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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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29 Septiembre 2018 04:00:00
Reglas de dedo
“Fija tu mirada en la torre. Si sube en el parabrisas, no llegarás a ella”.

Esta regla de dedo de Chesley “Sully” Sullenberger salvó 155 vidas al acuatizar en el río Hudson el avión que pilotaba en enero de 2009 tras perder potencia en ambos motores cuando golpeó una gran parvada de gansos canadienses (vea un video en nuestros sitios).

No había tiempo para cálculos o leer manuales. Shane Parrish (FarnmanStreet) reseña la anécdota de esta reglita salvadora, tal como la cuenta Gerd Gigerenzer en su libro: Sabiduría de Riesgo.

El profesor alemán, que lleva años estudiando la toma de decisiones, asegura en el sitio FoundingFuel (Ff) que en ciertas circunstancias las reglas de dedo (RdeD) funcionan mejor que los modelos complejos.

De acuerdo con Gigerenzer, la clave para usar una RdeD tiene que ver con la diferencia entre riesgo e incertidumbre. En el primero se conocen las alternativas, posibles resultados y las probabilidades, por lo que ahí funcionan bien modelos matemáticos complejos.

Pero la incertidumbre es “un animal” muy distinto. En un mundo dinámico e incierto, la intuición experta puede ser muy útil. “Instintos robustos desarrollados por años de experiencia”, explica Ff.

Un concepto similar al de Kathleen Eisenhardt y Donald Sull, profesores de Stanford y MIT. Los autores del libro Reglas simples: cómo destacar en un mundo complejo afirman que la simplicidad funciona mejor cuando se requiere actuar rápidamente.

“Muchos ladrones tienen una regla que reduce la posibilidad de arresto: no robar en casas con carros en la cochera. O bien, los jugadores de futbol americano de Stanford tienen una regla para su dieta: estar siempre hidratados y comer lo que se quiera de cualquier cosa que pueda sembrarse o matarse”, explican en el HBR.

De acuerdo con los catedráticos, las reglas simples deben cumplir cuatro condiciones: ser pocas, específicas a la persona u organización, aplicables a actividades bien definidas y flexibles.

En general, las reglas simples sirven para tomar mejores decisiones y hacer mejor algo. Respecto a decidir: fijan límites de acción, ayudan a jerarquizar y establecen puntos donde parar.

Le comparto un ejemplo escalofriante. La tragedia en el Everest qué sirvió de base del excelente libro Into thin air fue provocada al ignorar una regla de Scott Fischer, el líder de la expedición.

Una regla muuuy simple: si no alcanzas la cima para las 2 pm, regresa al campo base. Porque si no, el regreso será de noche y de alto riesgo. Tras sufrir imprevistos, Fischer y su grupo la ignoraron: llegaron a la cima a las 3:45 pm. ¿El resultado? 8 muertos, incluyendo Fischer, cuyo cuerpo aún está en el Everest.

El segundo tipo de reglas simples son de proceso: “ayudan a ejecutar tareas, a coordinar equipos y a ejecutar en el momento adecuado”, señalan los catedráticos.

Muy interesante. Creo que la clave para una buena regla de dedo es que realmente provenga de la experiencia. Y de una que tenga resultados variaditos: positivos y negativos. A fin de cuentas cuando se gana y cuando se pierde es cuando más se aprende.

Entonces, las RdeD pueden ser muy útiles, pero hay que saber usarlas. Porque es bien fácil confundir experiencia con arrogancia.

El Premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, asegura que hay condiciones cuando es normal confiar en la intuición, por ejemplo, ante la urgencia. Pero siempre hay que cuestionarla con datos.

“El exceso de confianza es fuente poderosa de ilusiones determinadas por la calidad y coherencia de la historia construida, y no por la validez de la misma”, señala en un artículo de McKinsey.

El líder tiene demasiada confianza por sus éxitos pasados. “Pero éstos se dieron de decisiones que cualquiera hubiera tomado”, advierte.

¿Sabe qué? Hasta Gigerenzer recomienda un balance.

“Sully y su copiloto usaron una RdeD para decidir que no podrían regresar volando al aeropuerto. Pero ya habiendo aceptado esto, utilizaron un checklist detallado, exactamente lo opuesto”, concluye.

Exacto. Ni muy muy ni tan tan. ¿Cómo la ve?

En pocas palabras. “La simplicidad no va antes de complejidad, sino después”. Alan Perlis, científico norteamericano
22 Septiembre 2018 04:00:00
Los peligros de ser #1
“Sé que todos la apoyaban. Siento mucho que esto terminara así”.

¿Se imagina en qué circunstancia alguien diría algo así? Quizá ante una gran derrota, ¿no? Pues no. Increíble, pero estas fueron las “palabras de celebración” de la llorosa tenista japonesa Naoimi Osaka (de solo 20 años), que le había dado una paliza a su ídolo, la chiflada de Serena Williams, para ganar la Final del US Open.

Serena es una pésima perdedora. Tras ser aconsejada ilegalmente por su entrenador (él mismo lo admitió), recibió una amonestación. Al romper su raqueta frustrada porque no podía con Osaka, recibió una segunda amonestación, lo que por regla implica que le quiten un punto.

Ahí empezó a perder la cabeza.y de qué forma (vea la crisis en nuestros sitios). Entre otras cosas, le gritó “ladrón” al juez, que le dio una tercera amonestación y por regla Serena perdió un juego. Caos total. El estadio (pésimamente) abucheando a Osaka. Total, Serena perdió justamente y lo que debía de haber sido un momento de total júbilo para Osaka terminó en llanto. De locos... y muy triste.

Independientemente de si el juez exageró en las amonestaciones (no porque así lo dicen las reglas) o de que, como dice Serena: “fue solo por ser mujer” (tampoco es cierto, este juez es estricto y ha amonestado y expulsado a hombres también), Serena actuó muy mal.

Y no es la primera vez que Williams saca el cobre. A mí me tocó presenciar (vea foto en nuestros sitios) desde la primera fila cuando perdió la Semifinal del US Open contra Kim Clijsters por una crisis similar contra una juez de línea, a quien le dijo: “¡quisiera meterte esta pelota por la garganta!” (vea este video también en nuestros sitios).

¿Sabe qué? Triunfar en los deportes, los negocios o la vida es algo fenomenal: éxito, dinero y fama. Pero también es muy fácil perder el piso. Veo por lo menos 10 riesgos de ser el #1:

1. Arrogancia. El éxito puede generar complacencia, algo mortal en los negocios.

2. Egoísmo. Creerse el centro del universo. Pensar que los competidores son irremediablemente malos.

3. Insensibilidad. Y a veces hasta crueldad.

4. Ignorar las señales que hay en el ambiente.

5. No escuchar. El síndrome del sabelotodo. Típico de los líderes icónicos. ¿Verdad, Elon Musk?

6. Engañarse a sí mismo. No reconocer fallas evidentes.

7. No prepararse. La confianza es un gran enemigo del que destaca. Y en un mundo hipercompetitivo, todos buscan desbancar al #1. El (la) confiado es blanco fácil.

8. Perder a seguidores. O clientes y, OJO, en la era de la hipercomunicación, estos tienen cada vez más poder y lo ejercen pasando la voz y cambiando de proveedor.

9. Perder al equipo. Sobre todo en una empresa, donde el éxito nunca será resultado de la labor de uno, por más fregón que sea. El equipo es clave para triunfar en la era de la disrupción.

10. Rigidez. Creer que lo que llevó al éxito presente será siempre suficiente es receta segura para un fracaso futuro. Experimentación y flexibilidad son claves para sostener el éxito.

¿Es usted o su empresa #1? Realice un autodiagnóstico con estos 10 riesgos. Por otro lado, le sugiero también aplicar estas tres vacunas:

a) Humildad constante. El humilde se prepara, ajusta y triunfa.

b) Diversidad en su entorno. Acerque a las personas talentosas y, sobre todo, distintas y con habilidades complementarias.

c) Permitir que lo reten. De nada sirve la diversidad y el talento si el líder (o la estrella) no los deja actuar y retar al status quo.

Cierro con una recomendación final: tener clase al triunfar y sobre todo al perder. Es bien fácil ser magnánimo en la victoria, pero la clase se nota sobre todo cuando se pierde. Al día siguiente del berrinche de Williams, Djokovic le dio una buena repasada a Del Potro, quien reconoció la superioridad de su rival sin problemas.

El que tiene clase no solo revela educación, sino que prepara el camino para reconocer sus errores y mejorar así en el futuro. Serena quizá sea la mejor tenista de la historia, pero es un pésimo ejemplo de deportivismo.

EN POCAS PALABRAS

“Ten clase, orgullo y carácter. Si los tienes, la victoria llega sola”, Paul Bryant, entrenador estadunidense.
15 Septiembre 2018 04:00:00
¡El borracho va en contra!
Hace poco conviví (junto con Horacio Marchand) con un lector con el que tuve una discusión muy reveladora. Polos opuestos, porque él es súper fanático de Trump y defendía a “mr. Orange” a muerte.

Su biblia informativa es Fox News y veía (como Donaldo) conspiraciones de los medios para engañar a todos y así tumbar al mejor presidente en la historia de Estados Unidos.

“El reclamo es que los medios (y columnistas) o son ineptos o forman parte de la conspiración”, me explicaba.

Si usted me lee sabrá que no nos pusimos de acuerdo. Para mí Trump es un narcisista mal informado que sólo escucha porras. Su poder y malas ideas eventualmente tendrán graves consecuencias para Estados Unidos y para el mundo.

Total, al final de una divertida y picosa charla, me dijo: “no entiendo por que todos los medios están en contra de Trump y sólo Fox News lo defiende”. Te voy a contestar con un chiste, le dije.

Es el cuento del borracho que iba en contra en la avenida principal del pueblo. Va escuchando la radio, donde advierten: “¡Cuidado, un borracho circula en contra en la calle X!”. Consternado exclama el briago: “¿Uno? ¡Si son un chin.!”.

Entre risas concluí, el tiempo va a decir quién va en contra: Trump o el resto del planeta. La charla me dejó pensando sobre la comunicación en la era de las redes sociales y la superficialidad.

Tres factores de nuestro tiempo contribuyen a que los diálogos de sordos sean cada vez más comunes en la política, los negocios y la vida:

1. Perdieron peso los curadores de la información. Los medios masivos administraban el proceso de comunicación de cualquier comunidad. La democratización que trajo internet permite hacer públicas opiniones diversas de todo tipo: algunas certeras y otras descabelladas y falsas.

2. Hiperconectividad y masificación. La combinación de smartphones y planes de datos baratos permite masificar fake news. Como bien dice Bill Maher: “la súper carretera de la información se convirtió en el bulevar de la mentira”.

3. Polarización grupal. El ecosistema de redes sociales (sobre todo Facebook) que busca maximizar clicks para ganar más plata funciona acercándonos sólo puntos de vista similares a los nuestros. Por ende se rigidizan ideologías y se radicalizan posturas.

Un coctel muuuy peligroso. The Economist advirtió en una portada de septiembre de 2016 que la política estaba entrando en la era de la postverdad. Dos años después el diagnóstico es todavía peor: la era de la mentira afecta todos los aspectos de nuestras vidas.

“Hay un ecosistema de medios sostenido por la atención. Punto. Y eso no nos hace más inteligentes, sino que nos idiotiza. Donald Trump es síntoma de esto”. ¿Sabe quién dijo esto? Evan Williams, cofundador de Twitter. El remordimiento de Víctor Frankenstein al darse cuenta de lo que creó: una monstruosidad de clicks que estorban al progreso.

¿Qué hacer? Difícil parar una pandemia social con un mecanismo de contagio instantáneo y omnipresente. Pero le sugiero aplicar siete consejos prácticos que le compartí hace unos meses en su círculo cercano:

1. Limitar el uso de dispositivos conectados. Trabajo, juntas, reuniones familiares o con amigos, etc. Ah, y sobre todo controlando el uso a los chavos (dificilísimo).

2. Discriminar fuentes de información. Relea Las 3 Eses.

3. No compartir noticias de las que no se esté seguro.

4. Buscar puntos de vista alternativos, sobre todo en temas clave.

5. Leer también con profundidad. No sólo en “140 caracteres”.

6. Tener pasatiempos que no involucren una pantalla.

7. Ser selectivo en sus clicks. No sólo representan el uso de su tiempo, sino que moldean sus ideas, opiniones y acciones.

Cierro con algunas frases de Joseph Goebbels, el terrible genio nazi de la propaganda, que nos compartió el lector:

* “La propaganda funciona mejor cuando los manipulados piensan que actúan por su propia voluntad”.

* “La verdad es el enemigo más grande del Estado”.

* “La propaganda no requiere ser intelectualmente rica”.

Tristemente bien podrían terminar siendo el nuevo sello de nuestra era. De nosotros depende que así no sea. A fin de cuentas, el que maneja en contra tarde o temprano se terminará estrellado.

Posdata. Se confirma el peor error de AMLO sobre el que advertí en mayo pasado: van a tirar la reforma educativa. Relea “Andrés, te equivocas”.

En pocas palabras. “Si vas a decir una mentira, que sea grande”. Joseph Goebbels, criminal nazi.
08 Septiembre 2018 04:10:00
¿Es necesario?
Me llegó un meme buenísimo que dice: Deja que tus palabras pasen por tres puertas antes de hablar: ¿es cierto? ¿Es necesario? ¿Es amable?
Breve y profundo; me hizo reflexionar. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.

PARA LA POLÍTICA
(en tiempos de lacuartatransformación)

Antes de implementar tu idea novedosa, cuestiona:

¿Ya la probaron en otro lado y qué resultados tuvo?

¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?

¿Aquién beneficia y qué tanto?

¿Quieres consultarle algo a alguien? Primero contesta:

¿Sabe esa persona de la materia?

¿Qué dicen los expertos del tema?

¿Cuáles son las consecuencias de que un consultado sin experiencia tome la decisión equivocada?

Pasa cualquier programa de recorte de costos por estos 3 filtros:

¿Afecta elrecorte al producto o al cliente?

¿Estás seguro de que recortarás grasa y no músculo?

¿Entiendes a la perfección los procesos operativos?

¿Vas a nombrar a un colaborador? Responde:

¿Tiene malos antecedentes?

¿Sabe de la materia?

Si respondiste NOa alguna de estas dos preguntas, ¿por qué va a dar buenos resultados?

Antes de presentar un programaantipobreza, pregúntate:

¿Estás solo regalando dinero?

¿Sembraste alguna habilidad que permita mejoras futuras?

¿Tiene la dádiva un propósito electoral?

PARA LOS NEGOCIOS

¿Quieres innovar en tu empresa? Haz este diagnóstico:

¿Tienes un equipo diverso?

¿Se debate sobre ideas y no sobre personas?

¿Gana la idea del jefe o la mejor idea?

Si fallaste y quieres aprovechar las lecciones, contesta:

¿Identificaste las causas?

¿Derivaste las lecciones específicas?

¿Enteraste de causas y lecciones al personal apropiado?

Si no quieres ser víctima de la disrupción, pregúntate:

¿Estás altanto de los cambios tecnológicos de tu industria?

¿Escuchas claramente y con frecuencia a tus clientes?

¿Te enteras de lo que hacen competidores locales y sobre todo los internacionales?

¿Buscas acumular poder en la empresa? Cuestiona:

¿Cómo está la relación con tu jefe y qué tanto poder tiene?

¿Quiénes son tus mentores y a quiénes más podrías reclutar?

¿Cómo están tus redes con tus pares y otros jefes?

Si quieres tener un equipo de alto desempeño, contesta:

¿Los seleccionaste bien?

¿Los escuchas, capacitas y los dejas hacer?

¿Los motivas adecuadamente con incentivos monetarios e intrínsecos?

PARA LA VIDA

Antes de discutir algo, pregúntate:

¿Tengo toda la información pertinente?

¿Podrías tú o la contra parte cambiar de opinión?

Si respondes NOa alguna de estas, ¿vale la pena discutirlo?

Si deseas que tus hijos sean personas de bien, responde:

¿Los disciplinas con amor o prefieres ser un amigo buena onda?

¿Usan elcelular en su vida o viven para el celular?

¿Les das todo lo que piden o sólo lo que necesitan?

Antes de insultar a alguien o quejarte por algo, pregúntate:

¿Qué tan grave es la afrenta o el problema?

¿Quién tiene la culpa?

¿Qué es lo que puedes hacer tú al respecto?

Para no estresarte por todo, cuestiónate:

¿Qué tan grave es el problema?

¿Te compete a ti y qué puedes hacer ahora mismo?

¿Quién te puede ayudar para resolver la situación?

¿Quieres ser feliz en tu vejez? Reflexiona:

¿Comes saludablemente y te ejercitas?

¿Cómo están tus relaciones afectivas en la familia y con amigos?

¿Ahorras o solo vives al día?

Quince situaciones y 45 preguntas que bien pueden ayudar a mejorar en la política, los negocios o la vida.

Aveces la sabiduría viene en paquetes chiquitos, ¿no cree? ¿Se le ocurre alguna otra? Mándemela y la compartiré con gusto por Twitter. Buen fin de semana.

En pocas palabras “La crisis de hoy será la broma de mañana”, H. G. Wells, autor británico.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) | Twitter: @jorgemelendez
01 Septiembre 2018 04:00:00
Si tuviera 20 años
Viendo una charla de TED me encontré con Tina Seeling, una profesora de Stanford que se enfoca en creatividad e innovación.

Al final le cuento sobre la charla, pero al “googlearla” encontré que Seeling escribió el libro: Lo que Quisiera Haber Sabido Cuando Tenía 20 Años. ¡Fabuloso! Juguemos con el concepto (sin haber revisado el libro, ¿eh?).

A mí me hubiera gustado saber estas 20 cosas cuando tenía 20 años:

1. Hay que elegir bien las batallas. Si peleas todo, terminarás muerto en el campo de batalla. Ah, y las guerras no se ganan siempre en un solo combate.

2. Las relaciones son tan importantes como el desempeño. Sobre todo una: con tu jefe. Ah, y nunca seas un “yes man”.

3. El sentido común es una gran arma, y no es muy común. Utiliza la lógica siempre al decidir. Evalúa, compara, decide y ajusta en el camino.

4. La mejor competencia es contra uno mismo. El que se vive comparando está condenado a vivir triste y descontento (siempre habrá gente mejor y peor). Da siempre valor en lo que hagas.

5. Aprende siempre en las áreas más importantes. Elige tus áreas de competencia y prepárate a profundidad. Actualízate.

6. Si te atoras, corrige. Si no te valoran y alguien más lo hace, considera cambiarte de trabajo, sobre todo cuando eres joven.

7. Lo que se planea con tiempo siempre sale mejor. En el trabajo y en la vida personal (por ejemplo, al gastar).

8. El poder organizacional se puede acumular de forma deliberada. La grilla es abominable, pero puede ser efectiva.

9. Ahorra de joven para vivir bien de viejo. Y si ahorras, invierte en cosas que conozcas. Recuerda: no hay lonche gratis. A mayor rendimiento, mayor riesgo. Cuidado con tus apuestas, sobre todo cuando seas viejo.

10. La disciplina es la clave para alcanzar el triunfo.

11. El fracaso bien manejado puede ser muy provechoso. Temprano, sin arriesgar todo y aprendiendo del mismo.

12. No vivas para trabajar, trabaja para vivir. El balance en la vida es clave.

13. La mercancía más valiosa que tienes es el tiempo. Atesóralo y procura no desperdiciarlo.

14. Siembra amor y armonía temprano para que puedas cosechar relaciones productivas después.

15. Los amigos y los pasatiempos son muy importantes. Dedícales tiempo.

16. Elige muy bien quién te acompaña en tu camino. En el trabajo y en tu vida.

17. Controla tu temperamento. La pasión es un arma poderosa, pero también puede enterrarte.

18. Si no te toca alguna acontecimiento trágico, la buena salud se logra con ejercicio y disciplina.

19. Diviértete y relájate siempre. Si te va bien, viaja y conoce el mundo. Sobre todo de joven. De viejo quizá no puedas.

20. Agradece constantemente lo bueno que recibas. Sé generoso con lo que tengas. Paga hacia adelante lo bueno que alguien haya hecho por ti.

Quizá alguna le sirva a usted o a algún hijo o sobrino. ¿Qué le diría usted a su versión de 20 años? Mándeme sus consejos y los compartiré por Twitter.

Estas son algunas de las lecciones del libro de Seeling: los problemas son oportunidades, las oportunidades no llegan solas, da más de lo que se te pide, no lo intentes, hazlo, comprométete 100%, la creatividad puede aprenderse, solo se vive una vez y la suerte se crea.

Me detengo en este último punto, pues la charla de TED que cité al inicio (véala en nuestros sitios) precisamente trata sobre la suerte.

“La suerte es como el viento, sopla constantemente. A veces calmadamente y otras con fuerza. La puedes capturar más fácilmente si despliegas las velas de tu barco”, explica Seeling.

La profesora da tres tips básicos para aprovechar la suerte:

1. Tomar pequeños riesgos que te saquen de la zona de confort.

2. Cambiar la relación con otros. Sobre todo demostrando aprecio con toda la gente con la que se interactúa.

3. Modificar la relación con las ideas. En particular con las malas ideas, que también están llenas de posibilidades.

Muy buenas ideas. Me queda claro que la suerte es clave en la vida. Pero es cierto que hay que tener levantadas las antenas para detectarla y aprovecharla, ya sea al tener 20 años o aun siendo ya mayorcitos, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“Suerte es cuando se encuentran preparación y oportunidad”, Séneca, filósofo romano.
25 Agosto 2018 04:00:00
Mala sangre
“Tiene uno de los sentidos de la ética más maduros que he visto y en todos los sentidos: personal, gerencial, de negocios y médico”.

Así describía Jim Mattis a Elizabeth Holmes. Y el actual secretario de Defensa de Estados Unidos no era el único en desvivirse en elogios para la joven fundadora de Theranos, la startup que quería transformar la industria de las pruebas de sangre.

Henry Kissinger, George Shultz y Bill Perry fueron parte de su consejo directivo. Larry Ellison, de Oracle, hablaba maravillas de ella. Se llevaba con Obama y los Clinton. Y claro, también los CEO de Safeway y Walgreens, con quienes iba a lanzar de forma masiva su tecnología revolucionaria.

En lugar de extraer sangre con la típica y dolorosa inyección (y tubitos), con Theranos bastaba una gotita pinchada de un dedo para realizar cientos de análisis con técnicas especializadas de microfluidos. Pruebas sin dolor, muy baratas y mucho más precisas.

“Lo que importa es mejorar la vida de la gente”, explicaba Holmes a CBS en una entrevista en abril del 2015 (véala en nuestros sitios).

Su éxito fue enorme: levantó 900 millones de dólares (mdd) de inversionistas (Rupert Murdoch y Carlos Slim, entre ellos) que llegaron a valuar a Theranos en más de 9 mil mdd. ¡Y Holmes tenía 50% de las acciones! La revista Time la nombró una de las personas más influyentes del mundo, daba conferencias y recibió muchos premios. Todos la adoraban.

Solo había un pequeño problema: todo era mentira. La tecnología era imprecisa. No podían realizar todas las pruebas prometidas y 95% de ellas se hacían con aparatos de competidores.

Una fascinante historia de cómo un par de sociópatas (Elizabeth y su novio y COO Ramesh “Sunny” Balwani) engañaron a muchos con un trabajo metódico y siniestro.

“El fraude en Theranos empezó desde su inicio, pero en el 2013 cruzaron una línea al lanzar sus laboratorios con Walgreens. Ahí empezaron a afectar a pacientes”, explica el periodista John Carreyrou en una entrevista (véala en nuestros sitios).

El autor del libro Mala Sangre (se lo recomiendo: Bad Blood, Amazon) detalla esta fascinante historia. Una terrible receta con 10 ingredientes:

1. Secrecía. Pues claro, el sigilo es importante al hacer trampa. Por ejemplo, todos los empleados firmaban acuerdos de confidencialidad, etc.

2. Bullying. Eran negreros. Ah, y al que dudaba, lo despedían. Theranos tenía una rotación altísima.

3. Mentiras constantes. Falseaban resultados, truqueaban estudios académicos, etc.

4. Compartimentar. El que nadie tuviera la fotografía completa facilitaba perpetuar las mentiras.

5. Agresividad externa. Ante cualquier cuestionamiento, uno de los despachos más agresivos y caros de Estados Unidos interponía una demanda.

6. Consejo ilustre para ganar legitimidad. Por cierto, ninguno con experiencia médica.

7. Atmósfera de culto. Demandaban fe ciega, autoridad total de los jefes, castigo al disidente, mentiras, etc.

8. Al centro, un personaje icónico. Elizabeth creó la imagen de una CEO revolucionaria. Imitaba a Steve Jobs en todo.

9. Formar un cuento de hadas. Holmes abandonó Stanford para fundar Theranos, era mujer, joven, la primera billonaria que creó su empresa, etc. Una historia perfecta para una cultura mediática.

10. Relaciones, relaciones, relaciones. No es a cuántos conoces, sino a quién conoces.

Con estos cimientos, Elizabeth y “Sunny” construyeron un castillo de naipes en una industria superregulada. Por precaución, apúntelas. Nunca está de más aprender con sangre ajena.

Porque en la era de la hiperconexión ningún engaño dura mucho. Y así le pasó a Holmes. Demasiados empleados que sí tenían sentido de ética renunciaron o fueron despedidos.

Un par de ellos tomó valor y el castillo se derrumbó. En mayo del 2015, Theranos estaba en la cima y en octubre de ese mismo año inició su rápido declive con el reportaje de Carreyrou en el Wall Street Journal.

En 3 años se esfumaron los 900 millones de dólares, la SEC le quitó a Holmes todas sus acciones, despidieron a casi todos sus 800 empleados, y ahora Elizabeth y “Sunny” enfrentan cargos penales.

Parece que ser mala sangre no paga, ¿no cree?

En pocas palabras: “Me encantan las aventuras”, Elizabeth Holmes.
18 Agosto 2018 04:00:00
Venga el domingo
“Venga el domingo”. Así me dijo amablemente Arturo González, uno de los dueños de las clínicas Terapie, al revisar un uñero que tenía en uno de mis dedos pulgares. Tras dos visitas, la infección e inflamación no cedían y con el dedo hinchado no podía curarme por tercera vez.

“Qué raro, abren el domingo”, pensé. Quedamos a las 11 de la mañana y fui al día siguiente. ¡Estaba vacío! No abrían el domingo. Pero ahí estaba Arturo esperándome. Me realizó de nuevo los cortes para tronar el uñero y me volvió a curar la herida.

“Creo que ya quedó”, me dijo. Y sí, ya había quedado. Bueno, volví a ir (sin cita) un par de días después para asegurarme y su hermana María Esther me lo confirmó y me dio las recomendaciones finales.

Total, fui cuatro veces y por fin me sacaron del problema. ¿Y sabe qué? Sólo cobraron la primera curación: 390 pesos. Ofrecí pagarles más, pero no aceptaron. “Es parte del servicio”, me dijo Arturo.

¡Wow! Arturo y María Esther pusieron por delante al jefe de cualquier negocio. Así es como se ganan clientes de por vida.

Le propongo que en los negocios exitosos los dueños exhiben estos 10 comportamientos:

1. Si ven algo tirado, lo recogen. Parece trivial, pero la actitud cuenta muchísimo. Las empresas están llenas de “valemadrismo”. A un propietario todo le importa.

2. No se quejan, proponen. Promueven un ambiente propositivo de pensamiento crítico.

3. Entienden su negocio profundamente. Dominan los factores críticos de éxito en todos los departamentos y actividades.

4. Conocen a sus clientes a fondo. Escuchan y atienden a clientes que tienen cada vez más poder en el mundo interconectado. Están atentos a sus necesidades cambiantes.

5. Estudian industria y competidores. Saben que ahí encontrarán oportunidades... y si no pone atención, ¡amenazas!

6. Dan siempre de más. Kilos de mil 100 gramos. OJO, en productividad y resultados. Saben que no necesariamente el que pasa más horas en la oficina es el más productivo.

7. Preguntan y aprenden. De todos y en todo.

8. Tienen planes de contingencia. Saben qué harán si pasa “X” o “Y”. Hombre preparado vale por dos, sobre todo en asuntos clave.

9. Van más allá de lo obvio. En un mundo superficial, se salen del molde. Profundizan para destacar.

10. Se relacionan con todos. Tienen networks efectivos para resolver problemas o para aprovechar oportunidades.

Un dueño así importa mucho, pero no es suficiente. Dependiendo del tamaño, la clave para su éxito sostenido es que todos en la empresa actúen como dueños. ¿Cómo cultivar a empleados así?

a) Comunicando bien y frecuentemente. Que sepan lo que busca. Sus empleados no son adivinos.

b) Con un equipo heterogéneo. Para vacunarse contra los “yes, men”.

c) Aceptando el debate. ¿Ya tiene un equipo diverso? Promueva que lo reten. Acepte sugerencias constructivas.

d) Escuchar y actuar. De otra forma, b) y c) no sirven de nada.

e) Monitoreando comportamientos y resultados de empleados.

f) Dando retroalimentación de lo malo... pero también de lo bueno. Típico, lo negativo siempre se anota y castiga, pero ¿y lo positivo? Por cierto, que el feed-back sea preciso y frecuente.

g) Capacitando al apto y deshaciéndose (humanamente) del inepto.

h) Incentivando comportamientos de dueño en los empleados. Monetarios y no monetarios (relea: Motivar, ¿Sólo con Dinero?).

i) Aceptando al equivocarse y de ser necesario, cerrando heridas.

Aquí le va un último consejo: reclute “dueños”. Quizá sea el tip más importante. Busque personas que hayan demostrado pasión y entusiasmo (ausente en tantos jóvenes) a través de acciones claras que puedan ser de valor para su organización.

Ponga pruebas prácticas en sus entrevistas. Por ejemplo, tenga papeles tirados (o su equivalente, como simular algún problema que sea evidente, pero que usted no verbalice). ¿Quién los recoge? Parece trivial, pero un dueño siempre levanta la basura.

En el mundo hipercompetitivo servir al cliente cuando lo necesite es una ventaja clave para triunfar. Sobre todo cuando hasta en domingo se le atiende, ¿no cree?

En pocas palabras: “Lo único que cuenta es la satisfacción del cliente”, Jan Carlzon, empresario sueco.
11 Agosto 2018 04:00:00
¿Vio al gorila?
¿Qué tan bueno es para enfocar su atención? Tome aquí una prueba corta y sencilla: https://tinyurl.com/ybptgqrd. Observe el video con detenimiento y conteste: ¿cuántos pases dio el equipo de blanco?

¿Ya? La respuesta correcta es 15. Pero, ¿vio el gorila que pasó en medio de los jugadores y hasta saludó? Si es como yo (y como 70% de los que toman la prueba), el gorila le fue invisible.

Interesantísimo y preocupante: ¿qué está pasando? Hay dos posibilidades. La primera ya la hemos discutido aquí: creemos que somos muy racionales cuando en realidad la mente nos pone trampas.

“Estamos ciegos a nuestra ceguera. No sabemos lo poco que sabemos”. Sabiduría pura de Daniel Kahneman.

El científico israelita ganó el premio Nobel de Economía por su trabajo (junto con su colega Amos Tversky) para identificar los sesgos cognitivos que empañan el pensamiento racional. Relea Las Trampas de la Mente, Decisión y Temor y No se Equivoque al Pensar.

Esa es una posibilidad. La otra es que la pregunta condiciona la observación del video. Imagine cambia la instrucción: observe y resuma que vio. Le aseguro que así no se le escapa el gorila.

“La explicación alternativa es que lo que la gente busca y no lo que la gente ve determina lo que es obvio”, explica el profesor de Oxford Teppo Felin en un gran artículo en la revista Aeon.

Exacto. Si busca pases de un equipo no ve al gorila. Por lo tanto las preguntas son claves, pues determinan a qué se le pondrá atención. Algo importantísimo para los negocios (y la política).

Si se pregunta lo incorrecto, quizá algo obvio que es vital pasará totalmente desapercibido. Una receta segura para el fracaso.

¿Cómo realizar las preguntas correctas? Primero, evitando las equivocadas. Según la escritora Fran Peavey:

-Disfrazadas, porque manipulan. “¿Has considerado…?”, por ejemplo, busca que se apruebe una idea del interlocutor.

-Preguntas de “sí o no”. No se explora nada.

-Cerradas, por la misma razón que la anterior.

El consultor Roger Scharz agrega en su blog del Harvard Business Review otras preguntas a evitar: las retóricas.

“Te sientes bien al preguntar, pero la respuesta no lleva a ningún lado. Por ejemplo: ¿no crees que esto va a funcionar, verdad?”. Si sabe la respuesta, o si cuestiona para ver si le dan la respuesta correcta o para probar un punto, la pregunta es retórica. Evítela.

Entonces, ¿cuáles serían preguntas conducentes?

Los consultores Andrew Sobel y Jerold Panas escribieron un libro al respecto: Preguntas Poderosas. Identifican 44 preguntas poderosas y otras 293 secundarias.

Considere por ejemplo las siguientes cuatro preguntas poderosas:

1. ¿Es esto lo mejor que puedes hacer? (¡Steve Jobs siempre hacía esta pregunta!)

2. Si se invirtieran los papeles, ¿cómo te gustaría que te trataran?

3. ¿Te importa que empecemos de nuevo?

4. ¿Qué opinas?

“Las preguntas buenas son más poderosas que las respuestas mismas. Retan al pensamiento. Redefinen y re enmarcan problemas. Tiran agua fría a los supuestos y nos llevan a abandonar lo tradicional”, señalan en un artículo del Globe and Mail.

Hal Gregersen –profesor de Insead y autor del libro El DNA del Innovador– sugiere el método de preguntas catalizadoras para enfrentar problemas o retos importantes. Cinco pasos:

1. Encuentre un pizarrón o rotafolios.

2. Elija un problema o reto importante.

3. Acumule unas 50 preguntas. No edite, sólo apunte. Agote la capacidad inquisitiva y deje los supuestos afuera.

4. Evalúe y decida por unas pocas preguntas que tengan el potencial catalizador para romper el estatus-quo.

5. ¡A trabajar! Busque respuestas, porque las preguntas no lo llevarán a ningún lado. Experimente, construya prototipos. Evalúe, genere más preguntas y encuentre soluciones. Cierro con algo que le va a sonar familiar: la apertura del jefe, la diversidad de su equipo y la calidad del debate (sobre ideas y no sobre personas) son los tres factores clave para innovar consistentemente.

Si no se hacen las preguntas correctas seguirá contando pases mientras los gorilas tranquilamente le comen el mandado.

Posdata. La liberación de Elba Esther apesta a pacto Peña-AMLO. La educación de nuevo en manos de los sindicatos. QEPD la reforma educativa. Lo peor es que, comparada con la CNTE, Elba va a ser “la buena”. Madre mía.

En pocas palabras

“El arte y la ciencia de hacer preguntas es la fuente del conocimiento”, Thomas Berger, escritor estadunidense.
04 Agosto 2018 04:00:00
Entrega inmediata
En marzo pasado estaba curioseando en Facebook cuando saltó un anuncio de unos zapatos casuales. Se veían bien, a buen precio ($700 pesos) y le di click. Me ganó la curiosidad. Esa que mató al gato.

¿La marca? Affinity Find (tienen sitio y todo). Se paga con PayPal y entrega a domicilio. Todo retesencillo y, acostumbrado al servicio de Amazon, se me hizo fácil comprarlos. Muy propios, me mandaron un email confirmando la compra, y luego inició la aventura.

Pasó un mes y nada. Les mandé un email para preguntar y me mandaron un tracking number. Al darle click salió el peine: los zapatos venían de China... y por correo normal. En la torre.

Para no hacerle el cuento largo, tras dos meses y medio, nada. Cuatro y nada. Al revisar el estatus, me doy cuenta que están “en sucursal de correos de San Pedro Garza García, Nuevo León”.

Les llamé... y sí, ahí estaban. Fui por ellos: “No los llevamos a su casa porque son muy grandes para entrega”. Esperé 20 minutos para que los buscaran en una vetusta oficina que literalmente se caía a pedazos. Y tras 130 días, por fin llegaron los zapatos a mis manos.

¿Y sabe qué? ¡Se ven de 700 pesos! Ja ja ja. Puede ver fotos de los famosos papos en nuestros sitios. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la calidad en tiempos del comercio.com.

Primero, siete recomendaciones para cualquier consumidor:

1. Las marcas conocidas le evitan sorpresas. Siempre habrá más riesgo cuando prueba algo totalmente nuevo.

2. Si son marcas desconocidas, revise críticas de usuarios. Si hay pocas, cuidado. Si no hay ninguna, ¡más cuidado! Ah, y por favor no olvide revisar las críticas positivas... y las
negativas.

3. Fíjese de dónde viene el producto. Si lo mandan de muy lejos, revise que no usen correo normal.

4. Verifique que la marca tenga un sitio de Internet. Si no lo tiene, ya va mal. Pero ojo, porque como lo refleja mi anécdota, el sitio más fantástico no garantiza nada.

5. Las fotos pueden ser muy engañosas. El Photoshop es maravilloso... los productos a veces no.

6. Mientras más cara sea la compra, más cuidado debe de tener. Tirar $700 pesos da para anécdota divertida y hasta para una columna. Perder más sí da mucho
coraje.

7. Cuidado al pagar en sitios que no conozca. PayPal, o su equivalente, es una buena opción para garantizar seguridad. Relea “OJO: van hackers por su lana”.

Tips de kínder que no está de sobra recordar. Sobre todo ahora que hay tantos anuncios de productos novedosos en Facebook y otras redes sociales. Aquí le van ahora tres lecciones para las empresas:

a) Su marca está en juego. Es más fácil caer en la tentación de engañar al cliente con fotos bonitas y “entregas inmediatas” en las compras en línea. Craso error. Quizá para una empresa china el costo de perder un cliente mexicano sea muy bajo. Pero en el mundo del Internet se pasa la voz y los clientes tienen mucho poder. Nunca sabe quién le va a comprar ni qué poder de influencia tenga su cliente. Nunca prometa lo que no va a cumplir porque se lo van a terminar cobrando.

b) El estándar es Amazon. Y ni modo, el gigante de Seattle puso altísima la vara: los mejores precios, recomendaciones de usuarios, entrega en dos días (y gratuita si eres Prime), devoluciones sin preguntar, etc. No crea que los clientes le van a dar chance de chafear porque su negocio está en México.

c) La atención al cliente es aún más importante. Las compras por Internet son por definición impersonales. Pero esto no significa que no hay que preocuparse por el trato que se le da al comprador. Al contrario. Precisamente porque no hay personas es mucho más fácil que el cliente se pueda disgustar. Los procesos para atenderlo son claves. Regreso a uno de los principios fundacionales de Amazon: obsesión por el cliente. Y agrego: sobre todo cuando algo sale mal. Ahí hay que lucirse.

Ojalá le sirvan estos consejos como consumidor y para su negocio. La entrega inmediata de productos que cumplen lo que prometen es clave para triunfar en la era del comercio electrónico, ¿no cree?

En pocas palabras...

“El mejor servicio es cuando el cliente no tiene que llamarte”.

Jeff Bezos
31 Julio 2018 04:00:00
Juan Caca
Esa idea de ciertos perredistas, y sobre todo de algunos priistas, de cambiarle el nombre al partido me recuerda el cuento de Juan Caca.

El pobre tipo estaba harto de su nombre y buscó cambiarlo a toda costa. Tras visitar muchas dependencias, por fin llega con el funcionario adecuado, que le dice:

“Entiendo su predicamento señor, ¿cómo quiere llamarse ahora?”. Con una gran sonrisa responde el afectado: “Pedro Caca”.

De nada sirve cambiarse el primer nombre si el apellido es el mismo. Igualito le puede pasar en particular al PRI.

“Un partido incluyente, plural y autocrítico. El partido en el que yo pienso es un partido de centro izquierda, con un componente social muy fuerte, más cercano a la socialdemocracia”.

Así respondió Claudia Ruiz Massieu, la flamante (y acongojada) presidenta del PRI, cuando René Delgado le pidió que describiera al nuevo partido que quiere fundar. “Hasta el nombre le podríamos cambiar”, añadió.

Híjole. Se me hace que no importa que le pongan “Pedro” al niño. Los apellidos ganados a pulso por el PRI en 89 años serán muy difíciles de borrar: corrupción, dispendio, impunidad, compadrazgos, ineptitud, justicia injusta, pobreza, inequidad, etc.

Es cierto que el nombre pesa en cualquier producto. Se lo demuestro con una adivinanza: ¿conoce usted los nombres actuales de estas cinco compañías: BackRub, Brad’s Drink, Tokyo Tsushin Kogyo, Blue Ribbon Sports y Stag Party?

