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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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17 Mayo 2018 04:00:00
La otra cara del empleo
Tantos recursos humanos absorbieron la insudtria del sureste de Coahuila, que la escasa mano de obra disponible en la zona es que no está capacitada o cursa estudios elementales.

Esta condición hizo que una clase de trabajador quedara disponible en la ciudad, que es la de los oficios, aquellos que son albañiles, plomeros, mecánicos, electricistas, que decidieron no sumarse a una empresa, sino ejercer su oficio.

También quedó personal que no tiene capacitación y la inexperiencia en el trabajo es el distintivo que ofrecen los diversos establecimientos comerciales y de servicios en la ciudad.

Un ejército que también se sumó a la suplencia de la mano de obra son nuestras personas de la tercera edad, quienes tienen toda la voluntad, el deseo y la intención de hacer un excelente trabajo, pero, la tecnología usada en las tiendas de conveniencia, por ejemplo, las rebasa.

En la ciudad quedó personal que en el caso de los oficios abusan de su cobro por trabajo, ya que al ser poco, en un día desean sacar lo que no consiguen en la semana.

La semana anterior debí contratar un albañil para colocar 10 ladrillos que faltaban en una de las bardas del negocio y por ese servicio cobró mil pesos, lo cual consideré un abuso y le pedí una explicación al trabajador y dijo: “porque con un trabajo debo sacar lo que no salió en toda la semana”.

Fue una experiencia frustrante por el abuso que cometen las personas que ejercen un oficio en la ciudad, que al saber la limitada disponibilidad de individuos para hacer el trabajo son arbitrarios en sus cobros.

Y qué sucede cuando se acude a una farmacia de cadena, el consumidor enfrenta una serie de inconvenientes porque el personal que contratan tiene poca o nula capacitación.

Hace unos días estuve en una de ellas para comprar medicamentos y el tiempo empleado en hacer el pago superó el de atención en la farmacia con los medicamentos, porque quien cobró no sabía el uso de la caja.

De manera que por cada operación que hacía debía ser apoyada por otra colaboradora con un poco más de experiencia en su trabajo, es decir, alguien ahí hacía un doble o triple trabajo porque no fueron capaces de darles preparación antes de ponerla en piso de venta.

A ello se suma que al terminar de cobrar los trabajadores deben cuidar el proceso de producción del pan, acomodar anaqueles, recibir mercancía, buscar medicamentos, atender lácteos y un largo etcétera, que muestra la falta de especialización en el trabajo que redunda en una mala calidad de atención.

Se tienen también los trabajadores de medio tiempo, a quienes las empresas no les imparten una capacitación básica antes de iniciar con su trabajo, porque urge se sume a la operación diaria del establecimiento. ¿Cuál es el resultado? Fallas, mala atención, de–saciertos, mermas, pérdidas, mala imagen.

Esta situación es posible verla y vivirla en los restaurantes, en donde los vendedores tienen una absoluta falta de experiencia en atención al público y en las cocinas los alimentos no tienen la mejor calidad, presentación de emplatado y de servicio al comensal. En fin, la experiencia no es buena.

En las tiendas de conveniencia decidieron apostar por personas de la tercera edad, muy buena política y decisión, pero, el reto ahí es grande, elevado, porque no hay un dominio de la tecnología y la operación de cobro se ha hecho un problema, porque en cada maniobra tienen errores y eso multiplica el tiempo destinado para pagar.

Así, una tienda de atención rápida, a la cual uno llega para hacer una compra expedita, no se concreta porque al llegar a la caja, la inexperiencia, la inseguridad de manejar un sistema desconocido con el cual no hay familiaridad obstaculiza la agilidad del cobro y atención.

De este modo vemos la otra cara, el otro rostro del trabajo, el que no está preparado, ni capacitado, el de la empresa urgida por suplir su necesidad de recursos humanos y descuida la atención al público consumidor, la experiencia grata que se debe llevar quien acude a un establecimiento para comprar.

Las empresas en el Sureste reclutaron todo lo mejor de los recursos humanos en la región y dejaron un ejército que hoy hay evidencia contundente de que no están preparados y las empresas ni han puesto su mejor empeño en que la experiencia sea menos dramática, sino que la han profundizado.

Las autoridades con sus programas de capacitación a través del Servicio Nacional del Empleo y la misma Secretaría del Trabajo de Coahuila paralizados, no tienen una actuación y patentizan ineficacia en su trabajo, porque la crisis de recursos humanos no es nueva.
10 Mayo 2018 04:00:00
Nacionalismo mal entendido
¿Se ha puesto a pensar un poco cuando llega al supermercado a realizar las compras de la despensa o de cualquier necesidad que tenga de algún artículo, herramienta o ropa? Es un tema en lo sumo delicado porque claro que en México hay cientos de productores de diferentes insumos que pueden estar en los anaqueles de cualquier tienda de autoservicio.

Hoy, en tiempos de proteccionismo y nacionalismo instigados por Donald Trump desde la nación más poderosa del mundo, en México tratamos de asumir una actitud contra esa medida del Gobierno de Estados Unidos y hemos decidido -algunos- no consumir alimentos o productos hechos en EU. Pero, ¿se ha puesto a pensar qué sucedería entrar a un supermercado sin diversidad, en donde los anaqueles tengan sólo los productos hechos en México? ¿Cómo estarían los estantes?

Aquí no sólo es posible hablar o escribir de lo que sí o lo que no, se trata de diversidad, de xenofobia, e incluso de independencia alimentaria, todos temas peliagudos y reunidos en uno solo. ¿Ya se fijó usted en dónde fue manufacturada su ropa? ¿Dónde fue hecho su refrigerador, su ventilador, su cartera, su bolso, sus lentes, su reloj, los marcos de fotografía, las plumas, las libretas que le obsequian en los eventos a los que asiste?

Cuando inicia sus compras en el súper o en la tienda de conveniencia y va al refrigerador, ¿qué bebida escoge? ¿Ya se fijó en dónde está hecha? Los pastelillos que tanto le gustan, ¿en dónde fueron elaborados?

¿Sabe usted que México tiene 25 marcas muy poderosas que ofrecen servicios y productos, pero que no logran satisfacer todas las necesidades de un mercado tan grande como el mexicano?: Telcel, Corona, Telmex, Oxxo, Bimbo, Modelo Especial, Banorte, Banamex, Televisa, Bodega Aurrera, Inbursa, Mexichem, Liverpool, Compartamos Banco, TV Azteca, Aeroméxico, Fud, Elektra, El Jimador, Superama, Interjet, Suburbia, Cementos Mexicanos, Sanborns y Maseca. Todos requieren de proveedores de insumos ajenos a la manufactura hecha en México, como Telcel, cuyos equipos telefónicos no son hechos en Estados Unidos, pero sí en alguna nación asiática.

Ahora hay 10 productos elementales que compramos a Estados Unidos y son básicos en el consumo de los mexicanos: maíz, carne, trigo, leche, gasolina, gas natural, medicamentos, vacunas, pollo, plástico… ¿Dejaremos de comprar medicamentos a EU, gasolina, gas natural, vacunas…? Veamos, todo es de primera necesidad e incluso algunos de ellos ayudan a permanecer vivos y otros como los combustibles impiden colapsos económicos. Recordemos un poco lo que pasó en Saltillo cuando hubo escasez de gasolina: ¿Qué pasó en la ciudad? ¿Cómo se sentían usted y su familia? ¿La actividad económica cómo la vivió?

Edeka, la cadena de supermercados más grande de Alemania, eliminó en 2017 de sus estantes todos los productos importados para mostrar cómo sería un país sin diversidad, escribió Jennifer Monroe para National Share the Good News. En sus anaqueles, la tienda expuso algunos letreros como “Este estante es bastante aburrido sin diversidad”, mientras que otros decían “Nuestra gama ahora conoce fronteras”, “Así es como una estantería vacía es sin extranjeros” o “Seremos más pobres sin diversidad”.

¿De verdad seremos tan xenofóbicos, tan proteccionistas, que estamos dispuestos a vivir la limitación de lo cerrado por un nacionalismo mal entendido y enfocado en un mundo absolutamente globalizado? La respuesta es una que usted mismo deberá darse.
26 Abril 2018 04:00:00
A tiempo y destiempo
Seguramente más de uno de los que leemos este artículos hemos oído, visto o leído sobre el cambio climático y vemos la situación como un fenómeno ajeno a nosotros. Pero ¿qué tan distantes o cercanos están de nosotros los efectos del calentamiento global y las alteraciones del clima en nuestra región? Sí, aquí en Saltillo, en Arteaga, en Ramos Arizpe.

Antes, a la capital del estado se le conocía como “La Ciudad del Clima Ideal”, pero desde hace algunos años el sobrenombre ya no es el mismo, los visitantes -los que vienen de Monterrey, por ejemplo- coinciden en decir que “ya no es el clima de antes”. Y sí, la realidad es que el crecimiento demográfico y la cobertura de mayor superficie con pavimento nos hacen sentir una mayor sensación de calor que la que marcan los termómetros, pues los rayos del sol no son absorbidos por la tierra y se refractan en el asfalto.

Hace una docena de días, en las comunidades rurales de Arteaga, una “sorpresiva granizada”, así calificada por los productores de manzana de Mesa de las Tablas, cayó sobre sus huertas. Nadie contempló ese fenómeno, estaban preparados para que en mayo pudiera registrarse el fenómeno, pero no en abril. Los daños fueron por millones de pesos y cientos de hectáreas afectadas con miles de manzanos dañados y toneladas de fruto perdidas. No habrá manzana de Arteaga este año, dijo uno de los productores. ¿Qué significa eso? El precio de un kilo de manzana nacional o importada será más caro, pagaremos más dinero porque el clima cambió sorpresivamente y acabó con la cosecha en la sierra de Arteaga.

Se trata de un efecto adverso en nuestra región del cambio climático o el calentamiento global. Y así como este ejemplo debemos contemplar cómo el exceso de humedad cuando llueve mucho o las altas temperaturas alteran los procesos productivos.

Los expertos aseguran que el cambio climático implicará una transformación del modelo empresarial existente por uno que gestione de manera eficiente los riesgos, se involucre más con sus comunidades de influencia y aproveche oportunidades que se generen como el desarrollo de nuevos productos y la expansión a otros mercados. En medio del cambio climático se complicaría el acceso a materias primas, recursos naturales y humanos, mientras que la mayor frecuencia de fenómenos naturales extremos dañaría parte de su infraestructura, interrumpiría canales de logística y afectaría la continuidad del negocio.

En un artículo publicado en el Potsdam, Leonie Wenz y Anders Levermann descubrieron que el riesgo de pérdidas económicas provocadas por el estrés que genera el calor en los trabajadores se duplicó entre 2001 y 2011. Si bien este estudio académico analizó los efectos del calor, Levermann dijo que espera que se demuestre que otros golpes meteorológicos que están llamando más la atención -inundaciones, sequías, tormentas- tienen un efecto parecido sobre lo que podría ser una cadena humana industrial internacional cada vez más frágil.

En el sureste de Coahuila, ¿sabe cuál es una de las principales preocupaciones del sector productivo en la primavera y el verano? Las altas temperaturas que se sienten en las naves industriales. Son los ventiladores industriales los más empleados para disminuir los efectos adversos del calor porque tener aire acondicionado en la unidad productiva representa una mayor erogación económica por ser un espacio muy amplio.

Y en invierno, los calentadores de tipo industrial son una herramienta para disminuir los efectos del crudo invierno. Sólo recordemos qué pasó el 8 de diciembre de 2017 en el sureste: una tormenta invernal colapsó al sector productivo durante una semana. Debemos acotar que un lenguaje común para nosotros es una nevada, pero esos días las páginas meteorológicas y quienes daban información sobre las condiciones climáticas en el país se referían al fenómeno de Saltillo como una tormenta invernal.

Ese 8 de diciembre no podía entrar o salir nadie de la ciudad porque las cuatro vías que se interconectan con Saltillo estaban cerradas: miles de viajeros quedaron varados por más de tres días a lo largo de la carretera 57; en Derramadero, miles de trabajadores no podían regresar a sus casas; la proveeduría de otras entidades no llegó porque no se podía entrar a la ciudad; las pérdidas económicas fueron mayúsculas y todo por un clima extremoso que no se había tenido antes.

La economía y la industria de la región se vieron afectadas: el comercio en Saltillo se quejó de nulas ventas y otros no abrieron sus locales porque la gente no salió. Los restaurantes no tuvieron clientela esos días.

En los últimos meses el factor climático ha infligido golpes importantes a la economía regional y no hemos puesto la atención necesaria. Las luces no son ámbar, son rojas porque el sistema productivo y la economía ya fueron trastocados por el clima. Y ni los métodos más modernos para el pronóstico del clima ni la tecnología más sofisticada han servido para prepararse ante los bruscos cambios meteorológicos.

Con la Madre Naturaleza y la Madre Tierra simplemente no podemos. Forzado a cambiar por nuestros hábitos productivos y de consumo, el clima ha conducido a ese calentamiento global, a ese efecto invernadero y poca, muy poca determinación hemos demostrado ante el destiempo en que el clima se manifiesta en nuestra tierra y cómo el sistema económico local o regional se ha visto afectado por fenómenos meteorológicos imprevistos.

Las pérdidas económicas han sido millonarias en nuestra Región Sureste, pero nos hemos limitado a verlo como hechos aislados cuando en realidad son fenómenos climatológicos que serán cada vez más frecuentes y lo que se considera a destiempo se convertirá en una constante de estar siempre a tiempo, aunque no sea su momento.
19 Abril 2018 04:00:00
La ciudad desconocida
Saltillo tiene nuevas fronteras: la ciudad de 1930 nada tiene que ver con la de 2018, cuando la población alcanzó ya los 830 mil habitantes, de acuerdo con datos que maneja el Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco). La población de la capital de Coahuila pasó de 66 mil 605 personas, a 830 mil en 85 años, lo cual indica un crecimiento demográfico que se multiplicó 12.5 veces. Esto significa que los habitantes que nacieron en la década de 1930 ven hoy una ciudad que nada tiene que ver con la urbe que conocieron en su mocedad.

Tan sólo en 1996, en la capital del estado había 433 nuevas colonias integradas a la zona urbana. En los cuatro puntos cardinales la metrópoli creció en forma intensa. Para el periodo 1993-1996, la Dirección de Desarrollo Urbano Municipal autorizó 43 nuevos fraccionamientos, y en 2013-2017 se otorgaron 90 licencias más.

Así, los límites geográficos de Saltillo cambiaron: la terminal de autobuses fue enviada al sur; la Presidencia Municipal se llevó al bulevar Francisco Coss; las vías del tren también salieron de las calles céntricas; un negocio de pollo frito en el bulevar Venustiano Carranza era el límite de la ciudad hacia el norte; al oriente, la famosa lechera era la señalización fronteriza. Hoy, la línea limítrofe entre Saltillo y Arteaga es casi imperceptible, mientras que entre Saltillo y Ramos Arizpe no se nota.

Todo ha cambiado: hay nuevos bulevares, complejos viales, puentes peatonales, más vehículos y menos capacidad en las vialidades para dar soporte al intenso crecimiento del número de autos. En los últimos 85 años Saltillo no ha dejado de crecer y en los últimos 25 el progreso ha sido tan acelerado que ha superado incluso la media nacional.

La industrialización de la capital coahuilense en el último cuarto de siglo trajo asimismo un alza en la inmigración de personas desde otros municipios del estado, de otras entidades federativas e incluso de otros países.

El Consejo Nacional de Población (Conapo) estima que Saltillo tendrá 930 mil habitantes hacia 2030, cifra que el estudio Proyecto y Destino, el Crecimiento Urbano de Saltillo a Través del Tiempo consideró debatible porque el incremento poblacional es más acelerado. Así, la estimación de un alza en la población de Saltillo hacia dicho año de 205 mil habitantes es conservadora porque el aumento sería considerablemente mayor.

Ahora lo que se debe preguntar es cómo responderán las autoridades municipales y estatales al desarrollo de la ciudad capital porque las vialidades están al punto del colapso por el aumento de vehículos particulares y un transporte público que no se logra modernizar y mucho menos poner en orden.

El tráfico sobre el periférico Luis Echeverría de poniente a oriente en las horas pico es intenso. El bulevar Fundadores, entre las colonias Mirasierra, Morelos y Fundadores, entre las 6:00 y 8:00 horas es un denso cuello de botella por la gran cantidad de autos que circulan.

En la mañana, al mediodía y por la tarde, el bulevar Venustiano Carranza es una complejidad circular, ya no hay horas pico en esta vialidad porque todo el día está saturada.

En el Nazario Ortiz Garza, de las 6:00 a las 8:00 horas y de las 17:00 a las 19:00 horas, circular es un reto de paciencia porque desde el puente que está a la altura de la calle Mariano Abasolo hasta después del distribuidor vial El Sarape la cantidad de vehículos circulando crea uno de los embotellamientos más intensos en la ciudad de lunes a viernes.

Otro elemento vital descuidado es la necesidad de agua suficiente. Hoy se tiene que considerar cómo se proveerá de agua a más de 205 mil nuevos habitantes en Saltillo en 2030 como mínimo, si no hay inversiones nuevas en reservas acuíferas.

Dos factores muestran que la ciudad puede o no tener viabilidad en los años por venir: la inversión en nuevas vialidades antes de que colapse la ciudad, colocando una vez más nuevas fronteras, y disponibilidad de reservas acuíferas, las cuales desde 1960 están en el escritorio con un sello de interrogación en rojo.
12 Abril 2018 04:00:00
La modernidad de los tiempos
Concentrar actividades económicas en un espacio de 50 a 300 metros cuadrados es un signo de modernidad. A esta área la conocemos hoy como tienda de conveniencia.

En este piso comercial de unos cuantos metros cuadrados usted y yo podemos realizar gestiones con bancos, comprar boletos de avión o de autobús, realizar transferencias de dinero entre Estados Unidos y México y a las diferentes entidades del país.

También es posible comprar arte, como experimentó el artista Gabriel Orozco en una tienda en San Miguel Chapultepec, en la Ciudad de México, y del lado opuesto, en el mundo virtual, comprar bitcoins en uno de estos negocios es una operación posible de concretar.

Adquirir una botana, hielos, refrescos, licores, vinos, preservativos, jabón para manos, aceite para transmisión automotriz, aceite para carros, curitas, alcohol y medicamentos de atención inmediata, también es posible encontrar en una de estas tiendas.

La pregunta es: con toda la concentración de actividades comerciales, que va desde la venta de básicos hasta lo financiero, ¿cuántos empleos dejan de crearse y cuántos negocios no se generan o cierran?

Así, por ejemplo, Salomón Monárrez Meraz (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, ANTAD, 2013), aseguró que por cada tienda de conveniencia cierran cinco pequeños comercios de barrio o de colonia que son el sustento de una familia. En México se tienen 18 mil tiendas de conveniencia (las principales, Oxxo y 7-Eleven), lo que significa que sólo su apertura ha representado el cierre de 90 mil negocios familiares o changarros, como les decía Vicente Fox. Unos 21 mil trabajos directos se perdieron porque en las tiendas de la esquina trabajan hasta tres personas de la familia ayudando a que el negocio funcione.

Con todo y el crecimiento de las tiendas de conveniencia y la cantidad de servicios que es posible tener en un establecimiento en donde tienen 3 mil productos y se gasta en promedio 33.4 pesos por persona, los changarros y tienditas de la esquina son mayoría todavía.

La consultora Dunnhumby aseguró en 2016 que existen 970 mil establecimientos tradicionales y que representan una fuerza de venta nada desdeñable para los proveedores que también les venden a las tiendas de conveniencia. Firmas como Kellog’s, Herdez y Grupo Modelo ven en los puntos de venta tradicionales la oportunidad de ampliar sus mercados y crecer en posicionamiento, pero necesitan que haya modernidad, actualización en el personal y la aplicación de tecnología, que es la principal carencia de las tienditas.

Las tiendas de conveniencia son el reflejo de una modernidad del comercio, en ellas casi todo opera desde lo electrónico, pero surgieron apenas en la década de 1970, lo que implica una relativa juventud, pero ya con un posicionamiento muy elevado entre los consumidores.

Hoy el changarro o punto de venta tradicional está obligado a convivir con las tiendas de conveniencia y lo deberán hacer modernizándose, yendo contra su costumbre y haciendo lo que siempre implica un gran esfuerzo: organizarse para hacer compras en conjunto y bajar el precio de los abarrotes y artículos para comerciar.
05 Abril 2018 04:00:00
Recordaré abril
En México sólo siete de cada 100 jóvenes concluyen una carrera profesional de acuerdo con cifras del Coneval, y de ellos un porcentaje muy relevante se subemplea.

De acuerdo con la más reciente encuesta presentada por el INEGI, la población subocupada es de 6.6% a nivel nacional, y en este indicador no sólo están quienes concluyeron una carrera profesional, sino la población abierta.

Ahora bien, qué pasa en nuestro entorno inmediato: acaban de concluir las vacaciones de Semana Santa, la industria automotriz detuvo su actividad y con ella las empresas proveedoras y miles de trabajadores se fueron de vacaciones. Pararon.

Mientras frente al Teatro de la Ciudad reclutadores de compañías buscan aun en Semana Santa captar personal para llevar a las empresas instaladas en la región, ni las moscas se paran en los módulos de contratación.

Hay trabajo, pero no lo quieren por la posibilidad que tienen en este momento de poder escoger en dónde ir a laborar, dependiendo de las prestaciones que la compañía les ofrezca en el nivel operario.

Pero los profesionales no tienen esta “suerte” y sus posibilidades de emplearse son menores a las de un operario. Así, se tiene que un profesional, ante las limitadas oportunidades de ser contratado, acepta trabajar en donde haya un lugar pese a que no sea el área en la que buscaba desempeñarse y para la cual dedicó entre 15 y 16 años de su vida.

Los factores por los cuales un profesional no se contrata o se emplea es multifactorial, pero existe uno que es muy influyente en la búsqueda y es la mamá, que fija cuánto debe ganar su hijo-hija, a quien le dice antes de salir a buscar trabajo: “Tú debes ganar 12 mil pesos, no aceptes menos”.

Y sale a buscar el sueño dorado y el salario que su mamá le dijo, empero el mercado laboral lo estruja poniendo su aspiración en una fría realidad y no encuentra esa compañía o negocio que le ofrezca los 12 mil pesos que su mamá le dictó.

Entonces, llega la decisión fuerte: urge tener una actividad remunerada, aportar para el gasto de la casa y sostenerse a sí mismo, ya no puede estirar la mano y pedir dinero a sus padres.

Ante un escenario de limitadas oportunidades para su profesión, el contador pone su negocio de venta de frutas y verduras, el agrónomo vende tacos o maneja un taxi, el abogado se dedica a vender seguros, o los comunicólogos son agentes de ventas o ponen una tienda de abarrotes.

En fin, el subempleo o subocupación es uno de los fenómenos sociales con efectos económicos de alto impacto en la economía de un país porque los recursos públicos aplicados en la educación universitaria son cientos de millones de pesos y al final esos universitarios no ejercen la preparación para la que estudiaron y el dinero invertido se perdió.

Pese a que una persona dedica 16 años de su vida a obtener un grado de licenciatura o ingeniería, al concluir su carrera profesional se encuentra con un futuro incierto. No sabe qué hacer o en dónde buscar y las oportunidades que hay no le convencen, y entonces termina en un taller mecánico no por vocación sino porque no le quedó de otra.

Es hora de preguntarnos ¿qué quieren nuestros jóvenes? ¿A qué aspiran? ¿Qué buscan? ¿Cuánto quieren ganar? ¿Ya detectaron en dónde quieren trabajar? ¿En qué desean laborar? ¿Qué están haciendo para llegar a donde aspiran?

No es la mamá quien debe decirle cuánto ganar, es su capacidad profesional y su crecimiento personal su determinante para poder cotizar en el mercado laboral, pero primero habrá de definir la pregunta más importante de su tiempo: ¿qué quiere?

Es fundamental capitalizar la inversión que no sólo hicieron los padres en la educación sino el mismo dinero público que se destina a la educación de nivel profesional en caso de ser pública, porque de lo contrario la inversión se convierte en gasto, es decir, no hay retorno de la inversión pública y los padres tampoco ven a su hijo realizado.
22 Marzo 2018 04:00:00
Adiós al mundo del juguete
El Santo no pudo contra Super Mario Bros ni la cascarita de futbol en la calle contra el FIFA 2018, o el tochito entre cuates contra la NFL en una consola de videojuegos.

Hoy usted puede recordar los juegos de antaño, de nuestra época, como la clásica caja de zapatos con llantas jalada con un lazo de ixtle haciendo emocionantes recorridos, o cuando jugaba al trompo, al yoyo, al juego de la oca, serpientes y escaleras, la lotería o los carritos de madera con sus redilas. Quizá la carrera de carritos metálicos en donde hacíamos las pistas para recorrer a través de garnuchazos, que fueron desplazados por los vehículos de pedales, de pilas, de control remoto y ahora los eléctricos que no requieren de esfuerzo alguno.

La lucha entre el juguete tradicional y la moderna propuesta realizada por los grandes corporativos como Microsoft y Sony suple una necesidad de los padres: que los hijos se entretengan en la casa sin tener que cuidarlos y sin dar lata, pero el costo de las nuevas “nanas” es elevado.

La industria del juguete mexicano tradicional está en plena extinción, no obstante sus esfuerzos por competir contra los videojuegos. Tan sólo en los primeros 10 meses de 2017, el valor de las ventas sumó 277 millones de pesos, un incremento de 8% frente al mismo periodo de un año antes. Se trata de su mayor alza en cinco años para dicho lapso, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por su parte, la consultora The Competitive Intelligence Unit señala que en 2017 el mercado de videojuegos tuvo un valor de 24 mil 777 millones de pesos, lo que representó un crecimiento de 8.4% respecto del año inmediato anterior. Pero al comparar la diferencia existente entre los videojuegos y el juguete tradicional mexicano, las cifras muestran que el monto de ventas de consolas y portátiles es 89.4 veces mayor al de juegos tradicionales.

The CIU estima que sólo durante la temporada de ofertas del Buen Fin, el gasto por concepto de videojuegos fue de 4.77 mil millones de pesos. En las fechas de-cembrinas, el gasto realizado por los mexicanos ascendió a 7.21 mil millones de pesos. De esta forma, el consumo generado entre noviembre y diciembre representó 48.8% del total anual.

Al buscar datos recientes de la industria juguetera nacional, no hubo cifras disponibles y del juguete artesanal apenas hay algunas menciones de su presencia. La escasa disponibilidad de información es una evidencia fehaciente de que esta industria se encuentra en medio de los estertores de la muerte.

De acuerdo con The CIU, un gámer mexicano juega seis horas diarias y se estima que en el país hay 47 millones de jugadores de video activos, lo que representa casi 40% de la población, de acuerdo con la misma consultora. Ahora, cuántas horas un niño promedio mexicano juega con sus muñecos de El Santo o Blue Demon, cuántos salen a echar una cascarita de futbol o cuántos participan en un tochito callejero. En contraparte, cuántos juegan FIFA 2018 o Super Mario Bros.

The Competitive Intelligence Unit informa también sobre la tenencia de consolas de videojuegos en México: Microsoft, 60.6% con el XBox 360 como el más popular con 28.6%; Sony, con 28.7%, con el Playstation 4 (12.6%) y el Playstation 3 (10.3%). Nintendo no aparece con números significativos.

Aunque se quiera tener un ambiente optimista sobre la industria mexicana del juguete y la artesanal, su presencia es apenas notable y todo parece anticipar que su fin está cada vez más cerca, empujado por el avance de la tecnología.
15 Marzo 2018 04:00:00
Golpe a golpe nos acaban
A usted y a mí la vida parece no sonreírnos. Cada día que pasa de este 2018 estamos más limitados. Nos amarran, nos quitan la libertad y no es necesario que nos metan a una cárcel, nos esposen o nos aten.

Cada centavo que aumenta la gasolina es un golpe a nuestra libertad económica y de movilidad personal, porque ahora debemos decidir entre seguir usando el automóvil con la misma intensidad para realizar nuestras actividades o el golpe dado nos derribó que mejor nos limitamos.

Y no basta estar restringidos económicamente porque ahora desde fuera de México las prácticas de una política exterior terrorista tienen a la nación sometida, cabizbaja, sin una respuesta contundente, sin una contraofensiva.

Todo se ha juntado. Los consumidores tenemos en nuestras manos una papa caliente. Los precios cada día suben de manera irremediable y nos agreden, nos limitan, nos golpean, como si el objetivo fuera acabar con lo poco que queda de fuerza en nosotros.

Mire: desde 2017 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico aseguró que México fue el segundo país de sus 35 integrantes con la mayor carestía en 20 de los 35 artículos de la canasta básica.

