Sin embargo, no creo la tenga tan fácil como se piensa. Su destape sin duda deja una serie de sentimientos o resentimientos.

Quienes se creían “presidenciables” no fueron tomados en cuenta. Quien diga que el destape de Meade no corresponde al famoso “dedazo” de tiempos atrás, es muy respetable su opinión.
Lamentablemente el ambiente político que prevalece en el país no es precisamente de confianza en las fuerzas políticas, ni en el gobierno.

El PRI necesita recuperar mucho de lo perdido. No son los tiempos del carro completo, no. Dejó de serlo hace ya un buen tiempo. Hoy, los ciudadanos ya no creen y menos aún confían en los candidatos, en sus promesas sin sustento.

¿Qué más veremos y conoceremos en los próximos meses? No hay duda que la pelea por la sucesión presidencial apenas empieza. Y empieza con la designación de los candidatos de cada fuerza política o bien, con la participación de los llamados independientes.

Todos creen tener la solución a los problemas que aquejan al país. Ojalá y fuera cierto. Los ciudadanos tendremos que aguantar la excesiva publicidad con la que acostumbran “bombardearnos” los candidatos y los partidos ofreciendo algo que de antemano no van a poder cumplir.

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25 Noviembre 2017 04:00:00
Sorprende tanta agresividad
¿Vale la pena enojarse? La respuesta adecuada sería ¡Claro que no! Sin embargo dígame usted quién no se ha molestado por algo y con alguien con o sin razón. Hasta los que se consideran muy tranquilos, llega el momento en que algo les desagrada y ¡explotan!

Dicen que “el que se enoja, pierde” y es cierto. No solo pierde la compostura, el gesto le cambia, puede llegar a vociferar palabrotas, hace señas groseras, en fin, cada quien conoce sus razones para disgustarse, sino que el enojo puede traer consecuencias fatales.

El problema no está en estar molesto con alguien o por algo, sino las consecuencias que las actitudes agresivas van generando a su paso.

En la actualidad ¿Quién está seguro? Yo creo que nadie. Ni siquiera llevar consigo escolta, puede garantizar la seguridad de nadie.

La agresividad parecería estar a todo lo que da. ¿A qué se deberá?

Los delincuentes asaltan en plena calle, a la luz del día sin que nadie los detenga. No importa el lugar, ni la ciudad, ni país. La violencia parecería también que pertenece a la era de la globalización. Es la era de la imitación no solo de lo bueno y positivo sino también de lo malo, de lo negativo.

Lo observamos en los hogares, en centros escolares, en grupos sociales, laborales. Las relaciones humanas se han complicado porque al respeto, especialmente, pareciera que lo mandamos de vacaciones o peor aún, lo jubilamos.

Las cámaras instaladas en vías de comunicación de ciudades grandes, o bien en lugares estratégicos nos muestran la cara nada amable de la agresividad que llega a la violencia extrema.

No es el simple robo –que de todos modos puede ser considerado violento- que sufre un ciudadano en el trayecto a su centro de trabajo o estudios, sino el grado de agresividad que se emplea al ser asaltado.

Se podrán hacer reformas a los códigos para frenar la violencia. Se propondrán nuevas leyes pero la solución no está ahí. Existen leyes, lo que ha faltado es que se apliquen correctamente. Que haya realmente voluntad para que los delincuentes permanezcan en las cárceles y paguen por lo que hicieron.

Cuántas veces hemos conocido a través de los noticieros, casos de hampones que son detenidos por robo o por otros delitos y andan sueltos. Muchas veces, sin duda. Por eso, por las ocasiones que burlan la justicia es que el delincuente se ríe de los ciudadanos y de las autoridades.

Sabe perfectamente que de la manera que ingresa al penal así saldrá. Está consciente que la ley no lo alcanzará y por supuesto, la justicia, menos.

Los ciudadanos nos sentimos decepcionados al ver tanto delincuente en las calles. Al ver tantos ataques violentos, nos damos cuenta de la realidad que viven nuestras ciudades y por supuesto el mundo.

La maldad se ha propagado de una manera alarmante. Nadie respeta a nadie.

Cuando las autoridades informan que las estadísticas de delitos han disminuido no corresponde a la realidad. Quizás lo que ha disminuido son las quejas, las denuncias.

Eso si es más creíble. Y no se denuncia por temor a represalias por parte del delincuente o su familia, ya que mientras se dan las averiguaciones, pasan meses dejando a la víctima desprotegida.

Pérdida de tiempo, de recursos; de protección a la gente de bien, al ciudadano responsable.

Sorprende tanta agresividad y no es para menos. Al no poder controlar las autoridades a los agresores, no están dejando otra opción a los ciudadanos más que defenderse con lo que puedan y como puedan.

Si se hubiera actuado con energía en un principio, se hubiera evitado caer en el desorden. Los ciudadanos confiaríamos en las autoridades y no se verían tantos problemas sociales, como los que ya existen.

Hay que retomar el rumbo; nunca será demasiado tarde para recuperar la tranquilidad en nuestras comunidades.

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18 Noviembre 2017 04:00:00
Tolerancia
Hace unos días se celebró el Día Internacional de la Tolerancia. Ya sabe usted que actualmente hay un día para todo. Quizás no precisamente para celebrar pero al menos, sí es bueno tener presente ciertos acontecimientos que son importantes en la vida de todos nosotros.

Celebrar, conmemorar o simplemente conocer sucesos, fechas, datos, considero que deben ser recordados haciendo énfasis en ellos. Lo importante es hacer conciencia de un problema que existe, como por ejemplo las enfermedades, que permiten –al darnos cuenta de que existen y el grado de riesgos- unir esfuerzos buscando una solución.

Eso es lo importante: hacer conciencia de que la humanidad está llena de problemas pero que unidos podemos ayudarnos unos a otros.

Los seres humanos en la actualidad están padeciendo enfermedades que han aparecido o tal vez desarrollado debido a diversas causas. Problemas de salud que tratándolos adecuadamente y ante todo, detectándolos a tiempo, puede ejercerse control en ellos y quizás erradicarse.

Lamentablemente existe un problema mayor que nos aqueja a las personas; el relegar los valores, los principios que fueron guía en hogares y parte fundamental en la educación.

Por eso me agradó conocer que existe un día al menos para hablar, recordar algo muy importante en las relaciones humanas: la tolerancia.

Estamos conscientes que practicar la tolerancia no es tan fácil como se supone. Menos hoy en día donde todos creemos tener la razón y donde no pocos pretenden imponer ideas o conceptos creyéndose dueños de la verdad.

Ser tolerante implica un alto grado de respeto y consideración hacia las opiniones de otros. Podemos no estar de acuerdo con lo que otros dicen o cómo actúan y es muy válido, sin embargo debe prevalecer la cordura y el respeto a las ideas de unos y otros.

No hacerlo, equivaldría a caer en la intolerancia.

Ser tolerante no precisamente significa aceptar todo lo que otros pretenden imponer sin defender nuestro punto de vista, nuestras ideas y convicciones. Por supuesto que no.

Debemos ser firmes y manifestar nuestras propias ideas con respeto a los demás, exigiendo también el mismo respeto a nuestras creencias.

No es correcto exigir respeto solo a una parte, cuando a otra se le otorgan todos los derechos. Ser tolerante no implica darle todos los beneficios solo a unos, porque como personas, como seres humanos, todos tenemos los mismos derechos.

Es ahí donde se ha caído en el error de apreciación. Exigencias ante las autoridades, por parte de grupos que enarbolan “banderas” alegando “derechos” y manifestando supuesta “intolerancia” hacia ellos.

Disentir no equivale a atropellar los derechos de otros. Es no estar de acuerdo con algo o con alguien. Para no caer en la arrogancia y la soberbia de unos, que exigen para imponerse, se debe buscar el equilibrio en una sociedad; ese equilibrio deben darlo las autoridades pero es algo que lamentablemente no ha sucedido.

En un mundo globalizado, nos están imponiendo ideas, conceptos, acciones que no son correctas, promovidas por grupos sociales de otros países y por una organización internacional. Se ha caído en un juego perverso de conceptos que nada tienen que ver con nuestros valores.

Ser tolerante de ninguna manera equivale a dejarse arrastrar por lo que no es correcto ni benéfico. Significa ser respetuoso de las ideas de otros, defendiendo nuestras propias convicciones.

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11 Noviembre 2017 04:00:00
Partidocracia
Tal vez se preguntará usted estimado lector (a) para qué queremos tantos partidos políticos en nuestro país. ¿Cuál ha sido el beneficio para la democracia?.

También yo en alguna ocasión me he preguntado lo mismo y la respuesta siempre ha sido igual: ¡para nada!

El problema no es crear más partidos sino tener que ofrecer a los ciudadanos y por consiguiente al país. Hemos observado al transcurrir del tiempo que los nuevos partidos no han construido nada en beneficio de pueblo sino que han mostrado la cara sucia de la política; ese lado adverso al que dicen repudiar y que ofrecen, no solo mejorar, sino eliminar.

Ese lado nefasto y abominable llamado corrupción.

Como nadie hasta el momento ha podido erradicar ese gravísimo problema que existe en México sencillamente no tiene razón de ser el que exista una partidocracia que forma parte de un privilegiado grupo de captadores de recursos: dinero del pueblo que se destina a los grupos políticos.

¿Dónde quedó la ideología? Seguramente fue sepultada hace mucho tiempo cuando empezaron a surgir otros grupos sin fuerza suficiente para mostrar con determinación y transparencia lo que realmente se requiere en México: un cambio.

Hablar de cambio no precisamente significa modificar o inventar un nombre en un grupo político. ¡Por supuesto que no!. Hay que conocer la problemática existente para buscar alternativas de solución.

En el 2000 los mexicanos votaron por un cambio….pero ¿de qué? Solo de colores. Todo lo que se dijo en campaña, promesas y demás quedó en eso, simples promesas. Discursos incendiarios fueron utilizados para provocar coraje entre los electores contra un gobierno y ganar votos para quien creía tener la solución a todos los problemas que han aquejado a los ciudadanos.

Actualmente ya no es la partidocracia la que está invadiendo los espacios políticos en el país. Ahora vendrán las candidaturas independientes con quienes aspiran a gobernar México.

Los aspirantes, unos han renunciado al partido donde siempre militaron, donde se formaron y donde obtuvieron cargos, y abandonaron para ir tras el poder a como dé lugar.

Ese poder que muchos anhelan y muy pocos alcanzan. Lamentablemente cuando lo obtienen la soberbia los ciega, no les permite ver que los cargos son para servir y no para servirse.

Eso es lo que molesta al ciudadano, que el gobernante pierda el piso y se aleje de la realidad. No importa quien gobierne lo que se desea es que el país marche y vaya bien. Que entiendan de una vez por todas que los cargos no son regalos sino responsabilidades y compromisos.

El funcionario o gobernante debe estar consciente que debe servir al país no a un patrón temporal. De su actuación dependerá el progreso o atraso de este México que pide a gritos un cambio, sí, pero de actitudes no de colores, no de banderas.

Ya déjense de acarreos, de fotos con los pobres más pobres de los que se sirven en las campañas para luego olvidarlos. Trátenlos con dignidad no como posible voto en las urnas el día de la elección.

El electorado, hay que reconocer que se ha alejado de las urnas porque ya no cree en una clase política que ha defraudado sistemáticamente a los mexicanos. Tienen que aceptar de una vez por todas, que fueron ellos quienes hicieron desconfiados a los ciudadanos con su falta de honestidad y excesos en que han incurrido.

¿Cómo quieren que se confíe en algún partido que ha protegido raterías y fraudes?

Lamentablemente ya no se cree en grupos políticos que mucho nos ha costado sostener su permanencia a todos los ciudadanos.

Hay que creer en las personas pero aprender a diferenciar a aquellas que ofrecen solo por ofrecer alejados de la realidad, de aquellos con preparación, conocimientos y gran voluntad que desean verdaderamente servir con vocación.

…. El protagonismo ya no es aceptable ni tolerable.

…. Parece difícil ¿verdad? Pero no imposible.

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04 Noviembre 2017 04:00:00
México, rico en cultura y tradiciones
Siempre lo he dicho; también lo he escrito en diferentes ocasiones. Nuestro México, además de su riqueza natural, de la belleza de sus playas y paisajes, es inmensamente rico en cultura y tradiciones.

Y en esas tradiciones que están muy arraigadas pero ahora van cobrando mayor fuerza, se encuentra la instalación de Altares de Muertos, llamados también Ofrendas del Día de Muertos.

Soy una enamorada de mi país, de su folklore, de sus hermosas tradiciones y he tenido la fortuna de visitar diferentes estados de la República donde se mantiene vivo el interés por preservar nuestras festividades.

Y créame que es de verdad un deleite observar cómo disfrutan los habitantes de nuestras comunidades, recordar a sus difuntos. Es el momento de honrar a la persona que fue en vida, con profundo respeto y amor por parte de familiares y amigos.

Se cree que durante la celebración del Día de Muertos, las ánimas de los difuntos bajan a “visitar” a los seres vivos, a sus seres queridos, en un permiso especial a ellos concedido, en una dimensión espiritual, plena de amor.

Para tal encuentro, se preparan altares donde se coloca la fotografía de la persona a quien se va a honrar. Aunque el altar se viste o arregla, hay que tomar en consideración que existen elementos imprescindibles que no pueden faltar en la ofrenda. Importante es también conocer el significado que es lo que hace que se preserven las tradiciones.

Las ofrendas se colocan en dos niveles que simbolizan el cielo y la tierra. Se puede agregar un tercer nivel que representaría el purgatorio. Los más grandes pueden ser de siete niveles que según la creencia son los pasos que la persona va dando para alcanzar el descanso eterno.

Los elementos que no deben faltar: La fotografía de la persona a quien se va a honrar, así como también sus objetos personales. Agua; que les ayudará a mitigar la sed en su viaje de ida y de regreso. Significa vida.

La sal: es la parte esencial en las ofrendas. Ayuda al cuerpo a no corromperse en su trayecto.

Veladoras y cirios: la flama simboliza la luz, la fe y la esperanza que los guía al reencuentro con sus seres queridos. Cada vela significa un difunto; si es colocada en color morado quiere decir que hay un duelo reciente; si los cirios se colocan en forma de cruz, la creencia indica que son los cuatro puntos cardinales para orientarlos en su viaje.

Copal e incienso: es una fragancia que además de ser utilizado para limpiar y purificar el ambiente, lo es para ahuyentar los “malos espíritus”.

La flor de cempasúchil: por su color fuerte y su olor se considera que dirige a las almas a su hogar. El alhelí y la nube, por su pureza y ternura son utilizadas para adornar los altares dedicados a honrar a los niños.

El arco: representa la entrada hacia el más allá. Se adorna con la flor de cempasúchil y en algunos casos con frutas.

La cruz: símbolo del cristianismo, introducida durante la evangelización a nuestros pueblos indígenas, Se coloca en la parte superior del altar. Puede formarse con los pétalos de la flor de cempasúchil, con sal, con cal o ceniza.

El pan: representa la fraternidad; por lo tanto no debe faltar en los altares.

El petate: simboliza el descanso de las almas en su trayecto. En algunas comunidades es utilizado para colocar los alimentos de la ofrenda.

Comida guisada: Se coloca en el altar la comida que a la persona tanto le gustaba.

Izcuintle: la creencia nos dice que es el compañero fiel de las almas, que las protege al cruzar el caudaloso río Chiconauhuapan, que es el último paso para llegar al Mictlán. Se coloca como juguete en los altares dedicados a los niños.

Las calaveras de azúcar y el papel picado, son una forma festiva de aludir a la muerte. En toda celebración de nuestro país, el papel picado es la estrella, es imprescindible; es lo que le da el colorido a nuestras festividades.

No podían faltar nuestras maravillosas Catrinas, creación de José Guadalupe Posada, grabador, ilustrador y caricaturista mexicano.

Las “calaveras”, festivas y simpáticas con dedicatoria a algunas personas que bien pueden ser políticos, funcionarios, amigos…..

México es un gran país, nadie lo puede negar. El desfile de las Catrinas en la Ciudad de México de verdad que fue todo un espectáculo con proyección internacional.

Si mi memoria no falla, fue en el período del ex presidente Miguel de La Madrid a través de su esposa doña Paloma Cordero, quien por medio del Voluntariado se dieron a la tarea de rescatar tradiciones, entre ellas, los Altares de Muertos ya que si bien en varios estados de nuestro México se acostumbran, no así en el norte del país. Era más común ver a los niños disfrazados –sobre todo en la frontera- imitando otras costumbres.

Necesitamos continuar y rescatar lo nuestro, no dejar morir nuestras tradiciones, son bellísimas y sobre todo son muy nuestras.

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28 Octubre 2017 04:00:00
Azul y rosa
Antes, para distinguir a los bebés, las mamás compraban ropa para ellos en colores azul o rosa. Los tonos “pastel” era muy común usarlos tanto en niñas como en niños.

Hoy esos tonos siguen siendo utilizados en la ropa de los pequeños, aunque es más común verlos portar colores más “vivos” en su vestuario; y se ven hermosos, nadie lo discute. En realidad los bebés no necesitan mucho para lucir espectaculares.

Sin embargo, colores como azul y rosa –quizás más el rosa- continúan utilizándose para distinguir o etiquetar a las mujeres.

Así tenemos el moño rosa que se porta durante el mes de octubre, como un recordatorio de que las mujeres debemos checarnos. El moño rosa que también significa solidaridad con quienes padecen el terrible mal: El cáncer.

Ese color distintivo, es la fuerza en muchos grupos de apoyo; el consuelo para quienes reciben su tratamiento porque saben que no están solas, que hay más mujeres dispuestas a compartir su tiempo, sus recursos para buscar las alternativas de solución.

La tarea no es fácil para nadie. No lo es para pacientes; tampoco para las asociaciones que apoyan a un gran número de mujeres en su recuperación. El dolor al soportar una enfermedad que de solo escuchar su nombre causa un efecto muy fuerte, es terrible.

Afortunadamente existen los medios para prevenir, para controlarla si es detectada a tiempo.

La prevención es el primer paso que debemos dar. Un chequeo es importante. Hacer a un lado la pena, esa vergüenza que en ocasiones nos limita para acudir al consultorio del especialista. Hacerlo, tomar la decisión para un chequeo de rutina o cuando hay sospecha de que algo no anda bien, puede hacer la diferencia en el diagnóstico.

Existen muchísimas mujeres en el mundo padeciendo la enfermedad. Luchando día a día por recuperar su salud, por estabilizar el problema o por vencer la enfermedad.
Todas las mujeres –en algún momento de nuestra existencia- podemos enfrentar el problema del cáncer que pareciera que va creciendo.

Las vencedoras no son pocas. Su fe, el aferrarse a la vida, el ir de la mano de Dios y no soltarse de ella, logran resultados magníficos. Dios siempre escucha a quien ora con devoción. Quien sabe pedir con el corazón por sí mismo o por alguien más.

La oración tiene un poder único, es verdaderamente nuestra mejor arma, quizás la única que tenemos para llegar a Dios y ser escuchados.

La problemática existe; la enfermedad, pese a los avances de la ciencia, ha logrado controlarse pero no erradicarse. Muchos son los factores que influyen para que se desarrolle en el cuerpo humano.

Una enfermedad que no respeta condición social, económica; edad, sexo. Cualquiera puede padecerla.

No solamente somos las mujeres quienes estamos en riesgo; hombres, los niños, jovencitos que se encuentran luchando en una sala de hospital.

Volviendo al color rosa, un moño con ese color para hacer énfasis en que debemos cuidarnos, protegernos, examinarnos y sobre todo, luchar por vencen la enfermedad en caso de tenerla.
Llamó mi atención que también sea utilizado el color rosa, para hacer un llamado de atención a las autoridades para exigir un alto a feminicidios. Zapatillas de tacón pintadas de rosa, colocadas de manera estratégica para hacerse notar.

El activismo de una mujer en Chihuahua para reclamar la desaparición y muerte de un gran número de mujeres que un día salieron del hogar y no regresaron.

El rosa, es un bonito color, un hermoso color. Actualmente no se utiliza solamente para distinguir a una niña de un varón como en otros tiempos, sino para luchar por algo, para luchar por alguien. La solidaridad, el amor por los demás está presente en algo quizás tan sencillo como es un color, pero con un gran significado: El amor al prójimo.

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21 Octubre 2017 04:00:00
Ante la adversidad, jamás rendirse
Se ha cumplido ya un mes de que la Ciudad de México, así como otras ciudades en los estados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, padecieran una de las peores tragedias ocurrida en mucho tiempo.

Más de treinta días transcurridos y la tristeza en los rostros de los directamente afectados no puede desaparecer por diversas razones. Razones poderosas que impiden tener tranquilidad
total.

La gran solidaridad mantenida durante días, semanas. El gran lazo afectivo que nos unió es algo que no puede desaparecer tan fácilmente. Esa relación que nació del dolor de nuestros hermanos y que nos hizo comprender que todos somos uno solo en un momento determinado, deberá prevalecer.

Fue la espontaneidad la que surgió al ver los impresionantes derrumbes. La desesperación al ver en lo que se convertían edificios que cubrían
inmisericordes sobre personas de diferentes edades.

Había que ayudar a rescatar vidas, sin importar si eran o no conocidos.

Esa es la prueba más grande de amor al prójimo, cuando alguien trata de ayudar a otro en circunstancias difíciles. El que tiende la mano para levantar al caído; el que lucha por rescatar al hermano que quizás esté aún con vida –como fue el caso de tantas
víctimas-.

La Madre Naturaleza no solo movió la tierra para enviarnos un sismo de gran magnitud, no. La naturaleza dejó claro muchas cosas, entre ellas, que somos vulnerables y en cualquier momento podemos ser víctimas de un
fenómeno natural.
Que un desastre, una contingencia, no respeta a nadie y sí cualquiera puede requerir de ayuda, de una mano amiga, de una bendición.

Nuestro pueblo demostró lo grande que es, lo maravillosa que es su gente; la fortaleza que este país tiene para levantarse aún de los escombros. Este México lindo y querido –como bien dice la canción- es único.

Ha sido verdaderamente extraordinario observar la manera de unir esfuerzos para apoyarse unos a otros.

Ahí quedó demostrado una vez más que la unión hace la fuerza; que podemos hacer frente a todos los malos momentos que se nos presenten, si nos mantenemos unidos.

Ahora toca participar en la reconstrucción. Vigilar que no haya desvíos de recursos; que se cumpla con lo que se ha ofrecido. Estamos conscientes que muchos mexicanos han quedado sin su patrimonio; que han perdido lo poco o mucho que a lo largo de su vida habían construido.

Como también sabemos que no pocos ciudadanos perdieron a un ser querido. La reconstrucción de las viviendas, podrá ser posible. Emocionalmente, no será tan fácil aceptar lo sucedido.

Y no lo será para aquellos que habitaban un departamento de algún edificio colapsado, donde la posible corrupción quedó al descubierto.

Triste panorama de personas de condición muy humilde En Oaxaca, Chiapas por ejemplo donde un gran número de familias perdieron todo lo que tenían. Cuánto dolor hay en el rostro de nuestros hermanos en desgracia cuya tragedia los ha obligado, a muchos de ellos, a permanecer a la intemperie.

A pesar de la tristeza, del dolor y del padecimiento ante lo ocurrido, la lección más conmovedora de la más reciente tragedia, es que los mexicanos no nos rendimos.

Y no lo hacemos porque nuestra raza es fuerte y hoy, con una nueva generación de jóvenes, también solidaria.

Si caemos, de alguna manera nos levantamos. Una tragedia, la pérdida de alguien cercano y querido, una enfermedad, pueden lograr mover las fibras más sensibles de nuestro ser. En momentos difíciles aprendemos a luchar para salir adelante, a sobrevivir. Aprendemos a no rendirnos porque estamos conscientes que Dios nos da la oportunidad de mirar hacia adelante.

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14 Octubre 2017 03:00:00
Necesitamos poco para ser felices
¿Nos hemos detenido a pensar, reflexionar en lo que nos hace felices? ¿Qué es para cada uno de nosotros la felicidad? ¿Cuánto necesitamos para alcanzarla?

Esta reflexión viene por algo que se dio a conocer por internet y me pareció interesante. Se trataba de un ejercicio que a un joven –al parecer relacionado con Medios de Comunicación- se le ocurrió hacer.

El joven se instaló en una de las avenidas más concurridas de Nueva York y en el atuendo seleccionado para su, digamos, “experimento”, colocó suficientes dólares prendidos a la ropa.

La gente pasaba y lo veía con cierta curiosidad. Él los invitaba a tomar algún billete y hubo quienes desprendían no uno, sino varios. Las personas que por ahí pasaban, iban vestidos de manera formal, casual pero todos –al menos así fue mi percepción- con algún empleo.

Una chica se apresuró a tomar algunos billetes y el chico le hizo la observación que ella no necesitaba hacer eso. “Tu bolsa es de firma, es original”; ella respondió que sí, “pero ahorita voy a que me arreglen las uñas”. Palabras más, palabras menos.

De pronto apareció la figura de un indigente que observaba un poco alejado, la escena. El chico al verlo lo invitó a que tomara lo que necesitara. Dudoso, se acercó y con cierta precaución o timidez quizás, tomó un billete. “Lo quiero para comer”. El promotor del ejercicio social, le insistió que se llevara más billetes y solo tomó, uno más. Se iba a retirar pero se detuvo y regresó a colocar un billete.

¿Por qué lo hizo? Porque él solo necesitaba un poco para comprar su alimento; el que dejaba era para alguien más en situación similar a la de él.

Este ejercicio, quizás fue divertido verlo por la forma en que se comportaron quienes participaron en él. Sin embargo, real o no –por aquello de lo que se ve a través de las redes sociales- es una invitación a la reflexión.

¿Cuánto necesitamos realmente para ser
felices?
¿Necesitamos comprar ropa, calzado, accesorios de marca? ¿Queremos agradar o presumir? ¿Queremos sentirnos bien o buscamos que otros nos acepten? ¿Nos ponemos lo que está de moda o lo que nos queda bien?

El hombre mal vestido, quien tomara un billete para mitigar el hambre, sintió que no necesitaba más de lo que se le ofrecía; por eso pensó en alguien más que pudiera andar por ahí, sin haber probado alimento alguno esperando la noche para hurgar en los botes de basura con el anhelo de encontrar
desperdicios de comida.

La chica de la bolsa de marca, arrancaba los billetes con cierta rapidez; al ver la escena me dio la impresión que su cabecita se había convertido en una máquina registradora, contabilizando el dinero para pagar su vanidad del día.

No hay duda que con frecuencia, conocemos historias de las cuales aprendemos. Historias de la vida real o algunas actuadas quizás, que permiten que hagamos un alto en nuestro camino.

Hacia dónde vamos,
qué queremos
En mi opinión, no creo que sea más feliz quien realiza un largo viaje al extranjero que quien se queda en casa y en reunión familiar disfruta sus anécdotas, sus fotografías, sus recuerdos.

La felicidad depende de cada uno de nosotros. La verdadera felicidad hay que construirla día a día. Se va conformando de pequeños detalles. De sueños, de logros, de vivencias, de anécdotas compartidas que vienen a llenar nuestra vida.

¿Qué hace feliz a un niño? ¿Realmente que papá y mamá le compren juguetes caros o simplemente jugar?

Cuando veo abuelas orgullosas –yo entre ellas- presumiendo felices las actividades de los nietos, como un día lo hicimos con los hijos, no me queda más que dar gracias a Dios por tanta felicidad.

Ser feliz, no hay duda, que es una actitud, es estar en paz con lo que nos rodea, con nosotros mismos y por supuesto, diariamente debemos agradecer a Dios por todo lo que con tanto amor, nos da.

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07 Octubre 2017 04:00:00
¿Por qué tanta maldad?
¿Quién sería capaz de descifrar acertadamente el comportamiento humano? En estos tiempos lo veo muy difícil.

No dudamos que siempre el ser humano haya tenido sus altas y bajas en su forma de actuar, pero ahora observamos conductas que nos llenan de horror; escenas en los noticieros que nos impactan y nos dejan un sabor de boca amargo que hieren la sensibilidad de cualquier persona.

¿Qué está sucediendo en el mundo? ¿Por qué tanta maldad? ¿A qué o a quién culpar del desorden en la sociedad?

Países en guerra peleando por un pedazo de tierra; gente desplazada, sufriendo por la maldad humana. Padeciendo por seres despreciables que siembran horror y muerte a su paso.

Todo por el poder, por la ambición; países empobrecidos pero individuos portando armamento sofisticado para someter al débil.

Qué tristeza saber que existe el rostro de la maldad en individuos que solo provocan desolación, tristeza, hambre, muerte. Más triste darnos cuenta cómo toda esa maldad afecta de una manera cruel e inexplicable a los niños, a quienes se les está privando de una infancia feliz.

Obligados en no pocos casos a utilizar las armas a desde pequeños. No son los juegos de policías y ladrones de otros tiempos, no. Es la cruda realidad que hoy viven nuestros niños en algunos países en conflicto. Donde son entrenados para matar a muy temprana edad.

¿Quién es realmente el culpable de que exista tanta maldad? ¿El que provoca que exista un conflicto? ¿El que se aprovecha de una situación que genera violencia?
Para el caso es lo mismo. ¿Quién vende las armas? ¿Por qué no existe un verdadero control que impida la venta indiscriminada de armamento cada vez más sofisticado.

No me convence el argumento de que se legisle la compra venta de armas pensando en la seguridad de los ciudadanos. Detrás de esos supuestos hay un gran interés y sin duda es el económico.

Un país en conflicto sin duda que va a requerir armarse para su defensa. Una sociedad donde el consumo de alcohol y drogas se incremente entre los jóvenes y alcance ya a los niños, se va a tornar violenta tarde o temprano.

La facilidad con que se adquieren las armas representa un riesgo mayor para las familias, al ir perdiendo el control de sus hijos en el hogar.

La falta de valores, el exceso de libertades está conduciendo a la sociedad a la decadencia.

Ambición, corrupción, poder y la sobre protección a la distribución de armas, han puesto en grave peligro a los ciudadanos. No podemos afirmar que hay un lugar realmente seguro; porque en la actualidad cualquier sitio puede tornarse violento.

Prueba de ello, la masacre en las Vegas. Nadie podía imaginar que un momento de diversión se vería empañado por el ruido ensordecedor de disparos. Un solo hombre –se supo después- fue capaz de transformar en una escena de terror y de horror, la que debió ser de alegría para los ahí presentes.

Cuestionamientos han surgido después de la masacre. Una de ellas ¿Cómo consiguió las armas? Porque no eran pocas. Eran armas de distintos calibres entre los que se contaban rifles de asalto.

¿Qué pasaría por la mente de Stephen Craig Paddock para cometer un acto tan horrendo? Quizás nunca lo sabremos, porque él ya no está para contarlo.

Sin embargo, lo sucedido nos debe llevar a la reflexión. ¿Cuántos individuos como Paddock habrá por ahí? Aunque aparentaba ser tranquilo, debió guardar en su mente y en su corazón un cúmulo de sentimientos no muy buenos.

Todos quisiéramos que escenas con un grado extremo de violencia no se repitieran jamás; lamentablemente mientras no exista la intención real y responsable de legislar por el control de armas, seguiremos padeciendo esta clase de problemas.

La maldad no solo se asoma en quien compra, vende y usa las armas de manera indiscriminada, sino en aquellos que aprueban su distribución ocultando los verdaderos intereses: Poder y dinero que al fin y al cabo equivale a: Corrupción.

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30 Septiembre 2017 04:00:00
México, ejemplo ante el mundo
Pese a todo, el sismo que cimbrara la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas y otras entidades, nos ha dejado algo muy positivo: la capacidad de respuesta de los mexicanos ante la tragedia.

La ayuda llegó en el momento preciso, con una gran disposición de aquellos que deseaban participar ayudando a quienes habían resultado afectados. Ayudar fue el propósito principal y se logró conformar una legión de voluntarios que mostraron su solidaridad, su amor al prójimo, como también su capacidad de organización.

“Este es mi México” pensé, el que no necesita construir muros sino puentes de entendimiento. El México que sabe reir, llorar, cantar y tender la mano al necesitado.

La respuesta fue realmente maravillosa. Muchos sabían que podía haber vida bajo los escombros y sin importar que no se tuviera la protección debida en esos momentos, se dieron a la tarea de mover levantar piedras con la rapidez que se pudiera en la desesperada faena de encontrar al vecino, al familiar, al amigo, a alguien con vida.

Nadie se preocupó por su propia salud, por su seguridad, solo los motivó el ferviente deseo de ayudar y ahí está lo encomiable de la acción. El amor al prójimo se hizo presente. Se fueron sumando voluntades, manos, hasta formar la gran valla que pasaba los escombros que iban retirando.

¡Qué gran país tenemos! ¡Claro que sí! Nadie lo duda.

Fuimos ejemplo ante el mundo. Nadie esperó que llegara la ayuda oficial; los ciudadanos se organizaron y rebasaron a las autoridades que una vez se vieron lentas.

La cadena de mando en muchas ocasiones entorpece en vez de ayudar. En pocas palabras, la burocracia.

De los políticos ¡Ni hablar! Se les vio pero horas después.

Aquí, lo importante y que cabe resaltar es la participación ciudadana tratando de ayudar por el simple hecho de ser útiles a otros. Eso es lo que ha destacado. La manera de responder de los mexicanos ante la tragedia.

El sismo del pasado 19 de septiembre causó mucho daño en edificios. Sin embargo, considero que permitió que los mexicanos nos uniéramos con más fuerza, con gran esperanza en un mejor mañana.

México, es una gran nación, de eso no hay duda. Tierra en la que Dios depositó –a través de la naturaleza- inmensas riquezas.

En cada tragedia todos nos apoyamos; todos nos ayudamos. Hoy, hemos sido ejemplo de fortaleza, está en nuestra naturaleza no dejarnos vencer ante la adversidad. Nuestros valores resurgen acompañados de fe y de
esperanza plena.

Con lo ocurrido, hemos dado muestras de que podemos caer pero nos levantamos. Todos estamos dispuestos a tendernos la mano para ponernos nuevamente de pie.

Lo estamos demostrando y seguiremos haciéndolo.

Aunque el dolor nos invada y las heridas por la pérdida de tantas vidas estén aún sin cicatrizar, estamos conscientes que hay mucho por hacer. Hoy más que nunca nuestros hermanos de los estados que fueron terriblemente castigados nos necesitan. La naturaleza se encargó de mostrarnos la marginación y el olvido a algunas comunidades.

También sabemos que cientos de familias se han quedado sin hogar y por lo tanto hay que redoblar esfuerzos para construirles una vivienda digna y volver la mirada a ellos para que tengan una mejor vida.

De las tragedias también se aprende. El sismo nos dejó a todos una gran lección. Aprendimos o recordamos que todos somos iguales y que una desgracia no respeta a nadie.

Por lo tanto todos podemos necesitar de todos. Nadie debería mirar con aire de superioridad a un semejante creyéndolo inferior porque ya quedó demostrado de lo que cualquiera es capaz de hacer por un hermano en
desgracia.

Aprendimos que los jóvenes, nuestros maravillosos jóvenes, utilizando las herramientas modernas, pueden enarbolar la bandera de la solidaridad, de convocar a las masas, todo por ayudar.
México es un ejemplo ante el mundo, sin duda. Somos una gran Nación, dispuestos sus hijos a levantarnos cuando caemos y a tender la mano al caído para ayudarlo a ponerse de pie. Eres grande México, muy grande.

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23 Septiembre 2017 04:00:00
Mi querido México
Una vez más nuestro país se ha visto golpeado por la adversidad. Treinta y dos años han transcurrido de aquel sismo que dejó una estela de dolor y muerte en la hoy Ciudad de México y de cuyas heridas no nos hemos podido reponer del todo.

19 de Septiembre es una fecha que se guarda en la memoria y en el corazón de los mexicanos, porque aunque haya una generación que no “vivió” esos acontecimientos, no ignora lo sucedido en 1985.
¿Quién iba a imaginar que la tragedia rondaba a nuestro México? Menos aún que un sismo cubriría nuevamente de luto la Ciudad de México y otras ciudades.

Lo que representaba un simulacro se convirtió en realidad; en una horrenda pesadilla de la que no tan fácilmente se repondrán quienes vivieron esos momentos difíciles, que parecieron eternos.

En unos minutos la vida de todos los mexicanos sin duda cambió. Una tragedia de la magnitud que se vivió en la Ciudad de México, nos hizo comprender lo vulnerables que somos los seres humanos. Que ante la fuerza de la naturaleza, no hay nada ni nadie que sea superior.

¿Nos hemos visualizado en algún momento perdiendo nuestro patrimonio? ¿Tener que ir a un albergue a refugiarnos porque nos hemos quedado a mitad de la calle? Seguramente no. Esos pensamientos no cruzan por nuestra mente, por la razón que sea.

Sin embargo, nadie está exento de encontrarse en una situación difícil, en medio de una tragedia por una sencilla razón: El peligro acecha con fenómenos naturales que no sabemos cuándo y en qué momento llegarán.

Todos los días se aprende algo. Después de los recientes acontecimientos lamentables que la Madre Naturaleza nos ha enviado, queda una enseñanza muy grande: la solidaridad de todos los mexicanos.

Si bien el susto y el impacto emocional ocasionado por el sismo, quienes estaban de alguna manera a salvo, acudieron en auxilio de aquellos que requerían de ayuda.

La respuesta fue inmediata. Impresionante ver a hombres, mujeres de todas las edades sumándose a las tareas de rescate. Nadie les pidió que fueran, solo los motivó un impulso: AYUDAR al hermano en desgracia. Bajo los escombros había personas, seres humanos que el infortunio provocó que quedaran atrapados.

Muchas vidas lograron salvarse gracias a la pronta respuesta de ciudadanos preocupados por el prójimo. No eran profesionales en tareas de rescate, sin embargo no esperaron a que llegaran los que sí saben y fueron entrenados para hacer esa labor humanitaria.

La pronta respuesta, arriesgando su propia salud y hasta la vida, merece todo nuestro reconocimiento.

Ha sido una ardua tarea desde el primer momento; unos descansan, se turnan, pero ahí están, como un gran ejército de voluntarios unidos, todos, con un noble fin: Salvar vidas o rescatar cuerpos. En principio, quitando escombros sin protección alguna, pero eso no importaba, estaban conscientes que los minutos contaban para rescatar a alguien con vida.

Ni qué decir de nuestras Fuerzas Armadas. Nuestros soldados y marinos que siempre están ahí para ir en apoyo de la población. Por eso indigna la posición en que fue colocada la Marina al haberlos involucrado en una especie de “reality show” que generó confusión y mantuvo a una teleaudiencia al pendiente del supuesto rescate de una niña que no existía.

En momentos de dolor, donde no solo se respira polvo y se arriesga la salud, resulta criminal distraer la atención de lo importante, en aras del sensacionalismo.

Si los altos mandos de la Marina salieron a ofrecer disculpas fue por el honor de su rango y la nobleza que les caracteriza, no porque ellos hubieran tejido esa sarta de mentiras que nos mantuvieron a la expectativa.

Ejército y Marina merecen la gratitud, el reconocimiento, el respeto de todos los mexicanos, por la gran labor que realizan diariamente por el país, redoblando esfuerzos en circunstancias dolorosas donde la tragedia llega a muchos hogares.

Hemos observado una tarea de titanes, de verdadera entrega de aquellos que sin esperar algún reconocimiento están ahí, soportando el cansancio.

A propósito de titanes, me conmovió ver a un can binomio, exhausto después de 48 horas en tareas de rescate. Su nombre Titán. Emocionante ver también que algunas mascotas fueron sacadas de los escombros.

Mi querido México, cómo no agradecer a los países que han enviado su ayuda a nuestro país. A las brigadas de rescate, expertos en atender problemas como el que enfrenta nuestro país.

Cómo no pedir a Dios bendiga esas manos que sin importar los riesgos que enfrentaban retiraban escombros con la esperanza de encontrar personas con vida. Cómo no sentir emoción de ver a tantos compatriotas unidos en una noble tarea, solo por ayudar. Niños, jóvenes, hombres, mujeres, acudieron a apoyar.

Un pueblo organizado, un pueblo unido siempre saldrá adelante. Este es mi México, que hoy sufre pero sabe ser solidario ante el dolor de quienes más lo necesitan.

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09 Septiembre 2017 04:00:00
Un lugar para vivir
Cuando una tragedia ocurría se pensaba en encontrar a futuro un mejor lugar para establecerse. Actualmente nos encontramos con expresiones que se han ido convirtiendo en “comunes”, como por ejemplo “antes, aquí no temblaba” o “antes no se inundaba”; expresiones en cuanto a fenómenos naturales se refiere.

Aunque también existen otra percepción que no deja de ser preocupante y en muchos casos, alarmante. Hemos estado observando, que la seguridad que antes se experimentaba, corresponde a un pasado que sin duda alguna no regresará.

Todos añoramos aquellos días de tranquilidad, en cuanto a seguridad se refiere. Lugares que se podían visitar sin estar con la angustia de ser víctimas de la delincuencia, hoy presentan señales de presentar cierto grado de violencia.

