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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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22 Julio 2017 04:00:00
¡Merecen la hoguera!
¡Helos ahí, atados a sendos postes en la plaza pública!

Son los burócratas cupulares del presente sexenio. Rebullen las masas con amagos de linchamiento que mal contiene la fuerza pública. ¿Los miran ustedes, ya los conocen, los reconocen? Reos de muerte son todos ellos, y ante una muchedumbre frenética son exhibidos en la altitud de esa plataforma que se alza en la medianía de la plaza pública. Después serán conducidos a los postes del patíbulo y entre el clamoreo de la multitud en ellos serán atados, con haces de leña apilados a sus pies. Leña verde. Véanlos todos. ¿Los reconocen? Sí, que de otra manera no los señalarían con el índice, con el puño, con esos clamoreos que determinan la muerte de semejantes dañeros...

Cómo no los van a reconocer, víctimas como son de los tales. Véanlos ahí, el espanto chispándole de sus cuencas los ojos: son los rapaces arrancados a la impunidad y juzgados en tribuna popular. ¡A quemarlos vivos! Ahí, en el poste central, ese que proclamó el estado de derecho mientras en su gobierno solapaba a lo descarado a la cáfila de Duartes, Moreiras, expresidentes y empresarios españoles. Helos ahí, a la espera de la sentencia.

Media mañana estallante de sol. La muchedumbre contempla el abyecto muestrario de la corrupción productiva e impune de un gobierno que terminó por hacer reaccionar a unas masas apáticas. A quemarlos vivos, clama la multitud. A arrasar con los tales, a borrar sus rastros, a derramar sal sobre su memoria y luego a recomponer la heredad. ¡A la quema! ¡Con leña verde!

Porque ha sonado la hora de la justicia. Por eso es que campesinos e indígenas, desempleados e indocumentados, la mujer del hogar y el obrero mal pagado, qué redundancia, con sus manos han tendido un cordón de pólvora desde la leña hasta acá, hasta la plataforma donde el juez, hachón en mano, aguarda las campanadas de las 12 en punto del mediodía. La muchedumbre, un soterrado rumor. Y de súbito...

Ahí resonó la primera campanada, y resuena la segunda, y la undécima, y ya va a sonar la hora de la verdad. Al reventar el último bronce el juez juntó hachón y mecha de pólvora, y la flama corrió por el cordón tirado a ras de tierra, de baldosa, en dirección de los postes donde se agitan y contorsionan los condenados a las vivas llamas. La muchedumbre, el corazón en el gañote y la excitación en unas pupilas lumbrosas de sol. Pues sí, pero, ¿y eso? ¿Qué ha sido, quién fue el temerario insensato? Estupor.

Y es que de súbito aquella anciana se desprendió de la multitud, y con trote cojitranco se adelanta, alcanza la flama y la pisotea hasta la extinción.

Silencio, estupefacción. ¿Qué motivo la impulsó a cegar el fuego? ¿Quizá esa indigente, flacura y harapos, algo tiene que agradecer a los hampones del patíbulo? Repuesto de la sorpresa se alza el juez: “¿Por qué? ¿Cómo, por qué, anciana? ¿Acaso algo tienes que agradecer a los condenados?”.

Y fue entonces: la multitud, engarrotada en el silencio, escuchó la vocezuca, cascada voz, de la anciana que resultó, como ustedes y yo mismo, víctima de Peña, del ebrio matancero y de casi todos los anteriores:

–Sin pólvora, que no la merecen. A fuego manso. Y no tan de prisa. ¡Volvamos a comenzar!

Esta escenilla se inspira en una que tuvo de protagonistas a Hitler y cómplices, y que para desdicha de tantos fue imaginaria, como esta misma. (Qué lástima).
15 Julio 2017 04:00:00
Recovecos de la humana condición
¿Presidentes de México? A todos me los llevo de calle, incluido Juárez.

Mis valedores: novelista soy; por achaques del oficio, me aplico al estudio del ser humano desde ángulos sociológicos, sicológicos, fisiológicos, etc. Lector por oficio, intento bucear en aguas profundas de personajes como Hamlet, Macbeth, Lear y Ricardo III, o paradigmas del esperpento como El Lazarillo, El Buscón, La Celestina, El Diablo Cojuelo o la pícara Justina. Trágicos unos, esperpénticos los más, por ellos me asomo a la dimensión de reacciones, pasiones y  sentimientos desmesurados de la humana condición: amor y celos, odio y crueldad, avaricia, terror y las desbozaladas venganzas junto a la farsa, el astracán, el ridículo. Cito de memoria este pasaje de El Buscón cuando niño:

“Comencé a sospechar de mi madre cierto día en que llegué de la escuela. ¿Y esos moretones en la cara? Me preguntó. De un pleito que acabo de tener con uno de mis condiscípulos, respondí. Te motejó de puta, imagínate. Que ese es tu oficio, se atrevió a afirmar. A golpes defendí tu honor. La carcajada de mi madre me escamó: Hay cosas evidentes, pero para qué comentarlas en un aula escolar”.

Tales vidas y milagros de la ficción tomo de espejo (distorsionado) donde mirar mi humana estatura e intentar la hazaña de conocerme, reconocerme, según la clásica exhortación del oráculo de Delfos que Sócrates tomó de divisa: “Conócete a ti mismo”.

Conócete y busca la salud mental, que has de conseguir con arraigo, identidad, vinculación y varios otros elementos, uno de ellos imperativo: la trascendencia; si no por lo que construyes, cuando menos por lo que logres destruir. De la humana necesidad de “no morir del todo” sirva de ejemplo cierto individuo que en Efeso se agostaba en el oficio de pastor y, según calculó su aplastante mediocridad, poco margen tenía de obtener la anhelada trascendencia. Pero sí, la consiguió cabalmente, ¿y saben ustedes cómo logró trascender? La misma noche en que nacía Alejandro Magno el pastor incendiaba una de las siete maravillas del mundo: el templo de Diana (otra, que no la cazadora). ¿Que si el borreguero logró trascender? Búsquenlo por su nombre en todos los diccionarios y en todas las enciclopedias: Eróstrato.

Pero el estudio de lo humano no se reduce a los entes literarios o a los de la antigüedad; comienza y termina con seres reales del diario vivir, donde se incluye la fauna que gesticula en ese submundo del surrealismo y el esperpento que es la política del país. Uno de ellos observo, de la vida real, que reputo a la medida de la ficción, así para el drama como para la farsa, y que con holgura pudiese hermanarse con entes de la picaresca como también con los condenados del Dante. ¿Es un ser trágico? ¿Un conchudo y  baquetón? ¿Un inconsciente, un irresponsable? Porque el varón de vergüenzas en su nidal trae el pudor, la vergüenza y el decoro a flor de conciencia y valora su imagen y  fama pública, por lo que mucho se cuida de mantener el recato como salvaguarda de la propia dignidad, o cómo lo van a recordar cuando fallezca si es que no lo consiguen olvidar. Y a esto, mis valedores, quería yo llegar: ese que trepó a Los Pinos en el sexenio, según lo afirma el sarcasmo, de Marta Sahagún, es el protagonista de la “pareja presidencial”. Vicente Fox, por supuesto, que con su más reciente autoelogio llegó al clímax de la ridiculez y la falta de autocrítica. Fox.
07 Julio 2017 04:00:00
Con usted no, Margarita
Yo no, señora Zavala, le decía ayer aquí mismo. Perdone mi exceso de suspicacia, pero yo no con usted, señora esposa del matancero ebrio (de ambición por seguir en la Presidencia, que sería solamente del DIF). Yo no daría a usted mi voto, que ni por mal pensamiento imagino tenga usted los merecimientos para posar sus dos reales en el sillón de Los Pinos, con todo y el desprestigio al que lo han acarreado mediocres como el marido de usted.

La miro, López Obrador de masquiña, caminar el territorio, de Sonora a Yucatán, calentando motores para el 2018, y observo que en la rampante mediocridad de los lógicos candidatos (excepto López Obrador, él feliz poseedor de otros defectos), no destaca usted ni siquiera ante alguno de los chuchos del denominado “frente opositor”, o algo por el estilo.

No. Muy tiernita la veo para el puesto, y un riesgo más: usted bien conoce que los de arriba son aires enrarecidos (se me cruza la efigie de la Sahagún) que marean, trastornan y absorben el seso a aquellos que entre ser y tener, nada son, y como acto compensatorio ubican en el “tener” su sentido de vida. No creo que usted diese ese cambio atroz. La percibo madona de espíritu, que es decir de vida interior, decoro y la suficiente cultura como para no caer en los excesos de toda arribista. Pero usted perdone mi exceso de suspicacia, porque yo le pregunto: ¿se tantea con la suficiente autocrítica como para no ir a caer, ya estando allá arriba, en los alardes baratos, carísimos para mí y los demás, de la nueva rica? ¿Quién me asegura que ya logrado su intento no perderá cordura y decoro, y entonces aflore en público toda la zafiedad de otras que respiraron los aires radiactivos del poder, y exhiba usted la codicia de todas ellas y su desbozalada vulgaridad? ¡Mire usted cómo y de donde han llegado todas, si exceptuamos a la señora esposa del Tata Cárdenas, doña Amalia Alejandra Solórzano Bravo! ¿Qué tal si ya en pleno encandilamiento usted también por nunca haber sido, busca, como compensación, tener? Sus derroches los pagaríamos yo y la multitud de aturdidos que hubiésemos caído en su hechizo. ¿Qué nueva catástrofe va a ocurrir si le brotan, salpullido de la mediocridad, esos instintos rupestres, pedestres, de la arribista, y a lo compulsivo le da por figurar, por atragantarse de protagonismo y alumbrar su figura con todo el fulgor de todas las candilejas, y a mis costillas se rodea de lujos, derroches y toda suerte de alardes de nueva rica? Señora:

Usted tiene padres, tal vez, y también hijos y toda una familia. ¿Caerá usted también, como cayó la Sahagún, en la abyección de atascar de dinero ajeno a toda esa parentela? ¿Dará el dinero de mis impuestos al padre, al hijo, al Espíritu Santo, como lo dio esa señora que de atender una farmacia veterinaria saltó hasta la “cabaña presidencial”, donde fungió de “pareja presidencial” y se regodeó en el onanismo mental de mandar a Fox a regentear el DIF? ¿Y acaso no es la misma intención suya, ubicar el DIF en manos del carnicero de las fosas clandestinas y los miles de cadáveres cuya secuela hoy, con un vacío de poder pavoroso en las instancias correspondientes, ya a estas horas ensangrientan el territorio patrio? Y a propósito, señora Zavala:

¿Qué razón me da de Matilde Gómez del Campo, copropietaria que fue de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora?

(¿Qué?)
06 Julio 2017 04:00:00
Con ella yo no
Y aquí el peligro, mis valedores. Se trata de una mujer. Ella, la cautivadora, como a Odiseo la sirena del mito, ya comienza a cantarme. A lo lejos. Yo, como el héroe, con cera me bloqueo los oídos. Ella tiende sus redes. De carnada me apronta una imagen si no hermosa, sí hermoseada, relujada con primor. Yo cerrando los ojos la dejo pasar; a ella, la cautivadora que a lo lejos me sonríe, me camela, guíñame un ojo; a ella, la mágica Circe que se me ha quedado en la mente.

Miro su foto; la observo hasta bizquear. En ella advierto la imagen de una sirena ya madurona cuyo rostro no es bello, pero que aparece hermoseado por el maquillaje y el ángulo favorecedor. Le observo lo enérgico de sus rasgos, la apostura de su continente, su presencia y lo que el rostro evidencia del carácter de quien aspira a la entelequia: firmeza, audacia, decisión, la pura mesura, la ponderación. Pues sí, pero no.

No, que ella es mujer casada y, por lo que sé, de firme moral personal y arraigadas creencias religiosas. ¡Católica, válgame Dios, el de los ateos! Ella anda en agencias de ganarse mi voluntad, lo que no ha de lograr, de eso estoy muy seguro. Desconfío de ella, que se me presenta con un currículo, salpimentado de cualidades morales como mujer, hija, compañera de varón. Que ha logrado integrar una muy unida familia; que ambiciosa no es y que de modesta se precia, y de firmeza en amores y convicciones. ¿La mujer fuerte de la parábola?

Pues sí, pero no, que mi voluntad nunca va a conquistar con el puro currículo. No a este perro viejo en el oficio de seducir y ser seducido. Miro su foto y digo entre mí: “Eso que me dice se lo dice a tantos”. Y en lugar de que me le brinde me le blindo y me parapeto frente a las artes de matrona seductora que se exhibe ante las niñas, ellas tan cándidas, las de mis ojos. Al influjo de sus cantos de sirena me hago atar al palo mayor y, como ocurre con Odiseo, la cera lacera mis oídos, pero me evita el peligro de caer al hechizo de su reclamo musical. Yo, de tenerla enfrente, diría a la señora del cabello luengo, la mirada firme y, al parecer, el carácter roqueño:

–Señora mía (de su marido, más propiamente): cualidades humanas valiosas advierto en usted, ¿pero qué tal si una vez que la declare mi soberana pega el soberano cambiazo? ¿Qué,  si al respirar los aires de las alturas (gracias a mí y a tantos más que cayeran al hechizo de sus cantos), aflora en usted ese pequeño Mr. Hyde que todos llevamos dentro y que, mal que bien, mantenemos encadenado? Porque usted bien conoce que los de allá arriba son aires enrarecidos, que marean y trastornan y absorben el seso. Señora:

¿Y si en usted se da esa metamorfosis atroz, de crisálida a gusanillo de seda (y joyas, dineros, derroches alucinantes) que sufrieron sus antecesoras en la pretensión de escalar alturas para las que no tenían cualidades? A usted la percibo una señora de espíritu, que es decir de razón, posiblemente; de imaginación, lógica, vida interior, decoro, sensibilidad y la suficiente cultura como para no caer en los excesos de toda arribista. Pues sí, pero usted, como buena católica, perdonará mi renuencia y exceso de suspicacia, porque yo con usted no, doña Margarita Zavala.

(Lo demás, mañana.)
01 Julio 2017 03:00:00
‘¡Como permiten tales desfiguros!’
“¡Y en pleno Paseo de la Reforma!”, clama, ante la Marcha del Orgullo Gay del domingo anterior, la intolerante moralina. Mis valedores: aclaré ayer ante ustedes que fue hace un año por estos días cuando la activista Laura Victoria me hizo llegar las siguientes reflexiones acerca de dogmas, prejuicios, discriminación y violencia contra la preferencia sexual distinta. Transcribo tal cual:

Aunque el estudio de la sexualidad humana está aún lejos de considerarse un conocimiento completo, se han logrado significativos avances en cuanto a las particularidades, identidades y preferencias de la población LGBTTTI. Respecto a los tres primeros grupos: Lesbianas, Gays, (ambos grupos humanos homosexuales) y los Bisexuales se distingue en ellos que es su preferencia o atracción. Trans, palabra que actualmente engloba a las personas travestis, transgénero y travestissexual, lo que determina su condición.

En ellos no se encuentra disgusto o contrariedad por su aspecto biológico, si son hombres se identifican y aceptan sin problemas como tales, pero sienten una atracción sexual hacia los hombres. Un hombre gay tiene una identidad de género masculina.

Él es atraído por varones que también tienen una identidad de género masculina, y que a su vez son atraídos por él porque es un varón. La último que quisiera en este mundo un hombre gay sería cambiar de sexo para convertirse en mujer. Hacer esto sería un acto autodestructivo de proporciones catastróficas debido a su identidad masculina de género y a su amor por la masculinidad, tanto en sí mismo como en sus parejas.

Igual es en el caso de las lesbianas; no tienen alguna objeción hacia los caracteres biológicos con que nacieron, pero su atracción es hacia las mujeres.

En el caso de las personas Bisexuales opera exactamente el mismo patrón; sean mujeres u hombres de nacimiento se aceptan tal cual, pero gustan y sienten atracción física y sexual de una manera indistinta hacia mujeres u hombres.
En el caso de las personas Travestis, Transgénero y Transexuales las cosas cambian tal vez poco o mucho. La diferencia fundamental entre este grupo y los tres anteriores está en la Identidad de Género.

Esta se refiere a cómo se identifica la persona, si como hombre o como mujer, la forma en que se reconoce y se percibe a sí misma, basando su conducta y su forma de ser y pensar el género con el que se siente identificada la persona, todo esto indistintamente de su sexo, orientación sexual, edad, nivel socio-económico, etc., Ello significa que todos tenemos una identidad de género.

Una persona travesti es, quizá, un puente entre las lesbianas, los gays y los bisexuales, ya que en muchos de estos casos son personas que están de acuerdo con sus caracteres sexuales pero, dato importante, eventualmente, y sólo eventualmente, gustan de vestirse, comportarse y mostrarse con las características del sexo opuesto. Son hombres, por lo general, porque aunque existe el travestismo en las mujeres, socialmente se tolera sin dificultad que ellas traigan el cabello corto y usen pantalones o camisas. Las más de las veces pasan inadvertidas.

Hay que poner de relieve que muchos hombres travestis en realidad son transgénero, pero debido a sus circunstancias familiares, laborales o sociales, prefieren esconder su condición, dado que estarían en riesgo de ser rechazados por sus familias y amigos, perder su empleo, su estatus, etc., y usan el travestismo como una forma compensatoria e invisible de poder vivir aunque sea por unas horas su identidad propia. Qué más les queda por hacer.
(Estas reflexiones finalizan mañana).

22 Junio 2017 04:00:00
¡Puu.tos!
Y porque las cúpulas de San Basilio están a tiro de balón, los observadores:

Esa fascinación que el futbol ejerce sobre amplias masas populares constituye un vasto movimiento de diversión y de mistificación; cumple una función de compensación simbólica. Los capitalismos lo utilizan como medio de adiestramiento gregario y control psicológico de las masas a través de sus reflejos condicionados.

“No tenía idea de la explosión de locura que se produce si se encierra en la misma probeta una crisis económica, un desencanto por las autoridades del país, una bolsa de café y una virgen de madera dorada, y esa mezcla se deja desintegrar bajo el sol mojado de los tristes trópicos. Jamás un país me había dado la impresión de estar enajenado en bloque, pasmado entre un pasado ausente y un porvenir ilegible. Si en ese cuerpo enorme y febril se inocula pasión futbolística, la razón se tambalea. En ese organismo en estado de baja resistencia el cáncer del futbol ataca uno tras otro todos los órganos y los roe ferozmente”.

Como espectáculo para las masas el futbol sólo aparece cuando una población ha sido ejercitada, regimentada y deprimida a tal punto que necesita cuando menos una participación por delegación en las proezas donde se requiere fuerza, habilidad y destreza, a fin de que no decaiga por completo su desfalleciente sentido de la vida.

“Ganamos, anotamos un gol”, y no se han movido del graderío. Es el orgullo apasionado del mediocre. El deporte por delegación es un fenómeno de la sociedad industrial de masas, el santo y seña de la sociedad de clases. Las clases altas practican el deporte: golf, tenis, hockey, criquet, natación, equitación, polo, etc.; las clases bajas están reducidas al espectáculo pasivo del futbol. La inmensa mayoría rara vez toca un balón. El aficionado es espectador pasivo que participa por delegación de los triunfos de su equipo favorito, a cuyos partidos asiste a distancia, desde una tribuna, enajenándose en el jugador profesional al que eleva a la categoría de ídolo.

El futbol es un medio de despolitización de masas, un formidable señuelo para alejarlas de la cultura política. El menosprecio hacia el fanático se evidencia hasta en las condiciones inhumanas que se le hacen sufrir en los estadios, que son lo más parecido al campo de concentración, donde ni siquiera falta el alambrado de púas.

La comunicación que se provoca en el futbol es del tipo de las multitudes enajenadas que se forman en ocasión de un linchamiento. No es de extrañar que suele terminar en violencia.

De súbito, desde las galerías rompen a rodar las pasiones crispadas, los insultos y los frustrados deseos semanales. La verdadera pasión es fría y el entusiasmo, en cambio, es el arma de los impotentes. La turba sugiere de pronto la imagen de un viejo decrépito que se exaspera en sus vanos esfuerzos por poseer a una adolescente.

De los merolicronistas: “Tenden a acentuar el carácter estético del futbol. Hablan de estilos y técnicas, pero que no nos engañen: intentan crear una seudo-cultura basada en valores irrisorios para uso de las masas a las que no se les permite tener acceso a la cultura. Hacen un serio estudio de algo de lo que nada hay que comentar aparte de algunas elementales reglas de juego”.

Pero el futbol es rey, dios, dictador, negocio, enfermedad, enajenación, política, manipulación. Todo, menos un deporte.

¡Y que el héroe por delegación, fanático y pobre de espíritu, busque en el Chicharito la gloria en Rusia. ¡Puu-tos!.

(Mi país.)
15 Junio 2017 04:00:00
Memoria histórica
Y así amaneció Cananea, Sonora, aquel 1 de junio de 1806: con la mina Oversigth convertida en un furioso avispero que entre Porfirio Díaz y W.C. Green, patrón del consorcio gringo, habían enfurecido. En el transcurso del día los mineros iban a pagar su rebeldía con la respectiva cuota de sangre, tal como tiempo después en la mina Pasta de Conchos y la siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las truchas. Seguía el pregón transcrito ayer aquí mismo:

Pueblo, levántate. Aprende lo que parece que olvidaste. Cada mexicano al que desprecian los extranjeros en el propio suelo mexicano vale tanto o más que ellos si se une a sus hermanos y hace valer sus derechos. La situación actual se debe al pésimo Gobierno que da las ventajas a los aventureros, con menoscabo de los verdaderos dueños de esta desafortunada tierra.

¡Mexicanos, despertad, unámonos. La patria y nuestra dignidad lo piden!

Este “pasquín” es rechazado y desautorizado por los mineros porque, aseguran, fue escrito e impreso como una maniobra de los altos jefes de la compañía con fines premeditados de acusar a los huelguistas de sedición. “Mal síntoma, alerta el cronista, pues ya apareció la mano perversa de la burguesía minera, que principia a proyectarse en sucias maniobras para desvirtuar el noble fin que persiguen los trabajadores al reclamar justicia”.

Ya para entonces una impresionante multitud de huelguistas se había situado frente al edificio de la comisaría, muchedumbre ansiosa de conocer el resultado de las conversaciones que encabezaba, por el Comité de Huelga, Manuel M. Diéguez. Interminables horas de debate sólo iban a conducir a un mínimo resultado: los mineros deberán presentar por escrito sus peticiones. Ya decidiría la patronal de acuerdo con sus conveniencias. Los huelguistas habían acordado realizar una manifestación pública por toda la zona del mineral, y al arrancar su marcha de protesta arrancaron también las acciones que remataron en la masacre. Cananea.

“Los trabajadores estadunidenses persiguieron a los mexicanos a lo largo del pueblo expulsándolos hacia la serranía de los alrededores, sin embargo en su camino los mexicanos lograron quemar cinco depósitos de madera, un depósito de semillas, otro de forrajes y el edificio de la maderería donde aquéllos laboraban.

En protesta por estos actos, Greene acudió al cónsul estadunidense, quien pidió apoyo al Gobierno del vecino estado de Arizona. En respuesta a su petición se envió un grupo de rangers para controlar la situación, que el 2 de junio entraron armados a territorio mexicano para custodiar la tienda de raya y las instalaciones de la minera y perseguir y asesinar con el apoyo de la Policía rural porfirista a todo minero que opusiera resistencia. Estos acudieron al Gobernador de Sonora para exponer sus demandas, pero en el trayecto fueron agredidos por los rangers y se extendió el combate en el poblado; por la noche las tropas estadunidenses tuvieron que ser reembarcadas a su país.

El 3 de junio se declaró Ley marcial en Cananea y el movimiento quedó casi controlado; los líderes mineros como Baca Calderón y otros integrantes del Partido Liberal Mexicano fueron aprehendidos y enviados a la prisión política de San Juan de Ulúa. El saldo de las dos jornadas de lucha: 23 muertos y 22 heridos, más de 50 personas detenidas y cientos que huyeron por temor.

El 6 de junio, ante la incompetencia de Rafael Izábal, gobernador de Sonora, las actividades mineras regresarían a su normalidad; los trabajadores fueron sometidos, pero el primer destello de luz de la Revolución se había dado en aquel pequeño poblado de México.

(Cananea.)
09 Junio 2017 04:00:00
Los viajes de Gulliver
En una sátira inglesa del siglo pasado Gulliver, regresando de la tierra de los liliputienses, donde la gente sólo tenía tres o cuatro pulgadas de alto, se había acostumbrado a considerarse a sí mismo como un gigante entre ellos, de manera que caminando por las calles de Londres no podía dejar de gritar a los carruajes y a los peatones, que tuvieran cuidado y se quitaran de su camino por miedo a aplastarlos, imaginándose que ellos eran muy pequeños y que él todavía era un gigante...’ (Dostoyevski.)

Los Viajes de Gulliver, mis valedores. ¿Alguno de ustedes habrá leído la novela de Jonathan Swift? Obra de interés esencial para todos nosotros, Los Viajes de Gulliver se publicó allá por 1720, pero su actualidad es categórica hoy día, con sólo que para aprovechar a cabalidad sus enseñanzas sepamos desentrañar sus significados
múltiples.

Ahora he de referirme al viaje de Gulliver a la ciudad de Lagado, capital de un imaginario país (que Swift denomina Balnibarbas) donde conoce a diversos proyectistas especulativos y arbitristas políticos, como los llama el autor. ¿El aspecto de la ciudad capital? En su libro de memorias cuenta Guliiver que en Lagado las casas se miran ruinosas, que los transeúntes caminan de prisa y ofrecen un aspecto huraño, muchos de ellos cubiertos de andrajos. Por cuanto a los terrenos labrantíos: “Vi a muchos labradores trabajando el suelo, pero no advertí perspectiva alguna de crecimiento de hierba o grano, aunque la tierra era excelente. No pude explicarme la causa de que habiendo tantas manos, cabezas y rostros ocupados y preocupados en campo y ciudad, no se descubriese ningún buen efecto de sus actividades e inquietudes, ya que, muy al contrario, nunca había visto yo suelo tan infortunadamente cultivado, casas tan mal aderezadas y ruinosas, ni gentes cuyas ropas y apariencia delatasen tanta miseria y necesidad”.

¿Y dónde operaban los susodichos arbitristas y proyectistas? En un muy famoso edificio de aquella ciudad. Según la crónica de sus viajes, en aquel edificio el visitante conoció a un ingeniosísimo arquitecto que había descubierto un método para construir casas empezando por el tejado y descendiendo hasta los cimientos, “lo que justificó mostrándome análoga práctica de dos industriosos insectos: la araña y la abeja”. Proyectismo.

Cierta funcionaría, ciega de nacimiento, era la encargada del arte pictórico. La artista trabajaba con diversos aprendices, ciegos de nacimiento también, en la mezcla de pinturas de todos colores, que serían la materia prima para el equipo de artistas plásticos privados de la vista que dotarían al país de una muy apreciada obra pictórica. ¿Cómo operaban los aprendices? La funcionaría les enseñaba a distinguir los colores por el tacto y el olor. “Esta artista gozaba de gran apoyo y admiración en todo el país gobernado por el proyectista especulativo y promotor de la sabiduría especulativa”.

Y que cierto funcionario, manos y rostro enhollinado, llevaba años trabajando en un proyecto para extraer rayos de sol de los pepinos, que debían ser puestos en recipientes herméticamente sellados y sacados para caldear el aire en los más fríos e inclementes veranos. “Me aseguró que no dudaba de que en unos ocho años podría proporcionar a los jardines del palacio rayos de sol suficientes a una tarifa razonable, pero necesitaba una mayor cantidad de pepinos”.

En otro departamento encontré a un arbitrista que había encontrado el modo de cultivar la tierra con cerdos, evitando los gastos de arados, ganado y mano de obra. ¿El método? Esto y más, el lunes. (Vale.)
02 Junio 2017 04:00:00
¡Somos campeones!
¿Somos...? Sigo la crónica del chiverío que enajenó al mentecato que fui de joven, y la reanudo con el recuerdo del Tigre Sepúlveda, que en la defensa central ganaba contiendas con la pura estampa de una camiseta a rayas, unos mostachos aguamieleros y un mirar así, miren, de fiera en brama. Y a palidecer, esos margaritones del Atlas, que allá viene el Tigre Sepúlveda.

Te nombro, zambo aborigen, pesadilla de rivales, honra y prez de Atemajac. ¡En la defensa izquierda. Jamaicón Villegas!

Nuño: sacrificio, entrega, dinamismo puro y puro pundonor. No, y aquel inolvidable... ¿cómo se llamaba el inolvidable tirador de media distancia? Qué inolvidable zurdo era ese que se me olvida, qué manera de avanzar: pique, freno, descolgadas escalofriantes y el sonoro rugir del balón al ángulo superior de la portería. ¡Y autogol del inolvidable! “Mis” chivas...

Como si lo estuviera viendo: Marimbas Vidrio mentado. Me acuerdo que cuando en el área chica se picaba con el balón... Un momento; el Marimbas Vidrio no, que ese era de los otros, de los mediocampistas del Atlas. Es que de aquello hace ya tantos abriles, diciembres tantos...

Pero tú cómo te me ibas a olvidar, símbolo garrochón de mi juventud primeriza. De pie te saludo, chiva grande, tú al que así anunciaban todos los altoparlantes de todos los estadios donde se practica el futbol:

“¡En la portería de las Chivas... Jaime... Tubo... Gómez!”.

Palcos, sombra preferente y sol general se cimbraban y se venían, aunque nomás de chiquitibunes. ¡Ah, Tubo de mil batallas, espejo y flor de “mi” chiverío desde chivito de las fuerzas inferiores hasta llegar a chivón! Ah, Tubo afamado que por el honor del Rebaño Sagrado salías a partírtela (la madre nomás); Tubo que fuiste honra y prez del club rojiblanco cuando no era propiedad de algún mercachifle, sino de un consejo de beneméritos que ni dueños parecían. El Guadalajara de los Colomitos lejanos, allá por los rumbos de aquel Zapopan todavía limpio de narcos. De los Colomitos fragantes...

Dije Colomitos y de golpe se me viene el paisaje sombreado del que fue establo del chiverío y querencia de mis años nuevos, los que se me murieron en olor de virgen zapopana y de primerizo amor: Con la ilusión de que volvieras –mi corazón abrió la puerta– y tus pisadas confundí –con el latir– del corazón. (Me los estoy sintiendo mojados; los ojos...)

Al filo de la nostalgia, mis valedores, me he puesto a rememorar el perfil de “mis” campeonísimas Chivas de los años 60, cuando no había en todo sol general un fanático más entrañudo que yo, pobre de espíritu y mentecato héroe por delegación que con otros tan mediocres como yo juraba que “jugamos bien, no fallamos a la hora del escopetazo. ¡Goleamos!”. Pobre de espíritu.

A esto quería yo llegar. Como alguno de ustedes, dipsómano que logró la curación, vicioso que con su puro par de redaños venció el cigarrito, así yo; enajenación futbolera nunca más. Crecí, maduré mentalmente, ejercité el oficio de pensar y el de la autocrítica, me libré del cretino que fui por aquel entonces, el idiota útil al que Televisa manejó como le dictaron sus electrónicos compañones. Yo abandoné la exaltación inducida e impuesta que me traía delirando; me lavé de la mugre mental que me engarrotaba en la enajenación, la pasividad y la dependencia. Futbol, cigarrito, licor y televisión nunca más. De amores el libro y unas faldas –no pantalones– de mujer.

Es cuanto, y a vivir. Qué más, qué mejor. (Vale.)
01 Junio 2017 04:00:00
¡Al sonoro rugir del balón!
¡Y sí se pudo, mis valedores! ¡Ya somos campeones! ¡Metimos un gol más que nuestros rivales, y hoy portamos en la cabeza, con orgullo y merecimientos el título de campeón! ¡Y que rabien y traguen bilis los malquerientes!

Así, a lo aturdido y manipulado anduviese yo a estas horas, de seguir con el síndrome del héroe por delegación, si no me hubiese descascarado a tiempo esa sarna inficionada por radio y televisión. Horroroso.

Porque hace milenios yo fui un aturdido más. A mí también me devoró el Tigre Azcárraga. Sin nunca haber tocado un balón y a dos nalgas frente al cinescopio, me posesioné, mentecato de miércoles, de las hazañas deportivas del chiverío, de las que fui héroe a trasmano, como tantos hoy día. Yo fui uno más, pero de esa mugre me lavé a tiempo como también del licor y el cigarrito. Yo nunca más en plan de héroe de hazañas ajenas, las de los alquilones del balón exaltadas hasta el delirio por los merolicronistas, alquilones también. Y a vivir.

Hoy, ante el espectáculo de unas masas a las que duopolio y demás mercachifles me lo traen a estas horas como agua en batea, he vuelto a pensar en los tiempos, qué tiempos aquellos, en que fui uno más dentro de ese escalofriante negocio. Yo, fanático del futbol. Qué tiempos...

