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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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22 Octubre 2017 04:03:00
El gran ‘Yogi’ Berra
‘Le digo a los chicos: alguien tiene que ganar, alguien tiene que perder. No se peleen por ello. Sólo traten de ser los mejores’. Lawrence Peter “Yogi” Berra.

Mánager y filósofo del beisbol norteamericano

Hace 8 días, hablando del Rey de los Deportes, traje a esta columna algunas curiosidades del beisbol. Pues bien, consecuencia de la misma, algunos de mis apreciados y sibaríticos lectores me preguntaron si conocía los famosos “yoguismos” (Yogi–isms, en inglés) frases en su mayoría producto del ingenio del icónico cátcher de los Yanquis de Nueva York, Lawrence Peter “Yogi” Berra, hijo de inmigrantes italianos; así como algunas otras igualmente atribuidas a su persona que, sin embargo, al no reconocer él mismo como de su autoría, al final terminaba diciendo respecto a estas otro de sus famosos yoguismos: “No recuerdo haberlo dicho, pero si dicen que lo dije; seguramente lo dije”.

Frases que tuvieron tanto alcance al grado de dar vida a un libro en el que quedaron recopiladas; sirviendo precisamente una de ellas para dar título al texto No He Dicho Todo lo que Dije, del cual me permití tomar las que me parecieron las mejores, para ponerlas a su amable consideración:

“En realidad no he dicho todo lo que dije”. Refiriéndose a todas las frases que erróneamente se le han atribuido.

“Un buen club de beisbol”. Cuando le preguntaron qué hace un buen mánager de beisbol.

“Un día inaugural de temporada siempre es excitante, no importa si es en casa o como visitantes. Hasta Napoleón tuvo su Watergate”.

“La mitad de las mentiras que dicen de mí no son verdad”.

“No compraré a mis hijos una enciclopedia. ¡Que caminen a la escuela como yo hice!”.

“Siempre pensé que ese récord seguiría hasta que alguien lo quiebre”.

“Creo que es la primera vez que llego tarde tan temprano. Siempre llegaba media hora tarde a las entrevistas. En esa ocasión fueron sólo 5 minutos”.

“Como sabía que tomaría el tren equivocado, salí más temprano”.

“Nunca me enojo conmigo mismo cuando no estoy logrando batear. Sólo me enojo con el bate. Si la mala racha sigue, cambio el bate. Después de todo, si sé que no es mi culpa, ¿cómo puedo enojarme conmigo mismo?”.

“Usualmente duermo una siesta de 2 horas. De 1 a 4”.

“Quiero agradecerles por hacer esta fiesta necesaria”. Al dar un discurso en una fiesta. Había pedido a un compañero que escribiera su discurso, quien confundió “posible” con “necesaria”.

“Si no hubiese despertado, todavía estaría durmiendo”.

“Si la gente no quiere venir al estadio, nadie va a detenerla”.

“Si no puedes imitarlo, no lo copies”.

“En teoría, no hay diferencia entre práctica y teoría. En la práctica, sí la hay”. Frase atribuida también al físico Albert Einstein y a Jan L. A. van de Snepscheut.

“No se termina hasta que termina”.

“Oscurece horrendamente temprano por aquí. En referencia al jardín izquierdo del Yankee Stadium”.

“Es como un déjà vu otra vez”. Luego de muchos años sin asistir al Yankee Stadium, el 18 de julio de 1999 (el Día de Don Larsen) atrapó el lanzamiento ceremonial de Don Larsen (quien le lanzó el único juego perfecto en la historia de post temporada de MLB el 8 de octubre de 1956 en el Juego 5 de la Serie Mundial). Ese día, ambos fueron espectadores de otro juego perfecto cortesía del pitcher de los Yankees, David Cone.

“No es demasiado lejos, sólo lo parece”.

“Es difícil hacer predicciones... especialmente sobre el futuro”. Frase atribuida a, entre otros, Niels Bohr.

“Era difícil mantener una conversación con alguien, había demasiada gente hablando”.

“Nunca respondo una carta anónima”.

“Júntense de a dos, en tríos”.

“¿Mala racha? ¡No tengo una mala racha! Simplemente no estoy bateando”.

“¿Pensar? ¿¡Cómo demonios se supone que puedo pensar y batear al mismo tiempo!?”.

“Córtela en cuatro, no creo que pueda comer ocho. Cuando en un restaurante italiano le preguntaron en cuantas partes debía estar cortada su pizza”.

“No bateo con mi cara”. Respuesta frecuente cuando alguien le decía que no era muy apuesto.

Profesor de “Yogi”: “¿Es que usted no sabe nada, Berra?”. “Yogi”: “Ni siquiera sospecho nada, señor”.

“Tienes que dar el 100% en la primera mitad del partido. Si eso no fue suficiente, en la segunda mitad tiene que dar lo que queda”.

“Los parecidos entre mi padre y yo son completamente diferentes”.

“Ya nadie va a ese restaurante porque está siempre demasiado lleno”.

“Uno puede observar muchas cosas con sólo mirar”.

“Si fuera de una persona pobre, se lo devolvería”. Cuando le preguntaron qué haría si se encontrara un millón de dólares.

“Si no sabes a dónde vas, es posible que llegues a cualquier lugar”.

“Uso guantes a causa de mis manos”.

“El beisbol es un 90% mental. La otra mitad es física”.

“No hubieran ganado si los hubiéramos apaleado”.

Se cree que el popular beisbolista inspiró la creación del personaje de caricaturas El Oso Yogi, aunque la compañía Hanna-Barbera siempre ha insistido en que el nombre fue pura coincidencia. En una de sus más conocidas anécdotas, Berra fue recibido por el papa Juan XXIII en el Vaticano y, al verlo, le dijo “Hola, Papa”, a lo que el Sumo Pontífice respondió: “Hola, Yogi”.
15 Octubre 2017 04:03:00
Curiosidades del ‘rey’
‘El beisbol es casi la única cosa ordenada en un mundo muy desordenado. Si tienes tres strikes, ni siquiera el mejor abogado puede sacarte de este lío’. William Louis Vee Junior Promotor de beisbol norteamericano

Pues se llegó el otoño y con él los juegos de playoff del beisbol de las grandes ligas y por supuesto la Serie Mundial, que esperaría yo fuera un choque ya clásico como lo es el de mis amados Estibadores de Los Ángeles contra los Yanquis de Nueva York; sin embargo, antes deben pasar respectivamente por encima del campeón Cachorros de Chicago, los primeros; y los sorprendentes Astros de Houston, los segundos. A ver de a cómo nos toca. Por eso he querido traerles hoy, mis sibaríticos lectores, algunas curiosidades del Rey de los Deportes –sí EL REY, aunque mis amigos amantes de otras disciplinas respinguen y me hagan dengues– para que los consideren al momento en que, ya sea desde la comodidad del hogar, o en algún lugar apropiado para ello, y obvio, disfrutando de un pantagruélico banquete donde no falten las buenas bebidas, disfruten de los juegos de divisionales de campeonato y el mismísimo Clásico de Otoño.

El beisbol se dice que es una adaptación del deporte inglés “rounders”. No hay fecha exacta de su nacimiento, pero el primer registro de este último data de 1832 y hoy se sigue jugando en Inglaterra. Se dice que en 1839, Abner Doubleday, cadete de la academia de West Point, inventó el beisbol en Cooperstown, Nueva York, según una historia popular estadunidense de la que no existen pruebas documentales.

Su origen neoyorquino hizo que en un principio se conociera como el New York Game, aunque pronto se extendió por todos los estados. En 1857 nació la Asociación Nacional del Beisbol y en 1869 se fundó el primer club profesional, los Cincinnati Red Stockings, y a partir de aquí empezó la locura. El home, la ansiada tierra prometida, mide 17 pulgadas, 42.7 centímetros de ancho. El jugador más pequeño fue Eddie Gaedel (Edward Carl Gaedel), un diminuto personaje de tan solo 3’ 7’’ (un poco más de un metro) de estatura y 65 libras de peso, que tiene el récord de ser el “jugador más pequeño en las Grandes Ligas”, de los registros del equipo los Carmelitas de St. Louis y con la camiseta 1/8, debutó un 19 de agosto de 1951 en un partido contra los Tigres de Detroit durante la celebración del 50avo aniversario de la Liga Americana. ¡Imagínense la difícil zona de strike que tenía ese diminuto jugador!

El 25 de septiembre de 1965, Leroy “Satchel” Paige jugó para los Atléticos de Kansas City a sus 59 años y 80 días de vida, de él es el registro del jugador de mayor edad en la gran carpa, habiendo jugado su último partido el 25 de septiembre de 1969; siendo el más joven Joseph Henry Nuxhall, lanzador de los Rojos de Cincinati, que participó en las Grandes Ligas en 1944, cuando sólo tenía 15 años, 10 meses y 11 días; y el jugador con la carrera profesional más larga es James “Deacon” McGuire, receptor y jugador del cuadro, quien participó en 26 temporadas y perteneció a 12 diferentes equipos en las Ligas Nacional, Asociación Americana y Nacional. También dirigió al Washington en la Liga Nacional, Boston y Cleveland en la Liga Americana.

Exactamente 115 años atrás, en 1902, un colombiano de nombre Luis Castro con la franela de los Atléticos de Philadelphia fue el primero y el responsable de abrirle las puertas a los peloteros latinos y de ascendencia hispana en jugar en el mejor beisbol del mundo de las Grandes Ligas. El primer latino en tomar parte en un torneo de beisbol de manera organizada, sin embargo, fue el cubano Esteban Bellán, quien estuvo en 1871 con los Troy Haymakers.

El primer juego perfecto del beisbol se lanzó cuando aún no se usaban guantes. El protagonista de aquel partido fue John Lee Richmond, quien militaba para el desaparecido Wocester de la Liga Nacional. Tal partido se efectuó el 12 de junio de 1880 ante Cleveland; el segundo de la historia fue tirado sólo cinco días después, 17 de junio, cuando John Ward, del Providencia, retiró a los 27 hombres del Búfalo en forma consecutiva. Cy Young en 1904, trabajó impecablemente, para convertirse así en el primero de la Liga Americana en lograr tal hazaña. Y hablando de este último, es él quien se lleva el récord de más juegos ganados con 511 triunfos en su haber. Nolan Ryan es el rey del ponche con 5 mil 714, le siguen: Steve Carlton con 4 mil 136 y Rogers Clemens con 3 mil 717.

Dicho sea de paso, el propio Nolan Ryan ostenta el récord también de haber hecho el lanzamiento más rápido, con un registro de 100.9 millas por hora en agosto 24 de 1974, cuando lanzaba para los Serafines de California; y, para variar, igualmente tiene el mayor número de juegos sin hit ni carrera con siete.

El jugador más golpeado fue Ron Hunt jugador del cuadro en la Liga Nacional, quién recibió la friolera de 243 pelotazos de 1963 a 1974. Esto incluye los 50 pelotazos que le propinaron en 1970, que son una marca para una temporada. ¡Ouch! El primero en jugar las nueve posiciones del campo durante un partido fue el cubano Dagoberto Campaneris en 1965; pero no es el único, cuatro peloteros más han logrado la gesta; el segundo fue el bien recordado pelotero venezolano César Tovar, en 1968, y Andrew Romine fue el más reciente que lo hizo, apenas el pasado 30 de septiembre, enfundado en la casaca de los Tigres de Detroit.

El juego de beisbol más largo tuvo lugar en el año 1981, en las Ligas Menores, donde se jugaron 33 entradas. Se enfrentaban Rochester Red Wings contra Pawtucket Red Sox. Al llegar a la entrada número 21 el juego seguía empatado 2-2 y fue suspendido. Dos meses después el juego se reasignó y en 18 minutos el Pawtucket anotó la carrera del gane.

¡A disfrutar el cierre del mejor beisbol del mundo! Ojalá ahora sí se coronen mis Estibadores, que por cierto, originalmente eran del neoyorquino barrio de Brooklyn.
08 Octubre 2017 04:03:00
Revistas de ayer
‘La infancia se mide por los sonidos, olores y vistas, antes de las horas oscuras en que la razón crece’. / John Betjeman

Cuando era pequeño, prácticamente desde que nací y hasta bien cumplidos mis 12 años de edad, viví con mis padres y hermanas en una casa del Centro de la ciudad de la calle de Manuel Pérez Treviño, cuando esta se llamaba Venustiano Carranza y nuestra salida a Monterrey tenía el nombre de bulevar Constitución. Ahí viví mi primer infancia y aunque, como en todo, hubo momentos tristes, me quedan los mejores recuerdos de ese que era MI barrio.

Y a esa casa, cada lunes, alrededor de las 3 de la tarde, llegaba a tocar la puerta un señor que vestía impecablemente de traje, chaleco incluido, sombrero de bombín y una especie de mecapal que colgaba de su hombro y que, según la acera que recorriera, lo llevaba en el lado derecho o izquierdo de su cuerpo, pero siempre hacia la pared y con el cual cargaba una cantidad considerable de revistas de todo tipo que vendía de casa en casa. A dicho señor le llamábamos cariñosamente “Callitos”; siempre creí que dicho apelativo aludía al hecho de que por mucho caminar recorriendo las calles de mi Saltillo de los 70 y 80 padecía de dicho mal, pero no; resulta que hace poco me enteré que en realidad el señor en mención se llamaba Cayetano, por lo que lo que yo creía que era un apodo, en todo caso resultó ser el diminutivo de su nombre.

Sí, “Callitos” era lo que hoy llamamos voceador, pero supongo que, por su particular forma de vender las revistas, de casa en casa, se había hecho de una clientela habitual a la que visitaba semana a semana; y como les decía, a casa de mis padres llegaba con su cargamento de revistas los lunes cerca de las 3 de la tarde a dejar, de entrada para mi abuela doña Catalina la infaltable Lágrimas, Risas y Amor, de Editorial Vid, la cual narraba novelas por entrega de la escritora mexicana Yolanda Vargas Dulché, madre literaria de Memín Pinguín –sí, el negrito ese de historieta que provocó hasta un incidente diplomático entre México y los Estados Unidos por la edición de sus timbres de correo–, revista, la primera que señalé, donde leí algunas historias clásicas de nuestra literatura popular contemporánea como El Pecado de Oyuki, Rubí, Paulina, Orlando y Fabiola, Yesenia y Rarotonga, entre otras.

Pero, además, “Callitos” nos dejaba otras revistas, además de la primera que señalé; nombraré algunas, tratando de traerlas a mi memoria, tal como la misma me lo permita. Una de ellas era Variedades de Walt Disney, Archie, La Pequeña Lulú, El Conejo Bugs, El Pájaro Loco y Sal y Pimienta, estas en sus tres tamaños clásicos, Avestruz, la más grande; Águila, la mediana, y Colibrí, la más pequeña, que era casi, casi de bolsillo.

Pero no todo eran revistas o cómics infantiles, también los había deportivos; y otros de los que tenía mi abuela a bien comprarme era, por supuesto, Santo, de José G. Cruz, una especie de cómic–fotonovela que llevaba, obvio, como personaje principal al Legendario Enmascarado de Plata, dos revistas con contenido luchístico llamadas El Halcón y Ring de Box y Lucha; Hit y Superhit revistas de información semanal con temas beisboleros; Balón revista dedicada al futbol y una especie de, ese sí comic infantil, llamado Chivas, Chivas Ra, Ra, Ra. Este último tenía como protagonista a un personaje ficticio llamado “Chivito” que se hacía acompañar de otros igualmente ficticios o contemporáneos a la época de edición de la misma, y que jugaban o habían jugado en el equipo de mis amores, las Gloriosas Chivas del Guadalajara, como “El Centavo”, que aludía al trágicamente fallecido Octavio Muciño, “Ranel”, que no era sino Víctor Rangel caricaturizado en rana, y el portero de nombre “Pulpito”, ese tan absolutamente imaginario como el goleador “Chivito” y el entrenador que temporada tras temporada era llamado “El Señor Tejón”, a pesar de ser realmente un mapache.

Hace poco, por pura nostalgia y curiosidad me di a la tarea, en uno de los pocos ratos libres que tengo, de buscar en la red números de la revista en mención y no batallé para dar con vendedores de la misma, asombrándome el costo que tenía cada uno de ellos ¡la friolera de 700 pesos por unidad! Lástima que yo sólo haya conservado dos, si no ahora seguro sería millonario porque por mis manos pasaron cerca de unos 100 capítulos, mismos que fueron a terminar vendidos en la tienda de abarrotes de una tía hermana de mi abuela, dónde solíamos ir de visita cada domingo, y a la que llegaba yo con mi tambache de revistas para comercializarlas en uno o dos pesos más abajo del costo original, para así hacerme de más dinero y el día siguiente comprarle nuevas revistas a nuestro voceador.

Otra de las producciones literarias que me llevaba semana a semana “Callitos” era una revista muuuy buena llamada Leyendas y Tradiciones de la Colonia, misma que, como su nombre lo dice, relataba antiguas leyendas coloniales tomadas de, esto lo supe después cuando ya interesado en textos sobre dicho tópico, mi favorito, conseguí libros como el de Luis González Obregón, Juan de Dios Peza, Vicente Rivapalacio y el infaltable Clásico Historias, Tradiciones y Leyendas de las Calles de México, escrito por el saltillense que además fue cronista de la Ciudad de México, don Artemio de Valle Arizpe, y publicado por Editorial Diana.

¡Ah Don “Callitos”! ¡Mi voceador favorito de la infancia! ¿En qué viejo callejón de mi Saltillo de niño te habrás perdido con tu mecapal? Ojalá cuando llegue a las puertas del cielo me recibas impertérrito con tu traje y tu sombrero de bombín, y entregándome un buen de ellas me digas: “Pepe, la GLORIA también es una infinita biblioteca plagada de buenas revistas para tu deleite eterno…”
01 Octubre 2017 04:04:00
No se olvida
‘El poeta produce la belleza al fijar su atención en algo verdadero’. Simone Weil Escritora francesa

Mañana se cumplen 49 años de la trágica matanza de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. No voy a redundar sobre la acaecido esa tarde del 2 de octubre de 1968; baste con decir que alrededor de las 5 de la tarde de ese miércoles, mientras se celebraba un mitin universitario en el lugar de cita, unas bengalas lanzadas desde los helicópteros que sobrevolaban el evento cruzaron el cielo como señal para los francotiradores apostados en los edificios cercanos, dando inicio a uno de los capítulos más tristemente representativos del México Contemporáneo y su régimen priista, encabezado por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, y que, para variar, del que nadie pagó legalmente hasta hoy.

Todo tipo de acontecimientos, incluso los negativos, generan una reacción desde el punto de vista de lo cultural, dando vida a ciertas manifestaciones en ámbitos que abarcan cada una de las bellas artes. Muestra de lo anterior son los textos generados como consecuencia del terremoto, particularmente el de Juan Villoro; que merece un análisis aparte. Por eso hoy, mis sibaríticos lectores, he querido traerles algunos poemas relacionados con aquel aciago día del convulso año en que nací. 2 de octubre, ¡no se olvida!

México: Olimpiada de 1968

La limpidez

(Quizá valga la pena

Escribirlo sobre la limpieza

de esta hoja)

No es límpida:

Es una rabia

(Amarilla y negra

Acumulación de bilis en español)

Extendida sobre la página.

¿Por qué?

La vergüenza es ira

Vuelta contra uno mismo:

Si

Una nación entera se avergüenza

Es león que se agazapa

Para saltar.

(Los empleados

Municipales lavan la sangre

En la Plaza de los Sacrificios.)

Mira ahora,

Manchada

Antes de haber dicho algo

Que valga la pena,

La limpidez.

Octavio Paz



Tlatelolco 68

Nadie sabe el número exacto

de los muertos,

ni siquiera los asesinos,

ni siquiera el criminal.

(Ciertamente, ya llegó la historia

este hombre pequeño por todas partes,

incapaz de todo menos del rencor.)

Tlatelolco será mencionado

en los años que vienen

como hoy hablamos de Río Blanco

y Cananea,

pero esto fue peor;

aquí han matado al pueblo:

no eran obreros parapetados en la huelga,

eran mujeres y niños, estudiantes,

jovencitos de quince años,

una muchacha que iba al cine,

una criatura en el vientre de su madre,

todos barridos, certeramente acribillados

por la metralla del Orden

y la Justicia Social.

A los tres días, el ejército era

la víctima de los desalmados,

y el pueblo se aprestaba jubiloso

a celebrar las Olimpiadas, que darían gloria a México.

Jaime Sabines



Memorial de Tlatelolco

La oscuridad engendra la violencia

y la violencia pide oscuridad

para cuajar el crimen.

Por eso el dos de octubre aguardó

hasta la noche

para que nadie viera la mano

que empuñaba

el arma, sino sólo su efecto de relámpago.

¿Y a esa luz, breve y lívida, quién?

¿Quién es el que mata?

¿Quiénes los que agonizan, l

os que mueren?

¿Los que huyen sin zapatos?

¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?

¿Los que se pudren en el hospital?

¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie.

La plaza amaneció barrida;

los periódicos

dieron como noticia principal

el estado del tiempo.

y en la televisión, en el radio, en el cine

no hubo ningún cambio de programa,

ningún anuncio intercalado ni un

minuto de silencio en el banquete.

(Pues prosiguió el banquete.)

No busques lo que no hay:

huellas, cadáveres

que todo se le ha dado como

ofrenda a una diosa,

a la Devoradora de Excrementos.

No hurgues en los archivos

pues nada consta en actas.

Más he aquí que toco una llaga:

es mi memoria.

Duelo, luego es verdad. Sangre con sangre

y si la llamo mía traiciono a todos.

Recuerdo, recordamos.

Esta es nuestra manera de ayudar

a que amanezca

sobre tantas conciencias mancilladas,

sobre un texto iracundo

sobre una reja abierta,

sobre el rostro amparado tras la máscara.

Recuerdo, recordemos

hasta que la justicia se siente

entre nosotros.

Rosario Castellanos





LECTURA DE LOS “CANTARES MEXICANOS”

El llanto se extiende

gotean las lágrimas

allí en Tlatelolco.

(Porque ese día hicieron

una de las mayores crueldades

que sobre los desventurados mexicanos

se han hecho en esta tierra).

Cuando todos se hubieron reunido,

los hombres en armas de guerra,

los hombres que hacen estruendo,

ataviados de hierro

fueron a cerrar las salidas,

las entradas, los pasos.

(Sus perros van por delante,

los van procediendo.)

Entonces se oyó el estruendo,

entonces se alzaron los gritos.

Muchos maridos buscaban a sus mujeres.

Unos llevaban en brazos a sus hijos pequeños.

Con perfidia fueron muertos,

sin saberlo murieron.

y el olor de la sangre mojaba el aire

y el olor de la sangre mojaba el aire.

y los padres y madres alzaban el llanto.

Fueron llorados,

se hizo la lamentación de los muertos.

Los mexicanos estaban muy temerosos:

miedo y vergüenza los dominaban.

y todo eso pasó con nosotros.

Con esta lamentosa y triste suerte

nos vimos angustiados.

En la montaña de los alaridos,

en los jardines de la greda

se ofrecen sacrificios

ante la montaña de las águilas

donde se tiende la niebla de los escudos.

Ah yo nací en la guerra florida,

yo soy mexicano.

Sufro, mi corazón se llena de pena.

Veo la desolación que se cierne sobre. el templo

cuando todos los escudos se abrasan en llamas.

En los caminos yacen dardos rotos.

Las casas están destechadas.

Enrojecidos tienen sus muros,

Gusanos pululan por calles y plazas.

Golpeamos los muros de adobe

y es nuestra herencia

una red de agujeros.

Esto es lo que ha hecho el Dador de la Vida

allí en Tlatelolco.

José Emilio Pacheco
24 Septiembre 2017 04:00:00
México solidario
Hace 32 años, yo estaba en preparatoria, viendo la tele en la oficina del prefecto antes de entrar a la primera de las clases que teníamos; el dial de la televisión estaba en el canal 2 de Televisa y el programa que se transmitía era Hoy Mismo, un noticiario que conducía Guillermo Ochoa, acompañado de Lourdes Guerrero y con un jovencísimo Juan Dosal en los deportes. Siendo las 7 de la mañana con 19 minutos del 19 de septiembre del 1985, empezó a temblar, hecho que fue narrado por la propia comentarista hasta desparecer la imagen o irse a cuadros, como se dice en el medio. Su servidor y unos tres o cuatro compañeros que estábamos viendo lo que sucedió nos fuimos a nuestro salón y a mitad de la clase comentamos, entre asustados y sorprendidos, que en la Ciudad de México tembló al grado de que la imagen de televisión se cortó. Sobra decir que entonces no había ni teléfonos celulares, mucho menos inteligentes, y ni hablar de las redes sociales. Gracias a las estaciones de radio nos fuimos enterando al correr del día de lo que había sucedido en la capital del país y, al dimensionar la magnitud de la tragedia, varios alumnos quisimos salir para allá a ver en que podíamos ayudar. Obvio, en el caso mío mis padres no me dejaron, yo era menor de edad e igual tenían razón al decirme que mejor organizara alguna brigada para recabar bienes a favor de los damnificados en vez de ir a un lugar donde no sabía si iba a ser útil o estorbar; así lo hice.

El 19 de septiembre pasado la única preocupación con la que me levanté fue la de asegurarme que se desahogara la agenda que teníamos lista en el trabajo para de-sahogar los simulacros que Protección Civil Municipal habría de realizar a lo largo del día para conmemorar el nacimiento de dicha disciplina, precisamente consecuencia de lo sucedido en el 85. Publiqué un par de tuits donde en resumen narraba lo sucedido antes del simulacro que realizamos en Presidencia Municipal, y por una cuestión de agenda me fue asignado el más completo de los que se realizan en la ciudad, el de las instalaciones de Petróleos Mexicanos, programado para las 2 de la tarde. Estando ya ahí, previo a su inicio llegó la noticia que nos cimbró a todos nuevamente: tembló nuevamente en la Ciudad de México y el escenario parecía otra vez catastrófico. Con la primer persona que intenté hacer contacto fue con mi hermana Dora, que allá vive, las líneas telefónicas se encontraban obviamente saturadas, pero por fortuna pude ver un mensaje de ella donde decía que estaba bien, mismo que le respondía con un “¡Bendito Dios!”, y le pedí al doctor Sergio Robles Garza, nuestro director, que verificara en qué podíamos colaborar con esta nueva desgracia.

¡¿Desgracia!? ¡No! Y digo no, porque desde ese mismo martes han sucedido tantas cosas derivadas de esa vocación que tenemos los mexicanos para hermanarnos hacia “afuera” y particularmente hacia “adentro” en los momentos difíciles y que ha provocado que el mundo entero voltee su rostro hacia nosotros para ayudar, pero sobre todo para ponernos como muestra. Ejemplos sobran, e imágenes más.

Lo primero que me llamó la atención fue el hecho de que las redes sociales, tan saturadas SIEMPRE de sarcasmo, mordacidad, odio y basura, se convirtieron en el primer medio no sólo de comunicación para mantener en contacto a las zonas afectadas, sino de organización entre la sociedad para dar respuesta a todas las necesidades derivadas de este nuevo temblor, teniendo como consigna primordial el no publicar nada encaminado a burlarse del hecho y enfocar todo en torno a la solución de las necesidades que se iban detectando en el minuto a minuto, y también como elemento de unidad para exhibir y archivar todas las muestras de apoyo con que se volcó la Patria entera en respuesta de los afectados.

De entrada, la imagen de los rescatistas voluntarios fundidos por el trabajo de horas y horas removiendo escombros, sea en el Metro o en los mismos lugares donde prestaron su esfuerzo, a más de uno nos han conmovido y hasta lágrimas arrancado cuando durante su labor o una vez concluída esta, gritan el “México, México” o entonan Cielito Lindo o el Himno Nacional. El puño en alto para pedir silencio durante los rescates ya es un nuevo ícono en nuestro imaginario popular. Poner por encima de nuestras diferencias la importancia de ayudarnos: las aficiones juntas de Chivas y Atlas, en Guadalajara, o de Rayados y Tigres, en Monterrey, para llenar un camión lo demuestra plenamente; y bueno, la nota al respecto es esa lata enviada desde el norte del país con la leyenda “La quesadilla sí lleva queso”, seguida de una sonrisa y un “ÁNIMO” que a muchos nos hizo el día. Descubrir que desde cada trinchera, cada uno con los propios dones que la vida nos ha dado o con los talentos que hemos desarrollado podemos aportar algo, para mí ha hecho realidad esa nota del Himno Nacional que reza “Piensa, ¡oh Patria querida!, que el Cielo, un soldado en cada hijo te dio”.

NUESTROS impuestos se han reencauzado para fines útiles, en vez de financiamiento para los partidos políticos, obligándolos a hacerlo; y lo más bello; descubrir que México es el país más generoso del planeta, al ver que lo que ha faltado son espacios dónde colocar tanto bien obsequiado, y con más voluntarios entre su gente al grado de tener que decir en algún momento de la batalla que no se requerían más.

En estos días, como hace 32 años, esta HERMOSA tierra ha dado muestra de qué está hecha su gente: de puro AMOR al prójimo. Solidaridad que le dicen.
17 Septiembre 2017 04:03:00
Sólo por placer
‘El deber del escritor es reflejar su vida, aportar su experiencia, todo lo que ha aportado, toda su pequeña aventura humana, todo lo que Dios ha querido hacer de él”. William Faulkner Novelista estadunidense

En días pasados más de una persona con las que me he cruzado en el camino me preguntó que por qué escribo cada domingo esta columna en Zócalo. La primera respuesta que se me ocurrió dar, francamente por obvia, fue: ¡Pues porque Zócalo me presta este espacio precisamente cada domingo! Y bueno, cada uno de los que me preguntaron lo anterior tuvieron que cambiar su pregunta o la manera en que esta era formulada de tal modo que aclararon, preguntaban en todo, caso cual era el motivo, la razón o circunstancia –el profesor Jirafales dixit– del por qué escribía; y bueno, vaya que me metieron en un lío para encontrar la respuesta, que trataré sea dada en esta entrega.

Empezaría por decir que escribo porque me gusta escribir. Sí ya sé que la anterior es una respuesta de Perogrullo y no basta; en todo caso ahora tendría que decir por qué me gusta escribir. Y ahí entonces diré que me gusta escribir porque me gusta poner a consideración de los demás mis ideas, pero no en razón de querer imponer estas o de que las mismas sean de obligatoria aceptación para alguien.

Escribo también porque me gusta ser leído, más allá de la vanidad, por supuesto, y dejando de lado la falsa modestia. Pero no porque me guste ser leído lisa y llanamente, sino porque difundir lo que uno trae ayuda a que esto se multiplique; bueno o malo, pero que se multiplique. Escribo también para generar opinión, el intercambio de ideas ayuda igualmente a la propagación de las mismas y enriquece tanto al emisor de estas, como al receptor y por supuesto a los intercambiantes.

Aunque debo reconocer que la presente columna no es utilizada tanto en dicha función, es decir, en la búsqueda de la generación de opiniones.

Afortunadamente he tenido otras oportunidades y otros espacios donde publicar escritos que generen opinión, digamos con corte más bien de tipo político; y debo reconocer que salvo raras excepciones, esta su columna, mis sibaríticos lectores, ha ido encaminada a cuestiones relacionadas con mis particulares placeres, que por simples no sin sino los placeres de cualquier persona: el amor, la comida, la cultura, el arte, la música, la literatura y no necesariamente en dicho orden; sino en un absoluto desorden donde todos se entremezclen justo para placer de nuestra vocación sibarita.

En algún lugar leí que el hombre es el único animal que narra; y quizá también por esto escribo; no porque sea muy animal –que reconozco de a ratos lo soy–, sino porque me gusta narrar, me gusta contar historias; y debo reconocer que para contar historias sigo una metodología muy simple: tomo dos o tres hechos ciertos, los adecuo a mi surrealista realidad y recompongo la narración pensando un tanto lo que creo me gustaría me fuese narrado; pero insisto, desde el punto de vista de una realidad absurda y por absurda, divertida.


Pero esa narrativa no es egoísta, sino compartida casi siempre en sus ideas primigenias con alguien más: algún amigo o amiga, compañero o igualmente compañera de trabajo, los hijos, mis padres, alguna que otra musa inspiradora, sobre todo; es decir, escribo también para los demás que muchas veces aportan ideas, las más de ellas sin saberlo, y luego cuando ven lo comentado, en algunos casos “de pasada” convertido en columna no deja de darles risa, en el mejor de los casos. Y digo que en mejor de los casos, porque me ha sucedido, al menos con un par de las historias que aquí les narro, que luego, con sus variantes, pero mínimas, se repiten en el mundo exterior.

Escribo porque tengo algo que decir, sea de lo que sea. Como se han dado cuenta este espacio ha dado para hablar de todo. Pero quiero decir algo porque siempre que lo digo y lo plasmo en el papel también de algún modo siento que lo que digo o lo que escribo se replica, se reproduce, llega a más gente. Y si de algo que hablé, sea de deportes, sea de cultura, sea de filosofía, sea, como dije, excepcionalmente de política, y esto llamó la atención de alguien más, le sirvió a alguien; valió la pena lo escrito, fue de utilidad. Ni se quedó simplemente en la vacuidad de lo dicho por una persona o en el hecho de que esa persona simplemente quiso decirlo.

Escribo también por ejercicio mental, para mantener cultivada la memoria, para ejercitar el cerebro. Así como es importante mantenerse en forma si pretendemos participar en una carrera, sea ésta corta o de largo alcance, maratón por ejemplo; es vital mantenerse en forma para poder tener un buen desempeño en la misma.

Y justo eso pasa con el más increíble de nuestros órganos –bueno, el segundo más increíble– ya que si queremos que nos dure en óptimas condiciones el resto de esta carrera que se llama vida debemos tenerlo en excelentes condiciones y la escritura es sin duda un buen entrenador. ¿Por qué escribo finalmente? Por el placer de hacerlo, por el placer de encontrarme con ustedes y, ¿por qué no decirlo? Conmigo mismo domingo a domingo en este espacio. Digamos, entonces, que en ese aspecto soy igualmente un sibarita de la escritura, un doblemente sibarita por escribir, sólo por placer, El Rincón del Sibarita.
10 Septiembre 2017 04:02:00
Democracia y república
‘La democracia no significa: soy tan bueno como tú, sino: tú eres tan bueno como yo’. Theodore Parker

Teólogo y reformador social estadunidense

Como les he contado infinidad de veces, derivado de la responsabilidad que tengo como subsecretario del Republicano Ayuntamiento de Saltillo, a veces me toca alquilarme de “defecto” de nuestro Señor Alcalde. Me explico: a Don Isidro López Villarreal lo invitan en tal calidad a un gran número de eventos, de tal modo que cuando muchos coinciden en fecha voy como representante, y pues como la mayoría de las invitaciones dicen algo así como “para que tengamos el honor de contar con su presencia (refiriéndose a nuestro Primer Munícipe) o en su defecto envíe a alguien en su nombre”, pues termino siendo “el defecto del Alcalde”. En fin, más allá del mal chiste escrito con antelación, al asistir a ciertos eventos a los que voy en lugar de nuestro Presidente Municipal, me toca escuchar discursos que no dejan de llamar la atención, y algunos los he traído a este espacio para replicar sus mejores ideas o comentarlos. Así sucedió con una pieza oratoria presentada por dos alumnos del Conalep, quienes fueron responsables de la principal intervención durante el arranque de las festividades del Mes de la Patria el pasado viernes 1 de septiembre, y del cual me permito tomar algunas ideas; lo escrito entre comillas es parte de lo dicho por ambos jóvenes, los comentarios son de su servidor y mi absoluta responsabilidad.

Decían la señorita y el muchacho en la Plaza de Armas: “En este acto queremos ir más allá de la ceremonia cívica, nos proponemos que los ciudadanos conozcan, resguarden y hagan suyos los principios que nos legaron estos mexicanos ejemplares; establezcamos principios rectores para nuestra vida, construyamos la integración de México, enarbolemos una bandera de unidad para todos los mexicanos y consolidemos los beneficios de la paz. En la medida que estos principios rijan nuestra vida constataremos que su legado sigue vigente y que ese será el mejor homenaje que podremos hacer a estos insignes mexicanos”. Empezaría por decir ¿qué principios nos legaron los héroes que nos dieron patria? ¿Los conocemos? ¿Coincidimos todos en cuales son estos? Sí, es IM-POR-TAN-TÍ-SI-MO tener principios rectores en todos los aspectos de nuestra vida, pero ¿cuáles son estos? ¿Cuáles son los suyos, mi sibarítico lector? ¿Son los mismos al menos en su familia? Ese día, por cierto, con un amigo abogado, Emanuel Carrillo González, sostuve una discusión medio bizarra en la red social porque sabiamente afirmó él a través de su cuenta: “Jamás traiciones los valores de tu familia”. Discusión que se derivó del comentario que yo le hice en réplica, obviamente con sarcasmo, sobre tal afirmación, con la cual por supuesto que estaba totalmente de acuerdo. En fin, lo de mi amigo es otra historia, pero lo traje para recalcar que, en efecto, no debemos traicionar los principios familiares; destacando ahora los principios primeros que ponen sobre la mesa los jóvenes estudiantes a que me he venido refiriendo: integración, unidad paz. Los tres como homenaje vivo a nuestros padres fundadores como nación.

“A partir de la Guerra de Independencia el proceso de construcción de y regeneración del Estado mexicano encerró en sus entrañas no sólo los ambiciones externas y las propias, cargaba el lastre imperialista que dejó la colonización. Todo condujo a una guerra civil permanente, consecuente con invasiones injustas. Así se inició la construcción de nuestra República como forma de gobierno”. Mmmta, ¡qué visión la de ambos jóvenes! ¡Dieron en el clavo! En efecto, pareciera que el origen de TODOS nuestros males como nación datan de su fundación: ambiciones externas, lastre imperialista. ¿No les suena a muchos mexicanos actuales, particularmente políticos? Guerra civil permanente, ¡pus! Seguimos con muchos estados en tal supuesto; cuando además nuestra historia pareciera una sucesión infinita de asonadas y traiciones, sin importar el momento de la misma que se revise.

“Los conceptos de República y su hija la democracia fueron construidos a la luz de un sentido más profundo y humano y hechos realidad con la participación social”. ¿No es en todo caso al revés? ¿La democracia madre de la República? Al menos esa creo es la lección que nos ha dado la historia de la humanidad. “Debemos estar conscientes que en la República se sustentan nuestros más caros anhelos de libertad y soberanía, ambos entrañan y exigen justicia social que nos permita garantizar el desarrollo humano, única vía para alcanzar la auténtica ciudadanía”. ¡Ah, caray! ¡Ahora sí que se lucieron los chavos! Nuevos principios puestos sobre la mesa, TODOS in-dis-pen-sa-bi-lí-si-mos: Libertad, soberanía, justicia social, desarrollo humano, ciudadanía. ¡Cada uno de estos merecería un estudio por separado! Y, bueno, baste con decir que sin el primero no existirían los demás.

“Porque vivimos en una República debemos ser demócratas; la democracia que construyamos debe ser republicana”. Insisto, creo que debe ser al revés, ahí sí que el orden de los factores altera el producto: para ser republicanos debemos partir del hecho de ser demócratas. “Las personas debemos asumir la libertad con responsabilidad. Somos libres y obedecemos la ley como principio de vida. La ley sirve para reforzar la libertad, no para violarla. Es el desprecio de las leyes que provoca el nacimiento de la tiranía, no su obediencia. Construyamos la auténtica democracia, sustentada en la justicia social y el respeto al derecho”. ¡Uuufff! Ojalá todos los jóvenes tuvieran tal claridad de ideas, escuchar tales afirmaciones en voz de muchachos recién invitados a la fiesta de la ciudadanía da gusto; más cuando se es abogado con el de la letra. Y me quedo con el apotegma de “No podemos ser libres de no tener leyes”. ¡En efecto! Lo contrario sería libertinaje.

Para finalizar: SÍ, sin duda trabajar por el bien común es LA MEJOR manera de honrar a nuestros padres fundadores. ¡¡¡Vivan los héroes que nos dieron Patria!!! ¡¡¡Viva México!!!
03 Septiembre 2017 04:03:00
Filosofía en Saltillo
‘Deberías estudiar filosofía aunque no tuvieras más dinero que el que hace falta para comprar una lámpara y aceite, ni más tiempo del que va desde la medianoche hasta el canto del gallo”. Friedrich Hölderlin, poeta alemán

Durante las vacaciones de verano, para ser puntuales, durante el mes de julio pasado, tuve la oportunidad de vivir una experiencia extraordinaria en todos los sentidos. La Secretaría de Cultura de Gobierno del Estado organizó durante cada sábado del mes un Taller de Discusión Filosófica dirigido por el saltillense, avecindado en el estado de Nueva York, Estados Unidos, Jesús Humberto Aguilar Esparza.

Y ¿quién es dicha persona? “Gali”, como lo conocen sus amigos (él mismo nos explicó en el taller que dicho sobrenombre, apócope de “Galileo”, le fue dado por sus maestros y compañeros desde pequeño, dada su innata tendencia no sólo a cuestionarlo todo, sino sobre todo a encontrar respuesta para todo, relacionado obviamente con Galileo Galilei, sabio renacentista italiano, pionero del método científico experimental e impulsor de la teoría heliocentrista del Universo) es doctor en Filosofía por la Universidad McGill de Montreal, Canadá; actualmente es encargado del departamento de dicha ciencia en el Instituto Tecnológico de Rochester, centro educativo ubicado en Henrietta, Nueva York, un suburbio de la ciudad que le da nombre al propio Instituto y que, curiosamente, tiene como antecedente El Ateneo de Rochester.

Jesús Humberto, además, ha procurado enfocar sus investigaciones y estudios en un amplio espectro de temas de Filosofía de la Acción, Filosofía de la Mente, Filosofía Latinoamericana, Metafilosofía y, sobre todo, un tema bastante interesante como lo es el papel de la imaginación en el pensamiento filosófico. Y nos dijo desde el primer sábado, al presentarse a sí mismo, que la llamada Filosofía de la Acción busca, entre otras cosas, poner al alcance del ciudadano común, de cualquier persona, no sólo el estudio de la Filosofía, sino sus diversas aplicaciones; en la intención de, además de acabar con la equivocada creencia de que la misma es únicamente para inteligencias y personas excepcionales o muy alejadas de la realidad, a través de su estudio y su vivencia, hacerla útil y práctica en TODOS los aspectos de nuestra cotidiana realidad.

Los temas abordados cada sábado fueron distintos y variados, pero no desordenados; más bien guardaban una lógica secuencial: El Libre Albedrío, La Mente y el Cuerpo, La Existencia de dios –sí, dios, así con minúscula–, El Mundo Externo, y La Identidad Personal. Fue un delicioso banquete de reflexión, ideas, pensamientos e intercambio de opiniones no sólo del expositor, sino sobre todo de los asistentes. De hecho, el desarrollo del mismo, fiel a la filosofía que este practica, puso dicha disciplina al nivel de quienes asistimos, simples mortales que tan sólo aspiramos a ejercitar nuestra, a ratos, tan poco utilizada mente e imaginación. Es decir, la puso al alcance de la mano (o debería decir de la capacidad) de la variopinta concurrencia que sábado a sábado estuvimos presentes, ávidos de aprender cada vez más, y que iba desde simples jóvenes inquietos hasta adultos mayores, pasando por amas de casa, trabajadores, alguno que otro maestro, profesionistas de diversas disciplinas y casi ningún profesional de la materia.

Y esto es algo que quiero destacar de los concurrentes a dicho taller en primer lugar: lo común de los que asistimos al mismo. Recalco, no había, salvo dos o tres de los que ahí andábamos, profesionales del pensamiento; es decir, gente como usted o como yo, mis sibaríticos lectores; ciudadanos de a pie. Nada de poses, de palabras rebuscadas, de citas tomadas de autores con extraños nombres; sino más bien un intercambio de ideas, para, insisto, alejar a la filosofía del Olimpo en que algunos han querido situar a dicha ciencia. Y, además, destacar también la cantidad de asistentes al taller: en promedio, cada fin de semana, de 19:00 a 21:00 horas, asistimos un promedio de entre 90 y hasta cerca de 120 talleristas. Uno pensaría que la filosofía no es un tema que tenga mucho interés entre los saltillenses, pero ¡qué equivocado estaba! De hecho, el titular se comprometió a venir con mayor frecuencia a la ciudad –entiéndase cada 6 meses–, en la época de Navidad, si es posible, y durante el verano, a compartir conocimiento con quienes estemos interesados en discutir cualquier tema de interés general, como los ya mencionados. Sobra decir que tendrá asistencia garantizada, y quizá en un espacio mayor al del salón de conferencias de la librería Carlos Monsiváis, que fue la sede del evento.

La metodología de este fue sencilla: don Jesús exponía de manera muy didáctica auxiliándose con imágenes y desarrollando una guía que nos era dada al arranque de cada sesión; ocasionalmente daba la palabra para aclarar dudas.

¡Cuánta riqueza de capacidad y conocimiento hay en nuestra gente! ¡Cuánto interés en ser escuchados en temas tan simples, y precisamente por simples, profundos!

Mi ABSOLUTO y SIEMPRE reconocimiento para la Secretaría de Cultura, dirigida por Ana Sofía García Camil, que insiste en acercar de manera gratuita infinidad de temas culturales a la sociedad coahuilense; y particularmente al maestro Andrés Mendoza Salas, quien a pesar de ser él sí un profesional del pensamiento, busca que su estudio llegue también todo mundo con un sencillez en el manejo del tema que pasma.

No me extraña que haya sido “Gali” su alumno cuando niño, y ahora el maestro, discípulo de quién fue su pupilo en la práctica de la Filosofía de la Acción, para hacer realidad el dicho aquel que reza que, para ser buen maestro, es preciso que los alumnos te superen. De los temas abordados hablaré en otro momento, dado que cada uno de ellos seguro abarcaría más de una columna, y sólo me resta decir que ansío ya la llegada de cada ciclo vacacional para retroalimentar el cerebro, la mente y la imaginación, en un sano intercambio de ideas con mis coterráneos y dirigidos por el doctor Jesús Humberto Aguilar Esparza.
27 Agosto 2017 04:03:00
La foto de Riquelme y EPN
“La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que se merece.”. Gnaeus Domitius Annius Ulpianus. Jurista romano de origen fenicio.

