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Ricardo Rocha
Ricardo Rocha
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Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas. En 1977 cubrió por dos meses la Revolución Sandinista en Nicaragua, lo que le valió el premio nacional de periodismo. Diseñó y condujo los programas "Para Gente Grande" y "En Vivo". Es co-autor de "Yo Corresponsal de Guerra" y autor de "Conversaciones para Gente Grande". En el 97 creó el concepto "Detrás de la Noticia" y en 1999, al separarse de Televisa, lo consolidó con la agencia informativa.

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16 Mayo 2018 04:00:00
México, cada vez más pobre
Actualmente, siete de cada 10 mexicanos que nacen pobres, se quedarán pobres toda su vida.

Esta conclusión, aterradora, dibuja un país brutalmente disparejo, desigual y absolutamente injusto. Donde el destino fatal es una condena: la pobreza se hereda; y el esfuerzo, el trabajo y el talento ya no cuentan: pobre eres y en más pobre te convertirás. Aquello que conocimos como “movilidad social” ya no existe más.

Lo grave es que este descarnado diagnóstico no proviene de alguna ONG de saco de pana, sino del prestigioso, muy serio y nada izquierdoso Centro de Estudios Espinosa Yglesias, fundado por la filantropía del celebérrimo don Manuel, que en los 70 y magnate del Banco de Comercio, llegó a ser el hombre más rico de México.

Pues resulta que en su más reciente estudio titulado El México del 2018: Movilidad Social para el Bienestar, el CCEY establece otras conclusiones francamente alarmantes:

–México se ha transformado en las últimas 3 décadas. Se abrió la economía, se estabilizó la macroeconomía, se fortaleció a algunas instituciones democráticas, aumentó la esperanza de vida y se incrementó la cobertura educativa. Sin embargo, la desigualdad, la pobreza y en particular la baja movilidad social intergeneracional, permanecen aún como los grandes pendientes dentro de la agenda pública.

–Concentrarse en combatir la pobreza y la desigualdad sin tomar en cuenta la movilidad social supone un grave error. Es indispensable que cualquier política de combate a la pobreza que se pretenda implantar, reconozca que una de las causas de que la pobreza se perpetúe en México es la baja movilidad social. Esta revela una profunda inequidad en las oportunidades de acceso a los medios e instrumentos que permitan superar las condiciones socioeconómicas de origen. En resumen, la posición social se transmite de padres a hijos tanto en la exclusiva cúspide de la pirámide, donde se encuentran los menos que cada vez tiene más, como en la gigantesca base, donde sobreviven los más que cada vez tienen menos. En pocas palabras: los ricos serán cada vez más ricos. Y los pobres cada vez más pobres.

La más desalentadora perspectiva nos lleva a un horrendo círculo vicioso: millones de mexicanos con talento, empuje y entusiasmo por una mejor vida, se quedarán estancados por el solo hecho de nacer pobres; ello conlleva el inmenso desperdicio de capital humano que podría estar impulsando el desarrollo del país. En cambio, estamos frenando el crecimiento y contribuyendo al deterioro económico y social.

Lo dramático es que el CEEY plantea que ninguno de los gobiernos recientes se ha ocupado de la movilidad social como eje rector de las políticas públicas, a pesar de la urgencia de realizar cambios esenciales que nos permitan encaminarnos a un México más justo, eficiente y armonioso.

Yo le llamaría el cambio de modelo económico. El tema tabú al que nadie quiere entrarle. Un nuevo paradigma que deje de ver a la pobreza como objeto de conmiseración y destino fatal, y en cambio la plantee como asunto de mercado: a nadie le conviene que haya tantos pobres, porque luego quién compra.

Lo más desalentador es que ninguno de los candidatos a la Presidencia ha abierto la boca.
09 Mayo 2018 04:00:00
La insoportable inevitabilidad de AMLO
Son detestólogos de tiempo completo: algunos aseguran que si gana, se irán del país; otros, que con él vamos directo a la ruina; que les quitará el dinero a los ricos para repartirlos en las esquinas a los pobres; que revivirá a la momia de Chávez para hacerlo secretario de Economía y que, por supuesto, detendrá la construcción del nuevo aeropuerto.

En cambio, los amnólogos imaginan el paraíso: que caerá el maná del Cielo; que se acabará la corrupción; que nunca más habrá un muerto del crimen organizado; y que todos conoceremos al fin las extravagancias de Los Pinos ahora convertido en el Museo del Lujo y el Dispendio, como parte de los atractivos de Chapultepec.

Con él no hay medias tintas. Se le ama inexorablemente o se le odia las 24 horas. Lo grave es que ese odio se ha exacerbado conforme se acerca el 1 de julio y se incrementa exponencialmente. Una leve exploración por las redes sociales resulta estremecedora: el país nunca ha estado tan “amenazado” por la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador sea el próximo Presidente de México.

Al grado que los capítulos recientes no son sino la punta del iceberg –o de los muchos icebergs– que se han colocado en la ruta de navegación del candidato de Morena. Lo notable es que este sobrecalentamiento, a estas alturas del proceso, parte de la percepción y hasta de la absoluta seguridad –aun de sus detractores– de que ganará la elección y ya nada podrá detenerlo.

De no ser así, ¿por qué un grupo sustancial de los más poderosos empresarios mantiene un juego de vencidas con él precisamente? En paralelo, van y vienen versiones de la búsqueda desesperada de un encuentro entre el PRI-Gobierno y el PAN-candidato Ricardo Anaya, quien después del debate vendió muy bien la percepción de que sólo él puede oponerse al tabasqueño. Lo dramático es que en la ecuación no figura siquiera un candidato llamado José Antonio Meade, quien se supone que cuenta con todo el aparato del Estado.

A propósito, el “relanzamiento” de su campaña es la última llamada en busca del milagro. Sólo que el nuevo dirigente priista deberá hacer algo más. Un hombre convencido y decidido a jugarse con todo esa última carta. La pregunta es si no lo invitaron demasiado tarde a la partida, cuando restan sólo 52 días para la elección y 49 de campaña. Además de que aun desde la cúpula priista René Juarez no podrá solo. Es urgente convenir cambios en el equipo de campaña de Meade si no quieren caer en el gatopardismo electoral de que todo cambie para que todo siga igual.

Mientras tanto, sigue gestándose la amenaza del odio que anticipa violencia. Y una campaña descarada o soterrada que va mucho más allá de la libertad de expresión y atenta abiertamente contra el proceso democrático: hacer todo lo posible por que uno de los candidatos no gane la contienda de ninguna manera y a cualquier precio.

Aunque parezca ingenuo, soy de los que cree que todavía es posible darnos una contienda civilizada. Evitar el riesgo gigantesco de una batalla campal sin reglas en la que todo se valga. Bajar la intensidad de un odio que trasciende a un candidato y amenaza con desgarrar a la nación.

Y en ese propósito, todos debemos estar comprometidos: los medios, los empresarios, los partidos y, claro, los candidatos. Gane quien gane la elección presidencial del 1 de julio.
18 Abril 2018 04:00:00
Primer debate: ¿quién gana, quién pierde?
Imposible saberlo con certeza desde ahora. Lo que sí podemos especular es sobre los riesgos, ventajas, debilidades y fortalezas de los cinco candidatos.

A ver: quien tiene todo por ganar se llama José Antonio Meade. Y es que, por más que le echen la mano algunas encuestas a modo, los sondeos de opinión respetables lo ubican en un tercer lugar e incluso en un descenso leve, pero sistemático. Ya ni siquiera se comenta aquello de que “su campaña no prende”. Ya no se habla de su campaña. Así que para el candidato no priista del PRI-Verde-Panal este será el último tren con rumbo a la Presidencia de la República. Por tanto y con sus propias palabras, “hay que chingarle”, si quiere ganar el debate. Su desventaja es que –a pesar de su megacampaña– Meade no acaba de ser reconocido por la mayoría de los votantes potenciales. En cambio, es mucho más convincente en corto que ante grandes audiencias. Aun así, necesita entender que el lenguaje político es para conmover y no para informar o analizar. Y que para él, es ahora o nunca.

En contraste, quien tiene todo por perder es Andrés Manuel López Obrador. Porque lo asombroso –me confiesa un reconocido experto– es que siga subiendo: de 36 hace un mes a 42 ahora. Aunque la lógica diga que ha de tener un tope y que de ahí sólo le quedan dos posibilidades: el descenso o mantenerse contra viento y marea y frente a los embates que seguramente intentarán sus contrincantes. Una especie de TUCLO, Todos Unidos Contra López Obrador. Aunque una variante podría ser que, en la búsqueda de un segundo lugar competitivo, sus adversarios se hicieran pedazos para su regocijo.

En cualquier caso, AMLO tendrá un rival a vencer en sí mismo. En el control de su temperamento. En el cuidado extremo en cada frase, para evitar un exabrupto fatal. Un tropiezo que lo lleve a caer sin poder levantarse. Él sabe que de perder, se le complicaría enormemente la carrera a la Presidencia; que, en cambio, ganando ya nadie podría detenerlo en el sprint final.

El que es un enigma se llama Ricardo Anaya. Curiosamente el mejor orador de los cinco participantes. El de más clara dicción y comunicación oral. El más destacado en el cómo. Pero el más pobre en el qué. Todavía sin un discurso lo suficientemente contundente para llamar la atención del electorado. Puede pasar desapercibido o, en una de esas, dar la sorpresa, como lo hizo su ahora asesor Diego Fernández de Cevallos cuando vapuleó al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y a Ernesto Zedillo simultáneamente en aquel debate inolvidable del 94.

Yo, francamente –y con el debido respeto–, no le doy grandes posibilidades a Margarita Zavala ni a Jaime Rodríguez “El Bronco”. Me parece que llegan muy desgastados por sus cuestionadísimos métodos para obtener la candidatura y sin banderas de campaña mínimamente convincentes.

Es verdad que todavía faltan 73 días para el 1 de julio. Muchos o muy pocos, según se quiera ve r. Lo único indiscutible es que el día ha de llegar. Y que la escala del domingo es clave. El principio del fin para algunos y la plataforma de lanzamiento para otros.

Por eso habremos de mirarlos y no sólo verlos. Y tendremos que escucharlos, no sólo oírlos. Porque todo habrá de contar. En más de un sentido.
04 Abril 2018 04:00:00
La otra campaña de López Obrador
Andrés Manuel López Obrador tiene, desde ya, un doble y gigantesco desafío: mantener su ventaja dentro, suprimiendo aquello de que es un peligro para México; a la vez, convencer hacia afuera de que no es un peligro para el mundo.

A ver, hay tres encuestas confiables que tendríamos que considerar:

–La de Consulta Mitofsky de hace 10 días con tendencias reveladoras que establecen un decremento en la intención de voto –de febrero a marzo– de un punto en el caso de Ricardo Anaya y de casi dos puntos de José Antonio Meade. El problema para ellos es que en el mismo lapso, AMLO sube tranquilamente esa sumatoria de tres puntos perdidos por sus adversarios. Como si los potenciales votantes renegados de uno y otro se hubieran sumado gustosos al morenista. Como si se tratara de un voto útil anticipado, cuando apenas arrancan las campañas formales. En resumen: 29.5 AMLO con la coalición Morena, PT y Encuentro Social; en segundo Anaya respaldado por PAN, PRD y MC con 21.2; y cada vez más lejos el bloque PRI, Verde, Panal con 16.4.

–Apenas antier salió la esperada encuesta de Parametría que, con diferencias en el método, arroja sin embargo resultados proporcionalmente similares, aunque con algunas variantes significativas en tendencias: AMLO baja dos puntos, pero se mantiene en 40, Anaya –seguramente golpeado por las acusaciones de sus negocios inmobiliarios– desciende a 29 y José Antonio Meade pega un brinco insólito de 18 a 23, aunque todavía a seis del segundo y a 17 del primero.

–En paralelo, El País, en colaboración con Oraculus, ha elaborado una síntesis promedio de encuestas donde la ventaja es aún más contundente: AMLO alcanza 41.2%, Anaya figura con 28.2 y Meade se queda en 21.9. Lo novedoso de esta entrega es que los datos los cruza con otros indicadores como simulaciones, tiempos y encuestas realizadas recientemente en diversos países. La conclusión es lapidaria: López Obrador tiene un 79% de probabilidades de ganar la elección. De última hora, el nuevo sitio Nación 321 asegura que AMLO arrasa entre millenials con 51%, por 29 de Anaya y 13 de Meade.

Lo inquietante es que –casualidad o causalidad– en paralelo se han venido produciendo una serie de declaraciones que dan por un hecho el triunfo de AMLO, pero al mismo tiempo pronostican que “una gran caída económica acecha a México y al mundo”.

En ello coinciden opiniones tan influyentes como The Economist, Financial Times y la calificadora Goldman Sachs. Aunque se condiciona que “todo puede pasar” en 90 días de campaña, se anticipa también tanto la victoria como la catástrofe traducida en una brutal caída del peso y una parálisis económica derivada del aislamiento financiero internacional por la llegada de un gobierno “populista y de izquierda”.

Para anticipar el apocalipsis se difunde la insistencia del “futuro presidente” en la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que ha sido usada dentro para golpear desde fuera al candidato.

Por eso urge una definición con pruebas contundentes sobre la viabilidad y transparencia del NAIM.

Pero a López Obrador le urge también una campaña paralela a la de adentro para probar afuera que no es un peligro global. Una etiqueta riesgosísima que lo trasciende a él mismo y que cada día que pasa será más un asunto de Estado.
28 Marzo 2018 04:00:00
1 de julio: la amenaza de Rusia
Y no me refiero por supuesto a lo del hackeo electoral, que más que ruso me parece un cuento chino. Hablo del Mundial de Futbol para el que faltan ya menos de 100 días. Y que podría ser un factor si no decisorio, sí decisivo el día de la elección Presidencial. Al grado de inclinar la balanza.

A ver: aunque nos acusen de pamboleros, nadie puede negar que el futbol es un asunto de Estado en la mayoría de los países donde se practica esta locura colectiva; por ello vale la pena explorar –más allá del divertimento– algunos de los escenarios probables; y lo más importante su incidencia en eso que los sociólogos llaman el estado de ánimo nacional, que el propio gobierno ha calificado de “mal humor social” y que aquí he descrito como encabronamiento generalizado.

El primer partido del llamado Tri o Selección Nacional –que algunos maloras llaman “Depresión Nacional”– se juega el 17 de junio frente al campeón del mundo, Alemania. Mientras nosotros nos preparamos con partidos chafas con equipos de cuarta, los alemanes se han enfrentado a otros campeones como España y Brasil, seguramente aterrados por el juego contra México. Así que en este primer partido vale descartar un triunfo mexicano, si acaso podemos esperar una derrota digna o la remota posibilidad de un empate. Pero también es probable que suframos una goliza de 7 a 1 como la que los alemanes propinaron a los brasileños en su casa en el pasado Mundial. Sería catastrófico.

El siguiente juego es contra Corea del Sur el 23 de junio, a una semana de la elección. Sobre el que los villamelones cometen el error de darlo como un cheque en blanco para los nuestros. Hoy por hoy Corea cuenta con al menos cinco jugadores que destacan en clubes europeos en algunos de los cuales son verdaderas estrellas. Un encuentro en el que todo puede pasar: si gana México, estará en la pelea para los octavos de final, pero si es derrotado, toda esperanza estará perdida.

Así que el último encuentro contra Suecia en la fase de grupos, a sólo cuatro días del 1 de julio, puede significar el blanco o el negro, con todo que ganar o todo que perder; enfrentaremos a un equipo que si no es de los mejores europeos sí tiene una enorme fortaleza, determinación y un esquema muy definido.

En este punto, vale destacar el factor Osorio: un entrenador que se siente genio y no es sino una pésima copia de aquel Rinus Michels, inventor del futbol total con una Holanda de fantasía comandada por Cruyff. Sólo que Osorio no ha entendido que Michels hacía rotar a sus mismos jugadores en el campo y no alineaciones completas cada partido.

En resumen: si México logra el milagro de calificar a la siguiente ronda, pareciera ser que el principal beneficiario de la alegría sería José Antonio Meade, a quien muchos perciben como candidato del establishment y la continuidad.

Pero si el Tri es un desastre en Rusia, el ánimo social será patrimonio de los furiosos y los encabronados. Y necesariamente se asociará a la situación económica –que nadie aventura que será mejor entonces— a la inseguridad, la corrupción, la injusticia y otros males endémicos. Creo que entonces, la factura habrá de pagarla con creces el gobierno, el PRI y su candidato. Y veremos a un sonriente Andrés Manuel diciendo que al cabo lo suyo es el beisbol; con el bat al hombro y dispuesto a pegar de homerun.
21 Marzo 2018 04:00:00
Los independientes y el caos electoral
Es el caso más dramático e ilustrativo del proceso electoral más caótico y menos confiable de nuestra historia reciente. Si lo pusiéramos en términos cristianos: un desmadre.

Que, sin embargo, no es producto de la casualidad, sino engendro de la causalidad. Es el monstruo creado por la frankensteniana partidocracia que –además del Presidente– manda en este país desde los pactos oscuros del 88.

Está claro que el régimen de partidos ha decidido perpetuarse como forma privilegiada de Gobierno, por lo que, a través de uno de sus grandes cotos de poder, que es el Congreso, y con la complicidad del Instituto Nacional Electoral diseñó un esquema de simulación democrática en el que se busca aparentar la participación ciudadana más allá de los mismos partidos. La trampa está en la exigencia descabellada de 866 mil firmas que nos ha llevado a la más absurda de las contradicciones: hoy tenemos a saber a una contendiente calificada y a dos descalificados, pero a tres delincuentes electorales; Margarita Zavala presentó 1,578,774 firmas, de las cuales fueron inválidas 708,606 y sólo se reconocieron 870 mil 168 que, no obstante, fueron suficientes para que alcanzara su registro con apenas 4 mil más de las requeridas, haiga sido como haiga sido; el caso de Jaime Rodríguez “El Bronco”, es el patetismo al revés, 2,034,403 presentadas, 1,198,892 rechazadas y “sólo” 835 mil 511 reconocidas lo que lo dejó a escasas 30 mil del registro; para su consuelo, a Armando Ríos Piter sólo le admitieron como buenas 242 mil 646 firmas y en cambio le invalidaron la escandalosa cifra de 1,522,953.

La pregunta ahora es qué procede con 3,430,451 intentos de engañar a la autoridad electoral: ¿Hacerse de la vista muy gorda y sólo admitir las firmas legítimas e ignorar las fraudulentas?; ¿darle el registro a candidatos que intentaron un engaño de proporciones tan gigantescas, que trasciende lo electoral para convertirse en un tema de moral pública?

Y, claro, el cuestionamiento de fondo es si debe cancelarse la posibilidad del registro a los tres candidatos que presentaron firmas falsas. Yo digo que sí. A menos que ahora se cree una jurisprudencia que establezca que en este país se puede ser medio tramposo sin consecuencias; y que a partir de ahora todo se valdrá en una lucha campal sin reglas durante la madre de todas las batallas por la Presidencia que formalmente inicia el próximo 30 de marzo.

La brutal paradoja es que el rechazo a los independientes sería darle la razón a la partidocracia. Aunque en el caso de Margarita Zavala, el PRI y el gobierno confían aún en provocarle una enorme sangría de votos azules a Ricardo Anaya, que se ha convertido en su rival obsesivo.

De cualquier modo: la enorme confusión de lo que puede o no puede hacerse o decirse en los tres periodos absurdos de precampaña, intercampaña y campaña; las reglas abusivas para impedir la postulación de candidatos verdaderamente independientes y no solo resentidos de sus partidos; y la muy probable exaltación de la trampa como norma nos plantean un panorama tan negro como desalentador.

El 2018 puede pasar a la historia como el año de la gran simulación gatopardista: que todo cambie, para que todo siga igual.
14 Marzo 2018 04:00:00
Que siempre sí: es el modelo económico
Debo decir que antier fue uno de los días más felices de mi vida y que se lo debo a la OCDE. El llamado club de los ricos donde somos de los más pobres. Y es que por fin alguien con el suficiente peso específico se ha atrevido a reconocer lo que algunos venimos propugnando desde hace años: en México urge un cambio de modelo económico. Tres palabras que por décadas han sido satanizadas y convertidas perversamente en sinónimo de estatismo, gobierno paternalista y vuelta al pasado. Por lo tanto, un tótem monolítico del que nadie debiera hablar siquiera.

Ahora, por fin en el marco del Foro OCDE México 2018 la frase sacrílega ha sido al fin pronunciada. Y no por un trasnochado economista izquierdoso con saco de pana, sino por la mismísima directora general de esta Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la mexicana Gabriela Ramos. Una reconocida experta a nivel mundial, quien pronunció un párrafo tan impecable como contundente: “Nos dimos cuenta de que todo lo que había informado el modelo económico de la mayoría de los países de la OCDE se basaba en fundamentos que simplemente no se dan en la realidad: esta idea de que creces primero y distribuyes después; o que creces y luego te preocupas del medio ambiente; o que el Estado sólo debe corregir las fallas del mercado y no tiene ningún papel para el desarrollo económico. Todos fueron refutados con los resultados de la crisis misma”.

Por supuesto que la especialista matizó al advertir que “la dirección que indica el organismo es hacia un modelo en que el Estado empuje y fomente las condiciones para generar oportunidades tanto para las empresas como para la sociedad, sin desbordar sus funciones y ser un “papá estado”.

Nadie con medio gramo de sensatez estaría proponiendo eso. Pero en el propio diagnóstico, Ramos toca el punto neurálgico del país al hablar de generación de oportunidades también “para la sociedad”.

Porque con su aliada la pobreza, es precisamente la desigualdad el más ominoso de los signos que han marcado por décadas a este país tan rico, como lleno de pobres. Y es que la propia OCDE ha establecido que México es el miembro de su organización que muestra las mayores desigualdades en el ingreso que perciben las familias. Lo hemos dicho hasta el cansancio: gobiernos de uno u otro color van y vienen y seguimos siendo una gigantesca fábrica de pobres; y peor aún, cada vez menos tienen más y cada vez más tienen menos.

El complemento del diagnóstico y la receta lo dio el también mexicano José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, quien fue secretario de Relaciones y de Hacienda y algo sabe del tema: la impunidad, la corrupción y la inseguridad comprometen inversiones y es imperativo que el próximo presidente a ser elegido el 1 de julio se comprometa a acometer reformas en materia de productividad, digitalización de las empresas, lucha contra la corrupción e inversión en desarrollo.

Todo ello contenido en un documento titulado: Prioridades Estratégicas para México, el cual debieran leer nuestros candidatos a la Presidencia y pronunciarse de una vez por todas. No sea que tengamos que recordarles: “es el modelo…”.
07 Marzo 2018 04:00:00
Ojo, candidatos: por qué vivimos encabronados (III)
Por la opulencia frente a la carencia. Por la corrupción institucionalizada. Por el abuso de los que no tienen llenadero. Porque los poderosos creen que los de abajo somos pendejos. Por el robo del futuro a nuestros niños y jóvenes.

A ver:

–Los protagonistas de la clase política traen relojes de miles de salarios mínimos. Discuten el futuro de todos nosotros en restaurantes de lujo con viandas carísimas y vinos no de mesa, sino de meses de nuestros sueldos y todo eso con el dinero que les pagamos con nuestros impuestos, lo mismo si son secretarios de Estado que diputados, senadores, ministros de la Corte y no se diga la caterva de gobernadores rateros. Conciliábulos en los que jamás se habla de los millones de pobres, sino de los millones de pesos que pueden hacer en los grandes negocios al amparo del poder. Nunca de nuestros problemas más apremiantes.

–La inmensa mayoría de los mexicanos vive en la angustia de dos o tres microbuses para ir y venir cada día, los aumentos incesantes en las tarifas del transporte público y los gasolinazos que castigan los bolsillos de los que tienen automóvil; además de la inseguridad como amenaza en cada esquina. En cambio, los políticos truenan los dedos y aparecen como por arte de magia las Suburbans, los carros escolta y por lo menos cuatro o cinco guaruras de un ejército paralelo y patológico. Y cuando hacen falta, helicópteros y aviones hasta para ir de compras al extranjero.

–Los políticos se mueven en la impunidad de las sombras, sin tener que darle cuentas a nadie. A nosotros nos vigilan miles de cámaras fotográficas que te aplican fotomultas instantáneas. Y si te pasas un minuto en el parquímetro ponen la odiosísima araña o te secuestra tu vehículo la grúa. Ríos urbanos de dinero que nadie sabe dónde van a parar.

–Y ni te enfermes del coraje porque tienes que esperar cita en el IMSS o en el ISSSTE o si no estás asegurado irte a una clínica de cuarta a quemarte tus ahorros. En cambio, los poderosos gozan de seguros médicos de amplia cobertura en los hospitales más caros de México y el extranjero, otra vez con los escandalosos presupuestos que dilapidan a cargo de todos nosotros: una clase media cada vez más reducida y golpeada y un creciente número de pobres sexenio tras sexenio.

–Todo un acumulado y pesado fardo de décadas que nos ata al pasado y nos impide acceder al futuro: seis millones de analfabetas, ocho millones de “ninis” y un aumento de 400% –tan sólo en los 10 años recientes– de jóvenes de menos de treinta en nuestras cárceles. En pocas palabras, les cerramos las puertas de las universidades y les abrimos las de las prisiones.

Hasta ahora, yo no he visto u oído que ninguno de nuestros candidatos a la Presidencia se haya pronunciado enérgicamente sobre algunos de estos grandes problemas del país. No importa si el periodo es de precampañas, intercampañas o las campañas que inician a fin de mes. Da exactamente lo mismo. En cambio, en su fastidiosa guerra de lodo se trata de ver quién es el más corrupto o el más inepto. En eso están. Y en eso van a seguir.

Y a propósito, me van a perdonar, pero ya me ganó el hartazgo. Démonos una tregua y retomemos el tema más adelante. ¿Vale?
28 Febrero 2018 04:00:00
Ojo, candidatos: por qué vivimos encabronados (II)
¿Cómo no vamos a estarlo si en este país sólo se castigan dos de cada 100 delitos? ¿Si cada año tenemos decenas de miles de muertos por crímenes y desapariciones forzadas, muchas de ellas a manos de policías, agentes y soldados? ¿Si cada día cientos de mujeres son asesinadas por el simple hecho de serlo, al grado de que la vergonzante palabra “feminicidio” se ha vuelto ya parte del lenguaje cotidiano?

Porque en este país hemos deformado y prostituido la justicia, que no tiene la misma cara para todos. Las cárceles están llenas de quienes se robaron un pan o incluso un libro. En cambio, ahí andan sueltos la caterva de gobernadores que saquearon sus estados o fueron socios del crimen organizado y nunca pisarán la cárcel o pronto serán exonerados por expedientes mal hechos a propósito. Lo mismo que funcionarios que han cometido fraudes gigantescos y cuyos expedientes son guardados en la caja negra de la impunidad, con el pretexto de que “ponen en riesgo la seguridad nacional”. Como si el principal riesgo para la seguridad nacional no fuera precisamente la corrupción.

Aquí no nos hemos atrevido a hacer lo que ya decidieron países supuestamente menos desarrollados como Guatemala y Honduras: una Comisión Internacional Contra la Corrupción y la Impunidad con el apoyo de organismos internacionales como la ONU y la OEA, bajo la premisa de que la corrupción es la más grave amenaza para la democracia.

Estos organismos operan con la presencia de fiscales exitosos en otros países que, libres de prejuicios y compromisos, operan con un grupo de policías y jueces de probada honradez en el desmantelamiento de redes de corrupción y buscando que la justicia prive siempre sobre la impunidad.

En México, los gobiernos priistas y panistas han fracasado una y otra vez, sobre todo cuando se trata de investigarse a sí mismos. Por eso los padres de Ayotzinapa claman por un órgano al estilo guatemalteco; luego de que aun con las recomendaciones de los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la PGR se negó a investigar a policías estatales y federales, así como a militares que en Iguala participaron o por lo menos toleraron la matanza a manos de un grupo del crimen organizado.

A propósito, una comisión Contra la Impunidad y la Corrupción podría investigar cuáles son los grandes intereses que impiden que se debata siquiera la despenalización del consumo de drogas y a quiénes conviene que siga la clandestinidad, que es la que realmente propicia los altos precios de la mariguana y la cocaína y el negocio gigantesco que representan. Vale recordar aquí la definición de aquel juez Falcone de que el concepto de crimen organizado implica necesariamente la complicidad de los tres niveles de Gobierno.

La misma complicidad que ha impedido que sepamos la verdad sobre el crimen múltiple más horrendo de todos los tiempos, en el que murieron de forma inimaginable los 49 niños de la guardería ABC en Hermosillo.

O que al fin nos enteremos de a cuántos millones de dólares asciende el escándalo de corrupción Odebrecht-Pemex.

Desde luego que hay muchas otras razones de nuestro encabronamiento colectivo. A riesgo de fastidiarlos permítanme un par de entregas más con especial dedicatoria a nuestros candidatos a la Presidencia.
14 Febrero 2018 04:00:00
Los sonidos del silencio
Lo que debió haber sido un relato lineal, sólido, certero, confiable, terminó siendo una comedia de enredos y equivocaciones, cuyo primer acto llamado “precampañas” acaba de concluir para dar paso a este segundo que será un largo paréntesis de obligados silencios: la llamada “intercampaña” que, en una de esas, nos hará extrañar la cotidiana tormenta de palabrería de partidos y candidatos. Y todavía falta el tercer acto, por fin con las campañas propiamente dichas a partir del viernes 30 de marzo; 90 días cruciales en los que se supone los candidatos ya podrán expresarse con toda libertad, hacer propuestas de gobierno y pedir abiertamente el voto para el 1 de julio.

Porque hasta ahora, la sobrerregulación ha originado un capítulo absolutamente fallido en donde está prohibido proponer, pero está autorizado denostar. Además, la simulación de contiendas internas ha provocado una justificada rabia entre millones de mexicanos que jamás creyeron en los trabalenguas esos que al final de los miles de mensajes con que nos atiborraron, todavía decían que no estaban dirigidos a nosotros sino sólo a sus partidarios.

En paralelo, los discursos básicos de los tres principales candidatos a la presidencia fueron tan obtusos que sólo encontraron en la depauperación de los adversarios su razón de ser. Con decirles que lo más rescatable de este periodo ha sido el chavito Yawi y su na na ná ná ná. Para el anecdotario, la rabieta contra el secretario de la Defensa, la arañesca trepada a un poste y los prietos que ya no aprietan.

