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[Especial]

El Conde de la Monclova

El general Alonso De León González la bautizó con el nombre de Villa Santiago de la Monclova

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El Conde de la Monclova
Melchor Antonio Portocarrero y Lasso De la Vega.
Monclova, Coah.- ¡Abran paso, abran paso! Gritaba una decena de soldados españoles que trataban de llegar a la improvisada enfermería ubicada a pocos metros de donde se desarrollaba el bestial baño de sangre en los arenales de Dunkerque, Francia.

Llevaban en una vetusta camilla a un fino personaje de alcurnia, lo denotaba su armadura y su porte, el cual minutos antes había estado en lo más encarnizado del combate en uno de los episodios más decisivos de la Guerra Anglo- Española.

Ese 14 de junio de 1658 el Ejército Anglo-Francés al mando de Enrique De La Tour D’Auvergne, Vizconde de Turenne, se enfrascó en lo que se llamó la segunda batalla de las dunas en contra del poderío Español del cual estaba al frente Juan José de Austria y Luis II de Condé.

Mientras seguía el fragor de la batalla, el aristócrata herido, de escasos 22 años, fue revisado por el médico de guerra y se percató de que su brazo derecho estaba mutilado, sólo unos cuantos pedazos de nervio unían la extremidad.

El galeno ponía todo su empeño en la atención de los heridos , principalmente del noble español, mientras se escuchaban las explosiones de los mosquetes y los gritos de fiereza de ambos bandos en las playas del legendario pueblo del Norte de Francia.

El enfrentamiento culminó con la derrota de la milicia española que defendía la ciudad, en una carnicería que duró un par de horas: Los iberos perdieron cerca de 6 mil hombres, incluyendo de 3 mil a 4 mil prisioneros frente a los 4 mil 300 del Ejército Francés, que fue apoyado por las tropas y la Marina Inglesa.

El Final de la guerra de los 30 años que libraban Francia y España durante los reinados de Luis XIII de Francia y el Cardenal Richeliu con Felipe IV fue considerado a partir de esa batalla y pondría la pauta para el fin de la unidades militares, llamadas tercios, que contenían la elite disponible para los reyes de España.

Todo desembocó en El Tratado de los Pirineos, firmado el 7 de noviembre de 1659 que sellaba la paz definitiva.

De entre todos los derrotados se distinguía nuestro protagonista, del cual los métodos arcaicos en la medicina de esos años evitaron que el brazo cercenado le fuera salvado, y con el dolor físico y moral regresó a su tierra donde era ampliamente conocido y respetado como Melchor Antonio Portocarrero y Lasso De la Vega… ¡tercer Conde de la Monclova!

ILUSTRE VIDA

Con la moral por los suelos, el héroe español retornó a su castillo en Andaluz, Fuentes de Andalucía, en la provincia de Sevilla. Pero su espíritu guerrero no lo dejaría caer y seguiría en pie como siempre.

El Conde mandó llamar a sus herreros y les pidió un encargo especial: fabricaran un brazo de plata pura, el cual al ser terminado fue para su beneplácito. Esa prótesis la llevaría el resto de su vida y por eso se le conoció como “El Conde del Brazo de Plata”.

Melchor Antonio nació en Madrid, España, el 4 de julio de 1636, fue el segundo hijo de don Antonio Portocarrero y doña María de Rojas Manrique de Lara. Desde temprana edad mostró unas aptitudes natas para los menesteres bélicos que le valieron convertirse en Capitán de Infantería, maestro de campo y Teniente General de Caballería. Tuvo seis hijos en su matrimonio con Antonia Jiménez de Urrea.

Luego de la amputación de su brazo en Dunkerque, formó parte de los soldados de don Juan de Austria en Sicilia, Cataluña y Portugal en 1662. La historia registra su participación en Arrás, Condé y Saint Guillame.

Tras ser herido en 1665 en la batalla de Villaviciosa se retiró y el tener inclinación por la política aunado a su fama de gran estratega militar, le permitió ser nombrado Ministro del Real Consejo y de la Real Junta de Guerra de las Indias y Capitán General del Virreinato de la Nueva España entre el 30 de noviembre de 1686 y el 19 de noviembre de 1688.

MOMENTO HISTÓRICO

Portocarrero y Laso De la Vega nombró Gobernador de la Provincia de Nueva Extremadura al Capitán Alonso De León con el fin de pacificar el territorio y se encargó de mantener a raya a los franceses que merodeaban, desde 1686, la Bahía de Matagorda al Sur de Texas.

En el Virreinato de la Nueva España, se llamó Nueva Extremadura a una región ubicada al Norte del virreinato, que comprendía partes mayoritarias de Coahuila y Texas y pequeñas zonas limítrofes del actual Nuevo León. Después fue conocido el territorio como Provincia de Coahuila. Durante su existencia, su capital fue Santiago De la Monclova, en el centro geográfico de Coahuila.

Lo anterior ya que el Capitán francés Roberto Cavalier, señor de LaSalle, estaba asediando los alrededores, el Conde, ya de 50 años, nunca olvidó su mutilación al pelear contra los franceses mantuvo la vigilancia constante, y al pie de guerra en el Golfo de México, más allá de los linderos de Tampico, donde guerreó en contra de piratas.

En el año de 1674 se le otorgó a don Antonio de Balcárcel y Rivadeneira y Sotomayor una cédula para la fundación de Coahuila. Formándose el Pueblo de Guadalupe de la nueva Extremadura de lo cual aún existe en nuestra ciudad el muro de la iglesia “La Purísima” frente a la alameda. En ese sitio, en abril de 1675 Fray Juan Larios dio la misa por primera vez. En 1688, el notario Esteban Camorlingo dio fe para la asignación del terreno que se otorgaba para la construcción de la iglesia a Fray Toribio de Sierra. Estos dos documentos se encuentran en el Archivo Municipal de Monclova y son las tesoros más antiguos de la Capital del Acero.

Finalmente, el 12 de agosto de 1689 Alonso De León, en su grado de Capitán, llevó a cabo la última fundación del poblado nombrándolo Santiago de la Monclova; Santiago en honor del Obispo de Guadalajara Santiago De León y Garavito, y Monclova que perpetúa el recuerdo del aguerrido Conde y Virrey.

EL ORIGEN

Monclova significa “Monte de Clovio”, de acuerdo a las etimilogías Mons: monte, región; y Clovius: Clovio.

Durante la conquista romana se dio el nombre de Monclova al terruño de Fuentes de Andalucía en Sevilla en honor al General Clovio, quien vivió en el Siglo II AC.

Este legendario militar fue famoso por combatir a las tropas lusitanas de Viriato. En el siglo XIV, se llevó a cabo la construcción del hermoso castillo de la Monclova que aún sigue en pie hoy en día.

La histórica fortaleza sirvió a las legiones romanas en sus pretensiones expansionistas, se usó posteriormente como murallas defensivas contra los musulmanes. Fue escenario de varias batallas y ha tenido diversas remodelaciones, sin embargo se conserva aún la torre del homenaje y tres murallas, estas tuvieron su última remodelación desde el siglo XIV.

El Conde de la Monclova libró más combates, reconstruyó ciudades y universidades, y defendió la fe católica; a los 69 años contrajo una enfermedad desconocida que le arrancó la vida el 22 de septiembre de 1705.

Si usted visita el museo El Polvorín y entra a la sala principal, verá un enorme cuadro en el pilar central con marcos de madera, es el retrato del heroico Conde del Brazo de Plata.


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