En esa dirección vivimos en carne propia cada mazazo asestado a nuestras finanzas que nos limita más y más. Veamos, la gasolina de bajo octanaje o Magna subió 4.34% entre enero y febrero, de acuerdo con el INEGI, y lo mismo ocurrió con la gasolina de alto octanaje o Premium: subió 3.25 por ciento.

Cada porcentaje de alza en la gasolina se aplica en diferentes insumos comprados por nosotros para vivir, pero hoy nuestra capacidad económica está limitada porque cada vez que accedemos a una tienda los precios variaron al alza y compramos menos. El huevo, el pollo y el limón, productos de primera línea en la alimentación, tuvieron alzas de 5.46, 2.02 y 14.61%, respectivamente, en la segunda quincena de febrero, según el INEGI.

El encarecimiento de la gasolina es sólo la punta del iceberg porque a ello debemos sumar el alza en la electricidad, el gas y los diferentes combustibles usados para producir en empresas y negocios.

Pensemos en una cadena productiva como la del pan, en la que se utiliza gas para los hornos, electricidad para la maquinaria, manteca, azúcar, harinas, calderas, estufas, mantequillas y otros insumos, los cuales aumentaron de precio. Esto es un ataque franco al comerciante, que se ve limitado para elevar el precio de su producto a sus clientes, quienes cada vez tienen menos recursos para comprar.

Golpe tras golpe, la microeconomía se va minando, imposibilitando a sus integrantes -que somos millones- el repercutir en la misma proporción el alza de los insumos.

Sabe usted que hoy al sentarse un par de personas en un restaurante para desayunar o comer, si no adquiere una promoción desembolsará casi 400 pesos, y si deja propina su gasto será de 430 o 450 pesos. Qué decisión tomamos: ya no ir. El panorama será un restaurante solo y pérdida de empleos.

Ir al cine le costará a usted y a mí entre 8 y 20% más respecto del año pasado, porque aunque las entradas no tuvieron un movimiento ascendente, los alimentos sí. Un baguette pasó de 64 a 69 pesos, un alza de 7.8%, y cada alimento expendido en una sala de cine tuvo un alza de hasta 20%, un golpe más a la economía.

Así, la posibilidad de acudir a comprar a una tienda distante, de ir a un restaurante, de acudir al cine, de abastecer mi casa con una decorosa despensa, es sólo un sueño guajiro. En México nada de lo que sube baja, estamos en una dictadura económica que nos restringe la libertad de vivir.
08 Marzo 2018 04:00:00
La chatarra tecnológica
En el rostro se le dibuja la sonrisa más amplia posible: acaba de comprar el teléfono más moderno, lo último en tecnología, no hay nada superior en el mercado. Su costo fue de 22 mil pesos.

Seis meses después la compañía fabricante saca un nuevo dispositivo al mercado, el aparato de 22 mil pesos ya vio reducido su valor 50% y es considerado prácticamente basura tecnológica. La innovación no se detiene, es descarnada y nada piadosa, la obsolescencia de un aparato tarda tan sólo seis meses o cuando mucho un año.

El adjetivo viejo es ahora muy severo porque los términos vetusto, antiguo, añoso aplicados a la tecnología son relativos. Los aparatos que no superan los meses de haber salido al mercado y que son lo más “nuevo”, después de sólo 180 días perdieron valor y ya no son de ninguna forma lo mejor en el mercado.

De acuerdo con el Informe sobre Basura Electrónica 2017 (Monitor Global E-waste, en inglés) emitido por la ONU, se calcula que al año se producen en torno a 50 millones de toneladas de esta clase de residuos en el mundo.

Cada equipo que usted y yo compramos, como computadoras, impresoras, cámaras fotográficas, escáneres, teléfonos celulares y otros gagdgets, y que ya no usamos, son considerados basura electrónica.

¿Cómo se encuentra México? Bueno, la nación es ubicada en la posición número cinco en el estudio hecho público por la ONU y cada mexicano genera 8.2 kilos de estos residuos al año.

Ahora recordemos un poco: seguro alguno de nosotros tiene uno de estos aparatos en su clóset o cuarto de tiliches: un iPod, un MP3, una cámara digital, un discman, un walkman, una videocasetera VHS o incluso Beta, una grabadora que usa casetes o bien un televisor recién descontinuado. Todo es ya basura tecnológica, ya no sirve, aunque funcione.

¿Hace cuánto compró su pantalla de plasma, luego de led y después la smart TV? Quizá compró su aparato a 12 o 18 meses de financiamiento, no lo ha terminado de pagar y su “moderno equipo” ya no lo es y ahora vale 50% menos que cuando lo compró. ¡Decepcionante!

La basura electrónica se caracteriza por su rápido crecimiento debido a la pronta obsolescencia de los equipos y por la mayor demanda de estos en todo el mundo, entre otros factores.

En los últimos 50 años la constante innovación ha creado un envejecimiento más prematuro, lo viejo ahora tiene seis meses o un año de existencia.

Pensemos en un auto: hoy la industria aún no concluye un periodo completo de un año-modelo y saca el vehículo del siguiente año cuando sólo ha transcurrido un semestre.

Y es que la innovación tecnológica ha tenido un crecimiento sin precedentes en el último medio siglo y se ha democratizado de tal manera que, al masificarse, se ha puesto al alcance de casi toda la población, ávida de tener en sus manos lo más moderno, lo más nuevo.

Este dinámico desarrollo produce una permanente necesidad de cambio de los equipos electrónicos, dotarlos de mayores funciones y aplicaciones que provocan gran ansiedad por tenerlos, ambición de poseer lo último en tecnología.

La realidad es que en este ámbito es muy difícil ir a la par de lo más nuevo tecnológicamente hablando, por lo que aplicar el adjetivo de obsoleto será cada vez más común, pues lo nuevo en 60, 90 o 180 días pasará a la vejez.
01 Marzo 2018 04:00:00
La soberbia de saberse necesario
Una autoestima exagerada es la que tienen los trabajadores de la Región Sureste de Coahuila. Hoy, los habitantes de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga tienen el privilegio de escoger en dónde trabajar, resultado de la abundancia de posibilidades de encontrar un empleo.

En el ejército de personas que buscan trabajo en el sureste de Coahuila existen dos tipos: uno es el de aquellas personas que no desean trabajar por mil 200 pesos a la semana, y el otro lo integran personas procedentes del centro y sur de México, quienes acepta las condiciones laborales de ley que se ofrecen en las empresas.

Un trabajador nativo de Saltillo, Arteaga o Ramos Arizpe que por vez primera empezó a laborar en una factoría admite sus mil 200, mil 600 o hasta mil 800 pesos más prestaciones, pero al cabo de dos a tres meses está inconforme porque sabe que en otra compañía le pagan 100 o 200 pesos más y deja su trabajo inicial.

El deseo de querer ganar más dinero no es malo, es un deseo natural de los trabajadores, casi casi genético, sin embargo, la dificultad para el trabajador es no tener la experiencia y habilidad suficientes como para cotizarse en el mercado, pero aún así abandona, deja, se va, renuncia al empleo conseguido.

Carente de experiencia y habilidad, empieza a rodar de empresa en empresa sin concretar en ninguna de ellas trayectoria alguna, nunca define un proceso, nunca completa un cinclo que aumente su perfil laboral.

Su orgullo, su emocionalidad, su estado de aventurero laboral y saberse tan necesario lo hacen ser un trabajador nómada, porque a la empresa que vaya lo contratarán ante la urgencia de contar con personal suficiente para sacar la producción.

La última encuesta de empleo publicada por el INEGI muestra que 34.6% de las personas en Coahuila está ocupado en micronegocios; 17.8%, en establecimientos pequeños; 14.2%, en medianos; 25.6%, en establecimientos grandes; 3.4%, en el Gobierno, y 4.4% se ocupa en otro tipo de unidades económicas.

Como es posible observar, 52.4% de la población trabaja en micro y pequeños negocios en Coahuila y los demás se diseminan en medianas y grandes empresas y en el Gobierno, de manera que resulta ilógico cómo las personas imponen sus condiciones para trabajar cuando las grandes compañías y el Gobierno son los que menos personal contratan.

Comercios, servicios e industria por igual tienen anuncios de solicitud de personal; han instalado una bolsa de trabajo permanente en Ramos Arizpe para contratar personal; en la Plaza de las Ciudades Hermanas, tres módulos de empresas esperan por horas interesados en trabajar, sin gran éxito.

Bajo el actual contexto quienes más han sufrido con la carencia de mano de obra son comercios y servicios. Uno de los argumentos es que los comerciantes pagan muy poco, sin embargo, la preparación necesaria para estar en un establecimiento no requiere de un gran perfil y, sin embargo, han elevado sus remuneraciones.

En el Centro de Saltillo, una zapatería ofrece 4 mil 600 pesos por mes y ni así logra contar con el personal para su actividad, mientras existen restaurantes que no han abierto sus puertas porque no consiguen trabajadores y otros han debido habilitar a sus familiares para sobrevivir en medio de una crisis no económica, pero sí de recursos humanos.

Los negocios padecen la insuficiente calidad en la atención en los servicios y cada establecimiento ha visto demeritado su valor porque quienes ahí trabajan no dan su 100%, pues sólo están ahí mientras consiguen un “mejor” trabajo.

Conversé con una capitana de meseros en un conocido restaurante y definió de manera sencilla a los trabajadores de la Región Sureste de Coahuila: son soberbios, carentes de humildad y necios. Aquí los que más duran son los que vienen de Chiapas, Oaxaca, Ciudad de México o Veracruz, pues les va muy bien con las propinas, el salario y la comida de todos los días. Ellos permanecen hasta dos años y algunos han estado hasta cuatro años y medio. Los dos de Saltillo, en cambio, no duran dos o tres meses y se van porque dicen que en las fábricas les pagan mejor y desprecian dicho empleo.

Hoy sólo queda una recomendación para nosotros: “No hay cosa más valiosa que lo que no se tiene”.
22 Febrero 2018 04:00:00
El Espinazo del Diablo
Tiempos extremos nos ha tocado vivir actualmente, cuando todo se ha vuelto un riesgo para la existencia plena. Hoy la angustia es un estado de intranquilidad muy intensa causado especialmente por algo desagradable o por la amenaza de una desgracia o un peligro.

En los tiempos de la Colonia, cuando se transportaba el oro y la plata por caminos pedregosos, se debía ir armado para defender el valioso cargamento. Hoy, cuando llegamos a una gasolinera, la angustia se apodera de nosotros porque ya no sabemos para cuántos litros de gasolina nos alcanza y de nada sirve ir armado porque de la gasolinera nos vamos sin oro ni plata.

Al llegar a su hogar, antes símbolo de paz, tranquilidad y seguridad, su alteración se mantiene o crece porque debe medir su consumo de gas al momento de preparar la comida porque el hidrocarburo adquirió un valor hasta 81% más caro en Coahuila que en otras entidades federativas, por lo tanto, ahora cada alimento es más valioso porque el combustible lo hace más caro.

Pero el asalto no sólo se da en la calle o en lugares peligrosos, porque dejar la luz encendida, usar el microondas en exceso, prender un calentador eléctrico, el minisplit, la plancha, la lavadora o la secadora es un atentado a la economía, agujera el bolsillo porque los costos de la energía aunque en apariencia, conforme a la Comisión Reguladora de Energía, son 1.5% más caros, cada mes se actualizan.

Además, desde el pasado 23 de noviembre por primera vez los precios de la electricidad estarán basados en los costos de la producción y distribución del servicio, y a estos se les sumará la variación mensual de los costos de los combustibles fósiles utilizados para la generación de la energía eléctrica.

A esta situación debe agregarse una más: la Secretaría de Hacienda, a través de su implacable brazo ejecutor el Servicio de Administración Tributaria, cual verdugo cada mes desangra los negocios con impuestos por pagar. En contraparte, el débil comportamiento de la economía desfavorece la actividad comercial y ha contraído las ventas. La cuesta de enero se extendió hasta febrero y no se ve claro el horizonte.

Un elemento más que atenta contra la economía de todos, es el precio de la gasolina: cada día se enfrenta un precio más alto de la Magna o la Premium. Ahora la Magna “llegó a la mayoría de edad” y cuesta 18 pesos por litro y la Premium está a unos centavos de alcanzar los 20 pesos, mientras nosotros los consumidores estamos más cerca de la inviabilidad económica.

No hay respiro para el ciudadano, para el consumidor, todo sube, nada baja e ir al supermercado hoy es llevar de acompañante a la angustia, porque desconocemos si lo que llevamos en la tarjeta de débito alcanzará para comprar lo mínimo necesario para la despensa.

Recorrer los pasillos y ver los anaqueles llenos de mercancía ya no son una ilusión ni una ambición y los alimentos de las marcas que nos gustan cada vez más se van convirtiendo en aspiracionales, porque ya no los podemos comprar ni en sus presentaciones más económicas.

Vivir en México acompañados del SAT, los precios del fluido eléctrico, del gas, la gasolina y los alimentos y una deteriorada economía es como intentar recorrer aquella peligrosa carretera conocida como El Espinazo del Diablo: hacia derecha e izquierda hay un precipicio, cualquier falta de atención o precaución concluirá con la muerte del conductor. Esa es la realidad de hoy como consumidores que somos.
15 Febrero 2018 04:00:00
Chatarreros de corazón
Sabía usted que la población de Coahuila compra 352 kilos de alimentos ricos en azúcar y grasa al año por hogar, sólo 3 kilos por debajo de la media nacional, según un estudio realizado para el Sistema de Indicadores para Monitorear los Avances de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes.

El consumo de alimentos chatarra ha promovido que 28% de la población coahuilense haya sido declarada con obesidad, mismo porcentaje que se halló de personas con sobrepeso. Esto significa que 56% de la población de Coahuila tiene sobrepeso u obesidad, es decir, es una epidemia la que se vive en el estado por los malos hábitos alimenticios.

Para analizar estos datos, echemos un vistazo a nuestros hábitos. Salimos a pasear o caminar con nuestra familia y qué pasa después de un tiempo: tenemos antojo de algo dulce o saladito. Entonces acudimos a la tienda de conveniencia o los puestos ambulantes para comprar refrescos y frituras o unos churros recién salidos del cazo de aceite. ¿Cuánto gastamos?: 12 pesos de un refresco y 13 o más por una bolsa de frituras, entonces desembolsamos 25 pesos por persona o 75 en caso de ser tres.

¿Cuánto cuesta un kilo de manzana red delicious? 36.90 pesos, mientras si decide comprar una bolsa de manzana pequeña tiene un valor de 34.90 pesos y una botella de agua a 10 pesos cada una, el desembolso en números cerrados es de 65 pesos.

Al hacer la comparación, hay un ahorro y usted puede decir: es muy poco. Sólo que la manzana le alcanza para más de un consumo y obtiene nutrientes que no recibe de un alimento chatarra y, sobre todo, no se expone al riesgo de ser obeso, lo que derivaría en llegar a contraer una enfermedad como la diabetes.

Ahora en las calles de Saltillo es bien sencillo encontrar puestos de comida ambulantes por todos lados y a precios accesibles, pero le nutren, le ayudan a conservar la salud y le permiten conservar su peso.

Pero el problema de los alimentos chatarra es sólo una de las situaciones que podemos observar en Coahuila. El 67% de la población no camina, no usa transporte público ni deja salir a sus hijos por inseguridad, según datos del estudio citado al inicio de este artículo.

Para usted y para mí qué resulta más sencillo: encontrar un puesto de comida chatarra o un comercio en donde vendan insumos sanos y nutritivos. De día y de noche la oferta de chatarra está activa, mientras que los negocios que venden productos sanos, cierran.

Sabía, por ejemplo, que en Coahuila 41% de la superficie está cubierto por establecimientos para la actividad física (gimnasios, por ejemplo) y que estamos 10 puntos porcentuales por debajo de la media nacional, es decir, el esfuerzo de las autoridades municipales y estatales por activar a la población es pobre.

Sería muy favorable que desde el Municipio se otorgaran permisos para estimular a quienes expendan frutas o aguas frescas auténticas en pro de la salud de la población, mientras que a los comerciantes de alimentos altos en calorías y que estimulan la obesidad, se les impongan condiciones.

Y no es ir en contra del emprendedurismo sino tener una política de salud para que los habitantes adquieran mejores hábitos alimenticios. Claro, es también una decisión personal, pero si la oferta de alimentos chatarra es más grande que la de productos saludables, Coahuila mantendrá una población creciente en sobrepeso.

Al final del camino, la alimentación chatarra sólo beneficia económicamente a las grandes empresas productoras de refrescos embotellados, papas y frituras, así como de galletas.
08 Febrero 2018 04:00:00
La crisis del crecimiento
Saltillo enfrenta un reto muy relevante: la crisis del crecimiento, con una población superior a los 800 mil habitantes y de casi un millón de manera conurbada. Este aumento implica diferentes desafíos: infraestructura física y otros elementales, pero hoy deseo ocuparme de uno que cada uno de nosotros vivimos todos los días: la carencia de sitios para estacionarse, incluso en los mismos lugares donde deben existir espacios gratuitos para aparcar el auto.

¿Cuántas vueltas ha dado en el Centro Histórico para hallar un sitio dónde dejar su vehículo? Usted ha batallado cuando llega a una tienda departamental a consumir y no encuentra un lugar porque todos están ocupados por asistentes a un evento oficial o porque una dependencia gubernamental emplea los cajones para los carros institucionales. O porque los vehículos de los burócratas que trabajan en instituciones de Gobierno también usan los aparcamientos para dejar sus autos mientras cubren su horario laboral de ocho o más horas.

El daño económico perpetrado contra los negocios por la invasión de burócratas y otras es de alto impacto negativo para las actividades comerciales. Hasta el momento, ninguna organización gubernamental o empresarial ha dado a conocer los impactos económicos desfavorables para una tienda departamental o comercio pequeño por la invasión de sus estacionamientos.

Todo mundo usa dichos espacios porque se rehúsa a pagar 15 o 20 pesos la hora en un estacionamiento, todo se quiere gratis, pero a la vez se evidencia un problema en la ciudad: un porcentaje importante de la población posee de dos a tres y hasta cuatro autos. Esto es resultado de un deficiente transporte urbano y conurbado, el cual provoca que los tiempos empleados para llegar a los puntos donde se desea acudir sean de más de una hora, cuando en un auto particular son de 15 o 20 minutos.

Así se ocasiona uno de los problemas más graves de la ciudad: un exceso de autos en las calles de Saltillo y en los estacionamientos públicos, con efectos económicos negativos en los centros comerciales, tiendas departamentales y comercios pequeños.

Hasta el momento ninguna autoridad ha decidido poner orden y cuando una empresa decide poner infraestructura para limitar el uso de sus instalaciones, las mismas dependencias gubernamentales actúan de manera represiva para evitar la restricción del espacio, siendo ultratolerantes en perjuicio de los clientes de los negocios.

Una combinación de factores que van del autoritarismo de las instituciones gubernamentales al abuso de los ciudadanos, así como el limitado número de estacionamientos y el deficiente transporte urbano pasa ya una alta factura a los comercios que decidieron usar sus recursos para favorecer a sus clientes y nadie hace nada.
01 Febrero 2018 04:00:00
Los negocios y el estrés
En las últimas cinco décadas en México no ha habido un periodo de paz que permita a la población vivir sin angustia, miedo, zozobra, intranquilidad, inquietud, pesadumbre…

De hecho, en México se necesitaría de terapeutas y sicólogos para tener una vida equilibrada y en paz cada uno de los habitantes urbanos y no urbanos. Las malas noticias que leemos, vemos u oímos nos predisponen a un estado de angustia constante.

Una palabra ha gravitado en México los últimos 50 años: crisis, y cada año nos enteramos de que el país va a vivir un año más difícil, que las condiciones financieras no son las idóneas para poder surgir de las condiciones retadoras en las que nos encontramos.

Hoy la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte nos tiene en un vilo porque los especialistas nos anticipan un escenario escalofriante que incluye la pérdida de miles de empleos.

Los politólogos y especialistas tratan de orientarnos por quién votar para que no le vaya mal a la República Mexicana, los precandidatos nos dicen las fallas del otro y se autodefinen como los mejores, pero el escenario es apocalíptico.

Las cifras de la inseguridad que nos dan a conocer dicen que 2017 fue el más violento de los últimos cinco años: muertos, asesinatos dolosos, enfrentamientos con el crimen organizado, asaltos, robos, secuestros, toda una avalancha que cae sobre nosotros.

Como ciudadanos nos volvemos receptáculos de los especialistas y fatídicos voceros de lo mal que le puede ir a México, y a nosotros nos da miedo y angustia, preocupación, mortificación y nos olvidamos de que lo necesario se ha hecho durante 50 años, nos hemos adaptado.

Hoy, aunque México y su población caminen cerca del desfiladero, del abismo y dan pasos difíciles, es necesario preguntarnos: ¿vale la pena angustiarse tanto y morir por eso?

Hoy más que nunca debemos estar preparados para lo que pase y estar listos para enfrentar lo que venga, pero nunca, de ninguna manera, dejar que la angustia se apodere de nosotros y nos lleve a la muerte.

Es necesario tener un plan: A, B o C e incluso si fallan, improvisar, pero lo fundamental es tener una estrategia para hacer frente a la situación, porque cada comerciante o negociante posee un activo muy valioso en su interior: creatividad, talento y ganas de hacer las cosas mejor para salir adelante.

Sólo recuerde que hay muchas cosas por disfrutar, pequeños sucesos, los más de ellos gratis, pero alegrarse, complacerse en ellos porque son el antídoto para evitar caer en un permanente estado de intranquilidad.

Hagamos un pequeño alto en nuestro día a día, respiremos profundo y disfrutemos lo que tenemos, de los pequeños deleites logrados. Hagamos el propósito, el objetivo cada día, de gozar de lo que sí tenemos y dejar de lado todo aquello que impida nuestra tranquilidad, nuestra quietud. Nuestro bienestar será la mejor terapia y sesión sicológica de cada día.
25 Enero 2018 04:00:00
Bajo cero
Seguro usted ha escuchado el dicho popular “Se baja el cero y no contiene…”. Bueno, eso están viviendo los negocios de la Región Sureste de Coahuila, en donde se han presentado tres heladas que han congelado la actividad económica.

Comercios cerrados, industrias detenidas, trabajadores varados, imposibilidad de salir de la ciudad, cultivos dañados, producción perdida de derivados del maguey y una larga serie de efectos adversos son el resultado del dramático descenso en las temperaturas registrado durante las últimas semanas en el sureste coahuilense.

La primera helada paralizó la actividad industrial y comercial, y las congelantes temperaturas registradas al correr la tercera semana de enero trajeron consigo el ausentismo de hasta 30% del personal del sector industrial en Saltillo y Ramos Arizpe.

Así, en medio de paisajes nevados dignos de hermosas postales que han inundado las redes sociales, el sector agrícola se enfrenta a incalculables daños que, indirectamente, repercuten al sector comercial.

Imagine usted que una de estas frías mañanas, o tardes, decidió vencer al frío y salir por algún producto alimenticio que bien vale la pena disfrutar en este clima. Con toda la determinación y actitud llega a su destino y se encuentra con que simplemente ese producto no está disponible porque el mismo frío le está impidiendo ser elaborado o recibido. Seguro que un sentimiento de frustración y enojo se hace presente en usted.

Ese sentimiento es el mismo que experimentan los agricultores de la zona rural de Coahuila, quienes con las congelantes temperaturas han visto, impotentes, cómo se pierde la esperanza de un ingreso a través de sus cultivos y diversos productos que tienen para comercializar en la ciudad. Maíz, frijol, cebada, trigo, aguamiel, nopales, magueyes y una diversidad amplia de frutos, semillas y productos derivados del agave, por ejemplo, no están en el mercado, frenando los ingresos económicos de ejidatarios y pequeños productores por un tiempo indefinido.

Ahora nos ha tocado vivir situaciones que antes no experimentábamos como el cierre de carreteras, retardo en los envíos de víveres a nuestra entidad, cosechas perdidas, derivados de la agricultura sin poder ser extraídos porque se perdieron sus generadores.

La producción de nopal este año no será la mejor porque la mayor parte de las hectáreas productora se perdió al quemarse con la presencia de hielo.

El aguamiel es uno de los productos utilizados en la repostería y elaboración de pan en la región, sin embargo, con las nevadas en la zona sureste de Coahuila los magueyes se quemaron y no hay producción; esto afectó la elaboración de pan de pulque.

Un limitado surtido de los productos buscados por los consumidores golpea la industria panificadora, restringe los ingresos y pone en riesgo las fuentes de trabajo de quienes dependen de esta actividad.

Pero los daños no se quedan en las panaderías, el frío provocó que los consumidores no salieran de casa y los negocios en el Centro de Saltillo, en los días de temperaturas bajo cero, no abrieron y el día no se pagará a los trabajadores, congelando así casi por completo la actividad económica.

Hoy vemos y vivimos cambios climáticos que no habíamos experimentado en otros años, hay daño a la economía local por las congelantes temperaturas, pero nadie, ninguna autoridad, ha reparado en esta situación.
18 Enero 2018 04:00:00
La cuesta más larga del año
Conforme avanzan los años las crisis económicas en México se han vuelto una constante en el lenguaje de los consumidores. Saber que la nación ha vivido dificultades económicas no nos ha hecho expertos en la lidia anual de la cuesta que era de enero hasta el inicio de la década de los 90, pues a partir de 1995 el alza de precios de productos y servicios durante el primer mes de cada año agravó las dificultades de contribuyentes y consumidores.

Al entrar en la primera década de 2000, las cuestas ya no se limitaban a enero o febrero, sino que se extendieron a marzo, abril e incluso hasta mayo, dependiendo del nivel salarial de cada persona.

Las dificultades económicas se han vuelto un poco más profundas año con año, y más desde 2007-2008, cuando se tuvo la crisis financiera global y se perdieron miles de trabajos que ahora se han recuperado, pero con un salario inferior.

La vorágine de festejos de fin de año y la compra de regalos, muebles, ropa, zapatos, aparatos eléctricos y videojuegos, entre otros son el desembolso del aguinaldo que 8 de cada 10 trabajadores gastan, mientras que dos mantienen una conducta ecuánime.

Sin embargo, la postura prudente en el gasto no basta, no es suficiente, porque el primer mes de cada año el Gobierno en sus tres niveles ajusta al alza sus impuestos conforme al índice inflacionario que en México en 2017 fue 100% superior al de 2016, al alcanzar una tasa de 6.77 por ciento. ¿Qué significa eso? Bueno, que ahora en 2018 los precios de todos los productos y servicios tienen un alza mínima de 7 por ciento. El nivel es conservador porque se aplica también el encarecimiento de los combustibles, de acuerdo con la zona geográfica del país de que se trate.

Así que la cuesta de enero ya no se limita al primer del mes del año sino que conforme avanzaron las décadas tuvo una extensión cada vez mayor y ni las ofertas por liquidación de los grandes almacenes han dado respiro al alicaído poder adquisitivo en México.

La cuesta de enero es el conjunto de subidas de precios, tarifas y tasas que suceden al inicio de cada año y afectan la capacidad de compra de los consumidores. Así, un trabajador de nivel operario confiesa abiertamente que no podrá cubrir sus compromisos financieros porque no le alcanza con su salario para mantener a su familia y cumplir con los pagos en tiempo y forma, por lo que diferirá sus adeudos.

Otro caso, por ejemplo, es la adquisición de un auto nuevo a través del cual se compromete un pago mensual de 3 mil a 4 mil pesos, lo cual conduce al propietario a reducir sus gastos en alimentos, ropa, zapatos y diversión, lo que genera a su vez menos circulante en la economía y pérdida de dinamismo en los comercios locales.

El pago de impuestos como el predial, derechos vehiculares y otros, así como la creciente inflación y ahora el encarecimiento de los combustibles han provocado que la cuesta de enero se prolongue hasta casi la mitad del año, ante los severos estragos sufridos por el bolsillo del consumidor.
11 Enero 2018 04:00:00
Impossible is nothing!
A lo largo de la historia algunos seres humanos decían: “Es imposible llegar a la Luna”, pero llegaron a ella. Otros dijeron: “Es imposible que un ser humano corra los 100 metros planos en menos de 10 segundos”, y sin embargo 11 corredores lo hicieron entre 1968 y 2009.

Un hombre o mujer ha sido diseñado para ser un triunfador, un ganador, un campeón, ser el mejor en lo que hace, pero no todos tienen la voluntad y la conciencia de pagar el precio de ser un líder o el mejor en su actividad.

En la ciencia y los deportes se han presentado las hazañas más retadoras para los hombres y lo han logrado. Una marca deportiva hace unos años se publicitó con una frase: “Impossible is nothing”, cuya traducción quiere decir: “Nada es imposible”.

Hay una realidad: el parámetro lo ponemos nosotros. En qué nivel estamos, a dónde queremos llegar, qué vamos a hacer para ascender a la posición o nivel que queremos. “Nada es imposible”.

Del cero al 100 en dónde estoy y a qué punto deseo llegar para dejar de estar en medio de todos; singularizarse, ser diferente por las ganas, el entusiasmo, la disciplina, el orden, el conocimiento, la habilidad, la persistencia o todas juntas.