Como quiera que sea, en cuanto a la carrera en sí no hubo grandes cambios. Aunque, cada quien su encuesta, el promedio nos da a un Andrés Manuel López Obrador de Morena-PT-PES, todavía posicionado en el primer lugar con 36 puntos porcentuales de preferencia; en segundo plano Ricardo Anaya, de PAN-PRD-MC con 27 y en tercero José Antonio Meade, del PRI-Verde-Panal con 24. Aunque no todo ha sido un juego de carismas. Ahora resulta que el de mayor edad es el de más energía y hasta el más eficiente: según datos de Integralia y el INE, AMLO encabezó 206 eventos y gastó 2 millones 915 mil pesos; Anaya sólo realizó 72 concentraciones, aunque gastó más de 9 millones; mientras que Meade tuvo 71 actos pero gastó 11 millones de pesos.

En cualquier caso, está claro que este no será un periodo ni de silencio ni de descanso para ninguno de los candidatos ni sus equipos y cuartos de guerra: López Obrador tendrá 45 días de la que podríamos llamar “la campaña por los escépticos”, básicamente para convencer a sectores empresariales y conservadores de que no es un peligro para México; Anaya intentará una penosa operación cicatriz en un último intento por revivir los muertos y sanar a los heridos que ha dejado en el camino; Meade la tiene más difícil, ya que debe convencer a los millones de priistas de voto duro tal vez con su única frase acertada de campaña: “yo mero”.

En cada cuartel habrá gritos y sombrerazos, reclamos, reproches y mea culpas. Hay que rehacer equipos de campaña, discursos y estrategias. Y también juntar miasma para arrojárselo a los otros. Cuentan que en dos de esos búnkers se preparan expedientes que serán auténticos torpedos que, si aciertan en la línea de flotación, hundirán al menos a uno de los barcos. No hemos visto nada todavía.


07 Febrero 2018 04:00:00
Focos rojos
Deben haberse encendido en el cuartel general de José Antonio Meade y, por supuesto, también en Los Pinos. La cabeza de El País el pasado 1 de febrero fue contundente: El candidato del PRI se estanca en las presidenciales mexicanas. Apenas ayer, el mismo diario de circulación hispanomediática analiza 12 encuestas recientes y concluye que “López Obrador lidera la carrera electoral en México con 36.8 de las preferencias, seguido de Ricardo Anaya con 27.4, y Meade con 24.7”. Una rápida buceada por internet entre medios, calificadoras y opinólogos del extranjero basta para reconfirmar –puntos más o menos– esos posicionamientos en encuestas, aun cuando muchos de ellos vengan acompañados de predicciones apocalípticas, todavía con los ecos de aquel “peligro para México”.

Sin embargo, la novedad no es que el candidato de Morena se mantenga en punta. Ha estado ahí desde hace meses y luego de 18 años en campaña. Lo que llama la atención es que Meade no sale del tercer lugar. Y más grave incluso es que entre los observadores internacionales que siguen cada vez con mayor atención el proceso mexicano se esté generando la percepción de que “puede perder”, que, de seguir la tendencia, podría derivar en que “es muy probable que pierda” o, peor todavía: “seguro va a perder”. Que eso se piense o llegue a difundirse entre vecinos distantes o cercanos sería un golpe casi mortal no sólo para el candidato del PRI-Verde-Panal, sino para el priismo y, como es obvio, para un Gobierno federal que está apostando todo a perpetuarse. ¿Cómo justificar eventualmente una resurrección milagrosa?

Y es que las proporciones –aun con algunas variables– no presentan cambios sustanciales: en la encuesta del 29 de enero de El Universal-Buendía & Laredo, AMLO tenía 32% de las preferencias, Anaya en 2º con 26 y Meade en 3º con 16. Apenas ayer, El Financiero-Bloomberg publicó la suya, en la que López Obrador alcanza 38% y le saca 11 puntos porcentuales a Anaya con 27% y 16 a Meade que ese medio ubica en 22. Yo no sé si acabo de coincidir con mi querido Jorge Zepeda Patterson cuando asegura que “la percepción del desplome de José Antonio Meade se está convirtiendo en una bola de nieve imparable”. Lo cierto es que crece cada día.

Para romper esa inercia se han planteado hasta ahora sólo tres posibilidades: el relevo de Meade por Aurelio Nuño que por cierto no garantiza el triunfo y sí el riesgo de una catástrofe; pactar con AMLO o tal vez con Anaya un relevo pacífico, aterciopelado y magnánimo, a cambio del reconocimiento anticipado de una colosal derrota priista. Hay, no obstante, una cuarta vía para José Antonio Meade y su proyecto: que se ponga los guantes. Y pelee por su supervivencia.

Desde luego que ello implicaría grandes determinaciones: para empezar, asumirse como el único y más poderoso líder de su propio destino; romper con los padrinazgos y las imposiciones; dar un gran manotazo en la mesa priista; eliminar de su equipo a tantos generales y quedarse con una reducida guardia pretoriana de fieles y realmente convencidos; y repintar una campaña que hasta ahora ha sido gris y deslavada.

Tal vez Meade quiera demostrarnos y demostrarse a sí mismo que tiene las agallas para ocupar el cargo al que aspira. Tic tac.
31 Enero 2018 04:00:00
De la Madrid frente a los hipócritas
En México no legalizamos el consumo de drogas porque es el gran negocio del crimen organizado y los gobiernos. Cualquier otra argumentación para justificar el “modelo mexicano” es absolutamente hipócrita. Aquí la clandestinidad genera unos 30 mil millones de dólares cada año –600 mil millones de pesos– que se reparten a manos llenas mandos federales, gobernadores, policías, presidentes municipales, legisladores y los capos de cárteles que operan en la mayor parte del territorio nacional. Aunque el costo es brutal: una cuota anual de sangre que rebasa los 25 mil muertos y desaparecidos. Y que ha hecho de la violencia y la inseguridad parte del paisaje en ciudades y pueblos de todo el país.

Además, el esquema actual se basa en un criterio absurdo y acomodaticio de nuestros gobernantes:

“Las drogas son ilegales porque hacen daño a la salud”. ¿Y qué ocurre con las “drogas legales”? ¿Alguien ha visto lo que le pasa a una moneda luego de un tiempo en un refresco de cola? ¿Acaso no saben que el tabaco tiene más de 3 mil sustancias tóxicas y no por eso deja de venderse en cada esquina? ¿De verdad ignoran que el alcohol es la causa máxima de accidentes, violencia intrafamiliar y trastornos mentales? “La legalización aumentaría el consumo”. Tampoco es cierto. No ha ocurrido en los países en que se ha despenalizado. Yo no conozco a nadie que deje de ir a trabajar para ir a embriagarse porque se topó con un espectacular anuncio de tequila con una bella modelo como sinónimo de éxito en la escala social. Lo grave y a la vez ridículo y muy sospechoso es que –sobre todo en los 10 años recientes– nos hemos hecho de la vista gorda con los avances que países europeos, Uruguay en América Latina y en Estados Unidos han tenido en la materia. Porque mientras nosotros contamos muertos ellos cuentan las ganancias que les produce el comercio lícito de la mariguana, que está siendo un gran negocio en el marco de la ley.

En México es todo lo contrario. La clandestinidad dispara los precios y provoca una disputa feroz y a balazos por los mercados entre bandas criminales. Con el añadido de hacer de varios de nuestros grandes centros turísticos destinos de alto riesgo para los visitantes extranjeros. Por eso ha llamado la atención la propuesta reciente del secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, de que “cuando menos en las zonas turísticas del país deberíamos de legalizar el uso de la mariguana… nos haría un enorme daño perder destinos como Baja California Sur y Quintana Roo por temas de combate al narcotráfico”. Esto, en clara alusión a que 2017 ha sido el año más violento en esos y otros muchos estados.

De la Madrid sabe de eso, porque en su gestión México ha ascendido del décimo al sexto lugar en turistas recibidos. Su sector representa ya casi 9% del PIB nacional y genera 10 millones de empleos. Pero más allá de los beneficios económicos, la prohibición es un enorme cáncer social que nos hemos negado a extirpar por conveniencias tan criminales como corruptas y sobre todo hipócritas. Por ello, urge un debate nacional sobre la despenalización total y que los candidatos a la Presidencia no le saquen y se pronuncien sobre el tema. El problema no es qué hacer con los criminales. El problema es qué hacer con los consumidores.
24 Enero 2018 04:00:00
Polvos y lodos:¿AMLO por nocaut?
Y eso que todavía no empiezan las campañas. Que apenas estamos en este ridículo periodo de “precampañas”, con restricciones tan absurdas como burladas por los contendientes. Y no se trata de rasgarse las vestiduras, sino simplemente observar el peripatético espectáculo de tragicomedia que nos dan todos los días unos y otros, en una disputa tan feroz como lastimosa por candidaturas y prometidos cargos de Gobierno.

Para empezar, la cargada hacia Morena-López Obrador está rebasando aún los escenarios más pesimistas de sus adversarios y se manifiesta de muy diversas formas: en el Estado de México, 50 mil perredistas se pasan a Morena en protesta por la candidatura presidencial conjunta con el panista Ricardo Anaya; en Chiapas, otros tantos miles de furiosos verdes, encabezados por su líder y candidato natural Eduardo Ramírez Aguilar, se rebelan por el incomprensible acuerdo cupular del nefasto “Niño Verde” con el PRI para imponer al priista Roberto Albores Gleason como candidato a la Gubernatura, y serán recibidos con los brazos abiertos por AMLO; 6 mil hidalguenses más renegaron apenas el lunes del PRD y ya son morenos; otra Gubernatura en la que los amloistas sienten ya ganados los tres puntos del juego nace de los botines del driblador que les hizo “la cuautemiña” brincando entre Graco el gobernador y los priistas para ir ahora por el partido de Andrés Manuel, aunque el ídolo del “Tri” no tenga ni la más remota idea de cómo gobernar Morelos; otra defección no menos significativa es la de la hasta antier senadora panista Gabriela Cuevas, a quien AMLO ha garantizado una diputación con el pretexto de que pueda seguir siendo la presidenta de la Unión Interparlamentaria; aquí tampoco importa que Cuevas en el 2005 pagó ilegítimamente la fianza para evitar el martirologio lopezobradorista en la cárcel durante el episodio aquel del desafuero.

Nada parece tener significado para el político tabasqueño que está en plan de ir al mercado y echar en la canasta a todos los que quepan. Al fin y al cabo él pone la agenda y sobre todo sigue arriba en las encuestas; por eso es el más odiado por sus enemigos, pero también el más amado por sus fanáticos y ahora el más buscado por todos aquellos que quieren un lugarcito para mamar en la ubre del poder.

Lo notable es que, de seguir así las cosas, Andrés Manuel López Obrador puede convertirse en el fenómeno de 2018, no sólo porque puede ganar la elección, sino porque podría hacerlo en el sexto round de una pelea pactada a 12.

A ver: es innegable que en el PRI, el PAN y el PRD están viviendo y resistiendo rebeliones en sus granjas –aunque sean región 4– que sus dirigencias no han sabido contener, por lo que amenazan estampidas. Resulta absurdo que hasta ahora hayan incorporado a la campaña priista a Vanessa Rubio, una de las mentes brillantes y de todas las confianzas de José Antonio Meade, que porque querían guardar las apariencias; como si fuera tiempo de pudores.

Por todo, no resulta descabellado anticipar que entre sumas grandotas y chiquitas, López Obrador siga acumulando votos potenciales que generen una espiral ascendente que pronto lo haga inalcanzable.

Más aún, con la contribución torpe, reactiva, desangelada y carente de estrategia de sus adversarios.
17 Enero 2018 04:00:00
Marzo es antes de julio
Pues sí. Es tan obvio que lo firmaría Perogrullo. ¿Y eso qué? Me dirán algunos. Vamos, lo que quiero decir es que el primer domingo del séptimo mes no es necesariamente el único destino fatal en la ruta hacia la Presidencia de la República.

A ver: según yo, marzo será decisorio para todo el proceso. Una escala obligada insalvable y sin escapatoria. El mes de las grandes decisiones en tres rubros fundamentales: ajustes de equipos y estrategias; reafirmación de alianzas; y definiciones sobre el factor “voto útil”.

El caso de Andrés Manuel López Obrador, candidato de Morena –lo de “per” me parece una jalada– es el menos complicado. Es mutuamente leal con su gente, como ocurre con César Yáñez, desde hace más de una década su hombre en comunicación y medios; y alguna influencia tendrán sus recién nombrados Tatiana Clouthier, como coordinadora de Campaña, y Alfonso Romo, estratega y enlace con la Iniciativa Privada.

Así, AMLO buscará sumar al panismo tradicional, incluso con el apoyo de Margarita Zavala a pesar de sus despiadadas rencillas personales con Felipe Calderón que le ganó la Presidencia “haga sido como haiga sido”. El respaldo de Romo será vital para dialogar con los empresarios y al menos evitar una reedición de aquel “peligro para México”. En el ámbito partidario la suerte está echada y contará con los pocos, pero tal vez decisorios puntitos que le aporten el PT y Encuentro Social. En lo que hace al voto útil, no me parece que tuviera que sumarse a otro a menos que le ocurriera una catástrofe; en todo caso, buscaría jalarse los votos de quien vaya en un tercer –y tal vez lejano– lugar; sean perredistas, panistas o hasta priistas.

Quien no se anda por las ramas en eso de cambiar gente o afectos es Ricardo Anaya del Frente por México, quien en su equipo hará lo que más le convenga sin que le tiemble la mano; tal vez para entonces tenga tiempo de negociar alguna otra alianza como la que acaba de consumar con la candidatura poblana de la esposa de su ex rival Moreno Valle. No más. Pero en el caso de rezagarse a un tercer lugar puede convertirse en el gran decisor si es que el proceso se polariza entre PRI-Meade y Morena-AMLO. Con el Revolucionario, impensable; en cambio, a los morenos les podría vender un capital político que les garantice el triunfo.

Sin duda el que la tiene más peliaguda es José Antonio Meade el candidato del PRI, por un montón de razones que comienzan con un equipo de campaña que no sabe de campañas. Donde no están aquellos colmilludos estrategas tricolores porque no han sido llamados o no han acudido a apoyarlo. Tal vez porque el propio Meade no ha podido amalgamar en su torno a todos los priistas resentidos porque su candidato no es uno de ellos. Así que tiene el complicadísimo reto no sólo de que lo reconozcan, sino de asumirse como un líder ciudadano y vigoroso del partido.

En cuanto a alianzas, las político-partidistas con Verde y Panal no son menospreciables. Sin embargo, no bastan. Meade tiene que ajustar equipo y estrategias, a lo mejor desde el cambio de nombre de batalla y de discurso para poder sumar nuevos aliados.

Yo no creo que sea el momento de diagnosticar que “no levanta” y ha de haber relevo. Apenas llevamos un mes. El problema para José Antonio es que marzo se acerca rápidamente.
10 Enero 2018 04:00:00
Fuego y furia: allá y aquí
El libro, que se está vendiendo por millones, es un fenómeno editorial. Pero es también mucho más que eso. Es el primer compendio impreso sobre el desastroso gobierno de Donald Trump a partir de las entrañas de su Casa Blanca.

Por supuesto, incluye todas las psicopatías que ya se habían filtrado y algunas novedades: que su esposa Melania y él viven en cuartos separados; que no le gusta que le arreglen su tiradero en el baño, particularmente su cepillo de dientes que nadie puede tocar siquiera; o que es un comedor compulsivo de hamburguesas de McDonalds porque las cree más seguras que alimentos de su cocina que pudieran estar envenenados.

En suma, conductas privadas que además de las públicas –como sus groserías diplomáticas y sus tuits desorbitados– han llevado a una treintena de prestigiosos psiquiatras estadunidenses a asegurar que se trata de un desequilibrado que no está apto para ejercer la presidencia del país todavía más poderoso de la Tierra.

Pero a mi entender, lo más estremecedor del libro del periodista Michael Wolff es que sin decirlo con todas sus letras nos rebela –¡¿oh paradoja!– una corte monárquica que gobierna en el supuesto máximo templo de la democracia.

Y si me apuran, una familia muy parecida a los Borgia, intrigando y decidiendo sobre temas claves de Gobierno, y hasta asuntos de seguridad nacional o el inacabado Rusiagate: el hijo, la hija y el yerno gestionando y sugiriendo mañana, tarde y noche a un presidente al que se considera débil mental, cultural y emocionalmente.

Un Donald Trump que buscará salvar su mandato con el viejo truco del enemigo externo. Que para él, es México. Y al que quiere castigar con la ruptura del TLC, deportaciones masivas y construcción del muro.

Aunque, por cierto, también estamos haciendo lo nuestro para avivar nuestro fuego y acrecentar nuestra furia:

–Una contienda electoral sin reglas que más parece una batalla campal y una guerra de lodo, con actos de campaña reventados por unos y otros.

–Los crímenes políticos como una constante. Baste saber que tan sólo en lo que va del sexenio han sido asesinados 23 alcaldes en funciones y cuatro ediles electos, más cientos de funcionarios y candidatos a cargos de elección popular.

–El Presidente de la República enfrentado con el gobernador del estado más extenso del país, con acusaciones mutuas de corrupción, cientos de millones y hasta tortura.

–Pero también se ha gestado una irritante violencia social que incendia la pradera de un deterioro de 80% en el poder adquisitivo en dos décadas de neoliberalismo; que tan sólo en estos cinco años es de 30%; es decir, por cada 100 pesos que los mexicanos ganábamos en 2012, ahora ganamos sólo 70.

–Para aumentar la rabia colectiva, padecimos la larguísima polémica sobre el salario mínimo para dejarlo en misérrimos 88.36 pesos diarios (2 mil 650 pesos mensuales). Todo para pulverizarlo todavía más apenas unos días después con una andanada de alzas en energéticos y productos tan básicos como la tortilla.

–Casualidad o causalidad, ahí están los asaltos masivos a tiendas y almacenes que, según se dice, es una variable criminal a través de redes sociales; pero que sería impensable si no hubiese este cada vez más inquietante caldo de cultivo de millones de mexicanos enfurecidos con gobiernos, partidos y candidatos.Avisos del México bronco.
27 Diciembre 2017 04:04:00
¡Cada quien su frente!
Por supuesto que me estoy fusilando o al menos parafraseando al insigne Luis G. Basurto, autor de aquel clásico teatral Cada Quien su Vida. Pero no es nada más el jueguito de palabras. Yo estoy seguro de que si don Luis viviera, tendría en nuestra circunstancia política actual una suculenta mezcla de situaciones de comedia, tragedia y una zoología de personajes tan feroces como divertidos y eso sí, siempre risueños; ¿pues no dicen que todo hombre es un animal político? Nada más vean las fotos de los días recientes para que disfruten de una fauna insólita: fundidos en la carcajada y el abrazo los supuestamente adversarios.

Sin embargo, no hay que escandalizarse. Simplemente hay que reconocer que, desde hace al menos tres décadas, los partidos políticos no existen en este país. Al menos no como representativos de una ideología que ya ninguno de ellos ejerce. Son, en cambio, agrupamientos empresariales de conveniencia que operan en condiciones de excepción respecto al resto de los mexicanos: se financian con toneladas de dinero público del que no rinden cuentas a nadie; funcionan cual agencias de empleos excelentemente remunerados como diputados, senadores, funcionarios, gobernadores, secretarios de estados, y hasta Presidente de la República. Por eso los llamados frentes, ahora tan de moda, no representan coincidencias ideológicas; son tan solo sumas de votos y, en el más sofisticado de los casos, cálculo de probabilidades. Una aritmética tan elemental como convenenciera que ha derivado en tres grupos de tres partidos cada uno.

En el caso fallido del Frente Ciudadano por México, que como nunca fue ciudadano rebautizaron como México al Frente, la suma de PAN y PRD no es nueva, y ya se había dado a niveles locales y estatales; pero hablar de toda la nación a través de una candidatura presidencial representa también la renuncia a décadas de historia y la traición a los principios doctrinarios de quienes fundaron esos dos partidos y que hoy estarán revolcándose en sus tumbas. Sus herederos, en cambio, brindan con vinos magníficos, festejando sus cuentas alegres.

Pero el caso más patético es el de Juntos Haremos Historia, que suma a Morena, con el PT y Encuentro Social. Lo del Partido del Trabajo es un mal chiste que representa apenas un montoncito de votos surgidos del desprestigio. Pero lo del PES se antoja inaudito. Al grado de que morenistas y amloistas tan probadas como Jesusa Rodríguez y Elena Poniatowska han rasgado sus vestiduras por la unión que consideran abominable con un partido de ultraderecha dominado por el fundamentalismo evangélico-cristiano y opuesto ferozmente a libertades como el derecho al aborto y el reconocimiento pleno a la comunidad lésbico-gay. A ver qué malabares lingüísticos hace López Obrador para explicar esta unión contra natura a cambio de un mínimo porcentaje de votos que parecía no necesitar.

El tercer contendiente será el denominado Meade Ciudadano por México, que encabeza el PRI y que aglutina al Verde, como ya es costumbre, con la relativa novedad de sumar también a un Panal, que ha venido creciendo poco a poco, pero de manera consistente, sobre todo en ciertas zonas del país. Un agrupamiento también de puritita conveniencia, pero que, paradójicamente luce como el menos contradictorio. Ahora resulta.

P.D. Para descanso de ustedes, reaparezco el miércoles 10 de enero.
20 Diciembre 2017 04:00:00
Osorio y la lealtad
Debo aclarar que no soy su amigo. Que las tres veces que he hablado con él ha sido en charlas informales con grupos de seis u ocho colegas. Es más, nunca me ha dado una exclusiva, ni siquiera una entrevista; ni una sola, a pesar de amigos mutuos que se supondrían eficientes gestores. Aunque debo admitir que ya no le solicité ninguna en todo este año. De plano me di por vencido. Sin embargo, he de reconocer que Miguel Ángel Osorio Chong es un personaje fundamental para entender la política mexicana de nuestro tiempo. Y no es una frase hecha: baste decir que es el único funcionario de alto nivel que ha estado todo el tiempo al lado del presidente Peña Nieto en sus cinco años de Gobierno. Está a punto de imponer un récord.

Y si de cercanía se trata, habría que añadirle al menos cuatro años hacia atrás, cuando ambos eran gobernadores –uno de Hidalgo, otro del Estado de México– y Osorio apostó por Peña y construyó con él su proyecto para convertirlo en candidato a la Presidencia por el PRI, el partido del que ambos son genéticas creaturas. En el caso de Osorio, picando piedra desde sus liderazgos juveniles y sus andanzas municipales y estatales, hasta convertirse en el “candidato natural” al Gobierno de Hidalgo. Y ya aliado con Peña, en encargado político de su campaña y luego en su secretario de Gobernación. Y más recientemente en el no elegido.

Por cierto, yo no sé exactamente qué fue lo que decidió a Peña por José Antonio Meade, a pesar de que Osorio era el priista mejor posicionado. No soy de “fuentes confiables”. Pero me cuentan que frente a él se plantaron Luis Videragay, el propio Meade y un par de refuerzos para convencerlo de que era más conveniente un candidato no priista por el descrédito que ha llevado al partido a un tercer lugar y el desgaste que ha tenido el propio Peña Nieto; que él les garantizara el voto duro y que ellos adicionarían votos panistas, perredistas y hasta sin partido, porque al PRI solo, simplemente no le alcanzaba. Una versión más o menos creíble si recordamos que hace un año el propio presidente nos dijo a una decena de periodistas que en seis meses él podría construir un candidato ganador aunque no lo conociera ni el 1% de los votantes.

Hoy, claro, todos hablan de Meade, porque la cargada política y mediática orquestada en Los Pinos e interpretada por el PRI ha sido espectacular.

Por eso he querido voltear a mirar al hombre que pudo haber sido y no fue y reflexionar desde su pellejo lo que ha de sentir viendo al otro. Examinar a quien ahora han querido señalar como artífice de perversiones; entre otras, la adhesión del PES en beneficio de AMLO. Y una vez más observarlo con un temple de acero, de una sola pieza. Como en todas las durísimas pruebas que ha librado: la tocata y fuga y recaptura de “El Chapo”; el conflicto del Poli al que enfrentó en mangas de camisa; y la explosión de las cifras sobre seguridad que ahí la llevaban y se le descompusieron desde hace dos años.

Es probable que desde la arrogancia de los vencedores ya no quieran ni voltear a verlo. Mal harían Meade, el PRI y hasta el Presidente en dejar de mirar y apreciar a un hombre que –con todos sus claroscuros– posee, en su lealtad, un bien tan escaso como valioso.
13 Diciembre 2017 04:00:00
‘Hablando de mujeres y traiciones…’
El caso es que encuestas de bote pronto en las redes juzgaron y sentenciaron a Alejandra Barrales como traidora. Sobre todo, claro, a partir del momento en que Miguel Ángel Mancera fue bajado de la contienda presidencial por los mismos jefes de tribus que apenas unos días antes lo proclamaron candidato del PRD, que todavía presidía Alejandra.

Yo no la tengo por perversa. En todo caso, me parece que al igual que la inmensa mayoría de los hombres y mujeres de altos cargos en gobiernos y partidos, ha sucumbido a las tentaciones naturales del poder sin freno. Por lo menos esa impresión ha dado con las recientes revelaciones sobre sus propiedades aquí y allá. Aunque, desde luego, muchos puedan opinar que eso no es nada en comparación con las trapacerías desvergonzadas de personajes siniestros de otros partidos.

Aunque ahora de lo que se está hablando es del papel que la señora Barrales ha jugado en el entramado del primero llamado Frente Ciudadano por México que, como diría Jacinto Benavente, devino tablado de la farsa.

A ver, no se trata de rasgarse las vestiduras por aquello del aliancismo. En la mayor parte del planeta los partidos tejen coaliciones que nadie hubiera supuesto pocos años atrás. El problema es que la alianza PAN-PRD-MC se presentó ante los electores con una máscara que siempre pretendió ocultar la intención original de la que advertimos en este mismo espacio desde el 24 de mayo del año que termina: que el pacto irrenunciable e inamovible era, desde un principio, que Ricardo Anaya –entonces líder del PAN– sería candidato a la Presidencia y Alejandra Barrales a la jefatura del Gobierno. A pesar de lo que ella me dijo entonces sobre “una convocatoria muy amplia donde no solamente cabrán partidos, sino organizaciones sociales, académicos y hasta aspirantes independientes… sin que nadie venga a imponer su candidatura; sino con la disposición de construir una plataforma y luego someterse a un proceso de selección detallado y confiable…”.

El pragmatismo a ultranza de los frentistas echó todas esas palabras al bote de la basura: ni hubo tal convocatoria ciudadana y en cambio jugaron con la buena fe de los mexicanos que esperaron durante semanas el método convincente de selección hacia adentro y hacia afuera de candidato a la Presidencia de la República. La declarada intención de Miguel Ángel Mancera de participar en la supuesta contienda interna no hizo más que acelerar la simulación tripartita y cada vez más descarada.

Hasta que los tiempos apretaron y no hubo más remedio que el fuera máscaras:

–Ricardo Anaya supo siempre que tenía al PRD agarrado del pescuezo; un partido que apostó a la sobrevivencia, pero se arriesga a la extinción. Y que por eso hay ahora sólo tres gladiadores en el circo: López Obrador, Meade y él mismo.

–En cambio, Alejandra Barrales parece contra las cuerdas en lo que muchos llaman la venganza del Ángel: no será candidata única; Ahued y sobre todo Chertorivsky van por ella; la misma que apenas la semana pasada dijo que la candidatura presidencial de Mancera por el PRD era una gran señal de fortaleza del Frente.

“De pronto, que se acerca un caballero; su pelo ya pintaba algunas canas; me dijo ‘le suplico, compañero, que no hable en mi presencia de las damas’…” ¿Será?

P. D. Con dedicatoria a mi amado Martín Urieta.
29 Noviembre 2017 04:00:00
Meade: ¿matracas o redes sociales?
Ese es un primer dilema que tendrá que resolver, a partir de una campaña que inicia en el paleolítico y que él querría en un presente cibernético. Pero hay muchos más desafíos: ¿cómo convencer a los viejos dinosaurios de que a pesar de no pertenecer a su especie será el nuevo guía de la manada? ¿Cómo convencerse a sí mismo de que puede ganar esta elección, a pesar de no haber ganado ninguna en toda su vida? ¿Cuánto tiempo para demostrar que puede ser un candidato competitivo y triunfador? ¿En qué momento podría pasar de eficiente secretario a líder de un país?

Por ahora, debe estar dentro de una película en la que fue puesto por Enrique Peña Nieto y donde los eventos se suceden a velocidad de vértigo. Apenas ungido por el Presidente y con un pie fuera de Los Pinos, comenzó una enfebrecida campaña para regresar y poner los dos adentro.

El problema es que, como candidato del otrora invencible, José Antonio Meade arranca desde un lejano tercer lugar en las encuestas sobre un partido que odian más de la mitad de los mexicanos. Es cierto que él no es priista y que tal vez por eso lo eligió Peña Nieto: una impresionante trayectoria por cinco secretarías en gobiernos de PAN y PRI; un meritorio trabajo de apagafuegos de una crisis económica que en 2016-2017 amenazó con incendiar al país; pero sobre todo una imagen de honestidad que lo saca de la larga lista de gobernantes priistas y corruptos.

No será suficiente. Meade tendrá en Andrés Manuel López Obrador, seguro candidato de Morena, un adversario formidable que se juega su última carta: “al Palacio Nacional o a La Chingada”. Así que para muchos será un auténtico duelo de un neopriista –con todo el brutal apoyo del aparato del Estado– frente a un “populista” que ya estuvo a unos cuantos votos de ganar la elección presidencial. Sería una lucha total entre dos fuerzas absolutamente antagónicas que se detestan a muerte y polarizarían al país. Por eso, en algunos subsiste la esperanza de que en el llamado Frente Ciudadano por México surja un acuerdo que permita un proceso convincente hacia dentro y hacia afuera, para elegir a un tercer candidato realmente competitivo frente a los dos que ya están en la arena. Sin embargo, se ve difícil que los contendientes internos renuncien a sus ambiciosas mezquindades en favor de un proyecto de nación. En cambio, lo que advierto es una suerte de suicidio colectivo político en el que cada quien por su lado camina al despeñadero; es la crónica de una derrota anunciada, de la que nunca terminarán de arrepentirse.

