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[Especial]

¡Aquí nomás sus chicharrones truenan!

A 43 años de haber llegado a Monclova, Patricio Lara Guerra está convertido en un empresario chicharronero.

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¡Aquí nomás sus chicharrones truenan!
Monclova, Coah.- A 43 años de haber llegado a Monclova de su natal San Pedro de las Colonias, Patricio Lara Guerra está convertido en un empresario chicharronero, donde el chicharrón sin grasa es su producto estrella.

Él ya había visualizado su empresa hace 21 años, cuando por voluntad propia dejó su trabajo como policía con la firme decisión de forjar su propio negocio.

Y es que desde que era policía Patricio Lara, a la edad de 40 años, comenzó a aprender a cocinar chicharrones con la ayuda de José Viesca Navarro, también originario de San Pedro de las Colonias, y cuando dominó el oficio dejó la corporación.

“El empeño que se pone cuando uno aprende es lo que cuenta, la persona que me enseñó era dura, me decía si no te gusta vete y si te gusta quédate; es como un panadero, empieza limpiando hojas y terminas en el banco de pan”, comentó.

Explicó que en Seguridad Pública, donde duró 20 años y 9 como comandante de Peritaje veía a sus compañeros de mayor edad que de repente se quedaban sin trabajo como policías, y no quiso repetir esa historia.

“Ya había estado yo trabajando con José Viesca y agarré ‘machote’ en el ramo, por lo que aproveché para empezar mi propia empresa”, dijo.

Patricio Lara llegó a Monclova en 1974, fue entonces que se inició como policía y tránsito cuando era alcalde Policarpo Cárdenas.

“Cuando la familia está chica y llega uno a una parte desconocida hay que asegurar el alimento, ya después le agarras gusto y te empeñas; yo lo que vi fue que en Policía y Tránsito hay una edad que aunque quiera uno ya la capacidad física no te permite hacer las cosas, por eso quise buscar una salida digna y esto fue lo que se me dio”, mencionó.

“Yo entonces tenía 40 años pero veía a los más viejos que sufrían accidentes o los daban de baja y se quedaban al garete y sin apoyo, por eso son buenos los oficios, me empeñé en esto y lo conseguí con el apoyo de mi esposa”, comentó.

Y es que Patricio Lara también tuvo la visión de que su esposa fuera la propietaria de la empresa, de manera que lo registró como trabajador en el Seguro Social y hoy a sus 63 años también cuenta con una pensión.

“Dentro de los alcances mínimos tiene uno que sacar el mejor provecho, está la cosa que arde, yo estudié Comercio en San Pedro en una escuela de paga no incorporada y mi esposa es secretaria, juntos empezamos el negocio en una combi amarilla que tenía un ‘marranote’ pintado”, recordó.

Patricio Lara tiene su empresa en su propio domicilio, donde de lunes viernes dedica gran parte de su tiempo.

El día empieza desde una tarde antes, cuando empieza a sancochar (medio cocer) la lonja de cerdo, luego saca el sancoche y lo pone a escurrir, labor que termina a las 7:00 de la tarde; luego a las 3:00 de la mañana del día siguiente hay que empacar la grasa y volver a poner el sancoche para que se haga el chicharrón.

“Es una labor sencilla para los que conocemos pero muy laboriosa, hay que darle duro con la pala de acero, tengo muchos callos sin contar las quemadas; nosotros usamos cartón normal que para no quemarse pero sí se quema uno”, dijo don Patricio al tiempo que enseña las quemaduras en sus brazos y abdomen.

Detalló que hacer el chicharrón implica mover por ejemplo 100 kilos de lonja con 60 kilos de manteca para que no se pegue.

“Es una cosa que tiene su chiste, el cuero se pega como gelatina y ya no lo despegas, tiene que estar uno al 100 por ciento, a esa hora ni visitas ni distracciones, solamente una silla a lado, agua helada o refresco para el calor, lo mismo para sancochar 100 kilos de lonja que equivale a una hora y media que tiene uno que estar muy al pendiente porque el cliente es el que manda, una ama de casa no va a llevar cualquier cosa para comer a su familia”, dijo Patricio, que para la producción tiene dos cazos con capacidad de 150 kilos cada uno.

El chicharrón queda listo para empezar la venta a las 7:00 de la mañana hasta las 2:00 de la tarde que patricio Lara regresa a su hogar para empezar la producción del día siguiente.

“Todo se vende y lo poco que nos queda lo empacamos en bolsa de celofán con el logo de la combi amarilla y lo llevamos a los barrios”, dijo.

A diario prepara entre 60 y 80 kilos de lonja, lo que resulta en 30 kilos de chicharrón. “La lonja es cien por ciento local”, expresó.

“Ahorita bajó la demanda por la misma crisis, antes si una familia se comía un kilo ahora consume menos por los precios”, dijo.

Informó que en su negocio el kilo de chicharrón cuesta 160 pesos, cuando empezó costaba 12 pesos, pero la lonja se la daban a 2 pesos y ahora cuesta 24.50 el kilo de cuero planchado que no tiene nada de grasa, que es la causa por la que sus chicharrones son conocidos como light, por falta de grasa.

“Nosotros aquí seguimos, a veces las ventas son bajas pero estamos jalando lo normal, con aprietos y así pero aquí andamos”, finalizó.


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