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Profesionistas exprés, el negocio de la educación

Invirtieron tiempo y dinero en una educación que quizá les retribuirá muy poco

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Profesionistas exprés, el negocio de la educación
El Tecnológico de Monterrey es considerado una de las mejores universidades. Foto: Zócalo | Gerardo Ávila / Juan Villarreal
Por: Adrián Galindo / Jesús Castro

Saltillo, Coah.-
Marisol Fernández comenzó a estudiar una carrera en el CNCI hace poco menos de un año. Pudo ingresar gracias a que le dieron un plazo para entregar su certificado de preparatoria que aún seguía en trámite. Meses después, tuvo que darse de baja: el certificado nunca llegó.

La chica salió de la secundaria como muchos estudiantes: con la ilusión de entrar al Ateneo Fuente, la institución que hace 150 años hizo que Saltillo fuera llamada La Atenas de México, por ser de las primeras preparatorias liberales del país, creadas al margen de la Iglesia, luego de las leyes de Reforma impulsadas por Benito Juárez.

De esta institución que debe su nombre al jurista Juan Antonio de la Fuente, egresaron dos expresidentes de México: Venustiano Carranza y Roque González; también personajes como Vito Alessio Robles, Artemio de Valle Arizpe, Carlos Pereyra, Julio Torri y varios exgobernadores.

A ese renombrado plantel intentó entrar Marisol, siendo uno de los 8 mil jóvenes que presentaron el examen para uno de los 5 mil lugares en algún bachillerato de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), de los cuales 2 mil aspiraban entrar al Ateneo, aunque sólo había cupo para 550 alumnos. Marisol se convirtió en una cifra de entre los mil 450 que quedaron fuera.

Esa ocasión no pudo ingresar a ningún otro plantel. Tuvo que ponerse a trabajar. Y así pasó un año. Lo volvió a intentar y quedó fuera de nuevo. Buscó en internet alternativas y encontró varias páginas con directorios de preparatorias y universidades en Saltillo.

Aún hoy se pueden consultar esas páginas web. Se trata de directorioméxico.net/directorio-preparatorias-en-saltillo-coah, alaescuela.com.mx/escuelas/bachillerato/Coahuila/saltillo/saltillo, y directoriointernet.mx/escuelas_privadas/medio_superior_coahuila. La primera ofrece 49 opciones, la segunda 94 y la tercera 78, pero por lo menos la mitad es patito.

Están desde las más caras y reconocidas como la UANE, la UVM o el Tecnológico de Monterrey, hasta las que ofrecían “cómodos pagos” y “horarios accesibles”. Entre estas últimas estaban el Centro de Asesorías Castro, el Liceo Charles Darwin, el Instituto de Capacitación, el Liceo Mahatma Gandhi, la Univas o el Colegio Nortea-mericano de Liderazgo y Enseñanza Técnica.

Se dio cuenta de que por cada preparatoria de la UAdeC a la que no pudo entrar o por cada colegio o institución de prestigio que no pudo pagar, había al menos dos preparatorias, institutos, liceos o universidades, de las llamadas patito, que se acomodaban a su presupuesto y horarios.

Ella se decidió por el Centro de Asesorías Castro, y 18 meses después supo por qué Saltillo pasó de ser La Atenas de México a “La Atenas Patito de México”.

SIN PREPA...

Cada año, dos de cada tres aspirantes a un lugar en la Universidad Autónoma de Coahuila quedan fuera del sistema. Más de 20 mil estudiantes como Marisol van en busca de otras opciones educativas. Tan sólo en Saltillo, la Secretaría de Educación cuenta con 13 universidades y 95 opciones de bachillerato de carácter privado.

La educación privada satisface la demanda de aproximadamente 23 mil 500 estudiantes. Algunas de las escuelas que la integran preparan a estudiantes y programas de bachillerato y carrera en forma exprés, resultado de planes de estudios “novedosos” que no se concluyen y generaciones completas que truncan sus aspiraciones debido instituciones que cierran, cambian de nombre o desaparecen.