Ahora mismo, al filo de la nostalgia, me he puesto a rememorar el perfil de las campeonísimas Chivas de los 60, cuando no había en todo sol general un más delirante fanático, ni un más gritón ni un más alborotero, en la zurda el cigarrito y en la diestra en lúpulo. ¡Y salú por “mis” Chivas! Lóbrego.

El Guadalajara, mis valedores, aquel rebaño sagrado de las fragorosas contiendas contra los margaritones del Atlas, los mulos del Oro y el aborrecible América. Presentes tengo en la mente a los 11 símbolos del chiverío de mis amores de primera juventud (hoy vivo la 5a., pero sin chivas y a todo pulmón). Aquellos mis héroes tenían los tamaños de un Héctor Hernández, canela pura, goleador de veras. Ah, driblador de prosapia; aquella su suavidad para manejar el esférico, burlar al contrario y lanzar el trallazo que va a tronar en el mero corazón del marcador. ¡Héctor Hernández, me estoy poniendo de pie!

Recuerdo a “mi” Chava Reyes, el cabeza de melón: fino a la hora de esconder el esférico, pasarlo, desmarcarse, recibir como mandan los cánones, fusilar y ¡el Guadalajara se trepa en el marcador! “Mis” chivas...

Bujía del equipo, batallador incansable, te recuerdo ahora, Chololo Díaz; largos calzones guangoches y esa tu marunga que hoy apodan chanfle, y que en las manos del guardameta rival fue pólvora y brasa, para enseguida: ¡goool de Isidoro Díaz! El Chololo...

Fino porte, señorío, verticalidad; chiva por antonomasia, el capi Jaso postulaba en cada disparo al arco su filosofía futbolera: fuerte, raso y colocado. ¡El capi Jaso toma el esférico, se pica por el área derecha, dribla a un contrario, dribla a dos, dispara y ...¡gol de la chiva contra los Cremas de Televicentro!

A ti te miro en mi mente, Chuco Ponce mentado, constructor de juego y habilitador de unos pases en profundidad que se encargaba de convertir en anotaciones el Mellone Gutiérrez. Y quién no se alza escuchando tu nombre, pasta de inmortal Mellone, que burilaste aquel gol que te iba a convertir en ídolo de todo San Juan de Dios, gol anotado de nalga; la zurda, para más mérito. Mellone Gutiérrez y... ¡Goool! (Gañote enronquecido, sigo mañana.)
26 Mayo 2017 04:00:00
Y la crisálida volvióse gusano
En tiempos de Maricastaña, mis valedores, existió un reino de fábula con un bosque de los pinos y en el bosque lagos, y en los lagos patos. Lo usual. Pero el detalle insólito: cierto cisne hembra puso un huevín, y al empollarlo nació un soberbio ejemplar, polluelo de soberbia estampa y plumas blanquísimas. A la novedad, el nido se llenó de curiosos que admiraban el milagro (la madre sentíase la virgen María de los patos):

-¡Pero miren qué hermosura de guerito! ¡Qué rostrín! ¡Y la suavidad de sus plumas, abullonadas y como de terciopelo, tiéntenselas! ¿No parece un miembro de la familia real de los patos, Micifuz?

-Las líneas de su cuerpo, tan ágiles y elegantes, y su pico tan estético, y ese porte de príncipe! Si hasta parece maquilado por mano del dios de los cisnes, o sea Walt Disney. Cuando este cromo nos deje, su almita se irá derecho a Disneylandia.

El polluelo, dejándose querer, se echó al estanque, y uh, ah, oh, los animalejos del bosque, boquiabiertos ante la nívea blancura, la gracia gitana y un nadar que era partir plaza. Mamá gallina, gansos, perracos, el vendaval de aplausos al que a lo solemne y parsimonioso, entre lirios y nenúfares surcaba las ondas del lago. “Está lleno de gracia, como el Ave María”, el jilguerillo. Y “¡A rendir pleitesía al rey del estanque!”, el perraco.

Y las porras, los hurras, los siquitibunes del animalero de miércoles. ¿O era viernes? De ahí en adelante el cisne fue el amo del estanque, de los álamos y de los pinos. Pues sí, pero de repente.

- ¿Y eso? ¿Se fijaron en el plumaje del cisne? ¿No le notan unas manchitas oscuras?

- Y el cuello se le ha encogido, y el pico se le va enanchando. Y su elegancia de cuando al nadar iba ejecutando la marcha nupcial, pues.

Asombro, desilusión, abucheos del animalero. De ahí en adelante el que de cisne paraba en pato fue el blanco de burletas y agresiones. El perraco:

- Qué animal más furris. ¿Será mongoloide el engendrín? ¿Retrasado mental? Si hasta parece armado en México.

De repente, nada que te nada, se le arrimó un gansito y válgame, tres picotazos al monstruín, y que el susodicho corre a refugiarse en el establo, y que se le arrima un gato barcino y tíznale, un charrascazo uñero. Y que sale del bosque un zorrillo, alza la pata, y...

- A ver, tú, el horroroso, ¿sabes poner huevos? -la gallina. ¿No? Pues entonces eres un perfecto mediocre. El gato:

- ¡Sabes arquear el lomo, ronronear y echarle tierra a tu popocina? ¿No? Y te consideras político.

Pues sí, pero el pato, desacreditado y empequeñecido de estatura, era ruin de condición, y como respuesta al desdén colectivo abrió el pico ancho, antiestético:

- ¡Proles, pendejos, cuac!

Y fue entonces: hartos de aquella plaga que flageló el estanque y el bosque de los pinos, los animalejos treparon hasta el Olimpo, se quejaron con Zeus, y el dios: “Ese engendro siempre ha sido pato. Pato nació y pato ha de morir. Fue la tremenda compulsión de todos ustedes, que no escarmientan, la que los encandiló con esa hipnosis colectiva de admirar como cisne lo que no es más que ese pato indeciso, medroso y mediocre. ¿Que los tiene hartos? Ahora aguantar, que cada comunidad tiene el pato que eligió en las urnas”.

¿Y qué hacer, mis valedores? ¿Al pato que viene tomarlo por cisne? ¿Otro más? (Uf.)
25 Mayo 2017 04:00:00
Hay afectos entrañables
Un varón de virtudes, mi don Gabriel Vargas, falleció en un día como hoy pero de 2010. ¿Falleció? No, que ha de vivir lo que viva la obra del hombre al que más he estimado, al que tanto le quedo a deber en moneda de enseñanzas, de aliento y estímulo en mi oficio de fabulador, todo esto con la lectura de sus crónicas fulgurantes, así de espíritu urbano como de aliento rural. Allá, en mis terrones, La familia Burrón me dejó entremirar un barrio de hechizo y encantamiento que me impulsó a mudarme a esta noble y leal, donde amansé la nostalgia de mis derrumbaderos con la lectura de caracteres, aventuras y ambiente rural recreados por don Gabriel Vargas. Ya más tarde, suertudo que soy, fui su amigo personal y de su doña Guadalupe, y no digo más. Pero las noticias juraban que el cronista de México había muerto, y qué hacer. Yo, aún no repuesto del duelo, he ido a mi archivo de hace años y digo a ustedes esto que, de ánimo muy distinto, redacté en ocasión del cumpleaños, uno más, del muralista de vidas y hazañas que representan la viva sustancia del país. Lo dije y lo repito hoy día:

El hombre no sabe ni puede callarse. Cuando ama, quiere que lo sepan el viento y las nubes. Cuando adora, quiere que le acompañen todas las criaturas. Si sufre, lo ha de decir sus lágrimas; si goza, lo ha de proclamar su risa; si sueña, lo ha de insinuar su canto... –A. Mansferrer–

Y cuando el hombre tiene sus afectos los proclama también; yo tengo la suerte de conocer y ser amigo personal de un Señor que lo es por vida y obras, uno de los talentos mayores que, en mi concepto, ha producido el México actual, varón de virtudes y hombre de bien al que admiro porque lo conozco y conozco sus obras; porque lo he tratado en persona y me honro con su amistad. Él es mi don Gabriel Vargas, señor que más allá de prestigios de hojalata que se arrogan el título, constituye el verdadero cronista de nuestra noble y leal, el visionario y amoroso observador de los fregados de siempre, y que con ellos ha creado el mural más extenso y verídico de tipos populares, mexicanos hasta la esencia del tuétano, y por eso mismo universales. Soy amigo de mi don Gabriel Vargas, y ustedes han de perdonar la inmodestia.

Don Gabriel. ¿Alguno de ustedes pudiese ignorar quién es el creador y re-creador de los tipos populares que hicieron y hacen época en nuestra cultura popular? Don Jilemón Metralla, de los primeros, y más tarde don Regino Burrón, y con él doña Borola, y Macuca, el güerejo, el Tractor, doña Cristeta la millonaria y el Susano Cantarranas, habitante del muladar, y Avelino Pilongano, poeta de pacotilla, y su madre, doña Gamucita. Por allá, en los terregales del agro, Juanón, el Güen Caperuzo y tantos como ese Ruperto Tacuche, ratero reformado al que una nata de policías induce a volver al delito. Extorsión.

Aquí me arrimo a la advocación de las entrañables figuras del barrio bajo, de la vida airada y del áspero oficio del diario vivir que integran La Familia Burrón, vivos retazos de pueblo vivo, retratos fieles del original, metáforas de ese chilango, corazón bandolero, que habitó, que habita y sobrevive encuevado en la vecindad ribereña de la Plaza del Estudiante que me dio cobijo cuando todo encandilado llegué hasta esta noble y vial. Mi Don Gabriel Vargas. (A su memoria)
19 Mayo 2017 04:00:00
¿Réprobos?
Así fue, mis valedores. Que anteayer el mundo conmemoró el Día Internacional contra la Homofobia, la Transofobia y la Bifobia, una fecha fundamental para crear conciencia sobre los derechos de la comunidad LGBTTTIQ, que en la actualidad aún sufren de discriminación, agresiones y violencia en países homofóbicos en donde aún se encarcela y se agrede físicamente a la preferencia social distinta. Que se instituyó el 17 de mayo “como la fecha para celebrar el día en que la Organización Mundial de la Salud descalificó a la homosexualidad como un desorden mental”.

Ya era hora. Con el inválido, la mujer y la empleada doméstica, los denominados “grupos lésbico-gays” han sido hasta hoy víctimas propicias de marginación, mofa y befa, desprecio y piedra de escándalo. A propósito de la homofobia, esa que en algunas comunidades no se ha logrado desarraigar: “maricones”, insinuaciones tabernarias, retruécanos de burdel con los que se befó y se vejó a seres humanos, y por ello mismo dignos de todo respeto y consideración.

Anatema, condenación. La iniciativa que Peña envió al Congreso hace algunos ayeres con el propósito de legalizar el matrimonio y la adopción entre personas del mismo sexo levantó ámpulas en el cuerpo social diestramente manipulado por las sotanas y capas pluviales desde los medios de acondicionamiento social. El revuelo que en el alto clero, las agrupaciones ultraderechistas de padres de familia ha producido la dicha ley. No fue el individuo bestializado que a la mitad de un linchamiento y ya a punto de encender la gasolina para la quemazón de quienes, atenidos a la ley, hubiesen contraído un matrimonio igualitario. No, que los del linchamiento verbal fueron un obispo y un cardenal arzobispo de la Iglesia católica. ¿Castigo a los boquiflojos? ¿Castigo al jerarca de un gremio que con los oligarcas y la industria del periodismo hizo que un ebrio carnicero se entronizara en Los Pinos? ¿México, como lo jura el discurso oficial, un estado de derecho?

“¡Un lobo con piel de oveja!”, claman. “Tus hijos se verán afectados por acciones y leyes consecuentes que permiten que niños sean adoptados por parejas homosexuales, talleres dirigidos a niños que inculcarán la homosexualidad en escuelas, y si dos homosexuales actúan de manera impropiada públicamente, la ley los defenderá, sin importar lo que tus hijos están viendo”.

En lo alto del púlpito y desde casi todos los medios de acondicionamiento social ironizaron voceros del clero católicos como el obispo Javier Lozano, que a la sombra de Juan Pablo II llegó a colocarse la tiara de cardenal:

“¡Los homosexuales nunca entrarán en el reino de los cielos!”.

Y las ironías de arzobispos y obispos católicos: “¿A ustedes les gustaría que los adopten maricones? Lo que ocurrió fue que el anterior jefe de gobierno de la ciudad y organismos internacionales maicearon a los ministros de la Suprema Corte para que avalen parejas del mismo sexo y que puedan adoptar”.

La picardía juguetona del obispo de Durango, la capital:

“¿No será que Peña busca, en lugar de Gaviota, un Gavioto?”.

En el matutino: “Grupo católico cura la homosexualidad. Cinco mil gays y lesbianas toman terapias en una asociación que ofrece clases de masculinidad y feminidad”.

Una cierta Fundación Vida y Valores:

Pretender que la actividad homosexual y sus consecuencias sean legalizadas, cuando por sí mismas constituyen una perversión moral (sic), violenta el principio de justicia. Nadie tiene legitimidad alguna para pretender la protección jurídica a comportamientos inmorales e irracionales. El homosexualismo ¡no es fuente de derecho!

¿Esos, vida y valores? ¿Esos? (la náusea.)
12 Mayo 2017 04:00:00
Funcionarios canallas
Existió un campesino, asienta un documento del Egipto antiguo, al que la pobreza empujó a abandonar su tierra madre (que de madre se le había tornado madrastra), en busca de la sobrevivencia para sí y su familia. Pero (excusar el anacronismo) él no tomó el camino de Trump, que es el camino de los campesinos pobres, sino que enfiló rumbo a la ciudad capital, y en eso estuvo lo malo, porque no calculó el riesgo de viajar en un país cuyos caminos estaban resguardados por Ejército y policías. Y al campesino le ocurrió lo previsible:

Todo fue salir al camino, sus asnos cargados con diversos productos para venderlos en la ciudad, cuando al campesino le cayeron encima los salteadores, que lo atacaron con el único lujo que conocen los pobres en una de las 15 mayores economías del orbe: el lujo de la violencia. Los asaltantes lo golpearon y robaron su recua con todo y carga, porque en el país que a decir de un cierto gobernante (en punto ebrio) pronto estará entre las cuatro mayores economías del mundo, la pobreza obliga a los lugareños, para mal vivir, a ser malvivientes. Lógico.

Mal repuesto de la golpiza, el campesino egipcio acudió a las instancias legales y levantó sucesivas denuncias que en un país de leyes nunca encontraron respuesta, para que el agraviado –de los salteadores primero, de los jueces después– insistiese una y otra vez, pero nada. Y como resulta que tú, yo, nosotros estamos el riesgo de caer en manos de un bergante cualquiera, militar o civil, y exigimos justicia a lo inútil, por que nos miremos en ese espejo asiento aquí los reproches que el campesino lanzó contra una justicia tan bien cantada en el discurso oficial. El agraviado al responsable gubernamental:

–Señor: tú fuiste colocado en tu puesto para castigar al corrupto, pero al contrario, das tu apoyo al ladrón. El hombre de bien deposita en ti su confianza, pero en ti cómo va a hallar justicia, si tú mismo te has convertido en un depredador. En este país los altos funcionarios practican la corrupción. Los jueces roban. Quien debe impartir justicia es un prevaricador. Un buen soborno basta para que tuerza la vara de la justicia.

El encargado de combatir la pobreza es el que la provoca en toda la región. Quien debe reprimir el mal, él mismo comete la iniquidad. El encargado de manejar los dineros públicos los hurta en su provecho a lo impune, mientras que aquél que debe mostrar el camino de las leyes organiza el robo. ¿Quién, pues, pondrá obstáculos a la perversidad cuando tú, y a tu ejemplo y licencia todos tus subalternos, cometen una gama total de corruptelas con las que se enriquecen hasta la náusea? Míralos (bien mirados los tienes, como ellos a ti.)

Tú eres como una ciudad sin gobernador, como una compañía de soldados sin jefe o una manada de cabras que no tiene pastor. Eres como un barco sin capitán en medio de un mar tormentoso, como un policía que roba, un gobernador que pilla, una autoridad que, encargada de reprimir el latrocinio, se ha convertido en modelo de ladrones.

Míralos. El que debe impartir la justicia es un ladrón; quien debe resolver los problemas es quien los provoca; viola el juez la justicia, y los funcionarios que fueron nombrados para combatir la pobreza son los ladrones, criminales y cómplices de criminales. Los funcionarios públicos roban nuestros dineros en la más abyecta impunidad. ¿Tú, mientras tanto?

(¡Mírate!)
05 Mayo 2017 04:00:00
Conque reforma educativa
La educación en México. Que la reforma propuesta por el presidente Peña y aprobada por los legisladores modifica la relación laboral entre el “sindicato” y las autoridades, pero omite los problemas torales del sistema educativo en nuestro país: “El bajo rendimiento en el aprendizaje y la inequidad en el acceso a los servicios educativos”.

Para establecer un punto de comparación entre esta reforma a los artículos 3 y 73 constitucionales y la del cardenismo de 1934, con su rechazo al laicismo, aquí  la exposición de razones, que he intentado vaciar en una mejor sintaxis que la de los maestros participantes en la redacción del documento del que extraigo unos párrafos. Para empezar:

Que la escuela mexicana nació con la Revolución en el medio rural y se involucró en la solución de los problemas comunitarios. Por cuanto al laicismo, el diputado Luis. G. Monzón, miembro de la Com. de Puntos Constitucionales, lo asienta en el dictamen correspondiente:

“Hemos formulado el Artículo  Tercero de la Constitución reformada (.)  y sólo hemos disentido en el empleo de una palabra que, precisamente, es la capital en el asunto de referencia, porque es la que debe caracterizar la educación popular en el siglo 20. Esa palabra es el vocablo laico, empleado mañosamente en el siglo 19, que yo propongo se sustituya por el término racional, para expresar el espíritu de enseñanza en el presente siglo.

Durante todas las épocas y en todos los países se ha declarado que la educación primaria es el medio más eficaz para civilizar a los pueblos. Se civiliza un pueblo promoviendo la evolución integral y armónica de cada uno de los elementos en pro del mejoramiento progresivo de la comunidad.

Y para que la evolución de cada individuo sea un hecho se impone el desenvolvimiento, también armónico e integral, de sus facultades, y esto viene a originar los dos gérmenes de la educación física y psíquica.

El segundo, recordemos, persigue como ideales supremos el conocimiento y la práctica del bien y la verdad.

En el siglo 19 la enseñanza oficial dejó de ser religiosa y, por ende, directamente fanatizante, y entró por el sendero de tolerancias y condescendencias inmorales. El maestro dejó de enseñar la mentira que envilece, pero la toleraba (.) y permitía que en los educandos siguieran anidando el error, el absurdo, la superstición y al fanatismo, todo lo cual autorizaba con su silencio.

Sin embargo, una ley inexorable le ordenaba que procediera de ese modo: esa ley debería designarse con un vocablo indecoroso: laicismo.

¿Qué exige el laicismo? No tratar en dentro de las aulas asunto alguno que trascienda a la Iglesia, y respetar estrictamente las creencias religiosas del hogar, por erróneas, absurdas e irracionales que sean. El maestro no iluminaba la inteligencia del alumno (contra las prácticas de pensamiento mágico) porque el laicismo lo prohibía.

El maestro laico no debe imbuir creencia alguna en el ánimo del educando, ¿pero tampoco debe destruir las que traiga del hogar, por abominables y absurdas que sean?

Por lo expuesto, y estando de acuerdo en los demás puntos del dictamen, pido se haga al Artículo 3°, de que me ocupo, la única modificación de que la palabra laico, en todas la veces que se presente se sustituya por el vocablo racional”.

Este importante documento histórico es precedente valioso de la Escuela Socialista”.

Todo esto ayer, en el cardenismo, a muchos decenios de distancia. ¿Y hoy? ¿Reforma educativa?  ¿De verdad? ¿La de Peña? ¿Esa ya quedó establecida como “reforma”?  (Uf.)
04 Mayo 2017 04:00:00
‘Sólo borracho’
Se afirma, mis valedores,  que los dioses enloquecen a quien quieren perder, pero, a mi juicio, es otra la realidad. Faltos de temple y carácter cuanto sobrados de soberbia, ambición y afán protagónico, algunos son incapaces de soportar el retiro del escenario teatral y se desbarrancan en la sombría región de la locura. De la ficción y a memoria recuerdo, junto a los locos notables de Gogol y Maupassant, al trágico rey Lear, cuyas locuras de cuando cuerdo lo llevaron a la cordura y a las estrujantes escenas del viejo al que en pleno delirio abate la tempestad. El anciano insensato me parece el más humano de todos los trágicos entes de Shakespeare, el más trágico de sus humanísimos personajes. Lear.

En los predios anchurosos de la mitología: durante el sitio de Troya fue muerto Aquiles, y porque lo consideró de justicia, Ayax reclamaba para sí las armas del inmortal (ni tanto). Cuando Agamenón cedió esas armas a Odiseo-Ulises fue tanta la cólera de Ayax, que increpó a los dioses, culpa la más penada del Olimpo: la hybris, desmesura y soberbia. Fue castigado con la locura y la obnubilación que llevó al infeliz a tomar por hordas enemigas a un hato de ovejas, a las que alanceó. Pero con la aviesa intención de que se avergonzara de su hazaña ridícula, los dioses devolvieron la razón al héroe, sadismo fatal. ¿Cómo, ya cuerdo, procedió el héroe? Caminó hasta la playa, en la arena clavó hacia lo alto su espada y se recostó en ella. Del lado del corazón.

Siglos más tarde Cervantes a don Quijote, que ya cuerdo y derrumbado en su cama, desencantado y agónico, renegó de pasadas locuras. A Sancho, que lo excitaba a levantarse y echarse a andar detrás de endriagos y dulcineas, respondió el cuerdo, y aquí lo patético de la razón recobrada, que ya no se deja llevar por el fulgurante idealismo:

“No, Sancho amigo: en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño”.

Triste, sí, mas no importa; se perdió un idealista y un soñador, pero esa bella locura es contagiosa: el Sancho Panza que fue zafio y vulgar es ahora el iluminado que anhela volver a los caminos del ideal (a abrirlos) y por amor a dulcineas enfrentar a gigantes y endriagos, y entre los astros volar a lomos de Clavileño. La locura del ideal no muere con el claudicante, que otro tenderá el ala rumbo a “esa excelsitud inasible”. Los carniceros, por contras, esos torvos individuos que sobreviven chapoteando en charcos y lloraderos de sangre.

Yo, un día como hoy, pero del 2012, me preguntaba: “¿A partir de diciembre qué fin tendrá ese al que angustia y desesperación llevan a acometer la empresa imposible de excusar lo inexcusable? ¿Cómo justificar que en cinco años apenas, a penas y empobrecimiento condenó a 12 millones de desdichados? ¿Intentar, al modo  de lady Macbeth, la empresa imposible de lavar de sangre sus manos? ¿El delirante montón de asesinados no le habrá asesinado el sueño, como al propio Macbeth? ¿Cómo atarantar la conciencia? ¿Prozac? ¿Cantidades industriales de licor? Si los dioses enloquecen al que quieren perder, ¿no habrán planeado enloquecer a ese matancero a partir de diciembre?”.

Lo enloquecieron. Contra el ejemplo de expresidentes tan sobrios y recatados como Lázaro Cárdenas y algunos más, ese de vocación carnicera no tiene el pudor, la necesaria vergüenza para entender que su tiempo ha pasado y que para su Margarita nunca lo habrá. Sólo ebrio, supongo, pudo volver al desbozalado protagonismo. (Ridículo.)
28 Abril 2017 04:00:00
Contubernio Peña-Trump
Sessions, fiscal general de EU, ordena juzgar a más inmigrantes, más rápido, por más delitos.

En tanto, el analista amigo me entrega este escrito: Donald Trump ya empezó su campaña de deportaciones con objeto de reactivar e intensificar su cultura racista. En México Peña ya inició la campaña publicitaria para hacerle el juego a Trump, pero simulando apoyar a los deportados. El juego perverso de las deportaciones es claro para el que lo quiera ver: Trump expulsa migrantes y Peña se apresta a hacerle el juego acatando esa política al publicitar que los deportados “serán bienvenidos en México”. Que el Gobierno mexicano sumisamente acate en la práctica las órdenes de Trump es lo que éste quiere, y Peña puede maquillar su sumisión con retórica engañosa para no quedar como un traidor a México.

Cuando eran colonias de Inglaterra, Norteamérica inició su lucha de independencia enarbolando una consigna: “No pagaremos impuestos si no nos otorgan derechos en el Parlamento”. Los pioneros Independentistas sabían que pagar impuestos daba derechos. Al no aceptar la metrópoli las pretensiones de los colonos se inició la guerra de independencia que liberó a estas colonias de la tutela inglesa. El principio de que pagar impuestos concede derechos está muy arraigado en Norteamérica. Todos los migrantes pagan impuestos, y las cifras oficiales del propio Gobierno reconocen que de esos impuestos a los migrantes sólo se les reintegra, a través de servicios, el 20%. ¿A dónde va a parar el otro 80 por ciento?

Durante décadas los migrantes han padecido los embates de las deportaciones. Cada vez que esto se recrudece los migrantes toman las calles y hacen retumbar su grito de batalla: “¡Aquí estamos y no nos vamos!” No es sólo una consigna, es una toma de conciencia de sus derechos y el llamado a la resistencia para que no los priven de lo que han ganado.

Hoy esos migrantes se han establecido en los EU y no quieren regresar a México. Las condiciones de miseria los obligaron a desarraigarse de familia y país, y aunque allá padecen discriminación, al poner en la balanza la opresión y miseria que padecían acá con la discriminación que padecen allá, optaron por lo menos peor. Las condiciones de vida de los migrantes aunque precarias permiten que estos envíen 25 mil millones de dólares a sus familiares. Esta cantidad que ingresa a México a cambio de nada sólo es superada por el ingreso petrolero, pero éste a cambio de nuestra riqueza natural. ¿Qué va a pasar si dejan de ingresar los dólares que los migrantes mandan a México? Existen pueblos enteros que sobreviven de las remesas de dólares que reciben de sus familiares.

La lucha organizada por detener las políticas antiinmigrantes ha logrado arrancarle al Gobierno de los EU leyes como la “Ley de Amnistía”, de los años 80, que permitió la legalización de más de un millón de indocumentados. También se han conquistado puestos de elección popular con candidatos latinos que apoyan la “causa migrante”. Estas luchas han conseguido en varias ciudades aplicar la “Ley Santuario”, que impide que en ese espacio territorial se hagan redadas. La posición de los migrantes es resistir, organizar mundialmente la lucha por ellos y sus familias, que por décadas vienen luchando, y arrancarle al Gobierno una nueva ley de amnistía que regularice la situación migratoria de los millones de seres humanos que con su trabajo y sus impuestos han engrandecido a Norteamérica. No es como Peña manifiesta, ofreciendo un paraíso inexistente a quienes acepten sumisamente la deportación.

Indigno. (Indignante.)
21 Abril 2017 04:00:00
¡Que se larguen esos perros!
Así nombró el héroe a los invasores. Y aquí la memoria histórica: fue un día como hoy, pero 1914, cuando el Pres. Wilson acuarteló sus tropas en la ciudad y puerto de Veracruz y masacró a muchos patriotas “porque las autoridades mexicanas se niegan a saludar a nuestra bandera”.

Aquel 21 de abril de 1914, a las 11 horas con 20 minutos, soldados de infantería yanqui descendían del “Florida”, el “Utah” y el cañonero “Praire” e iniciaban la invasión, y fue entonces: “El pueblo jarocho, cantando La Adelita, se lanzó a las calles. Se produjeron escenas de tremendo patetismo. Aureliano Monfort, gendarme, fue el primer patriota mexicano abatido por las balas dum-dum, expansivas, del invasor.

Entre tanto defensor anónimo caería asesinado Andrés Montes, carpintero. Dramático fue el caso de la muerte de Charrito, un humilde vecino del puerto. Frenético porque ya no tenía parque se echó pecho a tierra: “¡Viva México! ¡Viva México!” Y lo mataron.

Los vecinos lo enterraron ahí mismo, en la calle.

El cadete Virgilio Uribe cayó de espaldas. Horas después se acercó un anciano y preguntó: ‘¿Qué nuevas me dan de mi hijo?’. Le presentaron una guerrera manchada de sangre. El anciano besó aquella sangre mientras lloraba en silencio”.

El testimonio de la niña que se quedó huérfana cuando una bala expansiva le asesinó a Andrés Montes, su padre: “Estaba yo en el colegio cuando nos despacharon a casa porque los gringos iban a entrar. Mi mamá estaba muy azorada porque habría tiros y cañonazos. Mi papá estaba trabajando en la carpintería que teníamos en la casa. Estaba callado, trabajando en silencio.

“Éramos seis hijos: la más chiquita tenía 10 meses de nacida. Mi papá salió de la casa al oír los primeros disparos. No regresó sino hasta las 6 de la tarde y ya venía armado con un rifle, unos tiros y dos tanates de pan y miniestras para que tuviéramos qué comer mientras él estaba afuera. Mi mamá, rodeada de nosotros, le suplicaba: ‘No te vayas, Andrés, no nos abandones, mira que tenemos niños muy chiquitos. ¿Qué hacemos si te matan? ¡Hazlo por nosotros!’. Mi padre, que siempre fue muy callado, pronunció tranquilamente estas palabras:

Ahorita no tengo madre, ni esposa, ni hijos. Sólo veo que tengo una patria muy linda y tengo que defenderla de la infamia yanqui. Aquí te dejo colgado este machete: anoche lo afilé bien para que al primer gringo que se atreva a entrar en esta casa le moches la cabeza”.

Mi mamá le rogaba que se quedara y le estorbaba la puerta. Él la apartó, quitó la tranca y salió a la calle otra vez. Como mi papá no llegó en toda la noche, en la mañana salió a buscarlo mi madre. Era un peligro, pues los tiroteos seguían. Fue entonces cuando supimos: mi papá peleó solo, callado. Lo mataron al anochecer. Una bala expansiva le destrozó el estómago. Ya no fui a la escuela. Mi mamá nos dijo: ‘ahora todos tendremos que trabajar’”.

Entretanto, el cadete José Azueta, 19 años, agonizaba en el hospital de la Cruz Blanca Neutral. El contralmirante Fletcher envió a unos cirujanos para que lo atendieran. El joven héroe, al verlos, se cubrió el rostro con la sábana:

-¡De los invasores ni la vida! ¡Que se larguen esos perros!

Por cuanto a nosotros, ¿ignorar la invasión o diluirla como la borra el Sistema que tiene a Peña en Los Pinos? ¿Olvidarla en la era de Trump?

(Trágico.)
20 Abril 2017 04:00:00
Perros de guerra
¿Existe tarea más ingrata que recordar un pasado repleto de desdichas, cargado de iniquidades?

Así se duele B. Delorme, historiador, después de analizar episodios patrios tan dolorosos como la toma de Chapultepec por tropas norteamericanas en septiembre de 1847, de imborrable vergüenza para los mexicanos. Hoy, por mantener presente la memoria histórica, van aquí algunos apuntes de la siguiente invasión de tropas norteamericanas, esta vez a la ciudad y puerto de Veracruz, que se perpetró el 21 de abril de 1914. El pretexto del presidente W. Wilson para ordenar la invasión:

“Sabedor Huerta de la carga que traía el Antilla ordenó el bloqueo de Tampico y despachó dos cañoneros para que lo hiciesen efectivo; el gobierno americano se opuso, declarando que Tampico era puerto abierto y debía quedar abierto, y mandó dos poderosos acorazados que siguieron de cerca de los cañoneros y protegieron el desembarco de las municiones”.

Huerta no actuó como pro yanki esta vez. No por su culpa, como tampoco de Venustiano Carranza, la de barras y estrellas amenazó con tremolar a toda asta en el Palacio de Gobierno de esta ciudad capital, como ocurrió en 1847 por causa de López de Santa Ana, modelo y precursor de vendepatrias.

Fue un 21 de abril de 1914 cuando W. Wilson ordenó a sus tropas invadir la ciudad de Veracruz. El telegrama que preludiaba la crisis: “Chihuahua, 21 de febrero, 1914. Sr. Venustiano Carranza: inglés William S. Benton trató de asesinarme en Cd. Juárez. Pude desarmarlo y lo entregué a un consejo de guerra, que lo condenó a muerte. Respetuosamente, Gral. Francisco Villa”.

La amenazante reacción de Washington: “Sr. Carranza: mi gobierno exige pronta averiguación. De otra suerte se complicará gravemente la situación y obligará a este gobierno a tomar medidas sumamente serias. Estamos seguros de que Usted obrará inmediatamente. W.H. Bryan, Sec. de Estado”.

El fusilado era súbdito inglés, y así lo hizo saber don Venustiano al de la Casa Blanca, pero la fementida Doctrina Monroe estaba vigente desde 1823. La prensa de Washington: “Carranza desafía la Doctrina Monroe. Al negar el permiso a nuestro Depto. de Estado para investigar el asesinato de Benson, Carranza no hace más que dar una bofetada al Pres. Wilson en plena cara y patear la Doctrina Monroe. En 90 años que tiene de vida esta Doctrina ninguna de las más grandes potencias europeas ha hecho jamás lo que hace ahora el Jefe de los mexicanos que están fuera de la ley”. (sic).