Dado que la semana pasada sucedieron dos cosas que trajeron como consecuencia el que un buen de mis amigos y lectores me cosiera a telefonazos para pedirme una explicación (¿¡A mí por qué!? ¿¡Yo que les hice!?) Habiendo sido dichos eventos la famosa foto de Miguel Riquelme Solís con el Presidente de la República y la resolución de la Sala Superior del Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación que obliga al Instituto Nacional Electoral a estudiar a fondo la queja de las famosas tarjetas bancarias que el PRI pretende achacarle a Memo Anaya. ¿A qué se debe quienes buscaban respuesta y explicación a ambos temas lo hayan hecho acudiendo especialmente a mí? En primer lugar, obvio, porque me dedico a dicho tema, el Derecho Electoral como ya lo dije; en segundo lugar supongo, porque a partir del conocimiento puedo más o menos prever escenarios en términos legales y uno que otro político. Aquí va mi explicación aclarando respetuosamente que a partir de su publicación empieza cobrar honorarios por cualquier otra consulta relacionada con el tema.

mpezaré por decir que ni la fotografía de Riquelme con el Presidente significa que los Juicios Electorales presentados para impugnar la elección de Gobernador vayan a ser desechados; ni la falta de dicha fotografía o la tardanza en esta respecto a los candidatos ganadores de otros estados se haya significado que los Juicios en comento se encuentren ganados. Vaya, citando a mi amigo Marcos Martínez Soriano, la victoria a Miguel Riquelme, al menos en términos jurídicos; se la dio efectivamente el Instituto Electoral de Coahuila, desde el 11 de junio que le fue entregada la constancia de mayoría. Pero, ¡ojo! Desde entonces a la fecha han pasado muchas cosas que trataré de exponer brevemente. En lo electoral hasta que una autoridad jurisdiccional no decida lo contrario, el hecho primero permanece vigente. En este caso, la entrega de la constancia de Gobernador de Riquelme queda en firme, en tanto los tribunales no resuelvan las impugnaciones y decidan la anulación, lo cual puede suceder incluso un día antes de la toma de protesta, que deberá ser el 1 de diciembre de este año. Por otro lado, dentro de los juicios que mencioné, se abrió una especie de paréntesis que no van a permitir la emisión de una sentencia, en tanto no se resuelvan dichos “paréntesis”. Los mismos tienen que ver sólo con una de los más de 10 agravios que se presentaron en los juicios en los que, dicho sea de paso, colaboramos más de 20 abogados de TODO el país; y ese solo agravio es el que tiene que ver con el rebase de gastos de campaña que al parecer pinta para ser el motivo de la anulación, de llegar a concretarse. En el proceso de revisión de los gastos de campaña se detectó por el INE que tanto el PRI como el PAN rebasaron dichos topes, aunque cada cual en distintos porcentajes. Y es ahí donde nos encontramos en este momento, en si los mencionados rebases se justifican correctamente o no. ¿Qué alega el PRI? Que ellos no rebasaron dichos topes de acuerdo con las reglas que ellos dicen son las válidas; por, de nuevo, según ellos, no ser vigentes al momento de revisar tales gastos. Una vez resuelva el INE algunos procedimientos de fiscalización que todavía están sujetos a revisión y que pueden todavía impactar para hacer más grande el rebase de topes, así como la Sala Superior del TRIFE sobre la correcta o no aplicación de la ley para la determinación del rebase en comento, el Tribunal Local de Coahuila estará en posibilidades de emitir una sentencia con la totalidad de los elementos puestos a su consideración.

Sé de buena fuente que el PRI asegura que de los siete magistrados que componen la Sala Superior, tres están a favor de retirarle el rebase de tope de gastos por no ser acorde con las reglas vigentes al momento de su revisión, y que el mismo Partido asegura que de los cuatro restantes, están tratando de convencer a dos más de su argumento.

Por otro lado, el que se haya determinado devolver al INE el famoso expediente de la queja de las tarjetas contra Memo, aun cuando fue por unanimidad no presupone NADA. Ni que lo anterior se vaya a resolver en forma unánime, ni que el tema de la anulación está perdido, y mucho menos que, como han dicho muchos que se dicen abogados, y parecen cualquier cosa menos eso, ello presuponga que quien es y seguirá siendo MI candidato, Guillermo Anaya, sea culpable de NADA. Lo ÚNICO que dijo el Tribunal es que el INE debía ser más exhaustivo, que en cristiano significa que antes de desecharla, le “escarbe” un poquito más. Ojo, tampoco significa que el TRIFE esté dándole elementos al INE para que ahora descartar a Memo de una nueva contienda porque ya esté definida la
anulación.

¿Yo qué espero? Que el resultado sea ese, la NULIDAD. Para ello trabajamos con dedicación un buen número de especialistas en la materia, no sólo abogados. Díganme romántico o soñador, incluso ingenuo o cualquiera de sus derivados; pero quiero seguir pensando que en este país hay equilibrio e independencia de poderes y que el Tribunal no se encuentra sometido al Ejecutivo; que una fotografía no determina el rumbo de un proceso judicial, sino los argumentos vertidos por sus partes, y si bien no hay nada más politizado que el Derecho Electoral, también quiero seguir pensando que son entes separados cuando el Derecho es el que actúa.

Y bueno, como dicen en mi Casa Azul: Esta lucha, obligatoria, no es una lucha de hombres contra hombres, ni siquiera de un partido contra otro partido; es una lucha de otros, de los ciudadanos, de todos los hombres y mujeres de Coahuila, contra un sistema que degrada la vida pública, que empobrece y debilita a nuestro estado, y a México como nación, y que está en la raíz de todos los males que pesan sobre la patria. ¿Qué armas tenemos para esta lucha? Las únicas irresistibles; las ideas, los valores del alma, el derecho.

¡Ni tenemos otras, ni las hay mejores!
20 Agosto 2017 04:03:00
Ernesto Pérez Vallejo
‘La poesía no quiere adeptos, quiere amantes’. Federico García Lorca Poeta y dramaturgo español

Como buen miembro de la generación X, a la que pertenezco, soy malo para la tecnología –por ahí tengo una anécdota que muchos de los que me conoce repiten casi como leyenda urbana respecto a un incidente que alguna vez se dio con mi messenger cuando sólo existía esa opción de ¡¿red social?! que ilustra claramente lo teto que puedo resultar cuando me toca lidiar con aparatos modernos que algún día les traeré a este espacio, aunque narrarla SIEMPRE será más sabroso y divertido, y en eso de ser malo incluyo muchas cosas: casi nunca compro nada por internet, casi no me gusta ningún tipo de entretenimiento electrónico más allá de la música y ocasionalmente la televisión, y en términos de lo mucho que les he dicho que me gusta la lectura, casi nunca leo “libros” en formato electrónico; de hecho, no hallo placer más grande que el de tomar un libro impreso, ya sea nuevo o usado, y llevarlo a casa para seguir con mi maldita manía del tsundoku (para quienes no leyeron mi columna de hace dos domingos, dicha palabreja es una de las intraducibles compiladas por Ella Frances Sanders en su libro Lost in Translation, se trata de un sustantivo que viene del japonés, y describe el hecho de comprar un libro, no leerlo y dejarlo apilado sobre otros libros no leídos).

Sin embargo, el inevitable uso de internet y TODO lo bueno que este puede traer, me ha llevado un poco a quitarme lo cuadrado, y permitir aventurarme cada vez más en ese gran océano para, hurgando, encontrar autores que merecen ser leídos incluso en formato digital. Así me pasó con Ernesto Pérez Vallejo, poeta español que, al igual que muchos otros aquí citados, tiene textos exquisitos sobre temas cotidianos que quiero poner a su consideración, estimados y sibaríticos lectores. ¿Quién es dicho escritor? Dejemos que la biografía contenida en su página electrónica hable: Ernesto Pérez Vallejo nació en 1979. Vive en un pueblo pequeño de Cádiz: Campamento-San Roque. Escribe desde muy pequeño para salir ileso. Canta mal y en la ducha, no sabe tocar ningún instrumento, ni hacer muñecos graciosos con plastilina. Le gusta el mar desde fuera y el amor desde muy dentro. Su súper héroe favorito es su padre, su color preferido, el azul daltónico. Sueña siempre, pero sólo lo recuerda si son sueños eróticos. Le gusta Bukowski, con él aprendió lo amplia que puede ser la literatura y lo fácil que es amarla lejos de los colegios. Odia las multitudes, el exceso de poder y de maquillaje; pero, sobre todo, odia odiar. Ama la vida. Piensa que hay pocas cosas más crueles que la duda y también duda de eso. Si alguien le preguntara, hoy o mañana, qué es lo que más le sorprende del mundo, diría sin pensarlo dos veces: “Que alguien se detenga a leerme”. Leámoslo pues, en uno de los mejores poemas que he encontrado en ese vasto mar llamado la red:

Charcos en el mar

Entonces se desnudó

y donde ella aseguraba que sobraban kilos

yo juré que le faltaban besos.

Podríamos haber hablado de frío

a tres metros de distancia, ignorar tiritando de deseo

cuantos veranos nos caben en los brazos.

Coser enero en el quicio de la puerta e intentar descifrar en el vaho

de los suspiros, si nombrarnos nos sabe como un beso en la boca.

No he llegado a saber el verdadero significado de la sed

hasta no sentir tus manos acariciarme la nuca.

De rodillas el cielo queda a la altura de la lengua.

Tus muslos se abren como quien abre un paréntesis,

como quien cierra un pasado.

Podríamos habernos sentado

a hablar de la lluvia, observar con la inocencia perdida

nuestro reflejo en los charco; pero decidimos ser los dueños

de la próxima tormenta. Desnuda pareces una playa

donde naufragan las islas.

Gimes y toda la habitación baila

como si tuvieras en la garganta los acordes de mi vida.

Como si la música no existiera sin tu boca.

Traduzco tus suspiros al idioma del deseo

y toda mi existencia se resume a tus labios.

Follarte es estar dentro del poema. Nos leemos despacio,

tienes adjetivos en las caderas que aún ni conocía.

Voy a llenarte la vida de palabras esdrújulas,

los sueños de verbos en futuro perfecto,

las manos de puntos suspensivos,

los ojos de signos de exclamación.

Y voy a cerrar el paréntesis después de tu nombre.

Como quien cierra una estrofa.

Para quedarnos dentro.
13 Agosto 2017 04:04:00
50 años… dos historias
“Después de todo qué complicado es el amor breve y en cambio qué sencillo el largo amor”.

Mario Benedetti. Escritor, poeta y dramaturgo uruguayo.

Que 20 años no son nada, dice al tango aquel de Gardel, pero, y si a esos 20 le sumamos otros 20, y la mitad de otros 20 más, el resultado, diría un buen matemático como mi madre, es por
supuesto 50. ¿Sin cuenta? Preguntaría un literato como mi padre, haciendo juego de palabras en congruencia con su profesión. ¿Cincuenta? ¡Sin cuenta! En ambos conceptos se podrían resumir dos historias comunes, que de comunes no tienen nada, como lo es la historia común de doña Dora Alicia y de don Everardo. Mucho les he hablado de ellos, en lo individual ¡Y cómo no! Si ambos son mis padres: Dora Alicia Valero Gómez, Everardo Martínez Pineda. Padres que no me son exclusivos, sino que además los tengo en condominio con Mara Gandhira y Dora Alicia también. Y perdón que hoy utilice este espacio para traerles esa historia extraordinaria de los dos, pero la causa lo amerita. Pues resulta que el día de ayer ambos celebraron 50 años de matrimonio ¿50 años de matrimonio? ¡No, 50 años de feliz unión! ¿50 años de desunión? ¡Que no! 50 años desde su unión ¿Y cómo empezó esa unión? Narro la historia que contó mi padre siendo maestro en la clase de Español cuando cursaba yo el tercero de secundaria, y tenía apenas 15 de edad. Perdonen si algo omito, pero la narración es prácticamente de memoria:

“La primera vez que vi a quien es hoy mi esposa fue en la Escuela Normal Superior, ella se dirigía a comprar algo en la tiendita de dicha institución donde los dos estudiábamos para ser lo que hoy somos, profesores. Yo me adelanté –dijo don Everardo– y le pedí al dependiente que lo que comprara la persona que llegara después fuera cargado a mi cuenta”. Así fue, ella pidió un refresco y cuando quiso pagarlo le dijeron que su costo estaba cubierto. Respondiendo doña Dora Alicia que no iba a consumir algo que ella misma no hubiera pagado, y que si no le decían quién había tenido tal atrevimiento, preferiría no comprar nada y retirarse de ahí. Al tendero no le quedó de otra, so pena de perder esa venta, que comentarle quién había hecho el pago por anticipado de su mercancía, y señalando a mi padre, dijo “el joven aquel”. Mamá se acercó para reclamarle comentando que tenía dinero suficiente como para no aceptar regalos de desconocidos; y papá, experto en el arte del enredo verbal, inmediatamente respondió: “Mucho gusto, mi nombre es Everardo, ya no somos desconocidos”. Doña Dora Alicia optó por ignorarlo retirándose del lugar con su refresco en mano, haciendo caso omiso también a la pregunta de cuál era su nombre. Papá, terco que era desde entonces, pensó: “No importa, de algún modo lo voy a averiguar”. Y así, a la salida de la escuela se acercó nuevamente a mi madre llamándola por su nombre y diciendo: “Dora Alicia ¿te puedo acompañar?”. Mi madre que seguía molesta, respondió: “Ya le he dicho que no platico con desconocidos, y menos si tienen el atrevimiento de hacer cosas sin mi autorización”. A lo que nuevamente Everardo respondió: “Pero si ni tan desconocidos, ¿no me presenté con usted, luego de que no me dejara pagar su refresco y hasta le dije mi nombre?”. Todo eso mientras llegaba el camión que habría de llevar a mamá de regreso a casa donde mi abuela Catalina; acompañándola papá, ya no sé si con su consentimiento o por pura necedad de él.

“Días después –siguió contando papá– al salir de un examen y pensando que era el primero de todos los grupos en acabar el mismo, vio con sorpresa que igualmente mi mamá estaba fuera de su respectivo salón de clase, y acercándosele le dijo: “¿No se te hizo difícil el examen?”. “No”, respondió ella, “hace como 20 minutos que lo entregué y la verdad estaba bastante sencillo”. Papá le dijo entonces: “Pues yo quería comentarte que desde el primer día que te vi aquí en la escuela me llamaste la atención. Que dicho llamado de atención se convirtió en atracción el día que no me permitiste pagar tu refresco, porque me di cuenta que además de ser una mujer bella, eres de carácter al no dejar que nadie haga cosas por ti que tú misma puedas hacer. Y bueno, hoy que además confirmo tu capacidad e inteligencia, quiero decirte que todo ello me enamora de ti, y me atrevo a preguntarte si quieres ser mi novia”. Mi papá dice que ella no lo pensó mucho –lo cual quiero creerle– y que mamá respondió: “Mmmsí, sí quiero ser tu novia”. Con tan buena fortuna para mi padre y oportunidad en la petición de noviazgo, que aquel día 3 de agosto del 61 cinco compañeros más le hicieron a ella la misma pregunta, y la respuesta para esos cinco fue siempre igual: “No puedo, ya tengo novio”. Seis años después, el 3 de agosto del 67 se casaron por la vía civil, y el 12 del mismo mes y año, por la iglesia. (Luego les contaré yo de lo importante que ha sido dicho número, el 12, en la historia de mi propia vida) ¡50 años! Tantos que ni los tres hijos, en sus respectivos matrimonios o lo que estos duraron, juntamos la misma suma de años que estuvimos casados. ¡¿Cómo le han hecho?! No lo sé, creo que el secreto está en que cada día, y eso lo veo genuinamente en sus acciones, mi padre procura hacer algo que enamore a mi mamá. Dicen los científicos que el enamoramiento como tal no dura más de 12 meses; y alguien alguna vez me preguntó: ¿Y por qué estar enamorado solamente cuatro, ocho o 12 meses? ¿Por qué no enamorarnos día con día, sólo el de hoy, sólo el presente, de tal modo que con ello se vaya construyendo un “para siempre”? ¡Y sí! Creo que esa es la respuesta del porqué mis padres han durado tantos años juntos: porque mi padre insiste en enamorar a mi madre día a día, uno tras otro. ¡Haberlo sabido antes!

Dice Benedetti en su poema Bodas de Perlas, que: “el amor breve aún en aquellos tramos en que ignora su proverbial urgencia, siempre guarda o esconde o disimula semiadioses que anuncian la invasión del olvido; en cambio, el largo amor no tiene cismas ni soluciones de continuidad, más bien continuidad de soluciones…”. Y bueno, digamos que también eso ha sido el matrimonio de mis padres: continuidad de soluciones. Una pareja como la que señala el propio escritor uruguayo en el poema citado: la “despareja”. Iguales no, complementarios; no sólo en sus virtudes, sino también en sus defectos para sentirse más cercanos al asumirlos. “Estábamos, estamos, estaremos juntos; a pedazos, a ratos, a párpados, a sueños…”; y así siguen ellos dos. A tal grado que a ratos, yo, su hijo, ya no sé si felicitarlos o de plano extenderles mi propio pésame. “La vida íntima de dos, esa historia mundial en livre de poche, (libro de bolsillo en francés) es tal vez un cantar de los cantares, más el eclesiastés y sin apocalipsis. Siempre hay un finísimo llanto, un placer; que a veces ni siquiera tiene lágrimas y es la parábola de esta historia mixta: la vida a cuatro manos, el desvelo o la alegría en que nos apoyamos; cada vez más seguros, casi como dos equilibristas sobre su alambre”. No sé tampoco, si la vida de ambos hecha poesía, o la poesía entre dos, hecha vida.

¡50 años! Y para cerrar, una sorpresa que no podía faltar: recién me acaban de hacer saber, de manera solemne los dos, que no tengo los 49 de edad que yo creía tener, sino 51. Sí ¡se casaron por mi culpa! Y apenas me lo están notificando…
06 Agosto 2017 04:03:00
Palabras sin traducción
“Escribo como quien no entiende bien lo que piensa y lo que siente, por eso lo pone en palabras. Y entonces empieza a entender”. Julia Santibáñez Escobar/ Poetisa mexicana

¿Alguno de ustedes, mis sibaríticos lectores tiene la fortuna, de hablar alguna otra lengua, aparte de la materna? En el caso de un servidor, soy el ÚNICO bilingüe de los tres hijos que procrearon mis padres. Y no crean que lo anterior lo digo con mucho orgullo; sino más bien con un poquito de vergüenza: Soy el único bilingüe porque Mara, la hermana que me sigue, habla tres idiomas, y Dora Alicia, la más pequeña, habla la friolera de ¡10 idiomas! Pero, bueno, si tomamos en cuenta de algún modo que el albur es una especie de lenguaje subversivo del mexicano y más o menos lo parlo, ando empatando a mi hermana Mara, pudiendo decir que soy trilingüe.

¿A qué viene la pregunta formulada? Al hecho de que derivado de un libro –muy bueno por cierto– que cayó en mis manos, por hilación de ideas me puse a recordar muchas cosas relacionadas con lo diferente que se lee o escucha un diálogo, una canción, una serie de televisión o una película cuando nos la traducen a cuando la leemos o escuchamos directamente en el idioma original.

Y es que es cierto, al final, en la traducción de tal o cual de las que se mencionan se pierde mucho del sentido que le da el propio idioma con la combinación de palabras a determinadas frases; o del sentido que le dan las frases al diálogo. Y no es que su servidor sea un experto traductor, pero sí procuro escuchar, y más que escuchar, pensar en el otro idioma cuando lo leo o escucho para así no tener que traducir, y por ende no perder el sentido de lo que se dice o de lo que se quiere decir.

El libro que me llevó a toda esta reflexión es uno que lleva por nombre Lost in Translation, que literalmente significa Perdido en la Traducción; y no, no crean que está en inglés, sino en nuestro propio idioma; y, siendo honestos, es un libro delicioso por precisamente tratar un tema que les he comentado en recientes y en no tan recientes columnas me apasiona, como lo es el manejo del lenguaje y sus variantes.

Dicho libro es producto de la mente de Ella Frances Sanders, autora que entendería es británica de nacionalidad, y trata de aquellas palabras que precisamente por tener un significado especial en la lengua de origen, no es posible traducirlas de manera puntual al resto de los idiomas de los muchos que se hablan en nuestro planetas; y que justo por ello son palabras hermosas, no sólo por la forma en que es pronunciada, no sólo por su significado, sino sobre todo por el contenido del mismo, por lo que este representa.

Así que, con su venia, aquí les dejo algunas de las palabras incluidas en dicho texto: Mängata. Del sueco, sustantivo. El reflejo de la luna, como un camino, en el agua.

Päleg. Del noruego, sustantivo. Cualquier cosa que le pongas al pan, desde jamón o mantequilla de cacahuate, hasta verdura o algún tipo de queso.

Kabelsalat. Del alemán, sustantivo. Literalmente ensalada de cables. Precisamente hace poco le comentaba a una amiga que me chocaba tener que desenredar el manos libres de mi teléfono cada vez que lo vuelvo a usar.

Imagínense lo genial que se escucharía: ¡Pinche manos libres, otra vez se hizo kabelsalat!

Gezellig. Del neerlandés. Mucho más que íntimo o acogedor, abarca todas esas cosas que generan una reconfortante calidez en tu interior. Hay bebidas, como el café, sentimientos y personas; que son muy gezellig.

Pizan zapra. Del malayo, sustantivo. El tiempo que tardas en comerte un plátano. Quiero pensar que es un tiempo corto, o no muy largo. ¡Te regreso la llamada en un pizan zapra!

Gurf a. Del árabe, sustantivo. La cantidad de agua que cabe en la palma de una mano. El amor es como la gurf a; si abres demasiado la mano escapa, si la aprietas, igual.

Kilig. Del tagalo, (idioma hablado en casi todo Filipinas) sustantivo. La sensación de tener mariposas revoloteando en tu estómago. El solo escuchar su nombre me provoca kilig.

Tsundoku. Del japonés, sustantivo. Comprar un libro, no leerlo y dejarlo apilado sobre otros libros no leídos. En lo personal sí, me confieso adicto al tsundoku.

Meráki. Del griego, adjetivo. Entregarte con todo corazón a algo, hacerlo desde el alma con creatividad y pasión. El derecho electoral lo practico con meráki.

Razliubit. Del ruso, verbo. El ocaso del amor, un sentimiento agridulce. No eres tú, ni yo, mi amor; es razliubit.

Feuille-morte. Del francés, adjetivo. Tener el color de una hoja desteñida y mortecina. ¡Qué bárbaro! Llegó a trabajar tan crudo(a) y desvelado(a) que traía cara de feuille-morte.

Glas wen. Del galés. Literalmente “sonrisa azul”; la que es sarcástica o burlona. No cala el comentario, sino el glas wen.

Naz. Del urdu, (lengua nacional de Pakistán y uno de los 24 idiomas oficiales de la India) sustantivo. El orgullo y la seguridad que da saber que alguien te ama incondicionalmente. ¡Soy feliz porque genera naz en mí!

Tiám. Del farsi o persa, sustantivo. El destello en tus ojos cuando acabas de conocer a alguien. Sabía de ella por las redes sociales, ¡pero el conocerla en persona y hacer tiám, fueron una misma cosa!

¿Cuál palabra nuestra cabría en el libro comentado, y que sin duda merece ser leído? La más obvia: chingar. Aunque quizá también pudiera ser apapachar.

¿Y si armamos una lista de palabras mexicanas intraducibles y se las mandamos a doña Ella Frances Sanders? Seguro servirían para una nueva edición…

30 Julio 2017 04:04:00
Saltillo, 440 años
“Un aniversario es un momento para celebrar las alegrías de hoy, las memorias del ayer y las esperanzas del mañana”. Anónimo

Pues llegó el 440 aniversario de nuestro amado Saltillo y la ciudad se vistió de fiesta. Pero ¿en realidad son 440 o son más? Hay documentos que sitúan la fundación de Saltillo 5, 10 y hasta 15 años antes. Incluso hace poco se descubrió otro que se refiere a un inventario, hasta donde recuerdo, situado a principios de los 60 del siglo 16. 1561, 1563, 1565, ¡qué importa! Aunque sea por decreto, a Saltillo le fue dada su fecha de nacimiento y por ende de cumpleaños; y si damos por buena la contenida en el documento de Parral, Saltillo, en efecto, tiene 440 años de haber sido concebida como ciudad. Pero citando al maestro normalista Federico Leonardo González Náñez: “En ese entonces Saltillo no existía, y menos como tal, no era Saltillo ni su nombre tan discutido en cuanto a su significado y sus orígenes. Era entonces –y sólo esto– un valle ubérrimo, y en las colinas o cerros que lo circunvalaban, sobre la parte sur, extrema, en donde cambia la tierra su nivel, una caída de agua y un ojo de esta o manantial. Por lo que de un Saltillo inexistente sin traza ni motivo, con gente inexistente constituida como su población, difícil es decir en verdad como era; cómo de los que no vivían y no estaban, decir de sus costumbres, el modo de caminar sus días, y vivir sus creencias, sus sueños, sus actividades y sus afanes”.

Sin embargo de este Saltillo sí podemos hablar y en su 440 aniversario decimos, ahora en palabras de su alcalde Don Ysidro hijo de Lope y de la Villa Real, que “los saltillenses estamos hechos de mestizaje, somos migración. En el encuentro de quienes llegaron, sus tradiciones y creencias se fusionan en esta tierra para dotarla de identidad y orgullo. Saltillo, la capital más antigua de los 10 estados que integran la frontera de mayor tránsito en el mundo, celebra un año más de su fundación con un deseo de fraternidad para tender puentes y derribar muros a través de la cultura y la manifestación de las bellas artes. Nuestra comunidad erigida por españoles, portugueses, judíos, árabes y tlaxcaltecas hace casi 4 siglos y medio reafirma su personalidad transhumante y le dice al concierto de las naciones que aquí todos son bienvenidos: sus usos y costumbres nos vuelven más ricos. Sirva la fiesta de la ciudad como tributo a las comunidades china, africana y caribeña que llegaron luego y poco recordamos, gracias por su legado; sirva también como gesto de cordialidad para los nuevos habitantes que en años recientes llegaron de Centro y Sudamérica, de Europa de la India y de Corea, nos sentimos felices de tenerlos entre nosotros”.

Y en ese celebrar, un evento que se ha vuelto tradición es el festival cultural de nuestra patria chica que organiza el Instituto Municipal de Cultura, bajo la responsabilidad de doña Mabel Garza Blackaller, que el presente año nos trajo eventos literalmente de todo tipo y de todos lados: teatro música, poesía, danza, mucha mucha danza. Artistas de Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Estados Unidos, Francia, Georgia, Inglaterra, Japón, Italia, Rumania y Rusia.

Y si hablamos de nuestro país, eventos y artistas igualmente de Ciudad de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, Sonora y Coahuila; por supuesto, privilegiando a los hacedores de cultura saltillenses, con su infaltable matlachinada y una exposición que nadie debería perderse sobre el humor en el cine mexicano, curada por el extraordinario monero don Rafael Barajas, “El Fisgón”, a quien tuve el honor y privilegio de conocer en la presentación del festival; que lleva por nombre un título que sin duda nos describe en mucho de nuestra identidad: ¿Actuamos Como Caballeros o Como lo que Somos?

Sin que paren ahí las festividades, porque también la cultura saltillense es gastronomía. ¿No dice aquel viejo refrán localista que “en Saltillo, el que no es poeta, de membrillo hace cajeta”? Doña Elisa María Siller García, hasta el pasado lunes directora de Turismo y hoy flamante directora de Desarrollo Económico de la ciudad, convocó a un concurso de preservación del patrimonio gastronómico y arte culinario, Saltillo, Tradición que Sabe, con la intención de rescatar y preservar las tradiciones gastronómicas de la ciudad a través de la elaboración de platillos y recetas que incluyan ingredientes regionales, técnicas y procedimientos de uso común y que exalten los elementos de la tradición culinaria saltillense como símbolo de identidad. Convocatoria que tuvo extraordinaria respuesta y que contó con 25 finalistas en las categorías Profesional y Amateur.

Cerrando el que esto escribe la narrativa de las celebraciones del onomástico de Saltillo algo que vine a revivir después de más de 25 años de no hacerlo. La también Dirección de Desarrollo Social, encabezada para variar por otra dama, doña Deyanira Samperio Flores, –¿se han fijado que he mencionado solamente mujeres directoras? Pareciera que nuestro alcalde ha hecho vida en términos de Administración aquella frase de que “si quieres que algo se haga, pídeselo a una mujer” –, organizó la Carrera de Aniversario Saltillo 440, 5 y 10K; y como desde hace meses he procurado ahora sí empezar a cuidar mi desgastado cuerpo y a reorganizar mi vida en términos de salud , tuve a bien inscribirme en la distancia de 5 kilómetros para volver a esa hermosa actividad que llamo “la demencia de correr”. Y cada paso que di lo disfruté como cuando niño y adolescente, recordando jornadas interminables de entrenamiento justo en aquella época de mi vida. Carrera la segunda por el aniversario de nuestra fundación, que espero se convierta en una bonita más de nuestras tradiciones saltillenses; y que, como dije, en lo particular me marcó por ser esta mi regreso a la competencia.

Saltillo es, pues, todo lo anterior, cultura física, cultura culinaria, cultura literaria, bellas artes, humorismo y migración por antonomasia. Yo mismo soy producto de una familia migratoria como lo es un padre fronterense y una madre chilanga con raíces neorrositenses y zaragocenses; y sin duda así lo son muchos de los que nos rodean que amamos y que nos aman; que vinieron de un allá a un aquí; a quienes el “vine a” importa más que el “vine de”. Que lo tienen muy claro porque aquí están, haciendo grande a nuestra ciudad, haciendo grande a nuestro pueblo; pero, sobre todo, haciéndonos grandes a nosotros como personas. ¡Feliz 440, Saltillo!

16 Julio 2017 04:00:00
Vamos a echarnos un palíndromo
Como he dicho hasta el cansancio en este espacio, el haber tenido como padres a un par de maestros ha sido algo extraordinario y maravilloso para la formación personal y particularmente intelectual, no sólo de un servidor, sino de mis propias hermanas y, de un tiempo a la fecha, de mis hijos y de mi único sobrino. Doña Dora Alicia y don Everardo han llevado la cátedra a todos los momentos de nuestras vidas, supongo yo que de manera inconsciente, y desde que amanecía, amanece el día, hasta que caía, cae la noche, platicaban y platican temas no sólo de las materias que impartían, sino de infinidad de tópicos, de tal modo que en casa el aprendizaje no era una opción; sino que es y sigue siendo LA opción, sí, así con mayúscula, puesto que en cada plática, incluso a la fecha, el conocimiento está implícito en todos y cada uno de los diálogos que como familia establecemos, y no sólo me refiero a los de carácter verbal.

Y en ese aprendizaje constante algo que ambos padres procuraron desde nuestra primera infancia eran los juegos mentales o acertijos que cada uno abordaba desde sus respectivas trincheras: la matemática, en el caso de mi madre, y la del lenguaje, en el caso de mi padre. Por ello la formación (¿o debería decir deformación?) de cada uno de los tres hijos que procrearon ha sido multifuncional y, para bien o para mal, nos ha permitido ver cosas que el común de las personas a veces no logra distinguir. Y un ejemplo de ello es el hecho, en el caso particular mío, de que todo lo relacionado con el lenguaje que ha tendido a fascinarme y me ha obligado por propia voluntad a adentrarme en su estudio. Sobre todo aquello que tiene que ver con los juegos de palabras, como, por ejemplo, el retruécano o albur y la capicúa o palíndromo. (De hecho, el segundo se presta para el primero, si usamos la frase “vamos a echarnos un palíndromo” como título de la presente entrega).

De los retruécanos hablaré en otro momento, aunque he hecho uso de ellos en innumerables ocasiones; y hoy quise hablarles de los palíndromos, mismos que de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española sus raíces etimológicas se sustentan en el griego clásico y su significado se refiere a aquellas palabras o frases cuyas letras están dispuestas de tal manera que resulta la misma leída de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda: anilina o radar, por ejemplo, en el caso de nuestro idioma.

De hecho, uno de los primeros palíndromos que escuché y aprendí de mi padre fue el clásico “dábale arroz a la zorra el abad”. Después, ya más grande, me dediqué a buscar libros sobre dicho tema, y tristemente para mi sorpresa había pocos, y menos de los que te dijeran cómo hacer para escribirlos. Sin embargo, desde el boom del internet este acercó a quienes de algún modo estaban, estábamos, interesados en dichos juegos de palabras al grado de que, hace no mucho, el mismo Joan Manuel Serrat produjo un disco referenciado a ellos, y ya con la llegada de las redes sociales tal ejercicio se hizo común al grado de que en mi cuenta de Twitter cuento con un par de palíndromistas extraordinarios como lo son Merlina Acevedo y José Limón.

Y la pregunta obligada ¿qué tipo de intelecto anida en el cerebro de quienes tienen la habilidad y el don de escribir palíndromos? ¿Cómo hacen para lograr tal pulcritud en el manejo del lenguaje que sean capaces de escribir frases coherentes en ambos sentidos de lectura? Supongo, como todo lo que se produce en términos de literatura que tiene que ver con la SIEMPRE necesaria afición a la lectura y práctica, MUUUCHA práctica. ¡Vaya! Pero ¿qué les hace ver el mundo, las cosas que los componen y las palabras que atienden a su definición desde dos perspectivas? ¿Qué les hace ver la vida misma al derecho y al revés sin que exista necesariamente tal derecho y tal revés? ¿O será que precisamente por ver la vida en ambos sentidos la disfrutan en dos vías, y nos permiten a quienes somos simples mortales saborear una probadita de tal lectura de todo lo que nos rodea en un viaje con boleto doble? En fin, es verdad de perogrullo el que dichas respuestas sólo las pueden dar quienes a ellos se dedican como los que acabo de mencionar.

Dejándoles a continuación una pequeña muestra de las habilidades, primero, de mi buen tocayo José –a pesar de que sea obligado el “primero las damas”–, no por otra cosa, sino por el hecho de que en el caso de Merlina, lo que ponga a su consideración, mis sibaríticos lectores, lo quiero hacer desde el análisis del libro por ella publicado, que recién pude conseguir. (Y, tocayito, si tú también ya tienes texto y llegas a leer la presente columna, házmelo saber y por favor dime cómo conseguirlo).

Acá la receta usará su ate, cera, laca…

Se rece: Acá sí es raro morir o morar seis acaeceres.

Sano, el ramo tomó como tomar leonas.

Anúlalo. –¿Los lee el sol o la luna?

O dinos O di tal O gima. Eco no conoce amigo, latido, sonido…

– Ay!– ¿Y ahí hay ya?

Ojera, pa’la jeta, ya te ‘jala parejo’.

Y los hay de todo tipo, como los dos siguientes, bastante sugestivos, por cierto…

A ti: Su marrano recoveco gocé. Vocero narra... musita.

A mi gélida dile: ¡Gima!

También referenciados a algo tan esencial en mí como lo es la música:

Para tener culo no lucre neta. Rap.

O si me roe reaparece rap aéreo, remiso.

Si sé tal: El asno lama Maluma, mula mamalón... ¿Sale la tesis?

Por cierto, las cuentas de Twitter de ambos, son: @MerlinaAcevedo y @limonhero. ¡Disfruten cada palíndomo que se echen!
09 Julio 2017 04:00:00
Los Cinco Sentidos
“La poesía debe ser un poco seca para que arda bien, y de este modo iluminarnos y calentarnos” Octavio Paz. Escritor mexicano.

Recordarán que hace ocho días les comentaba mis sibaríticos lectores del descubrimiento que hice de un poeta español identificado simplemente como Marwan, diciéndoles del mismo que su estilo me gustabas porque hace poesía a partir de las cosas cotidianas, algo que desde mi punto de vista es bastante difícil de lograr.

Poesía que, como mencioné entonces, es sencilla, simple, cotidiana. Pues bien, aquí traigo algunos textos más del madrileño; espero sean de su agrado, como lo han sido, sin duda, del mío.

“INVENCIBLE
La vida empeñada en hacer conmigo
eso que la noche hace con el día:
derrotarlo.
Y a mi lado tu
impidiendo que eso pase.
Me siento invencible.
Ninguna tristeza me puede detener
desde que tengo tu risa de ventaja.

DECLARACIÓN DEINTENCIONES
Ella es el país del que no pienso irme nunca.

MIRAR
Mirar es una cosa.
Que me mires tú es otro verbo diferente

PARAÍSO
Cuando me hundo entre sus piernas
me rodea el paraíso.

LO QUEQUERÍA
Yo no quería que entendieras lo que sucedió aquella noche. Sólo quería que no lo olvidaras.

COSAS QUE APRENDEU NOTARDE
Hacer el amor no tiene gran complicación.
Lo realmente difícil es deshacerlo.

EL PROFESOR
El alumno preguntó: profesor, ¿cuál es el tiempo verbal más difícil? Olvidar, respondió el profesor.

EL MURO
Estaba ahí, el muro que todos los que realmente han sufrido por amor levantan para protegerse del futuro. ¿Lo tiramos?, me dijo.

“LA CHICA DE LBAR
Sentado al fondo de un bar.
La camarera me sirve con calma.
Levanto los ojos de la sección de deportes
Una mujer me mira fijamente desde la barra.
La Evito.
Vuelco a leer pensando en si me seguirá mirando.
Repitop movimientos. Ahí sigue vigilando.
Esta vez decido mantenerle la mirada,
agacha la cabeza, se queda pensativa
pero vuelve a dirigir sus ojos hacía mí.
Se establece algún tipo de comunicación.
Está claro, esa mujer está buscando algo.
Me sonríe. Yo hago lo propio,
como quien celebra una victoria.
Vuelve a bajar la mirada hacia su taza
Y me va regalando atenciones fugaces,
dejando claro que no es solo un coqueteo.
Pido la cuenta. Me dirijo hacia donde está.
Con la cabeza de nuevo agachada,
sin mover nada más que sus ojos,
levanta provocadora su vista hacía mí.
Paso de largo. Salgo del bar.
La fidelidad tiene sus limitaciones.

ME DA IGUALTU MUSEO
Intenté seducirla con batallas ganadas
Le enseñe las medallas y también para ablandarla, dispuse ante sus ojos
un muestrario completo de mis heridas.
Ella callaba y yo seguía.
Espera, me dijo.
Mira, me da igual tu museo,
no quiero tus reliquias del pasado,
yo lo que quiero es estar en tu presente,
yo lo que quiero es que me enseñes tu futuro.”

El amor comienza normalmente por la vista. Tal vez por un flechazo al verla sentada en el banco de un parque o tras encontrártela varias veces en el autobús camino de clase. También puede ser en un concierto o en el gimnasio.

Si consiguieras oír su voz comenzaría la participación del oído. El amor podría consolidarse en tu pecho al escucharla decir ternuras o coincidencias con tu forma de ser o podría derrumbarse si hiciera declaraciones estúpidas dignas de un futbolista sin el graduado escolar.

En tercer lugar vendría el olfato, el olor corporal, su perfume, su champú, el delicado suavizante que sobrevuela su ropa. Si la cosa va bien, como parece ser, en algún momento entrará en juego el tacto con algún roce de manos fortuito, algo liviano que se irá intensificando poco a poco.

Ese es el objetivo, que el roce pase de lo fortuito a lo íntimo, quizá con algún abrazo de despedida o alguna caricia amistosa como antesala de lo que parece inexorable: que se complete el ciclo del amor con el gusto justo en el momento en que juntemos nuestros labios para darnos el primer beso, el que dé comienzo a nuestra historia.



02 Julio 2017 04:00:00
Marwan, no el músico, sí el poeta
Hace algunos meses, brincando de página en página en la red, tratando de encontrar las palabras que quería encontrar en esos momentos, por alguna extraña razón apareció en mi computadora un tipo que aparecía sólo como Marwan recitando un poema. Inmediatamente me ganchó con lo que decía; no sólo porque usaba las palabras que andaba yo buscando en esos momentos, sino porque además decía las cosas con un sentimiento tan hondo, que asustaba. Y como suele suceder cuando andas en la red, el video me llevó a otros videos, y los videos me llevaron a descubrir además que este tipo tenía un algunos libros de poesía editados, incluyéndose en uno el texto primero que vi en el video que me llamó la atención.

Para nadie es un secreto que de lo que más leo, aparte de libros de leyendas, es libros de poesía. Tengo en mi biblioteca muchos autores, conocidos, reconocidos y desconocidos. Tengo libros de poesía de autores que no son precisamente poetas, y de poetas que no lo parecen. Y entre mis favoritos están los poetas que escriben poesía de manera sencilla, simple. También me gustan los que usan la poesía para burlarse de TODO, incluso de la poesía misma; pero de ellos ya les he hablado en otros textos y hoy pongo a su consideración uno de los primeros que he mencionado.

Uno de los que escriben, como dije, poesía de manera sencilla, simple, y sobre todo, respecto a las cosas cotidianas, sacándolas por ellos de la cotidianeidad y haciéndolas extraordinarias, como Mario Benedetti y Jaime Sabines, por ejemplo. Por eso puedo decir que el tal Marwan entra dentro del género de los anteriores, sin que pretenda hacer una comparación de él con tales monstruos latinoamericanos.

¿Pero quién es Marwan? Algunos lo consideran un cantautor español, incluso de los más reconocidos. De su persona se comenta que nació en Madrid, en el barrio de Aluche en 1979, producto del amor de un palestino y una española, siendo su nombre completo Marwan Abu-Tahoun Recio, y que a los 15 se compró su primer guitarra pretendiendo tocar heavy con los amigos, terminando por orientar su línea musical hacia otros rumbos gracias a las influencia de cantautores contemporáneos a él como Ismael Serrano, y otros no tan contemporáneos como Joan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez. Pero insisto, hoy no quiero hablarles de Marwan el músico, sino del poeta, cuya producción literaria se reduce, tal y como lo señalé, a tres libros:“La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”, “Apuntes de mi paso por el invierno” y “Todos mis futuros son contigo”; siendo éste último el que contiene los versos escuchados en el video comentado, y que alguien puso en mis manos como consecuencia de una apuesta ganada gracias a mis gloriosas Chivas del Guadalajara. Del mismo, en ésta y en ulteriores entregas les dejo algunos de sus textos que, insisto, por cotidianos son extraordinarios y en consecuencia, imperdibles.

El concepto del Amor va cambiando con el tiempo (fragmento)

Nunca dije adiós a la primera,
siempre formé parte de los chicos
que se quedaban esperando
a que fuera el azar quien lo aplastara
o les diera un beso.
Siempre esperé
a que la vida o las mujeres,
perdonen la redundancia,
decidieran por mí.
Hasta hace muy poco
pensaba que el amor consistía en sentir mucho,
en querer hasta reventar, en que el amor doliera,
en sentir una admiración religiosa por la piel amada
y no en encontrar una maravillosa compañera de viaje
como ahora pienso que debe ser.
Principalmente porque la pasión en la que me basaba
irremediablemente
acaba emigrando a otras habitaciones
y no hay un motor en el mundo
que tras hacerlo trabajar a toda máquina,
–sin un segundo de respiro–,
aguante al mismo ritmo mucho tiempo.
Obsolescencia programada, así lo llaman.
Tal vez por eso hoy me lo tomo con más calma
evito las ciudades de la prisa
y acepto que los días grises también
forman parte del decorado.
Tal vez por eso, amor,
no te entrego todo el fuego
ni me vacío para dártelo todo
porque eso me convertiría
en un hombre sin nada.
Por suerte tú tampoco lo haces
no inviertes toda tu fortuna
para rodar una escena perfecta
y haces bien.
Pero también sabes que nunca falto
y yo sé que tú nunca faltas
y sabes que yo sé que darías todo lo que hiciera falta,
que no es lo mismo que darlo todo,
y yo sé que tú sabes que daría absolutamente todo por ti
pero que tampoco hace falta.
Y todo,
la palabra nosotros,
estas reflexiones,
las noches a tu lado,
forman parte de algo
que no he llegado a entender
pero que me hace inmensamente feliz.
25 Junio 2017 04:00:00
El silencio es la más clara comunicación
Hoy quise traer a ustedes mis sibaríticos lectores silencio. No, no quiero decir que por traer a ustedes silencio ello signifique que dejaré en blanco este espacio de colaboración que Zócalo tiene a bien prestarme cada domingo para escribirles de todo y de nada. No, lo que quiero decir es que hoy quiero hablarles de algo que es tan disfrutable en términos de placer, tan sibariteable como lo es el silencio.

¿Y qué es el silencio? Según el Diccionario de la Real Academia Española es, entre otras acepciones: 1. abstención de hablar; 2. falta de ruido, y 6. pausa musical. ¿Y por qué me quedé con dichos conceptos solamente? Porque creo son los que sirven para hacer las reflexiones que he querido traerles.

Sí, el silencio es abstención de hablar; ya lo decía el sabio hindú, el Mahatma, el de Alma Grande –tal es el significado de Mahatma– Gandhi: “Somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios”. Luego entonces, partiendo de la afirmación del libertador de la India, debemos ejercitar más nuestra abstención de hablar porque permaneceremos siempre esclavos de lo que digamos y seremos más libres en nuestro interior en la medida en que callemos. Aunque hay que saber encontrar la justa medida entre ambos para no repetir como lo hace Becquer en su rima XXX, “¿Por qué callé aquel día?”. Es decir, los silencios son extraordinarios, en tanto no nos lleven al exceso de ser tan callados que no sepamos decir lo correcto en el momento adecuado. Tan apreciada es una persona que sepa cuándo callar, como lo es quien sepa encontrar la palabras precisas en el instante justo en que se necesitan. ¿Cuántos de nosotros no hemos perdido cualquier cantidad de cosas, desde una oportunidad laboral, como una amorosa por también no saber hablar cuando se requería?

