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hace 1 mes
[Arte]

Captar la fiesta brava

La fotógrafa inauguró su exposición el pasado viernes en el Museo de la Taurmoaquia

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Captar la fiesta brava
Saltillo, Coah.- Para los fanáticos de las corridas de toros, ese espectáculo refleja la batalla entre el hombre y la bestia. El instinto y el intelecto es la metáfora que yace bajo la fiesta brava, tradición de fuerza vigorosa que guarda, dentro de cada corrida, momentos de tensión que la fotógrafa Imelda Saldívar atrapa con su cámara. Momentos que presentó en el Museo de la Cultura Taurina el pasado viernes.

Titulada Enfoque por la Pasión la fotógrafa proveniente de Monterrey busca hacer visibles los instantes que se pierden entre cada embiste de los bovinos, y embate de los matadores, así como los escapes y estocadas de los toreros. Pero también los colores del ruedo, la emoción del público, y la belleza natural de los caballos, compañeros incansables de esos hombres que arriesgan su vida cada vez que entran a la plaza.

Para Saldívar los equinos fueron el primer acercamiento al mundo de los toros, según explica, la primera vez que presenció una corrida fue “por los rejones en una toreada donde se presentó el maestro Pablo Hermoso de Mendoza. Fue ahí que me gustó lo que vi y lo que capté con mi cámara”.Esa primera estocada hacia su pasión fue en el 2009. Con esas primeras tomas Saldívar comenzó a formarse de un nombre dentro del círculo de sus amistades como la fotógrafa de la fiesta taurina. Cada vez la buscaban más y más personas para comprar esas imágenes de su autoría.

A la par de su interés artístico, crecía cada vez más su gusto personal por el encuentro entre toro y hombre. Así como la mezcla entre foto y fiesta brava, la unión de dos cosas que por separado le han dado una razón de mayor disfrute en su vida.

“Siento que la tauromaquia es todo y es una lección de vida que nos enseña muchas cosas. Para mí es respeto, es pasión, amor, fe y color. Nos enseña sobre los animales y la ecología. Es un arte maravilloso que a mí me enamoró, o como se dice aquí: me dio el mal de montera, porque cada vez quería más y más de esto.

El momento

Las 44 fotografías de Saldívar retratan la corrida en lo visible, como es el torero contra el toro, así como la figura de este último, los músculos tensos y desafiantes pero también los muestra tranquilos pastando en tierras libres a la espera de ser llevados al ruedo. Las imágenes también muestran detalles de colores encendidos y pasionales, como el de los trajes dorados y verdes de los matadores.

La segunda parte en cambio se la dedica completamente a los caballos, quienes trotan solos o en pareja, alzando sus pezuñas y dejando la crin al viento.

“Mi trabajo me envuelve completamente. Ya sea en la plaza o en el campo. Tomo mi cámara y me olvido del mundo, las personas que están a mi lado me dicen que me olvido de todo y sí, porque siento que si hago otra cosa pierdo de enfoque lo que yo quiero, se me pierde la concentración. Yo me embebo las tres horas que dura una corrida con la cámara en el ojo porque estoy concentrada en lo que quiero tomar”.

Estas fotos han sido tomadas en diversos lugares y corridas desde el callejón, lugar que muchas veces estuvo prohibido para las mujeres y que se ha abierto también para la participación de ellas, explica la fotógrafa.

“Estos 10 años han sido difíciles porque la tauromaquia es un mundo de hombres, al igual que el mundo de los caballos. Al principio es bien difícil entrar, que te abran la puerta porque eres mujer. Cuando iba a las corridas y pedía estar en el callejón no me lo permitían y si entraba, me sacaban de él y eso simplemente por ser mujer y la tradición marcaba que no tenía porqué haber una mujer ahí.

“Sí se ha abierto ya este panorama hacia las mujeres y yo contenta porque soy una. Pero al principio fue muy difícil entrar en ese mundo masculino en el que me sentía muy presionada, porque estaba muy cerrado para nosotras”, señaló.

En tiempos modernos la tauromaquia ha estado dentro de diversas polémicas sobre la falta de derechos animales, por ciertos sectores sociales, eso causó que de manera actual, en Coahuila, las corridas se encuentren prohibidas.

Para Imelda, quien fotografía este mundo, tiene que existir una separación entre sus fotos y las corridas.

“Muchas veces las personas no aceptan ver las fotos que tomo porque son de toros, y yo les digo ‘mira la foto, si es lo que te gusta, olvídate que sea de toros’. Creo que lo que se debe de ver en una exposición más allá del tema, es el talento y la sensibilidad. Yo estoy abierta a que me den su opinión y creo que se necesita empezar conociendo algo para quererlo”, concluyó.




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