Washington, 15 abril, 1914. El Pres. Wilson recibe a diputados y miembros de las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y la Cámara, y los entera de su decisión de invadir Veracruz a causa de que sus autoridades se niegan a saludar a la bandera de las barras y las estrellas. El senador Chilton, de Virginia Occidental: “¡Yo los obligaría a saludar a la bandera, así tuviera que volar toda la ciudad!”.

El Senador W. Borah: “Yo sólo puedo decir que si la bandera de Estados Unidos llega a ser izada en México, nunca será arriada. Este es el principio de la marcha de Estados Unidos hasta el Canal de Panamá”.

Aquel 21 de abril de 1914, a las 11 horas con 20 minutos...

A contracorriente del sistema de poder, que distorsiona o extingue en las masas la conciencia histórica, mañana transcribiré la crónica del desembarco de marines gringos en la ciudad y puerto de Veracruz. (Vale.)
13 Abril 2017 04:00:00
Una red de agujeros
México-Tenochtitlan, 13 de agosto de 1521-13 de agosto del 2017. Fue un día como hoy: nuestra raíz conquistadora venció a nuestra raíz indígena luego de rigurosos combates entre las armas del mexica y las de españoles y aliados de Chalco, Zempoala, Tlaxcala. Prisionero de Cortés y por orden suya, un Moctezuma vencido salió al balcón del palacio e intentó pacificar a los exaltados. Ahí se eleva la voz de un joven guerrero de nombre Cuauhtémoc:

¿Qué dice este bellaco de Moctezuma, mujer de los españoles, que tal se puede llamar, pues con ánimo de mujer se entregó a ellos de puro miedo, y nos ha puesto a todos en este trabajo? ¡No lo queremos obedecer, pues ya no es nuestro rey, y como a hombre vil le hemos de dar castigo y pago!

Y en diciéndolo alzó el brazo enarcado hacia Moctezuma, que exhortaba a los mexicanos a someterse al invasor. Le disparó muchas flechas.

Pero Cuauhtémoc también caería prisionero del invasor, que lo torturó para que revelara el paradero del hipotético tesoro de Anáhuac. Ya en tierras del sur iba a darle muerte en la forma en que afirman cronistas y códices:

“Cuando el sol se iba a poner, ellos se clavaron al señor como perros al cuello” y lo martirizaron con fuego en la cabeza, le echaron perros bravos, lo colgaron desnudo de cabeza durante trece días y terminaron ahorcándolo para, finalmente, decapitarlo. Pesaroso, se lamentaba Bernal Díaz: “Y esto pareció mal a todos los que íbamos...” El emperador Carlos V reprendió duramente al conquistador de México por el asesinato de un hombre ilustre, que había llevado su amistad con Cortés hasta el extremo de que al recibir el bautismo y profesar la fe cristiana, había tomado por nombre el de Fernando Cortés Cuauhtémoc.

Del susodicho queda el prestigio de héroe inmaculado, o casi, que más allá de la historia oficial existen de él reticencias. El hipotético mensaje póstumo que legó a los descendientes:

Nuestro sol se ha ocultado, nuestro sol se perdió de vista y nos ha dejado en completa oscuridad. Pero sabemos que volverá; otra vez saldrá y nuevamente nos alumbrará. Pero mientras permanezca en la mansión de la muerte, reunámonos violentamente, estrechémonos y ocultémonos en el centro del corazón de todo cuanto amamos y consideramos como un tesoro. Destruyamos nuestros recintos para pensar, nuestros templos, nuestras escuelas, nuestros campos de pelota, nuestras casas para jóvenes, nuestras casas de canto. Queden desiertas las calles y encerrémonos en nuestros hogares; ahora no sabemos hasta cuándo saldrá nuestro nuevo sol.

Los padres se encargarán de las enseñanza, el padre con sus hijos y la madre con sus hijas, mientras vivan, padre y madre que no olviden decirles o informarles a sus hijos cómo ha sido hasta hoy este nuestro querido Anáhuac, al amparo y protección de nuestros destinos y también por nuestro respeto y nuestro comportamiento que recibieron nuestros antepasados. Ahora nosotros ordenamos a nuestros hijos que no olviden informar también a sus hijos. ¡Cómo será! ¡Cómo se levantará y alcanzará fuerza! ¡Y cómo realizará su grandioso destino! (Año tres-Casa, día nueve serpiente, México Tenochtitlan.)

(Mientras el mundo permanezca no acabarán la gloria y la fama de México-Tenochtitlan.)

Pero, mis valedores: ¿no merecemos hoy mismo los mexicanos el reproche que a los guerreros águilas y ocelotes de nuestra raíz indígena les arrojara Axayácatl?

Por eso me aflijo / Por eso me río, / de vuestras armas y escudos de mujer./ ¡Conquistadores de tiempos antiguos, / ¡volved a vivir!

(Ánimo.)
08 Abril 2017 04:07:00
Kakistocracia, sin más
¿Sabe alguno de ustedes en qué consiste esa forma de gobierno? Por analistas diversos me entero de que el término kakistocracia fue acuñado por Michelangelo Bovero, profesor de la cátedra de filosofía política de la Universidad de Turín, siendo su significado “el Gobierno de los peores”. En el Dictionary of Sociology se incorpora la definición del término “kakistocracia”: “El gobierno de los peores; estado de degeneración de las relaciones humanas en que la organización gubernativa está controlada y dirigida por gobernantes que ofrecen toda la gama, desde ignorantes y matones electoreros hasta bandas y camarillas sagaces, pero sin escrúpulos”.

Y que el filósofo argentino Jorge L. García Venturini define la “kakistocracia” como el gobierno de los peores. Kakistos –nos dice– en griego es el superlativo de kakos. Kakos significa “malo”, y también, “sórdido”, “sucio”, “vil”, “incapaz”, “innoble”, “perverso”, “nocivo”, “funesto”, y otras cosas semejantes. Luego, si kakos es lo malo, kakistos, superlativo, es lo más malo; es decir, lo peor. Plural de kakistos es kakistoi; es decir, los peores. De ahí que se le ocurrió que kakistocracia es el gobierno de los peores. Con el término aplicado a nuestro país, que el discurso oficial apoda Estado de derecho:

Kakistocracia. Ayer fue un pigmeo moral de nombre Virgilio Andrade, impuesto por Peña en la Secretaría de la Función Pública para que dictaminara que en la casa blanca, los terrenos agrestes y mansiones en Malinalco e Ixtapan de la Sal no hubo asomo de conflictos de interés. Fue ayer, asimismo, una Procuraduría General de la República desde donde una Arely Gómez protegió al presunto delincuente Humberto Moreira, que cuando gobernador de Coahuila se ensañó con los dineros del erario; ahora el Sistema está a punto de arropar al expresidente del PRI con el fuero de una diputación plurinominal. Por cuanto a José Murat, exgobernador de Oaxaca: con su “honorable” familia, ha sido evidenciado como poseedor de una inexplicable riqueza que a los Murat convierte en dueños de bienes raíces en el extranjero. Ahora el PRI hace gobernador a uno de los hijos del cuestionado Murat, un tal Alejandro. ¿Estado de derecho?

Hoy también es la hora de los Porkys de toga y birrete, como ese tal Anuar González Hemadi, que concedió amparo a un pedófilo que había abierto la blusa de una menor de edad y le frotaba los pechos al tiempo que le incrustaba los dedos en la vagina. El Porky Hemadi lo dejó libre “porque no ofrece la certeza de que haya habido intención lasciva”. Por cuanto al Instituto Nacional Electoral.

A estas horas el Cártel de Atlacomulco anda en brama, y por prolongar un sexenio más el saqueo de los dineros del erario mexiquense, a lo desaforado bombardea el territorio con anuncios publicitarios reforzados con el reparto de tinacos, estufas, despensas, tarjetas de descuento, sacos de cemento, dinero en efectivo, etc. Ante el despilfarro demencial y la ignorancia de unos pobres de espíritu y economía familiar que permiten que les arrebaten su credencial de elector los repartidores de corpiños, camisetas, calzones y pantaletas tricolores, que en nuestro Estado de derecho eso vale la democracia, el Instituto Nacional Electoral declara:

“No podemos actuar únicamente por los dichos. Si hubiera algunos elementos que nos permitieran tener pruebas o indicios claros de que algo está ocurriendo nosotros actuáramos, pero no es el caso. No encontramos donde está la ilegalidad”.

Mis valedores: ¿Es México un Estado de derecho? ¿Es una verdadera democracia? ¿No será sólo una kakistocracia, y no más?

Mi país. (Ah, mi país.)
18 Marzo 2017 04:00:00
¡Qué joven fui una vez!
Así se duele en Hiro-shima, mi amor la protagonista de la antañona película. ¡Qué joven fui una vez! Y es que el tanto de todas las horas de una noche insomne ha estado rememorado el tranco de su existencia, dulzor y dolorimientos, y concluye con la certidumbre de que la vida se le ha escurrido entre las manos. Al oír su expresión preñada de tristuras recordé a Job: “Y mis días fueron más ligeros que la lanzadera del tejedor, y fenecieron sin esperanza”.

Qué joven fui una vez.

Estoy mirando estas fotos extendidas sobre mi mesa de trabajo. En la primera me veo en plena juventud, una de mis primeras juventudes. Grifa de pelos la testa, frescas facciones y fresca la piel del rostro. Unos ojos reventando fulgores, hoy las pupilas apenas rescoldo. Me miro, me observo y pienso en la crueldad de mi padre Cronos: qué manera de tragarse a su hijo. Y qué hacer, sino poner mis niñas, las de mis ojos, en la segunda de las fotos. ¿Saben ustedes a quién corresponde la tal? Macabro.

La foto, foto reciente, es de un reciente Carlos Salinas, ya decrepitón. Y no es que el tal haya envejecido, ni que él sea el culpable de semejante rostro de rasgos esperpénticos. No. Si en la foto se advierte ridículamente orejón, narigón hasta límites de lo grotesco, un calvario la testa y una crucifixión los rastros de un rostro como desbastado a hachazos por un ciego histérico, no es suya la culpa, sino de los fotógrafos. Por qué no han renovado su equipo fotográfico, me pregunto. ¿Cómo es que de 1988 a 1994 los del oficio sacaban tan espléndido material gráfico, que al hermano de los transas Adriana, Sergio, Raúl y Enrique el difunto, le captaban un rostro a la pura medida del bronce y el mármol, con unos rasgos enérgicos, visionarios, mezcla de Alejandro El Grande y Napoleón El Pequeño? ¿Por qué apenas ayer estatua y hoy estantigua? ¿Qué aconteció con el periodismo gráfico? ¿Le tiembla la mano, que así de esperpéntico fotografía a Salinas? ¿O era entre el 88 y el 94 cuando le temblaba? Y para qué hablar de las caricaturas. Cómo ha cambiado el trazo de los caricaturistas, que así dibujan al “compatriota” de la “mothemización” (fui el primero que acuñó el terminajo) como un engendro de Cuasimodo y Frankenstein, pero sin perder su catadura de ahijado del Diablo, que es decir de Córdoba Montoya.

La tercera foto: tan dueña y señora que parecía en un principio, tan esforzada en sus intentos desesperados por deshacerse de su pasado veterinario y parecer y aparecer elegante dentro de esos trapos de marca y de firma, trapos carísimos que a los mexicanos salieron costándonos un huevo de la cara. Miro su foto de hace apenas 10 o 12 años, cuando la polémica dama corría una parejera con López Obrador rumbo a Los Pinos, y se dejaba querer de unas masas manipuladas a lo avieso por el duopolio de la televisión. Ah, rostro visionario, revoltura de Juana de Arco, Teresa de Ávila, Evita Perón y la madre Teresa.

Hoy, cuando jura que “es anticonstitucional la comisión para investigar a mis hijos”, todos los años se le han subido al rostro y se le resuelven en arrogas que un desesperado maquillaje mantiene y contiene en precario equilibrio, y en ojeras, boqueras, rasgos crispados y una mirada que parece columbrar el penal de El Altiplano.

Hoy enmudecida, la Sahagún sigue después. (Vale).
10 Marzo 2017 04:00:00
Sarcasmos 573
El té es más dañino para la salud que el whisky. Ayer me tomé 8 whiskys en un bar mientras mi esposa tomó té en casa. Cuando llegué a las 4 de la mañana, yo estaba tranquilo y relajado mientras que ella presentaba señales de violencia e irritación, con síntomas de desequilibrio mental, hablando palabras que sólo el diablo conoce, tirando cosas de un lado a otro, totalmente descontrolada.

MURO FRONTERIZO

Un reporte interno del Departamento de Seguridad Doméstica (DHS) calcula que su costo será de $9.3 millones por cada milla de cerca, y/o de $17.8 millones por cada milla de muro. Pero como los burócratas de todas partes son expertos en infracalcular los costos finales verdaderos (que incluyen sobornos, despilfarros, mermas, caprichos, titubeos y demás hinchazones típicas de toda obra pública aquí y en EU), multiplica esas cifras por dos…o tres… o cuatro… o 10, según los avatares del momento, la ocasión, los cuates favorecidos con el o los contratos, etc. Un ejemplo clásico es la guerra en Irak (que se ha extendido a Siria, Líbano, Libia) que Bushit estimó costaría $60 millardos (van $6 anglotrillones y contando, 100 veces más) y terminaría en semanas (el 1 de mayo de 2003 declaró “Misión Cumplida”, cuando han pasado casi 14 años más y a esa sangrienta locura no se le ve fin).

GUERRAS COMERCIALES

Control Operativo me dice: “Malas noticias para la economía mexicana. EU y Canadá se unirían a Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, India y 46 naciones más que alguna vez fueron colonias británicas. Tras el Brexit el Reino Unido desafía la Unión Europea creando su propia Zona de Libre Comercio de la Commonwealth a la que Trump y Treudeau han aceptado integrarse. Para poder ingresar deben sacrificar gran parte de su comercio con México. Adiós NAFTA. Mexiquito lindo podría quedar en la orfandad geopolítica. Peleado con la Casa Blanca y peleado con el Kremlin al mismo tiempo (también con China, habría que añadir), y tras muchos años de despreciar a América Latina nos quedaremos con pocos amigos. Paradójicamente los tres latinos que nos defienden contra el muro son Castro de Cuba, Evo de Bolivia y Maduro de Venezuela. ¿Qué dirán los panistas al recibir México apoyo contra el muro sólo de los que Anaya y Margarita siempre han criticado como lema de campaña? Leer abajo los sombríos pronósticos sobre el futuro comercial de México, ahora que EUA y Canadá nos cambian por otros ‘socios’”.

Empire 2.0: Britain plans return to free trade with former Commonwealth colonies.

COMMONWELTH

Wikipedia: “El vocablo inglés Commonwealth (de common, común, y el antiguo weal, que derivó en wealth, fortuna) significa literalmente riqueza común o en una sola palabra: mancomunidad. El significado deriva del término latín Res publica (cosa pública) y actualmente se usa en relación con una comunidad política. La más conocida con esta denominación en el mundo actual es la Commonwealth of Nations, una comunidad de naciones vinculada al Reino Unido. La palabra designa, en el mundo de habla inglesa, un sistema político basado en la asociación voluntaria a fin de perseguir el beneficio económico común. Es una organización compuesta por 52 (¿53 con EU?) países soberanos independientes y semiindependientes que, con la excepción de Mozambique y Ruanda, comparten lazos históricos con el Reino Unido. Su principal objetivo es la cooperación internacional en el ámbito político y económico (democracia y desarrollo: el cuento obligado), y desde 1950 la pertenencia a ella no implica sumisión alguna a la Corona británica. La reina Isabel II es la cabeza de la organización, ‘símbolo de la libre asociación de sus miembros’”. Este bloque tiene 31 millones de kilómetros cuadrados (que con la incorporación de EU subiría a 41 millones) con 2.4 millardos de habitantes (que más EU subiría a 2.7). ¿E Israel, apá, no tocará ningún pito en este carrusel geopolítico? Principal amenaza: Eurasia (de Lisboa a Lavrentiya, de Murmansk a Cantón, de Oslo a Basora), con área y población más o menos equivalentes. Orwelll, anyone?
10 Marzo 2017 04:00:00
Enseñan el chiqueador
Las modas en los trapos de vestir, mis valedores. El martes pasado lo publicó Reforma: La Tía Paz analiza la mala costumbre (de las chicas) de usar leggings como pantalones, lo que significa andar enseñando el trasero.

Y fray Antonio de Ezcaray, en 1691: “Qué más incentivo a la lujuria que ver a las mujeres con una zaya abierta por delante, para que por la abertura se vea la otra zaya, o a los hombres con unos calzones tan ajustados, que en la misma estrechez manifiestan la forma del muslo, y algo más que por la decencia conviene callar”.

Las buenas conciencias frente a las malas costumbres de la comunidad. Es el  México del XVII en la ciudad de Querétaro, donde en el colmo del escándalo y la indignación, un fray Antonio de Ezcaray protesta contra una moda de la que han transcurrido ya 326 años, por más que texto, escándalo e indignación de las buenas conciencias pudiesen fecharse el día de hoy. Y si no, tomar nota: en Querétaro también, pero tres siglos y  décadas más tarde, se manifestó el criterio de los gobiernos panistas:

“Se procura que la mujer se vista de manera apropiada y no con inmoral minifalda. En la Universidad, a los alumnos queremos formarlos y decirles cómo deben vestirse”.

En Monterrey, indignados vecinos protestaron porque algunos “panorámicos” anunciaban sostenes. La productora tuvo que “vestir” el torso de la modelo, y la autoridad fue obligada por los vecinos a retirar los anuncios en los que se promovía el uso del preservativo para evitar el VIH/sida.

En 1691, el fraile Predicador de Su Majestad: “Qué más incentivo a la lujuria que ver a una mujer agarrotada por la cintura y tan pomposa de lo restante que con la zaya que traen puesta pudieran vestirse cuatros pobres doncellas. Qué más culpables que ponerse un manto, tan transparente, tan pernicioso, que descubre a la mujer de pies a cabeza, añadiendo a este manto una red infernal de puntas, para que por ellas les vean el pelo rizado, las rosas, el chiqueador, la toca, un diluvio de cintas, botones y otras superficialidades”.

Tres siglos y años más tarde, en Villahermosa, Tabasco, el Gobierno amenaza en el Bando de Policía y Buen Gobierno: Habrá sanciones para los ciudadanos que anden desnudos dentro de sus casas y será sancionada la exhibición pública de figuras que sean obscenas o atenten contra la moral y las buenas costumbres. Esto, en una ciudad donde proliferan las esculturas que recrean, desnuda, la figura humana.

La aspaventera visión de Fray Antonio de Ezcaray: Innumerables pecados se cometen por los trajes profanos, afeites, escotados y culpables ornatos, que en estos miserables tiempos y en los antecedentes ha inducido el infernal Dragón para destruir, y acabar con las almas, que con su preciosísima Sangre redimió nuestro amantísimo Jesús. Tal visión de Apocalipsis abarca Querétaro y ciudades españolas.

Querétaro, Qro., 326 años más tarde: “El Reglamento del Buen Decir tuvo que ser cancelado por la polémica que levantó la inclusión de sanciones a las personas que utilizaran un lenguaje soez en la vía pública”.

El Predicador: “Qué más provocación que la diversidad de formas y figuras en los vestidos. Hoy son de un modo y mañana de otro: ya acuchillados, ya más estrechos, ya abiertos, ya con muchos pliegues, y con otras hechuras (.) Hay vestidos blandos, suaves, provocativos a la lujuria como las camisas de olán, cambray, bretaña, holanda o las camisas bordadas en seda por las modistas”. (¡Réprobos!)
04 Marzo 2017 04:00:00
¡Culpable soy yo!
Mi primo el Jerásimo. Amante del pomo como buen licenciado del Revolucionario Ins., cierta noche logré llevarlo conmigo a una sesión de Alcohólicos Anónimos. Y es que para un borrachales como él tantas derrotas políticas del Tricolor ameritan muchas botellas. Ahora se intoxicaba por Borge y los Duarte (“para matizar la vergüenza”), y ahí estábamos, atejonados, en la sesión de “Doble A”.

Y qué confesiones las de esa noche de miércoles, que testimonios humanos que me anudaban y fruncían gañote y criadillas en la catarsis colectiva de las humanas miserias.

–Mi nombre es Josefo y soy un alcohólico. ¿Alguno de ustedes ha tocado fondo en el fondo sin fondo del delirium tremens?

Y fue entonces. De repente el Jerásimo, estremecidas de tics sus facciones, se dio el levantón. Vi que del cuadril desenterraba su anforita disimulada en una bolsa de hojaldras, mi desayuno de esa mañana, y que le da un mordisco al gollete. Un rápido amamantón. Un súbito suspirillo. Ahora hablaba aquel pálido de cotorina color mamey.

–¿Vivir? ¿Vivía? ¡Mi cuerpo se desgajaba por dentro, exigía alcohol, ríos de alcohol! Sobre mí orfandad toda la angustia del mundo. “Ven, muerte”, clamaba yo en vano. Y aquella soledad.

La soledad del que perdió a su amantísima, los chamacos, los amigos, todo. “¡Dios, y así me juras que existes!”.

Y el gemidillo, y el lamento, y el. ¡Jerásimo! ¡Qué haces, insensato, cuando menos esconde esa ánfora!

Un brinco, dos, un trastabilleo, y ahí estaba detrás de la mesita que servía de tribuna:

–¡Licenciado es mi nombre, y el Revolucionario Ins. mi divisa!

Y ándele (prodigio de la catarsis colectiva), que suelta su guácara de gemidos, y que se cimbra, manotea, grita su compulsión:

–¡Culpable soy yo! ¡Toda mi trayectoria política la he perpetrado en plan cacardioso! ¿Saben cuál es mi crimen mayor, que estoy perpetrando ahora mismo, y por el que respetuosamente les pido la pena de muerte?

–¡Jerásimo, cierra la boca! ¡Esconde esa botella! ¡Baja de ahí, ven a sentarte, qué desfiguros!

– ¿Saben cuál es? ¡Yo, en punto pedo, he dañado profundamente al país! ¡Yo, yo, mírenme bien, arrímense acá y castígueme, mándeme capar en el penal de El Altiplano, que merezco esto y más! ¡Todo por culpa de esta, correligionarios del pedo!

Y bandereaba la cacardiente Ah, los efectos de la catarsis.

A gritos: “Mea, mea, mea culpa, conciudadanos anónimos! ¡El tamaño de mi delito nomás calcúlenlo! ¡Cuatro años de ser asesor de nuestro señor. Presidente Peña! ¡Yo, sí, soy el que le ha venido aconsejando todas y cada una de sus medidas de gobierno! ¡Política, finanzas, economía, relaciones internacionales, el trato con Trump, su defensa de la soberanía nacional! ¡Todo, y asesoro también a Videgaray, los demás no cuentan! Tú, cacardienta, maldita seas!”.

Y a todo vuelo de brazo la arrojó al suelo, donde formó un charquito apestoso. Entre seis, ocho anónimos, lo redujeron. Desmadejado en el volks, me lo llevé a Urgencias. Y sí, ya el primo resucitó de entre los crudos.

–El sí, ¿pero nuestra asociación qué?

Y don Gil, el decano del grupo de Alcohólicos Anónimos, me miraba sin parpadear. Y es que la noche de miércoles, al derrame del pomo, media docena de anónimos se aventaron al piso, lo olisqueaban y se soltaron lengüeteando y arañando el cemento. “A dos ya los localizamos. Ahogados”.

–¿En el Gran Canal?

–Ahogados de borrachos. Del paradero de los otros cuatro nada hasta estas horas, ¿qué le parece?

Yo agaché la cabeza. (Qué más).
14 Febrero 2017 04:00:00
Agonía y éxtasis
Hoy, como el año anterior, más allá de mercachifles, sacarina, melcochas y consumismo so pretexto del amor, van para tantos de ustedes que habitan ese estado de gracia o viven una dolencia que fue del amor a la separación (chicotazo de centella que les requemó los entresijos del ánima con un vivísimo dolor y una nostalgia que quizá aún no cesa), estos poemas a modo de fulgorcillos de aurora boreal.

Decirlos a su única. Quedo, de boca a oído, de boca a boca, a sangre, a entraña, a espíritu. Díganse los siempre, siempre, y los nunca, nunca, del amor que se enciende, fulgura y, si no se le aviva cada día, termina por erosionarnos el corazón con su llovizna de cenizas.

¿Que alguno desconoce el estallido del amor? Ese no ha alcanzado a nacer o nació muerto. De la abundancia del corazón habla el poema:

“Maldije la lluvia que crepitaba sobre mi techo y me impedía dormir. Maldije el viento que sacudía mi jardín. Pero llegaste tú, y entonces di gracias a la lluvia porque has tenido que quitarte tus ropas mojadas, y di gracias al viento, que apagó mi lámpara...

“Habíamos agotado las palabras de amor. Callamos entonces, y al igual del silencio que se establece entre dos ejércitos que han de librar batalla, hubo un silencio profundo entre nosotros. Y libré la batalla de amor. El ruido de los sables estaba en nuestros besos. Los suspiros de los heridos en nuestros estertores. La algarabía de los carros de guerra estaba en las arterias. Y te conservé contra mí como un estandarte destrozado...

“Recuerdo esa mañana de Damasco y el silencio del jardín donde tú te adormías. La sombra de tu cuello era azul. Tus senos subían y bajaban con ritmo de fuente.

Tus brazos, en abandono, eran dos arroyos de plata en la hierba; las mariposas se posaban sobre tus uñas, tomándolas por rosas. ¿Contemplaría mi padre, en ese instante, vírgenes más bellas en los jardines del Paraíso? Me extendí a tu lado, como un mendigo a la vera de una mezquita...

“Esa noche nevaba sobre el jardín. Yo tenía frío; no lo advertiste. Mirabas los grandes árboles bajo los que antaño te esperé tantas veces. La nieve cayó sobre nuestro pasado.

“La promesa que me hiciste bajo la acacia en flor. ¿Dónde está el rocío que empapaba sus flores? Dejaste caer en el polvo el tulipán rojo que yo te había dado. Lo recogí. Se había tornado blanco. En aquel breve instante había nevado sobre nuestro amor.

“Yo había suspendido en su puerta una guirnalda. Hice exhalar a mi laúd un canto de amor. Al otro día la encontré. Unos claveles que crecen en el jardín de mi vecino adornaban su traje. Me encerré en mi morada, rompí mi laúd. Lloré.

“Sus manos. La mañana de nuestro primer encuentro fue la mano derecha de mi bienamada la que me envió en gracioso saludo su corazón y sus labios. La tarde de nuestro primer encuentro fue la mano izquierda de la bienamada la que abrió su túnica para que mis besos se posaran sobre sus senos. Así, y por todo lo que les debo todavía, cantaré a las manos de mi bienamada. Dolor, oh dolor, ¿por qué despiertas? Mi bienamada partió, y cómo recordar algo más que sus dos manos sobre sus ojos en lágrimas...

“Cuando mi navío se alejaba oí a lo lejos una canción de una dulzura desgarradora. Era un mendigo. Si él, que nada posee, canta, ¿por qué lloras tú, que posees tan hermosos recuerdos?”.

De ti, Issa, presencia amadísima. (Amor).
11 Febrero 2017 04:00:00
¿Zorro, Peña?  ¿Peña, león?
Tal debe ser el político, según Maquiavelo. En su profesión, el político debe transformarse en zorro y en león. El zorro no puede protegerse de los lobos, como tampoco el león de las trampas de los cazadores, pero el zorro sabe eludir las trampas y el león no teme a los lobos. Ambas características debe aunar el político. Y vaya que en ese terreno sembrado de trampas  merodean los lobos. ¿Zorro, Peña? ¿Peña, león? ¿Los miembros de su Gabinete? ¿Los gobernadores, rapaces ante los dineros públicos?

Un hito marcó Nicolás Maquiavelo en la ciencia política. Algunas de sus tesis tal vez ya sean prescindibles en países como Suecia, Islandia y Noruega, pero no en el nuestro, donde, según denuncian sus hechos, pocos políticos parecen haber leído al florentino. ¿Un “devorador de libros” como es Peña? ¿Los demás? ¿Gobernadores del calibre de Yarrington, Duartes, Borge, Rodrigo Medina y Alejandro Murat, tal como son en el ejercicio de la política? ¿Cuánta teoría sobre el oficio tendrán tantos, y moral personal como para ocupar una gubernatura, una senaduría o una diputación? De algunos políticos, como Manlio Fabio Beltrones o el sobrevaloradísimo Luis Donaldo Colosio, se sabe que sustentaron sus acciones públicas en El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, y algunos más en El Príncipe, del citado Maquiavelo, pero los demás, repito.

Para el florentino existen dos modos de combatir: con las leyes y con la fuerza. La primera es característica del humano; la segunda, de la bestia. La primera no siempre es suficiente, y entonces hay que comportarse como irracional. Ejemplo son los héroes mitológicos (Jasón, Aquiles, Belerofonte y otros más) que  fueron educados por el centauro Quirón, su cabeza de humano y de equino el cuerpo. Tal es el símbolo del político, que debe participar de ambas características: la fuerza  y la inteligencia, porque una sola no subsiste sin su complemento. Maquiavélico.

“Quien es elegido príncipe con el favor popular debe conservar como amigas a esas masas sociales que lo llevaron al poder”. ¿Leyó alguno de ellos o alguien le leyó la siguiente observación del florentino? “Si el partido principal, sea el pueblo, el ejército o la nobleza, que os parece más útil y más conveniente para la conservación de nuestra dignidad, está corrompido, debéis disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas”. (Válgame).

Al modo de los médicos buenos, que junto con la práctica de su profesión se perfeccionan con el estudio de la teoría y nunca terminan de aprender, así debería ser el caso de un político de carrera, afirma el autor de El Príncipe. Los profesionales de la política que manejan la administración pública del país cuánto conocerán de esa teoría indispensable para el oficio de gobernar.

Maquiavelo se compara con el  pintor. Así como aquellos que dibujan un paisaje se colocan en el llano para apreciar montañas y para apreciar el llano trepan a la montaña, así un ciudadano común, como se considera el florentino, desde el llano intenta conocer la naturaleza del político, el cual, desde su eminencia, está obligado a conocer el llano. ¿Pero eminencia un político mexicano? Al inaugurar un puerto marítimo, Calderón regañó al titular de Comunicaciones: “Ese letrero quedó muy chiquito, ¡eh! ¡No exagere, hombre! Ese parece un permiso de taxi, digo, ¿no? Pa´l puertón tenemos un letrerito. Tampoco”. Por cuanto al hombre de la casa blanca, en la Feria del Libro de Guadalajara exhibió su ignorancia cerril en terrenos librescos.

Mis valedores: ¿Zorro, Peña? ¿Peña, león? (Uf).
09 Febrero 2017 04:00:00
Peña, astronauta
¿Algo pudiese insinuarnos la recreación del cuentecillo ajeno, mis valedores? Piénsenlo.

“Las naves espaciales dejaban tras de sí sus estelas estallantes de luz. Desde nuestras chozas las mirábamos hundirse en el firmamento en representación de nosotros, los que costeábamos el proyecto espacial. Acuclillados frente a la abollada cacerola en que hervían las hebrillas de carne, sabíamos que la nave enviada al espacio era nuestra nave y nuestros los astronautas. Éramos los pioneros de la era espacial. Nosotros.

De noche, insomnes en el jergón, escuchábamos un lejano zumbido de reactores que rasgaban la inmensidad. De astronautas, uno llamado Peña, con todos los suyos. Entonces, más allá de la anemia, sentíamos aumentar la presión sanguínea. Nuestros astronautas, en los que habíamos delegado  todo el orgullo de ser, de sentirnos  héroes hazañosos, burilaban en el espacio el verso del himno al progreso. Peña en lo alto. Nosotros, felices.

Al hurgar en los montones de desperdicios algo qué llevar a la choza nos topábamos con el diario que anunciaba el lanzamiento de nuevas naves espaciales. Tricolores, albiazules, cuyos tripulantes eran ángeles de esperanza, de riqueza futura para nosotros. Tomados de nuestras mujeres, apretando esos huesecillos náufragos de carne y rodeados del enjambre de nuestros niños, sus moscas, avitaminosis y enfermedades endémicas, sentíamos la garganta anudada de emoción: nuestros representantes proseguían la carrera espacial de todos nosotros, los de acá abajo. Nuestro amor, devoción y recursos económicos los acompañaban. Éramos los arquitectos del Cosmos. Éramos.

Cada día, al mascar las hilachas de carne, levantábamos la cabeza para observar nuestras estrellas humanas rumbo a la eternidad, y aquel nudo en la garganta. Al tomar a nuestras mujeres nos nacía un rescoldo de placer en el vientre porque estábamos copulando en representación de nuestros enviados celestes. Al sentir nuestro renaciente vigor sollozaban las mujeres, resignadas a recibir un hijo más en sus destartaladas entrañas,  su mente gozando con los navegantes que se las llevaban consigo más allá del Sol y el terror, de Júpiter y las penas, de Plutón y el hambre Peña. Cuánta felicidad.