En cualquier caso, José Antonio Meade librará sus principales batallas consigo mismo, si de verdad quiere ser Presidente de México: derivar de técnico a humanista; demostrar que siendo un funcionario de excelencia, puede ser también un político sensible; que si hasta ahora sólo ha hablado de números, también puede hablar de ideales, de sueños y de sentimientos; construir un discurso tan sólido como brillante y expresarlo con un lenguaje que convenza, pero que también seduzca a esos millones de mexicanos ajenos al voto duro de los partidos y que desean un país con igualdad de oportunidades para todos; con estado de derecho sobre la incertidumbre; sin violencia, ni corrupción, ni impunidad. Un México posible. Todavía.
22 Noviembre 2017 04:00:00
El infierno de Dante… Delgado
Es el menos visible. Y no porque esté ausente en las fotografías que de los tres aparecen todos los días. Sino porque hasta ahora ha sido el más discreto y el menos boquiflojo de sus colegas. Es más, no “da nota”, como sí suelen hacerlo sus socios eventuales.

Sin embargo, Dante Delgado Ranauro podría convertirse en los días siguientes en un protagonista sustancial no sólo al interior del Frente Ciudadano por México, sino a nivel nacional por la relevancia que ese agrupamiento político ha alcanzado en los meses recientes. Y que, paradójicamente, hoy está convertido en un pequeño infierno donde se muerden unos a otros los demonios de la ambición, la mezquindad, el egoísmo y la soberbia.

A ver: el casi recién nacido Frente se planteó de pronto como una opción llamativa y hasta atractiva, para una porción del electorado harta del PRI, pero temerosa de López Obrador. Digamos que rápidamente se puso de moda. El problema es que no hay nada más pasajero y efímero que la moda. Así que el luchador que tan espectacularmente saltó al ring de 2018 parece estar perdiendo musculatura. Hasta hace apenas dos semanas varias encuestas lo situaron en primer lugar de las preferencias, incluso por arriba de Morena y por supuesto del PRI, que estaba en tercer puesto. Hoy algunos encuestólogos aseguran que los frentistas de la alianza PAN-PRI-MC se han ido al fondo empujando al otrora partidazo al segundo sitio. Y es que el golpeteo y los cuestionamientos a Alejandra Barrales –todavía en la dirigencia perredista– y sobre todo a Ricardo Anaya sobre su enorme riqueza lo han debilitado. Pero sobre todo empieza a fastidiar la tardanza en la definición del método para la elección de su candidato a la Presidencia, cuya incertidumbre lo desdibuja día a día por la percepción evidentísima de que es más de lo mismo y que el panista Anaya está aferrado a esa obsesión. Por eso la coincidencia que ya anticipábamos entre Miguel Ángel Mancera y Rafael Moreno Valle exigiendo una elección abierta y advirtiendo que si hay dedazo, imposición o agandalle, simple y llanamente se salen del Frente. La fotografía en que ambos aparecen el fin de semana en torno a una mesa con Margarita Zavala de Calderón es mucho más que anecdótica y plantea varios escenarios contrastantes:

-El ideal: un método convincente para aspirantes y opinión pública donde compitan abiertamente –y con un compromiso de aceptación del resultado– Miguel Ángel Mancera, Rafael Moreno Valle, Margarita Zavala de Calderón y por supuesto Ricardo Anaya.

-El intermedio: que Anaya porfíe y se quede solo como candidato del PAN y que Mancera vaya por el PRD y se lleve con él a Alejandra Barrales por la jefatura de Gobierno de la CDMX.

-El nefasto: que el rompimiento sea brutal y que sus protagonistas terminen en una guerra de lodo y algo más. Un juego maloliente de todos pierden, para regocijo del PRI y Andrés Manuel.

En cualquier caso, creo que la única posibilidad de alcanzar el mejor arreglo posible se llama Dante Delgado Ranauro. Y no sólo por lo que sumen sus 5 puntos a los 15 del PAN y a los 8 del PRD, sino porque está llamado a ser, por su experiencia y posicionamiento estratégico, el único árbitro posible. A menos, claro, que él también quiera ser candidato.
15 Noviembre 2017 04:00:00
El madrazo al Frente
¿Es inevitable que Ricardo Anaya sea el candidato presidencial del Frente? ¿Y de ser así habría una fractura en el mismo?, pregunto.

“Sería muy grave que Anaya se imponga, que se autodesigne; porque podrá ser candidato, pero seguro que no será presidente… Esa historia ya nos la sabemos… Sería darle un madrazo al Frente… Por eso tenemos que abrir el proceso”. La respuesta es de Rafael Moreno Valle, uno de los cuatro suspirantes que quieren ser candidatos a la Presidencia por el casi recién nacido Frente Ciudadano por México, que conforman PAN, PRD y MC. Los otros son el propio Anaya del PAN, Silvano Aureoles del PRD y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quien se mantiene sin registro partidista, pero ha manifestado claramente que buscará esa candidatura, una vez que oficialice su renuncia en los próximos días, luego de posponerla a causa del terremoto para no dejar un tiradero en el más cruel de los sentidos.

Sólo que Mancera está cada vez más cerca de Moreno Valle: “En la elección del candidato presidencial del Frente no se puede permitir un dedazo; el método es algo que se tiene que resolver en breve y estamos muy interesados en que se diseñe de manera democrática… porque el Frente es la única vía para un cambio real de régimen”, acaba de declarar a El Universal.

Y efectivamente, el tiempo apremia; el propio Moreno Valle me anticipa que la próxima semana ocurrirá “algo muy gordo en el Frente”. Y me lleva a especular que se refiere a un pronunciamiento conjunto con Mancera y tal vez también Aureoles para exigir que el método para definir candidato sea por elección abierta a la ciudadanía, a fin de darle sentido a su denominación misma como Frente Ciudadano.

Opción a la que se ha opuesto obsesivamente Ricardo Anaya, quien empuja una elección cerrada en la que espera mayoritear a su favor, usando los votos del PAN –bajo su control– que es el partido con mayor peso político al interior del Frente. En cualquier caso, será una granada de fragmentación en sus posibles escenarios:

–Si un cada vez más debilitado Anaya insiste en aferrarse a la candidatura, madreará –Moreno Valle dixit– al Frente y pasará de Joven Maravilla a Muñeco Maléfico.

–Si se impone la Triada de elección abierta, Anaya tiene todavía una oportunidad; pero en una de esas los otros tres podrían sumar fuerzas para que uno de ellos sea el candidato, a riesgo de que Anaya intente sacar al PAN del mismísimo Frente.

Otros efectos colaterales son el rompimiento del pacto inicial que llevaría indefectiblemente a Anaya a la candidatura presidencial y a Alejandra Barrales –todavía dirigente formal del periodismo– a ser candidata a la Jefatura de Gobierno de la CDMX. Ayer apenas se reprodujo el Frente a escala capitalina, pero dependiendo de la sobrevivencia en su dimensión nacional.

En cualquier escenario el reloj es implacable: mientras que López Obrador lleva 12 años de campaña y será el segurísimo candidato de Morena, y en el PRI el dedo ya está a punto, en el Frente todavía no deciden cómo. Se les olvida que, al igual que los productos de dulce, de chile y de manteca, tienen fecha de caducidad.
08 Noviembre 2017 04:00:00
Trump: el fin del American Dream
Cada vez menos me dicen que exageré cuando dije que era un imbécil. Ya pocas veces me reclaman haber contado que su abuelo hizo fortuna explotando prostitutas y que su padre construyó el familiar emporio inmobiliario traficando con edificios en litigio y comprando jueces para obtener fallos favorables. Y que llegó a decir sobre Ivanka que lástima que estuviera casado y que ella fuera su hija.

Y conste que la tesis no es mía sino del joven filósofo harvardiano Aaron James quien escribió: “Trump: ensayo sobre la imbecilidad” en donde establece claramente que ésta no es sinónimo de idiotez. En cambio, describe al imbécil como arrogante, abusivo, que goza con el sufrimiento de los demás, que subestima a las mujeres, el supremacista racial, el irreflexivo y violento. O sea, la descripción exacta de Donald Trump, quien comenzó a autorretratarse en su libelo The art of the deal en el que establece que si el de enfrente es poderoso primero golpéalo y luego negocia, y si es débil aplástalo de una vez por todas. A propósito, su redactor el periodista Tony Schwartz acaba de declarar que la presidencia de Trump tiene los días contados por la demoledora investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre el rusiagate y que seguramente desembocará en juicio político, el célebre impeachment en contra del Presidente, lo que derivaría en la remoción de su cargo.

Por si eso fuera poco, el creciente escándalo mundial de los Paradise papers, no sólo salpica sino que embarra a Trump, su Gabinete y su familia. Porque todo apunta a que hay una relación personal de negocios turbios en paraísos fiscales entre su yerno Jared Kushner y el yerno de Vladimir Putin, Kirill Shamalov. Lo que reforzaría la tesis de la injerencia rusa en la pasada elección presidencial a favor de Trump y contra Hillary Clinton. Y eso que apenas acaba de ser abierta esta gigantesca caja de pandora con más de 13 millones de documentos. Será por esta cauda de sospechas y revelaciones que en tan sólo 10 meses ya son 10 los prominentes miembros de su Gobierno que se han bajado del barco o han sido echados de él, como fue el caso del director del FBI, James Comey, del que el propio Trump se declaró cínicamente “insatisfecho” por sus indagatorias sobre la conexión rusa. Tal vez por ello es que 27 prominentes psiquiatras lo han declarado públicamente como un sociópata de alta peligrosidad.

A propósito, entre las lecciones de mis andanzas como reportero de deportes recuerdo siempre aquella que me dio el mítico mánager don Arturo “El Cuyo” Hernández, cuando le pregunté cuál era el boxeador más peligroso en una pelea: “el que está contra las cuerdas” me respondió de inmediato; porque tiene poco que perder y puede lanzar un golpe desesperado y letal.

Así que cuidado con Trump que exactamente hoy, a un año de ganar la presidencia, está cada vez más solo y contra las cuerdas. Y nosotros somos su rival más próximo. Por lo que podría asestarnos un uppercut y aventarnos el Tratado de Libre Comercio, insistiendo en que somos el enemigo de fuera que provoca sus desgracias adentro.

Por todo ello y más, Trump ya es calificado como el peor Presidente en la historia de Estados Unidos y un peligro para la humanidad.

A propósito, acaba de pedir cinco mil millones de dólares al Congreso para una eventual guerra nuclear contra Norcorea. Con lo que el TLC pasaría, claro, a un segundo plano.
01 Noviembre 2017 04:00:00
El cuento de Santiaguito y los frijoles mágicos
Érase un pequeñín que gracias a un hechizo estuvo a punto de convertirse en gigante. Un verdadero héroe, como el niño aquel que tuvo el valor de gritar al paso del arrogante, ridículo y estúpido monarca: ¡el emperador va desnudo…el emperador va desnudo! o como el minúsculo David, que apenas con una piedra y su honda se enfrentó y derrotó al descomunal Goliat, armado hasta los dientes.

Pero no. Hete aquí que el mínimo Santiaguito, emulando a su primo Pedrín, prefirió la vieja estratagema de “¡Ahí viene el lobo! ¡Ahí viene el lobo!” que hizo que todos le creyéramos muy tontamente. Y que lo arropáramos, cuidáramos y mimáramos al grado de perdonarle sus mentirijillas y protegerlo de los monstruos que lo acechaban amenazantes. ¡No se lo fueran a comer! Y es aquí donde se confunde el relato. Hay quienes dicen que Santiaguito se asustó porque una de esas horripilantes criaturas lo paralizó del miedo cuando se acercó para gritarle algo atroz y despiadado: ¡Buuu! Lo que fue suficiente para que Santiaguito desandara el camino, dejara atrás el peligroso bosque encantado y se dirigiese a la grata colina de la mediocridad.

En cambio, hay quienes aseguran que lo que realmente ocurrió fue mucho más sencillo: alguien puso detrás de él un platito con frijoles; le tocaron levemente el hombro, el volteó y al ver tan maravilloso regalo se fue muy agradecido.

Pero ya dejándonos de cuentos, la página ahora toca escribirla al Senado de la República y esta pequeña historia ya no es nada graciosa. Santiago Nieto Castillo no tiene derecho a decir que siempre no, que mejor así, que ahí muere. No. Su actuación no puede estar sujeta a capricho. Él tenía un cargo institucional y está obligado a explicar por qué fue removido. Qué sabía de espinosísimos asuntos que lo llevaron a conflictuarse con el Gobierno federal, que por eso decidió cortarle la cabeza. Y a propósito su Robespierre región cuatro también debe comparecer para que explique qué lo llevó a guillotinar al entonces titular de la Fepade, sin siquiera escuchar sus razones. Si no es así, navegaremos sin brújula ni rumbo en las procelosas aguas que desembocan en el 2018. De por sí: no hay procurador general; no hay fiscal de la Nación ni fiscal anticorrupción; ahora tampoco Fiscal contra delitos electorales. ¿Así o más caóticos?

El argumento de Nieto Castillo –“no hay condiciones”– para renunciar a los esfuerzos legislativos por reposicionarlo es inaceptable. La frase hecha pero de moda es tan odiosa como aquella que reinó durante décadas: “por motivos de salud”.

Por supuesto que nadie puede obligarlo a regresar y es un hecho que ya se fue. Además, quien querría a estas alturas a un blandengue y timorato. Pero son urgentes dos cosas: que se elija a un fiscal con verdadero reconocimiento social y no sólo partidista; un hombre valiente y absolutamente autónomo. Aunque es igualmente indispensable que se determine con todas sus letras si el Gobierno federal priista tiene facultades para removerlo cuando se le pegue la gana.

Sería tanto como que en un torneo de cinco o seis equipos, sólo uno de los entrenadores pudiera sacar la tarjeta roja al mismísimo árbitro y echarlo del juego. Desastroso.
25 Octubre 2017 04:00:00
Caso Fepade: ¡no era penal!
Lo que sí, es un suicidio intelectual. Eso si concedemos que en la decisión haya habido cierto grado de inteligencia, lo que está por verse.

Por lo pronto, esta parece ser la primera gran derrota del PRI en la carrera hacia el 2018. A menos que los secretos que estaba dispuesto al revelar el decapitado Santiago Nieto –¿cuña del mismo palo?– sean tan horrendos que haya valido la pena el desgaste brutal del Gobierno federal y su partido, con tal de que no salieran a la luz. Tal vez los mismos contubernios que descubrió por su lado el ahora exprocurador Raúl Cervantes y que lo habrían llevado a presentar su renuncia para no ser protagonista del escándalo: ¿casualidades o causalidades?

Esta es una historia mal contada o es la trama más truculenta de los últimos tiempos. A ver:

— Cervantes, entonces procurador, renuncia sorpresivamente a su cargo apenas el 16 de octubre, advirtiendo que el caso Odebrecht– por el que hay presos en toda América Latina, menos en México– está por fin cerrado y que él lo deja concluido. Una caja de Pandora, para quien se atreva a abrirla.

— Tan sólo cuatro días después, su subordinado, y gris subprocurador –ahora encargado del despacho– Alberto Elías Beltrán, enfurece y le muestra la tarjeta roja a Santiago Nieto Castillo, titular de la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos Electorales, dependiente –en el país del absurdo– de la PGR.

— En suplencia por ausencia y en estas mismas páginas, el señor Elías escribe textualmente: “El exfiscal presumiblemente no respetó los principios de presunción de inocencia y debido proceso, lo que podría causar que una persona presuntamente culpable quede impune y en libertad”. (??!!) Y luego añade: “Probablemente violentó el marco legal y actuó en contra del Código de Conducta de la PGR…”.

— En primer lugar, por qué la cólera de un cese fulminante para alguien que “presumiblemente” o “probablemente” cometió tal o cual falta. En su calidad de árbitro, ¿no era mejor un llamado para reconvenir a Nieto Castillo y con la mayor discreción posible mostrarle la tarjeta amarilla?

— Por supuesto que el señor Elías se refiere en su endeble argumentación a la publicación en Reforma de una entrevista en la que Nieto –sin revelación profunda alguna– comenta una carta en la que supuestamente el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, le pide una exoneración pública sobre las sospechas de haber recibido algo más de un millón de dólares cuando estaba al frente de las relaciones internacionales de Peña Nieto en su campaña por la Presidencia en el 2012 y luego ya como director de Pemex.

— Cualquiera sabe que Santiago Nieto Castillo investigaba también desvíos millonarios de gobernadores de la calaña de los Duarte o el Borge a las campañas de candidatos priistas.

— Por eso nadie cree hoy en la casualidad y todos apuestan por la causalidad: la guillotina desde Los Pinos, que ha convertido al Presidente y al PRI en los villanos de una trama inverosímil y al señor Nieto en casi un héroe civil.

Lo único terrible de este sainete fársico es que ha puesto en riesgo toda la credibilidad en el proceso electoral del 2018. Ahora está en manos del Senado reescribirlo para dejarlo al menos en tono de tragicomedia.
18 Octubre 2017 04:00:00
Corren, corren, los caballitos (II)
De la oportunísima y entretenidísima encuesta de este lunes en El Universal sobre el deporte sexenal del handicap por la Presidencia de la República, se desprenden varias y divertidas conclusiones:

El único parejero que no tiene que voltear a ver por dónde vienen sus rivales es Andrés Manuel López Obrador, quien es no sólo el cinchísimo de Morena, sino el más aventajado de todas las cuadras en competencia. A no ser que se aloque y él mismo se provoque una torcedura de pata, se puede decir que llegará casi casi trotando al final de la carrera el próximo domingo 1 de julio del 18.

En el caso de la Trifecta montada por el expotrillo maravilla Ricardo Anaya del PAN, la salerosa yegua Alejandra Barrales del PRD y el experimentado percherón Dante Delgado de MC, los tres dan por descartado el reparto de premios al llegar a la meta: la Presidencia para Anaya, la CDMX para Ale y el poder tras los tronos para Dante.

Sólo que las cuentas alegres no les han dado para admitir una verdadera amenaza: la de un alazán ya bien trabajado en las millas de la política y cuya mejor campaña la está haciendo a galope tendido en la Ciudad de México y en una de esas decide arrancarse a la meta incontenible. Porque según las quinielas, puede apretar en el cierre a un Anaya ya muy golpeado por las patadas de las broncas con medio mundo. Así que la lucha por la candidatura en el Frente Ciudadano por México, que sigue vivo pero frágil, apenas comienza.

En el atiborrado corral de los 86 independientes hay desde jamelgos hasta ejemplares de raza. Pero sólo tres a mi entender tienen chance de saltar las alturas de todos los obstáculos que les pusieron para poder participar en el derby de cada seis años: Margarita Zavala de Calderón, de pura sangre blanquiazul, no termina de irse del abrevadero de toda su vida, pero ahora luchará en solitario gracias a los fieles de su marido y puede lograr el registro, aunque luego su menguada fortaleza ya no le dé para seguir corriendo; Pedro Ferriz de Con es un tordillo que arrancó desde hace mucho, a lo mejor desde antes de darse cuenta, en una suerte de iluminación que seguro le dará la intermedia pero difícilmente la final; “El Bronco” se define solo, fue caballo desde su campaña y aunque todavía no se decide a cabalgar y anda como que sí como que no, podría meterles un susto a los demás con su pasito apurado. Y como él diría, que le den “la chanza” de estar en el tramo final. Pero hasta ahí. No más.

Donde dicen que andan con los máximos cuidados es en el arregladísimo establo del PRI, donde cuentan que había cuatro para la contienda, pero donde ya nada más se ven dos: uno muy fino y listísimo, que aseguran es el favorito del patrón y el otro mucho más impetuoso, que es el que quiere el graderío. La pregunta es si uno entusiasmará al populacho o si el otro convencerá al que decide. Y antes de que comience la gran carrera final que será una prueba despiadada para cualquiera de los dos: José Antonio Meade o Miguel Ángel Osorio Chong arrancarán muchos metros atrás en el ánimo de quienes, como cada seis años, colmarán otra vez el hipódromo. Con la esperanza de ver al brioso corcel que cruce la meta en un final de fotografía.
11 Octubre 2017 04:00:00
¡Si yo fuera presidente… 31 y contando!
El de los independientes puede pasar de ser un gran avance democrático a motivo de chunga –rebane y desmadre diríamos en Tepito– y hasta un retroceso peligroso y grotesco.

Los hay de todo: quienes no son conocidos ni en su casa; los que buscan sus 15 minutos de fama; los resentidos de sus partidos políticos; los que apuestan a una posibilidad remota o mafufa; los que creen que el país se los merece y tal vez alguno que otro redentor sideral que piensa sacarnos del infierno partidista en que se ha convertido nuestro país en los días recientes.

Por lo pronto, generan más dudas que certezas y por lo tanto un montón de preguntas: ¿quién está detrás de muchos de ellos? ¿A quién piensan beneficiar o perjudicar con su postulación? ¿Cuántos están conscientes de que será un ejercicio inútil? ¿Ninguno tiene miedo al ridículo? ¿Cuántos van por el dinero?

De entrada, llama la atención que superen ya la treintena los registrados hasta ayer, más los que se acumulen esta semana. Hay de todo: académicos, abogados, empresarios, una representante indígena y hasta algunos sospechosos de representar al crimen organizado.

En una contradicción evidente, ni las limitaciones de espacio ni la escasez de información sobre la mayoría de los aspirantes permiten analizarlos a todos. Pero, por supuesto, vale la pena comentar sobre algunos de ellos:

–Pedro Ferriz de Con es un ingeniero civil de profesión con maestría en matemáticas aplicadas que, sin embargo, ha dedicado la mayor parte de su vida al periodismo hablado alcanzando una indiscutible notoriedad y popularidad. Comunicador polémico, dejó cámaras y micrófonos para dedicarse a la política. Hoy por hoy, parece el más avanzado en esta modalidad. Ha recorrido buena parte del país promoviendo su candidatura y presume de más de 30 mil activistas cibernéticos que lo apoyan y difunden.

–Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, después de 30 años en el PRI, tiene como mérito mayor haber derrotado a su expartido en una espectacular victoria precisamente como independiente para alcanzar la Gubernatura de Nuevo León que aún ejerce. El problema es que la conmoción causada por su hazaña democrática se ha venido desinflando como un fallido globo de Cantolla. Ni cumplió encarcelando a su acusadísimo antecesor Rodrigo Medina, ni ha hecho el gobierno de cambios radicales que sus seguidores prometieron. Pero él cree que con sus genialidades en Facebook le alcanza.

–Margarita Zavala de Calderón ha dejado el PAN, no por convicción, sino como un cálculo político. Alguien la convenció de que como independiente tiene más posibilidades. Sin ningún logro notable en su carrera pública, cuenta sin embargo con el apoyo –obviamente interesado– de su marido, así como de los beneficiarios de ese Gobierno calderonista, empeñado en reciclarse. Se registrará en estos días ante el INE.

Tal vez sólo estos puedan cubrir el requisito de reunir las 866 mil 593 firmas en un plazo de sólo 120 días para competir formalmente como candidatos ciudadanos independientes en 2018 y cumplir su candoroso sueño: “Ah ¡si yo fuera presidente!”.

Pero ¿qué papel jugarán en la ferocidad de la contienda? ¿Quiénes se mantendrán y quiénes negociarán? De eso hablaremos próximamente.
04 Octubre 2017 04:00:00
Barcelona: más que un club
He de confesar que soy un devoto del Barsa. Al grado de que estoy convencido de que a veces no jugamos futbol, sino damos conciertos. El taca taca embriagador que se gestó en tres décadas y se sublimó con Guardiola en la banca y Messi en el campo.

Por eso y más, su lema siempre me ha encantado. Sin embargo, hoy podría aplicarse de modo que se acerque a la fatalidad anticipatoria; a la amenaza latente de que el club de mis amores pudiera de-saparecer del gran terreno de juego que es el balón gigantesco del planeta.

A ver: los afanes independentistas de Cataluña se remontan al siglo 17, cuando estalla ahí la Guerra de los Segadores en rebeldía contra el centralismo del Duque de Olivares. En ese 1641 se proclamó la Primera República Catalana Independiente. Desde entonces, han sido siglos de luchas contra reyes franceses y dinastías implacables como los Habsburgo y los Borbones.

Otro dato histórico relevante es que el 6 de octubre de 1934, un día antes del inicio de la Guerra Civil, su héroe Lluís Companys proclamó el Estado Catalán de la República Federal Española. Por lo que sería perseguido, encarcelado y finalmente fusilado por el golpista Francisco Franco, que enfrentó en Barcelona el último y heroico reducto de resistencia contra las tropas franquistas. Algo que nunca perdonaría el dictador que jamás ocultaría su menosprecio por Cataluña donde, por cierto, surgiría un equipo llamado Barcelona Futbol Club; como tampoco disimularía sus simpatías por la ciudad capital donde se acrecentaría otro club llamado Real Madrid. Por si alguien ignoraba cómo se forja tan feroz rivalidad y lo que representa cada equipo.

Pese a este antagonismo de centurias, todavía hace 11 años, en 2006, según estudios confiables, sólo 14 de cada 100 catalanes quería separarse de España. Sin embargo, en los años siguientes varios han sido los factores que han incrementado notablemente el número de inconformes con el Gobierno central: una crisis económica que los catalanes atribuyen a las torpezas y pillerías de Madrid, lo que ha derivado en que las regiones más prósperas como Cataluña y el también separatista País Vasco, carguen con los subsidios de provincias pobres como Andalucía; igual las cortes y los tribunales han venido apretando la autonomía catalana en la década reciente, lo que ha incrementado una furia soterrada contra el Gobierno Español de Mariano Rajoy –de un partido como el PP casi repudiado en Cataluña– y la monarquía ahora encarnada en el rey Felipe VI.

Paradójicamente es ahora Rajoy quien ha inclinado dramáticamente la balanza: en lugar de buscar el diálogo, la brutal represión que ordenó en el referéndum del domingo ya no hace dudar a nadie de que la mayoría de los catalanes quieren ahora su independencia. Y que más allá de la ilegalidad del plebiscito, anteponen sus orígenes, su historia, su idioma, su cultura y su concepto de nación. Aunque a esta hora todavía hierven sus calles, es difícil saber qué pasará exactamente en Cataluña.

Y a propósito, también es difícil saber qué pasará con uno de los tres grandes clubes que determinan el increíble fenómeno del futbol mundial. Por hoy es imposible imaginarse ese escenario y La Liga y a España misma sin el Barsa. Aunque con todo el dolor del corazón tuviéramos que afirmar que “Barcelona y Cataluña, son más que un club”.
27 Septiembre 2017 04:00:00
¡Reconstrucción sí… dispendio no!
Tal vez como nunca este país tiene la oportunidad y también la obligación de reconstruirse.

En lo físico, hablamos de unos 3 mil edificios dañados en la Ciudad de México y tal vez 10 mil viviendas en Oaxaca, Chiapas, Morelos y Puebla. A ver: como han dicho nuestros grandes científicos, la mitad de nuestro mapa no sólo es propenso a los sismos, sino que es territorio de alta sismicidad. Y la Ciudad de México en el 57, en el 85 y ahora en 2017 es la prueba sobreviviente de que ha temblado y seguirá temblando cíclicamente.

Por eso, después del sacudimiento terrible del pasado 19 de septiembre ahora empieza una etapa mucho menos notoria, pero más notable. Seamos realistas: los más de 300 muertos dolieron profundamente. Pero los miles que perdieron sus techos, su patrimonio y los objetos entrañables de toda la vida deberían seguirnos doliendo a todos. Por eso es imperativo un compromiso único para garantizar una reconstrucción rápida, eficiente, justa, transparente y por supuesto antisísmica.

Por lo pronto los partidos y la repudiada clase política intentan lavarse la cara con la devolución de la totalidad o buena parte de los millones de pesos que reciben vía el INE en beneficio de los damnificados. Lo que ha generado ya un intenso debate sobre la paternidad de la iniciativa y todo tipo de suspicacias sobre los porcentajes y sus efectos en las elecciones de 2018. Por ejemplo: el PRI propone regresar 100% de su financiamiento en lo que resta de este año –equivalente a 258 millones–, pero de inmediato surge la sospecha de que el actual Gobierno federal priista lo compensaría por otras vías; además de que una medida así fue originalmente propuesta por López Obrador y su partido Morena, recién llegado a la contienda.

En el otro extremo, el INE actúa como empleado de ventanilla o en el mejor de los casos como Oficialía de Partes, esgrimiendo que el plazo legal del proceso ya empezó desde antes de los terremotos. Incluso el argumento de algunos de sus consejeros de que se corre el riesgo de “privatizar el proceso” es francamente ridículo y hasta cínico. Se olvidan de que se trata de dineros públicos provenientes del bolsillo de todos los mexicanos a través de impuestos. Y que este esquema ha sido un fracaso histórico. Porque nada ha impedido que todos los partidos –sin excepción– hagan sus célebres pases de charola entre los picudos durante opíparas cenas discretas e indiscretas. O que los chorros de dinero del crimen organizado fluyan a partidos y campañas para imponer a sus candidatos a alcaldes, diputados y hasta gobernadores.

Ojo: para mí lo sustancial es que la gran lección de solidaridad humanitaria que nos dan los miles de voluntarios se traduzca en una auténtica solidaridad institucional:

–Que todos los partidos junto con el INE anuncien una renuncia porcentual pareja a los millones que les aportamos todos los mexicanos para su operación, sus sueldazos y sus campañas.

–Y que los tres niveles de Gobiernos afectados nos digan cuál será el costo de la reconstrucción –se habla de 20 mil millones de pesos– y que esos recursos saldrán de rubros prescindibles: el gasto escandaloso de los gobiernos, la caja negra del ramo 23 y el dinero que se han robado los gobernadores de todos los partidos. Para empezar.
21 Septiembre 2017 04:00:00
‘Padre nuestro que estás en el cielo…’
Así pensaba titular mi artículo semanal rememorando aquella genialidad de Carlos Denegri, a quien Julio Scherer describió como el mejor y el más vil de los reporteros. Cuentan que en la columna de que disponía en la primera plana de aquel Excélsior, escribió un día después del 6 de agosto de 1945: “Ayer los Estados Unidos arrojaron sobre Hiroshima la primera bomba atómica. Padre nuestro que estás en el cielo…”. Y que dejó en blanco todo el resto de su espacio.

Lo que yo quería decir es que la humanidad está ahora amenazada por dos payasos patéticos, pero muy poderosos, como el norcoreano Kim Jong-un y el estadunidense Donald Trump. Y es que el imbécil que habita la Casa Blanca ha hecho una declaratoria de guerra nuclear al amagar –en plena ONU– con “destruir completamente Corea del Norte”; por supuesto que con armas atómicas, luego de los ensayos balísticos de Jung-un que cuando los observa ríe como un idiota jugando en su laptop.

