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hace 4 meses
[Arte]

La identidad perdida

La pieza es un análisis de la modernidad y el impacto del ego y la vanidad en la vida actual del mundo

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La identidad perdida
Saltillo, Coah.- Una serie de rostros que parecen máscaras metálicas de colores iridiscentes que se conglomeran una con la otra y en la que todas parecen iguales, es lo que muestra la pintura Autorretrato (Simulación), obra que resultó vencedora de la Segunda Bienal Nacional de Autorretrato Rubén Herrera 2019.

Autoría del veracruzano José Carlos Zubiaur Peña, la pieza es un análisis de la modernidad y el impacto del ego y la vanidad en la vida actual del mundo. En la que por una parte las redes sociales se inundan de fotografías de personas que, de una u otra manera, convierten a la individualidad en una masa de caras que finaliza sólo cuando la computadora o el celular se apagan, pero que sigue latente y a la espera de la próxima fotografía. Y por otra parte la relación que mantiene el ser humano consigo mismo.

“Esta pieza es una reflexión sobre el mundo digital y cómo este promueve la pérdida de la identidad. El ejercicio del autorretrato es uno en el que el artista tiene un conflicto con el pintarse a sí mismo o con el no hacerlo, porque hay mucho ego y mucha vanidad. Mi enfoque en esta obra busca otra perspectiva, que es no ponerme a mí en el retrato sino voltear al público y ver a la gente. Quería mostrar ese aspecto de una identidad colectiva, más que una identidad individual”, comentó a Zócalo el pintor originario de Xalapa, Veracruz.

Al observar la obra que nació del pincel y la imaginación de Zubiaur, el espectador puede darse cuenta de que los que aparecen ahí no son rostros reales, sino imágenes que se reproducen una a la otra, pero ninguna de ellas es la del autor: un joven de 32 años con el cabello negro y la quijada marcada, barbado y delgado.

Esta búsqueda de otra mirada al discurso del autorretrato -en el que la imagen que aparece ahí no fuera la suya, sino la de la sociedad en la que vive-, fue la que le valió ser seleccionado por el jurado conformado por Emilio Abugarade, Érick Castillo y Enrique Villa, de un total de 139 obras, entre las que destacan las de tres saltillenses: Georgina Chapa, Roy Carrum y Orestes de la Paz.


Herramientas y futuro

Según un estudio realizado por la revista EPJ Data Science en 2018, en Instagram (red social enfocada en fotografía tanto profesional como amateur), se reciben un total de 100 millones de entradas diarias al rededor del mundo, y muchas de estas hablan del estado anímico de los usuarios a través de sus colores.

La vanidad y el ego, el pensar en uno mismo y olvidarse de los demás, esperar el siguiente like en la fotografía que recién se posteó; refrescar la página para leer los comentarios de aceptación o de rechazo; vivir frente al celular para alimentar a esa enorme bestia que es internet es parte del mundo actual en el que todos deambulan sólo pensando en sí mismos.

Esta necesidad de ser aceptado por lo que se aparenta ser en en el mundo virtual ha dado una serie de críticas ante la poca reflexión que se le da al mundo real. Fue el filósofo italiano Umberto Eco quien dijo que en las redes sociales los estúpidos pueden hablar sin pensar en lo que escriben. También el sociólogo polaco Zygmunt Bauman señaló que “las redes sociales son una trampa”, debido a que el entretenimiento que ofrecen es barato.

En cambio para Zubair, quien se licenció en Artes Visuales por la Universidad Veracruzana, el internet y las redes sociales en las que se muestra una parte de la realidad personal de cada quien “son herramientas que se pueden utilizar para hacer cosas grandes o cosas destructivas. No creo que estas sean dañinas, pero sí pienso que hay mucha gente que aún no entiende el uso correcto de estas y permite que haya un conflicto dentro. Depende de quien las use, pero puede ser un arma o una herramienta”.

Esta forma de vivir también ha afectado el mundo de cómo se aprecia el arte y cómo puede crearse. Desde las ventajas de dar a conocer una obra inmediatamente, hasta los contras como no poder disfrutar de manera completa una obra de teatro al sacar el celular.

En cuanto a la pintura, como explica Zubair, “nos ha cambiado en algo muy simple y a la vez muy complejo: que la gente se la pasa consumiendo información en imágenes de una manera más rápida. Eso presenta un reto para los artistas visuales. Es nuestro deber y responsabilidad construir algo a futuro, no sólo como artistas, sino como individuos”, finalizó el ganador de los 120 mil pesos que aporta el premio.


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