Y bueno si el silencio es también falta de ruido, hay que saber igualmente interpretar dicha distinta acepción del concepto. Hay silencios que resultan vitales si son debidamente analizados. ¿Quién no tiene fija en la mente esa escena de la vida real, de la naturaleza, de muchas películas incluso en el que el preludio a la desgracia, al ataque de la fiera, a la muerte, TODO es silencio? Por eso me resulta incomprensible que haya personas que –perdonen la expresión– estúpidamente no sepan entender los silencios que nos son regalados a la par que el ruido. El silencio del amanecer, el del mediodía, el del crepúsculo, el de la madrugada. El de nuestra pareja, el de los hijos, el de los padres y hermanos, el de los amigos. Sea para mejorar la relación, sea al menos para darnos cuenta de que algo simplemente no marcha como debiera, sea para enderezar el rumbo, o sea incluso a veces para no torcerlo tomando la ruta equivocada.

Silencio falta de ruido, silencio señal de alerta, muchas veces mejor que el más potente de los gritos. Porque citando a Eduardo Galeano: “Sólo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca. Y a veces la mejor manera de comunicarse es callando”. Porque a veces estamos en silencio, pero pensando a gritos; porque a veces el silencio es la más clara comunicación de amor; porque a veces es el silencio quien nos da todas las respuestas.

Y finalmente el concepto silencio pausa musical. Quienes disfrutamos de dicha bella arte sabemos que lo valioso que resultan las pausas para sentir la música, para vibrar con ella, para hacerla vida dentro nuestra piel. Sin silencios en la música, ésta simplemente no existiría; todo sería ruido ruido, ruido; carente de sentido y ritmo alguno, la nada instrumental. Una pausa, un silencio en términos líricos es tan valioso como la música misma. ¿Quién no se da cuenta inmediatamente que tal o cual pieza musical no es la que tanto disfrutamos porque se está tocando a un ritmo distinto, a un ritmo desenfrenado, a un ritmo equivocado porque no existen silencios entre nota y nota?

Por todo lo anterior hoy quise venir a hablarles del silencio; porque el silencio habla cuando las palabras no pueden; porque el silencio tiene su propio lenguaje y sabe hacerse entender; porque el silencio a la par del pensamiento es cómplice callado de la palabra. Porque sin silencio ni siquiera esta humilde reflexión habría tomado vida.

Disfrutemos pues del silencio. Ssshhh…
18 Junio 2017 04:04:00
La fiesta de la existencia
‘Celebra tu existencia’. William Blake. Poeta y artista inglés

¡Que rápido dio el mundo vuelta sobre su propio eje! No es cierto. Dicha frase es en todo caso un eufemismo. En realidad el mundo dio vuelta sobre su propio eje con la misma velocidad que lo hace siempre; sin embargo para nosotros, quienes estamos en él, dependiendo de los que pase con nuestras vidas, parecerá que el tiempo transcurre lento o muy deprisa, según lo que nos toque vivir. Y dicho sea de paso, la frase con que inicio la presente colaboración es equivocada porque en todo caso para describir lo rápido que ha pasado un año deberíamos decir que el mundo dio una vuelta sobre su órbita solar y no sobre su propio eje, aunque la frasecita no deja de tener un tanto de poesía; y el sentido que se le da, aunque sea equivocado en términos astronómicos y de tiempo espacio, es finalmente correcto.

¡En fin! Lo cierto es que ha transcurrido un año más, que nos ha llegado otro “día de” para “festejar”: el “del Padre” y yo sigo atorado en el mismo lío que les contaba hace un año como papá. Sobra decir, porque lo he repetido infinidad de veces, lo mucho que me bronquean los “días de”; insisto en el hecho de que estos no dejan de ser sino una trampa mercadológica comercial y que no sirven más que para, como en mi caso particular, atormentarnos con lo que carecemos respecto al día que se pretende celebrar. Recalcando de mi parte lo que ya también les he traído a este espacio al tenor de que los motivos que provocaron la creación de dicho “día de” deberían ser motor todos y cada uno de los restantes en el año.

Y bueno, decía yo hace un año con motivo de esta fecha de lo bastante difícil que resulta ser padre, más cuando los hijos tienen una madre extraordinaria como la que tienen los míos. Y lo más terrible es que mi realidad personal en torno al tema, y obvio, la de mis hijos no sólo no ha cambiado, sino que ha empeorado.

Hace un año por lo menos yo seguía en casa y la relación entre mis hijos y el que escribe marchaba más o menos. Hoy nos hablamos menos de lo indispensable, en algunos casos NADA, y la tolerancia recíproca es casi inexistente.

En verdad me resulta admirable ver a mi alrededor tantas buenas relaciones padre-hijo, cuando la que yo tengo con los míos pareciera ir sin rumbo alguno, al grado de que seguro hoy me iré, a pesar mío, a “festejar” seguramente sólo con el menor de mis hijos como sucedió hace un año, y con mi Padre que por fortuna me ha sido dado 365 días más.

Y es en este punto donde la presente reflexión toma una ruta distinta. Sí, en términos de paternidad mi situación durante el año transcurrido como dije no sólo no ha mejorado, sino está incluso peor a como lo estaba el último Día del Padre. Pero en otros aspectos, aunque pareciera que la vida me ha tratado mal, las cosas han mejorado sustancialmente. Salir de mi círculo familiar me ha permitido darme cuenta quiénes son mis verdaderos amigos, y me ha permitido retomar amistades que ni yo mismo imaginaba que estarían ahí a pesar de los años y la distancia justo en el momento en que más necesitaba de una palabra de aliento y de cariño. También me ha permitido acrisolar en el fuego del infortunio amistades recientes que sin intención mía de ponerlas a prueba, ahora son pilares de mi existencia en TODOS los aspectos.

Personas que me han tomado no sólo en sus manos, sino que han cargado conmigo por meses y meses; y con profundo cariño y absoluto desinterés han sanado heridas de mi pasado reciente y de cada uno de mis pasados lejanos hasta convertir mi existencia en una verdadera fiesta sin importar que dicha fiesta sea a plazos, a ratos, a momentos, y siempre con límite de tiempo.

Gente que me ha permitido ver mi alrededor con otra perspectiva, desde lo cotidiano como lo es el amanecer dado que están ahí desde antes de éste ocurra, hasta el anochecer donde permanecen pendientes de que hayamos tenido un buen día en todos los aspectos, regalándonos su voz y su preocupación desde antes de que salga el sol hasta antes de reencontrarnos entre sueños.

Personas que han aparecido para enderezar mi existencia y mejorar desde mi forma de decir las cosas hasta la forma de ver una película, los deportes y los problemas cuando tenemos que enfrentarlos. Personas que con su sonrisa y su mirada nos llenan cada día encendiendo nuestras habitaciones, -las reales y las del alma- con tanta luz, que hasta los domingos más cargados de soledad terminan resultando de una tranquilidad tal que no dan espacio ni para la nostalgia.

Personas que con un abrazo y un beso te vuelven invencible contra cualquier pena de las muchas que alberga la vida en su diario trajinar.

Mi vida ha cambiado mucho en este año que ha transcurrido de un Día del Padre al otro. Muchas cosas ni siquiera estaban en ella presupuestadas y otras tantas no hubieran cabido ni en las más aventuradas historias de mi de por sí fértil imaginación o ni siquiera formaban parte de mis más soñados sueños. Y bueno, también debo dar GRACIAS porque mi Viejo, Don Everardo sigue aquí regalándome cariño y sabiduría; cuando tristemente en algunos casos cercanos al de que escribe no cuentan más con ese amigo entrañable al que le decimos Papá.

Perdonen la reflexión tan alejada de una fecha como la de hoy dejando como última recomendación lo dicho en innumerables ocasiones anteriores respecto a estos “días de”: amen cada día, respeten en todo momento, celebren cada cumple día vivido, honren a madres y padres SIEMPRE.
11 Junio 2017 04:04:00
Democracia, amor y desamor
“Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, son ojos y sin brazos.” Octavio Paz. Escritor mexicano.

Qué triste es ver cómo Coahuila sigue repitiendo su propia historia de amor y desamor con la democracia. Y conste, no me refiero a todos los coahuilenses, que con mucho honor y dignidad salieron a votar el pasado domingo, haciendo de la jornada comicial una verdadera fiesta de civilidad. No, me refiero a aquellos que cuando ven que no van a ganar, arrebatan, y de la fiesta pasan a la orgía en la que insultan, golpean, y terminan violando al resto de los invitados que piensan distinto a ellos.

Hace más de dos años, en la columna número 17 de este espacio, que es de todos ustedes mis sibaríticos lectores, traje a colación otro poema electoral, ahora de la autoría del Humilde poeta Margarito; el humorista involuntario supuestamente nacido en Chamacuero, Guanajuato, hoy Comonfort, y que muchos afirman no es sino el alter-ego del abogado uriangatense don Leobino Zavala Camarena. Poema que refleja en mucho lo acontecido una vez acabada la elección donde, ahora a través de las “fuerzas del (des)orden” se violentaron una cantidad considerable de paquetes electorales que estaban bajo resguardo del Instituto Electoral de Coahuila y de la malhadada corporación policiaca, que por algo será que le pusieron como primer nombre el de precisamente “fuerza”, porque todo lo hace así como se denomina: a la fuerza y atropellando la voluntad popular.

Y si no fue así, que alguien por favor me explique, ¿por qué el candidato del tricolor dijo primero que había ganado por 12 puntos porcentuales, luego que sólo por 2 de esos originales 12, asegurando además en ese segundo instante que no contaba más que con el 50% de las actas, para salir el martes antes del inicio de los cómputos con que iba a ganar por alrededor de 30 mil votos, cuando según esto ya contaba con la totalidad de las actas, cuando ni el propio Instituto contaba con esa totalidad porque al menos mil de ellas o no estaban contabilizadas por ilegibles o por tener errores, o simplemente no existían? Sucediendo al final que ¡PUM! Como por obra de magia, efectivamente el candidato que dice el Instituto ganó, lo hace exactamente por la cantidad por él anunciada; cuando además él tampoco ha mostrado una sola de las actas con las que se declaró ganador.

¡En fin! Aquí el poema, y díganme ustedes mis fieles lectores si no es un vivo retrato de nuestra triste historia, que ya más que de amor y desamor, parece de violencia intrafamiliar…

Yo no había visto elecciones como las nuevas de ayer; gritos, palos, mojicones y piedrazos a más ver.

Las urnas de votaciones no eran urnas ni eran nada, pues eran unos cajones con la tapa desclavada.

Y los que estaban sentados en la mesa de respeto, puros descuacharrangados, casi sin ningún objeto.

A todos los que votaban en contra del candidato mucho que los carniciaban, pasando así muy mal rato.

Y todo fue para nada porque, echando maldiciones llegó al fin una parvada y se robó los cajones.

Pues llegaron los malditos nomás de golpe y porrazo, echando pedradas, gritos y hasta uno que otro balazo.

Y de esos modos tan tristes se acabaló la función. La verdad, para esos chistes mejor que no haya elección.

Aunque al parecer, ahora esta infame historia pareciera no tendrá como siempre un infeliz final. El que la sociedad haya despertado, el que haya salido a marchar en la forma y en la cantidad que lo hizo el pasado martes, hecho sin antecedentes en la historia no sólo de nuestra ciudad, sino de nuestro estado, hace que la esperanza brote como yerba en el desierto político de nuestro Coahuila amado y lleno de vergüenza.

El que ahora se vaya a contar con un Congreso verdaderamente de oposición convertido en contrapeso de quien sea al final el Gobernador del Estado, no deja de ilusionarnos con la posibilidad de ya no más vida política del estado se encuentre sujeta a los caprichos del Ejecutivo en turno, como hasta ahora había venido sucediendo. Y sí, ojalá y al final del proceso judicial tengamos los coahuilenses una nueva oportunidad de elegir y la oposición salgamos como uno solo a ponerle cara a esa relación enfermiza que nuestro estado tiene con la política similar a las de amor-odio-violencia, que tanto han criticado hasta la propia dirigente del partido actualmente en el poder. Ojalá y de anularse la elección hagamos lo contrario al ahora cuento de Augusto Monterroso: ojalá y cuando despertemos, hayamos aniquilado al dinosaurio.

28 Mayo 2017 04:00:00
Sabina, divino Sabina
“La música cuando va acompañada de una idea placentera, es poesía”. Edgar Allan Poe. Escritor estadunidense.

Conocí la música de Joaquín Sabina de casualidad, por una canción de Guadalupe Pineda que simplemente me gustó y que además escuché en la radio. Cuando por fin pude, después de mucho investigar, conseguir la letra completa y saber quién era el autor lo primero que me dije fue ¿quién es ese tal Joaquín Sabina?

No omito decirles que estamos hablando de finales de los 80 y principios de los 90, prácticamente la prehistoria del internet, y entonces las redes sociales, ni posibilidad de imaginarlas –salvo en la mente supongo de quienes finalmente fueron sus creadores– por eso el comentario de “cuando por fin pude”.

Y lo que más me gustaba de la canción era su lírica. Los versos eran perfectos en ritmo y rima; las metáforas increíbles y, lo más importante, con elementos estrictamente cotidianos le cantaba al amor. Y no de un modo cursi –de lo que muchos a veces me tachan–, sino con una inteligencia arrolladora; y precisamente por tomar elementos cotidianos, la canción y el mensaje de la misma se convertían en lo contrario, es decir ¡extraordinarios!

Desde entonces traté, y sigo a la fecha tratando de conseguir todo lo que de música y literatura ha producido Sabina y, por supuesto, asistir al mayor número de conciertos en tanto sea posible. Y así lo hice el sábado de la semana pasada, cuando acudí a una cita más con el genio de Jaen, en la Arena Monterrey.

Pero por ahora dejaré lo anecdótico para otra ocasión, limitándome a decir que el concierto, como TODOS los de Sabina, fue un dechado de virtudes, desde la producción hasta el desarrollo del mismo, sobre todo por sus intérpretes, es decir, no sólo Joaquín, sino el fantástico grupo de músicos que lo acompañan. Comentando además que la compañía en mi caso fue también inigualable: mi padre, que se ha convertido de un tiempo a la fecha en compañero de este y otro tipo de aventuras, en el mejor de los sentidos, de quien esto escribe, y ello, por una razón poderosa como lo es el que, como en cuestiones sentimentales, me fue dado el don de las relaciones complicadas, acompañándome de él evito en lo posible meterme en auténticos problemones; aunque debo reconocer que incluso ni su ojo avizor de padre y maestro sirve de mucho en algunos casos particulares.

En todo caso lo que en este texto quiero poner a consideración de Ustedes mis sibaríticos lectores es el genio de Joaquín en términos literarios, dada su perfección de letras. Empezaré por decir que se nota a leguas su conocimiento de los clásicos poetas del Siglo de Oro español como Garcilaso, Góngora, Lope de Vega y, por supuesto, Francisco de Quevedo. El mejor ejemplo de lo afirmado fue su primer poemario Ciento volando de Catorce, particularmente su serie Benditos y Malditos y dos sonetos geniales de título Así Estoy Yo sin ti y Puntos Suspensivos.

Por eso, insisto, las letras de sus canciones son auténticas joyas líricas y no nos extrañe que a la vuelta del tiempo suceda con él lo que sucedió con Dylan, que sea premiado por su calidad como escritor con el más grande reconocimiento en la materia. De hecho, cuando le fue dado el Nobel al oriundo de Minnesota –que muchos decían, yo incluido, que quién más lo merecía era Leonard Cohen, además de un parecido asombroso hasta en lo físico con Sabina– muchos pensaron que tal hecho, el galardón a Dylan, abría las puertas del mencionado palmarés al mismísimo Sabina.

Y para muestra, varios botones que tomo de distintas canciones de él, citándolas; y de las cuales, quizá en ulteriores entregas, haga un análisis en lo particular. Sin duda, si los clásicos aquí citados leyeran a Sabina, seguramente cambiarían algunos de sus textos, por alguna de las producciones musicales del Maestro de Ubeda. Espero sean de su agrado.

Hoy dijo la radio que han hallado muerto al niño que yo fui, que ha caído la bolsa en el cielo, que un golpe de estado ha triunfado en la Luna, que el hombre de hoy es el padre del mono del año 2000. Eclipse de mar

A mis cuarenta y diez, cuarenta y nueve dicen que aparento. Desde que salgo con la pálida dama ando más muerto que vivo, pero dormir el sueño en su cama, me parece excesivo. A mis cuarenta y diez

Esta vez yo quería quererla querer, me dejó el corazón en los huesos, tanto la quería que traté en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches. 19 días y 500 noches

Ahora que tengo un alma que no tenía, ahora que está tan sola la soledad, ahora que está tan lejos el olvido, ahora que los sentidos sienten sin miedo, ahora que me despido pero me quedo, ahora que estoy más vivo de lo que estoy, ahora que nada es urgente, que todo es presente. Ahora

Yo no quiero 14 de febrero, ni cumpleaños feliz. Lo que yo quiero corazón cobarde es que mueras por mí. Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere, mata; porque amores que matan nunca mueren. Contigo

Que el diccionario detenga las balas, que los que esperen no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo, que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena. Noche de bodas

Corre dijo la tortuga, atrévete dijo el cobarde, no me grites dijo el sordo, hoy es jueves dijo el martes, pruébame dijo el veneno, ámame como odian los amantes. Corre dijo la tortuga

El agua apaga al fuego y al ardor los años, amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Amor se llama el juego
21 Mayo 2017 04:00:00
El Rey León es mexicano
Una de las cosas de que presumo aparte de mi vocación por la lectura, incluso al grado de tenerlo en mi tarjeta de presentación personal, es mi vocación por la música. Lo curioso es que este su sibarítico amigo no toca ningún tipo de instrumento musical, es más, hasta el tocar la puertas lo hago en mal tono y quizá por eso algunas de las más importantes en mi vida NUNCA se han abierto.

Pero mi afición por la música, raya igual a la de los libros, casi en obsesión. Algo he hablado al respecto en este espacio en más de un texto, y a la par que la casa de Ustedes, en una genuina biblioteca, es de igual modo una fonoteca.

Tengo música de todo tipo de géneros, desde regional hasta ópera, desde tropical hasta clásica, desde rock hasta el equivocadamente llamado canto nuevo. De hecho, creo que de estos dos últimos tipos de música es de lo que más tengo, y además en todas sus presentaciones: acetatos, casetes, disco compacto y música digital, y así como en todos los lugares de mi espacio vital hay libros, hay igualmente música en cada habitación.

Y lo malo de presumir es eso, que pretendes “saber” demasiado sobre tema alguno en lo específico, libros y música como es mi caso, y nunca falta quien venga y nos ponga en nuestro lugar, confirmando la cita aquella de que nuestro conocimiento sirve para confirmar cuán infinitamente grande es mayor nuestra ignorancia comparada con el mismo.

El caso es que recientemente algunas personas, que además ignoraba yo su también profunda vocación por la música, me han llevado por caminos, musicalmente hablando, que no había recorrido o de plano me había negado a seguir, permitiéndome descubrir artistas y propuestas que francamente me habían pasado de noche, confirmando lo que dije respecto al conocimiento, de que es mayor mi ignorancia que lo que pueda aspirar a saber.

Y una de esas propuestas que pusieron en la tornamesa de mi existencia es la del cantante Carlos Rivera, que por cierto, la semana pasada se presentó en el Auditorio del parque Las Maravillas de mi Saltillo amado, con muy buena respuesta de parte del público y, sobre todo, con un espectáculo digno de los mejores escenarios. ¿Pero quién es Carlos Rivera? Insisto, a mí me había pasado de noche su propuesta, de hecho, aunque mi hijo el mayor tenía uno de sus discos, y reconozco no haberle puesto atención, ahora que de algún modo me los descubrieron me di a la tarea de averiguar un poco más sobre él.

Primer sorpresa: Carlos Augusto Rivera Guerra nació en Huamantla, Tlaxcala –¿cuándo Tlaxcala ha sido referencia musical en nuestro país?–. Fue ganador de La Academia, en su tercera generación –igualmente lo ignoraba, ya que no soy afecto a ver ‘realities’ de ningún tipo, aunque algo recuerdo al respecto vagamente relacionado con uno de esos domingos en que no encuentras qué ver entre todos los canales del sistema de paga y terminas poniendo la televisión abierta–.

Protagonista de varios musicales –Bésame Mucho, Mamma Mía y La Bella y la Bestia, entre otros–, destacándose su trabajo en El Rey León, donde curiosamente ha interpretado el papel principal, Simba, en dos países, España y México; habiendo hecho primero allá el protagónico y posteriormente en nuestro país, con más de mil puestas en escena con el cartelito de “entradas agotadas” colgado en cada uno de ellas, y siendo además la primera vez que alguien se convierte en el primer actor de la misma obra en distintas latitudes.

Tiene nueve discos –¡nueve! ¿Y por qué hasta ahora me entero de la buena música de este muchacho?– Siete de estudio y dos en vivo, y casi dos decenas de sencillos. Y bueno, como dije, una excelente propuesta musical en todos los aspectos: letras, acordes, y sobre todo voz; que francamente apostaría se convertirá en un corto plazo, si no es que ya lo es, en la mejor carta de presentación de nuestro país en cuestiones musicales.

Les dejo la letra de una de las que considero sus mejores canciones que no tienen ni una sola letra de desperdicio, si pueden conseguir sus discos. ¡Háganlo!, realmente valen la pena, yo ya ando en eso…

Gracias a ti

Todo lo intenté, hasta el alma me jugué

casi perdía, casi perdía;

y me acostumbré a esa forma de querer

pero no sentía , no sentía.

Pero un día pasó por enfrente tu amor

y te conocí y tu mundo me cambió; me devolviste la ilusión, la emoción de vivir;

de volver a soñar despierto

y a sentir que puedo tocar el cielo si estás aquí.

Tú me has dado el valor de creer en algo sin siquiera verlo.

Gracias a ti por existir,

gracias a ti podré seguir,

y valió la pena hacerlo.

No me cansaré de decir que te daré

toda mi vida, toda la vida.

Siempre tuve fe, aunque a veces lo dudé

y lo sabía, sí sabía.

Pero un día pasó por enfrente tu amor

y te conocí y tu mundo me cambió; me devolviste la ilusión, la emoción de vivir;

de volver a soñar despierto

y a sentir que puedo tocar el cielo si estás aquí.

Tú me has dado el valor de creer en algo sin siquiera verlo.

Gracias a ti por existir,

gracias a ti podré seguir,

y valió la pena hacerlo.

Que lo nuestro se quede nuestro.
14 Mayo 2017 04:00:00
Los mejores maestros…
“Madre solo hay una… ¡Y me toco a mí! ”. Atribuida a Armando Javier Guerra Guerra, “El Chino”. Promotor cultural coahuilense.

Algunos de mis lectores me han preguntado más de una vez si acaso tengo madre. ¡Mucha! Les contesto. Tanto que me alcanzó para dos. Y es que, como en este espacio casi nada o poco he hablado de ella, asumen que en efecto no la tengo. Y bueno, tomando en cuenta mi pésima conducta personal –que sin duda avergüenza a mi madre y avergonzaría a mi abuela–, así como mi vocación de perro de rancho en lo profesional; seguramente más de una vez he merecido el señalamiento de no tener madre, o mínimo de desmadrado, cuando no de ser francamente un verdadero desmadre.

Es cierto, en este espacio he hablado mucho de mi padre y de mi abuela, lo cual da pie aún más a la confusión. Y les cuento: tuve dos madres porque doña Catalina Gómez Salinas, la madre de mi madre, Dora Alicia Valero Gómez, quien desde que tengo uso de memoria vivió en casa de mis padres, y dado que ambos –mi madre y padre– se dedicaron a trabajar para darnos un mejor nivel de vida a los tres hijos que fuimos, mi abuela materna se dedicó a nuestra crianza. Y por ser yo el mayor fue precisamente a mí a quien más tiempo dedicó, y obviamente por eso terminé viéndola en forma auténtica como mi mamá. Ella murió al cumplir mis 18, y al darse su partida genuinamente yo perdí una madre. Por eso también hablo poco de doña Dora Alicia, pero no significa que no tenga anécdotas que contar de ella como las muchas que he contado aquí de mi abuela o de don Everardo. Por eso hoy he querido traerles una relacionada con mi madre, para que vean que sí tengo; y afortunadamente, todavía la conservo, la cual me fue narrada por ella misma hace ya unos cuantos años.

Estaba el que esto escribe en primero de kínder, en el Apolonio M. Avilés, cercano a la casa donde vivimos hasta mis 12 de edad. No sé por qué razón, quizá en el afán de enseñarnos demasiado, la maestra del curso empezó a explicar los reinos en que se dividía la naturaleza; y dentro del reino animal, los mamíferos. Una vez que lo hizo pidió a los alumnos dijéramos algún ejemplo de ellos: ¡la vaca!, gritó un compañero, (el más obvio, por supuesto), otro gritó “¡el perro!”; “¡el gato!” dijeron atrás del salón; y así hasta llegar mi turno. “El clavel”, dije yo, provocando así la risa de mis compañeros, cuando no el grito de alguno que me tachaba de burro y el consabido enojo de la maestra.

“No José, el clavel no sólo no es mamífero, sino ni siquiera es animal”. Y yo, necio que he sido desde niño, respondí nuevamente: “El clavel es mamífero, claro que es mamífero”. La maestra, al ver que mi terquedad estaba generando desorden en su clase se limitó simplemente a regañarme, y mandar un recado a mi mamá para verla al día siguiente durante el recreo.

Dora Alicia acudió puntual a la cita y cuando le narraron lo sucedido el día anterior, más que enojarse conmigo e increparme dijo: “Oiga maestra ¿Y ya le preguntó a mi niño el porqué le dio esa respuesta?”. La maestra contestó que no, que ella no tenía por qué ponerse a mi nivel, y entonces mi madre, empezando a enojarse le dijo: “Pues debería maestra. Yo también soy profesora ¡Y de educación especial! Y por más absurda que me resulte una respuesta dada por un alumno, siempre les pregunto el porqué de la misma dado que SIEMPRE hay una razón para ello, y eso me permite no sólo entender a mis pupilos, sino retroalimentarnos mutuamente: Pregúntele a José por qué dijo eso: que el clavel es un mamífero”.

A mi maestra no le quedó de otra y más a fuerza que con ganas me dijo: -A ver José, ¿por qué dices que el clavel es un mamífero?-. Mi madre dice que yo respondí con una certeza que asustaba: “porque ahí dice”, contesté señalando un portalápices. -¿Ahí dónde?- repitió mi maestra. “Ahí, donde están los colores. Ahí dice leche carnation clavel”. ¡Sí! En mi salón había un lapicero hecho de una lata de crema o leche “del clavel”; y yo en mi lógica muy elemental, concluí, diciéndole a la maestra, que el clavel era un mamífero porque “daba” leche. -¿Y tú cómo sabes que ahí dice leche carnation clavel?-. Repreguntó la maestra. “Pues porque dice”, volví a contestar; y agarrando la lata señalé las palabras y dije recorriendo éstas con mis dedos el lapicero “Leche carnation clavel”. Fue entonces que la maestra sorprendida dijo, volteando a ver a mi madre: -¿Lee el niño, señora?, para luego verme a mí y decir –¿Lees José?–. Contestando doña Dora Alicia, ya casi con ironía: “¿No se ha dado cuenta todavía que el niño lee maestra?” (casi por estas fechas, próximas a acabar el ciclo escolar). “Bueno, no me extraña que no lo sepa, si ni siquiera les pregunta el porqué de las respuestas que da”.

Y tomando la maestra un librito de esos que se usan para iniciar en la lectura con frases cortas y de letras similares lo puso en mis manos y me dijo: –Léelo–. Yo lo leí, completo y la maestra, del asombro pasó a la alegría diciendo: –¡Lees José, lees! ¿Cuándo aprendió a hacerlo?– preguntó a mi mamá. “En casa”, contestó ella. “También su padre es maestro y aprendió a leer solo, mediante asociación de ideas e imágenes, poco antes de iniciar este año escolar, cuando acababa de cumplir los cuatro de edad”. Fue entonces que la maestra no sólo me empezó a dar un trato privilegiado en términos de educación, es decir, me enseñó cosas que al resto de mis compañeros ni imaginar. Y así fue, como por leer y gracias a lo que mi madre en su doble calidad de maestra y mamá hizo, no sólo defenderme, sino hasta apoyarme; me libré también de la burla de mis compañeros –que ninguno leía en mi salón de primero de kínder– evité una buena regañiza, y salvé una llamada de atención de la directora del kínder.

Vaya esta anécdota no sólo para probar que tengo madre, sino además para agradecer a mi mamá que si bien su presencia en mi infancia no fue en cantidad como hubiera querido, entiendo que la misma generó mejores oportunidades para sus hijos, permitiendo que al criarme la abuela, tuviera una madre más. Para agradecer igualmente su apoyo en los momentos importantes de mi vida.
07 Mayo 2017 04:00:00
Delirio por las letras
Para mis fieles lectores ha sido tema recurrente en esta su sibarítica columna mi amor por los libros, un amor genuino, nacido desde mi infancia, consecuencia –como lo conté en una de mis primeras entregas y que ahora les recreo nuevamente– de un incidente en aquel entonces, no sé si llamarlo triste, como lo fue el que un compañero de escuela pretendiera molestarme –hoy se le dice bulear– exhibiendo según él mi pobreza, que en realidad tampoco lo era, pero que comparado con las posibilidades económicas de los padres de ese compañero, al menos sí resultaban contrastantes con las de mi familia.

Luego, al reclamarle a mi padre el que no fuéramos ricos, económicamente hablando, me dio quizá la más provechosa e impactante lección de vida, que sin duda me marcó en todos los sentidos, pero sobre todo generó esa adicción a los libros cuando me dijo: “¿Quieres ser verdaderamente rico, José? ¿Quieres ser inmensamente rico? ¿Quieres ser tan rico que mientras más rico seas, más deseo tendrás de seguir acumulando riqueza y además esa riqueza NADIE tendrá oportunidad de robártela de ningún modo? ¿Quieres ser tan rico que esa riqueza te provea además de otros tipos de riqueza? Es más, ¿quieres ser tan rico que aun cuando gastes tu riqueza, esta, en vez de agotarse, se multiplique?”. Por lo que al responderle yo que sí a todo, terminó poniendo un par de libros en mis manos diciendo: lee.

Por eso, la semana pasada, honrando aquella lección de mi padre, me encaminé con uno de mis hijos a la Feria del Libro, que dicen es de Arteaga, pero que todos sabemos que quien la nutre es Saltillo, cuando además sus primeros orígenes, esfuerzos y consolidación se dieron en nuestra amada capital; de hecho, autores, expendedores, participantes, todos la reconocen como la Feria del Libro de Saltillo.

Y ya enrutado en el maravilloso universo de los libros y las letras recorrí uno por uno todos los stands, no sólo de libros, sino de las muchas otras cosas que hay, como lo es la zona reservada para artesanías y algo de comida. Ir a la Fiesta de las Letras y no tomarse un café con los buenos amigos colombianos, que además preparan unas deliciosas arepas y acompañarla con un té frío de coca y limonada, es como no haber ido. Sobre todo el café, ¡qué café! Fuerte, caliente, con cuerpo, y además proveedor de la energía suficiente, no sólo para despertarlo a uno, sino para recorrer con amor y paciencia cada uno de los puestos.

Debo reconocer que mi buen hermanito Julián Herbert tiene razón cuando dice que en Saltillo nos quejamos de todo, cuando afirma además que en medio México se dan contra la pared por no tener un programa como el de nuestra Feria del Libro, donde lo principal no es propiamente lo obvio, la venta de libros, sino lo que se da en torno a la misma, particularmente la asistencia de connotados autores para interactuar con el público; y la consabida presentación de libros, muchos de los cuales ni nos enteraríamos de que existen si no fuera por la propia feria, incluso de autores saltillenses y para los saltillenses, como lo fue el de don Javier Villarreal Lozano: ¡Ay Saltillo!, si tus Calles Hablaran”, el cual por cierto traigo pendiente mercarlo para mi biblioteca.

Una de las mejores cosas que me pasó fue la plática que de manera casual sostuvimos Rodolfo Gutiérrez Aguilar, secretario privado de nuestro secretario de Educación en uno de los pasillos, donde entre críticas mías, por supuesto todas constructivas, a la propia organización de esta que ahora corrió por cuenta de las secretarías de Cultura y de la que él forma parte, de Gobierno del Estado, y anécdotas en torno a eventos vividos por los dos del mismo tipo, es decir, visitas a otras ferias del libro; habiendo ambos concluido que quien gane la Gubernatura este año –yo estoy seguro que será Memo Anaya– deberá no sólo mantenerla, sino además proyectarla a niveles internaciones, como sucede con la del Palacio de Minería de la Ciudad de México o, ¿por qué no?, la de Guadalajara, que es a donde deberíamos todos dirigir nuestros ojos como meta, dado que los mismos deberían transitar más allá de los colores y las preferencias electorales. Y bueno, también la exigencia, casi reclamo de un servidor, de que en torno a esta, o como algo aparte, incluso de la misma magnitud, se hiciera una Feria del Libro Viejo, en la que se convoque a las mejores librerías del ramo de todas las ciudades del país, particularmente las que se encuentran en Donceles y Miguel Ángel de Quevedo de la Ciudad de México, sin faltar la antigua librería Madero, de mi buen amigo, y paisano además, don Enrique Castillo.

Yo salí feliz de la Fiesta de las Letras, no sólo porque me pude conseguir un buen de libros de todo tipo: anécdotas de Yucatán, la entidad invitada de nuestra República; leyendas de Canatlán de las Manzanas, Durango, (como si me faltaran libros sobre el tema); Arqueología de la Sierra de San Francisco, Baja California Sur; textos de lo sobrenatural, como La historia de la brujería, oraciones ensalmos y conjuros mágicos novohipanos, y hasta una antología para viajar por los infiernos de la misma época; una compilación de cuentos del estado de Nuevo León; y poesía ¡mucha poesía! desde Los Poemas Mayas, hasta “los singles” de mi referido hermanito Julián Herbert.

Además, porque varios expositores obsequian libros, como el INE y hasta la Fiscalía Electoral, los cuales resultan necesarísimos en mi trabajo. Siendo aún más grande mi felicidad, no sólo porque encontré un proyecto de producción de libros independientes auspiciado por el Colegio Ignacio Zaragoza y la maestra Ana Imelda Rétiz Gámez, titular de la cátedra de literatura de preparatoria de mi hijo el mayor, José Miguel, que dicho sea de paso, él, antes de que yo lo hiciera, ya presentó su propio texto.

También mi Mateo, el más pequeño y quien me acompañó, aparte de obsequiarme un dibujo por él realizado, escogió personalmente un libro, diciéndome con esa acción, de manera implícita, que la semilla por el amor a la lectura en él sembrada empieza a brotar para, espero, convertirse en un magnífico lector.

Aprovechemos este último día y devoremos el último platillo de este banquete literario e, insisto, convidemos a nuestros hijos del mismo regalándoles la mejor fuente de conocimiento e imaginación como lo es la lectura a través de los libros. ¡Vamos a la Feria del Libro!
30 Abril 2017 04:03:00
El signo hace la diferencia
“Si me gusta tu ortografía, es porque me sugiere que sabes poner las cosas en su lugar, que puedo confiar en ti porque quien respeta hasta la forma correcta de escribir una palabra seguro sabrá respetar cosas más importantes en la vida”. Anónimo.

“Bebes y mamas gratis”, decía el cartel en la entrada de aquel restaurante al que había ido a comer con un grupo de amigos electoralistas con los que suelo reencontrarme cada que hay proceso en algún lugar del país. ¡No podíamos creerlo! Porque además, aquel parecía más bien un lugar familiar que un antro de esos que los fines de semana están a reventar.

Obvio, cuando nos asignaron mesa, TODOS preguntamos en qué consistía la promoción esa anunciada en el pizarrón neón de la puerta y el mesero, con sonrisa medio socarrona, nos dijo: lo siento, pero no aplica para los señores y señoritas, no veo ninguna mamá en el grupo, y mucho menos veo bebés.

¡Ah no! Dije yo ya francamente encabroenojado, ahora nos cumplen la promoción y de no ser así nos la compensan de algún otro modo, exigiéndole que llamaran al gerente del local. Este se presentó y nos atendió de tal modo que, finalmente obtuvimos, si no bebidas y lo otro gratis; sí por lo menos la comida con un descuento sustancial gracias a la incorrecta utilización de las reglas ortográficas de quien era el encargado de los promocionales de dicho lugar.

Pero el manejo de los signos ortográficos no es un recurso novedoso usado sólo para promocionarse en la actualidad. Desde tiempos inmemoriales los augures los utilizaban para no errar en sus vaticinios desde antes de que Grecia o el Imperio Romano existieran. E indefectiblemente estos, los signos ortográficos, me llevan a una anécdota atribuida a Carlos V en la que se cuenta que al emperador le pasaron una sentencia para firmar que decía lo siguiente: “Perdón IMPOSIBLE, que cumpla su condena”.

Pero al monarca le ganó su magnanimidad y antes de firmarla cambió de sitio una coma y agregó otros signos, para dejarla del siguiente modo: “Perdón, ¡Imposible que cumpla su condena!”, haciendo que cambiara, derivado de dicho manejo distinto de los signos ortográficos, el destino de algún pobre desgraciado.

Por eso hoy me he atrevido a traerles la letra de una canción del grupo Playa Limbo, precisamente para ejemplificar cómo una canción por ellos cantada, si es cambiado el sentido de los signos ortográficos, puede traer detrás de sí una NUEVA y absolutamente distinta pieza musical; la canción detrás de la canción original, parafraseando aquella cita de que todo texto tiene un texto detrás de sí: es decir el llamado texto detrás del texto.

La del recuadro izquierdo es la pieza original, la del derecho es la modificada por una nueva y distinta utilización de los signos, para producir lo que pretenciosamente he bautizado haciendo paráfrasis de lo citado, como la canción detrás de la canción, espero les guste.

¿Verdad que el manejo adecuado de los signos ortográficos puede darnos de una misma pieza, canciones con sentidos y afirmaciones muuuy distintas? Disfruten de su puente largo quienes puedan y aprovechen que es quincena para irse a la Fiesta de las Letras; lleven además a sus niños y háganles en su día el mejor regalo para la vida, como lo es la imaginación a través de la lectura.
23 Abril 2017 04:00:00
Alburemas
“La gente que desconoce lo que es el abur, dice que es una forma lépera, soez, obscena de hablar del mexicano, y mienten como un ‘Lovable’.” Salvador Flores Rivera, compositor, cantante y escritor mexicano.

Si recordaran amables lectores, en la entrega 96 de esta columna hablamos de las Humoradas de don Ramón de Campoamor diciendo de algunas de ellas, que si se les daba un orden distinto a las pausas ortográficas originales, se transformaban en auténticos retruécanos o albures, como los conocemos en nuestra amada patria.

Consecuencia de lo planteado en dicha entrega y derivado de la plática sostenida con una persona que no sé por qué extraña razón, en algún momento de esos de aburrimiento se puso a comentar que la exposición de cierto funcionario, no recuerdo cuál, duró 69 minutos, empezando a intentar chancearme con tal número cuyo significado supongo todos conocemos su connotación, y habiéndole respondido yo con alguna güarrada de las que acostumbro.

Terminó comentando dicha persona que el albur nunca podrá ser algo que denote cultura y mucho menos sea afín a género literario de cualquier tipo. Diciéndole el que esto escribe que se encontraba en un error, dado que incluso con dicho estilo de habla o humorístico se podían hacer versificaciones o poemas, los cuales han sido bautizados por quienes los practican como alburemas.

Y no sólo para demostrar mi decir, sino sobre todo para solaz de Ustedes, que me prodigan su amable tiempo y lectura cada domingo, dejo algunos de los mencionados que he tomado tanto de libros publicados por autores que los frecuentan, como de libros virtuales que me han hecho llegar amigos afectos tanto a la poesía como al retruécano; mismos que espero además, si no son entendidos, sirvan al menos para que, como se dice coloquialmente, vayan cogiendo barrio:

FATALISMOS


No sería por la fortuna,

sino por paciencia y arte

que estando tú por la Luna

un burro llegara a Marte.

MINUSCÁLIDO

No te me bajes del banco

ni se te caliente el ojo,

ya ves que de día soy manco

y de nochecita cojo.

OLÍMPICAS I

En las olímpicas cuotas,

a veces no importan tallas,

para el grandote hay derrotas,

y para el chico medallas.

OLÍMPICAS II

No te arrugues por perder,

ni te me vayas de lado,

porque a veces a ti te

toca la de haber ganado.

TEATRAL

En Otelo será malo

si es que te llenas de pena

cuando ese Chespier mentado

te meta el negro en la escena.

HÉRCULES

Hércules lleno de gloria

es dios con gran pedigrí,

cuando conoces su historia

Herculito te hace… así…

EXPERIMENTADAS

Para mayor experiencia

no te enviaré a Elba Romero

ni a Graciela Condoleza

te mandaré a Alma Madero.

JAQUECAS

La jaqueca hay que evitar

porque es fea la cosa esa,

si sientes que se te va

toda entera a la cabeza.

DALTÓNICO

El daltonismo, señores,

es asunto poco sano,

hoy el color del camote

es el rosa mexicano.

RETRASO

Si ya te ha vencido el sueño

y has salido retrasado,

tienes que subirte al Metro

aunque te toque parado.

Y SE NOS MURIÓ EL POETA

Murió el poeta Lazcano

envuelto en unas chaquetas,

PELOTEO

No es lo mismo juguetear

con las bolas de ping pong

que atreverse a raquetear

las pelotas de King Kong.

MISTICISMO

Aquel que al fervor se asoma

da las gracias donde puede,

pero tú dalas en Roma,

en donde la Santa Sede.

DE SUSTOS

El asustar a la gente

es un proceder muy malo,

no me asustes de repente

porque me quedo hecho un palo.

SUICIDIO

Un pobre diablo se ahorcó

de manera poco adusta,

pues para hacerlo escogió

la reata de la tía Justa.

FILIALES

Tu prima es bien apretada

y tu hermanita es huraña,

tu mujer es agarrada

pero tu mamá es tacaña.

DESPEDIDA

Ya con esta me despido,

los dejo en paz y rezando,

y por mi alma ni me aflijo

ya me la irán persignando.

TAN TAN

Explicado el alburema

y el contexto en que se da,

al despedirme del tema

este miembro se les va.
16 Abril 2017 04:03:00
¡Café doble para todos!
“Doña Mercé, deme un café con piquete, yo bien lo sé, que todavía no ando cuete”. Pedro Infante. Cantante y actor mexicano.

Termino con esta entrega, la tercera dedicada a un mismo tema, los textos relacionados con el café, bendita infusión que no sólo nos regala un mejor despertar por las mañanas, sino que además en sus aromas nos transporta a lugares y personas específicas, cuyas siluetas son dibujadas por el humo que sale del recipiente en que es preparado o de aquel en el que es servido para disfrutarse. Es por ello que les dejo distintas frases sacadas de diferentes lugares. Disfrútenlas, si es posible con una buena taza de café en la mano; y en la mente y el corazón, las personas amadas con quienes nos transporta su delicioso aroma.

Los hombres me gustan tal como me gusta el café: caliente, fuerte y dulce como el caramelo. (Coffee. Supersister)
Una mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma no deja dormir. (Alejandro Dumas)

Café para despertar, agua para hidratar y vino para sonreír. (Proverbio español)

Después el café se enfría. No dejes nada para después. (Anónimo)

De hecho, esta parece ser una necesidad básica del corazón humano en casi toda crisis importante: una buena taza de café caliente. (Rey Alejandro)

Le pedí un café y me dijo: ¡sólo queda-té! (Acción Poética)

Ni el vudú, ni polvos mágicos funcionan tan bien como una taza de café. (Mark Helprin)

¿Quieres algo para tomar? Sí, ¿qué me ofreces? Un futuro juntos ¿Y para tomar? Mi mano para que me acompañes y café junto a ti cada mañana ¡Acepto! (Micro Cuentos)

Un café para despertar, tus labios para seguir soñando (Juan Pablo Pumarino)

La felicidad se mide con tazas de café. (Parafraseando a T. S. Eliot)

La vida funciona a base de risas, amor y mucho café. (Anónimo)

Si no hay café para todos, no habrá para nadie. (Ernesto Che Guevara)

La buena comunicación es tan estimulante como el café negro, e igual de difícil de olvidar al dormir. (Anne Morrow Lindbergh)

¿La bebida de café se llama así por el color, o el color se llama así por la bebida? (Duda existencial)

Silbido, gorgoreo y goteo. Buenas cosas llegan a aquellos que esperan. Taza caliente de karma. (Haijku del Café)

Yo no tomo café para despertar, yo despierto para tomar café. (Penélope Renascimento)

Sólo el café irlandés provee en un sólo vaso los cuatro grupos esenciales de comida: alcohol, cafeína, azúcar y grasa. (Alex Levine)

Mi café favorito siempre serán tus ojos por la mañana. (Anónimo)

Se cambia más fácilmente de religión que de café. (Georges Courteline.)

