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Gerardo Martínez
Gerardo Martínez
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16 Enero 2017 03:10:00
Diversificación es la clave
Apenas hace unos días Raymundo Zúñiga Vega, director de Banca de Negocios de HSBC en Londres, decía que Coahuila tenía que trabajar muy fuerte en la diversificación porque tanta dependencia de la industria automotriz era sumamente riesgoso.

El joven ejecutivo saltillense señalaba, y con toda razón, que en caso de una crisis del sector automotor, la Región Sureste corría el riesgo de quedar como Detroit, que después de ser el centro internacional de la industria automotriz, hoy luce casi devastada, e incluso recientemente la ciudad se declaró en quiebra.

Y es que después de la decisión de Ford Motor de cancelar la inversión en San Luis Potosí debido a las presiones de Donald Tump, y luego de conocer la amenaza del presidente electo de Estados Unidos a General Motors, específicamente a Ramos Arizpe, lo obligado era ponerle atención a opiniones como la de Zúñiga Vega.

En esto estábamos cuando Fiat Chrysler casi nos deja congelados al difundir un reporte de que rehabilitará dos plantas en Estados Unidos para armar allá una línea de la camioneta Ram que se arma en Derramadero, y el propio Sergio Marchionne confirmó que de ser muy alto el impuesto que pretende aplicar Trump, la posibilidad de salir de México es latente.

En cambio, Mary Barra, CEO global de GM, confirmó que seguirán las inversiones de GM en México, una opinión muy positiva entre muchas malas noticias que nos están bombardeando a diario y que generan incertidumbre e inquietud, y con justa razón.

Algo que da confianza a la zona, y lo dijo el mismo gobernador Rubén Moreira, es que el mercado nacional creció de manera importante y sus ventas en México representan un importante potencial, y el propio Mandatario dijo que dejar de vender en México significaría un riesgo de quiebra a las armadoras.

Finalmente, y ya para cerrar la semana, Forbes difundió que si EU deja de importar autos armados en México, perdería 31 mil empleos de fabricantes de autopartes instalados en la misma Unión Americana, donde se produce 40% de los componentes que integran los vehículos que se arman en nuestro país.

Pues bien, llegó la semana en que tomará posesión oficialmente Donald Trump, y la esperanza es que alguien lo haga entrar en cordura y cambie su línea de ataque y presión a las armadoras, así como su afán de modificar o querer eliminar el TLC. De no ser así, ¡que Dios nos agarre confesados!

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