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hace 3 meses
[Saltillo]

Un grito desesperado de justicia para su hija

A María Ángela no le queda otra mas que esperar 25 años para ver a Maricela fuera de prisión

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Un grito desesperado de justicia para su hija
Saltillo, Coahuila.- Maricela “N” fue detenida dos años atrás por alimentar a una mujer. No mató ni vendió drogas, mucho menos secuestró a alguien, asegura su madre María Ángela. “Está presa por darle comida a una mujer”, reitera impotente.

“¡Mi hija está presa sólo por darle comida a una mujer que los amigos de su novio y este secuestraron!”, lamenta una y otra vez la sexagenaria, quien desde el momento en que fue detenida ha luchado por defenderla, sin éxito hasta el momento, pues Maricela pasará 25 años más tras las rejas.

Ella fue amenazada cuando se dio cuenta del negocio en que su entonces novio estaba involucrado. “Si decía algo, nos mataría a todos, a sus dos hijos y a mí”, dijo. Por eso decidió callar.

Pocos días antes del cumpleaños de su nieta mayor, relata María Ángela, pensó en acudir a la casa a la que su hija se había mudado luego del divorcio con el padre de sus hijos, ubicada en la colonia Zaragoza.

Pero antes de su llamada para anunciar su visita, recibió otra en la que le pedían recoger a sus nietos, pues Maricela había sido detenida acusada de secuestro, posesión de drogas y nexos con la delincuencia organizada, identificada como líder de la banda de secuestradores que detuvieron aquel día, recuerda la mujer aún incrédula ante las acusaciones que crucificaron a su hija.

Sus dos hijos de 10 y 12 años aún despiertan llorando en la madrugada recordando ese día en que los uniformados irrumpieron en la casa en la que vivían para llevarse a su madre, amedrentarla y golpearla hasta las súplicas.

“Están traumados al grado de que si ven un policía cerca empiezan a gritar que se vayan, y mi nieto, el más pequeño, llora diciendo que cuando sea grande irá a matar a todos los que dañaron a su mamá”, platica María Ángela.

La afligida madre cuenta que su hija desapareció día y medio, tiempo en el que asegura que fue desnudada, bañada con agua fría y violada por un número indeterminado de oficiales de Fuerza Coahuila.

María Ángela confiesa que no tiene las agallas de preguntarle a su hija detalles de los abusos que enfrentó durante esas 36 horas posteriores a su detención, pues basta ver su mirada perdida en cada visita dominical, único día en que puede verla para decirle, entre otras cosas, que sus hijos se encuentran mejor, aunque no sea verdad.

IMPOTENCIA

“Hay muchas irregularidades, desde el momento en que fue detenida y todo el proceso de su sentencia. Ella ni siquiera tenía antecedentes penales y fue identificada como la líder, hazme el chingado favor. ¡Mi hija es inocente!”, insiste.

María Ángela menciona irónicamente que en el estado se dice que se le respeta mucho a la mujer y que se está haciendo todo para que haya una verdadera equidad de género, “pero a la hora de las detenciones son las que más sufren sin que sepan si son culpables o no.

“Son los mismos policías quienes las violan y las acusan hasta de lo que no, porque dijeron que traía droga en el pantalón de mezclilla y ese día que la detuvieron traía una pijama”, expresa María Ángela.

Sin más que hacer por el momento, entra resignada al reclusorio femenil cargando los tuppers y tortillas que llevaba a Maricela.


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