Me parece que debemos de iniciar por plantear la meta de adónde quiero llegar y qué voy a hacer para estar en el sitio visualizado. Cuál es mi motivación, debo tener una motivación, el hecho es no paralizarme y quedarme como estoy sino moverme para ser mejor, ascender, crecer, salir de la medianía, estar dispuesto a pagar el precio que 9 de cada 10 no están listos para hacerlo.

Ser el mejor en mi trabajo, deporte, hogar o en mis actividades que implique poner mi entusiasmo, mis ganas, mi arrojo, la disposición a ser mejor en lo que hago cada día. “Nunca pares, nunca te conformes, hasta que lo bueno sea mejor y lo mejor, excelente”, siempre y cuando así lo quieras. La decisión es tuya.
07 Diciembre 2017 04:00:00
Las aplicaciones y el autoempleo
Anteriormente hablamos sobre el comercio electrónico y de cómo ha avanzado en los últimos años al grado de desplazar a muchos de los negocios tradicionales al poder bajar sus costos por no tener una tienda física, pero esto no acaba aquí, ahora con el desarrollo de las llamadas aplicaciones surgen nuevos negocios virtuales que ofrecen servicios y autoempleo.

Seguramente a estas fechas ya todos conocemos los diferentes servicios de transporte que solicitamos a través de una aplicación y que nos permiten tener una gran certeza del costo de nuestro viaje, datos del conductor e incluso seguimiento de la ruta para brindar más seguridad; nos permite pagar con tarjeta, en efectivo o con viajes gratis que ganamos por usar el servicio.

Este es un servicio en el que la empresa desarrolladora no tiene ningún carro como parte de su inventario, tampoco paga el seguro del mismo ni la nómina de los choferes, ya que estos se autoemplean brindando el servicio a cambio de una comisión que cobran por los viajes que realizan.

¿Le gustaría trabajar bajo este esquema? Las políticas de calidad de la empresa buscan brindar el mejor servicio posible y condicionan a los choferes a tener vehículo propio de reciente modelo. Por supuesto tiene sus pros y sus contras: por un lado el chofer gana con base en lo que trabaja, tiene disponibilidad de horario y el vehículo es de su propiedad, incluso algunas agencias les dan facilidades para el crédito.

Por otro lado, al ser auto-empleados no gozarán de los derechos adquiridos por su trabajo, tales como el aguinaldo, vacaciones, Seguro Social… ser su propio jefe tiene sus desventajas.

Pero ahí no acaba el negocio de las aplicaciones, ahora los desarrolladores han creado un servicio que ofrece ser el intermediario entre los restaurantes y los comensales que no pueden acudir al establecimiento. ¿Le ha pasado? ¡Seguramente! El tiempo no alcanza, entre el tráfico y el tiempo de preparación resulta insuficiente el horario de comida... este nuevo sistema puede ser la solución.

Se trata de una plataforma en la que los restaurantes se registran, ponen su ubicación, menú y precios y por medio de los algoritmos y la localización de los usuarios, la aplicación les ofrece de manera ordenada una lista de los restaurantes más cercanos para que puedan elegir qué quieren comer, se les da el tiempo aproximado para tener sus alimentos y pueden pagar con tarjeta.

Por el lado del chofer, este gana una comisión por las entregas que realiza, propiamente no trabaja para ningún establecimiento, sino que recoge los pedidos del negocio más cercano y los lleva a los comensales; esto reduce los tiempos y costos de entrega, sin mencionar que el repartidor gana mejor que trabajando para un establecimiento solamente.

Con estas facilidades que la tecnología nos ofrece sólo podemos pensar si en un futuro seguirán existiendo los negocios físicos; ahora basta con tener una cocina y el repartidor va a pasar por todo sin costarle al negocio, que tampoco gasta en meseros u otros insumos propios de un restaurante… El ritmo de vida tan acelerado que vivimos nos está llevando a depender de estos servicios.

Aunque es una gran ventaja para los negocios y les permite tener más clientes y un menor costo operativo, nos queda la nostalgia de reunirnos en el restaurante o la cafetería, platicar con los amigos, festejar con la familia, tener el contacto humano y disfrutar el tiempo de los alimentos. Sin duda muchos seguiremos prefiriendo darnos el tiempo para ir al negocio y otros preferirán usar la aplicación de servicio a domicilio… Y usted, ¿prefiere ir a los restaurantes o que le lleven los alimentos hasta donde esté?
30 Noviembre 2017 04:00:00
Comercio electrónico
Quizá con el avance de la tecnología estemos próximos a ver el final de los negocios como los conocemos, esos en los que solíamos tomarnos el tiempo para ver la mercancía, asesorarnos con el encargado o el propietario y en los que podíamos, sin ningún problema, comprar lo que necesitábamos en el momento.

Podríamos hablar de muchas ventajas que se nos ofrecían, tales como el trato personalizado (el personal del negocio conocía nuestras necesidades y gustos) o incluso la inmediatez con la que obteníamos aquello por lo que acudíamos, pero la realidad es que también había un lado que nos disgustaba tanto a los cliente como a los propietarios: algunas veces el trato que recibíamos por parte del personal llegaba a ser desatento; por ejemplo, en los restaurantes olvidan lo que pedimos, lo preparan de otra forma o simplemente nos ignoran; en otros negocios llegábamos preguntando por algo y aunque lo tuvieran enfrente, la falta de capacitación o la mala actitud se revelan con un “no hay”.

Hablando de los costos que enfrenta el propietario, tiene que contratar personal y pagar nóminas, Seguro Social, renta, mobiliario, pérdidas por descuidos o por falta de uso, entre otros… todo ello lleva consigo un incremento en los precios que hace que la mayoría de los productos y servicios se encarezca considerablemente, pero esto podría estar por terminar.

El comercio electrónico está ganando más terreno en los negocios y con ello grandes ofertas que resultan sumamente atractivas, esto porque no cuenta con tantos gastos como los negocios físicos. Todo comenzó en el servicio a domicilio: supermercados y farmacias comenzaron a ofrecerlo como una manera de ganar clientes con agentes ajustadas que no tenían inconveniente en pagar una tarifa mayor con tal de ahorrarse ese tiempo. Al principio no fue del todo aceptado como tendencia, pero con los avances en aplicaciones y negocios virtuales, esto se está volviendo lo más normal.

Existen algunas páginas que incluso ofrecen una plataforma (aplicación) en la cual se pueden poner en contacto con otras personas que venden sus productos nuevos o usados; algunos de estos usuarios son negocios formalmente registrados y hasta facturas pueden emitir. Para ganar más suscriptores, dichas plataformas ofrecen seguridad a través del pago condicionado, el cual en otras palabras es que no se le paga al vendedor hasta que la mercancía es recibida y se le da el visto bueno; con ello se logró un gran avance en la confianza hacia el comercio online.

Es de lo más común ver que estas plataformas se anuncien por todos los medios e incluso que algunas den ofertas de temporada, en casos como el de los intermediarios virtuales llegan a acuerdos con el fabricante para lograr mejores precios, al carecer de un establecimiento físico, e incluso podemos encontrar plataformas con convenios con servicios de paquetería para que este servicio resulte gratis tanto al comprador como al vendedor.

Aunque más informal, también ha crecido el comercio a través de redes sociales: podemos estar en contacto con usuarios que venden algo usado o con negocios formales con quienes se puede negociar el envío. Tal vez no contamos con una garantía propiamente, pero ha sido un gran impulso para los micronegocios que se anuncian y contactan clientes de esta forma. Asimismo los mecanismos de pago se han simplificado tanto que ahora podemos elegir de acuerdo con nuestra conveniencia entre el pago con tarjeta de crédito o débito, tarjetas de saldo o mediante depósito en tiendas de conveniencia, hay incluso algunos que ofrecen hasta a meses sin intereses.

El comercio electrónico llegó para quedarse y muchos han sido beneficiados, pero ¿cómo será el comercio en el futuro? Para algunos será una gran ventaja y ahorro en tiempos, para otros un poco más tardado en lo que les llega por paquetería, pero lo que vemos triste es que al final se pierde el contacto humano, las amistades que se hacen entre clientes y negocio.
23 Noviembre 2017 04:00:00
Se perdió la ilusión
Todas las compras que en el pasado se realizaban en diciembre ya han sido realizadas en el Buen Fin, el cual es la imitación del Black Friday, el Viernes Negro, como se le conoce a la campaña en la que los comercios estadunidenses hacen los mayores descuentos del año.

Con respecto a las ventas, ¿quién comprará ahora para la Navidad? Muchos aprovecharon el fin de semana pasado para comprar ropa, electrónicos, algunos juguetes para los niños e incluso obsequios navideños. Tal vez esta festividad decembrina será muy escasa en ventas, si acaso veremos que compran un regalo pequeño de 50 o 100 pesos para un amigo o algún intercambio.

Somos dados a imitar todo lo que venga de Estados Unidos. ¿Qué será después? ¿El Día de Acción de Gracias? Nuestra identidad se pierde conforme vamos adoptando nuevas tradiciones.

Hablando de la Navidad, antes las posadas eran otra cosa: la piñata, los buñuelos, los tamales, el atole, la tradición de pedir posada y los cantos; ahora son reventones o cenas de fin de año a las que malamente se les llama “posadas”, ya que carecen de todo sentido tradicional.

Muchas empresas hacen las cenas de fin de año para agradecer a los empleados que hayan estado apoyándolas durante todo el ciclo, sin embargo, la mayoría de las personas sólo espera la época de las “posadas” para irse de fiesta, se acabó el espíritu navideño, los villancicos, la tradición… Actualmente, los jóvenes viven muy deprisa, muchos no piensan pasar más allá de los 50 años, por ello viven al máximo y eso dista mucho del sentido de la vida…

Ya tampoco hay misas de medianoche, como antes, ahora las hacen a las 5 o 6 de la tarde, dicen que para que la gente se pueda ir a preparar la cena o a estar con la familia, pero todo el año podrían hacer la reunión. ¿Qué tiene de malo destinarle esa noche a la tradición?

Se acabó la ilusión, ya nos la quitaron y diciembre pasará como un mes más. ¿Qué nos irán a quitar después? ¿Qué nos quitarán el próximo año? Como dice Piporro, “yo no critico, yo sólo digo…”.

Como decíamos anteriormente, los reventones son puro reggaetón o cosas así, pura cerveza y eso hace muy peligroso salir en estas épocas. Las fábricas deberían hacer una cena de fin de año, reunir a todos los empleados y agradecerles, pero no deberían llamarles posadas ni cena de Navidad… Con tantos gastos la ilusión se está perdiendo, no dejemos que se pierdan nuestras tradiciones.
16 Noviembre 2017 04:00:00
¿Una ciudad de primera?
Después de ver la noticia en la que se menciona que se cancelan los vuelos de Aeroméxico, me puse a pensar: ¿Saltillo será una ciudad de primera? Nos faltan líneas aéreas y vuelos tanto a la Ciudad de México como al extranjero, tenemos que recurrir a Monterrey y durante el tiempo que los hubo, era más barato salir de dicho aeropuerto que del nuestro, a pesar de tener que recorrer tanta distancia para llegar. Tal vez fracasaron aquí por la poca formalidad, los aviones llegaban a la hora que les daba la gana, o incluso cancelaban los vuelos, por eso preferimos volar desde Monterrey: todos los vuelos están a tiempo.

Si uno tiene un problema con Hacienda, nos topamos con que no podemos resolverlo en Saltillo, tenemos que ir a Torreón para ser recibidos y que se le pueda dar seguimiento al asunto. Lo mismo sucede si tenemos un problema con un banco, ya sea que nos está cargando deudas que no adquirimos o alguna violación de contrato por la cual el banco cobra más intereses o no respeta los esquemas de pago, tenemos que ir a la Condusef, ente que está en Torreón y en Monterrey. Aquí estuvo, pero la trasladaron a la ciudad lagunera.

Si queremos sacar el pasaporte, es mejor ir a Monterrey o a Torreón, mientras que aquí se puede realizar el trámite para que sea enviado a cualquiera de estas dos ciudades para su registro y luego regrese tardando días. En aquellas ciudades basta con ir en la mañana y para mediodía ya lo tenemos.

La mayoría de las tiendas nos consideran un mercado muy chico, por ello mandan muy poca mercancía y ya muy seleccionada. En cambio, si vamos a la misma tienda en Monterrey, veremos que tiene un gran surtido en todo y lo que no vende allá, nos lo manda para acá.

En la cuestión de entretenimiento, aquí no hay dónde divertirse: si queremos salir sólo tenemos el cine, el teatro cuando hay funciones y cuando viene el circo; no hay más atracciones a las cuales acudir. ¿Será que no es rentable? Tal vez creen que sólo va a ir gente el sábado y domingo y que entre semana estaría solo, en cambio a una hora de distancia se encuentran parques de diversiones, zoológicos, el planetario y centros de espectáculos.

Si uno se enferma se topa con que aquí no hay hospitales de alta especialidad, hay que ir a alguna de las dos ciudades de las que tanto hablamos. Quizá no lo ponen en nuestra ciudad por la cercanía: si una persona necesita una atención determinada, el centro de alta especialidad está a una hora aproximadamente.

Con todas estas carencias, nos preguntamos: ¿Llegará Saltillo a ser una ciudad de primera? Es la capital del estado y contamos con grandes inversiones y un gran desarrollo en toda el área metropolitana; es necesario que se le preste atención a todo esto.

¿Quién invertirá en la ciudad? Hay muchos negocios que están llegando y por todos lados vemos plazas nuevas y muchos negocios de comida, ropa, accesorios, entre otros, pero en lo que hemos mencionado no se ven avances. Tenemos carreteras y trenes que conectan acualquier lugar, un buen clima y ubicación estratégica. ¿Qué nos falta para ser una ciudad de primera?
09 Noviembre 2017 04:00:00
Los despidos
Para muchas personas es muy difícil perder su trabajo. Ser despedidos es algo tan duro que pueden llegar a entrar en un estado depresivo que los lleva incluso a tener consecuencias fatales, y los principales afectados son los familiares. No todos pueden superar la pérdida del empleo en el que se han desempeñado una gran parte de su vida, y aunque hay mucho trabajo, es muy complicado hallar uno en el que se gane lo mismo o más.

Algunas veces tiene la culpa el empleado y otras la empresa… ya sea por el jefe directo o las decisiones que se toman en los altos mandos directivos por recortes o ajustes; muchas veces por una situación económica complicada, porque van a mover la planta a otra ciudad o por simple capricho de querer ahorrar contratando personal menos capacitado.

Esto último es de lo que se puede ver más seguido: despiden al trabajador que tiene muchos años de experiencia con un sueldo digno de su puesto para contratar a dos jóvenes con poca experiencia o sin ella, pero que van a cobrar mucho menos; las repercusiones de una mala decisión como esta son terribles.

En un principio pareciera que los problemas podrían salir adelante con el transcurso del tiempo, pero no tardan mucho en presentarse complicaciones que sólo la experiencia podría resolver y los nuevos no la tienen. ¿Cuánto dinero se perderá por no poder solucionar los problemas de inmediato? Tener personal de calidad y con experiencia cuesta, pero cuesta más en pérdidas el no tenerlo.

Dondequiera es lo mismo, en los mandos gerenciales, contadores, ingenieros, etcétera… Podemos hacer mención de los servicios de alimentos: cuando despiden al chef con años de experiencia para darle el punto a los alimentos y meten a dos cocineras; o las tiendas de ropa, que en vez de un sastre tienen a una costurera; o la televisión, que en lugar de un periodista profesional, con más de 20 años en el ambiente, ponen a puro joven sin experiencia en los noticieros, gente que no sabe y apenas va a aprender… “Va a tardar, pero cuesta la mitad”.

Me comentaba una persona que lleva 11 años trabajando en su departamento y llevándolo a la perfección, que está recibiendo mucha presión para que renuncie porque ya está generando muchos derechos. Es injusto, tantos años haciendo lo mejor para la empresa para que lo quieran correr por el ahorro, para meter a dos o tres por el sueldo de uno. Hay una película de eso,: en ella despiden a todos los trabajadores y estos reclaman que sus familias dependen del ingreso de dicho trabajo, que tienen que pagar la universidad de sus hijos, la hipoteca, el carro y las deudas. Tantos años trabajando y dando lo mejor… no merecen ser despedidos.

Por el lado de los empleados también encontramos problemas, a muchos les vale si llegan tarde, no pasa nada, llega un momento en el que hacen lo que les pega su gana y causan tantos problemas que tienen que ser despedidos. Algunos causan pérdidas tan grandes que la empresa prefiere liquidarlos antes de que les cueste más su negligencia.

También hay trabajadores a los que no les importa ser despedidos, ellos consideran que hay muchas oportunidades de empleo en otros lugares y por eso no valoran ningún puesto: hoy los vemos en una tienda de conveniencia, mañana en un farmacia y después en una fábrica.

Nada es seguro y tenemos que valorar el trabajo que tenemos y a nuestros trabajadores con experiencia. El trabajo debe respetarse y así todos ganan. Lo barato sale caro.
02 Noviembre 2017 04:00:00
Ir de compras, una odisea
Todo mundo sueña con tener su propio automóvil: no tiene nada de malo, es una aspiración que motiva a mucha gente a trabajar mejor para crecer laboralmente y obtener por medio del ahorro lo suficiente para poder completarlo, pero nuestra ciudad ha alcanzado niveles alarmantes de tráfico. ¿Será buena idea comprar uno?

En el Centro Histórico se ha vuelto imposible acudir a cualquier negocio, está invadido por todas partes y muchas personas piensan en diferentes opciones para poder desplazarse a los lugares a los que tienen que ir. Pocos negocios cuentan con estacionamiento propio, los que lo tienen, normalmente están ocupados por gente que dejó el carro ahí para ir a otros pendientes y los estacionamientos públicos están llenos casi todo el día.

Tal vez sería buena idea dejar el auto frente a la compañía de luz en Emilio Carranza e ir a pie a todos lados, pero nos exponemos a que nos atropellen y a respirar toda la contaminación de los escapes. La otra opción sería solicitar un carro de alquiler para que nos traslade y así no preocuparnos por estacionamiento.

En el bulevar V. Carranza la hora pico se ha vuelto un problema de todos los días, son tantos vehículos que circulan por ambos lados que la gente no quiere ir a los negocios que se encuentran en dicho bulevar, tanto por lo complicado que resulta salir del flujo de tráfico para estacionarse o reincorporarse al mismo, como por la falta de estacionamiento en muchos negocios.

Quienes transitan por el bulevar Galerías seguro han pasado por esto: entrar no tiene mayor complicación, pero salir resulta una de las mayores maniobras al volante: si se utiliza la salida por V. Carranza, se topa con una enorme cantidad de tráfico que se embotella y frena de repente de grandes velocidades; por otro lado, en Nazario Ortiz los vehículos andan a velocidad muy alta y no hay nada que los desacelere, es casi imposible incorporarse a esa vialidad.

En la calle Murguía nos topamos con carros estacionados por todas partes de pacientes del hospital o de estudiantes. Por lo general los dejan estacionados gran parte del día y ya nadie de los que vivimos por ese rumbo podemos tener un lugar propio porque se estacionan en él para no pagar estacionamiento o porque ya están llenos los pocos que hay; cualquier lugar en las privadas, negocios o propios ya está invadido.

Un club de precios al norte de la ciudad planeó bien este aspecto: tiene salidas hacia dos bulevares con semáforo y un estacionamiento enorme con vigilancia. Otro que fue construido hace ya algunos años se encuentra superado por la cantidad de tráfico que complica la entrada y salida al mismo y un tercero en periférico LEA también se ha vuelto de difícil acceso por la dificultad para salir de la vía rápida… A pesar de toda la planeación, se encuentran ahogados en el tráfico.

¿A dónde iremos a parar? ¿Cuál es la mejor hora para salir a hacer las compras? Ir a pie es muy peligroso, mucha gente anda con tanta prisa que no respeta ni los semáforos, los agentes de Tránsito son insuficientes para tantas vitalidades y las distancias se han vuelto enormes; los negocios casi nunca tienen estacionamientos libres cerca y mucha gente busca otra opción.

Actualmente para salir a hacer nuestros pendientes nos tomamos horas por el tráfico y los embotellamientos, no encontramos estacionamiento y si lo hay, quedamos muy lejos… Sin duda una odisea cada que salimos a las calles de nuestra ciudad.
26 Octubre 2017 03:00:00
Un día difícil… sin ilusiones
Generalmente los lunes, cuando esperamos al personal, alguno nos falla y siempre usa los mismos pretextos: no tiene con quién dejar a los hijos; un hermano se enfermó; se siente mal; le dio un dolor de garganta terrible que tuvo que ir al Seguro, o que falleció un pariente lejano.

El problema de las faltas del personal radica en que los negocios tienen una planeación determinada que esperan cumplir en tiempo, pero al no asistir alguien todo se ve trastocado: el resto de los trabajadores tiene que laborar extra, se tiene que traer a un suplente, o en el peor de los casos, se tiene que recortar el trabajo.

En el caso de los restaurantes, cuando no van los vendedores vemos que incluso el gerente se pone a atender personalmente; cuando falta el chef, los cocineros tienen que hacer todo y al tratar de hacerlo, algo falla.

Mucha gente ya perdió la ilusión, le cuesta mucho ir a trabajar en lunes, al ir en camino va pensando en que ya está harta de realizar un trabajo repetitivo día tras día, ya no quiere destacar ni superarse y tal vez esto se debe a que se endeudó mucho, siente que todo lo que gana no lo pueden disfrutar y anda de mal humor y quienes lo resienten son los clientes… ¿Qué está pasando?

No sólo en Saltillo enfrentamos problemas con la poca motivación del personal. La semana pasada tuve una experiencia en un restaurante de cadena en Monterrey:, un excelente lugar con instalaciones muy bien cuidadas: había tres o cuatro mesas y cinco vendedoras, pero el servicio era muy tardado, se les veía platicando y llevando una u otra cosa ocasionalmente. Más tarde ese día, en otro restaurante de cadena, estando también con tres o cuatro clientes, las vendedoras no se preocupaban por atender a los comensales, el servicio era lento y descuidado, la cajera estaba en la cocina platicando y el personal en general no mostraba interés por atender las necesidades de quienes esperaban su platillo. Ya ni siquiera hacen el esfuerzo por ganarse una buena propina de 30 a 50 pesos.

¿Qué les pasó? ¿Se acabó la ilusión? Vemos que muchas personas ya no buscan superarse y trabajan sólo lo mínimo. ¿Será por el sueldo? ¿Problemas personales? ¿No les gusta el trabajo? Leí una nota en la que los trabajadores de los bancos van a ser sustituidos por robots; tendremos que adaptarnos a una nueva situación ante estos cambios.

El lunes hay que empezar con nuevos proyectos de trabajo, con ánimo de aprendizaje y crecimiento, hacer algo para sobresalir y dejar huella en lo que hacemos. Si tenemos un negocio, tenemos que mejorar, realizar cambios para atraer a nuevos clientes, hay que hacer lo que nos gusta para estar motivados.
12 Octubre 2017 04:00:00
Lo que sube ya no baja
Hace algunos meses el dólar se fue hasta los 22 pesos por unidad. Ante ello, y como casi todos, los farmacéuticos incrementaron el precio de los medicamentos argumentando que, como las sales con las que se hacen los fármacos son de importaciones, estos debían subir de precio conforme a la moneda estadunidense.

Pese a la recuperación del peso frente al dólar, la mayoría de los fármacos no ha bajado de precio y los principales afectados son todos aquellos que padecen de una enfermedad crónica (que sólo puede ser controlada), por lo que se ven en la necesidad de conseguir más ingresos para poder pagar su tratamiento, sin el cual carecerían de una buena calidad de vida o incluso podrían perderla.

En el caso de los medicamentos para hipertensión, encontramos distintos precios, desde 500 a mil 8 pesos, claro que estos últimos son los de última generación y los que menos efectos secundarios causan a quien los consume. Todos los medicamentos los tienen, pero conforme avanzan los estudios se vuelven más efectivos y con menos efectos secundarios, pero su costo sube y hay que pagarlo. En cuanto al colesterol, hay fármacos que cuestan hasta mil 400 pesos.

Para controlar los mareos, el tratamiento puede ir desde los 500 hasta por arriba de los 750 pesos. Tomemos en cuenta que según las indicaciones se debe tomar dos veces por día y la caja rinde dos semanas, por lo que el costo a pagar por mes asciende y se tienen que desembolsar de mil a mil 400 pesos para mantener la calidad de vida.

Si vamos a la cuestión de las reumas y la artritis, estos padecimientos requieren de medicinas a las que, además de su costo, se les tiene que sumar un tratamiento extra para proteger el estómago, ya que por su contenido lo irritan y pueden desencadenar otros padecimientos crónicos. Ayer me comentaron en la farmacia que hay personas jubiladas que usan todo el dinero que les dan para comprar medicamentos… y ya no les alcanza para los alimentos.

Un cardiólogo me dijo que cuando recetan a un paciente, tienen que comenzar con dosis mínimas, porque de lo contrario, si le dan un medicamento con una dosis más alta, los efectos secundarios serán tan severos que el paciente terminará por dejarlo. Recordemos que los fármacos no curan, ayudan a restaurar procesos naturales.

Veo la cantidad de gente que está muriendo alrededor de los 30-35 años y eso es alarmante, a los 50-60 es preocupante, pero cuando pasan de los 80 años se puede considerar normal. Estamos programados para vivir 100 años, pero con tantas enfermedades y accidentes se ha vuelto difícil llegar a esa edad.

¿Habrá medicamentos accesibles en el futuro? Vemos difícil que estos bajen de precio algún día. ¿Cómo le hará la gente para poder comprarlos? Su salud depende de ellos y los ingresos no crecen al mismo ritmo que los precios.

Entendemos que los laboratorios tienen que invertir millones en desarrollar medicamentos para preservar nuestra salud por más tiempo sin los efectos secundarios que suelen ocasionar, sin embargo, esperamos que estos se vuelvan accesibles para conservar la calidad de vida y poder llegar con salud a una edad avanzada.
05 Octubre 2017 04:00:00
Entre dos amores
En diciembre festejamos la Navidad, tradiciones en las que recordamos las festividades religiosas y de unión. En esos días se organizan posadas en las que se cantan villancicos, las personas se reúnen a quebrar la piñata de siete picos, preparan buñuelos, los niños se llevan su bolo y se organizan comidas y cenas donde todos se reúnen. Finalmente concluimos con la Nochebuena, en la que se hace una gran cena familiar, y el 25 de diciembre cuando se hace la entrega de regalos.

Por otro lado tenemos el Buen Fin, una estrategia mercadológica ideada con el fin de competir con el llamado Black Friday (Viernes Negro) de Estados Unidos, una fecha en la que los comercios del vecino del norte ofrecen sus mercancías con descuentos tan altos que la gente se arrebata las cosas en medio de las tiendas. El Buen Fin tiene el objetivo de evitar que los mexicanos crucen la frontera para comprar y así fomentar la economía interna, haciendo que el dinero circule en el país.

Con la cercanía de estas fechas, un mes para ser exactos, pues el Buen Fin está programado del 17 al 20 de noviembre, mientras que las compras navideñas de último momento se hacen del 20 al 24 de diciembre, tanto negocios como fábricas y clientes se tienen que organizar en sus finanzas y planes de compra, pero, ¿qué es lo que sucede en realidad?

Los negocios se preparan con mercancía extra para dar abasto a la cantidad de clientes potenciales que pueden recibir con las ofertas del llamado “fin más barato del año”, pero no son los únicos: los clubes de precios llenan sus pasillos de refrigeradores, lavadoras, televisores y otros artículos que normalmente son de precios altos y que ante un precio en oferta y a meses sin intereses se suelen vender fácilmente; otros tantos, con ofertas al pagar en efectivo y que es donde mucha gente se gasta la mayor parte de su capital.

Las empresas ven también una gran oportunidad: aprovechan que se les exhorta a adelantar el aguinaldo para pagarlo en noviembre y terminar el año con menos gastos; también hay otras que adelantan 50% del aguinaldo en noviembre y el resto lo dan en diciembre; eso les sirve para no hacer un pago tan fuerte en una sola exhibición.

Por lo general cuando les adelantan el aguinaldo completo en noviembre, los trabajadores llegan sin dinero a diciembre y tienen que solicitar préstamos o vender algunos bienes para cubrir los gastos de Navidad.

La gente se ilusiona con las festividades decembrinas, recuerda que en el pasado podía dar un obsequio a cada miembro de su familia e incluso a sus amigos más cercanos, pero actualmente ya no puede hacerlo, por lo que se limita a uno o dos regalos o a un intercambio; mucho del presupuesto puede haberse gastado en el Buen Fin.