Quería escribir de la indignada injusticia de que estos dos desquiciados quieran iniciar una apocalíptica confrontación nuclear que desencadene la guerra final. La que borrase de esta nave común a siete mil 500 millones de seres humanos; que desapareciese los más bellos paisajes y los rostros irrepetibles; los animales insólitos del viento, la tierra y el agua; los siglos de historia y sabiduría; el futuro de nuestros hijos.

En esas andaba yo cuando comenzó todo. El piso 14 de mi oficina se estremeció. Incluso yo mismo, que he vivido temblores desde mi infancia en Tepito cuando aquel Ángel caído. Yo, que trabajé como reportero la destrucción del 85 con Plácido levantando lozas en Tlatelolco o resignado a la muerte de queridos amigos sepultados bajo toneladas de escombros en el edificio entrañable de noticieros en Televisa.

Nunca había sentido nada como esto. La violencia de los sacudimientos. La ferocidad de la tierra golpeando de abajo hacia arriba. Y las primeras imágenes de miles de muertos y derrumbes amontonadas a fuerza en mi cabeza. Y el instinto que me hizo bajar dando tumbos por la escalera de emergencia hasta el estudio de Ciudad TV, el Canal de la Asamblea de la CDMX, ahora a mi cargo. Donde me uno a mis compañeras Vianey Fernández y Elia Almanza en su noticiero de la una: 14 minutos antes de este 7.1; apenas 12 días después del 8.2 del 7 de septiembre y exactamente a 32 años de distancia de aquel 8.1 del 19 de septiembre del 85.

Comenzaron así a sucederse horas sin tiempo, pero plagadas de temores, angustias y hechos contrastantes: los inevitables comentarios sobre las vueltas del destino y la fatalidad de la fecha; los primeros reportes sobre muertos y derrumbes; los miles de reporteros y camarógrafos aficionados que a través de sus redes nos hacen llegar imágenes insólitas, como la del edificio colapsado frente a la cámara del celular; una y otra vez los desafíos a nuestra capacidad de asombro; la reedición maravillosa de la solidaridad en los miles de voluntarios; los reportes de la respuesta oficial; Peña Nieto regresando su avión que iba a Oaxaca; Mancera haciéndose cargo de la contingencia; la mejor cara de marinos y soldados; y la tristeza inconmensurable por los niños del Rébsamen.

Me pregunta mi fiel Luis Figueroa qué título le pondría a este nuevo artículo. Le respondí que podíamos dejar el anterior.
13 Septiembre 2017 04:00:00
‘Las cargadas llegaron ya…’
Por supuesto que se canta al ritmo de “Los marcianos…” que cumplen con mi reciente obsesión por recordar los bailes de vecindad de mi añorado Tepito. ¿Se imaginan ustedes a las decenas, centenares o miles de individuos e individuas coreando y bailando este celebérrimo chachachá del maestrísimo Enrique Jorrín, todos felices detrás de su respectivo candidato?

Pero me temo que la cosa no será tan risueña. Si ahorita ya hay codazos y empujones por hacerse ver o tomarse la selfie con el iluminado o iluminada, imaginen cómo serán las embestidas y las puñaladas traperas para estar junto a los elegidos en la batalla final por la Presidencia de la República en el cada vez más cercano julio de 2018.

Así que desde ahora se intensificará el juego de sumas y restas en que se ha convertido la disputa por Los Pinos. Siguiendo con más recuerdos tepiteños, una lucha libre; una batalla campal de todos contra todos incluyendo los golpes bajos y los piquetes de ojos. Donde las alianzas durarán apenas el tiempo suficiente para ir arrojando a los otros fuera del ring, hasta que quede uno solo reinante en el cuadrilátero manchado de sangre.

Así de encarnizada será la lucha entre los partidos, sus candidatos y sus seguidores. Donde desde ahora han sido puestas en el bote de la basura las estorbosas ideologías y doctrinas. Porque lo único que cuentan son los votos que cada aliado temporal pueda aportar para definir cuál será la cuota de pagos en cargos de todo tipo en caso del triunfo.

Por lo pronto, las ansias oportunistas de ser visto por los probables candidatos se han desatado. Y de ello me constan dos ejemplos recientes: después de una entrevista con Ernesto Cordero, nuevo presidente del Senado de la República, se dio la llegada –inédita por cierto– del encarriladísimo José Antonio Meade para la entrega, no obligada, del Paquete Económico a la llamada Cámara alta. Nada más les digo que era tal la cantidad de senadores priistas que querían ver y tocar al multimencionado que tuvieron que formarse tres grupos: los que lo recibieron en el estacionamiento, los del elevador y los del pasillo. ¡Ah! pero déjenme decirles que el senador Cordero esperó al señor secretario en su despacho, mientras se fueron colando senadores de todos los partidos: PAN, PRI, PRD y hasta Morena; todos casualmente pasaban por ahí y se metieron a esperar al gran Pepe Toño.

Algo parecido ocurrió durante el primer Informe de Carlos Joaquín González en Chetumal: primero con el Entrevistómetro, a contar cuántas entrevistas les hicieron a personajes como Rafael Moreno Valle y Silvano Aureoles que deambularon por una veintena de stands de medios locales y nacionales antes del acto convocante. Luego el divertimento estaría en el Aplausómetro en el que estuvieron muy parejos en decibeles y duración Ricardo Anaya y Margarita Zavala que, a propósito, se miraron una al otro como si fueran transparentes o no existieran.

Eso sí, todos con sus respectivas cargaditas y cargadotas que, a decir verdad, no son exclusivas del PRI y sus satélites o del nuevo triatrimonio de PAN-PRD-MC. Ahora también, desde algún lugar del planeta, hasta el autoexiliado Marcelo Ebrard está armando su frente de nombre originalísimo: “Con AMLO Unidos Podemos”. Vuelvo al chachachá: “Vacilón, que rico vacilón…”
06 Septiembre 2017 04:00:00
Política de Celia Cruz
“Ponina y Songo le dio a Borundongo; Borundongo le dio a Bernabé; Bernabé le pegó a Muchilanga porque a Borundongo…” Cuándo me iba a imaginar que este son bailable de mi Tepito del alma, será perfecto para descubrir lo que ocurriría en la política mexicana décadas después. Y eso que el caos apenas comienza:

En el PAN, el desgarramiento es inocultable: 5 senadores “traidores” ¡aliados al PRI! eligen a uno de ellos, el Sr. Cordero, que será presidente de la Mesa Directiva del Senado, pero tal vez expulsado del PAN para conformar un sustancioso grupo con altos funcionarios priistas que trabajan en favor de uno de su precandidatos; mientras, acusan de corrupto al presidente de su partido, el señor Anaya, que a su vez los señala de entreguistas al Gobierno; en paralelo, el mismo señor anuncia con la Señora. Barrales y el Señor Delgado que irán juntos el PAN, el PRD y MC en una cosa llamada Frente Ciudadano por México, que –a ver quién les cree– no tiene intenciones electorales sino sólo salvar al país del horror del PRI y la amenaza de López Obrador; lo curioso es que esos mismos partidos piden a San Lázaro que el priista, Señor Osorio Chong, les haga el milagro de venir a resolver los enfrentamientos carretoneros que han evitado que otro priista, el señor Ramírez Marín, tome posesión de la Mesa Directiva de los Diputados, a menos que su partido dé marcha atrás a la intención de conseguir el pase automático de señor Raúl Cervantes de la PGR a fiscal general de la Nación.

En el PRI ese es por cierto uno de los principales encargos: empujar a cualquier precio a Cervantes y pavimentar con terciopelo la pista de despegue del actual Gobierno; la otra tarea es penetrar las estructuras del PAN y PRD y procurar las confrontaciones internas y las fracturas que los debiliten como aliados de cara al 2018; el otro desafío gigantesco del partido presidencial es verse cara a cara frente al espejo y reconocer que, a pesar del maquillaje, padece graves males internos; es inocultable que muchos de sus militantes están inconformes porque nada tendrán que ver en la elección de su candidato a la Presidencia, menos ahora que les tumbaron los candados y que la cosa ya no se reduce a los señores Osorio Chong, Ávila, Videgaray y De la Madrid, sino que hay que incluir a los señores Meade, Narro y Nuño; pero más aún, el PRI tiene que tocar el fondo de las actuales encuestas de opinión que lo ubican en un tercer lugar, lejos de una superficie competitiva frente a su acérrimo y obsesivo adversario: Andrés Manuel López Obrador.

A propósito, Morena no es inmune a los conflictos internos: aunque no lo parece, nadie puede asegurar que el pleito entre Monreal y Sheinbaum por la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México no vaya a escalar en los próximos días; en el Estado de México quedó probado que ni siquiera la popularidad de su líder es garantía de triunfo; por eso desde ahora hay una lucha despiadada por las candidaturas más apetecibles de los 3 mil 326 cargos de elección que estarán en disputa el próximo año y que ya se jalonean ferozmente dentro de los partidos y luego unos contra otros.
16 Agosto 2017 04:00:00
En defensa de Rafa
No soy amigo de Rafael Márquez. Pero soy su fan. Personalmente lo vi pocas veces en mi vida: en encuentros memorables con el “Tri” en el Azteca y alguna vez en el Camp Nou con el Barcelona. La más reciente, en entrevista ya con el salvamento del “Piojo” Herrera en el Centro Pegaso.

Perdón por la traición de la memoria. Lo vi una vez más con un pie en el balón y mirándome de frente, enfundado en el blaugrana de aquel Barsa de ensoñación. Fue en Beiging, China. Él estaba en un póster gigantesco al interior de una vivienda en un barrio popular al que alguien me llevó. Cuando le pregunté al joven chino por qué lo había puesto en su pared, me dijo –con ayuda de la guía, por supuesto– que era el jugador más elegante del mundo. Obviamente se me llenó la boca de orgullo cuando le dije a mi efímero anfitrión que yo también era mexicano.

Apenas antier, en una cadena mundial de deportes pasaban una imagen de los iconos del futbol mundial. Por supuesto que adelante aparecían Messi, Cristiano y Neymar; pero atrasito estaban Márquez, Rooney y Benzemá. Yo no sé qué tan enterados estaban en ese “network”, pero por lo menos ahí no se había producido la traición a Rafa Márquez.

A ver: en 1999 y basada en la llamada Ley Kingpin contra el narcotráfico fue creada dentro del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) básicamente para combatir el apogeo económico internacional de los narcos colombianos cuando en ese país comenzaron a operar los jueces sin rostro. Lo mismo que ocurre en la penumbra de las oficinas de la OFAC, donde burócratas anónimos operan en las tinieblas de la sospecha revisando empresas o personas con indicios –aunque sean remotos– de ligas de negocios con narcotraficantes u organizaciones criminales. Se trata de un mecanismo brutal que ni siquiera presenta cargos ante un juez; sino que por sí mismo juzga, sentencia y castiga ferozmente sin explicación alguna. Y que de manera despiadada requisa propiedades, congela cuentas y prohíbe cualquier tipo de operaciones financieras con los incluidos en su célebre “lista negra”; que equivale a las que la Santa Inquisición ponía en las plazas públicas antes de quemar a quienes cualquier anónimo señalaba como brujas o herejes.

Es exactamente lo que hace hoy la OFAC. Con el añadido de la destrucción de vidas y honras por daños patrimoniales y morales a veces irreversibles. Porque habrá de saberse que el trámite para salir de la negrísima lista es fatigante y tortuoso y ha de estrellarse una y otra vez con el muro de la soberbia de una infalibilidad que no es cierta. Son numerosos los casos en que la OFAC se ha equivocado rotundamente aunque el daño sea ya irreparable. Y son varios los juicios emprendidos –aun en cortes estadunidenses– contra esta entidad señalada como anticonstitucional y avasalladora de los derechos humanos.

Quiero creer que nuestro defensa central es inocente. Y que su relación con el capo Raúl Flores Hernández ha sido casual y no causal. Espero que su contabilidad lo exima de manejos fraudulentos. Pero me enerva que el Gobierno mexicano haya cooperado en su contra con un órgano tan detestable como la OFAC. Menos mal que ya cuenta con un abogado como José Luis Nassar Daw. El Pujol que Rafa necesitaba a su lado.
09 Agosto 2017 04:00:00
To PRI or not to PRI: he ahí el dilema
Se muere. O se reinventa. Es ahora o nunca. La posibilidad de la sobrevivencia. El paso incierto desde la cumbre al vacío. La luz al final del túnel. El epílogo del viejo libro o el principio de un nuevo capítulo. Eso y más se juega en estos días el partido de más de siete décadas de dominancia que quiere continuar el siglo encaramado en el poder presidencial.

Pero más allá de sus mesas y sus métodos, lo que hoy está en juego para los priistas es la credibilidad que su electorado potencial pueda tener sobre el circo gigantesco que han armado en varias pistas a lo largo y ancho del país, para concluir el sábado en su magna Asamblea Nacional en la Ciudad de México. Ahí se escucharán las palabras mayores de su líder natural e indiscutible, Enrique Peña Nieto. Un mensaje que probablemente está escrito desde ahora.

Y es en ese pequeño detalle donde se encierra toda la enorme diferencia de una interrogante plenamente justificada: ¿se trata de un verdadero ejercicio democrático al interior del partido o es un montaje teatral donde todos juegan un papel de protagonistas o de comparsas?

Si es lo primero, el PRI todavía tendría una última oportunidad de retener la Presidencia, después de dos estrepitosas derrotas frente al PAN. Si es lo segundo, cavaría su propia tumba; tan profunda, que ya nadie será capaz de resucitarlo.

Más allá de las otras mesas y lugares de análisis, desde luego que la pista central es la de Campeche, donde en estas horas habrán de debatirse los cambios en los estatutos para decidir tres cuestiones fundamentales: la eliminación de candados para permitir candidatos externos; el método de selección para el candidato priista a la Presidencia el año próximo, y la posibilidad de un Gobierno de coalición con sus afines del Verde, Panal y hasta algún otro que les aporte un puntito en una elección que se anticipa cerrada y que se disputará con uñas y dientes. Si nos atenemos a los porcentajes en el Estado de México, la disputa con Morena de López Obrador será una batalla rabiosa.

Por lo pronto, al interior del otrora partidazo, se ha desatado una guerra interna entre quienes propugnan que el PRI es para los priistas, frente a quienes se afilian a los designios cupulares que plantean abrir el partido a candidatos afines al Gobierno, pero que no cumplen los actuales requisitos de 10 años de militancia y al menos un cargo de representación popular. Lo que abrirá la puerta a José Antonio Meade, Aurelio Nuño, José Narro y tal vez algún otro. Al tiempo que, aparentemente, disminuirán las posibilidades de priistas de cepa como Miguel Ángel Osorio Chong, Eruviel Ávila o Enrique de la Madrid.

Pero, ojo, no se nos olvide que por naturaleza el PRI seguirá siendo un partido vertical y el gran elector es Peña Nieto. Así que el reventar los candados no significará necesariamente que el Presidente tenga que optar por uno de los recién llegados. Lo único es que jugará con una baraja nueva y más cartas. Y, en una de esas –a través del PRI, claro– podría anunciar que, a pesar de contar con múltiples opciones, los priistas se deciden por un candidato tricolor de tiempo completo. Total, que lo único que está en juego es 2018.
02 Agosto 2017 04:05:00
¡Les dije que era un imbécil!
Y él está empeñado en demostrarlo cada día. En apenas 6 meses ha hecho de su Gobierno un desastre, de su Gabinete una vergüenza y de la Casa Blanca un caos.

Por si fuera poco, sus desplantes fantoches y su grosera ignorancia han provocado que los medios más importantes reconozcan que su Presidencia es un motivo de vergüenza para los Estados Unidos. Por lo que se ha convertido en una amenaza gigantesca: Donald Trump es el imbécil más poderoso del mundo; en otras palabras, es el más poderoso de todos los imbéciles.

Cuando a finales de enero escribí: Trump: Imbecilidad de Alto Riesgo, hasta algunos queridos amigos me dijeron que me había sobregirado y que era una falta de respeto; que debíamos esperar cómo actuaría ya al frente del Gobierno. Y he de reconocer que tenían razón: Trump es cada minuto más imbécil, esférico, desde cualquier punto que se le vea y con iniciativa, haciendo más imbecilidades cuanto más temprano se levanta.

He de recodar que aquel primer artículo estuvo basado en el libro Trump: Ensayo sobre la Imbecilidad, que establece la condición de imbécil no como sinónimo de torpe, sino de arrogante, abusivo, intolerante, mentiroso e insensible. Aunque yo mismo llegué a pensar que a su filósofo y filoso autor, Aaron James, se le había pasado la mano. Pero ahora resulta que él y yo y todos quienes lo hayamos leído debemos aceptar que se quedó corto en cuanto al montón de evidencias sobre imbecilidad que el Presidente de los Estados Unidos ha venido acumulando escandalosamente:

–Tan sólo hasta ahora Trump ha hecho 15 cambios del más alto nivel en áreas tan fundamentales como justicia, comunicación y el FBI. En algunos casos mofándose o humillando a los removidos.

–El “Russiagate”, lo ha desnudado como un tramposo sin escrúpulos, que usa a su familia sin pudor alguno. Y su defensa ante los medios, con argumentos tan absurdos como falaces, lo hunden cada vez más.

–Por cierto, según un estudio publicado por el Washington Post, Trump dice un promedio de 4.6 mentiras cada día. Y no se crea que desde sus tiempos de candidato cuando estas son habituales en las campañas. No. Ya ganador mintió desde que dijo que su victoria fue la mayor desde la era Reagan, cuando la verdad es que Obama y Bush tuvieron más votos electorales que él. Lo grave es que ya como Presidente ha mentido flagrantemente para desacreditar uno de los mayores éxitos de política social de su antecesor: el Obamacare, que ha permitido a millones de estadunidenses acceder a servicios de salud; mientras que en el plano internacional ha mentido en temas torales como la OTAN, provocando la irritación o la burla de los jefes de Estado europeos.

Ahora Trump acaba de mentir de nuevo al asegurar que el presidente Peña Nieto le llamó para decirle que cada vez menos centroamericanos cruzan por nuestra frontera sur para intentar llegar a Estados Unidos. Lo cual, dice Trump, es un halago a sus políticas antiinmigrantes. Algo que la SRE se ha apresurado a desmentir, asegurando que la última vez que los mandatarios hablaron del tema fue personalmente en la cumbre del G20 en Hamburgo el 7 de julio. Pese a esta nueva patraña hay quienes piensan dentro y fuera del Gobierno que nos conviene que Trump continúe en la Casa Blanca. Porque mientras siga entretenido con su Gobierno desastroso, menos tiempo tendrá para jodernos a los mexicanos. O sea, las ventajas de la imbecilidad.
26 Julio 2017 04:00:00
Los Tris de Osorio: un fraude masivo
Cada día de las semanas recientes hemos cargado con las rabias y vergüenzas que nos hacen pasar en el futbol nuestras mal llamadas selecciones nacionales, que la vox populi ha rebautizado como decepciones nacionales. Primero con una versión “A” en la Copa Confederaciones ante rivales de cierta jerarquía y luego en el productivo relajito llamado Copa Oro que se juega en Estados Unidos, con equipos de segunda, pero con entradas de primera del paisanaje hispano.

No es este el espacio para explicar por qué a fulanito lo cambiaron ni por qué a zutanito no lo convocaron. Lo que me asombra es que hasta ahora el debate se haya limitado a lo que sucede dentro de la cancha y se pierda de vista –por perversión o ignorancia– a ese protagonista múltiple y fundamental sin el cual el fenómeno del futbol sería imposible: el público que paga un boleto en el estadio o la renta de un sistema de tv para ver los partidos.

Por eso hoy puedo afirmar con todas sus letras que los señores federativos Decio de María, Guillermo Cantú y el entrenador Juan Carlos Osorio están cometiendo un fraude de enormes proporciones en contra de todos los aficionados mexicanos al futbol. Porque, simple y llanamente, no están presentando al mejor equipo posible en cada juego. Y eso es una estafa. Y los ridículos argumentos para justificarlo nada más no se sostienen: desde el lamentable Dueñas que dice que ellos no juegan para darle gusto a la gente, hasta la insoportable cantaleta de que hay que respetar un “proceso” que, por cierto, nadie sabe de qué se trata.

En cualquier obra teatral que se respete le advierten a usted que el actor protagónico hoy no se presenta y quién lo suple. ¿Alguien ha visto una película donde al final aparezca un letrero diciendo que lo que hemos visto es un bodrio porque el director se encuentra en medio de un “proceso”?

Pues es lo que el trío de sinvergüenzas está haciendo: experimentando con un “proceso”. Lo malo es que no es a puerta cerrada ni a manera de ensayo. Sino ante cientos de miles o millones de espectadores en los estadios y en sus casas y cobrando carretadas de dinero. Y lo peor, castigando y denostando el ánimo nacional por sus puros caprichos. Y en paralelo, olvidándose de principios fundamentales de lo que mi querido Ángel Fernández llamaba: “El juego del Hombre”.

–Se trata precisamente de eso, un juego que han de disfrutar por igual quienes lo ven y quienes lo practican.

–El juego se llama Futbol Asociación. Pero, ¿cómo vas a asociarte en la cancha si los tipos que tienes a un lado y otro, adelante y atrás son siempre diferentes?

Por eso al señor Osorio, que se cree un genio, hay que encerrarlo dos veces y en Barcelona. Primero en el Museo Picasso, para que aprenda –con las primeras y fotográficas obras del malagueño– que primero se domina la realidad y luego se puede atrever a las genialidades de un ojo arriba de otro; después, una pasadita al museo del Camp Nou, para que vea las fotos del campeonísimo Barça de hace 7 años. Seis de sus jugadores de entonces siguen hoy de titulares: Iniesta, Mascherano, Alba, Busquets, Piqué y el deslumbrante Messi. Para que cuando Osorio regrese a Colombia les platique a sus parientes más entrañables su cuento de las rotaciones.

P.D. Gracias a Jamaica por salvarnos de la goliza frente a Estados Unidos.
19 Julio 2017 04:06:00
México hueco
El socavón es la mejor representación a escala de lo que es este país: un gigantesco cascarón apenas sostenido por la argamasa maloliente de la corrupción, la ineficiencia y la impunidad. Pura apariencia en obras tan aparatosas como frágiles. Y adentro, nada. Ningún basamento sólido que soporte al engaño de afuera. Sólo el vacío dejado por la trácala, el desdén y la burla.

Las oquedades están incluso bajo los templetes de los actos oficiales, que sólo sirven para reverenciar a los hombres y mujeres del poder anunciando cualquier cosa. Puro material desechable, que recuerda a aquel general garciamarquiano que colgaba escenografías de gente vitoreándolo a su paso.

¿Cuánta verdad, cuánta firmeza, cuánta consistencia, cuánta determinación, cuánto amor a la patria hay al interior de nuestros edificios públicos? ¿Cuánto compromiso con la nación sustentan nuestras cámaras de Diputados y de Senadores? ¿Cuántos elefantes blancos y de todos colores y tamaños en viejas maquinarias burocráticas como direcciones, comisiones, representaciones, fiscalías, fideicomisos y coordinaciones que no sirven absolutamente para nada? Si entráramos en ellas, sólo encontraríamos la desolación de la negligencia y la apatía.

Por eso el hoyo enorme del Paso Express en Morelos no es un “gaje del oficio” –que diría Ruiz Esparza–, sino un ejemplo más del vacío que ocultaron las declaraciones triunfalistas de la inauguración presidencial en abril, de una obra para 40 años que se vino abajo –criminalmente– en apenas 3 meses. Sólo que ahí los muertos duraron los 2 años de la obra; 23 trabajadores y gente que por ahí pasaba perdieron la vida en accidentes evitables debido a la suciedad e impericia en los métodos de construcción. Ni al Gobierno federal, a través de la SCT, ni al de Morelos y menos aún a las empresas involucradas les importó nada.

A propósito, la constructora española Aldesa arrastra una larga y vergonzosa cadena de infamias: en España es investigada por corrupción, evasión de impuestos y sobornos en licitaciones; en 2015 en Perú, Aldesa no concluyó los trabajos de remodelación de la presa de Iruru que ahora está a punto de desbordarse, poniendo en peligro la vida de 20 mil personas; antes, y debido a su pésima calidad en la construcción de la carretera Durango-Mazatlán, y faltando 2 meses para la inauguración, se fracturó el asfalto y Aldesa incrementó en 40% el presupuesto inicial; en 2015 se encargó de la Subestación de la CFE en Ebtún, Yucatán y por deficiencias en su infraestructura tuvo que ser remodelada en dos ocasiones; como sabemos, el contrato inicial del Paso Express era de mil 45 millones de pesos, pero le autorizaron duplicarlo a 2 mil 200 millones.

Aunque lo más increíble es que, a pesar de todas sus corruptelas, tan sólo en el 2016 se le asignaron 170 proyectos, prácticamente todos con el Gobierno federal, incluida la joya de la corona que es la Torre de Control del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Lo que prueba el horror de los horrores: que en este país no negociamos con los mejores o los más honrados, sino con quienes se prestan mejor a la transa y la corrupción: con quienes se puede seguir construyendo este México hueco, de pacotilla y de puras apariencias.

12 Julio 2017 04:00:00
Ifigenia: el último llamado de la izquierda
Si hay todavía una voz poderosa, confiable e incuestionable para esta convocatoria, es la de ella. Se requerirían varios espacios como este para un recuento apenas justo sobre sus méritos académicos, políticos y de luchadora social: la primera mujer mexicana doctorada en Harvard; maestra y directora en la Facultad de Economía de nuestra UNAM en el turbulento año del 68; con Porfirio y Cuauhtémoc, fundadora de la Corriente Democrática desprendida del PRI y luego constructora original del Partido de la Revolución Democrática; primera senadora de la República en representación del Distrito Federal y luego co-redactora de la primera Constitución de la Ciudad de México. Apenas ayer la maestra Ifigenia dio a conocer un documento titulado “Llamamiento a la unidad de las izquierdas”. Vale la pena reproducir su párrafo sustantivo.

“El estancamiento económico y el contraste entre las clases sociales cada vez más polarizadas, entre un pequeño grupo concentrador del ingreso y la riqueza y los enormes grupos populares depauperados y marginados; los abusos de poder y la corrupción galopante; la violencia y la inseguridad; la reducción de las libertades públicas y las violaciones sistemáticas a los derechos humanos; la privatización del petróleo y el abandono de su industrialización, el descarado saqueo de nuestros recursos; la crisis educativa y de oportunidades; el encumbramiento del gran capital nacional y extranjero y las amenazas contra nuestro país desde el exterior para hacerlo aún más pobre y dependiente, son sólo expresiones de las políticas que desde hace 30 años prevalecen y que hoy condena y rechaza un 80% de mexicanos que demandamos otra forma de conducir al país”.

Ya sintetizando, Ifigenia Martínez establece que toca a la izquierda dar el primer paso para las transformaciones que requiere el país. Por lo que México demanda ahora más que nunca de una izquierda unida, más comprometida con la democracia y con la lucha por la justicia y la equidad. Aterrizando, invita concretamente “a todos los actores de las distintas fuerzas de izquierda para reconciliarnos y crear las condiciones para ir unidos en las elecciones del 2018”.

Algo que debiera ser muy sencillo atendiendo a una lógica elemental que ni siquiera requeriría de las matemáticas; si acaso de sumas y restas de la aritmética de la escuela primaria. Si extrapolamos la elección del Estado de México a la presidencial del 2018, la suma de votos tan sólo de PRD y Morena garantizaría un triunfo de la izquierda con casi 50% de la votación. En cambio, si el PRD lleva de aliado al PAN nadie puede asegurar el sentido del voto de sus bases por un candidato al que sientan ajeno. Si Morena va solo, aun con la popularidad de López Obrador, tampoco tendría el triunfo asegurado, porque el PRI hará hasta lo imposible por imponerse tal cual hizo en Edomex.

El problema está en que los dirigentes del PRD y Morena siguen prefiriendo los jugos gástricos a las neuronas y hasta a los latidos del corazón. Y la única que puede volverlos a traer al salón de clase es la maestra Ifigenia: para ver si se siguen comportándose como escuincles malcriados o como hombres del futuro.
05 Julio 2017 04:00:00
Los suspirantes 2018
Así se titula el nuevo libro que, coordinado por mi entrañable Jorge Zepeda Patterson, acaba de ver la luz a un año de la crucial elección presidencial de 2018. Un total de 373 páginas que radiografían la vida y obra de 15 mujeres y hombres que, con mayor o menor fortuna, aspiran a la Presidencia de México. En el orden en que los presenta el propio volumen y con sus respectivos sugerentes títulos: Andrés Manuel López Obrador y su morena; Margarita Zavala, Soy como cualquiera de ustedes; Miguel Ángel Osorio Chong, Más vale priista conocido; Ricardo Anaya, La más cara detrás de la sonrisa; José Narro Robles, El priista que no lo parece; Eruviel Ávila, Río de luz; Miguel Ángel Mancera, Del interior 6 a la Presidencia; Aurelio Nuño Mayer, El custodio del águila; José Antonio Meade Kuribreña, El pentasecretario. Y en un añadido que los agrupa bajo el rubro de “Los que siempre están ahí, los que quieren… y hasta los que estorban”: Luis Videgaray, Rafael Moreno Valle, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Álvarez Icaza, Ivonne Ortega Pacheco y Silvano Aureoles.

Los suspirantes 2018 es revelador porque abre al escrutinio público infinidad de información tan valiosa como novedosa –aun para quienes nos dedicamos al oficio– sobre orígenes de nacencia, entorno, formación académica, trayectorias personal y profesional que los definen hasta cierto grado. Pero también es devastador en tanto desentraña esa otra vida paralela que incluye a sus padrinos políticos, sus compromisos inconfesables, sus alianzas, simpatías, antipatías, empatías y hasta traiciones; el recuento de sus años y sus daños, sus intrigas palaciegas, sus debilidades y hasta sus pasiones que han trascendido el ámbito de lo privado para instalarse en el rumor de lo público.

El libro es –rememorando al gran Cortázar– una suerte de modelo para armar, un lego para adultos o por lo menos un rompecabezas en donde vamos encajando las piezas de los entretelones y los eslabones que se van encadenando para reconstruirlos a todos y cada uno de ellos. Tal cual. Como son. Sin concesiones.