Si supo todas las respuestas, me dejó impresionado: Google, Pepsi, Sony, Nike y Playboy. Y sin embargo, el nombre realmente importa poco.

Sí prefiero “googlear” algo que “backrubearlo”. Google tiene un buen nombre, pero su éxito es explicado por su excelente producto: resultados de búsqueda relevantes que incorporan el conocimiento detallado del comportamiento de cada cliente.

¿Qué deben de hacer, entonces, el PRI, PRD o cualquier empresa antes de pensar en cambiar su nombre? Aquí les dejo cinco lecciones de kínder:

1. Identificar con precisión las necesidades de sus clientes (una pista, PRI: son los ciudadanos).

2. Proveer un producto de alta calidad que responda a esos requerimientos: en tiempo, precio y forma.

3. Desempeño consistente en el tiempo.

4. Identificar los problemas y empezar a resolverlos.

5. Estar atentos al entorno para incorporar mejoras al producto por innovaciones tecnológicas o competitivas.

De otra forma, el otrora partidazo podría adoptar el nombre más fregón del mundo (PEM, Partido de la Eficiencia y la Mejora, o el PSJ, Partido de los Santos Justos) y para sus clientes seguirán apestando feo.

Igualito que le pasó a Sound of Music, que cambió su fatal nombre a BestBuy, uno excelentísimo. Y sin embargo, esa marca icónica sufre los embates del comercio electrónico. Están batallando para responder efectivamente ante los cambios del entorno (el punto 5 de la lista).

Una sugerencia final para cualquier partido o empresa que vaya a cambiar su nombre: si no mejoró el producto, no lo publiciten. Promocionar el “buen” nombre de un mal producto es la mejor forma de acelerar su declive, de llegar más rápido al cementerio corporativo.

“Una buena campaña publicitaria puede hacer que un mal producto falle más rápido; más gente sabrá que es malo”.

Sabias palabras de Bill Bernbach, cofundador de la agencia de publicidad DDB. Pues sí. Aun con la mejor campaña, una carcacha seguirá siendo carcacha... y no un Porsche.

Y si un spot miente, el mercado penalizará al producto. Los expertos concuerdan: en el marketing el orden importa.

Por ejemplo, Philip Kottler identifica cuatro P para un marketing efectivo: producto, precio, distribución (placement, en inglés) y promoción. ¿Notó el primero y último paso?

El producto es primero... la promoción va hasta el final.

“Una promesa no es presumir o tener un eslogan. Es un beneficio para el consumidor. Y prometer una ventaja única y competitiva beneficia al anunciante. Pero el producto tiene que cumplir”, explica un artículo clásico de David Ogilvy, uno de los padres de la publicidad.

Ojalá le sirvan estos apuntes al PRI y sobre todo a usted en su empresa. A fin de cuentas, un buen nombre se construye a través del tiempo con hechos y no con marketing, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“Es deshonesto promocionar un producto que tu esposa no compraría”, David Ogilvy, gurú del marketing.
28 Julio 2018 04:00:00
Los caprichitos del jefe
“La era del Trump sin cadenas prueba que ningún asesor –ni siquiera un general condecorado– va a poner orden a un Presidente que hace lo que se le pega la gana”.

Parte de un gran artículo de The New Yorker sobre la inminente salida de John Kelly, el jefe de Gabinete de Mr. Orange. El último adulto que queda en el cuarto también terminará de patitas en la calle.

Apunte esta triste regla de cualquier estructura jerárquica: mientras más poderoso el jefe, más fácil le será cumplir todos sus caprichos. Para bien... o para mal.

Un axioma aplicable en todo el mundo. Tome el caso de los museos de Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro Garza García, Nuevo León.

El edil está dispuesto a prestar por décadas al municipio sus millonarias colecciones de arte, monedas y fósiles... pero sólo si se construyen tres museos con fondos municipales en parques públicos.

La idea puede tener mérito... la forma de lograrla, no. No se discutieron opciones, no se dio información completa y a 3 meses de irse, don Mauricio acelera la construcción para terminar lo más que se pueda.

“Si el nuevo alcalde no está de acuerdo, que los derrumbe”, amenazó antes de lograr un acuerdo con el alcalde electo.

¡Ufff! Un fiel reflejo de un estilo de gobernar que en parte provocó que tras 30 años, la aplanadora del PAN perdiera la alcaldía del municipio más rico de México ante Miguel Treviño, un independiente sin recursos. A veces los caprichos del jefe terminan costándole.

“Berrinches, quejas y terquedad anuncian la presencia de un ‘Terrible Tirano de Oficina’. Esos líderes que no pueden modular su poder y, por desgracia, los subordinados no pueden tranquilizarlos con un chupón”, explica la experta Lynn Taylor en la revista Psychology Today.

La autora del libro Doma al Terrible Tirano de tu Oficina señala 20 comportamientos parecidos a los de un bebé que identifican a jefes caprichudos.

Los primeros 11 son rasgos agresivos, por lo general activados por el estrés: presunción, bullying, demandas incesantes, ignorar personas y/o peticiones, impulsividad, mentiras constantes, egocentrismo, terquedad, berrinches, territorialidad y quejarse por todo.

Complementan esta veintena trágica comportamientos asociados a temor o incompetencia: preguntas incesantes, creer en mundos de fantasía, volubilidad, impotencia, temor irracional, olvidar fácilmente, cambios súbitos en el estado anímico, poca capacidad de enfoque y necesitar ayuda para casi todo.

¿Qué hacer? Para un empleado es muy difícil. Porque un jefe caprichudo poderoso, a fin de cuentas, puede apachurrar a cualquiera. Aun así, Taylor recomienda siete estrategias en la revista Training:

1. Tener una excelente capacidad para escuchar y comunicarse. Atender causas raíz.

2. Mantener la calma ante la presión. Nunca confrontar cuando las cosas están calientes. Parafraseando a Kalimán: ante un capricho, serenidad y paciencia, querido Solín.

3. Comportarse a la altura. No copiar las mañas del jefe (algo muy común) ni “vengarse” con los de abajo. Demuestre cómo sí debe actuar un buen líder.

4. Resolver problemas proactivamente. Siempre es bueno conocer profundamente al jefe. Anticipe puntos de crisis. Prevenir siempre será mejor que lamentar.

5. Trabaje con las fuerzas y debilidades del jefe. Sobre todo enfóquese a las fuerzas. Un tono positivo siempre.

6. Utilice el humor para destensar. Obvio, con cuidado.

7. Sea empático. Póngase en los zapatos del jefe.

Muy buenos, seguro le servirán. ¿Y si es jefe? Haga un autoanálisis contestando preguntas como estas:

* ¿Qué tan homogéneo es su equipo?

* ¿Cuántas veces le han expresado puntos de vista distintos al suyo en el último mes?, ¿en el último proyecto?

* La última vez que enfrentó una situación estresante, ¿qué fue exactamente lo que usted hizo? Listado exhaustivo, por favor.

* ¿Cuántas veces y por qué se exaltó en el último mes?

Una introspección muy difícil de realizar porque generalmente el jefe es el último en enterarse de que es caprichudito. Hasta que la realidad toca a la puerta y votantes, ciudadanos, jefes o clientes le aplican una merecida dosis de ubicatex.

Por cierto, ojalá que “ya saben quién” no resulte muy caprichudo. Porque sí va a tener muuucho poder...

Posdata. No hay que ilusionarse. Lo más importante de la carta de Trump a AMLO es una amenaza: o aceptas mis (malas) ideas en el TLC, o te pongo aranceles de 25% a tus exportaciones de autos. Triple contra sencillo que por ahí va.

En pocas palabras

“Un tirano en la oficina actúa igualito a un bebé”, Lynn Taylor, autora estadunidense.
21 Julio 2018 04:00:00
AMLO, Trump y el TLC
Dentro del optimismo exagerado que impera en México por el triunfo de ya saben quién, está el tema de la renegociación del TLC.

El Presidente electo le propuso a Trump “un acuerdo integral de proyectos de desarrollo que generen empleos en México”. Ebrard le entregó a Pompeo unas “bases de entendimiento” y Graciela Márquez, la futura secretaria de Economía, dice que es posible firmar un acuerdo “light” en octubre y que podría ser bilateral.

Mmmm. Sorry, Andrés, pero tu triunfo no cambió nada. Trump sigue con sus malas ideas que enojan a empresas en ambos lados de la frontera. Por ejemplo, la cláusula sunset que renovaría el tratado cada 5 años. O qué tal el desmadre en las propuestas automotrices:

-Que 40% del contenido automotriz sea producido en plantas con salarios promedio superiores a 16 dólares la hora (más de tres veces el salario promedio actual de esa industria en México).

-Que el porcentaje de contenido regional suba del 62.5% actual a un nivel por definir.

-Que ciertos componentes clave (suspensión, transmisión, etc.) tengan un equis contenido de Estados Unidos.

Un desorden de ideas que la misma industria ha calificado como absurdas: no tienen sentido económico e implican una enorme carga administrativa. Propuestas que buscan una sola cosa: que México exporte mucho menos a Estados Unidos (EU).

Como si este cóctel no fuera suficientemente tóxico, está más que viva la amenaza del Sr. Naranja de imponer aranceles de 25% a nuestras exportaciones automotores. Igualito que hizo con el acero.

Con esto tiene para desmadrar al TLC. A fin de cuentas, las exportaciones de vehículos y autopartes son 35% del total y el sector tiene un superávit de 77 mil millones de dólares anuales. Imagine: el superávit total de México con EU es de 71 mil millones de dólares.

Olvídense, pues, de soluciones fáciles. Ah, y mucho cuidado con aceptar un acuerdo bilateral. Eso implica que México negocie solito con Trump. Ahí le encargo, nos van a merendar.

La crisis económica más inminente que podría enfrentar AMLO es la muerte del TLC. La economía mexicana es muy abierta: la suma de exportaciones e importaciones representa 72% del PIB de México (en EU esta cifra es del 29%). Para acabarla de fregar, 80% de nuestro comercio exterior es con nuestro vecino del norte.

Cualquier cambio drástico a este flujo impactará fuertemente a la economía. La inversión extranjera que llega al país en buena parte lo hace para atacar al mercado más grande del mundo. Recuerde, EU es 24% del PIB global. Y compare: toda la Unión Europea es sólo 21 por ciento.

¿Qué le recomiendo al nuevo Gobierno respecto a Trump y el TLC?

1. No traten directamente con Donaldo (relea Evitar a Trump (un jefe bebé). Dejen que los industriales de EU lo sigan presionando y usen los contactos que tengan. Por ejemplo, la supuesta relación de Ebrard con Giuliani.

2. Busquen que Canadá se quede en la mesa. Tiene sentido económico (integración) y estratégico (contener a Trump).

3. Mantengan a los negociadores actuales (y a la IP en el cuarto de al lado). Ya dijeron que lo harían. Ojalá lo cumplan. Han hecho un trabajo excepcional.

4. No tomen decisiones apresuradas. El tiempo corre a favor de México porque Trump se seguirá metiendo en aprietos.

Donaldo ya tiene un apodo para Andrés: Juan Trump, dice que es igual a él. Oootra de sus ideas simplistas, pues hay diferencias importantes. Pero en una cosa sí se parecen: AMLO es nacionalista y se siente un transformador. Se siente tocado por Dios.

Una lucha de líderes que creen siempre tener la razón auguraría un mal final de las negociaciones si el nacionalismo se sienta en la mesa. Si pasa esto, “bye, bye”, TLC. Relea El Oso de Humillarnos con el Muro.

Para el presidente zanahoria una negociación es una guerra. Y como cree que el mundo lleva “años fregándose a EU”, busca ahora la revancha a costa del comercio exterior.

Pero su estrategia equivocada terminará afectando a los propios consumidores estadunidenses. Hay, pues, que comprar tiempo para enfrentar una negociación compleja con un tipo imposible.

Ojalá que astucia, paciencia y prudencia imperen en nuestro nuevo Gobierno.

Posdata. Parafraseando a Eminem: “Will the real Andres please stand up?”. El verdadero AMLO sale a escena: ¿una consulta pública para definir el nuevo aeropuerto? ¿Así o más populista?

EN POCAS PALABRAS

“El sabio hace al inicio lo que el tonto hace al final”, Maquiavelo.
14 Julio 2018 04:00:00
Felicidad sin consumo
“Con el tiempo las deudas se pagarán, terminará mi remordimiento y seré feliz. No temeré el deseo de poseer cosas bellas que se ha apoderado de mí”. La conclusión del ensayo Arrepentimiento sobre mi Bata Vieja, publicado en 1769 por el filósofo francés Denis Diderot. Una historia que explica la genética del consumismo moderno. Le platico.

Diderot era famoso, pero pobre, hasta 1765. Tenía 52 años, su hija se iba a casar y no tenía ni un quinto. Catalina “la grande”, emperatriz de Rusia supo de sus problemas y ofreció comprarle su enciclopedia en mil libras esterlinas, una fortuna en esa época.

Y sus problemas se acabaron, o más bien empezaron. El filósofo se compró una preciosa bata escarlata. Estaba feliz, pero notó que lo que tenía no iba con su bata. Entonces compró un tapete, esculturas, nueva mesa, etc.

A esto se refiere Diderot en su ensayo y a las compras reaccionarias se les conoce como “el efecto Diderot”.

El autor James Clear explica el fenómeno: “comprar posesiones nuevas frecuentemente crea un espiral de consumo que lleva a comprar más. Se adquieren bienes que no necesitábamos para ser felices o sentirnos realizados”.

Mmmm, suena muuuy conocido, ¿no? El eterno perseguir del tener más de nuestra era. ¿Y para lograrlo? Claro, acumular más plata. ¿Cómo evitarlo? Clear recomienda 4 técnicas:

1. Reducir las tentaciones. Los hábitos que disparan el consumo. Identifíquelos.

2. No salirse del sistema actual. Ajustarse al presupuesto. No buscar más.

3. Fijar límites personales o grupales. Y que sean específicos, por categorías, ejemplo: zapatos tenis de menos de “x” pesos.

4. ¿Compra uno? Regale algo viejo. No se llene de cosas.

Muy buenas, aunque habría que encontrar un punto medio. Porque si el consumismo es malo, también lo es el conformismo, sobre todo cuando se puede mejorar. O como dice simpáticamente la autora Helen Curley: “si el dinero no trae la felicidad, por lo menos ayuda a ser miserable cómodamente”.

Aquí es donde la disciplina y firmeza de carácter entran a escena.

“Todo en la vida es tentación: ceder o resistir. Sí o no. Ahora o después. Impulso o reflexión. Hoy o el futuro. Las virtudes caen víctimas de las pasiones del momento”, explica Philip Zimbardo en una gran charla de TED.

El profesor de Stanford ejemplifica el valor de estas virtudes citando los experimentos de su colega Walter Mischel que comprobó cómo –al correr de los años– niños que resistían la tentación de comer un malvavisco para ser premiados fueron mucho más exitosos que los que se lo comieron “luego luego” (relea Firmeza de Carácter).

“Tuvieron confianza y determinación. Se enfocaron en el futuro y no en el presente”, explica Zimbardo.

Según el sicólogo, el éxito tiene que ver con la perspectiva del tiempo en decisiones y acciones. “Algunos se enfocan al presente, otros al pasado y algunos más en las consecuencias futuras”, añade.

Y para cada enfoque respecto al tiempo, una persona puede tener una perspectiva positiva o negativa.

“Uno puede enfocarse en las experiencias pasadas positivas o negativas. Respecto al presente se puede ser hedonista (positivo) o fatalista (negativo) y en cuanto al futuro, se puede optar por una visión de metas de vida o una trascendental”, comenta.

¿Cuál es el perfil óptimo? Según Zimbardo, alto en pasado-positivo y claro, bajo en negativo. Bajo respecto al fatalismo presente y moderado en el hedonismo (motiva). Y alto (sin exagerar) respecto al futuro positivo.

De nuevo, encontrar un balance. “Cualquier perspectiva de tiempo en exceso es mala. Por ejemplo, un enfoque exagerado hacia futuro sacrifica cosas como la familia”, concluye.

Muy interesante. Para apuntar y reflexionar, sobre todo ahora que llegan las vacaciones. Porque espero que le toquen y que su descanso esté lleno de un consumismo en exceso, pero de amor, salud y de todo lo que no cuesta pero satisface.

Posdata. ¿Se puede bajar el gasto público significativamente sin cortar burócratas sindicalizados como propone AMLO? Francamente lo dudo. También hay obesidad generalizada y dispendio en la base de la pirámide.

EN POCAS PALABRAS.

“Sé feliz en este momento. este momento es tu vida”.

Omar Khayyam, científico persa
07 Julio 2018 04:00:00
El mito del macho (líder) Alfa
“Dominancia física sobre los demás en el reino animal”. Así define el diccionario urbano a un macho alfa. Es la típica imagen del jefe implacable, una máscara popular en nuestra era.

Esta caricatura la ejemplifican las características del macho alfa enlistadas por el sitio ser Alfa: tiene confianza, es mentalmente fuerte, competitivo, tiene presencia y un lenguaje corporal dominante, es poderoso, se arriesga, acapara a las hembras, grita, pelea, no requiere validación y no es amigo de todos.

Una imagen codiciada por hombres de negocios y políticos. Trump es la caricatura más patética de un macho alfa. Un narcisista terco que sabiendo poco utiliza su poder para dominar y hacer daño.

¿Sabe qué? Esta preconcepción es totalmente falsa.

“Libros de negocios te dicen cómo ser un macho alfa: dominando y demostrando que eres el jefe. O sea, siendo un bully. No me gusta esa definición. Y yo tuve mucho que ver en crear el término”, explica Franz de Waal en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios).

El experto en primates escribió el libro “Políticas de Chimpancés”, que documenta su observación de 6 años de una colonia en el zoológico de Arnhem en Holanda. Lo que encontró es interesantísimo.

Primero, De Waal aclara, también hay una hembra alfa. Todos los grupos de primates tienen un macho y una hembra alfa. Sólo uno.

Confirmó algunas cosas del estereotipo. Por ejemplo, lo del lenguaje corporal dominante: “vean aquí dos machos caminando y observen que uno camina más parado, tiene levantado su cabello y porta una gran roca en la mano”, explica el primatólogo.

Posturas comunes en líderes de negocios y políticos. Y es que actuar como poderoso sí confiere poder. Relea Presencia y Carisma.

Pero tres de sus descubrimientos son contraintuitivos:

1. El valor de las alianzas. “El chimpancé de la derecha es el más fuerte. Pero el macho alfa tiene el apoyo de otro primate viejo, respetado y poderoso. El más fuerte puede contra cualquiera de ellos en lo individual, pero no contra los dos juntos”. Por eso hasta un chimpancé débil puede convertirse en el macho alfa si tiene los amigos correctos y los mantiene contentos.

2. La generosidad como cimiento. Aparte de la fuerza y presencia física, un macho alfa perdura si es extremadamente generoso: comparte comida con todos, atiende a los bebés, sobre todo cuando están en campaña para formar coaliciones. Relea la columna Protector.

3. Los costos y las obligaciones. Me salto el privilegio: son las hembras y la comida. Pero digamos que en el mundo humano serían todos los beneficios del poderoso. Hay dos costos: mantener contentos a los aliados y que todos quieran tu puesto. “Hay que estar alertas y cuidar tu espalda”, advierte De Waal. Por cierto, aunque no lo crea en parte, por eso los machos alfa tienen altos niveles de estrés. ¿Las obligaciones? También son dos: mantener la paz y mostrar empatía. Ah, y la empatía tiene que ser acompañada por imparcialidad. “No apoyan sólo a su mamá o a su cuate. Para nada: paran las peleas y por lo general apoyan al más débil”, concluye el científico.

Cierro con dos lecciones finales:

–Mientras más respete la colonia al macho alfa, más probable será que permanezca en el poder.

–Un bully puede llegar a ser un macho alfa, pero su permanencia es endeble. “Cuando un bully pierde su poder, generalmente termina muy mal”, advierte.

Buenísimos conceptos. La verdad, para tomar en cuenta en la empresa y sobre todo para que tomen nota los (y las) nuevos machos y hembras alfa que llegarán al poder tras las elecciones. Apúntenle, grillos: coaliciones para progresar, mantener contentos a los que los apoyan y empatía con todos, sobre todo con los más débiles.

Ah, y obvio: que la colonia –nuestro México– emprenda un camino de mejora sostenida. Porque, la verdad, en nuestro zoológico las cosas pintan muuuy mal. Basta ya de bullies ineptos y corruptos, ¿no cree?

Posdata. No por ser aguafiestas, pero veo una felicidad generalizada por los discursos y el tono de AMLO. Francamente, eran de esperarse, pues hacer otra cosa sería una estupidez, sería provocar una crisis. Yo, como santo Tomás, hasta que estén gobernando no creeré que ya abandonó sus malas ideas. Remember Trump. Muchos se esperanzaron de que iba a cambiar, ¡y no cambió nada!

En pocas palabras: “Ser macho no prueba mucho”, Zsa Zsa Gabor, actriz húngara-estadunidense.
30 Junio 2018 04:00:00
La torta podrida
Le propongo un escenario que seguro le ha tocado vivir: le encargan un proyecto que tiene grandes probabilidades de fallar.

Quizá todas las opciones disponibles son malas, o bien es una negociación donde no tiene palancas para ganar, pudiera ser una presentación de un tema que no conoce o le tocará trabajar con personas poco preparadas o con las que no se lleva bien, etc.

Le piden que prepare un sabroso sándwich, pero los ingredientes están pasados. Con lo que tiene, sólo da para lo que en inglés se conoce como un “shit sandwich”. Para no ser vulgar: una torta podrida.

¿Qué hacer? La receta para sobrellevar esta mala situación pasa por contestar cuatro preguntas básicas:

1. ¿Está realmente podrido?

A veces los prejuicios nublan el análisis. Quizá el escenario sea una posibilidad para aprender y reforzar áreas débiles, para desarrollar nuevas relaciones, para explorar alternativas y tácticas distintas. A fin de cuentas, en el mundo disruptivo, las oportunidades generalmente se dan en circunstancias difíciles. En lo estándar rara vez hay grandes avenidas de transformación o crecimiento exponencial. Piénselo muy bien antes de concluir que todo está podrido.

2. ¿Puede cambiar el menú?

Lo anterior suena muy bien, pero a veces efectivamente la cosa pinta fea. La primera instancia es cocinar otro plato, o por lo menos de otra forma. Le propongo tres posibles tácticas:

a) Cambiar los ingredientes. Por ejemplo: el tiempo del que dispone, el objetivo que se persigue o el método de medición.

b) Servir otro plato. Quizá el proyecto se pueda ampliar o complementar. En una negociación se puede jugar con términos, plazo y condiciones. La presentación podría cambiarse por una capacitación o charla de un externo.

c) Aderezarlo. ¿Cómo puede mejorar el sabor? Conseguir un mentor, pedir consejos a expertos, investigar opciones y alternativas, realizar “benchmarks” internacionales, etc.

3. ¿Cómo preparará el plato?

Si no se pudo cambiar el menú y sólo están esos malos ingredientes, considere estas cuatro alternativas:

a) Jugar con el tamaño de la ración. ¿Se puede redimensionar el proyecto? ¿Cambiar su horizonte? ¿Acelerar o alentar?

b) ¿Quién puede ayudar? Otros chefs le pueden asistir en todas las recomendaciones que ya le he dado.

c) ¿Qué recetas existen? Puede haber muchos tipos de torta. Investíguele bien antes de elegir la tradicional de jamón y queso. Hay muchos formatos, tácticas y estrategias.

d) ¿Qué utensilios puede conseguir? Análisis, apoyos gráficos, palancas para negociar, etc.

4. ¿Qué hacer si efectivamente la torta resulta podrida?

Aun siguiendo todos estos consejos, a veces el resultado es inescapable: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Sólo queda curar agruras o delimitar culpas. Tres tácticas:

a) ¿Qué doctores y medicinas existen? Realizar un diagnóstico preciso del tamaño del problema para no sobredimensionar su tratamiento. A veces el malestar pasa solito. Si no, definir opciones y elegir la que tenga la mejor relación costo/beneficio. Y manos a la obra, mientras más rápido se cure el malestar, mejor.

b) ¿Quiénes más colaboraron? Quizá usted no suministró los ingredientes o bien otros chefs participaron. Entender perfectamente quién, cómo y qué. Tanto para evitar cocinar otra torta podrida en el futuro, como para que no le quieran cobrar a usted todo el tratamiento (relea “La Silla de la Culpa).

c) ¿Cómo recuperar la salud? A nivel personal, busque cocinar rápido otros platos que si sean muy sabrosos. Para un chef, su reputación es clave. Y a nivel organizacional, asegurarse de que las tortas podridas sean la excepción. Ningún restaurante sobrevive si siempre enferma a sus clientes.

Aquí lo hemos dicho muchas veces: en la era de la hipercompetencia, la experimentación es clave para innovar. Y el que experimenta mucho fallará mucho. Preparará muchas tortas podridas.

La organización que triunfa aprovecha estas fallas para mejorar la procuración de ingredientes y afinar recetas y cocinar. Ah, y a nivel personal, el chef premiado también aprende a preparar muchos, muy diversos y muy sabrosos platos. ¿Cómo le va en su cocina?

Posdata. La “reforma” educativa de la CNTE en Chiapas condena al atraso perpetuo a un estado atrasado. Lo peor, podría ser un laboratorio de lo que haga AMLO a nivel nacional. Terrible escenario.

En pocas palabras: “La crisis de hoy será la broma de mañana”, H. G. Wells, escritor británico.
23 Junio 2018 04:07:00
Pásala al que esté abierto
“Estaba Michael Jordan con los Toros de Chicago en un juego de playoff. Buscaba encestar, pero no levantábamos. Entonces, Phil Jackson le dijo: ¿Quién está abierto? Pásala al que esté abierto. Confía en tus compañeros, confía en el primero que veas abierto”.

Una extraordinaria charla entre Steve Kerr (véala en nuestros sitios), el coach de los Golden State Warriros y Kevin Durant (una de sus estrellas) durante el quinto juego contra los Houston Rockets por el campeonato de la conferencia Oeste de la NBA (ganó Houston 98-94).

Pero los Warriors se repusieron, ganaron la serie y después el bicampeonato. Esta charla es un fantástico curso de “management” en 24 segundos de la que se derivan dos lecciones invaluables para cualquier empresa.

1. La importancia de contratar. Como bien dice el profesor de Stanford Joel Peterson: “Nada es más importante que contratar. Nada”. Es imposible ganar un campeonato si el jugador que está abierto es un zopenco. Por eso hay que evitar los 10 errores más comunes al contratar que enlista el también presidente del Consejo de Jet Blue:

a) Contratarse una y otra vez. “No caiga en la trampa de seleccionar a candidatos que se parezcan y actúen como usted”. La homogeneidad es muy peligrosa para un equipo o empresa, sobre todo en la era de la disrupción.

b) Reclutar como “comida rápida”. No conformarse con alguien “suficientemente bueno”.

c) Elegir al “currículum” y no a la persona. Lo que no viene en el currículum es lo importante: cerebro y corazón.

d) Entrevistar “en piloto automático”. Cuidado con “cumplir el proceso y sacrificar calidad.

e) No verificar referencias. Son el único punto de contacto con personas que realmente conocen al candidato.

f) Dejar al equipo fuera del proceso. Sus mejores empleados deben participar.

g) Sólo contratar “de adentro” o “de afuera”.

h) Desperdiciar los primeros 90 días, que son clave para incorporar al equipo y para motivar. Ojo, requiere esfuerzo deliberado.

i) Fue sólo por el dinero.

j) Prolongar la agonía. Si se equivocó, corrija rápido.

2. Si ya contrató bien, ¡déjelos actuar!

¿Ya reclutó estrellas? Aprovéchelos. Es típico que los líderes (y sobre todo en México) acaparen todas las decisiones y estén involucrados en todo. Craso error. Esto desperdicia al empleado talentoso. Es más: los ahuyenta. Si el jefe los ahoga, no duran.

Le pongo un caso práctico: Netflix, la empresa que ha revolucionado a la industria de la televisión y el cine. Tiene más de 125 millones de suscriptores y su éxito es indiscutible.

Imagine, el que invirtió 10 mil dólares en acciones de Netflix en su oferta pública inicial de mayo del 2002 tendría hoy ¡3.5 millones de dólares! Bueno, pues dentro de sus principios operativos está el tener estrellas en todos sus puestos. y dejarlos actuar. Revise estos postulados con los que “vive” Netflix:

*tiene Estrellas en todos los puestos: es necesario contratar, desarrollar y cortar inteligentemente.

*Prueba de guardar: ¿por quién de su gente pelearía si se fueran?

*Trabajar “mucho” es irrelevante. Un gran esfuerzo con pobres resultados = liquidación generosa. Mínimo esfuerzo y grandes resultados = promoción y mejor paga. ¡Apúntelo!

*Las personas responsables florecen con libertad.

*Las empresas limitan la libertad al crecer por mayor complejidad y para evitar el caos.

*Reclutar estrellas creativas e innovadoras que manejen la complejidad hace que se pueda crecer con libertad.

*No hay libertad absoluta. Dos reglas importantes: evitar el desastre irrevocable y no a atajos éticos.

*Las estrellas se equivocan poco. Pero si hay problemas, es primordial solucionarlos rápido.

*Procesos sólo para ayudar a talentosos a hacer más.

*No culpar a un talentoso que se equivoca: ¿qué está mal en el contexto que se le fijó?

Que no le quepa la menor duda: para triunfar consistentemente en la era de la disrupción se necesita un gran equipo. Se requiere poder pasar la bola “al que esté abierto”. Espero le sirvan estos excelentes consejos para lograrlo en su empresa. Suerte en el campeonato.

Posdata. Ah, cómo somos pendulares en México. Nos encanta pasar de la tragedia a lo celestial. Así estamos ahora con la Selección. Fue un gran triunfo. Pero le pondré casa a Osorio hasta que ganen el cuarto partido. Ojalá así sea. ¡Vamos, México!

En pocas palabras

“El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”, Michael Jordan.
16 Junio 2018 04:00:00
OJO: van hackers por su lana
El robo millonario al SPEI, el sistema de pagos electrónicos del Banco de México, me dejó con los ojos cuadrados.

Una operación digna de una película de Hollywood: robo de claves, desvío a cuentas de cómplices y una operación con decenas de “mulas” que sustrajeron unos $300 millones de pesos en 900 retiros.

Meses de planeación y trabajo que combinan técnicas de alta tecnología con trabajo de a pie. El ejemplo perfecto de una gran amenaza para personas, empresas y gobiernos: los hackers.

“Para el año 2019, los costos globales del cibercrimen alcanzarán los 2 billones (millones de millones) de dólares anuales”, señala un impactante reporte reciente de la OCDE.

Váyase de espaldas: ¡sería dos veces el PIB de México todos los años! Ah, y los daños se habrían cuadriplicado en apenas 5 años.

Nadie está libre de esta amenaza que afecta desde gigantes corporativos hasta a pequeñas empresas. ¿Y sabe por qué? El mecanismo de contagio es omnipresente: basta que una PC o dispositivo móvil esté conectada a la Red. Con eso, el hacker está listo para ir por su lana.

De acuerdo con una encuesta global, el costo promedio de un ciberataque en Estados Unidos (EU) es de 21 millones de dólares; en Alemania, 11 millones y en Japón, 10. Atracos que no requieren balazos ni escapes al estilo Bonnie & Clyde.

Los bancos son blanco preferido y han sido víctima constante de los hackers, que por ejemplo en el 2016 robaron 81 millones de dólares del banco central de Bangladesh atacando al sistema de pagos SWIFT (similar al SPEI, pero a nivel global). Pero el hackeo más espectacular a bancos se dio a conocer en el 2015: ¡mil millones de dólares de más de 100 instituciones financieras en 30 países!

Otro botín muy codiciado es su información. Claro, pues robar identidades o passwords es igual a robar más lana.

El hackeo a Yahoo revelado en diciembre de 2016 encabeza la lista del robo de identidades. De locos: ¡3 mil millones de cuentas! Otros casos notorios: mil 400 millones de cuentas de la base de datos de spam de River City Media, mil millones de cuentas del sistema de identidad biométrica Aadhaar, 191 millones del sistema de votantes de EU, 146 millones del cuentas de Equifax y 117 millones en LinkedIn.

Los hackers pueden ser ir desde un nerd solitario hasta operaciones perfectamente estructuradas y patrocinadas por países que, otra vez como en las películas, buscan desestabilizar a sus enemigos.

“El ejército cibernético de Corea del Norte, por mucho tiempo visto como una amenaza de seguridad de nivel medio, se está transformando en una de las máquinas de hackeo más sofisticadas y peligrosas del mundo”, explica un reportaje reciente del WSJ.

El diario reseña cómo esta unidad (que por cierto podría ser responsable del robo de Bangladesh) busca botines para compensar posibles sanciones económicas de EU si fallan las negociaciones.

“Los funcionarios surcoreanos estiman que su país es blanco de 1.5 millones de intentos norcoreanos de hackeo al día”, explica la nota. Qué locura: 17 ataques por segundo. y todos los días.

El rotativo identifica a estos ejércitos globales por sus nombres: Lazarus Group (Corea del Norte), Sofacy y Turla (Rusia), OilRig (Irán) y Carbanak, de múltiples países. Ufff, ya adivinó: ¡de película!

Los hackers generalmente buscan una forma de infiltrar los sistemas de sus víctimas a través de trucos para que algún usuario inadvertidamente les dé acceso.

Ya adentro planean sus ataques. Uno muy común es el “ransomware”: bloquear información sensible de la empresa y exigir el pago de un rescate para liberarla.

¿Qué hacer? Tres recomendaciones básicas:

1. Actualice parches de seguridad en computadoras y dispositivos electrónicos. De kínder. y pocos lo hacen.

2. Tenga mucho cuidado con correos donde le pidan su clave de parte de su banco, gobierno, etc.

3. Active notificaciones de correo o móviles en su banco.

Ni lo dude: agregue a los hackers a su lista de preocupaciones. Son una amenaza que crecerá irremediablemente. Si no cuida su cartera, ya sabe quién vendrá por su lana. Sobre advertencia no hay engaño. En pocas palabras. “En un mundo de ladrones el único pecado es la estupidez” Hunter S. Thompson, periodista estadunidense


@jorgemelendez


09 Junio 2018 04:00:00
Idiocracia
Aristóteles identificaba 6 formas de gobierno basadas en dos criterios básicos: cuantos gobiernan y el tipo de interés que persiguen:

¿Cuántos gobiernan?

Uno

Monarquía - Interés comunitario

Tiranía - Interés personal

Unos pocos;

Aristocracia - Interés comunitario

Oligarquía, Interés personal

Muchos:

República - Interés comunitario

Demagogia - Interés personal

Según el filósofo griego, los sistemas puros basados en el interés comunitario se pueden pervertir con el tiempo: el bien de la sociedad es sustituido así por el beneficio del gobernante.

Inclusive, la democracia precede a la demagogia. Mmmm, me suena muuuy familiar. ¿Trump y AMLO acaso?

No me meteré a una discusión de las fallas de la clasificación aristotélica (soy un total novato en la materia). Pero aprovecho el modelito para plantearle una posibilidad preocupante de nuestra era: la idiocracia. El gobierno de los idiotas.

Antes de seguir, dos precisiones:

1. Un gobernante idiota sería alguien con poca o nula capacidad para gobernar.

2. Se puede ser un genio en una cosa y un idiota en otra.

Por ejemplo, yo soy un idiota para arreglar algo en la casa. Mis hijos dicen que hasta para prender un boiler pido ayuda (100% cierto).

¿Qué factores definirían a un idiota funcional en la política, los negocios o la vida? Sin profundizar mucho, tres:

a) Poca inteligencia innata. Me viene a la cabeza el dicho: “Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta”.

b) Escasa preparación.

c) Nula experiencia práctica. No hay sustituto para la experiencia. Recuerde las 10 mil horas que sugiere Gladwell para ser experto en algo.

Le propongo que dos factores de nuestra era incrementan exponencialmente la posibilidad de tener gobernantes idiotas: la hipercomunicación (conectados 24x7) y las redes sociales.

Esta combinación explosiva, junto con el pobre nivel educativo, facilita que idiotas populares ganen elecciones. Y no me refiero a Trump o al Rayito. Si me lee, sabe que no soy fan de ninguno de ellos.

Uno es un pésimo presidente y el otro puede terminar de fregar a México.

Pero por lo menos ambos tienen ideas y estructura. Son malos, pero no idiotas funcionales. No, la cosa puede estar peor. Le pongo un ejemplo claro (y patético) de esta amenaza: Cuauhtémoc Blanco.

¿Qué méritos tiene este genio futbolístico para ser un buen gobernante? Para mí, absolutamente ninguno. Y sin embargo varias encuestas auguran que será el nuevo Gobernador de Morelos, un estado agobiado por problemas de inseguridad y pobreza.

Y no crea que ganaría por poquito. ¡Ja, arrasaría por 20 o 25 puntos! Su popularidad lo llevará a un triunfo histórico. De locos.

No es el único caso. Patricio Zambrano, personaje simpático y entrón de la farándula, está en tercer lugar en nuestra encuesta por la alcaldía de Monterrey. ¡Ufff! Si se da una sorpresa, hasta podría gobernar la capital industrial de México.

¿Qué pasará si empiezan a ganar este tipo de personajes? Adivinó: ¡habrá más! De hecho, en esta elección ya compiten muchos candidatos del mundo del espectáculo y los deportes en todos los rincones de México.

Es obvio: en términos aristotélicos los partidos no buscan el interés comunitario, buscan ganar. Van por su interés personal.

Van por el poder. y por el botín presupuestal que les significa jugosos negocios.

Hace algunos años vi una comedia muy simpática precisamente titulada Idiocracia (vea un tráiler en nuestros sitios). Cuenta la historia de Joe Bauers, un oficial del Ejército estadounidense que se somete a un experimento de criogenia.

Lo iban a congelar un año. y algo sale mal. ¡Permanece congelado 500 años!

Joe es un tipo totalmente promedio, pero al despertar encuentra un mundo muuuy cambiado. Abusar de celulares y videojuegos termina por provocar que todos sean unos idiotas. El presidente es un luchador (¿suena familiar, no?) y Joe es el tipo más inteligente del planeta. Y por mucho.

Los enredos son divertidos, se la recomiendo. Pero el mensaje es profundo. La verdad, hay cierto paralelismo con nuestra era.

Estamos todavía en los albores de un fenómeno que podría empeorar la ya de por sí grave situación que enfrentamos en tantos ámbitos. A fin de cuentas, si no cuidamos a quien elegimos los idiotas seremos nosotros, ¿o no?

En pocas palabras.

“Si tienes una cubeta de 5 galones y otra de dos, ¿cuántas cubetas tienes?” Test de IQ de la película Idiocracia
06 Junio 2018 04:00:00
Recta final de alto riesgo
Si promediamos los más recientes sondeos como los de Mitofsky, Parametría, El Financiero e incluso las síntesis de encuestas de Oraculus y El País y en espera de la próxima de El Universal, todo apunta a que Andrés Manuel López Obrador ganará la elección presidencial del próximo domingo 1 de julio en sólo 24 días.

Una percepción que se ha venido fortaleciendo de manera consistente y hasta insólita sobre todo en las semanas recientes. Principalmente porque rompiendo esquemas de comportamiento a estas alturas del proceso, el candidato de Morena, PT, PES no sólo quebró el techo que los especialistas le asignaron, sino que increíblemente sigue subiendo en cada encuesta; un puntito o dos, pero siempre hacia arriba, ahora hasta el 50% de las preferencias.

En cambio, su perseguidor Ricardo Anaya parece haber perdido piernas, sobre todo después de aquel inesperado gancho al hígado de la respuesta de la cartera en el segundo debate, seguido del implacable uppercut del Riqui Riquin Canallín; desde luego antecedidos por las revelaciones sobre su patrimonio y la ya célebre nave industrial millonaria que lo han bajado al 24%. En paralelo, el relanzamiento de su campaña y la renovación de la dirigencia del PRI con la llegada de René Juárez, han revitalizado las aspiraciones de José Antonio Meade, candidato de PRI-Verde-Panal, al grado de que algunas mediciones ya prácticamente lo empatan con Anaya al llegar al 22%.

Así que ahora su estrategia es probar en apenas una semana que se posicionó en un segundo lugar indiscutible; que el candidato del PAN-PRD-MC está ya fuera de la contienda. Y que en las dos semanas últimas a partir del 15 de junio la feroz disputa por la Presidencia de la República será un pleito de sólo dos: López Obrador contra Meade.