Tanto para los trabajadores como para los negocios es muy importante moderarse en los gastos, pues al empezar el siguiente año se enfrentarán a una gran cantidad de pagos, entre ellos los derechos de control vehicular, el predial, los recibos dobles de luz y gas, y para los negocios, los derechos de basura y estacionamiento, entre otros… En enero, las ventas bajan y no hay ingresos extraordinarios, por ello es muy recomendable que ahorren desde noviembre para pagar todos los gastos de enero y con lo que sobre se hagan las compras y paguen los festejos.

¿Por qué seguir la mercadotecnia? El gasto desmedido del Viernes Negro no debe ser razón para que nosotros hagamos lo mismo, una excelente solución sería mover el Buen Fin a junio, que es cuando se pagan las utilidades y los trabajadores tienen dinero suficiente para realizar las compras.

Entre los dos amores, el Buen Fin y la Navidad, el primero es el amor al ahorro y las compras, el segundo a las tradiciones. ¿Cuál ganará en las ventas? Al final usted decide.
21 Septiembre 2017 04:00:00
La época del blanco y negro
¿Cómo desapareció la fotografía química? Recuerdo que se usaban películas, reveladores, papel de diferentes grados y todo un proceso que al final brindaba el fruto de nuestro trabajo de una manera tan gratificante que no es fácil olvidar.

En mis épocas de estudiante de fotografía usábamos cámaras con fuelle, nos enseñaban a hacer uso de la iluminación y que lo más importante es la composición, a andar buscando y, por ejemplo, si queríamos un paisaje, encontrar algo interesante en él como un árbol que está ahorcando a otro y las proporciones.

En el caso de los retratos, nos enseñaban que si se fotografiaba a una mujer debíamos eliminar las texturas con las luces, pero si se trataba de un artista, debíamos resaltarlas tanto como pudiéramos, eso daba calidad a cada fotografía que tomábamos.

Generalmente usábamos un exposímetro para medir la luz donde estaba pegando el sol y en la sombra para hacer un promedio, poníamos el tripié, la cámara, seleccionábamos el punto de emplazamiento y comenzábamos a hacer la composición a través de un vidrio de pulido; tomábamos varias exposiciones con base en la película que trajéramos y así tomábamos la foto.

Para revelar las fotografías, entrábamos a un cuarto oscuro en el que sumergíamos la película en tanques con los químicos reveladores, después lavábamos la película y colgábamos los negativos para que se secaran, y finalmente los amplificábamos. Este era el mejor momento, cuando podíamos ver si habíamos hecho las cosas bien, si la fotografía se lograba tal como la queríamos: la mayor satisfacción era haberlo logrado.

Después vino la Kodachrome, una película de color que cambió todo: ahora se podían capturar los colores. Pienso que la época del blanco y negro tenía un gran momento en el que nos enseñaba a componer y a enfocarnos en lo importante, no tanto en el color. Tal vez me quedé en la fotografía en blanco y negro, aquello que estudié, donde tenía que lograr sombras transparentes, las calidades, las luces y la composición como la base de la fotografía.

En una ocasión vi a mi maestra de fotografía trabajar en el nuevo Cine París, que estaba por Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, que por cierto se estrenó con una película que se llamaba El Salario del Miedo. Pensar en la iluminación, capturar por partes y dar la profundidad de campo para que la fotografía nos hiciese sentir como si estuviéramos ahí. En las personas, lo más importante era mostrarlas vivas, en plenitud.

Actualmente todo fue desplazado por la fotografía digital: las compañías que manejaban todos los materiales se acabaron y aquellas que fabrican las digitales hacen cámaras con cada vez más megapixeles, colores más intensos y cada vez más automatizadas, sin embargo. también vemos que es un negocio en extinción.

Hoy, lo más avanzado se encuentra en un celular: cualquiera puede tomar fotografías en automático, sin necesidad de pasar por todo el procedimiento y logrando imágenes con colores muy vivos. ¿Dónde quedó la composición y la iluminación? La época de la fotografía química a blanco y negro fue muy buena, ahora sólo los profesionales usan cámaras digitales para bodas y fiestas… Esto es sólo un recuerdo de un arte o negocio que fue lo máximo y que acabó debido al avance de la tecnología.
14 Septiembre 2017 03:00:00
Egresados al desempleo
Cada año se gradúan de las universidades cientos de profesionistas que salen listos para entrar al campo laboral, llenos de ganas por desempeñarse en aquello para lo que estudiaron, lo que consideraron que sería su trabajo ideal de acuerdo con los exámenes vocacionales y gustos personales, pero inmediatamente se topan con la realidad…

No todos tienen la suerte de encontrar un empleo de su profesión y quienes lo encuentran, muchas veces comienzan con un sueldo muy bajo, algunos de 6 mil pesos al mes. Las fábricas son muy específicas en lo que necesitan, quieren operarios, para ellos hay vacantes al por mayor; pero para los profesionistas hay pocas y piden que tengan experiencia.

Este punto en particular es lo más complicado para un recién egresado, la única experiencia que puede tener es la que adquirió en sus prácticas profesionales. Tal vez algunos tuvieron suerte y les ofrecieron que titulándose se quedarían con el puesto, pero la mayoría aceptará lo que sea, incluso trabajar gratis con tal de obtener experiencia y así los contraten en el futuro.

Es común que los recién egresados acepten provisionalmente trabajos en otros ramos no profesionales, algunos ya son casados y otros tienen que colaborar con los gastos de la casa paterna, es por eso que podemos ver abogados conduciendo taxis, administradores de empresas en la recepción de un hotel o ingenieros como supervisores.

Sucedió un caso en una planta en la que el jefe padecía frecuentemente de diversos malestares y en una ocasión le vinieron mientras estaba en la planta. Inmediatamente solicitó al personal un médico y le comentaron que en la línea de producción había uno, este lo evaluó y recetó lo indicado y como era titulado, el jefe solicitó que se le retirara de la línea para tenerlo con él de tiempo completo. En un caso como el anterior, la oportunidad se presentó después de que el médico tuvo que trabajar como obrero. Para el jefe fue un gran alivio contar con su médico de cabecera y seguía costándole menos que uno con experiencia, después de todo, sólo le dio un aumento y lo cambió a una oficina cercana para que estuviera al pendiente de lo que se ofreciera.

Es tan difícil encontrar trabajo en una región en la que las plazas para los profesionistas son tan pocas y con una gran cantidad de egresados año con año. Algunos son capacitados para iniciar su propio negocio con los conocimientos con los que ya cuentan, pero la realidad, no todos tienen el dinero ni las ganas para emprender.

Como dijimos al principio, hay quienes están dispuestos incluso a trabajar gratis con tal de obtener la experiencia, pero también se topan con el celo profesional: hay quienes no comparten lo que saben porque piensan que les van a quitar el trabajo.

¿Qué solución hay para el desempleo de los recién egresados? Lo único que podemos recomendarles es que no se rindan y sigan buscando; el campo laboral es muy grande y hay que estar listos para que cuando se dé la oportunidad, la tomen y puedan comenzar su carrera profesional.
07 Septiembre 2017 04:00:00
Estrés y ausentismo
Uno de los principales problemas que tienen las empresas y los negocios es que los trabajadores faltan por problemas de salud derivados del estrés, y cómo no van a tenerlo si diariamente enfrentan dificultades de tránsito para llegar a sus centros laborales, actividades repetitivas que los desmotivan y la tensión normal de quienes tienen que cumplir con metas específicas en determinados plazos.

Tanta presión daña a las personas, principalmente en el estómago: comienzan con una diarrea, luego con gastritis, colitis, luego una duodenitis y finalmente una úlcera. Esto es cada vez más frecuente y por eso los trabajadores comienzan a faltar cada vez más.

Cuando no se cuenta con todo el personal en los negocios o empresas, vienen las complicaciones. Por lo general se está preparado para cuando faltan uno o dos, los demás pueden salir a cubrir lo que hacen esas personas, pero cuando faltan más se interrumpe de plano la línea de producción y el servicio o los productos no ofrecen los resultados debidos, lo que puede derivar en la pérdida de clientes.

El estrés laboral es sólo uno de los problemas: el tráfico, las deudas, las colegiaturas, entre otros factores, hacen que el trabajador llegue con una cantidad tremenda de problemas a casa y ante la incomprensión de su pareja vienen peleas que pueden acabar con el matrimonio y todo eso hace que no trabajen bien o que incluso falten o abandonen de plano el trabajo para buscar algo mejor.

Las fábricas exigen demasiado, quieren perfección y están bien al buscar que todo se haga bien, pero con los sueldos tan bajos y las jornadas tan largas, difícilmente un trabajador se motiva a hacer bien las cosas; las tareas repetitivas y tediosas hacen que no se esmere y crece la merma debido a los errores humanos.

En algunos lugares se preocupan por la estabilidad emocional del trabajador y los mismos jefes buscan la manera de apoyarlo para que salga de sus problemas y así dé el cien por ciento en su labor, pero son los menos, la realidad que vive la mayoría es que no se preocupan por cómo se siente o por sus problemas.

¿Cuánto pierden las empresas? Cuando tienen una alta rotación, tienen que volver a pagar capacitación, equipo de trabajo, finiquitos y tiempo perdido en lo que se consiguió al reemplazo y este tomó el ritmo de trabajo… Cuando faltan los trabajadores, las pérdidas por parar la línea de producción son inmensas.

Hay algunos trabajadores que son muy valiosos y tienen toda la atención de los jefes, tal es el caso de aquellos que conocen el funcionamiento de una máquina muy especializada y que solamente ellos saben cómo operarla, nadie puede cubrirlos y lo que más les interesa a los jefes es que no falten, por eso, si se enferman, les dan la mejor atención y les ayudan a resolver sus problemas… una falta costaría mucho más.

¿Qué hacer ante el problema del estrés? La mayor parte de la fuerza laboral de este país lo sufre y el de-sempeño baja, aumenta el ausentismo e incluso las renuncias. ¿Alguien tiene la solución?
31 Agosto 2017 04:00:00
Sin lugares
Vivimos en una ciudad en la que circulan 86 mil vehículos diarios que necesitan un lugar dónde estacionarse, ya sea en el trabajo, al hacer las compras o dejar a los hijos y recogerlos en la escuela, etcétera. Todos buscan lo mismo en un estacionamiento: que esté cerca del lugar al que van y que sea seguro.

En el supermercado que está en el bulevar Coss, el estacionamiento siempre luce abarrotado, pero en su mayoría son autos de personas que van a cualquier otro asunto menos a comprar algo en la tienda, pues vemos que hay pocos clientes en comparación con los vehículos en el lugar. Muchas de las personas están en las oficinas cercanas o acuden a un trámite.

Si uno entra al Centro, la situación es muy diferente. Supongamos que vamos a alguna de las iglesias que se encuentran por la calle Hidalgo: nunca hay aparcamiento y los negocios cercanos no tienen uno propio o a lo mucho cuentan con uno o dos cajones, por lo que su clientela objetivo se vuelve necesariamente el peatón.

La misma historia del estacionamiento del supermercado de Coss se repite en el de la tienda del periférico Echeverría: siempre está lleno, pero ¿dónde está la gente? Usan el aparcamiento de la plaza para dejar el carro en un lugar relativamente seguro en lo que van a trabajar a las oficinas que están alrededor, dejando muy poco espacio para los clientes que van a dicha plaza.

Algo similar sucede en una tienda/restaurante que se encuentra ahí cerca: siempre tiene una gran cantidad de vehículos estacionados, pero no son ni de clientes de la tienda ni de comensales del restaurante; son de personas que se sienten seguras de dejar ahí su vehículo porque es un estacionamiento vigilado.

Hay lugares que han implementado un cobro por estacionamiento, algunos sin éxito como el negocio que acabamos de mencionar, y otros como un club de precios que optó por retirar las plumillas por la afectación a los clientes, pero a otros sí les ha funcionado y cobran entre 12 y 15 pesos la hora o fracción.

¿Qué va a pasar? Cada día crece el problema, ya somos cerca de un millón de habitantes y cada año crece el número de automóviles en circulación, y esto perjudica a los negocios directamente. Por ejemplo, en el Centro si vamos a comprar unos zapatos, se vuelve un problema el que no haya aparcamiento, por eso muchos prefieren buscarlos en los grandes centros comerciales. El otro problema es que los estacionamientos de cobro del Centro se encuentran llenos la mayor parte del día, por lo que se vuelve más difícil encontrar un buen lugar.

En el futuro, los negocios que vayan abriendo deben pensar en tener estacionamiento propio con suficiente espacio para dar abasto a los clientes que puedan llegar a tener. Por ejemplo, un restaurante que considere cuántas mesas tiene y con base en ello calcular la cantidad de cajones necesaria.

Un club de precios construyó un estacionamiento de gran tamaño, nunca se llena, pero pensó a futuro, considerando que podría necesitarse. Tal vez en las oficinas nomás les dan cierta cantidad de cajones, pero no son suficientes. Los constructores tienen que pensar en soluciones para hacer atractivas las nuevas plazas comerciales y edificios de oficinas.

Tal vez la solución sea instalar estacionamientos de gran tamaño en forma vertical. Ya hay algunos en México y cuentan hasta con elevador para llegar. O como en otros países, que para ahorrarse problemas ponen su vehículo en una plataforma que lo acomoda en automático; al salir, la plataforma lo trae de vuelta y así no se pierde tiempo en buscar lugar. ¿Usted qué piensa?
24 Agosto 2017 04:00:00
En dólares
Una familia con una pequeña producción de nogales se encuentra disfrutando de su día, está orgullosa de lo que ha logrado en años de preparar la tierra, cuidar de cada árbol y, disciplinadamente, alimentarlo con vitaminas durante la madrugada para obtener el mejor resultado. Los años de trabajo se ven reflejados en su nogalera, que está muy próxima a entrar en época de cosecha.

Por la mente del productor pasa un solo pensamiento: “Y ahora… ¿qué voy a hacer con toda esta nuez?”. El mercado mexicano es complicado, si la vende a un supermercado puede que le paguen de tres a seis meses después y a un precio muy bajo, tal vez ni siquiera salgan los costos. En las centrales, el coyotaje le dejaría una utilidad muy baja, y venderla en las calles no es suficiente.

Un buen día llega una persona que representa a una gran compañía y le plantea una oferta difícil de rechazar: “Le pago toda su cosecha de contado en este mismo momento y en dólares”. ¿Quién se resiste a una oportunidad como esta?

A este productor pueden llegar a ofrecerle un millón 200 mil pesos por su pequeña producción. ¿Incluyendo el terreno? ¡No! Sólo por la cosecha de ese año. Ellos llegan con la maquinaria necesaria, un vibrador de troncos que hace caer la nuez y una pizcadora que la recoge sin ningún problema. En el contrato le estipulan dejarle todo en perfecto estado y limpio: un camión llega, pesa y de inmediato le pagan.

La mayor parte de las cosechas de nuestro país se exporta, y naturalmente el precio en el país se infla ante la escasez. En los años 50, el kilo de corazón de nuez se cotizaba en menos de 30 pesos; hoy, en 300 o más y ya no es tan fácil de conseguir, pero de lograrlo, no es la de mayor calidad, pues lo mejor ya se fue: calidad de exportación. ¿Qué nos dejan? El sobrante, aquello que no cumple con el estándar mínimo para exportarse.

Pero pongámonos en el lugar del productor: a él le pagan de inmediato en dólares, obtendrá una buena ganancia para subsistir y seguir creciendo. Por su parte, el comprador no habrá desembolsado una cantidad tan fuerte de dólares, aunque en pesos suene como si lo fuera; él venderá en otros países en dólares y su ganancia será mayor.

Podríamos pensar que esto es una leve recuperación para el campo mexicano y la economía del sector primario, aunque a costa de quedarnos con productos hechos en México de menor calidad, o algo tan absurdo como “hecho en México, empacado en otro país y traído de vuelta para ser vendido a un precio mucho más alto”.

¿Qué haríamos si estuviésemos en el lugar del pequeño productor?
17 Agosto 2017 04:00:00
El mando es tuyo
Muchas personas luchan toda su vida para llegar a ser jefes, pero no saben lo que les espera una vez que llegan a dicho puesto de mando. Sí, van a tener un mejor sueldo, pero las responsabilidades van a subir mucho más que el sueldo, de tal forma que su vida se convierte en parte de la fábrica, ahora esta será su prioridad.

Llega un punto en el que ya no regresan a casa o, si lo hacen, es muy tarde; en algunos casos la mujer llega al punto de decirle que se lleve la cama al trabajo, ya que no llega a casa a ninguna hora, a lo que el marido contesta que no puede hacerlo porque tiene una gran responsabilidad y todo depende de él.

Así, por un lado se enfrentan a la incomprensión en casa por el trabajo, y por el otro, está el problema con los empleados: ser el jefe es hacerles frente cuando no están de acuerdo, sacar adelante todo cuando faltan sin avisar y ser responsable del mal trabajo de estos porque llegaron molestos por un problema en casa. Es difícil para el jefe verlos salir de vacaciones y el no poder por tener que estar al pendiente de todo los 365 días del año.

Me decía un amigo que trabajó en Nylon de Monterrey que un día se les apagó todo por una falla en la luz mientras la planta estaba funcionando. Ante el problema, tuvieron que limpiar cada agujerito por donde pasaba el nylon. Fue una gran tensión durante semanas por el retraso en la producción; imagino el estrés del jefe ante tal problema.

En el caso de un doctor que va a operar, toda la noche está revisando paso a paso lo que tiene que hacer, se levanta a mitad de la noche para rectificar que todo esté bien y que al día siguiente todo salga bien. Sobre él recae toda la responsabilidad de coordinar al equipo de trabajo y la tensión de estar al pendiente de cada detalle.

En los restaurantes, el gerente tiene que cumplir con una cantidad determinada de ventas y entregar reportes en los que los números reflejen utilidades, no tiene un control sobre cuántos comensales tendrá y se enfrenta a grandes pérdidas por la comida que no se consumió.

Hay una planta en España que hace pan de caja y produce 360 mil piezas al día, una cantidad tan grande que el jefe debe estar al pendiente de todo, cualquier error echaría a perder la producción de todo el día.

Un amigo que trabajaba en una planta de frituras comentó que en una tormenta se paró todo y tuvieron que limpiar toda la maquinaria y el horno para poder comenzar la producción de nuevo; las pérdidas en materia prima y el retraso en el tiempo para entrega los tenían muy preocupados, esa era su responsabilidad.

Tener un puesto de dirección o jefatura tiene sus ventajas: está el sueldo, el poder y la toma de decisiones, pero también tiene una gran cantidad de responsabilidades, tal vez por ello la mayor parte de las personas con las que hablé coincide en que preferiría ser el segundo al mando, como en los barcos: el segundo a bordo es el que hace todo, pero la responsabilidad recae en el capitán.

Con todo esto, ¿alguien quiere ser el jefe? Tal vez sea mejor ser el segundo al mando.
10 Agosto 2017 04:00:00
Lo industrial y la extinción
¿Para qué nos alcanza en esta época? Seguramente usted también se ha hecho esta pregunta o alguna parecida, pero al final concordaremos en que ya no alcanza para comer como antes. Si vamos a una tienda de conveniencia, al ver los precios de los alimentos industriales pensaremos en que su precio aún nos permite darnos el gusto de comer una concha o unos cuernitos, pero ¿y la calidad?

Es bien sabido que la calidad cuesta, requiere ingredientes que tienen un costo más alto, una producción menor a la que se le pueda poner más atención y grandes inversiones en cada detalle, por eso no nos extraña que las panaderías artesanales y tradicionales hayan tenido tanto éxito, el pan que elaboraban era de gran calidad.

Hagamos este análisis: el bulto de harina de 44 kilos actualmente cuesta 415 pesos, 9.43 el kilo, y recientemente tuvo un aumento de entre 20 y 35 pesos el bulto; la manteca, 650 pesos con 24 kilos, o 27.08 pesos el kilo; el bulto de azúcar, 840 pesos con 50 kilos, o 16.80 el kilo y va que vuela a mil pesos el bulto, y el kilo de nuez está por arriba de los 300 pesos. Con estos precios, a lo que el productor tiene que sumar las nóminas de los empleados, horneado, empaque y punto de venta, entre otros gastos como el pago del Seguro Social, impuestos y el 8% que va casi de rigor, es de pensarse en el costo de venta al público; un mal cálculo y seguro va a perder, eso sin mencionar la merma que puede haber.

Ahora, en caso de que un pequeño productor decida mantener sus precios de venta al público lo más bajo posible para no perder clientes, se enfrentará a un margen de utilidad muy bajo, a un cliente con un poder adquisitivo menor y a una competencia que si bien vende un producto de menor calidad, lo hace a un costo menor y con más utilidad. La competencia a la que nos referimos es el productor industrial, aquel que tiene grandes capitales para automatizar su producción, ese que usa harinas preparadas que obtiene a menor costo por la cantidad que compra y que tiene presencia en cualquier tienda de conveniencia o supermercado, ese que invierte millones en publicidad y mercadotecnia…

Estos panes industriales suelen estar saturados de azúcar, carecen de un buen sabor y tienen un valor nutrimental bajo, pero la gente los prefiere por las prisas y el costo: se compran un par de conchas que venden en casi cualquier esquina por 13 y que incluso pueden estar en promoción con el café. En cambio, el pequeño productor tiene menos distribución y la calidad cuesta.

Para poder competir un poco, muchos pequeños productores deciden bajar la calidad de sus productos usando materiales económicos que les permiten bajar su precio, pero a su vez esto les hace perder clientes fieles. Es mejor conservar la calidad aunque cueste un poco más.

Estamos en la era de la extinción, algunos ya la habían anunciado. Muchas panaderías pequeñas desaparecerán para dar paso a la era industrial, las nuevas generaciones no lo notarán porque están creciendo con el sabor industrializado y sólo unos pocos negocios prevalecerán en un segmento de mercado tradicional que busca la concha, los chamicos, los cuernos, las revolcadas, los volcanes y otros panes tradicionales… Ganó lo industrial, pero queda un recuerdo en los supermercados de algunos de estos panes, pero con harinas preparadas… no es lo mismo.
03 Agosto 2017 04:00:00
Basura
Hace algunos años una persona compró una cámara fotográfica digital de último modelo, lo más avanzado que había en esa época, y uno de sus amigos le comentó que “era basura”, a lo que el primero, sorprendido, le cuestionó el porqué de esa afirmación si le había costado una buena suma de dinero, pero la respuesta que recibió fue contundente.

Su interlocutor expresó: “Dentro de poco tiempo habrán salido nuevos modelos, se quedará obsoleta y no valdrá casi nada”. Y tal como lo dijo, sucedió: al poco tiempo salieron nuevos modelos, mejoraron el sensor y el software, la tecnología avanzó y al ofrecer la cámara, a lo mucho le ofrecían 4 mil pesos, poco le faltó para que se le pudiera llamar basura.

Así sucede también con otros aparatos electrónicos como los sintetizadores, celulares, televisores, computadoras, e incluso tabletas: en su momento son lo máximo y unos meses después sale un nuevo modelo con más aplicaciones o mejoras que los deja en el olvido; las innovaciones se vuelven tan atractivas que nos hacen creer que las necesitamos.

En el caso específico de los teléfonos celulares, vemos que su vida útil por lo general es de dos años y a la basura, ya sea porque los sistemas operativos ocupan más memoria y los equipos no lo soportan o porque la gente busca reemplazarlos por un modelo más nuevo con mejor cámara, más memoria o una pantalla más grande, o por lo común: dejan de funcionar, se rompen o doblan.

Ya no se hacen las cosas como antes, que se hacían para durar toda la vida; esas eran cosas buenas. Tal es el caso de una batidora que tenemos: en los años 40, después de la guerra, acompañé a mi madre a Monterrey a comprarla, una Hobart que, a pesar de su más de 70 años de uso, sigue en perfecto estado; claro, con el paso de los años algunas piezas se han desgastado y se han mandado a hacer, pues ya no hay refacciones, pero el motor sigue funcionando a la perfección. Está hecha con toda la mano.

A pesar de lo buenos que eran los productos del pasado, un fabricante me comentaba que tenían que hacerlos así para que los clientes los volvieran a comprar, de lo contrario, les venderían sólo un producto para toda la vida y su negocio se acabaría, por ello calculan que tengan cierto tiempo de vida y así el cliente regrese a comprar un modelo más reciente.

En el caso de los muebles, estaban hechos de tal manera que podían durar años sin mostrar desgaste alguno; los dueños se aburrían y no los cambiaban porque estaban en muy buen estado. Los muebles de ahora están hechos con aglomerado, son ligeros y al poco tiempo se doblan o se rompen, por lo que tenemos que comprar nuevos modelos a bajo costo, por eso no nos molesta cambiarlos.

Un fabricante me comentó que ellos no viven de satisfacer necesidades, sino de crear necesidades para que los clientes consuman lo más nuevo y tal vez las mejoras al producto no sean como para reemplazar el que tenemos, pero lo hacen tan atractivo que muchos se compran lo más nuevo por creer que lo necesitan, aunque en realidad no es así.
27 Julio 2017 04:00:00
Nada vale tanto como la experiencia
Al andar por las calles y leer los anuncios en los periódicos podemos ver que hay mucho empleo, pero en la mayoría de ellos hay una constante: “con experiencia…”.

Lo más importante para la mayoría es que cuenten con algunos años de aprendizaje y capacitaciones para que no cometan errores al realizar su trabajo. A las empresas estos les pueden salir muy caros o causarles daños considerables que pueden afectar el proceso de producción, con lo que no cumplirían con lo pactado con los clientes.

Tenemos el caso de una panificadora en Monterrey que comenzó con una gran inversión para producir pan de caja: todo era automático, lo más moderno en todos los aspectos. Veíamos que en los periódicos solicitaba ingenieros en alimentos, invirtió grandes cantidades en comerciales que generaron mucha expectativa. En fin, se le veía como la empresa que competiría contra la principal panificadora nacional.

Sin embargo, la empresa fracasó. ¿Por qué? Los ingenieros en alimentos que iban a manejar la fábrica siguieron un manual de los fabricantes de la maquinaria. La empresa debería haber traído a un panadero experto de Estados Unidos para que echara a andar la fábrica y le diera el punto exacto, con su experiencia. Tal vez hubiera encontrado un resultado mucho mejor modificando la fórmula, subiendo o bajando los aditivos o conservadores con base en lo que sabía.

El día que salió al mercado estuve en Monterrey y en los supermercados había góndolas repletas de ese pan y edecanes dando a probar, pero este tenía un sabor amargo como a lámina y pintura; tal vez excesivos conservadores o aditivos. Después de esto ya no volvimos a comprarlo, les faltó la experiencia. Los ingenieros tenían muchos conocimientos, pero no sabían darle el punto al pan.

Otro ejemplo. En los años 40, en Saltillo estaba una planta de luz en la calzada Madero y por las ventanas veíamos cómo giraban unas turbinas negras, pero como ya eran muy antiguas, tronaron y vinieron los apagones. En ese entonces la mayoría de la gente usaba lámparas de petróleo y carburo, pues nos quedábamos sin luz hasta tres noches a la semana.

Luego trajeron una planta de emergencia montada en un carro de ferrocarril, pero hacía mucho ruido a pesar del enorme silenciador que tenía, casi del tamaño de un carro, y la gente protestaba por ello.

Después trajeron una termoeléctrica suiza que estaba donde es actualmente la entrada del estacionamiento de dicha planta y por fin dio solución a los apagones. Le pregunté a uno de los electricistas que vino cuando la echaron a andar que cómo les fue, y dijo: “Pues jala, le dio el visto bueno un norteamericano, pero ojalá se lo hubiera dado un suizo”.

Volvemos a decirlo: Nada vale tanto como la experiencia.
13 Julio 2017 04:00:00
Entre bandas transportadoras, sensores y robots
Hace unos días trascendió una nota en la que se hace mención de una fábrica que va a automatizar sus procedimientos por el riesgo a la salud en la producción de chips, esto lleva a otras más a seguir el ejemplo, todos los procesos riesgosos se van a automatizar, ¿qué pasará con los empleos?

Estamos viviendo una nueva revolución industrial, tal como sucedió hace más de 100 años, los ritmos de producción se aceleraron y se redujo la cantidad de personas requeridas para realizar toda esa producción en menos tiempo; por un lado, las empresas redujeron sus costos e incrementaron su margen de utilidad, por otro, vino el desempleo.

Este tema resulta alarmante para nosotros por la gran dependencia que tenemos de la industria manufacturera, una cantidad importante de los empleos de la región provienen de ésta, y con la automatización de los procedimientos de fabricación las necesidades de contratar personal se reduce, por ello, muchos podrían perder su empleo.

En videos de los procesos industriales podemos apreciar cómo una a dos personas vierten los ingredientes que se utilizarán a través de una reja que lleva a la mezcladora. Una vez que termina esta primera etapa, se transporta por ductos y bandas transportadoras a una segunda etapa de fermentación hasta que un sensor indica que está lista, para después salir a otra banda en las que se corta con medidas precisas y usando rodillos dan formas uniformes a cada pieza.