El propio Jorge me dice que no es un manual para votar en 2018. Sin embargo, yo sí creo que por lo menos será un instrumento para que sus lectores voten más conscientemente a pesar de las biografías de quienes finalmente sean los candidatos.

Pero más allá de los retratos individuales, me parece que estamos ante una gran provocación a nuestras neuronas para reflexionar sobre cómo es posible que se hayan forjado estas trayectorias que ahora anhelan llegar al interior de Los Pinos. Todo ello mediante el trabajo periodístico de colegas como Ricardo Raphael, Salvador Camarena, Humberto Padgett, Rita Varela, Alejandro Páez y Maite Azuela.

Así, en una mirada más amplia, Los Suspirantes 2018 nos da claves muy precisas de lo poco que pueden representar una sólida formación académica y una clara imagen pública frente a los beneficios de la cortesanía y las oscuridades de los pasillos del poder.

Porque quienes hoy aspiran a la Presidencia, con más o menos posibilidades de lograrlo, son una representación del país en su conjunto. No porque sean el súmmum de la inteligencia, la capacidad o la honestidad. Sino porque simple y llanamente, uno de ellos –nos guste o no– habrá de gobernarnos. Eso sí, por más que le busque, el libro no trae más páginas. Es lo que hay.
28 Junio 2017 04:00:00
2018: el choque de tres trenes
Hasta ahora, y a como van las cosas, así va a ser. Y dos de ellos ya están decididos y encarrilados. El primero, la poderosísima máquina tricolor de un gobierno que empleará toda su fuerza en despedazar a los otros y seguir en solitario en la locomotora del poder que le garantice una nueva estación de seis largos años.

El PRI Gobierno que prometerá una vez más el gatopardismo: que todo cambie para que todo siga igual. Enfrentando, sin embargo, el dilema de optar por cualquiera de dos vías: la de la elección de su mejor hombre, dentro o fuera del otrora partidazo o la ya muy transitada vía de la soberbia, sobre todo después del Estado de México; en ella, decidiría no por el mejor sino por el más cercano a los afectos y conveniencias presidenciales. Confiado en ganar con poquito más de un tercio de los votos, pero con riesgos de descarrilarse por cualquier contingencia.

El segundo tren es mucho más pequeño, pero está nuevecito y ha hecho recorridos francamente espectaculares en muy poco tiempo. Lo notable es que tiene un maquinista muy experimentado que ha sido de todo: fogonero, guardavía y jefe de patio. Quien además cree que puede llegar solo: por eso ha desechado vagones de carga y de pasajeros incómodos que, considera, le pueden restar impulso; incluso ha rechazado una locomotora que empujando desde el caboose le garantizaría llegar antes que los otros. Ha dicho que no. Porque según sus cálculos, le alcanza.

El tercer tren todavía no existe, lo están armando apenas. Se trata de juntar en la punta dos locomotoras de mediana potencia para que jalen todo lo que se pueda. Siempre y cuando sus constructores –que son muchos y diversos– se pongan de acuerdo sobre la marcha porque el tiempo apremia y ya se hace tarde. También ellos piensan que pueden ganar la carrera, por supuesto.

Lo notable es que los tripulantes de los tres trenes creen que, en caso de coincidir en un cruce, resistirán la brutalidad del impacto que destrozará a los otros para llegar uno solo a la recta final. Que es, sin embargo, una estación más. Porque no hay ninguna terminal en su horizonte; porque no se han propuesto un horizonte.

Así las cosas, en una carrera en la que se trata de ganar a como dé lugar. Con partidos políticos que se han olvidado no sólo de sus ideologías sino hasta de sus ideales de origen. Convertidos en gigantescas maquinarias –que por cierto pagamos todos– derivando en agencias de colocaciones para destinar a sus miembros más habilidosos en los cargos de gobierno y de representación popular más apetitosos en poder y dineros. Ahí lo que privan son los cuentos y las cuentas. Las connivencias y las conveniencias.

Por eso, los mexicanos no tenemos hasta ahora propuestas concretas sobre asuntos torales como: abatimiento de la pobreza; distensión de la desigualdad; fortalecimiento del mercado interno; desarrollo regional y nacional; crecimiento económico; políticas fiscales redistributivas; una estrategia agroalimentaria integral; un programa de salud que considere la diabetes y el sobrepeso como asunto de Estado; la despenalización del consumo de drogas y la disminución de los índices de violencia, inseguridad, corrupción e impunidad, entre otros grandes desafíos.

Nada de eso. Se trata de ganar. La terminal-destino del país, no les importa.
21 Junio 2017 04:00:00
Segunda vuelta: con carácter de urgente
Lo que realmente indigna y enerva en la polémica sobre la segunda vuelta es que, quienes se oponen a ella tengan una visión tan chata, miope y cortoplacista. La cantaleta de que ya no da tiempo y de que en México todavía no estamos listos no sólo resulta irritante sino ofensiva. Porque Nignora que lo que está en juego es el futuro; el destino del país que habremos de decidir con la elección presidencial del 2018.

A ver: que alguien nos diga cuántas señales luminosas hay en el horizonte en materias definitivas como disminución de la pobreza, distribución del ingreso, creación de empleos o índices de educación, salud y seguridad. En cambio, los gobiernos de todo signo en los 30 años recientes han provocado que hoy uno de cada dos mexicanos -de los 127 millones que somos– sea pobre y que uno de cada tres esté hambriento cada día; tenemos todavía 6 millones de analfabetas y al menos 5 millones de jóvenes “ninis”; somos uno de los países más injustos del planeta, porque cada vez menos tienen más y cada vez más tienen menos; y en materia de inseguridad y violencia, el número de miles de muertos y desaparecidos cada año nos aleja de la civilización para instalarnos en la barbarie.

Cualquiera con dos dedos de frente y un gramo de patriotismo supondría que para enfrentar estos desafíos gigantescos requerimos de un Gobierno fuerte y avalado por una mayoría indiscutible de mexicanos que acudan a las urnas. Y está claro que en el esquema actual estamos generando gobiernos que, como en el caso de Alfredo del Mazo, obtienen apenas la tercera parte de los votos y tan sólo el 15% del padrón total. En cambio, con la segunda vuelta se obliga a que uno de los candidatos alcance al menos la mitad más uno, sino es que una proporción todavía mayor de votos a su favor. Lo que le daría no sólo legalidad, sino legitimidad y una fortaleza moral extraordinaria.

Por eso, es una ofensa a la inteligencia la postura del líder senatorial Pablo Escudero cuando afirma que “legislar en materia de segunda vuelta es en estos momentos inviable jurídica, operativa y logísticamente…”. Mientras que voces tan respetables como esa infatigable luchadora por la democracia que es María Amparo Casar, han demostrado una y otra vez con los argumentos de la razón que por supuesto que estamos en tiempo y forma para discutir, debatir y aprobar las propuestas y modificaciones legales en que se basen las reglas de una segunda vuelta pareja, equitativa y confiable; tal como las que ya se practican en la mayoría de nuestros países en América Latina, para no ir muy lejos.

Por eso, desconcierta también la postura de Lorenzo Córdova de que “una segunda vuelta sería inviable sin reingeniería electoral y que ya no hay tiempo para introducir modificaciones sobre la marcha”: ¿De verdad, el presidente del INE, sus consejeros y sus 14 mil empleados no creen que valdría la pena el esfuerzo? ¿Y si el TRIFE de acuerdo con la ley ordenara una elección extraordinaria, también se declararían incapaces?

Por la gran posibilidad que representa y los absurdos argumentos en contra, yo estoy convencido de que vale la pena luchar por la segunda vuelta. De lo contrario, perderemos una oportunidad histórica y tal vez única.
14 Junio 2017 04:00:00
PRD: ganar perdiendo
Como dice la canción: “…y por esas cosas raras de la vida”. Ahora resulta que el PRD puede ser el gran ganador del 4 de junio. Aunque no lo parezca. Y aunque no lo merezca.

Desde luego que, si nos vamos a la aritmética, las victorias en alianza con el PAN en Nayarit y un centenar de municipios medianos y pequeños en Veracruz –también coaligado con los blanquiazules– parecen poco para los perredistas y su historial. No pintaron en Coahuila y en la disputa por la llamada Joya de la Corona en el Estado de México quedaron en tercer lugar.

Pero en una segunda mirada es precisamente ese resultado el que representa una auténtica resurrección para el Partido de la Revolución Democrática. Porque, aunque nada está escrito, si extrapolamos los más de 17 puntos a la elección presidencial de 2018, el PRD se convertirá en el fiel de la balanza para los dos o tres más fuertes que disputarán con uñas y dientes las llaves del reino de Los Pinos. Más aún, si descartamos –con la lógica más elemental– una alianza con el PRI, el PRD se convertirá en “la manzana de la victoria” tanto para el PAN como para Morena. Lo cual es un patrimonio gigantesco y un poder de negociación de igual magnitud.

En el primer caso, aunque las alianzas PAN-PRD no son nuevas, se ha tratado más de matrimonios por conveniencia entre las cúpulas que, aun dando resultado, luego se diluyen en los ejercicios de gobiernos estatales o municipales. Pero está claro que la Presidencia de la República no es un estado más: será la madre de todas las batallas, porque estarán en juego la definición y el rumbo del país. En ese sentido, la del PAN con el PRD parecerá una alianza antinatural. A la que habría que añadir la muy probable imposición de un candidato de filiación panista que tal vez no garantice el voto de las bases perredistas.

Por ello, la lógica más elemental apuntaría a una gran coalición de izquierdas encabezada necesariamente por Morena, dado su nuevo peso específico como tercera fuerza en todo el país sólo después del PRI y el PAN. En este hipotético grupo de partidos el PRD jugaría también un papel secundario, pero en un terreno mucho más afín, al menos ideológicamente.

Sin embargo, esta posibilidad por ahora parece todavía más remota incluso que la sociedad electoral con el PAN. Y es que a pesar de la supuesta cercanía PRD-Morena en principios doctrinarios, la distancia que han establecido los agravios entre unos y otros parece insalvable.

Paradójicamente, el fracaso del intento aliancista entre morenos y perredistas en el Estado de México ha sido el detonador de la ruptura entre estas dos fuerzas políticas, que sumadas hubieran tenido una victoria contundente y hasta avasallante. Pero que al repelerse favorecieron al supuesto enemigo común que es el PRI.

Por ello, los oxigenados priistas aún albergan esperanzas de retener la Presidencia en el 18. Porque los dirigentes del PRD y Morena muy probablemente seguirán imponiendo los jugos gástricos a las neuronas. Y porque la única posibilidad de una alianza total de las izquierdas pasa por un gran acuerdo político entre Andrés Manuel López Obrador y Miguel Ángel Mancera. Cualquier otra vía será una pérdida de tiempo. Se ve difícil. Pero no imposible.
31 Mayo 2017 04:00:00
Edomex: los caballitos,  por una nariz
Está bien, juguemos. Y no porque se trate de trivializar o minimizar el asunto. Qué va. Bien sabemos que es la elección estatal que más expectativas ha generado en los años recientes. Y probablemente una contienda histórica.

Pero, como nadie tiene una infalible bola de cristal, entremos al juego de elucubraciones que todos practicamos profesional o amateurmente. Así que, metidas a la licuadora encuestas, tendencias, declaraciones, acontecimientos recientes, percepciones y mi propio ojo en las campañas, les comparto las tres alternativas más probables a mi entender:

Primer escenario.– Gana Alfredo del Mazo, el candidato del PRI y anexos, por un margen de 4 o más puntos. Abundarán las declaraciones de que se trató de un proceso injusto, de una elección de Estado o de Estados, pero privará la percepción de que la victoria priista fue finalmente legal y que el margen no justifica conflicto post-electoral alguno. El PRI está de fiesta y hasta enseña los dientes. El Gobierno peñanietista respira profundo; luego se envalentona y asegura que la elección ha sido una especie de plebiscito que prueba que los tricolores son la salvación nacional y que tienen todo para conservar la Presidencia de la República en 2018, casi con cualquier candidato que postulen. Un año más sin cambios en el estilo personal de gobernar, que diría don Daniel Cosío Villegas. Y un daño colateral en las aspiraciones presidenciales de Andrés Manuel López Obrador, que tendría que conformarse con pregonar un avance sustantivo de Morena y muy probables triunfos en alcaldías veracruzanas.

Segundo escenario.– Gana Delfina Gómez la candidata de Morena por un margen incontrovertible de cuatro o más puntos. No da lugar a conflictos post-electorales. La percepción es que se trata de un triunfo inobjetable y casi heroico, luego del rechazo perredista a la declinación y los tres puntitos que finalmente sí se decidió a aportarle el PT. En medio del asombro, el PRI y el mismísimo presidente Peña Nieto se ven obligados a un acto inédito en el reconocimiento de la victoria morena. El propio mandatario y su partido cambian radicalmente su estrategia a un año de la decisoria elección presidencial de 2018; han de llevar al mejor candidato químicamente apto y con posibilidad de triunfo, y no al más cercano ni al más cortesano. Un último año insólito en los eventos y los modales de un gobierno que buscará perpetuarse a toda costa. Y una batalla brutal contra un Andrés Manuel López Obrador, quien se fortalecería desproporcionadamente como el mejor candidato para ganar la Presidencia de la República en el 2018. Nada más. Y nada menos.

Tercer escenario.– Cualquiera de los dos: Alfredo del Mazo o Delfina Gómez ganan por un escasísimo margen de menos de 2 puntos. Ninguno reconoce la victoria del otro. Se genera un conflicto post-electoral de enormes proporciones que trasciende a las calles, ciudades y pueblos del Estado de México. Días aciagos para la entidad y para todo el país. El enfrentamiento Peña Nieto-López Obrador es ya total y de alto riesgo.

Cuarto escenario.– Gana Juan Zepeda, el candidato del PRD. Se produce la sorpresa electoral más estremecedora de los últimos tiempos. El caballo que alcanzó y ganó; tan espectacularmente que a los otros caballitos no les queda más que relinchar, pero a manera de estupefacto homenaje.
24 Mayo 2017 04:03:00
¿Anaya: presidente; Barrales: jefa?
Solamente así se explicaría el extrañísimo anuncio del fin de semana de los dirigentes del PAN y el PRD para la creación de un Frente Amplio Opositor que en el 2018 logre “sacar al PRI de Los Pinos”. Una insensatez por donde se le vea. Y no me refiero a la intención que puede ser muy válida en la lucha política, sino a un montón de razones más.

En primer lugar hay un fuerte tufo a hipocresía en el exhorto mismo: de lo que se trata es, sobre todo, de impedir que Andrés Manuel López Obrador llegue a la Presidencia de la República. Propósito que, casualmente, es el mismo que persiguen partido y habitante de la casa oficial, contra el que supuestamente iría la coalición para desalojarlo de una residencia de la que muy probablemente se habrá de ir solito.

A ella le quedan días, cuando mucho semanas. A él le restan semanas, si acaso meses. Por eso no se explica el planteamiento de armar “una convocatoria muy amplia donde no solamente cabrían partidos, sino organizaciones sociales, académicos y hasta candidatos independientes. “Eso sí –me dice la Barrales– sin que nadie venga a tratar de imponer su candidatura; sino con la disposición de construir una plataforma y luego someterse a un proceso de selección detallado y confiable. Alguien se imagina una fila compuesta por Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle, Miguel Ángel Mancera y hasta el mismo Andrés Manuel, para hacer sus exámenes y que al final Ricardo y Alejandra decidan que los mejores candidatos serán él para la presidencia y ella para la Jefatura de Gobierno. Ridículo. Por no decir estúpido.

Porque, además, para llegar a ese remoto supuesto ambos todavía dirigentes tendrán que superar la oposición que su sospechosa propuesta ha generado ya al interior de sus propios partidos. Él con las rabiosas reacciones de los calderones y el ex de Puebla y ella con los aullidos de las tribus y la descalificación total del pater Cuauhtémoc que ha señalado como absurda y antinatural la propuesta que los de más abajo califican ya de un vulgar sabadazo.

Para acrecentar el demonio de la suspicacia: resulta todavía más extraño que Ricardito y Alejandrita digan que están dispuestos a ir juntos en el 2018, pero que no en este 2017 en la elección clave del Estado de México. Para nadie es un secreto que la suma de votos que alcanzarían Josefina Vázquez Mota del PAN y Juan Zepeda del PRD –en una declinación de cualquiera de los dos en favor del otro– podría arrebatarle el triunfo a los punteros: Alfredo del Mazo del PRI y/o Delfina Gómez de Morena. A propósito, no sé si Alejandra Barrales consideró que esta propuesta eliminaría de facto la posibilidad de una alianza amplia de izquierda no sólo con Morena, sino con otros partidos izquierdosos, aunque sean de membrete.

Por cierto, y más allá de la anécdota, el anuncio de la nueva pareja Anaya-Barrales tiene una sola virtud: anticiparnos que nuestra capacidad de asombro estará sometida a prueba cada uno de los días y meses de aquí al 18. Cuando lo que menos importarán serán las ideologías y las propuestas. Y que la batalla por la Presidencia de la República será tan encarnizada como desesperada; capaz de generar episodios tan tragicómicos como éste. Una versión electoral de El Circo de los Horrores.
17 Mayo 2017 04:00:00
Javier Valdez: lo que iba a denunciar
Cuando veo la foto que nos tomaron sonrientes y abrazados después de la entrevista, me niego a aceptar que sea suyo el cuerpo tendido a mitad de una calle en Culiacán. Salvo por su infaltable sombrero.

En esa ocasión hablamos de Huérfanos del Narco, que con Malayerba, Miss Narco, Narcoperiodismo y Con una Granada en la Boca, conforman su herencia periodístico-literaria. Fácil de palabra, me dijo cosas como esta: “Yo sostengo que ahora en muchas regiones del país, no sólo en Sinaloa, el narco dejó de ser un fenómeno policiaco y ahora es una forma de vida. Ya no es un asunto de buenos y malos, de policías y sicarios, de militares y capos. Ahora el narco ha salpicado todos los aspectos de la vida en estas regiones”.

Pero igual pasaba de la contundencia a la ternura: “En Huérfanos del Narco quiero contar la historia de miles de niños, hijos de desaparecidos y ejecutados; hijos de policías, hijos de secuestrados, hijos de periodistas y también hijos de narcos; porque en todos se repite una tristeza sin fondo, un duelo íntimo. En ninguno de mis libros había tenido un tema tan espinoso y sensible como el de estos niños. Por eso, más que hablar de la muerte, quise hacer un canto a la vida de los que se quedan a seguir viviendo”.

En contraste, el crimen de Javier Valdez culmina un ciclo de violencia y ataques directos a periodistas que en tan sólo cinco años ha cobrado ya más de 100 vidas. Aunque en las semanas recientes se ha recrudecido brutalmente: Cecilio Pineda, director de La Voz de Tierra Caliente, en Guerrero (2 de marzo); Ricardo Monlui, director del portal El Político de Córdoba (19 de marzo); Miroslava Breach, del Norte de Ciudad Juárez y corresponsal de La Jornada (23 de marzo); Maximino Rodríguez del portal de noticias Colectivo Pericú en Baja California Sur (14 de abril); y Filiberto Álvarez, locutor de radio en Tlaquiltenango, Morelos (29 de abril).

Sin embargo, y con el debido respeto a la memoria y la labor de todos ellos, este crimen tiene una especial relevancia: Javier Valdez y su columna Malayerba fueron un baluarte del periodismo en Sinaloa, donde por décadas su cártel y otros más han manchado de sangre y violencia ciudades y pueblos. Su revista Ríodoce –porque en Sinaloa hay 11 ríos– ganó prestigio regional, nacional e internacional. Por sí mismo, Javier era el referente obligado de quienes íbamos a reportear lo que ahí pasaba. Además, nadie como él sintetizó todo ese conocimiento profundo del fenómeno del narco y su cultura en espléndidos trabajos de investigación plasmados en sus libros. Por cierto, me dicen que estaba terminando uno nuevo sobre las relaciones entre narcotraficantes y gobernantes. Yo creo que por eso lo mataron. No sólo por lo que ya había dicho, sino por lo que estaba dispuesto al revelar sobre esa simbiosis del poder político con los grandes cárteles de la droga, que definen el concepto de crimen organizado. Ojalá, algo pueda rescatarse de ese trabajo.

Por lo pronto, me quedo con lo que me dijo sobre los mexicanos que viven en zonas del narco, sin participar en él y por el simple amor a su tierra: “A ellos no les gana ni la desolación, ni la desesperanza, a pesar del dolor y la tragedia. Esta gente está luchando, está sobreviviendo y nos dan todos los días una lección de civismo, de ciudadanía, de heroicidad y de dignidad, que a este país tanta falta le hacen”.
10 Mayo 2017 04:00:00
La segunda fila
En la Presidencia de la República están muy preocupados: si continúan desgastándose los señalados para ser candidatos del PRI a la grande en 2018, los ojos del gran elector mirarán cada vez más a la fila que sigue.

Con mayor o menor insistencia se mencionan en el círculo más íntimo del poder, los nombres de quienes por méritos propios, simpatías o empatías podrían representar una opción ganadora en la contienda presidencial, que se anticipa como la más feroz de la historia. Incluso, varios de los que están en esa segunda fila ya son incluidos en los sondeos ordenados por Los Pinos junto a los nombres que ya todos sabemos. Algunos han arrojado resultados sorprendentes. Aquí están por estricto orden alfabético.

Mikel Arriola. No sería la primera vez que un director del Seguro Social sea mencionado precandidato. En su caso, ha ganado notoriedad por sus programas inscritos en el concepto de innovación, tan apreciado en estos tiempos. De limpísimo historial, no arrastra negativos que le impidan crecer.

José Reyes Baeza Terrazas. El actual director del ISSSTE es uno de los políticos más sólidos y sensatos del gabinete ampliado, siendo un hombre discreto pero de resultados. Cuenta además con una amplia trayectoria como legislador. Y en cuanto a experiencia al mando, ahí está su gestión como gobernador de Chihuahua, el estado más extenso del país.

José Calzada Rovirosa. El sector agropecuario ha crecido al triple de la media nacional y eso se debe en buena medida al empuje modernizador de “Pepe” Calzada, quien ha sabido impulsar la productividad, a la vez que conciliar con grupos extremos y hasta rabiosos. Como gobernador de Querétaro fue considerado el mejor de todos sus colegas.

Enrique de la Madrid Cordero. Encabeza con éxito reconocido dentro y fuera el otro sector que más ha crecido en los tiempos recientes, reposicionando a México en las grandes ligas del turismo mundial en millones de visitantes. Su juventud, energética y carismática, se complementa con una sólida carrera en la banca y las finanzas públicas. Cada vez lo ven con más simpatía.

José Ángel Gurría. La mirada ha llegado hasta París en busca de este mexicano distinguido que ahora encabeza la OCDE; el llamado Club de los Ricos, en el que nuestro país es de los más pobres. Un político-tecnócrata que ha sido secretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores. Nada más. Pero nada menos.

José Narro Robles. Todavía en la segunda pero ya con un pie en la primera, el secretario de Salud ha sido cada vez más una alternativa priista. Su paso como rector de la UNAM, le da un aura intelectual que rompe con el arquetipo del político tradicional y lo ha ejercitado en la relación con los jóvenes. Una versión ganadora de Bernie Sanders a la mexicana, dicen sus panegiristas.

David Penchyna Grub. Dirige y entregando muy buenas cuentas el Infonavit, una de las instituciones más entrañables para los mexicanos. Su atrevimiento ha impuesto esquemas innovadores para el financiamiento de vivienda. En el Senado, siempre echado para adelante, fue el gran apoyo para las reformas estructurales del presidente Peña Nieto. Además, se la deben, cuando la candidatura de Hidalgo.

Ahí están. Muy dispuestos a dejarse ver. Aunque por ahora ocupen la segunda fila.
03 Mayo 2017 04:00:00
100 días de Trump: el triunfo del odio
“No importa que nunca se levante el muro, Trump ya nos jodió la vida”, coinciden los cuatro formidables luchadores sociales con los que hablé en los días recientes. Los de a de veras; aquellos que en Los Angeles, en Chicago, en Denver, Houston y otras grandes ciudades, pelean todos los días con la ley en la mano o con el grito en la calle por los más elementales derechos humanos de quienes están allá trabajando muy duro para la sobrevivencia. Y que ahora han sido condenados por Trump a subsistir en las sombras de las iglesias o a encerrarse en sus casas y hacer sus compras en la noche. Los cientos de miles que cargan todos los días con el pánico de ver destrozadas sus familias por las deportaciones de unos y la permanencia de otros.

Es verdad que el racista xenófobo y fascista que ahora manda en la Casa Blanca, ha sido frenado en el Congreso y los tribunales por iniciativas tan absurdas como el freno a la entrada de musulmanes y el castigo a las Ciudades Santuario. Pero no ha sido suficiente. Lo deleznable es que el discurso sistemático de odio a todo lo mexicano ha permeado a buena parte de la sociedad estadunidense: ahora, los migrantes ilegales son todos criminales y echarlos de regreso para acá es un acto de estricta justicia. Por todo ello y más, es verdaderamente admirable que decenas de miles de ellos hayan tenido el valor de salir a marchar contra las medidas de este autócrata ignorante, que al llegar a sus primeros 100 días de Gobierno tiene una aceptación de apenas 43%, la más baja para un presidente en la historia moderna.

El problema para México, es que no hemos aprendido a lidiar con este psicópata empoderado en la Casa Blanca. Lo atendimos como Jefe de Estado cuando era un candidato deslenguado que nos llamaba criminales y amenazaba con el muro. Desde luego que no estoy sugiriendo que descendamos a sus niveles de lenguaje, pero sí que reconozcamos que convivimos con un perturbado mental, como concluyeron una veintena de psiquiatras estadunidenses que han estudiado su comportamiento. Citando al joven filósofo harvardiano Aaron James (“Trump: un tratado sobre la imbecilidad” Editorial Malpaso) Trump es un idiota que disfruta con la debilidad de los demás y se deleita humillando a quien tiene enfrente. Prueba de ello es que hace apenas una semana, el 26 de abril anunció al mediodía que Estados Unidos saldría del TLCAN, para salir en la noche con que había aceptado las llamadas de Peña Nieto y Trudeau –“esos caballeros que merecen mi respeto”– con quienes acordó que siempre sí renegociaría, siempre y cuando el nuevo pacto tripartita le fuera completamente satisfactorio. O sea, al estilo Trump: primero golpeo y luego negocio. Así que será absolutamente ingenuo pensar que será una concertación justa y equitativa. Por el contrario, Trump querrá comerse todo el pastel y dejarnos migajas. Habrá que enseñarle la dignidad, pero también los dientes.

La pregunta obligada es si estamos a tiempo de diseñar una estrategia inteligente para tratar con el demente que amenaza con un ataque nuclear a Corea del Norte, que bombardea a Siria y Afganistán, pero que todos los días nos hace la guerra a los mexicanos.
26 Abril 2017 04:00:00
Duarte: seis largos años de saqueo y muerte
Llegó a robar. Y lo hizo desde el primer instante. Incluso, desde antes de llegar a la Gubernatura. Desde que era secretario de Finanzas en el Gobierno de su padrino Fidel Herrera. Javier Duarte no llegó a gobernar para los veracruzanos. Sino a operar una eficiente maquinaria para llevarse hasta el último peso de las arcas públicas de Veracruz.

Y tenía prisa. La prueba más palpable es el más reciente informe de la Auditoría Superior de la Federación. Apenas antier su titular, Juan Manuel Portal, ha revelado que son 52 denuncias que suman la monstruosa cantidad de 45 mil millones de pesos por desvíos de fondos federales. Pero lo más aterrador es que este monto gigantesco corresponde únicamente a los tres primeros años de su gobierno, de 2011 al 2013; aún falta otro maloliente paquete por las auditorías faltantes de 2014 y 2015 y la que se espera todavía más escandalosa de 2016 –el último año de su gobierno– que se está revisando en la ASF. Aunque lo más indignante es que en todos esos años, la Procuraduría General de la República recibió las denuncias de la ASF, pero nunca investigó y menos aún informó de pesquisa alguna contra el exgobernador ahora preso en Guatemala: “Cada expediente entregado a la PGR está bien fundamentado; no señalamos ni los delitos, ni los responsables, sino qué y cuánto fue lo que se desvió, faltó y mal usó; y la Procuraduría tiene la facultad de señalar a los responsables con base en esa información y determinar qué delitos tiene que perseguir. Esa es su función”.

Pues no lo ha sido. Porque en todos estos años, la PGR nunca investigó al Gobierno de Duarte y si lo hizo se reservó los resultados de esas indagatorias. En cambio, lo que ha hecho es cubrirlo con un manto de impunidad. Blindarlo, contra cualquier acción de la justicia. Así que la pregunta obligada es por qué la PGR fue tanto tiempo la tapadera de un gobernador tan señaladamente corrupto. Por cierto, una prueba crucial para la Procuraduría será la integración de la solicitud de extradición de Duarte ante el Gobierno guatemalteco. Sería inadmisible que lo requiriera únicamente –como hasta ahora– por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada y se quedara fuera la tonelada de expedientes que ha acumulado y denunciado la ASF. Porque el tratado de extradición con Guatemala establece que el exgobernador sólo podrá ser juzgado en México por los delitos consignados en el proceso de extradición.

Aunque el otro capítulo fundamental por el que Duarte también tendría que ser procesado es por la sangre derramada durante su Gobierno. La implacable maquinaria del saqueo sólo se explica con un abominable mecanismo paralelo para acallar voces críticas y aplastar todo asomo de disidencia. Como gritaron las madres veracruzanas a las puertas de la cárcel militar de Matamoros: “Duarte: debes miles de muertos y 15 mil desaparecidos en Veracruz”.

Por eso, los próximos días serán decisivos para dilucidar si hay la suficiente voluntad política para que se haga justicia en este caso abominable. El Gobierno peñanietista tiene sólo dos opciones: lavarse mínimamente la cara o pasar a la historia como el gran cómplice de un sátrapa llamado Javier Duarte.

19 Abril 2017 04:00:00
Javidú y su blanca paloma
Desde luego que sería injusto acusarla de portación de marido prohibido. Pero no es su caso: Karime Macías Tubilla era el poder tras el trono; la mano que mece la cuna; o como la definió mi admirado colega Alejandro Aguirre, la Córdoba Montoya veracruzana.