Pero fue entonces. ¡Ah, nuestros los alaridos cuando la nave espacial se desplomó más allá de nuestras cabañas! La explosión hizo llorar a los niños y desgajarse por dentro a millones de ilusos mendigos de hazañas ajenas que delegamos en esos que tripularon la nave espacial denominada México. La decepción nos forzó a soltar acres lágrimas. Nuestra  esperanza apodada Peña se redujo a un gusano retorcido y disforme que ventoseaba un humo pestilente, y no más.

Honda fue nuestra pena y amargo el llanto por las promesas incumplidas de quienes no estuvieron a la altura de los que delegamos en ellos, y que nos hicieron volver a la realidad de la choza, el hambre, la desesperanza. En silencio nos fuimos acercando a los restos ennegrecidos y los maldijimos. De nuestra esperanza sólo quedaban cenizas que dispersaba el viento. Nosotros, los que pagamos a nuestros ángeles.

Hemos vuelto a la vida de siempre: buscar desperdicios, robar a transeúntes, fornicar toscamente. Los astronautas nos defraudaron, resultado que nos gritaba la Historia, pero que nosotros, ignorantes, no supimos escuchar. Hoy, al sorprender a nuestros hijos mirando al cielo los golpeamos rudamente”. Yo, insomne, en la madrugada suelo preguntarme: ¿quiénes estarán más golpeados, quiénes serán más niños y dependientes, ellos o nosotros? Ah, esta maldición de nunca asumir, de delegar siempre en esos Peña y congéneres que siempre van a terminar defraudándonos. Esta terca, irracional esperanza de inmaduros que se niegan a crecer. Ah, masas. (En fin.)
04 Febrero 2017 04:00:00
Pobre de espíritu
El ente humano, mis valedores, esa criatura única e irrepetible que puebla el haz de la tierra y cuyo destino, en cuanto comunidad, es la sobrevivencia. Ente de cumbres y abismos, de cimas y simas, sus hechos proyectan luz y tinieblas en humanísimo claroscuro: este conquista las crestas del saber, del heroísmo, de la santidad, en tanto que una infinita mayoría se arracima en contingentes de masas que sobreviven en la cotidiana rutina del áspero oficio del diario vivir una vida a ras de los suelos. Los seres anónimos, los desconocidos de siempre...

El mexicano, pongamos por caso. Si se ufana, en cuanto individuo, en procura de la perfección, casi siempre carece de la educación correspondiente, y es la ignorancia el achaque que lo mantiene en situación vulnerable, y cae siempre ante el ataque de esos sus enemigos que le dificultan el vuelo natural hacia la entelequia, que decía Aristóteles.

Y claro, sí, entre los que le cortan las alas están los medios de condicionamiento de masas. Lóbrego...

Porque el pobre de espíritu, inquilino de la violencia, la pobreza y la inseguridad, busca evadirse de una realidad que lo supera, lo lacera y agobia, y en ese intento de hurtarle el cuerpo a lo que no puede evitar va, se refugia y cae de lleno en el alcohol u otras drogas casi tan nefastas como la botella: coca, mariguana, metanfetaminas, el televisor, esa puerta falsa, puerta excusada, que el mexicano tiene abierta de par en par, sin percatarse de que la TV representa un capital de miles de millones, y que como negocio del gran capital sus intereses no sólo difieren de los del televidente, sino que se le contraponen y medran de él; que el medro de la TV radica en el desmedro de las masas sociales en provecho del gran capital. Macabro...

Esas masas también precisan de una rajuela de esperanza que les avive su desfalleciente sentido de la existencia, y esa esperanza la encuentran en el credo religioso, cualquiera de ellos. La católica es la religión mayoritaria, y en ella se refugian las masas en busca de la esperanza de una vida mejor, que se le promete, sí, pero en la otra vida, y ello si logra pasar el juicio inapelable de Dios. Es ahí donde la jerarquía católica, a contracorriente de las leyes de Dios y del Estado, manipula el tremendo ascendiente que tiene ante los feligreses, las ovejas del rebaño “del Señor”, para aplicar en ellos una moral restrictiva, represiva, que les lleva a caer en el engaño de tomar como preceptos religiosos ciertos tabús: el preservativo, la educación sexual, la píldora del día siguiente, la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas y tantos otros recursos que la sotana transforma en pecados. En anatema. En excomunión. Y como a los 85 millones que participan del ritual católico, que no de su esencia, desde pequeños se les ha infundido la obediencia como “virtud”, pues... a obedecer. Qué más.

Pemex fue motivo de escándalo, en aquella ocasión porque manipulaciones de los entreguistas al gran capital extranjero provocaron un clima ominoso que llevó a la movilización ciudadana encabezada por López Obrador. El alto clero, entonces, a jugar una vez más su papel de aliado al sistema.

“La lucha por Pemex no es de falsos profetas e iluminados. AMLO qué sabe del tema. Calderón, en cambio, tiene argumentos y son sustentables. ¡Que los católicos no salgan a manifestarse en las calles!”.

Los Pinos, la TV, las sotanas. (Uf).
02 Febrero 2017 04:00:00
¿Cuánto nos sale costando la justicia?
Yo, declaro, que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte. (Platón).

Hacer depender la justicia de las convenciones humanas es destruir toda moral. (Cicerón)

La justicia no es, en ningún modo, obra de la ley. (P.J. Proudhon).

Hay en la vida una justicia inminente, que se cumple con lentitud, pero sin fallar; en ella dejo toda mi esperanza. (Rilke).

México. La Procuraduría General de la República eludió hablar sobre la averiguación previa que integra contra el expresidente Vicente Fox y el estado que ésta guarda, con el argumento de que es información reservada.

Pero si hablamos de justicia en este país, mis valedores, aquí la nota optimista: se acaba de integrar el flamante Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción. La noticia respectiva anuncia que se tendrá que proporcionar dinero para instalar el comité de marras e iniciar las operaciones anticorrupción: edificio, oficinas, equipo electrónico, personal de operadores, oficinistas y secretarias, con los vehículos para mover al susodicho personal. En tiempos de gasolinazos y austeridad el secretario técnico percibirá un salario mensual de 200 mil pesos. A ese precio se trata de la justicia, de desterrar la corrupción. Es México.

Así pues, la justicia, esa suprema aspiración del humano que constituye la máxima virtud de toda comunidad, su elemento vital, que es decir su sangre, su savia, su oxígeno. Tan escasa resulta la justicia entre los humanos, y tan apreciada, que la imaginación le ha ideado y urdido mundos ideales, donde esa aspiración es un hecho fehaciente para los habitantes de tales mundos imaginarios: en El Edén y en La Antártida, en La Edad de oro, la Ciudad del Sol, La ciudad de Dios, La Utopía, El Falansterio y el socialismo ideal, en fin. Semejantes utopías son estas imaginadas en razón directa de nuestra imperfección como humanos. Por cuanto a los mexicanos: de la justicia poco sabemos, pero con la injusticia todos estamos familiarizados, porque de ella existen siempre entre nosotros cuando menos un par de testigos: el victimario y la víctima.

Porque la injusticia y la desigualdad están presentes en el humano desde su nacimiento, y lo acompañan hasta que deja de ser. Sin la justicia, en la comunidad afloran los peores instintos, se vive en el miedo, la frustración y el rencor. Al margen de la justicia viven una existencia de oprobio, de indignidad, e inexorablemente acaban por sucumbir. Sin la justicia, en la comunidad afloran los peores instintos, se vive en el miedo y el rencor, sin un mañana que le dé confianza y seguridad. Entonces se cae en la aberración y en el linchamiento, esa patología que la ignorancia nombra “justicia por propia mano”.

Cuando en esa comunidad existe la justicia, las masas coexisten ordenadas, y son, por lo mismo, justas, armónicas, equilibradas. Cuando los miembros de esa comunidad perciben que esa justicia existe son capaces de la epopeya. La larga marcha de Mao, el corte de caña y la campaña alfabetizadora en Cuba, y en México la expropiación petrolera, con la gente poniendo en manos de Cárdenas las joyas de la familia. Cuando percibe que no existe la justicia, esa comunidad se agosta, se erosiona, se resquebraja y termina en cínica. (Todo esto sigue después.)
28 Enero 2017 04:00:00
¡Y llegó Trump!
Pero no sólo él se va contra los mexicanos, indocumentados o no. Desde antes aparecían noticias como esta: Obama aplazó la ejecución de su promesa de rehacer las políticas federales de inmigración a través de la autoridad ejecutiva hasta después de las elecciones intermedias, (Lástima.)

Problema requemante el del indocumentado, de quien afirma la analista Julia Kristeva: El extranjero es una boca de más, una palabra incomprensible, una forma de ser y una conducta no apegada a la norma. El extranjero es un desollado bajo su carácter de trabajador inmigrado. Ese extranjero sangra de cuerpo y alma, humillado, depreciado en una situación en la que sirve de criado o de criada a los otros, que molesta si enfermo, que supone al enemigo, al traidor; a la víctima, después de todo.

Eso, y no más, es el extranjero, y si inmigrante, peor todavía Y qué decir si se trata de un mexicano en tierras de los rancheros de Texas o de Arizona. Ese nunca va a pasar de aceitoso, pelleja color de barro, frijolero del sur. Esto en un país con origen de inmigrantes y que ha firmado tratados de libre comercio como socio de México. Destino el nuestro: el de los pueblos débiles, los que nunca quisieron escuchar las advertencias del Conde Aranda, de Bolívar, de nuestro genio americano, José Martí. La nota de hace algún tiempo:

El DIF local recibió a la niña de 18 meses, que sobrevivió a las altas temperaturas del desierto de Arizona, una vez que su madre, de 19 años, falleció por deshidratación en el intento de pasar a EU como ilegal.

¿Los peligros para el migrante? Muros, rangers, ku-klux-klanes y pandillas de xenófobos como un tal Grupo de Resistencia Aria Blanca (WAR), que de esta forma azuzaba ayer a los granjeros de Texas y California:

“¡Si no es blanco deséchalo! ¡Detener la avalancha de lodo o ahogarse! Necesitamos una frontera de verdad. Primero agarramos a los hispánicos, luego a los asiáticos y por último a los negros. Deportación. Todos se largarán a casa. ¡Violencia contra la avalancha de lodo que nos llega del sur!”

El líder de WAR defiende el genocidio de Hitler, aplaude el terrorismo y celebra que millones de africanos hayan contraído el SIDA. De los mexicanos: “Se reproducen tan rápidamente porque sus mujeres ya nacen embarazadas. ¡A detener esos millones de animales color lodo que sólo saben reproducirse! Desafortunadamente, los hombres blancos se han vuelto cobardes. La salvación de la raza blanca depende de las mujeres. Quizá no tengan la fuerza para blandir un bate de beisbol, pero sí para comprar una lata de gas lacrimógeno para cuando vean un animal de color de lodo!”

Observo tales libelos. Examino los toscos dibujos que ilustran el cliché del mexicano: gordo, seboso, apestoso, borracho. Junto a la imagen del indocumentado, unos versos que comienzan con esta imprecación: Hispano, this is America! El texto:

“Moreno y mañoso -nos chupa hasta secamos - como una garrapata- Cruza la frontera sin un centavo- los gringos le compran la comida y pagan su alquiler - No quiere aprender a leer- pero tiene los güevos - para garabatear nuestras paredes - Ruega a Dios noche y día - Pero roba todo lo que está a la vista- Su hedionda esposa - chaparra y cariñosa - escupirá bebés dos veces al año - los carga en su lomo para aumentar pandillas locales - Una basura de raza - una cultura de nacos - Sálvate de estos buitres come-frijoles. Hispano: this is America. Remember”.

Y llegó Trump. (¡Recuérdenlo!)
26 Enero 2017 04:00:00
Este México nuestro
Un México fiel a sí mismo y a su espejo diario, pero cambiante siempre, renovado y renacido como en una perpetua ceremonia del fuego nuevo, el del Nuevo Sol. Recuerdo los tiempos aquellos que se me fueron para nunca más, y que no han de volver. A propósito:

En esta noble y leal he invertido más de un tercio de mi propia existencia, y bien sé que con ese tercio no me levanto, que es el del diario vivir una vida deleitosa a destellos y arrastrada las más de las veces, y qué hacer. No lloro, nomás... (Y el suspirillo). Recuerdo los años en que bajado del cerro arribé a esta ciudad todo engentado, todo encandilado y sin saber para dónde ganar, como allá decimos. Fue entonces cuando me aferré a esa tabla de salvación que fue la colonia Morelos y caí a vivir en cierta vecindad de la Plaza del Estudiante, en la cálida cercanía de Tepito y sus cines, piqueras, mancebías y mercados, Tiempos los de la primera de mis juventudes (ando viviendo mi última, pero a todo vivir).

Yo, con aquella familia que me daba a valer, era feliz, pero lástima: por aquel entonces no lo sabía. Bien conozco el dicharajo del muerto y el arrimado, pero no, que el arrimado apesta sólo cuando se trata de familiares. Con una familia de extraños yo nunca llegué a apestar. Nunca con mis valedores de aquella benemérita vecindad. Me acuerdo.

Muy temprano salir a la plaza, caminar unas cuadras y mirar la barriada, olfatear sus humores, observar a sus gentes y captarles sus modos, oírles ese dejo cantadito al hablar, y contemplar aquel raigón de ciudad y bebérmela por los ojos, por todos los poros de la pelleja. Allí inicié un rendido amor por mi ciudad adoptiva, amor que le he demostrado con dichos, con hechos, con mis acciones. Así hasta hoy. Mis valedores...

En el recuerdo estoy mirando aquel retazo de mi ciudad: calles que se engrifan de afanosos buscavidas, parques erizados de muchachejos que con cemento levantan sus castillos en el aire, basural de las cuatro esquinas espulgado a ladridos y hocicazos, iglesias casi siempre vacías, y casi siempre repletas de clientes unas casas privadas con mujeres públicas; allá, públicos edificios por aquel entonces abiertos de par en par; sin guardias, sin armas de alto poder, sin sistemas de circuito cerrado ni neuróticas medidas de seguridad; sin paranoias ni ese temor que provoca la mala conciencia de un “mandatario” tan amado del pueblo que se ve forzado a vivir encuevado, enconchado detrás de la bota cuartelera. No. Otro México era el que me dio la bienvenida. Otra aquella mi ciudad. Me acuerdo.

En la banca del parque me sentaba a ver la vida pasar y a los chilangos (a las chilangas, más bien. Yo todas las cosas del demonio, del mundo y la carne, las miro siempre a través del filtro femenino). Y en una de esas observé a dos vejanconas tras la querencia del super-chiquito. Habló la del faldón bermejo:

–Qué iremos a hacer con esta situación tan diatiro. Yo antes tan buenas pechugas, y ahora puros pellejos...

–La edad no perdona, Romelia.

–Las pechugas de pollo, Jesusita. Carísimas. Y el alza de la leche, qué mala leche la de los comerciantes. No, y esta escasez de huevos...

–¿Escasez? Que los de allá arriba sigan con sus gasolinazos y ya verá usté si hay o no hay huevos.

(Esos, después).
21 Enero 2017 04:00:00
Con el Fénix… ¡cuidado!
El precio de la gasolina tiene un fuerte componente recaudatorio. (El comentarista).

Al Ave Fénix aludí ayer, y a lo provechoso que la fabulilla pudiese resultar para el autor de esos abominables gasolinazos de los que no creo que Peña sea el único responsable. El final del relato:

Habiendo logrado adquirir para su zoológico el mítico pajarraco, Poldero se dolió de que perdía los dineros invertidos en él, porque la mansedumbre del ave no atraía la atención de los visitantes. Al tratar de reemplazarlo por otro Fénix, se enteró de que era el único ejemplar en el mundo, y de que al llegar a la vejez recobraba su juventud incinerándose en una hoguera de llamas vivas. Entonces decidió acelerar el proceso de envejecimiento para que el espectáculo de la hornaza le redituara ganancias. Le atascó la jaula con pájaros belicosos, que lo picoteaban. Nada. Metió a su jaula gatos de callejón. El Fénix voló sobre sus cabezas sacudiendo sus alas doradas. Entonces, rencoroso él, dio por vejarlo; el Fénix, impávido. Lo castigó con nefastas reformas energéticas, laborales, educativas. Nada. ¡Gasolinazos! Nada. El codicioso investigó que el clima de Arabia, lugar de origen del Fénix, es seco. “¡Ajá!” Y a colocarle una regadera en el techo. Agua helada. El Fénix comenzó a toser, y aquel día.

¡Por fin! Aquel día el Fénix comenzó a dar muestras de impaciencia y a encrespar las alas. “¡Eureka! ¡La hora ha sonado! ¡Se va a prender fuego! ¡Se acerca a su fin! ¡A hacerle propaganda al espectáculo!”.

Poldero instrumentó su campaña publicitaria y firmó un contrato por los derechos de radio, cine y Televisa. Por vender tantos boletos como fuese posible, el codicioso había excitado la curiosidad y el morbo de un público enviciado al deleite inmundo de la nota roja, y ahora anunció la incineración del Fénix. El gigantesco auditorio donde se montó el espectáculo quedó atiborrado. La jaula, estallante de luces, cámaras y micrófonos. El anuncio del espectáculo que estaba por ocurrir frente a un público morboso y expectante, desde un altavoz:

¡El Fénix, distinguidos visitantes, es el aristócrata de las aves! ¡Ante los ojos de todos ustedes, que pagaron su boleto, se dispone a construir el nido de amor pata recobrar su juventud perdida se dispone a renacer ante nuestros ojos!

¡Y en Los Pinos, orgasmos de aplausos de los “distinguidos”!

Un estremecimiento sacudió al ave anidada entre leños perfumados. ¡Las cámaras de cine y TV se activaron! ¡Las luces alumbraron la jaula! Poldero, a todo volumen:

-¡El momento que el mundo ha esperado! ¡Gracias a nuestras reformas, México va a renacer!

Anidada en su pira, el Ave Fénix pareció dormir ante el morbo de un público de gusto estético viciado por la bazofia con que la televisión alimentaba el espíritu de unas masas pasivas y permisivas. Y, mis valedores, fue entonces: de repente el Fénix se irguió, miró a la muchedumbre con mirada de conmiseración y un si-es-no-es de desprecio, y en ese momento.

¡En ese momento Ave Fénix y pira estallaron en un espectáculo de vivas llamas que abrasaron a la concurrencia de Los Pinos! ¡En dos minutos todos y todo quedó reducido a cenizas, y miles y miles, por delante Poldero, perecieron en el incendio. Ni ceniza quedó de los tales. Señor Peña:

El Ave Fénix no muere. De sus cenizas renace, que es su destino sobrevivir a codiciosos Polderos y gasolinazos impuestos desde el exterior. Usted se va; el Fénix lo habrá de sobrevivir. Es la Historia. (Conste.)
19 Enero 2017 04:00:00
Qué huevos
Los huevos de oro de la gallina que se murió en las manos de Peña. Los funerales, a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que pronto “dará a conocer a los empresarios gasolineros el próximo incremento en el precio de la gasolina y el diésel, programado para el 3 de febrero, que podría ascender al 10 por ciento”.

Y a propósito de huevos: por si algo pudiese servir a Peña y congéneres, aquí sintetizo la fabulilla ajena del ave fénix y un tal Poldero, zafio y codicioso dirigente no de un país, sino de un zoológico, que en tantos sentidos vienen a ser semejantes.

Ocurrió, señores Peña y cómplices, que el tal Poldero manejaba uno de los más rentables negocios de la ciudad, un zoológico surtido de toda suerte de mamíferos y aves de uña y garra traídos de muchas regiones del continente, pero incompleto, situación que ocasionaba en Poldero un sentimiento de frustración. Y es que para que fuese completo el dicho zoológico echaba de menos un solo ejemplar: el ave fénix. Así fue como el hombre se dio a la tarea de ubicar el pajarraco y a cualquier precio acarrearlo al zoológico, empresa en la que empeñó esfuerzos, dinero y emisarios que a una orden de su jefe se dieron a la tarea de recorrer diversos países en busca del ave exótica y a indagar, explorar, examinar durante años, hasta que el día señalado...

¿En Egipto, en Arabia, en dónde fue? El exótico pajarraco apareció en algún oscuro rincón de alguna oscura selva ubicada en algún oscuro país y fue a amanecer encerrado en su jaula de lujo. He ahí al ave fénix. Codicioso, Poldero inició un profuso despliegue de propaganda en la que invitaba a curiosos e interesados a adquirir su boleto y conocer al ave exótica de las plumas doradas. La campaña para incrementar la venta de boletos comenzó en medio de promisorios augurios (tomar nota, señor Peña y los suyos).

Aquella fue una campaña exitosa, pero sólo al principio. A la expectación del fénix los curiosos se agolparon ante la jaula de un pájaro que permanecía quieto, como indiferente a la expectación de los visitantes que se detenían a verlo, observarlo y examinarlo, pero que nada de extraordinario detectaban en él. Fue así como los curiosos terminaron por aburrirse de un pajarraco nada espectacular. La jaula del fénix quedó abandonada.

–Lo que ha ocurrido es que los visitantes admiran changos o al cocodrilo que se tragó a una mujer, no a un pajarraco tan pacífico y apacible como el fénix, dijo el administrador, pero al negociante le urgía recuperar el dinero que había invertido en el animalejo. Y qué hacer.

–Nada, decidió entonces, sino cambiar de inmediato este animal anodino por un fénix más atractivo, uno que cuente con un pasado hazañoso, espectacular, para que despierte interés de quienes invierten en su boleto.

Pues sí, pero lástima, porque eso no era posible, según le informó el administrador.

–Imposible. Sólo este existe en el mundo y no tiene pareja ni la desea. De viejo se prende fuego y emerge milagrosamente renacido. Tal es el fénix.

“Conque así está el asunto”. Y Poldero se dispuso a actuar.

–Siendo así, rápido, tenemos que envejecer ese pájaro.

Entonces (fijaros bien, señor Peña y su tribu), Poldero comenzó por disminuirle a la mitad y luego a la cuarta parte su ración de carne, pero el fénix no envejecía. Más tarde le suprimió la calefacción, pero nada.

(Esto sigue…).
14 Enero 2017 04:07:00
Del arrabal
El hospital de barriada, mis valedores. ¿Habrá en este mundo soledad más aplastante que la del camastro de ese hospital? Fue ayer tarde, ya al pardear. Erraba yo por los corredores del sanatorio de mala muerte, tufos de morgue y desinfectante, cuando rematé frente a aquel catre: en posición fetal se enroscaba aquel desdichado de pálida cuera y pupila ausente. A riesgo de que mi buena intención se malinterpretase: “¿Puedo serle de alguna utilidad? Traerle algo de estanquillo, llamar por teléfono a su familia”.

Mutismo. Ausente del mundo, el enfermo siguió con las pupilas fijas en la pared. Ah, la medida de la humana soledad.

–¿Acepta que le haga compañía unos minutos? O si prefiere estar solo.

Silencio. Ya abandonaba el cubículo. “Siéntese, pues”.

La silla, reflejo del hospital: una pata, quebrada; torcida otra más, y asiento y respaldo ya en fase terminal (hemorroides, vértebras torcidas). Seguí de pie. “¿Muy dolorosa la intervención quirúrgica? Lo noto alicaído”.

–Y cómo fregaos no; yo nací perdidoso, sin estrella y estrellado, cargando encima la mala suerte, el mal fario, la salación. –Un suspirillo.

Pensé: ¿sida, tal vez? ¿Cáncer? O quizá la amantísima lo acaba de abandonar. La muerte en vida lo llevaría a atentar contra el remedo de vida que vivió después. Lo vi removerse.

–Porque yo, cuando sano, enfermo; cuando enfermo, grave. Si me agravo, muerto estoy. Así me verá: solo y mi alma. Un apestado. Ah, mi destino.

Afuera, ulular de trenes que a bramidos nos dicen adiós. ¿Trenes? ¿Cuáles? ¿No serán patrullas que olieron la carne humana? ¿Ambulancias enloquecidas que, parturientas, intentan dar a luz, (a sombra) su cargazón de dolor y muerte?

–No dejo enfriar este catre. Me le voy un tiempo y sigue tibio de mis humores cuando regreso.

El gargajoso clamor del ánima arrabalera, tufaradas de alcohol, desde la calle entra a empellones en la canción del flagelado: “De qué me sirve la vida”.

–La Navidad aquí me la pasé, vuelto un santo cristo por cuestión de la pastorela. Como a mí me tocó ser Luzbel. Una costilla hecha garras, que la espada del Miguel me la dejó flotante.

Y que familia, ninguna, y que por capotear la soledad y sentir la compañía humana se ofrece para participar en cualquier acto público. “Yo, de ofrecido. La Semana Santa participé en la pasión de Iztapalapa. Judas, Todavía traigo la señal de la reata troquelada en el pescuezo, mírela.

Quebranto, tribulación, amargura. “Un centurión romano de falda tableada y sandalias se me dejó venir por derecho y mire”. (Molacho.)

Que aceptó actuar en La Batalla del 5 de Mayo. “Pero no me la dieron de Zaragoza. De Juárez, ya de perdida. No. De Saligny. Un zacapoaxtla en brama de patriotismo, nacionalismo y tlachicotón, me sorrajó un puntazo de mosquetón que me desacabaló el par. Mi mala suerte, el mal fario, la salación. Primero Luzbel, después Judas, zuavo, y ahora.

–Entiendo su preocupación.

Qué va a entenderla.  Mire la nueva invitación. Pa consejero de Videgaray. Aconsejarlo pa torear a Trump. ¿Quién cree que se va a llevar las cornadas?

Yo, el escalofrío. “Rechazó la invitación,  supongo”.

–Supone mal. En qué estaría yo pensando.

–Pero usted qué sabe del tema.

–Tanto como Videgaray.

–¿Calcula lo que va usted a perder?

–Claro, el que me queda vivo del parecito.

Pero frente a Trump lo que va a perder México.

¿Frente a ése? Va a perder el par.


Mordió la almohada. Lo oí sollozar. Yo me la persigné. (Qué más.)
12 Enero 2017 04:00:00
¿Y nosotros?
Los Pinos, domicilio de la corrupción, se señala en el mapa de Google, y es que a decir del filósofo, “El voto de todos nosotros no hace de cada ladrón un político. Hace de cada político un verdadero ladrón”.

¿A qué se debe la fascinación, el apasionamiento con que algunos individuos procuran el ejercicio de la política? ¿Cuál es el interés principal del ejercicio político? ¿La creación de leyes que no han de cumplirse? ¿La firma de pactos aviesos donde se proclame que “habré de proteger la economía familiar y la nacional y (escúchenlo)”. “¡He de fortalecer la cultura de la legalidad y el estado de derecho!”? ¿Engañifas de ese calibre, hojarasca y heces, y no más? No. Una y única es la razón de esa rebatinga política que en ocasiones puede llegar hasta el asesinato. Esa razón es el manejo de los dineros públicos, tantas veces a lo discrecional. Y si no, piensen ustedes en esa cuenta pública no sujeta a comprobación de la cual, a decir de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas cuando titular del Ejecutivo, se robó la mitad, todo ello a lo impune. Mis valedores: en este país continúa vigente la acusación de Emilio Portes Gil, que fuera presidente del PRI y más tarde también del país:

–Cada sexenio arroja comaladas de millonarios.

Sin más. Porque en el ejercicio de la administración pública la clave de los problemas políticos se encuentra en el elemento crematístico, lo venal. Porque detrás de un muy cuestionable interés político radica el verdadero motivo de esa compulsión que ataca al individuo por incrustarse en la plantilla de colaboradores de la burocracia política: el acceso al manejo de los dineros públicos. Aun en el caso de que algún funcionario fuese idealista en sumo grado, aun cuando toda idea de venalidad se hallase fuera de su ánimo y formas de ser, por fuerza tendría que manejar intereses, bienes, dinero público, y ya puesto en ese trance.

Porque, si nos atenemos a los hechos que muestran la historia y la realidad objetiva, tan sólo del sexenio de Miguel Alemán (1946-1952) a los siguientes inquilinos de Los Pinos, y hasta el día de hoy, el erario viene siendo manejado por verdaderos sinvergüenzas, depredadores que a lo cínico y en provecho personal, familiar y de grupo, han venido saqueando los dineros de todos nosotros, que deberían ser empleados para beneficio de nosotros todos, los dueños de tales dineros. Aberrante.

¿Culpa de quién, de quienes, tan horrorosa situación de saqueo y depredación? De todos los dueños de la soberanía nacional, por supuesto, tal como el 39 constitucional lo asegura:

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tienen todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

¿Entonces? Nosotros, dueños de la casa común, que supuestamente contratamos a los servidores que le han de dar mantenimiento y servicio, ¿vamos a culpar a “nuestros” malos sirvientes? ¿Al que por codicia se tornó tigre y depreda a los lugareños vamos a seguir “exigiéndole” que por amor a nosotros se vuelva vegetariano? A los sucesores de los Salinas, Montiel, Fox, Bribiesca, Sahagún, Romero Deschamps, y ahora los Duarte, Yarrington, Borge, Medina y demás sinvergüenzas que manosean a lo impune y a lo descarado los dineros públicos, ¿seguir entregándoles, a lo pasivo, dependiente y domesticado, nuestro voto tri-anual, el voto sexenal? Ah, masas, ah, México.

(Qué país.)
07 Enero 2017 04:00:00
Un rayo en seco
Ya queríamos que un presidente estuviera con sus amigos petroleros.

Tal afirmaba hace años un meloso Romero Deschamps que, por lo visto, no tendrá por ahora un final semejante al de la Gordillo, por más que ambos han saqueado de forma sañuda los dineros de su respectivo sindicato. Justicia selectiva. Una miserable “justicia” la del Presidente actual, que al ser interrogado sobre las corruptelas de Romero, contestó:

“él es amigo de todos los petroleros”.

Un amigo lambiscón. Allá por 1986 lo declaraba un Ernesto Zedillo a quien la muerte del candidato Colosio vino a encaramarlo a Los Pinos:

“la privatización que promovemos en ferrocarriles, telecomunicaciones, terminales portuarias, aeroportuarias, gas natural y petroquímica secundaria marchan de acuerdo con los tiempos previstos y en forma exitosa”.

Y abyección pura, el corrupto Deschamps: “¡En nombre de los petroleros del país y en el mío propio, gracias, señor Presidente, por esta lección de democracia, por el ejemplo de patriotismo y por esta muestra de sensibilidad al sentir del pueblo de México, por escuchar los argumentos y darnos su respaldo! ¡Gracias a su patriotismo, su democracia y su sensibilidad, el petróleo y sus derivados están a salvo de la privatización! ¡Gracias a nombre del pueblo de México”.

Y la teoría de las sustituciones: ¿privatización de Pemex? No, “modernización”, lo proclamaba Peña en una aguada conmemoración de un aniversario más de la nacionalización petrolera. Entonces, rápido de reflejos, el saqueador de los dineros sindicales:

“Los petroleros respaldamos la modernización de Pemex que ha anunciado el señor Presidente. Siempre unidos venceremos”, dijo.

Él ya venció, pero con Peña la paraestatal ha caído en las manos del saqueador internacional. Ya va para un siglo que lo afirmaba el Gobierno de México:

“En materia de petróleo el régimen sigue manteniendo su política nacionalista  Esta misma semana se han otorgado concesiones a A.P. Wichers, a la sociedad anónima E. Thomas y Cía., y a otras dos compañías extranjeras”.

Y hace tres décadas, el Memorándum Brzezinski, fechado en Washington: “Debemos incluir las conversaciones sobre gas y petróleo de México dentro de una amplia agenda de cuestiones bilaterales, incluyendo la de los indocumentados. La clave para hacer avanzar las conversaciones bilaterales son los energéticos. Los mexicanos nos han dejado la puerta abierta. Toca a nosotros decidir si ya es tiempo de entrar, o cuándo”.

Y en el 2003: “G.W. Bush podría ofrecer a México fondos para convertir Pemex en la mejor empresa petrolera del mundo (…) Si Bush padre proporcionó una ayuda similar a Salinas, el apoyo ahora tendría más razón: Bush hijo y Fox quieren integrar un acuerdo energético norteamericano. Necesitamos más energía. Así de simple, dice Bush”.

Calderón: “La inversión privada en Pemex garantizará el desarrollo nacional para las próximas generaciones. Pemex se fortalecerá y así tendremos más escuelas, hospitales, carreteras, agua potable,  electricidad, vivienda, preparatorias y universidades. La inversión privada nos permitirá superar la pobreza y garantizar la educación y la salud. Habrá tren suburbano, tarifas eléctricas más justas para la población y más competitivas para la industria, supercarreteras; servicios más elementales para la población, disminuir la desigualdad, construir un México mejor, solidario, terminar con la pobreza y la desigualdad, acelerar el paso por la justicia, construir el México unido que todos queremos, cerrar la brecha de México con el México agraviado, olvidado, con el México de la pobreza”.

Un México agraviado con el gasolinazo, ese rayo en seco que Peña nos ha lanzado desde Los Pinos, con sus dolorosas consecuencias para la economía familiar.