La misma banda transportadora lleva las unidades formadas a través de un horno de túnel, al salir otra banda los lleva a enfriamiento, rebanado y empaque en bolsa. Finalmente otra máquina cierra y queda listo para que lo pongan en contenedores o en los camiones repartidores que lo distribuyen de inmediato.

Sólo se necesitan unas pocas personas en este nuevo modelo, el encargado de las mezclas, que es quien determina las cantidades, por lo general es un ingeniero en alimentos, los operadores o cargadores que vierten lo que diga el ingeniero, los de limpieza y los técnicos de mantenimiento que ven desde los sensores y piezas de maquinaria hasta los sistemas computacionales.

Las fábricas suelen contratar empresas dedicadas al diseño y construcción de máquinas para cubrir sus necesidades, estas a su vez requieren un mínimo de personal, pues es el ingeniero quien analiza el proceso y diseña lo necesario para automatizarlos, sólo se requiere de algunos técnicos que ensamblen el mismo… ¿Cuánto costará el diseño y construcción?

Del mismo modo, en algunas pizzerías podemos ver que ya tienen una batidora lista, sólo agregan el bulto de harina preparada que les mandan con una determinada cantidad de agua y tienen la materia prima para elaborar el alimento al momento, quien se llevó una gran cantidad de trabajo fue el ingeniero que diseñó todo para hacerlo fácil y rápido.

Por ahora los empleos se siguen generando, ¿pero qué pasará cuando más manufactureras automaticen sus procesos? ¿Se acabarán los empleos? ¿Despedirán a los trabajadores? Hay muchas personas que viven en la incertidumbre, tanto estudio ¿para qué? Sólo los mejores conservarán su trabajo y los demás tal vez busquen empleo de lo quee sea, ¿intervendrá el Gobierno para defender el trabajo? La experiencia de la revolución industrial nos enseñó que es necesario que la gente trabaje para que circule el dinero.
06 Julio 2017 04:00:00
La Feria: lo que es y lo que fue
La primera Feria de Saltillo se realizó alrededor de la Alameda, la cual se veía llena de negocios que venían a exponer sus productos. Estaba la CINSA, Tostadores y Molinos, Fábrica de Dulces, Café Oso, harinera La Perla, el molino La Colmena, velas y veladoras, sarapes, etcétera, todos negocios locales, excepto la galletera Pasa de Monterrey y una cerillera de Ramos Arizpe que eran invitadas.

Todos ofrecían sus productos y la gente salía en busca de las ofertas directas de fábrica para poderse llevar a casa algo a un excelente precio. Había personas que salían con las bolsas llenas de dulces, chocolates, galletas, pastas y todo tipo de productos de fabricación local.

Algunas fábricas hacían demostraciones de sus procesos de producción. Por ejemplo, la CINSA llevaba una máquina chica para mostrar cómo hacían las hoyas de peltre, y los saraperos, un pequeño telar en el que producían sus piezas al momento.

En aquel entonces los alimentos se preparaban de manera natural, no había colorantes ni saborizantes artificiales y en la cuestión cultural había exposiciones de arte y fotografía. Son grandes recuerdos de aquellas épocas.

Por el lado de Cuauhtémoc, en la banqueta y dentro de la Alameda, colocaban los juegos y estaba también la sección ganadera. Lo bueno era que no cobraban, estaban representadas todas las industrias locales y la gente acudía a conocer los negocios y sus productos.

Después, la Feria se fue a Periférico y avenida Universidad, de ahí emigró al Tecnológico de Saltillo; posteriormente se ubicó donde estaba la lechera, en Valdés Sánchez y Periférico, y finalmente se estableció donde se encuentra actualmente, casi llegando a Arteaga.

Anteriormente hacían eventos en el palenque, pero con el tiempo lo quitaron y ahora son las cerveceras las que traen conjuntos y espectáculos. Ahora todo es muy diferente, ya no están las fábricas representadas en puestos y las ofertas que traían para la gente que acudía.

Actualmente vemos productos de fuera en la mayoría de los puestos, incluso de manufactura china. Ya no vemos los dulces regionales y chocolates como en el pasado, incluso hay comerciantes que se pasan recorriendo de ciudad en ciudad; ya no es feria de Saltillo sin los negocios y fábricas locales.

En los últimos años se han enfocado mucho en los espectáculos y es a lo que más le dan promoción, muchos no recuerdan que fue creada con otra intención, de la cual no queda casi nada.

Recordemos la primera Feria, lo que fue, y esta última, lo que es. ¿Con cuál se queda usted?
29 Junio 2017 04:00:00
El agua y el progreso
En el Saltillo de antes, de 1940 aproximadamente, había una cantidad enorme de agua. La acequia que estaba por la calle Murguía, antes Calle de los Baños, tuvo a su alrededor un gran número de huertas y gracias a esa cantidad de agua, se daba mucho el membrillo, el perón, el durazno y los nogales, incluso donde está el hospital Saltillo fue una huerta enorme.

Con el progreso acabaron con todo para construir el hospital Saltillo y el del ISSSTE, ese fue el fin de esa huerta. Después, con la Segunda Guerra Mundial, pusieron la fábrica para producir hule del guayule, de ahí el origen de la colonia Guayulera, pero el problema es que todos los desechos iban al Arroyo del Pueblo y lo contaminaron todo.

Después vino la colonia Del Valle y todo el drenaje se iba también al arroyo, esto fue por los años 60. Luego llegó la refresquera, que vertía todas sus aguas residuales al arroyo y el hospital Saltillo hacía lo mismo, hacían un cochinero de miedo y la contaminación del agua era terrible. Ahora se fue la refresquera y se acabó ese problema, pero las colonias que están en el Cerro del Pueblo, al no tener drenaje, descargan sus residuos al arroyo.

El fracaso del Parque Hundido, ubicado en la calzada Madero, fue a consecuencia de que todas las aguas negras pasan por ahí, así no hay quién quiera entrar. Ese parque lo hizo el gobernador Eliseo Mendoza Berrueto y planearon que inclusive iba a tener lanchas y le pusieron abajo piso de piedra para llenar ese estanque, pero fue en vano por la contaminación.

Por un lado, al progreso le da por construir y construir por todos lados, tumbar la naturaleza y alterar los cauces naturales, y por otro, la contaminación que producen tanto fábricas como colonias han sido factores para ir acabando con la naturaleza y su equilibrio.

Da tristeza ver cómo se va acabando todo. Hay ejidos hacia el sur en los que no ha llovido en seis meses, es el precio a pagar por la contaminación y el progreso. Es una sequía que está afectándonos cada vez más y que en caso de no mejorar esta situación, podría poner en riesgo nuestro abasto del vital líquido.

El campo ha sido el más afectado. Un ejidatario dijo que ni siquiera tienen agua para tomar, los animales están muriendo de sed y las plantas agonizan. A pesar de ser del desierto, necesitan cierta cantidad de humedad para sobrevivir y ni siquiera eso tienen.

Si no llueve, toda nuestra región, que es considerada con un clima privilegiado y de abundantes recursos, puede verse comprometida y convertirse en desierto. Si no llueve, es la muerte. Nos veremos muy limitados en el uso del agua e incluso las grandes inversiones que se han hecho podrían irse. Dependemos de que la situación mejore.
22 Junio 2017 04:00:00
Todo lo que sube, no vuelve a bajar
En las últimas semanas hemos observado una recuperación frente al dólar, ya sea que se esté depreciando o nuestra moneda se esté fortaleciendo, pero el resultado es el mismo: los precios en nuestro país no han cambiado, por el contrario, siguen subiendo y tal parece que esta vez no saben cómo justificarlo.

“El dólar está muy caro, esa es la razón por la que nuestros precios suben, todo es de importación, etcétera”. ¿Qué nos dirán ahora? Los indicadores muestran una constante recuperación de terreno en la diferencia cambiaria, en otras palabras, un dólar cuesta 4 pesos menos que el día de la elección del Presidente de Estados Unidos.

Nuestra economía depende en gran medida de las importaciones: alimentos, productos de uso diario e incluso el automóvil se tienen que cotizar en dólares aunque no sean de procedencia norteamericana o que sean de producción nacional, esto con el fin de estandarizar costos, utilidades y contabilidad.

Visto de esta manera, el que el billete verde suba o baje de precio trae consigo un movimiento en los precios de todo aquello relacionado con esta moneda, sin embargo, no vemos que bajen, solamente suben cuando el peso pierde terreno, mas no vuelven a bajar.

Vemos pequeños aumentos por todas partes: 50 centavos, un peso, discretos para que no los noten, otros más drásticos por la cantidad. Los automóviles subiendo de precio a un ritmo desmedido de un año a otro. La inflación, de las más altas, nuevamente escuchamos que es por culpa del dólar caro.

Este fenómeno tiene que ver con la especulación, el miedo, la incertidumbre. Algunos negocios temen que por alguna declaración o decreto, todo se trastoque y la cotización se dispare; siendo así, tendrían que hacer grandes ajustes en muy poco tiempo, lo cual descontrolaría por completo la economía familiar y se generaría una incertidumbre mayor, un resultado catastrófico para los negocios.

Muchos aumentos han sido injustificados. Por donde se vea, no hay fundamentos para que los grandes negocios de cadena mantengan precios tan altos cuando le compran al productor mexicano a precios de broma, ahí el dólar no influye, el precio que vemos en tienda tiene por lo general más de 500% de ganancia.

Por otro lado, la sequía por este calor sin precedentes está causando estragos en el campo mexicano, los animales están muy flacos y muriendo poco a poco, los abrevaderos secos y los mantos acuíferos no se están recuperando. Esto genera una gran presión sobre los precios y el futuro de las empresas. Si no hay agua, terminarán buscando lugares en donde sí haya y esta migración de capitales traería consigo un gran desempleo.

¿Qué nos espera para los próximos años? ¿Mejorará esta situación? ¿Bajarán los precios algún día? Un panorama complicado en el que tenemos que contemplar que el cambio climático está afectando la producción en todo el mundo; los combustibles no bajan de precio y puede que no sea la cotización del dólar como nos dicen, pero los productores tienen que invertir más ante las pérdidas por la sequía, eso eleva sus costos y cuesta más dólares, a lo que tenemos que agregar que son productos de importación o que tienen que traer de muy lejos (de un extremo al otro del país). Lo más probable es que todo siga subiendo de precio.
08 Junio 2017 04:00:00
Y todo seguirá cambiando
Salió una noticia en Estados Unidos afirmando que los centros comerciales están agonizando. Están cerrando los grandes negocios tradicionales que conocíamos y se habla de hasta 200 tiendas de una sola cadena por la falta de clientes. Dicen que esto se debe en parte a que la gente ahora está comprando por internet, es decir, compra en línea.

Hay que ver a futuro, si eso está pasando allá, no tardará en pasar en nuestro país, donde actualmente están abriendo plazas al por mayor y si hacemos memoria, ya pasó una vez con una de ellas, originalmente fue planeada para tiendas pero poco a poco fueron cerrando y terminó siendo de oficinas.

¿Qué futuro le espera a los centros comerciales? En México no se ha visto este cambio a las compras en línea porque aún quedan muchas personas que no tienen tarjetas de crédito o débito y la desconfianza es una constante en la mayoría de la población: “¿Y si me mandan algo que no pedí? ¿O me clonan la tarjeta?”.

Para algunos esto puede resultar muy útil, comprar una lavadora o un refrigerador en línea sin tener que preocuparse por el traslado en el que se puede dañar o tener que depender de la existencia en tienda. Además para fomentar la compra en sus portales, algunas tiendas ofrecen diferentes promociones y dinero electrónico.

Estos sistemas de venta automatizados se pueden ver cada vez en más lugares, incluso en los alimentos ya se puede hacer la despensa así y un repartidor la lleva a domicilio; se pueden encargar platillos, pasteles o hasta la pizza por medio de una página de internet o una aplicación móvil, e incluso hay casos en los que no es necesario tener personal, hay una máquina con baguettes precocidos, solamente hay que pagar y oprimir un botón para tenerlo al instante.

Hay negocios que están en su margen mínimo de ventas, otros que no tienen siquiera el mínimo de ingresos para subsistir, a lo que tienen que sumarle las altas rentas de los locales comerciales. Tal vez los dueños de las plazas deberían ponerse del lado del negocio y bajar su margen de utilidad, así se mantendrían siempre ocupados todos los espacios.

Con el sistema de ventas en línea, los negocios no necesitan rentar o comprar un espacio, ni pagar altos costos de mantenimiento y sueldos, pueden tener todo en una sola bodega, trabajar con un mínimo de personal y ahorrar grandes cantidades de dinero, incluso vender a costos más bajos.

Todo está cambiando y seguirá transformándose, tenemos que pensar en qué pasará en algunos años y estar preparados para cuando el futuro nos alcance.
01 Junio 2017 04:00:00
Nuevo horario en los negocios
Mayo siempre ha sido un mes muy difícil para el comercio, pero este año ha sido terrible, las ventas están más bajas que nunca y se ha vuelto un tema muy preocupante.

Le preguntamos a algunos comerciantes y algunos dijeron que esto está como nunca, una situación muy complicada; otros comentaron que tal vez esto se debe al calor o a que la gente se quedó sin dinero después del Día de las Madres, y otros más dicen que ahí están todo el día, pero los clientes no llegan.

Tanto cafeterías como restaurantes, supermercados y clubes de precios, todos coinciden en que no hay clientes hasta después de las 6 de la tarde. ¿La razón? Pueden ser las altas temperaturas, nadie quiere arriesgarse a un golpe de calor; o los horarios de trabajo, muchos salen después de las 5 de la tarde y a partir de esa hora comienzan a hacer sus pendientes.

Lo más complicado para los negocios en esta temporada es que los compromisos siguen y hay que sacar de algún lugar para poder cubrirlos: los impuestos, el Seguro Social, las nóminas y el pago de los servicios son constantes mes tras mes.

Hay personas que dicen que se adelantó la temporada de calor y esperan que pronto todo vuelva a ser normal, sin embargo, es claro que el cambio climático provocado por el calentamiento global ha estado impactando más notoriamente en los últimos años, las temperaturas que tenemos ahora de hasta 42 grados nunca habían sido vistas en nuestra ciudad y no es un fenómeno aislado en la región, sucede en todo el mundo.

Tal vez sea necesario replantear un nuevo horario: lo fuerte está de 6 a 10 de la noche, cuando comienza a hacer fresco, tal como era en el pasado, lo cual funcionaba muy bien hasta que la inseguridad lo cambió todo: los negocios comenzaron a cerrar más temprano y los hábitos cambiaron.

En el pasado los comerciantes decían: “Esto no se compone hasta que llueva…”, afortunadamente comenzó a llover desde el viernes pasado y el clima nos ha dado tregua con temperaturas por debajo de los 30 grados. ¿Cuánto durará esto?
25 Mayo 2017 03:00:00
Farmacias y la receta electrónica
¿Qué es un farmacéutico? “Es un profesionista (titulado) que ejerce la farmacia o se dedica a expender y preparar medicamentos en una farmacia según la demanda o la receta del médico. Su papel consiste en aconsejar e informar a los pacientes sobre las posibles contradicciones, interacciones medicamentosas y la automedicación”, por algo la frase “cualquier aclaración que precise sobre este medicamento, puede solicitarla a su farmacéutico”.

En los negocios relacionados con las farmacias que vemos en las calles, y aclarando que son relacionados porque también son un minisúper en el que venden de todo, no encontramos a este profesionista a quien podemos acudir, en su lugar hay un responsable de farmacia que nunca está y del cual sólo sabemos de su existencia porque hay un cuadro de alguien que lo es.

Muchos de los medicamentos hoy en día tienen nombres similares y se prestan a confusión, por ello, una letra o la fonética cambian todo y podrían darnos algo que lejos de mejorarnos, podría empeorarnos.

La falta del farmacéutico nos da una gran inseguridad, estos establecimientos son atendidos por personal sin capacitación que sólo consulta en la computadora pero no tiene idea de lo que está vendiendo. Es una gran responsabilidad, como ya dijimos, un error por una confusión podría hacer que nos den un medicamento que, no siendo el indicado, podría tener graves consecuencias.

Al tener estos dos grandes problemas, la falta del farmacéutico y la gente sin capacitación, nuestra salud se pone en riesgo si no estamos al pendiente de todos los detalles. Hay que recordar que las recetas hechas a mano suelen ser poco legibles la mayoría de las veces y esto propicia que no sepan qué es lo que nos tienen que dar, y como es de esperarse, no hay alguien que nos oriente.

Gracias a la tecnología, estamos a un paso de tener una solución a lo anterior. Nos referimos a la receta electrónica, la cual permite a los emisores autorizados, entiéndase médicos o proveedores con permiso legal, enviar sus recetas en forma electrónica directamente a la farmacia.

Las ventajas son que no se tendrá que esperar a que la farmacia surta la receta, ya que esta puede estar lista para cuando se llegue por ella; los médicos prescriptores pueden verificar qué medicamentos cubre su seguro y recetar uno que cueste menos y para las personas que trabajan en la farmacia (ya que no hay farmacéuticos) es más fácil leer la receta. Incluso para los médicos hay una gran ventaja: ellos podrían tener acceso inmediato al historial de medicamentos que han sido recetados para una mejor valoración.

Este proceso de receta electrónica funciona a través de una tarjeta sanitaria que da acceso al historial del paciente, la prescripción se realiza contra un nomenclátor y esta queda registrada inmediatamente en la historia clínica del paciente. Las recetas se generan electrónicamente y se validan con la firma electrónica del facultativo (médico que la otorga), quien imprime el volante de instrucciones como un soporte en papel.

La oficina de farmacia realiza la identificación automática del paciente y sus datos a través de la tarjeta sanitaria y accede a las prescripciones pendientes de dispensar; se registra automáticamente la dispensación de la oficina de farmacias a través de la firma electrónica del farmacéutico o en nuestro caso, del responsable de la farmacia, y el paciente pasa a recoger su receta completa sin tener que depender de existencias en inventario y evita errores humanos.

Con esta tecnología podríamos olvidarnos del miedo a un medicamento equivocado y de las vueltas a todas las farmacias para ver si tienen el que necesitamos. Esperemos que este sistema se implemente pronto en todo el territorio nacional y nos dé esa tranquilidad que necesitamos en los momentos de tensión que ocasiona una enfermedad.
18 Mayo 2017 03:00:00
¿Qué hacer con 200 pesos?
Es necesario pagar bien los empleos para poder dar a los trabajadores seguridad económica y que así, al no tener ese tipo de preocupaciones, puedan desempeñarse lo mejor posible. Sin embargo, ¿qué se puede hacer con 200 pesos? Realmente, no mucho.

El Día de las Madres, una vendedora nos comentó que la mesa que estaba frente a nosotros, una familia de seis, había consumido mil pesos y le habían dejado 40 pesos de propina, mientras que otra que estaba detrás de nosotros consumió mil 600 pesos entre siete personas y no le dejó propina.

Esta persona vive de eso y de lo que recibe de los clientes, todavía tiene que repartir con el que limpia el piso y con el que limpia las mesas. ¿Qué le queda? Si está desde las 6 de la mañana y dura todo el día para generar 300 a 400 pesos, de los cuales todavía tiene que repartir, no es de extrañarse que busque mejores oportunidades, trabajos en los que no tenga que estar largas jornadas para ganar poco.

Muchos negocios y empresas dicen que pagar 200 pesos es mucho, pero ¿qué se puede hacer con ellos? Casi nada… un sueldo así no motiva a trabajar.

En cierta ocasión pregunté ¿cuál sería el salario mínimo ideal? Me dijo una señora que debería ser de 300 pesos, y no estaba tan fuera de la realidad porque incluso eso ya no es nada, por eso la gente vive tan angustiada, tan llena de problemas, pensando que nunca saldrá adelante. Sí hay mucho trabajo, pero mal pagado: 170, 180 pesos diarios. En un matrimonio, tienen que trabajar ambos para ganar esa cifra.

Una vez un experto en el tema me comentó que se requiere un salario mínimo diario por persona de 80 pesos, en una familia de cuatro se necesitarían 320 pesos para poder a duras penas completar los gastos, por lo que con un sueldo de 200 pesos no completarían y se verían obligados a trabajar ambos para mantener a los hijos.

En las calles vemos muchos anuncios en los negocios solicitando personal, tras un tiempo los quitan y después los vuelven a poner porque el personal no les dura, la rotación es enorme y descuidan el servicio al no tener trabajadores capacitados; la falta de constancia daña la imagen del negocio.

Yo creo que la solución para los negocios chicos es pagar bien para que hagan las cosas bien, para que no tengan necesidad de buscar un segundo empleo en el que se van a desgastar más (en esos casos, no rinden en ninguno de los dos), así se evitaría la rotación y el trabajador haría las cosas con gusto.

Los sueldos bajos ocasionan problemas en la economía familiar, tal vez por eso vemos a tanta gente estresada, deprimida y enojada. Para ellos es complicado ver una salida a su situación, cada día sus deudas crecen, la vida cuesta más y el sueldo nomás no sube.
11 Mayo 2017 04:00:00
Vendedores, pocos
Da tristeza pasar por algunas calles o centros comerciales y ver que negocios a los que se les hizo una gran inversión y se levantaron con la esperanza de que funcionaran bien, fracasaron, con una hilera de cortinas abajo y paredes y aparadores vacíos donde estuvieron sus marcas y productos.

¿Por qué fracasan los negocios? Hay muchos factores, pero podemos ver que cierto patrón se repite y tiene que ver con el poco interés de los empleados, caso contrario a lo que vemos en algunos negocios de gran éxito cuando el compromiso está presente.

Había una tienda de ropa que se enfocaba en trajes y ropa de vestir. El gerente solía decir que el aparador era su primer vendedor y con gran esmero vestía a los maniquíes con lo mejor para llamar la atención y así la gente entrara a ver qué más tenían y comprar con buen gusto.

La atención por parte del personal era excelente, apoyaba al cliente para tomar la mejor decisión respecto a lo que le iba mejor en lo último de la moda; no todos somos expertos en trajes. Los clientes nos sentíamos apreciados y comprendidos, por eso siempre volvíamos.

Desafortunadamente esta persona falleció y se quedó su segunda al mando, ella llevó bien la tienda siguiendo el ejemplo de su antecesor, hasta que un día ya no la vimos ahí: contrataron a jóvenes para llevar la tienda. Estos jóvenes no tenían interés en vestir los trajes, el aparador se comenzó a ver descuidado y al no tener conocimiento de lo que vendían, poco a poco los clientes fueron buscando mejores opciones donde los pudieran orientar mejor.

Con las rentas tan altas y la tensión de tener que cumplir determinados mínimos de venta para cubrir los gastos de la tienda, no es de extrañarnos que el citado negocio haya cerrado. La falta de vendedores fue un punto débil que terminó con el éxito que había tenido el primer gerente desde la apertura de la tienda. Esto se repite en muchos negocios que hemos conocido: un empleado sin interés aleja a los clientes y es por eso que se acaban los ingresos.

Tal vez en el futuro cercano veamos que el esquema de negocios sea el dueño con uno o dos trabajadores que lo apoyen, pero él será quien tenga el interés genuino de ofrecer lo mejor de lo mejor a sus clientes. Empleados hay muchos, pero vendedores, pocos.
04 Mayo 2017 03:00:00
El calor y sus problemas
Las temperaturas de hasta 35 grados en nuestra ciudad están cambiando muchas cosas. Por ejemplo, las personas cambian de hábitos y los negocios tienen que buscar la manera de adaptarse para que el calor no les afecte tanto, sin embargo, esto puede significar una gran inversión. A algunos les irá mal y a otros les irá muy bien.

Para todos los que nos dedicamos a los alimentos, sabemos que los insumos que usamos son muy sensibles al calor y que por ello es necesario tomar las medidas apropiadas para evitar que resulten dañados; no vale la pena arriesgarnos a que puedan causarle alguna enfermedad a nuestros clientes.

Los más afectados por las altas temperaturas son restaurantes, panaderías, pastelerías, fruterías y los que venden alimentos en las calles (aguas frescas o tacos), pues las autoridades dicen que no compremos nada en la calle.

Tal vez puedan ir comprando al día lo que necesitan, buscar la manera de mantenerlos en buen estado, por ejemplo para un taquero, él podría comprar una hielera para conservar sus salsas frías.

Para otros giros ya no es suficiente un refrigerador, ahora necesitan cuartos fríos para evitar que el calor cause estragos, pero no sólo es el alto costo de estos y el consumo que representan en la factura de la luz, también influye el que no haya clientes suficientes y que los alimentos terminados caduquen o se deterioren.

Mientras que para la mayoría de los negocios de alimentos, incluyendo hasta las tortillerías, esta va a ser una mala temporada por las temperaturas a las que no estamos acostumbrados, para otros es la mejor, tal es el caso de los helados, paletas y aguas frescas que serán buscados por las personas durante sus paseos o incluso para refrescarse en sus traslados; el éxito en las cafeterías serán los frapuccinos, por mencionar otro ejemplo.

La esperanza de estos comerciantes es este 10 de mayo, el día del pastel y el restaurante; hablando de estos últimos, ya deben estar preparándose con el personal para dar el mejor servicio.

Esta nueva época de calor será un gran reto que tenemos que enfrentar, tenemos que mejorar, buscar soluciones y acondicionar nuestras instalaciones para que el cliente se sienta cómodo; hay que pensar en cómo mantener las pérdidas al mínimo y salir adelante.
27 Abril 2017 03:00:00
Sin dónde estacionarse
Todo el mundo se traslada de un lugar a otro en automóvil (algunos usan uno propio, otros de alquiler y otros más el transporte público), pero cuando se trata de los negocios, sabemos que hay un factor determinante para asegurar una clientela constante: nos referimos a que puedan llegar con facilidad y estacionarse.

Hay quienes lo tomaron en cuenta y optaron por abrir su negocio en un local con suficiente estacionamiento y contemplando que la gente pueda llegar fácilmente, con lo que causan una buena impresión a su cliente y eso lo hace volver.

Pero hablemos de los principales problemas que tiene un negocio en este aspecto. ¿Por qué es tan importante el estacionamiento? Imaginemos que abrimos nuestro negocio en una calle sin él: aquellos que llegan en automóvil propio y que van a permanecer en el negocio un tiempo considerable, después del cual posiblemente salgan con algunas compras, no les será cómodo caminar con ellas hasta donde se estacionaron, por lo que podrían perderse esos clientes.

El problema es el mismo con los proveedores. ¿Dónde se van a estacionar para descargar la mercancía? El estacionamiento es crucial para que se pueda acceder al negocio.

Creer que estando en las vialidades de mayor afluencia va a garantizar estar a la vista de potenciales clientes. También es un error grave: estas suelen ser las que más conflictos presentan por el excesivo tráfico vehicular y el conductor debe prestar atención a los movimientos de los demás, lo que le impedirá poner atención a los negocios que haya a su alrededor.

Del mismo modo, tendrá que prever sus movimientos con suficiente anticipación para poder estar en el carril correcto para llegar al estacionamiento (si lo tiene) del negocio, de lo contrario, tendrá que dar una vuelta a la manzana y lidiar con las incorporaciones al tráfico. Al salir, igualmente tendrá que enfrentar un inmenso flujo de vehículos que dificultará sus maniobras.

Por último, hay un bulevar en el que pusieron seis topes, uno enfrente de cada negocio. ¿El fin? Que los automovilistas desaceleren, vean los negocios y puedan entrar y salir fácilmente, pero esto trae consigo una gran problemática también: ahora la gente no quiere pasar por ahí por la cantidad de reductores de velocidad, son muy incómodos y las personas temen que puedan dañar su vehículo si los pasan mal. Este bulevar ha dejado de ser atractivo para la gente, que prefiere rodear porque ve que es mucho lío. Incluso hasta ni los clientes de esos negocios quieren ir por lo complicado que se ha vuelto tanto tope.

Hay que tomar en cuenta estos factores para que el negocio pueda prosperar y causar una buena impresión al cliente, y así este quiera volver. En un mundo de carros, el estacionamiento juega un papel muy importante para los negocios.
20 Abril 2017 03:00:00
Entre lo importado y lo nacional
Se están acabando los negocios mexicanos, ya no es como antes que solíamos ver marcas, productos y establecimientos mexicanos, ahora vemos a las grandes cadenas por todo el país, pero, ¿por qué pasó esto? ¿Por qué los negocios mexicanos se acabaron?

Seamos directos: no se le da apoyo a las empresas mexicanas, y no sólo es una cuestión de incentivos gubernamentales, también tiene que ver con los consumidores y sus creencias sobre la calidad y precio de los productos.

Los emprendedores nacionales no tienen oportunidad de competir contra una gran cadena transnacional, ni siquiera los grandes empresarios pueden, es por eso que las cadenas acaban con la competencia anexando a las empresas de giros similares a su gran conglomerado y ejemplos de esto los vemos por todos lados, como una refresquera que es dueña de los jugos, leches de soya, bebidas rehidratantes e incluso hasta del agua.