Pero más allá de las frases hechas de que “todavía puede pasar cualquier cosa”; que “no se puede descartar una sorpresa” o que “esto no se acaba hasta que se acaba”, parece que la distancia es insalvable y que la suerte está echada en favor del porfiado candidato que lo intenta por tercera vez.

Un análisis elemental de las motivaciones del voto coloca en el centro el tema de la corrupción, frente a la cual la honestidad de Andrés Manuel es su mayor fortaleza. Mientras que en sentido contrario ha sido una pesadísima loza priista sobre Meade y ahora también una carga insostenible para Anaya.

Sin embargo, hay que reconocer que pese a su creciente legión de seguidores reflejada en las encuestas, sigue habiendo un rabioso antilopezobradorismo que continúa masticando si de verdad no hay algún modo de evitar su llegada a la Presidencia. Y con una mal fingida preocupación hablan de la posibilidad de aberraciones como un fraude patriótico y hasta de un crimen de Estado; ambos supuestos igualmente inadmisibles porque implicarían un gigantesco incendio en el país, que nadie podría sofocar.

Por ello, resulta urgente detener la peligrosísima configuración de un escenario donde se nos está haciendo cotidiana la violencia política en la que, por lo pronto, la estadística es ya aterradora: más de un centenar de ejecutados tan sólo en lo que va del año si sumamos candidatos, funcionarios, exfuncionarios y periodistas, todos de una u otra manera vinculados al proceso electoral; un aterrador caldo de cultivo que no podemos ni debemos aceptar como premonitorio.
02 Junio 2018 04:00:00
Votar encabritado
“Que quede claro: el enojo y resentimiento de la gente están justificados. Pero éstos no son una filosofía de Gobierno. El populismo es atractivo, pero mal entender nuestros problemas y ceder al impulso de echar culpas nos hace un pueblo retrógrada”.

¡Wow! ¿Sabe quién dijo esto? El senador republicano Jeff Flake en octubre pasado al renunciar a buscar su reelección y denunciar el pésimo liderazgo e influencia de Trump sobre su partido y su país.

Fantásticas palabras para reflexionar ahora que estamos a un mes de elegir al próximo Presidente, legisladores, gobernadores o alcaldes. Quizá estamos más encabritados que en Estados Unidos y con justa razón. Pero como sabiamente dice el refrán: el que se enoja, pierde.

La ira convierte a seres inteligentes en reaccionarios. Por ejemplo, recientemente he escuchado a personas que respeto decir algo parecido a esto: “No pueden estar peor las cosas con Andrés Manuel. Urge botar a los partidos. Aparte, ya le toca”.

¿No se puede estar peor? ¿Por qué? Imagine que tiene pulmonía y que lo ha atendido un mal doctor. ¿Se cambiaría a otro así nada más? Quizá termine con pulmonía, hipertensión y ansiedad, o hasta se muere. Sí se puede estar peor.

A mí me siguen preocupando las ideas y temperamento de AMLO. Relea: “¿Un rayito que electrocuta?”, “Los dos AMLOs”, “¿Ya sabes quién?”, “El salto de fe” y “¿Ya sabes quién va a ganar?”, “Pemex NO es la solución” y “Andrés, te equivocas”.

Creo que más que votar encabritados, lo conducente sería aprovechar el hartazgo para buscar cambiar para bien. Es más, el cambio real requiere una insatisfacción positiva. La ciencia no miente.

“Se tienen que cumplir varias etapas para cambiar de forma duradera”, explica Carlo DiClemente, sicólogo y profesor de la U. de Maryland. El autor de los libros “Cambiando para Bien” y “Adicción y Cambio” descubrió que se requieren 5 etapas para lograr un cambio real:

1. Pre-contemplación. Se reconoce el problema y se evalúa.

2. Contemplación. Análisis riesgo/beneficio. Se decide actuar.

3. Preparación. Establecer metas y prioridades. Crear un plan de cambio.

4. Acción. Implementar y ajustar según resultados.

5. Mantenimiento. Consolidar el plan al estilo de vida.

El punto clave es que un cambio que dura es planeado. No es un salto instintivo, es un proceso deliberado. En el otro lado de la moneda, actuar irreflexivamente al estar enojado puede ser dañino.

“El enojo es quizá la emoción más importante. Representa un foco rojo de que algo debe cambiar. Pero hay que considerar opciones al decidir qué hacer”, explica el sitio lifehacker.com, que enlista 20 consejos para lograr un buen cambio. Y 7 sugieren introspección:

a) Separar la emoción de la acción.

b) Identificar los “por qué”.

c) Retrasar la reacción.

d) Hacer la tarea.

e) Evaluar antes de “lanzarse”.

f) Discutirlo con alguien de confianza.

g) Usar el enojo como combustible para el cambio.

Excelentes tips para decidir el voto (y para el trabajo y la vida). Consejos que van en contra de emitir un voto reaccionario empujados por nuestro hartazgo. y por las campañas electorales.

Los grillos reconocen la ira social y buscan aprovecharla con tanta publicidad negativa. Creen al ganar la guerra sucia, ganan el voto irreflexivo.

Pero la guerra de lodo entre el PRI, PAN, Morena, independientes y otros termina por ser una vacilada: “El comal le dijo a la olla”. Tan malos han sido unos como otros. Y un votante medianamente inteligente lo sabe.

No critico las campañas negativas exitosas. Es más, pueden ser divertidas y entretenidas. Pero el riesgo es que éstas nos lleven a votar encabritados y a no reflexionar para decidir nuestro sufragio (relea “Guía para un voto inteligente”).

Lifehacker lo dice excelentemente: “controla tu enojo; no dejes que éste te controle”. Igual al votar. Todavía hay tiempo para definir un voto inteligente para el 1 de julio. Para usar nuestro gran hartazgo para lograr el cambio positivo y duradero que tanto necesita México.

En pocas palabras...

“No te castigarán por tu ira. Tu ira será la que te castigue”.Buda
26 Mayo 2018 04:00:00
Estándares altos
En este espacio lo hemos comentado muchas veces: vivimos en la era de la disrupción. Una época donde el cambio es la constante y en la que la lealtad de un cliente empoderado se gana una compra a la vez. Sin duda, tiempos de enormes oportunidades y amenazas, según el nivel de anticipación y ejecución de cualquier empresa. Profundicemos en un elemento clave para la ejecución: los estándares altos.

“¿Cómo puedes responder a las siempre crecientes expectativas de los clientes? Aunque muchos factores entran en juego, lograr estándares altos en toda la organización juega un rol clave”, explica Jeff Bezos en su carta del 2018 a los accionistas de Amazon.

Totalmente de acuerdo. Admiro a Bezos: es un revolucionario orientado a resultados, analítico a morir, innovador empedernido y con una obsesión por el cliente. Su éxito es indiscutible.

Imagine: ¡las acciones del que invirtió 10 mil dólares en la oferta pública inicial de Amazon en 1997 valen hoy 8 millones de dólares! Por todo esto, siempre me devoro las cartas de Bezos a los accionistas de Amazon. Son sabiduría pura. Relea las columnas Fracase Bien y Triunfe.

La de este año no es la excepción. Aplica su método ingenieril para desmenuzar ese concepto clave de los estándares altos, donde, por cierto, Amazon tiene logros suficientes para dar cátedra. En Estados Unidos tiene 8 años de ocupar el primer lugar en satisfacción a clientes. Si usted es cliente de Amazon, ya sabe por qué: el gigante de Seattle se desvive por sus clientes. Y con hechos (precio, entrega, devoluciones) y no rollos mercadológicos. Entrémosle al tema de los estándares altos, repasando las respuestas de Bezos a tres preguntas clave para sistematizarlos en una empresa:

1. ¿Se aprenden o se nace con ellos?

Si son innatos, entonces el alcanzar estándares altos será asunto de reclutar bien. Bezos opina lo contrario: se pueden enseñar. ¿Y sabe qué pesa mucho para aprenderlos? El ambiente organizacional. Si la empresa es chambona, la gente será chambona. Ah, y un ambiente de excelencia genera colaboradores de excelencia. Círculo virtuoso o vicioso.

2. ¿Son universales o específicos a áreas y/o funciones?

Aunque tener altos estándares en un área ayuda para buscarlos tenerlos en todas, el fundador de Amazon advierte que no son realmente transferibles. Los requisitos específicos y operativos para lograr un alto nivel de calidad son muy distintos, por ejemplo para contratar que para el proceso operativo de logística en Amazon. Advierte Bezos: “Pensar que los altos estándares son específicos a un área te mantiene humilde. Si crees que porque los tienes en una función los tienes en todas, puedes terminar por tener puntos ciegos debilitantes”.

3. ¿Cómo se pueden alcanzar y sistematizar? Dos pasos básicos:

a) Definir detalladamente qué se considera “bueno” en cada área funcional u operativa.

b) Tener expectativas reales de qué tan difícil será alcanzar esos niveles específicos de excelencia. Ojo, porque que requerirá entrenamiento y avance gradual.

Bezos da una sugerencia clave para alcanzar estos estándares altos: el trabajo en equipo. Cuando está bien conformado y tiene buenos procesos de comunicación e interacción, los miembros de un equipo tendrán habilidades complementarias que facilitan lograr los niveles específicos de excelencia deseados en cada actividad. Hay grandes beneficios de tener una cultura de estándares altos:

-La más obvia: brindar mejores productos y servicios.

- Una cultura de excelencia atrae a gente valiosa. Es como un imán: ayudan el reclutar y sobre todo para retener.

-Los estándares altos se filtran a todas las actividades de la empresa. Aun a esas pequeñas cosas cruciales a las que nadie pone atención. Prueba de ácido: ¿cómo se ejecuta una actividad en su empresa cuando nadie la supervisa? Quizá el último beneficio que cita Bezos es el más importante: “Los estándares altos son divertidos. Una vez que los pruebas, ya no hay vuelta atrás”.

¡Exacto! Ojalá que le sirvan estos excelentes apuntes para sistematizar algo que se dice fácil, pero que rara vez se cumple tan bien como lo hace Amazon. Suerte en el trayecto.

En pocas palabras:

“Lo más peligroso es no evolucionar”, Jeff Bezos.
19 Mayo 2018 04:00:00
¿Qué es peor?
Qué es peor: ¿Fracasar o el temor a fracasar? ¿Temer o el temor a temer? ¿Intentar y fallar o ni siquiera intentar? ¿Hablar sin que te escuchen o permanecer callado? ¿Que te importe y perder o que ni siquiera te importe? ¿Hacer o quedarse sólo con la intención?

Una fenomenal reflexión del autor Seth Godin. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.

Iniciemos con preguntas para los candidatos. Qué es peor: Andrés Manuel: ¿ganar con promesas falsas o gobernar con ideas anacrónicas? Meade: ¿ser el candidato del PRI o callarte sobre las prácticas corruptas de la Administración de la que formaste parte? Anaya: ¿agandallar la elección interna en el PAN o perder a una parte de los panistas al ganarla? Bronco: ¿mochar una mano o tener conectadas las tripas a la boca (y sin pasar por el cerebro)?

Pasemos a la política en general. ¿Qué es peor?

1. ¿Ganarse unos pesos por ser corrupto o propagar un cáncer que está destruyendo a México? 2. ¿Perpetuar la pobreza educativa para ganar votos o pavimentar el camino para el atraso perpetuo? 3. ¿Que tu cuate termine mal esa obra que le diste o que la población bote a tu partido en la próxima elección? 4. ¿Sacarle la vuelta al combate al crimen o que tú mismo termines siendo víctima de tu temor e inacción? 5. ¿Capturar criminales sin respetar el debido proceso o que salgan libres precisamente por esa razón?6. ¿Ejecutar mal lo que es bueno o ejecutar bien lo que es malo? 7. ¿Hablar sin saber o saber y no hablar? 8. ¿Vender tu lealtad o ser leal a una mala causa? 9. ¿Ser un buen líder efectivo para algo malo o ser uno malo para algo bueno? 10. ¿Colaborar con un mal Gobierno para buscar mejorarlo o aguantarlo “porque es lo que tenemos”?

Pasemos a los negocios. ¿Qué es peor?:

a) ¿Debatir mal o no debatir? b) ¿Contratar mal o no dejar actuar al talentoso que contrataste? c) ¿Canibalizar tu negocio actual lanzando nuevos productos o exprimirlo hasta que alguien te lo quite? d) ¿Decidir con poca información o demorarse mientras te informas? e) ¿Castigar al disidente o premiar al lambiscón? f) ¿Planear demasiado o no planear nada? g) ¿Reprender el que falla o apoyarlo irrestrictamente? h) ¿Grillar para avanzar o progresar con lisonjas? i) ¿Motivar sólo con dinero o premiar sólo con motivación? j) ¿Emprender muchos proyectos de alto riesgo y beneficio incierto o esperar a esa gran oportunidad en la que seguro triunfarás?

Finalmente, 10 preguntas para la vida en general. ¿Qué es peor?: 1. ¿Ser muy estricto con los hijos o demasiado permisivo? 2. ¿Decir a los que estimas lo que piensas para que mejoren aunque los puedas herir o callar lo que incomoda? 3. ¿No poder o no querer? 4. ¿Poner la otra mejilla o pelear y defenderte? 5. ¿Apuntar alto y fallar o bajar la mira y acertar? 6. ¿Disfrutar tu juventud a riesgo de tener una vejez complicada o sacrificarte ahora para tener un futuro mejor? 7. ¿Pocas amistades profundas o muchas superficiales? 8. ¿Resignarse para ser feliz o nunca conformarse? 9. ¿Cuestionarse todo antes de emprender o hacer y luego ajustar en el camino? 10. ¿Correr para llegar o caminar para disfrutar el trayecto?

35 interesantes preguntas. Ojalá le sirvan. Creo que lo peor es ni siquiera cuestionarse nada. Navegar por la política, los negocios o la vida como un velero sujeto a los caprichos del viento, ¿no cree?

Posdata. Seguramente Anaya recuperará una buena parte de los votantes de Margarita. Pero antes de emocionarse, recuerden que ella tiene 2.4% del voto total. Una suma simbólica, no determinante.

En pocas palabras.

“Es mejor conocer algunas de las preguntas, que todas las respuestas”,

James Thurber, escritor estadunidense
05 Mayo 2018 04:00:00
La silla de la culpa
¿Se acuerda del juego de las sillas? Los jugadores caminan alrededor de sillas mientras toca la música. Cuando esta se acaba, todos buscan sentarse. Uno siempre queda parado porque siempre hay una silla menos que el número de participantes. En cada round se quita una silla y una persona. El que queda sentado al final gana.

Al fracasar un proyecto clave en una organización, hay un juego de la silla invertido, porque el que queda sentado al final es el que pierde. Todos buscan evitar sentarse en la silla de la culpa. Quizá lo haya visto en acción. En este juego, el perdedor sufre costos que pueden ir desde menores perspectivas de desarrollo hasta el despido, dependiendo de la relevancia del proyecto.

Mientras más grande sea este, y mientras más importante sean los involucrados, mayores los perjuicios para el que termina sentado. Ah, y peor aún si la idea del proyecto es del jefe supremo. Ahí la cosa está en chino: ¿cómo decirle al jefazo que es quien castiga que él/ella es el que debe de sentarse en la silla? ¡Ja, imposible!

¿Qué hacer? Primero, maximizar la probabilidad de éxito del proyecto. Es decir, evitar que se dé este perverso juego:

1. Que permitan que participe en el análisis un equipo diverso.

2. Estudiarlo desde todos los ángulos.

3. Tener un debate frontal de ideas. Sobre hechos y no sobre personas. Relea Debatir sin Pelear.

4. Anticipar problemas aplicando un premórtem al proyecto. Relea Adelantando el Epitafio.

5. Teniendo mecanismos de retroalimentación frecuentes y objetivos.

6. Ajustando la implementación en el camino. Dependiendo de las señales que se reciban. Cuidado con el sesgo de confirmación. Relea No se Equivoque al Pensar.

Aun siguiendo estos pasos, habrá fracasos estrepitosos. Sobre todo en la era de la disyunción, donde las reglas de industrias enteras pueden cambiar en muy poco tiempo.

Una organización madura aplica las lecciones que aquí hemos repetido sobre los “fracasos buenos”: temprano, no arriesgan el futuro y se aprende del fracaso. Esta última es clave y para ello se requiere:

a) Delimitar bien qué falló. Cuando falla un proyecto, muchas veces las energías se enfocan a contener daños. Esto es natural y está bien. Pero no se debe de quedar sólo en eso.

b) Entender si existe injerencia de personas y procesos. El análisis detallado debe contemplar cambios o disrupciones en el ambiente de mercado y competencia, pero también debe enfocarse hacia adentro de la organización. Los proyectos también fallan a veces por errores internos, sobre los cuales se puede tener mucha más injerencia.

c) Especificar cambios a procesos y/o personas. Lo más común en el juego inverso de la silla es culpar al que quedó sentado. Ojo, porque rara vez una sola persona es responsable. Además, puede haber procesos internos incorrectos. Y, obvio, si no se corrigen, las fallas se pueden volver a presentar.

La grilla nunca ha sido mi fuerte. Francamente, creo que es un mecanismo de defensa muy conveniente para los ineptos. Y sin embargo, al fallar un proyecto, la grilla siempre estará presente.

Por ello, hay que contemplarla en el juego de la silla del culpable. Si no, alguien puede buscar que usted se siente en ella. ¿Qué hacer?

–Revisar récords. Sobre los roles del proyecto. Entender quién, qué, cuándo y cómo se tomaron las decisiones.

–Neutralizar a los posibles grillos. Hacer un mapa de las personas que puedan llegar a lanzarle bombas y planear estrategias específicas.

–Identificar posibles culpables. No me gusta nada este consejo, pero se lo tengo que dar. A veces es inescapable que alguien tenga que sentarse en la silla. Cuide que no sea usted.

–Ser proactivo y ponerse a las órdenes del jefe. Para lo que sigue, para las correcciones, control de daños, etc.

Aquí lo hemos dicho muchas veces. En la era de la disrupción, los fracasos son inevitables. En un mundo ideal, estos siempre son buenos y generan lecciones valiosas para el futuro. Pero en el mundo real, a veces la silla del culpable queda libre. Espero que estos consejos le sirvan para que nunca le toque sentarse en ella.

EN POCAS PALABRAS

“La peor culpa es aquella que no te corresponde”, Ayn Rand, escritora estadunidense.
28 Abril 2018 04:00:00
Un robot te quitó la chamba
“Dimos una asesoría a un gran banco inglés para contratar a 500 robots y sustituir a 5,000 personas”.

Así me ejemplificó el experto Arnold Schiemann el enorme impacto de la era del robot en todos los sectores de la economía. En este caso, los robots no tienen pies o manos. son programas y algoritmos para eficientizar el back office de esa institución financiera.

Imagínese: los 500 robots del banco cuestan 10 mil dólares al año mientras que a cada empleado sustituido le pagan 30 mil euros. O sea, ¡los robots costarán sólo 2.7% de los humanos que sustituyen! Ah, y no necesitan vacaciones, ni se enferman. y se equivocan menos. Cuidado, la revolución del robot puede ser devastadora.

“En una generación, los taxis no tendrán choferes, las cajas registradoras en tiendas serán automáticas, computadoras operarán call centers, sistemas expertos darán asesorías y maestros enseñarán a miles y el software asignará tareas personalizadas”, pronostica Larry Summers en un artículo del Wall Street Journal (WSJ).

El exsecretario del tesoro de Estados Unidos (EU) usa como analogía la revolución industrial que llevó al empleo agrícola del 33% del total en Estados Unidos hace un siglo al 2% hoy en día. Y advierte: hoy el cambio vendrá más rápido y afectará a muchos más sectores. ¡Ufff!

“La colisión de demografía (población más vieja), automatización e inequidad provocará la mayor disrupción económica en 60 años”, explica el reporte “Trabajo en el 2030” de Bain & Company.

La consultora estima que para el final de la década del 2020 en el mundo desarrollado se podrían eliminar entre 20% y 25% de los puestos de trabajo y que los empleos con salarios más bajos serían los más afectados.

Aunque inicialmente esta eficiencia empujaría a la economía (ganancias empresariales), la falta de empleo terminaría por afectar fuertemente a la demanda global y por ende al crecimiento económico, lo que sucedería al final de esa década o inicio de la siguiente.

Bain explica una fuerza laboral cada vez más vieja creará una gran ola de automatización. Por ejemplo, estima que tan sólo en EU las empresas invertirán 8 billones (millones de millones) de dólares (8 veces el PIB anual de México) en los siguientes 12 años para automatizar procesos.

Morgan Stanley pronostica que las inversiones globales en automatización e inteligencia artificial crecerían de representar un 5% a un 7.5% del PIB mundial en las siguientes tres décadas.

La revolución del robot acentuaría la desigualdad global y crearía grandes turbulencias económicas y sociales. Por ello, Bain advierte que gobiernos tendrían que intervenir más en la economía.

Por su parte, un estudio McKinsey estima que 50% de las actividades de la fuerza laboral son automatizables. Por ende para el año 2030 entre 400 y 800 millones de trabajadores (15 a 30% del total) podrían ser desplazados de sus chambas.

Un sondeo de investigadores de las universidades de Yale y Oxford entre 352 expertos estima cuándo la inteligencia artificial superará a los humanos en diversas actividades.

Entre otras, antes del 2030 un robot será mejor para doblar ropa, transcribir voz a texto, leer un escrito, escribir una tarea, manejar un auto y crear una canción. Para la década del 2040 podrá escribir una mejor novela exitosa que un humano y 10 años después una máquina hasta superará al mejor cirujano en una operación a corazón abierto.

El cambio será enorme. ¿Y sabe dónde se dictará la pauta? En Asia, por mucho la región con la mayor penetración (e inversión) de robots.

EN POCAS PALABRAS.

“La ciencia acumula más rápido conocimiento que la sociedad sabiduría”,

Isac Asimov, autor estadunidense
21 Abril 2018 04:00:00
Contestarle al jefe
Aquí lo hemos dicho muuuchas veces: el debate es imprescindible para innovar. Y en la era de la disrupción, la organización que no innova está condenada a desaparecer. Es sólo cuestión de tiempo. ¿Y quién es el principal responsable de promover un debate frontal, respetuoso y que sea sobre ideas y no sobre personas? Seguro ya adivinó: el jefe. Es imposible discutir si el mero mero siempre tiene la razón, es intransigente, premia al lambiscón y castiga al disidente inteligente.

Aunque esto es totalmente cierto, hoy tomaré la perspectiva del colaborador, del empleado. ¿Cómo puede contradecir al jefazo? ¿Cómo plantearle ideas distintas? ¿Cómo “contestarle bien”? Le propongo 5 recomendaciones básicas:

1. Elija sus batallas. No se puede discutir todo. Con nadie. y menos con el jefe. Decidir qué debatir es clave. Aprenda a dejar pasar cosas triviales. Piénselo bien y sea selectivo.

2. Escoja el momento. Evite hacerlo cuando están caldeados los ánimos. Es mucho mejor cuando exista tranquilidad y no haya presión de tiempo. Ah, y mucho mejor si el jefe está de buen humor. Otro truco: hágalo a la vez que le da al superior una noticia buena.

3. Cuide sus argumentos. Datos más que sentimientos. Use “benchmarks”. Tenga varias opciones. Sea creativo.

4. El camino es largo: ajuste en el tiempo. No todos los debates se ganan en un round. Quizá alguna de sus propuestas se puede incorporar poco a poco en el tiempo.

5. Aprenda a manejar al jefe (en el buen sentido de la palabra). Conozca cuando está de malas y cuáles son los “botones” que lo molestan. Evite presionarlos y “contestar” cuando no conviene.

Excelentes, ojalá le sirvan. Pero igual (o quizá más) de valioso es lo que no se debe de hacer. Aquí le van tres sugerencias clave:

a) No contradecir (o exhibirlo) en público. Nunca lo humille porque le puede costar muy caro. Cuide su temperamento y por ningún motivo haga corajitos o tenga arranques de cólera.

b) Que no todo mundo sepa que no está de acuerdo. Como dice el refrán: la ropa sucia se lava en casa. Resuelva los desacuerdos con su superior en privado, y lo más rápido posible.

c) Entercarse: si ya le escuchó y decide otra cosa, apoye y contribuya. Las estructuras jerárquicas pueden molestar, pero ahí están. El jefe tiene la última palabra. Ah, y en un desacuerdo, literalmente, deje que él/ella digan esa última palabra.

Cierro con tres reflexiones.

Primera: sea flexible pero no comprometa principios éticos o morales. Pero, OJO, porque eso de “es que así soy yo”, NO es un principio (y vaya que me ha tocado ver cómo se usa). Es una excusa para no cambiar. Y el que permanece estático se estanca.

Segunda: si nunca lo escuchan y no aprende, considere moverse dentro o fuera de la empresa. Pero piénselo bien: considere su edad y nivel de remuneración. A más años y más paga, más cuidadoso se debe ser al contemplar un cambio.

Y tercera, si la regó o tuvo un desacuerdo con el jefe, tome usted la iniciativa para corregir y/o aclarar. No es responsabilidad de su jefe, es suya.

Recuerde: tiene mucho más que perder. Nunca le convendrá que su superior esté disgustado con usted. Nunca deje que la herida se profundice o, peor, se vuelva incurable.

Jeffrey Pfeffer, profesor de Stanford y experto en tácticas para acumular poder, tiene una frase excepcional en uno de sus libros: para ganar poder, las relaciones son tan importantes como el desempeño.

Y luego remata: “Sobre todo una relación: la de tu jefe”. Sabiduría pura que he podido comprobar al 100% en mi experiencia.

Sólo añadiría un colofón final: conforme se avanza en una jerarquía, el manejo de la relación con sus superiores se vuelve más delicada.

Esto es algo natural, porque conforme usted progresa, sus jefes serán también cada vez más poderosos.

Ojalá que su carrera sea siempre ascendente y que estos consejos prácticos le sirvan algo para saber cómo y cuándo debatir con el jefe. Suerte en el trayecto.

EN POCAS PALABRAS

“Hay dos razones por las que alguien puede sentirse muy confiado: si sabe mucho o si no sabe nada”, Charles Darwin.


14 Abril 2018 04:00:00
Karma a la Amazon Prime
Quizá conozca Amazon Prime, una excelente membresía del gigante de Seattle: por un pago anual (499 pesos en México y 99 dólares en EU) se accede a series, películas, música, juegos, libros, etc. Ah, y a envíos ilimitados gratis a tu casa en dos días en cientos de miles de productos.

Me voy a enfocar en esto último: lo que compras te llega gratis, súper rápido y a tu puerta.

¿Sabe qué? Estamos viviendo en la era Amazon Prime: la época de la gratificación instantánea en los negocios y en la vida, donde todo lo queremos rapidito, peladito y en la boca. Claro que esto también pasa en la política y sobre todo en las campañas.

La combinación de las redes sociales y la hipercomunicación generan un coctel donde los electores “compran” soluciones mágicas e inmediatas a problemas añejos y complejos.

En parte por esto es que candidatos populistas de todos los colores (ejemplos: Trump y el rayito) ganan (o hasta arrasan) en las elecciones. Le prometen a los votantes soluciones a la “Amazon Prime”.

El problema viene cuando hay que entregar la mercancía. Ahí la magia prometida se estrella estrepitosamente con la terca realidad.

Y luego llega el famoso karma: el amor de las masas se pierde en un tris y es sustituido por un odio jarocho, porque la instantaneidad aplica en ambos sentidos: al subir y al bajar. Y para muestra un botón vaquero.

Jaime Rodríguez, “El Bronco”, fue un verdadero rockstar de la política nuevoleonesa (y nacional). Su magistral campaña aprovechó el hartazgo con los pésimos gobiernos de Rodrigo Medina y Nati González para arrasar en las elecciones de 2015.

Obtuvo casi 49% de los votos y ganó con un margen enorme: ¡superó con 3 puntos porcentuales a la suma del PAN y el PRI!

¿Y luego? Sus promesas de cambio quedaron en eso: rollo barato. Los resultados de su Gobierno han sido magros y ha demostrado con creces que es un tipo ocurrente, narcisista, peleonero e intolerante.

Este vaquero con alma priista tiró a la basura en menos de 3 años su enorme bono democrático. Hombre, hasta tuvo que hacer trampa inclusive en Nuevo León para obtener simples firmas (que no comprometen al voto) para su fracasada candidatura presidencial.

Jaime ahora experimenta en carne propia el hartazgo que tumbó a Medina: una encuesta reciente de El Norte, de Grupo Reforma, revela que 74% de la población prefiere que ya no regrese a gobernar Nuevo León.

Ese es el reto de la era Amazon Prime: si no cumples, el cliente te manda a volar en un tris. Al coloso de Seattle le funciona porque su ejecución es impecable. Sí entrega gratis en tu casa y en 2 días.

Candidatos, mucho cuidado con lo que prometen hoy porque el electorado va a exigir que la entrega sea gratuita y rapidita:

* ¿Acabarán con la inseguridad? Quiero verlo, está en chino cuando regiones enteras son gobernadas por criminales.

* ¿El ejemplo basta contra la corrupción? ¡Ja! A ver qué hacen con tanto monopolio, trámite y discrecionalidad, que en gran parte provocan la metástasis de este cáncer.

* ¿Ingreso universal para todos? Hombre, un cálculo de kínder deja claro que la plata no alcanza.

* ¿La solución en energéticos es la rectoría del estado? Madre mía, ¿y qué harán con la gran obesidad, ineficiencia y absoluta falta de recursos financieros y tecnológicos de Pemex y la CFE?

* ¿Habrá un estado de derecho justo y ciego? Pues ojalá expliquen cómo subsanarán la ineptitud y corrupción de las policías, fiscales y jueces.

* ¿Ahorrarán mucho en el gasto público? ¡Bah! El país está ahogado entre deuda, pensiones y la enorme gordura y prestaciones de una burocracia que no cede un ápice.

Y no le sigo, porque, como dice Catón, ¡ya me estoy encaboronando!

La conclusión es inescapable: la transformación de una organización (y no se diga un país) es un proceso doloroso, paulatino (décadas) y de avance gradual. No hay atajos ni soluciones mágicas.

Es sólo cuestión de tiempo para que el populista que arrase hoy sea electrocutado mañana por el karma de un electorado que espera que, como Amazon, le entreguen la mercancía rápido y gratis.

Ojalá que ya sabes quién tomara nota, y de una vez todos(as), ¿no?

EN POCAS PALABRAS

“Las ideas son baratas, comunes y están sobrevaluadas. Todo mundo las tiene. Lo único que importa es la ejecución”, Casey Neistat, empresario estadunidense.
07 Abril 2018 04:00:00
Guía para un voto inteligente
“Cuando suficientes personas hacen falsas promesas, las palabras dejan valer. No hay más respuestas, sino sólo mejores y mejores mentiras”.

Fenomenal frase. Y no la dijo algún filósofo. Es parte del discurso de Jon Snow en el episodio final de la temporada 7 de Game of Thrones, cuando pone en riesgo una alianza con Cersei al negarse a apoyarla. Eligió principios sobre pragmatismo.

A veces la sabiduría viene de cosas tan banales como una serie de TV. ¡Ufff! Es como si el guionista hubiese venido a México para inspirarse. Estamos ahogados en rollo.

Las palabras de un líder pesan, pero sus acciones dejan huella. De nada sirve hablar bonito si no se hace nada. Excelente tema ahora que acaban de iniciar las campañas.

Prepárese para sufrir millones de spots con frases y promesas huecas.

¿Qué hacer para preparar un voto inteligente? Primero, enmarcar la decisión con un dicho del profesor de Stanford Joel Peterson: “Nada es más importante que contratar. Nada”.

Y más en la política. A fin de cuentas, en una empresa se puede despedir a un burro(a), mientras que en la política nos quedamos sufriendo los rebuznos de muchos asnos que gobiernan y legislan. Por eso ya no hay que elegirlos.

Le propongo dos reglas básicas para elegir bien:

* Tomar tiempo para investigar. Por esto escribo con antelación. Hay tarea por realizar.

* Evitar votar por el partido. Ya hemos visto que hay muy malos elementos de toditos los colores. A fin de cuentas, gobernará una persona.

Para evaluar a los candidatos(as), contemplar:

CAPACIDAD INTELECTUAL

En dos vertientes. Primera, en el IQ, en el coeficiente intelectual. ¿Cómo intuirlo? A falta de un test sicométrico (debería ser obligatorio), están las calificaciones en carrera (y qué estudió y dónde).

Y no nada más el promedio, sino el listado completo de materias. Prueba de ácido: ¿qué tal le fue en clases numéricas? Porque –no sé usted– yo estoy harto de rolleros con cero capacidad analítica y lógica. ¿El candidato no las da? Mal vamos.

Y segundo, en el EQ, su inteligencia emocional: la manera en la que enfrenta circunstancias difíciles. Revise en las hemerotecas de nuestros diarios cómo enfrentó el candidato(a) las críticas y acusaciones. ¿Escucha? ¿Razona? ¿O sólo ataca y descalifica?

TRAYECTORIA Y EXPERIENCIA

Algunas preguntas a contestar:

* ¿Tiene experiencia en la vida real? ¿Ha trabajado en una empresa? ¿Como profesionista? ¿Ha generado empleos?

* ¿Cuáles son sus logros cuantificables y comprobables? Si gobernó, ¿cómo dejó su encargo en obra y deuda? Si fue legislador, ¿cuál fue su porcentaje de asistencia y votación? ¿qué iniciativas votó? ¿Está de acuerdo con sus decisiones?

* ¿Qué opinan sus clientes? Si gobernó, ¿qué dicen las encuestas de medios confiables sobre su desempeño?

IDEAS Y PROPUESTAS

Busque y lea sus planes y proyectos y páselos por este rasero:

* ¿Se han implementado en otras latitudes? ¿Qué tal les fue?

* ¿Dice cómo o sólo menciona los qués?

* ¿Está de acuerdo con su ideología? Por ejemplo, ¿cree usted que un maestro debe de ser evaluado? ¿Piensa que el Estado es un buen administrador?

Otros dos aspectos fundamentales a evaluar:

1. INTEGRIDAD. ¿Vive de acuerdo con sus ingresos históricos? ¿Cuántas casas tiene, a dónde viaja, qué carro maneja, etc.? ¿Presentó públicamente su 3 de 3? ¿Ha sido acusado de enriquecimiento?

2. EQUIPO. No contratemos a nadie que no informe con detalle cuáles serán sus colaboradores. Si ya los dio a conocer, páselos por este proceso.

Cierro repasando tres errores al contratar según Peterson y que son perfectamente aplicables al decidir su voto:

1. Contratar como “comida rápida”. Al ahí se va.

2. Contratar al “currículum” y no a la persona.

3. No verificar referencias. Son las únicas que SÍ conocen realmente al candidato (a).

Claramente este no es un listado exhaustivo. Pero el punto es que hay que seguir un proceso. Defina aspectos que le interesen e investigue. Dedíquele tiempo.

Finalmente, le propongo ser un elector activo. ¿Son puros burros? Escríbales, quéjese. Use las redes. Denuncie. Pongamos presión desde ahora y claro, aún más después de las elecciones. ¿Se apunta?

Posdata. Luis Rubio enmarcó perfectamente la elección en su editorial de este domingo: miedo vs enojo.

El problema es que el miedo es de los más preparados, de la minoría. La pobreza económica y educativa que tan bien le funcionó al PRI por décadas hará que el enojo triunfe sobre el miedo (y la razón). Por eso tristemente va a golear el rayito.

En pocas palabras:

“Una onza de desempeño vale más que una libra de promesas”, Mae West, actriz norteamericana.
31 Marzo 2018 04:00:00
¿Cuál es tu porqué?
“¿Cuál es tu porqué? Al final, buscamos amor, queremos más tiempo y tememos a la muerte. Amor, tiempo y muerte. Empecemos por ahí”.

Un diálogo de la película Belleza Colateral que me llamó la atención, a pesar de que francamente la cinta es bastante malita.

Encontrar un propósito –tu por qué– es un tema central para cualquier persona y para cualquier organización.

Un tópico excelente ahora que estamos de vacaciones y podremos descansar (ojalá le haya tocado).

Imposible analizar en una columna un tema tan profundo. Imagine, Amazon enlista 68 mil 903 libros relacionados con “propósito”. Pero le comparto tres reflexiones que le pueden servir.

Por lo general, expertos tocan el tema del propósito de vida con una fórmula parecida a estos cinco pasos sugeridos en un artículo de Lifehack:

a) Encuentra aquello que absolutamente te interesa.

b) Asegúrate que le sirva a personas a tu alrededor.

c) Para asegurar el crecimiento, es necesario enfocarse en el talento primario.

d) Conecta los puntos: pasión + servicio + talento = propósito.
e) Manos a la obra.

Mmmm, algo quizá que un joven puede aplicar más fácilmente. Pero ideas mucho más difíciles de implementar al pasar el tiempo. Las obligaciones que traen los años y las elecciones tomadas en la vida limitan las opciones, ¿a poco no?

Antes de pasar a otra perspectiva, tres recomendaciones para los que puedan (por edad o decisión) hacer una reingeniería personal total:

* Mirada en el cielo, pies en la tierra. Ejemplo: quiero ser cantante, pero tengo una voz fatal y soy cero entonado. Sugerencia: ¿industria de la música? Buscar algo relacionado.


* Hay que hacer la tarea. Roma no se construyó en un día. Recordemos las 10 mil horas de práctica para ser realmente experto en algo que sugiere Malcolm Gladwell en Outliers.

* Ecosistema de apoyo. Rodearse de personas, lugares y circunstancias que habiliten el propósito.

Perfecto, ¿y para los que quizá ya no tengan tanta flexibilidad de acción? Aquí le va otro buen método.

“En mi reunión de 25 años de Yale encontré que sólo 20% eran felices. Este pequeño grupo encontró su propósito de vida contestando 5 preguntas”, explica Adam Leipzig en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios). Apúntelas, todas valen la pena:

1. ¿Quién soy?

2. ¿Qué hago? Ojo, si la respuesta es distinta a algo por lo que se sienta pasión o en lo que se tenga maestría, ya va uno mal.

3. ¿Por quién lo hago?

4. ¿Qué necesitan o quieren esas personas por las que lo hago? Otra forma de enfocarla: ¿por qué me buscan?

5. Cómo cambian esas personas por mis acciones?

El autor y productor de películas explica que sólo las primeras dos preguntas son sobre uno; las restantes tres son sobre otros. Según Leipzig, las personas enfocadas al segundo grupo son más felices.

Un test sencillo y profundo. Me gusta porque parte de la realidad personal actual y no necesariamente de una quimera. Al responderlas, es factible replantear o ajustar lo que se hace hoy mismo. Finalmente, el mundo seguramente “nos jalará” a actividades alejadas de lo que debería ser el propósito de vida.

“El rabino Joseph Soloveitchik decía que teníamos dos personas dentro de nosotros. Adam I es ambicioso y quiere crear, construir e innovar, mientras que Adam II busca ser bueno”, explica David Brooks en otra gran charla de TED (véala también en nuestros sitios).

El columnista del New York Times sugiere que estos dos instintos están en guerra dentro de cualquier persona y que la sociedad favorece al lado materialista de la batalla. ¿Cómo recuperar a Adam II? ¿Cómo retomar un propósito de vida más significativo? Brooks sugiere enfocarse a “la pata de donde más se cojea”: “Busca esa falla, ese pecado que es tu característica y derrotarlo. De esa lucha surgirá tu fuerza de carácter”, explica.

Tres perspectivas muy buenas. Ojalá le sirvan. En realidad, el propósito de cualquier vida es algo que se puede poner por escrito fácilmente, pero que se construye meticulosamente con las acciones diarias a través del tiempo.

Por lo pronto, le propongo que su propósito en estas vacaciones de Semana Santa sea tan sólo descansar, divertirse y recargar baterías.

En pocas palabras: “El propósito de nuestras vidas es ser felices”, dalai lama.

24 Marzo 2018 04:00:00
Es por buen gusto
“Es por buen gusto”. Así le contestó un alto representante del Poder Judicial en un estado de avanzada del norte del país a un alto funcionario de la Tesorería al presumirle sus nuevas y lujosas oficinas.

No tienen madre. México jodido y muchas de nuestras autoridades despilfarrando en oficinas, obras de arte y claro, viajecitos VIP.

Por ejemplo, nuestros ilustres senadores siguen pagando boletitos de lujo con nuestra lana. No importa que se hagan escándalos y prometan cambios. todo sigue igual (relea las columnas Vivir del Presupuesto, y Entre Impostores y estúpidos).

Tomemos al senador panista (plurinominal) Héctor Larios Córdova, que en enero del 2017 gastó 98 mil 421 pesos sólo por el boleto de avión para ir a una reunión de ¡cuatro días! de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en Estrasburgo Francia.