Hay besos que saben a café y cafés que saben a besos. (Leoncio VII)

El café es un bálsamo para el corazón y el espíritu. (Giuseppe Verdi)

El café es negro como el demonio, caliente como el infierno, puro como un ángel y dulce como el amor. (Charles Maurice de Talleyrand-Perigord)

No hay nada como una taza de café para estimular las células del cerebro. (Sir Arthur Conan Doyle en voz de Sherlock Holmes)

El café debe ser negro como el infierno, fuerte como la muerte y dulce como el amor. (Proverbio turco)

Yo orquesto mis mañanas al son del café. (Harry Mahtar)

El café huele a cielo recién molido. (Jessi Lane Adams)

Él era mi crema y yo era su café. Y cuando nos ponían juntos, era algo realmente especial. (Josephine Baker)

Un beso en el pie / otro en tu boca / después del café. (Carlos Seabra)

El café tiene dos virtudes: es húmedo y caliente. (Proverbio holandés)

Tan pronto como el café llega a su estómago, sobreviene una conmoción general. Las ideas empiezan a moverse, las sonrisas emergen y el papel se llena. El café es su aliado y escribir deja de ser una lucha. (Honoré de Balzac)

Uno no ha bebido demasiado café si no es capaz de ensartar la aguja de una máquina de coser… cuando está en movimiento. (Jeff Bezos)

Si eso es café, por favor tráigamelo ya. Si eso es ya, por favor tráigame un café. (Abraham Lincoln)

El poder de la mente es directamente proporcional a la cantidad de café que se bebe. (James Mackintosh)

El café es el segundo mejor líquido que se puede derramar sobre el amanecer. (Drew Sirtors)

Te veo tomado café como desde hace tantos años y me resulta inevitable decirte que te amo. (Fernando Delgadillo)

Soy de aquellos que escriben café y derrama poemas. (Acción Poética)

¿Me vas a endulzar el café? No sólo el café, ¡te voy a endulzar la vida! (Lupita a Luis Manuel en la película Los Tres García)

Tenía un sabor distinto, extraño; su piel completa, pero sobre todo el sur de su vientre sabía a café cargado. (Quinque Duo Septem)

¿Cuál frase le gustó más, amable lector? ¿Con cuál se identifica mejor? Si fueron varias, mézclelas con su café cada mañana y verá cómo su despertar adquiere mucho más sentido…
09 Abril 2017 04:00:00
El café nuestro de cada día
Pues al parecer la anterior columna gustó. Comentarios no faltaron, desde el de un nuevo lector al que sin importarle sus filias y las mías encontró en el café un punto de coincidencia; hasta el de una dama sensible en el mejor de los sentidos que remoqueteándome el adjetivo de falócrata por mi tuit citado en la misma, trajo como pretexto la posibilidad de una nueva amistad. Y no me extraña, hablar de algo tan universal como el café siempre trae adeptos a compartir las propias experiencias en torno a una humeante taza y, círculo virtuoso, invita a compartirlas con una más, y más, y más…

¿Qué evoca el café? ¿A qué felices ayeres nos transporta? ¿Qué presentes nos llena con su olor? ¿Qué futuros forja con sueños elaborados degustando sus tan variados sabores? Las respuestas, son tantas como tazas de café son servidas cada día. Y para cita, un ejemplo: mis días SIEMPRE inician con una taza de café y una sonrisa. Es por ello que ahora quise traerles algunos poemas encontrados aquí y allá, y que tienen, si no como su protagonista principal el grano que da vida a nuestras vidas, a su infusión como parte fundamental en cada texto de los que se ponen a su respetable consideración.

El café
Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia.
Somos aroma y esencia,
y amargo es nuestro sabor.
Tú viajaste a Nueva York
con visa en Bab-el-Mandeb,
yo mi Trópico crucé
de Abisinia a las Antillas.
Soy como ustedes semillas.
Son un grano de café.
En los tiempos coloniales
tú me viste en la espesura
con mi liana a la cintura
y mis abóreos timbales.
Compañero de mis males,
yo mismo te trasplanté.
surgiste y yo progresé:
en los mejores hoteles
te dijeron ¡qué bien hueles!
Y yo asentí ¡uí, mesié!
Tú: de porcelana fina,
cigarro puro y cognac.
yo de smoking, yo de frac,
yo recibiendo propina.
Tú a la Bolsa, yo a la ruina;
tú subiste, yo bajé...
en los muelles te encontré,
vi que te echaban al mar
y ni lo pude evitar
ni a las aguas me arrojé.
Y conocimos al Peón
con su café carretero,
y hablando con el Obrero
recorrimos la nación.
Se habló de revolución
entre sorbos de café:
cogí el machete... dudé,
¡Tú me infundiste valor
y a sangre y fuego y sudor
mi libertad conquisté...!
Después vimos al Poeta:
lejano, meditabundo,
queriendo arreglar el mundo
con una sola cuarteta.
Yo, convertido en peseta,
hasta sus plantas rodé:
¡Qué ojos los que iluminé,
que trilogía formamos
los pobres que limosneamos
el Poeta y su café...!
Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia,
somos aroma y esencia
y amargo es nuestro sabor...
¡Vamos hermanos, valor,
el café nos pide fe;
y Changó y Ochún y Agué
piden un grito que vibre
por nuestra América Libre,
¡Libre como su café!
Nicómedes Santa Cruz

Sábado cinco de septiembre
Me perdí en su mirada,
Es que el color de sus ojos
me encantaban;
no eran azules, ni verdes.
Eran color café
café que quita el sueño
café que produce desvelos.
SephyroHidane

XXVII
Ayer fui un café por sorpresa,
un paseo furtivo,
un sol entre las manos
y algún beso perdido en las esquinas.

Fui tus palabras, tu semana
en medio de huracanes
tu compromiso, tus enojos,
un reloj con el tiempo para amarte,
tus huellas en el barro,
las sombras que cubrieron el camino,
el aire que adivina el pensamiento,
fui un hombre perdido por la calle
y algo más que feliz en diez minutos.

Hoy soy
las horas que me faltan para verte,
una carta en la mesa
y el papel que recoge mis palabras,
soy un hombre a la espera de tu risa
y la ilusión profunda que me lleva
a respirarte a todas horas,
soy lo que soy porque te pienso,
soy tu mensaje de mañana,
un sueño en que tu voz era la mía
Y tu nombre bailándome en la boca
Pepe Viyuela

Café, café, café; café a todas horas; café siempre que nos trae y nos lleva personas. Café como diría Sabines: ¡Qué nostalgia de ti cuando no estás ausente! (Te invito a comer uvas esta tarde o a tomar café, si llueve, y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche.)
02 Abril 2017 04:04:00
Un café cargado… de memoria
Cuando estudiaba primero de secundaria –¡sí, hace ya bastantes ayeres!, 35 para ser exactos–, en una de las clases de inglés que llevábamos revueltos alumnos de los tres grados, según el nivel de manejo del idioma, recuerdo haber leído una leyenda que nos llevó como ejercicio la maestra en turno relacionada con el origen del café.

La leyenda la recordaba casi de memoria, pero para no equivocarme, y a sabiendas de casi todo se encuentra en la red, fui con el señor Google y tardó nada en localizármela, casi exactamente como la recuerdo y con las mismas ilustraciones de aquel viejo ejercicio del lejano 1981. ¿Qué dice la leyenda? Se las transcribo tal como la volví a encontrar aunque, obviamente, traducida a nuestro idioma:

Un día como otro cualquiera, allá por el año 600, un pastor llamado Kaldi salió con sus cabras a la montaña. Los montes eran frondosos, ricos en pastos y llenos del colorido que les daba una enorme variedad de plantas. Kaldi despertó de la siesta porque sus cabras se comportaban de manera extraña: estaban nerviosas, no paraban de saltar y más que balar parecía que se tronchaban de risa.

En resumen, ¡estaban como cabras! Observó a los animales y comprobó que la fiesta empezaba cuando comían unas apetitosas bayas rojas que crecían en racimos en un arbusto.
Cortó una rama de aquella especie de cerezas y se la llevó a un monje sabio de un convento que había en el valle. El sacerdote, tras escuchar la historia que le contó Kaldi, decidió cocinar aquellas frutas carnosas. El resultado fue tan amargo que arrojó con desprecio las ramas al fuego. Pero en ese instante, el agradable olor que desprendieron las semillas al tostarse con las brasas del fogón les hizo pensar que los animales no podían estar equivocados cuando volvían una y otra vez a comer en los arbustos de frutas encarnadas. Así fue como Kaldi y el monje sabio descubrieron que tostando las semillas se podía hacer una infusión rica y estimulante. Al pastor ya nunca le fallaron las fuerzas para, después de desperezarse y preparar una infusión de buna, subir montaña arriba con sus cabras.

¡Llevo más de 100 columnas y no había hablado en ninguna de ellas de algo tan deliciosamente sibarítico como el café! ¿De dónde surgió la idea de por fin hacerlo? Un tanto cuanto de un par de incidentes relacionados con mi trabajo y los compañeros que con ellos convivo; sin dejar de reconocer que el crédito mayor se la debo a la musa inspiradora que andaba despierta ayer desde temprano por culpa de mi reloj biológico, y que en forma generosa me la vino a traer a la mente, supongo para descompensar la desmañanada.

Les cuento la anécdota: antier, un compañero que igualmente gusta de tan deliciosa e imprescindible bebida, mientras trabajábamos juntos se preparó una taza y el olor del mismo se esparció por toda la oficina. Yo no pude evitar acordarme de una frase que leí, por ahí en el sentido de que el olor a café recién hecho debería ser considerado patrimonio de la humanidad, frase con la cual coincido.

Y verlo tomar de manera tan sibarítica su taza me llevó a publicar un tuit que literalmente dice “Las mujeres deben disfrutarse como el café: calientes, a sorbos y despacio”. Bueeeno, no les digo las reacciones para con este su sibarita escribiente. Desde los que simplemente le dieron “Me Gusta” al tuit en comento, pasando por las de quienes asumían que mi comentario era misógino –nada más alejado de la verdad que eso– hasta la de un compadre que lo tomó erróneamente por otro lado y que, dada la deformación que deriva del trato que nos prodigamos, consecuencia de nuestra añeja amistad, vino casi a terminar en una guerra de sarcasmos y albures juntos.

Pero volviendo a tan pródiga bebida que disfrutamos quienes somos amantes del mismo, algunos como pretexto para despertarnos, otros por el simple gusto de gozar su sabor y otros tantos, como yo, que incluyendo los dos anteriores lo procura casi todo el día; reitero mi comentario de párrafos atrás ahora transformado en pregunta: ¿Habrá bebida más sibarítica que el café? No creo, sobre todo por el hecho de ser una bebida legal, no obstante saber el efecto que produce la cafeína.

Pero además el café obra otro tipo de milagros, aparte del señalado, en el sentido de despertarnos. Convoca a los amigos para convivir y platicar; acerca a los mayores en sus nostalgias; convierte a sus hacedoras en chamanas del café cuando lo preparan en distintas formas, desde la más simple, como lo es el café solo y en jarro, hasta el infaltable de olla con piloncillo; enamora aún más a los amantes cuando descubre sus respectivas miradas en los ojos del otro, a partir de una taza de café compartida; genera inspiración para dar vida a poemas enteros o a simples tuits como el elaborado a partir de la anécdota arriba contada.

Y en mi caso, aparte de alegrar mis días de trabajo ayudándome a poner un cierto toque de surrealismo entre mis allegados una vez que disfruto la primer taza de la mañana, también me trae a la memoria a personas entrañables que gozan del mismo y más de una vez compartieron conmigo el placer de vivir en torno a una taza de café. Y para concluir reformulo o amplío la pregunta ¿habrá algo mejor y más sibarítico que mujeres y café mezclados? ¡Tampoco lo creo! Los dejo, voy por una taza de café para comenzar mi día. Café que trae sabor a mi despertar y a mi vida ¡y que también viene cargado de memoria!
26 Marzo 2017 04:04:00
El club de los cerditos
“La verdadera amistad, al igual que el verdadero amor, llegan cuando el silencio entre dos se vuelve ameno, y las palabras salen sobrando para expresarse”. Séptimo Leo. Escritor, poeta y ensayista mexicano.

En días pasados, un buen amigo de nombre Sergio Moreno Herrejón vino por cuestiones de trabajo a la ciudad. Teníamos años, casi seis, de no vernos personalmente. Por tal motivo, y a fin de ponernos al día sobre la vida de cada uno, nos fuimos a cenar y a tomar un par –literalmente– de cervezas.

En el camino le marqué a otro amigo, Sergio, pero de apellidos Castillo Lara, socio del bar El Cerdo de Babel, para pedirle nos reservara una mesa y se fueran cocinando unos buenos platillos de los que ahí preparan. La noche fue de plática, historias compartidas, recuerdos y nostalgia, a la par de redescubrimiento de los comensales, donde nos dimos cuenta, los dos Sergios y yo, que teníamos no sólo muchas cosas en común, sino incluso amigos comunes más que entrañables que JAMÁS nos hubiéramos imaginado lo eran.

Y bueno, lo anterior sirvió de pretexto para sacar un escrito preparado hace algunos años con motivo del aniversario del bar en comento, que quise ahora retomar para ponerlo a su consideración. Espero guste:

Según el Diccionario de la Academia Mexicana de la Lengua, cerdo es, entre sus muchas acepciones: 1, un mamífero doméstico de cuerpo grueso del que se aprovecha la carne, la sangre, la manteca y la piel; 2, coloquialmente hablando, una persona sucia, y 3, igualmente hablando en forma coloquial, algo que se hace en exceso o muchísimo. Y bueno, partiendo de dicha afirmación, quienes somos devotos al Cerdo de Babel de algún modo somos en parte uno o la totalidad de los conceptos señalados: mamíferos, de cuerpo y piel gruesa, aprovechables en la totalidad de nuestros cuerpos –¿o debería decir puercos?– y excedidos en nuestros actuares, sea cual sea el oficio o profesión elegido.

¿Y cómo no?, los parroquianos de este espacio de libertad en una ciudad tan puritana como Saltillo –Salt Lake City de nuestro México–, además de respirar dicha libertad, contamos con pintura, poesía, buena música, escultura, política, convirtiéndonos por ello y derivado de una genuina asiduidad al lugar, en los más cerdos de dichas disciplinas. Sumando a lo anterior que ¡bendito Dios!, podemos, sobre todo, apagar nuestra sed –la real y la espiritual– con las mejores bebidas que se puedan conseguir en la ciudad, siendo el siguiente paso aspirar al paraíso transmutado en chiquero babeliano y sibarita.

En lo personal conocí al “Cerdo” cuando apenas estaba en gestación, es decir, cuando apenas ni siquiera era lechón, dado que el concepto en general ideado por los buenos Sergio y Jerónimo, sus dueños, fue casi todo discutido en mi despacho. Y ya desde entonces, por adelantado, prácticamente con abono en mano, de sólo saber cómo se oía lo que iba a ser, me volví cliente habitual, calidad que refrendo en cada buena copa de licor, en cada panini y en cada plática que, al calor de las copas, la alegría de la buena camaradería va impregnando las paredes del lugar. Siendo lo más genial que en él cabemos todos, desde literatos poco conocidos, hasta premios Jaen y Elena Poniatowska; desde artistas arriesgados, hasta consagrados; desde grabadistas y pintores especializados en cerdos, hasta cerdos especializados en desnudos; desde directores municipales de Cultura, hasta aspiracionales subsecretarios del Ayuntamiento; desde ninis hasta orcos, elfos o brujas; desde curas con pinta de rockeros, hasta obispos candidateados a premios Nobel de la Paz; y cuya única paz la encontramos TODOS al degustar una buena cerveza helada, preferentemente artesanal y de barril.

¡Cuántas cosas hay en todos estos años! Como dije, exposiciones mil, veladas literarias, discusiones religiosas, análisis políticos, listas musicales originales –que por cierto no me han sido todavía recuperadas– hasta la historia de un amigo que el día que llevó a chupar al “Cerdo” a aquella chica a la que había rondado por bastante tiempo, descubrió que esta era de preferencias diversas y que al final de la noche aceptó irse a la cama con él por única y excepcional ocasión, en venganza de haberse enterado de que la mujer a la que ella amaba ya andaba con otra.

¡Vengan pues años más de vida al Cerdo de Babel! ¡Veinte, 30, 40! Y que a la vuelta del tiempo, cuando nuestros hijos pregunten hacia dónde encaminarse para disfrutar de un buen trago, sepamos sabiamente sugerirles: hijo mío, no sólo bebas, sino también hazte cerdo en El Cerdo de Babel.
12 Marzo 2017 04:04:00
¡100 y contando!
“Con números, se puede demostrar cualquier cosa”. Thomas Carlyle. Historiador, crítico social y ensayista escocés.

¡Pues llegamos a la entrega número 100 de El Rincón del Sibarita! ¿Por qué ese afán del hombre de contabilizar TODO? Desde siempre los números han estado indefectiblemente unidos a la historia del ser humano y simplemente no se puede visualizar nada de lo que existe sin que esté de algún modo vinculado a un número o cantidad alguna. ¡En fin! Aquí estamos con esta su columna número 100, amable lector, pero ¿de qué hemos hablado en las anteriores 99 entregas?

Hemos hablado de TODO, o casi todo. De la Cuaresma y de la resurrección, de política y de debates políticos, de elecciones, de vez en cuando de leyes, incluso de leyes absurdas y de los legisladores, así como del Tribunal Electoral y hasta del propio Instituto Electoral del Estado. De las decisiones que nos toca tomar en la vida y de la vida misma con sus altas y sus bajas; de mis amigos, algunos de mi primera infancia y otros más recientes. Del Saltillo de ahora, de ayer y de SIEMPRE. De sus rutas urbanas, de sus cines, de su gente, de sus lugares de esparcimiento familiar y no tan familiar, de sus curiosidades, del significado del nombre de su santo patrono, el original: Santiago Apóstol, y también hemos hablado del santo patrono que nos adoptó como tal: el Santo Cristo de la Capilla.

Hemos platicado de igual modo sobre el habla y sus modismos, particularmente en nuestra entidad, y del extraño significado de algunas palabras en uso y en desuso; de distintas figuras literarias como la jitanjáfora y las greguerías; de los aforismos y de los epígrafes. Del albur y del calambur; de la amistad y de la enemistad. De las supersticiones y de las desgracias reales. De la ecología y de la discapacidad. De lugares raros para viajar y de los maravillosos lugares a los que yo he tenido la bendita oportunidad de hacerlo. Del otoño y de lo mucho que este me hace “nostalgiar”.

Hemos hecho la crónica de diversos eventos, empezando por mi propio cumpleaños y del hecho que no me gusta celebrarlo; del festival del Día de la Familia –que no de la Madre y el Padre– que organiza el Colegio Montessori; graduaciones y demás, y hasta de la toma de protesta de nuestro rector universitario, pasando por informes de Gobierno y eventos cívicos; dando cuenta también de lo que se ha dicho en los discursos de los mismos. Hemos hablado de música y de músicos, de géneros musicales y hasta de la banda sonora de mi propia vida. Del Día de Muertos, del Halloween, de la Natividad y de las distintas tradiciones en torno a estas festividades. De las Olimpiadas, del Súper Tazón y por supuesto de mi deporte favorito: la lucha libre y la Wrestlemania.

De libros: MUCHO, MUCHO, MUCHO de libros, de la riqueza que estos significan; de las librerías de viejo o de libros usados, y de los muchos lugares donde he conseguido los que conforman mi biblioteca personal. Libros sobre leyendas –plasmando algunas de ellas–, novela, cuento y casi todos los géneros literarios; libros sobre los libros, inclusive. De poesía y de poemas. Poemas satíricos, poemas burlescos, poemas irreverentes, poemas con contenido social y también poemas de amor.

Hemos reflexionado sobre el amor y sus muchas definiciones a través de la misma poesía en letras de Neruda, Cohen, Quevedo, Poe, Lope de Vega, Eluard y uno de mis favoritos, Benedetti, con su infaltable Corazón Coraza. Les he presentado algunos cuentos como aquel que en tres entregas abordó lo que ocurre con Santa Claus y los Reyes desde una perspectiva surrealista, así como la historia de amor infiel de una amiga ¡Con dos equipos de beisbol! Hemos hablado del tiempo y lo inasible a la par que incomprensible que este resulta con sus múltiples paradojas.

Y bueno, para terminar, quiero agradecer a quienes de algún modo han hecho posible estas 100 entregas empezando por mis hijos y su madre, a quienes les he quitado parte del tiempo que debería a ellos haberles dedicado. A algunos de mis fieles lectores como don Sergio Mora Brondo, que domingo a domingo lo envía al ciberespacio vía Twitter, antes inclusive de que un servidor acabe por despertar. A la siempre alegre Ángela Dariela Ramírez Benítez, sin cuyo auxilio sería imposible para este pelma que escribe, “subir” a redes la columna tal como se publica en el periódico.

A Don Héctor Javier Riojas Vásquez y Omar Jafet Fuentes Espinoza, quienes a más de darme buenas ideas para las mismas, a veces se han tenido que fletar algunas por anticipado para opinión y corrección; a doña Nora Salinas Alejandro y doña Ximena Arriaga, críticas amables y feroces defensoras no sólo de lo que escribo, sino inclusive de mi persona, cuando lo que plasmo en mis textos termina por incomodar a alguien.

¡Ah! Y gracias también a doña… cuyo nombre prefiero omitir para salvaguardar su identidad a petición suya, debido a que de un par de experiencias personales salieron dos de las que considero mis mejores columnas.

Y finalmente, por supuesto, GRACIAS a don Sergio Cisneros y sus muchos colaboradores que no sólo me prestan este espacio todos los domingos, sino que además ayudan a mejorar lo que escribo en Zócalo, mi casa editorial, con quien igualmente estoy infinitamente agradecido por permitirme llegar a cada uno de Ustedes. ¡Vamos, por lo pronto, por otras 100!
26 Febrero 2017 04:03:00
Para entender el amor
“El amor es la espera sin límites, es la entrega sin límites, es la disculpa sin límites”.

Sobre una variante de la primera carta de Saulo de Tarso a la comunidad de Corinto.

Como prometí el domingo anterior, aquí les dejo algunos de los poemas que contiene el libro Es herida que duele y no se siente, compilación hecha por César Arístides sobre las muy diversas, por lo universal de su contenido, formas de entender el amor a través de la poesía para seguir celebrando y no el (mal)llamado Mes del Amor. Están a su consideración y agrado:

Desmayarse, atreverse, estar furioso

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho amar el daño;

creer que el cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño:

esto es amor: quien lo probó, lo sabe.

Lope de Vega

Te amo

Te amo por todas las mujeres que no he conocido.

Te amo por todos los tiempos que no he vivido.

Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.

Por la nieve que se funde por las primeras flores.

Por los animales puros que el hombre no persigue.

Te amo por amar.

Te amo por todas las mujeres que no amo.

Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco

sin ti no veo más que una planicie desierta.

Entre antes y ahora

están todas estas muertes que he sorteado sobre paja.

No he podido atravesar el muro de mi espejo.

Tuve que aprender la vida como se olvida

palabra por palabra

Te amo por tu sabiduría que no me pertenece.

Te amo contra todo lo que no es más que ilusión.

Por el corazón inmortal que no poseo

crees ser la duda y no eres sino razón.

Eres el sol que me sube a la cabeza

cuando estoy seguro de mí.

Paul Eluard

Corazón coraza

Porque te tengo y no

Porque te pienso

porque la noche está de ojos abiertos

porque la noche pasa y digo amor

porque has venido a recoger tu imagen

y eres mejor que todas tus imágenes

porque eres hermoso desde el pie hasta el alma

porque eres buena desde el alma a mí

porque te escondes dulce en el orgullo

pequeña y dulce

corazón coraza

porque eres mía

porque no eres mía

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

porque tu boca es sangre y tienes frío

tengo que amarte amor

tengo que amarte

aunque esta herida duela como dos

aunque te busque y no te encuentre

y aunque

la noche pase y yo te tenga

y no.

Mario Benedetti

A la Señorita***

Aquella tenues umbrías

bajo los cuales contemplo

esos pájaros canoros

que perciben mis ensueños

son labios; y la armonía

de tu voz y tus acentos

fue creada por suspiros

que de tus labios salieron.

Cual fulgores estelares

sobre límpido sudario

llegan tristes tus miradas

a mi ser fúnebre y pálido;

pues me miran desoladas

de tus ojos las pupilas

en el santuario engarzadas

de tu corazón de niña.

Por tu corazón suspiro

despierto y vuelvo a dormir,

para soñar hasta el día

que la verdad llegue a mí;

esa verdad que ni el oro,

de mil locuras capaz,

aún con toda su valía

jamás conseguir podrá.

Edgar Allan Poe

Y bueno, para cerrar lo dicho anteriormente, no celebremos solo los “días de…”, celebremos los felices cumpledías, honremos y respetemos a nuestros padres, y sobre todo estemos con ellos en cada momento; amemos a los depositarios de nuestro amor cada hora de todos los días. Es fácil caer en el cliché, en el espacio común y decir “quiero estar al final”, cuando –y perdonen el comparativo– la vida es como una competencia de maratón que para poder estar al final, tienes que recorrer cada uno de los metros que suman los 42.195 kilómetros. Al final cualquiera puede estar, pero sólo los que aman de verdad hacen el recorrido juntos; por difícil y cansado que éste pueda resultar. Amemos cada día de cada mes, que es lo que hace realidad el anhelado SIEMPRE…
19 Febrero 2017 04:00:00
Celebremos el amor cada día de nuestra vida
“El amor es un corazón dispuesto a saborear la amargura y a endulzarla poco a poco”. Gustavo Lastra. Cantautor e Ingeniero en electrónica y comunicaciones mexicano.

Empezaré esta entrega por decir algo que he señalado en algunas otras y que es el hecho de que no me gusta celebrar los “días de”. Ni el Día de la Madre, ni el del Padre, ni el Día de la Mujer ¿Existirá el Día del Hombre? ¡Vaya! No celebro ni mi cumpleaños. Y no lo hago por pose, como muchas personas que conozco, sino por la sencilla razón de que considero que se debe celebrar la VIDA cada día, que es la única oportunidad que tenemos de hacerlo.

Bueno, como excepción sí celebro la Navidad, pero sólo porque es el día de Él, con mayúscula. Y por obvias razones tampoco celebro el Día del Amor y la Amistad, simplemente porque siento y creo se debe amar, por lo menos a quienes nos rodean, cada día que compartimos, nos compartimos con ellos, los depositarios de nuestro amor y amistad.

Sin embargo, no quise desaprovechar que durante la semana pasó precisamente la última de las fechas citadas para traerles una recomendación literaria que reconozco conseguí en la última Feria del Libro de la ciudad –aunque el pinchi Gobierno del Estado se empeñe en decir que es de Arteaga o de Coahuila– y que desde que lo leí, decidí guardar para esta ocasión por el solo tema que aborda. El libro es una antología intitulada Es herida que duele y no se siente, cuya selección y prólogo corrió a cargo de César Arístides, poeta, editor y reseñista literario nacido en la Ciudad de México, y me permitiré tomar parte del segundo, el prólogo, para de algún modo resumir lo rico que es el libro en descripciones amorosas, refiriéndose al amor de pareja, a través de la poesía, y en posteriores entregas les dejaré algunos de dichos poemas.

Dice su autor: “Llega el momento en que sientes una frágil inquietud, un dolor tibio, apenas perceptible, una astilla que te hace llorar pero también sonreír, estremecerte. Todo te arrulla y a veces te marea, y las sensaciones extrañas dibujan en tu memoria una mirada, unos labios, la voz, el brillo de los ojos. Sí. Quieres ver a esa persona día y noche, en sueños y en sombras, en jardines y en calles, hablar con ella y atrapar su voz y el gesto que te fascina, la sonrisa que te hace olvidar tantas cosas. Sí. Estás enamorado(a). Piensas en qué le dirás cuando estés cerca, que broma hacerle, que historia contarle, cómo hacerla reír, pero al verla olvidas TODO. Pero ¿Cómo llegas a ese estado? ¿Por qué olvidas todo por esa persona? ¿Qué poder tiene el amor que desbarata tu fortaleza y roba tus pensamientos? ¿Por qué te quita el sueño y obliga a llorar de profunda dicha y miedo infantil? ¿Qué demonios es el amor, qué demonio es, que se cubre con rostro dulce y fragilidad de nube? Sin duda uno de los temas más visitados en la poesía universal es el amor. Poetas de todas las naciones han expresado su pasión amorosa, han tratado de descifrar su esencia y explicarlo, y sólo han terminado por inquietarse con sus designios más que llegar a una definición. “Es herida que duele y no se siente”, es una antología con muchos de los versos más intensos escritos sobre el amor y su locura, sobre el amor y sus rostros y enigmas, sobre el amor y sus alabanzas y maldiciones”.

Y digo yo que dicho libro, editado por Alfaguara Juvenil –más allá de que se esté o no enamorado– nos presenta diversas perspectivas del amor de pareja a partir de la poesía de TODOS los tiempos, convirtiéndose en una antología muy completa sobre el tema en cuestión, que merece por mucho ser leído y disfrutado; sobre todo porque a través del mismo te adentras en el oscuro y luminoso mundo del enamoramiento, sin padecer –afortunadamente– sus consecuencias.

Y como adelanto, uno de sus mejores textos, precisamente el que da título al libro:

DEFINIENDO EL AMOR

Es hielo abrasador, es fuego helado

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada

que dura hasta el postrero parasismo,

enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño amor, este es su abismo:

¡Mirad cual amistad tendrá con nada

El que en todo es contrario de sí mismo!

Francisco de Quevedo
12 Febrero 2017 04:00:00
Súper Tazón… ayer y hoy
Pues llegó por fin el día anhelado por muchos, de realizar un viejo ritual aprendido de los amigos, los primos del norte o adquirido en la escuela, pero tropicalizado a nuestra bárbara cultura norteña. Seguro por ahí del mediodía del pasado domingo se empezaron a preparar los elementos convocatorios: se curó el asador, se puso el carbón, se picaron las cebollas, el chile y el tomate para la salsa o el guacamole; y la carne, así como las cervezas o bebidas se marinaron y enfriaron desde el día anterior, respectivamente.

Sí, llegó el día del Super Tazón, y buena parte de los deportistas de sillón –que en México abundamos– estuvieron al pendiente del juego entre los Halcones de Atlanta y –oootra vez– los Patriotas de Nueva Inglaterra, o simplemente lo usaron para, con ese pretexto, hacer una fiesta en la que abundó la comida y la bebida; con mayor razón dado que el día siguiente fue inhábil por el Centenario de nuestra bien amada Constitución, haciendo caso del ruego de muchos de que un día después de dicho evento deportivo debía ser de asueto.

Yo, honestamente me sustraje a su parafernalia y me puse a hacer MEJORES cosas, a pesar de las muchas oportunidades generadas por los amigos de asistir a alguna de las sibaríticas y pantagruélicas reuniones a las que me sobró invitación, bendito Dios.

Hace algunos años, para ser exacto 33, cuando yo tenía 15; en el arranque del año escolar de mi tercero de secundaria, cuyo primer semestre lo cursé en una de las dos high schools –secundaria y preparatoria– que entonces habían en Helena, capital del norteamericano estado de Montana, uno de mis recién adquiridos amigos y compañeros de clase me preguntó, iniciando creo que la segunda o tercera semana de clase, si tenía inconveniente en platicar con mis “padres” de allá para solicitarles permiso de que el viernes siguiente pasara por mí para invitarme a ver, según él, un espectáculo “novedoso, desconocido y nunca antes visto por mí”.

Yo le dije que sí, y una vez obtenido el permiso, pasó por mí con otros amigos mayores y me llevaron –¡triste decepción!– al partido de futbol americano que disputaba el equipo mayor de nuestra escuela, con otra escuela de algún lugar cercano a mi ciudad. Honestamente yo esperaba que mi amigo me fuera a llevar a un concierto de alguno de los muchos grupos de rock que estaban de moda por aquellos tiempos, o ya de pérdida a alguna de las desenfrenadas fiestas de adolescentes como las que había visto en películas como Porky’s y en las que supuestamente abundaban sobre todo hermosas chicas dispuestas a regalarnos horas inacabables de placer.

Cuando salimos del mencionado espectáculo “novedoso, desconocido y nunca antes visto por mí”, mi amigo, que no dudo hacía lo que hacía con muy buenas intenciones, me preguntó que qué me había parecido el mismo. Yo le dije que “interesante”, a secas, que me dolió el que nuestra escuela perdiera contra la escuela visitante, y que si yo hubiera sido el coach, seguro hubiera mandado menos pases y más corridas, dado que nuestro corredor era muy bueno, a pesar de ser blanco.

Obvio, eso último lo dije con un dejo de mordacidad –que ya desde entonces la practicaba– porque en nuestra high school sólo había alrededor de cinco alumnos de color y uno de mis “hermanos”, el menor, decía que había un montón de negros en la escuela. Mi amigo se quedó doblemente sorprendido por mi respuesta y lanzó un par de nuevas preguntas al mismo tiempo “¿Pero le entendiste al juego? ¿Sabes de qué se trataba?”.

“¡Por supuesto!” –respondí. “Fuimos a ver un juego de futbol americano, algo que yo veo cada domingo por televisión en mi casa, allá en México”. Y las siguientes preguntas de mi compañero de clase ilustraron TOOODA la ignorancia de aquel entonces, y supongo de ahora, que los norteamericanos promedio tienen respecto al resto del mundo.

“¿Ya habías visto juegos de futbol americano? ¿Por televisión? ¿En México tienen televisores para ver futbol americano de la liga de Estados Unidos? ¿En qué idioma?”. ¡¡¡En ruso!!!” –le respondí ya fastidiado. “¿En serio en ruso?” Me preguntó nuevamente él, respondiendo yo: “¡No idiota, en español!”.

“Y sí, en México no sólo tenemos televisión para ver los juegos de su liga, sino además lo practicamos igualmente como ustedes, yo incluso durante el verano fui a un campamento de futbol americano para adolescentes en una universidad del estado de Louisiana y de ahí regresé a ver a mi familia en México, para luego venirme a estudiar acá, a Montana”.

Lo anterior, en vez de fracturar la incipiente estima que nacía entre ambos, hizo que entre mi compañero y el que escribe naciera una entrañable amistad, porque su curiosidad –genuina– sobre México y lo mexicano lo llevó a investigar y al mismo tiempo preguntarme a mí muchas cosas sobre mi patria, que hicieron más corta mi estancia lejos de casa, y supongo a lo acercó a un vecino hasta entonces desconocido y todo ello gracias al futbol americano.

¡Ni hablar! Creo que la presente entrega tomó un camino muuuy distinto al que originalmente había pensado para la misma, y me llevó por el lado de lo anecdótico en vez de lo que quería contarles y que tiene que ver con el por qué le voy a equipos como –en el caso del futbol americano– los Acereros de Pittsburgh, y otros que considero antisistémicos o “antiestablishment”, el cual habré de dejar para una columna futura.

]Y sí, para muchos lo sucedido el domingo en Houston fue un espectáculo de antología, pero la verdad, a mí me hubiera gustado otro guion en el que hubieran ganado los Halcones, destrozando a los malhadados Patriotas, que representan lo más rancio de la realidad actual del Gobierno norteamericano, vocación de hacer trampa para ganar, incluida.

En fin, digan lo que quieran del Super Tazón, de la histórica remontada, del tiempo extra y del mismísimo Tom Brady, pero honestamente... ¡No cambio ni uno solo de sus anillos conmemorativos, por esa preciosa tarde en que me la pasé COMPLETA jugando con el menor de mis enanos! ¡Y hubiera dado los seis títulos de mis Acereros por haberla pasado también con los otros dos!
29 Enero 2017 01:19:00
Más versos con humor
“El albur es la forma más ingeniosa de hablar del mexicano, somos los ÚNICOS en el mundo que hemos podido destrozar el idioma de Cervantes en esta forma”. Salvador Flores Rivera. Compositor, cantante y escritor mexicano.

¿Se acuerdan de las “humoradas” traídas aquí la semana pasada? ¿Pues qué creen?, a propósito de las mismas. Que alguien me vino a traer una anécdota exquisita relacionada con ellas, sucedida hace ya algún tiempo y vinculada directamente con su servidor, que prefiero narrar tal cual me la contaron, y ya Ustedes, mis estimados lectores, verán por dónde viene dicho vínculo.

Un amigo maestro de la familia que cursaba la especialidad de Literatura Española con el entonces maestro Federico Leonardo González Náñez, me contó que, habiéndole pedido a uno de sus alumnos que expusiera clase relacionada con el autor de aquellas, don Ramón de Campoamor y Campoosorio; al leer dicho alumno algunos de los versos en mención, a propósito, cambió el orden de las pausas ortográficas para darles una connotación picaresca que veía escondida en ellos, dando, obviamente un sentido distinto a lo originalmente escrito por el autor español.

Sobra decir que los alumnos que estaban escuchando la clase de su compañero se morían de risa por esa lectura que se hacía, lo cual terminó por incomodar al catedrático, que dijo enojado y entre dientes refiriéndose a lo expuesto en clase con las siguientes palabras: “poca poesía y más versificación, aunque no dejo de reconocer el ingenio, tanto de usted, jovencito, como del propio autor”. Rematando el alumno con una frase que ahora sí dejó helado a don Federico Leonardo, dado que sonó a herejía literaria: “Por eso Campoamor es el padre del albur español, y maneja muy bien el doble sentido”.

De esto que me contaron han pasado más de 50 años y sí, amigos lectores, quien era tal e imberbe alumno es don Everardo Martínez Pineda, mi padre. Por eso ahora él y yo, mis sibaritas lectores, los invitamos a leer con esa perspectiva picaresca algunas de las humoradas antes traídas y otras que se prestan para ello. ¡Sin albur, lo antes dicho!

Perdí media vida mía por cierto placer fatal, y la otra media daría por otro placer igual.

Quisiera al jardín volver de tu cariñoso amor, si se pudiera coger dos veces la misma flor.

Lo recuerdo de tal modo que aún creo que estoy mirando como fuiste colocando, mano, pie, cabeza y todo.

Cuando cobrar una de uno quiera prenda que aún no dio, esa una vendió a alguno lo que alguno no pagó.

Por más que sobre árbol bueno otro mejor he injertado, nunca hay fruta en mi cercado como en el cercado ajeno.

Diciéndolo, no diré lo que aquel pinar esconde; allí, ya recuerdo dónde, nos pasó, ya sabes qué.

La vida es dulce o amarga; lo corta o larga, ¿qué importa? El que la goza la halla corta, y el que sufre la halla larga.

Cuando las penas ajenas mido por las penas mías, ¡quién me diera a mí sus penas para hacer mis alegrías!

Corro de aquí para allá sin que halle mi afán parada, y no es porque busco nada, es que ando huyendo de mí.

Si ayer tropecé bastante, hoy tropiezo mucho más; antes mirando adelante, después mirando hacia atrás.

Te sobra corazón, y, siempre amante, aplicas a otras cosas el sobrante.

Mientras ya me dan pena el oro y los diamantes, envidio esos instantes en que van, agachándose en la arena, a coger caracoles dos amantes.

Es buena, pues se duerme como un leño, y al irse la virtud se lleva el sueño.

Fue causa de mis muchos desencantos, una asceta instruida; que aprendió por las vidas de los santos, las cosas menos santas de la vida.

Prohíbeles tu amor con tus desdenes, sin frutos prohibidos no hay edenes.

Cuando haya algún mozo que le agrada, ¡qué bien se suele hacer la deslumbrada!

A todo va la inmensidad unida; si entre el ser y no ser media un instante, tiene el punto presente de la vida un infinito atrás y otro delante.

Aunque ve que la engañan con frecuencia, no se quiere curar de su inocencia.

Las niñas más juiciosas y más puras al llegar la razón hacen locuras.

A esa ética feliz la va matando la fiebre que ha cogido durmiendo horas enteras y soñando a la sombra del árbol prohibido.

Y finalmente una que me hizo acordarme de los placeres que reconoce frecuentemente se tira don Woody Allen: En cuanto al bien y al mal nada hay lejano, todo se halla al alcance de la mano.
22 Enero 2017 03:50:00
Humoradas
“Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.” Federico García Lorca. Poeta y dramaturgo español.

Así como lo afirmé la semana pasada, el tema de los aforismos, máximas o sentencias; los denominados por el que escribe “tuits de cuando no existía Twitter” han dado para más de una sola columna. Sin embargo, en el caso de esta entrega les traigo tuits añejos hechos poesía o rimados. El autor de los presentes es don Ramón de Campoamor y Camposoorio; español igualmente y escritor del denominado realismo, los cuales pertenecen a sus denominadas “humoradas” –todavía sigo preguntándome por qué dicho título– y publicadas en un libro que fue impreso en 1889, que aunque no es primera edición, sí cuenta por primera vez con una tercera parte de las mismas, editado en la Ciudad de Valencia y recuperado por su servidor, para variar, en una librería de viejo de la Ciudad de México, al ínfimo precio de 48 pesos. Espero les agraden.

Si hago al juicio una llamada me responde el corazón; que si hay juicio no hay pasión, y si no hay pasión no hay nada.

Perdí media vida mía por cierto placer fatal, y la otra media daría por otro placer igual.

Aunque esté muerto de cierto, en nombre suyo llamadme; si no respondo, enterradme, porque de cierto estoy muerto.

Mira que ya el mundo advierte que al mirarnos de pasada, tú te pones colorada, yo pálido cual la muerte.

Cuando pasas por mi lado sin tenderme una mirada, ¿No te acuerdas de mí nada, o te acuerdas demasiado?

Quisiera al jardín volver de tu cariñoso amor, si se pudiera coger dos veces la misma flor.

Lo recuerdo de tal modo que aún creo que estoy mirando cómo fuiste colocando, mano, pie, cabeza y todo.

Cuando cobrar una de uno quiera prenda que aún no dio, esa una vendió a alguno lo que alguno no pagó.

Por más que sobre árbol bueno otro mejor he injertado, nunca hay fruta en mi cercado como en el cercado ajeno.

Loca por mí te figuras, más ya ven los que te advierten, que nunca haces más locuras que aquellas que te divierten.

Te pintaré en un cantar la rueda de la existencia: pecar, hacer penitencia, y luego volver a empezar.

Diciéndolo, no diré lo que aquel pinar esconde; allí, ya recuerdo dónde, nos pasó, ya sabes qué.

Pensando que he de morir a tal desventura llego, que como un muerto me entrego a la dicha de vivir.

La vida es dulce o amarga; lo corta o larga ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que sufre la halla larga.

Cuando las penas ajenas mido por las penas mías ¡Quién me diera a mí sus penas para hacer mis alegrías!

Corro de aquí para allá sin que halle mi afán parada, y no es porque busco nada, es que ando huyendo de mí.

Ya lo gozado y sufrido se ha pasado, y claro está; que si pasó lo venido, lo que venga pasará.

Si ayer tropecé bastante, hoy tropiezo mucho más; antes mirando adelante, después mirando hacia atrás.

Si como se sabe ya, el que espera desespera; quin, como yo, nada espera, ¡Cuál se desesperará!

Tarde vi lo inútil que es dar gusto a nuestra esperanza, pues cuando una cosa alcanza, quiere otra cosa después.

La niña es la mujer que respetamos, y la mujer la niña que engañamos.

Si la codicia de pedir es mucha, el hombre reza, pero Dios no escucha.

Miré… pero no he visto en parte alguna ir del brazo la dicha y la fortuna.

Procura hacer para apoyar la frente, un blando cabezal de la conciencia, para poder tranquilamente no hay opio mejor que la inocencia.

Me suelo preguntar de dudas lleno: ¿Son mejores los buenos o los justos? Y la elección va en gusto; yo doy todos los justos por un bueno.

Y finalmente una un “tuit” rimado infaltable: Y es que en el mundo traidor, nada es verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira.
15 Enero 2017 04:07:00
Los primeros tuits
Pues bien, después de mis, cómo dije hace casi un mes al despedirme temporalmente, no sé si “merecidas”, pero sí necesarias vacaciones, aquí me tienen de nuevo. Afortunadamente se nos permitió salir con vida del terrible 2016 –aunque sólo en algunos aspectos– y ya andamos con renovados bríos tratando de disfrutar de lo que nos gusta hacer, es decir, en plan sibarita.

Y entre esas cosas, de las muchas que nos gusta hacer, para nadie de ustedes, mis amables lectores, es un secreto que el que esto escribe gusta de “invertir su tiempo” en una de las redes sociales –en relación con las muchas que existen– que es Twitter. Y precisamente dicha red social dio pie a esta columna –y seguramente algunas más– porque en días pasados, para ser exacto el 12 de los corrientes, señalaba una de las cuentas que sigo que en tal fecha se conmemoraba un aniversario más del fallecimiento de Ramón López de la Serna, padre de las “greguerías”, definidas estas por el dueño de dicha cuenta como “tuits” de cuando no existía Twitter.

No voy a meterme en la presente a discernir sobre dicha figura y mucho menos sobre la definición en comento. Tampoco traigo textos de López de la Serna ni datos sobre su persona. Simplemente usé la anécdota para, con dicho pretexto, ahora sí hablar de un tema que desde siempre me ha gustado y es precisamente el de los aforismos, máximas o sentencias a quien igualmente, de manera involuntaria, desde mi ingreso a la multimencionada red social, por referencia de manera similar denomino “los tuits de cuando no existía Twitter”.

Autores hay muchos, pero en esta ocasión les traigo uno cuyo trabajo me pareció excepcional y se trata de Santiago Rusiñol, barceloneta nacido en 1861 –hace algunos ayeres– que curiosamente fue todavía mejor pintor y teatrista que epigramista. Aquí dejo algunos epigramas, extraídos del libro Máximas y Malos Pensamientos, publicado en 1927. Espero los disfruten:

Al trabajo lo llaman virtud quienes no tienen que trabajar, para engañar a quienes les hacen el trabajo.

El obrero se jacta dignamente de ser obrero y hace todo lo posible para no serlo.

El día en que triunfase el obrero, lo primero que harían muchos sería dejar de serlo.

El pueblo siente más admiración por quien se ha hecho rico explotándolo que por quien se arruina para servirlo.

Quien vende el voto sabe lo que lo da; quien lo regala no sabe lo que ha pescado.

El triunfo de las mayorías no es razonamiento, son empujones.

Una revolución es el triunfo de los ambiciosos de abajo, sobre los perezosos de arriba.

Quienes buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla.

Hay dos formas de triunfar: inspirando compasión o provocando envidia. Pero la envidia es más duradera, porque el envidioso tiene mayor constancia.

Los hombres conquistan a las mujeres para poder contárselo a los amigos. Las mujeres conquistan a los hombres para poder escondérselo a las amigas.

Las mejores cartas de amor son las que escriben quienes no están enamorados.

La mujer es como el violín, que afina o no según quien la toca.

Los bebedores de alcohol malgastan su vida. Los de agua la conservan para luego no saber qué hacer con ella.

Al que inventó el alcohol deberían hacerle un monumento. A los tristes los pone alegres y a los malos los convierte en idiotas.

Quien se llama a sí mismo librepensador no es ni suficientemente libre ni suficientemente pensador.

Las mujeres se pintan para que no vean lo que hay debajo.

Para que la mujer pueda defenderse, la Madre Naturaleza, siempre previsora, le ha puesto uñas en la lengua.

Engañar a los hombres de uno en uno es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil; por eso ser orador tiene menos mérito que ser abogado o curandero.

Cuando un hombre pide justicia quiere decir que le den la razón.

Los gobernantes siempre son malos, pero son lo más selecto del pueblo.

Los regalos que hacen los grandes millonarios a la humanidad no suelen ser regalos, sino propinas.

Las mujeres anuncian el escote como quien anuncia un aperitivo.