(Horroroso).
05 Enero 2017 04:00:00
Moreira, sin ir más lejos
Este es el final del tema que inicié ayer aquí mismo con una pregunta: por qué, si el ejercicio de la política en este país está tan desprestigiado, los políticos se disputan los puestos de la administración pública y aún pagan millonadas por que se les permita competir como candidatos, ya sea a presidentes de un municipio o el del susodicho país.

El ejercicio de la política es esa rama de la filosofía que procura el bien colectivo con el recurso de resolver en la práctica los problemas que plantea la convivencia de los hombres libres que integran una sociedad libre también. Actividad noble por excelencia, la política se avoca al bien común al crear, cumplir y hacer cumplir un entramado de leyes que procuran, que consiguen, la aplicación de la justicia y la adecuada distribución de bienes y servicios en beneficio de la comunidad, esencia que es de esa misma justicia.

Esto en la teoría clásica, porque ya en el terreno de los hechos y de forma concreta en nuestro país, la conducta de la burocracia política se aparta de la definición clásica y con sus acciones descompuestas se acarrea el desprestigio y la mala voluntad de unos gobernados que observan, impotentes por la ignorancia en que los mantiene ese mismo sistema político, cómo los tales que integran esa burocracia anteponen el medro personal y de grupo a los intereses colectivos. Es México.

Pero si hasta ese grado ha llegado la claque política a desprestigiar la actividad de la administración pública y a granjearse el repudio de la comunidad, ¿por qué ese pleito feroz por un puesto burocrático dentro de la administración pública? Por  una razón más que evidente, mis valedores: el acceso a los dineros públicos. La clave de las luchas políticas se localiza en el elemento económico, sin más. Política y economía son dos hermanos siameses casi imposibles de separación. Tras el poder político se descubre de inmediato el verdadero y profundo motivo de la lucha por ese poder: el acceso al dinero del erario público, que de no producir tan sustanciosas ganancias personales y de grupo difícilmente se motivaría esa fiebre compulsiva del político por acceder al poder. La economía personal constituye un asunto de posesión y reparto de  la riqueza común, donde la política no significa más que una vocación secundaria. La codicia por el medro económico dentro y fuera de la ley es la razón principal de la lucha política en el país, y no más. Ahí, para atestiguarlo, la riqueza ilícita de los Salinas, Montiel y congéneres. Nauseabundo. (¿Y nosotros, en tanto? ¿Nosotros qué?)

Así pues, los gastos aberrantes que perpetran, sé lo que digo, los voraces de la Presidencia del país y los poderes Legislativo y Judicial, de las gubernaturas y el resto de las instituciones que concretan el Sistema de poder, son actos de corrupción, por supuesto, pero quién pudiese criticarlos, si “la corrupción es un tema casi humano que siempre ha estado presente en la historia de la humanidad”. (Peña lo dijo.)

A propósito: los periodistas que en aquella conferencia de prensa escucharon que la corrupción es “un asunto social y cultural, un tema casi humano”, ¿algo replicaron a Peña, algo le contradijeron y con razones  de peso lo hicieron rectificar asertos tan delirantes, que parecían destinados a la justificación de las casas blancas y de otro color? ¿Alguno replicó? ¿Alguno puso en entredicho la afirmación presidencial?

El periodismo, mi oficio. (Uf.)
01 Enero 2017 04:00:00
De pronto salimos del sueño
Sólo venimos a soñar –no es cierto, no es cierto– que venimos a vivir sobre la tierra.

Con la desalentada filosofía del rey poeta Nezahualcóyotl y reflexiones en torno a la fugacidad de la vida que a su hora han formulado poetas de la hondura y conceptos filosóficos de Omar Khayyam y Manrique, aquí entrego a todos ustedes, como cada fin de año por estos días, este mensaje de fin de año que procura interrumpirles el ritmo desalado de las fiestas decembrinas, con la secreta esperanza de que a alguno aproveche la meditación de lo efímero de ese placer dentro de la fugacidad de una vida que se nos huye para nunca más. El poeta Khayyam:

Y si es Dios quien nos ha creado, ¿por qué luego destruye lo que hicieron sus manos? Job, abatido: Tus manos me hicieron, ¿y luego te vuelves y me deshaces? Como a barro me formaste, ¿y en polvo me has de volver?

El cuerpo todavía fatigado tras la celebración navideña y el gaznate aún estragado por el regusto a festividad y derroches, y una vez que a regocijos y alegría embotellada se habrán deseado felicidades y parabienes para el año que acecha ahí nomás, ¿me permiten que desentone del ánimo colectivo y los invite a frenarse el tanto de un suspirillo para reflexionar sobre el tiempo que pasa para nunca más?

Corto de días, hastiado de sinsabores, el hombre sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.

Mis valedores: estamos a la vuelta de un año más, que en las matemáticas de la vida resulta que fue uno menos. Dejamos atrás, dos o tres de nosotros, el Mar de las Tormentas y doblamos el Cabo de Buena Esperanza. Será por eso que al menos de forma inconsciente alienta en el cogollo de nuestro tiempo de vida la sentencia intemporal de Manrique: “Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir”.

¿El porqué de mi humor ceniciento, cuando todo en derredor son júbilos, azucarillos y aguardiente? El ánimo se me quebranta y resfría por la certidumbre de que vivo en el cogollo de lo fugaz, lo finito, lo perecedero; de que existo en la sustancia de mi muerte propia y particular, a la que vivo alimentando día a día con el tiempo del cotidiano existir. Será por eso.

Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor y fenecieron sin esperanza.

Si yo nunca muriera, si nunca desapareciera.

¿No es verdad que tal sentimiento de lo transitorio, que semejante sensación de errabundaje y romería viene a depositar en el ánima del ánima, al cabo del año, un regustillo así como que a ceniza, a terral, a aliento de despedida apenas postergada? Y qué hacer con esta tristura que se nos aposenta aquí, miren, en lo más blando de la corazonada, por cuestión de este otro año que se nos ha ido para nunca más. Porque miro a ustedes correr a lo desalado rumbo a ninguna parte, hoy para ustedes invoqué la voz de algunos filósofos que, de repente, perciben el aletazo del tiempo que huye para nunca más retornar, voz que es sabiduría quintaesenciada que provoca serenidad y quebrando machihembrados, y un como regusto a lejanía y desprendimiento del ánimo al final de un año más, que fue un año menos. Mis valedores:

Es más tarde de lo que suponemos. A vivir. Qué más. Qué mejor. (Vivan.)
29 Diciembre 2016 04:00:00
Piedad…
Secuestros y asaltos, pandillas y cárteles del narcotráfico, regazón de cabezas tronchadas en un almacigo de cadáveres descabezados y una organización criminal que genera ingobernabilidad porque dentro de la más abyecta impunidad es ya un Estado dentro del Estado y un poder dentro del poder. Mis valedores: ¿es México (lo acusan algunos analistas) un Estado fallido?

Yo, en procura de respuestas, acudí al poeta filósofo indio y leí sus reflexiones en torno a la justicia y las invocaciones a un ente encargado de impartir justicia. Juzguen ustedes si cuadran a nuestro país:

“¿No es mala una balanza que se inclina una plomada que desvía, un hombre justo e íntegro que se ha transformado en bribón? Los altos funcionarios practican el mal; roban los jueces. Aquel que deben prender a un hombre que ha desnaturalizado su función pública, comete él mismo una injusticia al volverse ladrón.

Aquel que debe dar aliento yace sin respiración. Aquel que debe aliviar, provoca nuestro jadeo. Aquel que debe repartir justicia, es un ladrón.

El que debe alejar la pobreza es el mismo que la origina, a tal punto que la ciudad está sumergida en esa pobreza. Quien debe reprimir el mal, comete él mismo la iniquidad.

Tú eres como una ciudad sin gobernador, como una compañía de soldados sin jefe, como un barco sobre el cual no hay capitán, como una manada que no tiene pastor. Tú eres como un policía que roba, un gobernador que depreda, un jefe de gobierno encargado de reprimir el latrocinio y que se ha convertido en modelo de quienes actúan mal.

Tú has sido colocado en tu puesto para escuchar los pleitos, para juzgar entre las partes, para castigar al bandido, pero no haces más que dar tu apoyo al ladrón porque eres uno de ellos.

Se deposita en ti su confianza y tú te has convertido en un saqueador. Tú has sido colocado para servir al miserable, pero lo ahogas porque eres un agua de impetuosa corriente.

La justicia: un poco de oro basta para corromper a los jueces. Mira con tus propios ojos: quien debe repartir justicia es un ladrón; quien debe apaciguar es el mismo que causa aflicción; quien debe allanar las dificultades es el que provoca inquietud. El bellaco menoscaba la justicia; pero cuando se ha colmado la medida no es con trampas como se gana la justicia.

Ladrones, bandidos, saqueadores, he aquí los altos funcionarios que fueron comisionados para reprimir el mal; un lugar de refugio para el violento, eso son los altos funcionarios que han sido nombrados para reprimir la impostura.

Piedad por la nación que está llena de creencias y vacía de religión. Piedad por la nación que viste telas que no teje, come el pan que no amasa, y bebe el vino que no fluye de su propio lagar. Piedad por la nación que aclama al vanidoso como héroe y juzga al ladrón como hombre de bien.

Piedad para la nación cuyo jefe es un zorro, cuyo filósofo es un impostor, y cuyo arte es el de remedar y remendar. Piedad por la nación que da la bienvenida a su nuevo gobernante con toda pompa, y lo despide a gritos, tan sólo para dar la bienvenida a otro bribón con todos los honores”.

Piedad para México, cuyos habitantes se niegan a madurar, a asumir, a dejar de delegar en tales mediocres que se enriquecen con el bandidaje de los dineros de todos. ¡Míralos!

Y cómo vas a mirarlos, si tú también.

(Tenebroso).
22 Diciembre 2016 04:00:00
Acteal
Fue el 23 de diciembre del 97 cuando Acteal amaneció grifo de cadáveres. A la vista del almácigo de víctimas de paramilitares priístas se alzó la palabra viva del profeta Samuel Ruiz, que en su Carta Pastoral de Navidad clamó, y muy pocos lo escucharon (ni la justicia ni el alto clero católico):

“Por si acaso hubiéramos olvidado que la verdadera Navidad se da en un contexto trágico de opresión y dominio, de inseguridad y puertas cerradas, de persecución y exilio, y aun de verdadero genocidio, los acontecimientos de estos días en Chelalhó nos lo vienen a recordar. La dicha más grande que el mundo ha conocido, el nacimiento de nuestra carne del Verbo de Dios, irrumpe en medio de la más densa niebla. La Navidad de este año es para el pueblo cristiano de nuestra Diócesis, de nuestro estado y del país entero, una Navidad luctuosa. No sólo es ignominioso el número comprobado, hasta el día de hoy, de muertos (45) y de heridos (25), muchos de ellos menores de edad, sino sobre todo el clima de violencia creciente e impune denunciado a las autoridades que lo podían haber frenado con anterioridad a este indignante desenlace.

“Son tantas las circunstancias agravantes que hacen de este doloroso acontecimiento un verdadero crimen contra la humanidad: el hecho de que el ataque fuera perpetrado por hombres adultos, armados, contra un grupo mayoritariamente de mujeres y niños desarmados; que ese grupo victimado (‘Las Abejas’) sea uno que ha hecho profesión pública y desde hace tiempo de su opción por los medios civiles, pacíficos y no violentos para la consecución de sus demandas, aun cuando viven y trabajan en el corazón de una zona donde la violencia se ha enseñoreado hasta el punto de ser obligados a abandonar sus casas y poblaciones, pues en Acteal se encontraban ya en calidad de desplazados; el hecho de que el ataque se haya verificado en el momento en que estaban reunidos en la ermita del poblado, orando por la paz; y seguramente orando por quienes les perseguían. Conocemos que tal es la calidad cristiana de esos hermanos y hermanas.

“¡Qué horrible paradoja que el mismo día en que pudieron ser abiertas algunas ermitas que habían estado cerradas y ocupadas por grupos armados de civiles y de policías, en una ermita de Los Altos hayan sido masacrados todos estos cristianos! En el espacio de lo sagrado irrumpe la violencia. ¡Y para este pueblo tan hondamente religioso! Toda la tradición judeo–cristiana de que los templos son Santuarios para los perseguidos, aquí ha sido pisoteada. A muy temprana hora de hoy  las autoridades del estado han ordenado recoger todos los cadáveres, quizás con argumentos jurídicos o sanitarios. Ello es un agravio más a los sobrevivientes de la masacre. Ellos han venido hasta nosotros, suplicantes:

“–¡Queremos enterrar a nuestros muertos. No dejen que se los lleven!

“Quien conoce el alma indígena sabe hasta qué punto es existencialmente indispensable hacer el duelo, llorar a los muertos. ¿Será que hasta ese consuelo les van a quitar? Sólo la fe y con ayuda de la revelación podemos comprender que así es la Navidad verdadera. Esta, y no la de la sociedad de consumo es la que permite entender el misterio de la Encarnación. Aquí, en Chiapas, algo nuevo está naciendo, y no concluirá el parto sin estas dosis estrujantes de dolor.

Cuánto trabajo nos cuesta, en este momento, decir: ¡Feliz Navidad! A nuestra sensibilidad humana nos parece que el Niño nace muerto”.

(Acteal).
17 Diciembre 2016 04:07:00
¿Peña populista?
Le falta el carisma. Populismo. Lejos de significar una tosca operación de manipulación política e ideológica, el populismo constituye una estrategia dotada de sentido para afrontar determinadas coyunturas históricas.

Tal asegura el investigador Ernesto Laclau, pero en México el populismo es piedra de escándalo que arroja el sistema contra votantes ignorantes, timoratos y manipulados.

El discurso oficial apuesta a la democracia y rechaza el populismo, ¿pero en qué consiste la democracia? ¿Qué es el populismo? En la retórica oficial “democracia” vino a su­plantar al vocablo “revolución, del que se usó y abusó hasta López Portillo. Por cuanto al populismo, he preguntado a Mayahuel Mojarro, licenciada y maestra en Filosofía Política, buena discípula de Bobbio, Villoro y tantos más:

–¿Esa democracia de que tanto se ha­bla en el discurso oficial?

–Nuestra democracia, contesta Mayahuel, ¿podemos seguir fiándonos de un sistema de gobierno donde las desigualdades sociales son cada vez más agudas y donde la libertad sólo es liberad de decisión, mas no de realización de lo que se decide? ¿Qué sentido tiene esa “libertad”, cuando no se tienen posibilidades tácticas de ejercerla?

–¿Y del populismo, tan satanizado, tan vivo y actual?

–No es intrínsecamen­te negativo. El sistema de poder minimiza aquel conjunto de demandas sociales que no satisface, y que ni siquiera escucha; un sistema insensible a las demandas de las masas sociales propicia el populismo, que no es una ideología, precisamente, sino una estrategia política que puede presentarse en toda clase de ideologías: liberalismo, socialismo, “democracia”. Aquí mismo, en nuestros pueblos al sur del Bravo, cuántos movimientos populistas no fueron la respuesta lógica a sistemas electorales controlados por dictadores y oligarquías. Fue así como han surgido los líderes de gran arrastre popular, de Perón a Hugo Chávez, y entre nosotros López Obrador, todos con sus características especiales, con sus formas de ser. Son esos los que conmueven multitudes.

El populismo, según sus analistas, no cabe en una sola definición. El populismo es el llamado de un líder a un pueblo contra los políticos y los intelectuales que lo traicionan. “Llamado al pueblo profundo contra los malos representantes: evocación de aquello que define y que une contra lo que divide y el olvido de lo esencial”. El populismo, según afirma A. Dorna, es mencionado por todos en todas partes, sin que de forma categórica logren ponerse de acuerdo a la hora de definir ese fenómeno que bajo diversas formas se presenta en países de aquí y de allá, como el México que en el 2000 entronizó a Fox, afirmó la estudiosa. Mis valedores:

¿A qué se debe el regreso de un populismo que la democracia burguesa-liberal decía haber desterrado? A que los populistas carismáticos, leo en el análisis respectivo, representan la respuesta política a una situación de crisis institucional originada en el descrédito del aparato de Gobierno y las instituciones del Estado, los partidos políticos y los procesos electorales, los poderes de la Unión; el modelo económico, en fin. “El populismo (A. Pessin) es un hecho colectivo, un saber social que no puede entenderse sin la dialéctica de lo consciente y del inconsciente colectivo (...) Toda manipulación del aparato simbólico global es de hecho decisiva en la renovación o la transformación de las relaciones sociales, lugar estratégico y táctico entre grupos rivales”.

Y que lejos de ser un rasgo de inmadurez propio de sociedades atrasadas, el populismo es una dimensión constante de la acción política que en mayor o menor grado está presente en todo discurso político. (Seguiré después).
15 Diciembre 2016 04:00:00
La esclava moderna
Eso es la trabajadora doméstica, mis valedores. Como ocurre con la mujer, el anciano, la madre y demás grupos humanos oprimidos del macho, la mala conciencia del mundo “civilizado” celebra puntualmente el Día Internacional del Trabajo Doméstico. Esto ocurre por los rumbos de julio; ya después, a seguir con los maltratos a la “gata”, la “chacha”, la...

Y que la empleada doméstica trabaja por sueldos ínfimos, sin prestaciones laborales ni servicios médicos, a lo que hay que agregar la discriminación por parte de la patroncita: india, floja, sucia, tragona, en fin. Ah, pero en México, jura el discurso oficial, se han abolido racismo y esclavitud.

–¿Abolido? Cuando yo trato de exigir mis derechos me responden: ¿cuáles derechos, si tú eres sólo la gata?

Por salarios de hambre estas modernas esclavas tienen que cumplir jornadas laborales de entre 14 y 16 horas, recibir un trato despectivo por parte de sus patrones y para todos ser la “criada”, la “muchacha”, y no más. Aun cuando integran más de 2 millones que luchan por mejorar sus condiciones laborales, son víctimas de explotación, discriminación, abusos y hostigamiento sexual; porque, como se jacta el  hijito mayor:

–¡Para carne buena y barata –la de la gata! (Abyecto.)

Por que calculemos el trecho que nuestro país haya avanzado en materia de derechos humanos con la abolición del racismo  y la esclavitud de la auxiliar doméstica, transcribo a modo de parámetro, palabra a palabra, la escenilla hogareña que ocurrió en la Grecia de hace 25 siglos:

Corito: –Siéntate, Metro. ¡Y tú, levántate y acerca un asiento a la señora! Todo tengo que ordenártelo yo, porque tú, infeliz, no eres capaz de hacer nada por ti misma. Eres en esta casa no una esclava, sino una piedra.

Pero cuando mides tu ración de harina, bien que cuentas los granos, y si cae un tanto así, el día entero estás rezongando y bufando, que ni las paredes te aguantan. Sí, ahora ahí lo estás frotando y sacándole brillo; buena hora es, bribona. Bendice a esta señora, que si no fuera por ella ya te estaría dando de palos.

Metro.- Querida Corito, a mí también me tienen sufriendo este yugo; también a mí me hacen temblar de rabia, y día y noche ando ladrando como perro tras estas malditas. Pero lo que me hizo venir a verte.

Corito: - ¡Largo de aquí, imbéciles! ¡Son todas oídos y lengua, y en lo demás, pura pereza!

¿El asunto llevó a la visitante hasta la casa de Corito? Preguntar sobre el fabricante de cierto adminículo  consolador de mujeres solitarias, que  confeccionaba el zapatero. Mis valedores:

En 25 siglos, de la esclava a la “chacha”, ¿alguna evolución? Dos expresiones  que “exaltan” a la auxiliar doméstica. Sabines:

“Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y escuchan la música que en el quiosco de la Alameda Santa María reúne a los sobrevivientes de la semana (.) Las gatitas (sic), las criadas, las muchachas de la servidumbre contemporánea, se conforman con esto. En tanto llegan a la prostitución”. (¿Que qué?)

¿México racista? ¿No? (Uf.)
10 Diciembre 2016 04:00:00
Mi retablillo anual
El martes, muy de madrugada, afirma el Nican Mopohua, se vino Juan Diego de su casa de Tlatilolco, y cuando venía llegando al camino que sale junto a la ladera del cerrillo del Tepeyácac, por donde tenía costumbre pasar, dijo: “Me voy derecho, no sea que me vaya a ver la Señora”.

Pero ahí salió a su encuentro al otro lado del cerro y le dijo: “¿Qué hay, hijo mío, el más pequeño? ¿A dónde vas?”.

“Niña mía, voy a causarte aflicción: voy presuroso porque está enfermo un tío mío, Juan Bernardino, y voy a llamar a un sacerdote”.

Pero ahí siente Juan Diego, como escalofrío, que la Señora del cielo mirábalo con su modo de mirar, y que leía en lo profundo de su ánima. Avergonzado de su mentir clavó una rodilla en tierra: “Y a ti cómo engañarte, Niña mía, cómo engañarte. De intento torcí mi andadura para hacérteme el perdedizo, por lo que ahora te he de decir: anoche mi tío Juan Bernardino, en sus delirios de fiebre, tuvo una revelación. En viéndome llegar se me quedó observando, y pegando un gran suspiro, clamó:

“¡Bienaventurada mi sangre! ¡Mi sobrino llegará a los altares!”, y sus ojos, niña mía, fulguraban.

(La Señora del Cielo, mansas pupilas, miraba a Juan Diego, y sonreía...)

“Entonces me eché a dormir, pero cuál dormir. ¿Yo a los altares? Eso significa que la Niña del Cielo va a convertir el desierto en rosas, y las rosas de la tilma en el milagro de su Imagen del Tepeyácac, y que al prodigio la cristiandad va a edificar capillas, ermitas, templos y basílicas a la honra y gloria de Dios y su Madre santísima”.

(Ella, sonriendo, le extendía sus brazos.)

“Lo supe entonces: de todos los rumbos de la rosa van a acudir hasta ti romeros y suplicantes, pero también un pontífice protagónico, reaccionario y dado a los viajes, que va a contemplar a mi México sumido hasta el cuello en la pobreza global, a una comunidad flagelada por el modelo neoliberal, y un descontento que amenaza tronar no como el cambio racional de una ciudadanía que aprendió a pensar y crea la táctica para darse un Gobierno al que obedecer como su mandante, sino como las masas saben estallar: a lo espontáneo. ‘Ah, no, ¿revolucioncitas a mí?’.Y el papa de Roma va a urdir el truco de darles un santito indígena, pararrayos de la cólera popular. Yo, niña mía, mirándome de santo reaccionario intentaba dormir, pero el sueño, andavete”.

(Vio entonces, o figurósele, que se añublaba el mirar de la Niña.)

“Y así, Madre del Cielo, presentí que mi expediente, que en cosa de cuatro siglos había dormido en santa burocracia, de repente iba a levantarse y a andar, y que en el amanecer del 21 estaría yo en mi nicho, santo de palosanto”.

“¿Y tal presentimiento atribula tu pecho, hijo mío?”.

“Y cómo no. ¿Te imaginas al más pequeño de tus hijos tieso en su nicho, con la marabunta de penitentes a mis pies –a mis sandalias–, exigiendo de Dios por mi intercesión el milagro que su propia ignorancia les impide realizar por sí mismos, el día que anden espantados porque Peña les va a arrebatar su petróleo, su luz, y el cachito de patria que aún les quedaba? Tú has de perdonar a la más pequeñaja de tus criaturas, ¡pero aureola no! ¡Todo lo que tú quieras, niña de mis ojos, pero santo no!”.

La de Guadalupe, entonces, juntó sus manos, ladeó su cabeza, suspiró y parece que sus pupilas se rasaban de lágrimas. Y así se nos quedó en la tilma. (Obsérvenla).
08 Diciembre 2016 04:00:00
‘¡Compatriotas!’
Aprended, flores, de mí / lo que va de ayer a hoy / que ayer maravilla fui / y hoy sombra de mí no soy...

Chía-Chía. ¿Cómo era ese panda de la media cuenta secreta. Feo, cascorvo, pelón, orejón, rostro asimétrico chicoteado de tics. Pero, mis valedores: quién como ciertos periodistas, reporteros y artistas de la lente para trasformar un redrojo en toda una fina estampa, y un mísero cocuyo en el Quinto Sol, y un gusano en crisálida, y un oso panda en rey del zoológico. Esto durante 6 años justos, que con él resultaron injustos de punta a rabo. El matutino:

“El gran movimiento en el aeropuerto fue motivado por el arribo de Chía-Chía, que llegó de Chicago. De inmediato fue transportado al zoológico de Chapultepec, donde fue colocado en un albergue aislado en tanto se aclimata y se acostumbra a sus nuevos compañeros”.

(A los que nunca logró acostumbrarse: Colosio, los Ruiz Massieu, más de 300 perredistas de los honestos de la base social, no de los chuchos colaboracionistas y migajeros). Después íbamos a comprobar que de Chicago se trajo las mañas y mafias de Al Capone. Que venía a “contraer nupcias” con alguna osa mexicana. ¿A contraer nupcias? ¡A violarla, vejarla, desflorarla y saquearla, y empobrecerla todavía más, padrotillo válido de la ocasión! Hoy sigue engullendo, con toda su parentela, las buscas de media cuenta secreta y más.

Mis valedores: ¿No es cierto que ese Chía-Chía nos vino a resultar un panda de muy buenas acciones... de teléfonos, que luego malbarató “al amigo Slim”, uno de sus tantísimos prestanombres? No, y aquel benemérito Canal 13, por aquel entonces propiedad del Estado, que más tarde el
panda Raúl.

Tales animalejos, ayer consentidos en el zoológico, hoy no son ni su sombra, pensaba yo, pero qué equivocado estaba, porque dije cuando el panda “compatriota” cayó de su pedestal: ¿Qué fue del Chía-Chía, qué es de él en este día? Después de arrastrar por La Habana y Dublín su estigma de judío errante, hoy, como ayer, Chía-Chía es animal execrado, vilipendiado, expulsado de su jaula, del zoológico, de todo Chapultepec. Equivocado estaba.

Porque aquí lo inaudito, lo que debería avergonzarnos: aborrecido por los visitantes del zoológico instalado en Los Pinos, Chía-Chía anda moviendo sus influencias para manejar, una vez más como hace años, a todo el animalero de miércoles ante el que fue el rey, el pavo real de todo el gallinero. El aborrecido dañero quiere volver, y acá bajita la mano lo está logrando como en los tiempos aquellos en que se desgañitaba, vocecilla de pito de calabaza:

–¡Mother–nización, compatriotas! ¡Pronasol!

¿Pero nosotros, en tanto? Ah, qué nosotros.

Habría de venir más tarde un cierto oso panda que a todos nos pasó a pandear. Inofensivo parecía, e insignificante tras de sus antiparras, pero el felón enseñó las uñas y nos resultó, con Echeverría, el peor, porque nos embombilló Fobaproa, rescate carretero y una deuda externa inflamada como maligno tumor. No por propia iniciativa nos pasó a tiznar, que sólo acató las órdenes de su domador, un tío Sam del que el panda vivió, por el que vivió, con el que vivió y vive hoy día, donde el tío lo tiene y mantiene domesticado en la jaula –de oro– de algún zoológico en Washington. Dándole el pan en la boca.
03 Diciembre 2016 04:00:00
Como a un dios lo adorarás
Secuela del Día Internacional contra la Violencia de Género, ofrezco a ustedes este muestrario del más refinado machismo y de la misoginia más repugnante en personajes y escritos de la cultura universal, con la disculpa que pudiese otorgárseles: todos ellos fueron hijos de un tiempo y de unas circunstancias determinadas. Aristóteles, para empezar, filósofo griego del siglo 4 antes de nuestra, era que iba a afirmarlo: “Por ley natural unos hombres nacen libres y esclavos los otros”. Su postulado sobre la mujer: “La naturaleza sólo hace mujeres cuando no puede hacer hombres. La mujer es, por tanto, un hombre inferior”. (¿Lógico?)

En el 18 a.C. Hammurabi en el código famosísio que “concibió bajo inspiración divina”:

“Cuando una mujer tuviera una conducta desordenada y dejara de cumplir sus obligaciones del hogar, el marido puede someterla y esclavizarla. Esta servitud puede, incluso, ejercerse en la casa de un acreedor del marido y, durante el período que durase, le es lícito (al marido) contraer un nuevo matrimonio”.

Y ya en los terrenos de Alá: “Los hombres son superiores a las mujeres porque Alá les otorgó la primacía sobre ellas y dio a los varones el doble de lo que dio a las mujeres. Los maridos que sufrieran desobediencia de sus mujeres pueden castigarlas, abandonarlas en sus lechos e incluso golpearlas. No se llegó al hombre mayor calamidad que la mujer”. (El Corán, libro sagrado de los musulmanes, “dictado” por Alá a Mahoma en el siglo 6.)

Las Leyes de Manu, Libro Sagrado de la India: “Aunque la conducta del marido sea censurable, aunque este se dé a otros amores, la mujer virtuosa debe reverenciarlo como a un dios. Durante la infancia, una mujer debe depender de su padre; al casarse, de su marido; si este muere, de sus hijos, y si no los tuviera, de su Soberano. Una mujer nunca debe gobernarse a sí misma”.

¡San Pablo también! En el 67 de nuestra era: “Que las mujeres estén calladas en las iglesias, porque no les es permitido hablar. Si quisieran ser instruidas sobre algún punto, pregunten en casa a sus maridos”.

Lutero, teólogo alemán, reformador protestante, siglo 16: “El peor adorno que una mujer puede querer usar es ser sabia”.

“Los niños, los idiotas, los lunáticos y las mujeres no pueden y no tienen capacidad para efectuar negocios”. Enrique VIII, rey de Inglaterra y jefe de la Iglesia anglicana, siglo 16.

“Todas las mujeres que sedujeran y llevaran al matrimonio a los súbditos de Su Majestad mediante el uso de perfumes, pinturas, dientes postizos, pelucas y relleno en caderas y pechos, incurrirían en delito de brujería y el casamiento quedaría automáticamente anulado”. Constitución Nacional Inglesa, siglo 18.

Lo inaudito: “La mujer debe adorar al hombre como a un dios. Cada mañana debe arrodillarse nueve veces consecutivas a los pies del marido y, con los brazos cruzados, preguntarle: Señor, ¿qué deseas que haga?”, Zaratustra, filósofo persa, siglo 7 a.C.

¡Y Le Mánager de París, tratado de conducta moral y costumbres de Francia, siglo 14:

“Cuando un hombre fuera reprendido en público por una mujer, tendrá derecho a golpearla con el puño o el pie y romperle la nariz para que así, desfigurada, no se deje ver, avergonzada de su faz. Y le estará bien merecido, por dirigirse al hombre con maldad y lenguaje osado”.

Espeluznante. ¿Y ese rostro amoratado de la víctima porque al macho no le sirvió caliente la cena ahora que de madrugada le llegó intoxicado de licor? ¿Ese qué? (Uf).
01 Diciembre 2016 04:00:00
‘Ha muerto el marxismo’
Tal fue el anuncio de Ratzinger antes de su visita a la Isla en 2012, ese mismo Benedicto XVI que en febrero de 2008 exhortaba a los católicos cubanos: “No desfallezcan bajo un Gobierno comunista. Ustedes sigan regando la viña del Señor”.

Mientras tanto Tarcisio Bertone, por aquel entonces secretario de Estado de El Vaticano, pedía a los cubanos “recordar a Juan Pablo I”, y solicitaba a Cuba espacio sin límites para actuar en la Isla, sobre todo en el área de la educación. Pero la concesión inaudita que le proporcionó un gobierno emanado de la Revolución:

“Abrir uno de los canales de Tv para que la misa que ofició Bertone llegase a todos los cubanos”.

Así pues, se intentaba que el educador de los cubanos fuese nada menos que Ratzinger, Gran Inquisidor que se aferraba a la práctica de oficiar la misa a la usanza del viejo ritual, en latín y de espaldas a los asistentes, gesto que representaba un fuerte y significativo apoyo a la vieja liturgia”. Ahí aparecía el fantasma del ala autoritaria del catolicismo, la Contrarreforma, dentro de la cual se consolidan unas tendencias del Ratzinger reaccionario que se manifestaron desde que encabezaba la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Fueron aquellos los tiempos en que los observadores externaron aquel temor: “Sí, seguro, existe el riesgo de que se cierren puertas y ventanas. El peligro de levantar de nuevo el puente levadizo de la Iglesia como fortaleza no es ilusorio, como tampoco es ilusoria una santa alianza entre Roma y el piadoso dólar libre contra el comunismo ateo. La advertencia es clara y fuerte, es un grito de alarma que reflejó los temores que rodearon el Sínodo extraordinario reunido en Roma en el 2005, donde los sectores progresistas tuvieron sobradas razones para temer una regresión de la Iglesia católica. “A contrapelo de las esperanzas de renovación y cambio que albergaban muchos fieles católicos, afirma el analista Martínez García, el cónclave cardenalicio decidió algo peor que mantener a la Iglesia anclada en el conservadurismo: llevarla a una regresión de décadas o de siglos y entregar el trono papal al cardenal alemán Joseph Ratzinger, brazo represor del Vaticano”. (Esa Iglesia, ese cardenal, ese pontífice, reclamaban al Gobierno de Cuba “espacio sin límites” para educar a los herederos de Sierra Maestra. Grotesco.