Había una fábrica de papas y fritos en Monterrey, ahora ya pertenece a una transnacional. Y vemos por ejemplo la sal: cuando entró el Tratado de Libre Comercio, la gente prefería la importada que la de aquí y es la misma, sólo con diferente etiqueta… ¿Por qué creemos que lo importado es mejor?

Del mismo modo lo vemos en las zapaterías, los dulces y en otros giros, todo está en manos extranjeras y por eso no nos sorprende que los comerciantes se retiren y vendan ante las ofertas de las transnacionales. Si la gente va a preferir lo importado, no habrá manera de competir.

Cuando se trata de cadenas transnacionales, siempre hay largas filas, inmediatamente tienen la preferencia de la gente, ¿acaso creen que lo extranjero es mejor? Todo concepto extranjero, incluso los “malls”, tiene un gran éxito.

Vemos que se están acabando los negocios mexicanos, a donde volteemos está repleto de negocios extranjeros y productos de importación y queda la pregunta: ¿lo extranjero es mejor? Usted, ¿qué piensa al respecto?
13 Abril 2017 04:00:00
¿Salir de vacaciones?
Llegaron los tan esperados días de asueto y muchas personas tenían desde hace tiempo sus planes para pasar la Semana Santa. Algunos saldrán de vacaciones, otros se quedarán en casa y nos queda la pregunta: ¿Vale la pena? Eso fue lo que recopilamos platicando con la gente.

Una persona nos dijo que es la única oportunidad que tiene de salir en el año, no importa que todo esté lleno (restaurantes, hoteles, playas, etcétera). Tampoco importa que en esta temporada le salga más caro por la gran demanda que generan los vacacionistas, ni los malos servicios porque no pueden atender a todos al mismo tiempo: su descanso bien vale la pena.

Esta persona no tiene inconvenientes en pagar todo el año a meses sin intereses, ni pagar lo más rápido posible aquello que pagó con la tarjeta de crédito sin diferirlo. ¿Qué son unos meses de sacrificio a cambio de unas buenas vacaciones?

Otra persona nos comentó que prefiere quedarse en casa, no tiene caso salir a gastar el dinero que no tiene, pagar todo el año a meses sin intereses o andar empeñando para pagar lo que se gastó porque no completa: esta persona apuesta por la tranquilidad financiera.

Le preguntamos: ¿qué hace en estos días? Y nos contestó que va a la iglesia a continuar con la tradición aunque ya no sea lo mismo que en el pasado, se perdió la solemnidad, ahora todo es guitarra a ritmo de bolero ranchero o de cumbia; aun así, vale la pena continuar con las tradiciones.

Consideró que es mejor aprovechar estos días para estar con la familia y amigos, ir a un café, salir al cine o hacer una reunión en casa. Normalmente no tiene el tiempo por el trabajo y es una buena oportunidad para acercarse a sus seres queridos.

¿Y el regreso de las vacaciones? Muchos tienen el temor de que les hayan robado la casa, que la mascota no haya sobrevivido sin ellos, que algún desperfecto en la casa que pudo haberse arreglado rápido y con poco dinero, se haya extendido y ahora sea algo complicado y caro.

Al final depende de cada quien la decisión de salir a vacacionar estos días o no, pero si decide salir y viajar en auto, revíselo bien, que las llantas estén en buen estado, maneje con precaución y disfrute el viaje.
06 Abril 2017 03:00:00
Moda, aumentos y el calor
Llegó la primavera y con ella un calor al que no estamos acostumbrados quienes conocimos el clima de nuestra ciudad que le daba el título de “La Ciudad del Aire Acondicionado”, así como también cambiaron los hábitos de las personas, por lo que los negocios ahora tienen que adaptarse a esta nueva situación.

Con la llegada de esta estación llegan las nuevas modas, por todos lados vemos tiendas de ropa para mujer que ofrecen las nuevas tendencias, ropas frescas y de colores vivos para lucir bien esta temporada, pero no vemos que haya tiendas que ofrezcan algo diferente para los hombres.

¿Acaso los varones no necesitamos un cambio de ropa para las temporadas cálidas? En muchas tiendas vemos que venden los mismos trajes todo el año. Hacen falta las prendas ligeras de otro tipo de tela para vestir cómodamente, trajes peso pluma: el lino es buena opción para quienes buscan algo ligero y fresco.

Hacen falta tiendas especializadas para ofrecer ropa de todo tipo para hombre, moda, comodidad y telas para cada estación; muchos seríamos clientes de inmediato.

Ante el aumento de la temperatura, los negocios requieren del aire acondicionado para que los clientes se sientan cómodos en sus instalaciones, del mismo modo para que los productos estén en mejor condición, sean prendas o alimentos.

En los alimentos, al ser perecederos se ven seriamente afectados por las altas temperaturas, los mariscos son los más sensibles al calor y son los más consumidos en esta temporada; las carnes y los pollos requieren estar congelados y si descongelan más de lo que se consume, se echan a perder, convirtiéndose en grandes pérdidas.

En el caso de las frutas y verduras, los precios bajan por ser la temporada en la que se dan naturalmente en grandes cantidades, pero también se ven afectados por las altas temperaturas. Si se les pica, se tienen que consumir o la oxidación, que es más rápida, los convertirá en pérdidas, pues no se puede servir el plato si están pasadas.

Le sugerí a un restaurante que tiene unas instalaciones enormes, que pusiera un anuncio en el vidrio que diga “Aire acondicionado 100%”, aunque después pensé que se le va a llenar de puro cafetero todo el día, como por ejemplo las plazas comerciales cerradas que los fines de semana se llenan por el aire acondicionado y la gente está dando vuelta y vuelta, y si acaso compran una paleta o un helado.

Lo que es preocupante son estos calores en primavera, hasta de 35 grados centígrados. Si esto es en abril, ¿cómo nos irá en la temporada de verano?
30 Marzo 2017 03:00:00
La alimentación es vida
Cuando hay un enfermo terminal o crónico en casa se trastoca todo por la alimentación que debe llevar. Quienes hemos pasado por eso comprendemos la situación perfectamente y buscamos lo mejor para apoyar al familiar que habrá de cambiar de hábitos alimenticios por completo.

No tiene caso que todos los que viven en casa tomen la misma dieta, que está diseñada específicamente para hacer frente a la enfermedad; una semana es suficiente para apoyarlo.

Ojalá hubiera un negocio de alimentos especializado que nos brindara un servicio para el enfermo, un negocio en el que el médico pueda ponerse de acuerdo con el nutriólogo para diseñar el plan de alimentación y un chef responsable que haga bien las cosas.

Dependiendo de la enfermedad, se deben llevar diferentes tipos de dietas: blanda, sin sal, sin azúcar, sin grasas, entre otras; alimentos especiales que se puedan asimilar más fácil y que no contengan ingredientes que puedan afectar su proceso de recuperación. Ejemplo, sin azúcar para los diabéticos.

El nombre podría ser Alimentos a la Medida y el concepto, preparar alimentos para recuperar la salud y nutrir perfectamente para recibir la mejor calidad en los últimos días. Pero que no se mencione que es para enfermos, ellos pueden tomarlo mal y no consumirlos, como sucedió con una persona a la que se le dio un complemento alimenticio que sería excelente para sacarlo adelante y lo rechazó: “Es para diabéticos y yo no soy diabético”.

Es muy importante que se lleve una buena alimentación, de lo contrario, el enfermo podría caer en una desnutrición que acabaría con él rápidamente al no tener los nutrientes necesarios para que el cuerpo mantenga sus funciones vitales.

Estamos conscientes de que un servicio como este costaría más por tratarse de algo especializado, pero es un costo que estamos dispuestos a cubrir con tal de sacar adelante a nuestro ser querido.

Este negocio podría tener un servicio de reparto, ya sea en una moto o una camioneta chica, que tome su ruta de entrega programada para llevar los platillos a tiempo. Muchas personas no tienen el tiempo para ir porque están en el trabajo y sus horarios de comida son limitados; esta sería la solución perfecta para ellas. La idea es que al enfermo nunca le falten los alimentos que debe consumir a sus horas y así no descuide ese aspecto de su recuperación.

Ojalá que alguna persona que nos lea y se dedique al ramo le entre a este negocio, nosotros no sabemos de la preparación de los alimentos, pero ella sí. Hay muchos enfermos y sin duda sería un servicio muy bien recibido que sin duda mejoraría la calidad de vida de muchas personas.
23 Marzo 2017 03:00:00
El fin de la banca personalizada
Con la llegada de las nuevas tecnologías vivimos nuevamente el efecto de la Revolución Industrial, pero esta vez los afectados son los trabajadores de los bancos, que están empezando a perder sus empleos para ser reemplazados por máquinas.

Por un lado entendemos el ahorro en costos de la máquina: no se enferma, funciona las 24 horas, no se le paga un sueldo ni Seguro Social, funciona en días inhábiles, no tiene problemas con el resto del personal y permite realizar movimientos en cualquier momento y sin realizar largas filas.

Pero… los servicios bancarios se han vuelto demasiado fríos, ya no tratan al cliente como antes, de manera personal, asesorándolo y ofreciéndole la mejor opción, con un saludo al llegar e incluso hasta por su nombre (antes conocían a sus clientes así)... todo eso quedó atrás.

Hoy hemos dejado de ser personas y nos hemos convertido en números, reemplazaron a los cajeros con máquinas que hacen todo de manera automática, basta con llegar y seleccionar lo que queremos hacer, son muy efectivas y permiten trabajar fuera de horario, pero se perdió la conexión que había entre el cuentahabiente y la institución.

Recuerdo que antes había, en su mayoría, mujeres desempeñándose como cajeras en los bancos. Por aquel entonces sólo estaba la carrera de comercio y eso implicaba que la mujer tomara dicho camino y algunas solicitaban trabajo en las instituciones bancarias. Un trato cálido siempre era la mejor manera de hacer sentir al cliente satisfecho con el servicio bancario.

En el pasado sólo existían el Banco Nacional de México, el Banco de Coahuila, el Banco de Comercio, el Banco Mercantil de Monterrey, el Banco de Londres en México y luego entró el Banco Comercial Mexicano. En servicios financieros, estaban la Financiera de Saltillo y la Financiera Bravo.

Una persona que trabajó muchos años en estas instituciones me comentó que están planeando a 10 años revolucionar la banca y hacerla lo más automatizada posible, tener el mínimo de personas posible y que los cajeros automáticos hagan todo.

El problema es que muchas personas opinan que es mejor una atención personalizada, no confían en la máquina porque creen que puede fallar y tragarse su depósito sin registrarlo; sienten que es necesario que una persona esté al pendiente para apoyarlas cuando tengan dudas sobre lo que pueden pagar y el manejo de sus cuentas.

En el pasado, para recibir un crédito bastaba con abrir una cuenta en el banco al que se acudía a solicitarlo; había confianza y se conocía personalmente al solicitante. Hoy, para un crédito solicitan garantías de 3 a 1 (3 pesos de garantía prendaria por cada peso que prestan) o investigan el buró de crédito para asegurarse de que el solicitante cuenta con un buen historial.

Se extraña el buen trato del pasado, cuando el gerente conocía personalmente a todos sus clientes, era como una familia en la que había trato cercano con todo el personal. Además, aunque para muchos hoy sea una pérdida de tiempo hacer filas y pasar más tiempo del necesario, yo prefiero la banca del pasado.

Tal vez en el futuro ya ni siquiera nos pongan por nombre y únicamente nos asignen un número. ¿Será ese el futuro para todos los trámites? Los cambios continúan y tenemos que acostumbrarnos a ellos, algunos son fáciles de entender y otros no. La tecnología avanza a pasos agigantados y para muchas personas es complicado seguirle el paso.
16 Marzo 2017 03:00:00
Pérdidas en los negocios
Un estudio en Estados Unidos arrojó que los cajeros (as) roban en promedio de 10 a 12 dólares por turno, cifra que se convierte en pérdidas millonarias para los negocios por este robo hormiga al cual no han podido encontrarle una solución.

Mencionan que se ha tratado por todos los medios de disuadir a los trabajadores de incurrir en dicha conducta con medidas tales como ponerles cámaras de vigilancia y pantallas en las que pueden ver que están siendo monitoreados y grabados, una caseta de vidrio y hasta ponerles guardias que estén vigilando.

En el mejor de los casos, los trabajadores se abstuvieron por unos días, pero una vez que tomaban confianza nuevamente, las cifras volvían a ser las mismas.

Estas pérdidas se ven en cualquier área de los negocios: en los almacenes sustraen las mercancías, en las oficinas el material de trabajo, en los restaurantes los alimentos crudos del inventario… Nos comentaron que en cierto negocio los trabajadores metían pollos en bolsas de plástico que sacaban en la basura, y al terminar el turno iban al contenedor por ellos y se iban.

Según el estudio, el horario en el que más pérdidas se registraron fue en el nocturno, tal vez porque los trabajadores le tienen algún resentimiento o envidia al patrón y piensan que el patrón duerme tranquilamente mientras ellos trabajan y no les remuerde la conciencia.

Para tener su negocio, el patrón tuvo que sacrificar su tiempo, estar por años al frente del negocio sin descanso, enfrentando meses malos en los que en vez de ganar, tenía pérdidas y buscaba dinero de donde pudiera para pagarle a los trabajadores; no es fácil estar al frente.

¿Por qué roban los trabajadores? Podríamos imaginarnos casi cualquier razón para ello: desde una emergencia hasta un familiar enfermo con tratamientos caros que no les dejan para comprar lo indispensable para mantener una familia, o por avaricia y creer que merecen más.

Muchos trabajadores quieren todo dado sin trabajar, no entienden que el patrón ha tenido que luchar por muchos años, tal vez 30 o 40, para tener lo que tiene, que no ha sido fácil. Muchos tienen una mentalidad muy cerrada y creen que pueden exigir al patrón sin fundamentos argumentando que “ellos lo merecen” o que pueden sustraer cosas del negocio como si fuera de ellos.

En un restaurante de la localidad, fueron los clientes quienes causaron las pérdidas al negocio. Una pareja que había ido a desayunar se fue sin pagar y la vendedora tuvo que cubrir la cuenta que se le fue. Como clientes hay que ser considerados y honestos para no afectar a los trabajadores.

Por todos lados los negocios están expuestos a pérdidas, ya sea por un trabajador que roba poquito todos los días, el cliente que se lleva mercancías sin pagar o por la delincuencia que causa un impacto fuerte en un solo acto. ¿Algún día dejaremos de preocuparnos por las pérdidas? ¿Encontraremos la manera de que esto no suceda?
09 Marzo 2017 03:00:00
¿Valió la pena ser una ciudad industrializada?
Muchas cosas están cambiando en nuestra ciudad: ya no se ven negocios que en el pasado eran muy característicos, como ferreterías, tiendas de ropa, mueblerías, fábricas de dulce y otros que alguna vez existieron… Y los hábitos de las personas reflejan en gran medida por qué las cosas ahora son tan diferentes: sus compras, sus comidas, hasta su forma de pensar. El Saltillo de ayer quedó atrás para dar paso a una nueva ciudad.

Anteriormente se le conocía como la tierra del perón y del membrillo por la gran cantidad de huertas en las que abundaban dichos frutos, aunque el durazno y el tejocote también eran muy típicos de la región y los negocios prosperaban gracias a ellos. Hoy, es raro encontrar un árbol que dé testimonio de aquellas épocas.

También se le solía conocer como “La Ciudad del Aire Acondicionado” por su clima perfecto. Ahora hasta hacen bromas al respecto, diciendo que “si no le gusta el clima, regrese en 15 minutos”; el “5-2”, cinco días de calor por dos de frío, etcétera… Si alguien dice que sigue siendo la ciudad del aire acondicionado, es porque la fábrica está en la región.

Las artesanías casi son cosa del pasado, ya casi nadie elabora este tipo de productos. Recuerdo que antes casi en cada casa hacían cajetas, hoy sólo algunos negocios. Podemos encontrar una cajeta de tejocote elaborada en el sur pero muy industrializada, hecha con saborizantes y colorantes artificiales. El chocolate de metate, el que se hacía con molinillo y a mano, es un recuerdo de las tradiciones saltillenses. ¿Cómo van a competir contra las grandes empresas que elaboran todo tipo de productos con costos tan bajos? La gente prefiere comprarlo ya hecho.

Las calles de la ciudad están hasta el tope de carros, algunas veces incluso sobre la banqueta y dejando sin espacio al peatón. ¿Es una ciudad para automóviles? Ya no se puede transitar a ninguna hora. El Periférico presenta un tráfico sin precedentes: por las mañanas se ven los carriles saturados y por las tardes se repite. La vialidad, como muchas otras, ya fue superada por el gran aforo vehicular existente para atravesar la ciudad.

Uno de los grandes problemas que estaremos enfrentando en el corto plazo es la escasez de agua, misma que ya proviene de grandes profundidades (aguas fósiles altas en sales). Dicen que cuesta muchos millones traerla del sur y que por ahora tenemos suficiente para dar abasto a la región, pero no están planeando cómo salir adelante del problema que se vendrá en algunos años.

Todo está muy cambiado: los negocios, los hábitos, los alimentos, nuestra ciudad en general ya no es la misma y hoy podemos describirla como “una ciudad industrializada”. ¿Valió la pena la industrialización? ¿Dejar atrás todo lo que representaba a nuestra ciudad? Algunos, los que nacimos aquí, extrañamos el Saltillo de antes, “La Ciudad del Aire Acondicionado”, la Atenas de México, la ciudad tranquila y de tradiciones que alguna vez fue.
02 Marzo 2017 03:00:00
Una cuesta pronunciada
¿Qué está pasando? Sabemos que en estas fechas la cuesta de enero es dura y las ventas se caen, pero ¿por qué nos está pegando tan duro esta vez? Esta es una cuesta como nunca se vio. Todos los negocios se las están viendo muy difícil, no hay ventas, los clientes no van ni a ver lo que hay, no se ve para cuándo pueda terminar esto, y el invierno… no llegó.

Las bajas ventas afectan a todos. En el mercado de abastos se les bajaron mucho. Me comenaron que esto está muy triste, se les está quedando mucha mercancía y no saben qué hacer con ella; en muchos casos es perecedera y no la pueden tener almacenada. Hay camiones de proveedores que regresan con 40, 50 o hasta 60% de la mercancía porque no se les vendió.

Los supermercados no tienen nada de gente, no se ve nadie en los pasillos y los estantes están llenos de productos y alimentos.

Lo mismo sucede en los clubes de precios, en los que hay cantidades enormes de ropa de invierno: no se vendió nada… el invierno no llegó. También lucen abarrotados de mercancías de todo tipo que no pudieron vender. Los costos de mantenimiento de estos clubes y de los supermercados son muy altos y necesitan buenas ventas.

Para los productores de alimentos, que con toda la ilusión trabajan por las mañanas para ofrecer un buen producto, es muy triste llegar por la noche y ver que no se vendió.

¿A qué se debe? Algunos dicen que es el dólar, la incertidumbre por el Gobierno de Estados Unidos, el temor a quedarse sin empleo, pero ¿dónde están los clientes?

Le preguntamos a varias personas sobre esta situación tan complicada y sus respuestas fueron variadas, pero todas en el mismo sentido.

La mayoría coincidió en que los precios son cada vez más altos, con el presupuesto que tienen para hacer despensa, compran cada vez menos y se ven en la necesidad de comprar marcas más económicas o dejar de comprar algunos productos que consumían por gusto.

Algunas personas dijeron que preferían comprar en cantidades grandes para que les rinda más y así no gastar en transporte para ir a hacer la despensa cada semana. Otros decían que preferían comprar en la tiendita de la colonia para no ir tan lejos, pues los ahorros que podrían tener se les irían en el puro transporte.

Algunos productos tuvieron aumentos fuertes, como un pan que subió 11 pesos, de 60 a 71 pesos, por ello dejaron de comprarlo quienes vieron su presupuesto limitado.

La mayoría de la gente coincide en que ya no alcanza para comprar como antes, se perdió el poder adquisitivo y hay que apretarse, una vez más, el cinturón; ahora compran solamente lo más necesario.

Sin embargo, hubo gente precavida que ahorró desde el año pasado y usó su aguinaldo para pagar los impuestos de principios de año y no se endeudó con las festividades decembrinas, pero son muy pocos los que pensaron así para no sufrir la cuesta.

¿Cuándo terminará esto? Tenemos la esperanza de que las ventas se recuperen para Semana Santa. Anteriormente terminaba el 14 de febrero, pero ahora vamos a marzo y aún no termina. Esta sin duda es una cuesta como nunca se ha visto y sólo esperamos que pase pronto y los negocios se recuperen.
23 Febrero 2017 03:00:00
Campañas contra los alimentos
¿Por qué los alimentos que hemos consumido por generaciones ahora son tan malos? Los investigadores siempre están buscando nuevos resultados sobre lo que creíamos conocer y eso muchas veces cambia nuestros hábitos por conservar nuestra salud.

Las campañas en contra de los alimentos han sido muy duras contra el azúcar, hacen mención de cuán dañina es para la salud y siempre atacan por el lado de la diabetes y la obesidad. Sin embargo, la mayoría de los alimentos la utiliza en su preparación, para lo cual surgió cantidad de compañías que venden sustitutos, algunos artificiales y otros naturales a base de otras plantas.

Respecto a las grasas trans, muchas marcas han comenzado a poner en sus etiquetas que su producto es libre de ellas (¿será cierto?). Del mismo modo surgieron nuevos aceites que presumen de ser sanos al no contenerlas y los promueven en grandes campañas publicitarias para que la gente los compre y “así cuiden su salud”.

Por generaciones, el gluten siempre ha sido consumido en el pan y nunca había sido un problema. Ahora dicen que es malo y nos quieren hacer cambiar de hábitos para que compremos panes más caros bajo la misma hipótesis: “sin gluten es más sano”. Ahora vemos seguido que ofrezcan pan sin gluten, aunque algunos dicen que no sabe a nada.

La leche también ha sido un alimento constante en la evolución del ser humano, pero ¿qué cambió? Antes tomábamos leche “bronca” y no había ningún problema, pero ahora a las vacas las alimentan con soya, cacahuate y mandioca, sin olvidar las grandes cantidades de antibióticos y suplementos artificiales. Si la vaca tiene esa alimentación, produce leche a base de lo que come y por tanto ingerimos lo mismo que le dieron a la vaca. Tras las campañas contra la leche, surgió una gran cantidad de negocios que venden leche vegetal, de almendra, coco, arroz, etcétera, pero el costo es mucho más elevado y aún así sus ventas son altas.

En los años 40 del siglo pasado se introdujo la manteca vegetal y se promovió como lo mejor que había al ser hidrogenada y homogeneizada. Hoy, lo peor que puede haber, según los estudios, es que esté hidrogenada. Antes sólo había manteca de puerco para preparar los alimentos y no había ningún problema. ¿Por qué la gente enferma tanto con los alimentos actuales?

Ahora también vemos que hay alimentos orgánicos por todos lados, son mucho más caros y nos dejan con la pregunta: ¿lo serán? No vemos por ningún lado los grandes plantíos o las grandes granjas donde puedan darse alimentos con dicha calidad, tal vez sólo les ponen en la etiqueta que lo son y no es cierto. ¿Quién regula que dichos alimentos sean orgánicos de verdad? En una fábrica de mayonesa pasó un caso que sienta precedente para dudar. Cuando despidieron a un ingeniero, este reveló que era mentira lo que decía la etiqueta “sin colesterol” y afirmó que era la misma mayonesa, sólo le ponían otra etiqueta.

Tal vez los alimentos sí tengan cierto grado perjudicial para la salud, pero sólo si los comemos en exceso, entonces hay que pensar que es bueno comer de todo, pero poquito y no abusar de ellos. Échele sólo uno o dos gramos de sal a la comida, un poco de azúcar para endulzar y un poco de grasa; en poca cantidad, sigue siendo nutritivo.
16 Febrero 2017 03:00:00
En busca del trabajo ideal
Se ha vuelto sumamente difícil conseguir buenos trabajadores. Tanto en la casa como en los negocios, los problemas con el personal son los mismos y hacen pensarlo dos veces antes de contratar a una persona porque no sabemos cómo nos va a resultar con el transcurso de los días.

No todos los trabajadores son malos, hay que aclarar esto desde el principio. Están los que buscan superarse, los que tienen una meta y se esfuerzan día a día para poder pagar sus estudios profesionales y con sueños de una maestría. También están aquellos de buenos valores que si al negocio le va bien, a ellos también, y quienes se levantan cada día pensando en cuidar su trabajo, agradecidos porque es lo que les da de comer y el sustento de la familia.

Sin embargo, muchos trabajadores no son como los que acabamos de describir, en algunos casos son flojos y no les importa el trabajo. Generalmente los encontramos en micronegocios, tiendas de conveniencia y farmacias; tienen la mala costumbre de llegar tarde, no limpiar sus áreas de trabajo y dar un mal servicio al cliente; hacen como que trabajan un poco y pasan mucho tiempo platicando entre pasillos.

Asimismo está el trabajador “chapulín”, el cual comienza a trabajar en algún lugar y por lo general a los pocos días renuncia porque no le gustó y vuelve a comenzar en otro lugar. ¿Qué tipo de trabajo busca? Sólo podemos tener la certeza de que no le gustó ningún lugar en el que ya estuvo y que volverá a renunciar para buscar otro empleo.

Cuando vemos estos casos, nos preguntamos: ¿Están buscando el empleo ideal? ¿Qué tipo de trabajo es el que quieren? Tal vez estén buscando un empleo en el que trabajen muy pocas horas y les paguen mucho; uno en el que ellos puedan disponer de su jornada y días laborales de acuerdo con sus conveniencias y en el que puedan faltar cuando quieran, que les den prestaciones laborales increíbles y nadie les diga nada porque no hacen bien su labor.

Ahora veamos otro tipo de trabajador, uno que nos hace pensar que tiene incluso odio hacia el patrón, el tipo de colaborador que nos hace creer que busca crear un perjuicio… es el trabajador que abusa.

Este tipo de trabajadores son los que abusan de la buena voluntad del patrón, duran unos días trabajando y de repente dejar de ir; al poco tiempo al patrón le llega un citatorio acompañado de una denuncia laboral en la que el excolaborador alega todos los peores tratos y remata con que fue despedido injustificadamente para sacar cuanto dinero pueda de mala manera.

Estas personas a menudo suelen generar un escándalo para que las despidan, amenazan con una demanda si no les dan un cifra alta de dinero y todavía tienen el cinismo de pedir carta de recomendación. Por eso muchos patrones ya no toman en cuenta dichas recomendaciones y prefieren hablar a quien las emitió para ver si son auténticas o si las sacaron a la mala.

También están los trabajadores que abusan por completo de la confianza de sus empleadores: toman productos o materia prima y se los llevan como si fuera de ellos sin que nadie los haya autorizado. O si tienen acceso a la caja, toman dinero como si fuera de ellos o no lo reportan, y si son descubiertos, sólo dicen: “Rebájemelo de mi sueldo”.

En las casas pasa algo similar: en muchas ocasiones los trabajadores roban cosas y es como si tuvieran un resentimiento hacia el patrón porque él tiene y ellos no. ¿Será por eso que no valoran el trabajo? ¿Tienen algún sentimiento negativo hacia los patrones?
09 Febrero 2017 03:00:00
Comer es un lujo
Hace algún tiempo era costumbre de la mayoría de las personas darse el gusto de ir a comer al menos una vez al restaurante; para otros, algo habitual para comer bien antes de regresar al trabajo y no olvidemos a los cafeteros, que se reunían a diario entre amigos para comentar sus temas de interés… todo eso está acabando.

Hoy tenemos tres puntos de vista para entender qué está pasado: el de los gerentes, el de las vendedoras y el de los clientes.

Un gerente me comentó que ¡comer en restaurantes es un lujo! Que con el aumento de 20% en los precios en enero pasado, dejaría de ser accesible para mucha gente y externó su preocupación ante los costos fijos como la renta, el personal, la luz, el agua y los alimentos, prácticamente todos aumentaron y el margen de ganancia se redujo.

Otro gerente comentó que a ellos les interesan los buenos consumos: no pueden mantener el restaurante vendiendo solamente café -mismo que promedia entre 24 y 27 pesos en diferentes restaurantes-, por ello se veían en la necesidad de presionar a las vendedoras para que convencieran a los clientes de consumir platillos fuertes.

Las vendedoras, como intermediarias entre el restaurante y el cliente, dicen que muchas personas buscan la manera de ahorrar: algunas dividen el platillo entre dos y pagan 60 o 70 pesos cada una. Del mismo modo, dicen que hay personas que llegan a las comidas o a los desayunos económicos para no gastar mucho y ellas reciben presión por parte de sus jefes, quienes las culpan porque el cliente no consumió un platillo fuerte de la carta.

Dicen que los cafeteros son menos y van cada vez menos, al parecer la crisis está pegando tan duro como para que incluso se vean en la necesidad de recortar su gasto diario de un café y propina.