El matrimonio es complicarse la vida; el divorcio es volvérsela a complicar.

La luna de miel es la peor época del matrimonio. Es como el ensayo de la comedia, cuando deben congeniar los caracteres. El estreno viene con el primer hijo. El fracaso puede llegar a cualquier hora.
18 Diciembre 2016 04:00:00
Destinos insólitos
¿A quién no le gusta viajar? ¿Quién no se complace con el placer de conocer lugares, personas y costumbres extrañas? Bueno, no dudo que algunas personas prefieren no moverse de su entorno y quedarse en su área de confort, su baño y su cama. Sin embargo, yo he tenido la fortuna de conocer prácticamente la totalidad de nuestra hermosa República Mexicana, sus playas, sus montañas, sus desiertos, sus zonas arqueológicas, sus tianguis, sus librerías y sobre todo sus comidas y su gente.

He tenido la fortuna de estar con las ballenas en la Baja California; he gozado con mis propios ojos del gran mural de pinturas rupestres en San Borjita, del mismo estado, y he tenido el placer de nadar, e incluso de ser arrollado por un tiburón ballena en el mar Caribe. Pero no sólo he conocido México, también tuve la fortuna de conocer cuando joven casi la totalidad de nuestro continente, desde las cataratas del Niágara en la frontera de Canadá y Estados Unidos hasta las de Iguazú en la frontera brasileña y argentina.

Ahora bien, ¿qué les parecería una guía turística de lo insólito? ¿Un listado de lugares increíbles en el mundo al que les agregara, además de lo extraordinario que de por sí ya resulta un nuevo lugar por conocer, detalles vinculados a lo extraño, a lo sobrenatural o lo raro?

Pues bueno, en ese afán mío de buscar sin ninguna metodología en las librerías de viejo, de hurgar en sus polvosos estanteros en busca de un nuevo tesoro que agregar a mi biblioteca, o en la búsqueda de ser sorprendido por el destino con un libro que, como diría uno de mis maestros, sea el libro el que me encuentra a mí, di con un texto de ágil lectura intitulado Guía Turística de lo Insólito, y que tiene entre sus páginas destinos de todo el mundo con el agregado de que los lugares descritos tienen alguna peculiaridad que les da esa cualidad de rareza y poco común, de insólito.

Arenas que cantan desde el desierto de Gobi hasta el Sinaí, pasando por Escocia, Hawaii, Brasil y el Valle de Copiapó en Chile. El lugar donde se puede encontrar la flor más grande y fétida del mundo. El Arca de Noé. Los mapas de Piri Reis –mapas imposibles por como describen al mundo mucho antes del descubrimiento de América–, las ruinas con los más extraordinarios, por gigantescos, bloques de piedra que alcanzan algunos de ellos por si solos hasta 100 toneladas. Los rollos de Qumrán que confirman muchas de las historias bíblicas y la mítica torre de Babel en Asia.

El más extraordinario museo paleontológico del planeta que guarda en su colección otro detalle imposible como el cráneo de un bisonte de la era cuaternaria ¡con un orificio de bala! El lugar con el promedio de longevidad humana más alto en el planeta. Túneles ramificados a orillas del mar Caspio. Un monstruo tan famoso como el de Loch Ness, pero que además no corresponde a ningún otro tipo de animal descrito, así como tumbas completas de mamuts, no sólo con el apreciado marfil, sino con carne todavía fresca, como si ayer hubieran sido cazados. Incluso pirámides, y hasta una montaña curativa en lo que era la antigua Unión Soviética.

Un bosque en un glacial de Alaska; un monte antigravedad en la provincia de Nueva Brunswick, Canadá; el cráter más grande del planeta, en Arizona; una bujía de hace 500 mil años, y algo tan contrastante como seres vivos de más de 5 mil años y un lugar donde no hay nada como el Valle de la Muerte, estos tres en California; un fantasma alcohólico en Delaware, Ohio, cruces con signos indescifrables en Georgia e inscripciones de un continente hundido –¿¡La mítica Atlántida!?– en Klamath, Oregon, así como una piedra con inscripciones canaaitas que datan del siglo 2 o 1 antes de Cristo en Lou-den, Tenesse, y la no menos famosa ciudad de Washington diseñada toda arquitectónicamente bajo la influencia de los masones en Estados Unidos.

El corredor maya desde México hasta Centroamérica con sus otros imposibles, como cráneos que ostentaban curaciones dentales en Campeche. Pakal, el astronauta, en Chiapas, y su inmenso Cañón del Sumidero, y nuestra nueva maravilla del mundo “moderno”, Chichén Itzá, que a más de ser un complejo arqueológico, es igualmente un calendario viviente, donde el rey sol baja dos veces al año montado en una serpiente y puedes, con las palmas de la mano, hacer cantar a los quetzales que siguen perdidos en la eternidad del tiempo que transcurre frente a la gran pirámide llamada El Castillo. La enigmática Zona del Silencio, en nuestros estados de Durango, Chihuahua y Coahuila –lugar donde, dicho sea de paso, yo estuve al mismo tiempo pisando las tres entidades en mención–. Los laberintos de tierra en Casas Grandes, del mismo llamado Estado Grande. La laguna más alta del mundo, que es la del Xinantecatl, Estado de México, y las esculturas imposibles en el Valle de las Siete Luminarias en Guanajuato, sólo por nombrar algunos destinos insólitos de nuestro amado país.

¡Ah! ¡Vacaciones! A propósito del tema, este sibarita se toma igualmente unos cuantos –dirían los clásicos– no sé si merecidos, pero sí necesarios días libres. Disfruten estas fiestas, disfruten del descanso, pero sobre todo disfruten de sus familias. Nos leemos nuevamente, si Dios nos presta vida y este mercenario 2016 no acaba con nosotros, el 15 de enero del año entrante.
11 Diciembre 2016 04:00:00
Relativa teoría del tiempo
En alguna columna de las escritas el año próximo pasado –si la memoria no me falla, de octubre– comentaba a propósito del arribo –inevitable arribo– de la fecha planteada en la saga Volver al Futuro, que siempre me ha resultado difícil entender del todo las historias que hace del manejo del tiempo su protagonista, y decía entonces que eso es debido sobre todo a que, dada mi formación personal y profesional de abogado y humanista, el tiempo para un servidor no deja de ser algo enteramente lineal y no con infinitas realidades convergentes.

Y a propósito de ello, ¿quiénes de nosotros no se han visto de alguno o de otro modo victimizados por el tiempo?

Las personas que se aman cuando el o los depositarios de su amor no están cerca, sea por algo tan simple como el marchar cada quien a sus cotidianas actividades y no verse sino hasta en la tarde, o porque efectivamente alguno de ellos tiene que viajar lejos del lugar donde coincidían en su amor.

Los buenos amigos cuando se encuentran conviviendo y no quisieran que el tiempo pasara para seguir disfrutando de la alegría de los otros.

El trabajador que tiene que entregar ese proyecto, escrito o trabajo “desde antier” y apenas lleva un poquito del mismo, cuando además el jefe es un tirano que cada cinco minutos le pregunta por el mismo y no lo deja avanzar.

El equipo de cualquier deporte que estuvo cuidando el marcador hasta el último segundo, minuto o entrada y al que le sacan ese partido del que depende la temporada, justo en la última e infinitesimal fracción, cuando ya no queda nada más por jugar (¿verdad mis estimados don Sergio Mora Brondo y doña Natalia Cepeda Anzaldúa?).

El candidato del partido que pareciera ser el caballo negro en la contienda y al que le faltan justo unos cuantos días para alcanzar el objetivo, pero que se da cuenta tarde que la campaña ya acabó y justifica su derrota diciendo precisamente “me faltaron tantos días más de contacto con electorado para ganar la contienda, nos vemos en el 2012, 2018 o 2024”.

el asalariado cuyas deudas no se acaban y espera con ansia la llegada de la quincena y el aguinaldo, a propósito de estas fechas.

Los padres que esperan con desesperación el día para ver a sus hijos, y que no quisieran cuando están con ellos que el tiempo pasara.

y hasta los chiquillos que se han pasado una tarde de juegos extraordinaria derrotando a sus superhéroes o villanos favoritos en su juego y consola de su preferencia.

¿Será que en verdad el tiempo es relativo? Recuerdo una frase que leí desde niño tratando de entender dicho ¿fenómeno? que según yo es de don Guillermo –William– Shakespeare– pero que otros se la atribuyen a Henry Van Dyke y que reza: “El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido para los que temen, demasiado largo para los que sufren, demasiado corto para aquellos que se regocijan, pero para aquellos que aman, el tiempo es la eternidad”, o con su variable al final “…pero para aquellos que aman, el tiempo no existe”.

En días pasados me dijo un amigo “¿Quieres ver lo relativo que es el tiempo? Ve lo laaargo que este resulta cuando estas calentando cualquier cosa en el horno de microondas y lo cortititito que resulta cuando estás en Facebook, Twitter, o tu red social favorita”. Y lo peor es que tiene razón.

Será que por ser tan único y especial el tiempo no admite siquiera rima, y me refiero a la palabra, por supuesto; tal como lo demuestra aquel extraordinario soneto escrito por Renato Leduc a reto de Adán Santana, por lo aburrido que resultaba la clase del saltillense Julio Torri, musicalizado por Rubén Fuentes y cantado igualmente de manera magistral por el señorón Marco Antonio Muñiz ¿se acuerdan?

“Sabia virtud de conocer el tiempo; a tiempo amar y desatarse a tiempo…”poema canción que igualmente nos refleja otra vez lo relativo que es el tiempo. Y no, no es que dicho viejo sabio sea además el gran curador universal, sino que por su transcurrir, las cosas las vamos entendiendo o mejor o nos vamos resignando a que son y sucedieron.

¿Qué cambiarían Ustedes amables lectores si pudieran volver el tiempo atrás? Infinidad de cosas seguramente. Yo sin duda aquellas con las que he lastimado a los seres amados que me rodean, como mis padres, mis hermanas, mis amigos y sobre todo a mis hijos y la pobre madre de ellos que tuvo la desdicha de escogerme como marido y (des)compañero.

¡En fin! Tanto que hay que decir sobre el padre Cronos y este sigue sucediéndose inevitable, tan lentamente que pareciera no pasar, pero en forma tan efectiva que acaba con todo y con todos.

Los dejo, mis hijos me hablan, y si no aprovecho con ellos el tiempo que se merecen, mañana seguro me arrepentiré de no haber estado disfrutándolos y nada me garantiza que luego pueda gozar tiempo con ellos y sus hijos, si deciden tenerlos, porque lo ÚNICO que tenemos es este pequeño pedazo de eternidad que se llama presente…
04 Diciembre 2016 04:00:00
De acerote a zarandajo
Hace un par de domingos acudí como representante del Partido Acción Nacional a una de las Sesiones del Instituto Electoral de Coahuila y durante el desarrollo del único punto de la orden del día que contemplaba la misma, las cosas tomaron un rumbo medio raro, al grado de que la gran mayoría de los que intervenimos en el debate –y me incluyo con absoluta falta de vergüenza– acabamos por hablar en alguna de nuestras intervenciones de cosas completamente ajenas al asunto motivo del mismo.

Yo inicié mi intervención con una frase que tengo memorizada para dichas ocasiones, la cual reza: “Frecuentemente me cuestiono si la hermenéutica jurídica del Derecho Electoral trastrueca la peripatética anotrética de la filosofía aristotélica por la inicuidad fáctica de los diálogos socráticos no dogmáticos…”.

La frase obviamente no es mía, sino del ya fallecido Daniel Rabinovich, integrante del extraordinario grupo argentino Les Luthiers.

¿Y por qué inicié mi intervención ante tan honorable cuerpo colegiado con una frase absurda? Precisamente porque en ejercicio de mi derecho al uso del sarcasmo, viendo que se estaba llevando al cabo una discusión sin sentido, utilicé tal frase –que no dice absolutamente nada– para exhibir dicho debate falto de toda coherencia. Y eso no fue lo peor de todo, sino el hecho de que una representante –cuyo nombre prefiero omitir para no exhibirla–, supongo yo por afán de protagonismo y pretendiendo demostrar su “sapiencia”, con posterioridad a mi intervención dijo, palabras más, palabras menos ,“que ella había entendido perfectamente lo que ese abogado que gusta de utilizar palabras rebuscadas había dicho”.

Yo cerré mis intervenciones diciendo que el sarcasmo es una forma también de argumentar, y que obviamente todos los integrantes de la mesa, menos ella y otro compañero que acusó mi comentario, se habían dado cuenta de la utilización de dicho recurso argumentativo.

Para algunos el sarcasmo es ofensivo, incluso se considera como una variante fina e inteligente del insulto. Y bueno, enterado que estuvo otro amigo abogado de lo sucedido, me hizo llegar un libro muy interesante, cuya autora es doña María Pilar Montes de Oca Sicilia, la directora de la revista Algarabía; el título de sí lo hace antojable: Para insultar con propiedad.

Diccionario de insultos. Pongo a su consideración algunos de los muchos que el mismo contiene, precisamente para ser usados apropiadamente, y sin tanto rebuscamiento como lo hizo su servidor hace dos domingos:

Acerote: dicho de aquella persona holgazana o azotacalles.

Barjoleta: tonto, necio, mentecato.

Cartuchón: persona retrógrada.

Dominé: persona que se las da de maestro.

Escomendrijo: criatura ruin y desmedrada.

Fadrubado: estropeado, desconcertado o desencajado.

Gañín: hipócrita.

Heliogábalo: goloso.

Impepinable: persona que no admite discusión.

Jifero: sucio, soez, mala hablado.

Llamón: rajón, hablador, llorón.

Melón: bobo (aunque debo reconocer que en mi caso, lo uso como sucedáneo del recurrente güey).

Nango: tonto.

Ocotudo: mezquino, avaro, escaso.

Payador: persona que hace una exposición improvisada a fin de ocultar su ignorancia.

Quegua: cobarde, pusilánime.

Randa: ratero, granuja.

Safrisco: entrometido.

Tatarate: persona atontada o que actúa de manera alocada.

Uyuyuy: alguien que se cree mucho.

Vagaroso: lento o torpe.

Xmaoficio: dicho de una persona que suele perder el tiempo.

Yayero: entrometido.

Zarandajo: persona despreciable.
27 Noviembre 2016 04:00:00
Lagarto, lagarto…
“Yo no soy supersticiosa, porque ser supersticiosa trae mala suerte”, decía doña Catalina Gómez Salinas, mi abuela, y lo decía tan en serio que yo no reparaba en la paradoja que envuelve dicha frase y asumía que era cierto el no deber ser supersticioso porque eso me daría mala suerte, y para honrar la enseñanza de mi abuela empecé a revertir en mi mente el poder de las cosas que según la tradición eran de mala suerte, como pasar debajo de una escalera, ver un gato negro o romper un espejo, y las convertía en cosas de buena suerte; lo cual, transformaba tales hechos en una nueva superstición, ahora favorable.

Pero, ¿quiénes no tenemos alguna supersticioncilla a la cual acogernos de vez en cuando? Levantarnos de la cama con el pie derecho y del mismo lado; tocar madera cuando se habla de cosas desagradables, particularmente la muerte; salir de casa o entrar al trabajo con el mismo pie derecho; no pisar raya cuando caminas; persignarse tres veces ante determinadas circunstancias, incluso portar una cruz, no como reconocimiento de nuestra fe cristiana, sino como simple amuleto “para que me cuide”, y tantas otras cosas a las que pretendemos darle un poder mágico por alguna u otra razón.

Vinculada muchas veces a la religión misma, la superstición es una herencia romana en la que los adivinos eran llamados “supertitiosus” o personas que tienen una idea exagerada y desordenada de la religión –agrupación ordenada de creencias–. Aunque en realidad existe desde la aparición del ser humano, dado que este no podía en sus albores explicarse las cosas, le atribuía poderes mágicos a todo lo que no podía ser comprendido. Una persona supersticiosa cree necesariamente en el destino y su maleabilidad, y que este puede ser cambiado con ciertos rezos, hechizos y amuletos, por eso, hoy traigo a ustedes algunas supersticiones que tomé de aquí, de allá y de acullá, sólo para divertirnos y también para no darle a las mismas esa seriedad que a veces pretendemos al acogernos a ellas:

Agujas. No deben ser tocadas salvo para el uso destinado ya que se corre el riesgo de pincharse con ellas lo cual implica que mane sangre, la guardadora de la vida.

Brindar. Hacerlo con agua trae mala suerte. No beber lo brindado una vez hecho el brindis o no mirarse a los ojos durante el mismo traerá como consecuencia siete años sin orgasmos (no señoras y señores, cuando se tiene frigidez o disfunción eréctil esta no se cura brindando en exceso).

Cabello. Peinar a los malos espíritus ha dotado de magia a los peines y al acto mismo de peinarse. Dejar caer un peine conlleva una pérdida.

Despedida. Decir adiós muchas veces, trae como consecuencia no volver a ver a la persona de la cual nos despedimos.

Escoba. Barrer los pies, literalmente espantar la buena suerte. Si su mango se cae su propietario no ganará un buen sueldo o el dinero no le rendirá.

Funeral o ver coche de difuntos. Prohibido meterse en el cortejo o no dejarlo pasar porque puedes “jalar” la muerte hacia tu persona.

Guantes. Recoger uno ajeno implica una decepción, a menos que el dueño lo pida. Regalarlos es razón de riña o ruptura.

Hipo. Vinculado a la brujería, tenerlo era producto de las fuerzas del mal.

Iglesia. Aunque vinculada a la religión por antonomasia, para algunos el pasar frente a ella y no signarse implica mala suerte.

Jabón. Caer implica mala suerte al acecho, lo cual empeorará si este se rompe.

Llorar, en boda, cumpleaños o fechas especiales implica que el año subsecuente será de llanto dado que las emociones deben contenerse.

Mal de ojo. Es el súmmum de TODAS las supersticiones. Tan antiguo como la leyenda de la medusa. Hasta los años 50 del siglo pasado los barcos solían tener pintado un ojo o dos en el casco para evitar las miradas malignas.

Números. El 7, la perfección; el 13, a cuyo análisis podríamos dedicar un libro entero, implica la desgracia. El pánico a dicho número se llama trisdecafobia.

Oreja. Oír un pitido en el interior del mismo significa que alguien está hablando mal de nosotros. Se quita repitiendo mentalmente el nombre de nuestros conocidos y cuando acertamos al de quien lo hace, de-saparecerá el zumbido. Los griegos creían que la sabiduría se ubicaba en la oreja.

Pan. Sinónimo de abundancia. No debe ser colocado boca abajo en la mesa porque ello traerá escasez.

Sal. Antes se consideraba un buen escaso y apreciadísimo en oriente. No debe ser pasada de mano en mano, tampoco su contenedor. Los romanos pagaban con sal, de ahí el “salarium”. Entregar la sal a la esposa de otro era una gran ofensa entre los egipcios puesto que implicaba deseos de hacerle el amor a dicha mujer. En el cuadro de La Última Cena, de Leonardo da Vinci, Judas está derramando la sal, lo cual sugiere que la desgracia está pronta a llegar.

Teatro. Igualmente un universo de supersticiones. Prohibido vestir de amarillo y desear suerte. Tampoco se deben decir las frases con que acaba la obra en los ensayos o la misma no será exitosa. No se mira al público. Cero flores frescas antes de la función.

Vela. Si la llama es azul un espíritu ronda la casa.

Zapato. Debe ponerse SIEMPRE primero el izquierdo y al final el derecho. Pelé llevaba al pie de la letra dicha agorería porque además el primer trabajo que tuvo cuando niño fue de lustrador de zapatos.
20 Noviembre 2016 04:00:00
Las hermanas Mesta
“La poesía es, en el fondo, una crítica de la vida”. Matthew Arnold. Poeta y crítico inglés

Pues parece que gustó el texto y el tema del pasado domingo, al grado de que algunos de mis poquísimos y fieles lectores tuvieron a bien comunicarse con el responsable de esta sibarítica columna para pedir más poemas burlescos; y resulta que uno, tratándose del tema es más fácil que la tabla del cero y se deja convencer con dos o tres comentarios favorables, y además no sabe decir no, termina dando gusto al respetable, dejando nueva entrega de poemas sobre el mencionado género.

A ver si la censura no recae sobre su servidor y lo que sería peor, sobre esta casa editorial, que de lo único responsable que resulta, es de prestarme domingo a domingo este espacio. ¡Van los escritos, responsable soy; si me gritan, grito; si me dan, les doy!

RECADO

En un recado encontré

ortográficos excesos

y no me explico por qué

al pedirme veinte besos

pusiste besos con pe.

Salvador Díaz Mirón

LAS PIERNAS DE DOLORES

Al tomar las aguas frías

le vi, a través de una ola,

lindas las piernas de Lola,

teniendo enfermas las mías;

y entre penas y entre amores,

exclamé con voces tiernas:

¡Ay que dolores de piernas!

¡Ay que piernas de Dolores!

Luis G. Ledesma

CACERÍA

Aunque de salvaje atroz

me juzgó mi novia eterna

cuando en campos de Padierna

cacé un venado veloz;

me pidió con dulce voz

y una súplica muy tierna

le separara una pierna

¡Yo le separé las dos!

José Antonio Michel

SONETO

Inés, con tu amor me refocilo,

y viéndome querer me regodeo;

en mirar tu hermosura me recreo,

y cuando estás celosa me regüilo.

Si a otros miras, de celos me aniquilo,

y tiemblo de tu gracia y tu meneo;

porque sé Inés que tú con un voleo,

no dejarás humor ni para quilo.

Cuando estás enojada no resuello,

cuando me das picones me refino,

cuando sales de casa no reposo;

y espero Inés que entre esto y entre aquello,

tu amor, acompañado de mi vino,

dé conmigo en la cama, o en el coso.

Juana de Asbaje

Sí, aunque no lo crean el anterior soneto es de nuestra reconocidísima Décima Musa. Para que recordemos que no sólo no era tan seria como la pretender pintar –sobre todo los hacedores de billetes–, pero sobre todo para que sigamos reconociendo que era tan grande que, además de abordar este tipo de rimas –según las reglas de las buenas costumbres de entonces, inapropiado para una monja– se daba el lujo de burlarse de sí misma y al mismo tiempo hacer alarde de su belleza y de los deseos que sabía despertaba entre los hombres de la época.

CAMAS MESTAS

Ya no hay sumas, ya no hay restas

ni tampoco divisiones;

sólo multiplicaciones

sobre las camas de Mestas.

José Juan Tablada

Tablada parodia un anuncio de una compañía de principios del siglo 20 dedicada a la elaboración de camas estilo inglés, de bronce y latón, de un tal Anastacio Mestas y Compañía, el cual rezaba del siguiente modo:

“Escúchame Concepción:

¿Qué será lo que pretende

confirmarle mi pasión

dándole cama y colchón

de las que Mestas expende?”

Y dicho sea de paso, sólo como comentario final, según las crónicas de distinguidos autores de tales tiempos, el mencionado dueño de la fábrica en cuestión tenía dos hermanas de no tan malos bigotes, a las que sus padres pusiéronles por nombre Bertha –curiosamente llamada de cariño “Besa”–y la otra Rosa. Besa y Rosa Mestas… dicen…
13 Noviembre 2016 04:00:00
Sátira y burla
Sí, ya sé que he escrito hasta el cansancio lo mucho que me gusta la lectura y también he escrito reiteradamente en este espacio que los responsables de ello son mis padres, maestros los dos. Sin embargo, algo de lo que no he hablado aquí es del hecho de que ambos, a los tres hijos que tuvieron, mis dos hermanas y yo, nos educaron con una libertad que a ratos, siendo responsables de esto último exclusivamente nosotros, rayaba casi en el libertinaje.

Y el educarnos en ese ambiente de libertad fue bueno al menos para todos –aunque debo reconocer que yo no estoy educando a mis hijos con ese ambiente de libertad, no vaya a ser que salgan como yo ¡Dios me libre!– sobre todo por el hecho de NUNCA hubo en casa tema alguno considerado tabú o prohibido.

Y regresando a lo de que originalmente quería platicarles, entre esas “no prohibiciones” que en casa nos fueron dadas, estaba también la lectura, teniendo yo por ende libertad absoluta respecto a lo que leía. Sucediendo que en esa libertad de lectura, como igualmente he contado aquí, yo me incliné por muchos géneros, si no censurables, al menos no abordados por el común de los niños de mi edad entonces, como lo eran la literatura erótica y la literatura burlesca o humorística.

De la primera les hablaré después, sirva sólo decir que igual que tengo una cantidad ingente de libros de cuentos, leyenda y poesía, tengo una cantidad similar de libros de dicho género y desde antes, mucho antes de que apareciera siquiera el malhadado 50 Sombras de Grey.

Hoy quiero escribirles en todo caso del segundo de los estilos literarios mencionados: la literatura burlesca y particularmente de la poesía burlesca. Aunque sinceramente no pienso utilizar todo este espacio para pretender dar cátedra sobre el tema –que además ustedes saben tampoco es ni será nunca dicha mi postura– bastando ahora con decir que cuando se habla de poesía satírica y burlesca es corriente referirse a un tipo de literatura donde predomina un componente crítico y un componente humorístico como rasgos comunes a ambas manifestaciones, siendo, desde mi personal punto de vista, el mejor exponente de dicho género Francisco de Quevedo.

Y disculpen ustedes si hoy no les traigo alguno de los famosos poemas de tan insigne madrileño, sino en todo caso algunos otros de diversos autores nacionales que quería desde hace tiempo traer a este espacio. Espero los disfruten, como yo lo he hecho.

DESENGAÑO

Estaba triste flaca y ojerosa,

la noche aquella que tras larga ausencia

de nuevo la miré

y preso de pasión más amorosa

a ella me acerqué.

Si mi ausencia la tiene de ese modo

–pensaba contemplando al ser querido–

creyendo que la olvido

triste, muy triste, lo mira todo.

Palpitando, anhelante,

¿Por qué tienes tan pálido el semblante

qué tienes, preguntele, vida mía?

Y ella me contestó: tome un purgante

y me he andado zurrando todo el día…

Felipe Salazar ‘Pichorra’

EN LA NOPALERA

En las barrancas te aguardo,

a orilla de los nopales.

Como que te hago una seña,

como que te chiflo y sales,

como que te vas por leña

y te vas por los nopales.

Tú no eres guaje… ya sabes.

Anónimo

CALAVERA FANFARRONA

Los muertos no me dan frío

y de los vivos me río

Todos me pelan los dientes,

incluidos sus parientes.

Los muertos me la pellizcan

y los vivos me la pelan;

las calacas no me ciscan

y menos los que las velan.

Anónimo

POSTURA

La hermosa doña Ventura

Descansa aquí boca arriba

porque cuando estaba viva

le agradaba esa postura.

Antonio Plaza

En pares.

Oaxaca dio dos caudillos,

Coahuila dos caudillejos.

Sonora nos dio dos pillos

y Michoacán dos pendejos.

Anónimo

Aunque este último epigrama-adivinanza fue escrito en tiempos de la presidencia de Lázaro Cárdenas, con los acontecimientos de la historia reciente del estado, quizá podríamos modificar indistintamente los dos últimos versos, la respuesta del acertijo o también alguna de las dos últimos entidades por la nuestra. Sin duda alguna, los males vienen en pares ¡Que tengan un divertido domingo!
30 Octubre 2016 04:00:00
Tradiciones nuestras
El presente es un ejercicio de imaginación que nos permitimos uno de mis hijos y el que escribe, derivado de un proyecto presentado por él hace algunos años, en relación con la fecha que nos habrá de tocar y la debida festividad alusiva al día respectivo mañana lunes y el próximo miércoles: Halloween y Día de Muertos.

Como comenté el año pasado en este mismo espacio: nosotros los norteños mexicanos, tan cercanos a los Estados Unidos y tan alejados del dios centralizante, ya hemos hecho propias ambas festividades, y a su vez estamos de igual modo haciendo una nueva sincretización de ambas; y en este escrito que ponemos a su consideración amable lector, tomamos algo igual aún de tradicional y mexicano como lo es la lucha libre.

Debo que reconocer que el concepto original es absolutamente autoría del segundo de mis tres hijos; concretándome yo de manera exclusiva a darle sentido a lo por él planteado y a plasmarlo por escrito como si de una crónica deportiva se tratara. Espero les agrade, y un favor más conforme la vayan leyendo: imaginen también que dicha crónica es hecha por el doctor Alfonso Morales Villela, para mi gusto, el mejor comentarista del rudo deporte de los costalazos.

“Y bien señoras y señores, nos encontramos en esta su arena favorita para ver la pelea estelar entre las tradiciones mexicanas y las tradiciones gringas. En la esquina tricolor se encuentran representando a las tradiciones mexicanas la Caaatrina, que se hace acompañar de laaa Llooorooona, la mooomia de Guanajuato, el Charro Negro y laaa Naaahuuala.

En la esquina de las barras y las estrellas representando a las tradiciones gringas la Caaalaabaza gigante, el Hooommbre lobo, Dráácuula, el Jiiinnete sin cabeza y Chuuucky.

Empieza la lucha que como ya sabemos es de eliminación directa y hasta que ganen uno de los últimos que queden sobre el ring. La Catrina toma a la Gran Calabaza y como tiene mucha hambre intenta devorarla; poco antes de que terminen con su relleno la Gran Calabaza le pasa el relevo al Hombre Lobo que se lanza sobre los huesos de la Catrina, que, para evitar ahora ella ser comida, le pasa el relevo a la Momia de Guanajuato. ¡¿Pero qué pasa señores?! La momia empieza a despedazarse por los años que llevaba encerrada en su vitrina, y el contacto con el aire fresco le hace daño al grado de convertirla en lo que tarde o temprano seremos todos: ¡Polvo nadamás!

Momentáneamente el equipo de las tradiciones mexicanas se queda con un luchador menos; pero la Llorona le entra al quite y con un agudo ¡Aaaaaaaaaaaaaay mis hijos! hace correr al Hombre Lobo, emparejando la pelea. Entra el Jinete sin cabeza, pero como no puede ver quién es su adversaria, la Llorona aprovecha para ponerle las espaldas planas y al grito de ¡uno, dos, tres! lo echan fuera. En eso aparece Chucky, que le dice a la Llorona que él es uno de sus hijos y la obliga, desesperada, a seguirla hasta los vestidores donde ambos desaparecen; dejando la contienda ahora entre el Charro Negro y Drácula que da cuenta del primero de un buen mordisco, sacándole toda la sangre y dejando el puro traje de charro sobre la lona.

La Nahuala aprovecha para sacar una ristra de ajos que hace que Drácula se convierta del miedo en un triste murcielaguito que sale volando de la arena. Pero la Nahuala no se da cuenta que la Gran Calabaza, regresando al ring, le pone un fuerte mamporro que la manda, ya convertida en persona normal, hasta la tercera fila, dejándola noqueada.

Señoras y señores, todo queda de nuevo entre la Gran Calabaza y la Catrina que con sus huesos la empieza a tocar como si fuera tambor de batería grupera, hasta que la de color naranjita grita ¡I quit! ¡I quit! ¡¡¡Me RRRINDOUU!!! Declarando el árbitro vencedor a las tradiciones mexicanas, que al grito de “Ora si trick or treat; te di pa’tu calaverita.” celebran emocionadas con la afición su inigualable victoria. ¡Queridos aficionados! Un ¡¡¡Viva!!! Por las tradiciones mexicanas…
23 Octubre 2016 04:00:00
Jitanjáforas
En días pasados, buscando conceptos de distintas figuras literarias en mis cuadernos de apuntes de los talleres impartidos por mi hermanito Julián Herbert a los que he tenido el honor de acudir, di con una - como siempre suele suceder- que no buscaba, como lo es la jitanjáfora. Término acuñado por el mexicano Alfonso Reyes tomado de unos versos del cubano Mariano Brull y que el primero definió como creaciones que no se dirigen a la razón, sino más bien a la sensación y a la fantasía. Palabras que no tienen un fin útil, sino que sirven simplemente para jugar con su sonoridad. Mariano Brull solía organizar en su casa tertulias literarias en las que sus hijas recitaban poemas a los invitados; y en cierta ocasión, para sorprender a su auditorio escribió el poema “Leyenda” que decía en su primer verso:

Filiflama alabe cundre,
ala olalúnea alífera,
alveolea jitanjáfora,
liris salumba salífera.

Reyes, presente ese día en la tertulia, escogió la palabra más llamativa del poema: jitanjáfora, para identificar así a las hijas de Brull; y posteriormente tomó el concepto para definir este tipo se sonoridad literaria. La jitanjáfora me llevó sin querer a la palabra que más identifico con dicho término que no es sino “palitroche” ¿Se acuerdan de aquel cuento del libro de lecturas de tercero de primaria que nos era dado por la Secretaría de Educación Pública y que se llamaba “Pita encuentra una palabra nueva”, siendo ésta el famoso palitroche? Historia a su vez, producto de la imaginación de la escritora sueca Astrid Lindgren y que forma parte de las aventuras de Pipi Piernas Largas (en realidad debería ser Pipi MEDIAS largas). Y de algún modo palitroche me llevó hasta el poeta Venezolano Eugenio Montejo, específicamente a sus poemas de corte infantil contenidos en un extraordinario texto de nombre Chamario. Chamo, niño entre sus muchas variables en el español de Venezuela, especie de juego de palabras -para variar- de lo que sería en nuestro español “Poemario para niños”; o en una tropicalización más saltillense “Lepario” o “Huercario”. Siendo éste último libro, para fortuna de quienes amamos la lectura, la poesía y los juegos de palabras, un compilado precisamente de juegos de palabras convertidos en poemas, que a pesar de haber sido escrito para niños-niños, puede ser disfrutado por niños de todas las edades; el cual entre otras cosas, se caracteriza por la ruptura de las convenciones literarias como la rima, que respeta y sin embargo destruye al mismo tiempo; como se lee en un par de poemas que he querido dejarles para, de algún modo buscar alegrarles el domingo, y sobre todo el triste regreso a la rutina del inevitable lunes.

La Bicicleta

La bici sigue la cleta
por un ave siempre nida
una trom suena su peta…
¡Qué canción tan perseguida!
El ferro sigue el carril
por el alti casi plano,
como el pere sigue al gil
y el otoño a su verano.
Detrás del hori va el zonte,
detrás del ele va el fante,
corren juntos por el monte
y a veces más delante.
Allá se va al corazón
en aero plano plano
y con él va la canción
escrita en caste muy llano.

El Jinete Gago

De los montes viene el jinete gago
que funde y confunde todos los vocablos.
Al cinto de la esdapa, sobre su callabo
pasa por el pueblo siempre soliratio.
Cuando se detiene lejos en el campo,
toca su guirrata de sones extraños.
A veces de noche sin mucho trajabo,
bajo las estrellas vuela papayagos.
Cerca de mi puerta pasa cabaldango,
Y en mi reconoce su mejor hernamo.
Al final se aleja entre los guirrajos,
Hacia el horizonte siempre soliratio.
16 Octubre 2016 04:07:00
Espejo del pasado (II)
Cómo les venía contando en mi columna anterior, el sábado 1 de octubre tuve a bien reencontrarme con mis compañeros que se graduaron como abogados en la misma fecha del ya lejano año de 1991, para celebrar 25 años de dicha graduación y 30 de haber ingresado a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, diciéndoles hacia el final de dicha entrega que concluido el pase de lista de quienes formábamos parte de esa generación, una vez habiendo escuchado las palabras de tres de nuestros maestros, nos comprometimos a reunirnos de nuevo a la vuelta de otros 25 años. Continuó narrando…

Sin embargo, no todo fue alegría en dicho reencuentro, ya que como suele suceder con la vida misma, cerrado ese momento de nuestra celebración, en lo particular para mí, no pudo faltar la tristeza porque, como balde de agua fría catapultada en recuerdos, pude darme cuenta de que uno de mis ahora exalumnos –de quien tuve el honor de ser sinodal en su examen profesional apenas el verano pasado, y de los pocos que se ha ganado a pulso mención honorífica– resultó ser hijo de un compañero que se nos adelantó ya en el camino de la vida.

Y bueno, luego del pase de lista vino el brindis y la foto de rigor, donde mis compañeras salieron mucho más guapas que en la original de hace cinco lustros, donde nosotros los varones salimos más feos pero más interesantes que en aquel entonces; y donde los únicos que salieron igual fueron no sólo los tres maestros que nos obsequiaron sus sabias palabras y a quienes mencioné ya; sino también don Rolando González Carrillo, don Heriberto Fuentes Canales, don Fabián Villarreal Flores, don Luis Hernández Elguézabal, don Francisco Yáñez Armijo y don Adolfo Ramos Maldonado –a quien por cierto, este último, le debo haber aprobado Práctica Forense Penal y por ello casi seguro estoy mi estancia en la Universidad–, porque por ellos pareciera que los años no pasan, y los únicos que nos hacemos viejos somos sus entonces estudiantes.

Yéndonos después a cenar todos juntos y sentándonos en ningún orden para permitirnos, como dije, descubrir a aquellos que no nos atrevimos ni siquiera a conocer cuando compartimos clase. Siendo durante la cena… –algunos dirán que ya era necesario luego de taaanto tiempo– que pude darme cuenta de muchas cosas, como por ejemplo: que Heriberto Fuentes Maciel es un tipo no sólo interesante, sino sobre todo de lo más agradable; que Carlos Rodríguez Coss sigue siendo además de divertidísimo, un tipo bastante espiritual, como lo es igual Alejandro Castañeda Zavala, aunque cada uno por distintas razones; que la simpleza de Cecilia Madero Biro y que antaño la veía casi como imprudencia, es sabiduría disfrazada de sencillez; que la aparente displicencia de Homero Vallejo González es el mejor remedio para transitar por la vida sin complicártela, pero sobre todo, sin hacérsela difícil a los demás. Que Héctor Rivera Nava continúa siendo un extraordinario narrador de anécdotas, aunque algunas de éstas nos recuerdan lo difícil que puede ser la vida de un “estudiambre”, que Ernesto Guevara Ochoa es de los mejores analistas que he conocido, y sobre todo, un excelente rival en alburología, digno de la más rebuscada escuela tepiteña.

Que la aprehensividad de Sofía Hernández Siller es en realidad una genuina preocupación por aquellos que somos de su estima; que Ernesto del Bosque Berlanga desde siempre ha sido un tipo dispuesto a tener para todos las puertas abiertas no sólo de su casa, sino de su vida entera, y al que no le importa, con tal de complacernos, que le dejemos ambas: casa y vida, volteada cabeza abajo.

Sí mi hermanito, seguro Antonio Berchelmann Arizpe se siente orgulloso de estos sus alumnos, aun cuando no compartamos sus ideales políticos. Que José Luis Hernández Salinas sigue conservando la calidez de entonces y Mario Alberto Jiménez su amabilidad, al grado de seguir sacudiendo mi vida sin ser invasivo de ésta, como aquella vez que me recomendó y le hice caso, ya siendo abogado, buscar mejores horizontes donde pudiera utilizar mi capacidad a plenitud, según sus propias palabras. Que la inteligencia demostrada en clase por Araceli García Martínez fue sin duda un talento bien utilizado, así como la proverbial ternura que se escondía desde entonces y hasta ahora en la sonrisa de Sandra Ramírez Rodríguez.

Que igualmente la claridad para decir las cosas de mi comadre María Magdalena Hipólito Moreno sigue intacta, así como la sana poca delicadeza de Gerardo Antonio Pérez al momento de expresarse. Y que las palabras, entonces espontáneas –y ahora reconocemos proféticas– de Agustín Rodríguez Cabral al tenor de “¡Salinas no es un Dios!”, hoy retumban no sólo en nuestras mentes, sino en la realidad de casi todos los mexicanos. ¿Por qué no habrán estado mis otros entrañables hermanos Gerardo Mandujano y Marco Antonio Salazar Rodríguez, ni mi querido aunque forzado primo Enrique Sánchez García? ¿Por qué si siempre veo en Twitter a mi otro hermano Marcelino Sánchez García, esta vez no pudo aparecer? ¿Y si en vez de vernos de nuevo dentro de 5 veces 5, hacemos el propósito de al menos reunirnos una vez al año hasta nuevamente cumplir 25 más?
09 Octubre 2016 04:00:00
Espejo del pasado (I)
“Hombre, pueblo, nación, estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela”.

Domingo Faustino Sarmiento. Político, escritor, docente, periodista, militar, estadista y presidente argentino.

El sábado de hace ocho días me reencontré conmigo mismo a la edad de 23. No, no piensen que estoy loco y chiflado –aunque me siento orgulloso de que muchos digan que aparento ambas cosas–, lo que sucedió es que el 1 de octubre, como igual pasó hace 25 años, me reencontré con los jóvenes abogados que en aquella ocasión celebramos su graduación –la mía no, yo tendría que esperar un año más porque concluyendo tercero de carrera me di de baja un año para irme a una especie de misión/retiro con jóvenes de España y América Latina, al que pretensiosamente llamamos “kibutz cristiano”, y del cual les he hablado con antelación– y a mi mente vinieron un cúmulo de sentimientos, preguntas y respuestas no buscadas, que me generaron una confusión, a tal grado, que no sé si pueda plasmarlas correctamente en tan sólo dos cuartillas.

Empezaré por unas cuantas preguntas personales: ¡¿Qué carajos hacía recorriendo el continente como expositor en retiros para jóvenes siendo estudiante de abogacía y más tarde en el mencionado kibutz como misionero, si yo no quería ser ni lo uno, ni lo otro, sino paleontólogo?! ¡¿Qué fue lo que en el proceso me hizo tanto daño que me llevó radicalmente a darle un giro a mi vida de 180 grados al punto de convertirme en electoralista?! ¡¿Por qué si en aquel entonces andaba buscando un reino que no es de este mundo a través de la doctrina cristiana, acabé como abogado de la política, que si bien para mí es también otro tipo de apostolado, viene esta última a ser, si no la antítesis de la primera, sí de lo más alejada a esta?!

¡En fin! Lo cierto es que me volví a encontrar con los viejos amigos y compañeros que hace 30 años iniciamos estudios en nuestra hoy todavía y siempre amada Facultad de Jurisprudencia y, como les dije, mi vida ha cambiado tanto desde entonces, que ni siquiera me di tiempo para asistir a la misa de acción de gracias. ¡Pero eso sí! A partir del brindis me sumé al festejo. ¡¿Cómo me iba a perder la oportunidad de volver a compartir junto a ellos el alcohol en la presentación de vino espumoso, cerveza, ron, tequila y vino tinto?!

Y bueno, cuando estuvimos de nuevo en nuestra alma mater, Edmundo Martínez Treviño nos congregó para pedir que por una sola tarde olvidáramos los distintos roles que nos ha dado la vida: “No importa que seamos magistrados, jueces, abogados postulantes, exitosos empresarios, funcionarios públicos, extraordinarias amas de casa, catedráticos o investigadores: dejemos fuera las vanidades y presentémonos ante quienes aquí estamos y ante nuestros maestros como los jóvenes entusiastas que hace poco más de un cuarto de siglo recibimos de sus manos el título de abogado..”.; y pareciera que sus palabras obraron magia porque, en efecto, a partir de ese momento nos olvidamos de todo lo malo y nos dedicamos a disfrutar de nuevo de nuestros años estudiantiles, como si aún caminásemos por los pasillos de la escuela y decidimos disfrutar la compañía de quienes quizá entonces todavía eran unos desconocidos y en una sola tarde aprendimos a descubrirnos en el otro, a partir del amor que nace de la tolerancia que da la experiencia.

Fue conmovedor escuchar de nuevo el pase de lista con nuestros nombres, pero más emocionante aún fue escuchar a TODOS –sin ponernos de acuerdo– responder “presente” por aquellos que no se encontraban en esos momentos dentro del salón de clase. Y yo no puede evitar, sentándome al fondo –integrante perenne de la FEFA (Federación de Estudiantes de la Fila de Atrás)– levantar mi mano al concluir, para burlarme de Francisco Valdés Rivera preguntando a los maestros si podían ponerle retardo por haber llegado, para variar, a destiempo, como lo hacía cotidianamente siendo estudiante.

Escuchar las palabras de don Mariano Fuentes del Bosque, de don Onésimo Flores Rodríguez y de don Juan Manuel Aguirre Perales no sólo nos llevó de regreso a sus cátedras de Economía y Derecho Civil, Derecho Internacional y Derecho Romano, sino que además nos volvió a sacudir el espíritu, deseándonos éxito perenne, recordándonos qué exitosos ya somos por el sólo hecho de estar ahí –algo absolutamente cierto, ya que si bien nos graduamos cerca de 80 alumnos, cuando empezamos en cada sección de primero habría entre 80 y 90 estudiantes– y también para recalcar nuevamente que si bien vivimos tiempos difíciles, el presente y el futuro de la patria siguen dependiendo de nosotros, porque sólo el Derecho y el profesionista de la justicia pueden devolverle rumbo al país, cerrando con la manifestación de fe de vernos de nuevo una vez cumplidos, otra vez, la misma cantidad de años.

(Continuará).

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @jgmvalero
02 Octubre 2016 04:00:00
‘Antipatizantes’
Desde las primeras reformas en materia electoral de relevancia en el México moderno se ha dicho que la presente –aplicando la frase a todas y cada una de las reformas vividas y aprobadas por el Congreso de la Unión desde los 70– es definitiva, y pareciera que con cada una de ellas quedan resueltos todos y cada uno de los eventuales supuestos a que tendría que enfrentarse la autoridad durante un proceso electoral o fuera del mismo.

Sin embargo, cualquier rama del derecho por atender al comportamiento humano y precisamente por tener su origen en el ser humano es cambiante y por ende perfectible. Con mayor razón el vinculado a los procesos electorales o lo que se ha dado por llamar Derecho Electoral, el cual viene a regular algo tan intrínsecamente ligado a lo humano como es la vida política.

Y partiendo de estas dos últimas afirmaciones podemos llegar a la conclusión de que, si bien es la intención de quienes intervienen en dichas reformas que estas sean definitivas, jamás habrá una reforma electoral definitiva por lo cambiante de la sociedad, pero sobre todo porque el ser humano al encontrarse siempre en aspiración a la perfección generará infinidad de variables en búsqueda de la misma. De igual modo, es de conocimiento general que TODA reforma electoral parte del principio de buena fe y que el legislador aspira siempre a la perfección a partir de la premisa de Carlos Castillo Peraza de que, sin justicia electoral, difícilmente habrá justicia civil o penal.