No fue nunca la típica ama de casa, de bajo perfil y “compañera” de un mandatario. De familia rica, sorprendió a todos al fijarse en un simpático gordito de clase media baja llamado Javier Duarte cuando estudiaron y se graduaron en Derecho en la Universidad Iberoamericana; donde, por cierto, fungió de cupido su amigo Moisés Manzur que luego cobraría con creces sus gestiones. Más tarde, Karime haría una maestría y doctorado en la Universidad Complutense de Madrid en la especialidad de Asistencia Social. Todo indica que se trajo esos conocimientos para convertir en negocio tan noble propósito.

Los cercanos refieren que Karime fue fundamental en la carrera política que, ya felizmente casados, llevaría a Duarte a la Gubernatura. Y aunque al principio jugó un papel discreto y pasaba casi inadvertida, poco a poco las mieles del poder endulzaron su ambición: armó un equipo de ocho “cerebros” incondicionales en su propia oficina dentro de la casa de Gobierno. Ahí se apoderó primero de las relaciones públicas y de la estrategia de redes sociales al grado de quitarle su cuenta de Twitter a su jurásico marido. Ahí mismo se fraguó todo un entramado de corrupción que incluyó a las celebérrimas 600 empresas fantasma. Para soportarlo, Macías Tubilla hizo que Javidú nombrara a decenas de parientes en cargos públicos que le reportaban directamente a ella. Una elemental revisión al organigrama del Gobierno duartista es para desternillarse de risa si no fuera un asunto tan grave: en todas las dependencias gubernamentales había cinco o más funcionarios o funcionarias –de Direcciones Generales para arriba– de apellidos Macías o Tubilla; todos abusivos, todos intocables, todos insoportables. Sólo tres ejemplos: su prima Brenda Tubilla Muñoz fue designada productora general de Cumbre Tajín, el evento anual más importante del estado con un presupuesto millonario; a otra prima, Córsica Ramírez Tubilla, le encomendaron los cuantiosos recursos de Comunicación Social; pero el nombramiento más significativo fue el de Jorge Fernando Ramírez Tubilla en el estratégico cargo de subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Finanzas y Planeación. El hombre de la lana y primo de Karime. Nada más y nada menos.

Sólo los muy torpes, los muy ingenuos, los muy necios o los muy interesados podrían negar que muchos de esos dineros del erario público veracruzano fueron a parar en la compra de mansiones en Estados Unidos, Centroamérica o Europa, lo mismo que en las tiendas de Nueva York donde Karime gastaba escandalosamente. Por esas y otras razones la gente en Veracruz está indignada porque, a pesar de la detención de Duarte, Karime y su parentela gozan de absoluta libertad. Por lo que ahora, a su mantra aquel de “Sí merezco abundancia” agregará como dice el genial cartón del gran HELIOFLORES: “Sí merezco impunidad”.

A ver: Javier Duarte de Ochoa es el peor gobernador en la historia de este país. No sólo se robó miles de millones y llevó a la quiebra a su estado, sino que dejó una herencia macabra de 300 cráneos y restos humanos, así como una veintena de periodistas ejecutados en seis años de un gobierno de horror.

Pero Duarte nunca –salvo ahora– estuvo solo. Tenía a su lado a la que él tal vez veía como su blanca paloma. Que así también la miran los señores del gobierno federal, aumentando la sospecha de lo que sería un histórico suicidio político: un pacto deleznable con la listísima señora Karime.
12 Abril 2017 04:00:00
Las paradojas de la izquierda
Curioso, dos pruebas de músculo casi simultáneas: la del PRD en el Zócalo el pasado sábado y la de Morena en el Monumento a la Revolución el domingo; más allá de las estadísticas sobre asistentes, dos demostraciones similares de la fuerza de estos partidos de izquierda y su capacidad de convocatoria.

Lo paradójico es que al mismo tiempo se evidenció la brutal división izquierdosa en el país y en su corazón, que es la Ciudad de México.

Todo indica que esta es la crónica de una ruptura anunciada. De una izquierda dividida en la batalla por la Presidencia en el 2018. La inevitable levedad de las convicciones ideológicas frente al peso gigantesco de las conveniencias y el oportunismo político.

En el caso del PRD, el desgaste ha sido sistemático y hasta creciente desde aquel cochinero de 2008, cuando dos de sus agrupamientos tribales se disputaron con ferocidad inaudita la dirigencia del partido. Aunque el momento crítico, el gran desgajamiento se produjo hace casi 5 años con la salida de Andrés Manuel López Obrador para fundar su Movimiento de Regeneración Nacional –Morena– que a pesar de los malos augurios de sus detractores ha venido creciendo inexorablemente. Tan sólo en los tiempos recientes con una migración incesante de miles de simpatizantes y militantes de a pie, igual que algunas figuras relevantes como los legisladores que recientemente han creado en el Senado de la República una poderosa fracción Morena-lopezobradorista, a partir de las renuncias al PRD y la fusión con los senadores del PT.

Cada quien sus cálculos: los dirigentes perredistas que aún perviven en ese partido, consideran que todavía están a tiempo de detener la hemorragia que los llevaría a la muerte. El mismo Miguel Ángel Mancera reconoció ayer en El Universal, que el Partido de la Revolución Democrática debe depurarse y acepta que el PRD sigue siendo clave en sus aspiraciones como candidato a la Presidencia en el 2018; aunque debe crearse un frente ciudadano de izquierdas. Por cierto, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México anunció que en tres meses dará a conocer su propuesta nacional de país. Calculando que pasen las elecciones en el Estado de México, a fin de que no le quiten los reflectores.

A propósito, está muy claro que la llamada Joya de la Corona será determinante para fijar las condiciones de una hipotética alianza. Si el PRD logra el milagro con su candidato Juan Zepeda será la sorpresa del siglo y moverá todo el tablero. No obstante, las posibilidades favorecen hasta ahora precisamente a la candidata de Morena, Delfina Gómez, que, según las encuestas, llegará al final en carrera parejera con Alfredo del Mazo, del PRI. De triunfar su candidata, el mensaje será que López Obrador puede y merece ser el próximo presidente de México. Aun sin una alianza de izquierda con los perredistas, los petistas y los de Movimiento Ciudadano.

Hay sin embargo un escenario que no puede descartarse: con tal de impedir el triunfo de AMLO, el PRI y el PAN se unirían para postular en coalición a un candidato fuerte e independiente. Así que por la suma de recursos y votos de sus adversarios, una izquierda dividida perdería la oportunidad histórica de llegar la Presidencia de la República. Que con su PAN y su PRI se lo coman.
05 Abril 2017 04:00:00
Edomex: ‘corren, corren los caballitos…’
No sé ustedes, pero de chiquillo era de mis canciones favoritas: “…los grandotes y los chiquitos”, continuaba diciendo. Y así parece el arranque de la temporada electoral que nos durará 14 meses de aquí al 18. Por lo pronto, todos dicen que van ganando desde ahora o que ganarán al final. Al fin y al cabo, y parafraseando al insigne dramaturgo don Luis G. Basurto: cada quien su encuesta.

Este lunes Bajo Reserva de El Universal reveló una ordenada por la Presidencia que reconoce 23.98% de las preferencias para Josefina Vázquez Mota del PAN; 23.86 para Alfredo del Mazo del PRI; 21.37 para Delfina Gómez de Morena; y ya se incluye a Juan Zepeda del PRD con 6.78. También antier se publicaron dos encuestas contradictorias: El Financiero le da la cabeza a Del Mazo con 32; establece que Josefina sigue en 26, pero reconoce el avance de Delfina también con 26 puntos. Admite la llegada a la contienda de Zepeda con 12.

Sin embargo, el mismo lunes SDP Noticias ha publicado su sondeo según el cual la candidata de Morena ya rebasa con 31 al priista, que trae 24, y a la candidata panista rezagada a 18, así como al aspirante perredista en un lejano 9 por ciento.

La enorme disparidad en las mediciones ha originado desde ahora polémicas tan encendidas que llevan a la afirmación de que “alguien miente”. Espero que no sea así y que después de tan sonoros fracasos, los encuestadores se laven la cara con la verdad. Si son los propios partidos y sus candidatos quienes están maquillando las cifras, allá ellos y sus autoengañifas que habrán de pagar en las urnas el domingo 4 de junio, en escasos 60 días.

Aunque, más allá de los porcentajes reales o virtuales, ya podríamos ir elucubrando algunas reflexiones al arranque de estas campañas por la Madre de Todas las Batallas electorales de este año y antesala inevitable de La Grande, la presidencial en 2018.

Alfredo del Mazo: tiene todo el apoyo de los gobiernos federal y estatal en una elección de Estado abierta y hasta impúdica. A Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila les va la vida: para uno representa la sucesión, para el otro ser el sucesor. Una derrota es tan factible como inadmisible. Del Mazo tendrá que decidir si el aire de familia lo beneficia, lo perjudica o todo lo contrario. Ya se está dando cuenta de que Atlacomulco no es todo el Estado de México.

Josefina Vázquez Mota: es una incógnita; deberá demostrar que sabe navegar no sólo en aguas plácidas, sino también turbulentas; si no aclara de una vez por todas lo de los mil millones peñanietistas para su fundación, esa bomba de tiempo pueden activársela a control remoto; tiene que demostrar con fiereza que aprendió de la derrota.

Juan Zepeda: desde ahora ya los dan por muertos a él y a su partido el PRD. Tendría que haber una resurrección milagrosa; jalar todos los votos de Neza y anexas para conseguir un buen número de los 11 millones en disputa.

Delfina Gómez: es ya la gran sorpresa; con la mejor imagen entre el electorado, tiene apenas tiempo para que la conozcan y la prefiera la mayoría de los mexiquenses; para ello cuenta paradójicamente con el apoyo formidable del líder de Morena; pero a la vez debe probar que tiene voz propia; y que no practica ni la fonomimia ni la ventriloquía cuando se para al lado de Andrés Manuel López Obrador.
29 Marzo 2017 04:00:00
Turismo: la gallina amenazada
Las cifras no sólo son alentadoras, sino francamente espectaculares: únicamente en el 2016 llegaron a México 37 millones de turistas extranjeros que nos dejaron más de 20 mil millones de dólares. Así, la actividad turística es la tercera en importancia para la captación de divisas, con un crecimiento de 53% respecto al 2012.

Por ello, el turismo representa ya el 9% del producto interno bruto (PIB) y genera más de 9 millones de empleos directos e indirectos; además del efecto multiplicador que tiene en prácticamente todas las ramas productivas.

Por tanto, frente a un escenario global adverso en el panorama petrolero y un antimexicanismo enfermizo de nuestro principal socio comercial encarnado en Donald Trump, el turismo se plantea en el presente como la gran probabilidad para el futuro. Por lo pronto, como un gran detonador del mercado interno, un distribuidor natural del ingreso y a la vez un revulsivo que mucha falta hace a nuestra economía estancada en un crecimiento de apenas 2 por ciento.

El optimismo para el futuro inmediato tiene su fundamento: en 3 años pasamos del lugar número 14 al noveno como destino turístico más atractivo del planeta. Hoy, dicho por Taleb Rifai, secretario general de la Organización Mundial del Turismo, podríamos estar ya en el octavo o tal vez el séptimo sitio de los países más visitados.

Estos datos y prospectivas llevaron a un exultante presidente Peña Nieto a decir en el Tianguis de Acapulco que “…por supuesto que presumo las buenas noticias, porque todos los días estamos impregnados de noticias que a veces nos desmotivan. Pareciera que vivimos en el peor de los mundos, cuando realmente no es así”.

Desde luego, no se trata de ser aguafiestas. Soy el primero en reconocer que a este país le urgen buenas noticias; sin duda las del turismo lo son. Sin embargo, en el mismo evento pudimos percibir entre los asistentes abiertamente o en voz baja, una enorme preocupación común: la inseguridad incipiente amenazante o creciente en nuestros principales destinos turísticos. Y ahí están los casos evidentísimos de Guerrero y sobre todo Acapulco, donde son más que frecuentes los delitos del fuero común y las matanzas por enfrentamientos entre células o cárteles de narcotraficantes. En Los Cabos asustan los cuerpos desmembrados de los días anteriores. Y en la Riviera Maya alertan los tiroteos en bares y otros lugares.

En pocas palabras: nuestros principales destinos turísticos no son sólo enormemente atractivos para los turistas nacionales y extranjeros, lo son también para el crimen organizado, porque en ellos hay dinero y hasta el glamour que dan los grandes hoteles y los restaurantes de cinco estrellas.

Por ello es indispensable implementar una estrategia especial para evitar en lo posible los delitos que pudieren marcar como peligrosos ciertos centros turísticos. Yo diría que se trata de un asunto de Estado, a fin de preservar la productividad de esta nueva gallina de los huevos de oro, para no apretarle el pescuezo como hicimos con Pemex.

Por lo pronto, ahí están los números presentados por el todavía joven secretario de Turismo Enrique de la Madrid, los cuales –aunque él no quisiera– lo colocan en una segunda pero observable fila de presidenciables.
22 Marzo 2017 04:00:00
País de huesos
Las cifras de cada día son espeluznantes: decenas y a veces cientos de cuerpos son hallados bajo tierra. A veces en fosas clandestinas como las que vi en Iguala, perfectamente excavadas con trascabos o sepultados a la carrera en entierros improvisados.

Pero lo más aterrador es que estos hallazgos horripilantes ya no nos horroricen. Como si las continuas bofetadas a nuestra capacidad de asombro nos hubieran puesto en estado de shock.

A ver: tan sólo en el último recuento del 2006 al 2016 fueron desenterrados mil 87 cadáveres en 365 sepulcros ilegales. Lo alarmante es que en esa misma década se reportaron más de 29 mil desaparecidos, por lo que es fácil suponer que al menos 20 mil están todavía enterrados.

En los días recientes, nos volvimos a estremecer con el descubrimiento de la ahora célebre fosa de Jojutla en Morelos, donde fueron desenterrados los restos de al menos 35 personas. Hallazgos que, por cierto, no son producto de pesquisas de gobiernos o policías, sino de las indagatorias de organizaciones de la sociedad civil como El Solecito en Veracruz que –en busca de sus muertos– acaba de descubrir dos fosas gigantescas en Colinas de Santa Fe, donde por cierto se informa del hallazgo de 249 cráneos. Así que la pregunta obligada es una mezcla de escatología y horror: ¿Cómo que puros cráneos…y los cuerpos? Más de 10 mil fragmentos de huesos en pedacería.

Pero más allá de las cifras, no se necesita ser tremendista para suponer las miles y miles de horas de dolor, de tortura, de violaciones, vejaciones y sufrimiento detrás de estas estadísticas. Y la vergüenza inaudita de que esto ocurra aquí. Porque en ningún país del mundo que se considere medianamente civilizado sería admisible tanta barbarie. Ni siquiera entre los que enfrentan situaciones de guerra. Qué sentido tiene hablar de reformas estructurales o cosa que se le parezca cuando tenemos gran parte del territorio sembrado de muerte y sangre. Porque fosas también hay en Guerrero, Michoacán, Chihuahua, Tamaulipas, Jalisco y el Estado de México.

Tenemos que aceptar que, además de la crueldad, detrás de cada fosa y cada cuerpo hay también una historia de abuso criminal e impunidad absoluta. Porque no es verdad que –como dice la sistemática versión oficial– se trate siempre de enfrentamientos entre células o carteles rivales.

Para empezar, en el crimen organizado hay por definición una complicidad obligada con el poder político. Bien sabemos de la delincuencia uniformada y de gobiernos asesinos. ¿O alguien podría suponer que un gobernador tan escandalosamente voraz como el prófugo Javier Duarte –quien salió loco de contento con su cargamento– se enriqueció hasta la náusea debido únicamente a sus raterísticas habilidades financieras? O dicho de otro modo, ¿quién dudaría que Duarte haya estado detrás de los crímenes en las 43 ciudades veracruzanas donde se han descubierto fosas clandestinas?

Por eso indigna la complicidad de gobiernos municipales, estatales y por supuesto el Gobierno federal, que prefieren echar sus muertos bajo la alfombra del territorio nacional. Un amontonamiento infame de huesos en fosas y cementerios clandestinos donde no hay siquiera una cruz.
15 Marzo 2017 04:00:00
El día que se quebró el futbol
Tenía yo el privilegio de comer con él de vez en cuando. Sólo que ese día lo encontré con los codos en la mesa y las manos apoyando la barbilla de aquel rostro de ojos de cristal a punto de agua. –¿Qué pasó don Julio, porqué lo veo tan triste? –Y cómo iba a estar don Ricardo, si hoy se nos quebró el futbol. –¿A qué se refiere, don Julio? –Pues que hoy el Guadalajara vendió a Ramón Ramírez al América. –¿Y por qué es tan grave? –Pues porque no se vale; hay reglas no escritas, pero sagradas, que no deben romperse nunca, a menos que rompamos todo.

Esas palabras se me quedaron para siempre. Si un hombre como Julio Scherer García, que cargaba en sus hombros parte de la conciencia nacional le daba esa importancia al futbol, es que se trataba de algo más que un deporte o un negocio; era sobre todo un asunto de Estado. Lo recordé muchas veces cuando el ánimo nacional se derrumbaba por una eliminación oprobiosa de nuestra “selección” o una nueva derrota en un Mundial. Igual que convertíamos en día de fiesta una victoria desesperada.

Otra lección sobre el significado profundo del futbol la tendría después con Eduardo Galeano, aquel de “Las venas abiertas de América Latina”: –¿Por qué siendo un intelectual y un periodista tan comprometido con las buenas causas, eres también un fanático del futbol, calificado como el opio de los pueblos y una maquinaria de enajenación? –Yo soy un futbolero perdido desde que nací, en realidad quería ser jugador. –¿Hay todavía jugadores excepcionales como Messi, que parece un niño chiquito cuando dribla a dos o tres y luego hace un gol fantástico? –Sí, por suerte quedan quienes juegan por placer más que por deber; pero el futbol, en los altísimos niveles que está ubicado ahora, es la industria más lucrativa y también la más rentable desde el punto de vista del prestigio político.

Cierto. El futbol es aquí y en China –sobre todo ahora en China– la gran válvula de escape social que equilibra las furias y las alegrías de los pueblos de todos los signos políticos y religiosos. Por eso la FIFA tiene más afiliados que la mismísima ONU y su poder económico y político es superior al de la gran mayoría de los países del planeta.

A ver: el futbol es la locura colectiva que nos permitimos los seres humanos. Basten algunos datos desquiciantes: las economías de algunos de los grandes clubes de Europa –boletaje, tv, mercadotecnia– son equivalentes o más abundantes que las de muchos gobiernos completos; en Inglaterra hay estadios vendidos con años de anticipación; desde España, un juego de liga entre el Barcelona y el Real Madrid es visto por mil millones de personas en toda la Tierra; un solo jugador de élite gana en un año lo que decenas de miles de campesinos o cualquiera de nosotros en toda la vida. Así de loco, así de injusto, así de espectacular es el futbol mundial.

En México somos una mala copia: un futbol mediocre, salvo en el negocio. Por eso inventamos la “liguilla”, con dos “campeones” cada año, de los que luego nadie se acuerda.

En este escenario se acaba de producir un hecho inédito: los árbitros no pitaron el pasado fin de semana con la exigencia de un año de castigo para quienes los cabecearon y empujaron. Por ahora ganaron. Pero desde ya, se habla de la venganza.

¿Que el futbol vuelva a romperse? No lo creo. Sólo sé que están matando a la gallina de los huevos de cuero.
08 Marzo 2017 04:00:00
Diamante excepcional
Eran como las nueve de la noche de un día de los 80 cuando llegué al restaurante de moda en Acapulco. Él ya se iba solito con su esposa en un jeep alquilado. –¿Cenaron temprano, secretario? –No, fíjese que no hay lugar, Ricardo, me saludó sonriente. –Deme por favor un minuto. –Oiga, no se moleste. Así que me introduje rápidamente y encontré a mi cuate el gerente. –¿Ya sabes a quién acabas de mandar al carajo? Es Silva Herzog, el secretario de Hacienda. Por poco le da un infarto. Total que les instalaron una mesa con vista al mar, por supuesto.

Unos meses antes lo había entrevistado sobre las medidas draconianas a que nos estaba obligando para sobrevivir a una nueva crisis económica que incluía devaluaciones, recortes y un peso cada vez más chiquito. Remedios amargos, pero que como médico de emergencia nos empujaba a todos. –¿Qué se siente ser el malo de la película?, le pregunté; a lo que respondió con una estentórea carcajada para añadir con su voz de bajo profundo: “Lo de malo ya ni modo, es el papel que me tocó; espero por lo menos no ser tan antipático”. Curioso, la prueba de su sencillez y carisma la tendría tiempo después en aquel espontáneo episodio de Acapulco.

Tal vez por eso aceptaba con humildad lo de Diamante, dada su brillantez en el debate, y lo de Negro, con gran sentido del humor debido al color de su piel. Hombre nodal de una estirpe de orgullo hacia atrás y hacia adelante. Su padre, don Jesús Silva Herzog, fue el economista clave para precipitar la expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas, e incluso autor de aquel discurso histórico del 18 de marzo del 38. Su hijo Jesús Silva Herzog Márquez es hoy por hoy una de las inteligencias más luminosas en este país y una conciencia viva y valiente contra los abusos y desatinos del poder.

Yo sé que es un lugar común el referirse a alguien como un mexicano de excepción. Sin embargo, Jesús Silva Herzog Flores lo fue y por muy diversas razones:

–Como secretario de Hacienda en los gobiernos de López Portillo y De la Madrid (con quien tuvo el valor de discrepar y no ser sumiso) tuvo una actuación definitoria en esos años de bancarrota económica y moral. Recorrió medio mundo para renegociar una deuda que parecía impagable sin otros argumentos que su inmensa capacidad negociadora y su mirada a los ojos.

–Como embajador en Washington fue protagonista fundamental en aquel rescate de Clinton en el 95, luego del error de diciembre del 94.

–Aun en sus amarguras, supo perder con dignidad e ignorar el canto de las sirenas para mantenerse fiel a su partido, el PRI: las dos ocasiones en que no pudo ser su candidato a la Presidencia y luego, cuando su carisma no le alcanzó y fue derrotado en la contienda por el DF en el 2000.

–Su aportación histórica fue la creación del Infonavit, pilar de las instituciones sociales e institución constructora de millones de casas para los mexicanos.

Luego del servicio público vivió con dignidad en la medianía republicana juarista en la academia y como conferencista formidable. Jamás un escándalo ni en lo público ni en lo privado. Jamás siquiera una insinuación por corrupción o abuso del poder a pesar de los altísimos cargos que llegó a ocupar.

Yo creo que en el fondo Jesús Silva Herzog Flores era muy vanidoso. Tanto que quiso que lo recordáramos así, como un mexicano excepcional.
15 Febrero 2017 04:00:00
Estado de México: estado de ánimo
Un experimentado y curtido mexiquense así lo define: vamos a ver de qué humor se levantan el domingo 4 de junio los priistas que han reinado en las cortes de Toluca y Atlacomulco; cómo despiertan los panistas del corredor azul, del Toreo para adelante; cómo encaran el día los perredistas populosos de Neza y Ecatepec; qué tal abren los ojos los morenos que han irrumpido con fuerza en el Edomex; y también si están de humor los indecisos que deciden en la fila o a boca de urna quién quieren que sea su gobernador. “Somos intensos y cambiantes según nos amanezca”, puntualiza mi amigo.

Pero, mientras llega el día, ya El Universal nos anticipó antier que si la elección fuera hoy, sería la más cerrada de una historia de décadas en las que siempre ha ganado el PRI. Eso, si los contendientes fueran: Alfredo del Mazo Maza del PRI, Verde, Panal y PES con 19.8% de las preferencias; Josefina Vázquez Mota del PAN con 19.6 y Delfina Gómez Álvarez de Morena con 17.8. Sin embargo, no está claro si Josefina va a participar o no; lo mismo que el perredista Juan Zepeda, quien tuvo un buen gobierno en Neza, pero aún no ha sido postulado y que buscaría catapultarse desde el 11.5 de preferencia por partido para alcanzar a los punteros. De ser así tendríamos una inédita elección, ya no a tercios sino a cuartos, y muy probablemente un conflicto post-electoral en la nerviosísima antesala de la elección presidencial de 2018.

Mientras tanto, lo que sí podríamos hacer es entrarle al mexicanísimo deporte de la especulación electoral, caso por caso:

–Alfredo del Mazo Maza es un todavía joven político que sin embargo acumula una larga experiencia como legislador, presidente municipal y funcionario y que pretende ser el tercero de la dinastía Del Mazo que después de su abuelo y su padre gobierne su entidad. Además el sistema “se la debe” desde hace seis años cuando se disciplinó para evitar fracturas, por lo que se presume contará con todo el apoyo del actual gobernador Eruviel Ávila, quien ha sabido consolidar un gobierno suficientemente fuerte.

En contraste, el respaldo que puedan darle desde Los Pinos podría ser contraproducente por su cercanía de parentesco y hasta de apariencia con quien atraviesa por una crisis aciaga de aceptación popular: Enrique Peña Nieto. Cuyos resultados de gobierno también pueden pesar como una losa sobre el estado de ánimo de los mexiquenses el 4 de junio.

–El caso del PAN es patético: la oposición del cacique local Ulises Ramírez ha retrasado hasta el límite la postulación de doña José, quien ha exigido todas las garantías de su partido y pospuesto hasta la exasperación su aceptación formal de la candidatura.

–La gran “sorpresa” de este 17 puede ser el triunfo de Delfina Gómez Álvarez, candidata de Morena, un partido que en pocos meses pegó un salto espectacular de 5 a 11.6 puntos en las preferencias. Ya como candidata está ahora en un tercer lugar con 17.8, pero pegada al primero. De seguir las tendencias, Delfina seguirá creciendo con dos fortalezas: la de su trayectoria con expediente limpio como alcaldesa de Texcoco; y el apoyo formidable de Andrés Manuel López Obrador que, con un triunfo de esta dimensión, estaría tocando firmemente la puerta de Los Pinos en 2018. ¡Ah! Faltan sólo 109 días para el 4 de junio.
08 Febrero 2017 04:00:00
La llamada del diablo
Es el episodio más melodramático de los últimos tiempos. Una auténtica comedia de equivocaciones y farsas. Y es que en esta puesta en escena uno o varios de los actores han mentido una o varias veces deliberadamente. Si no fuera porque se trata de un asunto muy serio, sería de esquizofrénica risa loca.

A ver: a quién se le ocurrió proponer o aceptar una llamada del presidente Peña Nieto con un dealer de los casinos como Donald Trump. ¿Luego de una primera semana de pesadilla, alguien pensó que el teléfono podría contribuir en algo para negociar cualquier cosa o disminuir la beligerancia con que el troglodita empezó a golpear a México apenas llegó a la Casa Blanca? ¿No había las señales suficientes desde la campaña trompuda? ¿Cómo pudimos ser tan cándidos de –según la versión presidencial– no haber grabado y transcrito la conversación cuando sabíamos bien que ellos sí lo harían?

Pero más aún, Trump y sus halcones han empleado la llamada como un arma letal con un propósito claro: debilitar todavía más al Gobierno mexicano. Primero con la filtración a la AP de aquel párrafo escalofriante de Trump a Peña: “Tienen muchos ‘bad hombres’ ahí (…) no están haciendo lo suficiente para detenerlos. Creo que su Ejército está asustado, el nuestro no, así que podría enviarlo para que se haga cargo”. Frases en que hasta las comas son amenazantes y que encierran además un insulto de cobardía a nuestros soldados de parte de nuestro extraño enemigo.

Días después de la bomba de AP, una nueva versión de CNN matizó que lo que realmente dijo Trump a Peña Nieto fue: “Ustedes tienen muchos hombres rudos en México, con los que quizá necesitan ayuda. Nosotros estamos dispuestos a ayudarlos (…) ellos tienen que ser puestos fuera de combate y ustedes no han hecho un buen trabajo”. Una interpretación que, sin embargo, reafirma la intención original: el envío de tropas estadunidenses a México; aun cuando digan que todo fue en un tono coloquial. Como si fuera admisible bromear con esas cosas.

Pero, si quedaba alguna duda de la manipulación, apenas este domingo la perversión carcajeante fue restregada en el rostro de los ingenuos: previo al megarrating del Super Bowl, la cadena Fox transmitió una larga entrevista de Trump con el periodista Bill O’Reilly, quien pregunta: “¿El señor presidente Nieto de México está abierto a la posibilidad de fuerzas de Estados Unidos ayudándolo a combatir a los cárteles de la droga?”. A lo que un generoso Trump responde: “Como el muy buen hombre que es él y por ser alguien a quien respeto, yo preferiría que él respondiera eso (…) Pero yo ciertamente le ofrecí ayuda para derrotar a los cárteles de la droga (…) Y pareció muy dispuesto, porque tiene problemas controlando algunos aspectos de su país y yo diría que los cárteles de las drogas son lo primero”.

En resumen, Trump y su Gobierno bárbaro han logrado su propósito: mostrarse como el todopoderoso, listo para invadir el territorio de un vecino inepto y blandengue. En cambio, nuestro Gobierno –que al principio negó que el tema se hubiera tocado siquiera– sigue sin informarnos lo que todos estamos esperando: qué respondió Enrique Peña Nieto a las vociferantes amenazas de Trump. La vieja y soberbia tesis de que en este país, salvo ellos, todos somos idiotas.
01 Febrero 2017 04:00:00
Trump al desnudo
Debe ser escatológico. Así que, desde luego, hablo de desentrañar la personalidad de un tipo llamado Donald Trump, que casualmente es presidente de Estados Unidos; el mismo que en sus primeros y frenéticos 10 días ha trastocado su país, a México y al resto del mundo:

–Todo comenzó con el burdel del abuelo, Frederich Drumpf, nacido en Kallstadt, Alemania, un pueblito alemán, quien con apenas 16 años huyó del servicio militar y llegó a Nueva York. Sin una palabra en inglés, pero dispuesto a todo, incluso cambiarse el nombre a Frederick Trumpf y luego a Trump, para asimilarlo al inglés.

–Luego de seis años de ahorro y en plena fiebre del oro, el abuelo Trump se fue al otro lado del mapa, hasta Seattle, en cuya zona roja compró un restaurante que bautizó como el Poodle Dog, donde ofrecía alcohol, comida y prostitutas al mejor postor. Ya con cierta fortuna regresaría a Nueva York, para dedicarse al negocio inmobiliario.

–Aparece entonces en escena Fred junior, el padre de Donald, que se dedica obsesivamente a la compra, venta y renta de viviendas y edificios en las populares zonas de Brooklyn y Queens. Donde, según la hemeroteca del New York Times, Fred Trump se vincula al Ku Klux Klan y participa en una pelea que enfrenta a mil racistas contra 100 policías, siendo uno de los arrestados.