Don Héctor, seguro fue muy importante su junta y estuvo ahí “por buen gusto”, pero le comento que en expedia.com yo encontré en 30 segundos un boleto para un viaje redondo igualito que el de usted, de Hermosillo a París, que cuesta la cuarta parte de lo que se gastó.

Faltan demasiados controles sobre el gasto público. Quizá se ponga algo de lupa a los miembros del Poder Ejecutivo, sobre todo a nivel federal. Por eso sabemos que la Presidencia de Peña Nieto reportó gastos (¿de veras será todo?) por 18 mil 520 millones de pesos en sus primeros 5 años, 24% más en términos reales que Calderón y 34% más que Fox. Por mucho, la más gastona.

Dieciocho mil 520 millones suenan a mucho, pero son apenas el 0.34% del presupuesto del Gobierno federal para 2018. A veces nos enteramos de otros despilfarros, pero de la mayoría no sabemos nada.

Es demasiada plata y la oportunidad de malgastarla es enorme. Por ejemplo, casi nadie voltea a ver al Poder Judicial o a las universidades públicas (¡o a los sindicatos!). Y manejan grandes presupuestos.

Tomemos el caso de la Federación y cinco estados mezcladitos: Nuevo León, Coahuila, Oaxaca, Estado de México y Veracruz.

En este año el Poder Judicial de esta muestra erogará 80 mil 237 millones y sus universidades (incluida la UNAM) la friolera de 61 mil 470 milloncitos. ¿Cuántas oficinitas de lujo o cosas “de buen gusto” se alcanzarán a comprar con esta fortuna?

¿Buen gusto? Méndigos cabritos. Buen gusto sería que:

* La justicia en México fuera expedita y ciega.

* Los investigadores no fueran ineptos o peor, corruptos.

* Las obras se hicieran al menor costo, la mejor calidad y se entregaran a tiempo.

* Se castigara a los corruptos, como sucede hasta con presidentes o expresidentes de otros países. ¿Por qué allá sí y aquí no?

* Todos pagaran impuestos y no sólo 43% de los mexicanos.

* Tuvieran oficinas modestas y gastaran la plata como si tuvieran que trabajar por ella. Por Dios, no es de ustedes.

¿Cómo gastar bien? Igualito que en una empresa:

1. Comparando y decidiendo racionalmente. Ojo, grillos: racionalmente no significa “para que mi compadre luego me deposite mi parte”. Significa: la mejor opción en costo y calidad.

2. Estandarizando. La parte contable importa mucho. Los registros de los gobiernos son desordenados y cambian en el tiempo. Imposible controlar el gasto en medio de un enorme desmadre.

3. Implementando sistemas. Es increíble: pero hay estados “de avanzada” que no tienen sistematizada su contabilidad y registros. Me lo han platicado tesoreros estatales: “las cuentas se llevaban a mano”. Una locura. ¿Por qué lo hacen así? Obvio: en el desorden se roba más a gusto.

4. Haciendo realidad la transparencia. Que sea fácil acceder a los gastos. Que se le pueda dar “doble clic” para revisar y comparar. Ah, y que lo pueda hacer cualquiera. Sin revisión, las ratas seguirán robándose el queso de la ratonera.

Obviamente, meter orden a tanto gasto de tanta dependencia pública es una tarea monumental que llevará muuucho tiempo. Pero si no controlamos mejor la disposición de la poca plata que tenemos para atacar tanto problema, México seguirá atascado.

Ojalá que los candidato(a)s presidenciales le metan lupa a este tema. Si no, “el buen gusto” de los malos funcionarios nos seguirá condenando al subdesarrollo.

EN POCAS PALABRAS

“La honestidad es el primer capítulo del libro de la sabiduría”.

Tomás Jefferson
17 Marzo 2018 04:00:00
¿Ya sabes quién va a ganar?
Hace poco conviví en un grupo pequeño con “ya sabes quién”. Y tras dos horas de una muy variada charla, confirmé varias cosas sobre Andrés Manuel:

* Adapta tono y mensaje a su audiencia. Ante el círculo rojo y empresarios es calmado y razonable.

* Su mente sigue estando llena de “complós”. En todo ve posibles confabulaciones y acuerdos sistémicos.

* Me sigue preocupando el simplismo de sus ideas.

Profundizo en este último punto. Platicamos de muchas cosas y, obviamente, se trató el tema de la posible amnistía a corruptos y criminales.

Por cierto, él cree que el crimen organizado será el problema más difícil de resolver. En eso tiene razón.

Precisamente por esto le pregunté: “Andrés, ¿y cómo te imaginas este diálogo por ejemplo con narcotraficantes? ¿Cómo lo organizarías?”

Piénselo: son muchos, están en todos lados, son ultraviolentos y se están matando entre ellos mismos. Hace mucho que se terminó la era de unos pocos grandes capos. Supongamos que se quisiera negociar (para mí, una pésima idea): la implementación está en chino. Pues le sacó la vuelta. Dijo algo así: “bueno, es una opción que tiene que estar abierta”.

Y luego siguió con generalidades de que el ejemplo importa mucho, etc. Le insistí: “¿pero por qué un narco dejaría plata y privilegios para irse a un trabajo mal pagado?”. De nuevo, respuesta vaga. Para mí es muy claro el pensamiento mágico de Andrés Manuel. Sobreestima el efecto de su liderazgo y su “buen ejemplo” para resolver problemas complejos.

Otra muestra, de nuevo sobre cómo resolver la crisis de inseguridad. Propuso algo así: coordinación e integración de fuerzas bajo su mando. “Crearíamos la guarda nacional”, añadió. Lo que decía me sonaba muuuy familiar, por lo que comenté: “¿no es algo parecido al plan de Peña cuando era candidato?”.

“Ah, pero Peña no sabe ni cuántos muertos hubo ayer. Yo estaría desde las 7 de la mañana al pendiente, al mando”, contestó.

Esa es la cosa: AMLO sobreestima el peso de su actuar. Es cierto que el apego al detalle y el buen ejemplo son muy necesarios. Hombre, de hecho marcarían diferencia contra el gran cinismo de tantos gobernantes actuales. Pero ni de lejos serán suficientes.

Se va a necesitar mucho más que magia y honestidad valiente para salir del atolladero. Ideas buenas, equipo apto y honesto, coordinación precisa y ejecución ingenieril calendarizada. No hay atajos.

Dejo el aspecto más preocupante para el final. Cada vez me queda más claro que López Obrador va a ganar.

Es muy astuto políticamente. Sabe que va muy arriba. Está consciente de que su peligro más grande es él mismo. Sólo Andrés puede descarrilar a Andrés. Por lo tanto, entonces, quiere “patear el bote”.

Busca no cometer osos. Obvio que platicamos de Napito. Nos echó su mismo rollo de que es un “perseguido político”.

Sabe que el nombrarlo senador provoca controversia, pero cree que esta no es fatal. Ah, aparte estima unos 200 mil votos del 50% del sindicato minero que asegura está con Gómez Urrutia. De nuevo, ingenio de zorro.

Cálculos políticos para sumar votos y para controlar la agenda de discusión, algo en lo que López Obrador también es un maestro. ¿Recuerda cómo lo hizo en la Ciudad de México con su conferencia mañanera? Bueno, hasta forzó a Fox a poner a su vocero, Rubén Aguilar, para intentar competirle (fallidamente) al rayito.

Prepárese para más minicontroversias creadas por Andrés Manuel para seguir en boca de todos. Vendrán más frases creativas como “si no se reparte bien el botín, hay motín”. Son el mero mole de AMLO.

Si el PRI y el PAN siguen enfrascados en acusaciones y lodo que buscan destrozar al candidato contrario, van a terminar por autodestruirse a sí mismos.

Y Andrés estará viendo esto feliz de la vida, tal como nos lo dijo en la charla. Así no van a poder. Creo que Pepe Toño está electoralmente muerto y que la única muy lejana esperanza de una competencia a López Obrador sería una campaña inteligente de Anaya. De otra forma, ya sabe usted quién va a ganar la elección.

En pocas palabras: “Apenas una línea muy delgada separa la risa del dolor, la comedia de la tragedia, el humor del dolor”, Erma Bombeck, autora estadunidense.
10 Marzo 2018 04:00:00
Nostalgia vs ilusión
“Al envejecer, se puede vivir de nostalgia o de ilusión. Yo prefiero la ilusión de que lo que queda por vivir pueda ser igual de bueno y significativo que lo ya vivido”.

Estas fueron las palabras finales de la homilía del padre Peter Coates en la misa para celebrar hace poco los 80 años de mi padre.

Una frase profunda y significativa que bien puede aplicarse en los negocios. Y es que en la era de la disrupción, las organizaciones envejecen cada vez más rápido.

Por eso muchos líderes ven con nostalgia sus éxitos pasados y se aferran a las estrategias con las que los lograron. Los atrapa El Dilema del Innovador que reseña el gran libro de Clyde Christensen.

El profesor de Harvard asegura que empresas longevas y bien manejadas a veces fracasan ante “sismos tecnológicos”.

“La mayoría de los cambios tecnológicos mejoran el desempeño de productos. Pero ocasionalmente emergen tecnologías disruptivas (TD) que provocan el fracaso de empresas exitosas”, señala Christensen (vea un video resumen del libro en nuestros sitios).

Y es que en las tecnologías para sostener, la empresa grande tiene ventaja. Su tamaño le permite desarrollarla rápido aun si va tarde. Recuerde a Explorer y Netscape. ¿Se acuerda de Netscape? Inventó la industria de los “browsers” y Microsoft terminó borrándolo del mapa.

Pero con las TD, las prácticas gerenciales del líder operan en su contra. Invertir en ellas no es una decisión racional:

* No mejoran el desempeño de productos actuales.

* Tienen márgenes pequeños y van a mercados minúsculos.

* Los clientes actuales no necesitan los nuevos productos.

Hay muchos ejemplos de TD que han tumbado a gigantes. Piense en Sears, Kodak, Nokia, las tiendas británicas de discos HMV, Research in Motion (Blackberry), las motocicletas japonesas y hasta el cambio del carruaje al auto o de trenes a aviones.

Aparte de las razones industriales citadas por Christensen, el aferrarse al pasado también se puede explicar por las trampas de la mente.

“El compromiso a un curso de acción está profundamente enraizado en la mente humana”, explican Freek Vermeulen y Niro Sivanathan en el Harvard Business Review.

Los profesores del London Business School hacen referencia a los sesgos cognitivos que ya hemos tratado aquí (relea No se Equivoque al Pensar) y específicamente advierten sobre 6:

1. Falacia del costo erogado. Tras haber invertido tiempo y dinero, completar un proyecto se vuelve el objetivo aunque ya no tenga sentido realizarlo por algún cambio en el entorno.

2. Aversión a las pérdidas. Relea Las Trampas de la Mente.

3. Ilusión de control. Sobreestimar lo que se puede influir para definir el futuro. Creerse más fregón de lo que realmente se es.

4. Preferencia a completar la tarea. Prima hermana de la 1.

5. Ignorancia pluralística. El fenómeno grupal de no expresar opiniones contrarias por creer que todos están de acuerdo. El peligrosísimo “groupthink”. Relea ¡No se Meta al Búnker!).

6. Defender la identidad personal. Asociar al curso de acción con el estatus social u organizacional.

Vermeulen y Sivanathan sugieren prácticas para vacunarse contra la nostalgia irracional (término mío):

* Definir con precisión la forma como se deben de tomar decisiones estratégicas. Factores, personas y procesos.

* Proteger a disidentes (¡claro!). 3 métodos: teniendo canales anónimos de retroalimentación, creando equipos más grandes y fomentando la diversidad (áreas, experiencia, edad, etc.).

* Considerar formalmente alternativas. Con detalle y a través del tiempo. Sobre todo ante cambios.

* Separar promoción del proyecto de su ejecución. Al revisar progreso en sus distintas etapas.

* Vacunarse contra un fracaso futuro. Con técnicas como el premortem. Relea Adelantando el Epitafio.

Son Muy buenos conceptos. Apúntelos. Renovar la ilusión de una organización que envejece por algún cambio disruptivo no se dará por casualidad, sino por un esfuerzo sistematizado.

En pocas palabras: “La muerte no es la pérdida más grande de la vida. La pérdida más grande de la vida es lo que muere en nosotros mientras vivimos”, Norman Cousins, escritor norteamericano.
03 Marzo 2018 04:00:00
Cuando el jefazo es el problema
Recién terminé de leer Fire and Fury, el libro sobre la Administración Trump. Comprueba lo que ya sabíamos: el Presidente naranja es un líder incierto, narciso, poco informado, engreído y vengativo.

“No hay realmente una estructura, sino un jefe y todos en la Casa Blanca están peleando por su atención. No hay una estrategia; todos responden a cualquier cosa que capture la atención del jefe”.

¡Ufff! Independientemente de las críticas que ha recibido Michel Wolff sobre su estilo, hay muuucho detalle en el libro para concluir que tener a Donaldo de jefe sería la peor pesadilla de cualquiera.

Bueno, pues con toda proporción guardada, a veces pasa algo parecido en los negocios. A veces los líderes hacen daño.

“Hay muchos cabrones en el trabajo. Por 10 años he estudiado sus efectos: miles me han pedido consejo sobre cómo lidiar con jefes bullys”, explica Bob Sutton en el McKinsey Quarterly.

El autor de La Regla de no más Cabrones y Cómo Sobrevivir a un Hijo de la Ching…” recomienda a cualquier líder poderoso examinarse en un espejo para asegurarse de que no se haya convertido en un estorbo.

Este autoexamen debe considerar siete factores que muchas veces propician que el jefe se vuelva un cabrito:

1. Estar rodeado de muchos cabritos.

2. Cuando tiene mucho poder. Sobre todo si la autoridad es reciente. Ojo con el síndrome de: ahora me toca a mí.

3. Es muy competitivo y se siente amenazado por subordinados talentosos.

4. Trabaja mucho más que los demás. Ah, y a cada rato les recuerda a todos que es un mártir.

5. Duerme poco (relea PenZZZar Bien).

6. Tiene demasiado que hacer, en qué pensar y siempre está apurado.

7. No puede ejercer autocontrol. Por ejemplo, si es adicto al Smartphone.

Lo que pasa es que cualquiera puede comportarse como un asno bajo ciertas circunstancias. Sobre todo el poderoso, que por cierto cae fácilmente en la ilusión de que es muy buena onda.

“Los humanos somos proclives a la negación y a ser ilusos respecto a nuestras fallas y sobre todo al impacto negativo de estas”, explica el profesor de Stanford para luego dar una estadística brutal.

El hecho es que 50% de los norteamericanos dicen haber sido víctima o visto algún bullying. Pero menos de 1% admite haber sido bully.

Se baja el cero y no contiene: entonces, ¿dónde quedaron los cabritos? ¡Ja! Muchos ni siquiera están conscientes de que lo son.

Son víctimas de lo que en la ciencia se conoce como “realismo ingenuo”. Creer que uno es objetivo siempre y los demás son los que están mal. Relea la columna ¿Yo? Razonable. ¿Tú? Un Idiota.

¿Qué hacer? Sutton propone una receta de cinco partes a la que cualquier jefe debería de poner atención:

a) Cuidado con el contagio. Si su organización está llena de cabritos, es mucho más probable que usted lo sea. Realice un diagnóstico honesto de su cultura.

b) Revise cómo utiliza su influencia. Sobre todo si acumuló poder recientemente. Quizá su empatía haya sufrido. Tip práctico: dé crédito o hágale favores a gente menos poderosa.

c) Entienda riesgos de la sobre carga y la adicción tecnológica. Son dos factores que facilitan volverse un hijo de la ch. Sutton advierte de causas de sobrecarga: demasiadas juntas y el multitasking constante (celulares, emails, WhatsApp, etc.).

d) ¿Actúo como un cabrito? Usted sabe cuándo lo hizo. Pida perdón, pero de forma adecuada: aceptando su culpa, explicando las causas y prometiendo mejora. Ah, y olvide la palabra “pero” al disculparse. Invalida lo que dice.

e) Viaje mentalmente en el tiempo. Decida lo que quiere hacer hoy pensando en cómo quiere ser en x tiempo.

Cierro con una dos preguntas finales: ¿qué tan seguido le dan retroalimentación sus subordinados? ¿Con qué frecuencia le ofrecen puntos de vista distintos al suyo? ¿Poco? Algo está mal.

En el mundo disruptivo, todos (hasta los jefes) se equivocan. Y las buenas ideas vienen de todos lados. Pero si el superior es un cabrito, quizá ese debate constructivo se trunque. Algo muuuy peligroso.

Siempre será mejor verse en el espejo que esperar a que la realidad toque a la puerta, ¿no cree?

En pocas palabras: “La verdad es hija del Tiempo, no de la Autoridad”.

Francis Bacon, político y escritor inglés.
24 Febrero 2018 04:00:00
Guía rusa
Ahora que está de moda (y comprobada, ¡bravo, Robert Muller!) la intervención rusa en elecciones, más vale irnos preparando por si las dudas. No vaya a ser.

Revisemos algunas traducciones del diccionario político español-ruso. Imprescindibles para la era que se podría avecinar:

–Populista: Manuelovich.

–Populista de derecha: Trumponov.

–Promesa de campaña: mentirstoya.

–Licitación pública: dinerov paramiev.

–Combate a la corrupción: da elejemplovich.

–Mafia del poder: salinostroika.

–Amnistía al narco: pendejshnava.

–Colaborador: cuatosky.

–Quitar evaluaciones magisteriales: zechingarov loschabitovs.

–Petróleo: zolofperforyya.

Seguramente nuestros funcionarios requerirán de ayuda, por lo que Putin ya prepara a un equipo que asistiría al nuevo gabinete. Entre ellos hay grandes personajes: Anatoly Rollerovich, Yuri Robanov, Anastasia Barrafaciliev, el general Dmitry Tematov, la maestra Tania Retrogradasyeva y al juez Nikita Nidavich.

Fuera de guasa, no deja de ser una posibilidad la injerencia rusa en nuestro proceso electoral. No es que a don Vladimir le interese demasiado la política interna mexicana. Por ahí no va. Su posible plan malévolo de intervención sería para fregar a Donaldo, ayudando a que gane el candidato que le sea más incómodo (¿quién será?, ¿quién será?).

Mmmm, puede ser. Pero se me hace muy ojona para paloma. Aparte es entrar en el juego de Manuelovich del vacilón que tan bien domina.

Quizá la manipulación electoral que debiera preocuparnos está bien cerquita y es en español. Le platico del caso de Andrea Noel.

En marzo del 2016 la periodista norteamericana fue víctima de una “broma” en la colonia Condesa en la Ciudad de México. Un tipejo le bajó sus calzones (vea cómo en nuestros sitios).

Andrea consiguió y posteó el video y se hizo viral. Luego denunció el asalto y sufrió por meses la lentitud e ineficiencia de nuestro injusto sistema de justicia. Obvio, no le resolvieron nada. Pero aquí no acaba la cosa; falta lo más siniestro.

Resulta que las redes sociales revictimizaron brutalmente a Noel.

“Me llegaron miles y miles de amenazas de violación y muerte. Entraban más rápido de lo que podía dar scroll a la pantalla”, explica Andrea en The Daily Beast.

El colmo fue cuando en su departamento alguien le apuntó con un láser. Las amenazas eran ya físicas. A fin de cuentas periodista, Noel investiga y da con el orquestador de los ataques, lo que se conoce como un master troll.

Lo que le dijo el “profeta pasta” (su nombre virtual) está de locos. “Fuiste peón en un plan maestro”, le explicó a Andrea en un fascinante podcast (en inglés, escúchelo en nuestros sitios, imprescindible).

El master troll le explica que el Gobierno encontró la forma de manipular la opinión pública, algo que la periodista comprobó después con entrevistas y pruebas documentales.

Descubrió que algunas autoridades subcontratan ejércitos cibernéticos para apoyar lo que le conviene al sistema y eliminar lo que le estorba, promoviendo hashtags y llenando las redes de “ruido blanco”.

Cuando hay alguna nota muy dañina, llegan al extremo de manufacturar eventos para distraer la atención. Le llaman “cortinas de humo”, por ejemplo: “mataron a Justin Bieber” o iniciar una enorme pelea virtual con alguna frase controvertida.

O peor, como le pasó a Andrea. Fue víctima de estos mercenarios digitales, por cierto, muchos de ellos chavitos.

¿Sabe qué? Ese compló me preocupa mucho más, porque no lo ordenaría Ivan Tramposvky sino don Quique Ardilla. La amenaza es mucho más cercana. Está en casa.

¡Ufff! Como si el mar de lodo en el que las campañas nos van a terminar ahogando no fuera suficiente, habrá que prestar atención a este tipo de estrategias dignas de un moderno Rasputín. Ni hablar.

Posdata. Ahí va Robert Muller. Es un investigador metódico y persistente, un sabueso. Ya comprobó que sí hubo un plan ruso (exitoso, por cierto) para influir a la elección. Lo que sigue es cerrar un posible círculo sobre la colusión con colaboradores de Trump. Al tiempo.

EN POCAS PALABRAS

“Lo único que requiere el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”, Edmund Burke, escritor británico.
17 Febrero 2018 04:00:00
¿Cómo invertir en criptomonedas?
Seguro ha escuchado hablar sobre el Bitcoin (BTC), por mucho la criptomoneda más famosa. Y cómo no, si pasó de valer 6 centavos de dólar, hace 8 años, a alrededor de 9 mil 800 dólares por BTC hoy en día.

Bitcoin es una moneda digital creada en 2009 por un programador anónimo llamado Satoshi Nakamoto que puede intercambiarse a través de computadoras o móviles conectados a internet.

A diferencia de las monedas tradicionales, el BTC no está respaldado (ni regulado) por un Gobierno, sino por la tecnología. Es un mercado privado cuya oferta es responsabilidad de servidores ligados a redes “peer-to-peer” (entre individuos) a las que se les llama “mineros bitcoin” que cada 10 minutos confirman y añaden transacciones a un registro descentralizado.

Este registro es el corazón del Bitcoin (y de cualquier criptomoneda). La autentificación la dan los mismos usuarios a través de algoritmos de consenso y funciones criptográficas, que hacen que las transacciones sean virtualmente infalsificables.

La oferta de BTC está limitada a 21 millones de monedas y hoy circulan cerca de 17 millones. Cada 10 minutos se crean 12.5 bitcoins y la cantidad se irá cortando a la mitad cada 4 años. En el año 2040 se llegará al límite máximo. Los BTC se pueden fraccionar en centésimas, cada una llamada un satoshi.

Una historia digna de H.G. Wells que no sólo es real, sino muuuy exitosa. Tanto así, que el BTC desató una fiebre en la emisión de criptomonedas. El sitio “coinmarketcap” enlista mil 495. Y claro, BTC es la que tiene el mayor valor de mercado: 166 mil millones de dólares, seguido por Ethereum con cerca de 92 mil mdd.

¿Por qué tantas? El éxito del BTC provocó muchas ofertas iniciales de criptomonedas. El sitio hackernoon estima que en 2017 estas ofertas levantaron más de 2 mil mdd entre fondos e inversionistas.

No se necesita ser Einstein para deducir que el BTC es una enorme burbuja especulativa. Imagínese: el que invirtió mil en 2010 hoy tendría ¡160 millones de dólares! Y eso que la moneda ha caído más de 44% desde su máximo histórico de diciembre pasado. Una locura.

Precisamente ese es el atractivo de invertir en criptomonedas: la promesa de una riqueza insospechada. Por eso yo acabo de hacerlo. Le comparto mi guía práctica para invertir en monedas digitales.

Primero, invierta sólo lo que esté dispuesto a perder. Es una apuesta de altísimo riesgo. Es casi seguro que pierda su plata. Segundo, defina su horizonte. ¿Busca rendimientos de corto plazo? O como yo, ¿sentarse en la apuesta algunos añitos?

Tercero, y lo más importante: decida en qué monedas invertir. Esto es lo más difícil y lo más importante. Son demasiadas y muuuchas van a tronar. Asesórese con algún joven que ya las haya analizado. Yo lo hice con Juan Carlos Murillo Torres, el hijo de unos compadres que le ha metido mucho tiempo al tema.

Invertí 750 dólares en 3 criptomonedas con precios muy bajos, para adquirir una buena cantidad. Como pasó con BTC: comprar en centavos de dólar y esperar 5 años para ver si le pego al gordo. Adquirí 3 mil 489 Trons (se rumora que Jack Ma la apoyaría) en 6.6 centavos de dólar c/u, 410 Cardanos en 0.6 dólares y 450 Stellars en 0.58 dólares.

Comprarlas es todo una aventura. Esto fue lo que yo hice:

1. Abrir una cuenta en BITSO, un sitio mexicano donde se puede depositar y comprar/vender las criptomonedas principales.

2. Transferir electrónicamente pesos desde el banco a BITSO.

3. Convertir (en BITSO) los pesos a alguna criptomoneda líquida. Yo compré Ethereums.

4. Transferir el criptodinero a un sitio internacional donde pueda comprar monedas exóticas. JC recomendó Binance (hay que abrir ahí otra cuenta).

5. Transferir su saldo de Ethereums a Binance.

6. Ya en Binance, comprar las monedas que quiera.

Parece complicado. no lo es. Toma minutos. Y ahora sí, puede empezar a vender o comprar. o como yo, a esperarse y prepararse para la turbulencia (he perdido 31% en sólo tres semanas, pero pues bueno: mi apuesta es de 5 años. Por cierto, ahora es buen tiempo para entrar, tras el desplome reciente). Para darle seguimiento a su portafolio, baje a su móvil un App como “Blockfolio”.

Es un buen ejercicio. Cuando reviente la burbuja del BTC habrá mucho llorar y crujir de dientes. Pero las criptomonedas y sobre todo Blockchain (su tecnología de registro compartido infalsificable) cambiarán industrias enteras en las décadas entrantes. Suerte en la aventura.

EN POCAS PALABRAS.

“La ciencia de hoy es la tecnología de mañana”

Edward Teller, físico húngaro
10 Febrero 2018 04:00:00
¡Pues órale, loco!
“¡Pues órale, loco! No andes buscando salvación con Duarte, con tu cómplice. Vamos a vernos mañana en Álamo. Ahí voy a llegar”.

Apenas una parte del infumable pleito de hace unas semanas entre Miguel Ángel Yunes y López Obrador. Una probadita de lo que viene en las campañas: una guerra de insultos y lodo.

Prepárese, esto apenas empieza. Ante la ausencia de propuestas y apuntalados por un electorado poco educado y la viralización que proveen las redes sociales, terminaremos inundados de estiércol.

Guerras de locos al estilo “el comal le dijo a la olla”. Tal para cual. Don Miguel Ángel, para que no se quede en vaguedades, aquí le van los 10 trastornos de personalidad (y sus posibles síntomas) listados en el manual estadístico de diagnóstico de desórdenes mentales de la Asociación Americana de Siquiatría (según un artículo de Neel Burton en Inc):

1. Paranoia. Incapacidad de confiar en otros, ni siquiera amigos o familia. Son reservados y sospechan de todo. Buscan reafirmar temores. Hipersensibles al fracaso o crítica. Se sienten humillados fácilmente y guardan resentimientos. Culpan a otros de sus temores y fobias.

2. Trastorno esquizoide. Se enfocan a su vida interna, tienden a aislarse. Pueden parecer apartados o huraños, fantasear y mostrar indiferencia en relaciones sociales o sexuales.

3. Trastorno esquizotipado. Rareza en comportamiento, vestimenta, pensamiento o lenguaje. Suelen tener creencias extrañas, pensamientos mágicos y sospechar que relacionarse con otros los daña.

4. Antisocial. No les importa los sentimientos de otros e ignoran reglas de comportamiento. Son irritables y agresivos. Actúan impulsivamente y no sienten culpa. Pueden socializar y ser superficialmente “encantadores”, aunque sus relaciones por lo general son turbulentas y cortas.

5. Trastorno de límite de personalidad. Emocionalmente inestables, baja autoestima y temor al abandono. Relaciones intensas e inestables. Enojos y violencia repentina, sobre todo ante críticas. Impulsivos, a veces se autodañan. Posibles tendencias suicidas.

6. Personalidad histriónica. Baja autoestima provoca que busquen llamar la atención y la aprobación de otros. Comportamientos dramáticos y superficiales. Temen el rechazo y reaccionan mal al fracaso. Énfasis en imagen.

7. Narcisismo. Sobreestiman su valía. Creen merecer todo y requieren ser admirados. Envidian al exitoso. Les falta empatía y explotan a terceros para lograr sus objetivos.

8. Desorden de personalidad evasiva. Baja autoestima. Se sienten poco atractivos, inferiores y temen la crítica y el rechazo. Si no se sienten seguros, evitan contacto social.

9. Trastorno de dependencia. Baja autoestima, requieren ser atendidos siempre. Necesitan ayuda para decidir. Temen al abandono. Buscan ser protegidos por los que ven poderosos o competentes.

10. Personalidad anancástica. Preocupación excesiva en detalles, listas, orden, reglas, horarios, etc. Perfeccionismo extremo que impide completar tareas. Cuidadosos, rígidos y controladores. Ansiedad constante.

¡Ufff! Un catálogo que cualquier político (o líder) debería revisar. ¿En cuántas categorías anotaría a Yunes, al “Rayito”, Anaya, Meade, Margarita, “El Bronco” o Peña? Ah, y claro, a Mr. Trump (relea Cómo Lidiar con un Narciso).

Fuera de bromas, es clave detectar estos desórdenes, sobre todo en personas al mando. Su presencia puede ser muy perjudicial en la política, los negocios y la vida.

“Aunque estos trastornos difieren de enfermedades mentales graves como esquizofrenia o bipolaridad, dañan fuertemente el potencial de cualquiera”, explica Burton.

El autor del libro El Significado de la Locura estima que 10% de la población padece alguno de estos trastornos. ¡Uffff! La cifra se queda cortísima al revisar los decires (¡y los actuares!) de los que nos gobiernan y los que ahora buscan nuestros votos.

Habrá que estar muy atentos al decidir, porque si nos descuidamos, más locos seguirán dirigiendo al manicomio, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“Mi siquiatra me dijo: estás loco. Cuando le pedí una segunda opinión me dijo: okey, también eres feo”, Rodney Dangerfield, comediante norteamericano.
03 Febrero 2018 04:00:00
Ciberia
“Lo más alarmante es la transformación del ciberespacio en Ciberia, un reino oscuro y sin ley donde actores malévolos actúan libremente para destruir los pilares institucionales de la democracia”.

Apenas un párrafo de un extraordinario editorial en el Wall Street Journal de Niall Ferguson, profesor de Stanford.

El autor del libro La Plaza y La Torre: Las Redes y El Poder, explica cómo la anarquía de la sociedad en red (network, en inglés) provoca que se derrumben las tradicionales jerarquías con las que el mundo ha operado por siglos.

Y la tundra rusa de la era digital es aún más inhóspita que la original.

“Más que convertirse en la utopía de empoderamiento democrático, el ciberespacio ha mutado a una pesadilla de polarización ideológica, extremismo y fake news”, explica Ferguson.

¡Exacto! Aquí lo hemos comentado citando a Evan Williams, cofundador de Twitter: “Hay un ecosistema de medios sostenido por la atención. Punto. Y eso no nos hace más inteligentes, sino que nos idiotiza. Trump es un síntoma”. ¡Ufff! Es el remordimiento de Víctor Frankenstein ante su monstruo (relea Clicks Que Idiotizan).

El problema es que las jerarquías –con tooodos sus defectos– tienen una razón de existir: proveer el orden necesario para evitar el caos. “Por alguna razón los ejércitos tienen un comandante y las orquestas un conductor”, argumenta Ferguson.

El profesor de Stanford explica cómo el primer experimento histórico en el que las redes dominaron al mundo (por tres siglos, tras la invención de la imprenta en 1517) también provocó polarización, conflictos y guerras que finalmente terminaron con una reimposición de jerarquías dictada por las cinco naciones que vencieron a Napoleón.

Doscientos años después enfrentamos un dilema similar, según el profesor.

“El internet ha recreado el estado descrito por el filósofo inglés Thomas Hobbes: brotes de guerra de todos contra todos donde la vida es horrible, brutal y corta (¡como un tuit de Trump!)”, explica citando a Henry Kissinger.

Lo más irónico es que la supuesta democratización que traen las redes pudiera ser un espejismo, pues a fin de cuentas dominan cuatro gigantes: Amazon, Netflix, Google y Facebook.

Detengámonos en este último: 2 mil 100 millones de usuarios, 40% de la población entre 15 y 65 años. Facebook es la red de redes. y por mucho.

“Siento una tremenda culpa. Creamos herramientas que están destrozando el tejido social. Si alimentas a la bestia, te destruirá”, explica Chamath Palihapitiya en una excepcional charla en Stanford (véala en nuestros sitios, imprescindible).

Este inversionista sabe de lo que habla: fue unos de los primeros empleados de Facebook y por ende es un multimillonario. Otro intranquilo Victor Frankenstein. Con un lenguaje florido, Palihapitiya va directo al grano:

* No es un problema de anuncios rusos, es una crisis global.

* Las redes sociales erosionan los cimientos del comportamiento y las relaciones interpersonales.

* Actores de cuarta usan a las redes para manipular a enormes cantidades de personas para que hagan lo que quieren.

* Filtramos nuestras vidas con sentimientos percibidos de perfección por una recompensa de likes o corazoncitos. Para obtener una popularidad falsa que levanta el ánimo en el corto plazo, pero que luego te deja vacío.

* Todo esto multiplicado por 2 mil millones de personas. No te das cuenta, pero te están programando.

¿La solución? Limitar su uso. “Yo no utilizo estas chingaderas. Mis hijos no usan estas chingaderas”. Así lo dice tal cual. Sus palabras.

El inversionista sugiere a los estudiantes de MBA de Stanford: “consigan (mucho) dinero y no se corrompan en el camino”. Argumenta que para contrarrestar a las fuerzas que usan las redes para el mal se requerirá poder y dinero. “Sin (mucho) capital, tu punto de vista es irrelevante”, concluye.

Creo que las redes sociales habilitan conversaciones (y manipulaciones) masivas donde el mínimo común denominador muchas veces es la estupidez ingenua del que poco sabe.

Algo muy democrático, pero también muuuy preocupante. A fin de cuentas, ¿de qué sirve tanta acalorada opinión en la tundra de Ciberia?

EN POCAS PALABRAS.

“La tecnología es un buen sirviente, pero un amo peligroso”

Christian Lous Lange, historiador noruego
27 Enero 2018 04:10:00
¡No me grites!
“¡No me grites!”. Así le reclamó Uriel, el chofer del autobús en el que realicé con mi familia un fabuloso recorrido en Chiapas en Año Nuevo, a un oficial en un punto de revisión migratoria afuerita de Comitán. El típico pleito con alguien que ostenta poder y lo ejerce porque puede. Y es que en el fondo Uriel tenía razón en molestarse: ¿por qué necesita Migración revisar a un autobús obviamente lleno de mexicanos?

Pero así son las reglas y él manejó muy mal la situación. El agarrón de palabras llegó a tal punto que el de Migración le advirtió dos veces: “puedo bajar a todo tu pasaje para revisarlos”.

¿Y sabe qué hacía Uriel? ¡Tratar de cerrarle la puerta cuando el joven tenía su pie sobre la escalinata! Era eminente que nos bajaran. Íbamos a perder una hora, era tarde, estábamos cansados y faltaban 2 horas para llegar a San Cristóbal.
Como estaba sentado en la primera fila, intervine. “Uriel, ya no te pelees. Déjame hablar a mí. Oficial, tiene usted razón, gracias por hacer su trabajo”. Cambió la cosa. Sintiéndose respetado, nos dejó ir.

Es muy común en los negocios y la vida tener enfrente a alguien que tiene un nivel organizacional bajo, pero con el poder de hacerle la vida de cuadritos. Por ejemplo, en una aduana o ventanilla pública.

¿Qué hacer para salir bien librado? Derivé nueve lecciones del casi pleito de Uriel:

1. No pelear de forma estúpida. ¿Es irrelevante? ¿Es pasajero? ¿Las consecuencias de aguantar son mínimas? ¿Respondió SÍ? No pelee. Usted tiene mucho más que perder.

2. Mostrar respeto y cordialidad. Si la persona es de bajo nivel, quizá en estas interacciones sea el único lugar donde se pueda sentir importante. No le dé razones para que ejerza su poder.

3. Elegir bien las batallas. A veces sí hay que discutir, sí hay que hablar. Pero, OJO, inteligentemente. Cuando tenga tiempo, escalando, si se requiere, usando el tono adecuado, etc.

4. Mucho cuidado con la gente de bajo nivel organizacional que tiene poder en su empresa. Sobre todo en atención a clientes. La receta para evitar problemas: entrenamiento, entrenamiento y entrenamiento. Relea Cliente de por Vida.

5. ¿Es usted un líder y presencia una pelea estúpida? Intervenga. No lo dude ni un poquito. El que más sabe tiene una mayor responsabilidad. Ayude a evitar un problema mayor.

6. Pensar en el cliente primero. Debe ser el centro de cualquier interacción organizacional. Siempre, sin excepciones. En el caso de Uriel, nosotros éramos sus clientes. Al pelearse con el oficial, nos exponía a una molestia totalmente innecesaria.

7. Llamar la atención, pero enseñando. El líder no sólo debe de regañar, sino, sobre todo, enseñar. Con claridad, sin exagerar. El humor es una buena arma. Todo el viaje me cotorreé a Uriel sobre la pelea. Quizá no se le olvide.

8. Aprender de los errores. A todos nos ha pasado: encabritarse con algún poderoso irrazonable. Hace muchos años, un corajito en la aduana de McAllen, Texas, casi me cuesta pasar a Estados Unidos. Del exabrupto aprendí todo lo que te pueden pedir al pasar: comprobante de ingresos, de domicilio, estado de cuenta, etc. ¿Sabe qué? Siempre cargo la papelería y me ha sacado de varios apuros. Aprendí también la lección número dos: humildad y cordialidad. El que no aprende de los errores está condenado al fracaso. Sobre todo en la era de la hipercompetencia.

9. Comunicar para crear una cultura de aprendizaje. Internalizar lecciones a nivel personal es bueno, pero no es suficiente. Una organización que triunfa constantemente debe aprender colectivamente de experiencias individuales de sus miembros.

Dos sugerencias finales. Primera, mida bien sus fuerzas al entablar una discusión con alguien que tiene poder situacional. Equivocarse en este juicio puede traerle muuuchas molestias.
Y segunda, cuente hasta 10. Responder “caliente” casi siempre es una mala estrategia en los negocios y la vida.

Cierro con Uriel, que a fin de cuentas se sacó 100 en el viaje. Por cierto, no deje de visitar Chiapas. Es un estado maravilloso, con gente pintoresca y muy amable. Agradezco a Laura y Fernando de la agencia Meca de San Cristóbal y a Yuri Velázquez de Travel Shop.

En pocas palabras: “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo”, Sun Tzu.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / Twitter: @jorgemelendez
20 Enero 2018 04:00:00
El arte de que te valga madre
Una disculpa por el título, que es el mismo de un libro que me llamó la atención. No, es más, ¡hasta lo suavicé un poco! Porque en inglés se titula: The Subtle Art of not Giving a F*ck. Le platico.

“La clave para tener una vida buena no es que te valgan madre más cosas, sino que te valgan madre menos, sólo las realmente importantes”, es uno de los consejos dispensados por Mark Manson.

Un libro de motivación escrito por un joven que se expresa sin rollos, directo. Muuuuy interesante. Aquí le van algunos de sus excelentes consejos, según resúmenes de James Clear y Paul Minors:

* La obsesión por lo positivo (lo mejor, lo superior) nos recuerda constantemente lo que no somos.

* Las redes sociales (sobre todo Facebook) crean un mecanismo de retroalimentación dañino, vemos cómo “todo mundo está con madre” y creemos que le falta a nuestra vida.

* No tenemos una crisis material, sino existencial y espiritual. Tenemos tanto que no sabemos elegir lo que debe de valernos madre.

* La felicidad no es una ecuación que se pueda resolver. No llegamos a la felicidad porque logremos alguna meta, ya que al alcanzarla simplemente la cambiamos por otra. El perseguir metas sólo nos recuerda todo aquello que no tenemos.

* El sufrimiento es la mejor manera que la naturaleza nos ofrece para inspirar el cambio.

* Sobre los problemas:

a) La vida es esencialmente una lista interminable de estos.

b) No hay que desear una vida sin problemas, sino una con aquellos que podamos resolver.

c) La felicidad se obtiene resolviendo problemas, no evitándolos.

d) Nosotros elegimos cómo nos afectan los problemas.

e) Hay que asumirlos y atacarlos. De ahí surge el aprendizaje.