Así le sucedió a Marisol y a otras 20 personas más, a quienes les hicieron creer que estudiaban la preparatoria en el Centro de Asesorías Castro, ubicado en la calle Acuña, entre Narciso Mendoza y Aldama, en plena Zona Centro, en donde durante 18 meses pagaron 17 mil pesos en colegiaturas.

Terminó las asesorías en abril del 2015 y le prometieron el certificado validado por la Sedu para el siguiente mes. Pasó más de un año sin recibir nada. Como ella intentó estudiar una carrera en el CNCI, el director del Centro de
Asesorías le dio una constancia de estudios hecha a máquina de escribir y sin membrete como prueba de que estaba tramitando el certificado, pero llegó el momento en que las autoridades del plantel donde estudiaba le exigieron el certificado para seguir acudiendo a clases. Como no tuvo manera de presentarlo, fue dada de baja.

“El director del CAC me salía con pretextos: que la papelería la llevaba a Monterrey y de ahí se mandaba a México; que no se la habían dado o que no los había visto. Puras mentiras. Ya le pedí mi dinero, pero tampoco me lo quiere regresar”, dijo Marisol.

Por eso, junto con otras 19 personas, acudió a la Sedu, donde les dijeron que ese Centro sólo tenía permiso para dar asesorías, pero no para que fueran validadas como estudios de bachillerato. Regresaron al CAC para intentar algo por la vía penal, pero ya habían cerrado.



Casos similares se repitieron en otras escuelas patito, como el Instituto Superior de Capacitación de Tamaulipas, cuyos estudiantes pagaron 7 mil pesos para un curso con el que obtendrían un certificado de preparatoria en cuatro meses. Los certificados resultaron ser falsos porque no tenían validez oficial.

En el Liceo Charles Darwin, por lo menos 27 estudiantes pagaron mil 200 de inscripción más 950 pesos mensuales para estudiar la preparatoria en un sistema sabatino y semiescolarizado, pero tres días antes de la graduación descubrieron que el plantel carecía de registro y reconocimiento de la Secretaría de Educación. El plantel, a pesar de la denuncia, sigue funcionando.

…NI CARRERA

El rector de la UAdeC, Salvador Hernández Vélez, está consciente de que la Universidad no cuenta con el cupo suficiente para satisfacer la demanda de estudio tanto en preparatoria como en carreras. Incluso, en la Universidad, los lugares disminuyeron.

Mientras que en 2015 presentaban examen de admisión 30 mil estudiantes y entraban 15 mil, para 2016 se repartieron 22 mil fichas, pero sólo fueron admitidos 13 mil aspirantes, y en 2017, de 30 mil se quedaron otra vez 13 mil. Este año sería un número similar.

Es decir que en tres años 54 mil jóvenes tendrán que buscar otras opciones educativas tanto de preparatoria como de universidad.

Jacobo González se vio obligado a buscar otra opción, tras salir de preparatoria y no poder entrar a ninguna carrera de la UAdeC. La encontró en la Universidad para el Desarrollo Profesional (Unidep) y ahí se inscribió.
Hace dos años que terminó la carrera, pero no ha obtenido su título por más que ha realizado los fastidiosos trámites, lentos y poco claros. La falta de título ha representado problemas a la hora de solicitar trabajo, pero no sólo para Jacobo, sino también para cientos de estudiantes afectados.

“La Unidep siempre se escuda en que es un problema de la SEP, pero nosotros les pagamos a ellos; en nuestra generación yo creo que éramos más de 200 alumnos, si contamos de todas las carreras”, declaró.

Señaló que algunos de los afectados decidieron no pagar el costo de dicho trámite hasta resolver la situa-ción, mientras que otros pusieron su reclamo en la SEP. Por su parte, la Dirección del plantel se niega a recibirlos.

También está el caso del Tec Sierra Madre, donde egresados de las carreras de Administración de Empresas, Mercadotecnia, Leyes y Sistemas, entre otras, desde 2005 no obtenían el título, y el año pasado se quedaron helados al darse cuenta de que el plantel cambió de nombre a Universidad Interamericana del Norte, deslindándose de cualquier trámite con el nombre anterior.