Ahí fue la protesta de muchos obispos, entre ellos los de Estados Unidos, protestas que el Pontífice no contestó, prefiriendo evadir el debate. “Discutir sobre nosotros mismos y problemas de poder, sería un triste espectáculo”. Su acrobacia verbal a nadie convenció. Nadie en Roma ha olvidado que el detonante que agravó la polémica sobre el papel de Roma frente a las conferencias episcopales progresistas fue el propio Ratzinger.

Conclusión: “Nadie puede negar la sordera cada vez más grande del Norte y de El Vaticano ante la creciente miseria del Sur, torturas y violaciones de los derechos humanos, cuestionamiento generalizado de los valores morales y sociales tradicionales, creciente indiferencia religiosa del antiguo Occidente cristiano, fortalecimiento de las iglesias jóvenes aferradas a sus propios valores”.

Los desafíos que este siglo lanza a la Iglesia son múltiples y radicales. En el Sínodo extraordinario celebrado en 2005 fueron derrotados los partidarios de una Iglesia cada vez más intensa e involucrada en los problemas políticos, económicos y sociales del mundo. Se impusieron quienes buscan una dimensión estrictamente espiritual para esta misma Iglesia. Lástima.
26 Noviembre 2016 04:00:00
Escamocha de la historia
Eso, y no más, es y ha sido usted, señor expresidente: un bodrio maloliente que al finalizar su mandato cayó a plomo en el desván de la historia, para nunca más.

¿Un recuerdo positivo para la ciudadanía mereció su paso por la Presidencia? ¿Un busto de bronce, un óleo, o al menos el retrato hablado? Desde su caída del poder ya para nada se habla de usted. Ni para mal, señor expresidente, que tal es el destino de los mediocres, y usted lo es de tiempo completo, sin un asomo de carisma y magnetismo
personal.

Usted, encuevado en algún escondrijo de esta ciudad, en silencio bebe a estas horas (¿o ya exalcohólico?) y devora las utilidades que le arrojó su paso por los dineros públicos Y es que su Gobierno fue el de la corrupción y el auge económico de oligarcas que se sirvieron de usted como de un monigote para medrar. ¡Y lo que dio a ganar a los tales, que a su real antojo lo manejaron, dándole a usted tan sólo la vanidad de las primeras planas! Lo que a sus espaldas se habrán reído esos que “haiga sido como haiga sido” instrumentaron una transa monumental para que usted afianzara su mandato y ellos sus ganancias ilícitas.

Execrado en su momento, despreocúpese: ya nadie se acuerda de usted. Si acaso llevó a cabo alguna acción meritoria para el país, ¿qué vale, si fue bautizada con sangre? Porque con sangre escribió usted su biografía personal, y como carnicero va a pasar a la historia. Porque pequeñajo como es, y rencoroso y empecinado (mixtura horrorosa), apenas llegado a la Presidencia decidió, violencia compensatoria, enseñar la mecha corta y exhibir el postizo poder. ¿Qué reportes le llegaban cada día a su escritorio? Catálogos; muertos y heridos. La cosecha sangrienta, señor, a diario dejaba comaladas de viudas y huérfanos, de padres sin hijos e hijos sin padres, de parientes desaparecidos y familias desintegradas en medio del luto, el dolor y las lágrimas. ¿Derechos humanos entre duelo y clamores?

Centenares de pueblos fantasma, en llamas algunos de ellos, generó su carnicería. Cada mañana, señor, su despacho sudaba sangre. Era usted el soberano de la nota roja. La industria del periodismo le vivía agradecida porque las cotidianas acciones de usted fueron la materia prima, chorreante de hemoglobina, del condimento con qué alimentar a unas masas enfermizas de sadismo, de morbo y crueldad. Pero eso sí: misticoide y dogmático, en el oficio de matancero siempre supo invocar a su Dios. Que su Dios aprobaba la carnicería, lo juraba besando la cruz. Horripilante.

¿Malo, perverso, sanguinario por naturaleza? No, sus tamaños no le alcanzaban. Dipsómano y ya. Es usted un adicto al licor que durante los años de su gobierno bien que supo disimular su enfermedad, pero a nadie pasaba inadvertido que borracho activo o pasivo, sus medidas de gobierno parecían obedecer siempre a los consejos de la botella, impartidos de boca a boca. Tantos cadáveres atestiguan su paso por el gobierno, ¡y a usted nadie lo ha agredido físicamente, si no es el licor a sus hígados! Perito en masacres y genocidios, señor expresidente, nada me sorprendería que volviera usted al gobierno, esta vez como asesor de Trump.

En fin, allá usted, pero yo, cándido que no fuera, desde acá le pregunto: ¿duerme tranquilo en su cama, abstemio y en la compañía de una esposa nada agraciada físicamente, por cierto? En cuanto a mí eso fue todo, expresidente G.W. Bush. (Uf).
24 Noviembre 2016 04:00:00
Gobierno y mulas
La crisis económica.- Una crisis que los encargados de la economía debieron prever, pero que nada hicieron por evitar. Ellos han estudiado, hasta donde lo permite la deficiencia de los conocimientos económicos, la cuestión de los periodos críticos, recurrentes, sin llegar a ningún resultado positivo.

¿Efectos crispantes de Trump? ¿Ineptitud de Carstens y Meade Kuribreña? ¿Ustedes aceptan estos conceptos? Yo no. Difiero de la opinión del articulista porque,  entre otros motivos, su texto fue publicado no en El Financiero de hoy, sino en El Demócrata de hace un siglo corrido. Si traigo a nuestra realidad del día de hoy es para que juzguen ustedes si alguna vigencia pudiesen exhibir en el México actual. Ahí mismo, en el matutino, noticias y comentarios de requemante actualidad:

Rodolfo Gaona triunfa en Puebla. El pueblo, al terminar la corrida, trataba de sacar en hombros al torero, pero éste rehuyó modestamente ese homenaje de la afición poblana.

Nuestra pobre democracia. La abstención es un delito por culpa; la comisión de fraudes en las elecciones es un delito con agravantes. Si hay que reformar, la solución no es reformar en la superficie, en las epidérmicas leyes de procedimientos, sino irnos a la médula. Estamos casi privados de un verdadero Poder Legislativo; puesto que no ha podido expedir ni una sola ley de importancia, ¿para qué le sirve a nuestro país?

Anuncios clasificados: Vendo mi casa en la 2ª. calle de Camelias 46. Mide 722 metros cuadrados. Vale 4 mil.

Los héroes de la crisis.- Cuando los precios fueron aumentando, los jornales, los sueldos y las utilidades de las clases obreras iban a la zaga de los precios. El patrón se resistía y el trabajador se empeñaba, y en medio del sacrificio se infló terriblemente el costo de la vida. Las víctimas son las mismas de siempre: los obreros que viven de su trabajo, las clases medias y submedias. Contener o suprimir la especulación es algo heroico y digno, pero, desgraciadamente, la creación de comisiones oficiales en medio de una crisis sólo contribuye a llevar la especulación hasta el propio seno del Gobierno.*

Deportes.-  Jorge Carpentier se prepara; sostendrá una lucha con el campeón estadunidense Jack Dempsey.

La severa crisis global.-  Señores comerciantes: ustedes siguen en sus trece, sosteniendo montos inverosímiles, con perjuicio de nuestras clases populares. El motivo de las huelgas, el aumento de salarios que los obreros exigen es debido a la actitud crecientemente utilitaria del comercio. Seamos razonables, ajustémonos a lo justo y equitativo, evitando efervescencias y trastornos que afecten la tranquilidad pública. Pongamos nuestro contingente de patriotas verdaderos. Con las estrangulaciones no se consigue sino la asfixia y la muerte. En las primeras huelgas sentirán los del dinero las duras lecciones que el pueblo, arrastrado por el hambre, ha dado al comercio en no pocas ocasiones. ¡Y no queremos huelgas, ni brazos que se levanten airados demandando justicia! ¡Es preferible hacer justicia antes de que se derrame el torrente de las indignaciones populares!Un ensayo de reconstrucción.- No hay que gastar las energías inventando esquemas y tramando proyectos y planes de saliva. Hay que hacer planes sobre la tierra. La palabra reconstrucción sólo adquiere vida y consistencia cuando se une a los conceptos de acción, de progreso, de fuerza y de trabajo efectivo.

Mulas. 40 mansas y 32 brutas. Niño Perdido 82.

Tal era hace 100 años este país gobernado por Venustiano Carranza. ¿Y el de hoy, gobernado por Peña?  Es México, nuestro país. ¿Y nosotros? (¿Nosotros qué?)
19 Noviembre 2016 04:00:00
El país de las cruces ardientes
Y vamos nosotros, la raza blanca, a expulsar judíos y gitanos, ilegales y refugiados, inmigrantes y musulmanes, negros y homosexuales, entre otros indeseables para nuestro país.

Ahí la doble moral de los primacistas de Trump: productores de una exuberante industria de pornografía y prostitución, hace tiempo se escandalizaron porque una cantante negra mostró ante el público, a lo inadvertido, un raigón de seno. Al propio tiempo esa comunidad que es flor y espejo de racismo y discriminación en agravio de negros y de extranjeros (de mexicanos, concretamente, “esos grasientos color de lodo, frijoleros del sur”) se crispó, indignada, ante el timbre postal que mostraba la figura de ese extraño espécimen color negro que entre nosotros caía en los terrenos del exotismo barato: Memín Pingüín, bienamado de los pobres de espíritu que consumían semejante escamocha. La estampilla fue retirada de circulación.

Qué país el del gringo, mis valedores, y el de nosotros, qué país.

Por evidenciar ese doble discurso de los vecinos me acerco a cierto estudio de Carlos Fontanellas sobre la dificultosa coexistencia del negro norteamericano con sus paisanos de piel blanca durante los tiempos de la Guerra Civil, y sí, aquí algunos apuntes:

En un principio fue la rivalidad entre los confederados esclavistas sureños y los estados del norte de Estados Unidos que los llevó a la Guerra de Secesión de 1861-65. Los esclavos negros intuyeron la gran oportunidad para luchar por la libertad y la igualdad, mientras en el norte los negros libres intentaron enlistarse con las fuerzas de la Unión. Su entrenamiento militar fue prohibido por la policía. El gobierno federal evitó el alistamiento de negros en el ejército. Lincoln los rechazó en 1861 y en los años siguientes. La presencia activa y la agitación de las masas negras preocuparon al gobierno, que creó un departamento de colonización, destinado a retornarlos a África o a alguna isla del Caribe. Tal política fracasó.

El negro, por fin, logró enlistarse en el ejército, pero fue objeto del encarnizamiento sureño, que se negó a tomarlos prisioneros; los heridos eran asesinados; el ejército los discriminaba; se les cerraba la posibilidad de ascenso a cualquier rango militar y se les pagaba la mitad del salario que al soldado blanco. Muchas compañías de combatientes negros, ante el problema de la paga, adoptaron la digna postura de no aceptarla.

Paulatinamente se gestarían nuevas formas de explotación de los campesinos negros, quienes fueron forzados a regresar a las plantaciones. Ante su resistencia se emplearon métodos represivos de enorme violencia.

El ejercicio del sufragio lo ejercieron los negros bajo el terrorismo racial de los oligarcas que, para mantenerlos alejados de las urnas, emplearon argumentos engañosos, propagaron atemorizantes amenazas, a lo subrepticio organizaron y armaron bandas y crearon sociedades secretas con objeto de imponerse y coaccionar, mediante la tortura, la violencia y el crimen, tanto a los negros como a los simpatizantes blancos.

De entre ellas hay que mencionar al Ku Klux Klan, integrado en 1865 en Pulaski, Tennessee, como un club de jóvenes pertenecientes a familias prominentes que rápidamente se extendió por los estados del sur hasta quedar formalmente organizado en 1868, para oponerse a “la influencia africana en el gobierno y la sociedad, prever la entremezcla de razas y defender la supremacía política y social de la raza blanca”.

Otra organización terrorista de los terratenientes se nombró Caballeros de la Blanca Camelia (Louisiana, 1867) que se extendió con rapidez. La cruz en llamas iluminó los linchamientos de negros, y de repente.

(¡Trump!)
17 Noviembre 2016 04:00:00
‘Esta mierda se acabó’
Una buena parte de la gente del “no” sí quería la paz con las FARC, pero no con superioridades morales, no sin ellos.

El FMLN y las FARC, mis valedores. Mucha sangre, mucho duelo y dolor se esconden tras esos acrónimos. Las FARC colombianas y el FMLN salvadoreño. Unos, a su hora, firmaron la paz, y los otros votaron en contra. ¿Qué tuvieron Gobierno y guerrilla de El Salvador que no tengan los de Colombia?

La paz de los salvadoreños se firmó un 16 de enero de 1992 en el Castillo de Chapultepec. Como final del protocolo que marcaba la paz entre la guerrilla y el gobierno de aquel país, Shafick Handal, vocero del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, depositó su AK-47 en manos de Carlos Salinas, el mediador, y al recordar los años de la guerrilla, rubricó la ceremonia con una expresión vulgar, escatológica y humanísima:

-¡Hijueputa! Esta mierda se acabó. ¡Y nosotros seguimos vivos!

Se acabó un conflicto bélico que duraría 12 años y produciría un saldo de 75 mil cadáveres y 12 mil desaparecidos. Más tarde Mauricio Funes, exguerrillero del FMLN, se refirió a las aberrantes violaciones de los derechos humanos y a los abusos perpetrados en nombre del Estado salvadoreño:

“Pido perdón a las madres, padres, hijos, hijas, hermanos, hermanas que no saben hasta el día de hoy el paradero de sus seres queridos. Pido perdón al pueblo salvadoreño, que fue víctima de la violencia atroz e inaceptable”.

Y bandazos que da la historia: ese Mauricio Funes, exguerrillero del FMLN, llegaría a ser presidente de El Salvador, país de luces y sombras, donde el poeta guerrillero Roque Dalton fue asesinado por la propia guerrilla, mientras que una bala asesina abatía en plena celebración del oficio litúrgico a monseñor Óscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, para que su asesino intelectual, un Roberto D’Abuisson ultraderechista fanático, fuese muerto poco tiempo después por la gracia de un cáncer fulminante, que de paso iba a llevarse a uno de los secuaces de la ultraderecha, José Napoleón Duarte, Presidente de El Salvador. El Napoleón del trópico.

Fue entre diciembre de 1980 y mayo de 1982, con este Napoleón como jefe de la junta de Gobierno, cuando se registró una de las épocas más sangrientas y enconadas del conflicto armado que años más tarde tuvo su desenlace en el Castillo de Chapultepec. Este mismo represor inició diálogos con la guerrilla en los años 80, mientras que al mismo tiempo viajaba a Washington, donde se originó el incidente que ha quedado para la historia de la abyección pública: rodeado de diplomáticos y funcionarios gringos, de repente Napoleón cayó de rodillas ante la bandera de Norteamérica y a ojos cerrados se puso a besarla. Al ponerse de pie ya había conseguido la ayuda militar del Gobierno para combatir a los guerrilleros.

Tiempo después diplomáticos e historiadores reclamaban al de Los Pinos su “lamentable” omisión al dejar en blanco la conmemoración de la histórica firma de los acuerdos de paz, pero más allá de los meandros, acequias y lloraderos de sangre que se ha derramado en los recientes gobiernos, ¿qué interés pueden tener el de Los Pinos en conmemorar una fecha que para él, por lo visto, nada significa?

Lo cantó Roque Dalton, poeta y guerrillero a quien su guerrilla mandó “ajusticiar”:

Porque es la patria el punto de partida, –básica piedra tumultuaria extendiéndose, –savia y semilla de la floresta cantadora del hombre.

Luces y sombras, tan pequeño y tan grande, El Salvador. (¿Y Colombia?)
12 Noviembre 2016 04:00:00
¿Y esos huevos?
Recomendé el jueves al señor Peña darse una “limpia”, que su fama pública exhibe una que otra tiznadura. Para mostrarle la eficacia de los huevos negros y las ramas de pirul aludí a la ceremonia en donde brujas y hechiceros inhibieron en Carlos Salinas la tentación de mordisquear, como gobernante, la cuenta secreta. ¿Que si lo lograron? Ya ustedes lo ven; pobre entró el “compatriota” a Los Pinos y pobre salió a la vida privada. El ritual de la “limpia”:

-En el nombre sea del Altísimo.

El curandero bendice a Salinas con cuatro velas.

-¿Y esos huevos?

- Para que se le vayan sus pendientes, señor licenciado. Para que como presidente de México sepa cumplir sus promesas.

El brujo porta el bastón de mando, profusamente adornado con cintas de todos colores.

- Ruega por nosotros. Salinas siente las manos de la curandera recorrer su cuerpo. “Padre mío / Santa alma del purgatorio / Santísima Trinidad / Madre mía / Mamacita linda / Virgen santísima”.

La curandera lo limpia con un ramo de hojas de naranjo que pasea por todo su cuerpo hasta las piernas: “Para que le dé fuerza / para que tenga salud”. (Salinas, inexpresivo, fija sus ojos en algún punto distante).

“Usted es nuestro padre / Dios mío / Jesús mío”. Leoba lo bendice con ramos de rosas rojas y lo limpia con el aroma y los pétalos. Guadalupe centra en él la mirada y el rezo, mueve su cuerpo y apenas levanta los pies de la alfombra amarilla del cempasúchil; lo va “persinando” y le acaricia el cuerpo con las hojas de ruda y poleo. Salinas mira fijo los ojos negros de la curandera; intenta entregarse al ritual, pero el espacio multicolor, santo y pagano, junto a la laguna encantada, profana el rito y lo vuelve espectáculo de cámaras y flashazos.

Esperanza le muestra tres huevos benditos, con ellos recorre su rostro, cabeza, cuello, hombros, pecho, torso y piernas. “Ruega por nosotros”. Bañan sus manos con colonias preparadas de aromas de hierbas. Él les informa al oído que la ceremonia se prolonga demasiado, que debe concluir.

Leoba levanta el crucifijo, se lo acerca a los labios. Salinas, en acto político ante Benito Juárez, declina el beso. En desagravio abraza a las curanderas, mujeres arrugadas de rostros morenos casi impenetrables, de ojos negros cargados de tiempo y de magia, de manos pequeñas repletas de anillos que saben acariciar para limpiar.

El curandero le ofrece el cáliz de agua de ruda. Salinas apresura el trago. “Para que le dé fuerza”. Alejo y Alfonso vinieron desde Huautla de Jiménez a presidir el ritual. “Prendimos las velas para que no tenga tropiezos”. Las 12 velas chorreantes de cera amarilla posan a los pies del Juárez niño, pastorcito de ovejas, que hace las veces de altar.

- Que el dueño del cerro lo proteja. Las velas encendidas son homenaje al licenciado Benito Juárez para que apoye a De Gortari. Que la fuerza una al país que hoy está cuarteado para que no tenga problemas.

¡A limpiarse usted también, señor Peña! (Uf.)
10 Noviembre 2016 04:00:00
La honorable familia Salinas
Este es un recado, mis valedores, para el Presidente. Señor Peña: ya va usted de salida; ya está usted más para allá que para acá en su sexenio, y hasta ahora, todas sus medidas de funcionario público lo han colocado en la situación del Don Juan de Zorrilla: “A dondequiera que voy, va el escándalo conmigo”.

En un par de años y meses, su labor como titular del Ejecutivo lo convertirá en bronce y mármol o en cachivache arrumbado en el desván de la historia. Por lo que en su vida de expresidente se mira venir, ¿no sería aconsejable, como una medida extrema y a modo de primeros (y últimos) auxilios, que recurriese usted al pensamiento mágico y se pusiera en manos del conjuro o de una buena “limpia”, pongamos por caso?

Pregunte a Carlos Salinas, el Presidente del país a quien los brujos pronosticaron acrisolada honestidad personal a lo largo de su gobierno. Certeros, los brujos oaxaqueños, ¿no le parece?

¿Si ahora usted, como ayer Salinas, se sometiera a una de esas “limpias”, que tantos beneficios de todo tipo reportaron no sólo a él, sino a Cecilia Occelli también, como hoy a Anapau, y a Raúl, a Adrianita? (Que con usted se llevara a Trump.) Lo que hubiese servido al don Pepe de la Colina del Perro y lo que hoy sirviese de tapadera a todas las riquezas mal habidas de todos los saqueadores públicos, incluyendo al Videgaray del castillo de Malinalco.

Cuánta sirvengüenzada, qué carencia de valores y moral personal de todos esos que así sangran un país que mal sobrevive con 73 pesos de salario mínimo (cándido de mí).

Por si a usted y a su también honorable familia pudiese interesar, aquí transcribo palabra a palabra la crónica del matutino sobre la “limpia” que fortaleció a los Salinas contra la pública maledicencia.

“Guelatao, Oaxaca.

–¿Y esos huevos?, pregunta Salinas.

–En el Nombre sea de Dios.

Invocando al Altísimo comienza la limpia.

–¿Y esos huevos? Salinas vuelve a preguntar.

Mañana ésos y algo más. (Vale).


05 Noviembre 2016 03:00:00
Si en algo te ofendí
Perdón. Y Norberto Rivera, cardenal del Medievo, pega el reculón. “Pido perdón por las alusiones ofensivas a gays. Sepan que de ninguna manera mi intención ha sido ofenderles”.

¿No? ¿Y entonces?

Es el mismo político de sotana que apenas ayer, desde el púlpito, advertía a todos sus feligreses:

- La única orientación sexual válida es la heterosexualidad.

Entretanto, en el púlpito, índice en alto clamaba Javier Lozano, Cardenal:

-¡Los homosexuales nunca entrarán en el reino de los cielos!

Y las ironías de prelados católicos: “¿A ustedes les gustaría que los adopten maricones? Lo que ocurrió fue que el anterior jefe de Gobierno de la ciudad y organismos internacionales maicearon a los ministros de la Suprema Corte para que avalen parejas del mismo sexo y que puedan adoptar”.

Y la picardía juguetona del Obispo de Durango, la capital:

“¿No será que Peña busca, en lugar de Gaviota, un Gavioto?”

Muy distinta sería la conducta de un padre (de familia) ejemplar como el reverendo Marcial Maciel, solapado y protegido por Norberto Rivera al ejemplo de Karol Wojtyla desde el Vaticano.

Insinuaciones tabernarias, retruécanos de burdel con los que se befó y se vejó de “viles maricones” a seres humanos, y por ello mismo dignos de todo respeto y consideración. No se trató del individuo bestializado que a la mitad de un linchamiento enciende la gasolina para la quemazón de quienes, atenidos a la ley, hubiesen contraído matrimonio igualitario. No, que fueron obispos y cardenales de la Iglesia católica.

¿Castigo a los boquiflojos? ¿Castigo al jerarca de un gremio que con los grandes capitales y la industria del periodismo ayudó a que alguno, haiga sido como haiga sido, se entronizara en Los Pinos, y algún otro no quisiera joder al país? Si el nuestro, como lo jura el discurso oficial, fuese un estado de derecho...

Y a propósito de la efeméride que acabamos de conmemorar, la afirmación del estudioso: “En 1968 el episcopado no se atrevió a denunciar las flagrantes violaciones a los derechos de manifestación de los mexicanos ni la matanza del 2 de octubre, y sólo unos cuantos obispos abogaron por la liberación de los presos políticos. Monseñor Sergio Méndez Arceo fue quizá el único que intentó promover una iniciativa (que no prosperó) en la Conferencia del Episcopado Mexicano para la consideración del caso y el único que se atrevió a denunciar los ataques que sufrieron dichos presos por parte de las autoridades carcelarias y de los reos comunes”.

De la sañuda violación de los derechos humanos perpetrada por Echeverría en perjuicio de guerrilleros a los que mandó torturar y asesinar durante la guerra sucia, ¿qué dijo Norberto Rivera? ¿En qué forma protestó el Cardenal? ¿Y de las matanzas de El Bosque y El Charco perpetradas por miembros del Ejército? ¿Y del derramamiento de sangre por parte del matancero Calderón, con todo y el 10% de daño colateral (estudiantes, mujeres, ancianas, niños), y de los casi 28 mil desaparecidos en estos tiempos de Peña el viajero, ese que propuso lo que ya la Suprema Corte de Justicia de la Nación había legalizado, el matrimonio y la adopción por parte de personas del mismo sexo?

¿Y de la alucinante matanza de religiosos de Las Abejas, comunidad de Chenalhó, Chiapas, que oraban cuando fueron masacrados por paramilitares a las órdenes del Sistema de poder? ¿Contra tal abominación protestaron los obispos, el clérigo Hugo Valdemar y Norberto Rivera, Cardenal?

Tartufos, gesticuladores, hijos amados de san Wojtyla y el padre Maciel.

(Hipócritas.)
03 Noviembre 2016 03:00:00
Joder
Lo dije en nuestro Domingo 7 de Radio UNAM y hoy lo repito ante ustedes:

¿No habrá aquí alguna equivocación? Pues no, la noticia ya ha sido confirmada. ¡Entonces paren las prensas! La noticia lo exige. ¡Paren las prensas!

Porque ha explotado la bomba, mis valedores. Peña y el resto de gobernantes, como también el Legislativo y el Judicial, han quedado anonadados ante el suceso insólito: ¡un caso de corrupción en México! ¡Riquezas ilícitas en el Gobierno de este país! ¿En el partido del Presidente? ¿En todos los demás? ¿Entre los grandes empresarios? ¿En los grupos oligárquicos? ¿En el alto clero católico? Aquí debe de haber un malentendido, una equivocación. Cómo perder la inocencia y tener que admitirlo: en el Sistema de Gobierno puede producirse un caso de corrupción. ¡Insólito!

Porque la escandalera la ha alzado el descubrimiento de que el gobernador priista de Veracruz, un tal Javier Duarte amasó una fortuna ilícita. Aún aturdida ante la noticia, la PGR se ha apresurado a actuar; asqueado todavía, el PRI no puede hacer otra cosa que vomitar al corrupto, en tanto que los medios de acondicionamiento social destacan las acciones del infidente en grandes caracteres y con signos de admiración; por su parte el Presidente del país, luego de aclarar, comprensivo, que el flagelo de la corrupción es un fenómeno cultural y que se ha generalizado en sociedad y gobierno, pone el énfasis en su lucha implacable contra la corrupción, y ante los mexicanos mienta una desleída Ley Anticorrupción y una aún más borrosa Ley de Transparencia, con las que el escándalo, atípico y aislado, de Javier Duarte, nunca se habrá de repetir. (Allá, tras lomita, risa burlesca, frente a la oficialidad alcahueta Humberto Moreira, exgobernador, se hace el desentendido, y detrás de él, mueca sardónica, un Emilio Portes Gil que fue presidente del PRI y del país denuncia el cinismo y la impunidad generalizada cuando se trata de riquezas ilícitas y, categórico, lo estipula: “Cada sexenio arroja comaladas de millonarios”. Sin más.

Ahí están los nuevos millonarios a la vista de todos, pero son los corruptos los más escandalizados con la corrupción de ese tal Duarte. Tartufos, simuladores, gesticuladores. ¿Las masas, en tanto, todos nosotros? Empachados de “jáloguin”. Qué país.

Tan vulnerables somos los mexicanos, nos conocen tan bien los de ese sistema de Gobierno, que así se burlan de nuestra pasividad. ¿No es cierto que ya nos tomaron la medida, que ya nos perdieron el respeto y que por nuestra pura ignorancia de la historia y la teoría política nos tornan colaboracionistas de esos que no se recatan para exhibir ante el 54% de mexicanos empobrecidos sus casas blancas y de otro color y demás bienes raíces aquí, en Malinalco y en Ixtapan de la Sal? No, y también su vida de lujos, derroches desbozalados y una falta absoluta de sensibilidad social, de moral personal y de ética profesional, como para recatarse ante la exasperación de quienes a lo impotente asistimos a la cínica depredación de nuestros dineros por parte de esa cúpula gubernamental.

En fin; hoy mismo, tartufos histriónicos, los Duarte y Cía. recurren al disfraz de la sorpresa ante la corrupción, se embrocan la máscara de la moral y montan el tinglado donde representar la farsa de un gobierno de leyes en un verdadero Estado de derecho, y a pregonar ese engaño que apodan Ley anticorrupción.

Ah, simuladores. Pero no, mis valedores: no se levantan con ánimo de joder el país. (¿No?)
29 Octubre 2016 03:00:00
En el filo de noviembre
Y a la vista de ladrones políticos, políticos ladrones y un tiradero de torturados, mutilados, disueltos en ácido, colgados, asesinados e inhumados en fosas clandestinas, un tema menos macabro es el de quienes prefirieron el expediente del suicidio, o quizá las facilidades para morir con el recurso de la muerte asistida.

Entre los avances en materia de derechos humanos que nos garantizan las leyes de esta ciudad, que más allá del clero retrógrado la ubican entre las más progresistas del orbe, tenemos esta de la muerte asistida. Como sucede con el matrimonio entre personas del mismo sexo y la suspensión voluntaria del embarazo antes de las primeras 12 semanas, el de la muerte asistida es un derecho que garantiza la ley. Por cuanto al suicidio de personajes notables.

Recuerdo cuatro suicidios de sendas parejas sentimentales por la relevancia de los protagonistas y porque fue una decisión que adoptaron en pareja. El primero es el de Stefan Zweig, autor de novelas y obras de teatro. Judío de ascendencia y crítico del nazismo, se vio precisado a salir de Alemania y refugiarse en Brasil. Ante el sombrío futuro de Europa y de la amenaza mundial del nazismo escribe (1942) en su luminoso testamento:

“Creo que es mejor finalizar en un buen momento y de pie una vida en la cual la labor intelectual significó el gozo más puro y la libertad personal el bien más preciado sobre la Tierra”.

Después de ello, abrasado de pesimismo, se abraza de su Charlotte Elisabeth y ambos se arrancan la vida.

Un caso más, el de húngaro Arthur Koestler, político y ensayista, periodista y científico. Badajeando entre la esperanza y el desencanto fue a su hora sionista, antisionista, comunista y anticomunista. Nos legó, con muchas más, Los Sonámbulos, obra monumental y magnífica donde me hizo escuchar la sinfonía de los astros, que percibió, el primero, Pitágoras, y cuyas notas se asientan en unas páginas que  constituyen “la conciencia crítica que ilumina un mundo de progreso e inimaginables horrores”, los mismos que en 1983 lo llevaron, al parejo de Cynthia, su esposa, a beber con ella una copa de cognac sazonada con barbitúricos.

Antes, mucho antes, la historia consigna el suicidio de Marco Antonio, frivolón y mal estratega que al repudiar a su esposa para hacer pareja con Cleopatra la célebre y tratar de tomar para sí todo un imperio, es aniquilado por Octavio, cuñado sañudo. Tal fracaso obligó al romano a recargarse en su espada,  y a la egipcia a acunar la serpiente en su pecho. Trágico.

Sombrío, impresionante, el suicidio que se perpetra en los entresijos de cierto búnker bajo un Berlín en ruinas, en llamas, en muerte, en desolación. Siniestros personajes concurren a la ceremonia de la necrofilia y se encargan del veneno y las armas que van a segar la existencia de un genocida que se prepara a morir mientras afuera resuenan clamores de triunfo y derrota, destrucción y derrumbamiento. Goebbels sostiene en sus manos veneno y armas. Quienes han de morir, el amante y la concubina, contraen matrimonio antes de dejar, juntos, la vida. Él, por supuesto, Hitler; la que fue amante y hoy  es esposa: Eva Braun. Lúcidamente demencial, el Führer se despide de sus dos secretarias y pone en sus manos el legado póstumo:

-Me disgusta no poder hacer a ustedes otros obsequios de despedida.

Y les entrega sendos frascos de veneno. Hitler y Eva han ingerido su ración de muerte mientras Europa se derrumba en pedazos. (Trágico.)
27 Octubre 2016 03:00:00
¡Tartufos!
Todo terminó con un timbrazo a deshoras y el cerrón de la puerta. Esa noche contemplaba la ruina de mis botines: soberbia estampa, color alazán tostado, de la punta aguzados y sus orejetas detrás. Magníficos cuando nuevos, es ley de la vida a la que unos botines no se pueden sustraer; los míos fuéronse maltratando, se me fruncieron, y tan sutil se tornó la suela, que entre mis pies y la Madre Tierra (el padre asfalto) sólo quedaba la tela del calcetín. Y qué hacer; los arrumbé en el asilo de viejos (un arcón de pino, polilla y vejez) y al uso diario los domingueros, con lo caros que son, que al caminar pisaba con tiento, tratando de pesar lo que una plumita. En eso, la mañana del jueves:

–¡Zapatos qué componer!

Corrí al arcón y a las manos del zapatero confié mis botines; los miró, miró, sospesó, examinó de un lado, del otro, por abajo y atrás (sin albur). Su veredicto:

–Tacones, suelas corridas, y como nuevos.