* La pregunta clave para el éxito es: “¿qué dolor estás dispuesto a tolerar?”. Si toleras el dolor asociado con alcanzar tus metas, serás imparable.

* Las emociones son señales biológicas de cambios necesarios. Las negativas, de que algo está mal. Las positivas, para reforzar. Pero, OJO, hay que cuestionarlas. No siempre están bien.

* Sobre ser excepcional:

a) La mayoría de nosotros somos bastante promedio. Aun si destacas en una o dos cosas, en el resto eres promedio.

b) Existe demasiado énfasis en “las excepciones”. En aquellos que son excepcionales. Son la “vara de comparación”.

c) Por lo tanto, ser “promedio” se ve como un fracaso.

d) Las personas excepcionales llegaron ahí porque siempre dudan de sí mismas. Y trabajan para mejorar.

e) La clave de la felicidad es aceptar y disfrutar los placeres simples de la vida promedio.

* Hay valores buenos y malos. Los buenos están basados en la realidad, ayudan a la sociedad, son internos, inmediatos y controlables. Los malos son supersticiosos y destruyen a la sociedad. Por ejemplo: placer, éxito material, buscar siempre tener la razón y el optimismo excesivo.

* El crecimiento personal es un proceso iterativo. No te enamores del resultado de ir hacia arriba, sino de la escalada. La certeza es enemiga del crecimiento. Admitir estar equivocado es condición necesaria para cualquier proceso de cambio.

* La acción no es sólo el efecto de la motivación, sino su causa. Haz algo y la inspiración vendrá solita.

* Mientras más algo amenace tu identidad, más lo evitarás.

* El temor a fracasar paraliza. No se puede tener éxito si no se acepta la posibilidad de fallar. ¡Amén! Aquí lo hemos repetido muchas veces. Relea Fracase Bien y Triunfe.

* Tenemos que rechazar algo, de otra forma la vida no tiene significado. Si “lo que sea” es igual, estamos vacíos.

* Sobre la muerte:

a) Una vez que se está cómodo con la idea de morir, se pueden elegir los valores más libremente. Se pueden eliminar dogmas y valores superficiales y dañinos.

b) La grandeza llega cuando en una vida confusa y corta (muerte), se continúa eligiendo que es lo que vale madre.

Cierro con una pregunta matona del libro: “¿Qué es lo que eliges que te valga madre?”.

En la respuesta seguramente estará el secreto de la felicidad de cualquier vida.

Excelente tema ahora que estamos fijando las prioridades para el 2018. Habrá que elegir bien que nos vale madre, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

Felicidad es cuando hay armonía entre lo que piensas, dices y haces: Ghandi
13 Enero 2018 04:00:00
Todavía no
Aunque suene raro, estas dos palabras quizá contengan el secreto para triunfar en los negocios y la vida.

“Escuché sobre una prepa de Chicago que calificaba a los alumnos que no pasaban así: todavía no. Esto es algo fantástico, pues si te reprueban piensas: soy un fracaso. Pero con ‘todavía no’ entiendes que estás en una curva de aprendizaje”, explica Carol Dweck en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios).

La profesora de Stanford explica que existen dos tipos de actitud mental frente a cualquier reto: fija y de crecimiento. La primera ve a un tropezón como una tragedia, mientras que la segunda lo toma como una oportunidad para aprender y evitar volver a caer en el futuro.

“La manera como te ves determina todo. Si crees que tus cualidades son estáticas –la mentalidad fija–, entonces siempre querrás tener la razón en lugar de buscar aprender de tus errores”, explica Dweck en su libro Marco Mental: la Nueva Sicología del Éxito.

Por lo tanto, la manera en la que se enfoca la vida es muy distinta dependiendo de marco mental adoptado:

–Retos: evitarlos vs abrazarlos.

–Obstáculos: rendirse rápido vs aprender y persistir.

–Esfuerzo: es inútil vs el camino a la maestría.

–Críticas: ignorar aún las útiles vs aprender.

–Éxito de otros: amenazante vs inspirador.

Las personas que adoptan un marco fijo ven al mundo de una forma determinista y llegarán a su máximo desempeño muy pronto, arriesgando después poco y buscando siempre excusas y culpables.

“¿Cómo respondían estudiantes con mentalidad fija ante un examen duro? Algunos dijeron que en el siguiente harían trampa y otros que buscarían a alguien que le fue peor para sentirse mejor. Estudio tras estudio, todos huían de las dificultades”, explica Dweck.

En contraparte, “los que adoptan el enfoque del crecimiento creen que la inteligencia puede desarrollarse, lo que los empuja a aprender”, explica un video resumen del libro (véalo en nuestros sitios).

Muy interesante. Y sin embargo, muy difícil de lograr. A fin de cuentas, vivimos en un mundo hipercompetitivo en todo, incluyendo el nivel personal. Un ambiente donde es fácil desanimarse y conformarse con el marco fijo: “fulanito nació superdotado, yo no”, o algo así.

¿Qué hacer? Quizá el consejo más importante se refiere a la forma como se retroalimenta al que triunfa.

“No hay que alabar la inteligencia o el talento. Evítalo porque esa estrategia ya falló. En cambio, habrá que reconocer el proceso: esfuerzo, estrategia, enfoque y perseverancia”, explica Dweck.

En los negocios, esto se traduce en cuatro estrategias específicas:

1. Presentar habilidades como algo que se puede aprender.

2. Transmitir que la organización valora el aprendizaje y la perseverancia y no el talento innato.

3. Dando retroalimentación que fomente el aprendizaje.

4. Convirtiendo a los gerentes en recursos para aprender.

Amazon es un excelente ejemplo de esta filosofía de crecimiento aplicada a una organización. Curiosamente, a pesar de su fenomenal éxito, el gigante de Seattle es un lugar fantástico para “fracasar bien”.

Para experimentar temprano y mucho, aprender de los tropiezos y apostar grande a lo que funciona. Para tomar la mayoría de las decisiones de forma rápida. Para evitar la complacencia que conlleva el éxito tremendo y buscar siempre evolucionar. Relea Fracase Bien y Triunfe y Quédate en el Día 1.

Fenomenales conceptos ahora que inicia el año. Le propongo buscar ese pequeño gran cambio de adoptar una mentalidad de crecimiento.

Sustituir grandes metas amorfas por objetivos específicos desmenuzables en pequeñas acciones calendarizadas. Y luego, a avanzar poco a poco con una mentalidad de avance gradual.

Dweck afirma que un “todavía no” brinda una trayectoria hacia el futuro. Un camino para moverse poco poco hacia el destino deseado. Para emprender un camino de crecimiento constante.

Le deseo, pues, que 2018 esté lleno de éxitos. Ah, y que cualquier tropiezo sea apenas un “todavía no” en ese caminito que lo lleve a donde usted más desee.

En pocas palabras: “Dímelo y lo olvidaré. Enséñamelo y lo recordaré. Involúcrame y lo aprenderé”, Benjamin Franklin.
06 Enero 2018 04:01:00
Benchmark 2018
Espero haya tenido una cálida Navidad y que este año esté lleno de salud, felicidad y éxito. ¿Qué nos depara 2018? ¡Ufffff! Pinta pesadito. Hay un alto riesgo de equivocación. No importa, saco mi bola de cristal, aunque esté medio empañada.

Respecto al crecimiento, 24 instituciones pronostican que México seguirá en la medianía, con un alza del PIB de 2.2%, apenas 0.1% más que el 2.1% del 2017. El rango va desde un magro 1.5% (Vector y BNP) hasta el 2.7% de Santander y Scotiabank.

Sobre la inflación, el promedio estimado es de 4%, con un rango de 3.3 a 4.6 por ciento. En el tipo de cambio, el promedio de cierre de 2018 estaría en 18.87 pesos por dólar, en un amplio rango de 18 a 21 pesos.

Hablemos de una vez sobre uno de los dos elefantes que estará en el cuarto todo el 2018: ¿qué pasa si Trump tumba el TLC? Nada bueno.

El 80% de nuestro comercio externo es con Estados Unidos (EU) y una buena parte de la inversión extranjera que viene a México lo hace para aprovechar las ventajas del Tratado.

Un análisis de Santander proyecta dos escenarios si se cae el TLC: regresar a los aranceles de nación más favorecida de la OMC y una guerra comercial. Por desgracia, Donaldo sí puede imponer aranceles punitivos. Relea ¿Y si Trump Tumba el TLC?.

Suponiendo que la salida del TLC se da durante 2018 (hay un proceso que se debe cumplir), en el primer escenario el PIB mexicano sólo crecería 1% en 2019 y la inversión privada bajaría 4 por ciento.

Los problemas vienen si se da la guerra comercial. En mi opinión, algo muy probable, pues si Donaldo es tan estúpido para salirse de un tratado que beneficia a EU (relea Trump se Equivoca), seguro no se conformará con los aranceles de la OMC.

En este caso Santander estima que el PIB de México caería 2.6% en 2019, la inversión privada se desplomaría 10% y el tipo de cambio subiría a 21.50 pesos por dólar. La cosa podría ser peor: Moody’s estima una baja de 4% si se da una guerra comercial prolongada.

Creo que al final el TLC no caerá, porque beneficia a todos los involucrados y México tiene muchos aliados naturales en EU que presionarán a Donaldo para que no cometa la estupidez de romperlo. Pero con Mr. Orange nunca se sabe.

Un comentario final respecto a EU: el impacto de su reforma fiscal. Habrá que ver el efecto real en la tasa efectiva que pagan las empresas norteamericanas que operan en México y, por otro lado, esperar si las ventajas de costo de la integración de cadenas productivas es suficiente para compensar la baja impositiva de nuestro vecino. El tiempo dirá.

Globalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el mundo crecerá 3.7% en 2018. Es muy triste, México crecerá en el mejor de los casos al nivel de los países desarrollados (2%), pero apenas alcanzaría el 40% de la tasa de avance de las economías emergentes, estimada en 4.9 por ciento.

Sin duda, las circunstancias exógenas (precio de energéticos) y la ineficiencia y corrupción interna provocaron que las reformas de Peña no dieran resultados en lo económico durante su sexenio. Seguimos muuuy lejos de las tasa de 5% necesaria para crear los empleos suficientes para los jóvenes que se incorporan cada año a la fuerza laboral.

El otro “elefante” del 2018 será la elección presidencial, donde el hartazgo jugará un rol clave (relea La Elección del Rechazo).

Todos los partidos y coaliciones buscarán vender que “no son parte del sistema”. Lo que huela a nomenclatura fracasará. Por eso creo que el amigo Pepe Toño Meade la tendrá muuuy difícil, a pesar de todos los esfuerzos legales (y no legales) del sistema para buscar que gane.

Tendremos que ver con qué fuerza llega la coalición Por México al Frente, pues está compuesta por fuerzas disímbolas, hay egos dañados y creo que el PRD y PAN se debilitarán. Ah, y por más discursos bonitos, el votante los seguirá viendo como parte del “sistema”.

No creo que ningún independiente tenga la fuerza para competir. Por eso temo que el más probable nuevo Tlatoani será López Obrador, un candidato que no tiene ni el temperamento ni las ideas para ser un buen presidente (relea ¿Un Rayito que Electrocuta?).

¿Y si gana? Ojalá que las fuerzas razonables que lo acompañan (también está rodeado de muuuchos nefastos) puedan atemperar sus soluciones mágicas y tendencias retrógradas (evaluación de maestros, ideas energéticas, etc.) para que haga un buen trabajo.

Esto lo veríamos con mayor claridad en la segunda mitad del 2018 y, sobre todo, del 2019 en adelante. Le deseo un gran inicio de año. Respire profundo, la carrera no se ve fácil.

Posdata. Benchmark cumple 5 años. Quinientas ocho columnas donde hemos tratado de todo: negocios, política y la vida en general. He aprendido y me he divertido mucho. Espero que usted también. Gracias por la lectura.

EN POCAS PALABRAS
“Nunca pienso en el futuro. Solito llega rápido”, Albert Einstein.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) | Twitter: @jorgemelendez
30 Diciembre 2017 04:00:00
Transar ‘legalmente’
Todos sabemos el pesadísimo lastre que representa la corrupción en México. Dependiendo de la fuente, costaría entre el 2 y 10% del PIB. O sea, entre 387 mil y 1,933,000 millones de pesos (mdp) anuales.

Una barbaridad. Imagine, en 2018 el presupuesto de egresos para defensa nacional, educación pública y desarrollo social suma 462 mil mdp. ¡La corrupción costaría hasta tres veces más!

Tanto cochupo se explica en parte por un sistema de gobierno lleno de trabas y discrecionalidad. Un coctel venenoso que aprovechan los funcionarios tramposos para generar el ambiente perfecto para que la transa sea la norma.

Estamos llenos de trampas en todos lados. Y sobre todo en un gasto público que no rinde en parte por mecanismos que idean los corruptos para robar impunemente. Para transar legalmente.

Precisamente me llegó un claro ejemplo que ilustra cómo pueden estar operando los corruptos. Fascinante y aterrador.

Una licitación reciente de Pemex donde se inscriben nueve consorcios. Primer filtro, requisitos administrativos. Facilón, pasan todas.

Segundo filtro, pruebas de laboratorio para verificar que funcione el proceso químico que se vende a la paraestatal. Aparentemente un procedimiento profesional: notariado, laboratorios reconocidos, etc. Sólo hay un “pequeño pero”: la decisión es oscurita. Pemex decide solito.

¿Y entonces? A pesar de no ser novatos, todos tronaron. salvo un consorcio liderado por una empresa europea. Obvio, hubo irregularidades: tengo un documento que detalla 22. Pero falta el tercer filtro: el concurso económico. Y como diría Cantinflas: ahí está el detalle del posible chanchullo.

No es un contrato pequeño: casi 5 mil millones de pesos en 3 años. ¿Cómo se decide? Gana el que ofrezca el mayor descuento. ¿Qué cree que pasó si sólo quedaba un participante?

Oh, casualidad, el descuento fue el mínimo requerido: un irrisorio 1% del valor del contrato. Algo natural: ¿para qué ofrecer más si no hay competencia? Lo triste es que una de empresas que concursó me dice: “podríamos haber ofrecido hasta 20% de descuento”.

Trágico. Un proceso “legal” sospechoso. Si el contrato puede ser rentable con 20% de descuento, ¿cuánto alcanza para repartir si la diferencia con el ganador en 3 años es de 950 millones de pesos?

Bueno, a veces ese reparto ni siquiera tiene que ser por debajo de la mesa: ¡también puede ser legal! Por ejemplo, parece que el contrato actual de Pemex de este servicio incluiría honorarios de “servicios de consultoría” por 5 millones de pesos mensuales, con nombres y apellidos de 20 personas.

Si a todos los asesores les tocara un monto proporcional, serían 250 mil pesitos por mes. Nada mal, ¿no? OJO, no digo que este tipo de pagos sean necesariamente cochupos. Pudieran estar justificados. Pero mi punto es que en métodos como estos puede esconderse la fórmula para corromper al gastar nuestra plata.

Porque no todos los políticos rateros serán tan burdos como Javier Duarte (y muchos otros). Y será mucho más difícil atrapar al “tramposo legal”. A fin de cuentas, “todo está en orden”.

Todos estamos de acuerdo en algo: México necesita acabar con la corrupción.

El primer paso (en esto tiene razón Andrés Manuel) es que todos los funcionarios pongan el ejemplo. Y luego castigar al político ladrón que robe en despoblado. Es una vergüenza que ni siquiera lo hagamos y tengamos que ver cómo a grandes pillos (Borge, Yarrington, etc.) los investigan y hasta detienen fuera de México.

Pero eso no será suficiente. También hay que cerrar la puerta a miles y miles de “robos legales” en el gasto público. En Pemex (su nuevo director Carlos Treviño, por cierto, supervisaba compras, claro que puede poner el ejemplo) y en todos los niveles de Gobierno.

Insisto, cortar la corrupción será una labor de ingeniería gradual y no de “honestidad valiente” u otra palabrería rápida. Si el diablo está en los detalles, en ellos será precisamente donde por fin podremos erradicar este tremendo cáncer que tanto daño le hace a México.

Posdata. Sombrío panorama: TLC en veremos, AMLO como posible presidente y el país con desventaja fiscal para atraer inversiones. Ni hablar.

En pocas palabras: “Prefiero fallar con honor que ganar haciendo trampa”, Sófocles.
23 Diciembre 2017 04:00:00
52 semanas, 52 lecciones
Hace un año leí un artículo muy bueno en el sitio The Medium. El autor llevó un diario de todo lo aprendido en un año. Buenísimo. Decidí hacer el experimento. Aquí le van mis 52 lecciones del 2017 (apunté una por semana):

1. Ante una crisis, respire profundo. Tras decidir, manos a la obra. Al mal paso, buena cara y paso rápido.

2. Si se quiere innovar, sea flexible.

3. Siempre mantenga la mente abierta al negociar.

4. ¿Hizo algo bueno? ¿Su producto es fenomenal? No calle. Usted es el principal promotor de sus éxitos.

5. Si va a dar una charla, no olvide apoyos visuales. Las palabras transforman, las fotos y videos las hacen memorables.

6. “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará ahí”, Lewis Carroll.

7. Un gasto programado con tiempo se siente menos.

8. Un talentoso mal pagado siempre terminará en otro lado. Reconozca a sus estrellas o alguien más lo hará.

9. Al decir “no”, explique razones y sea amable. Deje abierta la puerta a un “sí” futuro. La vida da muchas vueltas.

10. Al negociar una asociación, no olvide amarres internos. Un buen trato puede arruinarse al operarlo.

11. Muchas veces, funciona mejor la miel que la hiel. En el trabajo y en el hogar. Un gruñón empedernido siempre cae mal.

12. No olvide al jefe. En proyectos relevantes, consulte/involúcrelo siempre. Recuerde: lo puede parar.

13. Si no sabe, escuche y aprenda. Él que habla sin saber queda en evidencia y arma a su competencia.

14. Sea paciente al negociar una baja de costos con un aliado estratégico. Aplique la regla de oro.

15. A veces para vender, hay que regalar. Del uso nace el amor.

16. Vacaciones con estrés no son vacaciones.

17. Si el asunto es complicado, sus consecuencias importantes y no es urgente. tome su tiempo.

18. ¿Qué logró esta semana?

19. Si el corto plazo va mal, revise las señales que manda el medio ambiente. Y actúe en consecuencia.

20. Cuidado al cambiar una propuesta. Si no se piensa bien, puede resultar peor.

21. Decisiones estratégicas apresuradas pueden cobrar una rápida venganza.

22. ¿Quiere un viaje de negocios fructífero? ¡Prepárese!

23. ¿Va a una convención? Networking, tome notas y derive 4 o 5 ideas específicas.

24. “Uno de los castigos de no participar en política es que te gobierne gente inferior”, Platón

25. Si no se flexibiliza ante una crisis, prepare su epitafio.

26. Para aprender, haga algo distinto una vez al mes.

27. Si no conoce algo, pida referencias.

28. En la era de la disrupción, quedarse estático es morir.

29. El ejemplo del líder pesa más que sus palabras.

30. Lo bueno es enemigo de lo perfecto.

31. Antes de invertir, haga la tarea.

32. Bajar es retefácil, pero luego hay que subir. Recuérdelo en sus proyectos.

33. Piense bien antes de pintar una raya en la arena: ¿qué hará si la cruzan?

34. Cuando el nacionalismo se sienta a la mesa de negociación, la razón sale por la ventana.

35. El tiempo es muchas veces factor y es el recurso más escaso.

36. Si al negociar se exalta, admítalo. Reflexione y corrija.

37. No reaccione antes de entender algo. Se puede equivocar.

38. A veces ante la irracionalidad funcionan la calma, la lógica y el paso del tiempo.

39. Antes de irse de vacaciones, deje todo listo.

40. Procure medir sus fuerzas ante una tarea demandante.

41. Si le ofrecen una excelente oferta, tómela. No dude.

42. ¿Estás en crisis? Ajuste comportamiento y gastos.

43. Lo que es demasiado bueno, seguro conlleva riesgos.

44. ¿Quiere tranquilidad en su vejez? ¡Tenga un buen seguro médico!

45. A veces a algo negativo (un accidente) lo acompaña algo positivo.

46. ¿Qué va a hacer el próximo año para generar valor? Planéelo con detalle.

47. ¿Nuevo puesto operativo? Escuche y entienda antes de proponer un cambio.

48. Distribuya incentivos en el tiempo para motivar consistentemente.

49. “La simplicidad es la máxima sofisticación”, Da Vinci.

50. Reconozca lo bueno también. Así será más feliz.

51. La corrupción no se soluciona con palabrería rápida.

52. ¿Vacaciones? ¡Desconéctese y disfrute!

Un año resumido en sólo 52 lecciones. Ojalá le sirva alguna. Ah, y no es un mal ejercicio. ¿Cómo ve realizarlo para 2018? Que tenga una excelente semana.

Posdata. Metámosle lupa a la renta universal de Anaya. Digamos que fuese mil 500 pesos mensuales (56% del salario mínimo). El gasto anual para 130 millones de mexicanos sería de 2.3 billones de pesos.

El presupuesto 2018 es de 5.3 billones y el 28% está amarrado para pensiones y deuda: quedan 3.8 billones. La renta de Anaya sería del ¡60% del presupuesto libre! Se baja el cero y no contiene. Es una propuesta populista imposible de implementar. Una vacilada.
16 Diciembre 2017 04:00:00
En pocas palabras.
Para preparar el fin de año, aquí algunas de las mejores frases con las que cierro la columna. No hay editorial más poderoso que el que ocupa tan poco espacio.

“Juzga a un hombre por sus preguntas y no por sus respuestas”, Voltaire.

“Cuando el trabajo de un gran líder termina, la gente dice: lo hicimos nosotros”, Lao Tzu.

“La diferencia entre estupidez y genialidad es que la última tiene límites”, Einstein.

“No negociemos con temor, pero no temamos negociar”. John F. Kennedy.

“Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará ahí”, Lewis Carroll.

“No cooperar con el mal es un deber tan importante como cooperar con el bien”, Ghandi.

“Las acciones de un hombre son el mejor intérprete de sus pensamientos”, James Joyce.

“Pretende inferioridad y alienta la arrogancia de tu enemigo”, Sun Tzu

“Soy paciente con la estupidez, pero no con los que la presumen con orgullo”, Edith Sitwell.

“El mejor argumento contra la democracia es una conversación de 5 minutos con un votante promedio”, W. Churchill.

“La pasión es el génesis de la genialidad”, Tony Robbins.

“Es preferible debatir una pregunta sin llegar a una respuesta, que responderla sin debate”, Joseph Joubert.

“El que es bueno para inventar excusas casi nunca es bueno para nada más”, Benjamin Franklin.

“Me siento más cómodo hundiéndome con una buena teoría que nadando con un dato incómodo”, David Mamet.

“La paciencia y el tiempo son los dos guerreros más poderosos”, Leon Tolstoi.

“Preocuparse es pagar una deuda que quizá nunca se venza”, Will Rogers.

“El conocimiento habla, la sabiduría escucha”, Jimi Hendrix.

“La suerte es siempre el último refugio del flojo y el incompetente”, J.C. Penney.

“Estrategia es comprar una botella de vino cuando vas a cenar con una dama. Táctica es que ella se la tome”, Frank Muir.

“El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica”, Gloria Álvarez.

“Hacer algo no significa lograr algo”, John Wooden.

“Un minuto pensando es más grande que una hora hablando”, John Maxwell.

“Tus clientes más disgustados son tu mejor fuente de aprendizaje”, Bill Gates

“Una pregunta típica en los negocios es: ¿por qué? Es una buena pregunta, pero una igual de válida es: ¿por qué no?”, Jeff Bezos.

“Uno de los castigos de no participar en la política es que te gobierne gente inferior a ti”, Platón.

“No hay éxito sin dificultades”, Sófocles.

“Los cobardes mueren varias veces antes de morir”, Shakespeare.

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí puedo ajustar mis velas para llegar a mi destino”, Jimmy Dean.

“Un pendejo optimista es el que cree que sus pendejadas le llevarán al éxito”, Hermenegildo Torres.

“No hay mejor armadura contra la lógica que la ignorancia”, Laurence J. Peter.

“Regla #1: nunca pierdas dinero. Regla #2: nunca olvides la regla #1”, Warren Buffett.

“Nada más tomas una decisión y el universo conspirará para hacerla realidad”, Ralph Waldo Emerson.

“La verdad es el sustento de la moralidad”, Ghandi.

“Un sabio habla porque tiene algo que decir. Un tonto habla porque tiene que decir algo”, Platón.

“Mejorar es cambiar. Perfección es cambiar mucho”, W. Churchill.

“El optimismo es la locura de insistir que todo está bien aun siendo miserables”, Voltaire.

“El conocimiento real es entender el alcance de nuestra ignorancia”, Confucio.

“No hay que entablar una discusión racional con alguien irracional”, Shahid Khan.

“No estudio para saber más sino para ignorar menos”, Sor Juana Inés de la Cruz.

“La velocidad del jefe es la velocidad de su equipo”, Lee Iacocca.

“Nadie como tú perro para apreciar lo genial de tú conversación”, Christopher

Morley.

“Inteligencia es la habilidad de adaptarse al cambio”, Stephen Hawking.

“No he fallado. Solo he encontrado 10,000 formas como no funciona”, Edison.

“Todos nacemos ignorantes, pero hay que esforzarse mucho para permanecer estúpido”, B. Franklin.

“La simplicidad es la máxima sofisticación”, Leonardo da Vinci.

“Los votantes no deciden una elección, la deciden los que cuentan los votos”, Joseph Stalin.

Pocas palabras, gran sabiduría. Para apuntar y reflexionar, sobre todo en esta época, ¿no cree?

En pocas palabras.

“Comerme las palabras nunca me ha dado indigestión”.

Winston Churchill.
09 Diciembre 2017 04:00:00
Apuntar alto
Esta fantástica frase atribuida a Miguel Ángel Buonarroti bien puede ser credo de vida en la era de la hipercompetencia, donde el que apunta bajo eventualmente perderá con el que pone su mira en las alturas. Excelente tema ahora que se acerca el juego definitorio de la final del futbol mexicano entre Tigres y Rayados, por mucho los dos mejores del campeonato. Los felinos ya llevan un rato de ser el equipo más protagonista del país, ganando 3 de 5 finales de Liga en esta década. Están por jugar su sexta final de liga y la tercera consecutiva.

Y qué decir de Rayados, que dominaron de calle este torneo con un ataque impresionante y la mejor defensa. Justos favoritos para coronarse campeones ante su público el domingo.

Aclaro que escribo antes de conocer el resultado del partido de ida. No es relevante. Esta columna es sobre apuntar alto y dar en el blanco. Algo que se dice fácil, pero que es muuuy difícil de lograr.

¿Cómo hacerlo consistentemente? Le propongo 6 pasos básicos:

1. Definir el objetivo con claridad. Dividirlo luego en metas y etapas a través del tiempo. Definir mediciones precisas del éxito.

2. Reclutar al personal adecuado. Un líder no ganará solo(a). Y menos en las grandes ligas. El equipo hace la diferencia. Reclutar considerando necesidades, capacidades y complementariedad (no todos pueden ser generales). Como bien dice el profesor de Stanford Joel Peterson: “Nada es más importante que contratar. Nada”.

3. Ejecución ingenieril y ajustes en el camino. El plan y el equipo no definen el éxito: la ejecución, sí. Y claro, dependiendo de lo que pase, habrá que corregir lo malo y reforzar lo bueno.

4. Aprender de los fracasos y no cejar. La experimentación es clave en la hipercompetencia. Debe ser constante y a fuerzas conlleva fallar. Hay que abrazar los fracasos buenos: tempranos, que no arriesguen a la organización y que dejen lecciones para el siguiente proyecto.

5. Incentivar y mantener un ambiente armónico. No sólo con dinero, sino también con motivación. Mantener el vestidor. Imposible triunfar consistentemente si imperan grilla y pleitos.

6. Liderazgo efectivo. Todas las historias de éxito sostenido en los deportes y los negocios cuentan con un liderazgo efectivo que se adapta en el tiempo a las nuevas condiciones.

Ojalá le sirvan. Me detengo en la importancia de poder manejar bien la inevitable compañera de viaje de los que apuntan alto: los fracasos. Miguel Ángel lo sabía: para no fallar lo más fácil es ser mediano.

Qué aburrido. Bueno, pues aparte de derivar lecciones de los tropiezos, habrá que aprender a lidiar con el desánimo.

En la era de los memes y las redes sociales, el consuelo del mediocre es burlarse del que destaca. Ya sé que me dirán que son bromas y que hay que aguantar. Y es cierto y a veces hasta divertido. Pero también es cierto que esta actitud puede ser muy dañina para la sicología individual y colectiva de cualquier organización.

¿Cómo lidiar con “el consuelo de un mediocre”? Cuatro pasos:

a) Ignorar al individuo pequeño. Replicar este consejo del gran Jack Ma (relea Plan de Vida por Décadas). Sí, ese criticón que siempre se enfoca en lo negativo. El mediocre burlón y/o grillero.

b) Enfocarse en lo positivo. Reflexionar sobre el valor de lo logrado. Buscar y repetir alguna frase que encierre este significado positivo.

c) Aprender de la derrota. La famosa introspección: analizar, detectar, corregir. ¿Cómo tener una mejor actuación si la misma oportunidad se presenta de nuevo?

d) Planear hacia el futuro. En la hipercompetencia, la nueva oportunidad no llegará sola. Habrá que volver a luchar para “estar ahí”. Crear un plan detallado y calendarizado.

Así que ya sabe: para ganar continuamente campeonatos en los deportes, los negocios y la vida, hay que apuntar alto pero también hay hacer la tarea y mantener el ánimo alejando a los burlones. Por lo pronto, suerte a ambos equipos, y ¡ojalá gane Tigres! Que tenga un excelente fin de semana.

En pocas palabras:

“El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”.

Michael Jordan
02 Diciembre 2017 04:00:00
¿Cómo saber si se va mal?
Con ánimo de “no bullear a México”, releí el Quinto Informe de Peña. ¡Híjole, ni cómo ayudarle al Presidente! Un mensaje mayormente triunfalista donde presume tooodo lo logrado. Describe “Peñalandia”, un país fabuloso que progresa a pesar de “los retos que subsisten”, como dice el tlatoani.

Y sin embargo, esos retos parecen infranqueables. Pasa el tiempo y siguen igual (o se acrecientan): inseguridad, corrupción, impunidad, estancamiento, pésima ejecución, ineptitud, justicia injusta o inexistente, gasto creciente y asfixiante, etc., etc., etc.

¿Sabe qué? Este no es un mal que sólo aqueje al Presidente. Quizá lo ha visto (ojalá no) en acción en el mundo corporativo. Es muuuy fácil que un líder se engañe sobre la calidad de sus ideas o sobre el estado de su organización. Un espejismo que puede ser mortal.

Porque en un mundo disruptivo que avanza a mil por hora, el país u organización que permanecen estáticos están en franca desventaja.

¿Cómo saber si se va mal en la política o los negocios? Le propongo 15 pruebitas de ácido simples:

1. La de carro. Si no ve a nadie por el espejo retrovisor y por el parabrisas observa a sus competidores alejarse.

2. Sigo volando. Cuando se siente orgullo por el aleteo organizacional sin notar que se pierde altura y que el piso se acerca rápidamente. La tendencia es clave.

3. Consenso engañoso. Se presenta si en un ambiente turbulento reina la armonía de ideas, generalmente las del jefe. Debe ser exactamente al revés, a más turbulencia, mayor debate.

4. Candil de la casa, oscuridad en la calle. Cuando el círculo de “yes men” (lambiscones) le dicen al jefazo lo bueno que es, pero los clientes (ciudadanos para el político) piensan distinto. La luz es más importante en la calle; en lo oscurito te bolsean.

5. Se habla bonito, pero se hace poquito. Si las palabras pesan más que las acciones. De lengua me como un taco.

6. Tronar primaria. Se falla aún en las tareas básicas (producto, servicio o entregar una obra en costo y a tiempo). Cualquier construcción cae si fallan los cimientos.

7. Organigrama mata aptitud. Las decisiones las dicta la jerarquía y no la razón.

8. Medición a conveniencia. Se privilegian indicadores cómodos “que siempre han funcionado”. En un mundo dinámico, seguramente qué y cómo mide tendrán que cambiar.

9. Castigar al talentoso. Si se le arrincona porque “provoca olas”.

10. Repartir por simpatías. Cuando se incentiva al que masajea al ego del jefe y no al que empuja el cambio innovador.

11. Temor como arma. Si se castiga la “indisciplina” del cuestionador usando el poder organizacional para amedrentar y lograr que se “alinee”. Recuerde: uno de los lugares más tranquilos del planeta es un cementerio. Ahí todos están alineados.

12. Pánico al fracaso. Si se castiga al que falla se apachurra la experimentación necesaria para sobrevivir en la era disruptiva. Hay que abrazar el fracaso bueno: temprano, que no arriesgue a la organización y que deje lecciones para el siguiente proyecto.

13. Laguna ética. Cuando se sacrifican principios o valores (morales o corporativos) en pos de resultados cortoplacistas. Aun en aguas tranquilas puede uno ahogarse.

14. Sólo se quedan los “leales”. Cuando en el tiempo la gente valiosa/talentosa termina abandonando el barco. La lealtad puede sobrevalorarse. En la disrupción valen más la aptitud y el potencial de cambio.

15. Se ganan centavos y se pierden pesos. Si las nuevas fuentes de ingresos no compensan las caídas de los negocios tradicionales, se puede entrar en una espiral de muerte.

Simples y prácticas. Si Peña sometiera a su Administración a estas pruebas simples sabría el estado real en el que vive México. Es cierto que el país se mueve y que no todo es malo. Pero se mueve no por su gobierno, sino pese a él. Un esfuerzo heroico de ciudadanos y empresas.

Quizá el Presidente (o cualquier político) no usará nunca estas pruebitas de ácido. Pero estoy seguro de que alguna será útil para su empresa. A fin de cuentas, siempre será mejor prevenir y corregir que lamentar en el camposanto, ¿no cree?

Posdata. Pepe Toño Meade presume que el PRI “creó todas las instituciones de México”. Seguramente, pues ha gobernado 77 de los 89 años desde su fundación. Esa no es la pregunta, don Pepe, sino: ¿a qué costo? y ¿qué tan bien han funcionado?

EN POCAS PALABRAS:

“Los hechos no cambiarán porque no te gustan”, Jawaharlal Nehru, político indio.
11 Noviembre 2017 04:00:00
Clicks que idiotizan
“Hay un ecosistema de medios sostenido por la atención. Punto. Y eso no nos hace más inteligentes, sino que nos idiotiza. Donald Trump es síntoma de esto”. Estoy 100% de acuerdo. Lo mejor es quién lo dijo: Evan Williams, cofundador de Twitter. El remordimiento de Víctor Frankenstein al darse cuenta de lo que creó: una monstruosidad de clicks que estorban al progreso.

No cabe duda de que las redes sociales tienen beneficios. Por ejemplo para informarse durante una tragedia, como acabamos de ver hace poco con los dos terribles terremotos. Pero también tienen un lado muuuy oscuro.

“Los medios que buscan tráfico se miden sólo por clicks. Por eso citar los tweets de Trump o cualquier otra estupidez es explorar los instintos más rudimentarios. Esto atonta al planeta”, concluye Williams.

El emprendedor explica que el problema de fondo es la calidad de la información que consumimos, que refuerza muchas veces creencias peligrosas, aísla a personas y las cierra a la verdad. ¡Exacto! Refuerza el sesgo de confirmación. Relea “¡No sea usted fake news!”.

Le apuesto que ha presenciado esto en Facebook, Twitter o WhatsApp: gente educada que comparte cosas falsas o sin base. Pareciera requisito para “estar en la jugada”.

Por eso Facebook anunció la semana pasada que información generada por fuentes rusas alcanzó a 126 millones de norteamericanos entre enero de 2015 y agosto de 2017. ¡Uffff!

Un ecosistema de información digital que privilegia clicks, tráfico y plata sobre un debate franco de los puntos de vista alternos necesarios para descubrir mejores alternativas y progresar.

Un fenómeno aplicable a cualquiera, pero sobre todo a los jóvenes. Digamos que los adultos de entre 40 y 60 años somos una generación que se adaptó a la nueva era tecnológica.

Los jóvenes entre 20 y 40 se educaron con las nuevas herramientas. Pero los más chavos casi casi nacieron con un Smartphone (SPh).

Por ejemplo, según el Pew Research Center, 73% de los adolescentes norteamericanos tiene acceso a un SPh. Y algunos de los efectos de vivir siempre conectados son preocupantes.

“La generación iGen (nacidos entre 1995 y 2012) está en el umbral de la peor crisis mental en décadas y la mayor parte de su deterioro se explica por un Smartphone”, señala Jean Twenge en un gran artículo de The Atlantic.

El profesor de sicología de la universidad estatal de San Diego explica que los SPh y tabletas afectan todos los rincones de la vida de los jóvenes, sin distinguir geografía o nivel económico.

“Los iGen son sicológicamente más vulnerables que los millennials y sus tasas de depresión y suicidio han explotado desde 2011”, advierte.

Piénselo. Si como dice Williams, hoy en día estamos idiotizados con tanto click, ¿Qué nos deparará el futuro si los chavos viven pegados con sus SPh para todo?

Si no se hace nada, el panorama será sombrío y retador: más fake news y polarización, menos reflexión, más promesas falsas de tlatoanis populistas y menos progreso.

¿Qué hacer? Difícil parar una pandemia social con un mecanismo de contagio instantáneo y omnipresente. Por eso, habría que aplicar 7 consejos prácticos en nuestro círculo cercano:

1. Limitar uso de dispositivos conectados. Trabajo, juntas, reuniones familiares o con amigos, etc. Ah, y sobre todo controlando el uso a los chavos (dificilísimo).

2. Discriminar fuentes de información. Relea Las 3 Eses.

3. No compartir noticias de las que no se esté seguro.

4. Buscar puntos de vista alternativos, sobre todo en asuntos importantes.

5. Leer también con profundidad. No sólo en “140 (o ahora 280) caracteres”.

6. Tener pasatiempos que no involucren una pantalla.

7. Ser selectivo en sus clicks. No sólo representan el uso de su tiempo, sino que pueden moldear sus ideas, opiniones y acciones.

Ojalá le sirvan, pues tenemos una tarea enorme como sociedad.

“No es adicción al Smartphone, es una obsesión. Una adicción está relacionada con el placer, una obsesión con el estrés”, explica Larry Rosen, el autor del libro “La mente distraída”.

Más vale poner alto a estos Frankensteins antes de que derrumben los cimientos del progreso, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS.

“Todos nacemos ignorantes, pero hay que esforzarse mucho para permanecer estúpido”, Franklin.
04 Noviembre 2017 04:06:00
Bajo riesgo de golpiza
“Prohibido tirar basura, bajo riesgo de golpiza”. Así decía un curioso letrero que vi en uno de los tours que tomé hace poco en Cusco, Perú. Una claridosa advertencia de vecinos que estaban hartos de algunos cochinones que usaban sus calles como relleno sanitario, y decidieron tomar al toro por los cuernos.

Buenísimo. Aunque no justifico la justicia callejera, en el mundo hay tanto hartazgo que en cualquier lado se pueden dar este tipo de sentencias: si la autoridad no actúa, lo haremos nosotros.

Juguemos con el concepto con algunas máximas aplicables a nuestra política, los negocios y la vida.

POLÍTICA

1. Juega golf con el presidente y da después una excusa ridícula, bajo riesgo de que tu partido no vuelva a ganar nada.

2. Gasta mal el dinero público, bajo el riesgo de que termines mascando barrote tras las rejas.

3. Elige a tu compadre en lugar de al apto, bajo el riesgo de que tu gobierno sea inefectivo.

4. Sé omiso en el tema de seguridad pública, bajo el riesgo de que los criminales terminen siendo los que gobiernen.

5. Consiente a los maestros cediendo ante peticiones ilógicas, a riesgo de condenar al país al subdesarrollo perpetuo.

6. Crea burocracia y trámites, a riesgo de que la corrupción se expanda sin poderla detener.

7. Imparte justicia con la fórmula “según el sapo es la pedrada”, a riesgo de colapsar el “contrato social”.

8. Fiscaliza a sólo unos cuantos, a riesgo de matar a la gallina de los huevos de oro (poniendo a toda la granja en riesgo).

9. Concentra todos tus huevos en una canasta (mercados, fuentes de ingresos, etc.), bajo el riesgo de que mueras de hambre si te la roban (por ejemplo, Trump y TLC).

10. Apuesta a curas mágicas (o a quien las promete) en lugar del trabajo arduo a través del tiempo, a riesgo de quedar estancado (o retroceder) mientras el mundo avanza.