Nos ufanábamos y presumíamos la ciudad en la que vivíamos como un lugar donde había mucho respeto, se podía transitar a cualquier hora del día, sin que alguien nos molestara. Se podría decir que todos nos conocíamos o al menos nos saludábamos. Hoy, la situación ha cambiado.

Nuestras carreteras eran seguras, no sentíamos la inquietud ante lo desconocido.

Quien viajaba a otros países, lo hacía con el placer de descubrir otras bellezas, de conocer culturas por aquello de “los viajes ilustran”.

Poco a poco, quizás por descuido, por no haber sabido valorar lo que teníamos, al menos en seguridad, es que perdimos algo tan valioso: La tranquilidad.

No solo nosotros, en nuestro país. Sino que, lamentablemente, ya no hay un lugar seguro totalmente. Es algo inevitable que se fue perdiendo con el tiempo, con la pérdida de principios, de respeto, de amor.

El sufrimiento parecería acompañar al ser humano y con él, la incertidumbre. Nadie sabe a lo que puede enfrentarse en cualquier lugar del mundo.

¿Seguridad? En ningún lado
La ambición desmedida; el poder que se hereda, que se impone por la fuerza, han sido promotores de una cultura dañina para la humanidad: La del odio, de la venganza, al sentir que si otros no están de acuerdo con la postura que han adoptado, se han convertido en enemigos acérrimos.

El mundo vive amenazado ante el peligro de una guerra provocada por la intransigencia, por la falta de respeto.

Y ese es un riesgo grave en el que las naciones se encuentran inmersas. Debido a la globalización, las naciones deberán tomar partido para aliarse con quienes tengan acuerdos.

El riesgo no solamente será por el desplazamiento de fuerzas armadas para apoyar a uno o más países, sino por el tipo de armamento que en la actualidad se está creando. Experimentos mortales, de exterminio a la humanidad y a lo creado.

Peligro latente cuando el mundo, las naciones, están gobernadas por seres insensibles que rallan en la locura.

¿Quién puede disfrutar el lanzamiento de misiles? ¿Quién es capaz de sentir satisfacción cuando en una acción de esa naturaleza va un mensaje de destrucción y muerte? Creo que nadie con un poco de sentido común, mayor sensibilidad y aprecio por la vida, se podría vanagloriar de participar en acto de tal magnitud.

¿Qué le espera a la humanidad? Tarde o temprano todas las acciones que emprendamos traerán consecuencias.

Tsunamis, huracanes, terremotos, inundaciones. Cada vez con mayor intensidad, peligrosidad y riesgos para la vida. ¿Qué más nos falta por conocer?

Es triste y muy lamentable todo lo que está ocurriendo. Parecería que no existe ya un lugar que nos garantice seguridad. Ante el aviso de una catástrofe, el temor asoma en cada poro de la piel. Quien diga que no siente miedo a lo desconocido, debe tomarse con reserva.

Dios nos proteja a todos y nos libre de calamidades.

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02 Septiembre 2017 04:00:00
Riesgos por fenómenos naturales
Cada vez son más los riesgos que la humanidad corre debido a fenómenos naturales. A pesar de que algunos políticos no le dan la importancia que debería dársele, existe el llamado “cambio climatológico”. De lo contrario cómo explicar las modificaciones que ha sufrido nuestro planeta en lo que a situaciones ambientales se refiere.

Estamos conscientes que son diversos los factores que han permitido las modificaciones que ha sufrido el medio ambiente. El crecimiento de la población; el establecimiento o construcción de colonias en zonas que no eran aptas y que arrasó con árboles propiciando su tala indiscriminada.

Esa falta de respeto a la Madre Naturaleza, el mal comportamiento de todos nosotros que en lugar de agradecer y aprovechar adecuadamente los recursos naturales con que contamos, hacemos mal uso de ellos. La mayoría de las veces nos apropiamos de ellos como si fueran de exclusividad personal, no destinados para satisfacer la demanda de todos los habitantes de la tierra.

La irresponsabilidad tiene un costo; en un tiempo no determinado la naturaleza se encarga de cobrarnos lo que hemos dejado de hacer por ella: Cuidarla.

La magnitud de los fenómenos naturales que hoy se presentan es una muestra de que la humanidad ya está rebasada.

Nos debe quedar muy claro que en una catástrofe como la que recién sucedió en Texas, posiblemente se repita en otro lugar. Nadie sabe cuándo ni dónde pero de que habrá más problemas, los habrá.

Están sucediendo muchas cosas que antes no se veían; advertencias existieron. Lo que estamos viviendo tiene su origen en la falta de cuidado, amor y respeto hacia todo lo que se nos había prestado y debimos haber cuidado para las generaciones por venir.

Un ejemplo muy sencillo. Una catástrofe no distingue estatus sociales o económicos. Lo mismo destruye una casa pequeña que una mansión. Cuando un patrimonio ha sido construido con esfuerzo, duele perderlo.

De antemano se está consciente que lo más importante es salvar la vida, porque estar vivo representa la oportunidad de luchar, de trabajar. Las cosas materiales constituyen el adorno, el gusto por algo que hemos de disfrutar momentáneamente y por un tiempo determinado.

La vida, es el regalo maravilloso que nos da Dios para dar y recibir amor, para construir, sobre todo un mundo mejor.

El huracán Harvey -así como otros más- nos han mostrado el dolor de un gran número de familias, además de la impotencia ante lo irremediable. Observar como en un instante algo puede desaparecer sin que haya poder humano que detenga el brazo destructor de un meteoro.

Ha sido verdaderamente impresionante ver cientos, miles de familias, dejando su hogar, unas por necesidad ante la inundación y otras por prevención.

Cada caso, una historia.

De todas las tragedias se aprende algo, de eso no hay la menor duda. Se aprende en carme propia, o a través del ejemplo de otros. Pasar por situaciones de verdadero riesgo nos muestra la realidad que se vive. Ya no basta una buena casa o un buen vehículo para movernos. Ante una contingencia todos somos iguales.

Zonas habitacionales que nadie se imagina que pueden ser vulnerables -a inundaciones por ejemplo-, se convierten repentinamente en ríos, cuya fuerza destructora supera a las expectativas de los constructores de fraccionamientos.

En la actualidad, me pregunto, al ver los riesgos por fenómenos naturales, ¿hay un lugar que garantice la seguridad?

Definitivamente no creo lo haya. El crecimiento de las ciudades, la necesidad de ofrecer viviendas, ha provocado la tala de árboles, que van cayendo, heridos mortalmente por las herramientas y arrasados por las máquinas. Nadie pareció tomar en cuenta que un árbol es parte importante de la vida, un “pulmón” necesario para la sobrevivencia del ser humano.

Sin embargo en toda tragedia asoma el rostro generoso, la mano amiga. La solidaridad se deja sentir no solo en los equipos de salvamento, sino en la población que se organiza para acudir en auxilio de sus vecinos o de alguien que lo necesite. Eso es lo que ocurrió en Houston.

Grupos de voluntarios acudieron de inmediato a ayudar a otros, no esperaron a que las autoridades empezaran. La tragedia ha sido de gran magnitud y todos conscientes que la ayuda no sería suficiente. Había que salir a apoyar.

Conmovedoras escenas quedarán grabadas en la memoria, en nuestra memoria, de eso no hay duda.

La reconstrucción de ciudades de Texas, tardará años. Son demasiados los daños que ocasionó Harvey. Como grandes son los daños que están ocasionando las lluvias en ciudades de nuestro país.

Drenajes colapsados, socavones que denuncian el paso del tiempo y más problemas que se irán agravando, aunque no se deseen.

Los riesgos por fenómenos naturales, están ya en todas partes. Es muy triste, pero es la realidad.

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26 Agosto 2017 04:00:00
Abuelos adorables
Aunque es el mes de agosto el elegido o designado para celebrar El Día del Abuelo, realmente creo que todos los días y todos los meses son realmente de ellos, de esos adorables personajes que son el pilar de cada familia.

Tuve la dicha de conocer a mis abuelos, de disfrutar su cariño inmenso, sus apapachos que aún disfruto recordar, como si el tiempo no hubiera transcurrido pero que inexorable pasa más rápido de lo que uno quisiera.

Tuve la gran bendición de Dios de tener unos abuelos adorables, como seguramente son todos ellos.

Cómo no recordar las visitas frecuentes, los paseos, las navidades donde procurábamos estar todos reunidos. Cómo no sentir en el corazón todo ese amor sincero y desinteresado que un día recibí de niña pero también siendo grande.

¡Cuánta gratitud! Sin duda mucho debemos a nuestros amados abuelos.

El tiempo transcurre sin sentir o quizás mejor dicho, sin detenernos a reflexionar. Un día vemos a nuestros padres convertidos en abuelos y se repite la historia de amor, de dar a manos llenas.

Los vemos desbordarse en atenciones, en apapachos y en complicidades con nuestros hijos, sus nietos.

¡Qué maravilla! No hay duda que en cada etapa de la vida tenemos una misión. La misión de los padres es educar, formar a los hijos, apoyarlos cuando sea necesario. Y créame que un hijo siempre va a necesitar de sus padres, no importa la edad que se tenga. Un consejo, una conversación, los padres siempre estarán ahí, para sus hijos.

En los padres recae la gran responsabilidad ante Dios de formar buenas personas. Es a través de la educación con valores y principios morales como habrán de conducir a los hijos. De esa manera les estarán dando las alas con las que un día habrán de emprender el vuelo. Con amor y paciencia les enseñarán a volar.

Los abuelos, por su parte, con la sabiduría adquirida a través de los años, habrán de ayudar a sus hijos en tan noble tarea: La de educar. Lo harán con discreción porque están conscientes que para ellos es el momento de disfrutar la llegada de los nietos. Es la etapa maravillosa de revivir aquellos instantes cuando llegaron los hijos, aunque ya con mayor tranquilidad. La emoción de tener en los brazos un nuevo ser y dar gracias a Dios por permitir compartir ese momento de felicidad con los seres que más ama, es algo que no se puede describir.

Y muy pronto llegará el momento de hacer magia, de sacar del “baúl de los recuerdos”, convertido en memoria, tantas anécdotas ahí guardadas. Contar con lujo de detalles las historias familiares que solo ellos, los siempre amorosos abuelos saben expresar.

Y el tiempo que no se detuvo, un día nos convirtió en padres y recordamos a nuestros queridos abuelos; los visualizamos como los conocimos para contarles a nuestros niños cómo eran. Árboles fuertes que dieron frutos, buenos frutos porque siempre estuvo alguien al pendiente, vigilante de la educación en casa.

Dejaron huella en cada familia. Por eso vemos a familias reunidas en una fecha especial, llegando de diferentes puntos del país. Diferentes generaciones de un árbol que dio frutos. La unidad que practicaron en familia y que transmitieron, se siente y continúa.

Dios nos ha permitido, afortunadamente muchos de nosotros vivir con alegría y disfrutar a nuestros amados abuelos, a los que siempre recordaremos con inmenso amor y gratitud por todo lo que un día nos dieron: Su inmenso amor.

La generosidad de Dios no tiene límites, agradecida estoy con El por haberme concedido la alegría de conocer a mis nietos. Disfrutarlos y apapacharlos como un día mis abuelos lo hicieron conmigo.

Dios bendiga a nuestros cariñosos y siempre recordados abuelos. Quien tenga la dicha de tenerlos aún, disfrútenlos. Ya verán que a pesar del tiempo transcurrido, ellos estarán siempre presentes en los detalles, en los recuerdos, en el amor de una familia.

Feliz Día del Abuelo.

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12 Agosto 2017 04:00:00
Golpes bajos
¡Lo que nos faltaba! Como si fuera poco con lo que tenemos que aguantar en el día a día, presiones por todos lados, incertidumbre, un dólar en apariencia estable esperando poder subirse al ring de la economía internacional para “golpear” a nuestro ya de por sí devaluado peso, estrés por tantos signos de violencia en el país. Sin dejar a un lado los casos de corrupción descubiertos, la desconfianza en partidos políticos y ni para qué seguirle.

El caso es que dos ídolos de la afición están siendo señalados por supuesto lavado de dinero o nexos con narcotraficantes. Por un lado el futbolista Rafa Márquez y por el otro el cantante Julión Alvarez.
¿Verdad? ¿Inventos? ¿Distractores? No lo sé. Para exhibir de esa manera a cualquier persona y confiscarle sus bienes, lo menos que se puede esperar es que haya habido una investigación seria y responsable por parte de un gobierno acusador.

Hablar de tener nexos con el crimen organizado no es cualquier cosa. Es un tema bastante delicado. De sobra sabemos que “corre” mucho dinero proveniente de la distribución y venta de drogas y de negocios criminales que atentan contra la salud, la dignidad y el derecho humano.

Sin embargo ahí están, de cierta manera protegidos porque nadie se explica que existan sin la debida protección de autoridades. Eso se llama corrupción en cualquier parte del mundo.

No se trata de justificar ni defender a nadie; llama la atención que por esas casualidades que se dan, siempre una parte sea la que tenga que lidiar con las acusaciones o señalamientos a nuestra gente, a veces famosa o quizás no tanto. Y en esa parte vergonzosa se involucre a nuestro país.

Sabemos que existen las complicidades, la ambición, el derroche, la corrupción, la impunidad. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya gente buena en nuestro México. Gente trabajadora en diferentes niveles, que se parte el alma para salir adelante honestamente.

Aunque los tiempos han cambiado y mucho; más que los tiempos –que siguen siendo nuestros porque aquí estamos- son las personas, cuyos valores se han modificado.

Parecería que para algunos mucho importa el ganar dinero fácil, la ostentación, relacionarse con ciertos personajes aunque ni siquiera se esté seguro de quiénes son o a qué se dedican.

Por una parte tenemos a las figuras públicas. Ellos van a donde los contraten y en la mayoría de las ocasiones –por no decir que siempre- no son ellos quienes hacen los tratos para alguna presentación, sino las personas que los representan.

De un tiempo a la fecha proliferan los negocios cuyo capital se ignora y tampoco se investiga. Lo importante para algunos gobiernos y funcionarios es que haya “fuentes de empleo”, y las hay……aunque el origen de cierta clase de negocios sea de dudosa procedencia. ¿Por qué no decirlo? Funcionarios son utilizados para el famoso corte de listón inaugural, donde aparecen al lado de los propietarios que tiempo después resultan que no eran unos empresarios honestos.

No todo lo que brilla es oro, y es muy cierto. Nos dejamos llevar por las apariencias.

Casas hermosas, ranchos, dinero, abren las puertas a lugares antes considerados para la gente de bien. Colegios, clubes sociales, lugares públicos son frecuentados por personas que nada se sabe de su origen.

Hoy es una mezcla de todo. En no pocas ocasiones no se sabe ni quién es el vecino ni a qué se dedica. Quienes son los compañeros de nuestros niños, ya sea en un centro educativo o social.

En reuniones de damas en alguna ocasión ha surgido la pregunta ¿Quién es esa señora? Por respuesta se obtiene un “no sé”. Cuando un problema surge es ahí cuando la verdad sale a la luz, Son los riesgos a que se están enfrentando hoy en día las sociedades.

El tomarse una fotografía con alguien no significa que sea su “amigo; con más razón si son figuras públicas. Sin embargo hacer negocios con alguien eso ya es diferente.

En unos días se renegociará el TLC ¿Qué se espera para nuestro país? ¿En realidad los mexicanos conoceremos los acuerdos que se tomen? ¿Qué beneficios habrá para México? Confiemos en que nuestro gobierno sepa defendernos de los “golpes bajos” que pretenda lanzar quien se considere el dueño de todo y de todos.

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05 Agosto 2017 04:00:00
¿Hacia dónde vamos?
En plática informal surgieron varios temas. Entre ellos, inevitable, se empezó a hablar de la situación que prevalece en el país. Sabemos que hablar de política y religión es difícil coincidir, sin embargo, no podemos alejarnos del panorama que vive no solo nuestro país, sino el mundo entero.

Y como sucede en todos los grupos de amigos, ya sea de señores o de damas, aunque no se llegue a ningún acuerdo para solucionar problemas, por lo menos sí se participa con opiniones.

No podemos alejarnos de la realidad que se vive en diferentes puntos del planeta.

Vemos a un país hermano como Venezuela, inmerso en la violencia pero a la vez ofreciendo los ciudadanos un ejemplo de unidad y lucha al salir a las calles y enfrentarse a una dictadura que ya nadie desea, no solo en ese hermoso país, sino en cualquier otro.

El poder no debería utilizarse jamás para agredir, humillar, doblegar o someter a un pueblo. Por el contrario, quien esté al frente de un gobierno está obligado de buscar el bienestar para todos los ciudadanos, no asumirse dueño y señor de todo lo que le está siendo dado en custodia.

Imponer una ideología que no todos comparten, es un error en el que caen con frecuencia quienes están convencidos que solo ellos tienen la verdad y la solución a los problemas existentes.

Pretender ignorar a quienes no piensan como ellos y no están de acuerdo con sus acciones.

Seres que se sienten “iluminados” al creer que alguien del más allá les habla ¡Por Dios! Locos de poder, de ambición manejan una situación política con fraudes, con engaños, con atropellos para imponerse.

Al ver lo que sucede en un país hermano, debería invitarnos a reflexionar. ¿Hacia dónde queremos ir? Observar el festejo que realizaron algunos simpatizantes mexicanos de la “Revolución Bolivariana” me pregunto: ¿Eso queremos?

¡Por supuesto que no! Nosotros no necesitamos importar ideologías de ningún lado. Tuvimos ya una revolución que costó muchas vidas, no se requiere iniciar más enfrentamientos tratando de imponer ideas.

El radicalismo no es bueno y eso lo sabemos perfectamente. Si nuestras instituciones, incluyendo las de promover e impartir justicia, se han visto afectadas es porque al convenir a los intereses de unos cuantos, se ha permitido.

Curiosamente todos decimos amar a nuestro México. En los partidos políticos sus integrantes creen tener la solución a los problemas que aquejan al país. Van contra la corrupción y los corruptos. Al menos eso dicen.

La realidad es que critican a otros sin ver sus propios errores.

Para acabar pronto, nadie tiene la varita mágica que ayude a solucionar nuestros problemas, tenemos que trabajar todos unidos para solucionarlos.

Se habla de corrupción como un tema actual: Como la enfermedad que hay que erradicar. Sin embargo, se siguen formando partidos políticos para contender. Lo malo es que no van solos por el voto, sino que tienen que unirse a otros partidos para lograr mantener su registro.

¿En qué ha beneficiado al país tener y sostener tantos partidos? ¿Por qué no eliminan las representaciones plurinuminales?

Cómo no decepcionarnos si vemos más de lo mismo. A la hora de la repartición, ahí están todos. Los Congresos, le cuestan mucho al erario: Dietas, bonos, prestaciones y quién sabe qué más habrá por ahí.

Conocer los casos de corruptelas créame, decepcionan e indignan. Como también preocupa que algunos aplaudan y pretendan copiar a dictadores. Realmente ¿Qué queremos para nuestro México? ¿Hacia dónde va el país?

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29 Julio 2017 04:00:00
Migración, como escape de la pobreza
Nuevamente el trágico destino de migrantes asoma a sus vidas. Huyendo de la pobreza encuentran en el trayecto, dolor, sacrificio, humillación y en algunos casos, enfrentan algo más terrible que todo eso, incluyendo la deportación: La muerte.

Tal ha sido el caso de los infortunados viajeros que fueron subidos a un transporte que los llevaría a Estados Unidos y que se convirtió muy pronto en el tráiler de la muerte.

Las temperaturas elevadas hacen insoportable el calor en la zona norte del país, por lo que hay que procurar hidratarse con frecuencia para evitar los llamados “golpes de calor”.

La publicidad en los Medios, las entrevistas a funcionarios de Salud invitando a la población a no exponerse al sol en determinadas horas se intensifica en esta época de calor. No es posible que individuos que se dedican al tráfico de personas, llamados “polleros” o “pateros” desconozcan las recomendaciones.

Por supuesto que no las desconocen, simplemente las ignoran porque les importa más el dinero que van a recibir que la vida de las personas a las que en un momento determinado, abandonan a su suerte.

Escondidos en el anonimato, formando una gran cadena humana que trafica con personas, humildes; personas que quizás tengan un trabajo pero mal remunerado. Otros, sin un sustento que les permita llevar algo a sus hogares.

Historias de pobreza hay infinidad en nuestro país y en Centroamérica. Nadie concibe que haya riqueza natural y que existan miles de seres que no ganan para cubrir sus necesidades básicas.

Sin embargo, a pesar de la pobreza existente haya quienes disfrutan de enormes fortunas que obviamente no están donde deberían de estar, en el país que gobiernan.

La migración es una consecuencia. Pobreza siempre ha existido y seguirá existiendo seguramente. Es cierto que quien decide ir a buscar nuevos horizontes lo hace con la ilusión de mejorar; no obstante también se está dando que en los sitios donde hay pobreza y marginación, ahí está presente la delincuencia organizada que los atrapa con ofrecimientos muy lejos de cumplirse.

Los sueños de muchos se convierten en verdaderas pesadillas si no alcanzan a realizarlos.

La vida en Estados Unidos no es lo fácil que ellos creen o como se la pintan quienes les ofrecen un futuro como de “telenovela”. Se ganan dólares (es la primera parte de la ilusión o tentación) pero se gastan dólares.

Como si fuera poco, atrás dejan su hogar, familia, la tierra que los vio nacer, en la que crecieron, la que les dio de comer a tantas generaciones y que de repente, por decisiones políticas que nada tienen que ver con el verdadero interés por el bienestar colectivo, esa tierra fue olvidada arrastrando en el olvido a sus habitantes.

Quienes deciden marcharse y emprenden la aventura –porque lo es, una verdadera aventura- no solo dejan atrás lo antes mencionado sino que hay que agregar las deudas, los préstamos que la familia realizó para ayudar al esposo, al hijo. Sacrificios de pobres que viven de ilusiones, de deseos fervientes porque “allá al otro lado, se vive mejor”.

Nadie les habla de la realidad que hay que enfrentar desde que salen del hogar.

Se oculta el cómo habrán de transportarlos, que no es precisamente con la condición de seres humanos.

Les espera la crueldad y la indiferencia de individuos que se dedican al tráfico de seres humanos. A verdaderas mafias que han extendido sus dominios en negocios perversos que les reditúan grandes ganancias. Lo peor, en muchas ocasiones, con la complicidad de autoridades.

Qué desesperación y angustia debieron pasar los migrantes que fueron introducidos en el tráiler de Pyle Transportation Inc., de Iowa. Qué inhumanos quienes fueron capaces de abandonarlos conociendo la suerte que correrían.

Ojalá y esto sirva para que cada gobierno tome conciencia de que la migración se ha convertido ya en un problema social, por lo que deben crear las condiciones de empleo en su ciudad o país para evitar el éxodo. Evitar, ante todo, que más personas sigan exponiendo su vida para ir tras un sueño que la mayoría de las ocasiones se convierte en una terrible pesadilla.

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22 Julio 2017 04:00:00
Con licencia para robar
Cuando es detenido un delincuente del nivel que sea y sonríe, podríamos preguntarnos ¿De qué se ríe? La respuesta surge inmediata: Se ríe de la “justicia” que sabe no lo va a alcanzar.

Nos referimos a quien ha cometido algún delito y que está consciente que con la rapidez que es detenido, va a salir. El delincuente sabe que las leyes lo favorecen: Que solo unas horas deberá esperar para recuperar su libertad.

Nadie se explica cómo un individuo que arrastra una larga cadena de fechorías, ande libre por las calles siguiendo su carrera delictiva. Individuos que roban tienen en negro historial más de veinte delitos y sigan cometiendo todo tipo de ilícitos.

¿Para qué los detiene la autoridad? ¿Con qué elementos se le va a juzgar? Ahora resulta que ciertos delitos no son de importancia, no se consideran graves por eso salen.

La sociedad se siente agraviada; los ciudadanos nos sentimos defraudados por las autoridades, que protegen más a los delincuentes que a las víctimas del delito.

Y si nos sentimos molestos por la indiferencia de autoridades que no actúan para favorecer al ciudadano que ha padecido algún robo o agresión ¿cómo consideran los funcionarios que debemos estar ante el robo descarado y cínico con que actúan algunos gobernantes?

¿De qué se ríe Duarte? Preguntaba un reportero cuando el ex gobernador de VAeracruz era trasladado a México?

Sonriente y seguro abordó el avión que lo trajo de regreso a México. Duarte en esos momentos lanzaba una sonrisa burlona a todos los mexicanos que aún creemos en el castigo a los culpables; en que nadie, pero nadie debe estar fuera de la ley. Ciudadanos que aún confiamos que la impunidad no cobijará a quienes han defraudado la confianza de un pueblo y cometen delitos graves como la traición.

Desafortunadamente aunque se afirme que “se hará justicia”, sabemos que todo tiene un precio y que los ladronzuelos, cínicos que han gobernado, tienen para pagar un ejército de abogados, que los defenderán de un pueblo que clama justicia.

Los jueces van desechando acusaciones en contra de esos individuos, porque supuestamente carecen de sustento. ¿Acaso son tan torpes en la PGR que no pueden hacer algo bien hecho? Hacen pensar que tienen órdenes de no dañar al inculpado.

Si recordamos, Veracruz no tenía ni para pagar los sueldos de la nómina. ¿Dónde está ese dinero? Hay un reclamo de muchos millones por parte de la Secretaría de Salud; faltante que no ha sido aclarado.

Y si hacemos memoria, no podemos olvidar aquel episodio de los niños con cáncer a quienes aparentemente se les sustituyó el medicamento que se requería.

¿Cómo se debería considerar el atentar contra la salud? ¿Cómo justificar una acción, ruin y cobarde?

Simplemente como un crimen.

Lamentablemente eso no les importa a los abogados, ni a los jueces ni a las autoridades. A ver, “pruebas de que este pobre hombre robó el dinero del pueblo”, casi nos gritan los defensores. Se le acusa de comprar propiedades,
joyas y más.

¡No se hagan bolas,
señores!

Sabemos que su trabajo es precisamente defender a su cliente. Sin embargo todos sabemos que defienden, lo indefendible.

Coahuila es otro ejemplo de saqueo de las arcas. Y de la burla a un pueblo que paga una deuda que no tiene fin, misma que habrá de heredar a las siguientes
generaciones.

No es difícil, seguir la huella de lo robado. Prestanombres, esposa y familia que derrochan. Residencias y negocios adquiridos en el extranjero y reclaman como propios. ¿Cómo y con qué adquirieron todo? ¿Por qué las autoridades nunca han reclamado nada? Hacen pensar en una gran red de
complicidades. No hay más.

¿De qué nos sirve que unos sean juzgados en Estados Unidos y a otros los traigan a México? El dinero difícilmente se va a recuperar. A ellos, a los ladrones y sinvergüenzas, los protege un sistema corrupto

Por eso se ríen, del pueblo, de las leyes elaboradas para la protección de delincuentes. Mientras los ciudadanos nos empeñamos en creer en la justicia, quienes son los encargados de aplicarla les otorgan a quienes cometen traición, una licencia para robar que lleva el nombre de IMPUNIDAD

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15 Julio 2017 04:00:00
Obra pública
Hoy en día cae un aguacero y las calles se convierten en un campo de batalla. Baches por dondequiera. Casi se culpa a Tláloc por enviarnos tanta agua a nuestras ciudades. Hay carreteras que son un peligro transitarlas, no hay el espacio de protección que permita estacionarse en una emergencia; y si lo hay o está lleno de maleza y basura o bien no está al nivel de la carretera por lo que se corre el riesgo de perder el control del carro.

Ante un lamentable accidente, cuando este llega a ocurrir lo primero que se hace es buscar responsables. Se busca al que aparentemente dejó de hacer tal o cual cosa, el que no dijo, el que no se dio cuenta, el que construyó, en fin, es una cadena de supuestos que no termina.

Como si fuera una regla, la administración que llega quiere dejar a su ciudad, a su estado, con obras que muchas veces resultan de relumbrón; es decir, brillan el día de la inauguración para la foto y después se apaga porque no hay con que sostenerlas o darles mantenimiento.

Si no fuera así, no habría hospitales inaugurados sin dar servicio; hemos visto la denuncia en medios y en diferentes ciudades sin que haya respuesta que satisfaga a los ciudadanos. ¿Cuántos recursos se emplean en esa clase de obras? Millones. La vanidad, la torpeza que conlleva la corrupción, esa queda sin castigo.

En cambio, dejan de hacerse obras necesarias que gobernantes o funcionarios le “sacan la vuelta” porque simplemente “no se ven”. Una de esas obras es la obra hidráulica. El drenaje que está ahí en cada ciudad. Al que nadie parece hacerle caso porque no se ve. Sin embargo es una obra muy necesaria.

Hay ciudades donde las administraciones se dedicaban a emplear los recursos para recarpetear las calles, a tapar los baches que dejaban las lluvias. No se imaginaban siquiera lo que había en el subsuelo que en muchos casos era o es….. nada, porque el drenaje que introdujeron cincuenta, setenta o los años que sean, se ha convertido en nada. Los materiales como el barro por ejemplo, ya no existen, el tiempo que no perdona nada, lo desapareció. Sólo dejó la huella del olvido de tantos años y el riesgo para los ciudadanos por el reblandecimiento de la tierra, el asentamiento de propiedades y más.

Cualquier obra que se planee realizar resulta costosa. Pero hay de obras a obras. Obras necesarias que ameritan pronta atención y otras que pueden esperar.

Las necesarias por supuesto son de beneficio colectivo; ante todo si se toma en consideración que el crecimiento de las ciudades en no pocos casos ha sido desordenado. No es nada más construir viviendas sino proveerlas de servicios.

Hay que tener en cuenta que debido al incremento de la población puede ser insuficiente el abastecimiento de los servicios en los hogares.

¿Cuánto dura o puede durar el material que se utiliza en líneas de drenaje? La verdad, lo ignoro. Podrán decir un determinado número de años pero considero que habría que tomarlo con reservas. Y si partimos de que nada es para siempre, lo ideal sería hacer las obras –todas- con material de calidad, sin escatimar costos ya que en toda obra hay riesgos.

¿Cuánto se gasta en campañas políticas? ¿Cuántos nos cuesta tener a tantos legisladores en los Congresos? ¿Cuánto se eroga en pensiones de ex presidentes, funcionarios y agregados? ¿Cuánto nos han robado quienes cínicos y descarados han hipotecado a su Estado y se ríen del pueblo?

Las ciudades deberían de prepararse con buena obra pública; el drenaje en muchas ciudades no aguanta más. Ya no son sólo los encharcamientos sino verdaderos ríos que se forman tras un chubasco. Lluvias “atípicas” se dice pero…. ¿Será?

De sobra sabemos que a la hora de inaugurar obras hasta sobran personas para la foto. No así en momentos difíciles donde hay que asumir responsabilidades.

Lo sucedido en el Paso Exprés de Cuernavaca, es sólo un doloroso llamado de atención para los gobiernos de diferentes niveles. Una obra aparentemente bien hecha y recién inaugurada, puso en evidencia la debilidad humana al colapsarse una parte.

Hoy surgen las averiguaciones para deslindar responsabilidades. Buscan echar culpas. Yo me pregunto…. ¿Dónde estaban esas autoridades, legisladores, funcionarios y demás a la hora de aprobar obras y presupuestos?
No se por qué recordé la tragedia del Titanic. El hombre que se ufanaba de que ni Dios sería capaz de hundir el lujoso barco. Muy pronto la naturaleza le demostró que hay una fuerza más grande que la soberbia de algunas personas. Y como humanos, cometemos errores.

Considero que debemos dar prioridad a obras que requieran la pronta atención, como medida preventiva. No andar haciendo recomendaciones cuando surgieron las tragedias.
Esperemos que no se empiece a politizar el grave problema del Paso express de Cuernavaca. Sería lamentable y vergonzoso pretender lucrar con el dolor y la tragedia de una familia y la de un pueblo.

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08 Julio 2017 04:00:00
Redes sociales
La llegada de nuevas herramientas que nos permiten comunicarnos hoy en día, nos coloca en un plano que se considera de gran avance en cuanto a tecnología se refiere.

Y hay mucha razón en ello si tomamos en consideración que hemos avanzado con gran rapidez, tanto que en broma o en serio se dice que las nuevas generaciones nacen con un chip
integrado.

Y es que cuando un adulto apenas está aprendiendo a manejar un programa, aparece otro más sofisticado y así nos vamos; aunque los jóvenes y qué decir de los niños, mueven, hacen y deshacen jugando….en principio, porque la diversión puede llegar a convertirse en algo peligroso.

Las mentes privilegiadas que crearon un nuevo concepto de comunicación, lo hicieron pensando –sin duda- en un beneficio colectivo; no considero que lo hayan hecho para perjudicarnos unos a otros.

Actualmente con una celeridad impresionante nos llega la información procedente de cualquier parte del planeta en el momento preciso en que suceden los acontecimientos.

Eso resulta algo verdaderamente extraordinario; disfrutamos –cada quien en sus gustos y preferencias- a través de las redes, todo aquello que nos interesa. Realmente es algo maravilloso ver a los nietos y escucharlos cuando se hace un enlace. Disfrutamos sus vacaciones, sus experiencias en los lugares que visitan.

El saludo cariñoso, los besos que nos envían y que atrapamos para guardarlos en un lugarcito especial de nuestro
corazón.

Hoy, no importa mucho la distancia si existe la facilidad de estar comunicados.

Sin embargo, el criterio con que manejemos cualquier situación hará la diferencia. La responsabilidad que se imprima en nuestras acciones será el resultado bueno o malo.

Aplaudimos la llegada de una nueva forma de comunicación. Eso no quiere decir de ninguna manera que todo sea perfecto.

Lamentablemente se está viendo que no todo lo que nos llega a través de la red es información veraz, que existen personas que están aprovechando la buena fe, la necesidad o diversas situaciones para cometer acciones donde la ética y la moral desaparecen.

En la red podemos encontrar la publicidad de firmas reconocidas, ya sea de laboratorios con productos de belleza de calidad pero también tenemos productos marca “patito” que prometen cambios que nunca llegarán. Aún así, habrá quien se arriesgue a probar las fórmulas “mágicas” en el desesperado intento, especialmente algunas mujeres, por conservar la juventud que prometen quienes manejan su publicidad sin el menor escrúpulo ni respeto alguno.

La oferta no queda únicamente en cremas faciales que harán el milagro a quien la adquiera, de conservar la belleza eternamente, no, sino que está yendo más allá.

Mujeres, en busca de tener una figura esbelta, se arriesgan con productos que alguien les recomienda porque lo vieron en la red o porque a ellas, la publicidad engañosa las
“atrapó”.

El resultado no siempre es el deseado, como el caso muy comentado en los medios, de una mujer joven que murió a causa del producto que compró al parecer sin control médico. ¿Cuántos casos como ese habrá y aún no nos hemos dado cuenta?
Los riesgos por supuesto existen en las redes sociales y no está únicamente en lo que se encuentra de dudosa procedencia, sino también en lo que está afectando a niños y jóvenes de cualquier parte del planeta.

A través de juegos, niños y jóvenes se enfrascan en una aventura digital con imágenes perversas que los introducen en situaciones complicadas y de gran riesgo. Los retos son cada vez más grandes y peligrosos. ¿Por qué ha aumentado el suicidio en jovencitos? ¿Quién supervisa a ese sector de la sociedad? ¿A dónde los está conduciendo la falta de atención? Ante todo ¿A quién responsabilizar? Si ni siquiera se están tomando en consideración las señales de alerta que se emiten en casa con el comportamiento de los hijos.

Lo importante de los avances tecnológicos es aprender a utilizarlos con responsabilidad. Nada es totalmente malo si empleamos el aprendizaje o los conocimientos para el fin deseado. Entendamos que la maldad existe y las personas malvadas también: aprendamos a distinguir entre el bien y el mal analizando lo que en la red se nos ofrece.

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01 Julio 2017 04:00:00
Robotizados
Dentro de unos años, al ritmo acelerado que va marchando la tecnología, el mundo estará manejado por Robots. Y no se trata de alguna película ficción de reciente creación sino lo que en supuestamente nos espera en la realidad.

No lo digo yo, lo mencionan ya insistentemente los llamados “expertos”. Se trabaja en el proyecto para buscar que las máquinas vayan sustituyendo a las personas. Obviamente que el número de empleados habrá de disminuir pero eso no quiere decir que todos los trabajadores habrán de ser sustituidos.

Al menos eso creo y confío en ello, por aquello de quién manejará las máquinas.

Se han construido muñecos con material de aluminio, o sea, robots para auxiliar en las tareas domésticas en los hogares. Se escucha bien si tomamos en consideración que cada vez es más difícil conseguir personal de confianza para trabajar en los hogares. Sin embargo, no estoy segura de querer tener una hojalata con delantal en casa.

Hemos visto películas que gustan a los niños donde se recrean infinidad de acontecimientos que los lleva a volar la imaginación. La ficción eso es: imaginar y disfrutar. Sucede con cualquier lectura o exposición.

No podemos negar que la etapa más hermosa del ser humano es precisamente la niñez, donde cualquiera de nosotros alguna vez nos convertimos en nuestro personaje favorito. Las niñas, en alguna princesa del cuento que más nos gustaba; los niños, adoptaban la figura de su héroe predilecto.

Por eso, a pesar de los años transcurridos, los cuentos de hadas se llevan a la pantalla o al teatro. Se reviven las historias, ya sea en caricaturas donde participan actores que prestan su voz o bien películas donde artistas dan vida a determinado personaje.

Al escuchar hablar de la posibilidad de tener “robots” en empresas, hogares y por doquier no dejo de sentir cierta preocupación.

Y la inquietud no viene precisamente del futuro “robotizado” sino del presente falto de sensibilidad, del cambio de actitudes en el ser humano, en la inclinación enfermiza a las redes sociales que se traduce en adicción; en la violencia extrema que se está viviendo; en tantas situaciones negativas que nos afectan a todos.

De alguna manera la tecnología nos ha ido “robotizando”, “sin querer, queriendo” como diría aquel personaje de la televisión, El Chavo del Ocho”.

Las empresas se fueron modernizando al grado de que si usted marca un número le va a contestar un disco ¡HORROR! “si sabe el número de extensión, márquelo ahora…….” Y ya sabe usted lo demás; que si la línea está ocupada, que vuelva a marcar, si en ese momento lo atiende una persona (sobre todo, en una sucursal bancaria) difícilmente la volverá a contactar, será otra quien lo atienda por supuesto después de repetir su solicitud.

Y no se le ocurra ir a solicitar información personalmente a su sucursal, acerca de sus estados de cuenta, porque casi casi le dicen que es usted una persona retrógrada que para eso está el internet, que todo está digitalizado. Si se insiste en la solicitud porque ya el cliente agotó los recursos de investigación, a veces no se recibe el trato que se espera; es decir, un buen trato. Los empleados no se ponen a pensar que no todos los clientes tienen acceso a una computadora. Que hay personas muy mayores que tienen el orgullo de valerse por sí mismas pero por desconocimiento o desconfianza prefieren realizar ciertos movimientos personalmente antes de acudir a la tecnología.

Lo menos que se espera al acudir a cualquier empresa o dependencia, es ser atendido con amabilidad, como antes ocurría. Hoy parecería que la tecnología ha modificado el comportamiento humano.

Realmente los empleados ¿se encuentran robotizados o están perdiendo sensibilidad? O tal vez las dos cosas. No pocos están haciendo un trabajo en automático, como si estuvieran programados como robotitos. ¡Qué triste! Y preocupante además.

Lo más lamentable de todo es que no nos damos cuenta que nos estamos alejando de la convivencia, de la interacción en las relaciones humanas. Como si nadie se preocupara por los demás, como si a empleados a quienes se les paga por atender al público, solo estuvieran preparados para el manejo de las nuevas tecnologías.

¿No saben o no quieren brindar ya la atención al público? No se han dado cuenta seguramente, que eso va también en su propio perjuicio. ¿Qué ocurrirá si un día no muy lejano esos empleados son sustituidos por máquinas? Lo peor que pudiera ocurrir es que ni siquiera serían llamados a programar, menos aún a manejar un aparato, cualquiera que éste sea. Como si el mundo y en especial nuestro país, necesitara incrementar el número de desempleados.

Las máquinas, nunca van a poder sustituir a las personas; podrán estar programadas para realizar tareas específicas, pero los sentimientos, las actitudes, la forma de interactuar con otros seres, eso no será posible de alcanzar.

¿Debemos aprender a utilizar las nuevas tecnologías? Definitivamente sí. Pero también se requiere de personas comprensivas, dispuestas a ayudar a quienes por alguna circunstancia se van quedando atrás, porque de lo contrario tendremos un mundo muy digitalizado y avanzado, con seres insensibles y genios con cerebro…..pero sin corazón.

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24 Junio 2017 04:00:00
Actores políticos
Todos, de una forma u otra somos actores políticos. No se requiere militar en algún partido político o andar en la “grilla” para participar en actividades, propuestas, proyectos que beneficien a nuestra comunidad y ¿por qué no decirlo? también a nuestro país.

Alguien podría considerar que para eso elegimos gobernantes y representantes, para que cumplan con sus promesas de campaña que en su mayoría van dirigidas a realizar obras.

