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[Relatos y Leyendas]

‘Todo hombre antes de morir ve la cara del diablo’

Todo hombre antes de morir ve la cara del diablo, 3:16. Con este versículo los satánicos empiezan sus ceremonias

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‘Todo hombre antes de morir ve la cara del diablo’
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Ciudad de México.- “Todo hombre antes de morir ve la cara del diablo, 3:16″. Con este versículo de la Biblia Negra, los satánicos empiezan sus ceremonias, generalmente para hacerle daño a alguien. Pablo (nombre ficticio) lo tiene memorizado, pero no lo quiere repetir, porque le recuerda su oscuro pasado y su presente. Él, a sus 19 años, practica el satanismo, una religión que le hace culto a la muerte.

“Lo que llevo en mi mente es algo que nadie se imaginaría hasta que forme parte de lo que yo llamo la oscuridad y las tinieblas de lo místico”, confiesa.
Aunque vestido de blanco, contrario al color negro que los caracteriza, compartió sus oscuras vivencias en una tarde fría, pero en un escenario distinto al suyo: una universidad.

Siendo muy pequeño, toda su familia escuchaba rock clásico y comercial como es “Linkin Park”. Cuando cursaba su primer año de secundaria empezó a asistir con sus compañeros a diversos toques de grupos roqueros vestidos de negro, pero en ese momento sólo era moda.

Cuando entró a la universidad seguía en lo mismo, pero un día fue a una fiesta que marcó su vida.

Un amigo lo llevó y allí descubrió que su primo era el líder de una secta. Éste lo invitó a pasar para que observara y si le gustaba, las puertas estaban abiertas.

“Me sorprendió ver a las personas tomando sangre de un animal y con huesos humanos en las manos, tuve que hacerlo si me quería integrar al grupo, no podía decir que no”. Además, “tuve sexo con muchas personas, al principio me parecía algo raro, pero con el tiempo me pareció bueno, hasta el momento en que me pidieron que matara un animal y lo trajera como sacrificio”. “Lo hice, fue mi primera vez”.
El día de la reunión había una estrella de cinco picos, cada extremo tiene su significado, y el círculo que lo rodea es el espíritu que invocan. En la parte de arriba hay una cruz invertida como burla a Jesús. Pero ese día no sólo sacrificaron a un animal, sino que una jovencita que había abortado, llevó su feto de tres meses y lo ofreció en sacrificio.

“En ese momento me dije: esto es de verdad”, destacó Pablo. “Me volteé, no pude salir, ya era difícil”, relató.


Pablo ha golpeado a su padre. Su madre encontró en uno de sus cuadernos la frase “Si alguien entra a tu recinto y te falta el respeto, destrúyelo”, como son católicos, ella se sorprendió. Antes de eso, en su tiempo de colegial, le encontraron velas negras con una estrella de David. Para esos días sus padres estaban divorciados.

“Me largaron de la casa, pero eso no me importa, pues a mi lado camino con alguien más importante que mi familia: el diablo”, dijo muy sereno Pablo.
Esta realidad la viven cientos de jóvenes que son parte de subculturas urbanas que existen, como los góticos, vampiristas, satánicos y “emos”. Éstos últimos son una “tribu urbana” que se apodera de los jóvenes de 12 a 17 años y tienen presencia en las escuelas y universidades. Los “emos” (abreviatura de emotional, en inglés), cuentan con cultores en todo el mundo y cada día ganan nuevos adeptos en esta capital.

De acuerdo con el sociólogo Raúl Leis, estas son subculturas (pequeños grupos con creencia e ideología propia) y sus miembros pueden que se vistan de negro, pero no todo el tiempo son fanáticos de este color.

Los caracterizan cruces al revés y en el caso de los satánicos escuchan un tipo de música muy peculiar. Las letras son totalmente diabólicas, pues incita a la violencia, el sexo, las drogas. Internet, ya que no tiene límite para nadie. Además, creen en Satanás, por eso tienen su Biblia Negra, la opuesta a la Biblia.

Leis destacó que estos chicos lo hacen para llamar la atención o por simple moda, sin saber realmente lo que significa y también influye la presión de sus amigos. Afirma que en este comportamiento tiene mucho que ver la familia, pues en su mayoría estos individuos, con problemas familiares, son de clase media y alta.

Indicó que ellos accesan a la Internet, de donde copian estas conductas. Agregó que llega un momento en que los integrantes de estos subgrupos no saben diferenciar lo bueno de lo malo.



Con respecto a los góticos, se circunscriben a una cultura llena de riqueza e intelectualidad. Son jóvenes que se visten totalmente de negro y se pintan el rostro del mismo color.

Los padres son los últimos en darse cuenta de que sus hijos pertenecen a uno de estos subgrupos, pero si se usa accesorios que tengan como símbolo calavera, ataúd, pentagramas, cruz invertida y pulseras con logos fuera de lo común, quizá esté recorriendo el camino a la asociación con los góticos, vampiristas, satánicos o “emos”.

Los cambios radicales de conducta son otro indicativo. Por ejemplo, si el joven es dócil y después todo lo irrita. Por lo general están deprimidos y tienen conductas suicidas.

Pablo sabe que no hay ninguna ventaja al pertenecer a su grupo, por el contrario, se vuelven perversos, no tienen compasión de nada ni de nadie, les hacen daño a los demás (incluso a ellos mismos), consumen drogas, tienen sexo sin límites, son personas desorientadas y la sociedad los rechaza. “Como lo hicieron conmigo”, destacó.

Pablo intentó salirse, pero los miembros de la secta le dijeron que tenía que dejarles algo, pensó que era alguna pertenencia material, pero le cortaron un dedo. Sin embargo, a este chico lo siguen y no lo dejan en paz. No ha podido desligarse de ese grupo. Con una leve sonrisa en su rostro, dijo que “de este mundo nunca se sale, no hay vuelta atrás”.

Es una de las práxis más comunes entre quienes dicen dar culto a Satán. Se trata de una parodia a un servicio cristiano, en la que se ve toda clase de aberraciones sexuales. En esta ceremonia se cantan oraciones y salmos al revés, llenos de blasfemias y obsenidades.



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