NEGOCIOS

a) Escucha sólo tus ideas y de los que se parecen a ti, bajo el riesgo de hacer siempre lo mismo en un mundo dinámico.

b) Privilegia organigrama sobre aptitud, bajo riesgo de cavar la tumba de tu empresa en el panteón corporativo.

c) Ignora a tus clientes, a riesgo de que te rebase tu competencia.

d) Defiende a toda costa el negocio tradicional (tu vaca lechera), bajo el riesgo de que alguien se acabe tu lechita y mueras de hambre.

e) Discute sobre personas y no sobre ideas, bajo el riesgo de que grilla y peleas impidan el progreso sostenido.

f) Reparte entre tus cuates los frutos del éxito, a riesgo de que los talentosos terminen por abandonar tu barco.

g) Demuestra intransigencia y autoritarismo ante la disidencia, a riesgo de que te quedes con un coro de lambiscones que no te digan cuando vas directito al precipicio.

h) Evita a toda costa fracasar, a riesgo apachurrar la innovación.

VIDA

1. Ata tu felicidad a acumular bienes o metas, a riesgo de correr una carrera interminable de triunfos efímeros rodeados de duraderas frustraciones.

2. Vive para trabajar, a riesgo de morir poco a poco en vida.

3. Disfruta la vida alocadamente (comida, bebida, poco ejercicio, etc.), bajo riesgo de vivir poco o de tener una vejez muuuy complicada.

4. Busca tener siempre la razón, a riesgo de quedarte solo.

5. Piensa, habla y tira basura mental en tu casa y la oficina, a riesgo de que la vida te enseñe una dura lección.

6. Ignora la moral y la ética, a riesgo de que el destino termine por alcanzarte y te propine una golpiza.

7. Concéntrate en pedir en lugar de dar, a riesgo de que termines olvidado en el rincón de tu habitación.

En pocas palabras: “La vida no se trata de encontrarse a sí mismo, sino de crearse a sí mismo”, George Bernard Shaw, dramaturgo
irlandés.
28 Octubre 2017 04:00:00
Cómo dar malas noticias
Aprovechando que el Día de Muertos está a la vuelta de la esquina, hoy trataré un tema triste, pero inevitable. Y no me refiero a la muerte.

En algún momento todos tendremos que dar malas noticias. Para avisar que no se autorizó un aumento o, peor aún, para liquidar a alguien. Al dar una mala evaluación, para cancelar un proyecto. Bueno, a mí hasta me tocó cerrar una empresa. Ser ave de mal agüero implica estrés para todos los involucrados.

“Dar malas noticias es muy duro. Y aún más cuando el que las tiene que dar no está de acuerdo con la decisión”, explica Amy Gallo en el Harvard Business Review.

Y es que en una jerarquía las decisiones no siempre se toman en consenso. Por lo tanto, muchas veces el que comunica está en medio.

O como dice Gallo: “el gerente tiene que mantener un balance delicado entre representar a la empresa y mantener una buena relación con su equipo”.

¿Cómo dar bien una mala noticia? Cinco consejos de expertos:

1. Prepararse. Antes de hablar, entender cómo y quién tomó la decisión, qué posibilidades se consideraron y su razonamiento. Si no tiene las respuestas, infórmese.

2. Ser directo y evitar confusiones. Cuidado con el lenguaje corporal: que su cuerpo no diga una cosa y su boca otra. Sea compasivo, pero claro. Evite a que por ser “buena onda” lo malinterpreten.

3. Explique cómo se tomó la decisión. Estudios revelan que las personas están dispuestos a aceptar un resultado desfavorable si creen que la decisión fue bien tomada. Ojo, no dé su punto de vista. No es necesario y puede estorbar, particularmente si no está de acuerdo. De ser así, coméntelo en todo caso a su jefe y no con los subordinados.

4. Permita comentarios, pero no un debate. Un desfogue es saludable, pero no una discusión abierta. De nuevo, resista el impulso a decir: “también creo que es una mala decisión”.

5. Enfóquese en el futuro. Tras una pausa (de un día, semana, etc.) para procesar, busque que la persona o equipo se enfoquen en lo que sigue. Al mal tiempo, buena cara y paso rápido.

Consejos sabios. Agregaría uno más al despedir a alguien. Si el recorte no es por culpa de la persona, dele un mensaje positivo. Pero OJO: que no esté basado en rollo.

Haga la tarea: analice al empleado, identifique sus áreas fuertes y enfóquese en estas para transmitir un optimismo real. Ah, y piense: ¿cómo le ayudo? Contactos, sugerencias de pasos específicos de acción, etc.

Y si el despido es por problemas de desem-peño, lo mejor que puede hacer –tras haberlos advertido en el tiempo– es ser empático, pero franco. Quizá sus palabras sirvan para corregir hacia futuro.

Detengámonos en la empatía. A fin de cuentas, no es sólo seguir un proceso bien delineado, sino hacerlo de forma compasiva.

De acuerdo con el profesor y autor Daniel Goleman, hay tres tipos de empatía:

a) Cognitiva: saber lo que el otro piensa y siente. Ponerse en su lugar. Ayuda para motivar y negociar.

b) Emocional: compartir hasta físicamente lo que vive el otro. Relea la columna El que se Enoja.

c) Compasión: no sólo se entiende y siente, sino que se ayuda.

Perfecto, ¿pero cómo ser empático? Aquí le paso 9 tips prácticos de un artículo del sitio mindtools:

1. Escuche. Palabras y emociones.

2. No interrumpa. No apresurar un consejo.

3. Considere el lenguaje corporal.

4. Utilice nombres. Personalice el mensaje, ah, y mucho mejor si recuerda más detalles de la persona (familia, pasatiempos, etc.).

5. Ponga atención. Esté presente, olvídese del email, de las llamadas. ¡y del WhatsApp!

6. Sonría. Claro, si la ocasión lo amerita.

7. Aliente a que participen. Sobre todo a los callados.

8. Reconozca lo que se hace bien. Sincero y preciso.

9. Tome interés personal en los demás. En sus vidas, en lo que les preocupa, etc.

Excelentes recomendaciones para la vida diaria. Y más aún al ser portador de una mala noticia. Espero le sirva esta guía y, claro, que la tenga que usar muy, pero muy poco.

Posdata. Siguen la grilla y las peleas en el Senado. Si remueven a Nieto, necesitarán 66% más uno de votos para nombrar a un nuevo fiscal. ¿Sabe cuándo se pondrán de acuerdo? Nunca. Tristísimo: están peor que en el patio del kínder.

En pocas palabras: “Las malas noticias no son como el vino. No mejoran con el tiempo”. Colin Powell, exmilitar norteamericano.
21 Octubre 2017 04:00:00
Hablando se entiende la gente
“Una buena conversación es como una minifalda: suficientemente corta para despertar el interés, pero con el tamaño adecuado para cubrir la materia”.

Apenas una simpática y profunda frase de la charla de TED, de la periodista Celeste Headlee, sobre la importancia de conversar bien (no se la pierda, véala en nuestros sitios).

¿Sabe qué? Un tema vital que va más allá de la interacción entre dos personas. Apenas hace unas semanas fuimos testigos de cómo el Congreso mexicano se paralizó por pleitos. Es supercomún que se prefiera jugar vencidas en lugar de conversar. Lo vemos con Trump a cada rato. Y también pasa en los negocios, en el club o en la casa.

Dos factores exacerban esta tendencia. Primero, la tecnología. Estamos ensimismados con pantallas en todos lados y a todas horas. Tanto, que nos estamos volviendo analfabetas en contacto humano.

“Cuando vi cómo batalló mi clase, me di cuenta de que la habilidad de conversar es la cualidad que menos les enseñamos. Los estudiantes son expertos en pantallas y novatos en relaciones personales”, explica Paul Barnwell.

El profesor de secundaria narra en un artículo de The Atlantic cómo se atoraron sus alumnos con un experimento que involucraba algo tan sencillo como platicar con compañeros.

Barnwell terminó muy preocupado, pues comunicarse a través de dispositivos no será suficiente para los chavos. “Así no se pide un aumento, se discute un proyecto o se decide con tu pareja”, explica.

Un segundo factor que explica la escasez de diálogos es la polarización y la tecnología también juega aquí un rol clave que tiene que ver con dinero.

En la economía digital la plata se gana con tráfico: a mayor consumo, mayor ganancia. Por eso, los algoritmos de Facebook, Amazon, Google y cualquier gigante digital desmenuzan hábitos personales para acercarnos siempre cosas que nos interesen.

En la parte informativa esto se traduce en recibir noticias y opiniones que concuerden con nuestra visión. Obvio, así será más probable que se lean, compartan y se genere tráfico, dinero y ganancias.

Un fenómeno que refuerza creencias y acentúa la polarización. A fin de cuentas, un diálogo requiere puntos de vista distintos. Y si estos no llegan, no se conversa realmente.

¿Qué hacer? Headlee da 10 consejos:

1. Decirle no al multitasking. Apagar o guardar dispositivos conectados. Ah, y tampoco estar pensando en otra cosa. Para conversar realmente “hay que estar realmente presentes”.

2. Dejar de “dar lecciones”. No es que usted opine, sino de escuchar a la otra persona. Entrar a la charla pensando que se va a aprender algo. “Todos son expertos en algo y todos saben algo que tú no sabes”. Hay que descubrirlo.

3. Preguntas abiertas. Como un periodista: quién, qué, cuándo, dónde, por qué o cómo. Evitar preguntas complicadas: generalmente tienen respuestas muy cortas.

4. Seguir la corriente. Cada charla tiene su ritmo. Pensamientos y prejuicios la llevan a donde uno quiere. A veces lo más interesante es lo que no se puede anticipar.

5. Si no sabe algo, admítalo. Valore su palabra, no hable de lo que desconoce.

6. No iguale su experiencia con la de la otra persona. “Sí, lo mismo me pasó a mí” es una buena forma de matar una charla. Todas las experiencias son individuales. Ah, y no es sobre usted.

7. No repetir. Es condescendiente, aburrido y muuuy común.

8. Cuidado con el exceso de detalle.

9. Escuche. El consejo más importante. Como dijo Buda: “si tu boca está abierta, no aprendes”. O Stephen Covey: “la mayoría escucha no para entender, sino para responder”. Así no es.

10. Sea breve. Recuerde la frase con la que abrí la columna.

Excelentes tips para enfrentar una paradoja de nuestra era: estamos conectados como nunca, pero nos comunicamos muy poquito.

Al igual que los estudiantes de Barnwell, como sociedad tenemos una gran asignatura pendiente: retomar la habilidad de conversar para aprender, encontrar puntos de coincidencia y así poder progresar. En la casa, la empresa y en nuestras comunidades. ¿No cree?

En pocas palabras: “Nadie como nuestro perro para apreciar lo genial de nuestra conversación”, Christopher Morley, periodista norteamericano.
14 Octubre 2017 02:02:00
Decisión y temor
A inicios de año me llamó un amigo para consultarme si le convendría comprar una cobertura para proteger un crédito ante una posible alza de tasas de interés. “¿Qué harías?”, me preguntó.

Un pasivo de 6 años en pesos para expandirse y exportar a Estados Unidos. Le contesté con 3 preguntas: 1. ¿Cuánto cuesta la cobertura? Su equivalente en sobretasa. 2. ¿Qué tan rentable es el proyecto? ¿aguanta la sobre tasa? 3. ¿Cuál es tu visión del futuro?

Sus propias respuestas le ayudaron a resolver la duda (tip para ayudar a alguien a decidir: hacerle preguntas relevantes). Tras el ejercicio se me ocurrió un modelito para decidir ante incertidumbre.

Buen tema hoy que tantos huracanes nos acechan: Trump, la renegociación del TLC, el rayito de esperanza, etc.

El modelo tiene dos variables. Primera: visión sobre el futuro (pesimista, optimista). Segunda: Fortaleza/Certeza del proyecto (baja, alta). Cuatro cuadrantes, cuatro estrategias:

1. Futuro pesimista, Baja fortaleza/certeza: AGUANTE. El proyecto no está listo. La pregunta no es si debe tomar un seguro; sino si debe realizarlo. Mejórelo para moverlo al cuadrante 2.

2. Futuro pesimista, Alta fortaleza/certeza: COMPRE UN SEGURO. Protéjase de las consecuencias negativas que avizora. Ah, y responda dos preguntas: ¿aguanta su proyecto la tormenta? ¿su empresa? Actúe en consecuencia.

3. Futuro optimista, Baja fortaleza/certeza: REPLANTEAR. Mejórelo. Por ejemplo: encuentre un socio que lo potencie, amplíe mercado objetivo, etc. Muévalo al cuadrante 4.

4. Futuro optimista, Alta fortaleza/certeza: ¡ADELANTE!

Un esquema sencillo y útil. Úselo al enfrentar una decisión importante.

Porque, ah qué difícil es elegir. Sobre todo por la incertidumbre, una invitada que siempre llega al decidir. Y juntito con ella viene el temor a perder y la existencia de un fenómeno curioso:

La mente evalúa muuuy distinto a una posible pérdida y a una posible ganancia.

Resulta que al decidir sobre una opción ganadora la tendencia dominante es la aversión al riesgo. Paradójicamente, al considerar pérdidas la mente se voltea y toma riesgos.

“Las personas prefieren $500 seguros a una probabilidad de 50/50 de ganar $1,000. Pero si le restas $1,000 a todos los números y haces la pregunta sobre una pérdida, casi todos toman la apuesta”.

Apenas párrafo del extraordinario libro The Undoing Project (Amazon), de Michael Lewis, que narra la amistad y trabajo de Daniel Kahneman (Nobel de Economía 2002) y Amos Tversky.

Estos científicos israelitas descubrieron como la mente nos engaña con sesgos cognitivos, esos errores sistémicos de pensamiento que afectan juicios y decisiones (relea “No se equivoque al pensar”).

Regresemos a las pérdidas y sus efectos al decidir. Kahneman y Tversky la definen como “terminar peor que el punto de referencia”. O sea, empeorar respecto al punto de partida.

OJO, porque al determinar una pérdida las circunstancias afectan al juicio y la decisión. “Alguien que espera un bono de $50,000 y recibe $100,000 pesos está contento. Pero si se entera que a otros les dieron el doble, entra al terreno de la pérdidas”, explican.

Un punto final a considerar al tomar decisiones: la manera como se enmarcan. “Tan sólo el cambiar la descripción (que una ganancia parezca pérdida) puede voltear la actitud sobre el riesgo, provocando que lo adopten en lugar rechazarlo”, concluyen.

¿La vacuna contra estos trucos? De botepronto, una receta de cuatro partes:

1. Estar conscientes de su existencia.

2. Contrastar creencias con la frialdad de la estadística, de la lógica.

3. Heterogeneidad en el grupo que toma decisiones y una cultura de debate sano (discusión franca sobre hechos, no personas).

4. Revisar constantemente resultados contra supuestos y corregir.

Espero que este modelito y apuntes le sirvan. Porque en un mundo lleno de huracanes, hipercompetido y que se mueve a mil por hora, a cada rato se tiene que decidir algo. Y más vale hacerlo bien.

Posdata. La renegociación del TLC entra a temas álgidos. Aun cuando no conviene romperlo, el riesgo de que se caiga es real. ¿Si sucede? Big problema para México. Relea: “¿Y si Trump tumba el TLC?”

En pocas palabras.

“Tus momentos de decisión dan forma a tu destino”

Tony Robbins, autor estadunidense
07 Octubre 2017 04:00:00
Verdades universales
Me encontré un artículo buenísimo en Business Insider de la periodista Julie Bort. Tras 2 décadas de entrevistar a diversas personalidades de los negocios, derivó 51 reglas universalmente válidas. Sin desperdicio:

1. Trabaje en algo que le apasione. La vida se disfruta si el trabajo es significativo.

2. Si no le apasiona su trabajo, que lo haga la razón por la que trabaja. Familia, diversión, hacer el bien, etc.

3. Rodearse de gente positiva facilita lograr buenos resultados.

4. Es más fácil ser feliz si se hacen cosas en las que se tiene talento.

5. Si se enfoca a mejorar áreas débiles, probablemente terminará frustrado.

6. Practicar es la única forma de lograr maestría en cualquier habilidad. Y para aprender algo nuevo: paciencia.

7. La única forma de mantenerse joven es seguir aprendiendo.

8. El que aprende es principiante. Y un principiante se equivoca.

9. Mientras más cómodo esté cometiendo errores de principiante, más fácil le será aprender algo nuevo.

10. Si cree que algo necesita cambiar, dé el primer paso.

11. Inicie en pequeño y de ahí construya algo grande.

12. Haga primero lo más obvio, después lo más difícil.

13. Siempre busque mejorar lo que hace, desde lo técnico hasta lo humano (es parte del liderazgo).

14. La lección más difícil: distinguir cuando hay que seguir y cuando hay que parar. Nadie se la puede enseñar.

15. Si realmente cree en lo que hace y tiene una visión del futuro y cómo llegar a este, no se rinda.

16. Locura es hacer lo mismo siempre y esperar distinto resultado. Si no funciona, cambie algo e intente de nuevo.

17. Nadie triunfa solo (a).

18. Pida ayuda. Sea específico y agradecido si se la brindan.

19. La gente ve al mundo de formas distintas. No luche contra esto, aprovéchelo.

20. Abrace a la diversidad. Puede compensar las debilidades con personas que lo complementen.

21. No tiene que gustarle alguien para tratarlo con respeto.

22. No avasalle a los demás y no se deje avasallar.

23. No importa cuánto logre o tenga, siempre habrá personas que tengan más.

24. También siempre habrá personas que tengan menos.

25. Nunca tendrá todos los recursos (tiempo, dinero, personas,) que requiere para su proyecto. Nadie los tiene.

26. Que falten recursos no es una excusa. Es una bendición disfrazada. Sea creativo.

27. Se puede aprender a innovar y ser creativo al hacer lo que siempre hace de distintas maneras.

28. Al iniciar una empresa, carrera o proyecto tendrá que decir “sí” a muchas cosas. Posteriormente, tendrá que decir “no”.

29. La crítica es necesaria, no la rechace. Enfóquese en lo que sea verdad y deseche el resto.

30. Haga exactamente lo mismo con los elogios.

31. No deje que lo que piensan otros de usted determine su opinión sobre sí mismo.

32. Al criticar, enfóquese en el trabajo, no en la persona.

33. Piense y sueñe en grande.

34. Piense en su sueño como un mapa. Para llegar hay que dar muchos pasos.

35. Si piensa en grande, escuchará muchos “no”. Usted decide, no ellos.

36. Al tener éxito, le exigirán más. Acepte y aprenda.

37. El secreto más importante del éxito: comunique sus planes a los demás. Nunca deje de hacerlo.

38. Crezca su red. Y procure mantener los contactos.

39. No es sobre el producto, es sobre como este ayuda a sus clientes.

40. No importa qué tan exitoso sea, siempre se puede fracasar.

41. Fracasar no es malo. También es parte de un proceso.

42. Tome riesgos calculados. Nunca lo haga “a lo loco”.

43. No espere fracasar, pero tenga planes de contingencia.

44. A veces hay que arriesgarlo todo. Usted sabrá cuando.

45. Aprenda a decir “no” con respeto, pero con fuerza.

46. Diga “sí” lo más que pueda.

47. Para decir “sí” mucho, fije fronteras específicas.

48. Lograr lo que desea no es igual a ser feliz. El secreto para esto es estar satisfecho con lo que se tiene.

49. Le tocará trabajar con personas difíciles. Tome lo bueno y que no lo distraigan de sus objetivos.

50. Enfóquese en lo que desea, no en lo que no desea.

51. Para cambiar al mundo hay que llegar a una posición de poder. Si llega, use su poder de forma positiva.

A tanta sabiduría, sólo queda añadir: ¡amén!

EN POCAS PALABRAS

“La verdad es incontrovertible. La malicia la puede atacar. La ignorancia, descarrilarla. Pero al final, ahí está”.

Winston Churchill
30 Septiembre 2017 04:00:00
Sabiduría de Nobel
La siguiente semana podría iniciar el anuncio de los ganadores (as) de los premios Nobel 2017 en Física, Química, Medicina, Literatura, Economía y Paz.

Los laureados se unirán a Einstein, Mandela, Curie, García Márquez, Octavio Paz, el Dalai Lama, Samuelson, Nash, Fermi, entre otros. Serán parte de un selecto grupo de 911 personas y organizaciones que han recibido el galardón más prestigioso del planeta.

Para ir preparando el camino, le comparto 30 fenomenales frases de algunos premios Nobel del pasado:

* “No resolveremos los problemas pensando de la misma forma que nos hizo crearlos”, Albert Einstein.

* “Sé menos curioso sobre la gente y más sobre las ideas”, Marie Curie.

* “El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada”, Octavio Paz.

* “Si no cometes suficientes errores es que no estás trabajando en resolver problemas suficientemente grandes”, Frank Wilczek.

* “Los hechos son como el aire para el científico. Sin ellos, no puedes volar”, Linus Pauling.

* “La política determina quién tiene el poder, no quién tiene la verdad”, Paul Krugman.

* “Las ideas no llegan en un flashazo, sino con experimentos bien planeados que llevan tiempo”, Charles K. Kao.

* “El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”, Gabriel García Márquez.

* “Si no piensas en tu futuro, no tendrás ninguno”, John Galsworthy.

* “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará a ninguna parte”, Henry A. Kissinger.

* “A veces uno encuentra lo que no se está buscando”, Alexander Fleming.

* “Un escritor no escoge sus temas, son los temas los que le escogen”, Mario Vargas Llosa.

* “Le doy más importancia al entusiasmo que a la aptitud profesional”, Edward Appleton.

* “El conocimiento es poder, la información libera. La educación es la premisa del progreso en toda sociedad”, Kofi Anan.

* “Los terroristas pensaron que pararían mi destino. Pero sólo murieron la debilidad, la desesperanza y el temor. Y nacieron la fuerza, el poder y el valor”, Malala Yousafzai.

* “Un experto es la persona que ha cometido todos los errores posibles en un campo del conocimiento”, Niels Bohr.

* “Los científicos descubren problemas que afectan al medio ambiente; su solución depende de toda la sociedad”, Mario Molina.

* “Estamos ciegos sobre nuestra ceguera. No tenemos ni idea de lo poquito que sabemos; no estamos diseñados para ello”, Daniel Kahneman.

* “La oscuridad no puede terminar con la oscuridad; sólo la luz puede. El odio no puede terminar con el odio; sólo el amor puede”, Martin Luther King.

* “Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida”, Pablo Neruda.

* “No es bueno intentar detener el avance del conocimiento. El conocimiento es mejor que la ignorancia”, Enrico Fermi.

* “La conjetura de una mujer es mucho más precisa que la certeza de un hombre”, Rudyard Kipling.

* “El hombre valiente no es el que no teme, sino el que conquista sus temores”, Nelson Mandela.

* “Si pones al Gobierno federal a cargo del desierto del Sahara, en 5 años habrá escasez de arena”, Milton Friedman.

* “El mejor argumento en contra de la democracia es conversar 5 minutos con un votante promedio”, Winston Churchill.

* “He descubierto una paradoja: si amas hasta que duela, ya no habrá más dolor, solo quedará el amor”, madre Teresa de Calcuta.

* “Soy flojo. Pero fueron los flojos los que inventaron la rueda y la bicicleta porque no les gustaba caminar ni cargar cosas”, Lech Walesa.

* “Los pobres son los mejores emprendedores del mundo. Todos los días innovan para sobrevivir”, Mohammad Yunus.

* “No importa qué tan hermosa sea tu teoría. Si el experimento dice otra cosa, está equivocada”, Richard P. Feynman.

* “No podrás cruzar un océano si sólo estás parado en la orilla viendo el mar”, Rabindranath Tagore.

Ojalá le sirva alguna de estas perlas de sabiduría de un selecto grupo que sin duda ha contribuido a que vivamos mejor. Por lo pronto, que tenga un excelente fin de semana.

Posdata: al “ahí se va”. Típico, ahora los partidos quieren cambiar el sistema de financiamiento electoral ante la emergencia y los reclamos. Perfecto. Pero si se hace “a la jalapeña”, vamos a terminar peor. Le apuesto triple contra sencillo.

En pocas palabras.

“Los buenos deseos de Dios no bastan para asegurar la paz”, Alfred Nobel.
09 Septiembre 2017 04:07:00
Ignorancia + ineptitud
“Lo más interesante de nuestro tiempo es que la ineptitud es una fuerza mucho mayor que la ignorancia”.

Interesantes palabras de Atul Gawande, cirujano oncólogo y profesor de Harvard. El autor del libro Ser Mortal utiliza el símil de la medicina para fundamentar este argumento.

Explica que el enorme progreso del último siglo eliminó grandes lagunas de conocimiento (claro, aún quedan muchas), por lo que es más común que un error se dé por ineptitud al mal aplicar el saber existente a la solución de un problema.

Es cierto en parte. Por lo menos en México y sobre todo en la política, a veces parece que no es una disyuntiva. ¡Para nada! Acá es “ignorancia” + “ineptitud”. El Paso Express es un ejemplo perfecto:

* Hubo advertencias múltiples sobre lo inadecuado del drenaje existente. Todas fueron ignoradas.

* La obra costó el doble de lo planeado y, obvio, tuvo retrasos.

* El “rescate” de las dos víctimas fue patético. Murieron ahogados, pero realmente los mató la incompetencia.

* ¿El culpable? Todos. ¿Castigos? Nadie. De locos.

* ¿La atención a los deudos? Por fin acordaron la indemnización. pero después de sobornos infantiles y amenazas gansteriles.

¡Ufff! ¿Cómo combatir esta suma catastrófica? Empecemos con la ignorancia. Para eliminarla, hay que aprender. Y para hacerlo, hay que informarse, pero hay que informarse bien.

“Cada vez más llenamos nuestras cabezas con ‘frases mediáticas’ (soundbytes), el equivalente mental a basura”, explica Shane Parrish.

El autor del blog Farnam Street recomienda poner atención a tres cosas respecto a nuestra “biblioteca mental”:

1. La información que almacenamos (exactitud y relevancia).

2. La habilidad de accederla.

3. La facilidad de utilizarla.

El primer punto es clave en el mundo interconectado de las redes sociales, pues estamos inundados de información. Y la gran mayoría es irrelevante, superficial, exagerada y hasta falsa.

Recuerde: si basura entra, basura saldrá. Parrish sugiere un filtro de dos pasos para decidir qué almacenar. Primero, cuestionar la validez en el tiempo: ¿será el dato válido la semana que entra? ¿No? Elimínelo.

Y segundo, revisar los detalles de la información. Cuestionar si proviene de fuentes confiables. Y, OJO, no se aprende en 140 caracteres. Concluye el autor: “hay que aprender de personas con conocimiento profundo”.

Fenomenal. Pasemos a la aptitud, el tercer punto de Parrish. De poco sirve tener el conocimiento adecuado si no se utiliza para lograr un objetivo específico. ¿Cómo lograrlo? Le propongo tres pasos:

a) Entrenamiento y capacitación. Ejemplo: el aterrizaje en el Hudson de “Sully” Sullenberg. Ante una crisis, temperamento + entrenamiento. El apto rara vez lo es por casualidad.

b) Experimentación y aprendizaje. En un mundo dinámico, ser apto hoy no garantiza serlo mañana. Hay que experimentar y aceptar los “fracasos buenos”. Relea la columna Fracase Bien y Triunfe.

c) Solo, no. En un mundo de disrupción, la organización apta trabajará en equipo con grupos diversos que discuten ideas libremente. Así se gesta la innovación. Mérito, no organigrama.

Cierro con Gawande, que visualiza una era de gran avance tecnológico donde la lucha contra la ineptitud gana importancia.

“El reto será crear sistemas para realizar los beneficios de tantos descubrimientos”, concluye.

Es cierto. Hay que prepararnos a nivel personal, organizacional y como sociedad para triunfar en una carrera donde los ignorantes ni siquiera participan y los ineptos perderán siempre.

Hay que limpiar la casa y, sobre todo, urge hacerlo en nuestros gobiernos donde la suma actual es mucho peor: ignorancia + ineptitud + cinismo + deshonestidad + y mejor le paro, porque, como dice “Catón”, ¡ya me estoy encaboronando!

Posdata. Malas noticias. Parece que Kelly está regulando la diarrea verbal de Trump. El acuerdo del magnate con los demócratas es astuto y quita varios obstáculos a su agenda legislativa. Si le controlan el temperamento, sus malas ideas tendrán más posibilidad de éxito.

En pocas palabras:

“El conocimiento real es entender el alcance de nuestra ignorancia”.

Confucio
02 Septiembre 2017 04:00:00
Vivir como un caballero
“Nunca anuncies que eres un caballero, sólo compórtate como uno”. Una cita del libro Reglas de un Caballero (como aquellos de la mesa redonda), del actor Ethan Hawke.

Esta obra de ficción enlista 20 reglas de vida que me llamaron la atención por prácticas y profundas. Según un resumen de Farnam Street:

1. Soledad. El silencio ayuda en la búsqueda de la sabiduría y claridad de pensamiento. Ten tiempo para ti.

2. Humildad. No eres mejor que nadie y nadie es mejor que tú.

3. Gratitud. Para aquello que ya pasó, el caballero dice: gracias. Y para lo que viene: ¡adelante!

4. Orgullo. No te hagas menos para que otros se sientan más cómodos. Demuestras respeto al dar lo mejor.

5. Cooperación. Para liderar a hombres sólo funcionan justicia y cooperación. Trabajamos y vivimos juntos como hermanos o moriremos juntos como tontos.

6. Amistad. La calidad de tu vida dependerá en buena forma de las personas que te acompañen en tu trayecto.

7. Perdonar. El que no sabe hacerlo no tendrá muchos amigos.

8. Honestidad. Una boca o mente deshonestas desperdician tu tiempo y por ende tu vida.

9. Valor. Lo que brinda luz suele quemar.

10. Armonía. Procura ser flexible, el rígido se quiebra.

11. Paciencia. Haz del tiempo tu aliado. Siempre hay un momento para la acción, el claro de mente lo aprovecha.

12. Justicia. Nunca seas paciente ante la injusticia.

13. Generosidad. Naciste sin nada y no te llevarás nada al morir. Si eres frugal podrás ser generoso.

14. Disciplina. En la batalla, como en todo, tu desempeño será determinado por lo que hayas practicado.

15. Dedicación. Esfuerzo ordinario, resultado ordinario.

16. Lenguaje. No hables mal de otros ni compartas información que no sabes si es verdadera o que no entiendas.

17. Fe. A veces para entender más hay que saber menos.

18. Equidad. Nunca permitas que alguien sea demeritado o degradado injustamente en tu presencia.

19. Amor. Es la meta final, nada es imposible para el amor.

20. Muerte. La vida es una serie de despedidas. No temas a la muerte, otros caballeros continuarán tu misión.

Buenísimas. Juguemos con el concepto con 20 reglas más. Primero, 10 para cualquier negocio:

a) Contratar bien. Reclute estrellas, ¡y luego déjelos operar!

b) Trabajo en equipo. En un mundo interconectado, la innovación es labor de muchos. No al genio solitario.

c) Debatir bien. Que gane la mejor idea y no la del jefe.

d) Fracasar bien. Temprano y aprendiendo para lo que sigue.

e) Conocer la arena y al rival. En un mundo de disrupción, la organización distraída es devorada.

f) Entender y servir al jefe supremo. El cliente, que tiene más poder que nunca.

g) Ejecución precisa. Sin ella, el mejor plan fracasa.

h) Agilidad. En un mundo dinámico, el curso se altera constantemente. El rápido triunfa. El lento, muere.

i) Compartir el éxito. Incentivos extrínsecos e intrínsecos.

j) Divertirse en el camino.



Y claro, 10 para nuestros políticos. Urge que se las memoricen:

1. Honestidad. Por Dios, debería ser obvio. Pero no.

2. Aptitud. No el compadre, sino el que sabe. No más mil usos.

3. Escuchar y aprender. El que habla siempre, nunca aprende.

4. Servir al cliente (ciudadano). Sí, somos tus jefes.

5. Gastar eficientemente. No es tu dinero, es nuestro.

6. Benchmark. No inventes el hilo negro. Mejor compárate con los mejores y adapta soluciones.

7. Rendir cuentas. Apréndetelo: no es tu dinero, es nuestro.

8. Enfoque a los cómos. Basta de diagnósticos, dime qué harás.

9. Ejecución ingenieril. No terminan con aprobar una ley o crear un comité. Apenas empiezan. Ejecución o fracaso. ¿Okey?

10. Justicia. Premiar al bueno y castigar a todos los malos. A todos, aunque sean compadres o cuates.

Si nuestros grillos adoptaran este decálogo, México sería otro.

A veces cosas buenas vienen en paquetes chiquitos. ¿Se le ocurre alguna otra reglita para vivir como caballero, para los negocios o la política? Mándemela y con gusto la comparto por Twitter.

Posdata. Duelo de “bluffs”. El canciller responde a la amenaza de Trump: si te sales del TLC, México también se levanta de la mesa. Ojalá las empresas norteamericanas contengan al bully naranja. Estrategia arriesgada de Videgaray.

EN POCAS PALABRAS

“No te tomes la vida muy en serio o no la sobrevivirás”.

Elbert Hubbard

Escritor norteamericano
26 Agosto 2017 04:00:00
Voldemort a la mexicana
“Estar tan asustado de algo que ni siquiera lo puedes nombrar”.

Así define el sitio Urban Dictionary al efecto Voldemort, un término acuñado por Majeed Nawaz para describir un mal que aqueja a los intelectuales que rehúsan referirse al islamismo radical por su nombre.

Y claro, el nombre se refiere a “Voldemort”, el villano de Harry Potter. “Le temían tanto, que ni siquiera pronunciaban su nombre. Pensaban que si no lo nombraban dejaría de existir”, explica Nawaz en un video (véalo en nuestros sitios).

Obvio, la técnica del avestruz (meter la cabeza en un hoyo) siempre empeora las cosas. El activista británico sugiere que con esta actitud los racistas equiparan a todo musulmán con un terrorista y se evita el necesario debate interno en el Islam sobre el radicalismo.

Muuuy interesante. ¿Y sabe qué? En México también sufrimos del efecto Voldemort. Evitamos hablar de muchos tipos de cáncer que matan nuestras posibilidades de desarrollo. Aquí le van tres ejemplos:

a) Tan sólo el 43% de la población económicamente activa paga impuestos. Fisco, burocracia y corrupción crean el caldo de cultivo ideal para la informalidad. El Gobierno cobrón ahoga cada vez más a una minoría. Le aprietan y le aprietan el pescuezo a la otrora gallina de los huevos de oro.

b) Un 14% de la población no tiene chamba. Sí, la tasa de desempleo abierto del 3.3% que tanto presumen los políticos es mentirosona. Súmele 5.8 millones que ya ni siquiera le buscan. Ah, y peor aún: faltan 6.9 millones que tienen trabajos precarios. Increíble: 27% de los mexicanos en edad productiva están desempleados o tienen un mal empleo.

c) El Gobierno gasta mucho y gasta mal. El Centro de Investigación Económica Presupuestaria estima que el 73% del gasto público es inamovible y que ¡sólo 5% puede modificarse! Sume la enorme corrupción y dispendio en el desembolso de nuestra plata y es obvio: nunca habrá dinero que alcance. Relea “¡Es el gasto, estúpido!”.

Apenas tres botones de la mortaja que envuelve a México. Ojalá que estos fueran los únicos efectos Voldemort que tenemos. ¡Qué va! Se me ocurren 10 nuevos que seguro aprobaría Nawaz:

1. Voldemort parlanchín. La enfermedad de echar rollos bonitos y no hacer nada. Pasar el tiempo haciendo diagnósticos fantásticos y reformas grandiosas, pero sin ejecutar nadita.

2. Voldemort Tlatoani. Creer que la solución a todo se encuentra en una persona que vende curas mágicas a problemas añejos y complejos.

3. Voldemort Independiente. Mal asociado a un reformado de algún partido que “ahora sí está del lado ciudadano”.

4. Voldemort “de los bueyes”. Impresiona su deseo de aplicar la justicia, ser derecho y perseguir la corrupción. en los bueyes del compadre. Preferentemente en los del rival político.

5. Voldemort VIP. El mal típico del grillo que olvida que es servidor. Vive, viaja y gasta como rey. con nuestra plata.

6. Voldemort “cooperador”. Esperar a que alguna autoridad extranjera proceda para luego ayudar en tooodo lo posible.

7. Voldemort aliancista. Enfermedad típica de la época electoral, cuando dos partidos débiles se juntan para ver si así ganan algo.

8. Voldemort gandalla. Virus que no respeta colores: enriquecerse con licitaciones amañadas y pagos escondidos.

9. Voldemort capo. El triste y cada vez más común cáncer del funcionario público que literalmente es un criminal.

No crea que se me olvida el 10, es el peor: “Voldemort indiferente”, el mal que aqueja la mayoría de la población mexicana que permanece impávida abuso tras abuso tras abuso.

Hace poco circuló en las redes sociales un “meme” muy profundo. Dice: “No es la política la que hace a un candidato convertirse en ladrón, es tu voto el que hace a un ladrón convertirse en político”.

Habría que recordar este principio ahora que se acerca 2018. Si seguimos evitando hablar sobre los problemas reales, si seguimos prefiriendo el rollo a la ejecución ingenieril y no le entramos al toro por los cuernos, Voldemort será el menor de nuestros problemas.

EN POCAS PALABRAS

“Metía su cabeza en un hoyo como avestruz, descubriendo así las partes de su anatomía con las que pensaba”.

George Carman, abogado inglés
19 Agosto 2017 04:00:00
Que no [email protected] ignoren
El martes vimos otra escena bizarra de Trump: en una conferencia de prensa se tropezó de nuevo con su lengua al hablar sobre los trágicos eventos de Charlotesville. Vea el video en nuestros sitios. Patético.

La claridad es clave al comunicar, tanto al hablar como al escribir. Esta verdad universal es más cierta hoy que nunca. La comunicación digital nos ha inundado de mensajitos y correos. Imagine, tan sólo en emails:

* Existen 6,320,000,000 cuentas y 3,710,000,000 usuarios.

* Todos los días se envían/reciben 269,000,000,000 emails. ¡3.1 millones cada segundo!

* En promedio, una persona recibe 88 correos al día y envía 34.

¿Cómo pueden destacar sus correos? Repasemos seis consejos de usuarios de Boomerang, una herramienta de productividad de Gmail que tiene más de mil millones de cuentas. Apúntelos:

1. Escriba como si estuviera en tercero de primaria. Al grano. Directo y sin rollos. Simpleza, palabras sencillas. Por cierto, Boomerang tiene evidencia cuantitativa: un email escrito con un nivel de tercero de primaria tuvo un 53% de tasa de respuesta, y uno de nivel “carrera” apenas 39 por ciento.

2. Escriba con emoción. Pero, OJO, sin exagerar. Sentimientos moderadamente positivos o negativos obtuvieron entre 10 y 15% mejores tasas de respuesta. Sin embargo, si se traspasa un límite, el efecto es adverso.

3. El tamaño sí importa. ¿El ideal? Un email de entre 50 y 125 palabras tiene una tasa de respuesta superior al 50 por ciento. Por ejemplo, un correo con 500 palabras baja a 40 por ciento. Ah, y uno con 10 palabras, apenas un 36 por ciento. Por cierto, 125 palabras son dos párrafos normales más una oración para cerrar.

4. Vaya al grano en el “Asunto”. El “Asunto” es el elemento más importante para “ganchar” lectura en un email. ¿El número ideal de palabras? 3 o 4. Ah, emails sin “Asunto” apenas fueron respondidos el 14% de las veces. No lo olvide.

5. Pregunte. Un cuestionamiento provoca que el receptor tome alguna acción. ¿El número ideal de preguntas? Entre una y tres, con una tasa de respuesta del 60 por ciento.

6. Opine. La verdad, al comunicar siempre privilegio claridad sobre cualquier otra cosa. Pero, ¿sabe qué? Boomerang comprobó que incluir puntos de vistas subjetivos en su correo ayuda a una mejor tasa de respuesta. ¿Mi recomendación? Opine con datos.

Excelentes y prácticos. Agregaría uno más: reflexione antes de escribir, particularmente en asuntos importantes y en correos breves. Escriba, revise y reescriba. Ah, y consulte a alguien que respete en comunicados claves.

Pasemos a un tema relacionado: las [email protected] por email (o WhatsApp). Quizá le ha tocado presenciarlas o vivirlas. En inglés esto tiene un término: “flaming”, la tendencia a perder la etiqueta al usar el email en lugar de una llamada o charla en persona.