Así debería ser; pero también está en cada ciudadano observar que todo se cumpla y ¿por qué no? hacerle ver a las autoridades lo que no está correcto. No hay que olvidar que vivimos en comunidad y que todos tenemos el deber de cuidar nuestra ciudad, nuestro país.

Los tiempos de los aplausos, de los acarreos en camiones para transportar a trabajadores pertenecientes a algún sindicato afortunadamente van quedando atrás. La movilización de masas era la participación de los líderes que resultaban los grandes, por no decir únicos beneficiados.

Quienes han ido a parar a la cárcel en realidad es porque cayeron de la gracia del gobernante en turno, no solo por sinvergüenzas, corruptos y traidores. De lo contrario habría más de ellos purgando condenas, eso nos queda muy claro.

¿Cuándo los líderes al ocupar una Diputación o Senaduría se preocuparon por sus agremiados? Muy pocos lo hicieron para callar las inconformidades. Los otros, pseudo líderes solo buscaron su propio beneficio. Así repetían en los cargos para satisfacer su ambición……que dicho sea de paso nunca ha quedado satisfecha. ¿Han sido castigados? ¡Claro que no!

Mientras unos obtienen pensiones elevadas además de la fortuna que acumulan por los grandes negocios que realizan, el trabajador tiene que conformarse con un salario que no alcanza a cubrir sus necesidades elementales. Lo peor viene a la hora de jubilarse. Esas pensiones miserables como compensación a sus años de servicio resultan un insulto para quienes entregaron su vida a una institución, al país.

La justicia social no ha llegado aún. Es verdaderamente insultante que mientras unos se despachan con la cuchara grande, otros, que sí realizan su trabajo con honestidad, poniendo su esfuerzo y lo que hacen, no sean reconocidos al menos, otorgándoles un retiro digno que les permita sufragar sus gastos.

¿Los legisladores, cumplen su función? Es pregunta y me gustaría encontrar respuestas congruentes con la realidad.

Dicen que lo que se ve no se discute y realmente el panorama nacional no está para hacer alarde de nada.

Hospitales careciendo de servicios, de personal, de medicamentos. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué el rezago? No les da vergüenza a los señores legisladores otorgarse seguros médicos privados, cuando bien pueden asistir a un ISSSTE o un IMSS. ¿Por qué para unos hay de más y para otros no hay nada?

No solo hay deficiencias en los servicios de salud, no. Observar el incremento de la violencia relacionada con el crimen organizado, robos, secuestros, bandas que se dedican a hacer daño a los ciudadanos sin que haya un castigo ejemplar, nos lleva a reflexionar en que no existe un buen sistema de justicia que nos permita tener la certeza de que quien comete una fechoría, estará tras las rejas.

Indignante que las víctimas del delito sufran no solo por la acción en su contra sino por la pésima decisión de jueces que permiten que criminales anden sueltos. La aplicación de la justicia está dejando a los ciudadanos a expensas de verdaderos criminales protegidos por autoridades, además por jueces insensibles que no se ponen a pensar en el daño que ocasionan a la sociedad, con su decisión. Un delincuente que es liberado –ya se ha visto- vuelve a las calles a delinquir y a las víctimas las pone en situación de riesgo ante el temor de la venganza, que lamentablemente llega.

Como si fueran pocos los problemas que tenemos, se suman los procesos electorales, que en vez de dar certeza, confunden. Ya lo he dicho y todos lo sabemos, cada proceso nos cuesta muchísimo dinero a los mexicanos, como si el país estuviera para derrochar recursos.

Por eso me pregunto ¿los legisladores cumplen con su función? Se tiene que ver por el bienestar de nuestro país, por su estabilidad. Es importante que los ciudadanos conozcamos los antecedentes de los candidatos y qué ha hecho por su comunidad.

Los ciudadanos necesitamos participar más, analizar más lo que está sucediendo. Los supuestos representantes del pueblo ya nos han demostrado que solo buscan un cargo para su beneficio y poder promoverse para el siguiente. Es decepcionante, pero cierto.

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17 Junio 2017 04:00:00
El daño está hecho
Las elecciones celebradas recientemente han dejado una experiencia nada agradable por cierto. La inconformidad por los resultados se ha manifestado desde que se dieran a conocer las cifras que favorecían al PRI, como si la consigna fuera solamente restarle al tricolor la credibilidad que aún le queda.

Cada partido político eligió a quien habría de representarlo en la contienda electoral. Se supone que quien aspire a un cargo de elección popular debe ser alguien con antecedentes de trabajo; un ciudadano responsable, respetable, algo que lamentablemente no están ofreciendo los partidos políticos.

Al imponer a personas cuyos antecedentes provocan dudas, van a tratar de asegurar el triunfo por la vía que sea.

Se cuestiona siempre el derroche de un solo grupo político. Sin embargo, todos lo hacen ¿O no? Lo más triste es que esas prácticas deshonestas y mezquinas van en contra de las instituciones y de los ciudadanos.

A las instituciones les va restando credibilidad, confianza, algo tan necesitado en estos momentos de incertidumbre. Apenas empieza la contienda y ya se está cuestionando la actuación de los encargados del desarrollo del proceso electoral. Autoridades que NO deben estar sometidas a la voluntad ni de un gobernante –del nivel que sea- menos aún a la de determinado grupo político.

Inconformidades las hay y las habrá, sobre todo a la hora de que se elige al candidato. Resulta toda una faramalla la asamblea a la que son convocados los delegados. No hay más que ir a dar su voto por el que el “gran jefe” ha dado el Visto Bueno, así de sencillo.

Claro que se hace todo un espectáculo para hacer creer que todo es de común acuerdo; que todos los militantes –del partido que sea- eligen “democráticamente” a sus candidatos.

Esto no se puede ocultar, se ha observado que cuando no existe la apertura dentro de los partidos políticos para permitir que haya más contendientes en la interna y de manera “unánime” se van por el “dedazo”, se provoca una división que termina en
deserción.

Aunque una cosa es la deserción por inconformidad para hacer valer sus derechos de contender y otra la traición.

Esta se da cuando por “debajo del agua” un individuo que se ha beneficiado con diversos cargos, ofrece sus servicios en otro bando, radicalmente opuesto a los principios que rigen al partido que lo cobijó.

Alguien que traiciona de esa manera a su grupo ¿Puede ser confiable? ¡Por supuesto que no! Podrá aspirar a un cargo de elección popular, podrá ocupar un cargo en una administración, pero no podrá borrar nunca la traición cometida. Una traición que habrá de repetir tan pronto se le niegue lo que pide, así de sencillo. El mezquino, deshonesto, falto de valores, actuará siempre buscando su propio beneficio no el de los demás.

Las instituciones no traicionan, son los individuos con su ambición los que abusan del poder y las denigran.

En todo este proceso ¿Dónde quedamos los ciudadanos? Después de una decepción por el comportamiento poco ético de todos los actores políticos ¿Qué podemos esperar de ellos? Los hemos visto cómo son realmente, aunque se esfuercen en negar lo que no puede ocultarse.

Se culpan unos a otros, pero la lección que nos queda es que con tal de alcanzar o mantener el poder todos se parecen. Quizás unos más que otros. Promesas en campaña, que muy difícilmente habrán de cumplir. ¿Cómo serán como gobernantes? Habrá que conocer su historial como personas; qué clase de valores ha puesto en práctica durante su vida, por ejemplo. Recuerde que nadie puede dar lo que no tiene.

Se debe ir pensando en una reestructuración de las leyes electorales. Ya no permitir la proliferación de tantos partiditos inventados sin ideales, que muestran solo la ambición desmedida de individuos que constituyen una vergüenza.

El daño está hecho; no es tiempo de divisiones sino de buscar reparar el daño causado.

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10 Junio 2017 04:00:00
La democracia nos cuesta mucho
Lo sucedido en las recientes elecciones celebradas el pasado 4 de junio en el Estado de México, Nayarit, Veracruz y Coahuila, nos han dejado un amargo sabor de boca. Y eso que es una probadita de lo que nos espera para el 2018. Un aviso de lo que podría darse en las elecciones federales.

Lo triste y lamentable de todo lo sucedido donde las descalificaciones han estado muy subidas de tono, es el mensaje que están ofreciendo a los electores.

El Instituto Federal Electoral, se creó por la desconfianza que se fue generando entre los ciudadanos que consideraban que su voto no era respetado; creían que, al no salir ganador el candidato por quien habían votado, se había cometido fraude.

Siempre se habló de urnas “embarazadas”: muertos que salían a votar, compra de votos….. en fin. Una y mil cosas.

Había que dar certeza a las elecciones, a los resultados y llegó el IFE con el Mtro. José Woldenberg como titular quien hizo un excelente trabajo mientras estuvo al frente de la institución. Obviamente en elecciones federales.

Las elecciones locales donde se elige gobernador, el Congreso del Estado y Presidencias Municipales, han sido siempre cuestionadas porque se ha tenido la sospecha de que no han sido muy transparentes que digamos.

Poca asistencia en las casillas el día de la jornada electoral, muy diferente a las elecciones federales donde los ciudadanos sí salían a ejercer su derecho al voto, aunque no todos los electores cumplían con su deber porque la apatía le ganaba a algunos.

En estas recientes elecciones en Coahuila, una buena parte del electorado salió a votar. Por compromiso, por convicción o por decisión propia. Los ciudadanos salieron a cumplir con su deber y eso es lo importante.

Cada quien votó por quien quiso. Y si el voto no le favoreció al partido o persona que eligió eso es diferente. En una contienda se gana o se pierde y un voto hace la diferencia.

Eso lo sabemos y no lo ignoran en los partidos políticos ni tampoco los candidatos.

También saben que nadie debe proclamarse triunfador hasta que la autoridad electoral lo manifieste. Desafortunadamente no lo hacen; es el llamado “madruguete” que sigue existiendo para descontrolar a los ciudadanos y crear conflictos al adjudicarse un triunfo que no está muy bien definido.

El conflicto en Coahuila y podría decirse también en el Estado de México, es el resultado de una votación cerrada. Pedir se hagan nuevas elecciones ¿a quién beneficiaría? Yo creo a nadie porque siempre quedará el desprestigio pero sobre todo, la duda –que es la que mata, la que aniquila-.

Hay quienes alegan “compra de votos”. No hay tal; lo que hay es algo más vergonzoso: es la compra de conciencias. Debería de darles vergüenza a los actores políticos que se postulan simulando ser lo que no son: Honestos.

Porque andar ofreciendo dádivas al pueblo, lucrando con la necesidad y la ignorancia de los pobres, es verdaderamente insultante. Critican a un partido opositor y hacen lo mismo o peor aún, se disfrazan de ovejas.

¿Podemos creer en las encuestas? Tal vez algunas sean confiables, aunque se ha dado el caso en que han fallado.

Por ejemplo, en Coahuila una encuesta le daba la preferencia al candidato de Acción Nacional, otra, al del PRI y otra más al candidato independiente. ¿Tres ganadores para gobernar el estado?

Nos damos cuenta que nada es seguro hasta que el ciudadano deposite su voto y por supuesto se cuente al igual que todos los demás sufragios. Ni siquiera las encuestas de salida son confiables. El elector puede decir que votó por un candidato y en realidad fue por otro.

El voto es libre y secreto ¿entonces? ¿por qué se tiene que responder a cuestionamientos pagados con dinero de los propios ciudadanos?

Realizar elecciones en México cuesta mucho, muchísimo dinero. Tan solo el aparato electoral creado para dar confianza y credibilidad a los procesos electorales, o sea el INE (antes IFE) se lleva muchos millones. Y en ese reparto entran por supuesto, los partidos políticos.

¿Por qué cree usted que se van creando en cada elección partiditos que no representan nada ni a nadie?

Sin ideología, sin conocimiento de la problemática local o nacional; algunos con resentimientos. Coaliciones que se dan como el agua y el aceite. Se odian cuando va cada quien por su cuenta y se aman cuando van juntos en coalición. A eso le llaman “democracia”…..muy costosa, por cierto.

Ver para creer.

Lo que sí está claro, es que el país no está para derrochar recursos en campañas y en partiditos inventados, sino para que se actúe con responsabilidad. Los procesos electorales no son para crear confusiones sino para ofrecer certeza, legalidad, transparencia en una elección. Y que sea el ciudadano el que elija a sus gobernantes. Por lo tanto este proceso aún no concluye; tendremos que esperar un poco más. Aunque he de decir, que el daño ya está hecho. Triste y lamentable pero así es.

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03 Junio 2017 04:00:00
Derecho y compromiso
Concluyeron ya las campañas políticas en los estados y municipios donde habrán de desarrollarse elecciones. Campañas en las que hubo, como siempre, de todo, empezando por las descalificaciones.
Se sacaron sus “trapitos” al sol unos a otros, como si con eso fuera suficiente para obtener el triunfo.

De lo que vamos a descansar los ciudadanos –afortunadamente- es de la publicidad de los partidos políticos participantes; que dicho sea de paso, son demasiados y que nos ha quedado claro que en realidad no justifican su permanencia en el ambiente político.

Al menos en Coahuila, se extralimitaron. A alguien se le ocurrió realizar llamadas en la madrugada para solicitar el voto. Era la voz de un candidato, el cual negó que se hubieran realizado esas llamadas tan inoportunas a los ciudadanos, en un horario donde lo único que se desea es descansar.

Las descalificaciones han estado al rojo vivo y la sensibilidad a flor de piel entre los contendientes. Aunque también hay que decirlo, el malestar existe entre los ciudadanos.

Y el malestar está más que justificado porque el dinero que se gasta en campañas políticas salen de las arcas del gobierno, es decir del mismo pueblo. Por lo tanto las campañas son consideradas un verdadero derroche.

Si analizamos con objetividad nos daremos cuenta que nadie tiene una varita mágica como tampoco algún candidato es un santo como para hacer milagros. Eso ya lo sabemos y estamos conscientes de ello.

Por eso es importante conocer las propuestas de cada uno, pero ante todo, ver qué clase de candidato es; cómo es como persona, su comportamiento como ciudadano. El hecho de andar regalando cosas en campaña no los hace buenos, eso podría llamarse, oportunismo.

Hay que ir a votar…..SI. Hay que dejar atrás la apatía, el conformismo, el revanchismo para buscar la mejor opción y darle nuestra confianza.

Lo peligroso en una contienda, al menos lo que he observado, que no pocas personas creen que el no votar es la solución. Su descontento lo pretenden manifestar con el rechazo.

Creo que esa opción –la de no votar- ni siquiera debería ser considerada por nadie porque se está haciendo mucho daño al país con la no participación. Eso demuestra falta de interés en el lugar donde vivimos, no solo falta de educación política.

Opciones hay para elegir; sencillamente hay que analizarlas.

Las promesas de campaña quedan atrás para el domingo 4 de junio ir a votar por el candidato que cada quien elija. No debe haber imposiciones. El voto es LIBRE Y SECRETO, ningún dirigente, candidato, líder o quien sea, debe inducir el voto del ciudadano. Nadie debe dejarse presionar, menos aún, ser manipulado.

Lo importante es ir convencidos y votar por quien cada uno de nosotros considere la mejor opción. Hay cosas que se deben valorar y tener en cuenta al tomar tan importante decisión a la hora de emitir el voto. La experiencia, los conocimientos, su participación en la comunidad, su honestidad, por ejemplo.

Hay que tener muy presente que el voto ciudadano no solo es un derecho sino también es un compromiso.

Quien tiene conciencia de lo que realmente significa su voto, no anda con cuentos. No espera recibir nada a cambio; simplemente está convencido de que ir a votar es cumplir con un deber y que nadie debe coartar un derecho por el que se ha luchado.

El buen ciudadano está consciente de que debe participar en política; y esa participación significa que debe salir a votar el día de la elección. Que debe ejercer ese derecho constitucional y que debe hacerlo con responsabilidad.

Solo debe razonar su voto y decidir a quién le va a otorgar su confianza. Si el ciudadano no dice por quién votó nadie tiene por qué saberlo. Recuerde que el voto es libre y secreto.

Las encuestas son una cosa, la realidad es otra. Cada candidato o grupo político podrá pagar encuestadores. Sin embargo, el ciudadano es quien tiene la última palabra, nadie más.

Seamos ciudadanos responsables, vayamos a votar este 4 de junio. El verdadero cambio lo impulsaremos nosotros, los ciudadanos.

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20 Mayo 2017 04:00:00
Respeto, unión y solidaridad
Qué triste y lamentable resulta ver a un país como el nuestro, inmerso en la violencia. ¿Cuándo se perdió el rumbo? ¿Cuándo dejó de protegerse el territorio para dar paso a la criminalidad?

Imposible precisar día y hora; sin embargo de lo que sí estamos seguros es que si la inseguridad fue en aumento hasta convertirse en verdadera amenaza, es porque hubo contemplación, protección, aceptación de alguna manera, de todos nosotros.

Ciudades antes tranquilas fueron modificando su rutina. ¿Quién no añorar épocas pasadas? Y no porque se piense de manera retrógrada, no. Lo que se extraña es la tranquilidad que prevalecía en nuestras ciudades.

Esa tranquilidad se daba porque había respeto, de eso no me queda la menor duda. Un valor fundamental en las relaciones humanas.

Hace unos años, una nota periodística llamó poderosamente mi atención. Adolescentes, casi niños, llegaban a un poblado –creo era de Michoacán- manejando camionetas último modelo y a gran velocidad. Se dirigían a la plaza principal y armaban tal revuelo que los negocios establecidos optaban por cerrar.

No era solo la payasada de un junior manejando la camioneta de papi, no; eran jovenzuelos armados con las llamadas “cuernos de chivo”. Protegidos obviamente por los padres.

¿Quién hizo algo para frenar lo que se veía venir? Muy poco o nada. El miedo se fue apoderando de todos y la criminalidad vio la oportunidad para crecer.

¡Vaya que si creció! Y de qué manera. Aquellos “niños” que sin duda desperdiciaron la etapa más hermosa del ser humano, porque no tuvieron un buen ejemplo a seguir ni alguien que los educara con valores, crecieron seguramente en la abundancia pero dañando a los demás y a ellos mismos.

Sembraron el terror porque vieron la posibilidad de imponerse. Se fueron por la vía fácil, la del llamado del dinero y las comodidades a costa de lo que fuera.

La falta de valores en la formación de muchos niños, que claman por sus derechos pero ignoran las reglas elementales de convivencia, ha traído como consecuencia, un caos en la sociedad.

Se tiene conocimiento que menores de edad sirven a bandas criminales ¿Quién ha hecho algo para evitarlo? ¿Qué autoridad, gobierno o defensores de los derechos de los niños, ha actuado? Mucha teoría, muchos discursos, poca acción.

De haberlo hecho, de haberse preocupado en sus inicios, casi es seguro que esos niños hubieran crecido de otra manera. Esos menores, se han convertido a muy temprana edad en un peligro para la sociedad.

Son capaces de manejar armas porque han sido entrenados desde muy temprana edad; sirven de vigilantes; van en contra de nuestras instituciones. Perdieron el temor al castigo y son ellos los que imponen su ley.

No se diga que no es cierto. Recién, con la muerte de periodistas que realizaban un trabajo de investigación, ha salido a la luz nuevamente la participación de jovencitos “trabajando” para bandas criminales.

El robo de combustible, sabemos que es un delito; a pesar de serlo se convirtió en un gran negocio para quienes participan y viven del saqueo impunemente.

A las Fuerzas Armadas se les envía a combatir al narco, sin embargo, de alguna manera se les han atado las manos al señalarles o inventarles acciones en su noble tarea por restablecer la paz. Quienes arriesgan su vida en defensa de la legalidad, para devolver la tranquilidad al país, están expuestos a ser señalados, juzgados por no respetar los supuestos derechos humanos de los delincuentes.

¿Y los derechos de nuestros soldados? ¿Acaso la vida de sus compañeros, sacrificados por criminales, no tiene valor alguno? O la vida de mujeres, niñas violadas por depravados. El sacrificio de un pueblo que ya no aguanta.

¿Qué nos queda por hacer? Unirnos y solidarizarnos.

Por eso aplaudo la decisión de Alejandro Martí de defender al soldado que aparece en un video difundido y editado para denostar a nuestras Fuerzas Armadas, poniendo a su disposición a los abogados de su asociación, dispuestos a tomar el caso de ser necesario.

¡Bravo por Martí! Ya es hora de que las cosas en nuestro país empiecen a cambiar. No podemos seguir con la idea equivocada de que los delincuentes tienen más derechos que la gente de bien, de aquellos que arriesgan su vida en el cumplimiento de un deber; un deber que otros olvidaron cumplir porque no supieron o no quisieron ejercer el poder para impedir la proliferación de bandas delincuenciales.

Se dice que la unión hace la fuerza y es una gran verdad. ¡Ya basta! de palabras huecas. No más víctimas inocentes que se conviertan en simples estadísticas. Hechos, no palabras. Por el bien del país, unamos ideas, esfuerzos y decisiones.

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13 Mayo 2017 04:00:00
Consecuencias de corrupción e impunidad
La situación de violencia que vive el país se torna cada vez más crítica; debido a la violencia que ha desatado la actividad delictiva, la ilegalidad que ha encontrado refugio en la complicidad proveniente de autoridades, de la sociedad civil, de los defensores de los derechos humanos y de algunos medios.

Qué distinto sería si se hubiera actuado con energía cuidando nuestras ciudades, alguna vez en calma, para poner orden donde se encendían focos, apenas amarillos. Las señales se dieron, lamentablemente no se actuó a tiempo.

Hoy estamos viviendo las consecuencias de la corrupción solapada y la impunidad. ¿De qué nos quejamos? ¿Por qué nos sorprende lo que está ocurriendo en nuestro país?

Todo es consecuencia de no haber actuado en su momento; de no haberlo hecho tomando medidas preventivas con acciones correctivas que impidieran el crecimiento de los problemas.

Haber cuidado de que ningún grupo se apoderara de nuestras ciudades en calma; no haber sido cómplices de algún modo, de individuos nefastos que se fueron adueñando de espacios porque se les dio la oportunidad.

Tal es el caso de los llamados “huachicoleros” que han desarrollado una actividad ilícita en el robo de combustible. Eso no es nuevo. Hace mucho tiempo las autoridades lo sabían. Hoy no saben qué hacer, por dónde empezar a atacar el problema sin lesionar los “derechos” de los delincuentes.

¡Ah! Porque ladrones, sinvergüenzas, asesinos, tienen derechos.

Más que derechos, lo que tienen los delincuentes son defensores; cómplices en el delito. Inexplicablemente pareciera que aquel que roba y mata recibe más protección que quien enfrenta a los criminales, quien protege el patrimonio de todos, aquel que lucha por recuperar la tranquilidad perdida.

Sabemos que el petróleo es nuestro, bueno….en teoría. Lamentable e inexplicablemente no tenemos para invertir en refinerías. Pemex sigue siendo de los mexicanos pero el país está empobrecido. En cambio hay grupos delictivos que se roban el combustible y gozan de impunidad.

El robo a la nación es algo que debe ser castigado con mayor energía. Y debió haberse empezado tiempo atrás. Haber actuado porque nos afecta a todos los mexicanos. El robo de combustible es una actividad que rebasa los límites de la tolerancia y que si creció es porque sin duda están metidas las manos de aquellos, que desde el poder, protegen a delincuentes. Y si hay protección es porque existen beneficios del delito que se comete. Es decir, hay complicidades.

De una actividad delictiva ha pasado a convertirse en un problema social.

El video, editado, que ha circulado en noticieros y en las redes, video que muestra a un militar aparentemente ejecutando a un “civil”, ha causado “conmoción” según algunos medios, incluyendo a quien lo hizo público.

Me pregunto ¿Cómo obtuvo ese video quien lo difundió si, según se afirma, las cámaras las manejan los delincuentes? ¿Con qué propósito?

Seguramente se trata de desviar la atención en el problema real y enfocarlo en quienes acuden a enfrentar a quienes se están robando el combustible. La “ordeña” es un negocio redondo; una empresa que les está dejando enormes ganancias a quienes se dedican a esa actividad.

No se vale que se pretenda señalar una acción cometida por una parte, en este caso por un miembro del Ejército y se pretenda minimizar lo que sí representa un grave problema social: El robo de combustible.

Como si fuera poco, la emboscada a los militares, la participación de soplones de la delincuencia; individuos en motos abriendo camino y avisando a los huachicoleros de la presencia de militares, acaso ¿eso no importa? ¿Tampoco importa el que un miembro del Ejército haya sido asesinado por la espalda? ¿O los que han muerto emboscados? ¿Qué garantías tienen quienes exponen su vida en cumplimiento de su deber?

Andamos mal, muy mal en apreciaciones. Que nos quede claro algo: Los militares no están reprimiendo al pueblo, ¡por supuesto que no! Si ellos han salido de sus cuarteles, es porque han sido enviados a cumplir una misión muy noble: la de recuperar la tranquilidad que se ha perdido en algunas entidades. Ahora, es por el robo de combustible, algo, reitero, que no es nuevo.

Las Fuerzas Armadas, están enfrentando a las bandas criminales, que si bien se multiplicaron peligrosamente fue por lo que se dejó de hacer en el pasado.

Me gustaría que los defensores de los Derechos Humanos se convirtieran en verdaderos defensores del pueblo, permitiendo que los delincuentes, de todos los niveles, fueran directo a prisión y no salieran jamás.

Es hora de cambiar a México, buscando la legalidad, no apapachando a delincuentes y convirtiéndose en cómplices de ellos. Mucho daño se le ha hecho al país, que hoy está viviendo la violencia extrema como consecuencia de la corrupción y la impunidad que ha prevalecido siempre.

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06 Mayo 2017 04:00:00
Los niños reclaman
He escuchado el discurso pronunciado ante diputados, maestros, alumnos y padres de familia por un pequeño; alumno de una escuela primaria del municipio de José María Morelos en Quintana Roo.

De tiempo atrás, me he dado cuenta que los niños nos están reclamando por el México que les estamos dejando. El reclamo es por la falta de honestidad y exceso de corrupción en las diferentes dependencias.

Corrupción que ha dañado profundamente a las instituciones y a nuestro país. El pequeño representaba a su escuela, a sus compañeros de clase.: seguramente ganador de un concurso con motivo del Día del Niño.

El tema con el que participó: ”Transparencia y medidas contra actos de corrupción” fue directo; así piensan los niños de hoy, así se expresan. Ese mensaje deja ver su preocupación por lo que está ocurriendo en nuestro México y señala los actos de corrupción en su estado.

La preocupación que a muchos nos invade, ha llegado ya a los niños. Nuestros niños, a quienes les ha tocado vivir en un país donde ha ido ganando espacios la criminalidad.
Por eso el reclamo muy justificado de un estudiante de primaria, sin duda perteneciente a una familia de campesinos.

“Eran tiempos en que mandábamos nosotros; eran tiempos de la masa campesina. No luchábamos por bastardos intereses, no nos guiaba la vanidad ni el odio. Nos guiaban los anhelos de justicia y libertad”
La Historia nos marca que las luchas armadas en nuestro país han sido buscando siempre la justicia para todos, para el oprimido, esclavizado siempre por intereses mezquinos. Lamentablemente hoy, no sólo la vanidad guía a quienes tienen la oportunidad de servir, sino la ambición desmedida se ha apoderado de quienes se consideran intocables.

Intocables, sí, aunque no lo queramos. De sobra sabemos que solo va a la cárcel quien realmente se quiere enviar…. más si son tiempos electorales. Casualmente encuentran a quienes protegieron en su huida. ¿De qué nos sirve? ¿Dónde está el dinero robado? ¿Les darán cadena perpetua a esos malos mexicanos, traidores a la patria?

¡Claro que no! Por eso la sonrisa perversa y maquiavélica cuando son “detenidos” en otros países gracias a los cuerpos de inteligencia extranjeros porque desafortunadamente en México casi nunca hay denuncias en contra de los bandidos más grandes de nuestra historia.

No se entiende que tantísimos millones robados de las arcas del gobierno, dinero sagrado del pueblo no sea rastreado.

Si alguien cree que a los niños no les preocupa lo que ocurre en su país, están equivocados. El pequeño orador ofreció una buena exhibición de cómo piensan algunos niños.

Al referirse a la corrupción en su estado, Quintana Roo, a la violencia que se ha generado debido a malas administraciones, a la impunidad al no haber castigo a los culpables, al robo descarado y cínico de autoridades que se cubren entre ellas, estaba dibujando el mapa de nuestra República.

Bien decía que ha sido la ausencia de valores. “Estamos pasando por una gran falta de ciudadanía y patriotismo.

Y tiene razón porque todos de alguna manera hemos contribuido a forjar el México actual. El que a través de la mordida, corrompe. El que calla ante la injusticia, el que mira hacia otro lado cuando le conviene hacerlo, porque está cuidando sus propios intereses.

Recuperar nuestros valores, es lo que hace falta y de manera urgente. Hay que empezar desde el hogar; practicarlos en casa, en la escuela y en la comunidad. Tal y como nos enseñaron a nosotros.
Los niños empiezan a reclamar. Tenemos que escucharlos.

La violencia no se desató de la noche a la mañana, se ha ido incrementando porque no hubo una aplicación correcta de las leyes. Porque hubo complicidad de gobernantes a quienes nada importó el país. Ahí tenemos las consecuencias.

Niños creciendo temerosos unos, en medio de agresividad, donde la vida de un ser humano vale nada para un delincuente, hoy dispuesto a todo porque sabe que no recibirá un castigo ejemplar.
Diputados, pónganse las pilas, legislen para que haya leyes que castiguen al delincuente, asaltante, ladrón, pero también a quienes nos han defraudado, al servirse del cargo. No se sirvan ustedes con la cuchara grande olvidando a los ciudadanos que fueron quienes los eligieron.

El cargo se lo deben al pueblo que les dio su confianza. Dejen de una vez por todas de ser tapadera de sus amigos delincuentes.

No basta con decir que se quitará el fuero a diputados. Queremos que se legislen leyes que lleven ante la justicia y como vil traidores a la patria a quienes han abusado del poder.

Entiendan que el país es de todos, no solo de una clase política que se considera privilegiada. Y que si México vive una gran ola de violencia es porque hubo complicidades en el pasado. Mientras los ciudadanos hemos vivido aterrados, los dueños del poder saqueaban al país.

Nuestros niños son nuestro presente ¿Qué futuro les espera?

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29 Abril 2017 04:00:00
Del dicho al hecho
No hay duda de que en época electoral los candidatos son capaces de ofrecer las “perlas de la virgen”. Las promesas están a la orden del día. Ninguna campaña se distingue por propuestas reales. “Voy a meter a la cárcel a los corruptos” es uno de las frases que más utilizan los candidatos a ocupar cargos de elección popular.

Me asusta un poco el hecho de que ofrezcan acabar con la inseguridad, con la creación de empleos, con la instalación de más empresas y mucho más ofrecimientos en campaña. Y me da más que miedo, desconfianza, por una sencilla razón: esa promesa la hemos escuchado infinidad de veces.

De sobra sabemos que actualmente no está en juego la gubernatura, alcaldías, posiciones en el congreso local de varios estados como Nayarit, Estado de México, Coahuila por ejemplo. Esas elecciones vienen a ser una especie de “termómetro” para lo que vendrá en el 2018.

La experiencia nos marca que los resultados de los procesos electorales locales, no siempre han tenido una gran participación el día de la elección.

Sin embargo, al observar el descontento, la inconformidad que existe entre la población y sobre todo el desencanto de los ciudadanos, considero que este es el momento para encaminarnos hacia el cambio que todos deseamos.

Permítame decir que la oportunidad de realizar un verdadero cambio la hemos tenido, desde el momento que tenemos la gran dicha de ejercer nuestro derecho. Esa oportunidad consiste en ir a las urnas el día de la elección y depositar nuestro voto de una manera libre, razonada.

Si el ciudadano no acude a sufragar es porque no quiso o no pudo. Tiene todo el día para cumplir con su deber.

Hay situaciones especiales que justifican la ausencia del ciudadano en las urnas, como por ejemplo una enfermedad; sin embargo no todos los ausentes tienen una excusa válida y aceptable.

Un proceso electoral nos cuesta muchísimo dinero a los ciudadanos. Recursos que van a dar en su mayoría a los partidos políticos para sus “campañas”. Unos reciben más que otros, por supuesto, pero todos se “cuelgan” del presupuesto.

Insisto en lo que he mencionado en diferentes ocasiones; no se justifica la existencia de tantos partidos políticos y lo saben perfectamente quienes sin ideología, sin propuestas reales (no de ficción), enarbolan su banderita de luchar por los pobres. Individuos que ni siquiera son capaces de motivar a los electores.

Es triste y lamentable que exista en nuestro país una clase oportunista, que anda viendo la manera de obtener recursos de una manera fácil. Pretenden convertirse de la noche a la mañana en “políticos”, más por el interés por lo que van a obtener, que por ser útiles o por amor a su comunidad o a su país.

Quien realmente quiere servir a su comunidad no necesariamente tiene que estar en el juego político. No obstante si obtiene el privilegio de ser llamado o desea “lanzarse” para un cargo de elección popular, debe estar consciente que la posición que ocupe es para servir no para servirse de ella.

El pueblo está muy decepcionado de sus gobiernos y es algo preocupante. La corrupción no se ha combatido de manera frontal, por el contrario, se ha encubierto de manera peligrosa, descarada y cínica.

Por eso pululan por ahí ex gobernadores que se ríen de los ciudadanos. Disfrazados de ovejas cuando en realidad, su comportamiento ha sido de verdaderos lobos hambrientos.

Hace poco, la detención en Guatemala de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz, causó revuelo. Llamó la atención la sonrisita dibujada en su rostro. Era la burla del cínico que cree saber que nada va a pasar. Un prófugo de la justicia que huyó con suficientes recursos para vivir donde se le pegara la gana.
¿Cuántas promesas hizo en campaña? ¿Cuántas cumplió? No creo que hayan sido suficientes si dejó un estado en quibra.

Un estado con grandes recursos naturales, empobrecido por la ambición, traición, corrupción y por la impunidad. El mismo caso de otros estados cuyos gobernantes han descapitalizado las arcas. Ahí andan muy frescos, disfrutando ellos, la esposa, hijos, familia y prestanombres de lo que se robaron.

No nos dejemos engañar por las promesas, veamos las realidades. Hay candidatos que creen tener una varita mágica para solucionar los problemas existentes cuando de sobra saben que no hay tal.

No olvidemos que del dicho al hecho…..hay un buen
trecho.

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22 Abril 2017 04:00:00
Procesos electorales
Diversos estados del país, entre ellos Coahuila, se encuentran viviendo un nuevo proceso electoral. Los ciudadanos, a querer o no, padeciendo el “bombardeo” frecuente que significa una campaña donde los partidos políticos, a través de sus candidatos, manifiestan sus propuestas además de una serie de promesas.

Promesas, que quizás no se cumplan cuando llegan al poder. ¿Cómo creer en lo que se ofrece si tantas veces el ciudadano ha sido engañado, manipulado pero sobre todo, traicionado?
Un cargo público es una verdadera oportunidad para servir al pueblo, a la sociedad a la cual pertenece un funcionario. Lamentablemente han convertido esos cargos en verdadero botín; no todos pero no pocos.

Ver a individuos que obtuvieron una representación a través del voto ciudadano, ostentando una gran fortuna, surge la duda, la especulación, la desconfianza y el desprecio a esa clase de vividores.

Es a ellos, a quienes han traicionado la confianza de los ciudadanos, a quienes no se les debe permitir acceder al poder. Si ya se dieron a conocer ¿Por qué se les debe tomar nuevamente en
cuenta?
No cabe duda que el ciudadano ha sido la burla de partidos políticos que se confabulan con lo que dicen repudiar y que por sí solos no lograrían un triunfo.
¿Por qué creer en ellos? ¿Qué oferta sincera pueden ofrecer?
Nuestro México, hoy empobrecido por tanto saqueo, padece de una partidocracia extrema. No se comprende por qué la existencia de tantos partidos políticos que no representan a nadie más que a sus propios
intereses.

Partidos llamados “familiares” porque eso son algunos de ellos. ¿Qué han hecho por el país sus fundadores? ¿Qué historia digna de contar nos pueden ofrecer? La verdad, ninguna.

Existe un tope de campaña. La pregunta sería ¿Se cumple? ¿Estamos seguros que así es. ¿Por qué tantos políticos en este país empobrecido con derroche en elecciones?
El ciudadano no está de acuerdo con el despilfarro que existe durante las campañas. ¡Por supuesto que no¡ Cómo habría de estar de acuerdo si el dinero otorgado a partidos proviene de los impuestos. La verdad no se vale.

No es aceptable el gasto excesivo por una sencilla razón: existen demasiadas carencias en nuestro país, una de ellas y muy importante, la falta de medicamentos en los centros
hospitalarios.

Definitivamente no hay razón para la existencia y permanencia de tantos partidos políticos. Nada tiene que ver con la democracia y quienes integran o pertenecen a esos grupos políticos lo saben perfectamente.

Si realmente amaran a México como afirman, se afiliarían al partido que más los convenciera, a uno de los “grandes”, o con el que mejor se identificaran.

Llevarían propuestas nuevas y tratarían de cambiar lo negativo.

Desafortunadamente importa más ir tras el poder, sirviendo de alguna manera a algún partido y no al país.

Lo hacen por una sencilla razón, se carece de ideología, de verdadero liderazgo, saben que nadie los conoce por lo tanto no convencen. Y se alinean para irse con el que consideran habrá de darles la sobrevivencia
política.

Vergonzoso ¿No cree usted? Porque se prestan a representar una verdadera farsa electoral. Engañando y burlándose de electores, afortunadamente no de todos.
“Divide y vencerás”, una máxima que en ocasiones resulta cierta. Puede ser una estrategia de algún partido para descontrolar al electorado que se puede ir con la finta a la hora de emitir su voto.

Lamentablemente hoy en día el ciudadano está tan decepcionado que no se da cuenta de las trampas electoreras. La decepción obviamente tiene fundamento. Corrupción e impunidad que han ido de la mano siempre; ladrones despreciables han saqueado al país, sin que haya un poder real que los haga pagar por sus fechorías.

Dejar de ir a las urnas no es la solución. Por el contrario, la participación ciudadana es importante. Votar es un derecho y un deber de todos los ciudadanos.

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08 Abril 2017 04:00:00
Con la mirada al cielo
“Dios está en todas partes” o “Dios observa lo que haces”, eran frases que escuchábamos de niños por parte de mamá o abuelas. Lo decían convencidas cuando nuestro comportamiento no era el adecuado. Una invitación a portarnos bien sin más amonestación que recordarnos el respeto que Dios merece.

Gran diferencia de aquella consigna de que “Dios te va a castigar”, que era utilizada por no pocos adultos para infundir cierto temor a los niños.

Con el tiempo aprendí que Dios no castiga, Dios es solo amor y desea lo mejor para cada uno de nosotros. Si estamos hechos a imagen y semejanza de Él, deberíamos de ser buenos y en nuestro corazón debería prevalecer solo el amor.

¿Qué sucede? ¿Por qué hay tanto dolor? Quizás porque no hemos querido darnos cuenta de que estamos ofendiendo a Dios con actitudes nefastas.

No se entiende porqué razón existen guerras y se habla de paz; no se comprende por qué se pretende imponer el poder por el poder mismo y no por la razón.

¿Hacia dónde está siendo llevada la humanidad? Me resisto a creer que a su propia destrucción.

Algunos países son gobernados por individuos que en ocasiones el pueblo no ha elegido. Imponen sus ideas y no aceptan sugerencias. En otros gobiernos llaman “democracia” a lo que lejos está de serlo. El pueblo se rebela ante la desesperación, ante una crisis provocada por un mal gobierno.

La testarudez de individuos que quieren imponer su ley por la fuerza, genera violencia. Es inaceptable que un pueblo sea sometido y masacrado por quienes desean el poder a toda costa.

Un buen gobierno no somete jamás; ofrece bienestar a sus gobernados. ¿Qué estamos viendo en naciones consideradas democráticas? La imposición del poder por la fuerza. La proliferación de bandas delincuenciales; sometimiento de gobiernos al entregar a grupos criminales ciudades antes tranquilas. Es decir, poder y dinero para unos; desolación, tristeza y hasta hambre para la mayoría.

Corruptelas de traidores; posicionamiento de dictaduras para gobernar con impunidad.

Año con año se revive la Pasión de Cristo. Se recuerda el sufrimiento y dolor del Hijo de Dios hecho hombre que vivió entre nosotros y murió por nosotros.

Al observar todo lo que está sucediendo en el mundo, nos damos cuenta que los seres humanos han olvidado algo muy importante: Amar a Dios y respetar al prójimo.

Cada quién quiere imponer su ley; se siente el dueño de todo y vigilante del mundo. No son capaces de mirar al cielo. Se dejan llevar por la satisfacción personal, ya sea en los bienes materiales, en armas cada vez más sofisticadas y peligrosas.

Aunque de gran riesgo es también aquel que se sienta o se considere un dios, movido por una locura, por el ego o por su propia frustración que lo lleva a tomar decisiones sin medir consecuencias.

Consecuencias que habrán de poner en riesgo a todos, no solo a un país. Una acción –lo sabemos– conlleva otras acciones. Por lo tanto, una agresión promoverá más situaciones de violencia.