Alrededor de 300 personas acu-dieron a la Sedu para denunciar y revisar el caso, pero poco han logrado, porque nuevamente cambió de nombre y razón social, ahora se llama Universidad de Estudios Avanzados.

PROBLEMA QUE CRECE

El director de la UANE, Alejandro Gil Müller, considera que la aparición de las universidades patito se debe a necesidades propias del mercado educativo, en donde el cliente busca un documento para certificar una profesión con el menor esfuerzo posible, o bien como solución ante el rechazo de otras instituciones.

“Hay carreras que exigen poca infraestructura, sobre todo las carreras de humanidades, que no requieren laboratorios, y que es muy fácil ins-talar, en una casa, una institución, y simplemente ofrecerlas sin contar con los elementos de calidad suficientes”, sostiene.

Señala que la mayoría de las instituciones particulares persiguen un fin de lucro y que si se toma en cuenta que en México existen más de 3 mil universidades particulares, manejando una matrícula de más de medio millón de estudiantes, 110 de ellas tiene 60% de la población.

Más aún, en los últimos ocho años, la cantidad de universidades privadas se duplicó llegando a 3 mil 858, de las cuales 113 están acreditadas por la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior. Más de 321 planteles ofrecen al menos un plan de estudios de calidad, avalado por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (Copaes).

Preocupante es que Coahuila sea uno de los nueve estados donde abrir una escuela patito es fácil y barato. Las otras entidades son Jalisco, Yucatán, Durango, Sonora, Baja California, Tabasco, Sinaloa y Veracruz, donde un plan de estudios tiene costos que van desde los 600 hasta 2 mil pesos al mes.

En Jalisco y Coahuila, además, se carece de un registro a nivel estatal de inspecciones a universidades privadas, las cuales llegan a cobrar mensualidades de 600 pesos, dependiendo de la oferta y la demanda.

Estas preparatorias o universidades terminan instalándose en planteles improvisados, como bodegas o casas que carecen de infraestructura básica como laboratorios, bibliotecas o centros de cómputo. En la mayoría de los casos, cuentan con menos de 500 alumnos, la mayoría de ellos rechazados de universidades públicas.



NEGOCIO Y SOBREOFERTA

Para Salvador Hernández Vélez, rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, las carreras exprés, en lugar de representar una opción para los más de 20 mil estudiantes que cada año quedan fuera del sistema público, generan sobreoferta y saturación.

“Son un conjunto de instituciones de educación superior que ofertan licenciaturas de tres años, para abogados, o administradores, por ejemplo, y es preocupante que realmente no hay objetividad en la calidad de los egresados que se pueda comparar con las instituciones de renombre”, apunta Hernández Vélez.

Son carreras que en ocasiones pueden cursarse de noche, en fines de semana, o en tiempos récord de tres años, que traen como consecuencia una sobreoferta en el mercado laboral.

“A nosotros como institución no nos afecta en términos de competencia, pero a privadas como el Tecnológico de Monterrey, la ULSA, a ellos sí les compiten, porque la competencia se da entre instituciones privadas”, agrega.

Al final de cuentas, remata, los empleadores sólo ven una mano de obra “barata” e inmediata, con la que resuelven necesidades muy concretas, donde el egresado no sólo compite con su compañeros de clases, sino con los de otras 10 o 20 instituciones, de tal suerte y a manera de ejemplo, que si antes se recibían 50 profesionistas por año, hoy podrían egresar hasta 500 cada 6 meses.

“Esas escuelas surgen más bien como un esquema de negocio, ofertando un servicio educativo en este caso, que deja mucho qué desear”, señaló el rector.



EN EL LIMBO

Apenas salió de la preparatoria, Guillermo buscó las mejores opciones para continuar con sus estudios superiores. El abanico era tan amplio que decidió elegir una escuela que le permitiera trabajar y terminar la carrera en poco tiempo.