De acuerdo con un artículo del New York Times, el “flaming” tiene un nombre en la sicología: “el efecto desinhibidor online”. John Suler explica tres factores que lo provocan: el anonimato de la red, el ser “invisible” físicamente y el rezago entre el envío y la respuesta.

El profesor universitario asegura que la desinhibición puede ser benigna –perder la timidez– o tóxica: el “flaming”. ¿Cómo evitar una [email protected]? 10 consejos del consultor Michael Hyatt:

a) Entienda la diferencia entre “TO” y “CC”. Mientras más gente reciba su correo, menos le pondrán atención. No abuse del “CC”.

b) Corto y al punto. Empiece por lo importante.

c) No trate temas diversos en un solo email.

d) Cuide su tono. Evite el sarcasmo.

e) No use el correo para criticar. Si critica, nunca incluya “CC”.

f) ¿Está enojado? Escriba y deje pasar una hora.

g) No abuse del “Reply to All”.

h) No use el “CC” con jefes para presionar. Escalar un problema por email puede ser muy dañino.

i) No escriba TODO EN MAYÚSCULAS. Equivale a GRITAR. A nadie le gustan los gritones.

j) No mande o dé “forward” a correos difamatorios, insultantes, racistas u obscenos.

Es vital hoy saber usar el email y el WhatsApp. Espero que estos consejos le ayuden para que nunca [email protected] sus correos y mensajes.

Posdata. Pésimo Ildefonso Guajardo al bravuconear sobre “no cambiaremos nada” en las reglas de origen automotrices en el TLC. ¿Por qué no esperar a que se negocie? Al negociar, el timing es clave. Hay que elegir cuándo y cómo pintar rayas en la arena. Es demasiado temprano para provocar al “bully” de Trump.

EN POCAS PALABRAS

“Un sabio habla porque tiene algo que decir. Un tonto habla porque tiene que decir algo”.

Platón
12 Agosto 2017 04:00:00
Bajar no tiene ‘shiste’
Hace poco disfruté una excepcional vacación en Chihuahua, donde conocí las Barrancas del Cobre y otros paisajes espectaculares, uno de los cuales me dejó aprendizajes para los negocios y la vida.

La cascada de Basaseachi, con una caída libre de 246 metros, es el salto de agua permanente más alto de México. Impresionante. Se llega fácil a la parte superior y se puede bajar a donde cae el agua. Caminando.

Cuatro personas (de un grupo de 22) emprendimos la aventura, al cabo “bajar no tiene shiste” (en Chihuahua la “ch” la pronuncian cono “sh”). ¡Ja! La bajada estuvo muy dura. Un trayecto de unos 500 metros bien empinados y con puras rocas mojadas, pues acababa de llover.

La verdad vale la pena bajar (vea un video en nuestros sitios). ¡De película! Pero claro, ahora había que subir. ¡Ufff! Tras dos horas y media llegamos, bañados en sudor. y bien satisfechos.

Aunque parezca raro, este trayecto es muuuy aprovechable. Primero, sugiere dos principios básicos antes de emprender algún proyecto:

a) Antes de iniciar: escuchar, evaluar y planear. La mayoría decía: “están locos, no bajen”. La juventud en boca de Valeria pensaba distinto: “ya estamos aquí, ¿cuándo volveremos?” Así pasa en cualquier proyecto: habrá optimistas y pesimistas. Un buen líder escucha, evalúa y crea planes para aprovechar las ventajas y minimizar obstáculos.

b) Quizá bajar no tenga “shiste”, pero. Lo más probable es que cualquier proyecto encuentre dificultades. En algún momento habrá que subir. Ahí se definirá el éxito.

Le propongo ahora 7 lecciones para no atorarse en la escalada:

1. Cuidar lo que se lleva. Arriba hacía frío y yo traía chaqueta. Excuso decirle que a los 10 minutos me la quité y la tuve que cargar tooodo el camino. Sólo uno del grupo traía zapatos adecuados. ¿Tiene lo necesario para completar su proyecto? Recursos, conocimiento, equipo, rutas, planes, etc. El camino es mucho más difícil para el que no está bien preparado.

2. Un mal paso puede costar muy caro. Piedras mojadas, lodo y alto grado de inclinación. Receta perfecta para una caída. Es clave para cualquier líder hacer un buen diagnóstico del terreno que va a pisar para evitar tropezarse.

3. ¿Quién lo acompaña? En el camino vimos cosas increíbles: una señora de unos 70 años ¡bajando con un bastón! ¡Un papá cargando a un bebé de unos 10 meses! La bajada era dura, pero nada que ver comparada con la subida. ¿Va a emprender un proyecto? ¿Quién viene a su lado? Una mala selección puede provocar un resbalón mortal.

4. OJO con los atajos. El trayecto estaba marcado con una vereda que ya le comenté estaba durísima. ¡Y había gente que cortaba camino! Por ejemplo, una gordita con el equipo inadecuado bajando por la montaña sin el apoyo de rocas y camino marcado. Los atajos en cualquier proyecto pueden ser buenos siempre y cuando no se tire como “El Borras”. Mal atajo = despeñadero.

5. Pedir ayuda en el camino. De bajada había unas niñas tarahumaras vendiendo agua y refrescos, las ignoramos. ¿De subida? Aunque el agua hubiese costado $300 pesos, se las compramos. Si hay una crisis, pida ayuda.

6. El valor de la experiencia. Nuestro guía don Alfredo (vea su foto en nuestros sitios) tenía 78 años, traía una chaqueta de cuero y no se la quitó nunca. No sudó y claro, nos marcaba el paso. Como si nada. ¿Enfrenta una tarea dura? Incluya siempre en su equipo a alguien que haya recorrido el trayecto.

7. ¿Y si algo sale mal? Todo salió a pedir de boca y superamos la prueba. ¿Pero y si nos hubiéramos atorado? Cualquier proyecto (y sobre todo los claves) debe de tener un plan para enfrentar alguna crisis. Relea el Plan de Contingencia.

Cierro con tres consejos finales para cuando se llega a la cima: celebre, haga una introspección del trayecto y derive lecciones para aplicar en el siguiente proyecto.

Ojalá le sirvan estos consejos para conquistar las montañas que le toque enfrentar. Ah, y le recomiendo “musho” visitar Chihuahua. Qué lugares tan bonitos tiene México. ¿Lo mejor de todo? Nuestra gente, como Anita Corral, Óscar García y Pancho Pérez. Gracias por todo.

EN POCAS PALABRAS.

“Hay muchas personas inteligentes que no llegan a ningún lugar”.

Paul Graham, emprendedor británico
05 Agosto 2017 04:00:00
541,000,000,000 de dólares en el banco
La cifra del título es lo que tenían (a marzo 31) conjuntamente en sus bancos Apple, Alphabet (Google y sus compañías), Microsoft, Amazon y Facebook (FB).

El poder de estos cinco gigantes digitales es enorme:

* Su valor de mercado alcanza $2.9 billones de dólares. Más o menos la suma del PIB de Corea del Sur y Rusia, que tienen 195 millones de habitantes. Imagine, en estas cinco empresas laboran apenas 660 mil personas.

* FB/Google acaparan el 60% de la publicidad digital en Estados Unidos (EU).

* Amazon representa la mitad del e-commerce en EU.

* De acuerdo con The Economist (TE), sus utilidades netas en el primer trimestre de 2017 sumaron 25 mil millones de dólares (mmdd).

Los “fabulosos 5” (F5) tienen negocios tan jugosos que el balance actual de sus activos e inversiones líquidas equivalen al 50% del PIB de México y a la suma del producto interno de Colombia y Chile.

Tradicionalmente, cualquier empresa exitosa usa deuda para financiar su crecimiento. Mmmm, no este grupo. De hecho, el “efectivo neto” (activos líquidos - deuda de largo plazo) de los F5 increíblemente se ubica en 366,000,000,000 de dólares.

Por eso los colosos se dan el lujo de invertir fuertes sumas para explorar grandes aventuras: inteligencia artificial, extender cientos de años el umbral de vida, robótica avanzada, vehículos autónomos, viajes espaciales, etc. Dinero y talento que buscan transformar dramáticamente nuestras vidas.

El semanario británico estima que los F5 invirtieron 100 mmdd en investigación y desarrollo tan sólo en 2016, tres veces más que hace apenas 5 años.

A pesar de estas inversiones y del retorno de dividendos (salvo Apple, el resto tiene una política limitada) a sus accionistas, la acumulación de activos líquidos de los F5 seguirá subiendo aceleradamente.

“La montaña crecerá por el alza explosiva de utilidades (sumarían 170 mmdd para el año 2020). El total conjunto de “efectivo neto” rondaría los 680 mmdd 3 años”, concluye la revista.

¿Por qué tener tanto dinero? Una razón son los impuestos: cerca del 80% de esta fortuna líquida está fuera de EU. Repatriarlos les costaría alrededor de 50 mmdd, una tasa impositiva cercana al 12 por ciento.

The Economist sugiere una razón estratégica adicional: para absorber algún shock, como un ataque cibernético o un cataclismo en los mercados financieros. Para esto calcula un índice de estrés.

Este indicador asume que la empresa tuviera que pagar en efectivo todos sus salarios de un año (recuerde, la compensación en las F5 incluye acciones), pagar todos los impuestos (incluyendo los de repatriación) y un año anticipado de tooodas las obligaciones contractuales. Vamos, una real prueba de ácido para una emergencia.

¿Sabe qué? Prueba superada. por mucho. TE calcula que aun incluyendo todos estos costos, el efectivo neto sumaría 380 mmdd para el año 2020. ¡Wow!

Francamente, creo que sólo quedan dos opciones lógicas. Primera, que la posible reforma fiscal del “Sr. Zanahoria” (cada vez tengo más dudas de que dé) cree condiciones para que los F5 repatríen sus fortunas y decreten dividendos masivos a sus accionistas.

Segunda, que veamos una megaola de adquisiciones de estas firmas para diversificarse a segmentos que les interesen: automotriz, comercio tradicional, medios masivos de comunicación, etc.

Y no crea que exagero cuando digo mega. TE estima que para que los gigantes se acaben su efectivo tendrían que invertir unos 300 mmdd anuales a partir de 2020. Imagine, esa cifra es 37 veces superior al promedio anual reciente invertido en adquisiciones por los colosos, ¡incluyendo los 19 mmdd que FB pagó por WhatsApp y los 13 mil que Amazon recién desembolsó por WholeFoods!

The Economist apunta también a una tercera posibilidad: a lo mejor el efectivo está para quedarse. “Quizá les guste esa póliza gigante de seguros contra la obsolescencia y la regulación”.

El temor de pasar de disruptor a víctima. Sin duda nos está tocando vivir tiempos muuuy interesantes, ¿no cree?

En pocas palabras:

“Regla #1: nunca pierdas dinero. Regla #2: nunca olvides la regla #1”. Warren Buffett, inversionista legendario.
29 Julio 2017 04:00:00
¿Tengo una alternativa?
“Haz lo que digo” vs “Usa tu juicio”.

“Lo mismo de siempre” vs “Quizá funciona”.

“Seguir la orden” vs “Cuestionar”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”.

No cabe duda: lo bueno muchas veces viene en paquetes chiquitos. Excelente reflexión del autor Seth Godin. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.


POLÍTICA

1. “Soy tu jefe” vs “estoy para servirte”.

–“Viajo en primera clase” vs “clase turista como tú”.

–“No me cuestiones” vs “pregunta lo que quieras”.

– “Hago lo que quiero” vs “¿qué quieres que haga?

2. “Prometer no empobrece” vs “mi palabra me compromete”.

–“100 compromisos notariados” vs “cumplo uno por uno”.

–“Rollos genéricos” vs “metas específicas con fecha”.

–“Soy el más fregón de los fregones, agradéceme todo lo logrado” vs “¿qué te parece y qué me falta?”

3. “Me rodeo de gente de confianza” vs “me rodeo de aptos”.

–“La lealtad sobre cualquier cosa” vs “resultados hablan”.

–“¡No se pase, compadre!” vs “Fuera ineptos y corruptos”.

–“Déjenme les explico lo que quiero” vs “Edúquenme y ayúdenme a que las cosas funcionen bien”.

4. “Un político pobre es un pobre político” vs “Un político rico termina mascando barrote”.

–“En el bacheo está el ganeo” vs “Bien, a tiempo, barato y que dure”.

–“Mientras más confuso, mejor” vs “Claridad absoluta”.

–“Constructoras (y firmas) favoritas” vs “Gana el mejor”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”. Ah, y cuidado grillos: si les siguen valiendo madre estos y otros preceptos similares, algún día se terminará su fiesta y terminarán mal. Tiempo al tiempo.

NEGOCIOS

a) “El jefe lo sabe todo” vs “Un gran líder aprende”.

–“Déjame hablar” vs “Te escucho”.

–“No es un jugador de equipo” vs “Ah que bien nos reta”.

–“Contratar clones” vs “Un equipo heterogéneo”.

b) “Aquí eso no pasa” vs “Es sólo cuestión de tiempo”.

–“Los mexicanos son distintos” vs “Reconocer las tendencias globales que son imparables”.

–“Defender el modelo actual” vs “Identificar y desarrollar nuevas formas de hacer negocio”.

–“Yo sé que quieren mis clientes” vs “Escuchar a los clientes locales y aprender de los de otras latitudes”.

c) “Privilegiar el consenso” vs “Debatir para innovar”.

–“Creatividad = chispazo” vs “Creatividad = proceso”.

– “Genios creativos” vs “Equipos multifacéticos”.

–“Organigrama habla” vs “Habla la mejor idea”.

d) “Castigar el fracaso” vs “Promover el fracaso bueno”.

–“Experimentación tortuosa” vs “Experimentación ágil”.

–“Fallar poco y en grande”. vs “Fallar mucho y en pequeño”.

–“Decidir siempre entre muchos y lento” vs “Distinguir cuando hay que decidir entre pocos y rápido (la mayoría del tiempo)”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”. La hípercompetencia no perdona. Hay grandes oportunidades o grandes amenazas. “Todo depende de la empresa”.

VIDA

1. “La felicidad es un destino” vs “La felicidad es un camino”.

–“Lo que consiga me define” vs “Lo que hago me define”.

–“Buscar que me pueden dar” vs “¿Qué daré yo?”.

–“Así soy, acéptame” vs “¿Cómo me puedo adaptar?”.

2. “El mundo es injusto” vs “¿Qué voy a hacer distinto?

–“Otros tienen más suerte” vs “¿Cómo cambio mi suerte?”.

–“Estoy esperando mi oportunidad” vs “¿Cómo la fabrico?”.

–“Algún día cambiaré” vs “¿Qué cambié hoy?”.

3. “Todos tienen lo que se merecen” vs “¿Cómo soy solidario?

–“Regalo un pescado” vs “Enseño a pescar”.

–“Juego de suma cero” vs “Todos podemos ganar”.

–“Sobrevive el más fuerte” vs “Sobrevivir no es vivir”.

Fenomenales. Como que la híper conectividad y la explosión informativa nos orillan siempre a pensar que “No haya alternativa”. Y sin embargo, en la política, los negocios y la vida a fin de cuentas “siempre, siempre todo depende de nosotros”.

¿Se le ocurre alguna otra disyuntiva? Mándemela y con gusto la compartiré en Twitter. Por lo pronto, espero tenga un buen fin de semana. Y recuerde, ¡depende de usted! En pocas palabras: “Elige lo que ames y ama lo que elijas”, Thomas Monson, líder religioso norteamericano.
22 Julio 2017 04:00:00
¡Arreglen el tubo!
“Desde que empezó la obra se les advirtió que la tubería era obsoleta, pero estos canijos, para entregar la obra a tiempo, construyeron sobre ese tubo viejo”.

Así explica impotente Mario Meneses, un trabajador y habitante del poblado de Chipitlán, la razón por la que un tremendo socavón se tragó la vida de dos personas hace unos días.

El ahora infame Paso Exprés tristemente ejemplifica a muchos de nuestros gobernantes: tuvo 4 meses de retraso, costó más del doble de lo presupuestado y en tan sólo 3 meses provocó una tragedia.

Sabemos que el cáncer de la corrupción corroe a México. Pero aparte sufrimos ineptitud a montones. Aquí unos pocos ejemplos:

–El sistema oral de justicia. Todos lo culpan por el aumento en la criminalidad. ¡Ja! Tuvieron 8 años para preparar a policías y fiscales. y no lo hicieron. Algunos estados esperaron hasta el final para adoptarlo. ¿Y así quieren que funcione? No es el sistema, es la pésima implementación.

–Distribuidor vial Benito Juárez en León. Retraso de 7 meses (y contando), fuera de presupuesto y aún sin estrenarse ya tiene fallas. Ah, ¿y qué constructora cree participó antes de que la despidieran por mala? ¡Adesa, la misma del socavón!

Caseta de cobro autopista de Cadereyta en Nuevo León. Una obra simple que lleva 4 meses de retraso provocando molestias a miles de automovilistas. Ufff, y ya dijeron: ¡faltan 3 meses más!

–Increíble, el Gobierno no puede echar a andar la planta chatarra de fertilizantes que compró a AHMSA en 2014. Han invertido 200 millones de dólares adicionalesy ¡y nada! En total, 473 millones de dólares tirados a la basura.

Regreso al Paso Exprés. Meneses lanza una advertencia final: “Lo peor es que para remediar están vaciando ollas de concreto para rellenar, pero sin meter el tubo. O sea, va a pasar lo mismo”, concluye.

Sería el colmo que ni ahogado el niño tapasen el pozo (literalmente). No creo: ahora sí arreglarán el tubo. Pero “ya ‘pa qué”: dos personas murieron. Nuestros políticos deberían adoptar las mismas normas con las que opera cualquier negocio:

a) Gana el que cotiza más bajo.

b) Queda a la primera.

c) Se entrega a tiempo y en presupuesto.

d) Si algo falla, hay consecuencias para el proveedor.

e) Si hay un oso, el responsable termina patitas en la calle.

Exactamente al contrario de lo que suele suceder en la grilla. Francamente, sería ridículo que Ruiz Esparza no perdiera su puesto. Este compadre de Peña ya lleva varias. Si el Presidente se enterca en mantenerlo, le agregará un clavito más al ataúd del PRI para 2018. ¡De por sí el partidazo ya huele a zombi!

¿Cuál es el secreto para hacer bien las cosas? No es física cuántica y la respuesta es igual para los negocios y la política: la ejecución.

Fíjese, tras las reformas estructurales en enero de 2014 escribí una columna titulada: ¿Podrá Peña Ejecutar? En ella enlisté cuatro grandes lecciones del libro Los 4 Principios de la Ejecución, de Chris McChesney, Sean Covey y Jim Hurling:

1. Enfoque. Resultados extraordinarios requieren claridad sobre lo que importa más. Ordenar, jerarquizar. Sin enfoque, la ejecución no funciona.

2. Apalancamiento. Potenciar recursos disponibles. Con tecnología, asociaciones, división de funciones, etc.

3. Compromiso. La autoridad no basta: el líder no puede sólo, el equipo sí.

4. Responsabilidad y rendición de cuentas. “Accountability”, en inglés. Mediciones precisas y frecuentes para ver avance y detectar/eliminar obstáculos. El paso más importante.

El paso del tiempo ha dado una respuesta clara a la columna de 2014: Peña y su equipo no ejecutan. Lo que sí saben hacer es echar rollos y crear una que otra ley. Pero hasta ahí. En resultados se quedan cortísimos.

Y como no, si la ejecución es trabajo duro y a muchos de nuestros grillos metrosexuales no les gusta ensuciarse la camisa. Conlleva sudor y lágrimas. Avanzar, medir, ajustar y seguirle. Ir de pequeña meta a pequeña meta... hasta que se llega al objetivo.

Apunte estos consejos, seguro le servirán. Ah, y mientras los grillos no los aprendan y practiquen, seguirán arreglando tubos una vez ahogado el niño. No se vale.

En pocas palabras: “No hay mejor armadura contra la lógica que la ignorancia”, Laurence J. Peter, autor norteamericano.
15 Julio 2017 04:00:00
Las tres eses. Short. Simple. Stupid
Perdón por usar inglés en el título, pero suena mejor “las 3 eses” que CSE (corto, simple, estúpido). Bueno, pero cualquiera que sea el idioma, estas tres letras parecen definir nuestra era.

La explosión informativa aunada a la hiperconectividad crea un coctel peligroso que provoca que “inmediatez + superficialidad” casi siempre le ganen a “reflexión + profundidad”.

Una combinación buenísima para el chisme y el humor (memes, cotorreo, videos, etc.), pero mortal para cualquier sociedad.

Es triste cuando, por ejemplo, ves a personas preparadas defender a Trump (como un amigo que vive en Atlanta) y burlarse cuando al discutir les sugieres opciones para profundizar sobre temas con datos y análisis.

“Ya me vas a recomendar otro libro. Ja ja ja”, dice.

Pues sí. Aunque no les guste. No todo se puede entender con 141 caracteres. A veces hay que leer un libro o un reporte detallado. Si no, se corren por lo menos 3 riesgos:

1. Privilegiar “creencias sobre datos”.

Le doy un ejemplo del 2016: la increíble conclusión del político republicano Newt Gingrich al platicar con una conductora de CNN que le daba datos del FBI sobre cómo las estadísticas criminales en Estados Unidos habían bajado, contrario a lo dicho por Trump en su campaña. Exasperado, concluye Gingrich: “los liberales usan esa magia de las estadísticas del FBI, pero la gente siente otra cosa. Yo me quedo con lo que siente la gente, tú quédate con los teóricos”. ¿La magia de las estadísticas? ¿Teóricos? Una locura. Vea este diálogo en nuestros sitios, da escalofríos.

2. Tomar malas decisiones por estar “mal informado”.

Ni modo, regreso a Trump, que en enero presumía en una entrevista: “A mí me gustan los bullets, denme la menor información posible. No necesito reportes de 200 páginas”. Por eso al magnate no le gustan los briefings de inteligencia y sus allegados le preparan todo “resumidito y con gráficas”. Ufff, qué miedo: así se informa (y decide) el hombre más poderoso del planeta. Ah, pero el Presidente naranja explica por qué no hay problema: “No necesito que me digan todo. ¿Sabes? Soy muy inteligente”.

3. Diseminar y amplificar “fake news” (FN).

Cuando no se discriminan las fuentes de información es muy fácil dejarse engañar por notas falsas. Si esto le pasa a una persona común y corriente, el daño es mínimo. Pero alguien poderoso puede causar mucho mal: provocar encono masivo, apoyo a estrategias equivocadas, etc. Alex Jones, dueño del infame “InfoWars” y promotor de las teorías de conspiración más ridículas admite: “es increíble que diga algo aquí y que en horas Trump repita lo mismo”. ¡Madre mía!

El internet juega un rol relevante en el coctel SSS. Es un arma poderosa de progreso, pero también de desinformación y superficialidad. Como dice estupendamente el conductor Bill Maher: “la supercarretera informativa se convirtió en el bulevar de la mentira”.

Seguramente habrá simpatizantes de Trump que no son irreflexivos o superficiales. Quizá el problema es que usan datos “alternativos” de fuentes poco confiables. Estamos inundados de “fake news” disfrazadas de seriedad. ¿Qué hacer?

a) Ser selectivo en las fuentes. Privilegiar medios profesionales de buena reputación (como los nuestros).

b) Antes de “compartir algo muy cotorro, por si las dudas”, consultar algún medio serio. ¿No está en ninguno? Triple contra sencillo: FN.

c) Revisar la ortografía de las notas. A veces las FN están mal escritas. Otro tip: abusan del uso de MAYÚSCULAS.

d) Utilizar sitios como
http://www.tineye.com para verificar si una foto es auténtica. ¿Es demasiado espectacular? Puede ser falsa.

Mi recomendación final es muy lógica: en asuntos complejos hay que buscar distintos puntos de vista. Comparar. Tomarse el tiempo para formar un juicio razonado.

En nuestra era los más educados debemos contribuir para detener el tsunami SSS porque los prospectos de una sociedad irreflexiva siempre serán muy sombríos, ¿no cree?

Posdata: el 3 de marzo, al analizar un posible juicio político a Trump, escribí: “creo que el asunto de Rusia está lejos de haber acabado”. El tiempo me está dando la razón. Y falta todavía. Pronóstico: los contactos fueron desde mucho antes y creo que Trump sabía. Al tiempo.

En pocas palabras.

“Las cosas no son siempre tan sencillas como blanco y negro”, Doris Lessing, escritora británica.
08 Julio 2017 04:00:00
Cuando el líder actúa como bebé
De botepronto, piense en 5 grandes líderes políticos del siglo 20. ¿Ya? Triple contrasencillo que Winston Churchill está en su lista.

Su liderazgo inspiró a Gran Bretaña a superar la Segunda Guerra Mundial, tuvo una carrera extensa y variada, fue un político congruente que hablaba muy bien y actuaba mejor. Bueno, hasta ganó el premio Nobel de Literatura en 1953.

Sin embargo, como suele suceder con muchos grandes líderes, a veces actuaba como un bebé caprichudo y terco. La película Churchill reseña (de forma un poco exagerada según opiniones expertas) un episodio digno de una clase de MBA.

Aparte de su gran carisma y la adulación del pueblo británico, Churchill tenía experiencias personales de la Primera Guerra Mundial. De alguna forma vivía en el pasado y se oponía ferozmente a la operación Overlord, la invasión de las fuerzas aliadas en Normandía.

Estaba convencido que sería una masacre y un fracaso. Hizo todo lo que pudo por impedirla, enfrentando frontalmente a Ike Eisenhower como lo revela este intenso diálogo (véalo en nuestros sitios):

Churchill: ¡La invasión de Francia debe de ser detenida!

Ike: ¡No señor, usted es el que debe de ser detenido!

Cambie de época, personajes y escenografía y esta escena puede ser trasladada a los negocios o la política, donde a veces los líderes más poderosos más que ayudar, estorban.

¿Cómo puede alguien inteligente, visionario, auténtico y exitoso convertirse en un bebé que impida el progreso? En el último calificativo está la respuesta: el éxito rigidiza. Puede provocar:

1. Creer que lo que funcionó en el pasado funcionará siempre.

2. Dejar de prestar atención a cambios en el ambiente: competencia, tecnología y clientes.

3. No escuchar al equipo cercano, ese que es corresponsable del éxito obtenido por el líder.

4. Privilegiar el consenso sobre el debate, aislando o castigando al que tiene ideas distintas.

5. Sobreestimar el poder del líder para influenciar su ambiente.
En la película, Churchill exhibe cada uno de estos síntomas porque es precisamente en una crisis o un gran evento cuando hay más riesgo de que un líder visionario actúe como bebé.

En la antesala de una invasión que puede definir una guerra, cuando un pequeño competidor afecta las ventas y utilidades, ante una emergencia exógena como una crisis energética o financiera, etc.

Como vivimos en la era de la disrupción, las “crisis o grandes eventos” que presionan al líder son cada vez más frecuentes. Un líder bebé puede convertirse entonces más fácilmente en un obstáculo mortal.

¿El remedio? El entorno y el temperamento del líder.

Regreso a la película. Nadie podía convencer a Churchill de cambiar. Ni su esposa ni sus más cercanos allegados, y vaya que lo intentaron. A fin de cuentas un bebé rara vez escucha.

A veces la flexibilización llega del lugar más inesperado. En este caso, de una secretaria novata y jovencita que, tras escuchar a Churchill predecir cómo morirían decenas de miles de jóvenes británicos en la invasión, le grita: “¡Basta! Yo a usted lo admiraba. Pero mi prometido va en uno de los barcos y no quiero escucharlo decir que va a morir”.

Esto cimbra a Churchill. Recuerda finalmente que su función en ese momento es inspirar y liderar a un país entero. Algo de su entorno hizo que cambiara y redacta un discurso esperanzador y energizante.

Parece simple, pero no lo es porque muchas veces los líderes “bebés” simplemente no pueden salirse de su ciclo. Se rehúsan a flexibilizar su postura y terminan arriesgando hasta a la organización entera. Nuestra era está llena de estas historias de gigantes que caen. Piense en Kodak, Research in Motion (Blackberry), Blockbuster, Sears, etc.

A fin de cuentas, en un mundo hípercompetitivo los líderes que triunfan de forma sostenida tienen que desarrollar otra cualidad de los bebés: el aprendizaje constante. Adaptarse o morir. No hay de otra.

EN POCAS PALABRAS.

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí puedo ajustar mis velas para llegar a mi destino”Jimmy Dean, empresario norteamericano

@jorgemelendez
01 Julio 2017 03:00:00
Ser jugador de equipo
“Deja que Ocon te rebase. Tiene más chance de meterse al pódium”.

“No, permítenos competir. Yo también puedo”.

“Sergio, si te rebasa y luego él no puede pasar a Ricciardo, le pedimos que se deje rebasar por ti”.

“Por favor, déjanos competir”.

Más o menos así se dio un minidrama en el equipo Force India en la carrera de Fórmula 1 de Montreal hace unas semanas. El equipo había manejado muy bien su estrategia y Esteban Ocon tenía llantas nuevas. Iba en el quinto lugar pegadito a su coequipero Checo Pérez, que a su vez le pisaba los talones al tercer lugar Daniel Ricciardo.

Ah, y atrás de Ocon venía el piloto que manejaba más rápido en ese momento en la carrera: el cuatro veces campeón Sebastian Vettel. ¡Uffff!

La propuesta del equipo tenía sentido: el joven francés venía mucho más rápido que Pérez. Aparte le dijeron: si lo dejas pasar y no puede rebasar a Ricciardo, te regresamos tu lugar. O sea, cero riesgo.

Pero a Checo le salió el cobre. Se entercó y no dejó pasar a su compañero. ¿Resultado? Obvio, Vettel pasó a ambos (vea un video en nuestros sitios). Desesperado, Ocon al final intenta rebasar a Pérez y casi chocan. Estuvieron a nada de arruinar una excelente carrera.

Y todo porque Checo se rehusó a ser jugador de equipo. ¿Cómo serlo? Primero, aclaro que en México eso de “ser jugador de equipo” se usa muchas veces como excusa para cualquier cosa. Por eso, empecemos por definir lo que NO es:
* No es decir que sí ciegamente a cualquier idea del jefe. En la era de la disrupción, las ideas siempre deben de triunfar sobre el organigrama. Es la única forma de garantizar la supervivencia.

* No es escudarse en el equipo para evitar hacer el mejor esfuerzo individual posible.

* No es evitar el debate con compañeros para no incomodar. Como bien dijo el general Patton: “si todos piensan igual, entonces alguien no está pensando”.
En cambio, un buen jugador deequipo:

1. Conoce bien a la empresa y sus procesos. Por lo menos en lo que le compete (área funcional, departamento, etc.).

2. Entiende a la competencia y las tendencias del mercado. Ah, y mientras más arriba el puesto más enterado debe de estar.

3. Tiene punto de contacto con los clientes y sus necesidades. De ahí surgen oportunidades y amenazas.

4. Conoce los objetivos de la compañía, de su área o del proyecto en curso.

5. Se prepara, estudia y reflexiona. Se mantiene al día.

6. Tiene la mente abierta y escucha lo que otros dicen o sugieren. Aprende y por lo tanto flexibiliza y/o adapta sus posturas cuando la ocasión lo amerita.

7. Argumenta sus propuestas con datos y análisis.

8. Acompaña sus críticas con soluciones. Es propositivo.

9. Tiene una relación constructiva con su jefe. Entiende sus objetivos y busca complementarlo(a). Pero nunca es lambiscón ni “yes men”.

10. No grilla al compañero(a).

11. Puede poner los objetivos del equipo antes que los propios. Tal como NO lo hizo Checo Pérez en Montreal.

12. Una vez que el equipo decide, aún si es un curso distinto al preferido, pone todo su esfuerzo para lograr el objetivo grupal.

Existe una técnica que usan algunos entrenadores de futbol americano para motivar la unión entre sus jugadores. Cortan una soga en pedacitos y le dan uno a cada miembro del equipo.

Les piden que la guarden toda la temporada. Y les dicen algo así: “Imagina que estás a punto de caer en un acantilado. Lo único que te detiene de una muerte segura es esta soga que detiene una persona. Esa persona es cualquiera de tus compañeros. ¿Confías en ellos? ¿Confiarían ellos en ti? Detén la soga”.

En el mundo hípercompetitivo de hoy los esfuerzos solitarios del más talentoso no son suficientes. Se necesita la fuerza del equipo para ganar consistentemente. Se requieren buenos jugadores de equipo que detengan la soga.

¿Cómo anda su brazo?
En pocas palabras.

“Una visión se convierte en pesadilla cuando el líder tiene un gran sueño y un pésimo equipo” John Maxwell, autor norteamericano.

24 Junio 2017 04:00:00
¿QEPD el auto (y el petróleo)?
“El transporte como servicio destruirá enormes partes de las industrias de transportación y petróleo. Provocará que se desplome la demanda y los petroprecios. Billones de dólares se perderán y otros tantos se crearán en nuevas oportunidades”.

Apenas una parte del fenomenal reporte Repensando la Industria de Transportación, del James Arbib y Tony Seba que le recomiendo consulte en nuestros sitios. El título es inofensivo pero sus conclusiones son demoledoras. Le platico.

“Una disrupción basada en la tecnología se da al converger cambios que crean nuevas industrias y destruyen otras”, explica Seba en una charla (no deje de verla en nuestros sitios).

El profesor de Stanford explica que innovaciones en tecnología (robótica, inteligencia artificial, impresión 3D, etc.), modelos de negocio (Uber, Airbnb, etc.) y productos se suman para producir enormes ventajas en costos que provocan cambios sísmicos.

Por ejemplo, LIDAR, la tecnología en el corazón de los vehículos autónomos (VA). En el 2012, este aparatito en los carros de Google alcanzaba $70 mil dólares. ¿Sabe cuánto podría costar en los próximos meses? 90 dólares. ¡Bajaría 99.87% en sólo 5 años!

Impactante, y así por el estilo están las cuatro pistas de la revolución del transporte y la energía que explica Seba:

1. Almacenamiento de energía (baterías). El costo (Kw/hora) lleva décadas bajando a tasas superiores al 15% anual. Esto habilitará a la industria de vehículos eléctricos pero también afectará a la industria de energía convencional. Por ejemplo si una batería almacena electricidad en una casa o negocio se eliminan los cargos por horas pico, lo que dejaría sin uso a una gran parte de la capacidad instalada de generación eléctrica.

2. Vehículos eléctricos (VE). Un VE tiene grandes ventajas. Un Tesla S tiene 18 partes que se mueven vs. más de 2 mil para un vehículo con un motor de combustión interna (VCI). Por ende es mucho más barato el costo de mantenimiento de un VE. El motor eléctrico es mucho más eficiente. Como el costo de operación seguirá bajando y el rango de la batería seguirán subiendo, en unos cuantos años los VE competirán con los VCI de bajo precio. Ahí podría iniciar su declive masivo. La industria actual no podrá competir y surgirán nuevos jugadores, piense en compañías tipo “Valle del Silicio”.

3. Vehículos autónomos (VA). Como ya vimos, los costos tecnológicos caen dramáticamente. Un auto usa 4% del tiempo, el resto permanece parado. No tiene sentido. Conforme avance la regulación y las pruebas, los VA serán imparables. Combine esto con modelos de “sharing economy” como Uber o ZipCar y la necesidad de tener un carro desaparece.

4. Energía solar (ES). La curva de costos para generar ES tiene una pendiente decreciente acelerada. Ya es competitiva con fuentes tradicionales en 80% del mundo desarrollado. En pocos años su costo de producción será menor que el costo de transmisión de la energía tradicional. En ese momento no tendrá sentido producir energía con fuentes tradicionales.

La acumulación de cambios dramáticos hará que la velocidad de cambio sea impactante. Seba ilustra esto con un par de fotos viejas de Nueva York. La primera es de 1900: en la calle se ven decenas de caballos y ahí perdido entre los equinos, un carro de algún innovador.

La segunda es de 1913. La misma calle, pero todo exactamente al revés: puros carros y ahí perdido un triste caballo. En apenas 13 años la forma dominante de transporte murió. y nació otra industria.

“¿Qué dirán los expertos? No va a pasar y menos tan rápido. Pero cuando las curvas de costos llegan al punto de inflexión, ¡boom, pasa rapidísimo! En unos pocos años, las industrias de energía y transportación serán transformadas por almacenamiento, vehículos eléctricos y autónomos y la energía solar”, concluye Seba.

Impactante. No sé si como asegura el profesor estos cambios se darán en tan sólo una década ni que tan rápido lleguen a México. Pero ahí vienen. Olas imparables que afectarán a la industria automotor, energética, de bienes raíces (estacionamientos) y seguros/salud, entre otras. Si usted está en alguna de ellas, ¡prepárese!

En pocas palabras.

“Los cobardes mueren varias veces antes de morir”

Shakespeare

10 Junio 2017 04:00:00
Flexibilidad y rigidez
Nuestro mundo parece empujarnos en direcciones opuestas. Por un lado, las redes sociales fomentan rigidez al acercarnos a personas que piensan como nosotros. Y por el otro, disruptores flexibles tumban a gigantes de negocios que no cambian.

La idea para esta columna surgió de la experiencia de un joven que está en los albores de su carrera.

Estudió en Texas y al graduarse tuvo dos ofertas de trabajo. La primera de una gran compañía. Con responsabilidades operativas importantes para un chavo (supervisar 50 personas). Una gran oportunidad de aprender. Peeero un trabajo durísimo y en un pueblito en la mitad de la nada.

La segunda, de una empresita de esas que buscan revolucionar al mundo, justo en la ciudad donde estudió. Buen grupo, horarios bien definidos, pero probablemente poca movilidad.

El recién graduado eligió lo conocido y tras dos años y cacho, buscando chamba, pues siente que se estancó. No se equivocó al decidir, ambas eran buenas opciones. Pero a veces ser flexible es muy importante en la vida. o en los negocios.

¿Cuándo conviene serlo? Le propongo cinco ccircunstancias:

1. Es temprano. En el ejemplo inicial, en teoría un joven debería ser más flexible que un adulto en cuanto a mudarse de ciudad, salir de la zona de confort, sueldo vs. aprendizaje, etc. ¡Ah!, pero esto también aplica en un proyecto o empresa. Al inicio, muchas cosas son desconocidas y por ende hay que tener la mente muy abierta para descubrir lo relevante y desechar lo insulso.

2. Existe incertidumbre, por ejemplo por un cambio tecnológico. Vivimos en la era de la disrupción (relea ¡Destruya su Negocio!). Cuando las reglas cambian, tener las antenas levantadas para ajustar es la única forma en la que una empresa puede sobrevivir.

3. Que el cliente hable. En la era del internet, lo hacen fuerte y seguido. Si los hábitos cambian, hay que adaptarse.

4. Se descubre un error, sobre todo si es grave. Aferrarse o defenderse puede ser mortal personal u organizacionalmente.

5. Se está en medio de una crisis.

Le ilustro el último punto con una anécdota de la lucha inicial contra el sida que cuenta Tony Fauci, director del Instituto de Alergias y Enfermedades Contagiosas de Estados Unidos, en una charla de TED (véala en nuestros sitios).

Pocas cosas son tan rígidas como la aprobación de nuevas drogas en el mundo desarrollado. Tras unos años de haber iniciado la epidemia del sida se aprobó el AZT como tratamiento. Resulta que había otra droga en desarrollo para evitar que un enfermo se quedara ciego.

Como todavía no era aprobada, la regla era: o AZT o la experimental. Pero no las dos. Fauci visita a un paciente en San Francisco que dramáticamente le dice: “o sea, me estás pidiendo que elija entre morir o quedarme ciego”.

Ese fue el punto que llevó a Fauci a ser flexible y proponer un “track” paralelo para autorizar con consentimiento del paciente el uso experimental de las dos drogas.

No, si ser flexible tiene sus ventajas. Pero a veces también hay que ser rígido. Por ejemplo cuando:

a) Se trate de valores y ética (personal o corporativa). Evitar el espejismo del resultado rápido al saltarse trancas.

b) Al aceptar el debate. Recuerde: sin él, usted y su empresa no podrán ser flexibles de forma sostenida.

c) Cuando contrate y promueva a aptos. Siempre: aptitud y actitud sobre amistad y lealtad. Vacúnese contra los “yes men”.

d) Al evaluar con datos (y no con creencias). Cuidadito con los sesgos cognitivos (relea No Se Equivoque al Pensar).

e) Está muy cerca de la meta. Ahí ya no se distraiga. Afine puntería y a dar al blanco. Pero OJO, porque si ya llegó, tendrá que ir a lo que sigue. Y ahí, ¡de nuevo a ser flexible!

Cierro con una frase de un activista gay a Fauci al buscar nuevos métodos en la lucha contra el sida: “Que bueno que no te impusiste o cediste. Tu nos llevaste en una dirección y nosotros te llevamos en otra”.