Estamos conscientes que en la actualidad no salen a relucir las armas únicamente. La creatividad del ser humano va más allá. Le apuesta a la destrucción, a la muerte, a hacer daño a sus semejantes y algunos, peligrosamente lo hacen en nombre de SU dios.

Armas químicas, destructoras de vidas humanas, dejando a su paso una estela de muerte, de soledad y de total agresividad al medio ambiente.

Se promueven Cumbres con la presencia de la ONU y de mandatarios para ofrecer alternativas de paz. No obstante a todo el dispendio, de los discursos, de las propuestas, las guerras continúan.

Y se vuelven a organizar reuniones para ver qué se puede hacer.

Nada habrá de lograrse mientras las actitudes no cambien. Mientras exista ambición desmedida por imponerse sin respetar a los demás. Mientras prevalezca la lucha por un pedazo de tierra sin que brille la razón. Mientras en el corazón de cada gobernante y cada individuo haya odio, soberbia en vez de amor y respeto a todo y a todos, la paz estará lejana.

La reflexión se impone en estos días; dedicar unos minutos para pedir a Dios por la paz del mundo; pedir que los corazones endurecidos de quienes gobiernan y toman decisiones se sensibilicen. Que las organizaciones que supuestamente fueron creadas para mantener la paz, busquen alternativas de entendimiento para encontrar soluciones reales y no pongan en riesgo a la humanidad. Todos debemos esforzarnos por construir un mundo mejor, empezando por hacerlo desde cada hogar.

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01 Abril 2017 04:00:00
Cultura de dolor, violencia y muerte
¿Qué está sucediendo con nuestros jóvenes? ¿Por qué tanta agresividad en ellos? Su comportamiento es sin duda un reto hacia los demás, incluyendo a su propia familia. Su actitud refleja el coraje, la falta de valores y descargan su coraje en aquellos a los que consideran débiles.

No sé si porque en la actualidad hay más formas de manejar lo que ocurre en tiempos reales –ahí están las redes sociales– o porque nuestros niños y jóvenes están viviendo muy de prisa y con conductas inadecuadas, la realidad nos muestra infinidad de casos de violencia que deberían ser atendidos urgentemente y con gran responsabilidad.

La intimidación o “bullYing” –como hoy se le nombra– en los planteles, siempre ha existido. No pasaba de ser falta de respeto o una travesura el que alguien no le cayera bien al compañero y empezara a ser molestado con apodos, o también que algún travieso le jalara la trenza a alguna niña, en fin, hubo muchos casos de esos y hoy se recuerdan como travesuras de nuestra niñez.

Obviamente hubo sus excepciones, donde algunos liosos –afortunadamente no eran muchos– se enfrascaban en una pelea afuera de su escuela. “Te espero a la salida”, era la consigna. Pelea de dos si se llegaba a dar; así arreglaban los desacuerdos. No como ahora que se consideran valientes… pero en “bola” y contra uno solo, mostrando realmente su cobardía.

No se entiende –al menos yo no encuentro la razón– porqué en el aspecto humano vamos retrocediendo si se tienen todas las herramientas para crecer en todos los aspectos.

La tecnología va avanzando a pasos agigantados y los niños y jóvenes aprenden con una facilidad extraordinaria. Es como si trajeran el “chip ”integrado. Como si nacieran programados para esta nueva era.

Sin embargo se está descuidando algo muy importante en las relaciones humanas, la enseñanza de los valores y principios morales. Algo fundamental que si bien algunos consideran pasados de moda, de ninguna manera es así.

En la actualidad se está perdiendo la costumbre de platicar, de saborear una buena charla con los hijos, interesarse por lo que están haciendo. ¿Cómo te fue en la escuela? ¿en el trabajo? ¿qué hiciste hoy? ¿cómo te sientes en tal o cual actividad?

Ocuparnos más de ellos para no preocuparnos sin encontrar soluciones a futuro.

Nuestros niños y jóvenes están padeciendo una cultura donde el dolor, la violencia y hasta la muerte están presentes. Los juegos han dejado de serlo para convertirse en amenazas reales, en armas mortales.

Debemos estar conscientes que muchos niños han modificado sus preferencias en los juegos. Hay niñas que a los siete u ocho años han dejado de jugar con muñecas para adentrarse en otras preferencias, por ejemplo los videojuegos. “Es que así es ahora” me decía una mamá; “los tiempos han cambiado”.

Están en una época distinta, es cierto, donde la tecnología los ha atrapado de alguna manera, pero también se requiere de mayor información, más atención a lo que ven y hacen los hijos, las compañía que eligen; en fin, urge una mayor actuación con responsabilidad por parte de los padres.

Lo que podría considerarse en principio un juego, puede ser en realidad un verdadero riesgo. Menores de edad son atrapadas en una red perversa desde donde reciben instrucciones giradas por individuos sin escrúpulos, sin un ápice de ética y moral. Todos ellos escudados en el anonimato.

Los jóvenes se obsesionan con algo o con alguien y creen que lo que ellos hacen es lo correcto. Ven tatuarse a sus artistas favoritos y consideran que “está padre”; actúan por imitación, quieren parecerse a tal o cual personaje, aunque con el tiempo se decepcionen.

El peligro está en la red, lo sabemos. Es cierto que hay cosas buenas y que son una herramienta necesaria en la actualidad, pero también debemos estar conscientes que el mal existe, no todo es bondad, no todo lo que se ve o se dice debe ser aceptado como algo bueno.

Nadie que sea bueno se esconde en el anonimato y da instrucciones para provocar un daño a otros o a sí mismos. Por eso es importante la vigilancia, el conversar, no siempre estar “clavados” en familia cada quién revisando sus mensajes.

Algo está pasando en la mente y el corazón de nuestros niños y jóvenes. ¿Les está faltando atención? ¿conducción? ¿ejemplos? Lo que sea, es verdaderamente preocupante y hay que prestar atención.

No son sólo ver tatuajes o aros colocados en la piel, sino huellas de los cortes cada vez más peligrosos y dolorosos con la culminación de concluir la hazaña con el suicidio. Ese es el desafío más reciente del que se tiene conocimiento en un “juego” cibernético llamado “ballena azul”. ¿Cuántos casos reales habrá de jóvenes que han perdido la vida a causa de este juego perverso?

Hoy ya no es el que las niñas dejen de jugar con sus muñecas, sino el peligro a que están expuestas al darles lo último en tecnología y no enseñarles a utilizar correctamente la herramienta. Decirles los riesgos que existen.
Tampoco es la intimidación de antes entre los escolares, es la agresividad con que se comportan ahora cual vil pandilleros. Forman sus propias “mafias” denigrando con su actuación a sus familias y a las instituciones donde estudian.

¡Terrible! Que nuestros niños y jóvenes estén siendo atrapados en vicios, acciones nefastas, viviendo una nueva cultura donde el dolor, la violencia y hasta la muerte están presentes. Esto debería más que preocuparnos, ocuparnos como familias, como sociedad y, por supuesto, como autoridades.

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25 Marzo 2017 04:00:00
Un paseo por mi ciudad
Cuando alguien mencionaba la frase “Recordar es vivir”, una persona muy querida le agregaba: “En el pasado”. Algo muy cierto si tomamos en consideración que los recuerdos pertenecen a sucesos que se vivieron, en un ayer a veces lejano.

Me declaro una enamorada de mi país; ya lo he mencionado en alguna ocasión. Tenemos tanto que ofrecer al mundo. Tanta historia que compartir; cada ciudad tiene sus propias bellezas, cada rinconcito de nuestra patria tiene algo hermoso que hay que descubrir, conocer y disfrutar.

Simplemente recordar; revivir sucesos de años idos que no volverán, pero tampoco morirán del todo.

Hoy voy a compartir con ustedes un breve paseo realizado recientemente por el centro de mi ciudad. Actualmente, por las prisas, por la comodidad de transportarnos en carro, por el clima o por lo que se quiera, no nos detenemos a observar lo que tenemos en el lugar donde vivimos. Por eso tomamos la decisión un grupo de compañeras amigas del Taller de Historia para Damas de caminar por esas calles que un día recorrimos. Iniciativa de dos de nuestras queridas compañeras, Mary y Laurita, la que fue muy bien recibida.

Comenzamos el recorrido por la calle Zaragoza y la frase ¿se acuerdan? Se escuchaba al referirnos a los lugares por donde pasábamos, haciendo una breve escala en alguno de ellos. Todas nos convertimos en guías de nosotras mismas, enriqueciendo la explicación.

Añoramos ver la hermosa plaza principal de antaño con su precioso kiosko al centro, como tantas ciudades de nuestro México conservan. Actualmente es una moderna plaza con el Museo del Niño “Chapulín”, donde los domingos se leen cuentos infantiles. Enfrente, se encuentra nuestra bella parroquia de Guadalupe, hoy santuario; la antigua presidencia, actualmente Museo de la Frontera; la Librería Educal Manuel Acuña. La óptica Aguirre de nuestro inolvidable Dr. Raymundo Aguirre y su esposa doña Alicia. A unos pasos está el Paseo del Río y el puente internacional número 1 que une a Piedras Negras con la vecina ciudad de Eagle Pass, Texas.

“Aquí estaba la Singer”, el negocio donde se reparaban máquinas de coser y vendían estambre. “Ese es el edificio Andalón”. Más allá estaba el “Cinelandia”, a donde íbamos en domingo a disfrutar de alguna película (después de haber ido a misa) hoy convertido en un flamante auditorio que lleva el nombre del maestro don José Vasconcelos, lugar donde cada miércoles acudimos a escuchar a nuestros historiadores y conferencistas.

Seguimos caminando, pasamos por un edificio que un día fue zapatería, negocio de la familia Valdés. “Aquí nos compraban los zapatos para la escuela”; se escuchó a alguien decir; recordamos sus pisos de madera, siempre limpios y la atención esmerada de sus propietarios y personal.

Enseguida se encuentra el mercado Zaragoza, hoy en remodelación con un proyecto magnífico de la presente administración municipal. Observamos el restaurant “El Gitano”, famoso en su tiempo, el cual sigue teniendo clientela. Hicimos una breve escala para recordar “sabores” en el negocio de jugos y licuados de don Pancho. Haciendo línea esperábamos nuestro turno. En la actualidad es atendido por uno de sus nietos, un joven muy amable. Por supuesto, nos tomamos la foto del recuerdo. Ese pequeño negocio tiene ya 65 años de haberse establecido.

Saboreando nuestra bebida, continuamos el recorrido. A nuestro paso observamos edificios antiguos que albergaron en su tiempo, un banco, algún negocio. Con cierta tristeza nos detuvimos a ver un terreno. Nos imaginamos el Teatro Acuña que no conocimos pero debió ser un lugar muy bello, elegante y distinguido en una época. Nada queda de él, sólo el recuerdo.

Al pasar frente al Instituto Andrés Osuna, la nostalgia nos invadió a algunas de nosotras. Esa escuela fue en su momento la mejor en nuestra ciudad. Ahí se impartía secundaria y carrera comercial. Era dirigida por la profesora María Ortega de Figueroa. Esa institución cerró sus puertas debido a problemas laborales. Un grupo se fue a huelga y destruyó un gran recurso para los padres que deseaban que sus hijos recibieran educación con calidad. ¡Qué lástima!

Edificios de la época porfiriana se yerguen altivos; así tenemos, imponentes a la vista sin pedir nada a la modernidad, el de la Aduana Fronteriza; Hacienda, Correos, Telégrafos. A unos pasos se encuentra el puente 2 para ir a la vecina ciudad.

Regresamos por la calle Morelos. Recordamos a las familias que ahí vivieron. La casona que fue de don Santiago V. González, filántropo coahuilense que entre los muchos beneficios que dio a nuestra ciudad, está el haber donado la Casa de la Cultura. ¡Cuántos recuerdos! No hay duda que el centro de cada ciudad guarda mucha historia, ya sea por sus edificios, por sus personajes, negocios o por hechos pasados.

Finalizamos nuestro recorrido en la Casa de las Artes, para deleitarnos con una interesante exposición de fotografías del joven artista nigropetense Jorge Velazco. Un trabajo que vale la pena ir a ver.

Nuestro paseo fue realmente enriquecedor. Apreciando lo que tenemos, lo que se conserva y que está en restauración. Un Centro Histórico es necesario preservar porque es el nacimiento, es la vida misma de cualquier ciudad. Es cultura y, por supuesto, es historia.

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18 Marzo 2017 04:00:00
Problemas que pudieron evitarse
Nadie tiene una bola de cristal para ver el futuro. Sin embargo hay situaciones que sí se ven venir, por lo tanto se pueden prevenir. Solo se requiere de buena voluntad, participación, liderazgo en la toma de decisiones y una buena dosis de sentido común.

Es triste y muy lamentable observar nuestras instituciones “golpeadas” de diferente manera; la mayoría –lo sabemos- el factor económico las agobia. “No hay recursos” suele ser de un tiempo a la fecha la respuesta que se escucha.

No bastan los recursos económicos –que por supuesto son importantes- sino tomar las decisiones correctas en el momento preciso.

Hoy me voy a referir a la CLÍNICA DEL ISSSTE en Piedras Negras. Para entender el presente considero hay que remontarse al pasado; retomar lo que se hizo pero también lo que no se quiso, no se pudo o lo que se dejó de hacer.

Antes de gestionarse la construcción de la clínica del ISSSTE, las oficinas administrativas y consultorios médicos estuvieron en edificios de renta. En lo que respecta a hospitalización era subrogada a una clínica particular donde los pacientes eran atendidos por personal médico y de enfermería adscrito a la institución de salud. Hay que reconocer que siempre hubo una buena relación entre los dueños de la Clínica México y directivos, así como con el personal del ISSSTE.

Fue a propuesta del sindicato de maestros que empezaron a pugnar por que se hiciera la clínica para los derechohabientes del ISSSTE, es decir, para los trabajadores al servicio de la federación. La propuesta era buena, lo único malo es que no se tuvo la visión de pensar a futuro.

El terreno que el gobierno federal destinó para la construcción del edificio no era el adecuado. ¿Por qué? Por una sencilla razón: Era insuficiente el espacio y el lugar no era apropiado, así de sencillo.

El terreno se encontraba ubicado en la colonia ISSSTE, obviamente una zona habitacional que tendía a crecer. La ciudad –por razones lógicas- iba a crecer como también se incrementaría el número de derechohabientes.
La clínica empezó su construcción; ya sabe usted, ceremonia para la colocación de la primera piedra y todos los buenos deseos. Se empezó a trabajar; unos cuantos castillos en la obra y repentinamente se detuvo. ¿Qué sucedió? No había presupuesto. Se dijo que se había empleado una cantidad que a muchos les pareció elevadísima para lo que se había hecho. Nadie protestó Así transcurrieron los meses sin que hubiera avance en la obra.

Sin embargo, de un torpe manejo se pudo haber encontrado una magnífica solución. Si la memoria no me falla el licenciado Ernesto Vela del Campo, uno de los mejores alcaldes que ha tenido nuestra ciudad, ofreció donar un terreno por parte del municipio porque comprendió que el destinado por la federación, no era el adecuado. Hasta donde recuerdo, un ex gobernador ofreció apoyar con la cantidad que dijeron habían empleado en los castillos, para no afectar el presupuesto. Había en ese entonces áreas disponibles y bien ubicadas. En la actualidad, la ciudad ha crecido y creo difícil –aunque no imposible- que se pueda encontrar un espacio para hacer una clínica que cubra las necesidades que los derechohabientes y la ciudad merecen.

Volviendo al ofrecimiento que hicieran los gobiernos de esa época, no se aceptó cambiar de lugar. ¿La explicación? Que Hacienda no autorizaba otro proyecto y el único aprobado era el que ya habían decidido. ¡Qué absurda explicación! Funcionarios federales tomando decisiones detrás de un escritorio, como han hecho siempre…..sin tomar en cuenta las necesidades reales de una población. Ante todo haber aprovechado la buena disposición de los dos funcionarios que tuvieron más visión que quienes se empeñaron en un capricho.

Se pudo haber construido una clínica muy bien planeada, pero faltó compromiso de las autoridades federales y también de un sindicato de trabajadores que no luchó cómo lo debería haber hecho, para lograr un objetivo.
La población derechohabiente ¡Tenía que ser! Creció con el tiempo y la construcción muy pronto fue insuficiente, como lo ha sido el estacionamiento.

“Esto nació muerto”, fue la expresión de un delegado del ISSSTE en una visita a la clínica. Visitas para justificar un interés que nunca existió, de ofrecer calidad en sus instalaciones.

Y si nació muerto el proyecto fue porque nunca existió una buena planeación, un estudio previo para conocer y poder evaluar los pros y los contras antes de dar la autorización. Los presupuestos que otorga el Gobierno para obras a través de la Secretaría de Hacienda es dinero de los contribuyentes. No es dinero de ningún funcionario o político. Cada peso gastado debe emplearse con honestidad y la obra debe cubrir los
requerimientos.

Así como no se justifica hacer obras de relumbrón, tampoco se justifica la soberbia con que actúan algunos funcionarios imponiendo sus decisiones sin tomar en cuenta las necesidades reales de una institución, en este caso, la clínica del ISSSTE en nuestra ciudad y el crecimiento de la población derechohabiente.

Ampliaciones mal planeadas, peor ejecutadas que más bien parecen parches mal pegados. Constructoras que no han efectuado un buen trabajo como tampoco ha habido una buena supervisión a las obras. Aunque habría que preguntarnos ¿Se les paga a tiempo a quienes realizan las obras? Porque si no les pagan ¿Cómo quieren que hagan el trabajo?

No se trata de hacer remiendos en una obra. Hay que aceptar que no hubo buena planeación y se tomaron pésimas decisiones. Las autoridades del ISSSTE tienen que encontrar solución al problema existente. Tienen que venir a nuestra ciudad, no quedarse sentados cómodamente detrás de su escritorio dando órdenes a distancia. Se tiene que escuchar a los trabajadores, ver en qué condiciones están realizando su trabajo; si existen riesgos en fin, considero que hace falta sentarse a dialogar. Y deberán hacerlo. Tengan presente que la soberbia un día le hizo daño a la institución dejando problemas que pudieron evitarse.

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11 Marzo 2017 04:00:00
Migración
Nunca como ahora el tema de la migración ha estado presente. Por supuesto, nos preocupa. Ya no son solo los nuestros los que decidieron un día dejar el terruño, no, desde hace un tiempo nuestro país se ha convertido de alguna manera en “exportador” de ilegales hacia el vecino país del norte.

No fueron pocos paisanos nuestros los que se fueron a trabajar al “norte”; lo hicieron de manera ordenada y legal. La necesidad de mano de obra para las labores en campo, fábricas, hizo posible que el gobierno de los Estados Unidos ofreciera la posibilidad de otorgar permisos especiales, para permitir la contratación de mexicanos.

Los hombres marchaban solos dejando a la familia en el hogar. Se iban por un tiempo determinado a sembrar, a levantar la cosecha, a empacar la mercancía. Después, regresaban a casa y, más adelante, de nuevo al trabajo.

No, no debió haber sido tarea fácil. ¡Por supuesto que no! pero esos cuerpos hechos de hierro soportaban las jornadas agotadoras. Personas que ayudaron a la economía de los Estados Unidos a través de sus manos honradas y su fortaleza para el trabajo. Y a la vez, su esfuerzo hizo posible que llevaran el sustento a sus hogares y sacaran a su familia adelante..

Con el tiempo, quizás por su comportamiento, por su buen récord laboral o qué sé yo, se les brindó la oportunidad de tramitar su residencia y adoptar la ciudadanía. Algunos se quedaron en el vecino país llevándose a sus familias. Otros decidieron regresar a la tierra que los vio nacer. Todo en orden. Había oportunidades.

Estados Unidos y México llevaron siempre una relación, más que de amistad, de cooperación, de eso no hay duda si tomamos en consideración que el interés de unos de acuerdo a sus necesidades –los ricos– se convierte en oportunidad para otros, en este caso para los pobres.

El tema de la migración es verdaderamente complejo. Y que no nos asuste lo que está ocurriendo con la llegada de un nuevo gobierno al vecino país. El discurso de campaña del entonces candidato republicano fue claro. Tal vez no se tomó muy en cuenta su agresividad en el tema migratorio porque no convenía a un país empobrecido hacerlo. Era más fácil creer o considerar los “derechos” de quienes son indocumentados, que nuestro gobierno se preocupara por plantear alguna propuesta en busca de soluciones reales, no ficticias.

Habría que plantearse una pregunta: ¿Por qué hay tanto centroamericano en nuestro país? Sencillamente porque se ha permitido el paso de ellos al descuidar nuestra frontera sur.

¿Qué están haciendo los gobiernos de Centroamérica? ¡Nada! Este problema migratorio no lo tendríamos en nuestro país si los gobernantes de esos países se aplicaran y realmente gobernaran. Se tiene que buscar la solución a los problemas en cada país, no crear problemas a otros.

México no es un país de tránsito hacia los Estados Unidos donde cualquiera puede entrar sin documentos. México es un país con leyes que emanan de su Constitución Política. Leyes que por supuesto hay que respetar. Además, nosotros tenemos nuestros propios problemas como para acumular más todavía.

¿Cuántos extranjeros que subieron al tren llamado “La Bestia” cruzaron a Estados Unidos? ¿Cuántos regresaron a su país de origen? ¿Cuántos se quedaron en México? Espero que Gobernación pueda dar una respuesta convincente y explicar qué clase de control se ejerció para permitir se desplazaran por todo el país hasta llegar a la frontera norte.

La falta de control en el ingreso de extranjeros a nuestro país puede provocar serios problemas. Estamos conscientes que no todas las personas que ingresan a nuestro país con la intención de llegar a los Estados Unidos, son malas; por supuesto que no. Sin embargo, como entra de todo y no creo exista un registro, ¿cómo saberlo?

Hay molestia cuando la delincuencia extorsiona, atrapa y hasta priva de la vida a quienes se supone aspiraban tener una vida mejor. No obstante, ¿quién protesta, investiga los robos, asaltos a domicilios, a negocios y a personas? Ha sucedido ya, que la compasión, la caridad, la bondad de personas generosas, se han visto rebasadas por la traición de aquellos a quienes se les tendió la mano.

Cualquier persona que desee ingresar a otro país, requiere de un permiso especial y por un tiempo determinado, obviamente, después de cubrir con ciertos requisitos. Asimismo, se obliga a respetar sus leyes. Desafortunadamente, a nuestro país ni siquiera las autoridades son capaces de hacer que se respeten sus leyes. ¿Acaso al permitir el acceso a cualquier persona, sin control alguno, no pone en riesgo en un momento determinado la seguridad nacional? Es pregunta, que conste.

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04 Marzo 2017 04:00:00
Imprudencias y accidentes
Hay situaciones que no deberían ocurrir jamás. Sin embargo en un segundo la vida de cualquier persona puede cambiar. Los accidentes no avisan, solo ocurren; aunque también, hay que decirlo algunos se pueden prevenir o lo que sería mejor, evitar.

Los accidentes caseros surgen en algunas ocasiones por la imprudencia de los adultos, quienes, a pesar de las recomendaciones que se proporcionan como medidas preventivas, hacen caso omiso de ellas.

Casos donde los perjudicados resultan ser los niños, no son pocos. La pésima costumbre de guardar en recipientes que no están hechos para ciertos productos, es una de las causas que suelen provocar accidentes en los hogares.

Cloro, veneno para roedores y otras substancias tóxicas, en ocasiones son depositados en botellas de refresco o envases diferentes al que debería utilizarse para un fin determinado. No hay etiqueta o señalamiento que indique el riesgo del producto. Como si fuera poco se deja al alcance de los niños.

Hemos conocido casos de accidentes donde menores de edad, han resultado víctimas de un descuido en su propia casa. La ingestión de algún tóxico les ha llegado a provocar malestares con pronóstico reservado. La fatalidad al hacer acto de presencia, no siempre ofrece los mismos resultados; es decir, puede llevar un riesgo que podría causar la muerte. La pérdida de un menor no es fácil de asimilar. Mucho menos por un incidente que quizás pudo haberse evitado.

Los señalamientos por parte de quienes opinan acerca del incidente, siempre recaen en los adultos, por supuesto. Y van dirigidos a las madres por ser quienes están más tiempo en casa con los niños.

Cuidar niños, lo sabemos, no es tarea fácil y los accidentes ocurren en un abrir y cerrar de ojos. Hay niños tranquilos que se entretienen jugando solos, pero hay otros que no lo son tanto. Son traviesos; por eso no está de más decir que hay que extremar precauciones, sobre todo con lo que se tiene o se guarda en casa. Procurar dejar aquello que implique algún riesgo para ellos, fuera de su alcance.

No solo los productos tóxicos constituyen un peligro para la familia. Las armas en casa son un riesgo. La propuesta de algún Senador, de legalizar las armas para defensa personal, yo no la considero una buena idea como tampoco una solución a los problemas de inseguridad.

Es la venta indiscriminada de armas y las leyes que favorecen a los delincuentes, lo que hace que la falta de seguridad prevalezca. Un ciudadano tranquilo, honesto, respetuoso de las leyes ¿tendrá que andar armado, por si acaso? ¿Es necesario armarse para acabar con la delincuencia?

¡Qué vergüenza! Con esa propuesta solo están mostrando su incapacidad para hacer leyes que favorezcan a los ciudadanos. Si hubiera un efectivo control de armas, control de pandillas, leyes que protejan a los ciudadanos no a los delincuentes, otra situación se viviría.

La delincuencia actúa por una sencilla razón: Se sienten protegidos; se sienten apoyados en sus “derechos”. ¿Desde cuándo cometer un delito se convirtió en un derecho? Porque al brindarles impunidad a quienes delinquen, a quienes agreden a personas en su hogar, centro de trabajo y espacios libres, solo propicia la inseguridad y el temor en las víctimas.

La imprudencia, la falta de precaución, provoca una serie de accidentes. En alguna ocasión me he referido ya a los accidentes automovilísticos. El comportamiento de las personas ha cambiado notablemente. La falta de educación vial que trae consigo la ausencia de respeto a las leyes, a la autoridad y como si fuera poco, a los demás, está propiciando accidentes con consecuencias fatales, que van desde un alcance hasta un impacto donde hay pérdidas de vidas humanas.

Hace falta más que educación vial un poco de sentido común y mucho respeto a otros. Lo vemos en plena ciudad, en zonas escolares; algunos estudiantes no respetan señalamientos o semáforos. Retan a los conductores con su errónea actitud como si ellos, los jóvenes, fueran de hule. Se desplazan con una lentitud entre los carros en movimiento, a la salida de su escuela, sin esperar que les cedan el paso los conductores o que el semáforo esté en rojo. ¿Qué les pasa? ¿Quién los educa?

De los ciclistas y pasajeros de motos ¡Ni hablar! Pareciera algunos buscan provocar un accidente para ver qué consiguen. Nos ha pasado en alguna ocasión; los vemos desplazarse en sentido contrario, atravesarse, pasarse los altos sin precaución alguna. Tremendo ¿no cree usted?

Si todos nos respetáramos ¡Qué distinto sería! No es difícil, solo falta voluntad para lograr una mejor convivencia. Existen accidentes que pueden evitarse. Se han dado casos de atropellamiento por conducir a alta velocidad en zonas donde hay indicaciones específicas. También algo que pareciera ir en aumento es conducir hablando por el celular o enviando mensajes.

¿De qué sirven las leyes si no se respetan? Y lo peor, las autoridades no ponen un orden. Hagan que se cumpla la ley. Hagan que el infractor pague por su falta. Un celular o cualquier cosa material se puede sustituir pero una vida ¡Jamás! Lamentablemente en eso es en lo que menos se piensa en el momento de actuar erróneamente. Hay quien cree que una actitud que se ha convertido en un mal hábito, es correcta como la de utilizar el celular mientras se conduce-

Los niños no miden el peligro; los adultos sí. Actuemos con mayor responsabilidad

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25 Febrero 2017 04:00:00
Por eso estamos como estamos
Si tenemos un país maravilloso, hermoso por donde se le vea; si hemos tenido la fortuna de vivir en una tierra generosa, con grandes recursos naturales ¿por qué razón estamos empobrecidos?

La respuesta viene de inmediato: por tantos saqueos.

Tenemos un largo metraje que todos conocemos. Una película en la que a querer o no todos, en algún momento, nos convertimos en actores. Generaciones han pasado y pareciera que se vive la misma historia.

Qué tristeza ver a un país, el nuestro, siendo humillado, amenazado, insultado. Peor aún es observar la poca defensa de nuestro suelo, por parte de quienes se encuentran al frente del Gobierno.
Nunca nuestro país había estado tan expuesto a las críticas, a la humillación como ahora. De sobra sabemos que siempre ha habido señalamientos o críticas por diversas razones. Sobre todo en cuestión de corrupción.

Lamentablemente en esas críticas había mucho de razón. La mentada “mordida” se convirtió en un referente para realizar trámites. Desde un préstamo personal, la adquisición de un inmueble o lo que se quisiera realizar, la “tramitología” ha estado presente. La burocracia en las dependencias gubernamentales no solo es deprimente sino detestable.

Estuvimos listos para señalar las corruptelas…..solo que empezamos por dirigir nuestro coraje hacia los de menos rango, tanto social como económico y laboral. Cuando alguien cometía una infracción de tránsito se prefería llegar a un arreglo con el agente que ir a pagar la multa. ¿Quién estaba solapando la corrupción?

¡Ah! Pero eso sí. Las mansiones en el país y en el extranjero; cuentas bancarias, carteras rebosantes de billetes de grandes denominaciones; viajes por el mundo de funcionarios y la familia, nadie criticaba.

Hijos, nietos y toda la parentela de ex presidentes se exhiben en las páginas de revistas que el pueblo compra para “deleitarse” viendo todo el glamour de los vestidos de diseñador que portan las señoras en tal o cual evento familiar. Derroche por doquier, sí, gracias a fortunas mal habidas en la mayoría de los casos.

En algunas ocasiones, empresarios extranjeros han señalado las cantidades que les solicitaron para realizar algún trámite en nuestro país, para realizar alguna inversión. ¿Ha habido castigo alguno para aquellos que “agilizaron” la operación financiera? La verdad, no que yo recuerde.

Vendieron la lista nominal del padrón electoral. ¿Se recuperaron nuestros datos? No, al contrario, a los ciudadanos nos expusieron a riesgos; estamos en una caja de cristal. Por eso nos molestan con llamadas de todas partes, de negocios, de bancos y de todo lo habido y por haber.

La corrupción no es nueva y está en todas partes; en cualquier país, en cualquier dependencia. La diferencia está en los ciudadanos, en la clase de gobernantes que se elijan, a los que hay que señalar.

Si no lo hemos hecho, es porque nuestras leyes se han acomodado de tal manera, que en la actualidad el delincuente –de todos los niveles- tiene mayores garantías que el ciudadano que actúa con honestidad, con respeto a las instituciones, a las leyes y a los demás.

Están siendo protegidos sus “derechos”……y ¿Los derechos de las víctimas? ¿Dónde quedaron? Porque los ciudadanos hemos sido víctimas de verdaderos ladrones, saqueadores, causantes del empobrecimiento de ciudades, estados y por supuesto del país.

Mientras unos cuantos han traicionado al país con sus corruptelas, la gran mayoría está padeciendo empobrecimiento y miseria en sus hogares.

Hoy nos llueven las críticas, los señalamientos, las amenazas, Aquellos que un día fueron “amigos” o “aliados” repentinamente nos repudian. Siempre lo creí y lo mencioné en alguna ocasión. A Estados Unidos como a otras naciones lo que realmente les ha interesado es lo que México podía ofrecerles. ¿Quién dijo que el petróleo era nuestro? Y la luz, el carbón, el oro, la plata y todo lo que la naturaleza generosa nos ofreció.

“La gallina de los huevos de oro se acabó”; no lo creo, no se acabó, se la acabaron los vende patrias; los saqueadores. Los que hicieron sus convenios y firmaron tratados internacionales sin consultar, sin siquiera informar. ¿Dónde están todos ellos? ¿Dónde están los que nos llevaron a la ruina? Sin duda paseándose por el mundo, disfrutando lo que se llevaron, porque en la cárcel, desafortunadamente no están.

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18 Febrero 2017 04:00:00
Día del Ejército mexicano
“Como consecuencia del cuartelazo de Victoriano Huerta contra el gobierno de Francisco I Madero, Venustiano Carranza entonces gobernador de Coahuila, decreta el 19 de febrero de 1913 la organización del Ejército encargado de sostener el orden constitucional de la República”.

Años más tarde surgiría el Ejército Mexicano. El 22 de marzo de 1950, por Decreto Presidencial se estableció el 19 de febrero como Día del Ejército Mexicano. Un año después -1951- se lleva a cabo por primera vez la celebración en honor de nuestro Ejército.

México, ha contado con un grupo militar formado en la disciplina y en el amor a la patria. Es una institución conformada por fuerzas terrestres y aéreas, cuya finalidad ha sido la de salvaguardar la seguridad nacional.

Nuestro ejército mexicano, dependiente de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) tiene una noble misión: Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación; garantizar la seguridad interior; auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas; realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país; en caso de desastre, prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio a las personas y sus bienes y la reconstrucción de zonas afectadas.

Mucho debemos a nuestro ejército todos los ciudadanos. Ha sido garante de paz, tranquilidad y seguridad en nuestro suelo.

Haciendo un poco de historia, en la época prehispánica -1410- la civilización mexica desarrolló un gran poderío en lo social, en lo económico y en lo cultural. Su forma de organización era sacerdotal y guerrera, distinguiendo a su ejército la disciplina. De ahí se observa que las civilizaciones ancestrales practicaban esa virtud con el propósito de fortalecerse en su forma de organización.

La disciplina es fundamental en la formación de individuos, corporaciones, instituciones…..en todo. Es así como valores y virtudes acompañan a quienes forman parte de esa noble y sacrificada labor que llevan a cabo día a día quienes pertenecen, por decisión propia, a nuestras Fuerzas Armadas. A nuestros valerosos soldados,
Honor, valor, lealtad, patriotismo, sacrificio, abnegación, honradez, apoyo, espíritu de cuerpo, obediencia y por supuesto disciplina, forman parte de la formación de un buen soldado.

Nada de esto trascendería si no hubiera en cada uno de ellos, de los soldados, el gran espíritu de servicio, su calidad humana y su amor por nuestro México. Todos ellos por esa mística que los acompaña, están siempre dispuestos a dar antes que recibir, se esfuerzan por hacer siempre lo correcto, lo que está bien, no los lleva en ningún momento el deseo de sobresalir sino de brindar apoyo a sus compañeros, a los ciudadanos, cuando es necesario darlo.

Ellos, nuestros soldados, que infunden valor donde hay temor; confianza donde hay escepticismo hacia autoridades o corporaciones. Se han ganado también el respeto por su lealtad y solidaridad hacia los ciudadanos, cansados ya de no saber en quien poder confiar.

Nuestro ejército ha sido una fortaleza de paz porque gracias a ellos, a su lealtad hacia las instituciones es que gozamos de tranquilidad por mucho tiempo.

Lamentablemente, dadas las condiciones adversas que han prevalecido durante los últimos años en nuestro país, el ejército salió a las calles a librar una batalla que no le correspondía. Autoridades incapaces de brindar seguridad a sus gobernados debido principalmente a corruptelas, permitieron que la criminalidad creciera y en algunos casos, rebasara a las instituciones creadas para ofrecer tranquilidad a los ciudadanos y garantizar sus derechos.

Por su sacrificio, por su lealtad, su pasión por servir a México (como el nombre de la EXPO que recorre el país ofreciendo al pueblo la oportunidad de conocer un poco más a quienes integran las Fuerzas Armadas y Marina y lo que hacen) dedico mi colaboración de hoy a nuestro ejército mexicano.

Gracias por su labor callada, por su generosidad, por estar ahí cuando se les requiere apoyando al pueblo. Dios los bendiga hoy y siempre por su vocación de servicio y por la pasión que manifiestan en cada acción que llevan a cabo. Por dar tanto sin esperar nada a cambio. De todo corazón….. Gracias.

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11 Febrero 2017 04:00:00
Taller de Historia para Damas
“El agradecimiento es la memoria del corazón”.
Lao Tsé

Hoy, en este espacio, voy a referirme al Taller de Historia para Damas en mi ciudad, Piedras Negras, al conmemorar el XVII aniversario de su fundación. Diecisiete años han transcurrido y se dice fácil.

Sin embargo de ninguna manera lo es; mantenerse por todos estos años en la preferencia de sus leales y fieles asistentes no es tarea sencilla, se los puedo asegurar.

La iniciativa del Presidente del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, profesor Jesús Alfonso Arreola Pérez, de que se integrara un Taller de Historia en Piedras Negras, encontró eco en el licenciado Carlos Flores Revuelta, quien fungía como director municipal de Cultura. Se iniciaron las pláticas en noviembre de 1999, designándose muy acertadamente a la señora María Luisa Montemayor de Clamont como primera coordinadora de nuestro taller, persona muy querida en nuestra ciudad y con el perfil idóneo para ocupar el cargo.

Fue el 9 de febrero del 2000 cuando se ofreció la primera conferencia con la participación del cronista de Guerrero, don Jesús Cervera. Nuestro taller ha tenido el enorme privilegio de contar con la presencia de Historiadores y Conferencistas, como el señor Cervera, todos ellos muy destacados, que han atendido la invitación para compartir generosamente sus vastos conocimientos de la historia.

Así, se inició el nuevo proyecto cultural en nuestra ciudad, que nació como grupo de estudio no como club social. Por 17 años, sus integrantes han acudido cada miércoles a escuchar temas referentes a la historia de nuestra comunidad, del estado, del país, siguiendo los objetivos trazados; destacando la puntualidad y el interés de las damas asistentes.

El pasado miércoles 8, un día antes del aniversario, presentamos un programa especial, para rendir un cariñoso y merecido reconocimiento a Chacha Clamont quien por 17 años ha permanecido en el Taller con el mismo entusiasmo con que lo inició. Catorce de ellos como coordinadora y los siguientes tres como coordinadora honoraria.

A ella, a Chacha, se deben muchos logros. Su gran carisma, su amor por la cultura, su liderazgo fueron fundamentales para conformar un grupo afín que ha compartido un importante proyecto.

“No tiene caso clavarse en el estudio del pasado sin entender ni resolver los problemas del presente. Es la única vez que cada una de las integrantes va a vivir. Ésta es la única oportunidad que se tiene de servir, de participar, que es el propósito del taller”, expresó nuestro fundador en una de sus presentaciones.

Chacha interpretó fielmente las palabras del profesor Jesús Alfonso Arreola, fundador de los 5 talleres de historia que existen en nuestro estado. Siguiendo el propósito del taller, ella ha promovido la participación en diversas acciones. Se elaboró un libro con recetas de la abuela; se apoyó el rescate de San Isidro; se realizaron visitas a Laredo y San Antonio en festividades importantes. En el 2003 nos unimos a la preocupación de los habitantes de nuestra ciudad, para que no se autorizara la explotación de una mina a cielo abierto.

En nuestro Taller se han organizado viajes de estudio a ciudades de nuestro país, que nos han permitido compartir una linda convivencia. Disfrutamos también nuestras tradiciones. Dos celebraciones importantes; Día de muertos con las jocosas “calaveras” que talentosas compañeras nos ofrecen. Celebración navideña con petición de posada, reparto de dulces y una gran alegría.

Para conmemorar nuestro aniversario, tuve el gran honor de elaborar un trabajo para hacer una remembranza de todos los acontecimientos “vividos” en nuestro grupo de estudio a través de estos años. Día de gratos recuerdos; día de dar gracias. Primero a Dios por permitirnos ser partícipes de esta celebración. Al actual presidente del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, profesor Arturo Berrueto González, por todo su apoyo; a nuestros distinguidos y muy queridos historiadores y conferencistas por compartir sus conocimientos durante mucho tiempo. A las autoridades porque siempre han distinguido al taller. Gracias a nuestros amigos de los medios por la difusión a nuestros eventos. A las compañeras que con su ejemplo de perseverancia y amor al taller invitan a
superarnos.

Gratos recuerdos guardamos de quienes se adelantaron en el camino que tarde o temprano, todos habremos de emprender. Compañeras muy queridas y quienes en diferentes ocasiones estuvieron ofreciendo su conferencia. Cómo no dar las gracias por estos primeros 17 años de nuestro Taller de Historia en la comunidad.

“México tiene mucho que celebrar. Su gente, su cultura y su historia”. Frase que se atribuye al ex presidente de México, Don Porfirio Díaz.

En estos momentos difíciles para nuestro amado país, considero debemos sentirnos orgullosos de nuestras raíces. Nuestro Taller de Historia tiene mucho que celebrar: El haber contado con la iniciativa de nuestro querido y siempre recordado fundador, profesor Jesús Alfonso Arreola y de quienes hicieron posible que un importante proyecto cristalizara y nunca decayera: Licenciado Carlos Flores Revuelta, actual director de Vinculación y Proyectos Especiales de la Secretaría de Cultura en el estado y nuestra querida Chacha Clamont, quien ha sido el alma del taller.