Una hora pidió para realizar la cirugía ahí mismo, en el rincón de la cochera. Sin casa ni local comercial, tuvo que convertirse en itinerante (“la crisis”, y aquellas altisonancias en contra de Peña). “No dormir en la calle se lo debo  a un amigo que me facilitó un rinconcito en su casa”.

Y a los botines. “No como los botines que a la vista de todos se alzan los políticos bandidos, hijos de toda su…”.

Oyéndolo escuchaba el ánima ofendida e iracunda de la comunidad. Lo dejé en medio de una choricera de madres contra los políticos ladrones y los ladrones políticos.

Horas después me entregó mis botines y se perdió en la calleja. Horror, qué metamorfosis vinieron a sufrir, que ante esta la de Kafka es juego de niños. De oscuro marrón su color, el remendón me los tornó negruzcos, con jiricua de rosetones lívidos. Suela de calidad prometió, pero aquello tiraba a cartón mal pegado con plastas de engrudo. De cálido albergue para mis pies, que algo tenían de condición femenina, mis botines se volvieron covacha inhóspita, desapacible, erizada de salientes, recovecos, hondonadas, una estalactita a la altura del gordo y una estalagmita contrapunteada con el talón.

Y ni cómo localizar al malandrín que por su madrecita juró utilizar lo mejor de su arte y baqueta para revivir mis botines. ¿Y sus reniegos vehementes contra la corrupción de los Duarte, Medina, Borge y la “casa blanca”, que aún me lastima los tímpanos su voz gargajosa, abrojuda, con su diarrea de altisonancias?

–¡Cínicos marranos de fortunas ilícitas! Mansiones, lujos, viajes, derroches, ¿con su puro sueldo? ¡Se llenan la boca pregonando el combate a la corrupción, y no se les cae de vergüenza ante la pobreza de unos a quienes sólo nos queda nuestra moral personal!

Y aquellos chupetones al sin filtro. Y entonces fue. Esa noche, botines en mano, vivía yo la impotencia del agraviado por una injusticia que no encuentra quién lo pueda dar a valer. (En el aparato, hablando solo, Bach). Y entonces.

De repente, el timbrazo. Abrí la puerta, ¿y eso?  Jadeante, rostro desencajado, el remendón:

–¡Escóndame en su cochera, a ver qué rumbo agarro mañana!

Esconderlo del amigo que le prestaba dónde dormir y que, fusca en mano, recorría la colonia buscándolo.

–Es que agarré solita a su seño Romelia, y para que se dejara amar le apliqué algunos carambazos.

Jadeaba. “¡Por esta noche nomás!”.

Yo, al renegón contra Peña y cofrades simuladores, aquel portazo. (Qué más).
22 Octubre 2016 04:00:00
Lobohombo
“Las muchachas salían traumadas, llenas de sangre, quemadas, sin zapatos...”

La hornaza, mis valedores, tragedia que estalló un día como el de mañana, pero del año 2000, fecha infausta. Yo, aturdido ante la catástrofe, algo quise decir, escribir, callar o, por no seguir lastimándome, pasar de largo, pero reflexioné: las víctimas eran jóvenes y andaban ahogadas de alcohol, esa droga aborrecible que entre adolescentes y jóvenes se incrementa cada día, y relacioné la hornaza del Lobohombo con la del caso aquel:

“Coche accidentado. Seis heridos graves. Conductor y acompañantes, todos menores de edad, iban ebrios. Rafael, que manejaba el vehículo, cuenta con 16 años de edad. Grave, permanece hospitalizado.

Yo, padre de un hijo de la misma edad, con la mente encendida al recuerdo de un Lobohombo en llamas dije y digo al caído en desgracia, la del licor:

En leyendo la noticia, Rafael, redacté unas líneas zumbonas contra borrachos y teporochos, pero después de pensarlo... Has de saber (me permites el tuteo, ¿verdad?) que de pronto se me prendió una punzadilla acá, mira, del lado cordial; porque yo tengo un Ariel de tu misma edad, y eso vino a quitarme las ganas de forjar donaires con tu desdicha. Porque desdicha es, y grande, que habites en un país que es manadero de borrachos porque las agencias de publicidad se viven sembrando en radio, T.V y periódicos, de forma subliminal, una series gringas que son minas antipersonales que exaltan el consumo del alcohol y el cigarrito. “¡Chupe, sorba, fume, viva!” Abyecto.

Denuncia el especialista: “Una manipulación desaforada e irresponsable encauza al país hacia el alcoholismo. La afición por el alcohol se incrementa entre los jóvenes, los adolescentes y los estudiantes universitarios”.

Tú, Rafael, de seguro eres estudiante, como mi Ariel, y como joven que eres qué voy a reprocharte, si es el Sistema que los adultos nos dejamos imponer el que permite, alienta, fomenta que la publicidad, al amor de las ganancias, manipule a las masas -¡a los adolescentes!- a punta de programas de TV. tan aviesas como efectivas. Qué voy a reprocharte, si viniste a nacer en un país patrocinado por las firmas cerveceras.

Malhaya tal manipulación alcoholera que así se ceba en los jóvenes, Rafael, que mantiene a flor de labio la cebada, la uva y el lúpulo, y el mezcal, el agave y la caña, por que angoste y agoste el espíritu y ablande conciencias y reblandezca la resistencia del joven -¡del adolescente!- frente a un Sistema que así oprime y, en su caso, reprime. La cultura del licor, a estas horas enhiesta.

Te imagino días antes del accidente, tú con tus 16 años encima. Flamante todavía, recién salido del nidal. Te imagino emulando al galán de la serie gringa, copa en mano, rony drogas que lo acompañan. Lóbrego.

¡Ah, Rafael, como si te llamaras Ariel y fueras mi sangre, y fuera esa sangre la que no cesara de manar mientras yo, desalado, me lanzara al de primeros auxilios, a aferrarme a ese tu cuerpo todavía tan muchacho y ya así de lastimado! Dios...

Ya los adultos no pudieron con ese licor que conmigo no pudo. No quisieron poder. El hábito no hace al monje, dice el dicharajo, y yo digo: mucho menos el hábito del alcohol. Hoy, seis años después de ti y del Lobohombo, todo olvidado, y aquí, en el país de la muerte, nada ha pasado.

“Una mujer logró identificar a su hijo; lo reconoció por los frenillos de la dentadura”.

Ah, México. (Qué país.)
20 Octubre 2016 04:00:00
Vivir en las catacumbas
Cinco meses después de la fiesta en Los Pinos por la apertura sin precedentes del Presidente de México a la diversidad sexual, viene la resaca. De septiembre a octubre, apenas en un mes, el odio ha matado a 10 mujeres transexuales y herido brutalmente a una. (Genaro Lozano, 18-X-16.)

Contra esos “réprobos” Juan Sandoval, cardenal emérito de Guadalajara:

- Las desviaciones de ciertas personas no deben servir para condenarlas, pero tampoco para presumirlas; deben mantenerlas bien en secreto.

Truena Javier Lozano, cardenal: “¡Los homosexuales y las lesbianas jamás podrán entrar en el reino de los cielos!”

A semejantes tonsuras homofóbicas replicaba Enoé Uranga, aguerrida punta de lanza del movimiento homosexual:

- Ignorancia y homofobia del alto prelado católico. El cardenal, en un esfuerzo de tolerancia digno de encomio, acaba por hacer una extraordinaria apología de la doble moral, del clóset social. ¿A quién sirve semejante falsedad?

Hace tiempo el político Jorge Emilio González:

Estoy en contra de la homosexualidad. No es algo sano, es algo antinatural, es ir en contra de un proceso. La naturaleza junta al hombre y a la mujer. Lesbianas y homosexuales, qué lamentable. No es algo sano. Los que vivimos en armonía con la naturaleza manifestamos abierta y libremente nuestros instintos. Los amores disidentes, qué lamentable. Todas esas cosas no había antes. Me hubiese gustado vivir en aquella época.

Enoé Uranga: “Visiones como estas, que privan en las mentes de muchos personajes de la vida pública, reflejan los prejuicios y la ignorancia que existe en buena parte de la sociedad mexicana, pero son lamentables cuando se trata de quienes tienen la responsabilidad de construir las nuevas reglas de la convivencia democrática. Los representantes de la sociedad no pueden agredir y dañar de esa forma a la sociedad misma y menos promover el linchamiento”.

De hace un lustro al actual, ¿se advierte en México algún cambio positivo en lo que atañe a discriminación contra el homosexual? Por aquel entonces el Comité Orgullo México, Divergentes, Grupo de Homosexuales Acción e Información, Foro de Hombres Gays, Nueva Generación de Jóvenes Lesbianas y Musas de Metal, publicó un documento del que extraigo estos párrafos:

“Hoy, el terrible estado de discriminación que existe en México siendo tratados como enfermos y como desviados, y se pretende que seamos confinados a ghettos. Se nos confieren todas las obligaciones que a los demás ciudadanos, pero frente a los derechos somos considerados ciudadanos de segunda. En varios lugares de la República somos obligados a vivir nuestra sexualidad y nuestra vida cotidiana en las catacumbas, víctimas del rechazo y de actos violentos de una crueldad extrema, reflejo de una sociopatía generalizada: muertes violentas de extrema crueldad, que va del puñal al estrangulamiento.

El proceso democratizador, para ser legítimo, debe incluir el respeto a la diferencia. Para ello son necesarias reformas legislativas orientadas a combatir la discriminación en todas sus expresiones. El principio es una efectiva protección jurídica que garantice desde el Estado la ciudadanía plena de todos. Para construir una democracia real no aceptamos que existan mayorías y minorías. Las reivindicaciones políticas de las lesbianas, los homosexuales y las personas con identidades genéricas disidentes tienen sentido como parte de un amplio proyecto, con consecuencias inmediatas en la calidad de vida de seres humanos concretos.

Lo que queremos es ser tratados de igual a igual. Nuestra causa es la causa de todos los discriminados”.

De igual a igual y de ayer a hoy, mis valedores: ¿algún cambio positivo en este país de dogmas, prejuicios, machismo, mediocridad?

(Trágico.)
15 Octubre 2016 04:00:00
Mi retablillo anual
Y porque la carabela Pinta era más velera e iba delante del Almirante, halló tierra e hizo las señas quel Almirante había mandado. Esta tierra vido primero un marinero que se decía Rodrigo de Triana.

Y lo que vido, mis valedores, fue nuestro mundo “nuevo”, la América Mestiza en la que sobrevivimos apenas. A penas. La hazaña del Almirante aquel 12 de octubre nombrado, ¿fue todo un descubrimiento, un encuentro, un encontronazo? Fobias y filias lo discuten todavía y aún no pueden, no quieren, ponerse de acuerdo. Ellos siguen buscándole reversa a la historia, como si a fin de cuentas el resultado no fuésemos todos nosotros, hijos de los genocidas y de sus víctimas por igual, y herederos de una esplendorosa cultura.

En fin, que, rabiosos, dos mundos se machihembran y terminan pariendo mestizos, estos que hoy todavía no acaban de asumirse de tales, y entonces cómo lograr la identidad como pueblo único e irrepetible entre los del orbe. Las primeras visiones del Descubridor:

Ellos andan desnudos como su madre los parió (...) muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos y muy buenas caras (...) Les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor con que hobieron mucho placer.

Pero también iba a advertir las piezas de oro que los aldeanos llevaban encima, y entonces: “No puedo errar en el ayuda de nuestro Señor que yo no le falle adonde nace (ese oro)”.

¿Alucinación del Almirante? “Cansado me adormecí gimiendo: una voz muy piadosa oí (...) Dios maravillosamente hizo sonar tu nombre en la tierra. Las Indias, que son parte del mundo, tan ricas, te las dio por tuyas (...) De los atomientos de la mar Océana, que estaban cerrados con cadenas tan fuertes, te dio las llaves, y fuiste obedescido en tantas tierras (...) Y es que yo vide en esta tierra de Veragua mayor señal de oro en dos días primeros que en la Española en cuatro años. De allí sacarán oro (...) El oro es excelentísimo (...) y con él, quien lo tiene, hace cuanto quiere en el mundo, y llega a que echa las ánimas al paraíso”.

Los fulgores del oro, alucinación que iba a propiciar el mayor genocidio registrado en la historia del mundo. El tamaño de la devastación lo entremiramos en la requisitoria del benemérito De las Casas, Protector de las Indias: “La causa porque han muerto y destruido tan infinito número de ánimas los Cristianos, ha sido solamente por el oro y henchirse de riquezas en muy breves días”.

Colón esclavista: “Diréis a Sus Altezas qu’ el provecho de las almas de esos Caníbales que quantos más se llevasen sería mejores (...) que otros ningunos esclavos”.

Las Casas: Andaban los Españoles con perros bravos aporreando los indios, mugeres y hombres. Una india enferma, viendo que no podía huir de los perros que no la hiciesen pedazos como lo hacían a los otros, tomó una soga, atóse al pie un niño que tenía de un año y ahorcóse de una viga; y no lo hizo tan presto que no llegaron los perros, y despedazaron al niño: aunque antes que acabase de morir lo bautizó un fraile.

Masacrada por nuestra raíz genocida, el clamor de nuestra raíz indígena, lamentosa: “Fue nuestra herencia una red de agujeros”.

Pero, mis valedores, “Mientras el mundo permanezca no acabarán la gloria y la fama de México-Tenochtitlan”. Su destino, sin más. (México).
13 Octubre 2016 04:00:00
¿Yo, otro Armando Hinojosa?
Que asistí a la última cena (de la semana), dije a ustedes ayer, anteayer. Que los contertulios cenábamos en el cuarto de servicio que tras décadas de enseñanza escolar han merecido del Estado el maestro K y su jovencísima maestra Agueda, setentona de las zarcas pupilas. En medio de la devastación que perpetrábamos de los tamales oaxaqueños, el maestro anunció: “El que come de mi plato será el próximo presidente de México”.

¡Y que ese eran mi primo el Jerásimo, ni más ni menos!

Repiqueteó el teléfono. Un tal licenciado Madrazo, ¡imagínense!, requería a mi consanguíneo para que consiguiera que el justiciero desempleado Virgilio Andrade limpiara la honra de cierto ladrón tricolor que deseaba disfrutar en paz del botín. “Cómo no, licenciado Madrazo. Allá voy, licenciado Madrazo.”

Como madrazo y con medio oaxaqueño en la mano salió el consanguíneo. El maestro alcanzó a despedirlo:

–¡Por ahí me saluda a los hermanitos Moreira!

Y ya ausente el Jerásimo; “Caray, maestro, protesté. ¿No pecó usted de excesivo? ¿Sucesor de Peña en Los Pinos un mediocre irredento?”

–Ningún excesivo, mi valedor. ¿Qué méritos le ve usted a uno de ellos que el otro no los rebase

–Entiendo que su consanguíneo ha pasado su vida entregado en alma, vida y corazón al tricolor.

–Pero su logro más significativo es haber llegado a jefe de manzana. Suplente.

–Y ese ni casado es, como para que la primera dama adquiera su casita y sus “depuso” en Miami –dijo ahí la tía Conchis, fanática de López Obrador. El juguero:

–Pues que habilite a su hermana Tencha chica, que ficha en El Burro de Oro bajo nombre artístico de La Princesa Tamal. ¿Para el DIF qué le falta?

Nomás me quedé pensando; tomé otros dos oaxaqueños. ¿Cero y van cuántos? El estómago, a reventar. Y del tamal, al catre.

De noche, cuando me acuesto, le rezo a la Virgen de la Macarena. Esta vez le imploré un milagro nuevo, y fue entonces, entonces fue. Esa noche soñé el milagro color de rosa, rosa mexicano. En mi sueño miré a mi primo allá, muy arriba, en toda su gloria y esplendor. A su lado, ¿quién pasan ustedes a creer? Yo, pues quién más; yo, que me administraba una Secretaría de Estado y a una secretaria a la que dejaba en estado, todo a lo impune como tantos políticos que ustedes conocen con hijos regados en un momento de debilidad. Hermanos de leche, yo con ellos compartía esa facilidad para socializar con las querendonas. ¿Qué quiénes son? Sh, que no se sepa, ¿verdad, licenciado? Ah, y la concesión de la droga en el cártel de Neza, cuando ellos ya amacizaron la del “Chapo”. No, y lo querendones que nos salieron con la Familia allá por los rumbos de Michoacán. Con el suyo erecto, su dedo, el monarca Jerásimo me apuntaba: “He aquí al orgullo de mi nepotismo”.

¿Yo allá, en mero arriba? Se me vino aquella excitación. ¿Yo, manos libres? Tensáronseme los nervios y el tamal se me frunció (el oaxaqueño). ¿Yo, contratos millonarios con empresarios agradecidos? ¿Yo, casita blanca y cuenta en euros? ¿Yo con mi “repto” en Miami, que los picados de pocho pronuncian Mayami, y la vanidad les infla los belfos? Alcancé el clímax sexual. ¡Guau! Ese ladrido que los gringos nos impusieron me despertó. ¡Guau, guau!, y la crudísima realidad, y el torzón, y el vientre hecho garras, y ardoroso el tamal (oaxaqueño), y aquel guau lamentoso de perraco apaleado. Guaau.

(Lástima).
06 Octubre 2016 04:00:00
¡Cuac!
En tiempos de Maricastaña existió un reino de encantamiento donde abundaban los bosques, y en los bosques lagos, y en los lagos patos. Lo usual. Y ocurrió en una de esas que entre los pinos del bosque apareció un huevín, y una pollita se acomidió a empollarlo. De repente: ¡crac!, que se rompe el cascarón y que aparece un polluelo de soberbia estampa, copete enhiesto y plumas blanquísimas. El nido, a la novedad, se llenó de curiosos que admiraban el milagro (la que lo empolló sentíase la Virgen María de los patos).

-¡Qué hermosura de güerito! ¡Qué rostrín! ¡Y la suavidad de sus plumas abullonadas, como de terciopelo! ¡De la familia real de los cisnes!

-Las líneas de su cuerpo, tan ágiles y elegantes, y su pico estético, ¡y ese porte de príncipe! Si hasta parece maquilado por mano del dios de los cisnes, o sea Walt Disney. Cuando este cromo nos deje, su almita se irá derecho a Disneylandia.

En la medianía del estanque el polluelo se dejaba querer, y ah, oh, uh, los animalejos del bosque boquiabiertos quedaban ante la nívea blancura, la gracia gitana y un estilo de nadar que era un garboso partir plaza. Mamá cisne, gansos, perracos, gallinas, el vendaval de aplausos al que a lo solemne y parsimonioso, entre lirios y nenúfares, surcaba las ondas del lago. “Lleno de gracia, como el Ave María”, el guajolote. “La gracia plena. A rendirle pleitesía al rey del estanque”, el perraco.

Y las porras, los hurras, los siquitibunes del animalero. De ahí en adelante, para los habitantes del bosque, el cisne fue el amo del estanque del castillo antañón. Lo fue hasta que, de repente:

-Chale, ¿y eso? ¿Se fijaron en el plumaje del soberano? ¿Le notan unas manchitas oscuras?

-Y el cuello se le ha encogido; su pico se va enanchando. ¿Y su elegancia de cuando al nadar parecía que iba ejecutando la marcha nupcial de Mendelssohn?

Asombro, desilusión, abucheos del animalero, y lógico: de ahí en adelante el cisne que paró en pato fue el blanco de burletas y agresiones. El perro:

-Qué bicho más feo. ¿Será mongoloide el engendrín? ¿Retrasado mental? Si hasta parece armado en México.

-Tú, el horroroso, ¿sabes poner huevos? –la gallina–. El otro humilló la testa. “Eres, entonces, un perfecto animal. De mediocre no pasarás” –le volvió la espalda y le enseñó el culín–.

Arrepentidos del engendro que avergonzaba al mundo del estanque y el bosque de pinos, los animalejos treparon hasta el Olimpo y se quejaron con Zeus, el cual: “Ese es lo que es. Pato nació y pato ha de morir. La compulsión de ustedes fue la que los llevó a esa hipnosis colectiva de admirar como cisne lo que no es más que un pato. ¿Los tiene hartos? Aguantar. Cada comunidad tiene el pato que se merece. Escuchen su verdadera naturaleza: graznar”.

Al graznar invitaba a un guajolote rubio y ovachón a nadar con él.

Ahí se le arrima el gallo; tres picotazos al monstruín, que corrió a refugiarse en el establo, donde llega del bosque un zorrillo, alza la pata, y...

He ahí al emplumado, llorando su desconsuelo. El gato, que lo observaba, se dolió de él: “Tan desacreditado quedaste que ya ni de narco o cura pedófilo. A ti ya sólo te queda un camino; te lo voy a enseñar”.

A echarle tierra a sus heces. “Así ya serás un perfecto político mexicano”.

¿Echarles tierra? Ni eso supo. (¡Cuac!)
01 Octubre 2016 04:00:00
Día Internacional del Corazón
Excitante la cita con esa mujer. Cuestiones del corazón. Ya la tarde al pardear arribé al recinto escondido en la entraña del edificio, donde ella me recibió con su sonrisa de luz y el rebrillar de sus garzas pupilas. Sabia, diligente, me recostó, desabrochó botones y corrió cremalleras. Yo, semidesnudo, sentí en mi pecho recorrer la tibieza de sus dos manos. Cerré los ojos. El ritual. Suspiré, y esa irrefrenable taquicardia. Casi virgen y no acostumbrado, ¿no me iría a doler? Como todo novatón yo era un penco desbocado, el muy penco. “Tranquilícese”, su aliento tibio en mi oreja. “¿Es su primera vez?”. La segunda. Le tuve que describir la primera. “Fue en un camastro, con un varón de lentes”.

Me escuchó, y entre sofocos llegamos al final. Pero tanto le había interesado mi primera vez, que la anotó en una carpeta. “¿En un camastro?”

–Del ISSSTE, sí.

Y que ya en el camastro el facultativo de lentes se me vino encima echando mano a sus fierros como queriendo operar; bitoques, agujas, estetoscopio y ese aparato en el que mi corazón trazó caligrafías como palotes de párvulo que, según el del ISSSTE, eran simples latidos. ¿El resultado? Un corazón perfecto y normal, pero caprichoso y excéntrico. Un costalito de mañas, mi corazón. “Obsérvelo, dijo el cardiólogo. Todo marcha a compás, pero enrevesado”. Algo que mal pude entender y que yo esa tarde explicaba a la doctora: al revés del matancero del sexenio anterior, que es zurdo y de derecha, mi ventrículo derecho resultó de rosca zurda, razón por la que la aurícula envía la sangre al contraflujo, cuando lo cristiano en el país de Norberto Rivera es que irrigue por el área derecha. “No, y las precordiales están emplazadas en el centro-izquierda”. Y los espasmos. Que lo raro es que se acalambren de aquí para allá en lugar de fruncirse de allá para acá. “Extraño. ¿Puedo sacarle algunas gráficas para los Colegios de Medicina?”.

“Y una más para Ripley; para Casos de Alarma”.

Tal fue mi primera vez. Ahora, tras del examen a que me sometió la doctora, mis niñas se clavaban en esos signos indescifrables que mi corazón, con la inhabilidad de niño de párvulos, había rayoneado en el papel, resultado del electrocardiograma que mostraba las excelencias de un corazón sano al 100 por ciento. “¿Pero por qué vino a examinarse? ¿Algún dolorcillo en el pecho, el brazo izquierdo, en la…?”

Ningún dolor. Precaución. Fuerte y sano me sentía cuando fui a consultarla. “¿Entonces?”.

El pánico ante el riesgo de que se me pare. “La tensión a que lo somete la politiquería barata, carísima para quienes pagamos la factura. Qué tan corrompido no estará el lodazal donde chacualea toda la plaga de culebras y sapos, ajolotes y ranas del charco que ya el Cristo de su cabecera lo acaba de proclamar, original que no fuera:

–En materia de corrupción, el que esté limpio de culpa que arroje la primera, etc.

“¿Se imagina, doctora, soportar a esa raza lodera y excrementosa, y darle un sueldo exorbitante, tanto como para que aquí, en Ixtapan y en Amalinalco, adquieran sus casas blancas de interés social?”.

Noche cerrada, yo en mi camastro y acompasado el latir de un corazón ya tranquilo después de que la doctora me lo amansó, y la paz.

¿La paz? En mi sueño, el celular. “No puedo dormir (la doctora). ¡Esta taquicardia! ¡Esa piara de cerdos defecando en las leyes y…!”

Colgué. Ya no pude dormir. (Lástima).
27 Septiembre 2016 04:00:00
¡Abominación!
Así como el hombre, cuando llega a su perfección, es el mejor de los animales, así también es el peor de todos cuando está divorciado de la ley y la justicia”. (El clásico.) Alguno de ustedes pudiese tomar lo siguiente como un asunto de religión, pero no, que de religión nada tiene y sí mucho del salvajismo que el dogma vomita en heces de intolerancia, prejuicios y sectarismos que revientan en violencia demencial. Las notas siguientes, de hace algunos ayeres, nos permiten calcular cuánto hemos cambiado para bien, si es que hemos cambiado. La primera de estas notas nos llegó de Teopisca, Chis.:

“Existe un clima de hostigamiento e intolerancia religiosa. El cabildo acordó negar definitivamente a los cristianos evangélicos la celebración de sus actividades religiosas por ser un espacio reservado a la Iglesia católica. ‘Si quieren hacer sus celebraciones, pues háganlas en el panteón’”.

Hablando del panteón, la nota de hace algunos ayeres: Ixmiquilpan, Hgo.:

“La mayoría católica de esta población prohibió que los restos de la indígena evangélica Otilia Corona Chávez fuese sepultada en el panteón local. En abril del 2001, afirma Carlos Martínez García en La Jornada, el entonces delegado municipal, Heriberto Lugo González, prohíbe la sepultura de un difunto protestante en el cementerio del Barrio de San Nicolás, porque sus parientes practican una religión diferente a la de la mayoría, que es católica”. Guillermo Cano, abogado de los Evangélicos:

–Los católicos rechazan a lo obcecado la coexistencia. No es la primera vez que se muestran intolerantes; ya antes impidieron enterrar, entre otros finados de distinta religión, los cadáveres de dos mujeres.

El sacerdote jesuita: Todos tenemos la suficiente religión para odiarnos, pero no la necesaria para amarnos los unos a los otros. Y Tertuliano: “Cada quien es libre para adorar a su propio Dios. Esto no daña a terceros. Imponer una religión es contrario a la religión.

El Presidente municipal de San Juan Chamula, priista, a estas horas difunto (asesinado):

–Vamos a seguir matando a todos los no católicos. Les cortaremos la cabeza. Paraje por paraje nos vamos, y a seguir cortando cabezas.

El finado Genaro Alamilla, obispo emérito de Papantla, Ver.:

“El mexicano es un analfabeta religioso. La Iglesia católica ha olvidado orientar a los feligreses sobre el verdadero sentido del cristianismo. En lugar de impartir la doctrina sólo ha privilegiado el culto. No ha enseñado como debe ser la doctrina católica porque ha preferido dedicarse sólo al culto, provocando con ello que México sea una nación de analfabetismo religioso”.

Y ahora sí religión y pluralismo religioso. Los místicos sufíes: “Lo importante no es lo que una persona dice de su fe, sino lo que esta fe hace de esa persona.  Si sientes en lo más profundo de ti mismo que eso que te incita al bien es tu amor por Dios y tu amor por los seres humanos que Dios ama; si piensas que el mal consiste en apartarse de las personas porque Dios las ama como te ama a ti, y que perderás tu amor por Dios si haces daño a aquellos a quienes él ama, es decir, a todos los seres humanos, entonces, tú eres discípulo de Jesús, cualquiera que sea la religión que profeses.

Cuando uno adquiere una cantidad, así sea infinitesimal, del Amor, se olvida de ser cristiano, musulmán o infiel. No te apegues  a ninguna religión, que dejes de creer en las otras; perderás no poco bien, y aun más: no acertarás a reconocer la verdadera Verdad.

(Sigo después.)
24 Septiembre 2016 04:00:00
Retrete electrónico
Un pueblo que lee asume su cultura y se enriquece con el conocimiento de la humanidad.

Pero el mexicano, de acuerdo con los analistas, lee entre medio y dos libros al año, que se refieren a superchería y charlatanerías del calibre de superación personal, desarrollo humano y horóscopos. Si ese mexicano dedicara a la lectura la milésima parte que describe la vida que descarga aplastado a dos nalgas en ese retrete electrónico que es el televisor, o si hipnotizado como pasa su tiempo de vida con los ojos clavados en el celular que aferra en sus dos manos, pudiese salir del subdesarrollo mental como alguien fuera capaz de zafarle la pantallita alucinante y en su lugar colocarle un buen libro. Total, ¿ese mexicano se percataría del cambio?

A propósito: conozco un libro que por ilustración exhibe una foto, pero qué foto la que describe Salvador Elizondo en Farabeuf. Estremecedora, la miro con detenimiento, y escalofriante. Muestra la foto y el texto detalla el tormento ritual que cinco verdugos chinos aplican a un ajusticiado mientras lo van desollando vivo, y el gesto del rostro aquel como en éxtasis mientras el cuerpo, ya cercenadas las manos, es serruchado a la altura de las rodillas. Temple se precisa para examinar la foto y leer la descripción del tormento, que narra un testigo presencial:

“Primero le hacen dos tajos horizontales sobre las tetillas y luego, jalando hacia abajo los bordes de esas incisiones, el verdugo le arranca la piel hasta dejar al descubierto las costillas (...) Es curioso ver cuán resistente es la carne de nuestro cuerpo; es preciso ver la magnitud del esfuerzo que desarrolla el verdugo antes de poner al descubierto las costillas del hombre, para comprender cuál es exactamente la capacidad y la resistencia de la carne”.

Sobrecogedor: “El supliciado nunca grita. Los sentidos quizá se vuelven sordos a tanto dolor. (...) Comprendí que el dolor, de tan intenso, se convierte en orgasmo (...) El dignatario (...) ordena a los demás verdugos, mientras se enjuaga las manos manchadas de sangre, que procedan al descuartizamiento (...) Es un hecho curioso que en toda esta escena sólo el supliciado mira hacia arriba, todos los demás, los verdugos y los curiosos miran hacia abajo. Hay un hombre, el penúltimo hacia el extremo derecho de la fotografía que mira al frente. Su mirada está llena de terror...”.

Y que en las pupilas del supliciado se refleja un delirio misterioso y exquisito, y que parece estar absorto en un goce supremo, porque existe un punto en el que el dolor y el placer se confunden. “Se trata de un símbolo, un símbolo más apasionante que cualquiera otro (...) El rostro de este ser se vuelve luminoso, irradia una luz ajena a la fotografía. Uno de los espectadores del rito macabro se apoya sobre el hombro de su vecino para seguir con la vista todo el trabajo de los verdugos, que representa el horror en su máxima expresión”. Mis valedores:

Fue en la tertulia de anoche donde se trató el tema de Farabeuf, con la observación final del maestro:

El dignatario que dirige la tortura es Donald Trump. Por cuanto a sus achichincles (sus servidores, más bien) esos bergantes tan diestros en navaja, cuchillo y serrucho, que así despellejaron a su víctima inerme y la dejaron en carne viva, ¿no se les hacen caras conocidas? Por cuanto a la víctima, contertulios, ¿quién podrá ser esa víctima? ¿Quién?

O más propiamente, ¿quiénes, cuántas? (Uf).
22 Septiembre 2016 04:00:30
Sandino, esa luz
Que si hay consenso en la comunidad, el Gobierno de Ortega resista el ramalazo destructor que ya derrumbó los de Guatemala, Brasil y Argentina, y que a estas horas se enfila contra los de Venezuela, Bolivia y algunos más que hasta ahora mantienen ciertos indicios de independencia frente a la dictadura del neoliberalismo invasor. Los gobernantes de esos países tomen ejemplo de uno que ha consentido (provocado) la humillación de nosotros por parte de Trump. Que los pueblos del centro y del sur no lleguen a avergonzarse de su gobernante. Que quienes fueron jóvenes en Monimbó, Masaya, Nicaragua, conserven lo que nosotros hemos perdido: el temple, el patriotismo y el pundonor que a su hora ayudaron a desmoronar la dictadura de los Somoza. Los jóvenes:

“Aquí pelearon entre 2 y 3 mil muchachos. Monimbó siempre estuvo a la vanguardia”. A. Dávila.

“Los muchachos no eran guerrilleros. Los fueron haciendo guerrilleros”. J.M. Pacheco, sacerdote.

“Dicen que viene la contrarrevolución. Si viene,  aquí están los muchachos para esperarla, dispuestos a entregar el último cacaste para no dejar morir a Nicaragua”. G. Sánchez.

“La guardia venía y siete, ocho muchachos le tiraban las bombas; se metían a sus casas, llegaba la guardia y los muchachos ya en sus camas, haciéndose los dormidos”. R. Soto.

“Como Somoza es un asesino que mandó traer armas contra el pueblo, dijimos: no sólo sus armas van a estallar; también las bombas de Monimbó. Al principio las hicimos de mecate; después ya eran de masquinteip”. R. Serrano.

“Me llamó la guardia para dialogar con el comandante. Yo no fui. Les dije que ya no era tiempo”. A. García.