En octubre pasado fueron detectados en la ciudad de Torreón distintos anuncios de los denominados “espectaculares”, en los que se reproducía la portada de un medio de comunicación en la que aparecían a ocho columnas distintas notas negativas derivadas de supuestos hechos llevados a cabo por el senador Luis Fernando Salazar Fernández, argumentando dicho medio que la colocación de los espectaculares de cita eran simplemente con la intención de promocionar su producto entre la ciudadanía.

Sin embargo, y dado que todos contenían “casualmente” sólo la portada de las mencionadas notas negativas, parecía más que una campaña de autopromoción, una campaña negativa enderezada en contra de dicho funcionario, y además fuera de proceso electoral alguno; un hecho aparentemente sin trascendencia, pero que puede sucederle a cualquier funcionario. Afortunadamente no se tuvo que llegar al supuesto de presentar queja alguna en contra de dicho medio, ya que se estableció un diálogo entre el medio de comunicación de marras y el senador aparentemente afectado y, motu proprio, el periódico responsable de la colocación de los espectaculares decidió dejar de utilizar dichas portadas con fines promocionales.

Pero los supuestos derivados de tales actos evidenciaron algo no contemplado dentro de las distintas leyes que regulan la materia, ya que si bien estas prohíben actos anticipados de campaña, incluso de militantes que simpatizan con cualesquier ciudadano, NADA prohíbe la realización de campañas en contra de quien pudiera eventualmente tener algún tipo de aspiración de carácter electoral; nadie prohíbe las campañas de “antipatizantes”, que es un término acuñado por un servidor para describir las campañas de desprestigio o de odio en contra de cualesquier ciudadano.

Dicho de otro modo y buscando ser claro en mis comentarios, el periódico responsable de la colocación de los espectaculares estaba utilizando para promoverse propaganda claramente con características electorales, o que por lo menos generaba confusión respecto a si era comercial o comicial por su semejanza evidente. Propaganda Electoral con características antagónicas o que buscaba generar antipatía para con la persona del senador, en detrimento de su persona, del Partido por el cual llegó a ocupar el cargo de elección popular que ostenta y para con la propia fracción legislativa de que forma parte.

Propaganda electoral “antipatizante”, fuera de tiempo y ajena a proceso electoral alguno; es decir, algo semejante a actos anticipados de campaña, pero con fines antagónicos. Es decir, estábamos ante la manifestación de propaganda con características de actos anticipados de campaña en el que se vierte una opinión unilateral de un medio de comunicación, que si bien está en su derecho de ejercer su libertad de expresión, era claro que la misma rebasaba los límites que aquella tiene dado, y que se encontraba enderezada sobre todo a denigrar la honra y el buen nombre de su persona, así como a invadir la esfera privada de terceros ajenos y, como he venido insistiendo, a todas luces fuera de los tiempos de contienda electoral alguna.

Hace poco, igualmente empezaron a aparecer espectaculares del Alcalde de nuestra ciudad casualmente –también en Torreón– algunos a favor de su persona y otros, inmediatamente después, en su contra; y más allá de las preguntas obvias sobre si tales espectaculares fueron llevadas a cabo por aquellos que sabemos buscan descalificarlo tanto políticamente como de manera efectiva, al grado de que le sea impedido contender para la Gubernatura o algún otro cargo de elección popular; este servidor de ustedes no puede dejar de lado su formación como abogado para preguntarse distintas cuestiones estrictamente en el plano legal, que a continuación dejo en el aire para su reflexión, amables lectores:

La prohibición de autopromocionarse cuando se es funcionario ¿incluye también a aquellos que simpatizan con dicho funcionario? ¿Qué pasa cuando alguien oficiosamente –que nunca falta– promueve a alguien más, simplemente por simpatizar con su buena labor como funcionario, sin ser militante de partido alguno? ¿Qué pasa cuando dicha promoción la hace alguien de un partido ajeno con la clara intención de fastidiarlo y buscar que lo descalifiquen? ¿Qué pasa cuando se genera una campaña “antipatizante”, de desprestigio o de odio en contra de cualesquier servidor público? ¿Es válida dicha campaña incluso cuando no se está desarrollando proceso electoral alguno? ¿Qué pasa si dicho servidor, acabado su período o solicitando licencia, busca contender a un nuevo cargo de elección popular y trae a cuestas ambas campañas, de “antipatizantes” y de gente a favor suyo, cuando además estas no son ninguna de las dos responsabilidad suyas? ¿Se podrá decir que los demás contendientes se encuentran en ventaja o en desventaja frente a él? ¿Cómo medir dicha ventaja o desventaja?

Y para concluir, una pregunta más ¿Ya ven como no podemos hablar de reforma judicial alguna definitiva, menos si esta lleva la intención de regular algo tan intrínsecamente cambiante como lo es la vida política?
25 Septiembre 2016 04:05:00
¡Santo, Santo, Santo!
En reiteradas ocasiones he comentado que una de mis personales pasiones, en el mejor sentido de la palabra, es la lucha libre. ¡Sí, ya sé que muchos se preguntarán que cómo es posible que me guste tal deporte-espectáculo, cuando sabemos que casi siempre el mismo se encuentra “arreglado” o lleva una especie de libreto cuasi actoral! Pero no me importa, yo siempre responderé que aun cuando me queda claro que la misma es una especie de performance deportivo –como de manera mucho más elegante he dado por llamar–, para llevarlo a cabo se debe tener muchísima condición física, saber un mucho de defensa personal y algo –alguito dicen mis amigos detractores– de actuación; aunque ello no la libra de ciertos elementos de riesgo por ser un combate cuerpo a cuerpo.

Y para quien lo dude, ahí están las lesiones que SIEMPRE dejan algún tipo de secuela en sus practicantes, e incluso la muerte de luchadores a consecuencia de una lucha o del daño provocado por los combates acumulados de años.

Pues bien, quienes somos amantes del pancracio estuvimos de plácemes la semana pasada, no sólo porque el Senado, ¡sí, el Senado!, –y aquí nuevamente los críticos dirán que cómo es que se le ocurre a nuestra Cámara alta legislar sobre algo “tan poco serio”, cuando el país necesita muchas y mejores leyes en TODOS los aspectos– designó el 21 de septiembre como el Día Nacional de la Lucha Libre, y
con motivo del cumpleaños número 99 de El Santo el viernes 23 del mismo mes.

Uno de mis más grandes anhelos era, en caso de alguna vez llegar a ser diputado federal, rescatar la cultura de la lucha libre para que la misma sea declarada, junto con el albur –del cual hablaré en otra entrega– patrimonio cultural intangible de la humanidad. Creo que el paso inicial está dado respecto a la primera; ojalá alguien tome dichas iniciativas y mañana, ambas, lucha libre y albur, sean declaradas
como tales. Y con respecto al Santo, me gustaría destacar algunas cosillas:

¿Sabían que El Santo”, además de la lucha libre, se dedicó a otros deportes como el beisbol y el toreo, y que a nuestra ciudad llegó a venir no sólo como luchador, sino como parte de un equipo del rey de los deportes? ¿Sabían que más allá de la afirmación obvia de que se dedicó a la actuación –sus 52 películas lo confirman– fue actor de otro tipo de géneros, apareciendo en muchas de ellas sin máscara, sin
que nadie supiera –actores incluidos– que era El Santo? De hecho contaba con credencial de la Asociación Nacional de Actores con su nombre real y artístico en calidad de “meritorio”, siendo esta la número 5483.

¿Sabían que cuando vino a Saltillo como luchador en otra de las múltiples ocasiones, acompañado de Blue Demon, en la primera mitad de la década de los 70, durante el espectáculo que se dio en el Parque Madero también los acompañaba un entonces incipiente cantautor a quien se empezaba a conocer como Juan Gabriel? ¿Sabían que sus películas a más de ser consideradas como “de culto” entre los
amantes del cine fantástico, algunas de ellas tienes dos versiones –con y sin censura– y que además hay una versión apócrifa o no autorizada de una realizada en Turquía, donde aparecen el Capitán América y el Hombre Araña junto a nuestro plateado héroe?

Que sus dos primeras películas, Santo contra el Cerebro del Mal y Santo contra los Hombres Infernales, se rodaron en Cuba, terminando un día antes de que Fidel Castro entrara en La Habana y declarase la victoria de la revolución cubana. Que sí perdió una lucha de máscara contra máscara, pero no como El Santo, sino como El Murciélago II. Que fue de los primeros en poner en el radar a los zombis,
tan de moda últimamente.

Que ya forma parte de nuestra cultura popular, a tal grado de contar con un personaje que lo parodia como el otrora famoso Santos, de los escritores tapatíos Jis y Trino, película incluida, así como con una canción que lleva su nombre luchístico del grupo citado en el epígrafe que da inicio a la presente.

Que la misma lucha libre mexicana y la identidad nacional no se conciben sin el propio Santo.

Que por si fueran pocos los múltiples homenajes que continuamente le hacen, el buscador más importante del planeta hizo lo propio el pasado viernes, colocando su icónica máscara en su garabato (doodle) identificador para celebrar su cumpleaños número 99.

Que además, parafraseando a los multimencionados botellos, era de los pocos héroes de carne y hueso, y no sólo de historieta.

Finalmente, que para no variar, también es parte de la literatura a través del texto Xanto. Novelucha Libre, de editorial Planeta, libro que también ya es de culto y dificilísimo de conseguir por haberse agotado sus 3 mil copias, y donde lucha contra otro mítico personaje monstruoso como lo es Cthulhu, de H. P. Lovecraft.

Larga vida pues a nuestro deporte por antonomasia y a uno de sus más grandes exponentes, como lo es El Santo, cuya leyenda sigue viva a través de sus descendientes: El Hijo del Santo, y recientemente Santo junior, quién es, hasta donde da mi corta memoria, de los pocos luchadores de tercera generación en nuestro pancracio ¡Vamos por el aniversario número 100! ¡Saaanto, saaanto mííío! ¡Saaanto,
saaanto mííío!



18 Septiembre 2016 04:00:15
Zapalinamé, cuenta la leyenda…
En la última entrega, hablaba del muro verde que se está “construyendo” para proteger la sierra Zapalinamé, y entre mis comentarios señalé que nuestro gigante dormido representa mucho para Saltillo y el sureste de Coahuila, no sólo desde el punto de vista ecológico, sino incluso histórico y mitológico, dado lo que cuenta la leyenda, recopilada por don Juan Marino Oyervides Aguirre en su libro Relatos y Leyendas del Saltillo Antiguo. Durante la semana algunos de mis amables lectores me contactaron para ver si era posible que les hiciera llegar dicha historia, aquí se las dejo:

Zapalinamé

A la montaña al oriente del Valle de Saltillo, la voz del pueblo le ha dado varios nombres: del Cuatro, del Muerto o del Dormido; no obstante los antiguos originalmente lo conocieron e identificaron como de Zapalinamé en honor al caudillo de la tribu regional de los huachichiles que dieron batalla a los fundadores de la Villa de Santiago a fines del siglo XVI.

La colonización española en la comarca nunca fue fácil, los historiadores hablan de que incluso algunas veces Saltillo fue abandonado, la resistencia que opusieron los huachichiles y borrados, parcialidades chichimecas fue denodada, muy a su manera, y en ocasiones sin dar ni pedir cuartel.

Guardando las proporciones, aquí también se dieron caudillos que, como Cuauhtémoc, “El Águila que Cae”, prefirieron luchar, o al menos mantener la libertad antes que rendirse a los blancos. Maquisaco, Maquemachichihuac, Cilapán y por último Zapalinamé fueron, entre otros, los que lo hicieron, y si bien aquí no se dieron épicas batallas o lances heroicos en comparación con los que sucedieron en el Valle de México, la gallardía de los caudillos mencionados, por un lado, y el arrojo y la valentía de don Francisco de Urdiñola por el otro, están probados por lo que consignan las crónicas del pasado.

Los alzamientos de los huachichiles y borrados en la región fueron periódicos, entre los que destacan los de 1580 y 1586, en este último año, Zapalinamé y Cilapán asolaron el valle y de plano desbordaron la escasa guarnición de la villa. Después dieron otra batalla en las cercanías, en la que la victoria quedó indecisa y el poblado en gran peligro.

En esos lances se dice que llegaron a destruir un convento franciscano de reciente creación; hay que anotar que la actitud de los indígenas estaba bien justificada, pues los españoles eran muy inclinados a tomarlos como esclavos. Después de aquellos sucesos, don Francisco de Urdiñola y don Diego de Aguirre decidieron partir de Saltillo a abatir a los caudillos, siendo tan dura y difícil la refriega que, aunque el triunfo correspondió a los castellanos, Urdiñola decidió hacer un llamado diplomático y conciliador para los arreglos de la paz, sabedor el hispano de que les había ganado una batalla, mas no la guerra. Los caudillos aceptaron, no obstante Zapalinamé sabía por experiencia que concertar la paz con los blancos era una circunstancia muy volátil, y que así como se acordaba un día, se esfumaba los subsecuentes.

Después del tratado, el líder de los aborígenes trató de vivir en Saltillo a petición de Urdiñola, pero no se acomodaba a la cultura y tradición castellanas por un lado, y por el otro también empezó a ver cómo los españoles tendían a maltratar a su gente, así como a los indígenas de otras parcialidades chichimecas, como los pachos y rayados.

Otro aspecto que no era muy de su agrado era el ver cómo los habitantes del poblado hispano se apoderaban del agua cuyos manantiales regaban y hacían fértil la flora y fauna del valle, y todo eso aparte de alterar la ecología circundante, iba en detrimento de los suyos, pues conocedor del medio, sabía que en adelante las piezas de caza se retirarían haciendo aún difícil la vida a los huachichiles y borrados.

Viendo todo aquello y reflexionando que le era imposible acabar con el poblado de los intrusos, el caudillo un día organizó a los suyos por la noche y con sigilo abandonaron la villa, remontándose de nuevo a las serranías más próximas, prefiriendo vivir libres el resto de sus días en lo agreste de las montañas del oriente de Saltillo.

Cuenta la leyenda que unos años después murió el caudillo en la cima de una de ellas, y que los suyos lo tendieron con la cara al sol, como fue su actitud ante las adversidades, y entonces sucedió un fenómeno particular fantástico: viendo los elementos la gallardía y el orgullo que mostró ante la vida aquel indio, en su honor agigantaron su figura tomando sus formas la montaña cubriéndolo de rocas, de tal manera que aún se aprecian su penacho, su cabeza, su amplio pecho, su brazo derecho, sus pies, en fin, todo su cuerpo tendido; quedando así acompañándonos por los siglos de los siglos, hasta la consumación de los tiempos.
11 Septiembre 2016 04:05:17
Zapalinamé: fuente de vida
“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”. Martin Luther King. Pastor bautista estadunidense y líder activista por la lucha de los derechos civiles de los afroamericanos.

El pasado domingo tuve el honor de acompañar a Jordi Bosch Bragado, gerente de Aguas de Saltillo; a doña Eglantina Canales Gutiérrez, secretaria de Medio Ambiente en la entidad; a mi general Jens Pedro Lohnmann Iturburu, comandante de la Sexta Zona Militar, y a don Ricardo Villarreal Dávila, extraordinario saltillense y presidente del Comité Ciudadano de la Sierra de Zapalinamé a la siembra de mil 200 árboles en dicho lugar.

La cantidad en comento de árboles que se sembraron no es casualidad, ya que simbólicamente representa el número de facturas electrónicas emitidas por Aguas de Saltillo y por lo tanto la cantidad de papel que ello representa. Además, con lo hecho, se busca igualmente implementar un “muro verde” que proteja nuestra principal proveedora de agua para el consumo humano de la ciudad; y que también evite el avance de la mancha urbana, así como la eventual
desaparición de todo lo que de vida representa nuestra icónica zona montañosa. En dicho del entrañable Jordi, las aguas de Zapalinamé son aguas nuevas, que constantemente se están reabasteciendo y sólo de quienes aquí habitamos depende seguir fomentando dicho reabastecimiento, o dejar que las mismas se agoten.

Sin estar preparado, fui invitado a dirigir unas palabras a los asistentes a dicho evento, constituido principalmente por la sociedad civil representada en el entusiasmo de jóvenes de distintas instituciones educativas de la localidad, así como por conscriptos que buscan liberar su cartilla militar, y por supuesto, integrantes de nuestro respetable Ejército nacional; los cuales, TODOS, colaborarían con dicha siembra de pinos piñoneros, y a quienes les comenté, entre otras
cosas, que en primer lugar Zapalinamé representa mucho para el sureste de Coahuila, no sólo desde el punto de vista ecológico, sino incluso histórico y mitológico, en términos de lo hecho por el caudillo indígena de quien tomó su nombre, y que resistió siempre –hasta el grado de preferir la muerte– la esclavitud impuesta por el conquistador a los primeros pobladores del hermoso Valle del Saltillo. Hecho que se narra en la leyenda del mismo nombre, recopilada por
don Juan Marino Oyervides Aguirre, en su libro Relatos y Leyendas del Saltillo Antiguo.

De igual manera les dije que, contrario a lo que muchos pareciera que piensan por las absurdas actitudes asumidas en contra de la madre naturaleza, el planeta tierra es un recurso NO renovable. Y lo anterior no es un barbarismo, ya que se habla hasta el cansancio de los materiales renovables y no; pero a ratos se nos olvida que el ÚNICO planeta con vida de los descubiertos por el ser humano es este, y que insisto, al menos por ahora ¡No es renovable!

Planeta al que debemos cuidar también porque es el único que tiene mujeres, libros, comida, cerveza y lucha libre. Recordando de igual modo que sólo 1% del agua del planeta es apta para el consumo, y cualquier acto encaminado a mantener ese 1%, es una apuesta por la vida y por la preservación de TODAS las especies.

Cierro mi mensaje con aquel proverbio indio que señala que la tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos; frase que a su vez me recuerda aquel grito que mi abuela doña Catalina Gómez Salinas pegaba cuando se daba cuenta de que llevaba ya mucho tiempo yo en la regadera de pequeño, al tenor de “¡¿Cuánta agua vas a dejar para tus hijos, Josesito?!” Y que me obligaba, entre apenado e incómodo, a salir apuradito del baño.

Una de las frases que por cierto para mi gusto se llevó el evento, fue la cita con la que presentó la secretaria del Medio Ambiente a don Ricardo Villarreal Dávila, hombre que se ha preocupado por muchas cosas a favor de la comunidad, siendo desde mi punto de vista el más importante precisamente el resguardo ciudadano del amado gigante dormido. Diciendo doña Eglantina a los jóvenes presentes un hermoso oximorón al referirse a don Ricardo como “…ese
joven al que quisiera parecerse ella cuando fuera grande, y al que deberíamos TODOS los presentes aspirar a ser, igualmente cuando creciéramos…”; pasando, acto seguido, precisamente a plantar los dos árboles que nos correspondían, y donde nuevamente me di cuenta por segunda vez en el día –la primera fue cuando subí la cuestita que me llevaba al lugar del evento– de que mi condición física es tan mala, que no da ya ni para hacer un par de hoyos.

Al final del evento, platicando con algunos de los presentes, señalé lo dicho en otro proverbio, ahora chino: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años, el segundo mejor momento es ¡Ahora! Algo que claramente ya sabía aquel viejo sabio loco del poema de Marcos Rafael Blanco Belmonte cuando responde al pequeño que le cuestiona por qué cual demente sembraba: “Siembro robles y pinos y sicomoros; quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros que darán estas plantas,cuando yo muera…”
04 Septiembre 2016 04:05:48
Los chubascos
¡Agitadita semana ésta que recién acaba de terminar! Entre la pitiza que le acomodaron mis gloriosas Chivas de Guadalajara a las tristes gallináceas del Amiérdica; la muerte de nuestro Palomo michoacano-juarense; la visita del animal ese de apellido Trump, que cuenta con TODAS las características del anticristo; el descafeinado informe del otro no menos ídem que pretende (mal)gobernarnos; la defensa del secretario de Hacienda, de lo malhecho por el preciso y que resultó más mala que la de los avechuchos citados al inicio.

Luego la triste “reconciliación” de la decepción Tricolor que ni con el 3-1 contra El Salvador hace que se nos olvide el 0-7 que Chile nos acomodó –aunque me autoalbureé– y las declaraciones de “El Bronco” respecto a que es más madre la que da a luz de manera natural que la que lo hace por cesárea, y que acertadamente mi buen amigo Sergio Mora Brondo, alias Tacos Checo, dice que tales señalamientos parecen más aforismos rancheros que declaraciones de un gobernador… parecía que dicha semana se iba a detener en el tiempo para que en ella pasara lo inimaginable.

Y bueno, para no hacer menos a tan bizarra semana alguien puso en mis manos un disco de música electrónica –que debo reconocer no es un género que me agrade del todo– de un grupo denominado La Sonora Balkanera, que es una agrupación mexicana de música electrónica, rock, world beat y balkan beat; género, este último, inspirado en la música y estética gitana de Europa del Este. Y bueno, debo decir que aun como lo señalé en líneas anteriores, lo
electrónico no sea algo que me entusiasme, el disquito resultó de bueno para arriba, contando además con una joyototota como El Chubasco a ritmo balkan beat, acompañado del exvocalista del grupo Los de Abajo, Líber Terán.

Y a propósito de la canción insignia de Carlos y José, ¿habrá canción más extraña y descontextualizada dentro de la música norteña que El Chubasco? Me explico, y para ello me iré al texto de la misma, específicamente al segundo párrafo:

Como a las once se embarca Lupita,

se va a embarcar en un

buque de vapor,

y yo quisiera formarle un chubasco

y detenerle su navegación.

Para empezar, si la canción es de género norteño se debería suponer que lo acontecido ocurre en alguna parte del norte de nuestro amado México o en el sur de los Estados Unidos, pero partamos del primer supuesto ¿Hay acaso algún lugar en el norte de México o incluso del sur de los Estados Unidos en el que se preste servicio de transportación en buque de vapor todavía, o al menos a la época en que la canción fue escrita por don Carlos T. Barraza?
Suponiendo que así fuera ¿Por qué precisamente a las 11? ¿Del día o de la noche?

No sé por qué pero yo siempre me he imaginado desde que la oí por primera vez, siendo niño en el barrio donde crecí, del Centro de mi Saltillo, que se refería a las 11 de la noche; pero aun así me resultan más preguntas ¿Qué transporte, salvo los autobuses foráneos, tienen horario de partida a las 11 de la noche? ¡Menos cuando son barcos! Sobre todo por lo picado que se pone el mar al morir el día y salir la luna.

Pero volviendo a nuestro norteño paisaje mexicano, salvo el río Bravo –Grande le llaman los gringos– y que además no es navegable, no veo dónde pueda desarrollarse la historia de El Chubasco. ¿Acaso iba a cruzar Lupita, de Acuña pa’l otro lado en la presa La Amistad? Absurdo de nuevo. Por otro lado, los buques de vapor son de por ahí de la segunda mitad del siglo 19, y pensar en ellos no puede sino referenciarme al cauce del Mississippi en ¡otra vez los
Estados Unidos! y a estados como Missouri o Louisiana. ¿Acaso don Carlos se leyó antes de escribir su éxito, Tom Sawyer o Huckleberry Finn, del genial Samuel Langhorne Clemens, mejor conocido como Mark Twain?

Además, aunque la embarcación de Lupita no pueda marcharse por culpa del famoso chubasco, dicho fenómeno meteorológico no será eterno y un día después o una semana más tarde, pasando el temporal, podrá partir; y si no es en vapor, seguro hallará otro modo de irse: camión, bestia de carga, ¡hasta de raid! Es más, seguro la tal Lupita no lo ama porque él mismo dice, refiriéndose a ella, como la joven que amaba en un tiempo, así que ¿para qué tanto
sainete como un chubasco imposible de formar mediante la intervención del hombre?

Disculpen Ustedes mis amables y sibaríticos lectores tan bizarras reflexiones a partir de algo tan simple como un éxito norteño, será que no quise desentonar con la semana tan poco común que nos ha tocado vivir, del domingo pasado a hoy, o simplemente quise traer a Ustedes estas preguntas que traía atoradas desde chavalo, cuando oí la multicitada canción en una vieja consola, en casa de un amigo de entonces y en un disco de esos de acetato de 45
revoluciones; aproveché la semana en comento para echar fuera todo lo aquí escrito. Me voy para no vernos hasta dentro de ocho; me voy, pero no en buque de vapor…

28 Agosto 2016 04:05:33
‘Citius, altius, fortius’ (segunda parte)
Contaba el domingo pasado, a propósito del lema de los Juegos Olímpicos, “citius, altius, fortius”, que a dichos adjetivos podíamos agregarle el de “rarus” como sinónimo de notable o excepcional; haciendo una detallada descripción de lo extraordinario que son como atletas Simon Biles, Usain Bolt y Michael Phelps. E igualmente entonces nos quedamos platicando sobre las “extraordinariedades” del segundo, diciendo al respecto que el jamaicano más veloz en la historia de la humanidad no debería ser tanto por su doble defecto genético consistente en escoliosis y lo asimétrico de sus piernas, al ser una más corta que la otra.

Agreguemos entonces que este carismático corredor posee, a más de una imponente longitud de zancada de 2.43 metros, una gran riqueza técnica en la fase de aceleración, con un sprint de fuerza aplicada consistente en mil libras fuerza, cuando en el resto de los velocistas oscila en 500 o 600 libras. Al continuar con el análisis de las rarezas del tricampeón olímpico, su corazón alcanza durante la carrera hasta las 200 pulsaciones por minuto, lo cual permite que
sus músculos se contraigan a un ritmo constante en los últimos 30 metros y en fase de desaceleración, evitando así que se le llenen de ácido láctico para tener una mayor y más pronta recuperación.

Y si lo anterior fuera poco, vale la pena decir que el contacto de una persona normal con el suelo al correr es de 0.12 segundo promedio, pero en el caso de Bolt es de tan solo 0.08 de segundo, lo cual da una diferencia de casi el 33%, significando esto en la práctica que la diferencia entre él y la pista nunca supera los cinco centímetros; movimiento que le da la apariencia de flotar, cuando no de “volar” sobre la pista. Con TODO lo anterior el resultado está a la vista:
nueve medallas de oro en tres disciplinas distintas, en tres citas olímpicas ¡Un hattrick de hatstricksclásico pluscuamperfecto, si usáramos el término futbolero!

Y para concluir la entrega iniciada la semana pasada hablaremos del atleta que honra el adjetivo “fortius”; el más fuerte y que a su vez es el más raro de los tres mencionados: Michael Phelps.

El norteamericano tiene un cuerpo privilegiado en la que cada parte colabora: en primer lugar, sus brazos de gran longitud son la excepción a la regla, que señala que el ancho que ocupamos con los brazos extendidos debe ser semejante a nuestra altura; él es distinto en esto, ya que mide 1.96 metros y sus brazos abiertos alcanzan los 2.8 metros, contando así un par de remos perfectos para impulsarse en el agua.

En segundo lugar, Phelps posee un enorme torso más largo que sus piernas, lo que también ayuda a superar lo que otros nadadores sufren, debido a que estas desaceleran el arrastre por el agua. Otro aspecto importante es su metabolismo, ya que a pesar de su dieta de 12 mil calorías diarias, Phelps sólo posee 4% de grasa corporal, lo cual le permite maximizar así su esfuerzo y alcanzar mayor velocidad. ¿En qué consisten esas 12 mil calorías? En lo siguiente: el
desayuno le ayuda a comenzar el día con mucha energía, aunque posiblemente pocas personas pudieran asimilarlo con su facilidad. Está compuesto por una tortilla de cinco huevos, tres tostadas cubiertas de azúcar, dos tazas de café, un tazón de avena, tres crepas de chocolate y tres sándwiches con huevos fritos, cebolla, tomate, queso, lechuga y mayonesa.

Parece que también llega con hambre a la hora de la comida, donde ingiere dos sándwiches de jamón y queso con mayonesa, medio kilo de pasta con tomate y queso, y tres latas de bebidas energizantes. La pasta también estará presente en la cena, donde comerá otros 500 gramos, más una pizza familiar de pepperoni y de nuevo un par de latas de bebida energizante. Además, Phelps tiene la mitad de cargas de ácido láctico de lo que es normal y eso le brinda la
posibilidad de recuperarse mejor tras el esfuerzo que significa cada competencia. Sumándole a todo lo anterior otra rareza: una doble articulación en sus tobillos que le permiten movilizar los pies –extremadamente largos– con una gran agilidad como si contara con aletas de verdad.

Agregando para culminar una rareza más: su corazón tiene desarrollada de tal forma la pared del ventrículo izquierdo, que el miocardio se contrae más de lo normal, consiguiendo así que su corazón se vacíe absolutamente de sangre con cada latido y se pueda volver a llenar, lo que sirve para aumentar la capacidad máxima de oxígeno que el organismo atrapa en el aire, transporta y consume por unidad de tiempo y de peso; es decir, su cuerpo funciona como si
tuviera dos corazones trabajando a la hora de cada intervención olímpica. Es más, este tipo es taaan raro que, hasta cuando pierde, como sucedió por única vez durante este verano en su prueba favorita, nado de mariposa, lo hizo con un admirador suyo, con quien se fotografió ocho años atrás, cuando el segundo era todavía un niño, y en un segundo lugar con triple empate, rompiendo récord también en términos de estadística y posibilidades.

¡Tres Dioses del Olimpo! ¡Tres rarezas que resumen el espíritu olímpico!¡Citius, altius, fortius!
21 Agosto 2016 04:05:11
‘Citius, altius, fortius’ (primera parte)
Casi todos conocemos el significado del epígrafe que da comienzo a la presente entrega: más alto, más rápido, más fuerte; aunque si me lo permiten, y espero no ser tomado a mal por mi siguiente comentario, creo que a dicho lema le podríamos agregar un nuevo adjetivo: rarus; el cual en su idioma de origen, el latín, no tenía el significado que ahora tiene de “extraño” o “extravagante”, sino el de “poco denso, disperso” y el de “poco frecuente, escaso”, que derivaba en el sentido elogioso de notable o excepcional, como por ejemplo “rara avis”: persona de las que hay pocas.

¿Por qué digo lo anterior? Porque sin sustraerme al espíritu olímpico que ha prevalecido durante las pasadas dos semanas dado la justa que se celebra en Río de Janeiro que concluye justamente hoy; me he permitido traer a ustedes una cuantas, precisamente rarezas, de los tres atletas que además de haberse “robado” la máxima justa veraniega de cada cuatro años, reflejan de manera puntual cada uno de los lemas originales de la cita latina.

Empecemos por la más alta Simone Biles. No, no piensen que me estoy burlando al usar dicho adjetivo en una señorita de tan sólo 1.45 centímetros de estatura, en todo caso este calificativo le aplica en dos vertientes: la espiritual, es decir la que tiene que ver con su formación como persona, y obvio, en la disciplina que practica: gimnasia.

Simone nació en el seno de una familia de siete hermanos y una madre alcohólica y drogadicta; y si de por sí su color era ya un determinante de vulnerabilidad, lo de su madre potencializaba doble o triplemente dicho estado. Sin embargo, esta niña afroamericana fue rescatada y criada junto con una de sus hermanas por sus abuelos maternos, que le dieron cuidado, protección y sobre todo formación.

Un día en que una salida escolar fue suspendida y cambiada por una visita a un centro de entrenamiento gimnástico, la pequeña Biles hizo un par de piruetas que llamaron la atención de los entrenadores del centro en cuestión, al grado de mandarle una nota a sus abuelos pidiendo que consideraran que su nieta practicara dicha disciplina, y de ahí en adelante lo demás es historia.

Pero también es la más alta por la especialidad por ella desarrollada en los ejercicios libres de piso que la ha merecido el honor poco común de llamar a un movimiento o “suerte” gimnástica con su propio nombre: “The Biles”, mismo que consiste en un doble salto mortal con el cuerpo en plancha, es decir, totalmente extendido, y que en la última vuelta, antes de terminar el segundo mortal, hace un giro en otro eje, combinando dos ejes de rotación en un solo salto, lo
cual hace que su cuerpo vaya en una dirección totalmente opuesta a la inicial; movimiento que además, según los mismos físicos, no sólo desafía las leyes de dicha ciencia, sino incluso la ley de gravedad. Y si a ello le agregamos que para ejecutar un doble salto mortal con el cuerpo extendido se debe de tomar mucha altura, esta atleta dobla su estatura por cuerpo y medio con un salto que rebasa fácilmente los 2 metros.

Vamos ahora con el más rápido, obvio, el verdadero y ÚNICO hijo del viento, el jamaicano Usain Bolt, con quien empezaremos por decir que no debería ser tan veloz por un doble defecto genético que tiene, el primero consistente en una escoliosis, es decir la desviación lateral de la columna vertebral; y el segundo, una pierna más corta que otra por un centímetro y medio. Ya sabemos que la simetría perfecta no existe entre los seres vivos y sinceramente una
diferencia de centímetro y medio entre una pierna y otra nada tiene de particular para un abogado como su servidor, para un chef o para un vendedor de bienes raíces; pero cuando las extremidades inferiores son la herramienta de trabajo, hay un problema.

Problema que no existe, pero no para un tipo como Usain “Gold” –como verdaderamente merece ser llamado éste carismático corredor– que tiene una imponente longitud de zancada de 2.43 metros que le permite recorrer 100 metros en tan sólo 41 zancadas, que alcanzan su máxima velocidad entre los metros 35 y 75 metros, para superar los 44.75 kilómetros por hora. Impresionante para un tipo de por sí que ya lo es por sus casi 2 metros de estatura y 94
kilogramos de peso; sus piernas además poseen una gran riqueza técnica en la fase de aceleración con un sprint de fuerza aplicada consistente en mil libras fuerza, cuando en el resto de los velocistas oscila en 500 o 600.
14 Agosto 2016 04:05:51
El absurdo mundo de lo absurdo
Entre los muchos libros que tengo a bien poseer en mi biblioteca cuento con un espacio dedicado a los libros de ciencia, datos y estadística y cápsulas del conocimiento en general; eso que en inglés se da por llamar “facts”. Y justo durante la pasada Feria del Libro de nuestra amada ciudad, Saltillo, me hice de uno que me llamó la atención desde su título que reza Las Diez Leyes más Tontas del Planeta, de un youtuber español que se identifica como Tri-Line y cuyo nombre real es Carlos García Sánchez.

La verdad el librito es una pequeña joya plena de información, pero sobre todo de absurdeces que consigna en 15 títulos –capítulos– cualquier cantidad de datos raros, cuando no estúpidos vinculados a lo humano, aunque no estrictamente producto de nuestra especie como el primero de ello intitulado 8 sucesos apocalípticos que podrían destruir el mundo mañana. Libro que toma a su vez el título precisamente de la correlativa lista 3, y a la cual no me pude sustraer como abogado que tengo el honor de llevar como profesión. A ver qué les parece:

En Rusia conducir un coche sucio es ilegal, aunque no especifica qué nivel de suciedad debes alcanzar para merecer dicho carácter, el de ilegal. En la ciudad italiana de Tropea hay una ley que regula estrictamente quién puede estar en la playa vistiendo bikini y quién no lo puede hacer. A las mujeres que son gordas y feas les está prohibido permanecer a la orilla del mar con dicha prenda; aunque la ley en cita se ha flexibilizado por asuntos de edad, pues antes
sólo las jóvenes podían portarlo.

En Francia –y ya sabemos cómo son de orgullosos los “bleus”– existe una ley que prohíbe bautizar a un cerdo con el nombre de Napoleón, aunque no dice que no puedas hacerlo con otros animales. Otra ley igual de curiosa es aquella que prohíbe despedirse con un beso en los ferrocarriles, al parecer porque ello retrasaba la salida de dicho medio de transporte; siendo la más curiosa aquella que permite casarte con una persona fallecida, siempre y cuando
haya evidencias de que iban a hacerlo en vida.

En el Líbano puedes tener legalmente sexo con cualquier animal, siempre y cuando sea hembra ¡Imagínense cómo les hubiera ido a los degenerados que recién la semana pasada les fueron recogidos unos perros en la Ciudad de México por andarles haciendo lo propio, es decir por andar desbocinándoselos!

Mientras en Tailandia no se puede salir a la calle sin ropa interior, en Singapur no pueden vivir homosexuales, en Indonesia la pena por masturbarse es la decapitación, y en Hong-Kong una mujer engañada puede en ciertas condiciones matar legalmente a su marido, siempre y cuando lo haga con sus propias manos. China y Japón no se quedan atrás; en el primer país todo aquel monje tibetano que quisiese reencarnar tiene primero que pedir permiso al
Gobierno; y en el segundo, todas las mujeres están obligadas a utilizar sujetador en todos aquellos lugares o épocas con bajas temperaturas para evitar que se les marquen los pezones ¡Como si esto último fuera sólo producto del frío!

En Reino Unido está terminantemente prohibido morir en el Parlamento, aunque dicha ley tiene que ver con el hecho de que el edificio en cuestión tiene el estatus de palacio de la familia real y al cargarte la… ¡Parca!, en el mismo, quien sufriera dicha desgracia estaba destinado a ser enterrado con todos los honores.

En Washington DC, una ley destinada a restringir la criminalidad señala que cada conductor que tenga intenciones criminales, antes de entrar en la ciudad está obligado a parar y comunicar dichas intenciones por teléfono al jefe de la policía. O sea, ¿si no eres conductor no la infringes? ¿O si siéndolo avisas por otro medio omites violarla? ¡Absurdo! En Pocatello, también de Estados Unidos, una ley vigente desde 1912 prohíbe llevar armas ocultas, a menos que
se exhiban públicamente. ¿Y si las exhibo públicamente y luego las oculto, no violento dicha consigna? ¡Vaya paradoja! ¿No?

En Alabama es ilegal vendar los ojos a una persona mientras conduce. ¡Vendarlos, no tapárselos, eh! En New Jersey, es ilegal llevar un chaleco antibalas mientras cometes un delito. ¿Aquí se acumula el delito cometido con la falta de portar el chaleco mientras lo realizas o cómo? Y en Carolina del Sur es falta grave matar sin avisar a una persona que se está intentando suicidar… pero si le avisas no hay problema ¿de acuerdo?

Finalmente, en Canadá te pueden detener si te quitas el vendaje de una herida en público, igualmente en Alberta si estuviste preso y te liberan, tienes derecho a pedir un arma cargada y un caballo para huir de la ciudad; siendo la más absurda aquella prohibición encaminada a impedir regar el pasto mientras llueve. Los dejo, en la casa de ustedes está empezando a llover y nomás de puro gusto voy a salir a regar el pasto. ¡Nos leemos el próximo domingo!
07 Agosto 2016 04:05:37
Saltillo de mis sabores
Como consecuencia de uno de los temas abordados durante los pasados domingos en torno al aniversario de nuestra amada ciudad capital, uno de mis contados lectores me hizo la pregunta de si por pura casualidad no tendría yo algún dato en el que se hablara o se consignara lo que hacían nuestros antepasados para divertirse o para pasar el rato en aquellos días idos, dada la obvia ausencia de ya no digamos TODOS los elementos con que contamos en la actualidad para ello, sino de hasta cuestiones tan esenciales como lo es el radio, la televisión o simplemente la luz eléctrica. Por eso les traigo hoy los siguientes textos; sí también tomados del libro En el Saltillo Antiguo. Espero sean de su agrado.

Las meriendas de doña Chona
Una de las más famosas huertas en el barrio tlaxcalteca, estaba situada en la calle entonces llamada Del Mezquite, al poniente, posteriormente denominada Venustiano Carranza, hoy Manuel Pérez Treviño, justo enfrente de lo que hoy es el Santuario de Guadalupe. Debía su fama no únicamente a su belleza, pues contaba con floridos jardines, corpulentos nogales, perones y membrillos, sino más bien a las típicas meriendas establecidas en ella por doña Chona, su propietaria.

Ningún distinguido visitante podía llegar a Saltillo sin ser invitado a merendar o a una suculenta cena “en case Chona”, nadie como ella para preparar el rico pulque almendrado, su complemento natural para sopearlo: el chocolate, los molletes y las empanadas de nuez que ahí mismo elaboraban, y qué decir de los tamales saltillenses y las enchiladas, y demás platillos típicos con los que el más exigente paladar podía darse gusto.

Bajo la sombra de los corpulentos nogales o emparrados, en rústicas mesas cubiertas con albos manteles bordados en punto de cruz o costilla de ratón, deshilados tan famosos como los de Aguascalientes y todos los primores de que eran capaces las manos femeninas saltillenses, se atendía y servía a los asistentes. Era casi obligado después del rosario ir a merendar o cenar, y después de la misa en que para comulgar había que ir en ayunas, resarcirse con el
sabroso desayuno o el suculento almuerzo. Los domingos, a pesar de las innumerables mesas que había, era un milagro conseguir un lugar.

Chona era especialista en preparar banquetes de cumpleaños, días de santo, bienvenidas y despedidas; su equipo de cocineras, meseras, panaderos y mozos indígenas eran atentos y eficientes. Comer “en case Chona” un pipián, un mole, una fritada de cabrito o una carne asada era un placer igual que ir a merendar un rico tazón de chocolate sopeado, como dijimos, con batidas de huevo, molletes, empanadas de nuez o pan de pulque y semitas chorreadas. Para
las cenas, sus tamales de chile y de azúcar; sus enchiladas y sus taquitos de carne deshebrada no tenían igual.

Por su establecimiento pasaron desde presidentes de la República, gobernadores, escritores y poetas famosos, y músicos, hasta connotados personajes de la política y de la Revolución; de todos ellos tenía en la pared de la sala que le servía de despacho, fotografías dedicadas. Chona y sus meriendas, fueron una de las más notables tradiciones saltilleras.

La Nogalera de Arizpe

Al sureste de Saltillo aún está la colonia Lourdes, que fue
31 Julio 2016 04:05:35
Dos leyendas
Para no variar un poco el tema que he venido abordando durante las dos pasadas entregas, ahora traigo para ustedes un par de leyendas del viejo Saltillo, tomadas del libro que he citado en este espacio numerosas veces En el Saltillo Antiguo, de don J. de Jesús Dávila Aguirre. Para que las mismas no pierdan su arcaico sabor, las transcribo lo más parecido a como se presentan en dicho texto.

HÉRCULES

Sucedió que el capitán Linares mató en el pueblo a un indio, por haber forzado a una hija suya, enterrándolo en el corral de las yeguas; muerte que a los pocos días descubrieron los indios por un pie que estaba a ras de tierra. Ordenaron vengarse convocando un alzamiento, que fue fácil, dado los tratos que recibían de los españoles.

Un día, estando abajo del torreón de vigilancia, como a dos tiros de arcabuz a uno de los soldados a su cargo, de nombre Martín Solís le dijo un indio: “anda donde están tus compañeros porque estando aquí el sol –señalando el mediodía– han de venir a matar a todos, mis hermanos están muy enojados”. Y como no de todo punto se ha de desechar el consejo del enemigo, este, como prudente lo tomó. Subió donde los demás soldados y pusiéronse lo mejor que
pudieron para defender la villa.

Llegó el sol a mitad de su carrera cuando los indios atacaron delante de la casa dando alaridos y flechando lo que se moviera. Salió aprisa el capitán Linares, a pie con su chimal y espada en mano a defender unas cabrillas que se llevaban del corral. Matáronlo, sacándole la lengua por lo ofendidos que estaban con él y quitándole la espada, tomaron un paño de manos por bandera, con la que andaban muy orgullosos. No había más que un caballo ya que no hubo
tiempo de avisar al resto de la tropa que se encontraba lejos. El dueño de este era Hernando Arias, saltó en él e hizo bellezas; mató al que traía la espada y a todos los que alcanzó. Hízolos retirar, desembarazando la campaña. Débesele a este hombre el quedar con vida tantos como allí estaban porque de sed habrían de matarlos los indios, impidiéndoles aprovecharse de los caballos.

Era de tanta fuerzas ese hombre que se echaba al hombro un caballo como quien carga un cabrito; retrato vivo de aquel nazareno (Sansón), fue aqueste hombre en hechos y en obras, pues igual que aquel libró a su pueblo, este defendió al suyo como hemos visto. Y en otra ocasión, yendo de la provincia de Coahuila –Monclova– al Saltillo, se le cansó el caballo y él se lo echó al hombro con todo lo que llevaba y anduvo tres leguas con él y lo puso a salvo.

LA CALAVERA DEL INDIO

En el camino que va de este pueblo, el del Saltillo, a la Villa de Coahuila, sucedió un caso prodigioso y rara vez visto en las historias. Pasando unos soldados del Saltillo al presidio de Coahuila, les salieron a robar unos indios gentiles chichimecas; defendiéronse los soldados con esfuerzo y en la refriega mataron a uno de los gentiles chichimecas, al que dejaron los soldados victoriosos en el campo.

Pasados algunos año de la refriega, iba un religioso de la provincia de Guadalajara, recién ordenado sacerdote, a morar a las misiones de Coahuila y llegando al sitio aquel en que fue muerto aquel indio gentil por los soldados, le habló al religioso la calavera del indio que en el campo estaba tirada y le dijo que no temiese; que era el alma de un indio gentil, que habiendo salido a unos soldados para robarles, le mataron en aquel puesto, y que a la hora de la muerte
tuvo deseos de bautizarse; y que Dios por su alta e incomprensible sabiduría había depositado su alma en su sola calavera, hasta que él, ordenado de sacerdote, pasase por aquel punto y le echase el agua del bautismo. Y así que, pues, había llegado el momento, le suplicaba de parte de Dios le bautizase para lograr el descanso que esperaba en la otra vida, y viendo el religioso de la calavera las instancias, por no contravenir al Divino, beneplácito le bautizó, y
dándole las gracias por el beneficio, no volvió a hablar más la calavera, y el religioso la llevó consigo para darle cristiana sepultura.
24 Julio 2016 04:05:01
Curiosidades de Saltillo
Una de las muchas versiones del Corrido de Rosita Alvírez, cuya letra varía, correspondiendo la presente a la interpretada por Eulalio González Ramírez. Ocho días atrás hablaba de algunas cosas del Saltillo de mis ayeres; del cual me da gusto sea el Saltillo de muchos amigos que lo siguen siendo, o que los he descubierto recientemente sin saber que habían sido contemporáneos a mi persona. Hoy vengo a traerles –un poquito en homenaje a estos amigos de los que hablo y cuyo espacio aquí me faltaría para citar cada uno de sus nombres; y otro tanto en homenaje a nuestro solar materno que el día de mañana cumple, algunos dicen 439, otros 444, otros más 446 y algunos hasta se aventuran a decir 456 años– un breve compilado con hechos de llamar la atención, curiosidades, llamaría yo, vinculados a esta que sabemos es ya la ciudad donde TODOS quisieran vivir.