Quien sea que esté al frente de nuestro grupo, deberá continuar el ejemplo de nuestros fundadores imprimiendo la misma pasión y el amor a la cultura y a la historia. Actualmente nuestra coordinadora es la Dra. María del Carmen Maqueo quien realiza su mejor esfuerzo. Felicidades a todos y a seguir perseverando.

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04 Febrero 2017 04:00:00
Respeto ante todo
“Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Don Benito Juárez

Hoy más que nunca la máxima del Benemérito de las Américas cobra sentido. El respeto es fundamental en todo. Las relaciones humanas nunca han sido fáciles de llevar, sin embargo si se acompañan de una buena dosis de prudencia y respeto, se logra armonía en ellas.

La falta de respeto de unos a otros es lo que ha ido deteriorando las relaciones entre las personas y entre las naciones.

La educación se ha debilitado porque los padres desde el hogar ya no quieren realizar su tarea de educar; porque siendo el hogar donde se reciben las primeras enseñanzas, el comportamiento de los niños deja mucho que desear. La disciplina se relaja de tal manera al grado de no practicarse el respeto.

Y se ve el “trabajo” de los padres en el hogar al observar la conducta de niños y jóvenes en lugares públicos. Por ejemplo, cuando salen de la escuela los niños y por lo regular es mamá quien los está esperando. Digamos que por comodidad y no precisamente por flojera, la señora se coloca en doble fila sin importarle obstruir la vialidad. En ese momento está “educando” a su hijo faltándole el respeto a quienes tienen todo el derecho de circular libremente por una calle.

¿Les importa? ¡claro que no! al contrario, se molestan si se les dice algo. El problema no es sólo eso, el que de una manera absurda y grosera ocupen lugares públicos creyéndolos privados.

¿Por qué lo digo? Por lo siguiente. Por motivos de reparación de algunas avenidas, he tenido que tomar otra ruta alternativa, donde se encuentran ubicadas dos escuelas secundarias. He observado el mismo comportamiento en los jóvenes. La falta de precaución al atravesar la calle aún con el semáforo en verde para los automovilistas.

También he observado que los conductores procuramos ir despacio, obviamente por ser zona escolar; además de cederles el paso a los estudiantes. Aunque los jóvenes se atraviesan con una sonrisa de burla o mirada retadora como diciendo “anda, atropéllame”.

Difícilmente se escucha un “gracias” a quien le cede el paso, tal vez porque esa palabra está en peligro de extinción, como “por favor”.

Esas dos sencillas palabras son el reflejo de lo que es o debería ser una persona bien educada. El espejo donde se ve el trabajo en casa de papá y mamá y también de los maestros en las aulas. Lamentablemente cada vez es menos frecuente escucharlas.

Ser respetuosos pareciera que no está en el manual del comportamiento de una nueva generación, la cual está creciendo en un estilo de vida totalmente diferente.

Con pequeños detalles se distinguen las personas. Y pareciera que no tiene importancia pero sí la tiene.

Hace un tiempo hacía la observación a un Congresista. Le decía que en una ceremonia –a la cual yo había asistido- a la hora de entrar la escolta con el Lábaro Patrio, algunos regidores no supieron qué hacer. Quedaron unos de espalda a la bandera y frente a sus compañeros a la hora del saludo. Solo una regidora fue girando siguiendo a la escolta, solo que ¡oh decepción! Nunca dejó de mascar el chicle que traía en la boca.

¿Desconocimiento? ¿Ignorancia? No se. Lo que si estoy segura, es que nos falta retomar nuestros valores cívicos. Nuestros principios éticos y morales. ¿Cómo queremos que nos respeten si no somos capaces de respetar?
La comunicación hoy en día cada vez más se está alejando de respetarnos unos a otros. En el hogar, hay padres que no quieren o no saben cómo asumir su papel de guías de sus hijos.

En las aulas, al maestro se le ha limitado en coadyuvar en la educación de los niños. Limítense a enseñar y eso si los dejan…. Porque acuérdese que los niños tienen “derechos” y no les diga nada porque le cae la guillotina a quien pretenda corregir.

Definitivamente ya no hay respeto; hay exceso de libertad y abuso de ella, escudándose en malas interpretaciones. Basta ver el comportamiento de no pocos para darnos cuenta de lo mal que andamos.

Nadie parece respetar a las instituciones; no se respeta la investidura de quienes ostentan un cargo. En los Congresos, se han representado espectáculos verdaderamente deprimentes, con agresiones, insultos. Hay políticos que no respetan a los ciudadanos; traicionan y roban desde el cargo y se cobijan con el manto de la impunidad. Se crean partidos políticos ofreciendo “un cambio” aunque al final se unan a un partido “grande” para sobrevivir en la política y vivir del presupuesto. Convirtiéndose en mentirosos y faltándole el respeto al electorado.

Lo más triste es que –inmersos en la globalización- todos los gobernantes están expuestos a sufrir humillaciones, insultos, descalificaciones y hasta amenazas por parte de un aprendiz de gobernante que se considera intocable y dueño de la verdad, de SU verdad. Un individuo que está sembrando odio, discriminación, enfrentamientos en tan poco tiempo en el poder.

Un prepotente que le está faltando el respeto a instituciones, organismos, a su pueblo y al género humano.

¡Oh Juárez! Cuánta razón tenías al pronunciar una frase, escrita en letras de oro en la historia y que hoy se hace necesaria para la convivencia real y verdadera: “ENTRE LOS INDIVIDUOS COMO ENTRE LAS NACIONES, EL RESPETO AL DERECHO AJENO, ES LA PAZ”.

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28 Enero 2017 04:00:00
Un llamado a la unidad
México, nuestro maravilloso país, hoy más que nunca nos necesita a todos sus hijos. De sobra sabemos que siempre aparecía por ahí alguien que tratara de humillarnos, ya sea por el color de piel, vestimenta o por lo que fuera. Sin embargo los mexicanos afortunadamente hemos aprendido a salir adelante porque somos un pueblo fuerte.

Fuerte, sí. Además noble y trabajador. A pesar de las crisis que hemos padecido y que no negamos nos han golpeado duramente, hemos aprendido a sobrevivir porque no había de otra. Sí, sobrevivir con limitaciones, con entereza, con ingenio, con mucha fe.

La fe nos ha fortalecido en los momentos más difíciles de nuestra existencia como nación. México, ha sido “golpeado” duramente en su economía en diferentes ocasiones. La codicia y la ambición de propios y extraños nos ha acompañado desde siempre.

¿Cuándo las negociaciones con otros países nos han resultado del todo benéficas? ¿Quién puede asegurarlo? ¿Conocemos los términos reales de una negociación?
A pesar de todo, existía una relación de respeto entre las naciones, principalmente con el país vecino.

Lamentablemente ese valor tan importante se ha ido perdiendo desde que un individuo prepotente e ignorante quiso ser presidente de los Estados Unidos. La agresión constante, los insultos contra México y sus ciudadanos, van más allá de la tolerancia. La retórica utilizada por Donald Trump desde su campaña ha sido verdaderamente
intolerable.

Frases discriminatorias contra todos aquellos a los que considera inferiores se escucharon durante el proceso electoral. Al obtener el triunfo el día de la elección y al asumir ya el cargo de Presidente de los Estados Unidos, no ha dejado el tono agresivo con nuestro país.

Al ver la figura de un individuo tan arrogante destilando tanto odio por sus semejantes, me he preguntado ¿Tendrá algún sentimiento bueno este hombre? ¿Es realmente apto para dirigir la nación considerada más poderosa del planeta?
Donald Trump con su retórica insultante ha mostrado ser una persona que repudia a los inmigrantes. ¿Acaso su familia no lo fue? ¿Y sus mujeres? Quien niega o reniega de su origen, como persona no tiene gran valor ni puede convertirse en un ejemplo para nadie. Además, ha mostrado su ignorancia al pretender desconocer quiénes fueron o quizás sería mejor decir, quiénes son los verdaderos dueños de la tierra que hoy gobierna y quienes ayudaron a convertirla en una nación
poderosa.

Un individuo como Trump que ama el dinero por sobre todas las cosas, quizás esté convencido que es precisamente el dinero lo que ha hecho fuerte a Estados Unidos. No, no es así del todo.

La mano de obra fue necesaria para que la industria creciera. ¿Cuántos seres humanos dejaron su vida en los campos agrícolas? ¿Cuántos en las fábricas? Ningún trabajador fue a quitarle nada a otro. Recibían su paga después de haber trabajado hasta el cansancio a veces en condiciones no muy favorables. Miles de hombres y ¿por qué no decirlo? también mujeres, fueron los que apoyaron con su esfuerzo físico, con trabajo honesto, a construir una nación próspera.

Necesitaban trabajadores por eso los contrataban. Sin duda con acuerdos bilaterales de cooperación que beneficiaron a ambos países.

Donald Trump necesita urgentemente que lo asesoren. No puede ni debe lanzar amenazas a nadie; me da la impresión de que actúa con rencor, odio como si algo le hubiera ocurrido en el pasado. Sería bueno saber qué le sucedió para poder entenderlo. De otra manera no se comprende tanta negatividad, tanta aversión hacia quienes pretenden alcanzar el sueño americano.

Algo bueno debe quedar de la actitud grosera de Trump hacia nosotros. Hoy más que nunca debemos de permanecer unidos y buscar estrategias para crecer como nación con nuestros propios recursos. ¡Ah! Pero esto no quiere decir que no debemos exigir cuentas a los políticos.

Unidos sí, pero queremos que den con el paradero de quienes han traicionado al país y devuelvan lo robado.

No son tiempos de bajar los brazos y esperar resignados los “golpes” que nos quieran propinar aquellos que pretenden causarnos daño.

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21 Enero 2017 04:00:00
Educar: Responsabilidad compartida
¿Qué está sucediendo en la mente de nuestros niños, de nuestros jóvenes? ¿A cuántos riesgos se están enfrentando hoy en día? Preguntas que nos hacemos en momentos que consideramos difíciles o cuando conocemos de algún caso que afecta –directa o indirectamente- a nuestros hijos.

Sin embargo, nos preocupamos en el momento en el que algo sucede y mientras el tema esté vigente; después dejamos de sentir cierta inquietud y menos aún hacemos algo que al menos evite problemas futuros.

En la actualidad nuestros niños y jóvenes se están enfrentando a situaciones muy difíciles por diversas razones. La principal, es que se ha ido perdiendo esa comunicación en familia que antes existía.

Ser padres no es fácil, nunca lo ha sido; no obstante muchas familias sacaron adelante a sus hijos convirtiéndolos en hombres y mujeres de bien. ¿Por qué ellos sí pudieron y ahora pareciera que no?
La formación de los niños era compartida. Por un lado estaba el hogar, los padres que educaban con valores, con buenos principios fundamentalmente respeto, obediencia, disciplina y una gran comunicación con los maestros. La escuela era el centro donde se recibía la instrucción pero aún así, era la continuación de lo que se enseñaba en casa.

Maestros y padres de familia se convertían en verdaderos aliados. Unos y otros estaban comprometidos con el rol que ejercían. Papá y mamá sabían que debían ejercer su autoridad en el hogar tantas veces como fuera necesario y lo hacían sin temor alguno. Los maestros, sabían que tenían que responder a la confianza que los padres de sus alumnos les ofrecían y también ellos ejercían su autoridad en el centro de estudios.

¿Qué sucedió? ¿Cuándo se perdió ese hermoso compromiso de educar? De educar con los valores, con principios morales que siempre distinguieron a las familias mexicanas.

Considero que todo empezó a cambiar cuando empezaron las Reformas Educativas. Se eliminó la materia de Civismo: Los padres, inexplicablemente se fueron alejando de los centros escolares por diversas razones, ya sea de trabajo, falta de tiempo y mil excusas más. Al maestro dejó de dársele el apoyo que antes recibía de parte de los padres y lo convirtieron en “blanco” de niños malcriados. “El maestro me regañó” y en lugar del padre o madre hablar con el educador e investigar lo sucedido, se “lanzaban” como energúmenos a reclamar y algunos hasta amenazar al mentor.

Había que respetar los “derechos” de los niños. Y mientras tanto la disciplina se relajó, el respeto que antes prevalecía se fue perdiendo para dejar a una niñez a la deriva. Sí, niñez desorientada porque los padres por comodidad, por temor o por lo que usted quiera se fueron replegando, dejando a sus hijos que hicieran lo que les viniera en gana. Dejaron de ejercer su autoridad de padres.
¿De qué nos admiramos, quejamos o preocupamos? A esto se tenía que llegar. Una sociedad que hace a un lado sus principios morales; que se niega a transmitir valores con los que generaciones anteriores se educaron, tarde o temprano está predestinada al fracaso.

Lo sucedido recientemente en un Colegio de Nuevo León, nos ha movido las fibras más sensibles de nuestro ser. Un jovencito disparando con certera puntería a su maestra y compañeros. Y no era en otro país donde cualquiera puede portar un arma, no, sucedió en el nuestro. ¡Qué horror! No hay duda que la violencia ha penetrado en los hogares, en los centros educativos y puede estar ya en todas partes.

Lo sucedido debe ser considerado como una llamada de atención, el semáforo en rojo se ha encendido. Nuestros niños y jóvenes desde hace ya un buen tiempo están en un gran riesgo por diversas razones y no se han tomado las precauciones debidas. Ya es tiempo de
salir al rescate de ellos.

Estamos conscientes que nos encontramos en la Era Digital, que la tecnología nos ha ido rebasado de una manera impresionante por lo tanto nos lleva muchísima ventaja, sobre todo a quienes hemos tenido que adaptarnos a los cambios impuestos.

Entendemos perfectamente que las herramientas que ha traído consigo la modernidad, se han convertido en una fuente de ayuda para recibir y enviar información de una manera rápida y a la vez estar en constante comunicación con familia, amigos. Sin embargo, así como puede ser utilizada para un beneficio, se corre el riesgo de que personas mal intencionadas las utilicen con fines perversos.

¿Se platica con los hijos? ¿Se conocen sus inquietudes? ¿A los amigos y lugares que frecuentan? ¿Por qué la depresión ha alcanzado a niños o jovencitos?
Ha ocurrido una tragedia de gran magnitud. No se trata de buscar culpables de un hecho tan doloroso. Sino de que todos, instituciones, gobierno, sociedad, pero principalmente en los hogares, se retomen los valores que un día se practicaron y llevaron a una buena formación y convivencia.

Algo grave está sucediendo en el corazón de nuestros niños. ¿Qué hay en su interior? ¿Acaso un vacío tan grande que la violencia pareciera ser la puerta de escape?
No tomemos a la ligera lo ocurrido. Hay que actuar para evitar se repita. Los niños tienen derechos pero los padres tienen el deber de educar a sus hijos.

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14 Enero 2017 04:00:00
¿Dónde quedó la riqueza del país?
Al ver lo que está sucediendo en nuestro país, comprendo las palabras de una generación, la de nuestros padres, que analizaba cada situación en el gobierno.

En pláticas de café o en familia, pero siempre estaba presente el tema político.

Unas veces coincidían las opiniones de los participantes, otras no, pero se compartían temas que eran considerados de interés general.

Era muy interesante escuchar –al menos a mí me lo parecía– la sabia opinión de mis mayores, enamorados y conocedores de un México que tenía todo para brillar, para ser líder y ejemplo ante otras naciones.

La codicia de políticos y sus cómplices; la pésima administración de gobiernos corruptos han llevado a este país al borde del precipicio. No quisimos darnos cuenta que toda riqueza mal administrada, con el tiempo tiende a perderse.
Recuerdo las palabras de mi padre y de eso ya han pasado algunas décadas. Solía decir que México era un país muy rico; tan rico que lo que tenía –a pesar de saqueos y corruptelas– no se lo habían podido acabar.

¡Cuánta razón tenía! México, geográficamente tiene la forma de un “cuerno de la abundancia”. Por lo visto, algunos gobernantes y sus secuaces disfrutaron la abundancia y nos dejaron el puro cuerno.

Toda riqueza si no se cuida tarde o temprano se perderá.

Sucedió en México. Lo que actualmente nos está pasando ya se veía venir. ¿Cuándo los Tratados, Convenios o Acuerdos nos han beneficiado? ¿Alguna vez nos hemos enterado del contenido de los Tratados Internacionales? ¡Claro que no! El beneficio siempre lo tendrán otros, los poderosos, los que manejan la economía a otros niveles no con países considerados en vías de desarrollo.

Y digo “en vías de desarrollo” para no escribir “tercermundista”, que es como nos ven los poderosos, los que imponen sus ideas, sus reglas desprovistas de sensibilidad. Aquellos que desprecian a los pobres pero pretenden apoderarse de los recursos valiosos con que cuenta una nación.

Un ejemplo. Telmex operaba con números rojos; no había para mantenimiento de líneas. Era manejada por el gobierno por supuesto. Se tuvo que vender a precio de ganga, según dicen. No es el punto, sino lo que ha ocurrido con la empresa descapitalizada, desde que fue adquirida por el empresario Carlos Slim.

Completamente diferente a lo que fue, a donde lo llevaron los malos manejos. Ahí están hoy Telmex y todos los negocios del hombre más rico del mundo. La prosperidad hecha realidad.

En cambio, nuestro México empobrecido por una casta de ladrones, sinvergüenzas, que deberían ser juzgados por traición a la Patria no sólo por ladrones. No merecen consideración alguna.

El conocer la cantidad que encontraron en una propiedad del fugitivo ex gobernador de Veracruz, provoca náuseas. Más de veinte millones de pesos en efectivo.

Un hombre que en poco tiempo al frente de un estado tan hermoso y antes próspero, acumuló una fortuna incalculable producto del robo descarado. Ese hombre hoy se encuentra prófugo de la justicia porque le ayudaron a escapar, de eso no hay duda.

El mal ejemplo cunde, de eso no hay duda. ¿Cuántos funcionarios más han traicionado a su estado? ¿Cuántos saquearon las arcas del pueblo? ¿Cuántos han sido detenidos y castigados?
No quieran que el pueblo confíe en la justicia si quienes deberían pagar por ocasionar la quiebra de las instituciones y han llevado al país a la ruina, están sueltos y gozando de lo que pertenece al pueblo.

Es un insulto que un individuo organice fiestas en el extranjero –en San Antonio, Texas, el ex secretario de Finanzas de Coahuila– y los ciudadanos tengamos que pagar la deuda que dejó una administración nefasta. ¿Dónde quedó el dinero robado? En bancos, en propiedades y en negocios en el extranjero. De todo eso dispone un gobierno ajeno al nuestro y con arreglos mafiosos, “premian” al ladrón en lugar de devolver a México los recursos robados.

¿Dónde quedó la riqueza con la que contaba nuestro país? ¿Dónde están aquellos lingotes de oro que se tenían en reserva? ¿El petróleo?
Ahora resulta que “producimos menos petróleo que antes. Se nos acabó el gran yacimiento que teníamos”. “La gallina de los huevos de oro se fue secando, se fue acabando”.

Por supuesto que se secó, la “exprimieron” al máximo. Por un lado, el derroche de un aparato de gobierno que se dispuso a “administrar la riqueza” como lo dijera José López Portillo y por el otro, líderes sindicales que ayudaron a descapitalizar a Pemex.

No olvidamos el viajecito a Europa que realizó la hija del líder de los petroleros, Deschamps en avión privado, acompañada de su mascota. Eso de lo que nos enteramos porque de que hay muchísimas cosas ocultas, las hay. Nadie lo duda.

Se han robado el dinero de las pensiones de trabajadores. Han hecho una barbaridad. Ha sido un verdadero saqueo lo que han realizado.
Pedirle más sacrificio al pueblo después de haberlo empobrecido, equivale a no tener vergüenza.

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07 Enero 2017 04:00:00
Urge recuperar nuestro México
El incremento a la gasolina, el llamado “gasolinazo” ha sido la gota que derramó el vaso. De por sí todo está por las “nubes” con la devaluación de nuestra moneda, con el anuncio de aumentar el precio a la gasolina vino a “movernos el tapete” a todos los mexicanos.

SÓlo los faltos de sensibilidad dirán que “todo está bien” “que el aumento es necesario”, que la cacareada reforma aprobada por los supuestos representantes del pueblo traerá
beneficios para el país.

Sin embargo, la realidad nos muestra un rostro nada agradable. Se ha desatado la violencia en todas partes debido a la inconformidad que ha generado la noticia dada por el Gobierno.

Si teníamos un país con grandes riquezas, ¿por qué estamos en situación de pobreza? La respuesta no creo sea difícil de dar: Sin duda –la principal, considero– porque el Gobierno ha sido un pésimo administrador.

Soy una enamorada de mi país; me duele cómo se ha abusado del poder para saquearlo, para robar el patrimonio que era de generaciones, no de unos cuántos, no de una clase que se convirtió en privilegiada por decisión de ellos mismos. Una clase política que se ha creído dueña de la riqueza de México repartiendo a su antojo lo que no les
pertenecía.

Y como no les pertenecía debieron cuidar, algo que por supuesto no hicieron.

Es lamentable observar el clima de inseguridad que se ha generado en nuestro país. Poco a poco la delincuencia se fue adueñando de calles, de ciudades y de estados, protegida por la complicidad de quienes permitieron que bandas delictivas se establecieran.

La tolerancia, el no hablar a tiempo, el permitir tantas situaciones que tarde o temprano nos iban a afectar a todos, es en buena parte origen de nuestros problemas.

“Yo no me meto porque a mí no me afecta”; era una de las expresiones que escuchaba. Todos los “problemas” de México se resolvían en la mesa de algún restaurant o café, donde se reunían grupos de amigos. Ahí se hablaba, se criticaba, se opinaba y ahí también quedaba todo sin efecto. Hasta la nueva
reunión.

Los problemas fueron creciendo, la inseguridad también hasta convertirse en un riesgo peligroso para el país. De la corrupción… ¡ni hablar! Esa ha existido siempre y la toleramos. Aceptamos muchas cosas que debieron detenerse, castigarse y
erradicarse.

Las Reformas Educativas se convirtieron en enemigas de la educación. Los maestros lo sabían y aceptaron las modificaciones a un sistema que había dado resultado, cambiando a otro que ha sido un fracaso. Basta ver a los alumnos para comprender la deficiencia del nivel educativo.

La economía del país se fue deteriorando debido al saqueo de las arcas. Las instituciones se fueron debilitando, las familias esforzándose por sobrevivir con ingresos cada vez menores.

Siempre hubo para el dispendio, para robar, para inventar programas asistenciales y mantener a una población cautiva en las elecciones. También ha habido recursos para sostener Congresos conformados por personas que más que velar por los intereses de la nación y del pueblo, han buscado beneficiarse.

Siempre se pedía al pueblo “apretarse el cinturón”, es decir, se le exigía a los ciudadanos solidaridad, aunque por otro lado se inventaran partiditos que a nadie han representado. Sobreviven apoyando a candidatos de un partido al que tanto critican y señalan los errores.

Esa no es democracia, es
oportunismo puro.

No hay dinero, sin embargo el derroche prevalece en las campañas políticas.

La violencia desatada recientemente no fue provocada por la inconformidad de un pueblo que se encuentra sumido en el hartazgo por tantas mentiras y traiciones. Es la aparición de grupos de “choque” al servicio de alguien sin duda. Individuos que no aman al país, sino que por el contrario le apuestan al fracaso de todo. Un pueblo unido es solidario; no trata de dañar a ciudadanos con bloqueos, agresiones, golpes.

Los delincuentes deben ser castigados, del nivel que sea. Ya urge recuperar a nuestro México de las mafias, de los ineptos, de los traidores, de quienes lo tienen al borde del colapso económico, político y social. Es mi punto de vista. ¿Cuál sería el de usted?

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17 Diciembre 2016 04:00:00
Tiempo de decir…¡Gracias Señor!
No sÉ a usted estimado lector, pero lo que es a mí este año que está próximo a fenecer, se me hizo muy cortito; al menos esa sensación me deja.

Qué hace, me digo a mí misma –quizás a manera de justificación– que andaba haciendo la lista para las compras decembrinas y en la actualidad ando en las mismas tareas. ¿Seré yo nada más? O ¿Habrá alguien más que considere que este año se nos fue muy rápido.

Pronto me doy cuenta de que no soy yo nada más; los comentarios así lo demuestran. ¿Acaso estamos viviendo demasiado aprisa? ¿Realmente estamos valorando y disfrutando? O simplemente nos estamos dejando llevar con prisas, con carreras, con compromisos que nos echamos a cuestas.

No podría decirlo porque la respuesta es de cada quién, es algo muy personal. Sin embargo, creo que al acercarse una fecha tan importante y significativa como lo es la Navidad, es un buen tiempo para reflexionar, para hacer un recuento de lo que hicimos durante el año o lo que hemos dejado de hacer.

Empezar por dar gracias a Dios por todo lo que nos ha permitido disfrutar: Familia, amigos, compañeros, que son de alguna manera nuestros regalos invaluables. Por supuesto, gracias por ese maravilloso regalo de Dios a la Humanidad: El nacimiento de un hermoso niño llamado Jesús, el que vino al mundo para nuestra propia salvación.

Nos preparamos en esta fecha para compartir en reuniones, momentos de alegría y ofrecer nuestros mejores deseos a quienes han sido parte, de alguna manera, en nuestras actividades

Con gran alegría ponemos la decoración en el árbol para dar ese toque de luz en nuestro hogar. Pronto el pino se verá rodeado de bolsas y cajas festivas que esperan ser entregadas a una persona especial.

Las tradiciones nuestras, plenas de colorido, son realmente hermosas y cada hogar revive esos maravillosos momentos con los que muchos de nosotros crecimos. Todo eso está muy bien, los regalos, la cena, continuar con lo que un día aprendimos en el hogar de nuestros padres para transmitir a las siguientes generaciones.

Hay algo muy bello que hay que tener presente siempre. Que el mejor regalo que todo ser humano ha recibido por generaciones es sin duda el Nacimiento del Niño Dios.

Una Historia de Amor que se repite año con año. ¿Qué podemos ofrecerle a un bebé recién nacido? Muchas cosas. Sin embargo a un niño tan especial como es nuestro Salvador, considero que María y José, sus padres, desearían que todos nosotros honráramos a su hijo con nuestro comportamiento. Que seamos capaces de defender día a día los valores morales que afortunadamente aún prevalecer en muchas familias y tengamos la fortaleza para luchar y desechar las imposiciones, que por moda o conveniencia de algunos grupos, están arrastrando y, por ende, denigrando a buena parte de la población.

Sí, se nos fue muy rápido el año; lo vivimos demasiado aprisa. Hoy es tiempo de sentarnos un momento y reflexionar.

Ante todo, creo que es un buen momento para hacer algo importante: Darle gracias a Dios por todas las bendiciones que hemos recibido de Él. Porque a pesar de nuestro comportamiento –el de toda la humanidad– sigue ofreciéndonos la oportunidad de recapacitar, de permitir enderezar nuestro camino.

Nos ofrece la oportunidad de tener salud y valorarla en toda su magnitud, a pesar de los achaques que llegan con los años. Nos brinda la oportunidad también de disfrutar a los hijos, a los nietos y revivir en familia tantos momentos juntos.

Aprovechemos pues, hoy que aún podemos, cada momento para vivir realmente a plenitud. No olvidemos que mientras haya vida habrá esperanza. Y si mantenemos viva nuestra fe en Dios, a las penas o a los momentos no gratos, le encontraremos una solución.

¿Cómo no dar las gracias a Dios por tantas bendiciones? Que esta Navidad sea de dicha y alegría en sus hogares. Lo mejor para 2017.

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10 Diciembre 2016 04:00:00
El general habló fuerte y claro
Las palabras del Secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos, se escucharon muy claras en todo el país. Ya era hora que alguien levantara la voz para manifestar la situación por demás difícil e incómoda de nuestras Fuerzas Armadas. Y quién mejor para hacerlo que el titular de la Defensa Nacional.

A diez años de haberse declarado una guerra por demás absurda contra las drogas y por consiguiente contra el crimen organizado ¿qué tenemos? Un saldo nada halagador. Y no lo tenemos por una sencilla razón, la corrupción sigue en todo su apogeo. Ha crecido a pasos agigantados y es la que realmente ha puesto en riesgo la seguridad de todos nosotros.

Coincido con las palabras del general Cienfuegos y comparto su sentir y su molestia. Tiene razón al reclamar la falta de apoyo por parte de legisladores al no otorgarles certeza jurídica en cuanto a la función que han estado desempeñando. Y no sólo de legisladores sino también de otros sectores.

No nos extrañe que a diez años de haber sido enviados a las calles -seguramente contra su voluntad- hoy se encuentren más que molestos.

Diez años en que los cuerpos policiacos no han sido reestructurados; no han sido preparados a conciencia para poder enfrentar a la delincuencia.

Por el contrario, se ha permitido que la criminalidad se apodere de las fuerzas del orden. La corrupción en los cuerpos policiacos se fue apoderando de ellos, creando escepticismo en los ciudadanos.

Lamentablemente la corrupción ha sido el problema más grave en nuestro país. Problemática que no se ha atacado en su raíz. Las corruptelas no son algo nuevo, es una práctica de siempre. Y no me estoy refiriendo sólo a los cuerpos policiacos sino al político.

Ahí está la raíz de nuestros problemas: En la deslealtad de políticos traidores a un juramento: Velar por los intereses y la seguridad de los ciudadanos.

Si la criminalidad se fue apoderando de ciudades, de estados hoy en conflicto, es porque lo permitieron quienes se encontraban gobernando. Si los narcotraficantes extendieron sus dominios es porque se les permitió que lo hicieran. Compraron complicidades y las conciencias de quienes, seducidos por la ambición y la avaricia, hoy nos tienen padeciendo la inseguridad en todo el territorio nacional.

Y si agregamos a la falta de seguridad, que ya es bastante, la desconfianza que se ha generado. ¿En quién nos vamos a apoyar? ¿Quién nos podrá ayudar? ¿Quién que no esté “contaminado” por la corrupción?

Al resguardar los defensores de los Derechos Humanos los supuestos derechos de los delincuentes, han dejado a los ciudadanos expuestos a toda clase de fechorías que cometen quienes infringen la ley. A las fuerzas del orden las han de cierta manera maniatado para favorecer a individuos nefastos para la sociedad y por supuesto para el país.

“¿Qué quieren que hagamos? No hay una definición, las directivas que se nos dan es que las unidades hagan acto de presencia, pero eso no es nada, hasta dónde, con qué fuerza?” Expresó el general Cienfuegos con justificada razón.

Aún está fresco en la memoria de no pocos mexicanos el acontecimiento doloroso donde fueron emboscados por integrantes del crimen organizado quienes portaban armas destinadas para la guerra.

Nuevamente la corrupción aflora. ¿Cómo y por dónde ingresaron esas armas? Arsenal que ha servido para atacar a las Fuerzas Armadas. ¿Aún así se pretende defender los supuestos derechos de quienes violentan y agreden sin piedad? ¿Qué clase de individuos son quienes se ostentan como defensores de criminales?

Para que recuperemos la tranquilidad que añoramos, la cual gozamos por mucho tiempo, no se cuánto tiempo habrá de transcurrir. Mientras la corrupción siga reinando, gobernantes permitiendo el incremento de la delincuencia, los grupos destinados a ofrecer seguridad estén al servicio de delincuentes, considero difícil que recuperemos la paz.

Por eso es importante regular la participación de las Fuerzas Armadas en las tareas de seguridad. No exponer más a los soldados de la Patria, mexicanos que están haciendo una gran labor pero con grandes riesgos y limitaciones.

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03 Diciembre 2016 04:00:00
Incertidumbre
“Todo sube, menos los salarios”; es una frase que hemos escuchado ya en diferentes ocasiones. Y efectivamente, el Gobierno incrementa los servicios y viene la escalada de precios en todo.

El aumento del 4.5% al salario mínimo anunciado recientemente por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) viene a ser algo así como “más de lo mismo”. Porque mientras el incremento real con los ajustes realizados para beneficiar al trabajador sería de siete pesos, el aumento a lo que se consume no es precisamente esa cantidad.

Basta ver los recibos que llegan a los hogares mes con mes, para darnos cuenta que existe desproporción. ¿Cómo le hace un trabajador para cubrir sus necesidades en el hogar? Es la pregunta que surge y nos damos cuenta que la respuesta “aterriza” de inmediato: Buscando chambitas extras para sobrevivir.

De nuestra deteriorada economía han surgido los “mil usos”, los que dicen que arreglan y en realidad –por carecer de conocimientos– en ocasiones dejan peor lo que pretenden arreglar. Ellos hacen su lucha.

Se va haciendo una cadena de imperfecciones, ya que por querer pagar un poco menos no buscamos al experto, sino al que cobra menos. Todos cuidamos nuestra economía lo más que podemos; tratamos de estirar los pesos, unos, y otros de ganar un poquito más.

Si repasamos las historias contadas en películas de muchos años atrás, nos encontraremos con situaciones similares a las actuales. “El dinero no alcanza”, “todo está muy caro”, “políticos ricos, pueblo pobre” y más y más y más…

SIETE PESOS el aumento al salario mínimo. Me recuerda aquella canción que cantaba Pedro Infante: “Oye Bartola, ahí te dejo estos dos pesos, pagas la renta, el teléfono y la luz”… Hoy, el trabajador paga la renta al Infonavit, su celular y por supuesto… la luz, ya que de este cobro no se salva nadie.

Como tampoco nos salvamos de los aprovechados, los “todólogos”, los “mil usos”, los oportunistas. Además vivimos en constante incertidumbre acerca de nuestra economía. Nadie sabe a ciencia cierta lo que nos espera.

Y si no lo cree, basta observar lo que está ocurriendo para darnos cuenta del panorama que se vive. En realidad, los llamados o considerados “expertos” ni siquiera han medido las consecuencias de lo que pueda ocurrir. Hoy las miradas se dirigen a un personaje que no inspira confianza llamado Donald Trump, quien es ni más ni menos quien ganó las elecciones y por tanto el futuro presidente de los Estados Unidos.

Para nosotros, ya lo sabemos, el panorama no se vislumbra muy bueno que digamos. Trump manifestó en campaña que de ganar construiría un muro y que nosotros lo pagaríamos. Como no especificó el costo habrá que entenderlo de diversas maneras.

No necesariamente debe ser un muro de concreto, sino podría ser también de cooperación, de amistad que siempre ha existido entre ambas naciones. A querer o no estamos globalizados y dependemos unos de otros. Quizás nosotros más por aquello de que nuestros recursos los ponemos a disposición de otros en vez de explotarlos para nuestro beneficio: El beneficio de todos los mexicanos.

Y si no olvidamos las traiciones de políticos encumbrados en un cargo del que se han servido, nos daremos cuenta que los mexicanos no tendríamos que estar en la incertidumbre de qué va a pasar o como dirían las abuelas de “antes”, “con el Jesús en la boca”.

Si tuviéramos mejores políticos estoy segura que México marcharía bien. Pero para que esto ocurra se requiere de personas comprometidas no que comprometan al país. Personas dispuestas a trabajar por México no a farolearse. Mexicanos que ganen y desquiten su sueldo, no busquen beneficios externos con recursos de las arcas que deben cuidar.

Mexicanos preparados, inteligentes, dispuestos a trabajar por México, existen, desafortunadamente no siempre son requeridos.

El salario, lo que un trabajador gana se pulveriza, incluyendo el aguinaldo. ¿Qué pasa con lo que reciben los llamados representantes del pueblo? Bonos extras, que al final fueron reducidos ante las críticas recibidas. ¿Medio millón de pesos contra lo que recibe un trabajador? De la categoría que usted quiera. Por eso no quieren soltar el “hueso” de legislador ni eliminar las representaciones plurinuminales. ¡Vaya representantes

Nadie tiene una bola de cristal que refleje lo que viene, aunque no creo la necesitemos si tomamos en consideración cómo anda nuestra pobre y devaluada moneda. Cualquier aviso, mensaje o lo que sea, basta para que se tambalee. Ya lo vimos con el anuncio de la renuncia del señor Agustín Carstens al Banco de México para ocupar la gerencia del Banco de Pagos Internacionales.

Una economía por demás frágil la nuestra, que poco o nada importa a quienes se benefician de nuestros recursos y se sirven con la cuchara grande.

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26 Noviembre 2016 04:00:00
Atrapados… sin salida
El norte del país es cuna de gente buena, trabajadora, amistosa. Ciudades tranquilas en tiempos idos y añorados. Tan tranquilas eran sus poblaciones de la frontera que ni siquiera nos hacían en el mapa de nuestro amado México.

No es broma; en algunas ocasiones al ir a arreglar algunos asuntos a la Ciudad de México –hasta hace poco DF– me topaba con la novedad de que mi querido Piedras Negras no aparecía en el mapa. Las personas con las que trataba en determinada dependencia tampoco sabían dónde estaba.

De pronto Piedras Negras se hizo famosa a nivel nacional cuando por cuestiones políticas, hace varias décadas, incendiaron la presidencia municipal y tal acontecimiento fue difundido en todos los noticieros.

Con los años, hemos vuelto a ser noticia. La desaparición de personas por parte de bandas criminales que asolaron nuestra región nos ha puesto hoy en todos los noticieros. Investigaciones periodísticas se han realizado y se siguen realizando. Y en todo ese trabajo se ha descubierto que el Centro Penitenciario de Piedras Negras era manejado por la delincuencia.

Todo esto y más se conoce ahora, pero… ¿nadie estaba enterado de lo que estaba ocurriendo en ciudades del norte de Coahuila? ¿Dónde estaban las autoridades supuestamente competentes? ¿Nadie avisó a instancias superiores?

No se vale que ahora se hagan los asombrados cuando vivimos una época de miedo, de soledad, de encierro. Sentimos que las autoridades nos abandonaron, nos dejaron solos a nuestra suerte. ¿Quién quería salir al atardecer? ¿Quién a algún evento en la noche?

El temor no es fácil de manejar porque hasta el que se considera muy valiente voltea para ver quién va detrás.

Las ciudades crecen, es cierto y de manera inevitable. Como inevitable es el arribo de personas ajenas y con intenciones malvadas.

La desaparición y muerte de más de trescientas personas, sin importar edad, nos mostró el rostro perverso de la crueldad humana, de la indiferencia por parte de autoridades y gobiernos que no fueron capaces de detectar a tiempo y detener la ola de barbarie que se veía venir.

Darle cabida a bandas criminales que se fueron adueñando de nuestras ciudades no tiene justificación alguna. Nadie con un poco de sentido común puede creer que el crimen organizado podía extender sus tentáculos sin la complicidad de gobiernos donde sentaron sus bases.

La corrupción, la ambición desmedida de gobernantes que convirtieron su cargo en un verdadero botín, propició el debilitamiento de nuestras instituciones. ¿Quién va a reparar el daño causado? Nadie. Hay un rezago muy grande en cuanto a seguridad, por lo tanto la paz y la tranquilidad que un día gozamos, está lejana.

Las corruptelas de individuos perversos, traidores al cargo y al país han sido factor determinante para el establecimiento de la delincuencia. No se concibe que los delincuentes estén mejor posicionados y equipados que los cuerpos policiacos.

Ha sido el robo cínico y descarado de individuos nefastos lo que ha convertido a los ciudadanos en escépticos. Si hoy no se respeta la investidura de un funcionario, de un gobernante, como tampoco a los cuerpos creados para brindar seguridad a la población, no es culpa de la población, sino de quienes hicieron posible con su pésima actuación, tal distanciamiento. No se cree en promesas de los políticos porque hemos sido testigos que sólo pocos, muy pocos, son los que cumplen.

Y eso por no decir que ninguno. Porque hay que reconocer que sí hay buenos elementos en la política, aunque lamentablemente el ambiente está enrarecido por una sencilla razón: Demasiada corrupción. Raterías solapadas, leyes que protegen a sinvergüenzas, Congresos protectores.

Y si no lo cree, tome nota. ¿Cómo es posible que recursos del pueblo, robado de la manera más cínica y descarada, esté en bancos extranjeros? Y lo peor que nuestro gobierno no reclame. El desprecio por la justicia mexicana es total por parte de los infames ladronzuelos; además, la falta de respeto hacia los ciudadanos es un verdadero insulto porque por sus acciones, un pueblo herido, paga las consecuencias de un mal proceder.

Conocer la enorme fortuna acumulada en muy poco tiempo por gobernantes y funcionarios es indignante. ¿Realmente la justicia llegará a ellos? Permítame dudarlo.

La corrupción no solamente deja arcas vacías. Si hay inseguridad en no pocas ciudades es porque se permitió. Si nuestra ciudad y otras más fueron atrapadas por la criminalidad es porque dejaron –quienes deberían cuidarnos– que dominaran las bandas delincuenciales. De eso no hay duda.

Hoy, muchos opinan, piden castigo, levantan las voces… pero desde lejos. No concibo que hasta ahora salga a la luz un hecho que causó en su momento, verdadera conmoción. Dejó luto en muchos hogares y en el corazón de todos los habitantes de nuestras hermosas ciudades del norte. Un acontecimiento por demás doloroso y difícil de olvidar.

Si hay violencia en ciudades del país –hay que empezar a reconocer– ha sido en buena parte por las corruptelas. Seguramente se vendieron plazas para poder robar a gusto y con protección. A los ciudadanos nos dejaron en manos del desorden, de la violencia, del crimen, atrapados y sin salida. ¿Quiénes han sido los verdaderos responsables de nuestras angustias?