De la carta que envió a Somoza un Alfonso Dávila B., juez y abogado: “General, he leído que ofrece ayuda a Monimbó. Su ayuda es tardía. Ya Monimbó no espera nada de usted. Sepa que Monimbó tiene que escribir muchas páginas en contra suya”.

J.S.P., sastre: “Yo no podía tocar el tambor en lo oscuro porque decía la guardia que yo levantaba al pueblo. Entonces tuve que avisar casa por casa, para lo de las bombas”. A. García G., Alcalde de Vara.

L.H.: “A los bombardeos, las mujeres sacaban sus espejos y los ponían al sol para que los pilotos no vieran nada y se deslumbraran”.

“Ya todo el mundo decía que Monimbó estaba en cenizas, pero eso era mentira. Monimbó estaba vivo, estaba de corazón vivo”. A. Ruiz, vendedor.

Mandé fuera a mis hijos. Les dije: hijos, cúbranse ustedes, déjenme a mí. Yo soy nada más un espíritu que anda por las calles”. O.A.

“Una noche aparece ese chavalo. Ya no vamos a comer, le digo. Estoy acostumbrado a no comer, me dice. Te van a matar, le digo. Tiene ocho hijos mi mamá, me dice. Le quedarán siete. Y entonces voy y le digo a mi marido: Somoza tiene perdida la guerra”. Lourdes O. de B.

“Cuando supe del triunfo le daba gracias a Dios de que todos mis hijos estaban vivos”. F. E., panadero. “Al final me puse a llorar de impresión y de alegría porque no parecía que ya hubieran triunfado los muchachos”. Ofelia Ortiz, hogar.

“Todos nos abrazamos de alegría”. G. Sánchez, comerciante.

“Es medianoche en las montañas de las Segovias. – ¡Y aquella luz es Sandino!– Una luz  con un canto: ‘Si Adelita se fuera con otro’”.

La Adelita: tal fue el canto de guerra del  “ejército loco” que venció al gringo. Nicaragua. Barrio de Monimbó. Sandino. Siempre Sandino.  (Siempre).
17 Septiembre 2016 04:00:03
La América resucitada
Una sola chispa de lava encenderá ese país y llenará de almas el temerario Zócalo. Y cuando ese día llegue América empezará a ser libre.

Aquí termina, mis valedores, el documento con que la voz cubana de Celia Hart irrumpe en las fiestas patrias del “México inmutable y eterno”, para repasar vínculos históricos que, más allá de gobiernos proyankis, atan a México y Cuba.

“La revolución mundial le debe a México su propia supervivencia. La consecuencia inigualable de don Lázaro Cárdenas no sólo recuperó la vergüenza que parecía se perdía en el país, sino que le abrió las puertas a León Trotski cuando nadie tuvo el valor de hacerlo. En México se escribieron varios de los libros más importantes del mejor leninista, y desde allí se empezaron los intentos de retomar la Internacional. Allí yace el gran revolucionario ruso.

Ahora, ¿dónde está ese México libre y pasional que nos envuelve con su incontenible espíritu de combate? Está en el alma de mestizos. Desde siempre, los del norte estuvieron confundidos con el gigante México que elevará su vuelo para la resurrección de América. Como cubana revolucionaria junto hoy las manos recordando la bandera del águila vencedora y agradezco a ese pueblo por contener al mejor amigo de José Martí. México dio espacio para la brillante carrera política de nuestro Julio Antonio Mella, que se integró a ese país con fervor total y donde escribió sus más hermosos trabajos. Fue en México donde este baluarte del comunismo internacional dijo: “Muero por la revolución”.

México recibió a Fidel cuando tenía que preparar la guerra necesaria, la última de ellas. Un mexicano bondadoso le vendió el yate Granma, creo que no cobra todavía su dinero a no ser en los millones de besos de mis compatriotas. El yate Granma sólo podía salir de México. (Yo, además, en México he amado como no creo que lo vuelva a hacer.)

Los sucesos recientes, las marchas multitudinarias me hacen olvidar el dolor de las actitudes del ese que por horror a la corrupción de sus partidos sentó el pueblo mexicano en la silla presidencial. Parece que poco a poco ese pueblo, que es mi pueblo, comienza a exigir altura a sus gobernantes. (Y por ahí anda quien fue su alcalde que aún hoy puede convertirse en un verdadero líder de América. Su valentía, su compromiso y decoro decidirán si, finalmente, merece o no merece participar con México en su porvenir.)

Los últimos incidentes con Cuba fueron protagonizados por cualquier otro, pero nunca por un auténtico mexicano. Ese Fox nunca será un mexicano. México no toleró ser colonia, no toleró emperadores europeos, no toleró a los dictadores. De igual manera México no tolerará el raquitismo gubernamental. ¡Esperen que los volcanes hablen!

Pero México se renovará. No podrán vencer a sus mujeres hermosas, su música, su poesía donde parece que el machismo se sostiene por hombres de verdad, tan hombres que se quiebran ante una palabra de amor. Los murales de Diego donde parece que vuelve a nacer el mundo con esa inmensidad y la frágil Frida de pasión inconfundible. Esa leyenda de México no nos la van a robar. Pero para eso necesitamos gritar más, gritar el 15, el 16 el 17 de septiembre y todos los días del año. El grito del padre Hidalgo fue nuestro grito.

¡Viva la independencia revolucionaria de este México lindo y querido que todos los americanos estamos necesitando!

México, Cuba, país uno y múltiple. (Nuestro país).
15 Septiembre 2016 04:00:17
País resucitado
Quince de septiembre de 1847, quince de septiembre del 2016. No olvidar, mis valedores, que en el amanecer del 16 de septiembre la bandera de las barras y las estrellas ondeaba a toda asta en lo más alto del palacio nacional de la hoy Ciudad de México. ¿Ese baldón histórico se canceló con la invasión y saqueo de medio territorio? Trump.

En la batalla decisiva, la de Chapultepec, las balas invasoras de Scott iban a sacrificar el Batallón de San Blas con todo y su comandante, don Santiago Xicoténcatl, mientras que no lejos de ahí, con 5 mil de a caballo, un urgido Juan Álvarez solicitaba a López de Santa Anna la orden para entrar en acción, que le negó el primer vendepatrias en la historia de nuestro país y modelo para los entreguistas de hoy día. México.

La de 1847 iba a ser la primera invasión del vecino imperial a nuestro país. La siguiente violación del territorio por tropas norteamericanas se perpetró en 1914, con Wilson, Huerta y Carranza detrás de la sangre derramada. La tercera ocurrió el 31 de agosto de este año, con Donald Trump. ¿Esta vez culpa de quién?

La peligrosidad del naciente imperio fue a tiempo advertida por el conde de Aranda, Bolívar y el genio americano José Martí, patriota y apóstol, poeta e intelectual que con hechos demostró su amor a México, un amor apenas superado por el que profesaba a una Cuba a la que dio su existencia en mayo de 1895, en la batalla de Dos Ríos. Tanto tiempo vivió entre nosotros el héroe, tanto entendió nuestra tierra, que refiriéndose a los apuntes que algún pintor norteamericano hiciese de nuestro país cuando lo visitó sin lograr comprenderlo, así protestó el apóstol cubano:

- No se paró a ver lo que México ha vencido ni a medir el esfuerzo por los obstáculos que se le ponían, ni a calcular lo que va a vencer con el empuje acumulado. No vio el trabajo titánico de sus hombres nuevos para sacar los brazos con la libertad en salvo, por encima de las torres de las iglesias; ni la fatiga heroica de la generación liberal que lleva a cuestas el país resucitado.

México y Cuba. Hace algunos años cayó en mi correo electrónico un texto firmado por una Celia Hart que yo, según mi costumbre y al acto reflejo (tanta basura ensucia mi correo) intenté borrar, eliminándolo para nunca más, pero leí las primeras líneas, y fue entonces: a riesgo de violar esta regla editorial o aquel derecho de autor, me propuse ofrecerlo a ustedes año con año por estas fechas, como la expresión limpia, genuina, de alguien que desde su perspectiva (tiempo, distancia, lugar) nos entrega una síntesis del México que fue y es hoy día para algunos que lo contemplan desde el exterior.

Aquí, para conocernos, para reconocernos en espejo ajeno, las expresiones de Celia Hart, cubana y americana de la América Mestiza, que así celebró en su país nuestras fiestas patrias:

“Cuánto me hubiese gustado estar con el padre Hidalgo el 16 de Septiembre de 1810. En aquel sacerdote brillante y culto el talento, la virtud y el compromiso se dieron la mano para querer más que ningún otro hombre a México y a la Revolución. Y es imposible que la independencia de un pueblo se gane sin una revolución.

¿Hidalgo, hombre de edad? ¿Quién dice que para amar y construir se tiene una determinada edad?”

(Más de esta voz cubana, mañana).
12 Septiembre 2016 04:00:30
Mi retablillo anual
Los aviones iban directo al blanco. Era un ataque cobarde, alevoso, contra la democracia, contra la libertad. La gente estaba confundida, las calles eran el escenario del caos. Luego las calles vacías, los comercios cerrados, la palabra ausente, el espíritu asesinado. La fecha se escribía con dolor y rabia en la memoria de un mundo que se negaba a admitir la atrocidad, el genocidio (El redactor).

Pero no equivocarse, mis valedores, que yo no soy de esos manipulados del fervor inducido que recuerdan el desastre del 2001 en Nueva York y olvidan lo que en verdad debería interesarles. Yo vivo a salvo de la manipulación imperial. Que las entrañitas sensibles caigan en la trampa del duelo colectivo al que los incita el gringo. Once de septiembre, Torres Gemelas, miles de víctimas. A mí me nace conmemorar el daño inconmensurable y la herida que la perversidad del gringo perpetró en un país hermano como es la República de Chile, con el sacrificio y la muerte de don Salvador Allende, su presidente constitucional, y los miles de chilenos fallecidos o que tuvieron que conocer la tortura en celdas de castigo y sufrir el gobierno de un dictador. Después de esto, ¿las Torres Gemelas como prioridad, como exclusividad?

Chile, país hermano, con su palacio de gobierno en llamas. De victimario, Wa-shington. Los aviones, directo al blanco. “La historia, cansada de crear...”.

Chile, 11 de septiembre, 1973. Richard Nixon tramó el magnicidio; la CIA, el cerebro de la acción terrorista. De brazo ejecutor, un Pinochet que antes de fallecer viejo, achacoso, con fama pública de multiasesino y corrompido hasta el tuétano de un alma en ruinas, susurraba, vocecilla de vahído y desguanzo:

“Pido perdón si es que en aquel entonces cometí algún error...”

El 15 de septiembre de 1970 R.M. Helms, entonces director de la CIA, fue llamado por Nixon, quien le ordenó la operación encubierta en Chile. Tenía que evitarse que el marxista Salvador Allende llegara a La Moneda. ¿Cuántos habían visto a un presidente de EU fuera de sí? Era impresionante, y no había más solución que acatar la orden rabiosa de Nixon:

“Hay una posibilidad entre 10, ¡pero he de salvar Chile! Tienes 10 millones de dólares y más, si es necesario, ¡pero haz chillar la economía!”.

Santiago de Chile. “Existían muchos intereses económicos. En 1970 la tenebrosa ITT sugirió al Gobierno de EU intervenir en los asuntos políticos de Chile. Proponía el estrangulamiento económico, el sabotaje diplomático, crear el pánico en la población, el desorden social, para que al ser sobrepasado el Gobierno los militares quebraran el régimen democrático e impusieran la dictadura”.

Años después un día como ayer, pero del 2001, se dolía G.W. Bush, protector de halcones israelíes genocidas, que en los sucesos de las Torres Gemelas encontró el pretexto perfecto para invadir Iraq, asesinar a Saddam Hussein y apoderarse del petróleo del país invadido:

“¡No sé por qué nos odia todo el mundo. Estoy asombrado porque sé lo buenos que somos!”.

“No, Sr. Presidente, le refutó R.M. Bowman, exdirector de la Guerra de las Galaxias. Ni somos buenos ni usted le dijo la verdad al pueblo de EU de por qué somos blanco del terrorismo: ¿porque representamos la democracia, la libertad y los derechos humanos en el mundo? ¡Mentira! Porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas”.

El 11 de septiembre, mis valedores, ¿qué significa para todos ustedes? ¿Nueva York o Santiago de Chile? ¿Allende o Nixon y Bush? Don Salvador Allende. (A su memoria).
10 Septiembre 2016 04:00:37
El Méjico que exalta el poeta
Y el México que Peña logró sobajar. ¿Nosotros, en tanto? Y algunos de nuestros soldados decían que aquello que veían era entre sueños.

Tal cuenta Bernal Díaz, sus pupilas encandiladas a la vista de una ciudad cuyas torres, cúes y pirámides se erguían sobre espejo de la laguna. Siglos más tarde nos visitó Rafael Alberti, poeta español –a quien la bota de Franco aventó al exilio– que reseñó su encuentro –su encontronazo– con este México que él miró con jota, y cuyos conceptos, a mi ver, adquieren renovada actualidad hoy día, cuando Peña y Trump.

Méjico, ninguno duerma; trabaje, llore y se despierte –al saber que una mano lo estrangula.

Y qué intensas y viscerales las impresiones que le produjo el choque con la tierra que conquistó la tizona de un cascorvo al que auxiliaron el Tonatiuh de la barba bermeja  y arroyos tlaxcaltecas salidos de madre. Anáhuac. No eres sólo el tema de una estrofa –ni el color del paisaje– ni ese perro furioso que se tumba –dócil, después de herir, al pie del amo. “El Méjico de Bernal está vivo dentro del Méjico actual. Mi encuentro con Bernal no es el tropiezo con un muerto, ni siquiera con un resucitado. Es el encuentro con la realidad viva, palpitante, en movimiento”.

Así, del asombro al deslumbramiento, el poeta recorre Tenochtitlan, la vieja Nueva España y una ciudad todavía a la medida de sus habitantes, y reconoce que no puede asimilar, de un solo golpe, el choque con esa realidad mexicana que se ha topado tan de repente: Triste historia es mi aventura, comparada con la de Bernal. Yo no libré batallas con los mejicanos conquistadores porque me rendí al primer día. Pero me incorporé enseguida con todo mi entusiasmo a la ebullición de su sangre, y mi aventura mejicana, como sucede en las más fabulosas y secretas, no la puedo contar todavía. Pero la cuenta; y se pone a discurrir, a lo apasionado, en derredor de nuestro mestizaje y aun se permite especular con lo que más tarde ha venido a tomarse lugar común: que por conjurar su terror a la muerte la hacemos calavera de azúcar y la engullimos entre carcajadas.

Eres México antiguo, horror de cumbres / que se asombran batidas por pirámides / trueno oscuro de selvas observadas / por cien mil ojos lentos de serpientes.

Y aquí lo medular, esa imperiosa advertencia en torno a nuestra vecindad con el gringo distante: “Los problemas actuales de Méjico no se presentan ya a punta de lanza. Son los problemas internos de soberanía e independencia económica. Su nacionalismo revolucionario no son palabras sin sentido, si los hechos las van cumpliendo como se espera”.

Con ese gringo depredador: ¡cuidado!

“En el exterior, Méjico es el único país americano capaz de oponerse a la gente del norte y reconquistarse en definitiva. Méjico, temible, hermético, violento, rencoroso, no ha perdonado a los conquistadores. Y este sentimiento lo padece el criollo, descendiente directo del encomendero; lo padecen visitantes como Valle–lnclán, quien seguramente se hubiera batido contra Hernán Cortés hasta perder el otro brazo, y lo padecí yo, y hoy lo padecería el mismo Bernal Díaz si advirtiera la invisible presencia de ese pabellón yanqui de los 48 estrellas y las 14 bandas. ¡Cuidado!”.

¡Contra el gringo que compra en tu retrato / tu parda belleza ya en escombros / prepara tu fusil. No te resignes!

Imágenes contundentes. Geografía, un personaje. Clima. Atmósfera. Técnica cinematográfica. Bosh coloca la cámara al principio de la carretera. Paulatinamente se acerca la mujer.

Pero como centella nos cayó Peña y se jaló a Trump.

(Abominable).
08 Septiembre 2016 04:00:48
Tenebra
Medianoche de miércoles. Regresaba yo de dar una plática en el norte de la ciudad cuando el motor del Volks falló miserablemente en aquel callejón de algún barrio desconocido. Largas miradas en derredor, atento el oído al motor de algún transporte colectivo que me llevase hasta el sur, pero nada. Sólo el rumor del silencio.

Desolado observaba fachadas oscuras, ventanas remachadas, un par de ánimas en pena que pasaban por arbolucos. Más allá, ¿calle cerrada? Más acá, el arranque de un callejón que a dónde conduciría. Se venteaba el peligro. ¿Asalto o algo aún más trágico? Yo, temor y temblor, sudaba frío. Dios, si no es que tú también andes extraviado en alguna calleja de tu región. Manos húmedas.

Tragando bocanadas de bilis negra caminé sin rumbo, temiendo lo peor. ¡Y lo peor vino a encontrarme en aquel terreno baldío, o algo semejante, porque de súbito!

De repente, ¿de dónde surgió semejante individuo? Acezaba. Su aliento fétido me azotó la cara. El individuo me afianzó este brazo. Yo, mis piernas de trapo. Quise hablar, decirle que soy hombre de paz, que ninguna resistencia; le aprontaba la cartera, el reloj. Suplicarle, implorarle, nada pude decir. Ahogado el gañote, las palabras se atoraban antes de salir. Que sea sin derramamiento de sangre. Y la temblorina. Logré, la vocezuca un tono más agudo del usual:

–Todo, mire, mochila, las bolsas, mi pantalón.

El aparecido torcía la mirada para este rumbo, para este otro. Dios, ¿aguardaba al resto de la banda? Y el pensamiento negro: “Que los de la banda no vayan a ser policías”. En medio del espanto pude observar la estrafalaria vestimenta del que parecía ansioso, destinado como yo, y la errancia de aquellas miradas, y la ansiedad. Logré una rajuela de ánimo: “No violencia, también el reloj. Barato, no de líder sindical”.

-Sh, el individuo chasqueó los labios, mirando hacia un lado, hacia otro. Yo, atragantándome, pedía al cielo o lo que fuese que la banda de maleantes no surgiera entre las sombras del callejón en penumbra. “Sh”, volvió el chasquido de lengua y aquella tufarada de aliento rancio, de pudrición. A lo lejos un amago de rumor de automóvil. A lo lejos. El estrafalario:

-Sh, mi tiempo se agota, a usted le voy a confesar mi secreto.

¿Su qué? Respiré de lado. Las piernas se amacizaban. “Mis enemigos me siguen los pasos. Quieren apoderarse de mi secreto, pero prefiero entregárselo a un desconocido. Ah, pero habrá de jurarme que de usted nunca va a salir. Pronto, ¿me lo jura? ¿Sí, me lo jura?”

Jurado quedó. El rumor del vehículo se tornaba estrépito. “¡Ya dieron conmigo! Escuche”.

Acercó su fetidez y en mi oído vació su secreto en el momento del frenón que arrancó ecos en la silenciosa calleja. Al frenazo tres, cuatro saltaron a la acera mientras el del secreto huía a lo desaforado. Se encienden ventanas.

Al infeliz lo alcanzan, lo arrastran, lo incrustan en el vehículo. Reducido a la inmovilidad, lo arrastran, lo incrustan en el vehículo. “¡Segunda vez que te escapas, loco de miércoles!”

Me pregunto, ya en casa y repuesto del trance: ¿cuál sería el fin de aquel desdichado? ¿Apando y camisa de fuerza en alguna casa de salud? Aún lo escucho, áspera voz a mi oído: “Este es mi secreto, guárdemelo: contra el desprecio y el odio de todo México, a mí, se lo juro, a mí ése sí me cae bien”.

¿A qué “ése” aludiría el pobre loco? Pues. (A saber).
03 Septiembre 2016 04:00:29
Hablé ayer al asaltante
Y hoy hablo al joven hampón. Si la vida, le digo, lo ha manejado con la punta del pie. Si su mamacita soltera descargó en usted, a lo largo de una niñez grifa de penalidades, toda la frustración que cargaba sobre los lomos desde que el compañero más o menos ocasional la abandonó preñada. Si creció usted podrido en odios, rencores y sed de desquite.

Quizá tuvo padre, pero mejor no haberlo tenido. Valido del alcohol y la droga todo fue erguirse usted en dos pies y él comenzar maltratándolo a modo de desahogo contra esa vida arrastrada que el redrojo de hombre jalaba a remolque, vida de vicioso vencido por la adversidad.

O quizá la mala estrella que se ha cebado en usted lo dejó huérfano desde que apenas guarda memoria, allá como entre sueños, de que su madre fue no más que aquellas dos manos que se tendían hacia su orfandad y una remota palabra de amor que usted nunca logró descifrar.

La vida lo maltrató a golpes como la propia madrastra que lo vejó en forma sañuda desde que alcanza recuerdos. Así habrá llegado a los 20, 25 años, sin conocer más tratos que los malos tratos de esa madre postiza que le agrió la niñez.

¿En el barrio tuvo que imponerse a riñones? ¿Llegó a cabecilla de pandilleros? ¿Dictó leyes a puñetazos? ¿Amo ya del arrabal impuso la ley del más rudo a la hora del saqueo y la repartición del botín? ¿En la violación fue el primero que rasgaba el espanto de la joven copada en el terreno baldío?

¿Probó el robo y le halló gusto al dinero fácil? ¿En pandilla ha logrado sobrevivir (chaco, filero, navaja de muelle) desvalijando noctámbulos desbalagados al amor de la piquera y la pantaleta? ¿Sueña con ese asalto de gente grande al banco de aquí a la vuelta? ¿Anda en esas?

Quizá (exceso de droga barata, de vecindad) ha sido internado en el sanatorio general. Electrochoques y celdas de alta seguridad. ¿Supo de apandos y acaba de salir libre? ¿Anda todavía encandilado, destanteo y dolorones de cabeza?

¿Egresado del reformatorio? ¿Supo de castigos corporales? ¿Conoció las vejaciones del interno que en usted probó el predominio de la fuerza bruta? ¿De la violación? ¿Se impuso a los abusivos? ¿Sabor del triunfo en ajena sangre, con el derrotado a sus pies?

O viene de la provincia, prófugo tras dar muerte al rival en amores, y lleva ya varios velorios en la conciencia porque ya probó sangre, y difícil es el primero, porque los demás...

Quizá acaba de abandonar el reclusorio, donde al delito que lo enjauló añadió los que se aprenden de rejas adentro, y ya es perito en las artes del crimen, el delito, la degradación moral...

Porque su vida ha sido su propia madrastra andará usted con la rabia en la sangre y la espuma en la boca, buscando el desquite. Siendo así, albricias: enrólese en el cártel de la droga de su barrio bravo. Yerba, polvo, pastillas. ¿Que otros rumbos reclama su vocación? Secuestrador. Ya con el rescate en la mano, a finiquitar el asunto tirándolo al Gran Canal, y el que sigue.

¿En brama por abarcar todas las áreas del hampa, mínimo el riesgo y el provecho máximo como para atascarse de bienes raíces en EU? ¡Político entonces, y la impunidad! ¿Que esa rama del hampa le produce náuseas? Narco, pues, o policía; son todos del mismo oficio, vea a estos.

(Qué país).
01 Septiembre 2016 04:00:49
Cola de rata
A los señores justicia dije una vez, pero no hicieron caso. Hoy, que lograron reaprehender al “Chapo”. ¿Recapacitarán? Les contaba del avaro aquel que en buen escondite atesoraba alteros de monedas de oro y en la cocina tres cachos de queso y uno de pan, provisiones que, magras y ruines, vivían siempre expuestas a la voracidad de un hervidero de ratas que infestaban el tugurio del avaro aquel. Viendo el poco queso y el pan siempre mordisqueados se desesperaba el ruincejo, y qué hacer. ¿Ratoneras? ¿Y malgastar en ellas rajuelas de queso? Nunca dispendio tal. ¿Un gato? ¿Los trozos de pan y los cachos de queso también exponerlos al gato? ¿Custodiar en persona las provisiones a costillas del sueño y las horas dedicadas al deleite onanista de cachondear, flor de tacto, las amarillas rodelas? Jamás. Pero entonces qué hacer.

El avaro se devana los sesos piensa que te piensa, trama que te planea, pero no hallaba la solución. Y así se pasaba los días de claro en claro y de turbio en turbio las noches, y de congoja en congoja su vida entera, que se deslizaba de la depresión al insomnio, y de ahí a la angustia. Pero aquel día, de repente: ¡La solución! (Tomar nota, señores justicias).

Y ocurrió que con paciencia y salivita, como es fama se logra todo en el salivoso mundo de ratas, avaros y señores justicias, el ruincejo ejecutó la primera parte del plan, que fue armarse de paciencia y de una escoba y apostarse cerca del agujero que daba al bajo mundo de los roedores. Y a esperar, vigilar, contener el aliento, hasta que de repente ¡cayó una rata! Y a encerrarla en jaula de alambre, y a dejarla sin comer. (¿Captan el plan?)

Y ocurrió que al paso y peso del tiempo (que todo lo cura, lo enferma, lo agrava y agravia) la rata bufaba de hambre, brincoteando y acalambrándose. El avaro, entonces, le fue cebando cachos de carne fresca, con la que le amansó el hambre. ¿Pero un avaro derrochando en filetes? Carne era, sí, pero de otra rata que acababa de asesinar a escobazos. ¿Pescan ustedes la idea?

Y así los siguientes días: tres rajuelas de carne de rata le amansaban el hambre, pero luego cerrar la despensa, y hasta más ver. ¿La siguen pescando, señores justicias? A carne de rata sobrevivió la reclusa, y le fue tomando sabor y le agarró el gusto, pero al suspendérsele todo era bufar y convulsionarse. ¿Adivinan ustedes el resto?

Exacto: con la roedora en delirio por un ayuno de días, el avaro aprontó la jaula a la boca del agujero que hervía de ratas, abrió la reja y dejó escapar el famélico animal, que de ahí en adelante inició una terrible devastación y una mortandad espantosa entre los roedores, que devolvió la calma al avaro después de que aquel su ingenio le ahorrase el gasto del gato y el queso en la ratonera. Y aquí mi mensaje: señores justicias.

Ratas ya tienen en su poder, civiles y de uniforme que conocen el mundo del narco y el del perseguidor. Presas como las tienen en jaulas de alta seguridad, tales ratas andan a estas horas como perros del mal, espuma en la boca y bilis desparramada. Bilis negra. Señores justicias: al “Chapo” ya lo aprehendieron, ya lo vejaron, lo maltrataron y enfurecieron al máximo. Una argolla de control y a soltarlo allá por los rumbos de... ¿O ustedes también arrastran cola de rata? (¿Sí?).
27 Agosto 2016 04:00:52
Tener un amigo así
Una palabreja salida de la pulquata, todavía apestosa a tlachicotón. Eso es para mí la palabra “valedor”. Bronco nos resultó el vecino recién llegado al edificio de Cádiz, y que por vez primera participaba en la tertulia nocturna.

–Valedor: así se tratan en el toreo pulquero. Quesque valedor.

Ya me disponía a rebatir al recién llegado cuando el maestro tomó la palabra.

–Temo que aquí hay un mal entendido, vecino. Valedor es el que se da a valer; sin más, pero ni más ni menos. Así de claro y sencillo. Flor y espejo del humanismo, el valedor es aquel que, conozca o no al desvalido, sea su amigo o no lo sea, se acerca, le tiende la mano y lo da a valer para luego seguir su camino. Así de noble el vocablo, así de adecuado cuando nuestro anfitrión lo aplica para quienes lo dan a valer como periodista, coincidan o no con sus opiniones.

(Silencio. Bach, quedo, en el aparato. A lo lejos, aullido de parturienta, una patrulla, alguna ambulancia. Alguien caído en su cuarto de hora de desdicha. Atroz.)

El maestro: ¿Saben ustedes, contertulios, quién mejor ha explicado la significación del vocablo valedor? Jesús el Cristo, nada menos que él. ¿Recuerdan la parábola del Buen Samaritano?

Del estante tomó un ejemplar de la Biblia y lo hojeó. “Aquí está”. En alta voz: “Un experto en la ley, para poner a prueba a Jesús, le hizo esta pregunta:

“–Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

Jesús replicó: ama a tu prójimo como a ti mismo.

“–¿Y quién es mi prójimo?”.

Le replicó Jesús: “bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones que le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto’” Que al rato pasó un sacerdote, lo vio y siguió su camino, como más tarde un levita, que lo miró de reojo y se alejó rumbo al templo. Pero acertó a pasar un samaritano, y viéndolo en desgracia, se compadeció de él. “Se le acercó, con vino y aceite le curó las heridas, lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.  Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento con el encargo de que lo cuidara. ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del lacerado?”. Jesús dijo “prójimo” cuando pudo, con toda justeza, decir “valedor”. Vecino, contertulios, ¿entendieron el significado del término?

Yo, entonces, recordé un cierto video que apareció en mi computadora, donde se mostraba una escena de ternura y solidaridad, y relaté a los asistentes que en alguna de las competencias de los 200 o 400 metros en la pista chocaron dos corredoras, y una se detuvo para auxiliar a la que salió con magulladuras en las piernas. La alzó, se miraron, se abrazaron y ambas, felices, gloriosamente llegaron a la meta en el último lugar. “Ahí se ilustró el significado del valimiento”, les dije, y fue entonces: ahí habló el vecino nuevo, que no se dejó convencer.

–¿Valedor? ¿Y para qué quiero yo un valedor? Un amigo verdadero que te haga el paro y te saque de broncas, ese es el que yo necesito; un amigo de corazón como un conocido mío; narco, o algo así. ¿Pues no acaba de pagarle a mi señora el abono de la tele y el impuesto predial? ¿No soy un suertudo? ¿Qué dicen ustedes?

(Nada).
25 Agosto 2016 04:00:49
¡Nada con esa Iglesia!
“Ha llegado el momento de reconocer los signos de los tiempos, de tomar la oportunidad y de mirar lejos. Frente a los países subdesarrollados la Iglesia es, y quiere ser, la Iglesia de todos y en particular la Iglesia de los pobres”.

Hermosos conceptos que en 1962 expresara el humano pontífice Juan XXIII, tan cercano a las enseñanzas de Cristo. Pues sí, pero pésimo para la cristiandad: más tarde iba a llegar Juan Pablo II, socio de Reagan en la Guerra de las Galaxias, que procedió de inmediato a asesinar la Teología de la Liberación, esa que de divisa proclama que “el amor preferencial por los pobres es una opción o una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio la tradición de la Iglesia”.

El Sínodo de 1985: “Después del Concilio Vaticano II, la Iglesia es más consciente de su misión al servicio de los pobres, los oprimidos y marginados. Brilla en esa misión el verdadero espíritu del Evangelio. Jesucristo declaró bienaventurados a los pobres, y él mismo quiso ser pobre por nosotros”.

Juan XXIII, benemérito: “Hoy más que nunca, ciertamente más que en los siglos pasados, estamos llamados a servir al hombre en cuanto tal y no sólo a los católicos: en relación a los derechos de la persona humana y no solamente a los de la Iglesia católica. No es el Evangelio el que cambia: somos nosotros los que comenzamos a comprenderlo mejor”.

Y los peligros de tomar partido por los pobres aquí y allá: una semana antes de que lo asesinaran, don Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador:

“¡No nos callen a través de la violencia; no continúen matando a los que estamos tratando de conseguir que haya una distribución justa del poder y las riquezas de nuestro país. Hablo en primera persona porque hoy recibí un aviso de que estoy en la lista de los que serán eliminados la semana que viene. Pero que quede constancia de que la voz de la justicia nadie la puede matar ya”.

La iglesia de Norberto vs la Iglesia de los pobres. La catedral y Los Pinos, abarraganados al perpetrar su obra negra. La iglesia de los Rivera, Aguiar y congéneres. Sigan con sus componendas, ayer entre Marta y Fox y hoy con una gaviota en su peña, y pronto habrá de ocurrir aquí lo que en alguna catedral sureña donde cientos de católicos pregonaron qué Iglesia desean:

“Queremos reunirnos en familia obreros, estudiantes y profesionistas, impulsados por la verdad del Evangelio. Queremos volver a ser una Iglesia del pueblo, como en el Evangelio, viviendo su pobreza, su sencillez y sus luchas. Por eso decimos:

No a una Iglesia de estructuras de compromiso político - Sí a una Iglesia libre, servidora de los hombres - No a una Iglesia comprometida con el Poder y la riqueza - Sí a una Iglesia que por su fe en Jesucristo y en el Hombre se arriesgue a ser pobre - No a una Iglesia que tiene miedo de afrontar la historia - Sí a una Iglesia valiente, que se compromete en la lucha por la auténtica liberación del pueblo.

Renunciamos a una Iglesia que hace alianzas con los poderes públicos, divorciada del amor, la justicia y la paz que predica. Buscamos esa fe activa que enlace al hombre con su mundo y se realice en él.

Una iglesia divina por tan humana, no la inhumana y politiquera de Norberto y Cía.

(Uf).

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