¿Sabían que según un libro del Reader’s Digest llamado Verdades y Mentiras, uno de los delitos más desafortunados de todos los tiempos ocurrió aquí, cuando un grupo de 75 presos que había pasado 6 meses haciendo un túnel para fugarse del penal, este fue a dar directamente a los juzgados de la ciudad y conforme iba saliendo cada uno de los “prófugos”, el sorprendido juez ordenaba encerrarlo de nuevo en la cárcel? Esta historia, insisto, se publica en la
página 315 del libro señalado bajo el subtítulo Fuga Efímera del destacado Ladrones Chambones, y aunque no cita dato alguno que corrobore la nota, no sería tan descabellada la posibilidad de que el hecho fuera cierto, dado que antes el penal estaba en el centro de la ciudad, ahí donde ahora está el edificio de la Secretaría de Finanzas; y el desaparecido edificio Coahuila, sede de los juzgados, se encontraba sólo a dos cuadras. ¿Sabían que en la película de
Pedro Infante Cuando Lloran los Valientes, no sólo se menciona a nuestra ciudad, sino que una de las protagonistas de la misma, Blanca Estela Pavón en el papel de “Cristina”, irá a pedir un favor al Santo Cristo de la Capilla? El diálogo se da a partir del minuto 57 con 5 segundos de la cinta en el momento cuando la protagonista dice: “Qué bajos, qué canallas”, y su madre en la película le pregunta “¿Ya te lo dijeron?”. Respondiendo ella “¿Verdad que es mentira,
mamacita? Agapito no pudo haber seducido a Chabela”. Contestando otra vez la madre: “Claro que no, hijita, no llores; descansa para que puedas divertirte en Saltillo”; concluyendo con la frase otra vez de la protagonista “Si voy es para pedirle al Santo Cristo que todo esto termine”.

Y a propósito de los dos corridos más ilustres de nuestra ciudad, el de Agustín Jaime y el de Rosita Alvírez, en el caso del primero el personaje sin duda existió, tan existió que su tumba se encuentra en el panteón San Esteban; pero todo lo que dice el corrido es impreciso, ya que la versión de algún modo oficial es que Agustín Jaime fue asesinado la tarde del 25 de diciembre de 1933 por Pedro Arredondo, de la Policía montada, quien le dio un balazo por la espalda.
Según testimonios recopilados entre sus familiares, el crimen fue producto de una venganza. Agustín trabajaba como cobrador en la Presidencia Municipal, lugar donde se dio cuenta de malos manejos en la administración y como era ahijado del entonces gobernador Miguel Cárdenas, no era conveniente que fuera a denunciar a los infractores con el mandatario estatal. Por tal motivo, Pedro Arredondo lo esperó afuera de la cantina para matarlo a traición. “Se
llevaron el cuerpo de mi tío Agustín a casa de sus papás, donde lo velaron, no a casa de Joaquina, como lo dice el corrido”, afirma la señora Conchita, hija de Juan Jaime –hermano de Agustín–, quien también argumenta que muchas frases en el corrido no son ciertas, pues seguramente las pusieron con el afán de hacer rimas. Su amigo, el zapatero Eligio Alvarado, presenció los hechos y compuso el primer corrido, mismo que después, dice también la historia, le
fue presentado por casualidad a un cantante que apenas empezaba su carrera musical en la vecina ciudad de Monterrey ¡Sí! Eulalio González Ramírez, que aún no era “Piporro”, a quién, gustándole, la hizo suya, adaptándola a su peculiar estilo, contando también la historia que este fue su primer gran éxito.

En el caso de Rosita Alvírez, cuenta Álvaro Canales Santos en su libro Yo Maté a Rosita Alvírez, que esta no existió, que la historia original se suscitó en Nieves, Zacatecas, y que la protagonista era Belem Galindo, cuyo corrido se compuso 16 o 17 años antes del nuestro. Alguien alguna vez me contó que incluso el corrido original de nuestra más insigne representante decía: “En el barrio del Saltillo…” aludiendo a un barrio precisamente de Zacatecas. O dicho de
otro modo, que nuestra pieza musical es un plagio, que tuvo sin embargo mucho más éxito que la original. Y bajo ese tenor, al haber superado la copia a la original, entonces, aunque su origen sea de algún modo ilegítimo, esto se supera no sólo por su fama, sino por el arraigo que ha constituido en nuestro pueblo, a tal modo que habiendo existido o no Rosita Alvírez, para quienes somos saltillenses y nos sentimos orgullosos de ello, es tan nuestra como el sarape y
el pan de pulque. Aunque también es importante precisar que don Óscar Flores Tapia, a quien algunos consideran nuestro mejor presidente municipal sin haberlo sido, habla de la supuesta existencia de dicha icónica mujer en su libro Herodes, refiriendo lo propio el leyendólogo Juan Marino Oyervides. Y a propósito de dicho corrido, ¿sabían que es una de las canciones representativas de ciudad capital del país con más versiones? Tantas como el clásico citado en
mi epígrafe al principio de esta correspondiente a “Piporro”, pasando por Antonio Aguilar y llegando a ser tocado hasta por Jenny Rivera o existiendo una versión –bastante buena por cierto– del mismo corrido cantado por las Sparx, ¡Sí! Aquellas muchachillas delgaduchas que ganaron junto con su hermano Lorenzo Antonio, el primer festival infantil Juguemos a Cantar.

Curiosidades de mi Saltillo, que, además, curiosamente, aunque no sabemos su cumpleaños, no dudamos en decirle el día de Santiago Apóstol ¡¡¡Feliz cumpleaños!!!
17 Julio 2016 04:05:10
Saltillo de mis amores
Será porque inició el jueves nuestra tradicional Feria de Saltillo, o porque una de las compañeras de la oficina tiene pensado en el mediano plazo hacer una fiesta con temática noventera, incluso porque se acerca el cumpleaños de nuestra amada ciudad capital y en el póster del festival que se lleva a cabo alrededor de dicha fecha aparece un camión de ruta, o porque de plano al que escribe le pegó la nostalgia por sus años de infancia o adolescencia idos; el caso es que sin quererlo, y platicando en uno de los escasísimos ratos libres que nos deja el trabajo y durante la hora de comida, empezamos a comentar de algunas cosas del Saltillo de ayer -no tanto puesto que algunos de los inmiscuídos en la plática las recordamos- y de ahí nació la presente entrega que contiene temas tan diversos como el recuerdo dio para ello.

Empecemos por las rutas de camión que existían en la ciudad durante los setentas y ochentas ¿Se acuerdan del “Águila de Oro”, del “Allende”, del “Arteaga”, del “Cerro del Pueblo”, del “Chapul”, del “Cinsa”, del “Circunvalación”, del “Fábricas”, del “Guayulera”, del “Intermunicipal”, del “Juárez”, del “Ojo de Agua”, del “Obregón”, del “Pacheco”, del “Panteones”, del “Provivienda”, del “Zapalinamé” del “Zaragoza” y del “Zarco”? ¿Sabían que el primer camión con número
y no con nombre fue el “Ruta 6” de la misma época y le siguió el “Ruta 25”? De dichos camiones solo subsisten el “Periférico-Zona Industrial” y el “Saltillo-Ramos Arizpe”, coloquialmente llamado “Ramos” ¿Por qué les decimos a los microbuses “combis” y no por su nombre o “peseras” como en otros lugares? Pues precisamente porque en esa época, a finales de los 70, empezaron a prestar servicio público combis de la Volkswagen en su mayoría, aparte de los
camiones, las cuales luego mutaron a “vans” y más tarde a microbuses; de ahí que persistiera la costumbre de a todo transporte público comunitario llamarlo “combi”.

¿A dónde iban, íbamos, los chavos a divertirnos en aquellos días? Si se trataba de paseo las calles Aldama y Victoria eran punto acostumbrado de reunión donde podían tomarse una nieve en las muchas Nakashima ¿O era Nakasima? que había en dichas avenidas e incluso en una que no duró mucho por la mencionada de Aldama llamada “Nieves Hans”. ¿Quién no recuerda el clásico “Victoriazo” del domingo para acabar en el cafecito del Martin´s o en la ya
desaparecida “Vaca Pinta”? A comer se iba al “Arcasa”, al “Dik- Dik”, al “Élite”, y al “Jema”, pero si se comida rápida se trataba estaban el “Muchoburguer”, el “Jack in the Box”, el “Kentucky” que ya existía, el “Tena” enfrente del Ateneo, y el “Fred’s House” llegando más tarde a ocupar el lugar de este último la primer -y creo ÚNICA- franquicia nacional que recuerdo llegó a la ciudad llamada “Burguer Boy”. Los “antros” no existían y sólo había unas cuantas discos, las
que logramos recordar fueron el “Crazy Horse” en la esquina de Aldama y Xicoténcatl, sí, donde hoy está “La Reliquia”, de ahí su nombre supongo, “La Cava del Élite” y el icónico “Luigi Station” con sus inconfundibles vagones de tren. También había disco en el Hotel Camino Real, pero esa era como que para gente ya muuuy mayor y los domingos eran típicas las tardeadas de la “Terraza Acosta”, aunque estas eran de corte un poco más popular y los famosos
“huateques” caseros.
Había pocos cines, siendo el mejor de entonces el ahora deteriorado “Cine Olimpia”, existiendo también el “Atenea”, el “Cine Elena”, más tarde “Cinemundo”, el “Florida”, que luego fue la “Sala de Arte” de la Universidad, para regresar otra vez a ser los “Florida 1 y 2”, por haberlos separados en dos salas, el “Palacio”, el “Royal”, el “Saltillo” y el “Studio 42”; habiendo sido el primer cine múltiple los entonces Gemelos Alameda, ahora multicinemas del mismo nombre;
incuso había una salita que proyectaba películas de culto en la Escuela de Enfermería denominado “Cine Universidad” y donde llegué a ver clásicas como Los Siete Samuráis de Kurozawa o su versión americana Los Siete Magníficos.

Otra de las cosas icónicas que recordamos en esa plática fue el hecho de que los saltillenses que nos preciábamos de serlo, sabíamos que estábamos de vuelta en la ciudad cuando cruzábamos el famoso “Reloj de la Ford”, y que nuestro único y querido paso a desnivel es el que nos llevaba -o traía según el capricho de tránsito del gobernante en turno- del entonces bulevar Constitución, hoy Venustiano Carranza, a la calle Ignacio Allende; ¡Ah! Y que la Feria no
siempre se ha instalado donde hoy lo hace, sino atrás del Parque Madero y que hasta ahora, fuera el día de su inicio o de su inauguración, inevitablemente llovía en dicha fecha sin importar si era en julio o agosto. Saltillo de nuestros ayeres, aunque NO TANTO, eh…

10 Julio 2016 04:05:09
La confesión
Una tarde cualquiera, de cualquier día reciente, recibí una llamada; al parecer quien la hacía tenía urgencia de hablar conmigo ya que no la contesté inmediatamente por haber dejado mi teléfono por ahí, y para cuando pude tomarla, traía al menos unas ocho llamadas perdidas del mismo número. Era una buena amiga y sí, su voz, su actitud, sus palabras denotaban en ella una premura poco común en su persona, y después de atropellarme con frases incoherentes como: ¡Estoy desesperada! ¡Ya no puedo más! ¡No sé qué hacer! ¡No puedo con esta doble vida que ya se empieza a notar! ¡Necesito platicar con alguien de esto! Quedamos de vernos un poco más tarde, dejándome francamente preocupado y al mismo tiempo sorprendido de ser yo a quién hubiera escogido para contarle sus ¿penas?

Y en efecto, ese día nos vimos, e instalados en un lugar donde se pudiera platicar con confianza y tomar una buena taza de café, me empezó a narrar su historia que no dejó de asombrarme, sobre todo porque si por algo se había caracterizado esta amiga en su vida era por haber sido hasta entonces bastante ecuánime y tranquila, y nada aventurada a vivir riesgos que le terminaran causando zozobra o desasosiego.

“Tú me conoces bien Pepe” –empezó diciendo– “es por eso que me atrevo a compartir contigo esta serie de eventos y situaciones que me han cambiado la vida y que sin duda empiezan a complicármela; pero también te lo quiero contar a ti porque sé que eres bueno para escuchar y sé que podrás ayudarme con tu objetividad y madurez”. Sí, lo primero que pensé para mis adentros fue: “pobrecita, asume que la conozco bien, y aunque seamos buenos amigos, nunca
habrá mujer respecto de la cual pueda yo presumir que ya no tengo nada más que descubrirle; pero ya de plano, el que diga que soy bueno para escuchar, además de objetivo y maduro, no refleja sino su franca desesperación”.

Y continuó: “También sabes que siempre he llevado una existencia carente de experiencias fuertes, creo que lo más alocado que he hecho en mi vida fue venirme de mi tierra a estudiar acá y casarme; las únicas aventuras que tengo, aparte de viajar con mi familia, las vivo desde mi sofá o desde mi cama por lo mucho que sabes que leo; es más, soy tan plana en ese aspecto que mis equipos favoritos, tanto de futbol como de beisbol los escogí desde niña, y seguro
me moriré yéndole a ellos aunque el de beis nunca llegue a campeonar. Pero hace un año mi vida cambió por completo, alguien me hizo una oferta de trabajo que no pude rechazar y ahí empezó TODO.

En ese trabajo conocí un nuevo amor, no creas, ya desde antes, porque ocasionalmente me cruzaba con él y sin conocerlo formalmente, me empezó a llamar la atención; pero formar parte de su círculo cercano de colaboradores y descubrirlo en el trato diario me provocó enamorarme poco a poco de él, al grado de que para cuando yo menos lo esperaba, me le había entregado por completo. Y desde entonces somos recíprocamente parte el uno de la vida del otro, al
grado de que incluso de manera literal soy su voz ante el resto del mundo, y a pesar de que en meses recientes no le ha ido nada bien en cuestión de resultados, la gente no deja de estar cerca de su persona, de buscar apoyar su causa, y él dice que en parte eso es gracias a mí y a mi voz, que como a él le encanta, ha terminado por encantarle a los demás.

Incluso hasta en lo económico mi vida ha mejorado porque cerca de él yo hago las cosas con más entusiasmo, como que con mucha más pasión y eso conlleva que más gente se le acerque, generando mayores ganancias y beneficios para su… para nuestra causa. Pero al mismo tiempo me siento mal porque yo ya tenía una relación de muchos años con alguien, con quién fue desde SIEMPRE mi primer amor; y mi corazón, que ahora pertenece a los dos, vive en un
permanente estado de amor-odio, de entusiasmo-desencanto, de alegría-‘agorzomación’”. Rematando mi amiga con un “¿Verdad que SÍ es posible amar a más de uno al mismo tiempo? ¿Verdad que ustedes los hombres saben perfectamente de qué hablo?”

Yo me quedé HE-LA-DO. De entrada le dije que qué bueno que según ella entendía a los hombres; aunque tal situación no era exclusiva de nuestro género; sino de ambos, reconociendo que en todo caso ellas, las damas, son más discretas que nosotros y menos obvias al respecto. Luego dije que salir de dicho embrollo sólo dependía de ella, que no iba a ser NADA fácil, y que cualquiera que fuera el resultado y por quién se inclinara, incluso inclinándose por ambos,
iba a salir lastimada y alguno de los dos en su vida iba a decepcionarse de ella, y también tarde o temprano los amigos de cada cual iban a tomar partido a favor o en contra, y TODOS terminarían juzgándola irremediablemente, al grado de ser SIEMPRE la mala de la película. Que lo único imposible sería volver el tiempo atrás y que tenía que afrontar con donaire y fortaleza las consecuencias de sus actos, por duras o graves que estas fueran.

Ella se fue más tranquila, al menos de haberme contado su historia y de que alguien –aunque fuera yo– la hubiera escuchado, creo que era lo que más necesitaba. ¡En fin! A ver cómo termina esta doble historia de amor de mi amiga, y ojalá termine por definirse por alguno de sus dos quereres; quienes estamos con uno y con otro se lo agradeceremos igual…

No se vale, no se vale amar por igual a Acereros y Saraperos, menos cuando ambos tienen una rivalidad tan acendrada ¿O de qué creen que estaba hablando mi amiga? ¡Ah gente tan mal pensada…!
03 Julio 2016 04:04:09
Celebrar la vida
Hace 15 días les platicaba en este mismo espacio sobre la difícil labor de ser padre. Pues bien, un tanto cuanto honrando lo escrito en esa fecha, y otro tanto tragándome mis propias palabras el día en cita, el identificado como el “Del Padre” me apersoné en casa del mío para festejarlo haciéndome acompañar del menor de mis enanos.

Al llegar él dijo que la mejor manera de festejarlo sería yendo a comer con nosotros y así los hicimos, dejando en mí la elección de dónde hacerlo, y como honestamente tengo una especial preferencia por la “fusion cuisine” nos dirigimos los tres hacia Don Artemio.

¿Sabían ustedes amables lectores que si explicásemos el significado del nombre del restaurante en cuestión tendríamos en primer lugar que decir respecto al prefijo “don”, que es un vocablo protocolar que se usa como expresión de respeto, cortesía o distinción social, y que “Artemio” está vinculado con Artemisa, diosa griega de la cacería, actividad que a su vez es vista desde la perspectiva de la historia humana como una de las primeras actividades del hombre para proveerse de alimento? Así las cosas, el concepto literal del restaurante señalado sería “el respetable o distinguido cazador. ¿Casualidad? ¡No lo creo!

Ya instalados, mi padre, Mateo y yo nos preparamos a disfrutar de ese rato juntos, que pocas oportunidades tenemos de hacerlo, y no sólo degustando buena comida y buena bebida; sino además y sobre todo, conviviendo. Para empezar yo pedí un mezcal del desierto con hojasé, mi padre una buena cerveza y al pequeño le pedimos una limonada que la disfrutó de tal modo que terminó vertiéndola en las jicaritas que ponen en la mesa para tomar el mezcal, y su alegría era tal de poder beber así, que parecía haber agarrado una borrachera de antología con simple azúcar, agua y limón.

¡Ah que buen mezcal el que me tocó a mí beber! Dicen que dicho destilado debe ser consumido de manera casi sacramental por todo lo que implica su producción y la posibilidad de llevarlo primero a su envase y luego a la copa. Y sí, este no sólo tenía su característico olor entre ahumado y a monte, sino además su sabor era fuerte y amargo, quedando esa sensación un buen rato en la boca después de haberlo consumido, supongo por la reacción que provocaba la combinación con el hojasé, de tal modo que, sin duda, merece formar parte del mayor de los sacramentos como sucedáneo del vino.

Mientras ordenamos la comida y la misma era preparada pasaron a saludar a mi padre los músicos que amenizan el lugar, y al hacerlo, sobraron anécdotas contadas entre su vocalista y papá, que había sido su maestro. Algunas alegres, otras no tanto y las más educativas, para variar.

Una vez que empezaron también algunas canciones, sumadas a la plática con mi padre y con mi hijo me llevaron a otros días y a otras épocas; de tal modo que no faltó espacio para la nostalgia, la alegría, el llanto y la reflexión.

¿De la comida qué les puedo decir? Uno de nuestros orgullos de chef saltillense, don Juan Ramón Cárdenas Cantú, es una especie de midas culinario, con la diferencia de que afortunadamente todo lo que toca es para convertirlo en platillo, más que mutarlo en oro, lo hace un manjar que ni siquiera dicho metal podría cubrir el precio de su sabor. Yo probé un mole que traía en su salsa todos los sabores de México, chocolate agridulce en particular. Mi padre, un
cerdo deshuesado en salsa de alubias que yo ya he probado en anteriores ocasiones y que además de suave, delicioso –por sus también combinaciones de dulce y salado– sería una palabra injusta para describirlo. Y hasta la sopa de estrellitas con carne seca tipo caldillo duranguense que pedimos para mi bebé resultó ser, por simple y original, un banquete digno de reyes.

Casi al terminar tuvimos el gusto de que nuestro querido cocinero –que igualmente había sido alumno de mi padre– honrara con su presencia nuestra mesa, y hasta nos presentó a sus dos hijos Rodrigo y Marcelo; y platicando con él dijimos que, seguro sin saberlo, los bautizó con nombres de significado similar, aunque obviamente origen distinto: Rodrigo el glorioso, el poderoso; y Marcelo, referente a Marte, el dios de la guerra. De llamar la atención la ahora
¿nueva coincidencia? de que quién se considera a sí mismo del maíz un guerrero le haya puesto nombre a sus hijos relacionados con dicha actividad.

De regreso a casa me fui pensando que la vida es lo que ese domingo de festejo a mi padre ¿Y por qué no decirlo? a mí mismo por serlo también, vivimos en Don Artemio. Comida, bebida, música, llanto, recuerdos, anécdotas, amor, paternidad, causalidades, alegría, coincidencias, degustación, la fortaleza del mezcal, lo delicioso de cada platillo, el sazón de las muchas especias que esta, la vida, tiene como el hojasé, que además es también un remedio, y que
de igual modo precisa en ciertos momentos nuestra existencia, lo dulce y lo amargo; pero sobre todo, sobre todo: la felicidad que provoca a ratos la combinación de TODO lo anterior y que a chispazos nos regala momentos de infinita gloria.



¡Gracias Pá, gracias Mateo, gracias Juan Ramón por haberme regalado en una sola tarde la VIDA ENTERA!
19 Junio 2016 04:05:11
¡Feliz Día del Padre!
El pasado jueves, platicando con mis hijos mientras los llevaba a la escuela, no recuerdo por qué razón –y si la recordara seguro no la contaría aquí– les solté entre la plática la consabida frase de “ya lo entenderán cuando sean padres”. Frase que me obligó a regresarme, para variar, unos cuantos años a la época en que sobre todo era adolescente, y la verdad yo tampoco tenía en ese entonces la mejor de las relaciones con mi propio padre.

Y se entiende y no que tuviera esa relación de entre amor y odio con papá; por un lado él es una institución en materia educativa en nuestro estado y nuestra ciudad; ha educado a un sinnúmero de hombres y mujeres, la gran mayoría de bien, que han resultado exitosos no sólo en nuestra patria chica, sino también allende nuestras fronteras –ya les contaré que andando con mi padre en algún lugar de nuestro amado o México o en algún otro lugar del planeta se escucha la voz al reconocerlo entre la gente de: “Profesor Everardo, ¡qué gusto encontrarlo por acá!”.

Y bueno, esa admiración que le brindan sus exalumnos, con un cariño casi filial, sin duda era para mí motivo de admiración y me convencía que papá era un hombre de bien. Por otro lado, la diaria convivencia con su persona, el saberme el no favorito no sólo de él, sino además de mi madre, la desventaja de ser yo el mayor de la familia y por ello al que más se le exigía, y además el hecho de ser muuuy parecido a él en carácter, provocaba un coctel explosivo de sentimientos que estallaban de su lado o del mío al menor roce. Y sí, a pesar de admirarlo tanto –que nunca dejé de hacerlo– hubo también un tiempo, años incluso, en que le hablaba nada o sólo lo indispensable.

Pero el tiempo, ese sabio que sólo con el trascurrir pone todo en su lugar, y la vida, me permitieron conservarlo para dejar pasar esa estúpida actitud mía y volver a fincar una relación, que a pesar de a veces seguir siendo tirante, se finca más en los aspectos positivos, supongo de los dos, que se ha convertido igual en un redescubrimiento de nuestras personas y que nos ha llevado en términos de relación padre-hijo por mejores caminos, al grado de, incluso –ahora que mis relaciones con mis hijos los mayores, adolescentes ambos, no se encuentran en mejores términos– hace que el futuro se vea con un dejo de esperanza y me permita asumir que si los momentos difíciles con mi padre pasaron, seguro los que tengo yo ahora con mis hijos, lo harán. Y aquí sí ni por error, en modo alguno pretendo justificarme, porque de esto último yo soy el único responsable. Sin duda es bastante difícil ser padre, más cuando mis hijos tienen una tan extraordinaria madre como la que tienen ellos. Pero igualmente ha de ser dificilísimo ser hijo de un padre como yo, qué digo dificilísimo ¡Ha de ser terrible tener un padre como su servidor! Un padre que en muchos momentos ha estado ausente, que los ha maltratado física y verbalmente, que voluntaria o involuntariamente ha dejado de escucharlos.

Pero NADA de lo anterior significa falta de amor. Y finalmente sí, he acabado entendiendo muchas de las cosas que no entendía respecto a mi padre, ahora que yo juego ese papel;. Y como dice el poema cuyo párrafo cito de epígrafe al inicio de la presente, reflexionando al respecto, aunque no tan literal, suscribo: Hoy te quiero preguntar: ¿por qué motivo las madres amenazan a sus hijos con ese estribillo fijo de “¡Ah, cuando venga tu padre!”? Y con tu padre de aquí, y con tu padre de allá, resulta de que al final, al verme llegar a mí, ven entrar a Caín y escapan por todos lados.

Y yo que vengo cansado de trabajar todo el día recibo de bienvenida una lista de acusados, tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme, igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja. Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal que en medio del temporal se erigía en defensora, lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal. Si los perdono, “Qué ejemplo, ¿es así como los educas?”; si los castigo, “eres bruto, no tienes sentimientos”. A mí, a mí que llegué contento y no tuve más remedio que poner cara de serio y escuchar tu letanía, a mí, a mí que me paso el día pensando en jugar con ellos, yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo, de la gente y de todo lo que pasa. Los hijos son la esperanza y el porqué de nuestras vidas, por eso nunca les digas “¡Ah! cuando venga tu padre...!”.

No quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegría, que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre, que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo, él llegaba y te aseguro que se acababan las risas. Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo lo miraba compungido, presintiendo una paliza, y el pobre, que me entendía, sacudiendo la cabeza escuchaba con tristeza lo que mi madre decía. Y que él, y que él de sobra sabía “¡Que con este no se puede, que me pinta las paredes, que trajo las suelas rotas, que la calle, la pelota, que me saca canas verdes...!”.

A la cama sin cenar, aburrido me ordenaba, mi madre me consolaba y yo, y yo lo culpaba a él, a él que había llegado recién de trabajar cansado y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras. Si hoy yo sé cuánto sufría al ver enfermo a su hijo, porque me miraba fijo el primer pantalón largo y sé, y sé que hasta me habrá besado cuando yo estaba dormido, hoy que todo lo comprendo. ¿Por qué no estás a mi lado? ¿Por qué no estás ahora para besarte bien fuerte viejo lindo? Y ofrecerte mi cariño a todas horas. Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón, porque te pide perdón pensando en aquellos días en que ciego no veía… ¡que eras puro corazón!

Hijos: no esperen a ser padres para comprender, aunque sea un poco, al de ustedes; incluso aunque no sea el mejor ejemplo de tal, como a veces resultó ser. Y bueno, aunque ustedes saben que no celebro los “días de”… ¡¡¡Feliz día del padre a todos los que tenemos el privilegio de serlo!!!
12 Junio 2016 04:05:20
Música y poesía: hermanas
He contado hasta el exceso en este espacio que dos de mis pasiones personales son la lectura y la música o la música y la lectura, ya que sin importar el orden de ambos gustos, en mi caso, aunque no siempre van enlazados, tienen una preponderancia similar.

Y aunque ahora me doy la libertad de escuchar y leer sobre casi todo, hubo un tiempo en que era bastante más fresa y limitado por selectivo respecto a lo que escuchaba y leía.

Cuando estaba en secundaria y preparatoria un ritmo que particularmente no escuchaba y sobre todo del que casi no tenía material, salvo para cuando había fiestas, era la música tropical que entonces, erróneamente, lo reconozco, llamaba de forma indistinta “chundias”, por no decir cumbias y que las vinculaba por mi ignorancia a lo vulgar y lo corriente.

Por eso el término despectivo usado, que reconozco era además, bajo los patrones de lo políticamente correcto en la actualidad, discriminatorio.

Pero, gracias a un compañero de clase de dicha época –preparatoria– le fui encontrando poco a poco el gusto al mencionado género, al grado de que hoy escucho lo mismo música grupera, que música sinfónica, rock, ópera, jazz o canto nuevo; es decir, hoy oigo de TODO.

Y el leer, poesía particularmente, me ha llevado de manera casi obvia, a descubrir que ambas disciplinas, música y poesía, SIEMPRE van de la mano.

Al momento de elaborar la presente entrega me encontraba trabajando en un documento de mi profesión, abogacía, junto con un insigne grupo de amigos jurisconsultos electoralistas y al poner uno de ellos música de Los Ángeles Azules, un poco para sorprenderlos y un poco para fastidiarlos, pregunté que si ya se habían dado cuenta de que la canción Cómo te Voy a Olvidar, de los iztapalapeños, es una especie de
paráfrasis del Poema 16 de Pablo Neruda.

“¡No manches!”, me contestó uno de ellos al que también le gusta la poesía, “¡¿Cómo se te ocurre mezclar cumbias y de Los Ángeles Azules con la poesía de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes?! Acabas de deshonrar la memoria del chileno con ese tipo de comparaciones”.

Respondiéndole yo: “Sólo escucha la canción de cita; después compáralo con dicho poema, y luego me cuestionas”. Aquí les dejo los dos textos y mejor juzgue Usted amigo lector ¿Se parecen Cómo te Voy a Olvidar y el Poema 16 de don Neftalí?

Poema XVI

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube

y tu color y forma son como yo los quiero.

Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,

y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,

el agrio vino mío es más dulce en tus labios:

¡oh segadora de mi canción de atardecer,

cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa

de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.

Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo

estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,

y mis redes de música son anchas como el cielo.

Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.

En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

¿Cómo te voy a olvidar?

Amor, amor, amor.

Amor, amor, amor,

quiero que me vuelvan a mirar tus ojos.

Amor, amor, amor.

Amor, amor, amor,

quiero volver a besar tus labios rojos.

¿Cómo no acordarme de ti?,

¿de qué manera olvidarte?,

si todo me recuerda a ti,

y en todas partes estás tú.

Si en una rosa estás tú,

si en cada respirar estás tú,

¿cómo te voy a olvidar?,

¿cómo te voy a olvidar?

Si besando la cruz estás tú,

rezando una oración estás tú,

¿cómo te voy a olvidar?,

¿cómo te voy a olvidar?

Si te clavaste aquí en mi corazón,

y de amor has llenado mi alma;

y tu sangre corre por mis venas

y mi sangre me hace estremecer.

Voy contigo.

Amor, amor, amor.

Amor, amor, amor.

Quiero que me vuelvan a mirar tus ojos

Amor, amor, amor.

Amor, amor, amor.

Quiero volver a besar tus labios rojos.
05 Junio 2016 04:05:37
Días de un futuro pasado
En días pasados, mientras iba en taxi de un lugar a otro, se me ocurrió decir en voz alta que las redes sociales, particularmente el famoso WhatsApp, sólo sirven para cargarnos de más trabajo, al mismo tiempo que para aislarnos de la realidad. Y esto es cierto, revise Usted amable lector cuántas de las cosas que hace las hace vía redes y cuántos asuntos le plantean superiores, compañeros y usuarios de cualquiera que sea el servicio que Usted dé, a través de dichos medios.

A toda hora y en todo momento alguien me está comunicando algo a través del “Whats”. Y eso que el de la letra sólo cuenta con dicha aplicación y Twitter. ¿Cómo le harán lo que además tienen Facebook, Snapchat e Instagram? Y bueno, mi comentario inevitablemente fue escuchado por el amigo taxista que inmediatamente respondió: “además los niños de hoy en día ya casi no hacen deportes ni conviven con otros niños por estar pegados a los videojuegos.

“Y sí –le respondí–. Cuando yo era pequeño por estas fechas, que ya casi eran de vacaciones de verano, los días eran infinitos y nunca faltaba qué hacer y a qué jugar con los amigos del barrio. Para empezar, sin que mis padres me lo pidieran, porque lo hacíamos de puro gusto, nos inscribíamos a las clínicas de verano que organizaba la entonces U. A. C., hoy UAdeC, y que eran abiertas a cualquier niño, no nada más a los hijos de trabajadores; y desde las 9 de la mañana y hasta las 9 de la tarde nos la pasábamos primero practicando beisbol y luego jugando la “cascarita” de rigor, que se volvía un juego de interminables entradas que duraba todo el verano y hasta casi principios de septiembre.

De ahí era correr a comer a casa, para luego asistir por las tardes a clases de natación y todavía regresar a seguir jugando “veras” en un solar atrás de la casa en que viví hasta los 12 años, o de plano en alguna de las callejuelas del Centro de la ciudad, donde no había mucho tráfico, usando como bate las manos, una pelota de esponja y como bases un par de postes en cada lado de la acera. Y no acababa la cosa,
porque era seguirle hasta bien entrada la noche jugando escondidas o contando historias de terror. Aunque a veces las tardes de lluvia no nos permitían salir.

¿Sí se acuerdan de que en Saltillo antes llovía todas las tardes? Y ello me llevaba a maldecir a Tláloc, a Chaac y hasta al mismísimo Dios Padre por no permitirnos disfrutar de esas tardes de libertad haciendo literalmente lo que queríamos, pero sin caer en excesos

Y cuando por las tardes nos aburríamos del beisbol, SIEMPRE había otra cosa qué hacer: canicas, donde con “el ahogado” o “los cinco pocitos”, los belluricos cristales cambiaban de mano más rápido que las acciones en Wall Street. Juego en el que privaba además un lenguaje especializado, casi casi subversivo ¡Pinta raya! ¡No te alonches! ¡No traes venis! ¡De rebote pelas! Y en el que además podías perder o ganar
todas las canicas de los contrincantes, pero tenías prohibido –por dignidad– poner en juego tu tirito o la macalota que todos anhelaban tener.

Agüitas, ágatas, pericos, diablos y hasta las humildes canicas de barro que podían ser quebradas en forma inacabable para encontrar siempre dentro de ella una canica más pequeña, eran a la par del orgullo del adversario, el más preciado tesoro a ganar. ¿Quién no hizo en verano un papalote con carrizos, una bolsa de plástico y trapos viejos que podía volar un cielo tan alto que llevaba a confundir el carrete que lo ataba con la hebra de la túnica de San Pedro que parecía deshacerse en la manos de uno? En verano me tocó hasta vender paletas y repartir directorios telefónicos para llenar mis tardes de ocio.

¿Cómo sobrevivimos sin celular, tablet, ni juegos de video? ¿Cómo nos permitían nuestros padres salir de casa a sabiendas que íbamos a estar incomunicados durante dos, tres o hasta cinco horas? ¿Cómo era posible que anduviéramos por esas calles de Saltillo de arriba para abajo desde prácticamente los 6 años sin vigilancia de adulto alguno? ¿Qué juego de los que Usted jugó siendo niño, es para sus hijos motivo
de análisis arqueológico o que por lo menos lleva a ellos a preguntarse en qué etapa de la prehistoria vivieron papá y mamá?

Pero sí, uno construía vínculos más duraderos cuando el contacto era real y no virtual. Y además la vida entonces carecía de aplicaciones absurdas como la de bloquear a alguien. Si alguien te caía mal ese alguien o tú te aclimatabas, o te aclijodías, y a seguir jugando. Uno anhelaba de niño que la vida pasara pronto para ser grande y gozar de los privilegios que entonces tenían los adultos, y ahora que uno es grande y
que la vida resulta mucho más complicada que cualquier juego infantil, añoramos regresar a esa época en que los problemas más graves se resolvían con un simple ¡Córtala! o con dos que tres trompadas que terminaban siendo olvidadas cuando había que regresar de nuevo al juego.



¡Carajo! Empecé con un simple comentario lanzado al aire y el taxi abordado terminó llevándome por los vericuetos de mi infancia más remota… ¡Y eso no lo pago ni dejando que el taxímetro se ponga en marcha infinita!
29 Mayo 2016 04:05:00
El Templo del Morbo… tributo a Cohen
Hace casi 20 años, cuando tuve mis primeras incursiones laborales en la Ciudad de México –no pregunten cómo porque ni yo mismo lo recuerdo–, llegué a un –no sé todavía a la fecha– si chat, sociedad semisecreta, club de fans virtuales o algo parecido, de Joaquín Sabina llamado El Templo del Morbo, título tomado de un bar que menciona el propio Sabina en la canción Peor para el Sol.

Los que integraban dicha comunidad era gente variopinta originaria de países que abarcaban casi todo el continente.

Gracias a los templarios, como nos hacíamos llamar, enriquecí en muchos aspectos mi cultura, no sólo la musical, sino mi cultura TODA, y gracias a ellos descubrí a Leonard Cohen, poeta, novelista y cantautor estadunidense que, y eso fue lo que más me llamó la atención de él, se adentró en el mundo de las musas desde la secundaria, leyendo a Federico García Lorca.

Su obra es vastísima y tan buena que en 2011 fue condecorado con el Premio Príncipe de Asturias.

De dicho autor hoy he querido traerles una probadita de sus poemas; prometiendo que en posteriores ocasiones abordaré su música, que no sus canciones porque estas son precisamente parte de su poesía.

LA COMIDA ESTÁ BUENA

La comida está buena
pero prefiero no comer
Tocar a una hermosa mujer
es un gran honor
en este valle de lágrimas
perdonadme si paso de ello
o lo dejo para otro momento
La meditación tranquiliza el febril corazón
o eso dice la publicidad
pero a mí me hace subir
por las paredes
del cotilleo y del ahogo
Además
no quiero ser amigo de todos
no tengo tanto tiempo
estoy haciendo un ayuno
un ayuno secreto
para adelgazar el rostro
y que Dios me ame
como lo hizo antes
de que tuviera el menor interés
en estos asuntos.

MILES

Entre los miles
que son conocidos,
o que quieren ser conocidos
como poetas,
quizá uno o dos
sean auténticos
y el resto son impostores
rondando por los recintos sagrados
tratando de parecer genuinos.
No hace falta decir
que yo soy uno de los impostores,
y esta es mi historia.

Por cierto, ¡vámonos a la Fiesta de las Letras! ¡Vamos a la Feria Internacional del Libro Coahuila 2016!
¡Vamos a darnos un buen atracón de cultura, libros y literatura, que de ese platillo sólo hay una vez al año!
22 Mayo 2016 04:05:01
El hombre es su palabra
En días pasados murió don Luis Héctor Álvarez Álvarez, icono del panismo de la vieja guardia, y disculpen si no abundo al respecto, pero simplemente diré de su persona lo que dicen todos los que en algún momento de la vida tuvieron la oportunidad de conocerlo: que era un hombre congruente entre su decir y su accionar; hecho que sin duda yo también tuve la fortuna de constatar en forma personal. En todo caso dejaré acá algunas de las frases por él utilizadas
en algunos de sus discursos que lo pintaban de cuerpo entero porque, como dije, la congruencia fue su virtud principal.


“No soy de los que creen que la violencia es partera de la historia, soy de los que creen que las almas pueden moverse, que la acción sin razones que la sustenten degenera en activismo; que es la transformación de la conciencia la que produce cambios históricos”.

“Es a partir del conocimiento de nosotros mismos que podremos abrirnos a TODO diálogo, a toda alianza, a toda opción, en la medida en que sólo puede ser factor de cambio quien sea capaz de convocar y encabezar un esfuerzo plural de solidaridad”.

“Ya no es tiempo de coincidencias casuales, sino de convergencias causadas. Que no nos quede alma sin mover, amigo sin encontrar, puente sin tender”.

“En política, no hay espacio ganado para siempre”.

“La democracia no es un lujo de comunidades económicamente ricas, ni una utopía”. “Para luchar por la democracia hemos escogido el camino del respeto a la ley, a la dignidad de la persona humana y al bien común. Aquí no tienen cabida el trabajador que no trabaja, el empresario que regatea a sus empleados el salario justo, el rico que olvida la función social de la propiedad, el hombre que prefiere su gloria o su interés personal antes que el bien de México”.

“No es posible convencer a nadie de la bondad de la idea que se comparte por medio de una práctica dividida”.

“A lo largo de la historia humana, hay una visión trágica de las relaciones entre la ética y la política. Se ve a esta relación como sometida a un destino que impedirá al hombre ético hacer política y al hombre político ser ético. Pero hay otra posibilidad, la de los hombres que aspiran a actuar según normas morales en TODOS los ámbitos de su vida”.

“No olvidemos que esta dignidad se construye con una suma casi infinita de pequeñas cosas: el respeto a la palabra dada, el cuidado por la limpieza de la ciudad –AUNQUE NO LA GOBERNEMOS– la puntualidad, la disposición de servir al vecino, la solidaridad con el desafortunado o con la víctima. Para que haya democracia, es más fecundo hacer cosas pequeñas que hablar de cosas grandes”.

“No hay para el país más salida que la democracia, pero ésta no se consigue por magia o por milagro; tampoco es algo hacia lo cual se va de manera automática por evolución más o menos natural de las cosas. La democracia es, sí, algo que se construye con el esfuerzo de muchos hombres y mujeres que quieren tomar en sus manos la conducción de la sociedad, que no desean delegar sus responsabilidades cívicas o políticas”.

“La democracia se trata de un sistema de vida en el que se acepta y promueve el diálogo como método común para plantear y resolver problemas. Es una forma de vivir que respeta al diferente en la que se considera un valor la convivencia armónica y pacífica con quienes son distintos”.

“Sabemos que la política no es nada sin la sociedad, y que la sociedad no es nada sin los hombres. Sabemos que solidaridad es, antes que todo, solidaridad de las conciencias, valores comprometidos, cultura que se vuelve obras. La política es, entre otras cosas, ámbito de lo perfectible y no espacio de lo incorregible”.

“¿Que es lo que queremos decir cuando hablamos de democracia como forma de vida en común? Es una fórmula muy sencilla: equitativa distribución del saber, del tener y del poder”.

Éstas eran algunas de sus palabras, palabras que hizo vida a lo largo de su maravillosa existencia en la que fue, a la par de otros prohombres recientes como don Heberto Castillo, ejemplo de vida. Siempre me pregunté por qué don Luis no usaba su segundo apellido, recién lo descubrí: porque a más de ser igual al primero, ese segundo apellido bien podía haber sido “Constructor de la democracia”.

Cierro con dos frases igualmente a él atribuidas que además tuve la fortuna de escucharlas de su propia boca que no sólo no tienen desperdicio, sino que le quitan ese halo de seriedad que muchos han querido endilgarle: “Grilla que no se desahoga con dos o tres tequilas, ahoga” y “Panista que no es de tomar, es de desconfiarse”. Lo vamos a extrañar don Luis, pero gracias al ejemplo de hombres como usted, seguiremos continuando…



15 Mayo 2016 04:05:33
El gremio más ‘solidario’
Cuando acabaron con “El Sol del Norte” no dije nada, porque a mí no me gustaba su estilo periodístico. Luego acabaron con “Palabra” y tampoco dije nada porque yo no trabajaba para dicho medio de comunicación.

Luego se fueron sobre las pensiones de los maestros y no me atrevía protestar porque yo no soy profesor. Recién acaban de atacar “Vanguardia” y no me solidaricé con su propietario ni con el ataque que sufrió porque dicho conflicto legal no era mi conflicto.

Lo que me está empezando a preocupar es que si por mí vienen al último, no habrá nadie que hable en mi defensa. Si, ya sé que estoy parafraseando aquel famoso poema equivocadamente atribuido a Bertolt Brecht, y que en realidad fue escrito por otro poeta alemán de nombre Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller y que reza: “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”; y precisamente mi intención era esa, parafrasearlo porque ello me permite explicar los motivos de mi ya no sé si coraje, frustración, desencanto de nuestra sociedad coahuilense o todas las anteriores juntas.

¿De verdad necesitamos como ciudadanos que Gobierno del Estado, cometa con nosotros una arbitrariedad para solidarizarnos con la causa de quienes han sido afectados en otros momentos y bajo otro tipo de circunstancias y entonces sí hacer de una causa de otros, causa personal nuestra y por ende causa común? ¿Tendremos que esperar a que nos desaparezcan un hijo, nos metan a la cárcel injustamente un hermano, nos maten un padre o de plano nos callen a nosotros de las mil formas en que ellos saben hacer callar para sentirnos agraviados?

Miren, honestamente no siempre he estado de acuerdo con la línea editorial de muchos medios de comunicación, sobre todo cuando en algún momento de su historia, sea por necesidad de sobrevivir, sea de plano por convencimiento o en el peor de los casos sea porque se convierte en la fuente oficial del Gobierno en turno que no tiene modo de convencer más que a punta de machacar mil veces una mentira creyendo que eso la convertirá en verdad, volviéndose de plano maniquea, alienante y manipuladora; pero ni ese desacuerdo de mi parte justifica que si se comete una arbitrariedad, incluso con mi peor enemigo, termine yo regodeándome de dicha arbitrariedad y alegrándome por ello; ya que tarde o temprano igualmente harán lo propio con mi persona y entonces sí a ver quién dice algo, aunque sea mínimo, por defenderme.

Por eso tampoco entiendo la falta de solidaridad de otros medios con el ataque sufrido en días pasados por Vanguardia y por su dueño Armando Castilla Galindo. ¡Siempre creí que el gremio más solidario era precisamente éste por el que tengo la fortuna de llegar a ustedes amables lectores! ¡El periodístico! Y ahora descubro con tristeza que no es así. Ciertamente como reza el insigne bardo saltillense Jesús R. Cedillo, editorialista también en el medio agraviado; pero sobre todo amigo mío: “No agredieron a Vanguardia. No agredieron a nuestro (su) director, no; nos agredieron a todos como sociedad. Esto y no otra cosa es hoy la represión en Coahuila.” ¡¿Qué esperamos coahuilenses para despertar?! ¡¿Qué a todos y cada uno de nosotros nos hagan algo, lo que sea, para reaccionar?! Recordemos que el tirano es tirano hasta el momento en que el pueblo harto de sus tiranías se le eche encima y lo destierre en el mejor de los casos o de plano acabe con él. Sí, yo no escribo para Vanguardia, escribo para Zócalo, lo tengo bastante claro; pero no quiero esperar a que vengan a Zócalo por mis escritos con la intención de acallarme acallándolos, para decir que no estoy de acuerdo con lo hecho por Gobierno del Estado y Fuerza Coahuila.