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19 Noviembre 2016 04:00:00
Un mundo violento
Diariamente nos enteramos de hechos violentos; las escenas que vemos en noticieros y en cualquier medio de comunicación no corresponden solo a nuestro país, obviamente, sino al resto del mundo.

¿Acaso ninguna ciudad se escapa ya de la violencia? Me pregunto. ¿Qué mundo hemos construido? Porque sin duda alguna en todo lo bueno o malo que existe hemos participado todos.

Hemos observado como nuestros bosques se han ido acabando por la insensatez del ser humano. Por sus actitudes soberbias de no cuidar lo que nos fue prestado. La herencia que debimos cuidar para nuestros hijos o nietos, se ha ido extinguiendo.

El planeta ha sido terriblemente violentado con nuestras actitudes. Porque el daño no lo causa solamente aquel que ejecuta una acción, sino también el que la consiente. El que guarda silencio, el que no participa para detener o evitar un daño.

Por supuesto que esas actitudes conformistas o de no participación están en todo lo que dejamos de hacer para buscar un bien común.

Hay personas que prefieren no ver noticieros o leer para no enterarse lo que ocurre en el mundo. Cada quien sus gustos y preferencias. Sin embargo, ¿Con esa actitud de indiferencia se ayuda en algo? ¿Se resuelven los problemas?

Yo creo que no. Por el contrario, con una actitud pasiva se favorecen muchas acciones negativas impulsadas por la violencia.

Nuestro país ha cambiado, el mundo ha cambiado, de eso no existe la menor duda.

En una visita a la Ciudad de México, por ejemplo, he observado una situación verdaderamente vergonzosa. Un grupo de individuos, mostrando sus “miserias”, o sea, desnudos se exhiben con el consentimiento de las autoridades, porque si no fuera así le aseguro que esos tipos no estarían ofreciendo un espectáculo tan pobre y ridículo en una supuesta protesta ¿de qué o por qué? Ese espectáculo no es nuevo, ya tiene mucho tiempo promovido por quienes solo pretenden desestabilizar, se acogen a supuestos derechos y son solapados por
autoridades.

Al permitir desmanes y no castigar excesos es una forma de generar violencia además de perder autoridad quienes deberían ser merecedores de respeto.

La corrupción genera violencia. Tenemos casos en algunos estados donde el saqueo indiscriminado de las arcas han dejado, no solo incertidumbre, sino a instituciones sin su presupuesto, por lo tanto a trabajadores sin poder cobrar lo que les corresponde.

La justicia no ha llegado para aplicar un castigo ejemplar a tanto ladrón sinvergüenza, protegidos por el manto infame de la impunidad. Por la protección que se les brinda para su huida.

Hay infinidad de formas que promueven la violencia. Ahí tenemos la contienda electoral en el vecino país y sus consecuencias.

¿Por qué el mundo estuvo a la expectativa ante un posible triunfo del candidato Republicano? Triunfo que muchos aún no asimilan, pero que ha permitido ver que la violencia verbal da frutos.

El discurso de odio, de una pretendida superioridad de una raza sobre otra, nos va mostrando el rostro nada agradable de una realidad que se vive, no en un país considerado el más poderoso sino en el mundo entero.

El radicalismo aflora de manera infame; el extremismo, los sentimientos adversos quizás escondidos o disimulados, pero que repentinamente surgen al abrir la posibilidad de un nuevo estilo de vida en un país que lo que menos hizo es cuidar su sociedad.

Es preocupante que existan individuos tan radicales como Glen Spencer, ingeniero en sistemas, quien nació y creció en California pero que se mudó al ver que a su estado llegaban inmigrantes con la intención –según él- de recuperar el territorio”. Por supuesto que a quienes se refiere Spencer es a los mexicanos. Diseñó un software para detectar inmigrantes y ponerlos a disposición de la Patrulla Fronteriza. Ya contactó al recién presidente electo de quien se dice admirador y seguidor.

El discurso del odio promovido en campaña, logró penetrar en no pocos seguidores de una postura radical e inhumana; está descubriendo los verdaderos sentimientos de personas que los mantenían guardados, pero eso no significa que no existían. Ahí han estado siempre y hoy empiezan a aflorar.

Las recientes elecciones celebradas en el vecino país, ha demostrado al mundo que un discurso de odio puede significar el inicio de una relación hostil con grandes dosis de violencia. Posturas radicales, actitudes de desprecio hacia otros.

La humanidad una vez más se ve amenazada por la violencia; esta vez no serán únicamente las armas las que pondrán en riesgo la estabilidad de las naciones y la seguridad de los seres humanos, sino la retórica impregnada de desprecio y odio.

Para dar miedo ¿no cree usted? Porque al fin y al cabo todos somos diferentes y podríamos no encajar en determinado medio que un loco desquiciado pretenda imponer. Respeto y sobre todo mucho amor en el corazón de cada ser humano hace falta para vivir en paz.

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12 Noviembre 2016 04:00:00
México, más allá de un Trump
Pese a todas las expectativas y encuestas realizadas previas a la elección en el vecino país del norte, salió triunfador el magnate Donald Trump. Aunque los pronósticos de analistas, de medios de comunicación daban como ganadora a Hillary se impuso un individuo que se ganó la animadversión de muchísimas personas. Dentro y fuera de Estados Unidos, la antipatía hacia Trump es genuina.

Su discurso de campaña, más que enérgico estuvo impregnado de un sentimiento nefasto de odio; se dedicó a promover el desprecio que sin duda siente por los inmigrantes, por quienes por diversas circunstancias se han visto en la necesidad de abandonar su patria para buscar
mejores horizontes.

Mostró su ignorancia en todo momento al desconocer que Estados Unidos se formó y fortaleció con la llegada de inmigrantes, incluyendo a su propia familia. Estúpidamente vanidoso, un individuo cuyo valor no es realmente moral sino material. Al empresario, lo que menos lo distingue es la humildad, la sencillez o la simpatía. Es soberbio por naturaleza, disfruta
humillar a los demás.

Como millones de personas en todo el mundo, yo también me mantuve expectante ante el televisor para ver cómo iba la contienda. Yo creo que todos estábamos atentos porque de alguna manera esperábamos más conciencia del electorado en Estados Unidos pero…… oh¡ qué decepción. El triunfo se le dio a un individuo que no merecía ganar.

Más decepción causó en mi persona el que una buena parte de la comunidad latina le diera su voto, como un premio a su desprecio por nuestra raza, catalogada como lo peor, según el señor Trump.

Estados Unidos ya tiene un presidente que sus ciudadanos eligieron para bien o para mal. Nadie lo sabe. Mal haríamos nosotros en sentarnos a ver el comportamiento de este hombre cuando ocupe la Casa Blanca.

Este es el momento para empezar a reorganizar este país. No podemos seguir dependiendo de lo que nos impongan de fuera, dictando reglas que -como ya hemos visto- nos han ido debilitando en vez de fortalecernos. De toda situación -buena o mala- surge la experiencia y la experiencia nos ofrece la oportunidad de valorar lo que somos y lo que tenemos.

México es una gran Nación. Cada rincón de nuestra patria es un pedacito de Cielo que Dios nos regaló y al que -desafortunadamente- no hemos sabido cuidar porque no lo hemos apreciado en su gran magnitud.

Si México no fuera un gran territorio, le aseguro a usted que ningún extranjero tuviera sus ojos puestos en él. La codicia ha acompañado a quienes se han dado cuenta de nuestra riqueza natural. La complicidad de quienes han traicionado a la patria, ha permitido el saqueo indiscriminado de lo que es
auténticamente nuestro.

¿En manos de quién está nuestra riqueza? ¿La tierra que tanto cuidaron y amaron nuestros ancestros?

México no es de ninguna manera un país pobre, NO. Es un país empobrecido por la ambición de una bola de corruptos vende patria. Esa es nuestra realidad. Los mexicanos, por supuesto los más humildes, debido al olvido y marginación han estado pagando las consecuencias de las pésimas políticas económicas, impuestas desde fuera.

Nos han convertido en dependientes cuando estábamos predestinados a ser líderes si se hubiera sabido administrar la riqueza.

Nos conformamos con abrirles la puerta a la inversión extranjera y los gobiernos se ufanan de la llegada de empresas. Dan trabajo a los mexicanos ¡Qué bien! México es atractivo por su mano de obra barata ¿Por qué no apoyar a los de casa? ¿Por qué destruir lo que sí funcionaba?

Se nos vienen tiempos difíciles, se ha estado mencionando insistentemente por analistas. Pues bien ¿Por qué tenemos que esperar a ver qué va a decidir el presidente electo? ¿Acaso no conocemos su discurso de odio? Un sentimiento de esa naturaleza no creo vaya a cambiar de la noche a la mañana. Y menos aún si ese sentimiento ha acompañado toda la vida a un hombre con aires de superioridad.

La adversidad nos ha golpeado en diversas ocasiones; por lo tanto debemos aprender de una vez por todas que no debemos esperar más a que nuestros problemas los resuelvan otros. Este es el momento para planear el futuro inmediato, no lanzar al aire falsas expectativas. Los partidos políticos, lejos de velar por sus propios intereses, deben ya de velar por los de un pueblo.

Si el discurso de odio dejó dividido, molesto al vecino país y más aún los resultados de las elecciones, demostremos nosotros, señalados como tercermundistas, pobretones y con calificativos peores, que somos un pueblo unido y luchador.

Es tiempo de unidad, de fortalecer nuestros valores morales, sociales. De resaltar los principios que heredamos. Somos un pueblo de tradiciones, un pueblo con historia, con dignidad. México nos ha dado mucho. Que no nos venza la retórica de la ignorancia ni los discursos de odio hacia nuestra raza.

Demostremos al mundo que México, nuestro amado México, está muy por encima de los odios, de las malas vibras de individuos como Donald Trump.

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05 Noviembre 2016 04:00:00
Fuero
Ni dudar que la palabra de honor y el fuero de alguna manera van ligadas. La palabra empeñada significaba mucho para aquella persona que sentía que su honor estaría en entredicho si no la cumplía.

Por tal motivo, los hombres bien nacidos, o sea los hombres de bien, eran hombres buenos en quienes se podía confiar.

Tener FUERO es tener un privilegio, pero también equivale a adquirir un compromiso que sin duda debe sustentarse en la PALABRA DE HONOR, algo que lamentablemente se ha perdido porque quien ostenta un cargo sólo piensa en sus beneficios y de ninguna manera en el deber que tienen al realizar un juramento o rendir una Protesta de Ley.

Han olvidado en la clase política la enorme RESPONSABILIDAD que adquieren cuando se acepta un cargo de elección popular. Rinden su protesta de Ley y juran lealtad… pero ese juramento pronto se olvida cuando se cree que son dueños y señores del cargo y todo lo que representa.

Se burlan del juramento, de la Constitución Política de nuestro país y, por supuesto, de los ciudadanos, quienes aunque ejercemos nuestro derecho al voto, no tenemos un respaldo para exigir rindan cuentas claras aquellos a quienes les otorgamos algo tan valioso como es la confianza.

Todas las personas tenemos nuestro propio Código de Ética, algo muy personal que se fundamenta en los principios y valores adquiridos desde nuestra niñez. Por supuesto que en ese, digamos *paquete* van la educación en el hogar, escuela y sociedad.

Una persona que se considere realmente digna de confianza, jamás olvida las clases de ética y moral que recibió desde pequeño. Desafortunadamente tal parece que en la actualidad eso ya no importa.

Basta ver el comportamiento de una buena parte de nuestro políticos para darnos cuenta que el abuso del poder debe ser frenado ¡YA!.

Esto –el abuso del poder– ha crecido por una sencilla razón: Se ha permitido que creciera. Tener FUERO, para no pocos ha sido la oportunidad de saquear las arcas, de robar descaradamente, de hacer lo que les venga en gana.

No señores, eso no es así. Tener fuero es poner el ejemplo en cuanto a trabajo, entrega, rendición de cuentas. Es velar por las necesidades del pueblo. Si de aprobar leyes se trata, hacerlo en beneficio colectivo no para proteger los intereses personales y menos aún de bandidos, de ladrones que saquean al país.

El Fuero se ha convertido en la protección de quienes han traicionado a México. Lo han convertido en un arma contra la legalidad, la honestidad, el respeto que merecemos los ciudadanos.

Anécdotas de abuso del cargo, del poder, debe haber muchas. De eso no hay dudas. De qué nos sirve a los ciudadanos que un partido político le quite sus derechos partidistas a un mal militante acusado de robo, si se nota a leguas que lo están protegiendo, le están dando la oportunidad de escapar, de esconderse, de huir.

¿Nadie en el partido al que pertenece ese bandido, estafador, ladrón, fue capaz de darse cuenta de cómo un estado era
saqueado?

Aquel político señalado insistentemente de cometer fraude en su administración, debería ser vigilado, arraigado mientras se realiza una investigación a fondo y con conciencia. No darle licencia para dejar el cargo y hacerse las autoridades como que no ven y no oyen permitiendo su huida.

El haber realizado un juramento en el momento de rendir protesta del cargo, es motivo más que suficiente para no permitir que se le cobije con el manto de la impunidad. Saquear las arcas, abusar de un cargo es una vil traición, por lo tanto no merece consideración alguna aquel individuo que no honra su palabra.

Y si han abusado del cargo y del poder es porque están seguros quienes han delinquido que no se les hará nada. Están confiados en que la justicia no los alcanzará.

Palabra de honor y Fuero van de la mano. La palabra empeñada por el general Severo del Castillo a quien le otorgara plena confianza lo demuestra. El coronel Carlos Fuero corrió el riesgo de ser fusilado si el general Del Castillo no regresaba a su celda, así lo cuenta la anécdota que dio lugar a mi colaboración anterior, “Palabra de Honor” y la de hoy.

Ambos personajes dieron ejemplo de integridad y de honorabilidad. Rescatemos esos valores entre otros que se han alterado para no permitir más que despreciables ladrones sigan robando el patrimonio de la nación y poniendo en riesgo la estabilidad de nuestro México.

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29 Octubre 2016 04:00:00
Palabra de honor

Antes, empeñar la palabra era considerado no solo una promesa que se debería cumplir sino un compromiso ineludible que distinguía a las personas de bien.

Una época donde la palabra valía como si fuera un documento bancario de ahora.

O quizás más, dirían las personas de una época aparentemente lejana, donde los valores y principios heredados eran considerados una ley. Con esa “ley” crecimos muchos de nosotros, estoy segura, como con una serie de principios que aprendimos en casa y practicamos cotidianamente.

Esos fueron nuestros “mayores”, nuestros abuelos, nuestros padres; las familias cuyos miembros quizás algunos no alcanzaron a terminar la primaria, mucho menos a lograr un título universitario y que, sin embargo, lograron trasmitir con su ejemplo la sabiduría que les permitía encauzar a los integrantes de su familia por lo que consideraban era lo mejor para ellos.

¿Intuición? ¿Sentido común? O Quizás algo tan valioso como lo es la sabiduría.


Y lo era sin duda porque el respeto y la disciplina formaban parte de la educación recibida en casa. Quienes fuimos educados de esa manera estoy segura que agradecemos a nuestros padres, el haberse preocupado por nosotros de la manera que lo hicieron.

La PALABRA DE HONOR, enaltecía a la persona que se obligaba a cumplir con una obligación adquirida. Como estaban conscientes del deber por ello se responsabilizaban para no quedar mal por determinado compromiso y ante quien se comprometían.

“Te doy mi palabra”, era más que suficiente. Esas eran las personas de honor dispuestas a honrar su palabra con sus acciones.

Tal es el caso que a continuación compartiré con ustedes, [email protected] lectores. Una anécdota que se atribuye a personajes de nuestro México.

“A la caída de la ciudad de Querétaro, quedó prisionero de los “Juaristas” el general don Severo del Castillo, jefe del Estado Mayor de Maximiliano. Fue condenado a muerte y su custodia se encomendó al coronel Carlos Fuero”.

El Gral. Del Castillo, en vísperas de su ejecución decidió poner en orden tanto su conciencia como sus asuntos personales. Por tal motivo pidió hablar con el coronel Fuero para hacerle una petición.

“Carlos: -le dijo el General, perdona que te haya hecho despertar. Como Tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor.

Quiero confesarme y hacer mi testamento, por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.

“Mi General, respondió el Coronel Fuero. No creo que sea necesario que vengan esos señores”.

El General se molestó porque él deseaba confesarse, así como poner en orden sus asuntos patrimoniales y creyó que el coronel Fuero le negaba ese favor. Sin embargo no era así.

“En efecto, mi General, repitió el coronel republicano.- No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese”.

El General no lo podía creer. Tal muestra de confianza era realmente increíble. Quizás lo que sucedió es que el coronel no olvidaba que su padre y el general habían sido amigos en algún momento de su vida.

“Pero Carlos- le respondió emocionado- ¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento?
“Su PALABRA DE HONOR, mi general, contestó Fuero.

“Ya la tienes dijo Don Severo abrazando al joven coronel.

La anécdota menciona que al día siguiente, cuando llegó al cuartel el superior del coronel Fuero, general Sóstenes Rocha, fue informado de lo sucedido por el encargado de la guardia. Rocha se apresuró a ir a la celda donde Fuero dormía plácidamente.

“Qué hiciste Carlos? ¿Por qué dejaste ir al general Del Castillo?”
“Ya volverá-respondió seguro el Coronel Fuero- Y si no lo hace me fusilas a mí”. En ese preciso momento se escucharon unos pasos en la acera. Era el general Severo del Castillo que regresaba a cumplir la palabra empeñada a quien le brindara su confianza.

Se menciona que el General Sóstenes Rocha le contó la historia a don Mariano Escobedo, y éste a su vez a don Benito Juárez. Por la magnanimidad de los dos militares se indultó al general y se ordenó la suspensión de cualquier procedimiento en contra del coronel Fuero. Ambos, habían hecho honor a su palabra. PALABRA DE HONOR, hijos los dos del Colegio Militar.

He querido relatar esto que viene a hacer una anécdota. Cierta o no -considero es hermosa- Y aunque han transcurrido muchos años, décadas, es bueno recordar algo tan importante que se ha perdido: La confianza, el respeto, la dignidad y al valor de la palabra empeñada.

Nótese el apellido “Fuero” que según la narración es de donde proviene el privilegio del que gozan los políticos, quienes -no todos pero si un buen número de ellos- han olvidado algo importante: La PALABRA DE HONOR. Como el espacio dice ¡hasta aquí! Continuaremos con el tema del fuero en siguiente colaboración.

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22 Octubre 2016 04:00:00
Más vale prevenir que lamentar
Octubre es el mes dedicado a promover la lucha contra una terrible enfermedad, la cual desde hace ya unos años se ha convertido en una grave amenaza para la humanidad.

Nuestro país, por supuesto, no escapa al riesgo que representa padecer algún tipo de cáncer. Dicha enfermedad no respeta niveles socioeconómicos, ni edad, ni sexo, por lo tanto nadie está exento de padecerla.

Es muy triste y doloroso conocer historias donde mujeres están enfrentando con mucho valor y coraje su padecimiento. Y lo hacen con mucho estoicismo mas no con resignación. Se convierten en guerreras, en luchadoras y ¿Por qué no decirlo?, cuando logran vencer la enfermedad son vencedoras.

Lo importante de todo, sin duda es la prevención. De esa cultura que lamentablemente a veces no tenemos, puede modificar el riesgo que representa tener la
enfermedad.

Aunque ya en la actualidad y gracias a la difusión e invitación a autoexplorarse, muchas mujeres acuden con el especialista. Sin embargo aún existe la resistencia a visitar al médico por vergüenza, por falta de recursos, porque en los centros hospitalarios les alargan las citas; en fin, por diversas razones se deja pasar el tiempo, el cual es un aliado importantísimo en la prevención.

Detectar a tiempo la enfermedad puede hacer la diferencia. Una sospecha, por ligera que sea, debe ser atendida. No debemos dejar para después lo que puede realizarse en cuestión de minutos. Nos evitaría muchos
problemas a futuro.

El cáncer, decía, no respeta a nadie; es un padecimiento que puede atacar a cualquier persona. Dejó de ser una enfermedad donde las estadísticas se enfocaban más a las mujeres; en la actualidad, hombres, mujeres y lo más triste y lamentable, un buen número de pacientitos, son niños.

¿Qué está sucediendo? ¿A quién o a qué responsabilizar de lo que está ocurriendo en cuestión de salud? Porque desafortunadamente se van incrementando los casos de tan temible enfermedad en nuestro país; en no pocas ocasiones ni siquiera hay molestias y el problema ya se inició y hasta avanzó.

Por eso la importancia de tener o crear un hábito de realizarse un chequeo. Eso puede ofrecernos
tranquilidad.

Por todo lo que está sucediendo en cuestión de salud, es muy lamentable cuando por razones económicas los hospitales sufren recortes en su presupuesto. Los medicamentos escasean, las citas en los consultorios se alargan como si la enfermedad, y por supuesto los pacientes,
pudieran esperar.

Sin embargo hay que comprender que así como una moneda tiene dos caras, de igual manera tenemos por un lado las necesidades de los pacientes y, por el otro, con lo que se cuenta para su atención.

México cuenta con magníficos hospitales de tercer nivel, es decir, de especialidades. Del personal que labora en ellos ni qué decir, son altamente calificados.

Una enfermedad como el cáncer, lo sabemos, requiere de atención pronta y oportuna. Prevenir con un chequeo y eso es algo personal, un buen diagnóstico, iniciar tratamiento cuando se requiera y luchar con todas las fuerzas para salir adelante y controlar o vencer la enfermedad.

Para Dios no hay imposibles. Cuántos casos existen donde la fe es tan fuerte que logra derribar barreras. Todos en un momento determinado de nuestra existencia, hemos tenido la necesidad de apoyarnos en algo más fuerte y poderoso. Algo que nos ayude a soportar un dolor.

Y cuando sentimos que todo pudiera estar perdido, surge lo inesperado, esa luz que nos ha de acompañar iluminando nuestro sendero. La lucha para los pacientes con cáncer no es fácil, por eso debemos apoyar a las asociaciones que sepamos son confiables, que trabajan por los demás, que ofrecen recursos para brindarlos a personas que lo requieren y que no cuentan con lo suficiente para darle la batalla a una enfermedad a la que hay que combatir en diferentes frentes.

Estamos conscientes que una enfermedad de largo plazo es desgastante; económica, física y emocionalmente los recursos disminuyen de manera drástica. El cáncer es una de esas enfermedades más crueles.

Por ello, debemos ser agradecidos con Dios por todas sus bondades y pedir por aquellos que sufren y están padeciendo tan terrible enfermedad.
15 Octubre 2016 04:00:00
Corrupción, cáncer social
Ya no sabemos si el que nos digan que algún funcionario o gobernante abandona el cargo por concepto de renuncia, licencia o fue destituido, nos debe ofrecer una garantía de que será enjuiciado.

Cuánto daño ha causado al país la corrupción que se ha practicado siempre en todos los niveles de Gobierno. México no tenía por qué llegar al nivel en que lo han puesto los malvados que se han adueñado de las instituciones y desde ahí, han participado en actos infames en contra de los ciudadanos y del país.

De qué nos sirve que renuncien, que los quiten del cargo si lo importante no se hace. Y lo importante sin duda es recuperar lo que se llevaron, lo que sin consideración alguna se robaron.

No se concibe tantos abusos en contra de una nación como la nuestra. No se concibe tanta falta de lealtad a ella, a sus instituciones que ha llevado a poner en riesgo nuestro territorio.

La corrupción se ha practicado de forma infame y en todos los niveles. También en esa práctica, es decir, en las corruptelas, los ciudadanos hemos tenido una buena dosis de participación.

El silencio se convierte en complicidad. Desafortunadamente si hemos callado sin duda es porque no hemos encontrado quién respalde nuestra inquietud, nuestro sentir.

Le podría asegurar que somos más la gente de bien que una bola de corruptos. Sin embargo ellos se imponen sembrando el terror de alguna manera. Nuestro país no tenía que estar en las condiciones de pobreza que prevalece en no pocos estados, sin embargo el saqueo de sus arcas, que a fin de cuentas es dinero del pueblo, ha servido para comprar conciencias de quienes se inclinan para servir a un traidor.

Robar desde un cargo público es traicionar la confianza de los ciudadanos; es poner en evidencia al partido político que lo postuló o recomendó, aunque claro, eso es lo que menos les importa porque se sienten protegidos y apoyados. Nunca han querido entender que practicar corruptelas, saquear las arcas, hacer negocios para su beneficio comete traición a la entidad que gobierna y a la nación. La traición a la patria es imperdonable y no puede ni debe ser justificada con la complacencia ni de autoridades ni de grupos.

Las prácticas corruptas de personas sin escrúpulos que nos han gobernado, sus sucesores las tomaron como una enseñanza donde parecería que aquel que llega al poder debe incrementar su capital con una rapidez extraordinaria. Convirtieron el mal ejemplo en una especie de doctrina que había que seguir. “Un político pobre es un pobre político”, frase que se le atribuye al profesor Carlos Hank González y que por lo visto la tomaron al pie de la letra los discípulos de las ratas escurridizas que pareciera se adueñaron del país y sus recursos.

La impunidad ha sido una fuerte aliada de ese cáncer social llamado corrupción. Sin ella, sin la sobreprotección de las leyes que han acomodado para beneficiar a los despreciables ladronzuelos, otra situación se viviría en nuestro México.

No se concibe tanta riqueza de algunas personas, acumulada en tan poco tiempo al frente de un gobierno, mientras un pueblo permanece en la pobreza, en la miseria algunos y sobreviviendo otros. Nos conformamos con que haya trabajo, decimos, porque aunque nos disguste reconocerlo estamos conscientes que la justicia no brillará para el país. Nada habrá de encontrarse de los faltantes, porque con el dinero robado pueden contratar los mejores abogados para su defensa.

Resulta verdaderamente indignante conocer las cifras –miles de millones- que desaparecieron de las arcas no de uno, sino de varios gobiernos. En lugar de servir ese dinero para obras de beneficio colectivo fueron a engrosar la fortuna de despreciables ladronzuelos a quienes se les dio poder. Estados de nuestra República fueron sumidos en la pobreza unos y en la inseguridad todos.

Los gobernantes olvidaron que el poder significa la gran oportunidad de servir, no de servirse del cargo. Gobernar debe ser tomado como un gran compromiso con los ciudadanos y la gran oportunidad de pasar a la historia como el ciudadano que fue elegido para velar por los intereses de sus gobernados, no para beneficiar a los compadres, amigos y por supuesto a la familia.

Nadie fuera de la Ley…..¿Será cierto? Cuántos ladrones serán enjuiciados? ¿Cuántos de ellos regresarán lo robado? Regresar no lo creo, pero sí habría que buscar la manera de recuperar lo que es del pueblo.
08 Octubre 2016 04:00:00
Mexicanos al grito de… ¡Basta!
Ha transcurrido ya una semana del artero atentado que sufrió un convoy del Ejército Mexicano en Culiacán, Sinaloa. Una semana en la que la pasividad, la indiferencia de las mayorías contrasta con el dolor inmenso que sin duda alguna están experimentando las familias de los soldados caídos, así como la solidaridad de sus hermanos de tareas en una institución noble como ha sido siempre nuestro respetable ejército.

Tal acontecimiento artero perpetrado por cobardes asesinos, nos ha ofrecido una muestra de lo que se está viviendo en el país, el grado de descomposición social que prevalece en nuestro México, pero ante todo el riesgo que representan las bandas criminales para todos los mexicanos. Una realidad que difícilmente se puede ocultar.

Pretender ignorar lo que ocurre en el país desde hace ya un tiempo, equivale a querer evadir la responsabilidad y el compromiso que todos tenemos.

La molestia del General Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, considero que está más que justificada. De la misma manera que los calificativos utilizados en su mensaje para describir a quienes emboscaron a los militares: “Enfermos, insanos, bestias, criminales con armas de alto calibre, seres sin conciencia que basan sus acciones en atemorizar a gente de bien. Este artero y cobarde ataque no es solo una afrenta al Ejército, es también una afrenta a la naturaleza humana.”

La humillación no sólo va dirigida al Ejército, sino también al país, a quienes gobiernan, a quienes han aprobado leyes absurdas, a quienes defienden los derechos humanos sin consideración ni respeto a las instituciones y han atado de manos a las Fuerzas Armadas al no ofrecerles garantías en la lucha contra el narcotráfico.

¿Cómo no sentir indignación ante lo ocurrido recientemente en Culiacán? Si nos enteramos que los militares habían participado en un enfrentamiento previo al ataque y que el convoy iba protegiendo a un delincuente cuando fueron emboscados y cobardemente acribillados.

¿De qué estamos hechos que guardamos silencio ante lo sucedido? ¿En que hemos convertido este país, nuestra casa común? ¿En un sitio donde tienen más derechos los criminales que la gente de bien? ¿Dónde están los diferentes grupos de activistas que protestan por diversas causas? ¿No sienten compasión por los soldados caídos?

Se ha vulnerado el Estado de Derecho al permitir un trato igualitario al ciudadano de bien como al delincuente, sobreprotegido en sus derechos. ¿Con qué calidad moral legisladores piden explicaciones ante lo sucedido? ¿Acaso no han sido ellos los que han modificado y aprobado leyes?
Como si fuera poco, resulta verdaderamente aberrante escuchar al presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos advertir que la acción que se tome en las averiguaciones para encontrar responsables del atentado a los militares, debe ir de acuerdo a la ley y al protocolo para preservar los derechos humanos de los delincuentes.

Una afrenta más a la inteligencia y la integridad de cada mexicano. Sabemos que ellos, quienes integran la CNDH estarán pendientes de lo que ocurra y sobre todo cuidarán que no se les “ofenda” a quienes transgreden la ley, tal y como lo han hecho siempre. Según el titular de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, “la justicia debe preservar los derechos humanos de los agresores”.

Realmente ¿cuál debe ser el verdadero significado de JUSTICIA? ¿Dónde quedan los derechos de las víctimas? ¿Quién nos va a defender?
Llevamos ya varios años padeciendo la inseguridad con el enemigo en casa sin hacer algo significativo. Con lo ocurrido a nuestros hermanos soldados –que no son solo ellos, sino que suman más los caídos– considero es tiempo de decir ¡BASTA! de consideraciones a la delincuencia ¡BASTA! de replegar y atarle las manos a las Fuerzas Armadas.

Apoyemos a nuestras instituciones, a nuestras Fuerzas Armadas, las cuales nos cuidan por cielo, mar y tierra. Mostremos nuestra solidaridad y nuestra gratitud porque ellos se exponen al ir a cumplir tareas que tal vez no les competan. Ellos que habían sido siempre garantes de paz y tranquilidad en este México nuestro.

Tengamos presente siempre que ellos, nuestros valerosos soldados nos protegen a pesar de sus propios riesgos y grandes limitaciones.

Cuidemos nuestras Fuerzas Armadas, levantemos nuestra voz con energía para exigir se les permita actuar conforme a la situación de peligro e inseguridad que prevalece en el país, porque el enemigo se encuentra en casa.

Quienes tienen en sus manos la aplicación de las leyes, ya dejen de servir a Cortes Internacionales y se ubiquen en lo que ocurre en México para ser parte de la solución no del problema.

¿Cómo pretender que haya paz si se permite asesinar a la paloma? La paz no se inventa ni se da por decreto… Se construye.

Además, quienes habrán de velar por nuestra seguridad serán ellos, nuestros soldados; de ninguna manera lo harán los defensores de los derechos humanos.
01 Octubre 2016 04:00:00
¿Qué sucede en México?
SÍ, es pregunta con reclamo a las autoridades que no están ejerciendo su autoridad. Obviamente, al no ejercerla han puesto en riesgo a los ciudadanos y permitido que se denigre a las instituciones.

La ola de violencia que se ha desatado en casi todo el país, por no decir que en su totalidad, obedece a la impunidad y la protección a la delincuencia. No se explica el porqué estamos más que viviendo, padeciendo inseguridad en nuestras ciudades, en las carreteras, en establecimientos y para acabar pronto, en todos lados.

Sabemos de antemano que quien resulta afectado en su patrimonio, ya sea por asalto, extorsión o cualquier otro delito grave es toda una odisea presentar una denuncia. Un verdadero peregrinar desde el momento de decidirse a llevar el caso ante las autoridades. Vueltas y más vueltas teniendo como respuesta “estamos investigando” “en eso estamos”.

Por eso es que quienes resultan víctimas prefieren en no pocas ocasiones no presentar denuncia. Eso no quiere decir por supuesto que el delito no exista, lo que sucede es que se ha creado un ambiente hostil en muchos casos, donde la falta de credibilidad en las acciones de las autoridades hacia la población está presente.

¿Quién protege a los ciudadanos? ¿Quién protege a los delincuentes?

El ciudadano mejor que vaya pensando cómo habrá de protegerse porque la inseguridad está a la orden del día. La delincuencia ha crecido, sí, eso no se puede ocultar y se ha incrementado en los diferentes niveles.

Y se ha incrementado por una sencilla razón: Hay sobre protección hacia los delincuentes que no reciben el castigo que realmente merecen. Son diversas las razones para protegerlos, empezando porque algunos delitos no son considerados graves aunque sí lo sean. La impunidad que han gozado y siguen gozando los hampones que recurren a despreciables chantajes en los que las autoridades caen vergonzosamente, como si la ley fuera negociable.

Sí, la impunidad ha permitido que las bandas se proliferen y actúen sin control alguno, porque nadie ha sido capaz de poner un orden aplicando la ley como debería hacerse, buscando y tratando por todos los medios de debilitar a la delincuencia hasta aniquilarla.

Lejos de eso ceden a los caprichos de individuos que por su comportamiento constituyen un riesgo latente para las instituciones, para la sociedad y para cada ciudadano honesto que confía en sus autoridades.

Algunos se dicen “estudiantes” porque acuden a una institución en apariencia educativa y se les trata como si realmente lo fueran. Sin embargo, estos individuos actúan con maldad, con una falta total de respeto hacia las instituciones y hacia todo lo que signifique orden.

Quien comete un delito debe pagar por él; tener una credencial de estudiante -si la tienen- no debe ser garantía para participar en la destrucción de bienes colectivos sin hacerse acreedor a un castigo.

Aquí no vale buscar la protección de Derechos Humanos para grupos que se escudan en exigencias que de antemano saben que son
absurdas.

¿Cómo brindar protección a quienes pretenden negociar la ley? ¿Por qué hacerlo?

Se quemará un camión por cada “estudiante” detenido, amenazan los bravucones. Y queman unidades; al fin y al cabo se reponen fácilmente. Se cubren el rostro como lo que son, cobardes, liosos, vil delincuentes.

La ley no se negocia, aseguran las autoridades. Sin embargo ¿Qué hacen? Sueltan a algunos pero se va a seguir el proceso, dicen. ¿Por qué no tenerlos encerrados? ¿Quemar autobuses no es delito? ¿Agredir a policías no constituye un reto a la autoridad?

Quienes deben ejercer su autoridad para mantener el orden jamás deberían caer en chantajes de delincuentes que transgreden constantemente la ley. Ayotzinapa ya parece un cuento de nunca acabar, porque a ciertos grupos no conviene que el conflicto termine.

Todo mundo pretende meter mano en nuestra casa común que es México. ¿Acaso nosotros andamos metiendo la nariz en los asuntos de otros? ¿Qué sucede en México que pareciera que nadie lo defiende? Una vez más pregunto ¿Quién va a poner orden en la casa, en economía, en lo social, en todo? Por Dios, ¿Quién? Con la delincuencia no se debe tener consideración alguna, por supuesto que no.

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24 Septiembre 2016 04:00:00
¿A quién responsabilizar?
Sin duda hemos vivido crisis recurrentes; tantas que ya hemos perdido la cuenta. Pobreza siempre ha existido y más que la pobreza de otros tiempos, tendríamos que hablar de la miseria que ha agravado más la situación precaria en que viven o sobreviven actualmente millones de familias en
nuestro país.

Basta ver las películas de la llamada Edad de Oro del cine mexicano, para darnos una idea de lo que era el México de esa época. Asimismo recordar las conversaciones de nuestros abuelos para tratar de ubicarnos y comprender por lo que pasaban muchas
familias.

Sin embargo, precisamente por esos recuerdos, si los comparamos con el México de hoy seguramente habrá quien crea y asegure que aquellos fueron tiempos mejores.

Yo no sé si fue una época mejor o no, lo que sí puedo decir es que había familias muy pobres que su economía familiar se apoyaba en lo que ellos tenían en casa. Es decir, tenían su pequeña huerta, sus animalitos, los cuales cuando había necesidad, sacrificaban. Para la familia mexicana del campo, las tortillas y los frijoles en la mesa no faltaban. Ahora falta todo, hasta lo más elemental.

De pronto, volteamos a ver hacia el campo y nos encontramos con un panorama desolador. ¿En manos de quiénes quedaron las tierras? ¿Los ejidos? ¿A dónde se fueron los apoyos y los créditos? ¿Qué ha sucedido con el
campo mexicano?

Las tierras ya no producen; bueno sí, los ranchos de los acaudalados, los que tienen buenos contactos. Propiedades que dejan enormes ganancias y que inexplicablemente están en manos de políticos. Resulta que son “herencias familiares” ¡Ajá! Muchos, provienen de familias humildes -que no es vergüenza- convertidos en prominentes
empresarios millonarios.

El gobierno siempre tiene explicación para todo.

Lo estamos observando con nuestra moneda. Devaluada por culpa de un dólar cada vez más caro por diversas razones. Ahora se trata de Trump, por haber venido a México invitado y con honores de estadista. Antes por el precio del barril del petróleo y así nos vamos. El caso es que siempre se tiene una explicación más no una justificación. Y lo que está por venir. Ya se lanzan las señales de alarma.

¿México no tiene reservas? ¿A dónde fueron a parar? ¿Se acuerda usted de los lingotes de oro que se ufanaba el gobierno de tener? Nuestra reserva en oro ¿A dónde se fue? ¿se derritió el oro? Perdón por mi ignorancia.

Las Reformas ¿Para qué han servido? ¿Acaso no se nos hizo creer que traerían beneficios? Por el contrario, la deuda pública se ha elevado. No solo que no nos estén beneficiando las reformas; ahora resulta que como explicación de algunos que se consideran o realmente son expertos en economía ¡vaya usted a saber! los beneficios los vamos a ver dentro de treinta o cincuenta años, no… pos sí.

Al igual que muchos ciudadanos y ciudadanas me convenzo que la economía del país se mide en los bolsillos de la gente del pueblo. En la canasta del mandado de las amas de casa; en lo que recibe el trabajador por semana o quincena. En la llegada de los recibos mes con mes y que no esperan: O pagamos o nos quedamos sin servicio… como por ejemplo, la luz.

Como si fuera poco, surtir la despensa del mandado es ya una verdadera proeza. Lo que se gasta un día en una ida al súper o al mercado, en la siguiente vuelta ya se modifica.

¿Existe inconformidad por la situación que prevalece en el país? Por supuesto que sí. Y riesgos también, como lo es la sobrepoblación, desempleo, inseguridad. Y eso quizá no lo tomen en cuenta los políticos.

Y no se preocupan por una sencilla razón: No es lo mismo tener sueldos elevados, gastar a manos llenas, adjudicarse beneficios que no corresponden al trabajo que en ocasiones no realizan, beneficios que contrastan con lo que el pueblo recibe.

La austeridad se exige a los ciudadanos, es mentira que sea compartida por una clase privilegiada.

Cómo no indignarse ante una situación de desigualdad si un día sí observamos que la corrupción no se castiga. Hay gobernadores señalados de adjudicarse bienes y malversar los bienes de su estado; lamentablemente y esto es lo difícil de entender, no todos están en la lista de corruptos y abusivos por lo tanto no todos serán castigados.

¿Por qué creer en la justicia si el saqueo se premia con la impunidad? ¿El robo y saqueo a las arcas con el silencio? ¿A quién responsabilizar de la situación del país si siempre se pretende justificar el error que se comete? ¿A dónde, a dónde iremos a parar? Y le aseguro estimado lector (a) que no es canción. Es una pregunta que sencillamente exige respuesta.

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17 Septiembre 2016 04:00:15
México es primero
Atrás van quedando los festejos conmemorativos a nuestra Independencia nacional. Septiembre es el mes dedicado a la Patria, nuestra Patria. Festejos, actividades diversas en escuelas donde los niños participan con alegría, adoptando la figura de alguno de los personajes de nuestra historia.

Año con año vemos en escena a nuestros héroes. Se “vive” de alguna manera algunos pasajes de nuestra bella historia. La alegría con que participan los niños nos conmueve y nos motiva a seguir trabajando por ellos, por las generaciones presentes y redoblar esfuerzos por las futuras.

En ellos deberíamos pensar; sin embargo tal pareciera que aquellos en quienes se depositara la confianza para educar a la niñez mexicana, se han olvidado o han pretendido echar a la basura todo lo construido con esfuerzo, con dedicación, con profundo amor.

Los maestros llamados “disidentes”, cuyas pretensiones poco entendemos si van acompañadas –más que de peticiones justas- de violencia, de agresiones contra la niñez-. Porque negarse a dar clases usando como pretexto que no les agrade tal o cual cosa, es utilizar violencia y atentar en contra de un derecho que tiene el ser humano: El derecho a la educación.