“Me dijeron que en 3 años yo tendría mi título de Contador Público, algo que en su momento me llamó mucho la atención”, dice el entrevistado. Se trató de uno de estos planteles que ofrecen licenciaturas cuatrimestrales, cuyas “instalaciones vanguardistas” aparentan un “plus”.

Desde el primer cuatrimestre vio su error. En ninguna materia profundizaban en los temas, porque los maestros daban clases como si tuvie-ran prisa, por lo que decidió darse de baja, lo cual no fue fácil.

“Me querían cobrar dos cuatrimestres para dejarme ir, además, cuando se enteraron de que quería cambiarte de escuela, de la nada me bajaron las calificaciones (del sistema), para que no pudiera revalidar mis estudios. Muchos otros por eso se quedaron”, detalla.

Finalmente logró darse de baja en 2016 y para febrero de 2018 aún no podía validar su kárdex en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde estudia actualmente, por lo que corre el riesgo de perder las materias que cursó en la institución privada.

“Entramos 28 y creo que termina-ron unos 12. Todos los que se fueron han tenido problemas similares. La verdad fue un de las peores decisiones que tomé en mi vida, porque perdí el tiempo que quise ahorrarme y también mi dinero”, se lamenta Guillermo.

'PATITOS' DISFRAZADOS

A decir de la delegada de la SEP en Coahuila, Dolores Flores Cepeda, en Saltillo son pocas las instituciones privadas que no tienen un Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE), uno de los requisitos mínimos para incorporar un programa de estudios al sistema educativo nacional, lo que evitaría inscribirse a programas que no tienen validez oficial.

Al contrastar la oferta educativa de la SEP en el estado, contra el Sistema de Información de Reconocimientos de Validez Oficial de Estudios del Tipo Superior (SIRVOES), que incluye el RVOE otorgado por las autoridades educativas federal y estatales, existen13 universidades de nivel superior y 63 bachilleratos particulares, con una oferta de 95 planes educativos.



En este contexto, la funcionaria expone que las instituciones que carecen del RVOE más bien se “disfrazan” de instituciones que ofrecen asesorías académicas y en algunos casos gestoría en trámites educativos.

Es decir, estas instituciones no son consideradas como escuelas, pues operan desde casas y establecimientos poco visibles, donde más bien tramitan certificados de carácter oficial, que cualquier estudiante podría solicitar directamente en la SEP sin ningún intermediario.

“Se debe tener mucho cuidado con estas escuelas, porque primero tienen que pasar por un RVOE, un proceso donde se valoran y se hace un diagnóstico de acuerdo con parámetros establecidos por la SEP, para que puedan operar”, advierte la delegada.

Señala que para quienes tengan la incertidumbre de estar inscritos o inscribiéndose en uno de estos planteles patito, la Secretaría de Educación Pública instaló una ventanilla especializada en atención, para estudiantes que consideren que su estatus académico corre algún riesgo.

También cuentan con una dirección que se encarga de la acreditación, incorporación y revalidación de estudios superiores, que tiene por objeto procurar que las instituciones públicas y privadas ofrezcan garantías al estudiante en cuanto a la validez de sus estudios.


El Liceo Charles Darwin carece de registro y se oferta como preparatoria.

CÓMO RECONOCERLAS

Para el especialista en educación Luis Ignacio Fernández, las escuelas patito ven la educación como un negocio y no buscan fomentar la calidad educativa; se trata de centros que engañan con ofertas económicas y académicas.

Dice que hay una gran cantidad de estas escuelas en todos los niveles, sin los estándares de calidad, por lo que se requiere actualizar normas de calidad educativa y vigilancia continua en los registros de validez a los programas de estudio de las ins-tituciones particulares para evitar los fraudes.

Es necesario aprender a reconocerlas, comenzando por indagar por cuenta propia si los planteles cuentan con el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE), consultando el sitio web http://www.sirvoes.sep.gob.mx.
En el caso de la acreditación que otorga el FIMPES, se debe consultar la página http://www.fimpes.org.mx, y para la acreditación Copaes, se verifica en el portal http://ses.sep.gob.mx.