El punto de vista del cliente deja ver lo que hace que dejen de ir, comenzando por los precios: son tan altos que por un caldo de 70 pesos, un café de 24 y propina el pago total supera los 100 pesos; ni hablar. Si quieren pedir una carne o unos camarones que rondan entre los 178 y 183 pesos en algunos restaurantes, más la bebida y propina, superan los 250 por persona, costo que se eleva aún más si van a un restaurante especializado en carnes, donde pueden consumir de 300 a 500 por persona.

En algunos lugares el servicio deja mucho que desear: la comida, fría; los platillos, tardados aun en días en que no hay gente; la fruta, pasada; el café con un sabor a quemado por estar tanto tiempo en la jarra, etcétera. Algunos dicen que les gustaría ver que el gerente se meta a la cocina a ver qué está vendiendo, que use un termómetro láser para revisar la temperatura de los caldos y un cronómetro para medir la velocidad del servicio.

Mencionan también que las instalaciones no han sido modernizadas, en algunos restaurantes aún conservan los muebles que tenían cuando abrieron décadas atrás; no les gusta que pongan reggaetón o a una cantante que suena como si le estuvieran apretando el pescuezo, esa música no va en un restaurante serio; la comida no cae bien y los clientes dejan de ir.

Otro comentario de los clientes es en referencia a los platillos, dicen que les gustaría comer algo más sencillo, no tan condimentado. Muchos de los platillos que venden en los restaurantes son demasiado grandes y complejos, no es lo que el cliente busca, mucho menos los que cuidan su salud.

Sabemos que es una época difícil para todos, hay mucha incertidumbre, las personas cuidan más su dinero y todo es mucho más caro, pero… ¿qué harán los negocios para mantener la clientela?
02 Febrero 2017 03:00:00
Un mil… agro
Actualmente hay muchas personas que sufren enfermedades crónicas como diabetes, alta presión, reumas o mareos, entre otras, que son resultado en muchas ocasiones del acelerado estilo de vida, malos hábitos de sueño y alimentación, además del estrés… pero lo más grave es que dependen del uso constante de medicamentos para mantener un estado de salud estable.

No sólo es el sufrir los padecimientos (esa es una carga personal del enfermo), debemos incluir que en muchos casos los fármacos no son fáciles de conseguir porque se terminan en el Seguro o no hay en las farmacias y el precio de cada uno suele ser extremadamente elevado para la mayoría de las personas.

Hay cantidad de enfermedades que en esta temporada se pueden contraer fácilmente, tales como la influenza, la gripe, infecciones de todo tipo, etcétera. Todas ellas requieren una atención inmediata que de entrada genera un costo de consulta más una receta especializada para comprar medicamentos más caros que no causen un efecto adverso con los de la enfermedad crónica, por lo que el desembolso es mayor en estos casos.

Automedicarse no es buena idea, podría estar tomando algo para una enfermedad que no tiene y causar un gran daño a su organismo, además podría ir en contra de las indicaciones del medicamento principal para la enfermedad crónica.

Cuando va uno a la farmacia ya no hay medicamentos baratos, todos cuestan arriba de 500 pesos y para la mayoría son imposibles de costear. ¿Cuál es la solución? Algunas farmacias ofrecen medicamentos genéricos, dicen que es lo mismo pero más barato, pero no dan el mismo resultado.

Me comentaba un doctor amigo: “Compre esto de patente, no genérico”. Por algo lo dijo, aparte otra persona dijo que las farmacias tienen mucho margen de ganancia en los genéricos y que por eso dicen que es lo mismo, tratando de convencernos de llevarlos.

¿Cómo le van a hacer las personas para comprar los de patente? Son mucho más caros y atienden enfermedades crónicas graves como la presión, la diabetes, la artritis, el corazón, el hígado…; todos cuestan arriba de 500 pesos, para algunos, la mitad de su sueldo semanal en un solo medicamento.

No nos extraña que las personas vivan tan preocupadas por ganar suficiente dinero para comprar los medicamentos, es su vida lo que está en juego y van a buscar la manera de comprarlos.

Con estos precios tan altos de los fármacos, y considerando que van a llevar más de uno de los que cuestan arriba de 500 pesos, la frase al ir a comprarlos podría ser: “¿Cuánto me llevo para surtir la receta? ¿Alcanzará con esto o necesitamos un mil… agro?”.
26 Enero 2017 03:00:00
¿Se hará realidad?
El cuadragésimo quinto Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que quiere que todo se produzca en su país y exhortó a los ciudadanos a no comprar nada de otros países e impulsar el mercado interno.

Entonces, esto nos deja con una interrogante: si México exporta 80% de su producción a Estados Unidos, ¿qué va a pasar con todo esto? ¿En qué consiste toda la producción mexicana que se va de exportación?

Podemos hablar de algunos productos como la cerveza y el tequila, que son de alta relevancia para el mercado norteamericano, pero hay otros rubros como el alimentario en el que México ocupa un lugar privilegiado: tan sólo dos productos, aguacate y tomate, durante 2016 acumularon más de 3 mil 304 millones de dólares en exportaciones a dicho país, por eso entre los productores se les conoce como el “oro verde”.

En el caso anterior podemos ampliar nuestros atributos como productores con orgullo, somos el primer lugar en exportación de tomate a nivel mundial con un acumulado estimado de más de 2 millones de toneladas al año.

Del mismo modo, México es un país orgullosamente exportador de diversos productos de gran demanda a nivel mundial, como el chile, el café y toda clase de frutas, lo cual contribuye de manera importante a la economía nacional.

Ante lo anterior, y tomando en cuenta que Estados Unidos importa una gran cantidad de materia prima de México y China, países con los que Trump tiene conflicto, ¿qué comerán los norteamericanos?

Sabemos que se trata de un país industrializado y que ellos producen alimentos poco saludables como las hamburguesas, los hot dogs, las pizzas y otros más de alto contenido calórico y del mismo modo, sus manzanas ni ellos las quieren, sus productos agrícolas están tan llenos de químicos y conservadores que prefieren exportarlos.

Los norteamericanos están tan acostumbrados a la comida mexicana que un cambio de hábitos no será bien visto, tendrán resistencia al cambio tal como sucedió en la década de los 20 con la prohibición del alcohol. Recordemos que “lo prohibido es lo que más se desea” y sin duda encontrarán la manera de conseguirlo.

Por otro lado, los industriales mexicanos se declaran listos para la salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio. Mientras que la situación se aclara, ellos no se han quedado cruzados de brazos y han comenzado a buscar nuevos mercados en Asia y Europa, con miras a fortalecer relaciones y exportar cuanto antes.

¿Y cómo nos iría en México? La incertidumbre puede abrir una puerta a un mejor nivel de vida de los mexicanos: los productos que dejarían de consumir los norteamericanos se venderían en nuestro país, reduciendo la necesidad de importar alimentos y conservando aquellos de alta calidad y muy posiblemente a mejor precio que los de importación de origen norteamericano.

Sólo el tiempo nos aclarará lo que va a pasar y esperemos el mejor de los panoramas para tener certidumbre y mercados más estables, que no se pierdan empleos y salir cuanto antes de deudas.
14 Enero 2017 03:00:00
El muro de enero
Anteriormente se le llamaba cuesta al primer mes del año en el que los gastos decembrinos de las posadas y las reuniones por Navidad y Año Nuevo causan estragos en nuestro bolsillo; lapso en el que más sufrimos por no poder, en ocasiones, adquirir nuestro surtido de despensa básico por falta de dinero.

El impacto de la cuesta se está viendo claramente en los diferentes negocios de le ciudad, sin importar cuál sea su giro. Hagamos un recorrido y veamos lo que está pasando en los negocios de Saltillo.

El primer lugar que visitamos fue el centro comercial, en el que las tiendas lucían vacías. Durante el verano se podía ver circulación de personas que acudían aunque fuera a disfrutar del aire acondicionado, pero a falta de este ¿qué razón les queda para ir?

En una tienda departamental nos comentó una persona que el aumento en el restaurante de la misma lo habían hecho desde el 15 de diciembre, adelantándose a lo que ya venía, pues muchas cosas que compran están en dólares.

¡Los clubes de precios y los supermercados están solos!  Llenos de artículos que no se vendieron y sin clientes, sólo dos cajeras para toda la tienda; ni siquiera las grandes ofertas y paquetes logran el objetivo.

En las tiendas de ropa se pueden ver ofertas hasta de 70% en ropa de invierno que no se vendió y que tienen que sacar aunque sea al costo, pues ya viene la moda de primavera y no pueden guardar la que no se vendió.

En los restaurantes, una mesera nos comentó que a las 2:30 de la tarde apenas había recibido su primera propina y que lo único que atrae clientes son los desayunos de huevos con café a 50 pesos.

Un gerente comentó que se encuentra muy nervioso y vive con gran angustia por las ventas: él tiene que reportar cierta cantidad al mes y si no la cumple, lo despiden; ya no sabe qué hacer, no puede salir y obligar a los transeúntes a comer en su restaurante cuando ellos no tienen dinero, pero eso no lo entienden sus jefes.

El conductor de un camión distribuidor comentó que él normalmente llenaba el camión para aprovechar la vuelta, pero ahora no lo completa y gasta mucho más ante el encarecimiento del combustible porque tiene que dar más vueltas para distribuir la misma cantidad.

La señora que vende tortas en la esquina tuvo que realizar un ajuste de precios: de 30 a 35 pesos por pieza: toda su materia prima subió y el tanque de gas que llenaba con 390, ahora lo llena con 500 pesos. Resistió tanto como pudo al aumento, pues decía “si subo el precio, menos me compran”.

El mismo bolero que se encuentra cerca de la casa mencionó que en toda la mañana no había boleado ni un solo par de zapatos y se preguntaba: “¿Mejorará esto para febrero?”.

Más que una cuesta, nos enfrentamos a un muro de escalar sin cuerda de seguridad; no estamos acostumbrados a subir de esta manera y un mal paso nos podría hacer caer. Hay que cuidar más el negocio y evitar decisiones precipitadas para poder salir adelante.
05 Enero 2017 03:00:00
Rosca de Reyes
Dos amigos acuden a una panadería (centro comercial o club de precios). Han pasado dos o tres días del Día de Reyes y compran una rosca que con el transcurso del tiempo ha bajado de precio, desde 50% de descuento hasta que la vendieron al costo para no perderle. Como la rosca no es fresca, está dura y ellos deciden remojarla en una bebida caliente para hacerla más fácil de comer y así, con alegría, conservan la tradición, “aunque sea sopeada”.

Anteriormente, la rosca se preparaba de la siguiente manera: la masa llevaba harina, azúcar, mantequilla, raspadura de naranja y huevo; la pasta era de harina, azúcar, huevo, leche y vainilla, por eso el sabor tan característico; a lo que se sumaban los pedacitos de cajeta, las nueces o cerezas para darle un toque especial que la hacía tener ese sabor memorable.

Con motivo de la globalización y la búsqueda de mayores utilidades y facilidades en preparación, los grandes comercios han cambiado a las harinas preparadas a las que solamente se les agrega agua, por lo que las roscas no tienen el buen sabor tradicional al que estamos acostumbrados. Algunas rellenas de chocolate y otras de crema, son roscas del siglo 21 para estar a la moda, llenas de conservadores para que duren más.

Con motivo de la incertidumbre que vivimos, muchas personas no consumirán la rosca o buscarán alguna alternativa. Muchos negocios se adelantaron y prepararon roscas hasta con 20 días de anticipación; tal vez no se vendan y con el transcurso de los días vendrán las ofertas para recuperar algo, así tengan que vender al costo.

Las roscas no serán como en el pasado y muchos las comprarán días después a un costo bajísimo aunque estén duras y a sabiendas de la gran cantidad de conservadores, sin embargo, la solución será sopearla en un café o un chocolate y así decir: “Al menos conservamos la tradición”.
15 Septiembre 2016 03:00:18
Adelantan fiestas de fin de año
Navidad, Día de Muertos, Halloween, el Buen Fin… Desde agosto comenzaron a verse en centros comerciales y clubes de precios pinos de Navidad, disfraces y el tradicional pan de muerto; del mismo modo, comenzó la publicidad para el Buen Fin que será en noviembre.

¿Usted va a hacer las compras en el Buen Fin o en Navidad? Una señora me comentó que va a comprar en Navidad una lavadora que vio en 6 mil pesos con todo lo que ahorró durante el año, más lo que junte de aguinaldo. Dice que lo hará en dicha fecha porque es la época en la que se reúne con la familia y celebran las tradiciones.

Muchas personas dedican la época navideña para festejar y hacer reventones, de posadas ya sólo queda el nombre pues no hacen nada de lo que se debería hacer y la pasan tomando y cantando con el karaoke.

El Buen Fin es algo parecido al “Viernes Negro” (Black Friday) de Estados Unidos, donde sí hay verdaderas ofertas y la gente se llega a pelear a golpes por un artículo, hace fila toda la noche para ser de los primeros en entrar a la tienda y hasta acampa afuera de este última.

En México, la Navidad se festeja con los regalos (ropa, perfumes, artículos de baño, detalles aunque sean chicos para los amigos), el pino, los villancicos, el pavo, la música y otras tradiciones que vienen de fuera. Escuchamos temas como “vamos pastores, vamos, los pastores a Belén…” y otros muy conocidos.

¿Hay buenas ofertas en el Buen Fin? De esto depende que mucha gente tome las decisiones más trascendentales en sus finanzas en estos tiempos difíciles, la experiencia de muchos año con año no ha sido buena y siempre surgen nuevos comentarios y consejos, principalmente el de comparar, sugerencia que dan los comerciantes organizados del Centro, asegurando que ellos sí tienen verdaderas ofertas.

Cabe mencionar que los negocios esperan que las fábricas y otros negocios adelanten los aguinaldos para que las ventas levanten en esos días. La realidad nos muestra un panorama complicado, para muchos es muy difícil juntarlo y adelantarlo representa un gran esfuerzo considerando los aumentos que han tenido que absorber y las bajas ventas.

Entonces, ¿valdrá la pena hacer las compras en el Buen Fin? Otros piensan que deberíamos esperar un poco más y administrar mejor el dinero, separar algo para las fiestas de fin de año, así no llegaríamos pidiendo prestado y podríamos darnos una mejor experiencia, podrían “regalarse” la tan añorada lavadora y pasarla bien en esas fechas.

Nuevamente nos pronostican un final de año negro, pero ¿qué tipo de negro? ¿Mate, brillante o más oscuro que la noche? ¿Alguien podría decirnos?

Vienen las épocas más difíciles económicamente para todos nosotros, el Buen Fin es muy bueno pero sería mejor si hubiera dinero para gastar, y si lo hubiera, ¿en qué lo gastaría usted? ¿O preferiría guardar para Navidad y conservar la ilusión de las festividades?
08 Septiembre 2016 03:00:41
¿Por qué tantos supermercados?
Antes solía preguntame ¿por qué hay tantos supermercados? A dondequiera que fuera me encontraba con uno u otro: norteamericanos, mexicanos, franceses; unos en formatos más pequeños y otros del tipo premium, gourmet y demás.

Anteriormente había sólo unos pocos que tenían a la mayor parte de los clientes, hoy vemos por todos lados los formatos mencionados, chicos y grandes. ¿Tan grande es la demanda como para que puedan seguir abriéndose nuevos tan seguido?

La respuesta la encontré hace poco en una investigación realizada en la Ciudad de México, en la cual decían que el que más ganancias tenía, reportaba un promedio de ventas de 870 pesos por cliente, seguido de 860, 840, 820 y lo más bajo rondaba los 650 pesos.

Entonces es por esto que hay tantos supermercados: las ventas por cliente son altas y resultan en un negocio bastante rentable, incluso en el más bajo siguen teniendo un gran número de clientes que mantienen buenas ganancias.

Con esta crisis mucha gente se ha visto en la necesidad de recortar sus presupuestos y busca la manera de ahorrar en sus compras diarias. Las hechas en el supermercado no han sido la excepción y muchos han tenido que cambiar de cadena para ahorrar y comprar lo más cercano a lo que adquirían normalmente.

Hay ciertas cadenas que manejan productos del tipo plus que son más caros, más frescos y exclusivos. Ante la crisis, algunos se han visto precisados a bajar al siguiente nivel donde se compran productos de marca, pero no exclusivos. Del mismo modo, los del segundo pasaron al tercero y así sucesivamente para seguir comprando más o menos lo mismo con el mismo dinero.

En una ocasión, una persona me comentó que el gerente de un supermercado le dijo a una cliente que le pagaba todo lo que llevaba en el carrito si le permitía entrar a su casa para estudiar la despensa. Así, se dio cuenta de que la señora compraba catsup de marca y arroz sin marca, la primera porque las visitas verían lo que compraba, mientras que el segundo sólo ella sabría que no era de marca.

¿Qué hacen los supermercados para mantener su clientela? Algunos quizá bajen más sus precios, pongan ofertas o paquetes donde regalan algún producto próximo a caducar; los costos de mantenimiento son muy altos y tienen que hacer algo para mantenerse.

Otros han optado por modelos más pequeños para tener acceso a determinados sectores. Tales los podemos encontrar bajo el prefijo mini o la terminación mercado, tienen la mitad o menos de espacio e incluso precios más bajos, con lo que mantienen a la gente en su colonia, así como sus utilidades.

La competencia es fuerte, no sólo son los supermercados en sus diferentes formatos los que aparecen por todos lados, también están las tiendas de conveniencia, que no dejan pasar la oportunidad de mantener cautivos a sus clientes con promociones de todo tipo.

Si un supermercado quisiera mantenerse en estos tiempos difíciles, sería bueno que escuche las necesidades de los clientes: algunos sugieren mejorar en la limpieza, tener orden en los productos, una persona siempre cerca que pueda orientar y más cajas abiertas, principalmente en lunes, que es cuando se hacen unas filas enormes.

Sin duda seguirán siendo un negocio muy rentable, pero ¿atenderán las necesidades del cliente para conservarlo? ¿Qué harán para mejorar?
01 Septiembre 2016 03:00:15
Hoy aquí y mañana allá
“Se busca empleado(a)”. ¿Le resulta familiar este anuncio al caminar por las calles del Centro? Seguramente lo ha visto en varios negocios del primer cuadro de Saltillo, en tiendas de todo tipo que constantemente buscan quién cubra las vacantes que la gran rotación de personal ha dejado. Es una constante en estos tiempos.

Comencemos por la clase trabajadora que predomina para los empleos que se ofrecen en los negocios. Esta se encuentra muy bien delimitada y tal vez por eso la oferta no logra ser cubierta debidamente: se trata de personas jóvenes, estudiantes y menores de 27 años que en su mayoría buscan trabajos temporales.

Muchas veces estos jóvenes requieren de un trabajo que los mantenga ocupados durante el periodo vacacional y que les permita ganar algunos pesos para costear el regreso a clases, siendo la intención renunciar al trabajo para dedicarse de lleno a la escuela, esto es entendible, pero hay un segundo tipo de rotación que afecta más.

El mayor problema de rotación viene cuando nos topamos con los jóvenes que no tienen interés en el futuro, aquellos que sólo piensan en ganar lo suficiente para comprar algo que les gusta (un sombrero para la fiesta, un celular nuevo o algún regalo para su pareja); estos son los trabajadores más inciertos.

¿Cuánto tiempo pueden permanecer en el trabajo? Un día, una semana, un mes o dos, no se sabe, todo depende de cuánto tiempo les tome juntar el suficiente dinero para comprar lo que tanto quieren; el tiempo necesario para ahorrar para un viaje o simplemente nomás para tener unos pesos en la bolsa.

Para los patrones esto representa mayores gastos: tienen que dar capacitación, pagar anuncios en busca de trabajadores, liquidar de manera constante, y en muchos casos esto les ocasiona gastos de abogados y es peor cuando los demandan para obtener más dinero indebidamente. La industria es la que más pierde con la rotación, pues invierte en cursos de capacitación, equipo de seguridad y uniformes.

El problema viene de un término que no estamos acostumbrados a escuchar y que no creeríamos que es malo hasta que vemos sus consecuencias: la sobreoferta de trabajo. ¿Por qué es malo que haya tanto empleo? La respuesta es simple: la gente no teme perder el empleo, renuncia sin ninguna preocupación porque sabe que la volverán a contratar inmediatamente en cualquier lugar, sea en un negocio o en la industria.

Un efecto negativo es la falta de interés en un buen desempeño laboral. Sin importar cuánta capacitación se les dé, muchos trabajadores pueden comportarse groseros o también suelen decir la famosa frase “no hay”, aunque lo tengan justo enfrente de ellos, por lo que muchos clientes se llevan una pésima experiencia de compra y buscan otro negocio donde los atiendan mejor.

La necesidad de contratar personal lleva a los negocios a aceptar a cualquier persona para que cubra la vacante, esto lleva a que haya quienes descuidan el negocio por hacer la tarea bajo el mostrador o a tener a personal no apto para la tarea que deben realizar. Tal es el caso de las farmacias, que no tienen el personal adecuado y ponen en riesgo al cliente: el empleado puede confundir el medicamento y esto puede tener graves consecuencias. ¿Dónde está el farmacéutico titulado que debe estar al pendiente?

La sobreoferta de empleo es sin duda un problema complicado, resta competitividad a los negocios e industria y disminuye la calidad del servicio. ¿Encontraremos buenos trabajadores que busquen estabilidad? Está en riesgo el negocio y es importante contratar a la persona más adecuada para ofrecer siempre el mejor servicio.
25 Agosto 2016 03:00:39
¿Qué nos falta?
¿Qué nos falta para ser una ciudad de primera? Mucho se habla sobre los avances, infraestructura y los factores que podrían decirse determinantes para catalogarla así, mas no siempre se habla desde el punto de vista de los negocios.

Los negocios juegan un rol importare para poder obtener tal distinción, muchas veces no nos damos cuenta, ya que pensamos que eso se determina solamente por el alumbrado, el pavimento en las calles, los servicios, etcétera, pero ¿dónde queda la confianza de los inversionistas para con la ciudad?

Si no confían en el mercado potencial, las inversiones pueden no llegar a ser residuales, en otras palabras, “sólo por tener presencia”, esto en lo general se da porque creen que no existe el poder adquisitivo suficiente o porque la cultura hará que no consuman productos de determinado rango.

En el caso de nuestra ciudad, bien se ha dicho desde hace mucho, lo que nos afecta es la cercanía con Monterrey, es una realidad con la que vivimos hoy en día, pero siempre fue así si nos remontamos al pasado, Saltillo estaba concebido para ser una gran potencia por su ubicación, contamos con más conexiones en nuestras vías de comunicación, pero fue algo que no se aprovechó y por eso encontraron mejores oportunidades en nuestro vecino estado.

En el caso de la ropa, ¿qué es lo que nos falta? Si vamos a comprar ropa elegante, llámese vestidos o trajes, nos encontramos con un inventario muy limitado, rara vez encontramos algo a nuestro gusto o medida y por lo general todo está fuera de temporada.

Resulta obvio pensar que a nuestra ciudad nos mandan lo que no se vendió en las tiendas de otras más importantes, muchos nos hemos dado cuenta, ya que lo mismo que nos venden aquí estuvo en Monterrey el año pasado y nos llega en cantidades muy escasas.

Si queremos una corbata o una camisa, encontraremos un inventario muy limitado, lo más probable es que nos encontremos algo a nuestro gusto, ya que lo que tenemos aquí es lo que no les gustó en otro lugar, ocasionalmente tendremos algo de suerte y encontraremos algo que cumpla con nuestras expectativas.

Del mismo modo con las camisas y los trajes, no es fácil encontrar el tipo de camisa que nos gusta y en los trajes es aún peor; por lo general el saco es más grande que el pantalón y tenemos que escoger entre que nos quede uno u otro, para colmo, no hay opciones para empatar nuestro traje completo a nuestra medida.

Por ahorrarse unos pesos, muchos contratan a una costurera y no a un sastre que haga un arreglo a la medida del cliente, la costurera arreglará una bastilla o una manga, pero no ajustará el traje a la medida, es difícil encontrar un sastre.

Encontramos tiendas que venden este tipo de ropa, pero en algunas sólo tienen trajes de gama baja, no satisfacen los gustos específicos; en los almacenes tienen un departamento dedicado a ello, pero no hay algo que se ajuste a nuestras necesidades tampoco.

Esperemos que haya algún empresario con la visión de ofrecer algo más especializado, una atención capacitada y todo lo necesario para que podamos encontrar justo lo que buscamos, negocios que nos hagan ser una ciudad de primera y que no tengamos que ir a otra porque aquí no hay lo que buscamos.
18 Agosto 2016 03:00:38
Los negocios para los mayores
Aproximadamente el Día del Abuelo, reflexionamos sobre las necesidades que tienen las personas al pasar los años, muchas cosas ya no son como antes y requerimos de ciertas adaptaciones y atenciones para tener una mejor calidad de vida, esto es algo que muchos negocios no toman en cuenta.

Algunos negocios norteamericanos han tomado cartas en el asunto, se dieron cuenta del gran mercado que existe en la calidad de vida, esto se debe en gran medida a que por lo general, los dueños de las grandes empresas son personas mayores que viven día a día con esas necesidades.

¿Qué no haría una persona por mejorar su calidad de vida? ¿Qué no haría usted por su padre, su abuelo, su tío, por un ser querido de edad avanzada? Darle comodidades y mejor calidad de vida cuesta, pero todos lo pagaríamos. Hablemos de algunos productos y negocios que se dedican a este giro.

Con los avances en la tecnología se ha logrado minimizar la cantidad de material para la elaboración de un producto y con mejores resultados, tal es el caso de la ropa, ahora existen chaquetas que pesan menos y calientan más, algo muy necesario cuando se llega a cierta edad para que las personas mayores puedan salir en los días de frío.

Los mismo aplica para las cobijas, para algunos las normales pueden llegar a ser muy pesadas, ya sea por la edad o alguna enfermedad, requieren de algo que les pueda proporcionar el calor necesario sin sentirse aplastados, las cobijas térmicas con esta función a la perfección.

En las plazas comerciales y en algunos edificios han instalado una mayor cantidad de elevadores y escaleras eléctricas, esto facilita a las personas mayores (y al público en general) acceder a los negocios que se encuentran en segundos pisos o más altos.

Podemos, incluso, hablar de un invento que cumple la misma función, pero que llegaos a ver hasta en las casas. Se trata de una silla sujeta a un riel en la pared donde está la escalera en el que pueden subir y bajar escaleras, esto les da mayor seguridad para no tener caídas por escalones altos o desnivelados.

En las comunicaciones también han diseñado teléfonos especiales para personas que no tienen buena vista y/o audición, su volumen es más alto y las pantallas más grandes. Recuerdo un modelo anterior que contaba solamente con lo más básico, teclas grandes y su agenda, pensando posiblemente en las necesidades básicas, hoy cuentan también con toda la tecnología de un smartphone.

Las opciones en los electrónicos y digitales permiten seleccionar un tamaño de letra más grande para personas que lo requieren, y en algunas plataformas y formato de DVD y Bluray podemos ver la opción de audio alterno para personas con dificultad auditiva, así es como garantizan que puedan disfrutar de la película.

Los alimentos no son la excepción, cada vez vemos más productos diseñados para todo tipo de necesidades, desde “sin zúcar” o “endulzado con…”, hasta los altamente nutritivos y adicionados con todo lo que pueda facilitar la digestión y la asimilación de nutrientes.

Del mismo modo, la textura y el sabor se han ido adaptando para hacerlos más fáciles de masticar y disfrutar por personas cuya dentadura requiera cuidados especiales.

Los negocios van encontrando su camino con base en las necesidades de los clientes y este es un mercado seguro, todos vamos a envejecer y requeriremos de tanto como sea posible para mejorar nuestra calidad de vida, los avances seguirán y siempre habrá negocio en ello.
11 Agosto 2016 03:00:31
¿Estamos bien dirigidos?
En cierta ocasión asistí a una conferencia en la que el ponente nos puso de ejemplo a una fábrica de trampas para ratones. El producto era un pedazo de madera con alambre y un resorte, económico de producir, desechable y muy efectivo para acabar con el roedor; en ese tiempo costaba un peso por unidad.

El dueño de la fábrica dijo: “Vamos a hacer algo mejor. Estamos en la era espacial y tenemos que hacer algo que esté a la altura de estos tiempos…”. Tendría sentido la idea de superarse y ofrecer un producto con mejores resultados para que la gente mantuviera su confianza en la marca, pero la idea no fue la mejor.

Diseñaron una caja de plástico muy atractiva en la que entraba el ratón y ya no podía salir. El costo era de 50 pesos y esperaban que se fuera a vender en grandes cantidades, tal vez con la expectativa de tener el mismo ritmo de venta que con la trampa tradicional, y una utilidad mayor.

La nueva caja fracasó al ser un producto de alto costo. La gente que la había comprado prefería lavarla y volver a utilizarla. Se habían comprado pocas y no habían vuelto a venderse. ¿Qué pasó? ¿Por qué fracasó?