Quizás no hemos entendido que México es de todos nosotros, no de grupos con la denominación que usted guste. Por lo tanto nos corresponde a todos rescatar a nuestro amado país de quienes tratan de perjudicar en vez de ayudar.

No es nada agradable observar cómo se va perdiendo la credibilidad, la confianza en quienes la tenían. Los maestros en otras décadas eran respetados y valorados. Daba gusto tratar con ellos porque fueron personajes en nuestro México donde la enseñanza se ofrecía con calidad y calidez hacia los alumnos.

La alianza que formaron educadores y padres de familia, hoy se ha perdido –lamentablemente- por diferentes razones.

De ninguna manera podemos culpar del todo a ellos, los maestros, del fracaso en la educación o más bien en las aulas. Son diversas situaciones que se han dado para ir deteriorando la enseñanza.

La pérdida de autoridad en las aulas y en los hogares ha sido un factor determinante para que la enseñanza comenzara a fracasar. Los niños ya no respetan a nadie, los padres en vez de educar, consienten y se exceden en la tolerancia; además no apoyan cuando deberían hacerlo, por el contrario se lanzaron contra los buenos maestros por aquello de “los derechos de los niños”.

Qué tiempos aquellos que los padres permitían el regaño a los niños y ejercían su autoridad. Estaban conscientes de que todo era por el bien de sus hijos.

Tiempos en que cada quién practicaba y realizaba su tarea con gusto, con orgullo y con gran compromiso. Maestros y padres de familia sabían que educación y formación siempre ha sido importante.

Cada quién hacía la parte que le correspondía. Había compromiso en todos ellos.. ¿Qué se les puede dejar a los hijos para su futuro? Sin duda la educación, una buena educación con calidad.

Observemos hoy, las calles de no pocas ciudades de nuestro México tomadas por un grupo de “maestros disidentes” que más que luchar por una causa justa, ha convertido en rehén a la educación, a las escuelas, afectando a nuestra niñez. ¿Les importa? Por supuesto que no.

Si estamos como estamos es porque hemos dejado de hacer lo que nos corresponde. No estamos participando como deberíamos hacer. Pareciera que todo se ha ido manipulando y por consiguiente politizando. ¿Quién piensa en México? ¿A quién le importa México?

¡Qué nos pasa! Pareciera que nadie puede ser capaz de ejercer su autoridad. Errores de unos cuántos han causado mucho daño al país. El primer y gran error es no poner orden en la casa permitiendo que sean otros los que tomen las decisiones amparados por supuestos derechos.

Tristeza observar a nuestros niños gritar ¡Vivas! A nuestros héroes, confundirse y pronunciar el nombre de ¡Vicente Fernández! Y lo peor, todos los presentes corear un ¡VIVA!. Destaca en un video que circula en las redes. Créame que no debe ser causa de risa, sino de preocupación. Es la realidad que estamos viviendo. ¿Qué país estamos dejando a nuestros hijos y nietos?

Por eso estoy convencida que México es primero, debemos trabajar por México, pensando en las generaciones presentes y futuras. Dejemos ya a un lado supuestos derechos, que lo único que han venido a hacer es a alterar y a modificar instituciones, sociedad, familias, en una palabra TODO al ser mal interpretados.

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10 Septiembre 2016 04:00:13
Trabajando en equipo
Septiembre es el mes dedicado a recordar y exaltar la figura de nuestros héroes, de quienes lucharon con fervor y amor por darnos Patria y Libertad.

Un sueño, como ha habido tantos convertido en realidad gracias al esfuerzo, a la dedicación de hombres y mujeres capaces de ofrendar su vida por servir al suelo que los vio nacer.

Nuestra Historia es digna de ser contada, de ser conocida y por lo tanto admirada. Mitos y realidades, dicen no pocos; sin embargo no puede ser una mentira que el valor de miles de seres de nuestra raza existió en cada proceso armado defendiendo de alguna manera el territorio.

México es un país realmente extraordinario, una Nación a la que Dios le dio todo lo que se podía desear para convertirse en una verdadera y real potencia. Al menos ese ha sido siempre mi sentir.

¿Qué ha sucedido? ¿La hemos defendido de la voracidad de unos cuántos? ¿Defendido de propios y extraños? No, para nada. Por el contrario hemos tolerado saqueos, corruptelas en las que no pocas veces nos involucramos indirectamente…..con nuestro silencio.

Un silencio que despide complicidad por la apatía, la conformidad, la no participación.

Por un lado, ciudadanos que no participan, que guardan silencio ante cualquier situación permitiendo que otros grupos -que no son parte de la solución sino del conflicto- pretendan o se adueñen de lo que no les corresponde.

Existen grupos que lanzan exigencias que van más allá de las necesidades reales.

Me refiero a aquellos que enarbolan la bandera de la “pobreza” y que se han acostumbrado a obtener “regalos” que no siempre merecen. A la hora de pedir, de exigir a la autoridad, se ponen en la fila con toda la parentela para obtener más. Si son posesionarios por ejemplo ¿tienen derecho a exigir?

Podrían pedir tal vez exigir, pero de ninguna manera significa que la autoridad deba regalarles nada. Desafortunadamente se ha hecho costumbre que con gritos y consignas se vayan adueñando de los espacios que corresponden todos los ciudadanos, no solo a los revoltosos.

¿Quién pone orden en la casa? Nadie, por dos sencillas razones: Las exigencias en las calles se politizan, crecen y se salen de control. Asimismo el temor a la reacción de la Comisión de Derechos Humanos, que pareciera que ha justificado de alguna manera un supuesto derecho a violentar las vías públicas.

Aunque es Septiembre el mes dedicado a honrar a nuestros Héroes, es todo el año cuando deberíamos rendirles homenaje, de una manera simple y sencilla: Haciendo lo que a cada uno nos corresponde.

Considero que esa sería una manera de cumplir con nuestro México. Siendo buenos ciudadanos para no causar problemas.

Es tiempo ya de reaccionar, de apoyar al país, haciendo cada quien lo que nos corresponde. Lamentablemente no pocos se han acostumbrado a que sean las autoridades las que resuelvan todo.

Hay cosas pequeñas que se pueden realizar y no se hacen.

Por ejemplo, las autoridades introducen redes de drenaje, pavimentan calles porque es su deber; sin embargo el deber de los ciudadanos es mantener limpias esas calles que pertenecen a todos. No tirar basura, barrer al menos el frente de la vivienda que habita, evitar la acumulación de hierba o de basura que va a causar un problema grave en caso de lluvias.

La basura que va a dar a coladeras, a las áreas destinadas para que el agua fluya, puede ser en parte causante de inundaciones. Quienes siempre estamos en riesgo de sufrir percances por causa de elementos naturales, el problema aumenta si existe la irresponsabilidad de no pocos que nada hacen por evitar los riesgos.

La autoridad hace su parte; debemos entender que falta hacer conciencia de que debemos participar más activamente como ciudadanos. Si trabajamos en equipo vamos a lograr más que esperando a que todo se nos resuelva.

Las lluvias causan estragos, lo sabemos. Ayudemos a evitar que los estorbos sean un motivo para causar pérdidas materiales y dolor en no pocas familias. Hay muchas cosas en las que podemos y debemos participar en nuestra comunidad para tener la ciudad que deseamos. Solo es cuestión de querer hacer las cosas correctas para beneficio de todos. Manejar respetando las reglas. Cumplir con nuestros deberes, respetar el derecho de los demás….

Ser parte de la solución y no del problema sería la forma de honrar a nuestros héroes y a nuestro maravilloso y amado país. Trabajar día a día para convertir las cosas pequeñas y sencillas en algo realmente extraordinario.

Y lo podemos lograr si tomamos la decisión correcta: Trabajar por nuestro país cada quien desde su trinchera.

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03 Septiembre 2016 04:00:55
Un ejemplo de vida con amor
La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Aunque al principio se creyó sería una de esas notas ofrecidas con ese humor negro y mal intencionado de no pocos usuarios de las redes, muy pronto fue confirmado el deceso repentino de Juan Gabriel.

No se podía creer lo sucedido ¿Qué había pasado realmente? Un infarto fulminante -se dijo- acabó en un instante con la vida del ídolo de las multitudes. Una vida que quizás merecía más tiempo para ser vivida.

El día de su muerte muchos esperábamos –me cuento entre ellos- la transmisión del final de la historia de Juan Gabriel, narrada por él mismo, donde compartía momentos de dolor, de alegría, familiares y profesionales.

Aclamado por las multitudes que llenaban los escenarios donde se presentaba, Juan Gabriel se ganó a pulso y con mucho esfuerzo el cariño y el respeto de su público.

Nada le fue regalado, todo lo que logró en su vida fue gracias a su talento, a que nunca claudicó a pesar de todo su sufrimiento, de todo su dolor, del rechazo de una madre que quizás creyó que lo que hacía era lo mejor para su hijo.

A una madre no se le debe juzgar jamás y eso es lo que hizo el artista, el hombre, que vivió siempre con el anhelo de ser abrazado, amado por la mujer que le dio la vida.

Dios nos da a todos talentos. Desafortunadamente nos pasamos la vida tratando de descubrirlos. Tenemos habilidades, SÍ; unos para desarrollar una actividad, otros, para otras. Los dones que Dios nos da, son regalos que provienen de Él, quien no nos pide nada a cambio.

O quizás sí, que los descubramos y pongamos en práctica porque para eso nos los dio, para ponerlos al servicio de los demás.

Juan Gabriel descubrió que tenía facilidad para la música y sin duda Dios le puso en su camino los medios, las herramientas necesarias para poder desarrollar una obra, construir un mundo musical y dejar un gran legado a sus seguidores. Para llegar a dónde llegó, contó inicialmente con un maestro, Don Juan, con el que aprendió las notas musicales.

A pesar de todo el sufrimiento y el dolor en su corazón por el rechazo de su familia, algo admirable hubo en quien sería conocido como El Divo de Juárez: su humildad.

Para Alberto Aguilera Valadez nada fue fácil. Supo perdonar los agravios, perseverar para hacer realidad sus sueños y construir su futuro. El hombre que en sus inicios dijo que un día estaría en Bellas Artes y llenaría el teatro, vio cumplido sus deseos en una majestuosa presentación.

Esto forma parte del legado que deja Juan Gabriel, el artista triunfador, el compositor que supo llegarle al público de todas las clases sociales, porque la música sencillamente no tiene fronteras ni conoce límites. Un público al que respetó siempre, ya que no utilizaba malas palabras en el escenario por lo que esas multitudes que lo acompañaron durante sus presentaciones, también lo respetaron.

¿Por qué se le quiere y se le admira? Quizás porque el público de alguna manera se identifica con sus composiciones. Con su música el pueblo canta, baila, se desahoga, disfruta. Le canta al amor, a la tristeza; al amor eterno.

Juan Gabriel no disfrutó del todo su niñez, esa bella etapa en la vida de cualquier ser humano, porque tuvo que plegarse a la disciplina impuesta en un internado. Por eso sus palabras “si pudiera ser niño otra vez, me gustaría jugar más”. Lamentablemente existen infinidad de niños en el mundo en condiciones similares. En nuestro país, niños viviendo en extrema pobreza, ayudando en la economía familiar. Abandonan los juegos propios de su edad, no por gusto, sino por la necesidad; por su condición social y para lograr sobrevivir.

Nada hay más bello en la vida que ser niño y qué tristeza el que esa etapa sea arrebatada por la miseria en que muchas veces la corrupción, coloca a las familias. El peor crimen contra la humanidad, debería ser el de arrebatarle su infancia a un ser que se enfrenta desde muy temprana edad a condiciones injustas.

Respetuoso hasta con quienes se atrevieron a ofenderlo, como en una ocasión que le preguntaron acerca de sus preferencias y por respuesta dio “lo que se ve no se pregunta”. Él no necesitó andar con una bandera para exigir “derechos”, por eso se le respetó y admiró.

“Abrázame que Dios perdona pero el tiempo a ninguno” parte de la letra de “Abrázame muy fuerte”. El tiempo hace estragos en los seres humanos ya sea a través de problemas, enfermedades y no respeta a nadie. La vida hay que vivirla a plenitud, siempre cuidando algo muy valioso que tenemos: La salud.

La vida hay que vivirla sí, porque nadie la tiene asegurada y en cualquier momento nos vamos de este mundo.

Homenajes habrá para el artista que supo ganarse el cariño de un pueblo porque se acercó a él con sus canciones, escritas de manera sencilla. Un hombre que fue fuerte ante la adversidad y que pudo más en él, el amor, la fe y no permitió jamás que sentimientos mezquinos se apoderaran de su corazón.

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27 Agosto 2016 04:00:07
Lo inaceptable
Nuestro estado, Coahuila, ha sido noticia de un tiempo a la fecha. No solo por los fenómenos naturales que han azotado a algunas ciudades con sus consecuencias. No, hemos sido noticia en los meses recientes al retomarse el caso de la megadeuda heredada por la administración anterior. Una deuda de TREINTA Y SEIS MIL MILLONES DE PESOS, que obviamente tenemos que pagar TODOS los coahuilenses con la gran excepción de los responsables de ella.

Coraje o molestia sería poco decir ante la indignación que a la gran mayoría de nosotros provoca una situación tan perversa. Perversa, sí, eso es lo que es la traición a la confianza depositada en un gobierno y en sus funcionarios.

Además de la indignación que nos provoca el desvío de recursos para satisfacer la vanidad y ambición desmedidas de unos cuantos sinvergüenzas, tenemos que soportar la burla de quienes defienden lo indefendible con argumentos tan torpes como “ahí están las obras que se hicieron”, o el peor argumento: “No hubo robo a las arcas”. Oh Dios! ¡Cuánta desfachatez, torpeza y falta de respeto!

¿Cómo creer en quien nos engaña de esa manera? No hubo robo, eso dicen algunos funcionarios, entonces que expliquen el origen de la megadeuda y el destino que se le dio a los millones que debemos los coahuilenses.

Que expliquen también si con un sueldo mensual de ciento tres mil pesos pudo comprar el ex tesorero propiedades que hoy se están subastando en Estados Unidos. ¡Por Dios! Ni la burla perdonan aquellos que se empeñan en proteger los intereses de ladrones pensando que los ciudadanos somos tontos.

En cualquier clase de delito existe la posibilidad de que haya un autor intelectual, así como una cadena de complicidades. Solo bastaría estirar un poco la madeja para llegar a todos los traidores, aquellos que se valieron del cargo para desplumarnos a todos. Por supuesto ahí entran también familiares, amigos convertidos en prestanombres. No dudamos que la lista debe ser larga… Muy larga.

Escuchaba a una persona quejarse a quien le fue impuesta una multa de dos mil pesos por el SATEC. Una de esas multas que impone la Tesorería a cualquier ciudadano, la cual si no se paga ya se sabe lo que pasará. No pagar a Hacienda se convierte en delito grave. Es considerado un fraude. ¿Qué nombre se le da a quien sustrae dinero de las arcas del pueblo?

Como el caso de un ciudadano, le podría asegurar que debe haber cientos. No entiendo cómo el robo, saqueo o el nombre que se desee dar al mal manejo del dinero de los recursos que pertenecen al pueblo, deba quedar en la impunidad.

Hay delitos que JAMAS deberían prescribir y uno de ellos, sin duda es el robo a la Nación. Cada peso que llega a las arcas del Gobierno es dinero de los impuestos que pagan los ciudadanos. De ninguna manera pertenece a ningún grupo político, mucho menos a persona alguna, así sea presidente de la República, gobernador de un estado o funcionario de cualquier nivel.

Por lo tanto, los impuestos deben ser destinados realmente para obras, no para que se lo roben de manera descarada y malvada quienes se aprovechan del cargo.

Exonerar a malos mexicanos, traidores a la patria con el argumento no válido de que “ya pasó el tiempo” equivale a dejar la puerta abierta para repetir las hazañas vergonzosas de gobernantes del presente y del futuro.

Alguien no ha hecho bien su tarea ¿no cree usted? Si la ley de alguna manera protege a delincuentes ¡Pues a cambiarla! Se tiene que buscar la manera de implementar un castigo a los responsables de nuestra tragedia.

Tragedia, sí. Porque corrupción con impunidad van de la mano y mientras no haya un castigo ejemplar que sirva para demostrar que no importan colores ni ideologías, sino únicamente el país, nunca se acabará la pesadilla que nos tiene a todos los ciudadanos al borde del colapso.

No es posible que se hagan reformas que lejos de beneficiarnos nos estén perjudicando. No es posible tampoco que los legisladores que se autorizan “dietas” jugosas y todos los beneficios posibles no encuentren la manera de aplicar una ley que frene de alguna manera la corrupción.

No, no es posible que estados de nuestro México tengan finanzas pobres, mientras quienes gobiernan roban de una manera vil y descarada.

No se trata de buscar un linchamiento, ni es cuestión de señalar solo para un lado, porque en los Congresos hay legisladores de todos los colores. Se han quedado calladitos y eso es verdaderamente vergonzoso. Si hubieran buscado la manera de frenar a los corruptos otro gallo cantaría en nuestro amado México.

La corrupción y la impunidad han propiciado la inseguridad en casi todo el país. Es vergonzoso e inaceptable que en el país vecino se señalen las corruptelas de funcionarios y aquí ni siquiera se han dado cuenta del desastre las autoridades. ¿Es eso creíble? Por supuesto que NO. Estados Unidos se quedará con millones de dólares producto de una subasta de propiedades de tan solo un funcionario de Coahuila. Dinero que no regresará a México a pesar de que fue robado de nuestras arcas ¿Qué más habrá oculto? ¿Es justo?

¨No, no es justo que miles de familias tengamos que pagar una megadeuda impuesta que habrá de trascender a generaciones por venir, mientras los ladrones, saqueadores de arcas, tendrán para vivir cómodamente en el extranjero, ellos y sus descendientes. Van a gozar de un dinero mal habido a costa de sangrar a un pueblo… ¿Les importa? ¡Por supuesto que no!

Quien atenta contra la seguridad económica de un pueblo, carece de ética, de moral, de valores, de principios… De todo. Y no merece contemplación alguna. ¿Qué opinan ustedes ciudadanos legisladores? ¿Y qué opinan en los partidos políticos?

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20 Agosto 2016 04:00:48
Escándalos
Situaciones dramáticas, hechos bochornosos, conductas inapropiadas y más y más se conocen día a día. Por supuesto que no nos agrada por una sencilla razón: Se exhibe a México y esta es nuestra tierra, nuestro amado país.

Corrupción un día sí y otro también. Las instituciones han ido en declive por el mal manejo de los recursos asignados. Recursos que no siempre llegan a donde deberían llegar. Al menos eso se ha dejado sentir por el pobre desempeño de nuestros atletas.

Es casi imposible no hablar de la corrupción que existe en dependencias, grupos o personas si estamos observando los resultados. Compra de propiedades millonarias ¿con un sueldo? Despilfarros excesivos con dinero del pueblo sin dejar a un lado los conflictos de intereses.

Por supuesto que desde hace ya un buen tiempo los escándalos van en aumento. Y Ahora tocó el turno a la Conade. ¿Qué sucede? ¿Qué hace falta para ser triunfadores? ¿Por qué otros países destacan y el nuestro tiene un desempeño pobre o deficiente? ¿Acaso falta compromiso?

Yo creo que sí, compromiso principalmente de las autoridades encargadas del deporte para convertir a novatos en expertos. Obviamente que eso no se logra de la noche a la mañana porque se requiere de mucho esfuerzo, dedicación, disciplina, amor a lo que se hace. Imprimirle pasión a la actividad para lograr destacar.

No es fácil, por supuesto que no; lo primero que se requiere es cambiar de mentalidad derrotista para no quedarnos en el “ya merito” o en las justificaciones simples o torpes ante un mal desempeño.

Hay que ir desenredando la madeja. Empezaremos por los recursos. ¿Cómo se emplean? No es únicamente enviar atletas a las competencias, sino prepararlos a conciencia. Contratar quien los entrene e imponga disciplina. El rendimiento es importante, no tomar lo que se hace como una simple actividad, sino como un compromiso. De lo contrario, dejarle lugar a quienes deseen construir una carrera en el deporte.

¿Por qué otros países logran destacar? Por una simple razón: Se preparan física y mentalmente para triunfar. La disciplina empieza desde pequeños, en las aulas. Al mostrar sus habilidades e ir destacando, se les atiende, se les apoya, se les brinda la oportunidad que requieren.

¿Qué sucede en México? Nuestros niños van a la escuela y ni siquiera están recibiendo una introducción al deporte. No se está fomentando la cultura deportiva como se hacía antes que se tenían maestros de educación física. Cuántos problemas se evitarían en los jóvenes si se les impulsara a practicar alguna actividad deportiva, artística, cultural.

Desafortunadamente no en todas las escuelas se observa la participación de los niños en ese tipo de actividades. Y qué lamentable que no solo eso, sino que la educación vaya en declive por culpa de individuos que se han apropiado de ella sin importarles el perjuicio que le causan a la niñez mexicana.

Individuos “luchando” por conservar sus privilegios a costa del daño que ocasionan en los estudiantes. Sostener a pseudo líderes y agitadores es parte también de la corrupción que daña a México.

No podemos exigir medallas a nuestros deportistas si son limitados en su economía. ¿Cómo es posible que algunos tengan que salir a las calles para conseguir dinero y poder participar en competencias? Eso no es nuevo, quienes destacan en alguna actividad es porque su familia los apoya o los amigos; también puede darse el caso de algún patrocinio.

Incomprensible que un atleta haya salido con un traje “parchado” el día de su presentación.

¡Ah! Pero eso sí. Si resultan triunfadores, para la foto están puestísimos aquellos que en nada apoyaron. Y ni qué decir del exhibicionismo “amoroso” del dirigente, cuyo comportamiento poco profesional ha dado de qué hablar.

Nuestros atletas requieren de comprensión de nuestra parte. Hay que hacer una evaluación a conciencia. No se debe dejar pasar algo tan importante como lo es la preparación de nuestra juventud. Lo primero que habría que hacer, antes de recortar presupuestos, es colocar en los puestos claves a personas idóneas, con conocimiento del cargo que van a desempeñar, de lo que debe hacerse no gente sin preparación ni compromiso. Ser directivo solo por ser amigo de influyentes debería darles vergüenza. Tener una representación es un privilegio, pero también implica un deber que cumplir con gran responsabilidad.

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13 Agosto 2016 04:00:45
Tiempo de decir ¡basta!
Los derechos se hicieron para todos no solo para unos cuantos.

Desafortunadamente grupos amparados precisamente en manifestar “sus” derechos han abusado de ellos.

Qué tiempos aquellos en que más que hablar de “derechos” se hablaba de deberes y de responsabilidades. Las cosas fueron cambiando y de pronto nos vimos rebasados en todo. En la sociedad, en el trabajo, en la familia.

La familia ha sido siempre considerada pilar de la sociedad; ahí es donde empieza la educación, el aprendizaje, la formación de cada persona. Es en el hogar donde se aprenden los principios morales, los valores que se han ido transmitiendo de generación en generación.

La escuela siempre fue el lugar donde se reforzaba lo aprendido en el hogar con una hermosa materia que inexplicablemente desaparecieron los geniecillos de la Educación, llamada CIVISMO.

Aliados en la formación y educación de los niños fueron maestros y padres de familia, quienes formaban un gran equipo de trabajo en algo tan importante como ha sido siempre educar a una persona.

Tanto maestros como papás sentían un gran compromiso con la niñez; educar era además un deber sagrado para con la sociedad y por qué no decirlo, con el país.

Ese amor a la familia, a los niños, a un trabajo en favor de la niñez permitió que esa alianza fuera eficiente. Nadie hablaba de derechos, al menos no de la manera como repentinamente se hizo. Y no porque no se tuvieran o no existieran por supuesto que no.

Se ponían en práctica principios elementales que hoy han olvidado los Derechos Humanos como “no hagas a otros lo que no quieras para ti” “tu derecho termina donde empieza el de los demás” entre otros. En todo debe existir un límite, de esa manera los derechos sin hacer tanto ruido se establecían en base al respeto a lo que se hacía para evitar dañar a otros.

Así de sencillo. Y si no, habría que retroceder en el tiempo para hacer comparaciones, que resultan quizás odiosas, pero en cuestión de disciplina, de orden y por supuesto de RESPETO, estamos actualmente en retroceso.

Si la familia es la base de la sociedad ¿Qué sucedió? ¿En qué fallamos todos? Quizás al aceptar todo lo que se decía en cuestión de Derechos Humanos. A los niños no hay que gritarles, ni regañarlos, menos pegarles. Niños: Ustedes tienen derecho a…. y el niño, el joven envalentonado porque la publicidad lo decía, se convirtió en un tirano; y si no respetan a sus padres, a sus mayores, no van a respetar a nadie y van a crecer como los árboles que no se cuidan y se
desarrollan “torcidos”.

Existen muchos casos para ponerlos como ejemplo en cuestión de abusos de los “derechos”.

Nos iremos a uno en particular: El desorden que han generado las marchas, protestas, plantones, ha dejado de ser una pretendida lucha para convertirse en agresión, en violencia.

Agresión no solo a una niñez que está resultando terriblemente perjudicada por la testarudez de unos cuantos ¿maestros? ¡Vaya usted a saber! Porque movilizaciones como las que se han visto donde la violencia hace acto de presencia –no olvidamos la humillación a verdaderos maestros por parte de reales delincuentes- no puede ni debe ser justificada.
Como tampoco existe justificación alguna en los frecuentes bloqueos de calles, avenidas, carreteras que perjudica a terceros dejando pérdidas millonarias a comercios, a transportistas; como si fuera poco, la ausencia de turismo a una festividad bellísima como es la Guelaguetza en Oaxaca.

¿Andamos mal? ¡Por supuesto que sí! Mal al haber aceptado por tanto tiempo la descomposición social en que nos encontramos inmersos.

Toda la agresión y violencia que se ha desatado no es más que la consecuencia de lo que se permitió sucediera. El silencio cómplice; el no actuar de las autoridades porque no supieron o más bien no quisieron poner orden, politizando situaciones que hoy están fuera de control.

En el Derecho debe haber justicia, razón, y yo agregaría una buena dosis de sentido común para aplicar la ley dándole a cada quien lo que le corresponde; no hay más. No es posible que un delincuente tenga más derecho que un ciudadano que cumple y respeta la ley. Menos aún que las autoridades se vean rebasadas por la delincuencia.

Un ejemplo de que sí se puede actuar correctamente es el amparo concedido por un juez federal al sacerdote Jesuita Holandés radicado en nuestro país, John Auping Birch, profesor de la Universidad Iberoamericana. Amparo que a manera personal promovió el sacerdote. Con justificada razón argumentó que “las marchas y plantones violan el derecho al libre tránsito”. ¡Por supuesto que sí! Este caso nos muestra que la ley bien aplicada puede dar buenos resultados.

El hartazgo generalizado nos lleva a decir ¡YA BASTA! No solo en cuestión de marchas o plantones y a un reclamo específico. La inconformidad va más allá porque el malestar crece día a día ante los problemas que se agravan.

Empresarios se quejan y advierten de tomar medidas drásticas. Las autoridades se ven lentas para actuar. Derechos Humanos no sabe ya que hacer ante lo que ellos directa o indirectamente provocaron en este México nuestro.

Los problemas en nuestro país no son pocos, por lo tanto ¡YA BASTA! de tanta contemplación y pretendida justificación. Y debemos empezar por los hogares. Los niños tienen derecho a ser felices y no ser maltratados pero… los padres tienen el deber de educar, corregir, guiar a sus hijos.

En el hogar, en la sociedad, en las instituciones se tiene que recuperar la autoridad que desafortunadamente se fue perdiendo ante el bombardeo absurdo de
“derechos humanos”.

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06 Agosto 2016 04:00:01
¿Qué pasa en el mundo?
Cada nota periodística anunciando catástrofes, tiroteos, enfrentamientos, nos permite enterarnos del grado de agresividad que nos rodea y al que de alguna manera sin importar el lugar, nos podríamos enfrentar. ¿Existe un lugar realmente seguro? Me pregunto y la verdad una respuesta satisfactoria no llega.

Hechos sangrientos y de extrema violencia que un día sí y otro también ocurren en cualquier parte del mundo, nos dejan aterrados, preocupados y con un grado de temor que no se puede ocultar fácilmente.

Líderes mundiales de naciones consideradas poderosas están preocupados por el terrorismo que amenaza a la humanidad. Sí, terrorismo que se inicia de manera verbal lanzando frases de odio aquellos que creen tener la verdad absoluta en sus creencias y la razón en sus acciones.

Sus mensajes, llevan una gran dosis de odio, de rencor y por supuesto de provocación.

¿Qué pasa en el mundo? Nos preguntamos. ¿Por qué se destila odio en lugar de amor? Corazones vacíos, dirigidos hacia el mal. Un corazón con una gotita simple de bondad, puede ser capaz de crecer en el amor. No se deja atrapar tan fácilmente por aquellos que buscan destruir a la humanidad.

Doctrinas, creencias, prácticas religiosas pretenden imponerse por la vía violenta.

Lo más triste es que se pretenda imponer por esa vía, la de la violencia, una creencia donde no existe el menor respeto a la vida humana.

Por ello hay preocupación en el mundo. Las manifestaciones de odio cada vez más frecuentes, las amenazas que mantienen a la expectativa a líderes mundiales sin que puedan ofrecer una protección realmente efectiva a sus ciudadanos. Todos tratarán de proteger a su país, pero lamentablemente quienes siembran el odio y practican el terrorismo lo hacen de manera despiadada sin importar el daño que ocasionen.

Estamos informados de manera oportuna de todo lo que ocurre en el mundo, gracias a los medios de comunicación y a los logros tecnológicos que nos permiten tener la noticia al instante.

Sin embargo, al ver todo el desastre que ocasiona el radicalismo, el fundamentalismo, el oportunismo, la ambición y otros sentimientos y conductas que se alejan del respeto a los demás, no dejo que preguntar ¿realmente sentimos que hemos avanzado?

Hemos avanzado en tecnología, por supuesto que sí y nos sentimos maravillados de todos los logros. Adquirimos los aparatos más modernos; lo “último” en el mercado. En ocasiones se forman largas filas para obtener lo que la publicidad anuncia aunque ya se tenga un aparatito que nos sirve igual; es decir nos ofrece los mismos beneficios pero ¡claro! es mejor tener el “más nuevo”.

No es criticable, cada quien adquiere lo que está dentro de sus posibilidades o simplemente lo que desea.

Años atrás la comunicación era más directa; disfrutábamos la conversación en casa con la familia, con amigos, compañeros de trabajo. Aún lo hacemos quienes nos agrada comunicarnos de manera directa, cara a cara; expresar nuestras emociones y ver las reacciones.

No me quejo, simplemente hago la comparación de tiempos idos. Tampoco estoy en contra de los avances en cuestión de tecnología, por supuesto que no. Mal haría si esto nos permite tener la oportunidad de recibir información inmediata; casi en el preciso momento de que suceden los hechos.

La vida es una constante evolución, cambios o modificaciones. Todos queremos ir avanzando, creciendo. Eso es lo importante, no estancarnos, no detener el paso, crecer en conocimientos, perfeccionar habilidades. En fin, todo puede hacerse si lo encauzamos en beneficio de algo o de todos.

Lamentablemente en relaciones humanas, el comportamiento es diferente. Se han ido alimentando sentimientos adversos, se han modificado valores y principios para dar paso a toda clase de conductas, mismas que se pretenden justificar.

El mundo está loco, dicen algunos. Yo creo que es la humanidad la que de cierta manera se ha ido deshumanizando. Se ha ido alejando de Dios para ir tras lo que consideran les conviene. Los seres humanos no están buscando crecer espiritualmente sino en bienes, en placeres, en poder.

Importa el “Yo” y el “ahora”. No se está pensando en las futuras generaciones; eso es lo más triste y lamentable.

Guerras, violencia, odios por todos lados, en mayor o menor escala. Bien lo dijo el Papa Francisco recientemente “el mundo está en guerra”. No es cuestión de religión sino de intereses.

Eso es lo triste y doloroso. El mundo sufre por los intereses de unos cuantos, ya sea de tipo económico o político que lesionan los intereses legítimos de las mayorías. Deseos, anhelos de vivir en paz en un mundo cada vez más convulsionado y deshumanizado.


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30 Julio 2016 04:00:51
Credibilidad y confianza
Aunque no sean nuestros deseos, no dejamos de participar de alguna manera en las situaciones que ocurren en otros países, en especial en Estados Unidos que es nuestro vecino.

Participamos como espectadores obviamente, aunque con los avances tecnológicos que hoy en día existen, dejamos de serlo en la totalidad para convertirnos en críticos o al menos dar nuestra opinión a través de las redes u otros medios.

Se observa diariamente; apenas aparece la noticia de un acontecimiento que se considera importante o quizás no tanto, pero que de alguna manera “atrapó” a un gran número de ciudadanos en el mundo, cuando ya las redes se “inundan” con mensajes de toda índole. Es decir, a favor o en contra.

Sucede con mucha frecuencia, en la actualidad parecería que ya nadie escapa de la crítica, a veces dura e inmisericorde.

Hace unos días, Melania Trump, actual esposa de ya sabe usted quién, fue blanco de críticas, por cierto muy directas al haberse “robado” una buena parte de un discurso de Michelle Obama.

¡Qué cosas! Frases sencillas, conceptos universales, valores con los que muchos de nosotros crecimos se plasman en el mensaje que se atribuye a un discurso de la Primera Dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, retomado por la esposa del candidato republicano a la presidencia, Donald Trump.

Trump quiso hacer una presentación espectacular de su esposa ante los asistentes, por eso se refirió a ella como la futura Primera Dama de los Estados Unidos. Unos cuantos minutos duró su fama y su gloria, porque todo lo que se construye sin buenos cimientos tiende a derrumbarse.

Casi posando cuando “pronunciaba” el discurso que supuestamente ella había escrito, creyendo que iba a mover las fibras de los asistentes, terminó su presentación con más pena que gloria porque en horas fue exhibida en redes y en todos los medios electrónicos.

¿Qué hay de significativo en todo esto?... La mentira. El adjudicarse algo que no le pertenecía. El decir que fue ella quien lo escribió. Después de algo semejante, hay que suponer que algunas “cabezas” rueden. Sin embargo ¿cuáles? Si la señora Trump presumió “su” discurso ¿a quién culpar? ¿A un equipo de colaboradores que no revisaron el documento?

En lugar de una aclaración que se pudiera esperar por parte de Michelle Obama, resultó que la actual Primera Dama salió en un video cantando, divertida junto a un conductor. Algo realmente inusual pero que agradó a la audiencia.

Y más aún, cuando hizo su presentación, esa sí, espectacular para apoyar la candidatura de Hillary Clinton. Un nuevo discurso de Michelle. Realista, conmovedor, con un viaje al pasado para recordar que esclavos negros construyeron la Casa Blanca y que hoy dos hermosas jovencitas, negras, que son sus hijas, juegan en los jardines con sus mascotas.

Mientras por un lado un individuo bravucón, déspota y para rematar ignorante, destila veneno en cada palabra, existen hombres y mujeres que reconocen el esfuerzo de una gran Nación como lo es Estados Unidos, de su gente, de sus primeros pobladores que con trabajo y sacrificio construyeron lo que hoy disfrutan los hijos de esa tierra.

Dios libre al mundo de caer en las garras de individuos que desconocen su propia historia y promueven el odio, los resentimientos y no son capaces de reconocer que ellos también están en el grupo de inmigrantes. ¿Acaso los antepasados de Trump y las mujeres con las que se ha casado el candidato republicano nacieron en Estados Unidos?

Ese es el problema cuando se carece de un poco de inteligencia y sentido común y en sus arrebatos por ofender a otros, olvida su origen. Aquí y dondequiera, se le llama ignorancia.

Michelle Obama le dio un buen espaldarazo a Hillary Clinton. “Estoy aquí porque en esta elección hay solamente una persona en la que confío”. “No dejen que nadie les diga que este país no es grande, que tenemos que hacerlo grande nuevamente, porque ahora mismo este país es el mayor de la faz de la tierra”. Así de sencillo.

Sin mencionar nombres, considero que Michelle Obama no solo se robó la noche con su participación, sino que además transmitió su calidad humana, su inteligencia y su preparación. No es nada más decir “yo lo hice” “yo soy”, sino demostrarlo.

Una gran diferencia entre una Primera Dama que se ha ganado con su simpatía a un gran número de seguidores y una mujer, aunque bella, no irradia carisma y mucho menos confianza.

Que tomen el ejemplo de esta contienda quienes gobiernan o aspiran a gobernar nuestro país o una parte de nuestro amado México.

Parecería moda entre políticos buscar artistas o modelos para casarse o compartir el poder, creyendo que con una persona famosa o bella era suficiente.

Que entiendan que México no es una telenovela ni los ciudadanos, tontos. Hay una realidad muy profunda y dolorosa difícil de sanar.

Tampoco basta con pedir perdón ante las corruptelas. La credibilidad y la confianza deberán recuperarse y les podría asegurar que no va a ser nada fácil para nadie.

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23 Julio 2016 04:00:02
Sistema anticorrupción
La corrupción en nuestro país no es nueva. Su práctica se convirtió en algo realmente vergonzoso y dañino que ha ido debilitando a las instituciones. Obviamente en esa práctica desleal hemos participado todos de alguna manera, aunque nos duela aceptarlo.

Se dice que para ejemplo basta un botón; pues bien, ahí tenemos el caso de la Educación. De haber tenido un sistema educativo con calidad que aprovecharon generaciones anteriores, actualmente es totalmente diferente. Se fueron perdiendo muchas cosas valiosas al ir modificando la enseñanza.

Reformas que al parecer solo sirvieron para estampar la firma de quienes en su momento participaron en ella y que hoy el tiempo señala las barbaridades cometidas en contra de la niñez.

Nadie protestaba: quizás porque –como siempre- se desconocían los contenidos reales de las cacareadas reformas. Lo que sí es real es que tenemos una deficiente instrucción elemental en nuestros niños, no pocas escuelas abandonadas, careciendo de material que no llega, menos aún los recursos para tenerlas en óptimas condiciones.

¡Ah! Pero eso sí, casi con bombo y platillo se anunciaban los millones de pesos destinados a “la educación” solo que iban a parar a las arcas del sindicato que jamás rindió cuentas de lo que recibía. No se concibe y menos se acepta que una lideresa comprara propiedades costosas o las tuviera a su nombre, mientras en los centros escolares no había ni lo más elemental.

Si las escuelas han sobrevivido es por varias razones. Maestros responsables, dedicados verdaderamente a la enseñanza y no a la grilla; a los padres de familia con sus aportaciones y su trabajo para mejorar las condiciones de centros de estudio de sus hijos. ¿Dónde están los recursos desviados por tantos años?

Fueron muchos años de tolerar corruptelas. No solo en educación sino en todas o casi todas las instituciones.

Bien dicen que “lo que se ve no se pregunta”. ¿Realmente nadie se daba cuenta del robo descarado que se hacía de las arcas del pueblo? Porque nadie cree que con el sueldo de funcionarios o de líderes sindicales les alcanzara para darse una vida con derroches.

Por supuesto que no. Lo que ha pasado es que Juan Pueblo ha sido muy aguantador, demasiado tolerante y también permisivo. De lo contrario, de haber actuado de manera diferente, otro México tendríamos.

Siempre ha existido la corrupción; algunos como consuelo dicen que “la corrupción está en todas partes”. Lo sabemos, como también estamos conscientes que debemos cuidar y preocuparnos por lo que ocurre en casa. Es aquí en nuestra casa común que es México por donde debemos empezar para ir retomando el rumbo.

¿Cuántas veces nos han asegurado que los corruptos serán castigados? Y ¿qué ha pasado? Si moviéramos el “tapete” con la intención de sacudirlo, le puedo asegurar que muchísimas cabezas rodarían.

Las grandes fortunas que se hicieron con corruptelas, se han convertido en intocables. Herencia para que las disfruten hijos, nietos y descendientes de los ladrones de cuello blanco y alma negra. Individuos que compran o alquilan aviones para poder disfrutar más los placeres de la vida, gastando, derrochando una fortuna que no les ha costado construir.

Se dan la gran vida como si realmente se lo merecieran. No les ha importado el empobrecimiento de un pueblo que siendo inmensamente rico y teniendo todo lo que Dios le otorgó, se encuentre en las condiciones que está por culpa de unos cuantos…..que no son tan pocos.

Pedir perdón a un pueblo es realmente poco o nada. Creeremos en la palabra empeñada cuando empecemos a ver resultados. Y estos solo se darán con voluntad, con respeto a las instituciones, con amor a la Patria y con verdadera pasión y entrega por servir a México.

Servirse de un cargo, ocultar corruptelas y abusar del poder momentáneo son prácticas que deben quedar atrás. Eso no quiere decir de ninguna manera “borrón y cuenta nueva”, por el contrario, debe existir un castigo a los responsables.

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16 Julio 2016 04:00:15
Construyendo la paz
Fue un acto muy emotivo y también esperado. Muy breve, apenas veinticinco minutos o treinta de los sesenta que suponíamos serían. Sin embargo, el espectáculo que presenciamos sobrepasó las expectativas de muchos de los asistentes.