En la Unidep exalumnos aún esperan recibir su título después de años.

Además, la Profeco dictó una serie de indicadores para saber reconocer una escuela patito. Señala que son, en la mayoría de casos, escuelas enfocadas a carreras de mayor demanda, como derecho, contaduría, administración, informática, ciencias de la comunicación e ingenie-rías en computación, con maestros contratados por horas y sin llevar a cabo programas de investigación.

También se advierte que las áreas de estudio elegidas son en las que se puede impartir una enseñanza a bajo costo, sin necesidad de equipos costosos. Y que la institución suele cambiar las carreras o los nombres si la demanda disminuye.

Y si un plantel dice contar con reconocimientos, se recomienda confirmar en internet que en verdad cuente con dicho requerimiento y los registros necesarios ante las autoridades oficiales u organismos privados.


Universidad del Valle de Santiago.

¿HAY SOLUCIONES?

Cuando se le preguntó al rector de la UAdeC si se podía decir que Saltillo continúa siendo La Atenas de México, contestó que era una pregunta muy difícil de contestar. Sobre la posibilidad de que la universidad pudiera ampliar su cupo para no dejar tantos estudiantes en manos de instituciones patito, dijo que sí se podía, pero no dependía de ellos.

“Que el Gobierno federal estuvie-ra en disposición y la Secretaría de Hacienda de darnos más recursos. Si lo logramos, lo incrementamos, para enfrentar esas demandas de la sociedad. Pero los presupuestos están muy etiquetados”, manifestó Hernández Vélez.

Aunque también ofrece algunas opciones para aumentar un poco la matrícula, con los recursos propios, es el caso de la creación de carreras nuevas, como la de Ingeniería en Bioquímica, que son otros 200 lugares más, y la ampliación del Ateneo Fuente con un plantel en Ramos Arizpe. Contempla la posibilidad de ampliar la educación a distancia, que ya tienen en algunas carreras de la Facultad de Ciencias de la Administración, aumentando el cupo 10 por ciento.

“Nosotros podemos solucionarlo un poco buscando la misma calidad académica, pero en educación a distancia, que es otra parte que tenemos que revisar muy bien e impulsar”, destacó el rector, aunque acepta que no en todas las carreras se podría, como en las de la salud o ingenierías.


El Tecnológico de Monterrey es considerado una de las mejores universidades de México.

Por otro lado, planteles acreditados y de prestigio dicen estar haciendo esfuerzos para que esa demanda no se vaya a escuelas patito, y puedan acceder a educación de calidad, a pesar de no contar con el tiempo o los recursos, por medio de un amplio abanico de becas.

Héctor Gil Müller, afirma que 87% de los estudiantes de la UANE cuenta con una beca de tipo económico y además se premia el talento. Los estudiantes con el primer lugar en aprovechamiento escolar en sus escuelas de origen pueden ser acreedores a una beca del 100%, que los exime de cualquier pago a razón de que esta institución busca tener entre sus filas a los mejores alumnos.

La directora de la carrera de Innovación y Desarrollo del Tec de Monterrey, Lina Garza, considera que los programas educativos Tec 21 y Trayectorias son el futuro de la educación superior ya que permiten al estudiante cursar una materia desde una computadora con internet, eligiendo el contenido, el tiempo, el lugar y hasta el maestro, adaptando los cursos al estudiante y no al maestro.

“Si un estudiante demuestra que tiene potencial, no sólo académico, sino también en innovación, deporti-vo o cultural, es posible que pueda estudiar con nosotros, pues tenemos becas”, destacó.

Lo cierto es que cada año continúa aumentando la cantidad de estudiantes sin una opción de educación pública oficial, y por tanto, mercado para instituciones más preocupadas por hacer negocio en ese segmento, que de satisfacer una necesidad. Por lo que difícilmente Saltillo dejará de ser "La Atenas Patito" de México.



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