El problema fue que no pensaron en el cliente, en quien usaría la trampa y su impacto en el bolsillo. La señora de la casa era quien tenía que lavar la trampa, ella tenía que desembolsar el costo de la trampa y le afectaba en la distribución de lo que tenía como presupuesto para los gastos de la casa y prefería gastar un peso en la trampa y tirarla una vez que cumpliera su función.

Sólo imaginemos a la señora que se levanta sin desayunar: si fuera un peso, la tira y compra otra, pero como son 50, saca al ratón y la lava para volverla a usar; es mucho dinero como para desperdiciarlo así.

Muchos negocios fracasan porque no están enfocados. ¿Quién me va a comprar? ¿Hacia quién va dirigido el producto? ¿Qué necesidad voy a satisfacer? Son preguntas que se deben hacer para poder determinar la dirección del negocio.

El enfoque del que hablamos es como una antena de las que se usaban en el pasado para captar la señal del televisor: si la dirigimos hacia un lado, tendremos un buen audio, pero no se verá nada; hacia otro, buen video pero mal audio; tal vez en otro, ninguna de ellas, pero si la dirigimos hacia la antena de transmisión, tendremos la mejor recepción de señal para audio y video.

Muchos emprendedores no piensan en eso y por eso fracasan, no piensan a quién dirigir su negocio. Por ejemplo, si ponemos un restaurante, ¿a quién va dirigido? Puede ser a gente que come pura carne o a gente que quiere mariscos o incluso a vegetarianos, gente que busca comida cara o comida rápida y económica.

Incluso en los productos, si queremos llegar a nuevos mercados, tenemos que conocer las necesidades de nuestros clientes potenciales, por ejemplo en el pan, si quiero llegar a personas mayores, tenemos que entender que tal vez busquen un pan sin azúcar para evitar problemas por la diabetes, o un pan suave, sin costra, que puedan masticarlo fácilmente.

Tenemos que buscar cuáles son nuestros clientes potenciales, dirigir bien nuestros esfuerzos para que nos contemplen como su mejor opción para lo que vayan a comprar, tener siempre en cuenta cuál es nuestro mercado objetivo.
04 Agosto 2016 03:00:14
Dos o tres escalones hacen la diferencia
¿El camino al éxito tiene escaleras? En algún sentido podríamos decir que no hay camino fácil para llega a tener un negocio exitoso, pero debemos considerar que para lograrlo tenemos que facilitar el camino a nuestros clientes, hacerles cómoda la entrada para que se animen a ir y, aunque muchos no lo saben a nivel consciente, eso tiene un gran poder de convencimiento para elegir a qué negocio ir a realizar las compras.

En los 50 había un restaurante en la calle Aldama que tenía muchísimo éxito. Decidieron expandirse y se hicieron de un buen espacio más adelante, pero con la intención de hacer rendir más el espacio, decidieron poner unos escalones: primer piso, restaurante; segundo, bar, y en el tercero, salón para fiestas. Tras esta decisión, dejaron de tener la clientela y el éxito que tenían antes, por dos o tres escalones que a la gente no le gusta subir.

Cuando pensamos en las necesidades que vamos teniendo al ir avanzando en nuestras vidas, nos damos cuenta de que lo que antes era comodidad, ahora es seguridad. Buscamos siempre la manera de evitar una caída, un sobreesfuerzo o cualquiera otra condición que pueda causarnos alguna lesión.

Muchos arquitectos buscan la manera de hacer rendir el espacio: elevan las construcciones un poco para poder hacer un estacionamiento subterráneo y de esa forma aprovechar más metros cuadrados para la construcción, mas no es la mejor solución para muchos negocios; sin duda los clientes lo pensarán dos veces al ver las escaleras.

Acceder a un segundo o tercer piso se vuelve el martirio para muchos clientes e incluso para los negocios mismos cuando tienen que desplazar grandes cantidades de mercancía o de dimensiones superiores, a menudo no se cuenta con las instalaciones necesarias para facilitarlo, y es que todo cuesta y muchos buscan ahorrar en la construcción y mantenimiento.

Tal es el caso de las escaleras eléctricas y los elevadores: requieren planeación desde la construcción, dejar el espacio suficiente y contemplar que los costos subirán; a esto hay que sumarle que una vez terminado, requerirán mantenimiento constante y, por supuesto, eso cuesta y no soluciona el problema del traslado de mercancías.

Algo curioso sucede con los nuevos modelos de plazas: muchas tienen dos o tres pisos y en algunos casos no cuentan siquiera con elevador o escaleras eléctricas, eso le resta posibilidades al negocio de tener éxito, sin embargo, las rentas siguen siendo altas.

Algunas cadenas entendieron bien esto y cambiaron por completo su diseño desde la construcción, tal es el caso de un club de precios que desde el estacionamiento tiene todo al mismo nivel, sin escalones, muy bien diseñado para que los clientes no tengan obstáculos en el camino y puedan andar por los pasillos y de regreso a sus automóviles con la mayor comodidad y seguridad posibles.

Un tema del cual debemos preocuparnos también es el de las banquetas: cada vez son más reducidas y nos hacen pensar que la ciudad ya es para carros y no para peatones. Es difícil tomar por algunas calles que no han recibido mantenimiento en décadas y que presentan obstáculos al por mayor.

Tal vez esta sea una de las razones por las que algunas grandes plazas no tuvieron éxito.
28 Julio 2016 03:00:51
Un paseo por los negocios de los 50
Hagamos un recorrido por los negocios del pasado, una ventana a una vida muy diferente en la que el salario mínimo era de 20 pesos diarios, suficiente para vivir y hasta para ahorrar. Todos los negocios daban crédito y el Instituto Mexicano del Seguro Social estaba en sus comienzos.

En la calle Aldama, frente a la plaza Manuel Acuña, estaba la Botica Universal de Toñita Lomelí, una farmacia que lo tenía todo; enseguida estaba la zapatería tradicional La Valenciana, y siguiendo hacia el oriente, La Tienda Nueva: qué éxito tenía con la publicidad en radio.

También había otro negocio que se llamaba La Tienda del 8, de los señores Tafich; enseguida estaba Las 3 B y luego la Camisería De León. A pocos metros estaba también la Casa Laredo, de don Héctor Laredo. Enfrente se instaló por esos años la Librería Cristal.

Subiendo por la calle Zaragoza estaba la tradicional Ferretera Sieber, y siguiendo más adelante, la Ferretera del Norte.

Enseguida, volteando por Ocampo, estaba la Singer y volviendo a Allende se encontraba Castillas, papelería y fotografía de Humberto Castilla Salas. Enfrente estaba el banco Coahuila y también la Financiera de Saltillo. Siguiendo por Allende hacia el norte estaba un negocio de cabrito que se convertiría en El Principal.

Más adelante estaba la PH, una tienda especializada en artículos de vidrio, el hogar y pinturas. Siguiendo hacia el norte (pasando Venustiano Carranza, ahora Pérez Treviño), encontramos a Selecciones, una tienda de don Aldegundo Garza Villarreal especializada en trajes y ropa para damas y caballeros.

Enseguida estaba la mueblería Hinojosa, de don Humberto Hinojosa, y finalmente la refaccionaria Manuel J. García.

Había una panadería por Zaragoza y Pérez Treviño llamada El Fénix; también por la calle de Acuña había una que se llamaba La Chontalpa y las clásicas El Radio, La Crema y después vino La Huasteca; sin olvidar el pan Gariel, que se vendía en canastas.

También en la calle Pérez Treviño estaba la tienda de Pedro G. González, donde se encontraban todas las cosas menos alimentos; se dedicaba a la mercería y manejaba pólvora.

En las nieves estaba la Nakasima por la calle Aldama antes de llegar a Xicoténcatl, y los dulces se vendían en diferentes partes. Recuerdo la dulcería de Enrique Hernández detrás de Catedral, las tienditas de barrio (y de la esquina) que había por doquier y los aparadores de vidrio sostenidos en una base de tijera.

En la calle Presidente Cárdenas y Allende estaba una fábrica de dulces llamada La Palma, que se dedicaba a hacer ernestinas, colaciones, tamales y caramelos.

En Abbott y Allende estaba David Cabello, tienda especializada en electricidad y deportes. Por la calle Morelos, un poco más arriba de la Sociedad Manuel Acuña, estaba y aún está Electricidad y Novedades.

Había tres estaciones de radio: XESJ, XEKS y XEDE. A la una de la tarde había una radionovela por la que toda la ciudad se paralizaba para escucharla: se llamaba El Derecho de Nacer.

¿Qué harían hoy muchos negocios del pasado? Pienso que tendrían un gran éxito con la calidad que tenían, tendrían la preferencia de miles de clientes. Cómo se extrañan esas épocas sin colorantes ni saborizantes, épocas más naturales de perón y membrillo (por eso Saltillo era la tierra del perón y el membrillo), épocas en las que había mucha agua y huertas en nuestra ciudad. Qué buenas épocas las de los 50.
21 Julio 2016 03:00:22
La feria y sus efectos secundarios
¿Por qué las bajas ventas? Los negocios locales reflejan una baja en su afluencia de clientes y muchos nos preguntamos el porqué año con año sucede lo mismo, algunos años más que en otros, y especulamos sobre cuáles serán las causas.

Hablé con el hombre fuerte de la Cámara de Comercio, ingeniero César Valdés, y me comentó que van varios años que observan bajas ventas en esta época. Dijo que hay varios factores, entre ellos las vacaciones, las graduaciones, el calor y la feria.

Vemos en todos los negocios una baja en la gente, inclusive en las calles podemos apreciarlo, casi no hay tráfico ni transeúntes; no es de extrañarse por la tarde porque muchos están en la feria y otros tantos de vacaciones.

El ingeniero César Valdés dice que debido al calor la gente se va a pueblos cercanos a pasar unos días “turisteando”, y ahí compran de todo, desde la leche, pan, queso y otros alimentos hasta los productos tradicionales y hospedaje, de este modo el dinero se queda en la región, lo cual no sucede en el caso de la feria, ya que el dinero se va.

Los más beneficiados son los organizadores de la feria, quienes cobran por la entrada y reciben a una gran cantidad de personas. Una persona nos comentó que quiso poner un puesto de tacos y que le cobraban 70 mil pesos por un puesto de 10x10 metros. ¿Cuánto deberá vender para cubrir el costo de la renta, sueldos y obtener una ganancia?

Para ir a la feria, ¿cuánto necesito? Una señora nos comentó que fue con su esposo y su niña el pasado domingo. Pagó 30 pesos de entrada de cada uno, refrescos y aguas de 25 a 30, otros 30 de estacionamiento, algunos recuerdos y gustos de 50 a 80, y los juegos para niños de 25 a 30. En total gastaron 900 pesos.

Un padre le dijo a sus hijos que si aceptaban comer frijoles y tortillas toda la semana, irían a la feria. Historias como ésta se pueden escuchar seguido cuando se platica con la gente y se les pregunta si tienen pensado ir.

Es natural que la gente quiera divertirse, habrá quienes se gasten el dinero de la tarjeta o de la renta para ir a la feria a pasar una buena tarde o ver a algún artista de su gusto.

En el pasado la feria terminaba entre el 4 o 5 de agosto y de ahí los vendedores y los juegos se iban a las fiestas del Santo Cristo, el día 6, pero ahora la recorrieron y termina el 7 de agosto. La gente ya no tiene fe para ir a las fiestas del santo patrono (según los organizadores), por eso se amplió la duración de la feria. ¿Será?

El ingeniero César Valdés comentó que las ventas en Saltillo repuntan con el reingreso a clases para la mayoría de los negocios locales. Esperaremos por esas fechas para que todo se normalice; mientras, los ganones son los de la feria que se llevan la lana y los que sufrimos somos los comerciantes. Esperemos que el turismo traiga clientes nuevos a los negocios locales.
14 Julio 2016 04:00:45
El negocio del entretenimiento
¿Qué pasó con todo aquello a lo que estábamos acostumbrados? Los cambios nos llegan día con día y en estos últimos años podemos sentirlos mucho más que en cualquier época pasada. La razón: la tecnología avanza a una velocidad increíble y cada día hay algo nuevo que llega a sorprendernos y a cambiarlo todo.

Nuestros hábitos son los primeros en cambiar: anteriormente se iba a divertirse con música muy diferente, se bailaba y disfrutábamos sin que el volumen fuera tan fuerte. Cada década la música fue cambiando y marcando a cada generación, nuevas modas surgieron, pero lo que disfrutábamos fue quedando fuera poco a poco.

El cine también ha evolucionado desde sus época de la pantalla panorámica, el cinemascopio, y brincó hasta los 70mm y más recientemente a la pantalla digital. Siempre ha estado presente, generación tras generación, pero ahora ha encontrado mayores ganancias en los alimentos de la dulcería que en la proyección misma, aunque ahora ofrezcan experiencias en 3D, 4D y VIP.

Sin embargo, y pese a lo que podríamos pensar, no tiene el impacto que podría tener como entretenimiento y esto se debe a que con las pantallas de ultra alta definición que muchos tienen en casa y el acceso a sistemas de paga para ver películas sin comerciales (la que quiera y cuando quiera) y a costos muy accesibles, mucha gente ha dejado de ir al cine con regularidad.

Muchas personas en todo el país cuentan con un ingreso tan bajo que les parece una locura pagar 50 o 60 pesos de taquilla más consumo en la dulcería, prefieren invertir ese dinero en algo más y quedarse en casa a ver la película que quieran, hay incluso un sistema que tiene las películas que se encuentran en cartelera.

En la cuestión de la música ya hay plataformas en las que podemos tener acceso a toda la música, al igual que en las películas, la que sea está en una plataforma, en ambos casos pagamos una cuota mensual y tenemos acceso a esa “biblioteca” virtual. La gente ya no compra discos, es un mercado en decadencia.

Anteriormente uno compraba una película en 200 o 300 pesos, ahora no, en un supermercado vimos que venden los DVD en 10 y los Blu-ray en 20. ¿Tan bajas son las ventas como para rematarlos? ¿Saldrá el costo del empaque?

Se acabó el disco, la tele abierta, la música y hasta el cine se vio afectado con los cambios de hábitos en el negocio del entretenimiento. Y si todo se está acabando, ¿qué veremos más adelante? ¿Qué sorpresa nos espera con los avances tecnológicos para el entretenimiento?

Sea lo que sea, los negocios seguirán surgiendo y los cambios seguirán. Tal vez con los avances podamos volver a revivir los gustos que teníamos en el pasado, pero nos queda la interrogante: ¿Qué pasará con los negocios? ¿Cerrarán para dar paso a una nueva era o harán algo para permanecer vigentes y sobrevivir en este mundo de cambios?
07 Julio 2016 03:00:05
Multimolestias rápidas
El lunes fui al supermercado para comprar solamente dos artículos: un kilo de plátano y pan tostado. Tuve que esperar más de 40 minutos y la razón fue que, a pesar de las grandes inversiones que se hicieron, el cambio de imagen y la idea que nos venden de ser mejores ahora, no han mejorado en el punto crucial que a todos nos afecta: el servicio.

Al llegar al área de cajas el problema se volvió más que evidente: solamente tenían tres cajeras para toda la tienda. ¿Será porque los lunes “no hay gente”? Evidentemente sí hay una afluencia de clientes importante, la suficiente como para abrir más cajas y ofrecer un mejor servicio dicho día, de otro modo, los clientes dejarán de ir y buscarán otro supermercado.

El tema de la atención al público los lunes se ha vuelto recurrente, la mayoría de los negocios descuida ese día escudándose en que no hay buenas ventas por los pocos clientes; contrario a la realidad, hay lunes que lucen abarrotados de clientes, tal vez no tanto como un domingo, pero sí con una cantidad considerable por encima de otros días de la semana.

Otro problema que se ha vuelto más que molesto en los negocios, es su tendencia a ofrecer multiservicios, es decir, aceptar una variedad enorme de pagos, como los de agua, luz, gas, televisión de paga, bancos, entre otros, ocasionando largas filas que obstaculizan a quienes hacen la despensa o que tienen el tiempo contado para continuar con su día, sin mencionar la música estridente y molesta que tenemos que escuchar mientras hacemos fila para pagar.

Lo mismo sucede hasta en las farmacias: con la ampliación a “súper” farmacias, muchas ofrecen tantos servicios que lo menos importante son los medicamentos, y hay casos en que ya surten solamente los más básicos. La atención al cliente vuelve a fallar cuando tratan de ofrecer más sin considerar que el cliente busca rapidez en la atención, cobran todo menos el medicamento -“deme chance, es un pedazo de carne…”-; ya no se dedican a lo que es una farmacia por ofrecer de todo y le dan preferencia a los clientes de abarrotes en vez de al que va a comprar un fármaco de 900 pesos.

El mismo sistema de cajas rápidas ha fracasado en la mayoría de los negocios, siendo que éste debería ser un modelo para atender a los clientes que llevan una pequeña cantidad de artículos, por lo general inferiores a 10, pero máximo 15 y que buscan salir rápido; se han vuelto incluso las filas más lentas y más largas con clientes con pocos productos.

Hay personas que se las ingenian para poder pagar una cantidad mayor de artículos en la caja rápida, algunos dividen la compra total entre dos o tres personas, sean familiares o amigos, para poder estar dentro del límite permitido de artículos y esto ocasiona que se tarden más en pagar lo mismo porque tienen que hacer el cierre de cuenta y cobrar dos o tres veces al mismo cliente.

Muchos de los negocios no han aprendido la importancia de la atención, debería haber una caja exclusiva para los multiservicios, dividir la manera de pago para que la gente pueda tener agilidad en los pagos.

La atención es muy mala en la mayoría de los negocios, tanto en grandes cadenas como en pequeños locales, el cliente sale siempre con una muy mala experiencia y cuando vamos caminando por el estacionamiento vamos pensando “¿volveré?”. A pesar de las remodelaciones, cambios de imagen, conceptos y todo lo que nos venden de ideas para que vayamos, no mejoran la atención y eso nos hace pensar en buscar otro negocio que sí lo haga.
30 Junio 2016 04:05:18
Los costos después de…
En días pasados se dio la noticia de que el Reino Unido votó por abandonar la Unión Europea, lo que es conocido como Brexit. Después de que se realizó el anuncio, las consecuencias económicas afectaron a los países emergentes, pero más a las monedas de alto riesgo, por lo que los capitales se comenzaron a retirar a los refugios tradicionales como el dólar.

Ante lo anterior, las soluciones viables para evitar una crisis económica severa eran pocas, por lo que se respetó la libre fluctuación cambiaria y se tomó la decisión de recortar el presupuesto para contrarrestar el efecto del tipo de cambio, noticia que no fue agradable y fue cuestionada por muchos.

El dólar se disparó y alcanzó por momentos los 19.51 pesos por unidad el 24 de junio a las 5:30 horas, estabilizándose después alrededor de los 19 pesos y finalmente al cierre del domingo quedó en 18.95 pesos, dando un respiro, pero no definitivo, pues las tensiones internacionales aún pueden empujar la moneda verde hasta por encima de los 20 pesos, según analistas.

Por lo anterior, el impacto en los negocios se vio como una amenaza en el costo de los insumos o materias primas, siendo que, debido a que la mayoría es de importación y se paga en dólares, los costos potencialmente podrían dispararse e impactar en los bolsillos de los consumidores.

Después de los ajustes que se han realizado a lo largo de los meses por la constante depreciación de la moneda mexicana, el tope alcanzado recientemente marca el final de muchos hábitos que solían ser más que un gusto, hábitos que pasaron del ahorro al mayor gasto. Analicémoslo.

“Se acabaron los viajes a Laredo”, es lo que muchas personas piensan tras ver el tipo de cambio. Si una camisa les costaba 30 dólares, ahora representará una cantidad mayor en pesos, por lo que en muchos casos los productos que compraban ahora son más baratos si se adquieren en México.

Si lo vemos desde esta perspectiva, el mismo paseo que disfrutaba la gente al ir de compras ahora es mucho más caro porque el costo de los alimentos y otras cosas que se compran durante el tiempo que se está allá, pese a que es la misma cantidad en dólares, ahora es mayor en pesos.

Las compras en nuestro país han sido afectadas, los negocios pueden absorber una ligera variación en el costo de sus insumos cuando el aumento es temporal o de poca cuantía, pero tal no es el caso de nuestro país: llevamos una continua depreciación de la moneda y eso ha llevado a los negocios a buscar soluciones alternas para no incrementar tan drásticamente sus precios al público. En el mismo caso de la camisa, la hecha en México usa telas importadas,
por lo que también sentirá el efecto del dólar.

Quizá el mayor problema es que los ingresos de las personas no han aumentado, contando también que la inflación constante de nuestro país, aunque no ha sido tan alta, en el acumulado de una década es significativa; los últimos golpes al bolsillo por la volatilidad del dólar han sido suficientes para volver inaccesible lo que antes era difícil de adquirir. ¿Cómo hará la gente para tener acceso a lo que estaba acostumbrada?

¿Qué harán los negocios para mantener las ventas ante esta situación? Algunos le apuestan a incrementar los precios, otros a reducir un poco la cantidad de producto para no aplicar un aumento tan fuerte, otros tal vez busquen proveedores nacionales para no importar, lo que quizá sea la solución más sensata aunque tendría complicaciones con los tratados internacionales de libre comercio. Sólo nos queda esperar a que la situación mejore y adoptar medidas para
salir adelante, después de todo, lo hemos hecho antes y podemos mejorar si todos ponemos de nuestra parte.
23 Junio 2016 03:00:37
Los efectos del calor
Hace unas tres décadas, aproximadamente, un niño escuchaba la radio cuando el locutor alarmado dio esta noticia: “Es un día histórico, nunca se había sentido tanto calor en Saltillo, hemos alcanzado 27 grados centígrados”. “Mamá, ¿qué son 27 grados centígrados”. “Muchísimo calor, hijo, muchísimo”.

Ciertamente, el clima de Saltillo ha cambiado muchísimo en los últimos años; quienes lo vivimos podemos recordar la niebla matutina, las nevadas y el porqué decían que nuestra ciudad era la “ciudad del aire acondicionado”. Solíamos tener temperaturas muy agradables que rara vez sobrepasaban los 23 grados; ahora si lo escuchan creen que es porque aquí los fabrican.

El cambio climático ha traído consigo cambios en los negocios: en el pasado bastaba tener ventiladores para mantener frescas las instalaciones, en cambio, ahora es necesario un sistema completo de enfriamiento para que los clientes quieran ir. Afortunadamente es sencillo poner dos minisplits para que se mantenga una temperatura agradable.

Desde otro punto de vista, los recibos de luz subirán considerablemente al instalar el clima, pero es peor perder clientes por no acondicionar las instalaciones. Los ventiladores no son suficientes, hacen mucho ruido, ocupan espacio y con el aire pueden volar los papeles que haya sueltos. Los primeros siguen siendo la mejor opción.

En las fábricas, el calor suele ser más intenso y muchas no se preocupan por el bienestar de los empleados y los encierran en sus bodegas con poca circulación de aire, en las que el calor se acumula y llega al punto de ser sofocante; esa negligencia de no instalar extractores puede terminar en accidentes laborales. Habiendo actualmente tantos ventiladores, extractores y hasta A/C portátil, ¿por qué no ponerlos si así los trabajadores se desempeñan mejor y benefician a la empresa?

Algunos de los efectos que pueden llegar a sentir las personas al trabajar en condiciones de altas temperaturas son mareos, presión baja, pérdida de conciencia, náuseas, falta de atención en las actividades que desarrollan, mal humor, bajo desempeño, etcétera. Queda más que claro la importancia de trabajar a una buena temperatura.

El calor puede ser incluso más perjudicial en algunos trabajos, tal es el ejemplo de quienes para su labor tienen que llevar ropa especial para soportar las altas temperaturas, sin ellas, sin duda terminarían cocinándose por dentro, incluso con toda esa ropa especial es necesario que los roten para permitir que el cuerpo se recupere.

Había una señora que se dedicaba a hacer cajeta de membrillo y dulces: todos los días se pasaba horas frente al cazo que se encontraba a altas temperaturas y que le arrojaba cantidad de calor a su cuerpo; con el transcurso del tiempo, enfermó de cáncer en el estómago y falleció por dicha causa; algunos lo llaman “riesgos profesionales” o “riesgos laborales”.

El calor suele poner de mal humor a las personas y si se dedican a ofrecer un servicio, esto puede ser lo peor que les puede pasar; por ello, es indispensable buscar la manera de mantener una buena temperatura que relaje tanto a trabajadores como a clientes.

La tendencia es que el cambio climático continuará, cada vez hará más calor y las condiciones seguirán cambiando. El campo fue el primero en sentir las consecuencias con las sequías e inundaciones que acaban con las cosechas, pero ¿qué pasará si cada vez hace más calor? ¿Viviremos bajo tierra como la gente en Coober Pedy, Australia? Lo cierto es que nadie quiere salir de día con tanto calor y eso afecta directamente en las ventas de los negocios; muchos esperan a que el sol baje para hacer sus pendientes.
16 Junio 2016 03:00:22
La era de la falsificación
En el pasado había muchos platillos que le gustaban a la gente, por ejemplo, la fritada de cabrito, el lomo de cerdo y el caldo de espinazo, entre muchos otros. Claro está, ahora ya no, los alimentos son muy diferentes, las carnes, los pollos, incluso las frutas y verduras han dejado de ser lo que eran.

La gente se ha acostumbrado a lo que hay: alimentos refrigerados y preparados rápidamente por las prisas que hoy nos agobian; ya casi nadie cocina y se han ido perdiendo muchos platillos típicos.

Aun con todos los cambios en los hábitos, mucha gente sigue buscando los platillos tradicionales: enchiladas como solíamos conocerlas (tortilla roja rellena de queso y cebolla), totalmente diferentes a las que nos venden ahora: tortillas dobladas con mucha crema y muy condimentadas.

También es de mencionarse que ahora todo es carísimo, cualquier platillo nos lo venden a precios inalcanzables para muchos y son cosas muy sencillas. Anteriormente un caldo tlalpeño era un caldo de pollo al que se le agregaban los ingredientes naturales; ahora es un plato de agua caliente con un poco de queso, pollo y verduras.

El cambio también llegó a las carnes rojas: antes la carne asada se ponía a las brasas o en estufas de leña y daba un muy buen olor y sabor.

Ha cambiado tanto la alimentación que un simple sándwich es totalmente diferente: en el pasado hacían un pan tostado cortado a la mitad relleno de pollo y en el centro una ensalada de papa; ahora lleva embutidos y condimentos al por mayor.

Incluso en los restaurantes los ingredientes han cambiado: ahora compran todo en el mismo club donde podemos darnos cuenta de que los alimentos vienen de otros lados y son congelados. ¿Qué pasó con los alimentos frescos que consumíamos antes?

Nos hacen creer que esos alimentos de producción extranjera son mejores porque se ven mejor en tamaño, color y presentación, tal como las manzanas norteamericanas de gran tamaño y colores vivos que venden en un empaque atractivo; sin embargo, al morderla, no sabe a nada y está llena de pesticidas o es transgénica.

Mientras nos mandan alimentos desabridos que nos venden a precios altísimos, nuestros alimentos orgánicos del campo mexicano se van al extranjero a precios ridículamente bajos. En otras palabras, nos quedamos con los alimentos de mentiras, eso nos lleva a pensar que vivimos en la era de las falsificaciones.

¿Qué llevan los alimentos de ahora? Les meten cantidad de cosas que ya no sabemos siquiera qué efectos tendrán. Nos dicen que son aditivos, conservadores, colorantes y más que los harán más saludables, condimentados para “resaltar el sabor”, pero ahora hay más enfermos: la alimentación es la base, antes no había tantos enfermos y comíamos de todo.

Incluso el puerco, antes la gente lo consumía sin problemas y se usaba para el chicharrón y la manteca es excelente para los polvorones, ya que los hace más suaves. Ahora nadie quiere la carne de puerco.

El pollo anteriormente tenía un color más moreno, clara señal de que era criado en libertad; ahora es totalmente blanco y se sirve extremadamente condimentado, no sabe a nada.

Mucha gente quisiera volver al pasado, busca restaurantes dónde comer orgánico, tortillas hechas a mano, alimentos naturales y sencillos. Hay pocos de estos negocios y muchos no saben cómo llegar a ellos, las mismas prisas no permiten darse el tiempo.

La alimentación domina la vida, mucha gente está muriendo joven, lo podemos ver en los obituarios, 40 a 50 años. ¿Qué comen? Puros alimentos industrializados. No es de sorprenderse tanta enfermedad, la industrialización está acabando con nuestra salud. Su excusa: cada vez somos más. Tal vez debemos empezar a cultivar nuestros alimentos. Hay pocos lugares dónde conseguir orgánicos sin que nos inflen los precios, pero los hay. Actualmente no hay ni un solo alimento que no haya sido modificado para beneficiar a quienes los producen. Es la era de la falsificación.

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