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[Arte]

Beatriz Rivas, en contra del odio

La escritora se inspiró en la matanza de chinos para escribir su novela.

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Beatriz Rivas, en contra del odio
Saltillo, Coahuila.- Jamás, Nadie (Alfaguara, 2017) es el reciente libro de Beatriz Rivas. La escritora utiliza la anécdota de la masacre de 303 chinos hace 100 años en Torreón, para crear una novela que muestra el lado más oscuro de los mexicanos, quienes odian ser víctimas del racismo, pero que son el mismo monstruo que buscan erradicar.

El libro narra la vida de She Yan, joven chino de 15 años que, debido a la precaria situación en la que se encuentra Cantón, su pueblo natal, se encamina junto con su familia hacia México. Al llegar enfrenta las duras labores y el maltrato mexicano, una muestra del odio que se vivió en el país hace un siglo.

“Vi una nota que hablaba sobre una exposición que tenía como tema el asesinato de chinos en Torreón, en el museo Memoria y Tolerancia. A partir de ahí me entra una curiosidad sobre este capítulo de la historia nacional que no conocía”, dijo en entrevista con Zócalo.

“Comencé una investigación en un momento en que el temor estaba sobre el corazón de todos los mexicanos. Ya que aunado al cambio de presidente en EU, también se viviá una época oscura en cuanto a la violencia en el país”.

MONSTRUOS INTERNOS

La historia de She Yan exhibe los monstruos de la envidia, el coraje y el odio, que enseñan los colmillos listos para morder. Uno de los propósitos de Rivas es que el mexicano observe el daño que provocan estas ideas.

“Quería que la novela fuera un análisis sobre cómo reaccionamos los mexicanos ante los ataques de Trump en donde, si bien tenemos un derecho a ofendernos, no vemos cómo tratamos nosotros a las demás personas, a los extranjeros que pasan por nuestro país. En este caso no sólo los chinos, sino centroamericanos y demás. Este tema debería usarse como una especie de espejo en el cual reflejemos que México es también un país profundamente racista y clasista”.

Rivas opina que el arte debe de ser una herramienta de análisis social, pero sobre todo individual, en el cual el espectador se enfrente consigo mismo en pos de una reflexión sobre las ideas que habitan en él. Este cambio personal es, también, uno de los objetivos de la novela.

“El arte no es sólo lo que produce el artista, también es lo que provoca en el espectador. El arte sirve como un espejo en el que se refleja alguna idea que el lector tiene en sí, pero que no había captado. Es una especie de grito de denuncia. Es una reflexión propia”, declaró la autora, que se presentó el pasado fin de semana en la Feria Internacional del Libro de Monterrey.

La escritora cree que otro de los deberes de los medios de comunicación como los periódicos, radio y televisión, es dar un panorama real sobre las situaciones que dan paso, al odio. Pero también hay que mostrar aquellos casos en los que México se muestra unido.

“Creo que desde los medios de comunicación y las artes como la literatura se puede dar mucha visibilidad a estos errores, pero también los enlaces de unión. Nuestro deber es mostrar estos hechos que unieron al país, pero también la forma en que tratamos a los migrantes que pasan por él.

“Es necesario demostrar los grandes ataques de odio. Como el que pasó en un albergue en la ciudad de Tijuana donde residen haitianos y cubanos, y que ha sido amenazado con ser quemado, o con la muerte de los migrantes. Todavía hay mucho que hacer en este aspecto, pero sin duda hemos evolucionado y cambiado”, agregó la autora de Amores Adúlteros y Lo que no Mata, Enamora.

TIEMPO DE CAMBIO

Para Beatriz Rivas estas ideas que dominaron hace unos años la mente mexicana, siguen perpetuándose hasta nuestros tiempos, pero también han sufrido una renovación y un cambio gracias a grandes eventos. Los mexicanos se han unido en situaciones difíciles, como los recientes terremotos que sacudieron al país.

“El racismo o el clasismo mexicano es como un secreto a voces. Es algo que no se dice porque es políticamente incorrecto en nuestro contexto, pero que existe socialmente y que se minimiza por otros aspectos.

“Estas ideas se han roto principalmente en eventos traumáticos que nos unen. Uno de ellos podría ser Trump con sus ataques y otro, más reciente, el terremoto que provocó una movilización increíble, no sólo en la Ciudad de México, sino de todo el país.

“Ver a la gente de todas las clases sociales, de todos los colores, dentro del lugar de los hechos, salvando personas entre los escombros es una de esas cosas que nos hacen evolucionar”, declaró.

La anécdota histórica del asesinato de los chinos sucedió en Torreón, en el norte de México. En esta región del país es donde vive la mayor concentración de migrantes y extranjeros.

“Al norte le toca ser una especie de muro de contención entre dos aspectos muy distintos. Uno es el de México en sí, y el otro es el de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo que ahora está gobernado por un loco y racista. Al centro y sur de México no se da tanto esta cercanía.

“También está el hecho de que por el centro los migrantes sólo cruzan de paso. En cambio, en el norte es donde terminan afincándose, ya sea porque no pudieron cruzar a Estados Unidos o porque ya no pueden regresar. Creo que en el norte sí hay una mayor concentración de prejuicios debido a la cercanía de uno y otro factor como es el de los Estados Unidos y el de los migrantes”, finalizó.


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