–Ya en plena Segunda Guerra Mundial, los Trump intentan borrar su origen alemán para que no los relacionen con los nazis y aseguran tener ascendencia sueca.

–El caso es que, a la muerte de su hermano mayor Fred por alcoholismo, Donald se integraría al negocio inmobiliario de su padre, con una frase que lo marcaría para siempre: “ganar lo es todo, no hay límites”.

–La irrupción de Donald Trump como cobrador de rentas, no estuvo exenta de escándalos, como cuando en 1971 la empresa enfrentó una demanda por negar el alquiler de departamentos a negros e hispanos.

–Luego seguiría una compra compulsiva de edificios en litigio que, con mil artimañas y sobornos, multiplicaban su valor por 10 veces o más.

–Pero el despegue de su fortuna se da con la compra de hoteles y casinos en Atlantic City, no lejos de Nueva York, donde Trump, como se acostumbra en esos establecimientos, juega cinco a uno de ventaja sobre los incautos apostadores. Y donde si a alguien se le ocurre ir ganándole a la casa, se le envía una belleza de película para llevárselo de la mesa a un lugar más íntimo. ¿Reminiscencias del abuelo?

–En lo personal Trump también ha sido impetuoso: casado con la deportista checa Ivana Winkelmair, la actriz Marla Maples y la modelo eslovena Melania Knauss, ha tenido hijos con todas ellas. Cortejó sin éxito a la mismísima Diana de Gales luego de su divorcio y a la celebérrima Madonna, de la que ahora ha dicho que “es asquerosa”.

–En lo mediático, ha escrito cinco libros sobre cómo triunfar en los negocios: “si mi adversario es débil primero lo aplasto, luego negocio; si es fuerte primero negocio, luego lo aplasto”. Igual condujo un reality show en la televisión y en marzo del 90 apareció con una conejita en la portada de Playboy: “no importa lo que escriban, si estás arrimado a un buen culo”, dijo.

–En lo político, pues ya sabemos que, a pesar de todo, fue electo presidente de Estados Unidos.

Señoras y señores del Gobierno, con ustedes, Donald Trump. Con él, están “dialogando”.
25 Enero 2017 04:00:00
Trump: imbecilidad de alto riesgo
El libro me hizo ojitos en un Sanborns de Carlos Slim quien –¡oh casualidad!– ha sido invocado como el único rival capaz de enfrentarlo: “Trump: ensayo sobre la imbecilidad”, del joven y exitoso escritor y filósofo contemporáneo, el estadunidense Aaron James. Desde la portada es una provocación, citando al vendedor de millones de ejemplares, Stephen King: “Trump es un imbécil sin idea de cómo funciona un gobierno”.

Y no crean ustedes que se trata de uno de esos folletines oportunistas al calor de los acontecimientos. En realidad son un centenar de páginas escritas hace unos meses cuando se resolvió la candidatura republicana en favor de Donald Trump. Aunque ya para entonces James –graduado de Harvard– se había revelado como un experto en el tema, al publicar en 2012 una obra deslumbrante. “Imbéciles: una teoría”.

En el ensayo que ahora nos ocupa, su diagnóstico no tiene desperdicio:

–Donald Trump es un rico trepador de escasa educación y enemigo de la clase intelectual.

–Sin embargo, nos pide (y ahora los tiene) que le confiemos los códigos de lanzamiento de las armas nucleares y con ellos el futuro de nuestros hijos.

–Ojo: no estamos preguntando si Trump es o no un imbécil, porque a este respecto parece existir un consenso generalizado. ¿O se le ocurre al lector un modo mejor de definirlo con una sola palabra?

–El imbécil reúne tres condiciones: se asume sistemáticamente con derecho a ventajas en sus relaciones con los demás; se siente inmune a las quejas del prójimo; y en casos patológicos como el de Trump se proclama como el dueño de la verdad absoluta.

–¿No parece evidente que Trump es imbécil, aunque sea sólo por burlarse de un periodista discapacitado, por tildar de “violadores” a los inmigrantes mexicanos ilegales o por sus comentarios descaradamente sexistas sobre la mujer: “cabecita hueca”, “gorda cochina”?

–Trump busca en el electorado lo mismo que los que quieren atraer mujeres guapas: afirmar su valía haciendo que lo vean como un ser poderoso, convertirse en el centro de atención; sostener a cualquier precio la imagen de “pez gordo” y de “triunfador” que tiene de él mismo. Al grado de haberse atrevido a decir de su propia hija, Ivanka: “Vaya si es impresionante; toda una belleza. Si no fuera porque estoy felizmente casado y, en fin, porque soy su padre…”.

–Trump es un payaso-bobo, maestro del entretenimiento que no diferencia entre decir tonterías y hablar con cuidado y respeto a la verdad. Pero hay que reconocerle un instinto asombroso para dar voz a la vox populi o al menos a un segmento considerable de la población. Los mismos que al escucharlo admirados se asombran: “¡Ayer estaba yo diciendo la misma mierda!”.

Finalmente, y citando a Platón, Aaron James nos regala un párrafo que parece llevar dedicatoria: “Al tratar de manejar a un imbécil, puede que se esfume la dignidad para dar paso a una sensación desconcertada de incapacidad. Uno puede verse obligado a la humillante aceptación del abuso. Por inaceptable que pueda ser la conducta del imbécil desde el punto de vista moral, al final no queda más remedio que transigir con un sentimiento digno de paz o con cierta sensación de fracaso”.

Yo sé de alguien que debiera leer este libro; ahora mismo o en el vuelo a Washington. Con gusto le obsequio mi ejemplar. Porque está agotado.
18 Enero 2017 04:00:00
México, la Cuba de Trump
Sé que volverán a decirme que soy un alarmista; como cuando el 16 de noviembre titulé esta columna Trump construyó el muro y declaró la guerra a México. Entonces argumenté que con sus actitudes y amenazas, el presidente electo ya había levantado un cerco. Además de sus propósitos abusivos y racistas como confiscar la tercera parte de los 30 mil millones de dólares en remesas y la expulsión masiva e inhumana de indocumentados.

Lo que más me asombró fue la ingenuidad, sobre todo del Gobierno peñanietista, señalando que uno era el Trump de campaña y otro sería el Trump presidente. Desde entonces he venido sosteniendo que ha sido precisamente el antimexicanismo de Trump lo que más beneficios políticos y de imagen le ha dado, desde aquella nefasta visita a México, entre los sectores más retrógrados, fascistas e ignorantes de aquel lado. Más aún, ahora se ha envalentonado al grado de intentar imponernos un bloqueo comercial al estilo del que ha estrangulado a Cuba durante décadas.

Ahí están sus palabras y sus hechos: Ford canceló su planta en San Luis Potosí para llevársela a Michigan; apenas ayer General Motors anunció que trasladará parte de su producción de aquí para allá. Por supuesto que el propósito es desmantelar y llevarse las 14 plantas de estas empresas. Es obvio que esas armadoras han sido brutalmente presionadas por Trump y sus secuaces con impuestos de escándalo o promesas de terciopelo. Pero el colmo es que Trump ha amenazado a automotrices europeas tan poderosas como la alemana BMW con aranceles demenciales si sigue fabricando autos en territorio mexicano que crucen la frontera. Menos mal que los alemanes han dicho que continuarán con sus planes de inversión en México. Pero la pregunta obligada es cuántas empresas globales –no sólo del ramo automotriz, sino de otros sectores– resistirán las presiones del Gobierno todavía más poderoso del planeta para que dejen de invertir en México. Eso se parece mucho a un cerco, a un embargo, a un bloqueo.

Trump va a gobernar sobre la base del terror. Y su advertencia es que quien favorezca a México será su enemigo. Y aunque en el mediano plazo su aislacionismo será desastroso para su país, ahora presume del rescate de empleos y dineros. Su mensaje del viernes será el del heredero del negocio de la prostitución, los hoteles y casinos; del hombre que jamás ha tenido un cargo público; del bárbaro descendiente de abuelos escoceses y alemanes y esposa centroeuropea, pero que odia permanentemente a todos los no nacidos allá, a todo lo mexicano e hispano, e incluso a los estadounidenses que lo cuestionan y no están de acuerdo con sus atrocidades.

Por eso no nos extrañe que ya instalado en la Casa Blanca promueva ante el Congreso el cambio de nombres de algunas grandes ciudades: Los Angeles a The Angels; San Francisco a St. Francis; San Antonio a St. Tony; Las Vegas, lo está pensando. Y que ofrezca inmensos incentivos fiscales para que ciertas estrellas cambien su identidad: Cameron Díaz a Cameron Days; Cristina Aguilera por Kristie Eagle; Ariana Grande sería Big Arianne; y como en su caso no hay una traducción de su apellido en inglés, Jennifer Lopez pasaría a ser Jennifer Back que, a propósito, es por donde nos quiere patear Donald Trump. Y aquí, tan tranquilos.
11 Enero 2017 04:00:00
Infeliz año nuevo
Todo indica que así será: No hay una sola luz de optimismo en el horizonte de este 2017. Por el contrario, puras nubes negras y, en el mejor de los casos, espesas nieblas de incertidumbre.

El 2016 fue la crónica de una catástrofe anunciada y, al terminar el año, la declaratoria de guerra de Donald Trump –luego de su repudiada, pero para él fructífera visita– fue el principio de la tormenta. El inevitable próximo presidente de los Estados Unidos ha encontrado en su antimexicanismo una veta muy explotable que no sólo le ayudó a ganar la elección, sino que lo fortalece cada vez que nos golpea inmisericordemente. Para quienes me tildaron de exagerado por el término de “guerra”, ahí están sus primeras acciones aun antes de asumir la Presidencia: ya canceló la planta de Ford en San Luis Potosí; amenazó a General Motors con impuestos desproporcionados a los vehículos fabricados en México, y apenas ayer el mandamás de Fiat Chrysler advirtió que ellos se irán del país si Trump los presiona. Mientras tanto, nuestro Gobierno sigue sin entender que Donald jamás será un hombre de estado y ni siquiera es un político; es en cambio un troglodita de los negocios cuya familia ha hecho fortuna con prostíbulos, hoteles y casinos. El que nuestro canciller sea cuate del yerno que acaba de ser nombrado como nuevo gran consejero en la Casa Blanca no es garantía de que papi vaya a variar el maltrato a sus odiados prietos del sur.

A esa gran amenaza añádase el pago brutal del error histórico y absurdo de habernos convertido en productores de crudo y no refinadores de gasolina, lo cual nos ha colocado en el peor de los mundos: el petróleo en el piso, la gasolina en las nubes y el dólar en la estratosfera. Y en este escenario de pradera reseca, el Gobierno federal decidió el gasolinazo retirando el subsidio de 200 mil millones de pesos anuales que ahora nos hará pagar a todos con un incremento de 30% o más en febrero. Eso en cuanto al precio. Pero el costo ha sido gigantesco: un país incendiado no sólo por las protestas y los saqueos sino por la desilusión de las expectativas no cumplidas y la rabia de sabernos mexicanos de segunda frente a los excesos de gobiernos faraónicos, ladrones y en fuga.

Frente a este panorama aterrador, el gobierno de Peña Nieto ha decidido mirar al pasado en lugar de encarar al futuro. Así que al más rancio estilo del PRI de hace 30 años convoca a un acuerdo-pacto que para empezar no lo es, porque se trató de un acto mediático impuesto a producto de gallina a los “sectores representativos de la vida nacional”. Puros discursos sin ruta crítica, ni programa, ni números, ni agenda; por eso los patrones de la Coparmex se negaron a firmarlo. Y en el colmo del absurdo, el evento se programó a la misma hora que la reunión de los gobernadores, quienes obviamente se sintieron excluidos y abren otro frente de confrontación con un gobierno que ya tiene demasiados. Aunque el más grave de todos es el rechazo y la ira crecientes de sus gobernados.

¿Dónde están los Duarte, Borge y todo lo que se robaron? ¿Por qué un ministro de la Corte gana 400 mil pesos? ¿Por qué diputados y senadores derrochan millones en asesores buenos para nada? Y para ser honestos: ¿por qué hemos permitido que nos pongan al país al borde del precipicio?
30 Noviembre 2016 04:09:00
Fidel: el fin del siglo 20
A los 14 años le escribió una carta fechada el 6 de noviembre de 1940 en Santiago de Cuba: “Mi buen amigo Franklin Roosevelt, oí en el radio que serás presidente por un nuevo periodo…no se mucho inglés, pero sé muy mucho (sic) español…si quieres dame un billete, porque nunca he visto uno de diez dólares verde americano y me gustaría tener uno…si quieres hierro para hacer tus barcos, yo te enseño las minas de Mayarí Oriente, Cuba. Muchas gracias. Adiós. Tu amigo, Fidel Castro”.

Creo que esta carta precoz prueba que al principio Fidel no veía a Estados Unidos como su gran enemigo; también muestra la desfachatez descarada de un joven que todo lo creía posible. Que se atrevía a soñar y a luchar por sus sueños. Trece años después de esa carta insensata, a los 27, empezaría a fraguar la Revolución cubana, que se gestaría en México. Donde, por cierto, se entrelazan las leyendas urbanas con los hechos históricos: que su mítico compañero Ernesto “El Che” Guevara tomaba fotos a los niños con santacloses en la Alameda; que Fidel tenía una novia en Sanborns Del Prado, que después de los atracones que se daba con sus amigos, tan revolucionarios como hambrientos, le cobraba sólo tres cafés; que aquel bipolar político policía que fue Fernando Gutiérrez Barrios ya les tenía echado el ojo, pero simpatizaba con la conjura al grado de avisarles que en lugar de Veracruz, salieran cuanto antes de un puerto más discreto como Tuxpan. Alguna vez me enseñaron una fotografía de la cena de despedida que un miembro prominente de la comunidad judía, don Jorge Besquin, les ofreció en su casa de Polanco, antes de que los 87 locos maravillosos se embarcaran en el Granma para hacer una revolución de la que era fácil enamorarse; ahí están en la imagen Raúl y Fidel muy sonrientes con sus uniformes verde olivo nuevecitos que les obsequiaron su anfitrión y mecenas.

Luego, Fidel y ese puñado de fieles seguirían forjando su leyenda enfrentados a los miles del Ejército del dictador Fulgencio Batista en la Sierra Maestra, hasta la toma del Cuartel Moncada y la entrada triunfal a La Habana en el 59. Más tarde, la entrevista Nixon-Fidel y el rompimiento con la declaratoria del carácter socialista de la revolución, hasta la crisis de los misiles que puso al mundo al borde de una guerra nuclear con Kennedy en Washington y Khrushchev en Moscú. Por ello y más, Fidel Castro es uno de los líderes más carismáticos e influyentes de la historia contemporánea.

En cuanto a su legado: ahí esta una Cuba pobre, pero no miserable, que ha sabido enfrentar con dignidad un bloqueo criminal del país más poderoso de la tierra; ahí están también sus artistas, sus escritores, sus deportistas y sus médicos. Que no hay democracia y que Fidel se excedió en el sobreproteccionismo de su revolución también es cierto.

Lo que yo me pregunto es si estamos mejor en países democráticos como México, en donde la mitad son pobres, uno de cada tres padece hambre, tenemos miles de desaparecidos por policías y soldados e igual ejecutan a periodistas y líderes sociales; y donde se ha hecho costumbre que los gobernadores y funcionarios se roben cientos de escuelas y miles de camas de hospital en actos de corrupción cada vez más escandalosos.

Me quedo con lo hecho por el comandante Fidel Castro, quien alargó el siglo 20 hasta morirse finalmente.
23 Noviembre 2016 04:09:00
a.T.-d.T.
Sí, así será, sin exageración alguna, este planeta donde los mexicanos estamos incluidos: antes de Trump y después de Trump. Sólo que ahora se trata de un anticristo predicador del odio, la guerra, la destrucción, la injusticia y la supremacía de la raza blanca sobre todas las demás.

Para quienes me señalaron que estaba exagerando cuando dije que ya nos había declarado la guerra, ahí están sus palabras de antier: “he ordenado revisar acuerdos migratorios de los que se ha abusado”, en una clara alusión a su amenaza de regresarnos a 900 mil jóvenes del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), de la que el New York Times ha dicho que “deportar a los dreamers –que son jóvenes de probada valía en escuelas y trabajos– sería un crimen gratuito”; en la misma declaración, dijo que no perdería tiempo y que el mismo día de su llegada a la Casa Blanca, el 20 de enero, sacaría a Estados Unidos del “desastre potencial del Tratado Transpacífico” para buscar acuerdos bilaterales con cada país, lo que es un claro anticipo de lo que nos espera con el TLC.

Y para quienes argumentaban que ya en la presidencia Donald Trump moderaría su belicoso discurso de campaña y ponderaría sus actos, déjenme decirles que no hemos visto nada aún: Trump está envalentonado y cada día se endurece y enfurece todavía más; porque está total y absolutamente convencido de que eso lo legitima ante sus rabiosos seguidores, a pesar de haber tenido un millón de votos populares menos que Hillary Clinton. Las designaciones en su Gabinete no dejan dudas de lo que será su horroroso estilo de gobierno: una horda de jinetes del apocalipsis seleccionados en el más recalcitrante extremo de la extrema derecha. Aquí, algunos ejemplares: Steve Bannon será estratega principal y consejero superior de Trump, exoficial naval y promotor de la supremacía de la raza blanca en EU; Jeff Sessions ejercerá como procurador de Justicia, sistemático opositor a cualquier acuerdo de regularización de migrantes ilegales; Mike Pompeo tendrá la dirección de la CIA, sirvió en las Fuerzas Armadas desde la caída del muro de Berlín y es guerrero de tiempo completo; y el rudísimo Rudolph Giulianni, quien quiere ser secretario de Estado, pero suena también para embajador nada menos que en México, que será un cargo clave para cumplir las amenazas trumpistas.

Me cuentan que este lunes Trump convocó a un encuentro off the record en su torre de Nueva York a un grupo de altos directivos de las grandes cadenas como CBS, NBC, ABC, CNN y Fox, con sus principales conductores, a quienes recibió con dos frases escalofriantes: “Sé que me encuentro en un cuarto rodeado de mentirosos durante mi campaña… espero que hagan bien su trabajo de aquí en adelante”; ahora, todos estos medios saben que su preciada libertad de expresión está más amenazada que nunca. En cambio, los que gozarán de toda libertad son los racistas asesinos del Ku Klux Klan, quienes anuncian una gran marcha nacional para festejar el triunfo de Trump y su llegada a la Presidencia de los Estados Unidos.

En nuestra Presidencia de acá, instalamos un teléfono para orientar a nuestros paisanos de allá ante las amenazas del monstruo. Nada más.
16 Noviembre 2016 04:09:00
Trump construyó el muro y declaró la guerra a México
En un tiempo récord, a sólo unos días de haber ganado la Presidencia, Donald Trump ya levantó un muro gigantesco que ha dividido como nunca antes en su historia –oh paradoja– a los Estados Unidos: de un lado, los perdedores, quienes todavía creen en sus instituciones, en la educación, en las normas de convivencia civilizada, en los derechos humanos y en un concepto global de especie terrícola; del otro, los ganadores, los ignorantes, los iletrados, los rabiosos, los fascistas, los nazistas, los fanáticos de la Asociación del Rifle y los asesinos del Ku Klux Klan. Con Trump ganó el derecho al odio; la potestad arrogante del blanco caucásico que hitlerianamente revive la absurda convicción de sentirse y creerse raza superior.

Por lo pronto, las amenazas desquiciadas de Trump, su misoginia, su racismo y su brutalidad –en más de un sentido– han provocado en todo el país manifestaciones de rechazo a su llegada a la Casa Blanca: “He is not my president!” es el lema que desborda las redes sociales y se lee en todo tipo de mantas, playeras y cartulinas de quienes marchan consternados en las más diversas ciudades. Los mueve el terror a que un delirante como él encabece la nación más nuclearmente armada del planeta y apriete el botón de una Tercera Guerra Mundial, que sería la última. Los acompaña el fundamento moral de que en el voto popular el candidato republicano tuvo 200 mil sufragios menos que su adversaria demócrata Hillary Clinton, aunque el decrépito sistema de votos totales para el ganador en cada estado le haya dado el triunfo; por lo que ahora existe la esperanza posible, pero prácticamente remota, de que el Colegio Electoral, a través de un estrechísimo resquicio legal, revoque el resultado el próximo 19 de diciembre mediante la presión de millones de firmas en el sitio change.org.

Mientras tanto, Donald Trump le ha declarado la guerra a México. Y si piensan que exagero, basta enumerar algunas de sus amenazas:

–Construir el fronterizo muro de la ignominia a un costo de 17 mil millones de dólares que además nos hará pagar de algún modo.

–Expulsar hacia acá a 3 millones de indocumentados, lo que desataría una crisis humanitaria de infames proporciones.

–Desbaratar el TLC de América del Norte, lo que implicará 5 millones de desempleados allá y muchos más aquí.

–Robarnos 10 mil millones de dólares en remesas a través de impuestos demenciales.

–También a través de impuestos monstruosos, llevarse de regreso las inversiones de las empresas gringas en territorio mexicano.

Sí, me dicen los expertos que no le será tan fácil. Pero, para mí que un señor que nos quiere estrangular y cobrarse un gigantesco botín, nos está declarando la guerra.

Por eso me uno a Jorge Castañeda y Alejandro Hope cuando proponen medidas como un boicot nacionalista a todos los productos que vengan de allá. Y añado algunas sugerencias si es que el señor Trump decide terminar de enloquecer cuando despache en la Oficina Oval: qué tal una semana de brazos caídos de todos los mexicanos –desde campesinos a profesionistas– que trabajan allá; o una huelga de hambre de los millones que somos encabezada por el Presidente. No se rían, que es en serio.
09 Noviembre 2016 03:00:00
Padre nuestro que estás en los cielos…
SI GANA ELLA:

Contra lo que digan mis entrañables Vicente Fernández, Los Tigres del Norte, Salma Hayek y millones de latinos y mexicanos, un triunfo de Hillary Clinton no nos abrirá las puertas del paraíso, ni nos caerá maná del cielo y, en una de esas, hasta nos provoca desi-lusión cuando empiece a gobernar; como nos pasó con el candidato que por negrito, demócrata, simpático, inteligente y culto seguro nos trataría mejor que nunca y que terminó deportando casi a más de 3 millones de migrantes, 600 mil más que el antipático republicano llamado George W. Bush.

Así que con Hillary Clinton, la candidata demócrata, también corremos riesgos. Y motivos de preocupación hay suficientes: no hay un solo acto favorable a México durante la ya larga carrera de esta güerita –tan linda que se ve– ni como legisladora ni como secretaria de Estado; siempre se ha opuesto al TLC y se pronuncia con toda energía con que al menos se revise en términos más favorables para Estados Unidos y Canadá que para México; también ha cuestionado el Tratado Transpacífico que promovió su colega de partido Barack Obama y que supuestamente beneficiaría a México; apenas en abril lanzó una crítica brutal a nuestro Gobierno cuando, al referirse a los hechos de Ayotzinapa, Tlatlaya y otros más, fustigó que “el Estado mexicano haya sido omiso en ejercer justicia para las víctimas de estos actos represivos”. ¡Pácatelas! La única señal positiva es su postura en materia de derechos humanos cuando ha prometido luchar por “una reforma migratoria comprensiva que provea un camino a una ciudadanía completa y equitativa”.

Pero la principal preocupación que los mexicanos debiéramos tener con el muy probable triunfo de la candidata demócrata es que la señora Hillary Rodman Clinton está furiosa contra México y su presidente Peña Nieto. Porque hace apenas dos meses estaba encaminada a una apabullante e histórica victoria, cuando la inexplicable, absurda, ilógica, explosiva, humillante y ridícula invitación a Donald Trump –dándole trato de Jefe de Estado– le dio oxígeno y lo levantó de la lona en una contienda que ya él mismo daba por perdida. Dicen que Hillary no es rencorosa, pero tiene buena memoria; si no, que le pregunten a Bill.

En resumen, podríamos decir que, si gana ella, tendríamos una relación con alto grado de dificultad, lo otro sería la catástrofe.

SI GANA ÉL:

“Padre nuestro que estás en los cielos…”

Para no incurrir en plagio, debo decir que –según me contaron– eso fue todo lo que escribió aquel controvertido periodista, Carlos Denegri, en su columna de primera plana de Excélsior cuando Estados Unidos arrojó la bomba atómica sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, dejando todo el resto de su espacio en blanco. Así que: más allá del estúpido muro; de que nos deporte a 11 millones de paisanos; de que se quiera agandallar 25 mil millones de dólares en remesas; de que derogue el TLC; de que nos dispare el dólar a 25 o 30 pesos; de que nos destroce la economía con 5% menos del PIB; mucho más allá de todo eso, yo rezo por que no llegue a la Casa Blanca un loco desquiciado capaz de oprimir el botón rojo y que pierda sentido todo lo que hemos logrado como especie humana: “Padre nuestro que estás en los cielos…”.
02 Noviembre 2016 03:00:00
Robaron, huyeron y los dejaron ir
Difícil encontrar una palabra que describa a dos sujetos tan deleznables como Javier Duarte y Guillermo Padrés. A cuál más de rapaces y ladrones. Pero me quedo con una: obscenos. Porque los dos representan lo peor de la condición humana: la impudicia total y desvergonzada. Aquella a la que no le importa que jamás puedan volver a su tierra porque los echarían a pedradas. Aquella que les impedirá siquiera verse al espejo sin asco de sí mismos. Aquella que les justifica cualquier crimen a cambio de llevarse una gigantesca fortuna producto de sus raterías como gobernadores de Veracruz y Sonora.

Allá en el norte, el panista Padrés se comportó con la hipocresía que caracteriza a los practicantes de la misa dominical: golpes de pecho ese día y voracidad sin límites todo el resto de la semana. Se hizo célebre cuando mandó construir una presa –con recursos federales, claro– en un rancho de su propiedad.

Actualmente la Procuraduría General de la República tiene una orden de aprehensión en su contra por enriquecimiento ilícito y desvío de recursos. También se le imputan sobornos por más de 8 millones de dólares para favorecer compras de su gobierno; lo mismo transacciones bancarias a través de una empresa holandesa. En suma, la Contraloría sonorense calcula en más de 30 mil millones de pesos el desfalco al erario público, equivalentes a 30 universidades, 300 escuelas y al menos 50 hospitales. En días pasados, le fueron retirados sus derechos partidistas en el PAN y se encuentra formalmente prófugo.

El caso de Javier Duarte en Veracruz es escandalosamente demencial: tan sólo en el 2015 el daño patrimonial que provocó a su estado asciende a 16 mil millones de pesos, y en el escenario del desastre un centenar de alcaldes tienen tomado el Palacio del Gobierno estatal en Jalapa por el desvío de al menos 3 mil millones de pesos en recursos federales, cuyo destino el Gobierno de Duarte nunca pudo comprobar.

Por esa corrupción desatada, por los crímenes contra periodistas, secuestros, desapariciones forzadas y decenas de fosas clandestinas, Veracruz vive un estado de emergencia como nunca antes en su historia. En contraste, cada día surgen nuevas pruebas y evidencias de la fortuna que este engendro de la inmoralidad ha amasado en su beneficio y el de toda su parentela convertida en una auténtica corte de ladrones.

También Duarte está prófugo e igualmente expulsado, en su caso del PRI. Pero lo más vergonzante, es que ambos fueron advertidos por el Gobierno y sus hipócritas partidos de que ya se armaban gruesísimos expedientes en su contra, lo que les permitió preparar una huida cómoda y segura.

A ver: tan sólo en los años recientes 11 gobernadores han sido señalados como ladrones y corruptos y sólo uno, el priista Andrés Granier, está en la cárcel: todos los demás disfrutan alegremente sus malhabidas fortunas: los priistas Humberto Moreira de Coahuila, Fausto Vallejo de Michoacán, César Duarte de Chihuahua, Rodrigo Medina de Nuevo León, Fidel Herrera de Veracruz, el panista Armando Reynoso Femat de Aguascalientes y los perredistas Narciso Agúndez de Baja California Sur, Juan Sabines de Chiapas y los ya mencionados aquí, Padrés y Duarte. Para quienes encontré una palabra que todavía los define mejor: escatológicos.
26 Octubre 2016 03:00:00
Algo más sobre los 43
Se ha dicho que la detención del exjefe policíaco de Iguala, Felipe Flores Velázquez, será clave para aclarar la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Tengo mis dudas y, es más, creo que puede ser un acto premeditado para dar la impresión de un avance sustancial en la investigación y que luego no pase nada y siga latente la pregunta: ¿dónde están?

A ver: Flores, además de primo, fue el verdugo del matrimonio formado por José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda, quienes durante al menos dos años ejercieron como señores feudales de horca y cuchillo en Iguala, Guerrero. Donde instauraron un régimen de terror que incluía el asesinato a sangre fría de sus opositores y el pago de cuotas de todos los comercios. Ambos, luego de ser prófugos célebres, fueron capturados cinco semanas después de la desaparición de los jóvenes la noche del 26 de septiembre de 2014. ¿Alguien podría creer que en casi dos años de prisión ninguno de ellos ha podido aportar algo sobre lo ocurrido en esas horas de sangre?

Siempre he dicho que el más grave obstáculo para el esclarecimiento de este caso –que nos mostró al mundo como un país de bárbaros– es que se le ve como un hecho aislado. Y no en el entorno en que se fraguaron y luego hicieron explosión los acontecimientos: el municipio de Iguala es una de las zonas más calientes para la recepción y el trasiego de droga; por supuesto que mariguana, pero también cocaína pura que antes de los “cortes” tiene un valor de al menos dos mil dólares el kilo y conforme avanza hacia el norte alcanza hasta los 120 mil dólares. Por eso la disputa feroz entre los grupos del crimen organizado por ese territorio.

Es en ese escenario que José Luis Abarca y su esposa, dos de cuyos hermanos forman parte del cartel de Guerreros Unidos, compran en 2012 la candidatura a la alcaldía al PRD. En esa operación estuvieron apadrinados por Lázaro Mazón, secretario estatal de Salud, y con la venia del entonces gobernador Ángel Aguirre. Su plan era a mediano y largo plazo: Mazón, como candidato de Morena, sucedería a Aguirre; María de los Ángeles Pineda relevaría a su marido y Abarca iría al gabinete de Mazón para luego imponerse como gobernador de Guerrero.