El desfile militar que se había anunciado en nuestra ciudad, algo que nunca antes sus habitantes habían presenciado, dejó en quienes tuvimos la fortuna de asistir un grato recuerdo. Los niños, por supuesto, han sido los que han resultado más beneficiados porque en su memoria quedará grabado un espectáculo que difícilmente olvidarán. Y si agregamos el haber asistido a la Exposición “PASIÓN POR SERVIR A MÉXICO”, viene a ser un plus a sus vivencias y a sus conocimientos.

Y si menciono que difícilmente olvidarán es porque en lo personal siempre he llevado conmigo un recuerdo maravilloso de mi infancia ya lejana cuando mis amados padres me llevaban a presenciar los majestuosos desfiles en la Ciudad de México. Con ellos, con mis padres, aprendí a amar y respetar nuestros Símbolos Patrios, sentir el orgullo por la tierra donde nací, el amor a sus ciudades, a todo aquello que es y significa MÉXICO. Y ahí, en esas fabulosas paradas, veía pasar, muy gallardos a los diferentes contingentes, haciendo gala de disciplina y orgullo.

Verlos significó no solo admirar sino valorar lo que representa el tener Fuerzas Armadas como las que cuenta nuestro país. Instituciones cuya grandeza está en los hombres y mujeres que las conforman. Valorar su disciplina, su valor, su responsabilidad y su amor a la patria y todo lo que ella representa.

Un ejército considerado de paz, de solidaridad con los ciudadanos en momentos difíciles. Aunque también estamos conscientes que sus integrantes siempre estarán dispuestos a ofrendar su propia vida de ser necesario para defender nuestra Patria con honor y lealtad.

Ha quedado demostrado al tener que enfrentar a una criminalidad muy bien organizada. Ejército y Marina están enfrentando una triste realidad: Drogas y violencia extrema.

No se entiende que una nación donde el orden y la paz prevalecieron por muchos años, haya modificado de una manera dramática su estilo de vida.

No se alcanza a comprender del todo la proliferación de las drogas que han convertido en adictos a muchos de nuestros jóvenes y aún de nuestros niños y el establecimiento de grupos criminales en algunas ciudades. No se concibe que no haya mediado la corrupción y por supuesto la complicidad de quienes debieron cuidar y velar por la seguridad de los ciudadanos.

Hace unos años, ciudades de Coahuila –Allende y Piedras Negras- padecieron dolorosos acontecimientos ordenados por el crimen organizado. Un gran número de personas fueron asesinadas de una manera cruel y despiadada. Suceso que a todos nos pegó en el corazón, sin importar si conocías o no a las víctimas. Algo nunca experimentado como ciudadanos que nos ubicaba en una triste y lamentable realidad.

Estas ciudades habían gozado de tranquilidad por mucho tiempo hasta que comenzaron a llegar individuos que fueron corrompiendo el entorno. Nos dimos cuenta que ya nada sería igual. Que nuestras ciudades perdían de cierta manera aquel encanto que disfrutamos por mucho tiempo. Piedras Negras, ciudad fronteriza, que a diferencia de otras en su mismo condición geográfica, gozaba de envidiable paz y armonía social.

Las ciudades crecen, es cierto; pero no menos cierto es que cuando no se cuidan, cuando no se considera que la maldad y la violencia pudieran llegar a alcanzarnos en cualquier momento, el riesgo va a existir.

Seguramente eso ocurrió. No se concibe que habiendo señales de peligro, quienes debieron protegernos no lo hicieron.

El tiempo cura las heridas; al menos eso se cree. Sin embargo, esa herida, aún permanece abierta. ¿Por cuánto tiempo más? Quizás por siempre, porque la verdad aún no se conoce.

¿Justicia? Difícil definir el concepto cuando las lágrimas no han cesado, el recuerdo de una tragedia sigue vivo y el corazón anhela paz.

Piedras Negras se ha convertido en La Casa del Ejército Mexicano, al inaugurarse el XII Regimiento de Caballería Motorizada el pasado 12 de Julio. Confiamos en que sea una nueva era para nuestra ciudad que merece vivir con tranquilidad.

Nos sentimos orgullosos de nuestras Fuerzas Armadas. Estamos conscientes que arriesgan muchas cosas por servir a la patria. Les damos la bienvenida a quienes hoy se quedan entre nosotros y para quienes se regresan a seguir cumpliendo con su deber, gracias por compartir con los coahuilenses la extraordinaria Exposición “PASIÓN POR SERVIR A MÉXICO”.

La pasión que sabemos, cada uno de ustedes pone día a día en cada acción, en cada actividad, en cada misión. Dios los bendiga a todos, por su lealtad y su compromiso.

Una enseñanza que deberíamos aprender todos: Imprimir pasión en lo que hacemos, para ir construyendo la paz que todos deseamos.

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09 Julio 2016 04:00:20
Daño irreversible
La noticia se dio a conocer en los medios. Un joven afroamericano había sido baleado por un policía, dentro de su automóvil. La tragedia tuvo lugar en Louisiana, Estados Unidos originado por un incidente de tránsito. Un video fue grabado por la novia de Alton Sterling, el joven que perdió la vida.

No fue un enfrentamiento, asalto o un incidente mayor. Sin embargo, esta situación nos muestra la cara de la incertidumbre, del temor, de lo desconocido. De no saber a qué nos podemos enfrentar en un momento determinado.

Al aprobarse en algunos estados de la Unión Americana, una ley que permite portar armas sin control alguno, se ha perdido la capacidad de actuar correctamente.

Cualquier ciudadano puede andar armado y en cualquier momento convertirse en víctima o victimario. Es verdaderamente lamentable porque cada vez es más frecuente conocer actos donde las armas salen a relucir. Lo peor es que al no haber una regulación, cualquiera puede adquirir alguna y no precisamente para su defensa personal.

Accidentes ha habido donde menores de edad toman un arma que encuentran en su casa y la disparan. Los niños ignoran si está cargada o no, ellos solo se disponen a jugar. La falta de previsión de los adultos al dejarla al alcance de sus hijos, es lo que provoca que un juego considerado inocente deje de serlo y convierta la travesura en tragedia que acompañará a una familia, el resto de su vida.

Se ha dicho y se ha hecho creer que el permitir a los ciudadanos portar armas es para su propia seguridad.

No comparto del todo esa explicación porque no la considero una justificación acertada. Nadie ignora que el traer un arma no se convierte precisamente en un aliado, sino que más bien puede llegar a ser un enemigo. Un incidente -de cualquier índole- puede provocar una acción violenta.

El portar un arma no significa estar seguro, ni siquiera tenerla en el hogar para su protección. Lo único que se está propiciando con legislaciones que yo considero absurdas, es incrementar la violencia.

Y violencia es lo que el mundo está padeciendo.

Lo sucedido en Louisiana es un hecho más de lo que está ocurriendo en la sociedad. Un simple incidente de tránsito se convirtió en tragedia; algo que solo ameritaba una infracción o amonestación, causó la muerte de un joven. Lamentablemente el problema no termina con una infortunada decisión por parte del oficial, sino que las consecuencias se están dejando sentir.

Coraje, molestia, frustración y quizá el odio, resurge en algunos grupos sociales al considerarse discriminados o atacados.

Siempre se encontrará un pretexto o una razón para manifestarse en contra de lo que se considera injusto. Las manifestaciones de enojo no van a cesar después de una agresión; como tampoco van a dejar de presentarse más actos de violencia y ataques.

“Estaba bien, hasta que vi el segundo video (…) ese segundo video, déjame decirte que me ha dejado enojada. Pero no estoy lo suficientemente enojada como para ir a la calle y hacer destrozos, no estoy enojada lo suficiente para herir a alguien”. “No estoy enojada lo suficiente como para herir a la policía”, Así se expresó Sandra Sterling, tía del joven Alton, que fuera quien lo criara.

¿Cómo entender sus palabras? No es fácil expresarse como ella lo ha hecho, si tomamos en consideración el dolor que debe sentir ante un acontecimiento como el que su familia está viviendo. Sin embargo, aunque manifiesta enojo, la razón o el sentido común la lleva a darse cuenta que con sembrar la semilla de la agresión no va a devolverle la vida a su muchacho.

Quizá ella comprende que la violencia no es el camino y que las armas no dan la seguridad a los ciudadanos.

No pocas veces se legisla con la razón. En realidad la venta de armas reditúa enormes ganancias a quienes están en el negocio. ¿Realmente quienes promueven el uso de armas están convencidos que hacen bien?

Alton Sterling es una víctima más en la larga lista de personas sacrificadas, como lo son también los policías que fueron asesinados como consecuencia de una acción que un oficial consideró debió realizarla.

El joven sacrificado, según el testimonio de su novia que lo acompañaba y que fue quien grabó el video, llevaba un arma y tenía permiso para portarla. El policía ¿se sintió amenazado? Existe la posibilidad más no la seguridad.

Considero que los policías están en riesgo al realizar su trabajo de vigilancia; siempre lo han estado pero más ahora. Ciudadanos y autoridades están padeciendo una legislación más que absurda al permitir la proliferación de tantas armas so pretexto de proteger a los ciudadanos. Terrible que un francotirador, veterano de la guerra de Irak, haya atentado contra policías dejando un saldo de muertos y heridos.

Verdaderamente preocupante que se tenga a un país enfrentado y armado.

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02 Julio 2016 04:00:46
Premios y castigos
El exceso de soberbia y el creerse dueños de lo que en realidad no les pertenece lleva a muchos políticos a cometer actos de corrupción: Al fin y al cabo nunca los van a descubrir. Un viejo refrán dice “lo que se ve, no se juzga” refiriéndose a la ostentación con que se comportan algunos individuos, la cual por más que quieran disfrazar sus acciones corruptas no pueden ocultarlas.

Un error garrafal que cometen con frecuencia es que, al asumir un cargo, se sienten dueños de él, de los bienes que se les entrega en custodia y no como lo que realmente son: servidores públicos.

El no haber aplicado las leyes correctamente y pedido cuentas claras a tantísimos políticos, nos mantiene a los ciudadanos en calidad de rehenes, pagando las consecuencias de robo, saqueos, fraudes provocados por malversaciones.

Actualmente pareciera que las cosas van a ir cambiando. Y el cambio no vendrá de los partidos políticos, no, mientras no se definan y por el contrario anden arropando a individuos cuyo historial crediticio no esté del todo transparente.
El verdadero cambio vendrá de nosotros los ciudadanos. Primero, salir a votar para elegir con conciencia y responsabilidad, evitando que la apatía o el desánimo nos ganen.

La decepción del ciudadano está justificada. Muchas veces engañado, siempre pagando los platos rotos que otros dejan. Los premios y los castigos están siempre a la orden del día. Lo sabemos perfectamente; se premia al sinvergüenza, al apático, al que estira la mano, al que hace desorden y se castiga al ciudadano responsable, al que evita crear problemas, al cumplido.
Eso no es justo ¡Por supuesto que no!

Como siempre la balanza se ha inclinado a favor de político que se va, dejándole la encomienda de encubrirlo al que llega, seguramente ese sea el motivo que desean emplear algunos gobernadores cuyo partido perdió la elección reciente.

Nombrar un Fiscal anti Corrupción….sería bueno, pero confiable. No de la manera que se pretende hacer. Imponer a quien puedan manejar para cubrir las fechorías que se les están adjudicando.

Fideicomisos millonarios han sido exhibidos, propiedades que casualmente aparecen en el patrimonio de los políticos. Aunque a nombre de esposa, hijos….¿Por qué hasta ahora? Antes del cargo ¿Qué tenían?

De la manera como Hacienda trae “cortitos” a los causantes, así debería ejercer presión a los políticos. ¿Fuero? ¡Por favor! El fuero no significa delinquir y robar, defraudar, queda claro que es un delito. Inexplicablemente nunca se encuentra una razón para denunciarlo y procesarlo. Quedan como “respetables ciudadanos”, que obviamente nadie lo cree. Como si fuera poco, todavía se adjudican una pensión jugosísima por unos cuantos años de ¿servicio? O de servirse del cargo. Además de contar con cuerpo de seguridad para ellos y su familia…. Con cargo a nosotros ¡Por supuesto!

Pareciera que en este país los premios se destinan para el que se porta mal, el que traiciona a México y por consiguiente a los ciudadanos, a la confianza que ellos depositaron en las urnas con su voto.

¿Castigos? La lista es larga, pero con mencionar unos cuantos es suficiente. Los impuestos para el causante cautivo; sueldos bajos que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas de una familia por tantos incrementos a los servicios y a todo lo que se consume. Pensiones infames para las mayorías de los trabajadores que SI trabajaron, que dieron sus mejores años a las instituciones y a quienes envían a su casa con un retiro miserable.

Y siguen los castigos para el pueblo.

Recientemente, unas horas después de anunciarse que el Reino Unido había decidido dejar la Unión Europea, en México, el Secretario de Hacienda nos informó que habrá recortes en el gasto público. Las instituciones afectadas serán: Educación y Sector Salud…..¿Se imagina usted? Si de por sí esos dos rubros están mal…¿Qué se puede esperar a futuro?

¡Ah! Pero el señor Deschamps puede estar tranquilo PEMEX no sufrirá recorte alguno. Por cierto ¿De quién es PEMEX? Un día en la escuela aprendimos que era de los mexicanos ¿nos engañaron? Pregunto porque con eso de las Reformas que han aprobado los legisladores, no sabemos a dónde va el país.

Recortes a Educación y Salud ¡Qué tremendo! Si de por sí en cuestión de educación andamos mal, ¿qué podemos esperar con los recortes? Deberían haber empezado por: eliminar las representaciones plurinominales; quitar los bonos y beneficios que reciben Diputados y Senadores. No permitir la creación de más partidos políticos. ¡Ya basta de sangrar al país! ¡Basta ya! De sostener a líderes y pseudo líderes que, con alborotar a sus seguidores, obtienen prebendas que les permiten vivir del presupuesto, tanto ellos como su familia.

Es una crisis generalizada que a todos golpea, con los recortes presupuestales anunciados el panorama no pinta nada bien. Que no se nos ocurra enfermarnos porque ni para aspirinas va a haber en los servicios de salud, de por sí muy limitados ya. Lugares donde los médicos y personal, trabajan con lo que tienen a su alcance.

Los premios, decía y reitero, son para grupos privilegiados. Los intocables, los que han contribuido al deterioro del país de una manera torpe y cínica. Los que reciben beneficios de una manera absurda e insultante.

Enterarme que más de MIL CIEN MILLONES DE PESOS se tienen presupuestados para un proyecto en el INE me ha dejado más que decepcionada. ¿Qué les pasa? ¿En quién vamos a confiar? El país no está para despilfarros, aunque traten de justificarlo. Bastante nos cuesta sostener un organismo creado para dar confianza y certeza en elecciones como para que ahora traten de justificar una erogación millonaria cuando ni siquiera hay certeza del rumbo que llevamos.

Gasto muy elevado en un momento difícil para Educación y Salud, los cuales sufrirán un severo recorte que afectará a nuestra niñez y a los derechohabientes… ¿a quién le importa? Sin duda no a quienes se despachan con la cuchara grande y viven en su burbuja de cristal o en su INE-LANDIA. No hay duda que falta muchísima sensibilidad, solidaridad y respeto para quienes se verán afectados ante la crisis, o sea, la gran mayoría de los mexicanos.

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25 Junio 2016 04:00:16
¿Quién pondrá orden en la casa?
Qué doloroso ver a México en las condiciones que se encuentra: Confrontado y sujeto a presiones. Aunque nos duela, hemos de reconocer que en gran parte de todo lo que se está viviendo es porque una situación de inconformidad pudo detenerse a tiempo.

Las contemplaciones y tolerancia con que ha actuado el gobierno hacia los grupos aparentemente inconformes, han puesto en riesgo la seguridad de la población, su trabajo, su tranquilidad, su patrimonio.

Nadie, con un poquito de sentido común puede ser capaz de aprobar la destrucción de una comunidad, el empobrecimiento aún más de mexicanos que luchan día con día por sobrevivir.

Nadie parece respetar a nadie. Los grupos radicales, enfocados más en el vandalismo que en ofrecer soluciones, constituyen una verdadera vergüenza para el país. Han demostrado que no les importa ni México, ni la educación, ni los niños que son los que están siendo dañados. Solo les interesa desestabilizar.

Pero ¡Claro! Tienen derecho a inconformarse, a manifestarse, dirán sus protectores, esos promotores de los derechos….para una parte, la que reclama con gritos, sombrerazos y hasta destrozos. En cambio a la otra parte, a la realmente afectada por todas las barbaridades que cometen grupos que se han convertido en el azote de la sociedad, a ellos nada. ¡Aguántate ciudadano!

Viene a la memoria aquel programa de Nino Canún ¿lo recuerda usted? titulado “¿Usted qué opina?” Recuerdo, en una de las transmisiones tenía como invitada a Amalia García. Había una manifestación en la ciudad de México y los participantes, además de lanzar consignas, iban realizando pintas a los edificios públicos y comercios.

Ciudadanos, al ser entrevistados, expresaban su malestar en contra de los manifestantes, por la manera de comportarse Amalia, simplemente dijo: “Tienen derecho”. Sin embargo no mencionó en ningún momento los límites de esos supuestos “derechos”. Expresó su opinión como política, como tantos otros que se han escudado en un “derecho” y abusado del mismo.

Por años, las calles y avenidas de la ciudad de México han sido tomadas por grupos inconformes causando un verdadero caos. Grupos políticos apoyan a los manifestantes en sus demandas, aunque se ha observado también que quienes van en la “bola” suelen ser “agregados”, seguramente pagados. Sin duda alguien más ha estado detrás del desorden.

La tolerancia debe tener un límite. Si bien es cierto que todos tenemos derecho a la manifestación de ideas, eso de ninguna manera significa atropellar los derechos de los demás. Debemos respetar el derecho de vía, de tránsito, de trabajo, de salud, de estudiar; sencillamente respetar los derechos de otros.

Al consentir toda clase de desmanes en una manifestación, que afecta a la población, los gobiernos empezaron a ser rehenes de quienes han provocado intencionalmente desórdenes. Las marchas y manifestaciones se fueron convirtiendo en botín político, de eso no hay duda. Grupos políticos han alimentado los enconos pretendiendo obtener liderazgos que están muy lejos de ostentar.

Pretenden obtener por la fuerza y el desorden lo que no son capaces de ganar en las urnas.

Asociaciones, simplemente grupos de vándalos han estado dispuestos a agregarse en plantones, en marchas, cubriendo el rostro para ocultar su cobardía ¿tienen algo que perder? Ni siquiera la dignidad, el respeto a los demás o el amor a México porque nada de eso tienen.

Lo sucedido recientemente en Oaxaca es una prueba de que la gobernabilidad se ha perdido. ¡Ah! Pero ahora hay que averiguar quién disparó primero, se escucha por ahí. ¿Acaso una piedra dirigida a los policías no es un proyectil? ¿Los petardos? ¿Las llantas quemadas no es acaso un atentado al Medio Ambiente? ¿Dónde están los ecologistas? La quema de animales vivos ¿No es crueldad? Impedir el paso de una ambulancia poniendo en riesgo la vida de personas ¿Se debe tolerar? La destrucción de vehículos, el asalto a comercios, la agresión a particulares, la destrucción de edificios públicos, mobiliario y documentos en un acto de barbarie ¿son derechos? ¿Hay razón para humillar a las personas?

Y no es solo Oaxaca, lo sabemos. Guerrero, Michoacán, Veracruz, Chiapas, Tamaulipas y va creciendo la lista por una sencilla razón: La falta de previsión y el exceso de tolerancia hacia lo que se debió detener a tiempo.

Las malas decisiones tarde o temprano van a tener un resultado negativo. Se está viviendo ya. Los derechos de miles de ciudadanos están siendo violentados por individuos que alardearon de los suyos, solapados por organismos que los han protegido. Organizaciones que lejos de ayudar a que exista un equilibrio en la sociedad, en el país, ataron de manos a las autoridades y a las fuerzas encargadas de preservar el orden.

Ante la ola de violencia desatada por grupos que solo buscan desestabilizar y no aportan soluciones, pregunto ¿Quién pondrá orden en la casa?

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18 Junio 2016 04:00:06
Recuperemos México. Defendamos la familia
¿Cuándo empezamos a perder el rumbo? ¿Por qué hemos permitido que sean otros los que pretendan guiarnos? Lo que está sucediendo en nuestro país, en cuestión de inseguridad, de educación, de salud y por supuesto en lo social es algo que ya se veía venir. No se dio de la noche a la mañana.

Quizá no nos dimos o no quisimos dar cuenta de lo que estaba ocurriendo en nuestro amado país. La globalización y la firma de tratados internacionales, no se refería únicamente a los de acuerdos de cooperación de un país con otro, por supuesto que no. Ha sido permitir a los países poderosos entrometerse en la vida de los países considerados más débiles o pobres, con el propósito de introducir sus propias ideas y hasta estilos de vida. Lo cual no significa precisamente preocupación por los demás.

México, nuestro amado México, es un país -o lo fue- inmensamente rico. Dios dotó a esta tierra de recursos naturales; minas de oro, plata y otro metales de riqueza incalculable codiciada por no pocos.

A pesar de la clase política existente, del enriquecimiento de unos cuantos con el consabido empobrecimiento de millones que hoy se encuentran sumidos en la miseria, México ha sabido salir adelante, sí, siempre adelante, gracias a su potencial humano.

En lo personal, considero que la razón principal de por qué hemos podido hacer frente a la adversidad y superarla, es principalmente porque somos una raza fuerte, herencia bendita de nuestros antepasados. Una raza que ha sabido luchar sin importar lo que se haya perdido conservando nuestro orgullo por la tierra y nuestro amor a ella. Si nos hemos mantenido siempre de pie, es sin duda movidos por nuestra fe en Dios porque hemos sido un pueblo creyente, una nación con principios, con valores morales y espirituales, que nos fueron transmitidos, los que deseamos seguir pasándolos de una generación a otra.

Una sociedad sin valores y principios está destinada a destruirse tarde o temprano.

Y eso es lo que se ha pretendido hacer con mi México querido, so pretexto de una modernidad, de que otros países “muy adelantados” ya están haciendo tal o cual cosa y nosotros nos estamos quedando atrás. ¿Son sinceros y reales esos argumentos? ¿o son argucias de quienes pretenden dominar el mundo?

A México, decía, lo ha sostenido nuestra fe y el creer en La Familia como institución. Los mexicanos hemos convertido las enseñanzas de nuestros padres y abuelos en una hermosa tradición. Hemos sufrido descalabros terribles que nos han tumbado y sin embargo, nos ponemos de pie para seguir luchando y salir adelante. La familia, ha sido un soporte muy importante en la lucha diaria de sobrevivencia. La ayuda, el trabajo, el esfuerzo ha estado siempre ahí, en cada hogar, en cada integrante de un núcleo social que no se cierra ni se desploma.

Gracias a la unidad, al respeto de unos a otros, la solidaridad y tantos valores más, nuestras familias siguen en pie de lucha, dando la batalla para salir adelante, siendo ejemplo para otras sociedades.

Las crisis económicas que hemos padecido debido a devaluaciones, sin dejar de mencionar los saqueos y robos despiadados de individuos que se han enriquecido a costa del dolor de millones de mexicanos, han provocado pérdida del valor adquisitivo del trabajador afectando por supuesto a la familia. A pesar de todo no han logrado destruirnos. El empobrecimiento de una inmensa mayoría no ha sido casual. Son las complicidades y las argucias legales las que han permitido a los ladrones que se han apoderado de nuestra riqueza, salir airosos.

¿Cómo se puede destruir a un país que ha sobrevivido a crisis económicas a pesar de su empobrecimiento? De una manera efectiva: “Golpeando” el núcleo familiar.

La mira está puesta -y créalo, no es reciente- en la familia mexicana; en sus valores, en sus principios. Ahí está la fuerza de ella y si se logra penetrar en ella, como ya se empezó a hacer, estaremos perdidos como comunidad, como sociedad, como guías de futuras generaciones. ¿Acaso no nos habíamos dado cuenta?

Los acuerdos o tratados que firman nuestros gobernantes ¿los conocemos? ¿Hasta dónde nos beneficiamos o nos perjudicamos? ¿Cómo se empieza a “golpear” a una familia tratando de destruirla? Muy sencillo, en la educación que reciben los niños en las aulas. Nuestro sistema educativo un día fue excelente. No necesitábamos reformas que destruyeran lo bueno para darle la bienvenida a proyectos o experimentos educativos, que nada tenían que hacer en México. Se eliminó la materia de civismo para introducir, aparentemente valores. Y digo aparentemente porque lo que sigue son “derechos humanos”.

¿Por qué no se quiere retomar la materia de civismo? Porque en los planes internacionales está el imponer los Derechos Humanos y con ellos ir propiciando nuestra destrucción como sociedad en una mal entendida “modernidad” “globalización” o como le quieran llamar.

Los libros que ya se encuentran en México, guardaditos por cuestiones electoreras más que de rechazo, contienen un material verdaderamente reprobable.

“Educación sexual” desde kínder ¡Por favor! Ahí se empieza a promover la degradación del individuo; no han podido destruirnos como país, empezarán a hacerlo con nuestros niños. De sobra sabemos que ni el vecino país, ni países de Europa, constituyen un buen ejemplo a seguir. Al menos no en su moral. ¿Por qué seguir lineamientos del extranjero? No cabe duda que la ONU ha desviado y se ha alejado de los nobles propósitos para los que realmente fue creada.

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11 Junio 2016 04:00:26
Elecciones con un claro mensaje
Las elecciones celebradas recientemente para elegir gobernador en doce entidades federativas han enviado un mensaje muy claro al gobierno y a todos los partidos políticos. El voto fue en contra de la corrupción y la impunidad. Por supuesto que también contra los corruptos que han saqueado al país. Y no son pocos los que se encuentran señalados y hasta denunciados.

Así es que tratar de minimizar lo sucedido es pretender hacerse los tontos y no querer ver la realidad. El mensaje está dirigido a todos los partidos políticos, aunque obviamente uno fue el más afectado o señalado –como usted lo quiera ver-. “Ya entendimos” dicen algunos. La verdad no lo creo.

Y no lo creo, porque están tan confiados de que nada habrá de pasarles si descubren sus corruptelas, que no les importa continuar con la práctica.
El hartazgo llevó a los ciudadanos a acudir a las urnas. Harto de los partidos políticos, de que todos se aprovechen de su buena fe, de su confianza. Hartos de campañas impregnadas de lodo, de insultos. Unos contra otros, señalando las supuestas fallas de los contendientes, sus adversarios, pero pocas propuestas sinceras y confiables.

¿Creer en ellos? ¿cómo? –diría alguien- si todos son iguales.

¡Qué triste!, la poca confianza, que el ciudadano pudiera tener en la clase política, quienes han saqueado al país se han encargado de destruirla. ¿Por qué roban si con lo que ganan les permitiría vivir muy bien?. Obviamente me refiero a quienes ocupan sus cargos en un primerísimo nivel. Los políticos VIP que son los que manejan presupuestos a su antojo.

Todos ellos cobijados por un sistema político ya obsoleto, pero que se insiste en mantener con prácticas añejas. El pueblo está más que harto de todo eso.
No se entiende cómo un estado rico se encuentre en la pobreza. No se justifica tanta miseria en comunidades en completo abandono, mientras un gobernante y sus secuaces, incluyendo familia, gozan de privilegios y derrochan en exceso.

México ha sido traicionado una y otra vez por una clase política que no ha querido darse cuenta que el país necesita de gente comprometida, personajes que enfrenten la realidad no que la cubran con el manto de la impunidad.

Los ciudadanos no deseamos ya individuos en el poder que se aprovechen de los cargos, no, ya no. Lo que queremos es que haya personajes valientes, dispuestos a tomar el toro por los cuernos y trabajar, dispuestos a servir al país, no a servirse de sus recursos.

México definitivamente puede y debe cambiar. No es posible seguir dándole limosnas al pueblo para tratar de justificar desvíos –que se intensifican en tiempos electorales-

Los programas sociales han servido más para mantener a una clase social, cautiva en las elecciones, que para que salga de la pobreza a donde la han conducido las pésimas decisiones económicas. Errores de unos cuantos, consecuencias para todos los mexicanos. Con la gran diferencia de que a quienes se equivocan no les afecta en nada, mientras que a quienes hacemos la mayoría- nos afecta en todo. Y todo significa: Poder adquisitivo, pago de servicios y más, más y más.

Otro asunto importante es que los mexicanos no consideramos necesaria la existencia de tantos partidos políticos. La llamada “chiquillada”, han demostrado que no representan una fuerza para derrotar a otros. Si lo fueran no tendrían que unirse a los grandes. ¡Por favor! No sangren más al país. Han demostrado que no carecen de ideología. En una elección están apoyando a uno y en otra, se van con algún otro.

Si desean apoyar a algún partido grande, háganlo, están en su derecho, pero no en alianza. Háganlo como simples ciudadanos, sin recibir las aportaciones del INE como grupo político. Eso sí sería honesto.

Si verdaderamente aman a México y les preocupa lo que ocurre en el país, unan sus fuerzas con los ciudadanos. No busquen posiciones para servir a quien se las regaló.

Existen diversas razones por las que los ciudadanos nos sentimos agraviados. Por supuesto que una de ellas es la corrupción y la impunidad, que han ido de la mano para proteger a verdaderos delincuentes. ¿Ley anticorrupción? ¿Castigo a los saqueadores? ¿A los que han empobrecido los estados que han gobernado? ¿Cuándo les llegará su hora?

El exceso de diputados constituye una verdadera carga para el pueblo. Es en los Congresos donde se aprueban las leyes que más que beneficiar al pueblo lo han dañado. Las representaciones plurinuminales son un regalo en los partidos, no una posición ganada y otorgada por los electores. ¿Por qué no han querido eliminar esa representación que solo beneficia a quien la recibe?

Muy sencillo: porque no sienten compromiso con el electorado, sino con quien les obsequió una jugosa posición.

Ya no necesitamos ni deseamos más levantadedos en los Congresos que sirvan a los intereses partidistas del gobernante en turno. Queremos ciudadanos, políticos realmente comprometidos con México y sus necesidades. Las reformas deben de ir dirigidas a beneficiar a los mexicanos, no seguir lineamientos extranjeros, pretexto de la modernidad. No vengan a decirnos que en tal o cual país ya se han implementado.

Este es México, vivimos en México y tenemos mucho qué mostrar y enseñar al mundo. No queremos ser un remedo de ningún país. El mensaje enviado a la clase política ha sido muy claro.

Aprueben la Ley Anticorrupción y ayuden a recuperar los millones desviados en los estados señalados y en otros más. Los estafadores, defraudadores desleales y traidores a la Patria deben rendir cuentas al pueblo.

Y por favor, dejen de estar pensando en atentar contra la familia.

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04 Junio 2016 04:00:23
Violencia y confrontación
“Todo hombre tiene libertad para hacer lo que quiera, siempre y cuando no infrinja la libertad de otros hombres”.
Herbert Spencer

La tolerancia tiene un límite y quienes han salido a protestar a las calles para manifestar su inconformidad por lo que sea, se han ido apoderando de los espacios públicos que no pertenecen a nadie en particular, sino a todos los ciudadanos,
Las autoridades, aunque lo nieguen, hoy se encuentran rebasadas ante las manifestaciones.

Pudieron detener el problema en su momento, no lo hicieron; por lo tanto una inconformidad por el motivo que sea, se ha convertido ya en un verdadero dolor de cabeza.

Ya no hay respeto a la autoridad, a las corporaciones, a las instituciones como tampoco lo hay a las personas al grado de violentarlas en su integridad física.

Los problemas crecen cuando se permiten, cuando no se fijan posturas que conduzcan al orden. Cuando una autoridad olvida sus funciones y toma una actitud pasiva, una problemática que pudo tener solución en sus inicios, se convierte no solo en desorden, sino en un peligro para las comunidades y puede llegar a serlo para el país.

Tal es el caso de las marchas y plantones que desde hace ya un buen tiempo agobian algunas de nuestras ciudades.

Excesos, peticiones de toda índole, manifestación de inconformidades.

En fin, sobran las propuestas para el desorden.

Lo peor es que ya nadie entiende qué es lo que realmente se pretende.

En esos desórdenes, promovidos por los excesos entre los cuales está la tolerancia a grupos radicales, está la agresión a los ciudadanos, a las comunidades y la ofensa al país, tan necesitado de paz y tranquilidad. Lo ocurrido recientemente en Chiapas más que asombrarnos, nos indigna. ¡Qué manera tan cobarde y ruin la de individuos nefastos que no resuelven nada, pero cuánto daño hacen al país al utilizar como estandarte el de la violencia.

Lamentable escuchar a seudolíderes manifestarse a favor de quienes violentaron los derechos y la libertad de quienes cumplían con su trabajo, con su deber.

Lamentable también ver a quienes se divertían e incitaban de alguna manera a continuar con el corte de cabello a los maestros, para darles –según ellos- un escarmiento por no apoyar el movimiento de la CNTE en contra de la Reforma Educativa.

Nada justifica la burla de que fueron objeto los verdaderos maestros, el agravio a su persona y la humillación a su dignidad al hacerlos caminar descalzos bajo el sol ardiente, haberles obligado a cargar cartulinas exponiéndolos como “traidores a la patria” y haberlos agredido como lo hicieron.

No conformes con el agravio a los maestros, se atrevieron a proceder a cortarles su cabello de una manera despiadada y cruel tanto a hombres como a mujeres. Qué falta de respeto de quienes realizaron tan deplorable acción en contra de verdaderos mentores, todos ellos ya mayores; uno de ellos con cincuenta años de docencia.

¡URGE que regrese la materia de CIVISMO!

¡Cómo no indignarse ante una situación, más que bochornosa, criminal? No hay justificación alguna para tales acontecimientos de barbarie, por lo que debe actuarse en contra de los responsables.

Sin contemplaciones.

No basta el que ahora una coordinadora disidente se deslinde del grupo agresor.

Por supuesto que no.

El decir que son “infiltrados” no los exime de responsabilidad.

Ellos, todos los integrantes de la CNTE son responsables al permitir que en las marchas y plantones haya personas o grupos ajenos a su movimiento.

¿A qué intereses sirven?

La Ciudad de México y otras ciudades han padecido infinidad de veces los bloqueos y plantones.

Los comerciantes han sufrido pérdidas económicas al tener que cerrar sus negocios.

Edificios, comercios y viviendas han padecido las pintas provenientes del vandalismo.

Los bloqueos se han extendido a aeropuertos y carreteras causando un verdadero trastorno a los viajeros.

Nadie fue capaz de tomar las riendas y poner orden porque había que respetar los supuestos derechos de los manifestantes…. Aunque se pisotearan los derechos de quienes realizan su trabajo o cumplen con su deber.

Pareciera que tiene más derecho un delincuente que una persona de bien. Nos fueron dejando desprotegidos y eso no es justo.

Nadie por encima de la ley y ¿Qué ha sucedido?

Un poco tarde el gobernador de Chiapas ha salido a fijar su postura.

¡Qué triste! Las autoridades de los diferentes niveles parecen estar con las manos atadas porque no saben cómo actuar ni por dónde empezar.

Las leyes se fueron acomodando para beneficiar a los delincuentes, por lo que es difícil se haga justicia a los afectados.

Admiro y respeto a los caricaturistas, quienes oportunamente hacen gala de su ingenio y talento.

“Indicador Monístico” de Fraga para Periódico Zócalo nos ha obsequiado un trabajo estupendo (miércoles 1 de junio).

Se trata de una mujer con la cabeza rapada (en mi interpretación la Patria) con el rostro expresando dolor y tristeza y de cuyos ojos que permanecen cerrados ha brotado una lágrima.

Una de tantas que seguramente nuestra Patria hermosa está derramando al ser víctima de la violencia, las confrontaciones y la humillación.

Atrás, se observa nuestro Lábaro Patrio, sin el águila, que tal vez ha volado al ver tanta infamia hacia nuestro querido México.

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28 Mayo 2016 04:00:15
¿Corrección o violencia?
Seguramente a todos nos ha tocado en alguna ocasión observar niños corriendo de un lado a otro mientras los padres o las mamás con su grupo de amigas platican muy cómodamente. Lo más que se escucha es “fulanito -refiriéndose al hermoso retoño- no corras.

Obviamente “fulanito” no hace caso de lo que mami pide. Si es un restaurante, los meseros guardan silencio por una sencilla razón: No se les puede llamar la atención a los niños porque los papás se molestan y amenazan con no regresar al lugar. Y ¡claro! Hay que cuidar el empleo.

Sin embargo, si un incidente desagradable llega a ocurrir y lesiona a los pequeños traviesos, los papás consentidores se molestan con todo mundo menos con ellos mismos. Ha ocurrido, afortunadamente, no seguido pero de que hay niños que ponen de nervios al personal y a quienes están a su alrededor, los hay.

Los accidentes están en todas partes, lo sabemos. En otra época se enseñaba a los niños a respetar y a comportarse ya que papá y mamá estaban conscientes que los valores se enseñan en el hogar y en la escuela se refuerzan, bueno, se reforzaban porque desafortunadamente cada día que pasa observamos más niños mal educados, contestones, irrespetuosos.

No es cuestión de pertenecer a una clase social determinada lo que convierte a los niños en mejores o peores o a los padres, en buenos o malos, Definitivamente no. Es la educación que se recibe en casa. Una persona con buenos modales trae un sello distintivo y le aseguro que no es el del signo de $.

Nuestra sociedad ha cambiado porque las familias han cambiado. ¿Ha sido para bien? No lo creo.

Si tenemos la sociedad que hoy padecemos es porque se han impuesto reglas absurdas que han limitado a los padres en la educación de sus hijos. “No corrijas al niño porque se trauma”. “El niño tiene derechos”. Todo ser humano tiene derechos…. ¿o se cree que nuestros padres y abuelos no lo sabían? ¡Por supuesto que lo sabían! Y tan estaban conscientes de ello que actuaban, no como Dios les daba a entender sino con toda la capacidad de razonar para poner en práctica buenas enseñanzas.

“Pórtate bien”, “No hagas travesuras”, “no quiero quejas” y otras frases, eran las recomendaciones que escuchábamos en nuestra niñez. A nuestros padres y abuelos les preocupaba que sus niños fueran educados, respetuosos.

¿Cuándo se perdió todo lo que con inteligencia, sabiduría y sentido común se construyó? Cuándo llegó la permisividad y los padres fueron aceptando las reglas impuestas por quienes creen tener la verdad absoluta para manejar vidas.

Recuerdo una conversación de dos madres de familia en un consultorio médico. Mexicanas las dos; una radicada en el lado mexicano y la otra en el lado americano. Mientras esperaban su turno para ser atendidas platicaban de sus hijos, de su comportamiento. Una le decía a la otra: “Mi hijo me dice que tiene derechos y que yo no le debo pegar”. “A mí me dijo que si yo le pegaba él llamaría al 911 para que viniera la Policía y me llevara a la cárcel, como hizo el hijo del vecino, porque tiene derechos”.

“Le dije que él tiene derechos, pero yo tengo el deber de educarlo y poner reglas y si se porta mal y no obedece puedo darle unas nalgadas y castigarlo, porque es por su bien”. Por respuesta obtuvo del niño -en ese entonces de primaria- “No, si yo nomás decía”.
Recordé esta anécdota de hace unos años, al ver cómo se está limitando a los padres a ejercer su derecho a corregir con disciplina a sus hijos. Golpes como cachetadas o nalgadas serán considerados como signos de violencia que podría llegar a la pérdida de la patria potestad.

¿Quién va a educar a los niños? Me pregunto, con tales resoluciones por parte de la Suprema Corte de Justicia. ¿Hay que dejarlos actuar como les venga en gana? ¿Qué clase de sociedad tendremos en unos años más con la pérdida de autoridad de quienes tienen el deber de educar?

Pertenezco a una generación donde existía disciplina y créame que observo a muchos hombres y mujeres de esa época como personas de bien; no creo que hayamos quedado traumados por una reprimenda. Al contrario, cuando sale el tema en alguna conversación, recordamos con gratitud a nuestros padres y maestros por la disciplina con que actuaron.

Los varones, principalmente, recuerdan el pellizco, el coscorrón, el reglazo, o la varita con que fueron reprendidos en el hogar o en la escuela. No pasó nada.

Por el contrario, fue una época donde los padres apoyaban a los maestros, conscientes del deber que se tenía con la niñez para formar personas de bien, respetuosas. La sabiduría con que actuaban -muchos padres muy apenas habían concluido la primaria- les permitía distinguir muy bien entre educar, formar futuros ciudadanos y ejercer violencia que perjudicara a sus hijos.

Y esa sabiduría de personas sencillas, dista mucho de las torpes y absurdas decisiones de individuos que ocupan cargos -que pagamos los ciudadanos- que son utilizados para destruir a la sociedad y a la familia.

Una cosa es violencia -la cual no es aceptable- y otra muy distinta la corrección. ¿Qué es lo que realmente queremos para las generaciones, actual y venideras? ¿Quién va a educar a los futuros ciudadanos?

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