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Despedida al nuevo periodista Tom Wolfe

El escritor estadunidense falleció la mañana de ayer a los 88 años

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Despedida al nuevo periodista Tom Wolfe
Saltillo, Coahuila.- Tom Wolfe era un hombre que gustaba de dos cosas: vestir de manera elegante y arriesgarse al escribir. Un sombrero fedora y un traje, la vestimenta del periodista con la elegancia de un caballero sureño, así como una prosa ingeniosa y ágil en la que sobresale la literatura, eran sus marcas distintivas. Ambas han quedado en la posteridad después de darse a conocer su muerte, a los 88 años, la mañana de ayer. El hombre del elegante traje blanco ha vestido de luto al periodismo.

Nacido en 1931 en Virginia, Estados Unidos, Tom Wolfe será recordado por ser uno de los padres del llamado “Nuevo Periodismo”, corriente donde el oficio del periodista se reviste de las armas que la literatura ofrece para dar una riqueza exuberante, casi ficticia, al rigor de los hechos.

Doctorado en literatura por la Universidad Washington and Lee, Wolfe era un periodista romántico que deseaba la vida del oficio que se relataba en las leyendas, como él mismo cuenta en su libro El Nuevo Periodismo (Anagrama, 2012).

“Me impulsaba un ansia desatada y artificial hacia algo completamente distinto. Chicago, 1928, y todo lo que eso significaba... reporteros borrachos huidos de los pupitres del News meando en el río al amanecer”.

Esta hambre por la figura romántica de redactor de noticias lo llevó a buscar trabajos, como se cazan las notas, en diversos periódicos, llegando en 1962 al New York Herald Tribune cuyas oficinas ofrecían la vista más desastrosa de todo Manhattan, redacción que lo motivó aún más en su quijotesco sueño. Sobre esa oficina recuerda: “o eso es el mundo real, Tom, o no hay mundo real”.

Nueva corriente

Ese mismo año Wolfe lee el reportaje Joe Luis: El Rey Hecho Hombre de la Edad Madura, de su colega Gay Talese, que se convertiría en el germen de la corriente periodística que, lustros después, lo encumbraría como una de las voces más importantes del siglo 20, pero que sin duda no fue algo planeado.

“Dudo mucho de que los ases que ensalzaré en este trabajo se hayan acercado al periodismo con la más mínima intención de crear un nuevo periodismo, un periodismo ‘mejor’, o una variedad ligeramente evolucionada”.

Wolfe sostenía que la importancia de la publicación de Talese es que podía leerse como un cuento y, a la vez, como un texto periodístico.

“Mi reacción instintiva, de defensa, fue pensar que el hombre había cargado la suerte, como suele decirse, lo había adornado, inventado el diálogo... Dios mío, tal vez había inventado escenas enteras, el mentiroso sin escrúpulos...”.

El reportaje era especial porque mezclaba el rigor de los hechos, y mostraba la realidad de una manera estética. “La resolución elegante de un reportaje era algo que nadie sabía como tomar, ya que nadie estaba habituado a considerar que el reportaje tuviera una dimensión estética”.

En 1973 Wolfe escribió una serie de ensayos que reunió en el libro El Nuevo Periodismo, en el que además de exponer la historia y las características de esta rama periodística-literaria, creó una antología que reúne trabajos de otros periodistas, tales como Norman Mailer, Terry Southern y Barbara Goldsmith.

La novela

Para Wolfe el gran deseo de los escritores de su generación era crear la gran novela norteamericana, el género que encumbra a todos los grandes nombres de la literatura. Aún así, cuando la época dorada del periodismo comenzó, los novelistas tuvieron miedo.

“Sé que jamás soñaron en que nada de lo que iban a escribir para diarios o revistas fuese a causar tales estragos en el mundo literario... a provocar un pánico, a destronar a la novela como número uno de los géneros literarios, a dotar a la literatura norteamericana de su primera orientación nueva en medio siglo”.

En 1987 publicó su primera novela, La Hoguera de las Vanidades, obra que a través del agudo ojo del periodista muestra por medio de la ficción la violencia y la hipocresía de la sociedad neoyorquina de los 80. Esta obra ha sido considerada la novela que mejor retrata a la Gran Manzana.

Aún después de sus cuatro novelas, Wolfe será recordado más por su renovación y revolución periodística, que han convertido al oficio de la pluma diaria en un género con valor literario.

“Jamás tuve la más mínima idea de que eso pudiese tener algún impacto en el mundo literario o, en cuanto eso, cualquier otra esfera más allá del pequeño mundo del periodismo de reportaje. Debí tener un poco más de vista, sin embargo.

“Hacia 1966 el Nuevo Periodismo había cobrado ya su tributo literario y al contado: esto es amargura, envidia y resentimiento”.

Obras notables

» Ponche de Ácido Lisérgico, 1968

» El Nuevo Periodismo, 1973

» La Izquierda Exquisita y Maumando al Parachoques, 1970

» Los Años del Desmadre, 1976

» Las Décadas Púrpura, 1982


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