Las preguntas se derraman en cascada: ¿quién mandó a los de Ayotzinapa a secuestrar camiones hasta Iguala, cuando les quedaba más cerca Chilpancingo? ¿Fue casualidad o causalidad el caso del quinto camión que muy probablemente trasladaba droga en su carrocería? ¿Fue una simple coincidencia que esa noche del 26 Pineda iniciara su campaña con una fiesta en la plaza y temiera un sabotaje de los normalistas? ¿Fue Felipe Flores el único responsable de la captura y entrega de los normalistas a los Guerreros Unidos? ¿Por qué nadie a nivel estatal, federal o en el PRD se alarmó por los crímenes cotidianos de un gobierno municipal extorsionador, secuestrador y asesino? ¿Se ha investigado a fondo si desde Iguala se enviaban cuantiosos recursos al gobierno de Guerrero y hasta a la propia Federación? ¿Cuál fue el papel del ejército en la desaparición de al menos parte del grupo de los 43? ¿Por qué no se han revelado las declaraciones de los choferes que los trasladaban? Finalmente: ¿cuántos años más seguiremos conmemorando y demandando la verdad sobre este crimen horrendo?
19 Octubre 2016 04:00:00
Dylan y Trump: de lo amoroso a lo detestable
“Cuántos caminos debe andar una persona, antes de que le llames hombre. Cuántos mares debe surcar una paloma blanca, antes de dormir en la arena. Cuántas veces deben volar las balas del cañón, antes de que sean prohibidas para siempre. La respuesta, amigo mío, está volando en el viento, la respuesta está volando en el viento. Cuántos años puede una montaña existir, antes de ser bañada por el mar. Cuántos años pueden vivir algunas personas, antes de que se les permita ser libres. Cuántas veces debe un hombre girar la cabeza, fingiendo que simplemente no te ve. La respuesta, amigo mío, está volando en el viento, la respuesta está volando en el viento. Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba, antes de poder ver el cielo. Cuántos oídos debe tener un hombre, antes de escuchar a la gente llorar. Cuántas muertes harán falta, para que él sepa que han muerto demasiados. La respuesta, mi amigo, está volando en el viento, la respuesta está volando en el viento”.

Yo, tan sólo por estos versos, le hubiera dado el Nobel.

“Me lancé por ella como si fuera una perra…una puta…Cuando eres una celebridad, ellas te dejan hacer lo que quieras, puedes hacer con ellas lo que quieras, hasta agarrarlas por la vagina”.

Yo, tan sólo por estas imbecilidades, le hubiera impedido la Presidencia.

Y en ambos casos son palabras. Absolutamente distintas, aunque formen parte del mismo idioma. Como si se tratara de dos lenguas incomprensibles la una a la otra. Expresadas a años luz de distancia.

Aunque, en realidad, Bob Dylan y Donald Trump no están tan lejos en tiempo y espacio: cinco años y 500 millas son muy poco en el mismo lado de su país. Lo que es una distancia gigantesca son las frases de uno y otro. Que son también lo que los define. Como a todos. Porque eso somos los seres humanos. Fundamentalmente, palabra. Y se requieren muy pocas para saber quiénes somos realmente. Y hasta lo que nos merecemos en esta vida.

Por eso me congratula el castigo social al patán, cuyo único mérito es haber hecho una inmensa fortuna a partir de los prostíbulos de su padre y sus habilidades para traficar con edificios en litigio. Me reconcilia con la sensibilidad estadunidense que, luego de indignarse con sus palabras, haya diluido la posibilidad demencial de que este bárbaro ignorante llegase a la presidencia de Estados Unidos; para construir el muro y apretar el botón nuclear.

Y me sorprenden los sesudos analistas que cuestionan y regatean el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, argumentando que su obra es mínima —unas cuantas canciones y dos novelas breves— como si la grandeza literaria se midiera por montones de letras. Como si los 10 mandamientos requirieran más de una pequeña tabla. Como si aquel discurso de Churchill, que cambió la historia hubiese necesitado más de ocho palabras: “Ciudadanos, sólo puedo ofreceros sangre, sudor y lágrimas”. Como si no fuera cierto lo que el Gabo decía de los boleros: “piezas literarias perfectas, porque cuentan toda una historia en tan solo 3 minutos”. Como si hubiera algo más importante que decir “te amo”.

PD. Cuántas horas hacen falta para saber si recogerá o no el premio. La respuesta, mi amigo, está en el viento.
12 Octubre 2016 04:00:00
Chihuahua: Duarte y Corral; el desastre y la esperanza
“¡Voy a llevar ante la justicia a César Duarte y a todos sus cómplices!”, fue la frase del día, la más esperada y la que motivó una sonora expresión de gritos de júbilo, de 5 mil asistentes que se pusieron todos de pie para aplaudirla. Confieso que yo también lo hice y que pocas veces un discurso político me había provocado tantos sentimientos y expectativas.

Hace apenas una semana, el panista Javier Corral rindió protesta como Gobernador constitucional del estado de Chihuahua, y todavía sus palabras resuenan en los oídos y los corazones de los chihuahuenses.

Periodista en sus inicios, representante popular en varias legislaturas y columnista de El Universal, Corral es un hombre de letras y de palabras. Por eso en su primer mensaje, elaboró un discurso que fue una mezcla perfecta entre contundencia, sentido político y emotividad popular.

Lo notable es que este mensaje puede trascender a su estado y, de traducirse en hechos, convertirse en un antes y un después en la forma de hacer política en este país.

A ver: en sus propias palabras y sin eufemismos, Corral ha dicho que Chihuahua está en bancarrota, con una deuda gigantesca de 46 mil millones de pesos, como herencia maldita del priista César Duarte, convertido en uno de los íconos de la corrupción, la voracidad y la rapiña; baste señalar que en su mandato se hizo de un banco, se autoprestó a su gobierno y con la complicidad de las autoridades federales sumió al estado en la insolvencia y el descrédito.

El saqueo fue absolutamente desvergonzado. Por eso en entrevista posterior Javier me asegura que “el problema fundamental del país es la corrupción política, que todo envilece y que le quita oportunidades a los más pobres…yo he venido a romper el pacto de impunidad con el que se entrelazan partidos, niveles de Gobierno, poderes de la Unión y donde a final de cuentas no pasa nada…Yo he llegado al Gobierno de Chihuahua no solamente para crear el sistema estatal anticorrupción más eficiente del país, sino para hacer un ajuste de cuentas con el pasado…el principio de “borrón y cuenta nueva” lo único que hace es perpetuar la impunidad… Estoy seguro que es un error denunciar la corrupción y ofrecer a mediano plazo una amnistía…yo creo que quienes saquearon al estado, no sólo que lo endeudaron irresponsablemente, sino que desviaron los recursos para enriquecimiento personal, no merecen ninguna dosis de perdón… Estoy convencido de que la persecución de la corrupción política en México no solamente debe pasar por la sanción penal o la inhabilitación administrativa… Tenemos que recuperar lo robado y resarcírselo al erario público…sólo así estaremos siendo efectivos y la gente tomará una mayor conciencia de lo importante que es perseguir la corrupción política en nuestro país”.

Si Javier Corral logra hacer justicia y, a partir de ahí, convocar la confianza de empresarios, trabajadores y profesionistas para responder a su propuesta de Un Nuevo Amanecer para Chihuahua y darle de nuevo viabilidad a su tierra, estará haciendo historia en el estado más extenso del país. Pero más aún, sería un ejemplo inquietante de cara a la elección presidencial del 2018. Incluida la posibilidad de él mismo como candidato del PAN. Nada más. Y nada menos.
05 Octubre 2016 04:00:00
Colombia: el triunfo del rencor
Por las venas abiertas de esta América Latina nuestra de todos los días, fluye ahora un dolor muy profundo: perdió la paz, ganó la guerra. Los buenos deseos y las encuestas que anticipaban que seis de cada 10 colombianos responderían que sí a la pregunta: “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”, se equivocaron.

Por muy poco, pero de manera clara: 49.78% de la población votó por el sí; mientras que 51.21% lo hizo por el no. O sea que 6 millones 377 mil 482 colombianos dijeron sí al acuerdo de paz entre Gobierno y guerrilla; pero 6 millones 471 mil 376 –apenas 90 mil menos– se pronunciaron por continuar una guerra que ha dejado en Colombia 220 mil muertos, 7 millones de desplazados y 45 mil desaparecidos.

A pesar de esas cifras brutales, una mayoría de colombianos ha decidido que el sangriento enfrentamiento continúe; en otras palabras, que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia sean exterminadas hasta sus últimas consecuencias. Que no haya ni perdón ni olvido para ninguno de sus 5 mil 765 combatientes. Puro rencor. Sectores ultraconservadores, azuzados por el expresidente derechista Álvaro Uribe, han reclamado que el pacto no hace justicia a las víctimas y en cambio otorga impunidad total a los victimarios.

No es así. Lo que establece es una amnistía para los señalados por delitos políticos como rebelión; pero no eximiría a los acusados de torturas, masacres y violaciones. Quienes confesaran por iniciativa propia estos crímenes podrían evitar la cárcel o recibirían penas alternativas. Pero si eran denunciados y encontrados culpables, serían condenados de ocho a 20 años de prisión. El pacto contemplaba también dos aspectos fundamentales: la desvinculación de las FARC de los cárteles del narcotráfico, con quienes mantuvieron una complicidad territorial de mutua conveniencia; a la vez había un compromiso de reforma agraria y desarrollo con reparto de tierras, créditos y servicios a productores, que era un reclamo histórico de las FARC, nacidas en 1964, precisamente de una sublevación campesina.

Apenas el pasado 26 de septiembre, en la emblemática Cartagena de Indias, el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el líder de las FARC, Rodrigo Londoño “Timochenko”, conmovieron a su nación y al mundo con un acuerdo de paz que en boca del propio Mandatario “no es perfecto, pero es el mejor que se ha logrado” para poner fin a 52 años de conflicto armado.

Apenas seis días después la brutalidad del resultado adverso ha cuestionado la naturaleza misma del plebiscito: absolutamente innecesario para muchos, luego de tantos años de negociación; un aval adicional –exceso democrático, dirían algunos– que el presidente Santos consideró necesario para reforzar el propio acuerdo.

Lo único rescatable del domingo negro es que Santos y “Timochenko” han reiterado su intención de consolidar la paz en los hechos. Sin embargo, se ha creado un vacío jurídico de incertidumbre que tal vez deberá resolverse, ahora sí finalmente, en una renegociación en la Corte o con una Asamblea Constituyente.

Para mí que el plebiscito del “no”, ha sido un errado cálculo político. En el que perdió la buena fe, pero donde no ha sido derrotada la esperanza.
28 Septiembre 2016 04:00:00
El Universal: un muchacho de 100 años
Desde el principio fue un diario incómodo para el poder y comprometido con sus lectores. Nacido en 1916, en los fragores de la Revolución Mexicana y la Primera Guerra Mundial, su fundador Félix F. Palavicini, provisto de un solo teléfono, arengaba en la redacción minúscula: “¡Apúrense muchachos!”, para terminar el periódico que con 8 páginas a un precio de 40 centavos y un tiraje de 60 mil ejemplares vería la luz aquel domingo 1 de octubre con dos grandes titulares: La Administración de Justicia se restablece en la República y Comienza la lucha electoral en el Congreso Constituyente. Apenas un año después y a causa de su línea editorial inquietantemente crítica, Palavicini fue detenido por militares carrancistas y obligado a vender sus acciones.

En 1996, el gobierno del cuasi priista Ernesto Zedillo, mandó a 50 agentes judiciales a arrestar por presunto fraude fiscal y sin prueba alguna a su director general Juan Francisco Ealy Ortiz, quien se había consolidado ya como el líder moral del diario que tomó en 1969, salvándolo de la ruina y el descrédito para transformarlo en el más importante del país. Pero, lo más significativo es que ese joven economista logró que grandes escritores y periodistas regresaran o se incorporaran a las páginas del diario.

Y más aún, Ealy tuvo el valor inconmensurable en esas décadas, de abrir El Universal a voces tan críticas y combativas como el ingeniero Heberto Castillo, que enviaba sus artículos desde la cárcel. Más tarde, El Gran Diario de México fue también precursor de la reforma política que le urgía al país al sumar a personajes francamente detestados por el gobierno como Arnoldo Martínez Verdugo y Gilberto Rincón Gallardo, dirigentes del entonces casi proscrito Partido Comunista Mexicano.

Siempre gracias a la audacia temeraria de Ealy Ortiz, quien define así la historia de estos primeros 100 años de vida de El Universal: “Es mucho más que una simple cronología de los sucesos que nos han llevado a un lugar de privilegio en el que hoy nos encontramos: es la memoria viva de todo un país; es la historia de una pasión independiente; es nuestra motivación y razón de ser; el espíritu que nos guía y anima y con el que seguimos avanzando cada día; creando opinión pública; asombrándonos junto con millones de mexicanos, de los avances tecnológicos que hemos experimentado; volviéndonos cómplices de los lectores que ven en nuestras páginas el reflejo fiel de sus inquietudes y esperanzas”.

Y a propósito de asombros, hoy hemos de maravillarnos con la fascinante capacidad que ha tenido este centenario medio de comunicación, no sólo para adecuarse sino adelantarse a los tiempos. Con el empuje generacional de Juan Francisco Ealy junior, ha logrado conectar con los jóvenes usurarios de internet y redes sociales hasta alcanzar casi 3 millones de visitas cotidianas, más de 100 millones por mes y 18 millones de usuarios únicos; más de 4 millones de seguidores en Twitter y 3 millones en Facebook.

Es por eso que hoy El Universal puede mirar con plena certeza al futuro y a la vez sentirse legítimamente orgulloso de un pasado que ha contribuido tan generosamente a la construcción de México, como el hecho irrepetible de que en sus rotativas se imprimió en 1917 la primera edición de nuestra Carga Magna, que pronto cumplirá también 100 años. ¡Felicidades, de todo corazón!
21 Septiembre 2016 04:00:45
Quién me ha robado el mes de septiembre
Han sido las fiestas patrias más pimpunflais que yo recuerde. Un Zócalo desangelado, hipervigilado, cercado y robótico. Un Presidente preocupado, nervioso y muy lejos del entusiasmo. Y un ambiente de pesadumbre “que no lo mata el licor”, diría la vieja canción ranchera.

Agréguense las turbulencias en el Gabinete con la crónica de la renuncia anunciada de Videgaray, la tolvanera neocristera provocada por la Iglesia católica, decidida a regresarnos al oscurantismo de “la familia como Dios la creó”, con su campaña de odio contra los gays y los matrimonios entre personas del mismo sexo. Un sermón maniqueo y olvidadizo de Maciel y los cientos de demonios encarnados en curas pederastas que han destrozado la vida de miles de nuestros niños. Y que a pesar de esos pecados mortales no sólo han sido perdonados, sino protegidos por jerarcas de sotana como el cardenal Rivera.

Para colmo, en este mismo mes del recuerdo doloroso del terremoto del 85, otro sismo de no sé cuántos grados amenaza con derrumbar nuestra de por sí endeble economía. Y es que el destino nos alcanzó y el peso rompió la barrera de los 20 por dólar, que llega así a su máximo valor histórico: una mancha indeleble que marcará para siempre este sexenio. Y lo que falta todavía en cuanto a niveles imparables de inflación, el aumento de la deuda externa y el endurecimiento en los bancos. Por supuesto que para la inmensa mayoría de los mexicanos será cada vez más difícil comprarse un coche y no se diga una casa. Es mentira la versión oficial de que un dólar por las nubes sólo afecta a los que hacen operaciones con él.

Lo peor del caso es que, más allá del amenazador anuncio de la Fed sobre el alza en sus tasas de interés y el sistemáticamente depresivo precio del petróleo, ahora resulta que es el “Efecto Trump” el que más está determinando la caída del peso. Y es que Trump sigue avanzando en su campaña montado en un efectista antimexicanismo que le sigue redituando: la construcción de un muro ignominioso a lo largo de toda la frontera, que además habrá de pagar México; la retención de los más de 30 mil millones de dólares que envían para acá nuestros paisanos de allá y que son ahora nuestra principal fuente de ingresos; la amenaza de ahorcar fiscalmente a las transnacionales como Ford, que tengan o pretendan abrir grandes plantas en nuestro país; y la abolición del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. En pocas palabras, quebrar a México.

Lo tragicómico es que estos jinetes de una apocalíptica victoria de Trump avanzan acicateados por la visita que todavía nos revuelve las tripas. Porque, según las encuestas, después de estar prácticamente noqueado, el magnate del zorrillo en la cabeza fue levantado de la lona cuando lo mostramos desde Los Pinos con una imagen presidencial que hasta entonces no tenía.

Rápidamente, dos cosas: el presidente Peña Nieto habló ayer en la ONU. Ahora es urgente que nos hable a todos los mexicanos. Que, a falta de informe, nos diga exactamente dónde estamos parados y hacia dónde vamos. La segunda, en consecuencia –sí ya sé, qué fastidio–, sería una convocatoria con carácter de urgente para que, sin escenografías faraónicas y en mangas de camisa, se sienten él y el señor Meade con todos los que inciden en la economía para ver qué podemos hacer acá adentro.

PD. En el 2018, Sabina para presidente.
14 Septiembre 2016 04:00:28
Reconstruir México
Sí, ya sé que muchos pensarán que exagero. Que no es para tanto. Que soy un alarmista.

Pese a todo, estoy total y absolutamente convencido de que la reconstrucción es necesaria y urgente. Y no soy el primero en advertirlo. Todavía resuenan en mis oídos y mi corazón las palabras de mi entrañable y fraterno Miguel Ángel Granados Chapa, cuando le confirieron la Medalla Belisario Domínguez: reconstruir la casa.

Y yo creo que ha llegado el momento de hacerlo. Y que el instante es propicio. No porque los astros se nos hayan alineado. Por el contrario: es que ya tocamos fondo. Y si alguien lo duda, aquí un recuento elemental de los daños que a diario atormentan nuestra existencia. La vida cotidiana de la inmensa mayoría de quienes habitamos este país:

–La situación económica se agrava día con día con la baja sensible en el poder adquisitivo de las mayorías, el notable incremento en el número de pobres –ahora uno de cada dos mexicanos– y en la pérdida sistemática de empleos. La devaluación persistente del peso frente al dólar –llamada eufemísticamente depreciación– es otro indicador que influye indudablemente en la depresión nacional. Como si todos nos devaluáramos un poco cada día.

Lo peor es que no hay una sola señal luminosa en el horizonte: el petróleo seguirá a la baja en el mercado global; Standard and Poors, Moody’s y las otras, nos bajan de calificación cada semana, no sólo por los números, sino porque nos perciben como ineficientes y corruptos y advierten una crisis de gobernabilidad.

En lo social, el aumento de la criminalidad, el empoderamiento del crimen organizado, las decenas de miles de desaparecidos y las heridas abiertas de los 43, Nochixtlán, Tanhuato y tantas otras que no nos dejan estar en paz.

Y lo más grave es que en la acera de enfrente, apenas cruzando la calle, se exhiben los privilegiados: los altos funcionarios públicos, los ministros, los diputados, los senadores y los consejeros electorales que ganan millones cada año, mientras el ciudadano común, los empleados y los profesionistas son perseguidos permanentemente por los precios y los impuestos. Y es por eso que rebasaron lo del mal humor social y sobreviven furiosos contra nuestros gobernantes y las pequeñas y grandes cortes de parásitos que los rodean. A ver:

–Esta es la última llamada para que se convoque a una mesa de emergencia nacional para que quienes toman las decisiones en lo político, discutan con empresarios, académicos, sindicatos y otros factores de la producción fórmulas inmediatas y duraderas para reactivar el mercado interno, incentivar la inversión extranjera y local, y crear riqueza a partir de la pobreza; urge darle viabilidad al país, antes del colapso total. Sí, por supuesto. Hablo de un Nuevo Modelo Económico.

En lo social, es imperativo solucionar los obsesivos días circulares del conflicto con la CNTE. Y de una vez por todas, cerrar al precio que sea los casos de Iguala-Ayotzinapa, San Fernando, Tlatlaya y los otros que ya sabemos. Los hombres del poder saben todas estas verdades y ya es inaplazable revelarlas. Por más crudas y terribles que puedan ser.

Esto va a reventar si quienes nos gobiernan –que se consideran de primera– siguen creyendo que 60 millones de mexicanos están resignados a ser de segunda o hasta de quinta; o que, de plano, en este país todos somos idiotas.
31 Agosto 2016 04:00:07
Juan Gabriel: lo que alguna vez me dijo
La fama trato de no llevarla o cargarla, mi ambición siempre ha sido superarla.

–He pasado por muchos trabajos, muchas ofensas, muchas calumnias, humillaciones, pero todo ha tenido una recompensa.

–Yo creo que lo que menos se puede perdonar es el éxito.

–En mi vida carecí de muchas cosas, pero hoy que tengo mucho, carezco de lo más importante para mí, mi parte vital, que es mi mamá.

–A mi papá no lo conocí porque murió cuando yo tenía 6 meses, se volvió loco porque se le quemaron sus tierritas en Parácuaro e hizo no sé cuántas barbaridades; mi mamá y mis hermanos lo trajeron a la Ciudad de México y lo internaron en el manicomio de La Castañeda; dicen que se escapó o que se murió, el caso es que nunca jamás supimos de él.

–No uso joyas, porque no me gustan, no me van, pero todo lo que tengo en bienes materiales me lo he ganado.

–Empecé a escribir canciones a los 13 años. La primera fue La Muerte del Palomo y la primera que grabé fue No Tengo Dinero, en una compañía muy importante, en la que al principio me dieron todo su apoyo, pero después, por falta de cariño, me descuidaron y por eso los dejé.

–Para mí, componer canciones es una cosa muy natural, gracias a Dios nací con ese don y con esas cualidades.

–Lo más importante en la vida es estar enamorado. Pero cuando yo estoy enamorado todo marcha muy bien y me da mucha flojera escribir porque me la paso muy rico, aunque los problemas vienen cuando ya hay una separación.

–Claro que se escriben mejores canciones cuando uno está enamorado, solo y dolido… o cuando lo engañan a uno.

RR: Dice usted “cuando está uno enamorado”, como si lo hubiera estado muchas veces.

JG: Yo sí… ¡yo siempre me enamoro!

RR: ¿Y no le da pena?

JG: ¿Por qué?

RR: Por ser tan inconstante.

JG: No… porque yo tengo que enamorarme… en mi caso estoy exento de culpa, porque soy un autor y escribo canciones.

RR. Pero a veces está solo.

JG: Es cierto, a veces estoy muy solo.

RR: ¿Y es usted feliz a pesar de estar solo?

JG: Yo soy muy feliz, porque tengo la conciencia tranquila… estoy muy bien centrado… siempre trato de superarme… muchas veces lo logro… cuando tengo fracasos les he sacado buen partido… trato de ser un buen mexicano.

RR: Yo supongo que alguien que ha sufrido tanto como usted, que ha sido tan atacado así como querido y admirado, ahora que tiene tanto éxito con un público entregado que se rinde a sus pies puede tener un sentimiento algo así como de triunfo: “vean cómo hago lo que quiero con ustedes”. Una especie de revancha.

JG: Eso que dice usted desmoronaría todo lo que yo he hecho, si actuara de esa manera… eso sería actuar negativamente… sería como retar y decir “ahora va la mía”… no, de ningún modo.

RR: ¿Y en el escenario?

JG: En el escenario soy otro, porque la gente me está esperando… algunos van con admiración, otros con morbo, otros diciendo “a mí no me gusta”; pero todos salen muy convencidos. ¿Por qué? Porque en el escenario yo salgo a darlo todo y el público se da cuenta. Ahí arriba, cuando canto, es una sensación difícil de descifrar, yo siento algo bello y extraño.

RR: ¿Qué quiere heredarnos?

JG: Si puedo servir un poquitín de ejemplo, de verdad me daría mucho gusto, porque es para mí un honor haber nacido en este país y ser Juan Gabriel.

PD: Entrevista realizada en Para Gente Grande en 1984. Él tenía 34 años y era ya un ídolo.
24 Agosto 2016 04:00:32
CNTE-Gobierno:  al fondo del callejón
Y todo indica que ya no habrá salida para ninguno de los rivales. Como si se tratase de dos adversarios callejeros. Dos pendencieros que se han agraviado y amenazado hasta el cansancio y a los que sólo resta la pelea final.

Ya lo dijo antier el presidente Peña Nieto: primero la educación y luego el diálogo. En otras palabras, o los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación regresan a dar clases o se acabaron las mesas del fastidio en Gobernación.

Y es que a pesar de la optimista versión oficial de que las escuelas abrieron este lunes “en casi el 100%”, más de un millón de niños sin clases y el cierre de 25 mil planteles sobre todo en Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero no son un dato menor.

Tampoco el empecinamiento de la CNTE de continuar con paros y plantones; todavía más, la advertencia retadora de una gigantesca movilización el próximo 1 de septiembre, el mero día del Cuarto Informe Presidencial.

Para respondernos cómo es que se ha llegado a este punto crítico, habría que ser parejos. En el caso del Gobierno, tuvo el pecado original de no explicarnos nunca los porqués y los propósitos de su reforma educativa. Salvo las frases demagógicas, nunca se plantearon las metas y los métodos en cuestiones tan fundamentales como la instrumentación de una estrategia para coordinar los planes y programas escolares con el modelo de país que buscamos para dentro de 20 años; la proporcionalidad de humanismo, nacionalismo, globalidad, tecnología e idiomas en los planes de estudio; la educación como instrumento para abatir males tan grandes como la corrupción, la obesidad o las respuestas pendientes a las vergonzantes estadísticas de 6 millones de analfabetas y 8 millones de ninis.

En cambio, se optó por culpabilizar a los maestros de todos los males del rezago educativo. Para lo que se implementó un esquema de evaluación inquisitorial y rigorista que más pareció un ajuste de cuentas laboral que un esfuerzo tendiente a elevar el nivel de los maestros. En un país donde hasta la mayoría de los funcionarios públicos resultarían reprobados en experiencia y conocimientos respecto a los cargos que ocupan.

Por su parte, la CNTE ha optado por la ilegalidad y la provocación. Ha trastornado hasta el hartazgo la vida de pueblos y ciudades como la de México; ha estrangulado carreteras, puertos y distribuidoras de alimentos, y ha colapsado miles de micros, pequeñas y medianas empresas con la consecuente pérdida de empleos. Y lo más grave, ha provocado la intervención de Fuerzas Armadas federales y locales con un número considerable de muertos, como los de Nochixtlán hace no mucho.

En paralelo, unos y otros han mantenido un diálogo de sordos en “mesas de diálogo” tan inútiles que ahora –en un golpe de mando– Peña Nieto ha dado por terminadas. Lo grave es que alrededor de los rijosos hay quienes quieren ver sangre. Así que los hombres del dinero reclaman el uso de la fuerza pública para aplastar de una vez por todas la rebeldía disidente. Una represión que los de la CNTE dicen estar preparados para soportar y que tal vez están deseando. Por eso el Gobierno piensa en función de cuántos muertos más. Si pasa a la historia como un blandengue o un represor. Y, en cualquier caso, si está dispuesto a asumir eso que llaman el costo político.
17 Agosto 2016 04:00:10
Encuerados en Río
Lo que está ocurriendo en los Juegos Olímpicos es un reflejo sintético de la realidad mexicana: ineficiencia, corrupción, improvisación y de manera muy gráfica el insultantemente excesivo abuso del poder, ejemplificado en las notas e imágenes del máximo dirigente del deporte mexicano: Alfredo Castillo con un séquito –masajista y fotógrafo personal incluidos– de 16 cuates que con sus esposas ocupan cargos con sueldos insólitos en la Conade que él encabeza; las disculpas que nuestra delegación ha tenido que ofrecer a los organizadores por el convoy exagerado de vehículos en el que el señor Castillo se desplaza de un lado a otro; y, por supuesto, Alfredito –así en diminutivo– entrándole a los kikoretes en plena inau-guración con su novia Jacqueline Tostado. Todo ello con cargo a un presupuesto de 2 mil 800 millones de pesos anuales que pagamos los contribuyentes.

Pero el colmo del cinismo de este funcionario público federal es que se coló como si nada para felicitar con un hipócrita abrazo al boxeador chihuahuense Misael Rodríguez, quien nos garantizó al menos una medalla de bronce como consuelo del pobrísimo desempeño de la delegación mexicana en Río 2016. Lo dicho por Castillo lo exhibe como lo que es, un mentiroso: “Lo que acaba de hacer Misael es una bocanada de aire. Estoy muy contento por él porque ha hecho un gran esfuerzo, como todos lo han hecho. Soy testigo del esfuerzo de Misael, de Joselito (Velázquez), nos tocó estar con ellos y platicar varias veces”.

Lo que no dice el gastalón Castillo es que estos y otros boxeadores tuvieron que salir a las calles de la Ciudad de México para botear y sufragar sus gastos en competencias previas a los Juegos. Todo porque el ínclito Alfredito traía pleito casado con la Federación de Boxeo y prácticamente con todas las otras federaciones a las que quería mangonear mediante la amenaza de auditorías y cancelación de dineros, empujándolas a protestar ante el Comité Olímpico Internacional que puso en riesgo la participación de México en Río por la injerencia indebida del señor Castillo. Todavía más: el Presidente de la Federación Mexicana de Boxeo, Ricardo Contreras, asegura que los uniformes de nuestros boxeadores fueron fiados y que Alfredito los obligó a que le firmaran pagarés a cambio de fondos para que pudieran ir a los Juegos, “por lo que Castillo no puede colgarse la medalla y ni siquiera merece salir en la foto”.

A ver, Alfredo Castillo no se debe a sus capacidades, sino a su suerte y su padrinazgo: llegó a la Procuraduría del Estado de México luego del escandaloso e increíble caso de la niña Paulette y su antecesor Alberto Bazbaz; ya con su protector en la Presidencia entró al relevo de Humberto Benítez, condenado por su hijita Lady Profeco; luego pegó un brinco increíble cuando fue nombrado Comisionado para la Seguridad y Desarrollo de Michoacán dada la crisis de-satada por el gobierno de Fausto Vallejo; tras un virreinato desastroso marcado por matanzas sospechosas como la de Apatzingán, fue nombrado Comisionado Nacional del Deporte con los resultados que ahora todos los mexicanos comentamos.

Por eso, la pregunta obligada es: qué nombramiento le tiene reservado el presidente Peña Nieto a su amigo favorito: ¿candidato del PRI a la Presidencia en el 2018? En una de esas.

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