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[Arte]

Ilustra Alfonso Rosas un año sumido en caos

Mantiene el trabajo artístico ocupado al creador visual durante la pandemia

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Ilustra Alfonso Rosas un año sumido en caos
Foto: Zócalo | Especial
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Saltillo, Coah.- El artista Alfonso Rosas define al 2020 como “un año que se vino con todo, muy rudo y muy muy difícil. Un año que nos ha dejado muchas cosas y grandes reflexiones para la humanidad”. Apunta sobre el caótico y extraño ciclo que acontece en medio de una pandemia, amenazas de guerra, desastres naturales y recesión económica.

“Sin embargo, la vida continúa: uno no puede dejarse vencer ni perder la alegría”, añade sobre este fin de la primera –o el principio de una nueva– década del milenio, ya que todo depende de cómo se le mire, señala el ilustrador. Y ese optimismo con el que enfrenta este huracán extraño que es el 2020, le ha dejado una gran felicidad: ser el diseñador de la playera del 16 aniversario de la taberna El Cerdo de Babel, el refugio bohemio por antonomasia de Saltillo.

Un lugar que Rosas define como “una joya de la ciudad. Es la taberna más original que puede haber, sin imitaciones. Es un lugar muy auténtico en donde se atiende al arte y en el que te echas una cheve y te relajas. Además está esa parte social en la que conoces a los artistas, por eso para mí es muy importante el haber hecho esta ilustración para algo que se ha vuelto tradicional, icónico”.



Órbitas porcinas

En el diseño de este año, Rosas hizo que confluyera todo lo que ha pasado este 2020 junto con la historia del Cerdo
. Un choque no exento de humor, ya que en él se muestra un puerco coronado en el que orbitan, de manera equilibrada, elementos fácilmente reconocibles: el coronavirus SARS-Cov-2, un murciélago y un cubrebocas, objetos que giran alrededor de ese porcino sideral junto con un par de tarros de cerveza que se derraman y refrescan, una botella de mezcal y una torta.

Todos ellos dan vueltas y cuentan la historia del año más oscuro en la historia del bar, ya que en sus 15 años de vida –cumplen los 16 el próximo 25 de agosto–, nunca vieron lo que en este: un cierre de dos meses a causa de las normas sanitarias, representado en los billetes “el dinero que voló este año”. Pero también se encuentran los sellos personales del ilustrador: colibríes, ballenas y anclas que, en una rebanada de pastel, desean un feliz cumpleaños al bar.

“En mi trabajo siempre me ha gustado ser muy simbólico. Por eso los elementos de esta ilustración están así, juntos. Está pasando todo en medio de un caos, algo que pasa en nuestro alrededor y en donde el cerdo es el centro, y por eso aparece el virus, el murciélago y el dinero que voló este año.

“Pero también están esos otros elementos felices, porque no se trata solo de retratar el caos del año, sino también las cosas buenas que siempre hemos disfrutado. Por eso los colibríes y la ballena están ahí, porque son, para mí, elementos de equilibrio energético”, detalló el también pintor a Zócalo en entrevista.



Alegoría divina

Además de ilustrar y pintar, Rosas es tatuador de su propio estudio: Roho. Estas tres ramas del arte visual, explica, son trabajos por fuerza de encierro y soledad:
horas frente a la computador diseñado, tiempo frente al lienzo con el pincel en mano, o tiempo que comparte con su cliente a la hora de atravesar su piel con la aguja.

Así que detalla que el confinamiento no le afectó mucho, sino al contrario, ayudó a que se concentrara mucho más en su oficio, pero también le ha permitido otras cosas, como pintar un mural en el edificio de la agencia de publicidad Grupo W.

“Me gusta y me da un inmenso placer desarrollar el arte en diferentes plataformas: ya sea en el tatuaje, el lienzo, la ilustración y en este caso el mural. En este intenté representar todo lo que ellos (la agencia) hacen, lo que son en su actividad multimedia. Por eso lo que quise fue contar una historia que naciera de la cuestión mítica de la creatividad, algo onírico”, comentó el artista originario de Sonora.

Es por eso que en este inmenso trabajo representó la imagen de un dios a la usanza clásica, con un rostro de piedra gris que guarda símbolos de las ciencias y las artes: música y geometría, café y escuadras, lápices y hongos. Todo ello se encierra en la cabeza de esa deidad creativa de varios metros de altura.

Pero, si bien ese dios está encima del hombre, su mano mucho más terrenal regala a su hija a los mortales: una musa que pisará la tierra para sembrar la creación y la creatividad.

“Deseaba una imagen poderosa e imponente. Por eso tomé ese rostro, pero lo transformé en otra cosa. Es una fusión de la pintura y el diseño, las formas en que he vivido por y para el arte, por eso quise unirlas en esta imagen”, concluyó.

Rosas muestra en sus trabajos que otras realidades son posibles, por eso invita a ayudar al Cerdo de Babel que, por única y extraordinaria ocasión, pondrá a la venta las playeras de aniversario. El costo es de 200 pesos y pueden pedirse en el bar. Todo eso para que los saltillenses sigan, desde el interior de la taberna, haciendo lo que Rosas apuntó en su playera: Amando. Bebiendo. (Sobre)Viviendo.





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