Me podrán poner mil justificaciones, me podrán decir incluso que el pleito no es mío y hasta podrán argumentar que como abogado me exhibo como ignorante al no saber el fondo legal del conflicto; pero insisto ¡No estoy de acuerdo!

Y como señala otra frase atribuída a Montesquieu: “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida por defender tu derecho a decirlo”. Cuando se pretende callar, amedrentar, desaparecer a un medio de comunicación el daño es infinitamente mayor porque se pretende callar lo que ese medio represente: un vínculo entre sociedad y realidad, que muchas veces se transforma en un vínculo entre sociedad y verdad; entendiendo ésta última no como absoluta, sino como depositario de una gran parte de la verdad que todos poseemos.

Se pretende amedrentar ese vínculo que se genera entre todos y cada uno de los que conformamos dicha sociedad porque se pretenden desaparecer las distintas perspectivas con que vemos cada uno nuestra propia verdad, para y aquí está lo grave, obligarnos a asumir una sola: la de aquel que pretende callar, amedrentar y desaparecer al medio de comunicación. No esperemos que vengan por nosotros para ser discordantes en esa falsa sinfonía de aduladores que no se cansan de decirle a gobernante y Gobierno que lo hecho por ellos está perfectamente hecho.

No caigamos en el apoltronamiento de nuestro espacio de confort bajo el pretexto de no es mi perro, no lo baño. Si no lo hacemos ahora, nadie lo hará por nosotros cuando vengan a imponernos su falsa verdad perfecta; si ahora no les ponemos freno nadie lo hará cuando nos avasallen, callen, amedrenten y desaparezcan. Unámonos coahuilenses y digamos como uno solo ¡No pasarán!
08 Mayo 2016 04:05:09
Andanzas de un representante (II)
Pues aquí sigo todavía con mis muy personales reflexiones derivadas de lo vivido el día de la toma de protesta de don Blas José Flores Dávila como rector de nuestra Universidad Autónoma de Coahuila. Reflexiones que insisto, son la gran mayoría producto de mi desbordada y fértil imaginación; aunque todos los hechos que dieron pie a las mismas, indudablemente acontecieron en tan memorable evento.

¿Por qué sería que las escuelas de Saltillo y particularmente la Facultad de Jurisprudencia, mi alma mater, no le dieron su voto al rector? ¿Seguiremos siendo tierra fértil para el voto oposicionista? ¡Quién sabe, pero me da gusto! En eso, el alcalde del pueblo pasa frente a nosotros. ¿Por qué habrá llegado tarde si vive precisamente aquí enfrentito? ¡Seguro su mucho trabajo le impidió salir a tiempo!

Me parece adecuado el comentario del rector en el sentido de que tenderá puentes con esos que no le dieron la confianza de su sufragio. ¡Ojalá y TODOS los gobernantes pensaran un poquito como él lo hace!

¿Qué necesidad hay de aplaudir cuando dice el Gobernador que lo invertido en favor de nuestra Universidad no tiene precedentes si esa fue una de sus promesas de campaña? ¿Qué no la educación es y debe ser la columna vertebral de las políticas públicas de cualquier plan de gobierno? ¡Más cuando se es maestro, hermano, hijo y nieto de maestros! ¡Ojalá y eso incluya el dinero que quedó quién sabe dónde de los profes ya pensionados y que hoy por hoy no tienen ni medicinas!

¿De verdad merece una felicitación del Gobernador decir que se constituirá un centro de empoderamiento de la mujer a nivel universitario cuando son ya las mujeres evidente mayoría en casi TODAS las facultades y particularmente en carreras que antes eran exclusivas del género masculino? ¡Si nuestra casa de estudios fue de las primeras en tener espacios importantes para las mujeres desde el siglo pasado! ¡Ahí está la primera directora del Ateneo Fuente, la preparatoria que le dio vida a la propia universidad, a finales de los 80! ¡Y ahí está también la primera secretaria general de su sindicato en los 90! Ya nomás le falta tener rectora.

Eso de poner al exrector, ahora diputado, como cuña y en medio de dos de los precandidatos a gobernadores, una señal bastante obvia. ¿A poco yo fui el único que lo notó o será que mi (de)formación política y profesional me hace ver en todas partes moros con tranchete? ¡Ah! ¡Ya vi! Se me hace que estaba haciendo una lectura equivocada del mensaje, el exrector no es cuña entre ambos suspirantes, sino puente para comunicar en todo sentido las pretensiones de los dos. Sin duda eso fortalecerá al tan mentado “Grupo Universidad”.

En fin, el evento acaba y mis reflexiones siguen surgiendo mientras saludo ahora a algunos conocidos. ¿Qué tantos de los que abrazan efusivamente al Alcalde, que ahora dicen es el bueno para la Gubernatura, lo hacen más por compromiso que por espontaneidad? ¡Chale! Casi le arrancan la cabeza con la última selfie, a ver si no lo suben a redes con esa mueca derivada del torticolesco abrazo que le propinaron.

No diputado, no estoy gordo; soy edición especial y tengo 60% más contenido y volumen. Sí, le prometo que voy a ponerme a hacer ejercicio cuando mi pata bandola ande mejorcita –“una promesa a incumplir nomás para que vea el canijo lo que se siente”, digo para mis adentros.

No se preocupe señor magistrado, la semana que entra lo busco para llevarle los códigos que le dije al presidente de la anterior época donaría al Tribunal. Son códigos ya derogados, pero sirven como material de consulta en su calidad de fuente histórica del derecho electoral y le juro que dicha donación no lleva implícito ningún mensaje entre líneas para ustedes que recién empiezan a generar criterios a través de sus sentencias. ¿Por qué será que hay personas que piensan que estirar la edad es sinónimo de estirar la cara hasta dejarla casi irreconocible? Pero bueno, si no tuviera el rostro así de tasajeado no sería armónico con el resto de su cuerpo 50% fitness y 50% silicona ¡Qué lástima que los chavos traídos de aquí, de allá y de acullá se presten a la triste labor de aplaudidores oficiales durante las intervenciones de quienes hicieron uso de la voz. ¡Pobres! Terminarán su viaje comiendo lonche de queso de puerco y frutsi, mientras seguro los invitados especiales harán lo propio, pero con un buen bife y un mejor vino tinto.

Amasijo de elección es su triste destino cuando terminen de estudiar. ¿De verdad es ese el bien en el que queremos seguir fincando el saber? Surgen dos preguntas más mientras me retiro ¿Con lo hoy gastado no hubiera alcanzado por lo menos para hacerle un par de aulitas a la más necesitada de las escuelas universitarias, para actualizar el material de cualquiera de sus laboratorios o para becar a un buen número
de alumnos?

Se me hace que mi oído está en franco deterioro o de plano se está volviendo mucho más bizarro de lo que ya es, pero estoy completamente seguro de que la tonada del himno universitario es igualita a aquella grabación que hizo la Selección Nacional para el Mundial del 86 en que fuimos anfitriones por segunda ocasión y que después descompuso genialmente Marilyn Mensón: “El equipo tricolor tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará (…) Es nuestra universidad un ejemplo nacional de prestigio y dignidad…”.
01 Mayo 2016 04:05:39
Andanzas de un representante (I)
“Gastamos dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos”. Willard Carroll Smith Junior. Actor, productor y rapero estadunidense.

Les he contado en innumerables ocasiones que derivado del cargo al que fui invitado por nuestro Alcalde, don Isidro López Villarreal, algunas veces me corresponde representarlo en distintos eventos que van desde la presentación de libros, pasando por conmemoraciones de carácter cívico, celebraciones de centros educativos y hasta eventos solemnes de carácter público y privado.

Pues bien, la semana pasada me tocó asistir a uno de los últimos mencionados actos solemnes que fue la Sesión Extraordinaria del Consejo Universitario –omito lo de honorable que ellos mismos se autorrecetan porque la verdad considero, desde mi muy humilde perspectiva, que dicho título, cuando se trata de instituciones, deben merecerlo– de nuestra máxima casa de estudios a nivel público, como la es la Universidad Autónoma de Coahuila, y mediante el cual rindió protesta como rector don Blas José Flores Dávila.

Debo decir de entrada que nunca antes, en TODA mi ya adelantada vida –este año cumpliré 48– había tenido el honor de acudir a un evento como el señalado; mucho menos como consejero universitario, en razón de que cuando fui estudiante en la universidad en la Facultad de Jurisprudencia, no me interesé en ocupar cargo como el mencionado, habiendo preferido, entonces, dedicarme, aparte de estudiar –bueno, no mucho– a buscar formar parte de los órganos electorales que sancionaban dichos procesos; y curiosamente, sin saber que me dedicaría el resto de mi existencia a tales menesteres.

Y en segundo lugar diré que no es mi interés cuestionar el evento al que asistí ¡¿Quién soy yo para hacerlo?! Sin embargo, sí emitiré algunas reflexiones estrictamente a título personal de lo que me tocó vivir, la gran mayoría de ellas cuya existencia sólo se dio en mi propia y fértil imaginación.

Entrada, invitación en mano obligatoria para acceder al estacionamiento del Centro Cultural de Ciudad Universitaria en el Campus de Arteaga. ¿Viene en calidad de…? Me dice el vigilante –susurro entre dientes, dado que honestamente nunca me ha gustado ser tratado de tal o cual modo por ir en lugar de alguien– representante del Alcalde de Saltillo, señor; el vigilante creo ni me escucha y sólo se limita a decir dónde me puedo estacionar de manera casi mecánica.

Paso al lugar del evento, me preguntan mi nombre, obvio no aparece hasta que les digo que asisto en representación de… ¡Ah! Me dicen sorprendidos y recorriéndome con la mirada de pies a cabeza ¿Acaso mi traje, por no ser de marca, es inapropiado? ¡Pero si no es el azulito celeste tipo Sonora Santanera que suelo llevar a otros eventos!

“¡Pásele!”, me dicen, y me hacen un recorrido desde la parte posterior del salón hasta las primeras filas, donde hay asientos personalizados. Sin proponérmelo, leo los nombres de esa primera fila que corresponden a empresarios, exgobernadores, diputados, presidentes municipales, algunos integrantes del Gabinete legal y ampliado del Gobernador y uno que otro político de renombre nacional.

Terminó siendo colocado en la orilla de la cuarta fila y después de unos minutos optan por pasarme a la parte central de la tercera. Tengo claro que en mi calidad de sucedáneo de alguien, cualquier lugar que me asignen será adecuado, pero no puedo evitar preguntarme ¿Si hubiera venido el Alcalde de Saltillo lo hubieran colocado en tercera fila?

Nuevas reflexiones cruzan mi mente: ¿Por qué esa señora insiste en que no merece el lugar que le tocó? ¿Por qué tanto escándalo si tan sólo está a cinco lugares del centro y junto al exlíder de su partido? ¡Se nota a leguas que la bolsa que carga no es Louis Vuitton, sino una copia pirata! ¿Qué necesidad tendrá ese señor de cargar con tres celulares en el cinto? ¿Será que tratándose de teléfonos inteligentes el tamaño importa? ¿O acaso el tamaño es una manifestación inversamente proporcional de su propia inseguridad?

Sin alcanzar a responderme escucho que está iniciando el evento y nombran a las autoridades presentes; nuevamente obvio no mencionan el mío ¿Para qué si soy representante? Aunque a estas alturas ya me siento defecto de mi enviante dado lo señalado en la invitación: “…para que tengamos el honor de contar con su presencia o en su DEFECTO designe a quién lo haga en su lugar”.

Escucho el inicio protocolario y el informe de la Comisión Electoral. Ojalá hacer elecciones fuera tan fácil como lo hacen en la Universidad; nos ahorraríamos muchísimo dinero, tiempo aire en medios y evitaríamos larguísimas campañas plagadas de propaganda insultante en todos los sentidos que lo único que hacen es desanimar al electorado. ¡¿Más del 80% de los empadronados votó?! ¡¿Y con sólo un candidato registrado?! Mmmta, cuando tengamos esos porcentajes en nuestras elecciones constitucionales seremos lo más cercano a un país verdaderamente democrático.

(Continúa la próxima semana).
24 Abril 2016 04:05:17
Pues ya ni modo… fin
“El verdadero significado de las cosas se encuentra al decir las mismas cosas con otras palabras”. Charles Chaplin. Actor, productor y director inglés.

Pues aquí les traigo la tercera y última entrega de Coahuila y sus Modismos, libro de don Abel H. García, sobre el habla de esta nuestra tierra.

Melgas: bastante, suficiente, ventaja. (Y yo que creía que era la deformación de otra más grosera y cuyo significado sería si no exactamente lo contrario, por lo menos distinto a lo que significa.)

Morusa: bolo. (Dinero que arroja a los niños el padrino de bautizo. Migajas. Esta palabra, como su significado, me encantaban desde niño.)

Neja: dícese de la masa de maíz con cal de más. (¿Qué nejo no significa también percudido?)

Ñanga: débil, enclenque. (¿Deformación de huanga, o guanga?)

Pacotear: hecho de mala gana, sin diligencia. (Una nueva palabra a mi vocabulario.)

Petimetre: corriente, burdo. Presumido. (¡Otra nueva!)

Pinchurriento: de escaso valor. Pequeño, corriente. (¡Y yo que creía que esa palabra era pinche degradado; es decir, menos que pinche!)

Pistear: tomar bebidas alcohólicas. (Siempre he tenido la idea de que dicha palabra viene de un americanismo –por no llamarlo gringuismo– impropio derivado de la consecuencia de tomar bebidas alcohólicas. Bebes, te dan ganas de orinar, en inglés to take a piss: pistear.)

Pretenso: pretendiente. (Hay un modismo de este modismo: premenso. Aquel que aspira a convertirse en el menso de alguien por la vía sentimental.)

Rebanar el queso: chismorrear, tijeretear, bromear.

Rejolina: revolución, confusión. Acabar con el cuadro, Llevarse todo. (¡Otra nueva a mi lista!)

Retobada: desobediente, irrespetuosa, respondona. (Mi abuela solía decirme una variante: retobón. “Te voy a dar un revés por retobón, Josecito.”)

Salió más dura la cal, que los tenejales: resultó más difícil el empleado que el patrón. (¿Que no es redundante la frase, dado que los tenejales son la cal viva para el nixtamal?)

Se propuso: se puso flamenco. Se decidió, se inquietó. (Un auténtico arcaísmo.)

Soflamero: delicado, que se queja por cualquier cosa. (Palabra que siempre me ha encantado por su sonoridad. Y sí, muy de acá, de este lado.)

Tejolote: piedra del molcajete. (¡Nueva también!)

Tenamastes: tres piedras que sostienen el comal. (¡Nueva!)

Testarudo: quién se resiste a entender. Terco como mula. (Literal deformación de las dos palabras origen de la presente. Testa: cabeza y dura. Cabeza dura.)

Yompa: camisa de mezclilla. Camisola. (¿Otro gringuismo?)

Zafado: alocado, zafarinfas, que le falta un tornillo. (Otra palabra que solía decirme doña Catalina Gómez Salinas, mi abuela.)

Zaracof: casco tipo legión extranjera. (¿Inadecuado galicismo?).

Agradezco infinitamente la paciencia a las tres entregas que compusieron la presente columna, pero sobre todo el interés dado a éste tipo de temas. Particularmente a aquellos que se tomaron la molestia de hacerme llegar vía correo electrónico más modismos, tanto coahuilenses como de otros lares. A ustedes amados lectores, me debo; a ustedes, mi cariño domingo a domingo, deseando que dure la semana que media entre ambos.
17 Abril 2016 04:03:02
Hacerse al modo
Les contaba hace ocho días (un modismo más ¿Por qué “hace ocho días” cuando en realidad son siete? Será porque al incluir las dos fechas coincidentes, de domingo a domingo, el resultado es efectivamente ocho, supongo) que cayó en mis manos el libro del Profesor Abel H. García de nombre Coahuila y sus modismos, habla coloquial en uso y desuso”; trabajo editorial de compilación de, como su nombre lo dice, modismos de la entidad; el cual derivó en una lectura deliciosa dado el hallazgo de algunas palabras que en lo particular me resultaron novedosas, atractivas y hasta recordatorias de ciertos momentos de mi vida pasada. Y como prometí en aquella ocasión, aquí traigo una nueva lista de dichos conceptos regionales contenidos en el texto de marras:

Huero: Dícese del huevo echado a perder. (Palabra que tiendo a usar con bastante frecuencia en algunos de mis escritos cuando doy respuesta a que los argumentos de mis adversarios abogados son vacíos o carentes de sustento y que, curiosamente para algunos de ellos, e incluso para otros compañeros de equipo,
resulta novedoso; y curiosamente, y a pesar de algunos de ellos dedicarse a la par a la abogacía, a la crianza de gallinas ponedoras y al comercio derivado de la misma).

Íntico. Idéntico. (Sigo sin entender si dicha palabra es una deformación de su significado o una abreviación equívoca de la misma y que además siempre me ha llamado la atención).

Jacalera: quién anda de casa en casa. (Curiosamente conozco igual una deformación de dicha palabra que supongo es la mezcla de dos palabras, jacal y cama; que combina el uso que se da a cada cosa descrita y que se cita como adjetivo cuando alguien es asiduo a andar de casa en casa y de cama en cama de
dichas casas. Jacamero (a)).

Jincar: atribuir, responsabilizar. (También se usa en primera persona cuando le atribuyes algo a un tercero: “Le jinqué a mamá la fiesta de XV años de mi hija”).

Jiriolito: giriolito, con energías, derechito. (¿Otra combinación de dos palabras: girar y meteorito? Quizá).

Jonuco: casa modesta, cuarto oscuro, covacha.

Jurgunear: agitar, mover bruscamente. (Palabra para el que escribe, además de novedosa, cuyo origen no alcanzo a comprender).

La considero: la, lo entiendo. Estoy con usted. (Arcaísmo a mi consideración –sin pretender redundar– precioso y preciso en su uso y bastante ilustrativo del significado).

Lambiache: barbero, lambiche, busca favores. (¡Uy! Si supieran a cuántos he conocido a lo largo de mi vida con tal característica dada la profesión involuntaria a la que me dedico…).

Langusiar: comer de todo un poco y a deshoras. (Palabra que la escuché por primera vez de boca de mi esposa y que se me hizo atractiva por linda –tanto la palabra como mi esposa– por la forma en que ella la pronuncia).

Las quince y malas. Expresión aplicable a una competencia, de preferencia billar. Dar ventaja. (Y yo que creía que dicha palabra significaba algo distinto, más bien en el sentido de que a alguien le cayeron TODAS las desgracias posibles).

Lechada. Suerte. (Sáquenme de una duda, amables lectores ¿qué dicha frase no se usa también para lo contrario? Por ejemplo: “A Juan, la esposa se le puso mala, chocó y lo andan corriendo del trabajo, de plano le cayó una lechada”).

Macueco: zurdo, chueco. (Conocía el concepto como significado de chueco, pero no de zurdo. Palabra nueva respecto al significado).

Machigüis: agua para las manos, al hacer tortillas de maíz. (Palabra que igualmente me parece hermosa por su sonoridad y que también resulta novedosa para quien esto escribe).

Makinof: saco grueso de lana. (¿Será acaso esta palabra una pretendida deformación de otra que desconozco para intentar hacer sonar la de origen como impropio vocablo ruso?)

Maréalo: No te lo acabes tan rápido. (También aplicable para cuando le dices a alguien que entretenga a un tercero: “Hermanita, ahí te traje a tus sobrinos –mis hijos– para que me los marees mientras voy a surtir el mandado”).

Espero concluir con esta lista de palabrejas el siguiente domingo, amables lectores.


10 Abril 2016 04:05:39
Riqueza del habla
“Maldito sol antípora, por lo fuerte que está y por venir cargando mis quimiles, casi me da la alferecía”, dijo Norma, una compañera que gusta de usar arcaísmos en su lenguaje. Sólo escucharla propició que éste su sibarítico servidor le preguntase qué dijo, no porque no hubiera comprendido lo dicho por ella, sino por la simple curiosidad de ver si ella sabía qué estaba diciendo o si lo que pretendía ella decir era lo que en realidad estaba diciendo.

Ella me respondió que en realidad lo que quiso decir en lenguaje llano era: “Maldito sol fastidioso, con lo fuerte que está y por venir cargando mis cosas casi me desmayo”. Y bueno, si tomamos en cuenta que antípora es una deformación de antípoda, lo contrario a un punto geográfico y que se utiliza como sinónimo de
una persona que lleva la contraria, que no está de acuerdo con el colectivo, aquel que aparece en los eventos sin ser invitado, metiche, gorrón y por ende gorroso, pues el significado de lo primero que quiso decir era de algún modo correcto. Quimil por su parte significa –del náhuatl– lío de ropa, conjunto de cosas,
incluso es el nombre de una cactácea, razón por la cual no dudé en decirle a doña Norma que la segunda palabra por ella utilizada era de hecho más acertada que la primera.

Y finalmente le comenté que alferecía en realidad es un sinónimo del padecimiento conocido como epilepsia, pero que en épocas antiguas era, según un refranero español, una palabra derivada del cargo militar alférez –quién generalmente se pasaba vigilando sin reposo algún punto y, las más de las veces,
exponiéndose a los elementos, sol más que nada– usada como sinónimo de mareo e incluso de desmayo, consecuencia de dicha exposición; por lo que también su tercera palabra había sido usada de manera idónea.

Dicha anécdota ya es vieja, casi 10 años de haber sucedido, pero la misma provocó que quien esto escribe se preocupara desde entonces por incluir en su biblioteca libros que hablasen de las variantes del lenguaje en cada lugar del país; libros que hablasen de los modismos y el habla coloquial de las distintas
entidades federativas, sino regiones de nuestra República, e incluso de las propias regiones de los estados. Y en días pasados llegó a mis manos un libro editado por el Gobierno de Coahuila, del profesor Abel H. García sobre el tópico en comento y donde encontré algunas palabrejas que me resultaron atractivas,
algunas porque asumía yo que su significado era otro, o porque de plano las desconocía. Aquí les dejo la primera entrega:

Aguanta un piano: mujer hermosa, objeto bonito. (En realidad yo creía que se refería a cualquier cosa que no ha perdido su utilidad y que puede seguir dando el servicio para la cual fue creada; y en el caso de las mujeres, aquella que aún no ha perdido su belleza o atractivo y merece seguir prodigando amor).

Ancheta: cualquier cosa.

Alifuz: trago de vino. (Yo creería que el concepto correcto es alipús).

Bodoque: tonto, necio. Bola de barro. (Igualmente creía yo que el concepto era aplicable para alguien medio pasadito de peso, sin ser propiamente obeso).

Búigale, búllele: darse prisa, apretar el paso. (¡Yo pensaba que era con y!).

Camuco: engaño, faramalla. (Ésta es nueva).

Cariños ahuastecados: demostración de cariño sin gracia. (Esta también es nueva).

Chipiturco: saco de diario. (¡Nueva también!).

Coliche: pegoste, agregado sin invitación. (Otra nueva).

Defendelón: que se resiste, que se niega.

Deoquis: desocupado. Gratis. (También aplica seaparado: de oquis).

Desguanguilar: desbaratar, desordenar.

Enzotado: encerrado, parco en el hablar, aferrado. (Una nueva más).

Esperpento: persona, cosa ridícula. Desatino, absurdo. (Este modismo me encantaba desde pequeño).

Garranchón: romperse la ropa al atorarse con algo. (Nueva también).

Guanguilona: sin gracia, mal vestida. (Igualmente creo lo correcto sería guangüilona.)

Huateque: guateque, fandango, pachanga, jolgorio, tertulia, fiesta.

Modismos de los que continuaremos platicando la próxima semana…

03 Abril 2016 05:05:19
¡Resucitemos!
Un par de domingos antes del inicio Semana Santa, un grupo de testigos de Jehová tocaron a la puerta de la casa de Ustedes. Nomás fue abrir y quien parecía encabezar el grupo, sin darme oportunidad de decirle siquiera qué se le ofrecía, me enjaretó un par de atalayas, su revista de divulgación de fe, preguntándome si estaría dispuesto a contribuir con la construcción del reino –entendiendo yo que si estaba dispuesto a darles alguna colaboración económica por sus dos revistas– y contestándole que con gusto colaboraría con la construcción de dicho reino, pero desde mi trinchera, es decir, con mi Iglesia, con mi religión.

Luego me preguntó que si no gustaba acompañarlos a revivir la muerte de nuestro Señor Jesucristo en su templo, respondiendo yo entonces que con gusto lo haría, y cuestionándoles que si no sería mejor celebrar su resurrección. ¡Cosa rara!, en ese momento mis hermanos cristianos se quedaron callados y no supieron qué más decirme.

Inmediatamente después, vinieron a mi mente las tantas veces que acudiendo como feligrés al ministerio del amadísimo Antonio Usabiaga en el templo de Nuestra Señora de Fátima, escuché una de sus insistentes enseñanzas en las que afirmaba y se cuestionaba a la vez el por qué los mexicanos sentíamos tanta fascinación por la muerte, al grado
de incluso quedarnos respecto al Dios Hijo en ese trance, sin trascender hacia la resurrección. Y sí, comprobé ahora, vía testigos de Jehová, que ello sucedía incluso con otras sectas, con otras religiones.

De verdad, ¿por qué tanta fascinación por la muerte, al grado que disfrutamos más su viacrucis, su camino al calvario, su crucifixión, su muerte, y una vez acabando con su vida –sea en Iztapalapa, sea en el Ojo de Agua– no sólo no lo dejamos en su cruz vapuleado, maltratado, lacerado, crucificado, sino que hasta le armamos su procesión del
silencio –sea ahora en San Luis Potosí, Viesca o Querétaro– y hasta lo acompañamos algunos en peregrinación con nuestra respectivo rollo de vara de zarza o con un cabresto lastimando nuestra espalda.

¿Será porque somos una raza mezcla medularmente de dos que sentían igual fascinación por la muerte? La española con su probada valentía y su nulo temor a la parca; antes en todo caso vencedora de batallas incluso muerto ya cómo sucedió con Rodrigo Díaz de Vivar. La azteca que veneraba a Huitzilopochtli y cuyo nacimiento es producto de
una guerra fratricida entre hermano y hermana, uno para proteger y otra para acabar con la madre de ambos. ¡No sé! Pero, insisto, tanto llama nuestra atención la muerte que yo mismo me he quedado aquí escribiéndoles sobre ella en vez de hacerlo de lo que en realidad quería como es SU resurrección.

Si Jesús no resucitó de entre los muertos, TODO lo que se ha construido alrededor de su persona de NADA sirve. Dicha resurrección es por sí misma infinitamente más fascinante que la muerte de cualquiera, incluyendo la del propio Mesías. Demos ese salto cualitativo como cristianos, pero sobre todo como mexicanos, y dejemos atrás toda la
parafernalia del Viernes de Dolores para renacer en Él el Domingo de Pascua. Resucitemos a la vida eterna cada día de los que nos resta de nuestra existencia.

Aprendamos a vivir –y lo que digo no es una perogrullada– auténticamente la vida, y no nos quedemos estancados en nuestra celebración a La Catrina de Posada –aunque Cynthia y Éric se me enojen– y demostremos en ese vivir para bien y plenamente nuestra existencia, que su muerte –que dicho sea de paso igualmente fue para redimir todos y
cada uno de nuestros respectivos pecados; los de los de antes de Él, los de su contemporáneos y los de quienes venimos después de Él– no fue en vano. De ese modo, como dice el propio Saulo de Tarso: al juntamente haber sido resucitados a través de su resurrección, seremos sentados a su lado en los lugares celestiales. En la otra vida y, sobre
todo, en esta vida.

¡Resucitemos hermanos, resucitemos! ¡Resucitemos a nuestras malas relaciones en el grupo de amigos, en la familia, en el trabajo, en el hogar! ¡Resucitemos a los malos gobiernos y sobre todo a los pésimos gobernantes! ¡Resucitemos a nuestras siempre presentes humanas debilidades. Resucitemos a nuestros malos hábitos. Resucitemos a
nuestros personales y diarios viacrucis! Y por encima de cualquier cosa, no nos quedemos callados ni de palabra ni de obra cuando nos cuestionen si no resulta mejor celebrar la resurrección, su resurrección, nuestra propia resurrección, en lugar de la muerte de nadie. Renazcamos, derrotemos nuestras propias muertes con acciones… ¡Vi-va-mos!
27 Marzo 2016 04:00:30
Anhelo de la felicidad
Dicen que en Saltillo todo mundo tiene un rancho o un amigo con rancho para, durante Semana Santa, ir a pasar esos días con la familia. La de mis padres no es tan afortunada como para tener un rancho, aunque les sobran amigos con rancho con los cuales ir a disfrutar de estos días de asueto. Y además ambos, por fortuna, son catedráticos, lo cual les permitía disfrutar de todos los períodos vacacionales y días libres que el calendario escolar nos obsequiaba. Pero hay un lugar de los que pueblan mi infancia que era destino obligado durante esta época, ese lugar se llama Anhelo.

Anhelo, de acuerdo con la RAE, es el deseo intenso o vehemente de una cosa; sin embargo, para mí, para mis hermanas, para muchos exalumnos de mi padre, la palabra anhelo tiene tantísimos más significados. Anhelo es una localidad de Ramos Arizpe. Antiguamente era una estación de El Coahuilense, tren que recorría de Saltillo a Piedras Negras, ubicada justo después de Paredón.

Y sí, cuando niño, y luego ya no tanto, a dicho lugar se llegaba sobre todo en el citado medio de transporte con todo lo que implicaba: levantarse temprano porque el tren salía a las 8 de la mañana, disfrutar del “traca-traca” del camino; degustar el delicioso café con pan de pulque para despertarte en Ramos Arizpe; almorzar las más deliciosas enchiladas o taquitos de carne que he probado, precisamente en Paredón; para alrededor de las 10 de la mañana llegar a Anhelo.

Caminar un par de kilómetros de la estación del tren al casco de la vieja hacienda abandonada para ahí dejar, junto a la iglesia, única sobreviviente, las mochilas y las viandas, pasando por supuesto antes por el ejido-poblado, que se componía de unas 10 o 12 casas al lado de una añosa escuela rural. Y entonces sí, ponerse el traje de baño y lanzarse a nadar, ya fuera en un pequeño lago cerca de la iglesia, en la acequia que recorre casi todo el lugar o en la pila que no sé si la hicieron con la intención de almacenar agua o para diversión de quienes íbamos de visita.

Casi omito decir que el atractivo radicaba sobre todo en sus aguas termales, es decir, calientes, incluso en invierno, pero perfectamente soportables para el cuerpo humano. Era una delicia pasarse ahí un día de campo, para cerca de las 5:30 tomar el tren de regreso a Saltillo y que pasaba casi siempre entre 6 y 6 y cuarto de la tarde.

Pero en Semana Santa era otra cosa, porque mi padre gracias al hecho que les he dicho de ser maestro, pero sobre todo a sus buenos oficios y a la buena amistad que lo unía con los profesores del lugar, conseguía la casa donde estos vivían, justo al lado de la escuela en mención, y eso nos permitía quedarnos casi siempre a pasar toda la semana allá. O en el peor de los casos, cuando íbamos muchos amigos, montar
las tiendas de campaña que algunos llevábamos en el patio de la escuela, o de plano dormirnos en los salones con improvisados petates formados con colchonetas y cobijas.

Más de una vez, a la par de nosotros, coincidíamos en los días santos con un grupo de iglesia que hasta la fecha ignoro si eran parte de alguna secta cristiana o de los erróneamente llamados “hermanos separados”, pero que definitivamente no eran católicos porque su celebración, aunque parecida a la nuestra, tenía cierta variantes, particularmente en lo referente a la representación que hacían de la Última Cena y de la
Pasión de Cristo. Su ministro o pastor era además un tipo de avanzada, en cuanto a derechos ganados para la época a que me refiero, los 70 u 80, ya que ejercía un liderazgo claro sobre su grey, sustentado en el conocimiento del libro sagrado y en su excelente dialéctica, no obstante ser claramente de preferencias diversas.

Y bueno, como dije, la representación de la Última Cena era todo un espectáculo porque a más de tomarse cada uno de los involuntarios actores su papel bastante en serio, buscaban personificar lo más parecido a los personajes de la época. Así que ya verán a los apóstoles con túnicas hechizas y debajo de ellas pantalones de mezclilla, algodón, y hasta de “terlenka”, y con camisetas que, debajo de las túnicas, dejaban
ver las leyendas que portaban, casi todas en inglés y de manufactura norteamericana.

Y al Ministro muy en su papel de Jesús, a la par que repitiendo las míticas palabras de “éste es mi cuerpo y ésta es mi sangre”, decirle a “san Pedro” con marcado tono afeminado: “¡Peeedro, Peeedriiito: te he dicho que la ceremonia de la Última Cena es mejor con pan francés que con pan Bimbo; y como SIEEEMMMPRE, olvidaste destapar las peeepsiiis antes de la ceremonia! ¡Ay Pedro taaan PENDEJO!”. Para luego
voltear a la concurrencia y disculparse diciendo: “Ustedes perdonarán que trate así a san Pedro, pero no entiende y sigue cometiendo las mismas babosadas año con año”.

Pepsicolas que no eran sino un sucedáneo del vino, ya que cómo iban a tomar bebidas espirituosas si su religión se los prohibía, más en días tan importantes. ¡Ah! Y por supuesto la recomendación constante en Viernes Santo: prohibido meterse a nadar después de la muerte del Señor y hasta su Resurrección el domingo, so pena de arriesgarse a que te salieran escamas en la piel o de plano que te convirtieras en pez si
pasabas mucho tiempo en el agua durante ese ínterin.

De verdad, y perdonen lo procaz del comentario, era todo un placer escuchar al Cristo gritar a tono abierto a la luz de las antorchas para reclamarle al que hacía el papel de Iscariote: ¡Judas cabrón! ¡¿Por qué me has traicionado?! ¡Y tan sólo por 30 pinches pesos, cuando sabes que las enseñanzas de tu Maestro valen más! ¡Te condenarás para toda la eternidad y antes de que cante el gallo y que Pedro me niegue
también, tú estarás bien muerto por tu propia mano! ¡Qué días aquellos de gozo vacacional!

A Anhelo fui por última vez hace ya casi 30 años, para ser exactos en 1988. Lo más que recuerdo de esa ocasión es haberme quedado casi todas las noches a disfrutar del cielo más oscuro y tapizado de estrellas que jamás he vuelto a ver; disfrutando de la fogata, con un buen trago de vino y con todavía una mejor plática de los amigos que me acompañaron. Dos de ellos ya no están más en este mundo. Otros dos viven
en tierras lejanas. Otro, recién supe, por estos días purga condena de cárcel. Casi nunca veo al resto de los que fuimos. La vida se va, como se han marchado ellos y como yo me he ido yendo de sus propias vidas, pero los recuerdos permanecen. Espero encontrarlos en el mismo lugar al cual pronto iré, porque anhelo regresar algún día a Anhelo.
20 Marzo 2016 04:05:27
Valorando la ‘discapacidad’
El pasado 6 de enero, arreglando un cortinero en la casa de ustedes, amables lectores, la plataforma donde me subí para hacerlo, una mesa de centro fuerte y maciza que hay en la sala, terminó por acabárseme y, obvio, una vez acabada hubo sólo vacío y caí sobre mi pie izquierdo. Afortunadamente dicha caída no tuvo consecuencias graves –al menos no tan graves como debieron haber sucedido dada la forma en que ésta se dio–, salvo una pequeña fractura en el tobillo de dicho pie izquierdo que me obligó a traer por cinco semanas un yeso que me lo inmovilizara, y consecuencia de ello a utilizar muletas. Cabe decir que ésta es la segunda ocasión en mi vida en que me he visto obligado a cargar con yeso y muletas, la primera fue consecuencia de algo menos grave como lo fue el haber tenido que hacerlo cuando estaba en tercero de secundaria cuando, para variar, me hice una fisura en el tobillo del pie derecho.

Pero como dice el viejo y conocido refrán que alude a la genial obra de Alexandre Dumas: no es lo mismo “Los tres mosqueteros” que “Veinte años después”. Cuando tuve aquella primera fisura estaba en pleno crecimiento, tenía toda la fortaleza del mundo y podía darme el lujo hasta de jugar futbol con un solo pie apoyado en las muletas. Ahora mi estado físico no es malo, quizá traigo unos cuantos kilos de más y
evidentemente la condición física que tengo no es la de entonces; pero insisto, no es lo mismo tener 15 años que 47. Y esta última afirmación no es desde la perspectiva de lo físico, sino también desde lo mental.

Cuando se es adolescente vives al día sin preocuparte mucho del futuro, disfrutas cada momento como si fuera el último de tu existencia, y aunque tengas un pie, un brazo o la nariz fracturada sabes que en un mes o cuando mucho en mes y medio podrás retomar tu vida normal y continuar con el juego y la diversión. Cuando se es adulto te preocupan otras cosas, de entrada sabes que si te incapacitan en el trabajo el
dinero a llegar no será el mismo que ganas en circunstancias normales de salud y tendrás que administrarlo mejor, y además estando en el trabajo no falta el o la compañera que vea en las consecuencias que se derivan de dicha incapacidad una oportunidad de quedarse, si no con tu puesto, por lo menos de ponerlo o ponerte en jaque dado las limitadas posibilidades de que sigas haciendo lo que cotidianamente haces,
sobre todo cuando lo haces bien. Y sí, como adulto también te preocupa saber que cualquier incidente de salud tarda mucho más tu cuerpo en recuperarse de él que cuando eras joven, por obvias razones.

Y el problema de fondo en realidad es ese: que lo obvio por obvio a veces lo obviamos. Es decir, lo cotidiano, precisamente por cotidiano no merece toda nuestra atención, precisamente por lo insignificante que parece a nuestra vista o por lo sencillo que aparentemente resulta ser hecho bajo circunstancias “normales”. Para mí era de lo más normal levantarme temprano por la mañana, bañarme, vestirme, llevar a los hijos a la escuela y luego yo marchar al trabajo. Llegar a la oficina que me fue asignada, por cierto en un piso superior, subir escaleras, abrir la puerta de dicha oficina, andar por todo el edificio, incluso salir y cumplir con algunas actividades fuera o en otros lugares ajenos al mismo, salir a comer, volver por la tarde, ir a dar clase ya entrada la tarde y volver a casa para cenar y dormir.

¡Qué bárbaro! No saben lo complicado que resultan esas “normales” actividades en circunstancias de yeso y muleta. De entrada, el tiempo en asearme y vestirme no era el mismo, tenía que invertir mucho más de éste; bañarme era todo un lío porque el yeso no podía mojarse, el simple hecho de preparar la ropa implicaba un mayor esfuerzo físico porque tenía que invertir varias vueltas en hacerlo, ya que o cargaba con ella o cuidaba de no caerme por afianzar bien mi paso con un solo pie, y hasta manejar era un problema dado que, como sólo tengo carros con embrague, me vi obligado a pedir prestado un carro automático para poder trasladarme. Cargar el cuerpo de uno con los brazos requiere un esfuerzo considerable y es entonces que uno se da cuenta lo verdaderamente excedido que andas de kilos y para todos lados tienes que andar con sumo cuidado porque o agarras bien la muleta o tomas el celular para responder una llamada y – ¡no lo duden!– hablar por teléfono mientras caminas deja de ser una prioridad. La hora de la comida se convierte en una auténtica bronca porque dependes de los demás para traer el plato, el salero o hasta la cuchara a la mesa, y luego no puedes ni recogerlos cuando acabas. Y si a ello le sumas el hecho de que uno procura dar el mínimo de molestias, al final no dejas incluso de sentirte mal porque alguien a quien quieres de la gente cercana a ti te cuestiona cuánto te falta para salir de ese trance, no porque se preocupe por tu salud, sino porque según él ya está cansado de tener que ayudarte. Y es entonces que la desesperación empieza a ganarte, y cuando dices que ya estás harto de esa tu discapacidad temporal y de no poder hacer las cosas que cuando no la tenías te parecían casi sin sentido el llevarlas a cabo; justo cuando vas a subir al coche que te prestaron, del carro estacionado delante de él sale un tipo al que le falta la pierna que ahora tú sólo tienes fracturada, y de la manera más normal pasa a tu lado con una sonrisa colgada en su cara, que de algún modo no deja de ser para ti una cachetada “con muletas blancas”.

Vaya en este texto un auténtico reconocimiento para aquellos que cada día del resto de su vida tienen que ver alguna de sus discapacidades como aquello que nosotros llamamos “normal”, y al mismo tiempo que sirva en mi caso para, a partir de ahora, poder disfrutar de las cosas cotidianas, como el simple hecho de bañarse, vestirse, contestar un celular cuando vas caminando o poder cargar a uno de tus hijos, como un regalo extraordinario que nos obsequia la vida ¡Todos los días!




13 Marzo 2016 03:05:21
Espacios de poder
Soy poco dado a hablar y menos a escribir en este espacio de mi trabajo actual como subsecretario del Ayuntamiento de Saltillo. Incluso cuando lo he hecho me he referido a mis propias responsabilidades como tal, prácticamente de pasada, y más como referencia de algo que me interesa comentar con ustedes, mis amables lectores, y que me llevó a lo que digo derivado de un hecho o una situación vinculada indirectamente al mismo. Hoy abundaré al respecto un poco más, pero de igual modo lo haré de pasada, para tratar de arribar, consecuencia de lo contado a una reflexión que me gustaría dejar en el aire; espero ser coherente con lo que pretendo poner a su consideración. Iniciaré por contarles que desde antes de que arrancara la presente Administración municipal tuve el alto honor de formar parte y colaborar con la integración del equipo que ahora encabeza la secretaria del Ayuntamiento. Éste es sin duda uno de los más completos de la misma y además carga sobre sus hombros una considerable cantidad de responsabilidades. ¡Francamente no pude haber caído en un equipo mejor! La secretaria, a más de ser una mujer inteligente y preparada, tuvo la virtud de armar un equipo plurifuncional que, modestia aparte, es precisamente por lo diferente que somos quienes lo integramos, talentoso. Pero además de ello, y no dudo que la razón de haber elegido a quien lo conforma para cada responsabilidad tiene que ver con esto último, dicho equipo ha sabido mantenerse unido como uno solo, a tal grado de que cuando algo pasa con alguno de sus integrantes, el resto solidariamente lo apoya en TODOS los aspectos; y seguro estoy así seguirá hasta el final de la Administración.

Muchas cosas han sido puestas a nuestros ojos; pero lo más interesante que me ha tocado ver, desde mi muy particular punto de vista, es el desempeño de muchas personas a partir de su pequeño o grande espacio de poder, y que va desde la persona que atiende una ventanilla, hasta algunos de las y los que integran el Cabildo. ¡Qué bárbaro! ¡Cuánta gente se marea ya no digo al subirse en un ladrillo, sino hasta en
una cajita de cerillos o en el propio cerillito! Y los hay de todo, desde los que usan precisamente su ínfima ventanita para hacer sentir su poder a los demás, hasta las que desde su espacio en el Cabildo del que forman parte se dedican a pontificar sintiéndose dueñas absolutas de la verdad, y por ello con derecho a descalificar a medio mundo exigiendo lo que ni ellas mismas son capaces de obsequiar. O lo que es peor:
aquellas que desde su cubículo o su oficinita de cuatro por cuatro se dedican a intrigar en contra de sus compañeros de trabajo para ganarse el favor del jefe o de la jefa en turno, y que al final acaban enredados en sus propias intrigas y sin un solo amigo al cual acudir porque ya todos saben que esa persona no tiene amigos sino intereses. Y lo malo es que esta actitud se repite hasta la náusea y aplica para
absolutamente cualquier espacio de poder; si lo dudan tantito, vean lo que está sucediendo con los primos del norte y el malhadado Donald Trump. De hecho esta semana también uno de mis alumnos en UANE me preguntó cómo acabaría el candidato de marras; respondiendo yo sin duda que metiéndose en una espiral de violencia de la que no escaparía ni él mismo. Tristemente no me equivoqué, vean lo que pasó el
viernes en Chicago, donde acabaron enfrentándose trumpistas y antitrumpistas, y dándose de “trumpadas”.

¿Y saben cuál es el problema de fondo que lleva a casi todo el mundo a abusar de los espacios de poder? Que como humanos, más allá de las ideologías, no somos tan diferentes los unos de los otros. Por cierto, y a propósito del tema, de no ser diferentes en esto los unos de los otros, hay una canción –música para variar, otra de mis grandes pasiones en la vida– magistralmente escrita por John Michael Osbourne, mejor conocido como Ozzy, la cual pongo a su consideración, obviamente traducida del inglés. Disculpen lo libérrimo de dicha traducción, pero más que hacerlo de forma literal lo hice de tal modo que el mensaje contenido en la misma igualmente tuviera sentido.

Tú no eres diferente a mí
Cuántas veces pudiste derrumbarme y
hasta en tu corazón lo llevaste al cabo,
si tú eliges criticar, eliges a tus enemigos.
Todo lo que digo y hago está mal a tus ojos.
Dime a dónde pertenezco en esta enferma sociedad.
Tú no eres diferente a mí;
no, no eres tan diferente a mí.
Mírate a ti mismo, en vez de mirarme a mí con ojos
de acusación; quieres crucificarme por mis blasfemias
y lo haces ocultándote tras tus grandiosas mentiras.
Dime dónde comenzar y si te consideras
libre de pecado, avienta la primera piedra.
Viviendo a mi manera la vida que escogí no dudaría
en obsequiarte disculpas,
si reconoces que lo que te mueve es
la envidia que inunda tus ojos
y que ésta no refleja sino tus celos.
Dime la verdad y entonces admitiré mis culpas,
pero sólo lo haré cuando comprendas
que esa sangre en tus manos
no es sino producto de tu propia democracia.
Tú no eres diferente a mí;
no, no eres tan diferente a mí.

Habrán de perdonar que no cite nombres en lo particular y realmente no es necesario hacerlo pero, ¿cuántos no caben en los ejemplos que cité respecto a los distintos espacios de poder que conforma nuestra sociedad? El que tenga ojos y oídos, que vea y escuche. Excelente domingo y mejor semana, estimado lector.

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