¡Exacto! Al buscar ser flexible en los negocios o la vida es muy importante dialogar y debatir de forma inteligente. El estar abierto a nuevos esquemas, a nuevas ideas y a posibilidades distintas siempre hará que cualquier decisión final sea mejor, ¿no cree?

Posdata: Muy triste lo de Coahuila: ¿18 años de Moreirismo? ¡Ufff! Ojalá que los opositores tengan realmente pruebas de los chanchullos masivos que dicen sucedieron. Será un proceso judicial largo. No veo fácil que anulen la elección. Espero equivocarme.

En pocas palabras.

“Mantén fijas tus convicciones, pero se flexible en tu enfoque”.

Tony Robbins, autor norteamericano
03 Junio 2017 04:00:00
Ya merito
“Se consolidan los Tigres como los mejores para llegar a finales y los peores para jugarlas”, Roberto Gómez Junco.

Pues sí, los datos no mienten. Desde que regresaron Alejandro Rodríguez y “Tuca”, Tigres ha jugado 9 finales (una de copa y de Libertadores, 2 de Concachampions y 5 de Liga). Ganó 4 y perdió 5.

Es el equipo más triunfador de la década, pero también el que más finales ha perdido. Aunque muchos quisieran haber estado ahí (para perder una Final hay que jugarla), los aficionados se quedan con la tristeza de lo que pudo haber sido.

Por un poquito el equipo más triunfador sería de época. ¿Qué lecciones para los negocios se derivan del “ya merito” de Tigres en finales? Por lo menos seis:

1. La estrategia y el CEO cuentan. “Tuca” es un extraordinario entrenador para temporada regular, pero algo le pasa en las finales. Hasta frase hay: un campeonato “a lo Tigre”. Sufrido.

2. La actitud es vital. Es un equipo tan poderoso que a veces se confían, son soberbios. “Aprieto y gano”. Así pasó en esta final. Lo increíble es que sin el oso del penal no marcado, probablemente les habría alcanzado para la sexta estrella.

3. Temperamento y fortaleza mental son indispensables. Para sobreponerse cuando las cosas no salen bien. Muchos jugadores de Tigres se calientan al ir perdiendo. En esos momentos es cuando el corazón debe de estar bien caliente y la mente muy fría. Fue un milagro que terminaran con 11 el juego de vuelta. Igual pasó en 2014 contra América, cuando terminaron con 8. Ah, y en diciembre de 2016.

Goles que no vuelven. En los momentos clave, las estrellas de Tigres muchas veces fallan. Por ejemplo, el domingo pasado fácil tuvieron 8 oportunidades claras. No deberían de haber necesitado el penal del final.

Buscar ayuda profesional. A veces los Tigres parecen bloquearse en juegos clave. Almeyda presume que Chivas usa sicólogos para el aspecto mental, ¿y Tigres?

6. Saber perder y aprender del fracaso. Francamente, esas actitudes de “nos robaron” (aunque sea cierto) y los berrinches de no recibir medalla no ayudan a la introspección necesaria. Y si no se aprende, se repetirá el error.

Ojalá que alguno de estos consejos le sirvan. Cierro hablando de algo bien presente en la era de la híperconectividad: las típicas burlas al que se queda cerca de triunfar pero fracasa.

Criticar y burlarse es fácil, emprender y arriesgarse será siempre más duro. Una tarea reservada para el talentoso y arrojado, que no sólo tendrá que enfrentar a competidores en la cancha, el mercado o la chamba, sino también aguantar el coro burlón de los que sólo esperan el primer tropiezo para iniciar su cántico.

Ah, por cierto: otro consuelo del mediocre es la grilla. Tristemente, muchas veces los ineptos son malos para la chamba y unos maestros para grillar. ¿Qué hacer para lidiar con “el consuelo de un mediocre”? Le propongo 4 pasos:

1. Ignorar al individuo pequeño. Ese que siempre critica, que siempre se enfoca en lo negativo. El mediocre burlón y/o grillero.

2. Enfocarse en lo positivo. Reflexionar sobre el valor de lo logrado, sobre lo difícil que es llegar y lo trascendente que es “estar ahí”. Le recomiendo buscar alguna frase que encierre este significado positivo y repetirla.

3. Aprender de la derrota. La famosa introspección: analizar, detectar, corregir. ¿Cómo tener una mejor actuación si la oportunidad se presenta de nuevo?

4. Planear hacia el futuro. La nueva chance no llegará sola. Nuestro mundo es ultracompetitivo. Habrá que volver a luchar para “estar ahí” creando un plan detallado y calendarizado.

Para cerrar, dos sugerencias para los “burlones”. Primera, hay una línea tenue entre el humor y el generar un círculo vicioso de ataques mutuos imparables en el futuro.

Y segunda, vale la pena reflexionar: ¿esconde tu burla o grilla mediocridad? Y, de ser así, ¿es lo mejor que puedes hacer?

Para que Tigres, o cualquiera organización, se “vuelva de época”, hay que corregir los detalles que generan el tan odiado “ya merito”.

Posdata: David Roberts de Vox refleja perfectamente mi postura sobre la decisión de Trump de sacar a EU del acuerdo de París: “Mandar a la chingada a todos los países del mundo probablemente provoque problemas en el futuro”. Exacto. Otra más de Mr. Carrothead.

EN POCAS PALABRAS

“No hay secretos para éxito: es el resultado de la preparación, el trabajo arduo y aprender de los errores”.

Colin Powell, general norteamericano.
20 Mayo 2017 04:00:00
Quédate en el Día 1
“El día 2 es estasis (estancamiento). Seguido de irrelevancia. Seguido de un declive tremendamente doloroso. Seguido de la muerte. Por eso siempre estamos en el Día 1”.

Así inicia la carta 2017 del CEO de Amazon a sus accionistas. Jeff Bezos es uno de los líderes de negocios que más admiro. Tiene un espíritu revolucionario estilo Energizer Bunny: sigue, sigue y sigue.

A pesar del tremendo éxito de Amazon. Su valor de mercado casi duplica al de Walmart, ¡con apenas 28% de sus ingresos y 5% de sus empleados! Y aparte Walmart tiene 11 mil 500 tiendas.

¡Las acciones del que invirtió 10 mil dólares en la oferta pública primaria de Amazon de 1997 valen hoy 4.8 millones de dólares!

Bezos revolucionó la industria de los libros, el comercio detallista, la del almacenamiento y sigue emprendiendo aventuras. Es un disruptor que teme ser víctima de su éxito (relea ¡Destruya su negocio!).

Le aterra una muerte progresiva: “el declive puede darse en cámara lenta, se puede vivir en el Día 2 por décadas, pero el resultado final (la muerte) es inevitable”.

¿Y luego se pregunta?: ¿cómo evitarlo? Cuatro tácticas. Apúntelas:

1. Verdadera obsesión por el cliente.

Aunque hay muchas formas de enfocar a un negocio (productos, tecnología, modelo, etc.), Bezos defiende al cliente como el centro de la empresa. “Siempre están hermosamente insatisfechos. Aún si dicen que todo está bien siempre aprecian algo mejor”. Para lograr esta obsesión sugiere experimentación paciente, aceptar fracasos, plantar semillas, realizar pruebas y apostar la casa cuando ves que el cliente está muy satisfecho.

2. Resistir a las “proxys”.

Para que me entienda: resistir las “muletillas”. Todo aquello que aproxime la satisfacción del cliente. Por ejemplo, el enfoque a procesos. Una vez que estos se definen bien, las empresas grandes tienden a creer que los procesos son el objetivo final. Lanza Bezos una pregunta matona: ¿la empresa es dueña de sus procesos o es al revés? Y advierte: cuidado con abusar de las encuestas a clientes. No deben sustituir a “pruebas beta”: a experimentar y refinar constantemente.

3. Abrazar las tendencias externas.

“El mundo externo te empuja al Día 2 si no adoptas rápidamente las tendencias dominantes. Si luchas contra ellas, luchas contra el futuro”, explica. ¿Dónde se pueden encontrar? No es difícil verlas, dice Bezos: “se escribe mucho de ellas”. O sea, sólo hay que prestar atención. Y luego sugiere dos: aprendizaje de máquinas e inteligencia artificial. En Amazon están revolucionando sus procesos ante estas tendencias. ¿Ya analizó usted su negocio ante estas u otras fuerzas disruptivas?

4. Toma de decisiones rápida.

Bezos repite algunos de los conceptos que analicé en detalle en la columna “Fracase bien. y triunfe”. Resumo: hay 2 tipos de decisiones: deliberadas, entre muchos y lentas para grandes asuntos (Tipo 1); rápidas y entre pocos para la mayoría de las cosas (Tipo 2). Y luego da 3 nuevos tips para decidir bien:

- Tomarlas con 70% de la información necesaria, con una advertencia: desarrolle la habilidad de reconocer rápidamente las decisiones malas. ¡y corríjalas!

- Aplicar la frase: “estoy en desacuerdo, pero me comprometo”. Le ahorrará mucho tiempo. Y obvio, detectando rápido las malas decisiones como acabamos de ver.

- Reconocer temprano las desviaciones reales y escalarlas inmediatamente. Para que alguien tome cartas en el asunto, decida y todos se puedan comprometer.

¡Ufff! Sabiduría pura en la era de la hípercompetencia. Le platico que el fascinante libro La Tienda de Todo (se lo recomiendo ampliamente) cuenta cómo Amazon fijó sus valores en una pequeña junta en 1998, después de sufrir un apretón financiero por su tremendo crecimiento:

1. Obsesión con el cliente.

2. Frugalidad.

3. Sesgo a la acción.

4. Actuar como dueños.

5. Una vara alta al seleccionar talento.

6. Innovación (se agregó después).

¡En 1998! ¿Sabe que más reflejan las palabras y las ideas de Bezos? El enorme poder transformador de la aplicación consistente de una visión revolucionaria a través del tiempo. ¿A poco no?

EN POCAS PALABRAS.

“Una pregunta típica en los negocios es: ¿por qué? Es una buena pregunta, pero una igual de válida es: ¿por qué no?”

Jeff Bezos
13 Mayo 2017 04:00:00
¡Mejor ya no me traiga más zapatos!
Así me dijo medio llorosa la encargada de un changarrito que arregla zapatos, bolsas y maletas tras reclamarle que era la quinta vez que les llevaba un mismo par que no quedaba bien.

Y conste, no le grité ni la insulté. Para nada. Es más, abrí así: “ustedes siempre se sacan 100 en servicio y 100 en trabajo, pero con este par reprobaron. Es la quinta vez que vengo. La quinta”.

Mi tono reflejaba un disgusto justificado. Pero la encargada no supo tranquilizarme y prefirió sugerir a un cliente de años que ya no fuera.

Cualquier empresa que atiende a clientes enfrentará a algunos enojados. Aun las que “casi siempre se saquen 100”. En un mundo competitivo, más vale aprender a lidiar con ellos. ¿Qué hacer?

Empecemos con 7 recomendaciones de NewTek, una empresa que da servicio a más de 100 mil Pymes en Estados Unidos:

Mantener la calma. Nunca responder enojo con enojo. Aunque el cliente no tenga la razón. Escalará hostilidades.

2. No tomarlo personal. Exactamente lo que NO hizo la señora. El cliente no está enojado con la que lo atiende, sino con la situación. La persona frente a él/ella representa a la empresa.

3. Escuchar. Desahogarse es una forma de catarsis. Ni modo, el que lo atiende debe escuchar poniendo atención. Al terminar, resumir la queja y preguntar para clarificar. El lenguaje corporal es clave: mantener contacto visual, no cruzar los brazos, etc.

4. Demostrar empatía activamente. Ponerse en los zapatos del cliente (en mi caso literalmente, ja ja ja). Que sepa se entendió la queja y el motivo del enojo.

5. Disculparse sinceramente. Si se quiere mantener al cliente, hay que hacerlo aun si no tiene la razón. Se debe ser directo y claro. No rebuscamientos. Agrego un consejo: nunca usar la palabra “pero”. Inmediatamente hace que la disculpa suene falsa. No hay peros, el cliente siempre tiene la razón.

6. Encontrar una solución. Ya que entendió el motivo del enojo, hacer algo al respecto. Siendo justo y realista. Ofrecer algo que no se pueda cumplir dejará al cliente más enojado.

7. Tomarse unos minutos para recargar baterías. Un tiempo fuera. Aun si todo salió bien, atender a un cliente disgustado genera estrés. Una caminata, un snack. De otra forma, el cliente que sigue puede “pagar la cuenta del enojón”.

Por su parte, el excelente sitio MindTools (MT) también sugiere 7 pasos (vea un video en nuestros sitios): prepararse mentalmente (entrar a un modo de “servicio al cliente”), escuchar activamente, repetir la queja (para asegurarse se entendió), mostrar empatía y disculparse, presentar una solución, tomar acción y darle seguimiento y, finalmente, usar la experiencia para el futuro (aprovecharla).

MT también da algunos tips bastante prácticos:

* Hablar con calma y despacio con clientes realmente enojados.

* Si un cliente clave manda un correo o hace una llamada que demuestra mucho disgusto, invitarlo a una reunión en persona.

* Ante clientes coléricos o irracionales, escalar al siguiente nivel. A veces, pedir una pausa. Quizá el cliente se calme.

El entrenamiento es otro punto clave para tratar con un cliente enojado. Muchas veces el personal que los atiende es el de más bajo nivel, no tienen poder y no están preparados. Una mala receta para mantener clientes (relea “Cliente de por vida”).

Una advertencia final: cuidado con los call centers. Es mucho más fácil perder el control de la calidad en la atención al cliente por teléfono, que cara a cara (vea en nuestros sitios un simpático video de cómo NO atender a un cliente disgustado). Supervíselos constantemente con operativos encubiertos y encuestas de satisfacción.

Le platico que a pesar de haber ido 5 veces, acudí una sexta para llevarle unos tamarinditos a la señora. No me sentí a gusto pensando que mi reclamo la afectó. Quizá esta historia tuvo un final feliz para este changarrito. Pero así no es un cliente típico.

Si sus empleados sugieren a un cliente disgustado “que ya no traiga sus zapatos”, este caminará directito hacia su competencia. En un mundo hípercompetitivo, un atajo directo al camposanto, ¿no cree?

Posdata. Fatal el despido de Comey por parte de Trump. Mr. Carrothead siente la lumbre bien cerquita. Sigo pensando que no termina. Relea “¿Terminará Trump su mandato?”.


EN POCAS PALABRAS.

“Tus clientes más disgustados son tu mejor fuente de aprendizaje”.

Bill Gates
06 Mayo 2017 04:00:00
Tres pasos simples (y difíciles)
1. Vuélvete más inteligente. y apresúrate. Aprende algo nuevo hoy y continúa aprendiendo mañana.

2. Resuelve problemas interesantes. Estamos rodeados de problemas. Elige uno y soluciónalo.

3. Que te importe. y mucho. De ser así, harás algo al respecto.

Tres pasos simples y difíciles de acuerdo con un blog del autor Seth Godin, que remata con una gran pregunta: “Si inviertes en estos 3 activos, ¿qué pasa con tu potencial? ¿Tu valor? ¿Tus opciones?”.

Buenísimo. Vamos a jugar con el concepto en diversos ámbitos.

LA POLÍTICA

Al diseñar una buena estrategia:

a) Conoce los problemas de tu jefe: el ciudadano.

b) Rodéate de gente apta y no de cuates.

c) Crea planes con acciones específicas y calendarizadas.

Al ejecutar un plan:

1. Divídelo en metas pequeñas en el tiempo.

2. Monitorea frecuentemente y con indicadores precisos.

3. Corrige lo que va mal y refuerza lo que avanza.

Al gastar el dinero público

(recuerda: ¡no es tuyo!):

a) Gasta como la abuelita: poquito y medido.

b) Construye obras de calidad (como si fuera tu casa).

c) Opera en una pecera: transparencia total.

Si inviertes en estos 3 activos, ¿cómo avanzará tu comunidad? ¿Qué pensarán de ti? ¿Ganarás elecciones sin que necesites hacer trampa?

LOS NEGOCIOS

Al construir un equipo de trabajo:

1. Contrate estrellas. (Relea ¡No Contrate Burros!).

2. Remuévales obstáculos y déjelos solo trabajar.

3. Recompénselos de acuerdo con resultados (con incentivos extrínsecos e intrínsecos, relea Motivar, ¿Sólo con Dinero?).

Para innovar y crear:

a) Aprenda a discutir bien. Con datos, sobre ideas y no personas.

b) Aprenda a fracasar bien. Temprano, aprenda del fracaso y sin arriesgar toda la empresa (iniciar en pequeño).

c) Muévase rápido. Experimentación constante.

Para ser un buen líder:

1. Escuche y aprenda. Relea: ¡Cállese!.

2. Deje que lo reten. Que gane la mejor idea, no la del jefe.

3. Reparta con generosidad y con base en méritos.

Para ser un buen colaborador:

a) No deje de aprender nunca. Actualícese o se quedará atrás.

b) Contribuya en lo individual y como miembro del equipo.

c) Mantenga una buena relación con su jefe y tenga mentores.

Si invierte en estos 3 activos, ¿qué tal le irá a su organización en un mundo disruptivo? ¿Qué tal le irá a usted?

EN LA VIDA

1. Apunte a las estrellas, pero con los pies en la tierra. Metas agresivas con mente ingenieril. Avance gradual en el tiempo.

2. Mantenga un balance. Trabajo, familia, diversión, espiritualidad. Todo en exceso es malo. Ni muy muy, ni tan tan.

3. Diviértase, sea feliz en el trayecto. Recuerde: el ataúd y el entierro del millonario quizá sea más lujoso. pero después todos somos iguales. No nos llevamos nada.

Si invierte en estos 3 activos, ¿qué tan disfrutable será su vida? ¿Qué tan duradera será su huella? ¿Cómo lo recordarán?

A veces los pasos más simples con los más difíciles. Espero les sirva alguno de estos 24 pequeños activos. ¿Se le ocurre algún otro? Mándemelo y con gusto lo compartiré por Twitter. Espero que sencillamente tenga un excelente fin de semana.

Posdata. Lástima que la Cámara de Representantes haya tirado Obamacare. Lo que se necesitaba era más bien arreglar sus fallas. Parece que el nuevo plan va a afectar a los que menos tienen y a los más enfermos. Ojalá que en el Senado corrijan estos errores.

EN POCAS PALABRAS.

“En el carácter, modales, estilo y en todo: la excelencia suprema es la simplicidad”

Henry Wadsworth L., poeta estadunidense
29 Abril 2017 04:00:00
Currículum ‘matón’
Así como existe una competencia feroz entre productos y servicios, igualito pasa con las personas.

Si el currículum es su carta de presentación, hoy tiene que sobresalir entre cientos de miles de perfiles. Excelente tema ahora que se acerca el Día del Trabajo.

¿Cómo crear un currículum matón? Empecemos con una pregunta básica: ¿para qué sirve? Tan sólo para conseguir una entrevista. Para destacar de entre el montón. Debe ser atractivo y resaltar lo que lo hace único.

Inicie con su experiencia laboral en orden cronológico, empezando por su actividad más reciente. Para cada puesto, liste sus logros. OJO, evite adjetivos o frases genéricas. Liderar, motivar, apasionado o creativo son palabras huecas sin resultados relevantes.

“El currículum no es sobre usted, es sobre su empleador. ¿Qué valor específico agrega?”, pregunta la consultora Michelle Dumas en un video que puede ver en nuestros sitios.

Escriba sus logros en forma de “bullets” con verbos activos y de preferencia con datos. Por ejemplo: “logré X, relativo a Y, haciendo Z”. No es: “escribí editoriales”, sino “publiqué 50 columnas vs. el promedio de 6 de otros analistas, debido a que realizo análisis profundos”.

Después de su experiencia laboral, enliste con la misma especificidad su trayectoria académica, intereses, habilidades (idiomas), etc.

¿Qué otros tips prácticos recomiendan todos los especialistas?

–Fuera rollo. Claro y conciso. Una página es la norma, máximo dos. No es su autobiografía.

–No es lo que sabe. es lo que puede hacer con lo que sabe. Probar valor e impacto.

–Al listar sus logros conteste: ¿qué problemas ha resuelto? ¿a quién ayudó? ¿qué diferencia hizo?

–Si va por un puesto específico, investigue al mismo y a la empresa. Adapte su currículum, resaltando logros que comprueban que es usted un buen “match”.

–No esconda su pasión. En cualquier chamba, la química es clave. Deje ver su personalidad.

–La parte superior del currículum es la más importante. O captura la atención, o dejarán de leerlo. ¡Tiene 15 segundos!

–Presentación y gramática. Cero errores. Lúzcase.

–Tipografía clara y legible (tamaño). Información de contacto: email, celular y nic de Skype.

Una recomendación adicional básica: haga un borrador, revise, vea errores. y empiece de nuevo. No quedará a la primera.

Me gustó mucho una prueba de ácido sugerida por Dumas. Al terminarlo pregúntese: si yo fuera el empleador, ¿me contrataría? Si la respuesta honesta (nunca mienta) es NO, inicie de nuevo.

Finalmente, sea proactivo. El trabajo ideal no llegará solito. Aquí van 8 pasos de acuerdo a un buen artículo de Inc.: identifique empresas que le interesen, investíguelas a fondo, determine cómo agregaría valor, muestre resultados relevantes, busque que alguien lo recomiende, toque la puerta, practique para la entrevista y pida el trabajo.

Cierro con recomendaciones para su perfil de Linkedin. Si no conoce el nombre, ya va mal. Es la red social de profesionistas más utilizada: 500 millones de usuarios. Una plataforma súper consultada por empresas y reclutadores. Haga su perfil de Linkedin con estos tips:

1. Incluya una foto donde se vea profesional.

2. Complete su resumen y utilice los 2 mil caracteres. Cuente su historia de forma clara y amena.

3. Liste su experiencia con las mismas reglas de su currículum.

4. Si tiene proyectos, si dio una entrevista o conferencia y tiene un video, ¡inclúyalo!

5. Elija bien la oración del inicio. Puede ser su último puesto, pero también una frase que lo describa.

Si alguien lo puede recomendar, pídale que lo haga.

Su perfil en Linkedin es su carta de presentación en el mercado laboral virtual. Imagínese, esta red agrega 2 nuevos usuarios cada segundo. En lo que le llevó leer Benchmark, 360 nuevas personas estarán compitiendo con usted por la atención de los reclutadores del mundo.

Una batalla feroz, donde un currículum tiene que ser matón para sobresalir. Donde el que no destaca, se pierde.

Posdata. Sobre tanto amago de Trump de salirse del TLC, sigo pensando: es una táctica de negociación. Relea El Bluff de Trump.

En pocas palabras.

“Currículum: exageración de las cosas buenas realizadas sumadas a las cualidades que se quisieran tener”,

Bo Bennett, emprendedor norteamericano.
22 Abril 2017 04:00:00
Planeta desigual
No sorprende la desigualdad en el mundo, pero impacta su tamaño.

Una distribución socialista de la riqueza sería que el 1% más rico tuviese el 1% del pastel. ¿Sabe cuánto tienen realmente? ¡50.8 por ciento!

El Reporte Global de la Riqueza, de Credit Suisse (CS) 2016 pinta una pirámide tremendamente desigual. En la cima están 33 millones de personas con patrimonios mayores al millón de dólares que tienen el 46% de la riqueza y son 0.7% de la población adulta.

El siguiente nivel incluye a 365 millones de adultos que tienen fortunas de entre 100 mil y un millón de dólares (md). Representan 7.5% del total y concentran 40.6% de la riqueza global.

¡86% de la riqueza del planeta en manos de solo 8.2% de los adultos!

Un terrible contraste con la base: 3 mil 546 millones de adultos (73% del total) tienen menos de 10 mil dólares y concentran apenas 2.4% de la riqueza.

Las regiones más ricas son Norteamérica y Europa. La primera con 36% de la riqueza y sólo 6% de los adultos, mientras que Europa tiene 12 por ciento de la población y 29% de la riqueza.

No sorprende que la pobreza más marcada está en África: 12% de los adultos (igual que Europa) y apenas el 1% de la riqueza.

El avance de China es sorprendente: tiene alrededor de 21% de los adultos globales. En el año 2000 concentraba 4% de la riqueza. ¿Y en 2016? 9.1%, ¡creció 128% en apenas 3 lustros!

Latinoamérica está en la media tabla: 8% de la población y 3% de la riqueza, un porcentaje estancado entre 2000 y 2016. Muy triste, pasa el tiempo y seguimos siendo la región del eterno futuro promisorio.

Desde una perspectiva de muy largo plazo, la desigualdad se ha ensanchado. The Rule.Org estima que hace 2 siglos los países más ricos tenían 3 veces más que los más pobres. Para los años sesenta, eran 35 veces más ricos. ¿Hoy? ¡Tienen 80 veces más riqueza! (vea un video en nuestros sitios)

Metámosle lupa a México. La encuesta ingreso-gasto 2014 de INEGI, revela que 10% con ingresos más altos acumula 35% del total, mientras que ¡50% más bajo apenas representa 21 por ciento!

Estas cifras son impactantes, pero se refieren al ingreso. El panorama en la distribución de la riqueza es aún más escalofriante.

De acuerdo con Wealth Insight (WI), 147 mil 895 millonarios en México (con activos que superan un millón de dólares) tienen fortunas que suman 751 mmdd. Entre ellos hay 2 mil 596 multimillonarios (con patrimonios mayores a 30 md) que tienen una fortuna promedio de 148 md.

Y claro, también están nuestros billonarios. Son 17 según Forbes y sus fortunas suman 116 mil 700 mdd. ¡el 7% de la riqueza de México!

La fotografía de la desigualdad en nuestro país se completa con los estimados de Credit Suisse: 1% más rico concentra 38% de la riqueza. Compare con otros países. ¿Australia? El 1% más rico concentra 22 por ciento. ¿Alemania? 32 por ciento. ¿China? 44 por ciento. ¿Rusia? ¡75 por ciento! ¿Francia y Canadá? 25 por ciento. ¿Estados Unidos? 42 por ciento. ¿Chile? 43 por ciento.

Si para muchos el presente es desigual, el futuro pinta peor. Por ejemplo el sitio Hurun Report estima que en el mundo existen 2 mil 257 personas que tienen fortunas superiores a mil millones de dólares que acumulan una fortuna conjunta de 8 billones de dólares, 11% del total global.

Bueno, pues este grupo de ultra ricos incrementó su patrimonio 16% durante el año pasado. Claro, pues las oportunidades que se les presentan son mejores que las de un mortal promedio.

Igual sucede en México. Wealth Insight estima que el número de multimillonarios (fortunas superiores a 30 mdd) crecerá en el país 13% para sumar 3 mil 60 en el año 2019. Ah, y por cierto también pronostican que para ese año habrá 26 billonarios, ¡50% más que hoy!

La riqueza de un país no debe espantar. Qué bueno que el trabajo sea recompensado y mejor aún si los millonarios generan empleos y más riqueza.

Lo que asusta es la desigualdad. Junto con el enorme cinismo, corrupción e ineficiencia de la clase política, crea un caldo de cultivo para problemas sociales. Un cáncer que hay que atacar con mejor educación, empleo, oportunidades y estado de derecho, ¿no?

Posdata. Los senadores nomás no entienden. Siguen gastando enormidades en asesores. El año pasado, $mil 32 millones de pesos en mil 413 personas para ser exactos. O sea, 60 mil 800 pesitos a cada uno TODOS LOS MESES. Así no se puede.

En pocas palabras.

“El problema no son las crisis, sino el aumento en la desigualdad”.

Robert Shiller, premio Nóbel de Economía
15 Abril 2017 04:00:00
Estrategia en 3 cajas
“Estrategia (tiene que ver) con el liderazgo futuro, pero no tiene que ver con lo que harás en el futuro”.

Interesantes palabras de Vijay Govindarajan (VG) en una entrevista que le recomiendo vea en nuestros sitios.

El autor del libro La Solución de las 3 Cajas, explica que una organización ejecuta proyectos que caben en tres cajones:

CAJA 1: Presente.

CAJA 2: Olvidar selectivamente el pasado.

CAJA 3: Futuro.

Aunque se hable mucho del futuro, casi todas las acciones de una empresa se enfocan al presente. Un error en un mundo ultra dinámico.

El profesor de Darmouth explica que a las cajas 2 y 3 se refieren a la competencia por el futuro. El reto es triunfar hoy sin dejar de sentar las bases para sobrevivir y crecer mañana. Un desafío enorme.

“El pensamiento y metodologías de ejecución necesarias en la caja 1 son totalmente diferentes a las de la caja 3”, explica.

No se puede llegar al futuro si no se sobrevive al presente. Y sin embargo Govindarajan sentencia: “el futuro es hoy”. Si en su organización no hay proyectos y personas trabajando en las cajas 2 y 3, el pronóstico para su empresa será sombrío.

Aunque esto es obvio, el problema es que estos proyectos requerirán personas, capacidades, estructuras y procesos muy distintos a los que llevaron a la empresa a triunfar.

Conceptos parecidos a los de Clyde Christensen en su libro El Dilema del Innovador (relea “¡Destruya su negocio!”).

“Los proyectos del presente (caja 1) se ejecutan con señales claras que recibe la organización. Y la respuesta es una mejora incremental a procesos actuales”, explica VG.

Estos proyectos tienen que ver con cerrar la brecha de desempeño de lo que su empresa hace hoy. Son lineales, siguen un curso conocido. Incluya ahí el Kaizen, Six Sigma y cualquier sistema de mejora. OJO: es clave tenerlos, pues sin ellos el futuro no llega.

Lo que sucede es que este futuro (sobre todo en la era de la disrupción) será muuuy distinto. Las señales que lo anticipan (si es que existen) serán difusas y los cambios y acciones a emprender para enfrentarlo son inciertas. Se requiere flexibilidad y abrazar al riesgo.

Las cajas 2 y 3 tienen que ver con “cerrar la brecha de lo posible”. Implican métodos, productos, servicios y modelos de negocios que no existen hoy.

“(En las cajas 2 y 3) La organización requiere innovación exponencial y revolucionaria, y un modelo de negocios no lineal”, añade.

Sobre todo porque la brecha de lo posible puede ser enorme. Las tecnologías disruptivas cambian las reglas del juego. Los gigantes exitosos de hoy no tienen ventaja. Y menos si están distraídos.

Piense usted en la industria de los medios de comunicación, fotografía, películas bajo demanda, transportación, telefonía móvil, hotelería, compra de mercancías, etc. Innumerables casos de disrupción que han enterrado a gigantes.

Govindarajan recomienda un diagnóstico simple: realice una auditoría de los proyectos de su organización y ubíquelos en las 3 cajas. Y luego propone tres acciones para el equipo directivo:

1. Identifique y tenga proyectos en las 3 cajas.

2. Asigne recursos separados a los proyectos del futuro. Ah, y no los distraiga. Tip: equipos pequeños, separados físicamente.

3. No evalúe a todos los proyectos con criterios de la caja 1. Particularmente en el aspecto financiero.

Adicionalmente, hay que tener cuidado con tres trampas del éxito: competencia (enfocarse sólo al éxito presente), complacencia y canibalización (mejor usted que alguien más, ¿no?).

Agregaría una sugerencia final: realice benchmarks internacionales en su industria. Quizá la disrupción que usted va a experimentar pronto ya sucedió en otro lado.

Investigue a competidores de otros lares. Vea si gigantes no han caído o están sufriendo. De ser así, profundice. Entienda a los nuevos competidores, las nuevas dinámicas de competencia y las necesidades cambiantes de sus clientes.

En la era de la ultra competencia la caja del éxito presente no es suficiente. Buen tema para reflexionar en Semana Santa, ¿no?

En pocas palabras.

“Estrategia es comprar una botella de vino cuando vas a cenar con una dama. Táctica es que ella se la tome”.

Frank Muir, humorista inglés
08 Abril 2017 04:00:00
Preocuparse vs ocuparse
Trump, Andrés Manuel, el dólar, la inseguridad, la tarjeta, ese proyecto que no cuadra, los hijos, el calentamiento global, el equipo de soccer que no da una, Humberto Moreira regresa a la política, etc., etc., etc.

Preocuparse, un mecanismo ancestral para anticipar problemas y sobrevivir en un mundo hostil. Una “estrategia de defensa” que hoy es exacerbada con la comunicación instantánea que nos inunda de información. ¡Es tan fácil ahogarse entre preocupaciones!

“Para la mayoría, preocuparse es una forma de resolver problemas futuros, lo que se conoce como preocupación adaptativa. Pero en el extremo la preocupación crónica sobre peligros imaginarios provoca aprehensión y paraliza”, explica el Wall Street Journal (WSJ).

De acuerdo al rotativo, estudios del profesor británico Graham Davey prueban que los preocupones patológicos creen que “algo les pasará” si no “agonizan y arreglan” todos los detalles del evento que sea.

“Lo peor es que un mal hábito de preocuparse de todo puede perpetuarse. Investigaciones demuestran que el 85% de lo que preocupa a la gente no sucede. ¡El preocupón crónico creerá que no pasó porque se preocupó!”, explica Martin Rossman en el HuffPost.

El autor del libro La Solución Preocupona, sugiere que la clave para aprender a preocuparse bien es usar bien la imaginación. Distinguir entre problemas reales, su gravedad y lo que se puede hacer.

En evitar caer en el círculo vicioso del pesimismo patológico: “los preocupones crónicos son hípersensibles a eventos negativos y sus cerebros analizan todo lo malo que puede pasar”, explica el WSJ.

Y dado que no encuentran soluciones “apropiadas” inician de nuevo el ciclo: “al no confiar que funcionará lo que piensan regresan a su perspectiva negativa que les dice, preocúpate más”, explica Davey.

¿Cómo romper este ciclo para “preocuparse bien”? El profesor de la U. de Sussex sugiere 10 tips en PsychologyToday:

1. Convertir la preocupación en un problema. y resolverlo.

2. Olvide las preguntas tipo: “¿y si ___?”.

3. No se engañe: preocuparse no siempre ayuda.

4. Aprender a aceptar (y tolerar) la incertidumbre.

5. Buscar la manera de tener una perspectiva positiva.

6. No tratar de suprimir la preocupación.

7. Separar en el día tiempos específicos para preocuparse.

8. Cambiar de pensar “y sí ___” a pensar “cómo puedo ___”.

9. Para evitar insomnio por preocupación: mantenga papel y lápiz junto a la cama. Si se levanta, apúntelo y duérmase.

10. Viva en el presente. No gancharse con preocupaciones sobre el futuro, ocuparse.

Por su parte, el WSJ enlista consejos de varios expertos:

–Preguntarse: ¿se justifica el nivel de preocupación con la probabilidad de que suceda y sus consecuencias?

–Contarse una mejor historia alternativa.

–Poner un “timer”: 15 minutos para preocuparse.

–Gritar: ¡se quema! Imaginar se quema todo lo que le preocupa.

–Distraerse en algo, hacer un plan.

Me detengo en la última sugerencia. En lugar de preocuparse, ocuparse. Esa es la clave. Pero no en cualquier cosa, sino en lo que valga la pena. Por eso le propongo una variación de la caja de Eisenhower (relea Guía Simple de Vida).

Esta cajita funciona para cualquier preocupación utilizando dos criterios (probabilidad e impacto) y dos calificaciones (alta y baja). Cuatro cuadrantes, cuatro estrategias:

1. BAJA probabilidad, BAJO impacto: Olvide. y ríase.

2. ALTA probabilidad, BAJO impacto: Cree un plan sencillo. Enliste consecuencias de bajo impacto. ¡y despreocúpese!

3. BAJA probabilidad, ALTO impacto: Monitoree. ¿Qué podría cambiar la probabilidad de que suceda? Esté atento.

4. ALTA probabilidad, ALTO impacto: Ocúpese. Cree un plan detallado. Calendarice, actúe y ajuste.

Una preocupación sana es un arma poderosa en un mundo dinámico e implacable. Pero en el otro extremo también puede paralizar a cualquiera atrapándolo en un engaño circular interminable.

Como bien dicen los expertos: la diferencia está en la actitud y los hábitos personales. Por lo pronto, ahora que se acerca Semana Santa le propongo: ¡no se preocupe por nada! ¿Se apunta?

En pocas palabras.

“Preocuparse es pagar una deuda que quizá nunca se venza”.

Will Rogers, actor norteamericano
01 Abril 2017 04:00:00
El mono procrastinador
“El cerebro del procrastinador es distinto. Como cualquiera, tiene dentro un tomador racional de decisiones, pero también existe un mono que quiere gratificación instantánea. Y el mono siempre gana”.

Parte de la simpática y práctica charla de TED de Tim Urban (no se la pierda, véala en nuestros sitios).

Habría que familiarizarse con el verbo, que según el diccionario Webster significa “posponer algo intencional y habitualmente”. Todos lo hemos hecho en mayor o menor medida y frecuencia.

Y claro, en un mundo lleno de distracciones es muy fácil que el mono tome el control, convirtiendo a cualquiera en un procrastinador crónico. Según Urban, un tercer personaje es su única posible defensa.

“El procrastinador tiene un ángel guardián que siempre lo vigila: el monstruo del pánico, que despierta al acercarse una fecha límite y ver el riesgo de un gran fracaso. Al mono le aterroriza y se va”, explica.

El bloggero y escritor asegura que la procrastinación tiene “solución” cuando hay una fecha (hora) límite, pues el “monstruo del pánico” interviene y el proyecto se termina. Mmm, yo diría: solución a medias.

A fin de cuentas, la calidad de cualquier trabajo sufre cuando todo se deja para última hora. Una verdad universal que no admite atajos.

La bronca real del procrastinador crónico es cuando no hay fecha límite. Por ejemplo, con metas de vida: voy a ahorrar más, a bajar de peso, etc. El efecto adverso es enorme: “Terminan sintiéndose espectadores de su propia vida. No es que no puedan perseguir sus sueños, es que ni siquiera pueden empezar a hacerlo”, concluye.

Una teoría interesante, simpática y triste. Y, ¿sabe qué? Urban tiene razón. Revisemos ahora un enfoque un poco más científico.

“Cuando te pones una meta (perder peso) estás haciendo planes para tu “yo” futuro. Pero cuando decides actuar lo haces sobre tu “yo” presente. E investigadores han descubierto que tu “yo” presente prefiere la gratificación instantánea”, explica el autor James Clear.

Por eso diversos experimentos han descubierto que la habilidad de retrasar la gratificación (hacia el futuro) es uno de los mejores predictores del éxito personal. Mucho más que la inteligencia, por ejemplo (relea la columna Firmeza de Carácter).

Perfecto, pero ¿qué hacer? Clear sugiere tres estrategias:

a) Cree “dispositivos de compromiso”. Acciones específicas que suban el costo del mal comportamiento y premien el bueno. Ejemplo: compre comida en paquetes chicos, borre apps de juegos de su móvil, esconda el control remoto de la TV, etc.

b) Reducir el costo de “empezar”. Crear una rutina de hábitos pequeños para iniciar. Relea Minihábito = Macroéxito”.

c) Implementar intenciones. Enunciados específicos: haré “x” en “y lugar” a “z hora”. Calendarizar pequeñas acciones futuras.

Respecto a los dispositivos de compromiso, Clear cuenta una anécdota buenísima sobre Victor Hugo, que por un año no escribió ni una página del Jorobado de Notre Dame. Su casa editorial le puso una fecha límite que parecía imposible: terminar en 6 meses.

¿Sabe qué hizo el famoso escritor? ¡Guardó toda su ropa bajo candado! Sin nada que ponerse, eliminó la tentación de salir de casa y terminó una de sus novelas más populares.

Buenísimo. Veamos ahora siete tips de la consultora Margie Warrell:

1. Establecer una fecha límite.

2. Romper la meta en pequeñas partes.

3. Visualizar el futuro deseado (que sea de forma específica).

4. Controlar el temor (enfoque a negativos de no hacer nada).

5. Equipo de soporte. Mecanismos de seguimiento y rodearse de personas que apoyen (ah, y que no sean procastinadores).

6. Recompensar el progreso.

7. Salir de la zona de confort todos los días.

Le confieso que no sufro demasiado de este mal, pero me ha tocado verlo en acción y es terrible. Procrastinar en un mundo que se mueve a mil por hora es equivalente a quedarse atrás, muy atrás.

Ojalá le sirva alguno de estos consejos para guardar al mono en la jaula. A fin de cuentas, hay tiempo para todo en la vida, ¿no cree?

Posdata. Buenas noticias para el TLC: Trump no propondrá grandes cambios. La razón se impondrá, tal como anticipé hace unos meses en la columna El Bluff de Trump.

En pocas palabras: “La paciencia y el tiempo son los dos guerreros más poderosos”, León Tolstoi.

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